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TEMA 1 ASPECTOS PSICOPEDAGÓGICOS DEL APRENDIZAJE EN FORMACIÓN PROFESIONAL PARA EL EMPLEO.

1.

EL

PROCESO

DE

ENSEÑANZA

APRENDIZAJE

EN

PERSONAS ADULTAS. APRENDIZAJE EN LA ADULTEZ Al extenderse el concepto de enseñanza a lo largo de toda la vida aparece una figura que no había estado presente en las aulas durante generaciones: la persona adulta. El mundo que rodea a una persona adulta tiene una complejidad muy diferente al de la población infantil o al de la población juvenil, así mismo, las características psicosociales de una persona adulta también son muy diferentes comparadas con éstas. La forma de aprender en la adultez es muy diferente a la de otras etapas de la vida y por tanto, la forma de enseñar también tiene que adaptarse.

En esta unidad nos prepararemos para comprender lo que sucede cuando aprendemos, conoceremos las etapas por las que pasamos mientras estamos en el proceso de aprender, estudiaremos las diferentes teorías explicativas del aprendizaje, valoraremos la importancia de los diferentes estilos o formas de aprender y conoceremos la influencia de una serie de factores que conocemos como activadores del aprendizaje.

Comencemos con una definición: Concepto y etapas del aprendizaje de la adultez. Las personas nacemos con una serie de conductas innatas que denominamos reflejos, como el reflejo de deglución, tan importante para la supervivencia; pero salvo pocas excepciones como esta, la mayoría de nuestras conductas son aprendidas. Podemos decir, pues, que todo lo que somos se lo debemos a nuestra capacidad de aprendizaje. Las necesidades de aprendizaje van cambiando a lo largo de toda nuestra vida, si bien al comienzo de la misma los procesos biológicos son muy importantes y nos apoyamos mucho en la gran plasticidad cerebral, a medida que crecemos van pasando a un segundo plano y requerimos más de la motivación o de procesos más psicológicos.


Podemos decir, por tanto, que aprender es un proceso que desencadena un cambio en el individuo, más o menos permanente en el tiempo, en el área de los conocimientos, la de las habilidades, actitudes o experiencias producido como resultado de la práctica o de experimentar. (DEFINICIÓN)

Desde el punto de vista didáctico, esta definición hace referencia a tres elementos o áreas que siempre están presentes cuando aprendemos. Tomemos un ejemplo de aprendizaje y analizaremos cada uno de estos elementos para comprenderlo con mayor claridad.

El ejemplo sería aprender a montar en bicicleta.

El primer elemento es el cognitivo o adquisición de informaciones o conocimientos, en el ejemplo estaría relacionado con conocer las partes que componen la estructura de una bicicletas, qué finalidad de uso tiene cada una y una base de normas de circulación mínimas.

El

segundo

elemento

es

el

comportamental

o

de

modificación

de

aptitudes,

comportamientos y modos de relación con otros o con cosas; si seguimos con el ejemplo, haríamos referencia a la adquisición de aptitudes o habilidades como la coordinación de movimientos o el equilibrio.

Y el tercer elemento sería el social o acumulación de experiencias y asimilación de datos del ambiente incorporándolos a nuestro estilo personal, en el caso del ejemplo las actitudes como el respeto a las normas y la prudencia.

Estos tres elementos configuran el concepto completo de aprendizaje por lo tanto, no debemos olvidar ninguno de ellos a la hora de enseñar pues cualquier aprendizaje estaría incompleto. (IMPORTANTE)

Se ha definido el aprendizaje como un proceso y por lo tanto, un experto en aprendizaje nos diría que ese proceso conlleva una serie de fases por las que pasamos todos y todas a la hora


de aprender, además, estas fases requieren del formador actitudes diferentes con la finalidad de beneficiar al alumnado. Veremos cómo se denominan estas fases, en qué consisten y cuál o cuáles son los comportamientos más favorables para promover el aprendizaje por parte del docente.

1ª Fase: Incompetencia Inconsciente. Es la etapa de la ignorancia, no se sabe ni lo que hay que saber. El individuo desconoce el reto que tiene ante sí. El formador deberá procurar conocer el nivel de partida, es decir los conocimientos, habilidades y actitudes previas del alumnado, con la intencionalidad de ir acercándole poco a poco hasta el objetivo final. Si el alumnado percibe “mucho riesgo”, o lo que es lo mismo, un nivel muy elevado, podrá sentir angustia y abandonar el aprendizaje. Nuestro trabajo en esta etapa es, por tanto, el de hacer fácil lo difícil.

2ª Fase: Incompetencia Consciente. Esta es la llamada etapa de los intentos, la etapa de la práctica o la experimentación. Es una etapa muy incómoda para el alumnado puesto que ya sí tiene consciencia de lo que hay que saber y puede sentir ridículo o frustración cuando comprueba que no sabe o que determinada tarea no es capaz de realizarla correctamente, es la etapa más difícil pero también en la que más se aprende y en la que más fácil es “tirar la toalla” por lo que también se la conoce como etapa de los abandonos. Como formadores es precisamente lo que debemos evitar, pues tras el abandono se acaba la posibilidad de experimentar y, por tanto, de aprender. Debemos ayudar mucho a nuestro alumnado expresándole todo aquello que hace bien, aunque sea poco, y ofreciéndole pocas o nulas críticas. Debemos transmitirle la idea de que puede lograrlo, de que no va tan mal y reforzar mucho su conducta pues sólo así podemos asegurarnos de que intentará superarse y superar sus dificultades.

3ª Fase: Competencia Consciente. Saltamos de fase o etapa y esta nos trae la competencia, el alumnado ya ha conseguido el aprendizaje pero necesita poner mucha atención y concentración sobre la tarea para obtener buenos resultados, cualquier mínima distracción o inconveniente hacen que fracase. Para favorecer el paso por esta etapa se procurará precisamente esto, calma, concentración y muchas oportunidades para practicar, pues sólo con la práctica podremos pasar a la siguiente fase.


4ª Fase: Competencia Inconsciente. Seguimos siendo competentes, pero aquí ya de una manera casi en automático, nuestro alumnado ya no necesita tanta concentración, ya la tarea se convierte en un hábito automatizado. Esta etapa rara vez la veremos durante nuestros cursos pues suele alcanzarse a medida que se adquiere mayor expreriencia laboral y se consiguen “tablas” en el puesto. Y hay que cuidar especialmente las medidas de protección y prevención de accidentes pues, con la falta de atención gracias al automatismo de la tarea, son más frecuentes.

Modelos explicativos del aprendizaje. Si le preguntásemos a un profesional de la psicología experto en aprendizaje nos diría que hay tan sólo cuatro formas básicas de aprender, estas están sustentadas por cuatro teorías o modelos de aprendizaje formulados a lo largo de diferentes épocas y por autores distintos. Conocer estas teorías del aprendizaje es fundamental para todo profesional de la enseñanza puesto que del conocimiento de cómo aprendemos se han elaborado los métodos para enseñar.

Los cuatro modelos explicativos del aprendizaje son : condicionamiento clásico de Pavlov, condicionamiento operante de Skinner, aprendizaje por razonamiento, por descubrimiento o por Insight

de

Koler

y

aprendizaje

vicario

o

por

observación

de

un

modelo

de

Bandura.(IMPORTANTE)

-Condicionamiento Clásico de Pavlov. Ivan Pavlov era un fisiólogo ruso que, a finales del siglo XIX realizaba una investigación sobre las funciones del aparato digestivo. Había iniciado su trabajo de investigación con el objeto de estudiar factores glandulares y nerviosos en el proceso digestivo, trabajo por el cual sería galardonado con el premio novel en 1904. Para ello utilizaba como sujetos experimentales a perros porque estos animales tienen un acceso a las glándulas salivares poco invasivo utilizando tan sólo una pequeña cánula insertada en la mandíbula. Pavlov quería medir la respuesta de salivación ante los alimentos y cómo influía en las digestiones, las formaciones ulcerosas y otras enfermedades estomacales, sin embargo, descubrió por casualidad el mecanismo más simple de aprendizaje: aprender por asociación de estímulos.

Pavlov le presentaba al perro la comida y medía la respuesta de salivación, lo que él no tubo en cuenta es que, accidentalmente había estado sonando un timbre de uno de sus aparatos de


laboratorio a la vez que llegaba la comida al perro. Entonces observó que, en ausencia de comida, el perro salivaba y esta respuesta de salivación se producía ante el timbre. Al principio no supo explicar qué sucedía ¿por qué un timbre generaba una respuesta natural? Más tarde se dio cuenta que el animal había aprendido que inmediatamente después del sonido del timbre venía la comida, había asociado los dos estímulos, se había producido aprendizaje. Y entonces se decidió por profundizar en este descubrimiento.

Cambió de perro y provocó esto conscientemente. Presentaba siempre la comida justo después de hacer sonar una campana, después de varios intentos, el sonido de la campana provocaba la respuesta de salivación y volvió a comprobar su descubrimiento. Una respuesta natural del animal (la salivación) se había condicionado a la presencia de un estímulo artificial para esa respuesta (la campana).

Pavlov llamó Estímulo Incondicionado (EI) a la comida por ser un estímulo que provoca de manera natural una respuesta como la salivación. Respuesta que el llamó Incondicionada (RI) por este mismo motivo. Al estímulo de la campana lo llamó Estímulo Condicionado (EC), pues su presencia en los primeros ensayos siempre estaba condicionada a la presentación casi inmediata de la comida. Cuando al presentar únicamente la campana aparecía la respuesta de salivación, Pavlov llamó a ésta Respuesta Condicionada, pues se había producido por una asociación temporal, que se presentase siempre justo antes de la comida, casi a la vez. Elaboró entonces la Teoría de los Reflejos Condicionados que dio lugar a la primera aproximación al aprendizaje humano y a todo lo que hoy sabemos sobre el adiestramiento o entrenamiento animal.

Este descubrimiento sembró, pues, la primera semilla de las teorías sobre cómo aprendemos, el mecanismo más simple: la asociación de estímulos.

Podemos resumir así el descubrimiento de Pavlov: (NOTA)


En el siguiente video encontramos una ficción de lo que pudo suceder en el laboratorio de Pavlov http://www.youtube.com/watch?v=kuAVOQixBl8&feature=related

Finalmente hay que decir, que de acuerdo a una relación espacio temporal entre estímulos, se llegó a postular la teoría de que toda nuestra conducta no es nada más que una cadena de reflejos, algunos innatos y la mayor parte (sobre todo en los seres humanos) aprendidos, adquiridos o condicionados por el simple hecho de haber (en algún momento de la existencia del organismo) sido asociadas ciertas condiciones ambientales. Pavlov nunca imaginó lo que sus investigaciones llegarían a influir decisivamente en el principal defensor del conductismo, John Broadus Watson, uno de los pilares fundamentales de la psicología.

-Condicionamiento Operante de Skinner. Este modelo de aprendizaje nos descubre que también aprendemos en base a las consecuencias de nuestras conductas ya sean estas positivas o negativas, es decir, aprendemos en base a premios y castigos. Aquí el aprendizaje ya no se produce inducido desde fuera del individuo sino que es este, mediante ensayo y error, quién aprende por las consecuencias provocan sus conductas mientras “opera” con el medio. También se le conoce con el nombre de Condicionamiento Operante o instrumental o Teoría de los refuerzos.

Le debemos el descubrimiento a Skinner, psicólogo, que a principios del siglo XX realizaba estudios para su tesis doctoral con palomas.


Skinner diseñó una especie de jaula con una palanca que, una vez accionada, proporcionaba comida. A esta jaula se la conoce con el nombre de caja de Skinner. Y la situación experimental consistía en lo siguiente: Skinner introducía una paloma en la caja que previamente había sido privada de alimento durante un tiempo, al comienzo, el animal se arrastraba por la jaula, picaba en el suelo, en las paredes, rozaba el pescuezo por los barrotes... hasta que accidentalmente picaba en la palanca y aparecía el alimento, comprobó Skinner, en intentos sucesivos, que la paloma cada vez iba tardando menos en “encontrar” la palanca y después de varios intentos iba directamente a picar en ella. La paloma había aprendido gracias a una consecuencia positiva de su conducta de picoteo. A diferencia de la situación experimental de Pavlov, aquí el animal tiene que emitir una respuesta de picoteo (RI)para que aparezca la comida o Estímulo incondicionado (EI) que se convierte en un Estímulo Reforzador (ER) de la conducta de picoteo. Llamamos Estímulo Reforzador a aquel, que una vez presentado, aumenta la posibilidad de aparición de una conducta, es lo que popularmente conocemos como premio, y que en enseñanza-aprendizaje conocemos con el nombre de Reforzamiento. En sucesivos experimentos, modificando algunos elementos del mismo, Skinner, descubrió diferentes fenómenos importantísimos para el aprendizaje.

Extinción de una conducta: Si la paloma pica y no sale comida, deja de picar. Desaparece la conducta de picoteo o se extingue. Si no obtenemos beneficio en algo dejamos de hacerlo.

Moldeamiento de conductas: aprendizaje por aproximaciones sucesivas; enseñó a una paloma a girarse a la izquierda, por ejemplo, ofreciendo comida cada vez que el movimiento se aproximaba a esa dirección.

Castigo: en lugar de aparecer comida tras picar en la palanca, la paloma recibía una pequeñísima pero molesta descarga eléctrica. Inmediatamente dejaba de picar. Es decir, el fenómeno contrario al reforzamiento, por lo que disminuye las probabilidades de que una conducta se repita en el futuro.

Como consecuencia de todos estos estudios, Skinner, nos reveló que tenemos dos formas de reforzar y dos formas de castigar:


Podemos hacer que una conducta desaparezca castigándola positivamente o presentando un estímulo que desagrade y castigándola negativamente o retirando un estímulo que nos resulte agradable. Y podemos favorecer la aparición de una conducta reforzándola positivamente o presentando un estímulo agradable y reforzándola negativamente o retirando un estímulo desagradable.

Evidentemente en un aula no trabajamos con premios y castigos relacionados con la comida ni mucho menos con las “descargas eléctricas”, pero hay un estímulo universal que sí puede estar muy presente en el aula y que es el de prestar o no atención a las conductas que queramos reforzar o castigar. El reconocimiento del trabajo bien hecho es un gran reforzador en el aula; y la ausencia de comunicación sobre aquello que queramos eliminar también.

Skinner descubrió que son necesarias ciertas condiciones para que premios y castigos funcionen:

-Se debe partir de una situación de necesidad o motivación. La paloma estaba privada de alimento.

-El estímulo reforzador tiene que aparecer inmediato a la conducta que queremos reforzar si no pierde su efecto, no se asocia (Pavlov).

-Y el Estímulo reforzador debe ser muy intenso para el sujeto, debe ser significativo para él.


-Y se deben ofrecer de manera continua al principio para luego hacerlo alternadamente y que no pierda su valor reforzador.

http://www.youtube.com/watch?v=krZETqVRiqs

En el contexto de la formación vamos a trabajar preferentemente con el reforzamiento y para ello utilizaremos los elogios, los premios, el reconocimiento del trabajo bien hecho, del buen comportamiento, de las buenas relaciones en equipo y debemos suministrar estos refuerzos de manera adecuada. Muy abundantes al comenzar un curso o una unidad nueva para motivar y más dosificadas a medida que avanzamos para que aumente el interés por mejorar en el alumnado.

-Aprendizaje por razonamiento, por descubrimiento o por insight de Köler. Este modelo de aprendizaje se lo debemos a Köler. Estableció el concepto de aprendizaje por Insight o descernimiento repentino y automático sobre una serie de estímulos. En su libro La mentalidad de los monos, publicado en 1925, describe una serie de experimentos con monos antropoides en la isla de Tenerife durante la Primera Guerra Mundial. Trabajó con una gran jaula donde situaba al mono y donde previamente había atado unos plátanos en el techo de la jaula de manera que el animal no pudiese acceder a ellos saltando ni trepando de ninguna forma. Además, en el interior de la jaula, dejaba unas cajas apiladas. Inmediatamente el animal, tras contemplar la situación un rato, tomaba las cajas y las usaba para alcanzar el alimento a modo de escalera.

Demostró que los simios aprenden a partir de las totalidades y no de las partes, que muestran saltos abruptos en su desempeño, y que en general exhiben lo que la mayoría de nosotros llamaría una capacidad de razonamiento. Köhler dijo que lo que es válido para los simios lo es mucho más para los seres humanos, e increpó a los conductistas su manera mecánica de concebir el aprendizaje humano.

Este modelo de aprendizaje ofrece unas ventajas a la hora de aprender con respecto a los que hemos visto hasta ahora:


-No es necesaria una larga fase de ensayo previa para aprender.

-No hay que ejercitar, ni memorizar.

-La adquisición del aprendizaje es más rápida, se retiene mejor y se aplica más fácilmente a otras situaciones.

http://www.youtube.com/watch?v=1qT1zkxDXb8

Se trata pues, de un aprendizaje por uno mismo; para favorecerlo los formadores debemos proporcionar multitud de situaciones, casos prácticos, materiales, informaciones… que permitan estimular la formulación de hipótesis en el alumnado y la búsqueda de soluciones por ellos mismos. Se trata de aprender haciendo y descubriendo, totalmente recomendado con adultos.

-Aprendizaje vicario o por observación de un modelo de Bandura. El aprendizaje vicario o por observación de un modelo se sustenta gracias a las teorías del aprendizaje social de Albert Bandura. Dicha teoría resalta el hecho de que aprendemos imitando un modelo significativo. Se produce, así, lo que conocemos con el nombre de modelado de nuestra conducta. Los seres humanos observamos cómo se hace algo y los efectos o resultados que se producen para luego repetirlo nosotros mismos.

http://www.youtube.com/watch?v=DmmrsAUNldo

Trasladando esta teoría al contexto de la formación de adultos debemos tener siempre en consideración que como formadores somos un modelo de aprendizaje para el grupo desde cuando manipulamos de forma correcta y segura una maquinaria de taller hasta cuando transmitimos entusiasmo por aprender y la forma sobre como interactuar con los miembros del grupo clase. No debemos olvidar que transmitimos más lo que hacemos que lo que decimos


que hay hacer. Siguiendo la máxima de Albert Bandura “Los niños ven, los niños hacen”, sólo tenemos que aplicarla al contexto de los adultos.

Principios psicológicos del aprendizaje. Todo aprendizaje está sujeto a unos principios o leyes que, como formadores debemos favorecer y respetar para garantizar su consolidación (IMPORTANTE):

-Ley de la intensidad: se aprende mejor con experiencias fuertes y dramáticas que con experiencias débiles.

-Ley del efecto: tendemos a repetir conductas satisfactorias y a evitar las desagradables.

-Ley de la transferencia: un aprendizaje concreto es extrapolable a otros parecidos.

-Ley de novedad: lo nuevo se aprende mejor que lo rutinario y aburrido.

-Ley de la pluralidad: cuantos más órganos de los sentidos estén implicados más consistente y duradero es un aprendizaje.

-Ley del ejercicio: cuanto más se practica y se repite un aprendizaje más se retiene.

-Ley del desuso: lo que no se evoca ni utiliza se extingue

-Ley de la resistencia al cambio: lo que implica un cambio en nuestros “esquemas” se percibe como amenazante y difícil de consolidar.

Estilos de aprendizaje.


Los Estilos de Aprendizaje son los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos, relativamente estables, que indican cuál es nuestra forma de aprender. (DEFINICIÓN)

Los expertos en el tema señalan que la definición por un estilo en cada uno de nosotros viene determinada por lo que llaman Modelo Básico, siendo éste una manera de procesar la información recibida por nuestro cerebro que está influenciada por el tipo de estimulación predominante recibida durante el primer año de nuestra vida. Es decir, las estimulaciones que recibe el ser humano durante el primer año de su vida son determinantes de un tipo de configuración cerebral que dará lugar a un tipo de pensamiento y como consecuencia a un estilo de aprendizaje. El primer año de vida de una persona es primordial dado el alto grado de plasticidad cerebral y de conexiones neuronales. La inteligencia humana se va confiriendo por el número de conexiones que establecen las neuronas entre sí, no depende del número de neuronas ya que este se define en el quinto mes de gestación. Por lo tanto, si nacemos ya con un número de neuronas determinado, lo importante para aumentar la capacidad intelectual es ofrecer estimulación al bebé para que se produzcan el mayor número posible de conexiones entre ellas. Cuanto más variada sea esta estimulación mejor, cuanto más órganos de los sentidos impliquemos mejor. Los expertos coinciden en argumentar que entorno a los tres años empieza a desaparecer esta plasticidad, es lo que se conoce con el nombre de ventana de la oportunidad.

Si durante este primer año ha predominado la estimulación visual, por ejemplo la visualización de películas, conformaremos un Modelo Básico de Tipo Visual que dará lugar a un tipo de Pensamiento Espacial que, a su vez, se relaciona con el Estilo de Aprendizaje Teórico.

Si han predominado las estimulaciones de tipo auditivo, por ejemplo las canciones y/o la voz materna, se conforma un Modelo Básico de Tipo Auditivo que da lugar a un Pensamiento Verbal que se relaciona con el Estilo de Aprendizaje Reflexivo.

Y, por último, si en este primer año de vida han predominado las estimulaciones de tipo cinético o de movimiento, por ejemplo el balanceo en brazos o en carrito de bebé, estaremos conformando un Modelo Básico de Tipo Cinético que da lugar a un Pensamiento Motórico que se relaciona con los Estilos de Aprendizaje Activo y Pragmático.


Para comprender mejor toda esta teoría de los estilos de aprendizaje vamos a utilizar el análisis del propio Estilo de Aprendizaje personal de cada uno de nosotros. Para ello utilizaremos el cuestionario diseñado por Catalina M. Alonso, Domingo J. Gallego y Peter Honey para averiguar cuál es nuestra preferencia a la hora de aprender. En el siguiente enlace puedes cumplimentar el cuestionario y la web te devuelve el resultado:

http://www.estilosdeaprendizaje.es/chaea/chaea.htm

Ahora que ya sabes cuál es tu estilo de aprendizaje puedes averiguar sus características principales aquí:

http://www.estilossdeaprendizaje.es/menuprinc2.htm

Y a continuación te planteamos que averigües cómo aprenden mejor cada uno de los estilos, una más, en el enlace:

http://www.rena.edu.ve/cuartaEtapa/psicologia/tema9a.html

Para un docente es fundamental conocer los estilos de aprendizaje que predominan en su aula para adaptar a ellos la metodología y las actividades que deben predominar. Todos solemos enseñar como nos gustaría que nos enseñaran, es decir, bajo nuestro modelo de aprendizaje. Esta es la explicación de por qué algunos de los profesores que has tenido a lo largo de tu vida han sido importantes para ti. Su estilo de aprendizaje coincidió con el tuyo, en la mayoría de los casos de forma casual. Pero un buen docente no deja esto al azar, no enseña sólo bajo su estilo para beneficiar a una parte del grupo clase. Un buen docente es capaz de renunciar a su propio estilo y se acerca al de su alumnado primero observando los estilos que tiene en el aula y segundo variando para adecuarse a la realidad del aula y de los objetivos de aprendizaje.

PROCESOS IMPLICADOS EN EL APRENDIZAJE: ACTIVADORES. Factores que inciden en el aprendizaje: inteligencia y motivación.. Cuando afrontamos el tema de los factores que determinan que aprendamos nos encontramos con dos principalmente: la inteligencia y la motivación. Ambos caminan unidos, no se pueden separar y en la actualidad, la mayoría de autores coinciden en que sin motivación de nada sirve


nuestra capacidad intelectual. Vamos a analizarlos a continuación y a definir, por tanto, su peso en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Para definir la inteligencia podemos decir que es una capacidad intelectual que nos permite adquirir conocimientos, habilidades y actitudes para adaptarnos al medio que nos rodea. (DEFINICIÓN) En la actualidad, este concepto es mucho más amplio que el que se utilizaba hace unas décadas, y se considera que la inteligencia no es unitaria sino que agrupa muchas capacidades. Lo que engloba el concepto de inteligencias múltiples, distintas e independientes entre sí, identificándose ocho tipos distintos de inteligencia: lingüística (característica de los escritores, redactores), lógica y matemática (de los científicos), espacial (de los arquitectos, ingenieros, diseñadores), musical (de los músicos, cantantes), corporal-cinética (propia de los deportistas), intrapersonal (habitual entre vendedores, políticos, profesores), interpersonal (común a políticos, profesores, psicólogos) y naturalista (propia de los biólogos).

Podemos añadir, por tanto, que las capacidades de inteligencia de un ser humano no está totalmente definida a su nacimiento sino que se va ampliando a medida que:

-Madura su sistema nervioso

-Aumentan las experiencias individuales con el medio

-Aumentan las estimulaciones sociales

-Y el ser humano se enfrenta a problemas constantes que solucionar, esta capacidad para solucionar problemas y volver al “equilibrio” desarrolla nuestra inteligencia y es lo que Piaget denominó Equilibración.

Piaget es uno de los principales autores que nos presenta una teoría sobre el desarrollo de la inteligencia, en ella nos indica que la inteligencia se desarrolla en cuatro etapas sucesivas o estadios subdivididas en otras más pequeñas o subestadios. Estas etapas tienen características diferentes y limitadas para determinadas edades.


La motivación se define como aquello que suscita, dirige y mantiene nuestra conducta de tal modo que para hablar de motivación tenemos que entenderla como un proceso, es lo que llamamos proceso de la conducta y que tiene tres fases. (DEFINICIÓN)

-Fase carencial. Es el momento en el que sentimos una necesidad, notamos que necesitamos algo, tenemos interés. Es una fase de activación y tensión. Veámoslo con un ejemplo de motivación fisiológica. En esta fase la persona siente hambre, tiene necesidad o está motivado por comer.

-Fase Dinámica. Esta fase consiste en dirigir nuestra conducta hacia el objetivo que cubre la necesidad, se trata, pues, de ponernos en acción en función de nuestro interés. También es una fase de activación en la persona. Siguiendo con el ejemplo anterior, la persona se movilizaría para conseguir alimento: caminaría hacia la nevera, iría al supermercado o aun restaurante, por ejemplo.

-Fase Reductiva. Es la última fase y se produce justo después de tener cubierta la necesidad, pero dura poco porque el proceso vuelve a empezar pues las personas estamos constantemente sintiendo motivaciones. En cuanto tenemos cubierta una necesidad comienza la lucha por cubrir la siguiente. Es por tanto, aunque breve, una fase de relajación. En el ejemplo anterior sentiríamos la relajación que produce haber comido después de tener hambre.

Esta definición como formadores es muy interesante para tomar conciencia de que nuestro alumnado, ante una motivación educativa, puede estar en momentos distintos y nuestra forma de intervenir también variará, exigiendo y activando más en fases iniciales, relajando después para volver a activar hacia temas nuevos.

El autor experto en temas de motivación con el que vamos a trabajar es Maslow que, además de ofrecernos esta definición de la motivación como un proceso, establece una clasificación de las motivaciones humanas en función del objeto que las satisface. De este modo, las motivaciones son extrínsecas cuando el objeto que las satisface está fuera de la persona e intrínsecas cuando éste se encuentra en el propio individuo. Son las del tipo extrínseco las que


más fuerza motivacional tienen para las personas y también la mayor fuente de frustraciones cuando no se alcanzan.

Las necesidades más básicas (fisiológicas, de seguridad y sociales), son de tipo extrínseco pues para su satisfacción la persona tiene que buscar fuera de sí misma. Sin embargo, las necesidades más elevadas, (autoestima y autorrealización) son de tipo intrínseco ya que el objeto de satisfacción es interno. Estas últimas son las motivaciones que mueven a nuestro alumnado y son las que tenemos que conocer cuanto antes para encajarlas en nuestro curso. Procurando esto nuestro alumnado se sentirá motivado pues está encontrando lo que andaba buscando.

Maslow elaboró esta teoría de las necesidades humanas a través de su conocida pirámide:


La adquisición de necesidades cumple una serie de principios según Maslow:

-Universalidad y Orden jerárquico de satisfacción. Están presentes en todas las culturas y primero solemos movernos por las necesidades que están en la base de la pirámide, pero a medida que vamos cubriéndolas ascendemos. De tal forma que hasta que no tenemos cubierta una motivación de orden inferior no nos preocupamos por la de orden inmediatamente superior.

-Equilibrio-Desequilibrio. El ser humano está siempre entre la búsqueda para satisfacer una necesidad, lograrlo y empezar con otra.

-Diversificación. A medida que se asciende en la pirámide las necesidades se pueden satisfacer con más variedad y por lo tanto son motivaciones más complejas.


Enlazando con la formación de adultos, podemos decir que trabajar la motivación en el aula pasa forzosamente por cuidar los siguientes aspectos:

-Dar responsabilidades para reforzar la autoestima y “el verse capaces”.

-Utilizar el trabajo en pequeños grupos como base para cubrir las necesidades sociales.

-Reconocer y reforzar el trabajo bien hecho y los pequeños éxitos diarios para reforzar autoestima y autorrealización. Ofreciendo al alumnado críticas constructivas que indiquen cómo mejorar para favorecer el cambio positivo.

-En el caso de tener que “llamar al orden” de manera individualizada hacerlo siempre en privado para no perjudicar las motivaciones sociales ni de pertenencia al grupo clase. Y siempre que tengamos que indicar cómo mejorar, ya sea en público o en privado, nos centraremos en la conducta nunca en la persona. Por ejemplo, evitaremos comentarios del tipo “tú eres así” y los sustituiremos preferentemente por “tú te comportas así” ya que es más positivo para el alumnado y favorece el cambio. El comportamiento puede cambiar la forma de ser.

-Organizar el temario de forma coherente desde lo conocido hasta lo desconocido por el alumnado para motivar desde necesidad de autoestima y de autorrealización.

-Distribuir funciones en el aula rotando las tareas y variando de compañeros para los trabajos grupales pues de este modo todos se sienten útiles y valiosos. Y relacionar las tareas a realizar con intereses personales siempre que se pueda. Autoestima y autorrealización.

-Procurar incluir en las actividades, prácticas o comentarios más informales hechos, anécdotas y/o experiencias positivas del alumnado pues de este modo se sentirán protagonistas y su autoestima estará cuidada.


-Ir aumentando el grado de dificultad de manera progresiva para que se sientan estimulados por la necesidad de autorrealizarse y cuidar de que cada avance logrado sea reconocido para cuidar autoestima.

-Escucharemos activamente: mirando a los ojos, dejando lo que estemos haciendo e indicando con nuestro lenguaje no verbal que entendemos o no al alumno o alumna en cuestión.

-Y procuraremos que en las relaciones entre los miembros del grupo clase se cumplan y respeten estas consignas y cuando no sea así lo cuidaremos especialmente para que entre compañeros la relación también sea motivadora. Es decir, que no se dañe la autoestima ni la necesidad de autorrealizarse.

-Además de todo lo citado podemos motivar con la variedad de actividades, el colorido de una presentación, las visitas… pero nada de esto tendrá valor motivacional verdadero si no hemos procurado cuidar especialmente las motivaciones de orden superior de nuestro alumnado, su autoestima y su autorrealización, como ya estableció Maslow en su teoría.

Al concepto de motivación tenemos que sumar el concepto contrario o frustración, definiendo a esta como el resultado de un estado de ánimo consecuente con encontrar un obstáculo que impide satisfacer una necesidad. Cuando una persona se siente frustrada, técnicamente, nos referimos a que no ha podido satisfacer una necesidad por haber encontrado algún impedimento en el camino. Estos obstáculos son lo que llamamos fuentes de frustración, las cuales pueden ser ambientales, o que no dependen de nosotros, o personales que sí (DEFINIICIÓN).

Como estrategias motivadoras para nuestros cursos de Formación Profesional para el Empleo vamos a contemplar las siguientes:

1.Crear un clima de trabajo favorable desde el primer día del curso:


Cuidando la presentación de nuestro alumnado: conociéndolos, facilitando que se conozcan entre sí y que nos conozcan también a nosotros el primer día de clase, presentando los contenidos del curso detenidamente también el primer día y conectar estos contenidos con el puesto que vamos a enseñar.

Demostrando la aplicabilidad y utilidad de los contenidos.

Mostrando una actitud cooperativa, flexible y no etiquetadora

Aceptando al alumnado tal cual es.

Respetando los puntos de vista siendo imparcial

Llamando al alumnado por su nombre.

Creando un ambiente distendido utilizando anécdotas y el sentido del humor.

No imponer, negociar….”¿qué os parece si…?”

Adecuando nuestro comportamiento a los valores que transmitimos.

2.Crear centros de interés:

Activando la curiosidad por los contenidos, manteniendo el suspense, aportando pistas…


Planteando dudas y problemas que hay que resolver.

Relacionando los contenidos con las experiencias/conocimientos previos del alumnado.

Adaptando el tema al grupo, realizando “un traje a medida” para cada curso.

3.Estimular participación según características personales:

Escuchando activamente a todos sin hacer excepciones.

Utilizando refuerzos ante la formulación de preguntas/respuestas correctas.

Valorando al alumnado, confiando en sus posibilidades y procurando no tener prejuicios respecto a la edad, el sexo, la apariencia física... pues la experiencia diaria nos demostrará cuánto nos equivocamos. Por ejemplo: los jóvenes no son siempre los que más conocimiento tienen de nuevas tecnologías, los hombres no son siempre los más fuertes físicamente...

Haciéndoles sentirse bien, sintiéndose protagonistas y poniéndonos en su lugar.

4.Plantear las clases de manera activa:

Procurando actividades prácticas y atractivas.

Utilizando recursos novedosos y variados


Utilizando ejemplos y anécdotas.

Fomentando el trabajo en grupo.

Utilizando diferentes técnicas de dinámicas de grupo para cohesionar el grupo clase.

La atención es la capacidad que nos permite dirigir nuestros recursos mentales sobre determinados estímulos y prescindir de otros, o repartirlos para poder realizar dos tareas distintas a la vez como máximo y sobretodo cuando una de ellas está automatizada, como por ejemplo conducir y hablar, tomar apuntes y pensar en otra cosa... (DEFINICIÓN)

Nuestra capacidad para atender se basa en un proceso que tiene tres características principales:

‹ Atención selectiva: se produce un control activo, gracias al cual, seleccionamos una fracción relevante de todos los mensajes estimulares que recibimos y el resto queda amortiguado. Por ejemplo podemos ser conscientes en este momento del texto que leemos pero si nos detenemos podemos notar la forma del calzado que llevamos puesto, un sonido que proviene del exterior o un olor agradable que proviene de alguna cocina, todo queda amortiguado y sólo rescatamos una fracción relevante.

‹ Atención dividida: capacidad limitada, como mucho podemos tener atención para dos tareas a la vez y si una se automatiza mejor. Pero si las tareas son muy complicadas se producen interferencias y como consecuencia bajo rendimiento, por ejemplo suele resultarnos imposible resolver un problema matemático y recitar una poesía a la vez

‹ Atención sostenida: mecanismo de alerta, también denominado nivel de arousal o disposición general del organismo para procesar la información. Tenemos dos tipos de alerta, alerta fásica o estado transitorio para una situación específica como cuando leemos en voz alta para enterarnos mejor, nos concentramos. Y alerta tónica o estado más constante, que va aumentando a medida que va pasando el día para caer


bruscamente por la noche, el aburrimiento sería un ejemplo de una caída brusca de este tipo de alerta ante una tarea monótona y rutinaria.

La distracción es el fenómeno contrario a la atención y se define como una falta de la misma o una desviación de ella por causas objetivas o subjetivas. En las causas subjetivas o factores internos poco podemos intervenir como docentes pues están bajo control del alumnado como su malestar físico o el malestar debido a factores personales al aula pero en las subjetivas o factores externos hay mucho que podemos hacer. (DEFINICIÓN)

Cómo captar la atención en formación:

A través de factores externos. Variando los estímulos presentados en clase: la forma de exponer la teoría, los recursos utilizados, los materiales... Usando diferentes canales: visuales, auditivos, audiovisuales... Presentando materiales con variedad de colorido. Vocalizando y variando la intensidad de nuestra voz. Repitiendo la presentación de estímulos a través de repasos periódicos. Presentando estímulos cercanos al alumnado, ligados a sus experiencias y/o conocimientos.

A través de factores internos. Relacionando los intereses o motivaciones con los contenidos. Proporcionando descansos variando las actividades para evitar la fatiga. Ajustando las diferencias entre el nivel de formación de partida que trae el alumno y el nivel de información que se proporciona en clase.

Percibir es captar a través de los órganos de los sentidos de una forma organizada. Las informaciones llegan desordenadas, el cerebro las agrupa y dan lugar a algo con sentido, por ejemplo cuando miramos una silla nuestro cerebro recibe múltiples informaciones del tipo color, textura, movimiento, tamaño... separadas unas de otras que al organizar, se convierten en el concepto “silla”. Es decir, los sentidos son un primer paso muy pequeño y es nuestro entramado de conexiones cerebrales lo que aporta sentido a lo percibido. (DEFINICIÓN)


Hay una escuela dentro de la Psicología que tradicionalmente ha sido la encargada de estudiar los fenómenos perceptivos y explicar, en base a unas leyes de la percepción, cómo y por qué percibimos. Nos referimos a la escuela alemana de la Gestalt.

Veremos, de este modo, seis leyes perceptivas propuestas por la Gestalt:

a) Fondo-figura. Tendemos a organizar nuestras percepciones de tal forma que siempre percibimos la profundidad de lo que vemos siendo el resultado de la misma una figura y un fondo que pueden alternarse.

b) Primacía o de Cierre-Clausura. Tendemos a percibir como un elemento aquello que tiene apariencia de figura cerrada y no el espacio que queda entre una y otra.

c) Pregnancia. Aunque algo se nos presente distorsionado o con su forma imperfecta solemos identificarlo con el objeto ideal.

d) Proximidad. Tendemos a agrupar lo que percibimos en función de lo cerca que se presenten los estímulos agrupándolos.

e) Semejanza. Tendemos a agrupar aquello que se parece entre sí.

f)

Continuidad. Lo que percibimos va en proporción a otros estímulos cercanos que condicionan su imagen.

Aplicando lo aprendido a la enseñanza del aprendizaje adulto tenemos que tener en cuenta lo siguiente:


Procuraremos diseñar actividades que estimulen una buena organización perceptiva para que no sean ambiguas o poco claras.

Presentaremos cercanos en el tiempo y en el espacio contenidos similares pues se aprenderán mejor por su proximidad.

Relacionaremos los nuevos aprendizajes con lo que ya saben los alumnos pues al cumplir con la ley de semejanza se aprenderán más fácilmente.

Y atendiendo a la ley de Cierre-Clausura procuraremos cerrar los problemas, no dejar temas pendientes ya que lo que forma un conjunto debe percibirse en su totalidad.

La memoria es una destreza mental que nos permite codificar, almacenar y evocar informaciones pasadas. Es decir, memorizar implica un proceso que comienza codificando o convirtiendo en símbolos la información percibida, a continuación almacenamos o retenemos a corto plazo si utilizamos la técnica de la repetición o a largo plazo si utilizamos la técnica de ella significación de lo que pretendemos guardar en función y, por último, recuperamos o evocamos la información codificada y almacenada previamente. (DEFINICIÓN)

En este proceso, lo esencial es realizar una buena codificación, sin ella ni se almacena, o sólo a muy corto plazo, y ni se puede recuperar. Un ejemplo de esto lo tenemos en las personas ancianas cuya memoria a largo plazo es muy buena y sin embargo a corto plazo no es así; es decir, un anciano recuerda perfectamente cosas ocurridas en su infancia con gran nitidez y, sin embargo, tiene grandes dificultades para recordar dónde dejó las gafas ayer. La explicación está en la fase de codificación, que en el primer caso ocurre en un cerebro joven que codifica con rapidez y claridad, sin embargo en el segundo caso, la codificación tiene dificultades para producirse. “Lo que no se guarda bien es difícil de encontrar”.

La memoria interviene en todos nuestros procesos mentales y puede decirse que tenemos tres tipos de memoria:


Memoria inmediata o sensorial que es casi una percepción, no hay análisis de la información y esta se retiene unos 10 o 20 segundos como la que utilizamos para retener un número telefónico hasta que lo marcamos o lo ponemos en la agenda.

Memoria a corto plazo o memoria de capacidad limitada y de corta duración en el tiempo, interviene en el paso de la memoria inmediata a la de largo plazo y a la hora de recuperar informaciones de la de largo plazo también. Es decir, codifica, almacena y recupera, es muy completa y, por tanto, la más exigente, por eso es fácil tener problemas aquí.

Memoria a largo plazo o registro final de la información. Normalmente está inactiva y latente a no ser que evoquemos. Aquí se almacena información en función de significados sino no podríamos evocar e implica un mayor esfuerzo de recuperación, por eso las reglas nemotécnicas funcionan tan bien porque nos ayudan a otorgar significados y, por tanto, a “guardar” a largo plazo informaciones que de otra manera no pasarían de la ,memoria a corto plazo.

El olvido es un bloqueo que forma parte del mismo proceso y puede deberse a factores emocionales. Hay dos teorías que intentan explicar por qué se produce el olvido:

Teoría del desuso: almacenamos lo que se repite y se usa, lo que no, no permanece. Para esta teoría los repasos constantes serían la solución.

Teoría de las interferencias: las informaciones previas interfieren sobre las posteriores y se produce lo que los expertos llaman el efecto recencia, es decir, sólo permanece y sobresalte las informaciones incorporadas en último lugar. Aquí sería muy importante el resumen final.

Cómo favorecer el proceso de memorización y minimizar los efectos del olvido de nuestro alumnado:


-Presentar el material de manera organizada y que favorezca la familiarización por parte del alumno.

-Procurar asociar los contenidos a los intereses del alumnado.

-Promover actividades que encajen con los estilos de aprendizaje predominantes que tengamos en el aula.

-Realizar repasos constantes de lo aprendido y recordar conceptos claves ya estudiados.

-Utilizar la regla de tres: anunciar lo que voy a decir, decirlo y resumirlo.

-Atender a posibles factores emocionales que puedan dificultar la memorización e intentar minimizarlos en la medida de lo posible: nerviosismo, dificultades personales, circunstancias de malestar físico...

LA COMUNICACIÓN Y EL PROCESO DE APRENDIZAJE Históricamente, desde que alcanzamos a vislumbrar al ser humano en la Tierra, encontramos vestigios de la importancia concedida a la necesidad de expresarnos.

Encontramos, de este modo, multitud de vestigios que nos indican que los seres, cercanos a los humanos actuales, danzaban, pintaban, usaban la mímica... para comunicarse mucho antes de desarrollar un lenguaje tal y como hoy conocemos. La aparición del lenguaje como código común permitió la comunicación tanto oral como escrita a niveles superiores y favoreció el desarrollo de nuestro pensamiento y por lo tanto de nuestro cerebro hasta acercarnos a lo que somos hoy como especie.


Podemos decir que la comunicación es una característica que define al ser humano y lo diferencia de otras especies, es el fundamento de la vida social y de los intercambios grupales y satisface dos necesidades inherentes a todo ser humano:

-la necesidad de informar conectada con nuestra capacidad para razonar o inteligencia y

-la necesidad de persuadir, de convencer a los otros, relacionada directamente con nuestra afectividad, sentimientos y emociones.

Es obvio, por tanto, que la comunicación permite desarrollarnos plenamente tanto mental como emocionalmente lo que da respuesta a nuestras necesidades de pertenencia al grupo como seres sociales que somos y hemos sido siempre.

Definición y modalidades. Pero ¿qué es la comunicación?, ¿qué es comunicarse?, y lo que más nos interesa como formadores...¿qué significa la comunicación a la hora de aprender, la comunicación en el aula?...

Después de consultar innumerables expertos y de leer incontables definiciones sobre esta habilidad humana podemos utilizar una definición a medida para nuestro contexto de formación de adultos que aglutina los aspectos más relevantes de otras muchas; sería algo así:

La comunicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje consiste en una serie de intercambios, (entre el formador y el alumnado, entre el alumnado y el formador y entre los propios alumnos), de tipo tanto verbal como no verbal y referidos tanto a conocimientos como a experiencias. (DEFINICIÓN)

Analizando detenidamente esta definición apreciamos, en primer lugar, que sin interacción no está completa la comunicación, que si no hay un intercambio después de una intervención


docente, aunque sólo sea un movimiento de asentimientos con la cabeza o una mirada atenta por ejemplo, no podemos asegurarnos de que se ha completado la comunicación.

En segundo lugar, debemos detenernos en las modalidades de comunicación que, según la definición, existen: la modalidad verbal y la modalidad no verbal. Los expertos en la materia señalan que la verbal hace referencia a la palabra hablada y escrita y constituye la parte más consciente de la comunicación, es decir, la parte más preparada y planificada de cualquier mensaje que emitimos. Por ejemplo, los docentes dedicamos mucho tiempo a planificar lo que vamos a decir cuando vamos a impartir conceptos teóricos, lo que vamos a escribir en una presentación, en un documento para el alumnado o en la pizarra.

La modalidad no verbal, sin embargo, dicen los expertos que hace referencia principalmente a los gestos que emitimos, al contacto visual que mantenemos con nuestro interlocutor y a la distancia que mantenemos mientras nos comunicamos, es lo que conocemos como lenguaje gestual, corporal, “body-language” o lenguaje del cuerpo. Esta parte pertenece a una esfera más inconsciente de la comunicación, es más espontánea y, por tanto, aquí nos cuesta más trabajo planificar y preparar nuestros gestos. Los expertos suelen decir que podemos mentir con las palabras pero no con los gestos o los movimientos ya que bajo la modalidad verbal solemos transmitir informaciones o razones y bajo modalidad no verbal transmitimos sentimientos y actitudes personales.

Hay algunos expertos que nos hablan de una tercera modalidad de comunicación o lo que ellos llaman elementos paralingüísticos o paraverbales, refiriéndose a aquellos elementos que acompañan nuestra voz con el tono, el timbre, el ritmo, las pausas..., otros autores, sin embargo, encuadran estos elementos dentro de la modalidad no verbal. Nosotros, y por la importancia que tienen en un aula, los tendremos en cuenta como tercera modalidad de la comunicación.

Pero, ¿qué es más relevante a la hora de comunicar?, ¿lo verbal?, ¿lo paralingüístico?, ¿o lo no verbal?...


Muchos expertos e innumerables estudios avalan estos datos.

Lo que de verdad nos llega son los mensajes que emitimos con nuestros gestos y con nuestro cuerpo, con un 55% de importancia en el total del mensaje, a continuación, le siguen los elementos paralingüísticos o paraverbales con un 38% y por último, las palabras o lo menos importante con tan sólo un 7% de importancia. Es sorprendente, pero parece que nuestro cerebro ha aprendido que los gestos no engañan, o menos, y si lo hacen las palabras por lo tanto le prestamos menos atención a éstas.

Trasladando este estudio al aula podemos decir que nuestro lenguaje corporal es, pues, una herramienta más de nuestro trabajo que debemos aprender a utilizar igual que la pizarra, el soplete o el ordenador. Por lo que se hace imprescindible para un formador especializarse en este tema.


Elementos de la comunicación. Los elementos que comprenden el acto comuniacional son bien conocidos por la mayoría de nosotros por lo que no insisteremos mucho en ellos, únicamente nos detendremos en aquellos cuyo papel cobra especial relevancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En el siguiente gráfico podemos apreciar el conjunto de elementos que configuran la comunicación:

-Emisor. Es quién genera o comunica la información y, por tanto, quien escoge, en la medida de lo posible, el contenido y la estructura del mensaje, así como el medio y modo de transmitirlo a la persona receptora. (DEFINICIÓN) Cuando el formador o la formadora desempeñan este papel deben cuidar lo siguiente:

-Habituarse a planificar la comunicación tanto verbal, cono no verbal y paralingüística. La espontaneidad es buena pero en pequeñas dosis.


-Adaptarse al nivel cultural, académico sentimientos o situación personal del alumnado, o lo que es lo mismo, ser empáticos.

-Buscar y reclamar indicios de que el mensaje está llegando y cómo, es decir, buscar retroalimentación o feedback y actuar en consecuancia, reforzando si la recepción es correcta o rectificando si no lo es.

-Sintetizar y esquematizar el mensaje para ello usar la "regla de tres": 1anunciar lo que voy a decir, 2-decirlo y 3-resumirlo.

Código. La ordenación y organización de las ideas mentales por parte de l a persona emisora antes de emitir el mensaje es lo que llamamos Codificación; y el código, por tanto, es un conjunto de señales relacionadas entre sí, de manera que cada señal o conjunto de señales tienen asginada una función significativa. El código de un idioma, es su alfabeto y su gramática. Necesariamente deben ser conocidas por la persona emisora y receptora. (DEFINICIÓN)

Mensaje. Es el contenido de la comunicación. La información que se ha de transmitir. (DEFINIICIÓN) Cuando es elaborado por el formador deben cuidar lo siguiente: -

Usar términos comunes, y si son necesarios tecnicismos, explicarlos.

-

Introducir elementos que capten la atención del alumando; como incluir sus nombres,

ejemplos

personales,

titulaciones,

intereses,

anécdotas,

sentimientos, viviencias personales relacionadas... -

Fácil de interpretar evitando las frases excesivamente largas y el abuso de términos “desconocidos” por el alumnado.

-

Respetar siempre que el contenido sea pertinente (que esté relaiconado con el tema en cuestión) y convincente (presentando argumentos de utilidad, por ejemplo).

-

Cuidar especialmente la entonación, el ritmo, las pausas y la postura de manera que transmitamos entusiasmo y credibilidad.


Canal. Se denomina así al soporte físico por el que se transmite el mensaje (voz, teléfono, ordenador, el papel, nuestro cuerpo...), elmedio a través del cual viaja y los sentidos mediante los que es captado por la persona receptora. (DEFINICIÓN) Los canales que usamos los formadores reciben el nombre de Recursos Didácticos incluyendo en estos a nosotros mismos: nuestra voz, movimientos, expresiones, gestos... Ni que decir tiene que debemos procurar que cualquier soporte que usemos esté en las mejores condiciones de visibilidad, claridad y cercanía al alumnado. Y siempre cuidaremos especialmente: -

Seleccionar el más adecuado a los receptores, al contenido y al objetivo que estemos tratando, por ejemplo, si vamos a enseñar a conducir no nos vale tan sólo con enseñar la foto de un coche.

-

Usar el más rentable, no el más barato.

-

Y procurar tamibén que sea el que mejor dominemos como emisores.

Receptor. Es la persona o personas destinatarias del mensaje. Su tarea consiste en descifrar y comprender un mensaje, lo que llamamos Descodificacion. Su función no es pasiva, sino que intervienen en el proceso de comunicación a través de la respuesta. (DEFINICIÓN) Cuando el formador o la formadora desempeñan este papel deben cuidar lo siguiente: -

Adoptar una postura neutral que no indique de antemano enjuiciamiento alguno sobre el contenido.

-

Evitar evaluar y caer en estereotipos juzgando por impresiones o hechos pasados.

-

Tener paciencia, no anticiparse al mensaje del emisor, dejar hablar al otro,, saber escuchar manifestando escucha activa, es decir, mostrando con gestos u expresiones orales que seguimos a el alumno con interés

-

Verificar que estamos en lo correcto sobre lo que entendimos, preguntar si es exactamente a lo que se refieren.

Todos estos elementos se ven influenciados por dos conceptos que, sin llegar a ser considerados como elementos de la comunicación, determinan el resultado de la misma. Nos referimos a la Situación o entorno ambiental y marco espacio-temporal y psicosociológico en el que se realizan las comunicaciones y al Contexto. Es preferible hablar de contexto en vez de situación, cuando nos referimos exclusivamente a los mensajes anteriores y posteriores al que se está emitiendo en ese momento. En definitiva, son aquellos elementos (sonido, palabras,


frases...) que preceden o siguen a un signo lingüístico. Es evidente que a cualquier acto comunicacional hay que ponerle contexto y situación para entenderlo en su totalidad y el aula no escapa a ello tampoco.

TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN DE PAUL WATZLAWICK De entre las numerosas teorías sobre la comunicación humanas no tenemos más remedio que detenernos en la esbozada por Paul Watzlawick en su libro “Pragmatics of Human Comunication” publicado junto con Janet Beavin Bavelas y Donald D. Jackson, todos pertenecientes a la Escuela de Palo Alto, California y encuadrados dentro del construtivismo sistémico con una orientación analítica definida a través de los procesos psicológicos de la comunicación. Siendo muy importante su legado además por ser un autor contemporáneo, pues su fallecimiento se produce a finales del siglo XX, lo que indica la actualización de sus teorías y su adaptación al aula.

Watzlawick, estudioso de multitud de culturas, nos indica un hecho revelador como parte de la esencia humana, la comunicación entre personas de lenguas distintas que, aun cuando no se comprendan, permite un alto grado de entendimiento gestual, expresivo. Hay pues, un contexto comunicacional casi universal que da sentido a la interacción humana e incluye valores culturales como los modales personales, la sensibilidad compartida, los olores... Sus teorías y estudios han tenido apliacción en múltiples contextos y áreas de la vida pues donde hay personas existe comunicación por lo que vamos a sintetizar una parte importante por su relación con nuestro contexto de trabajo, la Formación Profesional para el Empleo.

Watzlawick nos habla, entre varias más, de dos leyes universales relacionadas con la comuniación especialmente relevantes para un formador.

1ª Ley: LO IMPORTANTE EN LA COMUNICACIÓN NO ES LO QUE DICE A SINO LO QUE ENTIENDE B

2ª Ley: POR LO TANTO LA RESPONSABILIDAD EN LA COMUNICACIÓN ES DE A.


La primera ley, “lo importante en la comunicación no es lo que dice A sino lo que entiende B”, quiere resaltar la idea de que lo que “queda” en la comunicación es lo importante, lo que se “lleva” el receptor, el alumnado en nuestro caso. Para Watzlawick lo importante es poner el punto de mira hacia nuestro interlocutor, no hacia nosotros. No son importantes nuestros mensajes sino la parte de los mismos que acaban en los apuntes, o en la cabeza de nuestro alumnado que serán los que aplicarán en el puesto de trabajo para el que se están formando.

De la primera ley sale la segunda, obviamente “por tanto la responsabilidad en la comunicación es de A”. Tenemos una gran responsabilidad como formadores

y es la de comprobar

constantemente qué mensaje llega hasta nuestro alumnado para actuar en consecuencia.

Axiomas Cuando Watzlawick habla de axiomas se refiere a subcategorías dentro de sus leyes de comunicación, vamos a verlos para luego destacar algunos de los que más útiles nos pueden ser en el aula:

Veámoslos más detalladamente: -

No es posible no comunicar, siempre estamos comunicándonos aunque sea para indicar que no queremos interrelacionarnos.


-

En toda comunicación hay dos aspectos, uno de contenido más racional y referido a los datos o hechos y otro de relación o más emocional referido a los sentimientos u emociones. El segundo condiciona al primero. Esto implica que si la relación que mantenemos con nuestro interlocutor condiciona la comunicación deberemos preocuparnos tanto de cuidar los contenidos del curso como de cuidar las relaciones con nuestro alumnado.

-

La comunicación humana discurre bajo dos modalidades, una modalidad digital para transmitir conocimientos teóricos mediante letras, frases, números... y otra analógica para transmitir habilidades y actitudes a través de imágenes, significados, emociones, juegos... Lo que viene a decirnos es que para impartir teoría debemos basarnos en la modalidad digital y para los contenidos prácticos en la analógica: las experiencias, las actividades dinámicas o la práctica directa.

-

Los procesos en la comunicación pueden ser de dos tipos. Complementarios cuando la relación de los que se comunican está basada en las diferencias (formador-alumno) o simétricos cuando está basada en las semejanzas (alumno-alumno). Relacionando este axioma con la formación podemos intuir que, según el objetivo que persigamos con nuestra comunicación en el aula, unas veces nos interesará mantener una postura más distante y otras veces más cercana.

ESTILOS DE COMUNICACIÓN. Los estilos de comunicación son las formas peculiares que adoptamos cada persona a la hora de comunicarnos. Estos estilos no tienen por qué ser permanentes en el tiempo ni en diferentes contextos, es decir, de adolescentes podemos tener predominancia en un estilo y de adultos en otro o podemos comunicarnos bajo un estilo con la familia y bajo otro con los compañeros de trabajo... esta capacidad adaptativa nos permite sortear con más o menos éxito nustras relaciones sociales y va conformando nuestro carácter. (DEFINICIÓN)

Es interesante para un formador conocer cada uno de estos estilos para identificarlos y conocer, también, las reacciones que provocan en otras personas cada uno de ellos, no olvidemos que debemos ser expertos en comunicación humana ya que ésta se convierte en “herramienta de trabajo” en nuestras aulas.


Hay que aprender a renunciar a nuestro propio estilo comunicacional si éste no es coherente con el objetivo de nuestra comunicación y, además, hay que favorecer el uso de varios estilos adecuadamente según las situaciones que puedan planteársenos.

No debemos olvidar que son estilos, formas de comunicarnos, maneras... no tienen por qué estar conectados directamnete con nuestro carácter, por tanto, son modificables y adaptativos, cambiantes. Los principales estilos de comunicación son: -estilo agresivo

-estilo pasivo

-estilo pasivo-agresivo

-estilo asertivo

Tanto en el primero como el último, se manifiestan claramente los sentimientos y deseos de la persona, es decir, son estilos llamados de expresión directa. Mientras que en los otros dos no se muestran los deseos o sentimientos verdaderos de quién se comunica, por eso a estos últimos les llamamos estilos de expresión indirecta. En los estilos con componente agresivo el comportamiento es cohercitivo o se intimida usurpando el espacio y los intereses de los demás y tanto en el estilo asertivo como en el pasivo el comportamiento no es coercitivo aunque hay diferencias importantísimas.


Estilo agresivo. La característica principal del estilo agresivo es la de defender nuestros derechos sin respetar los de los demás. Es un estilo que implica agresión, desprecio y dominio de los demás.

Es característico el pensamiento de que sólo imparta uno mismo y no lo que piensen o sientan los demás, un pensamiento propiamente egocéntrico.

En cuanto a lenguaje no verbal, son característicos de este estilo, la mirada fija, el volumen de voz alto, un habla fluida-rápida, no se respetan las distancias, los gestos son amenazantes, la postura intimidatoria y se realizan escasas o ningunas pausas al hablar.

Lo que lleva a provocar las siguientes consecuencias: •

Conflictos interpersonales

Culpa

Frustración


Imagen pobre de sí mismo

Hace daño a los demás

Pierde oportunidades

Tensión

Se siente sin control

Soledad

No le gustan los demás

Se siente enfadado

Por lo que podemos aprecir, no sería el estilo más adecuado para un docente, aunque hay momentos en el aula en los que tenemos que comunicar utilizando elementos de este estilo, por ejemplo, poniéndonos en pié y acercándonos mucho al grupo cuando queremos continuar con algún tema y hay muchos murmullos de fondo.

Cuando identificamos este estilo entre nuestro alumnado debemos estar muy atento pues conlleva dificultades en las relaciones personales que implican, por ejemplo, monopolizar un trabajo grupal.


Estilo pasivo. La característica principal del estilo pasivo es la de no defender nuestros derechos. Se respeta a los demás pero no a uno mismo. Es un estilo en el que se anteponen los deseos, ideas o sentimientos de los demás a los de uno mismo.

Es característico el pensamiento de que lo que quieren o piensan los demás es lo más importante y si no se acepta o accede se ofenderán y nos rechazarán.

En cuanto a lenguaje no verbal, son característicos de este estilo: los ojos que miran hacia abajo, un volumen de voz bajo, las vacilaciones, los gestos desvalidos, la postura corporal hundida y tensa, las manos “nerviosas”, un tono vacilante o quejos y las “risitas falsas”.


Y en cuanto al lenguaje verbal, son características las siguientes expresiones: -“...supongo”

-“Me pregunto si podríamos...”

-“Quizás...”

-“Te importaría mucho...”

-“Solamente”

-“¿No crees que...”

-“Realmente no es importante”

-“No te molestes”

-“Bueno”

Todo este patrón de comportamientos lleva a provocar las siguientes consecuencias: •

Conflictos interpersonales

Depresión


Desamparo

Baja autoestima

Se hace daño a si mismo

Pierde oportunidades

Tensión

Se siente sin control

Soledad

No se gusta ni gusta a otros

Se siente enfadado


Por lo que podemos apreciar, un estilo nada adecuado para el ejercicio docente y muy a tener en cuenta cuando lo identifiquemos entre nuestro alumnado por el “sufrimiento personal” que conlleva y sus dificultades en las relaciones sociales que pueden arruinarnos actividades en pequeños grupos.

Estilo pasivo-agresivo. La característica principal del estilo pasivo-agresivo es la de no defender nuestros derechos de manera directa pero buscando el desahogo y la crítica poco constructiva de manera soterrada. Es un estilo en el que se buscan alianzas con otros para que sean éstos los que defiendan los deseos, ideas o sentimientos de uno mismo.

Es característico el pensamiento de que lo que quieren o piensan los demás es lo más importante mientras están presentes porque inmediatamente invade el sentimiento de frustracion por no haber sido capaz de manifestarse, con lo cual siempre se buscarán “vías de escape” junto a terceros.


Todo en este estilo es contradictorio pues se acaba hacidno lo que uno no desea pero intentando desahogar la frustración de manera indirecta pues no hay tanto autocontrol como en el estilo pasivo.

En cuanto a lenguaje no verbal, son característicos de este estilo las contradicciones. Los ojos que miran hacia abajo pero con un volumen de voz algo, los gestos rígidos pero desvalidos a la vez, la postura corporal tensa pero con la cabeza baja, las manos tranquilas pero de movimientos bruscos...

Las consecuencias de este patrón de conductas son: -se hace daño a sí mismo

-dificultades sociales

-tensión

-se siente sin control en determinados momentos

-hace daño a los demás sin ser consciente de ello

-no se gusta ni gusta a otros

-se siente desbordado

-reacciona de forma desproporcionada antes las situaciones


Una vez más confirmamos lo inadecuado de este estilo comunicativo para el ejercicio docente y, debe ser identificado entre nuestro alumnado, para las relaciones entre el grupo clase.

Estilo asertivo La caracterísitca principal del estilo asertivo es la de defender nuestros derechos y expresar nuestras opiniones utilizando nuestras habilidades conductuales. El objetivo es ser capaz de expresar lo que pienso o siento de forma adecuada, sin agredir o sin sentirme agredido. Es un estilo en el que predominan las habilidades de negociación.

Es característico el pensamiento de que lo que quieren o piensan los demás es tan importante como los propios pensamientos y deseos por lo que siempre se intentarán que todos salgamos ganando. Es un estilo que procura relaciones de ganar-ganar. Es diplomático y de buen líder.

El lenguaje no verbal se caracteriza por

un contacto ocular directo, un volumen de voz

conversacional o adecuado, el habla es fluida, los gestos firmes, la postura erguida con las manos sueltas, suele sonreir frecuentemente y acorde con el discurso.


En cuanto al lenguaje verbal sus expresiones más características suelen ser: -“Pienso que...”

-“Siento que...”

-“Quiero que...”

-“Hagamos...”

-“¿Cómo podemos resolver esto?”

-“¿qué piensas?”

-“¿Qué te parece?”

Todas estas características que conforman su patrón de conductas provocan las siguientes consecuecias en las relaciones sociales: •

Resuelve los problemas

Está a gusto con los demás

Se siente satisfecho

Se siente a gusto consigo


Se siente relajado

Se siente con control

Crea y fabrica la mayoría de las oportunidades

Se gusta y gusta a los demás

Es bueno para todos

Es el estilo comunicacional por excelencia para el ejercicio docente ya que permite conservar la directividad en el aula pero incluyendo grandes dosis de participación lo que a su vez es clave para el aprendizaje.


ELABORACIÓN DE MENSAJES Una de las tareas principales de un formador consiste en “crear” y “diseñar” mensajes para su alumnado. Esto que en nuestra vida diaria solemos hacer sin planificar en exceso se convierte aquí en una herramienta de trabajo y, aun siendo una tarea creativa, requiere de ciertas reflexiones previas y de un trabajo meticuloso que debemos abordar siempre que tenemos ante nosotros la tarea de programar una sesión formativa.

Los mensajes elaborados diariamente pueden ser incontables y, aunque solemos planificar y preparar con detalle unos apuntes para el alumnado o una proyección, solemos descuidar la preparación de todos aquellos mensajes que transmitimos de viva voz de manera más informal o con nuestra posición en el aula y nuestros gestos.

Mensajes verbales: orales y escritos Vamos a comenzar analizando la elaboración de mensajes verbales orales puesto que son la mayor parte de los que elaboramos a diario, cuando explicamos teoría, cuando indicamos como resolver una actividad o cuando llamamos al orden por un comportamiento inadecuado, por ejemplo. Las características más adecuadas serían: •

Planificado: debe ajustarse a un esquema previo, debemos “llevar en nuestra cabeza” un esquema siempre que empecemos a hablar. La espontaneidad es buena pero siempre de una manera muy controlada pues no hay nada más inadecuado que la falta de previsión en el discurso de un docente, lo cual lleva a divagaciones, rodeos en los temas y pérdida de atención en el alumnado.

Natural: usando términos cercanos al alumnado, sin excesivos adornos o frases pedantes. Está totalmente contraindicado realizar una elaboración excesiva que no facilita la comprensión ni la participación.

Estimulante: debemos favorecer al alumando la comprensión y para ello partiremos de un nivel de dificultad asequible por el grupo para ir graduando la dificultad de manera


ascendente, de modo que el grupo va a ir interesándose por el discurso. Totalmente inadecuado usar un lenguaje no accesible por el nivel de partida del aula.

Directo: un vocabulario sencillo, sin rodeos que evita distracciones, dobles sentidos eironías permite en todo momento que el alumnado centre su atención. Un vocabulario mal elegido es un gran enemigo de la formación

Correcto gramaticalmente: respetar las normas ortográficas y de dicción siempre es clave para una buena comunicación, además, en este caso, se convierten en parte del aprendizaje. La incorrección gramatical no debe estar presente en nuestras aulas, debemos evitarla antes de entrar con una buena preparación.

Bien articulado: cuidando especialmente el ritmo, las pausas y la entonación, un mal uso del calnal, es decir, de nuestra voz, no permitirá que el mensaje se perciba correctamente.

Ameno: ilustrado con ejemplos, anécdotas, experiencias y/o curiosidades que mantengan activa la capacidad para atender del alumnado. Nada más perjudicial que una incentivación reducida.

Ausencia de distracciones: como por ejemplo las palabras sin sentido intercaladas en el discurso a modo de muletillas o palabras en las que apoyarnos y que repetidas innumerables veces únicamente posibilitan la distracción.

Convincente: sinónimo de manifestar entusiasmo en la exposición, de compartir lo que se está expresando lo cual otorga una gran dosis de credibilidad y emoción que permite ver favorecido el aprendizaje.


Controlado: que favorezca la evaluaicón constante de los receptores, para detectar en cualquier momento cualquier indicativo de cansancio, desinterés o pérdida de atención. Organizar adecuadamente este circuito de feedback es importantísimo.

Construcciones gramaticales sin giros rebuscados: evitar la sintaxis complicada y el uso excesivo de metáforas.

Vocabulario adecuado: evitando los vocablos excesivamente coloquiales, las palabras en otros idiomas sin traducir, expresiones de carácter religioso, político o cultural que puedan comprometer nuestra neutralidad.

Volumen: utilizar un volumen alto que permita oir a todos y que indique seguridad en el discurso, podemos ajustar nuestro volumen mirando a las personas que tengamos más alejadas.

Entonación: cuidaría especialmente pues implica ausencia de monotonía e incremento del interés y la participación del alumnado. Es posible ensayar previamente para introducir énfasis en dónde creamos más oportuno.

Pronunciación: Procurar abrir bien la boca al hablar, proyectar la voz hacia fuera evitando la aceleración provocada por ansiedad o por las prisas.

Velocidad: Hablar a la velocidad que lo hacemos normalmente o algo superior facilita el mantenimiento de la atención. Reducir la velocidad cuando expliquemos conceptos técnicos complejos, cuando esperamos alguna respuesta por parte del alumnado o cuando queramos queramos que se centren en alguna idea. Disminuir o acelerar para captar la atención... todo esto contribuye a un uso adecuado del ritmo del habla.

En cuanto a los mensajes verbales escritos debemos detenernos en ello dada su importancia pues a ellos pertenece cualquier material didáctico que elaboremos en formato impreso o


digital tanto con formato de apuntes como de actividades o de pruebas de evaluación. También es importante en este punto la diferenciación entre el material para el alumnado y el del profesorado.

-Forma y disposición del texto: el primer elemento a abordar en este punto va a ser la extensión de líneas que deberá caracterizarse por la brevedad evitando los rodeos de palabras que dan la sensación de “relleno”, y en la pizarra únicamente escribir paabras clave lo que permite un mayor contacto visual con el alumando evitando “dar la espalda” el menor tiempo posible. En cuanto a la tipografía deberemos elegir una fuente cuya característica principal sea la claridad y desechar aquellas que, aun siendo muy artísticas, no se leen con claridad. Si estamos escribiendo a mano como por ejemplo en la pizarra tendremos la precaución de utilizar, preferentemente, la mayúscula para favorecer el “descifrado”. Hay algunas letras que se convierten en un auténtico jeroglífico para el alumnado. Otra variable a tener en cuenta es la disposición de la página cuando usamos el ordenador, es preferible pensar con detenimiento para que la página forme una estructura o todo sin que nada quede “cortado” a la mitad, a veces, ayuda cambiar la disposición a horizontal. Y, por último, reflexionaremos también sobre la encuadernación o forma de agrupar las páginas que vamos a utilizar: clips, grapas, canutillo… deberíamos tener la precaución de que en las actividades en las que se van a compartir recursos, por ejemplo, es más conveniente no grapar para favorecer el trabajo en común. En otros casos, por el contrario como puede ser un bloque de apuntes, nos interesará una encuadernación más sólida para evitar pérdidas o alteraciones en la información. Debemos pensarlo con tiempo según el uso y actuar en consecuencia, no olvidemos que todo lenguaje verbal debe ser planificado.

-Imágenes, ilustraciones o gráficos. Estos elementos son un soporte indispensable en nuestro material de aula ya que permiten clarificar, centrar la atención e incluso comunicar mucho más que las palabras y de manera sintética, pero aquí también hay algunas variables de debemos cuidar como intentar que aparezcan el mismo número de hombres que de mujeres, procurar que los prototipos en cuanto a tareas/sexo y actitudes sean variadas, siempre aclarar la simbología o lo que hemos querido representar con la imagen en cuestión incluyendo leyendas en las gráficas y evitando sobre todo los símbolos ambiguos que impliquen autointerpretación.

-Contenido. La mejor forma de transmitir mensajes complejos y abstractos es mediante la escritura ya que permite la repetición de los mismos a voluntad con lo que se favorece la comprensión y el entendimiento. Pero para que éste se produzca con garantías es


indispensable cuidar el estilo y el vocabulario utilizado, por ejemplo, en las actividades procuraremos personalizarlas dirigiéndolas al alumnado y en los apuntes teóricos procuraremos evitar los vulgarmente llamados “copia y pega” que, además de atentar contra la propiedad intelectual, dejan mucho que desear en cuanto a calidad y dominio del temario. No hay mejor contenido que el que elaboramos nosotros mismos después de documentarnos pues ese mensaje al haber sido confeccionado personalmente será convincente y no necesitaremos de apoyos para defenderlo, por el contrario, trabajar con el soporte teórico “de otros” nos obligará a abusar de nuestra memoria que, como veremos más adelante tiene una capacidad muy limitada y puede jugarnos malas pasadas.

A la hora de presentar un power-point, por ejemplo, usaremos un estilo personal en cuanto a colores, letras y demás para resaltar lo importante, captar la atención y favorecer el aprendizaje y siempre que utilicemos abreviaturas para incluir más información debemos aclararlas.

Mensajes no verbales. A diferencia de la comunicación verbal, la comunicación no verbal no se centra sólo en la transmisión de contenidos, sino que traspasa esa frontera para expresar también las emociones de la persona emisora. Controla la interacción y proporciona retroalimentación, funciones todas ellas muy útiles para el docente, tanto en su tarea de transmisión de conocimientos como en las de motivación y dirección de grupo.

Estas funciones de la comunicación no verbal son la de apoyar y completar al mensaje verbal, incluso en algunos casos sustituirlo, expresar y comunicar emociones, exteriorizar actitudes y favorecer el feedback o retroalimentación y la interacción entre los participantes.

Sin embargo, de todos estos signos no verbales que transmitimos en el aula y los que nos transmiten nuestros alumnos, somos inconscientes de ellos la mayoría de las veces, encontrándonos incluso casos en que nuestro “lenguaje verbal” no coincide con el “no verbal”. En consecuencia, si no hay una coincidencia entre los dos podemos producir en la persona receptora confusión, reacciones distintas a las que pretendíamos y que, a su vez, producen confusión en nosotros mismos. Todo ello puede conducirnos a sentir cierta perplejidad ante las reacciones diversas que se siguen de cada uno de nuestros desafortunados mensajes. Es por ello que nos centraremos en aquellos que nos serán útiles para facilitar el logro de los objetivos


del curso. No olvidemos que cuando hay contradicciones entre el lenguaje verbal y el lenguaje no verbal, siempre es más fiable el lenguaje no verbal.

-Movimientos y posturas. El modo en cómo nos sentamos, permanecemos de pie o el porte al caminar, aparte de poder reflejar nuestro estado emocional, puede revelar también las actitudes y sentimientos hacia nosotros mismos y hacia el alumnado. Nuestra postura debe transmitir seguridad y confianza, para ello esta debe ser erguida, apoyada en los dos pies y con la cabeza alta procurando ser naturales y adaptándola a nuestro estilo personal, esta postura, además, ayuda a facilitar la respiración, a controlar los nervios y es muy útil cuando trabajamos conceptos teóricos dónde la comunicación debe ser más formal. Para transmitir acercamiento y cercanía colocaremos nuestro cuerpo hacia delante, sentándonos entre el alumnado o apoyándonos sobre la mesa informalmente, esto nos será muy útil cuando estemos realizando actividades o dinámicas en el aula dónde la comunicación debe volverse más informal. En otras ocasiones será necesario perder protagonismo frente a determinados recursos o al alumnado y entonces lo lograremos permaneciendo sentados apartad de la línea visual como por ejemplo cuando usemos el cañón de proyección o cuando queramos que la explicación o exposición de un alumno tome relevancia.

-Uso del espacio. El espacio del aula nos permite movernos de determinada forma lo que nos permite controlar la distancia que mantenemos con nuestro interlocutor mientras hablamos, lo cual favorece la relación y el equilibrio entre distancia y cercanía tan importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. También haremos un buen uso del espacio si usamos diferentes zonas para diferentes recursos lo que favorece la ausencia de monotonía y ayuda a captar la atención. También es importante cuidar la distribución evitando asientos demasiado juntos o demasiado separados procurando una disposición en círculo o en U para el alumnado.

Durante el curso tendremos que realizar movimientos dentro del aula cuya función será, fundamentalmente, la de facilitarnos el empleo de las ayudas visuales o el descanso que puede producirnos andar mientras hablamos. Sólo debemos procurar que estos movimientos no sean bruscos o repetitivos. La confianza y la seguridad que debe transmitir el formador a sus alumnos es una de las primeras cosas que tenemos que tener en cuenta.


-Expresión facial. Es uno de los aspectos más importantes de la comunicación no verbal. A través de la expresión de la cara podemos comunicar el grado de comprensión, interés o implicación hacia nuestro alumnado o situación y nuestro alumnado nos indicará su estado emocional, su interés o grado de comprensión en cuanto a los contenidos. Nuestra expresión facial es un sensor de ellos cambios que se producen en las interacciones sociales y es nuestra mejor herramienta para el feedback. Expresiones como “la cara es el espejo del alma” y “una sonrisa vale más que mil palabras” toman especial relevancia en nuestro contexto de trabajo, un gesto de la cara nunca nos pasa desapercibido y siempre lo tomamos en consideración positiva o negativamente.

Dentro de la expresión facial juega un papel especial la mirada, para indicar a nuestros interlocutores que estamos escuchando y para percibir las señales no verbales que indican cambios en las secuencias de interacción verbal. Es, junto a la postura, uno de los mejores métodos para transmitir confianza y para captar la atención. Es aconsejable que, en general, el docente haga un barrido ocular entre su alumnado, es decir, mire al grupo en conjunto sin concentrarse en una persona y evite rehuir la mirada, nuestra vista no debe huir al infinitivo ni ser inquisitiva.

-Gestos con las manos. Junto con la expresión facial es la fuente principal de comunicación no verbal de los formadores. Son nuestro mejor aliado para enfatizar un mensaje, excepto cuando estamos nerviosos. Por lo que en los momentos en que anticipemos inquietud debemos evitar tener objetos en las manos como bolígrafos o papeles que no harán otra cosa que recalcar nuestro nerviosismo. Nos sirven tanto para enfatizar el lenguaje verbal como para sustituirlo y a veces hasta para regular la participación mandando callar a alguien tan sólo con la palma de la mano abierta.

-Aspecto físico. En un docente es fundamental que la información que transmita su imagen sea positiva. Teniendo en cuenta que no podemos influir mucho sobre nuestros propios rasgos físicos, nos centraremos en aquellos que sí podemos manipular, las prendas de vestir y los complementos. Evitaremos, de este modo, las ropas llamativas y que no guarden consonancia con el puesto que estamos enseñando (por ejemplo impartir un curso de jardinería con traje y corbata), evitaremos abusar de los perfumes intensos ya que pueden molestar en un espacio cerrado y asimismo, tampoco recargaremos nuestra indumentaria con joyas que distraigan la atención por lo llamativo o el número de las mimas. La indumentaria puede alejarnos del alumnado si llevamos excesivas marcas, corbatas…Lo más importante es cuidar


la higiene y el acondicionamiento de la ropa siendo fieles al estilo de cada uno y adaptándolo al contesto y profesión que enseñamos.

ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN. Retroalimentación o feedback Es la respuesta de la persona receptora, al mensaje de la persona emisora. También denominado efecto retorno o retroalimentación. Es la principal característica de la comunicación didáctica, ya que posibilita el que, alternativamente, persona emisora y receptora cambien de función con el fin de conseguir la eficacia de sus comunicaciones. Para que la comunicación sea efectiva, tiene que ser un proceso en doble sentido. (DEFINICIÓN)

Solamente cuando el circuito es completo, y el sistema se retroalimenta, la persona que envía el mensaje puede estar segura de que dicho mensaje ha sido recibido e interpretado. Así pues, es imprescindible que el efecto de retroalimentación sea doble o alternativo: •

De la persona docente al alumnado

Del alumnado a la persona docente

Las informaciones enviadas y recibidas pueden ser tanto de tipo verbal como no verbal ya que, como sabemos, la comunicación abarca ambas modalidades.

Tipo de informaciones a las que debemos estar especialmente atentos cuando recibimos feedback de nuestro alumnado: -respecto a las ideas o contenidos: claridad/complicación, expresión/pasividad, atención/distracción

-respecto

a

las

emociones

o

el

ambiente

grupal:

armonía/tensión,

positivismo/negatividad

-respecto a las decisiones o a la motivación: estimulación/bloqueos, iniciar/oponerse


Cuando somos nosotros como formadores los que emitimos feedback, debemos prestar atención a: -acostumbrarnos a describir en lugar de emitir valoraciones

-ser muy específicos, huir de comentarios generales

-ser muy constructivos indicando como mejorar o superarse, nunca utilizar la crítica destructiva

-dirigirnos exclusivamente a los comportamientos que podemos cambiar pues sino estamos frustrando al alumnado

-ofrecerlo en el momento oportuno, es decir, cercano a la conducta o el hecho en particular

-debemos comprobarlo siempre, pues un sí expresado con un movimiento de cabeza para indicarnos que se comprende puede ser tan sólo un movimiento en automático por cortesía

Interferencias o barreras. Las interferencias o barreras son obstáculos, “ruidos” que desvirtúan o impiden la comunicación. (DEFINICIÓN)

En los procesos de enseñanza-aprendizaje, es necesario comunicar con la seguridad y garantía de que el mensaje del formador llegue al alumnado con toda claridad.


Veamos qué elementos pueden provocar bloqueos o actuar como obstáculos en el proceso de enseñanza-aprendizaje: -Enmascaramiento de la conducta. Consiste en adoptar un papel diferente al propio, actuar de una forma que no corresponde con nuestra forma habitual de ser, con la intencionalidad de agradar o controlar a los demás proyectando una imagen diferente. Para detectar esto es muy importante observar el grado de congruencia entre el lenguaje verbal y el no verbal, por ejemplo una alumna colaboradora pero con gestos despectivos puede indicarnos que no está tan a gusto como aparenta.

-Interpretación personal del mensaje del formador. Las personas solemos incorporar nuestros propios intereses, actitudes, valores… o significados personales a la información que recibimos, lo cual puede comprometer seriamente la fidelidad del mensaje recibido, como formadores somos responsables de comprobar siempre que ha llegado al alumnado o comprobar el feedback.

-Falta de atención. Puede estar presente tanto en el equipo docente como en el alumnado. Solemos dejar de prestar atención cuando el asunto de la comunicación no se relaciona con nuestros intereses personales, lo cual nos impide fijar la atención y puede manifestarse en los siguientes síntomas: espera mental, da la sensación que no nos atiende que sólo esperan a poder decir su idea, anticipación, sabe lo que va a decir el otro y casi no le deja terminar y nula atención o estar perdido completamente.

-Objetivos poco claros y comunicaciones no estructuradas. La ausencia de un objetivo marcado al principio de la comunicación solo nos lleva a divagar, a saltar de un tema a otro y a generar gran cúmulo de informaciones poco relevantes.

-Las expectativas. Tendemos a tener ideas preconcebidas sobre lo que las personas quieren decir y, esas ideas sobre lo que esperamos oír, esas expectativas pueden afectar a lo que escuchamos, además de disminuir nuestra atención.

-Percepciones erróneas. Aunque dos personas reciban los mismos estímulos visuales y auditivos, pueden percibirlos de modo diferente. Nuestra percepción de lo que se comunica


estará

estrechamente

ligada

a

nuestra

experiencia

anterior,

expectativas

actuales,

sentimientos, valores y actitudes. Debemos ser lo más neutrales posibles.

-Errores en el código: si utilizamos palabras inadecuadas, poco familiares o pronunciamos incorrectamente provocaremos dificultades en la recepción de los mensajes. Debemos hablar con sencillez y con claridad.

-Olvidos y modificaciones. Transcurrido un breve tiempo después de producirse una comunicación en el aula es muy posible que se olvide parte de la comunicación, se altere el orden o se añadan cosas, por ello es muy importante solicitar retroalimentación al alumnado cercana en el tiempo.

Escucha activa y empatía. Oír y escuchar se utilizan cotidianamente como términos sinónimos, sin embargo son bastante distintos. Oír es una actividad pasiva mientras que escuchar implica participación de manera activa, selectiva y con un propósito. El primer concepto, oír, se refiere al acto de captar una sucesión de sonidos o palabras, y, escuchar, es prestar atención profunda a la comunicación que se está llevando a cabo. (DEFINICIÓN)

Escuchar es una de las funciones más importantes de la relación humana y un factor fundamental en el proceso de comunicación didáctica. Escuchar le sirve al docente para recoger las dudas y opiniones de su alumnado, a este para aprender del docente y del resto de los participantes. La escucha activa facilitará la correcta interpretación del mensaje emitido. Hay que seguir el orden: Oír-Interpretar-Responder.

Hay una frase popular que dice: “tenemos dos orejas y una boca, en consecuencia debemos escuchar el doble de lo que hablamos”. Queda reflejado en esta frase que la tendencia general es de escuchar poco y hablar mucho, con lo que se dificulta el proceso comunicativo.

El proceso de escucha activa consiste en lo siguiente: 1)El emisor emite el mensaje


2)El receptor escucha con: -esfuerzo físico

-esfuerzo mental

3)El receptor debe: -concentrase en el otro

-comprender su mensaje

-resumir los puntos importantes

-confirmar el mensaje

-si el receptor realiza los puntos 2 y 3 se produce la escucha activa y el mensaje es fidedigno

-si el receptor omite uno de los puntos 2 o 3, oye pero no escucha y el mensaje está distorsionado.

Para poder escuchar activamente es necesario: •

No limitarse a oír, a recibir. Se ha de actuar directamente, asegurando el entendimiento.

Participar más y mejor.


Desarrollar la capacidad de medir la información recibida.

Parar el diálogo interno

Estar presentes: aquí y ahora.

Aplicar la empatía utilizando tanto expresiones verbales, como no verbales.

La empatía es la capacidad de entender las necesidades y sentimientos de los demás sin emitir juicios y sin perder su propia identidad. Es la capacidad que tenemos todos para ponernos en el lugar de los otros. Es un acto de comprensión del otro sin tener que estar de acuerdo.

Para empatizar, a lo largo de la conversación se envían señales verbales y no verbales de forma espontánea y aparece un acompañamiento de actitudes y acciones, en el que se van sincronizando sus posturas, movimientos, inflexión de la voz y forma de dialogar.

Nos ayuda a empatizar: 1. Utilizar expresiones como: entiendo, comprendo, me hago cargo, etc.

2. Mantener el contacto ocular con la persona.

3. No expresar inicialmente estar de acuerdo ni en desacuerdo; simplemente mostrar que se ha comprendido lo que ha explicado.

4. Dejar pausas para animar a la persona a que siga hablando. No llenar los silencios.


5. No desplazar el centro de atención de la conversación hablando de uno mismo o cambiando de tema.

6. Hacer preguntas abiertas para que la persona pueda seguir hablando.

7. Resumir de vez en cuando lo que se ha dicho para mostrar que se ha comprendido, utilizando frases como: “Si no he entendido mal”, “creo haber entendido”, “¿es esto lo que me querías decir?”

Palabras importantes en la comunicación humana:

Los diez mandamientos de las relaciones humanas: 1. Hablar con las personas, nada tan agradable como un saludo.

2. Sonreír, tan sólo es necesario mover 14 músculos faciales; sin embargo para estar serio 72


3. Llamar a las personas por su nombre.

4. Ser servicial, hacer las cosas de buen grado.

5. Ser cordial con sinceridad.

6. Interesarse por los otros.

7. Ser generosos en elogiar y cautelosos en criticar.

8. Aprender a captar los sentimientos de los demás

9. Escuchar, aprender y saber elogiar.

10. Aportar todo lo bueno que sabes hacer

Mejorar la comunicación interpersonal: Cuando hablan dos: -

Aclarar bien las ideas antes de empezar a hablar. Preparación.

-

Tener claro el objetivo de la comunicación.

-

Considerar el contexto o dónde se va a producir.


-

El mensaje debe ser: claro, preciso, continuo, oportuno, interesante e imparcial.

-

Comprobar los resultados. Feedback.

-

Aprender a escuchar.

-

Mantener una postura abierta, flexible y comprensiva.

Cuando hablamos en grupo: -

Realizar una evaluación o feedback constructivo. Evitar la evaluación crítica enjuiciando.

-

Ser neutral.

-

No mostrar superioridad. Reconocer los errores.

-

Dar y pedir Feedback.

-

Escuchar activamente y demostrarlo.

-

Demostrar respeto por las opiniones de todos y hacerlas respetar.

-

Procurar que todos se sientan importantes y seguros dentro del grupo.

Tema 1  
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