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MUSEO IMPA

UNICO MUSEO VIVO DE EMPRESA RECUPERADA POR SUS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS Directora: Prof. Dra. Margarita Robertazzi Equipo Museo Romina Alves, Catalina Bellisario, Marcela Cazes, Gabriela Díaz, Cristina Merli, Mónica Pallone, Mariela Pellegrino, Joan Manuel Pérez Meiss, Liliana Pérez Ferretti, Mariano Polín, Alfredo Siedl, Horacio Silva, Nicolás Ricatti, Vanesa Zito Lema. Contacto: proyecto.museoimpa@gmail.com www.facebook.com/museoimpa impamuseo.wordpress.com

Revista Museo IMPA Nro 1 / Noviembre 2013 Editores: Margarita Robertazzi Eduardo Murúa Equipo Editorial: Jorge Cartebetti, Alfredo Siedl, Horacio Silva, Nicolás Ricatti, Vanesa Zito Lema Asesoramiento Histórico: Jorge Gilbert Asesoramiento Editorial: Mónica Pallone Colaboradores: Romina Alves, Marcela Cazes, Cristina Merli, Fernando Muñoz, Liliana Pérez Ferretti, Margot y Beatriz Sueiro, Catalina Bellisario, Gabriela Díaz Registros Fotográficos: Carlos Mamud, Claudio Margolin, Gabriel Valansi, Taller Intensivo de Fotografía, Archivo General de la Nación, Archivo Museo Impa, Archivo Familia Sueiro

Diseño Cátedra Rico (FADU-UBA) Taller Libre de Proyecto Social (FADU-UBA) Pablo Correas, Sebastián Edrosa, Camilo Herzovich, Analía Isla, Florencia Rebucco, Valeria Torrijo, Laura Alderete, Diego Cruz. Impresa en Artes Gráficas Chilavert (Empresa recuperada y autogestionada por sus trabajadores desde 2002) Chilavert 1136. CABA. Argentina Revista Museo IMPA Nro 1 / Noviembre 2013 ISSN 2346-9781 ©2013, Museo IMPA. Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta revista por cualquier medio soporte sin la autorización previa del Museo IMPA. Responsable de la publicación: Cooperativa 22 de mayo “IMPA”. Querandíes 4290. Almagro. CABA (1183) Tel.: 4981-6325/4958-3764 coop22demayo@hotmail.com

Agradecimientos: A todos los trabajadores y las trabajadoras de IMPA, por su generosidad al ofrecernos un espacio en la Planta Baja de de la fábrica donde situar el Museo IMPA, y otro, en el 2º piso, donde desarrollar nuestras tareas. Gracias por elegir los espacios junto con nosotros. Por el asesoramiento y la colaboración  en  todos los procedimientos que condujeron a  la concreción del Proyecto UBANEX: acondicionamiento edilicio, localización de objetos, documentos y máquinas en los que se materializa la memoria colectiva. Gracias por sus relatos y, sobre todo, por la confianza que depositaron en nosotros. A Jorge Mario y Claudia Sueiro, nietos del fundador de IMPA, por facilitarnos el acceso a su material fotográfico y narrarnos sucesos que nos ubicaron en momentos cruciales de tan compleja historia. A Pedro, marido de Beatriz Sueiro, por aclararnos dudas surgidas en momentos preliminares a la imprenta y por su buen humor. A Marina Klein, por su dedicación en la transcripción de las entrevistas y su entusiasmo en conocer la historia de IMPA.

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INDICE EDITORIAL

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PROYECTO UBANEX

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CATEDRA RICO Y TLPS

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LINEA DE TIEMPO

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IMPA: ETAPA 1

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IMPA: ETAPA 2

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IMPA: ETAPA 3

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IMPA: ETAPA 4

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IMPA: HOY

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EDITORIAL

¿QUÉ ES IMPA ? *Industria Metalúrgica y Plástica Argentina

Es una empresa metalúrgica, recuperada por sus trabajadores y sus trabajadoras el 22 de mayo de 1998, en una época de cierre de fábricas, desánimo y poca resistencia. Desde entonces, IMPA, ubicada en el barrio de Almagro de la Ciudad de Buenos Aires, autogestiona su producción, transformándose día a día en una verdadera empresa social que concilia cultura, educación y salud. IMPA recuperada tiene mucho de utopía, está motorizada por el anhelo de concretar una sociedad más justa para el conjunto del pueblo. Es un proyecto hecho realidad que surgió como un producto de la época y la cultura en las que tuvo que reinventarse, transformarse y sobrevivir. La actual etapa del capitalismo, fundamentada en la filosofía neoliberal, enfrenta a las personas que trabajan

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con una de sus facetas más atroces, de modo especial en nuestras latitudes, donde el sistema de dominación produce gravísimos padecimientos generados por la explotación, la exclusión y las injusticias extremas. Sin embargo, ese sistema de dominación no tiene mucho de novedoso, dado que el sometimiento de las grandes mayorías fue una constante en beneficio y salvaguarda de los intere-

ses de los sectores privilegiados. La falta de humanidad de ese modo de relación extractivo en el que el Norte aplasta al Sur se reproduce en cada país, donde se reiteran y mantienen las propias e inequitativas divisiones Norte-Sur, con la complicidad de todas las clases diregentes. IMPA es una respuesta inesperada, novedosa, estimulante y creativa


frente a tales padecimientos, en la que un grupo de personas –trabajadores, trabajadoras, militantes, adherentescuestionan la naturalidad de tal estado de cosas, el que ha sido exitosamente trasmitido por la cultura hegemónica imperante y por los medios de comunicación de masas. Para arribar a esta respuesta, se hizo necesario reencontrar su identidad, el protagonismo y los valores propios de una clase obrera que no se deja seducir por una prédica desmovilizadora que promete un bienestar que llegará no se sabe cuándo. Fue indispensable entonces desnaturalizar el sufrimiento, el conformismo; analizar el contexto de la circunstancia histórica; cuestionar el dominio opresivo de unas clases sobre otras; rebelarse ante lo supuestamente “inevitable”; recuperar la esperanza y oponerse a los intereses de las clases dominantes que condenan al pueblo a no poder vivir. Para ello se hizo necesario comprender que la cooperación es superadora de la competencia y que es indispensable la organización de las mayorías populares.

tivamente de otras recuperaciones, defendiendo fuentes de trabajo que no son las propias, pero involucrándose como si lo fueran. Tal vez por esa misma convicción de que no es posible salvarse solo, fue que tempranamente IMPA fundó el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), donde no solamente se busca de manera activa que las nuevas empresas recuperadas emergentes vuelvan a producir, sino que, simultáneamente, se cuestiona el orden explotador y opresivo, basado en el bienestar de los sectores privilegiados, trabajando a favor del cambio. En síntesis, el modelo IMPA consiste en nuevos discursos, nuevas prácticas y también nuevas formas de intercambios, los que cuentan con amplia legitimidad social.

El modelo IMPA consiste, además, en la comunicación y la transmisión de la experiencia, con el propósito de que otras fábricas que atraviesen situaciones similares sepan qué hacer, en el momento en que sus trabajadores y trabajadoras se rebelen y se opongan a convertirse en personas desocupadas con un destino de marginalidad y exclusión. IMPA no solo transfiere el conocimiento, sino que participa efec-

En esta construcción de una Ciudad Cultural desde las entrañas de una fábrica urbana, IMPA vuelve a proponer la mística perdida, con la convicción de que liberar el deseo de las personas de bien es capaz de mover montañas y de apostar a la vida.

¿Por qué un Museo en una empresa recuperada?

¿Qué es el Modelo IMPA? En primer lugar, es un modelo de acción social, cultural, político y ético para recuperar empresas vaciadas y/o abandonadas por sus patrones, una práctica de clase que se organiza en torno a la consigna “Ocupar, Resistir, Producir”. Así fue que en 1998 se recuperó IMPA, ocupó y custodió la fábrica con sus máquinas, resistió los distintos embates de los poderes instituidos que se negaban a perder sus privilegios, siguió adelante con su producción casi sin recursos y sin apoyo oficial. La metalúrgica se reconstruyó, y se reconstruye día a día, sobre las ruinas de una empresa que parecía casi inviable.

De ese modo, con sus propios recursos y con múltiples apoyos populares, la fábrica cuenta hoy con el Centro Cultural; el Bachillerato Popular; la Universidad de los Trabajadores; el Espacio de Salud Comunitaria; el Microcine Oracio Campos; Barricada TV; VideoBardo; la Cooperativa DTL; la Cooperativa de Diseño y ahora el Museo IMPA. Todos estos logros son espacios abiertos y disponibles para el conjunto de la sociedad, en el proceso de apostar por cambios, donde las principales herramientas estén en manos del pueblo.

Esta crítica al actual estado de cosas y la praxis de clase que propone, focalizada en torno a los intereses populares, condujo a convocar a diversos colectivos, grupos y personas con vocaciones coincidentes. De ese modo, IMPA fue poblándose de otro tipo de trabajadores y trabajadoras provenientes de la cultura, la educación, el arte y la ciencia. Es decir, la fábrica se fue haciendo interdisciplinaria, pues en su ámbito se entrelazan los distintos saberes y se promueve el aprendizaje, así como el apoyo mutuo. IMPA es un Centro de Trabajo pero, a la vez, una Fábrica de Ideas, donde se llevan a cabo distintos proyectos con la misma perspectiva ética: transformar estructuras económicas, políticas y psicosociales. Las personas que la conforman entienden que no solo tienen el derecho sino la obligación de participar en todos los debates.

En principio porque es una fábrica que tiene 85 años de trayectoria. Además porque entre sus paredes se atesora un patrimonio que merece ser conservado y legado a las nuevas generaciones. Comprender la historia de IMPA es comprender a la vez la historia del país y, de modo especial, la historia de la industria y de las luchas del movimiento obrero. Los momentos de esplendor y decadencia de IMPA pueden dar cuenta de todas las vicisitudes vividas no solo en Argentina sino en el ordenamiento internacional. Así como la salud, la educación, la comunicación están atravesadas por intereses de clases, entendemos que es indispensable una re-lectura de la historia y de la cultura desde la perspectiva de la clase obrera. Por eso pensamos en un Museo que interpele al conjunto de la sociedad haciendo oír las voces de trabajadores y trabajadoras, las que frecuentemente son silenciadas, aunque se trate de contar su propia historia. Hoy, en la fábrica, el Museo IMPA tiene mucho para mostrar, preservar y difundir.

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MUSEO DEL TRABAJO-IMPA

MEMORIAS SOCIALES SOBRE LA IDENTIDAD OBRERA

Registro del libro Diario de IMPA y ficha de ingreso de un trabajador de 1939. Archivo Museo IMPA

PROYECTO UBANEX 2012 EL EJE CENTRAL DE LA PROPUESTA FUE EL TRABAJO REMEMORATIVO EN EL QUE DOCENTES, ESTUDIANTES, TRABAJADORES, VOLUNTARIOS, VECINOS Y MIEMBROS DE DISTINTAS ASOCIACIONES BARRIALES TRABAJARON CONJUNTAMENTE CON EL EQUIPO UBANEX EN LA TAREA RECONSTRUCTIVA, DE CONSERVACION Y RESTAURACION DEL PATRIMONIO DE IMPA MUSEO IMPA | 8


Breve Historia Los proyectos anuales UBANEX son parte de una política de extensión de la Universidad de Buenos Aires. Con ellos, la UBA sale de los claustros hacia otros espacios, coordinando sus acciones con la sociedad civil, ONGs, y distintos actores de la comunidad. La universidad financia módicamente aquellos proyectos que distintos grupos de profesores, alumnos y alumnas, así como integrantes de la comunidad presenten y resulten seleccionados luego de su evaluación, en función de su relevancia social y de otros factores a considerar por el jurado.

En IMPA, mucha gente trabaja en diversas propuestas culturales y educativas. Hacia 2010, como parte de ese conjunto, las profesoras Margarita Robertazzi y Vanesa Zito Lema imaginaron y consensuaron con la comunidad de IMPA poner en marcha un proyecto para estudiar la memoria colectiva de la metalúrgica. Este, finalmente se convertiría en el UBANEX “Museo del trabajo IMPA: memorias sociales sobre la identidad obrera”, cuando en 2012 resultó seleccionado.

Diagnóstico

Este proyecto de extensión universitaria se propuso reconstruir la historia colectiva de una empresa que, en distintos períodos de su larga existencia, se ha visto obligada a transformarse para sobrevivir. Para ello se propuso identificar los principales valores de la cultura del trabajo y sus transformaciones, a lo largo de 85 años de historia, desde la perspectiva de la clase trabajadora. La relevancia de conservar y transmitir el patrimonio material, cultural y simbólico de la fábrica IMPA radica en que su trayectoria está indisolublemente ligada a las distintas etapas socioeconómicas, políticas y culturales por las que atravesó Argentina en el contexto mundial. Sin embargo, no se piensa en un ámbito para la cultura universal o hegemónica, sino que el propósito consiste en construir estos significados “desde abajo”, participativamente, es decir desde un pensamiento, una forma y una estética de clase. Si bien podría imaginarse un museo como un ámbito disociado de las preocupaciones económicas y políticas, por el contrario, la planificación

de un espacio museológico dentro de la fábrica IMPA intenta aportar sólidas herramientas científicas y tecnológicas que contribuyan a articular estrategias y acciones de conservación, educativo-comunicativas, que favorezcan la mayor visibilidad de las luchas y las organizaciones de la clase trabajadora, atendiendo especialmente a la emergencia de nuevas figuras vinculadas a la autogestión de empresas, las que no cuentan con las políticas públicas que les aseguren la continuidad, la posibilidad de competir en el mercado y de lograr las reivindicaciones indispensables para la supervivencia de un grupo que se mostró capaz de recuperar puestos de trabajo, propios y ajenos. IMPA, empresa metalúrgica del barrio de Almagro de la Ciudad de Buenos Aires, legítimamente recuperada hace ya casi 15 años, sostiene con enormes esfuerzos y enfrentando grandes dificultades la producción autogestionada de la fuente de trabajo. Desde 1998, realizó múltiples gestiones ante el Poder Judicial para salvar a la fábrica de la quiebra, de ese modo llegaron a obtener la protección de una Ley de Expropiación de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires a su favor. Sin embargo, en 2010, la Sala A de la Cámara de Apelaciones colocó a IMPA, una vez más, bajo amenaza de desalojo, desoyendo la legalidad que amparaba a los integrantes de la cooperativa que habían sido designados depositarios judiciales y custodios de la fuente de trabajo, considerando a la fábrica como un bien de utilidad pública.

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Ese cuestionamiento a la Ley de Expropiación 2969/08 -votada por unanimidad por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad en diciembre de 2008 y promulgada en enero de 2009 por el Poder Ejecutivo porteño- sólo tomó en consideración el derecho a la propiedad privada por sobre cualquier otro de los derechos que consagra la Constitución Nacional. El fallo de la Cámara de Apelaciones puso en cuestión la resistencia pacífica que sostuvieron los miembros de la cooperativa para no ser desalojados, a la vez colocó en tela de juicio la condición de trabajadores de los 57 asociados, quienes ya contaban con un promedio de más de 20 años de antigüedad en la fábrica. Esta arbitrariedad dejó como única vía legal para IMPA la presentación de un Recurso en Queja ante la Suprema Corte de Justicia que deberá resolver la constitucionalidad o no de la Ley. Con la finalidad de conocer más ampliamente la conflictiva de la fábrica, pueden mencionarse algunos de los problemas concretos que diariamente enfrentan quienes allí trabajan: se ven obligados a comprar al contado la materia prima a Aluar, mientras que los pagos por las ventas que realizan son a 60 días; una buena parte de las ganancias se destina a solventar gastos por el alquiler de un generador y compra de garrafas, dado que la luz y el gas están cortados por orden judicial. Recientemente, durante el año 2012, por gestiones realizadas ante el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, pudieron llegar a tener un generador propio. Afortunadamente, a pesar de que ya no tienen que alquilarlo, IMPA sigue a cargo de los gastos de combustible para su funcionamiento cotidiano. Por ser la primera empresa recuperada en la Ciudad de Buenos Aires es tomada como un modelo de acción social que replican otras organizaciones, instalando una narrativa verosímil de la ocupación y la resistencia. Por su trayectoria en la industria nacional, IMPA es un emblema de la cul-

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•Trabajos de infraestructura en el espacio Museo IMPA, 2012

tura del trabajo para los vecinos y las vecinas de Almagro; sus instalaciones son parte ineludible de la historia barrial, de la historia económica industrial-empresarial y de la historia del movimiento obrero. El conjunto de las empresas recuperadas fueron y son la demostración de que la clase trabajadora es capaz de poner en funcionamiento las máquinas, recuperar las fuentes de trabajo y de organizar las fábricas sin patrones. Una eventual derrota de IMPA pondría en riesgo a todas las empresas recuperadas y sería un duro golpe para el movimiento obrero en Argentina.

Realizar un análisis histórico reconstructivo y crítico de IMPA que ilustre las principales concepciones del trabajo, objetivadas en mentalidades que se corresponden con distintos momentos y contextos socio-económicos, políticos y culturales de la historia del país. Optimizar los vínculos entre distintas organizaciones barriales que, con distintos recursos y, desde hace años, colaboran y acompañan la resistencia de la empresa IMPA para mantener en pie la fuente de trabajo y sostener la dignidad de los trabajadores y las trabajadoras. Impulsar acciones colectivas de los distintos actores sociales para la con-

Objetivos Objetivo general Crear, dentro de la fábrica recuperada, el “Museo IMPA”, junto a las trabajadoras y los trabajadores, estudiantes y organizaciones barriales, con el fin de reconstruir una historia colectiva que considera las dimensiones psicosociales, psicopolíticas y psicoculturales de las memorias sociales en torno a la cultura del trabajo y la identidad obrera. Objetivos específicos Generar espacios de aprendizaje e intercambio entre los actores sociales con el fin de administrar estrategias y técnicas que faciliten el proceso reconstructivo, posibilitando la recuperación de una historia colectiva y un patrimonio común.

•Gigantografía exhibida en la inauguración del Museo IMPA, 2012


PROYECTO UBANEX

servación, transmisión y difusión de saberes compartidos, valores productivos, éticos, estéticos, culturales, políticos; prácticas solidarias y de ciudadanía. Producir materiales educativos, de divulgación y difusión, promoviendo la utilización de las nuevas tecnologías que favorezcan la preservación patrimonial, la circulación de procesos y productos objetivados, clasificados y sistematizados. Diseñar y re-configurar un sector de la fábrica, transformándolo en Museo, donde se exhibirán los principales objetos y documentos que darán cuenta de las distintas épocas por las que atravesó la empresa, articuladas con las vicisitudes que se vivieron en Argentina en los últimos 85 años.

Dispositivo de intervención El equipo está conformado por integrantes que provienen de distintas disciplinas. A pesar de la heterogeneidad y multirreferencialidad se comparten algunos criterios básicos, tales como: suponer la limitación disciplinaria

en la resolución de problemas y/o necesidades complejos; sostener una concepción de ciencia como una práctica social transformadora que contribuya a lograr una vida mejor para el conjunto de la sociedad, pero sobre todo para los sectores menos favorecidos; concebir que los temas/problemas a investigar y/o intervenir requieren de una perspectiva psico-socio histórica, cultural y política; y afirmar la necesidad de hacer respetar y fortalecer los derechos sociales que hacen a la dignidad de las personas. Tal vez por esas razones casi todos los miembros del equipo compartieron y comparten en ámbitos diversos actividades docentes, de investigación y/o extensión, desde perspectivas multi, inter y transdisciplinarias. El eje central de la propuesta fue el trabajo rememorativo, en el que docentes, estudiantes, trabajadores/as; voluntarios/as, vecinos/as, miembros de distintas asociaciones barriales trabajaron conjuntamente con el equipo de extensión en una tarea reconstructiva, de conservación y restauración del patrimonio de la empresa IMPA, tanto objetivado como simbólico.

La estrategia de intervención tuvo como eje orientador iniciar un proyecto de extensión que se convierta paulatinamente en un programa de InvestigaciónAcción Participativa, consonante con autores representativos de la Psicología Social Latinoamericana, así como a construir conjuntamente con las organizaciones sociales participantes una praxis de red y práctica de barrio, contextualizando las herramientas a las particularidades de los grupos con los que interactúa y favoreciendo la recuperación crítica de la historia, la cultura y las luchas por el trabajo. En síntesis, se trata de una estrategia de intervención que pretende transferir e intercambiar herramientas provenientes del saber académico a grupos de trabajadores y asociaciones vecinales, así como otras provenientes del saber popular a la academia, pues todos las personas involucradas comparten intereses comunes en torno a la defensa de las fuentes de trabajo, lo que requiere de un proceso de permanente acción colectiva, agencialidad y reflexividad.

• Exhibición de documentación del Archivo Museo IMPA, 2012

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• De izq a der: Vanesa Zito Lema, Nicolás Ricatti, Margarita Robertazzi, Romina Alves, Cristina Merli, Ernesto Lentini y Alfredo Siedl.

El Proyecto UBANEX esta conformado por las cátedras:

• Vecinas y amigos de IMPA

• Psicología Social II. Cátedra Robertazzi. Facultad de Psicología, UBA.

• “Primera Página”, periódico mensual de distribución gratuita de Balvanera y Almagro.

• Psicología. Cátedra Pérez Ferretti. CBC, UBA.

• Universidad de los Trabajadores de IMPA

• Teoría y Técnicas de Grupo. Carrera de Ciencias de la Comunicación. Cátedra Ferraros. Facultad de Ciencias Sociales, UBA.

A las cátedras que trabajaron colaborativamente en este proyecto:

El equipo UBANEX agradece:

• Taller Libre de Proyecto Social, FADU.

A las organizaciones sociales / territoriales / comunitarias involucradas:

Actividades realizadas

Se trata de aquellos colectivos de distinta amplitud y con distintos grados de formalización institucional que prestaron inicialmente su conformidad para que el proyecto UBANEX pueda ser presentado, quienes, posteriormente, se incorporaron de distinto modo en su desarrollo:

• IMPA, La fábrica

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• Cátedra Rico de Diseño Gráfico, FADU.

Para conservar, reconstruir, restaurar, el patrimonio material y simbólico de IMPA fue necesario: Localizar y recuperar objetos, documentos y máquinas ubicados dentro de la fábrica. Identificar, describir, catalogar, restaurar y conservar los objetos encontrados.

Re-organizar el Archivo Fabril de IMPA (legajos de personal, libros de actas, de socios, de clientes, entre otros). Visitar diferentes ámbitos (dentro y fuera de la fábrica) con el fin de obtener fotografías, filmaciones y documentos que permitan recuperar el patrimonio de IMPA. Administrar entrevistas a protagonistas vinculados con la historia colectiva de la fábrica (Archivo Oral) Re-acondicionar un espacio dentro del establecimiento fabril con el fin de inaugurar allí el Museo IMPA. Preparar los objetos, las máquinas y los documentos para las exhibiciones. Identificar, visibilizar y difundir el nuevo espacio del Museo IMPA. Elaborar publicaciones , afiches y folletería .


• Tapa de catálogo de “IMPA Cooperativa Limitada de Trabajo y Consumo” (c. déc.’70)

Resultados obtenidos Museo IMPA El sábado 15 de diciembre de 2012 se realizó la 1º Muestra: “Museo IMPA”. A la misma concurrieron más de 300 personas, entre quienes destacamos a los trabajadores de IMPA: Marcelo Castillo (Presidente de la Cooperativa 22 de mayo) y Eduardo Murúa (Fundador del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas), además del Lic. Pedro Aparicio (Director General de Museos de la Ciudad de Buenos Aires), Vicente Zito Lema (Universidad de los Trabajadores), miembros de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, trabajadores representantes de otras empresas recuperadas, profesores y docentes de la Universidad de Buenos Aires, así como de otras universidades, intelectuales, artistas, vecinos y vecinas, entre otros. Para la realización de la muestra se seleccionó un sector pequeño del amplio espacio cedido por el grupo de IMPA para la creación del Museo, don-

de se exhibieron objetos en vitrinas de las distintas etapas de IMPA y gigantografías que explicaban las etapas de la fábrica, acompañadas por fotos y legajos de cada época. Además de una línea de tiempo que mostraba los acontecimientos más relevantes desde su fundación en 1928 hasta la actualidad. La memoria de los trabajadores/as, de los vecinos/as, de los/as amigos de IMPA, también estuvo presente en gigantografías y folletos que exhibían fragmentos de las entrevistas realizadas. Se mostró un video del Día de la Industria de 1941, en el que pudieron verse los aviones que fabricaba y los armamentos para las fuerzas armadas de nuestro país. También pudo exhibirse en fotografías la relación entre Juan Domingo Perón y la empresa, cuando el primero era Secretario de Trabajo y Previsión, así como de otras personalidades relevantes de la historia argentina: el Brigadier De la Colina y el General Savio, entre otros.

Se exhibieron los diseños de alumnos/ as de la cátedra Rico, acompañados por un relato realizado por sus autores, quienes se encontraban acompañados por sus docentes. Finalmente, el acto cerró con discursos a cargo de Marcelo Castillo por IMPA, Eduardo Murúa, por el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas y por la directora del equipo de Extensión, Margarita Robertazzi. La extensionista Vanesa Zito Lema ofició de conductora. Los restantes miembros del equipo de extensión realizaron distintas funciones, entre ellas ofrecer los servicios que requería dar a conocer los objetos exhibidos en el Museo. La muestra cerró con un brindis, con muchos proyectos futuros, pero hoy el Museo ya es una realidad concreta dentro de la fábrica.

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Diseñar para el

MUSEO IMPA

Diseño colectivo para la imagen del Museo IMPA Aportar en la construcción de memoria El desafío de pensar que el Diseño Gráfico junto a otras disciplinas proyectuales pueden aportar en la construcción de memoria nos ha llevado a concretar en los últimos dos años una articulación desde la universidad pública hacia una empresa recuperada por sus trabajadores, IMPA. A partir del Proyecto UBANEX que se propuso generar un Museo en una fábrica, fuimos convocados a sumar ideas desde el diseño interdisciplinario, en una empresa recuperada que es a su vez Centro de Trabajo y Fábrica de Ideas. Fue de esta manera que nos sumamos el Taller Libre de Proyecto Social, una cátedra libre interdisciplinaria y el Taller Diez Mil Diseños, Cátedra Rico Diseño Gráfico 2, ambos de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Con este proyecto logramos

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construir nuevas formas de enseñanza de nuestras disciplinas, estamos día a día aportando críticamente a la constitución de identidades singulares dentro de un proyecto colectivo. Este es el desafío para desarrollar nuevos enfoques de la enseñanza del diseño a partir de la práctica de estudiantes junto con docentes, investigadores y graduados. Hoy estamos construyendo desde el diseño colectivo la imagen del Museo IMPA, una experiencia de Edición y Diseño participativo, llevado adelante por estudiantes y docentes de ambas cátedras. El trabajo está en evolución y esta publicación es una muestra de ese trabajo colectivo y esperamos en los próximos meses tener desarrollada la imagen integral del Museo.

Los diseñadores como personas directamente implicadas en la “salud cultural” de las relaciones y creaciones de la cultura contemporánea, no pueden estar al margen de los debates y no pueden no tomar posición. La “no posición” es la posición en general más conservadora. El diseño tiene esa fuerza del acontecimiento de la creación cultural contemporánea. El diseño del Museo IMPA nos ha convocado y nos sigue convocando a tomar posición y que hay que perseguir siempre lo relevante por sobre lo posible.


DISEÑO COLECTIVO

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DISEÑO COLECTIVO

Taller Libre de Proyecto Social (TLPS)

Diez Mil Diseños, Cátedra Rico, DG 2

El Taller (TLPS) lleva más de una década trabajando en el ámbito de la FADU a partir de su creación en el año 2002, por iniciativa de un grupo de estudiantes pertenecientes a la conducción de lo que llamaron Nuevo Centro de Estudiantes de la Facultad. Es una cátedra libre que integra formación y experiencias de extensión-investigación interdisciplinarias en el que estudiantes, docentes y profesionales emprenden la tarea de construir otro proyecto para nuestra Facultad con una actitud abierta, libre y verdaderamente creativa, de compromiso con la realidad del país, la profesión y los usuarios, en particular buscando llegar con la arquitectura y el diseño a lugares y comunidades donde estos nunca habían llegado. El TLPS desarrolla un enfoque interdisciplinario entre las disciplinas del diseño y otras disciplinas como la psicología social, la antropología social y económica, el análisis discursivo, la historia económica y social, la ingeniería, entre otras; se organiza en áreas y proyectos para el abordaje específico de problemáticas ligadas al hábitat popular, al desarrollo de imagen, comunicación y producto, a la memoria y los derechos humanos. Realiza una tarea de indagación y de intervención con comitentes y problemáticas reales, a partir de la realización de acuerdos de trabajo y acompañamiento de procesos sociales de los sectores afectados por la crisis estructural y política.
 Creemos en otras concepciones de la enseñanza y la práctica del diseño. Las ideologías dominantes en la formación y en el ejercicio profesional responden mayoritariamente a las necesidades de los sectores minoritarios dominantes: cuestionamos la concepción de que Diseño se ocupa sólo de lo “grande”, “prestigioso”, “de marca”, “mediático”, “mercantil”, y se mantiene alejado de las necesidades reales de nuestro país y de las mayorías populares.

Consideramos el diseño como creación cultural y al diseñador como un operador cultural, razón por la cual nuestra propuesta de cátedra hacia el Taller de Diseño Gráfico I, II y III, desde el 2007, desarrolla nuevos espacios de enseñanza-aprendizaje de la disciplina que contienen una activa mirada de lo que ocurre en el mercado profesional y que propone nuevos espacios de desarrollo disciplinar en la región. La experiencia que hemos consolidado es un equipo docente interdisciplinario con trayectoria en áreas de investigación, especialización y extensión universitaria, como parte del rol activo universitario que ejercemos día a día en el taller. La cátedra intenta aportar al estudiante una metodología y contenidos que superen las tradicionales concepciones utilitaristas, eficienticistas, fragmentarias e individualistas que a veces dominan la escena profesional del diseño. Está claro que los problemas de la realidad social y cultural no serán resueltos por los diseñadores gráficos; esas propuestas deben llegar desde proyectos políticos-sociales conformados por personas con principios éticos, críticos y preparados para la acción transformadora. Pero es tarea del diseñador, del universitario, la de investigar, conocer, develar, contribuir a recuperar y a construir una verdadera identidad nacional y regional. Esto es para nosotros la tarea: diseñar para la acción, diseñar para operar en la cultura, en definitiva volcar nuestro diseño a mejorar el habitar contemporáneo y cotidiano. En definitiva, estudiantes y docentes, intentamos descubrir en libertad y fortaleciendo la autonomía de cada persona, que no tiene sentido aprender a diseñar sin tener en la mira la situación general ya que cada uno se vuelve responsable del mundo que construye o destruye.

Equipo docente 2012/ 13 Taller Libre de Proyecto Social (TLPS): Profesora Titular: ARQ. Beatriz Pedro. Profesores Adjuntos: Gabriela Bandieri. Lucas Giono. Coordinación Proyecto IMPA: Sergio Gagliano. Laura Alderete. Diego Cruz. Mora Monteverde. Equipo docente 2012 Cátedra Rico: Profesor Titular: DG. Esteban Javier Rico. Profesora Asociada: Lic. Mónica Farkas. Profesores Adjuntos: DG. Javier Basile. DG. Lucas Giono. DG. Gabriel Mahia. Jefe de Trabajos Prácticos DG2: DG. Mariano Addesi. Docentes DG2: DG. Guillermo Altube. DG. Javier Bulacio. DG. Diego Cruz. DG. Agustín Alric. DG. Sonia Cancinos. DG. María Laura Smoglie. Rodrigo Di Palma. DG Manuel Gache. Estudiantes y graduados que participaron de la experiencia 2012/ 13: Acosta, Federico. Acuña, Cristian. Águila, María. Alves, Marianela. Balbuena, Jesica. Barrios, Juan. Boggino, Agostina. Bonilla, Marco. Bouix, Daniel. Braida, Aldo (DG). Brotman, Sabrina (DIyT). Brunetti, Florencia. Cabral, Romina. Cagnoni, Belén. Cambao, Vanesa. Camejo, Leticia. Cázeres, Mariana. Cemovich, Agustina. Conca, Lorena. Conforti, Tamara. Correas, Pablo. Crotti, Analía. Dalio, Diego. D’Aloisio, Gastón. Daniele, Augusto. De Giacomi, Agustina. Di Vita Piñón, Nicolás. Díaz Bavio, Ezequiel. Drandich, Agustín. Edrosa, Sebastián. Eguiazú, María Jimena. Eibar, María Eugenia. Escallón, Ana. Espósito, Damián. Finotto, Hernán. Fleitas, Guadalupe. Frigeni, Ignacio. Funes, Rodrigo. Gómez, Carolina. González, Aldana. Haasz, Karina. Herrera, Roxana. Herzovich, Camilo. Hong Zhao Dong. Isatis, Daniela. Isla, Analía. Kerzman, Nadia. La Greca, Florencia. Labrador, Anabella. Litwak, Vanina. López Tonellotto, Hernán. Massaccese, Nicolás. Massolo, José. Melián, Nadia. Moyano, Lucía. Musse, Daniela. Najlis, Alina. Osorio, Giannina. Pacín, Mariela. Peralta, Abelardo. Pierini, Lucila. Ramírez, Noelia. Rebucco, Florencia. Remondino, Santiago. Rodríguez, Marina. Rubio, Pilar. Sánchez, Máximo. Severi, Sol. Sierra, Victoria. Silva, Soledad (DG). Soriano, Bárbara. Torrijo, Valeria. Vaquero, Gabriela. Vázquez, Victoria. Villarroel, Iván. Wahnish, Andrea. Watson, Jonatan.

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• Trabajos de estudiantes (DG2, Cát. Rico) pre-seleccionados para la etepa final de implementación del proyecto de identidad del Museo IMPA: Cagnoni, Belén Herzovich, Camilo Musse, Daniela Ramírez, Noelia

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SUMARIO 1° Etapa 1928 – 1945

EMPRESA PRIVADA 2° Etapa 1946 – 1960

EMPRESA ESTATAL 3° Etapa 1961 – 1997

COOPERATIVA 4° Etapa 1998 – A LA FECHA

EMPRESA RECUPERADA

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1° Etapa 1928 – 1945

EMPRESA PRIVADA INDUSTRIA METALURGICA Y PLASTICA ARGENTINA “Una industria al servicio de la Patria”

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1° ETAPA En 1928, el Ing. José Mario Sueiro, funda la empresa IMPA. Con una impronta patriótica, edifica una estructura de trabajo innovadora y con visión de futuro. En sus palabras, llamaba a IMPA su casa. Foto: Archivo General de la Nación. Biblioteca Juan Domingo Perón.

EMPRESA PRIVADA

1928 – 1945

•El Coronel Perón, el Ing. Sueiro y el Brigadier De la Colina celebrando el DÍA DE LA INDUSTRIA en la sede de IMPA Quilmes, 1944. Foto: Archivo General de la Nación. Biblioteca Juan Domingo Perón. •Avión en vuelo, fabricado por IMPA, con dedicatoria a Perón. Foto: Archivo General de la Nación. Biblioteca Juan Domingo Perón.

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1° ETAPA

- “En el ‘28 hizo la fábrica a nombre de Fábrica Nacional de Envases de Estaño. Y ahí empiezan a tener la idea de hacer los pomos. Porque papá tenía una cartonería que le iba muy bien. Y ahí es cuando él vende esa cartonería y entonces tiene un capital, que lo emplea en la primera parte, que después no le alcanza y entra Lienau”. - “Después, en el ‘31, papá va a comprar las máquinas para la fabricación de la IMPA. Pero, no es la IMPA, nace la fábrica de envases, Lienau y Compañía”. (Beatriz y Margot Sueiro, hijas del fundador, 2013)

IMPA surgió por la asociación sucesiva de diferentes empresas: así, a fines de los años ‘20, Ing. José Mario Sueiro y Roberto Lienau, formaron “Lienau y Cía.”, un pequeño taller en la calle Querandíes, denominado Fábrica Nacional de Envases de Estaño; en 1940, se creó “Lienau, Sueiro y Grech S.R.L.”, Fábrica de Envases de Estaño; y finalmente tomó su nombre definitivo, “IMPA S.A.”, Industria Metalúrgica y Plástica Argentina, en 1941. Esta es la etapa de mayor desarrollo productivo y experimentación: pasó de ser una empresa productora de envases de estaño a construir aviones y proveer de materiales al ejército, sin descuidar la producción de bienes civiles para el mercado interno. A la vez, en este período, los conflictos laborales estuvieron presentes, teniendo su pico en la Huelga Metalúrgica de 1942.

• Ing Sueiro y Roberto Lienau. Foto: Archivo Museo IMPA

En la década de 1930, la crisis económica mundial desatada por el crack de Wall Street, junto con el llamado proceso de “sustitución de importaciones”, abrieron la posibilidad a que se desarrollaran industrias locales. IMPA dividió su producción en dos ramas: bienes de consumo (botones, pomos, envases para cosméticos, bicicletas, entre otros); y bienes militares (caramañolas, bombas, cartuchos y otros productos similares).

La importancia de esta empresa se aprecia en su crecimiento: en 15 años pasó de tener 20 obreros a 4000 en cuatro sedes: Almagro, Ciudadela, Quilmes y San Martín. En Almagro se estableció una Escuela-Fábrica, mientras se siguió trabajando en fundición no ferrosa para el mercado interno. Sus clientes fueron de todo tamaño; unos 8000, desde comercios de cotillón, hasta Colgate, Odol, Bayer, Bonafide, Aerolíneas Argentinas. Es en Quilmes que se realizó un proyecto de desarrollo aeronáutico -antes del Pulqui y luego integrado a él- y, al mismo tiempo, en San Martín se produjeron armamentos para el ejército. Esta expansión explica el lema “Una industria al servicio de la Patria”, dado que los militares de los gobiernos de 1943 a 1946 (presidencias de Ramírez y de Farrel) se interesaban por el desarrollo de industrias pesadas y estratégicas. No resulta extraño, entonces, que Perón visitara IMPA en 1943, a los pocos días de haber asumido el cargo de Secretario de Trabajo y Previsión, junto con el presidente de la UIA (Unión Industrial Argentina); y luego con Eva Perón, en 1944. También es de interés señalar que la empresa poseía consultorios médicos y odontológicos en la sede central y un comedor con menúes variados y gratuitos, así como era gratuita la provisión de medicamentos al personal, aún antes de las leyes del peronismo.

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La mirada del otro

Relato de vida Luisa Hubeli llegó a IMPA dispuesta a recorrerla, acompañada por uno de sus hijos, trajo con ella una foto tomada en el portón de la fábrica en la que se veía a dos de sus hermanos, trabajadores de IMPA de la primera etapa, junto a otro compañero de trabajo, a quien apodaban “el mudo”. Había buscado una polvera que le obsequiaron en IMPA cuando cumplió quince años y quería donarla al Museo.

Arriba nunca me hizo subir mi hermano, él sí que trabajaba arriba, como en todos lados, pero a mí nunca me llevó arriba. ¿Sabés cuando sí me hizo subir?, cuando me corté el dedo que me llevaron a la enfermería. Había más mujeres que hombres donde trabajaba yo. Eran de más edad. Cuando había alguna inspección me escondían, porque yo era menor de edad.

El barrio, la fábrica Tres hermanos trabajaron acá, conmigo cuatro. Empecé a trabajar entre los catorce y los quince, eso, más o menos. Llegué por mi hermano, porque fue mi hermano marinero [jubilado de la Marina] que tenía, él me buscó, para trabajar cama adentro, de allá del campo, estábamos entremedio de los campos, allá. Entonces, mi hermano el mayor me dijo: ‘Bueno, te llevo a la IMPA, para que trabajes en la IMPA’. Me trajo, me hizo entrar mi hermano, Alberto. Yo estuve viviendo con él, ahí [señala una casa frente a la fábrica], me cuidaban porque extrañaba mucho yo lo que dejé allá. Antes vivía en Villa Miné, pasando Tostado. Extrañaba porque estaba mi hermana ahí. Yo vivía enfrente a la fábrica, una vez me levanté dormida, que había un milico acá y me llevó de vuelta. Era una casa baja, no una casa alta, como está ahora ahí, era un conventillo, yo tengo las fotos todas sacadas aquí. Yo cruzaba y venía a trabajar, estaba mi hermano ahí afuera, me esperaba y así entraba.

La fábrica antes y ahora Si yo si veo la foto [muestra la foto con sus hermanos en el portón] más me acuerdo. Ahora [la fábrica] me parece más grande, será lo que faltan las máquinas. Me daban así para ir a mi casa. A mí sola me mandaban a comer a mi casa. Yo sé que al mediodía la gente a la una ya se iba y después volvía. Yo me iba a mi casa.

El trabajo en los balancines, el accidente Empecé a trabajar acá cuando ya iba a cumplir los quince años, acá en la fábrica [señala la planta baja], en el trabajo con los balancines, hasta que me accidenté. Se cortó algo el balancín, algo se cortó, yo digo un elástico, y me corté el dedo. A los 18 años me fui y ya no volví más.

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Será porque estuve trabajando acá, por mis hermanos. “El mudo” me hacía unas señas, me decía que iba a ser para él. Vivía allá, cerca de mi hermano, por Morón. Después no sé, porque no lo vio más mi hermano. “El mudo” andaba por todos lados, cuidaba las puertas, andaba por todos lados. Mi hermano le decía “¡ojo!”, pero “el mudo” también le decía lo mismo. Me tenía cansada, yo no le entendía nada, hablaba por señas. Mi hermano sí le entendía todo. El mudo era buenito. La gente acá era muy buenita, todos los que trabajaban acá. A mí me quiso todo el mundo acá. Yo de lo que no me acuerdo era de la capataza que tuve. Sí, era muy buenita, pero no me acuerdo el nombre, no me acuerdo… Yo del que me acuerdo más es de “el mudo”, porque no salía de atrás mío. Trabajaba bastante gente, bastante gente, era tranquila la gente. Recuerdo una huelga, salir con los delantales grises. Me mandaron adentro y me sacaron el delantal. Cuando yo me fui quedó mi hermano, se jubiló, todo, acá.


Bautismo del avión construido en IMPA, por parte de la Sra. Dora Hardy de Sueiro en Don Torcuato, en presencia de autoridades y público. Foto: Archivo Museo IMPA.

El avión El avión se fabricaba arriba de todo. Yo lo vi al avión cuando lo bajaban, no sé en qué lo cargaron que salimos todos a mirarlo. Me acuerdo cuando lo llevaban, no sé a dónde lo llevaron. Yo lo vi al avión cuando lo cargaron, claro, todos salimos a verlo. Yo me acuerdo cuando lo llevaban… [Mira una publicidad del año 44 que está en la zona del Museo y dice que quiere tener con ella una foto del avión para poder mostrarla].

•“El mudo” y dos de los hermanos Hubeli, trabajadores de IMPA de la primera etapa en la puerta de la fábrica. Foto: Archivo Familia Hubeli

La polvera La fabricaron acá. Nunca la usé, así como me la dieron así quedó. Fue un regalo para los quince años. A mí, cosa que me regalan… hay veces que los chicos me dicen: “Tirá eso, que es cosa vieja”, yo digo: “Vos dejá ahí, es un recuerdo para mí”, yo cuido todos los regalos, así los cuido. Volver a IMPA, los recuerdos, los sentimientos Yo, cuando me corté el dedo, a los 18 me mandaron a llamar, mi papá, porque me había cortado el dedo. Pero yo siempre voy… venía acá a pasear y volvía al campo otra vez, pero después me casé en el campo y después no vine más. Hace mucho tiempo, cuando yo vine acá, mi hermana que tengo acá en la capital, me trajo a la IMPA. Yo era chiquita y me recibió la capataza, pero no me acuerdo el nombre. Sí, hace mucho tiempo. Hoy tenía ganas de llorar, ahí nomás, cuando el auto dio vuelta la calle, conocí el portón. Vos sabes que de los chicos míos todos contentos de que me venía para acá, estaban más contentos que yo. Luisa Hubeli, ex trabajadora de IMPA de la primera etapa (Entre 1938 y 1941). Foto: Carlos Mamud

Luisa Hubeli, ex trabajadora de IMPA

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1° ETAPA

ENTREVISTA A BEATRIZ Y MARGOT SUEIRO, HIJAS DEL FUNDADOR DE IMPA Fabricar un coche para los obreros - En la fábrica del IMPA también hizo un coche, ¿te acordás? - ¡Ah!, sí, el cochecito de los obreros! Él quería un coche para los obreros. - Chiquito. - Tres ruedas tenía. - ¡Divino! - Una adelante y dos atrás. Se iba con una camioneta que tenía, con el chofer. Se iba de Coronel Díaz entre Santa Fe y Güemes con el chofer en su camioneta y el viejo adelante, con el cochecito chiquitito porque iba a hacer ese coche… él iba a hacer el coche de los obreros. ¡Todos los obreros iban a tener su coche! - ¿Te acordás que… daba la vuelta? - ¡Sí!

En realidad ¨los gordos¨* comienzan en el '32, porque es ahí cuando tienen los pomos, cuando empiezan a hacer su producción con unas máquinas ya modernas, que las traían de Alemania” (Beatriz y Margot Sueiro, 2013) Gracias a Dubarry, a Colgate y a ellos, la IMPA empezó a florecer que dio miedo, la IMPA, Lienau y Compañía, porque progresó Lienau y Compañía. De una fabriquita chiquitita, de un taller, se convirtió en una fábrica y ahí nace IMPA. Empezó como una fábrica chica, como empieza la gente […] Las fábricas empiezan así. Y gracias a Dios les fue bien, porque tuvieron bastantes dificultades, hasta que agarran justamente a Kolynos, a Colgate, todos esos ¨gordos, y ahí empiezan a fabricar pomos […] De los primeros tiempos fabrican pomos, en el '31, que Lienau y Compañía… en realidad los ¨gordos¨ comienzan en el '32, porque es ahí cuando tienen los pomos, cuando empiezan a hacer la producción de pomos con unas máquinas ya modernas, que las traían de Alemania”.

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IMPA avión - Yo tengo una anécdota de papá cuando puso la fábrica de aviación IMPA y yo era chica, entonces pensé ser la aviadora de IMPA. - Sí ella tenía el hobbie. Hay una foto de ella de chica toda vestida de aviadora. - Entonces cada vez que papá iba a Quilmes, yo me iba con él, a escondidas de mamá, porque mamá no quería saber nada de que yo volara […]

* Refiere a los clientes importantes que hicieron crecer a IMPA.


2° Etapa 1946 – 1960

EMPRESA ESTATAL La empresa deja de ser propiedad privada y comienza una nueva etapa de industrialización como empresa nacional.

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2° ETAPA Visita del Coronel Juan Domingo Perón al nuevo edificio de IMPA-Aviación. Archivo MUSEO IMPA. El peronismo creó la Dirección Nacional de Empresas del Estado (DINIE), de la cual IMPA pasó a formar parte el 31 de enero de 1950.

EMPRESA ESTATAL

1946 – 1960 En esos años se produjo en IMPA un quiebre con respecto al ciclo anterior, en función de dos cuestiones: la empresa dejó de ser propiedad privada y se cerró el período de experimentación tecnológica que había caracterizado a la fábrica bajo la dirección del Ing. José Mario Sueiro. Con respecto al primer punto, el gobierno nacional llevó adelante entre 1945–1946, la expropiación y nacionalización de IMPA por motivos estratégicos. La importancia de la

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producción de IMPA, a la vez que la acusación internacional de “espía nazi” que recaía sobre Fritz Mandl -un nuevo accionista que había comprado el 50% de la fábrica a la viuda de Roberto Lienau, primer socio del Ing. Sueiro- hicieron que el presidente Juan Domingo Perón nacionalizara la empresa, declarándola de utilidad pública y poniéndola bajo la órbita de control de la Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga. Estados Unidos se proponía hegemo-

nizar bajo su mando a las industrias de valor agregado y estratégicas del continente americano y el gobierno argentino pretendía lograr cierto desarrollo autónomo. Con ese fin, el peronismo creó la Dirección Nacional de Empresas del Estado (DINIE), de la cual IMPA pasó a formar parte el 31 de enero de 1950. En cuanto a la segunda cuestión, si bien el gobierno designó a José Mario Sueiro como Administrador General, no hubo progresos en las experimentaciones aeronáuticas y


2° ETAPA

•Trabajadores y trabajadoras de IMPA en plena producción. Fotos: Archivo General de la Nación. • Aviso Bicicleta Ñandu, fabricada en IMPA Querandíes. Foto: Archivo Museo IMPA.

Estados Unidos se proponía hegemonizar bajo su mando a las industrias de valor agregado y estratégicas del continente americano y el gobierno argentino pretendía lograr cierto desarrollo autónomo.

militares debido a que el Estado desarrollaba sus producciones a través de otros organismos, como por ejemplo “Fabricaciones Militares”. Asimismo, la llegada de técnicos alemanes, que se instalaron en la provincia de Córdoba, con novedades tecnológicas de última generación, cambió las prioridades. Se cerraron así IMPA Quilmes (1947) e IMPA San Martín (1948). Sólo continuó activa la sede de IMPA Querandíes produciendo bienes (aluminio, bicicletas, pomos) para el mer-

cado de consumo interno. Tal desguace afectó a IMPA, que además siempre se había movido bajo la orientación del Ing. Sueiro. La organización de la empresa se vio afectada, además, por la expulsión del segundo hombre de IMPA, Félix Bardecci, quien se negó a afiliarse al Partido Justicialista. La intervención de la empresa fue fallida y, en octubre de 1946, Sueiro fue llamado para mantenerla activa, con un salario y un cargo directivo en relación de dependencia. Su mérito fue

reorganizarla y mantenerla en pie, hasta que pudo ser colocada dentro de la DINIE, ya sin él en el cargo. Dentro de la DINIE produjo bienes para el mercado interno -por ejemplo la bicicleta “Ñandú”- hasta el cambio de gobierno con el golpe militar de 1955 que liberalizó la economía y produjo la desarticulación del conglomerado estatal de empresas del grupo DINIE. El proceso que comenzó en 1955 llevó a IMPA, otra vez amenazada de extinción, a la tercera etapa.

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La mirada del otro

Recuerdos de familia Diálogo entre las hermanas Margot y Beatriz Sueiro con el Museo IMPA Suerio y los desafíos Mi viejo era el de los desafíos. El desafío era también construir los ferrocarriles, una cosa que la tenía acá (señalándose la cabeza). Cómo era posible que nosotros todavía no hubiéram o s hecho vagones decia. ¡Cómo e r a posible que Argentina no hiciera sus propios ferrocarriles! Lo tenía amargadísimo. Él va en el '48 a Chicago a ver eso. Pero los intereses eran demasiado grandes... Estábamos en EEUU, yo estaba ahí porque había ido con ellos a viajar, con mamá y papá. Papá había ido con un grupo, porque papá quería, de toda la vida [...] siempre pensó... el sueño de él era hacer ferrocarriles. Vagones de ferrocarriles, todo hecho por

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2° ETAPA FRITZ MANDL adquiere más del 50% de las acciones de IMPA (c. 1944) Portada revista LIFE.

Razones por las cuales Fritz Mandl ingresa como accionista a IMPA: -“Si no hubiese fallecido Lienau no hubiera entrado Mandl”. -“No, porque le compró a la viuda las acciones”. -“No, no hubiera entrado nunca Mandl”. -“No hubiera tenido qué hacer”. -“Porque Lienau era un hombre muy recto, muy de principios”. -“Sí, él no era como papá, no era un lírico, pero lo admiraba a papá en el sentido de las ideas, de todo lo que hacía. A mi padre lo frenaba”. -“Muy buena conjunción, porque además papá lo quería como a un padre, porque había una diferencia de edad grande entre los dos…”

Argentina [...] era el proyecto que tenía. Porque papá era así, tenía la idea acá y quería hacerlo. Ya había tenido tratativas con la Budd, una empresa de ferrocarriles en Chicago, que no te puedo decir mucho de eso porque yo era chica, pero yo… tenía 15 años y lo mamé en EEUU, porque estuve con ellos y estábamos… me acuerdo que nos vino a buscar un coche brutal que le mandaron a mi padre, los de la Budd, nos llevaron [...] tanto es así que cuando le sacan la IMPA, en el '48, estando nosotros en EEUU, papá se tuvo que volver, desesperado, volvió con dos amigos que lo acompañaron de vuelta […] y la Budd después le ofrece a papá que se vaya a EEUU [...] a trabajar: “Tiene las puertas abiertas” -le dijierón- “Cuando us-

Margot y Beatriz Sueiro junto a su padre pronunciando un discurso en IMPA Quilmes, el Día de la Industria, en el '44. Foto: Archivo General de la Nación, Biblioteca Juan D. Perón.

ted quiera, puede venir”. Y mamá no quiso irse del país. Papá estaba muy desilusionado, ¿eh?, en ese momento ya estaba desilusionado, papá quería irse, pero mamá… Seguir trabajando después de IMPA No, después de la minería, él, al final de sus años, hizo electrodos. Todo era por.... a él le habían puesto algo para el corazón y no funcionaba. Entonces él se preguntó: “¿Por qué no funcionan?”. Realmente era el contacto, no sé qué le pasaba a ese instrumental, pero Margot lo encontró trabajando con algo mientras estaba en terapia intensiva, entonces decía: “Fijate, estoy revisando esto porque lo voy a fabricar”, y lo fabricó.

Una fuerza, una energía que habita IMPA Lo que pasa es que debe haber una fuerza, como vos decís, de tipo metafísica, hay algo, una fuerza, una energía, puede ser... Mi viejo nunca se desprendió de IMPA [...] porque él se quedó muy amargado, él se murió pensando en esta fábrica. Se murió pensando en la injusticia, se murió así, apesadumbrado con su injusticia. ¡Porque es algo increíble! Vos imaginate, imaginátela, ¿viste a lo que llegó la IMPA? Imaginala trabajando en ese momento a full. Quilmes trabajando...”

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José Cortina

Trabajar en IMPA durante 66 años Yo empecé a trabajar en el ’47, estaba Sueiro y después, sí, se fue, entró el grupo DINIE. La producción En esa época, vi que acá un montón de trabajo había, hacíamos bicicletas, se hacía todo… algo de cosméticos, estuches labiales, después se hacían también polveras… de plástico, después se hacían muchos estuches, estuches de aluminio, se hacía… todo eso. El avión Y aparte había… había sucursales, la de Quilmes… la de aviación… Tengo entendido que fabricaron un avión en una habitación y que después no lo podían sacar… puede ser que lo hicieran acá. Tuvieron que romper la ventana para sacarlo. ¿Usted vio la que es la ventana para sacarlo de acá? Era grandote. Se armó todo y después no lo pudieron sacar. Estaba la de Quilmes y la de San Martín y había otra que no estuvo mucho tiempo, en Ciudadela. Imágenes de Sueiro Sí, yo estuve un poco con Sueiro. Era un buen tipo, muy derecho, muy derecho. El tipo andaba por fábrica, había que arreglar una máquina, andaba así todo impecable, bien vestido, camisa blanca, pero el tipo se agachaba y metía la mano. Un buen tipo. Yo me acuerdo, yo iba muchas veces a fábrica cuando estaba él. “¿Hola, cómo anda?”, “Bien, bien, bien”, era abierto, era abierto, sin ningún problema. Dirección Nacional de Industrias del Estado: el grupo DINIE Cuando la empresa entró en el grupo DINIE, no, no, no, no cambió mucho, no cambió mucho, al contrario, vino más gente, trajeron gente, más gente de la firma Bayer que estaba en La Pla-

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ta, pero fue provisorio, no sé qué pasaba y la trajeron acá, habrán estado dos meses, tres meses y después se fueron, un montón de chicas vinieron… Yo entré en el ’47, en el sector de Compras, habré estado por cuatro o cinco meses, después, me pasaron a Contaduría. ¿Qué hacía…? Llevaba todo el control de los insumos, de los gastos de las secciones, en fichas. Teníamos ficheros, estaban todas las entradas y las salidas. Bueno estuve mucho tiempo ahí. Yo estaba trabajando en Compras cuando estaba el grupo DINIE. Porque me acuerdo que salía, trabajaba en revisar los precios, todo eso, para… después a las tardes salía para ver si estaban bien los pedidos que habían hecho. Llegar a ser vendedor de IMPA Después, cuando se armó la Cooperativa, seguí estando en Compras. Un tiempo bastante. Yo le había pedido en ese entonces a Barbería, al que era el gerente, que quería ser vendedor. “¿Sabés cuántos hay que querrían salir de vendedor?” Claro, es que trabajan ahí con pedidos […] después un día, me llama la secretaria y me dice: “Barbería quiere hablar con vos”; “¿Qué querrá?”; ¿Vos te acordás que me habías pedido salir de vendedor?” Es que si sos vendedor tenés más posibilidades […] pero tenía posibilidades de salir de vendedor. Y estuve trabajando bastante. Después acá hubo un problema con un señor, un empleado que había acá, que era un entenado de un diputado… “Ya está -dijo Barberíalo saco a Cortina de ahí y lo pongo de vendedor y lo pongo a él”. Y empecé así. “Vas a salir con aerosoles y termosellado”. Y empecé así. Después acá todos los vendedores pasaban un informe, lo que hacían todos los días, toda la semana tenían que… y yo metía la pata porque pasaba el informe con ocho… yo visitaba siete, ocho clientes por día. Un día me

• Foto: Claudio Margolin

llama un vendedor y me dice: “¿Che, cuántos clientes visitás vos?” “Ocho, diez”, “¿Sos loco vos?, si nosotros visitamos dos o tres clientes”. “Sí, está bien, estoy de acuerdo con vos, pero yo no tengo la clientela hecha”. Pero entonces, yo empecé a vender, empecé a vender, empecé a vender. Era buen vendedor, según ellos, era el mejor vendedor que tenían ellos. Pero después había un vendedor, un muy buen vendedor, que trabajaba con pomos, vendía la línea de pomos, que tuvo un problema acá y lo rajaron. Vendía cualquier cantidad. Decía Barbería: “Mirá, a mí no me importa si vos tenés que irte una semana, me llamás por teléfono, “me voy, me voy”, lo que yo necesito es que a mí no me falten pedidos, mientras a mí no me falten pedidos”...


3° Etapa / 1961 - 1997

COOPERATIVA En 1961, se decretó el cierre de IMPA, medida que no pudo concretarse gracias a resistencia de los trabajadores y de las trabajadoras, quienes lograron salvar la fábrica transformándola en : “IMPA Cooperativa Limitada de Trabajo y Consumo”. MUSEO IMPA | 33


COOPERATIVA

1961 – 1997 El gobierno de Arturo Frondizi reestructuró las empresas públicas a comienzos de la década del ‘60, basado en un diagnóstico del Fondo Monetario Internacional y avalado por los economistas locales Álvaro Alsogaray y Roberto Alemann. De acuerdo con este programa, se privatizaron grandes empresas y el grupo DINIE. En 1961, se decretó el cierre de IMPA, medida que no pudo concretarse gracias a resistencia de los trabajadores y de las trabajadoras, quienes lograron salvar la fábrica transformándola en cooperativa: “IMPA Cooperativa Limitada de Trabajo y Consumo”. Fue el único caso de una empresa del grupo DINIE que subsistió sin volver a sus dueños originales. No obstante la conquista de la continuidad de la fábrica, la lucha del grupo trabajador se frustró por la paulatina instauración de una cadena de mandos verticalista que fue desvirtuando la naturaleza cooperativa.

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Si bien se evitó el cierre, la empresa -ya sin su patrón y dueño original, sin la protección estatal, sumida en una marea político-económica de corte liberal durante buena parte de los años 60, desde fines del ‘75 hasta fines del ‘83 y en la década de los 90- no logró recuperar la clientela ni la producción de sus inicios. Asimismo, la creación de Aluar, empresa mixta de producción de aluminio, le significó una competencia monumental. En ese contexto, y viniendo de “manos fuertes” (el fundador Sueiro y luego el Estado), no resultó extraño que se asentara el control fabril en pocas manos. Asimismo, debe señalarse que IMPA participó de las luchas políticas y sindicales de aquellos años, así sufrió el silencio y la represión de los más oscuros. Los cambios económicos del país en esas décadas produjeron distintos resultados. Por un lado, IMPA fue distinguida con menciones empresa-

riales en los años ‘70, sin embargo, a fines de los ‘80 y durante los ‘90, sufrió una crisis productiva y un vaciamiento que derivaron en la convocatoria de acreedores en 1997. En 1997, la empresa ya tenía un desarrollo cooperativo, aunque formal en parte. En realidad lo que se “socializaba” eran las pérdidas, pues los obreros y las obreras apenas podían retirar vales para comer un poco y concurrir al trabajo. Sin embargo, no había patrón. El contexto macroeconómico era privatista en extremo y generaba alta desocupación. Al mismo tiempo, la Comisión Directiva produjo un vaciamiento que culminaría en una declaración de quiebra. En este extremo panorama, los trabajadores y las trabajadoras tomaron la palabra… o la planta. Es decir, ambas cosas.


Primera parte

Entrevista a Oracio Campos Foto: Claudio Margolin

Trabajador de IMPA La Cooperativa que no lo parecía En el ‘61 Frondizi la hizo cooperativa -que estaba muy dividida- pero en ese tiempo había más de 500 personas aquí. Estaba la Comisión Gremial, había varios delegados, entonces fue bastante dura la decisión, según lo que yo me enteré, porque los del Sindicato no querían Cooperativa. Ellos querían seguir [como empresa nacional], o que les den la plata o… pero cooperativa no. Siempre con un gremio. Entonces… pero fueron a elecciones y ganaron la mayoría que quería ser cooperativa. Y empezaron a trabajar así, pero no se llevaban muy bien. En la medida que iban juntando plata, le iban pagando a los delegados en especial para que se vayan, porque ellos seguían manteniendo ese rol de seguir reclamando beneficios y así los fueron despidiendo a unos cuantos. Pero esto no era Cooperativa, era como una empresa. Yo no sabía que era cooperativa ni nada. Ingreso a IMPA Empecé a trabajar en IMPA en 1968. Ahí en eso que estaba trabajando, un día me llama el hermano de Cortina que quería verme. Bueno, viene. Había una máquina muy linda de hacer pomos de plástico, de 2 bocas, la primera, la alemana. La trajeron para hacer pomos de plástico, estaba ahí en el primer piso. Me dice: “Lo estoy necesitando, quiero que venga a trabajar conmigo”. En ese tiempo el plástico estaba muy bajo, muy bajo, muy poco sueldo, y el metalúrgico estaba bien. Cuando me dijo eso, le digo: “Sí, cómo no”. Y vengo y me encuentro con el médico del Hospital Italiano que estaba de jefe aquí. Agarra el estudio que me habían hecho… De entrada me empezó a tratar de negro. Me dice: “Negro, ¿vos andás queriendo trabajar en IMPA?”; “Sí, doctor”, le digo. Inés se llamaba la enfermera, le pide a Inés los resultados míos, y me dice: “¿Por qué no podes entrar?”; “No sé” -le digo- el médico me dijo… “¿Cuándo querés empezar?”; “Cuando usted me diga doctor”. “Bueno -me dice- ¿podés mañana a las 6 de la mañana?”; “¡Sííí!”, le digo. Yo entraba a la tarde allá así que salí de aquí, me fui allá y entré a trabajar, y le digo: “Bueno, mañana no vengo más”. “¿¡Cómo!?”; “Sí, me llamaron del otro trabajo”. Así fue… así que no paré ni un día y me vine.

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La disciplina en el trabajo Pero ahí no podían encontrar dos personas conversando en la sala de máquinas, lo primero que venía el jefe y decía: “¡qué pasó, ¿qué hay?, reunión!”. Cada uno tenía que estar en su máquina. Para ir al baño tenía dos veces […] la tercera vez que iba al baño ya le preguntaban: “¿Qué?, ¿Se siente mal?” Uno tenía que ir con la ropa de trabajo a marcar la tarjeta y quedarse en el vestuario. Cuando tocaba la alarma en el vestuario tenía que ir a la sala de máquina para hacerse cargo de la máquina que estaba trabajando el otro compañero, así como el compañero dejaba la máquina, teníamos que seguir nosotros. La comida, nos dejaban los sándwiches al lado de la maquina, así que mientras que comíamos trabajábamos. Se comía al lado de la máquina, no podíamos parar, nos daban media hora más, nos pagaban, pero no podíamos parar. Y así el otro que iba a la noche estaba así… era muy, muy estricto. Entonces yo me vine aquí, para mí no había ninguna sorpresa. Entonces primero estuve aquí, en el plástico era primero… y bueno, para moverse de un lado a otro tenía que estar autorizado. Después me fui a mecánica y también. Claro, la máquina de plástico estaba ahí, en el primer piso. Y después me fui a Mecánica cuando… ¡había cada cosa acá! La iban a llevar a otro lado esa máquina porque decían que no servía, resulta que uno de los jefes de aquí tenía una fábrica de plástico en otro lado, la desarmaron y después la hicieron desaparecer. Y bueno, me fui a Mecánica y le caí bien al Jefe de Mecánica, me empezó a poner en la maquina a trabajar, después empecé a desarmar máquinas, de ayudante, y llegué a Laminación. Laminación era el peor sector para la fábrica, para los directivos, porque siempre ahí se reclamaba. Ahí era el único lado que se movilizaba, se paraba, éramos más también, se paraba la lami-

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• Cocina de la Cooperativa en plena actividad. Foto: Archivo Museo IMPA.

nación y se paraba todo. De ahí salía todo, el papel, el pomo, todo, todo. Cuando había bronca en Laminación, se arreglaba la cosa, pero 3 o 4 quedaban afuera. Y no podía quedarse en la vereda de la fábrica, tenía que parar allá, en la vereda de enfrente, lejos. Y si alguno se iba a conversar con ellos, aquí, en la ventanita ésta del segundo, al lado de la escalera, de ahí había uno que vigilaba. Miraba a ver quiénes se iban a hablar con los que habían echado. O sino de arriba también, miraban. Era muy estricto esto. Y bueno, de ahí de Laminación, teníamos que salir con un cartelito de autorización para movilizarnos. También después nos cambiaron la ropa a los distintos sectores, distinto color de ropa. Los de arriba, sus alcahuetes y los “negros” de abajo Claro, para saber si podía o no estar en tal lugar, en tal sector. ¡Y menos que vayan a Laminación! Capaz que si de aquí iban al primer piso, al tercero… no había tanto… Pero si iba a juntarse con los de abajo… éramos los negros, éramos los negros. Siempre nos dijeron los negros. Sí, sí. Así que a mí no me sorprendió mucho después… pero siempre estábamos reclamando algo. Y a mí me iban a echar 3 veces, pero tuve la suerte que cuando entré ahí, en Laminación, iba a ayudarle a un mecánico que había, que arreglaba las máquinas, el único que había. Y después los mecánicos de aquí de arriba no querían porque era muy sucio. Uno

venía el lunes con la ropa limpia y a la tarde ya estaba con la ropa sucia, muy sucio el trabajo. Entonces a ninguno le interesaba y yo me acostumbré y había unas elecciones. Había un rengo que estaba, un español, y quería ser Presidente de IMPA. Entonces, como yo estaba abajo, y ahí la mayoría eran los que más movían las cosas, y si alguno hablaba de ahí… los otros de Mecánica por ejemplo estaban esperando que Laminación hable algo para apoyarlo, pero ellos no se animaban para nada. Y, el rengo este me dice: “yo me quiero presentar a las elecciones; ¿por qué no me tirás los volantes vos ahí abajo -me dice- para que vean los muchachos?”. “Sí pero me los vas a tener que dar bien temprano, cosa que nadie se entere”, le digo. Y yo venía a las doce a comer. Los otros venían a primero de once a once y media y a las doce venía a comer yo. Y bueno, cuando yo quedé solo allá, agarré la caja y empecé a volantear. No había nadie entonces, claro, cuando bajaron la mayoría, los que más le interesaban no dijeron nada, los leyeron a los volantes y hasta que se enteraron arriba. “¿Y quién puede ser? y no… ¡Campos tiene que ser!”. Me llevaron al segundo piso, pero allá donde está el sector de electricidad y… que yo tenía que saber quién era. Yo digo: “No, la verdad que no sé, no sé de qué me está hablando”. Y, no, pero como yo era útil ahí abajo, habían pasado a nota y el Jefe que cortaba todo el asunto de producción dijo: “No, a Campos no me lo toquen, averigüen bien primero. Si es él y bueno, si lo tienen


3° ETAPA

• Objetos producidos por la Cooperativa. Foto: Archivo Museo IMPA.

que echar, pero lo tienen que averiguar bien”. Y bueno, otra vez. Y había uno muy amigo mío que trabajaba junto conmigo, pero él era alcahuete número uno del que me quería echar. Pero ni a ese le comenté. Yo no le comenté a nadie…nadie, a nadie. Entonces va, lo primero que va él a comentarme a mí que habían tirado volantes, a ver si yo le comentaba. “No, sí, ¿qué?, ¿qué pasó?”; “No –diceandan tirando volantes y no saben quién es”. “¡Ah!, y cómo es, de qué es…?” Yo me hacía el que no sabía nada. Y bueno, después lo llamaron a él. “No, no yo pongo las manos en el fuego por el cumpa porque él me cuenta todo a mí y a mí no me contó nada de esto”. Entonces le creyeron un poco. Y un poco que el otro hizo fuerza para que no quede el taller libre, ahí entonces me salvé. Sí, [me salvé] la primera vez. Y después fue otro caso también por elecciones… Lo peor fue eso, que antes de la elección lo llamaron arriba, no sé qué le dieron… ¡Estaba abrazado! No sabe qué bronca me agarré esa vez. Se arregló, ¿no?, se arregló pero bien, contento estaba, en la mesa de ellos estaba cuando los reeligieron y yo tenía una bronca, digo porque ¿cómo puede ser este tipo tan falso? Y bueno así, así fue pasando. También era por elecciones. El tercer intento de despido por reclamar La última vez que estuve en la calle seis meses ya era por reclamar cuando estábamos mal. Porque los

que estaban dirigiendo querían formar una Sociedad Anónima, ya la tenían organizada y todo. Nosotros íbamos a reclamar, yo hablaba y todo, y unos compañeros más… Y bueno, a medida que íbamos hablando… El íntimo amigo que tenía en Laminación, estaba en la oficina de Asociados, un día me llama y me dice: “Che, Campitos, vas a ver que bajó el trabajo, te vas a tener que quedar unos días en la casa”, me dice. Y le digo: “¿Bajó el trabajo o me están por echar?”; “¡No Campitos! si yo sé de algo, yo te aviso, somos amigos”. “Por eso te pregunto”. “No, quédate tranquilo, por unos días nada más, te quedás afuera, nosotros te vamos a llamar”. Y bueno, ese “Nosotros te vamos a llamar” no llegó. Y yo andaba haciendo de peón de albañil por ahí. Los antecedentes de la recuperación. Comienza la organización Seis meses estuve afuera. Y bueno, trabajaba en Parque Patricios. Y mire las cosas como son, aquí en la esquina, en el taller de chapa y pintura, ahí arriba querían arreglar la casita, entonces nos hablaron a nosotros a ver si… Porque con el otro compañero que estaba afuera también, somos medio parientes, y lo hablaron a él. “Vamos”me dice- “Y bueno, vamos”. Estábamos trabajando, estábamos casi terminando, teníamos que hacer una carga arriba y revocar, y un día un compañero de aquí pasa y me dice: “¡Hola Campitos! ¿Sabés que estamos organizando algo? Mañana vamos a ir a hablar con un abogado porque esto ya lo están por cerrar -a la Coopera-

tiva- parece que van a hacer Sociedad Anónima y tenemos que ir a hablar con un abogado. ¿Podes venir vos?”; “Sí -le digo- ¿cuándo?”. “Mañana”. Bueno, fuimos. Fuimos a hablar con Gallardo, que fue juez después. Nos atendió… No sé cuántos seríamos, pero no éramos ni 30 los que fuimos. Siempre estuvimos muy divididos y por eso nos hacían lo que querían. Y hablamos, nos atendió en la CTA y dice: “Bueno muchachos, yo los voy a ayudar. Pero ojo, dígname si ustedes están dispuestos a pelear, y ahí yo peleo con ustedes. Pero si ustedes van a llegar a un arreglo, o que no me animo o no están seguros, dígname”. “Sí, sí, sí”, dijimos. “Bueno, pero ahora son muy pocos ustedes, a ver si para la próxima vez, se traen más gente”. Y claro, la mayoría de la gente ya ese estaba convenciendo de que esto ya no iba más. Nos hacían esperar 3 horas para darnos 5 pesos, 2 pesos. Y había bronca, pero no vayas a decir nada, porque sino quedabas afuera, así que te tenías que aguantar. Y por ahí venía el Vicepresidente riéndose y decía: “¡No conseguimos, no conseguimos cambio!” Después de estar 3 horas esperando. Y claro, eso iba envenenando más a la gente… Bueno, entonces nos dijo que a ver si llevábamos a alguno más, que éramos muy pocos nosotros. Y nos pusimos en campaña. Y gente que estaba en la calle, los que los habían echado, todos se enteraron, vinieron todos a apoyarnos. A los que más hablábamos, nos iban echando, pero sin decirlo, decían que nos iban a llamar. Entonces no podíamos hacer ninguna denuncia. Cuando nos tocó de ir a la siguiente semana éramos más de 100. Cuando vio el abogado, dijo: “¡Uy, qué bueno! Ahora vamos a un salón”. Y fuimos a un salón, lindo, grande. Habló, explicó todo, los inconvenientes que podíamos tener. Estábamos divididos, no todos estábamos… Estábamos de un lado, del otro, pero siempre estábamos reclamando algo.

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โ€ข Recuperaciรณn de IMPA. Foto: Archivo Carlos Mamud

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4° ETAPA

1998 - A LA FECHA

EMPRESA RECUPERADA EL 22 DE MAYO DE 1998, LOS TRABAJADORES DE IMPA LOGRARON ORGANIZARSE PARA SUPERAR EL VACIAMIENTO Y LLEVAR ADELANTE LA FÁBRICA. LA CONSIGNA “OCUPAR, RESISTIR, PRODUCIR” SE CONVIRTIÓ DESDE ENTONCES EN UN MÉTODO DE ACCIÓN SOCIAL, CULTURAL, POLÍTICO Y ÉTICO.

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Este logro no fue sencillo: requirió de la decisión de los trabajadores y las trabajadoras, quienes durante aquellos años fueron reuniéndose y haciendo planes para no perder el trabajo, en un contexto de desindustrialización del país y en el que la recesión de fines de los ‘90 hacía notar sus efectos.La recuperación de IMPA fue producto de una asociación entre el grupo de personas que allí trabajaban, la militancia política y gremial, así como por la llegada de ciertos actores sociales que fueron capaces de dar batalla en el plano legal y político. Resulta significativo que el préstamo del padre de uno de los recién llegados a IMPA, proveniente de la militancia, permitiera recomenzar la producción luego de recuperar la fábrica. Los parientes, amigos, vecinos y vecinas, e incluso algunos clientes, ayudaron en la reapertura. Hubo que luchar contra el miedo y el pesimismo; contra la policía y el frío; contra el Banco Central y la compañía de electricidad, así como con otras grandes empresas que no querían que el ejemplo cundiera. Fue día a día. Y fueron años. De esa manera, la consigna “Ocupar, Resistir, Producir”, impulsada por los trabajadores y las trabajadoras de IMPA, se convirtió en un método de acción social, cultural, político y ético, que fue modelo a seguir por otras empresas recuperadas a posteriori. Este rasgo, característico de IMPA, vinculado con la formación, la transmisión de la experiencia y la creación de un nuevo método de lucha, llevó a que la fábrica, en 1999, fuera también pionera en la construcción del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER). El esfuerzo contribuyó a que IMPA echara raíces, vinculándose con la comunidad a la que pertenece, a través no solo de la producción de bienes para el mercado, sino también como productora de cultura, educación, salud, por medio de los espacios abiertos en su sede transformados para estos nuevos fines y usos. Frecuentemente, IMPA abrió sus puertas a distintas actividades comunitarias, organizando encuentros, ferias, puestas teatrales, fotográfi-

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cas, entre otras actividades expresivas que hoy continúan. En 1999, se incorporó el Centro Cultural; en 2004, el Bachillerato Popular; en 2010, la Universidad de los Trabajadores; y, en 2012, el Museo IMPA. Estas iniciativas y la participación que tuvieron que tuvieron diariamente los trabajadores y las trabajadoras de la empresa recuperada, dentro y fuera de ella, apoyando a otros grupos sociales que luchan por sus derechos, muestran la vitalidad de IMPA. Junto con las personas dedicadas a la producción, principales actores de su rescate, hoy día circulan por ella docentes; alumnos y alumnas; artistas; simpatizantes, que coinciden en que IMPA es “importante” para sus vidas y para la comunidad. • Stills del video “Usurpación y Lucha” de Javier Robledo, 2005.


4° ETAPA Segunda parte

Entrevista a Oracio Campos

Primer Presidente de IMPA recuperada

La recuperación: el ingreso Estábamos todos ahí, aunque estábamos divididos, estábamos todos ahí. Entonces el abogado explicó todo, aclarando todo cómo tenía que ser, pedí la palabra yo y dije: “Bueno compañeros, es hora que defendamos la fuente de trabajo, que nos unamos, que dejemos de pelearnos entre nosotros y que defendamos la fuente de trabajo porque vamos a quedar en la calle”. Y bueno, todos me aplaudieron. Bueno, vamos a armar una Comisión. Armamos la Comisión ahí y yo estaba

al frente. Dice [el abogado]: “El lunes ustedes se presentan a trabajar. No los van a dejar entrar, ustedes se quedan ahí. Yo voy a llegar a eso de las 9 y vamos a pedir una Asamblea y vamos a ver si llegamos a un acuerdo”. Nosotros no queríamos hacer un cambio total en el Consejo, queríamos un cambio parcial porque no teníamos idea de cómo podíamos manejar la empresa nosotros: ¡si yo estaba siempre en las máquinas! Bueno, vinimos el lunes. Ni al baño nos dejaban pasar. Nos quedamos en la puerta. Éramos como 50 o 60. El

carnicero de enfrente nos dio la carne al mediodía para que comiéramos. Un día feo… 4 de mayo. Feo, muy feo. Frío. Nos dijo [el abogado]: “Si no los dejan entrar, ustedes se quedan en la puerta hasta que puedan entrar, no se vayan de ahí”. Sí o sí nos teníamos que quedar. Y la veíamos mal… Temprano no quería saber nada la gente de que entremos. Yo les decía: “¡Vamos a entrar!” La policía estaba allá y allá en la otra parte, los patrulleros ahí… Y yo les decía: “Muchachos, como mucho la policía nos va a hacer sonar a nosotros, pero vamos a entrar, acá el frío que

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hace…”; “Y esta noche ¿cómo vamos a pasar?” Había empezado a lloviznar ya. Ya tarde, tarde era ahí. Y ya todos lo pensábamos y había que mantener lo que dijimos. “Y bueno muchachos, “¡vamos a entrar!” y “¡vamos a entrar!” Y ya estábamos… Bueno dijimos: “Ahora vamos a esperar que salgan los que están adentro y cuando abran el portón, entramos”. Claro, lo que menos pensaron ellos era que cuando abran el portón… El porterito que estaba ahí, cuando abrió la puerta, cuando abrió ya lo mandamos contra la pared, lo empujamos, lo tiramos y entramos todos. “¡No muchachos!”, decía él. “¡Qué muchachos, loco del diablo, no ves que están cerrando la fábrica!” Y los otros calladitos, los de arriba. Y nosotros veníamos dispuestos, si teníamos que pelear íbamos a pelear. Los otros no iban a hacer frente porque eran empleados de jefes… ¡¿Qué iban a venir a pelear con nosotros?! Entonces entramos y nos quedamos ahí, enfrente del reloj esa noche. Ahí, a la entrada. Había mucho papel aluminio cortado, con eso nos tapamos. Una lluvia… Pusimos cartón, nos tapamos y dormimos. El aguante Dormimos ahí, vino al otro día el abogado y no había arreglo.

pasa, hambre, frío… ¡Lo que sí que los vecinos se portaron tan bien! La señora del kiosco nos traía caramelos, café con leche… ¡qué mujer! Una señora de aquí, Ana María, nos ayudaba para comer a veces… de los vecinos no podemos quejarnos. Y así pasaban las noches y un día 22 de mayo… seguíamos acá. Si alguien se tenía que ir a la casa, quedaba siempre un grupo. Porque nosotros el miedo que teníamos era que venga la policía, arreglado de alguna forma y nos diera una paliza, pero por suerte no pasó. La asamblea Afuera sí hubo líos, tironeos… así que, bueno, el [viernes] 22 de mayo nos dieron las elecciones. No teníamos idea nosotros lo que íbamos a hacer…bueno, me pusieron a mí en la lista… Yo era el que más hablaba entre todos los compañeros. No sé si hablaba bien o cómo hablaba, pero yo no tenía problemas para hablar. Pero ganamos ampliamente, todo. No es que íbamos a sacar una parte del Consejo, cambió todo. Y ahí es donde yo pensé: “¿Y ahora qué hacemos?” Todos nuevos sin saber nada. Y bueno, fuimos a la Presidencia -que muy poco conocíamos nosotros la Presidencia- no cualquiera entraba ahí. Todo lo hacíamos con voto secreto, cosa que quede archivado cómo fue la cosa. Bueno, entramos allá y entramos a ver las cosas, cómo había que hacer… Y la gente no se fue, todo el día sin comer… No se fue nadie. Se quedaron esperando porque querían saber cómo íbamos a hacer.

Cuando fuimos a hablar con el doctor apareció Eduardo [Murúa]. Se arrima él y dice: “Compañeros, cualquier cosa que necesiten cuenten conmigo”. A mí me cayó bien. Yo ni lo conocía ni sabía quién era. Cuando terminó la reunión digo: “¿Y el compañero ese que nos habló ahí, vamos a necesitar que nos dé una mano?”; “Sí, compañero, no hay ningún problema, yo voy con ustedes, no se hagan problema”. Todos los días venía, 5 y media, 6 de la mañana, venía y se quedaba. 9 y media, 10 de la noche… A veces comíamos, a veces comíamos muy poco porque había que salir a pedir para cocinar.

Y bueno, a votar el Presidente, el Secretario, el Tesorero, todos con voto secreto.

Claro, todas esas son historias que quedan olvidadas. Por eso es que también valoro que quede registrado. Porque el que no lo vivió, no puede imaginarse todo lo que se

Cuando lo van a contar ¿quién era el Presidente? ¡Yo! ¡Nooo, ni idea, ni idea, no me lo esperaba! “No”, les digo. “Pero es que ya te elegimos –dijeron- ahora ya está”.

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Ya para eso había aparecido Guillermo Robledo, también un día a la mañana, a decirle a Eduardo que no afloje, que él estaba con nosotros… Tuvimos una suerte bárbara con esta gente de afuera, tuvimos maravillosamente buenas relaciones.

• IMPA hoy. Foto: Claudio Margolin

¡Qué sé yo! la gente estaba esperando que saliéramos a hablar… me convencieron que tenía que ser yo el Presidente. Bueno les digo: “Vamos a hablarle a los compañeros y explicarles cómo fue la cosa”. Y los reuní, pero ya eran como las 7 de la tarde, estuvimos todo el día… Les digo: “Miren compañeros, es poco lo que les tengo que decir, lo único que les digo es que nos mantengamos unidos, que luchemos, que no dejemos caer esto. Y ojo, tenemos que demostrarle a esta gente…” ¡Ah! Cuando ellos se iban, se iban contentos porque decían que a la semana nosotros los íbamos a ir a buscar. Creían eso porque ninguno conocíamos el manejo ¿cómo nos íbamos a manejar?... El saber: una práctica que se hace conciencia Entonces ellos decían: “Estos a la semana nos van a buscar, ¿cómo van a seguir?” Entonces les digo: “Compañeros, mantengámonos unidos y no aflojemos. Y le tenemos que demostrar a esta gente que nosotros, los negros, también somos capa-


4° ETAPA

• IMPA hoy. Taller Intensivo de Fotografía

ces de manejar una empresa”. Y no sé qué les había dado a todos, pero todos cooperaban. Si no andaba el móvil iban con un carrito a traer la bobina para las máquinas y se ayudaban entre todos, y al poco tiempo empezamos a levantar. Los primeros días no teníamos gas ni luz. Otra lucha hermosa que hizo Guillermo Robledo, Eduardo, todos para conseguirnos. Bueno, ¡nos reuníamos hasta la una de la mañana! ¡Hasta la una de la mañana estábamos reunidos en la Presidencia! ¡¿Qué hacemos?! ¡No teníamos nada! No teníamos para viajar a veces. El que andaba mejor ayudaba al otro, hasta en eso creo que fuimos muy cooperativistas. El que andaba un poquito mejor ayudaba al otro. En ese sentido fuimos cooperativistas sin saberlo en ese momento.

• IMPA hoy. Foto: Claudio Margolin

Guillermo Robledo se sentaba siempre al lado mío. Y bueno, ya habíamos conseguido la luz. Y bueno conseguimos la luz. “¿Y ahora el material?”

a manejar, yo voy a comprar las primeras toneladas de aluminio para que empiecen a trabajar” [dijo Guillermo Robledo]. Sabe, cuando dijo eso este hombre, yo dije: “¿De dónde salió este hombre?” ¡No nos conocía! ¿Cómo iba a venir a poner plata? En aluminio y para que trabajemos nosotros…?” Y siempre lo comenté, siempre lo comenté. Yo no sé esta gente de dónde salió. Y bueno imagínese, después de todo…

“Nosotros no sabemos nada de la empresa, ustedes son los que la van

Después de toda la lucha, empezar a trabajar… Yo quise llorar el primer

día que vine ya cuando nos organizamos para empezar a trabajar un día lunes. Ya habían traído el aluminio, dejaron las máquinas preparadas… Yo creo que entraba a las 8, tenía que ir a hacer un trámite y venía a las 8. Ya los compañeros empezaban a trabajar a las 6 de la mañana. Cuando entré y sentí las máquinas que andaban, me agarró una emoción que me quedé parado ahí… ¿Cómo?, ¡si la teníamos perdida la fábrica! ¡Otra vez el ruido!

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IMPA HOY LA MEMORIA COLECTIVA Cuando decimos que la memoria es colectiva queremos significar que para recordar necesitamos de los otros, es decir que recordamos, olvidamos; conocemos, reconocemos y desconocemos estando en relación. Al plantear que la memoria es social estamos afirmando que existe una sólida articulación entre grupos y memoria, a la vez que ponemos en cuestión la concepción clásica que la entiende como una propiedad o posesión individual y privada. Esta concepción le otorga un lugar privilegiado a lo social, hasta el punto de suponer que toda memoria es colectiva, puesto que, aunque se trate de recuerdos personales, dependerá de las ideas y de los valores transmitidos por el grupo al que cada sujeto se referencia. Así, en toda memoria el grupo está siempre omnipresente; ambos conceptos son inseparables, ya sea física o simbólicamente.

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La memoria social no solo nos lleva a preguntarnos quién es propietario de la memoria sino que supone renunciar a la ilusión de poseer recuerdos irrevocables. Las historias, las cronologías, las biografías, las memorias son construcciones y reconstrucciones intersubjetivas, las que siempre son productos inacabados, cambiantes, que admiten reescrituras y relecturas.

grupos sociales, por lo que siempre son objeto de controversias y disputas. Las distintas versiones que sostienen los grupos son reconstrucciones co-existentes que adquieren buena parte de su sentido a partir de la situación presente, visibilizando algunos aspectos e invisibilizando otros, argumentando a favor o en contra de aquello que se quiere preservar y también de lo que se pretende silenciar.

En el marco de las distintas épocas, con sus particulares mentalidades y representaciones compartidas, las memorias sociales se configuran según las perspectivas de los distintos

La memoria social o colectiva reconstruye el pasado a partir de datos e informaciones que pertenecen al presente y que se combinan con las diferentes reconstrucciones que ya hemos


IMPA HOY hecho, por lo que la memoria no es una mera conservación del pasado, porque el pasado siempre está en una relación directa con la experiencia del presente. Las esperanzas colectivas intervienen en la reconstrucción del pasado y dan sentido al presente, es decir que pasado, presente y futuro están indisolublemente ligados. La memoria social o colectiva es la posibilidad de compartir significados con otros y comunicarlos mediante el lenguaje, es decir que la memoria se reconstruye socialmente. Así, los diferentes avatares por los que el grupo ha ido pasando permiten a sus miembros reconstruir un pasado común y de este modo ir forjando la idea de un “nosotros”. Nuestra manera de construir discursivamente la memoria es lo que nos permite sostener versiones sobre el pasado, las que pueden entrar en conflicto con otras versiones que también pretenden ser fidedignas en distintos contextos comunicativos. La memoria social es entonces objeto de controversia y queda sujeta a de-

bate, resignificación a través del diálogo y la negociación. Los recuerdos transmiten no sólo la historia del grupo, sino también lo que constituye su propia identidad, sus deseos, sus temores, sus cualidades, sus valores, sus defectos y sus errores. Los Museos como artefactos culturales, como ámbitos para la construcción de memorias, producen y

transmiten identidades socio-culturales, significaciones y valores sobre el pasado, pero pueden ser capaces de motorizar la imaginación hacia el futuro. El Museo IMPA tiene la particularidad de ofrecer una interpretación del pasado considerando un “nosotros” que implica centralmente a los trabajadores y las trabajadoras en IMPA, dado que la memoria colectiva de la fábrica es el recurso para reconstruir un discurso más amplio, el de la clase obrera, con su propia voz y desde su propia perspectiva. Si bien es una construcción colectiva, científica-educativa-comunicativa-política, no pretende constituirse en una única voz, en un discurso hegemónico, ni tampoco lograr una conformidad pasiva en sus visitantes. Por el contrario aspira a ser un espacio profundamente dialógico, sujeto al debate y a la reflexión.

dad cotidiana más esperanzada y menos penosa para el conjunto del pueblo y, sobre todo, para las nuevas generaciones. Los hombres y las mujeres de IMPA han sabido dar muestras de una capacidad creativa notable, de mucho coraje, de una clara posición ética en la defensa de la fuente de trabajo y en la construcción de una ciudad cultural. La novedad del modelo IMPA para la recuperación de empresas no debería fragmentar la continuidad de las luchas de la clase trabajadora, pues cada época, cada coyuntura va generando distintas formas, sin embargo mantener la continuidad en la historia colectiva de las luchas también va conformando una épica.

En todo caso no será un Museo alejado de las preocupaciones y los conflictos que aquejan a la mayoría de las perso-

En su corta vida, el espacio del Museo se va habitando con relatos, fotografías, objetos, publicidades, notas de los medios gráficos que acercaron algunos trabajadores y trabajadoras, vecinos y amigas de IMPA. Este proceso colectivo de apropiación del espacio cumple una

nas, más bien disputa un lugar desde el cual proponer sus interpretaciones.

función en la que se pone de manifiesto la fuerza del vínculo social.

El derecho a contar la propia historia, a apropiarse del pasado, puede ser para los trabajadores y trabajadoras de IMPA un ejercicio tanto de denuncia como de autoafirmación en la búsqueda de una sociedad más justa y más libre, que pueda contribuir a configurar una reali-

Este Museo propone la reconstrucción de una memoria colectiva desde abajo objetivada en expresiones materiales y simbólicas con visibilidad en el espacio fabril.

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EL MUSEO, UN DESEO DE SIEMPRE AHORA REALIZADO La necesidad de poseer un espacio para la reconstrucción de la memoria colectiva en torno a IMPA existió entre los trabajadores prácticamente desde la recuperación misma. Marc Augé utiliza el término “lugar” para referirse al espacio vivencial, histórico-biográfico de las personas y comunidades. Lo opone a lo que llama “no lugar”: los aeropuertos, los shoppings, donde el auténtico encuentro humano no es posible. No casualmente, quienes se oponen a la existencia de IMPA, pretenden apropiarse del espacio para destinarlo a la especulación inmobiliaria. IMPA,

en cambio, siempre fue un lugar de encuentro, relacional y de identidad. Cuando se recuperó, el ruido de las máquinas, es decir el pasaje del silencio de la fábrica vacía al comienzo de la actividad autogestionada, fue la sensación que indicó un nuevo principio. Un lugar; un olor, un color, un sonido particular. En los testimonios se aprecian estas características recuperadas por la memoria y el afecto de quienes se han relacionado de distintos modos con IMPA. También se advierte en estos fragmentos cómo se establece naturalmente

Lo primero que hicimos fue traer a Orlando Borrego que fue compañero del Che en la Sierra y después en el Ministerio de la Industria para que dé una charla sobre su experiencia allá. Después, un 25 de mayo hicimos un acto por Jauretche, un intelectual, y vinieron algunos grupos de música. Y ahí nos dimos cuenta no solamente que vino mucha gente sino que se iba muy entusiasmada con el haber participado de un acto cultural dentro de una fábrica ¿no?. Eso nos pasaba, y ahí vimos, y dijimos: “¿qué fue?”; “¿qué pasó acá?”. Y ahí dijimos: “bueno, porque no abrimos un espacio para hacer cultura”.

Eduardo Murúa, trabajador de IMPA

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la diferencia entre la empresa y lo que pudo haber ocurrido en caso de perderla: un supermercado, o “unas torres”. En cambio, felizmente, ocurrió “Otra vez el ruido”, como dice Oracio Campos: Yo siempre lo digo: trabajé 40 años en esta fábrica, si yo hubiera pasado por acá cuando la estaban demoliendo -porque eso es lo que querían, hacer unas torres- no sé lo que me hubiera pasado, porque yo la llevo muy adentro. Yo siento hablar de IMPA y es algo mío. Es algo que lo viví. Viví cosas duras, muchas luchas… pero a la vez fue gratificante”.


¿Qué representa el Museo? Representa como si fuese a preservar el edificio y con ese tema aseguraría el puesto de trabajo de todos los que están en este momento trabajando en la Cooperativa. Y, a la vez, representa como… vendría a ser... representaría... como un nivel de educación, como si fuese el lugar... como un nivel de educación para los estudiantes de los colegios primarios, secundarios y universitarios. Aprenderían cosas que nunca supieron en su vida. No supieron que esta fábrica producía aviones, bicicletas, pizzeras, porque no tienen ni la más pálida idea de esto. No saben que esta fábrica producía este tipo de cosas, hoy por hoy, ellos valorarían el sacrificio de todos los trabajadores que han luchado con uñas y dientes para que el Juez que está en la causa IMPA y algunos gobernantes no cerraran la fábrica para siempre. Mónica, trabajadora de IMPA

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EL MUSEO “DE LOS DÉBILES” De las industrias culturales a los trabajadores industriales que producen cultura ¿Quién decide el contenido de lo que una sociedad conserva como memoria colectiva? ¿Quién construye el relato museológico? Estos son algunos interrogantes difíciles de contestar, inmersos en la cultura del espectáculo. Pareciera que la lógica darwiniana que proclama la sobrevida del más fuerte alcanza también a los objetos, a los artefactos, surgidos a partir de toda motivación posible: artística, utilitaria, de diseño, decorativa, antropológica, sociológica, terapéutica. Objetos fuertes para pensamientos fuertes, ontología fuerte para legitimaciones poderosas. Certezas metafísicas que en la práctica, se transforman en meras manifestaciones de poder. Los museos entonces, se convierten en mausoleos sacrosantos de objetos “próceres” que descansan en paz después de haber concretado su cometido. El cometido no es otro que contribuir al anclaje del discurso triunfador. Un discurso que se complementa con otros artefactos, familiares de los museológicos, que permanecen en colecciones privadas para los cuales los primeros –los ojeados por un público ávido de cultura– aportan a la vigencia de su legalización y al mantenimiento de su valor mercantil. Jean Baudrillard agregaría que esta mercantilización del mundo occidental se completa con la estetización de ese mismo mundo “su puesta en imágenes, su organización semiológica”.

En esta dirección, los museos tienen mucho que decir, no solo como generadores de valores de cambio, sino –de forma mucho más eficaz– como estructuradores del valor simbólico de las creaciones cobijadas por sus paredes. Quizás, de esta “fabricación” desmedida de imágenes inexpresivas surja el concepto de industrias culturales. La definición de industria, según la Real Academia Española, es el conjunto de operaciones que concurren a la transformación de las materias primas y a la producción de la riqueza. No hay duda de que en el inconsciente del concepto “industrias culturales” anida la idea de que la materia prima es el hombre mismo y la riqueza, ese mismo hombre devenido en consumidor. El ingreso del arte a IMPA no fue una mera impostación, un gesto populista, un simpático brote obrerista en estos tiempos más bien cínicos, como diría Claudio Zieger, en su texto publicado en Página 12 bajo el título “El hogar obrero”. Fue un verdadero acto de salvataje. La ocupación de IMPA por parte de los artistas fue el producto de la necesidad de una lucha anónima en procura de que la fábrica –fundada en 1928– permaneciera abierta. Encuentro natural entre trabajadores y trabajadoras de distintas materialidades que se mantuvo inclaudicable hasta la actualidad.

•Todo lo que reluce es oro, primera instalación fabril viva, 2000. Foto: Grabriel Valansi.

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IMPA HOY

Gianni Vattimo nos propone reconciliarnos con el pensamiento débil, como estrategia para el desmoronamiento de las actuales estructuras de poder. El poder se nutre de certezas, de verdades nacidas todas de la misma historia pero con una sola e impuesta línea de interpretación. Certezas que construyen tanto relaciones económicas como visiones artísticas. La verdad es un evento, no una descripción fiel de la realidad. Las obras nacidas, surgidas de la dignidad de un ámbito de trabajo, instaladas en ese mismo ámbito, con seguridad propondrán una nueva y reconfortante visión de lo artístico, de la verdad del arte como fenómeno comunicacional.

Mi papá el primer quiosco que tuvo fue acá, en Bartolomé Mitre y Pringles, era un cuadradito donde entraba solo mi papá. Y se empezó a ganar toda la confianza del barrio… eso fue en el año ’78, mi papá se instaló ahí. Él decía: “Acá, a mitad de cuadra ¿sabés?, trabajo mucho con los muchachos de la fábrica. ¡El olor, el olor, recuperé el olor. El olor, el olor de la fábrica, la ropa!”. Entonces yo también, porque en mi casa yo lavaba la ropa y me acuerdo de mi papá, lavarle la ropa de trabajo. Pero el olor es particular. Es un olor particular. Y me acuerdo, a veces, veía algunos compañeros de acá ¿viste?, en vez del botón y el ojal, tenían un alambre con un pedazo de cable ¿entendés?, porque trabajando pierden el botón. Vos sabés que eso te identifica. Esther, vecina y amiga de IMPA

Jorge Caterbetti

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IMPA HOY

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Tenía incorporado el ruido de las máquinas, como tenía incorporado el tren. Era algo como que te acompañaba, lo mismo que las sirenas. Era la sirena a las 6 de la mañana, cada cambio de turno, a las 12 del mediodía para almorzar, a las 8 para desayunar, a las 3 de la tarde… ¡y las sirenas! Ana María, Vecina y amiga de IMPA

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Se fabricó también la bicicleta Ñandú, que la regalaba el General Perón. Y en ese tiempo, ¿quién no trabajaba en la IMPA? De todos los

barrios iban a trabajar en la IMPA, de Villa Libertad, Villa Piaggio, todo se desencadenaba ahí, era una fábrica muy

grande, muy imponente. Cacho, vecino ex IMPA San Martín

Para mí es reencontrar la verdadera historia, los procesos que se fueron dando durante todos estos últimos tiempos. Todo lo que con ayuda de algunos compañeros que vinieron de otros espacios, para pasar de hacer lo que normalmente se hace en una fábrica típica a tener otras posibilidades, como la que tiene IMPA: trabajo, cultura, arte y educación. Marcelo, trabajador de IMPA

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Decir IMPA era muy importante, lo más pujante porque eran tantas cosas que fabricaban, daban trabajo a tanta gente. Se hacían aviones y bicicletas, era una locura para la época, hablar de la Torpado era una cosa superior. Competía con la Triestina que era una bicicleta muy buena.

Osvaldo, vecino ex IMPA San Martín

La culpa de todo… uno de los principales fue Menem. Porque todo el mundo liberó las importaciones. Muchos decían: “No, el precio del IMPA es caro, no, no, importo de China, importo… qué se yo, de Japón, importo… de Brasil, importo de Chile, importo, qué se yo… de donde sea. Nosotros hasta el ´89 teníamos un desarrollo bastante bien, después del ´89 comenzó todo a irse a pique. Teníamos un predio en Pilar, que se vendió también porque no lo pudimos seguir aguantando. Y teníamos ahí un recreo, teníamos el campo deportivo, la pileta, para hacer asado, todas esas cosas, pero teníamos ahí una planta donde guardábamos el combustible y hacíamos tinta. Hacíamos unas tintas porque teníamos dos molinos. Éramos 200, pero después la gente se fue yendo ¿vio?. Si acá se acostumbraba dar uno o dos aumentos por año y después no lo daban, la gente era gente joven, gente capacitada, nos fuimos quedando los… que tuvimos miedo. En el ´98 viene la famosa convocatoria, que nos dan un plazo de 10 años, pero no crea que del ´98 al 2000 y pico se pudo hacer algo ¿eh? No sé, no puedo decir nada porque no hubo el trabajo que había antes. Se pudo hacer bastante, porque logramos que, a pesar de haberla quebrado, todavía seguimos acá adentro. Raúl, trabajador de IMPA

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Y yo les decía, con mis tantos años: “No me gustaría pasar por acá y que la estén demoliendo, porque es algo histórico para muchos”. Y, bueno, siempre mantenía yo eso y les decía. Había compañeros que compartían conmigo, algunos me decían: “Yo tengo mis hijos trabajando acá”. Parece que no, pero llega eso de que esa alegría de saber: “Bueno, estamos de vuelta”. Y lo mismo en el supermercado, porque ya se sabía que esto lo cerraban en cualquier momento. Cuando supieron que la tomamos de vuelta se pusieron contentos. Oracio, Primer Presidente de IMPA recuperada, entrevista de 2008.

Nosotros buscamos un espacio en el cuarto piso y armamos un microcine, como uno de los tantos espacios artísticos y culturales que tiene IMPA… Microcine Fabril le llamamos y lo bautizamos Oracio Campos y ahí estamos trabajando. Javier, productor cultural

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En ese momento nos habían cortado la luz, el gas y no teníamos nada, ni un centavo para comenzar a trabajar. Acá, en la fábrica, se quedaban toda la noche, tratando de que no se llevaran las máquinas. Iban con las alcancías por las esquinas para que la gente colaborara. Y es como que todo tiene que ver con la lucha, poder resistir en el lugar, rodear a IMPA de la mayoría de la gente y mostrar la solidaridad que IMPA viene mostrando y también es una devolución de esa solidaridad que IMPA tuvo. La mayoría de las recuperadas son recuperadas por IMPA, entonces es como que, cada vez que golpean, la golpean a IMPA más que a ninguna. Yo lo que quiero es ganar, ganar este espacio que es para todos y no me importa si hay días en que tengo que pensar en prohibirme, ponele, para comer, como pasó en mi familia. Tratar de lucharla y de ganarla porque estoy segura, segura, que la vamos a ganar. Cuando nos desalojaron la mayoría de los vecinos venían, nos traían frazadas, nos traían colchones, venían a la mañana con el termo con café, o nos ofrecían la casa, para que fuéramos a bañarnos, a cambiarnos. Fueron muy solidarios. Sonia, trabajadora de IMPA

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IMPA HOY

Toda movida cultural, y especialmente si proviene de la clase trabajadora, es bien recibida en el conjunto de la sociedad. Respecto al IMPA con más razón, ya que es la primera fábrica recuperada del barrio y no sé si del país. Mil felicitaciones por el Museo y por todo lo que se está haciendo en IMPA. Mi más calurosa aprobación y un ¡¡¡Adelante!!! Tanto yo personalmente como el Periódico estamos con “El IMPA”. Miguel, vecino y director del Periódico Barrial Primera Página

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El Museo IMPA tiene como dos significados, el principal es que sea un elemento importante,

que sirva a los jóvenes para entender el proceso de globalización y de concentración económica que llevó a la destrucción de la industria en la Argentina. Queremos que se exprese el esfuerzo de miles de trabajadores que pasaron por acá y fueron partícipes de la construcción y de la resistencia. Eduardo “El vasco”, trabajador de IMPA


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Revista Museo IMPA. Nº 1 - Año 2013  

Publicación del Museo IMPA UNICO MUSEO VIVO DE EMPRESA RECUPERADA POR SUS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS Editores: Margarita Robertazzi Eduard...

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