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CHILE, UN PARQUE NACIONAL Registro de Propiedad Intelectual N˚A-282970 Santiago, Chile ISBN.: 978-956-8322-11-3 Rep. Legal: Editorial Travesía S.A. Tel. (56-2) 28202800 Edición única: 2.000 ejemplares Diciembre 2017 AUTORES Elizabeth Huyghe R. Guy Wenborne H. FOTOGRAFÍA Guy Wenborne H. EDICIÓN FOTOGRÁFICA Nicole Chifelle A. INVESTIGACIÓN Elizabeth Huyghe R. TEXTOS Elizabeth Huyghe R. DISEÑO Draft Diseño PRODUCCIÓN Editorial Travesía S.A. PRODUCCIÓN EJECUTIVA Nicole Chifelle A. EDITORIAL Travesía S.A. www.editorialtravesia.cl ASISTENTE EN TERRENO Diego Fontecilla C. IMPRESIÓN A Impresores

Prohibida la reproducción total o parcial de este libro. Ninguna parte de esta publicación puede ser transmitida, reproducida o almacenada en modo alguno sin autorización previa de los autores. Publicación acogida a la Ley de Donaciones Culturales Prohibida su venta | Distribución gratuita

CHILE, UN PARQUE NACIONAL Guy Wenborne


ÍNDICE

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PRESENTACIÓN

8

EL TERRITORIO Y SUS PARQUES

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NORTE & INSULAR

142 CENTRO SUR

276

AUSTRAL PATAGONIA

14 Lauca

146 Palmas de Cocalán

280 Hornopirén

28 Volcán Isluga

156 Radal Siete Tazas

292 Chiloé

40 Llullaillaco

166 Laguna del Laja

304 Corcovado

50 Morro Moreno

176 Nahuelbuta

316 Queulat

60 Pan de Azúcar

186 Tolhuaca

326 Isla Magdalena

72 Nevado Tres Cruces

194 Conguillío

336 Isla Guamblin

84 Llanos de Challe

206 Huerquehue

346 Laguna San Rafael

94 Bosque Fray Jorge

218 Villarrica

358 Bernardo O’Higgins

230 Alerce Costero

374 Torres del Paine

116 Rapa Nui

240 Puyehue

388 Pali Aike

130 Archipiélago de Juan Fernández

250 Vicente Pérez Rosales

398 Alberto de Agostini

264 Alerce Andino

412 Yendegaia

106 La Campana

422 Cabo de Hornos

436

NUEVOS PARQUES NACIONALES


E N

ste libro es una obra mayor. Un recorrido por la magnífica diversidad de nuestro territorio. Sin duda, los Parques Nacionales son emblemas de la riqueza natural de Chile y configuran un verdadero entramado de nuestra identidad.

Mucho se ha escrito acerca de esta geografía, en que se enlazan ecosistemas, de características muy diferentes, pero todos de un valor excepcional. En el norte, la aridez más extrema del mundo, matizada en ocasiones por el fenómeno del desierto florido. Avanzando hacia el sur, zonas más fértiles, con repertorios inconfundibles de flora y fauna. Luego, verdes paisajes atravesados por ríos y lagos coronados de volcanes, para finalizar con la zona austral y sus hielos eternos. La creación de la Reserva Forestal de Malleco, en 1907, se constituyó en la primera manifestación del compromiso del país por preservar para el futuro nuestro patrimonio ecológico. En la actualidad, a través de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), se administran 36 Parques Nacionales que, en su conjunto, cubren más de nueve millones de hectáreas. Se trata de lugares que precisan ser manejados de forma sustentable, garantizando los equilibrios necesarios para su conservación. Este texto ha sido dividido en tres grandes áreas: Norte e Insular, que comprende entre el Parque Nacional Lauca y el Parque Nacional La Campana, incorporando además los exóticos parques de Juan Fernández y Rapa Nui; la zona Centro Sur, desde Palmas de Cocalán en la sexta región, hasta el Parque Alerce Andino en Puerto Montt; y la zona Austral Patagonia, que abarca desde Hornopirén hasta el Parque Cabo de Hornos, incluyendo el Parque Nacional Torres del Paine. Creemos que obras como esta cumplen una importante función. Por una parte, permiten difundir y dar a conocer nuestra riqueza natural y, por otra, ayudan a comprender su fragilidad y la consiguiente necesidad de trabajar de forma activa para asegurar su perpetuación. Por ello, para Empresas Copec ha sido un orgullo participar de esta iniciativa. Ella representa una muestra más del compromiso permanente y de largo plazo que mantenemos con el cuidado del medio ambiente y su preservación. Los invitamos a adentrarse en estas páginas para recorrer, a través de sus evocadores textos y fotografías, las maravillas naturales que, como chilenos, nos rodean. Aspiramos a despertar el interés por visitar cada uno de estos maravillosos lugares, ya sea para conocerlos o bien reencontrarse con esos paisajes que alguna vez nos cautivaron. Buscamos, en definitiva, que esta obra nos permita sentir más propios y cercanos estos tesoros vivos que, con generosidad, Chile nos regala.

eduardo navarro Gerente General Empresas Copec


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E L T E R R ITO R IO Y SUS PAR QUE S

PERÚ

Lauca | 137.883 ha. Volcán Isluga | 174.744 ha.

N

BRASIL

BOLIVIA

Morro Moreno | 7.313 ha.

PA R A G U AY

Llullaillaco | 268.670 ha.

P A C Í F I C O

Pan de Azúcar | 43.764 ha.

Llanos de Challe | 45.708 ha.

Rapa Nui | 6.859 ha.

Bosque Fray Jorge | 9.950 ha.

O C É A N O

EL TERRITORIO Y SUS PARQUES

Nevado Tres Cruces | 59.081 ha.

ARGENTINA

La Campana | 8.000 ha.

Archipiélago de Juan Fernández | 9.570 ha. Palmas de Cocalán | 3.709 ha.

U R U G U AY

Radal Siete Tazas | 4.138 ha.

Laguna del Laja | 11.889 ha.

Nahuelbuta | 6.832 ha.

Tolhuaca | 6.374 ha.

Conguillío | 60.832 ha.

Huerquehue | 12.500 ha.

Villarrica | 273.000 ha. Alerce Costero | 24.830 ha.

Alerce Andino | 39.255 ha.

Puyehue | 107.000 ha. Vicente Pérez Rosales | 253.000 ha. Hornopirén | 48.232 ha. Corcovado | 209.623 ha.

Isla Magdalena | 157.616 ha.

Queulat | 154.093 ha.

Isla Guamblin | 10.625 ha.

Laguna San Rafael | 1.742.448 ha. Bernardo O’Higgins | 3.525.901 ha.

TERRITORIO CHILENO ANTÁRTICO 90˚

Acuerdo de 1998

Torres del Paine | 242.242 ha.

53˚

Pali Aike | 5.030 ha.

0 400 km POLO

SUR

Alberto de Agostini | 1.460.000 ha.

Yendegaia | 150.612 ha. Cabo de Hornos | 63.093 ha.

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O C É A N O

9.401.897 hectáreas corresponden a territorios que fueron declarados Parques Nacionales de Chile

A T L Á N T I C O

Chiloé | 43.057 ha.

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NORTE & INSULAR lauca · volcán isluga · llullaillaco · morro moreno · pan de azúcar · nevado tres cruces · llanos de challe · bosque fray jorge · la campana · rapa nui · archipiélago de juan fernández ·

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NO R T E & INSUL AR

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NO R T E & INSUL AR

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NORTE & INSULAR Debido a su longitud Chile continental, con 4.300 kilómetros de largo, presenta una enorme variedad de climas, desde lo más árido en el extremo norte hasta los hielos patagónicos. De oriente a poniente se presentan tres franjas con diferencias climáticas. La cordillera de los Andes, al oriente, que genera precipitaciones y frío, mientras la presencia del mar, al poniente, y a lo largo de todo el país, ejerce su rol de moderador de temperaturas. Al medio, el valle central va tomando distintas formas geográficas. Una primera forma, tal vez simplista de agrupar y presentar las grandes zonas geográficas del país es a partir de los tres grandes dominios climáticos: árido en el norte; transición y mediterráneo en el centro; y húmedo y subantártico en el sur. Hemos agrupado los parques nacionales de Chile con el mismo criterio: norte, centro y sur, cada zona presentando formas geográficas propias. En el norte se han conocido tradicionalmente dos zonas: el Norte Grande, con el gran desierto de Atacama, y el Norte Chico, con los llamados valles transversales. Desde el punto de vista del clima, flora y fauna, en todo el territorio del norte se desarrollan cinco grandes ecosistemas. Desierto co s t ero Se desarrolla en la cordillera de la Costa y se extiende desde el extremo norte, en Arica, hasta Coquimbo. Las lluvias no superan los 30 mm anuales, salvo cuando se produce el fenómeno de El Niño, que deja precipitaciones del orden de 100 a 120 mm en una temporada. La camanchaca o neblina costera aporta la necesaria humedad que posibilita la subsistencia de una vegetación precaria adaptada a la condición de extrema aridez. Este ecosistema se encuentra representado en los parques nacionales Llanos de Challe, Pan de Azúcar y Morro Moreno, así como en una porción del Parque Nacional Bosque Fray Jorge. Estepa inte r i o r Esta bio-región árida se desarrolla entre Copiapó y Coquimbo, en el valle central, con un promedio de más o menos 40 mm de agua al año y una vegetación semidesértica que se beneficia de la influencia lejana de la humedad de la costa. En los años en que llueve los llanos normalmente secos se cubren de flores y se presenta el llamado Desierto Florido. No hay parques nacionales en esta área. Desierto int er i o r Se localiza entre el límite norte del país hasta Copiapó. Está conformado por dos franjas altitudinales: al centro, con una altitud promedio de 1.500 y 2.500 msnm, y hacia el oriente, con una franja que va desde 2.500 a 3.800 msnm. Es una precordillera que antecede el siguiente nivel altitudinal. Con lluvias prácticamente inexistentes, la humedad relativa no supera el 40%. Es aquí

donde se encuentra el gran desierto de Atacama, considerado el más árido del planeta. No hay vegetación, salvo en algunas contadas quebradas u oasis cerca de ínfimos cursos de agua. En el tramo de la precordillera crece una vegetación xerofítica y cactáceas. Hasta la fecha este ecosistema no está representado en el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas. Al t ip l a n o El altiplano es una gran plataforma situada sobre los 4.000 msnm, flanqueada por dos cordones paralelos de montañas. Al este limita con la cordillera de los Andes, que presenta una sucesión de volcanes con alturas que superan los 6.000 msnm. Al oeste el altiplano queda limitado por una sucesión de cordones montañosos de orientación norte - sur: Altos de Pica, cordón Barros Arana, cordillera de Domeyko, cordillera Claudio Gay y Sierra Agua Amarga. El clima subtropical de esta área geográfica genera lluvias estivales que aportan 300 a 400 mm de agua al año. Gran parte de esa agua, debido a las montañas que cierran el espacio hacia al poniente, queda atrapada en las cuencas endorreicas que forman los grandes salares y bofedales del altiplano. Sin embargo, debido a la altitud, las bajas temperaturas limitan la posibilidad de desarrollar una vegetación más abundante. Los parques nacionales Lauca, Isluga, Llullaillaco y Nevado de Tres Cruces son notables representantes de este ecosistema. Zo n a int e r me d ia La zona situada entre Coquimbo y el valle del río Aconcagua se puede considerar como un área de transición entre un clima mediterráneo, con pocas lluvias al sur, y los ecosistemas desérticos al norte. Fiel representante de esa situación es el Parque Nacional Bosque Fray Jorge, y justo en el límite sur, el Parque Nacional La Campana. En la mayoría de estos ecosistemas la vegetación es del tipo xerofítica (del griego xero: seco, fitos: planta), es decir, son plantas que presentan rasgos que les permiten sobrevivir con un muy reducido aporte de agua, desarrollando características morfológicas de adaptación. Algunas tienen espinas en vez de hojas, para limitar la evapotranspiración; otras son suculentas, es decir, sus hojas y tallos tienen la capacidad de conservar en sus tejidos el agua que captan de las neblinas o de las pocas lluvias. La presencia de pelos y ceras actúa como aislantes del calor, así como las cutículas protectoras reducen el efecto negativo de la radiación solar. Las hojas se achican o se enrollan, limitando la pérdida de agua por transpiración, mientras otras plantas reducen la sensibilidad estomática, es decir, que cuando está seco mantienen cerrados sus estomas, órganos que les permiten absorber agua por las hojas.

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Una gran mayoría de las plantas aumenta la superficie y forma de sus raíces, guardando agua y nutrientes en distintos órganos subterráneos: raíces engrosadas, bulbos, tubérculos, rizomas. Otras especies pierden sus hojas en los periodos de máxima sequía. La abundancia de fauna en estas zonas depende del tipo de hábitat que le puedan otorgar las distintas formaciones vegetales. Así, el altiplano presenta una importante vegetación que sustenta una atractiva fauna compuesta por numerosos mamíferos, aves, batracios y reptiles. La m i n erí a “Debo hablar ahora de las inmensas riquezas que encierra el desierto. No cabe la menor duda que hay vetas de metal en los cerros del desierto. Un sujeto de Atacama ha encontrado, no muy lejos de aquel pueblo, oro, pero por falta de agua no se puede establecer allí un lavadero, cerca de Peine hay vetas de plata; pero el metal es de poca ley; ya he hablado antes de las vetas de cobre y de galena que existen en el alto de Puquios; he visto muestras de los mismos metales sacados del Alto de Pajonal; en el camino entre Barrancas Blancas y Río Frío, he recogido muestras de metal de cobre perdidas por cateadores, que ciertamente las habían hallado en los alrededores”. Rodulfo Amando Philippi en su viaje hasta San Pedro de Atacama en 1860. A mediados del siglo XIX el gobierno de Chile encomendó a Philippi elaborar una suerte de catastro de las potenciales riquezas mineras del norte, y así es como efectuó varios viajes para completar esa tarea, llegando hasta San Pedro de Atacama. Fue entonces que se descubrieron grandes riquezas mineras. Hasta el siglo XVIII los pueblos originarios que vivían en la costa o en el altiplano habían subsistido durante cientos de años usando los recursos naturales mediante prácticas responsables y con una economía de supervivencia. Con el auge de la minería en el Norte Grande y de actividades agrícolas en el Norte Chico, empezaron a talarse los bosques con el fin de usar la madera para combustión y construcción o para despejar grandes espacios para los cultivos. Se empezaron a alterar entonces los ecosistemas, poniendo en riesgo la sobrevivencia de incontables especies vegetales y animales. Algunas especies desaparecieron, mientras que otras quedaron en estado de conservación vulnerable o en peligro de extinción. “La biodiversidad es un concepto amplio que puede ser entendido de una forma simple como el conjunto de todas las formas de vida de nuestro planeta en sus tres niveles de organización: genes, especies y ecosistemas”, Especies amenazadas de Chile – Sinia. La conservación de la biodiversidad es hoy preocupación a nivel mundial ya que está íntimamente ligada a la supervivencia y desarrollo de la humanidad y de las sociedades. La biodiversidad cumple una enorme lista de

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funciones como proveer de alimentos, medicinas, materiales para construir, purificar el aire y el agua, mantener la estabilidad del clima, mantener la fertilidad de los suelos, reciclar el oxígeno y el carbono, mantener la composición gaseosa de la atmósfera y muchísimas más. Nunca antes se habían extinguido tantas especies, y las principales amenazas provienen del increíble aumento de la población humana y sus hábitos de consumo, de la fragmentación de los hábitats, invasión de especies exóticas y sobrexplotación de los recursos naturales. La zona norte cuenta hoy con la menor superficie de parques nacionales y áreas silvestres protegidas, en relación con el tamaño de su territorio, debido a la magnitud de las intervenciones antrópicas. La intensa y extensa actividad minera, la generación de energía en el norte grande y la agricultura en los valles del norte chico, han ejercido presión sobre extensos territorios y sobre recursos tan vitales como el agua. Algunos parques han disminuido de superficie para dejar paso a explotaciones mineras, como es el caso de lo que sucedió con el parque Lauca. Los salares, uno de los ecosistemas más ricos en biodiversidad, están en general ausentes de la protección del SNASPE. Sin embargo, muchos de los humedales han sido nombrados sitios Ramsar, con lo cual el país asume la responsabilidad en torno a la protección de dichos espacios. Actualmente en Chile la conservación de la biodiversidad está a cargo de instituciones estatales como el Ministerio del Medio Ambiente y CONAF (Corporación Nacional Forestal), con la colaboración de CODEFF (Comité pro Defensa de la Flora y Fauna), quienes desarrollan planes de manejo para la preservación de las especies. Seguramente están siendo apoyados por muchísimas ONG y fundaciones cuyos objetivos van en el sentido de aumentar la información acerca de las especies, aportar recursos y crear áreas silvestres protegidas privadas, como ha sido el caso de diversos humedales en la región del norte. Quedan, sin duda, grandes tareas, como la de incluir en el Sistema de Áreas Silvestres Protegidas el ecosistema del desierto interior, las cuencas de ríos, como la del Loa, o algunos ecosistemas con especies únicas, raras y vulnerables como son las quebradas de Paposo. Atraer y acoger iniciativas privadas parece fundamental como un camino para la preservación de la biodiversidad. La protección del medio ambiente es tarea de todos, especialmente ahora que el cambio climático agrega una nueva amenaza. Cada visitante a un parque nacional podrá hacerlo en forma responsable y luego divulgar su experiencia y lo que ha observado. El aporte a la conservación que puede hacer la población, en general, parte por el conocimiento de los ecosistemas de los parques, de las especies y sus nombres, de su estado. Conociendo y divulgando se podrá generar una conciencia colectiva de amor por la naturaleza y todo lo que nos entrega. |


parque nacional lauca

90˚

NO R T E & INSUL AR

parque nacional

LAUCA

53˚

0 400 km POLO

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SUR

Arica y Parinacota

flora relevante árboles

comuna

estrato bajo

región

Putre

Queñoas, queñoa de altura. Coirón, paja sikuya, paja brava, llaretilla, llareta, tola de río, paquial, viscachera, puskayo, lejía, susurco, jarilla.

ciudad cercana

Arica, Putre

fecha fundación

29 de agosto, 1970 superficie

137.883 ha.

coordenadas geográficas

18°03’ - 18°22’ latitud sur, 69°62’ - 69°39’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Guanaco, vicuña, llama, alpaca, quirquincho, taruca, zorro culpeo, vizcacha del norte, gato andino, chinchilla, puma. aves

Tagua gigante, cuervo de los pantanos, flamencos (de James, andino y chileno), pato puna, pato juarjual, piuquén, huairavo, halcón perdiguero, cernícalo del norte, caití, perdicita cordillerana, gallina ciega, picaflor del norte, yal, naranjero, bandurrilla, ñandú.

altitud

3.200 a 6.342 msnm (volcán Parinacota) clima-precipitaciones

instalaciones y servicio

Guardería, sitios para acampar, centro informaciones CONAF.

Frío por efecto de altura y lluvias estivales 300 mm anuales ecosistemas

Tundra por efecto de altura, bofedal otros

Reserva Mundial de la Biósfera (1981)

Vista aérea volcán Parinacota.

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parque nacional lauca

N L

a primera impresión del Parque Nacional Lauca está definida por sus amplios y majestuosos paisajes. Subiendo desde Putre, asomando al altiplano y mirando en 360 grados a la redonda, se nos presenta el parque en vívidas imágenes. Al oriente está la cordillera de los Andes, destacándose a lo lejos los volcanes Acotango, Quisiquisimi, más lejos aún el gran volcán Sajama en Bolivia y finalmente los volcanes Pomerape y Parinacota, que reflejan sus siluetas en el lago Chungará. Todos estos volcanes superan los 6.000 msnm y la mayoría está fuera del parque, pero constituyen hitos importantes y definen su paisaje. Mirando hacia el norte la vista encuentra otras imágenes: los mismos volcanes conocidos también como los Payachatas se reflejan ahora en las lagunas Cotacotani, con sus rocas volcánica en primer plano. Un poco más allá aparece el gran bofedal de Parinacota y al fondo los Nevados de Putre con sus dos volcanes, Taapacá y Ancoma, y el cerro Larancagua. Girando ahora hacia el poniente se hace presente el paisaje ilimitado de la gran meseta altiplánica en que se alternan bofedales, coironales, desierto, roqueríos y tolares, asomando en el horizonte algunas ondulaciones del relieve, los cerros Pujullani, Chapiquiña y Anarabe, algún bosquete de queñoas o el resplandor de un curso de agua. Hacia el sur sigue el altiplano ocupando casi toda la imagen con la amplitud de los bofedales, el brillo del río Lauca y los cerros Tejero Negro, Choquelimpie y volcán Guallatire en el horizonte. Agua, volcanes y planicies están siempre en la mirada y, sin duda, son los elementos más relevantes y atractivos de estas bellezas escenográficas. Los Payachatas o volcanes Pomerape (6.282 msnm) y Parinacota (6.342 msnm), están ubicados en la frontera con Bolivia y presiden el paisaje cercano al lago Chungará. Su importancia reside también en la antigua leyenda que cuenta cómo un príncipe y una princesa Inca se enamoran en el momento en que sus tribus están enemistadas a muerte. Se desatan entonces guerras, peleas e intentos de separar a los enamorados. Ante la imposibilidad de lograrlo, los sacerdotes deciden sacrificarlos y asesinarlos una noche sin luna. Ante tal decisión, la naturaleza vuelca toda su furia enviando lluvias torrenciales que hacen desaparecer a las dos tribus. En cambio, con tal cantidad de agua se forman dos hermosos lagos por donde se suele ver pasar a los príncipes en una canoa. En honor a ellos la naturaleza también les regala dos bellas tumbas, el Pomerape y el Parinacota. Los hermosos lagos de la leyenda son, sin duda, el lago Chungará y las lagunas Cotacotani. El Chungará es el más importante de la región con sus 21,5 km2. Con una profundidad baja, de alrededor de 30 m, se alimenta principalmente del río Chungará y de las numerosas aguas superficiales que provienen de las laderas de los volcanes vecinos. Las lagunas Cotacotani, a los pies del volcán Parinacota, están conformadas

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NO R T E & INSUL AR

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Bofedal de Caquena.

por un sistema de lagunas de origen volcánico interconectadas entre ellas. Sus aguas provienen del volcán y desaguan en forma superficial en el sur, en un salto que da origen al río Desaguadero, que luego forma el “bofedal” de Parinacota. El bofedal de Parinacota, cerca del pueblo del mismo nombre, es un extenso humedal o vega altoandina. Son formaciones vegetales adaptadas a la altitud y a la condición de saturación de agua, en este caso intercaladas con pequeñas lagunas y cursos de agua corriente. Este es el hábitat de numerosas aves acuáticas, como las taguas gigantes, patos puna, cuervos de los pantanos y muchos más. La abundante fauna camélida encuentra aquí alimento y agua para su sustento. Se ven cientos de llamas, alpacas y aún tímidas vicuñas pastando y bebiendo en las pozas de agua que se forman entre pastizales. En el extremo suroriente del bofedal nace el río binacional Lauca. Luego de un recorrido hacia el sur y hacia el oriente, cruza la cordillera a los pies del volcán Guallatire para desembocar en el salar de Coipasa en Bolivia. Fl o r a y f au n a Sin duda, otro gran atractivo del parque lo constituyen su flora y fauna que se desarrollan de acuerdo con fajas altitudinales. En las laderas precordilleranas entre los 3.500 y 4.000 msnm predomina una vegetación compuesta por cactáceas, pequeños arbustos, algunas plantas herbáceas y en ocasiones bosquetes de queñoa. Las vizcachas suelen vivir entre las rocas de las laderas. El altiplano, situado sobre los 4.000 msnm, con sus lagunas, estepas y bofedales es el hábitat de la mayoría de la fauna del parque. En esos humedales se desarrollan densas comunidades vegetales formadas principalmente por gramíneas, juncáceas y cyperáceas, especialmente adaptadas a la salinidad de las aguas. En el entorno de los bofedales se presenta la formación de tolar, integrada por un conjunto de arbustos bajos, redondeados, que no sobrepasan los 50 cm, con hojas resinosas, muy pequeñas y oscuras, adaptadas a soportar bajas temperaturas, nieve y alta radiación solar. Esa vegetación, abundante para un clima tan riguroso, sirve de hábitat y alimentación a una fauna con gran cantidad de mamíferos y alrededor de 65 especies y más de 130 tipos de aves. También viven algunos peces y anfibios en ríos y humedales, reptiles como salamandrejas, culebras, y numerosas especies de lagartijas. Los mamíferos más vistosos de la puna de Parinacota son los cuatro tipos de camélidos que se alimentan tanto en bofedales como en pajonales del altiplano; vicuñas, guanacos, llamas y alpacas. Dos de las especies son silvestres, vicuña y guanaco. Llamas y alpacas han sido domesticadas hace siglos por el valor de su lana, leche, carne y su capacidad para transportar carga. Las vicuñas que estaban al borde de la extinción en Chile han ido recuperando su población gracias a la protección y manejo que ha implementado CONAF. Su lana, la más fina del mundo y usada desde tiempos inmemoriales, es altamente codiciada, y nuevas técnicas de esquila han permitido preservar la especie y que su población aumente.

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La mayor parte de las aves del parque Lauca se encuentra en humedales, bofedales y en las formaciones vegetales antes descritas. Las taguas gigantes, con sus vistosos nidos flotantes, parecen ser las protagonistas de las aguas. Guallatas, cuervos de los pantanos, pato puna, pato jergón chico, pato juarjual y ocasionalmente algunos flamencos, habitan en el bofedal de Parinacota, lago Chungará, lagunas Cotacotani y en todos los cuerpos de agua del parque. También se ven en las orillas del agua caitíes, gaviota andina, pitotoy y aves de paso en su viaje migratorio. Aym a r a s Otro de los grandes atractivos de este parque es el poblado de Parinacota, su iglesia, monumento nacional, y algunos testimonios del pasado prehispánico. Se sabe que la zona fue poblada por cazadores recolectores hace más o menos 9.000 años. Han transitado por la región de Tarapacá diversas etnias y grupos indígenas. Hacia el siglo XVII la dominación Inca llegó al altiplano y posteriormente la dominación española. De los pobladores prehispánicos quedan hoy algunos restos arqueológicos en el parque: ruinas de refugios de forma circular que presumiblemente sirvieron de lugares para descansar. También están las “apachetas”, montículos de piedra que eran ofrendas que los pastores trashumantes del altiplano iban dejando en su recorrido. El sitio de mayor importancia está en Las Cuevas, y es el “chaku”, una suerte de manga y encierro mediante el cual se capturaban vicuñas para poder sacarles la valiosa lana de su cuello. Han permanecido en el altiplano pequeñas poblaciones genéricamente agrupadas bajo el concepto de “Aymara” o aimara. En el parque mismo hoy existen poblaciones concentradas en Parinacota, Guallatire y en el bofedal de Caquena. Su principal actividad económica es la crianza de camélidos. El pueblo de Parinacota es de origen prehispánico pero su iglesia, principal atractivo turístico, fue construida en el siglo XVII al estilo tradicional del altiplano con piedras, barro y paja como techumbre. La iglesia de Guallatire, que es también del siglo XVII, está cercada por un muro que forma un patio y cuenta con un campanario separado de la nave principal. La población aymara es cada vez menor en el parque y aumenta solo cuando se celebran festividades religiosas. El Parque Nacional Lauca recibió una importante distinción, en conjunto con las vecinas Reserva Nacional las Vicuñas y Monumento Nacional Salar de Surire, cuando fue designado por la UNESCO en 1981, Reserva Mundial de la Biósfera, con una superficie total de 360.000 hectáreas. Sitios de excepcional biodiversidad y valor ecológico son seleccionados por la UNESCO para preservar los distintos hábitats del planeta. Hoy desgraciadamente la carretera internacional de Arica La Paz cruza el parque en su corazón, así como varias otras rutas del altiplano chileno ocupadas por una importante y constante circulación de camiones. El reconocimiento de Reserva Mundial de la Biósfera compromete, sin duda, planificar con un mayor cuidado la inserción de infraestructuras en el parque o cualquier otra intervención que pueda perturbar los frágiles ecosistemas. |

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parque nacional lauca

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Nacimiento del rĂ­o Lauca en el bofedal de Parinacota. Al fondo, los volcanes Pomerape y Parinacota.


parque nacional lauca

Volcán Taapacá (5.850 msnm), también conocido como Nevados de Putre, en el cordón montañoso de Larancagua durante el mes de mayo.

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NO R T E & INSUL AR

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La llareta (Azorella compacta) es una planta de altura (3.000 y 5.200 msnm) que crece muy lentamente, solo 1 mm al año, y va formando cojines duros y densos. Se ha usado por siglos como combustible, por lo que su condición de conservación es vulnerable.

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parque nacional lauca

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‹ Vista aérea del Parque Nacional Lauca: al centro, el lago Chungará y los volcanes Parinacota y Pomerape; a la izquierda, la ruta internacional 11-CH que atraviesa todo el parque y pasa por el puesto fronterizo de Chungará Tambo Quemado, que se ve a orillas del bofedal.

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parque nacional lauca

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A la izquierda una llama pasta en el bofedal de Caquena en invierno, con los volcanes Pomerape y Parinacota al fondo. A la derecha dos plantas típicamente altoandinas: la flor, Nototriche compacta solo crece en el piso andino entre los 4.000 y 5.000 msnm. La queñoa de altura (Polylepis tarapacana) se desarrolla hasta los 5.000 msnm y se puede observar en pequeños bosquetes cercanos a las lagunas Cotacotani.

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parque nacional lauca

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Volcรกn Parinacota desde la ribera sur del lago Chungarรก.


parque nacional volcán isluga

parque nacional

90˚

VOLCÁN ISLUGA

53˚

0 400 km POLO

SUR

Tarapacá

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Colchane, Huara

Queñoa, queñoa de altura.

Cactus columnar, puskayo, paja brava, atriplex, tola, llareta, festuca, juncáceas, cachiyuyo, rica rica, verbena, paquial, paposa, chachacoma.

ciudad cercana

Huara, Colchane

fecha fundación

3 de enero, 1967

superficie

174.744 ha.

coordenadas geográficas

19º32’ - 19º07’ latitud sur, 68º43’ - 69º12’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Guanaco, vicuña, llama, alpaca, quirquincho, chinchilla, taruca, vizcacha, puma, gato andino, zorro chilla. aves

Guallatas, taguas gigantes, flamencos (de James, andino y chileno), patos (puna, blanquillo, jergón chico, juarjual), caití, huairavo, piuquén, ñandú, perdiz de la puna, aguilucho, cóndor, colegial, halcón peregrino, gaviota andina, tórtola de la puna, lechuza, gallina ciega, picaflor de la puna.

altitud

2.100 a 5.500 msnm (volcán Isluga) clima- precipitaciones

Desértico marginal de altura, frío de estepa de altura - 250 mm anuales ecosistemas

Cerros y volcanes, bofedales y humedales, estepa andina

Campanario de la iglesia del pueblo de Isluga.

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servicios en el parque

Alojamiento, camping y alimentación a coordinar con los vecinos.

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parque nacional volcán isluga

N E

l nombre del Parque Nacional Isluga proviene del volcán homónimo que preside su paisaje. También es el nombre del poblado de Isluga, donde se concentra la mayor actividad cultural del parque. Este fue un centro ceremonial aymara del cual dan testimonio los restos arqueológicos situados en su vecindad: pukará de Isluga, cementerio aymara de Usamaya, chullpas y apachetas. Hoy el pueblo permanece deshabitado, salvo por el custodio que se ocupa de la iglesia colonial de Isluga, uno de los conjuntos más hermosos del altiplano con su gran patio ceremonial, muros de piedra y barro, y techo de tejas “musleras”, única iglesia del altiplano chileno que tiene esa cubierta. Para las distintas conmemoraciones y la principal festividad, la de Santo Tomás patrono de Isluga, el pueblo se llena de gente, música, bailes tradicionales y carnaval, expresión del sincretismo de los habitantes del altiplano. Se reconoce en este parque el gran valor de proteger los ecosistemas andinos junto con la riqueza del patrimonio ancestral aymara, representado en los restos arqueológicos y en las numerosas aldeas de origen aymara con sus blancas iglesias y casas de piedra y barro. El plan de manejo elaborado en 1988, luego de la designación de parque nacional, explicita en ese sentido claramente sus objetivos: “El plan (de manejo) tiene entonces un doble propósito: procurar no afectar la vinculación entre los aymaras y su entorno, y por otra, realizar y fomentar acciones destinadas a preservar y fortalecer dicha vinculación, aprovechamiento apropiado de los recursos naturales para su subsistencia, compatibilizando su historia y cultura ancestral que tiene una magnífica expresión en este parque”. Evidencias arqueológicas dan cuenta de que el altiplano fue ocupado por cazadores-recolectores desde 9.000 a.c., los que lograron adaptarse a condiciones extremas de altitud y clima. Con el tiempo se dedicaron a una agricultura intensiva y al manejo de ganado de camélidos domesticados que les proporcionaron lana, carne y medio de transporte de carga. Luego desarrollaron actividades más elaboradas, como la alfarería, los textiles y las construcciones en piedra y barro con estructuras de queñoa. Surgieron los señoríos aymaras entre los años 1100 y 1450, fecha en que la expansión Inca llega a Isluga. Testimonio de esa ocupación son los santuarios de altura como el de Tata Sanayay o el del volcán Isluga, restos de cerámicas y chulpas inca. Finalmente llega la dominación hispánica, cuyo vivo testimonio son las numerosas iglesias, muestra de la religiosidad popular o sincretismo que mezcla el cristianismo con las creencias ancestrales. El territ orio El paisaje y las unidades geomorfológicas del parque están directamente relacionadas con los distintos pisos altitudinales. El parque se desarrolla principalmente de surponiente a nororiente con sucesiones de montañas, planicies, cuencas endorreicas, profundas quebradas, en un relieve irregular que da origen a paisajes muy diversos. Desde las zonas más bajas hasta las mayores alturas se suceden tres unidades geográficas: la precordillera o cadena montañosa preandina, el altiplano o meseta andina, y la cordillera de los Andes con las grandes estructuras volcánicas.

La precordillera se desarrolla entre los 2.000 msnm en su punto más bajo en la quebrada de Aroma, hasta los 3.500 msnm. Es una suerte de plano inclinado con varias montañas atravesado por numerosas quebradas profundas, siendo la más importante la quebrada de Aroma. Dos pequeños poblados muestran la existencia de actividad agrícola en terrazas al fondo de quebradas: Chiapa y Mauque. La vegetación de estas laderas preandinas está marcada por la presencia de cactáceas como el pequeño Puskayo o el “viejito”, junto con arbustos. La gran meseta altiplánica tiene una altitud promedio de 4.000 msnm y es una planicie interrumpida por las quebradas poco profundas de los ríos Isluga y Arabilla, las lagunas Arabilla y Parinacota, y el gran bofedal de Enquelga. Es en esta meseta donde están la mayoría de los poblados ubicados dentro del parque. Isluga, Vilacollo, Chinchillani, Arabilla, Chahuani, Taipicollo, Chapicollo, Carahuano y Enquelga son habitados por la población aymara dedicada a la ganadería de alpacas y llamas que les proporcionan la lana para hilar y luego tejer en rústicos telares de suelo donde fabrican costales, fajas y ponchos. También es en el altiplano donde está la mayoría de los lugares de interés arqueológico: cementerios de cistas en Usmaya y Najrraya, santuario de altura en los faldeos del volcán Isluga, restos de corrales, cementerios y habitaciones, grandes áreas de pircas, hornos, corrales y las chullpas, estructuras funerarias con un torreón rectangular de unos cuatro metros de altura, construidas en barro y piedras. La cordillera de los Andes es el piso más alto dentro del parque con los cerros Alpajares, Quimsachatas, Llanquipa, Macuiquina, Tatajachura y el volcán Isluga con sus 5.550 msnm y su permanente fumarola de gases sulfurosos. Un sendero lleva al pukará de Isluga en los faldeos del volcán. La vegetación que en esas altitudes corresponde al llamado piso subnival es escasa, compuesta principalmente por llaretales, coirones y plantas que crecen en forma de cojines. La meseta altiplánica, gracias a los esteros, ríos, lagunas y bofedales, presenta suficiente humedad para el desarrollo de una abundante y heterogénea vegetación. Las asociaciones vegetales más características son: paja brava-tola, paja brava-llareta, paja brava-paquial, tola-lampayo, y algunas cactáceas como jalajala, puskayo y viejito. Muchas de estas especies han sido usadas ancestralmente como medicinas y tintura para lanas, como la chachacoma y la rica rica.

a los 7 metros de alto, cuya madera sirvió como materia prima fundamental para construcciones, de combustible para combatir el frío y cocinar, mientras que sus hojas, raíces y corteza sirvieron de medicina y tintura para lanas. Fue intensamente explotada en los siglos XIX y XX como combustible para la minería, razón por la cual su estado de conservación se considera vulnerable. Hoy, sin embargo, la compañía minera Collahuasi ha desarrollado un exitoso proyecto de plantación de la especie con plántulas obtenidas en viveros a partir de semillas. Actualmente hay queñoales en Isluga que se pueden ver fácilmente a lo largo del camino que corre al lado del río Arabilla. Fa u na Es también en el altiplano donde vive la mayoría de la fauna, siempre cerca de alguna fuente de agua o directamente en los bofedales de Enquelga o de Isluga, donde además hay amplios pastizales. Entre los mamíferos dominan los camélidos, especialmente llamas y alpacas, aunque suelen aparecer cerca del agua vicuñas y guanacos. Entre las rocas de las laderas habitan zorros, vizcachas y chinchillas, mientras que en la vegetación de la tola se refugian los quirquinchos típicos de la puna. En las lagunas Arabilla y Parinacota los tres tipos de flamencos, chileno, de James y andino, encuentran algas y crustáceos que constituyen su alimento.

Queñoa Tal vez la más emblemática de las especies del altiplano sea la queñoa, el árbol que crece a mayor altura en el mundo. El género Polylepis al cual pertenecen está presente en toda la cordillera de los Andes con distintas especies. En Chile se encuentra la queñoa y la queñoa de altura. Esta última crece sobre los 4.000 msnm y se han visto bosquetes aislados hasta los 5.200 metros de altitud. “Las condiciones de vida de la queñoa son casi difíciles de creer: entre intensas radiaciones solares, fríos polares y fuertes temporales típicos de las alturas, esta especie de la familia de las Rosáceas, Polylepis tarapacana, consigue formar bosquetes de altura en lugares en que a la mayoría de las especies, vegetales y animales –incluso a las personas–, les resulta difícil respirar”. Adriana Hoffman, presentación libro sobre la plantación de queñoas, Collahuasi. La queñoa o keñua fue identificada recién a fines del siglo XIX por el naturalista alemán avecindado en Chile, Rodulfo Philippi, quien la descubrió y colectó en una de sus expediciones por el norte de Chile. Es un árbol que llega

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Otra ave de gran tamaño que se ve correr en las planicies es el suri o ñandú andino. En las aguas de ríos, pozas y bofedales dominan la tagua gigante y la tagua andina, que fabrican sus nidos flotantes con plantas acuáticas y comparten hábitat con patos puna y juarjual, blanquillo, cuervos de los pantanos y huairavos. Aves pequeñas como el canastero y el picaflor del norte encuentran donde construir sus nidos entre los cactus y en las queñoas, mientras halcones, tucúqueres y cóndores dominan el paisaje desde las alturas. Turismo Los lugares de mayor interés para los turistas se encuentran cercanos a los poblados situados alrededor de bofedales y lagunas. Chapicollo, Enquelga, Caraguano, Mauque, Vilacoyo, Latarana y Taipicollo son caseríos donde aún habitan aymaras, y ahí se puede ver a las mujeres atareadas en sus telares o guiando sus rebaños hacia las pasturas. Las aldeas se encuentran rodeadas de cultivos de quínoa, papa y maíz, y corrales para llamas y alpacas. De gran interés para los turistas, además de los restos arqueológicos, son las termas de Enquelga o Aguas Calientes, y mucho más abajo, saliendo ya del parque, los baños y géiseres de Puchuldiza con sus poderosos chorros que emergen al amanecer para transformarse en cúmulos de hielo por las bajas temperaturas. |

Varios afloramientos de agua originados en vertientes y montañas vecinas alimentan la laguna de Parinacota. Su nivel de agua es variable según el clima.

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parque nacional volcán isluga

El volcán Isluga con sus 5.550 msnm preside el paisaje del parque al cual da su nombre. Visto desde la laguna Arabilla presenta una actividad fumarólica permanente en su cumbre.

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Al noreste del parque, en la pampa Callacucho, quedan restos del poblado de Chinchillani, cuyos antiguos habitantes se reúnen ocasionalmente para celebrar festividades religiosas.

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parque nacional volcán isluga

Las iglesias coloniales en el altiplano datan de los siglos XVII y XVIII. A la izquierda la iglesia de Caraguano está recién reconstruida luego que el terremoto de 2011 destruyera gran parte de su estructura. A la derecha la iglesia de Isluga luce su techo de tejas, único caso en el altiplano. Abajo la pequeña iglesia de Vilacoyo presenta el típico techo de paja brava.

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A los pies de la cordillera de los Andes se acumula el agua en distintas formas. A la izquierda arriba se ve el bofedal de Enquelga, donde también se encuentran las termas de Enquelga. Abajo el río Arabilla que tiene distintos nombres en su recorrido; Arabilla, luego río Isluga y hasta la frontera se llama río Sitani. A la derecha el gran bofedal de Arabilla tomó su color de invierno y en primer plano una queñoa de altura.

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parque nacional volcán isluga

Geyser de Puchuldiza al amanecer. Aunque no está dentro de los límites del parque, por su cercanía es una visita común en los recorridos turísticos al parque.

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El volcán Isluga es un estratovolcán que mantiene una ligera y permanente actividad emitiendo vapor y gases sulfurosos desde el cráter, que se formó con ocasión de una gran erupción en 1878.

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parque nacional llullaillaco

90˚

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parque nacional

LLULLAILLACO

53˚

0 400 km POLO

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SUR

región

Antofagasta

flora relevante arbustos

Chucampe, pasto vega, pako, waylla, pasto salado, coirón, paja brava, chake, atriplex.

comuna

Antofagasta Antofagasta

fauna relevante mamíferos

fecha fundación

aves

ciudad cercana

3 de agosto, 1995

Vicuña, chinchilla andina, vizcacha, zorro culpeo. Aguilucho, pato jergón, jilguero cordillerano, flamencos (chileno, andino, de James), tagua, guayata, caití, pato juarjual, playero de Baird, dormilona chica.

superficie

268.670 ha.

coordenadas geográficas

24º30’ - 25º10’ latitud sur, 68º30’ - 69º15’ longitud oeste

servicios en el parque

Refugio CONAF.

altitud

3.000 a 6.739 msnm (cerro de Llullaillaco) clima-precipitaciones

Desértico, desértico marginal de altura y clima de tundra – 10 a 25 mm anuales ecosistemas

Tundra, estepa de altura, desierto, bofedales

Pampa Barrancas Blancas a los pies del volcán Llullaillaco.

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parque nacional llullaillaco

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“Un poco antes del lugar donde habíamos dormido la noche del 18 al 19 de enero, torcimos al Sur y llegamos, después de una marcha de siete horas, al lugar más elevado de esta inmensa meseta, la cual no tendrá menos de 3.900 metros. Teníamos una vista magnífica de los cerros al Sur y al Este, del gigantesco Llullaillaco, enteramente cubierto de nieve, del Púlar, del Socompa, que ofrece, mirado en esta dirección, la forma de un cono muy regular, del Péltur, etc. Todos estos cerros están perfectamente aislados”. | RODULFO AMANDO PHILIPPI, RELATO VIAJE DE ANTOFAGASTA A SAN PEDRO DE ATACAMA |

N E

lena Irarrázabal en el prólogo del libro Viaje al desierto de Atacama de Rodulfo Philippi, comenta: “Antes que en el desierto irrumpieran los ejércitos, entraron los científicos. El primero fue Rodulfo Philippi”. Efectivamente, el naturalista cruzó el desierto de Atacama, partiendo desde Taltal a lomo de mula, pasando por las localidades de Cachiyuyal, Cachinal de la Sierra, Agua del Profeta, Imilac y Tilomonte. Era el año 1853 y el naturalista observaba y admiraba el volcán Llullaillaco desde el salar de Pajonales, donde su expedición se detuvo en la ruta de vuelta a San Pedro de Atacama. Se le reconoce hoy como el primero en describir una parte importante de la flora local, ya que hasta la fecha poco se había explorado el “despoblado de Atacama”, como se conocía lo que hoy es territorio del parque nacional. Observando las aves en el salar comenta: “A unos trescientos pasos del pozo había seis flamencos de una especie nueva, que carece de pulgar, Phoenicopterus

andinus, Ph., y que vive únicamente en la alta cordillera, pero siendo, según parece, bastante común desde Copiapó hasta Perú”. El nombre del parque proviene del volcán Llullaillaco, situado al nororiente, que con sus 6.739 msnm domina el paisaje. Es el segundo volcán activo más alto del mundo, después del Ojos del Salado. Su nombre significa en aymara “Agua Caliente” de los vocablos “Lloclla”: caliente, y “yacu”: agua. Este territorio efectivamente fue habitado por pastores y cazadores prehispánicos que se asentaron cerca de los pocos cursos de agua existentes. Posteriormente, cuando los incas llegaron, se ubicaron en zonas más bajas para establecer ahí sus rutas de comercio. Las altas cumbres fueron dedicadas a sitios ceremoniales, de lo que dan cuenta las momias y restos arqueológicos descubiertos en la cumbre del Llullaillaco por un equipo liderado por Johan Reinhard, antropólogo estadounidense, y la arqueóloga argentina Constanza Ceruti. En 1999 fueron encontrados los cuerpos momificados de un niño de siete años y de dos niñas. Son los llamados Niños del Llullaillaco que hoy están

expuestos, junto con los objetos que componían su rico ajuar funerario, en el museo de Salta en Argentina. La primera ascensión deportiva al Llullaillaco, realizada en 1952 por una expedición del Club Andino Chile, dio las primeras alertas sobre la existencia de ruinas arqueológicas cerca de la cumbre. Hoy permanece en el sitio el complejo arqueológico del Llullaillaco, compuesto por varios conjuntos de estructuras y plataformas ceremoniales. El ter r itor io El Parque Nacional Llullaillaco fue creado, como dice su decreto de fundación, con la finalidad de proteger las formaciones vegetales “desierto montano de la cordillera de Domeyko” y “estepa desértica de los salares andinos”, las comunidades de gramíneas cespitosas, vegas, bofedales y poblaciones de vicuñas, guanacos y chinchilla andina. El paisaje está conformado por dos grandes cordones montañosos paralelos: grandes cerros y laderas de la cordillera de los Andes, con alturas que oscilan entre los 5.000 y 6.000 msnm, y hacia el poniente la cordillera de Domeyko, cuyas cumbres no sobrepasan los 4.500 msnm y limita con el desierto de Atacama. Entre ambas cordilleras está el gran llano o “plateau central” surcado en gran parte de su longitud por la quebrada del río Frío que recoge las aguas provenientes de la cordillera de Domeyko y desagua en el salar Punta Negra. En esta gran planicie se reconocen las pampas de Pajonales, San Eulogio y Barrancas Blancas, las que están cruzadas de suroriente a norponiente por las quebradas Las Zorras, Las Zorritas, El Salto, Cachiyuyo, Llullaillaco, Tocomar y Barrancas Blancas. El parque está rodeado por tres salares: salar Punta Negra al norte, salar de Pajonales al sur, y salar de Aguas Calientes, siendo este el único situado dentro de los límites del parque. Ubicado a 4.217 metros de altitud, es un humedal protegido por la convención Ramsar. Fl or a y fa u na El parque presenta una alta diversidad y buen estado de conservación de la flora y fauna silvestre. Su localización en una zona de transición climática, entre el régimen de lluvia estival proveniente del norte y la falta de ella en el sur, le otorga especial interés científico ya que se presentan numerosos endemismos en la flora y una interesante fauna silvestre que presenta algunos problemas en su estado de conservación. En los humedales salinos que se asoman al parque se encuentran los tres tipos de flamencos o “parinas” que viven en Chile: flamenco chileno o austral (Phoenicopterus chilensis), la parina grande (Phoenicopterus andinus) y la parina chica o flamenco de James (Phoenicopterus jamesi). Junto a los flamencos disfrutan del ecosistema del salar de Aguas Calientes el playero de Baird, el

Quebrada Zorritas cubierta con coirones y paja brava en invierno.

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pato juarjual, el caití y tres especies de pitotoy. En la puna suele aparecer corriendo el suri o ñandú del norte, y entre coironales y fondos de quebradas se divisan aves menores como el minero de la puna, chorlito cordillerano, tortolita de la puna, dormilona y fraile, entre otras. Las aves rapaces están representadas por lechuzas, carancho cordillerano y aguiluchos. El zorro culpeo, vicuña y guanaco se acercan a los salares y a las vegas presentes en las quebradas, entre las cuales destaca el río Frío, que mantiene un flujo semipermanente de agua. También se encuentran vizcachas, pumas y algunos roedores como el ratón chinchilla, siempre en quebradas y cerca de los humedales. Desde las primeras identificaciones de la flora del parque por parte de Rodulfo Philippi se han sucedido distintas exploraciones y colectas hasta las últimas efectuadas en 1999 y 2004, que concluyen que la flora de este parque comprendería 125 especies. En un importante porcentaje ellas son endémicas. Debido a la gran variación interanual de las precipitaciones es posible que aún queden especies por identificar. Se encuentran dos tipos de vegetación asociada a diferentes condiciones geográficas según la clasificación de la flora nativa de Chile, efectuada por Rodolfo Gajardo: desierto montano de la cordillera de Domeyko y estepa desértica de los salares andinos. Estas dos categorías generan a su vez distintas formaciones y comunidades. Los pajonales o coironales dominan grandes extensiones de paisaje en los sectores más fríos y se presentan como champas de gramíneas o coirones en que destacan las stipas y festucas. Los tolares se desarrollan como matorrales, preferentemente en terrenos volcánicos. Son formaciones de arbustos y subarbustos leñosos como baccharis, adesmias, fabianas, senecios, rica rica, varilla brava y algunas herbáceas propias de las zonas altoandinas. Estas últimas han generado diversas adaptaciones para crecer en ambientes muy áridos, muy fríos, a veces cubiertos de nieve: la flor de la puna, por ejemplo, tiene sus hojas cubiertas de pelos que actúan como aislantes del frío, así como es el caso de la malvilla, nototriche y la escarapela o la viola. También se han descrito varios tipos de cactáceas que se nombran como espina o chuchampe y que crecen formando verdaderos cojines cubiertos de grandes cantidades de espinas. La vegetación de las vegas y bofedales está compuesta principalmente por tres especies propias de los humedales altoandino como las distichas, deyeuxias o pasto vicuñero, y el oxychloe andina o pako, que le da un característico color verde intenso a los bordes del agua y vegas en verano, y que se torna amarillo pajoso en invierno. En el parque Llullaillaco seguramente queda mucho por descubrir. Su lejanía de centros poblados, las dificultades de acceso y su clima en extremo riguroso, son más propicios para científicos y montañistas equipados en consecuencia. Con el tiempo seguramente podrá ser más visitado y será un gran aporte para el turismo de intereses especiales. |


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El volcán Llullaillaco en plenitud visto desde el norte. Con 6.739 msnm es el segundo volcán activo más alto del mundo, después del Ojos del Salado con sus 6.898 msnm, ambos en Chile.


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A la izquierda el salar de Aguas Calientes, ubicado al sureste del parque, es refugio de una importante avifauna. Las quebradas Llullaillaco, Zorritas, Zorra y Tocomar cruzan el gran llano y las pampas al poniente del volcรกn en orientaciรณn sureste- noroeste. En estas fotos se ve el recorrido de la quebrada Zorritas.

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parque nacional llullaillaco

A los pies de la cordillera de Domeyco al poniente del parque, el río Frío corre de sur a norte. A la altura del medio del parque se sumerge y sigue en forma subterránea hasta aportar parte de su agua al salar Punta Negra, al norte. Es el curso de agua más importante con presencia permanente de agua y vegetación.

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parque nacional morro moreno

parque nacional

90˚

MORRO MORENO

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Antofagasta comuna

Antofagasta, Mejillones

flora relevante arbustos

Copao de Morro Moreno, nolana, meliloto, copiapoa, calandrinia, aguanosa, chamiza, cactus oculto, té de burro, senecio, heliotropo, helecho doradilla.

ciudad cercana

Antofagasta, Juan López

fecha fundación

15 de abril, 2010

superficie

7.313 ha.

fauna relevante mamíferos

Zorro chilla, lobo fino de dos pelos, lobo marino común. aves

Piquero común, lile, pelícano, gaviota cola negra, guanay, diuca, jote, cometocino de Gay, aguilucho, cometocino, chincol, diuca, dormilona.

coordenadas geográficas

23º27’ - 23º31’ latitud sur, 70º36’ - 70º37’ latitud oeste altitud

0 a 1.100 msnm clima-precipitaciones

Desértico costero, neblinas 5 a 10 mm anuales ecosistemas

Oasis de niebla

Desde el llano Las Copiapoas vistas hacia el sur del parque.

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servicios e instalaciones

Senderos habilitados.

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“Al pasar por frente a la aguada del monte Moreno, se veía claramente la grande abertura de su caverna, hallándose aposentada en ella una verdadera caravana de pescadores que entraban i salían de su interior, i que a la distancia que los veíamos parecían brotar de un oscuro i profundo antro”. |

CAPITÁN DE LA ARMADA LUIS POMAR, 1887

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esde la época prehispánica, cuando los camanchagos o camanchacos, también conocidos como changos, navegaban y circulaban en el área de la península de Mejillones, la “Aguada de Moreno” fue fundamental para su subsistencia, siendo la única fuente de agua dulce en medio del desierto. El cerro Moreno se conocía entonces por la aguada ubicada a sus pies, hito obligado para los antiguos veleros, bucaneros y piratas que buscaban ahí abastecimiento de agua dulce. Como comenta el capitán Pomar, posteriormente fueron los pescadores, mineros y cateadores quienes se beneficiaron del vital líquido. Juan López, hábil marino, transportó por años agua en chalupas a Antofagasta, la vendía embotellada y así la aguada quedó con su nombre. Hoy, en el extremo sur de la península de Mejillones, al pie del Morro Moreno, solo queda la cueva al fondo de la cual transpira una humedad que cae en suave goteo, de la cual se benefician los jotes que han encontrado refugio en ella. El Parque Nacional Morro Moreno, inserto en la península de Mejillones, es uno de los seis oasis de niebla de la costa de Chile. La niebla o camanchaca facilita el ingreso de humedad hacia el interior del desierto árido, generando un ambiente húmedo que permite el desarrollo de una flora silvestre con alrededor de 90 especies. De ellas, se cuenta con 57 especies endémicas de Chile, 29 nativas, 4 introducidas y una de ellas en peligro de extinción, la Neoporteria occulta. Trece de las plantas de esta área silvestre son endémicas de esta región. El parque está conformado casi enteramente por la angosta plataforma costera y el morro. Tiene una altitud de 1.100 msnm y permanece cubierto de niebla casi todos los días por varias horas. El límite mar continente se caracteriza por la presencia de acantilados y áreas de muy difícil acceso y algunos bordes rocosos más bajos. Las caletas Barrancos, Bolsico, Punta Tetas y Punta Piqueros, son las áreas más características de este borde de mar, así como la bahía Moreno. Las laderas abruptas que suben hasta los cerros de la cordillera de la Costa a 1.100 msnm, están cruzadas por la quebrada Bolsico, quebrada Las Barrancas y varias quebradas menores donde se desarrolla algo de vegetación. Entre los 900 y 1.000 msnm, en la cima sur del morro, está el Llano de las Copiapoas, donde dominan las cactáceas, especialmente la copiapoa y el copao de Morro Moreno. Un poco más abajo en los Altos de la Aguada, entre 550 y 800 msnm, también se encuentra el copao de Morro Moreno y el escaso cactus oculto. En las quebradas, especialmente en El Bolsico, crecen algunas especies que tienen un área tan restringida que solo se han descrito en este parque: las especies Festuca morenensis y Senecio antofagastanus. Muchas otras plantas, propias de climas áridos que crecen en forma de muy pequeños arbustos, plantas rastreras o herbáceas, se pueden observar en las quebradas, especialmente cuando ha llovido algo en la zona: dicha, vinagrillo, malvilla, pimpinella, quinchamalí, calandrinia y rabo de zorro.

Esta escasa vegetación es la que provee un hábitat para el zorro chilla y algunos roedores. Nadando entre las algas y ocupando los roqueríos costeros los mamíferos marinos se concentran en la lobería Las Barrancas. Excepcionalmente junto al lobo común (Otaria flavescens) se pueden observar lobos finos de dos pelos (Arctocephalus australis) avistados en estas últimas décadas en esta región norte del país. La avifauna es mucho más numerosa, especialmente las aves marinas que viven en rocas y acantilados de la costa y en algunos islotes. Liles, cormoranes y piqueros son habitantes habituales de esta zona del parque. Una importante colonia de pelícanos (Pelecanus occidentalis thagus) anida en las rocas de La Aguada y en la isla Santa María que, aunque no es parque, por su cercanía es parte de este ecosistema costero. Excepcionalmente se ha incluido como parte de los atractivos del parque una ruta de buceo para observar fauna subacuática en el suroeste del parque. La Punta del Griego, Las Esponjas, Las Anémonas y Bajos Punta Pelícano, son interesantes sitios de actividad submarina asociados a murallones que bajan 20 a 30 metros bajo el mar. Según la morfología del borde se verán bajo el agua distintas especies; esponjas, anémonas, y estrellas de mar cubriendo las paredes rocosas. En los bosques de “Macrocystis” o alga canutiilo, se encontrarán cangrejos, erizos y numerosos tipos de peces, entre los que destacan rollizos, billagays, cabrillas, rojizos, viejas negras. Solo hay un sendero formal que recorre la ribera sur cercana al mar. El resto de los senderos son más bien informales, por lo que es importante insistir en el extremo cuidado del patrimonio natural con sus diversas especies animales y vegetales, muchas de ellas en estado de conservación vulnerable, así como del precario patrimonio cultural. A g u ad a d e J u an Ló p ez La aguada, sin duda, fue el principal asentamiento de camanchacos en la zona, de los cuales quedaron las evidencias de sus campamentos. Se sabe que el antropólogo Otto Aichel efectuó excavaciones e investigaciones en ese sitio en los años 1928-1930. Los restos arqueológicos producto de esas investigaciones se encuentran depositados en museos en Alemania. En 1964 un grupo enviado por cuenta del Museo Regional de Antofagasta de la Universidad del Norte fue a examinar el área de La Aguada, donde encontraron varias evidencias de la existencia de tumbas y zonas de campamentos. Rescataron algunos restos como fragmentos de cerámica decorada, trozos de tejidos, puntas de proyectil, todo depositado en el mismo museo. Hoy, el sitio presenta un deplorable estado de conservación, aunque quedan algunas evidencias como restos de huesos y cueros de focas y algunas pircas que marcarían sitios de campamento. Es muy importante no remover, ni colectar material arqueológico. |

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En la angosta plataforma costera han quedado algunos vestigios de refugios o campamentos ocupados alguna vez por los pescadores camanchacos.

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En esta vista aérea tomada desde el sur, mirando hacia el norte, se puede ver la península Punta Tetas en primer plano y a la derecha el Morro Moreno con su altura de más de 1.100 msnm. La camanchaca o neblina costera se presenta casi todos los días y aporta algo de humedad al parque, donde no se registra precipitación alguna.

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La flora del parque Morro Moreno depende de la presencia de la neblina costera. Los cactus captan la humedad que precipita y cae en forma de gotas a los pies de las plantas generando una zona hĂşmeda que permite el crecimiento de una vegetaciĂłn precaria como la chamiza, la nolana y los abundantes lĂ­quenes. El lagarto corredor (Microlophus atacamensis), propio del norte de Chile, vive en zonas litorales entre rocas.

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parque nacional morro moreno

Desde la cueva de la Aguada de Juan López se ven los roqueríos del borde costero. A la derecha, el balneario lleva el mismo nombre, Juan López. Este fue un importante personaje de la zona que se dedicó a colectar el agua que brotaba al fondo de esta caverna para llevarla a Antofagasta en sucesivos viajes en bote. Abasteció de agua dulce por años a la ciudad.

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parque nacional pan de azúcar

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parque nacional

90˚

PAN DE AZÚCAR

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Antofagasta, Atacama comuna

Tal Tal, Chañaral

flora relevante arbustos

27 especies de cactus (copiapoa columnar, cactus columnar arborescente, copao, copiapoa cinerascens), puya boliviensis, copao de Saint-Pie, té de burro, nolana, huille, churqui, ortiga, vinagrillo, lechero, cachiyuyo, cleome.

ciudad cercana

Chañaral

fecha fundación

6 de mayo, 1986

superficie

43.764 ha.

fauna relevante mamíferos

Guanacos, zorros culpeo y chilla, lobo marino de un pelo, chungungo, marsopa negra. aves

Jilguero, turca, halcón peregrino, platero, yal, cernícalo, pingüino de Humboldt, pelícano, piquero, pilpilén, chorlito, gaviota garuma.

coordenadas geográficas

25’15’ - 25º53’ latitud sur, 70º30’ - 70º40’ longitud oeste altitud

0 a 1.554 msnm (cerro La Cachina)

instalaciones y servicios

Pórtico, oficina y centro información ambiental CONAF, servicios de alojamiento y alimentación concesionados, senderos habilitados.

clima-precipitaciones

Desértico con nublados abundantes 25 a 80 mm anuales ecosistemas

Desierto estepario, desierto costero

Isla Pan de Azúcar vista desde el sur.

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“En las montañas de la costa, a unos 600 metros de elevación, allí donde en esta ocasión descansan casi siempre las nubes, se ven algunos cactus en los huecos de las rocas y algunos musgos en la arena que cubre las piedras”. | CHARLES DARWIN

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N S

i se quisiera describir el Parque Nacional Pan de Azúcar en pocas palabras, “cactus” sería la clave. Es, sin duda, el parque de las cactáceas en Chile, encontrándose aquí especialmente dos de las grandes familias: las Copiapoas con cuatro especies y las Eulychnias con más de cuarenta especies. En este parque los cactus presentan muy diversas formas de crecimiento: columnares ramificadas, columnares únicas, globulares aglomeradas, geófitas y en forma de cojín. Las cactáceas son plantas suculentas que han desarrollado extraordinarias adaptaciones morfológicas que les permiten vivir en ambientes de extrema aridez y aprovechar al máximo la humedad que aporta la “camanchaca” o la neblina costera. Las hojas se transformaron en espinas, disminuyendo así la pérdida de humedad por transpiración, y el cuerpo está cubierto por una cutícula cerosa que evita la evaporación. Las formas del cuerpo o tallo lleno de

agua, en pliegues paralelos o costillas, les permiten contraerse o expandirse dependiendo de la humedad ambiente. Sin embargo, es la raíz la que aprovecha mejor la humedad almacenando las gotas de agua que caen al suelo en un grueso tubérculo subterráneo que puede llegar a ser, en algunos casos, más grande que la parte aérea. El p arq u e Enclavado en el desierto costero de la Región de Atacama, el Parque Nacional Pan de Azúcar, cuenta en sus 43.764 ha., con una comunidad vegetacional y florística única dentro de los climas áridos del norte de Chile. Se trata de las formaciones de desierto estepario de la Sierra Vicuña Mackenna y de desierto costero de Taltal, incluidas dentro del ecosistema “región del desierto”. La principal limitante para la vida vegetal y animal es aquí la falta casi total de lluvias, por lo que las especies desarrollan múltiples adaptaciones y estrategias para sobrevivir, como es el caso de las cactáceas.

Playa caleta Pan de Azúcar.

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El clima del área corresponde a uno típico del desierto costero, denominado por Kóeppen como “desértico con nublados abundantes” y caracterizado por la falta casi completa de precipitaciones. Se habla de un promedio anual de 10 a 25 mm de agua caída, habitualmente concentrada en invierno. En algunas ocasiones, cuando sucede el fenómeno climático El Niño, las lluvias llegan a ser del orden de 100 a 120 mm anuales. Las grandes unidades de paisaje del parque son: la faja costera con algunas playas, la isla Pan de Azúcar, el farellón costero con alturas de 100 a 800 msnm, las quebradas interiores y las áridas planicies interiores. La vegetación se desarrolla principalmente en el farellón costero, en las quebradas y en mucho menor cantidad en las planicies interiores. En las quebradas de Peralillo, del Castillo, Coquimbo, Aguada de los Sapos y Esmeralda, crece una flora combinada de cactáceas con subarbustos y herbáceas. Aun en periodos secos es posible encontrar en las quebradas arbustos adaptados, como el lechero, churqui, borlón de alforja, suspiros y el pasto salado. En la quebrada de Peralillo es donde se observa la mayor abundancia de la Copiapoa cinerea columna alba, el cactus emblemático y endémico del parque. Esta especie crece entre 0 y 500 m de elevación, recibiendo agua de la neblina costera por condensación. Su particularidad es crecer como una columna cilíndrica, de no más de 60 cm de alto, cuyas cabezas llaman la atención por estar todas orientadas hacia el norte. Florece en primavera con varias flores color amarillo pálido de unos 2 a 4 cm. Su estado de conservación se considera “vulnerable”, dada su área de distribución tan reducida desde Chañaral hasta el Parque Nacional Pan de Azúcar, donde se le ve en mayor abundancia. En las zonas áridas de los lomajes, al oriente del parque, está siempre presente el cactus columnar arborescente, Eulychnia iquiquensis, conocido comúnmente como copao, única especie capaz de sobrevivir en condiciones de extrema aridez. En la parte superior del farellón costero reina la Eulycnia saint peana, un cactus arborescente, muy parecido al copao, que llega a medir más de tres metros de altura. La camanchaca presente durante muchas horas, atrapada en lo alto, se condensa en las espinas del cactus en forma de cientos de gotas, agua que va bajando y depositándose a los pies de la planta para llegar finalmente a sus raíces. La humedad generada en el suelo a los pies del cactus es propicia para el crecimiento de algunas plantas bajas, musgos y muchos líquenes, los que además se pueden observar entre sus ramas. Algunos parecen vestir el cactus con un manto lanoso y otros hacen brillar las espinas con un vivo color amarillo. Euphorbias, nolanas, puyas y suspiros crecen también en ese ambiente húmedo. Cuando llueve más de unos 60 mm sucede lo que en Atacama se conoce como desierto florido: es decir, plantas que estaban en estado latente, crecen y florecen cambiando drásticamente el aspecto del paisaje. Aparecen en el escenario suspiros, huilles, añañucas, terciopelos, oxalis, flor del minero, heliotropos, churquis, patas de guanaco, calandrinas y un tipo particular de ortiga que cubre amplias áreas con un follaje verde brillante.

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Fauna La vegetación al interior, aunque poco abundante, es suficiente para mantener a mamíferos habitando en el parque. Algunas manadas de guanacos viven en las quebradas, que son más verdes. Los zorros chilla, ratoncitos oliváceos y las yacas viven entre las rocas al interior, y completan la lista de mamíferos. Se encuentra también un particular lagarto llamado iguana chilena, que llega a medir 45 cm y es un activo cazador que se alimenta de arañas e insectos. Entre las aves que pueblan el interior se destacan el cernícalo, la turca del norte, halcón peregrino, traro, tiuque cordillerano, platero, yal, jilguero cordillerano y aun cóndores. Algunas aves solo pasan por el parque y su abundancia y presencia dependen en gran parte de las condiciones climáticas y de cuánto alimento puedan encontrar. El medio marino, rico en nutrientes, promueve la presencia de una rica fauna, en la cual los mamíferos marinos están altamente representados. Los más numerosos son el lobo de un pelo, elefante marino, marsopa negra y nutria de mar o chungungo. Se han avistado también delfines, orcas, y eventualmente ballenas piloto y nariz de botella. El ave más apreciada del parque es, sin duda, el pingüino de Humboldt, cuya principal área de nidificación se encuentra en la isla Pan de Azúcar. Es también zona de cría, refugio, descanso y alimentación de una variada fauna marina, como los piqueros, pato yunco, pelícanos, zarapito, pilpilén negro, playero blanco. Las aves marinas son la fauna más abundante e importante del parque desde el punto de vista ecológico. Turismo Una cuidadosa señalética orienta e informa a los turistas de las zonas de interés en el parque, así como va dando a conocer su flora y fauna. Los sitios más interesantes para visitar son: la quebrada Castillo, con abundante vegetación del desierto costero; el sendero costero que visita los roqueríos y playas, con sus cientos de aves marinas y la mejor vista hacia la isla Pan de Azúcar; el mirador chico desde donde se visualizan la caleta, la playa y la isla; y el circuito las Lomitas, que recorre las quebradas Pan de Azúcar y Chilcas pasando por la Aguada de Chinquihue y llegando finalmente a un refugio y mirador en lo alto del farellón costero. El parque Pan de Azúcar combina dos tipos de turismo. El turismo de intereses especiales como la observación de cactáceas, aves y la camanchaca, donde científicos y visitantes buscan registrar e investigar fenómenos tan especiales como el desierto absoluto, su versión con abundante humedad y el efecto en flora y fauna. Y los meses de primavera y verano cuando uno de los mayores atractivos del parque son sus playas y caletas. Allí se puede alojar, acampar, bañarse, disfrutar de un descanso y es responsabilidad de los visitantes preocuparse del cuidado del parque, practicando el lema de no dejar huella: es decir, no dejar daños, no dejar residuos. |


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Las cactáceas son las plantas emblemáticas del Parque Nacional Pan de Azúcar. A la izquierda desde el mirador, con un copao en primer plano, se ve gran parte de la costa del parque. A la derecha dos imágenes del cactus más notable del parque: la Copiapoa cinerea ssp.columna-alba, que siempre aparece inclinada hacia el norte.

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Cuando llueve debido al fenómeno climático El Niño, el parque reverdece. A la izquierda, una variedad de ortiga Loasa elongata que es una de las plantas que más se desarrolla en esas circunstancias. A la derecha, la quebrada Aguada de Las Chilcas es uno de los lugares donde se concentra la vegetación.

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Desde el farellĂłn costero se aprecia la camanchaca que se mantiene atrapada en los cerros de la costa. La niebla interceptada por los cactus cae en forma de gotas al suelo dejando suficiente humedad para que prospere la vegetaciĂłn. El zorro chilla es un habitante frecuente de los miradores del parque.

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› El mirador Las Lomitas en una zona elevada en el norte del parque cuenta con una gran belleza escénica. Es aquí donde se desarrolla en plenitud el fenómeno de la camanchaca o neblina costera que alimenta con su humedad grandes áreas de cactáceas, como la de la fotografía: una variedad de copao, propia de este parque: Eulychnia saint pena.

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parque nacional

90˚

NEVADO TRES CRUCES

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Atacama

comuna

Copiapó, Tierra Amarilla

flora relevante arbustos

Stipa ichu, coirón, paja de agua, huailla, calandrinia, pasto vicuña, calpaco, paco, festuca, coirón, paco hembra.

ciudad cercana

Copiapó

fecha fundación

29 de julio, 1994

superficie

59.081 ha. en dos sectores

fauna relevante mamíferos

Vicuña, guanaco, vizcacha, chinchilla cordillerana, puma, zorro culpeo, llama. aves

Flamencos (andino, chileno y de James), tagua cornuda, guallata, pato juarjual, tagüita del norte, patos (jergón grande, puna, cuchara), tagüita purpúrea, caití, pitotoy, carancho cordillerano, gaviota andina, colegial, halcón perdiguero, perdicita cordillerana.

coordenadas geográficas

26º56’ - 27º31’ latitud sur, 69º17’ - 68º54’ longitud oeste altitud

3.800 a 6.035 msnm (cerro El Fraile) clima-precipitaciones

Clima desértico frío de montaña, nieve 100 a 120 mm anuales ecosistemas

Estepa desértica de los salares andinos, desierto altoandino, bofedales y humedales

Flamencos en el canal que une el salar de Maricunga con la laguna Santa Rosa.

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instalaciones y servicios

Refugio y guardería CONAF, senderos habilitados.

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“Al fin, entrando por las gargantas o quebradas que hay al norte de ellas, conocidas en nuestro tiempo con el nombre de San Francisco, comenzaron a escalar la gran cordillera. Descendió por la quebrada que hoy llamamos de Paipote, hasta la entrada del valle de Copiapó”. |

DIEGO BARROS ARANA, HISTORIA GENERAL DE CHILE, TOMO I

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N D

iego Barros Arana relata la travesía de Diego de Almagro por el paso cordillerano San Francisco. Las crónicas de la época no mencionan el nombre del paso por donde Almagro entra a Chile para llegar finalmente a “Copayapu”, llamado entonces San Francisco de la Selva de Copiapó. Hoy, sin embargo, varios historiadores han puesto en duda la exactitud de ese relato mencionando la posibilidad de que la travesía de la cordillera haya sucedido por otro paso más al sur. En todo caso, de cualquier manera que haya sido, los expedicionarios hispanos tienen que haber avanzado por el que ahora es el Parque Nacional Nevado Tres Cruces. Aunque no se han encontrado restos arqueológicos en el parque, se sabe que en la época prehispánica cazadores nómades encontraron aquí alimento, pasturas y animales para cazar. Donde sí se encontraron restos de presencia indígena es en el cerro Copiapó (situado entre las dos áreas del parque), donde dos plataformas son el claro testimonio de un antiguo sitio ceremonial incaico. El t errito rio El Parque Nacional Nevado Tres Cruces está situado en el extremo sur del altiplano en Chile. La altiplanicie de Atacama es una formación geográfica donde se desarrollan grandes depresiones endorreicas (que no tienen salida) ubicadas a los pies de los cerros más altos de la cordillera de los Andes, y que se encuentran confinadas por los cordones montañosos de Domeyko y Darwin hacia el poniente. Este ecosistema se podría comparar con una gran esponja que recoge toda el agua proveniente de la cordillera de los Andes, agua que queda atrapada en estas depresiones. Al evaporarse el agua se generan entonces diferentes tipos de humedales: salares, bofedales y lagunas. El parque está dividido en dos zonas: una al norte, con el salar de Maricunga, la laguna Santa Rosa, el río Lamas y su humedal. Y cincuenta kilómetros más al sur la segunda zona del parque, cuyo hito principal es la laguna del Negro Francisco y su entorno. Al oriente del parque la cordillera de los Andes presenta altas cimas y volcanes, muchos de ellos superando los 6.000 msnm. Se destacan en el entorno cercano el volcán Ojos Del Salado, el de mayor altura en Chile y el más alto del mundo con sus 6.898 msnm, el cerro El Fraile (6.035 msnm), el Nevado de Incaguasi (6.610 msnm) y el cerro Nevado Tres Cruces (6.250 msnm), que le da nombre al parque nacional. Entre las dos áreas que conforman el parque se encuentran los cerros Azufre y Copiapó, tan próximos que a veces se confunden como una sola montaña. Humed ales - Si ti o Ra ms a r La razón de ser fundamental del parque nacional radica en distintas cualidades relativas a la protección de una valiosa fauna. Una de ellas es la existencia de lugares de descanso, refugio y alimento para un sinnúmero de aves

Laguna Santa Rosa en el sector norte del parque.

migratorias y residentes como piuquenes y flamencos. La vegetación altoandina provee también de sustento a los camélidos silvestres (guanacos y vicuñas), especies igualmente protegidas en esta unidad. Lagunas, bofedales, salares, cumplen a la perfección estas funciones en el altiplano proveyendo de hábitat a todas estas especies. Es por eso que el parque está considerado entre los sitios prioritarios para la conservación de la diversidad biológica en Chile, como lo define un documento llamado “Libro Rojo de Conservación de la Biodiversidad”. Además, y es fundamental, se protege un muy valioso recurso hídrico compuesto por las lagunas, salares y cursos de agua. Todo el valle de Copiapó hacia el poniente, inserto en el desierto de Atacama, se nutre de estas aguas. Las dos lagunas, Santa Rosa y Negro Francisco, han sido designadas sitio Ramsar en 1996 por la riqueza de sus hábitats y valiosa fauna presente. Esta es una distinción que entrega la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional que se reunió en la ciudad de Ramsar, Irán, y que Chile suscribió en 1981. Dicha Convención considera que los humedales cumplen funciones ecológicas fundamentales en la regulación de los recursos hídricos y son hábitat de una rica flora y fauna. Constituyen un recurso económico, científico, cultural y recreativo cuya pérdida sería irreparable. Por lo tanto, compromete a los Estados que suscriben esa Convención en el cuidado y conservación de los humedales, su flora y fauna, proponiendo planes que permitan su uso sustentable, mantención, cuidado y difusión. El salar de Maricunga es un humedal del tipo “pajonal salino” que tiene una superficie de 13.785 hectáreas, de las cuales solo una pequeña porción en el sur forma parte del parque Nacional Nevado Tres Cruces. Es el salar más austral del sector altoandino de Chile. Sus recursos hídricos provienen principalmente del río Lamas, de varios arroyos que infiltran sus aguas y del derretimiento de la nieve. La laguna Santa Rosa es un pequeño humedal de poca profundidad, del tipo bofedal salino, ubicado al sur del salar de Maricunga, al cual está unida a través de dos espejos de agua menores y un canal. Su superficie se estima en 200 hectáreas y en invierno sus aguas permanecen congeladas, a veces hasta el mes de octubre. Es el hogar de muchísimas aves residentes y migratorias. La laguna del Negro Francisco es el cuerpo de agua más importante del parque, con una superficie que ha oscilado en forma importante en el tiempo. Ha sido evaluado en 32 km2 por la dirección de riego en 1968 y en otra medición de 1986 queda en 17 km2. Esta variación depende de los aportes que recibe tanto del derretimiento de la nieve como de las lluvias. Está situada a 4.126 metros de altura, al sur de la laguna Santa Rosa. Se alimenta de las aguas del río Astaburuaga, derretimiento de la nieve y de otras infiltraciones que provienen de su entorno. Su espejo de agua está dividido en dos sectores con dos colores absolutamente contrastados. Un sector brilla con un azul que refleja el color del cielo, es más profundo y más transparente, mientras que el área ubicada más al este presenta un color marrón debido a que es más baja y con mayor salinidad, lo que promueve el desarrollo de algas.

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La laguna del Negro Francisco es por excelencia el lugar de los flamencos en el parque. Atraviesan en distintos sentidos la extrema aridez, algunos cursos de agua y quebradas que corren siempre hacia la depresión central, ya sea que vengan del este o del oeste. Estos son los ríos Astaburuaga y Gallina, cuyas aguas llegan en forma subterránea a la laguna junto con el río El Desagüe. Fl or a y fa u na En este parque nacional las mayores limitantes para el desarrollo de la vegetación son la altitud y las muy bajas temperaturas durante todo el año. Otra restricción importante es la extrema aridez del sector, que finalmente determina que la vegetación se desarrolla casi únicamente en los humedales y cursos de agua, además de la presencia de unos pocos pajonales en laderas y llanos. De acuerdo con los estudios de Rodolfo Gajardo en su libro La vegetación natural de Chile, clasificación y distribución el Parque Nacional Nevado Tres Cruces se encuentra en la región ecológica de estepa altoandina, sub región del Altiplano, cuyas formas vegetales son: la estepa desértica de los salares andinos y el desierto altoandino de Ojos Del Salado.

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En los humedales y bofedales que rodean salares y ríos prevalecen tres tipos de plantas: las gramíneas o pastos, las juncáceas o plantas de la familia de los juncos, y cyperáceas. En laderas, entorno de los ríos, quebradas y lagunas, se pueden observar algunas especies andinas de crecimiento muy rastrero, que les permite soportar los vientos y la nieve en invierno, y que florecen en primavera y verano. La fauna presente en el parque vive en general en los distintos humedales o en su entorno. La laguna Santa Rosa, la laguna del Negro Francisco y el salar de Maricunga, son lugares de alimentación, refugio y nidificación de los tres tipos de flamencos, chileno, andino y de James, también conocidos en la región con los nombres de flamenco chileno, parina grande y parina chica, respectivamente. Entre los mamíferos protegidos en este parque, sin duda destacan las vicuñas, aquí en su hábitat más austral, y los guanacos, que viven en laderas de cerros y bajan a tomar agua en los humedales. Siempre presentes en la estepa altoandina están las vizcachas, las chinchillas andinas, el zorro culpeo, algunos roedores como el ratoncito andino o el lauchón orejudo de Darwin, y finalmente en las montañas, el puma. |


parque nacional nevado tres cruces

Vista aérea de la laguna del Negro Francisco, hito principal de la sección sur del parque, que cuenta con dos colores de agua separados por una pequeña contención. Esta diferencia se debe a las distintas profundidades y distintos microorganismos presentes en el agua. A la derecha, la zona más profunda y más transparente recibe agua fresca del río Astaburuaga. Se destaca al fondo el volcán Copiapó.

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El salar de Maricunga que vemos en ambas fotos es el último y más austral del altiplano chileno y se encuentra a 3.756 msnm. Los salares se forman en cuencas cerradas o endorreicas, alimentados por aguas provenientes de la cordillera que se ven encerradas por cordones montañosos al poniente y quedan atrapadas en estas cuencas. Son el hábitat de una riquísima avifauna y tienen gran importancia para las aves migratorias que encuentran en ellos un alto en sus viajes.

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La laguna del Negro Francisco es alimentada por varios cursos de agua. Algunos llegan en forma subterránea y otros en superficie. A la izquierda el río Gallina, en los límites sur del parque, se infiltra y llega subterráneo a la laguna. A la derecha un canal alimenta la laguna Santa Rosa desde el salar de Maricunga, y abajo los “penitentes”, en el volcán Copiapó, son una típica formación de alta cordillera que debido a los fuertes vientos toman estas caprichosas formas.

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El gran llano desĂŠrtico a los pies del volcĂĄn Azufre.


parque nacional llanos de challe

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parque nacional

90˚

LLANOS DE CHALLE

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Atacama

comuna

Huasco

flora relevante arbustos y geófitas

Suspiro, huille, pata de guanaco, terciopelo, añañuca, flor del minero, malvilla, heliotropo, amancai, alstroemeria, verbena, churqui, borlón de alforja, cuerno de cabra, flor de viuda, rosita, china, lirio rosado, renilla rosada, garra de león, hierba del salitre, lechero, copao, copiapoa, napina.

ciudad cercana

Huasco, Vallenar 29 de julio, 1994

fauna relevante mamíferos

superficie

aves

fecha fundación

45.708 ha.

Zorros culpeo y chilla, guanaco, quique, chingue, chungungo, lobo marino. Guanay, pilpilén, garza, chorlo, pelícano, gaviota garuma, piquero, canastero, turca, cóndor, halcón peregrino, bandurria, huairavo, gaviota dominicana, tagüita del norte, yeco.

coordenadas geográficas

28°09’ - 28°04’ latitud sur, 71°30’ - 71°39’ longitud oeste altitud

0 a 1.014 msnm (cerro El Toro)

servicios en el parque

Guarderías y sitio camping CONAF, senderos habilitados.

clima-precipitaciones

Desierto absoluto y desierto costero nubosidad – 80 a 120 mm cada cierto año ecosistemas

Desierto costero, quebradas costeras y desierto absoluto

Garra de león, Leontochir ovallei, la estrella del parque.

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“Nosotros hallamos el desierto transformado a consecuencia de las abundantes lluvias de invierno, en un verdadero campo de flores, los arbustos mencionados florecían casi todos”. | FEDERICO PHILIPPI, 1838-1910 |

N E

l Parque Nacional Llanos de Challe es por excelencia el parque del desierto florido. Si bien este fenómeno se extiende también hasta Taltal, al norte, y hacia el sur, hasta Los Molles, donde sucede con mayor esplendor, es en una franja que va desde el borde mar, cubre las laderas poniente de la cordillera de la Costa y llega cerca de la ruta 5, todo territorio de este parque nacional. Su principal objetivo es, sin duda, la preservación de la vegetación del desierto costero de Huasco, inserto en la zona del desierto de Atacama. A pesar de la aridez del área, se presenta una alta diversidad y buen estado de conservación de las plantas, con alrededor de 208 especies entre arbustos, geófitas, herbáceas y cactáceas. El parque está emplazado en la región ecológica del desierto, con precipitaciones muy variables, pero no mayores a 10 o 20 mm anuales. Según la Clasificación de la vegetación natural de Chile de Rodolfo Gajardo, esta zona corresponde a la formación vegetal del desierto costero de Huasco, con la subregión del desierto florido. Las neblinas costeras o camanchaca permiten en los años secos la subsistencia de algunas plantas en lugares como quebradas costeras y llanos cercanos al mar, y la vegetación del parque que en años comunes está representada principalmente por algunos pocos arbustos, matorrales y cactus. Entre las cactáceas se destacan las Copiapoas carrizalensis y cuprea, ambas en peligro de extinción, y dos tipos de copaos. Una cactácea muy especial es la “napina”, que habita en el sector de los Llanos de Challe al interior del parque. Su tallo crece bajo tierra en suelos pedregosos con buen drenaje y la aparición de su flor, de unos 7 cm, sorprende en medio de tanta aridez. Las especies que crecen en el parque, algunas muy pequeñas, apenas visibles, otras con áreas de distribución restringida, han desarrollado diversas estrategias para sobrevivir durante los años de sequía; ya sea que pierden las hojas para mantener alimento y humedad suficientes en sus raíces engrosadas, o tienen bulbos bajo tierra, o quedan sus semillas en estado latente por años.

Sendero interpretativo que parte de la administración CONAF del parque, a orillas del mar.

Desier to fl or ido Cada cinco o diez años la situación climática sufre un cambio importante debido a la presencia de la corriente de El Niño, durante la cual suceden lluvias excepcionales que dejan precipitaciones del orden de 70 a 110 mm en el año, concentradas entre julio y septiembre. El agua caída en el desierto desencadena la floración de cientos de especies que se encontraban en estado de “dormancia” a la espera de la ansiada humedad. Este fenómeno, conocido como el “desierto florido”, comienza en agosto y puede continuar hasta noviembre dependiendo de cuánto y cuándo llovió. Con el agua las plantas despiertan y se van sucediendo floraciones a lo largo de los meses, tiñendo el desierto de variados colores. Los primeros en florecer son los suspiros blancos o azules y los huilles. Siguen las flores de las patas de guanaco en grandes paños rosados encendidos, tan característicos de este fenómeno, las malvillas en tonos más suaves, añañucas y hierba del salitre al final de octubre. Son muchas más las plantas que florecen; arbustos bajos como incienso, heliotropo, amancay, chamiza blanca, flor del minero, comparten espacio con alstroemerias, maripositas blancas, terciopelos, Don Diego de la noche, y forman verdaderos jardines multicolores cuya belleza sería difícil de imitar.

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La flora de la zona del desierto es muy abundante en especies y en endemismo; esto significa que son plantas que solo crecen en determinados lugares de esta zona y en ninguna otra parte del mundo. Garra d e Leó n Entre las especies endémicas la garra de león es la más emblemática del parque, ya que tiene su hábitat limitado solo a algunas quebradas ubicadas en una angosta franja costera que va desde Carrizal Bajo a Totoral Bajo, con un largo aproximado de 30 kilómetros y un ancho no superior de 7 a 12 kilómetros. Debido a su área de distribución tan limitada y su exposición a la acción antrópica en cada evento de desierto florido, la garra de león se encuentra en peligro de extinción. Leontochir ovallei, que conocemos como garra de león, crece con mayor esplendor en algunas quebradas costeras y en algunas quebradas interiores como el sector de Mina Oriente y quebradas Los Loros y Montosa. De todas las especies del parque es la que demora más en completar su floración: los primeros brotes aparecen en agosto; luego se van desarrollando lentamente el grueso tallo y sus hojas; y florece finalmente en octubre y noviembre cuando su impresionante cabeza globosa, formada por 18 a 20 flores rojas, se destaca en el paisaje. Desde su descubrimiento ha provocado la admiración y curiosidad de botánicos, aficionados a la jardinería y cultivadores de plantas en todo el mundo. Sin embargo, su reproducción en viveros sigue siendo difícil y misteriosa. Fauna Existen dos tipos de fauna en el parque. Una, compuesta por mamíferos, aves y reptiles que están siempre presentes, independiente del clima, y que encuentran su hábitat ente arbustos, matorrales y cactáceas. Chinchillas, zorros, chingues, yacas y varios roedores se refugian entre cactus y algunos arbustos que sobreviven durante la época árida del parque. Es frecuente ver guanacos bajar a beber en las pocas aguadas existentes. Su población ha ido en aumento en los últimos años, por lo que ha dejado de ser una especie en peligro de extinción en el parque, pasando a una condición de conservación vulnerable. A las aguadas que guardan algo de líquido, y aumentan sustancialmente con las lluvias, se dirigen garzas, huairavos, patos, taguas, mientras en el cielo vuelan atentos a sus presas aguiluchos, jotes y halcones. Aves hay en abundancia en el borde del mar; pilpilenes, gaviotas, pelícanos, patos yecos, playeros de Baird y liles, se mueven cómodos en las arenas blancas y roqueríos. Cuando ha llovido suficiente y se produce el fenómeno del desierto florido, se despierta un tipo de fauna directamente asociada a las plantas en flor y que aseguran las tareas de polinización y difusión de semillas. La chicharra, por ejemplo, es un insecto que vuela en los primeros días de octubre y durante 5 o 6 días; su canto es permanente en algunas quebradas donde hay abundantes flores. También aparecen moscas, moscardones, abejas, todos asociados a las flores y a su néctar. Es todo un ecosistema que despierta por unos meses en que plantas, coleópteros, abejas y aves trabajan en conjunto para generar las especies que van a sobrevivir varios años en latencia para volver a iniciar el ciclo cuando vuelva a llover en Atacama. |


parque nacional llanos de challe

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En ambas fotos se ven los Llanos de Challe. Luego que lloviera en mayo y junio de 2017, en la regiรณn de Atacama estas llanuras habitualmente รกridas se cubrieron de verde; pastos, herbรกceas y arbustos crecieron en abundancia cambiando por completo la imagen del desierto.

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El desierto de Atacama se transforma cuando sucede el fenómeno del desierto florido. Una precipitación de 80 a 100 mm permite que los llanos se cubran de grandes paños de suspiros blancos (Nolana baccata) y patas de guanaco rosadas (Cisthante longiscapa). Son más de 200 las especies que florecen en esta situación, siendo la mayoría endémicas de Chile y de la zona. A la derecha destacamos: el espino rojo (Calliandra chilensis), la pata de guanaco (Cisthante speciosa), la añañuca rosada (Rodophiala ananuca) y el terciopelo amarillo (Argylia radiata).

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parque nacional llanos de challe

Mientras la escarcha (Tetragonia ovata) comparte el suelo con una mínima suculenta, la celestina (Zephyra elegans) presentó una floración masiva en 2017. A la derecha los llanos costeros del parque en años sin lluvia; sobreviven los cactus y algunos arbustos que han perdido casi todo su follaje.

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parque nacional bosque fray jorge

parque nacional

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BOSQUE F R AY J O R G E

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Coquimbo

comuna

Ovalle

ciudad cercana

Ovalle

fecha fundación

30 diciembre, 1941

flora relevante árboles

Espino, huingán, guayacán, maitén, quebracho, quillay, olivillo, canelo, tara, petrillo, boldo, litre, bollén, palo gordo. arbustos y herbáceas

Yelmo, botellita, medallita, zarzaparrilla, palo de yegua, erigeron, flor del minero, ortiga caballuna, chin chin, alcaparra, varilla, tupa, chagual, hierba del salitre, arvejilla, quinchamalí, pata de guanaco, malvilla, chamiza, mutisia, cuerno de cabra, senecio, coronilla de fraile, suspiro del campo, incienso, vautro, churqui, borlón de alforja, tomatillos, quisco de Fray Jorge, copao, copiapoa, alstroemeria, nolana de Fray Jorge.

superficie

9.950 ha.

coordenadas geográficas

30°35’ - 30º43’ latitud sur, 71º38’ - 71º42’ longitud oeste altitud

0 a 560 msnm (cerro Mozambique)

fauna relevante mamíferos

Zorros chilla y culpeo, yaca, quique, chingue, guanaco, chungungo. aves

Picaflor gigante, minero, tijeral, turca, pitío, cernícalo, aguilucho, chercán, cachudito, siete colores, colegial, chirihue, tordo, mirlo, garzas, pato jergón, peuco, guanay, piquero, huala, garza cuca, huairavo, garza grande, pidén, tagua, pilpilén, pollito de mar, gaviota dominicana, gaviota Cáhuil, lechuza.

clima-precipitaciones

Semiárido con abundantes nubes 80 a 100 mm anuales ecosistemas

En plataforma costera; matorral estepario costero. En cerros; bosque relicto laurifolio. En sierra; matorral espinoso otros

Reserva Mundial de la Biósfera (1977)

Llanos interiores del parque, cubiertos de verde en primavera.

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instalaciones y servicios

Oficinas, centro interpretativo y sitio para merienda CONAF, senderos habilitados.

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parque nacional bosque fray jorge

O D

urante el siglo XVII la ciudad de La Serena atacada por corsarios ingleses sufrió una gran destrucción. En el afán de reconstruir la ciudad, sin muchos bosques en el entorno, el padre franciscano Fray Jorge encontró un bosque donde había árboles en abundancia y por tanto buena madera para las vigas y pilares de su iglesia. Debido a ese recurso maderero constituido por grandes olivillos y canelos, el bosque fue sometido a una intensa presión antrópica, a tal punto que, en 1945, cuando se le declara Parque Nacional “Fray Jorge”, solo queda un bosque fragmentado en la cumbre occidental del cordón montañoso Talinay. Se sabe poco de la historia de lo que hoy es un área silvestre protegida, pero existen evidencias arqueológicas de la presencia de culturas precolombinas y también de la ocupación posterior hasta el siglo XX. Restos de hornos carboneros, ruinas de casas patronales, canales de riego, entre otros, demuestran que hubo en el área una gran actividad minera y ganadera, con la consecuente destrucción de la vegetación nativa. Es por eso que en los planes de manejo se reservan grandes áreas del parque que no pueden ser visitadas, para detener su degradación y favorecer su lenta restauración natural. Es el caso de la plataforma costera, del cerro Mozambique, de una parte del cerro Talinay y algunas quebradas. El parque Fray Jorge no solo brilla por la presencia de sus bosques higrófilos laurifolios, sino que existen al menos tres grandes ecosistemas dentro de sus límites. Su geomorfología está conformada por tres niveles de poniente a oriente: terraza costera de dos o tres niveles, una cadena montañosa con elevaciones de hasta 600 msnm, el cordón de Altos del Talinay, y hacia el oriente o interior del parque se desarrollan los llanos con pequeñas ondulaciones y sucesiones de quebradas y cerros de baja altura. Entre ellos se destacan el Cerro Mozambique, con 560 msnm, el cerro Corcovado, con 187 msnm, y las quebradas de la Quesería, Honda, el Lindero, el Zapallo y de las Vacas. El b osque h i gróf i lo Los bosques que quedan en lo alto del cordón montañoso se llaman “bosques relictos” ya que son pequeñas extensiones de bosques higrófilos que avanzaron hacia el norte después de la última glaciación. Posteriormente, al retroceder los hielos y variar el clima, la mayoría de las formaciones boscosas retrocedió. Sin embargo, quedaron estos bosques como remanentes en algunos cerros, sobreviviendo gracias a la neblina costera que los provee de suficiente humedad. Las frecuentes neblinas costeras se originan por una alta evaporación del agua del océano Pacífico y cuando el aire cálido y cargado de humedad choca con los cerros del cordón Talinay, se condensa y precipita en forma de agua

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El río Limarí y su desembocadura constituyen el límite sur del parque.

líquida. En los bosques los árboles altos funcionan como “atrapanieblas” donde la neblina se condensa en las hojas y van cayendo las gotas por los troncos y ramas hasta el suelo. Al interior de los bosques, y solo ahí, la precipitación llega a los 600 a 800 mm de agua anuales. El bosque higrófilo está compuesto fundamentalmente por olivillos acompañados de canelos y petrillos o arrayanes. Bajo la copa de los árboles, helechos, yelmos y hongos tapizan el suelo mientras las enredaderas y musgos suben por los troncos: destacan entre ellas la medallita y excepcionalmente copihues. En el entorno del bosque existe una abundante flora arbustiva, del tipo mediterráneo, en que fucsias, chaguales, chagualillos, senecios y natres florecen alternativamente de septiembre a marzo. Mat o r r al e s p in o s o En las serranías al oriente de los cerros de la costa se desarrolla una vegetación llamada matorral espinoso, donde se encuentran representadas numerosas especies de las zonas semidesértica y mediterránea. Los árboles son aquellos que están especialmente adaptados a desarrollarse con poca agua. Espinos, huinganes, guayacanes, quillayes, molles, algarrobos, litres y maitenes, comparten con numerosos arbustos como adesmias, alcaparras, vautros y colliguayes. En la primavera y verano cuando ha llovido y se han juntado al menos 100 mm de agua o más, florece una gran cantidad de plantas geófitas y anuales que aparecen entre las praderas de gramíneas al fondo de los valles. Las flores de huilles, soldaditos, añañucas, alstroemerias, suspiros, se suceden entonces desde agosto hasta diciembre. Y en estas mismas serranías se destacan grandes laderas cubiertas de cactus copao, quisco de Fray Jorge y sandillón o “asiento de la suegra” con su hermosa floración. En algunos cerros y colinas brillan con su espectacular floración los dos tipos de chaguales: puya alpestris y puya chilensis. Se han registrado 227 animales en el parque entre mamíferos, aves y reptiles. Este matorral espinoso que se desarrolla en el valle, quebradas y colinas constituye un hábitat ideal para la fauna. Los zorros culpeo y chilla, el pequeño marsupial la yaca, los roedores cururo, degú y ratón de los espinos, lauchón orejudo de Darwin, quique y chingue, encuentran refugio en madrigueras entre las rocas y matorrales. Pero es la avifauna la más abundante y se pueden observar aves pequeñas en las ramas de los árboles o en las praderas, aves rapaces planeando en el cielo mientras buscan sus presas desde las alturas y las aves de hábitos nocturnos se reconocen por sus cantos y vocalizaciones. Te r r az a o p l at af o r m a c os ter a Una lluvia especialmente abundante permite algunos años que la vegetación de las terrazas costeras se exprese en todo su esplendor. Forman parte de las

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áreas de acceso restringido del parque y gracias a permisos excepcionales hemos sido testigos de la abundante floración del año 2016. Tanto las zonas planas como las laderas que miran al mar se encontraban cubiertas de arbustos rastreros, geófitas, cactáceas y bromeliáceas en flor. Senecios, adesmias, malvillas, nolanas, suspiros arbustivos, formaban extensas alfombras en el plano, en que se alternan amarillos, azules y rosados pasando por grises y los blancos de erigeron, paramelas y chamizas. También están presentes arbustos más altos propios de la cercanía del mar como la fucsia o palo de yegua, churqui, algunos chaguales y tomatillos. Y en las laderas y quebradas mirando al mar copiapoas, alstroemerias, borlón de alforja, comparten con chaguales y quiscos. Estas son solo algunas de las especies que se pueden ver en esta área en una mezcla de especies de zonas mediterráneas, especies de zonas desérticas, como las copiapoas, o plantas que crecen también más al interior. Siguiendo por la terraza de la costa está el humedal que se forma en la desembocadura del río Limarí, límite sur del parque. Ahí se pueden observar desde la ribera patos jergón, taguas, cormoranes, garzas y cisnes coscoroba. Reser va Mu ndia l de l a Bió sf era El Parque Nacional Bosque Fray Jorge es donde coexiste el bosque “relicto valdiviano”, atrapado en los cerros del desierto costero, junto con la flora semidesértica de la costa, antes de llegar al desierto total más al norte. Existen más de 400 especies de plantas de las cuales 260 son endémicas en el parque. Esa gran biodiversidad, riqueza de especies y ecosistemas, junto con la presencia tan excepcional del bosque relicto fueron razones suficientes para que la UNESCO declarara este parque Reserva Mundial de la Biósfera en 1977. Algunas plantas son parte de las especies primordialmente protegidas en este parque por su condición de vulnerabilidad como palo gordo y la puya venusta, el lúcumo silvestre que se encuentra en peligro de extinción o el suspiro de Fray Jorge con su corola de siete colores. La experiencia de caminar dentro del bosque relicto por las pasarelas instaladas para protección de las especies es única, por las sensaciones de frío y humedad que se experimentan. Luego desde los miradores instalados fuera del bosque húmedo se puede apreciar gran parte del paisaje del parque con vistas a los cerros y los pequeños trozos de bosques relictos protegidos, y una vista excepcional a las laderas, plataforma costera y el mar. En el último tiempo el parque ha sido acreedor de otra certificación internacional, la de la Fundación Starlight, que indica que se garantiza un cielo oscuro, libre de contaminación, apto para la observación astronómica. Es la primera reserva Starlight de Chile y Sudamérica, y la cuarta en el mundo. |

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parque nacional bosque fray jorge

› La neblina costera o camanchaca luego de subir y precipitar en los cerros de la costa, baja habitualmente hasta los llanos interiores permitiendo la existencia de una abundante vegetación con predominio de puyas, cactáceas y de plantas xerofíticas adaptadas a una humedad restringida.

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La niebla interceptada por los árboles que crecen en la parte superior de los cerros costeros precipita en miles de gotas que, bajando por ramas y troncos, generan en el piso del bosque la abundante humedad que permite la existencia de canelos, petrillos y olivillos, más propios de bosques sureños. Musgos, helechos y trepadoras en el piso del bosque también se benefician de los 700 a 900 mm de agua caída.

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Dos flores emblemรกticas del parque: abajo el suspiro de Fray Jorge (Nolana reichii) es muy apreciado por los siete colores que ostenta su corola. Crece solo en la plataforma costera, รกrea restringida para turistas ya que se encuentra en recuperaciรณn ecolรณgica. A la derecha, el chagual (Puya alpestris) crece en las laderas asoleadas y es especialmente abundante en el cerro Mozambique (560 msnm), la mayor altura del parque.

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Los llanos de la plataforma costera florecieron en forma excepcional y abundante en 2016, luego de que lloviera mรกs de 140 mm en el parque. Se desarrollรณ un verdadero mosaico multicolor alternando maripositas, suspiros, senecios, adesmias, erigeron y muchas flores mรกs.

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parque nacional la campana

90˚

parque nacional

LA CAMPANA

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Valparaíso

comuna

Olmué, Hijuelas ciudad cercana

Olmué, Llay Llay

flora relevante árboles

Palma chilena, quillay, peumo, litre, boldo, espino, maitén, roble de Santiago, patagua, canelo, belloto, mayu, huingán, lingue. arbustos y herbáceas

Chagual, quisco, corcolén, chilco, culén, guayacán, maqui, oreganillo, tupa, zarzaparrilla, crucero, huille, mariposita, loasa, macaya, ajicillo, añañuca, mutisia, orquídeas terrestres, alstroemeria, capachito, colliguay, salvia macho, crucero, pingo pingo, soldadito, voqui colorado.

fecha fundación

17 de octubre, 1967 8.000 ha.

fauna relevante mamíferos

coordenadas geográficas

aves

superficie

32º55’ - 33º01’ latitud sur, 71º09’ - 71º01’ longitud oeste

Zorros chilla y culpeo, chingue, quique, murciélago, degú, puma, gato colo colo. Perdiz, turca, churrín, zorzal, cachudito, rayadito, chercán, torcaza, tucúquere, aguilucho, pitío, carpinterito, águila, cernícalo, cóndor, peuco, tucúquere, chuncho, picaflor, tijeral, rayadito.

altitud

de 410 a 2.222 msnm (cerro El Roble) clima-precipitaciones

Mediterráneo de la zona central 300 a 400 mm anuales ecosistemas

Mediterráneo, bosque laurifolio, bosque esclerófilo, matorral espinoso y bosque caducifolio otros

Reserva Mundial de la Biósfera (1977)

Palma chilena (Jubaea chilensis) en medio del bosque de quillayes.

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instalaciones y servicios

Guarderías, áreas de campismo y merienda CONAF, senderos habilitados.

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parque nacional la campana

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“Los Andes me ofrecen un aspecto completamente diferente del que yo pensaba. El límite inferior de las nieves es horizontal, entiéndase bien, y las cumbres iguales de la cadena parecen paralelas a esa línea. Tan sólo a largos intervalos, un grupo de puntas o un solo cono indica el emplazamiento de un antiguo cráter o de un volcán en actividad”. |

CHARLES DARWIN, RELATO VISITA A LA CAMPANA, 1834

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N D

esde la cima del cerro La Campana, Charles Darwin luego de una expedición de tres días a caballo comenta: “la velada es admirable, la atmósfera tan clara que podemos distinguir como pequeñas rayas negras los mástiles de los navíos anclados en la bahía”. El territorio del Parque Nacional La Campana está situado en un nudo montañoso de la cordillera de la Costa, a 70 km del mar en línea recta y a 90 kilómetros aproximados de las más altas cumbres de la cordillera de los Andes. Efectivamente, en días claros sin bruma, desde el cerro La Campana y el cerro El Roble se puede divisar el mar, y dando vuelta la mirada admirar la cordillera de los Andes en el lado opuesto. En el cordón de cerros que une El Roble y La Campana sobresalen por su altura, El Roble (2.222 msnm), El Imán (2.035 msnm), Morro Pedregoso (1.561 msnm), Los Penitentes (1.361 msnm), Morro El Litre (1.621 msnm) y cerro La Campana (1.828 msnm), que por su imponente presencia le ha dado nombre al parque. Este nudo en la cordillera de la Costa conforma tres grandes áreas o cuencas delimitadas por cordones montañosos de mayor altura: la cuenca Ocoa, que está orientada al norponiente del parque; y la cuenca El Granizo y cuenca Cajón Grande, orientadas ambas hacia el sur. La diferencia de asoleamientos, humedad y orografía de estas tres cuencas es fundamental para la vegetación que se desarrolla en cada una. Hacia el sur las laderas de umbría tienen temperaturas levemente menores y la humedad relativa es bastante mayor. Son laderas que además muestran una topografía más abrupta e irregular, con grandes quebradas como el Agua del Manzano, en la cuenca Cajón Grande, y la quebrada La Campana, en el sector El Granizo. La cuenca Ocoa, al norte, es la más grande con una pendiente más suave y dos quebradas principales, El Amasijo y El Cuarzo, que se unen formando el estero Rabuco. El aporte fundamental de La Campana es que es el único parque nacional que presenta con mayor diversidad la vegetación del tipo mediterráneo propia de la zona central de Chile. Flora medit e rrá n e a La vegetación del tipo mediterráneo es consecuencia de un clima caracterizado por tener estaciones marcadas, lluvias concentradas en invierno, largos periodos secos y alta radiación solar. Este tipo de ecosistemas solo existe en Sudáfrica, en la cuenca del mar mediterráneo, sur australiano, California y Chile central. La combinación de clima, tipos de suelos y variada geografía, ha generado condiciones especiales para la evolución de la vegetación que ha desarrollado una enorme variedad florística (diversidad y cantidad de especies vegetales); por lo tanto, es muy valiosa desde el punto de vista de la biodiversidad. Sin embargo, estos lugares corresponden también a las áreas más habitadas e intervenidas del planeta, por lo que solo quedan pocas áreas no intervenidas en los distintos ecosistemas mediterráneos. En Chile central, también la zona más habitada y más intervenida, se han descrito alrededor de 2.400 especies de plan-

Subiendo por el sector El Granizo, vista desde el bosque de robles de Santiago hacia el sur.

tas vasculares y por ello se le considera uno de los 25 centros de diversidad de especies a nivel mundial, lo que suele denominarse “hot spot” de la biodiversidad. El parque nacional La Campana, poseedor de una gran variedad de flora del tipo mediterráneo, ostenta por esa razón la condición de Reserva Mundial de la Biósfera, otorgada por la UNESCO en 1977, siendo el núcleo de esta reserva integrada además por el área silvestre del lago Peñuelas. La flora mediterránea del parque se presenta en cinco principales comunidades vegetales que varían de acuerdo con la exposición, topografía, altitud y tipo de suelo. En una misma ladera, por efecto de diferencias de altitud o de exposición solar, pueden presentarse varias de estas comunidades. El bosque esclerófilo es el más emblemático de la zona central. Se llama así por las diversas adaptaciones del follaje de los árboles al clima seco: las hojas son pequeñas, se enrollan como el caso de los boldos, poseen una cutícula que las protege de la alta radiación y las hace duras y quebradizas. Los árboles más típicos del bosque esclerófilo son quillay, peumo, boldo, litre, maitén y bollén. Este tipo se desarrolla en las laderas surponiente, oriente, poniente y norte, entre los 300 y 1.050 msnm. Tiene por supuesto variantes, y la más importante en este parque es la presencia de la palma chilena en el plano y en laderas con poca pendiente, mezcladas entre espinos, quillayes y mayú. El bosque laurifolio higrófilo se sitúa en fondos de quebradas y valles en la zona de umbría con presencia de peumos, belloto del norte, canelo, maitén, corontillos, y en el plano a orilla de esteros aparece el Salix humboldtiana o sauce criollo. El matorral espinoso, como indica su nombre, se caracteriza por la presencia de numerosas especies que tienen espinas o bien son suculentas. Estas son también adaptaciones a la sequía y radiación solar imperante en las laderas de exposición norte, donde se desarrollan estas plantas. Son numerosas comunidades vegetales entre las cuales se destacan espinos, chaguales, chagualillos, quiscos, palma chilena, como especies dominantes, acompañadas por colliguay, mitique, adesmia, baccharis, senecio y, eventualmente, quillay y litre. El bosque caducifolio es una comunidad vegetal en que domina el roble de Santiago, formando bosques prácticamente puros con un estrato bajo de zarzaparrilla, huingán y herbáceas. Esta comunidad se desarrolla en las zonas altas, entre los 1.100 y 1.500 msnm, en exposición sur, oeste y suroeste. Es el área más septentrional para la ubicación de roble de Santiago, especie en estado de conservación vulnerable, con poblaciones restringidas a La Campana y Altos del Cantillana y Alto Huemul, más al sur. La comunidad de matorral bajo de altitud crece sobre los 1.700 msnm en el ambiente rocoso de las cumbres de los cerros La Campana y El Roble. Está constituida principalmente por arbustos bajos y rastreros como la hierba blanca, té de burro, matanegra, algunas geófitas que florecen en primavera y verano, y algunos cactus bajos. Las p al m as La presencia de palmas chilenas en la comunidad del matorral espinoso en el plano y en las laderas le agrega aún más valor a este parque nacional. Se encuentran concentradas en el sector Ocoa, ya que en la zona del Granizo y

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Cajón Grande cercano a Olmué fueron explotadas en forma sistemática y brutal. Para producir miel se tumbaba la palmera y se le sacaba la punta superior al tronco para luego dejar fluir la savia en forma de miel, proceso que podía durar nueve meses y hasta dos años. Luego, con una serie de procedimientos a veces secretos, se fabricaba, se refinaba y se obtenía la célebre miel de palma. También se recolectaban los pequeños coquitos que se exportaban en gran cantidad a Perú. En la zona de Ocoa la explotación de la palma fue mucho más cuidadosa, demorando el proceso y replantándolas, por lo que se pudo mantener el gran palmar. El último propietario de Ocoa, don Raúl Ovalle, decidió donar a su muerte el palmar de Ocoa al Estado, pasando este a formar parte del Parque Nacional La Campana. Esta es la reserva de palmas más grande del país, contabilizando cerca de 110.000 individuos cuyos troncos cuentan con más de cinco metros de altura. Fl or a y fa u na Ante la diversidad de especies vegetales, comunidades y ecosistemas mediterráneos, la fauna propia de la zona central se encuentra en todos los lugares del parque. Insectos, arañas, lagartos, culebras, roedores, carnívoros, aves del suelo, aves de los árboles, todo el mundo animal está presente en La Campana, cada uno con su papel en el ecosistema. En el microcosmos del suelo junto con los líquenes, organismos colonizadores, innumerables insectos trabajan para la formación de humus, disponiendo de los desechos vegetales. Abejas, mariposas y picaflores atraídos por

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la gran cantidad de flores que los seducen con sus vívidos colores y formas, cumplen su rol en la polinización y dispersión de las especies. Murciélagos y aves rapaces nocturnas mantienen el equilibrio en algunas poblaciones de roedores alimentándose de ratones, degus, etc. Las flores en La Campana juegan un gran papel en primavera y verano. Las geófitas (plantas que poseen estructuras subterráneas como bulbos, tubérculos o rizomas) están ampliamente representadas por siete tipos de orquídeas terrestres, seis variedades de alstroemerias, añañucas, macaya, azulillos y muchas más. Los capachitos amarillos, los chilcos, los huilles y las flores de los chaguales y cactus aportan lo suyo también. Las enredaderas también presentan una hermosa floración: mutisias, soldaditos, chupa chupa, claveles del campo se enredan y suben por los troncos y ramas de los árboles y quedan atrapadas entre las espinas de cactus. La cercanía de La Campana con Santiago y otros centros muy poblados, su infraestructura de senderos, áreas para acampar o merendar, permiten acercar a la población a conocer la naturaleza de la zona central en un parque que la representa en forma muy diversa. Sin embargo esto también debe ser una voz de alerta, ya que compromete a cada uno en un extremo cuidado del parque para compatibilizar su uso recreativo con los objetivos de conservación. Es tarea de cada visitante no dejar huella, circular estrictamente por los senderos señalizados y, por supuesto, no dejar residuos ni basura. Y finalmente, en un papel más activo, compartir lo que ha observado y gozado, y difundir los valores que promueven las Reservas Mundiales de la Biósfera. |


parque nacional la campana

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En primer plano se lucen las inflorescencias amarillas de los chaguales (Puya chilensis) en las laderas asoleadas del sector Ocoa. A la derecha renovales de palma crecen protegidos por el bosque esclerรณfilo del parque.

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parque nacional la campana

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El cerro La Campana, que le da el nombre al parque, tiene su cima a 1.828 msnm. Desde ahí se domina todo el espacio del parque, la cordillera de la Costa y los valles de Llay Llay y Olmué. Los robles de Santiago (Nothofagus macrocarpa) crecen en sus laderas empinadas y pedregosas sobre los 600 msnm. El zorro chilla (Lycalopex griseus) se ve frecuentemente cerca del mirador de Darwin donde una placa recuerda la hazaña del naturalista que ascendió el cerro La Campana en 1834.

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parque nacional la campana

El palmar de Ocoa es la reserva mรกs importante de palma chilena, con mรกs de 10.000 ejemplares.

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parque nacional rapa nui

90˚

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parque nacional

RAPA NUI

53˚

0 400 km POLO

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SUR

Valparaíso

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Isla de Pascua

Toromiro, extinto en vías de reintroducción. Hau, makoi, mahute, ugaho, ti; introducidos: tiare, melia, guayaba, eucaliptus.

ciudad cercana

Hanga Roa

fecha fundación

16 de enero, 1935 superficie

6.859 ha.

fauna relevante mamíferos

No

aves

Kena, tavake, makohe, tapaka, kuma, manutara; introducidas: tiuque, diuca, perdiz, palomo.

coordenadas geográficas

27º03’ - 27º11’ latitud sur, 109º13’ - 109º26’ longitud oeste

instalaciones y servicios

Guarderías, centro información, servicios sanitarios y lugar para merienda CONAF, senderos habilitados.

altitud

0 a 511 msnm (cerro Maunga Terevaka) clima-precipitaciones

Marítimo templado cálido de carácter subtropical - 1.126 mm anuales otros

Patrimonio Cultural de la Humanidad

Plataforma Ahu Tahai, en las cercanías de pueblo Hanga Roa.

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parque nacional rapa nui

N T

e pito o te henua, el ombligo del mundo. Mata ki te rangi, ojos que miran al cielo. Son dos formas que tenían los antiguos habitantes de nombrar la isla y representan la conciencia que tenían los rapa nui de estar aislados, centro del mundo, teniendo como lugar más cercano el cielo. Dice la tradición que los primeros habitantes llegaron navegando desde lejanas islas polinésicas liderados por el Ariki o rey Hotu Matua, acompañado de sus guerreros, artesanos, pescadores y agricultores. Sucedió en el primer milenio de nuestra era. Instauraron en la isla una compleja sociedad con distintos linajes (mata) sustentada por la agricultura y la pesca. Su cultura se adaptó extraordinariamente bien a la situación de completo aislamiento y se desarrolló una poderosa civilización propia, cuya manifestación cumbre son los moais. A finales del siglo XVII la sociedad rapa nui entró en terribles conflictos y luchas entre tribus y, probablemente también debido al agotamiento de los recursos naturales, su organización social colapsó. En esa misma época el navegante holandés Jakob Roggeveen llegó a la isla en el día de Pascua de resurrección, y posteriormente dio a conocer su existencia al mundo bautizándola como Isla de Pascua en conmemoración de la fecha de su descubrimiento. En los años que siguen, corsarios, piratas y navegantes como Cook y La Pérouse, visitan la isla con diversas intenciones y van describiendo a sus habitantes, flora, fauna y costumbres. Alrededor de 1800, barcos balleneros capturan a cientos de isleños para llevarlos como esclavos a Perú. Solo 16 de ellos vuelven a la isla infectados de viruela. Luego, a mediados del siglo XIX, varios misioneros católicos llegan sucesivamente para efectuar su labor evangélica. El padre Sebastián Englert, en 1935, desarrolló una doble labor como sacerdote e investigador, viviendo en la isla hasta su muerte en 1969. Llegó a dominar la lengua rapa nui y trabajó arduamente protegiendo y dando a conocer el extraordinario patrimonio cultural y ancestral de la isla. En 1888 Policarpo Toro establece la soberanía de Chile en la Isla de Pascua en nombre del Estado encabezado por el presidente Balmaceda. El gobierno se comprometía entonces a dar educación y desarrollo a los habitantes de la isla, quienes mantendrían derechos sobre sus tierras, compromiso que no se cumplió a cabalidad. Una vez que las tierras son traspasadas al Estado de Chile, son arrendadas a la empresa Williamson y Balfour, que se dedica a la ganadería ovejera hasta 1953, con la consecuencia de la completa desaparición de la vegetación de la isla y erosión de sus tierras. Después de casi un siglo, como consecuencia de diversos movimientos sociales, se llega al establecimiento de un Estatuto de Territorio Especial para el gobierno y administración de la isla, centrado en la protección de sus aspectos culturales, sociales, patrimonio cultural, conservación del mar rapa nui y su rica fauna bentónica. Parque nacion a l En 1935 parte de la isla es declarada Parque Nacional de Turismo hasta que, en 1973, CONAF se encarga de administrar el parque a través de su sistema nacional de Áreas Silvestres Protegidas. En 1995, gracias al inmenso valor de su patrimonio arqueológico, la UNESCO declara el Parque Nacional Rapa Nui como Patrimonio Cultural de la

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Camino de subida desde Hanga Roa al volcán Rano Kau.

Humanidad. Para merecer esa distinción se requiere representar una obra maestra del genio creativo de la humanidad, ser testimonio de un fenómeno cultural único en el mundo o ser testimonio único excepcional de una tradición cultural o una civilización viviente o que haya desaparecido. Sin duda Rapa Nui cumple con creces todas esas condiciones por ser el hogar de monumentales esculturas y mantener viva una de las primitivas culturas polinésicas. Además de su importante patrimonio cultural, el Parque Nacional Rapa Nui también posee algunos recursos naturales como la fauna marina, paisaje y avifauna que deben ser igualmente conservados y protegidos. Rapa Nui es una isla volcánica de solo 166 km2 situada en medio del océano Pacífico, a 3.700 km de la costa de Chile y a 4.246 km de Tahití, la isla más cercana hacia el oeste. Se considera la isla habitada más aislada del mundo. Tiene una forma casi triangular, en cuyos vértices se encuentran los tres centros volcánicos principales; Poike, Rano Kau y Maunga Terevaka, tres volcanes de distintas edades de evolución. Poike es el más reciente y el Maunga Terevaka (511 msnm) el punto más alto de la isla. La topografía es ondulada, con pequeños cerros y una costa irregular y rocosa, con grandes áreas de acantilados, especialmente en torno a los volcanes Poike y Rano Kau. Al costado del cráter del volcán Rano Kau, donde se encuentra el sitio arqueológico de Orongo, cae un gran acantilado al mar, frente al cual se encuentran los islotes Motu Iti, Motu Nui y Motu Kao Kao. Parte del cráter presenta un amplio corte que se abre hacia el océano, conocido como la ventana Kari Kari. Una de las fiestas y ritos más importantes de Rapa Nui, la del hombre pájaro o Manutara, se realiza en Orongo, en el mes de julio, emulando la antigua tradición del culto al hombre pájaro y del nombramiento del nuevo jefe, el Tangata Matu. Fl o r a y f au n a Debido a la fuerte actividad antrópica, especialmente cuando la isla fue un fundo ganadero, no quedan especies de vegetación nativas o endémicas. Lo que se sabe de la vegetación de la isla se conoce a través de descripciones que de ella hicieron navegantes y botánicos. Roggeveen, su descubridor, y Cook, ya la vieron media desértica, sin árboles. Se presume que en las épocas finales de las culturas ancestrales la presión sobre árboles y especies vegetales nativas fue tan importante que la vegetación original desapareció, siendo reemplazada por algunas especies foráneas que subsisten hasta hoy. La fauna silvestre, al no contar con un hábitat importante, está representada principalmente por unas catorce especies de aves marinas, de las cuales algunas nidifican en los islotes o motus y en acantilados. Kena, tavake, makohe, tapaka, kuma y manutara son los nombres rapa nui de los pájaros emblemáticos de la isla, que corresponden a fardelas, aves fragata y gaviotines. El tradicional hombre pájaro o “Tangata Manu” correspondería a algunas de estas aves, presumiblemente a los gaviotines. La fauna bentónica o marina, en cambio, es abundante y ha sido ampliamente investigada por numerosos científicos como Jacques Cousteau, y fotógrafos como Michel García y Eduardo Sorensen han revelado la belleza del fondo submarino. La fauna de invertebrados marinos es abundante, con muchas especies endémicas. Existen numerosos crustáceos y cangrejos, de los cuales seis son endémicos: equinodermos, actyinidias, corales, gusanos de mar, todas especies que dan colorido al fondo marino.

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Pa tr im onio El patrimonio arqueológico de la isla es inmenso y muy diverso: estatuas megalíticas, pinturas rupestres en cuevas, dibujos en bajo relieve en rocas, aldea ceremonial, restos de gallineros y de viviendas, además de las célebres y misteriosas tablillas talladas en madera con una escritura aún no descifrada (Kohau rongo rongo), que desgraciadamente se encuentran dispersas en museos de todo el mundo y no queda ninguna en la isla. Los sitios arqueológicos más importantes son las plataformas ceremoniales o “ahus”, donde se instalaron las grandes estatuas megalíticas, moais, siempre mirando hacia el interior de la isla. Llegaron a existir hasta 300 ahus, todos ellos en el borde de la isla a una distancia máxima de 1.000 a 1.500 metros del mar. Uno de los grandes misterios que guarda la isla es que cuando llegaron los primeros europeos todos los moais estaban tumbados. Hoy se han reconstruido algunas plataformas con sus estatuas. Ahu Tonga Riki se encuentra en la costa sudeste de la isla, con quince moais de distintas épocas, instalados en una hermosa plataforma muy cerca del mar. Uno de ellos tiene sobre su cabeza el famoso “Pukao”, sombrero rojo de material volcánico proveniente del cráter del pequeño volcán Punapau. El ahu Tahai que se encuentra muy cerca de Hanga Roa, capital y única zona urbana, es un conjunto que está restaurado y en cuyo entorno todavía se puede visualizar una vivienda en forma de barco al revés, gallineros y más plataformas sin sus moais. El ahu Akivi es el que se encuentra ubicado más lejos del mar, hacia el interior, con sus siete moais mirando la caída del sol, único caso en que miran al mar. En la playa de Anakena se encuentra el Ahu Nau Nau, el mejor conservado con sus seis moais, cuatro de los cuales conservan sus pukaos. Moai en rapanui designa una escultura o “para que exista”. El nombre completo con que se refieren a estas estatuas es Moai Aringa Ora, que significa “rostro vivo de los ancestros”. Los moais eran esculpidos en la parte alta de las

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laderas del volcán Rano Raraku, donde abunda la toba lapilli, roca volcánica porosa en el cual están tallados. Esta cantera es otro de los sitios arqueológicos de mayor interés. Se han contabilizado alrededor de 900 moais en la Isla de Pascua, de los cuales unos cuatrocientos permanecen en la cantera de Rano Raraku, algunos a medio tallar en la roca madre, otros que quedaron en la ladera o en el bajo, como caminando hacia su destino. En el extremo suroeste de la isla, en el filo del cráter del volcán Rano Kau, se encuentra la aldea ceremonial de Orongo. Fueron reconstruidas 47 de sus habitaciones, dañadas por cazadores de tesoros. Aquí era donde se preparaban los competidores que iban en busca del huevo de Manutara en el Motu Nui; debían descender por un acantilado y luego nadar hasta el islote, trepar por sus escarpadas laderas y volver con el huevo. El primero que llegaba era consagrado jefe por un año. En el entorno de la aldea se encuentran muchas rocas talladas con temas alusivos al culto del hombre pájaro. Hoy este sitio se encuentra protegido y su acceso está restringido a estudios arqueológicos o trabajos de conservación. La isla es un museo viviente, con gran densidad de patrimonio arqueológico presente en cada lugar. Además de los moais y otros elementos culturales, en cavernas, túneles y aleros se encuentra pintura rupestre, y en toda la isla rocas talladas con distintas figuras alusivas a la vida cotidiana o a leyendas. Esta situación compromete a todo visitante a comportarse con el máximo respeto hacia todos estos elementos, que, además de su valor arqueológico, tienen significado vivo para sus descendientes. El museo Padre Sebastián Englert en la isla es un gran aporte a la comprensión y conocimiento de la cultura Rapa Nui. Sin duda, todavía hay muchísimo por descubrir, catalogar, estudiar y restaurar. La participación del pueblo Rapa Nui en la preservación de su patrimonio y la valoración de su identidad es fundamental, y hoy bastante activa. |


parque nacional rapa nui

En Rapa Nui, Isla de Pascua, solo existen dos playas con arena, mientras el resto del borde costero es rocoso. Anakena es la playa mĂĄs grande y tradicional. En ella se encuentra el Ahu Nau Nau con los moais mejor conservados.

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La pequeĂąa playa de Ovahe aparece escondida entre acantilados. Con su arena rosada y agua transparente es un placer bucear, observar corales y peces multicolores en un ambiente tranquilo, ya que es poco visitada.

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La topografía de la isla es ondulada con suaves colinas y algunas elevaciones que evidencian la presencia de volcanes, como el Maunga Terevaka, que con 511 msnm es la mayor altura de la isla. Debido a esta condición volcánica se han formado fisuras y cavernas en las cuales se acumula el agua de lluvia. Por muchos años se han ocupado estas cuevas abrigadas del viento para cultivar frutos y verduras. En este caso se divisa una parra trepando por las paredes rocosas.

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parque nacional rapa nui

En la ladera del volcán Rano Raraku se encuentra lo que se ha llamado “la fábrica de moais”. Efectivamente, ahí está la cantera donde se esculpían las mega estatuas en la toba, piedra volcánica fácil de trabajar. Desde ahí eran llevadas a los distintos ahus o plataformas ceremoniales a orillas del mar. Aún se encuentran moais a medio esculpir y otros esparcidos en las laderas como en camino hacia su destino final. A la derecha el Ahu Tongariki, con sus quince moais.

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Isla de Pascua es un verdadero museo al aire libre, donde se encuentran piedras esculpidas en tantos lugares. A la izquierda, desde el centro ceremonial de Orongo, se ven los tres motus o islotes donde se celebra hasta hoy la leyenda del Manutara. Para ser elegido jefe por un aĂąo los hombres de la isla deben realizar el ritual del Tangata Matu; bajar por los acantilados, nadar hasta los motus a recoger el primer huevo del manutara y traerlo de vuelta ganando la competencia. A la derecha se ven representaciones del mĂ­tico pĂĄjaro de Rapa Nui, el manutara, en el Ahu Tongariki.

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La aldea ceremonial de Orongo, uno de los lugares arqueolรณgicos de mรกs valor en la isla, era donde se preparaban los hombres para el ritual de Tangata Manu. Son 57 casas que fueron construidas con lajas colocadas horizontalmente y con techo de hierbas sobre las estructuras de piedra. Se encuentran al borde de los acantilados que miran al mar y al borde del crรกter del volcรกn Rano Kau. Hoy el sitio se encuentra con acceso restringido debido a obras de restauraciรณn.

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parque nacional

90˚

ARCHIPIÉLAGO DE JUAN FERNÁNDEZ

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Valparaíso

comuna

Juan Fernández ciudad cercana

Juan Bautista, San Antonio

flora relevante árboles

Naranjillo, luma, olivillo, peralillo, manzano de Juan Fernández, madera dura, Juan Bueno, chonta, canelo. arbustos y subarbustos

Coles de Juan Fernández, michay, cuminia, colecillo, pomponero, haloragis, robinsonias, pangue, pangue liso, ajo dulce, peperomia, walenbergia, helechos trepadores, ochagavía, polipodio, gavilea, dicksonia, palmilla, hierba loza.

fecha fundación

16 de enero, 1935 superficie

9.570 ha. en tres islas coordenadas geográficas

33°38’ - 33°46’ latitud sur, 80º47’ - 78º47’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Lobo fino de dos pelos, cabra de Juan Fernández y coatí. aves

Picaflor rojo de Juan Fernández, cachudito de Juan Fernández, pinguerita, cernícalo, neque, blindado, rayadito Más Afuera, churrete de Juan Fernández, aguilucho Más Afuera.

altitud

0 a 1.650 msnm (cerro Los Inocentes, Isla Alejandro Selkirk)

servicios en el parque

Administración y centro interactivo CONAF, senderos habilitados.

clima-precipitaciones

Templado cálido con fuerte influencia oceánica - 1.181 mm anuales ecosistemas

Bosque lluvioso siempreverde, matorrales de altura, estepa de gramíneas y piso alpino otros

Reserva Mundial de la Biósfera (1977)

Cerro Alto en la isla Robinson Crusoe.

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“Es el lugar más pintoresco en que nunca he estado, estando compuesto por altas rocas perpendiculares forestadas casi hasta la cima, con hermosos valles fértiles regados por copiosos torrentes”. |

MARY GRAHAM

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Los Ramplones en el sector Villagra y la isla Santa Clara al fondo.

N L

a intrépida viajera escocesa, Mary Graham, visitó la isla Robinson Crusoe en 1823 y realizó las primeras colectas botánicas efectuadas en ella. Es muy probable que los bosques hayan cubierto entonces gran parte de su superficie ya que la isla Robinson Crusoe contaba originalmente con un bosque constituido íntegramente por especies arbóreas endémicas, bosque prístino que ahora se encuentra disminuido e invadido con especies introducidas. Numerosos naturalistas y científicos viajaron a explorar la isla Más Atierra, hoy Robinson Crusoe, atraídos por conocer y describir algunas de sus 355 especies de plantas vasculares tan particulares. Esa flora excepcional, con un endemismo del orden del 60% de sus especies nativas, convierte el archipiélago de Juan Fernández en uno de los lugares que cuenta con más especies de ese tipo en el planeta, concentradas en una superficie tan pequeña. Mary Graham, Ignacio Domeyko, Karl Skottsberg, Federico Johow, Clodomiro Marticorena, colaboraron en distintas épocas en la clasificación y difusión de esta extraordinaria vegetación. Recientemente los botánicos Philippe Danton y Christophe Perrier, apoyados por una institución holandesa, se dedicaron por más de catorce años a registrar la flora y fauna, que constituyen ecosistemas únicos en el mundo y

cuya subsistencia y conservación peligra producto de la acción irresponsable del hombre. Se han introducido eucaliptus, pinos, maquis, murta, sin tener conciencia del peligro que conllevaba esa acción, mientras otras plantas han llegado sin intención, como la zarzamora. Todas estas especies han invadido gran parte de las zonas bajas, desplazando a las especies nativas. El Parque Nacional Archipiélago de Juan Fernández forma parte de las llamadas islas esporádicas de Chile; un conjunto de islas de origen volcánico, situadas en pleno océano Pacífico, que por su lejanía y aislamiento cuentan con características geográficas y ecológicas muy particulares. Santa Clara es la isla más antigua con 4 millones de años; Robinson Crusoe (antes Más Atierra) tiene 3,1 millones de años; y Alejandro Selkirk (antes Más Afuera), es la más joven con 1,3 millones de años. El parque se conforma de estas tres islas. A rc hip ié l ag o El archipiélago debe su nombre al marino español que descubrió en 1574 las islas de Juan Fernández, buscando una ruta más corta para viajar desde Perú a Chile. Efectivamente, al internarse en el océano hacia el poniente se dio cuenta que podía navegarse hacia el sur sin tener la corriente de Humboldt en contra, y así el viaje de Lima a Chile se hacía más corto.

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La isla Más Atierra, hoy Robinson Crusoe, constituía un buen lugar para reabastecerse de agua y víveres. Fue visitada por muchos navegantes, corsarios y piratas que tenían ahí su guarida y que fueron introduciendo cabras, hoy asilvestradas, para obtener carne y leche. El visitante más célebre es, sin duda, el marinero escocés Alejandro Selkirk, quien, en 1703, a raíz de una diferencia con el capitán de su nave, el Cinque Ports, fue desembarcado y abandonado en la isla Más Atierra. Vivió cinco años solitarios, matando cabras para alimentarse, pescando y leyendo su biblia para ahuyentar la soledad. Finalmente fue rescatado en 1709 por un navío corsario. Se dice que su aventura inspiró a Daniel Defoe para escribir la historia de Robinson Crusoe, nombre con el cual finalmente se llamó la isla. El archipiélago Juan Fernández se integró a las áreas silvestres protegidas como parque nacional en 1935, y su condición fue reafirmada cuando en 1983 el área urbana del pueblo Juan Bautista se dejó fuera de los límites de la unidad. En 1977 el parque fue declarado Reserva Mundial de la Biósfera por la UNESCO, debido a la gran cantidad de especies endémicas (que solo existen en ese único lugar de la tierra) y a su condición de verdadero “laboratorio viviente”, como lo ha catalogado el científico francés Philippe Danton. “En la isla existe un bosque, completamente original, al que yo le puse el nombre de Myrtisylva fernandeziana. Es el único bosque que conozco en todo el mundo que tiene el cien por ciento de sus especies arbóreas endémicas. ¡Esto es excepcional! Incluye plantas, insectos, arañas, pájaros, etc., todo un ecosistema totalmente original que se debe estudiar y proteger antes de perderlo”, señala Danton. Las distintas edades de surgimiento de cada isla, y en el caso de Alejandro Selkirk su aislamiento, han determinado algunas diferencias en sus ecosistemas, flora y fauna. La isla marinero Alejandro Selkirk con su forma ovalada orientada en sentido norte sur, tiene un relieve muy escarpado con un cordón montañoso cuyo punto más alto es el Cerro Los Inocentes (1.650 msnm). La mayor parte de la costa está rodeada de acantilados interrumpidos por varias quebradas abruptas que se desprenden de las montañas. Existe un solo lugar de la isla donde fondear embarcaciones, el sector llamado Toltén. En la desembocadura de la quebrada Las Casas se encuentra un pequeño muelle y ahí está el caserío donde viven los pocos habitantes de Alejandro Selkirk. Los ecosistemas de esta isla son los menos perturbados por la presencia del hombre. Sin embargo la cabra asilvestrada provoca aquí bastantes daños. La vegetación predominante la constituyen los bosques de luma de Más Afuera, canelos y dicksonia, el helecho arbóreo. En el litoral suroeste se concentra la población más grande de lobos finos de dos pelos de Juan Fernández, con 50.000 individuos contabilizados recientemente por CONAF. La isla Santa Clara es la más baja y el cerro Johow (375 msnm) su punto más alto. El islote es bastante árido y muy invadido por arbustos foráneos, existiendo unos pocos árboles nativos en el extremo noroeste. La isla Robinson Crusoe es, desde muchos puntos de vista, el corazón del archipiélago. Con una topografía muy escarpada tiene dos áreas diferentes de acuerdo con su geomorfología: el área oeste, más baja, más erosionada por el viento y más árida, donde están el aeródromo y el puerto de embarque hacia Juan Bautista ubicado en la Bahía del Padre. La zona este, en cambio, se carac-

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teriza por la presencia de un cordón montañoso que recorre la isla de noroeste a sureste con una línea de altas cumbres que van desde los 450 msnm hasta los 915 msnm y profundas quebradas. El cerro El Yunque es el de mayor altura (915 msnm). Junto con los cerros Alto, Agudo, Portezuelo, Pirámide Central, Damajuana, Cementerio, La Piña, La Pascua y cerro Atravesado delinean la silueta de Robinson Crusoe. En el borde costero de la zona oeste existen grandes acantilados de roca viva labrada por el mar, que evidencian su origen volcánico, mientras el resto de la isla presenta bordes rocosos y playas de bolones. Flo ra y f auna Muchos estudios han tratado de dilucidar el origen de la flora del archipiélago. Se puede suponer que la lejanía y aislamiento constituyeron un interesante refugio para algunas plantas durante los diferentes periodos de glaciaciones que afectaron el sur del continente americano. A lo largo de muchos siglos llegaron por distintos medios, por el mar, con los vientos, semillas o partes de plantas que viajaron y encontraron condiciones para crecer y desarrollarse en las islas hasta evolucionar como especies únicas. La vegetación se presenta formando asociaciones en los distintos ecosistemas. Está la flora de los acantilados y de la costa, ambas con pocas especies. En cambio, en los bosques se han formado distintos tipos de comunidades vegetales. En las áreas más alejadas y en la altura está el bosque de luma, naranjillo y canelo, en un ecosistema prístino dada la dificultad de acceso para hombres, animales y especies introducidas. Los árboles se han ido asociando en bosques de luma, coprosma y naranjillo, de dicksonia y canelo, todos árboles endémicos de Juan Fernández. El sotobosque es rico en arbustos bajos, herbáceas y una excepcional variedad de cincuenta especies de helechos: dos arbóreos, unos más rastreros y muchos helechos trepadores. En algunas laderas se ve todavía la “chonta”, palmera endémica cuyo nombre científico es Juania australis. Desgraciadamente el archipiélago debe lamentar la desaparición de uno de sus árboles emblemáticos: el sándalo de Juan Fernández. La gran amenaza para la flora es la invasión de especies foráneas que han avanzado sin control por las laderas. Recién en los últimos años se están implementando medidas para detener su avance y eventualmente erradicarlas. El archipiélago posee poca fauna nativa en relación con su riqueza vegetal. El único mamífero endémico del archipiélago es el lobo fino de dos pelos, que hasta el siglo XX fue intensamente cazado para comerciar con su pelaje de gran calidad. Hoy, luego de haberse considerado extinto, su población se ha recuperado. Existen nueve especies de aves terrestres nativas y solo algunas son endémicas. La más famosa, el picaflor rojo de Juan Fernández, endémico de Robinson Crusoe, cuya pareja presenta gran dimorfismo sexual con sus colores azulados opuestos a los tonos rojizos del macho. Vive cerca de Juan Bautista y está en peligro de extinción, por lo que diversas investigaciones intentan recuperar su población para mantener la especie. El cachudito de Juan Fernández, el neque y el cernícalo son endémicos de Robinson Crusoe. El rayadito de Más Afuera solo está presente en la isla Alejandro Selkirk junto con el aguilucho Más Afuera. Visitantes habituales del archipiélago son las aves migratorias que hacen un alto en las islas. Fardelas, petreles, pollitos de mar rojizos y gaviotines, se dejan ver en las aguas o acantilados, donde las fardelas anidan en “fardelarios”. |


parque nacional archipiélago de juan fernández

En el cordón montañoso que recorre la isla Robinson Crusoe de noroeste a sureste el cerro El Yunque es la mayor altura con 915 msnm. En primer plano se ve la punta O`Higgins y al fondo el cerro El Yunque donde chocan las nubes y se condensa el agua, generando la gran humedad que promueve la existencia de densos bosques.

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En las zonas más altas y abruptas de Robinson Crusoe, sobre los 450 msnm, se encuentran las alturas del Rebaje de la Piña, El Yunque y los cerros La Pascua. Allí están los bosques nativos más prístinos del parque. En ellos crecen los árboles endémicos naranjillo (Fagaria mayu), luma (Myrceugenia fernandeziana), madera dura (Sophora fernandeziana) y canelo (Drimys confertifolia). Cuentan con un sotobosque rico en numerosos helechos y arbustos nativos.

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La chonta (Juania australis) es una palmera endémica de Robinson Crusoe y solo crece en laderas muy empinadas de las zonas más altas de la isla, en medio de la densa vegetación nativa. Se la puede observar desde el mirador Alejandro Selkirk. Abajo, una vista del Mirador Rebaje de La Piña, desde donde se pueden observar los acantilados ubicados al sur de la Isla Robinson Crusoe.

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› Desde el mirador Sal Si Puedes. en lo alto de la isla, se ve abajo el lugar llamado “Puerto Inglés”, célebre porque ahí se encuentra la cueva donde cuentan que el marino escocés Alejandro Selkirk, luego de ser abandonado por su capitán, vivió por más de cuatro años. Se piensa que su aventura inspiró a Daniel Defoe para su novela “Robinson Crusoe”, nombre con que quedó la isla que antes se llamaba “Más a Tierra”.

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palmas de cocalán · radal siete tazas · laguna del laja · nahuelbuta · tolhuaca · conguillío · huerquehue · villarrica · alerce costero · puyehue · vicente pérez rosales · alerce andino ·

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C E NT R O SUR

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C E NT R O SUR

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CENTRO SUR En este capítulo hemos agrupado los parques nacionales situados en lo que se conoce coloquialmente como el valle central, es decir, la porción de territorio que va desde la región Metropolitana hasta Puerto Montt, con poco más de 1.000 kilómetros de largo. Es la zona más habitada, urbanizada y cultivada del país, con una superficie equivalente al 21,3% de la superficie continental y en la que habita más del 32% de la población. En el centro de esta área se encuentran las ciudades más pobladas: Santiago, Valparaíso y Concepción, con un total de más de nueve millones de habitantes. Otras ciudades como Talca, Chillán, Temuco, Osorno y Puerto Montt superan ya los 200.000 habitantes. La geomorfología del territorio centro sur, similar en toda su extensión, cuenta con cuatro franjas paralelas en orientación norte - sur: de poniente a oriente, la planicie costera, cordillera de la Costa, valle central o depresión intermedia, y cordillera de los Andes. Una característica común a toda la cordillera de los Andes es la presencia continua de volcanes, los que con sus erupciones y junto con el avance y retroceso de los glaciares han sido los principales modeladores de la geografía. A partir de la región de La Araucanía, numerosos lagos enclavados en esta cordillera ocuparon los antiguos lechos de valles glaciales, dando un carácter único a la zona. La columna vertebral de este territorio es el valle longitudinal, flanqueado por las dos cordilleras. La depresión intermedia o valle central, como también se le conoce, es la zona con la mayor actividad económica del país, donde la agricultura, la silvicultura, las faenas mineras y los desarrollos urbanos ocupan casi completamente el territorio. No quedan áreas silvestres dentro del valle y prácticamente no hay territorios que se puedan preservar. Al poniente del valle central la cordillera de la Costa, que se extiende a lo largo de todo Chile, está formada por una sucesión de lomajes y montañas que pocas veces sobrepasan los 1.000 msnm. Siendo más antigua que la cordillera de los Andes, se encuentra más erosionada. Sus cordones montañosos están interrumpidos por los grandes ríos que desembocan en el océano: Maipo, Maule, Biobío. En esta cordillera están emplazados los parques nacionales de Nahuelbuta y Alerce Costero. Al oriente del valle la cordillera de los Andes presenta una antecordillera o precordillera con interesantes bosques y vegetación esclerófila. En la región metropolitana la cordillera es alta y se suceden volcanes y montañas partiendo, cerca de Santiago, por el Tupungato con 6.570 msnm, los volcanes San José (5.850 msnm) y Maipo (5.264 msnm) hasta el volcán Calbuco (2.015 msnm) en la región de Los Lagos. Los volcanes más activos, el Villarrica y el

Llaima, se encuentran al centro de esta área. En este gran valle con sus cordilleras se desarrollan dos áreas o bioregiones que difieren por sus condiciones climáticas. Al sur de Santiago, hasta el río Maule está la zona que se caracteriza por su clima mediterráneo, cálido, con largos periodos secos y lluvias que van de 350 mm hasta 900 mm concentradas en invierno. En cambio, más al sur y hasta Puerto Montt, impera un clima templado lluvioso con precipitaciones medias que superan los 2.000 mm anuales, llegando hasta los 5.000 mm anuales en las laderas de la cordillera de los Andes. Los ecosistemas de esta zona centro-sur se encuentran condicionados principalmente por estos dos tipos de clima, y son cuatro: Bo s q u e y ma t o r r a l e sc leró f i lo Es el ecosistema propio de la zona mediterránea entre los ríos Aconcagua y Maule. Se caracteriza por una vegetación que ha desarrollado estrategias y adaptaciones a ese clima seco, con lluvias concentradas en invierno y largos periodos de sequía. Este ecosistema solo se puede encontrar en forma silvestre en la cordillera de la Costa, en los contrafuertes cordilleranos de Los Andes y excepcionalmente en algunas quebradas. El espacio central está ocupado por la agricultura, silvicultura y desarrollos urbanos. Los parques Río Clarillo y Palmas de Cocalán representan este ecosistema. De t ra n s ic ió n Los ecosistemas de transición entre el clima mediterráneo y el clima templado lluvioso se encuentran en las regiones del Maule y Biobío. Son bosques y comunidades de vegetación donde coexisten especies propias de la zona mediterránea junto con las primeras especies del bosque templado lluvioso, como coigües, radales y queules. Los parques nacionales Radal Siete Tazas y Laguna del Laja se emplazan en esta zona. Es t e p a a l t o a n d in a En el macizo andino se presentan distintas comunidades vegetales en forma de pisos altitudinales. Esta vegetación adaptada al frío y a soportar largos periodos con nieve en invierno crece, en general, en forma de cojines, rastrera, o bien son herbáceas que pierden sus hojas y tallos en invierno para revivir una vez derretida la nieve. Los parques cordilleranos presentan casi todos este tipo de vegetación: Conguillío, Huerquehue, Villarrica, Puyehue y Vicente Pérez Rosales.

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Bo sque t em plado lluvi os o Se desarrolla desde la región del Biobío hasta Puerto Montt en la región de Los Lagos. Las lluvias pueden llegar hasta los 5.000 mm anuales cerca de la cordillera de los Andes. Las temperaturas van bajando a medida que se avanza hacia el sur. En este ecosistema predominan los bosques llamados “pluviselva valdiviana”, conocidos por ser los bosques templados más diversos del planeta gracias a la gran variedad de árboles, con más de cincuenta especies. En estos bosques también crecen dos de los árboles más longevos de Chile; la araucaria y el alerce. Los parques nacionales Huerquehue, Villarrica, Puyehue, Vicente Pérez Rosales y Alerce Andino son excelentes representantes de estos ecosistemas. Todos los ecosistemas de esta zona están representados en los distintos parques nacionales ubicados en ella. Desgraciadamente, a veces las superficies de protección son restringidas, especialmente en la zona de bosques esclerófilos y de transición. El aislamiento geográfico y las condiciones ecológicas tan diversas, producidas por la acción de volcanes, glaciares, movimientos telúricos y erosión, han determinado en esta zona la presencia de grandes endemismos en la flora y fauna. Alrededor del 24% de las especies nativas descritas en Chile son endémicas, lo que les otorga un alto valor para la conservación de la biodiversidad del planeta. El ciervito pudú, monito del monte, gato andino, comadreja trompuda, ranita de Darwin, ranita arborícola y choroy, son algunos de los animales endémicos de Chile que viven en estos ecosistemas. El boldo, el canelo, el copihue y muchas orquídeas terrestres, propias de la zona centro sur, son algunas de las especies de flora endémica que se protegen en estos parques nacionales y algunas reservas. Estas son algunas de las razones por las cuales la UNESCO ha distinguido nueve áreas silvestres protegidas en Chile como Reservas Mundiales de la Biósfera. La zona centro–sur cuenta con la Reserva Mundial de la Biósfera “Las Araucarias” desde 1983, conformada por el Parque Nacional Conguillío y las Reservas Nacionales Alto Biobío y Los Paraguas. En 2007 fue establecida la Reserva Mundial de la Biósfera de los Bosques Templados Húmedos de los Andes Australes, considerados como uno de los remanentes boscosos más grandes y ecológicamente intactos del planeta y, por tanto, su conservación es prioritaria. Forman parte de esta reserva, en Chile, los Parques Nacionales Villarrica, Puyehue, Vicente Pérez Rosales, Alerce Andino y Hornopirén, y las Reservas Naturales Mocho Choshuenco, Llanquihue y Futaleufú, llegando a cubrir 2.168.956 ha. En 2011 se confiere esa misma distinción al corredor biológico llamado “Nevados de Chillán-Laguna del Laja”, integrado por la Reserva Nacional

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Ñuble, el Parque Nacional Laguna del Laja y la Reserva Nacional Los Huemules de Niblinto (propiedad de CODEFF). La reserva permite conservar numerosas especies endémicas animales y vegetales y generar un corredor biológico que permita asegurar la conservación de la última población de huemules de la zona centro sur. Con el valle y la cordillera de la costa ocupados por el desarrollo de las ciudades y de las principales actividades económicas, es poco probable soñar en aumentar la superficie de parques nacionales en esta zona. Reservas nacionales, monumentos naturales y santuarios de la naturaleza son numerosos en esta zona e implican la protección de áreas naturales más pequeñas, especies nativas, endémicas o paisajes, compatibilizando esa conservación con algunas actividades turísticas o de investigación. Una buena estrategia para la protección de ciertas áreas ha resultado ser la creación de algunos parques privados, como Alto Huemul. Una de las causas de extinción o problemas de conservación de algunas especies se debe a la fragmentación de los hábitats, ya sea por interrupción de un bosque, presencia de una carretera, o instalación de construcciones, muy presente y frecuente en el centro-sur. El concepto de corredor biológico pretende paliar esta situación generando conectividad entre dos o más áreas silvestres protegidas, uniendo espacios, paisajes o ecosistemas, para facilitar así la migración de animales, la dispersión de la flora y fauna silvestres, y aumentar la población de ciertas especies. La conformación de corredores biológicos es una de las estrategias prioritarias para aumentar las áreas en las cuales se puedan proteger determinados ecosistemas, especies en peligro de extinción o en estado de conservación vulnerable. Además de los instrumentos con que cuentan hoy CONAF y el Ministerio del Medio Ambiente para la conservación de los ecosistemas y de la biodiversidad, es interesante acoger las iniciativas privadas de conservación como las de numerosas ONG, personas o familias, que están, desde los años 1990, dedicando sus esfuerzos a este fin e integrarlas al esfuerzo estatal, especialmente en la zona centro-sur. Se han visto muchas iniciativas de este tipo que logran combinar distintos objetivos, entre los cuales la conservación es prioritaria. La Reserva Biológica Huilo Huilo, el Santuario El Cañi y Parque Bosque Pehuén, son buenos ejemplos que combinan turismo con conservación. De hecho, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), que tiene entre sus objetivos contribuir a encontrar soluciones pragmáticas para los principales desafíos ambientales que enfrenta el planeta, promueve la integración de las iniciativas privadas con las estatales, tratando siempre de sumar superficie relevante para la conservación. |


parque nacional palmas de cocalán

parque nacional

90˚

PALMAS DE COCALÁN

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Libertador Bernardo O´Higgins comuna

Las Cabras

ciudad cercana

Melipilla, Las Cabras

flora relevante árboles

Palma chilena, hualo o roble maulino, maitén, quillay, patagua, peumo, litre, boldo, espino, mayú. arbustos

Colliguay, zarzaparrilla, arrayán, mitique, mutisia, tomatillo, chagual, natre, colliguay, chagualillo, salvia macho, alstroemeria, quisco.

fecha fundación

11 de enero, 1989 superficie

3.709 ha.

Zorros chilla y culpeo, quique, coipo. aves

coordenadas geográficas

Chercán, tórtola, chincol, zorzal, tenca, cernícalo, tiuque, águila, loro tricahue, choroy, tucúquere, tenca, diuca.

altitud

instalaciones y servicios

34º12’ - 34º14’ latitud sur, 71º11’ - 71º04’ longitud oeste

de 138 a 1.664 msnm (cerro Mudauma) clima-precipitaciones

Clima mediterráneo - 597 mm anuales ecosistemas

Bosque esclerófilo y bosque caducifolio

Palmería de Cocalán.

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fauna relevante mamíferos

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Acceso privado.

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C E NT R O SUR

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parque nacional palmas de cocalán

N E

l Parque Nacional Palmas de Cocalán, ubicado en la cordillera de la Costa, es una de las áreas silvestres que asegura la protección y conservación de la palma chilena, ya que en su territorio se encuentran alrededor de 35.000 ejemplares. Desde épocas prehispánicas la palma era conocida por los antiguos habitantes del valle central, quienes comían su fruto y obtenían la miel dulce de su savia, que luego fermentaban. Los raquis o grandes ramas se ocupaban como techumbre para las chozas y las hojas se utilizaban para tejer cestos y otros utensilios domésticos. Los indígenas llamaban a esta palmera Cau Cau o Can Can, del quechua k´kanka, que significaría elegante, gallardo, adjetivo que representa muy bien su estampa. La palma chilena es inconfundible, con su tronco que es un enorme cilindro liso, semejante a una columna, en su base llega a medir cuatro metros de diámetro. De característico color gris, remata en la punta en una corona de hojas de un colorido verde claro, que emite un suave sonido metálico con el viento. Su nombre científico Jubaea chilensis, proviene de Juba, rey de Numidia, en alusión al impresionante porte real de ambos, rey y palmera. A la llegada de los españoles se le encontraba en forma natural desde Ovalle, al norte, hasta el río Maule, al sur. Sin embargo, rápidamente sufrió una fuerte explotación por la calidad de su miel y porque también se botaron y eliminaron muchos ejemplares para habilitar predios que permitieran desarrollar la agricultura. Se dice que en 500 años pasaron de ser 5 millones de ejemplares a solo 124 mil, aproximadamente, los que quedaban cuando se decidió protegerlas mediante un decreto que regula además su control y manejo. Hoy se cuenta con dos parques nacionales en los cuales está protegida y manejada racionalmente. Un texto muestra la visión de Cocalán por parte de un viajero en 1851: “Una característica peculiar del paisaje lo constituye la palmería de Cocalán, vestigio más floreciente de los muchos palmares que había en los valles de la zona central, de los cuales es hoy el mejor conservado. Viajeros antiguos lo describen y recuerdan que hacia el lado de Alhué en el siglo pasado, había una fábrica de miel de palma, cuya elaboración cuesta la muerte de los árboles. Antiguamente también las extinguían para comer el palmito, que es su cogollo y muy sabroso y los historiadores coloniales refieren la facilidad con que las echaban abajo para aprovecharlas, sin reparar de lo que hacían por ser tan abundantes…”. En 1980 don Recaredo Ossa compra la palmería de Cocalán, una de las dos hijuelas declaradas área silvestre protegida en 1971. Ya la había conocido de jo-

ven, a la edad de nueves año. Desde entonces anhelaba comprar la palmería y poder darle la protección necesaria. Poco después de su adquisición, en 1989, es declarada Parque Nacional. Hoy en la palmería de Cocalán, único parque nacional en terrenos privados, la familia propietaria del predio ha trabajado arduamente para protegerla, resembrarla, formar viveros y multiplicarla. Además se han desarrollado sistemas más racionales para obtener la miel tan apreciada. Esta palmería es, sin duda alguna, la más bella de todas. Posee un sector exclusivo de palmas añosas, muy tupido, en terreno plano. La más alta y más antigua se ha denominado “La Capitana” y de acuerdo con cálculos de CONAF podría tener entre 1.500 y 2.000 años de edad. Uno de los vinos ícono de la viña de la familia ostenta el nombre de La Capitana.

la familia de las Nothofagáceas, a la cual pertenecen también robles, raulíes, lengas y coigües que viven más al sur. Es endémico y crece en las regiones del Libertador Bernardo O´Higgins y Maule, en las cordillera de la Costa y de los Andes en laderas de fuertes pendientes, formando más bien bosques puros. Mientras la palmería se desarrolla en el plano del valle de Cocalán, los hualos crecen en las laderas sur y surponiente del cordón montañoso que la rodea. Pequeños bosques puros se encuentran en las crestas de los cerros, muy reconocibles en otoño cuando toman colores dorados y rojizos antes de perder sus hojas. Más abajo en las laderas y en el plano alrededor de los esteros crece la típica vegetación nativa del tipo esclerófila de la zona central. El clima mediterráneo, con largos periodos secos, pocas lluvias concentradas en invierno y alta

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radiación solar ha generado una flora adaptada a tales condiciones, la mayoría de ellas de tipo esclerófilo, es decir, que tienen hojas duras para protegerse de la pérdida de agua. Existe, eso sí, un marcado contraste entre las especies que miran hacia el norte, como chaguales, litres, espinos, que son mucho más duras, y las que crecen a la sombra o en fondos de quebradas, como pataguas, peumos y boldos, que tienen hojas más oscuras y más blandas. Alrededor de los esteros crecen maitenes, quillayes, pataguas, arrayanes, peumos y boldos con un sotobosque rico en helechos, enredaderas y arbustos de sombra. Subiendo por los cerros, con mayor asoleamiento dominan quillayes y litres acompañados de chaguales, quiscos, tralhuenes, natres y colliguayes. También algunas palmas han crecido en las laderas y quebradas en medio de esa vegetación, formando grupos menos densos. |

Palmas Es necesario explicar que las palmeras no son árboles sino plantas arborescentes (con forma de árbol) que pertenecen a la clase monocotiledóneas, como las hierbas. En su falso tronco llamado “estípite” o “estipe” no forman madera ni desarrollan anillos de crecimiento como los árboles. También a diferencia de los árboles, la savia circula por el interior del tronco y no bajo la corteza. Las flores o inflorescencias se empiezan a formar en junio y julio dentro de una vaina o “espata” cerrada, la que se abre en octubre y noviembre dejando las flores a la vista. Durante los meses siguientes se forma el fruto, también contenido en la “canoa” o espata. La fruta o coquito es una “drupa” color amarillo anaranjado de unos 4 cm de diámetro que forma vistosos racimos. A partir de los meses de febrero y marzo los coquitos están maduros y empiezan a caer al suelo para deleite de los roedores. Hualos El decreto de abril de 1989, que fija los límites definitivos del parque, aclara su principal objetivo: “…que, de acuerdo a los actuales conocimientos sobre los recursos naturales presentes en la zona de “Cocalán”, ha sido posible determinar la existencia de sectores que reúnen aptitudes para ser considerados como un tipo de área silvestre protegida, especialmente, debido a la presencia de la “Palma Chilena” (Jubaea chilensis) y del “Hualo” (Nothofagus glauca), ambas especies exclusivas de Chile y respecto de las cuales los especialistas del país han concluido que su estado de conservación a nivel nacional debe ser considerado como vulnerable”. Además de la palma, otra especie en estado de conservación vulnerable es protegida en el parque. El hualo (Nothofagus glauca), también llamado roble maulino, en alusión a su área de distribución, es un árbol caducifolio de

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El bosque más denso de palmas (Jubaea chilensis) está en la zona baja del parque.

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parque nacional palmas de cocalán

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El hualo o roble maulino (Nothofagus glauca) es la otra especie nativa que se protege en este parque nacional. Crece en laderas más bien rocosas, sobre los 500 msnm, formando bosques puros que se destacan en otoño por su colorido. Su estado de conservación es considerado vulnerable y crece en las regiones de O´Higgins y Maule.

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parque nacional palmas de cocalán

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A la derecha los hualos son árboles caducos que pierden sus hojas en invierno y estas cubren las laderas. Las palmas, que crecen en la zona baja del palmar de Cocalán, a la derecha, comparten el espacio con quillayes, típicos de la vegetación esclerófila de la zona central.

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En el fondo de las quebradas la sombra permite el crecimiento de plantas trepadoras como el ”soldadito rojo” (Tropaeolum tricolor) o algunas plantas acuáticas a orillas del estero. Cerca del agua canelos, lingues y peumos encuentran la situación ideal de sol, sombra y humedad para desarrollarse.

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parque nacional radal siete tazas

parque nacional

90˚

RADAL SIETE TAZAS

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Maule

comuna

Molina

ciudad cercana

Molina

flora relevante árboles

Litre, peumo, quillay, naranjillo, maitén, radal, hualo o roble maulino, roble, coigüe, ñirre, canelo, lingue, olivillo. arbustos

Pichi romero, chaura, escallonia, llareta, pingo pingo, chilco, cortadera, paquial, centella, capachitos, ajicillo, quinchamalí, vautro, maicillo, violeta de cordillera, quiaca, alstroemeria, añañuca, matico.

fecha fundación

20 de marzo, 2006 superficie

4.138 ha.

coordenadas geográficas

35º24’ - 35º30’ latitud sur, 70º49’ - 71º03’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Zorros culpeo y chilla, chingue, güiña, quique, vizcacha, puma. aves

Halcón peregrino, loro tricahue, águila, tordo, cachaña, tucúquere, peuco, tiuque, pitío, tórtola, carpintero negro, pato jergón, tagua, garza, tenca, jilguero, loica, picaflor.

altitud

650 a 2.503 msnm (cerro Piuquenes) clima-precipitaciones

Mediterráneo y templado con nieve en invierno – 980 mm anuales ecosistemas

De vegetación esclerófila a bosque templado húmedo

Salto de la Novia.

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instalaciones en el parque

Centro información medioambiental, guardería CONAF, servicios concesionados de campismo y alimentación, senderos habilitados.

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parque nacional radal siete tazas

N E

l Parque Nacional Radal Siete Tazas está conformado por el gran cajón del río Claro y una empinada ladera situada al norte del río, dominada por los cerros Piuquenes (2.503 msnm), cerro Alto (2.150 msnm) y cerro Colmillo del Diablo (2.335 msnm). Sin duda, el río Claro, su agua cristalina y sus célebres saltos, son el atractivo escénico más importante de este parque. El grupo de las Siete Tazas, que le da su nombre al parque, es una formación geológica con siete cascadas y siete pozones. Se llama Radal, del mapudungun raran, que significa hacer ruido con las hojas en el viento, porque un sector a la entrada del parque lleva ese nombre. El río Claro nace de la conjunción de los esteros Agua y El Toro, que provienen del volcán Descabezado Grande, al oriente del parque. El río corre por un cañadón de negras rocas volcánicas que se ha formado con el paso constante del agua por siglos, que va erosionando la dura roca basáltica, proveniente de las erupciones del volcán Descabezado. Entrando al parque y siguiendo el curso del río, el primer salto que se ve es el “Salto Velo de la Novia”. Esta cascada de unos 50 m de desnivel, presenta una permanente neblina, consecuencia de la gran altura de la caída. Desde un mirador cercano al camino se puede apreciar el espectáculo del agua cayendo por una pared cubierta de helechos y nalcas. Siguiendo el circuito, el próximo evento en el río es el de las “Sietes Tazas”: siete saltos de más de 3 metros de altura caen en los correspondientes siete pozones de agua cristalina, verdaderas piscinas formadas por el desgaste constante del agua sobre la roca basáltica. Un sendero permite acercarse fácilmente y admirar uno de los saltos desde un mirador. Bajando por una larga y arriesgada escalera es posible llegar hasta el agua misma del pozón. Un poco más adelante, por un sendero que va paralelo al río, se presenta el salto de La Leona con sus 25 metros de caída y una gran piscina natural a sus pies. Se puede observar desde los miradores del camino y también bajar hasta el gran pozón para eventualmente darse un baño en el agua transparente. El gran protagonista de estos escenarios es el curso del río con el agua cristalina que va tomando distintos colores de acuerdo con la luz, pasando del blanco espumoso en los saltos, a tonalidades turquesa en los pozones. El lecho con sus rocas basálticas formadas por los caprichos de la fuerza del agua, es el

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El bosque de transición visto desde el mirador Los Chiquillanes.

otro gran protagonista de este paisaje único. Las transparencias, los destellos de luz multiplicándose en el agua, las quietudes y los rápidos, el canto del agua suave y el estruendo de las caídas, constituyen un espectáculo que no tiene fin, siempre nuevo, siempre sorprendente. Tr an s ic ió n Por su ubicación geográfica el Parque Nacional Radal Siete Tazas se encuentra en una zona de transición ecológica o interfaz entre el ecosistema mediterráneo, con su vegetación esclerófila, y los bosques andinos del sur, de una zona higrófila. Esta condición le otorga un alto valor por la diversidad en flora y fauna existente debido a la presencia de dos ecosistemas propios de zonas geográficas tan distintas. Otro aspecto de importancia es el aporte que se hace a las Áreas Silvestres Protegidas de un ecosistema que hasta ahora no estaba representado en el sistema nacional, SNASPE. En las zonas más bajas y con mayor asoleamiento predominan los litres, peumos, maitenes, quillayes, y arrayanes, propios de la zona mediterránea, adaptados a veranos prolongados y secos, y lluvias concentradas solo en invierno. También se encuentran boldos, chaguales, mayo y el cactus “hiberno”, endémico de la zona. Sobre los 600 msnm, especialmente en exposición sur, se desarrolla el bosque de Nothofagus con robles, coigües, ñirres y raulíes. Más cerca del agua crecen la huillipatagua, luma blanca y maitén del Chubut, especies consideradas raras o escasas. En esa misma franja altitudinal se destacan pequeños bosques del tipo maulino, llamados así porque en ellos predomina el hualo o roble del Maule, especie endémica en estado de conservación vulnerable. Forman más bien bosques puros en búsqueda de sol y luz, o acompañados de canelos, lingues y coigües. Sobre los 2.000 metros de altitud aparecen bosquetes de ciprés de la cordillera, especie también considerada en estado vulnerable de conservación. A mayor altura se presenta la estepa andina con tres tipos de vegetación: gramíneas, como coirones, cortaderas y paquial; plantas en formas de cojín, como llaretas, chauras enanas; y arbustos bajos de hojas pequeñas, como adesmias, pichirromero y pingo pingo. En primavera y verano bulbosas y herbáceas crecen en distintos lugares del parque dando una nota de color con sus flores. Capachitos, llaupangue, alstroemerias, hierba del clavo, berro rosado y flor de

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la cascada, crecen en el entorno de los bosques mientras en la estepa andina cuando se ha derretido la nieve se lucen quiacas, placas y violas de cordillera. La fauna del parque está representada por los mamíferos más abundantes en la zona central y zona de bosques templados. Están presentes el zorro culpeo, zorro chilla y chingue. En la espesura del bosque húmedo viven el pudú, la güiña, y más cerca del agua el quique. En las partes más altas se encuentran pumas y, entre las rocas y la vegetación baja, las vizcachas, que buscan refugio. Aves con problemas de conservación habitan el parque: halcón peregrino, loro tricahue y el cóndor encuentran lugares donde alimentarse y reproducirse. También se destacan volando sobre la copa de los árboles y entre sus ramas, águilas, bailarines, aguiluchos, cachañas, carpinteros negros, torcazas, pitíos, tórtolas, tordos, tucúqueres y peucos. En el entorno del río Claro, el pato corta corrientes comparte hábitat con otras aves acuáticas como el pato jergón, taguas, tagüitas y garzas. Atr a c tivos Alejándose de los paseos propios del curso del río, numerosos senderos llevan a conocer los otros atractivos del parque. En la zona llamada Parque Inglés, al cual se puede llegar en vehículo, se concentran las instalaciones para acampar o merendar y el inicio de las rutas a otros objetivos. Las principales excursiones, como el sendero La Montañita o sendero Los Chiquillanes, suben por los faldeos en los densos bosques llegando a dominar hermosas vistas. Una interesante excursión de 8 km parte por el cajón de El Bolsón para llegar a la notable formación rocosa llamada El Colmillo del Diablo. Continuando hacia arriba la senda se interna en el Valle del Indio, ya en la cordillera. Desde el sendero se puede disfrutar de una hermosa vista al volcán Descabezado al fondo del valle. Otro gran atractivo es la laguna de las Ánimas a 2.225 msnm, que está fuera del parque, pero aparece indicada como una de las excursiones más interesantes. Además de los evidentes atractivos de la naturaleza, el parque ofrece numerosas actividades que el actual plan de manejo pretende reordenar y potenciar. Las más frecuentes son las caminatas, bicicleta y mountain bike, la pesca en áreas específicas, debidamente señalizadas, cabalgatas, trekking andino y vida al aire libre, en general ocupando las instalaciones del Parque Inglés. Y, para algunos deportistas extremos, es un gran desafío bajar en kayak las Siete Tazas. |

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parque nacional radal siete tazas

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En primer plano las ramas de un roble (Nothofagus obliqua) dan cuenta del tipo de bosque que prospera en este parque. Es un bosque de transición entre la vegetación esclerófila de Chile central y los bosques templados húmedos del sur, a los cuales pertenece el roble. Al fondo se ve el sector El Bolsón.

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parque nacional radal siete tazas

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El curso del río Claro y el agua en distintas situaciones son los elementos más importantes de este parque. Arriba, a la izquierda, uno de los pozones de los célebres saltos “Las Siete Tazas” que le dan el nombre al parque. El río por siglos se ha forjado haciendo un camino con grandes escalones en medio de las rocas volcánicas, provenientes del volcán Descabezado.

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parque nacional radal siete tazas

Al oriente del parque el sector llamado El Bolsón es uno de los mejores paseos que se pueden realizar en verano. Se cubre de nieve en invierno, así como sucede en laguna La Invernada a la derecha. Esta laguna, aunque fuera de los límites del parque, es parte de los atractivos recomendados y de los senderos que se pueden recorrer.

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parque nacional laguna del laja

parque nacional

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LAGUNA DEL LAJA

53˚

0 400 km POLO

SUR

del Biobío

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Antuco

Ciprés de la Cordillera, coigüe, maitén de Chubut, maqui, ñirre, raulí, roble, avellano. Radal enano, quila, ñipa, arrayán, chilco, lirio del campo, cactus, violeta cordillera, orquídeas terrestres, michay, pingo pingo, cortadera.

ciudad cercana

Antuco

25 de junio, 1958

fauna relevante mamíferos

superficie

aves

fecha fundación

coordenadas geográficas

Patos (yeco, corta corrientes, jergón chico, jergón grande, anteojillos), canquén, pidén, tagua, bandurria, huairavo, picaflor cordillerano, zorzal, pitío, rayadito, chercán, loica, condor, águila, cernícalo.

altitud

instalaciones en el parque

11.889 ha.

36º02’ - 38º20’ latitud sur, 71º21’ - 73º40’ longitud oeste

1.144 a 3.585 msnm (volcán Sierra Velluda) clima-precipitaciones

Clima mediterráneo de altura 2.170 mm anuales ecosistemas

Bosque caducifolio de la cordillera de Chillán y estepa patagónica sub húmeda otros

Reserva Mundial de la Biósfera (2011)

Cráter del volcán Antuco y al fondo la Sierra Velluda.

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Zorros chilla y culpeo, vizcacha andina, puma, tucotuco maulino.

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Acceso, guardería y centro de informaciones de CONAF, servicios concesionados de alimentación y centro de esquí.

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parque nacional laguna del laja

N E

l nombre del parque nacional Laguna del Laja es reflejo de su cercanía con la laguna homónima que envuelve con sus riberas gran parte de esta área silvestre protegida. Aunque es parte importante del gran paisaje, la laguna misma no forma parte del territorio asignado al parque. El volcán Antuco, situado al suroeste de la laguna, se formó dentro del cráter del antiguo volcán Laja cuyo borde noreste es todavía perceptible. El volcán Antuco, con su cima a 2.985 msnm, y su imponente vecino, la Sierra Velluda con 3.585 msnm, ocupan la casi totalidad de la superficie del parque. Juntos conforman el grupo volcánico Antuco, que incluye además el cerro Cóndor. Este último habría sido responsable de uno de los embalsamientos del río Laja y de la formación de una primera “paleolaguna” del Laja. Se han registrado alrededor de 20 eventos eruptivos históricos para el Antuco, siendo el más importante el que fue descrito en 1752 por el jesuita alemán Havestadt. Esa erupción dejó grandes campos de lava cercanos al paso internacional Pichachén. Sin duda su erupción más difundida es aquella que tuvo lugar en 1899 y que fue presenciada por los naturalistas Eduardo Poeppig e Ignacio Domeyko. Este último dejó como registro la célebre ilustración que muestra unos visitantes cerca del cráter siendo sorprendidos por la fuerte fumarola del volcán. La ascensión del volcán Antuco que luego realizó el científico y viajero Eduardo Poeppig en el mismo año es considerada el inicio del andinismo en Chile. En los últimos setenta años el Antuco solo ha presentado actividad fumarólica. La Sierra Velluda es el más antiguo de los volcanes, cuya edad sería del Pleistoceno. Presenta hielos eternos y glaciares en sus laderas así como grandes corridas de lava erosionadas hacia el poniente. La Laguna del Laja, el embalse natural más grande de Chile, se formó cuando se acumuló el agua de la parte superior del río Laja debido a que un dique de lava volcánica situado hacia el poniente embalsó el río. El río luego de su pasada por la laguna desagua a través de filtraciones que se producen en el dique volcánico y vuelve a aparecer más abajo en los espectaculares saltos Las Chilcas y El Torbellino. Antuco, de acuerdo con el lenguaje de sus primitivos habitantes, es una palabra que combina antü, sol, y ko, que quiere decir agua. Es entonces “agua brillante” o “agua asoleada”. El camino que atraviesa actualmente al parque y llega finalmente al paso cordillerano “Pichachen” nos recuerda por su nombre que los antiguos habitantes pehuenches mantenían una huella que pasaba entre la Sierra Velluda y el volcán Antuco. Dicho paso les permitía acceder a los bosques de araucarias y a las praderas existentes para el pastoreo de sus animales. También se dedicaban a la recolección de piñones para tener alimentos para el invierno. Usaban además el paso Antuco para pasar de Chile a Argentina en sus habituales traslados a ambos lados de la cordillera. La flora del parque corresponde a la región de los bosques andino-patagónicos, sub región de la cordillera de la Araucanía, con dos formaciones vegetales principales: la estepa patagónica sub húmeda y el bosque caducifolio de la cordillera de Chillán. El tipo de plantas está fuertemente influenciado por la altitud, la presencia de nieve en invierno y el suelo volcánico. La estepa patagónica sub húmeda es la típica vegetación esteparia propia de climas extremos con nevadas en invierno. Se compone principalmente de

distintas gramíneas que forman los coironales, y de arbustos bajos, rastreros, adaptados al frío y al tipo de suelo, como las llaretas, llaretillas, violas andinas. El bosque caducifolio de la cordillera de Chillán corresponde a formaciones boscosas de transición, entre la zona higrófila del sur y la zona esclerófila de Chile central. Pequeños bosques de coigües junto a radales y maquis se desarrollan en las laderas sur y alrededor del curso de ríos y esteros. En este parque se encuentran los bosques homogéneos de ciprés de la cordillera más importantes del país. En las zonas altas siempre están presentes ñirres y lengas adaptados para soportar la presencia de nieve en invierno. Existen en el parque algunas especies clasificadas como raras o en estado vulnerable de conservación. Son el radal enano, el maitén de Chubut y una cactácea exclusiva de esta zona andina la “mahuenia” o hierba del guanaco. La araucaria, que alguna vez existió en abundancia en esta área en su situación más septentrional, solo está representada por unos pocos ejemplares aislados. Algunas plantas bulbosas florecen en verano y primavera destacándose los lirios del campo, violetas andinas y numerosas orquídeas terrestres que Eduardo Poeppig se encarga de describir admirado: “Llaman la atención sobre todo las magníficas formas de las orquídeas, que son mucho menos frecuentes en la región boreal de Chile. Una de ellas, denominada por los antucanos, azucena del campo (Gavilea odoratissima, n. sp), se presenta siempre en asociaciones numerosísimas. La caña, que tiene 5 pies de altura, se cubre en su mitad superior con flores de color amarillo oro, cuyo olor a violetas se siente hasta una distancia de varios pasos. En lugares más secos se presenta otra especie, cuyas flores tienen un diámetro de más de 2 pulgadas, mostrando sobre los sépalos blancos una red verde obscura de venas. Se caracteriza por un intenso color a vainilla, mientras una tercera especie, de color verde y con venas negras tiene el aroma del alhelí amarillo de los jardines europeos. Otras orquídeas, con bellísimas flores de color oro y dotadas de un aroma más o menos intenso, apenas de la altura de un palmo, pero con grandes hojas, viven únicamente en las mayores cumbres andinas”. La escasez de vegetación y las condiciones climáticas adversas no han permitido el desarrollo de fauna abundante al interior del parque. Entre los mamíferos se encuentran vizcachas, pumas y gato montés. Las aves son un poco más numerosas. Entre las más pequeñas se encuentran la perdicita cordillerana y el rayadito, y entre las más grandes, el cóndor y el águila. El “tuco tuco maulino” y el “tunduco” son dos roedores endémicos de esta zona que se encuentran en peligro de extinción. Es importante destacar que este parque forma parte del corredor biológico “Nevados de Chillán-Lago Laja” que en 2011 fue distinguido por la organización de Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la Cultura, UNESCO, como Reserva Mundial de la Biósfera, por la presencia de especies endémicas. Integran esta reserva mundial la Reserva Nacional Ñuble, el Parque Nacional Laguna del Laja, la Reserva Nacional y Santuario de la Naturaleza Los Huemules de Niblinto. En esta reserva mundial se pretende preservar numerosas especies vegetales y animales, especialmente la única población de huemules de la zona centro del país. Cercano a Los Ángeles el Parque Nacional Laguna del Laja es un importante aporte para el turismo de la zona, especialmente por las canchas de esquí en las laderas del volcán Antuco. El lago permite la práctica de deportes acuáticos como el remo y la pesca exclusivamente deportiva, ya que con su norma de “catch and release”, pescar y devolver, se asegura una población estable de peces. |

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Al norte del volcán Antuco y al borde de la laguna del Laja, que se encuentra fuera del parque, se visualiza el camino que recorre el parque yendo hacia el paso internacional Pichachén.

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parque nacional laguna del laja

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A la izquierda una solitaria araucaria es mudo testigo de los bosques que hubo antaĂąo y que fueron parte del sustento de los pehuenches que habitaban este territorio. A la derecha, la Sierra Velluda con sus 3.585 msnm se refleja en la laguna del Laja.

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parque nacional laguna del laja

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La laguna del Laja se encuentra limitada al poniente por un gran dique de lava. A travĂŠs de filtraciones en la lava desagua formando los saltos Las Chilcas (en la foto) y el Torbellino. A la derecha algunas plantas que le dan notoriedad a este parque: el clavel del campo rosado (Mutisia latifolia), el capachito amarillo (Calceolaria corymbosa), abajo a la derecha, una viola de cordillera (Viola fluehmannii) y el cactus MaihuĂŠn (Maihuenia poeppigii), son plantas nativas y protegidas.

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parque nacional laguna del laja

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Desde el sector sur del parque, mirando hacia el norte, se ven las laderas bajas del volcán Antuco al fondo. Las arenas y cenizas volcánicas son colonizadas por coirones mientras en primer plano los ñirres (Nothofagus antartica) crecen achaparrados mezclados con maitenes de Chubut (Maytenus chubutensis), árbol propio de este lugar.

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parque nacional nahuelbuta

90˚

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parque nacional

NAHUELBUTA

53˚

0 400 km POLO

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SUR

Biobío, La Araucanía

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Angol

Araucaria, coigüe, roble, olivillo, lingue, ulmo, avellano, queule, lenga, naranjillo. Colihue, quila, chequén, maqui, radal enano, michay rojo, libertia, alstroemeria, mutisia araucana, pitao.

ciudad cercana

Angol

4 de enero, 1939

fauna relevante mamíferos

superficie

aves

fecha fundación

6.832 ha.

Puma, pudú, güiña, monito del monte, yaca, coipo, chingue, zorro de Darwin, zorro culpeo. Carpintero negro, choroy, cachaña, pitío, rayadito, chercán, hued hued, picaflor, chucao, chuncho, bandurria, águila, halcón, tagua, pidén.

coordenadas geográficas

37º44’ - 37º51’ latitud sur, 72º57’ - 73º03’ longitud oeste altitud

680 a 1.570 msnm (cerro Alto Nahuelbuta)

instalaciones en el parque

Administración y tres oficinas de guardaparque y área de campismo CONAF, senderos habilitados.

clima-precipitaciones

Transición mediterráneo y templado lluvioso - 1.000 a 1.500 mm anuales ecosistemas

Bosque altomontano de Nahuelbuta y bosque caducifolio

Amanecer en el mirador Anay.

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parque nacional nahuelbuta

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“En lo más profundo de esas montañas, tras de aquellos densos y pantanosos cañaverales, en la parte superior de las cordilleras de la costa i en lo más elevado de la región subandina, crece i se encumbra el esbelto, jigántico pino de piñones, la célebre araucaria. Su tronco se empina a más de cien piés de altura i es tan derecho, tan igual, como el palo mayor de un navío, firme e inmóbil, como la columna de mármol de algún templo antiguo. Su cogollo en forma de un hemisferio, con la parte plana vuelta a hacia arriba”. |

A

IGNACIO DOMEYKO, ARAUCANÍA Y SUS HABITANTES, 1845 |

E

l Parque Nacional Nahuelbuta está situado en la altiplanicie de la cordillera de la Costa, en las regiones del Biobío y de la Araucanía. Su nombre significaría en mapudungun “nahuel”, jaguar, y “buta”, grande, en alusión probablemente a los felinos que habitan el parque: puma y güiña. Una de las características más notables de esta área silvestre es que es el único lugar ubicado fuera de la cordillera de los Andes, donde crecen araucarias milenarias, el segundo árbol más longevo de Chile. En 1990 la Araucaria araucana o pehuén fue declarada Monumento Natural mediante decreto supremo Nº 43 del Ministerio de Agricultura, por lo que quedó prohibida su tala en todo el territorio nacional. Solo CONAF puede dar autorización para cortar un ejemplar vivo en circunstancias excepcionales. Otra característica del parque es estar en una de las zonas de la cordillera de la Costa de Chile que presenta mayor biodiversidad y endemismos. Por endemismo se entienden las especies que solo se encuentran en una determinada área geográfica en forma natural y en ningún otro lugar del planeta. El Parque Nacional Nahuelbuta, declarado como tal en 1939, preserva una porción de 6.832 hectáreas de la cordillera de Nahuelbuta. Tales condiciones excepcionales quedan ampliamente descritas en la publicación Reserva Mundial de Biodiversidad. Valdivia, Chile: WWF de las autoras Alexia Wolodarsky-Franke y Susan Díaz Herrera. En ella las autoras aseguran que el Parque Nacional Nahuelbuta, la cordillera de Nahuelbuta y el Monumento Natural Contulmo, debieran ostentar la condición de Reserva Mundial de la Biósfera otorgada por la WWF, cuya misión ha sido desde su creación, en 1960, la conservación de la naturaleza. World Wildlife Fundation es en español, Foro Mundial para la Naturaleza. Los científicos postulan que la cordillera de la Costa, en general, y en particular Nahuelbuta, cuentan con una excepcional biodiversidad y endemismos. Esto se debe a que en la época de glaciación las bajas temperaturas fueron relativamente moderadas por la presencia cercana del océano Pacífico, lo que permitió la subsistencia de ciertas especies, mientras otras áreas estaban cubiertas por los hielos. Ar a u c a r ia s Las araucarias son, sin duda, la “estrella” del parque Nahuelbuta y están presentes en dos poblaciones separadas, ubicadas en los extremos norte y sur del parque, siempre en la zona alta a partir de los 800 msnm. El pehuén o Araucaria araucana es una conífera excepcionalmente adaptada a condiciones extremas de calor (caso de presencia de lavas y cenizas de los volcanes) y de frío, suelos volcánicos y poco fértiles, lo que permite su sobrevivencia hasta más de 1.500 años. Su tronco recto y cilíndrico, que llega hasta una altura de 50 m, está cubierto por una corteza muy gruesa y agrietada que forma verdaderas placas llamadas “choros”, que las protegen de calores, incendios y otras inclemencias del tiempo. La copa abierta en forma

Sendero hacia Piedra del Águila en medio del bosque de araucarias (Araucaria araucana).

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de paragua y las ramas angostas permiten que soporten, sin dañarse, el peso de la nieve y la fuerza del viento. El estado actual de conservación de las araucarias es considerado vulnerable. La mayoría de las araucarias se desarrolla en la cordillera de los Andes (en Argentina y Chile), mientras que los bosques de araucarias de Nahuelbuta representan solo el 3% de su población total. End emismo Las plantas vasculares son vegetales que tienen raíces, tallos, hojas y cuentan con un sistema de vasos conductores (sistema vascular) por donde circulan la savia, el agua, los nutrientes y minerales. Se han identificado más de 265 especies de plantas vasculares endémicas de Chile en Nahuelbuta. Algunas deben ser consideradas con alta prioridad para su conservación, como el arbusto michay rojo y los árboles queule y pitao, ya que están actualmente en peligro de extinción. Estas especies se encuentran preferentemente en las zonas bajas de la quebrada Caramávida. También se destaca la presencia de numerosas orquídeas terrestres en Nahuelbuta, de las cuales se ha descrito a la fecha la cantidad excepcional de 14 especies. Es en la fauna donde se encuentran los casos más emblemáticos de endemismo en el parque. Un mamífero, el zorro de Darwin, es un caso excepcional, ya que normalmente solo vive en Chiloé y en Nahuelbuta, considerando su estado de conservación en peligro de extinción. Entre las aves se destaca el carpintero negro, que busca coleópteros en los troncos de viejos árboles nativos para su alimentación, y la cachaña, que se nutre de las semillas de los árboles, particularmente de los piñones de la araucaria en otoño. Si bien se encuentran 17 especies de sapos o ranas en el parque, solo cuatro de ellos viven en este único lugar del mundo, siendo considerados endémicos de Nahuelbuta: los sapos de Vanzolinii, de Nahuelbuta, de Contulmo y de Bullock. Estos últimos llevan el nombre de Dillman Bullock, una de las personas que más trabajó y luchó, junto con Ramón Urzúa, para el establecimiento del Parque Nacional Nahuelbuta y la preservación de tantas especies endémicas. Bullock, un misionero y agrónomo norteamericano avecindado en Chile a mediados del siglo XX, se destacó como naturalista y arqueólogo y dejó en el fundo El Vergel, en Angol, un museo dedicado a la historia natural y arqueología de la zona. La época más atractiva para visitar el parque es el otoño, cuando robles en las zonas de altura intermedias, y ñirres y lengas en zonas altas, toman los encendidos colores otoñales contrastando fuertemente con el verde oscuro de las araucarias y coigües. Esa época coincide también con la floración de copihues, la flor nacional de Chile. Tan importantes son los copihues en la zona, que unos folkloristas compusieron la cueca “Copihues de Nahuelbuta”. Desde las más altas cumbres del parque, los cerros Alto Nahuelbuta (1.570 msnm), Anay (1.450 msnm) y especialmente desde el mirador Piedra del Águila (1.250 msnm), con buen tiempo se pueden ver siete volcanes de la Araucanía, de norte a sur: Antuco, Sierra Velluda, Tolhuaca, Lonquimay, Sierra Nevada, Llaima y Villarrica. Mirando al poniente es posible vislumbrar el mar y admirar las puestas de sol con la silueta de las araucarias en primer plano. |


parque nacional nahuelbuta

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Vista general desde el mirador Piedra del Ă guila hacia el mar.


parque nacional nahuelbuta

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Este es el Ăşnico lugar en que las araucarias crecen en la cordillera de la Costa, aquĂ­ llamada cordillera de Nahuelbuta. En el sotobosque algunos Ăąirres crecen achaparrados entre las araucarias y las numerosas rocas presentes en toda la zona alta del parque.

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parque nacional nahuelbuta

Los troncos de las araucarias nos cuentan interesantes historias. A la izquierda vemos los “choros”, formaciones que se desarrollan en el tronco de las araucarias más añosas. Estas gruesas placas los protegen del fuego, exceso de frío y otros ataques del clima. A la derecha los líquenes “barba de viejo” (Usnea barbata) cubren gran parte de los troncos debido a la gran humedad imperante.

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parque nacional tolhuaca

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parque nacional

TOLHUACA

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Araucanía

comuna

Curacautín

ciudad cercana

Curacautín

flora relevante árboles

Araucaria, lenga, ciprés de la Cordillera, raulí, roble, tineo, coigüe, olivillo, tepa, avellano, maqui, guindo santo. arbustos

Coligüe, quila, radal enano, mutisia, adesmia, escallonia, coirón, festuca, helechos (costilla de vaca, ampe, palmilla) violeta de cordillera, zarzaparrilla, alstroemeria, orquídeas terrestres, chilco, chaura.

fecha fundación

16 de octubre, 1935 - 23 de enero, 1985 superficie

6.374 ha.

coordenadas geográficas

38°12’ - 38º37’ latitud sur, 71º17’ - 71°49’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Zorros chilla y culpeo, pudú, güiña, monito del monte, vizcacha. aves

Tagua, patos (jergón grande, jergón chico, real, picurio), pimpollo, cisne cuello negro, martín pescador, bandurria, carpintero negro, huairavo, garza, cachaña, cóndor, halcón peregrino, bandurria.

altitud

85 a 1.807 msnm (cerro Colomahuida) clima-precipitaciones

Clima templado lluvioso 2.500 a 3.000 mm anuales ecosistemas

Bosque caducifolio altoandino con araucaria - bosque laurifolio andino

Laguna del Malleco.

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instalaciones y servicios

Oficina guardaparques, área de campismo y merienda CONAF, senderos habilitados.

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parque nacional tolhuaca

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“La araucaria es la “palmera” de los indígenas que viven cerca de los Andes chilenos entre 36º y 48º de Lat. sur. Suministra a los pueblos nómades su alimentación vegetal en forma tanto más exclusiva cuanto más se encuentren alejados de los blancos y cuanto más difícil les sea procurarse las especies ordinarias de los cereales por medio del comercio”. |

EDUARDO POEPPIG, UN TESTIGO EN LA ALBORADA DE CHILE

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o hay duda que las araucarias han concitado enorme interés en los viajeros extranjeros que en el siglo XIX recorrieron Chile. Eduardo Poeppig pudo observarlas antes que estas “selvas o pinares” hayan sido diezmados por la corta indiscriminada de que fueron objeto, ya que su madera era muy cotizada para carpintería, mueblería y para mástiles de embarcaciones por su largo tronco recto. Recién en 1990 el pehuén, árbol sagrado para pehuenches y mapuches, contó con protección: “Declárase Monumento Natural, de acuerdo a la definición y espíritu de la “Convención para la Protección de la Flora, la Fauna y las Bellezas Escénicas Naturales de América”, a la especie vegetal de carácter forestal, denominada Pehuén o Pino Chileno, y cuyo nombre científico corresponde al de Araucaria Araucana. Esta declaración afectará a cada uno de los pies o individuos vivos de la citada especie, cualquiera sea su estado o edad, que habiten dentro del territorio nacional”, señala el decreto que declara monumento natural a la Araucaria. El Parque Nacional Tolhuaca presenta bosques de araucarias sanas alrededor de la hermosa Laguna Verde, enclavada en los acantilados a 1.400 msnm. También existen grandes extensiones de selva quemada en la zona de los llanos de Mesacura, en la que solo quedan troncos blancos, mudos testimonios de los incendios que arrasaron los “pinares”. Las araucarias hoy están declaradas en estado de conservación “vulnerable”, junto con el ciprés de la cordillera, otra conífera que crece en este parque. Territo rio El Parque Nacional Tolhuaca se desarrolla fundamentalmente entre dos ríos: el Malleco, límite sur del parque, y el Pichimalleco, al norte. Su orografía se caracteriza por la presencia de cordones montañosos al norte del río Malleco, que van en sentido oriente a poniente con elevaciones de 1.500 a 1.830 msnm. Las laderas que miran al sur son muy abruptas y cubiertas de densa vegetación. El volcán Tolhuaca está fuera del parque y, sin embargo, preside en todo momento su paisaje con sus 2.806 msnm, dándole nombre también al parque. Tolhuaca significa “cabeza de vaca” en mapudungun. A los pies del cordón montañoso se encuentra el valle del río Malleco. Este nace en el parque, entra a la laguna Malleco y desagua luego en el mismo río, al poniente, en un salto con una caída de 49 metros; el Salto del Malleco. El río corre por el fondo del valle rodeado de bosques y pequeños grupos de araucarias. La laguna es el lugar turístico más importante con instalaciones para camping y merienda. Las numerosas aves acuáticas que viven en el entorno de la laguna Malleco y cursos de agua vecinos constituyen uno de los mayores atractivos. La tagua común, pato jergón chico, pato jergón grande, pato real, pimpollo, picurio y yeco, son resi-

dentes permanentes, mientras ocasionalmente llegan canquenes, gaviotas andinas y cisnes de cuello negro. El martín pescador, pidén, huairavo, bandurria y el siete colores, son aves que habitan las riberas y buscan su alimento en el agua o entre las plantas acuáticas. El siete colores, que vive exclusivamente entre totorales y juncales en aguas poco profundas, ha sido calificado muchas veces como el ave más hermosa de Chile por el variado colorido y diseño de su plumaje. No es endémico y tiene una amplia zona de distribución que incluye Uruguay, Brasil y Argentina, donde lo nombran también como tachurí. La laguna Verde, rodeada de bosques de araucarias, también es un importante refugio para las aves acuáticas. En los bosques de araucarias, choroyes y cachañas buscan los piñones, semilla del pehuén, para alimentarse. El carpintero negro también es un importante personaje del bosque, reconociendo su ubicación gracias al constante golpeteo de su pico en los troncos de los árboles más viejos. Es el carpintero más grande de Sudamérica, midiendo 45 cm de alto, y el macho se reconoce de lejos por su hermoso plumaje negro azulado y su cresta, garganta y cuello de un rojo encendido. En el valle, la zona más baja del parque Tolhuaca, crecen hermosos bosques de Nothofagus, familia a la cual pertenecen numerosos y emblemáticos árboles nativos que crecen el sur de Chile y que los naturalistas del siglo XIX llamaron las “hayas del sur”, por su similitud con las hayas de Europa. De esta familia son los coigües, robles, lengas, ñirres y raulíes que forman parte de los bosques de este parque. En la misma área también se destacan los ulmos con su floración estival y el guindo santo, pariente del ulmo, cuyas flores blancas son aun más vistosas. A diferencia del ulmo, que no pierde sus hojas en invierno, el guindo santo toma hermosos colores otoñales antes de perder la hoja. Crece exclusivamente a la orilla de esteros de la precordillera, asociado con canelos, y en un área geográfica restringida de las provincias de Linares y de Malleco, hasta los 1.000 msnm. En los acantilados al norte del valle, el “salto de la culebra” con su caída en forma de zigzag, es uno de los hitos del parque. Subiendo por el sendero del mismo nombre hacia la zona más alta, se llega a una gran planicie en que las mayores altitudes son los cerros La Chilpa (1.802 msnm), Colomahuida (1.807 msnm) y Mesacura (1.742 msnm). En esta gran meseta ondulada llamada “los prados de Mesacura” están situadas cinco o seis lagunillas, rodeadas de bosques de lengas y ñirres. Estos árboles crecen achaparrados, como una forma de adaptarse al peso de la nieve que los cubre en invierno. Algunos senderos se encuentran cerrados justamente para dejar que la naturaleza haga su lento y certero trabajo de restauración en las zonas asoladas por los incendios. Los parques nacionales tienen dos objetivos básicos: preservar paisajes, vida silvestre y recursos naturales, junto con permitir que se pueda gozar de esos atributos, lo que requiere una cuidadosa planificación para evitar alteraciones irreparables a los valores naturales. |

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Sendero que sube a los “Prados de Mesacura” y a dos miradores en la zona alta del parque.

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parque nacional tolhuaca

A la izquierda la laguna del Malleco desagua en un primer salto de baja altura. Luego cae en el Salto del Malleco de 49 metros de altura que fluye hacia al poniente como rĂ­o del mismo nombre.

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parque nacional tolhuaca

Laguna Verde rodeada de araucarias, coigües, lengas y ñirres en otoño.

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parque nacional conguillío

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parque nacional

CONGUILLÍO

53˚

0 400 km POLO

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SUR

región

Araucanía

comuna

Curacautín, Vilcún, Cunco, Melipeuco ciudad cercana

Curacautín, Melipeuco

flora relevante árboles

Araucaria, lenga, ñirre, coigüe, notro, radal, raulí, lleuque, roble, tepa, mañío, ciprés de la cordillera, ulmo, fuinque. arbustos

Coirones, paramela, llaretilla, quila, canelo andino, michay, chilco, escallonias, chaura, zarzaparrilla, enredaderas (medallita, estrellita, copihue), helechos (palmilla, costilla, quil quil), matico, murta, liuto, flor de la cascada.

fecha fundación

26 de mayo, 1950 superficie

60.832 ha.

coordenadas geográficas

38º30’ - 38º50’ latitud sur, 71º50’ - 71º78’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Zorros chilla y culpeo, güiña, quique, degú, monito del monte, puma, pudú, chingue. aves

Patos (anteojillo, jergón grande, jergón chico, real, colorado), tagua, cisne cuello negro, martín pescador, carpintero rojo, cachaña, choroy, chucao, hued hued, águila, cóndor, tucúquere, chuncho, garza chica, bandurria.

altitud

745 a 3.125 msnm (volcán Llaima) clima-precipitaciones

Templado cálido y frío por efecto de altura 2.000 a 3.000 mm anuales

instalaciones en el parque

Administración, dos accesos y centro visitantes CONAF, servicios concesionados de alojamiento, merienda y alimentación, senderos habilitados.

ecosistemas

Bosque andino patagónico y bosque caducifolio otros

Reserva Mundial de la Biósfera Las Araucarias (1987)

Vista desde el mirador de la Sierra Nevada con el lago Conguillío a los pies del volcán Llaima.

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parque nacional conguillío

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“Araucaria, un árbol que suministra a los indios de los Andes patagónicos gran parte de sus alimentos. No crece en la tierra baja, también en lo referente a su propagación, un límite muy definido hacia el norte. Sus necesidades principales parecen consistir en el aire andino, un clima más riguroso que el de las tierras bajas y un suelo pedregoso”. |

EDUARDO POEPPIG

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l nombre de este parque nacional, Conguillío, es en mapudungun “ko-ngillu”, agua-piñón, lo que se puede interpretar como “piñones en el agua”. Este es el fruto del pehuén, nombre indígena de la araucaria. Los habitantes primitivos del área que ocupa ahora el parque eran los pehuenches u hombres del pehuén. Su territorio abarcaba un amplio sector montañoso a ambos lados de la cordillera. Puntas de flechas y vasijas de arcillas que han sido encontradas en el entorno del volcán Llaima, son algunas evidencias arqueológicas de su permanencia. Seminómades, habitaban las zonas andinas, cazando guanacos y ñandúes con boleadoras y recolectando en otoño los piñones, base de su alimentación. A mediados del siglo XIX, con Chile independiente, muchos viajeros, científicos y exploradores motivados por intereses personales o mandatados por el gobierno de Chile, llegaron al país y a Sudamérica, viajaron, exploraron y dejaron interesantes testimonios de sus expediciones. Eduardo Poeppig, en su libro Un testigo de la alborada de Chile deja vívidos relatos de sus viajes, con interesantes descripciones de la flora y fauna que parecen haber sorprendido a muchos de los naturalistas. Llaima El volcán Llaima, que preside majestuoso el paisaje del parque, ha tenido distintos nombres y leyendas que lo integran a la cosmovisión mapuche y luego al dominio colonial. Originalmente se denominaba “Chañel” o dedo, en alusión a su forma puntiaguda. Luego al llegar los españoles se le conoció bajo el nombre “Imperial” porque se podía ver desde el cercano fuerte “La imperial”. Finalmente, su nombre actual proviene del idioma mapuche y podría significar “desaguadero” o “zanja”, aludiendo a una gran grieta que divide su cráter. No hay duda sobre la importancia que tuvo el volcán para los habitantes primitivos de la zona: junto con el Villarrica eran volcanes fuertemente activos que se expresaban periódicamente. Además, por su altura y forma, tiene una gran presencia en el paisaje de toda la Araucanía. Mientras el Rucapillán (volcán Villarrica) inspiraba sueños benéficos, el simbolismo del Llaima estaba claramente asociado al mal, transmitiendo más bien malos augurios. El Llaima es considerado uno de los volcanes más activos de América del Sur, presentando en el siglo XX veintitrés eventos eruptivos de importancia. Es un estratovolcán que tiene una forma cónica casi perfecta, pero cuya cima muestra una división o grieta producto de la erupción de 1878, naciendo así el concepto de su segundo cono, el Pichi Llaima (2.920 msnm). Su cima a 3.125 msnm sobrepasa por más de 1.800 metros las cumbres cercanas, lo que hace parecer su edificio volcánico muy alto y sobresaliente. El cráter en la cumbre tiene 350 metros de diámetro y presenta permanentemente una fumarola. La incesante actividad volcánica ha modelado por miles de años la morfología del sector, origen de la mayoría de los lagos y lagunas del parque que nacen cuando una erupción ha depositado tapones de lava que obstruyen el libre curso de los ríos o esteros, embalsando el agua. Así se formaron las lagunas Captrén, Verde y Arco Iris, y el propio lago Conguillío.

En las laderas del Llaima se ven numerosos campos de lava y arena volcánica, de reciente data, que comienzan a ser colonizados por cortaderas (Cortaderia araucana).

El derretimiento de la nieve del volcán y de la vecina Sierra Nevada alimenta permanentemente estos cuerpos de agua y los ríos que bajan de los cerros. Los distintos eventos eruptivos del volcán han configurado gran parte del paisaje de su entorno inmediato. Hacia el oriente y suroriente grandes coladas de lava y escoriales ocupan una porción importante y el camino que atraviesa el parque va por los dos escoriales principales. En los escoriales de altura, ecosistemas propios del parque, cerca de las cumbres del volcán y de la Sierra Nevada, se desarrolla una vegetación particular, en la cual domina la estepa altoandina formada por coirones y plantas bajas interrumpidas por pequeños bosquetes aislados de araucarias y lengas. El suelo volcánico, la presencia de escoria, lavas y las bajas temperaturas, son los elementos que restringen el desarrollo de una vegetación más abundante en las zonas de mayor altitud. Ec o s is t e m as El 15 de abril de 1987 la UNESCO le otorga al parque Conguillío, junto con la Reserva Alto Biobío, la condición de Reserva Mundial de la Biósfera en mérito a su rica biodiversidad, bajo el nombre de “Reserva de la Biósfera Las Araucarias” a partir de 2010. Tres grandes ecosistemas representan la biodiversidad del parque: ecosistema de humedales, ecosistema bosque y ecosistema escorial. Los bosques cubren un alto porcentaje de la superficie y gracias a la variación altitudinal (720 a 1.700 msnm) existe una gran diversidad de árboles, arbustos, herbáceas, geófitas y gramíneas. Las más de 200 especies vegetales identificadas en el parque se agrupan en 14 comunidades según la clasificación de la vegetación natural de Chile de Rodolfo Gajardo. Los tipos de bosques se definen de acuerdo con la prevalencia de alguno de sus componentes. La araucaria, su especie emblemática, está presente en diferentes asociaciones: araucaria sola, araucaria-lenga, araucaria-coigüe, araucaria-ñirre. Las lengas constituyen una comunidad particular entre los 1.300 y 1.550 msnm, formando un bosque puro, achaparrado, en el límite con las nieves eternas. Los coigües típicos de zonas volcánicas forman comunidades de coigüe puro, coigüe-ñirre, coigüe-raulí-roble y coigüe-ciprés de la cordillera. Una gran diversidad de árboles acompaña las especies antes descritas: canelos, laureles, tepas, lleuques, avellanos y notros son árboles presentes en los distintos tipos de bosques junto con un importante estrato bajo que se desarrolla en el sotobosque. Helechos, trepadoras, hongos, líquenes y musgos, junto con arbustos achaparrados, forman un manto verde que cubre el piso del bosque y sube por los troncos. Otras comunidades interesantes se encuentran en escoriales y altas cumbres. En esos ecosistemas predominan coirones, cortaderas, escallonias, mata negra y plantas que crecen en forma de cojines como llaretas y romerillos. Y ocasionalmente, cuando el escorial ya ha sido colonizado por líquenes, musgos y plantas pioneras, es posible observar algunos cipreses de la cordillera aislados o formando pequeños bosquetes. Los mamíferos que habitan estos ecosistemas son zorros chilla y culpeo, gato guiña, quique, vizcacha de montaña y monito del monte y varios roedores y murciélagos. En la espesura del bosque se refugia el pudú, el ciervo más pequeño del mundo, y en la cordillera transitan los pumas, su mayor depredador.

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Los humedales, uno de los tres ecosistemas del parque, tienen un altísimo valor ecológico por su avifauna, las especies vegetales que los sostienen y por su aporte al sistema hídrico del parque y la región. Ríos y esteros nacen del derretimiento de las nieves del volcán Llaima y de la Sierra Nevada. Los ríos Blanco, Truful Truful, Catrileufu, Colorado, Captrén y algunos esteros, forman una amplia red hídrica que alimenta los ríos Allipén y Cautín, ya fuera del parque. El río Truful Truful y su famoso salto son uno de los atractivos del parque: el río fluye en el fondo de un cañadón formado por sucesivas capas de cenizas volcánicas y lavas, erosionadas con el paso del agua. En las lagunas entre los juncales o en el agua, especialmente en la laguna Captrén, los cisnes de cuello negro comparten con patos quetru, yecos y anteojillos, taguas y pimpollos. Pidenes, caiquenes y huairavos se quedan en las riberas mientras el martín pescador posado en una rama observa el agua cristalina hasta que aparece su presa y se lanza en piquero para capturarla. Sin duda, los bosques de araucarias son lo más característico de los paisajes del parque Conguillío. Presentándose a partir de los 900 msnm se destacan en los faldeos de todas las montañas. Varias especies de aves tienen ahí su hábitat: el carpintero negro, que se alimenta de larvas de insectos que encuentra en los viejos troncos, la cachaña y el choroy, que se alimentan de la semilla de la araucaria contribuyendo así a su propagación. Tu r ism o El Parque Nacional Conguillío es muy apreciado por sus valores turísticos. Es muy visitado en primavera y verano, porque el clima benévolo permite

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practicar múltiples actividades: trekking, paseos en bicicleta, montañismo, pesca deportiva, natación, remo, contemplación de la flora y fauna y fotografía. Las zonas que se pueden visitar están perfectamente definidas y reglamentadas para evitar todo daño a los ecosistemas. Es fácil acceder al parque desde la ruta 5, por Curacautín o desde Temuco o Melipueco. El camino vehicular que atraviesa el parque de norte a sur pasa por algunos de sus principales hitos y facilita la llegada a distintas instalaciones; cabañas, hotel concesionado, administración CONAF, sitios para acampar y accesos a los senderos. Una amplia red de circuitos conduce a los lugares más atractivos: a la Sierra Nevada y sus cinco miradores, al cráter del Llaima, al lago Conguillío y al cañadón y salto Truful Truful. El sendero El Contrabandista y la travesía Conguillío-Malalcahuello son largas expediciones que toman dos o tres días escalando cerros, atravesando bosques y vadeando ríos y esteros. En invierno el parque se cubre con un manto de nieve y los bosques de araucarias adquieren otra imagen: la silueta con forma de paragua, tan característica de los pehuenes, se recorta contra en blanco brillante de la nieve y adorna las laderas y los filos de las montañas. Son como fotografías en blanco y negro. El centro de esquí Las Araucarias, ubicado en la falda poniente del Llaima, cuenta con dos refugios, una telesilla, andariveles de arrastre y un dominio esquiable de 350 hectáreas. Deslizarse por la nieve inmaculada de las pistas rodeadas de araucarias milenarias es una experiencia inigualable para cualquier esquiador. Los más audaces pueden probar el esquí fuera de pista o ascender hacia el cono con el llamado equipo de randonnée. |


parque nacional conguillío

Desde el sendero a la Sierra Nevada se destacan en estas laderas casi verticales las araucarias creciendo alternadas con ñirres y algunos coigües.

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Las araucarias (Araucaria araucana) pueden vivir más de mil años y es uno de los árboles más longevos de Chile junto con la palma y el alerce.

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› Estos últimos años debido a la disminución de las lluvias en el sur, el lago Conguillío ha bajado su nivel, lo que se manifiesta en la presencia de extensas zonas de arena en sus riberas. En primer plano algunos coigües inician su desarrollo en terrenos arenosos.

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En invierno grandes áreas del parque quedan cubiertas de nieve. Los árboles del bosque están especialmente adaptados a esta condición. A la derecha arriba, los “basaltos columnares”, formaciones que se originan en el enfriamiento de lavas, nos recuerdan la importante presencia volcánica en el parque.

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parque nacional conguillío

Las continuas erupciones del volcán Llaima han contribuido a la formación de varias lagunas en el parque, como las lagunas Captrén y Arco Iris. Durante las erupciones se forman verdaderos tapones de lava que interrumpen el curso de algún río y embalsan el agua formando lagunas e inundando bosques.

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parque nacional huerquehue

90˚

parque nacional

HUERQUEHUE

53˚

0 400 km POLO

SUR

Araucanía

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Cunco, Pucón ciudad cercana

Pucón, Caburgua

Araucaria, coigüe, mañío, lenga, canelo, ñirre, tiaca, notro, tineo, raulí, roble, ulmo. Taique, canelo andino, colihue, chilco, maitén enano, aromo, helechos (palmilla, costilla de vaca, quil quil, licopodio), mutisia, huilmo, amancay, coirón, cortaderas, llaretillas, coralillos, orquídeas terrestres.

fecha fundación

19 de junio, 1967

superficie

12.500 ha.

coordenadas geográficas

39°03’ - 39°13’ latitud sur, 71°33’ - 71°46’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Zorros chilla y culpeo, coipo, puma, pudú, huillín, gato montés, monito del monte, coipo. aves

Hued hued, chucao, carpintero negro, carpintero chico, bandurria, cachaña, cóndor, aguilucho, patos (anteojillos, real, capuchino, jergón grande), hualas, tagua, pimpollo, pidén, peuco, bandurria.

altitud

750 a 1.896 msnm (cerro San Sebastián) clima-precipitaciones

Templado cálido y clima de hielo 2.050 mm anuales ecosistemas

Bosque caducifolio altoandino con araucaria - bosque laurifolio andino

Desde el mirador San Sebastián, los cerros del parque.

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servicios en el parque

Administración, área de campismo y merienda CONAF, senderos habilitados.

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“Esa serranía estaba cubierta hasta la cima por un bosque realmente impenetrable. Los bosques de Chile se distinguen de los europeos por las dimensiones colosales de sus árboles y porque se componen, no de una o pocas especies, sino de muchas variedades. Las ramas de todos esos árboles se entrelazaban y los troncos se veían cubiertos de espesas enredaderas. Apenas la octava parte de tales gigantes vegetales pierden su follaje en el otoño y los demás son de un verdor perenne”. |

PAUL TREUTLER, ANDANZAS DE UN ALEMÁN EN CHILE, 1851-1863

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n los años anteriores al término de la llamada “Pacificación de la Araucanía”, varios viajeros, naturalistas y exploradores visitaron la zona de la Araucanía contando con la colaboración de varios loncos mapuches para sus expediciones. Se interesaron en describir las costumbres de los indígenas y dejaron también registros de la flora y fauna de los lugares visitados. Paul Treutler fue uno de ellos, y su comentario sobre los árboles se repite en boca de otros viajeros: se impresionan fuertemente con el tamaño, calidad y variedad de los árboles de los bosques que atraviesan. Son estos los que hoy se suelen llamar “bosques catedral” en alusión a los árboles milenarios que los componen. Quedan pocos de ellos, pero son una de las maravillas del mundo natural. Adriana Hoffmann, botánica de extensa trayectoria y gran defensora de los bosques de Chile, nos cuenta cómo es un bosque catedral: “El concepto nos sugiere un bosque nativo compuesto de árboles majestuosos, centenarios o milenarios, cuyos troncos se elevan como columnas de un templo. Un bosque prístino y que no ha sido mayormente intervenido por el hombre; una floresta que ha evolucionado por millones de años y que es actualmente un ecosistema en que conviven árboles ancianos con otros más jóvenes de la misma especie o de otras. Las características estructurales y ecológicas de un “Bosque Catedral” incluyen diferentes estratos de plantas, árboles altos, medianos y bajos; arbustos, lianas y enredaderas, hierbas, epífitas, musgos y líquenes; todos ellos asociados con la fauna en su diversidad macro y microscópica e interrelacionados con un complejo sistema de suelos y aguas” (Enciclopedia de los bosques chilenos). Si hubiera que definir el Parque Nacional Huerquehue en pocas palabras estas serían: montañas cubiertas de grandes bosques catedral, lagunas y araucarias reflejadas en el agua. El Parque Nacional Huerquehue está situado en las montañas de la Araucanía. De acuerdo con la lengua mapudungun su nombre se entiende como “lugar de mensajeros”, de huerquén, mensajero, y hue, lugar. Vestigios arqueológicos como algunos petroglifos encontrados cerca del lago Verde permiten asegurar que hubo presencia de comunidades Puelches en el territorio del actual parque.

En la cumbre del cerro San Sebastián se divisa al fondo el volcán Lanín en el vecino parque Villarrica.

Sin embargo, las montañas se mantuvieron libres de intervención humana debido a su geografía tan abrupta que limitaba el acceso a las zonas altas. Este parque fue una de las primeras áreas silvestres protegidas del país cuando en 1912 se crean las reservas forestales Hualafquén y Colico, que luego, en 1925, integran el Parque Nacional de Turismo Benjamín Vicuña Mackenna, precursor de los Parques Nacionales Villarrica y Huerquehue. El decreto de nombramiento del Parque Nacional Huerquehue en 1969 enuncia: “Que, en la provincia de Cautín, en el lugar denominado Huerquehue: existe un sector cuya impresionante belleza natural y su rica flora y fauna lo convierte en lugar ideal para tales fines”. Es c e n ar io s y v is t as La belleza escénica del parque tiene como protagonistas altas montañas, profundos y escarpados valles, lagunas de aguas cristalinas, cascadas y numerosos ríos y esteros que descienden en forma de torrentes hacia el lago Tinquilco, ubicado a 720 msnm en la base del parque. Sobresalen en lo alto el cerro Araucano, el cerro San Sebastián (1.896 msnm) y el cordón Renahue. Grandes afloramientos rocosos aparecen sobre la línea de crecimiento del bosque. Desde el sendero a la cumbre del San Sebastián se abren espectaculares vistas a los volcanes del Parque Nacional Villarrica hacia el surponiente y hacia la cordillera nevada al oriente. A mediana altura, bajo las cumbres, más de 20 lagos y lagunas yacen entre frondosos bosques y son permanentemente alimentados debido a la gran acumulación de nieve en invierno. Los lagos Verde, Toro y Chico, rodeados de milenarias araucarias son, sin duda, el mayor atractivo del parque. Son accesibles, partiendo desde el lago Tinquilco, y luego de un esforzado ascenso por un sendero rodeado de densos bosques de coigües y canelos añosos, se llega a una meseta donde se descubre el primer lago. Esta es la excursión más frecuente y tiene como recompensa llegar y darse un baño en las lagunas cristalinas, pescar o simplemente contemplar el paisaje sentado bajo el dosel de las araucarias. Las lagunas Huerquehue, Escondida, Seca, Clara, Sin Nombre, Los Patos, Las Abutardas, Angelina, Los Cóndores, Pehuén, San Manuel, Las Mellizas, Las Mercedes y Del Sacrificio, se vislumbran entre los árboles desde las alturas

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del parque. Van apareciendo a lo largo de complejas excursiones por angostos senderos que suben cerros y bajan al fondo de los profundos valles; algunas de ellas son inaccesibles. El bos qu e El denso bosque es el otro gran protagonista en Huerquehue, siendo la araucaria su especie más notable. Declarada en estado de conservación “vulnerable”, es aquí abundante y se cuenta que algunos ejemplares tienen hasta 2.000 años. El pehuén, como es su nombre ancestral, crece a partir de los 1.000 msnm y se desarrolla en distintas asociaciones de acuerdo con la altitud, pendientes y orientación: bosque araucaria-lenga, bosque araucaria-coigüe. También existen bosques de araucaria puros entre los 1.350 y 1.450 msnm, principalmente en exposición sur. La selva es de una gran densidad y se destacan distintas formaciones y asociaciones como coigüe-mañío, lenga-coigüe, o bosques puros de lengas en las zonas más altas. Otros árboles que forman parte de estas ricas comunidades arbóreas son la tepa, laurel, tiaca, ñirre, roble, notro y tineo. Un importante estrato arbustivo crece bajo el dosel de los árboles: taiques, canelo enano, chilco y maitén enano comparten el piso del bosque con una gran cantidad y variedad de helechos. En primavera y verano contrasta el follaje verde de árboles y arbustos con los colores de numerosas herbáceas que florecen en esa época: amancay, claveles del campo, libertias, quinchamalíes, huilmos, flor de la cascada y orquídeas terrestres. La naturaleza prístina del bosque, su topografía, el clima imperante y su condición natural de aislamiento ha permitido que la fauna encuentre aquí refugios seguros para crecer y alimentarse. Se destacan entre los mamíferos presentes en el parque los zorros chilla y culpeo, coipo, monito del monte, puma, gato güiña y el huillín, además de numerosos roedores. Las aves encuentran en el bosque refugio y alimento, ya sea en la hojarasca del suelo abundando los chucaos, hued hued y colilarga, o buscando alimento en los troncos viejos como lo hacen el carpintero negro, el carpintero chico, cachañas, bandurrias y aves de hábito nocturno como chunchos y tucúqueres. Volando sobre la selva y entre las cumbres siempre se ven cóndores, traros y aguiluchos. |

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parque nacional huerquehue

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Ascendiendo desde el acceso del parque se llega a las primeras lagunas ubicadas en una planicie cubierta de bosques. Los lagos El Toro, Verde, Chico y Huerquehue estรกn rodeados de bosques de araucarias y un sendero las recorre, siendo el mejor y mรกs accesible trekking del parque.

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› En esta vista general se aprecia la topografía accidentada del parque Huerquehue, donde se alternan profundos valles con montañas abruptas y lagunas escondidas en medio de bosques. En todos se destacan las araucarias ya sea mezcladas con coigües o bien con lengas y ñirres en las alturas.

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parque nacional huerquehue

El sendero que sube hacia la cumbre del cerro San SebastiĂĄn tiene diversos miradores que permiten distintas vistas del parque. Se inicia en el acceso, a orillas del lago Tinquilco, y tiene una duraciĂłn aproximada de 3 hrs.

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Se asciende por laderas abruptas rodeadas de distintos tipos de bosques de coigĂźes, luego de robles y finalmente de araucarias y lengas. Una vez en la cumbre se goza de una gran vista general del parque y sus lagunas.

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En las alturas los cerros ya se presentan sin vegetaciรณn. En los afloramientos rocosos solo pueden crecer coirones y algunas plantas andinas achaparradas adaptadas para sobrevivir a los periodos nevados.

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parque nacional villarrica

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parque nacional

VILLARRICA

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

La Araucanía comuna

Curarrehue, Pucón, Panguipulli ciudad cercana

Pucón, Curarrehue

flora relevante árboles

Araucaria, coigüe, mañío, lenga, canelo, ñirre, tiaca, notro, tineo, tepa, roble, raulí, olivillo, avellano, laurel. arbustos

Copihue, taique, canelo andino, colihue, chilco, aromo, helechos (palmilla, costilla de vaca, quilquil, licopodio), mutisia, enredaderas (quilineja, copihue, voqui, estrellita), michay, ñipa blanca, senecio, chaura, quinchamalí, maitén enano, liuto.

fecha fundación

28 de noviembre, 1940 superficie

fauna relevante mamíferos

coordenadas geográficas

aves

273.000 ha.

39º21’ - 30º39’ latitud sur, 72º21’ - 72º03’ longitud oeste

Zorros chilla y culpeo, coipo, puma, pudú, huillín, gato montés, monito del monte, güiña, chingue. Hued hued, chucao, carpintero negro, carpintero chico, bandurria, peuco, cachaña, cóndor, aguilucho, patos (anteojillos, real, capuchino, jergón), pidén, pimpollo, huala, tagua, avutarda, concón, chunchito, tiuque, traro, águila.

altitud

3.728 msnm (volcán Lanín) clima-precipitaciones

Templado cálido y de hielo por altura 2.000 a 3.500 mm anuales ecosistemas

Bosque caducifolio altoandino con araucaria- bosque laurifolio andino- estepa altoandina boscosa

Volcán Villarrica visto desde el sur hacia el norte.

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instalaciones en el parque

Guarderías, centro de informaciones CONAF, senderos habilitados, servicios concesionados y centro de esquí.

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n 1552 el adelantado Gerónimo de Alderete, comisionado por Pedro de Valdivia, Gobernador de Chile, funda la ciudad de Villarrica en su actual emplazamiento, a orillas del lago Mallolafquén y del río Toltén. El nombre “Villa Rica” se debía seguramente a su proximidad con los lavaderos de oro que ahí se encontraron. En todo caso, siglos después, la toponimia de la zona se apoderó de ese nombre cambiando también el nombre al lago y al volcán que se visualizaba al otro lado. La ciudad se mantuvo con dificultad entre abandono y vueltas a fundar hasta 1602, cuando fue totalmente destruida por un levantamiento mapuche. Recién en 1883 fue refundada, luego de un acuerdo entre el general Urrutia y el lonco Saturnino Epulef, una vez concluida la guerra de la Araucanía. Las primeras evidencias de poblamiento de la zona datan de 1.200 y 1.300 años. Fueron grupos de cazadores-recolectores que luego se unificaron formando la cultura mapuche. Estos, organizados en pequeños grupos seminómades se movían en el entorno del lago Mallolafquen, paisaje dominado por los volcanes Rucapillán, Quetrupillán y Lanín. Hasta hoy se conservan numerosos nombres mapuches para los lugares e hitos geográficos de la zona: ríos Trancura, Toltén, Liucura, Loncotraro, lagunas Huinfiuca, Quillelhue, entre otros. La toponimia mapuche de la zona proviene de múltiples leyendas que van explicando según su propia cosmovisión las realidades del lago, su isla, la forma del volcán, el curso de los ríos, la furia de las erupciones. Una de las leyendas nos relata que dos volcanes estaban en permanente conflicto, el Rucapillán y el Quetrupillán. Este último lanzaba muy fuerte lenguas de fuego desde su cráter mientras el otro volcán se defendía enviando corrientes de aire. Cuando el más poderoso estaba a punto de vencer en la contienda, el gran Rucapillán logró enviar gigantescas corrientes de aire que volaron la cabeza del Quetrupillán, que quedó entonces sin su cono y en adelante uno de sus apodos fue “Mocho”. Es así como cada lugar tiene un significado especial: Rucapillán significa “la casa del pillán”. Es la morada del Pillán, el espíritu mayor de la cosmovisión mapuche, espíritu poderoso que inspira sueños benéficos y es el espíritu principal de la naturaleza alojado en las entrañas del volcán. Es cierto también que aparecen diferentes leyendas, cada una con su especial significado ancestral. Vo lcanes Cuatro grandes volcanes se alinean formando una rama lateral de la cordillera, dominando y definiendo el gran paisaje del parque: de este a oeste, el volcán binacional Lanín, cuya cima está en Argentina (3.774 msnm); volcán Quinquilil o Colmillo del Diablo (2.050 msnm); volcán Quetrupillán (2.009 msnm); y volcán Villarrica (2.840 msnm). El volcán Villarrica es considerado uno de los volcanes más activos de Sudamérica y el más activo de Chile, junto al volcán Llaima. Sus erupciones más recientes tuvieron lugar en los años 1948-49, 1963, 1964, 1971, 1972, 1984 y re-

cientemente en febrero de 2015 tuvo un nuevo episodio eruptivo, cuya mayor consecuencia fue un lahar que bajó llevándose rocas, árboles, barro, cercos y puentes de madera. Sus laderas con grandes escoriales y campos de lava son testimonio de tantas erupciones. El glaciar Villarrica y el glaciar Pichillancahué en sus faldeos son uno de los grandes atractivos que ofrece el volcán para excursionistas avezados. El volcán Quetrupillán es considerado inactivo, su última erupción registrada fue en 1872. Perdió su cono en un antiguo evento. Su cráter de un kilómetro de diámetro está hoy cubierto por un glaciar. El imponente volcán Lanín, que preside el paso internacional Mamuil Malal, es la montaña más alta de la zona sur. No registra actividad volcánica desde el siglo XVIII. Mientras las tres cuartas partes de la montaña se encuentran en Argentina, en el Parque Nacional Lanín, su ladera nororiente en Chile es la que integra el Parque Nacional Villarrica. El paisaje del parque, resultado de procesos glaciares y eruptivos, se encuentra cubierto por un gran manto de vegetación nativa que llega hasta lo alto a la línea de la nieve, y va envolviendo los pliegues formados por los profundos valles, al fondo de los cuales descienden numerosos ríos y esteros. Los ríos Trancura, Cavisani, Palguín, Turbio, Claro, Correntoso, Loncotraro, Molco, Voipir, Llaullau y los esteros Challupén, Comonahue, Diuco, Coñaripe, Tralco, desaguan a los lagos Villarrica y Calafquén, mientras los ríos Llancahué, Pichillancahué y Venado llegan al lago Pellaifa, en la provincia de Valdivia. Ve g e t ac ió n “El árbol más abundante, el que ejerce un dominio universal en toda la extensión de las indicadas montañas, es el roble (Fagus Dobeyi o Fagus australis) y su compañero constante i tan parecido con él como dos hermanos es el pesado i duro raulí (Fagus procera Poeppig), los dos hasta la mitad de su altura se ven muchas veces matizados con infinidad de parásitas i enredaderas”. Eduardo Poeppig, Un testigo de la alborada de Chile, 1826-1829. Efectivamente los robles, raulíes, lengas y ñirres son de gran importancia en este parque y se hacen muy visibles por sus cambios de colorido durante el año: rojos y dorados en otoño, verdes brillantes en primavera. Junto con los coigües que no pierden la hoja son las especies que predominan en estos bosques, todos ellos de la familia de los Nothofagus. Cuando Eduardo Poeppig lo comenta, todavía los nombres de los árboles estaban en plena etapa de reconocimiento taxonómico, pero él reconocía su parentesco con las Fagáceas de su Europa natal. Admirar los bosques de centenarias araucarias, disfrutar de los vivos colores otoñales, descubrir las hermosas flores de los copihues trepando los troncos de robles y coigües, son los placeres que ofrecen las caminatas por los bosques del parque. Chucaos, colilarga, cometocino, diucón y cachudito que comparten la hojarasca en el piso del bosque, se hacen descubrir con sus cantos en la espesura; el pájaro carpintero con sus golpeteos en los troncos buscando su alimento, revela también su presencia. Cachañas, choroyes y bandurrias cacarean entre la copa de los árboles buscando su alimento y refugio para la noche.

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Disfrutar de esa atractiva naturaleza es una de las grandes actividades que se pueden desarrollar en plenitud en este parque. Es fácil ingresar a los senderos de los bosques desde distintos puntos formales e informales. Desde el paso fronterizo, pasando por Curarrehue, Pucón, Loncotraro, Villarrica y Lican Ray se llega a Coñaripe y se ha dado así casi una vuelta completa alrededor del volcán y del parque. En el entorno cercano a las cimas de los volcanes otro paisaje predomina, formado por afloramientos rocosos, antiguos escoriales y corridas de lava que irrumpieron las zonas boscosas dejando grandes cicatrices desforestadas. La vegetación andina aquí está conformada por gramíneas, plantas bajas y achaparradas como llaretas y paramelas. Las lagunas andinas Huinfiuca, Quillelhue, Verde o la lagunita “Perdida”, un poco más abajo, están rodeadas aún de bosques de araucarias mientras otras brillan en medio de escoriales y coironales reflejando el cielo azul. Tu r ism o El variado mosaico de paisajes, volcanes, cimas nevadas, lagos, lagunas, esteros, humedales, bosques de araucaria, selva valdiviana, termas, paredes rocosas, constituyen otros tantos atractivos. Una completa y muy variada red de senderos permite acceder a la mayoría de los hitos geográficos de interés turístico. La ruta internacional a Curarrehue y Puesco acerca al turista hacia los senderos que llevan a las lagunas andinas Quillelhue y Huinfiuca, muy atractivas para los aficionados al birdwathching u observación de aves, actividad muy en boga en todo el mundo. El camino a las termas de Palguín lleva a los excursionistas a los saltos del León, Palguín, El Rosario y de La China. Desde aquí se accede al sendero que sube al volcán Quetrupillán, que se puede recorrer a pie o a caballo, pasando por bosques de araucarias, escoriales y praderas andinas. El volcán Villarrica ofrece también numerosos panoramas de gran atractivo: el ascenso al cráter es uno de los trekkings más solicitados por los turistas, especialmente por los extranjeros, así como la visita a las cuevas volcánicas. El sendero “traverse”, parte del centro de esquí y recorre el faldeo del volcán hacia el oriente, pasando por los lugares más emblemáticos; demora varios días de ardua caminata y requiere un permiso especial de CONAF. El centro de esquí, concesionado, enclavado en las laderas norte del volcán, consta de ocho andariveles, canchas, cafetería, arriendo de equipo y ofrece la posibilidad de practicar el deporte invernal desde junio a octubre, cuando el clima lo permite, disfrutando de una vista excepcional al lago Villarrica. Este parque nacional, más que ninguno, genera en su entorno un gran valor tanto por sus paisajes como por el desarrollo de múltiples actividades. Las numerosas termas, que si bien no se encuentran directamente en el parque, están asociadas a su geografía y esta condición se refleja en el intenso uso que se hace del parque; sin duda uno de los más visitados de Chile, y eso nos compromete a su cuidado para mantener sus ecosistemas, flora, fauna, ríos y lagunas. |

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Laguna Azul, en el sector altoandino.


parque nacional villarrica

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Los raulíes (Nothofagus alpina) son árboles endémicos que crecen normalmente en laderas con pendiente o en zonas de mediana altura en exposición sur. Se destacan especialmente en otoño con el color rojo encendido que toma su follaje.

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parque nacional villarrica

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A la izquierda un bosque de lengas en el camino hacia Palguín. Los hongos “jalea” se desarrollan solo después de las lluvias cuando el bosque está aún muy húmedo. El monito del monte es un marsupial endémico de Chile que aprovecha las ramas de quilas para circular en el bosque. El caracol avanza lentamente entre musgos en un tronco de roble. Los digüeñes son hongos de los Nothofagus muy apetecidos para ser consumidos en ensaladas durante la primavera.

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parque nacional villarrica

A la derecha uno de los numerosos esteros baja entre las rocas volcรกnicas de las laderas del volcรกn Villarrica. A la izquierda arriba, el berro amarillo (Mimulus luteus) crece siempre a orillas del agua, mientras en primer plano, abajo, el tineo (Weimannia trichosperma) estรก en flor al mismo tiempo que los retamos asilvestrados del fondo.

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parque nacional villarrica

› Los tres volcanes del Parque Nacional Villarrica se aprecian alineados en esta imagen: en primer plano el cráter del Villarrica con su fumarola, luego un poco a la izquierda, el volcán Quetrupillán o Mocho. Al fondo sobresale el Lanín, que con sus 3.728 msnm es una de las mayores alturas de la zona sur.

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parque nacional alerce costero

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parque nacional

90˚

ALERCE COSTERO

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Los Ríos

comuna

Corral, La Unión ciudad cercana

Valdivia, Corral

flora relevante árboles

Alerce, coigüe de Magallanes, tepú, mañío macho, canelo, roble de Chiloé, lenga, tepa, tineo, pitra, temu, ulmo. arbustos

Tineo, chilco, pangue, pitra, tupa rosada, zarzaparrilla, taique, quila, coicopihue, estrellita, aromo, helechos.

fecha fundación

7 de junio, 2013

superficie

24.830 ha.

fauna relevante mamíferos

Huillín, pudú, monito del monte, zorros culpeo y chilla. aves

coordenadas geográficas

Cisne cuello negro, carpintero negro, hued hued, chucao, choroy, cometocino, aguilucho, peuquito, halcón peregrino.

altitud

instalaciones y servicios

39º56’ - 40º10’ latitud sur, 73º13’ - 73º28’ longitud oeste

3 a 1.048 msnm (Altos del Mirador)

Guarderías CONAF, senderos habilitados.

clima-precipitaciones

Templado cálido lluvioso 3.000 a 3.500 mm anuales ecosistemas

Bosque laurifolio valdiviano

La topografía del parque con lomajes que no superan los 1.000 metros de altura.

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parque nacional alerce costero

N E

ste parque nacional debe su nombre a la presencia del alerce (Fitzroya cupressoides), que en este caso se ha desarrollado en la cordillera de la Costa y muy específicamente en la llamada “cordillera Pelada”. Esta denominación deriva de la intensa explotación que sufrieron los alerces en la cordillera de la Costa de Valdivia hasta mediados del siglo XX, y que dejaron desforestada gran parte de esos cerros. Creado en 2012, es el primer Parque Nacional de la Región de Los Ríos y es resultado de la colaboración entre el Estado y privados. En efecto, desde la quiebra de Bosques S.A. (propietaria de grandes extensiones de bosque en la costa al sur de Valdivia) instituciones como WWF Chile, CONAMA, CONAF y The Nature Conservancy, unieron sus esfuerzos para crear el Parque Nacional Alerce Costero. Se integraron para ello varios predios: la reserva Nacional Valdivia, el Monumento Nacional Alerce Costero, parte de la Reserva Costera Valdiviana, el predio fiscal Quitaluto y finalmente terrenos del fundo Chaihuín. El resultado final es un parque nacional constituido por dos unidades separadas: al norte, un área de 22.559 ha., y al sur un sector más pequeño de 2.271 ha. Los alerces se han desarrollado a través de siglos de manera discontinua en zonas cordilleranas y costeras entre las latitudes 39º50’ y 43º30’ sur, lo que equivale a una extensión de territorio que va desde Valdivia hasta el sur de la isla grande de Chiloé. Se le encuentra en tres tipos de hábitats muy distintos: en la costa entre Valdivia y Puerto Montt, en la cordillera de los Andes entre Puyehue y el sur de la isla grande de Chiloé. En la depresión intermedia o valle central crecieron grandes alerzales, pero fueron explotados a tala rasa o mediante quemas, razón por la cual hoy no quedan bosques de alerces en esa zona.

Bio diversid a d La cordillera de la Costa de Valdivia y la cordillera Pelada han sido identificadas a nivel mundial, como sitios de la más alta prioridad para su conservación. Se conocen estos lugares como hot spots de la biodiversidad o sitios “calientes” por su gran riqueza e importancia ecológica. Esta consideración se debe principalmente a la presencia de numerosas asociaciones de los bosques templados húmedos y a la existencia de muchas especies endémicas. Estas especies endémicas corresponden a seres vivos que habitan en forma exclusiva en un determinado lugar, sea región, país, isla o una porción de territorio. En el caso de la cordillera Pelada se ha concluido, luego de estudiar restos de pólenes fósiles, que las glaciaciones solo afectaron las cotas superiores de los cerros permitiendo que en los valles sobrevivieran especies con condiciones de clima adecuadas para su subsistencia. Muchas de ellas son ahora especies endémicas de ese particular lugar. Entre las especies endémicas que habitan esta cordillera se encuentran plantas como el helecho Blechnum corralense, la tupa rosada (Lobelia bridgesi),

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la planta del león (Valdivia gayana), la violeta de pantano (Pinguicola chilensis) y el rocío del sol (Drosera uniflora). En la cordillera de la Costa de Valdivia se pueden encontrar más de diez especies de ranas nativas de Chile, de las cuales tres son endémicas y viven en este parque: la rana de pecho espinoso de Oncol (Alsodes norae), la rana verde de Mehuín (Insuetophrynus acarpicus) y la rana de hojarasca de Oncol (Eupsophus altor). La mayoría de ellas vive debajo de troncos en descomposición o en la hojarasca húmeda en el piso del bosque. Junto a estas especies de esta particular área geográfica, en los bosques se encuentran numerosos árboles endémicos de Chile, como boldo, chaquihue, laurel, coigüe de Chiloé, luma, mañío hoja larga, ciprés enano, ciprés de las Guaitecas, palo santo, pitra y notro. Todos ellos viven exclusivamente en el territorio chileno. Los alerces son nativos de Chile, con el mayor porcentaje, y de Argentina, con pequeños bosquetes cordilleranos. Son endémicos de estos dos países. El sotobosque es rico en trepadoras y epífitas: coicopihues, medallitas, quilinejas, estrellitas y chupallas suben por los troncos o cuelgan de las ramas; todas ellas, plantas que solo viven en Chile, también endémicas. La e x p l o t ac ió n En el área correspondiente a este parque, el alerce fue explotado en forma intensa para la construcción de embarcaciones que navegaban desde el puerto de Corral y para la construcción de viviendas e iglesias. Finalmente, a principios del siglo XX, en Corral se usaron grandes cantidades de alerces como leña combustible para sus altos hornos que producían acero. El resultado hoy se hace dramático en la cordillera Pelada, donde todavía se yerguen miles de troncos blancos de alerces muertos por el fuego. La buena noticia es que hay renuevos creciendo entre los troncos secos. Recién en 1977 se declaró el alerce o lahuán Monumento Nacional, prohibiendo su corta a partir de esa fecha. Sin embargo sucedieron muchos incendios que luego eran un buen pretexto para talar los alerces “muertos”, un negocio que fue muy lucrativo y muy dañino para la supervivencia de la especie. Finalmente, cuando se declaró el Parque Nacional Alerce Andino, recién por primera vez se pudo conservar realmente grandes áreas de alerzales. Quedan algunos “parches” o bosques relictos de alerces que superan los 3.000 años, en buen estado de conservación en el área de Catrileufu. Es así como uno de los mayores atractivos del parque es el sendero “Alerce Milenario”; desde el refugio de CONAF, en la unidad sur, avanzando entre un bosque de alerces de distintas edades, el sendero de unos 1.800 m llega hasta un enorme ejemplar cuyo tronco tiene 4,26 m de diámetro y un perímetro de 11 m. Con una edad estimada de 3.000 a 3.500 años, los lugareños lo conocen como el “Gran Alerce Abuelo”, el que ha resistido incendios, terremotos y, probablemente, haya nacido cuando en Egipto reinaba el faraón Tutankamón. |

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Los ríos al interior y al fondo de las quebradas aparecen rodeados de densos bosques donde domina el coigüe.

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parque nacional alerce costero

El bosque del parque, en la cordillera de la Costa y cerca del mar, es muy diverso y cuenta con numerosas especies: canelos (Drimys winteri), olivillos (Aextoxicon punctatum), coigües (Nothofagus dombeyi), mañíos (Sagegothaea conspicua) y tepús (Stepualia stipularis). A la derecha, el río Chaihuín es el más importante curso de agua del parque, llegando hasta el mar, y en una porción es navegable.

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› El parque está conformado por dos áreas distintas. El norte cuenta con un bosque más diverso y renovales de alerces (Fitzroya cupressoides). El sector sur es donde se concentran los alerces más grandes y añosos. Uno de ellos ha sido nombrado “el gran alerce abuelo” y su edad supera los 3.000 años. La silueta de estos alerces es inconfundible al anochecer.

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parque nacional alerce costero

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En el sector sur encontramos este bosque de alerces jĂłvenes cuyo sotobosque estĂĄ cubierto de helechos, canelos enanos (Drimys andina) y chauras (Gaultheria poepiggi). Este parque se caracteriza por contar con una gran variedad de helechos, muchos de ellos endĂŠmicos.

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parque nacional puyehue

90˚

parque nacional

PUYEHUE

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Los Ríos, Los Lagos comuna

Río Bueno, Puyehue, Puerto Octay ciudad cercana

Entre Lagos

flora relevante árboles

Olivillo, luma, melí, maqui, tiaca, canelo, ulmo, notro, laurel, mañío hembra, coigüe, lingue, roble, tineo, pelú, ciprés de las Guaitecas, alerce, lenga. arbustos

Michay, canelo andino, chaura, escallonia blanca, taique, quila, coligüe, murta, enredaderas (quilineja, coicopihue, medallita, mutisia, voqui), helechos (licopodio, pesebre, costilla de vaca, ampe, palito negro, palmilla), coralillo, llaupangue, flor de la cascada, flor de las rocas, calle calle, anémona, chilco, siete camisas, uvilla, paramela.

fecha fundación

8 de abril, 1941 - 7 de marzo, 1994 superficie

107.000 ha.

coordenadas geográficas

40°25’ - 40º57’ latitud sur, 71°50’ - 72º20’ longitud oeste altitud

250 a 2.240 msnm (volcán Puyehue) clima-precipitaciones

Templado y clima de hielo por efecto de altura - 3.500 a 4.200 mm anuales ecosistemas

Bosque templado húmedo siempreverde y bosque resinoso otros

Reserva Mundial de la Biósfera de los Bosques Templados y Lluviosos de los Andes Australes (2008)

Cráter del volcán Puyehue.

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fauna relevante mamíferos

Zorros chilla y culpeo, coipo, puma, pudú, huillín, gato montés, monito del monte, vizcacha andina, quique, chingue. aves

Hued hued, chucao, carpintero negro, carpintero chico, bandurria, peuco, cachaña, cóndor, aguilucho, patos (anteojillos, real, capuchino, corta corrientes), pidén, pimpollo, huala, tagua, picaflor gigante, chuncho, chunchito, martín pescador.

instalaciones y servicios

Administración de CONAF en sector Aguas Calientes, hotel, cabañas, campismo, merienda y centro de esquí concesionados, senderos habilitados.

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parque nacional puyehue

N E

l lago Puyehue fue descubierto por Francisco de Villagra en 1553. Sus riberas estaban entonces habitadas por pequeños grupos de indios poyas y puelches, quienes guiaron a los españoles a los lavaderos de oro cerca del río Gol Gol. Posteriormente los españoles se retiraron al norte abandonando sus conquistas hasta que después de la “Pacificación de la Araucanía” se comenzó a poblar de nuevo el área, en los años 1900. El lago situado fuera del área silvestre protegida es, sin duda, parte integrante de las grandes vistas del Parque Nacional Puyehue. El paisaje de este parque andino fue modelado por la acción de sus numerosos volcanes y el avance y retroceso de los glaciares, que fueron generando profundos valles que reciben el agua de los innumerables esteros y ríos provenientes de la cordillera. La hoya hidrográfica del caudaloso río Gol Gol ocupa un gran porcentaje de la superficie del parque junto con algunos de sus afluentes, como el río Pajaritos y numerosos esteros tributarios. De los faldeos del cordón Antillanca baja el río Pescadero, que desagua en el lago Puyehue. En las montañas, numerosas lagunas altoandinas alimentan estas hoyas hidrográficas, destacándose en el noroeste los lagos Constancia (1.290 msnm), Gris (1.080 msnm) y las lagunas La Gallina, Los Mellizos, El Pitao, El Gringo y Azócar. Más al sur, en el área cercana a Antillanca, se encuentran el lago Paraíso y las lagunas Toro, El Encanto y Los Quetrus. Lagos, lagunas, ríos y esteros constituyen un hábitat privilegiado para la avifauna acuática que cuenta con unas 40 especies que viven en el parque. La tagua común, cisne coscoroba, pato jergón chico, pato jergón grande, pato real, pimpollo, picurio y yeco son algunos de los habitantes permanentes de los humedales. Las aves que viven en las riberas o llegan ocasionalmente durante sus migraciones son canquenes, garzas y cisnes de cuello negro. El martín pescador, pidenes, bandurrias, huairavos y canquenes son aves netamente ribereñas, allí encuentran alimento y refugio. Al pato corta corrientes, inconfundible por su silueta y diseño del plumaje, se le puede encontrar nadando contra la corriente en los caudalosos ríos o descansando desafiante en alguna roca. Los bosques cubren cerca del 70% del parque y su composición es la típica de la zona templada lluviosa. Forman parte, en conjunto con otros parques nacionales, de la Reserva Mundial de la Biósfera de los Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes. Coigües, robles, laureles, mañíos, ulmos, raulíes, notros, tepas, canelos, lumas, arrayanes colorados, pitras, lingues, avellanos, olivillos, queules, chaquihues, tiacas, tineos, radales, lengas, ñirres y algunos alerces, se van asociando en distintos tipos o comunidades forestales de acuerdo con la altitud, topografía y orientación. Así, en las zonas más bajas predomina el tipo forestal laurifolio y en la zona más alta solo crecen las lengas y ñirres. En todos los casos el sotobosque es tupido, rico en arbustos, quilas, helechos, hongos y musgos. Ese es un hábitat ideal para las aves del piso del bosque, como el hued hued, colilarga, diucón o el chucao, que se da

a conocer con su canto inconfundible que resuena al interior de la selva. En troncos y ramas superiores habitan pájaros carpinteros, choroyes, cachañas, picaflor gigante, aves de hábito nocturno como el tucúquere, concón, chuncho, chunchito, y aves rapaces, entre las que se destacan el halcón peregrino, tiuque y traro. Vo l c an is m o El parque Puyehue se encuentra en una de las zonas de mayor densidad volcánica del país, lo que ha determinado en gran parte su geografía y paisaje. Los volcanes se agrupan en dos grandes sistemas: al noreste se sitúa el área Puyehue, de gran actividad y que cuenta con los volcanes Cordón Caulle, Puyehue, Los Venados y Menchaca. Al sur del parque está el grupo volcánico llamado Antillanca, con los volcanes Casablanca, Cordón del Fiucha y Sarnoso. Durante años se creyó que las principales erupciones provenían del volcán Puyehue. Hoy, avances en los conocimientos vulcanológicos y observaciones en terreno han permitido concluir que dicha actividad volcánica atribuida al Puyehue provenía en realidad de la llamada “fisura volcánica Cordón Caulle”. Esta fisura eruptiva de 16 km de largo está situada en la ladera noroeste del volcán Puyehue y conformada por varios conos piroclásticos, domos y flujos lávicos. Para un observador aficionado se presenta en tiempos normales como una sucesión de pequeños géiseres, aguas calientes que emergen a borbotones del suelo, lavas y fumarolas. Pero como sucedió en los años 1921, 1960 y 201112, puede entrar en erupción un nuevo cráter en cualquier momento. En 2011 lanzó una nube de ceniza de más de 10 km de altura que finalmente se depositó en árboles, ríos y pastizales, dejando una extensa área cubierta de cenizas y pequeñas piedras pómez con un aspecto verdaderamente fantasmal. Las corridas de lavas y escoriales, mudos testigos de las numerosas erupciones pasadas, junto con los afloramientos rocosos, ocupan alrededor del 17% de la superficie total del parque.

principal aporte para el turismo de la región y del Parque Nacional Puyehue, y cuenta con importante infraestructura para recibir visitantes, especialmente en el verano. Una significativa red de senderos y huellas recorre distintas áreas del parque con la posibilidad de excursiones a pie, en mountain bike y eventualmente a caballo. Cuenta además con dos sectores de sitios para acampar y existen dos centros termales concesionados: el complejo termal Aguas Calientes, dentro del parque, y el complejo termal Hotel Puyehue, vecino inmediato del parque. Ambos con piscinas abiertas y cubiertas, lo que permite disfrutar de las termas en pleno invierno. Otro importante atractivo es el centro de esquí y montaña Antillanca, que cuenta con un refugio perteneciente a CONAF, y los refugios privados

Tu r is m o La ruta internacional CH-215 se interna en el parque y lo cruza a lo largo de 28 kilómetros a partir del km 90 desde Osorno hacia la frontera. Luego de 5 km dentro del territorio del parque, se encuentra el Complejo Aduanero Cardenal Antonio Samoré. Lleva el nombre del cardenal que, como enviado papal, colaboró en forjar acuerdos diplomáticos con Argentina en los momentos difíciles de 1978 a 1994, donde finalmente se termina firmando un acuerdo bilateral que pone fin a las diferencias como resultado de la mediación papal. Conocido popularmente en Chile como “Puyehue” o “Pajaritos” y en Argentina como “El Rincón”, este es uno de los principales pasos a través de los Andes sureños. Situado a 1.315 msnm permanece abierto todo el año con restricciones en invierno cuando está muy nevado, comunicando Bariloche, Villa la Angostura y San Martin de los Andes, en Argentina, con las ciudades de Osorno, Puerto Varas y Puerto Montt, en Chile. El paso constituye el

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del colegio Alianza Francesa de Osorno, del Instituto alemán de Osorno y del Ejército de Chile. Las principales instalaciones son las del Club Andino Osorno, fundado en 1935. Cuenta con un refugio con 85 camas, un complejo hotelero y el centro de esquí con cuatro andariveles y 13 pistas. Esquiar gozando la vista panorámica de los lagos Puyehue y Rupanco, de los volcanes Puyehue, Osorno, Tronador, Casablanca, Puntiagudo, entre nieve y bosques, es una experiencia cumbre del Antillanca y Parque Nacional Puyehue. Estos mismos parajes se pueden disfrutar en verano en numerosos paseos, siguiendo atentamente los senderos organizados y señalizados, procurando mantenerse en la senda sin entrar en áreas silvestres para no generar impactos negativos en la naturaleza. |

Sobrevolando las lagunas altoandinas características del parque. En la foto laguna Constancia.

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parque nacional puyehue

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Este es un parque modelado fuertemente por la actividad volcánica. En junio de 2011 el llamado complejo cordón Caulle hizo erupción y se formó una columna de cenizas y pequeñas piedras pómez de 5 km de ancho y 10 km de altura, que con los vientos predominantes llegó a Argentina, cubriendo de cenizas la Villa La Angostura y Bariloche. El cordón Caulle es lo que se llama una fisura volcánica que ha hecho erupción en numerosas ocasiones durante los siglos XX y XXI.

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parque nacional puyehue

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La extensa cuenca del rĂ­o Gol Gol es la principal del Parque Nacional Puyehue. El rĂ­o Gol Gol recibe numerosos afluentes en su curso desde su nacimiento, en el lago Constancia, hasta su desembocadura en el lago Puyehue. Es muy apreciado para la pesca con mosca.

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parque nacional puyehue

› En el mirador del volcán Casablanca en primer plano se aprecia una corrida de lava propia del paisaje volcánico de este parque. Desde ahí se ven al fondo y al sur otros tres volcanes, de izquierda a derecha: Puntiagudo y Osorno, en el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, y el Sarnoso, en el Parque Nacional Puyehue.

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parque nacional vicente pérez rosales

parque nacional

90˚

VICENTE PÉREZ ROSALES

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Los Lagos

comuna

Puerto Varas ciudad cercana

Puerto Varas, Las Cascadas

flora relevante árboles

Canelo, arrayán, tepú, petra, pitra, olivillo, ulmo, lingue, coigüe, tiaca, tineo, trevo, mañío macho, lenga, ciruelillo, mañío hembra, roble, alerce. arbustos

Helechos (costilla de vaca, ampe, quiquil, palito negro, pesebre, pimpinela), enredaderas (voqui, quilineja, pilpilvoqui, pimpinela coicopihue), taique, chaura, canelo andino, murta, michay, ñipa blanca, ñipa rosada.

fecha fundación

17 de agosto, 1926 superficie

fauna relevante mamíferos

coordenadas geográficas

aves

253.000 ha.

40º45’ - 41°20’ latitud sur, 71º53’ - 72°45’ longitud oeste

Zorros chilla y culpeo, coipo, puma, pudú, huillín, gato montés, monito del monte, vizcacha andina. Hued hued, chucao, carpintero negro, carpintero chico, cachaña, cóndor, aguilucho, patos (anteojillos, real, capuchino, corta corrientes), pidén, pimpollo, huala, tagua, picaflor gigante, bandurria, peuco, chuncho, chunchito, martín pescador.

altitud

70 a 3.491 msnm (monte Tronador, cumbre chilena) clima-precipitaciones

Clima templado lluvioso 3.200 a 4.000 mm anuales ecosistemas

Bosque laurifolio de Los Lagos, bosque caducifolio altoandino, bosque siempreverde de cordillera de los Andes otros

Reserva Mundial de la Biósfera de los Bosques Templados y Lluviosos de los Andes Australes (2008) Vista de la ladera norte del volcán Tronador desde Peulla.

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instalaciones y servicios

Oficina y centro de informaciones CONAF, servicios concesionados de hoteles, restaurant, camping, navegación, senderos habilitados.

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parque nacional vicente pérez rosales

A E

En la ladera sur el volcán Osorno cuenta con varias cavernas de flujos de lava colapsados.

l territorio del actual Parque Nacional Vicente Pérez Rosales fue habitado por tres grupos étnicos antes de la llegada de los españoles: huilliches, poyas y puelches. Los huilliches que vivían de la agricultura y la ganadería se asentaron en el entorno del lago. Los poyas, en cambio, cazadores nómades, se movían entre el lago Nahuel Huapi en Argentina y el río Cochamó en Chile. Los puelches, gente del este, habitaban la cordillera de los Andes y eran más cercanos a los tehuelches en Argentina. Los primero europeos que conocieron el territorio del parque fueron los jesuitas, quienes con la intención de fundar una misión en Nahuel Huapi, partieron de Chiloé en 1670 y en piraguas navegaron hasta el fondo del seno Reloncaví. Desde ahí con sus embarcaciones al hombro, se adentraron en la selva llegando finalmente al lago Esmeralda. La leyenda asegura que fueron ellos quienes le dieron el nombre de lago Todos Los Santos habiendo alcanzado su ribera el 1º de noviembre, día en que la iglesia celebra a todos los santos. Luego de atravesar el lago siguieron los senderos que ocupaban los indígenas “vuriloches”, para sus movimientos a ambos lados de la cordillera, y llegaron a Nahuel Huapi, donde intentaron dejar instalada una misión. Desgraciadamente esta fue destruida y desmantelada y las antiguas huellas de acceso al lago se perdieron. Recién en 1885 Bernardo Philippi divisó el lago Todos Los Santos desde un portezuelo entre el volcán Osorno y el cerro La Picada. Años después, iniciada la colonización alemana en la región, el paso de los “vuriloches” fue muy buscado para establecer una buena conexión hacia Argentina. La ruta fue finalmente desechada por considerarse muy peligrosa debido a su topografía accidentada y los caudalosos ríos que se deben atravesar. Hoy esa ruta ha sido recuperada y es un esforzado trekking turístico. A fines del siglo XIX y principios del XX se comenzó a poblar las orillas del lago y la familia Roth estableció una ruta cuyo objeto era poder exportar la lana argentina por puertos chilenos. Don Ricardo Roth, a partir de 1903, también guio los primeros turistas a Argentina ocupando la ruta navegable que, partiendo de puerto Petrohué, atravesaba el lago hasta Peulla. Luego de un corto trayecto en vehículo pasaban la frontera llegando a Puerto Frías, Puerto Blest y Puerto Pañuelo en el lago Nahuel Huapi, para llegar finalmente a Bariloche. Todo el trayecto en el lado chileno sucede dentro de lo que es el actual Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. Y la ruta sigue abierta funcionando hoy, con un cómodo catamarán para efectuar el cruce del lago. En 1913 el ex presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, fue uno de esos turistas en el marco de una gira que efectuaba por Sudamérica. Impresionado con el paisaje del volcán Tronador y asombrado por tanta belleza, sugiere convertir la zona en un parque nacional para asegurar su preservación. Esta

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fue una verdadera inspiración y finalmente en 1926 se convierte en parque nacional, con el nombre de Vicente Pérez Rosales en honor al hombre público que lideró la colonización alemana en el sur de Chile. Fue la primera área silvestre declarada parque nacional en Chile. Vol c a nes y l a g o El paisaje del parque se puede describir a partir de un centro, que es el lago Todos Los Santos, con tres importantes volcanes situados en su entorno: al este volcán Tronador (3.491 msnm), en la frontera con Argentina; volcán Osorno al poniente (2.652 msnm); y volcán Puntiagudo (2.493 msnm) al norponiente. La geografía y el relieve del parque son consecuencia de grandes procesos tectónicos, volcánicos y glaciales que sucedieron a lo largo de millones de años y cuyas evidencias están presentes en su variada y abrupta topografía. Sin duda, el volcán Osorno es el que más atributos y admiración ha concitado, con su cono perfecto, nevado todo el año y su silueta reflejándose en el lago Llanquihue. Es un estratovolcán que ha presentado sus últimas erupciones en el siglo XIX. “La madrugada es admirable. El volcán Osorno vomita torrentes de humo. Esta magnífica montaña, que forma un cono perfecto recubierto por completo de nieve, se eleva en la cordillera”, señalaba Charles Darwin al presenciar una erupción del Osorno en 1834. El volcán Tronador es un estratovolcán cuya cima se derrumbó generando tres cumbres, una en Chile, una en Argentina y la cima internacional (3.491 msnm) por donde pasa la frontera. Su nombre proviene de los ruidos “atronadores” que producen los continuos desprendimientos de sus glaciares, fenómeno conocido como “seracs”. El volcán Puntiagudo, al norte, ha sido altamente erosionado por la acción glacial. Su cima característica, a la cual alude su nombre, está formada por una aguda punta “diabática” que se eleva dentro de la cumbre, desde la cual descienden cinco glaciares en forma de abanico hacia el surponiente. El lago Todos Los Santos es el cuerpo de agua más grande del parque con una superficie de 178,5 km2. Tiene una forma alargada, con una longitud de 36 km en sentido oriente-poniente. Su color esmeralda se debe al aporte de sedimentos provenientes del derretimiento de glaciares, el que le ha dado gran fama y su otro apelativo “lago Esmeralda”. Desagua al poniente, en el río Petrohué, que fluye como torrente debido al gran desnivel que se produce en sus primeros kilómetros de recorrido, formando los célebres saltos del Petrohué, de gran atractivo para los turistas. El cruce del lago desde Petrohué a Peulla y vuelta es, sin duda, el mejor panorama que ofrece el lago a los turistas. Reser va Mu ndia l de l a Bió sf era Un alto porcentaje de la superficie del parque se encuentra cubierto por los densos bosques de la ecorregión de la selva valdiviana, presentando

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numerosos tipos forestales: bosque siempreverde, bosque de alerce, bosque laurifolio, bosque montano y bosque de lenga. Este mosaico de ecosistemas arbóreos constituye los llamados “bosques templados lluviosos del sur”. Son reconocidos como los bosques templados más diversos del planeta, en parte, por la enorme variedad de árboles presentes contando con hasta más de 50 especies. Este parque en conjunto con los parques nacionales Puyehue, Villarrica, Alerce Andino, Hornopirén y las reservas Llanquihue, Mocho Choshuenco y Futaleufú, más algunas áreas transandinas, conforman la Reserva Mundial de la Biósfera de los Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes, que llega a abarcar 5.000.000 de hectáreas. Esta condición otorgada por la UNESCO en 2008 tiene como principal finalidad la protección del bosque templado húmedo lluvioso, llamado localmente bosque valdiviano. Su enorme riqueza en especies leñosas, enredaderas, arbustos trepadores, herbáceas, epífitas, hongos, líquenes, constituye un bosque de riquísima biodiversidad. En ellos es fundamental también la presencia de insectos, batracios, mamíferos y aves que viven en los distintos estratos del bosque con los cuales interactúan aportando su cuota a la diversidad biológica de la selva. La vida animal forma, sin duda, parte del ecosistema forestal: animales e insectos se alimentan de frutos y plantas del bosque dejando materia orgánica a través de sus excretas. A su vez, los árboles, troncos y la hojarasca del piso del bosque ofrecen variados hábitats a la fauna. Y no menos importantes son los agentes que descomponen troncos y ramas caídas para devolverlos a la tierra y cerrar el ciclo. Uno de los principales objetivos de las reservas mundiales de la biósfera es preservar la mayor cantidad y variedad posible de ecosistemas del planeta y conciliar la actitud del hombre actual y el uso que hace de los recursos naturales tendiendo a un desarrollo sostenible. Estos paisajes boscosos constituyen un gran atractivo para los visitantes, los saltos del río Petrohué y la travesía del lago Todos Los Santos hacen que este sea el parque que recibe mayor cantidad de turistas en Chile. El catamarán “Lagos Andinos”, con capacidad para 150 personas, realiza su travesía desde puerto Petrohué a Peulla y vuelta todos los días del año, surcando las aguas esmeralda del lago Todos Los Santos. En el puerto, donde existen instalaciones turísticas concesionadas, un pequeño museo relata en forma didáctica la historia del desarrollo del cruce de los Andes hasta Bariloche. A partir de una necesidad económica los enormes esfuerzos para realizar la ruta se han transformado hoy en un exitoso emprendimiento turístico. La pesca deportiva, los deportes náuticos, el descenso de ríos o rafting, las excursiones por los numerosos senderos, el montañismo y la práctica del esquí, todos ellos dentro del máximo respeto a su naturaleza privilegiada, solo le agregan valor a este parque. |


parque nacional vicente pérez rosales

Los bosques templados húmedos y los bosques andinos con su color otoñal cubren gran parte del parque. A la izquierda los ñirres y lengas llegan al borde mismo de la laguna Niemeyer. A la derecha arriba, el valle del antiguo paso de los Vuriloches llega hasta Argentina desde el seno del Reloncaví y es hoy un sendero turístico. La cascada Los Cristales es una de las más bellas del parque, con casi 100 metros de caída.

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Los ríos y esteros se encuentran rodeados de densa vegetación entre la cual dominan las mirtáceas representadas por arrayanes, lumas y melíes.

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El mañío hembra (Saxegothaea conspicua) es una de las coníferas que compone estas selvas, llamadas también Selva Valdiviana.

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Los bosque del parque junto con los de otros parques vecinos han sido merecedores de la distinción que entrega la UNESCO: Reserva Mundial de la Biósfera de los Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes. Tal distinción se debe en parte a la enorme diversidad de especies de árboles que contienen. El rico sotobosque representado por un capachito amarillo, helechos y musgos también agrega gran valor a esta selva valdiviana, como también se conoce.

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El lago Todos Los Santos es el centro del paisaje de este parque. También es un lugar turístico de gran interés con actividades como la pesca, la navegación y otros deportes acuáticos. A la derecha, turistas practican el nuevo deporte “stand up paddle” en la laguna El Encanto, en Peulla.

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Los espectaculares Saltos del río Petrohué son una sucesión de cascadas ubicadas en el río a corta distancia del lago Todos Los Santos. Son uno de los mayores atractivos del parque y tal vez lo más visitado. El imponente volcán Osorno, otro hito geográfico del parque, completa esta vista.

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parque nacional

90˚

ALERCE ANDINO

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Los Lagos

comuna

Puerto Montt, Cochamó ciudad cercana

Puerto Montt

flora relevante árboles

Alerce, coigüe de Magallanes, tepú, mañío macho, canelo, roble de Chiloé, lenga, tepa, tineo. arbustos

Chilco, pangue, taique, colihue, quila, estrellita, aromo, zarzaparrilla, quilineja, botellita, helechos (ampe, quitril, kattalapi, pelomén, hierba loza), chaquihue.

fecha fundación

3 enero, 1982

superficie

39.255 ha.

coordenadas geográficas

41º21’ - 41º43’ latitud sur, 72º21’ - 72º41’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Puma, güiña, quique, vizcacha andina, monito del monte, zorro culpeo, comadreja trompuda. aves

Martín pescador, caiquén, bandurria, tagua, cisne cuello negro, cisne coscoroba, carpintero, chucao, hued hued, cóndor, peuco, picaflor gigante.

altitud

50 a 1.371 msnm (cerro Raulí) clima-precipitaciones

instalaciones y servicios

Guarderías CONAF en accesos, senderos habilitados.

De tendencia oceánica, húmedo y templado - 3.300 a 4.400 mm anuales ecosistemas

Selva valdiviana con bosques laurifolio y siempreverde andino otros

Reserva Mundíal de la Biósfera de los Bosques Templados y Lluviosos de los Andes Australes (2008)

Vista aérea de lagunas altoandinas, características del parque.

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“Conocí a “Doug” en Puerto Montt cenando en el hotel Pérez Rosales. Él estaba volando por el cono Sur con su amigo Galen Rowell, el fotógrafo de la naturaleza norteamericano más conocido en mi país. Galen y yo tuvimos una cita para fotografiar alerces para National Geographic. “Doug” nos acompañó al parque Alerce Andino en un trekking de tres días donde casi morimos. Fuimos los primeros en cruzarlo por el sector Correntosos (cerca de laguna Fría) hasta el lado de laguna Triángulo. Se nos acabó el agua y no teníamos el equipo apropiado para bajar las murallas perpendiculares que forman el anfiteatro de Laguna Triángulo. Yo pensé que Doug se había enojado para siempre, pero él lo pasó “chancho” y me pidió después, si llegaba vivo al otro lado, que lo llevara donde pudiera ver más alerces y pasarlo tan “descueve” de nuevo”. | ENTREVISTA A RICK KLEIN EN LA TERCERA

A R

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ick Klein es un conservacionista norteamericano que introdujo a Douglas Tompkins (1990) en el conocimiento de los alerces y de los bosques del sur de Chile. A partir de ese momento Tompkins se involucró activamente en la protección y conservación de los alerces milenarios. Tal como se expresa en su decreto de fundación “por su gran interés científico, histórico y cultural, la especie alerce constituye un elemento irremplazable del patrimonio natural del país”. El Parque Nacional Alerce Andino fue la primera área silvestre que tenía entre sus objetivos la protección y conservación de los bosques de alerce. El nombre científico del alerce es Fitzroya cupressoides. Es la única especie del género Fitzroya y se le nombró así en homenaje a Robert Fitz Roy, capitán del HMS Beagle durante el histórico viaje del naturalista Charles Darwin alrededor del mundo. En lengua mapuche se le conoce como lahuán o lahuén. Los europeos llegados al sur de Chile lo bautizaron con el nombre de alerce por su parecido con una conífera llamada alerce en Europa. El lahuán, que pertenece a la familia de las coníferas, es considerado el tercer árbol más longevo del mundo, después de la Sequoia sempervirens y del Pinus longaeva (ambos crecen en las montañas Rocallosas de Estados Unidos). Hasta la fecha algunos ejemplares de alerces han sido datados de 3.600 años mediante los estudios de la ciencia de dendrocronología que estudiando los anillos de crecimiento de los árboles pueden determinar su edad. Esta ciencia también observa la calidad de los anillos de crecimiento, lo que permite obtener información acerca del clima y otros eventos como incendios y erupciones volcánicas sucedidas en épocas remotas. Estas situaciones quedan reflejadas en el color, espesor, ancho y textura de los anillos. Como casi todas las coníferas, es un árbol siempreverde con un largo tronco de 40 a 50 m de altura, provisto de una corteza fibrosa, rojiza, y que remata en una copa piramidal más bien estrecha. El alerce sufrió desde el siglo XVII una tala indiscriminada debido a la excelente calidad de su madera, que no se pudre y que fue muy usada para fabricar barcos, tejuelas, puertas y aún instrumentos musicales. El área geográfica donde está situado el parque Alerce Andino cuenta con una topografía difícil

y accidentada que hizo muy difícil su explotación, por lo que existen hoy grandes alerzales intocados. El p arq u e El Parque Nacional Alerce Andino se desarrolla en un macizo andino montañoso separado de la cordillera de los Andes por el lago Chapo, al norte, y el seno del Reloncaví, al este. Presenta laderas empinadas, y a veces verticales, y altitudes que van desde los 50 msnm hasta 1.500 msnm. Los principales cerros son el Canutillar (1.144 msnm), Raulí (1.371 msnm) y Pico Sur (1.130 msnm). Uno de los rasgos característicos del parque es la presencia de numerosos lagos y lagunas (alrededor de 50), a veces de muy difícil acceso debido a las laderas de granito casi verticales que las rodean. Las que se pueden visitar son las lagunas Sargazos, Triángulo, Chaiquenes, Chilco, Fría y Gaviotas. Algunas de ellas suspendidas entre altas montañas conforman un gran reservorio de agua que genera a su vez un sistema hídrico de ríos, esteros y chorrillos que desaguan al lago Chapo y al mar. La tupida selva valdiviana cubre casi completamente la superficie del parque como un gran manto verde que llega hasta los 1.200 msnm. Debido a la presencia de nieve en invierno y al frío imperante no crecen árboles sobre esas alturas. En sentido altitudinal, y de acuerdo a la exposición, distintas asociaciones de árboles propios del bosque laurifolio valdiviano crecen en el parque: coigüe de Chiloé, mañío macho, arrayán colorado, tepú, canelo, tepa. A mayor altura van dominando los alerces, para finalmente ser reemplazados en el límite de la nieve por las típicas lengas achaparradas, asoladas por el viento y el frío. Los bosques de alerces están presentes en más del 50% de la superficie del parque. Debido a la densidad del bosque, pocos rayos de luz penetran al interior. Esta situación, junto con la gran humedad imperante, promueve el crecimiento de una vegetación adaptada a esta condición, con abundante presencia de helechos, hongos, musgos y líquenes. Numerosas enredaderas trepan por los troncos, dando una nota de color rojo con sus flores que se destacan entre el verde de la selva y que seducen a aves e insectos que encuentran en ellas néctar y pólenes para alimentarse. Coicopihues, medallitas, coralillos, estrellitas, atraen al picaflor gigante, propio de estos parajes, así como las numerosas aves del bosque en que se destacan carpinteros, peucos, chucaos y hued hued. |

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La laguna Los Sargazos es una de las pocas lagunas accesibles para los turistas.

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En esta vista general se aprecia que este es un parque andino y sus montaĂąas se encuentran casi totalmente cubiertas de bosque de alerce y bosques mixtos. La proximidad con el mar mantiene una constante humedad que promueve la existencia de tan densa vegetaciĂłn.

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Existen más de 50 lagunas en el parque y las principales son: lagunas Los Sargazos, Triángulo, Fría, y el lago Chapo, del cual se extrae agua para generar electricidad. Los bosques llegan hasta el nivel del agua en las distintas lagunas.

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Los bosques del parque son bastante impenetrables debido a la densidad del sotobosque. A la derecha, una variedad de hongos que crecen en abundancia gracias a la gran humedad imperante. Abajo, el caracol negro o caracol gigante es una especie endĂŠmica de Chile y habita en zonas oscuras y hĂşmedas del bosque.

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Los alerces (Fitzroya cupressoides) tienen un gran tronco cubierto de una corteza rojiza. Pueden llegar a una altura de más de 40 metros buscando luz para su desarrollo. Muchos de ellos cuentan con más de 3.000 años y están entre los árboles más longevos del planeta. En este parque se pueden ver alerces milenarios pero también renovales y alerces de mediana edad de desarrollo.

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AUSTRAL PATAGONIA hornopirén · chiloé · corcovado · queulat · isla magdalena · isla guamblin · laguna san rafael · bernardo o’higgins · torres del paine · pali aike · alberto de agostini · yendegaia · cabo de hornos ·

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AUSTRAL PATAGONIA Al sur de Puerto Montt las unidades de relieve que venían desde el norte y centro-sur del país cambian radicalmente: la cordillera de la Costa se presenta muy fragmentada y baja notablemente su altitud; la depresión intermedia se hunde en el mar; la cordillera de los Andes se mantiene y surge una nueva unidad al oriente de los Andes, la estepa patagónica, en una angosta franja. En una mirada simple se presentan tres unidades geográficas de características muy diferentes: al oriente la pampa o estepa patagónica, al centro la cordillera andina con sus montañas y campos de hielo, y la zona del archipiélago oceánico, al poniente. Arch ipiélag o o ceán i co El archipiélago oceánico patagónico es, tal vez, el rasgo más notable de esta gran área que hemos llamado zona austral patagónica. Con alrededor de 2.000 islotes de menos de una hectárea y más de 3.500 islas, es conocido como uno de los archipiélagos más grandes del mundo. Las islas que lo conforman se agrupan en distintos conjuntos: archipiélagos de Chiloé, de Los Chonos, de Las Guaitecas, de Guayaneco, de Madre de Dios, de Hannover, de Wellington, Tierra del Fuego y Cabo de Hornos. Las precipitaciones en esta zona pueden alcanzar hasta los 10.000 mm al año en lugares como la isla Madre de Dios, aunque la media es de 5.000 mm. En este sistema marino de fiordos, canales e islas el ecosistema predominante es el de los bosques templados húmedos. Su composición es similar a gran parte de los bosques ubicados más al norte, pero con la predominancia de algunos árboles mejor adaptados a zonas más pantanosas, como el ciprés de las Guaitecas y los canelos. Los parques Chiloé, Isla Magdalena, Isla Guamblin y Cabo de Hornos forman parte de esta bio-región. Cordillera a n d i n a La cordillera de los Andes Patagónicos, como se le suele llamar, es una de las unidades morfológicas de la zona austral. Su principal característica es la presencia en ella de tres grandes campos de hielo: campo de hielo Norte en la provincia de Aisén, con una extensión de 4.200 km2; campo de hielo Sur en Magallanes, que mantiene pendiente su demarcación limítrofe, pero cuenta con más de 14.000 km2 de hielos en Chile y con una porción de su superficie en Argentina; y la cordillera de Darwin en Tierra del Fuego, con 2.300 km2 de

superficie. Las tres masas de hielo continentales llamadas también indlandsis o casquete glaciar, constituyen la tercera mayor reserva de agua dulce del planeta después de la Antártida y Groenlandia, y tienen, por tanto, un alto valor estratégico a nivel mundial. Los glaciares que bajan desde los campos de hielo crecen permanentemente con la acumulación de nieve, pero van perdiendo masa al caer al agua y desmembrarse en témpanos. Hoy, por efecto del cambio climático, se ha observado que la mayoría de los glaciares pierden masa y retroceden, salvo excepciones como el glaciar Pío XI que sigue creciendo. Este fenómeno ha sido de gran interés para la glaciología, importante ciencia que estudia los hielos milenarios intentando desentrañar la historia geológica y climática del planeta que quedó inscrita en ellos. Fuera de la superficie ocupada por los hielos esta unidad geográfica está cubierta por bosques siempreverdes y algunas áreas de bosques montanos de Nothofagus. Ambos dan refugio a mamíferos, especialmente a los esquivos huemules. En torno a los glaciares, particularmente en zonas en que se han retirado los hielos, crece una vegetación muy especial, muy baja, constituida por musgos y líquenes con presencia de algunos arbustos bajos adaptados al frío extremo. También se presentan grandes áreas de turberas en zonas que permanecen inundadas. En esta unidad geográfica se emplazan los parques nacionales Hornopirén, Queulat, Laguna San Rafael, Bernardo O´Higgins, Corcovado, Torres del Paine, Alberto de Agostini y Yendegaia. Es t e p a p a t a g ó n ic a La estepa patagónica es la tercera unidad geográfica de la zona austral. Se extiende en Chile en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes en las regiones de Aisén y Magallanes y en el norte de Tierra del Fuego. Cuenta con un clima seco y frío muy distinto al archipiélago y cordillera, con una precipitación promedio de 300 mm anuales. Su flora es rica en arbustos bajos y coironales, los que constituyen refugio para una abundante fauna silvestre. Junto con el altiplano, es la zona de Chile en que se puede avistar la mayor cantidad y variedad de mamíferos y aves. El Parque Nacional Pali Aike está situado en esta unidad geográfica y el Parque Nacional Torres del Paine cuenta con un gran porcentaje de estepa patagónica.

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Los parques nacionales de la zona austral constituyen una gran superficie de áreas silvestres protegidas sumando alrededor de 7.812.572 ha. Se encuentran aquí los parques más grandes y más prístinos de Chile, con la gran oportunidad de mantener esta extraordinaria condición gracias a la dificultad de acceso, el aislamiento y su compleja geografía. La conservación de la biodiversidad es absolutamente prioritaria en Aisén y Magallanes. Hoy la zona cuenta además con las primeras Áreas Marinas protegidas del país con 463.000 km2: áreas marinas costeras protegidas Francisco Coloane, San Ignacio del Huinay, Cabo de Hornos e islas Diego Ramírez. Existen también grandes superficies de reservas nacionales, especialmente en Aisén con alrededor de 2.100.000 ha. de áreas silvestre protegidas, y en Magallanes con más de 2.400.000 ha. entre monumentos naturales y reservas nacionales. La zona austral es conocida también como Patagonia y aunque este término no corresponde a ninguna categoría geográfica, es un concepto compartido con Argentina. En Chile comienza en la región de Los Lagos y llega hasta Cabo de Hornos. De acuerdo con la leyenda, los orígenes del nombre Patagonia se remontan al siglo XVI cuando los marinos que venían con Hernando de Magallanes denominaron “patagones” a los tehuelches habitantes de la pampa. El conocimiento, la toponimia y desarrollo de la zona austral está íntimamente ligado a largas aventuras de descubrimientos y navegaciones por los canales del archipiélago. La historia comienza en octubre de 1520 cuando las naves de Hernando de Magallanes llegan a la boca oriental del estrecho y se internan en él, nombrándolo entonces Todos Los Santos, hoy Estrecho de Magallanes. Es la primera vez que europeos descubren lo que hoy es el territorio del extremo austral de Chile. A partir de entonces, innumerables navegantes europeos usan el estrecho para pasar del Atlántico al Pacífico buscando una tierra legendaria y de paso e iniciando una era de grandes descubrimientos. James Cook, Bougainville, Francis Drake, Willem Shouten, Robert Fitz Roy, John Byron, Pedro Sarmiento de Gamboa, Richard Howkins, Jacob Le Maire, Enrique Simpson, son solo algunos de los navegantes, piratas y filibusteros que pasaron por el Estrecho. Muchas islas, bahías o puertos del archipiélago tienen hoy los nombres de aquellos audaces navegantes. Hay que decir que Diego de Almagro recién

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entra a territorio chileno en 1536, dieciséis años más tarde, y Pedro de Valdivia en 1541. Antes de los europeos, pueblos canoeros circulaban por los canales: los chonos, kaweskar y yámanas, con una organización social básica vivieron por siglos en este duro medio ambiente, cazando lobos marinos, aves y peces. Las planicies continentales, en cambio, eran habitadas por pueblos cazadores-recolectores, los tehuelches en el continente y los onas o selk´nam en Tierra del Fuego. La historia de todos ellos tuvo siempre un trágico final: perseguidos y asesinados en Tierra del Fuego; muertos por enfermedades contraídas en el contacto con los europeos; o de gripes o neumonías al tener que vestirse con ropas que permanecían mojadas por largos días. Recién en el siglo XIX chilenos y europeos colonizan la zona continental de Magallanes y la Tierra del Fuego, mientras que la colonización de Aisén es un poco posterior. Grandes áreas de bosque nativo se pierden entonces a raíz de los incendios que buscaban despejar áreas para pasturas y agricultura. Hoy, como hemos visto, la región de Aisén se presenta ante los turistas como la región más rica del planeta en agua dulce y con un 41% de su territorio convertido en áreas silvestres protegidas. Magallanes también muestra que con el 52% de su extenso territorio protegido, y con atractivos turísticos tan emblemáticos como el Parque Nacional Torres del Paine, canales por donde viajan los cruceros y la mítica Tierra del Fuego con su turismo incipiente, es un destino de primer nivel. Como Mateo Martinic expresa en su libro Archipiélago Patagónico la Última Frontera: “persuadido firmemente de que a través del turismo el Archipiélago Patagónico podrá ser mejor conocido y su incorporación a la vida y economía de Magallanes pasará de anhelo de visionarios a una realidad tangible y provechosa” (p. 268). Más aún, pensamos que mucho más allá del turismo, la zona austral ofrece al mundo un presente invaluable: el agua más pura del planeta en la increíble reserva de los campos de hielo, árboles milenarios, bosques prístinos, una increíble avifauna marina y grandes superficies de bosques intocados, constituyen la tremenda oportunidad de ser un enorme parque mundial en el cual la protección de los ecosistemas llega a más de un 50% de la superficie total, hecho sin precedentes. |


parque nacional hornopirén

90˚

parque nacional

HORNOPIRÉN

53˚

0 400 km POLO

SUR

Los Lagos

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Hualaihué

Alerce, lenga, ñirre, coigüe de Magallanes, mañío, luma. Chaura, chilco, ñipa blanca, canelo andino, quila, taique, estrellita, coicopihue, helecho ampe.

ciudad cercana

Puerto Montt, Hornopirén 19 de octubre, 1988

fauna relevante mamíferos

superficie

aves

fecha fundación

48.232 ha.

Puma, pudú, zorro chilla, quique, huillín, güiña. Carpintero negro, chucao, hued hued, bandurria, huairavo, garza, quetru volador, cóndor, martín pescador, pato real, caiquén.

coordenadas geográficas

41º45’ - 42º00’ latitud sur, 72º24’ - 72º07’ longitud oeste altitud

325 a 2.187 msnm (volcán Yates) clima-precipitaciones

Templado frío lluvioso - 2.250 mm anuales ecosistemas

Bosque siempreverde otros

Reserva Mundial de la Biósfera de los Bosques Templados y Lluviosos de los Andes Australes (2008)

A 900 msnm uno de los tres lagos evidencia con su agua cargada de sedimentos el retiro reciente de los glaciares.

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instalaciones y servicios

Refugio, área camping y merienda CONAF.

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parque nacional hornopirén

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Lago Inexplorado.

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legar al Parque Nacional Hornopirén es toda una aventura. Solo se puede acceder al parque luego de largas y complicadas caminatas. A seis kilómetros del pueblo de Hornopirén se llega a Chaqueigua Alto, donde se debe atravesar una propiedad privada que permite el paso a los turistas. Siete kilómetros más adelante hay que sortear numerosos obstáculos hasta llegar a un letrero de CONAF que anuncia el acceso. Desde ahí falta aún una larga caminata en subida para llegar finalmente al lago Pinto Concha, donde un refugio rústico se encuentra habilitado. Este lago, ubicado a 850 msnm, es uno de los numerosos lagos y lagunas que hay en el parque, la mayoría de ellos interconectada por torrentosos cursos de agua. Es accesible solo en verano ya que en invierno toda el área se encuentra cubierta de nieve. Desde el refugio en la ribera suroeste parten dos senderos que los guardaparques mantienen durante sus estadías de verano: uno de ellos rodea una parte del lago, atravesando bosques de alerces y coigües. El otro recorre alrededor de 3,5 km en subida hasta llegar al mirador del volcán Yates, a los pies del cerro, desde donde se abre un hermoso paisaje de montañas nevadas, lagunas y selvas. Se puede llegar al parque por otros senderos menores e informales que suben por riesgosas huellas siguiendo las cuencas de los tres ríos que lo surcan; Ventisquero, Puelo Chico y Blanco. El parque debe su nombre a la proximidad del volcán Hornopirén que, aunque está fuera de sus límites, está muy presente en su paisaje. Su nombre en mapudungun significa “horno de nieve”, sin embargo es raro que se encuentre completamente nevado. El volcán Yates (2.187 msnm) situado al norponiente del parque, e inactivo, es de gran atractivo para los aficionados al andinismo. Ellos pueden llegar al volcán por una complicada ruta que parte del puente Llaquepe y solo conocida por los audaces montañistas. Enclavado en pleno macizo andino, casi el 50% de la superficie del parque está constituido por glaciares, laderas verticales, cumbres nevadas, rocas y lagunas altoandinas. Este abrupto paisaje es producto de los procesos tectónicos, volcánicos y glaciales que lo modelaron por millones de años. Uno de los grandes atractivos del parque es el lago Inexplorado. Este, enclavado en medio de las montañas (850 msnm), forma con otros dos lagos un sistema de tres cuerpos de agua de vivo color turquesa interconectados por ríos torrentosos y cascadas rugientes. El que está ubicado a mayor altitud está rodeado de paredes de roca desnuda, mientras el lago Inexplorado y su vecino, sin nombre conocido y ubicado 100 metros más abajo, están completamente

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envueltos por bosques de alerces que llegan hasta la orilla misma del agua. Estos lagos, junto con otras lagunas altoandinas cercanas, dan nacimiento al río Blanco, que corre atravesando el parque hacia el poniente para desaguar finalmente en el fiordo Comau. El río Ventisquero, en cambio, baja hacia el oriente y se une al río Traidor que desagua en el río Puelo. Flo ra y f auna Debido a la dificultad de acceso y a su configuración geográfica de montañas abruptas, el parque Hornopirén no ha sido habitado y la explotación de sus bosques de alerce ha estado restringida a las áreas más bajas y cercanas a la carretera. Estos alerzales milenarios (Fitzroya cupressoides) son, sin duda, la especie forestal más importante del parque Hornopirén ocupando alrededor del 45% de su superficie boscosa, con casi 20.000 hectáreas de superficie. Se presentan a veces como bosque puro y en otras áreas asociados con coigüe de Chiloé, mañío de hojas punzantes, tepú y tineo. Las lengas, ubicadas cerca de las altas cumbres, se destacan por su color rojo en otoño y luego pasan varios meses bajo la nieve. En los primeros faldeos de los cerros es el coigüe el que domina en los bosques. El sotobosque es de una riqueza a veces sorprendente para lugares tan remotos, especialmente en verano, cuando los arbustos lucen su brillante floración. El piso está tapizado con chauras, canelos andinos, michayes, taiques, ñipas blancas, chilcos, zarzaparrillas y coligües que se van enredando y dificultando la caminata entre los árboles. Una gran cantidad de helechos se une a este estrato bajo del bosque; hierba loza, quil quil, kattalapi, huedahue, pelomén, licopodio y helecho ampe, no dejan espacio sin cubrir. En los troncos, los helechos llamados “película”, por sus hojas extremadamente delgadas y delicadas, y los líquenes, comparten con quilinejas y las hermosas enredaderas “estrellita”, “coicopihue” y “botellita”, que iluminan el bosque con sus flores rojas en verano. En tan tupida selva numerosas aves típicas del bosque encuentran su hábitat ideal: chucao, hued hued, colilarga y diucón, nidifican en el piso y en la hojarasca mientras en los troncos viven los pájaros carpinteros, choroyes, cachañas, picaflores gigantes y las aves de hábitos nocturnos, como el tucúquere, chuncho y concón. En los cuerpos de agua de las zonas más bajas, cisnes de cuello negro, patos reales, taguas, avutardas, hualas y patos corta corrientes viven en completa armonía. Y, sin duda, el cóndor sobrevuela el parque desde las alturas. Los mamíferos son los más típicos de los bosques del sur de Chile. Güiña, pudú, chingue y zorros viven en la espesura del bosque mientras el puma acecha oculto a sus presas. Se cuenta también que ha sido avistado alguna vez el esquivo huemul. |


parque nacional hornopirén

El lago Inexplorado forma parte de un sistema de tres lagos conectados entre sí por cascadas y cursos de agua, como se ve en la foto de la derecha, en que aparecen dos de estos lagos. En los bosques que los rodean predomina el alerce, aunque también se ven mañíos, canelos y un sotobosque denso de canelos enanos, quilas, escalonias y chauras.

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parque nacional hornopirén

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En la alta montaña del parque grandes paredes de granito rodean lagos y quebradas. En pequeños intersticios en la roca han caído semillas y con la poca materia orgánica existente han germinado formando estos bosques de alerces verticales. En los densos bosques la trepadora coicopihue (Philesia magellanica), sube por los troncos de alerces.

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En los bosques de las zonas más bajas del parque, alrededor del lago Pinto Concha, los coigües son la especie dominante. En sus troncos crece la estrellita (Asteranthera ovata), una trepadora cuyas flores llaman la atención de los picaflores. A la derecha, un detalle del bosque de alerces y mañíos.

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En los afloramientos rocosos de las zonas altas no crece vegetación debido al frío y a las nieves que cubren todo en invierno.


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parque nacional

CHILOÉ

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Los Lagos

comuna

Castro, Chonchi, Dalcahue ciudad cercana

Castro

flora relevante árboles

Olivillo, tepú, tepa, coigüe de Chiloé, ciprés de las Guaitecas, alerce, canelo, ulmo, mañío, tineo. arbustos

Pangue, poe, helechos (costilla, ampe, pesebre), quila, chilco, coicopihue, estrellita, frutilla de arena, chaura, michay, taique, quilineja.

fecha fundación

17 de noviembre, 1982 superficie

43.057 ha. en dos sectores coordenadas geográficas

42º10’ - 42º38’ latitud sur, 74º11’ - 73º56’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Zorro chilote o de Darwin, monito del monte, ratón topo de Chiloé, nutria marina, lobos de mar de un pelo, huillín, tonina. aves

Pilpilen, caranca, cormorán de las rocas, pato jergón, garza, bandurria, chucao, hued hued, churrete, loro choroy, martín pescador, cisne cuello negro, pingüinos de Humboldt y de Magallanes.

altitud

0 a 893 msnm (cerros de Metalqui) clima-precipitaciones

Templado lluvioso y templado de carácter oceánico - 3.000 mm anuales ecosistemas

Bosque laurifolio de Chiloé, turberas y tepuales

Playa de Cucao enfrentando al océano Pacífico, vista desde el interior del parque.

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instalaciones y servicios

Guarderías, refugios de guardaparques, centro de informaciones CONAF, senderos habilitados.

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parque nacional chiloé

A S

e dice que, en el curso de una expedición, Alonso de Camargo habría visto por primera vez en 1540 la isla de Chiloé. Pero, años después, en 1558, mientras recorría el archipiélago por encargo de Pedro de Valdivia, Francisco de Ulloa descubre la isla. Finalmente, en 1567, el mariscal don Martín Ruiz de Gamboa, por orden del gobernador del reino de Chile, atraviesa el canal de Chacao con más de 100 españoles con el fin de incorporar a la corona este nuevo territorio. Ese mismo año funda la ciudad de Santiago de Castro, en el mismo emplazamiento de la ciudad de Castro actual. Chiloé viene de “chillwe”, palabra que significa en mapudungun lugar de “chelles”, que son los gaviotines o gaviota cáhuil que abundan en las playas de Chiloé compartiendo con playeros, pilpilenes, zarapitos y pollitos de mar. Mucho antes de la conquista española los canoeros nómades chonos recorrían las islas de Chiloé e islas vecinas, dedicados a la pesca y recolección de mariscos en sus dalcas, embarcaciones confeccionadas en base de cortezas de árboles. De ello dan cuenta numerosos conchales junto a huellas de fogatas y herramientas de piedra encontrados en las costas de Chiloé. Posteriormente los “viliches” o “huilliches”, pueblo de agricultores y pescadores, se instalaron en las costas de la isla, donde se dedicaron principalmente al cultivo de papas, maíz y quínoa. Changos, cuncos, huilliches, españoles y luego criollos, siempre circularon por el mar interior, canales y fiordos, en una navegación litoral de isla en isla, de isla a continente. Es así como se desarrollaron numerosas rutas de navegación locales entre las cuales estaba la misión circular de los jesuitas y franciscanos, quienes en su afán evangelizador circulaban de una isla a otra también en dalcas, piraguas y luego ocupando las veleras tan propias de Chiloé. El litoral oriente que mira al continente fue la zona en que se inició el desarrollo de la isla, despejando áreas de bosque para instalar cultivos, poblados, ensenadas y puertos. La navegación en la costa oeste que enfrenta al océano Pacífico era muy riesgosa, con la mar agitada, fuertes vientos y muy pocas bahías donde resguardarse. Es por eso que la penetración para el desarrollo de asentamientos siempre fue desde la costa oriente hacia el interior. Una primitiva huella a través de la selva para llegar a la playa de Cucao en la costa oeste fue el único camino de penetración hacia el Pacífico. La conformación montañosa del norponiente de la isla con la cordillera Piuchén enteramente cubierta de bosque impenetrable, dificultó aún más las ocupaciones territoriales. Luego del levantamiento de los mapuches en 1604, Chiloé quedó separada del resto de Chile. Sin embargo, los españoles permanecieron en la isla dependiendo por épocas directamente del virreinato hasta que en 1826 la isla se incorporó definitivamente al territorio de Chile independiente. En el decreto de formación del parque se menciona justamente como argumento la conjunción de grandes áreas inalteradas junto con la presencia de una importante biodiversidad y dice: “el área se encuentra prácticamente

inalterada y resguarda interesantes comunidades vegetacionales, de bosques siempreverdes, cipresales y es el límite de la distribución sur del alerce de la cordillera de la costa, que son el hábitat de la fauna típica de Chiloé, entre ellos el zorro chilote…”. El parque nacional, creado en 1982, comprende tres áreas separadas entre ellas por predios privados: sector Anay al norte, sector Chepu al sur y el islote Metalqui y roqueríos adyacentes al poniente. Los lagos Huillinco y Cucao que quedan entre Chepu y Anay no están en el parque, aunque sí son parte de su paisaje. Gran superficie del parque corresponde a colinas y montañas de la cordillera de la Costa, que aquí toma el nombre de cordillera del Piuchén. Bio d iv e r s id ad El hecho de que la cordillera del Piuchén no fuera cubierta por las últimas glaciaciones, la condición insular del parque y la mínima intervención antrópica en el bosque, determinaron la existencia de una excepcional biodiversidad en esta zona de Chiloé. También en la evolución de la isla se configuraron numerosos endemismos, es decir, especies que solo viven en una determinada área geográfica. Desde la primera presencia española en Chiloé, y posteriormente en los siglos XIX y XX, zoólogos, botánicos y naturalistas mostraron un notable interés por esta naturaleza tan particular. Charles Darwin, en sus dos viajes a la isla y archipiélagos, describe con gran detalle bosques, flora, fauna. Él descubre el “zorro chilote”, posteriormente nombrado zorro de Darwin en su honor: “un zorro (Canis fulpides), especie muy peculiar, según dicen de esa isla, donde es sin embargo rara y nueva estaba ahí sentado en una roca…”. Más adelante observando esa selva impenetrable y la belleza de los bosques que lo sorprenden por su exuberancia comenta: “Gran número de árboles cargados de flores perfumaban el aire, sin disipar el efecto de la humedad del bosque… numerosos troncos muertos, erguidos como esqueletos dan a estos antiguos bosques un carácter solemne, que ya no es posible hallar en los países civilizados”. Junto con el zorro de Darwin, otros mamíferos también son endémicos de la isla: monito del monte de Chiloé, ratón topo de Chiloé, ratón arbóreo de Chiloé. El chingue patagónico, el huillín, la güiña y el pudú son mamíferos que habitan el parque y que se encuentran con amenazas en su subsistencia, ya sea considerados vulnerables o en peligro de extinción de acuerdo con lo que define el libro rojo de CONAF. En la isla Metalqui vive una importante colonia de lobos de mar conformada por el lobo común y algunos ejemplares del lobo fino de dos pelos. Se ha documentado también la presencia excepcional en el islote de elefantes marinos. La diversidad de paisajes litorales (acantilados, playas, dunas y desembocaduras), ríos, lagos y una selva rica en especies arbóreas determina la presencia en el parque de una abundante y diversa avifauna. Algunos autores señalan la presencia de hasta 110 especies diferentes, siendo algunas subespecies propias y endémicas de la isla, como la diuca y el diucón de Chiloé, concón de Chiloé y rayadito de Chiloé.

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En el litoral, dunas o desembocaduras de los ríos, están presentes la gaviota común, gaviota austral, cormorán de las rocas, pato lile, pato yeco, jote cabeza colorada y pingüino magallánico. Ocasionalmente, el cisne de cuello negro y algunos flamencos visitan los lagos Cucao, Huillinco, Tepuhueico y la laguna Huelde. Pero es en la flora donde se expresa mejor la biodiversidad del parque. De acuerdo con el sistema básico de clasificación de la vegetación nativa de Chile de Rodolfo Gajardo, se encuentran dos grandes formaciones vegetales básicas en el parque; bosque laurifolio de Chiloé y bosque siempreverde con turberas de la isla de Chiloé. En ambas formaciones se encuentran cinco tipos de coníferas: alerce (en las zonas altas de la cordillera del Piuchén), ciprés de las Guaitecas, mañío macho, mañío hembra y el ciprés enano, especie rara que crece en forma arbustiva al sur de los 40° de latitud. Los árboles que completan las formaciones de bosque son el coigüe de Chiloé, canelo, ulmo, tepú, luma, tepa, fuinque, tineo, avellano. La cercanía con la costa y el clima muy húmedo han favorecido el desarrollo de un sotobosque rico en numerosas variedades de musgos, hepáticas, líquenes y helechos. Muchos de ellos solamente crecen en la isla y en el archipiélago de los Chonos. Los troncos se ven cubiertos de líquenes, lianas, y enredaderas o trepadoras como la medallita, voqui, estrellitas, coicopihues. Entre los musgos se destaca especialmente el “pompom”, variedad de sphagnum que es la formadora principal de las turberas. En zonas altas, despejadas y de suelos delgados, se desarrolla la formación de tundra y turberas en las cuales crecen también algunos arbustos bajos en forma de cojines, pastizales de gramíneas y algunas plantas acuáticas. Área s de interés Para visitar el parque existen dos grandes áreas de interés. En el sur, entrando por Cucao, está el acceso al parque en el sector llamado Anay, con área para acampar y desde donde parten tres senderos. Un sendero cercano a la playa, un sendero que va al tepual (área de bosque semi inundado) y otro hermoso sendero que rodea gran parte del lago Cucao. A la zona de Chepu, al norte del parque, se accede desde Ancud y se puede navegar el río Chepu o tomar alguno de los senderos costeros. Uno de los grandes atractivos ecológicos del Parque Nacional Chiloé es la isla Metalqui. En este islote rocoso de unas 50 ha. habita la mayor colonia de lobos marinos del país; entre diciembre y mayo las hembras acuden a dar a luz a sus crías, cuidarlas hasta el destete y luego ser fecundadas por los machos. En los roqueríos los machos se destacan por su gran tamaño mientras cuidan a sus hembras y crías o pelean con otros machos por su territorio. Como sucede en otros parques, este islote no se puede visitar, ya que se trata de un ecosistema frágil que debe protegerse evitando toda acción antrópica. El parque nacional, enfocado hacia el Pacífico, es un atractivo más para la isla Chiloé, tan celebrada por sus iglesias, arquitectura y toda la actividad en torno al mar y las embarcaciones, propias de la cultura chilota que se desarrolla hacia el mar interior y el continente. |

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El sendero que lleva a la playa Cole Cole cruza el estero del mismo nombre.


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La isla o islote Metalqui en la costa noroccidental de Chiloé también forma parte del parque. Ahí vive una de las colonias de lobos marinos (Otaria flavescens) más grande del país. No se puede acceder al islote debido a la protección a los lobos que vienen en verano a dar a luz a sus crías.

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Desde la playa de Cucao parte el sendero a Cole Cole en un trayecto de unas tres horas recorriendo acantilados costeros y atravesando un bosque denso. La playa de Cole Cole está deshabitada y es considerada una de las mejores playas de Chiloé. El color pardo del agua a la derecha se debe a los esteros que recorriendo los bosques acarrean gran cantidad de taninos provenientes de las raíces de los árboles.

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En el denso bosque, debido a la gran humedad de los suelos, crecen muchos árboles de la familia de las mirtáceas, adaptados a tener sus raíces en el agua.

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Es el caso del tepú (Tepualia stipularis) de la izquierda, inconfundible con su tronco rojizo. A la derecha, un alerce crece en las zonas más altas del parque.

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Lago de Cucao al amanecer.

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parque nacional

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SUR

región

Los Lagos

comuna

Chaitén

ciudad cercana

Chaitén

flora relevante árboles

Coigüe de Magallanes, ciprés de Las Guaitecas, mañío hembra, mañío macho, ciruelillo, ulmo, canelo, lenga, ñirre, tepa. arbustos

Ñipa blanca, ñipa rosada, helechos (ampe, costilla, pesebre), botellita, canelo enano, quila, taique, chaura, pangue.

fecha fundación

7 de enero, 2005 superficie

209.623 ha.

coordenadas geográficas

43º03’ - 43º44’ latitud sur, 73º05’ - 72º23’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Huillín, güiña, chungungo, puma, zorro culpeo, lobo de mar, tonina, delfín austral. aves

Cachaña, torcaza, chucao, carpintero negro, martín pescador, pato cuchara, quetru volador, garza blanca, caiquén, aguilucho, becacina, pingüino.

altitud

0 a 2.290 msnm (volcán Corcovado) clima-precipitaciones

Templado lluvioso 2.800 mm anuales

ecosistemas

Bosque lluvioso siempreverde, matorral caducifolio altomontano

Lago sin nombre.

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“El día amaneció espléndido. El Volcán Osorno emitía gran cantidad de humo. Esta bellísima montaña, con la forma de un cono perfecto, blanca por la nieve, destaca al frente de la cordillera. Otro gran volcán, con una cima en forma de montura, también emitía pequeñas fumarolas desde su inmenso cráter: a continuación vimos la majestuosa cumbre del Corcovado, que bien merece el nombre de “el famoso Corcovado”. De este modo, desde un solo mirador hemos contemplado tres grandes volcanes activos, cada uno de más de dos mil metros de altura”.

a silueta del volcán Corcovado, que se puede ver en días claros desde Chaitén y Chiloé, es hito en el paisaje. Sin duda, la forma tan característica de su cumbre nevada que termina en una aguda punta llamó la atención de Charles Darwin en uno de sus viajes por la costa de Aisén. Es este un estratovolcán que se alza 2.300 msnm presidiendo el paisaje del temido golfo del Corcovado. Bosques impenetrables y una accidentada geografía han hecho difícil su aproximación, sin embargo ha resultado ser todo un desafío para los montañistas. En 1945 una cordada chileno-alemana formada por Alfredo Gasch y Gerhard Kress completó su primer ascenso. Cinco décadas después, en 1993, Douglas Tompkins acompañado por el chaitenino Carlos Alvarado, emprendieron su ascenso llegando hasta los 2.000 msnm. Desde ahí, según se cuenta, es Tompkins quien escala en solitario el torreón final de hielo llegando a la cima a 2.290 msnm. No hay dudas que esta proeza marcó la vida del empresario y fue determinante para la posterior creación del Parque Nacional Corcovado. Junto con Peter Buckley y la ONG The Conservation Land Trust compraron 84.200 ha. de tierras que se presentaban como una excepcional oportunidad para la conservación de un territorio virgen. Años después Tompkins propone donar las tierras al Estado incorporando luego terrenos fiscales vecinos que terminaron sumando las 209.623 ha. del parque actual. El 7 de enero de 2005 el presidente Lagos firmó el decreto que creaba el Parque Nacional Corcovado en el pueblo de Santa Lucía, en la carretera austral. Douglas Tompkins destaca en el libro Parque Nacional Corcovado del año 2012: “En esa época también trabajaba en un libro de gran formato sobre los bosques chilenos, investigando antecedentes y tomando fotos aéreas. Me enteré que las últimas extensiones de ciprés de las Guaitecas se encontraban exactamente dentro del territorio en cuestión. Algunas áreas costeras habían sido explotadas a inicios del siglo XX, pero en su mayor parte estas áreas desforestadas se estaban recuperando. Entonces me di cuenta de por qué cerca de la costa de la bahía Tic Toc había sectores con árboles más pequeños (…) me daba gusto de que los bosques se estaban regenerando bien y que estarían totalmente recuperados en algunas décadas”.

das. Es posible acceder al lago Trébol de la misma manera, por el fiordo Pitipalena al sureste del parque. Una posibilidad más audaz es internarse en el territorio remontando el río Corcovado en zodiac. Uno de los objetivos de la creación del parque es la protección de los ecosistemas que se encuentran en fiordos, bahías, ríos, volcanes y valles, y en los 80 lagos que según dicen existen. La selva cubre la mayor parte del territorio, destacándose dos tipos de asociaciones de importancia: el bosque montano conformado por lengas y ñirres que pierden su follaje en invierno, y el bosque siempreverde de Puyuhuapi, donde crecen canelos, alerces, mañíos, lengas, coigües de Magallanes y ciprés de las Guaitecas. Este último es una conífera muy longeva que tiene la particularidad de desarrollarse en suelos con mal drenaje, pantanosos o muy húmedos. Fue muy codiciado por las cualidades de su madera, muy resistente a la pudrición, y por tanto útil para la construcción de viviendas y embarcaciones. Su área de distribución se extiende desde Valdivia hasta el Cabo de Hornos, lo que la convierte en la conífera más austral del mundo. En el parque Corcovado es protagonista en un extenso territorio al interior, ya que solo fue explotada en el litoral, más accesible a las embarcaciones que eran el único medio de transporte en épocas pasadas. La diversidad de ambientes y ecosistemas, el aislamiento de la zona y la ausencia de intervención del hombre convierten el parque en un lugar prístino, ideal para la vida silvestre. En los densos bosques, ríos, lagunas y montañas comparten espacio pudúes, zorros de Chiloé, güiñas, huillines, monitos del monte y pumas con la avifauna del bosque. En los numerosos lagos y lagunas los patos cuchara, yeco, quetru volador, garza chica y garza cuca, cisne de cuello negro, martín pescador y caiquén, viven en el agua o en las riberas de lagos y del mar. En los estuarios y las largas playas que dan al golfo de Corcovado y a la Bahía Tic Toc viven grandes colonias de aves marinas donde los pingüinos de Magallanes tienen gran protagonismo. Los mamíferos marinos, focas y lobos de mar viven en colonias en los roqueríos del litoral. En el mar los cetáceos son una presencia constante y se destacan las ballenas azules, jorobadas, pilotos y cachalotes, especies todas en peligro de extinción.

El t errito rio El volcán Corcovado, emblema del parque, se ubica al noroeste de su territorio, completamente aislado del cordón cordillerano que cruza el parque de norte a sur con cumbres nevadas que bordean los 2.000 msnm. Otro importante conjunto de montañas lo forman el volcán Yanteles, también conocido como Nevado, con su cima formada por cinco picos a lo largo de 8 km, con una altura máxima de 2.042 msnm. Los mayores atractivos del parque los constituyen el río Corcovado, el río Tic Toc, la bahía Tic Toc, los volcanes Corcovado y Yanteles, y el lago Trébol. El acceso es muy difícil, lo que lo convierte en uno de los parques menos visitados de Chile. Por vía marítima se puede llegar a la Bahía Tic Toc desde Chaitén, o desde el puerto Raúl Marín Balmaceda, en embarcaciones priva-

Parq u e m ar in o y á re a m a r ina c oster a Por más de 15 años el doctor Rodrigo Hucke del centro Ballena Azul, junto con colaboradores de la Universidad Austral, han liderado investigaciones concluyendo que la zona del golfo del Corcovado es en efecto uno de los lugares de alimentación y cuidado parental de la ballena azul. Su esfuerzo en conjunto con otras organizaciones como WWF, Universidad Austral de Chile y Fundación Melimoyu, ha logrado la creación del parque marino Tic Toc y el área marina costera de Pitipalena, cuyo decreto de creación firmó el presidente Piñera el 26 de febrero de 2014. Así en áreas cercanas y en las costas mismas del Parque Nacional Corcovado existe hoy un bastión de la biodiversidad y conservación del mundo marino único en Sudamérica y el mundo. |

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Cumbre del volcán Corcovado (2.290 msnm).

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El Parque Nacional Corcovado llega al mar en una amplia meseta que cae en un acantilado al angosto borde costero, en el cual habita una rica avifauna marina. En la gran planicie se encuentran los bosques de ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uvifera), árbol emblemático de este parque.

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En primer plano un mallĂ­n, que es una pradera anegada, a orillas de uno de los cinco lagos que rodean el volcĂĄn Corcovado.

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El rĂ­o Corcovado, a la derecha, fluye lentamente por muchos kilĂłmetros desde su nacimiento en el glaciar Yelcho. Al llegar a las planicies antes de su desembocadura al mar, va formando curvas llamadas meandros debido a la poca pendiente del terreno. A la izquierda, uno de sus afluentes.

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El volcĂĄn Corcovado, producto de sus erupciones, forma diques de lava embalsando el agua donde antes existĂ­an bosques.


parque nacional queulat

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parque nacional

QUEUL AT

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0 400 km POLO

SUR

región

Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo comuna

Puerto Cisnes

flora relevante árboles

Coigüe de Magallanes, ciprés de las Guaitecas, mañío hembra, ciruelillo, ulmo, tepa, lenga, ñirre, canelo, tepú. estrato bajo

Helechos (ampe, arbóreo, hierba loza, pesebre), chilco, nalca, chaura, ñipa blanca, coicopihue, medallita, estrellita, quilineja, canelo andino, michay, violeta de pantano.

ciudad cercana

Puerto Cisnes, Puyuhuapi 13 de octubre, 1983

fauna relevante mamíferos

superficie

aves

fecha fundación

154.093 ha.

Puma, pudú, güiña, zorros culpeo y chilla, coipo, nutria de río, vizcacha andina. Carpintero negro, chucao, hued hued, picaflor chico, cachaña, choroy, águila, cóndor, cisne cuello negro, caiquén, garza, pato corta corriente, cisne coscoroba.

coordenadas geográficas

44º03’ - 44º42’ latitud sur, 72º34’ - 72º07’ longitud oeste altitud

50 a 2.225 msnm (cerro Alto Nevado) clima-precipitaciones

Templado frío sin estación seca 3.500 a 4.000 mm anuales ecosistemas

Bosque siempreverde y matorral caducifolio altomontano

Ventisquero Colgante.

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instalaciones y servicios

Guardería CONAF y camping concesionado, senderos habilitados.

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parque nacional queulat

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e pueden admirar los mayores atractivos del Parque Nacional Queulat desde la carretera austral, que lo atraviesa en varios tramos que suman alrededor de 50 km. Cerros cubiertos de hielo y nieve, paredes rocosas y escarpadas, valles cubiertos de selva virgen, lagos y lagunas, ventisqueros y caudalosos ríos, grandes cascadas son los paisajes que se pueden observar desde la ruta. El nombre Queulat proviene de la lengua de los antiguos chonos que vivían en el vecino archipiélago y significaría “sonido de cascadas”, en relación con las numerosas cascadas existentes en el parque. Queulat es uno de los parques de Aisén que presenta la menor alteración antrópica y un alto grado de pristinidad. La ausencia de intervención del hombre, ya sea talando bosques o limpiando áreas para la ganadería, se debe a su ubicación alejada de las rutas habituales de navegación. Desde la época prehispánica las costas de los archipiélagos y el litoral continental fueron habitados por los canoeros chonos, quienes explotaron de forma muy medida el bosque para combustible y construcción de sus canoas, por lo cual no afectaron mayormente áreas importantes de la selva. El duro clima y la topografía del área no fue favorable a los asentamientos españoles. En cambio los interesantes recursos de las islas fueron intensamente explotados desde el mar, única vía de circulación en la época. Las intervenciones tanto en la caza de lobos y elefantes marinos, como la explotación de los bosques de cipreses de las Guaitecas, se concentraron en las islas, quedando el territorio del parque en el continente libre de esas prácticas. En los siglos XVII y XVIII la búsqueda de la mítica “Ciudad de los Césares”, que según la leyenda contaba con calles pavimentadas de oro, incentivó numerosas exploraciones en los archipiélagos y costa de Aisén. El territorio, donde hoy está el parque Queulat era una de sus posibles ubicaciones. Los primeros que navegaron regularmente en la zona fueron los jesuitas que desde su misión en Cailén, Chiloé, recorrían las islas de los Chonos y las Guaitecas efectuando su labor evangelizadora. Uno de ellos, el padre José García Alsué, en una de sus incursiones al continente logró llegar hasta una cascada del río Queulat. Hoy ese salto, que es uno de los hitos del parque, lleva su nombre. Los padres jesuitas aportaron mucha información valiosa acerca de los chonos, de sus costumbres y de la geografía de la zona. Posteriormente, en 1875, el capitán Enrique Simpson exploró el archipiélago y el litoral de Aisén y recorrió el seno Ventisquero avistando el glaciar que llegaba en ese entonces hasta el mar. Los primeros reconocimientos más profundos del territorio del parque recién se realizaron a principios de siglo XX. Yungue y Muller llegan hasta el lago Risopatrón y logran efectuar algunos registros. Luego, Augusto Grosse, Karl Ludwig y Otto Ubel, avecindados a orillas del seno Puyuhuapi, exploraron sus alrededores.

Pequeña cascada cercana a la cuesta Queulat.

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Reco rriend o el p arq ue Viniendo desde Chaitén al norte, la carretera austral entra al parque bordeando el angosto lago Risopatrón por 9 km para luego acercarse al seno Ventisquero. Continuando el recorrido por la carretera, al pasar por el río Ventisquero, se puede avanzar hacia el interior del parque cruzando el puente para tomar uno de los tres senderos que llevan a disfrutar del espectáculo del Ventisquero Colgante. Desde el mirador se aprecia la gran masa de hielo que queda colgando sobre una gran pared de granito y de la cual fluyen cascadas, llegando algunas de ellas congeladas a la laguna Témpanos a los pies del risco. Más adelante, por la carretera austral, se llega a uno de los escenarios y caminatas más importantes del parque. El sendero “bosque encantado” es una de las excursiones más populares. Una senda de alrededor de dos kilómetros va ascendiendo por una densa selva de coigües, mañíos, canelos y lengas. El piso del bosque está cubierto de arbustos, helechos arbóreos, grandes nalcas, musgos y hongos, mientras trepan por los troncos cubiertos de líquenes, quilinejas, medallitas, voqui y estrellitas. Luego de llegar al mirador, la huella sigue, más desafiante, y después de cruzar dos ríos y subir una pequeña morrena, llega a la pequeña laguna de los Gnomos a los pies de una pared de roca en la base del Glaciar. Siempre desde la carreta austral, salen varios senderos que llevan al salto del Padre García, a la laguna de Los Pumas y al salto del Cóndor. En lo alto de la cuesta Queulat se abre una amplia vista hacia los Nevados del Queulat, sus altas montañas y los hielos eternos de sus numerosos glaciares. Inexp lo rad o La mayoría del territorio que abarca el parque se encuentra aún sin alteración antrópica, y en ello reside su importancia desde el punto de vista de la preservación de sus ecosistemas. Las lagunas, los ríos, el Seno Ventisquero y canal Puyuhuapi, albergan una riquísima avifauna acuática. Los patos jergón grande y chico, real, cuchara, corta corrientes, quetru volador y el esquivo pato negro comparten el hábitat con cisnes de cuello negro, caiquenes, taguas comunes, huairavos y garzas. En los bosques de coigüe y lenga encuentran su hábitat el picaflor chico, la cachaña, el carpintero negro, el hued hued y el chucao. Huillín, pudú, quique y chingue de la Patagonia son los mamíferos cuyos hábitos y alimentación son motivo de estudio en el parque. Se cuenta que han sido avistados ocasionalmente huemules y pumas en las zonas altas. En el parque, áreas de camping y merienda aseguran una placentera estadía a los turistas en el verano, y el pueblito de Puyuhuapi, fundado por colonos alemanes y situado fuera del parque, forma parte de sus atractivos y es, sin duda, un apoyo al turismo en la zona. |


parque nacional queulat

La selva valdiviana que impera en el parque ha sido poco intervenida y mantiene así su gran diversidad florística, con árboles de follaje persistente y un sotobosque de gran riqueza. Los helechos comparten con plantas trepadoras, musgos, líquenes y hongos. Esa vegetación exuberante justifica el nombre de uno de los senderos más concurridos: sendero al bosque encantado.

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En la ribera del lago Risopatrón los tepuales son zonas inundadas donde dominan los arrayanes llamados así en forma coloquial. Son en realidad dos especies adaptadas a crecer con los pies en el agua: tepús (Tepualia stipularis) y lumas (Luma apiculata), cuyos troncos toman el color cobrizo tan característico.

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Vista general del gran campo nevado de Queulat.

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parque nacional isla magdalena

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parque nacional

90˚

ISLA MAGDALENA

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo comuna

Río Cisnes

flora relevante árboles

Coigües de Chiloé y de Magallanes, canelo, ciprés de las Guaitecas, tineo, ciruelillo, luma, tepú, leña dura. arbustos

Botellita, medallita, coicopihue, donacia, taique, chilco, helechos (kalapati, pinque), quila, pangue, quilineja, voqui bejuco, drosera.

ciudad cercana

Puerto Cisnes vía marítima 11 de julio, 1983

fauna relevante mamíferos

superficie

aves

fecha fundación

157.616 ha.

Huillín, coipo, chungungo, lobo marino, lobo fino de dos pelos, tonina. Petrel, caiquén, caranca, cormorán, pingüino de Humboldt, gaviota, chucao, viudita, hued hued del sur, martín pescador, pato quetru, pato vapor.

coordenadas geográficas

44º18’ - 44º56’ latitud sur, 73º27’ - 72º51’ longitud oeste altitud

0 a 1.660 msnm (volcán Mentolat) clima-precipitaciones

Templado frío sin estación seca 4.000 mm anuales ecosistemas

Bosque siempreverde de los Chonos

El canal Yacaf y la isla Magdalena al fondo.

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parque nacional isla magdalena

N E

l volcán Mentolat con sus 1.660 msnm preside el paisaje de la isla Magdalena en la región de Aisén. Esta isla, que forma parte de la cordillera norpatagónica, presenta varios cordones montañosos cuyas cumbres más altas llegan a los 1.200 y 1.400 msnm. Solo el volcán Mentolat (1.660 msnm), al centro de la isla, presenta una cumbre blanca todo el año debido a la presencia de su glaciar. En invierno, a pesar del efecto moderador del clima que ejerce la cercanía del mar, las cimas de los cerros más altos también se tiñen de blanco. La topografía montañosa del parque determina un paisaje escarpado con grandes farellones rocosos y profundas quebradas, al fondo de las cuales corren ríos y esteros que llegan al mar, muchas veces cayendo en forma de torrentes y cascadas. Con sus 157.616 ha. es una de las islas con mayor superficie ubicadas al sur de Chiloé. Está ubicada a la cuadra de Puerto Cisnes entre el continente y el archipiélago de las Guaitecas, separada por el canal Moraleda. Rodean la isla, al norte, los canales Jacaf, Salqueman y algunas islas menores, y al oriente, el canal Puyuhuapi. En su contorno varios fiordos penetran hacia el interior siendo los más importantes los senos Carlos y Soto, al norte, seno Magdalena, al oriente y senos Canalad y Pangal en la ribera oeste. El Parque Nacional Isla Magdalena ocupa el 80% de la isla homónima quedando una porción al norte que no es área silvestre protegida. La isla no había sido habitada hasta 1999, cuando se desarrolló en una pequeña ensenada ubicada donde se unen los canales Jacaf y Moraleda, dentro del territorio del parque, un puerto y un poblado llamado “Puerto Gaviota”. Habitado por unas cuarenta personas, es una caleta de pescadores artesanales que se recorre mediante pasarelas de madera. Está a dos o tres horas de navegación desde Puerto Cisnes. En Puerto Gaviota se ofrecen paseos en lancha a los islotes Santa Isabel y San Andrés, aproximándose a las loberas en las riberas rocosas. También ha ido ganando fama una fiesta costumbrista que realizan los pobladores en el mes de febrero. Flora y faun a El clima en isla Magdalena es frío y muy lluvioso, con un promedio de agua caída de 4.000 mm anuales. Esta elevada pluviosidad determina una flora exuberante, casi impenetrable, especialmente en los estratos medios y bajos. De acuerdo con la clasificación de la vegetación natural de Chile establecida por Rodolfo Gajardo, las formaciones vegetales del parque Magdalena corresponden a la subregión del “bosque siempreverde de Puyuhuapi” y “subregión de bosque siempreverde con coníferas”. Efectivamente, en el estrato superior, entre los árboles que conforman el bosque, se destaca el ciprés de las Guaitecas, conífera cuyo nombre científico

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es Pilgerodendron uvifera. Coigües de Chiloé, canelos, tineos, ciruelillo, mañíos hembra, lumas, tepas y fuinques completan la tupida selva. Los estratos bajos y medio están compuestos por numerosos matorrales y arbustos bajos como chauras, tepús, quilas, taiques, chilcos, pangues. Costillas de vaca, quilquil, palmilla, kattalapi, pinque, huedahue, seda de la luma, huilén lahuen, pelomén, llanka lawen son algunos de los numerosos helechos que tapizan el suelo del bosque. La permanente humedad promueve también el crecimiento de muchísimas plantas trepadoras: medallitas, voquis, botellitas, coicopihues son enredaderas que suben y visten de hojas y flores rojas los troncos de los árboles junto con musgos, líquenes y hongos. La fauna de la isla Magdalena está constituida en gran parte por aves acuáticas y terrestres. Cormoranes imperiales, quetrus voladores, pilpilenes, gaviotas, rayadores y pollitos de mar, vuelan y encuentran en el borde costero sitios ideales para descansar y anidar. Al interior de la isla, como es habitual, chucao, hued hued y churrín negro viven en la hojarasca del bosque, mientras carpinteros negros, peuquitos y choroyes circulan entre los troncos, ramas y copas de los árboles. A los pies de la abrupta costa las oscilaciones verticales de las mareas dejan una zona desnuda de vegetación, con grandes rocas que son el hábitat ideal para las colonias de lobos marinos presentes en la isla. Dos tipos de nutrias, consideradas en peligro de extinción, también encuentran refugio en los bordes rocosos cuando no están nadando en busca de presas para alimentarse: el chungungo que solo nada y caza en el mar, y el huillín o gato de río, que vive tanto en ambiente fluvial como marino. Ambos mamíferos que pertenecen a la familia de los Mustelidae desarrollan sofisticadas estrategias de caza y alimentación en el agua usando para ese efecto sus hábiles patas delanteras. At r ac t iv o s Sin duda las actividades que ofrece este parque nacional están relacionadas con la navegación y observación de la fauna acuática. Numerosas ensenadas han hecho de la isla un lugar privilegiado para navegar en kayak y en otras embarcaciones deportivas, dando la vuelta a la isla o aprovechando el abrigo que ofrece su costa desmembrada. Los más audaces pueden desembarcar y asomarse al bosque que se presenta impenetrable. El ascenso al volcán Mentolat es un desafío difícil. Una cordada formada por Juan Francisco Bustos, Ariel Riquelme y Tomás Torres ha sido la única en hacer cumbre en 2015. Luego de desembarcar en el seno Magdalena, atravesaron con gran dificultad la selva para llegar al lago Cipresal, desde donde siguieron el curso del río Los Mallines hasta las faldas del Mentolat ascendiendo por el glaciar hasta la cumbre. |

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Las angostas entradas a los fiordos de la isla generan correntadas con los cambios de mareas.

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La selva valdiviana llega hasta el lĂ­mite mismo del agua del mar. Los bosques de la isla, con una permanente humedad y mucha lluvia, son muy frondosos, con presencia permanente de helechos y hongos en el piso del bosque. Estos Ăşltimos crecen entre musgos y de preferencia en troncos en descomposiciĂłn.

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parque nacional isla magdalena

El volcรกn Mentolat con 1.660 msnm es la mayor altura de la isla Magdalena. Al fondo a la izquierda, se vislumbra el volcรกn Cay, y a la derecha el volcรกn Maca. A la derecha, una imagen de la costa recortada de la isla Magdalena.

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parque nacional isla magdalena

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En el contorno de la isla existen numerosas entradas de mar llamadas senos o fiordos. El seno Canalad se encuentra al oeste de la isla Magdalena enfrentando la isla Canalad. Es uno de los fiordos que dan refugio a veleros y otras embarcaciones.

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parque nacional isla guamblin

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parque nacional

90˚

ISLA GUAMBLIN

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo comuna

Puerto Cisnes, Puerto Aguirre

flora relevante árboles

Coigües de Magallanes y de Chiloé, canelo, luma, tineo. arbustos

Helechos (quiquil, palmilla, hierba loza, ampe, pimpinela), ñocha, zarzaparrilla, yelmo, calafate, calle calle, chaura, frutilla, pasto miel.

ciudad cercana

Puerto Cisnes, Puerto Aguirre vía marítima fecha fundación

1 de junio, 1967

superficie

10.625 ha.

fauna relevante mamíferos

Ballena azul, lobo marino, chungungo, huillín, delfín, lobo fino austral. aves

Pingüino, albatros, albatros ceja negra, petrel, fardela blanca, fardela negra, golondrina de mar, yeco, cormorán, huairavo, lile.

coordenadas geográficas

44º45’ - 44º55’ latitud sur, 75º12’ - 75º01’ longitud oeste altitud

0 a 240 msnm clima-precipitaciones

Templado frío oceánico muy lluvioso 3.000 a 4.000 mm anuales ecosistemas

Matorral siempreverde oceánico

En pleno océano Pacífico, la isla es sometida a las inclemencias del clima oceánico.

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parque nacional isla guamblin

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“Es como si fuera una gran plataforma en medio del océano que permite un alto a las aves en su viaje migratorio donde pueden alimentarse, descansar y seguir viaje sin la más mínima presencia humana”. | GUY WENBORNE, SOBREVOLANDO ISLA GUAMBLIN

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N A

cceder al Parque Nacional Guamblin es un real desafío debido a su condición de isla oceánica, la mar tormentosa y la difícil geografía. Ubicada a 90 millas náuticas al noroeste de Puerto Aguirre, separada del archipiélago de los Chonos, la isla es muy difícil de abordar, ya que en el frente que mira al Pacífico se presenta una sucesión de grandes roqueríos de formas intrincadas y desmembradas, con rompientes que hacen imposible acercarse en cualquier tipo de embarcación. Y hacia el continente, al oriente de la isla, una constante rompiente con grandes olas impide el desembarco. Llegar a Guamblin solo es posible navegando. Desde Puerto Aguirre, o desde un fondeadero en la isla Kent, demora unas 6 a 8 horas. La embarcación debe quedar a la gira y bajar en zodiac. Con buen tiempo hay que esperar que una ola favorable permita pasar la rompiente y acercarse a la playa. Hay un solo punto posible de desembarco en una exigua bahía enmarcada por dos pequeñas penínsulas; Punta Arenas y Punta Piedras El Parque Nacional Isla Guamblin ocupa toda la superficie de esta isla deshabitada, situada en pleno océano Pacífico. Está conformada por una meseta muy expuesta a los vientos, cuya altura varía entre 160 y 240 msnm, cubierta de una enmarañada selva siempreverde. En el contorno de la isla se ven pequeñas playas inhóspitas, donde se han formado dunas colonizadas por una gran variedad de pastos. A pocos metros del agua comienza la pendiente, con una vegetación tan tupida como impenetrable. La diversidad de su vegetación, su fauna y paisaje oceánico virgen fueron las razones por las cuales fue declarada parque nacional en 1983, luego de haber sido reserva forestal por unos años. Poco se sabe de la historia de la isla, salvo que ya había sido avistada por la expedición que Juan Ladrillero lideró navegando por los canales del sur en 1557 y 1558. Debido a su lejanía del continente, él mismo la describió como “isla de más afuera”, dándole el nombre de “Nuestra Señora del Socorro”. Algunos restos de conchales dejan suponer que debió haber sido visitada por los antiguos chonos que navegaron en el archipiélago de las Guaitecas, más cercano al continente, a la cuadra de la isla. Actualmente pocos son los que se aventuran a la isla: algunos audaces mariscadores, algunos turistas intrépidos y miembros de expediciones científicas lideradas por el biólogo Rodrigo Hucke.

La isla Guamblin se ve en el horizonte desde la isla Ipún en el archipiélago de los Chonos.

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Coigüe de Chiloé, canelos, tineos y tepúes son los árboles que conforman sus bosques achaparrados, calificados como “matorral siempreverde oceánico”. Bajo los árboles crecen muy tupidos grupos de arbustos de ñipa, chilco, zarzaparrilla, quila, libertias y unas cinco especies de helechos, lo que impide el acceso al interior de la selva. En las dunas, donde llegan cursos de aguas que bajan del bosque, se ha desarrollado una vegetación baja en la cual se ha contabilizado hasta 40 especies como el pasto miel, frutilla nativa, nolana y senecio. Fauna Los animales que habitan o visitan la isla son principalmente mamíferos y aves marinas y oceánicas que realizan largos viajes para poder alimentarse y nidificar. Junto con algunas aves migratorias visitan frecuentemente la isla Guamblin carancas, caiquenes, petreles, fardelas, gaviotas, cormoranes, guanayes, golondrinas de mar y probablemente el albatros ceja negra. El canto de algunas pocas aves habituales de los bosques del sur ha revelado su presencia; chucao y hued hued habitan el piso del bosque mientras el rayadito, el pitío y carpintero grande circulan entre arbustos y los troncos de los árboles. Los mamíferos marinos tienen gran presencia en la isla. Existe una colonia de lobos marinos en la costa y se han avistado chungungos alimentándose en el mar, delfines australes y delfines chilenos de paso. Estos últimos años, quienes se han vuelto protagonistas de la fauna marina de Guamblin y archipiélago Los Chonos son las ballenas azules, que se pueden avistar desde sus costas. El biólogo marino Rodrigo Hucke efectuó en 2003 uno de los mayores avistamientos de ballenas azules, en el área, contabilizando 153 ejemplares. Posteriormente se publicó un informe en que se relata que han sido observadas en actividades de alimentación y crianza en el área durante los meses de verano y otoño (Discovery of a blue whale feeding and nursing ground in southern Chile, Rodrigo Hucke, Layla Osman, Carlos Moreno, Ken Findlay y Don Ljungblad). La ballena azul es el mamífero más grande que ha existido en el mundo y la depredación y explotación de la cual habían sido objeto por siglos había creado dudas acerca de su sobrevivencia, hábitos y actual estado de conservación. Los avistamientos de ballenas azules y otros cetáceos en Guamblin y archipiélago Los Chonos son una luz de esperanza para la biodiversidad marina y han dado gran notoriedad al parque en el mundo científico. |


parque nacional isla guamblin

Las vistas aéreas dan cuenta de su condición de isla oceánica alejada del continente y de la costa tremendamente recortada que dificulta su acceso.

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Por su ubicación en pleno océano, isla Guamblin es un lugar de detención y descanso para una abundante avifauna marina en sus viajes migratorios. Las carancas (Chloepphaga hybrida) son inconfundibles debido a su dimorfismo sexual, siendo el macho completamente blanco y la hembra negro parduzco. Solo se les ve en playas marinas e islotes pedregosos.

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A la izquierda la playa ubicada entre Punta Arenas y Punta Piedra es el único lugar donde se puede bajar a la isla desde un zodiac, habiendo dejado la embarcación mayor a la gira. La bravura de la ola de la derecha es justamente uno de los obstáculos permanentes que dificultan el desembarco.

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parque nacional laguna san rafael

parque nacional

90˚

LAGUNA SAN RAFAEL

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo comuna

Tortel, Cochrane ciudad cercana

Puerto Chacabuco, Cochrane, Tortel

flora relevante árboles

Canelo, coigüe de Magallanes, coigüe de Chiloé, tepa, mañío, hembra, ciprés de las Guaitecas, lenga, ñirre, ulmo, ciruelillo, tineo. arbustos

Chilco, escallonia blanca, chaura, taique, quila, pangue, michay blanco, calafate, coicopihue, botellita, canelillo, viola amarilla, colihue, pasto miel, pasto azul, voqui, yerba loza, quilineja.

fecha fundación

17 junio, 1967

superficie

1.742.448 ha.

coordenadas geográficas

46º20’ - 45º30’ latitud sur, 72º20’ - 75º35’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Chungungo, coipo, güiña, zorro culpeo, pudú, huemul, puma, vizcacha, lobo marino, tonina, huillín, leopardo marino, elefante marino. aves

Cisne cuello negro, martín pescador, huairavo, caiquén, pato jergón, caranca, cormorán, gaviota cáhuil, gaviota dominicana, fardela, pingüino de Magallanes, quetru no volador, petrel, hued hued, albatros ceja negra, chucao, tagua, garza blanca, garza cuca.

altitud

0 a 3.910 msnm (monte San Valentín, mayor altura de la Patagonia) clima-precipitaciones

Templado lluvioso y polar por efecto de altura - 3.000 a 5.000 mm anuales ecosistemas

Bosque siempreverde, bosque montano y matorral periglaciar otros

Reserva Mundial de la Biósfera (1979)

El glaciar San Rafael alimenta y le da el nombre a la laguna y al parque.

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instalaciones y servicios

Oficina, guardería, sitio para campismo CONAF, senderos habilitados.

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parque nacional laguna san rafael

N L

as primeras noticias de la existencia de la laguna San Rafael datan del año 1674 cuando Bartolomé Díaz alcanza la laguna y ventisquero en el día de los “Rafaeles, Migueles y Gabrieles”. Desde entonces la Laguna San Rafael fue visitada por innumerables expedicionarios, científicos, sacerdotes y marinos. Charles Darwin y Robert FitzRoy, el guardiamarina John Byron, los sacerdotes jesuitas Melchor Venegas y José García, Hans Steffen, Otto Nordenskjöld, Augusto Grosse, el padre Alberto de Agostini, son algunos de los visitantes que dieron a conocer este lugar privilegiado. El capitán de la armada Enrique Simpson, enviado por el gobierno de Chile, comenta al descubrir la laguna San Rafael: “esta laguna, sin duda, es la verdadera de San Rafael de los jesuitas del siglo pasado, pero se había perdido tanto de vista que ni el práctico don Juan Yates, que es el ser viviente más antiguo de estas regiones, tenía la idea de su existencia. Los indios chonos la dieron a conocer a los reverendos padres y aún existen tradiciones como que algunos misioneros, acompañados de los indios, cruzaron el Itsmo de Ofqui arrastrando sus piraguas…”. Esta cita pone de manifiesto que la apertura del Istmo de Ofqui se transformó en un interés prioritario para la navegación en la Patagonia, uniendo Puerto Montt y Punta Arenas sin tener que navegar por mar abierto. Numerosas expediciones y proyectos buscaron alcanzar este objetivo que se volvió una “quimera”. Muchos de esos viajes, sin embargo, generaron grandes aportes al conocimiento de la laguna San Rafael y su entorno. Turismo La laguna San Rafael, su glaciar, los témpanos son, sin duda, la postal que reveló al mundo la laguna y su glaciar. Ya a principios del siglo XX era reconocida como un destino turístico, remoto pero fascinante, con el gran atractivo de estar en la Patagonia. Tanto fue así que un consorcio de navegación privado construyó en 1938 un lujoso hotel con todas las comodidades posibles en un lugar tan lejano. Sin embargo, no hubo suficientes turistas en el momento, el proyecto fracasó y el hotel se fue desmantelando a lo largo de los años. Recién en los años 1960, un chilote visionario avecindado en la isla de Butachauques, Constantino Kochifas, construyó su primera embarcación de turismo, Skorpios 1, posicionándose como el mejor promotor de los cruceros por el parque y el archipiélago patagónico. Navegar entre los témpanos que se descuelgan del glaciar San Rafael en la laguna, acariciar los árboles que cubren las laderas hasta tocar el agua, gozar con los delfines que siguen la embarcación y juegan con las olas, escuchar el chucao hacer su llamado desde lo profundo del bosque, avistar los huidizos huemules y tomar un vaso de whisky con hielo milenario recién recogido en el mar, son las experiencias que han hecho soñar a los turistas con este parque.

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Punta Marga en el golfo de Tres Montes.

Otras aproximaciones a las bellezas escénicas, cumbres y ventisqueros, suceden por la vertiente oriente de la cordillera. Navegando desde Puerto Tranquilo por el lago General Carrera en embarcaciones menores, es posible admirar las cumbres nevadas mientras la expedición se realiza remontando el río Leones hasta el lago del mismo nombre, para encontrar al fondo el Ventisquero Leones y, en lo alto, los cerros Sinoulchu, Mocho, Cristal y Tronco y hacia el noroeste el imponente monte San Valentín. Cam p o d e hie l o n o r t e En el Parque Nacional Laguna San Rafael se encuentra la totalidad del Campo de Hielo Norte, con sus 4.200 km2 de costra de hielo continental, solo interrumpida por algunas alturas que emergen de la planicie helada como el cerro San Valentín, la mayor altura de toda la Patagonia con sus 3.910 msnm, los cerros Hyades (3.048 msnm), Arenales (3.437 msnm) y Pared Sur (3.000 msnm). Poco se sabía del campo de hielo hasta que en el siglo XX se realizaron varias expediciones, algunas de ellas encomendadas por el Estado chileno. La combinación de datos aerofotogramétricos obtenidos por la expedición “Trimetrogon”, realizada por Estados Unidos a petición del gobierno chileno, y las sucesivas expediciones y travesías de acercamientos parciales a los hielos, permitió concebir la amplitud e importancia de este reservorio mundial de agua dulce. Luego de numerosos intentos y travesías al monte San Valentín, recién en 1989 una expedición italiana integrada por Casimiro Ferrari, Giuliano Maresi, Egidio Spreafico y Carlos Buzzi, logra llegar a la cima. También otras montañas del Campo de Hielo Norte han sido grandes desafíos; la ascensión al monte San Lorenzo o Cochrane, una de las montañas más altas del parque, realizada por el padre salesiano Alberto de Agostini, requirió tres años de exploración previa para hacer cumbre finalmente en diciembre de 1943. Y todavía muchas montañas quedan por conquistar tras las cuales se acercan montañistas de todo el mundo. El t e r r it o r io El parque está delimitado al norte por los ríos Tranquilo, Bayo y Exploradores, al este y sur por el lago General Carrera y una parte del río Baker, y al oeste, el seno Elefantes, laguna San Rafael, Istmo de Ofqui y el delta del río Baker. A principios del siglo XX un primer listado nombra a 19 “heleros” o ventisqueros principales que descienden desde el hielo central: encontramos los glaciares San Valentín, San Rafael, Río Verde, Leones, Colonia, Steffen, Kelly, Soler, Lago Bayo, Lago Fiero, La Culebra, Guata, San Quintín, Río Verde, Ventisquero, Julián, Benito Sur, y 51 glaciares menores. Los lagos Cachet 1, Cachet 2 y glaciar Colonia han sido especialmente observados y estudiados los últimos años por la comunidad científica debido a la recurrencia del fenómeno GLOF (glaciar lake outburst flood). Esto significa que en un lapso muy corto de tiempo (en una noche para Cachet 1) se produ-

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ce el vaciamiento brusco y total de un lago represado por un glaciar. El hielo retrocede, se derrite y se debilita su capacidad para contener el agua del lago, aguas arriba. El campo de hielo y sus ventisqueros han sido modeladores del paisaje del parque. Hoy, profundos valles glaciares, lagunas, canales angostos, fiordos, islas desmembradas y los más caudalosos ríos de Chile, son testimonio de estos movimientos. Esta diversidad de paisajes y ecosistemas se puede representar en al menos cuatro grandes unidades geomorfológicas y de paisaje: área archipiélagos (prolongación de la cordillera de la Costa); depresión central; cordillera andina; cordones subandinos orientales. Tales unidades han generado a su vez siete comunidades vegetales: matorrales altoandinos caducos; bosque caduco de Aisén; bosque siempreverde de Puyuhuapi; bosque siempreverde mixto del Baker; matorral siempreverde de la costa; matorral periglaciar y turberas. El parque, que llega hasta el océano en un borde intrincado de fiordos, presenta grandes áreas de playas, estuarios, pantanos, marismas, turberas, lagos, lagunas, ríos y humedales, ecosistemas ideales para las numerosas aves acuáticas o semiacuáticas que abundan en el lugar. Si bien la fauna de mamíferos es más restringida, es importante mencionar

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que los huemules, el animal heráldico de Chile junto con el cóndor, han encontrado aquí un ambiente propicio, aunque precario, para su supervivencia. Bio d iv ersid ad La riqueza ecológica y su alto grado de pristinidad fueron argumentos suficientes para que la UNESCO declarara al parque Reserva Mundial de la Biósfera. Esta distinción se entrega a áreas geográficas que representan la diversidad de hábitats en el planeta. Son lugares generalmente entera o parcialmente protegidos que pueden albergar además comunidades humanas que realizan actividades económicas sostenibles, pero con ciertas normas y controles medioambientales. Aquí aún falta mucho por descubrir, conocer, investigar, recorrer y escalar. El parque Laguna San Rafael es un permanente desafío para científicos, montañistas, turistas y estudiantes siguiendo la premisa que conocer es poder proteger. Recientemente científicos chilenos y franceses participaron en una expedición de reconocimiento financiada por la ONG Iniciativa Darwin al istmo de Ofqui y península de Taitao, al extremo oeste del parque, una de las regiones menos estudiadas del país. La Pontificia Universidad Católica, por su parte, desarrolla en el sector Bahía Exploradores diversos estudios de conservación e investigaciones científicas. |


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El glaciar San Quintín fue avistado por primera vez por Charles Darwin en 1834. Es el mayor de los ventisqueros que se desprenden del campo de hielo Norte fluyendo por el itsmo de Ofqui hacia el oeste, donde su frente forma un lóbulo en la laguna. Las aguas desembocan luego por el río San Tadeo a la bahía San Quintín y al golfo San Esteban.

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La enorme presiรณn que ejercen los glaciares sobre la nieve y el hielo va eliminando toda burbuja de aire que haya podido quedar atrapada. Por eso el hielo se ve transparente, sin burbujas de aire, y azul. Al absorber casi todo el espectro de luz, solo refleja el color azul.

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El campo de hielo Norte drena sus aguas por tres grandes cuencas fluviales. Una de ellas es el valle del río Colonia, en estas imágenes, que aporta un gran caudal al río Baker. Ha estado en las noticias debido a que recibe los vaciamientos de los lagos Cachet 1 y Cachet 2, que han sufrido sorpresivos vaciamientos en los últimos años.

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La caleta Cliff, en el litoral PacĂ­fico, es un buen lugar para recalar.


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parque nacional

90˚

BERNARDO O’H I G G I N S

53˚

0 400 km POLO

SUR

región

Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo, Magallanes y de la Antártica Chilena comuna

Tortel, O´Higgins, Puerto Natales ciudad cercana

Villa O´Higgins, Puerto Natales vía marítima fecha fundación

22 de julio, 1969

superficie

3.525.901 ha.

coordenadas geográficas

47º56’ - 51º33’ latitud sur, 75º41’ - 72º54’ longitud oeste

flora relevante árboles

Coigüe de Magallanes, canelo, ciprés de las Guaitecas, lenga, ñirre, leña dura, tepú, mañío macho. arbustos

Calafate, ñipa blanca, chaura, zarzaparrilla, coicopihue, donatia, brecillo, pangue, musgos, ciprés enano, mata verde, murtilla, helechos (costilla, ampe, pesebre, pimpinela, pallante, seda de la luna), sphagnum magellanicum e imbricatum.

fauna relevante mamíferos

Huemul, pudú, puma, lobo marino, ballena franca austral, ballena jorobada, orca, delfín austral, tonina, zorros culpeo y chilla. aves

Cormorán imperial, cormorán de las rocas, canquén, caranca, quetru volador, quetru no volador, pato jergón chico, cisne cuello negro, cóndor, carancho, aguilucho, fío fío, chucao, cachaña, gaviota cáhuil, pingüino de Magallanes, albatros ceja negra.

altitud

0 a 3.623 msnm (volcán Lautaro) clima-precipitaciones

instalaciones y servicios

Refugio para guardaparques en fiordo Témpano.

Templado frío lluvioso, polar por efecto de altura - 4.000 mm anuales ecosistemas

Bosque siempreverde montano, matorral periglaciar

El sol se oculta tras el cordón Mariano Moreno en campos de hielo Sur.

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N E

l parque Nacional Bernardo O´Higgins es el más extenso de Chile y está entre los 10 parques nacionales más grandes del mundo con sus 3.525.901 ha. Es el gran parque de los hielos, glaciares y fiordos. Los hielos milenarios guardan años de información biológica y atmosférica, cuyo estudio al revelar la evolución pasada del planeta nos darán información valiosa para enfrentar el futuro. Recientemente en una reunión científica, a bordo del barco Aquiles de la Armada de Chile, se congregó un grupo de expertos en hielo, atmósfera, química, biología y meteorología de Chile, Argentina, Estados Unidos, Japón, Dinamarca, y Suiza. El objetivo era poder debatir ideas y evaluar la posibilidad de realizar investigaciones conjuntas en la extensa área glaciada. Se han instalado ahora último, en territorio chileno del campo de hielo, dos refugios destinados a apoyar las investigaciones. La travesía del Campo de Hielo Patagónico Sur sigue siendo un desafío pendiente y atractivo para muchos exploradores y montañistas. Glaciólogos, geólogos, climatólogos, tienen sus ojos puestos en el sistema de monitoreo glaciológico instalado por científicos chilenos en la parte norte del CHS o Campo de Hielos Sur.

Camp o d e h i e lo El Campo de Hielo Sur, con una superficie de 1.680.000 ha., es la tercera extensión de hielos continentales más grande del mundo después de la Antártida y Groenlandia. Está situado en los Andes patagónicos, con el 85% de su superficie situada en este parque nacional y el resto en Argentina. Existe una zona limítrofe no demarcada del tratado de 1998 que dejó un territorio rectangular que indica un área en proceso de definir la frontera entre Chile y Argentina. De esta enorme masa de hielo, una de las principales reservas de agua dulce del mundo, se desprenden 49 glaciares que se constituyen en las vistas más emblemáticas del Parque Nacional Bernardo O´Higgins. La mayor extensión del campo de hielo se encuentra protegida en los Parques Nacionales Bernardo O´Higgins y Torres del Paine en Chile, y en el Parque Los Glaciares en Argentina. Los glaciares Balmaceda, Pío XI, Témpanos, Jorge Montt, O´Higgins, Bernardo, Grey y Tyndall son los más visitados y admirados en Chile. Este gran casquete de hielo es el resultado de expansiones y retrocesos glaciares durante el Cuaternario, para que finalmente durante la última glaciación se fundieran las distintas masas en una sola gran costra de hielo de unos 1.000 metros de espesor. Movimientos glaciares y telúricos determinaron la geografía accidentada que presenta el parque, donde montañas, valles, glaciares y ventisqueros comparten la superficie con una zona continental de fiordos y canales y una zona de archipiélagos con grandes islas separadas por angostas lenguas de mar. La inmensa planicie de hielos tiene un largo aproximado de 350 km y una elevación promedio de 2.000 msnm, altitud que le permite mantener esa gran acumulación de hielo. Entre las mayores alturas que sobresalen de la extensa meseta nevada se destacan el volcán Lautaro (3.623 msnm), los volcanes Reclus (1.450 msnm) y Aguilera (2.546 msnm), el cerro Buracchio (3.018 msnm) y el monte Fitz Roy o cerro Chaltén (3.405 msnm) en Argentina. Las primeras referencias sobre el campo de hielo fueron los avistamientos

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Fiordo Calvo, al sur del parque.

efectuados por la expedición de Juan Ladrilleros en 1557, cuando en el buque San Luis se internó en lo que hoy es el fiordo Eyre y denominó esa zona “Sierra Nevada”. Recién en el siglo XX se iniciaron expediciones que dieron cuenta de su geografía, flora y fauna, de forma más detallada. Luego de estudios aerofotogramétricos realizados por la aviación estadounidense en su expedición “trimetrogon” en 1945, se iniciaron expediciones y estudios formales y relevamientos de la zona. Varias expediciones chilenas y argentinas efectuaron cruces parciales del campo de hielo en distintas direcciones. Los chilenos Pablo Besser, Rodrigo Fica, José Montt y Mauricio Rojas, realizaron el primer cruce longitudinal de norte a sur en 93 días, sorteando la falla Reichter en helicóptero. Debido a eso se determinó que habían contado con apoyo externo. Posteriormente en 2003 el noruego Borge Ousland y el suizo Thomás Ulrich completan la travesía con el apoyo de trineos a vela llegando al glaciar Tyndall en Torres del Paine en el lapso de 34 días y sin ayuda externa. Fl o r a y f au n a El Parque Nacional Bernardo O´Higgins es mucho más que los espectaculares glaciares y montañas nevadas. Otras dos grandes unidades de paisajes completan su territorio: una zona de fiordos continentales y más al oeste, limitando con el Pacífico, la zona de islas y archipiélagos. Esta última área cubierta por bosques siempreverdes y grandes superficies de turberas ocupa más de un millón de hectáreas. Los numerosos fiordos y canales son la mejor vía para recorrer y observar esos bosques vírgenes que se presentan más densos a la orilla del mar que al interior. Coigües, canelos, cipreses de las Guaitecas, mañíos y tineos conforman estos bosques llamados “siempreverdes subantárticos” con un estrato bajo denso de helechos, trepadoras y arbustos pequeños. Subiendo en altura por las montañas, una franja de lengas y ñirres se tiñe de rojo en otoño. A 200 m del borde del agua la selva se ralea y los árboles se presentan en “bosques parches” que alternan con la roca desnuda o las extensas turberas que cumplen un importante rol en la conservación de la fauna pequeña y la vegetación primaria. Los huemules (Hippocamelus bisulcus) que viven en el parque se encuentran especialmente en zonas cercanas a los glaciares Jorge Montt, Bernardo y Témpano, y son el grupo más grande de esta especie en Chile. Declarado en peligro de extinción, este ciervo, que es parte del escudo de Chile, fue declarado monumento Natural en 2006. El huillín y el huemul se han beneficiado del extremo aislamiento del parque para sobrevivir, lejos de las amenazas antrópicas, avistándose en ambos casos pequeñas poblaciones de ejemplares saludables. Sus principales enemigos aquí son los vacunos baguales que ocupan algunos territorios y los zorros colorados que depredan sus crías. Viaj e s y p ais aj e s La única forma de gozar plenamente de las bellezas del parque y sus principales atractivos es navegando por algunos canales. Desde Puerto Montt, Puerto Natales, Punta Arenas y Villa O´Higgins parten viajes regulares de distintas empresas turísticas. Una de las expediciones sale de Puerto Natales y va re-

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montando el seno Última Esperanza hacia el norponiente, donde se podrá observar luego de unas tres horas de navegación el imponente monte Balmaceda en el parque nacional. De sus faldeos descienden dos glaciares, el Serrano y el Balmaceda; este último llega al fiordo mismo y un sendero permite acercarse y disfrutar del espectáculo de los hielos cayendo a la laguna glacial. Para los más audaces esta expedición tiene la posibilidad de continuar remontando el río Serrano en zodiac o kayack y contar con vistas espectaculares al parque y a su vecino, Torres del Paine, observando los glaciares Geyke y Tyndall que bajan desde el campo de hielo Sur. La ruta Kaweskar (nombrada en honor a los canoeros que navegaban en la zona) diseñada y operada por cruceros Skorpios, se inicia también en Puerto Natales aventurándose por angostos canales y fiordos, pasando por islas y archipiélagos y admirando hacia el oriente las enormes montañas de hielo. La nave puede aproximarse a los glaciares Amalia, El Brujo, Bernal, Herman, Alsina y Paredes según el tipo de circuito. De acuerdo con las circunstancias los turistas pueden bajar y acercarse a los ventisqueros y gozar así con vistas más cercanas de los témpanos que flotan en el mar. Si el viaje es con recalada en el fiordo Calvo se visitan los glaciares Fernando, Capitán Constantino (en

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honor al fallecido Constantino Kochifas) y Alipio en recuerdo del periodista Alipio Vera. Pero es el glaciar Pío XI que concita los mayores halagos. Es el glaciar más grande de América del Sur con 1.365 km2 de superficie. Desciende desde el casquete de hielos eternos por un curso de 64 km para caer al mar en el gran murallón de hielo de 75 m de altura con un ancho de 8 km. Este ventisquero tiene la particularidad de ser uno de los pocos glaciares que siguen aumentando su superficie: se le ha registrado un avance de alrededor de 10 km la última década y glaciólogos y científicos siguen atentos su evolución. Los cruceros se pueden acercar a una distancia prudente para observarlo, ya que los desprendimientos de hielo generan grandes olas de hasta 10 metros. Navegando de vuelta por el fiordo Eyre es posible gozar de la belleza de los témpanos que flotan y lucen extrañas formas, verdaderas esculturas flotantes cuyos colores varían desde el blanco puro y brillante hasta los azules más profundos. Desde Villa O´Higgins, viajando por el lago O´Higgins, es posible observar y acercarse al glaciar del mismo nombre y al glaciar Chico. Desde caleta Tortel navegando en embarcaciones menores o en kayak se puede admirar desde más cerca el glaciar Jorge Montt. |


parque nacional bernardo o’higgins

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Vista desde la Isla Kalau hacia el este. Al fondo, el paso Cutter y la isla Wellington que con sus importantes cumbres de mĂĄs de 800 msnm es la tercera mayor isla de Chile al sur del Golfo de Penas, con 5.566 km2.

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El glaciar Amalia es también conocido como glaciar Skua. Con su frente de más de 50 m de alto es uno de los más visitados por las expediciones turísticas.

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En la isla Kalac a orillas del bosque, juncos y senecios (Senecio acanthifolius) crecen en zonas muy húmedas del archipiélago patagónico.

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Las golondrinas que nidifican en Magallanes migran al norte en invierno. La mayor población de huemules del país se encuentra protegida en este parque en los valles Huemules, Katrasta y en el fiordo Bernardo. A la derecha, el fiordo Peel. En los bosques cercanos al mar se destaca en primer plano un ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uvifera) conífera endémica abundante en los fiordos y canales.

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parque nacional bernardo o’higgins

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El glaciar Témpanos se encuentra al fondo del fiordo del mismo nombre. En la foto de la izquierda un sector en que recién se han retirado los hielos y aparece la roca viva y pulida por el glaciar. A la derecha se ve cómo rápidamente la roca es colonizada por una multitud de musgos, que van dando ese colorido al lugar.

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En estas imágenes se pueden observar distintas vistas del fiordo Peel en pleno invierno. Extensas praderas son típicas de este fiordo, las que se alternan con paredes rocosas.

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Desde el refugio chileno “Eduardo García Soto” en la base del cerro Gorra Blanca, en el campo de hielos Sur, se observa al fondo de la gran planicie de hielo el llamado paso Marconi. A la izquierda, el monte FitzRoy y a la derecha el cerro Torre, ambos en Argentina.

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parque nacional

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TORRES DEL PAINE

53˚

0 400 km POLO

SUR

Magallanes y de la Antártica Chilena

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Torres del Paine ciudad cercana

Puerto Natales, Cerro Castillo

Coigüe de Magallanes, lenga, ñirre, canelo, leña dura, ciruelillo. Mata negra, neneo, ñipa blanca, michay, mata gris, romerillo, senecio, calafate, coirón, anémona, zapatito de la virgen, chaura, mata barrosa, siete camisas, chilco, zarzaparrilla, orquídeas terrestres, llaretilla, pasto miel, capachito.

fecha fundación

13 de mayo, 1959 superficie

242.242 ha.

coordenadas geográficas

51°20’ - 50°40’ latitud sur, 72°35’ - 73°25’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Guanaco, puma, huemul, zorro colorado, armadillo, zorro chilla, gato montés, tuco tuco de Magallanes, quique, peludo, chingue. aves

Cóndor, bandurria, carancho, becacina, ñandú, perdiz cordillerana, aguilucho, halcón peregrino, jilguero, rayadito, pitío, tucúquere, cachaña, choroy, flamenco chileno, pimpollo, canquén, cisne coscoroba, cisne cuello negro, patos (jergón, juarjual, capuchino, cuchara, quetru, volador, rana, corta corrientes), tagua, garza boyera, pidén, gaviota.

altitud

0 a 3.050 msnm (cerro Paine Grande) clima

Transandino inestable, polar por efecto de altura - 700 mm anuales ecosistemas

Bosque siempreverde, matorral y estepa patagónica, desierto andino otros

Reserva Mundial de la Biósfera (1978)

Las tres torres de granito que dieron el nombre al parque.

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instalaciones y servicios

4 porterías, 3 guarderías CONAF, servicios concesionados de alojamiento, camping, turismo, navegación, venta de alimentos, senderos habilitados.

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“Al fondo estaban colinas densamente cubiertas de bosques, detrás de las cuales de nuevo se levantaba la cordillera, tres altos picachos de un color rojizo, y con una forma exactamente igual a las Agujas de Cleopatra, constituían un hecho notable en el paisaje”. |

LADY FLORENCE DIXIE, ACROSS PATAGONIA, 1869

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Lago Pehoé con vista general del macizo del Paine.

V L

ady Florence Dixie, noble inglesa, fue sin duda una audaz aventurera, resultando ser la primera “turista” que avistó las tres torres del macizo del Paine, dejando un notable relato de su expedición. Tal vez las torres de granito le recordaron el obelisco donado por Egipto a la reina Victoria. Realizó con su grupo una larga travesía a caballo desde Punta Arenas hasta el macizo del Paine yendo tras el huemul, trofeo que le faltaba a ella, una avezada cazadora. Los vívidos relatos de sus andanzas por la pampa escritos a la luz de la fogata incluyen, entre otros, sus encuentros con los tehuelches y la caza de guanacos para poder subsistir. A partir de 1870 empezó a explorar la zona el “baqueano Zamora”, quien se transformó en el mejor conocedor de la región. Se supone que él le dio el nombre de “Payne” (azul en tehuelche) al macizo. Con su apoyo y consejo, Tomás Rogers y los científicos Otto Nordenskjold, Carl Skottberg y el padre Alberto de Agostini, realizaron varias expediciones de reconocimiento y fueron los primeros entusiastas divulgadores de la belleza escénica de la zona. Posteriormente, a partir de 1896, los colonos europeos inician explotaciones ganaderas en el área. En 1977 fue declarado “Parque Nacional Torres del Paine” con 242.000 ha.,

producto de la fusión del antiguo “Parque Nacional de Turismo Lago Grey”, propiedades fiscales y propiedades privadas aportadas por Guido Monzino. En una de sus ediciones la revista National Geographic escogió el parque Torres del Paine como el quinto lugar más hermoso del mundo. Otros lo han mencionado como la octava maravilla del mundo y también ha sido considerado uno de los 20 destinos a visitar antes de morir. No hay duda que el macizo y sus torres de granito tienen hoy un renombre mundial. De s t in o t u r ís t ic o Si tuviéramos que definir este parque en una sola postal esta sería aquella en que se ve el macizo del Paine, los cuernos, el cerro Paine, otras montañas, y las tres torres asomando al fondo, todo este escenario reflejado en el lago Pehoé. Pero Torres del Paine es mucho más que ese gran macizo de granito y roca sedimentaria que se desprende de la cordillera de los Andes hacia el oriente y al cual debe su nombre. Sus espectaculares atractivos escénicos se van multiplicando a medida que se recorren sus senderos penetrando en los profundos valles al fondo de los cuales aparecen un glaciar, una laguna, una cascada o un torrentoso río. Hoy es uno de los tres parques nacionales más visitados de Chile. Debido a la alta demanda para efectuar caminatas por el parque se han establecido

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ciertas restricciones para proteger los senderos, los ecosistemas y la capacidad de los campamentos, y es necesario hacer una reserva por adelantado para ingresar al parque. Es un destino privilegiado para el ecoturismo, los deportes de aventura, montañismo, avistamiento de aves, la fotografía, los amantes de la naturaleza y aquellos que buscan la emoción de descubrir territorios vírgenes y la naturaleza en sus expresiones más prístinas y espectaculares. El Valle Francés, uno de los circuitos preferidos, es fiel testigo de la multiplicidad de escenarios naturales que se encuentran recorriendo el parque: luego del cruce del lago Pehoé, con su color turquesa, se inicia un sendero rodeado de bosques sobre una morrena glaciar. Internándose en el corazón del macizo se llega finalmente al espectacular glaciar Francés, del cual se desprenden y caen con estruendo grandes bloques de hielo. Subiendo en medio de un bosque de lengas se llega finalmente al mirador del Valle Francés, donde la vista se abre en 360° al anfiteatro natural formado por las cumbres de granito; Cuerno principal (2.600 msnm), Cuerno Norte (2.200 msnm), Cuerno Este (2.000 msnm), Paine Grande (3.050 msnm), Cumbre Norte (2.760 msnm) y otras montañas, cada una con su apodo; la Hoja, la Espada, la Máscara, la Fortaleza y Aleta de Tiburón. Desde cada uno de los lagos, Pehoé, Nordenskjold, Sarmiento, Tyndall y laguna Azul, una nueva perspectiva sorprende al visitante. El lago Grey y su glaciar al fondo es una de las expediciones imperdibles; navegar entre los témpanos en un barquito o mejor en kayak es una experiencia mágica. El lago Sarmiento, más alejado del macizo, presenta interesantísimas formaciones de carbonato de calcio, los “trombolitos”, estructuras relacionadas con las primeras expresiones de vida. Laguna Azul brilla por ser el mejor lugar para observar las tres Torres del Paine, y si el tiempo lo permite se verán reflejadas en el espejo de la laguna. Existen múltiples formas de recorrer el parque: desde un “full day” en vehículo, visitando algunos de los mayores atractivos, hasta realizar algunos de los famosos trekkings como la W o el circuito grande. Caminar por el parque es, sin duda, lo más interesante que se ofrece y que atrae a miles de turistas extranjeros. Dando la vuelta completa del macizo del Paine en cinco o siete días, disfrutarán de diversos escenarios; glaciares que descienden del campo de hielo Sur, la estepa patagónica, bosques de lengas, rojas en otoño, montañas, lagos y cascadas, picachos y paredes de granito. Una variada fauna se hace presente a lo largo de los senderos: cóndores, caranchos, águilas, ñandúes, guanacos, zorros, chingues y la emocionante posibilidad de avistar a lo lejos huemules y pumas. Otra caminata emblemática es la que lleva a la base de las Torres. Es un trekking duro, pero que se puede completar en el día, ida y vuelta. El sendero se interna en el valle del Ascencio, atraviesa bosques de lengas para llegar bordeando una morrena al mirador “Base Torres” con una impresionante vista a las tres agujas de granito, su glaciar colgante y laguna a los pies. Las Torres con sus paredes verticales son un desafiante reto que atrae a montañistas de todo el mundo.

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A pie, en vehículo, en kayak, bicicleta o a caballo, acampando o alojando en alguno de los hoteles concesionados en el parque, la visita es siempre una experiencia imborrable. No hay una época que se considere mejor o de mayor atractivo. En primavera y verano hay más vegetación, neneos y matas grises en flor, han nacido charitas y chulengos (retoños de ñandúes y guanacos) y los bosques brillan con el verde profundo de los coigües. En otoño los bosques de lengas y ñirres se encienden de rojo, mientras los pastos y coirones de la pampa lucen su tono dorado al atardecer. Y el invierno, para los más audaces, ofrece espectáculos únicos de hielo, escarcha y un manto blanco cubre el parque. Es otro paisaje. Aunque en su mayoría los senderos se encuentran cerrados es posible efectuar variadas caminatas acercándose desde el camino a los lagos, ríos y saltos. Tantos atractivos han generado en el entorno del parque numerosos emprendimientos turísticos. El hotel Torres del Paine es uno de los más importantes. Situado en la estancia del mismo nombre, contigua al parque, las tres célebres torres se encuentran en su territorio. Existen además grandes y pequeños hoteles, áreas para acampar y empresas que ofrecen tours y navegaciones, muchas de ellas en la puerta del parque, en el poblado de Río Serrano. En el lago Sarmiento y el lago Toro también se han erigido importantes hoteles como también en estancias cercanas. Dentro del parque se puede alojar en uno de los tres hoteles concesionados, que brindan distintos tipos de servicios incluidas cabalgatas, navegaciones en los lagos y excursiones a los glaciares. Bio d iv ersid ad En 1978 el Parque Nacional Torres del Paine fue declarado por la UNESCO Reserva Mundial de la Biósfera en reconocimiento a su extraordinaria geografía y orografía, y a los numerosos ecosistemas que protege. Las reservas de la Biósfera están conformadas por un núcleo (en este caso el parque) y por zonas de amortiguación y transición en las cuales se pueden efectuar actividades productivas bajo cierta reglamentación. También se pretende que estos territorios contribuyan a la investigación, seguimiento y divulgación de sus valores naturales. En el entorno de los lagos, en las zonas más bajas del parque, hasta una cierta altura crecen en las laderas los bosques subantárticos de lengas, ñirres, ciruelillos, canelos y coigües; allí vive una variada fauna. Es tal vez uno de los parques de Chile en que la fauna está más presente y el avistamiento de aves es una de las actividades que más atraen a muchos extranjeros. Debido a sus circunstancias geográficas, que van desde el campo de hielos Sur al poniente, hasta la pampa magallánica al oriente, se han reconocido hasta 14 tipos de ecosistemas en el parque. La vegetación de los bosques y de los estratos medio y bajo que cubren grandes extensiones está representada por 274 especies vegetales en las distintas áreas. En enero de 2017 la paleontóloga chilena Judith Pardo descubrió que al retirarse el glaciar Tyndall quedaron al descubierto fósiles de ictiosaurios marinos que vivieron en el Cretácico, hace más de 70 millones de años. Este descubrimiento no hace más que aumentar el interés de científicos y viajeros por este gran parque magallánico. |


parque nacional torres del paine

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En una vista aérea tomada desde el norte hacia el sur, se ve parte del macizo de los Cuernos del Paine con los lagos Nordenskjold, Pehoé, Skottsberg y Toro al fondo. En primer plano vemos de izquierda a derecha: Cuerno Oeste, Cuerno Central, Cuerno Este, La Hoja, La Espada y La Máscara.


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Los guanacos han encontrado un hábitat ideal en el parque. Se les ve de preferencia en el entorno de laguna Azul y al sur, donde abundan las praderas y coirones. La purpúrea (Leucheria purpurea) y el zapatito de la virgen (Calceolaria uniflora) son plantas muy pequeñas con unas flores de gran tamaño que florecen en verano. La arvejilla (Lathyrus magellanicus) y la escarapela (Perezia recurvata) crecen en los pedregales y son aún más pequeñas.

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Los neneos (Anarthrophyllum desideratum) y la mata barrosa (Mullinum spinosum), a la derecha, son arbustos que crecen en forma de duros cojines. El neneo macho o mataguanaco, con gran colorido, es endémico de la región de Magallanes en Chile y florece en primavera cubriendo grandes áreas de las laderas del lago Pehoé.

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Los flamencos chilenos (Phoenicopterus chilensis) suelen llegar cada aĂąo a la laguna Amarga al oriente del parque. A la derecha se ven en primer plano los tĂŠmpanos que se desprenden del glaciar Grey y luego flotan en el lago del mismo nombre.

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Vista general de todo el macizo del Paine el 21 de diciembre, la noche mĂĄs corta del aĂąo.

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parque nacional pali aike

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parque nacional

PALI AIKE

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SUR

Magallanes y de la Antártica Chilena

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

San Gregorio

Leña dura, ñirre.

Coirón, calafate, mata gris, paramela, mata negra, senecio, neneo, murtilla, romerillo.

ciudad cercana

Punta Arenas, Villa Angostura fecha fundación

23 de octubre, 1970 superficie

5.030 ha.

fauna relevante mamíferos

Guanaco, armadillo, zorro chilla, chingue patagónico, puma. aves

Ñandú, cachaña, carancho, bandurria, cernícalo, halcón peregrino, queltehue, caiquén, cisne cuello negro, vari, cisne coscoroba.

coordenadas geográficas

52º03’ - 52º08’ latitud sur, 69º47’ - 69º37’ longitud oeste

instalaciones y servicios

Guardería CONAF en verano.

altitud

150 a 282 msnm (cráter Morada del Diablo) clima-precipitaciones

Semi árido con lluvias invernales 300 mm anuales ecosistemas

Estepa patagónica de Magallanes

Cráter la Morada del Diablo.

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parque nacional pali aike

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ntrando a este parque uno se ve enfrentado a un verdadero paisaje “lunar” que los antiguos habitantes tehuelches llamaron Pali Aike: “lugar desolado o donde mora el diablo”. Sin duda, para ellos ahí sí habitaban los malos espíritus. El escenario se presenta como una gran costra de escorias, una meseta de no más de 200 m de altura, en que se alternan conos volcánicos de baja altura, cráteres de distintos tamaños, escoriales de lava, cuevas, mares y paredones basálticos. El punto más alto del parque es el cerro Diablo con 273 msnm. Varias evidencias muestran que las últimas erupciones producto de actividades volcánicas intraplacas pueden haber sucedido en épocas posteriores a la última glaciación, ya que no presentan evidencias típicas de erosión glacial. Por tanto, estos restos volcánicos son de data reciente en relación con otros campos similares y entregan importante información geológica. Tan vivamente presente es la actividad volcánica en este lugar, que el explorador George Ch. Musters ante tal espectáculo exclamó: “Qué infierno debe haber sido esto cuando los volcanes estaban en actividad y vomitaban torrentes de lava y granizadas de roca, en un periodo tal vez no muy remoto”. El Parque Nacional Pali Aike está ubicado a 196 km al noroeste de Punta Arenas, en la frontera con Argentina. Con sus 5.030 ha. es parte de un extenso campo de erupciones volcánicas que cubre una extensión de alrededor de 3.000 km2, de las cuales una parte está en Chile, protegida en el parque nacional. La restante superficie se encuentra en Argentina, pero no cuenta con el mismo estatus de protección y conservación. Primero s ha bi ta n te s Vulcanólogos, geofísicos, arqueólogos, antropólogos, son los más interesados en recorrer e investigar este parque tanto por su condición volcánica como por los testimonios de su poblamiento anterior a la llegada de los españoles a América. Este fue el primer territorio de lo que hoy es Chile que avistó Magallanes cuando viniendo del océano Atlántico entró al estrecho que lleva su nombre. Al constatar el gran tamaño de las huellas encontradas en la playa, atribuidas

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entonces a los tehuelches que habitaban la región, se dice que en su expedición denominaron a esos aborígenes “patagones”. Aunque existen diversas versiones al respecto, quedaron con ese gentilicio. Fue solo dos siglos después, cuando fueron mejor divulgados los textos de Antonio Pigaffeta sobre la expedición de Magallanes, que toda esa región del cono sur de América empezó a aparecer nombrada en los mapas como región de Patagonia, país de los patagones. Pero los famosos patagones o aonikenk no fueron los primeros habitantes de Pali Aike. En la cueva Fell, cercana al parque, y la cueva Pali Aike, dentro del parque, Junius Bird, en los años 1930, descubrió restos arqueológicos que revelan presencia humana datada de unos 11.000 años. Estos vestigios (tres esqueletos cremados, puntas de proyectil y resto de fauna extinta) son los testimonios de los más antiguos habitantes de la región de Magallanes. Tu r is m o Los atractivos más interesantes para el visitante son la cueva Pali Aike, declarada Monumento Nacional, el cráter “Morada del Diablo”, los campos de conos y lavas basálticas, y la laguna Ana, donde se puede avistar la mayoría de la avifauna del parque. Allí se congregan flamencos, taguas, patos jergones y cisnes de cuello negro. Recorriendo los distintos senderos habilitados es frecuente observar ñandúes corriendo en la pampa y guanacos vigilantes en los puntos altos de la estepa patagónica, hábitat que comparten con zorros, armadillos y chingues. Desde el punto de vista ecológico esta zona de Magallanes corresponde a una estepa fría con una mínima precipitación de 200 a 300 mm de agua al año. La vegetación característica de este ecosistema está constituida por varias especies de gramíneas coloquialmente conocidos como coirones. Sin embargo, al fondo de pequeñas grietas que se forman en la costra de lava crecen algunos helechos, anémonas, leucherias, chacay, paramelas que sorprenden en verano con su floración, tan ajena a este áspero paisaje. Protagonistas de la colonización de la lava son los múltiples líquenes que con vivos colores o grises barbas se instalan en la lava y las rocas para generar los primeros atisbos de materia orgánica que permitirá el crecimiento de nuevas especies. |

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La intensa actividad volcánica pretérita ha dejado varias cavernas en el parque.

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En estas vistas generales queda en evidencia cĂłmo los lĂ­quenes han ido colonizando la lava para que luego se establezcan las praderas con coirones. Los guanacos viven en el parque gracias a esos extensos pastizales.

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La costra volcánica que cubre el parque ha ido dejando algunas pequeñas grietas que sirven de refugio a una vegetación incipiente que crece ahí, al abrigo del viento, como el helecho (Rumohra adinatiformis) y el vinagrillo (Oxalis enneaphylla).

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El parque Pali Aike es un extenso campo de lava mรกs bien horizontal, producto de actividades volcรกnicas llamadas intraplaca. Conos volcรกnicos y crรกteres son algunas de las elevaciones de importancia, como el crรกter Morada del Diablo al fondo.

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parque nacional

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0 400 km POLO

SUR

región

Magallanes y de la Antártica Chilena comuna

Timaukel, Punta Arenas, Navarino ciudad cercana

Punta Arenas, Porvenir, Puerto Williams vía marítima

flora relevante árboles

Coigüe de Magallanes, canelo, ciprés de las Guaitecas, lenga, ñirre, canelo, leña dura, ciruelillo. arbustos

Chaura, chilco, mata negra, mata gris, paramela, calafate, orquídea flor de paloma, armería, murtilla, ñipa blanca, coicopihue, leucheria, anémona, helecho kattalapi, abundantes hongos, líquenes y musgos.

fecha fundación

22 de enero, 1965 superficie

1.460.000 ha.

coordenadas geográficas

53º56’ - 55º34’ latitud sur, 72º10’ - 68º30’ longitud oeste

fauna relevante mamíferos

Elefante marino, foca leopardo, lobo de mar común, chungungo, tonina, zorros chilla y culpeo, coipo, huillin, ballena Minke, tonina overa. aves

Albatros errante, caiquén, canquén colorado, caranca, carpintero gigante, gaviota austral, golondrina de mar, petrel, cormorán imperial, martín pescador, chucao, fío fío.

altitud

0 a 2.568 msnm (Monte Shipton) clima-precipitaciones

Templado frío lluvioso 600 a 4.000 mm anuales ecosistemas

Bosque siempreverde de Magallanes, turberas, desierto frío

Glaciar Alemania o Roncagli visto desde el sur en la cordillera de Darwin.

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“Una capa de nieves eternas, deslumbrantes de blancura, recubre la cima de esas montañas, y numerosas cascadas que resplandecen a través de los bosques, vienen a verter sus aguas en el canal. En muchos lugares, magníficos glaciares se extienden por el flanco de la montaña hasta el borde mismo del agua. Es imposible imaginar nada más bello que el admirable color azul de los glaciares, sobre todo a causa del sorprendente contraste que existe entre ellos y el blanco mate de la nieve que los domina”. |

CHARLES DARWIN, VIAJE DE UN NATURALISTA ALREDEDOR DEL MUNDO, TIERRA DEL FUEGO, 29 DE ENERO 1832 |

M C

harles Darwin describe la cordillera que lleva su nombre, eje geográfico del Parque Nacional Alberto de Agostini en el sur de la isla grande Tierra del Fuego. Ubicada en una larga península que corre de este a oeste, la cordillera, con su perfil omnipresente, desciende hacia el mar desmembrándose en islotes, canales y profundos fiordos. La vertiente norte llega al mar en el seno Almirantazgo y, hacia el sur, baja en forma más abrupta al canal de Beagle. Esta verdadera espina dorsal del parque, considerada una continuación de la cordillera de los Andes, es un cordón de montañas cubiertas en parte por nieve y en parte por campos de hielo, conformando el tercer campo de hielo en Chile. Destacan en altura los montes Darwin (2.261 msnm), Shipton (2.568 msnm), Bove (2.279 msnm) y Sarmiento (2.404 msnm), este último una montaña piramidal con una cima glaciar. Más de veinte expediciones desde 1913 han intentado llegar a la cima del monte Sarmiento, pero finalmente solo dos ascensos han hecho cumbre. En 1956 fue escalado por un equipo de italianos liderados por el padre Agostini y en 2010 el chileno Camilo Rada y la argentina Natalia Martínez hacen cumbre en una ascensión invernal. La cordillera de Darwin es el destino más austral y exótico para escalar en el mundo. Las cumbres más altas, como los montes Shipton y Darwin, han sido alcanzadas en varias ocasiones, así como los cerros Navarro, Ovejero y Caledonia. Montañistas de todo el mundo son atraídos a cruzar el campo de hielo y escalar estas cumbres aún vírgenes. El padre Alberto María de Agostini, sacerdote salesiano que llegó a Chile en 1920, se destacó por sus investigaciones y exploraciones de la cordillera de Darwin, describiéndola como: “Cientos de picos, de cándidos macizos caprichosamente cubiertos de hielo, gallardas agujas de granito y exquisitos jamás escalados, aún siguen envueltos en el misterio de sus cielos sombríos y tempestuosos”. Agostini dirigió dos expediciones con el objetivo de ascender el célebre monte Sarmiento sin alcanzar personalmente la meta. Pero su mayor legado son las investigaciones, notas, libros, fotografías y películas que efectuó en la zona dando a conocer al mundo este remoto lugar de Tierra del Fuego. Este parque de 1.460.000 ha., que lleva su nombre, honra su extraordinario aporte en el conocimiento de las antiguas etnias que lo habitaron y de la geografía, flora y fauna. La península Brecknock y numerosas islas; Capitán Aracena, Steward, Londonderry, Gordon y 70% de la superficie de isla Hoste, forman parte de este parque. Biod iversidad El seno Ainsworth con los fiordos Marinelli y Pigafetta ha sido identificado como sitio prioritario para la conservación de la biodiversidad, especialmente

Fiordo Marinelli, al fondo de la bahía Ainsworth en la ribera norte del parque.

por la fauna que lo habita. El decreto de nombramiento del parque habla de al menos 108 especies de fauna. El fiordo Marinelli, con el glaciar homónimo al fondo, presenta en sus costas una colonia de elefantes marinos, especie protegida por estar en peligro de extinción, junto con focas leopardo, lobo fino austral y chungungos. Existe además una rica avifauna marina que habita las costas del fiordo; albatros, petreles y cormoranes se aprecian en pleno vuelo mientras en las costas pilpilenes y canquenes buscan su alimentación en las riberas. La mayoría de los fiordos presentan sus laderas cubiertas de bosques vírgenes que llegan hasta la misma orilla del agua. Los bosques subantárticos bajan por las laderas, mostrando situaciones muy sorprendentes y variadas en su estructura y composición, dependiendo de la exposición a los vientos huracanados provenientes del Pacífico. Crecen hermosos bosques de coigüe de Magallanes seguidos en la sucesión en altura por lengas y ñirres. El sotobosque es de una riqueza a veces sorprendente, cubierto de cientos de musgos, líquenes, turba y pequeños arbustos que dan origen a verdaderos jardines en miniatura. En los meses de verano centellas, orquídeas terrestres, coicopihues, chauras y anémonas iluminan con sus colores el oscuro fondo del bosque. El parque constituye un conjunto increíble de paisajes, formaciones rocosas, caídas de agua, coloridos turbales, redondos cojines de plantas bajas y también paisajes graníticos de un primitivismo que sorprende al punto de sentirse en una tierra que se está recién formando. “Pese a que las condiciones de extrema rigurosidad determinadas por la orografía, el clima y su situación que lo hace un verdadero antemural del continente, este distrito peninsular posee una vegetación notable que vivifica el desierto de glaciares, alcanzando en ciertos lugares características de exuberancia que motivó que el explorador De Agostini bautizara el área como trópico frío”, señala Mateo Martinic en su libro La Tierra De Los Fuegos. Nav e g an d o p o r e l s eno Al m ir a nta z g o y c a na l de Bea g l e El seno Almirantazgo, la península Brecknock y el canal de Beagle dibujan el contorno litoral del parque de Agostini. Durante siglos estos mares fueron el hábitat de los canoeros yámanas que en frágiles embarcaciones navegaron por los canales hasta la llegada de los colonizadores europeos. El canal Onashaga (Beagle) fue descubierto y navegado en dos ocasiones por el comandante Roberto FitzRoy entre 1826 y 1836, a bordo de la HMS Beagle, tomando esta nueva vía marítima el nombre del buque de investigación naval que comandaba. Los relevamientos geográficos en el seno Almirantazgo menos visitados recién se completaron con las expediciones que lideró Otto Nordenskjold en la década de los años 1890, que exploró el litoral sur del seno Almirantazgo y la península de Brecknock en el extremo occidental de Tierra del Fuego. Solo por mar se puede visitar y gozar la belleza salvaje del Parque Nacional

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Alberto de Agostini. Varias empresas proponen travesías australes con distintos itinerarios partiendo de Punta Arenas, Puerto Montt o de Ushuaia. Algunas navegaciones con acento en el seno Almirantazgo visitan el seno Agostini y sus glaciares Serrano y Rugidor, descendiendo de las montañas, la bahía Parry y el seno Aisnsworth, con el gran glaciar Marinelli al fondo. Este es el ventisquero más grande del parque con sus 135 km2, 17 km de largo desde el monte Shipton y un frente que se eleva 40 m. Bajar a tierra y acercarse a los hielos eternos es una de las grandes emociones que ofrece el parque. Rodeando la península de Brecknock, navegando los canales Brecknock, Ocasión, Cockburn y Magdalena, se ingresa al canal de Beagle, enmarcado en paredones de granito y montañas empinadas desde donde descienden casca-

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das de agua a lo largo de toda la navegación. A ambos lados del canal se presentan fiordos y glaciares, siendo los más visitados los ventisqueros Pía, Piloto y Nena. En algunos fiordos es posible bajar a tierra y adentrarse en los tupidos bosques australes, caminar por playas llegando a cascadas, beber agua impoluta o acercarse a miradores donde disfrutar de los glaciares y los hermosos témpanos que caen al mar y flotan como joyas en los canales. Este extraordinario mosaico de ecosistemas vírgenes, geografía en movimiento, con el enorme reservorio de agua que es el campo de hielo cordillera de Darwin, le han otorgado al parque el privilegio y la tarea de formar parte de la Reserva Mundial de la Biósfera Cabo de Hornos, identificada como una de las 24 ecorregiones más prístinas del planeta. |


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Los líquenes, musgos y turba cubren grandes áreas rocosas en Tierra del Fuego. En la bahía King, en la zona del canal Magdalena, se ven estas curiosas formaciones elevadas que sobre rocas superponen turba y distintas especies de musgos.

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Gracias a la humedad permanente los musgos, lĂ­quenes y hepĂĄticas cubren grandes superficies de este parque. A pesar del rudo clima se desarrollan muchas plantas rastreras en los bosques: la estrella celeste (Perezia recurvata) crece pegada al suelo mientras la Drocera uniflora es una planta carnĂ­vora que se alimenta de insectos. A la derecha, en caleta Brecknock, grandes superficies de roca desnuda evidencian el reciente retiro de los hielos.

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La cordillera de Darwin en el Parque Nacional Alberto de Agostini es el tercer campo de hielo en Chile, desde el cual se descuelgan numerosos glaciares. A la izquierda, el ventisquero “Grande” vierte sus hielos al fiordo Ventisquero. A la derecha, el mítico monte Sarmiento que con sus 2.404 msnm ha sido siempre un desafío para los montañistas.

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El avistamiento de aves marinas genera uno de los intereses turĂ­sticos en este parque. Las gaviotas esperan en la playa del fiordo Marinelli. A la derecha, el glaciar Finlandia presenta este color negro debido a que estĂĄ cubierto con una capa de Ă­nfimos detritos provenientes de las laderas que lo rodean.

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El capitán James Cook al fondear en puerto Marsh en la isla Waterman en diciembre de 1774, no pudo más que exclamar ante la vista del imponente promontorio rocoso al fondo de la bahía, que esto le parecía ser tan grande e imponente como la catedral de York, nombre con el cual quedó este sector de la isla.

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YENDEGAIA

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SUR

Magallanes y de la Antártica Chilena

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Timaukel, Cabo de Hornos

Coigüe de Magallanes, lenga, ñirre, leña dura, canelo, ciruelillo. Chaura, calafate, murtilla, michay, mata negra, frutilla del diablo, llareta, orquídea flor de paloma, armería, musgos sphagnum, turba.

ciudad cercana

Porvenir vía terrestre, Puerto Williams vía marítima fecha fundación

fauna relevante mamíferos

superficie

aves

12 de diciembre, 2013 150.612 ha.

coordenadas geográficas

54º28’ - 54º51’ latitud sur, 68º33’ - 68º54’ longitud oeste altitud

0 a 2.279 msnm (monte Bove) clima-precipitaciones

Oceánico subpolar 600 mm anuales ecosistemas

Bosque subpolar magallánico - estepa andina austral

Río Yendegaia, proveniente del glaciar Stopanni.

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Guanaco austral, zorro culpeo fueguino, zorro chilla, chungungo, lobo marino de dos pelos, delfín chileno, orca, ballena minke, ballena piloto, tonina overa, caballos baguales. Bandurria, caiquén, pidén austral, tiuque austral, cachaña, rayadito, carpintero patagónico, colibrí rubí, canquén colorado, aguilucho, cormorán cuello negro, ostrero austral, pingüino magallánico, petrel, pato vapor, caranca.

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“Son esos recuerdos de su trágico pasado que han conferido a nuestra Tierra del Fuego una atmósfera romántica, conocida en todos los países, menos el nuestro. Los chilenos somos los únicos que seguimos ignorando la riqueza emotiva y el cúmulo de aventuras que encierran estos parajes. Aquí como en tantas partes de nuestra tierra, se advierte esa falta de posesión efectiva de los ambientes, esa impresión de recién llegados que todo lo ignoran, o mejor, de nuevos ocupantes de una gran casa que no supieron amoblar ni comprender”. |

BENJAMÍN SUBERCASEAUX, 1940

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V L

as comunicaciones terrestres al sur de Tierra del Fuego, sea desde estancia Vicuña o desde el seno Almirantazgo, son el origen de las primeras noticias sobre lo que es hoy Yendegaia. Ya los indígenas fueguinos ocupaban esa vía para ir desde el seno Almirantazgo a la bahía “Iandegaia”, como se nombraba entonces. Uno de los primeros europeos en aventurarse por esos rumbos fue el explorador sueco Otto Nordensjkold, quien remontó el río Azopardo desde caleta María en el seno Almirantazgo hasta el lago Fagnano. Luego, Karl Skottsberg y varios otros expedicionarios, intentaron abrir la ruta entre el Azopardo y el canal de Beagle desde 1892 hasta principios del siglo XX. En 1924 el artista norteamericano Rockwell Kent efectuó una audaz travesía desde bahía Blanca en el fiordo Parry hasta el canal de Beagle. Su periplo salvó grandes dificultades avanzando por el valle de los Divorcios, atravesando con éxito el sector del paso de La Muerte y siguiendo el curso del río Lapataia y su valle llegó finalmente con sus compañeros a la bahía Yendegaia. Su testimonio es un libro con notables dibujos que son un vívido recuerdo de su audaz aventura en Tierra del Fuego. Los antiguos fueguinos la llamaron la caleta Yendegaia, que significa bahía profunda. El arqueólogo Junius Bird realizó excavaciones en la bahía misma, encontrando evidencias de la presencia de los canoeros Selknam en la zona. La lejanía de toda civilización, la falta de comunicaciones y el gran desconocimiento que se tenía de la zona, alimentó los mitos acerca de los personajes que fueron protagonistas de la historia del territorio al extremo sur de Tierra del Fuego. El padre Alberto de Agostini, el baqueano Reinaldo Catalán, Francisco Oyarzún, Germán Genskowsky y Juan Machuca, dieron testimonio del territorio desde labores tan disímiles como la investigación, explotación forestal, actividades ganaderas, caza de animales baguales. La explotación maderera, de la cual queda un antiguo aserradero, se realizó en una penetración desde la bahía Yendegaia hacia el norte. Hans Niemayer, a quien se le encomendó la expedición que uniera Estancia Vicuña hasta Canal de Beagle, fue el único que logró esta travesía norte-sur realizada entre febrero y marzo de 1978 con el invaluable apoyo de los baqueanos Oyarzún y Catalán. Esta expedición de Niemayer permitió trazar una senda de penetración desde Estancia Vicuña hasta bahía Yendegaia y hoy es la ruta que está siendo construida por el cuerpo de ingenieros del Ejército de Chile. Este camino permitirá el acceso por tierra al parque y a algunos sectores del Parque Nacional Alberto de Agostini.

Las lengas (Nothofagus pumilio) en Tierra del Fuego forman bosques de una sola especie, con un sotobosque cubierto solo de pastizales. La sombra intensa y el frío no permiten el crecimiento de las plantas típicas del sotobosque.

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Sin embargo, el hecho más relevante que permitió que Yendegaia se transformara en un área silvestre protegida privada, fue la compra de la estancia Yendegaia en 1998 y la posterior creación de la Fundación Yendegaia liderada por Douglas Tompkins y The Conservation Landstrust. En 2011 la fundación donó 38.780 ha. al Estado chileno, las que junto con 111.832 ha. de tierras fiscales constituyen hoy el Parque Nacional Yendegaia, nombrado como tal en un decreto firmado el 22 de marzo de 2016 por el presidente Piñera. El t errit o rio Yendegaia es un territorio que limita al oriente con Argentina, al sur con el canal Beagle, al poniente con el Parque Nacional Alberto de Agostini y bahía Parry, y al norte con una línea que va del lago Fagnano hasta caleta María, en el seno Almirantazgo. Es un parque de grandes valles, extensas praderas, bosques de lengas y ñirres, humedales, turberas y glaciares que se asoman desde la vecina cordillera de Darwin, que ocupa un porcentaje del parque y cuyas cumbres nevadas son el telón de fondo de las grandes vistas. Alturas como el cerro Stopanni y el monte Roncagli superan los 2.200 msnm, y junto con glaciares que descienden a los valles, dan origen a los grandes ríos Lapataia y Yendegaia. El glaciar Armada de Chile se une al glaciar Stopanni para fluir juntos y desaguar por el río Yendegaia hasta la bahía del mismo nombre. El parque contiene ecosistemas que son los más australes del mundo. Junto con los parques Cabo de Hornos y Padre Alberto de Agostini conformaron la Reserva Mundial de la Biósfera Cabo de Hornos. Montañas y valles, humedales, lagos, lagunas, ríos, glaciares, ventisqueros, turberas, riberas, sostienen el desarrollo de una amplia diversidad de asociaciones vegetales. Estos paisajes favorecen a su vez la permanencia de algunos mamíferos como la nutria de río, el huillín y el zorro culpeo de Tierra del Fuego, ambos en estado de conservación vulnerable. Los lagos binacionales Fagnano y Errázuriz (Casmi y Roca en Argentina), numerosas lagunas y humedales, son el hábitat ideal para el canquén colorado, ave que revela cierta dificultad en su estado de conservación. Los famosos caballos baguales de Yendegaia, que no forman parte de la fauna nativa ni endémica del parque, han resultado ser un tema de controversia. Se asilvestraron hace muchísimos años, según dicen desde la época en que Darwin viajó por esos lares, y son, sin duda, un hermoso espectáculo galopando en libertad por los valles Lapataia, Vega Larga y Yendegaia. Por el momento es una discusión abierta saber si los “Epeison de Darwin”, como los están nombrando hoy, seguirán formando parte del paisaje de este parque. |


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A la izquierda el valle Cañadón del Horno une el paso Las Lagunas con el valle Lapataia. Los turbales de colores rojizos cubren el valle del río Betbeder. A la derecha, este sector del valle Lapataia es conocido como el Paso de la Muerte y su morfología fue bien descrita por el artista Rockwell Kent, que lo recorrió entre 1922 y 1925.

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Las formaciones rocosas de la izquierda corresponden al paso Las Lagunas desde el cual, viniendo del lago Fagnano, se avanza hacia el valle del rĂ­o Betbeder al sur. A la derecha, las lagunas que anteceden el paso al valle Lapataia.

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Mirando hacia el oeste desde el paso Las Lagunas, a los pies del cordón montañoso “Cordón Central”, la silueta angulosa del cerro Svea (1.372 msnm) y su glaciar se reflejan en la laguna Encantada.

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parque nacional

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CABO DE HORNOS

53˚

0 400 km POLO

SUR

Magallanes y de la Antártica Chilena

flora relevante árboles

comuna

arbustos

región

Cabo de Hornos

Coigüe de Magallanes, leña dura, lenga, ñirre, canelo. Mosaico, llareta, mata verde, turba, briófitas, miñemiñe, chaura.

ciudad cercana

Puerto Williams vía marítima fecha fundación

26 de abril, 1945

superficie

63.093 ha.

coordenadas geográficas

55º29’ - 55º58’ latitud sur, 67º54’ - 67º04’ longitud oeste altitud

0 a 670 msnm (monte Hyde) clima-precipitaciones

Templado frío lluvioso – 616 mm anuales ecosistemas

Turberas y desierto frío de Cabo de Hornos otros

Reserva Mundial de la Biósfera (2005)

Isla Wollaston, la más grande y elevada del archipiélago.

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fauna relevante mamíferos

Lobo marino, foca leopardo, ballena franca austral, chungungo, delfín austral. aves

Albatros errante, albatros real del sur, cormorán imperial, petrel moteado, gaviota austral, pingüino de Magallanes, pingüino de penacho amarillo, gaviotín antártico, pilpilén austral, pato juarjual, carancho, cisne coscoroba, fío fío.

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parque nacional cabo de hornos

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“Recorriendo Cabo de Hornos por mar, cielo y tierra brotan las palabras hostil, brutal, tenebroso, duro, comienzo de todo, geografía en movimiento, primigenio, recién brotando del mar…”. |

GUY WENBORNE, VISITANDO EL ARCHIPIÉLAGO CABO DE HORNOS

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abo de Hornos evoca historia, leyenda, territorio remoto, romanticismo, navegación, tormentas, aventuras. Las primeras navegaciones para llegar desde Europa por mar a la costa del Pacífico en Sudamérica, se efectuaron a partir del descubrimiento del estrecho de Magallanes por Hernando de Magallanes en 1520. Sin embargo, el cruce por el estrecho que lleva su nombre imponía grandes riesgos, ya que la estrechez de los pasos y las inclemencias del tiempo agregaban grandes dificultades a la navegación. En la búsqueda de otra ruta, dos o tres expedicionarios, entre ellos Francisco de Hoces y Francis Drake, arrastrados por el mal tiempo, avistaron el promontorio de la isla de Hornos sin llegar a acercarse a la posibilidad de una nueva ruta. En 1615 el comerciante holandés, Isaac Le Maire, organizó una expedición comandada por Willem Schouten y su hijo Jacob Le Maire, con la idea de buscar esa ruta alternativa al sur de Tierra del Fuego. El 29 de enero de 1616 entraron a un paso marítimo conocido hoy como el estrecho de Le Maire. Desde ahí avistaron al sur un islote que denominaron “Hoorn” en recuerdo de su ciudad de origen; hoy es la isla Hornos, con el mítico Cabo de Hornos en su extremo sur. Este descubrimiento abrió una nueva posibilidad de unir los dos océanos, Atlántico y Pacífico, navegando al sur del Cabo de Hornos a través del ancho mar de Drake. Aunque no exenta de riesgo, por los vientos y el oleaje, esta navegación permitía mayor maniobrabilidad dada la amplitud del mar, abriendo posteriormente una nueva ruta comercial entre Europa y Sudamérica Occidental, y entre Europa y las Indias Orientales. Desde las frágiles embarcaciones de madera del siglo XVII hasta la poderosa flota de Hamburgo, compuesta de barcos con resistentes cascos de hierro y con cuatro o cinco mástiles, el paso obligado del Atlántico al Pacífico era para las flotas mercantes el Cabo de Hornos. El tributo, sin embargo, era importante. Vientos de hasta 150 km por hora, lluvias, granizos y enormes olas cobraron muchísimas víctimas: cuentan que en más de 700 naufragios se perdieron casi 10.000 marinos. La leyenda nos asegura que todo aquel marinero que lograra rodear con éxito el Cabo recibía como condecoración un arete de oro y permiso para cenar con un pie sobre la mesa.

Caminando en Isla L´Hermite con los cerros de isla Wollaston al fondo.

En 1830 Robert FitzRoy, al mando de la Beagle, desembarcó en la isla Hornos enterrando un testimonio de su paso escrito por Darwin: “Parece que el Cabo de Hornos exige que le paguemos su tributo, y antes de cerrar la noche nos envía una espantosa tempestad, que nos sopla precisamente de cara. Nos vemos obligados a ganar alta mar, y al aproximarnos de nuevo a tierra al día siguiente, percibimos este famoso promontorio, y ahora con todos los caracteres que le distinguen, esto es, envuelto en brumas y rodeado de un verdadero huracán de viento y agua”. A partir de la construcción del canal de Panamá en 1914, el paso por Cabo de Hornos perdió importancia comercial. Sin embargo siguieron aventurándose por el Cabo, veleros, yates y grandes barcos que no podían pasar por el canal. En 1937 se creó la cofradía de los capitanes del Cabo de Hornos en St Malo, Francia: toda embarcación y tripulación que traspasaba el Cabo de Hornos sin motor era acreedora al distintivo de “caphornier” (en francés: el que pasó el Cabo de Hornos). En 1992 el capítulo chileno de los “caphorniers” inauguró en la isla Hornos, enfrentando el mar abierto de Drake, la escultura del Albatros Errante en memoria de los hombres que perdieron la vida y simbolizando el cierre de esa mítica época de la navegación. Re s e r v a Mu n d ial d e l a Biósfer a Los archipiélagos Wollaston y Hermite, las islas Hornos, Freycinet, Bayly, Grevy y varios islotes menores, conforman el Parque Nacional Cabo de Hornos. Se requieren cerca de 12 horas de navegación con buen tiempo desde Puerto Williams para llegar a la isla Hornos o a alguna de sus vecinas. El archipiélago cuenta solo con dos puertos autorizados para embarcaciones de turismo; en las islas Hermite el puerto Maxwel, y en la isla Herschel la caleta Martial. A la isla Hornos solo pueden desembarcar turistas en zodiac o embarcaciones menores. Estas islas y sus ecosistemas del extremo sur del continente americano constituyen un hito en la conservación de la biodiversidad. Sus bosques subantártico “no fragmentados” son reconocidos como una de las 24 ecorregiones más prístinas del planeta, es decir, libres de impacto del hombre. Esta condición fue reconocida por la UNESCO en 2005, otorgándole el título de Reserva Mundial de la Biósfera al parque Cabo de Hornos y a su vasto entorno integrado por una parte del Parque Nacional Alberto de Agostini, islas Navarino, Lennox, Picton y Nueva, Parque Nacional Yendegaia y

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las áreas marinas que rodean estos territorios. Esta Reserva Mundial de la Biósfera suma un total de 4,9 millones de hectáreas de las cuales 1.917.238 son terrestres y 2.967.036. son áreas marinas, constituyéndose en la primera área silvestre protegida de Chile que incluye áreas terrestres y marinas. Son pocos los árboles que alcanzan gran desarrollo en las distintas islas, sin embargo logran conformar los valiosos bosques subantárticos únicos en su género y los más australes del planeta. Canelos, coigües y ñirres adaptados al viento, frío, lluvia y tempestades, crecen achaparrados junto con algunos arbustos, buscando en hondonadas y grietas en las laderas el abrigo de las inclemencias del clima. Es en esos bosquetes que anida el fío fío, un ave pequeña, endémica, que solo vive en esta área silvestre. Las briófitas (conocidas coloquialmente como musgos) se han desarrollado con notable abundancia en las islas, formando verdaderos bosques miniaturas, célebres por la variedad de especies que contienen. Cuatrocientos tipos de musgos y unas trescientas hepáticas hacen de esta zona un “hot spot” de biodiversidad mundial, o sea un punto de excepcional importancia para la conservación en el planeta. Las turberas cubren también una parte de la superficie de las islas. Las islas que conforman el parque presentan geomorfologías muy diversas: Grevy es una isla plana casi sin vegetación; la isla Wollaston, en cambio, es más montañosa y está cubierta de bosques en las laderas protegidas del viento; la isla Hornos es de una topografía ondulada, de mediana altura, con una vegetación baja modelada por el viento. Estas condiciones han generado un verdadero mosaico de paisajes y ecosistemas frágiles que deben protegerse. Es por eso que solo se puede desembarcar en la isla Hornos, en lanchas o zodiac, mientras el barco o velero espera a la gira. Una caminata por pasarelas lleva al monumento del Albatros Errante, al faro, cuidado por una familia de marinos, y a una pequeña capilla. Sin duda, Cabo de Hornos y sus islas todavía constituyen un destino que es un sueño y un desafío para muchos navegantes de todos los países; regatas alrededor del mundo, navegaciones en solitario, todos quieren pasar el Cabo, todos quieren navegar en el Mar del Sur. Felipe Cubillos, desde su velero en travesía alrededor del mundo en 2009 nos dejó esta reflexión: “...y si el día de mi muerte me dan la opción de renacer, elijo ser albatros y volar el Mar del Sur y mirar a los intrépidos navegantes que arriesgan su vida y dejan todo en busca de su sueño, en busca de su sueño imposible”. |

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La isla Bayly, a la izquierda, está separada de la isla Grevy por el canal Victoria. Al fondo se ve la bahía Beaufort y en el horizonte la península Hardy de la isla Hoste. El recuerdo de los innumerables navegantes europeos ha quedado en la toponimia del archipiélago Cabo de Hornos.

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El seno Alberto en el norte de la isla Wollaston se ve a la izquierda con grandes rocas colonizadas por líquenes y musgos en primer plano. A la derecha, bajo un cielo amenazante, se alcanzan a divisar desde la isla L´Hermite, la isla Jordán y el islote Hall.

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La caleta Martial en la isla Herschel, a la izquierda, es una pequeĂąa ensenada segura donde pueden fondear las embarcaciones y bajar a tierra en zodiac. En las dunas de la isla Bayly crece una incipiente vegetaciĂłn compuesta por pasto miel y algunos baccharis.

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Cuando los musgos y líquenes han colonizado la roca empiezan a desarrollarse pequeños arbustos, helechos y otras plantas vasculares. A la derecha, la Donatia fascilcularis es una planta que crece en forma de “cojín” y está especialmente adaptada para resistir fuertes vientos y bajas temperaturas, por lo que es una de las plantas colonizadoras en estas islas.

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El mítico promontorio del cabo de Hornos marca el paso del Atlántico al Pacífico.

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NUEVOS PARQUES NACIONALES Cuando se celebró por primera vez el día del Medio Ambiente, en octubre de 2015, las autoridades de gobierno anunciaron la intención de crear nuevos parques nacionales con el objetivo de duplicar la superficie de áreas silvestres protegidas tanto terrestres como marinas. Un anuncio tremendamente esperanzador para la protección de todos los ecosistemas existentes en nuestro territorio. Las zonas Centro-Sur y Austral Patagonia contarán en el futuro con nuevos parques nacionales, especialmente concentrados en las regiones de Aisén y Magallanes, que tendrán entonces el 50% de su territorio dedicado a áreas silvestres protegidas: parques nacionales, reservas nacionales, monumentos naturales y áreas marinas. Cuando este libro entraba a imprenta se anunció la creación del nuevo Parque Nacional Cerro Castillo, en la región de Aisén, lo que sumado al anuncio realizado en 2016 sobre la creación del nuevo Parque Nacional Río Clarillo, incorporaría dos nuevos parques al Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado, SNASPE. Si bien existe la voluntad y aprobación de las autoridades pertinentes para la formalización de estos dos nuevos parques, su recategorización aún no es oficial. Todas las unidades declaradas parques nacionales cuentan con un decreto de constitución público donde se señalan los objetivos priorizados en la protección de esa área y quedan establecidos sus límites definitivos. A la fecha de impresión, ninguna de las unidades señaladas disponía de estos documentos. En el sitio oficial de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) aún aparecen como reservas nacionales, y sus planes de manejo corresponden a esta categoría. Una vez perfeccionadas legal y administrativamente sus condiciones, podremos celebrar la plena existencia del Parque Nacional Río Clarillo y Parque Nacional Cerro Castillo. PARQ U E N ACIO N AL RÍO CL A RILLO El 4 de julio de 2016 se anunció que finalmente la Reserva Nacional Río Clarillo cambiaría su categoría y se convertiría en el primer parque nacional de la región Metropolitana, que hasta la fecha era la única región que no contaba con parques nacionales. Tras reunirse el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad se aprobó el cambio de categoría de reserva nacional a parque nacional, y actualmente faltan detalles relacionados con su delimitación territorial para su plena existencia y decreto de nombramiento.

Vista general de valle y cuenca del Río Clarillo.

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La Reserva Nacional Río Clarillo fue creada en 1982 intentando darle protección a un territorio que constituía un refugio para la vegetación esclerófila y fauna asociada, que se encontraban a la fecha en franco estado de deterioro. Situada en la comuna de Pirque, la reserva se encuentra inserta en la región bioclimática mediterránea, la que se caracteriza por contar con una altísima biodiversidad. Sin embargo, es la zona donde se han concentrado los mayores asentamientos humanos, generando un enorme impacto y degradación del territorio natural. La reserva cuenta hoy con una superficie de 13.085 ha. Se desarrolla en su totalidad en la cuenca del río Clarillo, que se forma en la conjunción de los cajones cordilleranos Los Cipreses y El Horno. Es un área silvestre de laderas y montañas cuyo punto más alto es el cerro Los Cristales, ubicado en el extremo sur de la reserva con 3.057 msnm. El estudio efectuado durante varios años, que lideró Paulina Riedemann junto con Sebastián Teillier, Hermann Niemayer y Gustavo Aldunate en la reserva del río Clarillo, fue fundamental para el registro y determinación de las claves de la vegetación de este lugar: “La flora de la Reserva Nacional Río Clarillo es un verdadero tesoro de la naturaleza chilena. Está formada por unas 600 especies de plantas. Alrededor de un 80% de ellas son nativas de nuestro país. De estas, cerca de 240 (40%) son plantas endémicas de Chile, y posiblemente una centena de ellas, endémicas de Chile Central, es decir, plantas que no se encuentran en ningún lugar del mundo fuera del territorio que limitan los ríos Choapa y Biobío”. La flora del parque, inserta en la zona ecológica del matorral y bosques esclerófilos, presenta tres grandes formaciones vegetales: El bosque esclerófilo que está formado por varias asociaciones de árboles que dependen de la orientación de las laderas y cuyas especies principales son espino, huingán, lingue, lun, maitén, maqui, peumo y quillay, con un sotobosque rico en arbustos, geófitas y herbáceas. La zona del matorral andino esclerófilo es la franja donde crecen árboles entre los 1.600 y 2.300 msnm y son: frangel, lun, maitén, quillay y ciprés de la cordillera. Este último se desarrolla en bosques puros o asociados con quillayes y lunes. La estepa altoandina, que es el piso más alto de la flora de la cordillera central, se compone de dos tipos de ecosistemas: la estepa de altura, con presencia de plantas bajas y achaparradas como llaretilla, quinchamalí, coirón y especies que florecen en verano luego del derretimiento de


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las nieves; y otro tipo de vegetación representado por la asociación de vegas con las plantas propias de los afloramientos de agua como junquillos, coirón de la vega y pastos en forma de cojines. La fauna depende de las distintas asociaciones vegetales que constituyen su hábitat y presenta endemismos propios de la zona central. Entre los mamíferos se destacan los zorros chillas y culpeos, pumas, quiques, gatos colocolo y güiñas, estas últimas en poblaciones muy reducidas. La variedad de ambientes de la reserva constituyen hábitat y refugio para alrededor de 80 especies de aves. Sin duda, esta área silvestre constituye un gran atractivo para los habitantes de la región Metropolitana que encuentran en la zona baja, a orilla del río, una completa infraestructura para pasar el día. Algunos senderos de fácil recorrido hacen aún más atractivo este importante refugio natural para Santiago, especialmente en verano, donde el entorno del río se considera de uso intensivo. PAR QU E N AC I ON A L C ER R O C A S T I L LO El 15 de marzo de 2017 se firmó el protocolo de acuerdo para la creación de la “Red de Parques de la Patagonia” que contemplaría tres nuevos parques nacionales: Pumalín, Melimoyu y Patagonia. Se ampliarían otros tres parques existentes: Hornopirén, Corcovado e Isla Magdalena. Y se ampliarían y recategorizarían a parques nacionales las reservas nacionales Cerro Castillo, Lago Cochrane y Lago Jeinimeni. En la celebración del Día del Medio Ambiente en octubre de 2017 se firmó la recategorización de la Reserva Nacional Cerro Castillo a parque nacional y la ampliación del Parque Nacional Isla Magdalena. La Reserva Nacional Cerro Castillo, situada en la región de Aisén y del General Carlos Ibáñez del Campo, fue creada en junio de 1970 con una superficie de 179.550 ha., quedando conformada por tres áreas independientes: sectores Lago Elizalde, Lago Paloma y Cerro Castillo. Forma parte de las comunas de Coyhaique y Río Ibáñez. Se accede por la carretera austral a partir del km 64 al sur de Coyhaique, que atraviesa la reserva de nororiente a surponiente. La Reserva Cerro Castillo está enclavada en uno de los más atractivos paisajes de la Patagonia chilena con imponentes montañas dominadas por la cordillera Castillo, macizo de roca y hielo donde se destaca el Cerro Castillo

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(2.318 msnm) con sus torreones basálticos. Otras montañas importantes son cerro Las Cuatro Cumbres (2.273 msnm), cerro Iglesia y cerro La Paloma. Nieves y glaciares ocupan más del 20% de la superficie de la reserva. Los lagos Elizalde, El Desierto, Azul y La Paloma, aunque son colindantes con la reserva y no se encuentran dentro de su superficie, forman, sin duda, parte de su paisaje. Las lagunas Castillo, Juncal, Chiguay y las cuencas hidrográficas de los ríos Aisén e Ibáñez completan el sistema hídrico de esta área silvestre. El clima es catalogado como estepa fría y continental trasandino con temperaturas bajas y nieve en invierno. El tipo de vegetación y la presencia de fauna son una consecuencia del duro clima de la zona. Más del 70% de la superficie de la reserva está cubierta por bosques, de los cuales existen dos asociaciones: bosque caducifolio de Aisén, con predominio de lengas y ñirres, y bosque siempre verde montano, con el coigüe de Magallanes como especie dominante junto con ciruelillos y maitenes. Tres otros ecosistemas forman parte de la reserva de acuerdo con la clasificación de la vegetación de Chile de Rodolfo Gajardo: al oriente el desierto antiboreal, que presenta plantas bajas del tipo andino; la estepa mediterránea templada, con coirones y pastizales; y en las zonas bajas se encuentra un ecosistema de vegas, turberas y humedales. La fauna está representada por mamíferos como pudúes, guanacos y huemules, que son escasos debido a su estado de conservación vulnerable. El zorro colorado, puma, quirquincho, murciélago colorado y ratón topo de Magallanes están entre los mamíferos más abundantes. Una importante y variada avifauna se puede observar en los bosques: hued hued, chucao, carpintero negro, choroy y picaflor chico. En ríos, lagunas, humedales y riberas destacan los patos jergón grande, jergón chico, juarjual, corta corrientes, caiquén, garza cuca, cisne de cuello negro, huairavo y canquén. Volando en bandadas se pueden ver bandurrias, y en las zonas altas cóndores y águilas. El senderismo y las cabalgatas son las actividades turísticas principales de esta área silvestre, y las huellas de circulación, que ocuparon los colonos para el traslado de ganado, se han transformado hoy en una importante red de senderos dentro de la reserva, con miradores y tres refugios en su recorrido: laguna Cerro Castillo, Río Turbio y Blanco Chico. |

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Vista de la ladera poniente del Cerro Castillo en otoño.


BIBLIOGRAFÍA Para la realización de este libro fueron consultados muchísimos textos de botánica especializados en vegetación natural de Chile y textos sobre fauna nativa de Chile. A modo de ejemplos: La vegetación natural de Chile, clasificación y distribución geográfica, Rodolfo Gajardo, Editorial Universitaria. Enciclopedia de los bosques chilenos, Adriana Hoffmann, Colección voces del bosque. Birds of Patagonia, Tierra del Fuego, E. Couve y C. Vidal, Editorial Fantástico Sur. Fueron consultados los diarios de viajes de Charles Darwin, Rodulfo Philippi, Federico Philippi, Eduardo Poepig, Ignacio Domeyko, Paul Treutler, Claudio Gay, Alberto de Agostini y algunos más. Se consultaron todos los decretos de nombramiento de los parques, así como los planes de manejo de CONAF para cada parque nacional. Se consultaron además numerosos sitios web como www.conaf.cl/ parques nacionales, www.memoriachilena.cl, www.chlorischile.cl, www.chileflora.com, www.historianaval.cl, www.andeshandbook. cl, www.unesco.org, www.leychile.cl, www.sernageomin.cl, http://www.mma.gob.cl/librobiodiversidad/1308/channel.html, www.sinia.cl, www.historiacultural.com, y otros más.

MAPAS “Autorizada su circulación por Resolución Nº 121 del 15 de Noviembre de 2017 de la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado. La edición y circulación de mapas que se refieren o relacionen con los límites y fronteras de Chile, no comprometen, en modo alguno, al Estado de Chile, de acuerdo con el Art. 2º, letra g) del DFL Nº 83 de 1979 del Ministerio de Relaciones Exteriores”.


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