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LA VERDAD DEL PUEBLO FUNDADO EN 1957. EDICIÓN 3000 SEMANA DEL 2 AL 8 DE OCTUBRE DE 2019 - CIRCULA LOS MIÉRCOLES - $2.200

Tres mil batallas por la paz y la democracia Tras un largo y difícil camino de 3000 ediciones, VOZ sigue consciente de su historia, de su papel en la transformación social y de los retos que implica el periodismo en la actualidad. El mayor desafío: continuar siendo el principal referente de la prensa de izquierda en Colombia. Edición especial.

Ridículo en la ONU Lejos de representar los intereses del pueblo colombiano, el presidente Iván Duque presentó un informe contra el Gobierno de Venezuela con pruebas y fotografías falsas. Páginas/ 5

Trazos por el periodismo alternativo

Personalidades opinan sobre VOZ

Caricaturistas y dibujantes del mundo rinden homenaje al trabajo del periódico VOZ. Selección de 12 de las mejores composiciones artísticas. Páginas/ 4 y 19

Presentamos a los lectores las opiniones de personalidades sobre la existencia y el camino recorrido por el semanario en 62 años de incansable trabajo periodístico. Páginas/ 12 y 13


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VISIÓN

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Las ediciones 1000 y 2000

El objetivo: decir la verdad El semanario VOZ, que surgió de las resistencias y luchas de la gente, tiene en las dos pasadas ediciones conmemorativas una radiografía fidedigna de su épica historia Simón Palacio Considerado como la memoria de las resistencias, tanto de los movimientos sociales como de los proyectos políticos de izquierda, en el archivo reposan 2999 ediciones, miles de fotografías y cientos de caricaturas en las que el periódico, junto al movimiento trabajador, campesino, juvenil y cultural, ha sido protagonista de los principales acontecimientos de la historia. Un largo camino en favor de las luchas populares y democráticas que, en palabras de Gilberto Vieira, recordado secretario general del Partido Comunista, tiene un prioritario objetivo: “decir la verdad al pueblo”. Siguiendo el propósito de la prolongada y difícil tarea de construir un órgano de prensa que esté en sintonía con la gente y sus anhelos de cambio, las ediciones 1000 y 2000 construyen una fidedigna radiografía social, pues proporcionan distintos contextos históricos y momentos políticos bajo la óptica revolucionaria del semanario. Por un frente anti-represión Las mil batallas de VOZ Proletaria, tal y como se llamaba el semanario por aquel entonces, se daban en un contexto de profundas contradicciones. La edición 1000 fechada el 28 de septiembre de 1978, retrataba el inicio de la presidencia de Julio César Turbay Ayala y su represivo “Estatuto de Seguridad” donde se institucionalizaron toda clase de violaciONES a los derechos humanos, se entrecruzaba en un particular momento de la economía nacional

de la paz democrática como salida a la crisis nacional de los ochenta. Paz con justicia social

con una nueva bonanza cafetera y los inicios del narcotráfico. A un año del famoso paro cívico de 1977, el movimiento popular pasaba por un excepcional momento. La Confederación Sindical de Trabajadores Colombianos, CSTC, lideraba en distintas partes del territorio sendas luchas en favor de la clase trabajadora. Se podría decir que, siendo leales a su nombre, VOZ Proletaria es un periódico predominantemente obrero y volcado a informar sobre los acontecimientos de las luchas de los trabajadores. Por su parte, la Unión Nacional de Oposición, UNO, si bien no demos-

Cartas

Internacionalismo Desde Valparaíso, Chile, les enviamos un saludo afectuoso al colectivo que le da vida al indispensable semanario VOZ y felicitarlos por estas tres mil ediciones que no son otra cosa, sino el acumulado de un trabajo periodístico riguroso sustentado en su compromiso inalienable con las históricas demandas de justicia y paz del pueblo colombiano. Es importante que quienes anhelan realmente que no vuelva la guerra, apoyen y fortalezcan medios como VOZ, ante la vorágine de una prensa secuestrada por los poderes económicos que irresponsablemente rugen por las armas. Hoy más que nunca, ante la crisis de legitimidad del modelo económico, cuando el capitalismo saca su peor cara, llámense los Trump, Bolsonaro, Duque o Kast, necesitamos con mayor convicción que entre todas y todos alcemos la voz. Atentamente Mauricio Leandro Osorio, vía email. Saludo desde la Picota Para todo el equipo del semanario VOZ, un saludo de todos los prisioneros políticos de las FARC del patio cuatro de la cárcel La Pi-

traba un salto cualitativo en la pasada contienda electoral, sí podía ejercer una férrea batalla desde el Congreso con Gilberto Vieira, José Cardona Hoyos, Hernando Hurtado y Humberto Criales de la Rosa como parlamentarios populares. Las páginas del periódico problematizaban la Argentina de la dictadura y del mundial de fútbol, la situación en Nicaragua, la experiencia del Festival Mundial de la Juventud en Cuba y las vicisitudes que se tejían alrededor de la Unión Soviética y la tardía Guerra Fría. En definitiva, un periódico combativo y robusto que se preparaba para asumir la consigna

cota. Gracias por permitirnos informar sobre todo lo que sucede alrededor del proceso de paz, el asesinato selectivo de todos los líderes sociales y de nuestros compañeros después de dejar las armas. El trabajo de VOZ ha sido esencial para divulgar lo que sucede en el país, pero en especial, sobre el incumplimiento del acuerdo de paz. Ni el gobierno de Juan Manuel Santos ni el gobierno de Iván Duque han cumplido con sus compromisos de paz. El único interés es que nosotros los farianos entregáramos las armas para matarnos como en este momento están haciendo. Van más de 150 compañeros asesinados sin incluir los familiares. Hoy les damos las gracias y los felicitamos por la edición 3000 del semanario VOZ, ya que es el único medio de comunicación que informa la verdad, la realidad sin mentiras de lo que está sucediendo en el país. Es el único medio que no busca los problemas en otro país, ya que aquí sobran. Es lamentable la muerte selectiva de niños en La Guajira, el asesinato selectivo de líderes sociales, y peor aún, que este gobierno no haga absolutamente nada. Nosotros como prisioneros políticos estamos comprometidos con la paz para nuestro pueblo. Repetimos: felicitaciones para el semanario VOZ

Pareciera un cliché tanto del Partido como de la izquierda, pero para entender el momento en el que sale la edición 2000 del semanario VOZ fechada el 10 de febrero de 1999, se debe evocar la consigna “paz con justicia social”. Pasados 21 largos años donde el país había vivido dos procesos de paz frustrados, una trágica guerra sucia y las contradicciones de la nueva Constitución con el modelo económico neoliberal, el ascenso de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, y muchos otros temas, son el contexto de las dos mil batallas de VOZ. El inicio de la negociación en el Caguán entre el presidente Andrés Pastrana y las FARC-EP, la emergencia económica derivada de la quiebra del modelo UPAC y la crisis financiera, y el terremoto en el eje cafetero, son los temas en los que se concentra la 2000 en medio de una grave situación económica para el periódico que era quincenario. Bajo la dirección de Carlos Lozano Guillén, el semanario VOZ estaba dispuesto asumir los retos que dibujan los acontecimientos. Citando el editorial de esa edición, “en esa historia estamos inmersos los comunistas. En esa historia ha participado VOZ. Nunca como espectadores sino en calidad de protagonistas de primera línea."

por el compromiso de siempre por la verdad del pueblo. Atentamente, Prisioneros Políticos de las FARC en la Picota, vía Whatsapp. Desde la academia Otra forma de comunicación es posible. Tres mil batallas por la libertad, la crítica, la lucha porque otra forma de comunicación es posible. Tres mil batallas del periodismo de resistencia en medio de la práctica social del genocidio político, amenaza, la desaparición forzada y el asesinato como aconteció con Manuel Cepeda. Tres mil millones de felicitaciones por esa capacidad de lucha y aportes a una nueva forma de comunicación, a su directora Claudia Flórez y equipo, adelante en su ejemplar tarea. En la memoria recordaremos a sus insignes directores Juan Francisco Mújica, Gilberto Vieira, Álvaro Vásquez del Real. Ellos exploraron y construyeron el sendero que posteriormente consolidaron Álvaro Mosquera, Manlio Lafont, Álvaro Oviedo, Manuel Cepeda Vargas y Carlos Lozano Guillén. Atentamente Profesor Pacho Guerra, vía email.

DIRECTORA: Claudia Flórez Sepúlveda. CONSEJO DE REDACCIÓN: Álvaro Vásquez - Nelson Fajardo - José R. Llanos - Arlés Herrera - Alberto Acevedo - Juan Carlos Hurtado Fonseca - Hernán Camacho - Ana Elsa Rojas - Carolina Tejada - Óscar Sotelo - Renata Cabrales - Iván Posada P. COLABORADORES: Libardo Muñoz - Hernán Durango - DIAGRAMACIÓN: Rafael Carrascal V. CARICATURA: Calarcá. GERENTE: Édgar Rey Montañez. OFICINAS: Carrera 13A Nº 38 - 32 Tels. (57-1) 232 14 61 - 320 20 35 Fax: 232 82 29, Bogotá (Colombia). Servicios Informativos: Prela, ALAI, Prensa Rural. E-Mail: semanariovoz@outlook.es Página WEB: www.semanariovoz.com - Año LXII.


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TEMA DE LA SEMANA

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El corazón del semanario

Imprescindibles de VOZ Que estas tres mil ediciones sean el momento para reconocer la labor de cientos de colaboradores, tanto en la redacción como en la muy importante tarea administrativa, de distribución y de archivo. Una gran familia donde todos cuentan Sara Zapata @sagaza91 Ya pasaron 62 años desde la edición número uno del semanario VOZ. El 20 de julio de 1957 entró en circulación Voz de la Democracia, fue el regreso del Partido Comunista luego de ser declarado ilegal por el general Rojas Pinilla. En 1964 también fue clausurado por el gobierno de Guillermo León Valencia por la investigación sobre la operación Lasso y el ataque a Marquetalia. Desde siempre la perseguida VOZ no ha parado de contar la realidad colombiana desde una perspectiva crítica. Hablamos con algunos de los trabajadores del semanario VOZ sobre su experiencia y sus anécdotas a través de tantos años.

Reina Jaimes, secretaria. Lleva ocho meses, es venezolana y de familia chavista. Conoció el semanario cuando llegó a Colombia es la secretaria del semanario, también ayuda con la distribución de los periódicos que se envían a las regiones y a los que están cerca a la sede, ha empezado a conocer el país desde la información que le brinda VOZ.

Miguel Castañeda, voceador desde comienzos de los sesenta

Ha distribuido todos los VOZ: VOZ de la Democracia, VOZ Proletaria y VOZ, la verdad del pueblo. Él hizo muchas brigadas en el barrio Policarpa en Bogotá y también en las épocas más oscuras en Antioquia, Risaralda, Quindío y Caldas. Fue corresponsal y cubrió diversas noticias al calor del movimiento social y los tropeles, recuerda cómo fue varias veces amenazado y detenido. “A nosotros nos han tratado de callar de múltiples maneras, inclusive han matado y detenido compañeros por vender el periódico, entonces el semanario es un arma que tenemos los comunistas para denunciar las arbitrariedades y atropellos que tiene el sistema capitalista en Colombia, y a nivel internacional nos sirve para expresar la solidaridad con los pueblos del mundo. 3.000 ediciones es un logro inmenso que hemos conquistado a través de la lucha y del esfuerzo”. Recuerda a otros directores del periódico como Joaquín Moreno Díaz, Manuel Cepeda, Álvaro Oviedo, Carlos Lozano. Afirma que “ningún otro partido en Colombia tiene el mérito de haber hecho el trabajo para lograr las 3.000 mil ediciones del periódico”. También hizo un llamado al partido y la juventud: “¡Tenemos que recuperar las calles para las brigadas del periódico en todo el país, este momento es crucial para defender la paz!”

Edgar Rey, gerente.

Martha Ceballos, archivo. Esta compañera ha tenido que repasar una y otra vez las imágenes más duras del genocidio político contra la UP y el PCC, por 32 años ha ayudado a gestionar y mantener una historia de más de 60 años. “Venimos de una familia de izquierda, una compañera que laboraba aquí, Marielita, ella fue la que me vinculó, me recomendó al camarada Manuel Cepeda Vargas, inicié en servicios generales y luego en el archivo VOZ”. Martha limpia cuidadosamente los archivos y cuenta que “antes llegaban muchos periodistas y estudiantes a buscar en el archivo, ahora con lo digital son menos los visitantes” pero todavía reconocen el valor y las imágenes del semanario. “Lo que hay en este archivo no lo tiene casi nadie. Este es un periódico que no calla nada y que denuncia para nosotros la clase trabajadora, los estudiantes y para todo el movimiento de izquierda”. Martha recuerda con tristeza el asesinato de su primer jefe, Manuel Cepeda Vargas y recuerda con cariño a Carlos Lozano.

Es militante comunista desde el año 73 y desde el mes de febrero está en la gerencia. “Vengo con una tarea, y es la de contribuir al proceso de modernización administrativa del semanario VOZ, lo que he venido haciendo es un diagnóstico de la realidad financiera del periódico para ver cómo generamos un proceso de proyección de largo aliento. Lo importantes es que es el periódico de una organización política, revolucionaria muy comprometida con su periódico, y que desarrolla un proceso colectivo que hay que dinamizar. La importancia del periódico es que ha podido posicionarse en los sectores alternativos, populares y democráticos como un periódico que orienta, que educa y que genera nuevas relaciones”.

Olga Hoyos, recepcionista

Héctor Moreno, contador Luz Mery Ceballos, servicios generales. Es hermana de Martha, la del archivo, la trajo a VOZ y hace poco cumplió 24 años trabajando. “Desde que yo ingresé acá ha sido un excelente trato, uno se siente acá como en familia y hay mucho respeto. El camarada Carlos una persona maravillosa, un caballero en todo el sentido de la palabra”. Dice que además de los noticieros se informa a través del VOZ, “es el único medio que uno lee desde toda la vida, desde que tuvimos uso de razón crecimos con el semanario, es un medio que uno quiere mucho, nosotros siempre hemos sido comunistas y a nuestros hijos los formamos con esos ideales”.

Lleva seis años en el semanario, es contador público de la Universidad Central, su hermano es militante del Partido y él ha llevado la contabilidades del partido y otras organizaciones, “el semanario no está para generar una renta, sino para comunicar e informar, incluyendo a los compañeros del Partido y a la izquierda, eso hacía parte de la ideología del camarada Lozano”. Todos los medios van encaminados a defender una clase política y una oligarquía, el periódico es el antagonista de esa información, es el que informa al pueblo. “Trabajar en el semanario es importante porque pongo mi granito de arena que ayude para que este medio no vaya a desaparecer”.

“Olguita” como la llaman cariñosamente, trabaja hace 26 años en el semanario, desde que se ubicaba en las oficinas de la 19, allí donde en diciembre de 1996 pusieron una bomba que afortunadamente no dejó víctimas. “Ese fue el primer susto, ahí siguieron las amenazas para Jaime Caycedo, para el periódico y el Partido, luego pusieron un carro bomba en la sede actual como a las 7 u 8 de la mañana, el 23 de mayo del 2001”. Ella recuerda con lágrimas en los ojos que la experiencia más dura que han pasado en el semanario es la pérdida del camarada Carlos Lozano Guillén, a quien recuerda como alguien muy humano. Olga recibió muchas veces las llamadas de insultos y amenazas de muerte, incluso cuenta que llegaron a amenazar a todos los trabajadores. Ella destaca el papel del periódico: “El semanario destapa cosas que otras personas quieren ocultar, en la TV dicen que todo está bien, mientras que el periódico VOZ siempre revela lo oscuro de los gobiernos que han pasado”.


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Memoria personal de VOZ.

SIEMPRE AHÍ Por Jorge Enrique Botero

Por Lisandro Duque Naranjo.

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is vínculos afectivos con el semanario VOZ son antiguos, incluso desde cuando no se llamaba así sino Voz Proletaria, cambio que seguramente se produjo cuando el concepto de proletariado se amplió y no apenas se reconoció como miembro de esta clase a ese hombre -todavía no se decía “y mujer”-, musculoso y con un casco en la cabeza, a la manera de los afiches o la estatuaria soviéticos. En mi pueblo, Sevilla, Valle, por allá a comienzos de los años sesentas, el periódico del partido nos lo proveía a los muchachos de izquierda el camarada Pablo Salazar, un carpintero, quien además nos encimaba un ejemplar de “Granma”. Siempre se refería a esos periódicos como “el material”. “Pase por la carpintería que allá le tengo su material”, nos decía, con un tono conspirativo.

Después, ya en la universidad y como militante de la Juco, formé parte de quienes lo vendían, en brigadas dominicales, en barrios populares como San Fernando y Lucero Sur. Lo importante no era venderlo -aunque a la célula si se lo pagábamos-, sino establecer comunicación con quienes llegaran a interesarse por él, a los que intentábamos reclutar echándole un cuento larguísimo sobre la liberación y contra la explotación del hombre por el hombre. Obvio que también le encimábamos un análisis concreto de la situación concreta. Supongo que todavía se conserva esa forma de promover el órgano escrito de los comunistas, aunque por supuesto también veo que se expende en quioscos a transeúntes progresistas o de izquierda, a esas ruedas sueltas que se sienten

incompletas si no le agregan a su visión del país, o del mundo, lo que piensan los camaradas. En todo caso, para mí, y aunque es probable que en esas charlas fortuitas de domingos ya antiguos haya ganado nuevos militantes para la causa, fue, y sigue siendo, sustantivo ese trato directo con los interesados que después de haberles conversado un rato sobre todos los cambios que tenemos pendientes, terminaron yéndose con su ejemplar a leerlo en su casa. No tengo la menor duda de que a quien más convencí de las tareas a que estamos obligados, fue a mí mismo. De modo que tengo motivos para sentirme también coautor del periódico que ahora llega a sus tres mil ediciones. Forma parte de mi memoria y de mi conciencia.

El cuento no cuadra, presidente Claudia Flórez.

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a intervención del presidente Duque en la Asamblea General de la ONU estuvo cargada de mentiras y contradicciones, pues ha incurrido en el más descarado engaño sobre la realidad política de Colombia, pretendiendo, además, mostrar una autoridad como líder político de América Latina, que no tiene. Apela en uno de los puntos del discurso al compromiso de su gobierno en la lucha por el cambio climático y el desarrollo sostenible, en el cual, uno de los retos trazados es la protección ambiental. De esta forma, el gran desafío en la lucha por el cambio climático estará ligado, en materia energética, al transito de la implementación hacia energías renovables no convencionales (solar y eólica), proyectando pasar de la producción de 50 megas a generar más de 1.500 megas, al finalizar su gobierno. Esto no representa más que un discurso populista y mentiroso sobre la defensa del medio ambiente.

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La mentira, como parte de la práctica política, no tiene sustento alguno y oculta vergonzosamente la realidad de lo que acontece frente al tema. Al contrario de la exposición, en nuestro país avanza la práctica de fracking para la explotación de gas y petróleo con el aval de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, a pesar de las diferentes dinámicas de las comunidades en los territorios, las organizaciones ambientalista y la academia, de rechazo a este método. Empresas como Conocophilllis y Cine Oil & Gas S.A (en San Martín, Cesar) han generado la explotación no convencional para la producción de gas y petróleo, y la Drummond (en Chiriguaná y la Jagua de Ibirico, tambien, Cesar), ha realizado la explotación no convencional del gas, en mantos de carbón. Si bien la Contraloría General de la Nación ha hecho reparos en el tema y presentó acciones disciplinarias contra la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA),

por negligencia y desatención de sus funciones, y el Consejo de Estado emitió, en el mes de noviembre del 2018, la suspensión del fracking, de manera preventiva, ha existido incumplimiento por parte del gobierno en garantizar la no implementación de este mecanismo. Según la Alianza Colombia Libre de Fracking y la Corporación Podion existe un desacato del gobierno al no asegurar la suspensión. La doble moral del presidente se desmantela ante el interés que representa el interponer ante el Consejo de Estado el estudio de súplica, con el objetivo de levantar la suspensión y otorgar los permisos para la exploración y explotación no convencional a través del fracking. El señor Duque construye un discurso para el exterior, totalmente mentiroso y lejos de la cruda realidad que afronta el pueblo colombiano, lo que nos exige trabajar con mayor esfuerzo por la defensa de nuestro porvenir, bajo la esencia de la ética y de la vida.

Una de las cosas que más disfrutaba cuando trabajé en VOZ, entre 1978 y 1983, era el tiempo que pasaba sumergido en sus archivos. Abrir aquellos libros enormes y bellamente empastados que guardaban cada edición del periódico, era emprender un viaje sinigual a la historia política y social de Colombia desde la óptica de los comunistas. Como órgano del Partido que era, Voz Proletaria (así se llamaba y también se llamó Voz de la Democracia) exigía desde sus enormes páginas verdadera democracia, denunciando el sistema político excluyente montado por las oligarquías. Recuerdo aquellas ediciones levantando la voz contra el envío de tropas colombianas a Corea o contra los bombardeos y el feroz ataque militar a los campesinos de Riochiquito y Marquetalia, señalados por el entonces senador Álvaro Gómez Hurtado de haber fundado repúblicas independientes de corte comunista. Como ninguno otro periódico,Voz Proletaria le hacía honor a su nombre tomándole el pulso, semana tras semana, al movimiento sindical y a las luchas de los trabajadores. También era el único que daba cuenta de las luchas agrarias, las recuperaciones de tierra de los sin techo, las reivindicaciones de las mujeres y los estudiantes. Además, el semanario de los comunistas les dedicaba generosos espacios a los temas internacionales. Estábamos claramente alineados al lado de la Unión Soviética y los países socialistas de Europa del Este durante los largos años de la guerra fría, también criticábamos a la China de Mao, pero -por sobre todo- éramos los más solidarios con la revolución cubana y con la resistencia heroica de los vietnamitas. Todavía estudiaba en la universidad cuando comencé a trabajar como reportero en Voz Proletaria y no dudo que el periódico fue mi gran escuela. Tenía como director ni más ni menos que a Manuel Cepeda, un hombre recio y cálido, como pocos, que llegaba por las mañanas saludando con su risa franca -buenos días, camaradas- enfundado en su ruana de lana virgen, ataviado con una boina vasca y cargado de libros, periódicos y revistas de todo el mundo que después de algunos días rodaban de mano en mano por nuestra sala de redacción. En esta -que tenía vista a la imprenta, con su magnífica y prehistórica rotativa soviéticatrabajaban nuestro Jefe de Redacción, Edgar Caicedo y el gran periodista Carlos Arango Z., ambos fallecidos; Roberto Romero, encargado de los temas internacionales, Alberto Acevedo, que hacía las sindicales, Hugo Ávila, pluma fina que escribía de deportes y yo, a cargo de los temas estudiantiles y juveniles. Haber sido parte de la epopeya de VOZ y sus tres mil ediciones es un privilegio que le agradezco al periodismo y a la vida. ¡Salud, y que vengan otras miles!


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El desprestigio de Duque en la ONU

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EDITORIAL

l pasado lunes se dio fin, en Nueva York, y con la presencia de más de 90 jefes de Estado, a los debates de alto nivel del 74° periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. La consigna en esta ocasión era: “Impulsar los esfuerzos multilaterales para la erradicación de la pobreza, la calidad de la educación, la acción contra el cambio climático y la inclusión”. La cumbre se instaló bajo la presidencia del nigeriano Tijjani Muhammad-Bande y se abrió el debate con la intervención del primer mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, quien recibió después fuertes cuestionamientos por parte de la prensa, ante sus polémicas posturas de abierta xenofobia y misoginia. A esto se suman sus opiniones acerca de la crisis medioambiental, que apuntan a favorecer la mercantilización de la vasta riqueza natural hallada en el territorio que gobierna, al punto de negar la catástrofe debido a los fuertes incendios, que afectaron la Amazonía. Consideró, además, dichos sucesos como parte de una campaña de desprestigio de ONGs y algunos medios de comunicación. Preocupa que en la agenda de los países más poderosos el medio ambiente parece no tener importancia, pues se distancian de los propósitos de la “Cumbre sobre el cambio climático”, convocada en el marco de la asamblea por el secretario general de la ONU, António Guterres. Más allá de los discursos, el evento deja constancia de la urgencia de compromisos y acciones concretas por parte de los Estados, para

enfrentar, entre otros retos, la emisión de gases de efecto invernadero de los que Colombia es responsable del 0,4 % de todas las emisiones globales. En su intervención, el presidente Iván Duque manifestó su supuesta preocupación por las consecuencias del cambio climático: “Estamos viendo cómo se destruyen nevados, glaciares. Cómo aumenta la erosión costera. Cómo se afecta a muchas comunidades. Cómo van aumentando los niveles del mar y, también, cómo se acentúan muchos desastres naturales”. Retórica que no corresponde con su gestión de gobierno, y más bien denota una maniobra para ganar el favor de la opinión pública. Además, con gesto vanidoso e hipócrita, dijo, sin ruborizarse, que: “Colombia no es parte del problema”. Así mismo, no mencionó su obstinada decisión de explorar los recursos petroleros por la vía del fracking en el país. Tampoco dio muestras de indignación, el mandatario, ante la arbitraria cancelación de la visa norteamericana al gobernador de Nariño, Camilo Romero, quien estaba invitado a la Cumbre para hablar sobre sustitución de cultivos en su departamento y el rechazo del uso de glifosato ante sus ya probados efectos contra la salud pública. Sería ingenuo pensar que la prioridad de Duque es el compromiso de articularse con el plan estratégico de defensa medioambiental que se propone en los Acuerdos de París (2015), máxime cuando ni siquiera ha tenido la altura para comprometerse con los Acuerdos de Paz en Colombia. Lo evidente es que el eje temático de la agen-

da de Duque era Venezuela, sirviendo, como de costumbre, a los dictados de la Casa Blanca. Mientras Trump aprovechaba la tribuna de la Asamblea para hacer campaña reeleccionista; otros serviles dignatarios, como el presidente colombiano, arremetían contra el hermano país en la pretendida idea de extender un “cerco diplomático”, que obligue al legítimo mandatario Nicolás Maduro a dejar el poder. Es claro que este discurso se viene agotando y perdiendo relevancia, y, quienes antes le creían, dejan cada vez más solo a Iván Duque. Lejos de representar los intereses del pueblo colombiano, el presidente de la República ofició como portador de recados y sacó de debajo de su manga un dossier de 128 páginas, en el cual, supuestamente, demostraría la complicidad del Gobierno de Venezuela con estructuras insurgentes colombianas. La historia de las falsas fotografías enfrentada a la contundente intervención de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien aportó verdaderas pruebas de los oscuros nexos del diputado Juan Guaidó con paramilitares colombianos, y su afable relación con autoridades colombianas, sumieron en el descrédito a las palabras de Duque. Solo resta conocer los pormenores de la reunión que posteriormente fue precedida por Donald Trump, donde asistieron, tanto Iván Duque, como otros dignatarios suramericanos. Encuentro en el cual, seguramente, nuestro presidente recibió nuevas instrucciones o, ¿por qué no?, un regaño.


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AQUÍ ENTRE NOS

La década de los 60

VOZ por dentro y por fuera Juan Carlos Hurtado Fonseca El inicio de la década de los 60 en Colombia estuvo marcado por dos hechos trascendentales en el ámbito nacional e internacional: El Frente Nacional y la Revolución Cubana. En el primer hecho el Partido Comunista fue uno de los más acérrimos combatientes porque se excluía a todo aquel que no perteneciera a los partidos Liberal y Conservador. El rechazo a la antidemocracia y respaldar la experiencia de los cubanos produjo que arreciara la persecución contra los militantes comunistas. En el plano político el Partido había lanzado la idea de una alianza de todos los sectores que se oponían al Frente Nacional. Esa política es la que refleja el periódico. “Hay que tener en cuenta que el grupo liberal con el que hacemos alianza es muy combativo, muy brillante, con cuadros políticos muy buenos, algunos de los cuales después ingresaron al movimiento revolucionario, pero que se limitaban estrictamente a la supresión del frente nacional, no tenían un alcance democrático general, sin embargo, nosotros aprovechamos esas contradicciones del liberalismo e hicimos alianzas con ellos. Así logramos que Juan

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de la Cruz Varela fuera representante a la Cámara”, explicó hace unos años a VOZ, Álvaro Vásquez del Real, quien ya era integrante del comité ejecutivo del Partido Comunista y miembro del consejo de redacción del periódico. Explica que el periódico era muy perseguido y era muy difícil su circulación en pequeñas poblaciones del Huila, Tolima y Antioquia: “Los compañeros que participaban en la construcción del periódico como organismo no solo de propaganda sino de organizador del movimiento popular, tenían muchas dificultades. A muchos los mataron a otros los encarcelaron y a otros los hicieron exiliar. Pero el per iódico siempre mantuvo una red de cor resp o n sales que

¿Cuál era el objetivo del periódico en esta época y cómo funcionaba para lograrlo?

también lo hacían llegar a muchos sectores”. La redacción Pero ¿cómo o con que perspectivas funcionaba VOZ para conseguir sus objetivos? “El sistema que había en ese tiempo era que la dirección del PC se reunía y designaba generalmente a algunos compañeros para el editorial o para el artículo principal; por eso aparecen allí Vieira y Hernando Hurtado. Pero había otro que colaboraban como Pablo Balcázar que no firma los artículos porque trabajaba en la revista Semana, también estaban Edgar Caicedo y Joaquín Moreno Díaz, quien era el director. Yo también trabajaba allí”. Desde Manizales había llegado a Bogotá Reinaldo Ramírez en 1959. Con alguna experiencia en periodismo radial inició a trabajar en una radiorevista diaria llamada Latinoamérica, en Voz de la Víctor, realizada por el Partido Comunista. El trabajo en radio en la capital del país duró apenas tres meses porque el programa fue clausurado en varias oportunidades. Reinaldo tuvo la responsabilidad de la administración del periódico en reemplazo de Edgar Caicedo, quien había sido el primero en ocupar ese cargo. “Entre mis responsabilidades estaba mantener las relaciones con la imprenta que editaba el periódico; distribuirlo en todo el país; recolectar el dinero. Mantenía una comunicación fluida con las ‘agencias’ que eran los comités regionales del Partido”. VOZ se imprimía en los talleres de El Diario de Colombia, periódico de Gilberto Alzate Avendaño, que para esos años ya no circulaba; luego se imprimió en América Libre. Las oficinas de la administración funcionaban en el barrio La Candelaria. En 1960, Reinaldo Ramírez dejó el cargo porque aceptó trabajar como secretario del Instituto Aurelio Tobón de la Universidad Libre. “En 1961, me llamó el secretario de organización del Partido, Filiberto Barrero, y me dijo que habían postulado mi nombre para ser corresponsal de la agencia soviética de noticias TASS, en Colombia. E inicié en ese cargo hasta 1983. Trabajé simultáneamente como jefe de redacción de VOZ reemplazando a Aníbal Pineda, quien había dedicado su vida al Partido durante la época de la clandestinidad; también había sido editor de la revista Documentos Políticos. Estuve ahí hasta 1968”. Los dos cargos le permitieron vincularse a la actividad de los periodistas en el Colegio Nacional de Periodistas, donde perteneció a la junta directiva como fiscal y presidente; siendo partícipe de las tareas para

la profesionalización de esa actividad. “Allí buscábamos condiciones para que el periodista fuera tratado como un trabajador calificado, con ciertos derechos y con la necesidad de cierta protección para el ejercicio de la actividad en las condiciones del país. Poco a poco fuimos viendo la necesidad de la formación académica para estos profesionales y colaboramos con entidades como la Javeriana para estimular esos estudios”. Por el consejo de redacción VOZ pasaron personalidades como Ricardo Samper, quien estuvo encargado de la sección internacional, antes de pasar al maoísmo. También estuvo Manuel Zapata Olivella, el novelista; Álvaro Delgado y Nelson Robles, quien había trabajado en el Diario Popular. Colaboraban personalidades como Francisco Posada, Teodosio Varela y Jaime Mejía Duque, quien nunca fue militante del Partido, así como Carlos Valencia quien hacía una sección de cine y después fue secretario general del Moir; también estuvo Guillermo Montaño, quien estuvo un tiempo como administrador. El oro de Moscú… VOZ era financiado exclusivamente con la venta, no había el tal oro de Moscú del que tanto hablan los enemigos del periódico y del Partido. “Se distribuía por f lota, pero por represión en ciertas zonas no lo dejaban circular, lo decomisaban. Zonas como el Caquetá, Meta, Magdalena Medio, Urabá, pedían grandes cantidades”, explica Reinaldo Ramírez. Las regiones hacían los pagos a través de cheques postales que el administrador esperaba con afán para cumplir las obligaciones con la imprenta. “Algunas veces nos vimos alcanzados, pero había un señor que era amigo del Partido, quien tenía una venta de fritanga y me prestaba dinero para pagar, hasta que llegaban los giros de la edición. Tenía que cumplir porque el director de esa imprenta era un argentino que siempre vivía en afugias”. El objetivo fundamental del periódico era transmitir a las organizaciones sociales y a los militantes el pensamiento político del PCC. “También divulgábamos las experiencias de la lucha social; huelgas, mítines, asambleas. Es decir, toda la actividad social que se desarrollaba en torno al Partido era ref lejada. De las reuniones también salió la idea de hacer una cartilla para los corresponsales. “En esta le decíamos a los corresponsales qué era lo que tenía que hacer; primero un enfoque teórico que le indicaba su papel como periodista revolucionario que era diferente al de la prensa tradicional y le explicábamos qué era una noticia. Debían entender cómo muchos de los materiales que enviaban eran incompletos porque les faltaban datos”, comenta el exadministrador de VOZ de la Democracia, Reinaldo Ramírez, sobre el funcionamiento en aquellos años.


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LABORAL

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La voz de los trabajadores Por convicción ideológica, el semanario VOZ desde su nacimiento siempre ha estado al lado de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, acompañando y apoyando las peleas por sus derechos, y orientándolos política e ideológicamente Juan Carlos Hurtado Fonseca

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esde la caída de la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla, en 1957, VOZ de la Democracia aparece en la escena pública como un medio de comunicación alternativo, en coherencia con la convicción ideológica del Partido Comunista de Colombia. Las peleas de los jóvenes, de los estudiantes, la participación en las elecciones, la cultura, los deportes, las luchas campesinas, los análisis de la política internacional en el contexto de la Guerra Fría, los análisis económicos y las propuestas de la construcción de una sociedad diferente, con democracia real y que permitiera la construcción del socialismo siempre estuvieron en las páginas de VOZ. Pero al revisar los archivos, desde el inicio hubo un lugar muy destacado para tratar la problemática de los obreros y las organizaciones sindicales. Noticias de huelgas, mítines, movilizaciones de trabajadores del cemento, de Avianca, de petroleros, alzas de salarios y negociaciones entre sindicatos y patronos ocuparon vastos espacios. Siempre, en apoyo o respaldo a los intereses de los asalariados. Son muchas las oportunidades en las que se vio a obreros sentados alrededor de la lectura del periódico y a un dirigente sindical, muchas veces militante comunista, que les explicaba los contenidos. Muchos trabajadores no sabían leer, pero se sentían identificados con los análisis que se hacían en esas páginas.

que se hicieron desde diversos sectores, aunque con mayor fuerza desde el movimiento obrero como las del Comité Nacional de Unidad y Solidaridad Sindical, CUASS. Por otra parte, en los debates políticos que daba el periódico estaba la permanente crítica a los dirigentes de las centrales obreras CTC y UTC, como cuando en enero de 1964 estás emitieron comunicaciones en las que elogiaban al gobierno de Guillermo León Valencia. En este, una de ellas aseguraba que el año iniciaba con perspectivas halagadoras para los trabajadores y expresaban que debía haber un mayor esfuerzo por parte de los trabajadores para poder aumentar la producción. VOZ expresó de manera irónica que no sería extraño que el gobierno les enviara un saludo de inicio de año deseando trabajar en armonía. Las contradicciones políticas al interior de la CTC, central sindical de la que hacía parte el Partido Comunista como cofundador junto con dirigentes del Partido Liberal en los años 30, se agudizaron. Grandes dirigentes liberales fueron cooptados por la oligarquía nacional con ayuda del gobierno estadounidense. Esto provocó la expulsión de los comunistas. Pero, poco tiempo después, el 4 de mayo del 64, el Partido Comunista fundó la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia, CSTC, con 166 mil afiliados que hacían parte de las principales ramas industriales como petroleros, azucareros, mineros,

Nace otra central sindical

En noviembre de 1963, luego de la cancelación de la licencia por parte del gobierno nacional, pasa a llamarse VOZ Proletaria. En su primer número se publicó en primera página una denuncia contra la empresa Frontino Gold Mines que operaba en Segovia, Antioquia, por no acatar los términos de un tribunal de arbitramento que dirimía un conflicto laboral. Pero también criticaba duramente al gobierno del momento por no obligar a la compañía extranjera a cumplir la normatividad nacional. El año 1964 inició con grandes alzas en productos de la canasta familiar, pero sobre todo un gravamen del 10% a la gasolina, lo que generó grandes protestas de rechazo en la mayoría de la población. Las páginas de VOZ fueron un espacio para estas denuncias

ferroviarios y motoristas entre otros. Todo quedó registrado en las páginas del periódico. El paro del 77

Con un gran titular en portada que decía: “Todos al paro el 14”, y el siguiente sumario: “La protesta

popular contra la política oligárquica del gobierno de López Michelsen ha dado paso a la unidad de acción de las cuatro centrales sindicales CSTC. CGT. UTC y CTC y de todo el movimiento obrero, en torno a la consigna del Paro Cívico Nacional convocado para la primera quincena de septiembre”, VOZ llamaba a la participación en la que luego fuera una de las más grandes protestas en la historia del país. Por su parte, en su columna de opinión, Gilberto Vieira justificaba la movilización nacional de la siguiente manera: “Nosotros, comunistas, estamos con el Paro Cívico Nacional, con la clase obrera y con todo el pueblo trabajador en su protesta contra la orientación, tan mezquina como egoísta, de la política económicosocial del gobierno. Estamos contra la orientación oficial que califica de inflacionario todo aumento de salarios que pase del veinte por ciento, cuando el costo de la vida se elevará en este año más del cuarenta por ciento”. En la siguiente edición del semanario, se hace un balance de la jornada en el que se destaca la participación de las cuatro centrales sindicales, y la gran parálisis que vivió el país, especialmente Bogotá, donde ni el Ejército logró que fracasaran las manifestaciones. Neoliberalismo a ultranza

Desde la década del 90, luego de la caída del campo socialista,

la unipolaridad del mundo generó nuevas condiciones para la imposición de políticas económicas a países tercermundistas; lo que redundó de manera negativa en las garantías de los trabajadores. Son años de resistencia, en los que las organizaciones sindicales también enfrentan grandes debates de carácter político, ideológico y organizativo. Las páginas de VOZ La verdad del Pueblo -como se llama desde 1983- también registraron esas batallas. Luchas por la defensa de la educación se convierten en asuntos que van más allá de las reivindicaciones de los maestros, y responden a la oposición de convertir este derecho en mercancía. Se involucra más a la comunidad educativa. Las páginas de VOZ dan cuenta de los enfrentamientos entre los sindicatos y los gobiernos que no hallan qué más entregar a los capitales foráneos en los sectores de servicios públicos, especialmente en comunicaciones. Asimismo, empleados estatales se niegan a perder sus puestos de trabajo y quienes se mantienen enfrentan flexibilizaciones laborales que degradan sus condiciones laborales y sindicales. Muchos de estos enfrentamientos han sido registrados por VOZ, que ya lleva 3.000 batallas jugándosela por la construcción de una democracia real y el socialismo; pero que antes de eso también está dispuesto a dar las disputas que sean necesarias por la dignificación de los trabajadores.


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Las direcciones del semanario

En primera línea El periódico VOZ es un referente informativo del país. El talante de su dirección ha sido clave para que no se apague su llama HERNÁN CAMACHO

Nunca como espectadores sino en calidad de protagonistas de primera línea” decía el editorial de la edición 2000 del semanario VOZ escrita por el director de la época Carlos Lozano Guillen. Hablar del periódico de los comunistas en la historia del siglo XX, articular la lucha social y el periodismo al servicio del pueblo. Cuando la lucha social crece y las victorias del pueblo se hacen efectivas, el semanario corre la misma suerte. Cuando los tiempos son adversos, de permanente persecución y de autoritarismo, la resistencia del pueblo estimula a VOZ. El temple de quien ocupa la responsabilidad de la dirección de VOZ debe ser a prueba de las constantes amenaza por ser un medio incómodo para el poder. Desde hace 62 años, hasta hoy, con la dirección de Claudia Flórez, en VOZ jamás han sido inferiores al reto social e histórico de conducir un periódico que denuncia las angustias que vive el pueblo. Cuando los gobiernos aprietan el puño, la rebeldía social se pone en primera fila y VOZ con ella. Persecución Los tiempos de persecución se inician con el nacimiento de VOZ. La Redacción de la década de los sesenta, tras denunciar los planes militaristas contra un grupo de campesinos que se resguardaron en el sur del departamento del Tolima, defendiendo su vida y reclamando tierra, fue objeto de operaciones de inteligencia y presiones para renunciar de la tarea de informar. VOZ logró hacer visible la resistencia campesina. Fue el único medio en dar a conocer las peticiones de los campesinos perseguidos por los bombardeos de las fuerzas militares en asocio con el ejército norteamericano. El único en revelar el laboratorio de

y dura. Por ejemplo, están en los archivos del periódico el relato de las visitas a la imprenta Colombia Nueva Ltda, de inspectores de seguridad para examinar minuciosamente cada edición y autorizar qué noticias podían salir a la luz. Los espacios en blanco de cada edición eran la forma de protesta con la palabra “censurados”. Agitador y organizador Acompañar las protestas, movilizaciones y plantones de los trabajadores en las décadas de los 60, 70 y 80, le permitió a VOZ afianzarse en el corazón de los trabajadores de Colombia. Los modestos aportes económicos de los sindicatos contribuyeron a mantener viva la idea de un periódico agitador, organizador y orientador del pueblo. Esos trabajadores y esa relación con el sindicalismo, en aquellas épocas, permitieron que las luchas obreras conquistaran difíciles batallas con los patrones, conflictos explicados pedagógicamente en las ediciones. Hoy, de manera “institucional” la sección laboral cuyo espíritu es acompañar a la clase obrera, sigue presente. Anécdotas Lo que al pueblo le toca a VOZ también. Lucio Lara, reportero gráfico de muchos años en el semanario fue detenido ilegalmente y torturado en las caballerías de Usaquén, en Bogotá, en el año 1977. Era un secreto a voces, a los centros de tortura militar llegaba la dirigencia de izquierda y hasta los periodistas. Manuel Cepeda, uno de los recordados directores del semanario en el siglo pasado, constantemente era detenido por cuenta de un homónimo involucrado en líos de abigeato. Esa era la excusa para detener a Manuel cada que el periódico denunciaba las torturas o actos antipatrióticos de la clase política de la época. De hecho, la persecución a los directores de VOZ y sus periodistas es constante. Una anécdota celebre de la edición 2000 donde se relata la saña contra la prensa revolucionaria: “En la querella que el general Ricardo Emilio Cifuentes entabló contra toda la redacción de VOZ, en 1995, fue llamado a indagatoria Manuel Cepeda Vargas. So1o que no pudo coocurrir, como lo advirtió Carlo Lozano al Fiscal, porque un año atrás había sido asesinado en las calles de Bogotá”. Resistencia

guerra contrainsurgente que a la postre serviría a los Estados Unidos como doctrina de seguridad anticomunista en tiempos de guerra fría. Censura Después, en pleno Frente Nacional, los liberales y conservadores se repartieron el Estado aparentando una democracia, el periódico recibió censura pura

Álvaro Oviedo es responsable de la dirección de VOZ en un periodo particularmente significativo para la historia del siglo XX. El socialismo real tiene un revés desde inicios de la década de los noventa tras la caída del Muro de Berlín. Lo que sigue para VOZ es enfrentar una fuerte crisis económica, pero también de fortaleza ideológica en tiempos de imposición del modelo neoliberal y hegemonía norteamericana en la vida social y política. Decían que el socialismo había perdido en la historia, de hecho, anunciaron el “fin de la historia”, y con ella el fin de VOZ. No fue así. Las dificultades económicas se incrementaron a la par de la crisis social. Sin embargo, la visión periodística nunca se afectó por el ruido de los muros y las declaraciones de victoria en una guerra bipolar. La tarea de VOZ nunca fue interrumpida. Hoy se le debe reconocer que no fue el fin del socialismo ni fue el fin de los partidos comunistas

en el mundo y menos el fin de la prensa revolucionaria. Ese periodo de la historia es un nuevo comienzo en la lucha. Por vía judicial se ataca a los directores de VOZ. Decía Gilberto Vieira que la bienvenida de Carlos Lozano a la dirección del periódico, en 1993, fue atender 23 llamados a la justicia por querellas impuestas por militares de alto rango contra VOZ. Ninguna denuncia fructificó, en ninguna oportunidad se rectificó lo denunciado. Siempre primó la verdad. Lozano se convierte en un director en resistencia. Solución política Un proceso judicial contra Lozano fue orquestado por el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010). Después de ser convocado por el mismo presidente para construir puentes de acercamiento con la exguerrilla de las FARC-EP, fue acusado siendo víctima de una traición y un proceso judicial en el marco de la “Farc-política”. Lozano, entonces, enfrenta un proceso judicial con acusaciones sin fundamento. En el fondo era una estrategia para golpear al Partido Comunista y a VOZ por su decisión frentera de jugársela, no solo por la paz de Colombia sino por la solución política al conflicto. Lozano pudo irse del país, pero prefirió seguir conduciendo a VOZ y ganar la batalla judicial en Colombia. La historia le dio la razón, era un falso positivo judicial contra del periódico. El director del periodo de la resistencia en VOZ enfrentó embates económicos, agresiones políticas, la persecución a él y su familia, la vigilancia permanente al periódico por parte de organismos de inteligencia militar, chuzadas a los periodistas, y operaciones militares como la que reposaba en el DAS llamada “Operación Transmilenio”. Son, entre otras, las batallas ganadas por Lozano. En este nuevo periodo el semanario está bajo la dirección de Claudia Flórez. VOZ va pasando de la resistencia a la acción con dos iniciativas novedosas: VOZ Territorios que refleja las luchas de las comunidades en defensa de su territorio y VOZ Digital, una iniciativa que le extiende al periódico su presencia en otros formatos para seguir cumpliendo la tarea histórica: ser el periódico del partido para el pueblo colombiano.


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La batalla de cada semana

El periódico revolucionario Tras un largo y difícil camino de 3000 ediciones, VOZ sigue siendo consciente de su historia, de su papel en la transformación social y de los retos que implica el periodismo en los tiempos actuales. El mayor desafío: continuar siendo el principal referente de la prensa de izquierda en Colombia ROBERTO AMOREBIETA

De izquierda a derecha: Juan Carlos Hurtado, Arlés Herrera, Hernán Camacho, Renata Cabrales, Rafafel Carrascal Vergara, Carolina Tejada Sánchez, Claudia Flórez, Alberto Acevedo, Marcel Guarnizo, Édgar Rey, José Ramón Llanos y Óscar Sotelo.

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uando se cumplieron 1000 ediciones de VOZ en 1978 –en ese entonces Voz Proletaria–, el maestro Édgar Caicedo, a la sazón jefe de redacción del periódico, narraba la sensación que tenían los redactores cuando, de pie junto a la rotativa, veían salir impresos los ejemplares aún calientes. El sonido de la prensa de 500 toneladas que “apretaba el molde contra las matrices” y el olor de la tinta recién plasmada sobre el papel producían en el equipo un placer solo comparable con el del panadero cuando saca el pan recién horneado. Es curioso cómo 41 años después – luego de haber transitado por toda una revolución tecnológica, digital y de las comunicaciones– el semanario llega a su edición 3.000 y sigue produciendo en la redacción una sensación muy parecida a la que tuvieron nuestros antecesores. De aquel equipo solo quedan un par de nombres. Alberto, nuestro editor internacional, y el maestro Arlés Herrera, Calarcá, quien sigue deleitándonos con sus agudas y punzantes caricaturas. La plantilla se ha nutrido con nuevos integrantes y ya no tenemos enormes rotativas ni percibimos el olor de la tinta cuando se imprimen los periódicos, pero el vértigo y la ansiedad por que todo salga bien siguen siendo los mismos. La ansiedad del cierre Los días de cierre de edición se viven con la agitación propia de quien va a parir un hijo. Los redactores se intercambian sus artículos buscando que un colega encuentre una mejor frase, un mejor giro lingüístico o un final más contundente. Los correctores de estilo se esfuerzan para identificar gazapos y errores de digitación. Rafael, nuestro diagramador, se impacienta por encon-

trar la mejor fotografía y diseñar las páginas de modo que sean agradables al lector. Juan Carlos, nuestro editor laboral, analiza el titular de una noticia, lo cambia, lo observa, lo vuelve a cambiar. Claudia, nuestra directora, pregunta si todo va bien, si ya llegó el artículo de región que estaba tardando o si la página juvenil finalmente fue corregida. Renata, nuestra editora de Mujeres, termina la corrección de estilo de una nota y autoriza su inclusión en la versión definitiva. El profe José Ramón, con su andar pausado y su apacible tono de voz, entra al recinto y recuerda que no podemos dejar pasar la importante efeméride que se conmemora esa semana. Hernán, nuestro editor legislativo, llega apurado del Senado con la última actualización del trámite de un proyecto de Ley. Iván, nuestro editor económico, se concentra en precisar unas cifras importantes para el artículo que está terminando sobre el desempleo. Finalmente, Óscar y Carolina invitan a los demás redactores a diseñar la primera página. Al calor de un café recién preparado por Olga y Martica, entre todos hacemos el trabajo. Édgar, nuestro gerente, se integra a la reunión. Se escogen las noticias más importantes, se decide el orden que tendrán, se definen las fotografías, se pulen los pies de foto y se identifica, como si la fortuna por fin estuviese de nuestro lado, un último error de digitación que rápidamente es corregido. Los miércoles, cuando la directora y los periodistas se reúnen en el consejo de redacción, toman los periódicos ya impresos, los huelen, se untan los dedos de tinta y aprecian el resultado final del trabajo en equipo. En este instante pensamos en las opiniones que nos recomiendan dejar de publicar la edición en papel y transitar hacia convertirnos

en un medio exclusivamente digital. Es un debate que regresa de vez en cuando. “¿Y los campesinos que no tienen internet?”, dice uno. “¿Y las sesiones de estudio que se hacen leyendo el periódico?”, reclama alguien. “¿Y la importancia simbólica de que los ejemplares lleguen a todo el país?”, concluye otro más. En momentos como esos viene a la mente la conocida imagen del hombre mayor quien durante las marchas antichavistas de septiembre de 2009 en Bogotá, retaba a la multitud enardecida por el odio con un ejemplar de VOZ que valientemente sostenía en sus manos. “Tal vez sí sea importante seguir editando la versión en papel”, parece ser la conclusión que queda flotando en el ambiente.

un periódico comunista y presentamos la visión de los que quieren transformar la sociedad. Pero también nos esforzamos cada día por hacer un mejor trabajo periodístico, por ofrecer a los lectores un producto de mejor calidad. Sabemos que no basta con proclamar que somos la verdad del pueblo. Tenemos la inmensa responsabilidad de garantizar el rigor noticioso, la pertinencia de las informaciones, la profundidad de los análisis y en últimas, trabajar sin descanso por el derecho a la información del pueblo colombiano. El semanario VOZ ha llegado hasta aquí tras un largo trasegar lleno de obstáculos como la violencia contra nuestras sedes, directores, periodistas y distribuidores, las dificultades financieras y el desafío de la innovación tecPeriodismo comunista nológica, entre otros. No obstante, los retos que hemos tenido que sortear nos Si bien podría parecer que la brega han ayudado a formarnos como perioperiodística es más o menos igual en distas y nos han obligado a ser cada vez todos los medios, lo cierto es que editar más creativos tanto en la búsqueda de un periódico como VOZ no es como soluciones como en trabajar en una hacer cualquier otro periódico. No solo permanente innovación de nuestros por su condición de semanario, lo que contenidos y nuestra presentación. obliga a repensar permanentemente los La edición 3.000 no solo es la contenidos y a estar actualizando hasta oportunidad para agradecer a las perúltimo minuto, sino porque su carácter sonas –como el equipo periodístico, revolucionario y transformador impo- la militancia y los lectores– que han ne a los redactores una responsabilidad contribuido a que el semanario VOZ mayúscula. siga siendo el referente de la prensa En esto último nos identificamos de izquierda en Colombia. También plenamente con Édgar Caicedo cuan- es la oportunidad para evidenciar que do dice que antes que periodistas so- es posible hacer prensa revolucionaria mos comunistas. Nunca hemos pre- y transformadora. Llegamos al siglo tendido ser objetivos ni imparciales. XXI conscientes del reto que implica Sabemos que estamos por las luchas ser un medio alternativo y queremos populares, las nuevas ciudadanías, la estar a la altura del desafío. El pueblo autodeterminación de los pueblos y el colombiano puede seguir contando respeto por la naturaleza. Por ello nues- con el semanario VOZ para visibilizar tro trabajo periodístico debe ser siem- sus luchas, denunciar los atropellos y pre coherente con nuestros principios. mostrar una visión revolucionaria de En eso no engañamos al lector. Somos la situación actual.


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VOZ caminó con nosotros Por los caminos de las selvas el semanario VOZ acompañó, desde sus inicios, la lucha guerrillera de las Farc. Timoleón Jiménez y Sandra Ramírez cuentan sus experiencias con el periódico de los comunistas, en su edición 3000 CAROLINA TEJADA SÁNCHEZ “Voz proletaria fue el único medio de comunicación que denunció, en Colombia, la agresión militar a gran escala contra los campesinos de Marquetalia, encabezados por Manuel Marulanda Vélez, Isauro Yosa e Isaías Pardo, entre otros. Ahí se inició la resistencia de 32 campesinos, que por más de tres décadas se convirtieron en miles que conforman las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”, Marquetalia o la epopeya de la resistencia, edición 2.000, febrero de 1999, semanario VOZ. El artículo relata, claramente, parte de la historia del conflicto armado colombiano. Cuando VOZ narró la tragedia de Marquetalia, recogió diversos relatos y cartas que, en esa época, desde el movimiento campesino, se habían enviado a presidentes, como Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia y al mayor general Gerardo Ayerbe Chaux, comandante del ejército y a otros oficiales, con el objetivo de detener la agresión militarista a las zonas agrarias. Se trataba de 16.000 soldados contra 42 campesinos, que, como recuerda el mismo Jacobo Arenas al periodista Carlos Arango, “no eran guerrilleros, eran labriegos que querían vivir en paz con sus familias”. Este tipo de reportajes sobre la guerra le costó a VOZ de la Democracia, el primer nombre que tuvo el periódico, la clausura por parte del Gobierno de Guillermo León Valencia, bajo la licencia 469 de 1957. No era casualidad, la persistencia de su redacción en denunciar, a través de sus páginas, la tragedia del ataque a Marquetalia, lo que luego académicos e historiadores reconocían como el error más grande de la historia del país, así como en plasmar la desigualdad, la ola de desplazamientos de los agrarios y la injerencia militar por parte de los EE.UU con sus planes intervencionistas como lo fue el Plan Lasso. Sin embargo, a finales de ese mismo año, apareció nuevamente a la luz pública el periódico de la izquierda, con el nombre de VOZ Proletaria. “En estas montañas sabremos luchar” El 9 de abril de 1964, Manuel Cepeda realizó un reportaje sobre Marquetalia. Ese reportaje le costó más adelante seis meses de cárcel.  El líder agrario, Isaías Pardo, le había expresado a Manuel, “en estas montañas sabremos luchar”.Y no se equivocó. Cepeda, por su parte, le advertía al país, a través de su reportaje, que la guerra contra el campesinado iba a escalar si no se frenaba la oleada militar y que los campesinos “estaban listos para defenderse”. Eso mismo ratificaría Manuel Ma-

rulanda en el marco de la Conferencia Guerrillera del Bloque Sur, el 29 de diciembre del 1964. Relato que quedaría plasmado en el papel a una tinta y en tamaño universal, en el que se imprimía VOZ para la época: “El gobierno y sus fuerzas armadas cometieron un error al habernos confundido con los bandoleros… pensaron que nos podrían destruir, ahora no somos un pequeño núcleo, sino un movimiento en crecimiento con una táctica y una estrategia capaces de poner en jaque a las fuerzas enemigas… nosotros no debemos hablar de forma armada o de forma pacífica. Tenemos es que hablar de la forma armada o de la forma pacífica, sin que la una o la otra sean puras, porque la forma pacífica puede desarrollar en ciertos casos, incluso, la lucha armada sin que cambie su carácter pacífico, y la forma armada puede y debe luchar por todos los medios para que, al calor de este tipo de lucha, crezca y se desarrolle el más basto movimiento revolucionario por la vía legal”.    Las crónicas y reportajes del periódico le mostraron al país un hilo conductor de una tragedia anunciada.VOZ es un documento histórico, abierto, público, de estudio y, ante todo, es el adalid de la resistencia periodística, por años perseguida por los mismos que ordenaron los bombardeos a labriegos

la mirada de quienes escribían con su propio nombre. La pluma de VOZ en medio de la guerra “Felicidades para el semanario. Es una odisea llegar a esta edición después de pasar por tantos avatares y con ese sector de la clase dirigente que siempre ha querido negar la voz a opciones distintas y revolucionarias”, fueron las primeras palabras de Rodrigo Londoño o Timoleón Jiménez, como se hacía llamar en la guerrilla de la otrora FARC-EP, en la entrevista realizada, para conocer de primera mano, los relatos de VOZ en medio de la guerra. Desde la redacción quisimos adentrarnos en la historia que el mismo periódico nunca pudo relatar sobre su función social, como educador, como herramienta para el análisis, incluso en los lugares más apartados del territorio colombiano. Allá, en donde la espesa selva abriga una realidad oculta, a travesando ríos y montañas, llegaban de manera clandestina, en bultos de maíz de arroz, a lomo de mula, los rollos con las ediciones más recientes del semanario VOZ. Rodrigo Londoño, hoy presidente del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, FARC, organización que surge como parte los Acuerdos de Paz de La Habana, con el Gobierno de Juan Manuel Santos, recuerda que su acercamiento con el periódico viene desde la infancia: “Cuando me toca el tema de VOZ, yo me voy a la infancia. Mi mamá me enseñó a leer desde muy niño, a los seis años ya leía de corrido.Y mi papá, que primero fue liberal, en esa época era un comunista militante, un campesino casi que analfabeta, aunque nunca le pregunté por qué se volvió comunista. Él compraba VOZ cada ocho días y como se le dificultaba leer, entonces me tocaba a mí leerlo. Desde esa edad yo conozco el periódico” “Estableciendo un vínculo imaginario”

en diversas zonas del país. Precisamente, y ante la ausencia de libertad de prensa y a la persecución de la que eran víctimas los periodistas, la redacción de VOZ tuvo que utilizar pseudónimos para poder resguardar la seguridad de los colegas que hacían los reportajes, crónicas o entrevistas en las zonas de Marquetalia, El Pato, Ríochiquito y Guayavero. Uno de los pseudónimos era Rosendo Rosales. Tiempo después, el mismo semanario, en su edición 2000, confiesa que este no era un pseudónimo para un solo periodista, sino para el que le tocara asumir la tarea en aquellas zonas de conflicto. Eso permitía desviar

En el año 77, Rodrigo Londoño ingresó a las FARC, allí también encontraría el periódico que desde niño leía, “yo puedo decir que mi sentimiento revolucionario lo nutrí de eso que yo le leía a mi papá. Sobre la violencia en el país y la solidaridad con Cuba. Y, al llegar a las Farc, uno se encuentra que, además de otros periódicos que llegaban, había uno que era sagrado para su lectura, y ese era VOZ”. El excomandante marquetaliano comenta que el único medio impreso en donde siempre encontraban reflejadas las luchas de los obreros, de las mujeres, de los campesinos era VOZ. Para la guerrillerada “era como un rito sagrado, buscar el periódico. Aunque no llegaba a todos los lugares, no era fácil, porque en muchos de los retenes militares, cuando lo encontraban lo decomisaban o lo quemaban, y quien lo llevaba, pues se metía en problemas. Tocaba camuflarlo en bultos de papa, de arroz, de maíz, pero se hacía llegar y llegaba y lo leíamos”. En las normas internas de cada campamento había una hora cultural, comenta el exguerrillero que ahí leían

el periódico, como también lo hacían para su estudio en las células políticas y, por lo general, el primer punto en una reunión era el del estudio: “Ahí

leíamos la editorial. Siempre nos nutríamos de la opinión del acontecer político, del desarrollo del movimiento revolucionario en Colombia y de todas las luchas del pueblo colombiano”. Sin embargo, y con una risa maliciosa, el exguerrillero recordó que, tan pronto tenían la posibilidad de acceder a VOZ: “Lo primero que yo revisaba era el correo, a ver si llegaban cartas del Quindío, o de los militantes, y, de vez en cuando, aparecían unas de Ovidio Cardona que a veces escribía.  Era como establecer un vínculo imaginario con gente que hacía tiempos uno no veía. También nos gustaba el suplemento Juventud, era muy agradable”. Luego de una larga charla y de escuchar varias de las historias sobre las lecturas del periódico, de las anécdotas que vivió el mismo Rodrigo, relata que, en una de esas jornadas, en el año de 1977, tomaron la cordillera buscando una zona del partido en la región del Caquetá. Allí, junto a Martín Villa, “llegamos a la casa de un viejito que habían dicho que era del partido. Pero Martín Villa le hablaba y el señor nada que soltaba. La idea era encontrar un contacto con un regional del partido”. El señor siempre negó saber de comunistas, pero la anécdota está en el momento en el que Timoleón, junto a su compañero con el que esperaban a Martin, se encontraron “un papel en el suelo y lo recogimos, no recuerdo qué


www.semanariovoz.com decía el papel, pero era como un cobro del periódico VOZ”. Entre risas, recuerda que el señor siguió negando su vinculación con los comunistas, pero el que sí tenía que ver con ellos era el hijo, de eso se dieron cuenta después. Un periódico que se perdía entre los dedos Sandra Ramírez o Griselda Lobo, como es su nombre de pila, ingresó en 1982 a las FARC-EP, en Santander su tierra natal. Ella le contó a VOZ: “a los 17 años de edad empecé a caminar las

montañas de Colombia”. Así inicia el relato de vida de quien hoy es senadora por el partido FARC, y firmante de los Acuerdos de Paz de La Habana. Como la inmensa mayoría de militantes farianos, Sandra Ramírez viene de una familia campesina. Sus  padres y hermanos, labradores de la tierra, se dedican a sembrar plátano, yuca, maíz, cacao, café y caña. A su memoria llegan momentos felices del campo, “a mis hermanos y a mí nos encantaba que mi papá hiciera las moliendas de caña, porque él, escondía un racimo de plátanos para que se madurara y, cuando empezaba la molienda, nos mandaba a buscarlo, nos daba las indicaciones de dónde lo había escondido y, felices, íbamos a traerlos para cocinarlos en la miel. Ese era uno de nuestros más exquisitos manjares, comer plátano melado con cuajada fresca”. Quería estudiar, dice, pero los recursos económicos eran insuficientes:  “Por más trabajo de mi mamá y de mi papá los recursos económicos no eran suficientes, quería ser médico, porque veía a mi papá velar por enfermos y curar a los vecinos cuando tenían accidentes en sus trabajos, pero desafortunadamente, no conté con un apoyo”. Entre las actividades de la insurgencia el estudio era fundamental y, para eso, el periódico VOZ era el primer instrumento. Recuerda que, “la primera vez que me llevaron la  VOZ  Pro-

Octubre 2 de 2019 letaria, era un periódico grande que casi no cabía en mis manos, que no entendía nada de lo que leía, que tenía unas letras grandes rojas, y había un artículo de la URSS, pero no sabía qué era eso. Pero los muchachos me dijeron que lo leyera para que entendiera porqué Colombia estaba mal”.

Aprender a leer y escribir con el VOZ

En medio de su relato, y al igual que la historia de Rodrigo Londoño, Sandra Ramírez recuerda que VOZ tenía que llegar “entre los bultos de arroz bien escondida o llegaba entre revistas como Semana, Cromos y Cambio. Ahí escondida para que en los retenes no Los recuerdos con Manuel la vieran porque nos la quitaban”. SoUna imagen con la que Sandra Ra- lamente en Colombia la prensa como mírez describe el papel de VOZ en las VOZ, alternativa al establecimiento, es montañas de Colombia es: “cuando perseguida y judicializada. En la insurgencia el periódico se salíamos en misión con el camarada usaba para el estudio del colectivo, luego se depositaba en las mesitas de las caletas o cambuches para ser compartida por cualquier guerrillero que buscara un dato de alguna edición o quisiera repetir la lectura: “En muchas de nuestras reuniones de célula del partido el tema político era un artículo de VOZ. Cuando no hacíamos la lectura en el día, la hora cultural la iniciábamos leyéndolo”, dice Ramírez. Tal vez, como pocas historias, VOZ no solo funcionó para describir un país inmerso en un conflicto social armado, político y económico; en la guerrilla servía para aprender a leer. Claro, no solo en la guerrilla, desde diversas regiones del país, campesinos le han contado a la redacción, cómo en sus familias, al iniciar la enseñanza de la lectura para los Manuel Marulanda, rumbo al páramo niños, esta se hacía con VOZ: “Usábade Sumapaz, nos quedaba un poco más mos  el periódico para enseñar a leer, fácil conseguir VOZ. En muchas oca- entonces, los compañeros y compañesiones encontrábamos el periódico en ras se hacían una imagen fácil en su caalguna casita, siempre una edición vie- beza de los pequeños dibujos que son jita, rara vez un número nuevo. En una las letras del abecedario y se interpreocasión,  sentados en una fría piedra taba lo que decía, así mismo, se facilijunto a Manuel, enruanados para apa- taba el aprendizaje de pintar las letras y lear el frio, empezamos la lectura de pronunciarlas”. Sin embargo, esa función pedagóVOZ, el primer artículo que leíamos siempre era su editorial, casi siempre, gica se terminaba cuando portar el pecuando las condiciones estaban tomá- riódico, era prueba reina para señalar bamos aguapenelita caliente, mientras y criminalizar a quien lo portara: “Nos dimos cuenta de que capturaban a pasábamos páginas y páginas”. Finalmente, comenta: “Recuerdo a una compañera monita que era la encargada de llevar la prensa y entre ella llegaba VOZ, para contarnos la intensidad del conflicto, de los atropellos que se sufrían en la ciudad, de cómo arreciaba el paramilitarismo en diferentes partes del Colombia, de las masacres cometidas por estos mismos grupos y ahí estaba Manuel con nosotros leyendo. Recuerdo que en el 2003 VOZ público un artículo del costo de las bombas, del costo del combustible, del costo del mantenimiento de un avión y de un helicóptero.  VOZ caminó con nosotros por las selvas, por los ríos, las sabanas, los pantanos, por las cordilleras, siempre había un guerrillero o guerrillera que llevaba bien doblado el periódico”. 

POLÍTICA

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gente que distribuía VOZ, la gente lo leía a escondidas, porque leerlo era un problema”, recuerda la hoy senadora, y menciona que también en la guerra, VOZ se convertía en un problema y afirma, “VOZ era un problema por ser el único periódico critico de este sistema capitalista y sus políticas neoliberales de los TLC y de las políticas imperiales que aquí en Colombia se siguen al pie de la letra. VOZ es quien nos abre los ojos del acontecer diario con sus análisis”. La paz en las entrañas del VOZ El grupo de periodistas que pasaron por su dirección, se la jugaron por defender la prensa libre y, sobre todo, por vincular la labor periodística con una militancia por la paz.   Así lo describe en sus palabras Timoleón: “El semanario jugó un papel muy importante, no solo como difusor del proceso de paz, sino también como impulsor del mismo”, comenta que, Manuel Cepeda, cuyas columnas no se perdía, era un abanderado de la paz.Y recuerda, además: “En las postrimerías del Gobierno de Turbay Ayala se había nombrado una comisión de paz, que la encabezaba el expresidente Carlos Lleras Restrepo. A mí me envió el secretariado como delegado a conversar con Lleras, y quien hizo de intermediario fue Manuel Cepeda. Papel que luego asume Carlos Lozano, quien fue otro adalid de la paz, de la solución negociada, y yo digo que en esta edición número tres mil, se le debe rendir un homenaje muy profundo a estos dos directores y abanderados de la paz. Hoy recogemos los frutos de todo el trabajo que hicieron ellos”. En VOZ, asegura: “Está el registro, de que, en medio de la más amplia confrontación armada y la persecución política en los territorios del país, siempre había una historia que contar”. Por su parte Sandra Ramírez, asegura que: “A quien más recuerdo, es indudablemente al camarada Carlos Lozano, para mí, un analista de la situación del país, un hombre de paz, y eso siempre lo expresa en su fina pluma”. VOZ, cubrió el proceso de paz que se llevó a cabo en La Habana, y continúa relatando en sus páginas, la necesidad de la implementación de lo acordado. No sobra traer a colación el reportaje del periodista frances, Jean Pier Serget, quien en el marco de la agresión a Marquetalia, hizo una serie de reportajes sobre la resistencia campesina, allí Serget, afirmaba: no es asunto de romanticismo”, y VOZ, llegó a su 3000 edición reportando la realidad de los agrarios, de las comunidades, siempre con el compromiso de persistir en la paz, como un compromiso de vida.


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FARÁNDULA

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¿Cómo nos ven?

Personalidades opinan sobre VOZ Presentamos a nuestros lectores las opiniones de personalidades nacionales sobre la existencia y el camino recorrido por el periódico en 62 años de acción periodística en ocasión de su edición 3000

Luis Eduardo Celis. Periodista.

Fabiola Calvo. Periodista con enfoque de género. La existencia de múltiples medios de comunicación con diferentes miradas refleja la fortaleza de una democracia. No es el caso colombiano, así lo explica el cierre de los medios tras la asfixia económica o la persecución política. La constancia del semanario VOZ hasta llegar hoy al número 3.000, merece una inmensa felicitación y el deseo de una larga vida para que continúe con su labor de denuncia y de apuestas a contracorriente de nuevas y diferentes editoriales.

Rodrigo Londoño, Timo. Presidente del FARC. Los 3.000 números de edición a los que llega el semanario VOZ equivalen a un número semejante de semanas, algo más de 57 años si no contáramos interrupción alguna. Pero sabemos que las tuvo por cuenta de la prohibición que el Frente Nacional intentó imprimirle a la voz de los comunistas en el mundo de las comunicaciones. VOZ de la Democracia,Voz Proletaria o sencillamente VOZ son el testimonio más auténtico de las luchas de pueblo colombiano. No es cualquier cosa completar tantas ediciones en un país como el nuestro, en el que los monopolios de la información aniquilan cualquier competencia, con mayor razón la que riñe con los poderes establecidos.Y en el que la violencia estatal ha golpeado de manera tan cruel a las organizaciones, empresas y personas que soñaban con un país mejor. Si algo ha caracterizado a VOZ es su aliento de esperanza, su vocación por la paz, su empeño por la democracia. Desde nuestro partido rendimos el más sincero homenaje a VOZ, a su historia, a sus hacedores. A su honestidad y perseverancia. Sin este semanario la lucha por la paz, el Acuerdo Final de La Habana y la implementación de lo pactado hubiera sido triplemente difícil. Por eso nos sentimos orgullosos de su existencia y consecuencia. Un abrazo enorme a toda la familia comunista, a todos esos hombres y mujeres que tejen incansables la utopía.VOZ es su seguro heraldo.

A la memoria de Manuel Cepeda Vargas y Carlos Lozano Guillén. Esta semana el semanario VOZ tendrá su edición 3.000, una evidencia de que ha sido un camino perseverante por darle VOZ a los excluidos, marginados y perseguidos en una Colombia que tiene un orden social, político y económico caracterizado por las exclusiones, el manejo oligárquico que ha privilegiado los intereses de minorías y dejado al margen a las grandes mayorías, al margen de derechos, de condiciones de vida digna, de posibilidades de ejercer una ciudadanía de calidad. El periódico VOZ, siempre ha sido tribuna para todas las denuncias de la gente que lucha por transformar a Colombia, por construir un orden social de mayor calidad, este ha sido un espacio para la voz de los campesinos, de los trabajadores, de los estudiantes, de mujeres y jóvenes, de los que no se resignan al oprobio y a las injusticias. El periódico VOZ, ha sido institución y medio de comunicación comprometido con mostrar lo que los grandes medios durante décadas desconocieron, sigue siendo espacio para mostrar, divulgar, analizar las múltiples luchas que se adelantan en la sociedad colombiana. Contar con el periódico VOZ es un patrimonio de quienes luchamos por cambios democráticos, gratitud con quienes durante décadas lo han hecho posible, gratitud con el Partido Comunista Colombiano, quien ha persistido y perseverando por mantenerlo como una tribuna para la lucha popular, la lucha por transformar, por ampliar esta precaria democracia, por superar las mafias y los autoritarismos criminales que campean por toda la nación, por el logro de una paz democrática, para todas estas buenas causas seguiremos contando con el semanario VOZ.

Piedad Córdoba. Activista por la paz y defensora de los humanos.

Gloria Flórez Schneider. Dirigente política de la Colombia Humana. Celebro con júbilo que el semanario VOZ llegue a su edición 3.000; siempre al lado de las luchas sociales y políticas, siempre resistiendo a la barbarie y la persecución infame, siempre abriendo caminos de luz y esperanza para Colombia. Conocí la realidad desde sus páginas cuando ingresé en los años 80 a la UIS en Santander. En mi memoria los Festivales de VOZ, el baile y la unidad que se forjaba a través de Celina y Reutilio, Son 14, Leandro Díaz, Totó la Momposina o la Orquesta Aragón, invitada a vivir la fiesta y la alegría por Estercita una de sus organizadoras. En mi memoria y corazón, Carlos Lozano y su equipo que mantuvo en alto las banderas, pese a la represión. Gracias por existir y por informar, por recrear y soñar, por garantizar la lucha por la vida y la paz. Felicitaciones amigos y amigas. Adelante.

JAHEL QUIROGA. DIRECTORA DE LA CORPORACIÓN REINICIAR.

CLARA LÓPEZ. DIRIGENTE POLÍTICA DEL MOVIMIENTO COLOMBIA RENACIENTE.

ALEJO VARGAS VELÁSQUEZ. INVESTIGADOR Y DOCENTE UNIVERSITARIO. El semanario VOZ ha sido, a pesar de las dificultades, un canal de denuncia de las diferentes demandas sociales y expresión, igualmente, de todos aquellos sectores sociales que en otros espacios no han tenido voz. Por ello es tan importante que un medio de comunicación independiente y alternativo pueda seguir expresando su VOZ, como una opción de los sectores populares de crítica, de denuncia y de registro de la protesta social, fundamental en la democracia.

El semanario VOZ ha sido un medio de comunicación muy importante para visibilizar la crisis política que ha vivido el país, a pesar de la persecución política, el rigor de la guerra sucia y la censura, que han caracterizado a diferentes gobiernos en Colombia. El semanario ha logrado mantenerse y potenciar su papel como referente alternativo de los medios de comunicación escrita. En este panorama, llegar a su edición 3.000 es una victoria. Quiero referenciar, especialmente, el papel de VOZ en la defensa de la paz de Colombia, siempre ha acompañado la vía por la solución política al conflicto social y armado, que por décadas hemos padecido los colombianos, impulsando un periodismo por la paz, la reconciliación y la democracia. Por último, quiero hacer mención al compañero Carlos Lozano, quien dirigió el semanario con el talante de los hombres imprescindibles, un hombre convencido de la necesidad de la paz, siempre comprometido con causas nobles, como lo representa la búsqueda de la justicia social. Son 62 años de decoro y valentía, sin claudicar por el sueño de construir una Colombia más justa, y por apostarle a un país en paz para las próximas generaciones.

VOZ es un homenaje a la supervivencia. Tres mil ediciones en 62 años en medio de la confrontación política de nuestro país que ha sido fundamentada en el más feroz anticomunismo, ha sido una voz cimentada en la independencia, una voz crítica, una voz de la inconformidad, una voz que no podemos dejar que se apague porque con ella se apagaría la voz de la democracia en nuestro país. Hay que saludar en esta conmemoración a muchos hombres y mujeres valientes que han contribuido para que VOZ continúe saliendo a las calles a pesar de todas las dificultades. En especial, recordamos a Carlos Lozano Guillén, un hombre que fue ejemplo de lucha, un ejemplo de periodismo independiente y valiente comprometido con la paz de nuestro país. Salud por estas 3.000 ediciones de VOZ, la verdad del pueblo.

Felicitaciones al Partido Comunista por haber mantenido firmeza en su incansable lucha de 62 años por la apertura democrática a través de un medio de comunicación que ha formado políticamente a miles de personas entre campesinos, sindicalistas, estudiantes y sectores populares en todo el territorio nacional y que ha hecho de la adversidad de los ataques su fortaleza, su resistencia y el afianzamiento de sus convicciones políticas. En mis recuerdos VOZ Proletaria, en mi presente VOZ, la verdad del pueblo, está asociada a una extraordinaria persona como fue Carlos Lozano Guillén, hombre respetuoso, solidario, de gran sencillez en su trato, amable, que sin pretensiones de figuración o reconocimientos, le dedicó su vida a promover la paz a través de la negociación política del conflicto armado, facilitando acercamientos entre las partes, elaborando propuestas de entendimiento, actitudes que le ocasionaron múltiples amenazas de muerte, hostigamientos e injurias por parte de agentes del Estado y que aún están en la impunidad. Con la misma convicción, Carlos Lozano acompañó y defendió el proceso de construcción de la esperanza, de las víctimas de la Unión Patriótica por lograr justicia a nivel del Sistema Interamericano. Gracias querido Carlos, lo extrañamos.


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Gustavo Petro. Senador de la República Daniel García-Peña Jaramillo. Investigador y docente universitario. Llegar a la edición 3.000 es una hazaña para cualquier publicación, pero es aún mucho más meritorio cuando se trata de un periódico comunista en un país tan profundamente anticomunista, intolerante y violento como es Colombia. Nunca ha sido fácil. Desde su nacimiento en 1957, cuando el Partido Comunista aún se encontraba proscrito, pasando por los años de censura en los sesenta, el exterminio de la Unión Patriótica en los ochenta y noventa y el periodo de la llamada seguridad democrática de Uribe a comienzos de este siglo, VOZ logró ofrecer una mirada crítica y alternativa en los momentos más difíciles para la frágil democracia colombiana. A la vez, su compromiso con la salida negociada al conflicto armado ha sido inquebrantable y su trabajo periodístico contribuyó de manera singular, no sólo para informar acerca de los diferentes aspectos de la guerra y la paz, sino también como fuente de entendimiento y canal de diálogo en momentos claves. Recuerdo en especial la importancia que tuvieron las extraordinarias entrevistas, hoy joyas periodísticas, realizadas por Carlos Lozano Guillén, QEPD, por allá en 2011, a Timochenko desde la clandestinidad, recién posesionado como Comandante de las FARC-EP tras el asesinato de Alfonso Cano, que dieron las primeras luces acerca de lo que más adelante se concretaría como los diálogos en La Habana. Con unos medios masivos cada vez más dominados por las lógicas mercantiles de los grandes emporios económicos y los discursos unanimitas, la existencia de un medio independiente y comprometido con las transformaciones democráticas es de inmenso valor. Para el bien del país, ojalá VOZ siga produciendo miles de ediciones más.

Tres mil razones para continuar. Hace veinte años, cuando yo era representante a la Cámara, escribí una columna para la edición 2.000 del diario VOZ. En ese entonces expresé que era una lástima que pasaran tantos años sin cambios políticos efectivos en el país; y bueno, hasta el momento dichas palabras se mantienen vigentes, más ahora que escribo el presente texto para la edición 3.000. VOZ mantiene una lucha diaria en un contexto caracterizado por un periodismo en decadencia: la prensa se ha dejado comprar por el poder, y varios periodistas han sacrificado su rigor por conseguir millones de pesos en pauta o sobornos. El país ha sido testigo de cómo ciertos comunicadores se involucraron en el caso “Odebrecht”, el escándalo de corrupción más notorio en la historia reciente latinoamericana.VOZ es y seguirá siendo un acto de resistencia ante los desafíos que enfrenta la prensa. Si bien las actuales circunstancias colocan en riesgo la independencia de este diario, también presentan oportunidades para una mejor difusión gracias a las nuevas formas de comunicación provistas por la tecnología. No obstante, las nuevas herramientas exigen también mucho cuidado. A pesar de que plataformas como Facebook, Instagram, Twitter y YouTube, puedan informar a las personas sobre los últimos eventos nacionales e internacionales, muchas veces las noticias entregadas en estos medios pueden no corresponder a la realidad. Por eso, pido a VOZ que no pierda esa virtud que siempre le ha caracterizado: el interés de acercar a su público a la verdad. El periodismo no debe perder su ruta y su razón de ser: informar con rigurosidad, imparcialidad y veracidad. Si se pierden estos pilares fundamentales, tendremos medios de comunicación y profesionales que solo reportan lo que les conviene a otros, y no la información que en verdad necesita el país.Como lo dije hace 20 años, hay que enterrar a los dioses y los mitos, las nostalgias y las cosas que ya nunca más volverán. Hay que continuar hacia adelante. Lo que viene ahora es una nueva aventura y VOZ debe seguir caracterizándose por ser un medio independiente.

FARÁNDULA

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Óscar Dueñas. Exmagistrado y docente universitario.

Aída Avella. Senadora de la República por la Unión Patriótica.

Un colega vio que compré el semanario VOZ y me dijo: “¿tú lees eso?”. Como consideré que se trataba de una persona que sabe escuchar, le respondí. En las década del setenta, en mi oficio de abogado laboralista en Boyacá, comprobé que los militantes del Partido Comunista estaban sinceramente comprometidos con la lucha de los trabajadores y por eso resulté laborando cerca de ellos. En esa época, surgió el movimiento UNO-ANAPO-MIL, eran múltiples los compromisos políticos y culturales y los más activos eran los camaradas. Sin embargo, noté, allá en Tunja, que las decisiones políticas ellos solo las tomaban después de mirar la orientación que señalara VOZ Proletaria. Al principio me parecía que era un comportamiento un tanto excluyente, sin embargo, muy pronto, yo también me convertí en un asiduo lector del semanario. Con el paso del tiempo, aparece el Frente Democrático. Entonces, la publicidad electoral se hace en la imprenta del Partido Comunista y las oficinas de VOZ proletaria se convierten en sitio obligado de visita para quienes no éramos comunistas pero luchábamos al lado de ellos. El respeto y modales de Manuel Cepeda y sus compañeros de labores eran encomiables y eso servía de ejemplo para entender lo que es un verdadero compañerismo en la dura lucha contra el sistema. Durante la época de la Unión Patriótica, no obstante la existencia del Comité Central del Partido, por un lado, y el Comité Ejecutivo de la U.P., por el otro,VOZ era un fuerte lazo de unión. Ahora, la lectura casi íntegra de lo que se escribe en el semanario, no solo es un elemento informativo, sino una ayuda muy importante para orientar la lucha en favor de los sindicatos, para no olvidar las enseñanzas del marxismo para encausar mejor el compromiso político y social, para conocer las experiencias de los luchadores en otros países y para mantener la esperanza de una vida más justa y en paz.

La edición 3.000 de VOZ es un hecho de gran trascendencia para el periodismo del país. VOZ le ha servido al pueblo colombiano, a los obreros y al mundo democrático para entender desde una línea editorial alternativa al establecimiento, una lectura del país, de los acontecimientos y una mirada a la Colombia profunda. Sé del constante trabajo porque cada edición del periódico salga a la luz. Por fortuna de la vida he conocido a casi todos los directores y ahora a su directora Claudia Flórez, y sabiendo de sus capacidades entiendo por qué VOZ sigue entregándole al pueblo colombiano la realidad social, económica y política cada semana. Por estos días grabé un vídeo junto al periodista Hernán Camacho, saludando la nueva etapa digital de VOZ, y recordaba las épocas en que yo como estudiante de la Universidad Nacional y militante del Partido vendíamos VOZ en los barrios junto a Yira Castro y otro grupo de compañeros y compañeras que cada jornada era un ejercicio de política de cara con la gente. Cómo aprendimos de eso. VOZ nos ayudaba a elaborar discursos, jamás nos corcharon en lo político, siempre teníamos la pista del acontecer nacional, de la opinión del Partido. Con el periódico hacíamos brigadas en los sindicatos, en las calles, en los mitines, y en un sin número de espacio donde se daba el debate sobre la visión del Estado. Recuerdo por ejemplo como hacíamos campañas electorales con VOZ, no era difícil, es una gran herramienta pedagógica.Y me emociona mucho cuando me piden escribir para el periódico: es una tarea prioritaria. Cuando nace la UP sí que nos sirvió mucho VOZ para reflejar nuestras posiciones, para motivar la organización social en torno a la UP, crecimos y me contaba Manuel Cepeda lo que estaba ocurriendo con el periódico que igual a la UP crecía en su presencia nacional. Eso me lo ratificó Carlos Lozano en una de las muchas conversaciones políticas con él, recuerdo que me dijo: “VOZ crece cuando la lucha popular crece, y la UP es producto de la lucha popular”. Ahora en el Senado, ocupando la curul de la UP, les digo que periódicos como VOZ hacen que la esperanza por los cambios y las transformaciones de Colombia, por una democracia real, no se diluyan. A Claudia Flórez y la redacción de VOZ gracias por ese inmenso trabajo.


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MUJERES

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Periodismo con enfoque de género

Las gafas violeta de Voz Proletaria Desde los años 60, antes de que el mundo conociera el concepto de periodismo de género, las comunistas ya investigaban sobre las violencias que enfrentaban las mujeres colombianas en condición de pobreza, y escribían sobre estos temas en Voz Proletaria RENATA CABRALES ientras en Colombia sale a la luz la primera publicación sobre periodismo con enfoque de género: Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género “Otras miradas para construir, comunicar y analizar la información”, bajo el liderazgo de la reconocida periodista, Fabiola Calvo, en el 2012; desde principios de los años 60, las mujeres del Partido Comunista Colombiano, ya escribían en el semanario VOZ, entonces, Voz Proletaria, todo lo concerniente a los derechos de las mujeres en el país. En palabras de la directora ora de la Red de Periodistas con Visón de Género ro sobre la publicación: “Abriendo puertas para un lenguaje transformador Convocamos a quienes ejercen rcen el periodismo y la comunicación para que hagan agan parte de la construcción de nuevas subjetividades, vidades, de otras miradas, para seguir abriendo puertas uertas para un lenguaje transformador que revolucione ione la palabra, y desde la palabra dar la bienvenida da a nuevos símbolos, a renovadores y renovados imaginarios”. maginarios”. Así mismo, la cartilla alude ude al informe Mac Bride de la Unesco el cual, solo olo hasta 1980 salió asegurando “que el derecho a comunicar es un requisito para la realización de otros tros derechos”.

M

das, muchas, en las denuncias hechas por quienes fundaron la UMD, Unión de Mujeres Demócratas, con respecto a los hechos de violencia que presenciaban en varias zonas del país durante la época de los años 60. Esto lo corroboramos en los siguientes fragmentos de los aspectos más relevantes de los contenidos de las publicaciones. Ejemplos de las publicaciones son escritos de la autoría de dos miembros muy importantes del Partido Comunista Colombiano, debido a sus luchas reivindicativas por las mujeres obreras y las menos favorecidas del país: Celmira Cruz y Yira Castro.

de la oligarquía del Partido Liberal y del Partido Conservador; pero sobre todo, impedir con estos remedos de organización que la mujer tome parte activa en el movimiento popular y democrático, hacer de esta parte de la sociedad colombiana una masa amorfa , mediadora, pasiva y conforme con los sectores predominantes”. La autora hace una crítica directa a todas las organizaciones femeninas que, auspiciadas por las entidades poderosas, abanderan una lucha más bien contraria a la que abandera el feminismo que hacía parte del movimiento popular po y advierte: “Existe desde luego una organización que se diferencia diametralmente diametralmen de estos exponentes de la politiquería de las l mujeres oligarcas. Por su composición social, por la existencia de un programa de claro sentid sentido democrático y popular, antiimperialista que busca bus en la práctica la plena integración de la mujer muj a la vida política y social…Esta organización organizació es la Unión de Mujeres Demócratas”. Yira Castro: “Do “Documentos políticos”, marzo de 1978. marz

Lo que busca sca la red Los medios de comunicación

Es entonces como La Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género énero manifiesta hacer eco de una parte de esos otros ros derechos en el campo del periodismo y la comunicación, municación, y promueve la idea de “hacer visible y “audible” a las mujeres en los medios de comunicación ción con un enfoque de derechos humanos, con unaa visión de género y con un lenguaje que incluya, no o discrimine y trascienda los esquemas, costumbres, es, tradiciones y prejuicios que frenan el ser,, la equidad, los avances participativos ivos y democráticos en un estado o social de derecho”. Las gafas violeta

El término gafas violeta eta es una metáfora utilizada porr la escritora Gemma Lienas en su u libro sobre igualdad y feminismo: El diario iario violeta de Carlota, que consiste en observar bservar el mundo con una mirada crítica desde el punto de vista del género, para ver er las desigualdades entre hombres y mujeres. es. Hoy en día, aún vemos os y leemos noticias que refuerzan las desigualdades dades de género. La red muestra el ejemplo del cubrimiento brimiento de sucesos de violencia contra las mujeres, que todavía tienden a justificar dicha violencia al mostrarlas como “algo insignificante o como una pequeña disputa doméstica, en la cual se presenta el testimonio de los agresores y se ignora el de la víctima”. La visión de género es, en resumen, una responsabilidad social de los medios de comunicación, es ponerse las gafas violeta, para ver con claridad la realidad de las mujeres, y presentarla en los medios sin el tradicional sesgo machista. Las mujeres de Voz

Desde los años 60 las mujeres de Voz Proletaria ya se habían puesto las gafas violeta con el fin de mostrar las desigualdades que han padecido históricamente las mujeres en el país, más aún, las mujeres obreras y las menos favorecidas. Las publicaciones de las mujeres comunistas, en el semanario VOZ, o en Voz Proletaria, están basa-

No solamente inciden incid en esta situación los problemas económicos de la población o las dificultades propias de la mujer para integrarse a la vida cultural, es qu que los propios medios de comunicación, lejos de convertirse en fuentes de capacitación y formación formació cultural del pueblo, son vehículos para mantene mantener el atraso en que vive La programación la mayoría de las mujeres. m está encaminada a que se transmite tran cultivar la despolitización y el culti ddesinterés por los problemas sociales. No hay nada más so eembrutecedor que las ccentenares de novelas que diariamente se difunden dia por la radio y la televisión, destinadas particularmente a destinad la audiencia audienci femenina como único intelectual. alimento intelectu Este es entonces, otro de los grandes temas que debemos agitar: lla plena participación de la mujer en la vida cultu cultural del país, la ampliación de las posibilidades de estudio y capacitación a todos los niveles. Liberarse con c la revolución

El reconocimiento a los progresos que en la legislación cubana se han realizado en favor de los derechos femeninos, demuestra que solamente cuando los sectores populares tienen acceso a la Hacia una UMD poderosa. 8 de marzo de 1964. Por: dirección de la sociedad se puede conseguir la Celmira Cruz igualdad afectiva. La tarea de atraer a la mujer a las filas de la oposición e incorporarla a la lucha del pueblo está A propósito del nacimiento de la UMD y sus al orden del día. Facilita esta labor el ejemplo de las objetivos de empoderar a las mujeres y formarlas obreras, campesinas, profesionales y estudiantes que políticamente en un sentido social y democráti- con su espíritu de lucha y su capacidad están dando co, al contrario de las organizaciones de mujeres un importante aporte a la causa de la revolución creadas por la burguesía, con el fin de ponerlas al colombiana. servicio de esta; Celmira Cruz afirma: Observamos que, en sus escritos, ya desde los “Todas ellas coinciden en el apoyo decidido años 70,Yira Castro exigía un cambio en la forma e incondicional al sistema paritario; un crudo como los medios de comunicación representaban feminismo que deforma sistemáticamente las a las mujeres y la manera como estos repercutían verdaderas aspiraciones de las mujeres del pueblo; en su educación. Del mismo modo, aludía a la “preparación” de la mujer para que ejerza sus revolución como la única forma de liberarse y derechos de ciudadanía, es decir, votar por las listas conseguir los derechos que históricamente se les previamente elaboradas por los hombres y mujeres han vulnerado.


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HISTORIA

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Ojeando la prensa comunista El texto menciona los principales periódicos comunistas que circularon en Colombia en la primera mitad del siglo XX y analiza el diario Tierra. JOSÉ RAMÓN LLANOS

C

uando el país apenas tenía un poco más de seis millones de habitantes, y la industria nacional despegaba en Bogotá, Medellín Cali y Barranquilla, empezó a manifestarse una acción de rebeldía y lucha contra la explotación patronal del asalariado y el campesinado, esta rebeldía se manifestó en los numerosos periódicos socialistas y sindicales que circularon en el país a partir de los años veinte, según Mauricio Archila en esta época circulaban 80 periódicos que expresaban el pensamiento de los socialistas y del movimiento de los trabajadores y de los campesinos. Algunos de esos periódicos eran órganos de los artesanos, sastres, mecánicos, paileros, zapateros, etc. A partir de la fundación del Partido Comunista Colombiano, 17 de julio de 1930, se multiplicó la prensa proletaria en todo el país: Verdad Obrera, Tierra, El Bolchevique, el Frente Rojo, de la Liga Juvenil Comunista, El Bolchevique, Diario Popular en Bogotá;

El diario comunista Tierra salió el primero de agosto de 1931, fue dirigido por Hernández Rodríguez, el poeta Luis Vidales, en su primera época. Tenía una modalidad, las caricaturas y los editoriales, aparecían en la primera página y eran tan extensos que generalmente continuaban en las páginas interiores. Tenía las secciones Vida del Partido, Página Nacional, Página Internacional, La Voz de las fábricas y del campo; El Frente Rojo; Página Sindical y Capacitación Marxista. Desde la aparición de Tierra, en su primer editorial definió qué intereses defendería, leamos al respecto: “Dentro de estas condiciones y en medio de la movilización grandiosa de las fuerzas proletarias “Tierra” tiene que servir los

igualdad de derechos de la mujer y su proceso de empoderamiento en Rusia. La información internacional cubrió ampliamente el proceso que permitió la llegada al gobierno de los sectores progresistas y comunistas en España. Escribió en tal forma sobre la guerra civil española, que ilustró claramente la regresión y la barbarie que significaba el triunfo del fascismo en España. Infortunadamente, la derrota del ejército republicano entronizó las funestas prácticas antidemocraticas y la persecución y muerte de los demócratas, muchos de ellos comunistas, destacamos a Julián Grimau; la cárcel para los poetas comunistas Marcos Ana y Miguel Hernández y el terrible éxodo de millones de españoles, entre otros La Pasionaria.

Jorge Eliécer Gaitán titulada Las ideas socialistas en Colombia. El objetivo del texto era establecer las diferencias entre las propuestas liberales gaitanistas y la ideología socialista marxista leninista. Textos de esta naturaleza se proponían elevar el nivel de educación política del asalariado, los campesinos, y los artesanos.

Claridad, en Sumapaz; Humanidad y El Soviet en Cali; en Armenia y Bucaramanga, Bandera Roja; El Proletario, El Remache, Frente a Frente, en Barranquilla. Vale la pena destacar también la revista Documentos Políticos que circuló clandestinamente hasta el número 6 de junio de 1957; posteriormente logró licencia y circuló hasta los años ochenta. Dada la calidad y pertinencia de su contenido rápidamente se convirtió en una publicación consultada por los académicos, los líderes políticos de todas las tendencias, y por supuesto, por la militancia del PCC. En su época se consideró la revista revolucionaria más importante del país.

intereses de la clase obrera para avivar el proceso de la transformación revolucionaria.” De igual manera, el editorial planteó la necesaria y útil unidad del asalariado urbano, los artesanos y el campesinado: “El proletariado de las empresas imperialistas, de las Industrias nacionales, de la vías férreas y de las obras públicas constituyen una fuerte base social que se dilata al sumarse con los asalariados de la agricultura, esta clase Obrera así creada como Caudillo de la Revolución, ensancha la base social de nuestro movimiento a la larga al aliarse, como necesariamente sucede con las vastas capas del campesinado y de la pequeña burguesía de las ciudades y de los pueblos.” La información de Tierra cubría los hechos políticos, las actividades y luchas de los sindicatos proletarios y de los artesanos y de los campesinos; la represión y violencia de la policía y los militares eran recogida en sus páginas y denunciadas y analizadas en sus editoriales. La información internacional hacía énfasis en los logros económicos, en los avances técnicos y en la cultura y la política dirigida a implementar la

Al académico y al investigador la lectura del diario Tierra le ofrece una visión diferente de lo ocurrido en Colombia durante el régimen de Enrique Olaya Herrera, su política proimperialista, contra los trabajadores urbanos, contra el pequeño y mediano campesino y en favor de los usufructuarios de las tierras baldías, los grandes latifundistas. El investigador también encontrará en Tierra, el viraje positivo que trajo la llegada al gobierno de Alfonso López Pumarejo a mediados de los años 30. Fue tan positivo este viraje político, especialmente en su primer período, que el diario comunista Tierra registró en su primera página las propuestas del presidente López Pumarejo. Efectivamente, la reforma constitucional, la reforma agraria, que introdujo la posibilidad de expropiación de la tierra ociosa; el estímulo a reformas radicales de la educación universitaria, el apoyo a los cambios introducidos por la rectoría de la Universidad Nacional institucionalizaron cambios progresistas que ya existían en las universidades argentinas. En los primeros números recogió un extenso texto de Hernández Rodríguez criticando la tesis de grado de

por la prensa burguesa, especialmente el diario liberal El Tiempo, el cual tildó a los comunistas de traidores y estimuló a las masas liberales para que atacarán las instalaciones y las maquinarias del periódico Tierra. Efectivamente, las turbas liberales infiltradas por elementos de la policía, incendiaron las instalaciones y la maquinarias del periódico comunista, por lo cual dejó de circular durante dos años, reapareció. el 17 de julio de 1935 con un editorial llamado Nueva Etapa. Allí inicialmente se criticaba el proceder de los colombianos que destruyeron Tierra: “Cuando Tierra era saqueada, millares de trabajadores desfilaban bajo el trapo tricolor de sus verdugos, creyendo defender una patria que no tenían”.Y además registraba: “Hemos carecido de un periódico de masas. AHORA LO TENDREMOS: Es una cuestión de honor para cada comunista sacrificarse y luchar por la financiación, el sostenimiento y la creciente difusión de Tierra, el portavoz de las masas explotadas, la gloriosa bandera de lucha contra el imperialismo y la guerra, el agitador y organizador colectivo, el periódico de la revolución obrerocampesina!”

El diario Tierra Dada la mezquina extensión de que disponemos, en la edición 3000 del Semanario Voz, en este primer texto o primera Ojeada sobre la prensa comunista solo nos referiremos al periódico Tierra. En la segunda parte de Ojeando la prensa comunista analizaremos los periódicos El Bolchevique, El Diario Popular, la Voz de la Democracia y la Voz Proletaria.

El cierre de Tierra Un hecho de la mayor trascendencia ocurrió durante los años en que circuló el diario Tierra, nos referimos al conflicto armado Colombo-Peruano, consecuente con la orientación leninista sobre como deben actuar los partidos comunistas en caso de guerra de países burgueses, el periódico Tierra frente a este conflicto orientó para que el proletariado colombiano se opusiera a la guerra, y de igual forma debía proceder el Partido Comunista Peruano. Esta posición fue aprovechada


INTERNACIONAL

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Nuestra mirada allende las fronteras

De la mano de los pueblos del mundo

Al lado de la solidaridad internacionalista, que los columnistas de VOZ no dudaron un minuto en brindar, y en las notas editoriales, cuando se abordaron temas internacionales, se llamó siempre a rodear los pueblos en lucha, por lejos que estuvieran de nuestras fronteras

Fidel Castro y Salvador Allende, líderes emblemáticos de la lucha de los pueblos latinoamericanos por su independencia

Ricardo Arenales

E

staban todavía frescas las heridas de la segunda guerra mundial, y los horrores de la primera anidaban la mente de muchos colombianos, cuando en el mes de julio de 1957 vio la luz la primera edición de VOZ. En asuntos domésticos, el Partido Comunista Colombiano recién salía de un período de clandestinidad, al que lo llevó la persecución de gobiernos conservadores y de la dictadura militar, que entrambos protagonizaron un largo periodo de crímenes, asesinatos, torturas y exclusiones, que Germán Guzmán Campos y otros autores calificaron como el de “la violencia en Colombia”, en un memorable texto histórico, con el censo de las atrocidades. Esa doble circunstancia de ser testigos de escenarios de guerra, dentro y fuera de las fronteras de la patria, transversalizaron la práctica política del partido, y los mensajes que impregnaron las páginas del periódico. La lucha contra la guerra y por alcanzar la paz para los pueblos, fueron una impronta que caracterizó cada mensaje del periódico, desde sus albores. En oposición a los planes de avance de la reacción internacional, se alzaban los logros de la joven Unión Soviética, como expresión de la primera revolución obrera triunfante en la historia, y la paulatina consolidación del bloque de países del llamado campo socialista. La dignidad de los pueblos Combinar la lucha contra la guerra y por la paz mundial, permitió que desde las páginas de VOZ se fuera desarrollando un proceso de autoformación en los valores del internacionalismo proletario, en la defensa de la soberanía nacional de los pueblos, de su dignidad nacional y de defensa del derecho a la no intervención en los asuntos internos de cada nación. De alguna manera, la causa de los pueblos por su independencia nacional y soberanía, era la causa de VOZ y ninguna lucha emancipadora en cualquier punto de la geografía planetaria fue indiferente a las reseñas de la página internacional del semanario.

Las publicaciones divulgando los logros de la Unión Soviética, se repitieron de manera reiterada. A su lado, las que mostraban los éxitos de los países socialistas: de la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Bulgaria, y otros. Hasta el año 1961, cuando en el marco de una Conferencia Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, se hicieron públicas las diferencias entre los partidos comunistas de China y la Unión Soviética, en VOZ se reflejaron también los avances de la revolución

las epopeyas de Néstor Kirchner, en Argentina; Hugo Chávez, en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, se convirtieron en referente del antimperialismo y de la redención de los pueblos latinoamericanos. Al lado de la solidaridad internacionalista, que los columnistas de VOZ no dudaron un minuto en brindar, y en las notas editoriales, cuando se abordaron temas internacionales, se hizo pedagogía de esa solidaridad y se llamó siempre a rodear los pueblos en lucha, por lejos

del semanario. Destacamos el ejemplo heroico de Nelson Mandela, por la independencia de Suráfrica; de Patricio Lumumba, por el derecho del pueblo del Congo a su autodeterminación. Por la soberanía del pueblo de Angola. En este inventario de luchas, jamás olvidamos la gesta heroica del pueblo palestino por su libertad, por el derecho a tener una nación, una patria, y destacamos el ejemplo de figuras emblemáticas como Yasser Arafat ayer y Ahed Tamimi hoy. De la mano de esa postura solidaria, estuvo siempre la lucha contra la carrera armamentista, contra la proliferación de armas nucleares que amenazan la civilización humana. En tiempos de la guerra fría, VOZ defendió la cooperación militar entre los países socialistas, que se expresó en la existencia del Pacto de Varsovia. Y con la misma firmeza denunciamos hoy a la OTAN como un anacronismo supérstite de la confrontación de la posguerra. Débil solidaridad

Yasser Arafat, héroe de la lucha por la construcción de una nación palestina

del gigante asiático. El libro rojo con las citas de Mao, fue un referente hasta ese momento. El germen de la revolución y de los cambios democráticos en los que el pueblo fue protagonista principal, se extendieron por tierras de América, y el continente miró esperanzado el nacimiento de la Revolución Cubana, que como faro solitario iluminó el camino de las transformaciones sociales que anhelaban los pueblos de la región. A partir de entonces, la solidaridad con Cuba socialista, el ejemplo de los combatientes del Moncada, de la Sierra Maestra y de Playa Girón, vibraron en las crónicas de VOZ. En las trincheras latinoamericanas El ejemplo emancipador que siguieron otros pueblos latinoamericanos, con Salvador Allende en Chile; Jacobo Árbenz en Guatemala y toda una serie de experiencias nacionalistas en el continente y en el Caribe, hasta

que estuvieran de nuestras fronteras; al lado de estos mensajes se levantó con mucha fuerza la lucha contra las guerras de agresión, de intervención, contra el neocolonialismo. Por eso, la lucha heroica del pueblo vietnamita por su independencia estuvo siempre en lo más hondo de nuestro corazón. Como lo estuvo la denuncia firme contra la agresión al pueblo coreano, y el papel mercenario del ejército colombiano, que envió un destacamento del Batallón Colombia a defender los intereses del imperialismo y de la guerra. Por cierto, ese ejército esbirro regresó y bombardeó las poblaciones campesinas de Marquetalia, El Pato y Guayabero, en lo que marcó el comienzo de una lucha guerrillera de medio siglo. Las luchas de los pueblos africanos por su independencia, contra el sometimiento y el saqueo de sus riquezas, desfilaron por las páginas

Por eso, consecuentes con esa línea de amantes de la paz hemos denunciado como un crimen de lesa patria la colaboración de Colombia con la OTAN, que amenaza la seguridad del pueblo venezolano y de otras naciones con gobiernos progresistas en la región.Y rechazamos la presencia de bases militares norteamericanas en territorio nacional, que tienen ese mismo propósito intervencionista. Esta postura, tiene que ver mucho con la defensa de la revolución bolivariana en Venezuela, que está amenazada por una conspiración internacional liderada por Washington. Para VOZ es una cuestión de principios la defensa del proceso venezolano, asediado por fuerzas de la reacción internacional, cuestión en que la propaganda mediática de los poderes económicos imperiales pone a vacilar a no pocos revolucionarios de corto vuelo y de pusilánime firmeza, que prefieren hablar de los errores del gobierno venezolano, que desde luego los hay, abandonando la solidaridad y prestándole un flaco favor a la derecha internacional.


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INTERNACIONAL

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Post factum

Una corresponsalía en Moscú ALBERTO ACEVEDO

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acia el verano de 1989 se concretó un acuerdo de cooperación entre el Partido Comunista de la Unión Soviética y su homólogo colombiano, mediante el cual, el periódico Pravda, órgano central del PCUS, y el semanario VOZ, establecían las condiciones para el envío de un corresponsal a Moscú, con la doble intención de garantizar el despacho de noticias del país soviético a Bogotá y desbrozar el camino para establecer una corresponsalía permanente por un largo período. Entre las dos direcciones, la del periódico y la del partido en Bogotá, se acordó que el pionero de las corresponsalías en Moscú sería el entonces jefe de redacción del periódico, Alberto Acevedo. En estas condiciones, arreglé mis maletas y tomé el avión, rumbo a la capital soviética. Había un contrato formal, que no se llegó a firmar físicamente, pero que se respetó. Incluía el derecho a disfrutar de un apartamento, eventualmente una oficina de corresponsal, tener un salario, y viajar con mi familia, si lo quería. Desde luego, los costos del viaje corrían por cuenta de Pravda, y se entendía que también los de regreso, a la hora del relevo. El contrato inicial era por dos años, al cabo de los cuales llegaría el reemplazo, y la tarea continuaba. Con todos los honores A Moscú llegamos un día, de mediados de semana, como a las dos de la madrugada. En el aeropuerto esperaban, desde hacía horas, algunos funcionarios, un traductor, y dos camionetas negras, las criticadas chaikas, en las que se movilizaban los miembros de la nomenclatura soviética. Las camionetas eran, una para la familia y otra para las maletas. En realidad, solo transportaba dos maletas de demacrada presencia y escaso peso. El apartamento resultó lo que se denomina allá, un piso, de un edificio de viviendas, a pocas cuadras de la Plaza Roja, es decir, un sitio privilegiado, de fácil transporte a cualquier sitio de la ciudad. Tenía instalado un teletipo, para el envío de noticias a Bogotá, por lo que no se planteó una oficina especial para el trabajo del periódico. El lugar era vivienda y oficina al mismo tiempo. No existían en la capital soviética en ese momento los desarrollos de internet o telefonía de los que hoy se dispone. El salario asignado eran 300 rublos, una parte de los cuales se pagaba en dólares, por mi condición de extranjero. Esta suma era una paradoja. Para entonces, el rublo estaba a la par del peso colombiano. Es decir, trescientos pesos mensuales. Pero esa suma, era un poco menos de lo que ganaba un ministro de Estado. Más que lo que se ganaba un maestro, un médico, un científico. Un obrero calificado ganaba entre 100 y 200 rublos. Un pensionado, unos 30 rublos.

hacerlo. Es decir, los trabajadores rasos. Muchísimos productos de la canasta familiar eran subsidiados. Un pan que podría pesar medio kilo, una botella de leche, una de vodka, una libra de carne o un paquete de huevos, valían unas pocas monedas, eran precios irrisorios. El problema es que no se conseguían en el mercado. La economía se desbarajustaba paulatinamente. Comenzando el trabajo de corresponsal, la crisis no se sentía. Para la época, un corresponsal de un periódico comunista era tanto como ser un privilegiado. El corresponsal recibía un carné de Pravda, que le abría las puertas en muchas partes. Por ejemplo, en las tiendas para extranjeros, donde se conseguían vinos, quesos, carnes especiales, conservas, en fin, productos que no estaban en las tiendas de acceso a la población. No pude evitar sentir una enorme vergüenza en una ocasión al salir de una de esas tiendas para extranjeros con varias bolsas de provisiones, y pasar por las tiendas para nacionales, con inmensos mostradores vacíos, donde sólo había agua mineral y fósforos. Discutible estímulo En otra ocasión, al final de la gestión periodística, con nuevas expresiones de la crisis del sistema socialista, gracias al cambio de unos dólares en el mercado negro, tenía mi casa varias bolsas con rublos; no eran fajos de dinero, eran bolsas, y esa noche no tuve para la comida más que una tasa de té caliente y unas galletas. No se conseguía ni siquiera un huevo, a menos que uno tuviera contacto con las mafias que distribuían productos a precios exorbitantes. Bajo el gobierno Gorbachov, y si-

guiendo la tradición de premiar a las empresas industriales o agrícolas que se destacaron en la producción, un koljós se ganó el premio de héroes del trabajo socialista, por alcanzar una cifra récord de algo así como 300 mil toneladas de trigo. Este corresponsal supo que los administradores del koljós habían pedido, a otras cooperativas, en préstamo, varias toneladas del producto, para cumplir la meta. Gorbachov asistió, con la prensa a la ceremonia de premiación, y al término de ésta, los administradores devolvieron las cantidades de trigo que habían prestado. Era una solemne estafa a la nación y al partido. Hice la corresponsalía denunciando el hecho.Y al parecer, algunos camaradas del regional de Antioquia, de donde yo provenía, escandalizados, pidieron mi expulsión del

partido, por desacreditar al socialismo. Raíces en la entraña popular Ejemplos como este, hay muchísimos. Se me ocurrió mencionar estos, para ilustrar el hecho de que al momento de producirse el golpe de Estado contra Gorbachov, que puso término a una revolución socialista de setenta años, cuando por las calles de Moscú aparecieron los tanques del ejército, en cierta forma alentados por Boris Yeltsin, ni un solo soviético se paró a defender la obra del socialismo. Se nos había dicho siempre, a los militantes de los partidos hermanos, que el PCUS tenía profundas raices en las entrañas del pueblo y del ejército rojo. En el entramado del golpe, dos ciudadanos murieron; uno, porque se le atravesó a un tanque del ejército, otro en un incidente en una de las repúblicas federadas. En Medellín, ese fin de semana, hubo sesenta muertos por causas violentas, cifra infinitamente superior a las bajas producidas en una contrarrevolución, que sepultó el legado de la gesta de Octubre de 1917. Sobra decir, que el caos generalizado con los nuevos gobernantes, fue grande. Al corresponsal de VOZ, queal principio le dieron un tratamiento de diplomático, nadie del PCUS, fue a despedirlo siquiera al aeropuerto. Le notificaron que debía devolver el apartamento en Moscú, o pagar un canon de arriendo de dos mil dólares mensuales. Por consiguiente, ni siquiera el tiquete de regreso. Debieron enviar el boleto de avión desde Bogotá.Y así, fui el pionero y el sepulturero de esa experiencia periodística.

Contrastes El ejemplo no es arbitrario. Lo que parecía una cantidad enorme de dinero, al cabo del período de la corresponsalía era una cifra irrisoria.Y si afectaba a una persona que tenía la posibilidad de conseguir divisas extranjeras, qué sería de la suerte de quienes no podían

Monumento al obrero y la koljosiana, emblemático de la alianza obrero campesina, que fue el cimiento del poder soviético.


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Humor gráfico en VOZ de la democracia

Espartaco, pionero de la caricatura revolucionaria Manuel Parra Pardo puso su obra al servicio de la causa de los humildes con su implacable crítica a la oligarquía y el imperialismo. Fue el primer dibujante del periódico y uno de los pioneros del género, pero tanto su historia como su obra, es casi que anónima. En la edición 3000, el semanario VOZ lo recuerda como un imprescindible Óscar Sotelo Ortiz @oscarsopos

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l domingo 20 de enero de 1963, un grupo considerable de personas se aprestan en el Cementerio Central de la ciudad de Bogotá en un ritual extraño para la época. La ausencia de la curia católica se suplía con un solemne discurso de Manlio Lafont y una frase que retumbó la necrópolis citadina: “¡Camarada, seguiremos tu ejemplo!”. Una muchedumbre de gente humilde despedía en un anónimo acontecimiento al primer caricaturista del periódico VOZ de la Democracia, órgano de difusión del Partido Comunista de Colombia y referente periodístico en contra del gobernante pacto de élites conocido como Frente Nacional. La tierra le era leve al artista Manuel Parra Pardo, Espartaco.

gresión política el oficio de la caricatura se expandió sofisticando su calidad artística. Censura

Es famoso el Decreto 3.000 de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) que estableció el instrumento más represivo en contra del humor gráfico, pues instauraba que “las personas que por cualquier medio redacten, editen, auxilien o difundan escritos o publicaciones clandestinas en las que se haga burla o irrespeten las autoridades legítimamente constituidas (…) serán sancionadas con relegación colonia penal hasta por dos años”. Este fuerte contexto de censura a la libertad de prensa y al humor gráfico, no solo fue el detonante del Caricatura y política nacimiento de VOZ de la Democracia, sino que dio vida al artista que La caricatura, como género artístico, plasmaría con sus vigorosos trazos el tiene en su ADN una triple particu- sentimiento popular de cambio al rélaridad: refleja la realidad, divierte y al gimen de explotación y dominación, mismo tiempo comunica. Retrata un aún vigente en Colombia. La censura hecho de manera exagerada o recarga- daría vida al pionero de la caricatura da, construyendo un filo crítico desde revolucionaria: Espartaco. el humor que contribuye al cuestionamiento de lo existente. Artista proletario Cómplice de lo nuevo en la batalla contra lo viejo, el humor gráfico ofrece Espartaco nació en el seno de una alternativas, hundiendo dogmatismos, familia humilde un 29 de julio de 1929 acechando las inconsistencias del auto- en Bogotá y falleció el 18 de enero de ritarismo. En su permanente búsqueda 1963 a los 34 años de edad. Estudió artes por renovarse, toma la opción de la plásticas en la Escuela Nacional de Belvida y la alegría contra el poder y la las Artes, academia que por aquel entonmanipulación. ces era dirigida por el maestro Alejandro Desde sus comienzos ha sido considerada como peligrosa. Los trabajos pioneros del francés Honoré Daumier, que con sus obras de sátira política criticaba el absolutismo europeo del siglo XIX, condenaron a la caricatura a tener que desenvolverse con múltiples enemigos que buscan silenciarla persistentemente. En Colombia la caricatura se remonta a los pasquines opositores a la Colonia. Sin embargo, su emergencia y posicionamiento se desarrolla a lo largo del siglo XIX en el marco de las ignominiosas guerras civiles e implementándose en la naciente prensa, donde fue usada en las pugnas políticas partidistas para ensalzar odios. Los trabajos precursores de Alberto Urdaneta en el periódico El Mochuelo, Obregón. Duró apenas dos semestres Alfredo Greñas en el periódico El Zan- hasta que fue suspendido por defender cudo en el periodo de la Regeneración la autonomía del consejo estudiantil que (1886-1903) o Ricardo Rendón en la protestaba por la expulsión de tres estuprimera mitad del siglo XX, son una diantes. Después fue expulsado. muestra de cómo en momentos de reDurante cuatro meses vivió en San

Andrés y Providencia, tiempo en el que elaboró cerca de 200 dibujos sobre la vida isleña de la gente más humilde. A su regreso, exhibió su obra al público en la galería El Callejón, se acercó a la escultura y perfeccionó la técnica del

tallaje de madera. En un arrebato de su vida bohemia, viajó intempestivamente a México por dos meses y volvió sin nada. Luego de un paso fugaz por una

las autoridades del viejo continente. Desde 1958 se incorporó activamente a la redacción de VOZ de la Democracia, colaborando hasta el día de su muerte. Trabajador infatigable, se consolidó rápidamente como joven maestro del arte revolucionario. Sus trazos se convirtieron en la permanente propuesta gráfica en las páginas del naciente semanario, cuya línea editorial era férrea opositora al Frente Nacional y su política en contra de los trabajadores. Espartaco fue un rebelde que entendió que su talento artístico tenía que ponerse al servicio de las luchas populares. Su destino sería el de un combatiente revolucionario que exploraba en el género de la caricatura un poderoso medio de expresión. Al llegar a VOZ de la Democracia, encontró una casa editorial y un partido proletario acordé a sus ideas políticas. Su estilo, que es difícil de ubicar como estrictamente caricatura clásica, se acercaba más al dibujo político y al afiche de la propaganda soviética lo cual le permitió tener un acercamiento con el pueblo mismo. Sus dibujos fueron replicados en varios de los periódicos comunistas en el extranjero, como en cualquier vereda recóndita de la geografía nacional en actos de inconformidad. Ideológicamente su obra estaba enfocada en la construcción de una cultura contestataria que necesariamente debía romper con las dinámicas imperialistas, coloniales y feudales. Mientras su sátira política se orientaba a la crítica demoledora de las élites oligárquicas del Frente Nacional, tras bambalinas, dibujaba el camino de la liberación con un transgresor arte pictórico de lo popular. La herencia

Su última caricatura, en la edición 202 de VOZ de la Democracia, fue una vibrante protesta contra el “plan de hambre” del gobierno de Guillermo León Valencia. Su mensaje: un llamado a las mayorías para liquidar la base económica y social del régimen de acumulación capitalista . “¡Sigamos su ejemplo!”, tituló VOZ de la Democracia en su edición 210 el 24 de enero de 1963. Bajo esa consigna,VOZ se consolidó como escuela de caricatura: Castañeda, Oramas, Camila, Juan Pueblo, Duarte y Calarcá, artistas más recordados en la historia del semanario. Espartaco sigue en el anonimato. Es momento de recuperar la herencia agencia de publicidad, se embarcó en el enorme de un artista comprometido puerto de Buenaventura como polizón que puso su inteligencia al servicio y viajó a Europa en búsqueda de Paris, de la más noble causa de la historia: Francia, para afinar su pintura. Se estancó la liberación de la gente humilde, de por un mes en la ciudad de Génova, Ita- la muchedumbre común y corriente. lia, y regreso a Colombia deportado por


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Trazos por el periodismo alternativo Caricaturistas y dibujantes del mundo rinden homenaje al trabajo del periódico VOZ. Selección de 12 de las mejores composiciones artísticas.


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FestiVOZ, la fiesta tradicional de los rebeldes Mónica Andrea Miranda Forero @Emedemoni_

l 15 de julio de 1979, el Coliseo Cubierto El Campin fue el primer escenario dispuesto a presenciar lo que se convertiría después en una tradición en la izquierda colombiana que ha marcado un hito en la historia: el FestiVOZ. La fiesta más importante de los marxistas colombianos contaría con la presentación de más de 140 artistas de talla nacional e internacional, entre los cuales vale la pena destacar a Totó la Momposina, la Negra grande de Colombia y, desde Cuba, Rumbavana. El FestiVOZ ha sido testigo de primera mano de muchos discursos, poemas, obras y hasta lanzamiento de libros, por ejemplo, una década después del tan memorable 15 de julio y al siguiente día de la muerte del líder político Luis Carlos Galán, la poeta Mery Yolanda Sánchez, le mostró al mundo su primer libro “La ciudad que me habita”. Por los micrófonos del FestiVOZ han pasado cientos de personas que desde sus oficios le han mostrado al país que el semanario Voz es la vanguardia de la prensa alternativa y que en efecto, cumple con las palabras de Nelson Mandela sobre la prensa crítica: “Una prensa crítica, independiente y de investigación es el elemento vital de cualquier democracia”. Por años el festival se ha autofinanciado gracias a los lectores que siguen creyendo en las palabras de las 2999 ediciones del periódico oficial del Partido Comunista Colombiano. Torneos deportivos, donaciones y venta de artículos han sido tan solo algunas de las formas de financiación que han permitido que esta gran fiesta trascienda la historia. Decenas de generaciones han gozado de este festín, han bailado, reído y sobre todo han sido testigos de cómo el FestiVOZ sigue manteniéndose en pie, a pesar de los obstáculos por los que ha tenido que pasar.

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De VOZ al FestiVOZ Además de lo que ya se ha dicho, es importante resaltar que la tradición rebelde no se ha quedado solamente en la militancia de base, ni en el trabajo con las personas, sino que ha logrado salirse de los esquemas tradicionales, es decir, a pesar de los cientos de bloqueos que se le han realizado al legado del pensamiento crítico, el Partido Comunista cuenta hoy con un periódico que buscó la manera de conectarse por medio de la música y de la fiesta con las personas allegadas a esta forma de pensamiento político. Esto se logró por medio de un festi-

Desde hace 34 ediciones, el semanario VOZ se ha integrado en una fiesta llena de color, arte, música y política. Este 13 de octubre llega de nuevo para hacernos bailar, pensar y actuar a favor de una Colombia en paz y con justicia social

agitador y propagandista saben el nivel de importancia que él mismo les daba a los periódicos como órganos oficiales de los partidos políticos. “Un periódico no es sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo sino también un órgano colectivo”, Los periódicos “Avante” de Portugal y “L’ Humanité” de Francia, han sido algunos de los medios de comunicación más importantes del PC a nivel mundial. Hace 40 años el FestiVOZ vio la luz con una clara referencia de los partidos de Portugal, Italia y Francia. En el PCC ad portas de su cumpleaños 49, se estaba dando el primer lanzamiento de la campaña electoral para la renovación de los concejos municipales y las asambleas departamentales. Además, el Pleno del Comité Central recibía desde la Cárcel Modelo de Bogotá, un saludo del vocero comunista Álvaro Vázquez, quien cumplía una condena por proclamar sus ideales políticos en medio del represivo “Estatuto de Seguridad”. El panorama nacioPoster del primer festival del nal no era tan alentador semanario VOZ Proletaria. como el internacional, mientras en Nicaragua se celebraba el triunfo de la Revolución Sandinista en marzo de 1979, un proceso que le puso fin a la familia Somoza después de 45 años de dictadura, sustituyendo el poder por un gobierno za de la izquierda colombiana sigue en progresista de izquierda, en Colombia pie de lucha. en la región del Magdalena Medio, aproximadamente 30 familias eran El legado leninista desalojadas de sus casas y trasladadas a Hato Nuevo, lugar donde quedaLas personas que reconocen a ron completamente abandonadas y Lenin y a su forma de pensar como sin refugio. Mientras esto sucedía, val que este 13 de octubre cumplirá su edición número 34. El FestiVOZ, además de construir arte en torno a la paz, también es creador y tejedor de redes, pues es el escenario donde cientos de personas se permiten conocer a gente nueva, reencontrarse con viejos amigos, amigas y camaradas, intercambiar contactos e historias, es la forma de gritar que la paz no es una utopía, que el cambio es posible y que la fuer-

Poster de la 34 edición del FestiVOZ el próximo 13 de octubre en Bogotá.

el movimiento anticomunista iba saliéndose con la suya. En lugares como San Vicente de Chucurí, los panfletos en contra del movimiento comunista eran los protagonistas. Las advertencias firmadas por el MCAC (Movimiento Campesino Anti Comunista), atacaban directamente a la ideología y los principios, convirtiéndolos en los principales enemigos. Pero no todo era tan malo. La bancada joven revolucionaria, se preparaba para el Festival Nacional de la Juventud que en esa edición tenía una novedad: con el fin de reivindicar a los jóvenes trabajadores del campo, sus conocimientos y actividades, se crea el Festival de la Juventud Campesina, un lugar en el que convergerían diferentes sectores sociales y culturales con el fin de no excluir a nadie. El encuentro fue el 4 y 5 de agosto en Fusagasugá, y llegaron cientos de jóvenes a disfrutar de un festival lleno de esperanza y, sobre todo, de arte. Invitación

En cada edición el FestiVOZ se renueva y llega con nuevas presentaciones y sorpresas, a luchar en contra de la injusticia social, a hacer una lectura sobre el panorama coyuntural que está viviendo el país. Esta edición 34 llega en momentos de nuevos “falsos positivos”, de opresión a los estudiantes, de riesgo de vida de los líderes sociales en los que los principios de la paz están en la cuerda floja. Es más importante que nunca permanecer unidos y unidas. FestiVOZ se configura como el espacio de encuentro en el cual se puede hablar, debatir y consolidar una fuerza creativa para contrarrestar las apuestas de un sistema hegemónico capitalista alejado de la humanidad. FestiVOZ es el espacio perfecto para entender la coyuntura que está viviendo el país y además es un escenario para proyectar otras tres mil batallas por la paz y la democracia.

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Semanario Voz, edición 3000  

Semanario Voz, edición 3000 semana del 2 al 8 de octubre de 2019

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