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Tlamatini

Publicación informativa y de reflexión de la Facultad de Humanidades

E

l pasado mes de agosto, la Facultad de Humanidades recibió la visita de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES). Dicho organismo evaluó los planes de estudio y analizó, escrutó y cuestionó la eficacia en su aplicación. Así, las licenciaturas en CID, Filosofía, Historia y Letras Latinoamericanas obtuvieron el nivel I, es decir, recibieron el reconocimiento como licenciaturas de calidad nacional. Además, nuestro posgrado fue calificado por el Programa Nacional de Posgrado (PNP) y resultó beneficiado. Estos resultados se obtuvieron gracias al trabajo en equipo que profesores, alumnos y personal administrativo realizaron. Gracias a toda la comunidad por este logro. Vamos por la certificación.

Volumen I, números 8-9 Nueva época Enero-septiembre de 2006 Contenido Qué bueno que no he pasado... Conversación con Humberto Florencia Páginas 2-5 Titulados: febrero- agosto de 2006 Páginas 5-7 El lumínico lodo de los etymos mma Páginas 8-9 Pago por leer José Luis Herrera Arciniega Página 10 Los tejedores, Bodas de Sangre y Lenz Roberto Sverdrup Páginas 11-13 Revista electrónica: Monedero de palabras Página 14

Guernica (1937) de Pablo Picasso (1881-1973)


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E d i t o r i a l

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onversar, en un mundo donde el caos y la anarquía comienzan a reinar, resulta un proceso muy complicado. Encontrar, a su vez, la palabra precisa, el vocablo primigenio que indique las cualidades o la denominación del entorno convoca todas las capacidades humanas. Nada es más significativo para el pensamiento que entramar el juego perverso de la palabra, el divertimento procaz del espíritu. Perversión, juego retórico y manido de este siglo perogrullesco. Perversión mal entendida y conjugada con la soledad del alma. Porque la perversión –alterar el orden de lo ya establecido– concita al pensamiento a forjar las anormalidades de natura. Una de ellas: la distorsión del lenguaje. Octavio Paz decía: somos seres de lenguaje, el hombre es palabra puesta en acción, y utiliza un metáfora bellísima al reunir el sol con el pan: alimento luminoso. En ese tenor, si se quiere encontrar la libertad de pensamiento, se debe empezar con la libertad del acto: cada individuo crea su espacio y lo comparte con otros para forjar la unidad. De ahí la palabra ‘universo’: somos un granito de polvo cósmico en la melodía universal. Y es obligación del humanista ralentizar el dolor que provoca la ignorancia: la metáfora desguinda la insensatez del poliqueto que juega al dios. La consonancia de los pensamientos desbanda las necedades de los que se quieren encumbrar como redentores de los menesterosos. Y la universidad pública necesita individuos perversos, con ganas de alterar lo establecido para transformar la realidad y bruñir nuevas formas de pensamientos, de conceptos, de teorías, de vida. A nuestros estudios universitarios les urge armonía humana y académica: concebir el trabajo académico desde la perspectiva del perverso desbanda toda forma anquilosada al educar. No se trata de generar terminajos, sí de parir definiciones –perversión como lacayo de la palabra– que permitan a la sociedad el bienestar humano, familiar y psíquico. La política no se la entiende si está asida a la manipulación y la necedad. Actuar políticamente deberá transformar la estructura espiritual, de lo contrario será vanilocuencia o saliagogía.

********** La Facultad de Humanidades da la más cordial bienvenida a los alumnos de nuevo ingreso y a los ya conocidos, y los invita a proponer, para el mejor desarrollo académico de nuestra institución, nuevas formas de para aprender del difícil proceso de ser humanista.

“Qué bueno que no he pasado por el psicólogo, porque sería un esquizofrénico” Conversación con Humberto Florencia

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umberto, acabas de ganar el concurso de novela Ignacio Manuel Altamirano, y por lo que sé no es el primero que obtienes. ¿Qué pasó contigo después de ganarlo? Pasa uno por varias etapas. Una mala elección de carrera, y por una mal elección, creo yo, de asesoría vocacional, terminé en una licenciatura que no era la que yo quería, de hecho mi primer premio literario, de dramaturgia, fue a los 17 o 18 años, y a partir de ahí gané otros, aunque desde los quince años, cuando existía el CREA, me vi envuelto en los concursos artísticos; también debo decirte que los primeros premios fueron muy cercanos, eso me abrió posibilidades para la beca del Centro Mexicano de Escritores y para trabajar en la televisión; en esa época los premios me permitieron publicar, incluso, en Editores Mexicanos Unidos, conocer escritores de la talla de Vicente Leñero o Sergio Magaña, que te echan porras, te suben hasta el cielo, te lo crees, pero desafortunadamente uno no se prepara para otro tipo de contingencias, como la gente que dice quererte mucho, te admira, te adora, entre otras cosas, pero… El problema es cuando te azotas, cuando te caes, porque es un tinglado muy frágil, y te das unos azotones muy fuertes. A partir de esa experiencia y ese desencanto –porque después del premio, por lo general viene la contraparte–, en esa ocasión sí me pegó y dejé de escribir, como cinco años, y para alguien que creía que a esa edad iba a ganar el Nobel, es muy difícil recuperarse; ya en una siguiente etapa, los premios de novela y los descalabros se toman con cierta madurez –no digo que el escritor esté maduro, porque en muchas ocasiones le gana la vanidad– y sigo concursando. Le sigo apostando a estas cosas, salvo que, cuando llega alguien y te dice: “Maestro, ya la hizo”, uno ya no se la cree; sin embargo, te obliga, esta segunda etapa, a presionarte, una voz te autoobliga, y dices: “Bueno, ya llegué aquí, y

ahora la siguiente novela debe ser mejor”, y así sucesivamente. Te repito, son diferente topes que me he dado, y siempre espero que, junto con los beneficios de ego y económicos, y muchas cosas que trae un premio, no llegue la parte negativa. ¿Ganaste con la novela Chilango transfer?, ¿o cambiaste el título? Porque tuve la fortuna de leerla cuando se titulaba Chilango transfer. No soy una persona que esté tan pegada a los círculos literarios o que me aproxime a ellos (no porque no quiera, soy incapaz, sufro de esas incapacidades de acercarme a círculos literarios, soy muy mal publicista de mi obra, soy muy tímido para acercarme a un grupo; no los satanizo, pero por naturaleza los rehúyo), pero en ocasiones me falta alguien que me lea, que me diga: “Mira, la regaste en esta construcción gramatical, esta imagen debes decantarla, tallerea la novela”. Cuando te hago llegar el texto, aunque está casi terminado, digamos en la idea, todavía estaba sufriendo metamorfosis, y la había pensando, al inicio, petulantemente, Chilango transfer, porque el título se me ocurrió en una clase. Durante una sesión académica, estaba hablando de literatura latinoamericana, vino a colación Carlos Fuentes, les comenté la anécdota de que La región más transparente tenía la estructura de Manhatan Transfer, a la Jonh Dos Passos, y como juego mucho, soy muy bromista, les dije: “Es una especie de Chilango transfer”. El juego me gustó, pero sobre la marcha pensé: “No, es muy mamón el título”; le estuve buscando por diferentes ángulos, por lo que representa el personaje, la construcción, cómo iba evolucionando, pensaba en un título, incluso que empiece, que tenga que ver con el léxico local –de hecho la novela tiene muchos localismos, sin


3 partes, sobre todo las malignas (todos hablamos que somos ángeles, que tenemos un lado oscuro, que nos lo reprimen la cultura, la religión, la escuela; los padres tratan de reprimirlo, pero las tenemos) están ahí, en nuestra historia de la humanidad, el hombre por la naturaleza lo tiene, no digo que sea totalmente maligno, es perverso. El recorrido que hacen mis personajes empieza a aflorar en ese mecanismo –y no es una lección moralista–, sólo es parte de la humanidad, somos nosotros, y vivir en una cultura, lo que ha hecho es reprimirlo, porque, en el caso de qué es Chilango transfer: es el nombre de una empresa que se encarga de transformar su identidad y reconstruirla cada vez que haga falta. De las muchas vertientes de análisis de tu obras, acabas de menciona dos. Una, la perversión; incluso tienes un texto que así titulas: Exquisitas perversiones. Esas perversiones del ser humano; por otro lado, esa polivalencia humana de querer alcanzar algo, no poder lograrlo y llegar a ser malvado; y la maldad provoca estruendo, destruye. ¿Así serán todos tus textos literarios, estarán en esa línea o en esos dos vericuetos?

ser regionalista–; pensé que, durante ese trayecto, los mismos personajes me lo estaban sugiriendo, y decidí cambiarle a Todos Santos. ¿Cuál sería la anécdota de la novela? Ya me habían hecho esta pregunta hace un año. Porque cuando un amigo que publica en Planeta, un escritor mazatleco, Juan José Rodríguez, me preguntó: ¿De qué trata tu novela?, le respondí: “No sé”, no sabía qué decirle, de dónde agarrarle. Comencé a dialogar con él. Pasan muchas cosas, hay infinidad de voces que participan en la novela, pero no supe responderle. Desde entonces he estado reflexionando, cuando existe la posibilidad de hablar de ello. ¿Cuál sería entonces a grandes rasgos la anécdota? Imagínate, el Distrito Federal siempre ha captado personas de toda la república, y más allá, el hecho de ser capital trae consigo gente de todos lados –para bien, para mal, porque hay de las dos fronteras–. El individuo que llega ahí se transforma; por lo general llega por ese sueño de trabajo o para mejorar su situación económica, en muchos caso no resulta, en otros sí; pero lo que sí se sufre es una metamorfosis. Culturalmente el que viene de Guadalajara, por mencionar una región, adquiere costumbres del sur, del este, del oeste. ¿Qué es el que vive en el Distrito Federal? Pues el cúmulo de culturas. Además hay una especie de fenómeno social –de ahí viene una especie de sueño a la mexicana–: constantemente ofrecen trabajo, algunas empresas explotan las necesidades de la gente; de este juego surge la idea, porque los individuos son carne de cañón y van a ser transformados, no solamente en costumbres. Yo tengo cierta influencia de la literatura de ciencia ficción, de la policiaca, no digo que esta novela lo sea –sí hay ciertos coqueteos con la novela policiaca–, como me gusta mucho su estructura, y aunque no inicio el texto con esto, más bien es un prólogo. Te diría que la novela es: qué tal si un día tienes un trabajo remunerado, estás en nómina, tienes una familia, padres, hermanos, un pasado y un presente; entonces un día despiertas y la sesera no funciona bien, como que hace corto circuito, y el que tú creías que es tu hermano no lo es; cuando tú creías que estabas trabajando en un lado, en realidad no estás ahí, en realidad estás descubriendo que eres otra persona, entonces mi protagonistas es una especie de recorrido para buscar quién es. Estás en la peligrosa y escabrosa frontera de las estructuras mentales del personaje y de lo que es la ficción narrativa y la realidad. Y en esas fronteras, porque muchas veces uno mismo se considera sano, a veces, hasta que en un día de tequila, dudas. Esto que comentas es muy importante, porque alguna vez me dijeron, uno que había leído otros textos míos: “A ti lo que te motiva, tu leiv motiv, es la visión del poder en tus personajes”, porque sí hay ciertas cosas medio políticas, pero en realidad no me interesa el poder por el poder. En esas fronteras, para utilizar una palabra, es como el demonio interior que todos tenemos, esas

Creo que en una mayoría sí, pero no es la única. Exquisitas perversiones –aunque el título puede parecer muy moralista, insisto, mi idea no es dar lecciones– es un juego en el que cuatro adolescentes echan una apuesta para ver quién supera sus miedos más arraigados. Toda la cuestión de perversión y lo maligno –insisto: la iglesia, la familia, las instituciones, la misma escuela, nos han inoculado, que es la peor parte, la que hay que temerle, coartarla del espíritu humano, porque de lo contrario no puedes caber en la sociedad, no te dan trabajo, eres mal hijo, mal cristiano, no te ganas el cielo...– y todo un conjunto de reprimendas no les permiten a los jóvenes actuar naturalmente. Todas esas cuestiones de perversión, maldades, que tenemos oculto, esas partes que nos enseñan a tener miedos arraigados, que gozamos, y que te permiten ser comerciable es lo que construye Exquisitas perversiones. Quién no ha gozado de una película con desmembramientos, o que le disparan al enemigo. Quién no ha gozado de la literatura de horror, el cine lo explota. Gozamos de los noticiarios. Por qué tienen tanto éxito. Porque en tal lugar, en tal región, ya mataron a una gran cantidad de personas, hay cuerpos –nos fascinan los cuerpos lacerados– pero nos persignamos. Por eso te digo que nos reprimen. En las noticias de violaciones a mujeres hay mucho mensaje oculto, ya sea en cine o medios de comunicación masiva, te hacen despertar ese goce por lo que te enseñan –que en realidad es maligno– y es un arma de doble filo. Yo estoy explorando esos elementos y cómo utilizas al ser humano para lograrlos. Ahora bien, no creo que sean las únicas líneas de interpretación, me gusta mucho la cultura popular, el juego verbal. Mis textos tienen violencia, con esa violencia exagerada de la pulpliteratura, la ciencia ficción o la subliteratura, son humorísticos, exageran con ese rasgo de la violencia humana. El cine, por ejemplo: Tarantino: cuando Uma Thurman está despedazando gente, en lugar de espantarnos es divertidísimo, no porque uno le apueste al dolor, sino porque sí asusta el espíritu humano cuando realmente brota; la mejor manera de manifestarlo es explorando esa faceta perversa y maligna del ser humano. Y la contraparte, tengo textos infantiles que si bien no hurgan en esa parte oscura, sí los construyo para que los niños tengan más confianza; ahí viene la parte didáctica y también esperanzadora. Yo fui un niño y adolescente y adulto con muchos temores, creo que si no he alcanzado otras cosas es porque no he tenido confianza de mí, y me gustaría que las siguientes generaciones no tuvieran esos miedos, que aprendan a hablar, a decir, pueden equivocarse, pero que no te enseñen a tener esos miedos, y lo más importante, que puedes superarlos. El lenguaje, los juegos del lenguaje: ¿qué es el juego del lenguaje, qué es la palabra para Humberto? La palabra te da infinidad de posibilidades. Yo juego mucho con las formas verbales, no por escribir un chiste, no por el albur gratuito –y espero lograrlo–. Si se sabe utilizar el albur, el lenguaje urbano, el lenguaje no solamente urbano, el lenguaje popular, los dichos, los


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refranes, como bien dicen algunos teóricos: esa sabiduría popular, en una expresión puede haber una infinidad de posibilidades interpretativas –aunque también depende de tus capacidades intelectuales, emocionales, vivenciales, de ti como lector, como receptor–. La literatura trabaja con metáforas y válgase, con todo respeto, quién es el mayor autor de metáforas, que sirve de ejemplo, es el mismo Jesucristo, porque la literatura no te va a dar una solución a tu vida. Maestro, le preguntaban: ¿por qué me pasa esto?, y qué decía, les daba una metáfora, y dependiendo de tus capacidades emocionales, intelectuales, vas a responder a esa parábola. Esa es la función de la literatura, y qué mejor que la palabra. Es lo más complicado, lo más difícil de alcanzar; alcanzar o lograr una estructura policiaca, o una estructura de ciencia ficción, que juegues con los subgéneros; es difícil, pero mucho más difícil es encontrar el lenguaje, la palabra, la posibilidad de llegar más allá. Por algo los clásicos son clásicos, no porque sea la historia de un loco venciendo molinos, Cervantes juega con la palabra, con los individuos, con las diferentes estructuras, como las matrioskas, siempre hay algo adentro, en el mismo personaje siempre habrá diferentes yoes, diferentes voces, diferentes libros, por algo los clásicos son eso, por eso son maestros, porque lograron combinar las dos cosas. Recuerdo que has publicado cinco o seis libros, tengo frente a mi Males mayores, un libro de cuentos, por lo que me decías, publicado por la UAEM. ¿Qué es el trabajo literario para Humberto Florencia? Ahora viene la parte light. Te tienes que apasionar. A mí me ha rescatado la literatura, siempre se lo comento a los chavos, cuando uno estudia, no sólo por cursar una licenciatura, cuando tú te quieres dedicar a la literatura, es como el color de tu piel, no te lo puedes quitar. Hubo un tiempo en que por un golpezaso dejé de escribir, y yo mismo me planteaba dejarlo, pero finalmente es algo impulsivo, tal vez por eso no soy doctor en letras, porque ha habido momentos en que estoy escribiendo la tesis y la hacía a un lado, y por ahí venía un cuento o una novela, o la idea de un cuento y privilegiaba más la narrativa que la parte intelectual, académica. Lo que sucede es que, como en la vida cotidiana soy muy dicharachero, muy bromista, de alguna manera tengo cierto carácter de mitómano, porque estoy hablando y estoy inventado situaciones, disfruto mucho al que me escucha, disfruto mucho poderle construir y utilizar el juego verbal bromista, aunque no todos me lo han recibido bien, son los riesgos que se corren. Sigo disfrutando. Ganar el premio, por el éxito, escribiendo por un sueño, no; alcanzar la novela bien construida es muy difícil, por uno mismo, por el mundo que ves; tú ves el mundo, la forma en que se mueve, late, se digiere, hay sonidos constantemente, impactan, y la única forma que tienes de comunicarte con los otros es la literatura. Ojalá fuera abogado y ya, explotas a los demás y ya; pero no, la escritura es como una enfermedad, como una adicción, no puedes dejar de beber, te impulsa, no puedes dejar de escribir, te dan ganas de buscarle otras formas, la vida misma te bombardea con imágenes. ¿Humberto se considera un crítico social mediante o con o por la escritura? No me gustaría utilizar la palabra crítico social, porque, por mis prejuicios, como que lo asocio con denuncias, panfletos, y no es la propuesta de mis textos, aunque sí me impacta lo que veo; por otro lado, los premios, los reconocimientos, la vida académica te permiten, relativamente, momentos de solacidad, una soltura económica, se siente uno burguesote, es muy seductor, muy cómodo; disfrutar viajes, fuera o dentro de la república, pero desafortunadamente tengo la mala capacidad de no disfrutarlos del todo. En todo viaje que me ha dado la oportunidad de vivir holgadamente como que la vida me golpea y de repente me manda una imagen, puedo estar tranquilo y no falta la imagen, y ahí está, puede ser que para muchos invisible, yo, desafortunadamente, tengo que mirar, tengo que mirarla. Me ha perseguido por años. Cuando daba clase en preparatoria, trataba de que chavos prepos no se quedaron sólo con que el personaje principal o el secundario, como lo marcan

los programas. Yo les manejo una idea: uno va caminado por la ciudad, rodeado de coches, pero alrededor, si uno pone atención –y no estamos acostumbrados a poner atención– de pronto hay un individuo tirado en el suelo. La primera imagen: un borracho; pero si está muerto, cómo murió, por qué murió, por lo general nos enseñan: triste borracho, se lo merece –somos rotundos ante el caído–. En mi caso, como imaginador, qué pasó. Si uno pone más atención, entonces surge la idea, luego las calles tienen sangre, de dónde viene. Hay un comercial de una compañía telefónica que dice: “El mundo tiene pulso”, y fíjate qué curioso, antes que saliera este comercial, ya en esta novela Todos Santos –tengo como tres años trabajándola– hay un capítulo en que el personaje percibe las pulsaciones de la ciudad, está parado en una avenida, hay pulsaciones, la oye digerir, la oye vivir. Por lo general decimos: el claxonazo no me deja oírte, platicar; el personaje la percibe como un ser vivo. Y esto también es una influencia de lecturas; mis autores favoritos, aunque no lo plantean así, le dan vida a las ciudades, o en el caso de la literatura indigenista es lo que plantean sus personajes, el entorno tiene vida, late, digiere, respira, están ahí para percibirlo. Pero es otra clase de vida, la citadina es diferente de la del campo. Sí, son distintos tiempos, diferentes formas de apreciar lo vivido y de responder. Aunque digan que en ambos lados hay violencia, la respuesta violenta o amorosa es distinta, como lo va viviendo el individuo, sintiendo y explicándose, de acuerdo con sus tiempos míticos o cronológicos, son diferentes, sobre todo en el caso de los citadinos: la compra de la gasolina, el olor, el ruido y la incomodidad de las manifestaciones, el niño que está respirando resistol, te da otras percepciones, no mejores ni peores, pero otra percepción. ¿Cuáles son los escritores que realmente han influido en tu escritura? Son diferentes etapas. Cuando de muy chavito, Carlos Fuentes y Juan Rulfo. Mis amigos me decían que eran historias de muertos, “¡no, hombre!, está sensacional”, les contestaba. Mis primeros cuentos era como tipo Aura; conforme pasa el tiempo, me fascina José Revueltas, Faulkner, Jonh Irving, desde luego Dostoievski; los latinoamericanos me gustan mucho: Roa Bastos, Jorge Amado, el cachondeo de éste, el juego verbal de sus novelas, el exotismo de los lugares, lo pluricultural, la literatura brasileña, la que te permite las pluriculturalidades, que, para un lector de anécdotas como yo, son geniales. Los autores que más me gustan son los desarticulados, porque hay muchas voces, tiempos, espacios, y esto ha marcado mis influencias. Has estado mucho tiempo en la academia, en los estudios universitarios, ¿eso te ha contaminado o ayudado al trabajo literario? Las dos cosas. Porque igual, por hacer actividades académicas, tratar de lograr la tesis te ayuda, te fortalece la lectura teórica; surge la pregunta: cómo lo escribió el otro, su estructura, su composición y sus posibilidades de expresión, sus ideologías, sus obsesiones como autor; pero cuidado, si te vas concentrando demasiado, como autor, en mecanismos narrativos, pierdes espontaneidad, y un narrador necesita espontaneidad, no puedes ser tan frío: “El teórico tal dice que la voz


Lista de titulados f e b r e r o-a g o s t o d e 2 0 0 6

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Licenciatura en Arte Teatrales

narrativa debe ser…”. No, tu personaje se puede volver frío, por eso batalla uno con la escritura, tardas en escribir, reescribes, luego, a veces, cuando hago un ensayo –en la narrativa vuela uno en la construcción verbal y en el ensayo se debe ser muy preciso–, corro el riesgo de que el que mucho abarca poco aprieta, pero corro el riesgo, y la historia me lo juzgará. De arranque es mi visión de mundo. Tengo que hacer cosas. Lo que más me llena de apasionamiento es construir la ficción narrativa. Eres un hombre que te mueves, vienes del Distrito Federal, vives el mayor tiempo en la ciudad de Toluca, eso se relaciona con tu genealogía, tu madre es Yucatán y de ahí viene todo este ingenio que te caracteriza. ¿No se cansa el escritor Humberto Florencia de estar moviéndose tanto? No. Porque me gusta la pluricultura, no sólo por lo que te dije de la concentración de gente en el DF, sino porque mi madre es yucateca y mi padre jarocho, hay una combinación y se nota en la piel, en la forma de hablar, el mestizaje; siempre he tenido que moverme mucho hasta para ir a la escuela. El Estado de México es como el imán. Hice la prepa en Naucalpan, moverse te permite ver gestos, oír voces, el narrado –seguro también el poeta– , incluso el dramaturgo, es un vouyerista por naturaleza, porque si oye algo está atento a ello, ve un gesto, un altar, le pones atención. Tampoco soy tan puritano, si ves a una muchacha buenísima, no voy ha hacer como que no veo, pero no me quedo con el “está muy buena”, le construyo una historia. Me encanta moverme, tengo la posibilidad de platicar –aunque soy muy tímido, no soy muy sociable, soy muy ermitaño–, cada que me muevo, me pongo a platicar, oigo tonos, la forma en que ven el mundo, a la gente; hay refranes, palabritas, si literariamente las sabes manejar se vuelven palabrotas –no groserías– de expansión recepcional. Uno de los personajes de una novela, que me ha costado cinco años de mi vida, se apellida Picualero, esa palabra la conocí en Toluca. Cuando pregunté qué significaba, me dijeron: “Es cuando anda de libidinoso, anda de picualero”. Es ese sensor, no sólo son imágenes, sino qué dijo, y yo lo utilizo como apellido para uno de mis personajes. Sí, es una palabra muy cotidiana, y todos perdemos el significado de las palabras por esa cotidianidad, en esos pequeños detalles está la literatura. Ahí está la farmacia de Chéjov, si tú describes la farmacia de la esquina de tu casa estás describiendo la farmacia del mundo. Es un buen título, La farmacia de Chéjov, para un cuento, ¿no crees? Humberto es un hombre feliz, un hombre contento, un hombre alegre y eso le permite seguir en la escritura. Creo que me apasiono mucho, pero no puedo dejar de indignarme, de enojarme ante algo que puede ser muy subjetivo, me indigna, me pone triste, todavía sufro de depresiones, me vuelvo más huraño, qué bueno que no he pasado por el psicólogo, porque sería un esquizofrénico. Puedo pasar de un estado emotivo muy alegre a uno muy triste. Eso es parte del goce, la combinación de todos los colores y todos los sabores, eso es lo sabroso de la vida. Esperemos que aparezca, pronto, Todos Santos, para que los alumnos de la facultad y otros lectores puedan disfrutarla. Gracias. Entrevista: mma

Lunes 10 de julio 18:00 horas en la sala de usos múltiples Sandra García Mendoza Asesor: Mtro. Eugenio Núñez Ang Memoria: Memoria del proceso de creación del personaje femenino de la obra La bufadora de Hugo Salcedo y dirección de Ignacio Díaz, bajo el método de Stanislavky: memoria emotiva Resultado: aprobada por unanimidad de votos Licenciatura en Ciencias de la Información Documental Miércoles 8 de marzo 10:00 horas en la sala de usos múltiples Rocío Sandoval García Asesora: Mtra. Silvana Elisa Cruz Domínguez Tesis: Aplicación de la norma internacional general de descripción archivística (isad-g) en la sección de Control Escolar del archivo de la Universidad Autónoma del Estado de México Resultado: aprobada por unanimidad de votos Jueves 9 de marzo 10:00 horas en la sala de usos múltiples Brenda Karina Torres Limón Asesora: Mtra. Silvana Elisa Cruz Domínguez Tesis: Aplicación de la norma internacional general de descripción archivística (isad-g) en la sección de Control Escolar del archivo de la Universidad Autónoma del Estado de México Resultado: aprobada por unanimidad de votos Viernes 10 de marzo 10:00 horas en la sala de usos múltiples Juana Guadalupe Peña Mejía Asesora: Mtra. Silvana Elisa Cruz Domínguez Tesis: Aplicación de la norma internacional general de descripción archivística (isad-g) en la sección de control Escolar del archivo de la Universidad Autónoma del Estado de México Resultado: aprobada por unanimidad de votos Viernes 31 de marzo 10:00 horas en la sala de usos múltiples Imelda Martínez Flores Asesor: Mtro. Evaristo Hernández Carmona Tesis: Propuesta para el proceso de codificación de tesis de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México Resultado: aprobada por unanimidad de votos Viernes 31 de marzo 12:00 horas en la sala de usos múltiples Carolina Génico Sachiñas Asesor: Mtro. Evaristo Hernández Carmona Tesis: Propuesta para el proceso de codificación de tesis de la


6 Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México Resultado: aprobada por unanimidad de votos Martes 13 de junio 10:00 horas en la sala de usos múltiples Helga Stadthagen Gómez Asesor: Dr. José Luis Galván Madrid Tesis: Programa de conservación preventiva frente a un ataque de hongos celuloiticos; caso: Archivo de la imprenta Luminaza S.A. de C.V. Resultado: aprobada por unanimidad de votos Lunes 19 de junio 10:00 horas en la sala de usos múltiples Luz María Cejudo Escobar Asesora: Dra. Merizanda María del Carmen Ramírez Aceves Tesis: El proceso de gestión de los documentos de archivo a través de la teoría general de sistemas Resultado: aprobada por unanimidad de votos Jueves 20 de julio 10:00 horas en la sala de usos múltiples Gloria Cruz Vázquez Asesora: Mtra. Elvia J. Estrada Lara Tesis: Evaluación del servicio de préstamo a domicilio bajo el esquema de calidad total. Caso de estudio biblioteca de área “Dr. Rafael López Castañares” de las Facultades de Medicina y Química de la Universidad Autónoma del Estado de México Resultado: aprobada por unanimidad de votos Jueves 20 de julio 12:00 horas en la sala de usos múltiples Adrián Campos Chávez Asesora: Mtra. Elvia J. Estrada Lara Tesis: Evaluación del servicio de préstamo a domicilio bajo el esquema de calidad total. Caso de estudio biblioteca de área “Dr. Rafael López Castañares” de las Facultades de Medicina y Química de la Universidad Autónoma del Estado de México Resultado: aprobada por unanimidad de votos Licenciatura en Filosofía Martes 28 de febrero 10:00 horas en la sala de usos múltiples Marco Antonio Monroy Jiménez Asesor: Mtro. Miguel Ángel Sobrino Ordóñez Tesis: Talente y ethos en la obra de José Luis L. Aranguren Resultado: aprobado con mención honorífica Lunes 6 de marzo 10:00 horas en la sala de usos múltiples Mariana Saely Ramírez Rosas Asesor: Mtro. Miguel Ángel Sobrino Ordóñez Tesis: La muerte del hombre en el pensamiento de Miguel de Unamuno y jugo Resultado: aprobada por unanimidad de votos Martes 9 de mayo 10:00 horas en la sala de video Aquileo Romero Esquivel Asesor: Dr. Miguel Ángel Sobrino Ordoñez Tesis: El pensamiento crítico en Matthew Lipman Resultado: aprobado por unanimidad de votos

Jueves 1 de junio 10:00 horas en la sala de usos múltiples Eloy Sánchez Cárdenas Asesor: Dr. Noé Héctor Esquivel Estrada Tesis: Sobre el paso de la existencia impropia a la existencia propiaen ser y tiempo de Martín Heidegger Resultado: aprobado por unanimidad de votos Martes 6 de junio 10:00 horas en la sala de usos múltiples Fabiola González Pérez Asesor: Dr. Alberto Saladino García Ensayo: Rasgos de la identidad de un pueblo en el pensamiento de Leopoldo Zea Resultado: aprobada por unanimidad de votos Viernes 23 de junio 12:00 horas en la sala de video Víctor de Jesús Victoria Posadas Asesora: Dra. Ma. Luisa Bacarlett Pérez Tesis: La historia y modernidad: una lectura del mundo contemporáneo desde el pensamiento de Friedrich Nietzsche Resultado: aprobado por unanimidad de votos Jueves 6 de julio 10:00 horas en la sala de usos múltiples José Antonio Mondragón Rosales Asesor: Mtro. Miguel Ángel Sobrino Ordóñez Tesis: Ciencias, fenomenología y filosofía de la religión Resultado: aprobado con mención honorífica Licenciatura en Historia Jueves 18 de mayo 12:00 horas en la sala de usos múltiples Nora Cecilia Pérez Ramírez Asesora: Mtra. Ma. Eugenia Rodríguez Parra Tesis: La enseñanza de la doctrina cristiana por medio de la imagen en Nueva España, siglo XVI Resultado: aprobada por unanimidad de votos Viernes 2 de junio 10:00 horas en la sala de usos múltiples Roberto Córdoba Hernández Asesor: Mtro. Jenaro Reynoso Jaime Tesis: La educación elemental en la municipalidad de San Felipe del Progreso, 1867-1917 Resultado: aprobado por unanimidad de votos Lunes 3 de julio 18:00 horas en la sala de usos múltiples Margarita Cabrera Castro Asesora: Mtra. Yolanda Sandoval Santana Tesis: Matrimonios en Zinacantepec en el siglo XVIII Resultado: aprobada por unanimidad de votos Viernes 21 de julio 9:00 horas en la sala de usos múltiples Rosa María Bárbara Jiménez Cervantes Asesora: Mtra. María Eugenia Rodríguez Parra Tesis: Análisis iconográfico de la serie sobre la vida de San Ignacio de Loyola, de Miguel Cabrera Resultado: aprobada por unanimidad de votos


7 Viernes 21 de julio 12:00 horas en la sala de usos múltiples Patricia Guadarrama Herrera Asesor: Mtro. Pedro Canales Guerrero Tesis: Los caminos carreteros Villa Guerrero 1870-1910 ¿factor de cambio socioeconómico? Resultado: aprobada por unanimidad de votos Licenciatura en Letras Latinoamericanas Viernes 10 de marzo 10:00 horas en la sala de video Arcelia García Hernández Asesora: Dra. Martha Elia Arizmendi Domínguez Tesis: Materiales de apoyo para el facilitador que imparta la asignatura Valores y Actitudes en la Vida Social y Profesional en Conalep Resultado: aprobada por unanimidad de votos Viernes 10 de marzo 12:00 horas en la sala de video Elizabeth Soriano López Asesora: Dra. Martha Elia Arizmendi Domínguez Tesis: Materiales de apoyo para el facilitador que imparta la asignatura Valores y Actitudes en la Vida Social y Profesional en Conalep Resultado: aprobada por unanimidad de votos Jueves 30 de marzo 18:00 horas en la sala de usos múltiples Anessy del Rosario Pérez Echeverría Asesor: Dr. Luis Ma. Quintana Tejera Tesis: El amor en los tiempos del cólera: estructuras discursivas que sustentan al lector implícito Resultado: aprobada por unanimidad de votos Lunes 5 de junio 12:00 horas en la sala de usos múltiples Evelyn Cruz Polo Asesora: Dra. Mihaela Adriana Comsa Tesis: La intertextualidad en la novela El mundo alucinante de Reinaldo Arenas Resultado: aprobada con mención honorífica

Martes 6 de junio 12:00 horas en la sala de usos múltiples María del Carmen Rivero Quinto Asesora: Dra. Mihaela Adriana Comsa Tesis: El personaje Lituma, unidad de sentido en tres novelas de Vargas Llosa Resultado: aprobada con mención honorífica Viernes 30 de junio 12:00 horas en la sala de video Heber Sidney Quijano Hernández Asesora: Mtra. Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza Tesis: Erotismo en Libro de Ruth de Gilberto Owen Resultado: aprobado por unaminidad de votos Lunes 3 de julio 10:00 horas en la sala de usos múltiples Elena Miranda Villavicencio Asesora: Dra. Martha Elia Arizmendi Domínguez Tesis: Material de apoyo didáctico para fomentar el interés por la lectura en alumnos de tercer grado Resultado: aprobada por unanimidad de votos Jueves 20 de julio 17:00 horas en la sala de usos múltiples Antonio Jiménez Ramírez Asesor: Dr. Adolfo Díaz Ávila Tesis: Amor secreto de Manuel Payno, un estudio desde literatura y psicoanálisis Resultado: aprobado por unanimidad de votos Viernes 21 de julio 10:00 horas en la sala de posgrado Gustavo Reyes Vázquez Asesora: Dra. Mihaela Adriana Comsa Tesis: El piropo como discurso en una aproximación semiótica, estética y cínica Resultado: aprobado por unanimidad de votos Martes 8 de agosto 10:00 horas en la sala de posgrado Magdalena Elizabeth Carmona Arriaga Asesor: Dr. Adolfo Díaz Ávila Tesis: Los enigmas de Sor Juana Inés de la Cruz: una propuesta de estudio Resultado: aprobada por unanimidad de votos


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El lumínico lodo de los etymos Martín Mondragón Arriaga El hombre se expresa en frases perfectas sólo si es plenamente consciente de ser. Paul Henry Lang

U

n proceso de logorrea corre por la sangre de poetas; un acto de onicofagia enarbola las necesidades de nombrar al mundo; palabra incandescente donde la emancipación del hombre sufre de hambre y miedo. No bastan las ideas, tampoco las imágenes acústicas para denotar al universo. El proceso de connotación infiere la lumínica precisión de emular el sonido del cinántropo, del abléfaro megaterio que, acuciosamente, indicia el porvenir del lodo: la masa sanguinolenta de la palabra que no deja concebir al mundo sin irrumpir en la conciencia. Sempiternas sinfonías de logódicos pensamientos inducen al poeta a buscar en las calles, en los bares, en los antros voces primordiales, unívocas lenguas que le apresen la esperanza. Y aunque el entendimiento del mundo se aleje, aunque la palabra sufra de alexia y los hombres –la humanidad pensante y triste– busquen en los recovecos de los lexicones una respuesta para nombrar lo que observan, el mundo es más complejo porque se guarda silencio de estrella. Siempre, a cada paso que el ser humano alcanza un océano de tecnología, la palabra está más distante de la precisión léxica; cada minuto se mira envuelta en agua putrefacta que ciega el alma del poeta, la razón del hombre, la mirada de la humanidad toda. Mas llegará el día en que despertarán las razones, las palabras, y, entonces, la luz obnibulará a todos aquellos que no supieron escucharla. Sí, apocalípticos párrafos, gazmoño acto enunciativo que no dice nada y lo acerca todo. Porque cada palabra se sustenta en una historia, cada voz lleva en su inmanencia la dulzura de la explicación. Cada lúcida imagen representa todo. Y aun así, debe

explicarse cada parábola que la mente alcanza. ¿De qué sirve memorizar los etymos? ¿Para qué más palabras si sólo se necesitan cien para seudocomunicarse? ¿Para qué perder el tiempo viajando en el lexicón si los “chales”, los “gacho”, los “padre” precisan la pobreza del lenguaje en una sociedad cada día más cansada de responsabilidades? ¿Qué debe entenderse por aprehensión de la palabra, por ritual votivo del lenguaje, por inquisitorial martirio del discurso? ¿Para qué tantas palabras, si sólo se necesitan cien para ligar la miseria humana? La pobreza de pensamiento no se la halla en los bolsillos, tampoco ralentizando los necedades; la mendecidad de los humanos está anidada en la pobreza lexical. Cuantas menos palabras se tengan en la garganta el mundo se achicará y sólo responderá al silencio. La nulificación del razonamiento, la vacuidad del pensar tienen su cómplice en la incapacidad léxica. Un ejemplo: si por la calle voy pensando y me asalta la idea de soledad y no quiero repetir la palabra, cómo lo hago, cómo represento la idea si las pocas imágenes acústicas son huidizas y anacoretas. En dónde buscar, entonces, la gota de agua que permita beber insaciablemente la inteligencia del druida, la capacidad eterna del sabio, las infinitas posibilidades de hacer soñar al más extraño de los hombres. Se utilizará la palabra “nostalgia”, “abluciones del alma”, el correr de un “poliqueto” por el espíritu o sólo “psicalgia”. Y esa soledad sólo puede describírsela usando palabras extraviadas en los libros, en las infelices voces que deambulan incapaces de percibirse como Hommo sapiens. Cómo llegar a desguindar el significado de la soledad si la pereza mental le gana a la inocencia del nombre. Cómo el ser humano quiere pertenecer al universo si padece todos los días de glosalgia; si en cada acto de lectura la fiaca es más grande que la duda. De hesitaciones está lleno el mundo y de palabras los panteones. Voces anquilosadas dicen y afirman para qué hablar de más si las pocas palabras permiten la felicidad. Los seres humanos son renuentes a la acumulación para nombrar, para alcanzar la libertad a través de la palabra. Se le niega a la razón la actividad lúdico desde la perspectiva del menesteroso. Individuos que ciegos deambulan por los libros transmiten la ignorancia sin chistar.


Ahora pregunto: ¿quién, lectores de este farragoso palimpsesto, ha entendido la capacidad de nombrar? ¿Quién puede gritar –oh, Rilke– que cada textualidad retumba en la memoria si le son ajenos los significados, si los etymos, como un bandazo, trastabillan en la capacidad intelectiva de quien escucha sin escuchar? No quiero seguir con la perorata de un lego gramatical, tampoco de un ignaro que al Demóstenes juega. No, quiero explicar que la necesidad de nombrar no sólo depende del bagaje cultural, ni de la capacidad intelectual, menos de la cantidad de voces que se aprenden a lo largo de la vida. No. El problema de la aprehensión de las voces tiene un origen familiar. En cada hogar se escuchan palabras que designan lo que el núcleo familiar imagina que deben designar, lo que de generación en generación oyen sin escuchar, sin acudir al lexicón para precisar la función que cada palabra tiene en la existencia humana. En otras palabras: en muchas conferencias se escucha decir: se ha llegado al punto más álgido del discurso, debe hacerse un alto para recuperar la calma. Sin saber –legos semicultos– que la paradoja está traicionándolos. Todos entienden por “álgido” el punto más exacerbado del discurso; si hubieran acudido al diccionario se percatarían de su blasfemia, pues “álgido” viene de la raíz latina algidus: muy frío, que denota todo lo contrario de lo que quiere enunciarse; pero, precisando, y aunque en la actualidad pudiera metaforizarse, el ponente se detuvo porque sus argumentos lo dejaron helado, estático, sin hablar, sin poder pensar más: la palabra lo traicionó, le hizo sentir el frío de la muerte, porque el espíritu de las voces duele cuando se precisa el acto de enunciación. Pero no una muerte física, el intelecto le negó la voz: el proceso de alexia recorrió todo su ser, todos sus sentidos se embotaron porque escuchó el significado de la palabra: el anabaptista que fue le hizo sentir la hipóstasis, y la quirapsia fue atroz. Y ya no pudo seguir. Decidió guardar silencio de sepulcro. Para qué tanto recorrido, pregunto nuevamente, si todo resulta un acto saliagógico, un proceso de oligosalia tirante y feroz, un juego saprófago donde cada quien asume su responsabilidad de comprensión, donde cada palabra enloda y obnubila los sentidos y no deja clarificar el significado. Pero si los lectores supieran de etymos, este apodícto no debería explicarse. Y sin embargo, deberá: el ponente sí se quedó frío, no permitió más que su herético acto ahondara en la pesadez intelectual, como el de quien esto escribe. Lo álgido lo condujo al anonamiento. Trataré de recapitular: palabras como logorrea, onicofagia, abléfaro, saliagogía, oligosalia o saprófago se las entiende, y por lo tanto el significado del discurso, si el lector tiene en su bagaje cultural un mínimo de conocimiento etimológico: onicos es garra, uña; sapros, podrido; fagia, comer; blefaron, párpado; oligos, poco; sialis, saliva, y logos, palabra, sentido. Con esta pequeña lista podrá entenderse el discurso precedente y, además, el escribiente cometerá menos errores al escribir. Es decir, quien aprende primero el alfabeto y encuentra el equivalente al abecedario, podrá identificar la escritura correcta de las grafías; segundo, tendrá que bucear en lo más íntimo de las culturas para precisar el significado de cada voz y su relación con el mundo; y, tercero, podrá ser capaz de trasformar no sólo su forma de pensar, sino de entramar un estilo al escribir, para continuar el proceso de evolución espiritual. El lumínico lodo de los etymos sirve como tea para penetrar en el océano de palabras sin que el lector tenga que detenerse o quedar atrapado en la combinación de tierra y agua. Sin que la oscuridad de los sentidos lo deje alelado o petrifique su entusiasmo por decir. Cada ser humano es libre si la palabra lo nombra.

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El uso y precisión de las voces no sólo es una obligación de los que leen, sino también de los que quieren entender el desarrollo del mundo: el des-orden cósmico. Las palabras son para nombrar el mundo que rodea al hombre, y si se las deja dormir, se ausentarán o dejarán en la locura a los que no quieran comprenderlas. Ahora el dicho se transforma: dime cuántas palabras comprendes y te diré cuán libre eres. Porque, al final, el estudio de las etimologías no sólo consiste en la memorización de partículas, en el uso de desinencias o seudodesinencias, sino en el ingenio y la imaginación de los hablantes para escudriñar la historia de las voces e incrustarlas, de manera lógica y coherente, en el devenir del discurso. Y como dice el epígrafe: quien está seguro de la vida también lo estará de la precisión lexical. Pero más allá, quien busca al ser humano y quiere forjarse una concepción de humanismo, deberá comprender la trascendencia de las palabras y su utilización en el porvenir, en el orden cósmico. Entonces, el lodo –lûtum, como dice Corominas– se iluminará y este farragoso discurso será una pequeña ventanita para el alma y la razón.


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Pago por leer José Luis Herrera Arciniega

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os profesores no atinamos a idear mecanismos para hacer que los alumnos lean, lean libros, quiero decir, y cuando logramos proponer alguno, ante los pobres resultados que obtenemos, terminamos por decir el clásico: “La próxima semana entregan el reporte de lectura”, a sabiendas de que tendremos que pasar buena parte del tiempo detectando los intentos del corta-ypega extraídos de internet para cumplir malamente con la tarea escolar (y de otros trucos: una alumna entregó una vez un texto que incluía, como propios, los párrafos de la contraportada de una novela que debió ser leída en un curso de literatura española). Las editoriales comerciales hacen otras cosas desde el mundo de la mercadotecnia. Se supone que un profesor demanda la lectura de libros porque pretende la liberación intelectual de sus estudiantes, o porque el programa de estudios lo exige así. Para las editoriales el asunto entraña cuestiones económicas, de dinero. Por eso, en cierto modo son más ocurrentes que los pobres profesores. Hacen uso de muchas formas –no demasiadas– para allegarse de lectores, lo que es decir de clientes, de compradores. Ha surgido en apariencia un nuevo mecanismo para estimular la lectura. Lo emprendió una editorial de cierto prestigio. Se trata del concurso “Punto de Lectura te paga por leer”, cuya primera fase abarca el mes de septiembre. Está dirigido a personas de entre 16 a 24 años de edad, quienes deben resolver cinco sencillas preguntas relacionadas con libros de Federico Campbell, David Martín del Campo, Rafael Ramírez Heredia, María Luisa Puga, César Silva Gamboa y Aline Petterson. Después, ya en octubre, viene otra segunda fase de selección. Los ganadores recibirán a lo largo de 2007 entregas mensuales de mil 500 pesos, y estarán obligados a escribir cada mes pequeños comentarios de no más de 900 caracteres sobre los libros de su elección –claro, de la editorial Punto de Lectura–. Y todos contentos. Mal no está la oferta, aunque es evidente que para participar hay que comprar o conseguir los libros con la información relativa al citado cuestionario. No criticamos que Punto de Lectura haga su lucha. Es más, hasta damos la dirección electrónica donde pueden encontrarse las bases de este certamen: www.puntodelectura.com. mx; de nada. El asunto no deja de tener un tufo conductista, un esquema de premio por el esfuerzo, pescado fresco para la foca que hizo su número circense. Los profesores no podemos hacer algo así, primero porque el modelo pedagógico vigente es el “constructivista”, ya no el conductista, y porque no contamos con los recursos de Punto de Lectura, que tampoco creo sean muy cuantiosos; los nuestros, menos.

Es improbable la imagen de un profesor ante una mesa de paño verde, a cuyo alrededor se distinguen borrosas las caras de los estudiantes, retados en el momento en que el docente dice, frente a una baraja de títulos de literatura latinoamericana: “Pago por leer”, que así suele ocurrir en las jugadas de póquer, aunque en este caso digan algo así como “Pago por ver”. Más seguro es que los estudiantes se vayan a jugar chispas, a chatear o a indagar en algún buscador si hay un texto más o menos largo del libro que tenían que leer como actividad escolar, en lugar de estar perdiendo su tiempo en una mala jugada con un profesor empeñado en cumplir con el programa o en procurar su liberación intelectual (presuntamente, la de los estudiantes). Y no faltará alguno que demande que también en las aulas de la facultad se instale la Enciclomedia para los analfabetos disfuncionales de la era posfoxista. La próxima vez que solicite cordialmente la lectura de un libro, quizá me atreva a regalar paletas de las que daban antes en las zapaterías cuando uno salía, orondo, calzado con un par de mocasines Blasito. Todo sea por estimular, por premiar el libre acto de la lectura.


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Los

tejedores Roberto Sverdrup

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asada en un hecho real, la obra de teatro Los tejedores presenta la visión del autor alemán Gerhart Hauptmann sobre una rebelión social que ocurrió en Alemania a la mitad del siglo XIX. El nombre lo dice: son los tejedores de tela, quienes se rebelan contra la explotación de su trabajo por parte de los fabricantes, y contra las fábricas automatizadas que comienzan a desplazarlos; estamos hablando de los principios de la revolución industrial. El contexto de explotación –hambre y miseria– es el pretexto que utilizan los alumnos de la Licenciatura en Artes Teatrales para mostrarnos su capacidad escénica. Hábilmente dirigidos por Jorge Arredondo, y en medio de una atmósfera oscura y lúgubre, apropiada al tema, aun cuando hay momentos un tanto oscuros en la iluminación, logran transmitir una amplia gama de emociones. Distintos personajes van cumpliendo la función de narrador, quienes guían al espectador a lo largo de la historia. El principio es un poco lento, pero en una síntesis de visión cinematográfica reunida con el teatro, vemos los cambios de escena realizados por los mismos actores, y los cambios de personaje y vestuario sobre el mismo escenario, lo cual desconcierta un poco al que mira, pero que le otorga al desarrollo de la obra una fluidez muy diferente de la del teatro convencional. Debe mencionarse que la música se escribió especialmente para la obra, y es original de Horacio Rico, profesor de la licenciatura, quien logra ambientar perfectamente el desarrollo dramático de los alumnos. La coreografía, también original, es de Christa Lledíaz, y como ya mencionamos, la dirección general corre a cargo de Jorge Arredondo. Entre los principales actores podemos mencionar a Teo Ramírez, Alondra Mina, Nelson Rodríguez, Héctor Hugo Ruiz Palma y Aldo Colín Suárez La enorme diferencia entre el teatro universitario y el comercial está en los recursos que se emplean para su producción; en este caso, tenemos una puesta en escena muy digna, en la cual encontramos un buen trabajo de vestuario, ambientación,

iluminación, música, coreografía y desde luego el trabajo actoral de los alumnos de la licenciatura. Evidentemente, son los mismos alumnos los encargados de realizar varias partes de todo este trabajo de producción, y logran su cometido. El teatro universitario debe divertir, pero también debe hacernos pensar, y Los tejedores nos permite reflexionar sobre las situaciones concretas de los gremios, no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero. Los tejedores es una producción teatral de la Facultad de Humanidades, y se presenta de jueves a domingo a las 17:00 hrs. en el Foro de la Facultad de Humanidades. Temporada mayooctubre de 2006. Los tejedores Reparto: Fabiola Benitez, Nancy Gongar, Guillermo San Juan, Héctor Ruiz Palma, Diana Juárez Sánchez, Alan Martínez, Nelson Rodríguez Olivares, Antonia Cid del Prado, Aldo Colín Suárez, Berenice Meneses Vital, Roberto Bermúdez, Margarita Murillo, Angélica Martínez Solano, Suryday Ugalde, Alondra Mina Rojas, Dalia Rosales, Camilo Acolt, Theo RP, Sol Coronado. Escenografía, iluminación y vestuario: Gabriela Cruz y Fernando Santiago. Coreografía: Christa Lledias. Música original: Horacio Rico. Asistencia y transcrpción musical: Blanca Angélica Garduño. Músicos: Horacio Rico, piano; Susana Acosta, flauta; Luis Antonio García, flauta; Sergio Díaz, clarinete y saxofón; Asbel Arellano, violín; Margarito Carmona, trompeta; Evelyn Aguilera, percusiones; José María Aldape, percusiones. Técnicos: Sergio Rodríguez, Dalia Inés Contreras Gonzaga, Antonio Díaz Tapia, Alejandro Sarabia, Eduardo Santander, María de los Ángeles Flores Estrada, Gabriela Hernández Rodríguez, Miguel Ángel Pérez Fragaso, Nergel Lagunas, Héctor Hernández Pino. Asistencia de producción: Arturo Sosa; títeres: Nelson Rodríguez Olivares; diseño gráfico: Aquise Design co. Ltd y Arturo Hernández.


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B odas

de

sangre Roberto Sverdrup

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robablemente, Bodas de sangre es la obra más conocida de Federico García Lorca; poeta y dramaturgo español, muerto durante la guerra civil española, y de quien, hasta la fecha, no se ha localizado su cadáver. La obra se ha representado en multitud de ocasiones, y filmado variaciones sobre el mismo tema; la razón: aquél es apasionado, humano y, desde luego, universal. La historia de una mujer joven, que se va a casar con un hombre a quien no ama, y que el día de su boda decide escapar con el amor de su vida, casado y padre de un niño, deberá tener un desenlace fatal donde el encuentro de los tres personajes generará la muerte de los hombres y la soledad del personaje femenino. ¿Cuántas variaciones pueden tener las historias de amor? ¿Cuántas variaciones puede tener el drama que nos presenta García Lorca? Respetando el texto original, las variaciones pueden ser infinitas, y en esta ocasión tenemos una muy afortunada que presenta el director Óscar Ulises Cancino, quien ha tenido la oportunidad de representar el texto de García Lorca en la Casa de las Diligencias, escenario magnífico que se aprovecha ampliamente, y que con la adición de algunos elementos de escenografía nos transporta en el tiempo y el espacio. La obra se divide en actos, en los cuales, los mismos actores invitan al público a trasladarse al interior de la casa para presenciar otra escena, mientras sus compañeros reacomodan el escenario en el patio principal. Esta movilidad, que en un principio sorprende, le da vitalidad al desarrollo de la representación, que de otra manera sería cansado por la extensión de la pieza. La iluminación, casi minimalista, le da el ambiente perfecto a los diálogos y nos lleva de la mano por el texto; el marco de la Casa de las Diligencias es adecuado para monatr dicha obra, y nos hace pensar: alguna vez sucedió, en esa misma casa, alguna historia parecida. Un gran acierto es la música interpretada en vivo, que imparte una sonoridad distinta de la que se acostumbra en el teatro. Los músicos, muy jóvenes por cierto, pueden calibrar su interpretación al tiempo que ven a los actores representar sus papeles, y acompasan la intensidad de ambas disciplinas. Los actores cumplen su papel y hacen un gran esfuerzo para estar a la altura del escenario. No es lo mismo ensayar en un pequeño salón de

clases que tener que llenar con presencia y con voz un recinto de este tamaño. En ocasiones anteriores, hemos presenciado representaciones teatrales en la Casa de las Diligencias, pero la diferencia es que el escenario estaba delimitado, los actores y el público sabían cuál era el espacio escénico de antemano. En esta ocasión, la casa entera sirve de escenario, y es algo que en un principio desconcierta, pero que resulta agradable al final, pues ya no se trata de un edificio grande y frío, sino de un escenario teatral enorme con grandes posibilidades de expresión. El trabajo en equipo es notable a lo largo de la obra; hay un buen trabajo dramático alrededor de los personajes y resaltan las cualidades personales de los actores al cumplir con su papel. En fin, es una magnífica representación de una obra ya clásica dentro del repertorio del teatro español del siglo XX, que se reanima con los actores universitarios, los músicos y el escenario elegido; una grata experiencia.

Reparto: Blanca Elizabeth Pedroza Hernández Casilda Esquivel Fairyn Montserrat Argandar Marianna Gaspi Pamela Torres Durán Yetzi Giovanna Ceballos Dolores Esthela Garduño López Lesly Nizagui Gabriel Hernández Daniel Sotelo Ma. Pilar Gallegos Arzate Omar Escobar Guadarrama Yarosly Picazo Héctor Hernández Pino Adrián López Velarde Omar Jorge Vázquez Rosas Salvador Becerril de la Cruz Héctor Hernández Garduño Carla Ivette Gutiérrez Patricia Romero Reyes Músicos: Harold Alexander Guerra Borrás/violín Enrique Marmissolle Daguerre Cervón/chelo Miguel A. Servín Rodríguez/guitarra Adrián Martínez Velarde/coro

Creativos Escenografía, vestuario, utilería e iluminación: Jesús Pérez Asistente de escenografía: Ángel Loza Realización de escenografía: Jorge Orozco Realización de utilería: Jesús Pérez y Ángel Loza Auxiliares técnicos: Héctor Hernández Pino Patricia Romero Reyes Francine Alexa García de Regil Germán Iniesta Delgado Adrián López Velarde Sergio Rodríguez López Omar Jorge Vázquez Rosas Salvador Becerril de la Cruz Carla Ivette Gutiérrez Héctor Hernández Garduño José Cotero Diseño gráfico: Zona Áurea Asistente de producción: Pamela Torres Durán Asistente de dirección: Yarosly Picazo Musicalización y dirección: Óscar Ulises Cancino


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L e n z Roberto Sverdrup

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enz es una obra original de Georg Büchner, la única que escribió de tipo narrativo, basada en un personaje real, Jacob Michael Reihold Lenz (1751-1792). El periodo que cubre la obra se desarrolló a finales de enero de 1778, cuando ya se le había manifestado una enfermedad mental al autor. Éste utiliza al personaje y su penosa situación para ofrecernos una discusión sobre el abismo de la nada, uno de sus temas favoritos. En nuestro país, lanzarse a una empresa cultural puede ser la aventura de la vida. La puesta en escena de Lenz resulta una osadía. Comienza con un texto denso, difícil, pero atractivo. El escenario

imagen visual, llega el momento en que esto es imposible. Es verdad que el texto de la obra juega una importancia mayúscula, pero la forma en que se resuelve visualmente en un espacio tan pequeño, en el que sólo caben algo así como 18 espectadores, es magistral. La parte central de la habitación la ocupa una escalera de madera, y es el lugar a partir del cual observamos las tribulaciones de nuestro personaje. Unos cuantos enseres, un poco de agua, humo, unas pelotas, un vestuario verdaderamente sencillo es todo lo que necesitan los actores para desarrollar su trabajo. Cada uno de ellos está metido en su personaje de una manera impresionante. En este caso, hay partes de la obra que se murmuran; al contrario del teatro convencional, el público está dentro de la representación; la acústica del lugar ayuda a lograrlo, la música es tan suave que encaja perfectamente con el texto y con los ruidos propios del lugar; una atmósfera vigorosa y apropiada para el tema: la duda existencial. Si escenografía, iluminación, utilería, coreografía y musicalización son buenas, la actuación resulta reelevante: los actores son egresados de la Licenciatura en Arte Dramático, y cumplen a cabalidad su papel con esta obra ambiciosa. Evidentemente, la dirección de la obra es un acierto por todos los aspectos que hemos mencionado, pero más allá, llevar el teatro universitario fuera del campus, encajarlo en otro tipo de escenarios,

seleccionado para la representación no podría ser mejor, pero evidentemente no es fácil tener acceso, hablamos de la antesacristía de la parroquia de San Juan Bautista, en Metepec, lugar que por su carácter de centro de reunión religiosa está pleno de actividad, y que por ser un monumento colonial está sujeto a los reglamentos de conservación y remodelación del INAH. Seguramente fue complicado lograr la autorización para la representación de teatro universitario en estas instalaciones. Pero al terminar la obra, el espectador queda con la sensación de que ha presenciado algo único, que probablemente no se repetirá, no en estas condiciones. La aventura burocrática para lograr el acceso valió la pena. Aun cuando el director de la obra, Agustín Meza, nos previene, en el programa de mano, a poner mayor atención a los diálogos que a la

donde pueda ser apreciado por un público distinto del que normalmente asiste a los foros teatrales de costumbre. Finalmente, de eso se trata la difusión cultural: una aventura. Lenz de Georg Büchner Reparto: Adriana Nava Ponce Paulina Bianchi Lorena Venta Betancourt Tony Velásquez Roco Novelo Jingles el hurón Adaptación, dirección, producción ejecutiva, escenografía, vestuario, musicalización e iluminación: Agustín Meza Diseño de imagen: Jesús Moreno (MONOstudio) Apoyo técnico: Emmanuel Méndez Serrano Claudio Morales Erick Borja


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a Facultad de Humanidades, en coordinación con el CICSyH, lograron la ampliación de la cobertura de la suscripción electrónica de la publicación Informe latinomericano, donde ahora se puede ingresar al Latin American Newsletters English Package, que incluye: reporte semanal latinoamericano en inglés y español, reporte especial en inglés y español, reporte de economía y negocios y reporte regional: grupos Andino, México y Nafta, Brasil y Cono sur, caribe y Centroamérica. Sólo hay que ingresar al sitio: www.latinnews. com con el password y login:032841.

Los alumnos que deseen colaborar para Tlamatini reseñando libros editados por la UAEM o cualquier editorial estatal, y quienes quieran realizar trabajo periodístico solicitar información en la Coordinación de Letras Latinoamericanas y en Comunicación Humanistica, ubicadas en el edificio administrativo y en la sala de cómputo de posgrado, respectivamente, o a la dirección electrónica revistatlamatini@yahoo.com.mx

E s t a d í s t i c a s de las generaciones que egresaron de los planes de estudio de Letras Españolas y de Letras Latinoamericanas. Letras Españolas: Plan de cuatro años. 1965-1969: Primera generación 1966-1970 1967-1971 1968-1972 1969-1973 1970-1974 1971-1975 1972-1976 1973-1977 1974-1978 1975-1979 1976-1980 1977-1981 1978-1982 1979-1983 1980-1984 1981-1985 1982-1986 1983-1987 1984-1988: última generación de Letras Españolas

Universidad Autónoma del Estado de México. Dr. en A. P. José Martínez Vilchis Rector M. en Com. Luis Alfonso Guadarrama Rico Secretario de Docencia Dr. en C. A. Carlos M. Arriaga Jordán Secretario de Investigación y Estudios Avanzados M. en C. Eduardo Gasca Pliego Secretario de Rectoría Dra. en Ed. Lucila Cárdenas Becerril Secretria de Difusión Cultural M. en E.I. Román López Flores Secretario de Extensión y Vinculación Ing. Manuel Becerril Colín Secretario de Administración M. A. S. S. Felipe González Solano Secretario de Planeación y Desarrollo Institucional

Facultad de Humanidades M. en E. L. Angeles María del Rosario Pérez Bernal Directora Lic. en H. Magdalena Pacheco Régules Subdirectora Académica L. en Psic. Josefina García González Subdirectora Administrativa Editor responsable Martín Mondragón Arriaga Diseño y edición Martín Mondragón Arriaga Roberto Sverdrup Viniegra Luis Daniel Cruz Monroy Correción de estilo Sara Rivera Fotografía digital: Roberto Sverdrup Viniegra

Tlamatini es una publicación cuatrimestral de la Coordinación en Letras Latinomericanas y de Comunicación Humanística, con un tiraje de 1000 ejemplares. Paseo Tollocan esq. Paseo Universidad, Ciudad Universitaria. Correo electrónico: revistatlamatini@yahoo.com.mx


20 generaciones de licenciados en Letras Españolas. 1988: no hay egresados.

Letras Latinoamericanas: plan de cinco años: Plan rígido 1985-1990 primera generación 1986-1991 1987-1992 1988-1993 1989-1994 1990-1995 1991-1996 1992-1997 1993-1998 1994-1999 1995-2000 1996-2001 1997-2002 1998-2003 1999-2004 2000-2005 2001-2006: Generación más reciente del plan de Letras Latinoamericanas 17 generaciones de licenciados en Letras Latinoamericanas

Hasta la fecha son 37 generaciones de estudiosos de la literatura que la Facultad de Humanidades, de la UAEM ha entregado a la sociedad mexicana. En 2004 se pone en marcha el plan flexible de la Licenciatura en Letras Latinoamericanas, con la posibilidad de egresar, según el modelo de competencia, en cuatro años. Nota: la misma cantidad de generaciones ha egresado en las licenciaturas de Historia y Filosofía. En Ciencias de la Información Documental, diez generaciones han egrasado apartir del año 1992; en Artes Teatrales, antes Arte dramático, once, de 1986 a la fecha.

Revista electrónica semestral Monedero de Palabras Facultad de Humanidades Lineamientos

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1. Monedero de Palabras es una revista electrónica que publica la producción académica (trabajo monográfico, ensayo, reseña, artículo) de la comunidad estudiantil de la Facultad de Humanidades. 2. El consejo de la revista está conformado por estudiantes y maestros de la facultad. 3. Los textos deben tener una extensión máxima de veinte cuartillas y mínima de cinco (letra de 12 puntos y a doble espacio), entregarse en versión impresa y con respaldo electrónico e ir avalados con la firma de un maestro de la materia o de la facultad. 4. El consejo de la revista someterá a evaluación los textos. 5. La revista se reserva el derecho de hacer los cambios editoriales que considere convenientes. 6. Cualquier otro asunto no previsto en los anteriores será resuelto por el consejo de la revista. Monedero de Palabras tiene seis secciones, de acuerdo con el tema que trate la colaboración: a) Letras. b) Filosofía. c) Artes teatrales. d) Ciencias de la información documental. e) Historia. f) Subterráneos: creación literaria o gráfica. La entrega de los materiales es en la dirección electrónica monederodepalabras@gmail.com o en el Departamento de Comunicación con el Lic. Roberto Sverdrup o en la Coordinación de Letras Latinoamericanas con el Lic. Gregorio Martín Mondragón Arriaga.


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Tlamatini: Publicación informativa y de reflexión de la Facultad de Humanidades