Issuu on Google+


Crisis de la Adolescencia 2

Crisis de la Adolescencia

Dedicatoria

Este cuaderno no va dirigido a psiquiatras, psicólogos, sociólogos ni otros especialistas en la materia. Está dedicado a todos los adolescentes que integran la FEDERACIÓN DE CENTROS CULTURALES DEL ESTADO NUEVA ESPARTA.

Agradecimiento

El Dr. José Luis Vethencourt es un psiquiatra venezolano ampliamente conocido en todo el país. A él acudí humildemente como alumno para que me corrigiera la tarea. Gentilmente, como verdadero maestro, me ha honrado con la lectura, revisión y sugerencias del presente trabajo. Por todas estas razones le estoy profundamente agradecido. E. Marcano Maza

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 3

Presentación

Este aporte de Emiro Marcano Maza sobre la crisis de la adolescencia es una rara muestra reconfortante de lo que significa una actitud discernidora sobre un tema en el que abundan tantos aprovechamientos demagógicos. Discernir lo que hay de genuino y de falso en ciertas posturas revolucionarias de la conducta agitada de muchos adolescentes, es hoy en día una prueba de valentía y honestidad. Marcano lo ha podido lograr porque sus palabras brotan de un verdadero sentimiento humano, de un amor real por la gente y su sufrimiento. El insiste sobre la debilidad intrínseca de una actitud revolucionaria que no parta de un proyecto sincero de transformación interior. Nos dice que “revolución” significa un cambio total interno y externo de esta forma de vida que estamos padeciendo. Afirmar esto significa exponerse a las iras de una rebeldía ciega y universalmente iconoclasta, que pretende destruir sin pensar seria y responsablemente en la difícil construcción de un nuevo orden de cosas. Mucho más fácil para él hubieses sido, siendo como es un hombre profundamente comprometido con la necesidad de transformar la vida actual, acogerse a una aceptación indiscriminada de la violencia de nuestros días y quedar así muy bien parado frente a ciertos dogmas políticos contemporáneos. Pero en cambio escogió la ubicación más difícil, la del discierne. Hoy en día la gente que discierne corre el riesgo de una cierta soledad. En nuestro país esta actitud no es nada corriente. Por ello y por muchas otras cosas del presente texto sentimos al leerlo, el reconfortamiento que produce frente a las cosas verdaderamente justas y verdaderamente humanas. Dr. José Luis Vetencourt Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 4

Nota aclaratoria

Varios motivos me obligan a escribir estas cosas sobre un tema ampliamente tratado por los conocedores de la materia: el contacto diario con jóvenes “enfermos” en el consultorio y con otros tantos desorientados que abundan en los organismos culturales que frecuento; la falacia de que en Nueva Esparta no existe el “problema generacional”; la visión unilateral por parte de los “entendidos” sobre el asunto al cual tratan de explicar cómo crisis política o de drogadicción, y por último la falta de lecturas de fácil adquisición por los jóvenes, relacionadas con esta crisis mundial, expuesta en vocabulario accesible a toda la masa que interviene en el desarrollo de este período de la vida que tantas páginas ha hecho escribir a los autores. Todos estos motivos, sumados a la angustia propia del joven que ve pasar los hechos sin decir nada, me estimulan a lanzar la piedra que inicie la ruptura del velo que mantiene tapada la realidad de las cosas más sencillas sobre un tema que los conocedores se empeñan en mantener en el campo del mito y del tabú. Para escribir estas cosas que van dirigidas a la gente del pueblo, he resumido muchas lecturas, conferencias, foros y una corta experiencia personal, teniendo el atrevimiento de traducir los complejos e intrincados mecanismos psicológicos, expresados en vocabulario arduo y técnico, en un lenguaje muy sencillo. Mi única pretensión es contribuir a popularizar las cosas del pueblo que la civilización, la ciencia y la tecnificación se han tomado como propiedad privada para vendérselas a los protagonizadores de esas mismas cosas a precio prohibitivo.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 5

Analizaremos sucintamente la crisis del hombre, y de la mujer, desde el nacimiento hasta la adolescencia con el deseo de sumar conocimientos para prevenir trastornos que alterar la salud del individuo. Andes de definir la adolescencia hacemos una revisión del problema de una manera muy breve, a través del tiempo, para tener una visión general y luego particularizar. También tratamos antes la situación familiar porque es la familia la formadora, la generadora de adolescentes, y nos parece más prudente considerar primero “la fuente” y luego “el producto” en sí; de esta forma creeremos ser más coherentes en la exposición del tema. Revisamos luego varios conceptos y definiciones de adolescencia, revolución, libertad, rebelión y carácter, pasando después a considerar muy superficialmente las influencias de los medios de comunicación social, la adolescencia como producto de la sociedad, etc., para terminar con la crisis del adolescente, que siempre será eterna.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 6

El problema a través del tiempo

En un pasillo del Hospital “Vargas” de Caracas al Dr. J. Mata de Gregorio –no sé si citaba a algún autor- que la vida del hombre es como un río: tormentoso, avasallador, ruidoso en su nacimiento cuando inicia la caída, sigue como vorágine, indomable y destructor en el primer recorrido de su lecho y luego pierde fuerzas y va a morir en aguas apacibles y quietas en su desembocadura en el mar. Es fácil suponer que si se trata de poner obstáculos al torbellino de esas primeras corrientes la lucha sería muy difícil y hasta imposible. Para contener esta fuerza, lo máximo que se lograría sería el desvío del cauce con las consiguientes irregularidades del trayecto. Si consideramos al hombre desde su nacimiento es fácil imaginar que su evolución histórica es perfectamente comparable con el río. ¿Quién no conoce la intranquilidad de un hombre cuando es niño? ¿Quién no se angustia por la conducta alocada de todo infante? ¿No es precisamente la rebeldía de los jóvenes el “malestar” actual del mundo? El hombre que ya se ha hecho padre “olvidando” que también fue adolescente, o bien sintiéndose impotente ante el poder avasallador del hijo trata desesperadamente de imponer su paternidad, es decir, su poder, para contener la natural e inevitable independencia del hijo, crea una situación conflictiva de choque padre-hijo en el seno de la familia, desconociendo el derecho filial de individualización y no aceptando la retirada apacible de sus últimas energías –como las aguas del río- para que la familia no se convierta en un campo de batalla. De este poder irracional del padre, que en todo momento lo siente el hijo como fuerza represiva, de esa lucha constante, sorda e injusta entre un hombre que siente perder su “hombría” y un niño “intranquilo”, “alocado”, “terco” que trata de imponerse como hombre, surge el conflicto padre-hijo que ha existido desde el principio del mundo, que no se acabará jamás y que ha sido el motor que ha hecho evolucionar la historia.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 7

Esta situación no es nueva. De un joven actual 1 copiamos citas del médico inglés Ronald Gibson, quien a su vez cita a Sócrates (40 a.C) y a Hesiodo (700 a.C): “Nuestra juventud gusta del lujo, es mal educada, se burla de la autoridad”. “Yo no abrigaré más ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma el mando mañana, porque esta juventud es insoportable, sin moderación. El fin del mundo no puede estar muy lejos”. Y sin embargo el mundo ha seguido y seguirá igual. “Esta juventud está podrida hasta en el corazón, los jóvenes son malhechores y no serán capaces de mantener nuestra cultura” (Cita hallada en las ruinas de Babilonia de unos 3000 años a.C según Ronald Gibson). Si los “viejos” siguen pensando que “el mundo” y la “cultura” son solamente la evolución y el producto de una generación “su generación”, no habrá entendimiento posible, las diferencias aumentarán y la tirantez y la lucha distanciarán más a jóvenes y viejos. Cuando el padre entienda que él no debe ser más para su hijo el dictador represivo que genera en el joven la rebeldía que lo obliga a protestar y hasta desear su muerte, entonces la relación padrehijo será la amistad fraternal, que es más saludable y más conveniente también. ¿Acaso no es esta la misma historia del Prometeo encadenado que se repite desgraciadamente hasta nuestros días? Efraín Subero dice: “En Margarita no opera de manera aceptable la dinámica generacional… nuestros estudiantes son peores que los de ayer; los padres son también peores padres”. Yo diría que todo es un círculo y su “maldad” se inicia en el segmento donde lo empieza a ver el observador. Si somos malos padres, daremos malos hijos, si se lanza a los hijos a una sociedad corrompida por adultos hipócritas; los jóvenes, porque son sinceros y buscan la 1

Patiño, Pedro (1971) Frente en alto. “El Centinela”. El Maco.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 8

verdad, protestarán por esa exigentes y que no dan nada.

sociedad

formada

por

padres

En esto estamos de acuerdo con Subero: “los padres son también peores padres”. Por la condición de decir solo las cosas más sencillas del asunto no podemos profundizar más, en otra parte de este trabajo analizaremos con más detalles este aspecto. Entendemos que la génesis de todo el conflicto generacional se inició en la historia cuando el primer padre quiso imponer a su hijo, que por su parte tratara por fuerza natural de independizarse, el “amor racional” para conducirlo por el camino de la angustia y de la soledad propio de un ser que inevitablemente se acerca a su propia muerte.

La crisis de la familia

Si analizamos una familia cualquiera de la actualidad, veremos que en algún grado está presente el conflicto paterno-filial. La familia que no tiene padre pertenece a una patología social que no nos corresponde analizar en este trabajo cuyo único fin es la aproximación psicológica de la crisis de la adolescencia con el deseo de contribuir a su prevención. Aclaremos al principio que todo el meollo del asunto está en el enfrentamiento del hijo ante la autoridad del padre y que esta situación se ha presentado siempre desde que el hombre se organizó en familia. Suponemos que fueron los primeros habitantes de este planeta los que vivieron “libres”, sin las ataduras de la autoridad paterna, pero ese mismo hombre –medio mono y medio hombre- frente a los fenómenos

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 9

telúricos de la naturaleza: lluvia, relámpagos, truenos, erupciones volcánicas, frío, calor, noche, día, etc., etc, tuvo miedo y la necesidad de un protector, de un ser supervisor, de un dios, es decir, de un padre. Ese dios-padre-protector, dicen las religiones, es invisible, pero está en todas partes, todo lo sabe, todo lo ve y es implacable en el castigo de pecados: “amarás a Dios por sobre todas las cosas y lo temerás”. Los antiguos al organizarse en familia dieron al hombre la responsabilidad de patriarca, estatus que implicaba el doble rol de padre de familia y jefe de la sociedad; esto casi no ha valido en la época actual; el padre sigue siendo, además de padre, el jefe de la familia, impositivo e implacable a quien hay que temérsele.¿ No es acaso el padre quien impone la “doma” de los instintos, las costumbres, la lengua, la religión, la creencia, la moda y tantas otras cosas? Pero no perdamos de vista la metáfora del río. El hombre en su evolución busca su libertad y la reclama con furia (luego copiaremos algunas definiciones de libertad). En la adolescencia, a la búsqueda de esa libertad se suman otros factores importantes que eclosionan con violencia en el joven, obligándolo a exhibir conductas incomprensibles en su totalidad por el padre adulto que en todo momento en la creencia de estar frente a un “niño trastornado”, trata de reprimirlo todo. Si agregamos a esta convulsión psicológica que sufre la adolescencia las influencias externas de la moda, las drogas, “la liberación”, los medios de comunicación social, etc., etc., será fácil comprender por qué en este período los jóvenes se oponen a sus padres. En su crecimiento hacia la adultez y en su desarrollo hacia la maduración el hijo también tiene que ser padre y en su camino se encuentra con su propio progenitor que se le interpone; en este enfrentamiento el hijo debe emanciparse de la fascinación paterna: “ser adulto consiste en haber sabido liberarse de su padre”. En esta etapa conflictiva que se le presenta al hombre en evolución ¿qué hijo no ha deseado en alguna forma la muerte de su padre? Iván, en los hermanos “Karamazov” dice: “¿quién pues no desea la muerte de su padre? Y la respuesta de la pequeña Lisa: sabedlo, va a condenarse a vuestro hermano, porque ha matado a vuestro padre

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 10

pero en el fondo todos lo encuentran muy bien y les agrada mucho”. Si generalizamos podemos comprender claramente que la imagen paterna está en muchas partes y otras personas; el jefe de estado, el profesor, la iglesia y a un nivel más elevado Dios, son para el adolescente el padre represor, el patriarca que dicta leyes y exige obediencia. Los instrumentos y las cosas que utiliza el patriarca para imponer sus leyes, representan simbólicamente para el joven el látigo castigador: policía, clases programadas, edificios oficiales, etc. y contra ese látigo estará siempre, en todo momento, tratando de destruirlo. En Venezuela y en general en los países latinoamericanos se da el fenómeno particular de estar esta acción dirigida contra el “gran padre del norte” ya que este es el “patriarca económico” que maneja y controla la incipiente liberación de los desposeídos.

Hacemos énfasis en este aspecto porque en nuestra sociedad, en este pueblo que el resto de Venezuela considera “el más sano” persiste el trato paterno dictatorial para con los hijos. Enrique2 es un niño que apenas ha llegado a los 12 años; es atendido en hospitalización por haber ingerido el contenido en pastillas barbitúricas de un frasco con la finalidad muy consciente de querer morir por el trato brutal que le da el padre cuando se embriaga. Arturo, llorando, en el consultorio dice que a veces le provoca lanzarse bajo las ruedas de un automóvil en marcha para liberarse del castigo que su padre le da hasta con cabillas. En el pueblo nuestros niños casi nunca reciben caricias, “manoseos”, amor “infantil”, las pocas manifestaciones de aprecio se observan en el 2

Todos los nombres propios son supuestos

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 11

campo de las labores cotidianas en las cuales padre e hijo hablan el mismo lenguaje y sufren las mismas peripecias o cuando el niño viste el domingo ropa planchada por la madre y luce una moneda en el bolsillo que a fuerza de ganarlo se la donó su padre. A los que puedan corregir tantos errores les compete la responsabilidad humana de no permitir más dolor e injusticias en personas inocentes. ¿Esta actitud del padre es egoísta, pensada contra su hijo? Creemos que no. Un hombre ignorante, hambriento, desempleado, tiene que vivir mal, amargado, viendo tanta desigualdad e injusticia. La ignorancia lo priva de los conocimientos y orientación que debe dar a su hogar. El hambre lo hace procrear más aumentando así el problema. El desempleo no le permite suplir las exigencias del joven que, producto de una sociedad de consumo y de los medios de comunicación social, reclama “bienestar” y no sabe entender por qué su padre no se lo da. Si esta realidad social se sigue callando, estaremos condenados, y seremos cómplices de vivir ignorantes e injustamente explotados por el pez más grande. Si padres e hijos de familia pierden de vista estas situaciones que se suceden diariamente en nuestra sociedad, se desviará el camino de la comprensión entre ellos que tanta falta hace para enfrentar juntos el conflicto. Debemos considerar ahora la situación crítica interna en el seno de la familia. Empieza desde la unión de los futuros padres entre personas desconocidas, competidores entre sí, uniones por conveniencia social y a veces entre personas que se odian mutuamente. De esa unión entre seres que se odian, competitivas, nacerán seres desamparados, odiados, que son abandonados por sus padres que tienen que salir a la calle a competir por el trabajo (los que trabajan) para poseer y lucir más; no existirá por su puesto el diálogo, la tertulia familiar que es tan esclarecedora y terapéutica. Si la unión de la pareja se conserva le imprime a los hijos las “imposiciones”: determinada religión, un cierto tipo de

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 12

educación, que en todo caso es cerrada, la escuela, conservadora y atrasada, los temas tabúes como el sexo, la magia, la brujería, las drogas, etc. En nuestro medio, en los hogares donde falta la autoridad paterna surge la madre que hace el doble papel matriarcal y patriarcal originando lazos afectivos exigentes por su mismo abandono por el hombre, la madre refuerza los cordones umbilicales hacia el hijo para su protección, y sin saberlo, para atar más a sus hijos. Se crea así un círculo tan estrecho y enfermizo que el hijo, luego de adulto, sigue siendo amante incondicional de su madre produciéndose la “lealtad” y “adoración” a su progenitora, prolongando esos “afectos” hasta la separación física de la madre originando el tan acentuado culto hacia los muertos de nuestra sociedad. Todo esto trae confusión e incógnitas a una personalidad en formación que de por sí es depositaria de una convulsión biológica y psíquica que la hace sentir indefensa, angustiada y caótica. Esta personalidad en formación necesita ayuda de los adultos.

Conceptos y definiciones

Hasta ahora hemos tratado de manera “velada” la adolescencia pasando antes una mirada superficial sobre esos primeros años de la vida del hombre, comprendidos entre su nacimiento y la pubertad, que es el despertar de la adolescencia. Recordando nuevamente la metáfora del río es fácil suponer que si a esas aguas tormentosas, agitadas del principio, del nacimiento, le reprimimos sus fuerzas en una represa (quien conozca Guri lo comprenderá mejor) y luego

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 13

en la parte más accidentada del trayecto abrimos las compuertas, podremos darnos cuenta de la embestida furiosa y el torbellino con que bajan las aguas. No se exagera cuando se compara este vórtice con la adolescencia. Adolescencia quiere decir época de crecimiento acelerado. Se inicia con la pubertad. La pubertad es el período de la vida en el cual aparecen los caracteres secundarios del sexo: vello pubiano, cambio del timbre de la voz, eyaculación en el macho, menstruación en la hembra, etc., etc. Estas modificaciones son debidas a cambios hormonales y bioquímicos, produciendo una alteración profunda en la individualidad de cada ser, signando desde este momento la gran crisis psicológica individual que va a caracterizar a ese período tan vital que es la adolescencia, hasta la madurez de la persona adulta cuando termina. El inicio de la pubertad depende de la raza, el clima, el régimen alimenticio. Los mejores alimentados crecerán más rápidamente que los desnutridos. “Los niños europeos americanos son 5 o 15 cm más altos que los de su misma edad en 1910”. En el trópico observamos niñas que tienen su menarquía (aparición de la primera regla) a los 9 años. La pubertad en las jóvenes tiende a adelantarse cinco meses cada 10 años. Por otra parte ser adulto no es lo mismo que ser maduro. Adultez es un límite cronológico fijado por las leyes y puede cambiar de un país a otro. La madurez en cambio es un campo psicológico cuyo límite es muy variable y cambia de un individuo a otro; puede decirse que una persona es madura cuando es capaz de autoabastecerse, no necesitar de ningún vínculo protector, es decir, ser libre. Hace más de 2000 años Sócrates dialogaba con Caricles: “a fin de que no quede ambigüedad alguna en si hago o no lo que se me manda, dejadme bien definido hasta que número de años los hombres han de ser considerados como jóvenes”. Con esto

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 14

dejamos dicho que la madurez del hombre no ha tenido ni tendrá límite cronológico. En esta etapa en que eclosiona la personalidad del ser surgen dos sentimientos que dominan y se apoderan del adolescente: la omnipotencia y el narcisismo; este la da conciencia para afirmar su identidad y aquella lo hace sentir dueño de la situación social. Estos sentimientos le imponen la necesidad de autonomía, autoafirmación, de independencia. Veamos algunos conceptos de libertad. Para Fromm solo es libre e independiente aquel que ha logrado romper con los vínculos primarios y ha establecido nuevos que le unen a la naturaleza a la cual trasciende y al mismo tiempo permanece unido a ella. Para Marx “ser independiente es afirmar su individualidad como hombre cabal en cada una de sus relaciones con el mundo: viviendo, oyendo, oliendo, deseando, amando; en otras palabras, afirmar y expresar todos los órganos de su personalidad”. Un psiquiatra mexicano dice: “independencia no es lo que se entiende convencionalmente, es decir, no es nada más bastarse a sí mismo, sino es también la participación dentro de una sociedad como un ser libre; este “ser libre” tendrá la fuerza suficiente para decir lo que siente y quiere y no estará dominado por fuerzas políticas, sociales o económicas”. Hemos abundado en definiciones porque creemos necesario aclarar para el joven estos conceptos, que en la actualidad, en nuestros países que también sufren la crisis de la adolescencia, se confunden con revolución y con rebeldía. En este “sarampión político” todo es interpretado como revolución. Veamos la opinión de los entendidos. El psiquiatra Alfonso Macías Moreno dice que “revolución es un movimiento constante y progresivo efectuado por un grupo de individuos o por un individuo cuyo carácter es el revolucionario”. Carácter procede del griego, significa esculpir, grabar; es el modo habitual y ordinario que la gente tiene en mayor o menor grado. El carácter revolucionario lo define E. Fromm como “el de quien está plenamente identificado Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 15

con la humanidad, que ha traspuesto los límites de su propia sociedad y, a causa de esto, es capaz de ser crítico y puede delimitar lo accidental de lo no-accidental”. “Para ser revolucionario se necesita de coraje, entereza, decisión, haber resuelto sus resentimientos y amar a la humanidad. El revolucionario debe romper los vínculos incestuosos que le unen a la tierra, al clan familiar”. De todo esto se desprende que revolucionarios han sido muy pocos hombres, excepcionales. No podrá ser revolucionario quien lucha por un grupo, un partido, una idea. Mucho menos el adolescente podrá ser revolucionario porque en esa etapa de la vida no ha logrado aún satisfacer sus necesidades amorosas primarias y por su omnipotencia recién surgida busca solo rebelarse contra la autoridad para romper los vínculos protectores que lo mantienen unido a su medio familiar. Según Fromm “rebelde es una persona cuya estructura caracterológica es la de tener un profundo resentimiento contra la autoridad porque no es apreciado, no es querido por ella y como resultado, quiere él mismo convertirse en autoridad y ocupar su lugar con el objeto de ser reconocido y alabado por ella”. Para Guy Avanzani la rebelión puede manifestarse de cuatro formas: por el espíritu de contradicción; el joven todo lo contradice porque su razonamiento lo acepta y cree sinceramente o para poner nerviosa a otra persona. Con la insolencia manifiesta la rebelión verbalmente o por gestos contra los que detentan una autoridad. De allí que el adolescente sea considerado por el adulto como grosero y vulgar.

La tercera forma de rebelión es la fuga que pueda ser soñada o efectiva. Soñada cuando por ejemplo el joven desea ser aviador, ejercer en otros sitios para “buscar fortuna”; ser mayor para Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 16

abandonar la casa, etc. La forma efectiva es muy corriente. Maritza, de 14 años, durante un corto período de terapia se fugó del hogar dos veces hasta que se “casó” para huir definitivamente del hogar. Por último, la otra forma de rebelarse el joven es por el suicidio. Nuestros ejemplos de Enrique y Arturo son elocuentes. Queremos significar con estos conceptos y definiciones que el adolescente es rebelde y no revolucionario, que como tal lo deben entender los adultos, todos los “padres”, es decir, su propio padre, el gobernante, el maestro, el jefe de la iglesia, etc. Por su parte el adolescente tiene que comprender que “la propia independencia de la juventud, no se alcanza solamente con la lucha contra las instituciones enajenadas, sino que es indispensable un profundo proceso de conocimiento interior”… “El sistema de revolución social más significativo hasta el presente, el marxista, no garantiza la plena independencia del joven. Porque el cambio social no es suficiente para cambiar al hombre, si no se acompaña de un cambio interior, personal”. Es decir, alcanzar la madurez total y completa. Krishnamurti dice: “cuando más sabe usted sobre sí mismo, tanto mayor será la cualidad de madurez. Persona sin madurez es la que no se conoce a sí misma en absoluto”.

La sociedad contra el adolescente

En esta situación conflictiva se encuentra el joven que es incomprendido por su padre, por su familia. A todo esto se suma el segundo despertar del sexo que viene a aumentar la revolución psicológica del adolescente además de buscar su “independencia” como hombre, la evolución sexual le exige complacencias instintivas del macho. El joven así se angustia, se siente solo y tiene la necesidad imperiosa de buscar compañía y la solicita.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 17

Surgen los grupos, las pandillas, las sociedades secretas, para considerar la incógnita de la persona que habita en su cuerpo. En un grupo se masturba, canta, ríe, tiene juegos homosexuales mal vistos por los adultos y que son perfectamente normales a esa edad. Ese adolescente, bien solo en grupo, vive muy angustiado, lo asaltan las interrogantes, las incógnitas, los porqués. Para aclarar sus dudas pide explicaciones, exige esclarecimiento, pero no encuentra lo que reclama creciendo la desesperación y la protesta. No encuentra lo que reclama porque en primer lugar no hay comunicación a través de la palabra, el diálogo familiar o social entre joven y adulto no existe; los adultos “están muy ocupados en negocio” para hablar con los hijos “no tienen tiempo para eso”. Los liceos ni la Universidad satisfacen, ni tratan la angustia que asfixia y arrincona al joven; todo está hecho ya, preconcebido, programado, estudiado; si el alumno exige explicaciones sobre el sexo, las drogas, la política no se les responde porque aquello es tabú, eso es mito y esto está prohibido en los programas oficiales. Es entonces cuando acecha sobre esta presa fácil el enemigo número uno, los medios de comunicación social: prensa, radio cine y televisión. La prensa llena sus páginas de propaganda sugestiva que incita la omnipotencia juvenil a través de los estímulos de la moda y el sexo; el resto de lo escrito en la prensa son cables que traen las noticias procesadas y teñidas de color de quien las vende; otra parte es de deporte; otra la opinión nacional en boca de los “politiqueros” que juzgan los males del país de acuerdo a su partido y de último queda un minúsculo porcentaje que dice la verdad o trata de decirla, porque en la mayoría de los casos escritos van contra el sistema o contra la moral.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 18

La radio por ser la más accesible al pueblo la hacen más vulgar y chabacana, alegando que lo vulgar y chabacano es lo que gusta al pueblo. La radio es lo más alienante que puede recibir como mensaje un joven que busca esclarecer dudas; todo lo asocian con el sexo, la moda y las consignas utilizadas por los propios jóvenes: “si usted puede tener su novia, puede comprar el cigarrillo X”; “el refresco tal es un amor”; libérese, salga de esta órbita, disfrute manejando el carro Y, “cómprelo en su agencia más cercana”. ¿Y qué joven que se ha rebelado contra la autoridad paterna, que es omnipotente, no pisa el acelerador hasta marcar 200 km/h en el tablero? ¿No son construidos los carros ahora con “más comodidad” para que se produzca el accidente y se tenga que comprar uno nuevo? ¿Acaso no es verdad que el chofer venezolano de carrito por puesto cambia de auto todos los años? Comercio, comercio, más comercio. Las horas de reposos del hombre trabajador las usa la radio para pasar su “bloque” de novelas que todas tratan el mismo tema: el dolor, la miseria, la injusticia, las soluciones fáciles y sencillas a la trama planteada, que actuando como una especia de “psicoterapia radial” o “radioterapia” hace que el oyente se identifique con el personaje de predilección o el de su semejanza y descargue emociones, protestas, etc., resolviendo así sus propios conflictos haciéndose pacífico y dócil. El cine no escapa de los apetitos de los hombres comerciantes y llevan a la pantalla el argumento convencional de siempre: sin embargo no es justo reconocer que este séptimo arte no se ha corrompido tanto como los otros medios de comunicación y que en no pocas cintas se tratan problemas de profundidad social y temas considerados como “atrevidos” por aquellos que tienen miedo a la verdad. Si dijimos que la radio era lo más alienante para un joven, la televisión nuestra es lo más avergonzante que un hogar venezolano puede alojar en su seno. Pensemos en lo ridículo que es el hecho de que todos tengamos que guardar silencio absoluto Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 19

cuando se ve la novela. Todas ocupan el tiempo de charla familiar, ya olvidada hasta en Margarita. El mensaje para el padre de familia cuando llega del trabajo es: “usted es un hombre, merece lo mejor; permítame pensar por usted; fume el cigarrillo X, beba el Wisky Y, use el yate tal, compre el avión este”, etc., etc. ¿Qué hombre que trabaja no se siente estimulado para trabajar más y poseer más, es decir, esclavizarse más? Hay un mensaje dirigido a toda la familia enviado por una mujer hermosa, semidesnuda, bañándose con el jabón “aquel”. ¿Qué joven en quien apremia el sexo no se masturba con ese jabón porque su fantasía sexual es lo mismo que poseer tan bella mujer? Lo importante para los “fabricantes” de productos y para los mismos medios de comunicación social es mantener ocupado el tiempo libre del hombre: a los dueños del negocio no les conviene que el hombre piense: “tenemos que entretener esa rebeldía de los muchachos”. ¿Es de esta forma cómo se está contestando la interrogante que plantea la adolescencia? ¿No se fomenta asó más la angustia y la soledad en un período de por sí crítico? Las fuerzas “destructoras” de esa juventud indómita están mal comprendidas, mal encaminadas. De los hombres maduros depende el mejor entendimiento que debe existir entre los hombres de todas las edades.

La adolescencia como producto de la sociedad

Asistimos así a la gran crisis de la adolescencia, en la cual los jóvenes que la protagonizan han pasado por una serie interminable de vicisitudes que complican y entorpecen el normal desarrollo del adulto hacia la madurez retardando este proceso y cargándolo de

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 20

secuelas que luego costará erradicarlas de la persona portadora de tantos desvíos. Con la actitud adulta, irresponsable, deportiva, de oídos sordos, orillamos, empujamos, sin saberlo, a una soledad angustiante a esos seres desorientados que tanto necesitan de un maestro, de un ductor. Luego nos extrañamos de que esos jóvenes se unan en grupos, en pandillas que fumen marihuana, tomen l.s.d y se hagan hippies, vistan desordenadamente y usen un vocabulario que ha venido a convulsionar la estructura moral de la sociedad. Por el sexo han superado, a su modo y riesgo el tabú de lo fisiológico en la especie, han tratado de ser extremadamente unisexi. Los jóvenes actuales han tenido la valentía de demostrar la sinceridad de sus acciones y la sencillez del amor que siempre los ha caracterizado; con palabras inventadas, vestidos estrafalarios, práctica libre de la sexualidad para oponerse a las componendas hipócritas y comercializadas de los adultos que han hecho del vivir: un vulgar negocio. Si bien es cierto que la conducta social del adolescente actual ha obligado a la juventud a tomar un camino de “amor y paz”, representado por ciertos grupos genuinamente puros y sinceros, no deja de ser verdad también que dentro de esos mismos grupos se han presentado desviaciones que deforman totalmente la filosofía inicial del movimiento. La riqueza, la pureza y la sinceridad de los jóvenes deben seguir estimulándose hacia el logro de un cuestionamiento de todas las cosas que tratan de llevar el mundo por el camino de la destrucción. Pero más urgente es prevenir las deformaciones de esos sentimientos, porque muy lamentable sería que la juventud se “queme” en el mito de las drogas con su aporte a un negocio que se considera de 25 billones (son billones) de dólares al año, apague su vida útil en las carreteras, víctimas inocentes de la fascinación de la velocidad técnicamente estimulada por el confort y el lujo de un carro de último modelo, y también olvidando que el destino del mundo depende de esa juventud, abrazando movimientos pseudorrevolucionarios que le ofrecen una vida fácil,

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 21

sin esfuerzos y parasitaria; o quizás llegando a lo antirrevolucionario (el revolucionario debe amar a la humanidad) destruyendo la obra del hombre o en último extremo matándolo. Nos preguntamos con Gandhi: “¿Cómo puede llenarse de gloria un hombre cuando ha tenido que matar a otro?”. Queremos hacer la observación, según lo entendemos, que en nuestro medio no hay movimientos de protesta genuinos y puros, todos no son más que vulgares imitaciones de los originales, copias mal hechas de los movimientos iniciales. En las mismas protestas estudiantiles puede observarse la imitación, el seguimiento de “ordenes partidistas” para rebelarse contra la autoridad, o simplemente para alimentar un sentimiento primario de competencia “para que nos tomen en cuenta”. Pero no hay un verdadero movimiento genuino, nacional, filosófico, revolucionario y organizado que haga temblar la estructura social establecida. Se nos ocurre preguntar en este momento actual en que las lluvias y los males telúricos obligan a muchas gentes a desalojar sus “hogares” por las inundaciones ¿por qué nuestros estudiantes no protestan en masa pidiendo el desalojo inmediato de venezolanos damnificados de todas las edades, del helicoide donde conviven con ratas, para ser reubicados en edificios llenos de oficinas burocráticas? ¿Por qué no se reclama el derecho de alfabetización, de educación y salud de tanto compatriota marginado, y en cambio invierten energías y tiempo en protestas contra la guerra de Vietnam? Seríamos inhumanos si no nos solidarizáramos y reconociéramos la injusticia cometida con aquella región de la tierra, pero en nuestro medio hay cosas vitales que son urgentes y reclaman “nuestra” revolución. Es lamentable ver en muchos sitios: hogares, plazas públicas, consultorios, a vidas jóvenes, irremediablemente perdidas, piltrafas humanas, basuras del vicio, productos de desecho de una descomposición general perfectamente dirigida por los amos y señores de la situación generacional.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 22

La incógnita

El joven que en la adolescencia pasa por todas estas circunstancias, busca desesperadamente algo que lo satisfaga: ante la soledad que le ofrece el hogar con un padre tirano busca compañía en los grupos, pandillas, etc., recibe las influencias de los medios de comunicación social, es mal orientado, hace lecturas profundas que lo confunden más porque no tiene la preparación básica para comprender la problemática social o filosófica que se plantea en los libros de los autores filosófico o políticos. Siente más confusión, fatuidad, más soledad y rebeldía que lo llevan bien al enquistamiento patológico o a la protesta irracional contra todo. ¿No es acaso esto un gran caos? ¿No tendrá nunca solución esta gran crisis? ¿Depende todo lo malo de los adultos? La situación conflictiva entre padre e hijo, por lo ya dicho, existirá siempre, pero son el padre y el hijo, conjuntamente, quienes tienen la responsabilidad de contribuir al enfrentamiento sereno de la situación. El padre debe entender que tener hijos no es tener un posesión ni un robot; que le debe comprensión fraternal y no tiranía patriarcal; la base de la iglesia tiene que ser el amor y no el temor a Dios, debe tomar en cuenta que mientras exista el ministerio después de la muerte, existirá soledad, angustia, generadora de Dios, de Dioses que nunca acabarán. La educación tiene que evolucionar y enseñar la verdad a su debido tiempo. En la escuela debe orientarse e instruirse a todo niño sobre la realidad sexual para desterrar fantasmas y enfermedades psicológicas respecto a la masturbación y menstruación. En la secundaria tiene que enseñarse sin miedo la verdad sobre la marihuana, L.S.D., televisión y todas las drogas que produce la civilización para evitar

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 23

en la adolescencia las angustias externas que tratan de asfixiarla. Todas las doctrinas político-económicas: dictadura, democracia, comunismo, socialismo, etc., etc., deben enseñarse con cierta profundidad para cuando el joven sea adulto escoja sin apasionamiento la forma que a su parecer sea la más conveniente. A esta altura vale pena citar la pregunta de un líder africano: “¿Quieres que tu hijo sea comunista? Mándalo a París”. “Si quieres que sea anticomunista envíalo a Moscú”. Si los hombres que hacen la guerra entendieran que en la tierra hay todavía espacio y alimentos suficientes para todo nuevo ser y que la guerra debe ser contra los enemigos comunes del hombre, no nos convertiríamos en nuestros propios enemigos. Si solo esas sencillas e “infantiles” cosas pusiéramos de nuestra parte fuéramos más homosapiens de lo que somos en la actualidad. Y el joven ¿no tiene responsabilidad? Hasta aquí pareciera que el adulto es el único causante de los males. Pero no, el joven posee capacidad innata para resolver problemas, el joven de hoy será padre mañana y si no toma la decisión de revolucionarse no hará otra cosa sino un círculo vicioso que se repite desde el principio de la historia; el joven no puede ser un parásito, no puede depender de la dirección de las máquinas; no debe vegetar esperando que el padre “todopoderosos” le supla todas sus necesidades. Tiene la responsabilidad de construir un mundo mejor, sin tanta rebeldía; tiene que aprender que él, en el juego es la mitad de los resultados y que no debe por tanto tiempo vivir del paternalismo porque sería negar sus propias facultades y virtudes. Debe aprender que tirar piedras, quemar autos y romper vidrieras son gestos con los cuales manifiesta la rebelión contra la autoridad, también debe saber que “el respeto al derecho ajeno es la paz” según la máxima de Benito Juárez. En este aspecto es prudente hacer la observación, según nuestro parecer, basado en comunicaciones de adolescentes, de que los jóvenes no quieren asumir la responsabilidad de construir, desean seguir apegados a cordones umbilicales que los continúen

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 24

alimentando dejando para la próxima generación, para sus hijos, la obra que un país joven reclama: es como huir de la angustia que le produce tomar decisiones: le reclaman a los adultos protestándolos, rebelándose contra ellos y por otra parte le dejan a sus hijos la tarea de hacer la obra. Es la gran crisis de la adolescencia. El adolescente debe reclamar enseñanzas para independizarse de tantos fantasmas, mitos, ministerios; trascender tantos lazos umbilicales y aprender a enfrentarse a la inevitable angustia de la soledad para poder ser libre. El joven es responsable de la futura conducción y destino del mundo, para ello tiene que revolucionarse y luego ser revolucionario y hacer la revolución, no rebelión, que es cosa diferente según lo aclaramos ya. Esta revolución no la podrá hacer un grupo reducido de jóvenes en solo un lugar de la tierra; es necesario, es indispensable que haya la unión y la acción universal de la juventud para ser el futuro viva de la cultura y no sea su esclavo. Krishnamurti se pregunta: “¿Qué van a hacer los jóvenes: incorporarse al ejército para matar y ser muertos; incorporarse a los grandes negocios y acudir sin cesar, durante los próximos 40 años, a una desventurada oficinita? ¿O ingresarán en la iglesia, o en rebeldía, se entregarán a las drogas de acción psíquica? ¿Qué tiene que ofrecer esta sociedad? Perteneciendo a esta sociedad, a esta cultura ¿qué tiene usted mismo que ofrecer? El placer y el amor algún día deben vencer al dolor. Ustedes jóvenes son responsables de su propio disfrute.

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 25

Termino con una frase extraordinaria de este vetusto joven llamado Mao Tse-Tung quíen dirigiéndose a la juventud dijo: “el mundo es vuestro, tomadlo”.

Nota: En esta edición se ha modificado la imagen de la portada y se han incluido ilustraciones. Las imágemes utilizadas se han tomado de diversos sitios web a través de Google imágenes: Guri:venezuelatuya.com;incognita:lomejordecadacasa.com; grito:biomanantial.com; padres-hijos:ariadnafabyola.blogspot.com;jóvenes reunidos: amatxudemiribilla.blogspot.com; estudio:sallep.net.imagenesdeposito.com

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la Adolescencia 26

Emiro Marcano Maza

1972


Crisis de la adolescencia