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NOTA LEGAL Queda estrictamente prohibida la reproducción parcial o total de las notas, fotografías o imágenes que componen el presente número sin nuestro expreso consentimiento. ©Revista Digital Mots - 2012


{Nuestra portada} La fo t o p e r t e n e c e a J u l i e Á lvar ez y nos r ecuer da viejas histor ias de b ru j a s y d u e n d e s . L l e g a e l v e r ano al hemisf er io sur, el olor de la salvia n o s e n v u e l v e , e l s u e l o d e l b osque se llena de vida y en medio del ad v i e n t o i nv o c a m o s a l a s h a das pr otector as. Que quizás, solo quizás, viven dentro nuestro. ¿Ha y l u g a r m á s e n c a n t a d o r q u e un bosque? E l espacio ideal par a vivir t o d a s l a s a v e n t u r a s , i n v e n t a r histor ias, contar las a la ver a del f ue go, am a s a r t ra d i c i o n e s y c o r r e r junto con los lobos.

Julie Álvarez Blog: Julie & Julia Columna de radio Flickr

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“Et par le pouvoir d’un mot Je recommence ma vie” Paul Éluard {“Y por el poder de una palabra recomienzo mi vida.”}


Bienvenidos a nuestro segundo nĂşmero Diciembre, 2012


Hacemos {mots} {Idea y dirección editorial} Luisina Serenelli

{Redactoras} Luisina Serenelli Lucía Olazábal Victoria Pichel

{Corrección} Victoria Pichel

{Maquetado y edición de fotografía} Luisina Serenelli

{Fotografía de portada} Julie Álvarez Queda estrictamente prohibida la reproducción parcial o total de las notas, fotografías o imágenes que componen el presente número sin nuestro expreso consentimiento.


{Índice} Somos.....................................................................................9 Colaboradoras........................................................................10 Editorial..................................................................................13 Selección de regalos...............................................................15 Emprender en familia.............................................................19 Mundo bici.............................................................................30 Ensayo fotográfico.................................................................39 La punta del obelisco.............................................................45 E.T. phone home y no atiende nadie......................................50 Reinventando una vida...........................................................56 Bares para leer........................................................................61 Sabe la tierra...........................................................................68 Poesía para niños (¡y para nosotros también!).......................80 100 cosas para hacer este verano...........................................87 Dossier DIY............................................................................91 Calendarios Mots...................................................................100 Links......................................................................................102 Agradecimientos....................................................................104

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Lucía Olazábal

Victoria Pichel

“Las mujeres dibujarán puertas donde no las hay, las abrirán y las cruzarán para entrar en nuevas maneras y nuevas vidas” Clarissa Pinkola Estés

“All you need is love” Lennon/ Mc Cartney


Luisina Serenelli

“Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa” Alejandra Pizarnik


{Colaboraron en este número}

Melina Beluzzo

Mrs. Pepita

Blogger en Experimento casa Carpintera en “Érase una vez”

Blogger en Pepita Fotógrafa

Julie Álvarez

Paula Visnevetsky

Blogger en Julie & Julia Artesana Fotógrafa Cantante

Blogger en La punta del obelisco Artesana Fotógrafa

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Marcia Arbusti

Georgina Matich

Profesora en Letras por la Universidad Nacional de Rosario Prof. Adjunta de Socio y Psicolingüística de la carrera de Letras de la UNR. Becaria del CONICET

Diseñadora gráfica Blogger en La mirada de Pierina Se dedicada a la encuadernación artesanal (La tienda de Pierina) Fotógrafa en Bares para leer

Laura Rossi

Ágata

Blogger en Bares para leer, Mínima presunta y La patria gramatical Colaboradora en la revista Dixi Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires Escritora, 2 veces finalista del Premio Clarín Novela (2011 y 2012)

Periodista y escritora Del 2007 al 2010 escribió Diario de Letra, “un blog de autoashuda” (www. enjoythecontradiction.blogspot.com) Vive en México

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{Editorial} Cada número tiene una historia personal, una trayectoria que le da vida. En tres meses se constituye un ciclo entero del proceso creativo, desde que planteamos las notas a trabajar hasta que ustedes despliegan la revista. En ese proceso cruzamos muchísimos mails, mensajes de texto, conversaciones en facebook que se hacen más y más extensas. Se presentan ideas como “no puedo” o “no llego” (todos tenemos un depredador interno). Se escribe, se sueña, se fotografía, se edita, se eligen tipografías, se piensan títulos, se dibuja, se escriben listas, se tachan ítems, se corrige, se maqueta. La decisión sobre las notas a escribir no es simple, hay muchísima gente talentosa y creativa en internet. La idea de la revista que hacemos es incluirlos a todos. Empezamos tal vez por aquellos que hemos encontrado en nuestro recorrido de vida, pero somos concientes de que pronto encontraremos a otros y de que esta enorme red que conformamos se nutre de la creatividad que damos y recibimos. Vivimos en una sociedad acostumbrada a elogiar el producto final. Sepan, estimados lectores, que estamos dispuestas a disfrutar del camino. Sin disfrutarlo, nada de todo esto sería posible. Como dice la canción de Drexler, amar la trama más que el descenlace. Por eso, más allá de la opinión que ustedes nos devuelvan sobre este número -que esperamos y valoramos-, debo decir que el proceso creativo que dio lugar a la finalización del número, fue muy importante para nosotras. Porque es de ese proceso del cual estamos aprendiendo número a número. Aquí dejamos entonces nuestro querido número DOS, nos sentamos nuevamente y damos paso a un nuevo proceso creativo. Que lo disfruten. Nos vemos en #dosmiltrece.

Luisina Serenelli Diciembre, 2012

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{regalar} Selecci贸n de regalos alternativos para Navidad o cualquier otra ocasi贸n...

Selecci贸n realizada por el equipo de Mots Dise帽o por Victoria Pichel

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1 . Autos de madera (Mamëll) 2. Chango Alegría (Violraviol) 3. Aros (India y la luna) 4. Ilustraciones (Zime Ilustrations) 5. Almohadón “Yo me llamo” (El pez punteado) 6. Sello Mamushka (La Casuni) 7. Zig zag bag (Karen Barbé) 16


8. Caballito (La tienda de Pierina) 9. Bloques (Plakas) 10. Manta de algodón orgánico (Cotton Pompom) 11. Ilustraciones (Agus Genisio) 12. Delantal Aurora (Zanahorias y Urracas) 13. Agenda 2013 (Sandía) 14. Pouch (Demars Textiles) 15. Formas en origami (Kokoro) 17


{emprender} Emprender en familia por Luisina Serenelli fotos Luisina Serenelli y archivo fotográfico familia Delgado/Carpanetto

En Mots, una nota sobre los sueños, los proyectos y la vida de una familia que decidió emprender. Radicados en Funes, una pequeña localidad cercana a Rosario, nos cuentan su historia. 19


Muchas de las personas que leen Mots son emprendedores, incluso aunque aún no hayan desarrollado su emprendimiento, tienen ideas y proyectos y sueñan con alejarse del circuito masivo de consumo. Así como esta revista se generó por fuera del sistema editorial tradicional, muchos de ustedes tienen proyectos alternativos en mente, apartados de los carriles clásicos de consumo o del deber ser de un producto. El emprendimiento de Florencia y Andy, “Eto Karpán - conceptos de diversión”, tiene mucho de todo esto. Emprender desde afuera del sistema tradicional de consumo, apostando a un producto de escaso desarrollo en nuestro país: las bicicletas de balance. En su casa/taller ubicado en Funes, una localidad pequeña cercana a Rosario, viven y trabajan inmersos en su proyecto. Esta es una historia sobre emprender, pero también sobre aprender a buscar la forma de vivir siendo coherentes con nuestros sueños. Se vislumbra clarito cómo en las idas y vueltas se gestó un proyecto de vida y sólo desde ahí pudo nacer esta idea. Charlamos con ellos para aproximarnos a cómo es criar, proyectar y emprender por fuera del sistema convencional. De esa charla salió este bello relato autobiográfico. Antes del aquí y el ahora. Costa Rica y la llegada de los hijos Yo (Florencia) siempre anduve buscando rumbos, de chica viví en varias ciudades por el trabajo de mi papá y creo que me ha quedado ese nomadismo en las venas, al menos por un tiempo. Terminé la secundaria con la claridad de que quería ser veterinaria, pero después de dos años me dí cuenta de que querer a los animales no significaba ser idóneo en medicina. Así que opté por el Profesorado de Inglés, igual, al final de la carrera me dí cuenta de que me apasionaba la lengua, la lingüística, la literatura inglesa, pero dar clases no era mi vocación, así que me cambié al traductorado, que fue mi fuente de ingresos durante años. Al final de la carrera conocí a Andy. En realidad nos conocíamos pero no nos habíamos ‘registrado’. Él era vecino de mi mejor amiga, y a pesar de habernos cruzado -vivían en el mismo piso- muchas veces y compartido el ascensor, evidentemente no era nuestro momento de ‘mirarnos’. Los dos pasamos por muchos cambios internos para llegar al momento de encontrarnos realmente desde otro punto de vista. Andy vendía autos con su papá, dejó todo y luego de viajar por Latinoamérica y vivir en Venezuela y Brasil por un par de años, nos llegó el momento. En seguida nos fuimos a vivir a Bariloche, buscando nuestro lugar. Nos llevamos una Vespa ’63 y con ella (Carlota) íbamos para todos lados, ¡nevara o no! Después de unos meses decidimos irnos a España, éramos un par de parejas buscando nuevos horizontes y así terminamos en Puerto de Soller, en Mallorca. Nos quedamos un año trabajando en bares y nos fue muy bien, pero nos dimos cuenta de que el consumismo no nos llevaba a buen puerto, era buenísimo ganar dinero, claro, pero ¿a cambio de qué? Para hacer una diferencia importante nos teníamos que quedar unos años, trabajando sin parar y en un entorno muy consumista, insano, mucha droga, en fin. En realidad lo que nos parecía alucinante de España era la igualdad que se daba en ese momento. Por ejemplo, nosotros vivíamos en un departamento frente al mar, increíble, en el departamento de al lado vivía un jefe de Andy, el dueño del campo al que a veces Andy le limpiaba los establos. Algo impensado en 20


Argentina. Cuestión que al año nos decidimos por Latinoamérica, específicamente Costa Rica. Volvimos a Argentina y comunicamos la buena nueva, llegamos al mar con la idea de que Andy pudiera surfear y yo siguiera trabajando con las traducciones, vivimos en Montezuma, donde conocimos a Marie (canadiense) y Andrés (argentino), excelentes artesanos en plata, vivimos con ellos un tiempo y como se venía la temporada de lluvia, ellos se mudaban para la montaña, a Monteverde. Nosotros nos habíamos comprado un autito y cargamos nuestros bártulos y para la montaña fuimos. Ahí conocimos una comunidad increíble de gente. Nuestros amigos eran de todos lados, pero a su vez el pueblo era una comunidad especial. En los ’50 un grupo de cuáqueros se escapó de EEUU por estar en contra del ejército y del servicio militar, la mayoría jóvenes parejas que decidieron radicarse en Monteverde y compraron tierras a precios irrisorios. Las tierras eran lodazales prácticamente inhabitables, tuvieron que talar árboles para construir sus casas y tener animales. Se plantearon de qué vivir y decidieron montar una quesería, hoy es una de las cooperativas lácteas más importantes de Costa Rica. También comenzaron una escuela para los niños que iban teniendo y hoy también es una de las escuelas mejores posicionadas de Costa Rica. Con el tiempo, la comunidad científica comenzó a darse cuenta del privilegio del lugar en cuanto a su cuenca acuífera, vegetación y fauna. Y fue así que Wolf Guindon, uno de los pioneros de Monteverde, terminó dedicando toda su vida a la preservación del lugar, el cual se convirtió en Reserva Natural, un paraíso verde increíble. Tuvimos la suerte de poder vivir en su finca y conocerlo a él, su esposa Lucky y sus 8 hijos. Conocerlos y haber vivido en Monteverde nos llenó de entusiasmo y nos contagió en el espíritu de la conservación del medio ambiente. Vivir en medio de la selva es un privilegio, despertarse cada mañana con pájaros increíbles, ver tucanes o quetzales cotidianamente, pizotes, gatos monteses, mapaches, olingos, guatusas, mariposas de todos los tamaños y colores, cientos de variedades de colibríes, pájaros campana. Compartir la vida con biólogos, científicos, todos preocupados y trabajando para que esta vida en la tierra sea lo mejor posible para todos, es impagable. También haber conocido tantos artesanos viajeros, escuchar sus historias, sus penurias, ver su arte, todo eso hizo que esos cuatro años en Costa Rica hayan sido los mejores a nivel de crecimiento y aprendizaje. En el último año decidimos hacer pan, Andy construyó un horno hermoso de adobe y tacho. Nos levantábamos a las 5 para amasar, hornear y salir para la escuela con todos los panes. La escuela era el lugar de venta, se convirtió en una especie de panadería donde se conseguía rico pan casero fresquito. Poníamos todo en un cochecito de tres ruedas que nos habían prestado -Mora siempre fue en la tela, nunca lo usó- Andy lo adaptó y así caminábamos unos 4 km., con o sin lluvia, con botas y poncho de agua y Morita a cuestas.

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Iniciando el retorno Decidimos volver a Argentina porque la presión de la familia fue más grande. Costa Rica era EL lugar, ideal para crecer, nosotros y los chicos, igual estábamos lejos y económicamente no era fácil para nadie ir y venir y los abuelos predicando su importancia a la distancia. Otra cuestión era que nos queríamos establecer en un lugar, tener nuestra casa y Costa Rica en ese momento estaba muy caro. Decidimos volver con la idea de crear un ‘Monteverde’ en el norte argentino, queríamos ir para las yungas. Pero el choque cultural fue fuerte, caímos en una especie de sopor aletargado que nos inactivó. Enseguida quedé embarazada de Milo y quise quedarme en un lugar, no tenía ganas de estar en movimiento de nuevo con dos chicos. Familia de 4 Mora llegó en el momento justo, estábamos preparados para un parto en casa. Un tiempo atrás seguramente la opción hubiera sido otra. El hecho de que Andy haya conocido a muchas mujeres pariendo en casa, en su experiencia por Venezuela me hizo parar la antena. Y luego en Costa Rica, todas mis amigas habían pasado por esa experiencia y no cabían dudas de que era la opción. Y así fue, estar lejos de casa fue beneficioso. No hubo quejas in situ. Y fue fantástico, la partera Marie fue un ángel guardián y Mora nació un martes 13, con una gata negra aullando toda la noche en la ventana. Creció en el verde, comiendo moritas, reconociendo el canto del tucán o viendo la cola de un quetzal. Colgada en la tela no se perdió caminata por el bosque. El nacimiento de Milo fue lo opuesto, no encontramos partera en Rosario -sí caras de espanto al preguntar-, entonces decidimos que naciera en el Hospital Roque Saenz Peña, donde sabíamos que el director estaba a favor del Parto Humanizado, en ese momento no tuvimos la opción del banquito, se respetaron varios de nuestros ‘pedidos’ (todavía me sorprendo cuando hay que ‘pedir’ cosas tan obvias), pero igual siento que a Milo le debo un lindo parto, al margen que llegué con casi 9 de dilatación y estuvimos en casa casi todo el tiempo. De todas maneras me sirvió para conocer la otra cara y poder ponerme un poco más en el lugar de tantas otras mamás. Después de varios años decidí hacer la formación de Doula y a pesar de que no ejerzo, el parto de Milo me permite ver las cosas de otra manera. Volver. Trabajar. Integrarse. Llega la idea de las bicis Cuando volvimos, trabajé un tiempito más de traductora, pero con la llegada de Milo se me complicó mucho. Andy hizo un par de trabajos en madera. Es un excelente trabajador en madera, hizo unas tallas fantásticas, a Mora le hizo una bañera increíble. Por supuesto que puede hacer un lindo deck o techo, pero no es algo que lo llene. Siempre tuvimos la idea de estar contentos nosotros como seres individuales y como familia, contando con lo mínimo indispensable antes de caer en la avidez de ganar mucho dinero dejando de lado aspectos esenciales de la familia. En Costa Rica era muy viable: no vivíamos en un lugar de consumo, teníamos nuestra huerta o nuestros amigos también y compartíamos mucho la comida, a las reuniones siempre uno llevaba lo que tenía en la casa. Pero en Argentina, compartir la vida con la familia y ganar poco dinero, al menos para nuestro entorno, nunca fue muy bienvenido. Entonces Andy decidió trabajar con un amigo en el tema cereales y transporte. Muy prometedor. Se iba a la mañana temprano, volvía a las 10 de la noche y yo puérpera ¡muy contenta en casa! Nuestro sueño de una casita en la montaña estaba cada vez más lejos. Nos habíamos comprado una camioneta para ponerle una camper arriba y viajar para Jujuy, pero nada. 22


el taller

la familia


Las bicis


Hasta que decidimos hacer algo por cuenta propia, pero ¿qué? Nada nos convencía. A Andy siempre le gustó trabajar con madera, entonces pensamos en juguetes, comenzamos a investigar un poco y nos encontramos con un mundo apasionante, de repente teníamos tantas ideas (aunque todos proponían casitas de madera). Y así fue que un día vimos las bicis de balance, empezamos a leer sobre el concepto y nos cerró todo. Material, concepto, viabilidad. Aparte era compatible con nuestra idea de trabajo en casa. Podíamos seguir estando juntos. De todas maneras, este es el primer producto, la idea es ir incorporando otros, siempre con conceptos claros. Ahora terminamos un triciclo sin pedales y estamos trabajando en otro modelo de bicicleta. Por eso el nombre, Etó Karpán, conceptos de diversión. Las bicis de balance. Concepto. Desarrollo del proyecto Las bicicletas de balance también son conocidas como bicicletas de equilibrio o de aprendizaje. Son bicicletas que no tienen ni pedales ni rueditas de aprendizaje. La idea es que el niño aprenda a andar en bici concentrándose únicamente en la destreza principal para montar bicicletas, el balance o equilibrio. Se impulsa con los pies y poco a poco los va levantando para adquirir el equilibrio. No necesita preocuparse por los pedales en este momento. En un punto, los pedales entorpecen el aprendizaje, no solo porque el chico se preocuparía por mantenerse en equilibrio y pedalear sino también porque si baja los pies puede golpearse (seguramente lo hará, todos tenemos el recuerdo de clavarnos los pedales en la pierna). Se recomienda su uso a partir de los 2 años hasta los 5 o 6. Cuanto antes empiecen, más rápido podrán montar una bici común. Las rueditas de apoyo solo permiten que los niños pueda subirse a una bicicleta, pero no contribuyen a a que aprendan a utilizarla, al contrario. También entorpecen la marcha, ya que les es difícil andar por el pasto o tierra o subir cuestas. Otra ventaja importantísima de las bicicletas de balance es la seguridad que le da al niño. Ellos sienten que logran avances importantes a corto plazo, es increíble lo pronto que comienzan a levantar los piecitos, si sienten que se caen, los vuelven a apoyar sin inconvenientes y así van regulando velocidad, tiempo de equilibrio, todo por sí mismos, sin ayuda. Son ideales para chicos con problemas motrices. Trabajar en casa. Tiempo de criar y estar juntos Siempre tuvimos claro que queríamos trabajar en casa y compartir la vida todo el día. En Costa Rica decidimos hacer algo por nuestra cuenta después de la llegada de Mora y elegimos la panadería en casa por esa cuestión. En Argentina, en el momento de elegir qué hacíamos, se nos acotaban un poco las opciones justamente por eso. Había posibilidades de trabajar en empresas familiares u otras cosas, pero siempre consideramos importantísimo poder compartir todo con nuestros hijos y ser parte realmente activa de su crianza. No es fácil conciliar la vida laboral con la crianza. Es muy difícil tratar de separar trabajo y tiempo de juego o libre, ¡especialmente cuando los chicos comienzan a desplazarse! Nunca tuvimos alguien que nos ayude en casa. En Costa Rica, la familia estaba lejos y acá aunque venga a veces mi mamá, no dejo de ser la mamá que está en casa, no importa si frente a la computadora o estudiando, si hay que prender la luz del baño me llaman a mí. Hacer y vender un producto que aún no está instalado en el mercado de consumo masivo Cuando empezamos teníamos muchas expectativas, lo cual nos ayudó muchísimo a no bajar los brazos porque el tiempo de preparación fue largo: construir el taller, perfeccionar los 25


modelos, buscar los materiales, pruebas, etc. Aparte todo lo hizo Andy SOLO, yo me quedaba con los chicos y el trabajaba (trabaja) todo el día. Fuimos viviendo de los ahorros y estuvimos así casi un año. Por supuesto, no tener experiencia en un emprendimiento pasó factura en muchos aspectos. Todo fue hecho a pulmón por nosotros: logo, página, todo sin saber, aprendiendo día a día. No tuvimos ni tenemos asesoramiento, nos vamos dando cuenta de las cosas a medida que pasa el tiempo. Por ejemplo, con la primera camada nos entusiasmamos que estaban hermosas, eran cinco, cuando Andy se propuso hacer 30, se sobrepasó de trabajo. Yo ya las había ofrecido a muchas jugueterías y el tiempo pasaba y Andy no terminaba, fue el primer error. Pero sirvió para darnos cuenta de cómo manejarnos en un futuro. Cuando elegimos este tipo de bici, el concepto nos pareció lógico y verdadero, pero por supuesto que era romper con muchos años de algo ya impuesto. Igual nos pareció un desafío interesante. Evidentemente todavía nos queda algo de nuestra adolescencia, de querer cambiar al mundo: las bicis, partos respetados, ¡siempre conceptos opuestos a los establecido!

Con respecto a las bicis en sí, nos sentimos más alentados cuando nos pasó algo muy divertido e increíble. Un día me llama una amiga de mi mamá que hacía mucho que yo no veía y me dice que una amiga de ella, que yo también conocía pero hacia más de 10 años no veía, quería hablar conmigo porque necesitaba a alguien para unos trabajaos y mi mamá le había comentado que Andy tal vez la podía ayudar. A esta altura nadie, ni siquiera nuestra familia, sabía de nuestro proyecto, ¡era secreto! Cuestión que esta chica me llama y me dice: “Necesito que tu marido me doble madera porque tengo un proyecto de algo sumamente novedoso en Argentina, va a ser un boom, son unas bicicletas”. Ahí la frené y le dije: “¿No me digas que bicicletas de balance de madera?” –“Sí”- Y exploté de risa, no lo podíamos creer. Su modelo es otro, usa caño y madera pero el concepto de Mi Ecobike es el mismo. Más tarde, nos pusimos en contacto con los chicos de la Patacleta, que es otra bici de balance hecha en Rosario y entre los tres nos hemos unido para promocionar la bici. Tratamos de ir a las ferias de los colegios, que es el target que buscamos. 26


Vamos los tres juntos con nuestras bicis y los chicos las prueban y se divierten toda la tarde mientras los padres ven en vivo y en directo los beneficio. Con estas bicis pasa lo mismo que con los pata pata, la siguen usando los chicos que ya saben andar porque les parece sumamente divertida. Con los otros fabricantes, formamos la Asociación de bicicletas de Balance de Rosario, el fin no es comercial sino de promoción y tratamos de aunar conceptos para abaratar costos de insumos. Pensamos que cuantos más seamos en esto más alcance tendremos. La respuesta siempre es muy buena, ya sea en ferias o si vamos al parque el interés es inmediato. A la gente sólo le falta dar el último paso del cambio. Ojalá la bici pueda llegar a ser masiva en algún momento, en Europa por ejemplo, prácticamente ya no se fabrican bicicletas rodado 12 que no sean de equilibrio. Aquí la cosa es muy diferente, por supuesto. Con los otros fabricantes tenemos claro que al principio esta bici tendrá un mercado limitado, aquellos que ya conozcan el concepto porque han viajado, vivido afuera, etc. O aquellos que les interesa lo innovador, el cambio y por lo general es gente que busca la diversión de los chicos en jugueterías didácticas. Es por eso que nuestro target de jugueterías hoy en día son las didácticas y los jardines de infantes. Las ferias nos sirven para llegar un poco más lejos, a gente que nunca iría a una didáctica pero que al ver las bicis en acción puede convencerse de sus ventajas. Es importante la explicación y demostración de la bici porque por supuesto que si un niño va a una juguetería común y ve nuestra bici junto a una común, rosa, con princesas, canasto y otras cositas, la elección es obvia, y el padre ante una posible escena no duda en complacerlo. Hablando de juguetes y expectativas del mercado. El género y el prejuicio de los colores Nos gustan los juguetes donde los chicos pueden usar su libertad, donde no solo tengan que apretar un botón para que ocurra algo. Por supuesto que la imaginación también cuenta, y un juguete que uno lo ve y no sirve para nada, si termina transformándose en un dinosaurio o una torre o lo que sea, ya pasa a ser mágico. Mientras el chico lo active con la imaginación, sirve. Cuando nació Mora éramos bastante exigentes en el sentido de que no le regalen ningún juguete, menos de plástico. Si regalaban algo preferíamos de tela o madera, por supuesto que comenzaron a llegar bolsos de cualquier tipo de artefactos. Ahí fue cuando me di cuenta de que no importaba tanto el material sino lo que ella le asignaba desde su mente. 27

“Las ferias nos sirven para llegar un poco más lejos, a gente que nunca iría a una didáctica pero que al ver las bicis en acción puede convencerse de sus ventajas”


Cuando por ejemplo veo jugar a un chico con palitos de la ropa, a que uno es el papá, otro la mamá y otro la hermana mayor, no puedo evitar admirarlos. De todas maneras si podemos evitar el plástico, lo hacemos. En cuanto a las diferencias de género creo que todas las posibilidades deben existir. Lo ideal es que el niño elija sin direccionamientos, lo cual es casi imposible. Entonces como padres tendríamos que brindarle esa libertad y cortar con los prejuicios de los colores. En lo personal, tuvimos a Mora y la ropa que le regalaban o que podía comprarle por lo general no era rosa, pero en cuanto empezó a crecer, ella sola fue eligiendo ese color. En cuanto a Milo, él juega mucho con los bebés de Mora, y a mí me enternece el corazón verlo cuidar a los bebés. Las bicis, debo decir, vienen para todos los gustos. Y el otro día sin ir más lejos, pasé por un tema de género en una de las ferias. Había un nene que hacía rato esperaba por una bici para probarla, le conseguí una rosa, la miré a la mamá y le dije que no había problema si quería esperar por otra. “¡No!” me dijo el nene. La usó un rato, la prestó y después la volvió a pedir, le encantó, muchos le hacían burla, pero él nada…

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Bicis de balance ¿Sabías que un niño a partir de los 2 años ya puede aprender a andar en bicicleta?¿Y sin rueditas de equilibrio?! ¿Sabías que en el resto del mundo más del 80% de las bicis rodado 12 ya no se fabrican con pedales? ¿Sabías que las rueditas de aprendizaje no son tan buenas como parecen? Estas interfieren con la habilidad y capacidad del niño para aprender a montar una bicicleta tradicional. Las bicicletas de balance están diseñadas y pensadas para los más pequeños, logrando que se concentren e en el equilibrio y el balance sin tener que pensar en los pedales. Este simple hecho logra resultados rápidos y sin frustraciones, haciendo que sea realmente placentero y divertido aprender a andar en bicicleta. Estas bicicletas no solo son un pasatiempo lúdico para los chicos sino que además son un gran instrumento de aprendizaje y estímulo de virtudes como la confianza, la atención, la concentración, la autoestima, la coordinación y el desarrollo de las habilidades motrices. Son el camino hacia el futuro y se están volviendo cada vez más comunes en los patios, jardines y plazas de todo el mundo. Asociación de bicis de balance: Miecobike - Etó Karpán - Patacleta

contacto! Página web: Etó Karpán Facebook Teléfonos: 341-153.380155//0341-493.5356 29

Andar en bicicleta es una pasión que suma cada día más gente. No te pierdas la nota de Victoria Pichel en este mismo número: M U N D O BICI!


{tendencias}


Mundo Bici Por Victoria Pichel

Ph. Victoria Pichel


Ya sea por deporte, diversión, por indicación médica, para cuidar el medioambiente, para economizar gastos de transporte, por placer… siempre “la bici” ha sido un aliado incondicional de grandes y chicos, desde el día en que aprendimos a andar, con rueditas de apoyo y ayuda de un mayor. Este genial invento, de casi 200 años de historia, se ha transformado, en las últimas décadas, en el medio de transporte ideal para las grandes urbes donde los embotellamientos se tornan inevitables. Inclusive, su uso ha sido propiciado desde los mismos gobiernos de algunas ciudades, proveyendo bicisendas y bicicletas de uso público, por caso el precursor Vélib’ de Paris y el más reciente “BA mejor en bici” de la capital argentina. Ahora más que nunca andar en bicicleta en vez de en un automóvil marca la diferencia. Y como en todo, las tendencias no se quedan atrás cuando se trata de incentivar el uso: modelos modernos y livianos, plegables, ecofriendly, infinidad de accesorios para la bicicleta y el conductor, inclusive prendas de ropa que se adaptan al andar en bicicleta. Todo en pos de la idea de pertenecer a un grupo, a una moda que, en este caso, más que apariencia es una actitud de vida. En esta nota encontrarán información para complementar la vida saludable y entretenida sobre dos ruedas.

¿Miedo, tal vez? Si les pasa como a mí, que la sola idea de bajar al asfalto en bicicleta me acelera el ritmo cardíaco, les propongo tomar estas mínimas precauciones para que el trayecto resulte seguro: - Si existen bicisendas, conducí ocupando tu carril. - Conducí de forma predecible — Seguí las mismas trayectorias que los vehículos de motor sin zigzaguear. - Avisá antes de moverte o detenerte — Las señas con las manos permiten a los demás saber lo que vas a hacer. - Mirá hacia atrás – Aprendá a ver sobre tu hombro sin mover el manubrio o perder el equilibrio. El uso de espejos es una opción. - Obedecé las señales de tránsito (semáforos, señales y carriles) — Los ciclistas deben seguir las reglas de tránsito como cualquier otro vehículo. - Circulá por tu derecha — Siempre por la derecha en el sentido del flujo vial. Ir en contra del flujo vial, además de constituir una infracción grave, es muy peligroso. - Tomá las calles e intersecciones con precaución, mirando bien antes la situación de los peatones o de otros vehículos. - En ciudad intentá circular por calles tranquilas, evitando ir por la vereda. Ante todo, ¡respeto por el peatón! Fuente: Wikipedia

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Mejor acompañado El movimiento Masa Crítica surgió aproximadamente en 1992, en San Francisco, EEUU, y desde esa fecha se propagó por el resto del mundo. Una vez por mes, en día y hora predeterminados, cientos de personas salen a pasear en bicicleta, todos juntos en masa, generando una sensanción de contención grupal y a la vez “para reafirmar los derechos de los ciclistas en las calles”. En Argentina se realizan Masas Críticas en Buenos Aires, Pinamar, La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Córdoba, Rosario y Mendoza.

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Movidas probici - Bicimáquinas: son máquinas impulsadas con pedales por medio de las piernas. Es una herramienta que sirve para apoyar la economía, construidas de forma artesanal a partir de material reciclado de bicicletas, metal, aparatos domésticos, plástico, madera, etc., con las cuales se puede licuar, moler, lavar la ropa, subir agua o sacarla de un pozo, afilar herramientas, cortar y generar electricidad, entre otras cosas. Son capaces de trabajar en cualquier lugar, situación y únicamente requieren de la fuerza de pedaleo de una persona para llevar a cabo su función. http://www.bicimaquinas.com/ (México) y http://www.mayapedal.org/ (Guatemala) - La fabricicleta: es un “taller de auto(bici)reparaciones, pero también un espacio de enseñanza, aprendizaje y socialización de saberes sobre velocípedos” http://www.lafabricicleta.com.ar/ - “Festival de la bici”, Buenos Aires: promueve y festeja el uso de la bici en la Ciudad. Un fin de semana en donde se desarrollan todo tipo de sorpresas sobre ruedas: películas, recitales, artistas visuales en acción, proyecciones, encuentros y charlas, desfiles, juegos participativos, la feria de la bici, muestras de diseño y fotografía, y más. - Wine Tours en bicicleta, en Maipú, Mendoza https://www.facebook.com/WineTourInBike

Además de los modelos clásicos de bicicletas (de paseo o doméstica, de montaña, playera, de carrera) las tiendas hoy ofrecen mínimo tres modelos especialmente adaptados a la vida del nuevo siglo: - bicicleta plegable: ideales para ciclismo urbano, tiene bisagras en el manubrio y cuadro, se pueden subir al transporte público, son un poco más caras que las convencionales - bambucicleta: construida en base a bambú, cuya resistencia se compara a la del acero. Al ser un material de alta tasa de renovación, contribuye al ahorro energético y tiene muy bajo impacto ambiental. - híbrida: tiene características del modelo de montaña y del de paseo. 34


- no contaminan ni emiten ruidos

molestos, - son económicamente accesibles, - son livianas, delgadas y ocupan poco espacio, - no pagan patente , verificación técnica ni estacionamiento, - pedalear=actividad f ísica= salud - no consumen combustibles. Entonces, ¿qué estamos esperando, todos, para sumarnos al mundo bici? Ph. Victoria Pichel


La bici en ... Animate a recorrer los links! Películas y videos! - “Ladri di biciclette” (”Ladrones de bicicleta”), Italia, 1948 - “La Bicicleta”, España, 2006 - “Le gamin au vélo” (“El chico de la bicicleta”), Francia, 2011 - El Manifiesto de Holstee

Música! “Bicicleta”, Café Tacuba “El Niágara en bicicleta”, Juan Luis Guerra y los 440 “Oda a mi bicicleta”, Martin Buscaglia “Bicycle race”, de Queen “Tour de France”, de Kraftwerk “Bike”, Pink Floyd

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Libros! - “Bicycle diaries”, David Byrne - “Eloge de la bicyclette” (Elogio de la bicicleta), Marc Augé - “Bici zen”, Juan Carlos Kreimer - “Bicis, el libro”, Fernando de la Orden

Links de interés

http://masacriticargentina.com.ar/ http://masacriticabsas.blogspot.com.ar/ http://www.probici.org.ar/ (Mendoza, Argentina) http://www.mejorenbici.com/ (Bogotá, Colombia) http://mejorenbici.buenosaires.gob.ar/ (Buenos Aires, Argentina) http://www.mejorconbici.com/ (España y Portugal) http://bici-zen.com/: sitio web del libro “Bici zen” (ver Libros) http://lavidaenbici.com/ (Buenos Aires, Argentina) Agradecemos a Osvaldo Vülluz y Fernando Gómez por la información proporcionada

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Lo cotidiano por Julie Ă lvarez

{ensayo fotogrĂĄfico}


{el blog}

La punta del Obelisco Fotos y textos por Paula Visnevetsky


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7:00 Suena el despertador. Lo apago. Me siento en la cama. Me pongo los lentes. Voy al baño. Percibo un destello de luz en una de las ventanas del living. Subo un poquito la persiana. Están juntando las hojas secas de los árboles que tapan las alcantarillas. Tienen chalecos amarillo flúo. Fuman. Hay mucha niebla. Vuelvo a vestirme. Voy a la cocina. Preparo la colación que llevan todos los días los chicos a la escuela. Hoy lavo uvas, pelo pistachos y unto pan con mermelada. Ayer llevaron galletitas con chocolate. Caliento la leche. 7:20 Voy a despertarlos. Apago la estufa. Subo la persiana. Prendo el velador. Les digo palabras simpáticas. No se ríen. Se retuercen. Les hago cosquillas. Se vuelven a retorcer pero ahora sí se ríen y me saludan. Se levantan. Lisa va para el baño. Milo a la cocina. Cargo un lavarropas con sábanas y toallas. Anoche tuvimos un pequeño accidente. 7:50 Salimos a la calle. Hace frío. Las luces de los faroles siguen encendidas pero ya hay algo de luz natural. Hoy va a estar muy nublado. Tal vez llueva. Nos subimos al auto y vemos pasar muchos chicos que bajan del tram. Gente que camina encogiendo los hombros y tomando una cerveza. Mucho tráfico. Muchas bicicletas. El taladro que está rompiendo la calle nos hace estremecer… es muy temprano. 8:30 Paso por el súper. Hay frutas de estación, frescas. Siento el olor de las baguettes recién salidas del horno, pero me acuerdo de que si compro una me la voy a comer entera. Busco dos pancitos de harina integral con semillas de amapola. Elijo la mejor de las paltas. Y también un paquete con algunas batatas. Hoy quiero preparar verduras al horno con aceite de oliva y pimienta roja. 9:25 Complicado el estacionamiento. Entro a casa. Pongo a calentar agua. Me saco el tapado, el gorro, los guantes, me cambio las zapatillas por chinelas pero me dejo la bufanda de lana. Subo persianas y abro ventanas. El patio está muy desprolijo, tendríamos que juntar nosotros también las hojas y meterlas en las bolsas verdes para sacarlas el domingo… 9:40 Dejo las cosas del desayuno en la pileta de la cocina y anoto en la ventana los pendientes de la semana. Reviso mails, contesto los urgentes, hago el giro diario por la Web y me voy a colgar la ropa. Saco pelusas de abajo de los sillones. Voy a tirar la basura reciclable. Hoy pasan los camiones. Me encontré el marco de un cuadro. Está impecable. Pelito pa’la vieja 10:50 Salgo a caminar. Ritmo sostenido. Armé mi lista de temas en el MP4 y subo el volumen al máximo. Saludo vecina que saca la basura. Piso charcos. Pienso en cómo armar una serie de fotos que le prometí a una amiga. Mentalizo 10 veces el nombre del libro que me recomendaron para Lisa. Imagino cómo hacer más lugar en casa. Ropa de bebés no tenemos más y los juguetes ya los regalamos. Creo que los frascos los vamos a donar a la escuela para la mermelada de naranja que hacen en diciembre. Que a mi no me gusta. 12:00 Ducha. Me seco el pelo con el secador. Me pongo crema en las mejillas, el frío me reseca mucho la piel. Dibujo unos personajes graciosos en el espejo. Me visto. Me preparo un café o un té de rooibos con azúcar negra. Reviso a qué hora es el turno del dentista. Sufro de antemano. Reviso mails. Veo que el domingo hay actividad en los Scouts. Y Lisa tiene cumple 47


de una compañerita de la escuela. Ir o no ir. Esa es la cuestión. 13:20 Ya edité fotos. Publiqué el post que tenía pendiente sobre el fin de semana pasado. Subí material para compartir en la página de FB. Reviso qué materiales me faltan para organizar un tutorial que vengo programando desde hace semanas. Skypeo con mi hermana. Me tira ideas para algunos temas del blog. Nos emponderamos. Corto unos tomates cherry, una palta, medio pepino. Los pongo en mi bowl de cerámica preferido. El que me regalaron mi mamá y papá la última vez que vinieron. Agrego dos cucharadas de queso crema. Y sal con especias. Pienso en Eliseo. Y en su papá. 14:20 Hago las camas. Junto ropa y juguetes que dan vueltas por toda la casa. Salgo al patio a fumar. O no. Guardo las cosas del seca platos. Lavo los que están en la pileta. Le mando e-mail a Jacko “Ya organicé la cena”. Percibo un dejo de felicidad en su respuesta. Preparo equipo de natación para el miércoles y ropa de danza jazz para el sábado. No sé dónde puse el block del curso de dibujo. 15:00 Me subo al auto. Encontré en el buzón un aviso del correo …¡paquete de amiga blogger ya llego! Salió el sol. Cierto que estamos en Bélgica. Pongo las balizas y estaciono en un garaje. Me cambio los lentes por los de sol. Llego a la escuela. Tarde. No hay lugar. Me toca dejar el auto lejos. Al lado del parque. Lo busco a Milo. Está cansado. La esperamos a Lisa. Hoy festejaron cumple de alguien en la escuela. Tiene la cara llena de chocolate. Nos vamos un rato al parque. Lamento haber dejado la cámara en casa. Saco fotos con el celular. 17:30 Ya terminamos la merienda. Y los deberes. Eligen pijamas y se van a duchar. Se ríen por los dibujos del espejo. Empaparon la alfombra. Saltan arriba de mi cama. No me gusta. Armamos un zoológico con los Lego y todos los animales de juguete. Y el circuito del tren. Les negocio media hora de TV para ir a cocinar. 19:00 Lisa ayuda a poner la mesa. Milo solo trajo los apoya fuentes. Verduras al horno con muslos de pollo a la provenzal. Mandarinas. Jugamos al Uno. Lisa gana todos los partidos. Siempre gana. Leemos en el sillón. A lavarse los dientes. OK, otro cuento. Besos, cosquillas y bonne nuit. 21:20 Jacko lava platos y cajas de colaciones. Yo lleno botellas de agua. Guardo ropa seca. Preparo papeles para el test de mañana. Busco la ficha médica de Milo. No la encuentro. Nervios. Igual no la encuentro. Pongo en orden el escritorio. Aparece tarjeta de cumple de amiguita de Lisa. No coincide con actividad de los scouts. Milo volvé a la cama. Sí, ya puse el libro del conejo en tu mochila. 22:00 Elegimos película. Café con alfajor para mí. Coca con hielo para él. Charla/debate. Puntos de vista diferentes. Apago la PC. Toco el vidrio de una de las ventanas del living. Frío. Doblo las mantas y las guardo en el canasto. Bajo las persianas. No queda pasta de dientes en el baño grande. Ayuda. Llantito. Cambiamos sábanas. Pequeño accidente. Lectura en la cama. Beso y hasta mañana. Y no te olvides de la pasta de dientes. Porfi. 03:00 Grititos. Pesadillas. Leche con miel. Upa. Mimos. Se me enfrían los pies. No entro en una cama tan chiquita. ¿Me querés contar? Los dragones no existen de verdad. Solo en los cuentos. Y en las pelis. OK. Ahora hay que dormir porque mañana tenés gimnasia temprano. Me voy a mi cama. Beso. Te adoro. Ok. Otro beso. Paula Visne La punta del obelisco // Shop // Flickr 48


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{Escritora invitada} E.T. PHONE HOME Y NO ATIENDE NADIE Por Ágata Székely (Princesa Letra, de www.enjoythecontradiction.blogspot.com) Fotografías: Sergio P.V., Israel Hernández y archivo fotográfico personal #enelprincipio Era una especie de bunker imaginario. Cuando era chica, la cama, a la hora de irse a dormir, hacía de trinchera. Me llevaba cosas pequeñas, como las ollitas y sifones de las bolsitas de cotillón que daban en los cumpleaños -aunque casi nunca me tocaba el sifón, era el difícil. Me tapaba la cabeza con las sábanas. Vamos a vivir acá, acá. Vamos a esperar. (Sí, le hablaba a las ollitas, qué tiene). Era un refugio más de tiempo que de espacio. Hasta “ser grande”. Un típico caso de familia disfuncional de patos. El hogar sería luego, cuando creciera, con los cisnes. Nos mudábamos mucho. Tan es así que sólo cuando voy de visita a Córdoba, con mi hermana hacemos el tour de las siete casas (son más). Damos una vuelta por el Valle de Punilla y miramos de afuera y sin parar el auto los lugares donde vivíamos. A la distancia, todos eran lindos. Pero siete no es nada. En total en toda mi vida –y sin contar las pensiones de estudiante y los colchones por unos días- esta última mudanza conté 35 casas donde viví. Amar, lo que se dice amar, amé solo unas pocas. Por amar quiero decir “fui feliz”. Porque “hogar” es donde uno es feliz ¿no? #ontheroad Hay una escena re linda en Almost famous, cuando van todos los músicos en el micro cantando Tiny dancer, y el niño-periodista dice: -“I wanna go home”. Y ella le contesta: -“You are home”. Eso sí me ha pasado. Sentir que uno está donde tiene que estar, aun en el medio de la nada: Un día al borde del océano en Ushuaia, mirando hacia la Antártida, que nevó a medianoche. Una noche en los cubículos de migración de entrada a Nueva York cuando dije: -I´m a writer. O la primera vez que vi pescaditos transparentes en el Caribe. Pero no sé si esas sensaciones son exactamente “estar en casa”. Aunque sean “ser feliz”. Entonces: se puede ser feliz no estando “en casa”. 50


#fuíyvinefuíyvine Una vez migré. La verdad no sabía bien lo que estaba haciendo. Ese día, en Ezeiza, me comí un huevo de pascua gigante en una hora. Bajé en otro país, sin saber nada de él, y sin conocer a nadie. Era como flotar. Pasaron unos meses y busqué un departamento. Lo encontré. Fue amor a primera vista. Tenía 20 metros cuadrados, muchas hiedras, murales en la pared y quedaba cerca del museo de Frida Kahlo, en Coyoacán, México DF. Viví ahí un año. Luego volví a Argentina. Quería aire argentino, hogar-tierra-raíz-identidad-cuatro estaciones. No explicar los chistes. No estar lost in translation. Llegué a Baires el 4 de diciembre del 2001, Día Nacional del Corralito, #buenapuntería. Me sentí en casa. Alquilé una ídem y la pinté como la de las hiedras, quedó hermosa. Y luego no pasó nada. Nada. Salvo gente que tocaba la puerta para pedir comida. No es un hogar si no florezco. ¿Para qué una “echaría raíz” donde los frutos son improbables? Tuve que volver a migrar. Respiré profundo. Tenía ojeras y comí pan y cebolla dos semanas. Despegué las fotos de la pared. No estuvo bueno. Era early 2003. #magia México again. Pasó algo loquísimo. Vagué un tiempo por sofás prestados. Viví barato. Me iba a dormir con la misma sensación de bunker que a los 6. Soñé, al tiempo, con una fachada llena de sol. Compré la Segunda Mano. Inhalé e invoqué un nuevo hábitat con intención brujeril. “Si es lo mejor que sea”-dije en voz alta, me acuerdo perfecto. Los sueños con sol son buenos. Marqué el número que aparecía en un aviso. Era la casa de las hiedras. Te lo juro. (La dueña había cambiado el celular, se acordaba de mí). Si eso no significa algo ¿Qué significa algo? Un departamento, a 12 mil kilómetros, me había esperado, aun cuando yo nunca creí que iba a volver. De “casualidad”. En una ciudad de 20 millones de personas. Hubiera escrito The Secret y me llenaba de plata. Viví allí casi 7 años, y fue un buen hogar “de mientras tanto”, hasta que gatos, libros y pareja lo hicieron “quedar chico”. Un hogar de “mientras tanto”, temporal -¿No lo son todos, en realidad, pequeña saltamontes?- es un “hogar casi”, “ligero de equipaje”. Donde podés levantar todo, meterlo en 51


un bolso e irte a la mierda. En un hogar uno tiene cosas. “En tu casa podés hacer lo que querés.” ¿Y qué querés? #estrellas Mi carta astral tiene dos polos definidos. Arriba, en “lo que viene a ser el mediocielo”, entre las casas 9 –el extranjero, los viajes largos, las editoriales- y 10 –la vida pública, la notoriedad, la fama ¡yeah!- una constelación, un amontonamiento de astros que se potencian y se hacen pogo: sol, luna, mercurio, venus, saturno. Casi todo. Abajo en casa 4 –las raíces, la forma de arraigar- nada. Ni un planeta enano, satélite, cometa, supernova muerta, agujero negro. Cri, cri. “Esto quiere decir que vos tu hogar cuando eras chica la sentías como un desierto, entendés”dijo la astróloga número 1. Pero hay otra cosa. Arriba, en mi caso, está el “nodo sur” y abajo el “nodo norte”. Se supone que uno tiene fácil el sur y difícil el norte (jé, paradoja). De acuerdo a la astrología evolutiva, el nodo sur es lo que uno trae de otras vidas, lo que resulta fácil y obvio, un don tranquilo para aprovechar, y el norte es la tarea, lo que hay que trabajar duro para pasar a la “siguiente etapa” sin karmas pendientes. -“Si trabajás el norte el sur se manifiesta solito”- aseguró la astróloga número 2. “Esto quiere decir qué en algún momento tu felicidad va a pasar por lo doméstico”- dijo el astrólogo número 3. “Pero todavía no”. -¿Y ahora? ¿Y ahora? #realestate Cada vez que digo a alguien: “Quiero comprar una casa” me preguntan: -¿Dónde? Y ahí me la complican. Tengo un vicio oculto. Miro ofertas de propiedades en todas partes. Amo esos programas realities como House Hunters International o Property Virgins, donde un agente inmobiliario ayuda a encontrar la mejor opción, según gustos y presupuestos en diversos lugares del mundo. A veces, sola en la madrugada, miro avisos en Brooklyn y Manhattan y en los suburbios de Nueva York, en Baires y en la Riviera Maya, en el Pacífico, en Canelones y en Pocitos. Quiero un viñedo pero el clima que me gusta es más para bananas. Donde estás, hogar de mi vida, que no te puedo encontrar. Una vez por una nota consulté una coach –una profesional del coaching, especie de porrista con conocimientos de psicología que te tira tips y ánimo para cumplir tus metas- y me dijo: “Tenés que decidir DÓNDE querés tu casa, y cuando lo sepas, el camino para tenerla va a aparecer.” Creo un poco en eso. #elbrote Mi hogar –aquí y ahora, nunca digas nunca- no podría ser en Argentina. No me siento cómoda con muchos de sus modales, creencias y posibilidades. Podría ser en ciertas partes de México pero significaría siempre una renuncia. (¿Y no lo es todo lo importante, acaso, pequeña 52


saltamontes?) El resto, Manhattan y Toscana, podrían ser, pero los estoy idealizando. Y están algo carelis. La cuestión es que tengo que encontrar uno, porque es una prueba karmática y mi orgullo geminiano no permite que me vaya mal en una prueba. Donde vivo ahora se llama Tepoztlán. Se supone que acá a 10 minutos, hace muchos años nació Quetzalcoatl, la serpiente emplumada. Tengo dos gatas rayadas, un amor. Hay un árbol de naranjas en el jardín compartido. A un lado veo las flores grandes como campanas alucinantes (literalmente, son floripondios). Al otro una construcción ruidosa con albañiles sonrientes que hablan tzotzil. Una vez entrevisté una bruja. Me dijo: -“Tu raíz es muy chiquita”. Me dio un ejercicio: ponerme boca abajo, de panza, directamente sobre el pasto. Según ella así va creciendo la raíz, como cuando ponés el carozo de palta con escarbadientes en un frasco con agua. #dedóndevenimosoadóndevamos Para muchos el hogar es aquel primigenio de donde salimos, donde transcurrió “la bella infancia”. Esos pasillos tibios donde correteabas, llena de dulces y almohadones y protecciones en las puntas de las mesas para que no te las clavaras. No es mi caso. Se supone que el héroe, después de superar obstáculos, matar monstruos y desenterrar el Grial, vuelve ahí y todos chochos, lo esperan con un cartel de Welcome. Ulises vuelve a Itaca. Penélope deja las agujas y hace un té.

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Pero yo no tengo a donde volver. No hay lugar físico ni simbólico, no hay un allí allí. Tengo que construirlo, elegirlo, encontrármelo, algo. Quiero, bueno, un lugar donde dar entrevistas: “Princesa Letra habla de su nuevo libro en su casa de .…..”. (Rellene la línea de puntos, dele, rellene). Las gatas a mis costados como escoltas de Cleopatra. Sol por las ventanas. Imprescindible pasto. Un árbol viejo frutal que siempre está dando porque siempre es verano. (Acá por ejemplo el naranjo da fruta y flor al mismo tiempo, tropical rules, ¿no es lo más). Sigo: caballete y amor pintando sin camisa en una esquina. En una mecedora, así, casual, una mantita tejida hecha por Lucía. Biblioteca de pared a pared. Altar. Totalmente blogueable. Y hiedra, hiedra, hiedra, por el amor de Démeter. (Ahora tengo una en maceta, y una tatuada, subiendo por el tobillo derecho. El otro día, acomodándola en la maceta, vi como tiraba, al mismo tiempo, hojas y raíces. Qué planta tan práctica y propositiva.). ¿Cómo voy a saber que un hogar es mío cuando lo encuentre? ¿Qué tengo que sentir? ¿Es tipo el hombre de tu vida, que lo sabés cuando lo olés? ¿Está el hogar en el ojo del observador o el alma del hogar en su habitador? ¿Es un sitio concreto o una sensación? ¿Es, oh, qué horror el arjonismo, el hogar verbo y no sustantivo? O el hogar es un reflejo, como es adentro es afuera, los almohadones con lentejuelas de tu corazón. Hace poco me enteré de dónde venía la palabra. Hogar: del latín vulgar focaris, y este del clásico focus: fuego. Home is where the focus is. ¿Y dónde está el fuego, princesa, dónde va a estar, dónde estuvo todo el tiempo?

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{Soltar todo y largarse}

Reinventando una vida Fotos y textos por LucĂ­a OlazĂĄbal


La vida está llena de nuevos empezares. Uno cambia la cuna por la cama y casi enseguida deja la teta y empieza a tomar en taza. Un día empieza el jardín de infantes y unos añitos después ya está empezando el primer grado. Luego viene la secundaria y seis años más tarde, el comienzo de lo que, en ese momento, la mayoría creemos será el resto de nuestra vida. Puede ser que elijamos una carrera para luego darnos cuenta de que no era la que nos identificaba tanto y decidamos, una vez más, empezar otra cosa. Puede que la terminemos y la vida universitaria nos atrape tanto que empecemos otra. Puede que empecemos a trabajar en algo más serio. Y así, iremos empezando y (des)empezando cursos, carreras, parejas y amantes, casas y barrios, mascotas y dietas, con una naturalidad muy propia y digna de esos años. Lo que casi es segurísimo es la idea de que cuando lleguen esos lejanos cuarenta, muy probablemente nuestra vida ya estará acomodada y resuelta y lo único que podrá entonces empezar serán algunas vacaciones, por ejemplo, o ese buen libro que nos vamos a comprar. Claro que lo que entonces no sabemos es cómo llega luego la vida y se nos ríe en la cara a carcajadas cuando ve que finalmente nos damos cuenta de que todo, todo, puede volver a empezar una vez más, en cualquier momento y a cualquier edad, en un interminable festín de nuevas oportunidades. En el invierno de 2009, Cecilia Martellotto volvió a vivir a la Argentina, más exactamente a un pueblo en el interior de Córdoba, luego de doce años de vivir en España, donde crió a sus hijos, Nadim y Adara, en un pueblo a orillas del mar, trabajando en horario escolar para poder estar presente en su cotidiano sin perderse de nada. “Fueron hermosos años, en los que mi actividad era plena; todo el día estaba completo, llevando niños a la escuela y a sus actividades deportivas, sumado a mi trabajo, que se desarrollaba en la calle visitando un gran listado de clientes para 58


la empresa en la que trabajaba, y finalizando con las tareas de la casa, que son muchas e inacabables, como todas las mujeres bien saben. Así que al llegar aquí, además de encontrarme con un paisaje muy diferente, también descubrí que mis hijos ya estaban muy crecidos. Su nueva escuela los retenía todo el día, y como queda muy cerca, empezaron a ir a pie, lo cual me liberó de llevarlos. Mi marido enseguida comenzó con su actividad laboral. De pronto, desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, nadie estaba en casa, nadie dependía de mí para que lo lleve o lo traiga, y empecé a tener un montón de horas disponibles para mí sola. Con tanto tiempo libre, y acostumbrada a pasar tantos años corriendo para todos, al principio me encontré bastante perdida. Empecé a caminar, para conocer un poco el pueblo y pasar el tiempo. Pero sentía cada vez más fuerte la necesidad de encontrar una actividad que me llenara y me permitiera expresarme. Un día mi vecina, quien además nos alquilaba la casa hasta que la nuestra estuviera terminada, me estuvo contando de las clases de cerámica a las que iba hace años y me sugirió la idea de ir con ella. Me quedé pensando en la propuesta y enseguida recordé mi colegio primario, doble turno, donde teníamos actividades artísticas, y entre ellas, cerámica, que me gustaba mucho. Tanto, que mi abuela aún conserva algunas de mis piezas de aquella época. La verdad es que yo estaba un poco tristona; tanto cambio y tantos años dejados en un lugar tan lejos. Era un momento difícil, y fue justo ahí cuando conocí el Taller de Flora y mi vida empezó a tomar un rumbo del que aún no era conciente. Flora es una persona encantadora, llena de ternura y siempre con una sonrisa en la cara. Tiene mucho arte y pasión por este oficio, que también aprendió cuando llegó a vivir aquí, hace muchos años. Digamos que me sentí muy arropada y contenida con tanto cariño de por medio. Me enamoré de su taller que desborda creatividad y te invita a soñar. Me enamoré de la arcilla, de su textura tan suave y resbaladiza en mis manos y que a la vez es un trozo en bruto lleno de infinitas posibilidades para amasar y perderse soñando y dejando que las ideas fluyan y se transformen en creación. Así empezó mi historia con el torno: primero un pequeño cuenco, luego otro, hasta que la idea de dedicarle cada vez más tiempo a la arcilla fue creciendo más y más. Después de ir a clases un año, me compré mi propio torno, pero lo guardé para cuando me mudara a mi nueva casa. A los dos años decidí hacer de esta actividad mi trabajo, y con unos ahorros que tenía me pude comprar el horno. Con esto se me abrió una enorme cantidad de posibilidades. Claro que aún no era muy conciente de todo eso, pero comencé a crear… Así ha pasado un año y medio. Ya estoy en mi casa nueva y tengo un tallercito provisorio donde puedo trabajar. Cada día me siento con mi arcilla, y luego de amasarla un buen rato, me pierdo y dejo que las ideas surjan. Siempre estoy pensando formas y colores. Las horas y los días se me pasan volando porque lo que estoy haciendo me completa y me llena de felicidad”. Este año, Cecilia empezó algo nuevo una vez más: clases de pintura. De esta manera aporta a su trabajo un nuevo conocimiento de las formas, los colores y texturas, y las luces y las sombras. Y para no perder la buena costumbre de empezarse a sí misma con nuevos desafíos, aceptó la propuesta de su profesora de arte de realizar una muestra juntas durante el verano, cada una de sus trabajos, una en pintura, la otra en cerámica. A pesar del miedo inicial a exponerse a las malas críticas que a veces puedan llegar junto con las buenas, Cecilia se animó ¡y dijo que sí! La muestra estará abierta desde el 23 de noviembre hasta el 30 de enero, en La Cumbre, Córdoba, y quién sabe si no será el puntapié inicial de algún otro nuevo comienzo. Contacto: Cecilia Martellotto, La Cumbre, Córdoba. Facebook 59


{Iniciativas}

Bares para leer

Por Laura Rossi fotografĂ­as por Georgina Matich

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Leer. Tomar café. Charlar. Descubrir lugares que, de dejarnos llevar por la costumbre, jamás hubiéramos pisado. Comer cosas ricas. Experimentar. Tomar té. Charlar. Sacar fotos. Escribir. Prestar atención a los detalles. Disfrutar. Y charlar un poco más. Todo esto –no necesariamente en ese orden pero sí en forma simultánea- es Bares para leer. La idea del blog es simple: elegimos un bar –por cercanía, por azar, por recomendaciones- y vamos dispuestas a experimentar el ambiente para determinar si se trata de un buen lugar para leer o no. No buscamos ninguna característica especial a priori, más bien, nos dejamos llevar por lo que cada espacio nos ofrece en un momento determinado. Como ninguna de las dos tiene una formación de origen relacionada con lo gastronómico, nuestra perspectiva es siempre la del cliente. Haber tenido un bar –hace mucho tiempo, casi en otra vida- ayuda a afinar la mirada ante ciertas cosas, pero tratamos de mantener siempre la perspectiva de ‘lectoras buscando el espacio ideal para leer’. Después de haber reseñado unos cuantos lugares, podríamos decir que la atención y la carta o el menú que se ofrece se combinan con los ruidos del ambiente, la música, la comodidad de las sillas o sillones y las características de los clientes habituales para generar un espacio de frágiles equilibrios. Si el equilibrio se mantiene durante unas horas, nos vamos satisfechas porque hemos encontrado un bar más para leer. Por ahora, sólo hemos reseñado bares de la ciudad de Rosario (Santa Fe, Argentina) pero no perdemos las esperanzas: algún día, reseñaremos bares por el mundo (?).

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El top five de Bares para leer

Calixto Café A favor: todo. El lugar es precioso y amplio. Los sillones son ideales para leer. La atención súper amable. La pastelería es deliciosa (aquí probamos la mejor tarta de coco de todos los tiempos) y los almuerzos no se quedan atrás. Ideal para leer, estudiar, escribir, charlar: es, claramente, uno de esos lugares para visitar y revisitar. En contra: nada. Nos encanta Calixto, quisiéramos vivir ahí. Ver más…

Punto, mercado holístico A favor: la propuesta es sumamente original en la zona. El lugar es muy tranquilo y muy agradable. Los almuerzos y la pastelería, además de ser ricos, son sanos y ofrecen productos veganos. La atención es muy buena. Muy buen lugar para leer y darse un gusto saludable. En contra: nada por el momento. Recién abren y marcha sobre ruedas. Ver más… 64


Amelie, petit café A favor: los detalles. En Amelie, todos los detalles generan un ambiente único, ideal para leer o para largas charlas. Los almuerzos son originales; la pastelería, impecable. La atención es muy buena y la música, perfecta. En contra: tiene muy pocas mesas, lo que hace que, en determinados horarios, mucha gente se quede afuera. En el momento en el que nosotras fuimos, además, tenían una suerte de horario fluctuante (?) que, a veces, puede jugar en contra. De todos modos, si uno encuentra una mesa libre, la va a pasar muy bien. Ver más…

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Savoy Grand Café A favor: el lugar es muy amplio, tiene buena acústica y mesas con sillones, así que es muy bueno para leer. Tiene, además, los atractivos de los cafés tradicionales. La atención es buena y la pastelería, también. En contra: si uno es amante de los lugares luminosos y modernos, puede resultar un poco oscuro, pero nada grave (?). Ver más… Starbucks (Alto Rosario) A favor: la pastelería es buena. Es una pena que las porciones estén pensadas como para satisfacer a gigantes hambrientos. En contra: todo. Es el infierno. El café no parece ser café, la espuma permanece en el vaso por los siglos de los siglos. El ruido de las máquinas es infernal. La atención es sobreactuada y termina incomodando. Los precios son absurdos, considerando que uno mismo debe llevarse el pedido a la mesa en vasos descartables y bolsas de papel. El sólo hecho de pensar en repetir la experiencia nos genera pesadillas. Ver más…

Bares para leer - Blog Facebook 66


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{Mercados} Por Lucía Olazábal Fotografías por Mariana de Giácomo

Sabe la Tierra

El mercado que abre camino hacia un nuevo paradigma


Hace exactamente un año, en un viaje a Buenos Aires, me di el gusto de conocer Sabe la Tierra, un mercado ubicado en la estación San Fernando del Tren de la Costa, que ofrece productos cuidadosamente elaborados que van desde panificados, dulces, chocolates, verduras, comidas y licuados listos para consumir en el lugar, hasta jabones artesanales, lanas hiladas a mano, aceites, etc; en fin, un paraíso orgánico en la ciudad que nos recibe sábados y domingos y donde podemos, no solo hacer nuestras compras, sino también pasar el día disfrutando de diversas actividades tanto para grandes como para chicos. Nos comunicamos con Angie Ferrazzini, quien impulsa este proyecto desde sus comienzos, para que nos cuente un poco de la historia de este sueño que se sigue haciendo realidad cada fin de semana que el mercado abre sus puertas a la comunidad. Contame ¿qué es Sabe La Tierra? Sabe la Tierra es una Asociación Civil sin fines de lucro que se propone difundir el paradigma de la sustentabilidad y promoverlo a través de diversas acciones. En SLT creemos en la necesidad de respetar la naturaleza de la que formamos parte y que nos alimenta. El consumo de productos naturales y orgánicos crece en el mundo impulsado por la búsqueda de lo saludable y se impone como un camino alternativo para preservar el medio ambiente. Nuestra misión es llevar a cabo acciones que nos permitan relacionarnos, conocer otras alternativas de vida, tomar conciencia y generar cambio de hábitos. Con la presentación del proyecto en formato de mercado, nos proponemos establecer un vínculo entre los pequeños productores y los consumidores, rescatando la relación humana más allá de la compra-venta. Queremos que quienes producen puedan transmitir su filosofía de vida, su historia, sus dificultades, sus sueños y proyectos. En Sabe la Tierra buscamos generar un cambio de conciencia que conduzca a un estilo de vida alternativo basándonos en: Consumir menos y de manera más responsable Apoyar el comercio justo, dando espacio a pequeños productores y a proyectos sociales de la zona, Establecer un puente entre productores y consumidores ¿Cómo y cuándo se inició este proyecto? La idea surgió hace unos 10 años y formó parte de un sueño, de una visión personal. Luego fui armando equipo y hoy somos 22 personas las que conformamos el equipo de SLT. El Mercado funciona desde hace dos años y durante este tiempo hemos sentado las bases para el cambio de paradigma. Desarrollamos un Manual de 10 Principios que nos guían: Construir el cambio; ser transparentes en nuestras relaciones; conformar redes, generar comunidad; dar a conocer los procesos; practicar la ética del cuidado y el respeto, ser coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos; capitalizar la experiencia, animarnos a lo nuevo y agradecer lo recibido. Todo esto nos proponemos quienes hacemos Sabe la Tierra: organización, educadores, productores y consumidores ¿Cuáles son los objetivos de SLT? Los objetivos de SLT son: generar un cambio de hábitos real en el consumo, generar conciencia 70


de consumidores y de productores, formar consumidores responsables y productores comprometidos. Generar una comunidad de productores y consumidores, ser parte de un mismo engranaje y no bandos enfrentados. Juntos hacemos el cambio. El compromiso debe ser de ambos lados. Para todos y cada uno de nosotros, SLT significa algo diferente. Están los productores, para quienes el Mercado es su única fuente de ingreso y es el lugar donde poder ofrecer lo que hacen, darse a conocer y tomar contacto con el otro y están los consumidores, que valoran el espacio como un lugar donde comprar, pero también donde respirar otro aire. Hace poco una señora posteó el mejor elogio que podíamos llegar a recibir: ‘Y un día fuimos a SLT y nos llenamos de vida’ ¿Cómo es llevar adelante un emprendimiento basado en el consumo pero lejos de las normas del mercado tradicional? Es sumamente enriquecedor, es hacer camino al andar, es abrir el camino y sentar las bases, es un aprendizaje constante. Es estar en la transición entre lo nuevo y lo viejo, todo el tiempo intentando avanzar hacia el cambio de paradigma. ¿De qué manera busca influir SLT en la comunidad y cómo responde ésta? SLT busca generar una comunidad de productores y consumidores y la respuesta es alentadora porque en estos dos años creció mucho la propuesta de productores y también la cantidad de consumidores que quieren iniciarse en el cambio de alimentación. Nosotros proponemos un cambio de vida, vamos por más, proponemos una filosofía de vida en consonancia con las personas y la naturaleza de la que todos somos parte. Promovemos el consumo local, de comercio justo, de producción orgánica, de sustentabilidad. Sembramos nuestra semilla en el 71


¿Qué es el Comercio Justo? Por Dolores Bulit Comercio justo en Argentina Se trata de relaciones de intercambio comercial basadas en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio mundial. Contribuye al desarrollo sostenible, ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de los pequeños productores y trabajadores marginados. Junto al Comercio Justo, surge el “Consumo Responsable”, un nuevo concepto que busca incorporar la dimensión ética del consumo. Representa “la otra cara de la moneda” del movimiento ya que no se puede asegurar un intercambio justo y solidario sin la presencia de consumidores conscientes, responsables y solidarios que reconozcan el verdadero valor de los productos que consumen. Principios del Comercio Justo - Rechazo a la explotación infantil. - Igualdad entre hombres y mujeres. - El precio que se paga a los productores permite condiciones de vida dignas. - Respeto de los derechos humanos. - Respeto al medio ambiente. - Se evitan intermediarios innecesarios. - Capacitación de los productores. Se informa a los consumidores acerca del origen del producto.

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barrio, pensamos global y actuamos localmente. ¿Cuál es el criterio de selección de los puestos? La curaduría y selección de los productores se hace de manera muy cuidadosa. Los criterios tienen que ver con los procesos de producción, con la cercanía, con las posibilidades reales de sostenerlo en el tiempo, con las personas y con los productos, ya que cuidamos de que no haya sobreoferta de productos dentro del mercado para que a todos les vaya bien. Vamos creciendo de manera paulatina para que crezca la oferta de acuerdo a la demanda. Todos los productos cuentan con verificación orgánica? Si no es así, ¿cómo lo manejan? No todos. Algunos están certificados. Otros tienen protocolos de producción y a otros los visitamos y nos interiorizamos en sus producciones, en sus formas y en sus procesos. Hay muchos productores que no certifican por una cuestión de que no están de acuerdo con las certificadoras, pero tienen una filosofía de producción y de vida totalmente en sintonía con la tierra. ¿Pensás que en un futuro la dinámica comercial va a tender a parecerse más a la que se produce en un mercado como SLT? Ojalá. Yo creo que va a primar lo local, lo regional, lo artesanal, lo orgánico y lo sustentable. Ojalá podamos replicar estos mercados para que el contacto entre el productor y el consumidor sea parte de lo que se viene; que todos colaboremos con el desarrollo local. ¿Creés que tu recorrido e historia de vida están conectados con haber ideado y llevado a cabo éste proyecto? Sin dudas que sí. Para mí fue pura intuición y aprendizaje y éste proyecto tiene que ver con mi vida, con mis sueños, con lo que imaginé para mi vida ¡y el trabajo es parte de mi vida!

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“Yo creo que va a primar lo local , lo regional , lo artesanal , lo orgánico y lo sustentable” Angie Ferrazzini


La comunidad del Mercado ¿Qué dicen los productores? Erna Schlegel es diseñadora y realizadora de ropa ecológica. Sus prendas abarcan modelos para niños, mujeres y hombres, incluyendo pañales ecológicos, y para su confección utiliza telas como barracanes de pura lana realizados en telares por aborígenes norteños, puro algodón o lino, a las que agrega color a partir del tinte de frutas o verduras o elementos que encuentra en la naturaleza. “Supe acerca de Sabe la Tierra por comentarios de personas que habían ido, y sentí la necesidad de conocer y de ser una más en la propuesta de marcar un surco nuevo al consumidor, donde pueda encontrarse con productos hechos a conciencia. Resalto la relación que se establece con el consumidor, los conocimientos y experiencias que se comparten, como así también el vínculo respetuoso y placentero entre los puesteros, al aire libre, interactuando con el espacio natural. Veo a Sabe la Tierra como un mercado pionero en una nueva propuesta de consumo. En mi caso, valoro la exposición como productora y  la difusión.  No solo lo recomiendo a los consumidores sino que yo misma soy una ferviente consumidora del mercado. Encuentro en él muchas de las cosas que he necesitado hacer por mí misma durante mucho tiempo porque no se encontraba de manera accesible en el mercado convencional, y cosas que compraba en lugares distantes, o por encargue, etc. Hoy las encuentro todas juntas y sé de la calidad de conciencia de los productores. Muchos de nosotros creamos motivados, más allá de la necesidad material, de una profunda convicción de mostrar lo que significó mucha investigación, trabajo y compromiso con una conciencia en amor.”

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Graciela Morales es productora de los aceites de oliva Finca Grayfe, elaborados de primera extracción en frío y sin filtrar, en la provincia de San Juan. Llegó a Sabe la Tierra a través de una amiga que la invitó al mercado. Allí conoció a Perla y a Angie, quienes la invitaron a participar de la feria para ofrecer sus aceites al público. “Una de las cosas que disfruto cada sábado es la variedad de productos que puedo comprar y compartir con mi familia. Estoy convencida de que con el correr del tiempo SLT va a ir creciendo. Muchas personas se dan cuenta de la importancia que tiene consumir productos orgánicos, (sin agroquímicos ni conservantes), de muy buena calidad, elaborados y comercializados por los mismos productores. Para nosotros es un honor que la gente tenga nuestro producto en su mesa. El trabajo de Sabe la Tierra es muy interesante, y le auguro un excelente futuro”. Paola Fogolín decidió vender sus productos de limpieza biodegradables +Limpio en Sabe la Tierra. “Como productora elijo SLT porque promueve el consumo responsable y un encuentro directo entre productor y consumidor a través del cual podemos conocernos más y de una manera directa, lo cual permite también una relación más humana. Elijo SLT por la claridad, la transparencia y el compromiso que todo el equipo tiene y pone en marcha todos los fines semana; por la seriedad y la idea de poder llegar a la gente con productos de cierta categoría, calidad, y compromiso con el medio ambiente; también elijo SLT porque además de lo comercial, con muy buenos resultados, brinda propuestas relacionadas con la educación, talleres, y charlas que incluyen temas de interés social. Como consumidora también elijo SLT. Además de estar presente con mis productos, yo hago mis compras ahí porque encuentro mejor calidad en lo que me ofrecen. También me gustan las novedades y propuestas que se van renovando en cuanto a gastronomía, comidas ricas y saludables a buen precio. En el mercado encuentro mucha innovación tanto en lo textil, como en lo artesanal, y un espacio en donde se siente muy buena onda. En el futuro veo a SLT muy grande, con muchos productores, mucho crecimiento y eventos relacionados a lo social”. 75


Un lugar para los niños en el corazón del mercado Además del Mercado en sí, en SLT funciona un Consejo de Niños que se reúne en asamblea cada quince días con el objetivo de soñar y crear un espacio que comprenda una zona de juegos de diseño sustentable realizados con los niños y con participación de la comunidad, una huerta que incluya un centro de compostaje con un tanque para la recolección de agua de lluvia, una casa atelier donde desarrollar talleres y actividades para los niños, proyección de cine, juegoteca, etc. Como se explica en el proyecto, “un espacio verde en la ciudad que sea un lugar de promoción de la autonomía y el juego libre en la niñez, que favorezca el encuentro social, y que a la vez sea un espacio educativo y de experimentación de prácticas de sustentabilidad.” Este consejo está coordinado por Pía Berdiñas, quien fue convocada por Angie Ferrazzini y Cecilia Legon para pensar la plaza para los chicos, acompañada por Bruno Stier como capacitador en construcción integral. Entre todos y junto a los chicos, llevan adelante este proyecto. Pía nos cuenta: “Como había tenido una experiencia en pensar plazas y me había dado cuenta de que es mucho mejor consultar a los interesados que pensar para ellos, propuse a Angie y Cecilia armar un consejo de niños como los de Tonucci. Ellas se entusiasmaron tanto como yo y comenzamos inmediatamente convocando a los niños. La iniciativa nos daría un doble resultado:  impactaría en el diseño y la realización,  y a la vez en el desarrollo de la autonomía, la confianza en la propia creatividad y la libertad de los niños (y de paso de nosotros los adultos involucrados). Ha sido así, el diseño se va armando por el camino frente a los materiales que disponemos, tenemos varias metas y aún nos falta mucho por andar. Día a día se acercan personas y organizaciones a colaborar.  En el camino vamos aprendiendo técnicas y prácticas de sustentabilidad y poco a poco, a medida que van apareciendo materiales y recursos, vamos construyendo la Estación de los Chicos. Mi papel es el de coordinadora del Consejo de Niños y diseñé el proyecto. Soy feliz inventando cosas para trabaja con ellos, y ellos tienen la capacidad de dar vuelta y enriquecer todo lo que llevamos. Hay cosas que no permanecieron, como la casita en el árbol o las hamacas, porque se llevaron las sogas. Pero el aprendizaje y la aventura de hacerlas fue magnífico. Como es todo a pulmón vamos lento, pero la experiencia es en sí misma un tesoro de aprendizajes y aventuras y acercamiento al mundo de la sustentabilidad y de la naturaleza.”

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Cómo conocí a Tonucci Por Luisina Serenelli

Cuando puede, Pía también participa en el mercado como productora: “Me entusiasma mucho trabajar con otros y es así que llegué a Sabe la Tierra, que tiene las puertas abiertas para los que se quieran sumar. Cuando voy al mercado disfruto mucho la propuesta, los compañeros productores, los productos originales, los talleres, los colores y aromas, y particularmente, los niños. Sabe la Tierra me dió espacio para traer nuevas propuestas y me llenó de proyectos a su vez, en un va y viene enriquecedor y desafiante. ¿Por qué la recomendaría a otros? Porque allí encuentro productos orgánicos y de comercio justo, y diseño original y sustentable que elijo frente a otros en la medida que puedo. Si tengo que comprar un regalo, o lana, o vasos, o verduras, o milanesas de avena o un sombrero, lo hago allí. Es una elección buscando apoyar la nueva economía y la ecología, pero también porque me gustan mucho más las cosas que allí encuentro.  ¿Cómo la veo en el futuro? Si sigue creciendo a este ritmo creo que ésto que está logrando que es difundir el paradigma de la sustentabilidad a nuevas personas que no lo conocían o pensaban que era prohibitivo, será un cambio cultural masivo en Buenos Aires y la multiplicación de la producción y oferta  de orgánicos y productos de construcción sustentable y comercio justo. Sabe la Tierra se está preparando para ello y ya incorporó un día más de mercado y está trabajando en capacitaciones en escuelas.” 77

Hace unos 15 años, me encontraba finalizando mi secundaria. Cursé un antiguo B.O.D, es decir, un bachiller con orientación docente. Allí fue donde escuché por primera vez hablar de Francesco Tonucci, FRATO. Debo decir que sus libros, sus viñetas y su concepción de la educación atravesaron toda mi formación docente y, años después, mi práctica como profesional de la enseñanza. Su idea de educar para la participación y la transformación, sigue siendo revolucionaria aunque hayan pasado más de 30 años desde sus primeras viñetas. A veces me esperancé con sus dibujtos y otras me desilusioné al constatar la enorme brecha que separa su ideal de nuestro real. Cuando fui mamá y revisité sus libros, me di cuenta de que también compartíamos la visión sobre el nacimiento, la lactancia y la crianza de los niños. FRATO inspira porque es un modo de aproximarse a la infancia. Por eso, cuando leí que desde Sabe la Tierra se impulsan consejos de niños “a la manera de Tonucci”, no me sorprendí. El espacio se construye cada fin de semana el Mercado para los niños, es muy cercano a su concepción de disfrute para los más pequeños.


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Hablan los consumidores “Voy a Sabe la Tierra porque dejé de interesarme en los supermercados donde la mayoría de los productos son empaquetados, envasados y embotellados con mucho plástico, conservantes y colorantes. Etiquetados y fotografiados con algo en su interior que no es más que comida chatarra. Sabe la Tierra me cambió la vida. Al alimento lo puedo probar, ver, preguntarle a quien lo vende qué es y qué aporta y, es más, con una sonrisa y sin apuros. Sabe la Tierra es un programa de fin de semana. Cuando voy con mi hija, primero me pide frutas, luego jugos, después juegos y por último tambores. Se ríe, corre, habla con la gente, disfruta. Fui una vez al supermercado con ella. Fue una tortura. Primero me pidió un soldado, luego un globo de plástico y por último unos chicles. Casi me muero. Terminé estresado y con ella llorando en brazos”. Willy Heinonnen

“Yo elegí acercarme a Sabe la Tierra porque estoy completamente de acuerdo con el comercio justo. No sólo por consumir orgánico, sino esto de apoyar a los pequeños emprendedores; apostar al intercambio también”. Alejandra Castelló

“Visité el mercado en plan de paseo con amigas, vivo en el centro y no es opción para mi compra de mercado semanal. La oferta de los puestos es super variada, opciones orgánicas y saludables para todos los gustos. Los puesteros son maravillosamente amables y generosos: super dispuestos a recomendar, explicar y hacer probar para ayudar a elegir antes de comprar. Hay mesas al aire libre ideales para comprar y comer ahí mismo, armar un picnic saludable y disfrutar del sol. Mis compras: panes, cookies integrales y dulces. La verdura es fresquísima, hubiera cargado kilos de rabanitos solo porque se veían divinos, ¡pero me volvía en tren! Si viviera en la zona iría mucho más seguido!” María José Micale

Más Info El mercado Sabe la Tierra abre sábados y domingos en los andenes de la Estación San Fernando del Tren de la Costa, provincia de Buenos Aires. Sabe la Tierra Angie Ferrazini 79


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{Lecturas} Por Marcia Arbusti

POESÍA PARA NIÑOS (Y PARA NOSOT ROS TAMBIÉN) Un viaje autobiográfico incierto con destino confirmado: ¡leer poesía! * El fragmento del collage pertenece a un poema de Ramón Suárez

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Me gusta mucho la poesía para niños porque tiene, según mi humilde opinión, un encanto especial, un candor que atrapa y alegra, que llena los oídos, la vista y el alma. Cada verso es para mí una sonrisa, y no se trata de poesía de humor, claro está, sino del sentimiento de completud que me atraviesa cuando leo rimas y ritmos que contagian de buen ánimo a cualquiera que esté dispuesto a compartir el momento. Y si son mis hijos, ¡mucho mejor! No he leído demasiada poesía de pequeña, y siendo ya adolescente, el canon, el academicismo y los docentes guiados por dictados comprometidos con el establishment político y literario no pudieron tenderme la mano que yo necesitaba. Mi búsqueda no cesaba, pero los bibliotecarios respetuosos de los autores consagrados por las instituciones y hasta los libreros que se regodean de poseer todo el saber sobre todos los libros tampoco acertaron en el camino que quería transitar. Todos me acercaban a una poesía seria, grandilocuente, bella sí, pero de difícil acceso. Y en la soledad de mi cuarto o de las frías salas de lectura, sentía que esa poesía tenía otro destinatario, más inteligente quizá, o por lo menos con otra sensibilidad. El fracaso me apabullaba, pero, devoradora de libros, picoteaba lo que descubría sin querer (queriendo), o tras preguntar tímidamente qué leían los demás, esos que yo creía dignos de leer poesía. Luego descubrí los movimientos vanguardistas y eso significó aire puro y agua fresca para mi cuerpo. Entonces, siendo docente de Lengua y Literatura, me divertí asombrando a mis alumnos con esas palabras descontracturadas, que cantan las calles de las ciudades, que dibujan en la hoja mil formas, que gritan, que protestan, que bailan, que inventan nuevos significados. Y luego fui mamá. Y aunque mi vida haya dado un súper vuelco, hay cosas que siguen latentes o se han vigorizado aún más, como la necesidad de devorar libros y la eterna búsqueda de la poesía. Y entonces la sorprendida fui yo, porque la poesía para niños me abrió las puertas de un espacio donde la palabra fluye e invita a saborear la dulzura de las melodías. Los poemas acercan, atraen, lanzan un conjuro sobre los que se reúnen alrededor de ellos haciendo mágico el momento. Los sonidos pululan por los versos, se duplican para hacerse sentir, se doblegan en un vínculo armonioso para dar sentido especial a las palabras más comunes de nuestra lengua. En poesía todo toma otro color, porque la música invade cada uno de los espacios y no sólo se oye sino que también puede verse. Y en ese entorno incomparable los lectores y los oyentes vamos otorgándole significación a lo que los autores nos han regalado, una significación propia, que rellena huecos, que se sirve de nuestra historia personal, que sacude nuestras emociones más íntimas. La poesía para niños es, como sus destinatarios, natural, fresca, dinámica, sorprendente. Y sobre todo, abierta. Conjuga la belleza y el trabajo retórico sobre el lenguaje de las grandes obras literarias con la amenidad y la candidez propios del idioma del que gustan nuestros peques. Calidad y calidez en un solo producto, un ofertón, una ganga. ¿Quién se atreve a quedarse afuera? Los poemas sacuden nuestros sentidos y nos convocan a estar presentes con todo el cuerpo. Un desafío a cada instante. Un reto en cada verso. Una provocación al sedentarismo. La sonoridad despierta en los niños un interés y un gusto especial, y por eso muchas veces las historias que se cuentan a través de la rima tienen mayor impacto. Esa riqueza es, para mí, un tesoro digno de explorar junto a nuestros hijos. Obviamente, antes de leer poesía con los chicos (o brindarles los libros a quienes ya puedan hacerlo solos) tendremos que trabajar por nuestra cuenta, seleccionando aquello que nos guste más. En poesía, señoras y señores, más que con otros géneros, hay una verdad de fe: nada bueno podremos transmitir si no nos gusta primero a nosotros. Si no nos hizo cosquillas en las entrañas, o no nos despertó una sonrisa, ni nos quedó titilando en los oídos, hay que desechar. 83


No podremos generar entusiasmo si no sentimos en carne propia alguna emoción que valga la pena compartir con los más pequeños. Porque en poesía se trata de eso, de emociones que se despiertan sin entender demasiado los motivos. La lectura se trunca cuando nos sentimos ajenos a los versos, las palabras no encuentran vuelo propio y el ritmo se enlentece. Pero si algo en nuestro interior ha vibrado, aunque sin darnos demasiada cuenta, seremos artífices de una melodía y un juego que encantará a los niños. La energía se transmite, y, personalmente, considero que la poesía es portadora de una fuerza que hace fluir a distintos ritmos a quienes se acercan a ella. Entonces, luego de haber elegido un libro entero, o sólo un par de versos –por qué no-, deberemos estar atentos a la sensibilidad de los chicos y su disponibilidad para escucharnos. No tengo pacto alguno con el azar ni el destino, pero les aseguro que el fracaso jamás será rotundo. Porque los chicos, además, están interesados en nuestra presencia. Combo perfecto: poesía + mamá/ papá/tío/amigayasísiguiendo. Luego, todos los beneficios extras. Las estrategias retóricas que los autores proponen en sus poemas pueden generar en los niños la reflexión lingüística, por ejemplo a través de la repetición de algún sonido como puede ser la doble ere o la ‘ch’ que tanto persiguen a la pronunciación de nuestros hablantes principiantes. No considero que los poemas deban tener una finalidad didáctica, pero si a partir del juego los chicos pueden descubrir cualidades de la lengua de la que se valen cotidianamente que le permiten explotar nuevas posibilidades de uso, ¡bienvenido sea! La cadencia y la musicalidad también se exploran de un modo especial en los versos, y ni qué decirles si nos animamos a acompañar nuestra lectura con algún instrumento. (En lo que a mí respecta, no sé absolutamente nada de música, pero siempre hay alguna pandereta o xilofón que se apiada de mí y me presta amablemente sus sonidos para escoltar a los sentidos…) En los caligramas, por su parte, los aspectos gráficos son los más significativos, entonces también podemos jugar con esa relación entre lo que se dibuja y se escribe. Hay hermosísimos logros de afamados poetas, muy divertidos además. En fin, creo que la poesía para niños merece ser tenida en cuenta porque contiene dentro suyo un infinito mar de posibilidades para alcanzar el disfrute. Nuestros hijos también merecen ser acercados a objetos de valor estético y literario, porque allí está el germen de las futuras lecturas que emprenderán con los años.  Sólo hay que perder el miedo y animarse. Todos podemos leer poesía. La que nos guste, y eso no necesariamente coincidirá con lo más vendido o lo que ha sido consagrado por los académicos. Los chicos no entienden de esas cuestiones y sólo están ávidos de belleza, y eso está a nuestro alcance. No hace falta tener un coeficiente intelectual superior al común de los mortales. Derribemos mitos. Es una cuestión de actitud. La puerta de ingreso es grande para que podamos entrar todos. Hay un poema (y mil más) que espera por nosotros y nuestros niños.

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Dossier DIY Cuatro proyectos seleccionados de internet para recrear durante las fiestas. Para pasar un rato entetenido en familia, para desestresarnos un poco, para regalar algo simple hecho a mano. Que los disfruten...

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Zapatillas con onda! Por Melina Belluzzo de Experimento Casa

materiales

Ante todo, lavá las zapatillas ¡aunque sean nuevas! Después, te recomiendo que dibujes con lápiz el diseño que prefieras

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Luego, ¡a pintar! La pintura para tela no hay que diluirla con nada. No te digo que es facilísimo, porque la lona de las zapatillas es bastante porosa y cuesta que se penetre  bien la pintura, quizás tengas que darle dos manos. Por los ojales no te preocupes, pintalos, total la pintura para tela sale del metal muy fácil (yo la limpié con la mano)

Resultado!

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Elementos necesarios: 1. Recipiente 2. Vela

1. Desarmar la vela (sacarle el pabilo, papeles, stickers, etc...), 2) Cortarla en pedacitos(este paso es opcional y para ansiosas), 3) Meter los pedacitos de vela en un recipiente resistente al calor, ya que el próximo paso va a ser ponerlo dentro de una cacerola con agua sobre el fuego, a “baño María”

4. Mientras la vela está en baño María derritiéndose, ponemos el pabilo dentro de la taza y fijamos ambos extremos para que, cuando derramemos la vela, no salga volando.

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Velita en taza

Por Pepita http://mrspepita.blogspot.com.ar/

Este proyecto me gustó porque sirve para hacer un lindo regalito, es fácil, rápido y económico. Además permite reutilizar tazas que quedaron huérfanas, frascos, latas, casi cualquier cosa.

5. Verter la vela derretida dentro de la taza con cuidado, dejar secar y ¡listo!

Un lindo empaque y tenemos un regalo super sencillo

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Usé: cartón, regla y lápiz. En este caso agregué washi tape para los bordes, pero se puede reemplazar perfectamente por pintura o por cualquier pedacito de papel. El molde se dibuja a medida, no es más que un cuadrado + un triángulo. Una de las piezas lleva un corte desde abajo hacia arriba y la otra pieza lleva el corte en forma inversa, siempre hasta la mitad de la casita.

Una vez recortadas las dos partes en cartón, hay que calar con mucho cuidado las líneas para el encastre.

Les recomiendo verificar que el encastre funciona, para poder hacer las modificaciones que necesiten antes de decorar. Después si, pueden agregar los detalles que prefieran. Cuando lo hicimos con mi hija, recortamos lámparas y sillones de una revista y decoramos las paredes. En este caso, usé WT para emparejar los bordes. 96


Casita encastrable Este proyecto lo vi muchas veces en Pinterest, recreado de las formas más diversas, desde su versión simple a las más sofisticadas. Se puede transformar también en un castillo encastrable. Es una linda opción para hacer con los chicos y también para regalar como pequeño souvenir en un cumpleaños. Esta es la versión MOTS.

Por Luisina Serenelli

¡Seguro que a tu hijo le queda mucho mejor que a mí!

Encastramos...

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Bloques pizarra

Por Luisina Serenelli

Otra propuesta interesante que recorre Pinterest y que hemos decidio recrear. Estos bloques tienen la propiedad de transformarse en lo que uno necesite: letras, números o dibujos. Sólo necesitamos un trapito y un par de tizas para que se adapten. Se me ocurre que puede ser un buen “prop” para fotógrafos.

Necesitamos Retazos de madera, pintura de pizarrón y un pincelito. Van a necesitar aguarrás para limpiar el pincel. Limpien y lijen los bloques antes de pintarlos (pueden usar también esos bloques de madera que los chicos escribieron, por ejemplo), para que la pintura agarre mejor.

Bloques secándose. Pintar con pintura de pizarrón es muy fácil porque tiene un ingrediente autonivelador que hace que la pintura se empareje sola. Tampoco hace milagros, así que un poco de onda hay que ponerle, pero no ofrece demasiados inconvenientes.

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Ideas

Pequeñas casitas. Si se entusiasman, podrían dibujar una ciudad entera. Como verán, el dibujo no está entre mis virtudes (!)

Números Mi hija está aprendiendo a sumar y se me ocurre que estos bloques nos ayudarán mucho

Letras Para escribir mensajitos, palabras o nombres

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{Calendarios Mots} Queríamos ofrecerles un pequeño regalo por habernos acompañado hasta acá. Esperamos que el 2013 sea “el año” de todos nuestros lectores. Sin dudas será “el año” de Revista Mots. Estos calendarios, ilustrados por Pía Berdiñas, pueden descargarlos pinchando en las imágenes, imprimirlos, regalarlos y ¡hacerlos circular! Gracias a Pía por cedernos las ilustraciones y a ustedes por leer hasta acá. Buen año para todos. ¡Salud!

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{Links del presente número} Etó Karpán Página web http://www.etokarpan.com.ar/ Facebook https://www.facebook.com/etokarpan Julie Álvarez Blog http://juliealvarez.blogspot.com.ar/ Flickr http://www.flickr.com/photos/juliealvarez/7897741924/ Tienda http://manosdelmar.blogspot.com.ar/ Facebook tienda https://www.facebook.com/ManosDeMar Paula Visnevetsky Blog http://lapuntadelobelisco.blogspot.com.ar/ Flickr http://www.flickr.com/photos/paulaylisa/ Facebook https://www.facebook.com/LaPuntadelObelisco Shop http://paulapapelytijera.blogspot.com.ar/ Ágata Székely Blog http://www.enjoythecontradiction.blogspot.com.ar/ Twitter @heroinasmanual Cecilia Martelotto Facebook https://www.facebook.com/ceramicreacion.ceramica Bares para leer Blog http://baresparaleer.blogspot.com.ar/ Facebook https://www.facebook.com/BaresParaLeer Georgina Matich Blog http://www.lamiradadepierina.com/ Tienda http://www.pierinaonline.com/ Flickr http://www.flickr.com/photos/lamiradadepierina Pinturas http://www.georginamatich.com/ Pinterest http://pinterest.com/georgina/ Laura Rossi Blogs http://minimapresunta.blogspot.com.ar/ - http://lapatriagramatical.blogspot.com.ar/ Sabe la Tierra Página web http://www.sabelatierra.com/ Facebook https://www.facebook.com/SabelaTierra

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Pía Berdiñas Facebook Gusanitos de queso https://www.facebook.com/gusanitosdequeso Angie Ferrazzini Blog en Revista Sophia Dolores Bulit Blog http://comerciojustoenargentina.blogspot.com.ar/ Melina Belluzzo Blog http://www.experimentocasa.com.ar/ Shop http://www.eraseunavezdeco.com.ar/ Pepita Blog http://mrspepita.blogspot.com.ar/ Flickr http://www.flickr.com/photos/68123366@N02/ Lucía Olazabal Blog http://www.eralamaga.blogspot.com.ar/ Blog http://www.fotosdeados.blogspot.com.ar/ Flickr http://www.flickr.com/photos/era-la-maga/ Pinterest http://pinterest.com/eralamaga/ Victoria Pichel Blog www.lemondeesthetique.blogspot.com.ar Blog http://pieldegallina.blogspot.com.ar Blog http://www.fotosdeados.blogspot.com.ar/ SMYS http://showmeyourshoes.tumblr.com/ SMYBhttp://showmeyourbooks.tumblr.com/ Flickr http://www.flickr.com/photos/victoriapichel/ Luisina Serenelli Blog http://www.deamorydecasualidad.com.ar/ Sitio web: http://amorycasualidad.wix.com/fotografia Flickr http://www.flickr.com/photos/luisinaserenelli/ Pinterest http://pinterest.com/luisinas/?

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{Agradecimientos} Abro mis ojos. Después de este cansancio que significó encarar un desafío que no sabíamos a dónde nos llevaba. De la mano de dos valientes que se animaron (y me animaron) a tirarse a unas aguas sin ver el fondo. Siento todo lo que todavía falta por hacer... Entonces abro mis ojos. Y me encuentro, no con una mirada, sino con cientos. Miles. Las miradas de ustedes que estaban presentes y sin las cuales esto no tendría sentido. Las miradas que convierten este sueño en realidad. Las que devoraron el primer número y pidieron más. Las que no tardaron ni cinco minutos en compartirlo y recomendarlo. Las que no dudaron en apoyarnos en todo. Las que nos devolvieron lo que vieron en palabras alentadoras. Todas esas miradas que nos nutren el alma. Mots es palabras. Pero también, más. Es también muchas historias compartidas, las de este número y las de los que vendrán. Mots es las manos que la escriben pero también y necesariamente, la mirada que la lee. Gracias, entonces, por darnos sentido. En el plano tangible, queremos hacer público el agradecimiento a nuestras colaboradoras: Marcia Arbusti, Ágata Székely, Georgina Matich, Laura Rossi, Melina Belluzzo, Pepita, Julie Álvarez y Paula Visnevetsky. También a nuestros auspiciantes, por prenderse en la propuesta y sostener nuestro proyecto. A todos nuestros entrevistados y participantes de las notas, especialmente a: Florencia Delgado y Andy Carpanetto, Angie Ferrazzini, Pía Berdiñas, Erna Schlegel, Graciela Morales, Paola Fogolín, Willy Heinonnen, Alejandra Castelló, María José Micale, Dolores Bulit, Cecilia Martellotto, Osvaldo Vülluz y Fernando Gómez. A Mariana de Giácomo por acercarse hasta Sabe la Tierra a sacar fotos, acortando las distancias entre el mercado y nosotras. A Eva Ruiz por la plantilla del calendario. Y a Mónica Spagnol por saber guardar secretos. A nuestras familias y amigos que nos hacen el aguante en lo cotidiano. Y a esta enorme comunidad creativa a la que estamos orgullosas de pertenecer. Equipo Revista Mots Diciembre, 2012

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Nos encontramos en marzo...

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{Anunciar en Mots - Revista Digital} Comunicate con nosotras para obtener informaci贸n revistamots@gmail.com

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