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Primera Edición 2016 Zatarain Castañeda Rosa Irma Hacia una realidad universal / Zatarain Castañeda Rosa Irma; – Querétaro, México; 2016 Par Tres Editores, S.A. de C.V.; 200 p. ISBN: 978-607-9374-48-8

Distribución nacional © 2015, Rosa Irma Zatarain Castañeda. © 2016, Par Tres Editores, S.A. de C.V. Fray José de la Coruña 243, colonia Quintas del Marqués, Código Postal 76047, Santiago de Querétaro, Querétaro. www.par-tres.com direccioneditorial@par-tres.com Diseño de portada © Aline Trejo García

Se prohíbe la reproducción parcial o total de esta obra, por cualquier medio, sin la anuencia por escrito de los titulares de los derechos correspondientes.

Impreso en México • Printed in Mexico


Rosa Irma Zatarain Castañeda es de origen sinaloense e hija adoptiva de suelo bajacaliforniano. Maestra jubilada, con Licenciatura en Educación Básica y pasante de una maestría en Educación, en UPN, con sede en la ciudad de Tijuana, Baja California. Su tiempo de jubilación ha sido dedicado al aprendizaje de la música, teoría, canto y guitarra, y a las letras: actividades que le dan equilibrio a su existencia. Escribe ensayos literarios y poesía. Apasionada de la vida, disfruta de cosas sencillas como una sabrosa comida mazatleca, un paseo por la playa, una pieza instrumental, un buen libro y una buena película. Sus amores son sus dos hijas, su familia y los buenos amigos.


Rosa Irma Zatarain Castañeda

Introducción

El pensamiento es una gran fábrica de ideas, las cuales una vez concebidas, generalmente conducen a la acción, por lo cual se debe estar atento sobre aquellas ideas que somos capaces de desarrollar, porque la consigna siguiente será realizarlas. Recordemos que por más pequeña que sea una idea, ésta podría llegar a cambiar el destino del hombre. El individuo que se esfuerza en adquirir un alto nivel espiritual, es aquél capaz de elaborar pensamientos elevados los cuales invariablemente lo conducirán hacia el camino de una realidad universal. La apertura mental o expansión de la conciencia hacia una realidad universal lo llevan a alcanzar el único objetivo que verdaderamente importa: el de alcanzar su equilibrio y con él, la paz mental. La herramienta principal para lograrlo es el cerebro. Su parte superior, la así llamada corteza cerebral, es el asiento de todas las manifestaciones del hombre y la llave para abrir el portal hacia una realidad universal. La Creación tiene un fin: EL BIEN. El Bien se traduce en la plenitud del ser humano y en la solidaridad hacia la Humanidad: he aquí un poderoso motivo para desarrollar el conocimiento espiritual y elevar el espíritu hacia su máximo nivel, donde le espera la realidad del Universo. Escribir sobre una realidad más universal implica, de ma9


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nera expedita, hacer una introspección personal del concepto de realidad que se ha forjado a través de los años. Uno empieza a preguntarse entonces cuál es ese concepto individual del cual partir, que bien podría ser el proceso del pensamiento. Los pensamientos que van fluyendo del ser individual se aparejan con los de los demás seres humanos, encontrando que hay un cúmulo de realidades que caracterizan a cada ser pensante, pues se escucha de manera clara y contundente, que hay tantas realidades o verdades en el mundo como seres humanos existen. Cada ser pensante vierte en su concepto: creencias, necesidades emocionales, realidad laboral, familiar, social y política; su credo religioso, filosofía de vida, problemas de índole diversa, y en fin, toda la cultura, que viene a forjar –a su vez– sus propios conceptos del mundo y de la vida. La construcción personal de la realidad, yendo de un espacio a otro, de un individuo a otro, de una cultura a otra, de una creencia a otra, de una época a otra, puede llevarnos a una idea más generalizada de «una realidad mayor», y es lo que constituye la construcción social de la misma. De tal forma que un escrito de esta naturaleza debe observarse con otros espejos, o con una lente más potente que pueda acercarnos a ver la Realidad Una, como un intento por saber que aún detrás de las investigaciones serias que se han escrito sobre el campo de la realidad social, existe una realidad más universal.

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Capítulo I ΩΩΩ Rumbo a una Realidad Universal

Comprendiendo la Evolución. «Has tomado este libro para recordar las ilusiones del ser humano. Así no volverás a estar atrapado en ellas, sino que nuevamente lograrás la comunión con Dios en el transcurso de tu vida mediante la conciencia de la Realidad Máxima»: Neale Donald Walsch. Seguramente habrá muchos caminos para llegar a una realidad más universal. Éste es mi granito de arena. Una forma de abordarla es conociendo los fenómenos que suceden en el mundo y en el Universo, por lo cual la comprensión se transforma en una herramienta muy importante. Desde el inicio del tiempo, la madurez biológica y mental, aunada a la adquisición de conocimientos profundos, ha sido la forma en que los seres humanos van accediendo poco a poco a este entendimiento de los fenómenos universales, naturales, sociales, políticos y económicos. Los científicos, sociólogos, economistas, filósofos y escritores del mundo nos ayudan a hacer más profunda esta comprensión. Percibimos el Todo que nos rodea, el Todo que nos formó y las influencias, sutiles o no, que nos llevan a ampliar la comprensión del Todo la cual abarca los fenómenos y sus interre11


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laciones. En el Universo, en este planeta y en el que llamamos nuestro mundo interior y exterior, todos los fenómenos se interconectan y correlacionan. «Darwin nos enseñó que no estamos desvinculados del mundo natural: no tenemos dominio sobre él. Estamos sujetos a sus leyes y a sus procesos igual que los demás animales de la Tierra, con los que también estamos emparentados»: Darwin y El árbol de la vida.

Aquí habría que decir que somos, en cada aspecto de nuestro ser, el producto mejorado de nuestros errores actuales y ancestrales. Si alguien preguntara sobre la manera de adquirir esta comprensión total y profunda de los fenómenos, la respuesta más directa es que la expansión de la conciencia es completamente individual: toda búsqueda de conocimientos depende de uno mismo. A la inversa, si no hay esfuerzo individual, la expansión de la conciencia es menor, pero aun así, al ser que no busca la autorreflexión ni los conocimientos que lo lleven a elevar su conciencia, seguramente que no le pasará nada: simplemente subsistirá, pues es bien sabido que para nuestra sobrevivencia como especie, traemos el paquete adeínico ancestral integrado en nuestros genes. De todas maneras vale la pena recordar aquellas palabras que dicen: «una mente en estado de meditación tiene más poder que mil máquinas de guerra en acción», que cada quien elija por sí mismo. 12


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Hay afirmaciones muy interesantes en el aprendizaje sobre la Evolución que nos pueden servir para alcanzar la comprensión de una Realidad Universal. Así es que, vayamos por partes. Es por todos sabido que la Evolución es un proceso vital que implica una serie de transformaciones en todas las especies. La Evolución es un producto sucesivo que proviene de generaciones ancestrales. La evolución del pensamiento individual está emparejada a la de nuestros primeros ancestros. La evolución social está ligada a las civilizaciones antiguas. Todo proceso evolutivo es lento, muy lento. Tanto, que no alcanzamos a percibir las transformaciones, salvo las que se dan en cada etapa que vivimos desde nuestro nacimiento. La vida de cada ser humano es tan corta que sólo alcanzamos a percibir nuestros propios procesos internos (quienes atendemos a ellos). En este momento es pertinente separar la Evolución en dos grandes tipos: la biológica o física y la mental o espiritual, en el entendido que sea por mera intención de organizar mejor los conocimientos sobre ésta, ya que en esencia, la evolución biológica es fundamento de cualquier otro tipo de la misma. Hablaremos un poco sobre el tema. Sin embargo, este conocimiento sobre nuestros orígenes evolutivos es tan amplio, que no hay que olvidar que estas afirmaciones son de un criterio meramente individual y que están encaminadas a comprender la realidad de una forma más universal. Sabemos que la evolución biológica de las formas fue posible gracias al surgimiento de los primeros seres unicelulares que poblaron los océanos terrestres. Todas las especies, actuales y extintas, se derivan de estos primeros seres vivos, de estos primeros genes. 13


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La evolución de la vida, al diversificarse, fue dando lugar a la creación de seres cada vez más complejos. La vida, en su recorrido por las diversas formas, nunca se detiene, mejora, adapta, extingue: hace que surjan nuevas especies, pero el proceso continúa. El proceso al que da lugar la vida, es la evolución continua de todas las especies, es la eterna espiral del ciclo vital. Esto tiene un significado muy especial para efecto de nuestra evolución, como se analizará en el siguiente tema.

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Capítulo II ΩΩΩ Una realidad muy grande

Cuando explotó la cáscara de nuez. Científicos muy serios profundizan más que otros seres humanos en sus historias personales, como por ejemplo: Albert Einstein, Carl Sagan, Stephen Hawking y Paul Davies, entre otros. Ellos se fueron a las alturas para mostrarnos que: «hay algo más que arrebatarnos un trozo de pescado», como nos narrara hábilmente Richard Bach, en su libro Juan Salvador Gaviota. Así es que ahí tienen: la energía contenida en una cáscara de nuez –haciendo alusión al gran Stephen Hawking– explotó; simplemente explotó en la más extraordinaria de las singularidades. Lo curioso del aprendizaje de este GRAN ORIGEN de todo lo conocido, es que nadie sabe –de bien a bien– cómo sucedió. Entender este inicio del Todo tal vez sea «la clave» para vislumbrar lo que nos espera como planeta y/o seres humanos. Sin comprenderlo del todo y con apenas un atisbo de esta VERDAD TAN GRANDE, muchos de los seres pensantes de este pequeñísimo y tan bello punto del Universo, no dudamos que somos los mismísimos ángeles, arcángeles, querubines y serafines bíblicos, que adquirirán sus cuerpos de luz 15


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cuando el Universo haya llegado a su máxima expresión de perfección. Pero, regresemos al primer punto. Es muy curioso reconocer que hasta el presente, en seis mil años de historia conocida en los libros religiosos y científicos, las ideas que más nos han ubicado para construir nuestra historia personal, RESPECTO DEL ORIGEN DEL TODO, son las dos teorías que lo explican: la creacionista y la evolucionista. Y los humanos nos seguimos debatiendo en la duda. Una buena parte de la humanidad ha tomado la bandera creacionista, con un Diseñador Inteligente de Todo este Diseño Universal, y el resto, se lo atribuimos a la propia fuerza de la Evolución de la Vida. Stephen Weinberg nos narra los primeros tres minutos del Universo; Paul Davies los últimos tres; Albert Einstein nos brindó su teoría de la Relatividad, con la fórmula más poderosa del planeta; Stephen Hawking nos brinda su Teoría del Todo a partir de la energía acumulada en una mitad de nuez, aludiendo a la frase de Hamlet, personaje de la obra de William Shakespeare. El Dr. Edward Witten, basándose en la Teoría de las Cuerdas propuso la Teoría M, que pretende «amarrar» a todas las demás, unificando y explicando las cuatro fuerzas del Universo. Stephen Hawking nos narra que todos los Universos han nacido de la misma manera: de la nada. Afirmación que conlleva a plantearnos otras dudas de una mayor complejidad. La energía inconmensurable se expandió, en segundos y en los miles de millones de años que los científicos afirman han pasado desde entonces. Al irse enfriando, los gases iniciaron las uniones de moléculas con los átomos desprendidos de la explosión –Helio e Hidrógeno–, mismas que dieron lugar a una gran variedad de elementos encontrados en el Universo, los cuales según datos actualizados, suman ciento dieciocho. 16


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Esta es la historia del origen de la fuerza vital que mueve las galaxias y todos los cuerpos celestes: • Los átomos, las fuerzas que los hacen unirse, sus componentes y subpartículas. • Los átomos y la formación de la materia y la energía. Los descubrimientos de sus múltiples aplicaciones en la actualidad. ¿Cómo encajan estos conocimientos científicos en la formación de nuestra realidad?

El calendario cósmico. Carl Sagan nos ha legado un calendario cósmico de corte científico en el cual divide las etapas del Universo. Hago alusión a este calendario saganiano, para reunir los grandes periodos por los cuales pasó el Universo hasta llegar al presente de nuestro planeta; sin embargo, en el mercado bibliográfico, escritores científicos de renombre, armados con el saber de la ciencia actual y utilizando tecnicismos científicos, nos brindan la oportunidad de adquirir conocimientos que nos ayuden a tejer nuestras historias personales. No pretendo llegar a tanto en este breve ensayo, para eso están los libros densa y descriptivamente detallados. Carl Sagan nos lleva de la mano por todo el Universo para dejarnos diferentes sensaciones en las cuales pensar y paladear por un buen tiempo. Así sabemos que tuvieron que pasar unos trece mil ochocientos millones de años para que el Universo permitiera la formación de enormes cuerpos celestes llamados galaxias, que poseen una enorme condensación de energía. 17


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Galaxias de increíbles formas y tamaños, conteniendo grandes soles-estrellas en sus límites, alrededor de los cuales puede darse el milagro de la formación de estrellas «más pequeñas» llamadas planetas, los cuales orbitan alrededor de su sol central, gracias a la fuerza de gravedad, la bien llamada: verdadera gobernante del Universo. A la gravedad bien podría considerársele la verdadera madre del Universo y de sus habitantes cósmicos, ya que sin ella, la vida no sería posible. Como es sabido, existen otras grandes fuerzas que se complementan entre sí: la fuerte, la débil y la magnética. En ellas radica la historia de la fuerza de la vida. ¿Qué mejor que empezar a «entrar» a una realidad más universal de nuestro entendimiento como seres humanos que tratando al menos, de comprender los orígenes del Todo? Tal vez comencemos a apreciar la vida verdaderamente, y el sabernos tan pequeños y a veces perdidos ante esta gran magnificencia que es el Universo, nos proporcione un poco de humildad. Así es que continúo. Entrar a la explicación de cada una de estas fuerzas es tarea de titanes para mí. Tampoco consideraría detenerme a transcribir citas extensas de los que me antecedieron en estas enseñanzas; allí están los libros de los grandes y famosos físicos, astrónomos y astrofísicos. Mi propósito es solamente acercar al lector a esta realidad tan grande que es el Universo. Para este efecto, la física nos aporta los siguientes conceptos: • Electromagnetismo: Es el responsable de la luz de las estrellas, de la electricidad y de mantener cohesión en átomos y moléculas. Subpartícula: Fotón. • Fuerza nuclear fuerte: Mantiene unidos a los protones y neutrones dentro del núcleo atómico. Subpartícula: Gluón. • Fuerza nuclear débil. Es la fuerza responsable de la radiactividad, y del impulso de generación de energía de las es18


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trellas. Subpartícula: Bosón W y Z. • Gravedad: Es la fuerza que origina la aceleración que experimenta un cuerpo físico en las cercanías de un objeto astronómico. Subpartícula: Desconocida (Gravitón). De las estrellas, se dice que hay miles de ellas diseminadas en este vasto Universo. Al estilo de Carl Sagan: decenas de miles y tal vez de millones. Se considera que hay tantas como neuronas tiene el cerebro: cien mil millones. Este número de estrellas forman cada galaxia. Stephen Hawking y el propio Carl Sagan nos obsequian sus ideas sobre la vida en el Universo diciendo que, aunque podría haber más planetas aparte de la Tierra que alberguen vida como la nuestra, o quizá de otro tipo, con los conocimientos que se tienen aún no se ha sabido nada de éstos, tan sólo se habla de probabilidades. Si tomamos en cuenta los años luz de distancia entre los cuerpos celestes, podemos pensar lo difícil que resulta hallar otro planeta con vida. Como quiera que sea, consideramos que el hecho de no haber encontrado vida en otros confines de la galaxia y del cosmos, es una oportunidad de apreciar en toda su magnitud este hermoso y exuberante planeta en el que vivimos. Y el desarrollo del Universo en el calendario saganiano nos continúa ilustrando. Sigamos.

El comienzo del proceso evolutivo de la Tierra. ¿Cómo podríamos entrar a una realidad más universal de nuestra vida si no estamos conscientes de cómo se formó la Tierra? Sé que todo podría ser una falacia, como apunta Richard 19


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Bach en Ilusiones. Pero, ilusiones y todo, henos aquí enseñoreados y pavoneándonos de nuestra estancia en este mágico planeta. Tenemos que «brincar» en el tiempo hasta traer de la memoria cósmica los orígenes de nuestra amada Tierra. ¿Por qué? Al ignorar que exista vida en otros confines del cosmos, hemos de conformarnos con la imagen de que si existe vida en algún otro brazo de nuestra espiral galáctica, su origen debe haber tenido o ha de tener similitudes con el nuestro. Pablo Hawnser nos devela en su libro La respuesta, una serie de afirmaciones muy interesantes. Como cada uno tiene su propia verdad, aunque algunos la consideren verdad a medias, no deja de ser una verdad. Las personas van por la vida buscando siempre la verdad última y su resultado se resume siempre a lo mismo: la verdad radica en uno mismo. No hay que dar muchas vueltas. Pero ya que estamos aquí, se nos hace interesante dar vueltas una y otra vez, a veces alrededor de la cuadra, de los libros, de la ciudad o del planeta, aunque algunos se conformen con ver los documentales del mismo por sus limitaciones económicas. ¿A qué dar tantas vueltas estando el suelo tan parejo? Bueno, así somos los humanos. Como dijo aquel profesor español: «cada uno quema sus cartuchos como quiere». Una de estas interesantes afirmaciones, fundamentada en una amplia explicación sobre los efectos de la energía sobre la materia que aún desconocemos, comienza con la formación en el Universo de una semilla de energía llamada Quantum, considerada la célula primordial de la cual surgen posteriormente las estrellas pulsares, que eventualmente darán surgimiento a nuevas galaxias cuyos complementos energéticos crearán planetas con posibilidades de albergar vida. Los datos existentes sugieren que, una vez estabilizada la 20


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energía concentrada en nuestra galaxia, fue posible que en una de sus espirales formadas por la enorme cantidad de cúmulos de energía, los soles se solidificaran para formar sistemas solares o planetarios. He aquí que nuestra Vía Láctea «nos regaló» uno capaz de albergar vida. Claro es que tuvieron que pasar unos cuantos millones de años para permitirlo. No es cosa de todos los días… Nuestra estrella brillante, una de las medianas, pudo reunir a su alrededor varias estrellas menores que nos dio por llamar planetas, y la fuerza de gravedad siguió girando y manteniéndolos cerca de su padre-sol. A esto le denominamos Sistema Solar. Aquél le denomina el Universo de Zuita, el Plasma Madre y más entidades interesantes. Pero, ¡por supuesto!, toda una historia muy llamativa en torno a la concepción del Universo. Es indudable que todas las percepciones de estos escritores canalizadores impregnan las nuestras. De los conocimientos científicos extraemos que el tercer planeta de nuestro sistema solar tiene una duración de cuatro mil quinientos millones de años desde el Gran Estruendo. Aunque tuvieron que pasar muchos periplos y millones de años para que nuestro planeta alcanzara su graduación de planeta viviente, ahora no nos cabe duda de que el hecho de ocupar un tercer sitio en el sistema solar del brazo de Orión, fue uno de los principales factores para que comenzara la vida: ni muy lejos, ni muy cerca del Sol. Un sitio privilegiado para que su núcleo central, su motor magnético, permitiera el surgimiento de los climas y las estaciones. ¿Verdad que somos un milagro? «Los cielos se abrieron»…, las grandes condensaciones de gases y polvos cósmicos comenzaron a dispersarse. La Tierra comienza su enfriamiento. 21


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El extremo calor de la bola de fuego produce miles de días de intensa lluvia: lo que queda, es un continente compacto, cuyas enormes cuencas habrían de llenarse con las precipitaciones intermitentes. ¡Ya está! Tenemos al planeta listo para empezar a crear la vida. Las fuerzas de la creación son las fuerzas de la naturaleza que apenas empezamos a comprender: fuego, materia, gases, enfriamiento, precipitación de agua, sol. ¡Todo listo para comenzar! El trasfondo de la historia de la fuerza de la vida, nos lo proporcionan los descubrimientos de la Física, tanto la clásica como la cuántica. • Fuerzas de proporciones colosales que permiten la rotación y la traslación de los planetas. • Fuerzas magnéticas que permiten un núcleo activo que da vida a la Tierra y hasta cierto punto, la mantienen alejada de choques planetarios o estelares. • Fuerza débil y fuerte que permite el milagro de la creación de los átomos y la formación de moléculas. Esta es la fuerza de la vida. Un milagro de creación de mundos. ¿Existirán otros Universos? ¿Cómo podríamos dudar de las fuerzas de la Creación? Dejemos atrás a los dioses o al Diseñador Inteligente, o al Plasma Madre o nuestra gobernante: la Gravedad. Los nombres salen sobrando y los beneficiados somos los hijos del Sol. Ahora entendemos la adoración que hicieron nuestros ancestros del Sol, pues alcanzaban a comprender la gran energía que reside en él.

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EL BIG BANG: PRODUCTO DE UNA SINGULARIDAD. EL ÁTOMO ES EL MILAGRO DE LOS ESTRUENDOS CÓSMICOS, SURGEN LOS ÁTOMOS… Y CON ELLOS, LAS FUERZAS, LOS ELECTRONES, PROTONES, NEUTRONES, MESONES, MUONES…

Una masa continental que formó la materia condensada y una cuenca enorme que se llenó con las precipitaciones pluviales: los antiguos le llamaron Pangea, toda la Tierra. Como ahora se sabe, esta Pangea inicial ha evolucionado continuamente a través de los millones de años que se le atribuyen; expandiéndose y contrayéndose debido a los movimientos de las placas tectónicas que la forman. La vida surge en el caldo cósmico del gran océano. El motor se echó a andar y está funcionando muy bien. A la perfección. Agua, energía solar y oxígeno, dan lugar a la fotosíntesis y al surgimiento de las primeras células. Los átomos se unen; la célula forma su núcleo más simple. Las uniones de más moléculas permiten una mayor complejidad y diversidad en la creación de los seres terrestres y acuáticos.

¿Habrá otras Tierras? Los dinos se van. ¿Cómo podríamos dudar que haya vida en esta vastedad cósmica, sabiendo lo poquito que sabemos? Estamos aquí. Pero esta es una historia personal, aunque admito que muchos escritores me están ayudando a escribirla. Y aún con 23


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grandes lagunas en mi haber, no dudo de mi intención de continuarla hasta llegar más o menos a un final de la misma. En la Pangea la vida pulula por doquier, llenando de especies animales el gran océano, la tierra y el aire. Se forman los vegetales y empiezan a poblar la tierra llenando de oxígeno el planeta. Sin embargo tuvieron que pasar muchos millones de años para que surgieran los grandes reptiles y con ellos, los grandes dinosaurios. Según las pruebas de carbono catorce, sus fósiles datan de hace sesenta y cinco millones de años, habiendo durado por aquí unos ciento sesenta y cinco millones. Pero un buen día de esos millones, los dinosaurios se extinguieron. ¿Las causas? Al respecto los científicos afirman una serie de hipótesis, siendo la de la caída de un gran meteorito la que más ha permanecido en nuestra imaginación. Lo importante de este trozo de memoria cósmica es que los seres humanos surgimos (eventualmente y unos millones después), gracias a esa extinción. Y me pregunto…, ¿habrá otras «Tierras» en el Universo? Algunos científicos así lo creen, afirman que deben haber miles de planetas con vida, similar, pero diferente a la nuestra; que hay plasmas de Universos que chocan una y otra vez provocando grandes estruendos, es decir: Universos, por lo que la historia vuelve a comenzar. Aunque de momento son meras conjeturas, con la mejor Pangea Primera, placas tectónicas, deriva continental, glaciaciones, cambio climático, Pangea última. ******* Atlántida, Santorini, erupciones, temblores, maremotos. 24


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Hombres del futuro, «que vuelven” para enseñar», «que vuelan», les decimos extraterrestres. ******* Canalizadores de historias de 80,000, 35,000 y 12,000 años de nuestro Periodo Cenozoico.

intención de seguir tratando de entender este misterioso e insondable Universo, éstas se convierten en reflexiones que podrían acercarnos a la idea de una realidad mayor.

¡Evolucionamos! Y ahora, ¿qué? ¿Cómo podríamos vislumbrar, percibir y eventualmente, cambiar nuestra realidad si no somos conscientes de cómo comenzó todo? En aras de ofrecer una mayor claridad de ideas que nos dirijan hacia la construcción de una realidad más sana, más universal, bien pudiera seguirse el camino que ha trazado el conocimiento. Pero como es bien sabido, el conocimiento por sí solo no otorga la sabiduría, antes bien hemos de comprenderlo para obtener una mayor nitidez en nuestras percepciones. Somos la especie más evolucionada de todas las especies y los conocedores dicen que estamos en el «último segundo del año del Universo». ¿Qué sugiere al lector esta afirmación? Seguro que muchas ideas pugnan por salir a compartir las creencias que su mente ha acumulado a través de los años. Si retornamos a nuestro más remoto origen –los estromatolitos– podemos ver, analizar, reflexionar y concluir que, 25


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cuando el fenómeno que llamamos vida se aparece por el Universo, las especies que crea desarrollan instintivamente la característica de la sobrevivencia. Ellas hacen todo lo necesario para mantenerse con vida: desde unirse en colonias moleculares hasta ir a «colonizar» otras galaxias del Cosmos. Místicos y científicos del siglo XXI aseveran que la vida en el Universo se establece allí donde las circunstancias siderales lo permiten. Los ciclos de choques, nacimiento y muerte de estrellas, produciendo inconmensurables cantidades de energía, fundiéndose, quemándose, liberando los elementos (Helio e Hidrógeno), eventualmente ofrecen la azarosa oportunidad de crear vida en las latitudes alejaditas de su matriz de energía por unos cuantos años luz de distancia. Para los efectos de este manuscrito, mejor nos regresamos a ver cómo va eso de nuestra evolución.

Después de los dinos, los mamíferos y luego nosotros. De acuerdo a nuestra memoria cósmica y a los conocimientos del pasado remoto, evolucionamos de aquellos primeros mamíferos que sobrevivieron al cataclismo. Así como también sabemos que para eso tuvieron que pasar sesenta y cinco millones de años, y otros más, para que el Homo Sapiens se abriera paso entre todos los homínidos. Y apenas tenemos unos diez mil años disfrutando del planeta como la especie más evolucionada de todas cuantas han existido. Sucede que el pestañeo que estamos gozando hoy como la especie más evolucionada de este planeta nos ha servido para recordarnos que, de todas maneras esta especie tan evolucionada, tiene que seguir pugnando por su supervivencia: el peligro 26


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la sigue acechando; continúan la necesidad de alimento y resguardo del clima, de los depredadores, que son ellos mismos, y de su entorno. La evolución de la especie no ha sido gratuita. Tal vez se deba a un precio tan alto a pagar que «apenas lo vislumbramos». Ojalá la humanidad ascendente tenga su oportunidad en la espiral evolutiva y alcance la ansiada espiritualidad. Es por ello que pareciera que dejamos atrás a los menos favorecidos de la especie humana, pues la selección natural sigue siendo del más fuerte y/o del mejor adaptado. Ahora que en la adaptación, y motivados por un instinto de sobrevivencia, podrían cambiar: el color y el grosor de la piel, las glándulas sudoríparas o los pulmones y demás órganos. Analizando un poco estas azarosas circunstancias, es probable que la espiritualidad aún no entre en el terreno de la supervivencia. Nuestra especie ha aprendido que su duración como individuos es una micra, de una micra del pestañeo de la especie humana. Bajo este microscopio estelar, la espiritualidad es una característica evolutiva que apenas se vislumbra, pese a que desde hace varias décadas la comunidad de la llamada Nueva Era ha estado muy atareada intentando ayudar a despertar y/o iluminar a la Humanidad. Es muy probable que la masa crítica se haya incrementando desde entonces, ¡pero somos muchos millones de seres humanos!, y quién puede afirmar cuántos pertenecen a ese uno por ciento que se necesita para que crezca el número de iluminados. Lo que sí puedo afirmar es que cada cual, a su manera y en su dimensión evolutiva, cree poner un granito de arena para que el milagro suceda. Quiero derivar estas reflexiones hacia una pregunta que me había formulado en relación a la misma temática, siempre pensando en que la vida no tiene un propósito específico para la 27


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especie humana, salvo el de continuar perfeccionando sus mecanismos de supervivencia, y esto, en cualquier especie: las extintas tuvieron la misma oportunidad. ¿Sobrevivirá esta especie? Creo que se necesitan «más pestañeos» del Universo para saberlo. Encontré algunas respuestas a la misma pregunta, y tal vez tú tendrás muchas respuestas más, lo cual es válido en un nivel de conciencia, pues creo que todas conducen a lo mismo: al final. Así es que me voy a permitir la licencia de escribir las mías.

Una pregunta de múltiples respuestas. Los libros han enseñado que el ser humano de todos los tiempos siempre ha estado formulándose preguntas. A cada pregunta elaborada le han seguido múltiples respuestas, y las respuestas le sugieren siempre nuevas y variadas interrogantes. Es verdad que hemos dejado que sean los filósofos quienes resuelvan las cuestiones que requieren muchas horas de reflexión, discusiones y meditación. Después de todo, los seres humanos acaban por pensar que es mejor vivir la vida que gastarla pensando en cosas que no tienen respuesta, o en cosas que tienen múltiples de ellas. Debido a que la Filosofía se dividió en diferentes ramas del saber humano, encontramos a muchos filósofos experimentando: la Vida, el Planeta Tierra, las Galaxias y el Universo Todo. Los libros enseñan que cada ser humano es su propio filósofo. ¿Por qué? ¡Respuesta múltiple otra vez! Porque como los maestros, cada quien trae su librito bajo el brazo, ya que cada uno es su propio maestro. Esto es debido a que en el momento de nacer, la vida nos tiene guardada nuestra dote o escasez económica, así como nuestra herencia genética y las circuns28


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tancias específicas para desenvolvernos en ella mientras nos otorga el permiso de permanecer aquí. Con estas herramientas construimos el mundo que nos rodea y «nuestro mundo particular de ensueños o pesadillas», hasta que se apague la velita. En el transcurso de nuestras vidas, poco a poco nos hacemos conscientes de algunas de estas reflexiones, para comprender eventualmente que las cosas han sido así desde hace miles de años. Muchos otros libros más que he estado digiriendo me han hecho comprender que: • La vida es un proceso continuo cuyo fundamento es el ensayo-error. Lleva millones de años experimentando este proceso. Así es como han creado a miles de especies en el planeta: raras, coloridas, diversas, exquisitas, curiosas, voraces, feroces, bellas, repugnantes, etc. También así es como se han extinguido muchas más. • El hombre es una especie más que la vida ha creado. ¿Quién puede decirnos si es la mejor? Creo que si pudiéramos comunicarnos con las demás especies, tendrían mucho que referirnos. De todas formas, las especies nos cuentan cosas, nos hablan, nos sugieren, nos enseñan, nos ponen la muestra, nos asientan como especie, nos ubican. • Muchos de estos libros complementan la comprensión respecto al conocimiento de nuestros congéneres así como el de nuestros hermanos inferiores en la escala evolutiva. • Algunos de los autores que han abierto camino a más preguntas y a sentir más respeto por las otras especies son: Carl Sagan con su bello libro y serie de Cosmos, Contacto y La sombra de nuestros antepasados, entre otros; Helen Fisher con sus libros: Comportamiento sexual humano y ¿Por qué amamos?; y Og Mandino con su libro: El milagro más grande del mundo. 29


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Dicen que en la pregunta está la respuesta. Esto supone que, de ser «la última pregunta», podría ser «la última respuesta», por lo que ha de ser formulada de manera concienzuda. Al responderse pregunta tras pregunta, los hombres han realizado proyectos, inventos, acciones. Han cristalizado sueños y realidades, por decirlo de alguna manera. Han gobernado al mundo, lo han manipulado en lo económico, en lo moral, en lo comercial, en lo físico. Las respuestas encontradas por los hombres han debido pasar por raseros éticos, y probablemente esta sea la razón de que seguimos existiendo como habitantes y planeta. De todos modos, los hombres han explotado bombas atómicas, han creado dos guerras mundiales (aparte de las múltiples guerras, guerrillas y revoluciones sociales), han alterado los climas del planeta, con la contaminación ambiental y sustancias químicas, y han construido reactores nucleares para crear energía para las ciudades (y mucho dinero por supuesto), con las subsiguientes consecuencias para la humanidad. En otras palabras, los raseros morales son sobrepasados en aras de los adelantos tecnológicos y científicos y por la ambición de los políticos en las diferentes épocas que ha vivido el hombre. Así que, la pregunta sigue en pie: ¿la gran pregunta debe ser moral? ¿La gran pregunta es por mi propia duda o de la humanidad? ¿Es la pregunta PREGUNTA o una más de las últimas dudas? ¿Así es la espiral evolutiva del hombre, es decir, que mientras exista el hombre no habrá una última pregunta o que con cada nueva respuesta nos acercamos al conocimiento del Universo? Hela aquí.

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¿Qué está haciendo el hombre aquí en el planeta? ¿Qué está haciendo el hombre aquí en el planeta? ¿Existen otros como él en otros mundos de otras galaxias? ¿Dios lo ha puesto aquí? ¿En verdad el hombre cree eso? El hombre cree eso, pero también cree en que él mismo es un dios o un ángel, al menos... Cree que somos divinos, desde el mismo día bíblico en que «los Paulos elegidos» lo describieran como un ser hecho a imagen y semejanza. Ahora y antes el hombre creía que los dioses venían del espacio. Ahora esos dioses se han convertido en extraterrestres. Ahora esos extraterrestres son intraterrestres. El hombre está experimentando. Está aprendiendo. Está conjugando todos los verbos, inventa los sujetos, los sustantivos; les cambia constantemente los adjetivos, los artículos y los adosa y condimenta con todos los complementos circunstanciales; pues no sabe permanecer callado; no sabe quedarse solo; no quiere disfrutar solo de la vida pues tiene miedo; necesita de los demás para experimentar la vida; para divertirse; necesita de los otros para competir con ellos, para tener compañía, para hacer el amor, para abrazar, besar, acariciar y manifestar ternura o compasión; en otras palabras: para ser. El hombre no sabe Ser solo. Solo se siente perdido. Aunque se pierda en la verborrea de los demás, ha de estar entre ellos para sentir que está viviendo. Vive con y para los demás, pero nace solo y muere solo. En el planeta el hombre hace DE TODO. Maravillas de todo. Pero también barbaridades de todo. Es una extraordinaria maravilla como criatura viviente: se crea y se recrea a sí mismo y crea de todo continuamente; 31


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pero armonizarse con su Universo, con el planeta y con el entorno aún dista de su conciencia como especie. Pascal nos da su respuesta en su poema Lo que es el hombre: «Así pues, ¡qué quimera es el hombre! ¡Qué novedad! ¡Qué monstruo, qué caos, qué contradicción, qué prodigio! Juez de todas las cosas, débil gusano de la tierra, depositario de la verdad, sumidero de incertidumbre y error, vergüenza y gloria del Universo.» Blaise Pascal El hombre no es capaz de permanecer estático, es decir, sin crear o estar haciendo algo, porque siente que ESO ES LO QUE TIENE QUE ESTAR HACIENDO para dar sentido a su existencia: EL HACER CONTINUO. EL HABLAR CONTINUO. EL ENSEÑAR CONTINUO Y COMPARTIR Y COMPARTIR Y COMPARTIR continuamente CON LOS DEMÁS. Te doy, me das. Te enseño, me enseñas. Te comparto, me compartes. Y así, un largo y cíclico contínuum de excelsitudes, donde también tienen cabida: su extremo y las peores vilezas. El hombre existe como existen las demás criaturas. Es sólo un organismo viviente más, con el engreimiento de ser el mejor, el más maravilloso y el que posee el derecho de ser dueño de todos los demás. El hombre surgió como especie, como lo hicieron las demás criaturas: POR EVOLUCIÓN. 32


Rosa Irma Zatarain Castañeda

Lo que es aún más curioso y paradójico es que nacimos gracias a la extinción de los reyes de la creación: los grandes dinosaurios. Y lo extraordinario es que la extinción se llevó a cabo por un evento sideral el cual dio lugar al cambio climático. Significado: Sin estos acontecimientos encadenados nunca hubiera sido posible la existencia del hombre en la Tierra. Sin embargo, tuvieron que pasar sesenta y cinco millones de años para que el saneamiento del planeta lo permitiera. Viendo el calendario saganiano que inicia con la explosión del Universo, tal vez podamos apreciar lo pequeños que somos y también lo engreídos y profundamente ignorantes. Justo es decir que los grandes de todos los tiempos lo comprendieron, pero lo adjudicaban a los dioses, seres con gran dominio, con poder del Universo. Es verdad. Los seres eran y son poderosos, pero también son los que llamaban elementales. Distingo un poco para aclarar: El poder del Universo y sus maravillas eran atribuidas a un dios o a dioses. Con ese conocimiento los hombres inteligentes se erigieron en seres divinos representantes de los dioses, ante la ignorancia de los demás. Más adelante surgen los «menos ignorantes» que atribuyen los poderes a los Elementales. Los Elementales son nada menos que las fuerzas de la naturaleza y los elementos que se contienen en ella. Elementales: Aire, Fuego, Agua y Tierra. Los hombres que dominaron este saber vencieron a los demás: ejercieron su poderío en todos los aspectos. En los casos de aquellos que no lo permitieron, les aplicaron la fuerza de las armas. ¿Cómo aprendió el hombre la destreza en el manejo de las armas? 33


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¿Cómo descubrió que podía dañar, dominar, masacrar y/o sojuzgar o esclavizar a los demás gracias al uso de la fuerza y de las armas? ¿Cuándo desvirtuó el hombre las leyes de la convivencia armónica con los demás? ¿Es que nunca existió tal convivencia armónica? ¿Es que el hecho de unirse para cazar, defenderse de los animales, sobrevivir los difíciles climas, etc., eran sólo conveniencias de momento? ¿Era necesaria la guerra o sólo se daba para satisfacer la ambición expansiva de los líderes?, o ¿es esa la naturaleza real del hombre? ¿Es que en la «naturaleza del hombre» caben todo tipo de actitudes y/o reacciones? ¿O sólo significa que tenemos un gran poder de adaptación? ¿Destruir para construir después? ¿Para tener algo que hacer? ¿Para seguir haciendo? He ahí lo cíclico de todo…, y lo inverosímil. El hombre destruye y construye. Se la vive construyendo y destruyendo. Es un creador de la materia. Es la única especie que supo entender para qué era la materia y la aprovechó en su beneficio. El hombre se convirtió en su propio creador. Supo de la energía, del inmenso poder de la misma, y transformó la materia, la naturaleza y su entorno. Supo que lo que sucede en el Universo es por la energía que existe, por la tendencia de reequilibrar después, en un continuum. Pero, ¿por qué fue puesto aquí? ¿Por quién? ¿Para qué? En sus millones de años de existencia el hombre no ha captado el objetivo de estar aquí, SU OBJETIVO. Y es que no lo hay. Ni uno solo. El Buscador o el Iniciado encuentra muchos, pero en realidad no hay ninguno: son intentos y esfuerzos por darle el sentido o el objetivo a su existencia AQUÍ. 34


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OBJETIVOS PROBABLES: • Sobrevivir como una especie más. • Procrear. • Convivir. • Relacionarse. • Enamorarse. • Desenamorarse. • Amar. • Odiar. • Desear. • Formar una familia. • Tener lujos. • Satisfacer sus instintos. • Construir. • Destruir. • Luchar. • Competir. • Experimentar. • Practicar todos los verbos. • Experimentar todas las dualidades: probar de todo. • Compartir. • Defenderse. • Disfrutar. • Trascender. • Evolucionar. • Ser mejor. • Perfeccionarse. • Conocerse. • Mejorar la especie. • Vivir. • Morir. 35


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Cada verbo o expresión pueden ser ampliamente explicados. Cada quien puede darles diferentes explicaciones. La conciencia es una sola. Todos somos esa misma conciencia. Y nos gusta decir que a la conciencia le gusta experimentar. EXPERIMENTAR SIEMPRE, EN TODO MOMENTO, ES SU FORMA DE EXPANDIRSE. Nadie «nos ha puesto aquí». Somos el producto de procesos fortuitos y conjugados: Universo + energía + galaxias + soles + planetas + cuerpos celestes todos + distancia de la Tierra al Sol + una luna + núcleo terrestre + fuerza de gravedad + magnetismo + mareas + electricidad + agua + clima + elementos + naturaleza + ciclos cósmicos + plantas + animales + placas tectónicas en movimiento continuo + eras geológicas y glaciales que nos hicieron llegar aquí y hasta aquí... gracias a nuestros primitivos ancestros que aguantaron las inclemencias de esos climas y ¡sobrevivieron! ¿Qué si hay vida en otros planetas? El gran Carl Sagan pasó toda una vida escudriñando el Universo, no halló vida... pero halló que siendo el Universo inconmensurable, y no habiendo encontrado el hombre aún la forma de viajar a la velocidad de la luz y «seguir viviendo sin que nos afecten esos viajecitos», eso no significa que no haya vida en otras galaxias u cuerpos celestes. Dice la frase: «sigue siendo feliz creyéndote libre, mientras no encuentres los barrotes». La traigo a colación para enmarcar las múltiples respuestas a la gran pregunta anterior. Con razón seguimos viviendo la vida «como si nada», pues: ¿a dónde vamos? Mejor sigamos con el desarrollo de esta historia. Ya vimos que en realidad no tenemos ningún propósito para estar aquí, sólo continuar como especie mientras lo permitan: la vida, la Tierra y el Universo. 36


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Mientras tanto, aprender un poco nos puede ayudar a vivirla mejor, desarrollando armas espirituales, o como expresara Friedrich Nietszche: perfeccionando nuestra propia vida. Los siguientes apartados se encaminarán a ofrecer algunos conocimientos dispersos en el arsenal de la biblioteca terrestre que quizá contribuyan a construir una realidad más universal. Empecemos:

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Capítulos gratis, cómpralo aquí: https://www.par-tres.com/product-page/hacia-una-realidad-universal

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