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2009


Beneficiario

MENDOZA CESAR FABÍAN

“Por dos meses no he podido caminar debido a un problema en la Columna”, estas son las palabras de César Mendoza, hombre de 29 años de edad que vive en la provincia de Misiones – Argentina. César podía caminar hasta que tuvo un accidente donde trabajaba, se lesionó la columna por alzar sobrepeso y fue en este momento donde su vida cambio por completo. Ahora él no ha podido movilizarse como lo hacía normalmente, quedándose muchas veces en una posición todo el día en su casa. Han pasado dos meses desde el día en que Cesar dejo de caminar. Esta desventaja sin embargo no lo detiene para seguir preocupándose por su cuidado y el de su familia. “me preocupa no poder trabajar para mantener a mi familia”, y sostiene que su vida social ha cambiado por completo. Ya no puede salir a caminar o ir a jugar como frecuentaba hacerlo con sus amigos y muchas cosas más. Las pocas veces que lo ha hecho desde entonces, es porque su familia lo saca en brazos para que tome aire fresco. “Dios está siempre en primer lugar, le doy gracias a él y a las personas desinteresadas por darme la oportunidad de tener una silla de ruedas, son personas especiales y con un corazón enorme y gracias a ellos voy a poder trasladarme solo a cualquier lugar” fueron las palabras de César al recibir este elemento ortopédico.


Beneficiario

MARTA LUCIA GOLEMBA

“Extraño no poder ir a la casa de mis hijos” estas son palabras de Marta Lucia Golemba, mujer de 56 años de edad que vive en la provincia de misiones – Argentina. Marta podía caminar hasta que tuvo osteoporosis, enfermedad que le cambió su vida por completo. Ahora ella no ha podido movilizarse como lo hacía normalmente y para hacerlo tiene que trasladarse en una silla convencional ayudada por dos personas. Han pasado dos años desde el día que Marta dejó de caminar. Este camino que tomó su vida no la detiene para seguir preocupándose por ella y por su familia. “Extraño tener privacidad en el momento de bañarme ya que no lo puedo hacer sola.” Ya no puede frecuentar a su familia por este nuevo camino que las circunstancias le otorgaron. “Dios es lo más grande y hermoso que existe, gracias a él y a los donantes que me dieron esta silla de ruedas. Ya, que sin esta buena acción sería imposible obtenerla, ahora y gracias a ellos voy a poder disfrutar con mis nietos e ir al médico” fueron las palabras de Marta al recibir este elemento ortopédico.


Beneficiario

CLAUDIO FABIAN MARQUEZ

“Me angustia y me da tristeza no poder correr con mis compañeros” estas son las palabras de Claudio Fabián Márquez, niño de 14 años de edad que vive en la provincia de Misiones – Argentina. Claudio nunca ha podido caminar ya que nació con esta discapacidad y muchas veces ha tenido que movilizarse por el piso para conseguir algo que necesite ya que no ha tenido los medios para conseguir algo adaptable a su discapacidad. Claudio ha pasado toda la vida sin poderse trasladar por algún espacio. Este camino que su vida tomó desde que le dio la oportunidad ha sido difícil y nada fácil para él. ”Me gustaría poder tener la libertad que veo en otros y salir cuando quiera” expresa el niño argumentando que nunca lo ha hecho tampoco. “Dios siempre está entre nosotros, gracias a él y muchas gracias a los donantes de las sillas de ruedas, estoy muy contento de que hayan personas que se preocupan por problemas como el mío, ahora podre ir a la escuela y ayudaré a mi familia de alguna forma” fueron las palabras que Claudio expresó al recibir este elemento ortopédico


Beneficiario

JOSEFINA MORUZ

“yo quiero ver a mi hija salir, que pueda conocer otros lugares y a otras personas porque ella pasa mucho tiempo en casa porque que nos resulta muy difícil cargarla a todo lado” comenta la madre de Josefina Moruz, una mujer de 38 años que de nacimiento sufre de la pérdida de movilidad de sus piernas. La silla de ruedas siempre había resultado ser un bien inaccesible, tras años de ahorros, solicitudes y demás, los resultados no fueron muy alentadores para conseguir el tan anhelado elemento ortopédico. Sin embargo hoy el sueño se hace realidad y con la entrega de esta silla las posibilidades de llevar una vida con mejores oportunidades son miles. Con una sonrisa en el rostro la madre de esta afortunada mujer agradece a Dios y a las personas que con esa bella actitud donaron las sillas, el estar viviendo la felicidad de tener un elemento como este con el cual podrá ir a pasear, ir a la iglesia y salir más seguido con su hija y su familia.


Beneficiario

LINDOLFO LOPEZ

Jamás se sabe que pasará el día de mañana, un día Lindolfo se levantaba a la mañana, iba caminando a su trabajo que quedaba muy cerca a su casa y volvía a casa tras su rutina diaria, así transcurrió un largo tiempo hasta que una desafortunada mañana un accidente cambió su vida. Lindolfo López perdió así la movilidad de sus miembros inferiores hace ya 4 años, tiempo desde el cual él y sus familiares han tenido que pasar por fuertes dificultades económicas y anímicas pues el ánimo decaía cada vez que crecía la necesidad de brindarle una silla de ruedas que le permitiera ser más independiente y llevar una calidad de vida mejor. Hoy que un sueño más se ha hecho realidad y Lindolfo tiene por fin su tan anhelada silla de ruedas la vida ha cambiado para él, ahora cuenta con alegría sus nueva perspectiva de vida en la que incluye el poder salir de nuevo a la calle con libertad y autonomía para poder, entre otras cosas volver a la iglesia y agradecer allí a ese Dios que con su amor infinito no lo deja decaer y lo salva de toda adversidad. “Hoy agradezco a Dios en primer lugar y a estas personas que con su buen corazón me han permitido tener una vida nueva. No tengo como pagarles pero Dios en su infinita bondad se los sabrá pagar” afirma el beneficiario de ésta obra que le cambió la vida.


Beneficiario

LINDA JUANA WIEDNER

“Me angustia no poder trabajar en el huerto” estas son las palabras de Linda Juana Weidner, una mujer de 85 años de edad que vive en la provincia de Misiones – Argentina. Linda podía caminar hasta que tuvo un accidente, una fractura en la cadera le cambio su vida por completo. Ahora ella no ha podido movilizarse como lo hacía normalmente y no pudo volver a trabajar en el huerto. Han pasado 2 meses desde el día en que Linda dejo de caminar. Este cambio sin embargo no la detiene de seguir preocupándose por sí misma. ”Quiero salir como antes y extraño mi libertad” y sostiene que su vida ha cambiado por completo. Las veces que se ha desplazado a otros lugares ha sido ayudada por su hijo. “Creo en Diosy le doy gracias a él y a las personas que hicieron que esta silla de ruedas me fuera dada, solo espero que haya más personas así” fueron las palabras que Linda expresó cuando recibió el elemento ortopédico.


Beneficiario

ALFREDO KEHL

“Me gustaría poder salir y desplazarme solo en la ciudad” estas son las palabras de Alfredo Kehl, un hombre de 57 años de edad que vive en la provincia de Misiones – Argentina. Alfredo pudo caminar hasta que un camión lo arroyó, este trágico accidente lo privó de desarrollar sus actividades motoras comunes cambiándole su vida por completo. Ahora él no ha podido movilizarse como lo hacía normalmente, le es difícil hacerlo sin un apoyo. Han pasado 5 años desde el día en que Alfredo dejo de caminar. Este cambio sin embargo no lo detiene de seguir preocupándose por si mismo. Él sostiene que su vida ha cambiado y que en muchas ocasiones los vecinos lo han ayudado a desplazarse en la ciudad. “Dios hizo que esto fuera realidad; gracias a las personas que donaron la silla de rueda y gracias por hacer el bien hacia la gente que no puede moverse” fueron las palabras que Alfredo expresó al recibir el elemento ortopédico.


Beneficiario

HECTOR SOLIS

“Mi esposa me abandonó, dejándome a mis hijos” estas son las palabras de Hector Solis, hombre de 44 años de edad que vive en la provincia de Misiones – Argentina. Hector podía caminar hasta que tuvo un accidente de tránsito, tiene paraplejia motora debido al choque con su vehículo. Fue en este momento que su vida cambió por completo. Ahora él no ha podido movilizarse como lo hacía normalmente y cuando lo hace, se le es muchas veces imposible por no tener un elemento ortopédico con él. Han pasado quince años desde el día en que Hector dejó de caminar. Esta desventaja sin embargo no lo detiene para seguir preocupándose por su cuidado y el de sus hijos. “Me siento mal porque no puedo seguir trabajando de enfermero” sosteniendo que le gustaba ayudar a las personas cuando trabajaba para la salud. “Ahora estoy mucho más cerca con Dios, infinitas gracias a las personas que me dieron la silla de ruedas pues sin ella no puedo hacer nada” fueron las palabras de Hector al recibir este elemento ortopédico.


Beneficiario

CRISTINA DA ROSA

“mi mamá necesita una silla de ruedas para poderse movilizar. Ella no puede ir al baño sola, tampoco puede salir al patio y cuando necesitamos ir al hospital me toca levantarla y es complicado” con esas palabras narra un breve fragmento, su hija Victorina Parra, de la difícil situación por la que está viviendo su familia, quienes residen en la provincia Misiones de Buenos Aires. Cristina Da rosa, es una mujer de 81 años, quien perdió la movilidad de sus piernas por una fractura de cadera derecha y desde hace 5 años quedó inmóvil. Lo que más extraña la señora Cristina son las calurosas tardes que compartía con su nieta de 6 años jugando en el parque; esta es una de las actividades que más la afligen cuando recuerda lo que ya no puede hacer. Su hija, quien está a cargo de la señora Cristina, se le llenan los ojos de lagrimas de felicidad cuando afirma que ahora su mamá va a tener una vida más cómoda, que van a cambiar todos los aspectos de su vida, ya que con la edad que tiene la mayoría de las cosas que hace son de mucha paciencia y dedicación. “Que Dios los bendiga cada minuto de su vida es lo que tengo que decirles a los que me ayudaron. Yo tengo muchos sueños y uno de estos era tener mi silla, pero ahora que la tengo me sorprendo” con esta frase Cristina agradeció a Dios, a quien jamás le ha perdido la fe y se siente afortunada por haber recibido su silla de ruedas.


Beneficiario

DE JESÚS DANIELA CAROLINA

“Mi hija hace 21 años no puede caminar, ha sido bastante difícil su movilidad y sé que con una silla de ruedas le va a cambiar la vida por completo” estas son las palabras de su madre, la señora Santa Rosa, quien la ha cuidado de día y de noche, además es quien la traslada alzándola las veces que van al hospital. Daniela Carolina es una mujer de 21 años de edad, nació con discapacidad física motriz y un retraso mental. Ella nunca ha tenido la posibilidad de caminar, las veces que se traslada de un lugar a otros lo ha hecho gateando y para su familia todo es más difícil porque Daniela no habla, tampoco se sabe alimentar sola y es completamente dependiente de su mamá. Una de las cosas que hace enojar a Daniela es no poder jugar. A ella la emociona ver por la ventana a los chicos divirtiéndose con la pelota en el patio, se pone a gritar, a veces aplaude, pero se pone triste porque sólo puede mirar y no puede estar allá compartiendo. Para su familia, Dios siempre va hacer el mismo, eso es lo que le han enseñado a Daniela y cuando mencionan la palabra Dios ella mira hacia el cielo. Todos están agradecidos porque saben que con la silla de ruedas Daniela va a tener un mejor desplazamiento, va poner visitar a su familia en la Provincia de Misiones, Argentina y para su hermano y mamá es una bendición de Dios.


Beneficiario

MIGUELINA NIEVES SILVEIRA

“Quiero una silla de ruedas para mi esposa, les agradezco enormemente si me conceden la posibilidad de que ella pueda volver a salir a pasear” estas son las palabras del señor Ángel Kusñer, quien sostiene a sus dos hijos y su esposa con 150 pesos argentinos, es decir, 53 US, y le es imposible comprarla. Miguelina, tiene 52 años de edad, ella siempre se ha destacado por ser una mujer trabajadora en el cultivo de plantas, pero desafortunadamente un tarde de noviembre del año 2008 se cayó en su trabajo. Ella quedo con una fractura de cadera y desde ese momento su movilidad ha sido agarrándose de las cosas que la rodean y un par de veces con muletas. Lo que más la entristece es que ya no puede realizar sus labores y la afligen bastante porque no puede ayudarle a su esposo económicamente con nada. Lo que más anhela es tener la silla de ruedas para salir al patio al ver el sol, las plantas, las montañas, las vacas, y tener una mejor vida. Aunque para Miguelina era imposible obtener una silla de ruedas, manifestó que todo es posible con la ayuda de Dios y que la fe hace milagros. Ahora el siguiente favor que le va a pedir a Dios es que le permita volver a caminar y salir a recorrer las calles de la provincia de Misiones en Argentina como hacía antes.


Beneficiario

LEONOR DE OLIVERA

“Tendré más facilidad para que mi familia pueda cuidar de mis cosas, ya que al dedicarse a mis movimientos pierden mucho tiempo que debería aprovechar para sus labores” estas son las palabras de Leonor cuando piensa en los beneficios más grandes que pueden llegar a su vida si obtiene la silla de ruedas. Leonor, es una mujer de 89 años de edad, quien ha perdido la fuerza de sus piernas en gran parte y no se ha podido movilizar debido a su sobrepeso, su edad, los antecedes y las consecuencias de sus varias enfermedades. Ella quedó Aproximadamente inmóvil hace una año y unos meses más y durante ese recorrido de sus años en la Provincia de Misiones, Argentina siempre la acompañado su nieta. Los que más la conforta al saber que va ha tener una silla de ruedas, es que puede salir al patio de su casa con sus nietos y sus hijos como lo hacía constantemente antes; también podrá hacer sus cosas por ella mismas, ya que ha sido una mujer muy activa y gracias a su ánimo ha logrado mantenerse tanto tiempo radiante. Gracias a la colaboración económica que recibe por parte de su nuera y la bendición que Dios le dio al darle la silla de ruedas, Leonor dice: “es como poder volver a nacer, que Dios siempre los guarde y los proteja para que puedan seguir ayudando a los que necesitan” estas fueron las frases de agradecimiento de Leonor en el momento que recibió la silla de ruedas.


Beneficiario

RUMINA TAMAUR

“Ya no puedo resistir mis piernas, ya no tengo fuerzas en mi cuerpo y veo a mi familia agotada todas las veces que me dejan en la cama” son las palabras de Rumina, cuando piensa en lo que más le afecta al no poder tener un medio para desplazarse sola. Rumina, es una señora de 58 años de edad, ella perdió la movilidad de sus piernas hace 30 años porque lo arroyo un auto en una de las calles de la Provincia de Misiones en Argentina, en ese momento la llevaron de inmediato al hospital pero fue imposible una pronta cirugía y quedo paralitica desde entonces. Lo que más le hace falta a Rumina es salir a vender los productos, es decir, volver a trabajar y salir con sus hijos al huerto a tomar el sol, sin embargo, sabe que con la posibilidad de obtener la silla de ruedas, va volver a salir a ver las plantas y va a poder ir al baño más privado. “Dios es mi creador y en el confió sobre todas las cosas” fueron las frases de Rumina cuando recibió la silla de ruedas y también le agradeció a todos los que le donaron y tuvieron el corazón bueno para ayudar a las personas con alguna discapacidad.


Beneficiario

MARIA DUARTE

“mi madre ha tenido varias limitaciones para trasladarse, para mí ha sido muy difícil ayudarla, porque tengo que trabajar en las tierras cultivando y es la única manera de sostener de la familia” estas son las palabras de su hijo mayor, quien trabaja en una finca y su gran deseo es ver a su mamá con una vida manejable. María, es una mujer de 74 años de edad, ha vivido siempre en la Provincia de Misiones en Argentina y debido a una artrosis quedo inmóvil hace 11 años. Desde ese momento ella siente que se le acabo su vida, ya que cuando trabajaba en el huerto y les enseño a sus hijos las actividades de la tierra, esos episodios en su vida ya no los volverá a vivir como lo había soñado con sus nietos. Lo que María más extraña es no poder ir a la iglesia como solía hacer todos los domingos en compañía de sus hijos, sin embargo, tiene la esperanza que con la silla de ruedas podrá asistir a todas las consultas medicas puntual y volverá de nuevo a la iglesia. Ahora, le da gracias a Dios, a las personas de tan buen corazón que vieron las necesidades de ella y le obsequiaron la silla de ruedas; a el esfuerzo de su hijo y a las comodidades que tendrá el resto de su vida para compartir más tiempo con sus hermanas y el resto de sus familiares.


Beneficiario

EGGES ERMINFA

“Tengo días que no puedo ver a mi mamá porque vivimos muy lejos una de la otra y eso me hace poner mal. Donde laburo tengo muy pocos permiso para ir a visitarla” con estas palabras se expreso Ana Raballo, hija única de Erminfa. Eeminfa, es una señora de 71 años de edad, ella perdió la movilidad de sus piernas por una fractura de cadera, una mañana cuando salió al patio a alimentar sus polluelos. Hace aproximadamente tres años se le ha venido complicando su vida, ya que vive sólo con su esposo y su única hija vive lejos. Lo que más extraña Egges son las veces que salía a mercar con su esposo, también las veces que salía al parque a ver a los niños jugar y recuerda con mucha emoción todos esos momentos porque sentía que eran como los hijos que no pudo tener, pero “ahora puedo volver a ver los chicos jugar, se que estarán más grandes, pero me gusta verlos, yo sé que ellos me recuerdan” Una de las cosas que afirma con seriedad y respeto es decir que Dios es el único salvador ; que gracias a Dios, las personas que le donaron la silla de ruedas y los esfuerzos de su hija para hacer todas las vueltas, ella va a poder tener una mejor vida fuera de la cama donde permanecía día y noche.


Beneficiario

FIEDLER ELVIRA

“Mi tía lleva mucho tiempo metida en la casa, ella no tiene posibilidad de salir a ningún lado” son las palabras de Flor, la sobrina que más quiere la señora Elvira, cuando mira con alegría la silla de ruedas en la que ahora si va a pasear por las calles la Provincia de Misiones en Argentina a su querida tía. Elvira es una mujer de 49 años de edad, ella se le ha venido disminuyendo la movilidad de sus piernas debido a una artritis degenerativa, con esta enfermedad lleva 27 años porque no tiene cura, la única solución es un tratamiento, pero desde hace dos años se le altero la artritis y ya siente que su cuerpo no tiene fuerzas. Lo que más extraña, es no poder hacer las cosas como antes, ya que sus manos, algunos dedos de sus pies y su rodillas derecha han sufrido una deformación en las articulaciones debido a la difícil enfermedad. Lo primero que va hacer con la silla de ruedas es ir a la iglesia y darle gracias a Dios por el elemento ortopédico que le dio. “Dios es mi guía, es mi protector y es el único que me pudo ayudar en todo, nadie es mejor padre celestial que él” fueron las frases de nostalgia que expreso Elvira, asimismo, agradeció a todas las personas que le donaron la silla de ruedas.


Beneficiario

AVELINO LOPEZ

“Ahora mi nieto va a poder ayudarme en todas las cosas más rápido y sin esforzarse tanto” son las palabras de Avelino, cuando piensa en cual es el mayor beneficio para su familia, si es posible obtener una silla de ruedas. Avelino, es un hombre de 74 años de edad, quien sufrió de un accidente cerebro vascular hace dos aproximadamente dos años, lo llevaron al hospital, pero los exámenes no tuvieron resultados positivos y su inmovilidad ha sido tan crítica que muchas veces le ha tocado gatear para trasladarse por su casa cuando está sólo. El momento que más anhela y que siente que va a ser la recompensa para su hijo y su nieto es llegar de sorpresa un día cualquiera a la casa de ellos y compartir las agradables tardes de almuerzo que desde hace un tiempo muy largo no vuelve a vivir. Dios es un Dios de poder exclamo el señor Avelino y le agradeció enormemente a las personas que donaron la silla de rueda, por su gesto de colaboración con la humanidad y por querer ayudar a su familia sin ningún costo a pagar.


Beneficiario

SZEVAGA MIGUEL

“perdí todas las esperanzas de poder conseguir una silla de ruedas, pero hoy no lo puedo creer, es verdad que pueda salir de nuevo a ver la naturaleza” son las palabras del señor Miguel cuando recuerda las veces que se esforzaron sus familiares para obtener una silla, de las cuales nunca pudieron por motivos económicos. Miguel es un hombre de 84 años de edad, hace exactamente tuvo un accidente cerebro vascular y su hijo es quien ha estado siempre en su cuidado. Lo que más le afecta es no poder ver los pájaros, las plantas en el patio, además que no puede tener libertad para ir de paseo por las calles de la Provincia de Misioneros donde vive. Sin embargo, lo que más lo ánima es empezar una nueva etapa de su vida con este elemento tan indispensable, ya que tiene sobrepeso y podrá movilizarse en su silla y no en los brazos de su hijo. Todos los días le pedía a Dios por una silla de ruedas o una mejor vida tanto para su hijo, como para él y “Dios me escucho, Dios me hizo el milagro” afirma Miguel muy emocionado y le da gracias a las personas que donaron el elemento ortopédico ya que él siente que empieza hacer una nueva historia con su vida.


Beneficiario

TULIA DOMINGUEZ

“Ha pasado mucho tiempo desde que deje de caminar, y extraño mucho salir a visitar a mi familia”, estas son las palabras de Tulia Dominguez una mujer de 74 años de edad que vive en la provincia de misiones – Argentina. Tulia podía caminar hasta que una enfermedad la dejo sin la posibilidad de volver a caminar, una osteoporosis severa fue la que cambio su vida por completo. Ahora ella no ha podido trasladarse normalmente ya que no posee alguna ayuda que le posibilite ir a donde quiera. Han pasado doce años desde el día en que Tulia dejo de caminar. Este nuevo rumbo que encamino su vida no la detiene para seguir preocupándose por su cuidado y el de su familia. “Tengo que estar bien anímicamente para seguir adelante y poder ver a toda mi familia.”. Con el paso del tiempo ella ha sido ayudada para trasladarse por hijos y vecinos. “Dios siempre esta cuidándonos a todos, sin importar quien sea o el estado en que se encuentre… gracias a los donantes de estas sillas, nos dan esperanza y ganas de salir adelante…” fueron las palabras de Tulia al recibir el elemento ortopédico.


Beneficiario

MARCELINA CARBALLO

Marcelina Carballo, es una mujer luchadora que a sus 75 años se resiste a dejar la batalla por vivir una existencia digna. A pesar de incesantes esfuerzos y anhelos no habían tenido la oportunidad de adquirir una silla de ruedas para mejorar la calidad de vida de Marcelina, sin embargo el amor de su hijo fue por un largo tiempo el asiento sobre el cual esta mujer transitó los pocos caminos que la fuerza de su hijo le permitían mientras que él cargaba a su madre a donde ella lo requería. Antes su vida era totalmente diferente, trabajaba en la chacra todo el día y esto la mantenía activa afuera de su casa la mayor parte de la jornada diaria, sin embargo tras la pérdida permanente del movimiento y la sensibilidad en sus piernas al sufrir un accidente cerebro vascular (ACV) su vida cambió, la angustia por no poder trabajar y llegar a ser una carga para sus familiares y seres queridos hacia que su situación se tornará muy complicada. Hoy, como ella misma lo comenta, gracias a Dios que hace que la gente actúe tan bondadosa, pudo tener una silla de ruedas que le permite tener una vida mucho mejor. Nunca pensó que alguien pudiera tener esa voluntad de hacer a una persona tan feliz con una herramienta que puede ayudar tanto a que su vida y la de sus familiares se haga más fácil.


Beneficiario

ZITA STOLL

Zita Stoll es una mujer de 79 años que hoy dice ser la mujer más feliz sobre el planeta pues su vida giró 360º al tener la oportunidad de recibir su silla de ruedas con la cual puede volver a retornar gran parte de las actividades que podía realizar antes de sufrir su enfermedad. 8 años han pasado ya desde que una infección que parecía inofensiva empeoró y se llevó a su paso su pierna derecha. Desde ese momento Zita sintió que se había perdido algo más que su extremidad, viviendo una vida dependiente de quienes la rodeaban su vida se convirtió en una tragedia mayor que su misma enfermedad. Y así transcurrieron varios años en los que la desazón crecía con las múltiples promesas que le hacían de brindarle una silla de ruedas con la cual poder ganar libertad e independencia en su vida cotidiana, hasta ahora que puede declarar con lágrimas en los ojos la grandeza de Dios a quien agradece tocar el corazón de quienes donaron las sillas. Ésta mujer que siempre fue considerada activa hoy puede volver a serlo, ir al médico con tranquilidad y mejorar su calidad de vida considerablemente. Por esto ella segura que “obtener su silla es como tocar el cielo con las manos” y agrega: “Dios no nos desampara jamás”, y hoy lo sabe con certeza.


Beneficiario

ENGEL TERGA

La enfermedad de Alzaimer resulta conocida entre las sociedades actuales, por esto se ha tratado ampliamente el tema y sus posibles soluciones o tratamientos. Pero ¿Qué pasa cuando a esta enfermedad se le suman otros factores que empeoran la situación del paciente? Éste es el caso de Engel Terga, quién a sus 79 años sufre de Alzaimer y padece de inmovilidad de la mitad para debajo de su cuerpo. Hace un año que empezó a empeorar su situación cuando con el paso del tiempo y por no tener recursos ella sólo se acostaba sin caminar para nada. Así con esta situación sus hijos debían cargarla para llevarla al baño, mientras que su memoria y su habla se iban debilitando más junto con su decaído estado de ánimo. Ahora que Dios contesto sus oraciones, tal como ella misma lo comenta, se siente más fuerte al saber que Él la ama y que le ha brindado la oportunidad de tener una silla de ruedas con la cual lograrán sacarla a fuera, llevarla a la iglesia, podrán disfrutar del sol y sacarla a pasear. “No tenemos dinero para pagarle pero Dios en su amor les irá a recompensar”, esta es la frase con la cual Engel agradece tener esta oportunidad que espera puedan tener otras personas que necesitan este instrumento para mejorar su vida.


Beneficiario

MONICA GABRIELA REIS

Mónica Gabriela Reis es una adolescente de 16 años que nació con una deficiencia que le impide caminar desde dicho momento. Esta circunstancia se ha convertido en un verdadero problema no sólo para ella sino para todo el núcleo familiar que se vio impedido económicamente para obtener una silla de ruedas con la cual poder movilizarla. Así sus padres y familiares encontraron la forma de trasladarla para lo básico. 16 años transcurrieron entonces hasta que esta situación cambió con la alegría que representó obtener la silla de ruedas que cambiaría sus vidas por completo, nuevas posibilidades de estar en familia, de compartir y de brindarle a Mónica nuevas experiencias para su vida. Hoy le agradecen por esto a Dios, saben que sin su inmenso amor no podrían tener esta oportunidad. Tras años de tristeza, esfuerzos y oraciones se abren nuevas alternativas de vida para esta mujer que empieza el proceso de ser adulta y para lo cual la ayuda de la silla de ruedas le ayudará a desempeñarse laboral y socialmente con mayor facilidad.


Beneficiario

MONICA RAQUEL PINERO

Bien dicen que el amor de una madre lo puede todo, su apoyo incondicional es la llave para alcanzar muchos de los primeros logros de nuestra vida. Para Mónica Pinero, el amor de su madre fue un todo, el apoyo que por un largo tiempo se convirtió en la columna para poder desenvolverse en sus necesidades cotidianas. Su madre debió enfrentar la difícil situación de cuidarla desde muy corta edad pues al sufrir una parálisis cerebral se dio un deterioro físico y mental en ella. La angustia de no poder verla jugar con los otros niños y no poder ir con ella a dar paseos por no tener como transportarla, fue una sensación con la cual tuvo que lidiar mucho tiempo su madre. Hoy en día nuevas esperanzas han surgido, el recibir una silla de ruedas ha creado nuevas expectativas y oportunidades en estas mujeres que nunca perdieron la esperanza aún sabiendo cuán difícil sería conseguir este elemento. “A pesar de tener una hija discapacitada vemos que Dios actuó en los corazones” comenta esta mujer que hoy no deja de darle gracias a Dios por poner en sus caminos tantas bendiciones y personas dispuestas a hacer mejor la vida de personas que necesitan una mano ayuda, en este caso una ayuda que hará más felices a madre e hija cada vez que logren dar paseos y puedan hacer más cosas juntas en espacios diferentes a su hogar.


Beneficiario

PABLO ELICEO CUNHA

La dura situación económica puede llevar a causar en las personas altos niveles de estrés, depresión y otras secuelas en los diversos ámbitos personales de quiénes la viven. Este resulta ser el caso de los padres de Pablo Eliceo Cunha, quienes luchan día a día por sobrevivir a la crisis económica que atrapa cada día a más y más personas. Como si resultara ser poco, esta familia no sólo atraviesa esta situación problemática, sino que este hecho ha desencadenado en que no hayan podido brindarle a su hijo una silla de ruedas con la cual hacer más llevadero su problema de parálisis infantil que desde los tres años afecta a Pablo. Hoy en día, la bendición de recibir este elemento ha hecho más feliz a esta familia que ahora tiene la posibilidad de hacer nuevas cosas juntos y en el caso de Pablo el contar con esta silla de ruedas hará que este abierto a mayores posibilidades en su vida cotidiana y social. Esta gran bendición es atribuida primero a Dios, a quien agradecen ser tan bondadoso y permitirles vivir esta experiencia al poner tan nobles intenciones en las personas que hicieron estas donaciones a quienes agradecen inmensamente el gesto y la intensión que otros tantos prometieron pero que ellos finalmente llevaron a cabo.


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