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ARQUITECTURA SUSTENTABLE SISTEMA PRODUCTIVO DE HUERTAS EN VIVIENDA SOCIAL EL CASO DE LA “VILLA DE EMERGENCIA” EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

MDAA Maestría en Diseño Arquitectónico Avanzado Tesis de Maestría 2006 Alumno: Sebastián Miguel Director: Graciela Silvestri


MAESTRÍA DE DISEÑO ARQUITECTÓNICO AVANZADO Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo Universidad de Buenos Aires

TESIS DE MAESTRIA

Arquitectura sustentable: Sistema productivo de huertas en vivienda social.

El caso de la “Villa de Emergencia” en la

Ciudad de Buenos Aires

DIRECTOR DE TESIS:

Dra. Arq. Graciela Silvestri

TESISTA:

Arq. Sebastián A. Miguel

Diciembre de 2006.

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ÍNDICE DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE ASPECTOS TEÓRICOS Capítulo 1 - El espacio público revisitado 1.1 - Definiciones del espacio público y de una nueva esfera pública 1.2 - La esfera pública en una sociedad de masas: multitud y sociedad civil 1.3 - Las formas de organización de la sociedad de masas

Capítulo 2 - Ciudad y villa miseria 2.1 - El espacio público en la ciudad latinoamericana 2.2 - La villa miseria 2.3 - La vivienda social y la reconversión de las villas: algunas experiencias

Capítulo 3 - Ciudad y Naturaleza 3.1 - El jardín y el parque urbanos 3.2 - Una arquitectura posible a partir de materiales orgánicos 3.3 - Algunas experiencias previas

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SEGUNDA PARTE Capítulo 4 - Proyecto de intervención sobre la Villa de Emergencia nº 31, Retiro, Ciudad de Buenos Aires 4.1 - El contexto político y social 4.2 - El paisaje de la villa y las formas de organización de la población 4.3 - La visión urbana del problema 4.4 - Organización espacial

4.5 - Administración de recursos 4.6 - Elementos constitutivos del Proyecto 1) Infraestructura de servicios básicos 2) Espacios para el cultivo 4.7 - El sistema de espacios públicos de la Villa 4.8 - Esquemas de circulación 4.9 - El nuevo perfil urbano y la densidad 4.10 - Metodología de articulación de la propuesta

ANEXOS Y CUADROS Fuentes utilizadas Bibliografía general

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INTRODUCCIÓN Uno de los temas recurrentes de la arquitectura contemporánea es, sin dudas, el problema de la vivienda. Las grandes ciudades de nuestros días padecen de un déficit de viviendas crónico, que en el caso de las ciudades latinoamericanas constituye, agravado por los niveles de pobreza que afectan a sus sociedades, parte ineludible de la agenda social de la arquitectura. En otro plano de problemáticas, la ciudad contemporánea se encuentra también dentro de un contexto global de agotamiento paulatino de las energías no renovables, lo que impone al arquitecto la urgencia de una reformulación de los modelos arquitectónicos que permita el desarrollo de nuevos tipos constructivos y funcionales. Esta tesis se planteará como objetivo el tratamiento de esas problemáticas

multidimensionales

dentro

de

un

contexto

preciso:

los

asentamientos precarios de la Ciudad de Buenos Aires (habitualmente llamados villas de emergencia o villas miseria), en particular la Villa Nº 31 de Retiro. Estas áreas urbanas, que concentran las poblaciones de menores recursos de la ciudad en condiciones de total precariedad habitacional (además de social), son indudablemente focos de aguda manifestación de estos problemas. Nuestra tesis consistirá entonces en una investigación proyectual, en la que se propondrán formas de intervención sobre la realidad urbana de la villa miseria con miras a colaborar en la resolución de estos problemas. El proyecto propuesto consiste en la inserción de un sistema de huertas comunitarias dentro del tejido urbano de la villa. Tres serán los ejes que guiarán la intervención. En primer lugar, nuestro proyecto tiene como alcance la intervención en aquellas partes del tejido de la villa denominadas “áreas exteriores”, es decir, los espacios residuales existentes entre las unidades habitacionales de la villa, no incluyendo entre sus objetivos la modificación del ámbito de la vivienda en sí. En otras palabras, el nuestro será un proyecto de reconversión del espacio público, centrado en la provisión de infraestructura, de nuevas posibilidades de 4


producción y de un nuevo entorno paisajístico a los habitantes del asentamiento, pero absteniéndose de intervenir sobre el espacio privado. Esta decisión tiene como fundamento una crítica de algunos aspectos de la tradición urbanística del Movimiento Moderno, principalmente la centralidad que éste otorgó a la vivienda como foco de la intervención urbana, considerando el espacio “exterior” como simple vía de comunicación entre espacios de las viviendas. Por el contrario, pensamos que la mejora de la calidad de vida del habitante de la ciudad no depende exclusivamente de las características de su vivienda, sino que por el contrario el espacio público es un factor central que condiciona las formas del habitar privado y permite modificaciones en ellas. Asimismo, existe otra fundamentación de esta decisión de intervenir específicamente sobre le espacio público, que nos lleva al segundo eje de nuestro proyecto. Nos estamos refiriendo aquí a la concepción misma que tradicionalmente se tiene de la intervención, como imposición forzada de un plan concebido e implementado desde el Estado sobre una sociedad civil pasiva. En oposición a esta visión de la intervención arquitectónica, nuestro proyecto propondrá una redefinición del rol de los distintos actores de la obra de reconversión. Basándonos en una teoría alternativa del Estado y de la sociedad civil, que tomará muchos elementos de la “teoría de la multitud” de Paolo Virno, propondremos una forma de planificación y de realización en la que la iniciativa de los propios pobladores del asentamiento será un elemento clave. La construcción de las viviendas, la gestión del habitar cotidiano y la gestión productiva en los huertos serán pensadas como producto del accionar comunitario. El Estado cumple aquí solamente el rol de acompañante de iniciativas y necesidades provenientes de la sociedad civil. Por otra parte, la operación limitada al espacio público no dejará de tener efectos sobre el espacio de la vivienda, pero efectos que no provendrán directamente de la planificación, sino del hecho de que el proyecto alentará, en un mediano plazo, a que sean los propios pobladores quienes vayan introduciendo mejoras en sus viviendas, desde un entorno con una infraestructura de servicios consolidada.

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Imagen satelital, Buenos Aires.

Un efecto suplementario que se buscará a través de esta modalidad de intervención será la generación de un sentido de pertenencia de los habitantes hacia la comunidad y el territorio que habitan, sentido que es esencial para el éxito y la durabilidad de cualquier proyecto, como lo muestran –a veces por contraste– muchas de las experiencias previas de vivienda social. La identificación de los habitantes con su territorio se buscará de dos maneras. Por un lado, el hecho de que los habitantes mismos del asentamiento tomen parte activa en la realización y en la gestión de la intervención lleva de por sí a que sientan el nuevo contexto urbano como algo propio, que les pertenece y que debe ser conservado. Por otro, la intervención tiene como una de sus premisas el trabajo sobre el tejido urbano preexistente, lo que implica respetar las tradiciones y formas de ocupación territorial propias de la población asentada en los terrenos a intervenir, facilitando así aun más la sensación de identificación entre habitantes y barrio.

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Esta última consideración también se relaciona con una visión crítica que nuestro proyecto planteará respecto de la cultura urbana modernista. Como sostiene Carlos Martí, el Movimiento Moderno pretendía englobar la totalidad de la ciudad bajo un concepto de colonización de un espacio sin huellas ni identidad, en donde la ciudad se podía definir (teóricamente) a la perfección, y existía una realidad inseparable entre vivienda y ciudad.1 Por el contrario, la experiencia ha demostrado que la ciudad no se hace sobre un terreno neutro sino sobre un sitio que posee una forma urbana que puede ser trasformada pero no puede crearse a nuevo, lo que obliga a reconocer la iniciativa y las tradiciones de la población que habitará el sector urbano a proyectar. Finalmente, el tercer eje de nuestra intervención será la sustentabilidad. La consideración de las condiciones ecológicas globales y también de las propiamente urbanas hace ineludible, como ya se ha dicho, la reformulación de los modelos constructivos a utilizar por el arquitecto. Esta reformulación se buscará a través de la inclusión de materiales orgánicos como parte de los recursos edilicios a utilizar, con la finalidad de permitir una relación más equilibrada entre lo edificado y el medio ambiente. Asimismo, la iniciativa de las huertas comunitarias, como ejemplo de agricultura urbana, pone de relieve una nueva relación entre ciudad y naturaleza en la que estos dos términos dejan de ser opuestos. Las ventajas de esta articulación, por otra parte, no serán solamente ecológicas, sino que permitirán también una nueva forma de producción y trabajo, que signifique eventualmente una mejora económicosocial para las poblaciones de las villas de emergencia. Por último, la inserción del verde y de la actividad productiva agrícola en el tejido urbano permitirá la creación de un nuevo paisaje en la villa miseria, y su mejor integración con los sectores urbanos circundantes. A partir de estos tres ejes, debemos explicitar también una dimensión más que pretendemos de nuestro trabajo. Por un lado, en virtud del carácter experimental de la propuesta, buscamos la generación de modelos que puedan ser aplicados en el futuro a otros programas o sectores de las ciudades. En segundo lugar, sin embargo, debe agregarse que, para que este modelo de 1

Carlos Martí, “La casa y la ciudad, realidades inseparables”, en AAVV, Monografías 56, Madrid, Arquitectura Viva Editorial, 1995, pp. 8 a 10.

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ciudad pueda llevarse adelante, es necesario garantizar la organización de los grupos sociales como actores capaces de desempeñar roles específicos. En consecuencia, en esta tesis se buscará demostrar las posibilidades de integración de sectores de la “ciudad informal” a partir de una mirada que propone, a través de la arquitectura, la revitalización de la sociedad civil y la libertad de acción de los grupos que la componen.

La estructura de la tesis es la siguiente. Los primeros tres capítulos, que componen la Primera Parte, consisten en una fundamentación del proyecto. En el Capítulo 1 se revisarán las nociones tradicionales de espacio público, así como de Estado y de sociedad civil (2.1), para luego buscar reformulaciones de ellas que resulten adecuadas a las condiciones de vida de la sociedad contemporánea (2.2). A partir de esta reelaboración conceptual, se explicitarán las formas de organización social adecuadas a la contemporaneidad, que son las que se buscará plasmar en nuestro proyecto (2.3). En el Capítulo 2 el foco se concentra a las condiciones urbanas propias de la ciudad latinoamericana contemporánea, particularmente las de Buenos Aires y sus “villas de emergencia”. Se destacarán las peculiaridades de la problemática del espacio público en Latinoamérica y en Buenos Aires (2.1), luego se analizarán la historia y las características sociales y urbanas de las villas miseria (2.2), y finalmente se hará una revisión crítica de experiencias previas de vivienda social y de reconversión de los asentamientos precarios (2.3). La cuestión de la sustentabilidad y de las relaciones entre la ciudad y el medio ambiente serán el objeto del Capítulo 3. Se hará una exposición de algunos antecedentes históricos de interacción entre ciudad y naturaleza, tanto a nivel del paisaje como de la agricultura urbana (3.1), para luego abordar el tema de la arquitectura sustentable, a través del uso de materiales orgánicos (3.2). Finalmente se revisarán algunas experiencias de agricultura urbana particularmente significativas para nuestro proyecto (3.3).

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En la Segunda Parte de la tesis se desarrolla el proyecto en sí, luego de una contextualización a partir de las condiciones jurídicas, la historia y las características del paisaje y la población del asentamiento que nos ocupa, la Villa Nº 31 de Retiro. En la exposición del proyecto se destacarán primero los problemas que el terreno plantea para la intervención, la integración del proyecto con el entorno a nivel paisajístico, la organización del espacio a intervenir y la forma de gestión de los recursos. Luego se desarrollan los elementos de infraestructura y de cultivo constitutivos del proyecto, el sistema de espacios públicos, los esquemas de circulación y el problema de la densidad urbana. Finalmente, se propondrá una metodología de articulación de la propuesta, en la que se indagarán formas de aplicación basadas en la gestión cooperativa, coherentes con la concepción de la relación entre Estado y sociedad aquí sostenida.

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PRIMERA PARTE ASPECTOS TEÓRICOS

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EL ESPACIO PÚBLICO REVISITADO

Dado que uno de los puntos de partida que guiarán nuestra intervención urbana será el espacio público, parece necesario comenzar por una reflexión acerca del mismo. Analizaremos en un primer lugar cuáles son las nociones que dentro de las ciencias sociales nos permiten una conceptualización adecuada para pensar lo público en la sociedad contemporánea. Surgirán de allí nociones reelaboradas de Estado y sociedad civil, que nos guiarán hacia la clarificación de las formas de organización existentes en la sociedad de masas.

1.1 - Definiciones del espacio público y de una nueva esfera pública En la tradición arquitectónica, cuando hablamos del espacio público que existe en un pueblo o ciudad, nos referimos sin dudas a los elementos concretos y conocidos como calle, plaza o parque. En términos propios de las ciencias sociales, sin embargo, el concepto de espacio público posee connotaciones diferentes y específicas. Generalmente concebido como opuesto al espacio privado, se trata de un concepto que refiere al campo de la vida política civil y en el que se forma la opinión pública. Su definición, sin embargo, es conflictiva, y existen diferentes modelos contrapuestos en torno a cómo se lo debería caracterizar. Un primer modelo, siguiendo los análisis de Hannah Arendt, podría encontrarse en la Grecia clásica. Allí, el espacio público (encarnado en el ágora) funciona como el ámbito en el que el ciudadano sale al encuentro con el otro, y a partir de ese encuentro se constituye a sí mismo en la diferencia. Mientras que en la esfera privada, que está condicionada por los imperativos de la necesidad, el hombre puede lograr la reproducción de la vida y la

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producción de bienes durables, la esfera pública no está regida por tales imperativos2, sino que en ella reina la libertad. En este mundo de la libertad se desenvuelve la acción política, es decir, un modo de estar en el mundo que no implica simplemente la reproducción de la vida sino también la construcción de la propia identidad en función del encuentro con el otro.3 “Se trata del espacio de aparición en el más amplio sentido de la palabra, es decir, el espacio donde yo aparezco ante los otros como otros aparecen ante mí, donde los hombres no existen meramente como otras cosas vivas o inanimadas, sino que hacen su aparición de manera explícita.” 4 En esta concepción, entonces, el contraste entre lo privado y lo público aparece con toda claridad. Por un lado, lo público aparece como aquello que puede ser visto y oído por todos, y a la vez es algo que representa al propio mundo, aquel que es común a todos e incluye también al lugar de posesión privado. En contraposición, el término “privado” es puesto en el otro extremo de significación, tomando así su sentido original de “lo privativo”: si bien en él se satisfacen las necesidades básicas, el individuo está en él privado de un aspecto esencial de la vida humana, privado de realidad, al no poder ser visto y oído por todos ni estar en relación con los otros, lo que lo sitúa al margen de la vida pública y de la toma de decisiones. Una segunda concepción del espacio público es la que ha propuesto Jürgen Habermas, basándose en sus investigaciones sobre la burguesía del siglo XVIII. En esta noción, el espacio público no es ya el ámbito de la acción, tal como lo era en la Grecia clásica, sino el de la representación. Considerando por un lado una sociedad en la que la definición del ciudadano, es decir de los participantes del espacio público, se ha ampliado hasta abarcar a toda la Humanidad (definida ahora en términos del derecho natural), y considerando también que la sociedad burguesa es una sociedad que en función del surgimiento del mercado como principal articulador social ha roto ya sus lazos 2

Siempre y cuando, por supuesto, la reproducción de la vida y la satisfacción de las necesidades básicas se encuentren garantizadas en la esfera privada. Ya enfatizaremos luego cómo las situaciones contemporáneas, particularmente las latinoamericanas, plantean difíciles superposiciones, en las que se mantienen estas nociones de espacio público en contextos de insatisfacción de las necesidades básicas. 3 Hannah Arendt, “Labor, trabajo, acción. Una conferencia”, en id., De la historia a la acción, Barcelona, Paidós, 1995, p. 103. 4 Hannah Arendt, La condición humana, Barcelona, Paidós, 1993, pág. 221.

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de comunidad tradicionales, no existe ya la posibilidad de una acción política directa de todos los ciudadanos en el espacio público. En su lugar surge entonces la idea de representación, y el espacio público pasa a ser el ámbito donde se ponen en juego y en deliberación las voluntades representadas. En función del supuesto de la racionalidad de todos los hombres, se asume que efectivamente quienes deliberan en la esfera pública representan a quienes no lo hacen. La esfera pública tiene en este contexto, para Habermas, una función bastante definida: es el ámbito (organizaciones, formas de asociación, redes de discusión, etc), en el que la sociedad civil, a través de la libre deliberación, puede tomar conciencia de sus propias necesidades y ponerle límites al accionar del Estado; forma parte entonces del ámbito de la sociedad civil y no del Estado, y de hecho existe sólo en situaciones donde hay esta clara distinción entre lo societal y lo estatal.

El espacio público de la ”Villa Miseria”

1.2 - La esfera pública en la sociedad de masas: multitud y sociedad civil Como veremos a continuación, estos dos modelos clásicos del espacio público, adecuados para la sociedad griega antigua (Arendt) o para la sociedad moderna (Habermas), se vuelven problemáticos a la hora de utilizarlos para pensar la sociedad contemporánea.

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La inadecuación de la concepción burguesa del espacio público para la sociedad contemporánea ha sido destacada ya por el propio Habermas. Este autor sostiene que, si tal concepción era formulable para las realidades del siglo XVIII, ya durante los siglos XIX y XX se empieza a deteriorar, dados los procesos progresivos de identificación entre la esfera política-estatal y la esfera social, que culminarían en el siglo XX con la creación del Estado de Bienestar. En él, puede hablarse de una estatalización de la sociedad (el Estado de Bienestar le resuelve problemas que antes se suponía la sociedad podía resolver sola, con el simple funcionamiento de la libertad de mercado) y de una societalización del Estado (grupos económicos o corporativos controlan partes del Estado), lo cual vuelve borrosa la distancia entre ambos, que era lo que daba su razón de ser al espacio público, definido por la mediación y por la autonomía.5 La sociedad de masas plantea entonces la necesidad de una nueva conceptualización del espacio público, para lo cual nos basaremos en la teoría de la multitud de Paolo Virno y en un concepto de sociedad civil reformulado. Las ventajas de estas teorías no resultarán tan sólo de la nueva visión que nos permitan lograr respecto de la sociedad de masas y del espacio público, sino que abrirán además la posibilidad de imaginar nuevas formas de intervención en ella, que implicarán una redefinición del rol del Estado así como una revalorización del accionar de los propios ciudadanos en la tarea de intervención (dos elementos que, veremos, resultarán centrales para nuestra propuesta). Para definir una nueva esfera pública, comenzaremos entonces por la teoría de la multitud6, de Paolo Virno. El autor parte de una reevaluación del concepto de pueblo: según la tradición política clásica, la unidad de éste sólo podía existir a través de la firma de un pacto entre individuos aislados (que no tienen en común entre sí más que la voluntad de firmar), a través del cual devienen unidad política (Estado).

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Adrián Gorelik, "El romance del espacio público", en revista Block Nº 7, Buenos Aires, CEAC-UTDT, 2006, pp. 8-15. 6 Paolo Virno, Gramática de la Multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas, Buenos Aires, Colihue, 2003, p. 22.

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Multitud, Museo de Arte Moderno, San Pablo.

El pacto, además, dadas las condiciones modernas de predominio de las relaciones de mercado y sociedades numerosas, es un pacto que incluye la idea de representación, en tanto el Estado encarna la voluntad general a partir de los representantes de los individuos, y no de la acción de los individuos en sí. Por el contrario, el concepto de multitud propuesto por Virno no toma como punto de partida esta asociación voluntaria, sino las facultades humanas que son comunes a todos nosotros, facultades que denomina “pre-individuales” y que existen en tres planos: el de las percepciones, el de lo lingüístico y el de lo histórico. Éstas serían tres instancias que existen genéricamente en todos nosotros antes de constituirnos como sujetos, de manera que al desarrollarnos dentro de un proceso de socialización vamos individualizándonos sobre esa base (en sí misma también social) que es común a todos. De esta manera, mientras que la unidad del pueblo era el resultado de un movimiento centrípeto, que iba desde individuos atómicos sin nada en común a una unidad situada en la promesa de una supuesta voluntad general (el Estado), en cambio la multitud se representa como un movimiento centrífugo que va desde la unidad de lo pre-individual, común a todos nosotros, a la multiplicidad de los miembros de la multitud (los “múltiples”).

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De entre los tres planos de lo pre-individual mencionados, de especial interés a nuestros propósitos resulta el tercero, el de lo histórico. Retomando concepciones que elaborara Marx, la relación de producción dominante en cierto momento histórico sería para Virno una fuerza presente en cada uno de nosotros como un pre-individual sobre el cual nuestra individualidad se va construyendo. Para el caso del capitalismo desarrollado, las relaciones dominantes en él implican un proceso de trabajo en el cual son requeridas las cualidades de trabajo más universales (percepción, lenguaje, memoria, afectos), constituyéndose en ellas nuestro pre-individual histórico. Ese preindividual es justamente, según el autor, aquella noción de Marx relativa al “general intellect”7, como un pensamiento que mancomuna a todos los productores. Para Virno, el “intelecto general” puede ser la reformulación materialista del concepto aristotélico de nous poietikos. Un intelecto del tipo productivo, poiético, que a la vez otorga importancia al carácter exterior, social y colectivo que le compete a la actividad intelectual una vez que deviene, según Marx, el resorte de la producción de la riqueza.8 Se trata de una unidad o universalidad nueva, que es heterogénea y diferente a la estatal.9 Como lo veremos en nuestro proyecto, las iniciativas de intervención social no deberán en consecuencia percibir a la sociedad como una serie de individuos que deben someterse al Estado como autoridad suprema que encarna la “voluntad general”, sino que por el contrario deberán colocarse en primer plano aquellas experiencias plurales y formas de democracia no representativa capaces de consolidar usos y costumbres no estatales. La unidad y la universalidad de la multitud actual no provienen del Estado sino de los pre-individuales existentes en cada “múltiple”. Un aspecto de la propuesta de Virno que también es interesante para nosotros es la comparación que elabora, de acuerdo con escritos aristotélicos, entre la vida del pensador y la vida del extranjero, como dos sujetos que no se sienten “en su propia casa” con respecto a la vida pública de la comunidad

7 Ibidem, p. 4, y Karl Marx, Fragmento sobre las máquinas, en Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política (Grundrisse, 1857-58), México, Siglo XXI, 1997, vol. II, pp. 398-411. 8 Paolo Virno, ibidem, p. 29. 9 Asimismo, al ser estas características del trabajo pre-individuales, no pueden ya concebirse en el sentido tradicional, como parte de la esfera “privada” del individuo. Privado y público aparecen aquí indisolublemente entrelazados.

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político-social. En ese sentido, podría considerarse que los miembros de la multitud contemporánea, particularmente a los habitantes de las villas de emergencia, comparten esa condición: sus carencias materiales los hacen análogos al extranjero/pensador sin casa, y deben recurrir al intelecto abstracto para sobrellevar lo imprevisto y sus contingencias derivadas. El sentimiento de precariedad, de no sentirse en la propia casa, genera entonces en la multitud contemporánea una masa permanente de pensadores, y de ese pensamiento surge de manera espontánea la iniciativa de organización en grupos sociales con la finalidad de satisfacer necesidades comunes. Otro elemento de importancia, complementario con lo ya dicho, proviene del pensamiento del filósofo francés Gilbert Simondon10. Según este autor, las experiencias colectivas y la vida en grupo no atenúan los rasgos salientes del individuo sino que, por el contrario, potencian sus rasgos de individuación. Es decir que, mientras que participa de la experiencia colectiva, cada individuo afina y armoniza su propia singularidad, logrando constituir su identidad al alejarse progresivamente de (o más bien, al combinar de una manera que le es peculiar y exclusiva) los elementos pre-individuales que lo constituían. Considerando esta caracterización de la sociedad contemporánea como multitud, que posee en sí misma un principio de unidad ajeno al Estado, se vuelve evidente la relación entre lo antes expuesto y la idea de sociedad civil11, concebida como el ámbito de la vida social organizada que nace voluntariamente manteniendo su autonomía ante el Estado, limitada por un orden legal o un conjunto de reglas compartidas que involucra a ciudadanos que actúan colectivamente en una esfera pública con el fin de expresar sus intereses e ideas, intercambiar información, alcanzar propósitos comunes o hacer demandas al Estado. Si bien la sociedad civil, a través de sus organizaciones, busca incidir en las políticas públicas, no tiene como objetivo acceder al poder del Estado. Es decir que las organizaciones sociales expresan pluralismo y diversidad, por eso cuando pretenden monopolizar un espacio político, contradicen su naturaleza. 10

Gilbert Simondon, L´individuation psychique et collective, París, Auber, 1989. Larry Diamond, “Rethinking Civil Society. Toward Democratic Consolidation”, en Journal of Democracy, Vol. 5, Nro. 3, 1994, pp. 4-17.

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Cuando el Estado no puede cumplir con sus obligaciones o no existe voluntad para hacerlo, la sociedad civil puede desde sus elementos constitutivos operar de acuerdo con algún conjunto de reglas compartidas. Esta es la condición irreductible de su dimensión “civil”. La sociedad civil comprende un amplio conjunto de organizaciones, formales e informales; sin embargo, solamente nos centraremos en cuatro grupos que se relacionan con el proyecto de organización de los espacios productivos: a) grupos económicos: asociaciones y redes productivas y comerciales; b)

grupos

culturales:

asociaciones

e

instituciones

religiosas,

étnicas,

comunales, etc. que defienden derechos colectivos, valores, creencias y símbolos; c) grupos de interés: diseñados para promover o defender el funcionamiento común o los intereses materiales de sus miembros; d) grupos de desarrollo: organizaciones que combinan recursos individuales para mejorar la infraestructura, instituciones y calidad de vida de la comunidad.

1.3 - Las formas de organización de la sociedad de masas Pasando ahora al plano práctico, tanto el concepto de multitud como el de sociedad civil harán su aporte para la generación y organización de la sociedad de masas. En efecto, si concebimos a la multitud como dotada de un general intellect, este saber general estaría, dada la unidad que es inherente a la multitud, en condiciones de desplegarse en una dirección precisa, de manera que las experiencias plurales podrían constituirse en las generadoras de una nueva organización diferente de la estatal, donde la “multitud” experimente una nueva forma de vida a partir de su organización como grupo social. Esta forma de vida se fundamenta en un modo de producción para estructurar un nuevo pensamiento político de la sociedad de masas.

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De este modo la organización de los grupos productivos podrá y deberá surgir de iniciativas propias, por medio de organizaciones cooperativas en donde cada grupo social determinará su situación de organización en relación a la actividad que propongan generar. Asociando y organizando en cooperativas a individuos, que por ser parte de la “multitud” poseen la capacidad de generar un proyecto común y se rigen por normas y códigos, nos encontraremos con un nuevo escenario social más próximo a una sociedad de masas donde el Estado ya no es quien media para llevar a cabo un proyecto, sino que es la sociedad civil -quien representa los intereses de los grupos organizados- la que media con el Estado. Se logra así el diseño de políticas sociales compatibles con un Estado que, acompañando los procesos de resolución de los conflictos, deberá posicionarse y definir una esfera política para apoyar a la sociedad de masas, en lugar de actuar como un Estado de bienestar paternalista. “El concepto de cooperación comprende por entero la actitud comunicativa de los seres humanos. Esto vale sobre todo allí donde la cooperación es un ‘producto’ específico de la actividad laboral, algo que es promovido, elaborado y afinado por los mismos cooperadores.”, sostiene Virno.12

Collage, Movimiento Situacionista

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Paolo Virno, ibidem, pp. 65-66.

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Como ejemplo de una forma de concepción cooperativa de la sociedad y de las relaciones entre sociedad y Estado nos parece interesante tomar la experiencia del movimiento Situacionista Internacional, grupo encabezado por Guy Débord, que se desarrolló entre 1957 y 1972 (muy conocido también a partir de los trabajos de Constant), cuya obra de fuerte crítica cultural y política fue un hito en la cultura de los años ‘60. El movimiento Situacionista proponía la idea de un Urbanismo unitario, donde el planeamiento estaba determinado por una estructura urbana que se encontraba fuera del control de una autoridad centralizada o de las fuerzas económicas. Argumentaban que las ciudades tenían centros de atracción ocultos que no coincidían con los centros simbólicos o físicos, y que establecían nuevos campos de atracción. De estos planteos surgió un nuevo concepto de ciudad, llamado New Babilon: en ella no existe distinción entre diseño y deseo, entre arquitectura y psicología ni entre espacio habitable y espacio social. Cada transformación del espacio, sin importar su tamaño, resulta una intervención directa en la vida social, generando así una reacción en cadena.13 Sin compartir las ideas políticas de este movimiento, las cuales estaban muy ligadas a las preocupaciones de su época, nos resultan sin embargo de gran interés la nueva calidad de espacios que planteara, así como sus ideas urbano-arquitectónicas. A esto debe agregarse que las experiencias de la New Babilon proveen ciertos antecedentes de un nuevo enfoque sobre la intervención urbana. Alientan a actuar con libertad y sin prejuicios sobre la ciudad, más allá de los factores sociales, económicos o físicos, tomando como base los propios deseos de la población concebida como ente activo de transformación. Queda implícita además la no-distinción entre asentamientos humanos formales o informales.

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Mark Wigley, Constant´s New Babylon: The Hyper-Architecture of Desire, Rotterdam, 010 Publishers, 1998.

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Fragmento de New Babylon, Movimiento Situacionista

Llegado este punto, hay que destacar una vez más la importancia que la redefinición del espacio público a partir de todas estas teorizaciones tiene para nuestro proyecto, ya que uno de los aspectos clave de la degradación de la calidad de vida en las villas es, desde nuestro punto de vista, la inexistencia de ese espacio. El eje de nuestro proyecto, la creación de un espacio público que combine la producción y la alimentación, debe funcionar según estos lineamientos, en base a pequeñas comunidades organizadas que administren sus parcelas de cultivo y que sean parte de una estructura mayor que brinde el apoyo a todos estos pequeños grupos y que a su vez, estén representados por la sociedad civil, que establece una coordinación y administración de los recursos en concordancia con el Estado. Finalmente, podemos retomar nuestro planteo inicial sobre el espacio público constatando una vez más su existencia en dos niveles: el nivel político y el arquitectónico. En el primero se generan las condiciones de organización y representación de los grupos de ciudadanos que, organizados en cooperativas, podrán llevar adelante el proyecto de generación y montaje del nuevo espacio público y posteriormente desarrollar las tareas productivas. Y el segundo debe garantizar la eficiencia y el sostenimiento en el tiempo de dichos espacios para

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que cumplan con su función y, como ya hemos dicho, sean representativos de esa comunidad.

“La Ciudad en la que deseamos vivir” Trabajos de habitantes de la Villa Nro 31, Alumnos de 6to y 7mo Grado, Escuela Municipal Nro 1 J.J.Castelli

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CIUDAD Y VILLA MISERIA

A partir de las conceptualizaciones referentes a la sociedad contemporánea ya expuestas, pasaremos ahora al contexto más concreto de la ciudad latinoamericana. Veremos qué peculiaridades adopta en él la problemática del espacio público, a partir de la división de la ciudad en sectores formales e informales. Luego analizaremos cuáles son las características de estos últimos, centrándonos en las problemáticas sociales con ellos relacionadas, y finalmente revisaremos pasadas tentativas de intervención sobre ellos.

2.1 - El espacio público de la ciudad latinoamericana En el contexto de la ciudad latinoamericana, y especialmente en algunas ciudades, el espacio público posee, a nivel urbanístico, una doble existencia. Mientras que por un lado existen, en el sector urbano organizado según el esquema tradicional colonial-decimonónico, pautas relativamente claras de “publicidad” de los espacios, por el otro existen desarrollos más recientes que determinaron la conformación de áreas urbanas ajenas a dicho esquema.

La ciudad colonial y decimonónica La organización de las ciudades fundadas por los españoles en el siglo XVI poseía en todos los casos el esquema de la grilla (trama regular de calles y plazas), como una base, utilizada ya desde la Roma antigua, que definía con total claridad espacio público: por un lado calles regulares que determinaban una homogeneidad del acceso y circulación para todas ellas, y por el otro la plaza como lugar público de reunión y como hito urbano que a la vez permitía cierta identificación comunitaria14. En contrapartida, este esquema también definía con claridad el espacio privado: ya desde la fundación de la ciudad, 14

Adrián Gorelik, La grilla y el parque. Espacio público y cultura urbana en. Buenos Aires, 1887-1936, Bernal, Universidad Nacional de Quilmas, 1998.

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existió un límite preciso entre el espacio de la calle y el interior de las manzanas que, fraccionado en lotes, pasaba a ser espacio de propiedad y uso privados. Este esquema tradicional, que se mantuvo estable por siglos, comenzó a sufrir modificaciones a medida que las ciudades crecían, sobre todo durante el s. XIX. La instalación de nueva población comenzaba a darse sobre territorios que no poseían ningún plano ortogonal de división, de manera que la disposición comenzaba a ser más flexible, y la ciudad comenzaba a fragmentarse. Estas modificaciones tendientes a la fragmentación, típicas de muchas ciudades latinoamericanas, no se verificaron sin embargo en la ciudad de Buenos Aires, a pesar de ser una de las ciudades que más creció. El esquema de cambio seguido por esta ciudad fue distinto, con la peculiaridad de que fue un modo de expansión y crecimiento urbano que no implicó la ruptura de la grilla ortogonal, sino su conservación. Ya en épocas de Rivadavia, hacia 1820, se regularizó a través de la grilla los sectores de la ciudad que habían crecido más allá del centro urbano15. Posteriormente, a fines del s. XIX, en el momento clave de crecimiento y cambios urbanos, mientras que otras ciudades crecían escapando al diseño ortogonal, en Buenos Aires la grilla se tendió previamente a la ocupación del territorio, de manera que el esquema tradicional de espacio público hispánico persistió durante el siglo XIX16. Este esquema fue elegido porque poseía varias ventajas prácticas: permitía una rápida división legal, facilitaba la extensión de la infraestructura sanitaria y los transportes, etc. Junto con la planificación de la expansión urbana, otra serie de reformas características de la Buenos Aires de fines del s. XIX fueron las de “embellecimiento urbano”, que incluían el diseño de parques y jardines, y el trazado de diagonales y bulevares que permitieran de alguna manera “romper” con la monotonía de esta grilla que se expandía.

15

Fernando Aliata, voz “Buenos Aires”, en Fernando Aliata y Jorge Francisco Liernur (comps.), Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Buenos Aires, Clarín-Aguilar, 2004. 16 Esto puede verse claramente en el plano municipal de 1898-1904 y en las discusiones que precedieron a su diseño. Ver A. Gorelik, La grilla y el parque, op. cit..

23


plano municipal de Buenos Aires 1898-1904

Los cambios atravesados por la ciudad a fines del s. XIX son muy importantes para nosotros, debido a la noción de espacio público que proponen. Por un lado, el mantenimiento y expansión de la grilla implican conservar una visión homogeneizadora del espacio urbano, en cierto grado democrática, al incluir todas las áreas por igual dentro del esquema. La calle y la plaza se mantienen como los elementos clave del espacio público, al cual todos los vecinos tienen acceso, siendo un lugar en el que cada uno puede aparecer “ante los demás” para el intercambio y la representación. Asimismo, las diversas áreas urbanas permanecen integradas y accesibles unas a otras. En segundo lugar, la introducción de los bulevares al estilo “haussmanniano” también poseen relevancia desde este punto de vista, ya que, si bien rompen con la homogeneidad democratizante de la grilla (en lugar de romper, como en París, con el barrio medieval como ghetto fragmentador), proponen también una fuerte idea de “publicidad”, en tanto el boulevard se vuelve ámbito clave de sociabilidad en el que es imposible impedir el contacto entre las diversas clases sociales. Más adelante (Capítulo 3) nos referiremos también a la importancia del diseño de nuevos parques y jardines públicos, los cuales también fueron característicos de la época del “embellecimiento urbano”.

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La ciudad reciente Si el esquema heredado había sobrevivido, para el caso de Buenos Aires, incluso a los procesos de crecimiento y modernización finiseculares, los desarrollos urbanísticos y sociales del siglo XX han determinado alteraciones sobre las ciudades latinoamericanas que tampoco Buenos Aires pudo esquivar. Comenzando por los desarrollos urbanísticos, el Movimiento Moderno, de gran fuerza en Buenos Aires especialmente a partir de los años ’40 del s. XX, implicó un modelo urbano de características nuevas, incompatibles con la ciudad tradicional. En primer lugar, este modelo, especialmente en su versión lecorbusierana, propone otra idea de espacio público. Impugnando la noción de espacio público como el espacio en el que se encuentran las voluntades igualadas a través de la representación (a nivel urbano, personas que se encuentran en la calle en pie de igualdad), el movimiento moderno ha buscado, a través de la idea del bloque de viviendas en el verde, “la recuperación de un nexo directo entre comunidad y naturaleza que las máscaras del espacio público burgués habrían destruido”17.

Centro de la “cité”- Ciudad Contemporánea Le Corbusier

Esta búsqueda de una nueva forma de intercambio humano-natural ha centrado su atención, como es sabido y como veremos luego en el análisis de sus proyectos de vivienda social, en la esfera de lo privado, buscando intervenir en lo urbano desde lo habitacional, sin proponer nociones urbanas de espacio público. Así, la calle dejaba de ser espacio de intercambio y publicidad, dejaba de ser aparato de sociabilización, para convertirse en simple vía de circulación 17

Adrián Gorelik, “El romance del espacio público”, p. 9.

25


entre los diferentes núcleos habitacionales. A nivel del plano urbano, entonces, el esquema de la grilla es remplazado por el de las “supermanzanas“ (V. Acosta), unidas por las vías de circulación rápida.

Supermanzanas, Vladimiro. Acosta

Una segunda característica de estas nuevas tendencias, ligada con el tema de la circulación, es el predominio del transporte automotor privado. De gran importancia en Estados Unidos, la prioridad dada a esta modalidad de transportes implica toda una serie de características nuevas: no sólo la proliferación de las ya mencionadas vías de circulación rápida (autopistas), que en el caso argentino se han desarrollado sobre todo en los años del último gobierno militar (1976-1983), sino también toda una nueva forma de habitar y de consumir, caracterizada por los grandes centros comerciales y de esparcimiento, los cuales se unen a través de la autopista con el núcleo residencial y con el núcleo comercial de trabajo. En confluencia con estos desarrollos urbanísticos propios de las metrópolis europeas y norteamericanas, las ciudades latinoamericanas, incluyendo Buenos Aires, atravesaron además procesos que les fueron específicos, en parte relacionados con los anteriores, pero en parte también producto de la evolución económica de sus sociedades. Analizaremos a

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continuación estos desarrollos recientes siguiendo cuatro ejes relacionados: la fragmentación, el crecimiento, la pobreza y la informalidad. a) La fragmentación urbana. Mientras que el esquema de la grilla tradicional implicaba una clara noción de integración y homogeneización, en el s. XX hubo muchas rupturas del mismo, como consecuencia de los procesos socioeconómicos que atravesaban Argentina y Latinoamérica en general. En las ciudades se dieron fuertes procesos migratorios y de crecimiento demográfico, a la vez que de consolidación y concentración de la riqueza en ciertos grupos. La polarización social resultante implicó, por parte de los grupos situados en los dos extremos de la escala social, formas de ocupación territorial que ignoraron o hicieron colapsar el esquema ortogonal heredado, colaborando con una situación general de fragmentación urbana, de conformación de áreas aisladas, tanto para ricos como para pobres. Por el lado de la élite social, si ya en los años ’10 existieron en Buenos Aires asentamientos como el de Barrio Parque, en el que se generaba cierta fragmentación urbana a favor de la exclusividad, el auge de dichos desarrollos es sin embargo posterior, a partir de la segunda Postguerra y sobre todo en los años ’90, cuando comenzaron a proliferar los countries y los barrios cerrados. Estas formas de asentamiento, verdaderas “islas urbanas” que funcionan (tanto desde el diseño inicial como en su desenvolvimiento cotidiano) aisladamente de su entorno, poseen espacios interiores controlados privadamente y en los cuales no pueden ingresar personas ajenas al barrio. Constituyen productos de consumo urbano, ciudades-pueblo o equipamientos comerciales fragmentados respecto de la ciudad. Por el lado de las clases populares, veremos cómo el crecimiento de la pobreza y la insatisfacción permanente del problema habitacional llevaron a la formación de áreas igualmente liberadas del esquema urbano formal. Serán estos sectores urbanos los de interés para nosotros, ya que es a partir de su análisis y del diagnóstico de sus condiciones de vida que podremos realizar nuestra propuesta de intervención.

27


b) Crecimiento urbano. El problema de la fragmentación urbana se liga, en el caso de los sectores urbanos subalternos, a los procesos de crecimiento urbano acelerado y de desarrollos sociales generadores de amplias capas de la población en situación de pobreza. Las grandes ciudades latinoamericanas han atravesado desde fines del s. XIX un proceso casi continuo de crecimiento demográfico. Un contexto de desarrollo económico permanente (ya sea por el boom exportador o posteriormente por el desarrollo industrial y comercial) ha implicado fenómenos como la inmigración extranjera y el crecimiento vegetativo de la propia población de la ciudad, a la vez que un permanente movimiento poblacional campo-ciudad. En los últimos 30 años, si bien el crecimiento ha seguido, proporcionalmente no ha habido tan grande incremento de la población, principalmente en las ciudades centrales. El crecimiento se ha dado más bien en las segundas coronas metropolitanas y en ciudades secundarias.18 El crecimiento poblacional de la ciudad latinoamericana central ha tenido serios efectos. Por un lado, se ha generado una densificación muy desigual. Mientras las áreas centrales u otras áreas colapsaban su capacidad habitacional, otros sectores iban quedando progresivamente postergados, o eran ocupados por las franjas sociales de menores recursos. En las últimas dos décadas, a causa de los cambios económicos y de las crisis de las actividades tradicionales se han desactivado áreas industriales e infraestructuras que han quedado obsoletas y relativamente abandonadas. Esta situación brinda oportunidades para reestructurar fragmentos de la ciudad y proponer nuevas densidades urbanas. En general estas áreas vacantes de la ciudad han sido ocupadas por un tejido informal, tomando un desarrollo horizontal y extendido con una máxima saturación del espacio construido. En segundo lugar, la alta velocidad del crecimiento poblacional ha planteado a las ciudades latinoamericanas el permanente problema de la vivienda. Las masas de población arribadas a la ciudad, así como el crecimiento de la propia población urbana, históricamente han generado la 18

Ver en Anexo 1 – Cuadro 1 – Crecimiento de ciudades latinoamericanas en relación al crecimiento total del país.

28


insuficiencia de las viviendas disponibles, con la consecuencia lógica, para los sectores sociales más humildes, del hacinamiento en conventillos y luego en áreas urbanas marginales. Asimismo, esta situación es la que dio surgimiento a sucesivos programas estatales de vivienda social, que serán analizados más adelante, los cuales buscaban solucionar este problema. c) La pobreza. La superpoblación y el hacinamiento profundizan otra de las características esenciales de la ciudad latinoamericana, que es el problema de la pobreza. Si bien se lo puede rastrear históricamente hasta orígenes tan remotos como los coloniales, adquirió características nuevas durante el siglo XX, especialmente a partir de 1930. La crisis económica generó situaciones de altos niveles de desempleo y pauperización que se veían agravados por las condiciones de superpoblación de las ciudades. Si la ciudad de Buenos Aires, gracias a la enorme vitalidad de su economía19, había logrado escapar en parte al problema de la pobreza, progresivamente éste fue convirtiéndose también allí en un elemento estructural, sobre todo a partir de los años ‘70, debido a un desarrollo económico, profundizado en los ’90, que se caracterizó por la desindustrialización urbana y la tercerización económica, implicando la disminución de los empleos estables y el desmantelamiento del Estado de bienestar. De esta manera, el desempleo y la falta de contención social (seguridad social, salud, educación) generaron un enorme crecimiento de la pobreza, que alcanzó porcentajes antes nunca vistos. En contraposición con la realidad de los países industrializados, la pobreza adquiere en Latinoamérica características propias, dadas por un lado por su marginación respecto del sistema económico y social, y por el otro por la debilidad general de las economías latinoamericanas, que impide la conformación de núcleos económicos capaces de redistribuir la riqueza. Los sectores de población en estas condiciones se enfrentan a una marginación económica y social, que implica la permanente insatisfacción de sus necesidades básicas. Como veremos a continuación, la marginalidad de estos

19

Incluso en los años ’30, en los que el modelo agroexportador argentino había entrado en profunda crisis, los altos niveles de desempleo y pobreza ocasionados por esta crisis fueron progresivamente vencidos a través de las políticas de industrialización de los gobiernos de esa década y de la siguiente.

29


grupos en el plano social y económico conlleva a formas propias de ocupación territorial. d) La ciudad informal. La situación de marginación económica y social en la que se encuentran los grupos sociales desfavorecidos conduce a una forma específica de ocupación del espacio urbano por parte de éstos. Se trata de una apropiación directa, que no depende de las instituciones ni del mercado, ni se sujeta a la planificación urbanística. A través de esta forma de ocupación territorial

se

constituye

una

verdadera

“ciudad

informal”,

conformada

espontáneamente a través del accionar desarticulado de los grupos sociales involucrados. Desde el punto de vista físico-morfológico del tejido urbano, en la ciudad informal el trazado y los tipos constructivos no responden a los reglamentos y organismos de planeamiento del resto de la ciudad. Se trata de un tejido urbano generalmente abigarrado, en el cual los espacios público y privado no siempre se encuentran bien delimitados. Esta diferenciación del tejido urbano con respecto al resto de la ciudad, junto con la baja condición social de los habitantes, genera un verdadero quiebre entre estos asentamientos y la ciudad formal, convirtiéndolos en verdaderos ghettos. En contraste con la ciudad formal, la falta de presencia estatal es una característica propia de los sectores informales. Por un lado, no existe un trazado de calles o plazas que sea previo a la construcción, determinando espacios para uso público, sino que es el uso el que los va constituyendo. La nula inversión en políticas urbanísticas y ejecución de espacios públicos es una realidad que lleva a una menor integración cívica de los habitantes y a una falta de concientización de la valoración del espacio público. En segundo lugar, estos asentamientos carecen de provisión estatal de servicios e infraestructura urbana, sea redes de agua, gas, electricidad, etc., de manera que sólo por iniciativa de los propios habitantes les es posible acceder ellos. La falta de infraestructura y de regulación conlleva efectos como la contaminación de las aguas, la ocupación de suelos no aptos para los asentamientos con el consecuente riesgo de catástrofes como inundaciones, movimientos de suelo e incendios. En la vida cotidiana, también son en muchos casos estos 30


asentamientos zonas “liberadas” del control estatal, no sólo a nivel policial, sino también a nivel de servicios básicos como salud, educación, etc. Si en estos aspectos la falta de iniciativa estatal es sin duda una carencia de la ciudad informal, un problema y un desafío a resolver, también puede vérsela sin embargo desde otro punto de vista,como una experiencia política y social con muchas potencialidades,en tanto en ella la relación entre Estado y sociedad se ve reconfigurada respecto de la relación tradicional. Así como la constitución misma del tejido urbano informal es determinada a partir de una activa participación de sus habitantes, también la vida productiva y política de estas comunidades implica, dada la ausencia estatal, un fuerte grado de involucramiento y de organización cooperativa por parte de sus miembros.

Es

así

que

encontramos

microemprendimientos

familiares,

autoempleo, cooperativas y asociaciones de producción para el autoconsumo. También se utilizan otros canales alternativos de comercialización como clubes de trueque y ferias francas. La informalidad, entonces, lejos de ser una carencia podría ser un elemento a tener en cuenta positivamente, en tanto genera

un

ámbito

adecuado

para

experimentar

propuestas

de

microemprendimientos alternativos y trabajar con programas sociales de poca escala que permitan en un mediano plazo verificar resultados. Desde el punto de vista arquitectónico, también puede reevaluarse el significado de la informalidad, ya no considerándola “falta de forma”, espacio ajeno a la intervención urbanística, sino por el contrario una condición que brinda variadas potencialidades para trabajar sobre el tejido arquitectónico, pudiendo tomarse algunos elementos de ese tejido informal y potenciar sus características. Consideramos para ello que pese a sus complejas estructuras de generación, un sector de la ciudad que se rija bajo la informalidad puede adaptarse por mimesis o por oposición a la ciudad formal. En ese sentido la flexibilidad de que dispone de la ciudad informal es mayor que un sector de ciudad entendida en los cánones tradicionales. Con todo, hay que advertir que evidentemente el trabajo proyectual sobre un tejido informal no resulta fácil. Se debe partir de un estudio y análisis profundo de la realidad y de la materia arquitectónica disponible, que mostrará 31


la existencia de diferentes y novedosos recursos arquitectónicos, urbanísticos y de valor histórico. Estos recursos aparecen como un genuino reemplazo de la aparente falta de elementos formales y de soporte físico, y permiten indagar nuevos rumbos, como la memoria y las huellas del lugar, la intervención minuciosa y en pequeña escala que puede trasladarse a un universo más amplio, o el entrelazamiento con otras disciplinas como las ciencias sociales. Como ejemplo de las potencialidades que el tejido informal brinda al arquitecto y al urbanista, desarrollaremos a continuación investigaciones realizadas por un equipo de urbanistas en asentamientos informales de la India, en las cuales se analizan pormenorizadamente las características constructivas y urbanas del habitar informal.

El espacio público en la ciudad informal: el caso de la India

De manera análoga a lo que hemos constatado para las ciudades latinoamericanas y para Buenos Aires, las ciudades de la India se encuentran inmersas en un contexto de acelerado crecimiento demográfico y gran pauperización que ha tenido como efecto la formación de grandes sectores urbanos informales de características similares a los nuestros. La informalidad de la construcción, la densidad de la ocupación territorial, la pobreza de los habitantes y la ausencia de intervención estatal se verifican en igual o mayor magnitud. Veremos a continuación el trabajo de dos centros de investigación y desarrollo que, a través del estudio de las peculiaridades urbanas y físicas de los asentamientos informales, buscan comprender cuáles son sus métodos constructivos y cómo se organiza el espacio público. Los grupos encargados de promover la investigación fueron la VastuShilpa Foundation de Ahmadabad y el Centre for Minimum Cost Housing en Montreal20, quienes promueven la creación de soluciones de bajo costo para resolver los problemas de alojamiento y al mismo tiempo generar un espacio de 20

Este trabajo fue publicado como Paper de Investigación Nro. 9 en diciembre de 1984: How the other half build – Volumen 1, Centre for Minimum Cost Housing, McGill University, Montreal.

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desarrollo de actividades laborales complementarias. El estudio y diagnostico fue realizado en 1984 en la ciudad de Indore, al sur de Nueva Delhi. Se tomaron cuatro asentamientos informales: Kulkarni Ka Bata, Toda Norte, Firoz Gandhi Nagar y Adras Bijasan Nagar. Desde la perspectiva de este estudio, al abordar la temática del hacinamiento y la pobreza, la existencia de asentamientos informales (allí denominados slums21) representa una solución más que un problema. En ellas, existe toda una forma propia de construcción y de disposición del espacio que, lejos de presentar “falta de forma”, responde a estrategias diseñadas con miras a satisfacer las necesidades propias de los habitantes de los asentamientos, las cuales son muy diferentes de las del resto de la ciudad. En ese sentido, existe otro orden de prioridades. Los espacios urbanos cobran mayor importancia por su situación de precedente en el lugar que por su carácter de permanencia. (Por ejemplo, un porch puede ser construido antes de un baño, o un espacio de trabajo es más importante que un dormitorio independiente.) Esta inversión de valores se hace más evidente en los espacios públicos; la costumbre de incorporar mínimos espacios de circulación y servicios públicos, típica del tejido formal, es opuesta a la riqueza espacial y la diversidad que se presentan los asentamientos precarios analizados. Uno de los elementos más interesantes de esta investigación es el reconocimiento de las diferencias y características de un lote de vivienda y el espacio de circulación (en este caso tomado como espacio publico). Aparece a través de la investigación una característica particular de estos asentamientos: el hecho de que muchas actividades tradicionalmente consideradas “privadas” ocurren aquí “en la calle”, es decir en el espacio público. Éste es un lugar de trabajo, un lugar de intercambio cultural y un lugar de actividad comercial, Se dan allí las actividades sociales y religiosas y a su vez las actividades domésticas cotidianas.

21

Palabra inglesa para denominar villa miseria, tugurio o asentamiento precario.

33


Se pueden enumerar una serie espacios en donde ocurre todo este intercambio, y nuevamente es el espacio urbano y arquitectónico el que sostiene su funcionamiento. Extensiones de las viviendas: toman diferentes formas y representan una zona intermedia entre la vivienda y la calle. Se sitúan por lo general en la parte delantera de las casas y constituyen parte del espacio público pero adquieren un carácter privado a partir del uso que se les asigna y los cambios físicos que se les van sucediendo. La más simple y pequeña de las extensiones que podemos encontrar es la parada. Por lo general es un escalón alargado que puede estar materializado por tierra apisonada, piedra o concreto. En su mayoría tiene menos de un metro de ancho y es utilizado como escalón, asiento y banco de trabajo.

Relevamiento del uso de una parada y porch, La India.

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El tamaño de la parada esta relacionado con el ancho y tráfico de la calle. En el caso de tomar dimensiones próximas a dos metros se la considera una plataforma, en donde el cambio de nivel con respecto a la calle la hace un espacio más privado. Se pueden desarrollar allí variadas actividades tales como la preparación y cocción de alimentos, secado de granos y tareas relacionadas con el mantenimiento de las viviendas. La plataforma es también utilizada para dormir durante el día o la noche. Generalmente la plataforma es el primer estadio de un espacio para luego convertirse en un porch techado, que es un espacio tradicional en la vivienda rural de la India. El techo del porch puede ser temporario y se cubre con plástico, tela u hojas de árboles, o puede ser más permanente realizado con chapa, plásticos más fuertes o tejas de arcilla. El uso que se le da es similar al de las plataformas pero en ocasiones puede servir para almacenar elementos, guardado de objetos de la casa y vehículos de rodado. Más adelante el porch puede ser cerrado en más de un lado y convertirse en un cuarto anexo a la vivienda para realizar actividades mas privadas. Como vemos la necesidad de ampliar los pequeños lotes de las viviendas para el desarrollo de actividades varias puede presentarse con diferentes y progresivas soluciones. Pero a su vez generan nuevas condiciones del espacio público. Espacio de trabajo: Un amplio espectro de actividades comerciales tienen lugar alrededor de la vivienda, requiriendo así diferentes tipos de espacios y tamaños. Dependiendo del tipo de actividad y rango de ingresos estos espacios de trabajo se adosan a las viviendas o se constituyen como ámbitos comerciales independientes. Como

ya

hemos

definido

la

condición

de

informal

de

estos

asentamientos, trae consigo la característica de desarrollar actividades comerciales y laborales que se han reconocido como tales hace no mucho tiempo. Estas actividades económicas toman variadas formas. Muchas en efecto son servicios directos para el consumo interno, contemplan el reciclaje de materiales y productos simples. En otros casos se realizan productos de

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consumo como vestimenta, cestería, cigarros u objetos de metal o madera. Esto define el carácter espacial y acceso a recursos necesarios para el desarrollo de las actividades y procesos de elaboración y el guardado de los productos terminados.

El trabajo dentro del espacio público del tejido informal, La India.

Árboles: Las calles y otros espacios públicos se encuentran ampliamente influenciados por la presencia de los árboles que, poseen gran significación física, social y hasta a veces religiosa. En este tipo de asentamientos informales no se ha planificado un paisaje dominado por especies arbóreas, ni por la calidad espacial de los espacios públicos. Es por esto que los árboles que se encontraban ya plantados cobran importancia porque determinan un espacio diferente al del tejido abigarrado de viviendas y reemplazan a las recovas y galerías u otros espacios semicubiertos de la ciudad. En este sentido son focos de encuentro y se distinguen allí diferentes tipos de actividades relacionadas con el tamaño de la sombra arrojada y el tipo de espacie. Por lo general las plazas o espacios públicos más amplios se han desarrollado alrededor de los árboles más añosos. Es así como alrededor de un árbol se dan clases al aire libre, se desarrollan actividades

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laborales o se instalan mercados abiertos. Ciertas especies toman el rol religioso lo que refuerza la idea de espacio con función pública.

Diferentes situaciones urbanas en torno a los árboles, la India.

Los árboles constituyen los únicos elementos verticales de un asentamiento y constituyen puntos de referencia para sus habitantes. Por lo general aquellas viviendas que se encuentran alrededor de los árboles se construyen con materiales mas livianos y transparentes generando así una moderada apertura del tejido construido hacia estos focos verdes.

Actividades cotidianas en los espacios públicos, La India.

Infraestructura pública: Las calles y los circuitos de circulación están determinados y marcados por la presencia de las infraestructuras públicas como recursos de agua potable, templos y otros elementos urbanos.

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El espacio público alrededor de la vivienda de las ciudades de la India contiene templos, plataformas para meditar, escaleras, fuentes, árboles de sombra, arcadas y otros signos de accesos y demarcaciones de lugares. Estos elementos son de gran importancia para constituir una vecindad e identidad de sus habitantes y servir así de referencia visual y espacial.

El análisis de los asentamientos informales de la India muestra, entre otras cosas, la existencia de un sentido de pertenencia hacia los espacios públicos y el carácter democrático de los mismos. Asimismo, cada elemento del entorno urbano tiene su función y esta desarrollado a la medida de la necesidad y en relación con el resto del espacio, tanto público (la calle) como el privado (la vivienda).

2.2 – La villa miseria Hecho el análisis precedente respecto de las características formales y urbanas de los asentamientos informales indios, volveremos hora al ámbito local. Como ya ha sido explicado, también en las grandes ciudades latinoamericanas, como

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consecuencia de los procesos de concentración demográfica, pauperización y fragmentación urbana ya mencionados, han surgido durante el siglo XX estas formas de asentamiento, aquí denominadas villas miseria, o villas de emergencia. Las villas, y una de ellas en particular, constituirán el foco de nuestra intervención, con lo cual un repaso de su historia y de su conceptualización será de gran importancia para nosotros.

Villa Nro 19, Lugano, Bs.As.

Origen del concepto Partiremos de un análisis de la etimología del término “villa”. Según Alicia Novick, “en el primer diccionario de lengua castellana, villa reconoce dos acepciones. Por un lado, se define como establecimiento rural donde se desarrollan actividades agrarias –acepción ya arcaica en el español del siglo XIII–; por el otro, se define también como núcleo urbano, en cuanto a sus dimensiones políticas –población y autoridades–. Estas dos definiciones estarían vinculadas, pues según varios autores en las villas –entendidas como unidades productivas de la antigua Roma– se podrían identificar los orígenes de los núcleos urbanos europeos así como de las palabras que los designan, como villa y ‘ville’, en francés (R. Barcia 1902; J. Corominas y J. Pascual 1983; F. Choay 1988)”22

22

Alicia Novik, Un trésor des mots de la ville. Dictionnaire historique plurilingue des vocabulaires des dénominations generiques et des divisions de la ville, directores Christian Topalov y Jean Charles Depaule, publicación del Programa MOST-UNESCO-CNRS (en prensa).

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Estas acepciones antiguas de la palabra “villa” resultan bastante iluminadoras para nosotros, en tanto rescatan un sentido rural-productivo del concepto, sentido que será retomado en nuestro proyecto. La villa es aquí pensada como unidad productiva rural integrada al núcleo urbano, lo cual implica una serie de características relativas a la racionalización de los espacios y a la administración de los recursos. Pasando ahora al contexto de la ciudad de Buenos Aires, el concepto de villa fue adquiriendo históricamente otros significados. Novick comenta que “...en 1931 villa desocupación fue la designación recibida por las casillas cercanas a Puerto Nuevo habitadas por obreros portuarios despedidos en el contexto de la crisis de los años treinta (E. Valle 1966). Sobre esa base fue acuñada la expresión villa miseria, que refiere a los conjuntos de viviendas de materiales perecederos, sin equipamientos ni regularidad, ubicados sobre terrenos baldíos urbanos, ocupados ilegalmente por los migrantes internos que se instalaron masivamente en la ciudad desde mediados del siglo XX”.23 Como vemos, en estas primeras acepciones porteñas del término “villa” aparecen ya claramente algunas de las características que hoy relacionamos con él. Se menciona la condición de “miseria” (relacionada, aquí, con la materialidad de las viviendas, y no tanto con sus habitantes) y la falta de regularidad en el trazado, lo que nos habla de una espontaneidad en la constitución de estos asentamientos, que se fueron generando sin ninguna planificación.

Las villas en la ciudad de Buenos Aires Los orígenes de las villas de emergencia en la Ciudad de Buenos Aires se remontan, más allá de la ya mencionada “villa desocupación” de los años ’30, a finales de la década del ‘50. El crecimiento paulatino de los asentamientos ha llevado a la consolidación de este tipo de tejido urbano, con una concentración importante sobre el área sur de la ciudad. 23

Ibidem.

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Como no puede ser de otra manera, los desarrollos sociales son los que fueron determinando el ritmo y la magnitud del crecimiento de villas miseria. En el caso de Buenos Aires, ha sido durante los años ’80 y ’90 cuando su número ha aumentado más aceleradamente. En la Ciudad de Buenos Aires existen en la actualidad unos 25 asentamientos que albergan a más de 100.000 personas en condiciones de precariedad.24 De acuerdo a datos estadísticos la población residente en villas aumentó desde comienzos del año 2000 a lo que va del año 2006 alrededor de un 20 %. Más allá de estas cifras estadísticas, existe una realidad propia de la vida en la villa miseria, de la cotidianeidad que atraviesan sus habitantes, que no puede dejar de tenerse en cuenta. El desempleo o empleos precarios (un

24

Ver en Anexo 1 – Cuadro 2 – Datos Estadísticos Comparados de villas, núcleos habitacionales transitorios (NHT) y barrios de la Ciudad de Buenos Aires.

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ejemplo clásico es el del empleo de cartonero, generalizado sobre todo en los últimos diez años) implican un nivel de ingresos mensual que no permite satisfacer las necesidades más básicas (alimentación, salud, vestido) de la familia habitante de la villa. Asimismo, el hecho de que el empleo informal ubique al trabajador por fuera de redes de contención estatales (que además están ellas mismas en decadencia, como por ejemplo el sistema de salud, la asistencia social, etc) profundiza como hemos visto la situación de pobreza y precariedad del habitante de la villa. Otro factor que tiene efectos similares es el déficit de infraestructura que, a nivel habitacional y urbano, es propio de la villa miseria. La situación de emergencia, a su vez, implica que otras instituciones comienzan a modificar sus funciones para lograr la contención social necesaria. El ejemplo más claro aquí son las escuelas, que abandonan su función institucional básica (educativa) para pasar a ser centro de asistencia, comedor, guardería, etc. A la vez, en las escuelas es particularmente visible otra de las consecuencias de la pobreza, como lo es el trabajo infantil. La escuela intenta modificar sus métodos de funcionamiento para intentar retener dentro suyo a chicos que se ven forzados a trabajar (obviamente, también en forma precarizada), e intenta evitar una deserción que, a largo plazo, significará la falta de instrucción de la próxima generación en edad de ser económicamente activa. Estas condiciones de vida son determinantes asimismo sobre las formas de comportamiento y de asociación de la villa. Sus habitantes no siguen las formas de la vida tradicional y repetitiva sino que, más bien, se definen como individuos habituados a no tener hábitos y costumbres estables. Día a día deben enfrentarse a una realidad cambiante, que modifica su forma de vida y los acostumbra a afrontar lo aleatorio sin ninguna contención.

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Villa Hidalgo,San Martin, Prov.Bs.As.

En el plano de la relación del habitante de la villa con el “exterior”, con el resto de la sociedad, la situación de marginación se acentúa. La fragmentación urbana (que hace de la villa un ghetto de pobreza), el miedo que la inseguridad genera en los demás grupos sociales, e incluso la conciencia del permanente crecimiento del sector más humilde de la sociedad (que amenaza con abarcar a capas cada vez más amplias de las clases media/bajas), son factores que confluyen en un verdadero rechazo social, una verdadera estigmatización de los habitantes de la villa por parte de los demás sectores sociales. Este rechazo a su vez se ve acrecentado por la apreciación de la villa como agrupamiento de construcciones clandestinas, cuyos habitantes ocupan los terrenos en calidad de intrusos. La ilegalidad de la apropiación lleva a una suerte de criminalización del pobre, como paso final de su estigmatización. Así, el fenómeno social y urbano de la villa lleva las tensiones sociales a un punto máximo, volviendo cada vez más lejana la posibilidad de la integración social. Teniendo en cuenta las condiciones de vida aquí descripta, y la fractura social que ellas significan, la urgencia del problema social de la villa se vuelve patente. Un trabajo reciente de investigación social lo plantea en estos términos: “Esta situación de avasallamiento de los derechos sociales y de los procesos constitucionales reclama para su restauración y posicionamiento una serie de medidas estructurales y complementarias que tengan como finalidad prioritaria y esencial combatir la pobreza y la indigencia, y fundamentalmente promover la reinserción ciudadana: un procedimiento en el cual la sociedad civil

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en su conjunto sea parte de un proceso progresivo de desarrollo humano para todos, equitativo y sustentable, digno de un país democrático” 25 ¿Cuáles deben ser las características de ese proceso? ¿Qué propuestas de solución pueden esbozarse? Desde ya, aclaramos aquí cuál es la dimensión de nuestro proyecto. Somos concientes de que, desde la arquitectura, existe un límite a la posibilidad de intervención, ya que lo urbano es solamente un factor entre otros tantos que originan el fenómeno de la villa miseria, y por lo tanto la arquitectura puede ofrecer ciertas soluciones parciales, pero no puede pretender jamás resolver ella misma el problema de la miseria, el cual posee causas sociales, económicas y políticas que la exceden ampliamente. Dicho esto, sin embargo, veremos algunos lineamientos básicos que creemos deben guiar un proyecto eficaz de intervención sobre la “villa miseria”. Comenzaremos para ello con una somera revisión y crítica de las políticas actualmente existentes. En las dos últimas décadas, la política social dirigida a la población residente en las villas de emergencia se ha centrado en el propósito de “radicar” definitivamente las “villas de emergencia” en la ciudad, es decir, de formalizar y legalizar su existencia, en un proceso inverso a la principal política sostenida durante el último período autoritario (1976-1983), donde se aplicaban estrategias que pretendían su erradicación definitiva.26 En términos generales, la radicación pretende garantizar la permanencia de la población de villas en los terrenos ocupados, reconociendo un hábitat preexistente. Clarisa Martínez explica, citando a N. Clichevsky, que “la radicación se asocia al objetivo de regular dos ´transgresiones´ de diferente orden: consolidar la urbanización del hábitat, regulando el proceso de urbanización, y asegurar la regularización del dominio, garantizando el acceso 25 Eliana S. Mecle Armiñana, “Los derechos sociales en la Constitución Argentina y su vinculación con la política y las políticas sociales”, en Alicia Ziccardi (comp.), Pobreza, desigualdad social y ciudadanía. Los límites de las políticas sociales en América Latina, Buenos Aires, CLACSO, 2002, p. 53. 26 La crítica que a continuación haremos de la política de radicación no significa, por supuesto, que estemos de acuerdo con la opción opuesta aquí mencionada, la de la erradicación. Desde nuestro punto de vista, esta última opción implica un desconocimiento de la propia sociedad de la villa, la cual posee voluntad y derechos propios. Como cualquier otro grupo vecinal, existe en ellos identificación legítima con el lugar en el que viven.

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a la propiedad de la tierra. (Clichevsky: 1997: 229)”. Siguiendo a esta autora, mientras que la primera trasgresión se basa en el incumplimiento de las normas de construcción de la ciudad, la segunda se basa en la falta de títulos de propiedad. “En ambos casos, la propuesta se centra en regular o legalizar las formas informales de producción del hábitat. Sin embargo, hasta la actualidad se observan exiguos resultados en ambas acepciones del término regulación: prácticamente no se transfirió el dominio de las tierras ni se ha regulado el proceso de urbanización en las villas de la ciudad.”27

Esto es

acompañado por conflictos de diverso orden vinculados a la ocupación de tierras públicas y privadas que aún permanecen irresueltos. En definitiva, lo que se constata aquí es que las políticas de radicación se han implementado en forma extremadamente limitada. Esto se debe, básicamente, al hecho de que la ocupación de tierras privadas y públicas obliga al Estado a posicionarse ante un dilema: por un lado atender al legítimo reclamo de los ciudadanos de que se preserven sus derechos sociales, así como el derecho a vivir en la ciudad y apropiarse de ella; por el otro, reconocer el derecho de propiedad, violentado por el acto ilegal de la ocupación de dichas tierras. No hay por el momento acciones de fondo que vislumbren soluciones permanentes para este problema. Desde nuestro punto de vista, para afrontarlo es necesario no sólo regularizar la situación de dominio y organización territorial de las áreas constituidas por villas de emergencia y recuperar el concepto de promoción social a partir de la definición y desarrollo de necesidades y servicios requeridos por los pobladores de bajos ingresos, sino también, para poder lograr estas dos cosas, redefinir la conceptualización de la relación entre el Estado y la sociedad, a través de una gestión de aplicación de la Teoría de la Multitud y una redefinida sociedad civil, tal como las hemos expuesto en el Capítulo 1. Esta reelaboración de la teoría del Estado deberá poner en primer lugar la necesidad de resolución de los problemas sociales, pero ya no desde le punto de vista de un Estado de Bienestar paternalista, que ofrece a la sociedad 27

Clarisa Martínez, “Juegos de reconocimiento del derecho al espacio urbano en la Ciudad de Buenos Aires. El caso de la política de radicación de villas”, en Lavboratorio/n line. Revista de estudios sobre cambio social, año IV, Nro. 16, verano 2004.

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soluciones a problemas que ella no sabría resolver, sino por el contrario, como ya hemos expresado, a través de un Estado que acompaña las iniciativas existentes en esa sociedad. Como hemos visto, la sociedad de la villa miseria, como cualquier grupo social de tal escala y situado dentro de una sociedad de masas, no es en absoluto un ente pasivo, una tabula rasa a modelar, sino que posee formas muy concretas e incluso avanzadas (dado justamente su “desamparo”, en comparación con otros grupos, ante un Estado ausente) de organización y cooperación. En tanto multitud dotada de un general inellect, dispone ella misma de iniciativas para definir y solucionar sus problemas. Así, el Estado podría conseguir un máximo de eficacia a través de una política de intervención en la que provea gestión y recursos, pero no imponga soluciones ajenas a los propios involucrados, sino que, por el contrario, las decisiones se alcancen

por

consenso

entre

los

habitantes,

las

organizaciones

no

gubernamentales y los organismos del Estado involucrados. En esta línea, nuestro proyecto parte entonces de una investigación previa de las situaciones existentes en la villa, de la realidad dada, para actuar sobre ellas solamente a partir de sus propias potencialidades. Es necesario entender que la recalificación de las estructuras informales en la localización existente es trabajo sobre, para y en parte hecho por el segmento social y poblacional existente. Este

punto

de

vista

también

puede

sostenerse

en

el

plano

arquitectónico. En efecto, a nivel mundial las políticas urbanas actuales tienden a desarrollarse cada vez más sobre la ciudad construida, como lo plantea Jordi Borja, quien sostiene la necesidad de elaborar instrumentos de gestión y control de la urbanización sobre la ciudad existente.28 Así, no es suficiente que las políticas urbanas busquen integrar el tejido de la “villa miseria” sólo a partir de la aplicación y control de los Códigos de Edificación y Planificación, sino que deben existir instrumentos y grupos asesores alternativos que permitan la flexibilización en la adecuación de las estructuras urbanas existentes. En otras palabras, hacer ciudad sobre la ciudad.

28

Jordi Borja, “El gobierno del territorio de las ciudades latinoamericanas” (en colaboración con Zaida Muxi), en revista Instituciones y desarrollo, nº 8, 2001, pp. 83-142.

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Es más, la acción sobre la ciudad informal es un desafío heredado y de absoluta prioridad social, pero a su vez plantea la oportunidad de trabajar también sobre áreas que, muchas veces, se encuentran en zonas estratégicas o en contacto con nuevos desarrollos urbanos. De esta manera, la rehabilitación

de

los

asentamientos

informales

implanta

mecanismos

redistributivos que permitan mejorar las condiciones de vida y, de este modo, beneficiar también al resto de la ciudad formal. Al desarrollar las áreas más postergadas y dotarlas de servicios de infraestructura y equipamiento se establecen criterios de igualdad entre todos los sectores de la ciudad, lo cual a su vez habilita a mejores condiciones para la integración urbana entre diferentes áreas, acabando con la fragmentación. A la vez, la extensión de estas políticas a áreas externas al límite formal de la Ciudad de Buenos Aires permitiría no sólo una integración mejor, dentro de la periferia, entre sus áreas formales e informales, sino también entre las periferias y la ciudad central, mejorando la integración del área metropolitana como un todo. Como corolario, puede plantearse también otra dimensión, tal vez aún más ambiciosa, que nuestro proyecto podría tener. A través de esta reformulación de la teoría del Estado y de las formas de intervención, creemos que, una vez plasmados sus resultados en las áreas informales, también se abre la posibilidad de adoptar este punto de vista en las iniciativas dirigidas a las demás áreas urbanas, a la ciudad formal. De esta manera, se estarían proponiendo modelos de gestión urbana que enfaticen la cooperación y la iniciativa social, en un claro proceso de fortalecimiento de la sociedad civil, conducente a políticas urbanas de mejor calidad, en tanto más democráticas y más sensibles a las necesidades de la sociedad en general.

2.3 - La vivienda social y la reconversión de las villas: algunas experiencias Dada la antigüedad del problema habitacional en las ciudades latinoamericanas, y más específicamente en Buenos Aires, la vivienda social ha sido un tema presente en la agenda de las políticas urbanas desde hace

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más de 100 años. Repasaremos aquí algunas de esas experiencias de vivienda social, tanto locales como mundiales, en las que identificaremos elementos, concepciones y procedimientos que nos resultarán de utilidad como precedente para nuestro propio proyecto, a la vez que criticaremos algunas de sus características. También diremos que los ejemplos que se exponen a continuación no siguen una enumeración histórica sino que se toman algunos casos de los que se extraen ciertos aspectos de interés para este trabajo. Comenzando por las críticas, un primer elemento puede ser el hecho de que en los proyectos tradicionales de vivienda social típicamente se proponía la construcción de conjuntos habitacionales como emprendimientos que arrancan desde un “punto cero”, concibiendo a la población a instalar como una tabula rasa, carente de tradiciones y formas de organización social y territorial propias. Esta concepción es coherente con la concepción paternalista y autoritaria del Estado que ya hemos mencionado, la cual ignora las características de la sociedad civil sobre la cual impone sus soluciones y desconoce las iniciativas que surgen directamente de ésta. Estos desconocimientos no dejan de tener serios efectos, y eventualmente llevan a los proyectos de vivienda social al fracaso, dado que las características de la sociedad a “instalar” existen de hecho a pesar del desconocimiento estatal, y se imponen a través de un uso del nuevo espacio que va más allá de las previsiones de los planificadores. Un segundo aspecto que se criticará es el hecho de que tomen como punto de partida y como objeto al espacio privado, eludiendo la tarea de proponer alguna dinámica de interacción entre el proyecto de vivienda y el espacio público. Esta falencia es característica del modelo de espacio público del movimiento moderno, el cual, como ya hemos explicado anteriormente, se centra en la intervención habitacional (la combinación bloque de viviendas en el verde / vía de circulación rápida), de manera que queda desatendida la cuestión de la participación del espacio público, de la interacción entre los habitantes. Una vez más, las formas de uso determinarán de hecho la existencia de espacios públicos no previstos por el planificador.

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Junto con estas críticas, valoraremos positivamente en los ejemplos que se describen a continuación otros aspectos, generalmente opuestas a los puntos criticados. Se tendrá en cuenta cómo el proyecto de intervención considera las formas de vida y de ocupación territorial propias de la sociedad sobre la cual se intervendrá, busca la intervención sobre el espacio público, investiga cuáles son las formas de espacio público que esa población posee, etc. Asimismo, los “modelos de gestión” de algunas de estas experiencias serán especialmente valorados, en tanto proponen una forma de intervención participativa y cooperativa que pone de relieve el accionar de la sociedad sobre la que se interviene.

Las “casas baratas”: vivienda social en ruptura con la grilla En 1889, durante la Exposición Internacional de París, se desarrolló el primer Congreso Internacional de la Vivienda, en el cual los sectores reformistas franceses forjaron el concepto de habitation à bon marché. Este concepto (que en nuestro ámbito fue traducido como “casas baratas”) consistía en la construcción de viviendas económicas a ser ocupadas por familias obreras gracias a precios y mecanismos de financiación convenientes, y constituyó por esa razón un importante escalón en el proceso de modernización del concepto de vivienda social a comienzos del Siglo XX. Dentro de las discusiones que se dieron en los congresos de urbanismo internacionales, se debatía la posibilidad de que la “casa obrera” contara con un espacio exterior en torno de la vivienda. Se trata de ideas en torno al “jardín obrero” que estaban muy en boga en la época del cambio de siglo, y que obedecían en muchos casos a concepciones higienistas en torno la posible función benéfica del jardín sobre la salubridad de las condiciones de vida. A modo de ejemplo, este aspecto fue uno de los ejes del Congreso Internacional de Casas Baratas de 1900, donde se recalcó la importancia del jardín doméstico, capaz de representar el arraigo del obrero a la tierra y de poner a su disposición un medio de subsistencia para su familia.

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Una obra importante que se guió por estos lineamientos fue el Barrio Cafferata, construido en 1921, el cual incorporaba una tipología cuyas características estilísticas y formales se encontraban en un punto intermedio entre las propias del centro y las del suburbio. Se trataba de viviendas individuales rodeadas de jardín, que requirieron de extensiones de tierras a un bajo costo. Típicamente, estas superficies eran asequibles en áreas alejadas del centro de la ciudad y rodeadas de industrias, áreas que además, por esa razón, eran generalmente habitadas por los sectores populares. A través de esta nueva tipología se intentaba superar la brecha existente entre las clases, fomentando la integración social.

Barrio Cafferata, vista aerea 2006 (izq.), foto hacia 1930 (der.)

En muchos casos, asimismo, la propuesta de la casa con jardín implicó también una cierta ruptura o transgresión del esquema de la grilla tradicional, ya que se requerían manzanas de menores dimensiones para que todas las viviendas pudieran contar con una distribución análoga de los espacios abiertos. Un ejemplo característico de esta nueva morfología fue el Barrio Butteler, construido en 1907 sobre una manzana de la cuadrícula tradicional. A través de la apertura de nuevas calles se generó una matriz nueva que permitió alojar a unas 64 viviendas. La Casa Colectiva Patricios de 1938 constituye otro ejemplo de estas modificaciones: en ella se reformularon los esquemas tradicionales de frente y fondo, colocando los patios hacia la calle.

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Barrio Butteler, foto aérea 2006

La importancia de estos ejemplos para nuestro proyecto reside en que, a través de la definición de un tejido de escala y densidad nueva, permitían que existiera un nuevo tipo de relación entre el habitante, su entorno y la comunidad. Estas experiencias serán utilizadas como referencia, en tanto servirán para verificar la escala buscada de los espacios exteriores próximos a las viviendas.

Catalinas: espacio público y gestión colectiva El Barrio Catalinas Sur, construido en 1963, combina torres de perímetro libre con tiras de baja escala que albergan unas 2000 viviendas. La disposición de los edificios en el verde sigue las referencias del movimiento conocido como Team X. En este caso la gran escala del conjunto fue manejada a partir del nucleamiento de 2 ó 3 torres, que toman solo 10 niveles cada una y se combinan con algunas tiras de vivienda. El espacio público verde contiene a

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estos edificios proporcionando una escala peatonal a nivel cero de libre circulación (vehicular y peatonal) que resulta de gran interés porque muestra la convivencia de los diferentes flujos en un entorno verde. Por otra parte, el establecimiento de consorcios y comisiones para la resolución de problemas

Ciudad Moderna, sistema de torres y bloques en el verde, LeCorbusier (arriba) Barrio Catalinas Sur, Buenos Aires (abajo)

puntuales ha permitido que, habiendo transcurrido más de cuatro décadas, los edificios se encuentren en un estado aceptable y el espacio público y comunitario sea disfrutado por sus habitantes. Vemos en este ejemplo entonces, un uso del espacio verde que permite, incluso en un conjunto de gran escala, la generación de ámbitos públicos de calidad. Asimismo, el funcionamiento de los consorcios muestra la importancia

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de los “modelos de gestión” cooperativos como factor determinante del éxito del proyecto habitacional.

Los grandes complejos habitacionales: tabula rasa y ausencia de espacio público En un franco contraste con el proyecto de Catalinas, existieron en los años ’60-’70 en la Argentina varios proyectos de vivienda social con características muy diferentes. Se trata de los bloques gigantescos de viviendas (denominados popularmente “monoblocks” debido a la densidad que presentan formalmente), como por ejemplo el Barrio Soldati (3200 unidades, construido en 1972), o los conocidos proyectos Lugano I y II. En ellos aparecen varios problemas derivados de la forma de planificación y de las concepciones

Conjuntos Habitacionales Lugano.

que hemos descripto al inicio de esta sección. La gran escala de los edificios y la inexistencia de espacios semipúblicos controlados llevan a que existan pasillos largos y anónimos, en un lenguaje de la arquitectura de vivienda que no concuerda con los códigos arquitectónicos de sus habitantes. Esto lleva a que, por ejemplo, en el conjunto de Lugano I y II no exista una ley de uso del espacio. Existen viviendas en donde sus usuarios las han extendido sobre los espacios públicos y comunes. También áreas destinadas a usos colectivos 53


fueron tomadas para erigir nuevas viviendas de carácter precario. La falta de identidad y memoria de los habitantes hacia sus viviendas hace que no exista el espíritu de comunidad y que no puedan coexistir ideas comunitarias y de gestión que los consolide como grupo social, lo que en última instancia significa potenciar los conflictos sociales. El estado crítico de degradación y abandono en el que se encuentran no es entonces simple producto de las características sociales de la población, sino más bien de la arquitectura que se propuso y de la ausencia de asistencia.

Conjunto Habitacional Piedrabuena

FONAVI: el barrio del anonimato Los conjuntos habitacionales construidos durante las décadas del ‘70 y el ‘80 llevados a cabo bajo el Programa FONAVI (Fondo Nacional para la Vivienda) consistían en la construcción de grandes conjuntos habitacionales donde los beneficiarios adquirían las nuevas viviendas bajo un sistema de préstamo. A medida que devolvían el dinero, éste servía para la financiación de nuevos conjuntos habitacionales. Con el correr del tiempo, sin embargo, el recupero financiero no fue tal, los habitantes se endeudaron y el sistema colapsó. Haciendo hincapié en la falta de identidad y de planeamiento integral, nos encontramos con el caso de algunos conjuntos habitacionales construidos bajo el sistema FONAVI en las provincias de Salta y Jujuy. Estos conjuntos se llevaron a cabo fuera del centro de las ciudades y fueron denominados por el número viviendas por el que estaban constituidas: “Las setecientas viviendas”,

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“Las mil viviendas”, etc. A pesar del tiempo transcurrido, hasta el día de hoy no se les ha puesto un nombre que las identifique ni como barrio ni como localidad. Esto refleja que los espacios nunca recibieron tratamiento de unidades sociales. (Lo mismo sucede con las villas de emergencia de la ciudad de Buenos Aires, que a medida que fueron surgiendo como asentamiento se les ha otorgado un número para identificarlas.)

Villas 19 y 20: imposición forzada de la ciudad formal sobre la informal Si en las experiencias anteriores se busca la instalación de población desde un “punto cero” en un territorio, existen también en la actualidad diversos proyectos en los que se busca, por el contrario la reconversión e integración de las “villas miseria” existentes, que está siendo llevado a cabo por la Comisión Municipal de la Vivienda (CMV)29. La experiencia se está realizando en las Villas Nº 19 y 20 de Lugano, entre otras.

Villa Nro 19, Lugano, Bs.As.

El plan puede sintetizarse en un programa de apertura de calles y definición de un nuevo trazado de manzanas. Para ello se ha desarrollado un programa de viviendas colectivas e individuales para alojar a aquellas familias afectadas por

29

Datos obtenidos de la Comisión Municipal de la Vivienda, Gerencia de Promoción Social de la Vivienda, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

55


la nueva traza. Se propone la liberación de áreas para el uso público (calles), propiciando así el reordenamiento parcelario. Para tal fin, la CMV establece una suerte de referentes de vivienda: se ofrece al habitante un proyecto compacto, acabado, que consiste en una construcción más sólida que las existentes. Posteriormente la CMV gestiona la entrega de los materiales de construcción, por etapas, para llevar a cabo la vivienda. Desde nuestro punto de vista, si bien existe una búsqueda lógica de mejora de la calidad de vida de los habitantes de las villas, consideramos que esta propuesta desarrolla una integración forzada a la trama del resto de la ciudad, por imposición de la forma. Además, el esquema de prototipo de vivienda nueva desarrollado sólo contempla una normalización a los códigos vigentes, sin hacer referencia alguna a los grupos de convivencia, ni tener en cuenta la transformación urbana de transición entre las viviendas existentes y las nuevas. No existe reflexión alguna acerca de la tradición de la comunidad ni la memoria del lugar. Estas políticas de urbanización de villas a largo plazo solo logran reemplazar las viviendas precarias por otras un tanto más sólidas, conservando sin embargo las falencias estructurales de la villa en tanto forma urbana.

Investigación social en Isla Maciel: conocer para intervenir A partir de 1955 surgieron en Argentina nuevas políticas de renovación; una de ellas estaba dirigida a insertar a la Universidad al medio social. Es por ello que el Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad de Buenos Aires lanzó un proyecto interdisciplinario, con el apoyo de académicos e investigadores, centrado en problemas sociales de sectores de la población que no contaban con acceso a la educación superior. En el marco de este

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programa el sociólogo Gino Germani30 desarrolló una investigación relacionada con los migrantes obreros y su integración a la sociedad industrial urbana. El área de intervención fue entonces la Isla Maciel, urbanización situada en el límite sur de la Capital Federal, entre el Riachuelo y el antiguo arroyo Maciel. La población estaba conformada por obreros divididos en dos zonas

Perspectiva, propuesta Vladimiro Acosta

bien diferenciadas. La primera estaba constituida por viviendas de carácter humilde, habitadas por familias originarias del Gran Buenos Aires o personas inmigradas hacía largo tiempo; la segunda, por un conglomerado de viviendas de emergencia, que habían sido construidas por sus propios moradores y constituían una villa de emergencia conformada por inmigrantes del interior del país. Los problemas que habían sido identificados estaban relacionados con las condiciones materiales, la propiedad de las viviendas y la propiedad de las tierras. Por otra parte, existían problemas sociales entre el grupo de obreros que se encontraba ya arraigado y era propietario o inquilino de viviendas tipo conventillo y los migrantes recientes, que eran proletarios golondrina provenientes del Litoral, y estaban asentados sobre terrenos fiscales carentes de infraestructura de servicios. 30

Ana Alejandra Germani y Gino Germani, Del antifascismo a la sociología, Buenos Aires, Taurus/ Alfaguara, 2004, pp. 203 y ss.

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Entre 1957 y 1958 Germani desarrolló la investigación de esta comunidad, con los objetivos de: 1) obtener una descripción de los grupos emigrados, 2) estudiar las motivaciones y circunstancias que llevaron a su migración, 3) observar el impacto de la vida urbana en las personas inmigradas, 4) determinar las diferencias y similitudes entre los diferentes grupos que habitaban el área.

Plantas, proyecto V. Acosta

A partir de 1959 se comenzaron a presentar algunos resultados de las investigaciones, cuyas conclusiones señalaron una tipología de tres grupos de residentes (nativos, inmigrantes antiguos e inmigrantes recientes), cada uno de los cuales poseía características sociales y necesidades diferentes. Se compararon aspectos tales como la participación social, las características de las viviendas, el nivel ocupacional y la organización social de grupo, entre otros. En las conclusiones de su investigación, Germani hizo especial énfasis en la necesidad de que los gobiernos estudien los problemas del crecimiento urbano y de la vida de las ciudades como parte esencial de los programas de desarrollo económico y social.

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En la década del 60, con la experiencia desarrollada en Europa, la Universidad de Buenos Aires encomendó al Arquitecto Vladimiro Acosta la realización de los estudios y el proyecto para la construcción de una unidad vecinal que se levantaría por etapas en la Isla Maciel. A partir de las investigaciones de Germani se había formado una cooperativa, cuyos miembros se alojarían posteriormente en los nuevos edificios. Para llegar a la concepción de este proyecto fue necesario tener en cuenta los caracteres particulares de la población. Proveniente en su gran mayoría del Litoral y del Norte, sus vidas se desarrollaban en un profundo contacto con la tierra. “La construcción de la vivienda ha de ser sólo una parte de un amplio y profundo trabajo de adaptación a un nuevo medio social y a una nueva manera de vivir, que a menudo constituye una obra de rehabilitación. Con ella deben ir la educación, el estímulo a la formación de nuevos hábitos de vida, la creación de una conciencia sanitaria y social, entre otras metas. Pero la vivienda es parte sine qua non de este programa.” 31 El equipo del proyecto decidió utilizar elementos simples que fueran de fácil manejo y bajo mantenimiento. Se tuvieron en cuenta terrazas exteriores en cada unidad, como extensión de las áreas de estar, rescatando el concepto de patio del rancho, pero ubicado en altura, donde la orientación y el asoleamiento durante las diferentes estaciones estaban bien estudiados. La arquitectura

Fachada del proyecto, Vladimiro Acosta.

31

Vladimiro Acosta, Vivienda y clima, Buenos Aires, Nueva Visión, 1976, p. 80.

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resolvía problemas y necesidades por su forma y disposición de los elementos y no por sus terminaciones y materiales, debido al bajo presupuesto. Si bien el equipo del proyecto encabezado por Vladimiro Acosta pensaba, de algún modo, en las preocupaciones que comenzaban a surgir en relación con el mayor aprovechamiento de las condiciones climáticas, no tenía aún una profunda preocupación acerca de los problemas ecológicos globales. Nuestro proyecto toma muchas de las experiencias desarrolladas por Germani y Acosta, pero se diferencia fundamentalmente, como veremos luego, por la sustentabilidad. No sólo centraremos nuestra atención en los problemas sociales y habitacionales de los sectores marginales, sino que en nuestra intervención buscaremos intentos de resolución de esos problemas que tengan en cuenta la relación del territorio con su entorno ecológico.

La Autoconstrucción. Un modelo de gestión Victor s. Pelli, junto a Estrella y Cangianno, han desarrollado y estudiado los sistemas de autoconstrucción a nivel conceptual para su posterior aplicación en el campo de la vivienda. Pelli subraya la palabra autoconstrucción como la clave que mas identifica, representa y simboliza una concepción global del abordaje de los problemas habitacionales de los sectores populares de América Latina. Una corriente de pensamiento que viene siendo desarrollada desde la década del ´50, plantea en la autoconstrucción la inclusión de los habitantes en el proceso de producción de su propia solución habitacional. Coincidiendo con la gestación de este fenómeno, la Europa que se recuperaba de la guerra, proponía la autoconstrucción de viviendas para las ciudades desvastadas, reduciendo los costos, tiempos de proceso de producción y mejoras de la calidad de la construcción aplicando esta nueva manera de construir.

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Estos mecanismos se comenzaban a llevar a cabo implementando sistemas de prefabricación e industrialización, cuyo taller de experimentación serían las propias ciudades. Mientras tanto, en Latinoamérica, se cuestionaban estos modelos urbanos, no tanto por el producto, sino por el proceso de construcción. Además comenzó a tomar mayor énfasis las soluciones provistas por el Estado lo que llevó a este grupo de investigadores a trabajar sobre los modelos espontáneos para solucionar el problema habitacional de los sectores populares. De este modo se comenzarían a incluir dentro de la trama urbana. Por lo tanto nos interesa resaltar a la autoconstrucción como modelo de gestión para el arribo a una vivienda para los sectores de escasos recursos. Victor Pelli completa esta idea “ identificando en este caso los procesos obligada e involuntariamente autónomos a través de los cuales la propia gente encara la resolución de su problema habitacional (…) Este proceso de esclarecimiento, tanto teórico como empírico, ha ido poniendo en evidencia el significado del proceso mismo de resolución habitacional como una de las experiencias troncales de vida de las familias, con fuerte incidencia de la generación de sus modos de relación interna y externa, su inserción social, sus pautas

culturales,

sus

compromisos

económicos

y

su

salud.

Consecuentemente, ha ido generando también una conciencia de la necesidad de incluir, de manera ineludible, este significado entre factores determinantes del diseño de los procesos de solución habitacional”32

Favela-Bairro: integración social y urbana Una experiencia interesante, que maneja una escala mucho más grande, es la que está llevando a cabo el arquitecto y urbanista argentino Jorge Mario Jáuregui, radicado en Brasil, a partir de un trabajo de asistencia puntual a los

32

Pelli Victor Saul, “Clarificación y Replicabilidad. La aplicación masiva de los procedimientos progresivos y participativos de vivienda” IIDVi-CoHa, 1992

61


problemas urbanos de las favelas (denominación brasileña de las “villas de emergencia”). La ciudad de Río de Janeiro cuenta desde el año 1995 con el Programa Favela-Bairro y el Programa de Urbanización de Asentamientos populares de Río de Janeiro. El primero es reconocido nacional e internacionalmente como un instrumento para enfrentar el gran crecimiento de las favelas de la populosa

Vista aérea, Favela Río de Janeiro.

urbe. En sus ocho años de existencia ha procurado establecer algunas normas metodológicas de planeamiento urbano específico para las diferentes realidades que presenta el tejido

de este tipo de asentamientos.En última

instancia, la complejidad del tema y la diversidad de las morfologías urbanas conducen prácticamente a la construcción de una metodología específica para cada una de las áreas a intervenir. Esto permite, entre otras cosas, nuevas intervenciones urbanas que se complementan con programas sociales y tienen como objetivo fundamental la mejora de la calidad de vida de la comunidad y la transformación de la calidad ambiental de la ciudad. El programa Favela-Bairro afecta a diferentes escalas de asentamientos: comprende unas 119 comunidades que van desde 500 a 2500 viviendas, 35 comunidades de 100 a 500 viviendas y otras de más de 2500 viviendas. 62


Proyecto llevado acabo por Jorge M.Jáuregui y su equipo

Muchos elementos de esta experiencia resultan interesantes para nuestros propósitos, particularmente el modelo de gestión propuesto, que puede sintetizarse en tres aspectos que consideramos esenciales: - La incorporación del sentimiento de ciudadanía y de urbanidad a partir de la inclusión social de los habitantes al resto de la ciudad. Esto se genera con la construcción y el completamiento de la estructura urbana principal. - El acceso a los servicios públicos de seguridad, salud y limpieza. Para ello se debe garantizar la libre circulación de vehículos y de peatones, de manera de permitir la rápida accesibilidad a todas las viviendas. - La integración de la villa como un barrio de la ciudad. Para ello debe lograrse introducir los valores urbanísticos de la “ciudad formal”, tales como plazas, calles y servicios públicos, entre otros.

Un techo para mi país: gestión y realización conjunta En 1997 un grupo de jóvenes universitarios en la ciudad de Santiago de Chile se propusieron construir 350 viviendas de emergencia en el sur de Chile, para lo cual convocaron a voluntarios estudiantes de distintas universidades. La experiencia fue tan exitosa y sin precedentes que decidieron en el 2001 crear la asociación civil “Un techo para Chile” con el objeto de proponer la erradicación de asentamientos marginales en el país para el año 2010. El programa propone que los voluntarios colaboren y organicen la construcción de viviendas, la capacitación de los pobladores con oficios básicos, la alfabetización, la

63


nivelación escolar, los planes de salud, el fomento productivo y los programas de micro crédito. La extensión de los fenómenos de pobreza y marginalidad por toda Latinoamérica hizo que en los años siguientes se funde Un techo para mi país en Uruguay, Argentina, México, Perú, El Salvador y Colombia. Hasta la fecha, se han construido más de 25 mil viviendas de emergencia y se ha logrado involucrar a actores de los distintos sectores de la sociedad, especialmente a más de cinco mil jóvenes voluntarios. La misión de esta ONG es ser la mayor institución latinoamericana de jóvenes con el objetivo y sueño común de trabajar con las familias en situación de extrema pobreza, buscando mejorar su calidad de vida a partir del trabajo conjunto en la construcción de viviendas de emergencia y la intervención social para las familias beneficiadas. Además se propone denunciar la realidad de los asentamientos marginales en que viven millones de familias en todos los

Trabajo de voluntarios de Un Techo Para Mi País, Villa Hidalgo, Prov. de Buenos Aires, Septiembre 2006.

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países de América Latina e involucrar a cada una de las personas y a la sociedad en su conjunto, logrando su compromiso y solidaridad con la premisa de construir un continente más solidario y con menores niveles de pobreza. En el 2003 nace Un techo para mi país – Argentina con sede en la ciudad de Córdoba. Allí se han construido alrededor de 100 viviendas con la ayuda de instituciones y el aporte voluntario de más de 700 jóvenes. A mediados de 2006 se realizo en el Partido de San Martín, provincia de Buenos Aires, la primera intervención en la Villa Hidalgo, donde habitan más de 25.000 personas en condiciones de extrema pobreza y miseria. Tras un diagnóstico de las familias más necesitadas se organizó la primera construcción de viviendas, en la que más de 100 voluntarios, junto con los pobladores, levantaron en 48 hs. 20 unidades de aproximadamente 18 metros cuadrados cada una. Se trata de unos módulos prefabricados de madera que se ensamblan en el lugar previa nivelación del terreno. Por lo general se adosan a viviendas existentes y cubren las necesidades básicas de alojamiento. Este trabajo en conjunto y en poco tiempo sólo puede realizarse mediante la organización de los grupos participantes, en donde los roles de los actores se definen de acuerdo a las aptitudes de cada uno. Esta modalidad de autoconstrucción, en la que los beneficiarios aportan el 10% del costo de las unidades y del esfuerzo físico, resulta imprescindible para la concientización y valoración de la obra construida por parte de quienes la van a habitar.

Proyecto Urbano Barrio 31: un caso de investigación urbana Actualmente se está llevando a cabo, como posible aplicación de este modelo, el Proyecto Urbano Barrio 3133, sobre la Villa Nº 31 de Retiro (la misma que será objeto de nuestro proyecto). En él se propone un método 33

Proyecto UBACyT, Primer Premio III Bienal Iberoamericana de arquitectura. Autores: Javier Fernández Castro, Jorge M. Jáuregui, Arqs.

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general para el proyecto y gestión socio-espacial de entornos informales (en el contexto latinoamericano). Las investigaciones realizadas buscan una profunda revisión de las concepciones de proyecto urbano y de las respuestas físicas con que las políticas sociales encaran el problema de la informalidad.

Proyecto Villa nro 31 , Retiro, Javier Fernández Castro, Jorge M. Jáuregui, Arqs.

La propuesta entonces opta por un proceso de integración compleja, que permita transformar la carencia en posibilidad e incluir lo excluido. Por lo tanto es de gran importancia en el proyecto la referencia a las nuevas y viejas centralidades. La jerarquización y calificación de la trama aparece como una forma de tender vías principales y accesos, y la consolidación del tejido redunda en mejores posibilidades de habitabilidad. El proyecto plantea que, una vez que el motor de la reconversión de estas áreas se pone en marcha, se deben generar los mecanismos tales para que el desarrollo de las mismas sea contemplado en el proceso de planeamiento de la ciudad. En ese sentido, deben considerarse temas tales como legislación, planchetas, catastros y control de ocupación del suelo, mantenimiento y conservación del equipamiento público, etc. También se debe promover la regularización de la tenencia de la tierra y la disponibilidad de la documentación necesaria para la posesión legal de los predios. Como contrapartida, debe existir una normativa capaz de proponer y mantener la zonificación y los límites de las áreas de propiedad pública y privada, áreas de circulación y acceso a las viviendas, como también los sectores destinados a plazas, equipamiento público, etc. Por último, no se deben olvidar aquellas áreas de intereses especiales que garanticen el establecimiento de normas y

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control de futura ocupación y que se deben tener en cuenta en la planificación inicial. El proyecto puede sintetizarse en la creación de condiciones para mejorar la conexión urbana y establecer puntos de articulación entre tejidos heterogéneos. A su vez intenta responder a las mayores urgencias y provocar un cambio drástico de la imagen del lugar. Para ello se plantean una serie de objetivos. En primer lugar, la relocalización de la Villa 31 bis y la configuración de un frente sobre la autopista. Además se utilizarían terrenos vacíos anexos para la creación de una interfase entre la ciudad y la villa, la autopista y los terrenos del ferrocarril. El programa que se establecería en este sitio sería un Centro de Generación de Trabajo y Renta (CG-TyR) que sería emplazado en los galpones abandonados. Una Plaza-explanada, que sería un espacio de encuentro y manifestaciones culturales y de esparcimiento, y por último un Centro Deportivo para la formación de atletas profesionales con un complejo deportivo de alto nivel. En segundo lugar, se propone reforestar las calles anexas y a lo largo de la autopista, la creación de una nueva bajada de la autopista y la incorporación de un sector de huerta comunitaria hidropónica. Si bien parece interesante la propuesta de la creación de esta interfase con las áreas deportivas consideramos que este proyecto es sólo un reordenamiento urbano que excluye en gran medida a la población existente. Asimismo, a pesar de la intención de radicar los asentamientos como la Villa 31, el proyecto finalmente se limita a rodearlos de un programa que, si bien es atractivo para la ciudad formal, no opera de manera directa sobre el tejido de la villa. Sin cambios estructurales en éste, los problemas de interacción entre los sectores sociales que habitan ambas áreas permanecen inmodificados.

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3

CIUDAD Y NATURALEZA

Uno de los propósitos de nuestra tesis consiste en la generación de espacios urbanos que propongan una relación novedosa entre artificio y naturaleza. El ámbito físico en que esta premisa se explora resulta el más crítico en las ciudades actuales: el espacio de las “villas miseria”. Intentamos generar, en el tejido de la villa, una nueva forma de interacción de los habitantes no sólo con su entorno urbano, sino también con la naturaleza. Tal interacción, aunque aquí es estudiada de manera concreta para el espacio de los desposeídos en las grandes metrópolis, implica también una crítica al conjunto de las ciudades de hoy. Así, esta propuesta no se limita a la búsqueda de resolución de problemas “sociales” (eufemismo utilizado para nombrar estos espacios carenciados), sino que también critica la relación tradicional entre cultura y naturaleza, ciudad y naturaleza. La relación entre artificio y naturaleza se resume, en el ciclo moderno occidental, en la palabra paisaje.

Desde el siglo XVIII, la idea de paisaje,

originalmente derivada del género pictórico, fue integrada a las ciencias naturales y la geografía, y sirvió de base para la recuperación de las condiciones de habitabilidad de las ciudades que, durante el siglo XIX y como consecuencia

de

las

sucesivas

revoluciones

técnico-productivas

y

demográficas, amenazaban con convertirse en sitios inhabitables. Parques, jardines, plazas, arbolado urbano, cinturones verdes, reservas y sistemas de parques nacionales, fueron utilizados a la vez como remedio higiénico y como instrumentos de embellecimiento de los espacios degradados. Permaneció una dicotomía, relacionada con la doble raíz de la idea de paisaje. La primera, propia de las lenguas romances (paese, pays), remite a terruño, lugar de nacimiento, y por lo tanto no sólo no opone cultura y naturaleza sino que, por el contrario, guarda esa relación original de cultivo

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agronómico y construcción arquitectónica del lugar. En otras palabras, una relación que es primariamente de uso y pertenencia. Por el contrario, la raíz anglosajona (landskip) remite al género paisajístico, a una representación estética y un uso eminentemente contemplativo y no activo. En el punto 3.1, a través de un recorrido por diferentes antecedentes históricos y también actuales, analizaremos estas dos facetas de esta aparente oposición, viendo cómo han existido siempre en mutua relación. Basándonos en este recorrido histórico, propondremos la generación de un nuevo paisaje urbano, que integre el verde al espacio público de la villa, y propondremos también, a través de un nuevo esquema productivo, una arquitectura que interactúe con la agricultura urbana, permitiendo a los habitantes de la villa nuevas posibilidades económicas ligadas a la producción agrícola comunitaria. Esta propuesta, a la vez que considera cuestiones coyunturales y concretas del espacio de experimentación (la villa miseria porteña), permite entrever la posibilidad, también para otros sectores urbanos, de coexistencia de la naturaleza orgánica con el artificio humano, del uso con la contemplación estética.

3.1 - El jardín y el parque urbanos “Aprendimos a admirar la naturaleza guiados por el arte: la naturaleza contemplada es paisaje. Ante el paisaje, que se disfruta mirando, oliendo, escuchando, recorriendo, también se piensa; existe una conexión necesaria entre este tipo de contemplación visual y pensamiento. La mirada paisajística, en efecto, es siempre una mirada estética, en el sentido amplio de la palabra, que indica una conexión inescindible entre forma percibida y sentido […] Esto implica que la oposición entre naturaleza y artefacto sólo puede ser débilmente equilibrada. Es el efímero equilibrio del paisaje, naturaleza y objetos fabricados articulados en sede estética, el que recuerda al hombre su condición; esto no puede lograrlo la naturaleza de por sí.” Silvestri G., Aliata F., El Paisaje como cifra de armonía

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Jardines colgantes, Singapur.

El paisaje es un elemento generador de una relación entre la “naturaleza” y el hombre. Aunque originalmente la idea de naturaleza refiere al mundo orgánico, a lo “creado” sin intervención humana, ya en el momento de emergencia de la palabra lo natural podía ser también una “segunda naturaleza”, fruto de la transformación humana: cultivos, jardines, huertos. Por otro lado, los sitios de vivienda humana participaban activamente de la idea de paisaje en épocas tempranas: los primeros paesettos de la pintura renacentista incluían siempre una pequeña villa, aldea o construcción. De todas maneras, desde su definición moderna (renacentista) la palabra paisaje refiere a un espacio exterior al hombre, pero a la vez objeto de una mirada particular, humana, sobre él. La idea de paisaje trae consigo siempre un escenario y un espectador. En otras palabras, una ventana que recorta una porción del territorio con una visión hacia un punto de vista preciso. El jardín y el parque implican una condensación de los valores de contemplación (estéticos) que han sido colocados en el mundo.

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El parque moderno, derivado del jardín privado, se convirtió en parte constitutiva de la ciudad, expresión básica del concepto de paisaje. Implica una presencia controlada de la naturaleza en la ciudad, una interacción planificada entre verde y edificación, en la que la diagramación del sector “natural” es pensada en función del hombre que habita la ciudad y la contempla. El hombre como espectador es entonces un protagonista del jardín urbano.

El jardín de la Antigüedad

Sobre el origen histórico del jardín poco se conoce, pero de aquellos que se tiene algún registro se sabe que eran jardines cerrados, delimitados respecto del exterior. Se buscaba mantener separadas la belleza del jardín y la naturaleza descontrolada. Los Jardines de Babilonia, que para Plinio eran una de las siete maravillas del mundo antiguo, consistían en ámbitos de tres clases diferentes: jardines de caza y de juego, jardines pequeños de placer y jardines sagrados como los que crecían en las terrazas artificiales. Dos prototipos surgen de los jardines antiguos, que tendrán relevancia posteriormente. Por un lado, el jardín privado, a partir del cual se desarrollarán posteriormente el huerto medieval y el jardín renacentista. Por otro, el jardín sagrado, que servirá de referencia luego a los cementerios estadounidenses, modelo de los parques públicos modernos.34 Puede enfatizarse este doble sentido del jardín, como espacio asociado a la producción y las necesidades y confort del cuerpo (el jardín privado), y también como ámbito ligado a las necesidades espirituales y de reflexión (el jardín sagrado). En la antigua Roma y en el Renacimiento, estas dos facetas del jardín se encontraban unidas: al jardín como paisaje urbano bello y capaz de llevar a la 34

Graciela Silvestri y Fernando Aliata, El paisaje como cifra de armonía, Nueva Visión, Buenos Aires, 2001, p. 18.

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reflexión se agregaba la faceta productiva del jardín como espacio agrario, lo cual a la vez era considerado un factor enriquecedor de su belleza. Así, el jardín de producción constituía un modelo capaz de proporcionar elementos de la naturaleza necesarios para el desarrollo integral de los hombres. Durante el Imperio Romano, el jardín estaba asociado a la villa y, según el tipo de villa, el jardín estaba desarrollado con una técnica agraria avanzada para conformar un espacio placentero. Esta belleza traspasaba la mera utilidad y servía para satisfacer otros placeres de la vida –la necesidad de contemplación o el espacio para la reflexión. Por otro lado, el desarrollo de las técnicas de agrimensura y agricultura permitió, durante el período, una extensión del dominio territorial que trajo como consecuencias, en lo que a nosotros nos interesa, la extensión del jardín limitado y vallado hacia el parque. Vastas extensiones fueron convertidas a los usos, costumbres e ideales de la civilización romana. El jardín “saltó la valla” y se extendió sobre el territorio. En el Renacimiento, el paisaje italiano nos remite al mundo clásico y está representado por los ideales de permanencia y atemporalidad. La construcción del paisaje italiano se debe en gran medida a los aportes de la técnica –muchos de cuyos logros se basan en la recuperación y reformulación de técnicas antiguas, y otros en la invención contemporánea. Más importante, sin embargo, es la reformulación de ciertos principios teóricos atinentes al espacio público, a la ciudad y a la idea de naturaleza. El quattrocento retoma ciertos principios filosóficos griegos a través del mundo latino, extraídos en particular del texto retórico de Cicerón, El Orador. Para Cicerón, la palabra cultura tenía un doble significado, cultivo agrícola y cultivo del alma.35 El hombre del Renacimiento concibió una continuidad entre esos dos aspectos de la actividad humana: la educación del espíritu constituía la forma más elevada de cultivo de los recursos naturales.36 Tal idea permanece en el jardín francés. Sus cultores llevan la ampliación del 35

F. Aliata y G. Silvestre, op. cit., p. 48. Silvestri, Graciela, El color del río. Historia cultural del paisaje del Riachuelo, Bernal, Universidad Nacional de Quilmas, 2003, p. 28.

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jardín y del parque a extensiones impensables aún en el mundo romano. El parque formal francés (Versailles como epitome) constituye la gran innovación del ‘600. A través de labores de canalización y orientación de aguas,

Modelo de Versailles.

terraplenamientos, rutas, novedades agronómicas, el mundo de la monarquía centralizada ofrece un recurso concreto para la transformación de vastas extensiones territoriales bajo el modelo jardinero. Después de la revolución francesa, los grandes herederos de esta corriente serán los ingenieros de Ponts et Chaussées, incipientes urbanistas. Paralelamente, el tema del espacio público resultaba central para los tratadistas, retomando las ideas de ciudad de Aristóteles y Platón. Pero aún pasará tiempo antes que se articule espacio público y verde. Esto sucederá mucho tiempo después, cuando los jardines reales comiencen a abrirse a la ciudad. Para comprender este pasaje, debemos relevar el original aporte del mundo anglosajón.

El parque decimonónico A partir del s. XIX surgió en Europa, particularmente en Inglaterra, una idea diferente de jardín, que se distanciaba de las anteriores en un sentido muy claro: mientras que el jardín antiguo y renacentista era privado, para uso y contemplación personales, el espacio verde del siglo XIX cobra un carácter nuevo: el de jardín público, o parque. Se trata en este caso de un enfoque cívico de la noción de paisaje, que se relaciona con la nueva noción de espacio público surgida en la Europa del s. XVIII (ver 1.1). Los ambientes verdes

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insertos en la ciudad están ligados a la funcionalidad social, a lo que se suma a la vez una teoría higienista del verde como fuente de limpieza y salubridad, que estará emparentada con el avance del positivismo hacia fines del s. XIX. Los aspectos políticos e ideológicos se combinan con los avances técnicos para que se incorporen así valores públicos, lo cual culmina en el parque inglés como un modelo de libertad y naturaleza. Hacia el siglo XIX, los profesionales de la jardinería realizan varios estudios de casos en torno al jardín público. Son los primeros en articular el jardín con la ciudad. Así se establecieron planes urbanos donde se tenían en cuenta las formas de financiamiento y las cuestiones higiénicas, a la vez que se comienza a establecer una nueva problemática a resolver a partir de la incorporación del tránsito urbano y el desplazamiento entre la casa y la fábrica. Graciela Silvestri y Fernando Aliata, parafraseando a Alessandra Ponte, dicen que la novedad del siglo XIX es el “parque civilizador”. Ponte titula su artículo “Dal genius loci al genio della civilizzazione”: del locus -el lugar- a la técnica de los jardines públicos con el objeto de sanear la ciudad.37 El paisajismo inglés asocia, como dijimos, la ciudad al jardín creando instrumentos que permiten observar a dicha ciudad como parte de un paisaje global. En este contexto, John Loudon propone reformular de manera integral los espacios verdes de Londres, utilizando la técnica del belt; una serie de anillos concéntricos donde se alternan zonas rurales y urbanas. De esta manera se deja de pensar en conservar y proteger los espacios verdes y abiertos, para dar paso a la integración con el resto de la ciudad. Otros arquitectos y paisajistas como Paxton y Repton realizan proyectos donde se incorpora la articulación entre la naturaleza, la ciudad y el territorio. Paxton, conocido por la construcción del Crystal Palace (Exposición Universal de Londres, de 1851) propone en varios de sus parques un esquema compositivo de lagos, prados y belts que serán utilizados por los urbanistas hasta nuestro tiempo. Lo innovador para la época era el hecho de rodear un núcleo parquizado de un loteo regular que se destinaba a viviendas con jardín, 37

Alessandra Ponte, “Dal genios loci al genio della civilizzazione”, en Monique Mosser y Georges Teyssot, L´achitettura dei giardini d´Occidente, Milán, Electa, 1990, p. 369.

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procurando así la experimentación de nuevos tipos de vivienda y la financiación de los espacios públicos “verdes”. La propuesta más difundida y con mayor eco en el urbanismo moderno es la “Garden City” propuesta por Ebenezer Howard. Aunque presenta pocos aspectos originales con respeto a su diseño, -en el mismo espíritu de las propuestas de Paxton y Loudon de regenerar la ciudad a través del verde, logrando un equilibro entre los bienes urbanos y rurales- si debe destacarse el carácter cooperativo de la propuesta de financiamiento. Posteriormente, la idea de “ciudad jardín” se extendió a lo que hoy identificamos como suburbio-jardín, que está lejos de enfrentar el espíritu cooperativo y comunitario de la propuesta inicial.

Alemania: el huerto individual Mientras que en Francia y en Inglaterra predominaba durante el s. XIX el desarrollo del jardín público, avanzando además en propuestas que constituyen una de las fuentes del urbanismo moderno, en Alemania se estaban dando otros desarrollos también relevantes para nuestro proyecto, relativos al jardin individual. En las ciudades alemanas de la época comienza a difundirse la idea de los jardines individuales con un objetivo educativo y de contacto con la naturaleza. El gobierno otorgaba a los obreros, que habitaban en pequeños departamentos, huertos para el cultivo de frutas y hortalizas que sirvieran de sustento alimenticio.

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(izq.) Arquitectura Natural Obrera, Berlín, Schoneberg 1920, Migge. (der.) Cabaña para huerto obrero, E. May.

“El movimiento hacia los huertos individuales encuentra su impulso decisivo en la solicitud de reforma del Doctor Schreber –de ahí el nombre de Schrebergärten que estos huertos adoptaron- que promovía las clásicas actividades al aire libre para niños y jóvenes junto a la introducción de materias específicas de jardinería en los colegios. Hacia 1910, se funda una asociación cooperativa, que interesaba tanto a sectores de la clase obrera como a la pequeña burguesía, con la función de multiplicar estas huertas individuales urbanas, de pequeñísimas dimensiones, ligadas a necesidades elementales de alimentación pero también a una experiencia del verde educativo e higiénico. (…) La línea que adoptan los Schrebergärten no es antiurbana: por el contrario, para paisajistas de importancia como Leberecht Migge, la gran ciudad es la madre de los jardines. No cualquier jardín: Migge habla de jardines domésticos, agrupados en colonias, con infraestructuras comunes que permiten la recreación comunitaria. La reforma de la casa, una de las obsesiones de la arquitectura moderna, que involucra también la reforma de la calidad de vida, aparece en Migge indisolublemente ligada al jardín: la habitación masiva llevará

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consigo la reforma del jardín, porque la casa alemana es casa y jardínhuerto.”38 Podemos entonces destacar de la tradición de los Schrebergärten la visión del jardín como parte esencial de la vida urbana: el aporte educativo, paisajístico y productivo del jardín urbano (en este caso individual) crea las condiciones para una superior calidad de vida urbana. En ese sentido, nuestro proyecto de intervención sobre el tejido urbano de las villas de emergencia participará de esta convicción sobre las potencialidades urbanísticas de una nueva forma de relación ciudad/naturaleza a través del uso del jardín. Esta postura se reformula durante el período de Entreguerras (años ’20 y ‘30) cuando Migge participa de la parquización de varios proyectos de Siedlungen, algunos de gran importancia en la tradición de la arquitectura de vanguardias, como el conocido proyecto de la Herradura (Berlín Britz) de Bruno Taut. En la experiencia de los Siedlungen impulsados en Frankfurt por Ernst May y en Berlin por Martin Wagner se articula el diseño del parque con el diseño arquitectónico/urbanístico de los conjuntos, que resultan inescindibles. En las circunstancias críticas que va atravesando la Europa de la época, tanto las voluntades comunistas de “vuelta a la tierra” como el ideal verde de

Berlín Britzlage, B. Taut., “La Herradura”

los higienistas adquieren una nueva dimensión, en tanto las huertas autosuficientes se convierten en una necesidad de la población a raíz de la miseria imperante. Las iniciativas alcanzan una escala mucho mayor: en 1932 38

G. Silvestri y F. Aliata, op. cit., p. 187.

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se propone el proyecto para el reasentamiento de un millón de berlineses en Siedlungen autosuficientes. Aunque posteriormente muchas propuestas adquirieron un tinte fundamentalista y anti-urbano, los proyectos de la época de gobierno de la socialdemocracia alemana se mantienen hoy como referencia del entero ciclo moderno, de la que aun podemos aprender.

Diagrama de armado de manzanas de vivienda, E. May.

Como vemos, tanto las propuestas que vienen de la tradición inglesa como las que proceden de Alemania están buscando dar respuestas a las necesidades de la sociedad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, donde aquellas experiencias podían responder bien a comunidades urbanas pequeñas. Los ensayos para la reforma metropolitana quedaron truncos por los avatares políticos (el caso alemán) o se convirtieron en técnicas neutras que, con el tiempo, perdieron sus motivaciones iniciales (como las ciudades jardín convertidas en suburbios gigantescos de las grandes ciudades, perdiendo calidad urbana).

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Estados Unidos. El Garden Movement

Del otro lado del océano surgía, hacia 1850, el garden movement norteamericano inspirado en el movimiento de los cementerios rurales que posteriormente, hacia 1930, aportarían una nueva dimensión al jardín público, como expresión de ideales sociales y religiosos. Uno de los principales representantes de este park movement es Frederick Law Olmsted, formado como agricultor, crítico de la esclavitud y del corporativismo que comenzaba a surgir hacia la segunda mitad de siglo XIX. Creador del Central Park de Nueva York, logró uno de los principales ejemplos

Central Park, New York.

del uso del parque público como instrumento político. Aunque la propuesta para el Central Park pueda verse hoy como una iniciativa de especulación inmobiliaria y concentración de capital, ya que ese fue finalmente su destino, Olmsted desarrolló sus ideas de sanidad y reformulación de los espacios colectivos contemplando la inclusión de las clases populares. La consideración que guía el proyecto no es entonces sólo higienista, sino que se está intentando también, a partir de una conciencia civil respecto de la justicia social, propiciar una participación de las clases segregadas hasta ese momento. El parque aparece así concebido como instrumento de educación y nivelación de clases sociales.

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Por otra parte, Adrián Gorelik39 traza un paralelo entre el modelo de Olmsted para el Central Park y el Palermo de Sarmiento. A pesar de marcadas diferencias en la concepción político-social de dichos espacios, ambos coinciden en que han sido desarrollados en terrenos vacíos o de poca densidad, que posteriormente generarán un desarrollo inmobiliario de la zona y se consolidará un tejido alrededor de estos “pulmones verdes urbanos”. Se trata de estrategias contrastantes con las que venimos estudiando, muy distintas al concepto de parque de producción, donde existe un uso productivo del suelo dentro de un particular tejido (construido y social). Sin embargo, reconocen un aspecto inicial en común: la articulación del equilibrio entre naturaleza y ciudad con las aspiraciones de reforma social. Estos modelos que hemos presentado nos permiten mostrar de qué manera se han resuelto las aspiraciones de equilibrio ecológico caracterizando al espacio público decimonónico y de las primeras décadas del siglo XX, y en qué medida se han dado respuestas al problema del equilibrio natural de los dos últimos siglos. En este sentido, de la ciudad jardín no nos interesa tanto el modelo arquitectónico-urbano, sino su metodología de gestión. De las nociones higienistas

propuestas

por

los

jardines

decimonónicos

nos

interesa

especialmente la visión de la ciudad como un organismo vivo, ya que nos permite concebirla como un todo en el que cada una de sus partes debe ser desarrollada, incluyendo a los sectores hoy marginados. De las propuestas de los Siedlungen alemanes, la articulación de las aspiraciones verdes con la novedad arquitectónica, así como la visión productivista y educativa de la agricultura urbana. Nosotros asociaremos estas ideas con la generación de un jardín urbano controlado, sistemático y fuertemente caracterizado, partiendo de la base de que ya tenemos un territorio condicionado por límites físicos y un tejido social y construido característico. A diferencia de la ciudad decimonónica europea, cuyo núcleo ostentaba una permanencia difícil de transformar, el carácter de los espacios que enfocamos en esta tesis, de alta informalidad, se traduce en 39

A. Gorelik, La grilla y el parque., op. cit.

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piezas urbanas inestables, que potencialmente pueden incorporar elementos de la naturaleza y convivir con las necesidades urbanas actuales. Estos pequeños lugares de producción interconectados entre sí podrían leerse -en una escala mayor- como nuevos “parques urbanos” herederos del parque ecléctico que surge en el siglo XIX.

3.2 - Una arquitectura posible a partir de materiales orgánicos

El repaso precedente sobre diversas experiencias históricas nos ha mostrado no sólo la importancia del reino vegetal en las elaboraciones de reforma urbana de los siglos XIX y XX, sino también propuestas poco estudiadas de inserción del jardín en la vivienda urbana, con consecuencias más amplias y sistemáticas que la mera adición de un jardín contemplativo. Al pasar de estas experiencias al contexto de las villas miseria, vamos a poder constatar también allí la capacidad que tiene una nueva y más fluida relación entre ciudad y naturaleza de mejorar la calidad de vida de los habitantes, no sólo desde el punto de vista paisajístico, sino también desde el productivo. Asimismo, esta relación entre el tejido existente en la villa y un nuevo paisaje urbano permitirá, además de un marco para el desarrollo de nuevas actividades productivas, una nueva forma de articulación con el resto de la ciudad formal. Nuestro punto de partida para ello será una caracterización del concepto de “arquitectura sustentable”. Esta arquitectura, basada en el trabajo con materiales orgánicos, permite el desarrollo de elementos arquitectónicos capaces de mediar entre la satisfacción de las necesidades de la comunidad y la promoción de un equilibrio ecológico. El concepto hoy se ha complejizado y diversificado, así como sus denominaciones: actualmente se habla de arquitectura sostenible, sustentable o de alta tecnología. También en ámbitos

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menos profesionales y académicos se emplea el término de arquitectura natural o ecológica.40 Una manera de comprender la arquitectura sustentable sería definirla como arquitectura bioclimática, en tanto un centro de sus preocupaciones es el de la reducción del consumo de energía, buscando mejorar la relación entre la arquitectura y el entorno climático-ecológico del hombre. En los últimos años, estudios bioclimáticos muestran que a nivel mundial los edificios consumen la mitad de la energía utilizada por los seres humanos. Si dividimos en tres sectores básicos al consumo global de energía: Construcciones – Transporte – Industria, se verá que el primero arroja un consumo del 50%, mientras que los otros dos representan un 25% cada uno. Puede verse entonces claramente la relevancia a nivel global que la arquitectura tiene en torno al consumo mundial de energía41. El consumo de energía de una obra arquitectónica depende en gran medida de las tecnologías que se emplean para su ejecución y el mantenimiento del edificio. Esta tecnología involucra tres aspectos generales. En primer lugar, el tipo de energía que se emplea para su construcción y su funcionamiento; en segundo lugar, la cantidad de energía necesaria para el mantenimiento, confort del edificio y de sus habitantes y, finalmente, la manera de captación y generación de esa energía. La

implementación

de

estrategias

de

aplicación

de

sistemas

constructivos y materiales ecológicamente apropiados permite que el consumo energético descienda, en los tres planos mencionados, casi hasta la mitad sobre todo durante la vida útil de dichos edificios. Para lograr este mayor 40

En 1992 se realizó la primera Cumbre Mundial de Medio Ambiente de Río de Janeiro, en donde se difundió por vez primera el concepto de “sostenibilidad”. Desde aquí comienza una campaña de cambio de conciencia en lo referente a los problemas de la naturaleza y sus consecuencias sobre la humanidad. El concepto de desarrollo sostenible proporciona un nuevo marco básico de referencia para todas las actividades humanas. Es decir que mantiene la calidad general de vida, asegura un acceso continuado a los recursos naturales y evita la persistencia de daños ambientales para el desarrollo sustentable, satisfaciendo las necesidades de la generación actual sin comprometer las de las generaciones futuras. Sobre este tema se ha reconocido que el planeta no podrá, en breve tiempo, afrontar la explotación de los recursos naturales, ni los hábitos cotidianos de consumo energético. Precisamente algunos de los indicadores que hacen reflexionar sobre ello son los relativos a la deforestación de los bosques, la erosión del suelo y los efectos adversos sobre la atmósfera terrestre, entre otros. 41

Behding, Stefan y Behding, Sophia, Sol Power: Die Evolution der Solaren Architektur, Munich, Prestel Verlag, 1996.

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rendimiento energético, es necesario partir de dos ejes relacionados estrictamente con la disciplina arquitectónica. Por un lado, la implementación de alta tecnología, que representa una mayor inversión inicial durante la ejecución del proyecto; en segundo lugar, el estudio de las partes desde el diseño y los componentes del proyecto, donde es fundamental tener en cuenta el manejo de los programas de arquitectura, orientaciones, asoleamiento, materiales, mantenimiento de los edificios, consumo energético, etc. La inclusión del problema de la sustentabilidad dentro de la arquitectura lleva en muchos casos a una revisión de los fundamentos de la disciplina, la cual genera aún una gran resistencia por parte de los arquitectos y de los promotores de las intervenciones urbanas. La incorporación de materiales vivos como generadores de un proyecto es vista como un perjuicio y un encarecimiento innecesario de las obras de construcción. Con nuestro proyecto proponemos avanzar en la dirección opuesta, buscando vencer esa resistencia a través de la construcción de un marco de referencia que permita generar una toma de conciencia sobre la problemática ecológica de la ciudad. Asimismo, si tradicionalmente se ha pensado que el uso materiales orgánicos solamente tenía una función generadora de un paisaje -que participa como soporte de la arquitectura construida-, intentamos mostrar aquí que en muchos casos esta arquitectura es parte inescindible del paisaje. La reflexión acerca de la utilización de materiales orgánicos en la ciudad contemporánea

no

solamente

se

relaciona

con

la

cuestión

de

la

sustentabilidad, sino que constituye también, como ya lo hemos anticipado, una respuesta a la necesidad de generar una mejora en la calidad del hábitat de los ciudadanos. De gran importancia será esto para las viviendas de los sectores populares de la población, y particularmente para las villas miseria, foco de nuestra intervención. En la tradición arquitectónica local, el esquema de vivienda de corte suburbano típico, por ejemplo, en el área de La Boca–Dock Sud a mediados del siglo XX, tenía al menos uno de sus lados laterales despegado de los límites del terreno, permitiendo así una serie de espacios llenos y vacíos que se irán alternando alrededor de la manzana. La secuencia de espacios 83


consistía en un patio de ingreso, con especies frutales, que se encontraba en relación con el espacio público de la calle; una galería lateral que oficiaba de distribuidora de los locales de la casa y que, generalmente, daban a un patio lateral descubierto; y, finalmente, el fondo de las parcelas estaba destinado a espacios de huertas familiares y cría de animales. Esta tipología es conocida comúnmente como casa chorizo y ha sido el modelo de casa-productiva que se desarrolló a lo largo de toda la ciudad. Urbanistas como Werner Hegemann, en su visita a nuestro país a comienzos de los años treinta, elogiaba la tipología con argumentos similares a los de la tradición del Schebergarten alemán. Más conocida es la afirmación de Le Corbusier, que consideraba a la casa chorizo una verdadera pieza de arquitectura moderna. Finalmente, en 1954, Ernesto Katzentein, Josefina Santos y Girogio Peani, escriben una articulo elogiando la tipología boquense, con caracteres similares, subrayando no solo su modernidad técnica (la prefabricación) sino también el carácter comunitario de sus sistema de patios productivos y recreativos, de carácter semipúblico.42

Esquema de casa chorizo: 1. calle, 2.acceso, arbol frutal, 3.Habitación, 4. antecocina,cocina, 5. despensa, 6. comedor, 7.baño, 8. tendido ropa, 9. huerta, 10. patio, 11. pileta lavado, 12. parra, 13. vecino lindero, 14. plantas aromáticas y florales, 15, galería.

Nuestra propuesta retoma este esquema de organización de la casa chorizo y lo hace extensivo a un sector de ciudad. Es decir que convierte la galería lateral en un patio de acceso a las diferentes unidades de vivienda donde además se ubican las áreas de cultivo en tierra sobre el suelo y los muros43 y se da el mayor intercambio entre los habitantes que comparten tareas de cultivo, producción y administración de los espacios de huerta. El 42

Graciela Silvestre, El color del río. Historia cultural del paisaje del Riachuelo, Bernal, Universidad Nacional de Quilmas, 2003, p. 125. 43 Ver Segunda Parte de este estudio, Proyecto de intervención sobre la Villa de Emergencia Nº 31, Retiro, Ciudad de Buenos Aires, 4.6.2) “Espacios para el cultivo”.

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antecedente de la casa chorizo muestra ya desde el principio la posibilidad de entroncar nuestro proyecto con las tradiciones heredadas, y muestra asimismo la factibilidad de tal tipo de arquitectura en medios populares.

Imágenes barrio La Boca

A los grupos sociales que habitan zonas o complejos dotados de este tipo de arquitectura se los suele denominar, de acuerdo a su envergadura y grado de compromiso con el medio ambiente, ecocomunidades, ecociudades y ecópolis.44 Estas ecocomunidades pueden concebirse como ecosistemas en donde las personas que las habitan y su entorno funcionan como una unidad ecológica equilibrada. Por lo general, sin embargo, en el ejercicio de la disciplina arquitectónica, es habitual que arquitectos y urbanistas no nos enfrentemos a 44

Ruano, Miguel, Eco Urbanismo – Entornos Humanos Sostenibles: 60 Proyectos, Barcelona, Gustavo Gili, 1999.

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situaciones de terrenos vírgenes o comunidades que deben ser planificadas desde un comienzo, de manera que la ecocomunidad no puede surgir directamente de la planificación. Por el contrario, el urbanismo sostenible, de la misma manera que la vivienda social (ver Capítulo 2), debe centrarse en la recuperación de zonas urbanizadas deterioradas antes de comenzar a urbanizar sectores naturales o rurales. Un elemento clave de la arquitectura sustentable es la agricultura urbana, actividad que, a través de la inserción del verde en el tejido urbano, permite un nuevo paisaje y una nueva serie de actividades productivas para sus habitantes. Como ya lo hemos mostrado a través de nuestra revisión de las antiguas y modernas tradiciones del jardín y el parque urbanos, la distinción entre zona agrícola y zona urbana no debe ser pensada tan rígidamente. Aunque en general las ciudades han sido centros de comercio o de industria, ya desde tiempos ancestrales se han utilizado zonas urbanas y peri-urbanas con fines agrícolas. Actualmente, la inserción de la agricultura dentro de las prácticas y espacios de los habitantes de la ciudad es muy valorada, y la agricultura urbana se ha desarrollado como disciplina tecnológica y de planificación, dedicándose al estudio del cultivo de plantas y árboles de especies comestibles y no comestibles y crianza de especies animales dentro, en los bordes y la periferia de áreas urbanas.45 Existen también otras definiciones de agricultura urbana. Algunas la elevan a la escala de industria que produce, procesa y comercializa alimentos y combustible a gran escala en respuesta a la demanda cotidiana de consumo de los habitantes de pueblos, ciudades y metrópolis que se sitúan en el territorio o al borde de cauces de agua a lo largo de áreas urbanas y peri-urbanas.46

45 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Urban Agriculture: Food, Jobs and Sustainable Cities, Nueva York, PNUD, 1996. 46 John Cropper, “Revegetating Residential Squatter and other Marginal Communities on the Slopes of Trinidad’s East-West Corridor”, UWI Workshop on Urbanisation and Urban Policy in the Caribbean, artículo no publicado. Smith et al., The needs of the Urban Poor versus Environmental Conservation: Conflict in Urban Agriculture, Londres, Reseachr Report ODA Project R5496, 1996.

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Otra definición, un poco más amplia, sostiene que la agricultura urbana consiste en la producción de alimentos y combustibles en torno a ciudades y pueblos para el mercado urbano, que incluye la venta en la calle y el consumo domestico. Los productos son generalmente procesados y comercializados por los productores y sus asociados más próximos. Las superficies de cultivo y de cría de animales pueden ser muy variadas: a lo largo de carreteras, de vías de ferrocarril, en los jardines posteriores de las viviendas, en los techos de los edificios y en todo otro lugar que se permita hacerlo como terrenos vacantes de áreas industriales desactivadas, en los exteriores de las escuelas y otras instituciones. También se extiende a la piscicultura en tanques, lagos y ríos, a huertos formales y viñedos, a las especies arbóreas de la vía pública y en patios de las viviendas, en las barrancas de las márgenes de ríos. También alcanza al reciclaje y utilización de las desechos orgánicos urbanos (tanto sólidos como los líquidos).47 Finalmente, se ha afirmado también que la agricultura urbana se refiere al cultivo y las actividades relacionadas que se llevan a cabo con la anuencia de las autoridades urbanas y bajo el marco legal y las regulaciones de la tenencia y usos de la tierra, el agua y el medio ambiente que han establecido las autoridades municipales. La agricultura urbana en este caso puede desarrollarse a lo largo de los cordones urbanos alejados del centro. En cuanto a la agricultura peri-urbana no existe una condición geográfica de desarrollo tan definida como la anterior.48

3.3 – Ejemplos Luego de haber establecido algunas características básicas de la relación entre arquitectura, agricultura y paisaje que aquí proponemos, 47 Henk de Zeeuw, Marielle Dubbeling y Ann Waters-Bayer, 1998. “Integrating agriculture into urban planning and action: some options for cities”, presentado en la World Health Organisation Annual Conference, Atenas, 1998. 48 Tim Aldington, “Urban and Peri-urban Agriculture: Some thoughts on the Issue. Land Reform, Land Settlement and Cooperation”, Nueva York, COAG/FAO, 1997. Esta referencia y las anteriores a partir de la n. 42 han sido extraídas de Minimum Cost Housing Group, Making The Edible Landscape. A Study of Urban Agriculture in Montreal, Montreal, McGill University, 2005.

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presentaremos ahora algunos proyectos internacionales recientes que pueden ilustrar el marco de referencia que mencionamos y que son un valioso aporte para

nuestro

trabajo.

Estos

casos

no

operan

necesariamente

con

asentamientos informales, pero se han seleccionado por la escala de problemas que manejan.

Las experiencias de Emilio Ambasz A mediados de la década del ‘70, en coincidencia con la coyuntura internacional de crisis energética, cobraron renovado vigor los proyectos que intentaban la utilización de nuevos tipos de recursos naturales. Un caso importante fue el de Emilio Ambasz49, quien, a partir de la utilización de sofisticadas tecnologías, buscó formas de construcción y de gestión que modificaran la vida de los usuarios y la conectaran con su entorno natural.

Prototipo de Conjunto de viviendas flotante pre-industrializado, E. Ambasz.

En 1976 desarrolló simultáneamente un trabajo con una cooperativa de viñeteros mexicano-norteamericanos de California y otro con los Centros Comunitarios-Educacionales y agrarios en las laderas de los Andes peruanos.

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Emilio Ambasz, The Poetics of The Pragmatic. Architecture, Exhibit, Industrial and Graphic Design, New York, Rizzoli International Publications Inc., 1988.

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Espacios creados entre las vides de la cooperativa, E. Ambasz.

Se trató en ambos casos de proyectos muy condicionados por la geografía y el clima, pero se tomaron como premisas las necesidades de cada comunidad y se plantearon modelos productivos factibles de repetición y evolución en fases de los proyectos. El resultado fue la creación de un nuevo hábitat que cumplía con las necesidades de los miembros del grupo y se servía de conceptos ancestrales para afianzar la identidad de los individuos. Cada proyecto estaba compuesto por varias fases; en la fase final, se proponía a los campesinos el retorno a una vida comunitaria que suponía la desaparición de la propiedad privada como consecuencia del aprovechamiento de los recursos en un entorno natural. Estos proyectos están relacionados con otras experiencias desarrolladas en Perú, particularmente en las barriadas de Lima, que han sido denominadas PREVI (como resultado de un Concurso Internacional). En todos los casos, se ha buscado poner en discusión el problema rural-urbano, y de algún modo se intentaba mostrar que la inserción de lo rural en la ciudad no significaba la importación de una cultura arcaica a la cultura moderna, sino por el contrario el desarrollo de una cultura alternativa que resulta igualmente moderna, pero en una nueva modalidad.

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Jardines de Rabaudy, Sur de Francia (Arq. Dominique de Valicourt)

En 1996 fue emprendido en el sur de Francia un proyecto para la construcción de 50 viviendas sociales, de bajo costo y con criterios de sustentabilidad ambiental. El proyecto del Arq. Valicourt, responsable de la sociedad IMBE (Instituto Mediterráneo de Edificación y del Medio Ambiente), se caracteriza por una preocupación ecológica tanto en el ámbito de lo privado como en el espacio público, incluyendo una reflexión en torno a cómo definir un límite entre ambas esferas, y en torno a cuál es la eficacia que puede llegar a tener lo público en influir sobre el modo de vida de los habitantes. Todos estos interrogantes, en línea con los de nuestro propio proyecto de intervención, llevan también a la indagación en torno a cómo mantener y administrar el

Esquema de los espacios comunitarios,fluctuantes y privados, Jardines de Rabaudy.

espacio público y en qué medida un grupo social que hace uso del mismo con un fin comunitario logra otorgarle identidad y sostenerlo en el tiempo. Este proyecto no sólo brinda las condiciones para posibilitar estos fenómenos sociales, sino que también incorpora en su propuesta una idea de límite fluctuante, o incluso impreciso, entre lo público y lo propio. Esta noción de límite o espacio de transición entre el quehacer de la comunidad y el privativo de los habitantes será desarrollado en profundidad en nuestro proyecto de

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reorganización de los espacios públicos de la villa de emergencia50 y, como vimos ya en el análisis de los asentamientos informales indios, es muchas veces una característica de su tejido urbano.

Green City Program, San Francisco, Estados Unidos (Organización Planet Drum)

El Programa Green City nace de la Fundación Planet Drum en 1990, luego de publicarse en 1989 la obra A Green City Program for the San Francisco Bay Area and Beyond. La misma trata de una serie de escritos referidos a encuentros en donde se discutían los asuntos de políticas públicas sobre ciudades sostenibles. Más de 150 educadores, planificadores, agencias gubernamentales, empresarios, ecologistas y activistas se dieron cita para el desarrollo de sus visiones particulares acerca del cambio. Asimismo, establecieron nueve criterios según los cuales una ciudad puede calificarse como Ciudad Verde (Green

City):

plantación

urbana,

transporte

inteligente,

planificación

sustentable, energía renovable, carácter comunitario y alianzas vecinales, reciclaje y reutilización, revitalización de áreas vitales, hábitat natural urbano y responsabilidad social de micro emprendimientos y cooperativas. Entre otros, algunos ejes del programa han sido el transporte inteligente, la vegetación urbana y la energía renovable. Se propuso el estudio del contexto y la planificación sostenible, desarrollándose un programa de habilitación de barrios a partir del reciclaje y la reutilización del tejido existente. Resulta de interés el análisis que se realizó con anterioridad a la proyección de nuevas construcciones, donde se hizo especial énfasis en la posibilidad de recuperar áreas degradadas con cierto valor edilicio o de 50

Ver Segunda Parte, Proyecto de intervención sobre la Villa de Emergencia Nº 31, Retiro, Ciudad de Buenos Aires.

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carácter. Esto permite afianzar la identidad y la pertenencia de un grupo a la comunidad y su entorno. El funcionamiento comunitario ha sido tenido en cuenta además desde el punto de vista social: no sólo se trabajó en la recuperación del hábitat silvestre en el entorno urbano, sino que esto fue complementado con la instalación de pequeños negocios de cooperativas formadas por los pobladores que incorporaron, en cierto modo, la vitalidad urbana a partir de la integración social. Si bien el trabajo que nosotros desarrollamos para los asentamientos informales en la Ciudad de Buenos Aires se realiza a partir un tejido existente, no existen por lo general estructuras edilicias de interés patrimonial. Sin embargo, en el reconocimiento de las áreas de estudio observamos que las comunidades asentadas allí han generado lugares o situaciones de uso que los identifica como grupo (ya mencionamos, asimismo, cómo en el caso indio elementos no edilicios, por ejemplo los árboles, cumplían esa función de servir como referencia identitaria). Por lo tanto consideramos que en nuestro proyecto debemos potenciar a estos sectores dotándolos de actividades comunitarias y lugares de encuentro que permitan el intercambio de ideas y experiencias.

Proyecto

Urbanización

Ecológica

Geroldsäcker

(Planungsgruppe

Integrale Architektur, arqs. Löffler, Schneider, Schmeling, Leicht)

Con el apoyo de la Universidad de Karlsruhe en 1989 se fundó la asociación Initiativkreis Ökologisches Bauen, dedicada a la promoción de métodos de construcción ecológicos. En relación con dicha asociación, y a partir de la iniciativa de un grupo de individuos nucleados en una cooperativa, entre 1990 y 1994 se llevó a cabo la construcción de un proyecto de viviendas ecológicas en terrenos pertenecientes al ayuntamiento de la ciudad de Karlsruhe, Alemania.

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Proyecto Urbanización Ecológica Geroldsäcker

Este proyecto se caracteriza por la existencia de un método de participación continua, tanto durante su planificación y construcción como para su mantenimiento. Se planteó un trabajo con los futuros destinatarios de las unidades, en donde se analizan, formulan y reformulan sus necesidades. Este aporte, sin dudas, va enriqueciendo el proyecto. Estas variantes de sistemas participativos han promovido el desarrollo de sistemas constructivos abiertos. Estos funcionan como binomios: soporte por un lado y unidad separable por el otro. El primero se diseña por el grupo proyectista, teniendo en cuenta las necesidades generales del conjunto; el segundo plantea cierta flexibilidad en el diseño y se termina de resolver en un equipo interdisciplinario de habitantes y especialistas. De este modo está presente en el conjunto la expresión de individualidad de los habitantes de una comunidad. En relación a los espacios de usos compartidos y el espacio público se ha tomado una postura que privilegia cierta universalidad y neutralidad arquitectónica.

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Esta metodología de gestión resulta de sumo interés para nosotros, como un modelo que permite la acción participativa de los pobladores. Como en nuestro proyecto de intervención, también en este caso se trata de un propuesta de reconversión de áreas degradadas, donde el consenso con los habitantes es considerado decisivo para el éxito de un proyecto integral. Este éxito no se mide solamente en función de una ejecución del proyecto según las etapas previstas, sino sobre todo en función de la durabilidad que le confiere el hecho de que los habitantes hayan sido incluidos en las decisiones proyectuales, lográndose así su conformidad y su identificación con el proyecto.

Jardines Comunitarios de Montreal

A lo largo de la ciudad de Montreal podemos encontrar variados emprendimientos comunitarios en materia de Jardines productivos de verduras, frutas y hortalizas, denominados Jardines Comunitarios. En estos jardines, de sumo interés para nuestro proyecto, se combinan, en un contexto muy distinto, muchos de los elementos con los que trabajaremos nosotros, tales como la autosustentabilidad, el contenido ecológico, la producción agrícola urbana, la organización cooperativa, la intervención a partir de lo público, la reconversión de áreas urbanas preexistentes y también un importante contenido social en el sentido de proponer nuevas fuentes de recursos a poblaciones socialmente marginales. Los jardines comunitarios han sido erigidos por lo general sobre áreas donde solían haber fábricas que se han desactivado o terrenos vacantes. Existe un denominador común en cada uno de los jardines que responde a su emplazamiento en torno a vivienda individual, edificios de vivienda colectiva y edificios para la tercera edad. Esto se debe a que son los mismos pobladores urbanos quienes dedican tiempo y esfuerzo para producir

y mantener las

huertas comunitarias.

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Jardines y huertas comunitarias, Montreal, Canadá.

Los lugares donde se emplazan los jardines son de fácil acceso y se reconocen en el tejido urbano. Los organismos municipales colaboran en el mantenimiento y servicio de infraestructura de agua y electricidad y brindan apoyo al ciudadano en la organización de prácticas de cultivo y producción de composta (abono a partir de los residuos orgánicos domésticos). Esto se evidencia en campañas graficas y mobiliario urbano en la vía publica próximo a los jardines comunitarios. El trabajo en estos jardines es voluntario, constituyendo así tareas de esparcimiento y labor comunitaria durante el tiempo de ocio en donde los vecinos que habitan en las proximidades se inscriben para participar organizadamente en el cultivo de parcelas pequeñas. Desde un punto de vista urbano y habitacional, estos jardines comunitarios, que tienen una superficie que va desde media hectárea a dos hectáreas cuadradas y constituyen el jardín posterior de muchas casas de familias de clase media que habitan en la ciudad de Montreal. En los casos de personas mayores retiradas, el jardín también cumple una importante función social, en tanto la labor cotidiana permite canalizar sus energías y compartir actividades comunitarias con las generaciones más jóvenes.

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Jardines comunitarios con participación del Estado, Montreal, Canadá.

Esta experiencia ciudadana en jardines comunitarios promueve otro tipo de labores ligadas a la producción de vegetales en ámbitos urbanos, para el consumo organizado como micro emprendimientos comerciales. Tal es el caso de la organización Santropol Roulant, con sede en la ciudad de Montreal, cuya filosofía es combatir el aislamiento social y económico entre las generaciones, planteando la producción de alimentos como vehículo de pensamiento y de acción en pro de una comunidad sana y activa. Para ello han desarrollado diferentes centros de producción y abastecimiento de verduras y hortalizas que se ubican en la ciudad de Montreal. Entre ellos podemos mencionar el Jardín experimental Colectivo ubicado en los techos de la Universidad de Québec, barrio Plateau MontRoyal. En este sitio voluntarios y miembros cooperan para llevar adelante el crecimiento y producción de vegetales para la preparación del servicio sobre ruedas de comidas de Santropol Roulants, promoviendo además el desarrollo de métodos de cultivo sin tierra con el uso de materiales reciclados y el aprovechamiento de áreas reducidas. Los métodos de cultivo hidropónicos utilizados requieren poca cantidad de agua aprovechando al máximo el empleo de nutrientes para el crecimiento. Esto se combina con huertas orgánicas que resultan en su conjunto rentables.

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Jardín experimental Colectivo ubicado en los techos de la Universidad de Québec, Plateau Mont-Royal.

En el plano académico, el desarrollo y diagnóstico de jardines y huertas comunitarias ha sido muy destacado. De particular importancia fue intercambio realizado entre la School of Architecture (McGill University, Montreal, Canadá) y el Minimum Cost Housing Group, que desde los anos 70 ha sido pionero en el desarrollo de actividades e investigación en materia de agricultura urbana. El primer proyecto fue llevado a cabo en Montreal en los techos de la zona este del campus de la Universidad de McGill y desde entonces la actividad no ha cesado. Prueba de esto son las vastas experiencias que se llevan adelante hasta

nuestros

días

en

la

ciudad

que

constituyen

un

modelo

de

experimentación y desarrollo de conocimiento en los procesos y técnicas de cultivo urbano. Uno de los más prestigiosos investigadores sobre el tema a nivel mundial es el profesor Vikram Bhatt quien lleva adelante el proyecto Making The Edible Landscape. El mismo impulsa a incluir a la agricultura urbana en la planificación de las ciudades y en el diseño de los proyectos de vivienda para el desarrollo de huertas y jardines comunitarios capaces de transformar el entorno y facilitar la cuota de alimentación diaria de las familias involucradas.

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Proyecto Making The Edible Landscape., UN-HABITAT

Con el apoyo económico del International Development Research Centre (IDRC), el Minimum Cost Housing Group de la Universidad McGill y el Urban Management Progam of the United Nations Human Settlements Programme (UN-HABITAT), se coordinan los proyectos de investigación que se llevan a cabo en tres ciudades en el Mundo: Colombo (Sri Lanka), Kampala (Uganda) y Rosario (Argentina). Veremos a continuación el tercero de ellos.

El Programa de Agricultura Urbana de Rosario Una experiencia de agricultura urbana en contextos socialmente desfavorecidos se está llevando a cabo desde 2001 en la ciudad argentina de Rosario. En una región aquejada por la pobreza, el desempleo y la falta de contención social, el Programa de Agricultura Urbana (PAU), realizado en el marco del mencionado programa internacional, se ha vuelto una herramienta muy eficaz en la mejora de la calidad de vida de las familias de bajos recursos. El municipio asumió un gran protagonismo en las políticas sociales y en el desarrollo económico local y a través de la Secretaría de Promoción Social. Desde la Subsecretaría de Economía Solidaria, en convenio con el CEPAR, se

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implementó el Programa para la integración social de los grupos familiares vulnerables de la ciudad de Rosario.

Programa PAU, Rosario, Argentina.

Desde su implementación, el PAU ha logrado integrar a una red productiva a 10.000 familias desocupadas de la ciudad de Rosario. Las huertas generaron un espacio de contención, producción y capacitación, que cuenta con 640 huertas para el consumo familiar y comunitario, 140 huertas que comercializan sus productos en las ferias, una importante Red de comercio y relaciones solidarias, cinco ferias semanales ubicadas en plazas públicas, y un verdadero sistema de agroindustria social para la transformación de productos. Los resultados de este sistema de huertas comunitarias, además de productivos y alimenticios, son también una nueva forma de organización social y de gestión de la producción, en la que se destacan la cooperación y la activa participación de los individuos.

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SEGUNDA PARTE

4

PROYECTO DE INTERVENCION SOBRE LA VILLA DE EMERGENCIA Nº 31 – RETIRO – CIUDAD DE BUENOS AIRES

Nuestro proyecto se centrará sobre la Villa Nº 31 de Retiro, en primer lugar, porque se trata de un asentamiento informal o Villa de Emergencia prototípico de la Cuidad de Buenos Aires. En segundo lugar, porque se establece aquí un interesante contraste entre el tejido villero y la trama consolidada de la ciudad, en un área central y de gran densidad urbana e histórica como lo es Retiro. De allí que la Villa Nº 31 plantee una cantidad de problemas complejos a resolver que abarcan, entre otros, su localización sobre la traza de una autopista, su relación con el área portuaria y de ferrocarriles, su densidad y fisonomía, y su situación administrativa y legal, etc. Aunque nuestro proyecto se limite a este sector urbano, pretendemos también que permita abrir nuevas perspectivas de gestión urbana y de posibilidades de aplicación de estas ideas a otros programas y áreas de la ciudad contemporánea.

Imagen cotidiana Villa 31

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4-1- El contexto político y social La Villa Nº 31 está ubicada en el Barrio de Retiro, al este de la Ciudad de Buenos Aires, delimitada por la Autopista Pte. Illia, las vías del Ferrocarril Ex San Martín y el Edificio del Correo. De acuerdo a datos del año 2002 de la Gerencia de Planeamiento y Promoción Social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Villa 31 cuenta con una población de 8565 personas, de las cuales 4133 son hombres y 4432 mujeres. Existen 2860 familias que habitan en 1505 viviendas. El promedio de personas por familia es de 3,44 y el promedio de personas por vivienda es de 5,74. (Ver cuadros en Anexo). La propiedad legal de estas 15,25 hectáreas corresponde en su mayoría a la Administración General de Puertos, los ferrocarriles, el Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE), Autopistas Urbanas SA (AUSA) y en un pequeño porcentaje a Repsol-YPF. Existen además ciertos títulos de propiedad que poseen algunos pobladores, pero la mayoría con vicios de legalidad.

Vista aérea, Villa 31, Retiro, imagen 2006.

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El origen de la Villa 31 se remonta a 1945, en tierras de actividades portuarias y de uso del ferrocarril, donde se instalaron mayoritariamente inmigrantes europeos que probablemente venían escapando de la Guerra Mundial. A este modesto barrio pronto se le anexaría una población de obreros ferroviarios y otras casa precarias de trabajadores portuarios. Hacia 1980 comenzaron a alojarse también inmigrantes de países sudamericanos (principalmente de Paraguay, Bolivia y Perú), así como familias provenientes de provincias del interior del país. Esta sucesión de asentamientos tuvo como resultado que el sector conocido como Villa 31 se divida en barrios diferenciados a partir del origen de sus habitantes y el momento de su radicación: Dentro de los de mayor cantidad de habitantes se encuentran el Barrio Inmigrantes, el Barrio Güemes y la Villa 31 bis, compuesta por el Barrio Nuevo, el Barrio Chino y el Barrio Caacupé. En el marco de las políticas de erradicación de las “Villas Miseria” implementadas durante el último gobierno militar, en 1979 se intentó la expulsión compulsiva y violenta de la población de la Villa 31, expulsión que finalmente fue detenida por decisión judicial. Por estar instalados en terrenos ferroviarios, la totalidad de las tierras ocupadas por la Villa 31 son propiedad del Estado Nacional. Parte de ellas, a su vez, se encuentran afectadas a las obras de terminación de la Autopista Pte. Illia, construida a principios de la década de los 90 pero nunca finalizada (no se realizó la construcción de algunas de las bajadas y subidas proyectadas), debido a la resistencia de los habitantes de la villa y algunas ONGs. Durante los años ‘90 hubo una serie de negociaciones entre las empresas contratadas para su construcción y administración, el Gobierno y los representantes de los pobladores, pero no se arribó a un consenso entre las partes. A finales de mayo de 1990, el Poder Ejecutivo Nacional (Presidencia Dr. C. Menem) firmó el Decreto Nº 1001, que determinaba que los terrenos del Estado que se encontraban ocupados “en forma permanente” serían vendidos a sus ocupantes, facultando así a la Comisión de Tierras Fiscales a través del denominado “Programa Arraigo” (Ordenanza Municipal Nº 846/91). Si bien este

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decreto nunca fue aplicado y consistía más bien en un acto de propaganda política, podría considerárselo un primer ejemplo de las políticas de “radicación” mencionadas en el Capítulo 2 de este trabajo. El proyecto incluía la gestión de la Comisión Municipal de la Vivienda para que se implemente la venta de las tierras. En relación con las tierras pertenecientes al Estado Nacional, comenzó un proceso de firma de boletos de compra-venta, por lo que estas tierras serían vendidas a las organizaciones vecinales de las villas. Más adelante deberían ser parceladas de acuerdo a cada familia que en ella habitaba. Bajo este sistema se encontraban aquellos asentamientos afectados por el “Programa Arraigo”, que en la Ciudad de Buenos Aires beneficiaba a las villas Nº 15 (Mataderos), Nº 20 (Lugano), Nº 21-24 (Barracas) y Nº 31 (Retiro). Precisamente en 1990, la empresa constructora que estaba a cargo de los trabajos de dicha autopista se había comprometido a construir unas 1500 viviendas para los habitantes de la villa. El mecanismo de construcción sería a través del pago de las viviendas con el peaje de la autopista. Una vez finalizadas, las mismas se venderían a los pobladores para crear un fondo para futuras viviendas que beneficiarían a otras familias. Al poco tiempo, sin embargo, esta propuesta fue anulada con la anuencia del gobierno de turno. Finalmente se retiró el “Programa Arraigo” y se lo reemplazó por una ordenanza que estipulaba tres posibles alternativas para que los pobladores abandonaran la villa: 1) una indemnización para que la familia regrese a su lugar de procedencia; 2) un crédito blando para la compra de una vivienda y 3) la compra de una vivienda construida por la Comisión Municipal de la Vivienda en los barrios de Bajo Flores, Mataderos y Lugano. Los resultados de la aplicación de esta ordenanza no fueron del todo buenos y solo pudo ser aplicada parcialmente. Luego de estos parciales intentos de radicación, en 1994 el entonces intendente de la ciudad C. Grosso propuso la eliminación de la Villa y la continuidad de la ejecución de la autopista. Debido a la resistencia por parte de

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los habitantes y organizaciones no gubernamentales finalmente se dio marcha atrás con la propuesta. Recién hacia finales de la década del 90 se comienza a aplicar una política de radicación y de definición de la propiedad legal de las tierras, siguiendo los lineamientos de los programas de reconversión de la Comisión Municipal de la Vivienda (ver 2.3). Paralelamente a estos pormenores legales, la Villa 31, como todas las demás villas de emergencia de la ciudad de Buenos Aires, sufrió los efectos de las crónicas crisis económicas que el país viene atravesando desde la década de los ’80. El gran crecimiento de la cantidad de población en condiciones de pobreza se ha reflejado en un permanente crecimiento de la población de las villas miseria, incluyendo la Villa 31. Según datos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, desde el año 2001 se ha incrementado la población que habita en “Villas de Emergencia” en la Ciudad en alrededor de 40.000 habitantes. A su vez se han detectado 24 nuevos asentamientos precarios en la ciudad. El último proyecto relativo a la reconversión del área de la Villa 31 corresponde al Proyecto de Urbanización del Área Retiro. Tomando como punto de partida el proyecto ganador del concurso51, se está trabajando en la

Planta de Conjunto, Primer Premio Concurso Nacional de Ideas, área Retiro.

51

Concurso Nacional de Ideas –Desarrollo urbanístico del área de Retiro- Primer Premio: Miguel Baudizzone, Jorge Lestard, Alberto Varas , arqs. Premios y menciones publicadas en Revista Sociedad Central de Arquitectos Nº 184 – Enero-Febrero de 1997- Buenos Aires

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actualidad con una nueva propuesta que está siendo llevada a cabo por el Organismo de Administración de Bienes del estado (ONABE) y la Corporación Puerto Madero. La propuesta tiene uno de sus ejes en la toma de parte de la parrilla ferroviaria para el desarrollo de un programa de viviendas, oficinas, hoteles de alta gama y espacios verdes. Al momento del cierre de este trabajo sabemos que se está enviando a la Legislatura de la Ciudad el proyecto para que se rezonifique este sector en los códigos de Planeamiento debiendo existir doble aprobación parlamentaria en una audiencia pública. De llevarse a cabo este proyecto, existe una alta probabilidad que tengan que disponerse las tierras en las que se erige la Villa 31 bis para realizar la nueva playa de maniobras del ferrocarril. Así, a pesar de que en un sentido podría valorarse la intención del Proyecto de extender hacia el río la grilla urbana que comienza en la Av. del Libertador, así como las demás virtudes del proyecto que ya han sido analizadas, también es criticable el hecho de que esta reformulación del Proyecto Retiro deja nuevamente de lado a la Villa. Asimismo, parece bastante esperable que este proyecto tenga como efecto una profundización de las diferencias sociales y del contraste urbano.52

4-2- El paisaje de la villa y las formas de organización de la población

En la Ciudad de Buenos Aires, la localización de los programas de vivienda en áreas portuarias tiene una vasta tradición que data desde las primeras décadas del siglo XX. Hacia la década del 50 el tejido del área de La Boca comenzaba a consolidarse con casas de baja densidad, donde se combinaba la implementación de materiales industrializados, un paisaje que se presentaba como un suburbio y las actividades del Puerto.

52

Fuente: diario La Nación, 29 de octubre de 2006, p. 24.

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Como respuesta al proceso de pauperización y descenso del nivel de vida de la población a lo largo de las últimas dos décadas se dio entre los

La Ciudad de Buenos Aires frente al Río de la Plata, Se establece el par entre las áreas de Retiro y La Boca.

habitantes de las villas miseria la iniciativa de la auto-producción de alimentos a pequeña escala a partir de dos premisas fundamentales: complementar la dieta de los sectores de bajos recursos y generar una participación activa de la población. Esta iniciativa ha implicado una modificación del paisaje de la villa a la vez que de las formas de organización de la población y de su sustento social, si bien se ha enfrentado a grandes dificultades, tales como la escasez de recursos, la poca asistencia técnica y, en consecuencia, la falta de capacitación de los interesados. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) generó a principio de la década del 90 el Proyecto Integrado PRO-HUERTA, con el fin de dar una respuesta a este problema y aportar su potencial técnico y operativo. En ese sentido, puede afirmarse que ya existe una estructura capaz de llevar adelante un programa de huertas integrales con asistencia calificada, pero el problema es que se implementa sobre un territorio que no posee las condiciones necesarias para tal fin. Por ello creemos que nuestro proyecto debe posibilitar la aplicación de estos programas y potenciar los espacios disponibles para su desarrollo.

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A partir de una encuesta de campo realizada a los pobladores de los asentamientos de las Villas Nº 31 (Retiro) y Nº 19 (Lugano) durante el año 2004, hemos podido constatar la existencia efectiva de espacios de cultivo administrados por una o varias familias para el sustento propio, así como las inquietudes de los pobladores sobre aquellas actividades de agricultura tradicionales que desarrollaban en sus lugares de origen y que perdieron por el éxodo hacia áreas urbanizadas. No pretenderemos evidentemente que estas necesidades se traduzcan literalmente en la creación de nuevas zonas agrícolas en la ciudad actual, pero sí nos interesa que la arquitectura sirva de vehículo para generar una mejora en la calidad de vida, la recomposición de un nuevo paisaje y una alternativa laboral, bajo una organización participativa y comunitaria.

Esquemas de sectores de cultivo encontrados durante visitas a las Villas 31 y 19.

4-3- La visión urbana del problema A partir de este contexto y los casos de referencia analizados en las secciones anteriores planteamos ahora nuestro propio proyecto de reconversión urbana de la Villa Nº 31 de Retiro, trabajando con las relaciones entre el espacio público, el espacio de uso comunitario y las áreas de vivienda y programas de equipamiento.

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La configuración de un nuevo paisaje urbano para la Villa Nº 31 propone hacer que la villa dialogue, en cierto modo, con su par del área sur en la zona Riachuelo-La Boca. Esta articulación entre las áreas de Retiro, el Puerto y La Boca establece una nueva mirada sobre la ciudad frente al Río de la Plata. La idea contemporánea de ciudad que permite, que programas de vivienda se compartan con actividades industriales y comerciales, revitaliza e interrelaciona diferentes sectores de la ciudad. En una visión macro de los problemas de cisura de los diferentes sectores de la ciudad, planteamos establecer una relación concreta de la trama de la Villa Nº 31 con el resto de la ciudad. La idea de incorporar las áreas de cultivo a partir de terrazas verdes e invernaderos promueve la creación de un paisaje verde que se integraría al sistema de parques verdes que viene dado desde los Bosques de Palermo, Barrio Parque, Recoleta y Retiro.

Vista aérea que muestra la continuidad de los parques públicos.

La realidad de las áreas marginales de la ciudad tiene como inconveniente la falta de espacios necesarios para poder contar con generosas áreas de suelo apto para el cultivo. Por lo tanto, habrá que generar un medio capaz de complementar este suelo fértil. Esta será una de las claves para la transformación del hábitat, que potenciará la posibilidad de reconversión y adaptación de la vivienda en etapas futuras.

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Asimismo, resultará de interés incorporar e incentivar la utilización de materiales prefabricados e industrializados, como veíamos en el caso de La Boca, los cuales permiten la construcción de viviendas económicas y la participación activa de los futuros habitantes en la construcción de las viviendas. A la vez, será de interés combinar estos elementos prefabricados con los materiales vegetales que organizan el parque de producción. El proyecto se construye a partir del reconocimiento de la huella del tejido preexistente, apelando a la memoria del asentamiento que fue consolidándose por más de seis décadas. A este primer registro arquitectónico se le adiciona la superposición de capas o sistemas de infraestructura y elementos arquitectónicos que deben compatibilizar entre ellos. El relevamiento y estudio del tejido existente establece tres categorías de espacios: vacíos, llenos habitables y llenos precarios. Esta categorización permite operar con mayor flexibilidad sobre el vacío potencial a fin de que adquiera una nueva función en nuestro proyecto como espacio de cultivo y espacio público. En este sentido se mantiene una huella de la trama existente que rescata programas comunitarios y de carácter público. De este modo se reconocen las trazas originales del asentamiento y una básica infraestructura y distribución de servicios existentes.

Villa 31 y la Ciudad Formal.

A partir de la definición de la totalidad de los espacios vacíos (los existentes y los potenciales) se establece el área de intervención. Recordemos que nuestra propuesta se centra sobre el espacio público y exterior de la villa.

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Por lo tanto, debemos generar la mayor superficie posible de área cultivable que permita satisfacer las necesidades alimenticias de los pobladores. Más adelante

veremos

las

distintas

alternativas

para

obtener

un

mayor

aprovechamiento de los espacios vacantes.

4.4- Organización espacial De acuerdo a relevamientos de campo que hemos llevado a cabo en el asentamiento y a los datos que ha brindado la Comisión Municipal de la Vivienda (ver cuadros anexos) se obtiene un cruce de información acerca del grado de concentración de habitantes por vivienda. A eso debe agregarse las malas condiciones de habitabilidad de los espacios. Esto arroja como resultado la incapacidad de albergar, en condiciones dignas, a la totalidad de la población existente.

Proponemos aplicar como estrategia metodológica la recuperación de aquellas viviendas o sectores capaces de recibir una adecuada infraestructura de servicios y pasar a constituir un tejido urbano apto para la habitación. Aquellos sectores que no alcancen tal situación se convertirán en espacios 110


públicos y áreas de cultivo. Si bien esta solución será exitosa a nivel de lograr una superficie total suficiente para el cultivo, una proporción de la población resultará excedente dentro del nuevo esquema urbano, lo que obliga a considerar junto con el proyecto un plan de reubicación de estos habitantes. Como ya hemos visto, varias gestiones municipales han intentado reubicar sin éxito a numerosos pobladores fuera de sus asentamientos de origen. Frente a esto proponemos la relocalización de los mismos en un sector que actualmente se encuentra en desuso, perteneciente a la parrilla ferroviaria (al momento de la edición de la presente tesis estos terrenos se encuentran ocupados por unas 150 personas instaladas recientemente, en condiciones de absoluta precariedad). De este modo se consolidará un nuevo borde urbano con viviendas aptas y se incluirá a los pobladores al proyecto sin erradicarlos de su territorio.

4.5- Administración de recursos El proyecto se organiza desde la implementación de cooperativas de producción. La ejecución por etapas y la consolidación de los espacios aptos para el cultivo definirán los espacios de administración y gestión de grupos pequeños de 8 a 10 familias que realizarán el mantenimiento y cultivo de sus espacios asignados. El proyecto incentiva a la revitalización del interior de sus

Espacios de cultivo familiar y comunitarios.

111


viviendas y las mejoras de la calidad de vida, ya que proponemos que las áreas de cultivo se establezcan en torno a las viviendas.

Cada unidad productiva constituida por 8 a 10 familias tendrá a disposición un área de cultivo en relación con el número de habitantes que la componen, donde se generará un microclima apto para el cultivo. Estas unidades serán autosuficientes para la producción de verduras y hortalizas. La superficie estimada será de 6 m2 por habitante, lo cual implica unos 360 m2 aptos para el cultivo por cada unidad productiva. En consecuencia, se deben proponer varias maneras de cultivo para obtener dicha superficie.

Propuesta de espacios para el cultivo, Making The Edible Landscape, McGill University, Montreal, Canadá.

4-6- Elementos constitutivos del proyecto El proyecto se define por dos elementos principales que le otorgan identidad y carácter: infraestructura de servicios básicos y espacios para el cultivo. Estos elementos arquitectónicos responden a las necesidades de los asentamientos informales y tienen la capacidad de adaptarse y recalificar al tejido existente. Un rasgo característico de estos elementos que proponemos es que pueden adaptarse, en líneas generales, a cualquier tipo de villa de emergencia, por lo que tomamos como modelo de aplicación la Villa Nº 31 de Retiro, aunque podríamos implementarlo en otros lugares de la ciudad (incluida la ciudad formal; un ejemplo de esto lo ofrece el caso ya analizado de los Jardines Comunitarios de Montreal).

112


Proyecto piloto“Techos verdes urbanos”, Montreal

1) Infraestructura de servicios básicos En primer lugar se debe realizar una planificación del tendido de servicios de infraestructura. Estos deben tener en cuenta el tejido existente, los nuevos sectores de tejido de vivienda y los programas comunitarios. La nueva traza debe acomodarse a la geografía del sitio y poder absorber futuros crecimientos de densidad. Por otra parte la reconversión de las áreas de la villa se realizará por etapas planificadas, en consecuencia deberán tenerse en cuenta las etapas de transición entre la infraestructura básica existente y la nueva. Los servicios que consideramos necesarios para otorgar cierta formalidad a los sectores de habitación serán los necesarios para proporcionar agua potable, red cloacal, electricidad, gas natural y telefonía. El proyecto contempla una serie de módulos adaptables que se combinan, consolidando núcleos de abastecimiento y consumo de los servicios, incorporándolos al tejido existente. Estos núcleos se materializarán como elementos sueltos y repetitivos a lo largo del asentamiento (hemos tomado la imagen de los contenedores del puerto que son estructuras independientes metálicas con cerramientos de chapa). Estas piezas prefabricadas metálicas que constituirán los módulos de

113


servicios pueden adaptarse en el tiempo, modificando su tamaño y cambiando su equipamiento interior. Planteamos además la distinción y el reconocimiento de estas piezas a lo largo de la villa como elementos reconocibles de la intervención, que de algún modo comenzarán a estructurar los espacios consolidados. De este modo proponemos en primera medida una red de núcleos de servicios que se organizan, abasteciendo a viarias unidades de vivienda. Estos módulos húmedos se encastrarán entre sí de acuerdo a diferentes tipologías según la necesidad.

2) Espacios para el cultivo El segundo elemento que define al proyecto está representado por los espacios para el cultivo. De acuerdo a las necesidades de producción y a la disponibilidad de espacios aptos proponemos cuatro ámbitos propicios para tal fin: patios de cultivo, muros orgánicos, terrazas de cultivo e invernaderos en altura. En todos los casos, el uso de dichos espacios será cooperativo, reservado a cada unidad productiva, lo mismo que la disposición sobre los productos que esos espacios rindan. Los patios de cultivo otorgan el carácter de esponjamiento del tejido villero y organizan las áreas de administración y acceso a las unidades productivas y a las viviendas. Estos espacios de cultivo recrean los patios interiores del mexicano Luis Barragán, cuyos trabajos sobre jardines plantean recintos interiores que evocan las necesidades del hombre relacionados con la idea de individualidad e intimidad. Nosotros, a su vez, les otorgamos el carácter de espacios de sociabilización con un grupo reducido de personas que se relacionan para realizar una tarea afín.

114


Esquema de Patios de cultivo integrados al espacio público.

Los patios deben promover un microclima apto para el cultivo y para permitir la ventilación de las viviendas y disfrute del paisaje de los habitantes que los rodean. Además deberán contar con la máxima capacidad de suelo absorbente para poder ser utilizado como espacio de cultivo de rotación de verduras, frutas y hortalizas. Como ya hemos mencionado, la superficie de estos patios no es suficiente para proporcionar los espacios necesarios de producción, Por lo tanto hemos diseñado otros tres elementos que complementan a estos patios y que organizan en su conjunto el nuevo paisaje de la villa. Los muros orgánicos reciben este nombre porque están materializados a través de una serie de paneles de finas capas de hormigón premoldeado con perforaciones y espacios interiores para alojar la tierra y las raíces de ciertas hortalizas y verduras, y permitir su crecimiento.53 En general están ubicados en los bordes de los patios de cultivo, configurando su límite. Otra posible ubicación es a lo largo de ciertas calles u otros espacios de carácter público. 53 Hemos tomado como modelo para la propuesta de los muros orgánicos un trabajo realizado por el Arquitecto frances Edouard François quien ha desarrollado una serie de paneles prefabricados con mallas metálicas y hormigón alivianado colado que permite el crecimiento de algunas especies vegetales entre sus intersticios. Los ha utilizado como paramento exterior de un conjunto de vivienda social en Montpellier creando así una imagen de edificio pétreo que fuera tomado por la vegetación.

115


Estos muros, además de su finalidad principal, sirven para otorgar cierta formalidad y carácter permanente a los bordes del espacio público. En muchos casos ofician como los límites entre el espacio público y el habitable.

Fotomontaje de muros de cultivos.

El

concepto

de

lo

orgánico,

característica

que

nos

interesa

particularmente destacar, permite entender que trabajar con materia viva implica incorporar a los elementos arquitectónicos el factor del cambio a través del tiempo. El paso de las estaciones y los ciclos de crecimiento y cosecha a lo largo del año hace que se vayan produciendo cambios en la percepción y relación con los elementos del paisaje. La idea del muro orgánico también tiene una lectura que permite que estas piezas longitudinales con cultivos en vertical organicen el sentido de recorrido a través del los espacios públicos y semi-públicos de la villa. El tercero de los elementos que da soporte a los cultivos son las denominadas terrazas de cultivo. En general se ubicarán en áreas que anteriormente estaban ocupadas por viviendas precarias y que tienen en sus adyacencias alguna vivienda que aún se conserve. En algunos casos además se colocarán sobre bordes de pasajes o calles estrechas, a los fines de producir un ensanche de sección entre este pasaje y la terraza. La idea de incorporar estas terrazas al espacio público de la calle también tiene un

116


trasfondo higienista donde, por una parte, se refuerza el carácter de paisaje verde y, por otro, se otorga una mejor calidad ambiental al vacío urbano.

Terrazas de Cultivo, Colombia.

Apoyándonos en modelos históricos de la villa italiana, podríamos aquí remontarnos a dos tipologías características del s. XVI. Por un lado, la villa toscana, ligada a la producción agrícola y, en segundo lugar, la villa romana, que utilizó los recursos arquitectónicos y paisajísticos permitiendo un despliegue tridimensional. Dentro del repertorio de ejemplos importantes de la época, suelen mencionarse las terrazas del Belvedere, en el Vaticano, realizadas por Bramante hacia el año 1505. El arquitecto organizó las terrazas en torno a un eje, que permitió una sistematización de colinas estructurales en forma de terraza que evitan las erosiones y la sedimentación. Siguiendo el mismo esquema puede destacarse también la Villa Lante en Bagnaia, donde

Villa Lante, Bagnaia.

117


las terrazas y canales escalonados constituyen una verdadera obra de ingeniería que combina arquitectura y manejo de los espacios verdes. Las terrazas de cultivo que proponemos para la Villa 31 siguen el mismo esquema de Lante, incorporando un sistema de riego de cultivo con cisternas de agua de lluvia recolectada. Además el verde se moldeará sobre la forma arquitectónica, generando así una tensión con los elementos de la naturaleza domesticada. Esta artificialidad del verde se repetirá en casi todos los elementos que contienen cultivos, consolidando un rasgo distintivo en el proyecto. A nivel de forma arquitectónica, las terrazas de cultivo contendrán en su cara superior bandejas de cultivo en tierra, mientras que en su anverso y en relación con la vivienda se ubicarán módulos de trabajo para tareas tercerizadas y de oficios. En este sentido el plegado de hormigón de las terrazas establecerá la diferencia entre el espacio público, donde todo aquello que aparece en público es visto y oído por todos, en oposición a aquel espacio introvertido relacionado con actividades privadas o pertenecientes a un grupo reducido (Arendt). Finalmente, el cuarto ámbito apto para el cultivo lo constituirán los invernaderos en altura. Estos elementos contenedores del verde surgen de la necesidad de multiplicar las superficies de cultivo para lograr satisfacer los requerimientos alimentarios de la mayor cantidad posible de habitantes. Dichos

invernaderos

se

organizarán

con

bandejas

de

cultivos

hidropónicos54 y especies aptas que luego pueden ser transplantadas en tierra o consumidas directamente. Existen varios métodos de hidroponía y su costo de implementación puede variar de acuerdo al grado de sofisticación de sus componentes, pero consideramos que la incorporación de estos métodos de cultivo puede aportar una potencial vitalidad al paisaje e incorporar amplias superficies cultivables. 54

Existen varios métodos de hidroponía para este tipo de emprendimiento. En el Anexo II explicamos su origen y funcionamiento.

118


Presencia de Invernaderos de cultivos en el paisaje de la Villa.

Hemos ubicado los invernaderos en coincidencia y sobre los núcleos de servicios. De este modo se operará sobre el espacio aéreo sin afectar nuevas superficies

aptas

para

la

vivienda.

Asimismo

incorporaremos

piezas

prefabricadas como los núcleos de servicios que se combinarán con las estructuras traslúcidas de los invernaderos. Se aprovechará así el sistema de riego, la utilización de agua potable para los servicios sanitarios y el agua de lluvia recolectada en cisternas. Nuevamente aquí enfatizamos la idea de generar un paisaje industrial en sintonía con el imaginario de la Boca y el Puerto. Pero además llevamos al extremo el concepto del verde contenido en estas cajas traslúcidas donde la visión aérea desde la autopista permitirá reconocerlas y desde una perspectiva nocturna se tornarán lucernarios verdes encendidos. Los cuatro ámbitos de cultivo permitirán, de acuerdo a sus características, ser espacios capaces de alojar una amplia variedad de cultivos de verduras, frutas y hortalizas. Cada ámbito ha sido diseñado para permitir el crecimiento de las especies, su cosecha y rotación de las mismas55, de manera que se garantice la provisión alimentaria durante todo el año.

55

Ver ANEXO III- CALENDARIO DE SIEMBRA HORTICOLA PARA BUENOS AIRES

119


Cultivos Hidropónicos en tubos.

Cultivos en muros livianos.

4-7- El sistema de espacios públicos de la villa

Hemos hablado ya de las estructuras públicas generadoras de funciones urbanas vitales como el encuentro, la socialización, el trabajo y la identidad. Pero, ¿cómo mantener una forma reconocible y al mismo tiempo repensar una nueva organización de la forma correspondiente a la compleja situación actual? La respuesta implica la idea de construir la esfera de lo público (la esfera de lo público de la ciudad está representada por la calle y la plaza), donde los cambios que se proponen aporten una

realidad mejor para el conjunto

ciudadano. Para la tradición arquitectónica y urbanística coexisten dos formas típicas de abordar el problema: en el caso de la calle, la calle corredor lecorbusierana, recuperada en el clima “posmoderno” de los años setenta, y por otro lado su rechazo radical por el esquema verde-pabellón o verde-torre del modelo CIAM. De esto se desprende que las propuestas actuales son híbridos de ambas.

120


La plaza remite, en nuestro medio, a una ocupación de manzanas “vacías” delimitadas ortogonalmente donde el parque es inserto de manera ocasional. En este sentido la tradición de Buenos Aires, a diferencia de las ciudades anglosajonas, está fuertemente atada a la trama de la cuadrícula. Tal vez por la presencia de esta forma tan fuerte y significativa es que escasean las propuestas de redefinición tipológica. Los usos variados de nuestra propuesta arquitectónica fueron el punto de partida para repensar la calle y la plaza. Estos usos: vehículo, peatón y área de cultivo no aparecen en contradicción -como en otros lugares de la ciudad-, lo que permite experimentar con otra idea de calle que se aleje de la tradicional división vereda-peatón, asfalto-auto. Se aborda así un problema de fondo en Buenos Aires, esto es: cómo reformar el desequilibrio entre la máquina y la velocidad, por un lado, y el hombre de a pie y la acción comunitaria, por otro.

Áreas de cultivo, conviven con el espacio público.

Las tendencias contemporáneas (como en Berlín, Montreal y Barcelona) reformulan las ciudades en función de su vida pública. En la misma línea de

121


pensamiento, el tipo de actividades propuestas en los terrenos en que es posible intervenir permiten una continuidad con los aspectos de encuentro que, tradicionalmente, en los barrios porteños aparecían fuertemente anclados en la “vereda”. Una estructura formal que se traduce en la configuración del recorrido no lineal, generadora de compresiones y descompresiones que obedecen tanto a usos, como a límites materiales preexistentes y propuestas proyectuales nuevas. De manera tal que este nuevo “artefacto” urbano deba accionar de acuerdo a la variedad del conjunto, operando flexiblemente en sus intersticios, pero orientando positivamente su recuperación pública y a un clima de vida comunitaria y de acción cooperativa.

4.8- Esquemas de circulación Todos los asentamientos informales poseen un sistema circulatorio interno y otro en relación con el entorno que lo rodea.

1) Esquema de circulación externo Las villas de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires, al igual que las ubicadas en el área metropolitana, tienen la particularidad de restringir el ingreso y el libre tránsito vehicular. Esta inaccesibilidad del territorio, junto con la irregularidad de la trama, constituye, como ya se ha mencionado, un factor que agrava la situación de marginación social y urbana de la villa. Si la segregación de la villa respecto del resto de la sociedad se instala en el imaginario colectivo ya a partir de la brecha económica y de la constante idea de ilegalidad y clandestinidad del asentamiento, el aspecto físico de esa separación no hace más que enfatizar esa barrera simbólica. Así, creemos que lograr la apertura del asentamiento, volverlo accesible, es un paso de gran

122


importancia (tan grande como la resolución del problema de la tenencia de las tierras y la incorporación del tejido villero a la trama de la ciudad) en la búsqueda de la nivelación social. Nuestra propuesta de accesibilidad y relación con el resto de la ciudad de la Villa 31 se concentra en cuatro puntos. El primero se ubica en el borde sur de la villa próximo a la Estación de Ómnibus de Retiro donde se propone una plaza cívica de acceso. De allí se desprenden una serie de vías vehiculares y peatonales que hilvanarán la sucesión de patios de acceso y cultivo que se proponen. El segundo punto se ubica al extremo norte opuesto e incorpora al ex edificio de Correos como centro asistencial y operativo de este proyecto de reconversión. Una vez finalizado el proyecto dicho edificio se podría reciclar para el uso de vivienda colectiva y administración de las cooperativas de producción. En coincidencia con este acceso se ubica la conexión de transporte público que circula por la costanera del Río de la Plata. El tercero y cuarto punto de acceso se proponen en sentido Este-Oeste vinculando transversalmente la Villa con el área del puerto y la Avenida del Libertador a partir de puentes livianos que pasen por encima de las vías del Ferrocarril. Si se tomara la propuesta de reducción de la parrilla ferroviaria que plantea el primer premio del concurso del Área de Retiro anteriormente mencionado (ver nota 51), la vinculación con la trama de la ciudad sería más evidente. A propósito de dicho concurso, ni los patrocinantes, ni autores del proyecto ganador establecen una relación con la Villa Nº 31, lo cual posiblemente se deba a que se creía que ése era un sector que sería afectado por las trazas de la autopista. La realidad indica que habiendo transcurrido casi una década del mencionado concurso no se ha llevado a cabo ninguna de sus etapas y no se han resuelto los temas viales ni los de la “villa de emergencia”.

123


2) Esquema de circulación interno En cuanto al sistema de circulaciones internas de la villa, se propone establecer jerarquías a ciertas trazas existentes que permitan ordenar la accesibilidad y tránsito de la trama urbana. Para ello el eje norte-sur toma carácter de vehicular y peatonal, permitiendo la conexión entre los diferentes patios de cultivo y los edificios institucionales del asentamiento. De forma paralela a este eje surgen otras vías menores que conectan sectores parcialmente. Estas operaciones promueven la apertura de visuales largas de manera de reconocer el sistema de cultivos inserto en la trama de viviendas. Análogamente las visuales escorzadas al interior de los patios de cultivo promueven que se perciban los espacios semipúblicos sin tener que atravesarlos. En el sentido este-oeste se incorporan una serie de vías peatonales o de poco tránsito que rematan en distintas situaciones urbanas. Por un lado, como se ha dicho anteriormente, se prolongan las calles que conectan con el puerto, reforzando el arbolado y el equipamiento urbano para dar continuidad y establecer ejes transversales. En ciertos casos estas vías peatonales continúan por encima de la trama de parrilla ferroviaria extendiendo así la conexión con la ciudad formal.

4-8- El nuevo perfil urbano y la densidad El tejido informal de la villa, por definición, plantea una estructura abigarrada y falta de planificación. En este sentido el crecimiento poblacional de un asentamiento de estas características depende de factores que poco tienen que ver con la capacidad física del área o de la estructura urbana, sino que más bien se comporta de manera aleatoria como una sumatoria de llenos urbanos que está en relación proporcional con la población. En consecuencia tampoco existe una planificación sobre los vacíos urbanos, sino que se

124


presentan como intersticios casuales que podrían potencialmente utilizarse para posibilitar una mejor calidad de vida para sus habitantes. El caso de la Villa 31 podría encuadrarse entre aquellos casos de asentamientos informales que se han establecido hace ya varias décadas y que han hecho, en rasgos generales, la ocupación total de los terrenos disponibles. Por lo tanto, su crecimiento implica no sólo el aumento de la densidad del tejido urbano, sino también un crecimiento sin planificación en altura, con todos los agravantes que eso plantea en términos de seguridad edilicia. Casos como la Villa 31, donde ya existen hasta tres niveles de construcción, demuestra que no sólo el número de pobladores sigue en aumento sino que la falta de regulación y al menos una codificación consensuada hace que la estructura de la villa -tal como está planteada- traiga en un breve período un deterioro aún mayor de la calidad de vida de sus habitantes. Este problema es tenido en cuenta en nuestro proyecto: en la articulación de nuestra propuesta de reconversión de espacios disponibles como áreas de cultivo y producción se plantea asimismo una estrategia de ocupación y densidad que permite un replanteo de la estructura urbana de la villa, a la vez la relocalización de habitantes que deberían obtener una vivienda consolidada en este nuevo tejido. Por una parte estamos definiendo un nuevo plano de densidad y usos acorde al esquema físico de la villa, a las necesidades y a la población estable, en el marco de las ideas de nuestra propuesta de intervención; y por otra, el programa vivienda-huerta productiva establece no sólo el carácter del área sino que también define un nuevo perfil urbano. Este perfil que extiende los límites hasta el puerto de la ciudad y al sistema de áreas verdes. De acuerdo a lo expuesto, la estrategia de compresiones y descompresiones en la trama de la villa permitirá zonificar de manera racional los espacios, permitiendo así establecer una relectura de los valores compositivos urbanos de la ciudad informal contemporánea.

125


4-9- Metodología de articulación de la propuesta El diagnóstico y estudio del tejido existente permite no sólo clasificar

los

diferentes tipos de espacios exteriores de la villa, sino que también permite elaborar estrategias de nuevas ocupaciones espaciales y desafectación de otras áreas que comprometen seriamente el bienestar de las familias allí alojadas. En consecuencia se debe elaborar un mapa de áreas que contemplen la siguiente división. Áreas aptas para viviendas existentes: donde se deba solo implementar el artefacto urbano de huertas de producción, que se ubicarán en los espacios públicos y exteriores; áreas potenciales, para la ubicación de viviendas nuevas en torno a los diferentes sistemas agro-productivos; áreas de equipamiento y edificios comunitarios, que potencien la vida comunitaria y el dialogo entre piezas urbanas de habitación; por último -aunque es una de las primeras acciones que se van a ejecutar- se encuentra el tendido de servicios de infraestructura básico para el sector. Una posible entrada a la puesta en marcha del proyecto tiene como referencia el Proyecto Urbanización Ecológica Geroldsäcker que ya hemos analizado. Del mismo nos interesa enfatizar nuevamente el sistema participativo que han promovido a partir del desarrollo de sistemas constructivos abiertos. Allí se planteó un trabajo con los futuros destinatarios de las unidades, en donde se analizan, formulan y reformulan sus necesidades para terminar de resolverlas en un equipo interdisciplinario de habitantes y especialistas. De esta manera, previamente a un funcionamiento comunitario del establecimiento, ya en la instancia misma de construcción se buscaría el trabajo cooperativo entre proyectistas y habitantes. En un plano de administración y de organización de etapas de ejecución de proyecto, puede retomarse aquí una vez más la teoría de la Multitud y las cooperativas de producción. En este sentido, debe existir un paralelo entre aquellas organizaciones que llevan a cabo la administración de fondos y

126


espacios (de vivienda y de huertas de producción) y los grupos de familias interesados en la autoconstrucción de sus espacios de habitar y cultivo organizados y dirigidos por los equipos interdisciplinarios de profesionales. Así, tanto la construcción como el funcionamiento cotidiano de la villa, que incluye producción y administración de los recursos, se darían a través de la participación y la agrupación cooperativa de sus habitantes. De esta manera, se posibilitarían tanto una democratización de la toma de decisiones como una identificación mucho más fuerte de los habitantes hacia su territorio, así como un mayor sentido de comunidad. Nuestro proyecto arquitectónico debe complementarse con la formación y educación de los pobladores en aspectos técnicos del manejo y explotación de huertas comunitarias. También deben coexistir tutores que aporten su experiencia en el manejo de gestión y administración de recursos y materias primas. A su vez es necesario un programa de asesoramiento e instrucción para las familias que soliciten la adecuación de sus viviendas. Esto contribuirá a la promoción de las mismas con el apoyo de organizaciones que financien parte de los materiales de construcción necesarios.

127


ANEXO I CUADROS

1- Cuadro de crecimiento de ciudades latinoamericanas en relación al crecimiento total del país

Ciudad

tasa crecimiento

tasa crecimiento

crecimiento %

país 1970-1980

1980-1995

1970-80

1980-95

Buenos Aires

1,6

0,7

1,17

1,23

Belo Horizonte

4,3

3,1

1,26

1,33

Fortaleza

3,7

3,9

1,26

1,33

Porto Alegre

3,8

2,7

1,26

1,33

Recife

1,8

2,7

1,26

1,33

Río de Janeiro

2,2

0,9

1,26

1,33

Salvador

3,9

3,4

1,26

1,33

Sao Paulo

4,1

2,0

1,26

1,33

Santiago

2,7

2,1

1,17

1,27

Bogotá

4,0

3,1

1,24

1,32

Medellín

2,7

1,9

1,24

1,32

La Habana

0,9

1,1

1,13

1,13

Guadalajara

4,1

2,2

1,33

1,34

128


México D.F.

4,3

0,8

1,33

1,34

Monterrey

4,9

2,2

1,33

1,34

Lima

4,1

3,5

1,31

1,35

Montevideo

0,4

0,6

1,03

1,09

Caracas

1,7

1,3

1,40

1,44

Valencia

3,2

3,4

1,40

1,44

Fuente: CELADE (Centro Latinoamericano de Demografía) “América Latina proyecciones de población urbana-rural 1970-2025” Boletín demográfico nº 56, Santiago de Chile, 1995.

129


2- Cuadro de Datos Estadísticos Comparados de villas, núcleos habitacionales transitorios (NHT) y barrios de la Ciudad de Buenos Aires

Villa, NHT,

Ubicación

Viviendas

Grup. Famil.

Barrio

1, 11,14

Censadas Aus/Neg Total

Av.P.Moreno,Varela, Club DAOM, Riestra, A.de Vedia

3

1163

95

0

95

360

506

2456

8255

Av.E.Perón, L. de la Torre, 2063

1950

26

34

0

34

135

163

187

7

194

755

776

975

38

1013

3467

2664

3123

Madariaga, T. Gordillo,

J.L.Suarez, Echeandía,

Gral.Paz, Av.Dellepiane,

Av.Cruz, Larraya, Miralla, 455

3578

12972

Luna, Riachuelo, Iguazú, 3050

3450

0

3450

13500

105

145

0

145

510

1505

2491

369

2860

8934

Riachuelo, Perdriel, Villarino, Sta. Elena

31

5685

75

Iriarte, FF.Belgrano 26

1475

Av.Castañares, Av.Carabobo,

FF.Belgrano, Av. Escalada 21, 24

110

8368

FF.Belgrano, Fbca.INTA 20

1365

2293

Saladillo, Zubiría 19

19886

231

L.de la Torre, Tabaré 17

5752

2062

Av.Piedrabuena, Av.Argentina 16

665

1699

Lautaro, Zelarrayán 15

5087

Av.Dellepiane, Av.Escalada, Echeandía, Mozart

13 bis

3776

A.M.Acosta,Somellera, Lacarra, A.M.Janner

6

Personas

Calle 4,5,8,10,9, FF.San Martín, AU9, Edificio Correo

130


Villa, NHT,

Ubicación

Viviendas

Grup. Famil.

Barrio

Censadas Aus/Neg Total

31 bis

Villa 31, FF.San Martín, Calle 4

Calacita

Barros Pazos, Lacarra,

970

1164

63

1227

3256

86

111

2

113

415

442

710

119

829

2189

345

365

45

410

1586

577

690

56

746

2814

1074

1315

315

1630

5187

B.y Ordoñes, Laguna

Piletones

Personas

Lacarra, B.Pazos, Pque. Indoamericano, Lg. Soldati

Av.del Trabajo Av.E.Perón, Villa 15, L.de la Torre Zavaleta

Av.A.Alcorta, Av.Zavaleta, Av.Iriarte, CEAMSE

BºRivadavia I

Av.Bonorino, Calle 12, C. Torres, Av.Castañares

Bº Soldati

Av.M.Acosta, Av.Lacarra, Av. Roca, Int. Rabanal

Illia

2863

633

3496

10773

954

75

1029

3501

225

11

236

599

216

808

Av.Riestra, Torres y Tenorio, B. Pazos, A. de Vedia

CSRB

Costanera Sur, Av. Brasil

AU7

Pque.de la Ciudad, Av. Roca, Av. Lacarra, Dto.Policia

TOTALES

3261

621 212

174

194

22

24827

29555

3722

33277 113955

Fuente: Comisión Municipal de la Vivienda. Gerencia de Promoción Social Urbana

131


3- Cuadro de la composición de la población y su lugar de procedencia

VILLA No 31 – Retiro:

Lugar de Nacimiento Capital Federal Gran Bs. As. Norte del país

cant. de hab. 3120 263 1492

Noroeste del país

283

Nordeste del país

360

Bolivia

1261

Paraguay

758

Perú

360

Otros

668

Total

8565

Fuente: Comisión Municipal de la Vivienda. Gerencia de Promoción Social Urbana

132


ANEXO II CULTIVOS HIDROPÓNICOS La palabra hidroponia deriva del griego “hydro”, que significa agua, y “ponos”, que significa trabajo. Hidroponía es entonces el “trabajo en el agua”, y esto corresponde a una primera explicación genérica de los cultivos sin tierra. Algunos autores ubican el origen de los primeros cultivos hidropónicos en los Jardines de Babilonia, en las “chinampas” o granjas en balsas de los aztecas en el territorio mexicano y, por último, en los jardines de los lagos de Kashmir (actual territorio paquistaní). A mediados del 1600, el científico Robert Boyle realiza sus primeros experimentos del crecimiento de plantas en agua. Posteriormente, en 1690, el Inglés John Woodward efectuó similares experiencias en base a agua destilada con la mezcla de ciertas sustancias que, más adelante, se fijarían como vitales para el éxito de los cultivos. Finalmente, recién en 1920 el Dr. William Gericke inventa el término hidroponia y comienza a ser considerado el padre de la hidroponia moderna. En 1929 publicó un artículo titulado “Acuacultura, un medio de producción de cosechas”.

Cultivo hidropónicos en bandejas.

El sistema primario consistía en una cisterna de poca profundidad con una solución nutritiva en la que quedaban sumergidas las raíces de las plantas, que se sujetaban sobre un tejido de alambre. El ingreso de la luz a las raíces estaba obturado por una capa de viruta de madera que cubría dicho tejido.

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Durante la Segunda Guerra Mundial, estos procedimientos fueron utilizados por el ejército norteamericano para obtener vegetales frescos en las islas del Pacífico. En esa oportunidad, habían materializado el sistema con piletones de cemento rellenos con piedras y soluciones nutritivas. Las cosechas se obtuvieron en el término de tres meses. El método de cultivo hidropónico reemplaza los nutrientes necesarios que brinda la tierra y en alguna medida siempre tiende a superarlos. Dichos nutrientes básicamente están constituidos por el agua y una combinación de sales minerales.

Los cultivos sin tierra pueden clasificarse en tres categorías: -

Cultivos sin substrato.

-

Cultivos con substrato inerte.

-

Cultivos con substrato no-inerte.

Cultivos sin substrato

Este tipo de cultivo es el verdadero cultivo en agua. Para su obtención en condiciones de producción óptimas pueden aplicarse varias técnicas. Cultivos en batea profunda. Es una técnica derivada de las experiencias históricas de Woodward y Sachs, y se ha desarrollado este método en las últimas décadas en las industrias japonesas. Se realiza a partir de la utilización de una solución nutritiva, y tiene como principales características la sencillez y el bajo costo de implementación. Técnica de la película nutritiva. Es conocida a nivel internacional como NFT (Nutrient Film Technique). Ha tenido un desarrollo innovador en los últimos 20 años y requiere especiales cuidados en el manejo. Su costo de implementación es un tanto mayor que el de otros sistemas. Esta técnica fue desarrollada y utilizada por la NASA para el crecimiento de plantas en el espacio. Aeroponia. Consiste en columnas de cultivos, de paneles planos, verticales u oblicuos.

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Técnica de las mareas. Parte de un ciclo de llenado y desagote de un recipiente en el que se encuentran las raíces de las plantas a través de un cronómetro.

cultivos en paneles verticales

Cultivos con substrato inerte Como su nombre lo indica, este tipo de substrato constituye la base del método de cultivo. Los primeros en utilizarse fueron la arena y la grava. Pero en la actualidad podemos encontrar el uso de otros materiales tales como aserrín, leca, turba, perlita, vermiculita, piedra pómez, fibra de coco, cascote, lana mineral, kuntan, espuma sintética y lana de vidrio entre otros. Entre los métodos que utilizan estos substratos, podemos destacar los sistemas de bateas, de bolsas y los tubos verticales.

La solución nutritiva El agua brinda la mayoría de los nutrientes necesarios a la solución nutritiva. Los tipos de agua convenientes para el riego de los cultivos de tipo hidropónico pueden ser agua corriente, agua de pozo, agua de lluvia o agua desmineralizada o destilada. Una vez elegido el tipo de agua a utilizar y habiendo realizado su análisis químico se determinará la cantidad y el tipo de sales minerales a incorporar para obtener una solución nutritiva óptima. La Botánica ha demostrado que las plantas utilizan en su ciclo de germinación, desarrollo, floración y fructificación minerales simples: nitrógeno,

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potasio, calcio, fósforo, magnesio, boro, carbono, cobre, hierro, nitrógeno, oxígeno, manganeso, azufre y zinc. Estas soluciones “ideales” proporcionan una producción de plantas sanas y bien alimentadas, obteniendo de este modo un buen producto.

Sistema de columnas huecas Este sistema de cultivo se enmarca dentro de la denominada aeroponia vertical. Se utilizan columnas de 2,00 m de altura, que comprenden aproximadamente 60 plantas. Las columnas se disponen linealmente y se separan cada 1,40 m. La solución nutritiva se aplica desde la parte superior de forma pulverizada y filtra pasando por las mallas, donde descansan las raíces. Se produce así un mojado parejo y constante (ver gráfico).

Sistema de cultivo en columnas.

Sistema de superficies planas inclinadas Es un sistema que se ha desarrollado en Europa dentro de invernaderos calefaccionados. En nuestras latitudes fue experimentado al aire libre en épocas estivales. Se materializa con un bastidor o marco que toma la inclinación y orientación deseadas, en donde la solución nutritiva excedente cae hacia una

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pileta colectora. Sobre dicho marco se coloca una placa de poliestireno expandido de 25 a 35 mm de espesor que se perfora para colocar los plantines en su interior.

Aeroponia en paneles verticales

Es un sistema de cultivo similar al anterior que consiste en planos de un metro cuadrado de poliestireno expandido de 30 mm de espesor, enfrentados de a pares y separados unos 10 cm entre sí. Deben orientarse de modo que puedan captar y aprovechar la mayor cantidad de luz solar posible. En este caso, que se colocan plantas a ambos lados del panel, se obtiene una mayor superficie de cultivo. La solución nutritiva de riego se ubica en la parte superior y se coloca una canaleta de recolección y recupero en la parte inferior. En experiencias realizadas con plantaciones de frutillas se obtuvo una densidad de 32 plantas por metro cuadrado, una cantidad interesante en relación a la superficie de suelo utilizado.

Cultivos en bolsas

Comenzó a implementarse en la década del ‘70. Pueden emplearse bolsas chatas o verticales y el riego de la solución nutritiva es efectuado en intervalos controlados por un cronómetro y se aplica en el interior de la bolsa por medio de un sistema de goteo o aspersión. Las bolsas se preparan con un drenaje para evitar una inundación. En ambos casos (bolsas verticales u horizontales) puede utilizarse el mismo sustrato que generalmente está compuesto por una mezcla de los componentes ya mencionados, con una base que generalmente es de turba. El éxito de la mezcla está dado por la capacidad de retención de agua, la porosidad para mantener la aireación de las raíces y el mantenimiento adecuado del PH para la especie cultivada.

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Cultivos en bolsas chatas. En Europa y América del Norte se comercializan bolsas de mezcla ya preparadas para el cultivo sin tierra. Son bolsas sin fuelle de polietileno de 150 a 200 micrones de espesor y su medida oscila entre 35 a 40 cm de ancho y unos 105 a 110 cm de largo. Sobre el suelo del invernadero generalmente se coloca una película de polietileno grueso de color blanco que refleja la luz solar.

Cultivos en bolsas verticales. Tomando el mismo principio que la técnica anterior, este tipo de cultivo proporciona una mayor producción. En este caso el drenaje del excedente de la solución de riego se efectúa por cortes en la parte inferior de la bolsa.

Cultivos en bateas Este método de cultivo sigue los principios de los descriptos anteriormente. Está construido con una base de madera y plástico, conteniendo en su interior una base de grava o leca para producir el drenaje por la parte inferior.

Cultivos en bateas.

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ANEXO III CALENDARIO DE SIEMBRA HORTICOLA PARA BUENOS AIRES

Métodos Prof. de siembra cm

Distancia Período Gramos e/ Conviene por cada siembra Observac asociar entre entre 10 y con plantas líneas metros cosecha (días)

Especies

Variedades Epoca de siembra

Acelga

Niágara y Anepán: todo el año Asiento en 15 Verdelínea 2 Criolla: octfeb

Achicoria de corte

Todo el año

Apio

Verdeo: Asiento otoño almácigo Blanqueo:set 0.5-1 -oct

Arveja

BoleroOntherware junio-oct

Asiento en 60 línea 2-3

50 a 70 chorrillo

repollo ajo 80-100 zanahoria

No se ralea Se debe tutorar si es de rama

Albahaca

Agosto-set.

Almácigo protegido

5-7

25

60

tomate

70-90

Transplante en oct-nov.

Ajo

Mayo-junio

Asiento a golpe 3-4

250 dientes

8-10

30

lechuga remolach a

180-200

Agosto-set.

Almácigo protegido (raíces) 5-8

25-30 retoños (1)

Batata

Berenjena Julio-agosto

Cebolla

Asiento en 20 línea 1-1.5

Almácigo protegido

1

20

Verdeo: feb- 1 a 10 mar plantas por 5-10 Bulbo: junio- bulbo set Almácigo

Coliflor

Oct-feb

Almácigo 0.5-1

Escarola

Ancha: feb-

Asiento en 10-15

5-8

20

60

2-3

30-50

30

40

70

lechuga escarola

puerro repollo

75-90

Desmate y raleo a los 10-15 cm de altura

50-70

No se ralea

150

No se transplanta Transplante a los 90-100 días

Transplante en octubre 180-200 Plantín con raíz y hojas

80

poroto 90-100 caléndula

50

70

10

lechuga repollo 30-60 remolach a coliflor

100

Bajo vidrio o plástico Muy sensible al frío Transplanta r a los 20 cm de altura

50

80

lechuga Transplanta apio 120-150 r a los 90cebolla 100 días zanahoria

10

30

zanahoria 90

Ralear

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abril Crespa

línea 1-1.5

remolach a repollo lechuga repollo remolach a coliflor brócoli

Espinaca

Marzo-set

Asiento en 10 línea 2

Frutilla

Abril-mayo

A golpe 40 25-30 (estolones) estolones

50

Habas

Abril-agosto

A golpe 2 semilla por 100-120 golpe 4-5

30

70

Hinojo

Febreromayo

Almácigo 5-7 o asiento 2

30

70

70-100

Transplanta r o ralear

Lechuga

Gallega: Feb-Set Morada: invierno Criolla: setene Crimor: setiembre Gran Rapid: todo el año

30

acelga remolach a zanahoria 90-100 repollo puerro cebolla

Ralear y transplantar

20-30

70

acelga poroto zapallo

Puede sembrarse a 100-120 chorrillo y ralear

100150

150200

maíz acelga

Abundante riego en 100-120 emisión de guías

30

zanahoria 90

OctubreMaíz dulce enero

En líneas a chorrillo 1

4-5

Asiento a 15-20 golpes 3-5

15

15-20

30

60-90

Ralear

100-120 zanahoria repollo 90 coliflor

Melón, sandía y pepino

A golpes 2-3 Octubre-nov semillas por golpe 3-4

Perejil

Todo el año

En líneas a chorrillo 1-2

Pimiento

Agosto-set

Almácigo bajo vidrio 10-15 o plástico 0.5-1

30-35

60

zanahoria 90-100

Se aconseja curar el suelo donde se hará el almácigo (2)

Poroto para chaucha

Octubreenero

Asiento a golpe 3.5

80

20

70-80

maíz zapallo

Si es en rama tutorar

Puerro

Abril-agosto

Almácigo 1-1.5

5

8-10

30

zanahoria Transplanta apio 120-150 r a los 15-20 lechuga cm de altura

Todo el año

En líneas a chorrillo 2-3

2-3

zanahoria espinaca 40-60 30-50 lechuga arveja

Rabanito

5-7

2

15

80

Ralear

140


Chata de Egipto: verano Remolach Bunching: a invierno Del país: primavera

En líneas a chorrillo

Tomate

Setiembre

Almácigo protegido 1-1.5

Repollo

Mayo-nov.

Almácigo 1.5

10-15

15

4-6

40

5-8

30

Criolla: octubre en adelante Maravilla Zanahoria Platense Colmar: invierno Chantenay: todo el año

En líneas a chorrillo 1.5

3-5

8

Zapallo, zapallito y anquito

Directa a golpe 3-4

4-5

80

Oct-nov Oct-enero

30

repollo coliflor lechuga ajo brócoli

80-90

Ralear y transplantar

80

albahaca zanahoria 90-100 claveles chinos

Desinfectar el suelo de los almácigos (2) Tutorar luego del transplante Podar

60

lechuga apio 90-120 zanahoria

Variando los cultivares

30

lechugra tomate escarola rabanitos repollo

200 100

100-150 Ralear

maíz poroto acelga

Fuente: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA EEA Balcarce)

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Tesis Sebastian Miguel  

Tesis MDAA Sebastian Miguel

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