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Nº 48- Julio-Agosto 2012- Año 9

"El poema nace de la emoción revivida en tranquilidad" William Wordsworth

Director Milton Fabián Solano Zamudio Consejo editorial Natalia Cruz González Luis Esteban Patiño Carlos Gerardo Orjuela Eduardo Luna Hurtado Milton Fabián Solano

SUMARIO Semblanza por: Milton Fabián Solano Zamudio

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POEMAS: Héctor Fabio Varela

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Judith Rodríguez

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Sara Vásquez

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Adassia Ghelman

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Gloria Ogonaga Peláez

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Sebastián Buenaventura

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Jenny Cabrera

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LAS HOJAS DEL SAMÁN CONVERSAN SAUDADES Por, Milton Fabián Solano Zamudio

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scuché su voz, me llamó cuando pasé por un Zarzal ValleCaucano de cielo color ojo de agua vestido como siempre con un sol sin límites. Escuché su voz al teléfono y viéndolo en la dimensión de su memoria limpia, cerca a la puerta que abrieron: Gabriel Ruíz y Carlos Ochoa, su libro, Saudades (1965), saltó a mi mano de añoranzas y la estrechó, como quien reconoce a un gran amigo. Desde ese momento, el maestro Varela, empezó a hilar recuerdos como hojas de samán entre nosotros. Me habló de ignotos recuerdos de la Victoria (Valle), un municipio cercano a Zarzal, donde nació y creció mi familia paterna, vio con sus ojos de poesía la ensoñación de la casa de mi abuelo, con rejas azules que no impedían la libertad del verde que se asoma sin pausa en esas tierras florecidas de frutas. También me habló de una montaña, me preguntó si la conocía, allá cerca a la plaza de ferias, recordé mis caminatas hasta el río Cauca y volví a sentir su saudade como propia, lo mismo que al leer y escuchar de su voz que ocupó el cargo de Rector del Colegio de Santa Librada, por donde paso todos los días actualmente y me saludan el escudo, la torre de la capilla y me guiña un ojo Jovita. Sí, hablo de Héctor Fabio Varela, poeta 3


nacido en Zarzal Valle, el 5 de marzo del año 1917, abogado de profesión, quien ocupó el cargo de secretario privado del entonces presidente, Mariano Ospina Pérez, Estuvo como Alcalde encargado de Cali en los momentos de conmoción social durante la tragedia del 7 de agosto de 1956, fue secretario de la embajada en Roma, Miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua y Miembro de número de la Academia de Historia del Valle, además de múltiples cargos de importancia en la educación y la rama judicial en el Valle del Cauca. Sí, hablo de un amigo con el que pude conversar poco, ante tantos pasos dados y personalidades que estrecharon su mano, Y pude sentirme reconocido y reconocerlo, en su voz y su lírica, siempre cercana y abriéndole la ventana a una nostalgia distinta, abrazada por la espiritualidad y a un amor que se dibuja en la tierra fértil y los pies de semillas que la caminan: ESENCIA Este temblor de acacias en el huerto, Esta voz que se ahonda en el regazo Caliente de la tarde, el fino vaso De mi desolación, mi olvido cierto, Y saber que mañana estaré muerto -inactivo el pensar, exagüe el brazo, La bronceada tez trocada en raso Blanco, y el corazón cobarde, yertoNo son sino la esencia de la vida Que me otorga la flor estremecida De su instante en el goce de las cosas, Y lo eterno y fugaz del pensamiento, En el trino del ave y en el viento Que se lleva el perfume de las rosas. Ha sido un sembrador de palabras, aunque no es gruesa la colección de sus poemas publicados en diversas revistas y periódicos de la época, - el más publicado, Sensación de Ausencia, es un canto que le ha seguido, al punto que hizo una versión retomando el inicial, que afirma fue lo más reciente que escribió - Generan un rítmo de reflexión, alta sensibilidad y gallardía que nos remiten a autores tan finos como: García Lorca, Antonio 4


Llanos y Mario Carvajal, entendiendo que el Maestro Varela dice que la poesía de Llanos tiene un corte místico que la diferencia de la de él. Así por ejemplo se lee su voz en el himno a Zarzal cuya letra es de su autoría: HIMNO AL MUNICIPIO DE ZARZAL Letra: Héctor Fabio Varela Bejarano Música: Lubín Mazuera Millán Salve, Patria de ubérrimo suelo, De los fértiles campos en flor, De las verdes colinas que el cielo Viste siempre de rico esplendor. Tus bizarros varones se acogen A tu ley de trabajo y bondad, Y tus dulces mujeres recogen El amor en su rara beldad. Tu virtud es ser fuerte y altiva En la adversa o la próspera lid, Y en tus hijos está siempre viva La constancia de un recio adalid. Adelante, ciudad bendecida Por la mano que brinda merced Al viandante del mundo y la vida O al que siente en su entraña la sed. A tus pródigos pechos nos criamos Y bebimos tu límpida luz; Deja, madre que en ti nos durmamos Y nos vele en el sueño una cruz. El poeta recuerda con total claridad poemas escritos a sus padres, Efraín Varela Vaca agricultor y ganadero nacido en Roldanillo (Valle) y Amelia Bejarano, nacida en Buga (Valle), dice que Buga, por una parte de su infancia y estudios, es como el otro lugar de donde es. Escribió poemas desde los 18 años, a los amores de juventud, como él les llama, a los paisajes del Valle del Cauca, a su familia, y a temas de país, históricos y de interés general, así publicó varios libros de prosa entre los que se cuentan: Visiones y palabras (1991), ensayos cotidianos (2004), ensayos históricos y poemas (1998) y 5


perfiles Vallecaucanos (1991). Precisamente en el libro ensayos cotidianos, hay un texto de tremendo valor histórico, se trata del discurso de presentación de Pablo Neruda, cuando el vate chileno visitó a Cali en 1945. Así mismo el poeta nos contó sobre el discurso de presentación que también escribió y leyó, cuando Borges visitó la sultana del Valle. Junto a Manuel Antonio Bonilla, poeta de La Victoria (Valle) y Carlos Villafañe, poeta de Roldanillo (Valle), Héctor Fabio Varela, conforma un trío que deja en alto, como el sol que cubre estas tierras del norte, una zona golpeada y reconocida por dolores que sólo se mitigan con versos que deben cantarse más fuerte, porque seguro la caña de azúcar, los viñedos, el mar de millo y un salpicón de las frutas que crecen jugosas y dulces en estos parajes, reclaman que los nombres de sus hermanos se escuchen y resalten como un lenitivo, como el mejor recuerdo que permitirá nuevos sueños y realidades que siempre cantará el gran río Cauca. Tras su paso como diplomático, entre otros países por: Ecuador, Perú e Italia, fue precisamente en este último donde conoció a la mujer que hasta estos días le acompaña, la Italiana, Anna Falaschies, a quien conoció en una fiesta y luego cuando retornó a Cali, cuenta él con ojos en brillo, vino ella a buscarlo y se casaron. De esa unión nacieron: Simón, ingeniero, y Andrés, filósofo quien murió a los 42 años, y sus hijas Adriana y Mónica. Siempre tiene presente a Zarzal, recuerda que allí no había servicio de alcantarillado, por lo tanto no llegaba agua a las casas, y unas mujeres iban a "los cántaros" a traer el líquido, a ellas las llamaban "cantareras", y les compuso un poema, un canto, mejor, como dice él, con matices de erotismo, este poema luego lo hizo pintura el pintor Dolcey Vergara, de quien dice era un gran amigo. Admira a varios poetas: Jorge Rojas, Rafael Maya, quien fue su maestro de castellano, Guillermo Valencia y Pablo Neruda. Compartió con la mayoría de los poetas grandes recordados en nuestro país, inclusive en el café automático y el café 6


Martiñón en Bogotá, y leyó a sin número de autores en su amplia y querida biblioteca personal. Hoy, mueve los labios cuando alguien lee uno de sus poemas, alza la batuta de su mano para marcar los poemas que viven en su memoria y ríe con anécdotas que se gozan y se convierten en joyas por ejemplo para esta huella Plenilúnica que se envuelve en sus cantantes favoritos: Gardel y el Dr. Alfonso Ortiz Tirado que le da fondo a este texto con: "Hablemos de los dos". Aquí esta pues una impresión del mundo exterior y el íntimo, expresados en un canto lírico de amor y admiración, palabras con que define el maestro, su estilo e inspiración, palabras que superan el tiempo, ese que nos atraviesa a todos y que sólo podemos abrumar con su perpetua huella.

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Poemas

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HÉCTOR FABIO VARELA SENSACIÓN DE AUSENCIA Yo estoy aquí. Estás tú distante. No has partido. No. Mas ya tienes la lejanía en tu mirada y una vaga sonrisa ausente. Tus manos náufragas se alejan y yo no pude retenerte. Aquí me quedo con mis sueños, en este paisaje de nieve, hilando divinas canciones, hasta que un día tú regreses. Me quedo mirando la tarde a la sombra de los cipreses. Me quedo diciendo a las rosas palabras que nadie comprende. Me quedo cerrando los ojos, absorto y mudo, para verte. *** Vas a un país de maravillas de donde nunca más se vuelve. Ya no tendré más en las mías tus manos mínimas y leves. Ya no veré desde la tierra el arco puro de tu frente. Ni dormiré sobre tu hombro la pesadilla de mi fiebre. Estaré solo en el crepúsculo. Le tendré terror a la muerte. Bajo la noche cenicienta oiré el latido de mis sienes. Y nadie vendrá a consolarme de la tristeza que me obsede. *Bajo las dalias pensativas o en la ribera de la fuente, me quedo cerrando los ojos, absorto y mudo, para verte.

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EL PAISAJE La antigua ciudad levanta su arquitectura de piedra bajo el ángulo del día, radiante de luces nuevas. Del Guadalajara vienen voces de vírgenes muertas, dormidas bajo la sombra de sus cóncavas ojeras. El tórax del viejo puente recoge entre sus cavernas el silencio de la noche y el eco de la leyenda, mientras el agua del río entre sus ondas refleja el temblor de las mañanas sobre las rubias praderas, la gloria de los paisajes y el oro de las estrellas. La flauta del viento entona en la silvestre ribera el himno que mece el sueño de la tranquila floresta y dobla el talle flexible de la caña con su queja. Y hacia el término gozoso de la llanura bermeja, el arduo cerro, raído en la romántica gesta, descubre su herida ancha bajo la tarde patética. Al horizonte despunta un círculo de centellas.

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MADRE Cuánta nieve ha caído, madre, sobre tu pelo, y cuán grave sonrisa se remansa en tu faz! Si las nubes antaño cruzaron por tu cielo no han dejado en tu frente ni una sombra fugaz. Tus ojos taciturnos han descorrido el velo de la vida insondable y la muerte voraz, pero no te conturban ni dolor ni recelo, y eres la noble dueña de tu reino de paz. Miro tus blancas manos posarse en las rodillas, perderse tus recuerdos en un mar sin orillas, o erguir el firme cuerpo de bíblico ciprés. Pienso: a veces que el tiempo no te toca ni aja: conviven en tu mente pañales y mortaja, eres hoy lo que ha sido, lo que será después.

LLUEVE Llueve esta noche y a lo lejos suena como un cansado caracol la vida; llueve en mi corazón, lenta, escondida, su agua de soledad mi antigua pena. Aquí estoy como ayer. La pura vena de mi cantar se vierte estremecida sobre este gris paisaje. Ama y olvida, exhórtame una voz grave y serena. Llueve y la flor de mi pasión se inunda de lágrimas y aljófares dolientes. i Me hiere una saeta vagabunda! La luz quiebra el cristal de los instantes y a mi memoria vuelven, insistentes, amores y dolores ya distantes. Fuentes consultadas:

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Apoyo textual - virtual e impreso -: http://ntcpoesia.blogspot.com/2012/04/hectorfabio-varela-en-poesia-en-el.html http://ntcpoesia.blogspot.com/2012/06/hectorfabio-varela-1917-entrevista-y.html Carlos Ochoa Martínez, quien posibilitó contar con el ejemplar de "Poesía en el Valle del Cauca" (1954) de Guillermo Eduardo Martínez M. y el contacto con el maestro Varela. Entrevista al maestro Héctor Fabio Varela: Gabriel Ruíz y María Isabel Casas del blog cultural NTC… Milton Fabián Solano

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JUDITH RODRÍGUEZ ALAS DE ESPERANZA Cinco de la mañana. Asomas y jilgueros en el ventanal atisban el despertar del abuelo. Despertar de semillas y canto Entre neblina y rocío sobre su piel. Danza zigzagueante y nerviosa: del carbonero a la ventana de la ventana al carbonero Entre semillas y trinos, asomas y jilgueros consumen distancias y despliegan alas de esperanza para el abuelo matutino. BENDICIONES DE LA MADRE Montañas distantes empapadas Soledad de veranos lejanos Bendiciones de la madre hacia el Valle Testigos de ello, las salamandras de arcilla y cal. ¡Partida de la madre! Nudo extinguido… ¡Cómo duele volver al hogar huérfano!. Rosales sin guía, anturial dolido Tapiz de cerezas negras. Cuánto recuerdo… Cómo duele volver al hogar huérfano. Cielo sin estrellas Cauce sin manantial. LUCERO MARINERO Revive este espíritu, lucero marinero; ¡Sal de tu gruta, surfea acantilados! Escampa en la bruma y recrea mi consciencia aletargada. ¡Despierta lucero enlutado esta golondrina de horizontes! 13


LIKA Guerrera Zulú. Caminante valiente de horizontes. Auroras y lunas te guían. Emprendiste safaris a estas tierras Safaris de tu alma, safaris que anclan. Atrás ancestros. África en tu sangre. Llanura y arenas que viajan. Lika, maga africana, guerrera cercana. Sortilegios y fuerza zulú, insuflan tu espíritu. Lika, pupilas de luna, bondad inquebrantable, pisada felina, limas asfaltos mitigas penas hermanas. Lika, princesa zulú, estás aquí.

SÚPLICA Oh infinitud sin luna, Horizonte sin matices, Viajemos hacia la iridiscencia de océanos rugientes, Y hartémonos de voluntades cósmicas. Vengan soles y lunas, eclipses y equinoccios a restablecer mi cosmos. A suplir de historias mi realidad. Ven viento vagabundo, y llévame como brizna a cercanas lejanías. Ven coraje, fortaleza del más débil y pon fin a mi desesperanza.

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SARA VÁSQUEZ CONTROVERSIA Sensación de frutas, sientes su color. Se ve pero no está. Lo siento sin sentir. Trago mariposas, que vuelan en mi estómago esa sensación de locura sin pensar. Amor, amor, Colibrí sin color. Sol y luna. Controversia en el amor.

NATURALEZA El mar hundió mi cuerpo blanco y al salir me descubrí en un tono casi perfecto, rosa pálido. El viento oscuro sopló mis ojos, me miré, y descubrí cristales cafés, que adornaban mi cara. Al besar aquel mar, mis labios se tiznaron de un rojo fuerte como la sangre. Caminé por el sendero, de árboles con hojas castañas, que al tocar mi cabeza iban dejando largas tiras onduladas. Pensé: "Era un lienzo en blanco, que la naturaleza pintó"

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ME GUSTAN TUS BESOS Me gustan tus besos, porque huelen a tí, cada beso, cada beso que siento por tí. Me gustan tus besos como la brisa entre mi cuerpo. Me gustan tus besos, ¡Sí, mucho, mucho! Sabes ¿por qué? Porque son tuyos Madre mía.

SOÑAR Te fuiste. Te fuiste a un planeta verde-amarilllo, con personas moradas de mil formas. Te fuiste, a nadar con una mano de mil dedos. Te fuiste, a escribir sin lápiz y a saltar con cuerdas de piedra. Te fuiste, a un lugar que imaginas a tu manera. Te fuiste, a reir, a divertir. Te fuiste a... Soñar.

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ADASSIA GHELMAN INFANCIA Los niños juegan a las canicas más allá, las niñas juegan a la rayuela es recreo, oigo sus risas pronto crecerán y las rayuelas y las canicas no volverán. Ya adultos en algún momento lo recordarán con igual nostalgia, unos y otros sin poder volver atrás. Son las etapas inexorables, su ritmo natural y ya mayores siempre a sus mentes vendrán con la nostalgia de tiempos idos esos, que nunca regresarán. SUTIL MARIPOSA Te posas, cual diosa en rama florida, de donde tú vienes, te trae natura tu ciclo se cumple en la misma hoja de donde saliste. Misterios tan grandes encierra la vida aunque libre vuelas, estás poseída del orden perenne que tiene la vida. Siempre nos sorprende lo que no entendemos. Instintos vivientes mueven esas alas hacia su destino. Cadenas que amarran, guían su memoria distancias enormes, se te hacen pequeñas siempre hemos creído en el vuelo libre de la mariposa ¡qué grande falacia! su mente se activa, recuerdan la orden que ha sido heredada retornan al sitio, de donde nacieron misterio tan grande que tiene tu vida sutil mariposa, cadena viviente del ciclo que marca natura. 17


CALLES VIEJAS Amargo caminar por calles viejas donde se añora lo que ya pasó. esa niñez que recorrió esas calles, ya no está. Recuerdos que se agolpan, los vecinos la cara de mamá cuando llamaba: Es hora de entrar. Eran las seis si acaso la muchachada se iba diluyendo. siempre soñé que ésa casa era un altar de risas, regaños, hermanas mayores y menores. Jamás podré apartar esos recuerdos ayudan a llevar la realidad del día cotidiano hay que soñar, que vuele el pensamiento y que me ubique en esas calles viejas de mi altar donde formé mi alma y fui niña, en brazos de mamá.

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GLORIA OGONAGA PELÁEZ CAMBIO METÁFORAS POR BESOS. BESOS El sabor de los besos cambia según las estaciones. Me gustan, me derriten los más maduros los cosechados bajo estrellas clandestinas. Los besos intensos para alcanzar el fin del mundo. Los besos, las sonrisas, los abrazos, bajo las mantas tapizadas del otoño.

SILENCIO ETERNO (Te amaré en silencio eterno.) Aún debajo de las cascadas al paso de tus manos Opacar el sonido del oleaje en tu corazón. El trepidar del arado sobre los pliegues de mi piel. 2 El grito incandescente de las entrañas en llamas. El big bag en el apareamiento de la diosa Venus con su rey Sol. Un silencio eterno, lluvia de hojas de años bisiestos, quieren reverdecer aquella playa olvidada Y mi piel… se llena de susurros…

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CONJUNCION DE ALMAS (Te quiero) Te quiero tal como eres en tus silencios quiero disolverme. Quédate junto a mis tormentosas lluvias… 3 En tu mirada se asoma el milagro del despertar a un nuevo otoño. Quédate junto a mi hoguera; las cenizas del mañana no nos tocarán el alma. Tu y yo entrelazados, conjunción de cuerpo y mente. Más allá de fronteras más allá de amores terrenales más allá del bien y del mal. -Te amo así como eresY se fueron las lluvias… llegó el amor de otoño en todo su esplendor.

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SEBASTIÁN BUENAVENTURA EN MI TUMBA El misterio de los grilletes el tocado de la mente vamos picando piedra por picar al picaflor, que tiene velocidad que fue incontenible que fue contenida, grieta de la palor, del pavor inmunda hará de retraso y un cadáver todo por un bocado de locura será institución el mercado de cerebros cuando tenga precio la medicina y tenga opulencia la familia aunque sea una puerta al más allá habrá choques y será celebrado el erudito aunque sea una bajeza inmolar al paciente burros del ocaso dejadme senil y no esquizoide.

EL AMOR PURO Disuadidos por molestas jaurías es sobrepaga enternecer y no dar aviso a brasas celestiales que pudieran enclaustrar dichas malformaciones del alma; y como acólitos de la desventura quizás perdamos extremidad tras extremidad dando también fin al confín del pensamiento y los sentimientos

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solo violetas secas y patas de araña arrancarán las brujas de su colmo, y así en pequeños gestos ya algo más rimbombantes sentiremos de nuevo cariño. Y volveremos a tejer las letras románticas que no pudo el espanto de tu abandono congelar. Y las magnificas violas de azul esquivo tornarán su tonada en estrella. Y el lucero alto desprenderá una lágrima a mi ojo y en el suelo germinará un diamante como prueba de que el hielo es brillante.

RESONANCIA Yo en el silencio hablo y el mundo que descansa, espanto; yo no soy fusil y siendo poeta al alma aparto. De cuando en cuando ni la música suena; y no siendo un espanto no reparo absorto; será que la viuda lejanía sabe de mi retraso y pronto una cruz me entonará… Una rosa lila una hoz morada ansía mi beso y reposa en mi acorazonado labio en el que otra prosa elude. Pronto brotarán los pétalos de un jardín idílico en lo que la muerte se alberga; y dulces aves prosperan en su nube, luego irá las cuerdas de traste en traste hasta enmudecer así como el papel habla. Descubriremos entonces que en la paz hay cierto silencio que murmura al alma. 22


JENNY CABRERA ROSA DE ESPERANZA A todas las Rosas sacrificadas

Soledad y angustia mujer, adulta o niña piel rasgada en trozos la enluta, la miseria humana dolor e ignominia. Ser mujer, la falta y el pecado. Su flama estremecida mancillada en el odio denigrada y vencida. Brazos como daga expuesta sangre que infesta vidas hilos sagrados se alejan nunca más, serás la misma rota la fuente divina no serás más la sibila. Ira y temor es tu marca y por fuerza la esperanza de que un día, muy cercano sin que el dolor nos duela ya no sigamos callando.

GRIS DE ADIOSES Eres una esperanza a medias y con final prescrito. A medias los besos a medias los latidos a medias el te quiero a medias tu cuerpo. Nunca un yo te amo tampoco la esperanza de escucharlo. A medias la mañana gris de adioses sin recuerdos en que he decidido ponerle fin a mi infierno… A medias. 23


TE AUTORIZO No tengas más piedad de mis silencios te autorizo a marchar no quiero los remiendos de tus abrazos rotos con los que quitas alas a mi andar. Asciendo precipicios y cuando ya lo logro ¡tu llamada, tu mirar! me vuelves a sus fondos a sus oscuros fondos de sueños sin final. No quiero tu regalo: soledad. Te autorizo a que te marches si es eso lo único que das te autorizo a darme paz.

TRISTE Tristeza mía Cruel ironía De todo aquello Que tengo De tanto que no poseo. De sonrisas que regalo De sonrisas que me llevo Ganándole tiempo al tiempo Cuando al tiempo No lo tengo. Mis manos arañan Tortuosos caminos negros De nostálgicas madrugadas De calcinadas semillas Por un sol que era de invierno. De paredes que me encierran Y relojes que no esperan Que noche, tras noche En oración trepidante Ruego que no existan.

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Revista PLENILUNIO 48. Julio 1, 2012