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El DOMUND no debe ser sólo una colecta, sino un kairos de renovación misionera, un tiempo de gracia para despertar o avivar en cada cristiano su vocación misionera. Por eso proponemos a los pastores, directores de colegios, responsables de pastoral, catequistas, aprovechar el mes de octubre como una oportunidad para sensibilizar a cada cristiano, sin importar la edad, en torno a su ser misionero: en todos los bautizados, desde el primero hasta el último, actúa la fuerza santificadora del Espíritu que impulsa a Evangelizar (EG 119). Si nuestras iglesias particulares se dinamizaran misioneramente, seguramente el mundo sería diferente. Imaginémonos por un momento, que esos 1.254.000.000 católicos en el mundo viviéramos a profundidad nuestra vocación de discípulos misioneros, siendo profetas de esperanza, misioneros de la misericordia, siendo sal, levadura y luz del mundo, las realidades presentes serían diferentes. Es también nuestra responsabilidad que el mundo esté como está; por eso el Papa Francisco, con insistencia nos invita a vivir un proceso de conversión personal y eclesial para ser una Iglesia en salida misionera; llegando a afirmar con Pablo: “el amor de Cristo nos apremia (2 Co 5, 14); ¡ay de mí si no anunciara el Evangelio! (1 Co9, 16)” (EG 9). En esta campaña del DOMUND 2016, queremos ofrecerles un material que busca apoyar todo el trabajo de reanimación misionera, que genere comunidades de discípulos misioneros, que se tomen en serio que son luz y sal de la tierra, testigos en el mundo de la misericordia del Padre, que anuncian la Palabra de Dios con valentía, que denuncian desde sus vidas aquello que se opone al Reino de Dios y que deshumaniza el mundo. Aun cuando se afirma que todos somos discípulos misioneros, surge la pregunta ¿Quién lo está asumiendo en serio? ¿Dónde están esos bautizados que dejándose llevar por el Espíritu Santo son en el mundo testigos de misericordia y profetas de esperanza? En esta ocasión presentamos testimonios de la comunidad nuestra Señora de Coromoto,

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misioneros venezolanos ad gentes en Tete (Mozambique) que podrían llevarnos a decir con el profeta: ¡aquí estoy, envíame a mí! (Is. 6, 8). Nos dice el Papa: La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan (EG 24). Estas comunidades se generan desde la oración, animación y formación misionera; por eso nuestra invitación desde las OMP a aprovechar el mes de octubre como un tiempo fuerte dedicado a animar, informar, formar y reflexionar misioneramente en nuestras comunidades de fe, para que sean comunidades que cooperen en primera persona con la misión que Jesús le ha encomendado a la Iglesia. El DOMUND, a pesar de la crisis que vivimos, debe ser una clara expresión de nuestra conciencia misionera, de esa responsabilidad de hacer que el Evangelio llegue hasta los confines del mundo, con la certeza de que el Señor sigue actuando en quienes ha enviado (cf. Mt. 28, 16-20); una solidaridad que favorece la presencia de tantos misioneros que se encuentran en lugares donde no se conoce a Cristo, anunciando y testimoniando la gran riqueza de nuestra fe. En muchos de estos lugares la presencia del misionero, aunque aparentemente acallada por sistemas totalitarios o fundamentalistas, se hace anuncio desde el testimonio, la cercanía y los gestos claros de solidaridad. Estos gestos de solidaridad que preceden y acompañan el anuncio (escuelas, hospitales, orfanatos, centros de capacitación…) y el sostenimiento de los misioneros, sólo son posibles gracias a la solidaridad de los cristianos del mundo. Bendecimos a Dios por la generosidad de cada uno de Ustedes para con la actividad misionera de la Iglesia. Pero tenemos que seguir trabajando, ya que la colecta del DOMUND en Venezuela es siempre inferior a lo que aporta el Fondo de solidaridad a las misiones en Venezuela (fruto del total de la colecta del DOMUND a nivel mundial); este año hemos aportado sólo el 8% de lo que el fondo de solidaridad envía para sostener las misiones en los Vicariatos apostólicos del Caroní, Tucupita y Amazonas y el apoyo que sigue prestando a la Diócesis de Machiques. En medio de tantas necesidades no podemos pensar sólo en nosotros sin correr el riesgo de empobrecer nuestra fe, la vida se acrecienta donándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad (DA 360). Dar desde nuestra pobreza y desde la alegría de nuestra fe, es ofrecerle al mundo la riqueza y la fuerza que dinamiza nuestra vida de hombres y mujeres llamados a ser profetas de vida y esperanza.

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Que el misionero del Padre derrame sobre esta Iglesia que peregrina en Venezuela y que quiere vivir su fe desde la comunión y la misión, el Espíritu Santo que nos mueva y nos conduzca a la misión.

Director Nacional OMP VENEZUELA

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«Iglesia misionera, testigo de misericordia» Queridos hermanos y hermanas: El Jubileo extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando, ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. En efecto, en esta Jornada Mundial de las Misiones, todos estamos invitados a «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella «tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio» (Bula Misericordiae Vultus, 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño. La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría cada vez que encuentra a una criatura humana; desde el principio, él se dirige también con amor a las más frágiles, porque su grandeza y su poder se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse con los pequeños, los descartados, los oprimidos (cf. Dt 4,31; Sal 86,15; 103,8; 111,4). Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos (cf. Jr 31,20). El término usado por la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: es decir, al amor de una madre a sus hijos, esos hijos que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre. Este es también un aspecto esencial del amor que Dios tiene a todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha engendrado y que quiere criar y educar: en sus entrañas, se conmueve y se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf. Os 11,8).

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Y, sin embargo, él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos y es cariñoso con todas las criaturas (cf. Sal 144.8-9).

La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia, «no sólo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica» (Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 2). Con la acción del Espíritu Santo, aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial, aprendiendo a amar como él nos ama y haciendo que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf. Bula Misericordiae Vultus, 3). La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la Misericordia de Cristo: siempre se siente

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mirada y elegida por él con amor misericordioso, y se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas. Muchos hombres y mujeres de toda edad y condición son testigos de este amor de Misericordia, como al comienzo de la experiencia eclesial. La considerable y creciente presencia femenina en el mundo misionero, junto a la masculina, es un signo elocuente del amor materno de Dios. Las mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias, viven su vocación misionera de diversas maneras: desde el anuncio directo del Evangelio al servicio de caridad. Junto a la labor evangelizadora y sacramental de los misioneros, las mujeres y las familias comprenden mejor a menudo los problemas de la gente y saben afrontarlos de una manera adecuada y a veces inédita: en el cuidado de la vida, poniendo más interés en las personas que en las estructuras y empleando todos los recursos humanos y espirituales para favorecer la armonía, las relaciones, la paz, la solidaridad, el diálogo, la colaboración y la fraternidad, ya sea en el ámbito de las relaciones personales o en el más grande de la vida social y cultural; y de modo especial en la atención a los pobres. En muchos lugares, la evangelización comienza con la actividad educativa, a la que el trabajo misionero le dedica esfuerzo y tiempo, como el viñador misericordioso del Evangelio (cf. Lc. 13.7-9; Jn. 15,1), con la paciencia de esperar el fruto después de años de lenta formación; se forman así personas capaces de evangelizar y de llevar el Evangelio a los lugares más insospechados. La Iglesia puede ser definida «madre», también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero, pues, que el pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que tanto ayuda a que los pueblos que todavía no conocen al Señor lo encuentren y lo amen. En efecto, la fe es un don de Dios y no fruto del proselitismo; crece gracias a la fe y a la caridad de los evangelizadores que son testigos de Cristo. A los discípulos de Jesús, cuando van por los caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende más bien a tratar a todos con la misma medida del Señor; anunciamos el don más hermoso y más grande que él nos ha dado: su vida y su amor. Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos. Esto es más necesario todavía si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz. El mandato del Evangelio: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu

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Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado»(Mt 28,19-20) no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva «salida» misionera, como he señalado también en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium: «Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (20). En este Año Jubilar se cumple precisamente el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el Papa Pío XI en 1926. Por lo tanto, considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad. Que Santa María, icono sublime de la humanidad redimida, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos, hombres, mujeres y familias, a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado, que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las personas, las culturas y los pueblos.

Vaticano, 15 de mayo de 2016, Solemnidad de Pentecostés

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MISIONEROS PROFETAS DE VIDA Y ESPERANZA. San Juan Pablo inicia su Encíclica “Redemptoris Missio” (1990) afirmando que “La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse. A finales del segundo milenio después de su venida, una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio”. Esta afirmación del pontífice sigue teniendo una gran vigencia porque el mandato misionero del Señor se encuentra hoy ante nuevos contextos y desafíos que apremian el anuncio y testimonio de la Buena Nueva del Evangelio del Reino de Dios. El Papa Francisco, en su Exhortación Post-Sinodal Evangelii Gaudium (2013) retoma la urgencia de la misión, ya señalada por Juan Pablo II, y nos abre a una comprensión aún mayor de la razón de ser de la Iglesia cuando nos pide ser una “Iglesia en salida”. Nos dice Francisco: “Hoy, en este ‘id’ de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva salida misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). La alegría del Evangelio responde a esta dinámica de la salida o del éxodo y del don (EG 21). Esta alegría, fruto del Espíritu, favorece además la conversión pastoral, superando las viejas estructuras, asumiendo “el salir de sí, del caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá” (EG 21). El magisterio de ambos Papas nos invita a redescubrir la dimensión profética de nuestra fe y de nuestro discipulado misionero. La misión de la Iglesia estará siempre cargada de profecía porque es la misma misión de Jesús en quien encontramos al profeta definitivo, que nos trae el corazón del Padre y con la fuerza del Espíritu desea que su fuego se adentre en el

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mundo y toque los corazones de todos los hombres. Se trata del fuego de la verdad, la vida y el camino que lleva a la fraternidad universal venciendo toda tentación de poder, riqueza y éxito que se implanta desde la injusticia, la desigualdad y la exclusión. El Papa Francisco en su carta apostólica a todos los Consagrados con ocasión del Año de la Vida Consagrada afirma “El profeta recibe de Dios la capacidad de observar la historia en la que vive y de interpretar los acontecimientos: es como un centinela que vigila por la noche y sabe cuándo llega el alba (cf. Is 21,11-12). Conoce a Dios y conoce a los hombres y mujeres, sus hermanos y hermanas. Es capaz de discernir, y también de denunciar el mal del pecado y las injusticias porque es libre, no deben rendir cuentas a más amos que a Dios, no tiene otros intereses sino los de Dios. El profeta está generalmente de parte de los pobres y los indefensos, porque sabe que Dios mismo está de su parte”. Como nos enseña el Papa Francisco, la misión hoy, necesita de profetas que anuncien y testimonien el absoluto de Dios y su plan de amor para la historia humana. Los misioneros están llamados a ser profetas de Vida y Esperanza en los contextos del mundo actual. Para comprender mejor las exigencias del profetismo cristiano al que todos somos convocados por el Señor, conviene encontrarnos brevemente con el fenómeno profético en Israel del cual somos herederos y que ha influido en el talante profético de Jesús y en el de sus discípulos desde los inicios de la Iglesia. 2. EL ORIGEN DE LA PROFECIA EN ISRAEL a. El término Profeta El termino bíblico «profeta» tiene origen griego (a través del latín propheta). Pro-phetes significa «hablar en vez de», «ser porta-voz de» o también «hablar ante alguien», «hablar en voz alta», según el sentido de la preposición griega pro. En el texto hebreo del AT se corresponde normalmente con la palabra nabí, pero también traduce a otros vocablos: hozeh, «vidente» (2 Sm 24,11; Am 7,12); roeh, «vidente» (1 Sm 9,9.11.18.19). Se usan además otras denominaciones como «hombre de Dios» (1 Sm 9,6), «soñador» (Dt 13,2), etc., pero el vocablo más usado es sin duda nabí. Hoy es generalmente aceptada su etimología de la raíz acadia «nb», que significa llamar, convocar. La forma hebrea sería pasiva, de modo que etimológicamente significaría «llamado», «convocado» al consejo de Dios o para una vocación y misión.

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b. El Profetismo en Israel El fenómeno carismático, signo de la presencia de la divinidad en la vida de los hombres, que se encuentra en casi todos los pueblos, se hace presente también en el primitivo Israel por medio de los jefes de familia en la época nómada. Por medio de visiones, sueños, y otros fenómenos paralelos conocían el deseo o la voluntad de la divinidad. La palabra del patriarca era en tales casos determinante. Los grupos de nebiim (profetas) que los primeros israelitas encontraron en la tierra de Canaán, fueron relacionándose poco a poco con ese fenómeno, que se había ido manifestando en personalidades especiales como Josué o los denominados «jueces». La evolución de estos grupos, en donde comenzó a destacar la figura de un «jefe» que hablaba en nombre de la divinidad, favoreció la aplicación del término nabí, en singular, a toda persona que alegara hablar en nombre de Dios. Al institucionalizarse la forma de gobierno monárquica, cobró realce la figura del perito en cuestiones divinas. El rey le consulta todas las decisiones graves de gobierno, así como las empresas militares. Con el pasar del tiempo la figura del nabí encarna el contrapunto crítico de la monarquía. Ese personaje fue acostumbrándose a ver la realidad desde palacio y perdió su carácter de contraste respecto a las decisiones del rey. Esta característica siguió en aquellos espíritus clarividentes y decididos que optaron por salir de la corte. Vivían pobremente, a veces perseguidos y, al tiempo que denunciaban los abusos que se podían cometer, respondían a las consultas de todas las gentes que se les acercaban, fueran éstos israelitas o extranjeros. El último y definitivo paso en este proceso es la aparición de las figuras de los grandes profetas «posteriores», que, si bien ocasionalmente dialogaban con los reyes o con las gentes individuales, se caracterizan por predicar a todo el pueblo, exigiendo la conversión ante el juicio inminente de Dios que anuncian. Estos son los que posteriormente han acaparado el nombre de «profetas». 3. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA PROFECÍA EN ISRAEL A diferencia de los pueblos limítrofes, que confunden a menudo la profecía con la magia y con la posesión extática, Israel tuvo siempre una clara idea religiosa del profeta. Ya en la misma diferenciación semántica es posible percibir la clara distinción entre la idea bíblica y la de las otras religiones: el profetés de la Biblia de los Setenta se refiere al nabí, identificado como "el que habla con claridad en lugar de otro", mientras que el hebreo qosem, que indica al "mago", se traduce siempre

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por mántis. La peculiaridad del profeta hebreo se impone entonces como un fenómeno directamente en relación con la revelación del Dios verdadero. a. Llamados gratuitamente Así pues, para comprender al profeta del AT habrá que referirse ante todo a la gratuidad de su llamada. Sólo se le puede comprender dentro de un esquema vocacional. La llamada de Yhwh constituye para cada uno de ellos el acontecimiento fundamental, que crea una historia personal y que debe fijarse además por escrito, para que pueda permanecer sin variar (Jer 1,2; Is 6,1; Ez 1,2; Os 1,1). En esta llamada, que se presenta como un acto de amor profundo y que implica un conocimiento desde siempre, "desde el seno materno" o "ya antes de nacer", el profeta descubre su misión. b. Enviados a una misión Los profetas del Antiguo Testamento viven una experiencia religiosa profunda, por medio de la cual Dios irrumpe en su vida y los envía a una misión (Jer. 1,1-10.17-19). En virtud de ese envío el profeta queda revestido de la autoridad de Aquél que lo envía. La fuerza de su palabra descansa sólo en Dios, no en ningún poder humano o cualidad sobrenatural; no son personas con superpoderes, sino creyentes, hombres y mujeres cimentados no en las propias fuerzas sino en el poder que le viene de Dios. Sintiéndose revestidos de esta autoridad divina, se enfrentan a cualquier otro tipo de autoridad, incluso religiosa (cf Am 7,10-17). Su denuncia no es sólo la queja de un hombre, sino ante todo el juicio de Dios sobre los planes humanos. Esto llevará al profeta a duros enfrentamientos, por lo que podemos decir que estos enviados, más que vivir de su profecía, sobrevivían a pesar de ella. c. Hablan en nombre de Dios Los profetas se dirigen al hombre en nombre de Dios no para decirle lo que quiere oír, sino para que oiga lo que Dios tiene que decirle. Por eso su mensaje se caracteriza generalmente por la presencia de dos elementos: denuncia del mal (injusticia, idolatría, etc.) y anuncio de salvación (Is 44,1-5). El lenguaje que emplean es terriblemente duro, en la denuncia de las injusticias, y profundamente tierno, en los anuncios de salvación. El profeta se ve contagiado de los sentimientos de un Dios que es absolutamente intolerante con el pecado, con el opresor, y ardiente defensor de los pequeños, de los oprimidos.

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d. Defensores de la causa de Yahveh Un elemento muy relevante surge del hecho de que son "profetas de Yahveh". Por eso en nombre de Yahveh entablan una lucha incesante contra los dioses extranjeros. De ahí su combate contra los dioses cananeos de la fecundidad, especialmente contra las múltiples advocaciones de Ba'al, señor de la vida en el panteón de Canaán. Cuando los cultos cananeos no representan un peligro, la lucha se desplaza en dirección de los dioses imperiales de asirios y babilónicos. En la lucha contra la idolatría y la defensa de la unicidad de Dios eran indetenibles. e. Independientes frente al poder Para los profetas de Israel hay justicia cuando todo está en el lugar donde Dios lo quiere. Los profetas luchan para que la vida del pueblo se organice de nuevo según el proyecto de la Alianza, expresado en la Ley. No son predicadores teóricos, sino que denuncian muy claramente las injusticias, apuntando a sus causas. No tienen miedo de decir lo que está equivocado en la organización del país, tanto por parte de las personas responsables, como por parte de las instituciones y del propio pueblo. Es a este nivel de la lucha por la justicia donde se presenta el conflicto entre rey y profeta. El profeta exige del rey su parte en la observancia de la Alianza. Exige que dentro del territorio confiado al rey se realice el Proyecto de Dios. f. Capaces de compasión y misericordia Las palabras de los profetas son firmes, agrias y punzantes. Pero detrás de su austeridad hay amor y compasión por la humanidad. Ezequiel hace explicito lo que se halla implícito en otros profetas: "Acaso me complazco en la muerte del malvado, dice el Senor Dios, y no en que se vuelva de sus caminos y viva?" (Ez.18,23). En realidad, toda predicción de desastre es en sí una exhortación al arrepentimiento. Al profeta no solo se lo envía para censurar, sino también para "fortalecer las débiles manos y afirmar las rodillas titubeantes" (Is.35,3). Casi todos los profetas traen consuelo, promesa y esperanza de reconciliación junto con la censura y el castigo. Comienzan con un mensaje de perdición; terminan con un mensaje de esperanza. g. Leen la realidad con la mirada de la fe Por último, es necesario disipar una comprensión defectuosa de la profecía: los profetas no son, fundamentalmente, personas que hablen de cosas futuras que están por ocurrir, o de amenazas de catástrofes inminentes. No anuncian el futuro (esto se da, pero escasamente); más

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bien juzgan el presente. Son hombres y mujeres profundamente creyentes, que saben mirar la vida con los ojos de la fe, descubriendo dónde se encuentra Dios y dónde no; que saben qué le agrada y qué le desagrada; que sienten cómo y con quién se compromete su palabra salvadora. 4. JESUS EL PROFETA DE ISRAEL Jesús fue aclamado como Profeta por la naturaleza de sus enseñanzas y de su predicación (Mt 21, 11). Ocasionalmente El se refirió a sí mismo como profeta (Mt 13,57; Lc 4,24). La figura del profeta aparece en Él reinterpretada desde la perspectiva del mensajero de buenas noticias, el evangelizador (Lc 4, 16-30). Hay que tener en cuenta esto para no encerrar la persona de Cristo exclusivamente dentro de las categorías proféticas. En Jesús aparecen en plenitud los rasgos del profeta que hemos presentado anteriormente. Él es más que un "hombre de Dios": es "Hijo de Dios". Si el profeta es el "hombre de la Palabra", Jesús es la Palabra y, si el profeta provoca la crisis, Jesús es aquel delante del cual hay que tomar posición y asumir la propia responsabilidad porque el Padre puso en su mano el juicio (Jn 5,27). Por otra parte, en el cumplimiento de misión profético-evangelizadora, Jesús recorre el camino humano y experimenta la tentación y la crisis, "sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado" (Hb 4,15). La forma peculiar en la que Jesús es profeta es la de evangelizador: el que anuncia la Buena Noticia del Reino con toda su vida: palabras, gestos, testimonio. Sin embargo, una lectura más atenta de los textos muestra cómo, incluso donde se refieren a Jesús como profeta, se crea inmediatamente una dialéctica que tiende a mostrar las limitaciones de este título y su superación necesaria (cf Mt 21,23). Aun encontrándose ante la figura de un profeta, se sintió de todas formas la necesidad de subrayar la convicción de que era "más que" un profeta: "más que Jonás" (Mt 12,41), "más que Salomón" (Mt 12,42), "más que el templo" (Mt 12,16). En la experiencia y reflexión neotestamentarias la profecía es uno de los carismas que Dios da para la edificación de la Iglesia, a tal grado que es colocada inmediatamente después del carisma del apóstol que es el que pone el fundamento inicial de la comunidad y la sustenta. Por "profecía" Pablo entiende el anuncio y la interpretación de la Palabra para el momento presente. El profeta del Nuevo Testamento "construye, exhorta y anima" (1 Co 14,3).

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5. MISIONEROS, PROFETAS DE VIDA Y ESPERANZA HOY. El misionero profeta del siglo XXI no puede tener otro mensaje que anunciar que no sea el del profeta del ayer y del mañana; Dios no cambia, como tampoco cambia la figura de Cristo y la esencia de su Buena Noticia. Hemos visto que el profeta esencialmente no es una persona que vive una vida celestial, sino alguien que vive con mayor autenticidad e intensidad la vida terrena; no un profesional de la denuncia, sino alguien que interpreta críticamente las situaciones con discernimiento evangélico; no alguien que ve cosas distintas sino con ojos distintos, no alguien que dice palabras diferentes, sino alguien que percibe y expresa el sentido latente del lenguaje común; no alguien que busca y prefiere la ruptura, sino alguien que sólo se resigna a ella después de haber buscado incansablemente la comunión con el mundo. El Señor Jesús nos ha prometido que “el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he dicho (Jn 14,26). Así mismo, nos ha hecho ver que su Espíritu Santo sigue actuando en la comunidad de los discípulos: “Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir (Jn 16,13)”. Jesús nos ha enseñado que el Espíritu no lo ha dicho todo, sigue hablando por los profetas de hoy. Por eso, con razón, la profecía se sitúa en la Iglesia y en la historia de la humanidad como una forma permanente de memoria que obliga a no asumir nada como absoluto, sino a relativizarlo todo a la luz de lo único necesario. En este sentido la Palabra de Dios, inspirada por el mismo Espíritu que a través de Ella guía a la Iglesia, se presenta entonces como la provocación siempre presente para que el hombre encuentre sentido a su existencia y propósito a la convivencia humana. De ahí que el profeta sea necesario siempre, también hoy, sobre todo en los inmensos desafíos que sigue teniendo al Iglesia misionera. Los profetas son la marca de una comunidad mesiánica, creativa y en estado permanente de misión; que se deja inspirar por Dios y que discierne constantemente el pasado originando no sólo continuidades, sino rupturas. La profecía entonces es necesaria para que la comunidad esté viva y no se quede anclada en un pasado que pueda convertirse en una tradición que bloquea sino en la búsqueda de nuevos caminos, que abiertos al futuro respondan con mayor autenticidad a la novedad de Evangelio.

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Algunos trazos de la profecía que hoy estamos llamados a vivir en la misión evangelizadora y que caracterizan al profeta hoy podrían ser: a. Oyentes atentos y empáticos El profeta hoy está llamado a saber escuchar en una sociedad dominada por las nuevas tecnologías que hacen cada vez menos humano el contacto entre las personas. El profeta está llamado no sólo a hablar sino a escuchar, no solo a pronunciar denuncias y consejos, sino a dejarse interpelar por la voz de la gente. El profeta es alguien que sintoniza con las expectativas y necesidades del pueblo de Dios, del que se siente parte y cuya suerte comparte. Esta actitud le exige salir de su comodidad y de sus verdades inamovibles para someterse a la escucha de la realidad y dejarse formar también por ella. b. Apasionados por la verdad El profeta dice la verdad en nombre de Dios y la busca incansablemente. Vivir el profetismo hoy en la Iglesia es no prestarse a componendas con el poder que ofusquen la verdad o la tergiverse. No aprisionar la voz crítica ante los embates de la mentira, siendo capaz de poner en riesgo la estabilidad e incluso la vida por decir la verdad que consume y que ha sido revelada en la experiencia de amistad con el Señor. La sinceridad debe caracteriza el hablar y el actuar del profeta; quien sabe dar razón de su fe, de su vida y de su compromiso, y por ello se siente con legitimidad para criticar, en nombre de la verdad de Dios, toda instancia de poder que reste o debilite el señorío absoluto de Dios en la historia. C. Perturbadores del orden establecido La palabra profética “más tajante que espada de doble filo” (Heb 4,12), rompe el silencio cómplice en el que muchas veces por conveniencia las instituciones y las personas pactan atentando contra los derechos de los demás. El profeta con su denuncia del pecado personal y estructural, desestabiliza y es molesto, porque empuja los cambios necesarios para que se imponga la justicia que viene de Dios. La misión de la Iglesia, si responde a la praxis de Jesús, será siempre la de iluminar las conciencias y estructuras de este mundo sin acomodarse a su mentalidad y en una constante actitud de revisión y de invitación a la conversión. d. Profetas de lo cotidiano El Concilio Vaticano II nos recuerda en la Constitución sobre la Iglesia: “El pueblo santo de Dios participa también de la función profética de Cristo

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difundiendo su testimonio vivo, sobre todo con la vida de fe y de caridad, y ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza, que es fruto de los labios que confiesan su nombre” (LG 12). Esta afirmación del CV II que en una primera lectura pareciera un tanto poética es de una gran contundencia cuando deja claro que el oficio profético de todo cristiano se realiza en la vida cotidiana, en el aquí y el ahora que cada uno vive, desde su propia condición de vida y desde su lugar en la sociedad. Esto supone la exigencia de un constante discernimiento sobre la vida que llevamos, el trabajo que realizamos, las relaciones que tenemos. Es en la vida diaria donde no podemos ser indiferentes ante las situaciones contrarias al Evangelio. A veces habrá que hacer opciones que desconcierten y sean contra corriente, acciones anticonformistas, heroicas incluso; otras veces, se tratará de fomentar relaciones más dialogantes, abiertas a la diversidad y promotoras de la cultura del encuentro. El misionero está llamado entonces a hacer de cada circunstancia y ambiente una oportunidad para el anuncio profético de la Buena Noticia. e. Comprometidos con la historia No hay profetismo sin compromiso. El profeta es un enviado, mediador entre Dios que lo envía y aquellos a los que es enviado. Es un enviado para cumplir una misión que reclama todas las fuerzas y recursos de su persona. No hay profetas de lujo alejados del mundo, ocultos en la montaña, o institucionalizados en los grandes centros de culto y de poder. El profeta se siente comprometido con la gente y su historia no con un proyecto de realización personal. No busca su interés o prestigio, poder o influencia, no posee autoridad para dominar, no pertenece a una casta, ni es un funcionario. El compromiso del profeta ayer y hoy no es con los poderes de este mundo sino con Dios y con los hombres a los que ha sido enviado. Su compromiso con Dios se manifiesta en la plena confianza en su poder soberano que lo sostiene y estimula para que no desfallezca. El profeta es un hombre comprometido con su tiempo, con la situación que vive él y su pueblo, con el hoy de Dios. En comunión con Dios, al que no se ve cara a cara, pero se le descubre en el rostro del marginado, del que está en las “periferias existenciales”, por eso los profetas de ayer y de hoy aparecen como luchadores por la justicia, defensores decisivos de los débiles, críticos tenaces ante las autoridades, y jueces del mundo, de la Iglesia, de la historia.

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f. Testigos de la sobriedad y de la pobreza evangélica Los profetas de Israel fueron hombres de una gran austeridad y desapego a las riquezas de este mundo. Los profetas bíblicos fueron la conciencia del proyecto fraternal de Dios en Israel, el cual anunciaron y denunciaron en sus respectivos contextos históricos. Pero su profetismo no se redujo a la proclamación de la verdad, y la denuncia de la mentira y sus máscaras, sino dicha conciencia los impulsó a promover apasionada e inteligentemente la construcción de una sociedad fraterna y justa, donde los pobres eran reivindicados y restablecidos en sus derechos. El profetismo verdadero lleva a suscitar nuevas formas de sociedad, lleva a la elaboración y realización de la construcción de sociedades más próximas al mensaje del Reino del Padre. Pero, para que esto sea posible, la vida misma del profeta, su estilo, sus opciones, sus modos de proceder deben ser una profecía de la austeridad y sobriedad. El profeta como creyente de Evangelio está llamado a vivir de modo sencillo, sin apegos innecesarios, buscando tener control sobre todo, sin excesos, ni ostentación alguna. Cada cristiano, discípulo y misionero, para realizar su vocación profética está llamado a testimoniar con su vida y misión en la Iglesia que “la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza” (DA 392) y que “todo proceso evangelizador implica la promoción humana y la auténtica liberación sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad” (DA 399; Benedicto XVI, DI 3). g. Promotores del encuentro en medio de la diversidad y la multiculturalidad. El Papa Francisco en diversas ocasiones ha insistido sobre la misión que tiene la Iglesia de propiciar ad intra y ad extra una cultura del encuentro. Para el Santo Padre propiciar la cultura del encuentro significa establecer círculos concéntricos que van de la comunión eclesial (amplia, plural, no excluyente, lejos de sospechas y prejuicios), a la fraternidad universal, al engranaje social, en el que la Iglesia pueda ser mediadora de la unidad y casa de comunión. Apostar a la unidad en medio de la diversidad, sin exclusiones y condenas, es un desafío de la profecía hoy para los discípulos de Cristo. Cada vez más, se hace imperiosa, una conversión que permita a la Iglesia mirar también desde otras perspectivas que le hagan comprender la presencia de Dios quien le antecede en otras culturas y religiosidades. La profecía tiene la virtualidad de lanzarnos a un futuro posible donde exista

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una cordial convivencia entre los hombres que fijen su mirada mayormente en lo que les une y vean la diversidad como una riqueza. 6. CONCLUSIÓN El Vaticano II recordó que todos los cristianos, hombres y mujeres, por el hecho de ser bautizados, participan de la función sacerdotal, real y profética de Cristo (LG 31) y que éste, el gran Profeta, "cumple su misión profética... no sólo a través de la Jerarquía, que enseña en su nombre y con su poder, sino también por medio de los laicos, a quienes, consiguientemente, constituye en testigos y les dota del sentido de la fe y de la gracia de la palabra..." (LG 35). Estas reflexiones doctrinales del Concilio permitieron que, más adelante, a partir de muchísimos testimonios proféticos de cristianos comprometidos en la lucha contra el pecado social en América Latina, el Documento de Puebla pudiera constatar ya, a finales de los años setenta, una intensificación de la función profética en la Iglesia latinoamericana. En este sentido afirmarán los Obispos en Puebla: “En la fuerza de la consagración mesiánica del bautizado, el pueblo de Dios es enviado a servir al crecimiento del Reino en los demás pueblos. Se le envía como pueblo profético que anuncia el Evangelio o discierne las voces del Señor en la historia. Anuncia dónde se manifiesta la presencia de su Espíritu. Denuncia dónde opera el misterio de iniquidad, mediante hechos y estructuras que impiden una participación más fraternal en la construcción de la sociedad y en el goce de los bienes que Dios creó para todos” (Puebla 267). Muy cercanos a nuestros días tenemos profetas que siguen viviendo el camino y suerte de sus predecesores, como monseñor Romero, recientemente beatificado, y más cercano a nosotros monseñor Gerardi, en Guatemala quien la noche del 26 de abril de 1998 fue brutalmente asesinado. Le destrozaron la cabeza. Parece que quisieron hacer desaparecer sus ideas. Dos días antes de su muerte, el obispo Gerardi había dicho en la catedral: Queremos sacar del silencio la verdad para que nunca más se vuelva a repetir la violencia que ha manchado nuestra historia… Queremos contribuir a la construcción de un país distinto. Por eso recuperamos la memoria del pueblo. Este camino estuvo y sigue estando lleno de riesgos y sólo son sus constructores aquellos que tienen fuerza para enfrentarlos. De igual modo, Monseñor Leonidas Eduardo Proaño, defensor de los indígenas y de los pobres. Y en México, por la defensa de los indígenas, monseñor Samuel Ruiz sufrió duro rechazo y represión por buena parte de las autoridades civiles y religiosas.

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A estos pastores se unen decenas de laicos, religiosos, religiosas y sacerdotes que en distintas circunstancias dieron y siguen dando testimonio de la actualidad de la profecía en la Iglesia de América Latina y en todo el mundo. Que cada uno de los discípulos misioneros del Señor abracemos sin temor su invitación a hacer de nuestra vida profecía de vida y esperanza. PARA LA REFLEXIÓN ¿Qué características de la profecía en Israel te llamó más la atención? ¿Experimentas en tu vida la vocación profética? ¿De qué manera? 3. ¿Crees que Jesús fue un profeta? ¿Por qué? 4. ¿Conoces misioneros que encarnen las características de la profecía cristiana? 5. En tu comunidad cristiana de qué manera crees que se vive la dimensión profética de la Iglesia y de la Evangelización. ¿Qué falta aún? 6. ¿Qué crees que se deba hacer a nivel de tu comunidad cristiana para crecer en la dimensión profética?

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Escuela con Jesús Primera Semana (Catequesis Misionera / Explorando) Tema: Misioneros, Profetas de Vida y de Esperanza Objetivo: Ayudar a que cada niño y adolescente redescubra el llamado que Jesús le hace a ser Misioneros, Profetas de vida y Esperanza. Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8. Ambientación del lugar:  Preparar unas láminas o fotografías con imágenes de niños y adolescentes en situación crítica (hambre, miseria, guerra), de inundaciones, sequías, empresas generadoras de humo, deterioro de la naturaleza, para colocarlas en las paredes.  Ubicar bajo los asientos fotografías, recortes de imágenes de niños/adolescentes evangelizando, que muestren alegría y esperanza, solidaridad, ayuda. Propuesta para el encuentro Saludo Inicial: Dar la bienvenida al Octubre Misionero, que de manera especial este año nos invita a ser testigos de Misericordia a nivel humano y material. Oración del Octubre Misionero (leer en la contraportada) Reflexión A menudo escuchamos hablar de las situaciones graves que estamos viviendo: crisis humanitaria de diversa índole (hambre, injusticia social, escasez de alimentos, muerte), el calentamiento global, los desastres naturales, el fenómeno del niño que presenta sequías en algunos lugares e inundaciones en otros, el fuerte aumento de la temperatura de la tierra; el excesivo consumo de energía y el uso exagerado de sustancias químicas en la siembra. Se habla que dentro de poco habrán disminuido los casquetes polares y algunas islas desaparecerán.

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El hecho de que el ser humano sea uno de los causantes de lo que está sucediendo, ha llevado y lleva a la reflexión a muchos científicos y organizaciones diversas a denunciar estas prácticas y situaciones que afectan la vida del ser humano y el medio ambiente, anunciado diversas medidas que se pueden tomar en consideración para evitar que se siga destruyendo nuestra casa común: el planeta tierra.

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Muchas veces, las personas no se dan cuenta de sus actos, por ello aparecen hombres y mujeres que denuncian las cosas malas a fin de corregirlas e ir por el buen camino. Estas personas Son los profetas. En una ocasión, Moisés se dirigió al pueblo diciendo: “El Señor hará surgir en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharán” Dt. 18,15-20. Pero… ¿Quiénes son los profetas? Son mujeres y hombres elegidos por Dios para hablar en su nombre. Y… ¿Cuál es la misión del profeta? Anunciar su mensaje de vida, amor, esperanza. Denunciar las injusticias. Defender siempre al pobre, al marginado, al desesperanzado, al oprimido; hacer ver a las personas sus actitudes negativas e invitarlas a cambiar de vida. Recordar a todos que Dios es Misericordioso, que siempre nos ama y quiere nuestra felicidad. La tarea del profeta no es fácil; se requiere de mucha valentía, de vivir siempre unido a Jesucristo, en comunión con él, pues muchas veces a las personas no les agrada que les digan la verdad, especialmente cuando están equivocadas y actúan de manera fuerte contra los profetas. Muchos profetas han tenido que pasar serias dificultades por cumplir y obedecer el mandato del Señor. Jesús fue también profeta, y mucho más que profeta: Enviado del Padre. Anuncia la Buena Noticia del Reino de Dios. Denuncia las injusticias de su tiempo. Defiende a los pobres, marginados y rechazados de la sociedad. Se pone de parte de los pecadores, enfermos, niños. Enseñó al pueblo a actuar, amar y vivir como Dios Padre quiere. La Iglesia tiene la tarea de continuar con la misión profética de Jesús y cada uno de nosotros, los bautizados, somos llamados como Isaías, Jeremías a anunciar el Evangelio, que la Buena Noticia llegue a todos; pero, también a denunciar las injusticias, abusos y todo aquello que vaya contra la vida. Por eso somos Misioneros Profetas de Vida y Esperanza.

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Trabajo personal y en grupo:  Pedir a los niños/adolescentes que observen nuevamente las láminas o fotografías que vieron al entrar y respondan: ¿Qué opinas sobre lo que está sucediendo en nuestra casa común: el Planeta, en tu comunidad, en tu escuela o liceo? ¿Qué entiendes por la palabra denunciar? ¿Qué entiendes por la palabra anunciar? De lo que actualmente estás viviendo ¿Qué denunciarías? ¿Qué propondrías?  Formar pequeños grupos y conversar acerca de lo reflexionado. Llevar a plenaria.  Una vez concluido el conversatorio, se pedirá a los niños/adolescentes que vuelvan a su lugar. Oración final:  Invitar a los niños/adolescentes a colocarse en actitud de oración.  Entonar o colocar un canto apropiado al tema desarrollado.  Pedir a los niños/adolescentes que busquen bajo los asientos, las fotografías que allí se encuentran y en base a ellas hacer una breve oración. Una vez realizada la oración (petición o Acción de Gracias) los niños/adolescentes colocarán en el centro del salón las fotografías.  Para culminar, tomados de la mano, se rezará un Padre Nuestro, una Ave María y Gloria! COMPROMISO MISIONERO DE LA SEMANA: Preparar una Alcancía Misionera en la que colocarás tu Cooperación Misionera durante el Octubre Misionero. Te invitamos hacer la oración por la Beatificación de Paulina Jaricot y pedir por los Misioneros Venezolano en Tierra de Misión los niños/adolescentes de nuestro país.

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Segunda Semana: (Espiritualidad Misionera / Vida Espiritual) Tema: El encuentro con Jesús, nos hace superhéroes para Anunciar la Vida y la Esperanza. Objetivo: Favorecer un momento de encuentro profundo con Cristo que les llama a vivir su vocación profética. Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8. El encuentro de esta semana lo realizaremos en la Capilla, Oratorio o lugar previamente ambientado con un Cirio, un tapiz, una vasija y un lugar donde colocar la Palabra. Oración Inicial Les invitamos a ponernos todos en actitud de oración para acoger con gozo lo que Dios hoy nos ofrece. Ponemos nuestras manos en forma de cuenco. Señor, con las manos abiertas para acoger tu Palabra, con los ojos cerrados viendo en profundidad lo que hay en nuestro corazón, con los oídos muy abiertos para oír tu mensaje de amor, te pedimos que nos envíes tu Espíritu para que nos ayude a vivir como Jesús, tu Hijo, nos enseñó. Danos tu luz para darnos cuenta de lo que no hacemos bien y de lo que podríamos hacer mejor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Introducción a la celebración Cuando llega el mes de Octubre, nos sentimos muy contentos porque vamos a celebrar la fiesta de la Misionariedad de la iglesia, donde todos nos sentimos comprometidos en el anuncio del Evangelio. Para que esta Jornada pueda dar mayores frutos y para contribuir a que arraigue de modo estable en los cristianos la conciencia de su común responsabilidad en la Evangelización del mundo, debemos preparar convenientemente el DOMUND. Hoy, lo haremos con un momento de Oración; para ello, nos hacemos conscientes de lo que vamos a vivir. Jesús mismo viene a nuestro encuentro. Dispongamos entonces a vivirlo a plenitud, con alegría y entusiasmo. Recibamos la Palabra de Dios que nos visita hoy. Introducción a la lectura de la Palabra de Dios (Animador) Ahora, bien atentos, vamos a escuchar un trozo de la profecía de Isaías, en el que profeta se encuentra con Dios de una manera íntima, auténtica, que lo marca para la vida entera. Seguramente han oído hablar de él.

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Iluminación Bíblica: “Y oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” Y respondí: “Aquí me tienes, mándame a mi” Is. 6,8. Reflexión El profeta Isaías se encuentra en el Templo, el lugar de la presencia de Dios y allí experimenta su cercanía, escucha su voz que le llama e invita ¿Quién irá por mí? Y él con mucha valentía le responde ¡Aquí estoy envíame!. Los profetas de hoy son creyentes anónimos que con sus palabras, con sus gestos, con sus obras y con su vida anuncian las bellezas de Dios y denuncian a los que maltratan a sus creaturas. Con su testimonio de vida y de fe son ejemplos para nosotros. La misión de los profetas de hoy no es revelar una nueva verdad, sino proclamar la verdad ya revelada por Cristo, pero muchas veces olvidada. Trabajar por la justicia y denunciar estructuras injustas. El mensaje de los profetas de hoy consiste en predicar a Cristo. También nosotros somos conscientes de haber sido llamados por Dios, y somos invitados a vivir una profunda experiencia de Dios de la que mana la confianza para seguir adelante y en la que se fundamenta la esperanza. Trabajo personal y en grupo:  Hacer un momento de silencio para escuchar nuevamente la Palabra de Dios (Is. 6,8). Un niño /adolescente hará la siguiente representación: Se necesita un profeta que no sea tedioso, que sepa profetizar sin creerse el único portavoz del Reino, que admita en la Iglesia la existencia de otros profetas, que sepa la diferencia entre profecía y vaticinio, que hable del futuro sin olvidar el presente ni el pasado, que tenga el coraje de abrir la boca aún en contra de los poderosos

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que no confunda franqueza con mala educación, que viva aquello que propone a los otros, que sepa usar las manos para bendecir además de señalar con el dedo, que profetice sin odio, que profetice sin melosidad, que profetice sin sarcasmo, que profetice sin malicia, que profetice con ternura, aún en las horas de severidad, que hable un poco más de Jesucristo y un poco menos de otros profetas de este tiempo, que sepa también que los profetas prestan atención, En fin, se necesita un profeta que a pesar de ser loco, sepa portarse con lucidez. Se necesita un profeta que ore, pero que no confunda brazos abiertos delante del sagrario con piedad. Se necesita un profeta que no se vaya a esconder con Cristo en el Sagrario, ignorando su presencia en los hermanos que sufren, que pasan hambre, que no tienen educación. Y tú…Qué tipo de profeta eres?  Realizar un momento de oración personal.  Para culminar nuestro encuentro del día de hoy, cada niño escribirá un compromiso en una tarjetica que se entregará al inicio del encuentro.  Colocar la tarjetica con el compromiso en la cesta/vasija o el lugar que se haya destinado.

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Tercera Semana: (Comunión Misionera / En Aventuras) Tema: Seamos testigos-Profetas fieles de Vida, Alegría y Esperanza en nuestras realidades. Objetivo: Compartir entre hermanos nuestra experiencia de vida como Misioneros Profetas de vida y esperanza. Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8

Introducción: NOSOTROS SOMOS PROFETAS Como cristianos misioneros que pertenecemos a una comunidad parroquial también somos profetas. Analizando los distintos rasgos de los profetas, descubre tu “ser profeta” hoy y ahora en tus ambientes y con las personas que te rodean. (Recordemos los rasgos del profeta: llamado por Dios, persona de Esperanza, denuncia las injusticias, comunica vida, experiencia y relación con Dios). Sugerencia: 

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Invitación de una persona bien sea sacerdote, religiosa o laico de algún movimiento que venga a compartir personalmente de experiencia de vida misionera profética. Intercambio de experiencias. Hacer una lista de Profetas que conozcas. Celebración de los cumpleaños del mes.

Oración Conclusiva: Suscita misioneros profetas. Que haya bocas que pregonen tu nombre, Señor. Que haya ojos de creyentes que vean las necesidades de los hermanos. Que haya pies valientes que vayan a donde nadie va. Que haya corazones que se entreguen a los que nadie se entrega. Que haya manos de creyentes que den la mano a los que buscan y no encuentran. Que haya bocas que anuncien que Tú eres el Dios de la Salvación.

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Que haya vidas que se entreguen para que otros tengan Tu vida. Que haya generosidad entre los creyentes para llevar Tu Reino a todos los rincones de la tierra. Señor, suscita misioneros entre nosotros. Compromiso Misionero para esta semana:  Haz una lista de las cualidades y rasgos de los profetas.  Identifica los rasgos proféticos que te caracterizan (también pueden caracterizarte rasgos contrarios).  Recuerda tu compromiso de cooperación económica.

Cuarta Semana: (Proyección Misionera / Vida Apostólica) “Iglesia misionera, testigo de misericordia” Tema: Celebremos juntos la alegría de experimentar y compartir nuestra Vocación Profética. Objetivo: Realizar una Jornada de Evangelización en plazas, centros comerciales y las calles. Iluminación Bíblica: ¡Aquí estoy Señor, envíame a mí! Is. 6,8. Introducción: Esta cuarta semana de nuestra Escuela con Jesús coincide con la Jornada Mundial del DOMUND, enmarcada este año en el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia nos invita «salir», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a la familia venezolana. Por eso, en esta cuarta semana, te invitamos a salir a las calles, plazas y/o centro comerciales.

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Sugerencias:  Reunirse en la Parroquia, realizar una oración y partir en grupo al lugar previamente establecido entonando cantos alegres alusivos al mes misionero.  Teniendo como punto de partida la cita bíblica de Isaías, dar a conocer mensajes proféticos de Esperanza y Vida en contraste con las situaciones concretas que vivimos en el día a día presentando los mismos de manera creativa (mimos, murales, pancartas, tarjetas, etc.).  Mientras un grupo realiza la Evangelización, el otro grupo realiza una jornada de limpieza y recolección de desechos en la Plaza.  Culminar la Jornada con una Oración Comunitaria. Compromiso Misionero: Recordando que es la cuarta semana de octubre misionero dedicada a la vocación misionera: Meditar el Rosario Misionero un día de la semana con tu familia por las misiones.

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Introducción En el mes de Octubre nuestra iglesia nos pide recordar la apremiante necesidad de actuar a favor de los demás; a través del DOMUND se nos invita a dar pasos hacia el encuentro con el prójimo, en salir en búsqueda de esa oveja perdida, solitaria, sin pastor y sin camino. Es por eso, que desde las Obras Misionales Pontificias-específicamente desde la Obra de la Propagación de la fe servicio de animación misionera juvenil JOVENMISION convocamos a todos y en especial a la juventud venezolana a dar respuestas concretas y sinceras. Sabemos que es el dinamismo juvenil el que marca el ritmo de la sociedad, es la ilusión del corazón del joven motor que impulsa a realizar grandes ideales y son sus fuerzas las propicias para mover muros si así se desea, partiendo de esa realidad y tomados de la mano con el mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones del Papa Francisco donde nos reitera que la misión ad gentes, es decir, la entrega generosa y completa hacia los demás, es el acto de misericordia más grande e inmenso. Sugerimos una serie de actividades que conducen al encuentro personal con Cristo y con el hermano con el objetivo de que podamos vivir un Octubre realmente misionero, un DOMUND en donde nos adentremos en el hermano, en sus necesidades y en sus problemas para que así podamos actuar como discípulos misioneros experimentando el amor de Dios donando nuestras vidas. Vivamos como jóvenes católicos con una visión misionera y profética que irradie vida y esperanza 1a Semana: MISIONEROS DESDE LA ESPIRITUALIDAD Realizar un “En Ondas con Jesús” (Adoración al Santísimo) el día domingo en donde inicia la semana para que toda la comunidad que hace vida en la parroquia pueda involucrarse.

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Ambientación: Crear un camino que conduzca a donde se encuentra Jesús sacramentado y que tenga símbolos que ejemplifiquen los obstáculos que nos encontramos para llegar a la santidad: Vicios, materialismo. 15 Minutos: Orar por la salvación; con la lectura bíblica de Macabeos 12-42,46. Canto: Yo creo en las Promesas de Dios 15 Minutos: Orar por la vocación misionera ad gentes con la cita bíblica Mt. 28, 19. Canto: Alma Misionera. 15 Minutos: Orar por los abandonados con la cita bíblica Dt.31-8. Canto: Te Necesito. 15 Minutos: Orar por nuestro pueblo Venezuela, con la cita bíblica Ef. 6:18. Canto: El señor, es mi luz y mi salvación. A nada yo temeré, Y amparo de mi vida es el señor. A quien debo entregar mi corazón. El señor es mi luz y mi salvación. A nada yo temeré. Amparo de mi vida es el señor, A quien debo entregar mi corazón. Confianza yo tendré, Mi armadura cargare. Si contra mí se le levanta una guerra Yo venceré. Confianza yo tendré, Mi armadura yo cargare. Si contra mí se le levanta una guerra Yo venceré, oh yo venceré.

Bajo tus alas yo me esconderé. Y a tu diestra Jesús siempre yo estaré.. ee Confianza yo tendré, Mi armadura cargare. Si contra mí se le levanta una guerra. Yo venceré Confianza yo tendré, Mi armadura cargare. Si contra mí se le levanta una guerra. Yo venceré.

2a Semana: PROFETAS DESDE LA FORMACIÓN La formación siempre es importante para el joven católico, es por eso, que invitamos a aprovechar este mes para prepararnos y asumir la Misión. Para esta semana se recomienda realizar el estudio a profundidad del Tema Central del Subsidio para el DOMUND 2016.

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Recomendaciones: Busca a un sacerdote preparado que te ayude a desarrollar el tema. Que el tema conduzca a acciones concretas para ejercer la Pastoral. Involucra a la comunidad. el DOMUND lo debemos vivir todos los fieles Católicos. Inicia con una oración que motive a los asistentes a asumir el compromiso misionero. 3a Semana: DEMOS VIDA DESDE LA FRATERNIDAD Encontrarse con Cristo nos lleva al encuentro con nuestro prójimo, y estar llenos del Espíritu Santo es irradiar luz a todas las personas que tenemos a nuestro alrededor, por tal razón en esta tercera semana de nuestro mes misionero queremos conjugar los verbos ABRAZAR, ACOMPAÑAR, ANIMAR, FORTALECER, AMAR, SERVIR y GUIAR y que mejor manera que hacerlo que con la acción evangelizadora: Has estas actividades desde el lugar donde te encuentres: El día Domingo ABRACEMOS: Abraza a las personas que estén a tu alrededor, que sepan que eres de Dios y de Él viene ese abrazo. El día lunes ACOMPAÑEMOS: Háblale de Dios a las personas que te encuentres en el día, ya sea en el transporte público, en la calle, en tu casa, en tu lugar de estudio o trabajo. El día Martes ANIMEMOS: Convoca a la comunidad eclesiástica a una plaza o esquina y desde ahí con música, pancartas y alegría hazle saber a todos que estamos celebrando la alegría de sentirnos elegidos por Dios. El día Miércoles FORTALEZCAMOS: Visita al Santísimo Sacramento y pídele por las personas que pasan por una debilidad espiritual para que a través de nuestras ondas (oraciones) salgan fortalecidos. El día jueves AMEMOS: Organiza y ofrece la Eucaristía la cual es muestra más tangible de amor. En sintonía oremos por: Los novios: Para que Cristo sea quien los ayude a caminar en santidad. Los matrimonios: Para que vivan renovando el compromiso de amor asumido en el altar. Las familias: Para que llenos del espíritu santo construyan nuestra sociedad. Los jóvenes: Para que vean cristalizados cada uno de sus sueños. Los sacerdotes: Para que se sientan acompañados. Las religiosas: Para que se sientan privilegiadas por el llamado del señor. El día viernes SIRVAMOS: Visita un hospital, un ancianato o un orfelinato, infórmate de sus necesidades materiales y en la medida de las posibilidades ayúdalos.

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El día sábado GUIEMOS: Organiza una convivencia, que sea un encuentro fraterno entre la comunidad en donde puedan aprender diferentes directrices para vencer las tentaciones y alcanzar un estado de gracia que perdure. 4a Semana: COOPERACIÓN MISIONERA Paso 1. Cooperación Espiritual: la oración y el sacrificio ofrecido por los misioneros, son el motor de la misión y la fuente de gracia y fuerza para los misioneros. Escoge a un misionero Ad Gentes de nuestro país y ora por él, que sean tus oraciones quien lo mantenga en el aire (En la tierra de misión). Paso 2. Cooperación Material: la colaboración con dinero u otros bienes, constituye un aporte fundamental para el sostenimiento de las misiones y los misioneros. Organiza potazos, vendimias, colectas y todo lo que se te ocurra para colaborar con las misiones. Paso 3. Sé misionero: Evangelización de casa en casa, diciéndole a todas las personas que existen personas que lo han dejado todo para seguir a Cristo y que todos debemos hacer algo similar a eso.

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GUIÓN DE ANIMACIÓN PARA ADULTOS Presentación Al presentarles nuestro subsidio para adultos y agentes de pastoral, queremos resaltar lo que nos parecen algunas condiciones para un anuncio eficaz de la Buena Nueva en sus parroquias. Compartimos una esperanza con todos los enfermos y los ancianos aún sin estar enfermos que sintiendo la invitación del señor, se unen al dolor redentor de Cristo. Me parece interesante recordar que evangelizar es hacer que el Evangelio sea una buena noticia allí donde ya no está y transforme el espíritu y la vida de quienes lo reciben. Evangelizar no puede ser simplemente repetir las verdades conocidas con las fórmulas inmutables debidamente autentificadas, de llevar la Palabra de Dios; es importante también ser profetas de esperanza y vida, disponiendo nuestro tiempo para escuchar al otro. Una característica de nuestra sociedad actual es tantas prisas, agitaciones que nos hacen a veces más difícil escuchar al "otro". Para

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vivir la profecía hoy es necesario tomar el primer paso; quizás el cambio de costumbres para comenzar por escuchar a los enfermos, mayores y nuestra juventud. La mayor parte de ellos, no esperan al principio una palabra, sino que se les escuche. Aquí les presentamos algunas experiencias de vida y dinámicas que pueden servir para su preparación antes de salir a evangelizar. Historia que hace pensar “Te pago tu tiempo” La recepcionista del elegante consultorio hizo pasar a la pequeña paciente y la presentó: - Doctor, aquí tiene una paciente muy especial. El doctor vio con ojos de asombro a la niña y luego se fijó en la sonrisa cómplice de la recepcionista. - ¿Qué haces aquí?, no tengo tiempo para atenderte, estoy trabajando-, le dijo el sabio médico a la niña, un poco molesto. - Papá, yo pagué tu tiempo, junté lo que me das para el colegio para que me escuches porque en casa siempre dices que estás muy cansado.

El cuento Sigue El médico de altos vuelos miró a su pequeña y, lleno de vergüenza, la abrazó y la hizo pasar para escuchar a la que había tenido que pagar una consulta para que su papá tuviera tiempo para ella. Esta anécdota tan conocida debería hacernos pensar a quienes tenemos obligación de saber escuchar.

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En la comunicación no es sólo importante lo que se dice, sino cómo se dice. Del mismo modo, no es sólo cuestión de oír, sino de escuchar activamente. Para ello hace falta mostrar empatía, sintonizar con el ánimo del otro, mostrar interés con la expresión facial, etc. Por: P. Sergio G. Román | Fuente: Desde la fe. Nos reunimos hoy en este momento de oración para rezar, vivir y conmemorar el Octubre Misionero y comprometernos para que la palabra de Dios sea conocida por todos los hombres. Palabra de Dios Isaías 6,1-8. El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban, Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.». Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y la Casa se llenó de humo. Y dije: « ¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!» Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, y tocó mi boca y dijo: «He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado.» Y percibí la voz del Señor que decía: « ¿A quién enviaré? ¿Y quién irá de parte nuestra»? Dije: «Heme aquí: envíame.» Silencio de encuentro con Dios. Repasa mentalmente esta escena Bíblica y después hazle muchas preguntas al texto como a tu vida. ¿Cuál es la llamada que Dios me hace hoy? ¿Cuál es mi actitud afrente a esa llamada? ¿Cuáles son mis miedos e inquietudes? ¿Qué hago para superar los desafíos de mi labor pastoral? Hagamos una Reflexión El mayor desafío para el agente de pastoral es estar con las personas cuando éstas se enfrentan a la enfermedad y a la tragedia y, en su confusión, tratan de comprender la propia relación con Dios y su papel en todo lo que está sucediendo. Las problemáticas surgidas a raíz del

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sufrimiento son diversas. Hay quien se interroga sobre el sentido de la justicia en la vida: "¿Cómo es que los buenos sufren y los malos lo pasan bien?". Hay quien, angustiado por la pérdida de la salud o de un ser querido, se pregunta: " ¿Cómo se puede seguir viviendo en un cuerpo mutilado o en una situación familiar que ha cambiado tanto?". Hay también quien, golpeado por continuas pruebas y tragedias, se pregunta si vale la pena seguir luchando. Posibles respuestas de animador afrente a esas situaciones: 

1. Cuando los pacientes expresan irritación hacia Dios, el agente acepta sus sentimientos sin contradecirlos, ayudándoles a entender que Dios comprende su estado de ánimo.  2. Cuando ellos exclaman: "Estoy buscando a Dios, pero no lo siento conmigo"; el agente les ayuda a comprender que también el desierto o "el silencio de Dios" forman parte de la relación con Dios. (El profeta tiene la característica de esperar el tiempo de Dios...)  3. Cuando se sienten culpables y tienen necesidad de perdón, el agente de pastoral se convierte en instrumento de reconciliación. El Evangelio del perdón puede traerlos una paz interior. Con la Escucha, algunos reencuentran a Dios, otros aprenden a hacer cicatrizar sus heridas, otros incluso descubren un nuevo contexto intelectual y moral para su existencia. Dinámica para aprender a escuchar “¿Estás escuchando?”. En este juego se suministra a los integrantes dos listas, una con respuestas que favorecen la comunicación y otra con contestaciones que la entorpecen. Cada pareja representará un diálogo en el que uno de los dos participará con la lista de escucha activa o de escucha ineficaz. La hoja con las instrucciones para la escucha activa contiene las siguientes pautas: - Presta toda tu atención a la persona que habla, y dale claras muestras de ello: mírale frecuentemente a los ojos, asiente mediante gestos y expresiones verbales. - Repite los puntos clave de aquello que te cuente y que parezca tener importancia para él, para darle a entender que le vas comprendiendo. - No lo interrumpas salvo para mostrar que atiendes y para pedir aclaración si no entiendes algo. La hoja con las directrices para boicotear la conversación mostrará los ejemplos que pueden interferir en nuestra capacidad de escucha: Lo que Interfiere en nuestra capacidad de escucha

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Hábitos no verbales: desviar la mirada, movernos demasiado o muy poco, apoyar la cabeza en las manos, descuidar nuestra postura, perder el equilibrio y la simetría del cuerpo, cubrirte demasiado tiempo el pecho o el vientre con los brazos, ocultar las manos, no respetar el espacio territorial del otro, etc. Actitudes impulsivas: hacer evaluaciones o emitir juicios críticos, dar consejos sin que te los pidan, tratar de contar nuestro caso o una historia mejor que la que nos cuentan, preguntar selectivamente curioseando, disparar porqués, interpretar retorcidamente las intenciones del otro, etc. Posteriormente se abre el debate en grupo para valorar cómo se han sentido los que hablaban en cada situación, cómo nos gustaría que los demás nos escucharan, cómo solemos escuchar nosotros, etc. Preguntas para reflexionar: ¿sentimos que se nos escucha poco?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿podemos hacer algún compromiso para cambiar algo? Compromiso de cada equipo 1ª Semana: Formación misionera siguiendo el contenido de este susidio. 2ª Semana: Visita a las familias para concretar lo aprendido en la escucha de los mayores, enfermos, jóvenes y rezar el Rosario, 3ª Semana: Visita a los hospitales para consolar a los enfermos el escucha y animándoles ofrecer sus oraciones y sacrificios para la Iglesia Universal. 4ª Semana: Visitar las casas Hogares/Ancianatos con actitud de escucharles y rezar con ellos la oración para los enfermos y ancianos misioneros.

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Oración para los enfermos y ancianos misioneros Dios mío, te adoro y te amo con todo mi corazón. Te doy gracias por haberme creado, hecho cristiano y haberme conservado la vida para regalarme este nuevo día. Cristo Jesús, que me has llamado a participar de tu cruz, por la enfermedad, la invalidez y las limitaciones, hoy deposito mi vida en tus manos con sus sufrimientos e incomodidades, para que las unas a tu obra redentora, como lo hizo tu Madre al pie de la Cruz. Dígnate ofrecerla a tu Padre celestial por la santificación de los misioneros, la multiplicación de las vocaciones apostólicas, la conversión de los no creyentes y la extensión de tu Reino en el mundo entero. Maestro Bueno: Bendíceme en este día y haz que yo acepte con alegría los sufrimientos para mayor gloria tuya. Dame la suficiente generosidad y todo el amor necesario para sonreír en medio de la prueba, transmitiendo esperanza a los que me rodean. Y cuando la cruz sea más pesada, dame la fuerza suficiente para responder como tú: "Padre, hágase tu voluntad". AMEN

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"Misioneros, profetas de vida y esperanza" este lema del DOMUND 2016, es una oportunidad para revisar el compromiso con Jesús y con su Iglesia. Ser misionero no es más que escuchar al maestro -Jesús- que enseña, que instruye y luego envía a poner en práctica lo recibido. No hay nada más gratificante que compartir los momentos de dificultad, de tristeza, de sufrimiento, de felicidad, de alegría y de gozo con los demás; y más aún llevar alegría al que lo necesite. Este compromiso con los necesitados y con la iglesia se ha ido consolidado y concretado con mayor fuerza desde nuestra llegada a Mozambique de forma personal y comunitaria como Equipo de la comunidad “Virgen de Coromoto”, comunidad de venezolanos en la Diócesis de Tete-Mozambique. Como dicen que Dios cada día es más exigente, es necesario que le demos más de lo que a veces damos en el día a día, es necesario que nuestra misión sea constante a tiempo y a destiempo, donde nos encontremos y con quien nos encontremos. El trabajo se intensifica y se hace cada vez más exigente la necesidad de un mayor número de multiplicadores de la Buena Nueva en todos los rincones del mundo y a todos los pueblos. Ser profetas de la vida es optar y dar todo por el bienestar del otro, muchos lo hacen con su vida, otros con su aporte material y económico y otros con sus oraciones. Ahora, ¿Tú como haces llegar la esperanza? ¿Cuál es tu forma de ser misionero (a)? Jesús nos enseñó con las palabras y con el ejemplo que la verdadera grandeza se mide por nuestra capacidad de servicio a los demás. Con gracia de Dios estamos en estas tierras de Mozambique y por el mismo hecho de estar aquí, estamos apostando el 100 por ciento en el trabajo pastoral, social, personal, comunitario y espiritual. Hemos cumplido 2 años de haber llegado, y haciendo una revisión del trabajo y los pasos dados, puede verse que verdaderamente Dios ha estado grande con nosotros y que el Espíritu Santo ha guiado los pasos que hemos

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dado. No podemos dejar de lado a nuestra Madre María que también nos ha acompañado en este trabajo misionero. Nuestras vivencias y el trabajo que un día iniciamos, hoy en día está a tener una mayor fuerza y es visible, gracias al trabajo y apoyo de mucha gente, comenzando por el equipo de OMP (Obras Misionales Pontificias) que son los que hicieron posible este sueño y por mantener y sostener esta misión, a los muchos misioneros que oran día a día por nosotros y la misión, a las personas que han ayudado con algunos aportes y a la gente de esta parroquia que ha creído que es posible construir un mundo diferente de la mano de Dios. Durante este tiempo se han ido consolidando varias áreas que atendemos: la primera, ser ahora una parroquia de Venezuela en la diócesis de Tete. Porque aun cuando la parroquia está aquí, es Venezuela que responde por ella, segundo el funcionamiento del CADEIC (siglas en portugués) que no es más que Centro de Apoyo al desenvolvimiento Integral de los Niños, donde atendemos 47 niños en refuerzo escolar y trabajos de manualidades, 50 niños en preescolar y 15 adolescentes del programa de recreación y arte. Para un total de 112 niños que son beneficiados en el tema educativo, recreativo, de protección, salud y alimentación (esta última cuando se puede), puesto que todavía no tenemos nada fijo aun. Además de este centro, con ayuda de la embajada de Venezuela aquí en Mozambique se tiene un programa de jóvenes que están a terminar la escuela secundaria con una bolsa de estudio en la parroquia vecina. En cuanto al tema pastoral eclesial, el trabajo también ha sido maravilloso, ver como las comunidades cristianas crecer en número, en formación, ver crecer su fe y su compromiso con la Iglesia; son comunidades vivas y llenas de alegría, que aprenden fácilmente y que reflejan su deseo de ser fiel a Dios aun con las dificultades que se presentan. De verdad vale la pena ser profeta hoy en día, y no solo vale la pena si no que es necesario. Además de compartir mi alegría contigo, quiero también aprovechar para hacer la invitación a ti que estás leyendo estas palabras, para que te hagas participe de la misión que Dios encomienda a su iglesia, a ver la misión Ad Gentes como una opción de vida, a pesar del ritmo de vida que tengas no descartes la opción de entregarle parte de tu tiempo al servicio de los más necesitados, la iglesia y Jesús te necesitan para seguir propagando su reino. Recordemos que la misión no solo se encierra en la parroquia o en la diócesis, es importante que tengamos una visión más amplia, que seamos conscientes del compromiso con la misión Ad Gentes. Aprendamos a ser

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como los primeros discípulos de Jesús que supieron entender que era necesario salir al encuentro de los que están alejados. Y para los que no pueden salir les recuerdo que puedes ser un misionero con tu oración y con tu cooperación económica y material.

Se despide tu amigo y hermano.

. Misionero en África.

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MONICIÓN DE ENTRADA Hermanos y Hermanas: Sean todos bienvenidos a esta Eucaristía, donde se celebra y recuerda la vocación misionera de la Iglesia Universal a través de la Jornada Mundial de las Misiones, mejor conocida como el DOMUND. La Jornada del DOMUND, promovida por las Obras Misionales Pontificias, desde su aprobación en 1926 por el Papa Pío XI, ha despertado en todos los bautizados durante estos 90 años, la solidaridad humana, espiritual y económica con aquellos territorios donde aún no se conoce de la Palabra de Dios, siendo unos de los principales gestos de comunión eclesial y de compromiso con la tarea Evangelizadora que, como iglesia, tenemos para con toda la humanidad. Dispongamos una vez más nuestro corazón para escuchar la llamada que el Señor a través de su Palabra nos hace para ser verdaderos Misioneros, Profetas de Vida y Esperanza, en esta sociedad que vive sumergida en la oscuridad y alejada del Amor de Dios.

ORACIÓN COLECTA Señor y Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de tu Hijo perdure hasta el fin de los tiempos, haz que tus fieles caigan en cuenta que están llamados a trabajar por la salvación de los demás, para que todos los pueblos de la tierra formen una sola familia y surja una humanidad nueva en Cristo.

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LITURGIA DE LA PALABRA Procesión con el Libro de la Palabra de Dios. Monitor: Antes de sentarnos para escuchar la Palabra de Dios, recibimos el Libro de las Sagradas Escrituras, porque nadie puede ser discípulo si primero no escucha lo que el Señor dice, y nadie aprende de Jesús si no se encuentra con Él en el Evangelio. Cantemos para reconocer el Don de Dios que nos habla. Ahora se lleva a cabo la procesión con el libro de la Palabra de Dios. Para lo cual los dos lectores y el salmista traen, en alto, el Leccionario, precedido por 2 ciriales. El Lector que porta el Leccionario lo entrega al Presidente de la Celebración, quien, mostrándolo a la Asamblea, lo besa y lo entrega al Lector que hará la Primera Lectura. Los ciriales se retiran y todos se sientan. Primera Lectura. Monitor: La lectura tomada del libro del Eclesiástico nos recuerda que Dios escucha siempre las plegarias del oprimido, de quien sirve a Dios con todo su corazón y confía en sus promesas. Escuchemos con atención. (Lectura del libro del Eclesiástico: 35, 15-17) Salmo Responsorial. (Del Salmo 33). R. El Señor no está lejos de sus fieles Segunda Lectura Monitor: San Pablo en la segunda carta a Timoteo manifiesta que ha llegado el momento de su partida, recordando su recorrido y su perseverancia en la fe, siendo Dios, el Señor quien estuvo a su lado, dándole fuerzas para proclamar el mensaje de Salvación. Escuchemos. (Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo: 4, 6-8. 16-18) Evangelio Aclamación antes del Evangelio R. Aleluya. Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,

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Y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. R. Aleluya. (Lectura del Santo Evangelio según San Lucas: 18, 9-14) ORACION DE LOS FIELES Oremos a Dios, Padre de todos los hombres y mujeres, para que, desde nuestro bautismo seamos verdaderos misioneros que irradien la luz de Cristo a todas las naciones. Digamos: Haznos Señor, Profetas de Vida y Esperanza 1.- Dios misericordioso y eterno, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, haz que tu Iglesia sea fiel a la misión que le encomendó tu Hijo. Roguemos al Señor. 2. Tú que enviaste a Jesucristo para Evangelizar a los pobres, proclamar a los cautivos la libertad y anunciar el tiempo de gracia, fortalece tu Iglesia, de modo que abarque a los hombres y mujeres de toda lengua y nación. Roguemos al Señor. 3. Tú que llamas a todos los hombres y mujeres a salir de las tinieblas y a entrar en tu luz maravillosa, haz que seamos verdaderos testigos del Evangelio de salvación y Profeta de vida y esperanza. Roguemos al Señor. 4. Danos un corazón recto y sincero para escuchar tu palabra y haz que produzca en nosotros y en el mundo obras abundantes de misericordia y santidad. Roguemos al Señor. 5. Señor, tú que inspiraste a María Paulina Jaricot, la fundación de la Obra de la Propagación de la fe y la organización del Rosario Viviente, Dígnate ahora apresurar el día en que todos como Iglesia podamos celebrar la Santidad de su Vida, siendo ejemplo de entrega al servicio de la evangelización. Roguemos al Señor. Escucha Padre bueno las oraciones que con sencillez y confianza te dirigimos como hijos tuyos. Reafirma nuestra fe para cumplir siempre con nuestro compromiso misionero. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. LITURGIA DE LA EUCARISTIA Unidos como una sola Iglesia, en este día de Solidaridad Universal por los misioneros y misioneras, Te presentamos Señor:

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Presentamos cinco (5) luces (velas) con los colores de los continentes, para que a ejemplo de Paulina Jaricot, fundadora de la Obra de la Propagación de la Fe, seamos la “llama que enciende el fuego del ardor misionero” en nuestras comunidades.

(Cartel de Collage de fotos alusivas al Domund con la frase “90 años”) Este Collage de imágenes representan los frutos que durante estos noventa años, la Jornada del DOMUND ha logrado realizar en pro de la Evangelización de los Pueblos. Haz Señor que siempre seamos solidarios con nuestros hermanos que más lo necesitan, a través de la oración, la cooperación económica y la entrega personal al servicio misionero.

Te Presentamos Señor El Pan y el Vino, fruto de tu bondad y del trabajo del hombre que se convertirán en tu Cuerpo y tu Sangre. Acéptanos, junto con estos dones, y haz que todos los días nosotros nos convirtamos en alimento de fe, vida y esperanza para nuestros hermanos. Oración sobre las ofrendas Señor, así como aceptaste la gloriosa pasión de tu Hijo, dígnate aceptar también por la salvación del mundo, los dones y plegarias de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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Subsidio DOMUND 2016  

Materia de Apoyo para la Reanimación Misionera de la Iglesia en el marco de la Jornada Mundial de las Misiones DOMUND 2016.

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