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Nยบ 3 Octubre 2016. ISSN 2346-9781


MUSEO IMPA UNICO MUSEO VIVO DE EMPRESA RECUPERADA POR SUS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS Directora: Prof. Dra. Margarita Robertazzi Equipo Museo Marcela Cazes, Gabriela Díaz, Paula Cecilia Dorador, Cristina Merli, Mónica Pallone, Liliana Pérez Ferretti, Mariano Polín, Alfredo Siedl, Nicolás Ricatti, Antonella Santero, Ana Laura Turrado, Vanesa Zito Lema Mail: proyecto.museoimpa@gmail.com Facebook: Museo IMPA

Twitter: @museoIMPA WEB: museoimpa.com

Revista Museo IMPA Nro 3 / Octubre 2016 Editores: Margarita Robertazzi Eduardo Murúa Colaboran en este número: Alfredo Carlino, Jorge Caterbetti, Paula Cecilia Dorador, Liliana Pérez Ferretti, Mónica Pallone, Mariano Polín, Nicolás Ricatti, Margarita Robertazzi, Alfredo Siedl, Ana Laura Turrado, Vanesa Zito Lema y Vicente Zito Lema Diseño Editorial: Mónica Pallone Registros Fotográficos: Calias Photo Archive, Charlene Cosson, Eduardo Grossman, Carlos Mamud, Taller Intensivo de Fotografía, Archivo General de la Nación, Archivo MNER, Archivo Museo IMPA

Impresa en Artes Gráficas Chilavert (Empresa recuperada y autogestionada por sus trabajadores desde 2002) Chilavert 1136. CABA. Argentina Revista Museo IMPA Nro 3 / Octubre 2016 ISSN 2346-9781 ©2016. Museo IMPA. Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta revista por cualquier medio soporte sin la autorización previa del Museo IMPA. Responsable de la publicación: Cooperativa 22 de mayo “IMPA” Querandíes 4290. Almagro. CABA (1183) Tel.: 4981-6325 / 4958-3764 coop22demayo@hotmail.com

Agradecimientos: A las familias: Campos, especialmente a Oracio (así, sin H); y a la familia de Marcela Cazes, por ser solidarias y por acompañarnos siempre, en todo momento. A Ailin Daira Romero Abuin, por su colaboración generando piezas audiovisuales; a Mariángeles Fernández Rajoy por sus correcciones; y a las pasantes de la Escuela Nacional de Museología, Judit Lacoa y María Magdalena Deferrari, que durante el segundo cuatrimestre de 2016 trabajaron con nuestro Museo en la recuperación/limpieza de documentos y en las encuestas de público durante nuestras aperturas a la comunidad. Finalmente, una muy especial recordación a Sonia Gutiérrez y Raúl Miguez, trabajadores de IMPA, ya fallecidos, que nos dejaron su voz, sugerencias y recuerdos que estarán siempre en la memoria del grupo fabril y del Museo IMPA.

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INDICE

TAPA / INDICE:

Fotos ©Calias Photo Archive

EDITORIAL

06

MEMORIA SOCIAL

10

MEMORIA DE LA RESISTENCIA

13

EL PASADO DE IMPA

17

RECUERDOS DEL PRIMER PERONISMO

21

UN MUSEO PARA LA RESUCITACIÓN

22

LO INDUSTRIAL COMO MATERIA DEL ARTE

25

El MUSEO Y SU PATRIMONIO

28

IMPA Y LA COMUNIDAD

29

MUSEO IMPA Y CULTURA ALMAGRO

30

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EDITORIAL

El Museo IMPA y la Memoria Colectiva El Museo IMPA es un sitio de reconstrucción crítica de la memoria colectiva de trabajadores y trabajadoras basada en una “episteme” de la relación, en la que se conjugan distintos saberes, a la vez es un espacio de denuncia de los sufrimientos de la clase trabajadora y de difusión de prácticas sociales para su mitigación Episteme vinculado a la teoría del conocimiento; no es una mera opinión sino una creencia justificada como verdad / Episteme de la relación: para conocer necesitamos del otro, supone estar vinculados. 6 I MUSEO IMPA

Vista exterior de IMPA ©Calias Photo Archive


Las historias y cronologías, las biografías y memorias son construcciones y reconstrucciones intersubjetivas, siempre productos inacabados, cambiantes, que admiten reescrituras y relecturas. Cuando manifestamos que la memoria es “colectiva” queremos significar que para recordar necesitamos de los otros, es decir que recordamos, olvidamos, conocemos, reconocemos y desconocemos estando en relación. La memoria colectiva se sostiene en las comunidades y depende de su vitalidad. Es básicamente popular, compartida. Por ello siempre depende de la vida de sus portadores, es decir, está sujeta al olvido, a la pérdida, al desmembramiento del grupo, a la vez que busca formas de perpetuarse. En efecto, un grupo puede mantener su identidad colectiva en forma contrahegemónica1 apelando a su memoria. El Museo IMPA cuenta con la particularidad de brindar una interpretación del pasado que implica centralmente la voz y la lucha de los trabajadores y las trabajadoras de la fábrica recuperada que da origen a este espacio. Dentro y fuera del edificio fabril, existe una historia que merece ser reconstruida y que habita tanto en su patrimonio industrial -máquinas y herramientas- como en el discurso, en las prácticas y en los intercambios de sus protagonistas. El derecho a contar la propia historia, a apropiarse del pasado, puede ser para los trabajadores y trabajadoras de IMPA un ejercicio tanto de denuncia como de autoafirmación en la búsqueda de una sociedad más justa y más libre, que contribuya a configurar una realidad más esperanzadora y menos penosa para el conjunto del pueblo y, sobre todo, para las nuevas generaciones. En esta perspectiva, el Museo IMPA se propone como un “Museo Vivo” que no intenta sacralizar el pasado sino más bien disputar un lugar en el ámbito de la cultura desde el cual poner de manifiesto sus interpretaciones.2 A diferencia de los museos industriales existentes, que se instalan en edificios que ya no producen, este museo convive con una metalúrgica en la que, desde su recuperación, continúa produciendo activamente, a la vez con otras máquinas -hoy, patrimonio del Museo IMPA-, que dan cuenta del proceso de industrialización de la Argentina. El museo visibiliza la historia de IMPA desde sus origenes en 1928 hasta ser la primera fábrica recuperada por sus trabajadores en nuestro pais. De ese modo, 1. El concepto “contrahegemonía”, según Antonio Gramsci (1891–1937), da cuenta de los elementos para la construcción de la conciencia política autónoma en las diversas clases y sectores populares. Plantea los escenarios de disputa en el paso de los intereses particulares hacia los intereses generales, como proceso político clave hacia un bloque social alternativo. 2. Es Pierre Bourdieu (1930-2002) quien da un profundo giro en el concepto de cultura, al señalar que el consumo estético indica, señala y protege las divisiones entre clases sociales, demarcando con claridad las fronteras que separan las jerarquías entre unas de las otras. Así lo manifiesta en su texto de 1979 denominado “La Distinción”.

proporciona un sentido que ilustra las dificultades de los proyectos industriales argentinos frente a contextos y políticas imperialistas adversas, con su consecuentes y sostenidas pérdidas de fuentes de trabajo. Esta reconstrucción crítica se extiende hasta la recuperación obrera de la metalúrgica el 22 de mayo de 1998. En palabras de uno de los trabajadores de IMPA: “El tema del museo nos parecía importante porque atraviesa un poco toda la historia de la industria en nuestro país, la historia de la clase trabajadora, las organizaciones de la clase trabajadora, sus luchas, sus formas de lucha. Y también nos parecía que IMPA podría llegar en ese museo a hacer también una especie de denuncia, una denuncia de lo que había atravesado nuestra patria en el contexto histórico y en el contexto internacional”. Al mismo tiempo, IMPA es parte de la historia barrial y comunitaria, pues desde el momento de iniciada la recuperación, contó con un amplio apoyo vecinal, de movimientos sociales, intelectuales, artísticos y universitarios. Estas características propias de la gesta de la recuperación, con la solidaridad de diferentes sectores contra los atropellos de la autoridad (judicial, política), están presentes en el museo. El Museo IMPA es, ante todo, una memoria emotiva. Durante 2015 y 2016, el Museo se planteó nuevos objetivos con el fin de rescatar la memoria social y colectiva, para ello se llevaron a cabo diversas actividades junto a la comunidad que permitieron recordar hechos de la historia argentina y resignificarlos en nuestro aquí y ahora. Se erigió como el marco donde transitaron distintas voces que permitieron recuperar la historia y la lucha de Rodolfo Walsh, la de Jorge Julio López –desaparecido en democracia-, la de los familiares de las víctimas de la represión, como Kosteki y Santillán. También desde “Cine en Movimiento” los ex combatientes de la Guerra de Malvinas, recordaron la guerra desde sus propias experiencias y sentimientos, con el mismo propósito de no olvidar y bajo la consigna de “malvinizar”. Hace algunos años, Ignacio Martín-Baró3 planteaba la importancia de recuperar la memoria para superar el presentismo, no sólo para mirar hacia el futuro, sino también para reconstruir la memoria del pasado, personal y colectivo: “Solo en la medida en que las personas y los grupos adquieran conciencia sobre sus raíces históricas, sobre todos aquellos hechos y condiciones que han

3. Ignacio Martín-Baró (1942-1989) fue un sacerdote jesuita y psicólogo nacido en España que dedicó buena parte de su vida a desentrañar la durísima realidad económica, psicosocial y política que se vivía en El Salvador y sus consecuencias sobre la salud mental individual y colectiva. En el contexto de las luchas armadas en ese país tuvo una trayectoria muy destacada en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” y fue profesor invitado en múltiples y prestigiosas casas de altos estudios. Además, a partir de sus críticas a extender los estudios de psicología de las universidades del primer mundo a las realidades latinoamericanas, fue el creador de la Psicología Social y Política de la Liberación, inspirada en la Teología de la Liberación y en la Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, entre otras fuentes. Fue asesinado, junto con otros sacerdotes, por las fuerzas militares de El Salvador.

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configurado su realidad, podrán situarse en una perspectiva adecuada para evaluar su propia identidad. Saber quién se es supone saber de dónde se viene y de quién o de qué se depende. No hay un verdadero conocimiento de sí mismo que no sea un reconocimiento de sus propios orígenes, de la propia identidad comunitaria, de la propia historia”. En palabras de Zygmunt Bauman4 –al evocar a Walter Benjamin5- la historia no es un progreso acumulativo que conduzca en línea recta al progreso, sino más bien “[…] una necesidad frenética de huir de los cadáveres esparcidos por los campos de batalla del pasado”.6 Es, entonces, la repulsión –y no la atracción- la fuerza motriz de la historia, en la medida en que las personas y los grupos se sienten irritados y mortificados por el dolor, de ahí que quieran cambiar sus condiciones de vida para así mitigar su sufrimiento. Paralelamente, desde la literatura, al preguntarse por su propia escritura, dice David Viñas7, que escribe desde la humillación que experimenta, la que está condicionada por un país –una semicolonia– también humillado y sometido, con el propósito de salir de esa situación. “Y sabiendo que es una faena de todos los días, mezcla de paciencia e impaciencia […] escribir aquí es como preparar una revolución de los humillados: opaca, empecinada, dura y cotidiana […] para los que tienen mi mismo sabor en la boca […], para que yo, usted y los hombres de aquí dejemos de ser casi hombres para serlo en totalidad”.8 La reconstrucción crítica de la historia fabril abunda en situaciones en las que trabajadores y trabajadoras recrean sentimientos de humillación y de haberse sentido como materiales de descarte, lo que funcionó como motor para salir de la situación en la que estaban, para pasar a experimentar otros sentimientos de fortaleza, de potencia, en el marco de una lucha cotidiana que no cesa. Este número 3 de la Revista refleja la atmósfera del Museo IMPA en el que pasado, presente y futuro se entrelazan en la memoria colectiva conformando un entramado de sentido que señala la factibilidad de transformar la realidad, especialmente la de los sectores sociales que estuvieron y están al borde de caer del sistema económico, de ser descartados por una sociedad que ya no los necesita.

lapso que transcurre entre 1945 y 1960, cuando IMPA fue una empresa nacional, durante los dos primeros gobiernos peronistas. La presentación de la obra de Vicente Zito Lema “Eva Perón Resucitada” se refiere a ese mismo período histórico, a los viejos rencores, a la vez que evoca los más actuales. Otros artículos atienden a la realidad y la vigencia del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas con sus logros y con lo que todavía se mantiene pendiente: aquello por lo que vale la pena seguir luchando. La nota sobre el arte pobre, la relación entre Antonio Berni, la metalúrgica y el barrio de Almagro muestra el modo en el que los descartes, los desechos pueden transformarse en obras de arte, en belleza. Finalmente, otros artículos refieren a actividades que realiza el Museo IMPA, tales como visitas guiadas para instituciones educativas, conservación del patrimonio fabril y urbano, y la Red Almagro. El Museo IMPA, como uno de los grupos que co-existen en la metalúrgica del mismo nombre, aspira a promover acciones y reflexiones que se ocupen de la nueva pobreza, dado que, según Bauman, no es lo mismo ser pobre en una comunidad de productores -con trabajo para todosque serlo en una sociedad de consumidores -sin empleo disponible-. “En el nuevo mundo de los consumidores, la producción masiva no requiere ya mano de obra masiva. Por eso los pobres, que alguna vez cumplieron el papel de ‘ejército de reserva de mano de obra’, pasaron a ser ahora ‘consumidores expulsados del mercado’. Esto los despoja de cualquier función útil (real o potencial) con profundas consecuencias para su ubicación en la sociedad y sus posibilidades de mejorar en ella”.9 De modo que la pregunta del citado autor (y que también compartimos) es, si es posible combatir la pobreza con métodos ortodoxos o si habrá que pensar en otro tipo de alternativas de distribución de la riqueza o bien modificar el concepto de trabajo, tal como lo conocemos hasta el momento. Invitamos a toda persona o grupo interesado en las problemáticas que aquí se exponen a participar de ellas acercándose a nuestro espacio en la empresa recuperada.

En cuanto al contenido de la revista, el pasado fabril se desarrolla en notas históricas y testimoniales sobre el

Mail: proyecto.museoimpa@gmail.com Facebook: Museo IMPA Twitter: @museoIMPA WEB: museoimpa.com

4. Zygmunt Bauman, sociólogo, filósofo y ensayista, nacido en Polonia en 1925. Desarrolló el ya extendido concepto de “modernidad líquida”. 5. Walter Benjamin (1892-1940), filósofo, crítico literario y ensayista, nacido en Berlín, su obra esta asociada a la Escuela de Frankfurt. 6. Bauman, Z. (2003). Comunidad. En busca de la seguridad en un mundo hostil (pp. 25-26). Madrid: Siglo XXI. 7. David Viñas (1927-2011). Escritor y crítico literario, nacido en Buenos Aires. Fundador de la Revista Contorno en 1953, autor de numerosas novelas y obras de teatro. Al volver de su exilio durante la dictadura, dictó la cátedra de Literatura Argentina en la Universidad de Buenos Aires. 8. Viñas, D. (2008). Rodolfo Walsh y Gardel (monólogo final). Solapa. Buenos Aires: Peón Negro.

9. Bauman, Z. (2002). Trabajo, consumismo y nuevos pobres (p. 12). Barcelona: Gedisa.

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Vista interior del portón de IMPA ©Calias Photo Archive

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MEMORIA SOCIAL

SI ATACAN, JUGUEMOS DE MEMORIA por Jorge Caterbetti El pensamiento estratégico internacional impone ciertos conceptos que parecen inapelables. Por ejemplo, el hecho de que existan países en desarrollo y otros, entre los que nos incluimos, en vías de serlo. Situación ésta que como ya conocemos, por un motivo o por otro, jamás se concreta. El desarrollo tal como el primer mundo lo expone, es propio de lo que prodríamos llamar modernidad. ¿De qué hablamos cuando hablamos de modernidad?. Vigencia del rigor pleno de la racionalidad histórica, dominio de conceptos esencialistas y universales provenientes de esa misma razón, creencia ferviente en la lógica económica, promesa de un progreso traducido en bienestar sin importar el plazo de su llegada, la acumulación como signo de buenaventuranza tanto en la tierra como en el cielo. La empresa como heredera natural de aquel capital original brindado en total gratuidad, al que la razón humana lo multiplicaría dentro de una lógica distributiva previamente establecida. Quizás deberíamos agregar, como estrella rutilante de este imaginario, al pensamiento científico-tecnológico, al que se le asigna la tarea de monopolizar la producción de verdad y de sentido. A esta modernidad -propia de los paises desarrollados, y en virtud de la dificultad del sostenimiento de los principios de igualdad y justicia garantidos por la razón y la superabundancia de recursos-, le seguirá la llamada posmodernidad. Theodor W. Adorno, filósofo alemán de origen judío, sellará el fin de la modernidad en Auschwitz, donde el fracaso de la razón humana alcanza un punto jamás imaginado... el diseño de una industria de exterminio masivo de semejantes. La posmodernidad se instala con el objeto de poner un límite temporal a los criterios fundantes de la subjetividad moderna y fundamentalmente al rigor inapelable de una racionalidad histórica, Fotomontaje realizado a partir de la fotografía de Charlene Cosson, pasante del SIUS (FADU-UBA), 2014. Archivo Museo IMPA 10 I MUSEO IMPA


económica y política que culminó en los campos de exterminio. La posmodernidad viene, en teoría, a dar cuenta del reinado del lenguaje único. Habiendo detectado un metalenguaje racional central, procura una diáspora del pensamiento, habilitando distintas respuestas válidas para los mismos interrogantes, fracturando la rigidez del pensamiento científico, desnudando su compromiso ya no con la revelación de los secretos naturales, sino con los intereses de las empresas patrocinantes de las investigaciones. Se diluye el fin preciso que ofrece la modernidad, la certeza de un futuro mejor, la garantía utópica del progreso. Junto con ello se debilita el accionar político, como manifiesta Gianni Vattimo1“(…) la política deja de ser una actividad racional ética fuerte, ahora es algo que se puede hacer o no, no es a través de la política que se realiza mi destino personal(…)”. En esta suerte de indiferencia del destino del mundo con mi propio destino, pareciera que los sucesos transcurren por segmentos temporales en diferentes dimensiones, o por lo menos en los tiempos y dimensiones que los grandes medios de comunicación deciden. Lo lejano y lo cercano, la implicancia o no de los sucesos en la vida diaria dependerá del trato que se le de a la noticia. Por lo tanto y retomando a Vattimo: “Moderno: tiempo lineal, valor de lo nuevo, teleología de la historia. Posmoderno: simultaneidad, múltiples historias, culturas que toman la palabra, inseguridad menos metafísicamente sufrida (si no hay origen cierto, no hay pérdida del fundamento original).

abastecedores de productos primarios, fuimos más funcionales como parte de la tierra misma que como objetos deseantes del consumo. A partir de estas reflexiones, volvemos a coincidir con el filósofo italiano, o nos abocamos a una verdadera revolución modernizadora o alteramos la mecánica historicista, que exige ciertas linealidades en el tiempo. En ese caso, pegamos una suerte de salto cuántico, que nos deposite en otra era, y así, sin más, vamos en busca de lo mejor que nos puede aportar la posmodernidad. Ante las dificultades extremas que impone el neoliberalismo imperante, con sus políticas de precarización laboral, insensibilidad social manifiesta (esgrimida casi como una virtud), subordinación a los poderes supranacionales, sumado a nuestra imposibilidad alquímica de producir saltos cuánticos, entonces: autogestión -como actividad

Antes de continuar con la descripción de las promesas que ofrece la modernidad, me parece oportuno que nos hagamos una pregunta. Si la entronización de la modernidad −tal el texto precedente−, dependió de la efectiva concreción del desarrollo industrial, tecnológico y científico propio de los países centrales, ¿qué sucede con nuestros paises subdesarrollados?. Sin haber vivido la modernidad en plenitud ¿podemos tener acceso a la posmodernidad, y sacar provecho del resquebrajamiento ideológico-moral del capitalismo tardío?. No nos olvidemos que fueron los poderosos modernos los que instalaron la idea de la visión absoluta del Ser. El ojo divino que custodió la modernidad −objetivo y desinteresado− implantó una moral única, inequívoca a la medida de los poderes dominantes. En nuestra región no hizo falta siquiera desplegar el artilugio del progreso para pergeñar los planes hegemónicos. Nos hicieron saltear la modernidad porque, como 1. Gianni Vattimo (1936), filósofo italiano, autor del “pensamiento débil” y uno de los principales del postmodernismo. Discípulo de Hans-Georg Gadamer.

Registro de la apertura de la puerta de la fábrica luego de la segunda recuperación por sus trabajadores/ras, el 22 de abril de 2008. Archivo Museo IMPA

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de clase-, y construcción de memoria -en reemplazo de una historia oficial, evolutiva, razonada y especulativa-, que inexorablemente nos expondrá a la intemperie. Quizás sea preciso ajustar más el concepto de construcción de memoria al que nos referimos, en virtud del alcance clave que le estamos atribuyendo. Tanto los términos “memoria” como “identidad” –tan caros a las reinvindicaciones populares–, poseen zonas de vaguedad, como dirían los filósofos del lenguaje, que habilitan desvirtuar los alcances de los mismos. Podríamos entender el exceso de memoria como rencor tanto como podríamos relacionar el extremo de identidad con la pureza racial. Nada de eso queremos, por el contrario expresamos nuestro más profundo rechazo. Tampoco sería apropiado, para nuestro cometido asociar memoria con recuerdo, el segundo ligado a sensaciones más o menos pasajeras (placenteras o no), pero en todo caso lejos de lo fundante o transformador. La memoria, ¿es un recurso voluntario o una suerte de inscripción instantánea y definitiva ajena a nuestra voluntad?. Importante detectar estas implicancias para la fortaleza de nuestra construcción, puesto que cada una de estas acepciones merece estrategias diferenciadas. ¿Es similar el contenido de nuestra memoria al contenido de lo que denominamos memorable?. Sin duda que no. George Steiner2 exige de los grandes textos literarios que sean memorables, nosotros exigiremos memoria por el despido injustificado de nuestro companero de trabajo. Aunque guardamos en algún lugar muy profundo de nuestro corazón la posibilidad de producir jornadas inolvidables, fundantes y transformadoras. Nuestra memoria se emparenta por momentos con el concepto tomista3 de memoria como “conservación de las especies”, como actitud de preservación ante un ataque furtivo. Tal vez pueda asimilarse a la interpretación heideggeriana del “cuidado del ser”, entendido éste como categoría ontológica. En esta dirección agregaríamos la reflexión de William James4: “Al objeto de la memoria, se adhiere, la emocion de la creencia”. En efecto, cuando este fenómeno se consolida, una vez más la memoria es protagonista de hechos históricos y trascendentes. Por último, quizás como acto definitorio, debemos reparar en los actos, situaciones y acontecimientos que ingresan por igual en la memoria de miles de personas en el mismo instante para conformar lo que llamaremos MEMORIA COLECTIVA. Ésta es, sin duda alguna, una de las formas más elevadas de la pasión popular, y la pasión 2. F. George Steiner (1929), profesor y crítico literario, especializado en literatura comparada, y políglota. 3. Escuela filosófica y teológica que surgió como un legado del conocimiento y el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, filósofo, teólogo, santo y Doctor de la Iglesia. 4. William James (1842-1910), filósofo estadounidense, fundador de la psicología funcionalista. 12 I MUSEO IMPA

popular (valga la redundancia) es garantía definitiva de acciones profundas y cruciales. El exceso de historia crea la necesidad del olvido, la memoria colectiva organiza, ejecuta e instala compromisos ineludibles. Lo histórico remite a un hecho pasado que dejará su lugar a otro que lo secundará, la memoria colectiva se instala como un hito, como un mojón en una ruta, referencia permanente de todo viajero. En este contexto imaginamos al Museo IMPA, como el receptáculo natural y propio de la memoria colectiva de un pueblo, que pese a todo esta dispuesto a OCUPAR, RESISTIR, PRODUCIR. Hago propia la frase del compañero Eduardo “vasco” Murúa, presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) y trabajador de IMPA: “…los trabajadores luchamos por liberarnos del trabajo, ya que el trabajo no será más el organizador de la vida,

IMPA, esquina de Pringles y Querandíes. Registro de la segunda recuperación de la fábrica por sus trabajadores/ras, el 22 de abril de 2008 ©Carlos Mamud

ni tampoco lo será el salario. La nueva sociedad no se regirá por el salario o el trabajo, sino por consensos o expropiaciones”. Momento oportuno para hacerla dialogar con esta reflexión de Nietzsche: “Los hombres deben adaptarse a los objetivos de la época para poder realizarlos cuanto antes; deben trabajar en la fabricación de los medios generales antes de estar maduros, incluso para que no se vuelvan maduros en absoluto, ya que esto sería un lujo que arrebataría cierto contingente al “mercado de trabajo”. […]. El joven es obligado con el látigo a lo largo de milenios: adolescentes que nada entienden de una guerra, de una acción diplomática, de una política comercial, son considerados dignos de que se los introduzca en la historia política. Pero así como el joven corre por la historia, así nosotros los modernos, corremos por las galerías de arte, así escuchamos los conciertos”.5 Nosotros, libres de una modernidad deformante, instalados en la memoria colectiva, nos alimentaremos en museos vivos como el de IMPA, para escuchar con detenimiento y amor la palabra de nuestros semejantes. 5. Nietzsche, F. Consideraciones Intespestivas II. Buenos Aires. Zorzal, 2006.


MEMORIA DE LA RESISTENCIA

EL MOVIMIENTO NACIONAL DE EMPRESAS RECUPERADAS (MNER):

UNA NARRATIVA VEROSÍMIL DE LA RESISTENCIA por Margarita Robertazzi

Al poco tiempo de recuperar IMPA, en mayo de 1998, se creó una organización denominada MOPES, Movimiento Popular por la Economía Solidaria, que convocaba a cooperativas de vivienda, mutuales de barrio y empresas recuperadas por sus trabajadores/ras, las que, paulatinamente, comenzaron a establecer entre sí las primeras vinculaciones. Todas las fuentes consultadas señalan como una de las más importantes figuras aglutinadoras al “vasco” Eduardo Murúa, trabajador de IMPA. Él mismo relata los comienzos del MOPES, que se formó a partir de la necesidad de incorporar a todos aquellos sectores que se encontraban “por fuera del sistema”. Los integrantes de ese movimiento, se proponían tres objetivos: > la consolidación de IMPA, recuperada desde hacía apenas ocho

o nueve meses; > la apertura del conflicto al conjunto de la sociedad; > la construcción de un movimiento que comenzara a plantear

la confrontación con el modelo económico.

El MOPES fue una primera experiencia y el principal antecedente de lo que luego se convirtió en el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), creado con la finalidad de transmitir el modelo de acción social, político y ético que había posibilitado la recuperación de la metalúrgica IMPA en 1998, sintetizado en la consigna “Ocupar, Resistir, Producir”. A la vez, era una decisión del movimiento acompañar la lucha de todos aquellos sectores que se veían marginalizados por un sistema excluyente. El MNER estaba compuesto por trabajadores/ras que habían recuperado sus propias empresas, así como por militantes del campo popular que apoyaban el método IMPA y todas las causas justas. En esos momentos iniciales, hacia el 1999, no se sabía qué significaba recuperar una empresa, por lo que el papel del MOPES, y luego del MNER, fueron decisivos para posibilitar que otras organizaciones, a punto de desaparecer, pudieran seguir produciendo en manos de sus trabajadores/ras. MUSEO IMPA I 13


Puede decirse que el MNER pudo elaborar una narrativa verosímil de la resistencia, justamente allí donde no había nada, o solo resignación y fatalismo ante el desempleo, la inequidad y la injusticia. El hecho de haber podido construir nuevos argumentos y nuevos guiones que proporcionaron herramientas poco convencionales para imaginar acciones y pensamientos posibles, fue instalándose como un conocimiento del que se apropió paulatinamente la clase trabajadora. A la vez, el modelo innovador circuló socialmente y recibió amplios apoyos de la opinión pública, que llegó a comprender su legitimidad. Sin embargo, no resultó tan sencillo que cambiara la mentalidad de algunos sectores sindicales, políticos y judiciales, salvo excepciones.

su creación, quedaron expuestas perspectivas divergentes entre los integrantes del MNER, que luego conducirían a la fragmentación. Al recordar los inicios del movimiento, uno de sus principales impulsores observaba: “La discusión central era consolidarse para hacer su proyecto, para buscar acuerdos económicos, para buscar soluciones políticas a las empresas recuperadas que ya estaban y nosotros que planteábamos hacer un movimiento solidario con el conjunto de los trabajadores, porque teníamos claro que se iba a profundizar la crisis y teníamos que estar preparados para ser solidarios...”

Identificación del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) con su lema / Movilización MNER-CTEP al Ministerio de Trabajo, 2016

En los primeros años de la recuperación de empresas por parte de sus trabajadores y trabajadoras, el rol del MNER fue imprescindible, porque ofreció apoyo y herramientas para peticionar ante el poder judicial y ante el poder político. Según un trabajador de Patricios: “[…] el MNER se acercó y apoyó, aportó, es que ya tenían un poquito más de experiencia. Estamos hablando de cosas muy nuevas”. Uno de los trabajadores de Chilavert refuerza esos dichos: “El camino en realidad lo abrió el MNER, nosotros pudimos hacerlo a partir de la experiencia de IMPA, porque la verdad, sin ellos… la experiencia de la lucha, la experiencia legal y la experiencia legislativa empezó ahí”. Una vez que la clase trabajadora ya sabía que era factible recuperar empresas y cuál era el modo de hacerlo, parecía que el MNER ya no era tan necesario. Por eso, desde que surgió tuvo momentos de mayor o menor presencia, aunque siempre estuvo, cada vez que era convocado en la recuperación de cualquier empresa que lo requiriera. En palabras de Murúa, los primeros tiempos del MNER estuvieron dedicados “[…] al crecimiento exponencial de los conflictos en cada una de las fábricas”, lo que implicaba atender esas urgencias y estar día tras día recuperando empresas, por lo que algunos temas centrales, más abarcativos, quedaron postergados. Sin embargo, desde 14 I MUSEO IMPA

Especialmente, en el 2005, las tensiones en el interior de algunas organizaciones se intensificaron y tomaron estado público, algo similar sucedió entre los movimientos sociales más amplios en los que se nucleaban, porque la relación con el Estado fragmentó y produjo grupos disidentes y adversos. En este marco, se hace inteligible, un documento del movimiento de ese año dirigido a sus militantes, denominado: “Seguir siendo el MNER o convertirse en más de lo mismo”. En este texto, se explicita el surgimiento del movimiento por la necesitad de trasmitir la experiencia para que otros también pudieran recuperar sus empresas, pero también se expone la imposibilidad de sostener esas luchas en el marco de las leyes vigentes. “El MNER siempre ubicó por encima de las leyes burguesas la legitimidad de los trabajadores y del pueblo […] siempre planteó que, dentro o fuera de la ley, no se puede perder un puesto de trabajo más en Argentina”. Por eso, no solo recuperó empresas sino que tuvo que legislar, exigiéndole a la clase política las Leyes de Expropiación como políticas públicas. Al mismo tiempo, se presenta como una organización que tiene autonomía respecto del Estado y de los partidos políticos, que quiere trascender las peticiones puramente reivindicativas, pues su compromiso es con la creación de un sistema económico más justo y equitativo.


El movimiento no ignora que esta perspectiva implica una confrontación con los sectores de poder que no van a ceder tan fácilmente y, también, con algunos grupos de trabajadores que no cuestionan la inequidad y se posicionan en luchas solo reivindicativas. El MNER sostiene que es su derecho, pero, por sobre todo, su obligación participar en todo tipo de controversia y no está dispuesto a renunciar a ello. No obstante las fragmentaciones descriptas, entre el 27 y el 29 de octubre de 2005, se produjo una convocatoria altamente cohesiva, el I Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas, en Caracas, Venezuela, organizado por el ex Presidente Hugo Chávez, del que participaron cooperativas de Uruguay, Brasil, Paraguay, Colombia, Perú y Argentina, entre otros países, siendo mayoritaria la delegación de argentinos/as, lo que daba cuenta de la multiplicación de experiencias de recuperación de empresas en nuestro país1. En la medida en que el nuevo método de lucha de la clase trabajadora para recuperar empresas se iba haciendo cada vez más conocido, la presencia del MNER pasó a estar menos visibilizada, dado que no parecía tan necesaria. Sin embargo, las empresas con dificultades y posibilidades de recuperación seguían dirigiéndose al movimiento, así como las ya recuperadas cuando se presentaban distintos tipo de problemas que requerían apoyo. La evaluación de lo actuado en todos estos años de existencia es buena, para los dirigentes del movimiento, aunque solo a nivel reivindicativo, mientras que otros cambios estructurales, de más largo alcance están todavía pendientes. Quizá por eso, hacia 2013/2014, el MNER comenzó a pensar en articular alianzas estratégicas y

fortalecedoras con otros grupos y movimientos sociales. No todas se concretaron de manera sostenida, dado que resulta más sencillo dar o recibir apoyo en situaciones urgentes y puntuales que coincidir en objetivos sistémicos de largo plazo. Al mismo tiempo, el MNER comenzó a pensar que resultaba indispensable estar fortalecido no solo para uno de sus objetivos más relevantes: cambiar la sociedad, sino también porque estimaba que las empresas volverían a verse envueltas en más dificultades para mantenerse en pie y estaba dispuesto a luchar por todo puesto de trabajo que pudiera perderse. En tal contexto, uno de esas alianzas se estableció con el Movimiento Helder Cámara por la Paz entre las Religiones y los Pueblos. Un dato relevantes es que el 23 de febrero de 2016 el Papa Francisco otorgó una Audiencia Privada en Santa Marta en la que recibió a Guillermo Robledo, presidente de esa organización, y al presidente del MNER, Eduardo “vasco” Murúa. Durante esa audiencia, conversaron largamente acerca de la situación económica, política y social de Argentina, especialmente sobre la Economía Popular, y por consiguiente sobre la necesidad de los sectores más postergados de resistir tal situación y de organizarse en torno a las bases planteadas en la Encíclica Laudato Si y del discurso del Sumo Pontífice ante los movimientos sociales populares en Bolivia, en julio de 2015. Tal organización requiere de soluciones creativas, como fue en su momento el método IMPA, para consolidar las “tres T”, tierra, trabajo y techo para la sociedad argentina, latinoamericana y mundial, derecho que hace a la dignidad de todas las personas.

1. En el Teatro Teresa Carreño estuvieron representadas 263 empresas de ocho países, la delegación argentina contaba con 300 personas, en su mayoría trabajadores/ras de empresas recuperadas, junto con cooperativas de trabajo, algunos investigadores de la experiencia, algunos periodistas y escasos funcionarios estatales de menor jerarquía. La propuesta fue la unión de los pueblos latinoamericanos desde la base en torno a la consigna: “Fábrica cerrada, Fábrica recuperada”.

UNIVERSIDADES Y EMPRESAS RECUPERADAS Durante 2015 y 2016 se llevaron a acabo entre el Museo IMPA, el MNER y ámbitos universitarios, intercambios interdisciplinarios de debate y reflexión: problemáticas actuales de los/as trabajadores/ras autogestionados/as.

Junio de 2015: “I Encuentro Interdisciplinario por la

Recuperación del Trabajo: leyes y políticas públicas para una Nueva Realidad”, contó con el apoyo del Programa Interdisciplinario de la Universidad de Buenos Aires sobre Marginaciones Sociales (UBA), PIUBAMAS, y la Universidad Nacional de Lanús (UNLA).

Agosto de 2016: “Primer Encuentro Participativo: Marginaciones Sociales y Trabajo: Hacia la elaboración de documentos de política pública. Una agenda de debate sobre políticas laborales para Empresas Recuperadas”, en el marco de actividades del PIUBAMAS, realizado en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

Eduardo “vasco” Murúa (Presidente del MNER y trabajador de IMPA), Néstor Rodríguez Brunengo (Juez de Cámara, Sala VII, Tribunales Laborales de Capital Federal) y Ernesto Azorín (UCALP), en el marco del “I Encuentro Interdisciplinario por la Recuperación del Trabajo: Leyes y Políticas Públicas para una Nueva Realidad”, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y en el Cine Universitario “Tita Merello” de la Universidad Nacional de Lanús, 27 y 28 de junio de 2015.

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Testimonio de los inicios del MNER memoriaS de un protagonista Uno de los trabajadores de la Cooperativa Chilavert Artes Gráficas, su Presidente, Plácido, tuvo la oportunidad de participar de las experiencias iniciales del MOPES, cuando ni siquiera imaginaba formar parte de una empresa recuperada. Él concurría a las reuniones que se convocaban en función de ser uno de los organizadores de una mutual barrial. Su relato expresa claramente los principales valores que daban identidad al movimiento. En una entrevista realizada en la gráfica, hacia 2004, describía el modo en que estableció sus primeros contactos con Eduardo Murúa, al mismo tiempo, daba cuenta de que experimentaba cierto desconcierto respecto de su propia participación. Se interesaba en aclarar que ambos luchaban por distintos objetivos, pero que estaban a la vez unidos, sin que pudiera saber muy bien cómo: “[...] íbamos siempre a IMPA, pero no sabíamos a qué, ellos eran fábrica, nosotros mutual... ¡nada que ver con ellos!, en lo único que coincidíamos era que teníamos objetivos claros [...] había que pelearle al poder para sacarle algo...”. Cuando Plácido hace memoria, recuerda que, hacia el año ‘99, 2000, Murúa era el que “Se encargaba de invitar a todas las cooperativas y venían de todos lados...”. Por entonces, no existían las empresas recuperadas tal como ahora se las conoce, sólo estaban recuperadas IMPA y Yaguané. También participaban FECOOTRA1, Campichuelo y los telefónicos, en algún momento. Se trataba de un momento aversivo, donde nada los unía con firmeza: “Es que estaban ahí, distanciados ¿no?... pero ahí también se estaban conociendo”. Muy risueño, reproduce una conversación que sostuvo, a principios del 2000. Para eso, cambia la voz, imita a Murúa y lo recuerda sentenciando: “No hay que dejar que se pierda un solo puesto de trabajo...” Rápidamente, Plácido, le propone, en broma, que concurra a su trabajo y la respuesta que obtiene es: “¿Dónde es? Sí, avisame, cuando quieras...”. Según el actual Presidente de la Cooperativa Chilavert Artes Gráficas, todavía no existía el MNER, pero la idea era agruparse y construir un movimiento de alcance nacional, sin embargo las cooperativas que ya estaban más organizadas no encontraban sentido para su participación. Lo que faltaba, en la perspectiva de Plácido, era un para qué. Entonces, recuerda que un factor importante y aglutinador fue la necesidad de reclamar ante la eventual sanción de una Ley Nacional que impondría 1. Cooperativas de Trabajo de la República Argentina.

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el impuesto al cheque. Esa Ley era impulsada por el entonces Ministro de Economía, Domingo Cavallo. “Un día éramos como ochenta cooperativas, porque queríamos reclamarle a Cavallo para que todas las cooperativas y mutuales quedaran exentas dentro de la ley del cheque, de ese impuesto. Eso fue lo más lo más fuerte que yo experimenté en ese tiempo, cuando iba a las reuniones, claro. Porque antes era todo liviano, o sea... no sé... no había una forma de accionar rápido, algo ejecutivo para hacer. Simplemente, era como un sueño, defender puestos de trabajo y todas esas cosas. Y ahí se profundizó más el tema de la unión ¿no?, de todas las cooperativas. Cómo hacer que esa ley no saliera, por ejemplo, o que si salía que saliera para algunos”. Esa batalla se perdió porque el Congreso aprobó la Ley dentro de todo un paquete: “[...] llegamos tarde, ya lo habían aprobado”. Recuerda, entonces, que “[...] toda la gente que iba y venía no vio el resultado inmediato de un beneficio y abandonó, pero nosotros seguíamos yendo porque todavía estaba la la vieja filosofía de ‘vamos defender los puestos de trabajo’, pero no sabíamos de quién...”. Para este trabajador el incipiente movimiento tenía características muy inclusivas, todos podían entrar y eran bien recibidos. En sus palabras: “Fue muy linda la experiencia de sentir que alguien viniera a buscarte sin siquiera conocerte”. A la vez, entre risas, intenta pensar cuál era el lugar que ocupaba en ese momento: “Yo era como el secretario, iba de oyente, no tenía cancha como para hablar. ¿Te imaginás con esa gente que se habla todo? ¿Qué hablás vos?...”. Cuando los trabajadores de la fábrica de productos en aerosol Roby se acercaron para pedir un asesoramiento, justo en el momento en que estaban por cerrar la planta, surgió para Plácido un nuevo objetivo. Fue entonces cuando se enteró cuál era el modo de recuperar una empresa y aplicar el modelo de IMPA: “Ocupar, Resistir, Producir”. Cuando llegó el 2001, se agravó la situación en la gráfica Chilavert y, hacia diciembre de ese año, empezó a advertir que el puesto de trabajo que había que defender era el suyo propio y también el de sus compañeros. Plácido peñarrieta

Presidente de la Cooperativa Chilavert2 2. La Cooperativa Chilavert Artes Gráficas se recuperó en 2002, luego de seis largo meses de ocupación, conviertiéndose en cooperativa en octubre de ese mismo año.


EL PASADO DE IMPA

IMPA ESTATAL 1945 –1960:

El azar, la guerra y la política

por Alfredo Siedl y Nicolás Ricatti

De cómo la empresa deja de ser propiedad privada –bajo la dirección del Ing. José Mario Sueiro–, y comienza una nueva etapa de industrialización como empresa nacional

Campo de concentración, Manzanar, California, 3 de julio de 1942. ©Dorothea Lange, National Archives and Records Administration

La deportación de más de 6.000 alemanes y japoneses de Latinoamérica, y, su detención ilegal en campos de concentración de EE.UU, es una de las historias fascinantes y poco conocidas de la Segunda Guerra Mundial. Desde antes de que ese país entrara en guerra, su presidente, Franklin D. Roosevelt, advirtió por radio que Alemania se aprestaba a invadir Colombia para atacar el Canal de Panamá. Por ese entonces, 1941, el embajador Spruille Braden (sí: el mismo de “Braden o Perón”) envió a su personal a granjas alemanas a producir ex post facto pruebas de tan delirante afirmación. En los años sucesivos, la presión vecinal se incrementó, y logró que numerosos alemanes, incluso judíos, fueran enviados a convivir en campos de concentración norteamericanos con auténticos nazis, y lo que es más interesante, que muchos empresarios de ese origen fueran secuestrados en forma ilegal, y que les quitaran sus empresas, que en muchos casos competían con las de EEUU, en especial en el rubro químico-farmacéutico. Es interesante considerar al respecto que mientras los norteamericanos de origen alemán sólo fueron interrogados sin privárseles de la libertad, los latinoamericanos fueron encarcelados. ¿Cuáles fueron las causas de esta discriminación? Aunque el origen regional tuviera su peso: “no es lo mismo” un paraguayo que un norteamericano, la razón de fondo es probablemente otra: un alemánnorteamericano que levanta una industria lo hace en suelo de EEUU, mientras que uno que la genera por ejemplo en Centroamérica, está atentando contra la hegemonía económica del país del Norte. En la década del treinta, Alemania había logrado acuerdos de comercio exitosos con América Latina, y la presión de EEUU tenía por objetivo recuperar la cuota de mercado perdida, en algunos casos con la colaboración de gobiernos y burguesías locales. En ese sentido, podría formularse la hipótesis de que la presión de EEUU, no tenía como objetivo real MUSEOen IMPA I 17


América Latina la lucha contra el Reich, sino el dominio del mercado y la industria hemisféricos. Ello explica un hecho de otro modo insólito: que hubiera presiones hacia la expropiación de las empresas alemanas en 1945, cuando ya se sabía que la guerra estaba definida. Decir que se hizo por luchar contra los nazis era una “racionalización”, una explicación falsa que se da por cierta hasta el punto en que casi todo el mundo termina convencido de ella. En el caso argentino una parte importante de las empresas expropiadas provino justamente del sector químico-industrial, en el cual los alemanes poseían gran experiencia. Artículos de electricidad, anilinas, motores, fundición ferrosa y no ferrosa, especialidades veterinarias y medicinales, vitaminas e inyectables, perfumes, electricidad en general, lámparas, motores, bulones, remaches, galvanizados, constituyeron la mayor parte de los productos de las empresas de origen alemán expropiadas desde 1945. Entre ellas, IMPA fue una de las empresas señaladas e intervenidas con la excusa de ser alemana, cuando solo uno de sus accionistas, Fritz Mandl, era en realidad austríaco y había escapado de su país ante la amenaza nazi. Las vinculaciones entre los dueños de IMPA y el Estado venían de tiempo atrás, cuando se habían firmado convenios para abastecer de municiones y menaje al Ejército. E incluso, personalidades como el Brigadier Bartolomé de la Colina, el General Farrell o el entonces Coronel Juan D. Perón, desfilaron por la empresa entre 1942 y 1944. Pero fue la coyuntura del contexto bélico internacional la que dio pie al cambio de manos de IMPA en 1945: ese año, la Argentina se vio obligada a desistir de su neutralidad y le declaró la guerra al Eje. En ese marco, las presiones del gobierno estadounidense sumadas al nuevo rol intervencionista que el gobierno argentino le otorgaba al Estado, derivaron en la intervención primero (1945) y expropiación luego (1946), de IMPA. De esa manera, el 3 de abril de 1945 la empresa fue nacionalizada mediante el decreto 7033/45. Durante este primer año estatal, IMPA sufrió una merma productiva que llegó en enero de 1946 a producir un cierre temporario del establecimiento de Querandíes y la suspensión del personal1, sin embargo, el gobierno de Farrell continuó con su decisión y, el 1º de junio de 1946 la expropió definitivamente mediante el decreto 15.990/46. IMPA era una empresa de gran envergadura con una producción estratégica en aquel contexto de guerra, y 1. Revista “Argentina Fabril”; UIA; Año LIX, Nº 925, enero de 1946 18 I MUSEO IMPA

por eso, el decreto declaraba “de utilidad pública todos los bienes pertenecientes a la Sociedad Anónima IMPA”, estableciendo que “la posesión y administración de los bienes expropiados quedará a cargo de la Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga”. Poco tiempo después, cuando Perón asumió la presidencia, se propuso construir una economía en la que el Estado tuviera un lugar central en la regulación de la producción y el comercio, así, las empresas expropiadas durante la guerra continuaron en manos del Estado.

A su vez, para racionalizar la organización de las empresas expropiadas, el gobierno peronista creó en 1947 la DINIE (Dirección Nacional de Industrias del Estado), un ente autárquico bajo la dirección de la Secretaría de Industria y Comercio. La DINIE agrupaba mayormente a las empresas que habían sido expropiadas a los alemanes durante la guerra (como por ejemplo OSRAM, Bayer o Siemens), y, tenía como objetivos “la instalación de nuevas industrias, la capacitación de la mano de obra, la cooperación en el cumplimiento del Plan Quinquenal, y, la intervención en el mercado interno con el objetivo de atenuar las presiones inflacionarias”2. En tales objetivos la DINIE tuvo un éxito relativo, logrando solo recomponer la situación patrimonial de las empresas originarias3. De hecho, cabe acotar que la incorporación de las empresas a la DINIE llevó varios años; en el caso de IMPA, fue agregada recién el 31 de enero de 1950. Ciertamente hubo problemas organizativos en la primera etapa estatal de IMPA, previa a la DINIE, lo que derivó en que el 24 de octubre de 1946 -con una modalidad que el peronismo usó en varios casos4-, el gobierno convocara al antiguo fundador y dueño de la fábrica, el Ing. José Mario Sueiro, en calidad de Administrador General de la empresa, cargo que asumió el 5 de noviembre y en el que se mantuvo hasta su renuncia en 19505. 2. Belini, C. y Rougier, M. El Estado empresario en la industria argentina. Conformación y crisis. Buenos Aires. Manantial, 2008, p. 91. 3. Belini, C. y Rougier, M. Op. Cit., p.130. 4. Arribá, Sergio. “El peronismo y la política de radiodifusión (19461955)”, en: Mucho ruido, pocas leyes: economía y políticas de comunicación en la Argentina 1920- 2004. Mastrini, G. (Coord). La Crujía, Buenos Aires, 2006, p. 84. El autor menciona por ejemplo el caso de las empresas de radiodifusión. 5. Carta - Presentación del ingeniero José Mario Sueiro al Ministerio de Industria y Minería, 2 de septiembre de 1961. (Archivo Familia Sueiro).


Algunos de esos inconvenientes organizativos pueden verse, por ejemplo, en el Archivo de IMPA: episodios de “indisciplina”; peleas, boicots o demoras en la producción son algunos de los hechos que registran los legajos y documentos. Esa situación no resulta extraña si consideramos además que el cambio de empresa privada a estatal implicó una reestructuración en el tamaño de la empresa, su producción y sus trabajadores. Debido a que parte de los productos de IMPA entraban en competencia con los de otras dependencias oficiales especializadas, como por ejemplo Fabricaciones Militares, el gobierno decidió cerrar en 1947 la sede de IMPA Quilmes (dedicada a la aeronáutica), y un año más tarde cerró la sede de IMPA San Martín (dedicada a la fabricación de armamentos). Solo quedaron activas las sedes de IMPA Querandíes e IMPA Ciudadela, ambas dedicadas a la fabricación de bienes de consumo masivo para el mercado interno: pomos, estuches, ollas, platos, botones, alcancías, papel aluminio, bicicletas, etc. De esa manera, con el cierre de dos de sus sedes, IMPA pasó de tener unos 4.000 trabajadores a poco menos de 2.000. Sin embargo, no debe tomarse lo sucedido en estos primeros años como lo característico de la etapa estatal. Por el contrario, la producción de IMPA se recuperó e incrementó hacia finales de los años ‘40, convirtiéndose en una empresa líder en su rubro. De hecho, en 1949 gracias al trabajo de 300 obreros, producía 12.000 bicicletas anuales (con y sin motor), siendo la única empresa del país que las fabricaba íntegramente6. En 1950, una vez incorporada a la DINIE (Dirección Nacional de Industrias del Estado), IMPA se convirtió

IMPA e.n., 1953. ©Departamento de Documentos Fotográficos. Archivo General la Nación

también en una de las mayores empresas procesadoras de aluminio y metales no ferrosos, llegando a producir un millón y medio de pomos mensuales, papel aluminio impreso, e innumerables objetos de aluminio y plástico7. Para ello contaba con maquinaria moderna para la época, y, con un proceso de producción que abarcaba desde la materia prima hasta el producto terminado. A IMPA llegaban los lingotes de aluminio en bruto, y en sus plantas se elaboraba desde cero, pasando sucesivamente por los diferentes hornos de fundición y laminadoras (que aún pueden verse en el Museo IMPA), por las guillotinas, por el proceso de galvanizado, etc. Así, las piezas salían del horno e iban pasando por las diferentes etapas, colgadas de los rieles instalados en el techo, de manera que los trabajadores las procesaban según su tarea. Cada trabajador estaba sujeto a una etapa determinada en la que se especializaba, y, debía quedarse junto a “su” máquina durante el proceso de trabajo. El plantel de entre 1.100 y 2.000 trabajadores/ras, divido estrictamente por sexo, se dedicaba a diferentes funciones: los hombres en la sección de producción, y las mujeres, principalmente en la de embalaje, como puede verse en las numerosas fotos de la época que se conservan en el Archivo General de la Nación y en el Museo IMPA.

6. Belini, C. Convenciendo al capital. Peronismo, burocracia, empresarios y política industrial, 1943-1955. Buenos Aires. Imago Mundi, 2014. n. 28, p. 201. 7. Revista IMPA e.n. Años ‘50. Archivo Museo IMPA.

MUSEO IMPA I 19


Los legajos de la época revelan numerosos datos sobre los/ as trabajadores/ras, que aún están en proceso de análisis del equipo del Museo: una población de trabajadores llegados de diferentes provincias, la existencia de trabajo de menores, la obligación de presentar un certificado de “buena conducta” expedido por la policía para poder trabajar (recurso empresarial implementado desde la huelga metalúrgica de 1942), por mencionar algunos datos. Los trabajadores compartían diferentes espacios dentro de la empresa durante la época estatal de IMPA. Además del lugar de producción, estaba el comedor, los consultorios médicos, las áreas administrativas, o el clásico relojfichador en el pasillo de ingreso. Los más de mil obreros eran una multitud en las dos sedes de IMPA: “nunca noté que fuera tan grande”, contaba un ex trabajador de la etapa estatal cuando ingresó al Museo por primera vez, “en la época que yo trabajaba acá (el sector de laminación) era un mundo de gente, todos en movimiento y concentrados en nuestro trabajo”. La nacionalización de IMPA implicó así varios cambios con respecto a su etapa de empresa privada, pero, las dificultades iniciales no deben oscurecer el hecho de que el estar bajo el paraguas del Estado le permitió a la empresa tener una continuidad que difícilmente hubiera logrado sin ello. Fueron las vinculaciones con el gobierno las que desde principios de los ‘40, le permitieron acceder a materias primas escasas en aquel contexto de guerra. Las importaciones de aluminio -a modo de ejemplo-, disminuyeron de 1.134 tn. en 1940 a 97 tn. en 1941, siendo nulas o mínimas en los años 1942, 1943 y 1944, e incluso después de la guerra el incremento de la importación fue muy leve8. Asimismo, durante los años del gobierno peronista, IMPA fue una de las empresas más beneficiadas con el financiamiento bancario. La empresa logró prosperar a la par del fomento estatal y el desarrollo del mercado interno. Sin embargo, ese desarrollo se vio paralizado desde mediados de los años ‘50 y el incremento del pasivo, no solo de IMPA sino también de las demás empresas de la DINIE, fue una de las excusas esgrimidas por los gobiernos sucedidos tras el derrocamiento de Perón en 1955, para disolver la DINIE y privatizar las empresas del grupo. En esos pretextos subyacía otro motivo: las reclamaciones de Alemania tras la guerra para recuperar las patentes y las antiguas empresas de ese origen, que implicaron negociaciones ya desde los últimos años del

8. Argentina. Evolución económica 1915-1976. Buenos Aires. Fundación Banco de Boston, sin fecha. pp. 78 y 123. 9. Frondizi en su rol de presidente democrático de la Nación Argentina, nombra el 26 de abril de ese año como sucesor de Álvaro Alsogaray en el Ministerio de Economía al economista y abogado Roberto Alemann, quien ejercerá el cargo hasta el 12 de enero de 1962. Posteriormente, y ya bajo el presidente de facto general Leopoldo Galtieri, asumirá nuevamente en diciembre de 1981 durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional -aunque con actitud crítica al régimen- el mismo Ministerio, hasta junio de 1982. 20 I MUSEO IMPA

segundo gobierno de Perón, y que continuaron en los siguientes gobiernos como forma de acordar el ingreso de la Argentina al FMI y al Banco Mundial. Como colofón, de este largo proceso, la DINIE fue disuelta y sus empresas, privatizadas. En 1961 bajo el gobierno de Arturo Frondizi9, IMPA e.n. se dividió y, mientras que la sede de IMPA Ciudadela fue vendida a Metalúrgica Balcarceña Automotriz S.A., la sede IMPA Querandíes pasó a tener nuevos dueños... sus trabajadores, quienes oportunamente hicieron una oferta de compra, conformándose, en esta nueva etapa en una cooperativa, IMPA Coop. de Trabajo y Consumo Ltda. Concluye así un período surgido coyunturalmente por la guerra y reforzado por los proyectos de política económica reguladores del gobierno peronista. Etapa privada, etapa estatal, etapa de cooperativa…; empresa recuperada, IMPA y sus trabajadores reflejan en carne propia, las vicisitudes por las que ha atravesado la sociedad y la economía argentina de los últimos 90 años.

1947: EMPRESAS INCORPORADAS A LA DINIE [selección]* AEG. Cía Argentina de Electricidad (alemana) Cía. Ferrocarrilera de Petróleo (inglesa) Corporación Argentina de la Tejeduría Doméstica (argentina) GEOPE Cía. General de Obras Públicas (alemana) IMPA (argentina) Química Bayer (alemana) Merck Química Argentina (alemana) OSRAM (alemana) Siemens Baunnion (alemana) Siemens Schuckert (alemana) Thyssen Lametal (alemana) 1961: EMPRESAS PRIVATIZADAS [selección]* Anildinie IMPA (Ciudadela) Metaldinie

Crisoldinie Ferrodinie

EMPRESAS VENDIDAS A SUS TRABAJADORES* IMPA (Querandíes) FADAE (A.E.G.) Obras Hidráulicas Hormical

Motordinie GEOPE y COPEN Electrodinie

*Belini, C y Rougier, M. El Estado empresario en la industria argentina. Conformación y crisis. Buenos Aires. Ed. Manantial, 2008.


RECUERDOS DEL PRIMER PERONISMO

¿Quién era Miguel Miranda? por Alfredo Carlino* En el año 1945, Juan Domingo Perón crea el Consejo Nacional de Posguerra. Él señalaba que lo hacía para el acopio de la materia gris, ya que, para fundamentar la transformación revolucionaria que buscaba, se necesitaba de muchos pensadores que aportaran sus ideas. Desde ahí, Perón convoca a todos aquellos que pensaron en cómo se podía descolonizar la Argentina, manejada, en ese momento, por el imperialismo inglés. Entre los convocados, estaba un pensador económico, Don Miguel Miranda. ¿Quién era Miguel Miranda? Miguel Miranda era un hombre de vocación industrial, que había creado como 30 industrias, con las cuales se había fundido. Era un hombre de una gran inteligencia natural y advirtió, investigando, por qué quebraban sus empresas: era por el pacto Roca-Runciman, con el que nos obligaron a crear, en el año 1937, un Banco Central, aparentemente nuestro, pero que, en realidad, ellos manejaban. Los británicos tenían 15 directores de nuestro banco y nosotros nada más que cinco. Con lo cual todo el dinero argentino, recaudado aquí, se lo llevaban ellos en préstamos a las empresas inglesas; a la vez que los industriales nuestros tenían que pedir prestado a la banca usurera internacional que les cobraba altos intereses; lo que , finalmente, fundía nuestras empresas. En una reunión plenaria del Consejo Nacional de Posguerra, Perón explicaba que lo que él quería hacer era una revolución. Miranda lo interrumpe y le dice: “Usted está en pedo, coronel” Para Perón, era una cosa muy fuerte y pesada, ya que él era un hombre solemne. Al terminar la reunión, lo llama sin ningún enojo, porque

un conductor escucha antes que nada y le pregunta: “¿Don Miguel por qué me dijo eso?”; la respuesta fue: “Si usted quiere hacer una revolución, como dice, tiene que nacionalizar la banca, porque nosotros, los industriales, nos fundimos porque la oferta de préstamos que manejan los ingleses nos sale muy cara”. “Hay que nacionalizar la banca para que los argentinos controlemos ese préstamo y lo demos a interés muy bajo”. “Entonces, vamos a desarrollar una industria vigorosa para el consumo nacional y la exportación y evitaremos así el deterioro del intercambio”. Es decir, el dinero tendría que prestarse a un bajo interés. Perón lo saluda y se despide hasta la próxima. A los tres meses, Perón es Presidente de la Nación, lo convoca a Miranda, le dice: “Don Miguel, usted va a hacer ahora lo que me dijo, para lo cual lo voy a designar Presidente del Banco Central, un banco nuestro en manos extranjeras, que hay que nacionalizarlo, aunque parezca una paradoja. Además, va a tener que nacionalizar todas las empresas del imperialismo inglés que no han pagado los impuestos que les corresponden, lo mismo que los franceses, los norteamericanos y las otras potencias dominantes”. Así cayeron en la picota grandes empresas como Bemberg, que les fueron entregadas a los obreros para su explotación, previa nacionalización. Perón le dice a Miranda: “Mire que no tenemos dinero”; él le contesta: “Con guita cualquiera es vivo, Coronel. La forma de comprar es sin plata”. Y así se nacionalizaron multitud de empresas, entre ellos los ferrocarriles, el gas, la luz y los teléfonos, en menos de dieciocho meses. Esa fue la revolución que inició Perón, única en la historia. *Conocido como el “Poeta del Pueblo”, es Ciudadano Ilustre de las Ciudades de Buenos Aires y Avellaneda. Su actividad es multifacética: además de poeta, es periodista; librero; actor; fue boxeador; docente y militante, desde hace casi 72 años, desplegó una praxis comprometida con el campo popular. Fue protagonista del 17 de octubre de 1945, con solo 13 años, desde entonces, se mantuvo fiel a la Doctrina de Perón y Evita, actuando con coherencia entre el decir y el hacer. Entre sus múltiples admiradores y admiradoras, se encontraba el General Perón y, actualmente, cuenta con el reconocimiento cariñoso del Papa Francisco.

La presentación del libro de Alfredo Carlino “Canto a la resistencia peronista” se realizó en la apertura del Museo IMPA de mayo de 2016 y estuvo a cargo de la Dra. Margarita Robertazzi, directora del museo; Luis Alberto “Beto” González Asurey, periodista, trabajó en los diarios La Voz y Tiempo Argentino y Stella Calloni, embajadora cultural de la provincia de Entre Ríos; poeta; escritora y periodista.

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UN MUSEO PARA LA RESUCITACIÓN

Notas sobre

EVA PERÓN RESUCITADA

en los tiempos del rencor Por Vicente Zito Lema El Museo IMPA tuvo el honor de ser el espacio elegido por Vicente Zito Lema para la puesta en escena de su obra “Eva Perón resucitada”, una ceremonia teatral poética, donde la palabra, la imagen y la música tejen un singular abordaje en torno una de las figuras históricas más importantes de la Argentina. Con la actuación de Nara Carreira y un colectivo multidisciplinario coordinado por Josefina Lamarre

Nara Carreira protagonista de la obra “Eva Perón Resucitada”, en el Museo IMPA. Archivo Vicente Zito Lema

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I

III

Pienso mi teatro como una ceremonia poética de resucitación. Cómo entonces no va a estar ella, Evita, hoy y aquí, en el fragor de nuestra realidad social, cuando soplan duramente los vientos del hambre y se avivan como peste los fuegos del rencor. Eva Perón resucitada nace entre balbuceos y a dentelladas. Así siento todo proceso creativo. Responde a una profunda necesidad y deseo, para que lo que sueño y escribo tenga las respuestas urgentes con que la sociedad legitima al arte, y lo creado no apague su fuego hasta que cumpla sin artificios con su dimensión de fuego.

¿Por qué escribir sobre Eva? Ahí estoy, un muchachito tímido y tartamudeante, recibiendo como un aura (en la realidad o en el sueño, tanto da) la caricia de Eva sobre mi cabeza en aquella fiesta escolar. Me enamoré, como los niños se enamoran, para siempre.

Hablo de resucitación en el teatro, poiesis en un espacio sagrado de la vida, más vida y más sagrado porque el hecho propuesto, que nos demanda, mueve y conmueve, sujeta y desata, sucede en una fábrica recuperada por sus trabajadores. Y más especifico aún, dentro del espacio convertido arduamente en recuerdo vivo, su Museo. Lo que da sentido total - en tanto abre las puertas del hoy al ayer para que suceda el devenir- a la fábrica recuperada por sus trabajadores, a todo lo que da a luz como bienes materiales y espirituales, y por supuesto, y hablo ahora de lo que entiendo por actos del bien, a las producciones artísticas, culturales y políticas que allí tienen su identidad, en tanto hablan de su existencia en el hoy y de su lucha para seguir generando sentido y destino en el conjunto social, necesitado más que nunca en los tiempos del rencor de lo justo que redime el dolor y de la belleza que exalta la vida.

Ahí está mi madre en la noche interminable, en el dolor interminable que sofoca y no calma, que ya no tiene lágrimas. Ahí estamos los dos, de la mano, esperando bajo la lluvia para dar el amor que queda. Eva muerta y velada en el país que ya no será. Ahí están las discusiones familiares, la política en la mesa bajo la parra. Mi madre y yo con todos y a pesar de todos, porque el nombre de Eva resulta sagrado para nosotros dos, aunque los demás pasen del argumento a la risa o a la piedad. Ahí está mi militancia primera detrás de su nombre, que siempre fue bandera. Ahí está ella, aún en estos días en que me vuelvo sombra. IV

Cuando conocí el Museo entendí definitivamente el fenómeno de la fábrica recuperada IMPA; se abría otra dimensión, brotaba otra fuente. La historia le daba su sentido esencial.

II

Acaso todo lo que escribí ayer fue para escribir hoy sobre Eva. O Evita. Símbolo, mito, desgarrada poética de nuestra historia. Existencia y muerte que nos desnuda en nuestra mismidad, en lo profundo de lo profundo. Esta mujer es un río por donde navegamos sin tener diseñada la ruta ni el puerto. Me atrevo a decir que desde ella y con ella vamos construyendo el río y el viaje. Parto de un hecho que reúne el horror y el amor: su muerte y la profanación. Porque finalmente, tras su agonía y las palabras que expresan como pocas veces el mal:“Viva el cáncer”, cuando secuestraron su cuerpo muerto, cuando su carne fue víctima del espanto que sacude, cuando cobraron con usura la justicia que puso en la vida de los que menos tenían vida, nunca quedó abandonada, inerme. Las humildes huellas de quienes la amaron la siguieron custodiando con la obstinada fuerza de los ángeles con espada, prendiendo velitas rebeldes para anunciar que nunca estaría sola, menos todavía en la muerte. (Abro aquí otra puerta en el cielo: ¿no es el fin de la poesía permitirnos enfrentar la muerte sin que el destino anuncie la derrota…?) Ahora, que tantos nos sentimos solos, lo que vivió y pensó Eva, la muchacha del gran amor, su cuerpo en actos, su espíritu en actos, es aliento, es abrazo, es esperanza alzada, más que nunca rebelde, pura vida.

La gesta del trabajo humano mostraba un anclaje profundo en la realidad argentina. Una nueva luz potenciaba el proceso de lucha de los trabajadores de IMPA. Esos trabajadores de alta conciencia, que junto a tantos soñadores de la vida, provenientes de la educación, el arte y la militancia social y política en su dimensión más ética, encuentran en ese espacio, ya símbolo y mito, el albergue amoroso para seguir alzando la esperanza de humanizar la vida. Fue a partir de eso que ya en el proceso de escritura de mi obra Eva Perón resucitada sentí la necesidad de hacer su puesta escénica en ese lugar. ¿No estaban allí marcadas por el tiempo pero vivas las gigantescas paredes, los techos sin fin en su altura, las máquinas tan enormes que semejaban las estatuas sagradas de los viejos dioses del trabajo? El Museo IMPA tiene las dimensiones de lo sagrado, los colores de la historia social que nos ampara, la obstinación de lo que perdura y anuncia la mañana del mañana… El Museo era la casa amorosa para la resucitación poética de Eva, por eso la ceremonia trascurre allí en serena armonía, en convocante desafío.

MUSEO IMPA I 23


Todo lo que vibra como anuncio de mejores tiempos sigue allí. Es cuestión de abrir la conciencia y zambullirse sin miedo en la aventura del arte. Amparados por los creadores y sostenedores del Museo IMPA, un grupo hermoso de gente de las distintas disciplinas del arte y la comunicación pusieron sus saberes, sus emociones, sus cuerpos y almas en la aventura de convertir en realidad el sueño de esta obra, donde hablo por mí pero mucho más por otros. Por eso Eva Perón resucitada tiene lugar en este espacio. Aún en los duros tiempos del rencor nos mueve la alegría y esa absoluta potencia de trabajo, necesaria para seguir construyendo con memoria la belleza.

Escena de la obra “Eva Perón Resucitada”, en el Museo IMPA, octubre de 2016. Archivo Vicente Zito Lema

Fragmento de la obra Eva Perón resucitada Movimiento 6 Eva está acostada sobre su camilla. Comienza a hablar, y luego continúa moviéndose lentamente sobre el escenario.

EVA: Yo amé a un hombre; creí y crecí con él… Fui espuma de su mar y fui su mar… Yo odié; sin odio no hay amor… Y me seguí estremeciendo ante el alba desnuda… Yo compré armas, quise organizar y armar las milicias obreras… Y el amor no se fue de mí… El enemigo no tiene piedad, no tiene olvidos, jamás perdona… Detrás de su espejo brilla el rencor… Sabía que nos matarían, como nos mataron… Yo vi, en la luz de mi agonía, la historia que esperaba… Bombas, contra la gente desarmada en una plaza pública… Y la carne y el lapacho en flor se volvieron cenizas… Masacres de indefensos en los basurales… Y el pavor no tuvo respuesta… Castigos que llegaban al delirio… Y la piedad no tuvo respuesta… Decir mi nombre se convirtió en un crimen… Yo he besado los labios del dolor… Y vi también las huelgas, escuché los cánticos, conocí el rigor de la resistencia y el furor de las rebeldías… Yo he besado la esperanza Vi después a muchachas y muchachos que no conocí, y murieron con mi nombre en sus puras bocas… Sus bocas nunca estuvieron frías… Yo vi las escasas dichas y las muchedumbres de horrores de los pobres… Nunca dejé de verlos…

24 I MUSEO IMPA

Yo sigo sosteniendo con mi cuerpo la esperanza… La pequeña rosa blanca… Mi cuerpo, ese cuerpo pobrecito en su martirio… Mi cuerpo sin tripas… Mi cuerpo sin nubes… Mi cuerpo de muerta ultrajado, violado, robado, llevado y escondido… Como si fuera peste… Con sigilo procaz de aquí para allí… de noche en noche… De tumba en tumba… Como si fuera peste… Mi cuerpo muerto, vivo en el odio que despertaba… Como si violando de mil modos mi cuerpo muerto… Pudieran resucitarme en el horror… ¿Y las nubes…? ¿Y las nubes…? Quitándome también lo más privado de mi, mi alma… ¿Y las nubes…? ¿Y las nubes…? Yo he visto morir y desaparecer, por las mismas causas por las que yo morí y desaparecí… Yo escuché a esa muchacha, cuando en el medio de los tiros les gritó: Ustedes no me matan… Nosotros elegimos morir… ¡Y el cielo estalló en espantos…! Yo, como miles y miles que lucharon, como ella… Me fui amada y volví amada… Y lo juro, con los dedos en cruz sobre mis labios… Igual que de niña: Hasta el fin de la pobreza seguiré alerta, Con mi espada… ¡Que el cielo me asista…! …Y no me avergonzaré de ser romántica… Hay un río en esas músicas… Y llevaré el pelo largo, suelto sobre la espalda…


LO INDUSTRIAL COMO MATERIA DEL ARTE

IMPA y Berni: una historia sin desperdicio por Mónica Pallone

A fines de la década del 60 surgieron en Italia, en la ciudad de Turín, las primeras expresiones de un arte que basó su estética en la relación entre el objeto y su ensamblado, un desvío innovador que rompió con “una línea que tenía como objetivo el comercializar y tomar como único recurso materiales de valor artístico”1. Así nació —en medio de una ciudad ávida de someterse a un renacimiento cultural— una nueva tendencia artística, el arte povera (arte pobre), tal como la denominó el crítico de arte italiano Germano Celant. Largas noches de debates junto a Mario y Marisa Merz y continuas visitas a estudios y galerías en medio de extraordinarias exposiciones como la Senza titolo [12 cavalli] (Sin título [12 caballos]) de Kounellis, dieron visibilidad al movimiento. Precursores de esta corriente artística antimercantilista fueron los artistas Piero Manzoni (afamado por su obra Mierda de artista, donde envasaba en latas su propia defecación), Alberto Burri (experimentaba con el efecto del fuego sobre arpilleras perforadas, polietileno o madera) y el argentino Lucio Fontana (aplicaba monocromía y realizaba perforaciones a sus obras para alcanzar la máxima austeridad). Ellos buscaron romper con las estrategias aplicadas por el arte tradicional, cuestionar el modo de representación imperante y rechazar el mercantilismo artístico a través de la incorporación no solo de nuevos materiales, sino también del “concepto” como parte de la pieza.

Vista hacia IMPA desde el taller de Antonio Berni. Rawson y Lezica, 1974 © Eduardo Grossman

1. Elsa Tamayo, Arte Povera [en línea] <http://historiadelartecuatrouabc2.blogspot.com.ar/2012/06/arte-povera_02.html>


La característica definitoria del arte povera es la utilización de objetos encontrados —”que portan las marcas del tiempo, el deterioro, el abandono”1— y materiales de descarte de resabios industriales en estado bruto, elecciones como reacción al predominio del acero inoxidable, al uso del plexiglás en la Europa de la época y en contraposición de aquellos materiales sintéticos basados en la teoría del símil (símil madera, símil mármol, símil cerámica, símil piedra, etc.). Ante esta postura de oposición frente al consumismo y la creciente comercialización del mundo del arte, los artistas del arte povera intentan la “humanización” de los procesos industriales, así como la reivindicación del trabajo del obrero alienado de las grandes industrias, como material desechado del producto final. En 1972, en el marco de la exposición Documenta V de Kassel2 realizada en el Museum Fridericianum, alcanzaron protagonismo y repercusión internacional los nombres más representativos de este movimiento: Jannis Kounellis, Giovanni Anselmo, Gilberto Zorio y Mario Merz, entre otros3; aunque cabe destacar que el propio Celant decidió abandonar el empleo del término arte povera ese mismo año, por considerar que incluso los artistas más característicos de dicha tendencia se habían alejado de las líneas de actuación iniciales: “un vivir asistemático en un mundo en el que el sistema lo es todo”4.

Antonio Berni: un Cristo recuperado En palabras de la historiadora del arte Andrea Giunta: “el arte povera se hará presente en nuestro país a partir de la obra de Burri que fuera revisitada por los artistas locales, Kenneth Kemble y Mario Pucciarelli, y en general por los informalistas argentinos”, y agrega: “este contacto puede incluso vincularse con los materiales de desecho que Berni incorporó en sus collages desde fines de los años cincuenta y que juegan un rol protagónico en las series de Juanito Laguna”5. Antonio Berni nace en Rosario a comienzos del siglo xx. Tras instalarse en París en 1925, es influenciado primeramente por los postimpresionistas, luego por el Cubismo, el Purismo y a finales de los 20 por los surrealistas. De regreso a la Argentina, crea el grupo Nouveau Réalisme (Nuevo Realismo, también llamado Realismo Social) con quien abordará de manera crítica distintas problemáticas de la clase obrera, y en los 60 orientará su obra hacia la temática de la sociedad de consumo y una afilada denuncia social. En este contexto concibe a sus célebres personajes Juanito Laguna y Ramona Montiel, representados a través de la técnica del xilocollage y el gofrado. 2. Andrea Giunta, comentario sobre la obra de Alberto Burri Combustione E.I, Museo Nacional de Bellas Artes, Colección [en línea] <https://www.bellasartes.gob.ar/coleccion/obra/7984> 3. Devenida desde 1955 en una de las exposiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo. 4. Aurora Fernández Polanco: «Escapar al sistema», Arte povera, Hondarribia, Editorial Nerea, 1999, p. 33. 5. Andrea Giunta, comentario sobre la obra de Alberto Burri Combustione E.I, Museo Nacional de Bellas Artes, Colección [en línea] <https://www.bellasartes.gob.ar/coleccion/obra/7984> 26 I MUSEO IMPA

Juanito nace inspirado en un niño de una de las villas miseria ubicada en el bañado del barrio de Flores. Es hijo de un peón, trabajador de la industria metalúrgica: “…es un chico pobre pero no un pobre chico. No es un vencido por las circunstancias sino un ser lleno de vida y esperanza, que supera su miseria circunstancial porque intuye vivir en un mundo cargado de porvenir”, declara el propio Berni. Dos años después, en 1962, aparece, con otro tipo de materialidad, Ramona, una joven costurera de barrio que vive en el corazón de la ciudad y que cautivada por los lujos y falsas promesas de “una vida mejor” se debate entre los valores socialmente correctos y sus deseos, para sobrevenir luego en prostituta. Contagiado del arte povera6, el realismo de Berni no representa el objeto sino que lo presenta literalmente: retazos de arpillera, hojas de metal, cacerolas, latas aplastadas, cucharas, contenedores plásticos, maderas, cartones y resabios industriales son ensamblados por el artista en grandes soportes de madera donde pega, atornilla y clava: “empleo un collage que está en función íntima con la temática. Al emplear […] todos los residuos que se encuentran en la basura, estoy interpretando precisamente el medio que corresponde a ese personaje que yo llamo Juanito Laguna”7. En cambio, en Ramona — aunque como el niño, sigue siendo símbolo de una realidad también cargada de miseria— el sentido simbólico de la materia permuta hacia “donde lo kitsch impera de forma radiante y estridente para hablar de los deseos y sentimientos”8 bajo la forma de puntillas, encajes, zapatos y hasta el propio vestido de novia de la mujer del artista. De la utilización de objetos de desecho y de materiales reciclados surge en 1964 la serie de los monstruos, criaturas fantásticas bautizadas por Berni como “construcciones polimatéricas”. En primera instancia son de escala bidimensional, para representar los miedos de Juanito en su entorno, para luego a escala tridimensional encarnar “la materialización de esos estados temerosos de Ramona”. Ahora bien, ¿qué tiene que ver un cocodrilo multicolor de chapa y madera que devora señoritas en portaligas con un obrero metalúrgico? se pregunta la periodista Juana Libedinsky el 11 de diciembre de 2001 en el diario La Nación. Este interrogante en el título de la nota hace mención a La pesadilla de Ramona o Voracidad, escultura policromada de 1964, expuesta en la muestra Los monstruos de Berni en el Centro Cultural Borges. Ese día la exposición contó con su espectador ideal9…veinte trabajadores de la primera fábrica 6. En 1964 participa junto a Alberto Burri, Jean Tinguely y otros de la muestra Mythologies Quotidiennes en el Museo de Arte Moderno de París. 7. «Berni y Nosotros», Nosotros en el Arte y la Literatura, Buenos Aires, nro. 1, 1963. 8. Laura Buccelato, Cecilia Rabossi, Clelia Tarico, Antonio Berni. Historia de dos personajes: Juanito Laguna y Ramona Montiel, Madrid, Fundación Telefónica, 1995. 9. En palabras de Friedrich Wilhelm Nietzsche: «lo expresado por Schlegel […] el ideal como público es aquel que permite que el mundo del escenario actúe sobre él, no al modo estético, sino corporal y empírico…», El origen de la tragedia: Helenismo y pesimismo, Buenos Aires, Ediciones Lea, 2016.


La pesadilla de Ramona o Voracidad, 1964, escultura policromada

recuperada de nuestro país, IMPA. ¿Qué nos lleva a realizar esta afirmación? ...la naturaleza de las piezas necesarias para la concreción de la obra del rosarino y el derrotero que el artista tuvo entre diversas metalúrgicas de la ciudad. Es de público conocimiento que desde 1936, Berni circundó el barrio de Almagro, se mudó al menos tres veces (Pasaje Bernasconi, Rivadavia 4893; el petit hotel de Rivadavia 4139; y Pasaje Florencio Balcarce, Rivadavia al 4900), antes de recalar en su taller definitivo y última morada, un viejo almacén que adquirió en 1972 ubicado en Lezica 4199. Este edificio de tres pisos —desde cuya vista y terraza se divisaba IMPA— se convirtió en fiel testigo del intercambio entre el artista y la metalúrgica, como bien lo revela su óleo sobre tela Cristo en el Garage, de 1981: “En el cuadro hay una ventana donde están representados una torre, el enfriador de los hornos de fundición y una chimenea de IMPA”10 expresó en el Centro Cultural Borges Guillermo Robledo, uno de los impulsores de la recuperación de la fábrica. Este cuadro también pone de manifiesto “la idea caravaggesca donde lo vernáculo se funde con lo privado”11 o quizás este Cristo crucificado “resume la angustia y lucha de los humildes. Él es un obrero desangrado y desfigurado (NdR: ¿acaso el padre de Juanito?), pero con un rostro sereno. La ventana a la derecha muestra su mundo de trabajo, la claraboya en el techo se abre a un cielo infinito de esperanza y de paz. La moto a la izquierda lo hace contemporáneo a los dolores y esperanzas de hoy”12. “¡Cómo le va!, soy Antonio Berni. Soy de la zona”, dice Morelli (trabajador de IMPA) que se presentaba, dando origen a una historia de suministro de materiales que comenzaría décadas atrás. Recuerda que cuando él tenía en los 70 la edad de Cristo, este señor sencillo y cordial se presentaba en IMPA para hacer barnizar una plancha metálica con el color oro que recubría el interior de los aerosoles que ellos producían. Le hicimos una prueba, pero como no resultaba, tratamos de inyectar pintura dorada a la plancha de metal con una maquinita de flit, recuerda Morelli y confiesa: “Yo no sabía quién era Berni. No teníamos conocimiento de lo que era un buen escritor, un buen poeta o un buen artesano. […] Si hubiésemos sabido quién era, hubiéramos tratado algo imposible”. 10. Pilar Ferreyra, «Un Berni de fábrica», Clarín, Buenos Aires, 9 de diciembre de 2001. 11. Laura Buccelato, Cecilia Rabossi, Clelia Tarico, Antonio Berni. Historia de dos personajes: Juanito Laguna y Ramona Montiel, Madrid, Fundación Telefónica, 1995. 12. En palabras de Quinto Regazzoni, Umbrales, [en línea] <http://www. chasque.net/umbrales/rev123/pag34.htm>

Cristo en el garage, 1981, óleo s/tela

Aunque la figura de Berni —escribe la periodista de La Nación—, no era un recuerdo patente para aquellos trabajadores de la cooperativa de 2001, sí reconocerían los clavos, un viejo manubrio de bicicleta (no olvidemos que IMPA, como empresa estatal, llegó a producir el 25% del mercado local de bicicletas), los troquelados de cucharitas y las bandejas de aluminio “milagrosamente convertidas en una serie de obras de arte extraordinarias”. Hasta el capataz de aquella época, Carrizo, que en ese momento contaba con 40 años, se sorprendió de la factura de las obras sin poder imaginar el tiempo que le consumió al artista realizarlas. Antonio Berni, murió el 13 de octubre de 1981. Transitó sus últimos seis meses de vida en otra metalúrgica, la Piave de San Martín, donde dio a luz su obra póstuma, la escultura La partida de Martín Fierro, quizás, con una involuntaria alusión a su adiós13. Siempre es motivo de celebración el encuentro entre arte y trabajo, más aún cuando esa comunión se presenta indisolublemente ligada, no solo a la materia para su concreción, sino como lo pensaron los primeros artistas antimercantilistas por ser, como en las obras de Berni, la razón de ser de su existencia. NdR: El claroscuro que aparece cíclicamente en la historia del arte tuvo sus primeras expresiones en las pinturas del barroco, tanto en el italiano como en el flamenco. Pero en el arte contemporáneo suele aparecer en las “actitudes ético-morales” de algunos artistas, tema que da para una nueva reflexión. Este artículo versa sobre la relación entre materialidad y arte sin incursionar en las actitudes o compromisos sociopolíticos de su protagonista.

13. Hernán Firpo, «El último dibujo de Berni, en la pared de una fábrica abandonada», Clarín [en línea] <http://edant.clarin.com/diario/1999/09/10/e-03801d.htm> MUSEO IMPA I 27


Museo y su Patrimonio DENTRO DE LOS OBJETIVOS DE UN MUSEO, DOS DE LAS ACTIVIDADES MÁS IMPORTANTES CONSISTEN EN CONSERVAR E INVESTIGAR, PERO, ¿QUÉ CONSERVAMOS?, ¿QUÉ ENTENDEMOS POR PATRIMONIO?

por Ana L. Turrado y Paula C. Dorador Para algunos, el patrimonio está conformado por objetos que evocan ciertos hechos, que representan una época (el objeto como testigo de la historia o de lo cotidiano, de aquello que es tangible). Para otros, son las recetas o canciones de cuna que se transmiten de generación en generación (lo intangible). Pero, en ambos casos lo sentimos como propio. Podemos decir que el patrimonio es aquello que nos identifica, y reconoce nuestro pasado (es la herencia de un camino recorrido). En los museos encontramos infinidad de bienes culturales: actas, libros, muebles, trajes, joyas, pinturas, banderas, maquinarias, etc., todos son objetos diferentes, y sin embargo, sentimos afinidad con ellos. En el Museo del Traje por ejemplo, encontramos una gran cantidad de vestidos; en el de Bellas Artes, muchísimas piezas de arte que nos emocionan; en los museos numismáticos podemos descubrir cientos de pequeñas monedas distintas utilizadas en un mismo período, pero, ¿qué podemos encontrar en IMPA?, ¿qué nos identifica con una fábrica?. El Museo IMPA surge con la intención de recordar y escribir la historia olvidada de esta gran fábrica, recuperada por sus trabajadores desde 1998, ubicada en el barrio de Almagro. El punto de partida fue la memoria oral, moldeada por las historias de quienes trabajaron allí, así como también, de vecinos curiosos que no dudaron en contar sus recuerdos al ver que las puertas de la fábrica se re-abrían. El interés por cada rincón, por cada máquina, por cada objeto e historia de vida creció y las remembranzas se convierten en un archivo oral único en formación. De esta manera, entre recuerdos, anécdotas y curiosidad, surge la necesidad de rescatar elementos olvidados y comenzar a darle forma al proyecto Museo: llegó a nuestras manos un recorte de diario sobre el día de la presentación de los primeros aviones que se fabricaron en IMPA; algunos trabajadores recordaron haber visto legajos tirados en un espacio sin uso; muestras de productos confinados en cajas; piezas sin terminar o rotas; ¡Además de las titánicas máquinas que nos rodean!! Todos esos objetos arribaron a nuestras manos, y ahora ¿cómo comenzar a trabajar con ellos?, ¿qué nos pueden transmitir? Cuando una pieza es sumada al patrimonio, a quien la acerca se le consulta por su origen: 28 I MUSEO IMPA

» Es el caso de “la polvera de Luisa [Hubeli]”, uno de los objetos que se exhiben en nuestro espacio, que fue entregado por ella misma y su familia al museo. Trabajodora de IMPA entre 1938 y 1941, recibió ese regalo de parte de la fábrica al cumplir 15 años. No es un dato menor saber que tres de sus hermanos ya trabajaban en ella a su ingreso. » Gracias a los compañeros del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), al acondicionar un espacio dentro de IMPA para sus actividades, descubrieron tesoros pendientes de investigación como tapas de aluminio para envases de alimentos; revistas sobre la industria metalúrgica en la que IMPA publicitaba; y otros legajos y documentos administrativos, que se sumaron todos a la larga fila de bienes en estudio. » En este último tiempo, el Museo sumó tres piezas donadas de distintas etapas de producción: tres ceniceros florentinos, que junto a la cafetera, la olla y la caramañola, se fabricaron en la sección “Menaje” que funcionó desde 1942 a 1963. » Los legajos, todos encontrados en IMPA, nos brindan información, no solo de los trabajadores, si no que ayudan a ubicar históricamente las distintas producciones y los conflictos que marcaron la formación de la actual cooperativa. » Las publicidades en revistas y otros artículos (muchos proporcionados por Julia Taborda, tesorera de la cooperativa 22 de mayo), ayudan a dimensionar la producción de IMPA y su alcance. Al incrementarse la colección (como corresponde a un proyecto que avanza), es inevitable pensar que no se pueden independizar las tareas de investigación de las de conservación. Y, al ser los museos los “guardianes” de los bienes patrimoniales, es nuestra tarea primordial no solo investigarlos sino también conservarlos. Recibir o encontrar un objeto marca el inicio hacia una investigación de la cual podremos plantear mil hipótesis pero no sabremos el desenlace hasta identificarlo. Una anécdota o recuerdo nos ayuda, nos guía y nos acerca un poco más a este patrimonio que no nos es ajeno. Y difundirlo, en cada apertura o edición de revista, es compartir conocimiento sobre el mismo, sobre aquellos bienes que identifican no solo al museo como institución sino también a la comunidad en general.


IMPA y la Comunidad LOS DOCENTES NOS CUENTAN SU INTERÉS POR VISITAR EL MUSEO IMPA

por Vanesa Zito Lema El Museo IMPA, desde sus inicios, se propuso visibilizar la lucha de los trabajadores y trabajadoras de la fábrica desde una perspectiva histórica y de memoria social. Desde ese contexto nos consideramos un Museo Vivo porque la historia es narrada por los propios protagonistas, en una empresa que sigue produciendo y donde convergen trabajadores de la cultura, la educación y la comunicación comunitaria. Su originalidad, ser un espacio definido desde la perspectiva de sus trabajadores/ras, es valorado por las instituciones educativas de todos los niveles y de distintas ciudades del país quienes solicitan visitas guiadas para trabajar con sus estudiantes 88 años de historia fabril. El museo cuenta la historia de la empresa, que participó de todos los formatos standards posibles en Argentina: privada, estatal, cooperativa formal (burocrática) y recuperada; produjo para el mercado interno (bicicletas, papel para alfajores, menajes, pomos)

1.

La visita a IMPA se da en los marcos de la materia Proyecto de Investigación en Ciencias Sociales, materia en cuyo derrotero los estudiantes deberán realizar una investigación social, en alguna organización social, realizando un trabajo de campo sostenido y una práctica de intercambio, desde una perspectiva de investigación acción. El interés por visitar IMPA tiene que ver con adentrarse en la historia de la empresa recuperada en la que el Museo se encuentra inserto, así como también problematizar los posibles modos de relación entre trabajo y capital, desnaturalizando las visiones hegemónicas que plantean una relación de subordinación. Conocer la historia del lugar, sus luchas, sus contradicciones, su modo de hacer cotidiano nos enfrenta a la construcción de lo social en tanto objeto dinámico, no exento de tensiones, pero en permanente y constante cambio.

y para el estatal-estratégico (aviones, armamentos; la producción de metales no ferrosos, en general como parte de un proyecto de desarrollo nacional). Todo ello, con sus éxitos y sus fracasos, se releva en una historia longitudinal única. Cada época muestra anhelos y sufrimientos muy humanos. La cuarta etapa, la de la lucha y la transformación del espacio, incluye al propio museo; un “museo vivo”, dentro de una fábrica que funciona, al mismo tiempo que se ha definido, según Murúa y Robledo, como fábrica cultural y fábrica de ideas1. En el año 2015 y 2016 se han acercado al Museo y realizado visitas guiadas más de 1000 estudiantes. En este recorrido se articula la historia de la fábrica con los acontecimientos económicos, políticos y sociales de nuestro país y del mundo. Esta actividad resulta ser una instancia que, además de abrir interrogantes e interpelar a los visitantes, se les hace lugar a la subjetividad y el interés de estos, escuchando sus preguntas y construyendo en conjunto el conocimiento sobre los temas en cuestión.

2.

En estos momentos estamos analizando el modo de producción capitalista y especialmente las relaciones de producción. Por eso nos pareció interesante poder visitar un lugar como IMPA, donde se puede observar otro tipo de organización de la producción, cooperativa, sin dueños y sin decisiones unilaterales. Y por sobre todo una experiencia de resistencia al gran capital, de recuperación de la fábrica y del trabajo.

Verónica (Escuela de Educación Técnico Profesional de nivel medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria)

3.

4.

Nos interesa que las/os estudiantes del profesorado de educación primaria puedan conocer la riqueza de la experiencia de lucha, cultura educación y trabajo que construyen colectivamente en IMPA. Que puedan transitar otras experiencias de aprendizaje, más sensibles, que impliquen poner el cuerpo, ampliar la mirada y conectarse con la realidad de los trabajadores, además de problematizar el concepto de museo.

Carolina (Profesorado de Educación Primaria-CABA)

Hicimos la visita en dos oportunidades, con alumnos de nuestra escuela y comprobamos el interés despertado en ellos, ya que en clases estudian como contenido en varias disciplinas los Movimientos Sociales y, en particular, el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas.

Fernando (Escuela de Tigre) María de Los Ángeles (Escuela de Santa Fe)

1. Editorial de Murúa y Robledo, revista Impacto, nro 3, 2002.

MUSEO IMPA I 29


MUSEO IMPA Y CULTURA ALMAGRO

El barrio en Red* por Liliana Pérez Ferretti Encuentro de Cultura Almagro, el barrio en Red, 2016.

El barrio es la unidad mínima en la que una comunidad se hace a sí misma en un contexto geográfico, histórico y sociocultural de manera tal que “al mismo tiempo que deja su huella sobre el entorno a través de su acción, se convierte en actora de su propia transformación”1. La historia de IMPA está estrechamente vinculada a su contextualidad barrial. El Museo IMPA recupera los diferentes episodios en los que la vecindad constituyó un importante apoyo a la lucha de los trabajadores. Es desde esta perspectiva, que nos interesó responder a la convocatoria de la Comisión de Cultura del Consejo Consultivo de la Comuna 5, para consensuar la posibilidad de la conformación de una red de cultura en el barrio de Almagro. La primera reunión se realizó el 20 de agosto de 2016, en “La Casona Cultural del Abasto”, con la participación de más de treinta colectivos: museos, centros culturales, teatros, bibliotecas, medios de prensa, audiovisuales, la comisión de patrimonio, vecinos vinculados al quehacer cultural, entre otros. El propósito central de la convocatoria fue el de impulsar la construcción de una red barrial invitando a los distintos actores culturales a pensar dicha red de manera horizontal y colectiva. Los objetivos generales se sintetizaron en tres puntos:

y dificultades de los diversos actores culturales, promoviendo la búsqueda compartida de soluciones y alternativas creativas. 3) Crear un espacio plural de articulación, desarrollo y puesta en valor de la riqueza cultural de Almagro. Los distintos colectivos manifestaron sus expectativas a la hora de conformar la red. La valorización de esta herramienta de transformación sociocultural, la protección del patrimonio cultural del barrio, el potenciamiento de la identidad barrial desde la perspectiva histórica, la articulación de esfuerzos e intereses entre los diferentes actores, como así también el fortalecimiento organizativo frente a los posibles embates de políticas públicas culturales, constituyen algunas de las propuestas destacadas.

Culturales; Barricada TV; Proteger Abasto; DNI Tango; Fundacion Gutenberg; Hasta Trilce; Usina Cultural del Sur; a Casa deTeresa; Archibrazo; Espacio Cultural Dinamo; Periódico Primera Pagina; Radio La Victoriosa; Casona de Humahuaca; archivo HasenbergQuaretti; Comisión Fotografía Consejo cons Com 5; Bar Esperanza Rock; Revista el Abasto; La vaca Bonsai La segunda reunión se realizó en Archibrazo el 24 de setiembre de este mismo año. La relación con el espacio público, la red como ideología y/o herramienta, el darse un nombre, el acento en la memoria social y las acciones posibles para visualizar este nuevo movimiento urbano, fueron algunos de los temas tratados. El inicio de la realización de un video de presentación institucional de la red de Cultura Almagro, a cargo de Vaca Bonsai, ha constituido un puente de significativa importancia entre las dos primeras reuniones.

1) Potenciar las herramientas de difusión y lograr mayor participación en las actividades que cada espacio lleva adelante. 2) Generar instancias donde poner en común los problemas

Las organizaciones presentes en este primer encuentro fueron: Movimiento Evita Espacio Cultural Alicia Eguren; Circuito 5 Patria Grande; Seamos Libres Centro Cultural el Surco; Biblioteca Popular Mariano Boedo; Centro Cultural Teatro Fray Mocho; Centro Ruso de la Cultura y la ciencia Casa de Rusia; RedCulturalAmagro (La Campora Almagro; Bailarina; Museo IMPA; Comisión de Patrimonio comuna 5; SADEM; Abogado

1. En palabras de la Dra. Margarita Robertazzi, directora del Museo IMPA

* Los interesados en participar pueden hacerlo escribiendo a: red.cultura.almagro@gmail.com o solicitando unirse al grupo de Facebook: https://www.facebook.com/groups/Almagroredcultural

30 I MUSEO IMPA

Todo espacio social está atravesado por distintas tensiones, conflictividades y cooperaciones, por lo tanto, esta experiencia de “red en construcción”, constituye una oportunidad interesante para el Museo IMPA como productor de cultura.


TODOS CON IMPA POR POLÍTICAS PÚBLICAS PARA TODAS LAS EMPRESAS RECUPERADAS

Revista Museo IMPA. Nº 3 - Año 2016  

Publicación del Museo IMPA UNICO MUSEO VIVO DE EMPRESA RECUPERADA POR SUS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS Editores: Margarita Robertazzi. Eduard...

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