Issuu on Google+

TRABAJAR CON PERSONAS Y FAMILIAS EN PRO DE SU BIENESTAR Fortalecimiento de Factores Protectores ante el consumo de drogas y alcohol con adolescentes y j贸venes de la poblaci贸n La Loma de La Florida


INTRODUCCIÓN Cada ser humano es único. Es en sí mismo una complejidad que está dada por su naturaleza múltiple: cuerpo, mente, emociones, sentimientos, espiritualidad, creencias. Todo ello convive en nosotros, en cada hombre, mujer, niño, niña, adolescente, joven o persona mayor. Cada etapa de la vida nos va poniendo desafíos específicos y tareas a las cuales debemos responder, acorde a cada contexto social. Algunos de los problemas serios que enfrentamos en nuestro contexto actual, son el individualismo y la competitividad, esas tendencias perversas que a veces nos hacen sentir solos, a veces indolentes incluso con nuestra propia familia y amistades. Las relaciones entre los seres humanos, tanto al interior de la familia como en la comunidad han tendido a deteriorarse y ese ha sido el desafío central de nuestro trabajo: contribuir a fortalecer el trato amoroso, responsable y respetuoso al interior de las familias y de la comunidad de La Loma.


DESARROLLO

El objetivo central del proyecto fue contribuir a fortalecer los factores protectores ante el consumo de drogas de los niños, niñas y adolescentes con los que trabajaríamos. Como equipo, en conjunto con algunos miembros de la comunidad, fuimos identificando que la familia y la escuela debían ser nuestros principales aliados para convertirse en los factores protectores claves, no sólo en la protección ante el consumo de drogas, sino para muchos otros problemas: violencia, embarazo adolescente, trastornos de salud mental y de la alimentación. Sin perder de vista que cada persona es única y que cada historia familiar es particular, fuimos acercándonos a las personas de La Loma, a sus hogares, a sus dinámicas: fue lo que llamamos los diagnósticos individuales y familiares, que dieron origen a los planes de intervención, planes de trabajo en los que trazamos objetivos específicos para cada persona y su familia.

A poco andar, al ir conociendo los rostros e historias de los niños, niñas y adolescentes, descubrimos luces y sombras: madres y padres de mucho esfuerzo y entregados a la tarea de hacer de sus hijos personas de bien, estudiosas y prosperas, pero también ira, castigo físico o psicológico, descuidos o falta de cuidados materiales, repitencias, depresiones, conflictos de pareja y con los hijos e hijas. Había amor y dolor, todo junto y a veces mezclado, confundido. Comprendimos que detrás de madres que golpean a sus hijos, hay buenas intenciones y una profunda creencia de que el castigo es el único método para corregir conductas, mal que mal “la letra con sangre entra”, nos enseñaron alguna vez. ¿Cómo transformar esas buenas intenciones, desde un acto que infunde dolor y temor, hacia uno que transmite amor profundo e incondicional? Fuimos abordando en las casas, en la sede de la junta de vecinos o incluso en la calle, a través de entrevistas, consejerías o talleres parentales, otras maneras de regular a nuestros hijos, posicionando siempre el


buen trato y la dulzura como estrategias probadas de educación familiar. Fuimos instalando la idea de que nuestros hijos e hijas aprenden mucho más de lo que nosotros les modelamos como conductas, que de nuestros discursos. Trabajamos colectivamente en estrategias para mejorar la comunicación con nuestros hijos, así como la necesidad de poner normas y límites, para ayudarles a moverse con certezas en la vida. En el trabajo con muchas madres, padres, abuelas y tías, descubrimos historias familiares de mucho dolor, entonces recordamos la idea de que “no se puede dar aquello que no se tiene”. Si no se ha tenido amor y calor de familia, si no se conoce la dulzura, si no se abordan las emociones negativas tales como la culpa, la inseguridad y la vergüenza, no es posible ofrecer a nuestros hijos e hijas, experiencias protectoras y amorosas. Nos dimos entonces a la tarea de

abordar los problemas de salud mental, existentes entre los adultos de las familias, con el fin de apoyarlos en la difícil tarea de ser factores protectores para sus hijos e hijas. Con metodologías tales como Terapia Floral de Bach, Psicoterapia, Consejerías y Constelaciones Familiares, fuimos ayudando, especialmente a las mujeres, a afrontar las emociones negativas y autodestructivas, que aprendieron a sentir en sus propias infancias y que las acompañan hasta ahora. Destrabar esos obstáculos es imprescindible para proveer a nuestra descendencia de experiencias amorosas y afectivamente nutritivas. Con algunos niños, niñas y adolescentes, trabajamos en privado, abordando a través de entrevistas y consejerías, aspectos de sus vidas muy marcadores de su presente: sentimientos de no valer, de desamor, inseguridades sobre el aspecto físico, ausencia de padres en sus procesos


de crecimiento, ansiedad por conflictos entre sus padres y madres. Descubrimos a muchos de ellos ubicados en lugares que no les correspondían: realizando roles de padre o madre, supliendo presencias masculinas, siendo cortinas de humo de conflictos de pareja. Los motivamos a dejar en sus padres, lo que es de sus padres y a construir sus propios proyectos de vida, a mirar el futuro y pensar qué quieren ser y hacer en los años venideros. Descubrimos futuros profesores, educadoras de párvulos, futbolistas, madres, vocaciones diversas a las cuales había que ponerle estrategia: estudiar ahora para tener hábitos y amor por el aprendizaje durante toda la vida, convivir en grupos para sentirnos pertenecientes, tratar con respeto a si mismos y a los demás, para recibir a cambio respeto y no discriminación. Construir vínculo afectivo y de confianza es una tarea imprescindible para tener credibilidad con personas en etapa de adolescencia; sólo de esa manera se logra acceder

a sus mundos internos, para desde ahí realizar acompañamientos significativos. Respecto a los adultos, hemos aprendido que siempre es necesario validar el ejercicio de crianza que han realizado y respetar las decisiones y estrategias que han tomado para conducir a sus hijos, pues han hecho lo mejor que han podido, con los recursos de que disponían. Nuestro desafío ha sido ayudarlos a descubrir otros recursos educativos y otras estrategias de crianza, que los hagan sentirse más competentes en su rol y a sus hijos más felices y agradecidos de sus familias.


EVALUACIÓN, RESULTADOS O EVALUACIÓN y APORTES APRENDIZAJES La dinámica de las familias es oscilante, se transita por momentos de clama y de turbulencia. Orgullosamente sentimos que hemos contribuido a reducir el uso del castigo físico en las familias con que hemos trabajado y poner de manifiesto que hoy el maltrato es un delito, dado que causa traumas y dolores que acompañan de por vida a las personas. De igual manera hemos colaborado en desnaturalizar la violencia de género, presente en muchas familias de manera trasngeneracional y operativamente hemos derivado los casos de violencia activa, al Centro de la Mujer y a la Corporación de Asistencia Judicial… Uno piensa que es uno la que falla, hasta que se da cuenta que en realidad es el hombre el que no puede controlarse cuando tiene rabia. Muchas madres y algunos padres han instalado estilos de crianza más amorosos y más activos en el establecimiento de límites. Uno de los temas en que el resultado es débil, es el de la presencia y participación masculina, específi-

camente de los padres, en los procesos de crianza, encontrándose aún muchas mujeres cargando yo sola con todo lo de la casa y lo de los hijos. Otro déficit de resultados está en algunas familias que, pese a ser sujetos prioritarios de nuestro trabajo, no adhirieron a este trabajo de cambio, persistiendo aun en ellas, grados de descuido y desprotección hacia los niños y niñas de esos núcleos. Creemos sin embargo, que los logros centrales han estado en el posicionamiento de los niños, niñas y adolescentes, como personas integrales, sujetos de derecho, con múltiples potencialidades que requieren del apoyo familiar para desplegarse. También con los adolescentes hemos visibilizado logros: mejoras en lo escolar, logros de autoestima y vinculación sus pares, mas expresión de sentimientos y emociones… ahora me levanto sola para ir al colegio, tengo mas amigos y puedo hablar de mis penas con ellos.


PERSPECTIVAS y DESAFÍOS

Los desafíos que se desprenden de nuestro trabajo son los de sostener o mantener los cambios que se logran instalar. Dicen que una vez que descubrimos y vemos algo, ya no podemos dejar de verlo más. Sin embargo, ver o tomar conciencia, no es sinónimo de instalar y sostener cambios, sobre todo si esos cambios implican creencias o conductas que nunca antes habíamos experimentado. Las familias que, ayudadas por Flores de Bach y por Constelaciones Familiares, han experimentado sanaciones transgeneracionales en materia de salud mental, tienen mejores posibilidades de hacerse cargo de vivir en el amor incondicional. Sin embargo, aquellas que solo tomaron conciencia de que el maltrato es un delito, que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos, tienen menores posibilidades de cambiar las relaciones conflictivas con sus hijos. Otro desafío es estructural: avanzar en materia de igualdad de género, especialmente en lo que se refiere a las tareas de crianza. Lo mismo ocurre en relación a las edades de los

hijos. Existe la creencia de que sólo los niños pequeños requieren del apoyo de sus madres y padres, faltando mayor comprensión y conciencia social de que la adolescencia es una etapa de la vida en que se requiere mucho afecto, comprensión y compañía parental, así como asistencia de salud física y mental, alimentación sana, actividad física y mucha vida social. Un tema relevante ha sido el plazo que se estableció por parte de la institución que financia, en este caso SENDA, para la ejecución de un proyecto de esta naturaleza. Sentimos que hay procesos importantes que requieren al menos de 18 o 24 meses para desarrollarse y estabilizarse, los cuales probablemente quedarán incompletos dado el plazo de 12 meses dado para el proyecto. Creemos que es necesario revisar a nivel de la política pública este tipo de decisiones.


Fortalecimiento de Factores Protectores ante el consumo de drogas y alcohol con adolescentes y j贸venes de la poblaci贸n La Loma de La Florida Fondo Especial Ley 20.000 - 2011-2012 SENDA Previene La Florida Municipalidad de La Florida Avda. Vicu帽a Mackenna 7210 fono: 505 42 90 lafloridapreviene@gmail.com

JUNTA DE VECINOS LOMA DE FLORIDA 1970 ROL 34

UNIDAD VECINAL N掳5

[188 800 100 800 FONODROGAS SENDA

DESDE CELULARES 800 22 18 18


trabajar con familias y personas