EPIGRAFÍA. Cantabria (siglos VIII - XV) de Alberto Peña Fernández

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Cantabria (siglos VIII-XV)



INSTITUTO DE ESTUDIOS MEDIEVALES CORPUS INSCRIPTIONUM HISPANIAE MEDIAEVALIUM

Cantabria (Siglos VIII-XV)

Alberto Peña Fernández

2019


Peña Fernández, Alberto

Cantabria (siglos VIII-XV) / Alberto Peña Fernández. – [León] : Universidad de León, 2019 404 p. : il., tablas, gráf., fot., mapas ; 31 cm. – (Corpus inscriptionum Hispaniae mediaevalium ; v. 5) Índices. – Bibliogr.: p. 383-404. – En la port.: Instituto de Estudios Medievales ISBN 978-84-9773-971-9 1. Inscripciones-España-Cantabria (Comunidad Autónoma)-Siglo 8º-15º. I. Universidad de León. II. Instituto de Estudios Medievales (León). III. Título, IV. Serie 003.071(460.13)"07/14" De acuerdo con el protocolo aprobado por el Consejo de Publicaciones de la Universidad de León, esta obra ha sido sometida al correspondiente informe por pares con resultado favorable.

Este libro se publica en el marco del proyecto de investigación Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium (PRPHAR2016-76310-R), concedido por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, del que es investigadora principal la Dra. D.ª María Encarnación Martín López, profesora titular de la Universidad de León.

© ©

UNIVERSIDAD DE LEÓN © SAUTUOLA. Instituto de Prehistoria y Arqueología Los autores I.S.B.N.: 978-84-9773-971-9 Depósito Legal: LE-772-2019 Diseño, maquetación, y tratamiento digital de las imágenes: Juan Luis Hernansanz Rubio Imprime: KADMOS Impreso en España / Printed in Spain


A mi mujer, Noelia y a mis hijos, Adriano y Celia.

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Contenido Pág. PRESENTACIÓN.......................................................................................................................................... 9 PRÓLOGO................................................................................................................................................... 11 AGRADECIMIENTOS............................................................................................................................... 15 SIGLAS Y ABREVIATURAS...................................................................................................................... 17 ESTUDIO CRÍTICO.................................................................................................................................. 19 1. INTRODUCCIÓN........................................................................................................................... 21 2. CANTABRIA EN LOS SIGLOS MEDIEVALES: LA PRODUCCIÓN EPIGRÁFICA EN SU CONTEXTO HISTÓRICO...................................................................... 29 3. LA EPIGRAFÍA MEDIEVAL EN CANTABRIA. HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN............................................................................................................................ 36 4. GÉNESIS DE LAS INSCRIPCIONES............................................................................................. 42 Autores, destinatarios y artífices materiales................................................................................................................................42 Los talleres epigráficos de la Cantabria medieval.............................................................................. 52 5. ELEMENTOS EXTERNOS DE LAS INSCRIPCIONES............................................................. 62 Materia, forma y ubicación de los soportes escriptorios.................................................................... 62 Decoración y disposición del texto.................................................................................................... 69 La escritura ......................................................................................................................................... 72 6. ELEMENTOS INTERNOS DE LAS INSCRIPCIONES.............................................................. 94 Naturaleza, lengua y estilo.................................................................................................................. 94 Fórmulas. Tipos de inscripciones....................................................................................................... 96 7. TRADICIÓN EPIGRÁFICA Y CONSERVACIÓN.................................................................... 123 8. CONCLUSIONES.......................................................................................................................... 130 CORPUS DE INSCRIPCIONES............................................................................................................. 133 PRINCIPIOS DE PUBLICACIÓN..................................................................................................... 135 COLECCIÓN EPIGRÁFICA.............................................................................................................. 139 CORPUS FOTOGRÁFICO..................................................................................................................... 271 ÍNDICES..................................................................................................................................................... 357 Topográfico....................................................................................................................................... 359 Onomástico....................................................................................................................................... 363 7


Tipolรณgico......................................................................................................................................... 367 De figuras.......................................................................................................................................... 369 De lรกminas......................................................................................................................................... 373 BIBLIOGRAFร A......................................................................................................................................... 383

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Presentación del volumen La presentación de un nuevo volumen de la colección es siempre motivo de gran satisfacción. En esta ocasión debemos sumar el agradecimiento hacia la persona de Ramón Bohigas que hizo posible que la edición de las inscripciones medievales de Cantabria fuera incorporada a la magna colección Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium. Se trata de una edición especial, por tanto, donde dos entidades públicas, la Universidad de León y su Instituto de Estudios Medievales, y el Instituto de Prehistoria y Arqueología “Sautuola” se implican en la coedición de esta colección en un doble formato. No podría ser de otra manera. Su autor, Alberto Peña, había iniciado su labor de recopilación de fuentes cuando entramos en contacto con él, ya comprometido su estudio para una edición monográfica en “Documentos de Arqueología Cántabra”. La generosidad y la visión humanista de Ramón Bohigas nos abrió la posibilidad de una colaboración. Consciente de la importancia de un Corpus de inscripciones integral, sabía que Cantabria no podía quedar fuera de esta colección a pesar de los compromisos adquiridos. Y una vez más su capacidad humana y su inteligencia abrieron las puertas a esta coedición que de otra manera no hubiera sido posible. El esfuerzo que realizó por ver este libro impreso se vio truncado por su súbito fallecimiento. Días después de escribir el prólogo que a continuación sigue, Ramón nos dejaba, para iniciar su propio tránsito. Gracias Ramón, hasta siempre. Cantabria reúne una de las colecciones epigráficas más interesantes de España. Las peculiaridades gráficas y culturales en las que se ejecutan sus inscripciones hacen de éstas un patrimonio cultural de un gran valor historiográfico. Ciertamente cada provincia que se estudia nos descubre sorpresas y novedades que nos obligan a cambiar nuestra percepción de los factores que afectan a estos objetos escritos y a la escritura. Alberto Peña era consciente de su importancia y así sus artículos, dedicados a la epigrafía cántabra, desvelan la gran riqueza epigráfica de este territorio. Esperamos que su edición dé origen a numerosos trabajos e ilumine las mentes de todos los que nos dedicamos a la epigrafía y la cultura medievales.

María Encarnación Martín López Investigadora principal proyecto CIHM Coordinadora de la colección CIHM

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Prólogo Alberto Peña Fernández, autor de esta obra, tiene una dilatada trayectoria como investigador en la epigrafía medieval de Cantabria, que alcanza su culminación en las páginas que siguen a estos párrafos de presentación, que tengo el gusto y el honor de redactar. En su vida profesional, hasta fechas muy cercanas, han convivido dos realidades vitales diferenciadas vinculadas al Patrimonio. La primera ha sido la profesional como guía de cuevas con arte rupestre y yacimientos arqueológicos de Cantabria en la empresa pública que gestiona estas actividades en la autonomía cántabra. La segunda, representada por afición e interés científico por el estudio, la investigación y publicación de los epígrafes latinos y romances que el pasado medieval de la actual Cantabria ha legado al Patrimonio Cultural e Histórico del presente. Su continuado interés por este ámbito de investigación ha hecho frecuentes sus artículos de divulgación y estudio de numerosas piezas epigráficas en las páginas de diversos números de la revista científica “Sautuola” del Instituto de Prehistoria y Arqueología homónimo, que presido; que están bien sintetizados en el apartado de bibliografía de la obra. Estas colaboraciones vienen ya de tiempo lejano, como mínimo desde los inicios del siglo presente o aún de finales del anterior y que comenzaron en los tiempos en que el Dr. García Guinea, fundador, era director de nuestra institución, que ejerció hasta su fallecimiento en 2012. Nuestro fallecido Director, quien suscribe y el propio Alberto hemos compartido un interés común hacia el catálogo, estudio e investigación sobre los restos de cultura material y arquitectura heredados del pasado medieval de la actual Cantabria, inmersa en la sucesivas formaciones políticas que se sucedieron en el territorio, desde la Monarquía Asturiana a la Corona de Castilla, ya en el otoño de la Edad Media por remedar el título de la obra clásica de J. Huizinga. Este interés compartido hizo posible que entre los tres investigadores fuesen fluidos los intercambios de información, los trasvases de documentación o el acceso a archivos o documentos, junto con conversaciones e intercambios de puntos de vista acerca de piezas o yacimientos, cuya problemática e interpretación son más complejas. Esta prolongada relación temporal entre el autor y el Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola ha culminado hace ya algún tiempo con la inclusión de Alberto Peña Fernández en la nómina de integrantes del Instituto. No ha sido exclusivamente nuestra revista “Sautuola” la cabecera editorial científica que ha servido de canal a los trabajos de investigación debidos al impulso de Alberto Peña; la desaparecida revista “Edades” de la extinta Asociación de Jóvenes Historiadores de Cantabria, “Altamira” del Centro de Estudios Montañeses, “Codex Aquilarensis” del Centro de Estudios del RománicoFundación Santa María La Real, entre las que vienen a mi memoria al redactar estos párrafos. Todo este trabajo de décadas culmina ahora en el compendio redactado por Alberto Peña. La gestión editorial de la obra tampoco ha estado ausente de detenciones y de trayectorias divagantes, varias han sido las posibilidades de salida editorial, que el tiempo y los avatares económicos de 11


la crisis han ido haciendo desaparecer hasta quedar perfilada la que ahora se completa con este prólogo y la esperanza de que la obra culmine su trayectoria editorial en los primeros meses de 2019. Esta solución editorial es inseparable de la decisión tomada hace ya algunos años por el Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, a través de quien suscribe como director y del responsable editorial de la sociedad, D. Carmelo Fernández Ibáñez, de generar una serie de anejos monográficos de la revista “Sautuola”, que finalmente adoptó la denominación de “Documentos de Arqueología Cántabra”. El primer título de la serie fue “El Castro de la Peña de Amaya (Burgos). Del nacimiento de Cantabria al de Castilla”, de D. Javier Quintana que vio la luz en noviembre de 2017 y presentado al mes siguiente. Ahora, cuando han pasado catorce meses de aquella aparición editorial, está a punto de culminar la salida a la luz de este segundo título de la colección cuyo prólogo redacto por encargo del autor. Es preciso en este punto realzar el acuerdo entre instituciones que ha hecho posible la inclusión de la obra en la serie “Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium”, que se inició en la Universidad de León hace ya algunos años y que ahora coordina desde ella la profesora Dra. Dña. María Encarnación Martín López. Quedan, para terminar estos párrafos, algunos comentarios más. La obra que se presenta supone, por su profundidad, amplitud de catálogo y, en suma, por su valor de corpus para el apartado de la cultura material del Medievo en Cantabria, una importante aportación historiográfica, que hubiera sido de entidad más que suficiente para la obtención del Grado de Doctor si ese hubiese sido el deseo y afán de su autor. Concluyo, ya va tocando, mi presentación de la obra repasando someramente cómo ha sido la evolución de la Arqueología medieval en Cantabria. Este ámbito de conocimiento tuvo como claro iniciador al fundador de esta institución Dr. García Guinea, en su etapa de director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria como extensión de sus estudios sobre “El Románico en Santander” (1979) y “El Románico en Cantabria” (1996). Su desarrollo, inventario, catalogación y estudio pueden ser méritos atribuibles al redactor de estas líneas en su tesis doctoral de 1982, leída en la Universidad de Valladolid. Las incidencias de la vida y sus complicaciones impidieron que la publicación de esa obra pasase más allá de la introducción y del catálogo de yacimientos de la actual Comunidad de Cantabria, quedándose fuera de la prensa los catálogos del norte cantábrico, de las provincias de Burgos y Palencia más las conclusiones de este estudio; todo ello formaba el sector central de los Montes Cantábricos que llevó como título. El desamparo institucional que en Cantabria tiene todo aquello que vaya temporalmente más allá del arte paleolítico cantábrico, de relevancia no ya universal sino más bien cósmica, no es totalmente ajeno a este resultado tan parcial. La Universidad de Cantabria debiera contar con un marco institucional de desarrollo de esta línea de investigación, que en Cantabria ha alcanzado niveles de desarrollo y resultados relevantes a nivel español, que recientemente hemos intentado sintetizar. Esa posibilidad institucional ha sido decepcionante, reducida a trabajos singulares, debidos al interés y empuje investigador de sus autores: “Las estelas medievales de Cantabria” de nuestra compañera Dña. Carmen Martín Gutiérrez, tutorizada académicamente por el medievalista Dr. Martínez Moro, número VII de nuestra revista “Sautuola”; la tesis doctoral del Dr. D. Enrique Gutiérrez Cuenca, tutorizada por la también medievalista Dra. Díez Herrera y aún pendiente de realidad editorial física, por más que esté disponible su consulta digital; el Trabajo de Fin de Máster de D. José Ángel Hierro Gárate publicado en varios artículos en las revistas “Munibe” y “Kobie”. A ello sólo pueden añadirse algunos otros trabajos de fin de máster que han visto la luz en sucesivos números de “Sautuola”. 12


El trabajo de Alberto Peña Fernández, como ya se ha anticipado, hubiera podido ser una magnífica tesis doctoral sobre Cantabria, donde el despilfarro de recursos humanos e intelectuales es estructural. Al final, la iniciativa del autor ha llevado la empresa editorial al cobijo de la serie gestionada desde León que no tuvo en Cantabria marco institucional de desarrollo. Finalmente el Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola da un paso más en un itinerario ya largo por la catalogación, inventario, estudio y divulgación de su patrimonio epigráfico medieval, coherente con una línea mantenida desde sus orígenes. Cantabria debiera felicitarse por ello; esperemos que así sea. Mi felicitación y enhorabuena a Alberto Peña Fernández, amigo y compañero, por la culminación de una empresa de la vida. Dr. D. Ramón Bohigas Roldán Director del Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola

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Agradecimientos Esta publicación y el trabajo de varios años plasmado en ella, no hubieran sido posibles sin la inestimable colaboración de una serie de personas e instituciones que facilitaron mi propósito de investigar esta parte tan importante de nuestra cultura escrita. En primer lugar, quería agradecer a mi familia, en especial, a mi esposa Noelia y a mis hijos, Adriano y Celia, su paciencia y comprensión por todo el tiempo que les privé, por las excursiones epigráficas que soportaron y, por la cantidad de libros y apuntes que invadieron nuestro hogar durante estos últimos años. A todos los párrocos de la Diócesis, a los vecinos y guardianes de los templos, que nos abrieron sus puertas y soportaron el tiempo, a veces tedioso, de las autopsias epigráficas, escuchando de ellos enriquecedoras historias e intercambiando información que luego ha servido para conocer los avatares que muchas de nuestras inscripciones han sufrido a lo largo del tiempo. A los responsables técnicos y personal de los museos, archivos y bibliotecas donde tuve que revisar algunas lecturas de epígrafes y llevar a cabo los trabajos de documentación tipométrica y fotográfica. Por supuesto, a las instituciones y organismos titulares y gestores de este patrimonio, en especial, la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria y el Obispado de la Diócesis. No puedo olvidarme del profesorado que tuve a lo largo de mi vida académica por haberme enseñado a ser historiador, en especial, a José Manuel Iglesias Gil, por introducirme en el universo de la epigrafía y a José Luis Ramírez Sádaba, por sus interesantes observaciones a la presente edición. Espero que en este libro se recojan los frutos de esa formación universitaria y se refleje una parte de lo aprendido. Por supuesto, a los profesores de la Universidad de León, Vicente García Lobo y M.ª Encarnación Martín López, por auxiliarme en cuantas dudas se me plantearon al comienzo de mis investigaciones y, por darme la oportunidad, de tomar parte en este intersantísimo proyecto de edición del Corpus de Inscripciones Medievales de España. A Carmen Díez Herrera, Jesús Ángel Solórzano Telechea, profesores del Departamento de Ciencias Históricas en el Área de Historia Medieval de la Universidad de Cantabria, y a Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera, del Departamento de Historia del Arte, por sus valiosas aportaciones a largo de la investigación, en especial, en lo relativo a la identidad de los personajes recogidos en las inscripciones. Esta publicación y los años de trabajo de campo y gabinete, no hubieran sido lo mismo sin la colaboración de amigos, arqueológos e historiadores, como Alberto Ceballos Hornero, Diego Pedrajo Ceballos, José M. Morlote Expósito, Ramón Bohigas Roldán, Lino Mantecón Callejo, Carmelo Fernández Ibáñez, Alberto Gómez Castanedo †, Enrique Gutiérrez Cuenca y Javier Marcos Martínez. A todos ellos mis disculpas por haberles pedido tanto y haberles dado a cambio tan poco, en especial, a Ramón, por todos estos años de andaduras arqueológicas y epigráficas, y, por supuesto, por facilitar como director del Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola la publicación de este volumen. Por supuesto, a Rosa Mª Pereda Rosales, mi ilustradora favorita y que en todo momento me ofreció su desinteresada colaboración. Los historiadores del arte, Miguel Ángel García Guinea y Enrique Campuzano Ruiz aportaron también su granito de arena a esta investigación. El primero, por todas sus observaciones y consejos, por haberme considerado como “joven epigrafista” y haber citado mis primeros trabajos en la Enciclopedia del románico. El segundo, por cuantas valiosas informaciones me brindó, por las conversaciones telefónicas que mantuvimos hablando de epigrafía y arte, facilitándome el conocimiento de inscripciones que desconocía, en definitiva, por todo lo que he aprendido de él. 15


A todos los eruditos e historiadores que dedicaron una parte de sus investigaciones a la epigrafía medieval, por habernos legado su conocimiento inicial o por permitir que algunas epigrafías perdidas desgraciadamente, no hayan permanecido en el anonimato. No podía acabar este capítulo de agradecimientos sin dedicar unas palabras a dos amigos que siempre estuvieron a mi lado en la recta final de la investigación, Óscar Cobo Gómez y Cristina Martín Haya. Su tiempo, paciencia, compañía, conocimientos y meticulosidad en el trabajo de campo, fotografiado de piezas y revisión de lecturas, han sido imprescindibles en la plasmación editorial del libro que el lector tiene ahora en sus manos. Por supuesto, a mi suegro José Pérez Setién, que desgraciadamente no vió culminado el trabajo que emprendí hace varios años por su prematuro fallecimiento, y, a mi familia, en especial a mi madre y a mi tía, por haberme dado tanto a cambio de tan poco y por haberme aceptado tal como soy, no en vano, dedicar parte de mi tiempo libre a descifrar escrituras raras en piedras, no deja de parecer algo extraño para muchos de los mortales.

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Siglas y abreviaturas ACS Archivo Catedral de Santander AHPC Archivo Histórico Provincial de Cantabria ANABAD Asociación Nacional de Archiveros, Bibliotecarios, Arqueólogos y Documentalistas. Ap. Apéndice ASCAGEN Asociación Cántabra de Genealogía BMS Biblioteca Municipal de Santander BRAH Boletín de la Real Academia de la Historia c. / ca. circa CIHM Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium CDIS Centro de Documentación de la Imagen de Santander CEM Centro de Estudios Montañeses CAME Congreso de Arqueología Medieval Española coord. / coords. coordinador / coordinadores dir. director doc. documento DOHISCAN: Base de datos Documentación Histórica de Cantabria. Fundación M. Botín. ed. edición, editor escr. escritura ex. final fol. folio id. Idem INVAC Inventario Arqueológico de Cantabria lám. lámina leg. legajo MAN Museo Arqueológico Nacional MAS Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria MDC Museo Diocesano de Cantabria. Santillana del Mar. MUPAC Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria ms. manuscrito nº. número p. / pp. Página / páginas publ. publicado 17


RAH Real Academia de la Historia ref. referencia s / ss. siglo / siglos sig. signatura. t. tomo UC Universidad de Cantabria vol. volumen VV.AA. Varios autores

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ESTUDIO CRÍTICO



Estudio crítico

1. INTRODUCCIÓN

Sin embargo, será en la Edad Media cuado esa vinculación entre poder y escritura epigráfica alcance sus mayores cotas de protagonismo en lo que se entiende como medio de comunicación de carácter publicitario que persigue la proyección universal y permanente de un mensaje3.

Ay en el muchos sepulchros erigidos en arcas de piedra de héroes muy antiguos con epitafios de letra tan vieja, que por su mucha antigüedad están gastadas las más de sus letras, a cuya causa no se pueden leer, ni saberle los nombres, de los que en ellos están sepultados.

En este sentido, la colección de inscripciones medievales de Cantabria constituye un corpus textual de gran valor histórico, arqueológico, lingüístico, paleográfico y artístico. Supone una parte muy significativa de la cultura escrita de este territorio a lo largo de casi ocho siglos de historia. La inexistencia hasta el momento de una obra que compilara la totalidad de epígrafes de cronología medieval, tanto los conservados como aquellos otros perdidos pero conocidos a través de las fuentes literarias, justifica plenamente la necesidad de acometer la edición crítica de las inscripciones medievales de Cantabria. Esta metodología supone, por un lado, aplicar a su estudio las actuales tendencias de la investigación epigráfica sustentadas en los planteamientos de Navascués en cuanto a la moderna ciencia epigráfica, superando plenamente la visión tradicional que consideraba a la epigrafía como una mera ciencia auxiliar de la Historia, y, por otro lado, apoyarse en otras ciencias y disciplinas que permitan profundizar en la génesis de las inscripciones cuando la epigrafía no llega a conclusiones definitivas4.

F. Sota, Chronica de los Príncipes de Asturias y Cantabria. Libro III, Cap. XXIV, p. 378.

La escritura constituye uno de los principales avances tecnológicos de la historia de la humanidad. No es de extrañar, en este sentido, que los historiadores continúen estableciendo como límite cronológico entre la Prehistoria y la Historia, el uso de la palabra escrita que se inicia a partir del IV milenio a. C. con la aparición de las primeras civilizaciones de la Antigüedad. A partir de ese momento, la cultura escrita y el poder se harán inseparables por cuanto el dominio de la primera se convertirá en sinónimo de prestigio, legitimación y desarrollo. La escritura entendida como plasmación material y gráfica del pensamiento humano y de una lengua, comenzará a utilizarse en diferentes soportes para transmitir conocimientos, leyes, creencias y cualquier información que haga reaccionar al receptor de esos mensajes a favor del emisor. La palabra escrita se acabará convirtiendo en un indicador cultural crucial para el desarrollo de una sociedad1.

Por consiguiente, el principal objetivo de este trabajo es el estudio y la edición de las inscripciones medievales de la comunidad autónoma de Cantabria, entendiendo por inscripción cualquier texto de carácter publicitario

El progresivo interés por comunicar de forma publicitaria, permanente y universal los mensajes, hace que la palabra escrita comience a utilizar desde la Antigüedad otros soportes más perdurables como la piedra, el metal, la madera o el barro, que confieren una considerable expansión de la práctica escrita. Surge entonces el hábito epigráfico que alcanzará en época romana su máximo apogeo, no en vano, su excelsa producción epigráfica la ha valido la consideración historiográfica de la verdadera civilización del las inscripciones2.

cia que la cultura epigráfica tuvo en la civilización romana en cuanto a la enorme diversidad de sus inscripciones, naturaleza, producción, carácter monumental, expansión territorial y funcionalidad. Cf. L. ROBERT, Épigraphie. L’histoire et ses méthodes, Paris 1961, p. 454. V. GARCÍA LOBO, Los medios de comunicación social en la Edad Media. La comunicación publicitaria, León 1991, pp. 3740.

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J. Mª de NAVASCUÉS Y DE JUAN, El concepto de la epigrafía. Consideraciones sobre la necesidad de su ampliación. Discursos leídos ante la RAH por los señores Joaquín Mª de Navascués y de Juan y D. Manuel Gómez-Moreno y Martínez en la recepción pública del primero, el día 18 de enero de 1953, Madrid 1953, p. 77.

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1 B. CASADO QUINTANILLA, “Poder y escritura en la Edad Media”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie III, 8 (1995), p. 143. 2

Este término acuñado por L. Robert resume la importan-

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Cantabria

que pretende la transmisión de un mensaje con pretensiones de universalidad y perdurabilidad5, y, por medieval, la producción epigráfica proyectada, ejecutada y difundida como medio de comunicación en el contexto cronocultural que abarca desde el año 711 al 14996.

Aunque el marco geográfico objeto de este trabajo se circunscribe a la actual división administrativa de la comunidad autónoma de Cantabria, hay que tener en cuenta que su configuración geográfica y territorial como entidad política actual no coincide con los términos administrativos de la Cantabria medieval. Por otra parte, aunque mayoritariamente las inscripciones compiladas y estudiadas en este Corpus se conservan in situ, hay casos en los que, por razones de protección y conservación de algunos materiales arqueológicos u objetos litúrgicos principalmente, estos soportes epigráficos han sido depositados en museos o forman parte de colecciones particulares7. Por otra parte, un caso habitual viene constituido por la existencia de epigrafías desaparecidas por distintas circunstancias, ya sean causas naturales o

5 Cf. N. RODRÍGUEZ SUÁREZ, “Un repaso a través de los conceptos de epigrafía e inscripción”: Documenta & Instrumenta, 10 (2012), pp. 147-154.

Algunas inscripciones han quedado fuera de este Corpus por exceder sus límites cronológicos. Así, por ejemplo, en un sillar del pasadizo de la torre de la catedral de Santander, se conserva invertido un sillar con tres letras grabadas que por sus formas gráficas, capitales cuadradas clásicas, nos aproximan a una posible cronología romana para esta inscripción inédita que algunos autores como González Echegaray ya habían advertido. Del mismo modo se han excluido otras epigrafías que aún conservándose dentro de los límites administrativos y geográficos de Cantabria, proceden de fuera de sus fronteras y aparecen escritas en caracteres cúficos y germanos; me estoy refiriendo a la inscripción versificada de la pila hispanomusulmana de abluciones de la catedral de Santander, probablemente de principios del siglo XIII, hoy integrada en los fondos del denominado Centro de Interpretación de la historia de la ciudad de Santander, ubicado en la torre de la catedral, y, tradicionalmente vinculada a algún trofeo traido de la conquista de Sevilla en 1248 por marinos cántabros. Existen diferentes transcripciones del epígrafe. Cf. A. BERMEJO DE LA RICA, “La pila de la catedral de Santander”, Arte Español, V (192021), pp. 77-80; E. GARCÍA GÓMEZ, “La inscripción de la pila árabe de Santander”, Al Andalus, I (1947), pp. 155-161; J. L. CASADO SOTO, Santander y Cantabria en la conquista de Sevilla, p. 50; También se incluiría en este grupo la bandeja del monasterio de Santo Toribio de Liébana, adquirida en los años setenta del siglo pasado para la celebración de la apertura del Puerta del Perdón en el inicio del Año Jubilar. Es el caso también de la datatio de la iglesia de Santa María la Mayor, en Henestrosas de las Quintanillas, muy posiblemente un monumentum ampliationis del templo a inicios del siglo XVI (1503). Cf. E. CAMPUZANO RUIZ, El Gótico en Cantabria, Santander 1985, pp. 368-369; La roboratio de la fundación de una capilla en el claustro de la colegiata de Santa Juliana, localizada en el ángulo norte-este, testimonio de una reedificación en el año 1519, según una lápida epigráfica que dice: Esta capilla se fizo año de M y D y XIX, dio el Sr. Juan Velarde treynta mil1 mrs. rogad a Dios por su alma. Cf. R. AMADOR DE LOS RÍOS, España, sus monumentos y sus artes, p. 706. En la iglesia de San Juan Bautista de Villanueva de la Nía, un sillar exterior del ábside contiene unos extraños signos de los cuales algunos podrían ser letras, si bien no existe ninguna coherencia en su lectura e interpretación, por lo que considero con ciertas reservas que pudiera tratarse de un grafito. Cf. Enciclopedia del románico en Cantabria, III, pp. 1501-1502. Por último, aunque no presenta data explícita, las explanationes intitulativae de las pinturas murales que representan la escena de la Última Cena en la iglesia de San Andrés de Linares, parecen aproximarse a una cronología cercana al segundo tercio del siglo XVI. CF. A BARRÓN GARCÍA, La pintura mural en Valdeolea y su entorno, Santander 1998. De la misma manera, se ha excluido, por exceder los límites cronológicos de este trabajo, una inscrip-

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ción localizada en la clave del arco de entrada de una casona de Cartes, que ya suscitó el interés de historiadores y epigrafistas desde finales del siglo XIX cuando algunos eruditos remiten dibujos y anotaciones de la misma a la RAH para intentar traducir un texto complejo por el tipo de grafías que presenta, al no corresponder con ninguno de los alfabetos convencionales utilizados en la Edad Media. Santiago Piñeiro, brigadier de artillería, atraído por el misterio que encerraba aquella piedra, en 1854 consultó con destacados epigrafistas y paleógrafos en la Biblioteca Universal de Paleografía Española y en la Real Academia de la Historia. Cf. R. CEBRIÁN FERNÁNDEZ, Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia: Antigüedades e inscripciones, p. 134. La presencia de una cruz de calvario en el centro del epígrafe unido a la cronología de la vivienda, aproximaría se ejecución al siglo XVI. En cuanto a su tipología, cabría la posibilidad de que se tratara de alguna inscripción protectora de la casa y de sus propietarios contra conjuros o cualquier maldición. Cf. A. PEÑA FERNÁNDEZ, “Promotores, artífices materiales y destinatarios de las inscripciones medievales”, p. 200. Algún autor se ha referido a la inscripción como una reutilización epigráfica como clave del arco, asociándola una función funeraria pudiéndose tratar de un fragmento de lápida sepulcral o de la dedicatoria de su propietario. Cf. E. CAMPUZANO RUIZ, Catálogo monumental de Cantabria II. Valles del Saja y del Besaya, p. 421. Recientemente, Ortiz Real, ha ofrecido otra variante de lectura de esta misma inscripción: Suerte para esta casa. Solo Dios nuestro señor tiene el poder sobre ella. Jesucristo, José y María. Hecha en la era MCCCIII, Susino. Cf. J. ORTIZ REAL, Aproximación a la epigrafía de Cartes, pp. 3-8. Por último, se excluyen en este Corpus las denominadas marcas de cantería, de las que ya se ocupa la Gliptografía. Del mismo modo, quedan al margen las leyendas de las monedas y de los sellos, de las que se ocupan la Numismática y la Sigilografía respectivamente. Me estoy refiriendo a las inscripciones medievales conservadas en el MUPAC, MAN o MDC, además de un pequeño lote de estelas funerarias epigráficas depositadas en la Torre de Proaño. 7

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Estudio crítico

antrópicas, cuyo conocimiento ha sido posible a través de los documentos, en ocasiones, sólo noticias, que algunos autores recogieron en sus obras. Es el caso de la Abadía de los Cuerpos Santos, hoy Catedral de Santander o de algunos monasterios y conventos de la ciudad, que debido a diferentes episodios catastróficos han perdido importantes documentos epigráficos que hoy se conocen a través de las fuentes documentales y bibliográficas8.

de esta Colección una pieza en forma de cipo considerada como estela de procedencia dudosa, tradicionalmente asociada por error a la necrópolis de Retortillo. Lleva una inscripción en dos de sus caras superiores cuya lectura podría ser, Ara de este lugar. Sin embargo, el bloque prismático en cuestión procede de una antigua ermita de Cohicillos11. Aunque la pieza parece medieval, sus caracteres gráficos no se corresponden con ninguno de los tipos de escritura de este periodo12. En cuanto a las características generales de las inscripciones medievales editadas, hay que decir que, desde un punto de vista cuantitativo, la colección epigráfica de Cantabria está integrada por 180 inscripciones. Se trata de una cantidad ligeramente inferior a la de otras provincias peninsulares, consecuencia probablemente de los peculiares condicionantes geográficos, históricos y culturales de este territorio a lo largo del Medievo, lo que supuso un cierto retraso en la difusión de la cultura epigráfica.

Figura 1: Distribución geográfica de inscripciones medievales en Cantabria.

Aunque en un principio no se contemplaba la inclusión de las estelas funerarias epigráficas debido a la existencia de un Corpus que ya había recogido estos soportes con su correspondiente estudio epigráfico9, finalmente he decidido compilarlas al tratarse de una parte muy significativa de la epigrafía funeraria cántabra, valorando la importancia de estos testimonios escriturarios para el conocimiento de las primeras manifestaciones epigráficas donde comienza a vislumbrase el uso de la escritura visigótica desde el siglo VIII10. Ha quedado fuera

Se trata mayoritariamente de una epigrafía vinculada al estamento eclesiástico, algo por otra parte comprensible, teniendo en cuenta que a lo largo de la Edad Media, será el clero el principal impulsor y difusor de la cultura escrien Campoo o las procedentes del yacimiento de El Conventón, en Camesa-Rebolledo, donde las escasas dataciones radiocarbónicas, su contexto estratigráfico en relación a tumbas de lajas, la morfología irregular de sus soportes con tendencia discoidea, su onomástica así como los caracteres gráficos de sus breves inscripciones, podrían aproximar su cronología a momentos más tempranos, siglos VI-VII. Sin lugar a dudas, la escasez de estelas documentadas en contexto, los escasos datos sobre su hallazgo y la parquedaz de los restos arqueológicos a los que se asocian, siguen constituyendo según Gutiérrez Cuenca los principales obstáculos para aproximarnos a su cronología, principal debate historiográfico junto a su verdadera funcionalidad y a la naturaleza cristiana o pagana de las sepulturas a las que se asocian. Cf. E. GUTIÉRREZ CUENCA, Génesis y evolución del cementerio medieval en Cantabria, p. 577. Lo mismo se podría decir de los anillos epigráficos de Orzales, Riocueva y Santa María de Hito, quizás en un momento de transición entre la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media.

El incendio que asoló la ciudad de Santander el 15 de febrero de 1941 afectó a la catedral y a otros edificios religiosos que albergaban inscripciones medievales, hoy desaparecidas. Gracias a las fuentes documentales y bibliográficas hemos “recuperado” esos documentos perdidos que, no obstante, debemos interpretar con cautela y de forma crítica debido a que se trata de noticias literarias que nos han sido legadas por eruditos que muchas veces no contaban con la formación y los medios necesarios para transcribir aquellas escrituras o simplemente las recogieron como complemento a sus investigaciones de corte histórico-artístico. 8

Cf. C. MARTÍN GUTIÉRREZ, Estelas funerarias medievales de Cantabria, p. 46.

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C. MARTÍN GUTIÉRREZ, Estelas funerarias medievales de Cantabria, Sautuola VII, Santander, 2000. 9

Vega de la Torre ofrece la siguiente lectura de la inscripción: vrace este lugar. Añade que probablemente haya perdido letras en su inicio. Cf. J. R. VEGA DE LA TORRE, “Epigrafía del Museo de Santander”, p. 235, fig. 61.

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Es muy probable que algunos de estos monumentos funerarios sean anteriores al siglo VIII, especialmente el conjunto de estelas epigráficas de la necrópolis de San Cristóbal de Espinilla

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Cantabria

ta. No es de extrañar por tanto, que la mayoría de epigrafías conocidas se localicen en edificios religiosos o procedan de estos lugares. Se distinguen dos focos productores de epigrafías, por un lado, los grandes centros religiosos, antaño destacados monasterios y abadías, Santa Juliana, Santa María de Piasca, San Pedro de Cervatos, Santa Cruz de Castañeda, San Martín de Elines y catedral de Santander, y, por otro lado, templos de menor entidad, iglesias rurales de concejo o dependientes de cenobios mayores, como San Andrés de Argomilla de Cayón, San Facundo y San Primitivo de Silió, Santa Catalina de Monte Corbán o Santa María de Bareyo, entre otros13. Tan sólo una inscripción ha sido documentada en una construcción civil.

Figura 2: Consecratio y monumentum ampliationis de Santa María la Real de Piasca.

En lo que respecta a su cronología, nos encontramos ante la problemática que supone datar aquellas inscripciones que no conservan fecha explícita, bien porque se haya perdido debido al deterioro del soporte escriturario o bien porque no se consignara al tratarse de un epígrafe que por su naturaleza y funcionalidad no resultara un dato necesario15. De las 180 inscripciones medievales editadas, 67 presentan data explícita y 113 carecen de ella. Es posible que algunas estelas y anillos epigráficos documentados en cementerios altomedievales sean anteriores al siglo VIII. Sin embargo, como quiera que su contexto cultural resulta un tanto ambiguo, he optado finalmente por incluirlas en esta colección epigráfica, en especial, por la tradición escrituraria en el empleo inicial de la visigótica. Un total de 26 inscripciones corresponden al siglo VIII, 17 al siglo IX, 9 al siglo X, 16 al siglo XI, 29 al siglo XII, 24 al siglo XIII, 17 al siglo XIV, 38 al siglo XV

En cuanto a su distribución geográfica, la mayor concentración de inscripciones medievales se localiza en la cuenca del Besaya, en los valles y comarcas meridionales de la provincia, Campoo y Valderredible principalmente y, en algunos templos diseminados a lo largo de la franja costera. En otras comarcas de Cantabria la conservación de inscripciones es muy exigua o inexistente14.

El legado epigráfico medieval en estos templos es cuantitativamente superior al de otras iglesias de la provincia, en especial en lo que a inscripciones funerarias se refiere, lo que presupone la existencia en alguno de ellos de talleres epigráficos propios que se encargarían de la producción epigráfica que demandaba su comunidad monástica o las ecclesiae bajo su jurisdicción. En este sentido, resulta interesante el análisis llevado a cabo por García Morilla en relación a los tipos de scriptoria epigráficos que pudieron operar en la España medieval en función de sus pecularidades y necesidades. Cf. A. GARCÍA MORILLA, “Talleres, scriptoria y pequeños centros: la producción epigráfica en la provincia de Burgos”, Documenta & Instrumenta, 12, 2014, pp. 145-193. 13

En estos casos, siempre con la prudencia necesaria, hemos de recurrir a otras fuentes y disciplinas para aproximarnos al momento en el que fue realizado el texto epigráfico. En ese sentido, la Arqueología, la Paleografía, la Filología y la Historia del Arte, nos permiten a los epigrafistas contextualizar cronoculturalmente las inscripciones para aproximarnos a su cronología. Hay que tener en cuenta que las inscripciones pueden aparecer total o parcialmente datadas o sin datar. En estos últimos casos, atendiendo a los hechos históricos que recoge el epígrafe, a sus caracteres gráficos, a su estructura formulística y contexto, podemos aproximarnos a su cronología. Una dificultad añadida se produce cuando la inscripción no se encuentra en su emplazamiento original y ha sufrido reutilizaciones o traslados. Cuando han sido trasladadas manteniendo su funcionalidad, es factible rastrear su origen y cronología. Cf. P. M. ALONSO RAMÍREZ y A. PALACIOS CASADEMUNT, “Inscripciones medievales en la ciudad de Palencia”, Codex aquilarensis, 7 (1992), pp. 165-167.

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Esta mayor concentración de inscripciones medievales en determinadas comarcas respondería a la temprana romanización y cristianización que sufrieron estos territorios en relación a otros donde estos procesos fueron menos intensos y, como consecuencia de ello, la evolución de su poblamiento y organización parroquial posterior han resultado menos visibles. Cf. A. PEÑA FERNÁNDEZ, “Proyecto CIMCANT: Corpus de inscripciones medievales de Cantabria”, Sautuola (en prensa).

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