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En el marco del Primer Encuentro Nacional de Psicología Comunitaria en la Universidad de Buenos Aires en Septiembre de 2011, se presentó la siguiente ponencia que tiene como eje la reflexión en torno de la práctica educativa que las Comunicadoras Institucionales de CILSA llevan adelante en los colegios.

Programa Nacional de Concientización de la ONG CILSA Proyecto educativo Ciudad sin Barreras

Una reflexión sobre la práctica: Posibles cruces entre un proyecto educativo que tiene como objetivo generar conciencia sobre la problemática discapacidad y el trabajo comunitario

El presente escrito documenta una experiencia que venimos realizando en el marco del Proyecto “Ciudad sin Barreras” del Programa Nacional de Concientización” de CILSA, ONG que trabaja por la inclusión del colectivo de las personas con discapacidad. La experiencia está destinada a estudiantes tanto de nivel primario como secundario, de escuelas de educación común de la Ciudad de Buenos Aires, e implica la realización por parte de los/las estudiantes de un recorrido por el barrio sentados en sillas de ruedas, o con bastones blancos y ojos vendados, con el fin de relevar las barreras con las que se encuentran la personas con discapacidad. Luego los/las alumnos/as realizan distintas acciones que se orientan a facilitar la toma de conciencia sobre la temática en el barrio convirtiéndose en agentes multiplicadores a través de la participación social. La elección de esta modalidad de trabajo que no interviene directamente sobre la minoría, sino que trabaja con la comunidad en general y toma herramientas del trabajo comunitario, encuentra su justificación en una concepción de la discapacidad como una problemática social. La reflexión que presentamos pone en tensión los supuestos que implica nuestro trabajo cotidiano, interpela nuestras prácticas y abre nuevos interrogantes para continuar trabajando. Proyecto “Ciudad sin Barreras”- Fundamentación

El proyecto Ciudad sin barreras se realiza en el marco del Programa Nacional de Concientización de la ONG CILSA. La modalidad de trabajo que propone el proyecto en particular y el Programa en general, tiene como punto de partida “abandonar la concepción de las personas con discapacidad como sujetos de caridad y tomar conciencia de las personas con


discapacidad como sujetos titulares de derechos”1. Basamos nuestro trabajo en una concepción de la discapacidad como problemática social, creemos que la discapacidad no es un problema individual de la persona, sino que las barreras físicas, comunicacionales, culturales y actitudinales son las que impiden la participación plena y efectiva en la sociedad de las personas. Es por eso que orientamos nuestro trabajo hacia la intervención en la comunidad en general, y no sólo hacia la minoría, tomando como eje la promoción de los derechos. Proyecto Educativo Ciudad sin Barreras- Relato de la experiencia El proyecto “Ciudad sin Barreras” tiene como objetivo la concientización de la comunidad acerca de los derechos de las personas con discapacidad. Está destinado a estudiantes tanto de nivel primario como secundario, de escuelas de educación común de la Ciudad de Buenos Aires. Éste implica un trabajo de gestión previa entre la coordinadora de la ONG y la institución escolar2, en el que se evalúan las posibilidades y necesidades de la institución y del curso con el que se propone trabajar. Algunas de las necesidades más frecuentes se relacionan con: Usar la temática discapacidad como disparadora para trabajar la discriminación entre los compañeros del curso; llevar adelante el proyecto educativo en cursos integrados a los que asisten estudiantes con discapacidad; en otros casos para articular con contenidos del currículum escolar y/o el Proyecto Educativo Institucional. Una vez acordada la forma de realización del proyecto y sus objetivos, la coordinadora de CILSA comienza con una charla dirigida al curso en la que se introduce la temática de la discapacidad. En un siguiente encuentro, se realiza una instancia vivencial que consiste en una salida por las zonas aledañas a la institución con algunas/os estudiantes sentadas/os en sillas de ruedas y otras/os con bastones blancos y los ojos tapados. Creemos que esta actividad constituye la experiencia de mayor impacto, tanto para quienes participan activamente (docentes, estudiantes, etc.) como para quienes la observan (vecinas/os, comerciantes, etc.). A lo largo del recorrido se suelen visitar distintos espacios como restaurantes, heladerías, kioskos, estaciones de tren y plazas prestando atención a los accesos de entrada y salida, baños y espacios de circulación, y observando las barreras con las que se encuentran las personas con discapacidad. Ante un obstáculo, la coordinadora muestra posibles maneras de asistir a una persona con discapacidad a atravesar el espacio obstruido y en conjunto con 1

Declaración de Madrid. Marzo 2002. En La discapacidad en Argentina, Fundación Par, 2005. En el proceso de gestión dependiendo de la institución escolar y sus características, el contacto se puede realizar a través de las/los directivos, el/la docente, el/la coordinador/a pedagógico u otras/os. 2


las/os estudiantes se reflexiona acerca de cómo modificar ese espacio para que sea accesible a todos/as. Posteriormente se realiza una reflexión sobre lo vivido y se proponen posibles acciones a realizar por los/as alumnos/as para facilitar la toma de conciencia sobre los derechos de las personas con discapacidad en el barrio. Algunas de las acciones realizadas hasta el momento son: entrega de menús escritos en Braille a los bares cercanos, envío de cartas al CGP correspondiente para la construcción de rampas en las esquinas, campaña de Concientización a través de afiches y volantes, participación en programas de radio, publicación de artículos en periódicos. A través del proyecto “Ciudad sin Barreras” se logra involucrar a distintos actores: la institución escolar, que incluye a estudiantes, docentes, no docentes y directivos; vecinas/os del barrio, gente que circula por la calle, comerciantes, colectiveros, taxistas; y a la ONG representada por la coordinadora educativa. Es decir, participan personas del interior de la comunidad y CILSA, que actúa como agente externo a la misma. La articulación de los actores implicados, sobre todo la institución educativa y la ONG es la variable que al mismo tiempo que actúa como facilitador para el trabajo comunitario genuino del proyecto, lo limita. Este encuentro interinstitucional, atravesado también por la ideología propia del coordinador de la ONG,

implica la confluencia de distintos intereses, objetivos y tiempos. Esto se

materializa, en varias ocasiones en la realización del proyecto, por ejemplo en la priorización de la experiencia vivencial de aprendizaje (es decir, el recorrido por el barrio) y en una minimización de las acciones posteriores tendientes a generar cambios concretos en el barrio. Aunque se puede pensar a la experiencia de aprendizaje misma como un cambio, muchas veces no se logra proyectar en las acciones realizadas en la comunidad. A pesar de que, en un primer momento se pensó la instancia vivencial como medio para alcanzar otro fin: que las/os estudiantes sean quienes promuevan la defensa de los derechos de las personas con discapacidad a través de acciones en su comunidad escolar y barrial, convirtiéndose así en agentes multiplicadores. Cada vez que esto no sucede nos preguntamos si la realización del proyecto contribuye efectivamente a la gestación de un cambio en las representaciones sociales de la discapacidad que implicaría una transformación social, o sólo favorece las “buenas normas de convivencia” reproduciendo la estructura existente que tiende a asignar a la persona con discapacidad una posición diferenciada, tanto cuando se lo ubica en el lugar de héroe, como cuando se lo victimiza.


Frente a este tipo de interrogantes no encontramos una respuesta acabada y cerrada. Sabemos que nuestra tarea de concientizar es un proceso largo con avances y retrocesos, y nuestro alcance será siempre parcial, ya que hay en juego variables históricas y políticas. Pero indagar sobre la tarea nos sirve para seguir construyendo el camino de nuestro trabajo. A pesar de estos limites encontramos cruces entre nuestra tarea y el trabajo comunitario, principalmente porque el proyecto elige trabajar con los estudiantes de escuelas comunes para promocionar los derechos de las personas con discapacidad; porque la participación en el proyecto implica trascender las fronteras del aula, haciendo que el propio barrio sea el escenario de ese proceso de enseñanza- aprendizaje; porque tomamos como eje la mediación pedagógica que consiste en tender puentes junto con los alumnos/as entre lo que se sabe y no se sabe, entre lo vivido y lo por vivir, entre el pasado, el presente y el futuro, entre las propias percepciones y las ajenas, entre un contexto y otro (Prieto Castillo, D. 2000). Es en ese encuentro donde ambos actores de la relación, comunidad y ONG CILSA, adquieren conocimientos, produciéndose una relación dialéctica de transformaciones mutuas (Montero, M., 2004), que permite enriquecer y fortalecer a todos los actores involucrados.

Rol del Coordinador El nombre que se le asigna al coordinador3 que lleva adelante el proyecto “Ciudad sin Barrera” es: comunicador/a institucional educativo. Desde el Programa de Concientización entendemos que comunicador/a refiere a un promotor/a de la palabra del otro, y en general, en la práctica trata de estar más atento al escucha que al habla; institucional da cuenta de la tarea de articular y gestionar entre distintas instituciones, propiciando el trabajo en red; educativo delimita el área de intervención en dos sentidos por un lado, porque usamos la institución educativa como el eje de nuestro trabajo y, por el otro, porque trabajamos desde una perspectiva educativa que toma como premisa la participación activa de todos los actores participantes. En cada encuentro cara a cara con los/as estudiantes el comunicador trata de propiciar un ambiente en el que los/as alumnos/as se sientan cómodos para poder expresarse libremente y compartir sus inquietudes. El comunicador se propone generar espacios que permitan cuestionar mitos y repensar las representaciones que los estudiantes traen en torno a discapacidad, sin temor a ser juzgados. Esta perspectiva requiere de la creación de espacios de 3

A lo largo del todo el escrito se usan coordinadora/or y comunicador/ra institucional educativo/a como sinónimos.


comunicación horizontales, democráticos que faciliten que todos los interrogantes puedan expresarse y aportar a sus conocimientos. Algunas de las preguntas que traen los chicos son: ¿La discapacidad es una enfermedad?; ¿Es verdad que el ciego es resentido y malhumorado?; ¿El enanismo es una discapacidad?; etc. En el encuentro del comunicador con los/las estudiantes se produce un enriquecimiento mutuo esto aporta a los/las alumnos/as a la construcción nuevos conocimientos y desnaturalización de saberes; y al coordinador a seguir incrementando su conocimiento e interrogantes en relación al tema. Pensamos en el comunicador como un mediador de conocimientos, un articulador entre sujetos y organizaciones, un facilitador de espacios y soportes para la participación y el desarrollo de procesos educativos en el marco de un cambio social (Prieto Castillo, 1993). Concluyendo… A lo largo de nuestro trabajo intentamos superar la dicotomía normal vs. anormal, hablar de un otro a otro y no de un nosotros a otro, pero sabemos que somos portadores del imaginario social hegemónico que reproduce la estructura existente, por lo tanto es parte de nuestro trabajo la reflexión constante sobre nuestros propios prejuicios. Más allá de los limites y alcances de nuestro accionar en cada encuentro con los estudiantes nos proponemos problematizar las nociones sobre discapacidad que traen y complejizar la mirada orientando la concepción hacia lo diverso y la inclusión.

Bibliografía Montero, Maritza “Introducción a la Psicología Comunitaria. Desarrollo, conceptos y procesos”; Cáp. 2 “Que es la psicología comunitaria”. Ed. Paidos, Buenos Aires, 2004 Prieto Castillo, Daniel “Comunicación, Universidad y Desarrollo”, Segunda parte, Cap1 “Comunicación y Biodiversidad”. Investigaciones de la Plangesco, La Plata, 2000. Vallejos Indiana, Kipen Esteban, Almeida M. Eugenia, Spadillero Agustina, Fernández M. Eugenia, Angelino Alfonsina, Lipschitz Aarón, Sanchez Candelaria, Zuttión Betina “La producción social de la discapacidad”. En “La construcción social de la normalidad”,Ed. Novedades Educativas, Buenos Aires, 2005. Fundación Par “La discapacidad en Argentina”, Ed. Fundación Par, 2005. … Centro Nueva Tierra “El rol del comunicador”. Programa de desarrollo para recursos de comunicación (DRC), Ediciones Centro Nueva Tierra.


Eroles, Carlos- Fiamberti, Hugo “Los derechos de las personas con discapacidad�, Ed EUDEBA, Buenos Aires 2008.

Autoras Cabrejas, Julia De Michele, Victoria Lagomarsino, Juliana Pedroza, Lucila Schajovitsch, Juliana Segui, Noelia.


Proyecto educativo Ciudad sin Barreras  

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