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TEMA 1 EVALUACIÓN EN FORMACIÓN PARA EL EMPLEO APLICADA A LAS DISTINTAS MODALIDADES DE IMPARTICIÓN.

1. LA EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE. CONCEPTO DE EVALUACIÓN Muchos han sido los autores que han hecho propuestas, de manera notoria en el último tercio del siglo XX, para definir un marco conceptual de la evaluación. Así, se ha ido poniendo el foco sobre sucesivos aspectos de la misma. Unos, como Tyler (1950:69), Lafourcade (1975:21) y Gronlund (1973:2), ponían el acento en el logro de objetivos; otros, como Scriven o Alvira, se centraban en la evaluación como la emisión de juicios de valor sobre el tópico evaluado. Ferrández (1993) define la evaluación como un proceso de recogida de información para tomar decisiones, es decir, añade una finalidad operativa, que va más allá de que sea suficiente con conocer el grado alcanzado en el objeto evaluado. (DEFINICIÓN) El profesor Tejada (1997) integra todas esas propuestas de definición del concepto de evaluación y la define como “un proceso sistemático de recogida de información para la emisión de juicios de valor respecto a la información recogida, orientada a la toma de decisiones”. En ese proceso la máxima preocupación es la objetividad y la consecución de todos los datos para que la evaluación sea completa. (DEFINICIÓN) (IMPORTANTE) Tejada profundiza más en el concepto de evaluación que autores anteriores y considera que el proceso de evaluación forma parte también del proceso de formación continua de los agentes que intervienen en él, ya que en este proceso se trabaja en equipo a la hora de determinar objetivos, diseñar instrumentos y planificar el proceso. En ese trabajo en equipo de gestores y formadores, en torno a la evaluación, se intercambian experiencias y conocimientos que enriquecen a las personas que intervienen en esa tarea.

Fase de recogida de información Es habitual que un profesor recoja información sobre lo que saben sus alumnos por medio de un examen escrito; un monitor observa la aptitud de un maquinista manejando su máquina y la refleja sobre una parrilla de observación; un profesor de informática registra sobre un cuadro la velocidad y la estética de la presentación de los trabajos de los alumnos en la elaboración de diapositivas después de un curso de representación gráfica, etc.


Es muy importante tener en cuenta en esta primera etapa que hay que considerar todos los contenidos relevantes de la acción formativa a fin de que no quede ninguno sin evaluar.

Emisión de juicios de valor respecto a la información recogida en función de unos criterios previamente establecidos En este punto aparece el problema de la objetividad. Para paliar este aspecto es conveniente que la fijación de criterios se haga de forma conjunta con la participación de los implicados en el proceso. Es decir, una vez recogida la información sobre un soporte de papel, informático, audiovisual, etc., se debe emitir una calificación (p.e., de “insuficiente” a “excelente”), para lo cual se ha de disponer previamente de unos criterios que actúan como “unidad de medida” sobre la información recogida. Así, al calificar de “insuficiente” o “excelente” todos los evaluadores aplicarán el mismo criterio previamente fijado. Cuando se trata de situaciones muy repetitivas, como en el caso de muchas acciones formativas, lo ideal es elaborar los instrumentos de medida de manera consensuada entre los formadores que intervienen para eliminar la subjetividad que comporta la construcción del instrumento de forma individual. Orientada a la toma de decisiones Dentro del proceso de evaluación, tras el juicio de valor que se expresa en la calificación o nota, emanan varias decisiones. En el campo de la formación hay una muy inmediata: el apto o el no apto. Por ejemplo, en el primer caso el alumno será autorizado a conducir una máquina y en el segundo se le prohibirá hacerlo hasta que no supere el nivel exigido. También la evaluación debe ser útil para introducir mejoras en los procesos. Siguiendo con el ejemplo de la formación, si, por ejemplo, aparece un número preocupante de no aptos, la evaluación sirve no sólo para archivarla y olvidarse de ella (muchas veces amparándose en las características poco brillantes del grupo de alumnos) sino para replantearse el sistema, la idoneidad del formador, los criterios de selección de los alumnos, los recursos didácticos que se usan, etc. Es decir, hay que tratar de conocer las causas por las que se producen tan malos resultados con el fin de mejorar lo que sea necesario. En la figura 1 se reflejan las fases y las interrelaciones entre ellas del armazón del moderno concepto de evaluación:


Como puede observarse en la figura 1, el proceso de evaluación tiene dos fases: 1. Preparatoria: a) Definir el referente evaluativo: el modelo ideal sobre el que comparar. b) Elaborar un convenio por parte de los agentes implicados sobre los aspectos a evaluar, a partir del referente evaluativo, por ser fundamentales. c) Establecer criterios (indicadores) para identificar la presencia o ausencia de esos aspectos que se evalúan. 2. Evaluativa: 1. Recogida de información. 2. Emisión de juicio valorativo sobre la información recogida. 3. Toma de decisiones a partir del juicio valorativo.

La evaluación es un proceso sistemático de recogida de información para emitir juicios de valor respecto a la información recogida, orientada a la toma de decisiones para conceder o no un


certificado de aptitud a una persona o para introducir mejoras en los procesos valorados. (IMPORTANTE)

PLANIFICACIÓN DE LA EVALUACIÓN: AGENTES INTERVINIENTES. En la planificación de la evaluación (Figura 2) se han de manejar tres elementos que marcan el despliegue temporal de recursos a lo largo del proceso: 1. Los agentes que intervienen en el proceso. 2. La finalidad del proceso. 3. El tiempo en el que se han de aplicar los instrumentos de evaluación cuya determinación está muy ligada a la finalidad que se persigue en cada momento del proceso. Estos tres ingredientes configuran lo que se llama técnicamente “modalidades de evaluación” sobre las que se trata más adelante en esta unidad didáctica.

Para planificar un proceso de evaluación es necesario, en primer lugar, la formación de un equipo en el que cada uno de sus integrantes aporte una visión diferente, cada uno desde su especialidad. Estos deben ser los agentes intervinientes en esta tarea: a. El responsable de la organización de la acción formativa Aquel que tiene información sobre los objetivos a alcanzar y sobre los medios disponibles para realizarla: material de prácticas, ordenadores, simuladores, plataformas digitales, etc., así como el presupuesto disponible para invertir en los instrumentos de evaluación pertinentes. Si se trata de evaluar competencias para un Certificado de Profesionalidad, han de considerarse las Capacidades (C) y Criterios de Evaluación (CE) que figuran en la norma legal relativa a dicho certificado. b. Un técnico experto en la materia que se va a evaluar Aquel que aporta los criterios mínimos y suficientes a dominar por los evaluados para conseguir la calificación de “apto”.


c. Uno o varios formadores que van a impartir la acción formativa Aquellos que aportarán los criterios teóricos y prácticos a incluir en los instrumentos de evaluación. d. Varios alumnos destinatarios de la acción formativa Aquellos que participarán, no en la fase de construcción y de diseño, sino en la prueba piloto que es conveniente realizar para determinar si los instrumentos reúnen las características de idoneidad requeridas.

IMPORTANCIA DE LA EVALUACIÓN. MEDIR Y EVALUAR. La importancia que se le concede a la evaluación dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje se basa en tres importantes razones: 1.ª En primer lugar, la evaluación en la formación para el empleo es absolutamente necesaria dada su finalidad: conceder un diploma o certificado de aptitud a los participantes en las acciones formativas y, muy especialmente, si está relacionada con un Certificado de Profesionalidad. Este primer argumento va estrechamente relacionado con la alta tasa de responsabilidad que contraen los evaluadores de cara, no solamente ante los alumnos, sino ante la sociedad. Y es que, además de ser una exigencia medir y evaluar con objetividad para adjudicar una calificación justa de apto o no apto, el mercado laboral disfrutará o sufrirá las consecuencias de la evaluación efectuada. 2.ª La evaluación forma parte fundamental en el proceso de mejora continua que se aplica dentro de las políticas de calidad a las que, adheridas a las normas ISO, se encuentran la mayoría de empresas e instituciones hoy en día. Según estas políticas, todos los procesos deben ser evaluados de manera que se detecten las deficiencias que contienen y, a partir de ahí, se tomen medidas correctoras. Este argumento va más allá de la evaluación del aprendizaje: se dirige a todo el proceso de la formación. 3.ª La evaluación es importante, por último, para conocer la rentabilidad de la formación. Toda acción formativa lleva consigo una inversión de recursos cualitativos (tiempo de ocio, expectativas laborales, esfuerzo) y cuantitativos (costes del material didáctico, aulas, formadores, energía, limpieza, seguridad, horas de trabajo, etc.). Cuando la evaluación arroja unos resultados de notable satisfacción por parte de los participantes -especialmente por la utilidad y aplicabilidad de lo aprendido- y de buenos


rendimientos de aprendizaje en el conjunto del grupo, los promotores de la formación (empresas, autoridades laborales y educativas) darán por buenos los recursos invertidos ya que, indirectamente, ellos serán beneficiarios a medio y largo plazo de esos buenos resultados y, por supuesto, si los resultados no son los esperados de lo contrario. Las empresas de formación, consultoras y los propios gestores de formación dentro de sus compañías, deben estar muy alertas para buscar la rentabilidad de todo lo que se hace. Primero, por ética profesional y, segundo, por su propia supervivencia en el mercado.

Cuando se pregunta ¿qué es evaluar?, la mayoría de la gente responde que es medir el conocimiento sobre algo. Pero esta definición es imprecisa, evaluar es mucho más que medir, y medir es una fase más del proceso de evaluación. De ahí que muchas veces se comentan errores en las evaluaciones, ya que algunos formadores consideran que evaluar es simplemente realizar exámenes y corregirlos. Por ello, hay que saber distinguir perfectamente los dos conceptos. Medir es comparar algo con una unidad que utilizamos como patrón. (DEFINICIÓN). Una medida puede ser: •

Cuantitativa: responder varias preguntas correctamente

Cualitativa: relacionada con la calidad de un trabajo.

Hay que tener en cuenta que aunque la medida resulta imprescindible para la evaluación, como en toda operación de medida siempre cabe un error. Puede haber desajustes en el objeto de medición o incluso errores producto del individuo que realiza la actividad de medir. De ahí que al hablar de medida, se pueda admitir un aceptable margen de error acorde con el caso en cuestión. Por ejemplo, al medir el piso de una habitación, con el fin de poner un suelo nuevo, un margen de error aceptable sería de un par de centímetros. Tanto si la medida real es superior o inferior a la tomada, todo profesional que trabaja en este ámbito, sabe que tendrá que prever una cantidad de material por encima de lo medido con el fin de no quedarse corto, de ahí que un error de medición de unos centímetros no suponga un problema. La calificación que se obtiene en una prueba, aunque se haya comprobado que no contiene ningún error en su medición, sólo muestra cuánto sabe el alumno, pero no ofrece información sobre qué, cómo y por qué lo sabe. De ahí que por sí sola tenga poca utilidad formativa. Hay


que interpretarla y en esta interpretación consiste la evaluación. www.institutodeevaluacion.mec.es Es conveniente insistir en que evaluar no es medir, es interpretar la medida. Esto supone, entre otras cosas, establecer la valoración a partir de la cual se considera superado el proceso evaluado. Así pues, en toda evaluación es imprescindible contar con un criterio unificado a la hora de interpretar el valor de las calificaciones. Por ejemplo, un formador puede decir que los cursos de formación para el empleo son eficaces para encontrar un empleo; puede afirmar que los alumnos de la familia profesional x consiguen trabajo fácilmente, porque ha visto una tabla con datos de la tasa de inserción profesional y sabe que el 80% encuentra trabajo en el año siguiente después de los cursos. Entre los que no asisten a los cursos, solamente el 60% consigue trabajo en ese año. Los principales rasgos de la evaluación son: •

Es un proceso continuo. Debe comenzar antes de que se inicie el aprendizaje y seguir hasta el final del mismo.

No está sujeto al azar. Cuenta con una meta específica, que se ha planteado en su inicio.

La evaluación necesita instrumentos de medición exactos y adecuados para conseguir recabar la información suficiente sobre cómo evoluciona la formación, cómo se puede mejorar y cómo terminará.

Finalmente, una de las diferencias fundamentales entre medición y evaluación es que, con esta última, se trataría de comprobar si los objetivos de aprendizaje previstos se han conseguido y en qué medida; de ahí la importancia de definirlos con precisión desde el comienzo de la planificación, de manera que constituya la garantía para fijar exactamente lo que queremos que el evaluado consiga.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DEL PROCESO DE EVALUACIÓN. La evaluación tiene una serie de características que la distingue, fruto todas ellas del proceso sistemático y continuo mediante el cual se determina el grado en que se están logrando los objetivos.


Entre estas características destacan las siguientes: •

Sistematicidad:

la

evaluación

deberá

atenerse

a

normas

y

procedimientos

minuciosamente planificados y desarrollados. La sistematicidad alude a la necesidad de plantear la forma de seguimiento de acuerdo a un plan que esté previamente trazado y que deberá ser llevado a cabo con rigor. •

Fiabilidad: refiriéndose esta al hecho de la precisión de la medida. Una evaluación es fiable si da los mismos resultados, con independencia de quien los realice en un momento determinado.

Validez: al hablar de validez se hace referencia a evaluar lo que realmente se pretende evaluar. Para que algo sea válido se debe encontrar una adecuada correspondencia entre lo que se quiere evaluar y lo que realmente se evalúa.

Objetividad: la evaluación no debe estar sujeta al sesgo individual de la persona que evalúa. No se debe dejar influenciar por factores externos, personales, etc.

Efectividad: es la capacidad o habilidad que se demuestra para obtener un determinado resultado a partir de una acción, por lo que se deben optimizar todos los procedimientos para así poder obtener los mejores resultados.

Confiabilidad: los resultados obtenidos deben ser los mismos aun siendo distinta persona la que utilice el instrumento.

Cuando un proceso evaluativo recoge las características descritas anteriormente se dice que la evaluación es idónea.

MODALIDADES DE EVALUACIÓN EN FUNCIÓN DEL MOMENTO, AGENTE EVALUADOR Y FINALIDAD. Es aquí donde se identifican las diferentes modalidades de evaluación que se encuentran según el momento (evaluación inicial, evaluación continua o procesual y evaluación final), según el agente evaluador (pudiendo ser este un agente interno o externo), y por último una evaluación que dependa de un determinado tipo de finalidad (formativa o sumativa). Modalidades de evaluación en función del momento.


Se distinguen tres tipos de: evaluación inicial, continua o procesual y final.

Evaluación inicial. Se realiza al comienzo del curso para un conocimiento del marco general en el que se va a encuadrar el proyecto o tarea a realizar. Consiste en la recogida de datos en la situación de inicio. Es necesaria para decidir qué objetivos deben y pueden conseguirse, así como para comparar los datos con la evaluación final. La verdadera evaluación exige el conocimiento en detalle del alumno, protagonista principal del proceso, con el propósito de adaptar la actividad del docente, el diseño pedagógico a desarrollar, así como el nivel de exigencia que va a solicitarse al alumnado. El objetivo de este tipo de evaluación es saber lo que se tiene para poder actuar en consecuencia, facilitando juicios de valor para la máxima personalización de la educación.

Evaluación continua o procesual. Esta modalidad de evaluación se realiza durante todo el proceso de aprendizaje, permitiendo conocer el nivel de cada alumno y la consecución de los objetivos previstos en cada una de las fases para, si es necesario, adaptarlo y/o mejorarlo. Su objetivo no es más que perfeccionar el proceso de formación, por lo que el agente evaluador que la aplique debe percatarse del alcance o dificultad del alumno en su aprendizaje. En ella se valorará progresivamente los conocimientos del estudiante dando la posibilidad de que se motive continuamente. Por lo tanto, la evaluación continua se utilizará como método formativo, es decir, las pruebas de evaluación no se emplearán solo para valorar el conocimiento, sino que se hará hincapié en la evaluación de habilidades, competencias y capacidades.

Evaluación final. Atiende a la valoración de la totalidad del proceso desarrollado por el alumno. Permitirá conocer el grado de aprendizaje del mismo, determinando cuál es el nivel que ha logrado en comparación con la evaluación inicial. Es aquí donde se conocerá y valorará el logro de los objetivos, comprobando así el desarrollo de las capacidades de los alumnos.

Modalidades de evaluación en función del agente evaluador. En este sentido se distingue la evaluación interna y externa. Evaluación interna. Es aquella evaluación que está realizada y llevada a cabo por personas integrantes del centro que desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje. Dentro de este tipo de evaluación se encuentran diversas alternativas de realización:


Autoevaluación. El rol de evaluador y evaluado coincide en la misma persona, es decir, es el mismo alumno el que evalúa su trabajo.

Heteroevalaución. Es la evaluación que realiza una persona la cual diseña, planifica, implementa y aplica la evaluación sobre otra con respecto a su trabajo, rendimiento, etc. Siguiendo el anterior ejemplo sería el profesor que evalúa el trabajo realizado por el alumno.

Coevaluación. La coevaluación se da cuando es posible desarrollar una evaluación en la que se permita a los alumnos participar en el establecimiento y valoración de sus propios aprendizajes, atendiendo siempre los criterios de evaluación que fueron fijados por consenso entre ambas partes. Este tipo de evaluación se da también cuando ambos grupos se evalúan mutuamente, por ejemplo, la evaluación realizada en un centro de formación en la que los alumnos evalúan al profesor y viceversa. Evaluadores y evaluados intercambian su rol alternativamente.

Evaluación externa. El agente evaluador en este tipo de evaluación no pertenece al propio centro o programa donde se está desarrollando el aprendizaje, sino que es una persona ajena quien evalúa el trabajo realizado.

Modalidades de evaluación en función de la finalidad. Se encuentran dos modalidades de evaluación dependiendo de su finalidad, evaluación sumativa y evaluación formativa, las cuales se explican a continuación. Función sumativa. Se suele aplicar en los procesos ya finalizados. Con esta evaluación no se pretende modificar o mejorar sino determinar el valor de ese producto final, si es positivo o negativo. Función formativa. La evaluación con funcionalidad formativa se utiliza como estrategia de mejora, para valorar procesos, por lo que requiere una obtención de datos que debe ser recogida durante el proceso a evaluar. Al contrario que la función sumativa, la finalidad de esta es poder mejorar el proceso que se evalúa de cara a conseguir los objetivos previstos. Por ello se debe evaluar el proceso de forma simultánea a la actividad que se lleva a cabo,


nunca dejándolo para el final, ya que de este modo se puede detectar alguna dificultad y poner los medios pertinentes para ello; se suele identificar con la evaluación continua, es por ello que esta función permite una acción reguladora entre el proceso de enseñanza y aprendizaje.

SOPORTE DOCUMENTAL CON EVIDENCIAS DE RESULTADO. Entre los documentos utilizados en el proceso de evaluación se encuentran actas, informes y expediente académico del alumnado. Actas. Se entiende como acta el documento que refleja varios puntos de una reunión, tanto los puntos que se han tratado como los acuerdos adoptados, propuestas de mejora, etc., recogiendo todo esto de manera detallada. (DEFINICIÓN) Con respecto al acta de evaluación se dice que es el documento donde se deja constancia de las calificaciones obtenidas por los alumnos. Se debe tener en cuenta dos principios fundamentales, la coherencia y la objetividad, tratando la primera como el mantenimiento de la uniformidad en un texto bien formado y la segunda, como la apreciación impersonal de la persona que lo redacta para así dotar al texto de la confiabilidad necesaria. Las actas de evaluación deben ir selladas y firmadas por los docentes que han intervenido en la evaluación. En todos los casos se hará constar el visto bueno del director del centro. (IMPORTANTE). Los datos que debe incluir un acta son los siguientes: •

Fecha y hora

Nombre de la entidad, grupo reunido o centro

Nombre del alumnado

Calificaciones del alumnado

Observaciones


Firmas

En la siguiente imagen se muestra un acta de evaluación perteneciente a las enseñanzas de Formación Profesional


INFORME DE EVALUACIÓN INDIVIDUALIZADO. Un informe es el documento en el que se recogen los datos de un proceso de atención educativa-evaluativa. Implica establecer unos objetivos, recoger información, analizar, interpretar y valorar los datos obtenidos para tomar decisiones respecto a los sujetos que han sido evaluados. (DEFINICIÓN) Estas decisiones son las que se plasman en este informe. Siguiendo los principios básicos de la evaluación se recogen los siguientes: •

Carácter funcional: debe servir para tomar decisiones respecto al proceso de enseñanza-aprendizaje.

Carácter dinámico: para determinar el potencial del alumno para pensar posibles alternativas.

Carácter educativo y cooperativo: esta evaluación debe ser un complemento de la competencia curricular ordinaria para lo cual deben participar todos los agentes que incidan en el sujeto de la evaluación.

Será el tutor el encargado de elaborar este informe a partir de los datos facilitados por los profesores que imparten la formación. Contendrá al menos los siguientes elementos: •

Grado de adquisición de resultados de aprendizaje.

Calificaciones o valoraciones del aprendizaje

Adecuación del contenido a las necesidades del alumnado.


EXPEDIENTE ACADÉMICO DEL ALUMNO. Este documento será el que recoja las calificaciones e incidencias de los alumnos en el periodo en el que estos cursen las enseñanzas de Formación Profesional. De aquí se deriva el certificado académico que es el documento oficial en el que se reflejan las calificaciones obtenidas por el alumno hasta la fecha en la que se realiza.


2.LA EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS. El término competencia es hoy en día ampliamente abordado en muchos campos de estudio, lo que ha llevado a que numerosos profesionales busquen una adecuada definición. Como recoge Welnert (2001), adquirir una competencia es algo más que poseer una habilidad respecto de un dominio básico. Implica regulación, monitorización y capacidad de iniciativa en el uso y desarrollo de dicha habilidad. (DEFINICIÓN) El ser humano se encuentra en la sociedad de la información. Tiene a su disposición multitud de conocimiento pero no sabe utilizarlo adecuadamente, y es ahí donde entran en juego las competencias. Cuando se comprende algo desde su lógica interna se dice que se ha adquirido un conocimiento. Cuando se establece una conexión entre lo que se ha aprendido y la realidad aplicándolo a un contexto determinado se habla de capacidad. Cuando se utiliza esa capacidad para transformar la realidad se hace referencia a la habilidad. Y finalmente, cuando se hace frente a una realidad que exige vertebrar todos los conocimientos, capacidades y habilidades, es cuando se habla de la competencia. En este punto concreto se hace referencia a la evaluación por competencias en el marco de la formación para el empleo.

PROCEDIMIENTO PARA EL RECONOCIMIENTO Y ACREDITACIÓN DE COMPETENCIAS PROFESIONALES: VÍAS FORMALES Y NO FORMALES DE FORMACIÓN Y EXPERIENCIA PROFESIONAL. Entre los fines de la Formación Profesional para el Empleo, se encuentra: “proporcionar a los trabajadores los conocimientos y las prácticas adecuadas a las competencias profesionales requeridas en el mercado de trabajo y a las necesidades de las empresas, así como promover que las competencias profesionales adquiridas por los trabajadores tanto a través de procesos formativos (formales y no formales), como de la experiencia laboral, sean objeto de acreditación”.


En este sentido, los títulos de Formación Profesional y los certificados de profesionalidad acreditan con carácter oficial las competencias profesionales que capacitan para el desarrollo de una actividad laboral con significación en el empleo. Tienen carácter oficial y validez en todo el territorio nacional, constituyendo las vías formales para la obtención de competencias profesionales. Las competencias tienen que referirse a las unidades de competencia de las cualificaciones profesionales, pudiéndose corresponder cada certificado a una o más de estas unidades. En el caso de que la formación vaya dirigida a la obtención de un certificado de profesionalidad será necesario respetar los contenidos de los módulos formativos y los requisitos que se determinen en los reales decretos que regulen dichos certificados. Se acreditará esta formación con la expedición del certificado correspondiente. (IMPORTANTE) La Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional establece en su artículo 8 que la evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral o de vías no formales de formación, tendrá como referente el catálogo nacional de cualificaciones profesionales y se desarrollará siguiendo en todo caso criterios que garanticen la fiabilidad, objetividad y rigor técnico de la evaluación. Los fines del procedimiento para el reconocimiento y acreditación de competencias profesionales son los siguientes: •

Evaluar las competencias profesionales que se han adquirido a través de las vías formales y no formales de formación, mediante procedimientos y metodologías comunes que garanticen la validez, fiabilidad y rigor técnico de la evaluación.

Acreditar oficialmente las competencias profesionales, favoreciendo su puesta en valor con el fin de preparar tanto la inserción e integración laboral como la progresión personal y profesional.

Facilitar a las personas el aprendizaje a lo largo de la vida y el incremento de su cualificación profesional, ofreciendo de esta manera oportunidades para la obtención de una acreditación.

La instrucción de este procedimiento constará de tres fases: •

Asesoramiento: las personas que lo soliciten serán asesoradas en la preparación del


proceso de evaluación, al igual que en el desarrollo del historial profesional y formativo que ha sido presentado. •

Evaluación de la competencia: cada persona candidata será objeto de evaluación y se utilizarán diferentes elementos para que los candidatos demuestren su competencia. Algunos de estos elementos son el historial profesional, la entrevista, la simulación de práctica profesional, etc.

Acreditación: a las personas que superen el anterior proceso de evaluación se les expedirá la acreditación correspondiente.


En la tabla siguiente se muestran distintas definiciones recogidas del Real Decreto 1224/2009 de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral. Concepto Competencia profesional

Definición El conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de la actividad profesional conforme a las

Cualificación profesional

exigencias de la producción y el empleo. El conjunto de competencias profesionales con significación para el empleo que pueden ser adquiridas mediante formación modular u otros tipos de formación y a través de la

Vías formales de formación

experiencia laboral Procesos formativos cuyo contenido está explícitamente diseñado en un programa que conduce a una acreditación

Vías no formales de formación

oficial. Procesos no formativos conducentes a acreditaciones oficiales


RESUMEN A través de este capítulo se ha hecho un recorrido profundo acerca del término evaluación, comprobando que han sido muchos los autores que han intentado acercarse a la definición más exacta de la misma, quedando claro que nos e debe entender esta como un proceso estático, sino todo lo contrario, es un proceso que se da en todos los ámbitos, a lo largo del tiempo y en situaciones de la vida cotidiana. La evaluación tiene como propósito determinar en qué medida se están cumpliendo las metas de calidad que se fijan asociadas a los aprendizajes que se espera que logre el alumno. Por tanto, la evaluación brinda retroalimentación para detectar fortalezas y debilidades y valorar así el impacto de los procesos educativos sobre el desarrollo de competencias básicas por parte de los estudiantes. Es por esto que la evaluación es un instrumento para la mejora, en la que si se cumplen todas las características técnicas, va a permitir obtener información válida y fiable sobre las consecuencias de acciones específicas. Los resultados que se obtienen de ella van a ser siempre un referente para analizar el funcionamiento de las acciones que se llevan a cabo. Estos mismos resultados son los que van a permitir tomar decisiones, definir criterios y reflexionar sobre la mejora y el compromiso de todos los agentes intervinientes en la evaluación.


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