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mots

revista digital - nĂşmero 3


NOTA LEGAL Queda estrictamente prohibida la reproducción parcial o total de las notas, fotografías o imágenes que componen el presente número sin nuestro expreso consentimiento. ©Revista Digital Mots - 2013


{Nuestra portada} Esa taza de té con miel tan esperada, las agujas y los ovillos listos para empezar un nuevo tejido, una tarde que termina más temprano, contar los días que quedan para que haga falta ir a juntar leña, el inconfundible crujir de hojas secas cuando camino de vuelta a casa, abandonar las sandalias, pensar en medias calentitas, maravillarme una vez más con los naranjas y amarillos que tomaron el lugar de las hojas verdes. Otoño, por fin.

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“Et par le pouvoir d’un mot Je recommence ma vie” Paul Éluard {“Y por el poder de una palabra recomienzo mi vida.”}


Bienvenidos a nuestro tercer nĂşmero Marzo, 2013

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Hacemos {mots} {Idea y dirección editorial} Luisina Serenelli

{Redactoras} Luisina Serenelli Lucía Olazábal Victoria Pichel

{Corrección} Victoria Pichel

{Maquetado y edición de fotografía} Luisina Serenelli

{Fotografía de portada} Taty Spichiger Queda estrictamente prohibida la reproducción parcial o total de las notas, fotografías o imágenes que componen el presente número sin nuestro expreso consentimiento. 6


{Índice} Expreso a Oriente 13 Estamos invitados a tomar el té 19 Chamanismo actual 27 Cultivar una masa madre 35 Kokoro, Origami & Etc. 40 El otoño por Taty Spichiger 47 Valeria Cis 54 Hayao Miyazaki 61 El cine de otoño, en casa 68 DIY por Roville 71 Links del número 75 Agradecimientos 78

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{Nos definen las palabras} {Luisina Serenelli} letras amigos vida hijos rojo frío otoño lluvia vino ojos

{Lucía Olazábal} soñar palabras viento silencio color abrazar calidez mirar libertad ritmos sentidos descalza noche

{Victoria Pichel} inquieta curiosa impaciente golosa lectora creativa miedosa detallista insegura multitasker

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{Colaboraron en este...pornúmero} orden de aparición Joaquín Sánchez Mariño. Escritor. Periodista. Blogger en Expreso a Oriente Ignacio Antelo. Blogger en Expreso a Oriente Gise Four. Ilustradora. Emprendedora. Blogger en Sentidos Paola Okada. Origamista. Artesana. Blogger en Kokoro, Origami & Etc. Taty Spichiger. Fotógrafa. Blogger en Taty por el mundo Valeria Cis. Ilustradora de libros infantiles. Artesana. Diseñadora. Blogger en La Casuni Carolina Bettancourt. Escritora. Blogger en Alas para la caída Roville. Fotógrafa. Artesana. Blogger en ¿Por qué no?

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{Editorial} No sé ustedes. Pero sinceramente yo no esperaba un número 3 de esta revista. Pensé que no iba a gustar, que la iban a considerar naif o pretenciosa. O las tres cosas juntas. O una combinación de esto con aquello. El depredador interno pone esas ideas en la cabeza. Por eso no hay que hacerle caso. Y acá estamos, estrenamos tercer número. Como saben, Mots no trabaja sobre temas específicos, cada una escribe sobre lo que disfruta y desde ese lugar invitamos a los colaboradores a sumarse. Extrañamente, siempre se encuentra un hilo conductor. En este número muchas cosas gritan oriente. O tal vez susurran “lo otro”, lo desconocido, lo extraño. Y entonces los invitamos a viajar. No importa si el viaje es al interior de una vida cotidiana en Japón o hacia las profundidades del desierto de Gobi. O hacia el alma de una taza de té. O hacia los colores profundos de un álbum ilustrado. Me gusta lo que hacemos porque no es un ejercicio pretencioso sino la búsqueda de gente que aprecia vivir como nosotras. Un poquito al margen del sistema que fija las reglas del deber ser, del éxito y las profesiones. Un poco afuera de todo, pero también adentro, por meras cuestiones prácticas. Esta revista elige crear un mundo bello en el cual todos somos lo que queremos ser. Aunque el sistema no nos deje (o pretenda no dejarnos). Somos fotógrafos o escritores o cocineros o viajeros eternos o editores de revistas sin presupuesto. Lejos de las etiquetas reales que le dan consistencia a la gente, elegimos no etiquetarnos y DESPUÉS elegimos qué etiqueta nos gusta más y nos la ponemos sin vergüenzas. Porque tenemos almas libres. Y quiero creer que eso es lo que cuenta. Luisina Serenelli Marzo, 2013

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{Viajes}

EXPRESO A ORIENTE Textos: Joaquín Sánchez Mariño, Ignacio Antelo Fotos: Expreso a Oriente

Expreso a Oriente es el relato de un viaje. Tal vez no sólo el relato de una sucesión de visitas a diversos países, sino sobre todo, el impacto que produce en nosotros el encuentro con el OTRO. Un blog bellamente escrito por sus protagonistas, repleto de sensaciones. ¿Qué provoca entrar a Auschwitz?¿Y sumergirse en el Ganges?¿Y cruzar el desierto de Gobi?¿Y despedirse de un guía?¿Y estar varado en un aeropuerto?¿Y conocer la Dacha que Stalin le regaló a Perón? En esta nota, fragmentos de una experiencia que se adivina transformadora. Y, entre todas las sensaciones, aquella que se transforma en hilo conductor del viaje: los trenes, los andenes, la gente y todo aquello que constituye esa experiencia.


Trenes

Por Joaquín Sánchez Mariño Siempre que quiero dormir, una y otra vez, trato de emular el sonido de las vías. Es decir, el de un tren atravesándolas, presionándolas, haciéndolas llegar a ese vibrato hipnótico que lo desaparece todo. No sé qué maña tengo con los trenes, desde chico sugieren un montón de fantasías para mí, como si uno no pudiera salir nunca de un viaje en tren siendo el mismo. Y es absurdo, claro, porque después de ocho meses atravesando fronteras dudo que sea el transporte el que marque la experiencia… Sin embargo, un poco sí. O bastante más que un poco. Los transportes son los lugares en los que se reflexiona sobre lo que se deja atrás, y donde se asimila el destino que se acerca. En tren ese proceso el lento, natural, favorecido por el sonido regular del movimiento. En avión en cambio las cosas se dan de manera abrupta, fugaz, una hora o dos y la realidad se vuelve otra, no se ve el paisaje al medio, no se ve la transición, el cambio. Un holandés que conocimos en Siberia decía que cuando viajaba en avión sentía que estaba engañando a alguien. No le buscamos la vuelta, lo entendimos al instante y nos reímos, unidos por esa moral kantiana de los viajeros, que no quieren engañar a nadie, por más que ese nadie no exista. Volar era perdernos el camino y perdernos los trenes, no queríamos. Un gran periodista argentino –Germán Sopeña-, fallecido en un accidente de avión, escribió un libro llamado “La libertad es un tren”. Decía básicamente eso, que la libertad se ve representada en su máximo esplendor en la figura de un tren, en un viaje en tren, en la memoria de un tren. Contaba sus muchas aventuras por el mundo y recordaba cada vagón en el que estuvo. Yo no tengo dudas de que tampoco voy a olvidar nunca los andenes propios y las formaciones. Las de India, baratas y mugrientas, paraíso de ratas y mendigos. Las de Rusia, a horario de Moscú y pobladas por vodka. Las formaciones de China, con vendedores ambulantes hasta de cintitas elásticas. Los trenes fueron desde el primer día de Expreso a Oriente una de las experiencias más intensas. Elegimos viajar por tierra para no perdernos nada, para que el paso a Oriente fuera genuino, metro a metro, sin engañar a nadie. Y si lo hicimos, si siento hoy que llegué al mundo de la manera en que tenía que llegar, fue porque los trenes siempre estuvieron puntuales para mostrarnos el camino.

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Trece miradas en la tierra Por Ignacio Antelo

Yangón es una ciudad bastardeada. Por donde mires encontrás cucacharas, ratas, cuervos y basura. La gente tira todo en la calle, desde una cáscara de banana hasta quince litros de aceite que suelen tirar desde sus ollas o sartenes gigantes. Ahí fríen pedazos de pollo, distintos tipos de arroces y un etcétera que implica, en este caso, un sinfín de otros alimentos. En la misma proporción que ves frituras, puestos callejeros vendiendo de todo, ratas y basura encontrás personas tiradas en las calles. Esa gente tiene algo en común que no es solo su color de piel amarronado, su ropa destruida y harapienta, sus uñas largas y partidas, sus pies descalzos, sus cuerpos delgados y su lonyi calado en la cintura. Su denominador común está en la mirada. Una mirada perdida en el tiempo; perdida en el espacio. Una mirada desolada. Una mirada triste que exterioriza sufrimiento. Una mirada olvidada. Una mirada con hambre. Una mirada flaca como sus músculos que al sol se desgarran postrados en el cemento de esta ciudad. Una mirada desesperada por contar algo que no puede. Una mirada que se mantiene fija cuando te ven pasar. Una mirada que se sostiene ocho o nueve segundos, tal vez sean diez y que te penetra, te parte. Una mirada que sale como flecha, que sale como bala de aquellos ojos negros. Una mirada que corta el aire. Una mirada que quema. Una mirada que busca que te acerques a hablarles y que les cuentes de que país sos, si te gusta el fútbol. Una mirada cómplice. Una mirada de ojos tan negros como las plumas de los cuervos que vuelan por el sur de Asia. Una mirada desnuda, llena de preguntas. Una mirada curiosa, una mirada austera, desesperanzada. Una mirada ahorcada. Una mirada, a fin de cuentas, que solo puede terminar con la muerte.

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Trenes

Por Ignacio Antelo Escucho la bocina inconfundible del tren. Me incorporo regido por el movimiento autómata de las piernas que marchan detrás del zumbido de una mosca negra, de alas transparentes y de olor pestilente, parecido al ácido industrial empantanado. Me acerco lentamente hacia las vías, sitio del ascenso indudablemente y busco la dirección por la cual se acerca la máquina. Sobre las filas de hierro sobresalientes de la corteza terrestre, a toda marcha, se aproxima la caja metálica echando humo negro. Sobre el techo, debajo del cielo grisáceo, veo una figura humana. Es un carnicero. Viste un delantal blanco de seda fina, casi tan transparente que de sólo mirarlo el encandilamiento es inevitable. Habla consigo mismo; gesticula y ríe. Ahora aplaude y hace un movimiento reverencial seguido de otro que no entiendo porque la distancia que nos separa es mucha. Lleva en su mano derecha su instrumento predilecto, el cuchillo. En su mano izquierda, contrariamente, porta una chaina, elemento básico para dar rodaje al primero. Detrás de él, entre las miles de gotas que descienden del cielo encapotado, veo la máquina. No está enchufada pero aún así, despedaza. Es una sierra eléctrica capaz de atravesar un barco pesquero aplomado en puerto extranjero. Me detengo y entonces saco la mirada hipnótica que hace dos o tres segundos estaba tiesa, aferrada. A mí alrededor no queda nadie, quienes hace minutos esperaban la llegada del tren ya no están. Detrás mío en dirección opuesta a las vías, veo el pasto verde que con su boca bien abierta, bebe las gotas que descienden lentamente. Me acerco siguiendo el rastro de un conejo gris y entonces la hierba comienza a engrandecerse. Especie herbácea y enmarañada de verdes tonalidades mezcladas con amarillo y naranjas. Atrás, no muy lejos y entre los yuyos, veo la cara de un viejo; no tiene rasgos. El agua de lluvia me hace resbalar y sentir con los dientes el verdadero frío del azulejo azulado. Una gota de sangre peina el diente y lerdamente cae siguiendo su curso natural hacia el suelo. Me incorporo y veo que el tren está detenido a mis pies. Dentro del furgón hay un chiquito jugando con sus manos. Recrea imágenes sobre la pared incolora del vagón aprovechando algún entrometido haz de luz. Detrás de él, mucho más atrás del vagón, hay otro pequeño que corre montando un barrilete eterno que atraviesa el cielo. Me subo y el tren arranca. El conductor era mi abuelo. Me despierto y con un gesto dramático me incorporo olvidando las imágenes del limbo gris. Atrás queda el sueño que nunca fue, que nunca terminó de forjarse. Pero aún, algunas situaciones recuerdo. Había cuatro chicos, hablaban en un idioma que yo no podía entender. Cuando nos acostamos pensé que acá, en India, los trenes se mueven en todas direcciones. Van a donde quieras. Se pierden y se desvían por muchísimas vías. Los viajes parecen no tener un destino claro. Parecen no tener final. Se puede estar andando más de 35 horas de corrido. Ahí se come, se duerme, se mea, se caga y se vuelve a dormir para nuevamente volver a comer. Ahí la gente se cuelga horas mirando a través de una ventana de chapa oxidada. Se mueve todo menos sus ojos que están congelados en el más allá que no es mucho más lejos que la barrera de montes que acá no son de talas sino más bien de palmeras enormes llenas de cocos y de cuervos que saltan de rama en rama esperando picotear alguna migaja sin sueño. Yo, por mi lado, los acompaño y entonces me siento en la puerta de este tren a colgarme. Estamos parados en una estación. Busco el nombre del lugar para poder ubicarme. Tal vez sea una costumbre occidental. Miro a la derecha, a la izquierda, abajo y arriba. Desisto. 16


Entonces empiezo a buscar otra situación con qué entretenerme y con la cual pueda olvidar la derrota anterior. Hay un reloj estilo inglés que marca las 17:20 hs. Hay dos o tres puestitos ambulantes vendiendo galletitas y chai (un té que se hace con especias y se toma en toda India). El chai es como tomarte un cafecito en vasito de plástico blanco (los que tienen relieves circulares) por alguna callecita de Buenos Aires. Mucha azúcar claro. Entre puesto y puesto hay gente durmiendo esperando a que llegue su hora, su partida. Para aplacar el frío tiran sobre el piso unas bolsas blancas parecidas a las de papas que se venden al por mayor y por encima se mandan unas tremendas frazadas con las que se tapan de pies a cabeza. El piso es color ladrillo y se lo ve bastante húmedo y frío. Llegando casi a mis pies se pone gris. Hay columnas, mucha basura dispersa por todos lados, 18 ratas (unas mejores alimentadas que otras), un mono y mucho pero mucho olor a meo que se pierde en el aire cuando el tren vuelve a arrancar. En fin, hoy elegimos bajarnos en Jaisalmer y no seguir con este tren hasta la loma del culo. Son 65 los kilómetros que separan la ciudad de la línea fronteriza con Pakistán donde ambos países supieron tener bases militares armadas hasta los dientes y que hoy, no son más que campamentos. Estos kilómetros desolados y llenos de dunas forman un desierto donde decidimos pasar unos días.

Expreso a Oriente Blog Vimeo Youtube Facebook Twitter 17


{Estilos de vida} María Elena Walsh nos acercó desde chiquitos a esta antigua costumbre y en este número otoñal de Mots queremos dedicarle un lugar especial. Contamos con la colaboración de dos sommeliers de té argentinas y la participación de tres lectoras amigas que nos cuentan sobre su relación con esta infusión.

Estamos invitados a tomar el té Textos y fotos: Victoria Pichel Ilustración: Gise Four Si bien nada impide que nos tomemos una rica taza de té durante el resto del año, la llegada del otoño, el clima fresco y los días grises son ideales para disfrutar más de esta infusión. La necesidad de combatir el frío al volver de la calle o una sobremesa extendida nos llevan sin mucha meditación a poner el agua a calentar y elegir nuestros tés favoritos. Ya se imaginaron la escena, ¿verdad? En Pinterest circula una frase, en variados y lindos diseños, que reza: “You can’t buy happiness but you can buy tea and that’s kind of the same thing”. En castellano: “No se puede comprar la felicidad pero se puede comprar té y eso vendría siendo lo mismo”. Ciertamente no está equivocada. La felicidad inmediata que nos provoca prepararnos una taza de té no tiene comparación, por su accesibilidad y simpleza. Algunos podrán decir: “¿Rica? ¿Una taza de té? ¡si es agua!” pero el disfrute de esta infusión milenaria es algo que nuestro paladar y sentidos aprenden gracias al paso del tiempo, la práctica, búsqueda y comparación, y sobre todo, respetando la buena preparación del té, algo que les vamos a detallar más adelante. 19


Variedades de té, para todos los gustos A continuación, de la mano de la sommelier de té Tea Alberti, vamos a conocer los distintos tipos de té, su origen, tiempos de infusión y otras características a tener en cuenta. Té blanco El elixir de los emperadores. Es el té que no ha sufrido procesos de oxidación. De muy escasa producción debido a su cosecha imperial. El más puro está compuesto por el brote más tierno y la hoja más joven de cada arbusto de Camellia Sinensis. De gran poder antioxidante. Para todo el día. Variedades: Pai Mu Tan / Bai Mu Dan, Shou Mei, Da Bai (Gran Blanco), Xiao Bai (Pequeño Blanco). Temperatura del agua: 75º C / 167 F Tiempo de infusión: 5 a 8 minutos Té verde Las hojas y los brotes apenas cortados tienen un proceso de fijación y posteriormente un tratamiento con calor para detener la oxidación. Así, se mantienen intactos sus aceites naturales y cualidades antioxidantes. La intención del té verde es presentar la hoja fiel en color, sabor y aspecto, como si llegara a la taza recién cortada de la planta. Su sabor es delicado y pleno de matices según los orígenes de las cosechas. Para todo el día, todos los días. Variedades: Lung Ching, Sencha, Bancha, Genmaicha, Gunpowder, Matcha. Temperatura del agua 70ºC / 158F Tiempo de infusión 1,5 a 2 minutos Azul / Oolong Originario de Fujian, China, es un té semi-oxidado, se detiene el proceso de fijación, el nivel de oxidación está entre el té verde y el té negro. De hojas carnosas y bien enrolladas, tiene un sabor equilibrado, refrescante y delicado. Pueden tener distintos grados de oxidación entre el 15% y 85%. Muy popular en Taiwán, uno de los mayores productores de este tipo de té. Té de fin del día Variedades Oolong (significa Dragón Negro): Pouchong, Dong Ding, Tie Kuan Yin, Oriental Beauty 20

Tea Alberti - Tea Sommelier Nacida en Suiza. Es Diseñadora y Editora Gráfica. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires. Se formó como Tea Sommelier. Su página de té Tea&co. fue galardonada como el Mejor Weblog Latinoamericano (Best Latin American Weblog) en los premios Bloggies 2011. http://teaandco.com


Rojo (negro en Occidente) Tiene gusto fuerte y consistente; es el más consumido en Occidente. Este tipo de Té se obtiene básicamente por el proceso de oxidación. Las hojas estacionadas se enrulan y dejan secar hasta lograr su típica apariencia. El té negro se caracteriza por sus taninos marcados, que otorgan un cuerpo y color más intenso. Ideal para la mañana. Variedades: Assam (NE de la India), Ceylón (Sri Lanka), Darjeeling, Keemun Temperatura del agua: 75º a 90ºC / 167F a 194F Tiempo de infusión: 4 a 5 minutos Pu Erh Esté té completa el proceso de fermentación, originario de la provincia de Yunnan, China. Es el único té que se añeja. Temperatura del agua: 95ºC / 203F Tiempo de infusión: 3 a 5 minutos Variedades: Pu Erh crudo, verde, Pu Erh cocido negro Las tisanas Infusión, tisana, té de hierbas, no son un té propiamente dicho porque no provienen de la Camellia Sinensis. Están libres de cafeína. Se preparan usando hierbas, hojas tiernas y flores. Entre ellas se destaca el rooibos, arbusto nacional de Sudáfrica, de intenso color rojizo y sabor amable, con notas de vainilla. Temperatura del agua: 90ºC a100ºC / 194F a 212 F Tiempo de infusión: 5 a 10 minutos Variedades: boldo, manzanilla, tilo, poleo, valeriana, anís, romero, cedrón, yerba mate, etc. Las indicaciones de temperatura del agua y tiempo de infusión son sólo una guía para tener como referencia a la hora de preparar tu taza té. Consejo: para preparar cualquier tipo de té y saber la temperatura y el tiempo de infusión siempre hay que leer las indicaciones del proveedor de té.

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Secretos compartidos Ahora que ya conocemos en detalle todas las opciones que podremos encontrar en los tea shops o casas de té, invitamos a Marcela Manetti para que nos contara algunos consejos importantes, de esos que se aprenden con la experiencia y el estudio: “Tomar el té es un momento para compartir con otros o para disfrutar de un encuentro con uno mismo a través de los sentidos. Es por eso que el té no se toma, se BEBE... lento y reverentemente, diría Thich Nhat Han, para apreciar la textura de la hebra, el aroma, el color del licor, el sabor y así conectarnos con nuestro interior. Para que ese instante sea pleno acá te cuento algunos secretos para que tengas en cuenta: - Elegí siempre té de calidad. - Almacenalo apropiadamente, te aconsejo buscar un lugar fresco, seco y a resguardo de la luz. - Calentá la tetera antes de preparar la infusión. - Antes de sacar de la lata o frasco el té que vas a utilizar, remové las hojas para que despierten de su letargo, su aroma será más intenso. - Utilizá agua lo menos alcalina posible, lo ideal es agua de filtro. - Nunca dejes hervir el agua, los tés negros y los Oolongs toleran mejor una temperatura más alta que los verdes y blancos, que tienen un sabor delicado y sutil que puede estropearse si se la calienta más de la cuenta. - Dejá reposar el tiempo justo, nunca más de 5 minutos, un buen promedio es 3 minutos dentro de la tetera. - Nunca recalientes el té , no solo perderá los antioxidantes, sino que será una bebida sin sabor y sin aroma. - Si te gusta beber distintos tipos de té (verde, blanco, negro o Oolong) sería bueno que utilizaras dos teteras o tazas chinas (las que vienen con el infusor y tapa) diferentes. Una para el té negro y los Oolongs, que están más oxidados, y la otra para los verdes y los blancos. - Importantísimo: ¡nunca lavar con detergente y muchísimo menos con lavandina las teteras! sólo se lavan con agua y un cepillo o esponja. De esta manera tu té tendrá un mejor sabor cada día. -Tené en cuenta que el té tiene taninos así que si no te gusta ver tus tazas o cuencos con huellas de té (teñidos), una solución aceptable es limpiarlas con jugo de limón, nunca lavandina. - Si sos amante de los blends, utilizá una tetera especialmente para estos, porque son muy aromáticos e invasivos. - Y por último... no endulces el té, taparás los descriptores, el azúcar enmascara el sabor genuino de la infusión.”

Marcela Manetti Es Sommelier de TÉ certificada en la EAT, pero su pasión por el té va más allá de esta formación. Es transmisora de la cultura del té y entre otras actividades, da charlas de iniciación en el conocimiento de esta milenaria infusión y brinda asesoramiento y montaje de servicios a hoteles, restaurantes, casas de té, confiterías y tea-shops. http://teamimarcela.blogspot.com/ 22


¿Qué es el té? El té es el producto que se obtiene de la elaboración de una única planta originaria de China, la legendaria Camellia Sinensis. La planta de té forma parte de la familia de las camelias, sus brotes, hojas tiernas y hojas maduras se utilizan para elaborar los distintos tipos de té. La variedad en los sabores del té depende de las variedades botánicas de la planta de té: Sinensis (China), assámica (India) o sus híbridos, la forma en que es cultivada, la época y el tipo de cosecha y finalmente la forma en la que la planta es procesada. Procedente del sur y sudeste de Asia, la planta de té, en la actualidad, se cultiva en todo el mundo, tanto en regiones tropicales como subtropicales. Es un arbusto o árbol pequeño perenne que puede llegar a vivir 100 años, posee una fuerte raíz principal; el árbol normalmente se recorta para que no sobrepase los 2 metros cuando se cultiva por sus hojas para elaborar té. Las hojas son de 4 a 15 cm de longitud y 2 a 5 cm de ancho. Tienen un color verde brillante cuando son jóvenes y están recubiertas de un fino vello blanco (tricoma). Las flores son blancas o rosadas y no se usan para la infusión. Las semillas, al prensarse, secretan un aceite que en algunas ocasiones se extrae.

Glosario Blend: mezcla de hebras de té con diferentes productos: frutas, flores, especias, caramelo, etc. Thich Nhat Han: maestro zen nacido en Vietnam Central en 1926, monje budista, autor, poeta y activista por la paz, nominado para el Premio Nobel por ese motivo. Blooming tea: arreglos florales cuidadosamente transformados en pequeñas bolitas que combinan una flor y hojas de té verde, negro y jazmín. Se elaboran artesanalmente en China. Chashitsu: espacio japonés diseñado para reuniones y ceremonias del té. Gaiwan: taza (sin asa) que cuenta con un platito de base y una tapa. Su función es preparar el té y luego trasladarlo a otro recipiente pero también es posible beber el té directamente de él.

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Momentos de té

Cuando decidimos el tema de esta nota, supuse que iba a encontrar lectoras que disfrutaran del té igual que yo y estuvieran dispuestas a contarnos de qué forma. Tea y Marcela también se sumaron a la ronda y describieron sus “momentos de té”: Lucía Mancuso http://lulainainhershoes.blogspot.com.ar/ “Tomo té durante casi todo el día, desde el desayuno, pero mis momentos ideales para prepararlo y disfrutarlo como más me gusta son la hora de la merienda, y a la noche, un rato después de cenar. Es cuando tengo el tiempo para hacer mi pequeño ‘ritual’: poner la pava, elegir el mug, decidir la variedad de té que tengo ganas de tomar en ese momento; si es en hebras, preparar la tetera (es una tetera con infusor incorporado); verter el agua y dejar pasar el tiempo justo para que no se pase de infusión, y finalmente servirlo. Me cuesta elegir mi té preferido, pero si me apuran, les diré que es el Earl Grey, seguido muy de cerca por el té negro sin ninguna otra cosa. Por supuesto, en hebras. Y si es Twinings, ¡mejor aún! Me gusta tomar té durante todo el año, pero en otoño e invierno es glorioso; más aún si se acompaña con budines o muffins”. Victoria Asanelli http://apronsandbirds.blogspot.com.ar/ “El té lo tomo frío en verano (en los vasos de mi bisabuela con hielos tintineantes) y caliente en invierno (en la taza inglesa que me regaló mi papá), de hierbas con cardamomo y sin azúcar. También verde y de trigo, o flores de jazmín. Con miel si estoy enferma, con menta si consigo fresca. Sueño con el día en que pueda probar un blooming tea. Mi gato Pixel suele tomar de mis tazas cuando estoy tratando de sacar fotos”. Silvia Marcos http://caraceca.blogspot.com.ar/ “Si bien me agrada probar algunos de los nuevos blends, especialmente los que le agregan al té un toque cítrico o chocolatoso, para mí, el verdadero sabor del té es el clásico Ceylón, de hoja, que se tomaba en mi infancia, de noche, servido en un jarro y con bombilla. Lo rescaté después de muchos años bajo el nombre Orange Pekoe en algún supermercado chileno y se convirtió en infaltable souvenir, cada vez que tuve ocasión”.

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Tea Alberti “Para mí, el momento ideal para tomar té no existe, simplemente amo tomar té. No tengo un ritual especial ni una hora ni un lugar favorito para tomar el té, dejo que el té me sorprenda y a su vez me gusta sorprender con ricas tazas de té. Disfruto ese momento en el que hago una pausa de cinco minutos o de tres horas para ponerme en contacto con una experiencia que sin dudas me brindará placer y un viaje imaginario con una simple taza de té. Lo disfruto en todas sus ceremonias: preparar y servir el té para otros o tomar el té que otro ha preparado con esmero. En un Chashitsu o al paso en la calle, sola, con mi familia, con viejos amigos y con nuevos amigos del té. Ah, y no le pongo azúcar y tampoco levanto el dedito meñique para tomar el té. Siempre en hebras, pero no soy fundamentalista, también pruebo saquitos de té (¿quién dijo que el té de calidad es sólo el té en hebras?)”. Marcela Manetti “Tengo muchos momentos del día en que una taza o un cuenco me acompaña, pero tengo uno especial, el de la tarde, sin un horario determinado, a veces más temprano, otras más tarde. Es especial porque es cuando me detengo a elegir la tetera o el Gaiwán; siempre para ese momento elijo un té Oolong, me encanta ver cómo a través de las distintas infusiones se va abriendo la hebra para finalmente encontrar la hoja entera de Cammelia Sinensis, la planta del té. Elijo una tetera pequeña pero ancha, sin infusor, para permitir que el té se exprese; pequeña, para poder infusionarlo muchas veces y beber todas las tazas que me proporciona. Este es un momento que me regalo a mí misma, donde sólo estamos el té y yo. Hoy los Oolongs son los que me acompañan en ese momento especial. Mi preferido: el Quangzhou milk Oolong, un elixir de la vida”. No se puede negar que la experiencia de tomar té es muy rica en colores, aromas, detalles, elecciones y tras la cual asoma una cultura interesantísima, que nos invita a conocerla mientras bebemos nuestra taza predilecta, dejamos volar la imaginación, hacemos planes y nos entregamos al momento del disfrute. Esas cosas que tiene el otoño, ¿no? Gracias a Tea Alberti, Marcela Manetti, Lucía Mancuso, Victoria Asanelli y Silvia Marcos por su desinteresada colaboración. Y ustedes, lectores, ¡visiten sus blogs!

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{Espiritualidad}

Chamanismo actual Texto y fotos: Lucía Olazábal

Una senda hacia la sanación del alma

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Si digo chamanismo lo primero que se me viene a la mente es Carlos Castaneda, Don Juan y Don Genaro, probablemente Lynn Andrews, y un montón de fantasías mucho más cercanas a la ciencia ficción que al trajín cotidiano de cualquier persona. Nada más alejado de la realidad. Nada que se encuentre más cerca de nosotros. Y nada más invisible cuando no sabemos ver. Por eso, qué mejor que recorrer este camino de la mano de alguien que ya lo ha recorrido y que nos puede mostrar con mucha simpleza que lo que tenemos alrededor nuestro y que por lo general desatendemos por costumbre y distracción, es lo que nos habla y nos dice lo que necesitamos escuchar. Hace quince años, Silvina Schafer fue iniciada en el chamanismo de manos de su suegro, Guillermo Cucullu, sin saber, quizás, que estaba conociendo algo que le cambiaría la forma de ver y percibir el mundo para siempre. La técnica viene de la Fundación para Estudios Chamánicos (Foundation for Shamanic Studies) de Michael Harner, antropólogo que se dedicó a investigar y estudiar el chamanismo. En palabras del propio Harner: “El chamanismo es un modo disciplinado de obtener ayuda y conocimientos, basado en la premisa de que no tenemos necesidad de limitarnos a operar en una realidad, una dimensión, cuando necesitamos ayuda. Existe otra realidad que nos puede prestar ayuda en la vida, una realidad llena de belleza y armonía, dispuesta a ofrecernos el mismo tipo de sabiduría sobre el que leemos en los escritos de los grandes místicos y profetas. Lo único que debemos hacer es mantener la mente libre de prejuicios y realizar el esfuerzo para seguir la senda del chamán.” ¿Qué es el chamanismo? En base a su experiencia, Silvina nos cuenta que el chamanismo es la conexión que uno logra con su entorno; es ese entendimiento que se logra con el mundo de símbolos que nos está hablando alrededor nuestro y todo el tiempo nos está diciendo algo. “Convivimos con muchas energías y lo que yo vivo con el chamanismo es estar conectada a la Madre Tierra, leer simbólicamente, entender qué es lo que el entorno y la naturaleza tienen para decirme. Las plantas, las flores con sus perfumes, con sus colores, los animales, el agua, el viento, todo nos toca en nuestros sentidos y nos está informando y nos está hablando permanentemente. Ahí es donde cada uno de nosotros podemos ejercitar nuestras “antenas” e interpretar lo que se nos dice. Para apreciar esta conexión no es necesario estar en medio de un bosque. Es algo que pasa por otro lado. En una ciudad también puede haber, y hay, mucho simbolismo, sincronía e información para cada uno. Es un ejercicio, pero creo que si se practica, cualquiera puede entender e interpretar el mensaje simbólico. Un viaje chamánico es la manera de acceder a los diferentes mundos utilizando el sonido de un tambor. Con su ritmo parejo, viajamos de una realidad ordinaria a una no ordinaria. Ponemos una intención y se puede viajar al Mundo de Abajo, donde nos encontramos con nuestro animal de poder, al Mundo del Medio, donde nos encontramos con los Seres y espíritus de la naturaleza, y al Mundo de Arriba, con nuestro Maestro y Guías. Cada uno de nosotros tiene su animal de poder y él nos elige para brindarnos su medicina, sabiduría y conocimientos. 28


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En el viaje de Iniciación nos dirigimos hacia el mundo de abajo, dentro de la vida no ordinaria, y vamos en búsqueda de su encuentro. Un animal de poder siempre tiene una forma especial de conectarse y de que lo reconozcamos como tal. Cuando recurrimos a su encuentro vamos en búsqueda de su medicina para sanar o para buscar respuestas. El encuentro con él es maravilloso. Siempre es íntimo, entusiasta, amoroso. Podemos tener animales guías, animales que son parte de nuestro Tótem, animales aliados; cada uno puede estar acompañándonos en ciertos momentos o etapas. Pero siempre tenemos nuestro animal de poder que se nos presenta. Puede ser en sueños, en los viajes mismos, en fotografías o personalmente. Si estamos atentos y con conciencia del simbolismo que ellos nos están manifestando, se alegran mucho, pues están siempre conectados con nosotros y siempre intentando comunicarse”.

La primera vez “El primer viaje se llama Iniciación Chamánica. Son dos viajes cortos, y se va al reencuentro con el animal de poder. Para mí fue una herramienta fundamental y con la cual empecé a experimentar, ya que el primer encuentro con mi animal de poder fue maravilloso, y ¡no nos queríamos separar! ¡Y me dijo que hacía mucho tiempo que estaba esperándome! Comencé a viajar y algunos viajes sólo eran para ir a verlo, y así fuimos generando un vínculo muy especial. En un momento de mi vida, me enfermé de cáncer. Tuve un linfoma de bazo, a los 32 años, y lo primero que hice, para saber qué me pasaba, fue un viaje. A partir de ahí seguí viajando ininterrumpidamente, y empezó mi sanación. Yo venía trabajando conmigo, pero esto fue un antes y un después, en todos los aspectos de mi vida. Iba al médico, pero a la vez el chamanismo me daba esa contención, seguridad y sanación del alma. Sabía perfectamente, desde lo emocional, cuál era la raíz de mi enfermedad, entonces enfoqué mi ser entero en sanar mi alma, cuerpo, mente y espíritu. 30


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Hubo muchos seres increíbles que llegaron a mi vida y ayudaron a mi recuperación. Siempre tuve una certeza interna de que con cada situación que vivía todo era perfecto y era lo que tenía que suceder, y esto me permitía seguir sanando mi ser y mi relación con ciertas personas. Luego de esa experiencia pude ir a mi operación con una confianza extrema porque sabía que estaba totalmente asistida. El chamanismo me cambió la vida, la concepción de cómo vivo día a día. Sigo aprendiendo, sigo experimentando y amplié muchísimo lo que yo creía que era el mundo, empecé a descubrirme, a conocerme, a amarme de una forma nueva y diferente. Comprendí que la sociedad me marcaba en muchos sentidos y que eran lo opuesto a lo que yo realmente soy, y este nuevo mundo me permitió desplegar mi verdadero YO SOY, en este nuevo camino de reencuentro.” Además de seguir vivenciando viajes chamánicos desde hace quince años, Silvina también se formó en Armonización con Cristales con Eloísa Castellanos, estudió Alquimia de la escuela de Ana Gontek, y Sonidos Sagrados en la Escuela Arco Iris durante dos años. En cada sesión de sonidos sagrados integra todo el conocimiento que obtuvo de cada cosa aprendida y lo vuelca en el trabajo. “Primero charlo con la persona para ver el motivo de la consulta, y voy escuchando qué es lo que ella/él necesita. La sesión en sí es el canto, con la voz y los instrumentos, al alma, al cuerpo físico, al emocional y/o mental, dependiendo de lo que la persona necesita. Ninguna sesión es igual a la otra, por lo general empiezo a tocar el tambor, pidiendo asistencia a los Seres Guías y Maestros de la persona, y cantando, voy escuchando lo que me dicen. Hay veces en que lo expreso en voz alta y otras, en las que ya con los instrumentos y los cantos es suficiente. El sonido es frecuencia, nosotros somos frecuencia, energía que vibra a una velocidad, y con el sonido vamos encontrando nuestra propia resonancia, sanamos cada célula del cuerpo, encontramos un equilibrio y armonía. Muchas veces ha sucedido que las personas sienten que tuvieron Recuperaciones del Alma, que es cuando por algún motivo o situación vivida en el pasado, una parte nuestra queda allí, y lo que se hace es viajar y ‘recuperar’ esa parte para que viva y se actualice en el aquí y ahora. “

Silvina da sesiones de sonido sagrado individuales cantándole a tu alma, cuerpo mental y/o cuerpo físico y/o emocional. Sesiones de Chamanismo individual o grupal. Para más información: Mail: silvischafer@gmail.com Tel: 02945 1541 9005

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{Alimentos}

Cultivar una masa madre Texto y fotos: Luisina Serenelli


La primera vez que me acerqué al tema de la masa madre fue hace casi dos años. Desde ese momento hasta ahora atravesé varias etapas: desde la mera experimentación a la elaboración de pan casero de masa madre. A decir verdad, criar y cuidar nuestra propia masa madre, no es más complicado que cuidar a cualquier otro ser vivo no humano. No necesita más que agua y alimento. Lo difícil en realidad es hacer una masa madre con la cual podamos producir alimentos comestibles. Básicamente pan, aunque también se puede utilizar en otras preparaciones. Vamos de a poco ¿Qué es una masa madre? Contestado de manera simple, la masa madre es un fermento natural que funciona como la levadura industrial. En resumen, es la levadura tradicional, la que se usó durante los miles y miles de años de la humanidad. Así, la levadura indutrial que se usa para la panificación actual, es algo relativamente nuevo en la historia de la manufactura del pan. La particularidad de una masa madre casera frente a las levaduras industriales es que la primera estará habitada por pequeños microorganismos. Serán seres vivos que habremos recolectado de nuestro propio ambiente y de las cascaritas de la harina integral que utilizaremos. Este es una de las características que hacen que los productos elaborados con masa madre sean mucho más digeribles: el organismo reconoce los microorganismos y los asimila sin problemas. De lo dicho anteriormente se desprende que la masa madre es, entonces, un ser vivo. Por lo tanto, una vez que iniciemos su cultivo será fundamental cultivarla diariamente. Unas pocas cucharadas de harina y agua serán suficientes. El proceso de cultivo - La opción simple En un frasco de vidrio de boca ancha, pondremos 5 cucharadas de harina y 5 cucharadas de agua. Revolvemos bien y dejamos descansar hasta el día siguiente. Es más fácil de lograr si la primera vez lo hacemos con harina integral de trigo o harina de centeno, ya que en las cascaritas del cereal se encuentra una gran cantidad de microorganismos. Diariamente le agregaremos a esta preparación dos cucharadas de harina y dos cucharadas de agua. Seguiremos el mismo procedimiento durante algunos días. Cuando veamos que la masa crece dentro del frasco y podamos observar burbujitas a simple vista, ya tendremos “criado” nuestro fermento natural. ¿Para qué nos sirve esta masa madre? Desde mi experiencia personal puedo decir que esta preparación es demasiado básica para elaborar pan casero a partir de ella. Creo que es una buena opción para iniciarse en el proceso, experimentar y aprender a reconocer si realmente en tu frasco hay levaduras. También es un proceso que podemos hacer junto a nuestros niños, debido a su simpleza. La única contra es que suele ser una masa demasiado agria para elaborar pan y corremos el riesgo de que este nos salga demasiado ácido. 36


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- La opción complicada ¿Por qué si hay una opción simple elegirías la complicada? Bueno, básicamente porque da mejores resultados y el procedimiento es similar, lo complicado son los ingredientes. O no. Depende de cada hogar. En un frasco de vidrio de boca ancha mezclaremos: 5 cucharadas de harina de centeno / integral, 5 cucharadas de agua, 5 pasas de uva y 1 cucharada de yogur (cualquier tipo de yogur sirve). El procedimiento a seguir es el mismo, mezclamos bien y dejamos reposar hasta el día siguiente. Diariamente agregaremos 2 cucharadas de harina y 2 cucharadas de agua para alimentar la madre. El tercer día retiraremos las pasas de uva (si es que aún la masa madre no las deshizo). Cuando notemos burbujitas en el frasco, ya tenemos nuestro fermento. Algunos tips para los dos procedimientos - En numerosos blogs se indica que cada día desechemos la mitad de la masa madre y la alimentemos. Es controversial. Tal vez sea conveniente los primeros días, pero ya después no lo veo necesario para nada. Siempre que deseches masa madre estarás desechando un ser vivo. Es conveniente hacer pan con ese sobrante en vez de tirarlo. - La consistencia no debería ser ni muy firme, ni muy líquida. Si el contenido del frasco se separa, recomiendo agregar harina, probablemente tenga mucho líquido. Si está demasiado firme, deberíamos agregar una o dos cucharadas de agua para hidratarla. - El frasco hay que taparlo. Ya sea con un trapo, una gasa, un paño de papel e incluso con la propia tapa del frasco (esta es la opción que utilizo). - El olor de la masa madre debería ser a malta/cerveza, si al abrir el frasco para alimentarla notás olor a acetona, alimentala con bastante cantidad de harina y agua. La masa madre puede comerse a sí misma, el olor a acetona es justamente el indicador de que necesita alimento. - Huele demasiado mal, no hay burbujitas, no crece, se separan continuamente los ingredientes. En estos casos es casi seguro que hay que volver a empezar. - Si no hacemos pan diariamente podemos guardar la masa madre en la heladera. Cuando la conservamos así, decimos que duerme y no es necesario alimentarla. Puede durar años. Para reactivarla solo debes sacarla de la heladera, desechar el líquido ámbar que seguramente se habrá acumulado en la superficie y dejar que tome temperatura ambiente. Una vez que la masa madre ha recobrado la temperatura deberíamos alimentarla como siempre: un par de cucharadas de agua y harina. Una vez reactivada podrá volver a utilizarse sin problemas. - La masa madre va cambiando a lo largo del tiempo, adquiriendo personalidad y suavizando su carácter. Hay fermentos históricos y hasta con nombre propio, como el que se utiliza para hacer el pan sourdough. 38


Mini receta

Pan árabe de masa madre - 1 taza de masa madre - 1 taza de harina blanca - 1/2 cdita. de sal. Colocá la masa madre en un bol y agregale toda la harina que acepte (sin agregar otro líquido), esto se logra amasando con las manos para darte cuenta del punto de la masa. No debe estar demasiado dura, mejor si es medio pegajosa. Dejás descansar la masa unos 15 minutos. Una vez transcurrido este tiempo, dividí la masa en bollitos de unos 3 o 4 cm de diámetro. Poné un poco de harina en la mesada y estirá los panes con palote, deben quedar finitos. Una vez estirados, podés cocinarlos en una tostadora o plancha sobre la hornalla. También podés cocinarlos a la parrilla o al horno. Deberían cocinarse vuelta y vuelta hasta que se inflen bien, para que quede el clásico bolsillo interno del pan árabe.

Algunos recursos interesantes para experimentar con masa madre - ¿Te quedas a cenar?, blog de Ibán Yarza sobre masa madre y elaboración casera de panificados. - El foro del pan, una comunidad siempre disponible para preguntar y resolver dudas. - La masa madre, libro digital de descarga gratuita.

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Kokoro

{El blog}

ORIGAMI & eTC. Texto y fotos por Paola Okada Paola Okada, argentina viviendo en Jap贸n pliega y pliega grullas de origami persiguiendo sus sue帽os. Y nosotros, la espiamos en este pedacito de su cotidianidad.


7.50 Music Box, hora de levantarse. Rayitos de sol entrando por la ventana. Hace frío. Snooze, nueve minutos de yapa en la cama. Gloria invernal. Prendo la estufa del comedor. Necesito un café. Music Box II desde la ventana: está pasando el camión recolector de residuos. ¿Sacamos la basura reciclable? Vistazo fugaz al celu. Hoy hay guardería, ahora no hay tiempo. A preparar el bolso + nota a la maestra. ¡Todo listo! 8.30 ¡Arriba remolón! Pequeña lucha diaria. ¡Vamos a ver el tren! (mentirita piadosa de madre apurada). Vestido + peinado + emponchado. ¡Sí, Facu! La bufanda de la bisabuela también. ¡A ponerse los zapatos! Ready go! 9.15 Salimos. Vista al castillo: delicias de Japón. Caminata diaria a paso corrido (entrenando sin querer). Destino: guardería. Aire frío en la cara. Atajo: casi no hay veredas, caminamos pegaditos a las casas. Jardines soñados, macetas floridas. Pregunta existencial: ¿cómo las regará para tener esas flores eternas? Necesito un curso de jardinería express. Hicimos tres cuadras. Bicicletas por doquier, hora pico. Muchos pequeños con gorritos de colores camino al jardín. Sí, Facu... ésa es la barrera. Semáforo en rojo. Pensamiento con súplica consentidora: ¡que pase el tren, que pase el tren! ¡Ufa! No pasó. A la vuelta lo esperamos, no llores (¡mañana anulo el snooze!). 10.00 Primera reverencia del día. Ohayou Sensei, buen día seño. Charla corta en japonés. Nos vemos a la tarde, pequeño samurai. Ai shiteru ♥. Cinderella Time. Café + recreo virtual + pequeña compra en el super. Amabilidad japonesa. Vuelta a casa. ¡Qué frío! Un señor sonríe porque sí, qué lindo contagiar así alegría. 11.00 Paseo de vuelta, esta vez camino con veredas. ¡Qué belleza esos... ! (a. cerezos en flor, b. arces + gingko, c. camelias ~ Marcar según la estación). Home sweet home. Dejar los zapatos en la entrada: placeres obligados, placeres bienvenidos. Música de Priscilla Ahn + e-mails + inbox + pedidos para momentos felices. Buenos Aires... tan lejos, tan cerca. Papeles + Pasteles = Amor ♥. 12.15 ¡Ring! ¡¿Ya son las doce!? ¿Dónde dejé el celular? El tiempo vuela. ¿Moshi moshi? Hola. Sí, todo bien mi amor. ¿Vas a buscar a Facu a la guarde? Ai shiteru ♥. Almuerzo fugaz. Lavarropas + camas + futón + little quehaceres hogareños. 14.00 Mini paseo diario virtual + blogs + etcéteras. Wishlist: quiero aprender a sacar lindas fotos, aprender a coser, aprender a encuadernar, aprender a bordar y abrir la puerta para ir a jugar. Nota mental: hacer un nuevo post + nuevas fotos + muestras varias. Ya son las dos, no llego. Countdown. A seguir plegando. 15.30 Segundo café del día. ¿Habrá quedado algo dulce? Búsqueda del tesoro. Tesoro encontrado. Envoltorio japonés. Secuencia: abrir paquete + elegir pequeño paquete entre otros diez iguales. Premio: dos galletitas de chocolate = felicidad. Convencimiento de que el packaging debe costar casi lo mismo que el contenido. Todo prolijito. Todo mini mini. Todo Kawaii. Pura Ternura. 16.00 ¡Ring II! ¿Moshi moshi? Sí, sí... yo voy. Emponche total antifrío. Destino: guardería. One stop: Stationery. Papeles y papelitos + washi tapes + libros + alegrías en formato pequeño y no tanto. Paraíso terrenal. ¡Quiero todo! No, todo no puedo. Bueno, eso y eso para esto y para esto (lista de planes para “cuando tenga tiempo”). Compradora compulsiva de pequeños tesoros en recuperación. 16.50 ¡Konnichiwa, Facuchan! ¡Hola, Facuchan! Abrazo de oso. Pequeño corre por sus zapatos y su bolso. Me los trae. Sí, ya nos vamos. Reverencia. ¡Arigatou, Sensei! ¡Gracias, seño! Bajamos la escalera. Besos con extrañitis, muchos. Caminata de la mano. Vamos a esperar a papá y ¡merienda! 42


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17.15 Misma panadería de la mañana. Facu, ¿dónde estás? Ojitos alegres = llegó papá. Otsukare sama. TRES ♥ 17.30 Compra en el super: hoy obento (comida para llevar). Recorrida por las góndolas y jugar a la escondidas obligadas con el pequeño. Millones de salsas + millones de sopas instantáneas + millones de sushi. Creo que me estoy perdiendo de algo bueno: ¿¿¡¡por qué no me gustará el pescado??!! ¡Listo! Menú del día elegido: japonés para ellos + occidental para mí. 18.30 Llegamos a casa. Zapatos: mode off. Recreo x 3. Facu, ¡no saltes en la cama que tevas a lastimar! Salto. ¡Ups! Sana, sana colita de rana. Remedio inmediato, palabra mágica: Shinkansen = tren bala. Deditos anulares bajando al mismo tiempo: Guirín guirín, guirín guirín. Bajó la barrera, ¡pasó el tren imaginario! Chichón olvidado. 20.30 Cena horario madre patria. Pescado + sushi + té japonés. Pollo + coca cola. Asistencia cuasi perfecta: arroz blanco. Charla del día: plazas + oficina + origami + planes para el fin de semana. {Primavera: hanami/ picnic bajo los cerezos. Verano: festivales + playa. Otoño: castillo + momiji/ hojas rojizas. Invierno: hibernar cual ositos}. Cada estación con su encanto. 21.30 ¡Al agua pato! Ofuro, baño de inmersión estilo japonés. Juegos + no más lágrimas (a veces algunas, puede fallar) + canciones + chapoteo. Pijama = pequeña lucha diaria II. Listo para dormir. Hora de héroes de animé. 22.00 Hoy hubo siesta larga en el kinder = conejito Duracell. Teléfono al otro lado del mundo. ¡Hola abu! Orden del día: Nuevas aventuras Sub-3 + agenda de pedidos + también te extrañamos. 22.30 Vuelta a la cama. Sueño 0 – Facu 2. Sueño 1 – Padre 0. Sueño – Madre: empate. Buscamos la luna desde la ventana (y también en la laguna), cantamos en español y un poquito en japonés. Sonrisa suavecita, ojitos cerrándose. Te amo, chinito. Que sueñes con los angelitos. 23.00 Tiempo de a dos. Ella: té verde. Él: mate cocido. Amores compartidos. Conexiones sin fronteras. Más Priscilla Ahn, pero bajito. E-mails + etcéteras en tiempo porteño real. Vivir en Japón y atrasar 12 horas el reloj, vivir dos veces la misma mañana del calendario (aquí y allá, siempre fugaz). 00.45 Ya es tarde. ¿Vamos a dormir? Complemento perfecto: pies y manos heladas + viceversa. Tiempo de relax. ¿Está lista la mamadera de Facu? No, yo voy. No te olvides del remedio. Notita secreta de amor para él en la agenda, camino a la cama. Ai shiteru ♥. Oyasuminasai. Dulces sueños. * Ai shiteru ♥ = Te Amo

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{Ensayo fotográfico}

El otoño Por Taty Spichiger El otoño es, sin duda, mi estación favorita. La gama de colores que sobresale en esta época me inspira sobremanera. La intensidad de los verdes, amarillos, rojos y terracotas más todas las combinaciones que estos colores generan, me confirman que la belleza en este mundo es gratis y está frente a nuestros ojos. La vida me ha llevado a establecerme en diferentes lugares, pero ha sido Londres y sus parques los que han iluminado mis fotografías en su máxima expresión.


El universo de ilustrar libros para ni帽os

Valeria Cis

{Ilustraci贸n}


Mi nombre es Valeria. Ilustro libros para chicos. Y la verdad verdadera, no se me ocurre de qué otra cosa puedo trabajar: es lo que siempre quise hacer. En realidad no siempre supe que era ESO que tanto me gustaba, pero estaba ahí adentro, latente: muchas ganas de transmitir algo, de comunicar una idea, de contar una historia, pero no con palabras: CON DIBUJOS. Estudié Bellas Artes y estaba bueno. Pero fue recién cuando gané una beca y empecé a viajar a Buenos Aires (estudié con Daniel Roldán) que me relacioné con el mundo de la ilustración para chicos. Desde ese momento, la ilustración para literatura y yo nos enamoramos y nunca más nos separamos. FIN Bueno, no, fin no. Comienzo. Me levanto a la mañana. Temprano. Me lavo los dientes y preparo mi primer café con leche de la mañana (son tres o cuatro dependiendo del día). Texto nuevo: cada nuevo libro es celebrado, como la noticia de un hijo que está por llegar. Y es que los libros son hijos.

“Creo que lo mejor de nosotros sale cuando lo condimentamos con PASIÓN. Es más: la pasión debería ser el ingrediente principal para preparar un plato delicioso; el resto se aprende, es casualidad o sale solo”

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Seguimos: leo el texto y a medida que lo voy recorriendo, las imágenes van apareciendo en mi cabeza. Que no necesariamente son las imágenes que después caen sobre la hoja. Son las primeras, las que no están bien peinadas. Después estudio los espacios dentro del diseño del libro: el texto y la imagen tienen que convivir en un espacio, bajo el mismo techo, sin pelearse, sin molestarse sin codearse el uno al otro. Algunas veces el diseñador de la editorial planta el texto y me deja el espacio predestinado para la imagen. Otras veces es la imagen la que va definiendo el lugar de las palabras escritas. Bocetos. Van, vienen entre el editor, diseñador y, algunas veces, el escritor y vuelven a mi mesa con correcciones (que me enfurecen… shhh, no le cuenten a nadie) o con un lindo OK que significa que ya puedo empezar a pintar. Utilizo acrílicos de muchos, muchos colores. Me gustan los acrílicos: secan rápido, son maleables, tienen trucos que dejan que le de a mis ilustras el aspecto que yo espero (no como las tintas, por ejemplo, que hacen lo que se les da la gana y ni te consultan). Los colores de cada dibujo los va decidiendo el dibujo mismo. Pinto un color y luego miro por un rato largo el papel, y ahí, sin saber por qué, intuyo qué color sigue a ese primer plano. Es que la imagen es, como ya dije, la que va determinando qué color le sigue, cuál va a ser la paleta que la pinte…

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{Textos}

Hayao Miyazaki Por Carolina Bettancourt Ilustraciones: Estudio Ghibli EspaĂąa y posters oficiales de las pelĂ­culas


Cuando descubres a Hayao Miyazaki emprendes sin querer un viaje onírico y metafórico. Él sabe mezclar en perfecta armonía magia, talento artístico, belleza visual y habilidad narrativa. Hayao Miyazaki es un cineasta de los más reconocidos en un género muy baqueteado: el animé japonés. Es por eso que si lográramos por solo un momento olvidar todas aquellas cosas que hemos visto con disgusto de este género, podríamos disfrutar de sus historias, siempre profundas, mágicas e inolvidables. Miyazaki tampoco le teme al compromiso cuando debe abordar temas complejos, como el cuidado del medio ambiente, la relación entre el hombre y naturaleza, el amor, los niños, la vejez y el crecimiento interior. Sus películas juegan con todos los aspectos humanos más viscerales y nunca caen en lugares comunes. La naturaleza y el hombre Este pareciera ser el aspecto que más ocupa al cineasta. No hay película de Miyazaki que no tenga un abordaje ecológico. Su primer manga, “Nausicaä, del valle del viento” (1982),  se transformó luego en una película futurista que muestra un mundo devastado por la contaminación humana. Los humanos viven peleando contra los tóxicos que ellos han provocado pensando que son producto de la naturaleza y no de su propio pasado. La protagonista es una muchacha que encuentra respuestas en un secreto que la madre naturaleza tiene bien guardado. Miyazaki supo resaltar la postura respetuosa de Nausicaä que solo observa e investiga, ante algo que el resto teme y trata de destruir. Asimismo “La princesa Mononoke” (1997) es otro film en el cual Miyazaki pone de manifiesto la relación del ser humano con el medio ambiente, sin proponer dicotomías simples, tales como bandos de malvados destructores del medio ambiente y buenos abnegados. Simplemente muestra el choque de dos posturas sin desmerecer ni estigmatizar ninguna. “El viaje de Chihiro” (2001) es para mí la película más occidentalizada de Miyazaki. No solo le dio el Oscar a la mejor película de animación sino que además le abrió la puerta a Occidente. Aquí el guiño es doble, cuando el Dios del río va a los baños termales a sacar toda la mugre que los humanos han vertido en él. Eso no solo significa la falta de respeto del hombre hacia la naturaleza sino también hacia todo lo que antaño era sagrado para ellos. Este no es solo un mensaje ecológico: no es cualquier cosa lo que han arrojado al río. Comenzando por una bicicleta, este Dios se encuentra lleno de desperdicios del capitalismo. Este baño es quizá también un mensaje sobre la globalización. En cada país existen rituales y dioses propios que les dan identidad a los pueblos. En la “bella aldea global”, donde las identidades individuales se pierden, a los dioses no les queda otra que perderse también. Tal pareciera que los humanos han desterrado a sus dioses y como Haku, vagan sin rumbo y terminan degradándose en busca de una bruja que les enseñe hechicería. El aspecto psicológico de las historias Las películas suelen tener más de un nivel de lectura. Uno puede verlas linealmente pero no llega a comprender ciertas cosas sin darle esa segunda o tercera mirada más psicológica. Para mí fue todo un descubrimiento el libro de Clarissa Pinkola Estés “Mujeres que corren con los lobos”; gracias a él ya no pude ver ninguna historia más sin darle un significado psicológico más profundo. Con agrado uno encuentra en las historias de Miyazaki ese mensaje que dice que cada ser humano tiene un lugar allí donde es él mismo, y este es su inconsciente. En “La princesa Mononoke” nos cuenta una historia con tres mujeres relevantes y definitorias en la trama. San, Eboyi y la anciana de la aldea, son, para mí, tres aspectos de una misma mujer. San es obviamente esa naturaleza salvaje de la que tanto habla Pinkola Estés en su libro. 62


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Ella está en conflicto con Eboyi, ambas quieren eliminar a la otra sin ninguna piedad, no pueden vivir en armonía. Ashitaka, enviado por la anciana de su aldea, debe restaurar el equilibrio de la naturaleza y terminar con el conflicto entre ambas. Quizá restablecer el equilibrio se trate de conciliar la naturaleza salvaje en una mujer. Las imágenes sugestivas aparecen por doquier, sin dejar espacios vacíos. Desde un ser que rige las leyes de la vida y la muerte y cuya cabeza promete eternidad y aquellos fantasmas que vaticinan la muerte, todos los elementos en el guión pueden llegar a ser interpretables sin mucha imaginación. “Nada se olvida, aunque no podamos recordarlo” Esta frase me quedó grabada desde que la escuché en “El viaje de Chihiro”. Simple y sutil, como toda la película, no tiene mucho más significado que el que se dice: muchas cosas pasan en nuestros 3-6 primeros años de vida, una etapa importantísima de nuestra formación como humanos es aparentemente olvidada. Siempre nos cuentan cómo fue lo que sucedió en esos años, y a veces se manipulan datos y luego se reconstruyen cosas a partir de esos relatos. Pero la verdad, aunque aparentemente olvidada, se esconde en nosotros, en nuestro inconsciente y vuelve a nosotros a través de los sueños o nuestros actos cotidianos, lo que sucedió no se puede olvidar realmente. En esta simple frase la gemela de Yubaba alienta a Chihiro a seguir la pista de lo que ella no puede recordar.  El universo paralelo de “El viaje de Chihiro” por el número de imágenes oníricas, significados y metáforas, está gobernado por las reglas del inconsciente. Estas (creo yo) son las “reglas” que tanto se mencionan en la película. Por eso Chihiro no puede romper el hechizo, hasta que ella misma no vea a sus padres como humanos.    La infancia “El viaje de Chihiro” es, sin duda, la mejor película que vi para niños, para ser mirada con atención por los adultos. Una película que te hace pensar mucho sobre la infancia, sobre cómo los niños ven el mundo de los adultos, el trabajo y a sus padres. Te recuerda sensaciones y pensamientos que teníamos de niños que hemos ido olvidando con los años. La recomiendo para mirar sin perderse detalle, y sabiendo que cada palabra, cada afirmación, cada escena de esta película es una fragmento de arte que encaja con la precisión de una pieza de relojería suiza. En una de las primeras escenas, Chihiro y sus padres pasan inadvertidamente a un mundo paralelo. Sienten hambre y entran a lo que ellos piensan que es un restaurante, el lugar está vacío pero la comida está al alcance. Chihiro se niega a comer y teme que alguien se enoje por comer esa comida sin avisar, pero su padre advierte “que tiene tarjeta de débito, crédito, efectivo” asegurando que puede pagar la comida. A veces los adultos actúan de esa manera, ante los ojos de los niños como omnipotentes y pareciera que nadie puede vencerlos sobre todo cuando han logrado un bienestar económico.  Creen que no deben pedir permiso ni ser educados. Esto los niños lo sienten, nadie de niño se imaginaría que alguien puede llegar a retar a sus padres.  Por la osadía paterna la niña se queda sola en un mundo desconocido para ella, lleno de fantasmas y terrores. De pronto se da cuenta de su soledad, la soledad que tienen muchos niños en este mundo donde ambos padres se ven inmiscuidos en verdaderas carreras sin sentido hacia ningún lugar. Esas carreras donde ya no hay tiempo para ellos ni sus necesidades, no hay tiempo para verlos crecer lentamente cada día. Los niños se ven asustados frente a un mundo que amenaza con devorarlos a ellos sin nadie que los guíe y los defienda. 65


En discordancia con “El viaje de Chihiro”, donde se ve una familia típica sumergida en una situación típica de hoy en día, en “Mi vecino Totoro” Miyazaki aborda una familia que está atravesando una situación difícil, y cómo los niños ven esa situación sin dejar de ser niños. ¿Qué imaginan con lo que sucede, cómo logran sobreponerse al dolor? Quizá sin tantas explicaciones como los adultos, ni tantas terapias, quizá solo encontrando un padre que los anima a echar a los malos pensamientos y un vecino mágico que solo ellos pueden ver. Vi esta película con un nudo en la garganta, pero me quedó esa sensación de recordar que hay algo que protege y fortalece a los niños en las situaciones difíciles.   La vejez En “El increíble castillo vagabundo” (2004) la bruja Calamidad lanza una maldición sobre Sophie y la convierte en una anciana. Gracias a esta maldición la protagonista logra acercarse al amor y se puede reconocer más sabia. Este es el lugar que tienen los ancianos en las películas de Miyazaki, no un lugar de molesto descarte sino un lugar de guía, de sabiduría y contención. Como también sucede en “La princesa Mononoke”, donde Ashitaka sigue los consejos de una mujer anciana para terminar con su maldición, Sophie encuentra las respuestas en sí misma y puede romper el hechizo que pesa sobre Howl. Ella dice sentirse más sabia, cuando se ha convertido en una fracción de ella misma que todas llevamos dentro. Su aparente maldición es volverse anciana, pero al final de la película ella conserva sus cabellos grises como afirmando que lo que aprendió no puede olvidarse. En “Ponyo” la madre del niño trabaja en un geriátrico al que asiste permanentemente para hablar con los ancianos. Chihiro se acerca a la malvada Yubaba y a su gemela, y gracias a las pruebas a las que es sometida crece interiormente. Finalmente en “Susurros del corazón” (Miyazaki es el guionista de esta película de 1995), Shitsuku acude a un anciano que la impulsa a seguir su camino. No solo la alienta, sino que la prepara para entender que cualquier camino requiere esfuerzo, dedicación, “pulir la roca para que salga el cristal”. Es la vieja, la que sabe sobre todas las cosas y todos los procesos de la psique. En “Mujeres que corren con los lobos”, Pinkola Estés la nombra desde el principio y la describe permanentemente. A veces es una bruja y otras veces una madre, pero siempre es vieja.   Miyazaki no hace películas pochocleras y mucho menos una película de una noche para solo ver una vez y olvidar. Si llegan a ser conocidas, es porque el talento le gana a la publicidad, y los críticos mueren ante los encantos de sus películas. Él puede hacer películas que recuerdas toda tu vida, y no te quedará otra opción más que enamorarte y volverlas a ver. Alas para la caída, por Carolina Bettancourt

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{Cine} El cine de otoño, en casa Por Victoria Pichel Imágenes: posters originales de las películas en www.imdb.com

Les recomiendo cuatro películas que no fallan. Si aún no las vieron, tomen nota y regálense unas horas de regocijo. Para disfrutarlas en una tarde nublada con una taza de algo calentito (té, café, chocolatada, ustedes eligen) y suspirar un poco.

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Beginners (EEUU, 2010): una maravilla de película escrita y dirigida por el norteamericano Mike Mills, que transmite calidad y delicadeza por todos sus poros, tanto por las actuaciones de los protagonistas (Ewan McGgregor, Mélanie Laurent y Christopher Plummer, encantadores los tres) como por su estética, fotografía y música, esa mano que nos lleva lentamente a través de la historia sin darnos cuenta. Es un film en parte autobiográfico, basado en las propias vivencias del autor, que nos acaricia, a pesar de mostrarnos aspectos sombríos o mal de amores. Porque Beginners es, sencillamente, una película de amor. No romántica, a secas. De amor, genuino. Chocolat (Reino Unido-EEUU, 2000): dirigida por Lasse Hallström, es una película para deleitarse de principio a fin. Nos sitúa en un antiguo pueblito francés para contarnos la historia de una mujer fuerte (Juliette Binoche) y su pequeña hija, y la travesía de vida que ambas realizan, a finales de 1950. Ellas, a su vez, llegan para poner a prueba las tradiciones y prejuicios de los locales. Todo esto sazonado con sutiles escenas cómicas, algo de crítica social y el infaltable romance “prohibido”. La música de Rachel Portman le pone la frutilla al postre de chocolate. Ah, y Johnny Depp, en la piel de Roux, nos regala –si bien breve- uno de sus papeles más seductores. Your sister’s sister (EEUU, 2011): esta es la más nueva de todas las recomendadas y la de carácter más indie. Está escrita y dirigida por Lynn Shelton, y Mark Duplass protagoniza junto a Rosemary DeWitt y Emily Blunt. El inicio de la película nos muestra a un grupo de jóvenes que recuerdan a uno de sus amigos, fallecido un año atrás. Entre ellos se encuentra su hermano (Duplass), quien sigue luchando para superar la pérdida. Es por eso que, una de las chicas y amiga íntima (Blunt), le presta su cabaña en medio del bosque, en una isla cercana a Manhattan. Allí supuestamente fulano encontraría la paz y soledad necesarias para superar la muerte de su hermano pero cuando llega se encuentra con la hermanastra de su amiga (DeWitt) y ahí comienza el resto de la película. La calma del lugar hace que las charlas reprimidas por años afloren para descubrir nuevos sentimientos y relaciones humanas. Sorprende y entretiene, con el marco increíble de las locaciones de exteriores. Serendipity (EEUU, 2001): acá se conoció como “Señales de amor” y está protagonizada por John Cusack y Kate Beckinsale. Es una clásica comedia romántica yanqui pero la elegí porque, dentro de los clichés a los que nos acostumbra Hollywood, esta tiene elementos para destacar. Primero Cusack, quien domina la comedia de amor con maestría y nos obliga a quererlo por su humor y sencillez. Y luego Beckinsale, que no necesita más que poner su bella carita y acento inglés para deleitarnos a primera vista. Además de la historia de desencuentros y la peculiar forma que ella le propone para reencontrarse, tenemos como telón de fondo a una helada New York, en plena holiday season, entre otras ciudades para disfrutar. Una delicia, para entreternos una hora y media, olvidarnos de las obligaciones mundanas y soñar con el romance ideal. 69


DIY

Broches coloridos por Roville


Roville, amiga y lectora de Mots, nos envĂ­a desde MilĂĄn un tutorial sencillo para ponerle color a los broches de madera y decorar un rincĂłn de tu casa.

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1-Desarmar los broches 2-Pintarlos   3-Darle dos manos si es necesario   4-Dejar secar

5. Una vez que las piezas están completamente secas, con la ayuda de una pinza, volver a armar.

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¡Y dales el uso que más te guste! Sugerencias: Si querés que te queden perfectamente prolijas, antes de pintarlas pasale una lija de agua en donde veas imperfecciones. Y si te gustan con algo de brillo, dales una mano de algún barniz para madera después de pintarlas y antes de volver a armar los broches.

Fotos y producción: Roville Visiten su blog para disfrutar de sus tremendas fotos, más tutoriales, paseos y música. http://por-que-no-roville.blogspot.com.ar/

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{Links del presente número} Expreso a Oriente http://www.expresoaoriente.com/ https://www.facebook.com/ExpresoAOriente https://twitter.com/expresoaoriente http://vimeo.com/expresoaoriente http://www.youtube.com/expresoaoriente Estamos invitados a tomar el té http://teaandco.com http://teamimarcela.blogspot.com/ http://lulainainhershoes.blogspot.com.ar/ http://apronsandbirds.blogspot.com.ar/ http://caraceca.blogspot.com.ar/ Kokoro, Origami & Etcéteras http://kokoro-origamiyetceteras.blogspot.com.ar/ https://www.facebook.com/kokoro.origamiyetc http://www.flickr.com/photos/kokoro-origamiyetceteras/ El otoño http://www.tatyporelmundo.com/ http://www.tatianaspichiger.com/ https://www.facebook.com/pages/Tatiana-Spichiger-Photography/259872284083852 http://www.flickr.com/photos/tatyspichiger/ http://500px.com/Tatyporelmundo Valeria Cis www.valeriacis.com www.valeriacis.com/blog www.facebook.com/lacasuni www.valeriacis.com/tienda www.facebook.com/lacasunitienda Hayao Miyazaki http://solootraaficionada.blogspot.com.ar/ 76


Broches coloridos http://por-que-no-roville.blogspot.com.ar/ http://www.flickr.com/photos/roville78/ http://www.youtube.com/user/roville78 http://instagram.com/roville78 LucĂ­a Olazabal Blog http://www.eralamaga.blogspot.com.ar/ Blog http://www.fotosdeados.blogspot.com.ar/ Flickr http://www.flickr.com/photos/era-la-maga/ Pinterest http://pinterest.com/eralamaga/ Victoria Pichel Blog www.lemondeesthetique.blogspot.com.ar Blog http://pieldegallina.blogspot.com.ar Blog http://www.fotosdeados.blogspot.com.ar/ SMYS http://showmeyourshoes.tumblr.com/ SMYBhttp://showmeyourbooks.tumblr.com/ Flickr http://www.flickr.com/photos/victoriapichel/ Luisina Serenelli Blog http://www.deamorydecasualidad.com.ar/ Sitio web: http://amorycasualidad.wix.com/fotografia Flickr http://www.flickr.com/photos/luisinaserenelli/ Pinterest http://pinterest.com/luisinas/?

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{Agradecimientos} Mientras están en nuestra mente dando vueltas, en la punta de la lengua y de los dedos, en la necesidad de escribir en ese instante antes de que se pierdan, son solo ideas. Cuando logran llegar al papel o a la pantalla se vuelven palabras. Pero solamente después de editadas y revisadas mil veces, cuando finalmente damos el enter, en ese momento en el que son leídas por ustedes, es cuando cobran verdadero sentido y se convierten en Mots. El acto íntimo de escribir es en realidad un acto compartido. Sin la mirada del otro las palabras dejan de existir. Son silencio. Gracias a cada uno de nuestros lectores, entonces, por completarnos. Atrás de cada número, además de palabras, hay personas que contestan mails, escriben, envían fotos. Gracias entonces a nuestros colaboradores: Taty Spichiger, Joaquín Sánchez Mariño, Ignacio Antelo, Gise Four, Paola Okada, Valeria Cis, Roville y Carolina Bettancourt. También queremos agradecer a los entrevistados y participantes de las notas: Tea Alberti, Marcela Manetti, Victoria Asanelli, Lucía Mancuso, Silvia Marcos y Silvina Schafer. Y a nuestros auspiciantes, que sostienen y apoyan nuestro proyecto. A nuestras familias y amigos que nos hacen el aguante en lo cotidiano. Y a esta enorme comunidad creativa a la que estamos orgullosas de pertenecer. Equipo Revista Mots Marzo, 2013

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Nos encontramos en junio...


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Mots Revista Digital 3  

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