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ANTOLOGÍA DE POESÍA MODERNISTA RUBÉN DARÍO MANUEL MACHADO ANTONIO MACHADO JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


ANTOLOGÍA DE TEXTOS RUBÉN DARÍO CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA A Gregorio Martínez Sierra Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña, en este mundo de duelo y aflicción. Miraba come el alba pura; sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de noche y de dolor. Yo era tímido como un niño. Ella, naturalmente, fue, para mi amor hecho de armiño, Herodías y Salomé... Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... Y mas consoladora y mas halagadora y expresiva, la otra fue mas sensitiva cual no pensé encontrar jamás. Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía... En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé... y le mató, triste y pequeño, falto de luz, falto de fe... Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver!

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Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión; y que me roería, loca, con sus dientes el corazón. Poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad, mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad; y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén, sin pensar que la Primavera y la carne acaban también... Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... Y las demás! En tantos climas, en tantas tierras siempre son, si no pretextos de mis rimas fantasmas de mi corazón. En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. Amarga y pesa. Ya no hay princesa que cantar! Mas a pesar del tiempo terco, mi sed de amor no tiene fin; con el cabello gris, me acerco a los rosales del jardín... Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... Mas es mía el Alba de oro!

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


THANATOS En medio del camino de la Vida... dijo Dante. Su verso se convierte: En medio del camino de la Muerte. Y no hay que aborrecer a la ignorada emperatriz y reina de la Nada. Por ella nuestra tela esta tejida, y ella en la copa de los sueños vierte un contrario nepente: ¡ella no olvida!

MARGARITA In memoriam... RECUERDAS que querías ser una Margarita Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está, cuando cenamos juntos, en la primera cita, en una noche alegre que nunca volverá Tus labios escarlatas de púrpura maldita sorbían el champaña del fino baccarat; tus dedos deshojaban la blanca margarita, "Sí... no..: sí... no..." ¡y sabías que te adoraba ya! Después ¡oh flor de Histeria! Llorabas y reías; tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo; tus risas, tus fragancias, tus quejas eran mías. Y en una tarde triste de los más dulces días, la Muerte, la celosa, por ver si me querías ¡como a una margarita de amor te deshojó! [1894] SONATINA La PRINCESA está triste... qué tendrá la princesa? Los, suspiros se escapan de su boca de fresa que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro; Y en un vaso olvidada se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.

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Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz! ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? Ay! La pobre princesa de la boca de rosa ·quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo, o perderse en el viento sobre el trueno mar. Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte; los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur. Pobrecita princesa de los ojos azules! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real, el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal. Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. La princesa está pálida) Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (La princesa está pálida. La princesa está triste) más brillante que el alba, más hermoso que abril! --Calla, calla, princesa--dice el hada madrina--, en caballo con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con su beso de amor!

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TARDE DEL TRÓPICO Es la tarde gris y triste. Viste el mar de terciopelo y el cielo profundo viste de duelo.

La armonía el cielo inunda, y la brisa va a llevar la canción triste y profunda del mar.

Del abismo se levanta la queja amargo y sonora La onda, cuando el viento canta, llora,

Del clarín del horizonte brota sinfonía rara, como si la voz del monte vibrara.

Los violines de la bruma saludan al sol que muere. Salmodia la blanca espuma: miserere.

Cual si fuese lo invisible... cual si fuese el rudo son que diese al viento un terrible león.

A JOSÉ ENRIQUE RODÓ Yo soy aquel que ayer no más decía el verso azul y la canción profana, en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana.

Y tímida ante el mundo, de manera que encerrada en silencio no salía, sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía...

El dueño fui de mi jardín de sueño, lleno de rosas y de cisnes vagos; el dueño de las tórtolas, el dueño de góngolas y liras en los lagos;

Hora de ocaso y de discreto beso; hora crepuscular y de retiro; hora de madrigal y de embeleso, de "te adoro", de "ay!" y de suspiro.

y muy siglo diez y ocho y muy antiguo y muy moderno; audaz, cosmopolita; y una sed de ilusiones infinata.

Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas, un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas.

Yo supe de dolor desde mi infancia, mi juventud...fue juventud la mía? Sus rosas aún me dejan su fragancia... una fragancia de melancolía...

Con aire tal y con ardor tan vivo, que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente.

Potro sin freno se lanzó mi instinto, mi juventud montó potro sin freno; iba embriagada y con puñal al cinto; si no cayó, fue porque Dios es bueno.

Como la Galatea gongorina me encantó la marquesa verleniana, y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana;

En mi jardín se vio una estatua bella; se juzgó mármol y era carne viva; una alma joven habitaba en ella, sentimental, sensible, sensitiva.

todo ansia, todo ardor, sensación pura y vigor natural; y sin falsía, y sin comedia y sin literatura... si hay una alma sincera, ésa es la mía.

con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,

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La torre de marfil tentó mi anhelo; quise encerrarme dentro de mí mismo, y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo.

El alma que entra allí debe ir desnuda, temblando de deseo y fiebre santa, sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña, así vibra y así canta.

Como la esponja que la sal satura en el jugo del mar, fue el dulce y tierno corazón mío, henchido de amargura por el mundo, la carne y el infierno.

Vida, luz y verdad, tal triple llama produce la interior llama infinita. El arte puro como Cristo exclama: Ego sum lux et veritas et vita!

Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia

el Bien supo elegir la mejor parte; y si hubo áspera hiel en mi existencia, melificó toda acritud el Arte.

Y la vida es misterio, la luz ciega y la verdad inaccesible asombra; la adusta perfección jamás se entrega, y el secreto ideal duerme en la sombra.

Mi intelecto libré de pensar bajo, bañó el agua castalia el alma mía, peregrinó mi corazón y trajo de la sagrado selva la armonía.

Por eso ser sincero es ser potente; de desnuda que está, brilla la estrella; el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye de ella.

Oh, la selva sagrada! Oh, la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! Oh, la fecunda fuente cuya virtud vence al destino!

Tal fue mi intento, hacer del alma pura mía, una estrella, una fuente sonora, con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora.

Bosque ideal que lo real complica, mientras abajo el sátiro fornica, ebria de azul deslíe Filomela.

Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira, bruma y tono menor --toda la flauta! y Aurora, hija del Sol--toda la lira!

Perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde, Hipsipila sutil liba en la rosa, y la boca del fauno el pezón muerde.

Pasó una piedra que lanzó una honda; pasó una flecha que aguzó un violento. La piedra de la honda fue a la onda, y la flecha del odio fuese al viento.

Allí va el dios en celo tras la hembra, y la caña de Pan se alza del lodo; la eterna vida sus semillas siembra, y brota la armonía del gran Todo.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte; con el fuego interior todo se abrasa; se triunfa del rencor y de la muerte, y hacia Belén... la caravana pasa!

allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;

MARCHA TRIUNFAL Ya viene el cortejo! Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines. La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines. Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes, los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus

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largas trompetas, la gloria solemne de los estandartes llevados por manos robustas de heroicos atletas. Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros, los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra, los cascos que hieren la tierra y los timbaleros, que el paso acompasan con ritmos marciales. Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales! Los claros clarines de pronto levantan sus sones, su canto sonoro, su cálido coro, que envuelve en un trueno de oro la augusta soberbia de los pabellones. El dice la lucha, la herida venganza, las ásperas crines, los rudos penachos, la pica, la lanza, la sangre que riega de heroicos carmines la tierra; los negros mastines que azuza la muerte, que rige la guerra. Los áureos sonidos anuncian el advenimiento triunfal de la Gloria; dejando el picacho que guarda sus nidos, tendiendo sus alas enormes al viento, los cóndores llegan. Llegó la victoria! Ya pasa el cortejo. Señala el abuelo los héroes al niño: ve cómo la barba del viejo los bucles de oro circunda de armiño. Las bellas mujeres aprestan coronas de flores, y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa; y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. Honor al que trae cautiva la extraña bandera; honor al herido y honor a los fieles soldados que muerte encontraron por mano extranjera! Clarines! Laureles! Las nobles espadas de tiempos gloriosos, desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros: las viejas espadas de los granaderos, más fuertes que osos, hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros. Las trompas guerreras resuenan; de voces los aires se llenan...

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--A aquellas antiguas espadas, a aquellos ilustres aceros, que encarnan las glorias pasadas... Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas, y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros, al que ama la insignia del suelo materno, al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano, los soles del rojo verano, las nieves y vientos del gélido invierno, la noche, la escarcha y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal, saludan con voces de bronce las tropas de guerra que tocan la marcha triunfal!... DIAMANTE Puede una gota de lodo sobre un diamante caer; puede también de este modo su fulgor obscurecer; pero aunque el diamante todo se encuentre de fango lleno, el valor que lo hace bueno no perderá ni un instante, y ha de ser siempre diamante por más que lo manche el cieno. A ROOSEVELT Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman, que habría que llegar hasta ti, Cazador! Primitivo y moderno, sencillo y complicado, con un algo de Washington y cuatro de Nemrod! Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor de la América ingenua que tiene sangre indígena, que aun reza a Jesucristo y aun habla en español. Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza; eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy. Y domando caballos, o asesinando tigres, eres un Alejandro - Nabucodonosor. (Eres un profesor de Energía, como dicen los locos de hoy.) Crees que la vida es incendio,

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que el progreso es erupción, que en donde pones la bala el porvenir pones. No. Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes. Si clamáis, se oye como el rugir del león. Ya Hugo a Grant lo dijo: "Las estrellas son vuestras". (Apenas brilla, alzándose, el argentino sol y la estrella chilena se levanta. . .) Sois ricos. Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón; y alumbrando el camino de la fácil conquista, la Libertad levanta su antorcha en Nueva-York. Mas la América nuestra, que tenía poetas desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl, que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco, que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió; que consultó los astros, que conoció la Atlántida, cuyo nombre nos llega resonando en Platón, que desde los remotos momentos de su vida vive de luz, de fuego, de perfume, de amor, la América del grande Moctezuma, del Inca, la América fragante de Cristóbal Colón, la América católica, la América española, la América en que dijo el noble Guatemoc: "Yo no estoy en un lecho de rosas"; esa América que tiembla de huracanes y que vive de Amor; hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive. Y sueña. Y ama. Y vibra; y es la hija del Sol. Tened cuidado. ¡Vive la América Española! Hay mil cachorros sueltos del León Español. Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios! DEL TRÓPICO Que alegre y fresca la mañanita! Me agarra el aire por la nariz, los perros ladran, un chico grita y una muchacha gorda y bonita sobre una piedra, muele maíz. Un mozo trae por un sendero sus herramientas y su morral; otro, con caites y sin sombrero,

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busca una vaca con su ternero para ordeñarla junto al corral. Sonriendo a veces a la muchacha, que de la piedra pasa al fogón, un sabanero de buena facha, casi en cuclillas, afila el hacha sobre una orilla del mollejón.

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Por las colinas la luz se pierde bajo del cielo claro y sin fin; ahí el ganado las hojas muerde, y hay en los tallos del pasto verde escarabajos de oro y carmín.

con unas manchas color de oro por la barriga y en el testuz.

Sonando un cuerno curvo y sonoro, pasa un vaquero, y a plena luz vienen las vacas y un blanco toro,

Y la patrona, bate que bate, me regocija con la ilusión de una gran taza de chocolate, que ha de pasarme por el gaznate con las tostadas y el requesón.

NICARAGUA Madre, que dar pudiste de tu vientre pequeño Tantas rubias bellezas y tropical tesoro, Tango lago de azures, tanta rosa de oro, Tanta paloma dulce, tanto tigre zahareño. Yo te ofrezco el acero en que forje mi empeño, La caja de armonía que guarda mi tesoro, La peaña de diamantes del ídolo que adoro Y te ofrezco mi esfuerzo, y mi nombre y mi sueño. Escrita en sedas y espumas Escrita en sedas y espumas es esta historia de amores con períodos de flores y con adornos de plumas. Son tus frases como brumas, erizadas, luminosas y hacen picantes y hermosas, los haces de pensamientos con manojos de pimientos un ramillete de rosas, Cuando llegues a amar, si no has amado Cuando llegues a amar, si no has amado, sabrás que en este mundo es el dolor más grande y más profundo ser a un tiempo feliz y desgraciado. Corolario: el amor es un abismo de luz y sombra, poesía y prosa, y en donde se hace la más cara cosa que es reír y llorar a un tiempo mismo. Lo peor, lo más terrible, es que vivir sin él es imposible.

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RISAS Ríe que ríe; la rosa en el capullo plegada, se asoma leve, riendo por el botón de esmeralda.

Ríe que ríe; en el vivo clavel de encendidas llamas revienta alegre la risa en explosiones de grana.

Ríe que ríe; el lirio vierte la risa de sus gracias, y de la flor las despliega sobre la capa morada.

Ríe que ríe; mirando bogar a dos por las aguas, suelta su risa a torrentes la boca de la granada.

ME INVITAN A IMPROVISAR Me invitan a improvisar en selecta reunioncita, en ocasión tan bonita no debo yo rehusar. Y con este copa de agua, agua, tan fría, y tan rica, en nombre de Nicaragua brindo yo por Costa Rica. Con esto vengo a probar a los que mal me han juzgado, que no sólo alcoholizado soy capaz de improvisar. EL AGUA ME HACE MUCHO DAÑO El agua me hace mucho daño tanto en Francia como en Libia. Y sirve, si no me engaño, solamente para el baño, pero con sales y tibia. UNA CALIGRAFÍA DE KALIFA QUISIERA Una caligrafía de Kalifa quisiera Para escribirte un verso melodioso, que fuera Seda y oro de Oriente y gracia y pompa de Asia, En honor de unos labios de Bagdad o Circasia.

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O una caligrafía de monje medieval, Mayúsculas de antifonario, o de misal, Miniaturas en fondo de azul, oro o violeta, Para escribirte mis prosas de profano poeta En honor de la virgen-o no- de carne viva, Rosa, rosa rosada, trémula, sensitiva. O femenina fruta, uva o fresca manzana, Que yo celebraría en mi prosa profana; Mas mi caligrafía es pobre, si no tosca: Guarda, pues lo quieres, estas patas de mosca. VIEJOS FILÓSOFOS Seamos a nuestra carne fieles Como a nuestra triste psique. Soñemos bajo los laureles. ¡Cortemos en ingenuas viñas Las uvas frescas y en rosales Nuevos nuestra rosas! Quiero al reloj como a mi corazón. Por mi corazón juzgo al reloj. ¡Cómo se mueve sin cesar mi corazón! Quiero al reloj porque mi corazón Es también un reloj de amor. SOUVENIR Va la vela blanca bajo el cielo azul y en el mar amante de mi mente, tú. Sople buena brisa brille alegre el sol y que digan aguas y cielos:¡Amor! CANTARES DE EL CARDÓN

Una diadema florida Te brinda un emperador Emperatriz de mi vida, Emperatriz de mi amor.

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¿Porqué tanto pensar Si en esta cosa tan pura Saboreamos la amargura La amargura de la mar?

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Los cabellos son de oro Y la faz de rosa té. Ella le dijo: Te adoro Y él: jamás te olvidaré.

Y no lo quise borrar Para dejarle mi pena A las espumas del mar. ¿De dónde vienes mi vida? Vida mía ¿Dónde vas? Voy a curarme esta herida Que no cierra jamás.

No me repitas que existe El remedio del amar. La princesa estaba triste, No se pudo consolar.

Hay cosa que no entiendo En este triste vivir: Me estoy muriendo, muriendo Y no acabo de morir.

La paloma está dormida ¿Qué te dijo en su canción? Canta sólo en esta vida Una vez el corazón.

Desde que aspiré tu esencia He perdido la razón. Ya no tengo ni conciencia Ni vida, ni corazón.

Vida mía, vida mía, Que divina está la mar. ¿Cómo no supe aquel día Que me habías de olvidar?

Estas cosas dolorosas Que pasan entre los dos... ¡Oh Dios, arregla estas cosas! ¡O no voy a creer en Dios!

Muy cerca está el milano Y muy cerca la canción. Vámonos mano en la mano, Corazón con corazón. Estoy llorando con mengua Y sufriendo sin razón, Puesto que he hecho de mi lengua carne de mi corazón.

Una estrella está cantando Y otro estrella le responde; Y la una dice ¿Cuando? Y la otra contesta, ¿En dónde?

Muy linda contestación Una mañana de Mayo ¿Cómo te llamas canción? ¿Yo? Margarita Lacayo. Está ardiendo mi incensario En una copa de ofir. Navegar es necesario Y es necesario vivir. Me dan los vientos su aliento Y sopla mi voluntad, Sé tú propicio ¡oh viento, A la barca de Simbad! Me dijo la onda del río: Es meterse a santo o fraile Llamarse Rubén Darío o llamarse Luis Debayle. Mi nombre miré en la arena

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ROSAS Y LIRIOS Para las angustias, para las tristezas, cuando nieva el tiempo sobre las cabezas y llueven congojas, ese es el instante de las rosas rojas. Para los momentos que traen ilusiones y dan azucenas a los corazones, y dulces delirios, blancos, blancos lirios. LEYENDO "ORO DE ALQUIMIA" Debe ser un antiguo monje que en el moderno siglo del aeroplano y la electricidad, descifra áureos problemas con un rigor eterno de fina contextura y voluptuosidad. Evoca a Claudio Frollo, y vive en sempiterno sigilo sobre un viejo libro de cristiandad, y copia garabatos al margen de un infierno de lascivia, que tiene en su alforja de Abad. Juzgo, que en el lejano tiempo se oirá este irónico cantor, que supo huirle al clavicordio afónico de las majaderías de Stambul; Pasarán sus canciones como un rumor oceánico ante los ojos agrios donde hubo puesto pánico el aletear sonoro de su bandera azul.

EL REY BURGUÉS ¡Amigo!, el cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Un cuento alegre..., así como para distraer las brumosas y grises melancolías, helo aquí: *** Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy poderoso, que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, blancas y negras, caballos de largas crines, armas flamantísimas, galgos rápidos y monteros con cuernos de bronce, que llenaban el viento con sus fanfarrias. ¿Era un rey poeta? No, amigo mío: era el Rey Burgués. ***

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Era muy aficionado a las artes el soberano, y favorecía con gran largueza a sus músicos, a sus hacedores de ditirambos, pintores, escultores, boticarios, barberos y maestros de esgrima. Cuando iba a la floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus profesores de retórica canciones alusivas; los criados llenaban las copas del vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas con movimientos rítmicos y gallardos. Era un rey sol, en su Babilonia llena de músicas, de carcajadas y de ruido de festín. Cuando se hastiaba de la ciudad bullente, iba de caza atronando el bosque con sus tropeles; y hacía salir de sus nidos a las aves asustadas, y el vocerío repercutía en lo más escondido de las cavernas. Los perros de patas elásticas iban rompiendo la maleza en la carrera, y los cazadores, inclinados sobre el pescuezo de los caballos, hacían ondear los mantos purpúreos y llevaban las caras encendidas y las cabelleras al viento. *** El rey tenía un palacio soberbio, donde había acumulado riquezas y objetos de arte maravilloso. Llegaba a él por entre grupos de lilas y extensos estanques, siendo saludado por los cisnes de cuellos blancos, antes que por los lacayos estirados. Buen gusto. Subía por una escalera llena de columnas de alabastro y de esmaragdina, que tenía a los lados leones de mármol, como los de los tronos salomónicos. Refinamiento. A más de los cisnes, tenía una vasta pajarera, como amante de la armonía, del arrullo, del trino; y cerca de ella iba ensanchar su espíritu, leyendo novelas de M. Ohnet, o bellos libros sobre cuestiones gramaticales, o críticas hermosillescas. Eso sí: defensor acérrimo de la correción académica en letras, y del modo lamido en artes; alma sublime amante de la lija y de la ortografía. ¡Japonerías¡ ¡Chinerías!, por lujo nada más. Bien podía darse el placer de un salón digno del gusto de un Goncourt y de los millones de un Creso: quimeras de bronce con las fauces abiertas y las colas enroscadas en grupos fantásticos y maravillosos; lacas de Kioto con incrustaciones de hojas y ramas de una flora monstruosa, y animales de una fauna desconocida; mariposas de raros abanicos junto a las paredes; peces y gallos de colores; máscaras de gestos infernales y con ojos como si fuesen vivos; partesanas de hojas antiquísimas y empuñaduras con dragones devorando flores de loto; y en conchas de huevo, túnicas de seda amarilla, como tejidas con hilos de araña, sembrada de garzas rojas y de verdes matas de arroz, y tibores, porcelanas de muchos siglos, de aquellas en que hay guerreros tártaros con una piel que les cubre hasta los riñones, y que llevan arcos estirados y manojos de flechas. Por lo demás, había el salón griego, lleno de mármoles; diosas, musas, ninfas y sátiros; el salón de los tiempos galantes con cuadros del gran Watteu y de Chardin; dos, tres, cuatro, ¡cuántos salones! Y Mecenas se paseaba por todos, con la cara inundada de cierta majestad, el vientre feliz y la corona en la cabeza, como un rey naipe. ***

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Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesanos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile. ---¿Qué es eso?--preguntó ---Señor, es un poeta. El rey tenía cisnes en el estanque, canarios, gorriones sinzonte en la pajarera: un poeta era algo nuevo y extraño. ---Dejadle aquí. Y el poeta: ---Señor no he comido. Y el rey: ---Habla, y comerás. *** Señor, ha tiempo que yo canto el verbo del porvenir. He tendido mis alas al huracán, he nacido en el tiempo de la aurora: busco la raza escogida que debe esperar, con el himno en la boca y la lira en la mano, la salida del gran sol. He abandonado la inspiración de la ciudad malsana, la alcoba llena de perfumes, la musa de carne que llena el alma de pequeñez y el rostro de polvos de arroz. He roto el arpa adulona de las cuerdas débiles, contra las copas de Bohemia y las jarras donde espumea el vino que embriaga sin dar fortaleza; he arrojado el manto que me hacía perder histrión, o mujer, y he vestido de modo salvaje y espléndido: mi harapo es de púrpura. He ido a la selva donde he quedado vigoroso y ahíto de leche fecundo y licor de nueva vida; y en la ribera del mar áspero, sacudiendo la cabeza bajo la fuerte y negra tempestad, como un ángel soberbio. o como un semidiós olímpico, he ensayado el yambo dando al olvido el madrigal. "He acariciado a la gran Naturaleza y he buscado el calor del ideal, el verso que está en el astro en el fondo del cielo, y el que está en la perla en lo profundo del océano. ¡He querido ser pujante! Porque viene el tiempo de las grandes revoluciones, con un Mesías todo luz, toda agitación y potencia, y es preciso recibir su espíritu con el poema que sea arco triunfal, de estrofas de acero, de estrofas de oro, de estrofas de amor. ¡Señor, el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros lamidos, ni en el excelente señor Ohnet! ¡Señor!, el arte no viste pantalones, ni habla en burgués, ni pone los puntos en todas las íes. Él es augusto, tiene mantos de oro, o de llamas, o anda desnudo, y amasa la greda con fiebre, y pinta con luz, y es opulento, y da golpes de ala como águilas o zarpazos como los leones. Señor, entre un Apolo y un ganso, preferid el Apolo, aunque el uno sea de tierra cocida y el otro de marfil. ¡Oh, la poesía! "¡Y bien! Los ritmos se prostituyen, se cantan los lunares de las mujeres y se fabrican jarabes poéticos. Además, señor, el zapatero critica mis endecasílabos, y el señor profesor de farmacia pone puntos y comas a mi inspiración. Señor, ¡y vos lo autorizáis todo esto!... El ideal, el ideal... El rey interrumpió:

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-Ya habéis oído. ¿Qué hacer? Y un filósofo al uso:

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---Si lo permitís, señor, puede ganarse la vida con una caja de música; podemos colocarle en el jardín, cerca de los cisnes, para cuando os paseéis. ---Sí--dijo el rey; y dirigiéndose al poeta---: Daréis vueltas a un manubrio. Cerraréis la boca. Haréis sonar una caja de música que toca valses, cuadrillas y galopas, como no prefiráis moriros de hambre. Pieza de música por pedazo de pan. Nada de jerigonzas, ni de ideales. Id. Y desde aquel día pudo verse a la orilla del estanque de los cisnes al poeta hambriento que daba vueltas al manubrio; tiririrín, tiririrín..., ¡avergonzado a las miradas del gran sol¡ ¿Pasaba el rey por las cercanías? ¡Tiririrín, tiririrín...! ¿Había que llenar el estómago? ¡Tiririrín, tiririrín! Todo entre las burlas de los pájaros libres que llegaban a beber rocío en las lilas floridas; entre el zumbido de las abejas, que le picaban el rostro y le llenaban los ojos de lágrimas..., lágrimas amargas que rodaban por sus mejillas y que caían a la tierra negra. Y llegó el invierno, y el pobre sintió frío en el cuerpo y en el alma. Y su cerebro estaba como petrificado, y los grandes himnos estaban en el olvido, y el poeta de la montaña coronada de águilas no era sino un pobre diablo que daba vueltas al manubrio: ¡Tiririrín¡ Y cuando cayó la nieve, se olvidaron de él el rey y sus vasallos; a los pájaros se les abrigó, y a él se le dejó al aire glacial que le mordía las carnes y le azotaba el rostro. Y una noche en que caía de lo alto la lluvia blanca de plumillas cristalizadas, en el palacio había festín, y la luz de las arañas reía alegre sobre los mármoles, sobre el oro y sobre las túnicas de los mandarines de las viejas porcelanas. Y se aplaudían hasta la locura los brindis del señor profesor de retórica, cuajados de dáctilos, de anapestos y de pirriquios, mientras en las copas cristalinas hervía el champaña, con su burbujeo luminoso y fugaz. ¡Noche de invierno, noche de fiesta! Y el infeliz, cubierto de nieve, cerca del estanque, daba vueltas al manubrio para calentarse, tembloroso y aterido, insultado por el cierzo, bajo la blancura implacable y helada, en la noche sombría, haciendo resonar entre los árboles sin hojas la música loca de las galopas y cuadrillas; y se quedó muerto, pensando en que nacería el sol en el día venidero, y con él el ideal..., y en que el arte no vestiría pantalones, sino manto de llamas o de oro... Hasta que al día siguiente lo hallaron el rey y sus cortesanos, al pobre diablo de poeta, como gorrión que mata el hielo, con una sonrisa amarga en los labios, y todavía con la mano en el manubrio. *** ¡Oh, mi amigo! el cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Flotan brumosas y grises melancolías... Pero ¡cuánto calienta el alma una frase, un apretón de manos a tiempo¡ Hasta la vista.

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MEDALLONES I Leconte de Lisle De las eternas musas el reino soberano recorres, bajo un soplo de vasta inspiración, como un rajah soberbio que en su elefante indiano por sus dominios pasa de rudo viento al son. Tú tienes en su canto como ecos de Océano; se ve en tu poesía la selva y el león; salvaje luz irradia la lira que en tu mano derrama su sonora, robusta vibración. Tú del faquir conoces secretos y avatares; a tu alma dio el Oriente misterios seculares, visiones legendarias y espíritu oriental. Tu verso está nutrido con savia de la tierra; fulgor de Ramayanas tu viva estrofa encierra, y cantas en la lengua del bosque colosal. II CATULLE MENDES Puede ajustarse al pecho coraza férrea y dura; puede regir la lanza, la rienda del corcel; sus músculos de atleta soportan la armadura pero él busca en las bocas rosadas, leche y miel. Artista, hijo de Capua, que adora la hermosura, la carne femenina prefiere su pincel; y en el recinto oculto de tibia alcoba oscura, agrega mirto y rosas a su triunfal laurel. Canta de los oarystis el delicioso instante, los besos y el delirio de la mujer amante; y en sus palabras tiene perfume, alma, color. Su ave es la venusina, la tímida paloma. Vencido hubiera en Grecia, vencido hubiera en Roma, en todos los combates del arte o del amor. III Walt Whitman En su país de hierro vive el gran viejo, bello como un patriarca, sereno y santo. Tiene en la arruga olímpica de su entrecejo, algo que impera y vence con noble encanto.

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Su alma del infinito parece espejo; en sus cansados hombros dignos del manto; y con arpa labrada de un roble, añejo, como un profeta nuevo canta su canto. Sacerdote, que alienta soplo divino, anuncia en el futuro, tiempo mejor. Dice al águila: "¡Vuela!” "¡Boga! " al marino, y "¡Trabaja!" al robusto trabajador. ¡Así va ese poeta por su camino con su soberbio rostro de emperador! IV J.J. Palma Ya de un corintio templo cincela una metopa, ya de un morisco alcázar el capitel sutil, ya como Benvenuto, del oro de una copa forma un joyel artístico, prodigio del buril. Pinta las dulces Gracias, o la desnuda Europa, en el pulido borde de un vaso de marfil, o a Diana, diosa virgen de desceñida ropa, con aire cinegético, o en grupo pastoril. La musa que el poeta sus cánticos inspira no lleva la vibrante trompeta de metal, ni es la bacante loca que canta y que delira, en el amor fogosa, y en el placer triunfal; ella al cantor ofrece la septicorde lira, o, rítmica y sonora, la flauta de cristal. V Salvador Díaz Mirón Tu cuarteto es cuadriga de águilas bravas, que aman las tempestades, los Océanos; las pesadas tizonas, las férreas clavas, son las armas forjadas para tus manos. Tu idea tiene cráteres y vierte lavas; del Arte recorriendo montes y llanos, van tus rudas estrofas jamás esclavas, como un tropel de búfalos americanos. Lo que suena en tu lira lejos resuena, como cuando habla el bóreas, o cuan truena. ¡Hijo del Nuevo Mundo! la humanidad oiga, sobre la frente de las naciones, la hímnica pompa lírica de tus canciones que saludan triunfantes la Libertad. VENUS

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En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría. En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín. En el oscuro cielo, Venus bella temblando lucía, como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín. A mi alma enamorada, una reina oriental parecía, que esperaba a su amante, bajo el techo de su camarín, o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría, triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín, "¡Oh, reina rubia--díjole--, mi alma quiere dejar su crisálida y volar hacia ti, y sus labios de fuego besar; y flotar en el nimbo que derrama en su frente luz pálida, y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar. El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida, Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar. DE INVIERNO En invernales horas, mirad a Carolina medio apelotonada, descansa en el sillón, envuelta con su abrigo de marta cibelina y no lejos del fuego que brilla en el salón. El fino angora blanco, junto a ella se reclina, rozando con su hocico la falda de Aleçon, no lejos de las jarras de porcelana china, que medio oculta un biombo de seda del Japón. Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño: entro, sin hacer ruido: dejo mi abrigo gris; voy a besar su rostro, rosado y halagüeño como una rosa roja que fuera flor de lis; abre los ojos; mírame, con su mirar risueño, y en tanto cae la nieve del cielo de París. SALUTACIÓN AL ÁGUILA "May this grand Union have no end!" Fontoura Xavier Bien vengas, mágica Águila de alas enormes y fuertes, a extender sobre el Sur tu gran sombra continental, a traer en tus garras, anilladas de rojos brillantes, una palma de gloria, de color de la inmensa esperanza, y en tu pico la oliva de una vasta y fecunda paz. Bien vengas, oh mágica Águila, que amara tanto Walt Whitman, quien hubiera cantado en esta olímpica jira, Águila que has llevado tu noble y magnifico símbolo desde el trono de Júpiter, hasta el gran continente del Norte. Ciertamente, has estado en las rudas conquistas del orbe. Ciertamente, has tenido que llevar los antiguos rayos.

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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Si tus alas abiertas la visión de la paz perpetúan en tu pico y las uñas esta la necesaria guerra. Precisión de la fuerza! Majestad adquirida del trueno! Necesidad de abrirle al gran vientre fecundo a la tierra para que en ella brote la concreción de oro de la espiga, y tenga el hombre el pan con que mueve su sangre. No es humana la paz con que sueñan ilusos profetas, la actividad eterna hace precisa la lucha, y desde tu etérea altura, tu contemplas, divina Águila, la agitación combativa de nuestro globo vibrante. Es incidencia la historia. Nuestro destino supremo esta más allá del rumbo que marcan fugaces las épocas y Palenque y la Atlántida, no son mas que momentos soberbios con que puntúa Dios los versos de su augusto Poema. Muy bien llegada seas a la tierra pujante y ubérrima sobre la cual la Cruz del Sur esta, que miro Dante cuando, siendo Mesías, impuso en su intuición sus bajeles, que antes que los del sumo Cristóbal supieron nuestro cielo. E, plubirus unum! Gloria, victoria, trabajo! Tráenos los secretos de las labores del Norte, y que los hijos nuestros dejen de ser los retores latinos, y aprendan de los yankis la constancia, el vigor el carácter. Dinos Águila ilustre, la manera de hacer multitudes que hagan Romas y Grecias con el jugo del mundo presente, y que, potentes y sobrias, extiendan su luz y su imperio, y que teniendo el Águila y el Bisonte y el Hierro y el Oro, tengan un áureo día para darle las gracias a Dios! ..... Salud, Águila! Extensa virtud a tus inmensos revuelos, reina de los azures, salud! gloria!, victoria y encanto! Que la Latina América reciba tu mágica influencia y que renazca nuevo Olimpo, lleno de dioses y de héroes! PALABRAS LIMINARES Después de Azul, después de los Raros, voces insinuantes, buena y mala intención, entusiasmo sonoro y envidia subterránea, --todo bella cosecha--solicitaron lo que en conciencia, no he creído fructuoso ni oportuno: un manifiesto. Ni fructuoso ni oportuno:

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a) Por la absoluta falta de elevación mental de la mayoría pensante de nuestro continente, en la cual impera el universal personaje clasificado por Remy De Gourmont con el nombre de Celui-qui ne comprend-pas. Celui-qui ne comprend-pas es entre nosotros profesor, académico, correspondiente de la Real Academia Española, periodista, abogado, poeta, rastaquouer. b) Porque la obra colectiva de los nuevos de América es aún vana, estando muchos de los mejores talentos en el limbo de un completo desconocimiento del mismo Arte a que se consagran. c) Porque proclamando, como proclamo, una estética acrática, la imposición de un modelo o de un código implicaría una contradicción. Yo no tengo literatura "mía" --como lo ha manifestado una magistral autoridad--, para marcar el rumbo de los demás: mi literatura es mía en mí; --quien siga servilmente mis huellas perderá su tesoro personal y, paje o esclavo, no podrá ocultar sello o librea. Wagner a Augusta Holmes, su discípula, dijo un día: "Lo primero, no imitar a nadie, y sobre todo a mi". Gran decir. Yo he dicho, en la misa rosa de mi juventud, mis antífonas, mis secuencias, mis profanas prosas. --Tiempo y menos fatigas de alma y corazón me han hecho falta, para, como un buen monje artífice, hacer mis mayúsculas dignas de cada página del breviario. (A través de los fuegos divinos de las vidrieras historiadas, me río del viento que sopla afuera, del mal que pasa.) Tocad campanas de oro, campanas de plata; tocad todos los días, llamándome a la fiesta en que brillan los ojos de fuego, y las rosas de las bocas sangran delicias únicas. Mi órgano es un viejo clavicordio pompadour, al son del cual danzaron sus gavotas alegres abuelos; y el perfume de tu pecho es mi perfume, eterno incensario de carne, Varona inmortal, flor de mi costilla. Hombre soy. ¿Hay en mí alguna gota de sangre de África, o de indio chorotega o nagrandano? Pudiera ser, a despecho de mis manos de marqués: mas he aquí que veréis en mis versos princesas, reyes, cosas imperiales, visiones de países lejanos o imposibles: ¡qué queréis!, yo detesto la vida y el tiempo en que me tocó nacer; y a un presidente de República no podré saludarle en el idioma en que te cantaría a ti, ¡oh Halagabal! de cuya corte--oro, seda, mármol--me acuerdo en sueños. (Si hay poesía en nuestra América ella está en las cosas viejas: en Palenke y Utatlán, en el indio legendario y el inca sensual y fino, y en el gran Moctezuma de la silla de oro. Lo demás es tuyo, demócrata Walt Whitman.) Buenos Aires: Cosmópolis. ¡Y mañana! El abuelo español de barba blanca me señala una serie de retratos ilustres: "Éste, me dice, es el gran don Miguel de Cervantes Saavedra, genio manco; éste es Lope de Vega, éste Garcilaso, éste Quintana". Yo le pregunto por el noble Gracián, por Teresa la santa, por el bravo Góngora y el más fuerte de todos, don Francisco de Quevedo y Villegas. Después exclamo: "¡Shakespeare! ¡Dante! ¡Hugo! (Y en mi interior ¡Verlaine!)

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Luego, al despedirme:--"Abuelo, preciso es decíroslo: mi esposa es de mi tierra; mi querida, de París. ¿Y la cuestión métrica? ¿Y el ritmo? Como cada palabra tiene una alma, hay en cada verso, además de la armonía verbal, una melodía ideal. La música es sólo de la idea, muchas veces. La gritería de trescientas ocas no te impedirá, silvano, tocar tu encantadora flauta, con tal que tu amigo el ruiseñor esté contento de tu melodía. Cuando él no esté para escucharte, cierra los ojos y toca para los habitantes de tu reino interior. ¡Oh pueblo de desnudas ninfas, de rosadas reina, de amorosas diosas! Cae a tus pies una rosa, otra rosa, otra rosa. ¡Y besos! Y, la primera ley, creador: crear. Bufe el eunuco; cuando una musa te dé un hijo, queden las otras ocho encinta.

Manuel Machado ADELFOS Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron -soy de la raza mora, vieja amiga del sol-, que todo lo ganaron y todo lo perdieron. Tengo el alma de nardo del árabe español. Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna... De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos... y la rosa simbólica de mi única pasión es una flor que nace en tierras ignoradas y que no tiene aroma, ni forma, ni color. Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben! ¡Que todo como un aura se venga para mí! Que las olas me traigan y las olas me lleven

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y que jamás me obliguen el camino a elegir.

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¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido. No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud. Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido. Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo. No se ganan, se heredan elegancia y blasón... Pero el lema de casa, el mote del escudo, es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme lo que hago por vosotros hacer podéis por mí... ¡Que la vida se tome la pena de matarme, ya que yo no me tomo la pena de vivir!...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna. ¡El beso generoso que no he de devolver!

CANTARES Vino, sentimiento, guitarra y poesía

Cantares...

hacen los cantares de la patria mía.

Algo que acaricia y algo que desgarra.

Cantares...

La prima que canta y el bordón que llora...

Quien dice cantares dice Andalucía.

Y el tiempo callado se va hora tras hora.

A la sombra fresca de la vieja parra, un mozo moreno rasguea la guitarra...

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Cantares...

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


Son dejos fatales de la raza mora.

ojos negros, negros, y negra la suerte... Cantares...

No importa la vida, que ya está perdida,

En ellos el alma del alma se vierte.

y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?... Cantares...

Cantares. Cantares de la patria mía,

Cantando la pena, la pena se olvida.

quien dice cantares dice Andalucía. Cantares...

Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,

No tiene más notas la guitarra mía.

CANTE HONDO A todos nos han cantado

y de tus horitas malas.

en una noche de juerga

Malagueñas, soleares

coplas que nos han matado...

y seguiriyas gitanas...

Corazón, calla tu pena;

Es el saber popular,

a todos nos han cantado

que encierra todo el saber:

en una noche de juerga.

que es saber sufrir, amar,

Malagueñas, soleares

morirse y aborrecer.

y seguiriyas gitanas...

Es el saber popular

Historias de mis pesares

que encierra todo el saber.

EL QUERER En tu boca roja y fresca

según dicen los que aman.

beso, y mi sed no se apaga,

Loco me pongo si escucho

que en cada beso quisiera

el ruido de tu falda,

beber entera tu alma.

y el contacto de tu mano

Me he enamorado de ti,

me da la vida y me mata

y es enfermedad tan mala

Yo quisiera ser el aire

que ni la muerte la cura,

que toda entera te abraza;

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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yo quisiera ser la sangre

Estoy enfermo de ti,

que corre por tus entrañas.

de curar no hay esperanza, que, en la sed de este amor loco,

Son las líneas de tu cuerpo

tú eres mi sed y mi agua.

el modelo de mis ansias,

Maldita sea la hora

el camino de mis besos

en que penetré en tu casa,

y el imán de mis miradas.

en que vi tus ojos negros y bese tus labios grana.

Siento al ceñir tu cintura una duda que me mata,

Maldita sea la sed

que quisiera en un abrazo

y maldita sea el agua...

todo tu cuerpo y tu alma.

Maldito sea el veneno que envenena y que no mata.

LA «TONÁ» DE LA FRAGUA (Seguiriyas gitanas) LA PENA Mi pena es muy mala, porque es una pena que yo no quisiera

Como las raíces

que se me quitara.

de la enredadera,

Vino como vienen,

se va alimentando la pena en mi pecho

sin saber de dónde,

con sangre e mis venas.

el agua a los mares, las flores a mayo, los vientos al bosque.

Yo no sé por dónde,

Vino, y se ha quedado

ni por dónde no,

en mi corazón,

se me ha liao esta soguita al cuerpo

como el amargo en la corteza verde

sin saberlo yo.

del verde limón.

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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LA AUSENCIA

A eso de las cuatro, como tenía a mi compañerita, dormía en mis brazos. (Copla popular.) No tienes quien bese tus labios de grana,

A eso de las cuatro

ni quien tu cintura elástica estreche,

de la madrugada,

dice tu mirada.

cuando invade un poco de frío la alcoba

No tienes quien hunda

y clarea el alba.

las manos amantes en tu pelo hermoso, y a tus ojos negros no se asoma nadie.

Cuando yo me acuesto, fatigado y solo,

Dice tu mirada que de noche, a solas,

pensando en tus labios de grana, en tu pelo

suspiras y dices en la sombra tibia

y en tus negros ojos.

las terribles cosas... Diciendo la copla: Las cosas de amores

A eso de las cuatro,

que nadie ha escuchado,

como tenía a mi compañerita,

esas que se dicen los que bien se quieren

dormía en mis brazos.

a eso de las cuatro.

SOLEARIYAS Llorando, llorando,

la andaba buscando.

nochecita oscura, por aquel camino

Conmigo no vengas...

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


Que la suerte mía por malitos pasos,

de mi corazón.

gitana, me lleva. ¡Mare del Rosario,

Eres como el sol:

cómo yo guardaba el pelito suyo

cuando tú vienes se hace de día

en un relicario!

en mi corazón.

¡Qué le voy a hacer!... Yo te he querío porque te he querío

No temo a la muerte,

y te he olvidao porque te olvidé.

serrana del alma, por perder la vía,

Toíto se acaba:

sino por perderte.

la salú, la alegría, el dinero

Siéntate a mi vera...,

y la buena cara.

dame la mano, hermanita mía, cuéntame tus penas.

Yo no sé olvidar... no sé más que quererte hoy mucho

Tiene mi chiquilla

y mañana más.

los ojitos más negros y grandes

Esta agüita fresca...

que he visto en mi vida.

¡Cómo la tengo en los propios labios y no pueo beberla!

Que no quieres verme...

Perdona por Dios...

De día y de noche, dormía y despierta,

que otra gitana se llevó las llaves

me tienes presente.

ALEGRÍAS (SEVILLANAS, SERRANAS, ETC.) El crujir de la falda

lo voy cumpliendo.

de tu vestido

Malhaya la promesa

es el toque de gloria

y el cumplimiento.

de mis sentidos:

Que de ese modo

vista, gusto y olfato,

un valiente cobarde

tacto y oído.

lo pierde todo.

Yo prometí no verte,

Pensativo en tus ojos

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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me’ estoy mirando,

contraveneno.

y tú sabes de sobra qué estoy pensando.

Sepulturas de amores

Por eso vivo

son las ojeras,

mirándome en tus ojos

que van diciendo a voces

tan pensativo.

dichas completas. Y amor no quiere,

Serranilla del alma,

para ser duradero,

cuando me acuesto,

satisfacerse.

con tu nombre en los labios

No tengo más espejo

me voy durmiendo.

que tus ojitos.

Y es lo más grande

Y según tú me miras,

que lo tengo en los labios

así me miro.

al despertarme.

Y así me veo, unas veces, tan guapo,

Enfermito me tienen

y otras, tan feo

tus ojos negros.

El reló del cariño

Dame la medicina,

tiene una máquina

dame el remedio.

que adelanta unas veces

Yo te daré

y otras atrasa.

mi corazón, mi vida,

Y es fuerte cosa

mi alma también.

que no hay un relojero que la componga.

Eres bonita y mala

Que no se vea el humo

como la adelfa,

y arda la casa.

que da gusto a los ojos,

Yo no le cuento a nadie

pero envenena.

lo que me pasa.

Aunque yo tengo,

Me está pasando

contra veneno tanto,

que hasta en sueños, chiquilla,

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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te estoy llamando.

con otro nuevo.

Dices que por mi causa

Amores calladitos

temes perderte;

son los más dulces,

pero, si yo te encuentro,

y los finos amantes

ya no te pierdes.

nunca presumen.

Que, en el cariño,

Porque no quieren

el perderse y ganarse

dar a la gente parte

todo es lo mismo.

de lo que tienen. Mírame despacito,

Es la chiquilla mía

no te retires,

morena clara,

ya que yo me conformo

como la Virgencita

con que me mires.

de la Esperanza.

Dame la mano; mírame, serranilla,

Yo me acosté una noche

como a un hermano.

tranquilo y sano,

Te pregunté, serrana,

y amanecí loquito

si me querías,

y enamorado.

y tú me respondiste

Que los amores

que no sabías.

y las enfermedades

Y al estribillo,

crecen de noche.

ahora te está pesando no haber sabido.

En cuestiones de amores

Tienes los ojos grandes;

saben los sabios

el talle, esbelto;

que un clavo solamente

la carita, de almendra,

saca otro clavo.

y el pie, pequeño.

Y un amor viejo

Finos los labios,

solamente se cura

y muy bonito todo

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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lo que me callo.

no era mentira,

De rubias y morenas

y el que tú me tuviste

siempre hay disputa;

verdad sería.

a mí me gustan todas

Y ahora es lo cierto

cuando me gustan.

que ni tú a mí me quieres

En siendo buenas,

ni yo te quiero.

las morenas, las rubias

Una fiesta se hace

y las triguenas.

con tres personas:

Dicen que las ojeras

uno baila, otro canta

llenan tu cara,

y el otro toca.

y no es más que la sombra

Ya me olvidaba

de tus pestañas.

de los que dicen «¡Ole!», y tocan palmas.

El querer que te tuve

"TONÁS" Y LIVIANAS Mi morena fue a sacar

hay un camino muy largo,

agüita fresca del pozo,

y todo el mundo lo anda

y el agua salío jirviendo

sin saber cómo ni cuándo.

con la lumbre de sus ojos. Un manojito de rosas

Quita una pena otra pena;

no tiene comparación

un dolor, otro dolor;

con la cara de mi nena

un clavo saca otro clavo,

cuando se asoma al balcón.

y un amor quita otro amor.

Tú me estás dando motivo, motivo me estás tú dando....

Siempre buscan el misterio

y yo no quiero, no quiero

los gustitos del querer.

hacer lo que estoy pensando.

Amores, para ser buenos,

De querer a no querer

calladitos han de ser.

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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Agüita que se derrama Esperar en la experiencia

no se puede recoger.

es esperanza perdía,

La mujer, como el caballo,

que antes que llegue el saber

en la casta está el valor;

s’acabaíto la vía.

buena madre, buena hija; madre mala, hija peor.

Donde están los ojos garzos

La mar puse yo por medio

de una morenita clara,

para ver si te olvidaba...

que se quiten los azules,

Pasé la mar... de fatigas,

y los negros, que se vayan.

y el olvido no llegaba.

Creee el fuego con el viento;

El cariño y la salud

con la noche, el padecer;

en un punto se parecen.

con el recuerdo, la pena;

Nadie sabe lo que valen

con los celos, el querer.

hasta después que se pierden.

La vida es un cigarrillo:

Tengo una copa en la mano

humo, ceniza y candela...

y en los labios un cantar,

Unos lo fuman de prisa,

y en mi corazón más penas

y algunos lo saborean.

que gotas de agua en el mar

Le he encargaíto a mi mare

y en los desiertos arena.

que el día que yo me muera con tu retrato me entierren

Si mi corazón se abriera

para tenerte a mi vera.

lo mismo que una grano,

De la noche a la mañana

en ca uno de sus granitos

se me ha ido tu querer.

te verías retratá.

PREGONES Pregón de flores

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Rosas son

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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la frescura de los huertos

Del querer

y los labios entreabiertos.

es la pena,

Y claveles,

o la azucena...

los caireles

Y los lindos

de los trajes andaluces,

dondiegos, miramelindos,

con sus luces

son cantares

de oro y plata...

con achares

De los nardos

y piropos...

en la mata.

Y celos los heliotropos.

La frescura de la tez de Carmen, pura,

NiĂąas..., vamos....

la blancura

con las flores de mi ramo

de su bata.

puesto en agua,

Las violetas

el crujido de la enagua

y mosquetas

y el chasquido

son las gracias

de los besos.

que se ocultan... Tulipanes, los que exultan

Mil olores

senos llenos de mujer.

y colores dan mis flores, que enamoran...

El oler los jazmines

TambiĂŠn llevo de esas flores

es la noche y los jardines.

que devoran...

EL CANTAR Cuando la gente ignore que ha estado en el papel y el que lo cante llore

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Manuel LĂłpez Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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como si fuera de él.

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Copla de mis amores, cantar de mis dolores, entonces tú serás la copla verdadera, la alondra mañanera, que lejos volarás, y en labios de cualquiera de mí te olvidarás.

SEVILLANAS La seguiriya gitana

Pero la copla de luz

es la copla de la noche

del paraíso andaluz,

musulmana...

alada y primaveral;

Ojos negros, perdición.

la graciosa charlatana

El Poema siempre vivo

que dice toda Sevilla,

del Amor y de la Muerte.

es la alegre seguidilla

Voz del corazón, cautivo

sevillana,

de la pena y de la suerte...

llena de sol y de sal.

Hondo treno de pasión.

ANDALUCIA Cádiz, salada claridad... Granada, agua oculta que llora. Romana y mora, Córdoba callada Málaga, cantaora. Almería dorada... Plateado Jaén... Huelva: la orilla de las Tres Carabelas

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


Y Sevilla.

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DICE LA GUITARRA Hablo, sollozo, deliro... Sé de la risa y el llanto. Con las Bocas rojas, canto. Con los ojos negros, miro. Con los amantes suspiro y río con los guasones. Son mis notas goterones de agua fresca en el rosal... Y tengo toda la sal de España en mis lagrimones.

LA COPLA Hasta que el pueblo las canta,

Procura tú que tus coplas

las coplas coplas no son,

vayan al pueblo a parar,

y cuando las canta el pueblo,

aunque dejen de ser tuyas

ya nadie sabe el autor.

para ser de los demás.

Tal es la gloria, Guillén,

Que, al fundir el corazón

de los que escriben cantares:

en el alma popular,

oír decir a la gente

lo que se pierde de nombre

que no los ha escrito nadie.

se gana de eternidad.

LA CAPA ESPAÑOLA

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


La capa es «la fermosa cobertura»,

35 ¡Y aun es, malgrado nuestro, toda España!...

que llamó Santillana a la Poesía...

La que al lance de amor nos acompaña

La compañera fiel de la aventura,

o nos oculta en la contraria suerte.

y la bandera de la gallardía.

En los hombros de chicos y de grandes

Ante las majas, el tapiz rumboso... Y en las arenas, el jirón airoso

-de seda rica o sórdida estameña-

que se burla con gracia de la Muerte,

ella estuvo en América y en Flandes, flotando al par de la española enseña.

LA GUITARRA HABLA Mis cuerdas, cual humanos nervios tensas,

un grito de dolor y un ay amante,

Lágrimas, ayes, gritos sensuales,

y de ternuras un tesoro, inmensas,

deliquios lujuriosos entre aromas,

como en un corazón guardan vibrante.

suspiro violador, arrullo blando...

Llovidas entre exóticas canciones

brotan de mí en magníficos raudales,

que hablan de Suerte y Pena, Amor y Muerte,

mientras las coplas van, como palomas,

son mis notas calientes lagrimones

de corazón en corazón volando.

de sangre roja que mi pecho vierte.

VELADA SEVILLANA Llovió la guitarra

Hablaron de sangre;

sus notas en medio

de amor y de celos;

de la copla (noche

de dichas perdidas,

de mayor). Los nervios

de adioses eternos,

sacudió un terrible

de pena y de suerte

estremecimiento...

negra... Y de ojos negros.

La noche y la copla su verdad dijeron.

Fulguró la danza

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


repentino alegro

Suspiró de amores

de lamaretadas,

el río en su lecho

desmayos y vuelos,

profundo. Los cables

y fue, línea a línea,

del barco gimieron

momento a momento,

compasadamente.

ritmando un poema

En brazos del viento,

de heridas y besos,

de los naranjales

que de la gitana

y los limoneros

dibujada el cuerpo,

invadió el aroma

envuelto en el rico

palacios y huertos.

miliunanochesco

La luna a la reja

mantón de Manila

llegó muy de quedo.

radiante y grotesco.

Sevilla y la noche se dieron un beso.

JULIO Calle del Betis. Triana.

se ilumina la ventana.

El corazón del estío

De envidia, al verla, una estrella,

penetra el escalofrío

en las alturas sin fin,

de la fuente charlatana.

estremecida rutila.

La Velada de Santa Ana

Y se apaga cuando Ella

llena de música el río.

sale envuelta en el jardín

Con los ojos de Rocío

de su mantón de Manila.

ANTÍFONA Ven, reina de los besos, flor de la orgía, amante sin amores, sonrisa loca...

Yo no te ofrezco amores que tú no quieres;

Ven, que yo sé la pena de tu alegría

conozco tu secreto, virgen impura;

y el rezo de amargura que hay en tu boca.

amor es enemigo de los placeres

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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en que los dos ahogamos nuestra amargura.

hacer, entre poemas y bacanales, el imperial regalo de la belleza,

Amarnos... ¡Ya no es tiempo de que me ames!

luz, a la oscura senda de los mortales.

A ti y a mí nos llevan olas sin leyes. ¡Ah! Levanta la frente, flor siempreviva, ¡Somos a un mismo tiempo santos e infames,

somos a un mismo tiempo pobres y reyes!

que das encanto, aroma, placer, colores... Dices con esa fresca boca lasciva... ¡que no son de este mundo nuestros amores!

¡Bah! Yo sé que los mismos que nos adoran,

en el fondo nos guardan igual desprecio. Y justas son las voces que nos desdoran... Lo que vendemos ambos no tiene precio.

Igual camino en suerte nos ha cabido. Un ansia igual nos lleva, que no se agota, hasta que se confunda en el olvido tu hermosura podrida, mi lira rota.

Así los dos, tú amores, yo poesía, damos por oro a un mundo que despreciamos...

¡Tú, tu cuerpo de diosa; yo, el alma mía!...

Ven y reiremos juntos mientras lloramos.

Crucemos nuestra calle de la amargura, levantadas las frentes, juntas las manos... ¡Ven tú conmigo, reina de la hermosura;

Joven quiere en nosotros Naturaleza

hetairas y poetas somos hermanos!

SANDRO BOTICELLI (LA PRIMAVERA ) ¡Oh, el sotto voce balbuciente, oscuro,

primera mancha de los azahares!...

de la primer lujuria!... ¡Oh, la delicia

Ángel, niño, mujer... Los sensuales

del beso adolescente, casi puro!...

ojos adormilados y anegados

¡Oh, el no saber de la primer caricia!...

en inauditas savias incipientes...

¡Despertares de amor entre cantares

¡Y los rostros de almendra, virginales,

y humedad del jardín, llanto sin pena,

como flores al sol, aurirrosados,

divina enfermedad que el alma llena,

en los campos de mayo sonrientes!...

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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DOLIENTES MADRIGALES Por una de esas raras reflexiones

diamante puro y limpio.

de la luz, que los físicos

Cuando me muera, déjame

explicarán llenando

en el dedo este anillo.

de fórmulas un libro...

Estoy muy mal... Sonrío

Mirándome las manos

porque el desprecio del dolor me asiste,

-como hacen los enfermos de continuo-

porque aún miro lo bello en torno mío,

veo en la faceta de un diamante, en una

y... por lo triste que es el estar triste.

faceta del diamante de mi anillo, reflejarse tu cara, mientras piensas

Pero ya la fontana

que divago o medito,

del sentimiento mana

o sueño... He descubierto

tan lenta y silenciosa, que su canto,

por azar este medio tan sencillo

sonoro otrora como risa, es llanto.

de verte y ver tu corazón, que es otro

«ARS MORIENDI» Morir es... Una flor hay en el sueño

Es decir: calla, ciega,

-que al despertar ya no está en nuestras manos-

abstente, para, olvida,

de aromas y colores imposibles...

resígnate... y espera.

Y un día sin aurora la cortamos. Dichoso es el que olvida

Lleno estoy de sospechas de verdades

el porqué del viaje,

que no me sirven ya para la vida,

y en la estrella, en la flor, en el celaje,

pero que me preparan dulcemente

deja su alma prendida.

a bien morir.

Y yo había dicho: ¡Vive! Es decir: ama y besa,

El cuerpo joven, pero el alma helada,

escucha, mira, toca,

sé que voy a morir, porque no amo

embriágate y sueña...

ya nada.

Y ahora suspiro: !Muere!

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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MORIR, DORMIR... –Hijo, para descansar es necesario dormir, no pensar, no sentir, no soñar... –Madre, para descansar, morir.

OCASO Era un suspiro lánguido y sonoro

en una brasa cárdena deshecho.

la voz del mar aquella tarde... El día,

Para mi pobre cuerpo dolorido,

no queriendo morir, con garras de oro

para mi triste alma lacerada,

de los acantilados se prendía.

para mi yerto corazón herido,

Pero su seno el mar alzó potente,

para mi amarga vida fatigada....

y el sol, al fin, como en soberbio lecho,

¡el mar amado, el mar apetecido,

hundió en las olas la dorada frente,

el mar, el mar, y no pensar en nada!...

CASTILLA El ciego sol se estrella

-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

en las duras aristas de las armas,

Cerrado está el mesón a piedra y lodo.

llaga de luz los petos y espaldares

Nadie responde... Al pomo de la espada

y flamea en las puntas de las lanzas.

y al cuento de las picas el postigo

El ciego sol, la sed y la fatiga...

va a ceder. ¡Quema el sol, el aire abrasa!

Por la terrible estepa castellana,

A los terribles golpes,

al destierro, con doce de los suyos

de eco ronco, una voz pura, de plata

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


y de cristal, responde... Hay una niña

«En nuestro mal, ¡oh Cid!, no ganáis nada.»

muy débil y muy blanca en el umbral. Es toda

Calla la niña y llora sin gemido...

ojos azules y en los ojos lágrimas.

Un sollozo infantil cruza la escuadra

Oro pálido nimba

de feroces guerreros,

su carita curiosa y asustada.

y una voz inflexible grita: «¡En marcha!»

«Buen Cid, pasad. El Rey nos dará muerte,

El ciego sol, la sed y la fatiga...

«arruinará la casa

Por la terrible estepa castellana,

«y sembrará de sal el pobre campo

al destierro, con doce de los suyos

«que mi padre trabaja...

-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

«Idos. El Cielo os colme de venturas...

ALVAR-FAÑEZ Muy leal y valiente es lo que fue Minaya. Por eso dél se dice su claro nombre, y basta. Hería en los más fuertes haces y de más lanzas y hasta el codo de sangre de moros chorreaba, el caballo sudoso, toda roja la espada... Cuando Ruy le ofrecía su quinta en la ganancia tornábase enojado, ni un dinero aceptaba. Fue embajador del Cid a Alfonso por la gracia, mas todos sus discursos fueron estas palabras: «Ganó a Valencia el Cid, Señor, y os la regala.» Deste buen caballero aquí el decir se acaba: de Minaya Alvar-Fáñez quien quiera saber más lea el grande Poema que fizo Per Abat De Myo Cid Rodrigo Díaz, el de Vivar.

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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LIRIO

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Casi toda alma,

se pierde en silencio

vaga Gerineldos,

por el laberinto

por esos jardines

de arrayanes... ¡Besos!

del rey, a lo lejos,

Solo, solo, solo.

junto a los macizos

Lejos, lejos, lejos...

de arrayanes...

Como una humareda,

Besos

como un pensamiento...

de la reina dicen

Como esa persona

los morados cercos

extraña, que vemos

de sus ojos mustios,

cruzar por las calles

dos idilios muertos.

oscuras de un sueño.

Casi todo alma,

LA HIJA DEL VENTERO «La hija callaba, y de cuando en cuando se sonreía» CERVANTES: Quijote. «La hija callaba

barre la campiña.

y se sonreía...» Divino silencio,

...Al rincón del fuego

preciosa sonrisa,

sentada, la hija

¿por qué estáis presentes

-soñando en los libros

en la mente mía?

de Caballerías...-

La venta está sola.

con sus ojos garzos

Maritornes guiña

ve morir el día

los ojos, durmiéndose;

tras el horizonte...

la ventera hila.

Parda y desabrida,

Su mercé el ventero,

La Mancha se hunde

en la puerta, atisba

en la noche fría.

si alguien llega... El viento

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


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SE DICE LENTAMENTE... Yo no sé más que una

Muy oídas...

vaguísima oración... Una oración... De pena

Brota en el corazón.

está y de encanto llena.

Ella es dulce a los labios.

Y tiene llanto. Y risa,

No la saben los sabios

y la calma sumisa

Y es su son

de la renunciación.

-como en las soledades del campo el de la fuente-

Se dice lentamente,

monótono.

con palabras vulgares,

Se dice lentamente

repetidas.

la oración.

LA SAETA I «Míralo por donde viene

El azahar y el incienso

El Mejor de los nacidos...»

embriagan los sentidos...

Una calle de Sevilla

Ventana, que da a la noche,

entre rezos y suspiros...

se ilumina de improviso

Largas trompetas de plata...

y en ella una voz- ¡Saeta!-

Túnicas de seda... Cirios

canta, o llora, que es lo mismo:

en hormiguero de estrellas

«Míralo por donde viene

festoneando el camino...;

el Mejor de los nacidos...»

ANTONIO MACHADO

He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares y atracado en cien riberas.

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SOLEDADES II En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra,

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


y pedantones al paño que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas.

preguntan adónde llegan. Cuando caminan, cabalgan a lomos de mula vieja, y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino; donde no hay vino, agua fresca.

Mala gente que camina y va apestando la tierra... Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra.

Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan, y en un día como tantos descansan bajo la tierra.

Nunca, si llegan a un sitio, V RECUERDO INFANTIL Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales.

mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la mano. Y todo un coro infantil va cantando la lección: mil veces ciento, cien mil, mil veces mil, un millón.

Es la clase. En un cartel se representa a Caín fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín.

Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de la lluvia en los cristales.

Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano VIII Yo escucho los cantos de viejas cadencias, que los niños cantan cuando en coro juegan y vierten en coro sus almas que sueñan, cual vierten sus aguas las fuentes de piedra: con monotonías de risas eternas, que no son alegres, con lágrimas viejas, que no son amargas y dicen tristezas, tristezas de amores de antiguas leyendas. En los labios niños,

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las canciones llevan confusa la historia y clara la pena; como clara el agua lleva su conseja de viejos amores, que nunca se cuentan. jugando, a la sombra de una plaza vieja, los niños cantaban... La fuente de piedra vertía su eterno cristal de leyenda. Cantaban los niños canciones ingenuas,

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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de un algo que pasa y que nunca llega: la historia confusa y clara la pena.

Seguía su cuento la fuente serena; borrada la historia, contaba la pena. XI

Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá?

Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece; y el camino que serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece.

Yo voy cantando, viajero a lo largo del sendero... - la tarde cayendo está -. «En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día: ya no siento el corazón.»

Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada.» XXI

Daba el reloj las doce... y eran doce golpes de azada en tierra... ... ¡Mi hora! – grité -. ... El silencio me respondió- - No temas;

que en la clepsidra tiembla. Dormirás muchas horas todavía sobre la orilla vieja, y encontrarás una mañana pura amarrada tu barca a otra ribera.

tú no verás caer la última gota

LIX Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una fontana fluía dentro de mi corazón. Di, ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una colmena tenía dentro de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él

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con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel. Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar, y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón'.

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CAMPOS DE CASTILLA XCVII RETRATO Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido - ya conocéis mi torpe aliño indumentario -, mas recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo - quien habla solo espera hablar a Dios un día -, mi soliloquio es plática con este buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. XCIX POR TIERRAS DE ESPAÑA

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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El hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra, antaño hubo raído los negros encinares, talado los robustos robledos de la sierra. Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares; la tempestad llevarse los limos de la tierra por los sagrados ríos hacia los anchos mares; y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra. Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, pastores que conducen sus hordas de merinos a Extremadura fértil, rebaños trashumantes que mancha el polvo y dora el sol de los caminos. Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, hundidos, recelosos, movibles; y trazadas cual arco de ballesta, en el semblante enjuto de pómulos salientes, las cejas muy pobladas. Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, esclava de los siete pecados capitales. Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza, guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; ni para su infortunio ni goza su riqueza; le hieren y acongojan fortuna y malandanza. El numen de estos campos es sanguinario y fiero; al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, veréis agigantarse la forma de un arquero, la forma de un inmenso centauro flechador. Veréis llanuras bélicas y páramos de ascetas - no fue por estos campos el bíblico jardín -: son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín. CII ORILLAS DEL DUERO ¡Primavera soriana, primavera humilde, como el sueño de un bendito, de un pobre caminante que durmiera de cansancio en un páramo infinito! ¡Campillo amarillento, como tosco sayal de campesina,

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pradera de velludo polvoriento donde pace la escuálida merina! ¡Aquellos diminutos pegujales de tierra dura y fría, donde apuntan centenos y trigales que el pan moreno nos darán un día!

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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¡Castilla, tus decrépitas ciudades! ¡La agria melancolía que puebla tus sombrías soledades!

Y otra vez roca y roca, pedregales desnudos y pelados serrijones, la tierra de las águilas caudales, malezas y jarales, hierbas monteses, zarzas y cambrones.

¡Castilla varonil, adusta tierra, Castilla del desdén contra la suerte, Castilla del dolor y de la guerra, tierra inmortal, Castilla de la muerte!

¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía! CXIX Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar. CXXII Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena.

tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba de primavera. ¡Eran tu voz y tu mano, en sueños, tan verdaderas!... Vive, esperanza: ¡quién sabe lo que se traga la tierra!

Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, CXXIII

Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió. Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón. ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos!

Una noche de verano -estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa – la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho - ni siquiera me miró -, con unos dedos muy finos algo muy tenue rompió.

CXXXI DEL PASADO EFÍMERO Este hombre del casino provinciano, que vio a Carancha recibir un día, tiene mustia la tez, el pelo cano, ojos velados por melancolía; bajo el bigote gris, labios de hastío, y una triste expresión, que no es tristeza, sino algo más y menos: el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza. Aún luce de corinto terciopelo chaqueta y pantalón abotinado, y un cordobés color de caramelo, pulido y torneado.

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Tres veces heredó; tres ha perdido al monte su caudal; dos ha enviudado. Sólo se anima ante el azar prohibido, sobre el verde tapete reclinado, o al evocar la tarde un torero, la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta la hazaña de un gallardo bandolero, o la proeza de un matón, sangrienta. Bosteza de política banales dicterios al gobierno reaccionario, y augura que vendrán los liberales, cual torna la cigüeña al campanario.

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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Un poco labrador, del cielo aguarda y al cielo teme; alguna vez suspira, pensando en su olivar, y al cielo mira con ojo inquieto, si la lluvia tarda. Lo demás, taciturno, hipocondríaco, prisionero en la Arcadia del presente, le aburre; sólo el humo del tabaco simula algunas sombras en su frente.

Este hombre no es de ayer ni es de mañana, sino de nunca; de la cepa hispana no es el fruto maduro ni podrido, es una fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido, esa que hoy tiene la cabeza cana.

PROVERBIOS Y CANCIONES XXI Ayer soñé que veía Dios y que a Dios hablaba; y soñé que Dios me oía... Después soñé que soñaba. XXIX Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. LIII

Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.

CLX CANCIONES DEL ALTO DUERO Canción de mozas. I Molinero es mi amante, tiene un molino bajo los pinos verdes, cerca del río. Niñas, cantad: «Por la orilla del Duero yo quisiera pasar.» II

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Por las tierras de Soria va mi pastor. ¡Si yo fuera una encina sobre un alcor! Para la siesta, si yo fuera una encina sombra la diera.

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III Colmenero es mi amante y, en su abejar, abejicas de oro vienen y van. De tu colmena, colmenero del alma, yo colmenera. IV En las sierras de Soria, azul y nieve, leñador es mi amante de pinos verdes. ¡Quién fuera el águila para ver a mi dueño cortando ramas! V Hortelano es mi amante, tiene su huerto en la tierra de Soria, cerca del Duero. ¡Linda hortelana! Llevará saya verde, monjil de grana.

VI A la orilla del Duero, lindas peonzas, bailad, coloraditas como amapolas. ¡Ay, garabí!... Bailad, suene la flauta y el tamboril. CLXIV GLOSANDO A RONSARD Y OTRAS RIMAS LOS SUEÑOS DIALOGADOS

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I ¡Como en el alto llano tu figura se me aparece!... Mi palabra evoca el prado verde y la árida llanura, la zarza en flor, la cenicienta roca. Y al recuerdo obediente, negra encina brota en el cerro, baja el chopo al río; el pastor va subiendo a la colina; brilla un balcón en la ciudad: el mío, el nuestro. ¿Ves? Hacia Aragón, lejana, la sierra de Moncayo, blanca y rosa... Mira el incendio de esa nube grana, y aquella estrella en el azul, esposa. Tras el Duero, la loma de Santana se amorata en la tarde silenciosa. II ¿Por qué, decidme, hacia los altos llanos huye mi corazón de esta ribera, y en tierra labradora y marinera suspiro por los yermos castellanos? Nadie elige su amor. Llevóme un día mi destino a los grises calvijares donde ahuyenta al caer la nieve fría las sombras de los muertos encinares. De aquel trozo de España, alto y roquero, hoy traigo a ti, Guadalquivir florido, una mata del áspero romero. Mi corazón está donde ha nacido, no a la vida, al amor, cerca del Duero... ¡El muro blanco y el ciprés erguido! III Las ascuas de un crepúsculo, señora, rota la parda nube de tormenta, han pintado en la roca cenicienta de lueñe cerro un resplandor de aurora. Una aurora cuajada en roca fría que es asombro y pavor del caminante más que fiero león en claro día o en garganta de monte osa gigante. Con el incendio de un amor, prendido

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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al turbio sueño de esperanza y miedo, yo voy hacia la mar, hacia el olvido

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- y no como a la noche ese roquedo, al girar del planeta ensombrecido -. No me llaméis, porque tornar no puedo -. IV ¡Oh soledad, mi sola compañía, oh musa del portento, que el vocablo diste a mi voz que nunca te pedía!, responde a mi pregunta: ¿con quién hablo? Ausente de ruidosa mascarada, divierto mi tristeza sin amigo, contigo, dueña de la faz velada, siempre velada al dialogar conmigo. Hoy pienso: este que soy será quien sea; no es ya mi grave enigma este semblante que en el íntimo espejo se recrea, sino el misterio de tu voz amante. Descúbreme tu rostro, que yo vea fijos en mí tus ojos de diamante. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

En el balcón, un instante nos quedamos los dos solos. Desde la dulce mañana de aquel día, éramos novios. --El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño--. Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos

ADOLESCENCIA y me ofreció sus mejillas, como quien pierde un tesoro. --Caían las hojas muertas en el jardín silencioso, y en el aire erraba aún un perfume de heliotropos--. No se atrevía a mirarme; le dije que éramos novios, . . .y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos.

(. . . Rit de la fraicheur de l'eau Victor Hugo) Con lilas llenas de agua, le golpeé las espaldas. Y toda su carne blanca se enjoyó de gotas claras. ¡Ay, fuga mojada y cándida, sobre la arena perlada!

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--La carne moría, pálida, entre los rosales granas; como manzana de plata, amanecida de escarcha--. Corría, huyendo del agua, entre los rosales granas.

Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)


Y se reía, fantástica. La risa se le mojaba.

Con lilas llenas de agua, corriendo, la golpeaba . . . EL VIAJE DEFINITIVO

. . . Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes, el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron; y el pueblo se hará nuevo cada año; y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará, nostáljico . . . Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido . . . Y se quedarán los pájaros cantando. RETORNO FUGAZ ¿Cómo era, Dios mío, cómo era? --¡Oh corazón falaz, mente indecisa!-¿Era como el pasaje de la brisa? ¿Como la huida de la primavera? Tan leve, tan voluble, tan lijera cual estival vilano . . . ¡Sí! Imprecisa como sonrisa que se pierde en risa . . . ¡Vana en el aire, igual que una bandera!

¡Bandera, sonreír, vilano, alada primavera de junio, brisa pura . . . ¡Qué loco fue tu carnaval, qué triste! Todo tu cambiar trocóse en nada --¡memoria, ciega abeja de amargura!-¡No sé cómo eras, yo que sé que fuiste!

Octubre Estaba echado yo en la tierra, enfrente del infinito campo de Castilla, que el otoño envolvía en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. Lento, el arado, paralelamente abría el haza oscura, y la sencilla mano abierta dejaba la semilla en su entraña partida honradamente.

Pensé arrancarme el corazón, y echarlo, pleno de su sentir alto y profundo, al ancho surco del terruño tierno; a ver si con romperlo y con sembrarlo, la primavera le mostraba al mundo el árbol puro del amor eterno.

Soledad (1 de febrero)

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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En ti estás todo, mar, y sin embargo, ¡qué sin ti estás, qué solo, qué lejos, siempre, de ti mismo! Abierto en mil heridas, cada instante, cual mi frente, tus olas van, como mis pensamientos, y vienen, van y vienen,

besándose, apartándose, en un eterno conocerse, mar, y desconocerse, Eres tú, y no lo sabes, tu corazón te late, y no lo siente . . . ¡Qué plenitud de soledad, mar solo!

¡Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas! . . . Que mi palabra sea la cosa misma creada por mi alma nuevamente. Que por mí vayan todos los que no las conocen, a las cosas;

que por mí vayan todos los que ya las olvidan, a las cosas; que por mí vayan todos los mismos que las aman, a las cosas . . . ¡Intelijencia, dame el nombre exacto, y tuyo, y suyo, y mío, de las cosas!

Vino, primero pura, vestida de inocencia; y la amé como un niño Luego se fue vistiendo de no sé qué ropajes; y la fui odiando, sin saberlo. Llegó a ser una reina, fastuosa de tesoros ¡Que iracundia de yel y sin sentido!

. . . Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía. Se quedó con la túnica de su inocencia antigua. Creí de nuevo en ella. Y se quitó la túnica, y apareció desnuda toda . . . ¡Oh pasión de mi vida, poesía desnuda, mía para siempre!

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Manuel López Castilleja (Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Pablo Neruda de Castilleja de la Cuesta)

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Antología de textos modernistas  

Antología de textos modernistas (Darío, Manuel y Antonio Machado y Juan Ramón)

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