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“América del sur como una zona libre de armas nucleares” PRAXIS CAPITAL

RESUMEN El Tratado para la prohibición de las armas nucleares en América del Sur (también conocido como el Tratado de Tlatelolco) obliga a los países de la región a no adquirir armas nucleares, ni permite el almacenamiento o despliegue de dichas armas en sus territorios por otros países. Si bien, dentro del presente ensayo se analizado la relevancia del tratado y su incidencia en potenciales países que poseen las características tecnológicas y económicas como Brasil y Argentina hacia su desarrollo, es relevante mencionar que más allá de la obligación jurídica que acogen los Estados respecto a este tratado y su forma conjunta; las acciones diplomáticas y los costos no recuperables han sido fundamentales para limitar la expansión de armas nucleares en América del Sur y mantener una paz relativa y un limitado involucramiento en acciones bélicas en otros continentes. Palabras claves: América del Sur, armas, nucleares, zona libre, tratado. ABSTRACT The Treaty for the Prohibition of Nuclear Weapons in South America (also known as the Treaty of Tlatelolco) obliges the countries of the region not to acquire nuclear weapons, nor does it allow the storage of weapons in their territories by other countries. Although, within the present, the essay analyzed the relevance of the treaty and its incidence in the countries of Latin America and the Caribbean. this treaty and its joint form; Diplomatic actions and non-recoverable costs have been fundamental to limit the expansion of nuclear weapons in South America and maintain a peace and a limited commitment in war actions in other continents. Keywords: South America, weapons, nuclear, free zone, treaty.


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INTRODUCCIÓN El Tratado para la prohibición de las armas nucleares en América del Sur (también conocido como el Tratado de Tlatelolco) obliga a los países de la región a no adquirir armas nucleares, ni permite el almacenamiento o despliegue de armas nucleares en sus territorios por otros países. Además del acuerdo, entre los propios países sudamericanos, hay dos protocolos adicionales que tratan asuntos que conciernen a países no suramericanos. Así, el Protocolo I implica “un compromiso de países no suramericanos que tienen territorios en la zona libre de armas nucleares” (Llerena, 2016, pág. 82) y el Protocolo II implica “un compromiso de aquellos piases que poseen armas nucleares al no uso contra países sudamericanos” (Sevilla, 2016, pág. 135); dentro de esto, Estados Unidos es parte en ambos protocolos. Lo cual al respecto dentro de la entrevista a (Najera, 2017) se expone: La prohibición de armas nucleares en América del Sur es un claro componente no sólo a mantener relaciones seguras a nivel militar – estatal, sino que impide involucramiento directo con potencias mundiales dentro de conflictos armados externos por accionar de ayuda o coaliciones. Sin embargo, también a limitado el desarrollo de elementos como energías nucleares como medios alternativos para garantizar la soberanía eléctrica en algunos países como Chile y Argentina (Pág. 1).

Los Estados Unidos, han favorecido el establecimiento de zonas libres de armas nucleares en las que, entre otras cosas, “limitan la proliferación de las armas nucleares; y que no perturbarían los arreglos de seguridad existentes por parte del accionar del Estado” (Guevara, 2017, pág. 72). Actualmente, existen disposiciones para una verificación adecuada; la iniciativa para las zonas originarias de la zona geográfica de que se trate; y todos los Estados importantes para la desnuclearización del área participan en forma constante. Teniendo en cuenta que las propuestas soviéticas para la desnuclearización de Europa Central y otras áreas no han cumplido estos criterios, los Estados Unidos se han opuesto a ellas. Desde el comienzo, sin embargo, Estados Unidos apoyó y alentó a los países de América del Sur en esta tarea, lo cual a nivel de la entrevista de (Najera, 2017, pág. 1) se puede entender como “una forma de mantener el desarrollo nuclear limitado en América del Sur y la reducción de desarrollo en áreas afines”.


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AsĂ­, el presente ensayo busca analizar las conceptualizaciones vinculadas hacia AmĂŠrica del Sur como una zona libre de armas nucleares y las repercusiones a nivel militar que concierne dicho tema.


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DESARROLLO Antecedentes En la Conferencia de la Ciudad de México (23-27 de noviembre de 1964) se creó una Comisión Preparatoria para la desnuclearización de América Latina, con instrucciones para preparar un proyecto de Tratado. Las diferencias importantes entre los países de América del Sur surgieron sobre “las cuestiones de la definición de los límites de la zona libre de armas nucleares, las garantías de tránsito y las salvaguardias sobre actividades nucleares pacíficas” (Fonseca, 2011, pág. 182). El 14 de febrero de 1967, el Tratado se firmó en una reunión regional de países latinoamericanos en Tlatelolco, una sección de la Ciudad de México. El 5 de diciembre de 1967, la Asamblea General de la ONU lo aprobó por un voto de 82-0 con 28 abstenciones, por su parte los Estados Unidos votaron a favor de este Tratado. A partir del 1 de enero de 1989, el Tratado entró en vigencia para 23 Estados latinoamericanos. Belice y Guyana no fueron invitados a adherirse al Tratado porque se preveía un régimen especial para aquellas entidades políticas “cuyos territorios son total o parcialmente objeto de disputas o reclamos por parte de un estado extracontinental y uno o más Estados latinoamericanos” (Herelson, 2016, pág. 82). Contexto en Sur América Si bien a nivel de América del Sur existe un tratado para la prohibición de armas nucleares, dicho documento del derecho internacional no responde a un cuestionamiento militar como es: ¿si los Estados suramericanos realmente desearan armas nucleares, las desarrollarían de todos modos y aceptarían las consecuencias, de esta forma se negarían a cumplir el tratado o no lo firmarían en primer lugar? La América del Sur de hoy, incluye varios países que probablemente poseen los recursos tecnológicos y financieros para desarrollar armas nucleares: Argentina y Brasil son claves dentro de este tema. Uno de estos países, Brasil, ha buscado durante mucho tiempo un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, un organismo cuyos actuales miembros permanentes poseen armas nucleares. Por tanto, América del Sur tampoco es ajena a las carreras armamentísticas, con una carrera de acorazados poco conocida de principios del


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siglo XX entre Argentina, Brasil y Chile, que es el ejemplo más famoso a citar dentro del presente ensayo. Y como escribe (Mares, 2016): El conflicto interestatal, o al menos la negociación interestatal militarizada, es más común en la región de lo que comúnmente se conoce. Chile militarizó su larga frontera durante el período de dictadura del país, Argentina estuvo a punto de entrar en guerra con Chile a través de las islas del Canal de Beagle a fines de la década de 1970, y persiste la violenta retórica entre Chile y sus vecinos Perú y Bolivia (Pág. 62).

Entonces, si varios países de América del Sur tienen los recursos para desarrollar armas nucleares, y podría decirse que tienen al menos algún incentivo para hacerlo, ¿por qué la región sigue siendo libre de armas nucleares? La respuesta más simple es que las armas nucleares han pasado de moda. Como (Najera, 2017, pág. 1) ha argumentado ampliamente durante la entrevista, “a pesar de décadas de proliferación se teme que el número de estados con armas nucleares haya crecido lentamente”. En una era donde la guerra interestatal es relativamente rara, el valor de una garantía de seguridad nuclear se ha reducido cuando los costos diplomáticos y de imagen de las armas nucleares han aumentado. A medida que la amenaza de una gran guerra ha disminuido tanto en todo el mundo como en la región, lo que se debe en parte es a la hegemonía de Estados Unidos en América del Sur. Como señaló (Najera, 2017, pág. 1), “las ganancias prácticas de seguridad derivadas de las armas nucleares han disminuido”. Dado el tiempo, el esfuerzo y los recursos necesarios para adquirir armas nucleares, “si los Estados no pueden esperar suficientes ganancias de seguridad o prestigio para justificar sus costos, dudarán en invertir en ellas” (Efrom, 2016, pág. 8). Por tanto, es revelador expresar que los países que se han armado en las últimas décadas solían “estar aislados o enfrentando situaciones de seguridad extraordinariamente peligrosas: Israel, Corea del Norte, Pakistán y Sudáfrica lo cual justificaba dicho accionar” (Dillerine, 2015, pág. 103). Pero los Estados sudamericanos aún al contar con los recursos para desarrollar armas nucleares no ven de forma militar una validez estratégica para la ejecución de la misma.


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CONCLUSIONES A nivel de América del Sur, la gran ventaja armamentista de Brasil significaba que Argentina nunca podría igualar un arsenal nuclear brasileño en términos absolutos en el largo plazo, pero también que Brasil perdería prestigio relativo si Argentina desarrollara armas nucleares. Además, el Tratado existente de Tlatelolco, que ambos países habían firmado pero que no acataron plenamente, proporcionó una alternativa conveniente y más aceptable al Tratado de No Proliferación, que ambos países se sintieron ofendidos e inicialmente cooperaron para oponerse dentro de la región. En la actualidad, la buena diplomacia y el deseo de aprobación internacional permitieron a Argentina y Brasil acordar mutuamente abandonar las ambiciones nucleares, y, de todos modos, aunque ambos eran rivales por una posición de liderazgo en Sudamérica, ninguno veía la guerra como una posibilidad real, lo que reducía las apuestas. En una serie de acuerdos a principios de la década de 1990, ambos acordaron cerrar sus programas de armas nucleares y cumplir estrictamente con el Tratado de Tlatelolco, aunque Brasil sigue interesado en desarrollar un submarino de ataque de propulsión nuclear. Si bien algunos alegan que Brasil podría desarrollar armas nucleares con poca antelación o utilizar el trabajo de propulsión de submarinos nucleares como cobertura de un programa de armas, es difícil ver una acción verdadera para un paso tan drástico en el futuro cercano armamentista nuclear.


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BIBLIOGRAFÍA Dillerine, Z. (2015). Las acciones mundiales armamentistas. Houston - Estados Unidos: Carpei ediciones militares. Efrom, J. (2016). Inversiones nucleares. Londres - Inglaterra: Parkur ediciones militares. Fonseca, M. (2011). Tratados armamentistas nucleares. México D.F.: Queen ediciones. Guevara, L. (2017). Manejo protocolar de armas nucleares. México D.F.: Limantini ediciones. Herelson, T. (2016). Los armamentos nucleares en el mundo. Dallas - Estados Unidos: Miller ediciones. Llerena, A. (2016). La prohibición de armas nucleares en América del Sur. México D.F.: Poker ediciones. Mares, D. (2016). Violent Peace: Militarized Interstate Bargaining en Latinamerican. México D.F.: Fox red ediciones. Najera, F. (2017). Entrevista sobre aremas nucleares en sudamérica. Quito - Ecuador: Flacso . Sevilla, D. (2016). Armamento armamentista en Latinoamérica. México D.F.: Palenque ediciones. Simons, A. (2016). Tratado para la prohibición de armas nucleares en Latinoamérica. Dallas - Estados Unidos: Montreal ediciones. Taylor, M. (2017). Why Are There No Nuclear Weapons in South America? Estados Unidos: Okley ediciones.


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ANEXOS Anexo 1: Países involucrados en el tratado para la prohibición de armas nucleares

Fuente: (Simons, 2016, pág. 92)


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Anexo 2: Armas nucleares por país

Fuente: (Taylor, 2017, pág. 61)

Anexo 3: Reactores nucleares en el mundo

Fuente: (Herelson, 2016, pág. 27)

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