La lupa y el prisma. Enfoques en torno a la literatura hispánica. Ana Abello Verano y más (Eds.)

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La lupa y el prisma. Enfoques en torno a la literatura hispรกnica


La lupa y el prisma : enfoques en torno a la literatura hispánica / Ana Abello Verano, Daniele Arciello, Sergio Fernández Martínez (editores). – [León] : Universidad de León, Área de Publicaciones, [2019] 240 p. : il. ; $$c 24 cm Bibliografía al final de cada capítulo ISBN 978-84-9773-981-8 1. Literatura española-Historia y crítica. 2. Literatura hispanoamericana-Historia y crítica. I. Universidad de León. Área de Publicaciones. II. Abello Verano, Ana. III. Arciello, Daniele. IV. Fernández Martínez, Sergio 821.134.2.09 821.134.2(7/8).09 La revisión académica de los artículos ha sido realizada por Ana Abello Verano, Daniele Arciello y Sergio Fernández Martínez. De acuerdo con el protocolo aprobado por el Consejo de Publicaciones de la Universidad de León, esta obra ha sido sometida al correspondiente informe por pares ciegos con resultado favorable.

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La lupa y el prisma. Enfoques en torno a la literatura hispánica

Ana Abello Verano Daniele Arciello Sergio Fernández Martínez (Editores)



ÍNDICE PRÓLOGO Ana Abello Verano, Daniele Arciello y Sergio Fernández Martínez.....................................................................................................................7

1. LA NARRATIVA OBSERVADA 1) Invisibilidad lésbica y represión en la novela Su cuerpo era su gozo, de Beatriz Gimeno. Luis León Prieto..................................................................................................... 17 2) Realidad y ficción en la última narrativa de Antonio Pereira. Raquel De la Varga Llamazares........................................................................ 31 3) Años lentos (2012), de Fernando Aramburu: la articulación del compromiso social a través de la poética picaresca. Claudio Moyano Arellano..................................................................................47 4) Una aproximación a Cicatriz, de Sara Mesa, desde el intercambio simbólico y la metáfora de lo líquido. María Ayete Gil...................................................................................................... 63

2. ILUMINACIONES POÉTICAS 1) Poesía e historia en la obra de José Fernández Madrid. Marina Paniagua Blanc....................................................................................... 79 2) Creación del universo simbólico en las primeras obras de Manuel Altolaguirre. Juan Gallego Benot............................................................................................... 99 3) A propósito de la muerte, el vals y el yo poético en «Pequeño vals vienés», de Federico García Lorca. Pedro Mármol Ávila........................................................................................... 115 4) Goytisolo y Goliardos. Canciones que son poemas que son canciones. Francisco Javier Ayala Gallardo....................................................................131

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3. REFLEXIONES COMPARADAS 1) Lecturas fueristas de la literatura patria: reivindicaciones vasco-españolas en torno al II Centenario de Calderón de la Barca (1881). Asier Odriozola Otamendi............................................................................... 151 2) Luisa Carnés y Silvia Mistral: diásporas del siglo xx en España. Similitudes y divergencias. Natalia Calviño Tur........................................................................................... 167 3) El triunfo de las voluntades: espacios simbólicos y represión en La casa de Bernarda Alba y Las vírgenes suicidas. Carmen Morales Martínez................................................................................183 4) La cosmovisión en Ramón Churruca: tras la huella de los juglares en el arte de performance contemporáneo. Idoia Carramiñana Miranda............................................................................. 193

4. PERSPECTIVAS DIDÁCTICAS 1) Un diálogo inédito sobre educación femenina: Espejo de ilustres y perfectas señoras. Sergio Montalvo Mareca...................................................................................213 2) El microrrelato y su existencia en la enseñanza de ELE. Liu Xing................................................................................................................... 229

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PRÓLOGO

Las investigaciones que hemos reunido en La lupa y el prisma. Enfoques en torno a la literatura hispánica responden a nuestro interés en iluminar y descubrir zonas inexploradas de las letras en lengua española. Sentimos una especial predilección por hacerlo junto con un equipo de jóvenes humanistas que promueven estudios novedosos pero que también proporcionan enfoques inéditos a temas de corte más clásico. En este sentido, hemos elegido un título que, bajo esta premisa, recoge un nutrido grupo de investigaciones. Así, con una división en cuatro epígrafes —«La narrativa observada», «Iluminaciones poéticas», «Perspectivas comparadas» y «Miradas didácticas de ayer y hoy»— pretendemos ofrecer un panorama esclarecedor de uno de los principales ámbitos de la Filología: la Literatura. Queremos también que el título, La lupa y el prisma, pueda leerse como una metáfora del mundo contemporáneo en el que nos movemos los jóvenes investigadores. Ambos elementos remiten a una imaginería clásica protagonizada por copistas, transcriptores o comentaristas, pero también son herramientas capaces de refractar, reflejar y descomponer la luz en una multiplicidad infinita de haces. En la actualidad, esta dispersión también puede llevarse a cabo con las nuevas tecnologías, que permiten atisbar insólitos rincones. Se establece así un diálogo entre el pasado y el futuro. Este ha sido otro de nuestros propósitos: el de aglutinar una pluralidad de direcciones investigadoras, pero unidas por un nexo común. De este modo, el libro se ve doblemente enriquecido: por un lado, se afianza la cohesión y uniformidad del volumen y, por otro, se concentra el resplandeciente fulgor del panorama literario de la cultura hispánica. Queremos agradecer la ayuda del programa de doctorado «Mundo Hispánico: raíces, desarrollo y proyección» y del Instituto de Humanismo y Tradición Clásica de la Universidad de León. Su apoyo al trabajo de los jóvenes investigadores tanto de la propia universidad como de otras 7


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instituciones se ve reflejado, entre otros, en la publicación de este volumen, que recoge uno de los principales intereses de ambas entidades. Se divulga el pensamiento y la investigación tanto en Europa como en América y también se fomenta un continuo trasvase entre los saberes del Humanismo. Un punto de partida que hemos tomado para continuar promoviendo la investigación en la literatura hispánica.

La narrativa observada La primera de las secciones se centra en textos narrativos representativos de las manifestaciones prosísticas más recientes. A este respecto, el artículo de Luis León constituye un exhaustivo estudio de la novela Su cuerpo era su gozo, obra que supuso el debut de la madrileña Beatriz Gimeno en esta vertiente artística y que, además, se inspira en un episodio real. El propósito del investigador es poner de relieve los elementos que intervienen en el despertar erótico no normativo de las dos mujeres protagonistas. Una vez sintetizada la trayectoria literaria de la autora, así como los principales rasgos de su poética creativa, León concreta las particularidades históricas y sociales en las que se enmarca la novela, revisando los estereotipos femeninos predominantes durante el franquismo. A continuación, traza la evolución de las relaciones afectivo-sexuales de los personajes —desde su adolescencia hasta su etapa de madurez— y las diferentes posturas que ambas manifiestan a la hora de aceptar su homosexualidad. Su análisis crítico se enriquece con la reflexión acerca de los mecanismos de opresión que operan en el comportamiento de la pareja y que proceden principalmente de las instituciones académicas y del estamento médico y psiquiátrico. A continuación, Raquel de la Varga Llamazares nos recuerda la calidad literaria de la producción cuentística de Antonio Pereira, una de las voces más célebres del panorama creativo leonés. Aborda el autobiografismo como técnica narrativa predominante en la obra pereiriana, dada la tendencia del berciano de emplear cualquier tipo de vivencia cotidiana como germen de sus creaciones, llegando en numerosas ocasiones a no poder distinguir lo verdadero de lo fabulado. La especialista aporta las claves necesarias para comprender los relatos de este autor en los que se produce una mezcla significativa entre realidad y ficción, aspecto perceptible en sus dos últimos volúmenes: Cuentos de la Cábila y La divisa en la torre, donde las referencias autobiográficas alcanzan su máxima expresión. Además de incidir en la evolución del tratamiento del autobiografismo y su problemática genérica, pone de relieve la carga intratextual de algunas de sus obras, las matrices temáticas más destacadas y la perspectiva lúdica que alcanzan sus escritos y que tiene que ver con el concepto de «lector cómplice» y con la existencia de varios niveles de lectura. 8


Prólogo

Por su parte, Claudio Moyano Arellano se centra en el núcleo compositivo de una novela de Fernando Aramburu, Años lentos. Al incidir en la influencia del modelo picaresco en la escritura del autor vasco, su estudio se enriquece de reflexiones teórico-literarias que retoman los discursos de ensayistas que han tematizado en sus trabajos no solo las modalidades truhanescas auriseculares, sino también la vertebración de la prosa actual. Moyano Arellano pone de realce la originalidad de Aramburu al engastar en su obra numerosas consideraciones que salen de la trama para cavilar sobre la fiabilidad de quien le proporciona información al narrador ficticio y en torno a la estructuración misma de Años lentos. Este resorte literario se armoniza con los guiños intertextuales referidos a la picaresca; sobre todo, son la autobiografía, la verosimilitud, la procedencia familiar infamante y el deseo de un ascenso social aquellos recursos narrativos que remiten a la novelística aurea. No obstante, es evidente que no podemos formular juicios anacrónicos relativos a la atribución de un texto contemporáneo a un género ya desaparecido hace siglos. Con todo, el estudioso nos recuerda que una historia truhanesca puede fomentar mayor sensibilidad socio-moral en beneficio del lector moderno. Finaliza este epígrafe un trabajo sobre la novela Cicatriz, de la escritora Sara Mesa, realizado por María Ayete Gil. Esta investigadora centra la atención en la subjetividad de los dos personajes principales y las transacciones o mecanismos relacionales que se establecen entre ambos. Para ello, tiene en cuenta el pensamiento del sociólogo francés Pierre Bourdieu, especialmente sus conceptos de «intercambio simbólico» y «poder simbólico», y las reflexiones del polaco Zygmunt Bauman sobre la metáfora de lo líquido. Todo este aparato teórico le permite reflejar con más solidez las complejas estructuras de dominación y sumisión que cobran vigencia a lo largo de la trama, así como las posturas antitéticas que los dos mantienen ante la realidad circundante. El objetivo último de la estudiosa es constatar que Cicatriz se erige como un proyecto literario de crítica de las contradicciones y estilo de vida imperante en la sociedad actual, retratando fielmente la psicología del sujeto enmarcado en la dinámica del sistema capitalista, donde el consumismo, el poder y el sentimiento de culpa son elementos imprescindibles.

Iluminaciones poéticas La segunda sección presenta aportaciones referentes a la poesía de diferentes fases históricas. En ocasiones, los poetas se decantan por composiciones de sesgo político con motivo de exaltar la propia patria, en detrimento de la creación de poemas intimistas. Se observa dicha tendencia 9


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especialmente durante los tumultuosos periodos de independencias nacionales. En este sentido, el ámbito hispanoamericano de las primeras décadas del siglo xix se caracterizaba por ser terreno ubérrimo para el cultivo de dicha estética y numerosos fueron los autores adscribibles a la producción comprometida. Entre ellos operaba José Fernández Madrid, nativo de Cartagena de Indias, y Marina Paniagua Blanc focaliza su estudio en la combinación en sus versos de elementos históricos y patrióticos. Tras un breve recorrido biográfico, la especialista hace hincapié en que él conectó la conquista del Perú con los movimientos independentistas de su época. La elección de un cronotopo ajeno al propio se debe a que el proceso de colonización peruana entroncaba de manera más efectiva con una ideología que se fundamentaba en los ataques a la corona española, aunque esto contradice otros momentos de su poesía en los que se elogia la Constitución de Cádiz. Con un estilo entre el neoclásico y el romántico, el escritor no obtuvo mucho éxito como político ni como poeta, y Paniagua Blanc no deja de subrayarlo. Juan Gallego Benot decide centrarse en la construcción del universo simbólico en la obra de Manuel Altolaguirre. Para ello, señala los procesos de construcción de una imaginería y mundo lingüístico-sensorial que permiten dar paso a esa experiencia mística y religiosa deseada por el poeta. Basándose en la filosofía del neokantiano Ernst Cassirer, el estudio de Gallego Benot refleja todo el proceso poético en los tres primeros libros del poeta malagueño: Las islas invitadas y otros poemas, Ejemplo y Soledades juntas. De este modo, se genera una excepción simbólica de la evolución espiritual y se explica cómo los diversos motores retóricos operan sobre el artificio lingüístico. Es posible, en este sentido, avanzar en la comprensión de la fuerza simbólica como nuevo lenguaje de formación del mundo, como formas de ser, formas de conocer y formas de entender nuevas realidades poéticas. En su artículo, Pedro Mármol Ávila efectúa un detallado análisis de un poema perteneciente a Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca: «Pequeño vals vienés». El poema del granadino está construido de tal forma que todos los elementos que lo componen generan una profunda complejidad interpretativa. Sin embargo, Mármol Ávila propone un análisis que surge del motivo nuclear del vals y que se sostiene en torno a los elementos periféricos y sustanciales del significado del poema. Con el amor y la muerte como temas principales, «Pequeño vals vienés» demuestra ser un sutil artefacto lingüístico en el que intervienen varios actantes poéticos. Sirviéndose de variados esquemas e ilustraciones, Mármol Ávila propone una exégesis de un poema en el que se reivindica la imposibilidad del amor, haciendo del vals una sinécdoque de los valores sociales que García Lorca rechaza. 10


Prólogo

Este apartado se cierra con un artículo sobre José Agustín Goytisolo, a cargo de Francisco Javier Ayala Gallardo. Su análisis se centra en los diálogos que se establecen entre la música popular de carácter folclórico y la poesía del barcelonés, y viceversa. Estos flujos de dinamismo textual se evidencian desde sus primeras composiciones hasta culminar en Los pasos del cazador, pasando por títulos tan emblemáticos como Del tiempo y el olvido o Palabras para Julia y otras canciones. La labor de Goliardos adquiere una especial relevancia en el estudio de Ayala Gallardo, puesto que adecúan los poemas a los textos populares, al ritmo y a las estructuras melódicas que los inspiraron. De este modo se evidencia cómo Goytisolo asumió esas canciones tradicionales; una cuestión que subraya el innegable popularismo de esta parte tan desconocida de su corpus poético.

Perspectivas comparadas Las investigaciones que trazan trayectorias comparativas se abren con la lectura de un encuentro multidisciplinario entre la figura del gran dramaturgo Calderón de la Barca y el periodismo vasco de las postrimerías del xix. Ahondando en los avatares de la prensa reivindicativa, Asier Odriozola Otamendi arroja un halo de luz en lo que conformaba la ideología de aquellas tierras, cuando con frecuencia la promoción de la cultura vasca se armonizaba con una postura política en pro del fuerismo. Los discursos acalorados que llenaban las páginas de aquellos periódicos eran un trasunto fiel de la situación agitada en la que se movían los partidarios de una identidad local que hiciera de contrapunto al modelo nacional como respuesta a la abolición de los fueros. Aunque parezca contradictorio que, en concomitancia con dichas reclamaciones, se celebrara al autor madrileño con ocasión del II Centenario de su muerte, realmente esto formaba parte de un proyecto cultural que sufragaba el apego de la comunidad vasca a la hispanidad. De esta manera, quedaba en tela de juicio su presunto deniego de la misma. Odriozola Otamendi, pues, nos ofrece una panorámica de las estrategias de interpretación histórico-literaria que se empleaban en aras de una defensa de la colectividad éuskara y que, a la vez, rendían homenaje a la nación en su totalidad. El segundo artículo de esta sección lleva a cabo un examen de las similitudes y divergencias de dos autoras unidas por la diáspora: Luisa Carnés y Silvia Mistral. La investigadora Natalia Calviño Tur se detiene en las vivencias de estas dos escritoras y en sus textos autobiográficos para desarrollar un auténtico muestrario de las interrelaciones establecidas entre los intelectuales españoles al iniciarse el exilio republicano de 1939. Sorprendemente, es sobre todo la experiencia de la evacuación hacia Francia 11


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lo que las acerca desde un punto de vista textual. La detallada lectura de Calviño Tur permite ver cómo las memorias en el caso de Carnés y el diario en el caso de Mistral son los testimonios que les sirven a ambas autoras para unificar su trayectoria vital. Asimismo, la visibilización tanto de estas autoras como de sus obras más desconocidas permiten insertarlas en la historia de la literatura en español y otorgarles el reconocimiento, tanto vital como literario, que merecen. Carmen Morales Martínez se propone estudiar dos obras distantes en el tiempo: La casa de Bernarda Alba, del dramaturgo granadino Federico García Lorca, y Las vírgenes suicidas, del novelista estadounidense Jeffrey Eugenides. La perspectiva comparada que impregna todo su estudio ahonda en las semejanzas temáticas de ambas obras —la represión, el autoritarismo, la infelicidad, el extremismo, la degradación derivada del ámbito familiar o el suicidio, entre otros asuntos—, la caracterización individualizada de los personajes femeninos, la significación de los colores y el código moral que impera en cada universo recreado. Un aspecto que cobra especial importancia es el tratamiento de la dimensión espacial, de ahí que la investigadora realce este aspecto. De este modo, analiza la confrontación que se produce entre el espacio interior de la intimidad —símbolo del aislamiento y la opresión que viven los personajes por acatar las normas del matriarcado— y el exterior, reflejo de una sociedad que se rige por otros patrones y que puede materializar los deseos de las jóvenes que se encuentran reclusas. En la línea de comparar asuntos distantes en el tiempo se ubica la siguiente aportación a este volumen. Idoia Carramiñana Miranda relaciona la juglaresca medieval con el arte de acción o performance contemporánea, dos disciplinas que, como trata de ejemplificar a lo largo de su artículo, comparten más aspectos de los pensados en un primer momento. La autora trata de delimitar a qué hace alusión el término performance, indagando en sus orígenes, sus principales teorías y tipos, así como en su complejo desarrollo, hasta desembocar en lo que se considera el arte performático actual. Para recalcar que se puede trazar una línea que conecte la performance con elementos propios de la tradición juglaresca, entendiendo la juglaría como categoría fronteriza entre la literatura y el teatro, aborda los siguientes aspectos: el carácter marginal que se atribuye a ambos campos, la censura, la improvisación como principio básico, la constatación de que ninguna representación es idéntica a otra, la interacción con el público, el propósito de inducir a algún tipo de reflexión o pensamiento y la intención de subvertir el límite entre arte y vida. Todo su estudio tiene como punto de referencia la labor desempeñada por Ramón Churruca, performer vizcaíno con una dilatada trayectoria en este ámbito. 12


Prólogo

Miradas didácticas de ayer y hoy En un monográfico repleto de perspectivas y focos de análisis no podía faltar un «espejo», en este caso, considerado como género literario. La mirada de Sergio Montalvo Mareca explora los rasgos medulares de un manuscrito inédito cuyo objetivo central estriba en la educación de las mujeres. Dicho documento, que se articula en ocho diálogos, va desarrollando la temática didáctica siguiendo las pautas de los moralistas más famosos, que con sus tratados habían marcado un hito filológico en el ámbito de la enseñanza femenina. Aquello que resulta novedoso en la obra de Joseph Rojo se fundamenta en el tono de las reprimendas, siendo mucho más suavizado que el de sus antecesores. La exhaustiva nomenclatura de quienes dedicaron sus esfuerzos a la instrucción en el mundo femenino —que Montalvo Mareca esboza con la finalidad de cotejar sus ponderaciones con las que formula Rojo— revelan el dinamismo ideológico que dio lugar a una evolución del pensamiento en relación con la formación femenina a lo largo del siglo xvii. Pese a que Espejo de ilustres y perfectas señoras no luce por originalidad, sin duda alguna es relevante por complementar los conocimientos vinculados con los textos pertenecientes a dichas teorías pedagógicas. La aproximación de Montalvo Mareca, aunque no es de cariz didáctico, ilustra eficazmente los componentes aleccionadores de un espejo del Siglo de Oro. Liu Xing cierra el libro con un estudio sobre el aprovechamiento del microrrelato en la Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE). Tras esbozar un necesario panorama teórico sobre el origen del microrrelato y sus divergentes consideraciones terminológicas, el investigador profundiza en el papel que puede adquirir la literatura a la hora de aprender un idioma. En este sentido, demuestra que el microrrelato se convierte en una herramienta idónea para ese fin, mucho más que la novela, el cuento, la poesía o el teatro, puesto que su brevedad permite llevarlo al aula sin ninguna adaptación o fragmentación. En la segunda parte de su trabajo, Xing revisa una serie de propuestas didácticas que cree provechosas para desarrollar las cuatro destrezas a través del microrrelato. Muchas de ellas inciden en la asimilación de sus principales estrategias —la intertextualidad, el final sorpresivo o la ruptura de expectativas—, al tiempo que proponen actividades de prelectura, lectura y postlectura. En definitiva, este trabajo demuestra que el microrrelato es una forma literaria de gran utilidad en el aula y con grandes ventajas para los docentes y los estudiantes. De ahí que su presencia sea cada vez mayor en contextos de aprendizaje. Confiamos en que esta publicación contribuya al panorama crítico contemporáneo y que estimule nuevas vías de investigación. Ha sido nuestra premisa aunar algunos de esos nuevos desafíos que constantemente 13


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surgen en el ámbito del estudio de las Letras y que durante tanto tiempo se han sostenido como se sostiene la palabra en el tiempo. Sin duda, nuestro planteamiento ofrece una conversación entre los diferentes contextos históricos, culturales y textuales. Acorde a esta efervescencia investigativa, los distintos temas se observan desde multitud de ángulos, sin restar calidad a los resultados de dichas indagaciones. Por ello, es para nosotros una alegría que La lupa y el prisma revele nuevas luces en ese interminable caleidoscopio que es la literatura hispánica. Los editores Ana Abello Verano Daniele Arciello Sergio Fernández Martínez

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1. La narrativa observada



Invisibilidad lésbica y represión en la novela Su cuerpo era su gozo, de Beatriz Gimeno Luis León Prieto Universidad de Oviedo 1. Introducción El presente texto toma como fuente primaria la novela de Beatriz Gimeno (Madrid, 1962) titulada Su cuerpo era su gozo (2005a). Esta obra cuenta con un relevante trasfondo histórico y está basada, libremente, en un hecho real. El objetivo propuesto en este artículo es el de analizar, por una parte, el proceso de despertar erótico de sus protagonistas, una iniciación a un tipo de sexualidad no normativa que, en la época en que se ambienta, había sido silenciada e invisibilizada; no solo no se asociaba el placer sexual al modelo de mujer que el franquismo imponía, sino que, además, la posibilidad de una relación afectivo-sexual entre dos mujeres resultaba algo impensable; por otra parte, la falta de visibilidad de las expresiones lésbicas en la época no supone que no fueran reprimidas, no tanto de modo penal pero sí con diversos tipos de violencia y coerción que analizaré dentro del segundo bloque del apartado crítico. Dentro de esta clase de manifestaciones, destaca la ejercida en el ámbito médico y psiquiátrico, en la que me detendré más. Tras una breve aproximación a la figura de la autora y su trayectoria literaria, expondré una introducción al marco histórico y social de la obra, un contexto que resulta inseparable del análisis crítico de esta novela, que constituirá la parte central del trabajo, siendo dividido en dos temáticas principales: la invisibilidad lésbica y el proceso de despertar e iniciación erótico-afectivo, y la práctica de la represión sobre estos personajes, en sus distintos niveles y estamentos. Por último, presentaré algunas conclusiones 17


Luis León Prieto

para comprobar en qué modo se pueden validar las hipótesis de mi punto de partida, si el ejercicio de memoria histórica que Gimeno plantea en su texto realmente refleja de forma efectiva las dos grandes áreas temáticas que he considerado relevantes para el análisis de su debut novelístico.

2. Aproximación a la autora y su obra literaria Beatriz Gimeno es una autora española, poseedora de una trayectoria polifacética y de una labor de activista de largo recorrido, siendo en la actualidad diputada por el partido político Podemos en la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Gimeno, además, ostentó el cargo de presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y este factor ha influido en su consideración literaria, así como la etiqueta de «escritora lesbiana» que le acompaña. Gimeno admite el peso de este adjetivo en su carrera creativa (Montilla, 2009: 102), aunque no lo comparte. El hecho es que la autora ha protagonizado un largo período de militancia pública con un alto grado de exposición por los importantes proyectos aprobados bajo su citada presidencia en la federación estatal, entre los cuales figuran leyes tan emblemáticas como la del matrimonio igualitario y la de identidad de género (Montilla, 2009: 87), bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La notable relevancia que estos cambios legislativos tuvieron en la sociedad española hace comprensible que Gimeno quedara unida a la labor que realizó para su gestión. A pesar de las declaraciones de la autora, lo cierto es que gran parte de su obra podría catalogarse bajo la etiqueta de «literatura lésbica». Quiles, realizando un recorrido por la novela lésbica escrita en español de las últimas décadas, entiende como tal «aquellos textos que narran historias de lesbianas o cuyas protagonistas, aunque no se identifiquen como tales, tengan relaciones con una mujer» (2002: 276). La propia Gimeno se hace eco de la escasa repercusión de esta clase de literatura en el mercado español, frente a lo que sucede en el resto de Europa y en Estados Unidos: «El raquitismo de las publicaciones sobre homosexualidad en España llama todavía la atención […] pero si nos circunscribimos a los libros relacionados con la temática lésbica entonces nos acercamos al punto cero: algunas novelas y un número de ensayos que se pueden contar con los dedos de la mano» (2002: 7). Simonis Sampedro, analizando la representación de los discursos lesbianos en la literatura española, afirma que no existe ningún estudio en profundidad sobre este tema: «Está pendiente de rescate la tradición lesbiana española en todos los ámbitos artísticos» (2008: 243). Para esta autora, la etapa actual, en la que se podría insertar la obra de Gimeno, es transitoria, porque combina la reivindicación con el intento de hallar un estilo propio. 18


Invisibilidad lésbica y represión en la novela Su cuerpo era su gozo, de Beatriz Gimeno

Simonis Sampedro, por otra parte, no incluye a Gimeno entre la selección de textos que menciona, pero sí se detiene en otras autoras contemporáneas y en sus obras, como Lucía Etxebarria con Beatriz y los cuerpos celestes (1998), una desinhibida y lúdica celebración de la diversidad sexual que muestra identidades lésbicas y bisexuales (2008: 271-272), o Isabel Franc con No me llames cariño (2004), una recreación paródica del género detectivesco, cargada de humor (2008: 277); ambos títulos son ejemplo de cómo la narrativa de tipo lésbico actual en español, pese a ese carácter anecdótico al que aludía la propia Gimeno, ha ampliado sus temáticas y también su tono, variando desde el relato dramático y reivindicativo que se muestra en Su cuerpo era su gozo hasta las narraciones más desenfadadas y posmodernas de Etxebarria y Franc. Si bien Gimeno posee una nutrida selección de textos ensayísticos, algunos de los cuales se utilizarán en el análisis de su novela, por razones de espacio solo me centraré en una sucinta exposición de su trayectoria literaria. La autora se inició en la escritura de ficción con una colección de relatos titulada Primeras caricias. 50 mujeres cuentan su primera experiencia con otra mujer (2002). En realidad, lo que hace la autora en esta obra es ficcionalizar, en primera o tercera persona, los testimonios a los que alude el subtítulo, basados en hechos reales. Desde este primer trabajo, Gimeno reivindicaba el erotismo entre mujeres, de forma visible y desprejuiciada, un tema que utilizaría como soporte ideológico para su siguiente obra cuentística, Sex (2008). Con este recopilatorio, la autora se propone romper el silencio de las escritoras lesbianas a la hora de tratar el tema de la pornografía; pornografía explícita, no erotismo, tal y como Gimeno señala en el prólogo-manifiesto del volumen, de carácter reivindicativo y político. Si la pornografía heterocentrada y tradicional utiliza, por lo general, las relaciones lésbicas como un simple elemento de excitación para el potencial espectador heterosexual, en este libro Gimeno se propone escribir pornografía para lesbianas y, de hecho, presupone «lectoras», no lectores (2008: 17). En su segunda novela, Deseo, placer (2009a), Gimeno continúa reflejando tabúes poco visibles de la sexualidad no normativa, pero, en este caso, cambiando el enfoque y acercándose más a las teorías queer del deseo, con la historia de una poderosa mujer de negocios que utilizará todos sus recursos para cumplir su fantasía: penetrar analmente a su subordinado. Además del ámbito de la prosa, la autora tiene dos poemarios publicados: La luz que más me llama (2009b), en el que, al igual que en la novela anterior, el deseo es uno de los ejes más sólidos de la voz poética que, ya desde dentro del campo semántico, entra en contacto con la tradición hispánica, por ejemplo, de la mística; y Al menos flores, al menos cantos (2012), en el que se 19


Luis León Prieto

repiten temas como la soledad, la pérdida, el miedo y el desamor, además de contener algunas composiciones de temática social, reflejando la situación del contexto de su época, la de un pueblo defraudado y empobrecido. Su cuerpo era su gozo (2005a) fue su debut en la novela; se trata de un relato que expone la biografía imaginaria de una pareja de mujeres, a raíz de una noticia real que la autora conoció en la prensa: «En el mes de diciembre de 2001 apareció en el diario El País una sorprendente noticia que daba cuenta de una sentencia judicial que absolvía a una mujer que había quitado la vida a su compañera sentimental a petición de esta. Acabó por convencerme de la necesidad de recuperar a esas mujeres que habían sido silenciadas» (Montilla, 2009: 102). Así pues, la obra de Gimeno busca rescatar una parcela de la memoria histórica, cuyo contexto reflejaré en el siguiente epígrafe.

3. Memoria y contexto histórico-social en la obra Si nos aproximamos al contexto franquista, puede observarse, como indica la histórica feminista Empar Pineda (2008: 31), que se buscaba, como en otros regímenes de adscripción fascista de esa época, la devolución de la mujer al hogar, tras una etapa de relativos avances en igualdad. Esta realidad refleja, de forma nítida, el carácter patriarcal del franquismo, que, al igual que otros sistemas de poder asociados a su imagen, apostaba por mantener una masculinidad hegemónica y una feminidad subordinada a esta. Se pretendía alcanzar una sociedad homogénea, como apunta Sánchez, que «no toleraba lo diverso y lo diferente» (2012: 105) y en la que el cuerpo masculino era el detentador del poder y el símbolo del dominio y la actividad. Además, el régimen de Franco se constituyó en un largo paréntesis dentro de la historia del feminismo español, como indica Pérez Garzón (2011: 235). Este autor muestra cómo, tras los logros conseguidos durante la Segunda República, el franquismo impulsó medidas para revertir la introducción de la mujer en el mundo laboral; por ejemplo, el Fuero del Trabajo de 1938, que «había decretado que solo podían trabajar las mujeres solteras y viudas; si se casaban tenían que firmar su despido voluntario o contar con el permiso del marido» (2011: 236). No obstante, Pérez Garzón también señala cómo algunas transformaciones sociales asociadas al mundo femenino, como el avance en la escolarización, tomaron un gran impulso desde comienzos del siglo, sin que la ideología franquista influyera en su desarrollo. El fascismo español contaría, para difundir este ideario, con instituciones como la Sección Femenina, que propugnaba «convertir a la mujer española en una mujer fuerte y sana, que aumentara el número de españoles y mejorara la raza» (2012: 279), como señala Martins Rodríguez, aunque, como indica la 20


Invisibilidad lésbica y represión en la novela Su cuerpo era su gozo, de Beatriz Gimeno

propia autora, el carácter militar y dotado de connotaciones masculinas de esta organización le confiriese algunos indicios de lesbianismo (2012: 285), llegando a constituir «un semillero de lesbianas en potencia», en palabras de Olmeda (2004: 159). Pineda alude también a la obsesión del régimen de «contrarrestar la labor de la Segunda República» (2008: 31) y así confinar a las mujeres, de nuevo, en el hogar. Para ello, contaría con el carácter confesional impuesto por el Estado, en el que la Iglesia católica difundiría una imagen de la mujer basada, como apunta Toboso, en valores como «el sacrificio, la abnegación, la honestidad y la humildad», frente a las posibles «desviaciones o vicios femeninos y antinaturales» (2009: 82). Connell argumenta cómo las diversas corrientes de adscripción fascista actuaron como una reacción contra la creciente igualdad que habían ido protagonizando las mujeres por aquella época, a través de una abundante profusión de imaginería que glorificaba la virilidad y la violencia asociada a la figura del soldado (2005: 193). Si, por lo que respecta a la masculinidad hegemónica, el estereotipo franquista no permanecía muy alejado de los iconos viriles a los que alude Connell, en cuanto a la feminidad se quiso imponer, además, una serie de clichés que marcaban los extremos correctos e incorrectos del comportamiento de la mujer, como indica Juliano: «Entre las asexuadas “mujeres decentes” casadas, solteronas o monjas, y las estigmatizadas prostitutas y promiscuas quedaba el espacio vacío de las lesbianas, a las que se ignoraba. Si casi toda la sexualidad femenina era patologizada, la lésbica era además negada como posibilidad» (2012: 46). La propia Gimeno, en obras como Primeras caricias (2002) o Historia y análisis político del lesbianismo (2005b), señala cómo las leyes franquistas no encarcelaban a las lesbianas porque la sexualidad femenina, en general, no era considerada una amenaza. El desconocimiento de la misma hacía parecer que el simple hecho de que una mujer pudiese gozar con su cuerpo resultara inconcebible, o bien irrelevante (2002: 14). Existía una extendida ignorancia acerca de esta clase de sexualidad, que podría llevar a las propias mujeres a cometer actos sexuales sin considerarlos como tal (2005b: 189) y, tal y como indica Ugarte Pérez, el nivel de represión y persecución desde el Estado concedía una mayor relevancia al comportamiento homosexual masculino, antes que al femenino (2011: 203).

4. Análisis crítico 4.1. Invisibilidad lésbica e iniciación afectiva y sexual En Su cuerpo era su gozo, la acción de la trama se bifurca en dos líneas espaciotemporales, si bien para mi investigación resulta de mayor importancia la que tiene lugar en los años cincuenta del siglo pasado, en 21


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un pueblo de Valencia. Allí, las dos protagonistas, Luz y Ali, se conocen y pasan su infancia que, llegando a la adolescencia, derivará en un proceso de despertar sexual y enamoramiento entre ambas, en medio de un clima hostil y la amenaza de la violencia en distintos niveles. Al principio, el hecho de que tengan una relación íntima se entiende como una simple amistad por parte de los adultos de su entorno. La moral de la época, además, favorecía esta clase de relaciones pues, como señala Olmeda, se prohibía que los muchachos se acercaran demasiado a las chicas, pero nadie se extrañaba de ver a dos amigas durmiendo juntas (2004: 159). En la novela, esta perspectiva permanece reflejada así: «Estar sola no estaba bien visto en una niña, que tenían proscrito ser hoscas, poco amigables; la sociabilidad era tan necesaria en una niña como la limpieza o la dulzura, virtud femenina esta que bien podía practicarse con las amigas» (2005a: 37). La educación oficial, por otro lado, fomentaba que los niños y las niñas asumieran sus correspondientes roles de género, pero también que permanecieran ignorantes de su propia sexualidad, como apunta Angulo (2012: 360), quien añade que los manuales del franquismo representaban a la mujer como «un ser carente de identidad sexual» (2012: 357). Dentro de esta ausencia de conocimiento se produce la primera vez en la que ambas amigas comparten la cama, ya entradas en la adolescencia, y es entonces cuando Luz empieza a notar los síntomas de su despertar erótico, aunque, por las razones ya descritas, no sea capaz de imaginarse con claridad qué es lo que le está pasando: La verdad es que en todo ese tiempo, y aunque ya habían cumplido catorce años, sólo Luz tuvo sospechas de que le pasaba algo y esas sospechas tenían que ver con que los mareos, la sensación de ahogo, el calor, el placer y el dolor al mismo tiempo, que sintiera aquella primera noche en que tuvo que compartir lecho con Ali se repitieron después a menudo, hasta el punto de que llegaron a asustarla. Las niñas de entonces no imaginaban el sexo, ni lo sospechaban, y ella llegó a pensar que estaba enferma aunque algo le decía que su enfermedad no era de las que se curaban ni era nada tampoco que pudiera contarse a los demás (2005a: 41).

El clima de invisibilidad lésbica, pues, comienza ya en los albores de la adolescencia, y se relaciona con el estereotipo de las «amigas íntimas», según el cual este erotismo de preadolescencia, o surgido en la pubertad temprana, se practicaría con un completo desconocimiento, más como un juego o un hecho instintivo, por lo que no tiene por qué suponer que se asuma una tendencia sexual concreta. La experimentación, el juego, se toman como factores normales en esta etapa. Según aseguran estudios como el de Wilton, el propio hecho de que se espere de las chicas adolescentes que desarrollen 22


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una amistad de cierta intensidad emocional propicia una confusión acerca de cómo ubicar la identidad sexual (2005: 114-117). Investigando sobre las identidades lésbicas, Viñuales señala cómo durante la adolescencia fue cuando algunas de sus entrevistadas comenzaron a tomar conciencia no de su posible lesbianismo, pero sí de la convicción de su propia diferencia (2006: 58). Y, a la hora de alcanzar este estado, una vía recurrente fue la del enamoramiento de una amiga, tal y como sucede en el relato de Gimeno. En el ámbito de la relación de las dos protagonistas, esta experimentará un importante progreso cuando Ali rompa su compromiso matrimonial, impuesto en cierto modo por su familia, y se traslade con Luz a cursar estudios universitarios en Valencia (2005a: 67). Entonces podrán culminar su proceso de iniciación erótica, de conocimiento de sus propios cuerpos y alcanzar una libertad, una intimidad que pronto perderán por la maquinaria de la represión franquista. En la novela se muestra cómo su falta de interés por seguir el camino tradicional de otras mujeres de la época despierta recelos en su entorno: «Estaban en esa edad en la que las mujeres de antes ya se habían casado, estaban a punto de casarse o, desde luego, tenían novio» (2005a: 75). Las dos «rechazaban su destino natural», e incluso «su presencia misma era una estafa para los hombres presentes» (2005a: 76). Como se podrá comprobar en el siguiente epígrafe, esta actitud de aparente indiferencia provocará una serie de rumores y habladurías que, a la larga, terminará poniendo en marcha el mecanismo represivo de las instituciones franquistas. Por otra parte, una vez alcanzado el territorio de mayor libertad que supone su vida universitaria, el desconocimiento que al principio tienen sobre su anatomía y sus funciones concuerda con la ignorancia general de la mujer de esa época, como ya había advertido Gimeno en sus tratados teóricos. Sin embargo, estas condiciones no impiden el episodio en que finalmente consuman ese despertar sexual, al cual acceden a través de un objeto simbólico, un objeto que se convierte en el signo del poder de control sobre un espacio recién conquistado: «El cerrojo era una novedad, un signo más de independencia, de libertad» (2005a: 68). El cerrojo del cuarto de la residencia les otorga una intimidad que nunca tuvieron, un nivel superior que las conduce a un estado de adultez. Podría utilizarse aquí la célebre metáfora del «cuarto propio» de Virginia Woolf (2005), pues esa habitación privada les permite desarrollarse y no solo en una perspectiva sexual. La habitación se convertirá en el santuario en que podrán descubrirse a sí mismas de este modo: «Ellas se construyeron un círculo cerrado en el que nunca existió ninguna posibilidad de que entrara nadie más. Desde el principio sus cuerpos quedaron fijados en aquella habitación, la habitación era el lugar en el que sus cuerpos se desnudaban» (2005a: 69). 23


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Su iniciación erótica, sin embargo, no significa que surja en ellas la conciencia de haber adquirido una nueva identidad sexual. Como indica Viñuales, «este primer o sucesivos encuentros sexuales no garantizan a quienes participan en ellos que se tome conciencia de homosexualidad» (2006: 59). De hecho, el proceso de aceptación de esta nueva e hipotética identidad resultará divergente en las trayectorias de la pareja protagonista. Si Luz llega a adquirir y verbalizar la noción de esa diferencia sexual, en el caso de Ali se lo impedirá una represión que ha interiorizado, inducida desde el exterior por una serie de mecanismos a los que me referiré en el siguiente epígrafe, como la culpa: «La culpa que abrasaba a Ali y que no conocía Luz, que siempre se asumió sin problemas como diferente, llegada aquí para encontrar en Ali a alguien que era como ella» (2005a: 72). La homofobia institucional, pues, se convierte en una homofobia interna que puede observarse en el fragmento de la novela donde Luz enfrenta al personaje con su propia realidad: «¿Sabes lo que somos?» Ali no lo sabía, y Luz entonces pronunció las palabras exactas: «Somos amantes, y somos amantes porque somos homosexuales» (2005a: 193). El proceso de toma de conciencia del personaje principal contrasta con la autonegación que despliega su pareja, replicándole: «No vuelvas a pronunciar esa palabra en esta casa» (2005a: 193). Ali impone el silencio para reforzar esa invisibilidad que crea en torno a su propia relación. El personaje no evoluciona, a diferencia de los cambios sociales que se producen en el país a lo largo del tiempo, dentro de una prolongada minoría de edad a la que ha sido confinada por su familia; volviendo a Viñuales, Ali no ha afrontado su proceso de «revelación», ni siquiera consiguiendo exteriorizar sus sentimientos ante aquella persona que con mayor facilidad podría aceptarlos (2006: 74). En el siguiente punto expondré el procedimiento por el que este personaje ha llegado a asumir el discurso hegemónico de la época.

4.2. Procesos de represión En el apartado anterior aludí a la situación de plenitud en su relación que los personajes habían alcanzado al conseguir un espacio de libertad propio; seguidamente, Gimeno contrastará este momento de iniciación erótica con una reacción de violencia por parte de tres estamentos oficiales: el académico, el policial y el médico. El rechazo de Ali hacia su pretendiente, Lorenzo Silva, desencadenará unas represalias ligadas a una serie de rumores que llegarán hasta las más altas instancias educativas y académicas: «el decano de la facultad de Historia, el Sr. D. Juan Muñoz, Excelentísimo, y por tanto hombre de pro, decidió que lo mejor era informar a las autoridades porque quizá no fuera conveniente que a aquellas dos jóvenes se les confiaran en el futuro niños y niñas, las nuevas generaciones de españoles» (2005a: 86). 24