Issuu on Google+


ACERCA DE DON QUIJOTE DE LA LENGUA La Lic. Magaly Salazar, margariteña de pura cepa, es escritora, poeta y compositora, cuya hija Carmina, interpreta bellamente algunas de sus poesías. Vertical en sus creencias, su postura y la visión real de su país, sin apasionamientos mezquinos.

Puse en sus manos este “cuento-sueño” para la revisión, correción y observaciones pertinentes, por lo que estoy afectuosamente agradecido.

“La intencionalidad de este escrito es plausible por su contribución al buen uso de la lengua: además es un texto grato. Se puede concluir que el cuento sueño del Dr. Emiro Marcano Maza, es de lengua fácil, agradable, con ciertosentido del humor, pero sobre todo guarda entre sus palabras la sencillez, la bondad y la belleza del hombre que desea enseñar. El amor a nuestro idioma es de vital importancia porque la lengua tiene saber y sabor. Saber porque a través de ella se imparte el conocimiento y sabor porque la lengua es de una vivacidad y expresividad que nos habla de la espiritualidad, de los sentidos, de la vida misma.”

Magaly Salazar


EXPLICACIÓN

Se escribe este “cuento-sueño” con la finalidad de contribuir con la excelencia de nuestra lengua castellana, porque es sumamente frecuente ver y oir palabras y oraciones mal empleadas, tanto por personas de escasos conocimientos como por altos exponentes en diferentes niveles de la vida pública venezolana.

La preocupación nace en el sexto grado de educación primaria cuando la Maestra Carmen Josefina Villarroel, en la mañana de los días viernes dividía la pizarra con una línea vertical de tiza en dos mitades; en la izquierda escribía palabras con una grafía errada y en la mitad derecha la forma correcta. Un hecho vergonzoso y doloroso, vivido en México, cuando estudiaba el primer año de Medicina en la Universidad Autónoma de Puebla, me impulsa a la escritura de estas líneas para que otros paisanos no pasen momentos difíciles con la lengua.

Recibíamos clase de Fisiología en el anfiteatro del Hospital. El Maestro le hizo una pregunta a un oriental recién llegado y el alumno por el miedo de estar en un ambiente desconocido y también pro la desorientación para su respuesta, cuando habló lo hizo tan rápido y atropellado, que yo, estando a su lado, tampoco entendí su explicación. El Maestro le preguntó: De dónde viene usted? De Venezuela Maestro. ¿Y en su país hablan castellano? Todavía me duele ese recuerdo.


Los orientales, sobre todo los neoespartanos y sucrenses, hablamos muy rápido y en México exageran la pronunciación de la s; así cuando dicen: múSculo, se oye el sonido de esa consonante; aquí decimos músculo, que casi no se oye su sonido.

El Profesor Pablo Ramos Méndez, en su columna periodística: “La Lengua en Salsa”, en el tercer cuerpo del diario El Universal, de Caracas, todos los jueves, trata acerca de los errores que con más frecuencia se cometen en nuestro idioma. Su contenido es agradable y educativo, por lo que se recomienda su lectura.

Este “cuento-sueño” se escribe con el título de DON QUIJOTE DE LA LENGUA, para poder recurrir al hecho jocoso de su lectura, para que llegue a todos los niveles humanos que se están iniciando en el aprendizaje del idioma español.

Se pretende hacer un símil muy elemental de la obra gigante de Don Miguel de Cervantes Saavedra: Don Quijote de la Mancha, donde se invierten los roles: Don Quijote es el soñador y Pancho Lanza es el amigo de aventuras. Esto es apenas una breve revisión, un discreto aporte para nuestro rico idioma español, esperando que los interesados, pero sobre todo los responsables del uso de la lengua: comunicadores sociales en general profundicen en el estudio del buen hablar. Pero en particular los educadores de primaria y secundaria. Existe un trabajo titulado: “EDUCACIÓN EN


VENEZUELA: PROBLEMAS Y SOLUCIONES, que es el Informe de la Comisión Presidencial para el estudio del Proyecto Educativo Nacional“, coordinado por el Dr. Arturo Uslar Pietri, según solicitud del Presidente de la República Dr. Jaime Lusinchi y editado por el Fondo Editorial del IPASME, año 1968. En ese informe los expertos de la comisión, al abordar La Educación Básica, dicen: “Ha de prestarse particular atención al aprendizaje del lenguaje” y la matemática”. Y esta recomendación sigue siendo válida en los actuales momentos de Venezuela.

Convencido de que el buen decir es producto del buen pensar y este de una buena enseñanza desde el hogar y la escuela, que luego se expresan en sentimientos sanos y conductas morales, me atrevo a lanzar este “Quijote” por los caminos y veredas de la patria para contribuir con ello a la sanidad cultural de nuestros pueblos.

No se trata de hacer competencia con los sofisticados medios de comunicación actuales: Internet, Facebook, Twitter, etc.; lo que se intenta es, en cierto modo, “admirar” la palabra escrita y hablada correctamente, incluidas las de estos medios de comunicación interpersonal.

Además, la palabra produce efectos fisiológicos y terapéuticos, expresados por medio de la hipnosis, de la sugestión y la explicación diagnóstica educativa en el acto médico.


La psicoterapia no es exclusiva de los psicólogos; los padres de familia, los maestros, los sacerdotes, un buen amigo y hasta una vecina pueden hacer bien a otras personas a través de la palabra dicha con sabia intención.

Quien me conoce se preguntará: ¿Un psiquiatra hablando de la lengua? ¡Zapatero a sus zapatos! Pero si me conoce bien debe saber que soy de un pueblo zapatero, que mis padres fueron zapateros y yo practiqué la pequeña zapatería, con mis padres, durante mi escuela primaria.

Debe quedar absolutamente claro que no pretendo ser filólogo, académico de la lengua ni gramático. Mi verdadera y auténtica razón es médica.

La salud es el equilibrio entre cuatro elementos: el físico, el psíquico, el social y el espiritual. Si una persona sabe leer correctamente, aprenderá a escribir bien. Esto le servirá para aprender y aceptar las normas sanitarias para prevenir enfermedades, aceptar las indicaciones del médico para curar una enfermedad y colaborará con el equipo profesional para su rehabilitación social. El instrumento de trabajo del psiquiatra es la palabra y debe ser muy bien empleada para que produzca el efecto benéfico en el paciente. Este trabajo profesional se hace en un espacio reducido, privado y con pocas personas, pero los “profesionales de la palabra”, hablada o escrita, lo hacen para poblaciones amplias y variadas, lo que significa que su uso debe ser extremadamente cuidadoso, para que, si no hace bien, mucho menos haga daño.


En lo personal tengo la experiencia de algunos “milagros” hechos con la palabra; con pocas palabras. El idioma español es tan rico y amplio que una vida no es suficiente para conocerlo, mucho menos para dominarlo.

Después de atender a un paciente, un médico lo refirió con nota escrita a un especialista. El paciente leyó la nota y al observar errores ortográficos en la escritura, rompió el papel y no fue a ninguno de los dos.

Todo emisor de mensajes tiene la obligación de hacerlo bien. En Venezuela debe leerse el trabajo extraordinario del Profesor Ángel Rosenblat: BUENAS Y MALAS PALABRAS y en la región insular, disfrutar la lectura de José Marcano Rosas, en su libro HISTORIA Y HABLA POPULAR EN MARGARITA, para que no quede “en la luna” cuando oiga en un humilde hogar o en cocina refinada: yo quiero el masango de la gallina.

Ver bien escrita una palabra u oír su correcta pronunciación es como sentir un “placer estético” en cualquier idioma.

De este modo puede decirse del escritor o hablante: “Como sea su conversa, será como piensa”

¡ADELANTE “DON QUIJOTE” Y BUEN VIAJE!


DON QUIJOTE DE LA LENGUA QUIJOTES Cervantes describió con maestría del Hidalgo Quijote su locura “Caballero de la triste figura” héroe de libros de caballería El delirio impulsaba su manía de guerrear con molinos de armadura ver aldeana princesa de hermosura y ver castillo donde choza había. Quijotes hay del verbo y de la lanza como Cristo y Bolívar anhelantes de mundos de justicia y de esperanza. Pero hay también quijotes delirantes con legiones de ingenuos Sancho Panza como este que nos pinta Don Cervantes.


En una isla del mundo, la más bella del Caribe, con nombre de mujer y flor hermosa, vive un hombre atormentado por el bombardeo constante y cotidiano que sufren sus cansados ojos y sus oídos ya viejos, por las voces, ruidos, gritos, escritos que observa en los periódicos, la radio, la televisión y propagandas en carteles y pancartas públicos y privados. Por tanto mensaje atroz, después de cumplir sus labores del día, al regresar al hogar, sorteando los peligros de conductores, dueños de la vía, en cuyos vehículos no cambian las luces de los faros, se acuesta y al vaivén de su chinchorro, oyendo una suave música queda dormido… De su escritorio toma una pluma de pavorreal, herencia de sus antepasados, se coloca su sombrero de cogollo, con sus pies calzados con zapatos de goma para el largo viaje, pantalones cortos, franela multicolor, un mapire que cuelga del cuello, con recortes de periódicos, papeles para apuntes y un tintero, sale a la calle. En el parque de enfrente donde hay muchas carrozas tiradas por caballos, toma una que tiene el nombre de “ARROGANTE”.


Conduce la carroza y se dirige a la residencia de su migo, Pancho Lanza, a quien le solicita lo acompañe para el viaje de aventura contra los impostores del lenguaje. Su figura despertó en el amigo la sospecha de estar frente de un desquiciado. Después de un intercambio de opiniones el amigo se entusiasma porque es acto que ayudaría a su labor educativa. Se sientan ambos en el asiento de la carroza, tirada por el brioso caballo “Arrogante.” En el trayecto hacia su primera batalla oían un popular programa radial. _Se da cuenta amigo Pancho, dijo Don Quijote de la Lengua, en media hora de programa, el locutor ha dicho treinta veces “pues” y otras tantas “también”. Y al referirse a un taller de servicios para vehículos, dice taller automotriz, como si taller fuera femenino. Los propietarios de los medios de comunicación social, pero en primer lugar los locutores, tanto de radio como de televisión, tienen en sus manos los instrumentos idóneos para transmitir programas musicales, educativos y culturales en


general para contribuir con la enseñanza de sus oyentes, pero priva “la moda”, “el rating” y el interés comercial. ¡Pero algún día será! Don Quijote sacó del bolso un recorte de periódico y mostrándolo a su amigo Pancho Lanza le dijo. _Fíjese Usted en el título: “El programa de educación e s t a d a l del presente año será revisado”. Usted, que ha andado y estudiado tanto conmigo lo ha dicho hasta el cansancio, que estadal es medida de longitud en desuso, que lo correcto es estatal, para referirse al estado. Observo que cuando una noticia es reseñada en periódico, radio o televisión venida de otros países y referida a un asunto de estado es expresada correctamente, lo que significa que es solo en Venezuela donde se comete el error. _Usted tiene razón amigo Quijote, este error lo comete desde presidentes hasta el más humilde maestro de primaria, responsable de iniciar en sus alumnos la corrección del lenguaje. Pero hay que insistir hasta que la letra entre con sangre, como se decía en nuestros tiempos. _Sería en el suyo, amigo, porque en el presente será con crítica severa. _En esta isla, Pancho, desde el año 1971, se inicia un cambio violento en las labores artesanales por oficios de oficina, de tiendas y de hoteles lujosos. No todo ha sido malo, esos locales se usan hoy para reuniones, congresos científicos, encuentros nacionales e internacionales. _Para eso estoy ahora en esta bella isla mi querido Quijote. _Entremos, amigo, a este hotel donde se realiza un congreso de médicos. _Pero, a usted con esa facha no lo dejarán entrar. _Para eso soy Don Quijote, para librar duras batallas en cualquier parte. El ambiente era frío por el aire acondicionado pero, a salón pleno, el calor humano contrastaba la temperatura.


El moderador de la reunión anunció a la médico Matilde Carrasco quien disertaría sobre el sindrome de la diábetes con repercusión en la líbido masculina. Al oír el anuncio, Don Quijote, en contra de la oposición de Pancho Lanza, se acercó al podio y pidiendo permiso tomó el micrófono. Todos los presentes con gritos, rechiflas y protestas decían: _Saquen a ese loco, saquen a ese loco… Don Quijote, hablando más fuerte y solicitando la atención de la asamblea dijo: _Señores, yo solo quiero contribuir con el buen decir de los señores galenos. Estas palabras tranquilizaron a los presentes y pusieron atención al intruso. _Señores, por favor, la profesional de la Medicina es médica, no médico; igual que la mujer abogada, ingeniera, arquitecta, concejala, diputada, etc, etc…; Hay excepciones como en toda regla: La canciller, es una de ellas.

Si la doctora habla de diábetes estará mal orientada porque esa enfermedad se denomina diabetes, porque, además, es muy grave. El hecho de que los médicos lean libros en inglés, continuó Don Quijote, y oigan expositores de habla inglesa hace que repitan sindrome y no síndrome en nuestro español. Y debe corregirse también lo de lívido, que es un estado pre mortem, con frialdad y color violáceo de la piel. La energía de la función sexual es libido. Para terminar les cuento la anécdota referida a mi Maestro de Maestros cuando se le preguntó: Dr. ¿Cómo está la líbido? Y El respondió con doble lección: La libido está bien, lo que está mal es la güévido. Don Quijote se despidió de la asamblea de médicos entre risas, aplausos, gritos y burlas. A la entrada de la sala esperaba su amigo Pancho Lanza.


_Ve Usted, Pancho, como les duele la verdad de sus términos científicos mal usados. Tomamos asiento en nuestra carroza, tirada por el brioso “Arrogante” La emisora radial transmitía un programa musical. Al terminar, el locutor al despedirse, se identifica, igual hace del técnico de sonidos diciendo que es quien controla la cónsola. _Se da cuenta Usted, Pancho, la consola la cambian por cónsola. Pero según los entendidos, dice Pancho Lanza, por el uso generalizado del pueblo también se dice cónsola. -Bueno, responde Don quijote, dejemos el tema para la discusión de todos los lectores. Al trote del caballo entraba la brisa fresca vespertina cuando ya el sol se ocultaba. _Iremos ahora a una nueva batalla; en esta será Usted, amigo, el protagonista. Yo lo presentaré ante los escritores de la isla. _¿Pero, qué nueva locura hará usted Don Quijote? _No se preocupe, todo saldrá bien, estos señores son más comprensivos en estos menesteres. La sala era pequeña y varios miembros de la asociación de escritores oían los versos de uno de sus integrantes. Pedí permiso y presenté al amigo Pancho Lanza para una breve disertación acerca del buen hablar. El inició su intervención de esta manera: _Señores, perdonen la interrupción pero mi amigo, Don Quijote, me solicitó que esta docta tribuna, que ustedes conforman, sea usada por mí para algunas aclaraciones, con la finalidad de que ustedes, por el uso de los diferentes medios de divulgación de que disponen orienten a sus lectores y escuchas. Se trata de algunas construcciones y vocablos de nuestro idioma que deben ser usados correctamente. Por ejemplo: Cuando decimos de acuerdo a y en relación a, en vez de, de acuerdo con y en relación con. También cuando se dice: Hace 6 meses atrás, debe eliminarse el atrás porque no será hacia adelante.


Igualmente tener cuidado con la de, cuando se dice: A pesar que, debe decirse, a pesar de que…o cuando se agrega de en la construcción siguiente: No quiero de que te asustes. La clave está en preguntar, en el primer caso: ¿De qué se siente pesar? Y en el segundo: ¿Qué no quiero que suceda? Es muy frecuente entre personas preparadas decir: Comistes, dijistes, escribistes, etc. En este caso si está permitido comerse las eses, con mis excusas, si ofendo. Se ha puesto de moda en el habla de los políticos decir: Niños y niñas, ciudadanos y ciudadanas; compañeros y compañeras. El género masculino incluye los dos sexos. Debe corregirse también cuando se haga referencia a una ciudad que ha tenido próceres decir ciudad procera y no prócera Hay vocablos que aun conservan el ropaje del latín del cual proceden, por ejemplo: auditorium, estadium, pódium, memorándum, concientización; no es que sean incorrectas, pero sí deben “castellanizarse” y así decir: auditorio, estadio, podio, memorando, concienciación. Copio la frase de un experto: “No diga nunca más, más nunca”. Les recuerdo, porque ustedes lo saben, que puede decirse licuo o licúo; evacuo o evacúo y que los verbos terminados en ger y gir se escriben con g, menos tejer y crujir Con una breve participación de gratitud el Presidente de la Asociación de Escritores nos despidió. Tomamos nuestra carroza y ya en el crepúsculo del día iniciamos el regreso. A la sombra de un guayacán, detuvimos la marcha. _Tomemos, amigo Pancho, un poco de este guarapo de caña y hagamos una revisión de nuestra aventura. _Será la suya, Don Quijote, porque fue Usted quien me metió en este brollo. _Pero ha sido gratificante para nuestros propósitos. _Eso sí, estoy de acuerdo. _Revisemos el habla de la gente de esta bella y querida isla. ¿Cuáles observaciones hace Usted, Pancho, de nuestro hablar_ _Le diré Don Quijote, con todo el respeto que merece cualquier gentilicio, que aquí he observado cambios en la


pronunciación de ciertas palabras. Por ejemplo, cuando se refieren a la carne, dicen casne y a la pierna, piesna y a la ele la cambian por ere; así dicen Matirde por Matilde. _Permítame que lo interrumpa para corroborar lo que dice. Se cuenta que entre vecinas se produjo el siguiente diálogo. Una solicita un favor a su vecina y le dice: Matirde…Antes de que continuara interviene una tercera y le corrige: _Mujer, se dice Matilde. _Es iguar, responde la primera. Aquí cabe el siguiente chiste _Continuó Don Quijote: Un margariteño compró un teléfono celular con cámara fotográfica. A todo animal que veía le sacaba una foto, caballo, vaca, perro, chivo, gallina, burro, pato, etc, etc, etc. Hasta que en la pantalla aparece: MEMORIA LLENA, BORRAR ARCHIVO. Cará, el chivito que me salió tan bonito, mejor borro el burro. _He oído con frecuencia, continúa Pancho Lanza, de parte de maestros y hasta de profesionales universitarios, cometer error garrafal cuando dicen, estábanos, íbanos, comíanos,etc. Muchas veces pronuncian Grabiel por Gabriel, Jorgen por Jorge. Y al referirse al esposo o esposa dicen cónyugue, en vez de cónyuge. _Oiga amigo, interrumpe Don Quijote, esto último no es exclusivo de aquí; lo dicen en todo el país. _Quisiera, dice Don Quijote, que aclarara si es correcto el uso del verbo aperturar, muy usado por los banqueros y locación, referida a sitio o lugar. _Hay palabras, responde Pancho Lanza, que por la frecuencia de su uso por el pueblo, llegan a imponerse y algunas son aceptadas por la Real Academia de la Lengua Española. En relación con estas dos grafías, aperturar no aparece en el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) y locación es arrendamiento, alquiler. En ciudad de México, venezolanos y mexicanos, compañeros de estudios universitarios, discutían acerca de lo correcto sobre la afección respiratoria de la gripe. Los mexicanos alegaban que era gripa y los venezolanos que era gripe. Como


no había acuerdo, recurrieron al concurso de un señor que pasaba frente a ellos para salir de la duda, a lo que el señor respondió con una pregunta salomónica: ¿Cuándo se tiene esa enfermedad se dice, estoy engripado o engripedo? _Y es que hay palabras que tienen nacionalidad propia y hasta regionalidad particular; así, en Margarita al zamuro se le dice guaraguao. Y es aceptable. _Finalmente, ¿Cuál es su opinión acerca del uso del idioma en los teléfonos celulares?, preguntó Don Quijote. _Ese es un desastre incontrolable, respondió Pancho Lanza. En el lenguaje coloquial cada quien puede hablar como quiera, lo contrario sería tratar de controlar la libertad de expresión de los ciudadanos. _De acuerdo, dijo Don Quijote, pero si es deber de las autoridades de tránsito terrestre controlar el uso de estos aparatos cuando se conduce un automóvil, una moto o una bicicleta para evitar accidentes viales. Hagamos un ejercicio como el de la maestra de sexto grado: yo digo lo incorrecto y Usted hace la corrección. Aventilador…ventilador. Repuesta…respuesta. Respuesto… Repuesto. Me tengo que ir…tengo que irme. Usted se tiene que apurar…usted tiene que apurarse. Me acabo de dar cuenta…acabo de darme cuenta…El zapato me apreta…El zapato me aprieta. Detrás tuyo…Detrás de ti. Bimensual (que sucede dos veces al mes)…Bimestral… (Sucede cada dos meses) yo no me inmiscuo…yo no me inmiscuyo Me picó una culebra…me mordió una culebra (la culebra tiene dientes, no pico). Hubieron peleas…hubo peleas. Hubieron muchas fiestas…hubo muchas fiestas. Tener sumo cuidado con el verbo haber; mejor es consultar con un buen maestro su conjugación y uso. _Regresemos, dice Don Quijote, porque ya está llegando la noche y debemos descansar.


Don Quijote invitó a su amigo subir a la carroza y lo condujo hasta su residencia. Ya a la entrada, ambos, fuera de la carroza, se despidieron con un cálido abrazo. Cuando Don Quijote regresó para tomar la carroza, esta no estaba, sólo se encontraba el caballo “Arrogante”. Extrañado, Don Quijote lo montó y en estampida llegó a la casa de donde salió en la mañana. Don Quijote subió a su chinchorro y volvió a dormirse.

Los cohetes y las campanas de la iglesia, llamando para misa despertaron al hombre atormentado por este sueño tan largo y angustiante. Se vistió apresuradamente y salió. Al regresar de misa escribió este “Cuento-sueño”


Don Quijote de la lengua