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ISSN 2339-4234

Órgano informativo de la Asociación de Salas de Artes Escénicas de Medellín Edición No. 48 - Diciembre/2016 - 10.000 ejemplares - Distribución gratuita

80 años sin Federico “Buscaban a Federico García Lorca en una fosa común de Granada, pero lo encontraron vivo en todas las bibliotecas del mundo”

Ilustración: Sergio Dávila Forero / Foto: Juan David Correa

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Jorge Blandón

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El anhelo del salmón

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Hérmetus Corporación Artística

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Divina Obsenidad

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Y ¿El Estado?


EDITORIAL 2EDITORIAL

Medellín en Escena

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Asociación de Salas de Artes Escénicas

80 años sin Federico Asociados Casa Clown CasaTeatro El Poblado Colectivo Teatral Matacandelas Corporación Artística La Polilla Corporación Artística Ziruma Corporación Carantoña Corporación Caretas Corporación Casa del Teatro Corporación Cultural Canchimalos Corporación Cultural Nuestra Gente Corporación Cultural Vivapalabra Corporación La Fanfarria Elemental Teatro El Teatrico de Medellín Exfanfarria Teatro Fundación Circo Medellín Teatro Barra del Silencio Teatro El Trueque Teatro Oficina Central de los Sueños Teatro Popular de Medellín Junta Directiva Teatro Oficina Central de los Sueños Elemental Teatro In-fusión Teatro Corporación Artística La Polilla Corporación Caretas Dirección Administrativa Ana Cecilia Hernández Gallego Revisor fiscal Darío Calderón Corrección de estilo Catalina Trujillo Consejo Editorial Cristóbal Peláez Iván Zapata Jaiver Jurado José Félix Londoño Colabora en este número María Camila López Isaza Diagramación DH Diseño Acompañamiento Planeación Local y Presupuesto Participativo Olga Jácome Secretaría de Comunicaciones Alcaldía de Medellín Impresión La Patria Contacto periodico@medellinenescena.com www.medellinenescena.com Evento apoyado por el Ministerio de Cultura Programa Nacional de Concertación Cultural

Ante todo cuidarse de la justicia, la vida dura, el simple embrutecimiento. A. Rimbaud Terminaremos este año con grandes reflexiones desde el sector de las artes escénicas sobre nuestra situación actual y lo que será nuestra prospectiva a corto plazo. Porque además ha sido un año complejo para el país, en todo los sentidos, cultural, social y político. El año del NO, de los recortes presupuestales, de las leyes que vulneran la participación ciudadana y que ponen en duda la labor misional de entidades culturales y artísticas del país. En nuestro ámbito vemos con preocupación el inminente cierre de algunas salas de teatro, la poca planeación en la ejecución inicial del programa de Salas Abiertas que obligó a conformar una mesa de trabajo concertada con la Secretaría de Cultura Ciudadana. El Ministerio de Cultura quiso imponer en la convocatoria 2016 unas condiciones inaceptables al programa Salas Concertadas, lo que motivó una protesta nacional que, con un movimiento llamado Alzados en Almas, logró echar atrás esta controvertida medida. En el plano regional el lento arranque y luego la inacción en que cayó el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia tiene en vilo a cientos de artistas de las regiones ante un posible cierre. Del tema creativo nos habla la escasez de becas nacionales, regionales y locales para estimular el arte escénico, para no hablar de investigación ni circulación que brillaron por su ausencia. Todas estas realidades nos llenan de incertidumbre y nos retan a estar atentos en la construcción del sector. De lo positivo de 2016 hablemos de hechos que refrescan el duro panorama en mención. En primer lugar vemos el surgimiento de nuevos grupos y obras de teatro con

dramaturgias propias y puestas en escena audaces, que engrosan la cartelera teatral de la ciudad, enviándonos claras señales de una renovación necesaria de la escena local. Parece que estamos saliendo del llamado invierno teatral al que algunos colegas nos habían confinado. En el plano de la participación tenemos un nuevo consejo de teatro, con nuevas subáreas y muchos retos, quien viene dialogado con el ejecutivo sobre las distintas temáticas del acontecer teatral, eventos de ciudad, nuevo portafolio concertado de estímulos, y abordando, además, problemáticas del circo y el teatro de calle. Y la gran noticia del año fue la adecuación de dos nuevas salas de teatro: Matacandelas y Teatro Popular de Medellín, que mediante los recursos de la Ley del Espectáculo Público entregaron a la ciudad espacios dignos, modernos y confortables para el público y los artistas. También se dotaron de luces y sonido cinco salas más. La inversión fue de $2.300 millones. Esperemos que la oferta aumente y que el concierto de Guns N' Roses deje un buen recurso para el 2017. La Asociación Medellín en Escena invita a todos los lectores a que nos acompañen en esta necesaria reflexión de las políticas culturales existentes y a estar atentos a las nuevas medidas tributarias y administrativas que prepara el actual gobierno, donde será necesaria la UNIDAD y la solidaridad de todos para que políticos y gobernantes entiendan la importancia suprema del arte y la cultura en la transformación de la sociedad.

Romance de la GUARDIA CIVIL Española Los caballos negros son. Las herraduras son negras. Sobre las capas relucen manchas de tinta y de cera. Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras. Con el alma de charol vienen por la carretera. Jorobados y nocturnos, por donde animan ordenan silencios de goma oscura y miedos de fina arena. Pasan, si quieren pasar, y ocultan en la cabeza una vaga astronomía de pistolas inconcretas. ¡Oh ciudad de los gitanos! En las esquinas, banderas. La luna y la calabaza con las guindas en conserva. ¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Ciudad de dolor y almizcle, con las torres de canela. Cuando llegaba la noche, noche que noche nochera, los gitanos en sus fraguas forjaban soles y flechas. Un caballo malherido llamaba a todas las puertas. Gallos de vidrio cantaban por Jerez de la Frontera. El viento vuelve desnudo la esquina de la sorpresa, en la noche platinoche, noche que noche nochera. La virgen y San José perdieron sus castañuelas, y buscan a los gitanos para ver si las encuentran. La virgen viene vestida con un traje de alcaldesa, de papel de chocolate

con los collares de almendras. San José mueve los brazos bajo una capa de seda. Detrás va Pedro Domecq con tres sultanes de Persia. La media luna soñaba un éxtasis de cigüeña. Estandartes y faroles invaden las azoteas. Por los espejos sollozan bailarinas sin caderas. Agua y sombra, sombra y agua por Jerez de la Frontera. ¡Oh, ciudad de los gitanos! En las esquinas, banderas. Apaga tus verdes luces que viene la benemérita. ¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Dejadla lejos del mar, sin peines para sus crenchas. Avanzan de dos en fondo a la ciudad de la fiesta. Un rumor de siemprevivas invade las cartucheras. Avanzan de dos en fondo. Doble nocturno de tela. El cielo se les antoja una vitrina de espuelas. La ciudad, libre de miedo, multiplicaba sus puertas. Cuarenta guardias civiles entran a saco por ellas. Los relojes se pararon, y el coñac de las botellas se disfrazó de noviembre para no infundir sospechas. Un vuelo de gritos largos se levantó en las veletas. Los sables cortan las brisas

que los cascos atropellan. Por las calles de penumbra buyen las gitanas viejas con los caballos dormidos y las orzas de monedas. Por las calles empinadas suben las capas siniestras, dejando detrás fugaces remolinos de tijeras. En el portal de Belén los gitanos se congregan. San José, lleno de heridas, amortaja a una doncella. Tercos fusiles agudos por toda la noche suenan. La Virgen cura a los niños con salivilla de estrella. Pero la Guardia Civil avanza sembrando hogueras, donde joven y desnuda la imaginación se quema. Rosa la de los Camborios gime sentada en su puerta con sus dos pechos cortados puestos en una bandeja. Y otras muchachas corrían perseguidas por sus trenzas, en, un aire donde estallan rosas de pólvora negra. Cuando todos los tejados eran surcos en la tierra. el alba meció sus hombros en largo perfil de piedra. ¡Oh, ciudad de los gitanos! La Guardia Civil se aleja por un túnel de silencio mientras las llamas te cercan. ¡Oh, ciudad de los gitanos! ¿Quien te vio y no te recuerda? Que te busquen en mi frente. Juego de luna y arena.


NOTASEN ENESCENA ESCENA 14 NOTAS

Entrevista ENTREVISTA 3

Asociación de Salas de Artes Escénicas

Prográmate con Medellín en Escena Funciones de Salas Abiertas Programa de la Alcaldía de Medellín con entrada libre

Funciones de navidad

Casa Clown Jueves, 1 de diciembre. Obra: Santa y los duendes clown Hora: (consultar)

Corporación Cultural Canchimalos Viernes, 16 de diciembre. Obra: Concierto parrandero y tropical. Grupo Tropicalísimo. Hora: 8:00 p.m. Precio: 12.000

La Fanfarria Jueves, 1 de diciembre. Obra: Los buenos vecinos en navidad Hora: 5:00 p.m. Reservar con antelación

La Fanfarria Viernes 9 y sábado 10 de diciembre. Obra: El extraño mundo de Jack, exploración de las tierras de navidad. Grupo: Hilo Rojo. Hora: 7:00 p.m.

Teatro Popular de Medellín Lunes, 5 de diciembre. Obra: Michín, el gato bandido Hora: 3:00 p.m.

Teatro Oficina Central de los Sueños Jueves 8, viernes 9 y sábado 10 de diciembre. Obra: Tras la estrella de Belén. Lugar: Teatro Pablo Tobón Uribe Hora: jueves (3:30 p.m.), viernes (7:00 p.m.), sábado (3:30 p.m.) Precio: 38.000, 33.000 / Red de amigos: 35.000 y 30.000 Organizan: TeleVid/ Teatro Pablo Tobón Uribe

Matacandelas Miércoles, 7 de diciembre.

Obra: El atravesado Grupo: Teatro Frastricida Hora: 3:00 p.m. Casa del Teatro Sábado, 10 de diciembre. Obra: Crocamares@crocartero.com Hora: 3:00 p.m. Corporación Cultural Canchimalos Sábado, 10 de diciembre. Obra: Baile paisa (Elenco Coreomusical Canchimalos) Hora: 7: 00 p.m.

Corporación Artística Ziruma Jueves 15, viernes 16 y sábado 17 de diciembre. Obra: Historia de navidad (adaptación de Un cuento de navidad, de Charles Dickens) Hora: 8:00 p.m. Precio: 6.000 general / 4.000 estudiantes/ O trueque equivalente

Corporación Cultural Nuestra Gente Viernes, 16 de diciembre. Café de la Memoria - Navidad Tiempo de Paz Un encuentro para hacer de la tradición una emoción en colectividad. Entre natilla, buñuelos, ojuelas, abuelas, niñas, niños, adolescentes y jóvenes, mamás y papás se reunirán para decirle “¡Bienaventurada paz! Reconciliadora, en la que nadie creía ahora estás aquí; figura amigable la que adoptas para mí, inmortal... y casi como un ciego debo preguntarte, celestial, hacia dónde me llevas, de dónde eres, ¡bienaventurada paz!” Friedrich Hölderlin. Hora: 4:00 p.m 17 al 24 de diciembre. Desde ésta navidad vamos a articular Barricadas de Historias que nos lleven por las calles del barrio, la comuna y la ciudad buscando en los habitantes y amigos una narrativa para contar los acontecimientos que han ocurrido en Medellín-Colombia-El Mundo, mientras hemos ido tejiendo nuestra propia historia desde el barrio. Este es un ejercicio con muchas voces. Así que pregunta el lugar y la hora en nuestro Facebook. Domingo, 25 de diciembre. Celebrar un Encuentro donde se comparte la Alegría de una fiesta comunitaria. El sancocho del 25 en Nuestra Gente. Desde las 10:00 a.m. hasta que llegue el final de la noche. Este día es el cierre de actividades de 2016 de nuestra programación regular, y la apertura de la celebración de los 30 años

de la Corporación Cultural Nuestra Gente a conmemorar en 2017. Matacandelas Jueves 8, viernes 9 y sábado 10 de diciembre. Obra: Cena de navidad en el bosque encantado. Lugar: Teatro Matacandelas. Hora: jueves (4:00 p.m.), viernes (7:30 p.m.), sábado (4:00 p.m.) Precio: 15.000 adultos, 12.000 niños. Sábado, 17 de diciembre. Obra: Una aventura con los Reyes Magos. Lugar: Teatro Pablo Tobón Uribe. Hora: 3:30 p.m. Precio: 20.000 luneta, 15.000 balcón.

Jorge Blandón

La condición del creador es pensar en sociedad Por: María Camila López Isaza

Lleva en sus manos el discurso. En su piel, la gente. Y en los rizos definidos de su inconfundible melena, esa energía de barrio que lo abriga cada vez que le da por bailar o por encargar la lluvia en una noche de conversación con amigos. Sus principios son firmes, al igual que su palabra, su voz y su abrazo. Saluda serio, medio tímido, pero no escatima en una carcajada de esas que hacen que se le enchinen los ojos. Saborea una

velada a punta de relatos, tabaco, cerveza y uno que otro ron. Su filosofía es la comunidad; su motor, el afecto; y su fuerza, el trabajo en equipo. Este 25 de diciembre, su regalo serán los 30 años de un sueño comunitario que sigue andando contra toda adversidad. Esa Casa Amarilla en el barrio Santa Cruz que hoy se queda estrecha en espacio, pero jamás en espíritu. El recinto al que un amigo certeramente bautizó como la casa para amar-i-lla.

16 al 23 de diciembre. Novena de navidad. Lugar: Parque de los deseos. Hora: 7:00 p.m. Novena de navidad. Lugar: Teatro Pablo Tobón Uribe. Hora: 9:00 p.m. Teatro El Trueque Jueves 1, viernes 2 y sábado 3 de diciembre. Obra: Don Diciembre Hora: 8:00p.m. Jueves 8, viernes 9 y sábado 10 de diciembre Obra: La carranga navideña Hora: 8:00 p.m. Espectáculos navideños con música en vivo.

Directorio Medellín en Escena Cra 42 54-50 Centro - 239 81 25 medellinenescena@medellinenescena. com La Polilla Calle 23 76-85 Belén - 343 36 27 info@lapolilla.org Caretas Cra 126B 61A-71 San Cristóbal 427 06 98 caretas@une.net.co La Fanfarria Cra 84 42C-54 La América 250 92 30 fanfarria@une.net.co El Trueque Cra 40 50B-32 Centro - 217 26 05 eltrueque@teatroeltrueque.com

Ziruma Calle 64 39-18 Villa Hermosa 284 34 62 arte-ziruma@hotmail.com Carantoña Cra 75 24-47 Belén - 343 40 22 corporacioncarantona@gmail.com Exfanfarria Calle 50B 39-36 Centro 217 83 64 exfanfarriateatro@gmail.com Elemental Teatro Cra 42 44-46 Centro - 217 63 75 teatroelemental@gmail.com El Teatrico Transv 39B Circular 2-46 Laureles 411 88 78 reservas@elteatrico.co Nuestra Gente Calle 99 50C-38 Santa Cruz 258 03 48 nuestragente@une.net.co

Canchimalos Calle 47 80-37 Floresta - 448 97 40 culturacanchimalos@gmail.com Matacandelas Calle 47 43-47 Centro - 215 10 10 matacandelas@matacandelas.com Viva Palabra Calle 55 43-63 Centro - 239 61 04 corporacionvivapalabra@yahoo.com Teatro Popular de Medellín Calle 48 41-13 - Centro 216 62 62 teatrotpm@une.net.co Casa Clown Cra 44 69-71Manrique Central 211 65 70 colectivoinfusion@gmail.com

Barra del Silencio Calle 45C 75-151- Velódromo 413 55 83 barradelsilencio@gmail.com Oficina Central de los Sueños Cra 43 52-50 - Centro - 239 41 79 teatrooficina@une.net.co CasaTeatro El Poblado Cra 47B 17B sur-30 - Poblado - 321 11 00 info@casateatropoblado.org Circo Medellín Cra 53 30A-155 Cerro Nutibara 265 23 69 info@fundacioncircomedellin.com Casa del Teatro Calle 59 50A-25 Prado Centro 254 03 97 administracion@casadelteatro.org.co

Foto: Cortesía


ENTREVISTA 4 Entrevista Él «Soy un chico de barrio, un chico de esquina. Nací en un barrio que ya no existe, el barrio Holanda, que es donde está la Terminal del Sur, toda esa zona […] Luego nos vamos a El Salvador; luego a Campo Valdés; de Campo Valdés a San José de la Cima; de San José de la Cima a La Rosa; de La Rosa a Santa Cruz; de Santa Cruz a Aranjuez y bueno, yo sigo otros viajes, otras aventuras y otras búsquedas. Es como una familia de gitanos. Siempre tengo eso en el imaginario de mi papá […] una relación de él con el juego y el cambalache […] manejaba la cuota para la casa, pero también en esa juerga cambiaba la casa, y hacía mano a mano a ciegas, y nosotros salíamos de una casa bacanísima, con habitaciones para todos, con un patio y un solar, a un pasaje donde había solo dos habitaciones y la cocina. Entonces salir de un espacio donde tienes la mirada del entorno, de la montaña, y entrar luego a una ratonera, eso inmediatamente cambia la sicología de una familia». La vida itinerante y la estancia en lugares insospechados durante los primeros años, selló la relación eterna entre Jorge Blandón y el barrio. Habitar comunas diversas engendraría, quizá, esa conciencia de lo colectivo en la relación de vecindad. Este hombre, amante profundo del ritual que suscita el encuentro y la conversa, fue seminarista por allá en los años 60, motivado por los grupos juveniles en los que participaba. Lo echaron. Su «alegre rebeldía» (como la llama aludiendo a uno de sus grandes amigos, el director uruguayo Adhemar Bianchi) no soportó la autoridad, y supo entonces que esa irreverencia le daría sentido a su proyecto social, cultural, humano y político. «En 1968, Medellín es la sede la Conferencia Episcopal Latinoamericana, que son los obispos que se reúnen en Medellín para pensar una Iglesia cercana al pueblo. Pero hay una oligarquía de la Iglesia, entonces eso no es posible. Además, esa oligarquía obedece a unos cánones que tienen que ver con los poderosos, con las economías que son las que definen, en últimas, el poder político. Allí tuvimos muchos sacerdotes, muchas monjas, muchos amigos que hablaban de la Teología de la Liberación, era leer a Paulo Freire, Leonardo Boff, leer otros personajes […] lo que me animaba

era el colegaje con todos los compañeros de catequesis, del grupo juvenil: “Vamos a pensar la vida pastoral, vamos a cambiar la Iglesia, entonces hay que meterse allá adentro y comenzar desde abajo”. Pero cuando llegas allá, te encuentras la rigidez, una superestructura que es imposible moverla. No la mueve Francisco, ahora la iba a mover un güevoncito como uno […] al final lo que tomo como decisión es que mi rebeldía es afuera, me voy a estudiar a otro colegio, me echan también. Me meto a estudiar por allá alguna vez mecánica industrial, porque mi papá quería ser ingeniero industrial, entonces por darle gusto. Estudio cinco semestres, pero ahí estaba el Liceo Antioqueño, estaba el Pascual Bravo, y entro en la locura de la movilización política. Era mucho más interesante salir a tirar piedra y era más interesante ir a hacer el bochinche. ¡Lo que es ese momento para uno como joven! El tiempo de la juventud es el tiempo de la revolución. El tiempo de la revolución es el tiempo de los cambios y de las transformaciones del pensamiento humano. Ahí es donde se han modificado las sociedades. Una sociedad no se modifica por el pensamiento de un anciano; una sociedad se modifica por la fuerza que tiene un joven […] ser abiertamente liberal es un problema, es un desafío. Entonces eso te hace cuestionarte socialmente». Las paletas, el estadio y el rebusque Después del Seminario, y en medio de las rutas que desembocarían en Nuestra Gente, estuvieron los trabajos intermitentes, la pericia en ventas que dan estos oficios y las primeras lecciones de responsabilidad económica que a no pocos muchachos de la época les tocó aprender. «Un día, un amigo me dice: “Hermano, conseguí un trabajo en el estadio. Me invitaron para que pusiera un congelador y voy a administrar un puesto de paletas. ¿Usted quiere venir a trabajar conmigo?”. Y yo: “¡De una!” […] Vendía en El Pedrero, cuando la plaza de mercado era en Cisneros, donde es hoy el Parque de las Luces y la Biblioteca EPM. Ahí estaba el pasaje Sucre, esa era la plaza de mercado, al frente del Ferrocarril. Trabajé allá vendiendo bananos. Entonces cogía un

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cartón y me ponía veinte plátanos aquí (en el brazo) y salía vendiéndolo al señor que iba a mercar: “¡Banano, banano!”. Tenía desde pelao un entrenamiento. Entonces yo le dije a este amigo: “Mano, pa las que sea”. Y, claro, el primer cajón que me subo es de cien paletas pa la tribuna oriental, en un partido Nacional y América, que eso era de morirse. Me senté y: “Hey, paletas!”. Luego entendí que había que trabajar y que, cuando quedaba tiempo pa ver el partido, había que ver el partido. Porque la emoción estaba ahí también. Vendí cerveza, vendí chuzos, y alguna vez le vendí aguardiente a otros que metían de contrabando porque era ilegal. Era una cosa puesta en esa construcción de una economía alternativa, del rebusque. Era conocer muchos malandros de la ciudad, gente que venía de otros lados, que tenía navaja, cuchillo para enfrentar la dureza del estadio, la dureza de esas realidades. Sin embargo, aquella época no era tan violenta como puede ser hoy en una tribuna. Uno veía que iban familias y sacaban el fiambre y comían en la tribuna, veían el partido. Había una cosa chévere […] conseguimos un montón de chicos del barrio para ir a trabajar al Estadio. Irse pa la casa, darle la plata a la mamá, darle la plata al papá y listo, te queda dinero. Comenzar a vivir otras cosas que se vuelven interesantes con el dinero, pero se consigue y eso se va. Es de las cosas que menos me apega, el dinero». La hostilidad permea lo anecdótico y revela el malestar social que siempre ha acompañado la ciudad. Casi cualquiera que haya habitado este valle tiene en la memoria alguna historia atravesada por la violencia, producto del abandono a una generación. «Hay un hecho que a mí me marca la vida. Un chico del barrio, al que le decían Luis Bandera, era un loco que estaba comenzando en la profesión del robo, me invita un día a robarme una bicicleta. Y yo digo: “Pero qué mierda, ¿qué es esto?”. Tendría doce años. De entrada, voy donde mi mamá. Mi mamá es enfermera profesional, entonces saca una jeringa y le dice: “Si vuelves a hacer lo que estás haciendo con estos niños, yo te pongo esta inyección y te dejo paralizado”. El tipo entró en pánico. Mi mamá era bravísima. Fue una cosa radical. El hecho de ser militante de la Teología de la Liberación, el hecho de pensar en que es posible cambiar el país

desde un pensamiento político, desde una militancia de izquierda, uno dice: “Esa no es la vida, ese otro lugar no es” […] tener amigos milicianos, tener amigos de las bandas, tener amigos sicarios, tener la gente de ese entorno también me hizo pensar: “Bueno, yo no puedo ser como ellos. No tengo que ser como ellos. No creo que esa sea la opción. Tengo que ser capaz de buscar otras construcciones” […] Alguna vez, ya estudiando en la universidad, veía a uno de los chicos del barrio, que era más grande que nosotros y nos enseñó defensa personal. Al cabo del tiempo es que entiendo que le está haciendo seguimiento a un profe de la de Antioquia que era militante de la Unión Patriótica, al que él asesina después, en el Parque de Boston. Tener tan cerca a esos personajes […] y luego ver que es gente que está haciendo mal, que es un sicario que está siendo pagado para asesinar a alguien, ya de entrada vos tenés que tirarte pa atrás y decir: “Este no es el líder, este no es el de seguir”. Hubo un momento en que yo me encontré con este hombre, hablamos y él dijo: “Es que esa fue mi opción. La opción tuya es esa otra. Vos creés en eso. Dale. Yo sé que yo me muero y que me van a matar pronto. Pero bacano que ustedes vivan y que ustedes sean lo que son”. El hombre pagó cárcel. Después salió y, claro, lo mataron. Pero es cuando uno siente que en el lugar donde vive pueden estar todos los lugares hostiles, el camino lleno de obstáculos […]». Nuestra Gente Mientras corre una y otra vez su cabello hacia atrás con ambas manos, recuerda los años de militancia política que construyeron su horizonte social; las bases de un criterio que, hasta hoy, sigue siendo absolutamente innegociable. Habla de los días de rock, punk y metal, aprendiendo a tocar guitarra en Comfama; de esa inevitable euforia salsera con la gallada; de los primeros espacios de creación que tuvo en el Teatro El Globo de Medellín. Años en los que la capacidad de asombro era inagotable y la curiosidad, una compañera de todos los días. El 25 de diciembre de 1986, como si fuera premonitorio, una fiesta en casa de Jorge (aprovechando la ausencia de sus papás) es el origen de esa celebración de vida que durante 30

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Festival-Hito: la doble puntada de la Red de Creación Escénica Por: Juan Álvaro Romero Botero, Corporación Ziruma Inauguramos este año el Festival-Hito, producto de las socializaciones de la Red de Creación Escénica y con el que damos una doble puntada al tejido externo de la red realizado en 2016 por las doce entidades que la conformamos. Un intercambio y una confrontación de los diversos semilleros y laboratorios con el público en general; una actividad donde los grupos presentan sus trabajos como muestra de lo realizado y aprendido. El Festival-Hito nos permitió revelar cómo la Red de Creación Escénica tiene un valor relevante ya que integra experiencias internas y externas. Las primeras, tejidas en cada uno de los grupos de trabajo, cuando los artistas formadores y los participantes unen experiencias, sueños alegrías, esperanzas y tristezas en función del teatro. Este tejido interno sale de los talleres e involucra a la comunidad, con un hilo fuerte que es el sentido de pertenencia y compromiso hacia el quehacer artístico, como una reacción en cadena que hace de la red una estrategia de formación teatral y de formación de públicos para las diferentes manifestaciones del arte. Las experiencias externas se tejen en medio de las corporaciones asociadas a la red que, desde diferentes puntos de la ciudad —con su estética y forma de ver el arte escénico—, se entrecruzan en la diversidad, la diferencia y sus perspectivas de formación en un encuentro articulado y direccionado por la Secretaría de Cultura Ciudadana. La socialización, el encuentro que generamos, es la doble puntada del tejido externo de la Red de Creación Escénica que pinta con hilos de colores el tejido final. Así, entre puntada y puntada, cerramos este año con obras inéditas fruto de la construcción colectiva entre artistas formadores y participantes de la Red de Creación Escénica, con un festival que fue y será un hito.

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Entrevista ENTREVISTA 5

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años ha sido Nuestra Gente. Se llamó inicialmente Namuy Misak (Nuestra Gente en lengua paez). Entre los cómplices del naciente proyecto estuvieron Nidia Bejarano, Héctor Gutiérrez, Ómar Lopera, Fernando Velásquez y Gisela Echavarría, esta última bastión inquebrantable —por la fortaleza, por el amor— y presencia maternal que continúa sorteando este desafío. «Éramos 36 cuando iniciamos Nuestra Gente; gente inquieta por la filosofía, la plástica, la comunicación, la literatura, la música, el teatro. Era un crisol, una cosa maravillosa, porque nos podíamos dar el gusto de hacer debates […] al final, el grupo se va decantando y queda como una base que se dedica a los temas de música, literatura, plástica y teatro. Esto comienza también a decantarse cuando tenemos la primera sede, una casita muy chiquita que quedaba en la parte alta del barrio, cerca de la iglesia. El salón parroquial era la sala de ensayos y ahí hacíamos las presentaciones, hacíamos conciertos de punk, de metal. Fabio Garrido, que es el cantante de Frankie ha Muerto, surge de esos procesos […] alquilamos esa sede y, cuando no tuvimos dinero para pagar el segundo mes, porque habíamos hecho un contrato a dos años, comenzó el grupo a desvertebrarse, a quedar diez, ocho, y ya con esos ocho dijimos: “Listo, vamos a hacer obras de títeres, vamos a buscar a las escuelas” […] era un camello salir a buscar la plata: hacer empanadas, morcilla, los viernes, sábados y domingos, estar en una esquina y armar el toldillo para sostener esa primera casa. Luego otro de los compañeros dice: “Vamos a pensar en montar una revueltería. Pensemos entonces en un proyecto económico que fortalezca el proyecto cultural”. Comenzamos a escudriñar otras lógicas que nos sacan precisamente del arte, es decir, tener una revueltería para nosotros implicó un cansancio profundo, porque era madrugarse a las dos, tres de la mañana ro para conseguir lo mejor, y abrir la revueltería a las seis de a mercarFaotola: ÓMayorista scar Bote

la mañana para que la gente pudiera tener las mejores cosas. Tener un programa con Bienestar Familiar, que es el acompañamiento a madres comunitarias. Abrimos una distribuidora de granos para venderle a esos hogares. Montamos una distribuidora de huevos, que se quebró como tres veces porque el compañero no tenía ni idea y se gastaba la plata. Montamos una charcutería, una venta de jugos [..] hay un momento donde decimos, o la revueltería o la vida artística. Eso genera una tensión en el grupo, se hace muy difícil y yo digo: “Bueno, me voy para la universidad a estudiar. Quiero estudiar Teatro”. Me metí y arranqué. Nidia Bejarano se va a la EPA, Héctor se va también a estudiar Filosofía a la de Antioquia, y Fernando queda asumiendo todos esos negocios y el grupo se va deteriorando, pero seguíamos encontrándonos en la noche para los ensayos. Ahí hacemos, con un texto que escriben Héctor y Fernando, El habitante bajo la cama. Comenzamos a trabajarla, ya nos habían echado de la otra casa, estábamos atravesando períodos de crisis y en una casita que tenía una de las chicas del grupo, montamos la obra. En una sala, con una camita. La presentábamos en el salón parroquial. Luego la presentamos en Bogotá, en la Seki Sano. Fue como Nuestra Gente mostrarse en la ciudad: de presentarla en el Porfirio, de hacer una función en el Pequeño Teatro y una sesión de fotografía ahí […] teníamos otras posibilidades de comenzar a poner las obras de Nuestra Gente». La Casa Amarilla Ya es historia bien conocida que la casa que hoy habita Nuestra Gente fue, antes de convertirse en punto de encuentro para la comunidad, un burdel que no se escapaba de la crítica y la censura. Cinco años, entre 1991 y 1996, se demoró el


ENTREVISTA 6 Entrevista grupo en hacerse propietario del espacio. Así relata Jorge el periplo hacia su Casa Amarilla: “[…] nosotros la veíamos desde pelados, sabíamos qué era porque los abuelos nuestros, que vivían a una cuadra, nos contaban: “No pasen por allá, miren que esta casa tiene malas energías, es una casa que fue del pecado”. Comenzamos a indagar por la casa, un día se está vendiendo y ahí mismo nos le metimos al dueño. Ya la casa tenía una compraventa. Destruimos la compraventa y dijimos: “Nosotros pagamos esto y nos le metemos”. La casa hubiera sido un parqueadero, la propuesta era tumbarla. Fue como palabreado: inventarnos todo un rollo, teníamos una palabra de la Consejería Presidencial y otra de la gente de Cotrasofasa, que después es C o n f i a r. “ H a g a m o s u n p a g a r é , pensemos en unas letras y vamos pagándola”. Ellos aceptaron que fuéramos nosotros, porque la hijastra de este señor había sido de uno de los grupos juveniles, y el hombre reconocía a dos de los fundadores del grupo […] entonces había como cierto respeto. Tuvimos la suerte de que habíamos presentado, pensando en todo ese proyecto de la revueltería y todas esas güevonadas en que andábamos, un proyecto a la Consejería. Un día nos llamaron y nos dijeron que el proyecto había sido aceptado, y el día anterior habíamos ido a negociar la casa. Inmediatamente me fui a la Consejería. Les dijimos: “Mire, ya nosotros no vamos a hacer venta de mango biche con sal y limón, ya no vamos a vender papitas fritas con huevitos de codorniz y salsita de tomate. Ahora lo que nosotros queremos es comprar esa casa pa que lleguen muchos niños y mucha gente al barrio”. Esta gente nos escuchó el rollo y nos aceptó. Pero nosotros no teníamos personería jurídica, no teníamos nada, éramos ilegales. Me vine donde Oswaldo —gerente de la Cooperativa Confiar—, con otros amigos, y le dije: “Hermano, usted es la salvación. Ponga la personería jurídica, que esa casa sea de Cotrasofasa y nosotros la podamos pagar”. Oswaldo aceptó, se pusieron los papeles, la Consejería transfirió el dinero, y le dijimos: “Bueno, nosotros vamos a ir pagando la casa con estas letras. La idea es que toda la casa sea nuestra” […] Fue como un juego de ajedrez donde muchas veces nos teníamos que esconder porque no

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teníamos la plata pa pagar la letra, también nos mandaron sicarios a cobrarnos. Ahí había cosas muy delicadas». Con la concertación de la sala y la declaración de la casa como vivienda de interés social, terminaron de pagar la deuda para concentrarse en asumir el reto mayor: conservar y potenciar el proyecto con una programación permanente que promoviera la transformación que tanto soñaban. Ahora bien, ¿y por qué amarilla la casa? La respuesta no es otra que el deseo de que la casa reluciera y fuera epicentro de vitalidad. «El burdel era una cosa fea, blanca, caían como las manchas de negro, el deterioro […] la casa es un plexo solar; un pequeño sol del territorio. Es cómo el actor respira y libera energía. Cómo una casa hace acupuntura, flujo de energía pulsión. El diciembre que comenzamos a pintarla, en medio de las fiestas y las borracheras, la gente pasaba y se encandilaba. Además pintaban niños, mamás, papás toda la gente metida en el proyecto. Y la casa comenzó a ser referente de ciudad: es la Casa Amarilla […] Orlando Cajamarca (amigo director de teatro en Cali) escribe un texto: “La casa amarillo pollito, la casa maíz, la casa sancocho...la casa para amar-i-lla”. Es esto. Es el otro sentido del color amarillo. Es la casa para amar-i-lla […] la casa amarilla es una visión de lo colectivo, es un color energético, un sentido de comunidad. Es el sol de esa comuna». El trueque Más allá del intercambio de alimentos que asegura la entrada a una obra de teatro, el trueque de Nuestra Gente ha gestado poderosas dinámicas de solidaridad en Santa Cruz. Es una actividad que trasciende la obtención de un beneficio, para fortalecer lazos de comunidad. «Para el mundo indígena es una relación donde intercambiamos afecto, vitalidades, identidades, herencias. Pensar que yo tengo algo que al otro le puede servir, pero que ese otro tiene algo que puede poner al servicio de la comunidad y que eso lo que hace es mejorar la calidad de vida de todos». Aunque sostener la casa implica unos recursos económicos elevados, cambiar esta práctica no es una opción. «El trueque es el papel de mediación que nosotros encontramos con las personas,

con la gente en el territorio. Es un intercambio de esperanza, y abandonarlo, o radicalizarnos a que hay que buscar que la gente pague los costos que tiene una boleta para asistir a teatro, o a los conciertos, o a alguna de las presentaciones de danza, yo siento que no es un camino, una salida. Pero sí hay que buscar otras alternativas […] el trueque posibilita que Nuestra Gente se sostenga en la semana con el arroz, con los fríjoles, con las condiciones básicas de lo que la gente comparte con nosotros. Hay meses donde nosotros no tenemos que comprar arroz; hay meses donde no hay que comprar fríjoles, no hay que comprar pastas; hay meses donde no hay que comprar papa porque la alacena está llena […] es cómo la gente hace el sentido de la fe en ese proyecto, en ese proceso artístico, cultural. No hay que cambiarlo, hay que seguir insistiendo para que la gente haga mayor conciencia del valor que tiene el trueque en el proyecto de Nuestra Gente». Resistencia comunitaria Proponer la creación como forma de convivencia en un territorio en el que cohabitan las armas y las fronteras invisibles, ha sido una tarea de mucho trabajar y nunca abandonar para Jorge Blandón y Nuestra Gente. Su liderazgo ha contribuido al cambio de paradigmas, aun cuando las amenazas, las boletas debajo de la puerta y los tiroteos en medio de función, han sembrado el miedo y la desesperanza. «Un tipo que va y, por ejemplo, dice: “Necesitamos que nos den la plata para comprar las balas porque estamos en guerra”. Nosotros le dijimos: “Pero nosotros no estamos en ninguna guerra”. Lo que nosotros hacemos es teatro, títeres, música. Lo que nosotros posibilitamos es que en medio de este conflicto armado y en medio de esta violencia tan brutal, tengamos un oasis, un lugar de encuentro, un espacio donde la gente tenga una forma de pensar distinta. Acercarse al arte, acercarse a la cultura es la posibilidad de pensar diferente. Y es esa diferencia la que nosotros reclamamos también. Por eso Nuestra Gente habla de celebrar la vida siempre y es ahí donde le planteamos a los chicos: “Ustedes son embajadores de paz en sus territorios. Ustedes son los que pasan esas fronteras invisibles. Ustedes son los que, montados en

zancos, acompañados de una chirimía, tienen la capacidad de que el otro lea distinto, de que el otro entienda que usted no es peligroso; que usted, al contrario, lo que genera es un espacio de tranquilidad”». Procesos complejos que se materializan en un trabajo conjunto, en una búsqueda que trasciende la academia y se adapta a las propias demandas de la comunidad. En Nuestra Gente caben desde los párvulos, hasta la tercera edad. «[…] cuando encontramos que esos bebecitos que van a hacer teatro, tienen luego la presentación y vienen sus papás y, en medio del público, un papá es el jefe de una de las bandas, que está viendo a su niño y tú ves dos lagrimotas en ese señor, que es un personaje al cual la gente no es que le respete, sino que le teme, uno dice: “Pa algo sirve un proyecto como este”. Para que este sujeto tenga un estremecimiento; para que este ser humano sepa que una niña como esta tiene la necesidad y la urgencia de que él no haga más daño en un territorio, por lo menos, como este […] Que aquí lo que tiene es el lugar para que sus hijos crezcan en paz. Para que sus hijas y sus hijos crezcan siendo protagonistas de sí mismos, de su propia experiencia […] Nosotros tuvimos la capacidad y la condición mental para hacer de un lugar adverso, un proyecto que florece, porque nosotros no lo tuvimos. Partimos de la carencia, entendimos la carencia de ese territorio, pero descubrimos la potencia que había en nosotros. Tener una casa, tener un espacio, eso no es tan fácil. No es solo pa un grupito de teatro. Es la gente la que te cambia. La gente es la que te pone otra lógica […] Es que eso es lo que hace al ser humano, es la condición del creador: no pensar en uno, pensar en una sociedad. Es ser capaz de comprender que esto puede ser mejor si estamos haciendo propuestas para que la gente venga, las vea y se haga las preguntas necesarias para generar cambios […] Hoy Nuestra Gente no tendría la fortaleza que tiene sin un Freddy Bedoya. La fuerza de ese tipo es increíble, la capacidad creativa […] Este proyecto no sería si no estuviera Gisela ahí, su estoicismo. No sería si no estuviera Ángela, Érika, Gleidy; no sería si no estuvieran los chicos que están en el proceso formativo […] no sería si no están ahí, como sombras latentes y vitales, la presencia de un

Foto: Sara Jurado Foto: Cortesía

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Foto: Cortesía

El arte como política de Estado Por: Iván Zapata Ríos

La violencia del último siglo en nuestro país es el común denominador de la vida de todo colombiano, sin embargo, los artistas llevamos casi sesenta años creando y reflexionando en torno a este tema que hoy, en la perspectiva de los acuerdos de paz, toma mayor pertinencia. No obstante, el sector artístico no ha sido incluido en el desarrollo de estos procesos. La consolidación de la paz en Colombia no se logra solo con el desarme de la guerrilla, requiere además de muchas acciones, la asignación de una gran cantidad de recursos entre los que urge la inversión en procesos artísticos y culturales, quienes restituirán el tejido social y le dará nuevos elementos simbólicos a eso que llamamos el ser colombiano. Sin embargo, vemos con extrañeza cómo el porcentaje del presupuesto general de la Nación para el arte y la cultura cada año es menor, llegando a cifras indignas y vergonzosas, pasando del 0.20 % en 2016 al 0.16 % para 2017, —cuando el mínimo recomendado por la Unesco es del 2 %—, y desconociendo el altísimo aporte de las dinámicas culturales al PIB del país, representado en un 4.7 % del total. No hay equidad. Frente a este panorama coyuntural la única alternativa estimulada por el Estado es la de las industrias culturales y los oligopolios del entretenimiento, cuya estrategia es generar utilidades a unos cuantos gestores e intermediarios que administran los dineros de las artes. Esta estrategia obedece a políticas economicistas internacionales bajo el modelo neoliberal y en la perspectiva de los TLC. Mientras tanto, muchos de los creadores del país se ven sometidos a la pobreza y a la desprotección en seguridad social por parte del estado. El propio Ministerio de Cultura plantea lo

siguiente en el documento Política de artes del año 2010: «La definición del arte encierra en sí misma una paradoja, puesto que lo artístico lleva implícito el principio de la creación, de la ruptura y de la superación de las ideas fijas o realidades convenidas. Podríamos decir que el arte se constituye como dimensión creadora y transformadora de la cultura y, una vez se asimila y se integra, se perfila como parte de la cultura ya constituida. Es decir, el arte regresa al magma del que proviene». De acuerdo con el anterior planteamiento, se infiere que los artistas somos los principales gestores de paz, los mensajeros del mañana, pero nada más lejano entre la teoría y la práctica estatal como lo demuestran el bajo presupuesto, sus continuos recortes (van tres) y la amañada aplicación, por parte del Ministerio, del Sistema Nacional de Cultura sin la participación democrática y concertada con el sector artístico y cultural. No hay un consejo nacional de cultura, no hay un consejo nacional de teatro, elegidos democráticamente. Es vergonzoso. Después de la movilización de artistas del teatro frente al programa Salas Concertadas y el Programa de Concertación Nacional, buscamos por todos lados restablecer el diálogo con la ministra para poder discutir una agenda. El 22 de mayo de 2016, en Medellín, nos reunimos más de 50 representantes de grupos de teatro, entidades y asociaciones de diversas regiones del país y una de las conclusiones del encuentro fue la creación de la Mesa Nacional de Concertación, que permitiera interlocutar de manera organizada y legítima con el Ministerio de Cultura y otras instancias importantes para el proceso, sobre los intereses del teatro colombiano en general y de las organizaciones escénicas vinculadas al Programa

Nacional de Concertación, en específico. Sin embargo, esta es la fecha y la hora en que esa mesa no ha podido funcionar porque le falta una pata: la del Ministerio. Las políticas públicas son un instrumento del Estado que, concertadas con los ciudadanos, garantizan sus derechos de acuerdo con sus necesidades. El derecho al disfrute y a la práctica artística es también un derecho constitucional: «Artículo 70. El Estado tiene el deber de promover y fomentar el acceso a la cultura de todos los colombianos en igualdad de oportunidades, por medio de la educación permanente y la enseñanza científica, técnica, artística y profesional en todas las etapas del proceso de creación de la identidad nacional». Frente a las actuales dinámicas y tendencias, cabe preguntarse: ¿quién está definiendo las políticas del Ministerio y bajo qué intereses? Las políticas públicas —en el caso nuestro— deben partir de las necesidades particulares que cada organismo artístico ha desarrollado y no de la visión unilateral que tiene de estas el Estado. Para que esto se dé es necesario, como la realidad actual exige, una institución del Estado que garantice, desde las artes, la implementación de programas sostenibles y líneas de acción que recojan el momento actual (el posconflicto o posacuerdo), y el crecimiento del número de artistas que pueblan la geografía nacional, construyendo el nuevo imaginario de los colombianos. Creemos que es hora de hacer una reingeniería profunda del Ministerio de Cultura creado por la Ley General de Cultura o Ley 397 de 1997. La situación económica, política y social del país así lo amerita.

Fotos: Cortesía


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Divina Obscenidad Teatro (DOT) Por: iván zapata

Divina Obscenidad Teatro (DOT) es un colectivo de artistas que nace en 2013 cuando un grupo de creativos de diversas áreas (teatro, medicina, psiquiatría, literatura, música, danza…), deciden unirse para darle vida a obras de teatro con una temática muy particular: la erótica del cuerpo o ese cuerpo que habla de otras maneras distintas al de la palabra escrita y hablada. Sin embargo, el origen y el sustento teórico y académico de toda esta propuesta teatral está en una exhaustiva investigación que su director, Antonio Úsuga Monsalve, hizo por más de dos años en torno a lo erótico y la escena; investigación que arrojaría como resultado el libro La dramaturgia del porno (Universidad de Antioquia, Comité de Investigación de la Universidad de Antioquia, CODI). El colectivo es muy riguroso en sus procesos de montaje teatral. Enfrenta a sus personajes a una serie de reflexiones sobre el cuerpo y la vida misma. Reflexiones que inevitablemente rebotan, a veces con sutileza, a veces de manera transgresiva, en los espectadores, y muestran, de paso, otras maneras de poner en escena una temática tan compleja como lo erótico. DOT aborda en sus puestas en escena una serie de sentidos que giran en torno a las relaciones humanas con eso erótico y con ese misterio tejido a su alrededor. Un misterio que se anuda día a día y que a veces el vicio de la cotidianidad lo va haciendo desaparecer hasta hacer de él un monstruo al que no se sabe si es mejor asesinar o hacer como si no existiera. Este colectivo de artistas sugiere que la ciudad (Medellín) está preparada para abordar discusiones de peso con respecto del cuerpo, las sexualidades

alternativas, el sexo. O más que discusiones, DOT sugiere que la ciudad está preparada para abordar reflexiones creativas con respecto de esas realidades que transitan en torno a esas maneras distintas de ver el cuerpo y las diferentes sexualidades en la contemporaneidad. DOT hace arriesgadas puestas en escena donde retoma las formas narrativas teatrales tradicionales y las oxigena. Ya se sabe que poner en escena lo erótico es un reto para cualquier grupo creativo que no quiera caer en clichés fáciles dados por la convencionalidad de lo porno. Sin embargo, el reto también brinda las herramientas suficientes para ser afrontado. En este caso, las herramientas las constituyen una serie de elementos que el mismo teatro amablemente ofrece. Se trata de todas las artimañas teatrales que los teóricos y los no tan teóricos de lo escénico han puesto al alcance de todos: la noción compleja de lo escénico, que involucra lo dramatúrgico contemporáneo y la mirada del tiempo y el espacio. La relación inquebrantable entre puesta en escena y espectador cuando la cuarta pared está en crisis. La construcción de lo espacial, en términos estrictamente teatrales, incluyendo esas miradas ingenuas sobre el espacio en términos de convencional y no convencional. Para DOT la «no convencionalidad» no existe. Eso es puro formalismo académico. Hasta esos tales espacios llamados no convencionales han creado sus propias convenciones, y sí que son celosos con ellas, sino que le pregunten, por ejemplo, al porno y su narrativa. Ahora, ¿Qué tiene DOT por decir en una

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Entrevista ENTREVISTA 7

Foto: Cortesía

época como la nuestra, donde los paradigmas con respecto al cuerpo y la sexualidad están en plena convulsión? ¿Será que esa mirada del hombre y sobre todo de la mujer ha cambiado en este momento histórico, en el que, esas discusiones tradicionales sobre género están siendo desvirtuadas y en cambio se ponen sobre la mesa otras perspectivas distintas de lo humano? Estas son algunas preguntas que este colectivo de artistas se hace cada vez que se enfrentan a la escena, lo que habla de la rigurosidad investigativa con la que asumen cada montaje teatral. Eso sí, ellos son conscientes de que, tratándose de teatro, las preguntas no son más que meras herramientas para iniciar una creación. El resto de herramientas las va ofreciendo amablemente el azar de esa hermosa manifestación artística llamada Teatro. Durante este tiempo, el Colectivo de artistas DOT ha presentado las obras: Minotauro, Ninfa, Procusto, la medida perfecta de las cosas, Fedra, Cleansed, Bondage, Las preciosas ridículas y la comedia sexualmente incorrecta Por favor, siéntate en mi cara. Nota: Cleansed es una versión libre del texto Cleansed, de Sarah Kane y es dirigida por Sebastián Rivera. Ninfa es una versión libre del texto Lesiones incompatibles con la vida, de Angélica Liddell. Las preciosas ridículas es la versión libre del texto de Molière y es una coproducción de DOT y la Alianza Francesa de Medellín. El resto de las obras han sido escritas y dirigidas por Antonio Úsuga Monsalve.

Raúl, de una Alba, de una Diana, de un Gustavo, de tanta gente. De Mónica, que está ahora por fuera […] es la fuerza de esos que fundaron y de esos que hoy sostienen el proyecto. De esos que hoy están ahí con la claridad de mantenerse». Ad portas de cumplir tres décadas pensándose el barrio, la ciudad y hasta el país, Jorge ya no tiene premura en sus pasos. Ante la incertidumbre de una patria como la nuestra, prefiere vivir lo que traiga cada día. «Yo no siento que en Blandón quepa la desesperanza, sino que es el estar más liviano», asegura. Reconoce igualmente la congoja que le produce ver la falta de espacios de conversación en la ciudad, ese ritual que tanto disfruta. Le afecta sobremanera percibir el poco interés de la política pública en la cultura; ver al funcionario como un técnico y al Estado como productor cultural perder sus focos. Desconfía de la parametrización de la cultura; ese exceso de requisitos en detrimento de la creación. Sin embargo, vuelve al Jorge de hace unos cuantos años y no duda en afirmar que esta época tiene lo suyo, que es un tiempo que guarda su encanto. «Yo me miro con mis botas de platina, tengo esa imagen. Todavía las tengo, las guardo y me las pongo en ciertos momentos. Pero cuando pienso en eso, digo: “¿Cómo me tocó arrastrar este cuerpo, estas piernas, esta humanidad, esta condición, para forjar junto a otros lo que tenemos, lo que hicimos?” El ser que hoy tengo, acompañado de otras personas, me gusta más, porque tengo liviandad […] Esta es una época absolutamente maravillosa. Es eso que de niños soñamos. Soñamos viajar y conocer el mundo. Yo le decía a mi mamá: “Quiero ser en la vida alguien que pueda viajar y que pueda, a cada lugar donde viaja, llevar cosas para dejar cosas. Y traer de esos lugares, para nosotros aprender de esos otros”. Creo que este es el mejor momento».

Foto: Cortesía

Un día, debatiendo sobre infancia y adolescencia en la gobernación… «[…] yo les cuento mi sueño de ir a la luna. ¿Qué niño no ha soñado con ir a la luna? ¡La fascinación! Recuerdo cuando yo tuve en mis manos una revista alemana que hablaba de los viajes espaciales de la Unión Soviética, el Soyuz, que es la primera sonda espacial que da la vuelta a la órbita terrestre. Y Yuri Gagarin, que es el primer cosmonauta que sale al espacio, para mí eso era una fascinación. Pero, ¿cómo hago? Eso es imposible. A mi mamá le decía: “Es que yo quiero eso, yo quiero irme. Quiero viajar. Yo quiero hacer eso”. Claro, ahí hay una dificultad desde la economía, desde la educación y desde la comprensión del mundo de un niño, de un adolescente. Entonces nosotros somos mediadores de esas palabras de ellos [los niños]. Luego, una mujer dice: “¡Ah!, imagínate que mi hijo me dijo lo mismo, y entonces yo le dije: mijo, pa poder ser astronauta usted tiene que estudiar inglés. Porque el único lugar desde donde salen los vuelos pa la luna es desde los Estados Unidos, y eso hay que hacerlo en inglés”. Y yo le dije: “¡A mí me faltó tanto que mi mamá supiera darme esa respuesta!” Y que me dijera: “El único lugar desde donde salen los cosmonautas es en la Unión Soviética y hay que hablar ruso” [risas]».


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REGIONAL REGIONAL 9

El Salmón sigue anhelando Diez años contra corriente

Hérmetus corporación artística

Camilo Alejandro Carvajal de la Rivera Noviembre 10 de 2016

Mensajeros de utopías

Aunque ansíen medir el anhelo del salmón Y descifrar el canto de las ballenas, No vamos a desaparecer. Luis Eduardo Rendón Foto: Cortesía

Próximos a celebrar una década de existencia, los Salmones siguen corriente arriba en busca de la simiente creativa. Esta metáfora encontrada en uno de los versos de Luis Eduardo Rendón, poeta de Medellín, dio origen al nombre de la compañía, al proyecto. El Anhelo del Salmón se ha vuelto no solo un emblema, sino una postura frente a la vida y frente al arte; ha definido una búsqueda estética, una forma de persistir y hacer contracultura en este presente complejo y disperso al que pertenecemos. El salmón tiene una función totémica en la cultura celta y en los pueblos americanos: es símbolo de sabiduría, viajero de las profundidades, poder para guiar grandes empresas con inteligencia y ligereza. Y este símbolo, esta vibración totémica, se ha vuelto nuestro anhelo. Nos hemos decidido a insistir, a bucear en busca de joyas dramatúrgicas y experiencias estéticas que emerjan de la profundidad y que cualifiquen nuestra mirada, nuestro oficio, nuestra humanidad y la de nuestros espectadores: esa es una ruta contracorriente, una ruta que resiste a la tentación de las fórmulas y de los éxitos engañosos. Hemos optado por habitar esa frontera del riesgo como el funámbulo, para crecer con cada apuesta estética y renacer en cada nueva creación. Desde este discurso, somos muchos los Salmones en el mundo haciendo contracultura, yendo contracorriente, sacándole brillo al presente y conquistando oídos. Esta es una metáfora que va más allá del nombre de una compañía; es una manera de nombrar a muchos hombres que se lanzan a la aventura de viajar a las profundidades. He allí no un solo anhelo, sino un constante anhelar desde la condición humana y desde nuestra

responsabilidad creativa. Celebraremos nuestros diez años en 2017, con un inventario de sueños cumplidos y con diez delante de anhelos futuros. En esta peligrosa tarea de definirse y con la gratitud de este territorio compartido, abrimos una pequeña síntesis de lo que hemos sido y de lo que queremos: Nuestro gran rector y maestro ha sido Samuel Beckett, y este, tal vez, nos brindó la bendición para lanzarnos a la aventura del teatro como camino; nuestro tiempo, desde entonces, se recrea con palabras de Estragón y Vladimir; fuimos misántropos gracias a Moliére —no es fácil querer al hombre por su propia condición, por este mal de homo sapiens que nos está acabando, pero piadosa la gracia de este autor que nos enseñó a reír a pesar del dolor que hace ver el deterioro del hombre—. Bajo tierra se cocina una versión de Beckett o el honor de Dios, de Jean Anouilh, que saldrá a la luz cuando entendamos nuestro darma y nos libremos del karma; hemos apagado el fuego en más de una ocasión: para poder persistir fue preciso perdonar. De no ser por Gorostiza sabríamos menos del Silencio; Fassbinder trajo tantas lágrimas, no menos amargas por cierto, y una corte femenina inauguró nuestro Salmón Estudio, espacio para actores y directores jóvenes; Krapp hizo su Última cinta en la voz de Joe Broderick —trazos de tiempo grabados, una colección de instantes idos en cintas magnetofónicas, en bodegas de tiempo perdido—; fuimos hasta Armero para indagar nuestro pueblo —nos dolió y nos duelen marcas de la esclavitud cuasi genéticas en nuestro ser colombianos—. Fue Omaira 11/85 quien nos mostró Colombia: un desastre anunciado, una multitud de archivos cercenados en un supuesto palacio. Este oscuro espectáculo mediático despistando al ciudadano, y todo ello

gracias al trazo pastuso del querido Mario Jurado; compusimos un Arrullo para no despertar con sabor a Costa Rica —hicimos trampa a Exupéry para decir «Principita» en este planeta de Cifras—; vamos paso a paso, medida por medida: Mesure por mesure reposa en especial traducción por el viejo Joe, y Ángelo e Isabela aguardan, ardientemente, su tiempo de lucirse en escena; tenemos deudas con Shakespeare pero este parece ser paciente, llegará a nuestro momento; nuestra profesión es maternal a pesar del abandono: aún llenos de rencor, hemos aprendido a amar gracias a Griselda, a esa pluma femenina que nos regula la testosterona. Mientras escribo estas frases, me habita una sensación de pánico al recordar que hoy se estrena Autopsia, el proyecto de la Escuela de Dirección de Actores; Autopsia radiografía la crisis institucional de la familia presa de traumas, vicios y vacíos en singular adaptación. Es un proceso que comanda Edward Gómez, ese Salmón persistente, hacedor y productor con una tropa de actores jóvenes que les dio por salmonear (verbo acuñado en el tiempo —dícese de trabajar con anhelo en el Anhelo—). Así empiezan nuestros próximos diez años: para 2027 visionamos un estudio rural, en el cual convidar amigos a crear, sin trancones, en las sierras de Choachí —a una hora de Bogotá luego de cruzar el páramo, detrás de Monserrate y abajito de Chingaza— donde un lote espera ser trasformado en estudio. Visionamos tres generaciones de actores y una cosecha de nuevos directores que propongan ventanas por donde se cuele oxígeno a este planeta, nuevos rumbos para la cuadra, para el barrio, para el pueblo, para la ciudad, para el país, para la tierra entera; una red creativa que pueda inyectar altas dosis de arte a nuestro territorio. Esperamos que el

peso de los años nos proporcione el conocimiento, la voluntad y el valor para construir una dramaturgia propia. Nuestro horizonte inmediato para 2017, al celebrar esta década, esta niñez teatral con uso de razón, viene con el primer Festival Beckett, un homenaje a nuestro mentor: durante doce días en La Factoría, convocaremos las obras de Beckett made in Colombia; invocaremos desde la sabana a nuestro querido Samuel. Tenemos trabajos de amor vano —pero no por vanos menos bellos—, un Shakespeare por mujeres, una suerte de guiño histórico que se cocina a fuego lento y que parece dar a luz el próximo año. Haciendo honor a nuestra generación, se gesta una escritura escénica contemporánea donde plasmar la investigación en torno al ritmo de la percusión corporal. De dónde viene el chocolate es una puesta multidisciplinar en la que se teje el canto y el ritmo a través de los oficios ancestrales. ¡Hay Anhelo pa rato! Imposible concluir sin hacer mención a toda la tripulación: nuestro oso canadiense, Everett Dixon, capitán sin timón, una eminencia gris que va iluminando el camino; y en las máquinas a todo vapor, Joe Broderick empujando cada Anhelo. Hasta aquí esta retrospectiva, este compartir de sueños, este deseo de saludar a nuestros aliados, espectadores, testigos de tantos anhelos y la mano extendida para nuestros futuros compañeros de escenario, para nuestros nuevos espectadores. No está de más abrir los brazos con gratitud y cariño a la casa del Matacandelas y al querido Cristóbal por invitarnos a definirnos. ¡Salud!

Fotos: Cortesía

Así, como en los poemas homéricos, Hermes era considerado el heraldo de los dioses del Olimpo, así también un grupo de jóvenes del sur del Valle de Aburrá se convirtieron en heraldos teatrales en las casas de la cultura de Itagüí y San Antonio de Prado dando paso a la creación formal hace dos años de HÉRMETUS (aunque realmente llevan ocho años como grupo independiente) una Corporación artísticacultural dedicada a la formación y creación en artes escénicas, visuales, comunidades rurales, urbanas, circulación, además proyección de servicios artísticos a nivel nacional e internacional, cuyo interés fundamental es fortalecer la dimensión simbólica, humanística de integrantes y espectadores. Con el tiempo este grupo de jóvenes emprendedores se ha ido decantando hasta convertirse bajo el liderazgo de Elizabeth Cano (Directora Artística) y Fredy Franco (Director General) en un equipo profesional de formadores y artistas de las artes escénicas y plásticas que además, cuentan con tres semilleros y un teatro itinerante en guadua. “Teatro vivo para el pueblo para que el pueblo viva el Teatro”, es necesario resaltar cada vez menos utopía y cada día más realidad: la creación del Centro Cultural Rural Caja de Pandora, en el

municipio de Santa Bárbara transformando una finca de la agricultura a la agrocultura. Cultivando mejores seres humanos y cosechando talentos artísticos. Con mucho entusiasmo y pocos recursos económicos han construido un auditorio multifuncional que se adecúa dependiendo del formato o la necesidad y se convierte en caja negra o en espacio abierto para las diferentes actividades que allí desarrollan como por ejemplo, la Escuela Rural Artística (ERA), donde se da iniciación en música, artes plásticas, teatro, danza, literatura a niños, jóvenes y adultos de la vereda Los Charcos del municipio de Santa Bárbara y el Diplomado en Dirección Escénica avalado por la Universidad Claretiana proyecto ganador de la convocatoria de concertación departamental del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia formando a más de 20 directores teatrales de los diferentes municipios del departamento en sus dos cohortes. El espacio tiene una capacidad de hospedaje de 15 personas para internados artísticos y están pensando tener, a futuro, una biblioteca, sala de proyección de cine y de danza. En su trasegar lento pero seguro, se han dedicado más en el hacer que en el figurar para ello, han contado con alianzas y apoyos tales como: Confiar, Hábitat sin Fronteras, Universidad

Claretiana, Red Latinoamericana de Teatro en Comunidad y la Red de Teatro del Sur de Antioquia “Escenario Sur”. Estas son algunas de las obras montadas por este grupo que dan cuenta de su trayectoria: -

El Abuelo Mágico. Espectáculo de navidad de mediano formato en el que se resalta la importancia de los valores familiares. 2009 Guasábara. Ganadora de las becas de creación del Municipio de Itagüí. 2010. Pinocho. Basada en la obra literaria de Carlo Collodi. 2011 Pombo. Homenaje a Rafael Pombo en el centenario de su muerte. Participó en el Festival Iberoamericano de teatro 2012. Vida Moderna. Basada en la novela Ensayo sobre la ceguera de José Saramago. 2014. Isabel. Representó a Colombia en festivales de México-Guanajuato y Brasil – Río de Janeiro 2013-2014 Locuras de Don Quijote. Obra infantil, que promueve el gusto por la lectura y la fantasía. 2015-2016

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Periódico Medellín en Escena No. 48  

Órgano informativo de la asociación de salas de teatro de Medellín.

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