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“La política nacional de ciencia, tecnología e innovación y el Código de producción como elemento táctico para incentivar la invención tecnológica en Ecuador” PRAXIS, Consulting Introducción La Segunda Guerra Mundial ocasionó una relación más íntima entre la tecnología, ciencia e innovación, donde surgió la política científica, en este campo aparecieron las diversas posturas confrontadas que originaron el centro del debate entre el conocimiento y la producción. Con estos antecedentes las acciones y establecimientos enmarcados el conocimiento en Ecuador se influenciaron por estereotipos a nivel mundial. Actualmente el Economista Rafael Correa Delgado, presidente de la República difunde el cambio de modelo del “Desarrollo” al “Buen Vivir”, esto radica bajo la metodología de la introducción del exportador primario del país que anhela la transformación de la organización productiva de la nación. En esta representación, la ciencia y la tecnología son factores claves para la reconversión productiva que apoyan a consolidación de la sociedad del conocimiento (Acevedo, 2012, pág. 88). En la actualidad, la indagación, innovación continua y el desarrollo tecnológico, son calificados como la potencia propulsora del adelanto económico de los pueblos, además que apoyan a su evolución social y cultural. En los últimos años, la innovación y el cambio tecnológico se han convertido en contenidos cada vez más sustanciales en el análisis económico y en la toma de decisiones políticas de los países prósperos y los que se encuentran en progreso (Albornoz, 2013, pág. 129). Distintas asociaciones nacionales e internacionales han prestado mayor interés a la concepción y transmisión del conocimiento, tanto científico como tecnológico. Esta temática de ciencia y tecnología no es ocasional, sino que tiene que ver con la calidad económica y social que se ha alcanzado en el trabajo de la economía mundial. La investigación y el desarrollo han tenido gran incidencia positiva sobre el progreso de los países que se han enfocado en los gobiernos de los diversos estados al destinar un


fragmento de sus recursos financieros para incentivar estas actividades. De esta forma, ha sido posible diferenciar las líneas de investigación con la objetivo de abarcar cada vez más campos y, al mismo tiempo, afirmar la formación de personal calificado (Dávila, 2010, pág. 26). El Banco Mundial conjuntamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se han manifestado en que la realidad empírica pauta la creatividad económica de las naciones se basa principalmente de su capacidad para innovar, es decir, para producir, transferir y comercializar tecnologías importadas para que establezcan innovaciones dentro del país. La frecuencia de la

innovación está

emparentado con el sistema de producción de una nación además determina el bienestar de un país. El conocimiento y el desarrollo económico - productivo A lo largo de la historia de la humanidad está relacionada directamente con la capacidad de aprovechar los recursos que otorga la naturaleza y la destreza de adaptar o crear las condiciones para este propósito. El proceso histórico de aprendizaje ha sido fundamental en la supervivencia y la reserva de conocimiento ha permitido a la humanidad cubrir sus necesidades. El conocimiento ha transformado absolutamente la concordancia entre el ser humano y su hábitat. Pero a su vez, la generación y el uso del conocimiento plantea debates que empezaron desde 1950 de una forma institucionalizada de oposición contra el determinismo científico y tecnológico que ha ignorado los efectos políticos negativos, ambientales y sociales derivados de lo que se consideró una desmedida confianza en la ciencia y la tecnología como herramienta de solución a los problemas de la humanidad (Michel, 2008, pág. 104). En consecuencia, la aglomeración de conocimiento que se ha obtenido a lo largo de la historia ha resultado como un proceso rápido de progreso del conocimiento, que en nuestros días es producto de avances de impulso de la ciencia, la tecnología y la innovación constante. Indiscutiblemente, el conocimiento científico y tecnológico forma parte de la cotidianidad e influye en todos los ámbitos de la vida.


Según la OEI (2012, pág. 21) el conocimiento científico y tecnológico aporta una de las mayores riquezas de las sociedades contemporáneas y se ha convertido en un elemento indispensable para estimular el desarrollo económico y social. En nuestros días, la concepción de conocimiento ha alcanzado un rol cada vez más significativo, ya que una postura de confianza científica y tecnológica, sostienen que el bienestar de un país asociado al conocimiento, entre ellos: BID, Banco Mundial, ONU, OCDE y otros. La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido en herramientas necesarias para lograr la transformación de las estructuras productivas y dotar de valor agregado a los productos y/o servicios con los que un país se posiciona en el mercado. De modo que, el éxito en el camino de desarrollo de los países depende en buena medida de la capacidad de gestionar el cambio tecnológico y aplicarlo a la producción, la explotación racional de recursos naturales, la salud, la alimentación, la educación y otros requerimientos sociales. (OEI, 2012, pág. 11) Sin embargo, por los cambios tecnológicos recientes ha llevado a muchos a revalorar el rol de la ciencia y la tecnología en la consecución de la vida social, política y económica. El progreso científico y tecnológico es habitual para gran parte de la población mundial, como secuela de la globalización; y otra parte está excluida de sus beneficios, a causa de los deficientes sistemas que regulan y fomenta la inclusión para la innovación. Es así que nace una nueva forma de producción de desigualdad económica porque el conocimiento se ha convertido en una “fuerza productiva”, un “activo” o “capital” que se otorga a las otras fuentes de desigualdad en el sistema económico – productivo, pero al no contar con un modelo formal de reglas y lineamientos deja a la libre práctica del medio y más no es un ente motivador de nuevos métodos tecnológicos (Gault, 2011, pág. 29). Donde la generación y utilización eficaz del conocimiento es un factor clave de gran valor para el crecimiento económico. Pero la sola presencia del conocimiento no garantiza la innovación y el desarrollo tecnológico. La capacidad de una sociedad para agregar la ciencia y la tecnología como factores para su progreso depende de parámetros políticos, sociales y económicos que la ciencia por sí misma no puede aplicar


La competitividad productiva que se sostiene en la capacidad de generar y difundir el progreso

técnico se

cimienta como

un fenómeno cuya

emergencia

acata

sistemáticamente de prodigios de menor nivel que se forman como resultado del funcionamiento de los sistemas educativo, productivo, y de ciencia y tecnología, de las interrelaciones entre ellos, y de su interacción con el resto del sistema social (Villavicencio, 2013, pág. 29). Las personas involucradas en la investigación y el desarrollo tecnológico son las universidades y centros de investigación (personajes que crean y difunden), el gobierno (quien posee la incentiva), y las empresas (quienes la apropian económicamente); los mismos que deben promulgar acciones como mecanismo para reducir distancias que nos apartan del sostenimiento de un modelo de crecimiento constante con equidad social. El gobierno genera las condiciones para que cada agente específico desempeñe su función en la edificación de la competitividad, mediante la planificación, las políticas, las tácticas y marcos regulatorios que en concordancia con el tema en cuestión, respalden a la construcción de la plataforma de gestión y sostenibilidad de la competitividad en el conocimiento. No obstante ninguno de estos componentes son suficientes ya que cada uno de ellos son precisos para posibilitar un adelanto económico - productivo sustentado en una capacidad sostenida de innovación tecnológica. Como consecuencia, la escasez de un país con respecto a estos componentes, también la ausencia de estrategias específicas que conduzcan a la superación de estas limitaciones imposibilita categorizar a un país con el término de “país en vías de desarrollo”. Existen discrepancias estructurales y organizacionales entre las economías. La alineación económica existente en los países subdesarrollados no crea presión sobre la ciencia y la tecnología y no deja espacio para su aplicación. Las dificultades estructurales y organizacionales de la economía tienen una influencia decisiva sobre la capacidad de uso de la ciencia y la tecnología, y están en la base del avance de la investigación científica débil en relación con la producción, e incluso de la limitada asociación de tecnologías del exterior (Dávila, 2010, pág. 169).


A partir de este bosquejo, la brecha de productividad de los países de la región con respecto a los desarrollados se ha prolongado y esto se debe a los rezagos existentes en educación y tecnología además a la falta de sincronía al enfrentarlos. Es ahí cuando se debe ir “cerrando la fisura de la frontera tecnológica” a través de políticas (Código de producción), que entre otras cosas, que estimulen la investigación dirigida al sector privado, mediante incentivar la transferencia de tecnología (vía apertura comercial, facilidades a la inversión extranjera y forjando redes de investigación), apoyando el financiamiento de la investigación científica por parte de la asociación privada (incentivos fiscales y directamente suscitando centros de investigación privados) así como garantizando los derechos de propiedad intelectual. El paradigma de desarrollo El Plan Nacional del Buen Vivir (PNBV) ejemplifica para el gobierno de la Revolución Ciudadana, una disolución entre una nueva y revolucionaria forma de desarrollo con las antiguas y ortodoxas doctrinas. El Buen Vivir, según el movimiento gobiernista, es una guía de ‘nuevo paradigma’ que supera a los modelos económicos de raciocinio capitalista. El PNBV, según su doctrina no es un plan de desarrollo, ya que en sus formas de crecimiento económico, industrial e inclusive de satisfacción de necesidades para medir el progreso de los pueblos, es una concepción imprecisa y cuestionable, sin principios de sostenibilidad, igualdad de derechos y de oportunidades, reconocimiento de la diversidad histórica y cultural, participación ciudadana en el ejercicio de la democracia. Se plantea un “desplazamiento de la palabra desarrollo (para repensar las interacciones sociales, culturales, económicas y ambientales, pues el objetivo que nos señala ya no es el “desarrollo”, sino la construcción de la sociedad del Buen Vivir” (PNBV, 2009, pág. 33), el Plan carece de alternativas conceptuales para sustituir la definición de desarrollo. Ya que en este, se emplea constantemente la expresión “desarrollo” entre las metas y objetivos, manifestando las inconsistencias al momento de redefinir el “desarrollo” o definir el “Buen Vivir” de manera diferente.


En cuanto a la estructura productiva, se redefinen los diseños históricos de desarrollo del país y se transforma su esquema de inclusión al sistema-mundo como exportador de materias primas mediante el cambio de la matriz productiva. Para ello, propone: …orientar los recursos del Estado a la educación, salud, vialidad, vivienda, investigación científica y tecnológica, trabajo y reactivación productiva, en armonía y complementariedad entre zonas rurales y urbanas. Esta revolución debe concretarse a través de la democratización del acceso al agua, tierra, crédito, tecnologías, conocimientos e información, y diversificación de las formas de producción y de propiedad. (Plan Nacional para el Buen Vivir, 2009: pág. 28) El PNBV establece 12 objetivos nacionales y se especifica que “la estrategia está encaminada a edificar en el mediano y largo plazo una sociedad del bio-conocimiento y de servicios eco-turísticos comunitarios, esta estrategia concentra el conocimiento, el diálogo de saberes, la información, la ciencia, la tecnología y la innovación como variables endógenas al sistema productivo.” (PNBV: 2008, pág. 95). La nueva estrategia de acumulación radica en un cambio de economía primaria hacia una terciaria, basándose en cuatro fases para conseguir la reconversión productiva: La primera etapa consta de transición, en la que se asentarán las bases para el levantamiento de la industria nacional y el cambio de la matriz energética. Se intenta redistribuir los recursos productivos, propiciar la sustitución selectiva de importaciones y estimular al sector industrial y turístico. La desagregación tecnológica, la alineación de capacidades humanas y el fortalecimiento del ecoturismo son las prioridades. En la segunda fase, surge una nueva industria nacional de producción y consumo con energía limpia. Se enfatiza la inversión en investigación y mejoramiento en una “alianza virtuosa tripartita” conformada por universidades, industrias (pública o privada) e institutos públicos de investigación o centros tecnológicos de investigación. Se fortalece en un sistema de educación superior y de centros de excelencia en investigación. En la tercera fase se afianza la estrategia de diversificación y sustitución de exportaciones, conformadas por bienes con mayor valor agregado. La inversión en ciencia y tecnología incitaría la innovación productiva en las industrias para la sustitución de importaciones. Y, en la cuarta fase la nación se aproximaría a la economía del conocimiento, basada en la aplicación tecnológica y en los bio-servicios;


el conocimiento y el turismo alcanzan mayor relevancia económica frente al sector primario. Como analiza Vallejo (2012, pág. 128), son diversos los diseños que ha experimentado el actual gobierno, para el cambio de la estructura productiva y diferentes los sectores examinados en la diversificación productiva en distintos documentos oficiales del gobierno Programa de las Apuestas Productivas y de Inversión del Ecuador (2008), PNBV (2009), Agenda para la Transformación Productiva (ATP, 2010), Código de la Producción (2011). En estos documentos se aprecian visiones diferentes de la forma, las estrategias y los sectores considerados para dicho cambio. Tabla 1: Sistemas para cambiar la matriz productiva

Diez Apuestas

Agenda para la

Código de la Producción

Productivas (2008)

Transformación

(2011)

Productiva (2010) •

Acuacultura

Consultoría e

Turismo

Alimentos frescos y

Abonos y fertilizantes

procesados

Agroquímicos

Biocombustibles

Jabones,

Farmacéuticos y

ingeniería •

Flores

Pesca

Derivados de pesca

Frutas y vegetales

Turismo

Biocombustibles

Silvicultura

Metalmecánica

equipos

Madera

Hardware y software

electrónicos

Plásticos y caucho

químicos •

• • •

Fabricación

Confecciones y textiles

sintético •

Cerámica, azulejos, pisos

Servicios ambientales

Otros productos químicos

Bioquímica y biomedicina

detergentes

Confecciones y

Cuero y calzado

calzado

Fabricación


electrodomésticos

Automotores, carrocerías y partes

Transporte y logística

Construcción

Cadena agroforestal SENPLADES – Ministerio de

Ciudad del Conocimiento

Industrias •

Industria Básica:

Biotecnología

Petroquímica,

Nanotecnología

Siderurgia,

Astilleros

Elaborado por: PRAXIS, Consulting.

En términos generales, la ciencia y la tecnología tienen importancia principal en el esquema de desarrollo concebido por el actual gobierno. Los documentos oficiales confieren calidad estratégica al conocimiento; la ciencia y la tecnología en su carácter funcional, consiguen protagonismo orientador y conductor de la estructura productiva hacia la anhelada “economía del conocimiento”. Análisis comparativo entre Ecuador y Chile La enunciación de una visión nacional estratégica en innovación tecnológica frente al futuro proporciona la orientación y propicia mejores decisiones de cambio, brindando oportunidades para el desarrollo del país sobre los desafíos y sacrificios a enfrentar, los resultados a esperar, disposición del Estado y cuáles son los papeles a desempeñar en el sector público y el privado (Gault, 2011, pág. 27). La edificación de la Visión Nacional a largo plazo tiene que ser un trabajo de asistencia entre el sector público y el sector privado ampliamente definido con la colaboración de la sociedad en su conjunto. En ese sentido, para desarrollar la visión a largo plazo la mayoría de naciones han creado mecanismos mixtos con participación de entidades


público-privado y la sociedad en general. Así por ejemplo, en Chile, se creó el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC). Dentro de un contexto análogo la mayoría de países han plasmado su visión-estrategia nacional en un documento oficial. Así por ejemplo, en Ecuador, la Constitución Política del Estado (aprobada en referéndum nacional) y otros estados han desarrollado una visión nacional sectorial (en un área-actividad específica). Donde Chile, elaboró la Agenda de Innovación y Competitividad 2010-2020. La implementación de la Visión Nacional a Largo Plazo requiere del diseño de un conjunto de políticas públicas con resultados medibles (outputs) e impactos esperados (outcomes) en determinados plazos con mecanismos de monitoreo y evaluación, que deben ser definidos y ligados desde el inicio, dentro de documentos de políticas públicas a modo de planes nacionales. Así la mayoría de países han elaborado y puesto en marcha un plan operacional o guía nacional. Así Ecuador cuenta con el Plan Nacional Para El Buen Vivir 2013-2017. Innovación La Innovación es el desarrollo de capacidades para mejorar las actividades existentes y entrar a nuevas actividades de mayor valor comercial o social; reúne toda la cadena productiva desde la investigación y progreso de conocimientos hasta el marketing de productos-servicios o entrega de bienes públicos. Esta política es de gran importancia considerando los reales efectos de la crisis económica mundial obligando a encontrar nuevas fuentes de crecimiento endógenas menos susceptibles a las incertidumbres de los ciclos de precios de productos primarios. En ese contexto es necesario estructurar nuevos puntos de convergencia de la innovación, donde se establezcan las universidades, los centros privados o públicos de investigación, conectar el mundo de las compañías y de la economía actual con los decisores del sector público y a estos núcleos locales con las redes creativas del mercado y de la sociedad global, estimando que aumentaría la competitividad local y bienestar social hacia los niveles globales (Escobar, 2013, pág. 203).


En Chile, el nuevo contexto económico y la pérdida de dinamismo de su famosa estrategia de diversificación de exportaciones apoyadas en los recursos naturales, toleró a la necesidad de evaluar o re-evaluar las políticas públicas en el sector productivo en general y en la innovación en particular. En ese sentido, crearon el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) que es un organismo público-privado que procede como asesor permanente del Presidente de la República. Recientemente, el CNIC elaboró la "Agenda de Innovación y Competitividad 2010-2020." En Ecuador, la innovación es una estrategia nacional para el desarrollo del Plan Nacional para el Buen Vivir (2009-2013) que ha sido llamada “Transformación de la educación superior y transferencia de conocimiento a través de la ciencia, la tecnología y la innovación.” Institucionalmente, la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES), ha dispuesto la creación de la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT). Donde se puede expresar de forma clara la diferenciación y utilización de la innovación como elemento productivo en base de otro enfoque estatal y predisposición social – política. Conclusiones En el PNBV, instrumento oficial que diseña de forma general las estrategias que conducirían el plan de gobierno para el período 2012-2017, se destaca la apuesta del gobierno por promover la ciencia y la tecnología como eje central para promover la transformación de la matriz productiva primario–exportadora del país. Sin embargo, al indagar la forma en que estas declaraciones se traducen en acciones específicas de ciencia, tecnología e innovación a través de la Secretaría de Ciencia, Tecnología, Innovación y Saberes Ancestrales, surgen más dudas que certezas. Las declaraciones habituales de documentos oficiales se enmarcan en un optimismo tecnocientífico, que es más propio del paradigma productivo del desarrollo que del paradigma del Buen Vivir. La confianza científica y tecnológica, recae en el equívoco de reivindicar el modelo lineal, que ha demostrado su ineficacia y que ignora la complejidad sistémica del desarrollo tecnológico, para reducirlo a la simple ecuación


que postulaba que la ciencia y su aplicación de la mano de la tecnología conducen de forma inequívoca hacia el bienestar, este último como sinónimo de crecimiento económico y social. Se debe lograr una sinergia con el apoyo de los sectores productivos del país, para que este esfuerzo logre incorporar la mayor mano de obra calificada a los sectores productivos, es decir que, se debería promover tanto para el caso ecuatoriano como para el resto de países latinoamericanos, la colaboración universidad-empresa, ya que ésta es todavía escasa. La actividad en I+D colaborativa que permite emprender oportunidades y problemas de una forma más creativa y anticipada, con la adecuada concurrencia de la transferencia tecnológica internacional. La investigación en el Ecuador está en un estado que no satisface a la sociedad científica, a las comunidades, a los estudiantes ni a los profesores. El nivel es bajo, la cantidad de publicaciones es insuficiente y el uso productivo de las investigaciones es limitado. Bases estadísticas no existen o no son accesibles. Esto hace muy difícil fundamentar esta postura con pruebas y datos. La innovación no es una peculiaridad de la producción en Ecuador ni en el resto de América Latina, lo cual constituye su principal limitación. La superación de esta debilidad es una condición necesaria para el fortalecimiento de la competitividad regional en el mercado global. El Ecuador debe estar consciente de que un largo camino debe recorrerse para que la ciencia y la tecnología contribuyan al desarrollo socioeconómico del país, que nos traslade a una nueva sociedad, cuyo eje sea el conocimiento y cada vez con mejores y continuos resultados producidos por los actores públicos y privados, que planifican y ejecutan investigación y desarrollo científico. Recomendaciones En Ecuador, es necesario proporcionar un reenfoque a los esfuerzos de la educación primaria, secundaria y superior para que los jóvenes se inclinen y encuentren el deleite en el estudio de las ciencias, ya que éstas son las actividades que pueden generar el mayor número de innovaciones, tanto en productos como en servicios; adoptar y adaptar


tecnologías y crear proyectos de valor agregado deben ser aspiraciones mínimas, como ha sido la experiencia en casi todos los países asiáticos, en las últimas cuatro décadas. Como paso previo, se tienen que fortalecer los estudios de post grado en el país, pues en muchos casos, estudiantes que salen para realizar su especialización, al no encontrar perspectivas de trabajo en el país, prefieren buscarlo en el extranjero, lo que ocasiona una notable fuga de cerebros, de gente muy calificada, que bien podría ser atraída nuevamente al sector laboral del Ecuador. Sería recomendable que en Ecuador se cree una bolsa virtual de proyectos de investigación como parte de la SENACYT o con otro ejecutor. En esta bolsa multisectorial se pueden presentar necesidades de investigación y ofertas de capacidades de exploración. Se podría registrar los futuros socios de una indagación, negociación de las condiciones y publicación del estado de un proyecto de investigación. El objetivo, a largo plazo, sería formar alianzas estratégicas multi-sectoriales entre universidades, empresas, comunidades, ONG’s entre otras que prolonguen la alianza más allá del primer proyecto ejecutado en conjunto. Apoyo permanente, entre estos actores es una necesidad del Ecuador, pero no una realidad. Este proyecto sería el desarrollo de una campaña de difusión del mismo, así como también el diseño de la arquitectura del portal de la bolsa. Es importante mencionar que los estímulos fiscales, son fundamentales con los que cuentan los gobiernos para encaminar los distintos representantes de la economía hacia aquellas áreas que desean impulsar o promover, en este caso el área científico investigativa. El uso de estos instrumentos de política fiscal para apoyar y/o promover el desarrollo tecnológico de las entidades y centros de investigación tanto privados como públicos, ha sido uno de los elementos de la estrategia tecnológica explícita en muchos gobiernos, como por ejemplo el mexicano. Las herramientas que el Estado puede usar para estimular ésta área en el país son: incentivos fiscales que fomenten la investigación tecnológica, instrumentos fiscales que apoyen la actividad industrial, apoyos financieros para la creación de nuevos centros tecnológicos o instituciones tecnológicas.


Bibliografía Acevedo, J. (2012). La ciencia industrial y la Big science. Buenos Aires: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la cultura. Albornoz, M. (2013). Temas de Indicadores de Ciencia y Tecnología. Quito: CEPAL. Dávila, J. (2010). Políticas Institucionales de Investigación, Transferencia de Innovaciones y Prestación de Servicios Tecnológicos. Quito: INIAP. Escobar, F. (2013). Críticas a la innovación. México: Quetzalt editores. Gault, F. (2011). Impactos sociales del desarrollo de los indicadores de ciencia tecnológía e innovación. Buenos Aires: BIN ediciones. Michel, F. (2008). Un libro que transformó a un país, Programas de Información Internacion. Estados Unidos. Villavicencio, A. (2013). Sistemas Nacionales de Innovación. Quito: Universidad Andina Simón Bolivar.

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La política nacional de ciencia, tecnología e innovación para incentivar la invención en Ecuador  

En la actualidad, la indagación, innovación continua y el desarrollo tecnológico, son calificados como la potencia propulsora del adelanto e...

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