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¿Estamos a tiempo? Are we in time? Esta nueva edición de Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine gira en torno a un mensaje: salvemos la naturaleza de nuestras islas, SOS, cuidemos lo que aún nos queda virgen, las playas, el mar, el campo, los bosques, las tradiciones, lo autóctono... Cada cual con su pequeña aportación, porque una pregunta siempre acuciante requiere ahora una respuesta decidida: ¿Estamos a tiempo de salvar Ibiza? Pues creemos que sí, va en nuestro ADN creativo y es nuestro empeño diario, frente a una codicia que no entiende de paisaje ni de sensibilidad ni de cultura ni de nada que garantice la preservación de la belleza de las Pitiusas para las futuras generaciones. Y si estamos a tiempo de salvar Ibiza, ¿podremos contribuir a salvar el planeta? Pues también pensamos que sí, aunque 15.000 científicos de 184 países no son tan optimistas. En un reciente artículo colectivo firmado en la revista BioScience, 25 años después de dar el primer aviso, advierten de nuevo a los países ricos de que vamos por un camino insostenible que representa una seria amenaza al bienestar humano y a la Tierra, y concluyen que muy pronto será demasiado tarde para salvar el planeta. Es el ultimátum ecológico, al límite de la sostenibilidad, una alerta silenciosa y a veces impalpable, la más peligrosa para la naturaleza porque el largo plazo ya no interesa. Ibiza y Formentera son pequeñas, frágiles, de una increíble belleza, pero con recursos limitados. No hay una isla B ni un planeta B. Sin embargo, querido lector, queremos expresar en estas páginas nuestra confianza y nuestro optimismo de cara al futuro porque en Las Dalias estamos convencidos de que la literatura, la historia, la fotografía, el arte, el diseño, la artesanía, la música y el amor por esta tierra son enseñas reivindicativas de extraordinaria influencia para concienciar a los residentes y visitantes sobre la necesidad de proteger estas preciosas islas frente a la amenaza de la especulación. En estas páginas va nuestra pequeña aportación a la causa. Y sí, estamos a tiempo.

This latest issue of Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine focuses on a single message: let’s save the nature of our islands, SOS, let’s take care of what’s still unspoilt, the beaches, the sea, the countryside, the woods, the traditions, everything intrinsic to our home... Everyone can make their own small contribution, because an ever-pressing question now requires a decisive answer: Are we in time to save Ibiza? We believe so. It’s in our creative DNA and in the effort we made every day, faced with a greed that doesn’t appreciate countryside or sensitivity or culture or anything that can ensure the beauty of our islands is preserved for future generations. And if we’re in time to save Ibiza, can we help to save the planet? We also think so, although 15,000 scientists from 184 countries are not so optimistic. In a recent collective article published in BioScience magazine, 25 years after the first warning, they again alert rich countries that we’re on an unsustainable path that poses a serious threat to the welfare of humans and the earth, concluding that it will soon be too late to save the planet. It’s an ecological ultimatum, the very limit of sustainability, a silent and sometimes impalpable warning, all the more dangerous for nature because the long term no longer matters. Ibiza and Formentera are small, fragile islands, incredibly beautiful but with finite resources. There is no island B, no planet B. Nevertheless, dear reader, we would like to use these pages to express our confidence and optimism for the future because, at Las Dalias, we’re convinced that literature, history, photography, art, design, crafts, music and a love for this land are all incredibly powerful forces to make both residents and visitors aware of the need to protect these precious islands from the threat of speculation. This magazine is our small contribution to the cause. And, yes, we’re in time.

editorial


EDITORIAL


Cuidemos nuestra tierra

Let’s look after our land Tengo grabada en la memoria una escena de pequeño, a mediados de los años 60: un montón de niños del pueblo estábamos sentados en el suelo delante de la primera tele que hubo en Las Dalias. Estaba apagada. Esperábamos inquietos. Era lo más moderno que habíamos visto en Sant Carles. Entonces mi padre encendía el generador y nos quedábamos embobados viendo una película de Tarzán. En aquella Ibiza rural, profunda, en un pueblo perdido de una isla casi desconocida para el turismo, ver aquella tele en blanco y negro era un descubrimiento fabuloso, pura vanguardia, magia. En esa Ibiza de hace 50 años, cuando aún se vivía de la agricultura y se cuidaba el paisaje con mimo, también íbamos a ser testigos de otra fantástica novedad: la llegada de los hippies, que descubrieron este rincón de la isla a finales de los 60 y a los que igualmente contemplábamos con enorme curiosidad. Venían huyendo del stablishment de las grandes ciudades para abrazar la libertad en la naturaleza de Ibiza y Formentera. Su cultura era muy diferente a la de los ibicencos de entonces, por razones obvias, pero coincidían en credos universales como el amor por esta tierra o el respeto a las tradiciones y la sabiduría del campo. Esa Ibiza en la que crecí, sin embargo, se parece muy poco o nada a la que dejaremos a nuestros hijos. Y no se trata de reprochar nada ni de evocar el pasado con nostalgia, sino de que seamos capaces de conservar y cuidar, al menos, todo lo bello que aún tenemos en nuestra isla, y que cada cual aporte su granito de arena para que podamos seguir disfrutando de la hermosura del campo, los bosques, las playas, nuestra gastronomía, nuestra cultura y todas las tradiciones que hacen de Ibiza una isla única en el mundo. En el Norte de Ibiza, en Las Dalias, frente al crecimiento desmesurado y el bullicio electrónico, estamos comprometidos con el medio ambiente: es una de nuestras señas de identidad, como debería serlo también de toda la sociedad el escuchar y hacer más caso a los payeses, los mejores garantes de la sostenibilidad. Pero, tristemente, cada vez quedan menos. Estamos convencidos de que la conservación de la isla es una tarea de todos, y solo es compatible con un desarrollo pausado, acorde con las necesidades y la sensibilidad de los vecinos. Nuestro compromiso es dejar bien cuidada esta tierra a las futuras generaciones para que también se sientan felices y orgullosos de vivir en Ibiza y Formentera. Joan Marí

Something I saw when I was a small boy, in the mid60s, is still engraved on my memory. A load of us kids from the village were sitting on the ground in front of the first TV set ever in Las Dalias. It was off. We were waiting impatiently. It was the most modern thing we’d ever seen in Sant Carles. Then my father turned the generator on and we were stunned as we watched a Tarzan film. On that rural Ibiza, deep in the heart of a village lost somewhere on an island almost unknown by outsiders, watching that black and white TV set was a fabulous discovery, pure state of the art, pure magic. On that Ibiza of almost 50 years ago, when people still lived off the land and lovingly cared for it, we were also about to witness another fantastic change: the arrival of the hippies who discovered this corner of the island towards the end of the 60s and who we also watched with great curiosity. They were fleeing the “establishment” of the large cities to embrace the freedom of nature on Ibiza and Formentera. Their culture was very different from that of the islanders of the time, for obvious reasons, but we all shared universal beliefs such as a love of this land and respect for traditions and the wisdom of nature. The Ibiza I grew up in, however, is very - or perhaps even completely different from the Ibiza we’ll leave our children. I don’t mean to reproach anyone or look back with rose-tinted glasses but we should preserve and, at the very least, look after everything that’s still beautiful on our island. Everyone can play a part, no matter how small, in ensuring we can continue to enjoy the beauty of our countryside, woods and beaches, our cuisine, our culture and all the traditions that make Ibiza a unique island in the world. In the north of Ibiza, at Las Dalias, in contrast to the excessive growth and electronic din, we’re committed to the environment. It’s one of our hallmarks, as it should be for the whole of society, to listen and pay more attention to the farmers, the people who can best ensure sustainability. But, sadly, they’re disappearing. We firmly believe that everyone should play their part in conserving the island and that such conservation is only compatible with well-planned development, in line with the needs and preferences of those who live here. Our mission is to leave this land in a good condition for future generations, so they can also feel happy and proud to live on Ibiza and Formentera.



Comprometidos con la Ibiza genuina y creativa Committed to the genuine and creative Ibiza

Con motivo de la publicación de la revista anual de Las Dalias 2018-2019, quiero dirigir un año más un saludo muy cordial a todos sus lectores y lectoras, así como a las personas responsables, trabajadores y visitantes de un establecimiento que ya se ha convertido en un auténtico punto de referencia en Ibiza. Como en años anteriores, no querría dejar de mencionar el trabajo llevado a cabo desde su nacimiento -del cual se cumplen ya 64 años- gracias al cual Las Dalias ha ido creciendo y ampliando de manera considerable el ámbito de sus actividades -muchas de ellas vinculadas al mundo artístico y cultural. El indiscutible compromiso con Ibiza se pone claramente de manifiesto en este nuevo ejemplar de la revista, que dedica una parte considerable de su contenido a la protección del medio ambiente, así como a temas relacionados con la tradición cultural y gastronómica. Quiero agradecer, por lo tanto, esta contribución a la hora de sensibilizar a los residentes y visitantes sobre la necesidad de preservar nuestro medio natural, así como divulgar y dar a conocer aquellos elementos representativos de la Ibiza más genuina y auténtica. Quiero expresar, por último, mi sincero deseo de que Las Dalias continúe por este camino, contribuyendo a potenciar el mundo creativo y artístico y proyectando en todo el mundo la imagen de una Ibiza acogedora, creativa y poseedora de un rico patrimonio colectivo en el cual la cultura y los valores medioambientales ocupan un espacio preeminente.

Vicent Torres Guasch Presidente del Consell Insular d’Eivissa President of the Council for the Island of Eivissa

On the occasion of the publication of the annual magazine of Las Dalias 2018-2019, once again I would like to extend my warmest greetings to all its readers, as well as to the organisers, workers and visitors of what has become an emblematic feature of Ibiza. As in previous years, I must acknowledge all the hard work carried out since Las Dalias was first set up, 64 years ago now, thanks to which the market has grown and considerably expanded the scope of its activities, many of which are related to the world of art and culture. The unquestionable commitment of Las Dalias to Ibiza can be clearly seen in this latest issue of the magazine, which has devoted a considerable part of its content to conservation of the environment, as well as to issues related to cultural and gastronomic traditions. I would therefore like to thank Las Dalias for helping to raise awareness among the island’s residents and visitors of the need to protect our natural environment, as well as helping to publicise and promote the most genuine and authentic aspects of Ibiza. Finally, I would also like to express my sincere wish that Las Dalias continues along this path, helping to promote creativity and art and projecting, throughout the world, the image of a welcoming, creative Ibiza with a rich heritage in which culture and environmental values take pride of place.



El tesoro de Tagomago

The treasure de Tagomago Vicent Marí Torres Alcalde de Santa Eulària des Riu Mayor of Santa Eulària des Riu

A nadie le descubro nada si digo que existen estampas icónicas que transmiten inmediatamente la clara idea de Ibiza y de lo que cada cual asocia a la isla. Es Vedrà, Dalt Vila o el Puig de Missa son un claro ejemplo. Pero así como cualquier turista conoce y disfruta a su manera la puesta de sol de Sant Antoni, los ibicencos y quienes se precian por bucear en el auténtico espíritu ibicenco nos reservamos nuestras joyas privadas, lugares bellos pero poco concurridos, parajes llenos de historia, de la nuestra personal también en muchos casos. Para mí y muchos eularienses, Tagomago es uno de esos lugares. Y por eso el islote, famoso por el abuso y maltrato al que desde el Ayuntamiento hemos conseguido poner coto, es un tesoro sentimental para nosotros. Pero es mucho más. Es un lugar con una biodiversidad deslumbrante, pero frágil. Por eso los vecinos de Sant Carles, los grupos ecologistas, los pescadores y todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu impulsamos un plan para su protección y para su conversión en Reserva Natural. De momento se trata de un proyecto frustrado, que no recibe la atención necesaria por quienes podrían llevarlo a cabo. Pero esta falta de éxito no enfría nuestro empeño. Por eso seguiremos reivindicando la protección de Tagomago como ejemplo del tesoro que las gentes de Ibiza no se pueden permitir perder.

Everyone knows those iconic views that immediately convey a clear idea of Ibiza and what everyone associates with the island. Es Vedrà, Dalt Vila and Puig de Missa are an obvious example. But just as any tourist knows and enjoys the sunset of Sant Antoni in their own way, the people of Ibiza, and those who love to immerse themselves in the authentic Ibizan spirit, reserve our own private jewels; beautiful but relatively remote places, full of history - including our own personal history in many cases. For me and for many people from Santa Eulària des Riu, Tagomago is one of those places. And that’s why the islet, infamous for the abuse and mistreatment that we, at the Town Council, have managed to put a stop to, has become a treasure for us. But it’s also much more. It’s a place with a dazzling but fragile biodiversity. That’s why the residents of Sant Carles, environmental groups, fishermen and all the political groups of the Santa Eulària des Riu Town Council are promoting a plan to protect Tagomago and turn it into a Nature Reserve. At the moment this project has been thwarted because it has not received the attention it warrants from those who could put it into practice. But this lack of success has not discouraged us. That’s why we will continue to call for the protection of Tagomago as an example of the treasure the people of Ibiza cannot afford to lose.



SUMARIO SUMMARY

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CULTURA Nerea Pallares, II Premio Internacional de Cuento Formentera 1968

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EL MERCADILLO Nuestras señas de identidad Cosas que sólo encontrarás en Las Dalias

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PROTECT PITIUSAS THIS IS IBIZA & FORMENTERA

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‘FET A EIVISSA’, 20 delicias de la tierra y el mar

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FORMENTERA, compromiso VERDE

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NATURALEZA EN EL MERCADILLO

280

MORA: “Soy la reina de los hippies”

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HAPPY KIDS in Ibiza

306

1978, cuando BOB MARLEY actuó en Ibiza



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CULTURA

La narración se consolida Dedicated storytellers Querido lector:

Dear Reader,

En estas páginas encontrarás los relatos ganadores de la segunda edición de los Premios Literarios “Las Dalias”. Esta nueva convocatoria del Premio Internacional de Cuento ha repetido el éxito de participación de la primera, con un total de 1.749 relatos procedentes de una docena de países que optaban al galardón, dotado con 3.000 euros y la publicación en esta revista.

These pages contain the winning stories from the second “Las Dalias” Literary Awards. This latest edition of our International Short Story Award has been as popular as the first with a total of 1,749 stories from a dozen countries competing for the prize of 3,000 euros and the chance to be published in this magazine.

Un comité de lectura valoró cada una de las obras y seleccionó 15 relatos finalistas. El prestigioso jurado, presidido por el miembro de la Real Academia de la Lengua José María Merino y compuesto además por la escritora Clara Obligado y el editor Fabio de la Flor, se reunió en Madrid y decidió, por unanimidad, conceder el galardón al relato ‘La ofrenda’, de la joven escritora Nerea Pallares (Lugo, 1989). De este cuento, el jurado ha destacado que tiene “un modo de narrar moderno y atemporal”. Asimismo, elogiaron la “impecable” escritura de Nerea Pallares, cuya obra desprende “un aire mítico y épico” y versa, entre otras cuestiones, sobre “la imposibilidad de contar el dolor”. Se trata de una historia colectiva con “ecos de Salinger” y con “un final estremecedor”. Nerea Pallares se une así al prestigioso escritor Gonzalo Calcedo en la nómina de ganadores del Premio Internacional de Cuento “Las Dalias”. El jurado también recomendó la publicación de la obra ‘Una doble vida’, de Gabriel Noguera (Gotemburgo, 1978), un inquietante relato que os sorprenderá. II Premi de Relat Curt “Juan Marí Juan” Este año también se ha consolidado el premio que fue concebido para potenciar la creación literaria entre los más jóvenes de Ibiza y Formentera. El Premi de Relat Curt “Juan Marí Juan”, llamado así en honor al fundador de “Las Dalias”, distingue los relatos originales en catalán escritos por alumnos de Secundaria. En esta segunda convocatoria, se han separado las categorías de Bachillerato y ESO. El jurado, compuesto por los escritores ibicencos Rebecca Beltrán y Ben Clark, así como el experto en relato y director de la Escuela de Cuentacuentos de Madrid, Javier Siedlecki, se reunió en Barcelona y decidió seleccionar, en la categoría de Bachillerato, el relato ‘Memòries del camp’, de Tania Ramon Planells, del instituto Balàfia (Sant Llorenç), mientras que el ganador en la categoría de ESO fue Sami Amrani Sonntag, del colegio Mestral, de Eivissa, por su relato ‘La llegenda dels cinc elements’. Enhorabuena a los galardonados y que disfrutéis con la lectura. —

A reading committee evaluated each of the stories and shortlisted 15. The prestigious jury, chaired by José María Merino, a member of the Spanish Royal Academy of Language and made up of the writer, Clara Obligado, and the publisher, Fabio de la Flor, met in Madrid and decided, unanimously, to award first prize to the story entitled ‘The offering’ by the young writer Nerea Pallares (Lugo, 1989).

Nerea Pallares

The jury felt that the winning story has “a modern but timeless narrative style” and also praised the “impeccable” writing of Nerea Pallares, whose work exudes “a mythical, epic air” and deals, among other issues, with “the impossibility of recounting pain”. It’s a collective story with “echoes of Salinger” and “a heartrending ending”. Nerea Pallares therefore joins the prestigious writer Gonzalo Calcedo on the list of winners of the “Las Dalias” International Short Story Award. The jury also recommended for publication the work entitled ‘A Double Life’ by Gabriel Noguera (Gothenburg, 1978), a disconcerting story that will surprise you. 2nd “Juan Marí Juan” Short Story Prize This year also saw the consolidation of the award designed to promote creative writing among young people from Ibiza and Formentera. The “Juan Marí Juan” Short Story Prize, named in honour of the founder of “Las Dalias”, rewards original stories written in Catalan by secondary school students. In this second year, the categories of Baccalaureate and ESO (secondary school certificate) were separated. The jury, made up of the Ibizan writers Rebecca Beltrán and Ben Clark, as well as storytelling expert and director of the Escuela de Cuentacuentos or Storytellers’ School in Madrid, Javier Siedlecki, met in Barcelona and decided to give the prize, in the Baccalaureate category, to the story ‘Countryside Memories’ by Tania Ramon Planells from the Balàfia institute (Sant Llorenç), while the winner in the ESO category was Sami Amrani Sonntag from the Mestral school in Ibiza for his story ‘The Legend of the Five Elements’. Congratulations to all the winners and we hope you enjoy reading their stories. —

Tania Ramon Planells

Sami Amrani Sonntag


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II PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTO “LAS DALIAS”

LA OFRENDA Relato: Nerea Pallares Ilustración: Júlia Ribas

Recuerdo una montaña recortada en lenguas de tierra compacta, ver a Aribah disfrutando, refrescándose en las cascadas con las bragas mojadas en la jauría jovial de sus cinco años. Recuerdo que supe su nombre cuando la llamó la madre y le dijo que ya era hora de empezar el trayecto hasta la cima y a Aribah resistiéndose, entregada a la tarea del chapoteo con la dedicación exclusiva de los niños. Recuerdo mi cálculo rápido cuando imaginé las mejillas calientes de su madre bajo la hijab, cuarenta y dos grados y cuántos años le restaban a Aribah para que le fuese prohibido bailar bajo el agua con el algodón blanco empapado pegándosele a las nalgas. —No tantos probablemente. Recuerdo el silbido de nuestro guía pero no recuerdo su nombre; sí su boca grande salpicada de dientes en todas direcciones. El comienzo de la ascensión; la sensación de que el sol se te detiene para siempre en los hombros cuando abrasan. Recuerdo que miré la pendiente; la ruta era un sendero hecho de huecos de montaña, obstruido por un perenne hormiguero humano que subía y bajaba, —motas de acrílico en azul, magenta, blanco y beige— moviéndose en todas direcciones, no pude contar cuántas había recorriendo el lienzo de aquella montaña escarpada, tan hecha de enormes escaleras cinceladas en mármol ocre. Recuerdo el regusto pegajoso de mi lengua sin saliva, ajustarme las sandalias, los gritos de los desconocidos que lanzaban a sus hijos confiando en que alguien, más abajo, los recogiese a tiempo. El guía animaba al grupo desde arriba, desde mucho más arriba. Se reía de los occidentales rezagados, inútiles. O quizás no. Puede que no fuese risa aquella expresión; la boca abierta de camello respirando entre dientes. Nunca supe determinar si la mueca de todos era una risa o un dolor y es que, al fin y al cabo, supongo, no son una y otro tan distintos. —Muy cierto. Y sin embargo avanzábamos. Recuerdo una marea de brazos que me asían, iban apareciendo con cada dificultad salidos de no sé dónde, intuitivos, mientras yo hacía lo propio con quienes bajaban a mi lado. Y entonces, en aquel trasiego de motas magentaazul-beigey- blanco nos vi desde lo alto ascendiendo y desciendo la montaña como un solo cuerpo acalorado, con el remedio único de confiar los unos en los otros, como el cerebro que le envía órdenes al tórax y respira. Allí no tenían lugar nuestras objeciones de guiris, no había cabida para modernos rescates de helicóptero. Nos agitamos y fue una gran lección. —Todo cuanto allí sucedió. Recuerdo que resbalé una y dos y tres veces cuando pisé las piedras alisadas por el paso, interpreté las palabras en otro idioma como un cariño, una forma de ánimo. Vi a Aribah a lo lejos, de la mano de su madre. Hicimos un alto para tomar agua y desde una llanura distinguimos las casas de lo que era, dijo el guía, el pueblo de Setti Fatma. Allí la luz era tan intensa que sólo podía nacer. Desde lo alto se distinguían círculos de tierra y en el centro coches rojos aparcados en diagonal, tráfico de ganado en las estrechas carreteras, casas que parecían de barro con ventanas que eran los ojos huecos de la ladera, de pronto iluminada.



II PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTO “LAS DALIAS”

Siempre amé de Marruecos las texturas. Todos me decían los olores y sí. ¡Pero las texturas! Tan recién hechas; tener allí, al tacto de la mano, lana, musgo, barro caliente, aceite, vidrio como un panal dulce, paredes desconchadas en faldas de colores, excrementos, ratones rápidos, mimbre y cerámica en añicos. Sin duda podría haber sido Setti Fatma el primer pueblo del mundo. —No nos desviemos ahora, ya casi lo tienes, continúa. Recuerdo que reanudamos la marcha dejando a un lado a un grupo de chicos que se tiraban en bomba desde una cascada de cinco metros. Nadie podría adivinar si estar allí era la opción para divertirse una tarde bochornosa de domingo o la penitencia obligada con la que saldar deudas morales. Todo se me antojaba tan salvaje a cada paso que pensé que no iba a recordarlo nunca; como si aquello no pudiese ser más que presente. Se nos hizo de noche. Y entonces sucedió. —Dilo. Un alarido de madre, un olivo arqueado delatando la dirección de un viento asesino. Recuerdo que cuando subía la montaña delante de mí con sus pequeños piececitos, una ráfaga se llevó a Aribah hacia el abismo. No hubo sonido allá abajo. Nadie paró. Esa madre fue después muchas madres y esa hija fue después muchas otras, pero allí, en ese instante, la actividad no se detuvo, pasó y no pasó nada, como si la montaña fuese una espiral, un organismo vivo que avanzaba mordiéndose la cola y aquella atrocidad formase parte de un mismo y gigantesco movimiento. Y los gritos de una madre se sumaron entonces a los chapuzones de los adolescentes zambulléndose en las pozas; a la yuxtaposición de las conversaciones cruzadas norte-sur en la travesía primigenia de todos los humanos de las rocas. De todos los humanos. Era como si todo sucediese por primera vez. —Todo está sucediendo por primera vez. Lo que vi después me aterrorizó. No fui capaz de recordarlo nunca, hasta hoy. —Un último esfuerzo.

Supongo que prefería pensar que aquello había sido un accidente.

—Un terrible accidente.

Una mala casualidad. Pero no lo fue.

—No te puedes negar lo que viste.

Lo vi, no hay duda.

—Eso es, ya lo tienes. Qué viste. Vamos, dilo.

La montaña ciega. Recuerdo que en ese momento todas las casas apagaron las luces.



II INTERNATIONAL SHORT STORY

THE OFFERING Story: Nerea Pallares Illustration: Júlia Ribas

I remember a mountain carved into strips of compacted earth; watching the lively five-yearold bundle of fun, Aribah, enjoying herself as she cooled off in the cascades of water, soaking her panties. I remember I learned her name when her mother called her and told her it was time to start the journey to the top; and Aribah resisting, determinedly splashing around with that undivided dedication of children. I remember my quick calculation when I envisioned her mother’s warm cheeks under her hijab, forty-two degrees, and how many years were left to Aribah before she was forbidden to dance under the water with the soaked white cotton clinging to her buttocks.

—Not many, probably.

I remember our guide whistling but I don’t remember his name; I do remember his large mouth dotted with teeth going in all directions. The beginning of the climb; the feeling of the sun resting forever on your shoulders as they burn. I remember looking at the slope; our route was a path made up of gaps in the mountainside, obstructed by a perennial human anthill going up and down, acrylic specks in blue, magenta, white and beige, moving in all directions. I couldn’t count how many were moving over the canvas of that steep mountain made up of huge steps chiselled out of ochre marble. I remember the sticky aftertaste of my tongue without saliva, adjusting my sandals, the shouts of strangers who were throwing their children hoping that someone below would catch them in time. The guide urged the group from above, from much higher up. He was laughing at the stragglers, the useless Westerners. Or maybe not. Perhaps his expression wasn’t laughter but the open mouth of a camel breathing through its teeth. I never found out whether the grimace on everyone’s face was laughter or pain - when it comes down to it, I guess they’re not so different from each other.

—Very true.

And still we went on. I remember, with each difficulty, a tidal wave of arms coming out of nowhere, intuitively, while I did the same with those coming down next to me. And then, in that flurry of magenta-blue-beige-and-white specks I saw us from above, ascending and descending the mountain as a single hot body, our only recourse being to trust each other, like a brain sending orders to the chest to breathe. It was useless for us tourists to object; no modern helicopter rescue was feasible. We became agitated and it was a great lesson.

—Everything that happened there.

I remember slipping once, then twice then three times as I stepped on the stones worn smooth by the footsteps. I interpreted the words in another language as affection, a form of encouragement. I saw Aribah in the distance, holding her mother’s hand. We stopped to drink some water and, from a ridge, we could make out some houses in what was, the guide said, the village of Setti Fatma. The light there was so intense it looked brand new. From the top you could see circles of dirt and, in the middle, red cars parked diagonally, herds of cattle on the narrow roads, houses that seemed to be made from mud with windows that were the hollow eyes of the



II INTERNATIONAL SHORT STORY

hillside, suddenly all lit up. I’ve always loved Moroccan textures. Everyone talked about the aromas and that’s true. But the textures! So freshly made; to be able to actually touch all that wool, moss, hot mud, oil and glass like a sweet honeycomb, the flaky walls with their layers of colour, the excrement, the nifty mice, wickerwork and broken pottery. Without doubt, Setti Fatma could have been the first ever village in the world.

—Don’t let’s get sidetracked now; you’re almost there, go on.

I remember we resumed our walk, moving away from a group of boys who were hurling themselves into a five-metre waterfall. You couldn’t say whether people were there because they wanted to have fun on a muggy Sunday afternoon or as penance in recompense for moral dues. Everything seemed so wild at every step I thought I would never remember it; as if it could only be in the present. It got dark on us. And then it happened.

—Say it.

A mother’s scream, an over-arching olive tree betraying the direction of a murderous wind. I remember that, as she climbed the mountain in front of me with her little feet, a gust of wind swept Aribah off into the void. There was no sound down there. No one stopped. Later on, that mother became many mothers and that daughter became many others. But there, in that instant, activity did not stop. It happened but nothing happened, as if the mountain were a spiral, a living organism that moved by biting its own tail, and that atrocity formed part of the same gigantic movement. So a mother’s cries joined together with the splashes of the teenagers diving into the pools; with the juxtaposition of conversations going north and south in the primeval crossing of all humans over the rocks. Of all humans. It was like everything was happening for the first time.

—Everything is happening for the first time.

What I saw later terrified me. I was never able to remember it until today.

- One last effort.

I guess I’d rather think it was an accident.

- A terrible accident.

A horrible coincidence. But it wasn’t.

I saw it, no doubt about it.

- That’s it, you’ve got it. What did you see? Come on, say it.

- You can’t deny what you saw.

The blind mountain. I remember that, at that moment, all the houses turned off their lights.



RELATO RECOMENDADO POR EL JURADO

UNA DOBLE VIDA Relato: Gabriel Noguera Ilustración: Untaltoni

Llevo una doble vida de la que mi mujer no sabe nada. No estoy orgulloso de ello, pero tampoco lo planeé. Surgió, sin más. De hecho, al principio ni siquiera era consciente de que le era infiel a Matilde. Todo empezó una mañana: me desperté solo en la cama, fui a la cocina a desayunar y ahí estaba mi mujer. Iba a preguntarle por qué me había dejado dormir tanto, pero ella me lanzó una mirada lujuriosa, se volvió hacia la mesa, inclinó el cuerpo y se levantó la falda, dejándome ver que no llevaba nada debajo. «Deprisa, antes de que vuelva tu mujer», me dijo. Yo no entendí nada, pero mi cuerpo actuó por mí y enseguida estaba poseyéndola como en los mejores momentos de nuestra relación. Cuando terminamos, me asaltaron las dudas. Primero pensé como un loco que quizá mi mujer tenía una hermana gemela de la que nunca me había hablado; luego llegué a la conclusión de que era un juego sexual para añadir algo de picante a nuestro matrimonio. Sonreí con esta idea que pareció verse confirmada cuando mi mujer volvió del baño y me saludó como si nada hubiera pasado. Estos episodios sexuales se repitieron a menudo desde entonces: siempre por iniciativa suya, siempre sexo animal. Una vez empezó a quitarme la ropa en el coche mientras me decía que no teníamos mucho tiempo, que tenía que marcharme con la sosa de mi mujer. Yo sonreí y le arranqué los botones de la camisa mientras murmuraba su nombre. Se detuvo entonces y me miró muy seria, el dedo índice erguido en el aire y el tono firme al decir: «nada de llamarme por el nombre de esa bruja, yo soy Sandra». La erección me impedía discutir, asentí y la llamé Sandra, Sandra, Sandra, entre sus gemidos y los míos. Una noche le pregunté a mi mujer por todo esto. Matilde veía con poca atención la tele, yo fregaba los platos. Quise saber de dónde había sacado la idea para este juego de roles sexuales que teníamos, si lo había leído en alguna nueva trilogía literaria de éxito o qué. Me miró sin comprender nada y me preguntó de qué estaba hablando. Por un momento pensé que era parte del juego y que lo estaba estropeando con mis preguntas, pero era mayor la curiosidad. «Me refiero a Sandra, claro», dije, «por cierto, ¿el nombre lo escogiste al azar o por algún motivo concreto?». «¿Quién es Sandra?», me inquirió con los ojos como platos. «¿Es que te estás viendo con otra?», gritó. «Claro que no, cariño; Sandra eres tú; si ha sido todo idea tuya», contesté. «Tú estás mal de la cabeza», me dijo, «o eso o me estás tomando el pelo». Yo no respondí nada a esto, seguí lavando los platos con la mirada



RELATO RECOMENDADO POR EL JURADO

gacha, aturdido. Escuché un portazo en el dormitorio; Matilde se había ido a la cama. De pronto, sonó mi teléfono móvil. En la pantalla aparecía el número de mi mujer. Contesté y era ella. «No le hables de mí a Matilde», me dijo, «es peligroso». Quise decir algo, pero Sandra ya había colgado. En adelante continuamos nuestra vida como si aquel enfado nunca se hubiera producido. Matilde seguía siendo una compañera excelente, cariñosa y amable que se transformaba de vez en cuando en una fiera sexual que respondía al nombre de Sandra y me empujaba a hacer locuras con ella. Era como llevar una doble vida, pero con la misma mujer. Sin embargo, Matilde empezó a comportarse como si sospechara que pasaba algo. Algo malo. Me preguntó una vez acerca de unos arañazos que tenía en la espalda; me los había hecho ella, pero no sabía cómo decírselo sin que volviera a montar en cólera, así que mentí. Le mentí a mi mujer, aunque seguía pensando que formaba parte del juego. Diez años de casados y le mentí por primera vez. Me sentía infiel y eso me rejuvenecía, me veía de nuevo atractivo. Deseado por una mujer fascinante que, al mismo tiempo, era la mujer a la que engañaba. La verdad es que todo era un embrollo, pero un embrollo con el que disfrutaba mucho. Julia, mi suegra, llamó una tarde a casa cuando Matilde no estaba (había ido a la farmacia a comprar algo que no recuerdo). Le pregunté por su salud, ella a su vez me preguntó cuándo íbamos a darle un nieto. Pensé si sería apropiado contarle que, dada la frecuencia con la que follábamos, quizá pronto podríamos anunciarle un embarazo. En vez de eso, empujado por algún impulso desconocido, le pregunté si Matilde conocía a alguna Sandra, quizá una compañera de la infancia o la adolescencia. Hubo unos segundos de duda al otro lado del teléfono y Julia me preguntó con un hilo de voz cómo sabía de la existencia de Sandra, si es que Matilde me había contado sus problemas pasados de doble personalidad. «Sí», contesté para tranquilizarla (decirle que en realidad la conocía bíblicamente habría sido demasiado), «eso es, me lo comentó hace unos días». «Ah, bien», suspiró, «tuvo episodios cuando era más joven, pero los superó con terapia; era terrible cuando se convertía en esa persona». «Claro, tuvo que ser muy duro», convine yo. «Avísame si recae», me pidió, «tengo guardado el teléfono de su médico». Le dije que no se preocupara, que estaría atento y nos despedimos. Todo esto era sin duda preocupante, pensé al colgar el teléfono, pero la preocupación dejó paso a unos instantes de enfado, pues Matilde nunca me había hablado de esto. Se había casado conmigo sin revelarme su pasado psicótico. Me sentía traicionado. De estos pensamientos me sacó un mensaje que recibí justo en ese momento en el móvil. Era mi mujer, o más bien Sandra, que me decía: «he visto que Matilde está haciendo cola en la farmacia, subo enseguida a tu piso». Yo empecé a quitarme la ropa, para ganar tiempo.



STORY RECOMMENDED BY THE JURY

A DOUBLE LIFE Story: Gabriel Noguera Illustration: Untaltoni I lead a double life my wife knows nothing about. I’m not proud of it but I didn’t plan it either. It just happened. In fact, at first I wasn’t even aware I was being unfaithful to Matilde. It all started one morning: I woke up alone in bed, went to the kitchen for some breakfast and there was my wife. I was going to ask her why she’d let me sleep so long but she gave me a lustful look, turned towards the table, tilted her body and lifted her skirt, letting me see she had nothing on underneath. “Hurry, before your wife comes back” she said. I didn’t know what she was talking about but my body took over and I had her there and then, like at the peak of our relationship. When we’d finished, I was overcome by doubt. At first I thouWght, like a madman, that maybe my wife had a twin sister she’d never told me about; then I came to the conclusion it was a sex game to spice up our marriage. I smiled at this thought, which seemed to be confirmed when my wife came back from the bathroom and greeted me as if nothing had happened. There have been several similar sexual episodes since then: always on her initiative, always wild sex. Once she started to strip me in the car, telling me we didn’t have much time, that I soon had to go away with my dull wife. I smiled and ripped the buttons off her shirt as I muttered her name. Then she stopped and looked at me very seriously, her index finger raised in the air and her voice firm as she said “Don’t call me by the name of that bitch; I’m Sandra”. My erection prevented me from arguing. I nodded and called her Sandra, Sandra, Sandra, Sandra, in amongst her moans and mine. One night I asked my wife about it all. Matilde was staring aimlessly at the TV, I was washing up. I wanted to know where she’d got the idea from for our sex role play, whether she’d read it in some new best-seller trilogy or whatever. She gave me a puzzled look and asked what I was talking about. For a moment I thought it was part of the game and I was spoiling it with my questions, but my curiosity got the better of me. “I mean Sandra, of course,” I said. “By the way, did you choose the name at random or for some specific reason?” “Who’s Sandra?” she asked, wide-eyed. “Are you seeing someone else?” she cried. “Of course not, darling; Sandra is you; it was all your idea” I replied. “You’re out of your mind” she said, “either that or you’re making fun of me.” I didn’t answer; I just kept on washing the dishes, my eyes lowered, dazed. I heard a door slam in the bedroom; Matilde had gone to bed. Suddenly, my mobile phone rang. My wife’s number appeared on the screen. I answered and it was her. “Don’t talk to Matilda about me” she said, “it’s dangerous.” I wanted to say something but Sandra had already hung up. Since then our life continued as if that row had never happened. Matilde was still a wonderful, loving, kind companion who, from time to time, became a sexual beast who answered to the name of Sandra and urged me to do crazy things with her. It was as if I were leading a double life but with the same woman. However, Matilde began to behave as if she suspected something was wrong. Something bad. She once asked me about some scratches on my back; she’d made them but I didn’t know how to tell her without her getting angry again, so I lied. I lied to my wife, even though I still thought she was a party to the game. Ten years of marriage and I lied to her for the first time. I felt unfaithful and that revitalised me, I felt attractive again. I was desired by a fascinating woman who, at the same time, was the woman I was cheating on. In fact, everything was a mess but it was a mess I really enjoyed. Julia, my mother-in-law, phoned one afternoon while Matilde was out (she’d gone to the chemist to buy something or other). I asked after her health, she in turn asked me when we were going to give her a grandchild. I thought it might be the time to tell her that, given how often we fucked, a pregnancy could soon be on the cards. Instead, spurred on by some mysterious impulse, I asked her if Matilde knew anyone called Sandra, perhaps a childhood or teenage friend. After a few doubtful seconds on the other end of the phone Julia asked me, in a thin voice, how I knew about Sandra’s existence, whether or not Matilde had told me about her dual personality problem in the past. “Yes” I replied to reassure her (telling her that I actually knew Sandra in the biblical sense would have been too much). “I mean, she told me a few days ago”. “Oh, well” she sighed, “she had a few episodes when she was younger but overcame them with therapy; it was terrible when she became that person”. “Sure, it must have been hard” I agreed. “Let me know if she relapses” she said. “I’ve still got her doctor’s phone number”. I told her not to worry, that I’d keep an eye on her and we rang off. All this was certainly worrying, I thought, as I hung up the phone. But my concern then gave way to anger because Matilde had never told me about it. She’d married me without telling me about her psychotic past. I felt betrayed. But I was jolted of such thoughts by a message on my mobile. It was my wife, or rather Sandra. She said “I see Matilde’s in a queue at the chemist. I’ll be right up”. I started taking off my clothes, to gain time.



II PREMI DE RELAT CURT ‘JUAN MARÍ JUAN’ (Categoria Batxillerat)

MEMÒRIES DEL CAMP Relat: Tania Ramon Planells

Ei, Maria. Tu te’n recordes de les grans extensions de prat de llavors ençà? Dels dies en que totes les flors des de les més petites a les més grans s’obrien tímidament amb l’arribada de la calentor ple de vida que anunciava la primavera. En aquells dies on les nostres cames ens duien corrent d’un lloc a l’altre i quan la nostra energia pròpia de la joventut pareixia no tenir fi. Te’n recordes quan es papa estava viu i l’acompanyavem a cuidar el bestiar i moltes vegades veiem es perdigots en fila darrere la mare? Aquell moment en que les corríem al darrere i quan aconseguíem apropar-nos es tiraven amb les patetes mirant el cel, esperant que els deixàssim en pau i ens anéssim. Te’n recordes quan anàvem per tot ficant la ma a tots els forats que trobàvem? Intentàvem trobar algun niu per a veure els pardalets, però pareixia que sabien que els buscàvem, per els boscos i les esquerdes de les parets de pedra no vam trobar ni un niu. Però un dia si que varem veure un animal inesperat en el bosc, i que nosaltres al principi pensàvem que era una geneta, i quan li vam contar a sa mama ens va dir que es deien marts. Apreníem moltes coses passejant pel camp. Maria, te’n recordes quan els pobles eren unes quantes cases, una església i camins de terra? Els camps pareixien molt més extensos i estaven millor cuidats, les feixes estaven netes i no pareixia que el bosc fos ha engolir-nos. Com de diferent es ara amb feixes, que abans llaurades i cuidades, són una part més del bosAAc dominades pels pins. Te’n recordes de la bellesa de les orquídies salvatges que creixien i feien flor totes soles sense l’ajuda de ningú? Les varem veure per primera vegada quan varem acompanyar a es papa quan un matí va decidir d’anar a pescar, jo encara record que simplement va veure el mar i va dir que avui la mar estava com una bassa d’oli i que hi havia que anar a pescar. Allí rodejada per la mar, havia un petit illot ple d’aquelles belles flors. I parlant de flors, te’n recordes com a sa mama li encantaven les flors? Però nomes les que eren de veritat, odiava amb tot el seu cor aquelles que duraven per tota l’eternitat. Ens va dir que preferia qualsevol flor del camp a aquells rams sense vida que posen a totes les tombes, que li duguéssim de tant en tant qualsevol flor que trobéssim pel camp , com una margalida, les flors del romaní o qualsevol sempre que fos de veritat. I és el que vam fer. Maria, tu te’n recordes?


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2nd ‘JUAN MARÍ JUAN’ SHORT STORY PRIZE (Baccalaureate category)

COUNTRYSIDE MEMORIES Story: Tania Ramon Planells

Hey, Maria. Do you remember the huge meadows back then? And the days when all the flowers, from the tiniest right up to the biggest, would timidly start to open with the arrival of a vigorous sun that proclaimed spring was on its way. Those days when our legs would take us running from one place to another and when the energy of our youth seemed never-ending. Do you remember when dad was still alive and we used to go with him to look after the animals and very often we’d see the partridges in a line following their mother? That moment when we’d run after them but, once we’d managed to get close, they’d roll over with their feet looking at the sky, waiting for us to leave them alone and go away. Do you remember how we used to go around everywhere sticking our hands into any holes we’d come across? We tried to find a nest to see the sparrow chicks but it was as if they knew we were looking for them and we couldn’t find a single nest, not in the woods or in the crevices in the stone walls. But one day we did come across an unexpected animal in the wood which, at first, we thought was a genet. But when we told mum she said they were called martens. We learned a lot by going around the countryside. Maria, do you remember when villages were just a cluster of houses, a church and dirt roads? The fields seemed a lot bigger then and were better looked after; the terraces were tidy and the dark wood didn’t look like it would swallow us up. How different it is now with terraces which, so wonderfully ploughed and cared for in the past, are now just another part of the wood, overtaken by pines. Do you remember the beauty of the wild orchids that would grow and flower all on their own without anyone’s help? We saw them for the first time when we accompanied father who, one morning, decided to go fishing. I still remember that he simply looked at the sea and said that, today, it was like a mirror and he had to go fishing. There, surrounded by the sea, was a small islet full of those beautiful flowers. And talking about flowers, do you remember how mum used to love flowers? But only real flowers; she detested those that lasted for all eternity. She told us she preferred any wild flower to those lifeless bunches they put on all the graves; that we should bring her, from time to time, any flower we found in the countryside, like a daisy, the rosemary in bloom or any flower provided it was genuine. And that’s what we did. Maria, do you remember?


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II PREMI DE RELAT CURT ‘JUAN MARÍ JUAN’ (Categoría ESO)

LA LLEGENDA DELS CINC ELEMENTS Relat: Sami Amrani Sonntag

Gel, Aigua, Vida, Foc i Buit. Els cinc elements que protegeixen Eivissa, un lloc amb molts de misteris meravellosos i horribles, com per exemple el triangle del silenci a es Vedrà o el dimoni del riu de Santa Eulària. Però n’hi ha una, en especial, que només els que apareixen a la llegenda saben. Us contaré la història dels cinc elements. Fa molts d’anys, a l’any 981 abans de Crist, la deessa d’Eivissa, Tanit, tenia problemes amb el deu Pan, el deu de la vida salvatge. Estaven a punt de crear una guerra de deus, però Tanit va ser més intel•ligent i va demanar ajuda als cinc elements de la natura. Va traspassar el poder dels elements a cinc mortals, així aquells humans podien controlar els elements per matar Pan i evitar la guerra. Els cinc elements varen acceptar i varen fer una còpia del seu poder, i el van transformar en unes mongetes de color blau cel i marí, verd, vermell i violeta. Tanit les va agafar i les va posar dins d’una bossa de cuir d’una sagrada vaca vermella, després les va deixar caure amb una carta a les terres de Eivissa. Així, els escollits les podien trobar i complir la seva missió. Però quan les mongetes varen trobar els destinataris i els varen transformar, ells no varen voler matar el deu Pan, així que varen fer un pla per atrapar-lo a una illa del temps, perquè així no pogués sortir mai. Després d’uns quants intents, ho varen aconseguir i l’empresonararen per fi. Després d’això, varen estar per tot el món intentant acabar amb el mal. Quan moriren els cinc herois, Tanit, va decidir que cada 1.000 anys, els cinc elements, cercarien els escollits per menjar-se les mongetes, per assegurar que Pan continuava a la seua presó i per lluitar amb el mal d’aquest món. Ara ningú sap quan apareixeran els Cinc Herois Llegendaris, tampoc ningú sap si Pan encara està empresonat a l’illa del temps o si va ser traslladat a un altre lloc, ningú sap res del que ha passat, però el que sabem és que d’aquí un any, segons els estudiants de mitologia grega, tornaran els cinc elements per escollir els nous destinataris. Pot ser real? Deu ser veritat tot el que es diu a la història? Aviat ho sabrem tot, aviat ho descobrirem. Eivissa és màgica en realitat? És tot el que diuen de veritat? El futur ens ho dirà, però ara hem d’esperar.



2nd ‘JUAN MARÍ JUAN’ SHORT STORY PRIZE (ESO category)

THE LEGEND OF THE FIVE ELEMENTS Story: Sami Amrani Sonntag

Ice, Water, Life, Fire and Void. The five elements that protect Ibiza, a place of many marvellous and horrible mysteries, such as the triangle of silence at es Vedrà or Santa Eulària’s river demon. But there’s one in particular that only those who appear in the legend know about. I’ll tell you the story of the five elements. Many years ago, in 981 BC, the goddess of Ibiza, Tanit, was having problems with the god Pan, the god of wildlife. They were about to start a war between gods but Tanit was smart and asked the five elements of nature for help. She passed the power of the elements to five mortals, so those humans could control the elements to kill Pan and avoid a war. The five elements accepted and copied their power and transformed it into peas, coloured sky blue, sea blue, green, red and violet. Tanit took them and put them in a bag made from the leather of a sacred red cow. She then dropped them with a letter to the lands of Ibiza so the chosen ones might find them and fulfil the mission. But when the beans found their recipients and transformed them, they didn’t want to kill the god Pan. So they devised a plan to trap him on an island of time, so he could never escape. After several attempts, they were successful and finally imprisoned him. After that, they went around the whole world trying to put an end to evil. When the five heroes died, Tanit decided that, every 1,000 years, the five elements would look for more chosen ones to eat the beans, to make sure Pan would remain in his prison and to combat the evil in this world. Now no-one knows when the Five Legendary Heroes will appear. Neither do they know if Pan is still imprisoned on the island of time or whether he’s been moved somewhere else. No-one knows anything about what has happened. But what we do know is that, in a year’s time, according to students of Greek mythology, the five elements will return to choose the new recipients. Could it be real? Must everything in history be true? Soon we’ll know everything, soon we’ll find out. Is Ibiza really magical? Is everything they say true? Time will tell but, for now, we must wait.


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CULTURA / IN MEMORIAM

Manel Marí

(1975-2018)

El 31 de enero nos dejó el poeta ibicenco Manel Marí, tras una corta enfermedad. Fue una de las figuras más importantes de la literatura contemporánea de las Islas Baleares y su muerte, con sólo 42 años, fue un golpe muy duro para nuestra cultura. Desde Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine nos queremos sumar a los distintos homenajes que familiares y amigos, así como varias instituciones (Medalla de Oro del Consell, a título póstumo), han realizado durante este año, con un recuerdo para Manel Marí, amigo querido, a través de algunos de sus versos. Sabeu que hi ha vegades que no entenc Allò d’anar morint? M’hi resisteixo. Ben cert, sé que et degrades o que et cremes i que l’aire és distint quan no el respires. Del poema ‘Constants vitals’, de Tavernàries. Bromera, Alzira, 2016. Premio Valencia Alfons el Magnànim de poesía 2016. On January 31, the ibicenco poet Manel Marí left us after a short illness. He was one of the most prominent figures of contemporary literature in the Balearic Islands and his death, at the early age of 42, was a very hard blow for our culture. Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine would like to join the different tributes that family and friends, as well as institutions (the Consellhas agreed to grant him the Gold Medal of the Consell, posthumously) have carried out during this year, in a remembrance for Manel Marí, a dear friend, with some of his poetry. Do you know there are times when I don’t understand that business of slowly dying? I just won’t have it. Though I know it to be true: you rot or burn and the air is quite different when you don’t breathe it. From the poem ‘Constants vitals’, of his book, Tavernàries. Bromera, Alzira, 2016. Winner of the Alfons el Magnànim poetry prize in 2016



Texto: Laura Ferrer Arambarri


“La Ibiza de hoy no tiene nada que ver con la que encontraron los hippies. Uno de los valores de su vida es no haber tenido jefes y, sobre todo, el trabajo artesanal. Todos ellos viven de sus manos”. “Ibiza today is nothing like the one those hippies found. One of the values of their life is not having a boss and, above all, crafts. They all live off what they make with their hands”.

Agustí Vila Director del documental ‘Dream Songs’ Director of the documentary ‘Dream Songs’


CULTURA / CINE Su próximo proyecto tendrá a Geraldine Chaplin como protagonista y ya está embarcado en el rodaje de una miniserie de corte policíaco para TV3. Director de cine y documentales para televisión, Agustí Vila (Barcelona, 1961) ha conseguido algo realmente difícil en ‘Dream Songs’: entrar en la intimidad de los verdaderos hippies de Ibiza. Podríamos quedarnos con la idea de que ‘Dream Songs’ narra los primeros pasos hacia la creación de un museo hippy en la isla, un proyecto en el que se implicó Las Dalias desde el principio. Sin embargo, el fondo del documental se sumerge en otros temas de más calado como la supervivencia del movimiento hippy o el eterno debate sobre qué es y qué no es arte. Para ilustrarlo, basta contrastar dos escenas. En una, Pascal André (Poca Sombra), sentado en cuclillas, envuelve uno de sus cuadros con un desgastado trozo de plástico viejo cubierto de polvo. Los animales que viven con él, cerdos y gallinas, campan a sus anchas entre las obras. En otra escena, la directora del Museu d’Art Contemporani d’Eivissa (MACE), Elena Ruiz Sastre, indica con una perfecta interpretación ‘manu militari’ las condiciones de exquisita conservación que requieren las obras de arte: “22 grados centígrados y 55 por ciento de humedad”. Pero el documental ‘Dream Songs’ también puede ser entendido como un retrato intimista de Pascal, de Jessica Sturgess, de José Miguel Jurado, de Yaron Marko o de Djin y Mora. Los verdaderos protagonistas.

His next project stars Geraldine Chaplin and he’s already involved in shooting a detective miniseries for the Catalan channel TV3. A director of films and TV documentaries, Agustí Vila (Barcelona, 1961) has achieved something truly difficult in ‘Dream Songs’: becoming part of the intimate world of Ibiza’s hippies. We might say that ‘Dream Songs’ tells the story of the first steps towards creating a hippy museum on the island, a project in which Las Dalias has been involved right from the start. However, at heart the documentary delves into other, more essential issues such as the survival of the hippy movement and the eternal debate of what is, and isn’t, art. Two scenes illustrate this perfectly. In one, Pascal André (Poca Sombra), crouching down, is wrapping one of his paintings in a worn piece of old plastic covered in dust. The animals that live with him, pigs and chickens, are hovering around him, in amongst the pictures. In another scene, the Director of the Museu d’Art Contemporani d’Eivissa (MACE), Elena Ruiz Sastre, indicates, with military precision, the strict conditions required to conserve works of art: “22 degrees Centigrade and 55 percent humidity”. But the documentary ‘Dream Songs’ can also be seen as an intimate portrait of Pascal, of Jessica Sturgess, of José Miguel Jurado, of Yaron Marko and of Djin and Mora. Its true stars.


¿Cómo comenzó este proyecto?

Enrique Juncosa, que por entonces estaba viviendo en Ibiza y que había estado nueve años dirigiendo el Museo Irlandés de Arte Moderno de Dublín, conoció a Mora y Djin, que estaban interesados en la creación de un museo hippy. Me propuso rodar sobre este tema con Javier Pérez Santana como productor, que también vive en Ibiza. El proceso fue muy interesante y también complicado porque es un mundo cerrado y al que es difícil acceder.

La película te deja una sensación agridulce, como de estar ante un documental sobre una especie en extinción.

Sí, enteramente es lo que es. De hecho, es difícil encontrar gente que siga viviendo de ese modo tan radical. Hay gente joven que empieza a frecuentar sus casas y que quieren recobrar el espíritu de los primeros hippies, pero yo creo que es algo muy distinto a lo que ellos han vivido. Ahora lo que hay es mucho más nomadismo. En las cenas que rodamos en casa de Mora y Djin hay gente de todo el mundo pero todos están de paso. Asentarse en un sitio ahora es más difícil, sobre todo por los precios, y además la autoconstrucción ya no es tan fácil como antes. Incluso Mora y Djin, al menos durante el rodaje, tenían problemas con el lugar donde viven: querían echarles del terreno. En general muchos de ellos están en precario porque cuando llegaron pagaban un alquiler bajo por sus casas pero ahora, con los precios que hay, a los propietarios les conviene más venderlas y hacerse ricos.

¿Conocía Ibiza antes de rodar en la isla?

Conocía Ibiza como algo mítico, sobre todo por la película ‘More’ de Barbet Schroeder, y había estado antes, pero muy de paso. Desde luego he hecho un esfuerzo de imaginación, más que nada porque la Ibiza de hoy no tiene nada que ver con la que esos hippies se encontraron al llegar. Hemos intentado mantener a los personajes en su hábitat, no sacarlos de ahí, y crear como una idea de espacio que no es real. Hemos trabajado la realidad pero también la ficción, es decir, contar una historia, como si fueran personajes de otro mundo.

No es un documental clásico o periodístico sino que maneja un tono poético. ¿La coautoría del guion del poeta y escritor Enrique Juncosa ha tenido algo que ver en todo esto?

Sí, el guion es de los dos y hemos trabajado mano a mano sobre una idea que teníamos. Queríamos encontrar un tono mítico, como si estuviéramos leyendo ‘El libro tibetano de los muertos’ o algo que remitiera a una civilización antigua, mítica. Buscamos crear un mundo metafórico para no hablar directamente de la realidad desde un punto de vista periodístico o sociopolítico. Junto con la intimidad con la que tratamos a los personajes, queríamos dar un producto más poético que captara un modo de vida. Por eso muchos planos de los personajes se centran en verlos trabajar con las manos porque uno de los valores de su vida es, como dice la voz en off, no haber tenido jefes y, sobre todo, el trabajo artesanal. Todos ellos viven de sus manos. Utilizan el mercadillo para vender, sí, pero sin intermediarios y al precio que ellos quieren. Creo que es un valor que ellos de hecho tienen muy claro desde el principio: que van a vivir de lo que ellos hagan, aunque sea vender plumas de pavo real o huevos como hace Pascal.

La idea central del documental es ese proyecto de museo hippy que tienen algunos de los integrantes del movimiento. Después de rodar con ellos, ¿personalmente cree que esa idea va a prosperar?

Nosotros cogimos la idea desde un punto de vista metafórico. El museo como un ideal, como un sueño imposible. Creo que Djin no quiere el típico museo como el que ven en su visita al MACE. Es como el tema de la escultura del hippy que hay en el puerto de Ibiza, que al final resulta ser siempre algo comercial… como una caricatura del movimiento. Preferimos quedarnos con la idea de que el museo es la isla, lo que dice Miguel [otro de los protagonistas], y cuando terminan mirando al horizonte [en un plano final] están todos imaginando el museo y que, de hecho, no será posible. Aunque si Juanito [propietario de Las Dalias] se empeña habrá un museo de los hippies porque material, desde luego, hay de sobra.

“HEMOS TRABAJADO LA REALIDAD PERO TAMBIÉN LA FICCIÓN, ES DECIR, CONTAR UNA HISTORIA, COMO SI FUERAN PERSONAJES DE OTRO MUNDO”.


CULTURA / CINE

How did this project come about?

Enrique Juncosa, who was then living in Ibiza and had spent nine years directing the Irish Museum of Modern Art in Dublin, met Mora and Djin, who were interested in creating a hippy museum. He suggested I should make a film about it with Javier Pérez Santana as the producer, who also lives in Ibiza. The process was very interesting but also complicated because it’s a very private world that’s quite difficult to break into.

The film leaves you with a bittersweet sensation, like a documentary about an endangered species.

Yes, that’s completely what it is. In fact, it’s difficult to find people who’re still living so radically. Some young people are starting to visit their homes and want to recapture that spirit of the first hippies but I think it’s quite different to what they’ve experienced. What there is now is much more nomadic. At the dinners we filmed at Mora and Djin’s house, there are people from all over the world but they’re all just passing through. Settling down in a place is more difficult now, especially because of the prices and also it’s not as easy to build your own place as it used to be. Even Mora and Djin, at least while we were filming, had problems with the place where they live: they wanted to throw them off the land. On the whole, a lot of them are living precariously because, when they arrived, the rent they paid for their houses was very low but today, with the prices nowadays, it’s better for the owners to sell up and make lots of money.

Did you know Ibiza before you filmed on the island?

I knew the legendary Ibiza, especially because of the film ‘More’ by Barbet Schroeder, and I’d been here before but only briefly. Since then I’ve had to imagine it, more than anything because Ibiza today is nothing like the one those hippies encountered when they first came here. We’ve tried to keep the characters in their own habitat, not take them out of it, and create an idea of a space that isn’t real. We’ve worked with reality but also fiction; I mean, telling a story, as if they were characters from another world.

It’s not a classic documentary or a piece of journalism but has a rather poetic tone. Has the fact that you wrote the script together with the poet and writer Enrique Juncosa anything to do with all that?

Yes, the script is by both of us and we’ve worked side by side on an idea we had. We wanted to strike a mythical tone, as if we were reading ‘The Tibetan Book of the Dead’ or something about an ancient, mythical civilisation. We wanted to create a metaphorical world so as not to talk directly about reality from a journalistic or socio-political perspective. Together with our intimate approach to the characters, we wanted to produce a more poetical film that captures a way of life. That’s why a lot of the shots of the characters focus on watching them work with their hands, because one of the values of their life is, as the narrator says, not having a boss and, above all, crafts. They all live off what they make with their hands. They use the street market to sell, yes, but without intermediaries and at the price they want. I believe they’ve been very clear about this value right from the start: they’re going to live off what they make, be it selling peacock feathers or eggs, like Pascal.

The main idea of the documentary is the project some of the movement’s members have to create a hippy museum. After filming with them, do you personally think the idea will take off?

We approached the idea from a metaphorical perspective. The museum as an ideal, as an impossible dream. I think Djin doesn’t want the typical museum you see when you visit the MACE, for instance. It’s like the issue of the hippy sculpture in the port of Ibiza; it always ends up being something commercial... like a caricature of the movement. We wanted to focus on the idea that the island itself is a museum, as Miguel says [another person in the documentary], and when they end up looking out towards the horizon [in the final shot], they’re all imagining the museum but, actually, it won’t be possible. Although if Juanito [the owner of Las Dalias] gets involved there will be a hippy museum because there’s loads of material, of course.

WE’VE WORKED WITH REALITY BUT ALSO FICTION; I MEAN, TELLING A STORY, AS IF THEY WERE CHARACTERS FROM ANOTHER WORLD.



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‘Dream Songs’ es un documental rodado íntegramente en Ibiza por Agustí Vila, que retrata a algunos de los ‘supervivientes’ del movimiento hippy de la isla. Se estrenó en el festival de cine Seminci de Valladolid en 2017 y este año viaja a otros festivales, como el Internacional de Guadalajara (México). Está coproducido por Televisión Española, TV3 e IB3, que lo emitirán una vez cerrado su ciclo de exhibición comercial. El Consell d’Eivissa y otras instituciones también han apoyado el proyecto. La cinta cuenta con guion de Enrique Juncosa y Agustí Vila, música de Brendan Perry (Dead Can Dance) y voz en off de Nora Navas (ganadora en 2010 del Goya y de la Concha de Plata a la mejor interpretación por ‘Pa negre’). Como curiosidad, el nombre ‘Dream Songs’ lo toma de los 77 poemas de John Berryman, un poeta americano de la generación beat.

‘Dream Songs’ is a documentary filmed entirely on Ibiza by Agustí Vila, portraying some of the “survivors” of the island’s hippy movement. It was first shown at the Seminci film festival in Valladolid in 2017 and this year will travel to other festivals, such as the Guadalajara international festival (Mexico). It has been co-produced by Televisión Española, TV3 and IB3 and will be broadcast on these channels once it has completed its cycle of commercial showings. The government of Ibiza island and other institutions have also supported the project. The documentary was scripted by Enrique Juncosa and Agustí Vila, with music by Brendan Perry (Dead Can Dance) and the narrator is Nora Navas (winner of the 2010 Goya and Concha de Plata best actor awards for ‘Pa negre’). As a matter of interest, the name ‘Dream Songs’ comes from the 77 poems by John Berryman, an American poet from the Beat generation.



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Formentera 1968 En la década de los 60, la isla se convirtió en el punto de encuentro de la generación beat y los hippies. Hace 50 años, había casi 1.300 hippies conviviendo junto a una población de 3.000 isleños. Algunos artistas, pintores y músicos de aquella época mantienen todavía sus lazos con Formentera. In the 1960s the island became a meeting point for the Beat generation and hippies. 50 years ago there were almost 1,300 hippies living alongside a population of 3,000 islanders. Some of the artists, painters and musicians from that period have maintained their ties with Formentera up to the present day.

Texto: Carmelo Convalia


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En 1968 la sociedad rural de Formentera se mezcla con la generación hippy. Foto: Melba Levick / Fuente: Arxiu d’Imatge i So de Formentera (AISF)


CULTURA / FORMENTERA

Libertad, nudismo y contacto con la naturaleza representaban los ideales hippies. Foto: Melba Levick / Fuente: Arxiu d’Imatge i So de Formentera (AISF)


Dos niñas, hijas de la generación del 68 en Formentera. Foto: Melba Levick / Fuente: Arxiu d’Imatge i So de Formentera (AISF)


CULTURA / FORMENTERA

A principios de la década de los 60, empezaron a llegar a Formentera los primeros turistas, incluidos algunos beatnik, un término despectivo inventado por un periodista norteamericano para cuestionar a los seguidores de lo que empezó siendo un movimiento literario que tenía en la novela ‘On the road’ (“En el camino”), de Jack Kerouac, su principal inspiración. Esa tendencia intelectual ponía de manifiesto el inconformismo de una generación que cuestionaba los valores de la sociedad biempensante de la época. Su estética también iba más allá de la moda al transgredir los cánones al uso imperantes y casi inamovibles. Esta generación fue la primera que descubrió Formentera, que se presentaba ante sus ojos como el paraíso deseado para cumplir sus sueños. La isla se convirtió así en un espacio de libertad que permitía un estrecho contacto con la naturaleza y donde la sociedad local se mostraba relativamente receptiva a la llegada de estos jóvenes, que al fin y al cabo traían divisas, eran educados y se mostraban interesados por la cultura insular.

Formentera se colocó en el mapa mundial como el refugio soñado para miles de jóvenes.

Puestos de hippies junto a la antigua estafeta de Correos de Sant Francesc

Entre 1967 y 1969, Formentera se convirtió en el punto de atracción de muchos jóvenes, entre ellos un buen número de norteamericanos que huían del alistamiento para la guerra del Vietnam. La isla se transformó entonces en uno de los lugares de obligada peregrinación para una generación en busca de paraísos perdidos, filosofía oriental, paz, amor, drogas y libertad sexual. Los primeros en llegar fueron los beatniks, vestidos de negro y con el pelo largo, y después vinieron los hippies. Con la llegada de esta pacífica invasión, Formentera se colocó en el mapa mundial como el refugio soñado para miles de jóvenes, aunque bastantes, especialmente entre 1968 y 1970, fueron expulsados por la Guardia Civil por lo que se consideraba un comportamiento “inmoral” en aquel tiempo en España. Entre esos jóvenes había artistas como la fotógrafa norteamericana Melba Levick, cuyas imágenes ilustran este reportaje, o artistas como el islandés Gudmundur Gudmundsson, conocido como Erró, y que mantiene en Formentera su segunda residencia. En esos años Formentera tenía unos 3.000 habitantes, pero en el verano de 1968 un informe oficial de la policía franquista reconocía la presencia de al menos 700 hippies. Al año siguiente la cifra alcanzó los 1.300. Estos datos figuran en el libro de Joan Cerdà y Rosa Rodríguez Branchat “La represión franquista del movimiento hippy en Formentera (1968-1970)” (Res Publica Edicions, 1999). En mayo de 1966, el delegado del Gobierno en Ibiza y Formentera había recibido instrucciones del gobernador civil de la provincia de Baleares para que fueran identificados y expulsados. El escrito, fechado el día 16 de ese mes, decía: “Ante la presencia bastante numerosa en estas islas de extranjeros y nacionales de los denominados beatniks (melenudos), llamando la atención del público en general, con aspecto repulsivo, desaseo en sus atuendos, conducta antisocial e irresponsabilidad económica, se hace preciso proceder a su identificación... con el fin de expulsarlos”. Y efectivamente, dos años más tarde las expulsiones llegaron a Formentera, a pesar de que parte de la población había acogido sin mayores problemas a estos jóvenes que traían dólares frescos para una economía de subsistencia que se abría paso hacia el turismo. Además, esta primera ´invasión´ pacífica se mostró amable, respetuosa e interesada por las tradiciones de la isla. Entre ellos llegaron artistas, pintores y músicos, algunos de los cuales mantiene todavía hoy sus lazos con Formentera.


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Una actuación musical en la mítica Fonda Pepe.

Entre los grandes músicos de la década que pasaron por la isla se recuerda aún a los miembros de Pink Floyd así como al letrista de King Crimson, Peter Sinfield, autor de la legendaria pieza de rock sinfónico ´Formentera Lady´. Toni Gartell, uno de los músicos que llegó a finales de los sesenta y que sigue en la isla (organiza junto a su hermano las sesiones de verano del “Jazz en la plaza”), también recuerda la presencia de Taj Mahal y del cantautor canadiense James Taylor. Tampoco hay que olvidar a Joel Zoss, que estuvo en Formentera en 1968, compartiendo música y experiencias con Soft Machine, que también se perdieron por aquí, ni al maestro Dexter Gordon, que tocó su saxofón en Blue Bar, en la playa de Migjorn. Incluso el músico brasileño Gilberto Gil, que compuso el tema ´Ladeira da Preguiça´, dedicado a Formentera, durante una visita en 1971. Más tarde, en 1986, las playas de Formentera sirvieron de inspiración a Chris Rea para su famoso ´On the Beach´. En cambio, a pesar de las leyendas, Bob Dylan nunca estuvo en Formentera: ni un testimonio directo ni una fotografía documentan esa supuesta estancia. Durante esos felices y movidos años, los jóvenes vivían sin mayores preocupaciones que comer cada día, tumbarse desnudos al sol, hacer el amor y drogarse, sin olvidar que a final de mes la mayoría de ellos recibían el esperado giro postal con el que pagaban las deudas.

El centro neurálgico de ese mundo era la Fonda Pepe, que era a la vez estafeta de correos, banco, pensión y restaurante, y además el lugar de encuentro de todos los ‘melenudos’ de la isla. En aquellos años, escaseaban los medios de transporte, por lo que tener una bicicleta ya era una gran comodidad, y no digamos si se trataba de un ciclomotor. Muchos de estos jóvenes convivían juntos, en comunas, donde se solía compartir lo mucho o poco que cada cual tenía. Con el paso del tiempo, ese fenómeno se fue diluyendo hasta que llegó el hippismo nacional, especialmente procedente de Cataluña. El máximo exponente de esa nueva ola es el músico Pau Riba, que vivió una temporada en su casa de la Mola, donde su mujer dio a luz a uno de sus hijos. Aquí también llegó a grabar uno de sus discos más emblemáticos de su carrera: ‘Jo, la donya i el gripau’, concretamente en octubre de 1971, a la intemperie, en Can Pep Carlos, en la Mola. Con la llegada de los años 70, el movimiento hippy que surgió lleno de buenas intenciones empezó a deteriorarse y aparecieron lo que la población local enseguida etiquetó como ‘falsos hippies’. Por entonces se denunciaron algunos robos en casas particulares y aparecieron conductas más conflictivas, generalmente motivadas por la excesiva ingesta de alcohol. Con el paso del tiempo, solo quedan las imágenes y también las leyendas, algunas ciertas y otras inventadas. Lo que sí ha quedado impregnado en el ambiente de la isla es esa sensación de libertad que uno tiene cuando llega a Formentera y que no sabe muy bien de dónde sale. Queda también la estética, las tiendas con símbolos de la época hippy o incluso una fiesta, ‘Flower Formentera’, que se ha convertido en todo un acontecimiento del calendario estival, con tres sesiones multitudinarias a lo largo del verano. Pero si alguien busca todavía a algún hippy de los primeros años, lo encontrará más cerca del Club de Jubilados que de la Fonda Pepe. Los pocos que quedan prefieren pasar desapercibidos y siguen viviendo como siempre lo han hecho, con el mismo espíritu y en sus casas, sin hacer ruido, como si no existieran ni hubieran existido jamás.


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Un grupo de hippies se cruza con unas payesas en Sant Ferran.

The first tourists started to land in Formentera in the early ‘60s, including a fair number of beatniks, a derogatory term invented by a North American journalist to cast doubt on the followers of what began as a literary movement primarily inspired on Jack Kerouac’s famous novel “On the Road”. This intellectual trend underscored the non-conformism of a generation that questioned the values of the self-righteous society of the time. Its aesthetics also went beyond the fashion, transgressing the prevalent rigid and virtually unbending cannons. This generation was the first to discover Formentera, which in their eyes appeared to be the paradise they’d longed for and which would make their dreams come true. The island became a place of freedom that afforded them close contact with nature and where the local community seemed to be relatively tolerant of the arrival of these young people who, when it came down to it, also brought along money, were polite and showed an interest in the local island culture. So, between 1967 and 1969 Formentera became the point of attraction for many young people, including a fair number of North Americans who were dodging the Vietnam War draft.

Visiting the island became a “must” for a generation in search of lost paradises, Eastern philosophy, peace, love, drugs and sexual freedom. The first to arrive were the beatniks, dressed in black and with long hair, and then came the hippies. With this peaceful invasion, Formentera was placed on the world map as a longed-for refuge of thousands of young people, although quite a few, especially between 1968 and 1970, were expelled by the Civil Guard for what was considered “immoral” behaviour at the time in Spain. Among these young people were artists such as the American photographer Melba Levick, whose images illustrate this article, or artists such as the Icelandic Gudmundur Gudmundsson, known as Erró, who has a second home on Formentera. At that time Formentera had about 3,000 inhabitants but in the summer of 1968 an official report by Franco’s police force acknowledged the presence of at least 700 hippies. The following year this figure reached 1,300. These data are in the book by Joan Cerdà and Rosa Rodríguez Branchat La represión franquista del movimiento hippy en Formentera (1968-1970) (Res Publica Edicions, 1999).


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In May 1966, the government’s representative for Ibiza and Formentera received instructions from the civil governor of the province of the Balearic Islands to identify and expel the hippies. This letter, dated the 16th of that month, said: “In view of the presence of a large number of foreigners and nationals of so-called beatniks (longhaired people) on these islands, attracting the attention of the general public, with a repulsive appearance, carelessness in their attire, antisocial behaviour and economic irresponsibility, it is necessary to identify them... in order to expel them”. And indeed, two years later, these expulsions came to Formentera, despite the fact that part of the population had welcomed these young people without any huge problem, who brought fresh dollars for a subsistence economy that was just starting to discover tourism. Moreover, this first peaceful ´invasion´ was friendly, respectful and interested in the traditions of the island. Among them came artists, painters and musicians, some of whom still maintain their ties with Formentera today. Still remembered from among the decade’s great musicians who passed through the island are the members of Pink Floyd, as well as the lyricist of King Crimson, Peter Sinfield, author of the legendary symphonic rock piece Formentera Lady. Toni Gartell, one of the musicians who arrived in the late 1960s and is still on the island (he and his brother organise the summer sessions of “Jazz in the Square”), also remembers the presence of Taj Mahal and the Canadian singer-songwriter James Taylor. Other artists not to be forgotten are Joel Zoss, who was on Formentera in 1968, sharing music and experiences with Soft Machine, who also got lost here, and the maestro Dexter Gordon, who played his saxophone at Blue Bar on Migjorn Beach. Even the Brazilian musician Gilberto Gil, who composed the song dedicated to Formentera, Ladeira da Preguiça, during his visit in 1971. Later, in 1986, the beaches of Formentera inspired Chris Rea for his famous On the Beach. Nevertheless, in spite of the myth, Bob Dylan never came to Formentera: there is no eye-witness account or photograph to prove his alleged visit. During those lively, happy years, the young people lived without any worries other than eating every day, lying naked in the sun, making love and getting high, not forgetting that, at the end of the month, most of them received a money order to pay off their debts. The nerve centre of this world was Fonda Pepe, which served as a post office, bank, hostel and restaurant, and also as the meeting place for all the’ long-haired people’ on the island. At that time there were few means of transport and owning a bicycle was a huge advantage, even more so a moped. Many of these young people lived together in communes where they used to share whatever they had, whether a lot or little.

Over time, this phenomenon was gradually diluted until the Spanish hippies arrived, especially from Catalonia. The greatest exponent of this new wave was the musician Pau Riba, who lived for a while at his home in La Mola, where his wife gave birth to one of their children. Here he also recorded one of the most emblematic albums of his career: Jo, la donya i el gripau, specifically in October 1971, in the open air, at Can Pep Carlos in La Mola. With the advent of the 1970s, the hippie movement that had appeared on the scene with such good intentions began to deteriorate and what the local population immediately labelled as ‘fake hippies’ started to arrive. At that time there were reports of burglaries in private homes and more conflictive behaviour started to be seen, generally caused by excessive alcohol consumption. Now only the images and legends remain; some of them true and others invented. But the island’s atmosphere has been imbued with the feeling of freedom you sense when you first arrive on Formentera but can’t quite put your finger on. There’s also the aesthetic side: the shops with hippie symbols and even a festival, Flower Formentera, which has become a highlight of the summer with three popular events throughout the hottest months. But if you’re still looking for a hippie from the early days, you’re more likely to find him or her at the Retired People’s Club than Fonda Pepe. The few who remain prefer to go unnoticed and continue to live as they always have, with the same spirit and in their homes, without making a noise, as if they didn’t exist or, in fact, had never existed.

Still remembered from among the decade’s great musicians who passed through the island.


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Una boda hippy en es Cap de Barbaria con invitados payeses en 1970.





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EL MERCADILLO


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Medinear en Las Dalias Texto: Pablo Sierra / Fotos: Vicent Marí, Seb Leon y Mar Torres

Quien medinea es quien camina sin rumbo fijo, deleitándose en el paseo, convirtiendo el andar en un acto de curiosidad, de indagación, de palpar una realidad que se desconoce pero se desea porque nunca deja de mutar y de revestirse con la seducción de lo nuevo. The verb “medinear” means walking without any fixed purpose, delighting in the stroll itself, turning the act of walking into one of curiosity, of exploration, of sensing a reality that’s unfamiliar but desired because it never stops mutating or attracting with the enticement of the new.


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“Es emocionante ver cómo conviven en el mercadillo jóvenes que vienen buscando la esencia de los hippies que llegaron a Sant Carles hace 50 años y mayores que ya pasan de los 70 y que vivieron precisamente aquella época en primera persona”

La búsqueda de su literatura llevó a Juan Goytisolo primero a Tánger y después a Marrakech. El escritor barcelonés ya había vivido exiliado en París y había viajado a Almería, donde se quedó fascinado por el sol y los paisajes de los campos de Níjar, más africanos que europeos. La pobreza de las personas que habitaban esa tierra seca golpeó a Goytisolo y condicionará en adelante su escritura. Aquel viaje a Almería también fue fundamental para que el escritor se estableciera poco después en Marruecos. Entre Tánger y Marrakech, donde falleció en 2017, Goytisolo se definió a sí mismo con un verbo que él se encargó de inventar: medinear. Quien medinea es quien camina sin rumbo fijo, deleitándose en el paseo, convirtiendo el andar en un acto de curiosidad, de indagación, de palpar una realidad que se desconoce pero se desea porque nunca deja de mutar y de revestirse con la seducción de lo nuevo. El medineo de Goytisolo por Marrakech desembocaba en la plaza de Yemaa el Fna, uno de los mercados por excelencia del Islam. Para Goytisolo –curioso empedernido– caminar por Yemaa el Fna era casi una necesidad. Allí, como pasa en todos los mercados que conservan su espíritu genuino, no solamente se compra y se vende. Además de las monedas que pasan de mano en mano, se entrecruzan olores y sabores, acentos y saberes, preguntas y respuestas, cuentos y canciones, la seda y el cuero. No hay mejor lugar para medinear que entre los puestos de un gran mercado. Lo sabe bien Joan Marí, el hijo del hombre que fundó Las Dalias, el mercadillo por excelencia de Ibiza. “Me encantan Camden Town, el Soho, el Mercado de las Pulgas de París, los mercados navideños de Viena o Salzburgo… Tengo muchas ganas de visitar Otavalo, en Ecuador, y me apasionan los zocos de Oriente Medio… Todos los mercados representan la esencia de la ciudad o el país en el que se encuentran, pero, a la vez, son una ventana abierta al mundo. Por eso son tan especiales”, explica Joan Marí, que se autocalifica como un fanático de los mercados. Por deformación profesional es, además, muy exigente con todos los que visita: “En cualquier mercado aprendo, pero también encuentro fallos, incluso aquí, pero todos los que son de verdad, auténticos, me apasionan, empezando por Las Dalias, porque tienen algo mágico: son como ciudades en miniatura, pequeños universos llenos de recovecos donde todo es posible. Desde comprar ropa, joyas o telas que te fascinen o, simplemente, tomar algo y pasear por el gusto de pasear”. Y eso es así desde hace casi 35 años, cuando nació el mercadillo, en 1985, alrededor del bar de carretera que había abierto su padre en 1954. Ahora se plantan más de 200 puestos diferentes cada sábado, el día de máxima afluencia. Cerca de 400 familias viven de forma directa de la actividad que genera este lugar emblemático de Ibiza, situado en el noreste de la isla, a la entrada del pueblo de Sant Carles. Hay más de cuarenta nacionalidades de artesanos y creativos trabajando en los puestos, donde se pueden hallar verdaderos tesoros en libros, pinturas, fotografías, brazaletes, collares, pendientes, vestidos, bolsos, cinturones, camisas, zapatos, cofres, vajillas y todos los productos que una mano pueda fabricar de manera artesanal.


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“Los mercadillos auténticos son como ciudades en miniatura, pequeños universos llenos de recovecos donde todo es posible. Desde encontrar ropa, joyas o telas que te fascinen o, simplemente, tomar algo y pasear por el gusto de pasear”


EL MERCADILLO

“Las Dalias ha actuado desde sus inicios como un foco de atracción de personas que quieren vivir de su creatividad. Para nosotros, sobre todo en los casos en los que llevan varias décadas vendiendo aquí, nuestros artesanos son más que amigos, casi familia. Se crean vínculos muy fuertes y es emocionante ver cómo conviven jóvenes que vienen buscando la esencia de los hippies que llegaron a Sant Carles hace cincuenta años y mayores que pasan de los setenta y vivieron precisamente aquella época en primera persona. Nuestros vendedores más veteranos tienen historias vitales que son impresionantes. Algunos han llegado a ir en moto hasta la India antes de que estallara la guerra de Afganistán”, dice Joan Marí. Para el dueño de Las Dalias, el éxito de la fórmula no es otro que el trabajo constante. “La permanencia en el tiempo es lo que nos hace especiales”. Año a año, el mercadillo ha ido creciendo y reinventándose. En su primer lustro de vida, todos los puestos cabían dentro del jardín. Después, se remodeló y se aprovecharon los antiguos corrales para colocar más puestos. Al llegar el año 2000 se habilitó la zona del Soul Bar y, en los últimos años, el mercado se ha extendido hasta una feixa donde resaltan varios olivos. El legado del fundador, uno de los ibicencos que mejor se entendieron con los hippies que llegaron a la isla en los años 60, sigue presente. “Mi padre era una persona muy especial. Si veía a un melenudo haciendo autostop, lo recogía y se lo traía a Las Dalias. Le invitaba a comer y luego le proponía que le acompañara a recoger albaricoques a cambio de que se llevara unos cuantos. Ese intercambio entre personas muy diferentes, que ni siquiera hablaban la misma lengua pero tenían en común su amor por la tierra, por las tareas del campo y la naturaleza, es lo que empezó a hacer girar la rueda de una historia que sigue adelante”, dice Joan Marí, que vivió el aislamiento que imperaba en Sant Carles en aquellos años y que tanto impresionó a los hippies: “En el campo de Ibiza no había luz eléctrica ni agua corriente. Por eso, muchas familias autóctonas se marchaban a la ciudad y les dejaban sus casas a los hippies, que estaban encantados de huir de la civilización. Las Dalias era precisamente en aquella época el único lugar que tenía luz porque mi padre, que era un pionero, encargó el ensamblaje del primer generador que hubo en la zona”. Medio siglo después, hay días en que la tenue y agradable iluminación que se enciende en Las Dalias al caer el sol se apaga entrada la madrugada. Durante los meses de verano, la actividad es frenética desde primera hora de la mañana y el mercado apenas duerme unas horas. Poco después del alba comienza el hormigueo humano. Se colocan los puestos, se exponen las mercancías, el ambiente se impregna con los olores de los fogones y las barras de los

diferentes puntos gastronómicos que se han ido abriendo en los últimos años. La variedad de sabores permite dar la vuelta al mundo si se desayuna, come y cena en Las Dalias. Los lunes y los martes, 150 puestos permiten adquirir artesanía y medinear bajo la luna gracias al Night Market, que alivia al paseante de los rigores del calor ibicenco. Las frescas noches de verano también dejan lugar para la música. Los jueves el mercado se convierte en escenario al aire libre en el que actúan algunos de los mejores artistas españoles y latinoamericanos. Hay rumba o reggae, hay flamenco o rock, en un ambiente que condena a muchos melómanos a volver semana tras semana a esta pequeña ciudad de los prodigios donde algún transeúnte distraído puede tropezarse con personajes como Mick Jagger, quien, como explica entre sonrisas Joan Marí, el verano pasado consiguió medinear entre los puestos de Las Dalias por espacio de una hora sin que ningún fan le diera el alto para exigirle un selfie. Como si Las Dalias fuera el escenario de un cuento árabe o una película de espías, no hay mejor rincón para esconderse del mundanal ruido que entre el ajetreo de los puestos de este mercadillo, un lugar suficientemente mágico como para que el cantante de los Rolling Stones pase inadvertido mientras pone en práctica el verbo que inventó Juan Goytisolo.


“It’s exciting to see the mixture of young people who come to the flea market looking for the essence of the hippies who arrived in Sant Carles 50 years ago with the older people who are now over 70 and experienced those days first-hand”.

His quest for literature led Juan Goytisolo first to Tangier and then on to Marrakech. The Barcelona writer had already lived in exile in Paris and had travelled to Almeria, where he was fascinated by the sun and the landscapes of Nijar, more African than European. The poverty of the people who inhabited that dry land struck Goytisolo, affecting his writing from that moment on. That trip to Almeria was also fundamental to the writer settling down in Morocco shortly afterwards. Between Tangier and Marrakech, where he died in 2017, Goytisolo defined himself with a verb he invented: medinear or to “medina”. The verb “medinear” means walking without any fixed purpose, delighting in the stroll itself, turning the act of walking into one of curiosity, of exploration, of sensing a reality that’s unfamiliar but desired because it never stops mutating or attracting with the enticement of the new. Goytisolo’s “medineo” through Marrakech led to the square of Yemaa el Fna, one of the markets par excellence of Islam. For Goytisolo, always a curious man, walking through Yemaa el Fna was almost a necessity. There, as in all markets that have preserved their genuine spirit, things aren’t only bought and sold. In addition to the coins that pass from hand to hand there’s an interweaving of smells and flavours, accents and knowledge, questions and answers, stories and songs, silk and leather. There’s no better place to “medinear” than among the stalls of a great market. And Joan Marí, the son of the man who founded Las Dalias, Ibiza’s market par excellence, knows all about that. “I love Camden Town, Soho, the Flea Market in Paris, the Christmas markets in Vienna and Salzburg.... I’m very keen to visit Otavalo in Ecuador and I love the souks in the Middle East... All markets represent the essence of the city or country where they are but, at the same time, they’re an open window to the world. That’s why they’re so special,” explains Joan Marí, who describes himself as a market fanatic. Because of his profession, he’s also very demanding of every market he visits. “I learn something in any market but I also find fault, even here, though I love all markets that are real, authentic, starting with Las Dalias, because they have something magical: they’re like miniature towns, small universes full of nooks and crannies where anything is possible. From finding clothes, jewellery or fabrics that fascinate you to simply having a drink and taking a stroll just for the pleasure of walking”. And that’s been true for almost 35 years, when Las Dalias was born in 1985, around the roadside bar his father had opened in 1954. Now more than 200 different stalls are set up every Saturday, the busiest day of the year. Nearly 400 families live directly from the business generated by this emblematic place on Ibiza, located in the northeast of the island at the entrance to the village of Sant Carles. There are more than forty nationalities of crafts people and artists working at the stalls, where you can find real treasures in books, paintings, photographs, bracelets, necklaces, earrings, dresses, bags, belts, shirts, shoes, chests, crockery and all products that can be crafted.


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“Genuine flea markets are like miniature towns, small universes full of nooks and crannies where anything is possible. From finding clothes, jewellery or fabrics that fascinate you to simply having a drink and taking a stroll just for the pleasure of walking”.

“Since it started, Las Dalias has attracted people who want to live off their creativity. For us, especially those cases when people have been selling here for several decades, our crafts people are more than just friends; they’re almost family. Very strong bonds are created and it’s exciting to see the mixture of young people who come to the flea market looking for the essence of the hippies who arrived in Sant Carles 50 years ago with the older people who are now over 70 and experienced those days first-hand. Our oldest stallholders can tell some impressive stories. Some of them even rode their motorbikes to India before the Afghanistan war broke out” says Joan Marí. For the owner of Las Dalias, the market’s success can be put down to constant work. “Permanence is what makes us special.” Year after year, the market has steadily grown and reinvented itself. In its first five years of life, all the stalls could fit inside the garden. Afterwards, the old yards were remodelled and used to place more stalls. When 2000 came around, the Soul Bar area was opened and, in recent years, the market has expanded to a feixa with several impressive olive trees. The legacy of the founder, one of the Ibizans who got on best with the hippies arriving on the island in the 1960s, is still present. “My father was a very special person. Whenever he saw someone with long hair hitchhiking, he’d pick him up and bring him to Las Dalias. He’d give him something to eat and then suggest they go apricot-picking together, in exchange for taking a few apricots away with him. This exchange between very different people, who didn’t even speak the same language but shared a love for the land, for working in the countryside and in nature, is what began to turn the wheel of a story that still goes on today” says Joan Marí, who experienced the remoteness of Sant Carles at that time which so impressed the hippies. “In rural Ibiza there was no electricity or running water. As a result, many local families moved to the city and left their homes to the hippies, who were delighted to flee from civilization. At that time, Las Dalias was the only place with electricity because my father, who was a pioneer, commissioned the first generator to be set up in the area. Half a century later, there are days when the dim and pleasant lighting that illuminates Las Dalias at sunset goes off in the early hours of the morning. During the summer months, activity is frenetic from early morning and the market barely sleeps a few hours. People begin to trickle in like ants shortly after dawn. The stalls are set up, the goods are displayed and the air becomes impregnated with the smells of the stoves and the bars of the different gastronomic points opened in recent years. You can travel around the world just by having breakfast, lunch and dinner at Las Dalias. On Mondays and Tuesdays, 150 stalls sell handicrafts and you can even “medinear” in the moonlight thanks to the Night Market, which relieves strollers from the harshness of Ibiza’s heat. The cool summer nights also leave room for music. On Thursdays the market becomes an open-air stage where some of the best Spanish and Latin American artists perform. There’s rumba and reggae, there’s flamenco and rock, in an ambience that forces many a music lover to come back, week after week, to this small town of prodigies where some distracted passers-by may stumble upon characters like Mick Jagger who, as Joan Marí explains with a smile, managed to “medinear” last summer among the Las Dalias stalls for an hour without anyone stopping him to ask for a selfie. As if Las Dalias were the setting for an Arabian tale or spy movie, there’s no better place to hide from the noise of the world than in the hustle and bustle of the stands at this market, a place magical enough for the lead singer of the Rolling Stones to go unnoticed while putting into practice the verb invented by Juan Goytisolo.


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My way of life


MY WAY OF LIFE

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Diez claves para entender Las Dalias Nuestras señas de identidad.

Ten insights into Las Dalias. Our core values. No te quedes en la superficie. Si quieres conocer las claves del mercadillo sumérgete en sus raíces y descubrirás sus señas de identidad. No visites Las Dalias, vive Las Dalias. Seguro que repetirás. Don’t just scratch the surface. If you really want to get to know Las Dalias street market, immerse yourself in its roots and you’ll discover its core values. Don’t just visit Las Dalias, experience Las Dalias. You’re bound to want more.


EL MERCADILLO

¿Qué pensarías de una empresa en la que todos los trabajadores son felices porque hacen lo que más les gusta y lo que mejor se les da? ¡Quién no querría trabajar en un lugar así! Y no, no está en Silicon Valley sino en el corazón de Sant Carles. En la gran familia de Las Dalias, cada uno de sus miembros disfruta día a día la felicidad de poder vivir libremente de su pasión, de lo que su mente crea y sus manos elaboran.

Libertad. Freedom.

What would you think of a company whose workers are all happy because they do what they like best and what they’re best at? Who wouldn’t want to work in a place like that! And no, it’s not in Silicon Valley but in the heart of Sant Carles. In the great family of Las Dalias, each one of its members, every day, experiences the joy of being able to live freely off their passion, from what their mind creates and their hands produce.

Amabilidad. Friendliness.

La sonrisa y la amabilidad de los artesanos y diseñadores conquistan a los visitantes. Aquí no cuesta sonreír. En cada mirada curiosa y en cada cliente, los artistas encuentran un pedacito de felicidad porque cada una de las personas que se interesa por su trabajo y lo aprecia significa una nueva oportunidad para seguir haciendo lo que más les gusta. The smiles and kindness of the crafts people and designers captivate visitors. It’s not hard to smile here. In every enquiring look and in every client, the artists find a little bit of happiness because each person who’s interested in their work and appreciates it provides another opportunity to go on doing what they like best.


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EL MERCADILLO

Multiculturalidad. Las Dalias no solo es un planeta en miniatura por sus artesanos originarios de los cinco continentes, sino por los miles de visitantes de todo el mundo que cada año recorren sus puestos. Todos son bien recibidos porque la multiculturalidad es una característica de Las Dalias desde sus orígenes hippies hasta hoy. Aquí se comparten experiencias vitales y se respetan todas las culturas y las diferentes formas de pensar.

Multiculturalism.

In almost 65 years of history, since it was first set up in 1954, music has never stopped playing in every corner of Las Dalias, from the flamenco shows of the early days to the electronic music of today; from international rock stars to the latest Ibizan groups; from sitar to reggae... Music is the life and soul for Las Dalias fans.

Amor por la naturaleza. Love for nature.

El mercadillo está formado por más de 300 personas que respetan la naturaleza, y especialmente el medio ambiente de Ibiza: un entorno de una belleza tan espectacular como frágil. “Gran parte de la familia de Las Dalias son personas llegadas de fuera, pero que cuidan la isla tanto o más que los que hemos nacido aquí”, expresa Juanito Marí, el propietario. The street market is made up of more than 300 people who respect nature and especially the environment of Ibiza: a place of spectacular but also fragile beauty. “A large part of the Dalias family are people who come from abroad but take as much or even more care of the island than we locals” says Juanito Marí, the owner.


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Originalidad. Seguro que has conocido muchos mercadillos, pero en ninguno encontrarás la originalidad de Las Dalias. Muchos visitantes repiten año tras año porque saben que tanto las creaciones propias de los artesanos como las que han traído desde recónditos parajes asiáticos o sudamericanos únicamente se encuentran en este mercadillo.

Originality.

I’m sure you’ve seen a lot of markets but none of them is as original as Las Dalias. Many visitors come back year after year because they realise that both the crafts people’s own creations and those they’ve brought from remote places in Asia or South America can only be found in this market.

Creatividad. Creativity.

Si tuviéramos que quedarnos con una sola de las señas de identidad de Las Dalias, ésta sería la creatividad, sin duda. Son incontables las historias de artesanos que dejaron atrás trabajos estables en sus países de origen para poder dar rienda suelta a su talento creativo en Ibiza. Una fuerza irreprimible que llevan dentro y que les mueve. En Las Dalias han encontrado el lugar ideal para explotar ese fantástico potencial.

If we had to choose just one of Las Dalias’s core values, it would definitely be creativity. There are countless stories of artisans leaving stable jobs in their countries of origin to give free rein to their creative talent in Ibiza. An irrepressible force they carry within and that drives them. And they’ve found the ideal place to exploit this fantastic potential in Las Dalias.


EL MERCADILLO

En casi 65 años de historia, desde su fundación en 1954, la música nunca ha parado de sonar en cada rincón de Las Dalias, desde los espectáculos de flamenco de los inicios hasta la música electrónica de hoy; de las estrellas internacionales del rock a los nuevos grupos ibicencos; del sitar al reggae… La música es esencial entre los fans de Las Dalias.

Amor por la música.

Love for music.

What would you think of a company whose workers are all happy because they do what they like best and what they’re best at? Who wouldn’t want to work in a place like that! And no, it’s not in Silicon Valley but in the heart of Sant Carles. In the great family of Las Dalias, each one of its members, every day, experiences the joy of being able to live freely off their passion, from what their mind creates and their hands produce.

El color. Colours.

Entrar en el mercadillo es hacer una inmersión en el corazón del color. El estímulo visual de tal cantidad de colores es tan fuerte que provoca una sensación de energía instantánea. Las telas, las flores, las piedras naturales… Cada rincón esconde brillos de colores como los naranjas y rojos de la India, los verdes y azules de Ibiza, los amarillos y malvas de Latinoamérica… When you enter the street market you dive into a world of colour. The visual stimulation of such a wide range of colours is so strong you feel immediately energised. Clothes, flowers, natural stones... Every corner reveals brilliants colours like oranges and reds from India, greens and blues from Ibiza, yellows and purples from Latin America....…


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EL MERCADILLO

Inciensos, perfumes naturales, velas, jabones… Los aromas de Las Dalias son evocadores, una mezcla de esencias que transportan a lugares lejanos, pero también al interior de la propia Ibiza, ya que muchos productos contienen esencias de romero, tomillo o aloe de las tierras de Ibiza y Formentera.

Los aromas.

Aromas.

Incense, natural perfumes, candles, soaps... The aromas of Las Dalias are evocative, a combination of essences that transport you to distant parts but also to inland Ibiza itself, since many products contain essences of rosemary, thyme and aloe from Ibiza and Formentera.

Los sabores. Flavours.

La gastronomía en Las Dalias se asemeja a un viaje entre Oriente y Occidente con una etapa en Ibiza. Es uno de los más recientes y cuidados atractivos del mercadillo. Comenzar el día con un nutritivo desayuno, reponer fuerzas en el restaurante al aire libre (con una esmerada carta) o simplemente degustar un delicioso zumo natural es una experiencia muy recomendable. The range of food available at Las Dalias resembles a journey between East and West with a stopover in Ibiza. This is one of the market’s most recent and special attractions. Start the day with a nutritious breakfast, get your strength back at the open air restaurant (with a delicious menu) or simply enjoy our wonderful natural juices - all highly recommendable.


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Made in Las Dalias PUESTOS QUE SÓLO ENCONTRARÁS AQUÍ STALLS YOU WON’T FIND ANYWHERE ELSE


No los encontrarás en ningún otro sitio. Y si vuelves la próxima temporada, ahí estarán, encantados de saludarte de nuevo. Son gente viajera, creativa y cosmopolita, que han recorrido medio planeta para dar con su lugar en el mundo: Las Dalias. Algunos forman parte de esta gran familia desde que abrió sus puertas hace tres décadas. Otros, desde hace apenas unos años. Pero todos ellos tienen algo en común: profesan un gran amor por este lugar. ¿Para qué estar en otros sitios si el mundo entero habita en este mercadillo? — You won’t find them anywhere else. And if you come back next season, they’ll be here, happy to see you again. They’re run by creative, cosmopolitan people who’ve travelled halfway around the world to find their place in it: Las Dalias. Some have formed part of this great family since the market first started three decades ago. Others have only been here a few years. But they all have one thing in common: a great love for this place. Why be anywhere else when the whole world can be found at this street market?


EL MERCADILLO

Addity Ibiza (Verónica Escandell) La marca Addity Ibiza lleva 15 años en Las Dalias. Verónica Escandell, su alma máter y diseñadora, crea cada temporada una colección de bolsos irresistibles, completamente artesanales y exclusivos. “Trabajo con unos artesanos italianos maravillosos, que llevan toda la vida dedicados a la piel. Hacen magia”, asegura Verónica, que irradia alegría porque ha conseguido sacar al mercado exactamente el producto que tenía en mente, tras años de investigaciones. Su clientela, muy fiel, lo valora y repite. Y de los bolsos y carteras quiere dar el salto al diseño de chaquetas y otros accesorios. Estaremos muy atentos.

The Addity Ibiza brand has been in Las Dalias for 15 years. Each season Verónica Escandell, its alma mater and designer, creates a collection of irresistible handbags, completely handmade and exclusive. “I work with some wonderful Italian craftsmen who’ve devoted their whole lives to leather. They make magic” says Veronica, who radiates joy because she’s managed to bring to the market exactly the product she had in mind, after years of research. Her clientele, very loyal, appreciate this and come back time and time again. And from handbags and wallets she now wants to move on to designing jackets and other accessories. We’re looking forward to it.

Vintage Sunglasses Ibiza (Nuria Trías)

Vintage Sunglasses Ibiza, con cinco años en Las Dalias, es uno de los rincones favoritos del mercadillo. Y no solo por sus gafas sino porque el puesto, que huye de la estética tradicional, es una delicia. Aquí encontramos las dos vertientes de la marca: por un lado, las gafas auténticas vintage de los años 60, 70, 80 y 90, todas ellas de óptica y de primeras marcas; por otro, la gama de gafas actuales de estilo retro o ‘vintage style’ a precios muy asequibles. Y en su puesto nunca faltan las gafas de sol de cristales redondos, porque la estética hippy inspirada en John Lennon es una de las imprescindibles entre los clientes de Las Dalias.

Vintage Sunglasses Ibiza has been at Las Dalias for just five years but is already one of the market’s favourite spots. And not only for its glasses but also because the stall, which doesn’t look at all traditional, is a true delight. Here we can find the two sides to the brand: on the one hand, authentic vintage glasses from the 60s, 70s, 80s and 90s, all made by opticians and top brands; on the other, the current range of retro or “vintage style” glasses at highly affordable prices. And round sunglasses are never missing from this stall because the hippy look inspired by John Lennon is one of the musts among Las Dalias clients.


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Flor de Vida Ibiza (Laura Faks) “Mi sueño de vida se ha hecho realidad gracias a que estoy en Las Dalias”. Emociona escuchar una frase tan rotunda. Laura Faks o, lo que es lo mismo, Flor de Vida Ibiza, ama Las Dalias y, en contrapunto, es una de las favoritas de los dalias lovers. “En Argentina, cuando algo es muy bueno decimos ‘es flor de vida’, y es flor de vida la que tengo aquí en Ibiza”, explica la diseñadora. En Las Dalias desde 2002, su caso es muy especial porque comenzó creando un producto que nada tiene que ver con el actual. Las estanterías, mesitas y espejos creados a partir de materiales reciclados dieron paso a la moda: vestidos, faldas, chaquetas, bolsos y sandalias, a los que suma una línea infantil que encandila a las más pequeñas.

“My dream life has come true because I’m at Las Dalias”. It’s truly moving to hear such a categorical statement. Laura Faks or, in other words, Flor de Vida Ibiza, loves Las Dalias and, in return, is one of the favourites among dalias lovers. “In Argentina, when something is very good, we say it’s flor de vida or the flower of life, and here, on Ibiza, I have my flor de vida” explains the designer. In Las Dalias since 2002, her case is very special because she began with a product that has nothing to do with what she makes today. Shelves, tables and mirrors created from recycled materials have given way to fashion: dresses, skirts, jackets, handbags and sandals, as well as a children’s line that amazes little girls.

Úrsula Scherer

El puesto de Úrsula ha sido siempre un oasis de belleza en los 25 años que lleva en el mercadillo. Sus joyas de autora –creaciones originales en oro, plata y piedras naturales– irradian espiritualidad y delicadeza. “Ibiza es una gran fuente de inspiración para mí”, confiesa, algo que se puede apreciar perfectamente en sus creaciones, en las que la naturaleza de la isla está muy presente. Detalles marinos, estrellas y motivos vegetales definen sus diseños. Actualmente ya no viaja tanto como antaño para buscar las piedras de sus piezas. “Ahora ellas vienen a mí”, afirma con una gran sonrisa en la mirada. ¿Y cuál es el secreto de su fidelidad a Las Dalias? Lo piensa un segundo y responde: “Siempre me ha fascinado su ambiente cosmopolita”.

Ursula’s stall has been a constant oasis of beauty in the 25 years she’s been at the market. Her designer jewels original creations in gold, silver and natural gemstones radiate spirituality and delicacy. “Ibiza is a great source of inspiration for me” she confesses, something that can clearly be seen in her creations, in which the nature of the island is very much present. Designs incorporating details from the sea, stars and plants. Nowadays she no longer travels as much as she used to, looking for the gemstones for her creations. “Now they come to me” she says, with a huge smile in her eyes. And what’s the secret of her loyalty to Las Dalias? She thinks for a moment and then answers: “I’ve always been fascinated by its cosmopolitan atmosphere”.


EL MERCADILLO

Teresa Wood Veterana de espíritu joven y luminoso. Así es Teresa Wood, con 30 años en Las Dalias. Su mundo es el color y así se puede apreciar tanto en su ropa pintada a mano como en las pinturas que cuelgan en su puesto y que lo convierten en una pequeña galería de arte en mitad del mercadillo. Los viajes de Teresa le inspiran sin ninguna duda pero, sobre todo, es la luz de Ibiza la que está presente en su obra. El azul del mar y el efecto de la luz filtrándose a través de su superficie transmiten paz y relax en sus pinturas.“Me gustan las cosas felices, las cosas que te ponen de buen humor. Quiero que haya más amor en el mundo”, desea esta artista.

A veteran with a youthful, glowing spirit. That’s Teresa Wood, whose spent the last 30 years at Las Dalias. Her world is colour and this can clearly be seen both in her hand-painted clothes and the paintings that hang at her stall, turning it into a small art gallery in the middle of the market. Teresa’s travels undoubtedly inspire her but, above all, it’s the light of Ibiza that can be seen in her work. The blue of the sea and the effect of light filtering through its surface convey peace and relaxation in her paintings. “I like happy things, things that put you in a good mood. I want there to be more love in the world” the artist says.

Véronique Manga Bell (Véronique Rebuffé)

Desde hace 30 años, Véronique diseña y vende en Las Dalias vestidos de estilo vintage cortados al bies en telas de crepé de viscosa que sientan bien a todas las siluetas. Una moda eterna, imperecedera, con la que cualquier mujer se siente de fábula. El corte, que se adapta perfectamente al busto y las caderas, y los originales estampados triunfan entre clientes de toda Europa: “Si llevo tantos años en Las Dalias es porque me encanta. Comenzó siendo mucho más pequeño, pero el ambiente me sigue gustando muchísimo, y es un placer estar rodeada de las piezas artesanales que se pueden encontrar aquí”.

For the last 30 years at Las Dalias, Véronique has been designing and selling vintage style, bias-cut dresses in viscose crepe that suit all kinds of figures. An eternal, enduring style that makes any woman feel fabulous. The cut, which adjusts to the bust and hips perfectly, and the original prints are very popular among clients from all over Europe.” I’ve been at Las Dalias for so many years because I love it. It started out much smaller but I still like the atmosphere a lot, and it’s a real pleasure to be surrounded by the handmade articles that can be found here”.


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EL MERCADILLO

Taller Medusa (Raúl y Tamara Dimitroff) Entre los puestos más especiales de Las Dalias está sin duda el Taller Medusa. Con cinco temporadas en el mercadillo, sus acuarelas coloristas y de motivos inspirados en la naturaleza marina de Ibiza lo han convertido en el rincón favorito de los más pequeños… Y de los mayores que mantienen vivo al niño que llevan dentro. Obras en papel –más fáciles de transportar y asequibles– conviven en el puesto con lienzos que admiten collages, arena y papeles que crean texturas y volúmenes. Tamara “es el color y la feminidad”, mientras que Raúl “es la línea recta y la masculinidad”, describe la pareja. “Cuando trabajamos juntos en la misma obra, nos gusta decir que hacemos el amor en el arte”, confiesa Tamara.

Among the most special places in Las Dalias is undoubtedly the Taller Medusa. With five seasons at the street market, their colourful watercolours and motifs inspired by Ibiza’s sea life have made this stall a favourite among children... And among older people who still appreciate their inner child. Creations on paper - easier to carry and more affordable - are side by side with canvases holding collages, sand and pieces of paper that create textures and volumes. As the couple say, Tamara “is colour and femininity” while Raúl “is straight lines and masculinity”. “When we work together on the same piece we like to say that we’re making love in art” confesses Tamara.

Noelle Rusanzic

La astrología, las cartas del tarot y las cartas astrales han sido la pasión de Noelle desde siempre. Pero no se considera en absoluto una persona con poderes sobrenaturales sino alguien que te puede ayudar “a comprender un poco mejor el sentido de la vida”, aclara. “La astrología y el tarot son buenos consejeros, son una ventana abierta a lo que está frente a ti. Se trata de ver el presente como una semilla de futuro, como una ayuda para reconducir un poco el camino si no estamos en la senda correcta”, explica Noelle. En los 20 años que lleva en Las Dalias, muchos de sus ‘clientes’ se han convertido en amigos que la visitan siempre que pueden. Para ella, que se considera “un poco ermitaña”, estar cada sábado en Las Dalias es abrirse al mundo y encontrarse con gente interesante “que de otro modo nunca habría conocido”.

Astrology, tarot cards and star charts have always been Noelle’s passion. But she doesn’t believe herself to be a person with supernatural powers but rather someone who can help you “understand a little better the meaning of life” she explains. “Astrology and tarot are good advisors; they’re an open window to what lies before you. It’s about seeing the present as a seed of the future, as an aid to redirecting the path a little bit if we’re not on the right track” explains Noelle. In the 20 years she’s been at Las Dalias, many of her “clients” have become friends who visit her whenever they can. For Noelle, who considers herself “a bit of a hermit”, being at Las Dalias every Saturday means opening herself up to the world and meeting interesting people “who otherwise I would never have met”.


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EL MERCADILLO

Bichita (Vicente Niñerola) Los cinturones y bolsos de Bichita llevan el sello inconfundible del arte para trabajar la piel de Vicente Niñerola. La piel de serpiente es su especialidad, aunque no la única, y todo sale de su taller, en el que trabaja de manera incansable en invierno y en verano. También realiza piezas en su puesto, donde tiene un pequeño taller. Lo que más le gusta de Las Dalias y el motivo de su fidelidad al mercadillo se resume en una frase: “Es un mercado muy carismático al que siempre ha venido mucha gente pero, a la vez, es tranquilo en comparación con otros de la isla”. Un escaparate que le ha permitido vivir de su arte y de su artesanía.

Bichita’s belts and bags bear the unmistakable Vicente Niñerola’s stamp of the art of working leather. Snakeskin is his specialty, although not the only one, and everything comes out of his workshop, where he works tirelessly both in winter and summer. He also makes articles at his stand, where he has a small workshop. What he likes best about Las Dalias and the reason for his loyalty to the market can be summed up in one sentence.”It’s a very charismatic market that’s always been visited by a lot of people but, at the same time, it’s calm compared to others on the island”. A showcase that has allowed him to live off his art and craftsmanship.

Patrick and Michelle Vernet

Olvídate de los manidos souvenirs. Si de verdad quieres llevarte consigo un pedacito de la isla, tienes que descubrir el puesto de Patrick Vernet. Cada invierno, los ‘pageses’ (como se conoce en ibicenco a las gentes del campo de la isla) le hacen llegar piezas de madera de olivo, sabina, algarrobo o pino —restos de poda o ramas caídas— que él convierte en su taller en hermosos cuencos, lámparas, candelabros, morteros y otros pequeños detalles decorativos vegetales. Lo especial de sus piezas es que la transformación nunca olvida su origen natural. En el mercadillo es su pareja, Michelle, la que se encarga desde hace quince años de explicar a los visitantes las maravillas de las maderas de Ibiza.

Forget about those tired old souvenirs. If you really want to take a piece of the island with you, then visit Patrick Vernet’s stall. Every winter, the “pageses” (as people from the island’s countryside are known in Ibiza) send him pieces of wood from olive, juniper, carob and pine trees, remnants from pruning or fallen branches, which he turns into beautiful bowls, lamps, candelabra, mortars and other small articles with plant motifs in his workshop. What’s particularly special thing about his work is that the transformation never forgets its natural origin. At the market, it’s his partner, Michelle, who’s in charge of explaining the wonders of Ibiza wood to visitors, and she has done so for the last fifteen years.


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Los favoritos de los visitantes

Una encuesta indica los rincones más apreciados del mercadillo

Visitors’ favourite haunts A survey reveals the markets most popular spots

Medir el cariño es imposible, pero una sencilla encuesta entre el público de Las Dalias alienta cada año a los artesanos y creativos a seguir trabajando por sus sueños y a superarse a sí mismos con sus propuestas para la próxima temporada. Cada temporada, un equipo de Las Dalias se acerca a los visitantes para preguntarles cuál es el rincón del mercadillo donde más han disfrutado. Cerca de 9.000 personas, lo que supone todo un récord de participación con respecto a ediciones anteriores, han colaborado en la última encuesta, cuyos resultados se dan a conocer en la fiesta de fin de temporada, con música, foto de familia y una gran paella. El tiovivo ecológico Eco Tío Vivo de Rudi Rudini ha sido el más votado por los visitantes (con 383 votos), y es que este carrusel hace las delicias de las niñas y los niños que recorren Las Dalias. Los caballitos, confeccionados con materiales reciclados y movidos con el combustible más ecológico, el pedaleo de Rudi, entusiasman al público más familiar.

Las Almaritas de Véronique Petit y familia (con 353 votos) se sitúan en segunda posición con su precioso puesto donde los visitantes pueden crear sus propias pulseras con diferentes abalorios, combinando su propia creatividad con los consejos de las sabias y dulces integrantes de la familia ‘almaritas’. Otro puesto muy querido por el público, que obtuvo el tercer lugar (con 276 votos), es el de Pintxos Ibiza de Diego Navarro. El colorido psicodélico y la imaginación de los diseños de las piezas de Diego lo convierten en uno de los puestos más reconocibles. Pelotas, llaveros o lagartijas de silicona y colores flúor conviven en su rincón con calaveras en diferentes diseños y decoraciones impactantes. The Last Hippy, de Jesús Salinas (242 votos, 4º puesto), es una marca que derrocha imaginación con sus diseños de sombreros, collares y bolsos, en los que siempre están presentes las calaveras, el cuero y las plumas.Sus creaciones convierten cualquier ‘look’ en impactante. Pura personalidad.

Eco Tío Vivo de Rudi Rudini Mejor puesto del año First market stall


El puesto de Óscar Gallizia, conocido por su firma creativa Oscararteibiza (239 votos, 5ª posición), es un punto de atracción del mercadillo en sí mismo. Sus obras de arte configuran un pequeño museo al aire libre en el que deja boquiabiertos a los visitantes con sus esculturas de barcos, aviones, peces, grullas… El metal en sus manos se convierte en un ser vivo, con un corazón que late en su interior. Y qué decir de Alok y Merel. Su marca Word Family Ibiza siempre está entre las favoritas del público, con sus espectaculares diseños de ropa y complementos llenos de color y toques étnicos (157 votos, 6º puesto). Sus increíbles bolsos, que los han hecho mundialmente conocidos, conquistan cada año a los visitantes de Las Dalias. La magia de Hugo Podzamczer y sus entrañables Dani’s Poppets (150 votos, 7º) tienen siempre un hueco en el corazón de los niños y niñas, que se arremolinan en torno a su puesto. Sus peluditas marionetas cobran vida en sus manos. Emanan tanta ternura que dan ganas de adoptarlas todas. Otro de los puestos que se sale de lo corriente es el Photo Box de la fotógrafa Valentina Riccardi (138 votos, 8º). Riccardi realiza fotos instantáneas con una cámara llamada ‘minutera’, las primeras que hicieron ese tipo de fotografías antes de la llegada de las Polaroid. Una maravilla llegada del pasado que logra unos retratos muy especiales. Los coloristas Wayna Shoes de Ignacio Massone (134 votos, 9º) son uno de los ‘must’ de Las Dalias, con una legión de auténticos fans de estas zapatillas. Este calzado artesanal, confeccionado con mantas peruanas, llama la atención allá por donde va y, además, es comodísimo.

El arte reciclado y solidario del proyecto Zenzele de Suzanne Karakashian (118 votos, 10º) es uno de los favoritos para quienes buscan en Las Dalias algo más que un objeto decorativo. Zenzele crea, desarrolla y vende arte africano moderno. Los responsables del proyecto viajan a África, donde buscan a los mejores artistas de reciclaje, les compran sus piezas a precios de comercio justo y visibilizan su arte en el mercado internacional.


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It’s impossible to measure affection but, every year, a simple survey carried out among the visitors to Las Dalias encourages the crafts people and artisans to continue working towards their dream and surpass themselves the next season. Every season, a team from Las Dalias goes up to visitors and asks them which part of the market they’ve enjoyed the most. Almost 9,000 people, a record compared with previous years, have taken part in the latest survey, whose findings are announced at the end of season party, accompanied by music, a family photo and a huge paella. The ecological merry-go-round, Eco Tío Vivo, by Rudi Rudini received the most votes from visitors (383); in fact, all children visiting Las Dalias love this merry-goround. The horses, made from recycled materials and driven by the most ecological fuel of all, Rudi’s pedal-power, are a delight for the families visiting the market. Las Almaritas by Véronique Petit and family (with 353 votes) came second with her beautiful stall where visitors can create their own bracelets using different glass beads, combining their own creativity with the tips offered by the wise and sweet members of the ‘Almaritas’ family. Another very popular stall with visitors, which came third (with 276 votes), is Pintxos Ibiza by Diego Navarro. The psychedelic colours and imagination of Diego’s designs make it one of the most instantly recognisable spots. All kinds of balls, keyrings and lizards in fluorescently coloured silicone are on display next to a wide range of strikingly decorated skulls. The Last Hippy stall by Jesús Salinas (242 votes, 4th place) overflows with his imaginative designs for hats, necklaces and bags, with

the ever-present skulls, leather and feathers. His creations make any ‘look’ impressive. Pure personality. Óscar Gallizia’s stall, known for his creative firm Oscararteibiza (239 votes, 5th place), is a veritable focal point for the market. His works of art create a small, open-air museum which astonishes visitors with sculptures of boats, planes, fish and birds… In his hands, metal becomes a living being with a beating heart inside.

an (118 votes, 10th), one of the favourite places for those looking for something more than just decorative at Las Dalias. Zenzele creates, develops and sells modern African art. The project’s leaders travel to Africa, looking for the best recycling artists, buy pieces from them at fair trade prices and raise awareness of their art in the international market.

And what can we say about Alok and Merel? Their Word Family Ibiza is always one of the visitors’ favourites, with its spectacular designs of clothes and accessories, full of colour and ethnic touches (157 votes, 6th place). Every year, their incredible bags, which have made them world famous, conquer the hearts of visitors to Las Dalias. The magic of Hugo Podzamczer and his entertaining Dani’s Poppets (150 votes, 7th) are always popular with the children who crowd around his stall. His hairy puppets come to life in his hands and emit such tenderness you just want to adopt them all.

Las Almaritas

Segundo puesto del año Second market stall.

Another of the market’s original stalls is Photo Box by the photographer Valentina Riccardi (138 votes, 8th). Riccardi takes instant photos with a camera called a ‘minutera’, the first to take such photographs before Polaroid came on the scene. A marvel from the past, used to create very special portraits. And the colourful Wayna Shoes by Ignacio Massone (134 votes, 9th) are also a ‘must’ at Las Dalias, with legions of dedicated fans. These handcrafted loafers, made from Peruvian textiles, become the centre of attention wherever they go - and are also incredibly comfortable. Recycled art full of solidarity is the Zenzele project by Suzanne Karakashi-

Pintxos Ibiza de Diego Navarro Tercer puesto del año Third market stall.


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EL MERCADILLO / HAPPY PEOPLE


EL MERCADILLO / HAPPY PEOPLE




CULTURES CONNECTION


ELLA: Vestido de María Ferrer; sombrero de Gaia; collar y pendiente pluma de Inui World Tribe ÉL: Camisa de Manush; pantalones de Naywaj

Photographer: Mar Torres, martorres.com Hair & make up artist: Luiz Mantei, hairmakeupibiza.net Stylist: Ximena Topolansky, ximenatop.com Stylist assistant: Lila Licciardi Models: Anna & Gonzalo


Vestido de MarĂ­a Ferrer; gafas de Vintage Sunglasses Ibiza; collar y pendiente pluma de Inui World Tribe


Vestido de Luna Maga Ibiza; sombrero de 1977 Ibiza; pendientes de Satalaya Ibiza



ELLA: Vestido de Kailash Stockholm Ibiza; diadema de flores de Elisa de Ibiza; pendiente pluma de Inui World Tribe; pulsera y anillo de Danilo Domingo Sala ÉL: Camisa, pantalones y chaleco de Naywaj; pulsera de Indie Ibiza


Vestido de Wardrobe of Dreams; bolso y pulsera de Recitrans Modern Times


Vestido de Beatrice San Francisco; pendientes de Satalaya Ibiza; collar de Marcia Ibiza; cinturรณn de Indie Ibiza; bolso de Aditty Ibiza; sandalias de 1977 Ibiza



ELLA: Camisola de Fioroni Collection; bañador de Marea Ibiza; shorts vaqueros de Anka; bolso de Emonk Ibiza; corona de flores de Elisa de Ibiza; collar y anillo de KH Creación plata y oro ÉL: Camisa de Manush; pantalones cortos de Naywaj; cinturón de Barouk Ibiza


Camisa de A peace of Ibiza collection; pantalones de Naywaj; sombrero de Satalaya Ibiza; paĂąuelo de Babagi Shop; pulsera de Olga Payro Art in Leather


ELLA: Vestido de Luna Maga Ibiza; bolso de Linda Ibiza Leather Art; collar y botines de Satalaya Ibiza ÉL: Camisa de Manush; pantalones cortos de Naywaj; paùuelo de Fioroni Collection; gafas de Vintage Sunglasses Ibiza; zapatos de Wayna Shoes


ELLA: Vestido de Aramouch and Co.; zapatos de Barouk Ibiza; bolso de Ángela Martí; pendientes y pulsera de Laturquessa Ibiza ÉL: Poncho de Olga Payro Art in Leather; pulsera de Recitrans Modern Times Cojines de Magic Mountain Ibiza



Zapatos de Barouk Ibiza

Pendientes de Laturquessa Ibiza

Chaleco de Linda Ibiza Leather Art; falda de Maria Ferrer; bolso de Recitrans Modern Times


ELLA: Chaleco de Linda Ibiza Leather Art; pantalones de Marcia Ibiza; zapatos de Barouk Ibiza; pendientes de Laturquessa Ibiza; bolso de Olga Payro Art in Leather; brazalete de Gaia ÉL: Camisa, pantalones y collar de Naywaj; zapatos de Barouk Ibiza; gafas de Vintage Sunglasses Ibiza


Chaleco de Siempre Vida Ibiza; collar de Inui World Tribe


Vestido de Aurobelle Ibiza; collar, anillo y pulsera de KH Creaciรณn Oro y Plata


Vestido de Aurobelle Ibiza; bolso de Ă ngela MartĂ­; botas de Satalaya Ibiza; pulsera, collar y anillo de Danilo Domingo Sala


ELLA: Vestido y collar de Kailash Stockholm Ibiza; chaqueta vaquera de Anka; sandalias de 1977 Ibiza ÉL: Camisa de A Peace of Ibiza Collection; pantalones de Manush, collar y pulsera de Leon Leon


Bata y bikini de Marea Ibiza; collar de Gaia; turbante de Babagi Shop; pendiente de Linda Ibiza Leather Art


SUMMER COLORS

Photographer: Mar Torres, martorres.com Hair & make up artist: Luiz Mantei, hairmakeupibiza.net Stylist: Ximena Topolansky, ximenatop.com - stylist assistant: Lila Licciardi Model: Monique



BaĂąador de Fig Tree Ibiza; turbante de Babagi Shop; sandalias de Espardenyes Torres; pulsera y cadena decoraciĂłn turbante de Laturquessa Ibiza


Top de Marea Ibiza; falda de Linda Ibiza Leather Art; pendientes y decoraciรณn peinado de Agat Carmon


Bikini de TotĂł Artwear; collar de JesĂşs Salinas; bata de Inui world tribe

Bikini de Fig Tree Ibiza ; chaleco de Satalaya Ibiza; pulseras de Awa Ibiza


BaĂąador de TotĂł Artwear; chaleco de Linda Ibiza Leather Art; collar de Inui World Tribe; brazalete de Olga Payro Art in Leather; pulsera de Agat Carmon; gafas de Wooda Sunglasses


Vestido de Wardrobe of Dreams; cinturรณn de Indi Ibiza; bolso de Barouk Ibiza; pulsera de Inui Word Tribe; gafas de Vintage Sunglasses


Vestido y cinturรณn de Olga Payro Art in Leather; pendiente pluma de Inui World Tribe; pulseras de Satalaya Ibiza; botas de Siempre Vida Ibiza


BaĂąador de Giusi Ferrato; chaqueta de Luna Maga Ibiza; cadena de cuerpo de Olga Payro Art in Leather; botas abiertas de Emonk Ibiza; pulsera negra de JesĂşs Salinas; pulsera dorada de Las Almaritas



Bañador de Totó Artwear; collar, diadema y pulsera de Laturquessa Ibiza; brazalete de Jesús Salinas; sandalias y bolso de Ángela Martí


BaĂąador de Giusi Ferrato; sombrero de Satalaya Ibiza; pulsera y collar de Laturquessa Ibiza


Chaleco de Flor de Vida Ibiza; shorts de Marea Ibiza; corona de flores de Elisa de Ibiza; pendientes y anillos de Danilo Domingo Sala


Vestido de Flor de Vida Ibiza; pulseras y collares de Las Almaritas; pareo de Vaya Telas


Poncho de Marian; cinturĂłn de Marea Ibiza; chanclas de Emonk Ibiza; tobillera de Satalaya Ibiza; pulsera de Olga Payro Art in Leather; collar de JesĂşs Salinas; sombrero de 1977 Ibiza







Atrapados por la luz de la isla Trapped by the island’s light

La luminosidad de Ibiza ha sido y sigue siendo fuente de inspiración para los artistas. Reflejarla en sus obras es la obsesión de muchos creadores. The luminosity of Ibiza has long been a source of inspiration for artists. Many creative people are obsessed with capturing the island’s light

Texto: Pablo Sierra del Sol Fotos: Lorena Portero

Monumento a los salineros en el Parque Natural de Ses Salines


EL MERCADILLO

Antonio Isasi-Isasmendi salía al porche de su casa de campo a recibir a sus entrevistadores. Les hacía pasar al salón, les invitaba a tomar asiento en el sofá y sin que se diesen cuenta los tenía bebiendo champán de unas copas anchas y redondeadas, como sacadas de una película de James Bond. El viejo director de cine respondía con paciencia a las preguntas que le hacían sobre Francis Ford Coppola, Fernando Fernán Gómez, Jack Palance o Elke Sommer, pero a la mínima se olvidaba del pasado y empezaba a contar la vida que llevaba a sus casi noventa años. Hablar del presente era lo que le hacía disfrutar de verdad. Entre sorbo y sorbo de champán, Isasi se recreaba explicando sus mañanas: abandonaba la finca, caminaba un par de kilómetros por caminos de tierra y llegaba a la playa de Ses Salines cuando apenas había amanecido. Allí, simplemente, miraba. La arena que levantaban las patas de un perro que corría de punta a punta de la playa. Las sombras que proyectaban sus amos, una pareja joven que se besaba en la boca. El chapoteo de unos niños en la orilla mientras sus padres, bien madrugadores, clavaban la sombrilla en la arena como si fuera una bandera y quisieran reclamar un metro cuadrado de ese paraíso que en un par de horas sería un infierno de calor, turistas y olor a protector solar. Pero en el lapso de tiempo que llamamos amanecer, el día, la isla, se presentaban limpios, puros, vírgenes; bañados por una luz mediterránea que acompañaba a Isasi (el paso lento, las gafas colgando sobre el polo y las cejas blanquísimas) de vuelta a casa. En el camino, mientras la luz buceaba en los estanques salineros, Isasi se decía que una sola de esas mañanas valía más que todos los rollos de celuloide que había rodado. O así se lo aseguró, al menos, a sus entrevistadores, ya con la botella de champán casi vacía. Mientras amenazaba con abrir una segunda botella, Isasi alzó su copa y describió la luz de ses Salines como “una de las cosas que realmente importan en la vida”. Y no se quedó corto.


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Una obra de Vicent Ferrer Guasch

Toni Planells deja a su hija adolescente a las ocho menos algún minuto en el instituto y conduce hasta la punta sur de Ses Salines. Va al volante como el que abre la nevera y arranca una onza de la tableta de chocolate, dándose un capricho. Suele aparcar junto a La Nave (hoy, galería de arte; ayer, almacén de sal). Si no tiene mucho tiempo, baja la ventanilla y, simplemente, mira unos minutos. Si tiene un rato, desciende del coche y camina. A fuerza de pasarse por allí casi a diario, los ojos de Toni documentan el contraste que conecta la salvaje soledad de las playas en invierno con el bullicio de verano, cuando el paisaje de arena, sabinas y pinos se disfraza de cinturón de ronda de una gran ciudad un viernes a la hora de comer, atascándose de coches y motos. Pero a diferencia de lo que pasa en el asfalto, de donde todos quieren huir, a Ses Salines todos quieren entrar. La hija de Toni no tiene que ir al instituto en julio y agosto, y él podría faltar a su cita con la playa y ahorrarse los colapsos más gordos. Sin embargo, más de un día cae en la tentación y se inventa una excusa para conducir hasta allí. Su mirada, que es la del artista que ilustra, fotografía y piensa, mira más arriba, elevándose al cielo. Desde que hace unos años empezara a investigar con la cámara estenopeica y descubriese las solarigrafías, las estelas que dibuja el sol en el papel fotográfico debido a los movimientos de traslación y rotación de la Tierra se han convertido en una de las pasiones de Toni, que ha repartido centenares de latas por la isla, provistas de un agujerillo de medio milímetro que ejerce de obturador. Por allí entra la luz que sobre los haluros de plata va dibujando día a día, mes tras mes, los fogonazos del sol. Toni atrapa la luz con una tecnología tan primigenia que prescinde de las lentes y el revelado. Cuando decide interrumpir la larga exposición de sus fotografías, vuelve de sus excursiones cargado con alguna cámara-lata de las muchas que tiene repartidas por el sur insular. Dentro de ellas está el sol, el mismo que rebota contra la montaña de sal que se perfila en el retrovisor del coche.


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En una de las habitaciones del piso de Montserrat Ferrer y Alonso Mestre está colgado un cuadro en la que aparecen unos salineros trabajando. Fue un regalo que Vicent Ferrer Guasch, el padre de Montse, le hizo a su yerno. No por la luz que desprende sino por la presencia de vida humana, la obra es una excepción en la etapa final de la carrera del pintor, cuando volvió a su isla desde Barcelona en 1962 y cambió el impresionismo en ocre por el naturalismo en blanco. Su amigo Miguel Ángel González insiste -en los libros, artículos y columnas que ha escrito sobre Ferrer Guasch- que el artista buscaba algo más que recrear la luz que descendía sobre el Mediterráneo e inundaba de claridad las calles de La Marina, Sa Penya y Dalt Vila. Según González, esa fue la razón que llevó a Ferrer Guasch a pintar marcos cada vez más concretos: muros, ventanas, puertas, escaleras. Siempre encalados. Una superficie en apariencia uniforme que permitía al pintor crear un lienzo dentro del lienzo. Con la paleta de decenas –o centenares– de tonalidades blancas que Ferrer Guasch fabricó durante décadas, pintaba los reflejos de la luz al chocar contra la arquitectura tradicional de la isla, formada por paredes gruesas que se siguen enjalbegando para que reboten sobre ellas los rayos del sol y las viviendas se mantengan frescas por dentro. Yendo al detalle y eliminando lo superfluo, Ferrer Guasch pintó la luz, la verdadera obsesión de un hombre que no conoció a su madre, abandonó en su juventud la isla ignota en la que había sido un niño feliz, sobrevivió al tifus, enterró a su padre al final de una guerra en la que él no tuvo que pegar ni un tiro pese a pasársela vestido de soldado, estudió y dio clases de dibujo, se casó con una burguesa catalana a la que adoraba, tuvo cuatro hijos, regresó a su isla que ya no era ignota sino turística, se ganó fama de hombre exigente y hermético, rechazó entrar en política más de una vez, criticó abiertamente la deriva urbanística y económica de su tierra pese a ser de ideología conservadora y, sobre todo, miró. Miró para pintar gran cantidad de cuadros en el estudio que le cedió la familia de su primer mentor, el también pintor Narcís Puget i Viñas, y que hoy, diez años después de su muerte, están repartidos por medio mundo. Solamente en los hogares de sus descendientes hay cientos, y hasta Charlton Heston tenía uno decorando las paredes de su casa. Dice su hija Montse que Ferrer Guasch era rápido en la ejecución, pero lento en la concepción, que se podía pasar meses o años pensando en un cuadro que luego comenzaba y terminaba en días o semanas. Su yerno Alonso recuerda que no era raro ver al pintor con el caballete plantado en mitad de una acera, bocetando los rincones que luego reinterpretaría en su estudio. Las arquitecturas que Ferrer Guasch pintaba eran un reflejo de las reales, empezaban imitándolas y acababan cobrando vida propia. El artista imaginaba una ciudad paralela. Se trazaban así unas calles que podrían haber existido pero que no podían encontrarse en los planos. A veces, el lienzo, la pintura y los pinceles los cargaba en el maletero del automóvil o, en los veranos anteriores al regreso definitivo a la isla a principios de los sesenta, dentro de un taxi.

Otras veces, le bastaba con el cuaderno y los carboncillos. La familia se iba a pasar el día a una cala y el artista aprovechaba para mirar y coger ideas que luego se transformarían en obras de arte. En una de esas salidas debió quedarse observando a los salineros que pintó en el cuadro que le regaló a su yerno. Hombres duros, que extraían la sal de los estanques con sus propias manos y que después de doblar la espina dorsal, como se ve en la pintura de Ferrer Guasch, transportaban el mineral en cestos que posaban sobre los sombreros de esparto que les protegían del sol. Muchos acababan quedándose ciegos por los reflejos de la luz que lo invadía todo, una fuerza blanca y mediterránea que los amarraba con el mismo hilo invisible que sigue atrapando a los artistas que se encuentran con ella. Ese idilio quedó en evidencia cuando Sorolla recorrió la isla en el último de sus viajes. Era 1919 y el artista juró volver, pero meses después una hemiplejia le condenó a no coger un pincel durante los tres años que vivió tras la parálisis. De la mano del valenciano, que también pintaba rápido, nacieron Los contrabandistas. Expuestos en una de las salas del Museo Sorolla de Madrid, siguen descargando sus fardos bajo la luz de Ibiza.


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Antonio Isasi-Isasmendi came out onto the porch of his house to welcome his interviewers. He led them into the living room, invited them to sit down on the sofa and, before they knew it, they were drinking champagne from some wide, round glasses as if they were in a James Bond movie. The old film director patiently answered the questions they asked him about Francis Ford Coppola, Fernando Fernán Gómez, Jack Palance and Elke Sommer but, given half a chance, he would forget the past and start to tell them about the life he was living now, aged almost ninety. Talking about the present was what he really loved doing. Between sips of champagne, Isasi described his mornings at length: he would leave his home and walk a couple of kilometres along dirt tracks to the beach of Ses Salines while the sun was still coming up. There he simply looked. At the sand kicked up by the legs of a dog running from one end of the beach to the other. The shadows projected by the dog’s owners, a young couple who were kissing. The splashes of some children in the shallows while their parents, early birds, were plunging a sunshade into the sand as if it were a flag claiming one square metre of that paradise which, in a couple of hours, would be an inferno of heat, tourists and the smell of sunscreen. But during that interval of time we can call dawn, the day, the island, looked clean, pure, virgin; bathed by a Mediterranean light that accompanied Isasi (his slow gait, his glasses dangling on his shirt front and his brilliantly white eyebrows) as he walked home. On the way, while the light swam in the salt lakes, Isasi would say to himself that one single morning like that was worth more than all the rolls of celluloid he’d filmed. Or at least that’s what he claimed to his interviewers, with the bottle of champagne almost empty. Threatening to open a second bottle, Isasi raised his glass and described the light of Ses Salines as “one of the truly important things in life”. And he wasn’t exaggerating.

The luminosity of Ibiza has long been a source of inspiration for artists. Many creative people are obsessed with capturing the island’s light


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Just before eight, Toni Planells drops off his teenage daughter in front of the school and then drives to the southern point of Ses Salines. He drives like someone opening a fridge and grabbing a bar of chocolate, giving themselves a treat. He usually parks next to La Nave (today an art gallery; yesterday a salt store). If he doesn’t have much time, he winds down the window and simple looks for few minutes. But if he has longer, he gets out of the car and walks. Because he’s strolled there almost every day, Toni’s eyes have witnessed the contrast between the lonely wildness of the beaches in winter and the hustle and bustle of summer, when the landscape of sand, salt lakes and pines takes on the appearance of a city ring road on a Friday lunchtime, with queues of cars and motorbikes. But unlike the concrete jungle, which everyone is trying to get away from, everyone wants to go to Ses Salines. Toni’s daughter doesn’t have to go to school in July and August and he can leave out his stroll along the beach and avoid the biggest traffic jams. But more than once he gives in to temptation and invents an excuse to drive there. His gaze, that of an artist who illustrates, photographs and thinks, looks higher up, towards the sky. Since he started to experiment with a pinhole camera years ago and discovered solargraphs, the paths made by the sun on photographic paper due to the Earth’s orbit and rotation, they’ve become one of Toni’s passions, who’s located hundreds of cans all over the island with a halfmillimetre pinhole that acts as a shutter. This lets in the light which then traces the movement of the blazing sun onto the silver halide, day after day, month after month. Toni traps the light with such primitive technology he doesn’t even use a lens or developer. When he decides to stop the long exposure of his photographs, he returns from his excursions laden with one can-camera from the many he’s left dotted around the south of the island. The sun is in these cans, the same sun that rebounds off the mountain of salt he can make out in the car’s rearview mirror. In one of the rooms of the flat where Montserrat Ferrer and Alonso Mestre live hangs a picture of some salt mine workers. It was a gift from Vicent Ferrer Guasch, Montse’s father, to his son-in-law. Not because of its luminous quality but because human life is present, this work is an exception from the painter’s final period, when he returned to his native island from Barcelona in 1962 and swapped impressionism in ochre for naturalism in white. His friend, Miguel Ángel González, insists (in the books, articles and columns he’s written about Ferrer Guasch) that the artist was trying to recreate the Mediterranean light that would flood the streets of La Marina, Sa Penya and Dalt Vila with clarity. According to González, that was why Ferrer Guasch painted increasingly concrete subjects: walls, windows, doors, stairways. Always whitewashed. An apparently uniform surface that allowed the painter to create a canvas within a canvas. With the palette of dozens or even hundreds of white tones created by Ferrer Guasch over decades, he would paint the reflections of light as it strikes the island’s traditional architecture, made up of thick walls which are still whitewashed today to repel the sun’s rays and

keep everything nice and cool inside. Concentrating on details and eliminating the superfluous, Ferrer Guasch painted light, the true obsession of a man who never knew his mother; who, when he was still young, had left the little-known island of his happy childhood, had survived typhus and buried his father at the end of a war in which he never had to fire a single shot, although he spent the entire time dressed as a soldier, who studied and taught drawing, married a middle-class Catalan he adored, had four children, returned to his now famous island which had become a popular tourist destination, gained a reputation as a demanding, reserved man who refused to enter politics more than once, openly criticised the development and economic decline of his land although he was a conservative by nature and, above all, he looked. He looked in order to paint a large number of pictures in the studio lent to him by the family of his first mentor who was also a painter, Narcís Puget i Viñas. Pictures which, today, ten years after his death, have spread halfway around the world. Just in the homes of his descendents there are hundreds, and even Charlton Heston hung one on the walls of his house. Ferrer Guasch’s daughter, Montse, says that he was fast in execution but slow in conception, that he could spend months or years thinking about a picture which he would then start and finish in days or weeks. His son-in-law, Alonso, remembers the painter would often be seen with his easel set up in the middle of the pavement, sketching the corners he would then reinterpret in his studio. The architecture painted by Ferrer Guasch reflected the island’s true architecture, at first by imitation but, in the end, coming alive itself. The artist dreamed up a parallel city. He created streets that might have existed but couldn’t be found on maps. Sometimes he would load his canvas, paint and brushes into the boot of his car or, in the summers before his definitive return to the island, in the early sixties, into a taxi. Other times he would make do with a sketch book and charcoal. The family would go to spend the day at a bay and the artist took advantage of the trip to look and get ideas which he would then transform into works of art. During one of these trips he must have been observing the salt mine workers which he painted in the picture given to his son-in-law. Tough men who extracted salt from the lakes with their bare hands and, after bending double, as can be seen in Ferrer Guasch’s painting, would carry the mineral in baskets balanced on the straw hats they wore to protect them from the sun. Many ended up blind from the reflected light that invaded every corner; a white, Mediterranean force that bound them with the same invisible thread that continues to trap artists who experience it. One clear example of this idyll was when Sorolla went round the island on the last of his trips. It was 1919 and the artist had promised to return but, months later, a stroke condemned him to living out his last three years after the paralysis without picking up a brush. From the hand of this Valencian, who also painted quickly, came Los contrabandistas. On display in one of the rooms of the Sorolla Museum in Madrid, those smugglers continue to unload their bundles under the Ibizan light.






La catedral preside Dalt Vila y La Marina

Retablo de la iglesia de JesĂşs


Joyas que portan las mujeres cuando visten de gala para las fiestas

En el campo ibicenco aĂşn se conservan algunas tradiciones


Dalt Vila



Estanques de sal

S´Illot des Renclí



Desembocadura del río de Santa Eulària, el único de Baleares

Podenco ibicenco

Iglesia de Sant Rafel

Carros tradicionales en Santa Eulària


Molino restaurado de Puig d´en Valls

Puerto pesquero de Ibiza


Fiesta de los tambores en BenirrĂ s

Pou des LleĂł



Antiguo canal de regadĂ­o de Santa EulĂ ria

Pozo

Olivos centenarios

Punta Galera



Plaza de Santa Gertrudis de Fruitera

Iglesia de Sant Joan de Labritja



MontaĂąa de sal

Porche de la iglesia de Santa EulĂ ria


Flamencos en Ses Salines

Erizo














‘FET A EIVISSA’ Made in Ibiza

— 20 DELICIAS DE LA TIERRA Y EL MAR. 20 DELICACIES OF THE LAND AND SEA

Texto y fotos: Xescu Prats


`Bullit de peix´, el plato estrella de la gastronomía ibicenca


— Desde un punto de vista gastronómico, lo que más impacta de un territorio tan limitado como Ibiza es la extraordinaria variedad de alimentos autóctonos. El mar ofrece pescados y mariscos de altísima calidad, y la cultura de subsistencia de los ibicencos ha generado una tradición agrícola y ganadera que saca el máximo partido a las estaciones. Acceder al vasto catálogo de los sabores de Ibiza en una estancia corta constituye una quimera, pero estas 20 recomendaciones proporcionan una fórmula infalible para llevarse la isla en el corazón… Y en el paladar. From the point of view of gastronomy, the most surprising thing about a place as small as Ibiza is the extraordinary variety of its autochthonous foods. The sea offers the highest quality fish and seafood, and the culture of sustenance of the native people has generated a tradition of agriculture and cattle raising that makes the very most of the seasons. Though the notion of accessing the vast array of flavours of Ibiza in a short stay is chimerical, these 20 recommendations are a sure-fire formula to walk away with the island in your heart … And on your palate.


01_ El oro blanco de los fenicios. The white gold of the Phoenicians

Toda la tradición culinaria de Ibiza está marcada por la abundancia de sal. Las salinas ya eran explotadas por los fenicios y han permanecido activas ininterrumpidamente durante 2.700 años. En la antigüedad, la sal era moneda de cambio, “oro blanco” que permitía conservar alimentos, y las salinas han sido la mayor fuente de riqueza de la isla hasta hace medio siglo. Pertenecieron al pueblo hasta que la Corona las expropió en el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión. Hoy las explota una empresa privada, que refina el mineral para consumo doméstico y lo exporta a fábricas de salazones del Mar del Norte. Ibiza’s entire culinary tradition is marked by the abundance of salt. This mineral was extracted from the island’s Salinas, salt mine lagoons, as far back as Phoenician times and has continued uninterruptedly for 2,700 years. In ancient times, salt was a coin of exchange, a “white gold” that enabled people to conserve foods, and until fifty years ago the Salinas were the island’s greatest source of wealth. They belonged to the people until the Spanish Crown expropriated them in the 18th century, following the War of the Spanish Succession. Today, they are operated by a private company that refines the mineral for domestic use and exports it to the salted fish factories of the North Sea.

02_ La tradición de las almazaras. The olive press tradition

El aceite de oliva constituye otro de los productos más antiguos de Ibiza. Los romanos lo transportaban en ánforas por todo el Mediterráneo, así como la miel, el vino, higos, sal, pescados en conserva o la popular salsa garum –kétchup de la época, elaborado con vísceras de pescado–. Hace 22 años, un productor de Benimussa, Joan Benet, inició una nueva plantación con 900 olivos. Hoy ya existen 16 marcas que producen un aceite intenso de alta calidad y la isla incorpora un paisaje de árboles jóvenes que se suman a los robustos olivos milenarios que hunden sus raíces en el campo.

03_ Pan payés y crostes.

Olive oil is yet another of Ibiza’s oldest traditional products. The Romans carried it throughout the Mediterranean in amphorae, along with honey, wine, figs, salt, preserved fish and the widespread sauce garum –the ketchup of the time, which was made with fish entrails–. Just 22 years ago, a producer in Benimussa, Joan Benet, began a new plantation of 900 olive trees. Today there are 16 different brands that produce an intense and high-quality olive oil and the island is home to a landscape of young groves that add to the robust thousand-year-old olive trees that dot the fields, their deep roots holding tightly to the earth below them..

Farmhouse bread and crostes

Las casas de campo tradicionales exhiben un apéndice redondeado adherido a su fachada. Es el horno de leña, accesible desde la cocina. En él, una vez a la semana, se horneaban unos panes redondos, sin sal, con mezcla de harina refinada e integral. El resultado es un pan tupido y sabroso que sigue siendo extremadamente popular. Al mismo tiempo se preparaban crostes, pequeñas barritas que se recocían un día entero mientras el horno se iba enfriando, hasta que quedaban bien duras. Se degustan troceadas y reblandecidas con agua en forma de ensalada, con tomate y ajo como ingredientes básicos, aunque hay quien le añade cebolla, pescado seco, aceitunas… The island’s traditional farmhouse constructions often display a rounded structure attached to their façades: the wood-burning oven. Accessible from the kitchens of these homes, the oven was used once a week to bake round unsalted breads made from a mixture of refined and whole-wheat flours. The result is a fluffy and flavourful bread that continues to be extremely popular today. In the same baking sessions, the local people traditionally prepared crostes, small elongated bread rolls that were overbaked slowly for an entire day while the oven cooled, leaving them hard. These breads were then broken up and dampened with water in salads with tomatoes and garlic as basic ingredients, although some islanders would also add in onions, dried fish and olives, among other ingredients…


04_ A falta de jamón, sobrasada. When there´s no ham, try the sobrasada

Antaño no existía nada más trascendental que la jornada de la matanza del cerdo. Al amanecer, se juntaban familia y vecinos para sacrificar a uno o varios animales, que proporcionarían alimento para todo el año. Parte de la carne, el tocino y los huesos se conservaban en sal, pero la mayor parte del animal se destinaba a los embutidos tradicionales: sobrasada y butifarra, ya que la humedad de la isla impide la curación del jamón. Las sobrasadas se dejan crudas y se secan en la despensa, donde se conservan bien por la sal y las especias que se incorporan a la carne y el tocino picados. La butifarra, por el contrario, se cuece en caldero. In the past there nothing was more important to the local people than the day of the pig slaughter. At dawn, the family and neighbours would come together to sacrifice one or several pigs, which would provide them with food for the entire year. Part of the meat, bacon and bones were conserved in salt. Yet the majority of the animal was used to make traditional cured meats, sobrasada and butifarra sausage, as the island’s damp climate makes it difficult to cure ham. Sobrasada is left raw to dry in the pantry, where it is well preserved by the salt and spices that are mixed into the ground pork meat and bacon. Butifarra sausage, on the other hand, is cooked in a large pot with water.

05_ Queso cuajado con cardo. Curded cheese with cardoons

Ibiza, como todos los rincones del mundo con una ganadería propia de razas autóctonas, presume también de sus quesos, singulares y distintos a ningún otro. El método artesano es el mismo de hace siglos y hoy lo mantienen pequeñas empresas, como Ses Cabretes o Companatge, que lo ponen a disposición del consumidor y el sector hostelero. Es un queso seco, de textura dura cuando está bien curado, elaborado con leche de cabra u oveja, o mezcla de ambas. Su sabor característico obedece al cuajo vegetal empleado, que en ibicenco se llama herba de formatjar (cardo lechero o cynara cardunculus). Like all the other places in the world that have their own autochthonous breeds of cattle, Ibiza also proudly boasts singular and distinct cheeses of its own. The cheeses are made in keeping with the same method that was used centuries ago and there are still a number of small companies that continue to make it today, such as Ses Cabretes and Companatge, which offer it to both consumers and the hotel sector. A dry cheese with a hard texture when well-aged, it is made with goat’s or sheep’s milk or with a mixture of the two. Its characteristic flavour comes from the vegetable curdling agent that is used, which in the local Ibizan language is known as herba de formatjar (milk thistle or Cynara cardunculus).

06_ ¡Qué tomates! What tomatoes!

Antes de que el turismo llegara a Ibiza, las familias subsistían con la agricultura. Cada casa plantaba una huerta muy variada, que, siguiendo el ritmo de las estaciones, producía tomates, patatas, cebollas, ajos, judías, pimientos, acelgas, coliflores… Muchos ibicencos han mantenido esta tradición y ahora cultivan estas sabrosas variedades siguiendo criterios ecológicos. Constituyen la mejor materia prima para restaurantes y consumidores. Para comprender la calidad de la huerta pitiusa, basta con ir al mercado, comprar un tomate ibicenco y darle un bocado como si fuera una manzana. Aquí las verduras, legumbres y hortalizas crecen al sol y se recolectan en su grado óptimo de madurez. Before tourism came to Ibiza, families survived on agriculture. Each household grew an assorted garden that evolved with the changing seasons, producing tomatoes, potatoes, onions, garlic, green beans, peppers, chard, cauliflower and more. Many Ibizans have kept this tradition alive and grow these tasty varieties today organically, providing the finest raw materials for restaurants and consumers alike. To understand the quality of the Ibizan garden, you need only visit the local marketplace, buy a locally grown tomato and bite into it as if it were an apple. Here, the greens, beans and vegetables grow in the sun and are picked at their most optimal point of ripeness.



07_ Mmmm... Bullit de peix. El ‘bullit de peix’ es, hoy por hoy, el plato estrella de los restaurantes de Ibiza. Este guiso de pescado, que al final de su cocción se riega con una mezcla de fumet y salsa all i oli, lo cocinaban los pescadores con morralla, aunque siempre con al menos tres variedades distintas. En los restaurantes suelen incorporar mero, gallo de San Pedro y roja (cabracho), que se cocinan troceados en caldo y, según el establecimiento, también con patatas. Con el mismo caldo y la salsa se prepara a continuación un arroz a banda de capa fina, que se degusta directamente en la sartén. No doubt about it, bullit de peix is the hands-down star dish of Ibiza’s restaurants today. This fish stew, which is drizzled with a mixture of aioli and fish broth, was traditionally prepared by the fishermen using small rockfish, yet always with at least three different varieties. Restaurants usually make the dish with grouper, John Dory and scorpion fish, which are cut up and boiled in broth. Potatoes are sometimes added, depending on the establishment. The same broth is combined with the sauce to subsequently prepare a separate rice dish known as arroz a banda de capa fina, which is eaten directly in the pan.

08_ Gamba roja: ¡qué lujo! Red prawns: Total luxury!

Los buenos aficionados al marisco apreciarán la extraordinaria calidad de la gamba roja de Ibiza (aristeus antennatus), uno de los más lujosos productos de la gastronomía local. De buen tamaño y profundo color encarnado, este crustáceo constituye un bocado tan intenso y exquisito que merece la pena disfrutarlo en todo su esplendor, sin demasiados condimentos. Los restaurantes especializados la preparan en una plancha especial, que permite una cocción ligera, lenta y uniforme. Conviene aclarar que la famosa gamba de Denia es, en realidad, la roja de Ibiza, ya que hasta estas aguas se desplazan para pescarla las cofradías del Levante español.

True seafood lovers are sure to appreciate the extraordinary quality of Ibiza’s local red prawn (Aristeus antennatus), one of the most luxurious products of the local cuisine. With a nice size and a deep red colour, this crustacean is an intense and exquisite food that deserves to be enjoyed in all of its splendour, without many condiments. Specialised restaurants prepare it on a special grill that enables it to be cooked slowly, lightly and evenly. It must be noted that the famous shrimp of Denia are in fact Ibizan red prawns, as the shrimp fishermen from the Spanish mainland come all the way over to these waters to fish.

09_ Un universo de arroces. A world of rice

El arroz cobra un protagonismo excepcional en el recetario tradicional de Ibiza. Por un lado, lo encontramos en cocina del mar, con platos tan representativos como el arroz caldoso a la marinera, el arroz a banda, el arroz negro o la paella mixta o de pescados y mariscos. Todos se pueden disfrutar en restaurantes de playa, con los pies en la arena. Pero, además, se preparan arroces donde predomina la carne, como el de matanzas, que además de cerdo lleva pollo de corral y níscalos. El catálogo es interminable y algunos platos son difíciles de encontrar, como el arroz con palomo o el de gerret (caramel) con coliflor. Rice holds a particularly prominent place in Ibiza’s traditional cookery books. On one hand, we have the sea-based recipes, featuring such emblematic dishes as arroz caldoso a la marinera (brothy fishermen’s rice), arroz a banda, arroz negro (black rice) and the mixed paella, which includes both fish and seafood. All of these dishes can be enjoyed at beach restaurants, with your feet in the sand. Yet the island rice dishes can also feature meat, as is the case of arroz de matanzas, which includes pork, free-range chicken and wild mushrooms. The list of dishes is endless and some are hard to find, like arroz con palomo (squab rice) and arròs amb gerret i colifor (picarel and cauliflower rice).


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10_ Peix sec, una exquisita conserva. Dried fish, an exquisite cured product

Hoy hay que deambular hasta calas tan alejadas como Es Portitxol para encontrar una ristra de pescados secándose al sol. Antaño, sin embargo, no había casa de pescador que no preparara peix sec. Se emplean pescados cartilaginosos, como la raya, la musola o el cazón, fileteados, adobados en salmuera y luego secados a la intemperie durante una semana. Una vez secos, se pasan por las brasas, se desmigan y conservan en aceite de oliva. Constituye un auténtico manjar que acompaña ensaladas de crostes, patatas guisadas o verduras al carbón. Una empresa de Formentera lo elabora con raya de forma artesanal. Today you have to wander off to far-away coves like Es Portitxol to find a string of fish drying in the sun. But in the past, there wasn’t a single fisherman who didn’t make his own peix sec. Cartilaginous fish species are used, including skate and mussola (dogfish), which are filleted, basted in brine and then dried outdoors for a week. Once dry, they are grilled, crumbled and preserved in olive oil. This is a genuine delicacy that goes great with crostes salads, stewed potatoes and char-grilled vegetables. One company based in Formentera uses traditional methods and makes this fish out of skate.

11_ La tapa por excelencia: frita de pulpo. The quintessential tapa: frita de pulpo

En Ibiza no existía una barra de bar que no exhibiera frita de pulpo en la vitrina. Hoy ya no es tan frecuente tomarlo como tapa a media mañana, aunque muchos restaurantes han incorporado esta receta a su carta como plato principal. Sin duda, lo merece. Se elabora con pulpo hervido y troceado, que se mezcla con una fritura de cebolleta y puerro, patatas, pimientos y abundante pimienta negra. Existe otra versión con calamar que se cocina de una forma mucho más rápida, sin necesidad de hervir previamente el cefalópodo y generalmente sin cebolla, aunque con un picadillo intenso de ajo y perejil. In the past, there wasn’t a single café in Ibiza that didn’t display frita de pulpo in its window. Though today it is not quite as commonly offered as a late-morning snack, many restaurants have included this recipe on their menus as a main course. And rightfully so. This specialty is made with boiled octopus, which is cut and mixed into a sauté with spring onions, leeks, potatoes, peppers and loads of black pepper. A variation of this dish is made with squid –a faster version, as there is no need to boil the cephalopod ahead of time-- and generally without onions, as it is served with an intense chopped garlic and parsley mixture.

12_ Sofrit pagès, el plato de fiesta. Sofrit pagès, the recipe for festivities

Aunque la cocina marinera es actualmente la más reconocible de Ibiza, no existe un plato más festivo que el sofrit pagès. Antaño se servía por Navidad, Pascua y el día de la fiesta del pueblo, aunque hoy puede disfrutarse cualquier día en varios restaurantes. Es una receta sabrosísima, contundente y más propia del invierno, aunque merece la pena probarlo. Se elabora con varios tipos de carne –pollo, cordero, cabrito o conejo–, patatas, un sofrito de verduras y las dos variedades típicas de embutido: sobrasada y butifarra. Una fiesta para estómagos agradecidos… Although fish-based recipes are Ibiza’s most widely recognised cuisine today, no dish is more festive than the sofrit pagès, or farmer’s sauté. In the past, this dish was generally served on Christmas, Easter and the day of the town festival; today, however, it can be savoured any day of the year at many different restaurants. This is an extremely flavoursome, hearty recipe more typical of the winter months, yet it is definitely worth tasting. The basic ingredients include different types of meat, such as chicken, lamb, kid and rabbit, along with potatoes, a vegetable sauté and the island’s two typical types of cured meats: sobrasada and butifarra. A festive feast for the grateful belly…


13_ El bosque en un licor. The forest in a liqueur

La mejor manera de describir las hierbas ibicencas es como un licor que contiene la esencia del bosque de la isla. Cada familia posee su propia receta, que conjuga una base de anís macerado en hierbas como hinojo, tomillo, romero, hierba-luisa, espliego, ruda, manzanilla, enebro… Desde 1997, las hierbas ibicencas incluso tienen denominación geográfica y existen varias marcas que las destilan y comercializan, aunque las más originales, intensas y aromáticas hay que buscarlas en las casas particulares y en algunos bares tradicionales, como Ca n’Anneta, en Sant Carles, o el viejo estanco de Can Xico de Sa Torre, en Sant Miquel. The best way to discover Ibizan herbs is as a liqueur that contains the essence of the island’s forests. Each family makes its own recipe, using anise liqueur as the maceration base for a combination of herbs such as fennel, thyme, rosemary, lemon verbena, lavender, common rue, camomile, juniper and many more. Since 1997, Ibizan herb liqueur, known as hierbas ibicencas, has had its own geographical denomination and there are a number of different brands that produce and sell them. Nevertheless, the most original, intense and aromatic ones can only be found in private homes and in certain small, time-honoured bars including Ca n’Anneta, in Sant Carles, and the old tobacco shop Estanco de Can Xico de Sa Torre, in Sant Miquel.

14_ Miel de mil flores. Multifloral honey

Si tomar unas hierbas es como echarse el bosque a la garganta, probar la miel es como masticarlo. Las fincas ibicencas suelen poseer una zona de bosque, que antaño se aprovechaba para producir leña y carbón vegetal, recolectar setas y cazar liebres y perdices. El bosque, asimismo, era el territorio de las abejas, donde los campesinos instalaban sus colmenas. La miel de Ibiza destaca por su calidad y es completamente distinta a la de la península, donde las grandes extensiones de plantas y árboles iguales, como naranjos o lavanda, generan, sobre todo, mieles monoflorales. En Ibiza, la miel contiene un universo de sabores: algarrobo, brezo, romero, tomillo…

15_ Meló eriçó: agua y azúcar.

If sipping hierbas ibicencas is like swallowing the forest, tasting the honey is like chewing it. The estates of Ibiza’s countryside usually have a wooded area, which in the past was used to produce firewood and charcoal, to pick wild mushrooms and to hunt hares and partridges. The forest was also bee territory, where beekeepers often installed their hives. The honey of Ibiza stands out for its quality and is completely different from that of the mainland, where large expanses of plants and trees with single varietals, like oranges and lavender, generate mainly single-floral honeys. In Ibiza, the honey boasts a world of flavours including carob, heather, rosemary, thyme and countless others…

Meló eriçó; water and sugar

Resulta muy difícil encontrar otro lugar en el mundo con sandías y melones tan dulces como los de Ibiza. Es como si la salinidad y la mineralización de la tierra se hubiesen confabulado para que la carne de estos frutos veraniegos no pudiera ser más acuosa y concentrada. De entre las distintas variedades que se cultivan, en el mes de julio madura el denominado meló eriçò (melón erizo), especie autóctona en recuperación y muy escasa, ya que hay pocos agricultores que la cultiven por su baja productividad (solo dos frutos por planta). El meló eriçó es pequeño y redondo, con una retícula rugosa sobre la piel que recuerda al esqueleto de los erizos de mar. It isn’t easy to find another place in the world where the watermelons and melons are as sweet as they are in Ibiza. It’s as if the salinity and minerals of the land were in cahoots to make the pulp of these summer fruits as sweet and juicy as they could ever be. Among the different varietals grown here, the month of July enjoys the green melon known as the meló eriçó. This autochthonous species is now making a comeback, though very sparsely, as there are few growers who choose to cultivate it, given the crop’s characteristically low yields (only two melons per plant). The meló eriçó is small and round, with a bumpy grid on the skin reminiscent of the skeleton of a sea urchin; hence its name eriçó, which means urchin.


16_ Confits payeses. farmhouse confits

Un simple vistazo al campo de Ibiza ilustra la importancia de las higueras y los almendros en la economía de la isla. En las alacenas nunca faltaba un plato de almendras tostadas y otro de higos secos. Juntos conforman los llamados confits payeses, verdadera delicia que puede disfrutarse en restaurantes tradicionales como, por ejemplo, Es Rebost de Can Prats. La variedad de higos que se cultivan es extraordinaria: orioles, albocors, rojals, blanques, verdals, bordissots, coll de dama, julies, martinenques… Para prepararlos, se secan al sol protegidos de los insectos. Luego se escaldan, hornean y conservan condimentados con flor seca de tomillo. Una delicia. A simple glance at the countryside in Ibiza is enough to understand the huge importance of fig and almond trees in the island’s economy. The pantries of traditional homes have always included a plate of toasted almonds and another plate of dried figs. Together these two staples form a local product known as country confits, a genuine delicacy that can be found in traditional restaurants like Es Rebost de Can Prats, for example. The wide array of different figs that grow on the island is remarkable: orioles, albocors, rojals, blanques, verdals, bordissots, coll de dama, julies and martinenques… To prepare the figs, they are dried in the sun and protected from insects. They are later dipped in boiling water, baked and preserved with dried thyme flowers. A true delicacy.

17_ Flaó, greixonera y otros dulces. Flaó, greixonera and other desserts

Aunque Ibiza cuenta con una repostería rica y variada, hay un postre que sobresale y que resulta especialmente emblemático de la gastronomía isleña: el ‘flaó’, una tarta de requesón y hierbabuena. Antiguamente se horneaba para el domingo de Pascua, aunque hoy puede adquirirse en cualquier pastelería. También es indispensable probar la greixonera, tarta de textura similar al pudding, que se elabora con ensaimadas del día anterior, huevos, leche, canela y limón. Muchos restaurantes la incluyen en su carta de postres. Los ibicencos, además, se esmeran especialmente el día de la fiesta de su pueblo, cuando se relamen con otras especialidades típicas: orelletes y bunyols. While Ibiza has a rich and diverse array of cakes, there is one particularly emblematic dessert in the island cuisine: ‘flaó’, which is made with fresh cheese and mint. In the past, this sort of cheesecake was baked for Easter Sunday; today, it can be found at any cake shop. Another must in the dessert department is the greixonera, a cake with a texture similar to pudding, which is made from day-old ensaïmada pastries, eggs, milk, cinnamon and lemon. Countless restaurants include it on their dessert menus. Ibizans moreover go to great pains to make it for the day of their town festival, when they enjoy these delicious desserts alongside other typical specialities: orelletes (special ear-shaped pastries) and bunyols (fritters).

18_ Salsa, el postre líquido Salsa, liquid dessert

El aislamiento que implica la geografía extrema de las islas provoca que muchas recetas nunca se hayan propagado a otras latitudes. Algunas, para quien las prueba por primera vez, resultan realmente insólitas. El ejemplo más contundente es la Salsa de Nadal, dulce líquido de almendras, de más que probable origen árabe, típico de las fiestas navideñas. Aún se elabora en muchas casas y en algunos restaurantes. Tiene la textura de una sopa espesa, hecha con almendras tostadas y molidas, huevos, miel, limón, azúcar y sal. En el sur de la isla la mezcla se hierve con agua, aunque en otras zonas utilizan caldo de pollo e incluso cordero. The isolation inherent to the extreme geography of the islands has kept countless recipes from spreading to other places. Some can be truly surprising for those trying them for the first time. The most obvious example of this is the Salsa de Nadal or “Christmas Sauce”, a sweet almond liquid typically prepared for the Christmas holidays and most probably of Middle Eastern origin. It is still made in many households and in some restaurants. With the texture of a thick soup, this delicacy is made with crushed toasted almonds, eggs, honey, lemon, sugar and salt. In the south of the island the mixture is boiled with water, although chicken broth and even lamb broth are used in other areas.



19_ Malvasía, garnacha y monastrell. Malvasía, grenache and monastrell

El historiador griego Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.) ya describía Ibiza como territorio de viñedos, y los arqueólogos incluso sitúan su origen en tiempos fenicios. Hasta hace medio siglo todas las casas de campo elaboraban su propio vino payés, y muchas siguen produciéndolo. La vendimia, por el clima tan soleado, se celebra en septiembre y las variedades tradicionales son monastrell y garnacha, en tintas, y malvasía y moscatel, en blancas. La primera bodega en comercializarlo fue Sa Cova, en Sant Mateu, a la que siguieron Can Maymó, Can Rich, Ibizkus y César. En Ibiza se cultivan 51 hectáreas de viñedos, que producen 1.800 hectólitros al año. The Greek historian Diodorus Siculus (1st century BC) described Ibiza as a land of vineyards; and according to archaeologists the origins of this activity date back to the times of Phoenician settlements on the island. Until some fifty years ago, all the farmhouses made their own wines and many continue to produce them today. Thanks to the very sunny climate, the grapes are harvested in September. As to the island’s traditional varietals, the Monastrell and the Grenache are most predominantly used for reds, and the Malvasía and Muscat grapes are used for whites. The first winery to sell wine on the island was Sa Cova, in Sant Mateu, which was later followed by Can Maymó, Can Rich, Ibizkus and César. Ibiza boasts 51 hectares of vineyards, with a production of 1,800 hectolitres a year.

20_ Café Caleta, la queimada ibicenca. Café caleta, the ibizan queimada

Aunque sin conjuro para espantar a las meigas, Ibiza también tiene su propia versión de la queimada gallega: el Café Caleta. Se lo inventó hace 70 u 80 años un pescador de Sa Caleta mientras hacía el servicio militar. Su receta se propagó rápidamente por la isla y, sobre todo en el sur, se convirtió en el mejor colofón a una buena comilona; especialmente en los días de matanza o de la fiesta del pueblo. Se prepara en un caldero, con coñac, piel de limón y naranja, granos tostados de café, canela en rama y azúcar. Un sabor único. Though free of a magic spell to scare off the meigas or evil witches, Ibiza also has its own version of the Galician queimada: Café Caleta. This special coffee drink was invented 70 or 80 years ago by a fisherman from Sa Caleta while doing his military service. His recipe was quick to spread around the island, particularly in the south, becoming the greatest way to round off a feast; especially on the days of the slaughter or the town festival. It is made in a cooking pot with cognac, lemon rind, orange rind, toasted coffee grains, cinnamon sticks and sugar. A unique flavour.

BON PROFIT!





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Comer en Ibiza, la otra fiesta Eating in Ibiza, the other party Experiencias gastronómicas que no te puedes perder Gastronomy experiences you don’t want to miss

Texto y fotos: Xescu Prats



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Quienes frecuentan Ibiza lo saben bien. La isla es como un cóctel con un montón de ingredientes que cuando lo tomas te hace sentir en una suerte limbo cálido. Playas, paisaje rural, atardeceres, monumentos inesperados, ambiente hippy, tiendas glamurosas, el contraste entre la fiesta y los pueblos tranquilos y, sobre todo, una gastronomía intensa, variada e interminable. En Ibiza se come muy bien: se lo pueden preguntar a todos aquellos que saben valorar y degustar sus maravillosos pescados y arroces con los pies en la arena y la vista puesta en los islotes del horizonte. Quienes optimizan su tiempo en la isla, se organizan en función de las comidas y el paisaje que las envuelve. Un desayuno frente a una iglesia encalada, un pescado al horno en un chiringuito junto al mar, una cena de vanguardia a la luz de las velas en una casa payesa o frente a las murallas y, en el tiempo que sobra entre uno y otro festín, todo lo demás. El famoso dicho de que Ibiza es una isla camaleónica también se adapta a la gastronomía. Para desenredar la madeja de los sabores de Ibiza, hay que comenzar por las raíces y seguir los pasos de los ibicencos, que invierten mucho tiempo y dinero en producir y adquirir la mejor materia prima para alimentarse. El paso inicial debería ser una visita al Mercat Nou de la capital y a alguno de los pequeños comercios que se reparten por toda la isla. Aquí percibirá el aroma de las frutas y hortalizas recién recolectadas, podrá probar los embutidos tradicionales en las carnicerías y descubrirá las variedades autóctonas más apreciadas en las pescaderías, como la gamba roja, el raor, el mero, el gallo o el cabracho, pero también otras más sencillas e igual de exquisitas, como el salmonete, el gerret, la morena o la raya. Los mejores ejemplares que se capturan, con más de un kilo de peso, se comercializan bajo la marca Peix Nostrum y se identifican mediante un precinto amarillo de plástico. En cuanto a tipologías de restaurantes, la isla ofrece un abanico interminable. El pescado, en todo caso, representa el mayor tesoro de la gastronomía insular.

El famoso dicho de que Ibiza es una isla camaleónica también se adapta a la gastronomía. The famous saying that Ibiza is a chameleonic island can also be applied to the food.

Those who frequent Ibiza are well aware of it. The island is like a cocktail with loads of magical ingredients; when you drink it down, you’re left in a sort of dreamland. Beaches, rural landscapes, sunsets, unexpected monuments, the hippy atmosphere, glamorous shops, the contrast between the party and quiet small towns, and above all, an intense, assorted and endless gastronomy. They eat well in Ibiza: ask anyone who truly values and knows how to savour its wonderful fish and rice dishes with their feet in the sand and their eyes fixed on the islets of the horizon. On the island, people’s lives usually revolve around meals and the landscapes that envelope them. Breakfast in front of a whitewashed church, baked fish at a beach hut in front of the sea, an avant-garde candle-lit dinner in a farmhouse or alongside the old walls of the city… And in the spare time between those feasts, everything else. The famous saying that Ibiza is a chameleonic island can also be applied to the food. To understand the myriad flavours of Ibiza, you’ve got to start with the roots and follow the footsteps of the locals, who spend a great deal of time and money producing and buying the finest raw ingredients to nourish themselves. The first step ought to be a visit to the capital city’s central marketplace, the Mercat Nou and to a few of the small businesses that dot the island. Here you will note the aromas of recently picked fruits and vegetables; sample traditional cured meats at the local butchers and discover the most


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Muchos de los mejores establecimientos están apostados en playas y calas, pero también en pueblos y ciudades, y junto a las carreteras. Aunque comparten numerosos platos, cada uno destaca por su especialidad: el arroz negro de Ca n’Alfredo, el bullit de peix de Can Pujol, la Fonda Pou des Lleó o Port Balansat, la fideuà y la langosta frita de Es Torrent, la salmorra de Salvadó, la paella ciega de María Luisa, el pescado al horno de Balneario, el arroz caldoso con bogavante de Can Gat, el arroz a la marinera de S’Espartar, la caldereta de langosta de Ses Boques, la parrillada de Es Nàutic y Ses Roques, la borrida de rajada de Ca na Ribes, la fritura de pescados ibicencos de Sa Caleta, el gallo frito de Ca’s Milà, la paella con gamba roja y espardenyes de Sa Nansa… Existen establecimientos de cocina tradicional que van más allá y, sin renunciar a la cocina marinera, fundamentan su oferta en los platos de la tierra, donde la carne y las verduras cobran más protagonismo. Ofrecen la oportunidad de descubrir recetas menos conocidas e igualmente representativas de los sabores isleños, como las cocas de verduras, el sofrit pagès, el arroz de matanzas, el arroz con palomo, el bullit de carn, la ensalada de crostes, el conejo con cebolla, las manitas de cerdo, el guiso de albóndigas… Para probarlos, hay que acudir, por ejemplo, a Es Rebost de Can Prats, Ca n’Alfredo, Es Pins, Ca na Ribes, Can Cires, la Oleoteca Ses Escoles, Guillemís, el Bar San Juan o Ca’s Pagès. En un territorio fronterizo con esta tradición, Ibiza ha experimentado en la última década una evolución impresionante en cocina creativa. Como muestra, el año pasado, por primera vez, un chef ibicenco –José Miguel Bonet, de Es Ventall–, fue elegido entre los cocineros revelación de España en el certamen internacional Madrid Fusión, uno de los más importantes del mundo. Esta progresiva transformación surge de un grupo de cocineros innovadores, cada vez más amplio, que utilizan la cocina tradicional para inspirarse y generar versiones, interpretando el producto artesano de la isla para hallar nuevos caminos. Entre ellos, además del propio Bonet, figuran Íñigo Rodríguez (El Hotel Pachá), Pau Barba (Can Domo), Gonzalo Aragüez (Sa Brisa), Óscar Molina (La Gaia), David Reartes (Re.art), Moisés Machado (Cana Sofía), Bruno Hernández (Can Berri Vell), Álvaro Sanz (Es Tragón), Armel Guillemin (Pastis), Matthieu Savariaud (Es Terral), Juan Manuel Tur (Mirador de Dalt

cherished fish varieties at the fish shops, including the red prawn, the raor (pearly razorfish), grouper, John Dory and red scorpionfish, as well as other simpler and equally exquisite fish, such as the salmonete (red mullet), the gerret (picarel, in English), the moray eel and skate. The finest specimens, which are caught at weights of more than one kilo, are sold under the Peix Nostrum brand and marked with a plastic yellow seal. As to the types of restaurants, the island’s supply is endless. The fish, in every case, is definitely the greatest treasure of the island’s cuisine. Many of the finest establishments sit on beaches and coves, in small towns and cities, as well as along the highways. And though they offer some of the same dishes, each individual restaurant is known for its own specialty: Ca n’Alfredo’s black rice; the wonderful stewed fish dish known as bullit de peix at Can Pujol, Fonda Pou des Lleó and Port Balansat; the fideuà and fried lobster at Es Torrent; Salvadó’s salmorra dishes with smoky tomato and garlic sauce; María Luisa‘s boneless paella ciega; the baked fish at Balneario; the brothy rice with lobster at Can Gat, the arroz a la marinera (fishermen’s rice) at S’Espartar; the caldereta de langosta (traditional lobster stew) at Ses Boques; the fish and seafood platter at Es Nàutic and Ses Roques; the traditional stewed skate recipe known as borrida de ratjada at Ca na Ribes; the Ibizan fish fry or fritura at Sa Caleta; the fried John Dory fish at Ca’s Milà; and the red prawn and sea cucumber paella (paella con gambas rojas y espardenyes) at Sa Nansa, among others. You’ll also find traditional eateries that go beyond the sea. Without entirely turning their backs on the fishermen’s cuisine, these spots focus more on the specialties of the land, where meat and vegetables become more prominent. No doubt, these places allow visitors to discover less-known yet equally emblematic island dishes, such as the coca de verdures (vegetable flatbreads), the sofrit pages (farmer’s fry), arroz de matanzas (a brothy rice with chicken and pork), squab rice, bullit de carn (a traditional boiled meat and vegetable dish), the crostes salad, rabbit with onions, pig’s trotters, meatball stew and others. To savour them, try stopping into Es Rebost de Can Prats, Ca n’Alfredo, Es Pins, Ca na Ribes, Can Cires, la Oleoteca Ses Escoles, Guillemís, the Bar San Juan and Ca’s Pagès, among others. At the outer frontiers of this tradition, over the past ten years, Ibiza has enjoyed amazing progress in creative cuisine. For proof, we need only recall that last year for the first time, an Ibiza-born chef–José Miguel Bonet, of Es Ventall–, was hailed among Spain’s foremost up-and-


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En un territorio fronterizo con esta tradición, Ibiza ha experimentado en la última década una evolución impresionante en cocina creativa. At the outer frontiers of this tradition, over the past ten years, Ibiza has enjoyed amazing progress in creative cuisine.


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Íñigo Rodríguez (El Hotel de Pachá), David Grussaute (Únic, Hotel Migjorn Ibiza), David Reartes (Re.art) y Vicent Ramis y José Ferrer, maitre y chef de S´Espartar

Vila) o David Grussaute (Únic), entre otros. A ellos se suma el desembarco de chefs de prestigio internacional, que desarrollan productos gastronómicos más elitistas. Es el caso de los hermanos Ferrán y Albert Adrià, que hace cuatro años llegaron a la isla de la mano del fundador del Circo del Sol, Guy Laliberté, para crear un nuevo concepto de restaurante y espectáculo bajo el nombre Heart, o de otros chefs como Paco Roncero, Sergi Arola, Nobu Matsuhisa o Ricardo Sanz. En cualquier caso, lo mejor que tiene Ibiza es que permite conjugar esa isla de los cinco tenedores con el placer de coger el coche y conducir sin rumbo en busca de pequeños bares donde deleitarse con la sencillez y el sabor auténtico de tapas tan tradicionales como la frita de pulpo o de freixura (hígado), raya frita, ensalada payesa de patata… Es la mejor forma de descubrir lugares como el bar Can Toni, Can Marçà, Sa Barda, Ca n’Anneta, Can Tixedó, Sa Carrossa, Can Cosmi de Santa Agnès –y sus famosas tortillas paisanas– o el mismo Aquarium de Es Cap Blanc, donde, en los atardeceres de verano, se disfrutan como un manjar digno de reyes unas simples sardinas a la brasa con ensalada payesa, y el mar lamiendo las rocas a un metro de distancia.

coming cooks at Madrid Fusion, one of the most important culinary competitions in the world. This progressive transformation is emerging from an ever more extensive group of innovative cooks who draw on traditional recipes for inspiration, creating new versions and dishing up interpretations of the island’s local artisan ingredients in their search for new avenues. The list of innovative chefs includes Bonet himself, as well as Íñigo Rodríguez (Hotel Pachá), Pau Barba (Can Domo), Gonzalo Aragüez (Sa Brisa), Óscar Molina (La Gaia), David Reartes (Re.art), Moisés Machado (Cana Sofía), Bruno Hernández (Can Berri Vell), Álvaro Sanz (Es Tragón), Armel Guillemin (Pastis), Matthieu Savariaud (Es Terral), Juan Manuel Tur (Mirador de Dalt Vila) and David Grussaute (Únic), among others. This group is further enhanced by the arrival to the island of other chefs of international prestige who develop more elitist culinary products. Such is the case of brothers Ferrán and Albert Adrià, who came to the island four years ago with Cirque du Soleil founder Guy Laliberté, to create a new restaurant and show concept under the name Heart. The island has also attracted other chefs including Paco Roncero, Sergi Arola, Nobu Matsuhisa and Ricardo Sanz. In any case, the best thing about Ibiza is that it allows you to combine that gourmet facet of the island with the pleasure of grabbing the car and driving aimlessly in search of little cafés to enjoy the simplicity and authentic flavour of traditional tapas like frita de pulpo (octopus fry), freixura (the traditional liver and vegetable sauté), fried skate, farmer’s potato salad and others. This is the best way to discover spots like the Bar Can Toni, Can Marçà, Sa Barda, Ca n’Anneta, Can Tixedó, Sa Carrossa, Can Cosmi in Santa Agnès –and its famous country-style omelettes– and the Es Cap Blanc Aquarium, which during summer sunsets serves up simple char-grilled sardines with farmer’s salad, an incomparable delicacy, with the sea lapping against the rocks just an arm’s length away.


SABORES, FERIAS Y TAPAS FLAVOURS, FOOD FAIRS AND TAPAS En la última década, Ibiza celebra su gastronomía como nunca, con una amplia agenda de eventos. Las jornadas Ibiza Sabor, por ejemplo, incluyen menús de degustación a precios especiales en 50 restaurantes de la isla (otoño y primavera). El Foro de Gastronomía del Mediterráneo convoca a cocineros de la isla y chefs con estrellas Michelín del resto de España para cocinar frente al público con producto local (mayo). Las cofradías de pescadores dedican jornadas temáticas a distintos productos, como la Fira del Gerret en Santa Eulària (marzo), la Fira de la Llagosta, la Gamba i el Peix d’Eivissa en Sant Antoni (abril) o la Fira del Calamar en Sant Carles (octubre). También se convocan concursos multitudinarios, como el de Paellas de Es Cubells (noviembre) o el Campeonato Mundial de Arroz de Matanzas de Sant Antoni (febrero). En la capital, los restaurantes preparan menús especiales con motivo de Patrimoni Gastronòmic (enero a marzo) o Viu la Posidonia (julio a septiembre). Y en otras localidades se convocan más certámenes de menús y tapas, como Tapaví de Santa Eulària (octubre), Tapas Musicales de Sant Josep (noviembre y diciembre) o Pintxa (marzo y abril) y Restaurat (noviembre y diciembre) de Sant Antoni.

Over the last ten years, Ibiza has been celebrating its gastronomy like never before, with a wide-ranging schedule of events. The Ibiza Sabor Days of Gastronomy, for example, is an island-wide event that includes sampler meals at special prices at 50 different restaurants (in autumn and spring). For its part, the Mediterranean Gastronomy Forum brings the island’s cooks together with Michelin-star-winning chefs from elsewhere in Spain to cook in front of an audience using local products (May). For their part, the island fishermen’s associations hold thematic events based on specific products, including the Fira del Gerret (Picarel Fair) in Santa Eulària (March), the Fira de la Llagosta, la Gamba i el Peix d’Eivissa (Eivissa Lobster, Shrimp and Fish Fair) in Sant Antoni (April) and the Fira del Calamar (Squid Fair) in Sant Carles (October). The island also holds its share of large popular competitions, like the Paella Contest in Es Cubells (November) and the Arroz de Matanza World Championship of Sant Antoni (February). For their part, the restaurants of the capital city prepare special set meals for the Patrimoni Gastronòmic (Gastronomy Heritage) event (January to March) and the Viu la Posidonia Fair (July to September). Still other towns hold events featuring set meals and tapas, such as Tapaví in Santa Eulària (October), Musical Tapas in Sant Josep (November and December) and Pintxa (March and April) and Restaurant (November and December) in Sant Antoni.







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Formentera

Compromiso verde Green commitment

Los retos prioritarios son preservar la posidonia, promocionar los circuitos verdes y aplicar nuevas fórmulas de movilidad sostenible. Vecinos, empresarios y políticos coinciden en que ha llegado el momento de tomar medidas ante la saturación de vehículos en verano. The key challenges are to preserve the island’s seagrass beds, promote green routes and apply new formulas of sustainable mobility. Residents, businessmen and politicians all agree that the time has come to take action against the huge amount of traffic in summer.

Texto: Carmelo Convalia Fotos: Vicent Marí


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Formentera afronta en la actualidad uno de los retos que puede convertirla en un destino turístico único en el Mediterráneo. Esa singularidad radica en la apuesta firme y unánime por la ecología y la conservación de sus principales riquezas naturales. Los formenterenses no quieren que la saturación veraniega acabe con los encantos de la isla, sus playas, sus acantilados o los rincones secretos de un litoral lleno de vida gracias a la oxigenación de la posidonia, sin olvidar el interior, donde perviven los ecos de una sociedad rural que defiende, generación tras generación, sus tradiciones y costumbres como uno de sus valores más preciados. En pleno verano, una parte del turismo parece no entender de límites ni tener conciencia de que la isla tiene una superficie de 82 kilómetros cuadrados, con una escueta red viaria de 38,5 kilómetros, y que no da más de sí. En los últimos años la llegada de visitantes de un día, en excursiones desde Ibiza o a través de la línea entre Dénia (Alicante) y el puerto de La Savina, ha provocado una saturación en las carreteras y en algunas playas que ya nadie niega ni desea.

El Consell de Formentera, tras una consulta con los representantes ciudadanos, ha pedido al Govern balear que promueva un decreto con criterios de sostenibilidad ambiental para poner límites a la entrada de vehículos, así como un techo al número de coches y motos de alquiler. En la actualidad, la flota de ‘rent a car’ cuenta con unas 8.000 motos y 2.000 turismos, a lo que hay que sumar los vehículos de los residentes, unos 12.000, entre coches y motos. Además, en pleno mes de agosto, la carretera principal, entre La Savina y Es Caló, supera la capacidad máxima de carga y llega a ser transitada por 1.300 vehículos cada hora, superando los límites que establecen los estudios técnicos. Aunque ese decreto no entrará en vigor hasta 2019, las medidas que se bajaran respecto a la restricción del desembarque de vehículos prevén excepciones para los residentes, las personas con movilidad reducida, servicios públicos o de transporte de mercancías, que deberán llevar un distintivo obligatorio.


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Circuitos verdes

Como alternativa al motor, las autoridades también han realizado una fuerte apuesta por los circuitos verdes. Se trata de una vasta red de caminos rurales señalizados que suman más de 100 kilómetros y que permiten recorrer la isla en bicicleta, evitando las vías principales y descubriendo la Formentera más auténtica. Además, existe un servicio de transporte regular, reforzado en verano, que conecta en bus los principales pueblos y playas. Las restricciones de acceso de vehículos se aplican en la entrada a Ses Illetes, al norte de la isla, en el Parque Natural de Ses Salines, una de la playas más concurridas junto a la de Cavall d’en Borràs y la de Llevant, situadas en la misma zona protegida. Aquí la entrada de vehículos queda limitada al número de plazas de aparcamiento, que son de pago. El paso de bicicletas y peatones es libre, pero los ‘quads’ no pueden pasar. Tampoco pueden circular los vehículos en el último kilómetro y medio de la carretera de Es Cap de Barbaria, que acaba en el faro del mismo nombre. Este enclave se ha convertido en un punto de obligada visita para ver las puestas de sol, donde acuden numerosos visitantes para asistir a un espectáculo que se repite cada tarde pero que es diferente en cada ocaso. A la altura de Sa Tanca d’Allà Dins, una barrera impide el paso de vehículos e invita a realizar un paseo a pie o en bicicleta. Desde que se ha aplicado está restricción han desaparecido los colapsos de vehículos estacionados al pie del faro y los visitantes han ganado en tranquilidad. También está previsto que se habilite un punto de alquiler de bicicletas para facilitar el acceso, todo ello orientado hacia un turismo sostenible y respetuoso con la riqueza natural y patrimonial de la isla.

Proteger la posidonia

La protección de las praderas submarinas de posidonia, que literalmente rodean el perímetro de la isla, sigue siendo una prioridad que muchas veces se ve abocada a factores de difícil control. En Formentera, la defensa de este ecosistema del fondo marino contará con un servicio de asesoramiento y vigilancia de los fondeos de embarcaciones en buena parte de las aguas de la isla, especialmente las frecuentadas por yates y veleros. El objetivo de ese servicio es evitar que las anclas y cadenas de los barcos dañen los fondos marinos donde se desarrolla la posidonia oceánica, que es el hábitat de cientos de especies marinas. La posidonia tiene una gran capacidad de producir oxígeno y absorber dióxido de carbono, lo que la convierte en un elemento imprescindible para el mantenimiento de la vida marina, las aguas cristalinas y la formación de las playas de fina arena. Su conservación es también un empeño de todos los isleños y de los verdaderos amantes de Formentera.

Formentera is currently taking on one of the challenges that could make it a unique tourist destination in the Mediterranean. This uniqueness lies in its firm and unanimous commitment to ecology and the conservation of its most important natural resources. The people of Formentera don’t want mass tourism in summer to put an end to the island’s charms, its beaches, its cliffs or to the secret little spots along a coastline that’s brimming with life thanks to the oxygenation provided by its beds of seagrass, without forgetting inland Formentera where, generation after generation, a rural society still defends its traditions and customs as some of its most cherished values. At the height of summer, part of the tourism industry does not seem to understand the island’s limits or to realise that it’s just 82 square kilometres in size, with a small road network of 38.5 kilometres - and that is that. In recent years the arrival of day trippers, on excursions from Ibiza or boat trips between Dénia (Alicante) and the port of La Savina, has caused overcrowding on the roads and on some of the beaches which no-one can deny and nobody wants. After consultation with representatives of the island’s citizens, Formentera Council asked the Balearic government to pass a decree establishing criteria for environmental sustainability that limit the vehicles allowed onto the island, as well as a ceiling on the number of cars and motorcycles for rent. The rental car fleet currently totals around 8,000 motorbikes and 2,000 cars, not including residents’ vehicles, an additional 12,000 cars and motorbikes. Moreover, in the middle of August the main road between La Savina and Es Caló is used by 1,300 vehicles every hour, exceeding its maximum load capacity and the limits established by technical studies. Although this decree doesn’t come into force until 2019, the measures concerning restrictions on the disembarkation of vehicles include exemptions for residents, people with reduced mobility, public services and goods transport, which must all be identified with a compulsory sign.



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Green routes

As an alternative to motor transport, the authorities have also made a strong commitment to green routes. This is a vast network of signposted rural tracks covering over 100 kilometres so people can cycle around the island, avoiding the main roads and discovering the real Formentera. There’s also a regular bus service, augmented in summer, which connects the main towns and beaches. Vehicle access restrictions apply at the entrance to Ses Illetes, in the north of the island, in the Ses Salines Nature Park, one of the busiest beaches together with Cavall d’en Borràs and Llevant, located in the same protected area. Here the entry of vehicles is limited to the number of spaces and there’s a charge for parking. Bicycles and pedestrians are free to cross but quad bikes are not allowed. Vehicles cannot drive on the last kilometre and a half of the Es Cap de Barbaria road, which ends at the lighthouse of the same name. This spot has become a “must” to appreciate the beautiful sunsets, and many visitors come to watch a show that’s repeated every evening but is never the same. At Sa Tanca d’Allà Dins, a barrier stops vehicles from going any further and invites you to walk or cycle. Since this restriction has been in force, vehicles no longer queue up at the foot of the lighthouse, making the spot much more peaceful. It’s also planned to set up a bicycle rental point to facilitate access, all aimed at sustainable tourism that respects the island’s natural wealth and heritage.

Protecting the seagrass beds The protection of the seagrass beds, which literally surround the whole of the island, remains a priority but is often subject to factors that are difficult to control. To defend this seabed ecosystem, Formentera will provide an advice and monitoring service for boats mooring in much of the island’s waters, especially those frequented by yachts and sailboats. The aim of this service is to prevent ships’ anchors and chains from damaging the seabed where the seagrass, Posidonia oceanica, develops, as this species provides a habitat for hundreds of marine species. Posidonia oceanica produces a lot of oxygen and absorbs carbon dioxide, making it essential to preserve marine life, keep the water crystal clear and create fine sand beaches. All islanders and true lovers of Formentera are totally committed to its conservation.



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Naturaleza en la piel Nature on the skin


El compromiso con el medio ambiente y el amor por los productos que proceden directamente de la naturaleza son pilares fundamentales de Las Dalias. En el mercadillo encontrarás jabones, aceites corporales, champús, perfumes y cremas elaboradas artesanalmente, que aúnan los secretos de la sabiduría ancestral con las investigaciones y los últimos avances en cosmética libre de químicos artificiales o perjudiciales para la piel. Los aceites de oliva, aloe o almendras de Ibiza, la manteca de karité, las algas o las maceraciones de flores frescas están presentes en la base de estos deliciosos productos que, además, ambientan Las Dalias con el inconfundible aroma de la naturaleza concentrada en porciones de jabón, frascos de esencias o de aceites. Uno de los valores añadidos de los productos naturales que encontramos en Las Dalias es que buena parte de la materia prima con la que se elaboran procede de Ibiza. Lavanda, romero, tomillo y aloe vera de los campos de la isla están en el corazón de estas creaciones artesanales. Y es que los fans de Las Dalias saben apreciar y buscan, temporada tras temporada, este tipo de productos que dejan la piel hidratada, nutrida o perfumada de la manera más natural.

No te los pierdas

Los jabones son la especialidad de las marcas “Bany de Mar” y “De Ángel”. De la primera nos quedamos con sus jabones de algas con aceite de argán. No solo dejan la piel hidratada y suave sino que son tan bonitos que dan ganas de comérselos. Sin duda su potencial decorativo les confiere un atractivo extra. “De Ángel”, por su parte, presume de jabones elaborados con una base de un 80 por ciento de aceite de oliva a la que suman ingredientes naturales como infusiones de lavanda, macerado de romero o zumo de naranja. El jabón after sun es uno de sus productos más sorprendes. En el apartado de perfumes, destacan dos nombres: las veteranas “Un món de essències”, que llevan en Las Dalias desde el origen del mercadillo, y “Aromystik”, una joven propuesta que ya ha conseguido seducir a los visitantes con sus ‘fragancias para el alma’. “Un món de essències” presenta en su puesto, que parece el laboratorio de un alquimista, sus aceites esenciales, perfumes y cremas elaborados con sándalo o pachuli o en base a la maceración de flores frescas. Una delicia. “Aromystik”, por su parte, ha triunfado con la originalidad de su producto: perfumes en crema creados con aceite de jojoba que no solo perfuman sino que hidratan la piel. Fragancias para el alma porque cada aroma tiene unas propiedades específicas. El diseño de cada cajita es diferente, lo que las convierte en objetos decorativos, a la vez que se puede llevar cómodamente en el bolso. También se sale de lo convencional el puesto de Axelle le Curtois y su marca “Ibiza Cosmetic”. Todos la conocen como ‘la chica de las esponjas’ porque las esponjas marinas cultivadas y procedentes directamente de Grecia son, sin duda, su producto estrella. Pero también lo son sus cremas y bálsamos labiales de aloe vera, además de la piedra pómez de Tenerife y el mineral de alumbre —un desodorante natural— que viene de Italia. Mención especial merece asimismo el puesto de Ángela del Cueto, Ca n’Aloe, en Las Dalias desde hace diez años, que ofrece todo tipo de productos derivados del aloe vera puro y que cada año mejora la calidad y los ingredientes. La Botica Natural de Eleonora Bianchi destaca por sus jabones naturales y ‘made in Ibiza’, elaborados con romero, hinojo, lavanda o caléndula, así como sus ungüentos medicinales y una línea de cremas y bálsamos. Y en la sala interior del mercadillo espera una aromática sorpresa con los jabones de colores y los champús sólidos de Anümka Ibiza Cosmetics, exentos de sodio, lauril y sulfato, derivados del petróleo que contienen habitualmente los jabones comerciales, como recalca Aida Caparrós.

Commitment to the environment and a love of products that come directly from nature are the fundamental principles of Las Dalias. At the market you can find traditionally made soaps, body oils, shampoos, perfumes and lotions that combine ancestral secrets and skills with the latest research and advances in cosmetics that are free from any harmful or artificial chemicals. Olive, aloe and almond oil from Ibiza, Karité butter, algae and macerated fresh flowers are all present in the bases of these wonderful products, which also flood Las Dalias with the unmistakeable aroma of nature concentrated into portions of soap, bottles of perfume and oils. One of the added values of the natural products found at Las Dalias is that a large proportion of their raw materials come from Ibiza itself. At the heart of these artisanal creations lie lavender, rosemary, thyme and aloe vera from the fields of the island. Season after season, fans of Las Dalias appreciate and search for this kind of product which leaves the skin moisturised, nourished and perfumed in the most natural way possible.

A “must”

Soaps are the specialty of the brands “Bany de Mar” and “De Ángel”. From “Bany de Mar” we love the seaweed soaps made with argan oil. They don’t only leave the skin feeling hydrated and smooth but are also so beautiful you want to eat them, and their decorative potential is certainly an extra. The soaps made by “De Ángel” are produced with 80% olive oil, as well as other natural ingredients such as infusions of lavender, macerated rosemary and orange juice. One of its most amazing products is its “after sun” soap. Two names stand out for perfumes: the veteran “Un món de essències”, which has been at Las Dalias since the market first started, and “Aromystik”, a young brand that has seduced visitors with its ‘fragrances for the soul’. At its stall, “Un món de essències” seems like an alchemist’s laboratory with its essential oils, perfumes and lotions made from sandalwood and patchouli or a base of macerated fresh flowers. A delight for the senses. “Aromystik” has triumphed thanks to the originality of its products: solid perfumes created with jojoba oil which not only scent but also hydrate the skin. Fragrances for the soul because each aroma has its own specific properties. The design of each little box is different, making them decorative objects as well as convenient for carrying around in a handbag. Another original stall is Axelle le Curtois and her brand “Ibiza Cosmetic”. Everyone calls her the ‘the sponge girl’ because sea sponges, grown and brought directly from Greece, are undoubtedly her star product. But she also has creams and lip balsams with aloe vera, as well as pumice stone from Tenerife and the mineral alum, a natural deodorant, which comes from Italy. We should also mention the stall run by Ángela del Cueto, Ca n’Aloe, at Las Dalias for the past ten years, offering all kinds of products made from pure aloe vera and which improves both in quality and ingredients every year. La Botica Natural by Eleonora Bianchi also stands out for its natural ‘made in Ibiza’ soaps, created with rosemary, fennel, lavender and calendula, as well as its medicinal ointments and a line of creams and balms. And the inner room of the flea market holds an aromatic surprise with Anümka Ibiza Cosmetics’ coloured soaps and solid shampoos, free from sodium lauryl sulphate, oil derivatives commonly found in commercial soaps, as Aida Caparrós points out.


Axelle le Curtoise es la creadora de Ibiza Cosmetic, una marca que lleva 15 años en Las Dalias con sus esponjas naturales cultivadas de Grecia. El pack de esponja y jabón de aloe vera es su producto estrella. — Axelle le Curtoise is the creator of Ibiza Cosmetic, a brand that has spent the last 15 years at Las Dalias with her natural sponges grown in Greece. The aloe vera sponge and soap pack is her star product.

Los jabones Bany de Mar de Genevieve son tan bonitos y apetecibles que dan ganas de comérselos. “Me dicen que parecen caramelos”, asegura. Los visitantes adoran sus jabones de algas con aceite de argán. — Bany de Mar sponges by Genevieve are so pretty and appealing you want to eat them. “They tell me they look like sweets” she says. Visitors adore her seaweed soaps made with argan oil.

Un món de essències lleva en Las Dalias desde el origen del mercadillo. Descubre sus aceites esenciales, perfumes y cremas elaboradas con sándalo, pachuli o maceración de flores frescas como rosa o madreselva. — Un món de essències has been at Las Dalias since the market first began. Discover its essential oils, perfumes and lotions made with sandalwood, patchouli and macerated fresh flowers such as rose and honeysuckle.

Aromystik presenta un producto novedoso: perfumes en crema elaborados con aceite de jojoba. Cada aroma tiene propiedades específicas y se aplica en las muñecas y el cuello como cualquier perfume, “incluso se puede poner en el pelo”, explica Desiree Bocos. — Aromystik presents a new product: perfumes in the form of a cream, made with jojoba oil. Each aroma has specific properties and is applied to the wrist and neck, like any other perfume, although “they can even be applied to the hair”, explains Desiree Bocos.


Ramón y Luz están detrás de la marca De Ángel, un nombre tan delicado como sus jabones creados a base de aceite de oliva e ingredientes como la lavanda y el romero. Los productos que más llaman la atención son el champú sólido y el ‘after sun’ en jabón. — Ramón and Luz are the creators of the De Ángel brand, a name as delicate as its soaps created with olive oil, lavender and rosemary. The products attracting most attention are their solid shampoo and after sun soap, turning your post-beach shower into a restorative experience for the skin. Ángela del Cueto (Ca n’Aloe), firme convencida de que otro mundo es posible, es muy conocida en Las Dalias por su variedad de productos elaborados con aloe vera de Ibiza, que calma el dolor muscular y relaja la piel, entre otras propiedades. — Ángela del Cueto (Ca n’Aloe), a firm believer that another world is possible, is well known at Las Dalias for her variety of products made with aloe vera from Ibiza, which soothes painful muscles and relaxes the skin, among other properties.

Jabones hechos con plantas de Ibiza, aceites medicinales (para quemaduras, de árnica, para el dolor muscular…) y cosmética natural para la cara, el cuerpo o las manos son los productos más demandados en Botica Naturale Ibiza, de Eleonora Bianchi. — Soaps made with plants from Ibiza, medicinal oils (for burns or muscle pain, with arnica...) and natural cosmetics for the face, body and hands are the most popular products at Botica Naturale Ibiza by Eleonora Bianchi. Aida Caparrós (Anümka Ibiza Cosmetics) irradia optimismo en su puesto con jabones de colores elaborados con sal o aceite de almendras, champús en pastilla con aceite de coco -“que hacen mucha espuma”- o mascarillas, todo 100% natural. — Aida Caparrós (Anümka Ibiza Cosmetics) radiates optimism at her stall with its coloured soaps - made with salt or almond oil -, shampoos in a bar made with coconut oil - “which foam up brilliantly” - and masks, all 100% natural.



MY WAY OF LIFE Texto: Silvia Castillo. Fotos: Mar Torres



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Olga Payro “Aquí encuentras un espíritu libre y sin complejos”. “This is a free-spirited place, with no hang-ups”


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Olga Payro Jordán nació en Vic (Cataluña) en mayo de 1973. Desde muy joven buscó caminos que le permitieran expresar su creatividad: “Es algo que heredé de mi padre: él siempre creaba piezas únicas, por ejemplo grandes abanicos. La diferencia es que mi padre nunca pudo dedicarse a ello de forma profesional y yo he convertido mi vocación en mi forma de vida. Me expreso a través de la moda”. En su taller, ubicado en Sant Jordi, encontramos un universo de orden, colores y paz, que ha diseñado a su medida y donde máquinas de coser y herramientas conviven en armonía con pieles de cuero, patrones y piezas ya acabadas. Olga irradia alegría en un espacio tan inspirador, aunque asegura que trabaja muy duro: “La artesanía es muy solitaria: estás en tu mundo y con tus locuras. Yo diseño, produzco, vendo, monto mi puesto en Las Dalias… Son tareas muy diversas a la vez, que requieren organización, constancia y muchas horas diarias de planificación y esfuerzo”. Llegó a Ibiza a los 18 años y, tras diversos empleos temporales en hostelería, empezó a crear piezas con bisutería y cuero. La artesanía se ha convertido en su profesión y a lo largo de dos décadas ha conseguido un estilo propio, que define como “guerrero y elegante”, con materiales como cuero y metal. Desde 2014 vende sus diseños en Las Dalias: “El mercadillo me permite exponer mis creaciones y socializar. Por un lado, me relaciono con un montón de gente que se mueve en el mundo de la creatividad, y es algo muy enriquecedor. Por otro lado, es una ventana abierta al mundo”, explica. “En Las Dalias encuentro la esencia, lo que me enamoró de la isla: un espíritu libre y sin complejos. Puedes ser tú misma sin que nadie te juzgue, algo que parece difícil en otros lugares. Sin salir de este pequeño trozo de tierra, conoces costumbres, sabores, olores y culturas de todo el mundo. Este ambiente tan cosmopolita, combinado con la naturaleza, es para mí la expresión de la felicidad”. Recuerda que llegó a Las Dalias tras un proceso de reinvención personal: “Llevo 25 años en la isla. Aquí me casé, tuve un hijo que ha cumplido 19 años y estudia en Barcelona, también me separé… mi vida ha cambiado mucho. Trabajé con mi ex pareja hasta 2006 y, tras la separación, cambié toda la línea estética y volví a empezar en todo”.

“El ambiente cosmopolita combinado con la naturaleza es la expresión de la felicidad”


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“Detesto la ostentación y el exhibicionismo de las grandes fortunas que creen que el dinero les permite todo” “Tenemos que preservar este tesoro que es Ibiza, con su diversidad natural y también social”

Desde el oasis que es su taller, nos lleva al parque natural de Ses Salines, donde cada día contempla el atardecer: “Me gusta mucho el invierno en Ibiza y los colores de la isla. Me encanta pasear, respirar aire puro y disfruto perdiéndome por los caminos en bicicleta, porque siempre hay nuevos lugares por descubrir. El verde de los pinos y el azul inmenso del mar son como la creatividad: me ayudan a conectar con el aquí y el ahora. Amo el mar, me encanta nadar y los deportes acuáticos. Durante muchos años practiqué kite surf, pero desde que tuve cáncer lo tengo bastante abandonado”. Al principio sorprende por su fuerza y su belleza. Después conquista con cada una de las piezas que trabaja con sus manos. Y al final, Olga emociona con su sinceridad: “Me detectaron el cáncer hace cuatro años y fue un punto de inflexión en mi vida. Me ha dado otra perspectiva: intento vivir más el ahora”. La enfermedad ha supuesto un revulsivo en sus hábitos y forma de vida: “Ahora soy más consciente de mi alimentación. He reducido muchísimo el consumo de carne y lácteos y mi dieta se basa en verduras, diferentes tipos de granos y frutas. Cuando empieza el verano no me queda mucho tiempo, pero sé que para mí es importante encontrar tiempo para meditar y hacer yoga. He comprendido que hay que mirar hacia dentro para estar bien. También me gusta bailar, porque el movimiento es para mí otra forma de expresión. Pero sobre todo necesito estar en contacto con la naturaleza”. Por eso lamenta la saturación en los meses de verano y hace un llamamiento sobre la importancia de cuidar el frágil medio ambiente de la isla: “No me gusta cómo está cambiando Ibiza. El ser humano cada vez es menos consciente de la sobreexplotación de los recursos naturales”. “Detesto la ostentación y el exhibicionismo de las grandes fortunas que creen que el dinero les permite todo. Esa tendencia me entristece y también el trato abusivo hacia las personas que vivimos de hace tantos años en la isla. Estoy en contra de la máquina consumista que pisotea los derechos de la gente sencilla y humilde”, agrega. Su mayor deseo es “que se produzca un cambio tendencia para que la mayoría de las personas que visitan la isla sean conscientes de la importancia de preservar este tesoro, que es Ibiza, con su diversidad natural y también social, de gentes y costumbres. Ibiza es el lugar donde todo cabe: desde el silencio, a la música, desde los agricultores a los artistas bajo la luz de la luna. Ibiza es tierra, mar, luz, arte, música, amor….”.


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Olga Payro Jordán was born in Vic (Catalonia) in May 1973. From a very young age, she searched for ways to express her creativity: “It’s something I inherited from my father: he always created unique items, like large fans. The difference is that my father could never pursue that professionally and I’ve turned my vocation into my way of life. I express myself through fashion.” In her workshop, located in Sant Jordi, we find a world of order, colours and peace, which she has custom designed and where sewing machines and tools live in harmony with leather hides, patterns and finished pieces. Olga radiates joy in this inspiring place, although she assures us she works very hard: “Artisan work is very solitary: you’re in your own world with your crazy thoughts. I design, produce, sell, set up my stall at Las Dalias… They’re very diverse tasks, all at the same time, which require organisation, persistence and many hours of planning and effort each day.” She arrived in Ibiza aged 18 and, after several temporary jobs in the hotel industry, she began to make pieces with fashion jewellery and leather. This has become her profession and, over the course of two decades, she’s developed her own style which she defines as “brave and elegant”, using materials such as leather and metal. Since 2014, she’s been selling her designs at Las Dalias: “The market allows me to display my creations and to socialise. On the one hand, I interact with a lot of people that are active creatively and it’s very enriching. On the other hand, it’s a window that opens out onto the rest of the world,” she explains. “At Las Dalias, I found the essence, the thing that made me fall in love with the island: it’s freespirited with no hang-ups. You can be yourself without anyone judging you, something which seems difficult in other places. Without leaving this small piece of land, you get to know customs, flavours, smells and cultures from all over the world. This cosmopolitan vibe, combined with nature, is the ultimate expression of happiness for me.” She recalls that she arrived at Las Dalias after a process of reinventing herself. “I’ve been on the island for 25 years. I got married here, I had a son, who’s now 19 and studying in Barcelona and I also separated from my partner. My life has changed a lot. I worked with my ex-partner until 2006 but, after the separation, I changed the whole aesthetic style and started everything afresh.”

“The cosmopolitan vibe, combined with nature, is the ultimate expression of happiness”


MY WAY OF LIFE / OLGA PAYRO

From the oasis of her workshop, she takes us to the Ses Salines Natural Park, where she watches the sun set every day: “I really like Ibiza in the winter and the colours of the island. I love to walk and breathe the fresh air and I enjoy getting lost along the trails on my bike, because there are always new places to discover. The green of the pine trees and the immense blue of the sea are like creativity: they help me connect with the here and now. I adore the sea, I love to swim and I love water sports. For many years I went kitesurfing, but since I was diagnosed with cancer I haven’t really done it.” First, she surprises you with her strength and beauty. Then, she wins you over with each of the pieces she creates with her hands. And, in the end, Olga moves you with her sincerity: “They detected the cancer four years ago and it was a turning point in my life. It’s given me another perspective: I try to live more in the moment.” The diagnosis was a wake-up call in terms of her habits and way of life: “I’m more aware of what I eat now. I’ve really cut back on meat and dairy and my diet is based on vegetables, different types of grain and fruit. When the summer starts, I don’t have much time but I know it’s important for me to find the time to meditate and do yoga. I’ve learned that you have to look within yourself to keep well. I also like to dance because, for me, movement is another form of expression. But above all I need to be in contact with nature.” That’s why she’s upset about the overcrowding during the summer months and draws attention to the importance of taking care of the island’s fragile environment: “I don’t like the way Ibiza is changing. Human beings are less and less aware of the over-exploitation of natural resources.” “I detest the ostentation and exhibitionism of the super-rich who think they can do whatever they want because of their money. That tendency saddens me, as does the abusive treatment of the people who’ve lived on the island for so many years. I’m against the consumerist machine that stomps on the rights of modest and humble people” she adds. Her greatest wish is “for there to be a change in trend so that the majority of the people that visit the island are aware of the importance of preserving this treasure, Ibiza, with its natural and social diversity and its variety of people and customs. Ibiza is a place where there’s room for everything: from silence to music, from farmers to artists under the light of the moon. Ibiza is earth, sea, light, art, music, love…”

“I detest the ostentation and exhibitionism of the super-rich who think they can do whatever they want because of their money”

“We have to preserve the treasure that is Ibiza, with its natural and social diversity”


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“Lo que más me gusta es innovar” “What I like most is to innovate”

Su taller está repleto de chalecos, bolsos, cinturones y pulseras. Cada pieza es artesanal: “Repito algunos diseños que tienen más éxito, pero lo que más me gusta es innovar. Vendo desde faldas a sandalias, pasando por maletas, aunque mi producto estrella son los bolsos. Tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta y de poder desarrollar mi creatividad. Mi inspiración proviene de conectarme con mi entorno, con la naturaleza y también de los viajes”. Sueña con diseñar el vestuario de una película o una producción teatral y siempre está abierta a colaborar con otros artistas. Su gran deseo sería alcanzar la estabilidad que le permita compatibilizar su trabajo creativo con la colaboración en un proyecto social dirigido a colectivos en riesgo de exclusión.

Her workshop is full of waistcoats, bags, belts and bracelets. Each piece is handcrafted: “I repeat some designs that are especially popular but what I like most is to innovate. I sell from skirts to sandals to suitcases, though my top product is the bags. I’m lucky: I love my work and can develop my creativity. My inspiration comes from connecting with my environment, with nature and also from travelling.” She dreams of doing the costume design for a movie or a theatre production and she’s always open to collaborating with other artists. Her main goal is to achieve a level of stability that would allow her to combine her creative work with collaborating on a social project aimed at helping groups at risk of exclusion.


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Nino Di Matteo “Educamos a nuestros hijos en el respeto a la naturaleza” “We raise our children to respect nature”


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Nació en 1954 en Torre del Greco, un pueblo que ha marcado su destino. Se trata de una localidad situada en la región de Campania (Nápoles, Italia), que históricamente se ha dedicado a la producción de joyas de coral. A través de generaciones, sus habitantes se han especializado en el diseño y creación de piezas artesanales, cuya industria se remonta al siglo XVII. De hecho, uno de los atractivos turísticos del pueblo es el Museo del Coral. “Mi pueblo está vinculado al coral de toda la vida, y también lo estuvo mi bisabuelo, el abuelo y todos nosotros”, explica Nino Di Matteo, un auténtico especialista en esta piedra preciosa, que llegó a Ibiza en los años 80 buscando “experiencias diferentes”. Lo que encontró en la isla fue la paz que necesitaba: “En Italia había mafias y no quería que mis hijos crecieran allí. Me gustaba ir a pescar coral, y al final no podía hacerlo por el riesgo de atracos. Torre del Greco es muy bonito y está al lado de Capri o de la Costa Amalfitana. Además, mi familia es la más antigua en Torre del Greco trabajando el coral, pero allí no me sentía seguro. En Ibiza he encontrado el campo, buena gente, trabajo…”, y deja la frase inacabada en el aire, con una sonrisa feliz. Tiene tres hijos de 26, 27 y 13 años y ha conseguido trasladar a Ibiza una forma de vida basada en la tradición del coral, su huerta y la familia, aunque en orden inverso. Es artesano, agricultor, pescador y también un devorador de libros y amante de la música clásica, en concreto de la ópera: atesora una colección de 2.000 vinilos. Junto a su compañera desde hace 30 años, Pina Rivieccio, abre la puerta de su casa, en Santa Eulària. Se trata de un enclave privilegiado, desde donde se divisa el Puig de Missa y donde cultivan verduras y cuidan una plantación de árboles frutales. “Tenemos una tierra muy buena, y este año nos ha dado muy buenos tomates, pimientos, acelgas naturales… y todo tipo de verduras. Nos gusta hacer conservas”, explica Nino, mientras muestra grandes recipientes con tomate natural.

“Somos artistas que tenemos en común una actitud, una forma de vivir tranquila, una alimentación sana y disfrutamos del entorno”


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“Yo soy rico, pero no por el dinero, sino porque he vivido como he querido”

Casi se diría que se siente tan orgulloso de su huerto como de sus joyas. Su casataller está repleta de libros antiguos donde aparecen estudios sobre corales prehistóricos, pinturas dedicadas a esta piedra preciosa o publicaciones que recogen catálogos de orfebrería religiosa. En definitiva, toda la historia del coral a lo largo de 500 millones de años. En su biblioteca no faltan artículos sobre las virtudes mágicas y terapéuticas de un objeto de culto que ya era una piedra mágica en el antiguo Egipto, considerada el amuleto que protegía a los navegantes en la tradición griega y que continuó siendo un símbolo también para fenicio-púnicos y romanos. “Quien hizo famosos los corales como joya ornamental fue la familia de Napoleón, porque antes era sólo un elemento protector. El coral siempre ha sido una piedra medicinal para enfermedades de la sangre o heridas. Es un carbonato de calcio y también refleja cómo estás tú: un trozo de coral es como un análisis de sangre”, explica Nino. Aunque es muy reacio a utilizar la mitología como argumento de venta de sus piezas, con insistencia se consigue bucear en su conocimiento de las piedras: “Con algunas personas, la piedra siempre tiene brillo y está alegre. Sin embargo, a lo mejor usa la misma piedra otra persona y se pone blanca. Cuando existe una dolencia, aparece una pátina en la piedra o se reseca más. No en todas las personas hace la misma función”, explica Nino. La literatura sobre el coral le atribuye otras propiedades, desde que favorece la pasión amorosa a que evoca el movimiento del mar y la fertilidad. Según Nino, también tiene otro poder: “Si alguien te manda algo negativo, el coral también te protege”. Actualmente sigue trabajando con el coral que le envía su familia desde Torre del Greco. En Ibiza ha alcanzado su madurez artística. Al principio sólo tallaba la piedra, pero con el tiempo también ha aprendido a soldar y a acabar la pieza completa. “Como más me gusta es de forma natural. Si la respetas, es mucho más especial y nunca hay dos collares iguales”, matiza Nino, concentrado en su taller con Pina. Durante años, ambos asistían a las principales ferias de joyas de España, Suiza o Miami, donde exhibían sus creaciones. Hoy por hoy, atienden a sus clientes en su casa y también en el mercadillo.


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Nino es uno de los artesanos pioneros de Las Dalias: “Cuando llegué en los años 80 éramos muy pocos y se vendían antigüedades de África y de lugares remotos. Cambian las épocas y ahora ya no existen piezas tan originales y tan especiales como al principio, pero aún se mantiene el espíritu más auténtico: “Ya somos más de 200 personas en Las Dalias y cada uno hemos llegado al mercadillo por una razón. Ha cambiado mucho, pero sigue siendo un lugar alternativo. La inmensa mayoría somos artistas y gente amable, que respeta su entorno. Por eso Las Dalias ha llegado a ser lo que es. Lo que tenemos en común es una actitud, un pensamiento y una forma de vivir que también incluye educar a nuestros hijos en el respeto a la naturaleza y en llevar una alimentación sana. Para vivir bien no hace falta gastar millones”. Una casa payesa sin agua y sin luz fue su primera vivienda en Ibiza. Hoy en día tienen las comodidades básicas, aunque su estilo de vida continúa siendo austero. “¿Podría haber sido rico? -se pregunta-. Sí, tal vez. De hecho lo soy, pero no por el dinero que tengo, sino porque he vivido como he querido. He tenido una buena vida, sin estrés y sin tener que correr detrás del dinero. He trabajado mucho, es verdad, pero con un producto muy especial que también me ha permitido disfrutar de las relaciones con mis clientes, que además son mis amigos”. Disfruta con los paseos por el campo, comiendo un ‘bullit de peix’ en la Cala de Sant Vicent o charlando con amigos ibicencos de siempre en Pou des Lleó. Le gusta cocinar pescado fresco en casa para sus hijos y sus amigos y compartir con sus seres queridos el gran lujo de su vida, que son los productos de su huerta. Se podría charlar durante horas interminables con Nino y Pina, personas sabias y sencillas. Pero es hora de despedirse y Nino concluye: “A lo largo de estos años, ha habido momentos mejores y otros peores, pero por lo menos mis hijos están tranquilos: comen bien, respiran aire puro y tienen una vida en paz. En Ibiza llevamos una vida tranquila, tenemos una alimentación sana y disfrutamos de la naturaleza. Es lo mejor que uno puede tener”.

“We’re artists who share a certain attitude, a relaxed way of life, a healthy diet and we enjoy the environment”



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He was born in 1954 in Torre del Greco, a town that shaped his destiny. It’s located in the region of Campania (Naples, Italy) and is renowned for producing coral jewellery. Over the generations, its inhabitants have specialised in the design and creation of artisanal pieces in an industry that dates back to the 17th century. In fact, one of the town’s tourist attractions is the Coral Museum: “My town has always been linked to coral, as was my greatgrandfather, my grandfather and all of us,” explains Nino Di Matteo, a genuine specialist in this precious stone, who arrived in Ibiza in the 1980s in search of “different experiences”. What he found on the island was the peace he needed: “In Italy there were mafias and I didn’t want my children to grow up there. I liked going to collect coral but, in the end, I couldn’t do it because of the risk of muggings. Torre del Greco is very beautiful and it’s beside Capri and on the Amalfi Coast. Besides, my family is the oldest one working with coral in Torre del Greco but I didn’t feel safe there. On Ibiza I’ve found the countryside, good people, work…” and he leaves the unfinished sentence hanging in the air, with a happy smile on his face. He has three children aged 27, 26 and 13 and he’s managed to transfer to Ibiza a way of life based on the coral tradition, his vegetable garden and his family, though in reverse order. He’s an artisan, farmer, fisherman and also an avid reader and lover of classical music, specifically opera: he’s amassed a collection of 2,000 records. Together with his partner for the last 30 years, Pina Rivieccio, he opens the door to their home in Santa Eulària. It’s a very privileged spot, from which you can make out the Puig de Missa temple-fortress and where they grow vegetables and take care of a fruit tree plantation: “We have great soil here and this year it’s given us very good tomatoes, peppers, fresh chard and all kinds of vegetables. We like making tinned foods” Nino explains, showing us some large containers full of tomato sauce. One could almost say he’s as proud of his garden as he is of his jewellery. His home-workshop is full of old books of studies on prehistoric corals, paintings of the precious stone and publications containing catalogues of religious metalwork; in short, the entire history of coral over the course of 500 million years. In his library there’s no shortage of articles on the magical and therapeutic properties of this object of worship: in Ancient Egypt, and following the Greek tradition, this magic stone was considered an amulet that protected sailors, and it was also a symbol for the Phoenicians, Carthaginians and Romans. “Coral as ornamental jewellery was made popular by Napoleon’s family; before that, it was purely a protective element. Coral has always been a medicinal stone used for diseases of the blood and wounds. It’s a calcium carbonate but it also reflects how you are: a piece of coral is like a blood test” Nino explains. Although he’s very reluctant to use mythology as an argument to sell his pieces, with a little insistence we manage to delve deeper into his knowledge of

stones. “With some people, the stone is always shiny and bright. However, the same stone could be used by a different person and turn white. When there’s an illness, a patina appears on it and it dries up. It doesn’t do the same thing for every person” Nino explains. The literature on coral attributes other properties to it, from encouraging romantic passion to stimulating the movement of the sea and fertility. According to Nino, it also has another power: “If someone wishes you harm, the coral protects you.” Currently, he still works with the coral his family sends him from Torre del Greco. He achieved maturity as an artist on Ibiza. At first, he only sculpted the stone but, over time, he’s also learned to weld and complete the whole piece. “I like it most in its natural form. If you respect it, it’s much more special and no two necklaces are ever alike” he says, concentrating in his workshop with Pina. For years they both attended the main jewellery fairs in Spain, Switzerland and Miami, where they displayed their creations. Today they attend to their customers at home and also at the market. Nino is one of the pioneer artisans of Las Dalias. “When I arrived in the 1980s, there were very few of us and people sold antiques from Africa and far off places. Times have changed and now the pieces aren’t as original or special as at the beginning, but the most authentic spirit is still intact. Now, there are over 200 people in Las Dalias and each of us arrived at the market for a reason. It’s changed a lot but it’s still an alternative place. The vast majority of us are artists and friendly people that respect the environment. That’s how Las Dalias came to be what it is. What we share is an attitude, a way of thinking and a way of life that also includes raising our children to respect nature and to follow a healthy diet. You don’t need to spend millions to live well.” A farmhouse with no water or electricity was their first home on Ibiza. Today they have the basic comforts although their lifestyle is still austere. “Could I have been rich?” he asks himself, “Perhaps. In fact, I am, not because of the money I have but because I’ve lived how I wanted to. I’ve had a good life with no stress and without having to run after money. I’ve worked a lot, that’s true, but with a very special product that’s also allowed me to enjoy my relationships with my customers, who are also my friends.” He enjoys walking in the countryside, eating the traditional fish dish bullit de peix at Cala de Sant Vicent beach and chatting with his long-time Ibizan friends in Pou des Lleó cove. He likes to cook fresh fish at home for his children and friends and to share with his loved ones his life’s great joy: the produce from his garden. You could talk endlessly with Nino and Pina; they’re wise and modest people. But it’s time to say goodbye and Nino concludes: “Over the years, there have been good times and bad but at least my children don’t have worries: they eat well, they breathe fresh air and they have a peaceful life. We live a relaxed life on Ibiza, we have a healthy diet and we enjoy nature. It’s the best you can ask for.”



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“Pescar el coral cuesta una fortuna” “Collecting coral costs a fortune”

“Llevo 30 años en Las Dalias y pienso que no me jubilaré nunca, a no ser que esté malo en la cama. Yo he nacido artesano y estaré trabajando siempre”, afirma Nino Di Matteo, con una vocación inquebrantable por la creación de piezas únicas en coral. A lo largo de su vida ha restaurado obras de arte de orfebrería religiosa con coral, alguna ‘emprendada’ (la joya tradicional ibicenca) y ha creado gargantillas, collares, pulseras, anillos o pendientes, auténticas obras de arte, con precios que pueden alcanzar 3.000 euros, “y es que cuesta una verdadera fortuna pescar el coral, por las leyes para que no se esquilme el fondo del mar y con las que yo estoy de acuerdo”. A Las Dalias llega todo tipo de púbico y no siempre con la información correcta sobre la importancia y el valor del trabajo artesanal. Nino comprende que “hay personas a quienes le parece muy caro, pero ése es el valor del coral. Si no son apasionados y no lo han estudiado, no pueden entender la importancia de la piedra. Después de tres décadas, ha llegado la hora de pensar en el futuro: “Ahora mi puesto en Las Dalias lo lleva mi hijo y estamos intentando hacer algo en común. Yo sigo con las piezas más especiales y él está intentando crear su propia colección, asequible para todos los públicos”. La artesanía con coral tiene asegurada la continuidad en Las Dalias.

“I’ve been at Las Dalias for 30 years and I think I’ll never retire, as long as I’m not ill in bed. I was born an artisan and I’ll always be working” says Nino Di Matteo, with his steadfast vocation for creating unique coral pieces. Throughout his life, he’s restored religious metalwork with coral, worked on the odd emprendada (traditional Ibizan jewellery) and has created chokers, necklaces, bracelets, rings and earrings, genuine works of art with prices as high as 3,000 euros: “…and the thing is, it costs a real fortune to collect coral because of the laws to prevent overfishing the bottom of the sea, which I agree with.” All types of people visit Las Dalias and they don’t always have the right information on the importance and value of artisan work. Nino believes that “…there are people who think it’s very expensive but that’s the value of coral. If they’re not enthusiasts and they haven’t studied it, they can’t appreciate the importance of the stone.” After three decades, the time has come to think about the future. “Now my son runs the stall at Las Dalias and we’re trying to work on something together. I still make the more unique pieces while he’s creating his own more affordable collection.” The future of coral crafts is safe and sound at Las Dalias.



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Günter Hempler y Carmen Castañeda “El arte de la insatisfacción” “The art of dissatisfaction”


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Günter Jürgen Hempler Wagner es joyero, orfebre, escultor, artesano y diseñador, un creador prolífico y difícil de clasificar: “Si me preguntan qué es el arte, podría contestar de mil maneras. Pero pienso que es el lugar donde se refugian los inadaptados y las personas inquietas. Lo demás son florituras. Algunos nacen artistas y otros se convierten con el tiempo: es una escapatoria, el único ámbito que no está regido por las normas establecidas”. Nació en Homberg, Alemania, en 1949. Un lugar del que no guarda buenos recuerdos: “Mi pueblo era muy pequeño, con mentalidad de obrero-peón, y yo era el único que llevaba el pelo largo. Era difícil vivir allí. Desde los 10 años luché contra la sociedad de mi pueblo. Terminé mi formación como herrero artístico y me lancé a la carretera. El servicio militar lo pasé en la playa. Viajé por Europa con una mochila, buscando algún lugar. Estuve en Italia y en 1971 llegué a España, concretamente a Gran Canaria. Allí conocí a artesanos que me hablaron de Ibiza, donde llegué en la primavera de 1972 y ya me quedé para siempre”. Una casa perdida, situada en la montaña entre Pou des Lleó y Cala Mastella (Cas Sucarrat), es su refugio desde hace un cuarto de siglo. Vive con Carmen Castañeda (Barcelona, 1966), su compañera desde hace 19 años. Antes, Günter tuvo tres hijos con su primera esposa y Carmen, otras dos hijas con su anterior pareja. Ambos son abuelos, pero su vida está lejos de encasillarse en cualquier parámetro convencional. “Ser normal es renunciar a tu personalidad, adaptarte al pensamiento obvio y tener un cierto miedo a que se puedan fijar en ti. De mi obra puedes decir lo que quieras, menos que es normal -afirma Günter. Mi fuerza motriz es la superación en cada trabajo. Nunca pienso en si se va a vender o no. Ésa ha sido mi apuesta en la vida. Nunca me ha interesado acumular riquezas ni nada por el estilo”. Nos reciben en el taller anexo a la casa, una estancia luminosa donde trabajan desde la mañana hasta el último rayo de sol. Carmen asegura que la imaginación les desborda: “No necesitamos inspirarnos en nada”. Cada uno tiene su mesa de trabajo y comparten herramientas, maquinaria y piedras preciosas que utilizan para diseñar sus anillos, collares o pulseras. Su producción incluye maletines de piel, bastones u objetos de decoración como cajas de marfil o baúles. Son metódicos y con un alto nivel de autoexigencia. “Tenemos el mismo estilo de trabajo –cuenta Carmen-, la única diferencia es que mi línea

“Nos copian desde los chinos hasta algunas firmas de joyería de prestigio internacional”


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“Vivimos en un mundo sin sentido, como si después de nosotros no hubiera nada”

es más femenina”. Al preguntarle cómo ha evolucionado su arte a lo largo de los años, Günter responde: “Se puede definir como el desafío de la superación y la permanente insatisfacción. Un artista no puede estar nunca ante la culminación de su obra. El día a día es una lucha constante dentro del inconformismo. Se trata de escapar de toda la vulgaridad que nos rodea”. Limoneros, naranjos, higueras, almendros o algarrobos rodean el taller. Günter se siente un privilegiado por disfrutar de los 28 árboles frutales que cuida el dueño de la finca, su casero ibicenco desde hace 25 años, pero lamenta que “la carrera hacia el dinero lo esté dejando todo atrás y esté provocando el abandono del campo de la isla y de los animales de granja. Todo se soluciona con abono químico y pesticidas. El futuro no es muy prometedor, no sólo en Ibiza, sino en todas partes”. Pesimista por el deterioro progresivo del medio ambiente, su análisis vaticina el dominio de la sinrazón: “Este planeta está dañado. Todo esto empezó con el concepto ‘quiero que mis hijos vivan mejor que yo’ y la filosofía de ´agarra lo que puedas y corre´. Eso se ha convertido en una tapadera para encubrir los bajos instintos. Estamos en un mundo sin sentido, como si después de nosotros no hubiera nada más. No hay manera de que la gente comprenda esto, porque se han creído los mensajes que les han vendido desde unos intereses que no son precisamente los nuestros”. Tanto Carmen como Günter se sienten profundamente ligados a la naturaleza que les rodea. Günter, además, es un experto colombófilo: “Los palomos no son una afición, es una pasión que vivo desde niño. Ahora tengo 130 ejemplares de dos razas, pero he llegado a tener más de 300 de 11 razas distintas, aunque la acumulación no es buena. Les causa estrés y acaban teniendo enfermedades. Es lo mismo que le ocurre a la humanidad”. Otra de sus pasiones son los peces: “Un acuario equivale a un equilibrio biológico que es muy importante. Resulta tonificante y relaja mucho. Me ha acompañado toda mi vida. Me gusta mucho la fauna y la flora”. Pasear por el bosque y recoger setas es otra de sus aficiones, además de disfrutar de la cocina de Carmen, basada en verduras, legumbres y alimentos naturales. Günter tiene todo lo que necesita en el universo de su casa. Prácticamente no sale de allí: “Puedo estar meses y también un año y dos años sin salir. Aquí lo tengo todo y la verdad es que no siento mucha afinidad con el género humano, salvo con minorías específicas”. No engaña


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ni pretende ser simpático: “Tengo cierta fobia hacia la ignorancia, desde pequeño. En la isla he querido dejar atrás la masificación que está destruyendo la paz y la tranquilidad que había antes. Siempre pasa igual: cuando algo se hace popular, se convierte en común. Soy lo que soy y no estoy muy conforme con lo que veo alrededor. A mí no me cuelan la sopa boba general para los no pensantes”. Pese a la presión demográfica que sufre la isla, Günter no se plantea vivir en ningún otro lugar ni de ninguna otra manera: “Ibiza es un sitio en el que vale la pena vivir”, sentencia, consciente de que “Ibiza ha cambiado, pero el resto del mundo también. Yo soy una especie de Robinson Crusoe y para mí es un lujo poder vivir aquí todo el año. Tengo la ventaja de estar a 40 minutos del aeropuerto y, a la vez, conectado a la naturaleza. Vivo muy tranquilo”. Carmen se encarga de comprar lo que necesitan, de ir al mercadillo de Las Dalias y de mantener la comunicación con el mundo exterior. Tienen una televisión en la que ven películas o documentales, pero ningún otro contenido. Günter resume sus 19 años de vida en pareja de forma categórica: “Estuvimos 12 años peleando y el resto en paz”. Ella le mira con una sonrisa y él la abraza, mientras pasean entre los árboles. Alguien podría pensar que esa especie de nirvana que comparten es el paradigma de la felicidad, pero él lo niega: “No soy emocional. Soy una persona analítica y crítica. Por consiguiente, nunca seré feliz. Es verdad que mi trabajo me satisface e intento dar cada vez dar más de mí. Ésa es mi verdadera satisfacción, y también la jefa”, dice en alusión a Carmen. Günter reconoce una gran paradoja en sus vidas: “Existe un contraste brutal entre lo que hacemos y cómo vivimos: nuestras piezas son rompedoras y ambiciosas, pero nuestra forma de vida es muy austera. Una chica americana me dijo una vez que en nuestro estilo de vida están resumidas todas las formas de vida del mundo. Puede ser”. Sus vaqueros, el jersey de lana y una americana de color camel colocada en su silla de trabajo le dan un aspecto formal. Sin embargo, su mirada azul con aire desafiante le delata: “Siempre he nadado contracorriente. Nunca me ha gustado el comportamiento de la gente en general. Parecemos simios desnaturalizados y adiestrados. Las personas que piensan en la pensión y en la jubilación es como si se pusieran una fecha de caducidad. Yo voy a trabajar hasta que el cerebro y la lucidez mental me acompañen. Me quiero morir en mi sillón”, concluye.

“Las personas que piensan en la pensión y en la jubilación es como si se pusieran una fecha de caducidad”


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Günter Jürgen Hempler Wagner is a jeweller, metalsmith, sculptor, artisan and designer; he’s a prolific creator who’s difficult to pigeonhole. “If someone asks me what art is, I could answer in a thousand ways. But I think it’s the place where misfits and restless people take refuge. The rest are frills. Some are born artists and others become artists over time: it’s an escape and it’s the only place that isn’t governed by established rules.” He was born in Homberg, Germany, in 1949. But it’s a place he doesn’t have fond memories of. “My town was very small, with a worker-labourer mentality, and I was the only one to wear his hair long. It was hard to live there. From the age of 10 I fought against the society of my town. I finished my training as an artistic blacksmith and headed for the open road. I spent my military service on the beach. I backpacked around Europe, looking for a place. I was in Italy and then I arrived in Spain in 1971, specifically in Gran Canaria. There, I met artisans who told me about Ibiza, where I arrived in the spring of 1972 and stayed forever.” A remote house located in the hills between the coves of Pou des Lleó and Cala Mastella (Cas Sucarrat) has been his refuge for a quarter of a century. He lives with Carmen Castañeda (Barcelona, 1966), his partner for the last 19 years. Before that, Günter had three children with his first wife and Carmen had two daughters with her previous partner. They’re both grandparents but their life is far from fitting into any conventional box: “Being normal means forsaking your personality, conforming to obvious thinking and having a certain fear of people noticing you. You can say whatever you like about my work, except that it’s normal” claims Günter. “My driving force is to outdo myself with each piece. I never think about whether it’s going to sell or not. That’s been my approach to life. I’ve never been interested in accumulating wealth or anything of the sort.” They welcome us into the workshop attached to their house, a bright space where they work from morning until the last ray of sunshine. Carmen assures us they’re brimming with imagination. “We don’t need to find inspiration in anything.” Each has a work table and they share tools, machinery and precious stones which they use to design their rings, necklaces and bracelets. Their products include leather briefcases, walking sticks and decorative objects such as ivory boxes and trunks. They’re methodical and set high standards for themselves. “We have the same style of work” says Carmen, “the only difference is that mine’s more feminine.” To the question of how his work has evolved over the years, Günter responds: “It could be defined as the challenge of outdoing oneself and being in a state of permanent dissatisfaction. An artist can never be at the zenith of his or her work. Day-to-day life is a constant struggle if you’re nonconformist. It’s about escaping the lack of originality around us.”

Lemon, orange, fig, almond and carob trees surround the workshop. Günter feels privileged to enjoy the 28 fruit trees looked after by the owner of the estate, who’s been his landlord for 25 years. However, he’s not happy about how “the race for money is leaving everything behind and causing the neglect of the island’s countryside and of the farm animals. Everything’s resolved with chemical fertilisers and pesticides. The future is not very promising, not just on Ibiza but everywhere.” Pessimistic about the progressive deterioration of the environment, he foresees the rise of unreason. “This planet is ruined. It all started with the idea ‘I want my children to have a better life than I did’ and the philosophy of ‘take the money and run’. This has become a front to cover up base instincts. We’re in a senseless world, as though nothing will come after us. There’s no way for people to realise this because they believe the messages they’ve been sold by interests that aren’t the same as ours.” Both Carmen and Günter feel a deep bond with the nature that surrounds them. Günter, in addition, is an expert pigeon fancier. “Pigeons are not a hobby for me; it’s a passion I’ve had since I was a child. Now I have 130 specimens from two breeds but in the past I’ve had over 300 from 11 different breeds, though too many isn’t good. It causes them stress and they end up getting diseases. It’s the same thing that happens with humans.” Another of his passions is fish. “An aquarium is like a very important biological balance. It’s fascinating and very relaxing. I’ve always had it. I really like flora and fauna.” Walking in the woods and collecting mushrooms is another of his pastimes, as well as enjoying Carmen’s cooking, based on vegetables, legumes and natural foods. Günter has everything he needs at home and rarely leaves it. “I could be months and even a year or two years without leaving. I have everything here and, honestly, I don’t feel very close to the human race, except for specific minorities.” He doesn’t pretend or try to be nice. “I have somewhat of a phobia of ignorance, ever since I was little. On the island, I’ve wanted to move away from the overcrowding that’s destroying the peace and tranquillity we had before. It’s always the same: when something becomes popular, it becomes common. I am what I am and I’m not very happy with what I see around me. They won’t fool me with all that nonsense for non-thinkers.”


“We live in a senseless world, as though nothing will come after us�.


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Despite the demographic pressures on by the island, Günter is not considering living anywhere else or any other way. “Ibiza is somewhere it’s worth living” he says, aware that “Ibiza has changed but so has the rest of the world. I’m a kind of Robinson Crusoe and for me it’s a luxury to be able to live here all year round. I have the advantage of being 40 minutes from the airport but, at the same time, connected with nature. I have a very relaxed life.” Carmen is in charge of buying what they need, of going to the Las Dalias market and of maintaining contact with the outside world. They have a television and they watch movies and documentaries but no other programmes. Günter sums up their 19 years living as a couple in a categorical manner: “We fought for 12 years and have lived the rest in peace.” She looks at him with a smile and he hugs her, as they stroll among the trees. One might think their shared nirvana is a paradigm of happiness but he denies it: “I’m not emotional. I’m an analytical and critical person. As a result, I’ll never be happy. It’s true my work fulfils me and I try to give more and more of myself. That’s my true fulfilment, that and the boss” he says, alluding to Carmen. Günter recognises a great paradox in their lives. “There’s an extreme contrast between what we do and how we live: our pieces are ground-breaking and ambitious but our way of life is very austere. An American girl once said to me that our lifestyle encapsulates all the ways of life in the world. Maybe it’s true.” His jeans, woollen sweater and camel-coloured blazer placed on his work chair make him seem formal but his blue eyes with their defiant expression give him away. “I’ve always swum against the tide. I’ve never liked people’s behaviour in general. We seem like unnatural, trained apes. People who think about their pension or their retirement: it’s as though they were setting their expiry date. I’m going to work as long as I have my brain and I’m lucid. I want to die in my armchair” he concludes.

“People who think about their pension and their retirement: it’s as though they were setting their expiry date”


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“Lo refinado siempre es minoritario” “Anything refined is in the minority”

Empezó a vender artesanía en 1971: “Cuando llegué a la isla, había 8 personas sentadas en el suelo vendiendo sus cosas en el Patio de Armas. Estuve dos años en Dalt Vila y después me fui a Las Dalias. Han pasado 47 años”, resume Günter, que trabaja para dos tiendas de Mallorca e Ibiza, pero la mayor parte de su producción responde a encargos: “Normalmente tengo total libertad, y lo que pretendo es convertir cada pieza en algo tan especial que el cliente no se pueda resistir. En eso soy experto. Llegamos a un nivel elevado de fetichismo. Lo refinado siempre es minoritario”. Uno de sus últimos trabajos es un gran anillo que ha concebido como un objeto ornamental digno de un obispo. Carmen muestra otra pulsera con un ópalo espectacular, que podría llevar una estrella de rock. El 70% de sus clientes son fieles desde hace décadas: “Básicamente, trabajamos con el mundo germánico y anglosajón. Nuestros clientes fijos son más de 150, entre los que se incluyen la segunda y la tercera generación, es decir, hijos y nietos”. Günter agradece que “Las Dalias me ha permitido desarrollarme artística y profesionalmente. He tenido contacto directo con mis clientes y eso me ha permitido vender productos más creativos que en una tienda la gente es más reacia a comprar”. El único problema son los cazadores de tendencias: “Nos han copiado en los últimos años hasta un punto que no se puede ni imaginar. Desde los chinos hasta firmas de joyería de prestigio internacional, que se pasaron un verano haciendo fotos a nuestras piezas en el mercadillo y luego sacaron una colección completa inspirada en nuestro trabajo. Por eso, hoy en día sólo hago cosas que son muy difíciles de copiar”.

He began to sell his handiwork in 1971. “When I arrived on the island, there were eight people sitting on the ground selling their wares at the Patio de Armas market. I was in Dalt Vila, the historic centre, for two years and then I went to Las Dalias; 47 years have gone by” summarises Günter, who works for two shops on Mallorca and Ibiza. However, most of his production is commissioned. “Usually, I have complete freedom and I try to turn each piece into something so special the customer can’t resist it. I’m an expert at that. We’ve achieved a high level of fetishism. Anything refined is in the minority.” One of his recent pieces is a large ring designed as an ornamental object worthy of a bishop. Carmen shows us another bracelet with a spectacular opal fit for a rock star. 70% of their customers have been loyal to them for decades. “Basically, we work with the German and English-speaking world. We have over 150 regular customers, including second and third generations; in other words, children and grandchildren.” Günter appreciates that “Las Dalias has allowed me to evolve artistically and professionally. I’ve had direct contact with my customers and that means I’ve been able to sell more creative products which people are reluctant to buy in a shop.” The only problem is the “coolhunters”: “In recent years, people have copied us to an extent you can’t even imagine. From the Chinese to internationally prestigious jewellery firms that spent a summer taking photos of our pieces at the market and later released an entire collection inspired by our work. That’s why, today, I only make things that are very difficult to copy.



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Juan José Martínez

Tibu “Vivir en invierno en Ibiza es un verdadero placer” “Living on Ibiza in winter is a true pleasure”


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Ha pasado la mayor parte de su vida viajando por el mundo buscando fósiles y antigüedades. Juan José Martínez Marz (Valencia, 1958) guarda en su casa de Ibiza una colección de curiosidades, entre las que se encuentran tres ammonites (fósiles con forma de cefalópodo), que podrían tener 400 millones de años de antigüedad. Otro de sus tesoros es una piedra de Ica, procedente de Perú, que le costó diez años conseguir y que describe como un resto arqueológico de más de 80.000 años. De sus paredes también cuelgan dientes de tiburón, que engarza con plata y convierte en collares, pulseras y pendientes. Cuando llegó a Ibiza por primera vez, de vacaciones, no imaginaba el éxito que podían tener sus piezas. Al descubrirlo, cambió su forma de vida y comenzó a vivir en un estado de verano permanente durante 10 años de su vida: vendía artesanía local y fósiles en Chile desde noviembre abril y, en cuanto llegaba la primavera a España, regresaba a Ibiza para ofrecer sus hallazgos en Las Dalias. Su colección particular abarca miles de piezas: “No creo que pueda vender todo lo que he acumulado a lo largo de todos estos años y viajes. Tengo todo lo que puedas imaginar: ammonites, trilobites (uno de los fósiles más abundantes, que vivieron en los mares durante casi 300 millones de años), meteoritos (fragmentos de materia extra terrestre que han entrado en la atmósfera), antigüedades como una colección de molinos de piedra, minerales como una geoda de cuarzo y, por supuesto, muchos dientes de tiburón”. Entre ellos se incluía un diente de megalodón (el tiburón más grande que ha existido) de 19 centímetros: “Ha sido el diente más espectacular que he tenido. Lo vendí. Una pieza así puede valer unos 2.000 euros”. En su casa solamente guarda una pequeña muestra de su colección, ya que necesita un almacén para proteger y clasificar todo el material: “Hace años descubrí que Ibiza me gustaba en invierno. El verano supone mucho trabajo, pero en invierno es cuando nosotros de verdad saboreamos la isla. Por eso en invierno me dedico a restaurar piezas antiguas en el almacén y a disfrutar de mi casa y de la naturaleza. Solamente de forma ocasional hago trabajos de jardinería, pero todo muy tranquilo”. La última joya de la que presume es una caja registradora de 1913, en la que ha trabajado tres años hasta lograr su restauración. Junto a la gran mesa de billar que ocupa el espacio central de su casa, también llama la atención una cocina reconvertida en barra de bar, donde con frecuencia se reúne con sus amigos. La música es otra de sus grandes aficiones, junto

“A los niños les encantan los dientes de megalodón, los meteoritos y los huevos de dinosaurio”


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“Mi casa parece un club de jazz. Lo único que está prohibido es hablar de fútbol”

a la lectura. Libros de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar o Mario Benedetti se pueden ver en sus estanterías junto a un ejemplar de ‘Crimen y Castigo’, de Dostoyevski, que le ha acompañado a lo largo de 35 años y está repleto de anotaciones y reflexiones recogidas durante sus 10 años viajes a Chile. Entre los recuerdos que le acompañan, posters de figuras que admira, como Víctor Jara, Salvador Allende o Pablo Neruda. “Llevo una vida de campo y relajada -explica-. Mi vida social se concentra en el mercadillo y después estoy en casa o doy paseos por Cala Olivera. Los amigos vienen a casa a verme, jugamos al billar, organizamos alguna barbacoa y a mí me gusta pinchar música. Mi casa parece un club de jazz. Lo único que está prohibido es hablar de fútbol”. Cuando se jubile, en un plazo de 5 o 7 años, se plantea regresar cerca de su Valencia natal: “Buscaré algún pueblo pequeño con 200 habitantes, donde me voy a dedicar a escuchar música, a caminar y a leer todos los libros que aún no he podido empezar. Todas las antigüedades que he acumulado en estos años las voy a vender, porque no he podido ahorrar para mi jubilación, aunque nunca he dejado de pagar mi cuota de autónomo. No me preocupa el futuro”, agrega. Mientras tanto, uno de sus proyectos es ampliar el número de talleres y charlas que imparte en los colegios de Ibiza: “En invierno me gusta organizar conferencias y exposiciones con minerales y fósiles. Cuando les enseño a los niños los dientes de megalondón, los meteoritos o los huevos de dinosaurio, les encanta. Ahora estoy trabajando en un proyecto para ofrecer estas charlas relacionadas con el mundo de los tiburones en más centros escolares en invierno”. Debido a su afición por los escualos, es conocido como “Tibu” por la gran familia del mercadillo: “Yo me quedé en la isla por Las Dalias. Si no fuera por el mercadillo, no estaría en Ibiza. Es el lugar donde he encontrado mi forma de vida y mi equilibrio. Me permite trabajar en lo que quiero. Al principio la verdad es que no me gustaba mucho la isla, pero al descubrir los inviernos encontré el verdadero placer de vivir aquí. Ibiza engancha”. “Me cansé de recorrer el mundo, y como de verdad disfruto ahora es caminando todos los días durante una hora y media, excepto los domingos, que ando por el campo y la playa durante tres horas. No hay mejor forma de conocer la isla y disfrutarla”, concluye Tibu, en cuya opinión, “Ibiza está saturada de gente en verano. Quien quiera conocer de verdad Ibiza, que venga en invierno para disfrutar de la playa y la naturaleza”.


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He’s spent most of his life travelling the world in search of fossils and antiques. Juan José Martínez Marz (Valencia, 1958) keeps a collection of curiosities in his house on Ibiza, including three ammonites (fossils shaped like cephalopods) which could be 400 million years old. Another of his treasures is an Ica stone from Peru which took 10 years to get and which he describes as an archaeological remain dating back over 80,000 years. Hanging on his wall, there are also shark teeth which he mounts in silver and turns into necklaces, bracelets and earrings. When he arrived on Ibiza for the first time, on holiday, he never imagined the success his pieces would have. On realising this, he changed his way of life and began to live in a state of permanent summer which lasted for 10 years: he sold local artisan crafts and fossils in Chile from November to April and, as soon as the spring reached Spain, he returned to Ibiza to offer his finds at Las Dalias. His personal collection contains thousands of pieces. “I don’t think I could sell everything I’ve accumulated over all these years and trips. I have everything you could imagine: ammonites, trilobites (one of the most abundant fossils, which lived in the seas for almost 300 million years), meteorites (fragments of extraterrestrial matter found in the atmosphere), antiques such as a collection of stone grinders, minerals such as quartz geodes and, of course, plenty of shark teeth. His collection of teeth used to include one from a megalodon (the biggest shark that ever lived) measuring 19 centimetres: “It’s the most spectacular tooth I’ve ever had. I sold it. A piece like that can be worth as much as 2,000 euros.” He only keeps a small sample of his collection in his house since he needs a storehouse to protect and classify all the material. “Years ago, I discovered that I liked Ibiza in the winter. The summer brings a lot of work but the winter is when we truly savour the island. That’s why, in winter, I spend my time restoring old pieces in the storehouse and enjoying my home and nature. Now and then I do a spot of gardening but it’s all very relaxed.” The most recent treasure he flaunts is a cash register from 1913, which he’s spent three years restoring. Along with the big snooker table occupying the central space of his house, your attention is also drawn to the kitchen converted into a bar, where he often spends time with his friends. Music is another of his great passions, along with reading. Books by Gabriel García Márquez, Julio Cortázar and Mario Benedetti can be found on his bookshelves, together with a copy of Crime and Punishment by Dostoevsky, which has accompanied him over the course of 35 years and which is full of notes and reflections gathered during his 10 years of trips to Chile.

“My house is like a jazz club. The only thing that’s prohibited is talking about football”


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“The kids love the megalodon teeth, the meteorites and the dinosaur eggs”

Also among his mementos are posters of people he admires, such as Víctor Jara, Salvador Allende and Pablo Neruda. “I live a relaxed country life” he explains. “My social life is centred on the market and afterwards I’m usually at home or out walking on Cala Olivera beach. My friends come to see me at home, we play snooker, we hold barbeques and I like to DJ. My house is like a jazz club. The only thing that’s prohibited is talking about football.” When he retires, in about five or seven years, he plans to move somewhere close to his native Valencia. “I’ll look for a small town with 200 inhabitants, where I’ll spend my time listening to music, walking and reading all the books I haven’t been able to start yet. I’ll sell all the antiques I’ve accumulated over the years because I haven’t been able to save for my retirement, though I’ve always paid my social security contributions. I’m not worried about the future” he adds. In the meantime, one of his projects is to increase the number of workshops and talks he gives at schools on Ibiza. “In the winter, I like to arrange talks and exhibitions with minerals and fossils. When I show the kids the megalodon teeth, the meteorites or the dinosaur eggs, they love them. Now I’m working on a project to give talks about the world of sharks in more schools during the winter.” Because of his passion for sharks, he’s known as “Tibu” (tiburón is Spanish for shark) by his friends at the market. “I stayed on the island because of Las Dalias. If it weren’t for the market, I wouldn’t be on Ibiza. It’s the place where I’ve found my way of life and my balance. It allows me to work doing what I want. At first, I actually didn’t like the island very much but when I discovered the winters, I found the true pleasure of living here. You get hooked on Ibiza.” “I got tired of travelling the world and now I enjoy myself walking every day for an hour and a half, except on Sundays when I walk in the countryside and on the beach for three hours. There’s no better way to get to know the island and enjoy it” concludes Tibu, in whose opinion “Ibiza is packed with people in summer. Whoever wants to see the real Ibiza should come in winter to enjoy the beach and the nature.”


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“Mis mejores clientes son los niños” “My best customers are the kids”

“He viajado a Chile, Argentina, Cuba, Australia, Tailandia y también mucho a Marruecos, de donde tengo las piezas más grandes. Al principio vendía fósiles en general pero después me he ido especializando en dientes de tiburón, uno de los amuletos preferidos por los buceadores”, cuenta Juan José Martínez. Con los restos de los escualos compone su original artesanía: “Mi trabajo consiste en engarzar los dientes de tiburón con metales como la plata y hago pulseras, collares o pendientes. Yo no lo imaginaba, pero mis productos tuvieron mucha aceptación en Ibiza, y por eso me quedé”. Garantiza que todo lo que vende cumple la normativa legal y siempre guarda la documentación correspondiente de Aduanas. A lo largo de los años ha conseguido una clientela fiel: “Hay gente que me compra desde hace muchos años, sobre todo coleccionistas de minerales y también otros aficionados que buscan rarezas o antigüedades, aunque en el mercadillo mis mejores clientes son los niños. Los adultos a veces no saben valorar la importancia de las piezas”.

“I’ve travelled to Chile, Argentina, Cuba, Australia, Thailand and also Morocco a lot, where I’ve found the largest pieces. At first I sold fossils in general but then I came to specialise in shark teeth, which is one of the favourite amulets among divers” says Juan José Martínez. With the sharks’ remains, he creates his original crafts. “My work involves mounting the shark teeth with metals like silver and making bracelets, necklaces and earrings. I never imagined it, but my products found a warm welcome on Ibiza and that’s why I stayed.” He ensures everything he sells complies with the legislation and always keeps the relevant customs documentation. Over the years, he’s attracted regular customers. “Some people have been buying from me for many years, especially mineral collectors and other enthusiasts searching for oddities or antiques, although at the market my best customers are the kids. Adults sometimes don’t know how to appreciate the importance of the pieces.”


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Mora

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y Djin Shröder “Soy la reina de los hippies” “I’m the queen of the hippies”

MY WAY OF LIFE / PIONEROS _PIONEERS


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“Desde el primer momento supe que Ibiza era mi casa, mi futuro, mi isla” “From the very first moment, I knew Ibiza was my home, my future, my island”


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Llegó a Ibiza con 27 años y en 2018 celebra su 80 cumpleaños. Es Mora Lörrach, su apellido de soltera, una de las veteranas de Las Dalias y también una figura icónica en el movimiento hippy en la isla: “Cuando llegué al mercadillo no había muchos puestos. Eran muy poquitos, no más de 10. Era la época de los hippies: la gente convivía y era más amable. No había tanta frustración como se percibe hoy en día, con todo el mundo tan nervioso por los ordenadores o los teléfonos móviles. Era todo mucho más tranquilo, más paraíso”. Mujer transgresora y con un magnetismo espectacular, posa en invierno para la entrevista con el glamour y la fantasía de una diva en sus días de gloria: “Han pasado los años y tenemos que convivir con los cambios, pero dentro de mí no ha cambiado nada. Yo siempre he sido hippy. Soy la reina de los hippies”, afirma con rotundidad. A lo largo de los años ha creado tendencia con sus diseños iconoclastas, sus flores en el pelo y su actitud, libre de prejuicios: “Cuando trabajaba en bares y discotecas, me gustaba que la gente me viera atractiva. Me hace fuerte que la gente me quiera y le guste mi moda”, confiesa. Junto a ella, Djin Shröder o Djin Omen, su marido, un alemán de gran envergadura y mirada pícara, que en la gran pantalla podría haber representado con éxito a Tarzán o a piratas legendarios. Una pareja de leyenda y la viva imagen de que la realidad siempre supera a la ficción. Mora y Djin viven desde hace más de tres décadas en una casa payesa de su propiedad cerca de Sant Mateu, en la que ahora cuidan a 30 pavos reales, 7 burros, 8 gatos y un perro. “Empezamos con dos pavos reales porque eran bonitos y han aumentado sin parar. Nosotros no somos capaces de comerlos. Tendremos que regalarlos. Antes cultivábamos nuestro huerto, pero ahora con tantos pavos reales no podemos”, explica Mora. No tienen luz eléctrica, pero les basta con la luz solar y un generador para crear un confortable lugar de encuentro: “Tenemos muchas terrazas y un gran salón, como en las películas de vaqueros del oeste. Muchos artistas vienen a vernos y cada lunes hacemos comida para todos -cuenta Mora-. A veces son 25 personas. Me gusta mucho cocinar. Mi cocina es un viaje por el mundo y cada lunes es diferente”.


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Mora adora vivir en el campo: “Por la mañana me levanto a las 5 o 6. Cada día me doy un paseo para ver cómo amanece, para oler el campo y ver a los animales de los vecinos. Me gusta mirar los árboles, las flores y disfrutar de la naturaleza. Vivimos tranquilos arriba en la montaña. Tenemos vecinos payeses y somos amigos de todos los ibicencos. Me gusta esta vida”, añade. Desayuna a las 7 y luego empieza a tejer hasta que se va el sol. “Cuando tenía 45 años, trabajaba en un bar y un día empecé a hacer ganchillo. Descubrí que me encanta y sigo con ese trabajo hasta hoy. Le dedico de 10 a 14 horas cada día. Para mí es como hacer meditación. Me gusta mucho”. Mora Lörrach (Suiza, 1938) recuerda una infancia muy difícil: “No había casi nada para comer. Era un tiempo muy duro, muy malo. Mi hermana Isabelle murió de hambre porque mi madre no tenía nada para comer. Era un bebé. Después de la Guerra, cuando mi padre volvió de Rusia, poco a poco fue todo un poco mejor”. Estudió arte durante cuatro años y trabajó en un estudio de películas de animación. Mora recuerda que sus padres tenían una óptica “y querían que trabajara con ellos, pero a mí no me gustaba”. A los 20 años, se decantó por la discoteca de moda en Düsseldorf en los 70: “Trabajé en ‘Mora’s Lover’s Club’ durante 7 años con Sacha, mi compañero entonces. Pero no me gustaban las ciudades grandes con muchos coches, que huelen mal y casi nunca tienen sol. En aquella época tenía una amiga que conocía Ibiza y me hablaba mucho de la isla. Le dije a mi pareja que quería conocerla. Desde el primer momento supe que Ibiza era mi casa, mi futuro, mi isla. Llegué al puerto y dije: ésta es mi isla. Así ha sido hasta hoy y para siempre”. Fue camarera en bares y discotecas; protagonista de innovadoras ‘performances’ y espectáculos en los que triunfaba su anatomía escultural con diseños de película y modelo en desfiles para la mítica tienda Paula’s, situada en la calle de la Virgen. De aquella época existen algunas fotografías publicadas en periódicos. Una de ellas, la lleva la propia Mora en su bolso: aparece con una corona de flores y desnuda hasta la cintura, con una belleza impactante que roza la perfección. Más que una imagen, es un símbolo de libertad y juventud.

Mora lleva en su bolso una antigua foto en la que aparece con una corona de flores y desnuda hasta la cintura, con una belleza que roza la perfección, un símbolo de libertad y juventud


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Su vida ha sido muy intensa, con tiempo para tener un hijo, Marcelo, de 56 años, además de 6 nietos y tres biznietos. A los 44 años, durante un viaje a Düsseldorf para participar en un desfile, Mora conoció a Djin Günter Otto Shröder, nacido en Alemania en 1951. Él tenía un hijo con su anterior pareja, que ya ha cumplido 47 años y también vive en Ibiza. El flechazo de Mora y Djin fue instantáneo y dura hasta hoy. Se casaron en una ceremonia civil en Sant Miquel, a la que asistieron todos los vecinos y payeses de la zona. Desde entonces, es conocida como Mora Shröder. Son una pareja mítica de Las Dalias desde hace tres décadas, con una proyección que pulveriza los convencionalismos trasnochados. Han superado todas las modas y siguen creando su propio estilo, en función de sus apetencias y necesidades. Les basta una sola mirada para entenderse y entre los dos construyen un gran muro para proteger su intimidad y sus recuerdos de miradas indiscretas. Lo que no pueden ocultar es la química y la ternura que les une, más allá de la edad y del paso inexorable del tiempo. Siguen teniendo una fuerza interior salvaje y también el inconformismo y la rebeldía de la juventud. Mora revela que “Djin nunca fue un hippy”. Según opina él, “ser hippy es una moda, igual que ser hipster. Son dos conceptos relacionados. Gente importante ahora”. Mora le da la razón en que “ser hippy está de moda”, pero para ella no es sólo una tendencia, sino un movimiento más profundo, una forma de pensar y de vivir: “Sigue habiendo muchos hippies ahora, aunque en realidad son neohippies, con una vida muy dura. No es fácil para ellos el invierno porque la vida ahora es diferente. Todo es muy caro y les resulta muy complicado subsistir”. Mora admite que habla mejor francés que español. Entre los dos explican que las ventas de su ropa en verano en Las Dalias cubren sus gastos corrientes, pero en invierno viven del trabajo de él como jardinero y como especialista en restaurar paredes de piedra seca, uno de los valores patrimoniales de la isla. Mora subraya que su compañero tiene una fortaleza física fuera de lo común y, además, destaca sus cualidades como artista: pinta, dibuja comics, crea esculturas y construye cascadas para jardines, en las que siempre se inspira en su mujer como si se tratara de una figura mitológica. Mora también adora la música…


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“Cuando llegué al mercadillo, la gente convivía y era más amable. Ahora todo el mundo va nervioso con los móviles. Antes era todo mucho más tranquilo, más paraíso”

¿Qué echáis de menos? Djiin: Que haya menos gente en Ibiza. Mora: Un bar como era ‘Can Fly’ en San Juan, donde se reunían los artistas. Ya no hay nada igual.

¿Cómo te sientes en este momento de tu vida, Mora? Personalmente y con mi salud, me siento muy bien y muy fuerte, pero tengo, como casi todos, problemas con el mundo y con las guerras, sobre todo por los niños que tienen hambre y por toda la gente que no puede vivir bien. Me duele. No lo puedo ignorar. Es la vida hoy.

¿Piensas en el futuro? Mora: Yo vivo cada día. Voy a cumplir 80 años y me parece que puedo vivir hasta los 100 porque tengo mucha salud. Pero no tengo planes. Yo vivo cada día. DJin: Así es. Su cumpleaños es el 17 de diciembre y haremos una gran fiesta para celebrarlo con todos los amigos. Djin la escolta como a una reina y la protege como a una niña: “Siempre quiero tener a Mora cerca, por su carácter y su energía. Es tranquila, amable y con mucho amor”, expresa Djin. “Llevamos 36 años casados. Siempre he estado enamorada de él. Me gusta vivir con él”, concluye Mora.


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“When I first arrived at the market, people got along well and were friendlier. Now everyone’s anxious because of their mobiles. Before, everything was much calmer, more of a paradise”

She arrived on Ibiza aged 27 and in 2018 she’ll celebrate her 80th birthday. She’s Mora Lörrach (her maiden name), one of the veterans of Las Dalias and also an iconic figure for the island’s hippie movement: “When I first arrived at the market, there weren’t many stands. There were very few, no more than 10. It was the era of the hippies: people got along well and were friendlier. There wasn’t as much frustration as you notice today, with everyone anxious because of their computers and their mobile telephones. It was much calmer, more of a paradise.” A freethinker with spectacular magnetism, she poses in winter for the interview with the glamour and originality of a diva in her glory days. “The years have gone by and we have to accept the changes but inside me nothing has changed. I’ve always been a hippie. I’m the queen of the hippies” she states emphatically. Over the years, she’s created a trend with her nonconformist designs, the flowers in her hair and her prejudice-free attitude. “When I used to work in bars and clubs, I liked people to find me attractive. It makes me feel strong when people like me and my fashion” she confesses. Together with her is Djin Shröder or Djin Omen, her husband, an imposing German with a mischievous expression who could have successfully played Tarzan or any legendary pirate on the big screen. They’re the stuff of legend and living proof that reality always outdoes fiction. For over three decades Mora and Djin have lived in a farmhouse they own near Sant Mateu, where they now look after 30 peacocks, seven donkeys, eight cats and a dog. “We started out with two peacocks because they were beautiful and they’ve increased nonstop. We’re not capable of eating them. We’ll have to give them away. We used to cultivate our garden but now, with so many peacocks, we can’t” Mora explains. They don’t have any electricity but they make do with sunlight and a generator to create a comfortable place to meet up. “We have a lot of terraces and a big living room, like in the Western cowboy movies. Many artists come to see us and every Monday we make a lunch for them all” says Mora. “Sometimes 25 people come. I really like to cook. My cooking is a trip around the world and every Monday is different.” Mora adores living in the countryside. “In the morning, I get up at five or six. Every day I go for a walk to see the sunrise, to smell the fields and see the neighbours’ animals. I like looking at the trees, the flowers and enjoying nature. We live quietly up in the hills. Our neighbours are farmers and we’re friends with all the locals. I like this life” she adds. She has breakfast at seven and then starts to crochet until the sun sets. “When I was 45, I worked in a bar and one day I started to crochet.


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I discovered I loved it and I still do the same work today. I spend 10 to 14 hours a day on it. For me, it’s like meditation. I really like it.” Mora Lörrach (Switzerland, 1938) recalls a very difficult childhood: “There was almost nothing to eat. It was a very hard time, very bad. My sister Isabelle died of hunger because my mother didn’t have anything to eat. She was a baby. After the war, when my father returned from Russia, little by little things got better.” She studied art for four years and worked at an animated film studio. Mora recalls that her parents had an optician’s shop “and they wanted me to work with them, but I didn’t like it.” In the 1970s, at the age of 20, she decided to set up a fashionable club in Düsseldorf. “I worked at Mora’s Lovers’ Club for seven years with Sacha, my then partner. But I didn’t like big cities with lots of cars, bad smells and where there’s hardly ever any sunshine. At that time I had a friend who’d been to Ibiza and she talked to me a lot about the island. I said to my partner I wanted to visit it. From the very first moment, I knew Ibiza was my home, my future, my island. I arrived at the port and said: this is my island. That’s how it’s been until today and that’s how it’ll be forever.” She’s been a waitress in bars and clubs, the star of innovative performances and events where her statuesque figure triumphed in movie-worthy designs, and a model in fashion shows for the legendary shop Paula’s, located on Ibiza’s Calle de la Virgen. There are some photographs published in newspapers from that period. Mora carries one of them in her bag: she appears with a crown of flowers and naked from the waist up, with a striking beauty that borders on perfection. More than an image, it’s a symbol of freedom and youth. Her life has been very full, with time to have a child, Marcelo, who’s 56, as well as six grandchildren and three great-grandchildren. At 44, during a trip to Düsseldorf to take part in a fashion show, Mora met Djin Günter Otto Shröder, born in Germany in 1951. He had a son with his previous partner, who’s now 47 and also lives on Ibiza. Mora and Djin were immediately hit by Cupid’s arrow and its effects can still be seen today. They were married in a civil ceremony in Sant Miquel, and all the neighbours and local farmers from the area attended. Since then she’s been known as Mora Shröder. They have been a legendary couple at Las Dalias for the past three decades, with an impact that breaks down outmoded conventionalism. They’ve surpassed all trends and continue to create their own style according to their desires and needs. They understand each other with just one look and have built up a great wall to protect their intimacy and their memories from prying eyes. But what they can’t hide is the chemistry and

tenderness that binds them, beyond age and the inevitable passing of time. They continue to have a wild inner strength, as well as maintaining the nonconformism and rebelliousness of their youth. Mora reveals that “Djin was never a hippie.” According to him, “...being a hippie is a fad, like being a hipster. They’re two related concepts: people who are “in” at the moment.” Mora thinks he’s right that “being a hippie is a fad” but for her it’s not just a fad but a deeper movement, a way of thinking and living. “There are still many hippies today, although really they’re neo-hippies, with a very hard life. Winter’s not easy for them because life’s different now. Everything’s really expensive and it’s very hard for them to survive.” Mora admits she speaks better French than Spanish. They explain that the sales of her clothes in the summer at Las Dalias cover their expenses but in winter they live off Djin’s work as a gardener and as a specialist in restoring dry stone walls, one of the island’s important features. Mora stresses that her partner has an exceptional degree of physical strength and she also emphasises his artistic qualities: he paints, draws comics, creates sculptures and builds garden waterfalls, for which he always finds inspiration in his wife, as if she were a mythological figure. Mora also adores music.

What do you miss?

Djin: There being fewer people on Ibiza. Mora: A bar like Can Fly in San Juan, where the artists used to meet. There’s nothing like that now.

How do you feel at this point in your life, Mora? Personally and in terms of my health, I feel very good and very strong, but I have, like almost everyone, issues with the world and with the wars, especially because of the children that go hungry and all the people that can’t have a decent life. It saddens me. I can’t ignore it. It’s today’s life.

Do you think about the future?

Mora: I live each day as it comes. I’m going to turn 80 and I feel like I could live to 100 because I’m very healthy. But I don’t have plans. I live each day as it comes. Djin: That’s right. Her birthday is on the 17th of December and we’ll throw a big party to celebrate it with all our friends. Djin escorts her like a queen and protects her like a little girl. “I always want Mora close by, because of her character and her energy. She’s calm, kind and very loving” says Djin. “We’ve been married for 36 years. I’ve always been in love with him. I like living with him” Mora concludes.


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“The Power of Love” Inspirada en la tela de araña, Mora ha creado una línea que denomina “spider fashion”, que vende en Las Dalias bajo la marca “Power of Love Collection”. Sus diseños en ganchillo viajan por todo el mundo: Suiza, Alemania, Italia, Inglaterra, América y también por España. Confecciona abrigos, vestidos, minifaldas, chalecos, pantalones… “Todo es improvisado y sin patrones. Cuando veo los colores, ya sé lo que quiero. Tengo clientes que vienen cada año para comprar”, explica. Sus prendas han llegado a famosos como Nina Hagen, Lenny Kravtiz o Paloma Picasso. Mora recuerda un viaje a Saint Tropez, hace 25 años, para entregarle una colección entera a la actriz Brigitte Bardot. Su memoria no es buena, y aunque algunas informaciones apuntan a que entre sus clientas se encuentran Shakira o Madonna, ella responde: “He vendido a muchos famosos, pero no me acuerdo de los nombres… y también a muchos travestis de Londres”. Tiene más presente a una nutricionista de 83 años que es su clienta desde hace muchos años y luce sus abrigos y vestidos en Alemania, o a Carmen, otra de las grandes fans de sus diseños, en San Juan. Lamenta el reciente fallecimiento de otra de sus clientas, a los 96 años. Siempre mujeres con una potente personalidad. Su vida ha sido intensa, pero siempre con el mercadillo como referente vital: “Mucha gente de Las Dalias es mi familia. Cuando éramos pocos, siempre estábamos todos juntos, con muy buena energía y buena música. Recuerdo al abuelo (Joan Marí, el fundador de Las Dalias). En invierno siempre estábamos juntos en la chimenea y tomábamos chupito de tequila”… Y Mora sigue al pie del cañón, fiel a su cita en el mercadillo de Las Dalias todos los sábados.

Inspired by a spider’s web, Mora has created a line she calls “spider fashion” which she sells at Las Dalias under the brand “Power of Love Collection”. Her crochet designs travel all over the world: Switzerland, Germany, Italy, England, America and also Spain. She makes coats, dresses, miniskirts, waistcoats and trousers. “Everything’s improvised and I don’t use patterns. When I see the colours, I know what I want. I have customers that come every year” she says. Her items have reached famous people such as Nina Hagen, Lenny Kravitz and Paloma Picasso. Mora recalls a trip to Saint Tropez 25 years ago to deliver an entire collection to the actress Brigitte Bardot. Her memory isn’t great and, although some people have suggested that her customers include Shakira or Madonna, she responds “I’ve sold things to a lot of famous people but I don’t remember their names… and also a lot of transvestites from London.” She’s more interested in an 83-year-old nutritionist who’s been a customer of hers for many years and wears her coats and dresses in Germany, or Carmen in San Juan, another big fan of her designs. She also regrets the recent death of one of her customers, at 96 years of age. These are all women with strong personalities. Her life has been intense but always with the market as a vital anchor. “Many people from Las Dalias are my family. When there were just a few of us, we were always together, with great vibes and great music. I remember the abuelo (abuelo means granddad and she’s referring to Joan Marí, the founder of Las Dalias). In the winter, we were always together in front of the fire, drinking shots of tequila.” Mora is still giving it her all and faithfully keeps her appointment with Las Dalias every Saturday.



IN MEMORIAM

Esteban Lucci El día en que el corazón musical de Las Dalias dejó de latir. The day the musical heart of Las Dalias stopped beating.


El músico, productor y dj Esteban Lucci, reconocido internacionalmente como creador de los sonidos ‘Spirit of Las Dalias’ e ‘Immaculate Ibiza’, falleció en junio de 2017. Su pérdida dejó a Las Dalias huérfana de la música con la que hacía latir el corazón del mercadillo. Precisamente su cabina, punto encuentro de amigos, aficionados a la música y donde protagonizaba maravillosas sesiones en directo, fue el escenario escogido para celebrar un sentido homenaje en su memoria, al que acudieron amigos y dj’s de la isla que le admiraban y que siguieron de cerca su trabajo desde que desembarcó en Ibiza hace 15 años. La música era su refugio y su equilibrio. Una música emocional, atmosférica, con una base electrónica que fusionaba con paisajes étnicos y de músicas del mundo —en el caso de Spirit of Las Dalias— o con música ibicenca —en el caso de The Eivissa Inmaculada Project—. Como ha sucedido con tantos visionarios a lo largo de la historia, al principio su propuesta no tuvo muchos apoyos. Pero otro espíritu visionario y emprendedor, el de Eric Jan Harmsen (alma máter del Teatro Pereyra), creyó en él y le produjo su música. Así, juntos grabaron en 2003 ‘Immaculate Ibiza. The Eivissa Inmaculada Project’, un disco que fue un éxito total y al que siguieron otros muchos. Su colaboración con la maravillosa ‘cantadora’ ibicenca Margalida Roig demuestra también la capacidad de Lucci para reconocer el talento puro y valorar la verdadera Ibiza, la que él tanto quería. De entre el aluvión de mensajes en redes sociales tras su muerte, destaca el de Margalida: “Seguiré componiendo para ti, querido amigo, siempre en mi corazón. Vuela alto Esteban Lucci”. Su honestidad como músico le hizo ganarse el amor y la amistad de todos. “Este no es un proyecto comercial hecho para ganar pasta. Es un proyecto muy personal, que hemos hecho porque nos gusta y nos apasiona”, explicaba a Las Dalias Magazine en 2014. El aspecto comercial le generó grandes alegrías, pero nunca fue su motivación principal. “Si funciona lo humano, lo artístico funcionará. Todavía no se puede crear amor con un ordenador. Hablo del amor bien entendido, de la magia que se crea en un proyecto como este”, decía acerca de sus motivaciones para componer. Nos queda su música, tan reconocible y personal, tan llena de calidad como de calidez. Hasta siempre, querido amigo.

The musician, producer and DJ Esteban Lucci, internationally renowned as creator of the sounds of “Spirit of Las Dalias” and ‘Immaculate Ibiza”, died last June 2017. His loss has robbed Las Dalias of the music that made the market’s heart beat. His booth, a meeting place for friends, music lovers and where he used to hold wonderful live sessions, was the stage chosen to celebrate a heartfelt tribute in his memory, attended by friends and DJs from the island who had admired him and closely followed his work since he arrived on Ibiza 15 years ago. For Esteban, music was a refuge and equilibrium. Emotional, atmospheric music with an electronic base that fused with ethnic landscapes and world music, in the case of Spirit of Las Dalias, and Ibizan music, in the case of The Eivissa Inmaculada Project. As has happened with so many visionaries throughout history, at first his creations did not enjoy a lot of support. But another visionary and enterprising spirit, namely Eric Jan Harmsen (the alma mater of Pereyra Theatre), believed in him and produced his music. Together they recorded “Immaculate Ibiza. The Eivissa Inmaculada Project” in 2003, an album that was a huge success and followed by many others. His collaboration with the wonderful Ibizan singer Margalida Roig also demonstrates Lucci’s ability to recognise pure talent and appreciate the real Ibiza, which he loved so much. Among the deluge of messages on social media after his death, the one from Margalida stands out:”I will continue to compose for you, dear friend, always in my heart. Fly high Esteban Lucci”. His honesty as a musician won him the love and friendship of everyone. “This is not a commercial project to make money. It’s a highly personal project, which we have created because we like it and because we’re passionate about it” he told Las Dalias Magazine in 2014. He was very happy about the commercial side but it was never his main motivation. “If the human thing works, the artistic thing works. You still can’t create love with a computer. I speak of well-understood love, of the magic created in a project like this” he said about his reasons for composing. We’re left with his music, so recognisable and personal, so full of quality and warmth. So long, dear friend.


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Niños felices en Ibiza Los pediatras atendemos actualmente numerosos casos de niños con diversos problemas específicos del mundo moderno. Por desgracia, internet y las redes sociales están ocupando el papel de las relaciones familiares, de la amistad y el diálogo real. Facebook o Instagram, por ejemplo, crean una dependencia enorme también entre los niños, cuya vida tiende a girar completamente en torno al ordenador o los videojuegos.

Rosanna Minopoli Rosanna Minopoli es licenciada en Medicina por las universidades de Nápoles y Barcelona, especializada en Pediatría y Homeopatía. Rosanna Minopoli has a degree in Medicine from the universities of Naples and Barcelona, specialising in Paediatrics and Homeopathy.

La relación con la naturaleza y los animales, lamentablemente, también se está desvaneciendo, especialmente entre los niños de las ciudades, absorbidos por la tecnología. Los padres, por otra parte, cada vez tienen menos tiempo para escuchar realmente a los niños, comprenderles y enseñarles a descubrir, respetar y amar la naturaleza, la flora y la fauna. Yo amo profundamente Ibiza, y creo que en esta isla todavía tenemos la posibilidad de ofrecer una infancia feliz a nuestros hijos, en contacto con una increíble naturaleza y en un ambiente internacional, con habitantes de todas las razas y culturas. Para los niños, esta mezcla es portentosa. En Ibiza es habitual que los pequeños hablen dos o tres idiomas, y están dotados de una gran apertura mental que determina en ellos una mayor tolerancia, un respeto amable hacia los valores de los demás. Los niños tienen una capacidad de aprendizaje extraordinaria. Un niño de 2 a 5 años puede aprender hasta siete lenguas: son como esponjas que captan y asimilan todo, canalizando de forma constructiva e inteligente las increíbles posibilidades del propio cerebro. Por eso me fascina esa atmósfera multicultural que se crea en lugares como Las Dalias, porque los niños juegan en un encuentro fabuloso de lenguas, razas, culturas y clases sociales. Aquí la diversidad se convierte en un beneficio en lugar de un obstáculo. De esta forma, los pequeños se divierten y consolidan sus lazos de amistad. Cultivar estas relaciones desde la más tierna edad es uno de los factores predictivos más seguros para que tengan una futura vida serena. Si queréis ayudar a vuestros hijos a ser felices y sentirse realizados, dejad que exploten, desde la infancia, relaciones de amistad duraderas. Aprenderán a agudizar su sensibilidad, a percibir las emociones ajenas y a saber manifestar las propias, a compartir los problemas y los momentos de alegría, a transmitir serenidad y a no sentirse solos en los momentos difíciles. Y además tenemos que recordar la influencia tan positiva que ejerce la música en la psicología de los niños. Se ha demostrado que el ambiente musical o la práctica de un instrumento les ayudan considerablemente a percibir las emociones ajenas y a mejorar su capacidad de crear y mantener relaciones de amistad. Ibiza es el lugar ideal para educar a los niños y para darles a conocer “ese cierto sabor de mar abierto que, una vez probado, el hombre no olvida nunca más”, como decía Antoine de Saint-Euxpéry. Solo debemos aprender, nosotros, los padres, a pasar más tiempo con nuestros hijos, a darles mayor atención, a escucharles más. De este modo descubriremos un mundo maravilloso, creceremos junto a ellos y les ayudaremos a convertirse en adultos serenos y conscientes. Y esto es lo mejor que podemos hacer para confiarles un mundo mejor. Porque los niños son nuestra riqueza y nuestro futuro, y la riqueza y el futuro de Ibiza.



Happy kids in ibiza Paediatricians are currently treating numerous cases of children with various problems particular to the modern world. Unfortunately, the internet and social media have taken over the role of relatives, friends and real dialogue. Facebook and Instagram, for example, create huge dependency, also among children whose lives tend to revolve entirely around computers or video games. Unfortunately, contact with nature and animals is also disappearing, especially among children in cities, absorbed by technology. Parents, on the other hand, have less and less time to really listen to children, understand them and teach them to discover, respect and love nature, flora and fauna. I love Ibiza very much and I believe that, on this island, we can still give our children a happy childhood, in touch with our incredible nature and in an international environment with inhabitants from all races and cultures. This combination is fantastic for kids. In Ibiza young children tend to speak two or three languages and are endowed with very open minds, ensuring they are more tolerant and show friendly respect towards the values of others. Children have an extraordinary ability to learn. A 2-5 year old child can learn up to seven languages: they’re like sponges that soak up and assimilate everything, constructively and intelligently channelling the incredible potential of the brain itself. That’s why I’m fascinated by the multicultural atmosphere created in places like Las Dalias, because children can play within a fabulous blend of languages, races, cultures and social classes.

Here diversity becomes an advantage rather than an obstacle. Kids can have fun and consolidate their bonds of friendship. Cultivating such relationships from a very young age is one of the surest ways to have a serene life in the future. If you want to help your children to be happy and feel fulfilled, from an early age let them make the most of lasting friendships. They’ll learn to sharpen their sensitivity, perceive the emotions of others and express their own, to share problems and moments of joy, to transmit serenity and not to feel lonely at difficult times. And we must also remember the positive influence that music has on children’s psychology. It has been shown that a musical environment or playing an instrument is of great help to children in perceiving the emotions of others, as well as improving their ability to create and maintain friendships. Ibiza is the ideal place to bring up children and make them aware of “that particular tang of the open sea which, once tasted, you never ever forget”, as Antoine de Saint-Euxpéry used to say. As parents, we merely need to spend more time with our children, to give them more attention, to listen to them more. Then we’ll discover a wonderful world, grow with them and help them to become serene and mindful adults. And this is the best we can do, to hand them a better world. Because children are our wealth and our future, and the wealth and future of Ibiza.




LA CASA DE LA MÚSICA THE HOUSE OF MUSIC Fotos: Sebastian Leon, Lorena Portero y Mar Torres


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Del flamenco al rock, de la rumba fusión al trance o del reggae al pop… Decir MÚSICA, con mayúsculas, en el Norte de Ibiza es decir Las Dalias. El sonido en directo, instrumentos de todo el mundo sobre el escenario y esa emocionante conexión con la libertad y multiculturalidad caracterizan las noches de fiesta en Las Dalias.

From flamenco to rock, from fusion rumba to trance, from reggae to pop… In the north of Ibiza the word MUSIC, in capital letters, is synonymous with Las Dalias. Live sound, instruments from all around the world on the stage and that exhilarating connection with freedom and multiculturalism all characterise party nights at Las Dalias.

Más de 50 conciertos en una temporada, con miles de espectadores vibrando en el jardín o en la sala interior, avalan cada año la pasión de esta casa por la buena música en vivo, ya sea durante el mercadillo, en fiestas como Namasté, Wax Da Jam, Rototom, Ibiza Reggae Yard o Acid Sundays, así como en los conciertos especiales de los jueves, la mayoría entre junio y septiembre.

More than 50 concerts in a single season, with thousands of participants rocking out in the garden or the indoor venue, are proof each year of this venue’s passion for good live music, whether it’s during the market, at fiestas like Namasté, Wax Da Jam, Rototom, Ibiza Reggae Yard and Acid Sundays, or at the special Thursday concerts, mostly held between June and September.

Entre los últimos artistas que nos han visitado, hemos disfrutado a tope con figuras del reggae como Ky-Many Marley, Skatalites o Emeterians, con el dulce flamenco chill de Chambao o con la genial dosis de Estricnina (la nueva banda de rumba-rock de Juanito Makandé y El Canijo de Jerez). Memorables han sido las actuaciones de Macaco, Miguel Campello o Muchachito, sin olvidarnos de nuestros queridos Hilight Tribe, Eskorzo, General Levi, Canteca de Macao, Antílopez, Onda Vaga, Fermín Muguruza y un largo etcétera… A todos, muchas gracias por elegir Las Dalias para contagiarnos el arte y el ritmo.

The artists who’ve most recently rocked our stage include big names in reggae like Ky-Many Marley, Skatalites and Emeterians, the sweet flamenco chill of Chambao and the fabulous dose of Estricnina (Juanito Makandé and El Canijo de Jerez’s new rumba-rock band). Also unforgettable were the performances by Macaco, Miguel Campello and Muchachito, as well as our beloved Hilight Tribe, Eskorzo, General Levi, Canteca de Macao, Antílopez, Onda Vaga, Fermín Muguruza and a long list of others … Our thanks go out to all of them for choosing Las Dalias to pass on their talent and rhythm.

ESKORZO


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WYOMING

LAST BAVARIAN

BABYLON


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CHAMBAO

CANTECA DE MACAO

CANIJO DE JEREZ & JUANITO MAKANDÉ


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ROTOTOM KY-MANY MARLEY

MACACO


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HIGHLIGHT TRIBE

MIGUEL CAMPELLO

MUCHACHITO


ACID SUNDAYS

WAX DA JAM

NAMASTÉ


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Cuando

Bob Marley

actuó en Ibiza

When Bob Marley performed on Ibiza Texto: Pablo Sierra del Sol. Fotos: Francesc Fàbregas

El periodista Àngel Casas y el fotógrafo Francesc Fàbregas, testigos de aquel mítico concierto, rememoran su entrevista con el rey del reggae en Sant Carles en 1978. The journalist Àngel Casas and the photographer Francesc Fàbregas, who witnessed this legendary concert, recall their interview with the King of Reggae in Sant Carles in 1978.


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“Detrás de Bob Marley no había un poeta, pero sí un hombre sincero. Sus letras no son las de Dylan. Son muy sencillas y, sobre todo, están cargadas de honestidad. El ejemplo más claro es Redemption Song, uno de los cantos a la libertad más bellos que se han escrito. Yo, que soy un demócrata convencido, amo esa canción con todas mis fuerzas”. Al otro lado del teléfono, el veterano periodista y crítico Àngel Casas evoca la figura de Bob Marley (Nine Mile, Jamaica, 1945 – Miami, EE UU, 1981). Dice que ha pasado demasiado tiempo desde la primera vez que vio al jamaicano cantar en directo y que le costará un poco rememorar el momento, pero con dos pinceladas su memoria recrea en tres o cuatro frases el concierto que Marley ofreció en la plaza de toros de Ibiza el 28 de junio de 1978. –Cuando Bob Marley subía a un escenario te cautivaba por la paz que desprendía. Su magnetismo era tranquilo porque Marley era el reggae –que no es una música sincopada sino cadenciosa– hecho persona. Se movía con pasos lentísimos y larguísimos, y fíjate en su manera de cantar: nunca chillaba, no se le quebraba la voz, a veces daba la impresión de susurrar al público. El de Ibiza fue un conciertazo. Casas no regala elogios fácilmente. Hace cuarenta años estaba más que curtido en el oficio de cronista. Presentaba entonces el programa musical del momento en Televisión Española, había trabajado en radio y dirigido la revista Vibraciones. Su magnetófono había grabado la voz de unas cuantas estrellas de la música. En 1973 había viajado a Los Ángeles para tratar con el consagrado Miles Davis y los prometedores Michael Jackson y Bruce Springsteen.

“Detrás de Bob Marley no había un poeta, pero sí un hombre sincero.”


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A otros los había entrevistado antes de que tocaran en Madrid o Barcelona durante el tardofranquismo y la Transición, cuando España empezó a ser incluida por las grandes bandas en sus giras mundiales. Pero la conversación con Bob Marley fue diferente a cualquier otra. Digna de un guión de Berlanga. Unas horas antes del concierto ibicenco, Àngel Casas y su colega Carlos Tena se sentaron con Marley en los escalones de la entrada de la casa de Sant Carles donde se hospedaba el caribeño junto a su séquito de veinte personas, formado por músicos y acompañantes. La cámara empezó a grabar y Casas acercó un micro metálico a la boca del rey del reggae. Los entrevistadores preguntaban y el músico, que iba hasta las cejas de hierba, contestaba lo que quería o se quedaba en blanco y Tena traducía del inglés al castellano como buenamente podía las surrealistas respuestas de Marley. Àngel Casas lo resume así: –Marley estaba fumadísimo y se iba por las ramas. Era muy conocida su faceta política y le preguntamos varias veces por el atentado que había sufrido poco antes. Unos sicarios

habían asaltado su casa de Kingston y le habían pegado un balazo junto al pecho del que sobrevivió milagrosamente. El tío no quería hablar mucho del asunto y decía que el atentado se debía a un malentendido y no a razones políticas, pero cuando acabó la entrevista y dejamos de grabar se levantó la camiseta y nos enseñó una cicatriz que tenía en el torso. Los mismos periodistas bromean delante de la cámara sobre el diálogo de besugos que acaban de mantener con el jamaicano más famoso de todos los tiempos (ahora, con el permiso de Usain Bolt) cuando dejan atrás la finca. La entrevista se emitió en Popgrama, el espacio musical que ambos dirigían junto a Diego A. Manrique en Televisión Española, y puede verse en internet, en un reportaje que también incluye la interpretación ibicenca del No Woman No Cry. Las entradas para ver a Bob Marley en Ibiza costaron 1.000 pesetas y el precio levantó polémica en la isla. Diario de Ibiza afirmaba el 23 de julio de 1978 que, pese al coste de las entradas, la plaza de toros había registrado “un llenazo”. Aun así, según el periódico, los organizadores habían perdido dos millones de pesetas en el concierto. Este revés hizo aparcar ipso facto el ambicioso plan para traer a Ibiza a Joan Baez, Pink Floyd, Lou Reed o Patti Smith, artistas que los promotores decían tener apalabrados. Tuvieron que entrar los años 80 para que por Ibiza volvieran a pasar las estrellas del rock and roll y, quizás por esa sequía, el concierto de Marley y los Wailers se convirtió en un recuerdo casi mítico que se iba transmitiendo de boca en boca entre los aficionados a la música que viven en la isla. Hasta que se recuperó la entrevista de Tena y Casas, las fotografías de Francesc Fàbregas fueron uno de los pocos testimonios visuales que desmentían que lo vivido aquella noche de junio no había sido un sueño provocado por la marihuana que se consumió en la plaza de toros, arriba y debajo del escenario. –Yo había empezado muy jovencito como fotógrafo en Vibraciones. Tuve la oportunidad de cubrir los primeros conciertos en España de los Stones, Bowie, Lou Reed… Durante el tiempo que estuve en la revista hice buenas migas con Àngel, que era el director, y, cuando se marchó a TVE, me propuso acompañarles a Ibiza para hacerle fotos a Bob Marley. Sabíamos que era un mito en vida, pero nos cautivó desde que le vimos bajar del avión. Se movía de una manera muy especial.


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Sabíamos que era un mito en vida, pero nos cautivó desde que le vimos bajar del avión. Se movía de una manera muy especial. Te atraía con la misma fuerza que te atrae un bailarín de ballet sobre un escenario. La mayoría no entendíamos nada de lo que decían sus canciones. La música ya lo decía todo, estaba por encima de la palabra. Piensa además que en 1978 ir a un concierto como aquel era mucho más que ir a ver a un artista. Era un acto de rebeldía. Le tengo mucho cariño a las fotos que le hice en la isla. Dos años más tarde cubrí el concierto que dio en la Monumental de Barcelona, pero el recuerdo que tengo de Bob Marley es el de la plaza de toros de Ibiza. Francesc Fàbregas y Àngel Casas siguen manteniendo una buena amistad y viven apenas a cien metros de distancia, en Sant Just Desvern, muy cerca de la sede central de TV3, donde trabajaron ambos, y de un polígono que está lleno de platós. La televisión fue el medio que convirtió a Casas en un rostro popular para catalanes y españoles durante las décadas de los 70, 80 y 90. Empezó como periodista musical y acabó como presentador de los primeros late night que se vieron en España. Mucho antes, Casas era ya una referencia para los melómanos. Con el programa de radio Trotadiscos, que emitía la SER, él dirigía, y Constantino Romero y Rafael Turia presentaban, ganó un premio Ondas y pinchó por primera vez las canciones de Bob Marley & The Wailers, uno de los grupos que habían relajado el ritmo del

ska para convertirlo, primero, en rocksteady y, después, en reggae. Casas les reconoce el mérito: “Ellos consiguieron que el reggae, que era en principio una música muy local y de raíz, saliera de Jamaica y pasara a ser una música global e intergeneracional. Cuando empezaron a grabar con Island Records pegaron un pelotazo que podemos decir que todavía dura. Las amigas de mi hija, que tiene 25 años, alucinaron el día que les dijo que su padre había entrevistado a Bob Marley. No se lo creían porque era su ídolo, y eso que hablamos de un artista que murió en 1981”. El ídolo sobrevivió a una bala que le rozó el corazón y sucumbió ante un cáncer de piel que no se trató a tiempo. Casas volvió a entrevistarlo menos de un año antes de su muerte, cuando actuó en Barcelona. Era otro hombre, ajado por la enfermedad y menos adicto a la marihuana, pero igual de cautivador. La charla fue más coherente y permitió al periodista catalán entender algo mejor al personaje. Robert Nesta Marley Booker falleció en un hospital de Miami el 11 de mayo de 1981. Tenía solo 36 años. En el Reggae Sunsplash Festival de aquel año se le brindó un homenaje que duró tres días. Àngel Casas no quiso perdérselo y voló a Jamaica con su equipo de televisión. Vio actuar en Montego Bay a Peter Tosh y Stevie Wonder. Charló con la madre de Marley. Conoció la inestabilidad política de otro país desgarrado por la Guerra Fría, donde los políticos de izquierdas estaban controlados por la KGB, y los de derechas por la CIA, pero en el gobierno de Kingston siempre lo comandaba un representante del uno por ciento de blancos que vivían en la isla tras su independencia del Reino Unido. Y acabó de entender al mito. –El 85 por ciento de los mandingos, que eran negros puros que vivían en Jamaica, no tenían derecho a casi nada. De esa rabia y esas ansias por conseguir sus derechos legítimos nacía la rabia tranquila del reggae que representaba Bob Marley. Me da igual que estuviera obsesionado con la religión rastafari e idolatrara a un personaje nefasto como el dictador etíope Haile Selassie. Hace mucho que aprendí a disociar obra y persona cuando me pongo delante del trabajo de un artista. Y como artista, Marley fue uno de los mejores”.


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Ibiza, 28th of June 1978


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“Essentially, Bob Marley wasn’t a poet but a sincere man. His lyrics aren’t Dylan’s. They’re very simple and, above all, full of honesty. The clearest example is Redemption Song, one of the most beautiful songs to freedom ever written. I’m a committed democrat and I love that song with all my heart”. On the other end of the phone, veteran journalist and critic Àngel Casas recalls the figure of Bob Marley (Nine Mile, Jamaica, 1945 - Miami, USA, 1981). He says that too much time has passed since he first saw the Jamaican sing live and that it will take him a while to remember the moment, but with just a few brushstrokes his memory recreates, in three or four sentences, the concert given by Marley at Ibiza’s bullring on the 28th of June 1978. – When Bob Marley came on stage, you were captivated by the sense of peace coming from him. He had a quiet magnetism because Marley was reggae personified, and reggae isn’t syncopated but rhythmic music. He moved with very slow and very long steps and just look at the way he sang: he never shouted, his voice wouldn’t break; sometimes he even seemed to be whispering to the audience. His concert on Ibiza was incredible. Praise doesn’t come easy to Casas. Forty years ago he was already a hardened reporter. At that time he presented a popular music show on Televisión Española, had worked in radio and directed the magazine Vibraciones. His tape recorder had recorded the voice of more than one music star. In 1973 he’d travelled to Los Angeles to see the revered Miles Davis and the promising Michael Jackson and Bruce Springsteen. During the last few years of Franco’s dictatorship and the Transition years, when Spain began to appear on the world tours of big bands, he’d interview them before they played in Madrid or Barcelona. But his conversation with Bob Marley was unlike any other. Worthy of a script by Berlanga.

A few hours before the Ibizan concert, Àngel Casas and his colleague Carlos Tena sat with Marley on the steps of the entrance to the Sant Carles house where the Caribbean was staying with his entourage of twenty people, made up of musicians and companions. The camera began to record and Casas put a metal microphone up to the mouth of the King of Reggae. The interviewers asked questions and the musician, who was out of his head on grass, would say whatever he wanted or go blank, and Tena would translate Marley’s surrealist answers from English into Spanish as well as he could. Àngel Casas sums it up like this: – Marley was as high as a kite and he’d ramble on. His political views were well known and we asked him several times about the attack he’d suffered shortly before. Hit men had raided his home in Kingston and shot him in the chest but he miraculously survived. The guy didn’t want to talk about it too much and said the attack was due to a misunderstanding and not for political reasons, but when the interview was over and we stopped recording, he lifted his shirt and showed us a scar on his torso. Once they’d left the house, the same journalists joked in front of the camera about the drivel they’d just recorded with the most famous Jamaican of all time (with Usain Bolt’s permission, of course). The interview was broadcast on Popgrama, the music programme both directed together with Diego A. Manrique on Televisión Española, and can still be seen online in a report that also includes the Ibizan performance of No Woman No Cry. The tickets to see Bob Marley in Ibiza cost 1,000 pesetas and the price sparked controversy on the island. On 23 July 1978 Diario de Ibiza printed that, in spite the cost of the tickets, the bullring had been “crammed packed”.

Even so, according to the newspaper, the organisers had lost two million pesetas with the concert. This setback meant that the ambitious plan to bring Joan Baez, Pink Floyd, Lou Reed and Patti Smith to Ibiza was put on hold, artists the promoters claimed had already agreed to come. The island of Ibiza had to wait till the 80s for rock and roll stars to come back. Perhaps because of that drought, the concert by Bob Marley and the Wailers became almost legendary, passed down among the music fans living on the island. Until the interview with Tena and Casas was rediscovered, Francesc Fàbregas’s photographs were one of the few visual proofs that what had been experienced that night in June wasn’t a dream caused by the marijuana consumed in the bullring, both on and off the stage. – I’d started out very young as a photographer in Vibraciones. I had the chance to cover the first concerts in Spain by the Stones, Bowie, Lou Reed.... While I was with the magazine I became good friends with Àngel, who was the director, and when he left for TVE he suggested I should go with him to Ibiza to take pictures of Bob Marley. We knew he was a living legend but he fascinated us from the very moment we saw him get off the plane. He moved in a very special way. You were attracted to him as strongly as you are to a ballet dancer on stage. Most of us didn’t understand a word his songs said. The music already said it all; it had gone beyond the words. You must also remember that, in 1978, going to a concert like that was much more than just going to see a musician. It was an act of rebellion. I’m very fond of the pictures I took of him on the island. Two years later I covered the concert he gave at the Monumental bullring in Barcelona but the memory I have of Bob Marley is of the bullring on Ibiza.


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Francesc Fàbregas and Àngel Casas are still good friends and live just a hundred metres apart, in Sant Just Desvern, very close to the TV3 offices, where they both worked, and to an industrial estate that’s full of recording studios and sets. Television was the medium that made Casas such a well-known face for Catalans and Spaniards during the 70s, 80s and 90s. He began as a music journalist and ended up as a presenter of the first late night shows seen in Spain. But Casas had long been a reference point for music lovers. With the radio programme Trotadiscos, broadcast by SER, which he directed and Constantino Romero and Rafael Turia presented, he won an Ondas award and played the songs of Bob Marley & The Wailers for the first time, one of the groups that had relaxed the rhythm of ska to turn it, first, into rocksteady and, later on, reggae. Casas gives them credit for this: “They managed to take reggae, which was originally a very local and traditional type of music, out of Jamaica and turn it into a global style of music that crossed generations. When they started recording with Island Records they made an impact which, you could say, can still be felt today. My daughter’s friends, who are 25 years old, were amazed the day she told them her father had interviewed Bob Marley. They didn’t believe it because he was their idol, and we’re talking about an artist who died in 1981”. The idol survived a bullet that grazed his heart but succumbed to skin cancer that wasn’t treated in time. Casas interviewed him again, less than a year before his death, when he performed in Barcelona. He was a different man, worn down by illness and less addicted to marijuana, but just as fascinating. This conversation was more coherent and allowed the Catalan journalist to get to know Marley a little better. Robert Nesta Marley Booker died in a Miami hospital on the 11th of May 1981. He was just 36. He was honoured for three days at the Reggae Sunsplash Festival that year. Àngel Casas didn’t want to miss it and flew to Jamaica with his TV crew. He saw Peter Tosh and Stevie Wonder perform in Montego Bay. He talked to Marley’s mother. He got to know the political instability of another country torn apart by the Cold War, where left-wing politicians were controlled by the KGB and right-wing politicians by the CIA. But the Kingston government was always led by a representative of the one percent of whites who lived on the island after its independence from the United Kingdom. And he ended up understanding the legend. – Eighty-five percent of the Mandingos, who were the pure blacks living in Jamaica, were entitled to almost nothing. From all that rage and longing for their legitimate rights came the quiet rage of reggae represented by Bob Marley. I don’t care if he was obsessed with the Rastafarian religion and idolised a despicable character like the Ethiopian dictator Haile Selassie. A long time ago I learned to separate the person from what they create when I assess somebody’s work. And, as an artist, Marley was one of the best”.


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NEWS Promoción internacional

Las Dalias ha estado presente un año más en las principales ferias internacionales de Turismo de Europa promocionando el mercadillo y participando activamente en las iniciativas institucionales que se centran en la preservación de la isla. La Feria Internacional de Turismo (FITUR), en Madrid, la Feria Internacional de Berlín (ITB) y la World Travel Market de Londres han sido los escenarios donde hemos llevado la imagen de la isla y donde hemos recibido una extraordinaria acogida por parte de los profesionales de la industria turística y de miles de visitantes, a los que hemos obsequiado pulseras y coronitas de flores hechas a mano, revistas, calendarios y recuerdos de Las Dalias, así como la música de Jon Michel.

El mercadillo nº 1 de España.

La Guía del Ocio ha situado a Las Dalias en el primer puesto de “los mercadillos españoles que no puedes perderte”. Según esta prestigiosa publicación, “Ibiza es la isla hippy por excelencia y el espacio de Las Dalias es una de las muestras más palpables de ese espíritu”. “Además de ropa, bisutería, artesanía, instrumentos musicales, discos, objetos decorativos, libros o productos artesanales, podrás darte un masaje y embriagarte de los olores exóticos y miles de colores que invaden el lugar”, explica esta guía, que también recomienda la visita al mercadillo hermano de La Mola, en Formentera, o a otros tan dispares como el Mercado Medieval de Puebla de Sanabria (Zamora), el White Summer de Girona o diversos mercadillos de verano de Andalucía, Levante o Cataluña.

International promotion

Once again Las Dalias has been present at Europe’s major international fairs to promote the street market and play an active role in the institutional initiatives aimed at preserving the island. The International Tourism Trade Fair (FITUR) in Madrid, the international travel trade show in Berlin (ITB) and the World Travel Market in London have been the setting for us to present the island’s image and we’ve had a great response from both professionals from the tourism industry and the thousands of visitors, who were given free handmade bracelets and garlands of flowers, magazines, calendars and souvenirs from Las Dalias, as well as music by Jon Michel.

Spain’s no. 1 street market.

The “what’s on” guide for Spain, Guía del Ocio, has given Las Dalias top ranking among the “Spanish street markets you shouldn’t miss”. According to this prestigious publication “Ibiza is the hippie island par excellence and the area of Las Dalias is one of the most palpable signs of that spirit”. “In addition to clothes, jewellery, crafts, musical instruments, records, decorative objects, books and traditional products, you can also have a massage and soak up the exotic smells and thousands of colours that invade the place” says the guide, which also recommends visiting the sister street market of La Mola, on Formentera, as well as other very different markets such as the Medieval Market of Puebla de Sanabria (Zamora), Girona’s White Summer and several summer street markets in Andalusia, Levante and Catalonia.


Ben Clark Premio Loewe de Poesía Winner of the Loewe Poetry Prize El poeta ibicenco Ben Clark ha sido galardonado con el XXX Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe por su libro “La policía celeste”. Su obra versa sobre las relaciones paterno filiales, la muerte, el tiempo y el amor, “temas eternos y únicos para la poesía”, según el escritor y traductor de Santa Gertrudis, que también fue recibido por los Reyes en el Palacio Real, en una gala celebrada el pasado mes de abril con los principales representantes de la cultura española. Ben Clark es el alma y coordinador del Premio Internacional de Cuento de Las Dalias, que en sus dos primeras ediciones ha contado con la participación de más de 3.500 autores de España y Latinoamérica. ¡Enhorabuena Ben!

The Ibizan poet Ben Clark has been awarded the 30th International Poetry Prize by the Loewe Foundation for his book “La policía celeste” (The Celestial Police). According to the writer and translator from Santa Gertrudis, who was also received by Spain’s King and Queen at the Royal Palace in a gala ceremony held last April with leading representatives of Spanish culture, his work deals with father and son relations, death, time and love, “eternal and unique themes for poetry”. Ben Clark is the driving force and coordinator of the Las Dalias International Short Story Award, whose first two years have seen more than 3,500 authors take part from Spain and Latin America. Congratulations, Ben!

PREMIO DIARIO DE IBIZA A LA INICIATIVA EMPRESARIAL Y CULTURAL Diario de Ibiza ha distinguido a Las Dalias con el Premio a la Iniciativa Empresarial por su contribución a la promoción de una imagen positiva de la isla y su dilatada trayectoria de apoyo a la cultura y el ocio. El rotativo ibicenco, que celebra este año su 125 aniversario, reconoce con estos premios a las personas o entidades sobresalientes de la sociedad insular.

AWARD FOR BUSINESS AND CULTURAL INITIATIVE Diario de Ibiza has recognised the contribution made by Las Dalias to promoting a positive image of the island and its long history supporting culture and leisure by choosing the market for its Award for Business Initiative. The Ibizan newspaper, celebrating its 125th anniversary this year, gives these awards to outstanding people and organisations from Ibizan society.




LAS DALIAS IBIZA & FORMENTERA

MAGAZINE 2018 - 2019 www.lasdalias.es // magazine@lasdalias.es

EDITA: LAS DALIAS DIRECTOR: Jesús Turel PRODUCCIÓN: Ibimedia Comunicación REDACCIÓN: Laura Ferrer Arambarri, Silvia Castillo, Xescu Prats, Pablo Sierra y Carmelo Convalia. FOTOGRAFÍA: Mar Torres, Vicente Luis Marí, Sebastian Leon y Lorena Portero. DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Cristiano Zaganelli (info@zaganelli.net) y Sergio G. Barragán. COLABORADORES: Ben Clark (Premios literarios), Júlia Ribas, Toni Planells y Rosanna Minopoli. TRADUCCIONES: Mallol i Associats.

PUBLICIDAD: David Ferrer y Luisa Reyes. ¿HABLAMOS?: (+34) 971 326 825 IMPRIME: Rotimpres / DL: I-85-2013

AGRADECIMIENTOS: Consell Insular d’Eivissa, Consell Insular de Formentera, Ajuntament de Santa Eulària des Riu, Ajuntament de Sant Antoni de Portmany, Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia, Ajuntament de Sant Joan de Labritja, Colla de Ball Pagès de Sant Carles de Peralta, Lucía Marí , José María Merino, Clara Obligado, Fabio de la Flor, Rebecca Beltrán, Carles Torres, Javier Siedlecki, Gabriela Yáñez, Álex Muñoz de Escalona, Sena y Chema Pallero, Las Dalias Team y a todas las empresas y soñadores de Ibiza y Formentera que respaldan las iniciativas de nuestro mercadillo.

LAS DALIAS IBIZA MAGAZINE se imprime con papel reciclado y autorizado por el Programa de Reconocimiento de los Sistemas de Certificación Forestal / Cadena de Custodia (SGS-PEFC/COC-0477) Reservados todos los derechos. El contenido íntegro de esta publicación es propiedad de La Sala Dalias S.L. e Ibimedia Comunicación y no puede ser reproducido total ni parcialmente en ningún otro medio ni por ningún otro sistema sin la autorización expresa de los propietarios citados o del propietario legal de los respectivos derechos de autor de los textos, las fotografías y los diseños.




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