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EDITORIAL

Gracias por parar Thanks for stopping

Querido lector, héroe, heroína: ¿Qué es una vida feliz?, ¿cómo se consigue? Sobre estas cuestiones la filosofía del siglo XXI es concluyente: la cultura es el verdadero camino a la felicidad. Llegados a este quinto del siglo, cuando el tiempo parece volar y es valor adorado como nunca, resulta casi heroico desconectar el móvil y dedicar un rato a la cultura, concepto de profundo calado pero de interpretación ligera en esta fiebre de inmediatez tecnológica. Muchas gracias, por tanto, estimados héroes, por parar, por ausentaros por un rato de una sociedad acelerada e hiperbólica. Gracias por disfrutar leyendo, por tener perspectiva, por contemplar estas imágenes. Porque la lectura -y hasta el propio papel- es hoy en día una actitud romántica, cosa de valientes, de pacíficos. En el 65 aniversario de la fundación de Las Dalias, os invitamos a recorrer relajadamente el mercadillo, a detener el tiempo y a descubrir sus tesoros en cada puesto. En Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine también descubrirás historias de mujeres y hombres que forman parte del cosmos de este pequeño jardín de Sant Carles y de la cultura de nuestras apreciadas islas Pitiusas. Nuestra revista-anuario refleja en esta décima edición vidas del pasado y del presente, relatos de personas llamadas a transmitir a las futuras generaciones valores fundamentales como la conversación, la lectura o la tertulia. Porque solo de la reflexión y del intercambio de ideas, del viaje y del contraste, surge la armonía, la música, al arte, la imaginación, al amor por la naturaleza y, sobre todo, la libertad.

Dear reader, hero, heroine … What is a happy life? How do you achieve one? Regarding these philosophical issues of the 21st century, there is no doubt about it: culture is the true road to happiness. Having arrived at this fifth of a century, when time seems to fly and is more revered than ever, it feels almost heroic to disconnect the mobile phone and devote a while to culture, a concept that affects us deeply and is nevertheless taken lightly in this craze of technological immediacy. Therefore, we thank you very much, dear heroes, for stopping, for disconnecting from that accelerated and hyperbolical society for a while. Thank you for enjoying reading, for having perspective, for contemplating these images. Because reading – and even paper itself – is a romantic attitude today, a thing of the brave, and of the peaceful. On the 65th anniversary of the foundation of Las Dalias, we invite you to stroll through the market at leisure, to stop time and to discover the treasures at each stall. In Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine, you will also uncover the stories of the women and men who form part of the cosmos of this little Sant Carles garden and the culture of our beloved Pityusic Islands. In this publication, the tenth issue, our yearbook-magazine reflects lives of the past and present, stories of people who were called to transmit to future generations such fundamental values as conversation, reading, social gathering and debate. Because it is only through thought, the exchange of ideas, travel and contrast, that we will see harmony, music, art, imagination, the love for nature and above all, freedom.


CARTA DE JUANITO

Los pilares de la fantasía The pillars of fantasy Las recientes obras de reforma del bar de Las Dalias han dejado al descubierto los materiales con los que fue construido por mi padre en 1954: la roca de las minas cercanas de s’Argentera y la madera de los bosques de Sant Carles. 65 años después de su inauguración, este espacio de bienvenida y encuentro para varias generaciones renueva su aspecto pero recuperando a la vez la energía de la tierra, de la piedra, de la madera, de la cal, de la naturaleza de Ibiza. Este año celebramos un gran aniversario, cargado de conciertos, arte y nuevas tendencias. Muchas cosas han cambiado en Ibiza en los últimos años, y en esta casa también. No hay más que ver las imágenes de hace unas décadas para contemplar cómo se ha ido transformando Las Dalias en estos 65 años. El antiguo negocio familiar de un pueblo perdido en una isla olvidada ha ido evolucionando para adaptarse a los tiempos, diversificando la gestión y abriéndose a nuevas ideas. Sin embargo, una de las características inmutables de nuestra filosofía tiene que ver con lo original, lo primario, lo perenne, lo fundamental: el amor por estas islas, el respeto a la sabiduría de nuestros mayores y la preservación del paisaje y la cultura autóctona. Quizás esta mezcla de tradición y modernidad, en todas sus vertientes, sea una de las claves del reconocimiento nacional e internacional que ha alcanzado nuestro mercadillo, emblema de Las Dalias, de la convivencia y de una Ibiza positiva y esencial que avanza ajena a los tópicos turísticos, que rinde homenaje a su herencia hippy y que aporta a la isla un enorme caudal de talento y vanguardia para el presente y el futuro. Te invitamos a descubrir en Las Dalias esa fascinante fusión de artistas y músicos, de culturas e idiomas, un jardín desbordante de creatividad y fantasía. Para que vuele tu imaginación. ¡Bienvenid@ a tu casa!

The recent refurbishment work on the Las Dalias bar has uncovered the original materials that my father used to build it in 1954: the stone of the nearby mines of S’Argentera and the wood of Sant Carles’ forests. Now, 65 years after its opening, this bar, a place of welcome and meeting for generations, is renewing its look, while at the same time recovering the energy of the earth, the stone, the wood, the lime; the energy of Ibiza’s nature. This year we are celebrating a major anniversary, full of concerts, art and new trends. Many things have changed in recent years, both in Ibiza and here at Las Dalias. The photos from a few decades back bear witness to the way Las Dalias has gradually transformed in these 65 years. The old family business of a small town lost on a forgotten island has gradually evolved to keep up with the times, diversifying its management and opening up to new ideas. Yet one of the undying tenets of our philosophy is tied to the origin, the essence, eternal and fundamental: the love for these islands, the respect for the wisdom of our elders and the preservation of our landscape and our autochthonous culture. Perhaps this mixture of tradition and modern life, in every aspect across the board, is one of the keys that led to the national and international fame of our flea market, the flagship of Las Dalias and the emblem of coexistence and of a positive and essential Ibiza that continues to move forward, alien to the tourist clichés, paying homage to its hippy legacy, while bringing to the island a vast flow of talent and stylish innovation for the present and the future. We invite you to discover at Las Dalias that fascinating fusion of artists and musicians, cultures and languages, a garden bursting with creativity and fantasy, to give wings to your imagination. Welcome home!


ยกFelicidades! Congratulations / Molts anys i bons!


sumario LAS DALIAS IBIZA & FORMENTERA MAGAZINE Nº 10

65 AÑOS DE HISTORIA (36) 65 personajes de Ibiza y Formentera más allá de los tópicos

(56)

“Cerca de la cultura, cerca del respeto”, la isla de Atntonio Colinas

(78) Tierra de traductores (88) La sonrisa del campo (94) Ibicencas de ayer y de hoy (100) Del ‘festeig’ al amor libre (108) Sonidos de leyenda: 65 años de música en vivo (126) Formentera en directo III PREMIOS LITERARIOS LAS DALIAS (136) Entrevista con el académico José María Merino

(138)

“Sánchez”, de Pablo Aranda, III Premio Internacional de Cuento ‘Las Dalias’

(155) LAS DALIAS STYLE


LOVE PITIUSAS La isla de las dos caras (254) Sant Carles, entre santos, disfraces y cosechas

(260)

Vuelve el ‘senalló’

(266)

Formentera frena la invasión de coches

(272)

GOURMETS Del autoabastecimiento (284) a la cocina molecular Sabores de ‘Km. 0’

(288)

Gastronomía “munditerránea” en Las Dalias

(292)

La fuente del placer

(294)

EL MERCADILLO 65 productos icónicos de Las Dalias (325)

(388) El color de Boa Mistura envuelve Las Dalias (390)

10 años de Las Dalias Ibiza y Formentera Magazine


FELICITACIÓN DEL PRESIDENTE DEL CONSELL INSULAR D’EIVISSA GREETING OF THE PRESIDENT OF THE CONSELL INSULAR D’EIVISSA

Una referencia de la autenticidad de la isla A reference of the island’s authenticity Vicent Marí Torres, presidente del Consell d’Eivissa

Al hablar de un local como Las Dalias resulta complicado no caer en la obviedad de que lo original siempre es mejor que las copias. Por ello, no es de extrañar que para definir este espacio se utilicen apelativos como ‘emblemático’, ‘especial’ o ‘auténtico’ porque, realmente, esto es lo que significa este pequeño espacio de Sant Carles abierto al mundo a través de la artesanía, la gastronomía y la música. Las Dalias representa un claro ejemplo de muchas empresas de la isla que, con la llegada incipiente del turismo, pasaron de ser un pequeño negocio familiar a convertirse en una cita imprescindible de las guías turísticas de la isla. Y es que así es, precisamente, el pueblo ibicenco: tenaz, perseverante, trabajador y abierto. Así es también cómo se comprende que Las Dalias ofrezca a Ibiza la oportunidad de ser una isla de todos, para todos y universal; pero sin renunciar a un espíritu propio y al amor por aquello que nos permite ser nosotros mismos. Por ello, Las Dalias y la familia de Joan Marí, su fundador, pueden presumir de ser una referencia de la autenticidad que la isla ofrece a sus residentes y visitantes.

When we speak of a place like Las Dalias, it is hard not to make the obvious comment of the fact that originals are always better than copies. As a result, it is not surprising to see epithets like ‘emblematic’, ‘special’ and ‘authentic’ used so often to describe this space, as that is precisely the definition of this little Sant Carles venue that is open to the world through its craftwork, food and music. Las Dalias is a prime example of many of the island’s companies, which, with the incipient arrival of tourism, went from being small family businesses to becoming must-stops on the island’s tourism guides. And that is exactly what the Ibizan people are like: tenacious, perseverant, hard-working and open. This also explains the fact that Las Dalias affords Ibiza the opportunity to be everyone’s island, an island for everyone, a universal place; yet without giving up its own special spirit and its love for the things that allow us to be ourselves. For that reason, Las Dalias and the family of Joan Marí, its founder, can proudly stand as a benchmark of the authenticity that the island offers to its residents and visitors.


FELICITACIÓN DE LA ALCALDESA DE SANTA EULÀRIA DES RIU GREETING OF THE MAYOR OF SANTA EULÀRIA DES RIU

Valores y riqueza cultural Values and cultural wealth Carmen Ferrer Torres, alcaldesa de Santa Eulària des Riu

Como primera alcaldesa del municipio de Santa Eulària des Riu pero, sobre todo, como vecina del municipio, es para mí un placer aceptar la invitación que me han hecho desde Las Dalias para que me dirija a todos sus amigos y visitantes a través de estas páginas. Este es uno de los espacios singulares, emblemáticos, únicos y originales, auténticos en definitiva, que tenemos en nuestro pueblo. Su visita permite hacerse una idea de los valores y de la riqueza cultural y cosmopolita de nuestra isla, como también lo hacen otros puntos de interés como nuestro río y el Puig de Missa, la plaza de Santa Gertrudis llena de vida, el artísticamente inigualable retablo medieval de la Iglesia de Jesús, las calas de Sant Carles o la campiña de es Puig d’en Valls. Les invito a que aprovechen su tiempo libre para perderse en alguno de los rincones del municipio. No se arrepentirán. Si lo que han conocido en Las Dalias, su originalidad y autenticidad, les ha gustado, no lo duden: nuestras tradiciones y nuestra gente son la tierra en la que ha germinado este emblemático espacio, calificado como Punto de Interés Turístico Municipal y, por ello, seguro que también les cautivarán. A todos los que nos visitan, que disfruten de su estancia con nosotros.

As the first woman mayor of the municipality of Santa Eulària des Riu, yet above all as a resident of the municipality, it is a pleasure to accept the invitation of Las Dalias to speak to all its friends and visitors through these pages. Matchless, emblematic, unique and original, Las Dalias is among the most authentic places on our island. A visit here will give you an idea of the values and the cultural and cosmopolitan wealth of Ibiza, much like other points of interest such as our river and our famous hill, the Puig de Missa; the town square of Santa Gertrudis, which abounds with life; the artistically incomparable medieval altarpiece of the Church of Jesús; the beaches of Sant Carles and the countryside of Es Puig d’en Valls. I invite you to use your free time to wander off into a few of the little corners of our municipal area. You won’t be sorry. If you like what you have seen at Las Dalias, its originality and authenticity, don’t think twice: our traditions and our people are the breeding ground of this emblematic space that has been hailed as a Municipal Site of Tourist Interest, and for this reason, they are sure to captivate you. To all our visitors, I wish you a lovely and enjoyable stay with us.


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Can Yucas

More than a Restaurant

Situado en primera línea de playa (Cala Tarida) el restaurante Can Yucas nace de la férrea voluntad de querer crear un punto de encuentro familiar, acogedor y accesible para todos. Con un toque innovador y al mismo tiempo rústico, Can Yucas consigue satisfacer a todo tipo de paladares: desde los que buscan algo innovador más del terreno de la cocina fusión, hasta los que quieren disfrutar de la cocina típica ibicenca y mediterránea.

Located on the beach front (Cala Tarida), Can Yucas restaurant is born from the iron will of wanting to create a family meeting point, cozy and accessible for all. With an innovative and at the same time rustic touch, Can Yucas manages to satisfy all kinds of palates: from those who are looking for something innovative more from the fusion cuisine, to those who want to enjoy typical Ibizan and Mediterranean cuisine.

La autenticidad es uno de los rasgos característicos de Can Yucas. Lejos de las modas de los beach clubs, la excentricidad y los precios desorbitados, Can Yucas ofrece una cocina mediterránea de calidad y con productos frescos accesible para todo el mundo, manteniéndose fiel a los valores con los que nació el restaurante.

Authenticity is one of the characteristic features of Can Yucas. Far from the fashions of beach clubs, eccentricity and exorbitant prices, Can Yucas offers a Mediterranean cuisine of quality and fresh products accessible to everyone, staying true to the values with which the restaurant was born.

No podemos olvidarnos de mencionar la fabulosa playa de Cala Tarida, vibrante y energética durante el día y mágica y misteriosa durante la noche. Esta localización tan especial es la cuna perfecta para el nacimiento de mediodías divertidos con la familia y amigos y veladas largas, dulces y románticas por las noches. Somos especialistas en carnes y pescados a la brasa, aunque también disponemos de una amplia carta en la que podrá encontrar desde platos vegetarianos y ensaladas hasta pizzas artesanas, todo elaborado con productos frescos y de temporada. El restaurante Can Yucas es ideal para recargar las pilas después de un frenético día de playa con familia o amigos, para disfrutar de una velada inolvidable o para refrescarte con uno de nuestros cócteles de la casa, tú eliges. ¡Os esperamos!

We can not forget to mention the fabulous beach of Cala Tarida. Vibrant and energetic during the day and magical and mysterious at night. This special location is the perfect cradle for the birth of a fun afternoon with family and friends and long, romantic evenings at night. We are specialists in grilled meats and fish, although we also have a wide menu in which you can find everything from vegetarian dishes and salads to artisan pizzas, all made with fresh seasonal products. Can Yucas restaurant is ideal for recharging your batteries after a frantic day at the beach with family and friends, to enjoy an unforgettable evening or to cool off with one of our house cocktails, you choose. We are waiting for you!


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1954 - 2019


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¡Qué tiempos!


1954

CRÓNICA DE UN AÑO CHRONICLE OF A YEAR Cuando Juan Marí inauguró el bar de Las Dalias, el 4 de noviembre de 1954, festividad de San Carlos, nada hacía presagiar a este agricultor y carpintero que su local construido piedra a piedra acabaría convirtiéndose en uno de los espacios más emblemáticos y reconocidos de la isla de Ibiza. When Juan Marí opened the Las Dalias bar, on 4 November 1954, a day of festivity for Sant Carles, no-one could ever have foreseen that this bar, built stone by stone by this farmer and carpenter, would eventually become one of the most emblematic and famous places on the island of Ibiza.

Texto: Marga Marí / Fotos: Las Dalias y Arxiu de Santa Eulària Las Dalias nació como un pequeño negocio familiar al que acudían los vecinos del pueblo durante las fiestas del Patrón, para celebraciones familiares o para presenciar algún espectáculo. La isla comenzaba a abrirse tímidamente a la influencia del turismo, pero todavía predominaba una sociedad de marcado carácter rural y ajena a los grandes cambios sociales, culturales y económicos que comenzarían a sucederse a partir de entonces. En 1954, un año más, sin más, la vida transcurría tranquila en Sant Carles, un pueblo lejano a los núcleos de la isla donde desembarcaban los primeros turistas. Apenas había hoteles. La principal preocupación del alcalde de la época era construir un colegio para el pueblo y comenzar las primeras obras para dotar de alcantarillado a los núcleos más poblados. El municipio de Santa Eulalia, al que pertenece Sant Carles, recibía la calificación de ‘Paraje pintoresco de España’, lo que originaría un aumento de veraneantes españoles, mientras que los extranjeros preferían el municipio de Sant Antoni, al otro lado de la isla. Las Dalias was born as a small family business, a gathering place where the local people came to enjoy town festivals and family celebrations or to see an occasional show. The island was slowly beginning to open up to the influence of tourism, yet there was still a prevalence of a patently rural society that had yet to be exposed to the major social, cultural and economic changes that would begin to take root from that moment on. In 1954, which was just another year, life went on peacefully in Sant Carles, a small town far away from the main city centre of the island, where the first tourists were just landing. In those days, there were barely any hotels at all. The primary concern of the mayor of the time was to build a school for the town and to start the work to provide the most populated town centres with a sewage system. The municipal area of Santa Eulària, which governed Sant Carles, was declared a National Scenic Site, which would give rise to an increase in the numbers of Spanish people who came to spend the summer here, whilst the foreigners preferred the municipal area of Sant Antoni, on the other end of the island.


Aquel año de 1954 llegaron a Ibiza algunos periodistas e intelectuales británicos y estadounidenses, interesados en reflejar la historia, para ellos peculiar, de una isla anclada en el tiempo. De hecho, fue ese año cuando se publicó en lengua inglesa una guía turística a cargo del periodista John Bernard. La obra, titulada ‘The visitor’s Guide Ibiza’, incluyó en su prólogo un texto del delegado insular del Ministerio de Información y Turismo y fue presentada como “una completísima obra con toda suerte de datos de indudable utilidad para el turista de habla inglesa”. De hecho, en 1954 llegaron a la isla un total de 1.482 visitantes ingleses de los casi 8.000 turistas registrados a lo largo del año, aunque en esa época seguían siendo los franceses los extranjeros que más viajaban a Ibiza, y todos ellos llegaban en barco, ya que hasta 1958 no se inauguraría el aeródromo de Es Codolar para vuelos regulares nacionales, hasta 1966 para los internacionales. Así, mientras Ibiza despertaba lentamente a la vida moderna, en otras partes del planeta los acontecimientos giraban a velocidad de vértigo. Ese mismo año, Estados Unidos sorprendía al mundo lanzando la Bomba H, la primera bomba de hidrógeno conocida, que estalló en el atolón de Eniwetock, en el archipiélago de las Marshall, en el océano Pacífico. La gente seguía por la radio el parte de los enfrentamientos en Vietnam, donde los franceses iban perdiendo posiciones frente a las tropas dirigidas por el general Vo Nyluyen Giap. Las noticias militares en España se centraban en la llegada al puerto de Barcelona de

That year of 1954, Ibiza would receive several British and US journalists and intellectuals who were interested in reflecting the history —which they found rather odd— of an island entrenched in the past. In fact, it was that year that a tourism guide was published in English by the journalist John Bernard. The book, titled The visitor’s Guide Ibiza, included in its prologue a text by the island delegate of the Ministry of Information and Tourism and was presented as “a very complete work with all sorts of information that will definitely be handy for the English-speaking tourist”. In fact, in 1954, among the nearly 8,000 tourists received by the island throughout the year, 1,482 were British visitors. At that time, it was the French who accounted for the bulk of Ibiza’s foreign tourism, which arrived by boat; the island would not inaugurate its airfield, Es Codolar, for regular domestic flights until 1958 and it would not receive international flights until 1966. Hence, while Ibiza was slowly awakening to modern life, in other areas of the planet things were occurring and changing at a vertiginous pace. That same year, in 1954, the United States surprised the world with the launch of the first known hydrogen bomb, the H Bomb, which exploded on the Eniwetok Atoll, in the Marshall Islands, in the Pacific Ocean. The people were also following the reports on the battles in Vietnam, where the French were losing ground to the troops of General Vo Nguyen Giap. At the same time, the military news in Spain focused on the arrival to the harbour of Barcelona of 286 repatriated Spanish soldiers from Russia who belonged to the Blue Division; a


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En 1954 llegaron a Ibiza algunos periodistas e intelectuales británicos y estadounidenses, interesados en reflejar la historia, para ellos peculiar, de una isla anclada en el tiempo

286 repatriados de Rusia pertenecientes a la División Azul, un hecho que el régimen de Franco aprovechó para loar su labor repatriando a los españoles que todavía quedaban en Rusia después de la Guerra Civil. Pero más allá de guerras y enfrentamientos, el nacimiento de Las Dalias coincidió con otro alumbramiento importante al que ligaría parte de su leyenda. En 1954, un joven veinteañero del sur de EE UU llamado Bill Haley, con el acompañamiento sonoro de un grupo de entusiastas de los nuevos sonidos, grabó un disco titulado ‘Rock around the clock’. La edición de este disco representó el nacimiento oficial de un nuevo estilo de música, convertido también en un estilo de vida. El resto, es historia. Ese mismo año, la tecnología daba un paso de gigante con la aparición de la primera ‘máquina pensante’ ideada por IBM. Sus posibilidades revolucionaron a científicos y al público, expectante ante las capacidades del ‘cerebro electrónico’ ideado por el equipo de F. Elliot. Mucho más modesta, pero igual de importante, fue la aparición de otra ‘revolución’, esta vez sobre ruedas. En 1954 se presentaba por primera vez el Biscuter, un pequeño vehículo de 197 centímetros cúbicos y tres marchas, únicamente hacia adelante, capaz de alcanzar los 75 kilómetros por hora y revolucionar la movilidad de las ciudades y pueblos españoles. Su precio, relativamente económico para la época, hizo del Biscuter uno de los elementos más emblemáticos de esos años 50. Completamente al margen de tamaños hitos, la isla vivía con auténtica expectación la visita del millonario Aristóteles Sócrates Homero Onassis, armador de ocho nombres griegos y cuya fortuna alcanzaba los 770 millones de pesetas de la época. El magnate visitó durante varios días los lugares más pintorescos de la isla. Poco acostumbrados a la presencia de ‘celebrities’,

fact that the Franco regime would use to extoll its own work in repatriating the Spaniards who had been left in Russia after the Spanish Civil War. Yet beyond the wars and conflicts, the founding of Las Dalias coincided with another important birth to which it would link part of its legend. In 1954, a twenty-year-old from the south of the United States named Bill Haley, accompanied by a group of musicians with a keenness for new sounds, recorded an album titled “Rock Around the Clock”. The release of this record marked the official birth of a new music style, which also became a lifestyle. The rest is history. The same year, technology took a huge leap forward with the advent of the first “thinking machine”, designed by IBM. The new options opened up by this machine revolutionised scientists and the public, who anxiously awaited the capacities of the “electronic brain” created by the team of F. Elliot. Far more modest yet equally important was the arrival of another ‘revolution’, this time on wheels. The year 1954 marked the launch in Spain of the Biscuter, a small vehicle measuring 197 cubic centimetres and equipped with three gears, that could only drive forward. Reaching a maximum speed of 75 kilometres an hour, the Biscuter revolutionised mobility in Spanish cities and towns. Thanks to its relatively affordable price for its time, the Biscuter became one of the most iconic products of the 1950s in Spain. Totally at the margin of these huge milestones, the island was expectantly anticipating the visit of millionaire Aristotle Socrates Onassis, a Greek shipping magnate whose fortune was worth 770 million Spanish pesetas of the time. For several days, Onassis visited the island’s most scenic sites. Little accustomed to the presence of ‘celebrities’, also in 1954 the islanders were authentic curious about the visit of Prince Rainier of Monaco. He arrived in the Pityusic Islands aboard his yacht, Deo Juventi II, which was moored in the harbour of Sant Antoni for several days. Prince Rainier took advantage of his time in the Islands to greet a former head cook born in Formentera who had loyally served the royal family of Monaco. Another major visit covered by the press of the time was the arrival of Peter, a 13-year-old Alaskan husky that was famous for covering the battlefields of Iwo Jima and Okinawa “with glory”. For years, the dog had been transporting serums and medications for the soldiers wounded in the war, and his self-sacrifice and bravery had earned him the unanimous recognition of the American society of the era. Once retired, the dog visited the island with all the honours and comforts, with the hopes, as people reported at the time, that “the Ibizan sun would alleviate his glorious aches and pains”.


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en 1954 también se vivió con auténtica curiosidad la visita del príncipe Rainiero de Mónaco, que arribó a las Pitiüses a bordo de su yate Deo Juventi II, que permaneció varios días amarrado en el puerto de San Antonio. Rainiero aprovechó su estancia para saludar a un antiguo cocinero mayor del Principado, nacido en Formentera y que durante años sirvió lealmente a la Familia Real de Mónaco. Otra visita destacada por la prensa de la época fue la llegada de Peter, un ‘husky’ de Alaska de 13 años, famoso por cubrir ‘de gloria’ los campos de batalla de Iwo Jima y de Okinawa. El animal se dedicó durante años a trasladar sueros y medicinas para los soldados heridos en la guerra, y su abnegación y arrojo le valió el reconocimiento unánime de la sociedad americana de la época. Ya retirado, el perro visitó la isla con todos los honores y comodidades con la esperanza, tal y como relataban entonces, “de que el sol de Ibiza alivie sus gloriosos achaques”. Ibiza también fue noticia en 1954 gracias a los éxitos del deportista Antonio Bonet, el joven atleta ibicenco proclamado campeón nacional de salto de pértiga con un envidiable promedio de 3,55 metros. Ese mismo año, un importante hallazgo histórico ocupó páginas y páginas en los periódicos. Una embarcación con base en el puerto de Santa Eulària logró extraer un antiguo cañón hundido procedente de un viejo vapor. El cañón permanece hoy expuesto en una de las principales plazas de Santa Eulària y es uno de los puntos de visita obligada para residentes y turistas. 1954 se recordará asimismo como el año en que un terremoto provocó la alarma en toda la isla. En la madrugada del 10 al 11 de septiembre, varias sacudidas sísmicas de origen incierto causaron pánico entre la población. Los temblores se dejaron sentir, aunque en menor intensidad, durante dos días y fueron provocados por un terremoto registrado en Argelia, con epicentro en Orleansville. La isla iba abriéndose al mundo, modernizándose como sociedad y, con ello, dotando a la población de servicios inexistentes hasta el momento. El año en que Las Dalias abría sus puertas, a poco más de veinte kilómetros, en la ciudad de Ibiza, finalizaban las obras de la Casa de la Beneficencia, el proyecto de carácter social más importante llevado a cabo hasta entonces, que tenía como objetivo dar cobijo y atención a los pobres, ancianos, heridos y enfermos que precisaban asistencia. Por otra parte, el Boletín Oficial del Estado de 1954 publicaba el concurso para la construcción de 32 viviendas acogidas a los beneficios de Instituto Nacional de la Vivienda, conocidas popularmente como ‘ses protegides’ (las protegidas). Este inmueble ha sido derribado recientemente para crear nuevos espacios y servicios para la ciudad. El presupuesto de la obra ascendía a 1.5 millones de pesetas y el precio de cada vivienda era de 48.800 pesetas (unos 300 euros actuales). La crónica de sucesos de ese año se centró en la isla de Formentera, donde un avión militar francés cayó al mar tras lanzar una señal de socorro. El aparato naufragó, pero sus tripulantes pudieron ser rescatados por un barco italiano que navegaba por la zona. Así, entre descubrimientos, novedades, operaciones militares, penurias y algún que otro susto transcurrió un año más en la isla de Ibiza. Una isla pobre y olvidada asistía al preámbulo de la prosperidad y el crecimiento, impensable hasta ese momento, gracias a la llegada de los primeros turistas. Y en medio de una sociedad hasta entonces cerrada al mundo, Las Dalias comenzaba su andadura con la mirada puesta en el futuro, pero sin olvidar ese pasado que todavía hoy forma parte de su propia identidad.

Una isla pobre y olvidada asistía al preámbulo de la prosperidad y el crecimiento, impensable hasta ese momento, gracias a la llegada de los primeros turistas

Ibiza also made the news in 1954 thanks to the success of Antonio Bonet, the young Ibiza-born track-and-field athlete who was hailed as the national champion in pole vaulting, with an enviable average of 3.55 metres. That same year, an important historic discovery would take up pages and pages in the newspapers. A boat based in the Santa Eulària Harbour managed to pull up an ancient sunken cannon from an old steamship. The cannon is still on display in one of the main squares of Santa Eulària and it is a must-see for residents and tourists. The year 1954 will also be remembered as the year that an earthquake roused alarm around the entire island. In the small hours of the morning on the night of 10-11 September, several seismic shakes of uncertain origin caused panic among the islanders. Further quakes were felt for two days, though less intensely, and they turned out to be caused by an earthquake registered in Algeria, with an epicentre in Orleansville. The island was gradually opening to the world, becoming more modern as a society, and in doing so, providing the local people with services that had never before been available. The year that Las Dalias opened its doors, just a little more than twenty kilometres away in the city of Ibiza, the work was concluding on the Casa de la Beneficencia, the most important social project carried out to date at the time, which aimed to provide shelter and care for the poor, the elderly, the wounded and the ill who needed assistance. At the same time, the Official Spanish Gazette of 1954 would publish the tender for the construction of 32 homes under the auspices of the National Institute of Housing, which later came to be popularly known as ‘ses protegides’ (“the protected houses”). The budget for the work came to 1.5 million Spanish pesetas and the price of each home was 48,800 Spanish pesetas (approximately €300). This building has recently been torn down to create new spaces and services for the city. The events column of that year focused on the island of Formentera, where a French military airplane fell into the sea after sending out a distress signal. The plane sank, but the crew were rescued by an Italian boat that happened to be sailing in the area. And so, among the discoveries, novelties, military operations, scarcity and a few shocks, another year went by on the island of Ibiza. A poor and forgotten island was witnessing the prelude of prosperity and growth —inconceivable until that moment— thanks to the arrival of the first tourists. And in the middle of a society that had been closed to the world thus far, Las Dalias was setting out on its path, its eyes set on the future, yet without forgetting that past, which still today forms part of its identity today.


CULTURA

65 PERSONAJES DE IBIZA Y FORMENTERA MÁS ALLÁ DE LOS TÓPICOS

65 PEOPLE FROM IBIZA AND FORMENTERA, GOING FAR BEYOND THE CLICHÉS

Texto: Laura Ferrer Arambarri / Fotos: Vicent Marí, Lorena Portero y Las Dalias

El tesón, la creatividad y el ingenio de estas 65 personas han conseguido que Ibiza y Formentera resuenen en todo el mundo más allá de los tópicos turísticos. Hablamos de fotografía, de gastronomía, de literatura, de arte contemporáneo, de música, de arquitectura sostenible... Disciplinas con las que Las Dalias conecta desde sus orígenes. The tenacity, creativity and ingenuity of these 65 people have made Ibiza and Formentera echo all around the world, going far beyond the clichés of tourism. We’re talking about photography, gastronomy, literature, contemporary art, music, sustainable architecture, and much more... Disciplines that Las Dalias has connected with since day one.


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1- Rafael Tur Costa 2- Joan Riera, de Ca n´Alfredo 3- Marià Villangómez, patriarca de las letras ibicencas 4- Smilja Mihailovitch 5- Pedro Cañestro


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Fotogenia irresistible

¿Qué habría sido de la Ibiza hippy sin los fotógrafos que la inmortalizaron? Sin la sensualidad de Tony Keeler, sin la capacidad de documentar de Josep Soler, sin la famosa foto ‘Nudismo no’ junto a un desnudo de Oriol Maspons... También cayeron cautivados por la fotogenia de Ibiza y Formentera Francesc Català i Roca y Josep Maria Subirà o Frédéric Barzilay, que enmarcó las siluetas de sus mujeres en la naturaleza de la isla. Nombres que han sido maestros en lo estético de las generaciones posteriores de fotógrafos, en las que podemos enmarcar a Toni Riera, un fotógrafo amante del hedonismo y la sensualidad que ha hecho de algunas de sus imágenes auténticos iconos de la isla hippy y de la más actual. Pero también están ellas, las fotógrafas, con ejemplos tan fascinantes como el de Christine Spengler, reportera de guerra que en Ibiza llenó su objetivo de colores, o Joana Biarnés, primera mujer fotoperiodista de España, aunque ya no ejercía como fotógrafa cuando puso en marcha en la isla el mítico restaurante Ca na Joana.

Gastronomía de ayer con vistas al mañana

Rescatar y dar valor a las recetas de siempre con un toque de modernidad ha convertido a los chefs Felipe de la Peña y Juanito de Ca n’Alfredo en dos de las grande referencias de la cocina isleña. Una inspiración para una nueva generación de cocineros entre los que se puede citar a José Manuel Bonet por su cuidado por el producto local en recetas del siglo XXI.

Inspiración de escritores

La nómina de escritores y escritoras que han salido de las fronteras de las islas para vincular para siempre a Ibiza con la literatura cuenta con nombres como Marià Villangómez, Vicente Valero, Ben Clark, Rebecca Beltrán o Manel Marí. Adoptados por la isla son Antonio Colinas, acreedor de los principales galardones literarios nacionales y reciente premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, o Javier Moro, que ganó el premio Planeta en 2011 con un seudónimo bien ibicenco a modo de guiño por su pasión por la isla: Agustín San José (tiene casa en la parroquia de Sant Agustí de Sant Josep). Visitantes ilustres de San Antonio fueron también la pareja de escritores Ignacio y Josefina Aldeoa y su amigo Rafael Azcona, que, más que como escritor de novelas (no dejen de leer ‘Los europeos’), alcanzó la fama como guionista de algunas de las mejores películas que ha dado el cine español.

Más cine que ‘More’ y otros talentos

Este año se cumplen 50 del estreno de ‘More’, la película que Barbet Schroeder rodó en Ibiza y Formentera y que sentó las bases de la idealización de estas islas como lugar de libertad. Otra película que ha dejado huella, pero más recientemente, es ‘Campeones’, escrita por el director y guionista ibicenco David Marqués junto a Javier Fesser. Marqués también ha rodado sus propias películas en Ibiza (‘Aislados’ o ‘Desechos’) pero otros directores han escogido la isla como lugar de retiro, como Antonio Isasi-Isasmendi o Alain Deymier, que puso en marcha varios proyectos en la isla. Lejos de su tierra natal ha encontrado su lugar Carmen Vidal Balanzat, una ibicenca que combina su trabajo televisivo en Nueva York con proyectos de tipo documental. Otra joven directora de fotografía, Helher Escribano, ha regresado a la isla para poner en marcha el Festival Ibicine, que cumple tres ediciones de éxitos. No hay que olvidar que no solo ha habido y hay ibicencos tras las cámaras sino también delante de ellas, como la actriz Tita Planells, recordada, entre otras interpretaciones, porque dio el

Irresistible photogenicity

What would have become of the hippy Ibiza without the photographers that immortalised it? Without the sensuality of Tony Keeler, without Josep Soler’s documentary capacity, without Oriol Maspons’ famous photo ‘Nudismo no’ with a nude... Others who were also captivated by the photogenicity of Ibiza and Formentera include Francesc Català i Roca and Josep Maria Subirà and Frédéric Barzilay, who used the island’s own wilderness as a frame for the silhouettes of his women. Names that would become the aesthetics masters for later generations of photographers, including Toni Riera, a photographer who adores the hedonism and sensuality that have made some of his images actual icons of the hippy island and of the island today. Yet we also have women photographers, with such fascinating examples as Christine Spengler, a war reporter who filled her objective with colours in Ibiza, Joana Biarnés, Spain’s first woman photojournalist, although she no longer worked as a photographer when she started the island’s mythic restaurant, Ca na Joana.

Gastronomy of yesterday with a view to tomorrow

Rescuing and revaluing the island’s traditional recipes with a touch of modern flair has made chefs Felipe de la Peña and Juanito from Ca n’Alfredo two of the great references of the island cuisine. An inspiration for a new generation of cooks, including José Manuel Bonet, with his careful use of local products in 21st-century recipes.

Writers’ inspiration

The list of writers who have transcended the borders of the islands, to forever link Ibiza with the world of literature comprises names such as Marià Villangómez, Vicente Valero, Ben Clark, Rebecca Beltrán and Manel Marí. Others were adopted by the island. These talents include Antonio Colinas, who has earned some of the country’s most important national literary awards, in addition to the recent Reina Sofía Ibero-American Poetry Award; and Javier Moro, who won the Planeta Prize in 2011 under a very Ibizan pseudonym, as a nod to his passion for the island: Agustín San José (he has a home in the parish of Sant Agustí in Sant Josep). Other illustrious visitors of Sant Antoni include the writer couple Ignacio and Josefina Aldecoa and their friend Rafael Azcona, who, despite his work as a novelist (be sure to read Los europeos), became famous as the screenwriter of some of Spanish cinema’s finest films.

More cinema beyond ‘More’ and other talents

This year is the 50th anniversary of the premiere of ‘More’, the film that Barbet Schroeder shot in Ibiza and Formentera, laying down the foundations for the idealisation of these islands as a place of freedom. Another film that has left its mark, yet more recently, is ‘Campeones’, written by the Ibizan director and screenwriter David Marqués, along with Javier Fesser. Marqués has also shot his own films in Ibiza (‘Aislados’ and ‘Desechos’), whereas other directors have chosen the island as a place of retreat. These include Antonio Isasi-Isasmendi and Alain Deymier, who launched several projects on the island. For her part, Ibiza’s own Carmen Vidal Balanzat has found her niche far from her native soil, combining her television work in New York with documentary projects. Another young director of photography, Helher Escribano, has returned to the island to start the Festival Ibicine, which has now enjoyed three successful editions.


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3 1- Elena Ruiz Sastre y Erwin Bechtold 2- Antonio Colinas 3- Antonio Isasi Isasmendi


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toque ibicenco a la serie ‘Diez en Ibiza’. Toma el relevo la joven Ana Vide, actriz todoterreno que triunfa en el teatro con la versión de Darío Facal de ‘El corazón de las tinieblas’. Y si hablamos de teatro no podemos dejar de citar a los grandes maestros de estas islas, cada uno con su estilo y con su escuela, pero todos ellos con una labor admirable, desde Pedro Cañestro y sus Compañía de Artes y Oficios a Antonio Cantos, que levantó la mítica Sala Europa, o Merche Chapí, con su incansable labor de formación de actores y actrices. Pero volviendo al cine, la isla ha acogido a personajes tan singulares como el guionista de Hollywood Howard Sackler, residente en Santa Eulària, donde le entrevistó la entonces joven periodista Natalia Figueroa, esposa del cantante Raphael. Esta popular pareja cuenta con casa en Ibiza, donde pasan largas temporadas. Si hablamos de periodistas es inevitable emocionarse con el recuerdo de Concha García Campoy, ibicenca de adopción cuya biografía, ‘La gran ilusión’, la ha editado otro ibicenco de adopción, David Trías, director ejecutivo de Random House Mondadori. La periodista Pilar Bonet, corresponsal de El País en Moscú durante 32 años, completa esta abreviada lista de reporteras de referencia.

Artistas de vanguardia

Enrique Villalonga Juan, cineasta a su vez y poseedor de la mayor colección de cine rodado en Ibiza (que ha contribuido a conocer mejor y a valorar todo ese patrimonio audiovisual), es autor del documental más completo sobre Erwin Bechtold, vecino de Sant Carles y reconocido artista todavía en activo. En la cinta aparecen también otros integrantes del influyente Grupo Ibiza 59 como Erwin Broner o Katja Meirowsky. De ellos bebió el ibicenco Rafael Tur Costa. Hoy podemos poner la mirada en la joven Irene de Andrés, que cuenta con un currículum apabullante para su edad y que se plantea como heredera y renovadora de la larga tradición del arte de las islas. Su obra ya se ha podido ver expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza, MACE, que dirige desde 1990 Elena Ruiz Sastre.

Viste como quieras pero….

El MACE está ubicado en Dalt Vila, ciudadela que ha sido escenario en muchas ocasiones de los desfiles de moda Adlib, un sello que promovió la ‘princesa’ Smilja Mihailovic y bajo el que han nacido y prosperado creadores de todos los estilos bajo el denominador común del lema ‘viste como quieras pero con estilo’. En el desfile de este año ha colaborado Adrián Gas, un joven ibicenco que se ha labrado una carrera como coreógrafo en Londres, donde, entre otros, ha trabajado para el grupo Take That. Otro de los pioneros de Adlib es Armin Heinemann, cuyos diseños de la marca Paula’s Ibiza han conquistado a Loewe, hasta el punto de que este año firman su tercera colección conjunta. Heinemann ha sido además el promotor del Festival de Ópera de Ibiza. Un icono de estilo, con sus llamativos cinturones de hebillas doradas y su inseparable ‘senalló’, fue el famoso falsificador de cuadros Elmyr d’Hory, un personaje controvertido pero que, sin duda, contribuyó a alimentar el halo de misterio de la isla como un lugar de personajes fascinantes y excéntricos. Un pedacito de la vida de Ibiza y Formentera que tan bien han documentado sus historiadores, entre los que se puede citar a Felip Cirer o Antoni Ferrer Abárzuza.

Elmyr d’Hory, un personaje controvertido pero que contribuyó a alimentar el halo de misterio de la isla Yet Ibizans are not only to be found behind the cameras; they can also be seen in front of them. Such was the case of actress Tita Planells, who was remembered for her Ibizan air in the series ‘Diez en Ibiza’, among other performances. Next came the young Ana Vide, an all-terrain actress who has triumphed in the theatre with Darío Facal’s version of ‘Heart of Darkness’. And as long as we’re talking about theatre, mention must be made of the great masters of these islands, each with his/her own style and school, yet all with an admirable corpus of work. These artists range from Pedro Cañestro and his company Artes y Oficios to Antonio Cantos, who launched the mythic Sala Europa, and Merche Chapí, with her tireless work in educating actors and actresses. Yet going back to the cinema, the island has taken in singular dignitaries to the likes of the Hollywood screenwriter Howard Sackler, who is now a local of Santa Eulària. There in town, years ago, he interviewed a then young journalist, Natalia Figueroa, who was married to the famous Spanish singer Raphael. This popular couple still have a home in Ibiza, where they spend long periods of time. And speaking of journalists, it’s hard not to get emotional about the memory of Concha García Campoy, an adopted Ibizan whose biography, La gran ilusión, was published by another adopted Ibizan, David Trías, the executive director of Random House Mondadori. Finally, journalist Pilar Bonet, who was the correspondent for El País newspaper in Moscow for 32 years, completes this abbreviated list of top-notch reporters.

Artists on the cutting edge

Enrique Villalonga Juan, a filmmaker and the owner of the greatest collection of films shot in Ibiza (and who has contributed to a better understanding and appreciation for this audiovisual heritage), is the creator of the most complete documentary about Erwin Bechtold, a resident of Sant Carles and a famous artist who continues to be active. Also appearing in the film are other members of the influential Grupo Ibiza 59, such as Erwin Broner and Katja Meirowsky, who were sources of inspiration for the Ibizan filmmaker Rafael Tur Costa. Today, we can definitely keep an eye on the young Irene de Andrés, who has an amazing curriculum for her age and is already regarded as the heiress to and renovator of the long art tradition in the Islands. Her work has been exhibited at the MACE (Contemporary Art Museum of Ibiza), which has been under the direction of Elena Ruiz Sastre since 1990.

Wear what you want but ….

The MACE is located in Dalt Vila, the citadel that has born witness to countless Adlib fashion shows, a signature style originally promoted by ‘princess’ Smilja Mihailovitch. Adlib would serve as an inspiration and a breeding ground for creators of every style, who in turn have prospered under the shared slogan ‘wear what you want, but do it with style’. This year’s fashion show featured the collaboration of Adrián Gas, a young Ibizan who has built a career as a choreographer in London, where, among other things, he has worked for the group Take That. Another pioneer of Adlib is Armin Heinemann,


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5 1- Margarita Kinsberger. 2- Ignacio Aldecoa. 3- Vicente Valero. 4- Manel MarĂ­. 5- Concha GarcĂ­a Campoy


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Este año se celebra el 50 aniversario del estreno de ‘More’, la película que sentó las bases de la idealización de Ibiza y Formentera como islas de libertad Música directa a las emociones

La entusiasta promotora alemana Margarita Kinsberger nos contagió el amor por la música clásica en Ibiza. Y cartagenera de raíces ibicencas es la violinista Lina Tur Bonet, virtuosa, creativa e hiperactiva que no dudaba en disfrutar de una actuación en directo en el Teatro Pereyra en una de sus frecuentes visitas a la isla. Aquí llegan las malas noticias, ya que El Pereyra, bartemplo de la música en directo en Ibiza, criatura de Eric-Jan Harmsen, cerró sus puertas en 2018, al igual que ha echado el cierre este año el Festival Sueños de Libertad, una gesta del joven Adrián Rodríguez que ha sido un éxito al que le han faltado apoyos para continuar.

Paisaje y naturaleza, siempre en peligro

Los habitantes, nativos y foráneos, de las islas no siempre han sabido estar a la altura de la fragilidad de su paisaje y su naturaleza. Los postulados de los arquitectos proteccionistas Josep Lluís Sert o Félix Julbe no se han escuchado lo suficiente, aunque jóvenes como Marià Castelló están dando lecciones de estilo con la belleza contenida y respetuosa de sus edificaciones. La lucha por la protección de la naturaleza de las Pitiusas ha tenido muchos nombres a lo largo de los últimos años. Imposible citarlos a todos... pero nos quedamos con uno, el de Yuen Tur, como portavoz del movimiento Eivissa Diu No contra las prospecciones petrolíferas, uno de los pocos llamamientos proteccionistas que tuvo un seguimiento masivo y de todos los colores políticos. Las prospecciones son una amenaza real para la posidonia oceánica, vital para la buena salud de las aguas de la isla. Su protección ha sido y es el gran objetivo de personajes como el biólogo y submarinista Manu San Félix, con su impagable labor divulgativa, y de Maria José Estarellas, que ha sido capaz de ‘abordar’ con su humilde kayak a los lujosos yates que estaban arrasando las praderas submarinas de esta planta con sus anclas. La posidonia es también uno de los motivos principales de los diseños de Eric Majoral, un creador de joyería afincado en Formentera que ha hecho visible la naturaleza submarina de las islas y la ha llevado a los escaparates de todo el mundo. Y hablando de naturaleza, no se puede dejar de mencionar a dos científicos ibicencos que también han conseguido que las islas suenen en ambientes muy alejados de la noche, la playa y la fiesta con la que mucha gente asocia a Ibiza: Juan Martínez Sykora, hijo de la reconocida profesora de música afincada en Santa Eulària Vera Sykora, y Jordi Pereyra. El primero por sus trabajos para la NASA sobre las espículas solares y el segundo por su intensa labor divulgativa de la ciencia a través de blogs y libros. A todos, nuestro agradecimiento más sincero. Estamos muy orgullosos de vuestro esfuerzo y vuestro talento.

whose designs with the brand Paula’s-- Ibiza have conquered Loewe to such an extent that this year they will be signing their third joint collection. Heinemann was moreover the promotor of the Ibiza Opera Festival. One icon of style, with his attention-grabbing gold-buckle belts and inseparable senalló (basket), was the famous art forger Elmyr d’Hory, a controversial character who nonetheless helped nourish the island’s aura of mystery as a place of fascinating and eccentric individuals. This is a small taste of the life of Ibiza and Formentera that has been so well documented by its historians, such as Felip Cirer and Antoni Ferrer Abárzuza, among others.

Live music that goes straight to the heart

The German promotor and fan Margarita Kinsberger infected us with her love of classical music in Ibiza. As to the musicians, we have violinist Lina Tur Bonet, a creative and hyperactive virtuoso from Cartagena with Ibizan roots who did not hesitate to enjoy a live performance at the Teatro Pereyra on one of her frequent visits to the island. Yet on this note, we also have some bad news, as El Pereyra, the bar and temple of live music in Ibiza created by Eric-Jan Harmsen, closed its doors in 2018. Also closing this year was the Festival Sueños de Libertad, a heroic and successful project by the young Adrián Rodríguez that was nevertheless want for support to keep it going.

Landscape and nature, always in danger

The inhabitants, natives and visitors of the Islands have not always lived up to the high standards of respect required by their fragile landscapes and nature. The hypotheses of protectionist architects Josep Lluís Sert and Félix Julbe have not been heeded sufficiently, although young people like Marià Castelló are giving lessons in style, with the contained and respectful beauty of his constructions. The fight to protect the nature of the Pityusic Islands has been headed by many names in recent years. So many, that it’s impossible to cite them all... though there is one that particularly stands out: Yuen Tur, the spokesperson of the “Eivissa Diu No” (“Ibiza Says No”) movement, against petroleum drilling, one of the few protectionist calls with a massive following that was endorsed by all the political parties. Oil drilling is a real threat to the posidonia oceanica meadows, which are vital to the health of the island’s waters. The protection of this seagrass has been and continues to be the main mission of dignitaries such as biologist and scuba diver Manu San Félix, with his invaluable work to raise awareness, and Maria José Estarellas, who, for some time, aboard her humble kayak, has been “approaching” the luxury yachts that annihilate the underwater prairies of this treasured plant with their anchors. The posidonia seagrass is also one of the main motifs in the designs of Eric Majoral, a jewellery artist who lives in Formentera and who has made the underwater nature of the islands visible, bringing it to showcases around the world. And speaking of nature, not to be forgotten are two Ibizan scientists who have made sure that the Islands are spoken of in settings very far removed from those of night, the beach and the party scene that are so widely associated with Ibiza: Juan Martínez Sykora, the son of Vera Sykora, a well-known music teacher who lives in Santa Eulària; and Jordi Pereyra. The former has become well-known for his work at NASA on the solar spicules, and the latter for his intense scientific outreach work through blogs and books. To all of you, we extend our most heartfelt gratitude. We are very proud of your efforts and your talent.


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1- Silke 2- Enric Majoral. 3- Toni Riera. 4- Lina Tur. 5- Ana Vide. 6- Manu San Félix. 7- Josep Lluís Sert. 8- David Marqués. 9- Ben Clark


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Ctra. de Santa Gertrudis a San Lorenzo, km. 1’5 Tel. +34 971 197 918 · Reserva de eventos +34 687 584 106 · www.esjardinsibiza.com

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EL CRISOL DE LAS DALIAS THE LAS DALIAS MELTING POT

Cuando hippies y payeses se encontraron When hippies and peasant farmers came together

Texto: Pablo Sierra / Fotos: Las Dalias Las Dalias es como un puerto metido tierra adentro. Desde la finca no llega el aroma del mar pero no hay que fijarse demasiado para detectar la presencia de pasajeros que atracan en el mercadillo como si fueran inmigrantes europeos bajándose de un trasatlántico en Buenos Aires, Nueva York o La Habana a principios del siglo XX en busca de una nueva vida. Hola, soy artesano y me gustaría vender mis creaciones aquí; mire estos collares, mírelos bien, a ver qué le parecen. Me gustan, me gustan; adelante, póngase en aquel rincón que tenemos libre y despache su mercancía; creo que esto puede ser el principio de una bonita amistad. La imagen lleva décadas ocurriendo y, de tanto repetirse, se ha convertido en una postal que explica el crecimiento de un negocio que empezó siendo un sencillo bar de carretera cuando Joan Marí –padre– lo abrió en 1954. Las Dalias is like an inland-facing harbour. Though you don’t get the aroma of the sea from the estate, you don’t have to look too hard to find the presence of travellers docking in the flea market as though they were European immigrants disembarking an ocean liner in Buenos Aires, New York or Havana in the early 20th century, in search of a better life. Hi, I’m an artisan and I’d like to sell my creations here; look at these necklaces, look at them closely, what do you think. I like them, I like them; go ahead, take this corner over here and bring over your merchandise; I think this may be the start of a lovely friendship. This image has been taking place her for decades. And after so much repetition, it’s become a postcard that tells the story of the growth of a business that began as a roadside bar when Joan Marí —senior— opened it in 1954.


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Así era el primer folleto promocional de Las Dalias, que se distribuyó en 1964

Meltingpot. Así definieron los anglosajones a la sociedad formada por nacionalidades, religiones y lenguas muy diferentes que hace cien años estaba naciendo, no sin tensiones y conflictos, en Estados Unidos. El término sigue usándose en inglés, y en castellano podemos traducirlo como crisol de culturas. Esa idea le sienta como un guante a Las Dalias. Primero, por lo metafórico: personas nacidas en lugares y contextos muy alejados comparten espacio y ritmo vital en un rincón perdido de una isla del Mediterráneo. Segundo, por el sentido literal y tangible de la palabra crisol, el recipiente donde la materia sólida se funde para convertirse en líquido incandescente. El crisol también es la cavidad de los hornos que se llena del metal fundido que se convertirá luego en herramientas. En monedas. En artesanía. El viejo bar y su sala interior han sido desde su nacimiento el escenario de un diálogo entre personajes antagónicos y, quizás por eso, complementarios. Allí se han visto representaciones de musicales míticos del teatro inglés gracias a la compañía Theater Trust o se ha comido en familia el clásico quarter of pound americano por iniciativa de Michael Shapiro, un yanqui que organizaba partidos de béisbol en su finca con la misma naturalidad con la que se cocinaban guisats de peix o se veía trabajar la madera al fundador del negocio en el taller que tenía adosado en uno de los laterales del bar.

A melting pot. The quintessential term used in English to describe a society made up of very diverse nationalities, religions and languages; a society that was coming into being —not without its tensions and conflicts— one hundred years ago in the United States. Today, this word embodies a concept that fits Las Dalias like a glove, on two levels. First, metaphorically speaking, we have people born in very faraway places and contexts sharing a space and a pace of life in a lost little corner of a Mediterranean island. Second, the literal and tangible sense of the word in Spanish is crisol, a crucible or pot in which solid matter is melted down to become an incandescent liquid. In Spain, crisol is also the cavity of a kiln that is filled with the molten metal later used to make tools, coins, handcrafts. Since day one, the old bar and its indoor hall have been the backdrop of a dialogue among opposing and perhaps for this reason, complementary characters. This venue has accommodated mythic performances of musicals from the English theatre, thanks to the company Theater Trust; and guests have eaten classic American quarter-pound burgers at the initiative of Michael Shapiro, a Yank who held baseball games on his estate just as naturally and spontaneously as people would cook up guisats de peix (Ibizan fish stews) or watch the founding father of Las Dalias carve wood in the workshop that he kept adjoined to a side wall of the bar.


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Illustration: Hjordis Fogelberg

Sales, Rentals & Management

Since 1983

Prestige Properties Avenida BartolomĂŠ RosellĂł 1 07800 Eivissa Baleares sales@ibizaprestige.com (+34) 971 190 455 www.ibizaprestige.com


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Si las vidas de autóctonos y bohemios –por definir con una palabra los dos arquetipos principales que han habitado el lugar– pudieran trazarse con líneas zigzagueantes, el mercadillo sería el punto de intersección de todas ellas. Helga Watson Todd se cruzó con la familia Marí a principios de los ochenta. Primero les convenció para montar una galería de arte donde artistas como Erwin Bechtold -que, a sus 94 años, sigue apareciendo por Las Dalias de tanto en cuanto, recto como una vela– exponían sus obras. Luego les propuso aprovechar el jardín para montar un mercado de artesanías exóticas. El resultado de la propuesta entusiasmó a Juanito, hijo del fundador, y es un capítulo esencial en la historia del turismo reciente de Ibiza. Cientos de creadores han expuesto su trabajo y su personalidad en los tenderetes de Las Dalias. La lista es interminable: La sexy extravagancia de Pilar Fuentes. La autenticidad de Jesús Salinas, habitante de una furgonetataller. El viaje de ida y vuelta de Silke, musa del cine indie de los noventa, pero, antes y después, artesana en Las Dalias con su hermana Elke. Las peripecias de Chantal y Robin Arnold, que fue en su día desde Ibiza a India en moto.

If the lives of the natives and bohemians —to use a word that defines the two main archetypes that have inhabited this place— could be traced with zig-zagging lines, the flea market would be the intersection of them all. Helga Watson Todd crossed tracks with the Marí family in the early eighties. She first convinced them to set up an art gallery where artists like Erwin Bechtold could show their work —even today, at age 94 and standing straight as a rod, Erwin still pops into Las Dalias from time to time. She later suggested they use the garden to set up an exotic craft market. Juanito, the founder’s son, loved the idea, and this would become an essential chapter in the recent tourism history of Ibiza. Hundreds of creative people have displayed their work and their personality in the stalls of Las Dalias. The list is endless: The sexy extravagance of Pilar Fuentes. The authenticity of Jesús Salinas, who occupies a workshop-van. The round-trip journey of Silke, a muse of the indie cinema of the nineties, yet an artisan at Las Dalias alongside her sister Elke, before and after. The adventures of Chantal and Rubin Arnold, who in his day rode from Ibiza to India on a motorbike. The mallet used by Luis Muñoz to announce sales during the art auctions. The astrological interpretations of Toni Astrólogo. The bohemian coherence of Pedro Giambruni, from Argentina.


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El mazo con el que Luis Muñoz adjudicaba el arte en las subastas. La interpretación de los signos zodiacales de Toni Astrólogo. La coherencia bohemia del argentino Pedro Giambruni. Las ideas de Alok y Merel, patriarca y matriarca de la World Family Ibiza, que pusieron en pie la fiesta Namasté. La pasión artística de Sola, fundadora de la marca Piratas de Ibiza, creadora de la Noche del Arte y de los medallones que los asistentes de las fiestas de Las Dalias se colgaban del cuello. El espíritu inmarcesible de Mora Schröder y su marido Djin, hippies suizos que se acabaron convirtiendo en iconos del ambiente que se respira en Sant Carles desde finales de los sesenta… Y tantas y tantos más. Cuando Mora Schröder llegó a la isla y se perdió en este rincón del noreste, el paisanaje de Las Dalias era particular. Charlar un rato con Juanito acerca de su infancia supone desempolvar nombres y apodos sin los que este antiguo bar de Sant Carles no se habría convertido en un negocio pionero en una Ibiza que, gracias al aire fresco del turismo, intentaba desprenderse de los corsés morales del franquismo. Cuando Juanito era niño, ahí estaban Juanito Milà, un picapedrero de Morna que se dejó el pelo largo y que fue uno de los primeros ibicencos que vivieron a la manera de los hippies; Toni Bassa, un mestre d’obra muy querido en Sant Carles, o Vicent d’en Blai, un parroquiano que charlaba con todos los peluts que entraban en el bar sin soltar su copa de Terry. En la puerta, no es difícil imaginarse aparcada la camioneta que conducía Prats, el único chófer que ha tenido el negocio de los Marí en seis décadas y media. Con ella se bajaba a Santa Eulària o a Vila a comprar las listas que escribían a lápiz Jaume d’en Sala, Toni Cala o Catalina –la mujer de Toni–, tres empleados con los que había tanta confianza que se sentaban a comer en la mesa del dueño todas las tardes. De las matanzas se encargó muchísimos años Toni Pep Toni, amigo personal del señor Joan Marí y proveedor de las sobrasadas y butifarras que se torraban en las brasas del patio. Enseñando los folletos ilustrados y traducidos a varios idiomas con los que se promocionaba Las Dalias en los sesenta, a Juanito le gusta presumir de lo bien puesto que tenía su padre el bar. Buena parte de la responsabilidad era de mujeres como Eulària d’en Racó, Eulària sa Rota y Catalina d’en Vich, que arreglaban un roto y un descosido. En la actualidad, rostros anónimos para el público que va a divertirse, comer, bailar o comprar artesanía en Las Dalias (o todo a la vez), como Javi Pereta –el electricista– o Fernando –el fontanero–, siguen siendo fundamentales para que nada falle. El mercadillo es un universo en miniatura que necesita agua y luz las veinticuatro horas del día y la disponibilidad de ambos, dice Juanito, es máxima. Su principal mérito es como el de los árbitros de fútbol: si nadie se percata de su presencia es que han hecho un gran trabajo. Con Luis García, el responsable de la seguridad del recinto, y Javi Ripoll, el ingeniero que ha redactado los proyectos que han permitido actualizar las instalaciones, ocurre lo mismo. Ellos hacen el trabajo gris para que luego luzca el de Jeremie Normand, el chef que dirige la cocina del reformado restaurante; el de Laurent Nobileau, el disc-jockey que pincha la banda sonora del lugar; o el de Angie Gallego, la masajista de cabecera del mercadillo. Los hermanos Pallero, Chema y Sena, dirigen desde hace años la vertiente musical y de restauración de Las Dalias, el lugar donde debería dirigirse cualquier amante de los oficios que se salen de lo común. Eso hizo en su momento Philippe Panchout, el hombre que lee las manos de los turistas que pasean entre los puestos. O Michael Prevost, la

The ideas of Alok and Merel, the patriarch and matriarch of the World Family Ibiza, who got the Namasté party off the ground. The artistic passion of Sola, the founder of the Piratas de Ibiza brand, the creator of Art Night, and the creator of the medallion necklaces worn by all who attended the Las Dalias parties. The undying spirit of Mora Schröder and her husband Djin, Swiss hippies who would become icons of the atmosphere that we live and breathe in Sant Carles from the late sixties onward … And so many others. When Mora Schröder came to the island and wandered off forever into this corner of the northeast, the local people of Las Dalias were, shall we say, different. Chatting with Juanito for a while about his childhood meant dusting off the names and surnames of the many people without whom this old Sant Carles bar would never have become what it became: a pioneer business in an Ibiza that was attempting to free itself of the moral shackles of the Franco dictatorship, thanks to the fresh airs of tourism. Looking back at his childhood, Juanito remembers people like Juanito Milà, a construction worker from Morna who let his hair grow long, becoming one of the first Ibizans to take on the hippy lifestyle; Toni Bassa, a very well-loved construction foreman in Sant Carles; and Vicent d’en Blai, a regular patron who would chat with all the peluts (“long-hairs”) who came into the bar, without ever setting down his glass of Terry brandy. At the door, it isn’t hard to picture the truck parked in front, a vehicle driven by Prats, the only truck driver the Marí family business has ever had as a customer in its sixty-five-year history. They used to take that truck down to Santa Eulària or into the city to buy the things on lists written in pencil by Jaume d’en Sala, Toni Cala or Catalina –Toni’s wife–, three employees who were so close to the family that they would sit down for lunch at the owner’s table every afternoon. For many years, the slaughter of the pig was handled by Toni Pep Toni, a close friend of Mr. Joan Marí and the supplier of the sobrasadas and butifarras that were grilled in the courtyard. Showing the illustrated and translated pamphlets that were used to promote Las Dalias in the sixties, Juanito likes to boast about how well his father had managed and kept the bar. Much of the responsibility fell on the women like Eulària d’en Racó, Eulària sa Rota and Catalina d’en Vich, who could do and fix anything. Today, they are anonymous faces for the visitors who come to have fun, eat, dance or shop for craftwork at Las Dalias (or everything at once). Such is also the case of Javi Pereta –the electrician– and Fernando xxxx –the plumber–, who continue to be fundamental to see that nothing goes wrong. The flea market is a microcosm that needs water and light 24 hours a day, and both of these men are as available as humanly possible, Juanito says. Their main merit resides in their being like football referees: if nobody notices they’re around, it means they’re doing a great job. The same goes for Luis García, the head of security on the grounds of Las Dalias, and Javi Ripoll, the engineer who drafted the projects that have made it possible to update the facilities. They do the grey work, so that the work of others can shine: that of Jeremie Normand, the chef of the refurbished restaurant; that of Laurent Nobileau, the DJ who plays the soundtrack for the place; and that of Angie Gallego, the flea market’s resident massage therapist. For several years, brothers Chema and Sena Pallero have been in charge of the music and restaurant at Las Dalias. No doubt, this is the place to be for anyone who loves a different kind of job. That is precisely what Philippe Panchout did in his time: the man who reads the palms of the tourists who wander among the stalls. And Michael Prevost, the mind that designed the first t-shirts and posters that have now become an internationally famous brand.


Mora Schrรถder, Sola, hippie en el mercado, Alok y Merel, hippies en La Marina de Ibiza, campamento hippie


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mente que diseñó las primeras camisetas o carteles que tuvo una marca hoy reconocida internacionalmente. También José Pulido, un aventurero que se escapó de su casa y ayudó a montar muchos de los grandes conciertos que se hicieron en Sant Carles durante los ochenta y los noventa. Por supuesto, James Taylor, un pintor que se afincó en una casa situada justo delante del mercadillo y que representó durante muchos años el papel del vecino ideal, alguien al que confiar las llaves para que entre a regarte las plantas cuando te marchas de vacaciones. Som a Eivissa i, aquí, un vesí és un vesí, això es sagrat, suele repetir Juanito Marí cuando se le pregunta cómo es la relación de Las Dalias con las casas que rodean esta parte de la vénda de Peralta: Can Curreu, Toni sa Font, es Puig, Can Xicu, es Pujol... Todas se cuidan y protegen mutuamente, como se lleva haciendo en la Ibiza rural desde hace siglos. Todos saben que el mercadillo es un emblema que ha ayudado a construir en el norte de la isla una industria turística respetuosa con el entorno y sus habitantes. Hay un día al año en el que el crisol de Las Dalias se reúne alrededor de una gigantesca paella alimentada por leña para guisar en su interior un delicioso arroz que lleva la firma de Joan de na Roja. Es otoño, casi siempre aguanta el calor, las cabezas están relajadas después de un largo verano de comercio y en el aire se respira el espíritu familiar que ha convertido a este mágico rincón en una criatura irreproducible en cualquier otro lugar del mundo.

And also, José Pulido, an adventurer who ran away from home and helped to set up many of the great concerts held in Sant Carles during the ‘80s and ‘90s. Of course, James Taylor, a painter who settled in a house located just in front of the flea market and who for many years played the role of the ideal neighbour, someone to leave the keys with, someone who would come and water the plants when you go away on holiday. Som a Eivissa i, aquí, un vesí és un vesí, això es sagrat (“We’re in Ibiza, and here, a neighbour’s a neighbour; it’s sacred”). This is what Juanito Marí usually says when asked about Las Dalias’ relationship with the surrounding houses in this corner of the venda de Peralta sector of the countryside: Can Curreu, Toni sa Font, es Puig, Can Xicu, es Pujol... They all protect and look after one another, the way people have been doing for centuries in the rural areas of Ibiza. Everyone knows the flea market is an emblem that has helped to build a tourism industry that is respectful of both the environment and the inhabitants in the north of the island. There is one day a year that the Las Dalias melting pot come together around a gigantic paella pan over an open wood-burning flame. Cooking inside of that enormous pan is a succulent rice that bears the signature of Joan de na Roja. It’s autumn, and it’s almost always still warm out, people are relaxed after a long summer of trade, and the air is filled with the familiar spirit that has converted this magical corner of the island into a unique, one-off being that you’ll never find anywhere else in the world.


CERCA DE LA CULTURA, CERCA DEL RESPETO CLOSE TO CULTURE, CLOSE TO RESPECT

Texto: Antonio Colinas/ Fotos: Archivos Consell d´Eivissa y Ajuntament d´Eivissa Difícil, pero a la vez nostálgico y entrañable, es para mí cerrar los ojos y volver con la memoria hacia atrás para valorar la evolución de Ibiza a lo largo de estos últimos ¡42 años! Me refiero a que hace ese tiempo que llegué a Ibiza, en 1977, y a la isla le debo una buena parte de cuanto yo y mi familia somos; sobre todo porque, como escritor autónomo, pude trabajar con comodidad y a mi estancia en la isla se debe una buena parte de los libros que he escrito, entre ellos dos de los más laboriosos: Hacia el infinito naufragio, la biografía del poeta romántico italiano Giacomo Leopardi, y Rafael Alberti en Ibiza. Seis semanas del verano de 1936. Este último libro fue el fruto de ocho años de trabajo y de investigación y supuso una catarsis para mí y, me consta, también para muchos ibicencos, porque lo que iba a ser una semblanza lírica del poeta de la Generación del 27, el desarrollo de una conferencia que había dado en un Curso de Verano, acabó siendo un volumen de 400 páginas. Supuso, pues, este libro un avance en mi propia creación, un reto y a la vez sumergirme en el vidrioso, y por entonces muy mal conocido, tema de la Guerra Civil en la isla, breve pero con algunos episodios muy duros de todos conocidos. It’s hard, yet at the same time it feels nostalgic and inviting to close my eyes and go back in time to assess the way Ibiza has changed over the last 42 years! What I mean is that I came to Ibiza a long time ago, in 1977, and I owe the island much of what I and my family are today; above all because as a freelance writer I was able to work comfortably and I have the island to thank for many of the books that I have written, which include two of the most laborious pieces: Hacia el infiAnito naufragio, the biography of the Italian romanticist poet Giacomo Leopardi; and Rafael Alberti en Ibiza. Seis semanas del verano de 1936. The latter book was the result of eight years of work and research. For me, it was a sort of catharsis, and I am told that it had the same effect on many Ibizans, because what was initially supposed to be a poetic biographical sketch of the famous Generation of ’27 poet, the development of a lecture that I had given in a summer course, ultimately became a 400-page book. This book was a milestone in my own creative work; it was a challenge, yet at the same time it was an opportunity to submerge myself in the delicate subject of the Spanish Civil War on the island (largely unknown at the time), which, though brief, included some very brutal events.


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Remontarnos a los años 70 supone también sumergirnos en una Ibiza que, para bien y para mal, ya no es la de hoy. Para bien, porque la isla pasó a tener un desarrollo económico y social fulgurante, dejando atrás carencias muy graves de aquellos días, como la sanidad, el transporte, las provisiones, los servicios sociales y el consumo, por aludir sólo a cinco de los más llamativos. Para mal, porque la isla se fue sometiendo progresivamente a ese mismo desarrollo, pero con sentido indiscriminado, sin un proyecto global para un territorio tan pequeño y con criterios ideológicos dispares. Ante esta tesitura extremada, me he hecho una pregunta no menos extremada. ¿Ibiza es la paradisíaca “isla de Teócrito” que cantara Alberti o un centro mundial de turismo? De ser así, como así es, la isla debe buscar no sólo un desarrollo sostenido, sino dotarse de los medios adecuados para que su vida no se colapse. Una economía muy próspera, como es la de la isla, exige –en el siglo XXI, no en el VI a. de C.– unas infraestructuras y unos servicios sociales propios de nuestro tiempo. Pero siempre, eso sí, en armonía. Recuerdo también, al cerrar mis ojos, que en aquellos años 70 la isla era intelectualmente el lugar más libre del mundo, más útil para la creación artística, y por ello escritores y traductores, pintores, escultores, artesanos –ibicencos o llegados de fuera– encontraron en aquel tiempo y lugar el espacio ideal para la creatividad en libertad. Y esa apuesta por una Ibiza creativa se había confirmado ya desde los años 30, acrecentada en los 50 y que

Going back to the 1970s also means submerging ourselves in an Ibiza that --for better or for worse-- is no longer the same Ibiza today. The change is positive in that the island has enjoyed magnificent economic and social development, leaving behind the very serious deficiencies of those days, such as healthcare, transport, supplies, social services and consumer goods, just to name five of the most significant ones. The negative side of the change resides in the fact that the island was gradually subjected to that same development, yet indiscriminately, with no overall project for such a small piece of land and with very different ideological criteria. In the face of this extreme situation, I have asked myself a question that is no less extreme: Is Ibiza the paradise “island of Theocritus” that Alberti extolled or is it a world tourism centre? If the latter is the case, as is the case, the island should seek not only a model of sustainable development but also a way to equip itself with the right means to keep its life from collapsing. A very prosperous economy of the 21st century such as that of Ibiza demands infrastructures and social services that are up with the times and of course, always in harmony. When I close my eyes, I also remember that back then, in the ‘70s, the island was intellectually the freest place in the world, the most useful for artistic creation, and for this reason, artists and translators, painters, sculptors, artisans –from Ibiza itself and others who came from abroad– found then and there the ideal space to create in total freedom. And the seeds of that commit-


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llegó a su plenitud en aquellos años 70 que yo viví. Las conversaciones y encuentros en la librería “Ex Libris”, en el Paseo de Vara de Rey, supusieron la cima de esa cultura concorde. Escritas estas palabras iniciales reparo en dos cosas. Por un lado, en un artículo que escribí muy tempranamente en aquellos finales de los años 70 y en el que, en síntesis, subrayaba dos ideas: había que controlar el incipiente desarrollo de la isla, es decir, darle un sentido fructífero al mismo para que Ibiza saliera de sus carencias, para que siguiera progresando en armonía. Por otro, apostaba por que la cultura cumpliera en ese sentido necesario de la isla un papel primordial. A ello no solo debía cooperar, sobre todo, esa rica creatividad artística y artesanal de la isla, sino también otros aspectos de la peculiar, por hermosa y original, isla de las Baleares. Me refiero, por ejemplo, a su Patrimonio Histórico-Artístico, a esa maravilla en el Mediterráneo que es la acrópolis de Dalt Vila, sus murallas únicas y el rico patrimonio arqueológico, con los museos y necrópolis de la ciudad a la cabeza. Y, por supuesto, su espléndida naturaleza y su mar únicas. Recuerdo perfectamente que, a raíz de la publicación de aquel artículo, algunos se rieron de mí, al decirme que la cultura entonces no le interesaba a nadie, y menos a los que apostaban por un desarrollismo rápido e indiscriminado. Afortunadamente, hasta cierto punto, el tiempo me ha dado la razón, y hoy vemos que Ibiza ha insistido con varias iniciativas en ese sentido cultural. Lo apreciamos al ver restaurada Dalt Vila y su circuito de murallas –entonces muy abandonadas–, en el mantenimiento de sus museos, y sobre todo en esa creciente sensibilidad hacia el medio ambiente que ha puesto cierto freno a los atentados a su espléndida naturaleza. Por haber nacido yo en tierra adentro, siempre digo que, a la hora de elegir, me siento más inclinado hacia la Ibiza interior que hacia la costera, sin menospreciar a esta en ningún caso. Sé que la mar es incomparable e insustituible (y que cada vez que nos sentamos frente a ella me siento libre en un grado extremo), pero hoy la armonía de ser está, sí, cuando nos sumergimos en la mar, pero también cuando recorremos los caminos y sendas boscosos del interior; cuando vemos que se ha salvado –gracias a la colaboración de todos, a los que ya estaban y a los que llegaron– el microcosmos de la casa payesa, es decir, un espacio para la autosuficiencia y la armonía exterior e interior. Llegado a este punto recuerdo otras frases que me han dicho, pero no entonces sino últimamente. Frases del tipo de “Afortunadamente, aún nos quedan Las Dalias, sus espléndidos alrededores, los de Atzaró y de Morna”. ¿Qué significa en profundidad esta opinión? ¿No querrá decir que en el sentido y fines de este lugar de la parroquia de San Carlos aún se puede dar esa conjunción entre la Ibiza que fue y la que hoy es, entre creatividad y desarrollo? Los mismos artesanos que allí crean y trabajan, y el público que allí acude, buscan todavía una Ibiza esencial, que todavía la isla mantiene como los latidos de un corazón, asaltado por muchas pruebas, pero que todavía da la vida. Estoy dando cuenta de mi visión de la evolución de la isla. Sé que otros, que cada cual, tendrá la suya, y cada uno añadirá o quitará de mis palabras cuanto sea preciso. Por eso, una y otra vez ¬he dejado expuesto en los seis libros que he escrito específicamente sobre la isla y en varios centenares de artículos –sobre todo en las etapas primeras de mis colaboraciones en Diario de Ibiza, Radio Diario y La Prensa de Ibiza– de qué modo he amado

En aquellos años 70 la isla era intelectualmente el lugar más libre del mundo, más útil para la creación artística

ment to a creative Ibiza had already been sown as far back as the 1930s; they had sprouted in the 50s and reached maturity in the ‘70s, which I witnessed. The conversations and gatherings at the Ex Libris bookshop, in Paseo de Vara de Rey, marked the height of that culture of harmony. Having written these initial words, I am calling to mind an article that I wrote very early on at the end of the 1970s, where I essentially underscore two ideas. The first was the importance of a form of control over the incipient development of the island. In other words, development needed to be guided into a productive direction so that Ibiza would no longer lack the basic necessities, to allow the island to continue to progress in harmony. As to the second concept, I was pushing for culture to fulfil an essential role in that sense for the island. I felt that this harmonious progress was not solely the responsibility of the island’s rich artistic and artisan creativity, but that other aspects of this uniquely beautiful and original place would also have to come into play. For example, I am referring to its artistic and historic heritage, the acropolis of Dalt Vila –a genuine Mediterranean gemstone–, its unique walls and its rich archaeological heritage; and at the head of this group, the city’s museums and necropolis. And of course, its magnificent nature and sea, which are truly singular. I clearly remember people laughing at me after reading that article, saying that nobody cared about the culture and least of all those who were banking on a fast and indiscriminate model of development. Fortunately, to a certain extent, time has proven me right. Today it is plain to see that Ibiza has insisted on that cultural aspect, with several different initiatives, such as the refurbishment of Dalt Vila and its circuit of walls –which at the time were highly abandoned–, the maintenance of its museums, and above all the growing awareness of and care for the environment, which has somewhat curbed the attacks on its spectacular nature. Having been born inland, I always say that when it comes to choosing, I tend more towards the inland areas of Ibiza than its coasts, yet by no means do I undervalue the island’s coastline. I know that the sea is incomparable and irreplaceable (and that every time I sit in front of the sea, I get an intense feeling of freedom), and there is no doubt about the harmony we feel when we plunge into the sea. Yet that harmony is also ever-present when we walk or ride along the wooded inland roads and paths; when we see that we have managed to save –thanks to the work of everyone, those who were here in the past and those who have more recently arrived– the microcosm of the farmer house; in other words, a place for self-sufficiency and indoor and outdoor harmony. At this point I recall other things people have said to me; not back then, but rather lately. Things like “Fortunately, we’ve still got Las Dalias, its wonderful surroundings, the countryside areas of Atzaró and Morna”. What does this opinion mean deep down? Couldn’t it mean that in the sense and purposes of this place in the parish of San Carlos you can still find


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La armonía también está cuando recorremos los caminos y sendas boscosos del interior a la isla. No hace muchos días que, buscando material en mi archivo, me encontré con una fotografía de los miembros de la redacción y de los colaboradores del diario La Prensa de Ibiza y me quedé asombrado de la juventud de aquella treintena de personas. Pensar en la evolución de la isla supone reparar también en aquel germen activo, fructífero, que fue la Sociedad Arqueológica de las Pitiusas; grupo de amigos en los que de manera tan valiosa como desinteresada luchó por sacar a la luz o restaurar el patrimonio no sólo el arqueológico, sino también el cultural, con sus ciclos de conferencias otoñales y monográficas, con sus viajes, con su camaradería sin diferencias de ningún tipo, porque los fines de la misma no eran otros que los del bien de la isla, el amor a Ibiza. No me extenderé aquí en otro grupo profundamente unido a la cultura en libertad, sin límites, de aquellos días, porque la periodista Laura Ferrer ya se detiene puntualmente en este tema en estas mismas páginas. Me refiero al de los traductores en la isla, nacionales o extranjeros, en diálogo con las más distintas lenguas, estimulados por la sinto-

that conjunction between the Ibiza that was and the one that is today, between creativity and development? The same artisans who create and work there now, and the people that visit the market, are still looking for an essential Ibiza, which is still there, like a heartbeat that survives the countless assaults of progress, but which still gives life. I am giving an account of my view of the way the island has evolved. I know that other people, that each person, will have his /her own view, and each person might add to or take away from my words as much as necessary. For that reason, many times I have clearly expressed in the six books that I have written specifically about the island and in hundreds of articles –particularly in the early days of my contributions to the Diario de Ibiza, Radio Diario and La Prensa de Ibiza– the extent of my love for the island. Not many days ago, while looking for material in my archive, I found a photo of the members of the editorial department and contributors of the newspaper La Prensa de Ibiza and I was taken aback by the youth of those thirty or so people. Pondering the evolution of the island means also looking at that active, productive germ, the Sociedad Arqueológica de las Pitiusas; a group of friends that valuably and disinterestedly fought to bring to light or restore heritage; not just the archaeological heritage, but also the cultural heritage, with their autumnal and monographic conference series, with their travels, with their totally harmonious camaraderie, given that everyone shared the same purpose and value: the wellbeing of


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Las Dalias en una de las mejores embajadas que la isla posee en el extranjero

nía entre las mismas, y yo mismo me veo como modesto ejemplo de ello cuando a la vez que traducía del italiano –la lengua que por vivencias y conocimiento era para mí prioritaria– me vi sumergido en algunas traducciones del catalán. La antología que publiqué de la poesía de Marià Villangómez, los poemas de Parcerisas, de Gimferrer, apuntaban entonces en ese sentido. Las lenguas son medios ideales para entenderse las personas, y la función del traductor profesional tiene también –entre otros fines- este sentido primordial de diálogo. También para el poeta. Por nuestra casa pasaron en aquellos años una buena parte de los más señalados escritores, pintores y editores del área catalana. La Ibiza de entonces –para la que yo deseo lo mejor en su futuro– unida a la cultura, pero sobre todo a la amistad, que entonces también era natural y muy apegada, en otros y en mi caso, al contacto con la naturaleza de la isla; contacto que se materializaba en las excursiones a los más alejados y secretos rincones de la isla, a las calas más apartadas, a los acantilados y a sus bosques. Sobre todo, viaje físico, pero también interior, a lo que había en estos lugares de más profundamente simbólico: sus fuentes, sus torrentes. (La Cámara de Comercio de las Baleares concedió un premio a un artículo mío dedicado precisamente a las fuentes ibicencas.) Reclamaba yo entonces atención en concreto para las fuentes, para su inventariado y restauración. Me alegró mucho ver luego que el Consell Insular logró crear ese inventario que protegía uno de los patrimonios más originales por primigenios –junto a las iglesias rurales– de la isla. La edición, en varios volúmenes, de la Enciclopedia de Ibiza supuso también un avance en ese inventario de los valores culturales de la isla. (Con dolor debo decir, sin embargo, que he regresado desolado de mi última visita al poblado, también único, de Balàfia. Entonces por su soledad; ahora por su descuido. Desconozco las razones de esta situación, y de otras personas será la responsabilidad de volver dignificar un paraje tan especial). Pero si uno desciende al valle de San Lorenzo y, a la altura de Es Pins, toma la carretera de Atzarò se encontrará de nuevo ante los mismos espacios de entonces, aún preservados, con los pinares y los cultivos que nos llevarán a San Carlos. Y aquí mi vida funde pasado con presente si tengo en cuenta las frecuentes visitas y vivencias que he tenido en este pueblo y en el municipio de Santa Eulalia, al que, viviendo en Nuestra Señora de Jesús, siempre perteneció mi casa y mi familia. Pero los parajes de Arabí d´Alt han estado también muy cerca de mí en estos últimos años.Pero, sin abandonar mis visitas a otros municipios y parroquias de la isla, en estos últimos años hemos/he hecho de San Carlos el centro que nos/me permite esa comunicación aún con la cultura de la isla. Falleció, sí, nuestra amiga la arqueóloga inglesa Celia Topp. En el mirador de su puig, ya jubilada como profesora universitaria, enseñaba inglés a los niños del pueblo; también nos dejó el escultor Franco Monti, pero por allí aún tienen precioso refugio pintores como Erwin Bechtold, pianistas como Sira Hernández (¡sus ver-

the island and a deep love for Ibiza. I won’t go into any detail about another group with close ties to the free, limitless culture of those days, because journalist Laura Ferrer already explores this subject in these same pages. I am referring to the group of the translators who lived on the island, Spanish and foreign, who were in constant dialogue with the most diverse languages, stimulated by the harmony amongst those languages. In fact, I myself was a modest example of this, given that when I was translating from Italian –my main source-text language, in view of my life experience and knowledge– I found myself submerged in a number of translations out of Catalan. The anthology that I published on the poetry of Marià Villangómez, and the poems of Parcerisas and Gimferrer are cases in point from that period. Languages are the ideal means for people to understand each other, and the role of the professional translator also includes this essential sense of dialogue, ¬among others. The same thing applies to the poet. In those years, many of the most distinguished writers, painters and publishers of the Catalan area visited us in our home. The Ibiza of that time –the Ibiza I so wholeheartedly hoped would fare well in the future– together with culture, yet above all tied to friendship, which back then was also natural and very connected with the contact with the nature of the island; a contact that materialised in the outings to the most distant and secret corners of the island, to the most remote beaches, to the cliffs and their forests. Though it was a particularly physical journey, it was also a journey to the inside, to the most deeply symbolic aspects of those places: their sources, their streams. (One article that I wrote specifically about Ibiza’s springs was awarded by the Balearic Chamber of Commerce). I then urged the local government to turn its attention specifically to the springs, as I pushed for their inventory and refurbishment. I was very happy to see later that the Island Council managed to create that inventory to protect one of the island’s most original pieces of heritage–along with the rural churches. The publication of the Enciclopedia de Ibiza, which had several volumes, also marked the progress of that inventory of the island’s cultural values (Nevertheless, I must say, with great pain, that I returned devastated from my last visit to the settlement of Balàfia, which is also unique. In the past I was affected by the solitude of the site, yet this time it was its neglect that hurt me. I do not know why or how this occurred, though it will be the responsibility of others to re-dignify this very special site). Yet if you go down to the valley of Sant Llorenç, and in the vicinity of Es Pins, you take the Atzaró road, you will find yourself again before the same old areas, intact, just as they were before, with the pine groves and crops that will lead you to San Carlos. And that is where the past and present of my life intermesh, considering the frequent visits and experiences that I had in this town and in the municipality of Santa Eulària. And my home and my family were always a part of Santa Eulària, as we lived in Nuestra Señora de Jesús. Yet in these last years, I have also felt very close to the sites of Arabí d´Alt. All the same, despite my visits to other municipalities and parishes on the island, in the past several years, we/I have made San Carlos the centre that has allowed us/me to communicate with the culture of the island. Yet it must be said that our friend, the English archaeologist Celia Topp, passed away. Once she retired from her job as a university professor, she used to teach the local kids English up at the lookout of her puig, her hill. The sculptor Franco Monti also left us, but other friends around there still have their lovely retreats: painters such as Erwin Bechtold, pianists like Sira Hernán-


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La juventud ha venido a Ibiza, como nosotros vinimos un día, a encontrar la libertad, la cultura, el arte y la naturaleza

siones de la “Música callada” de Mompou!) o la musicóloga María Ángeles Ferrer. Llegado a este último nombre, me viene también al recuerdo la familia Ferrer. Esta, a su vez, me lleva a esa tenaz y prodigiosa aventura musical que son los concursos de piano para jóvenes artistas de todo el mundo. Pero pensando en San Carlos, también recuerdo a esa otra familia que ha apostado por la cultura artesanal y creativa, la de Joan Marí (Juanito) y, antes, la de su padre, Juan Marí Juan, el fundador de Las Dalias. Hoy Las Dalias contiene ya muchas Dalias, y la inicial artesanía de calidad ha evolucionado y se complementa con la moda, la música, la gastronomía; es decir, con una economía y una oferta sostenibles y en consonancia plena con la isla, pues los artesanos (especialmente los alfareros y ceramistas ibicencos) también estuvieron siempre cerca de la Ibiza esencial. Pero hoy en el mercadillo (mercado ya) de Las Dalias se puede encontrar, en cantidad y en calidad –en autenticidad– la más variada muestra artesanal. (Y no por la veteranía de sus artesanos sino por “nuestros tesoros y las cosas bonitas que únicamente se pueden encontrar aquí”, han dicho ellos.) De ahí el que esta labor auténtica de años haya tenido incluso en la actualidad proyección en el extranjero, no sólo a través de los turistas (con sensibilidad) que nos visitan, sino en algunos de los países de los que estos provienen. Se constituye así Las Dalias en una de las mejores embajadas que la isla posee en el extranjero. Llega el mes de septiembre. El tráfico se espacia. Las tórtolas y sus cantos aprecian el frescor. La isla se aquieta. Los pinos de Arabí d´Alt, (“el territorio” de uno de los mejores ibicencos de corazón que conozco, Joan Costa Ferrer) se han tornado más dorados y la tierra abierta más roja. Se recogieron uvas, almendras y algarrobas. Milagrosamente, aún hay un gran silencio en estos parajes. Hay más calma en la isla. También la misma vida en Las Dalias en días que no son sólo los sábados. Por ejemplo, los lunes o martes por la noche, donde los “tesoros” artesanales escuchan melódicas músicas en vivo. Curioso es que en este viaje nuestro en el tiempo hacia la Ibiza de la cultura nos hayamos encontrado con la música, la de Las Dalias, sí, pero también la que se desprende de los pianos del concurso fomentado por la familia Ferrer. Por el salón cultural de la parroquia han pasado a lo largo de años un sin fin de magistrales pianistas, maestros e intérpretes. Pero sobre todo ha pasado esa juventud que ha venido de la isla, pero también de muy lejos, a encontrar en la isla, como nosotros vinimos un día, la libertad cercana a la cultura, la libertad cercana al arte, la libertad que concede la mejor música, la libertad de una armónica naturaleza. Esa libertad de libertades en la que nos sentimos más humanos, más solidarios, más respetuosos y respetados, más en paz. Esa libertad en armonía que esperamos que, por muchos años, se salve y se mantenga.

dez (Oh, her versions of Mompou’s Música Callada) and musicologist María Ángeles Ferrer. This last name also reminds me of the Ferrer family, which in turn brings me to that steadfast and phenomenal musical adventure: the piano competitions for young artists from around the world. But when I think of Sant Carles, I also remember that other family that has always put its confidence into the artisan and creative culture, that of Joan Marí (Juanito), and before him, that of his father, Juan Marí Juan, the founder of Las Dalias. Today, Las Dalias now has loads of Dahlias, and the initial quality craftwork has evolved and is complemented with clothing, music, food; in other words, with a sustainable economy and supply and totally in line with the island, as the artisans (especially the Ibizan potters and ceramicists) were also always close at heart to the essential Ibiza. Yet today at the Las Dalias flea market (which is now a market) you can find the most assorted display of craftwork in terms of both quantity and quality –authenticity– (and not because of the experience of its seasoned artisans, but because they regard those products as “our treasures and the lovely things that can only be found here”). Hence, that authentic work of years of time has even become known abroad, not just through the (aware) tourists who visit us, but also in some of the countries that they come from. That is how Las Dalias has become one of the island’s best embassies abroad.The month of September arrives. The traffic thins. The songs of the turtledoves tell us that they’re grateful for the cooler air. The island calms down. The pines of Arabí d’Alt, (“the territory” of one of the finest-hearted Ibizans I know, Joan Costa Ferrer) have taken on a more golden hue and the open land is more reddish. Grapes, almonds and carob beans have already been harvested. Miraculously, there is still a great silence in these places. There is more peace and quiet on the island. And life is still the same at Las Dalias on days other than just Saturdays. For example, on Mondays and Tuesday nights, where the artisanal “treasures” get to listen to live musical melodies.It is odd indeed that on this journey of ours through time to the Ibiza of culture, we have come across music, that of Las Dalias, yes, but also the music released by the pianos of the competition promoted by the Ferrer family. Through the years, the cultural fair of the parish has hosted an endless list of master pianists, maestros and performers. Yet above all, it has seen that youths from the island, as well as young people who have come from very far away, find on the island, just as we did in our day, a freedom that is close to culture, a freedom that is close to art, the freedom given forth by the finest music, the freedom of nature in harmony. That freedom of freedoms that enable us to feel more human, more solidary, more respectful and respected, more at peace. That freedom in harmony that we hope will survive intact for many years to come.


DIEZ SEMBLANZAS IBICENCAS

Texto: Antonio Colinas / Ilustraciones: Untaltoni

El escritor, poeta, investigador y traductor Antonio Colinas realiza una semblanza de algunos personajes que han marcado su trayectoria personal y literaria en Ibiza, donde ha residido durante 21 años (de 1977 a 1998) y donde ha escrito y traducido algunas de sus obras más reconocidas, como “Hacia el infinito naufragio. Una biografía de Giacomo Leopardi”, “Rafael Alberti en Ibiza. Seis semanas del verano de 1936” o sus poemas y “Tratados de armonía”, en los que reconoce su “filosofía de la vida” durante esta etapa ibicenca. Protagonistas de su vida, de un tiempo feliz, los personajes que dibuja Colinas describen asimismo una época reciente, y aún viva, en la historia de la isla, de su cultura, de su humanidad.


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Ana Vergara y Álvaro Astorza En aquellos años 70, la ausencia de una Sanidad completa era una asignatura pendiente en el desarrollo de la isla. Los médicos llegaban sobre todo de Barcelona o de Valencia. De esta última ciudad –aunque antes se habían formado en Nueva York– llegaron los doctores Vergara y Astorza. Ellos fueron algunos de aquellos funcionarios avanzados que trajeron progreso desde su campo profesional a la isla. Pero también afán de integración, de amor a Ibiza y a sus gentes; ejerciendo ese afecto desde uno de los sentidos más vivos que tiene esta palabra: amor y entrega para sanar. Ellos fueron consustanciales a nuestra familia desde ese origen tan entrañable como remoto que fueron las guarderías infantiles. Su amistad fue la de nuestros hijos: Beatriz y Clara, Álvaro y Alejandro. Y enseguida la de otra niña, Esther, la hija del poeta Jean Serra, cercana también a nosotros desde aquellos mismos orígenes. Amigos, Ana y Álvaro, no sólo desde el origen de los días felices sino en los momentos de la dificultad. Mas siempre era y es la plenitud de la amistad completa la que perdura más allá de ¡¡37 años!! de convivencia. Su presencia y su recuerdo van siempre unidos a su casa que mira a la bahía de Talamanca, a Dalt Vila, a las lejanías de Formentera. Es como si esas contemplaciones a través de tantas melodías, atardeceres y noches hicieran de la isla un libro abierto que a través de luces y colores distintos nos fuera comunicando mensajes de eternidad. Y digo “melodías” porque la música, particularmente la ópera, nos recibía siempre en su casa. Sentarse y contemplar desde cualquier mirador de la isla es tarea placentera, pero máxime cuando alrededor nos arropa el calor de la amistad fiel. Nuestros habituales baños en Sa Punta solían tener siempre, antes o después, una parada en esa casa de los grandes pinos, de las sonrisas, de las manos abiertas, de las voces musicales sublimes.

Juan Costa Ferrer Lo recuerdo, ya solidario con los seres humanos y optimista, durante nuestro primer encuentro: durante la limpieza y excavación de la Cueva de Santa Inés, en una de las laderas sobre la bahía de San Antonio. Juan fue durante años el presidente de la Sociedad Arqueológica de las Pitiusas. Por tanto, su nombre va unido a mi amor a la arqueología, a las dos excavaciones que hacíamos cada año, y por supuesto al grupo de voluntarios que la constituía. Como se puede apreciar, en algunos casos, cada una de estas semblanzas será para mí una semblanza de semblanzas. Por eso, escribiendo de Juan, ahora me vienen también los nombres de Jordi H. Fernández, Benjamí Costa, Carlos Gómez Bellard, Celia Topp, Katja y Karl Meirowski, Joana Ferrer, las familias de los Bofill, Costa o Bertazioli. Labor la nuestra desinteresada, pero que a través de los secretos de la tierra, de los yacimientos y de los museos de la isla, nos ponía en comunicación no sólo con la Historia, sino con la humilde intrahistoria, que no sólo sabía de nombres y de fechas. Amor al origen. A Juan Costa Ferrer debemos destacarlo siempre, y ante todo, por su labor social en favor de los más necesitados, sea ayer en Brasil, hoy en Ibiza; pero sobre todo, para mí, Helen y Juan son reflejo de su finca de acogida en Arabí d`Alt. Desde aquellos primeros días mucho le debo a ese lugar, pero seguramente el mejor fruto es que en él escribí mis Memorias del estanque y algunas de mis Canciones para una música silente. Dos de los libros míos que más amo. Y que contienen más Ibiza esencial en su interior. Juan: no olvidaré nunca tus tórtolas y tus parras, la sombra de aquel gran algarrobo solitario, el rumor de la lluvia que purificaba el mundo cayendo en la noche sobre el estanque.


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Leopoldo Irriguible Diego y Margalida Planells Cómo calificar a estas dos personas entrañables: ¿vecinos, amigos, hermanos en una amistad que ha sido más que amistad? Lo que es evidente es que van unidos a su casa payesa de Can Pujolet, a que Margarita es payesa desde generaciones remotas y en consecuencia va unida para mí, ante todo y sobre todo, a lo telúrico, a los campos durante tanto tiempo autosuficientes que rodean al microcosmos de la casa payesa. Hablaría también en consecuencia, sin reparos, de sabiduría en ella, de un conocimiento ancestral; persona de pocas palabras, pero que al pronunciarse resumían quizás una sabiduría de siglos, una fidelidad a la tierra y a sus cultivos, a esa resistencia frente al urbanismo atroz, a esa Ibiza del interior que es el reverso de la Ibiza marina. Delante de su casa pasaba el más primitivo de los caminos que iba de Nuestra Señora de Jesús a Santa Eulalia, apenas un sendero, el que bordea el torrente profundo del valle de Can Fornet. Tantos días, tantos meses, tantos años (¡42!) de vecindad, de hermandad, de amistad, de –sí– familiaridad. En el campo ibicenco cada casa aún viva ha sido y es una isla dentro de la isla, pero había ese camino entre pinos que comunicaba nuestras casas y que permitía el respeto, el diálogo, las ayudas. Paraíso también esos campos –primera “escuela” de aprendizaje– para nuestros hijos, Clara y Alejandro, para una infancia feliz, inolvidable. La casa de Diego y de Margarita era también su horno y su era, sus cisternas y sus bancales, su rebaño y sus gatos, sus grandes higueras y sus colmadas parras, los algarrobos que todavía ¡a sus 95 años! Margarita recolecta. Hay un vacío en la finca desde que la enfermedad se llevó a su marido, Diego, otro ejemplo de cómo el espíritu trabajador andaluz puede convivir con el espíritu trabajador ibicenco. Pero todavía perdura esa presencia de ella y de su campo que lo llenan todo. Viva personalidad de Ibiza a salvo, aunque este paraje entrañable esté rodeado de vecinos de todas las procedencias de Europa. No tengo más palabras para comentar las vidas de estas dos personas que, en gran medida, han sido nuestras propias vidas ¡durante tantos años!

Otro precursor y promotor de la salud y de la medicina y del arte en la isla. Ay, creo que te has ido, Leo, sin dejarnos lo que yo tantas veces te había pedido: unas Memorias tuyas de aquellos primeros años en la isla. Porque ¿se imaginan ustedes lo que pudo ser la vida del primer psiquiatra de la isla, trabajando en aquellos mediados de los 70, su labor en pro del Patronato Insular de Salud Mental, su cercanía a los enfermos, sus idas y venidas, a veces con ellos, a Mallorca? Pero lo sorprendente es que este psiquiatra fue a la vez un excelente promotor, por pintor y algo más, del Arte de la isla. Por eso, aquella primera etapa como sanador de almas y de mentes va unida a sus primeras instalaciones artísticas, al Arte que llevó por bandera por las arenas de las Salinas y por las calles y plazas de Dalt Vila. No sólo por ser junto a Peña, su mujer, un médico y artista lo tengo en mi memoria, sino sobre todo por ser uno de los amigos fieles en esos momentos perturbadores de los traslados y porque estábamos hermanados al haber obtenido los dos la Beca de Creación de la Fundación March. Amigos hasta última hora, que no fue otra que la de la muerte de Leo, cuando ya desde Barcelona, por teléfono, su voz apagada o sus silencios nos anunciaban lo peor. (O cuando nos traía noticias de él Albert Ribas –otro amigo verdadero-, el mayor promotor cultural que tuvo la poesía y la cultura en Ibiza y Mallorca durante los gloriosos años que vivió la Sala Cultural de Sa Nostra). Duelen el dolor y las pruebas por las que pasaron los últimos años de la vida de Leopoldo, pero más que ese dolor pudo y puede la amistad verdadera, los muchos años de sintonía en la literatura, en el arte, en la música. Aquí están a mi lado, para neutralizar cualquier pesar y traerme alegría jubilosa, las grabaciones que Leo me dejó de Juan Sebastián Bach, debidas a Keith Jarrett, y esa “escalera” de uno de tus cuadros que me/nos llevan hacia sentimientos de infinitud. Hoy la música, en estos meses del último verano, la uno también a las jornadas y concursos musicales que en San Carlos llevan -qué gran ejemplo de cultura familiar viva– María Ángeles Ferrer y sus padres, al piano de Sira Hernández, que suena entre los pinares de esta querida parroquia ibicenca, a las esculturas de Franco Monti o a las serenas noches de los lunes en Las Dalias, esa ONU de la artesanía auténtica. Pero las músicas de Leo Irriguible eran ante todo –como su vida bulliciosa de proyectos, tan activa– las de una inquietud y un arrebato órficos.


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Toni Roca El poeta –¿sólo poeta y no Cinéfilo Máximo y Personaje Único?– Antoni Roca Pineda va unido siempre a una amistad permanente, pero en origen va unido a otros amigos de primera hora: Francesc Parcerisas y Antoni Marí Muñoz. En la casa-refugiocomuna del primero, sobre un puig que también miraba a la bahía de San Antonio, nos encontramos un día en actitud fraterna un grupo de personas que también nacía gracias a la literatura. Pero en verdad aquel encuentro se debió a la casualidad, a nuestro Citroën 2CV, que un día nos llevó a un garaje donde también reparaban los suyos Francesc y Toni. Yo por entonces no conducía. Llegué a tiempo de ejercer la noble tarea del autostopista en la isla. Pero cada lunes, después de nuestra tertulia de traductores en la terraza del Teatro Pereira y tras la sesión nocturna de cine-club, eran Francesc y Bernardette los que me llevaba hacia aquel valle profundo y sin luces en el que estaba mi casa. Toni Roca va unido también a la aventura que desde entonces supuso para mí el Diario de Ibiza, como más tarde lo supondría La Prensa de Ibiza. Inolvidable y liberal plantel juvenil, el de este último diario, capitaneado por Joan Serra. Toni Roca es único por radical y radical por único, pero todos saben que, más allá de sus arrebatos de artista, en su pecho lleva un corazón de niño grande que lima las más difíciles pruebas a las que la amistad puede verse sometida. Imposible recordar a Toni Roca sin su atuendo, pero si debo recordar uno concreto es el de las dos camisolas multicolores de Camerún que le regalamos. Sólo él posee la percha necesaria para lucir tamañas joyas de las vestimentas africanas. Aspecto muy alejado de Nueva York y de Beverly Hills, pero Roca también habita en estos lugares emblemáticos. Aunque parezca imposible.

Julio Herranz Este poeta y periodista andaluz podría ser lo más opuesto a Toni Roca, pero a la vez, gracias a la amistad flexible, no dogmática, literaria, no lo es. Hay algo, o bastante, del espíritu andaluz en la isla de Ibiza, pero sinónimo de andaluz es sobre todo en la isla la palabra equilibrada de esta persona. Julio: otro aventurado y fiel amigo de Ibiza, trabajador de la palabra, diplomático en la amistad y en la cordialidad. Él va unido a la poesía, pero también al periodismo en papel y radiofónico de la isla (como también en este segundo campo lo sería otra gran amiga de aquellos días primeros: Concha García Campoy). Para saber de la cultura en Ibiza a lo largo de estos últimos cuarenta años, habría que repasar, de manera especial, las crónicas de Julio Herranz. Ya en aquellos años 70 éstas eran, junto a las de Mariano Planells (aquí los misterios y arqueologías varias de la isla) las más significativas, aunque las de Julio se distinguían y distinguen por lo que tenían de actualidad cultural diaria. Encontrar en un acto cultural a Julio Herranz –en galerías de arte, en salas de conferencias, en actos públicos o incluso en discotecas–, suponía y supone encontrarse con una persona flexible, dialogante, de fina ironía, progresista respetuoso. Quizás hoy tenga el secreto de su juventud en esas retiradas que hace a las 10 de la noche, puntualísimamente, a su hogar. La isla de Ibiza es de una maravillosa unidad por su naturaleza y por el carácter de sus gentes, pero a la vez es preciosa y amada por su variedad, por esa libertad (la bien entendida y bien llevada) que a todos concede. Julio Herranz llevando Ibiza fuera de Ibiza (¡oh cielos, también es verdad!), fuera de la isla, en Italia por ejemplo, junto al pintor Mario Arlati y (sí) Toni Roca, por ejemplo en Milán y junto a los bellos lagos de la Lombardía. El mecenazgo de Arlati, la amistad y la poesía, de nuevo, hicieron posible esta “conjunción astral”.


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Vicent Calbet Pronunciamos el nombre de este pintor y nos viene a la mente una gran serie de pintores amigos, de pintores notables de la isla. Pronunciamos Calbet y podríamos haber nombrado a Rafael Tur Costa, o a Stafforini, o a Katja Meirowski, o a Bechtold, o a Paco Romero, que un día moldeó en barro mi cabeza bajo un ardoroso mediodía en el valle de Corona. Sé que soy injusto al resumir, en unos pocos nombres, tantos pintores y artistas que están en mi memoria. Pero, como Toni Roca, los que lo conocieron saben que Vicent Calbet fue un personaje único. Ante todo, por una razón de peso, poderosa, que va más allá de su Arte: porque era, como nos dijo Antonio Machado de sí mismo, un hombre “en el buen sentido de la palabra bueno”. También por eso, en la amistad Vicent fue un ángel inocente, otro niño grande, un amigo que todo lo daba; pero lo más precioso era su cercanía, la libertad con la que hacía las convocatorias en su casa payesa, en la que no había sectarismo ni discriminaciones: era una casa simplemente para la amistad en libertad. Luego, sí, estaba su pintura, que tiene el don de ser muy popular entre los ibicencos. Con Vicente también solía hablar de arqueología, de la cual, como yo, era un devoto, y ésta lucía junto a sus cuadros, en el ancla romana de su jardín, junto a los cientos de objetos más humildes, incluso aquellos que él recogía de las playas, los que en ellas quedaban después de las marejadas: maderas, cuerdas, corchos… De aquellas convocatorias en su casa me quedo con algunas muy especiales, por silenciosas: las de invierno. Sólo nos acompañaban en aquellas tardes al calor del fuego otros dos amigos que también merecen espacio aparte, pero que van unidos a esos años entrañables que recuerdo: María Dolores Tur y Martín Vila, dos grandes amigos y conocedores del Arte, dos de los ibicencos con más sentido de universalidad que conozco. Escribo sobre casas y amigos y pienso en la última que visitamos el pasado invierno, la de Lolita y Martín: dentro de ella tiemblan los símbolos de esa universalidad, cultos, pero mirando siempre desde la ladera nos llega de fuera la llamada del mar ibicenco. Vicente Calbet, el Arte donde la amistad se multiplicaba en amigos. Su muerte en Japón nos hace reflexionar sobre ese sentido de universalidad que también hay en el espíritu de Ibiza.

Elena Ruiz Sastre Es la actual Directora del Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza. Soriana de origen, pero numantina de carácter e ibicenca por sus esfuerzos. La recuerdo en su actualidad, pero sobre todo en aquellos primeros años de amistades concordes. Como el nombre de Jean Serra, ella va unida a la Ibiza del senderismo y de las excursiones a los más apartados y secretos rincones de la isla, allá donde reposan en silencio las últimas fuentes, los pozos, los hornos de carbón, los torrentes cerrados por la vegetación, las calas más secretas (ay, esa que tiene la forma de un corazón, la de Portitxol). Elena y Federico, Eugenia y Vicente Valero, Teresa y Enrique Calvo, María José y yo. A este grupo de excursionistas extremados yo lo reconocía con humor como el “Círculo Pitagórico” en mi libro –otro de los más queridos por mí– Los silencios de fuego. Amistad en la concordia y en el amor a lo más esencial de la isla: a los símbolos de la naturaleza aún virgen y a los que el ser humano fue levantando con sus manos. Va pues Elena Ruiz unida sobre todo a aquellos primeros años, pero no tengo por menos que verla también cerca de los pintores y amigos del Arte, del Museo que estuvo a punto de ser otra cosa, quién sabe qué. Hoy miramos aquel tiempo de revuelo e inquietudes entre los artistas con mirada concorde, en la que todos están. Otra vez las citas –en el Museo y en las galerías–, el arte, la poesía o aquellos buenos libros de la Biblioteca Insular, los que mimaba su primer bibliotecario, Enrique Calvo, van unidos inolvidablemente a la amistad verdadera.


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Marià Villangómez Llobet Antonio Isasi Isasmendi Tú también, amigo cercano y generoso de los años últimos, te has ido. Reposas en esa mar y en esa cala donde gustabas amarrar tu barco, la de Porroig, donde están sumergidos también los sueños de María, tu compañera. Hoy contemplo las luces de los barcos de esa cala desde otro maravilloso mirador: el de la casa de Chuchú y Santiago Martínez-Lage, amigos de la poesía y de las fuentes secretas, de los faros lejanos, desde los acantilados del Cap Llentrisca. María y Antonio Isasi son para mí sinónimo de mar, de la mar de las Pitiusas. Antonio Isasi, hasta muy poco antes de su muerte –al final con la ayuda de un grumete– osaba llevarnos a la infinitud de esa mar. Digo “osaba” porque yo, habitante de mares terrestres, siempre he navegado con gran respeto y temor por la mar. Para mí sobre todo esta mar era la de la literatura de los grecolatinos, la de Homero y su Odisea. No comprendí aquellos versos de la Odisea que aludían a un mar violáceo o de color violeta, hasta que vi estas tonalidades en las calas desde el norte de la isla, desde el barco de Antonio Isasi. Estando ya María muy mal de salud, huíamos hacia los islotes y nos demorábamos a los pies abismales de Es Vedrà, sin saber que ella compartía ahora mi temor al mar, pero por una causa más grave. Ya estarás pensando, amigo lector, que escribiendo sobre Antonio Isasi Isasmendi me estoy olvidando del gran director y productor de cine que él fue, el cineasta que eligió a Ibiza para su jubilación, y que por tal jubilación no pudo rodar –como él quería y así me lo dijo– una película sobre mi libro Rafael Alberti en Ibiza. Antonio es sin más una gran parte, y destacadísima, del cine español del siglo XX. El “Goya de Honor” concedido a toda su carrera así lo prueba. Cinéfilos como Toni Roca o Carles Fabregat, actrices como su hija María Isasi, Marisa Paredes o Cayetana Guillén Cuervo, o su hijo Antonio Isasi –otro apasionado navegante– están en mi memoria fundiendo el cine con la mar. Otra vez el Arte cerca de la Naturaleza única de esta mar.

En el principio de aquellos años 70, la amistad concorde, flexible, antisectaria, iba unida no sólo a excavaciones y a excursiones. También a las tertulias en cafeterías y en librerías. Recuerdo estas últimas porque en la librería extranjera “Ex Libris” –sita en el paseo de Vara de Rey y regida por Evelyn y Ángelo– vi por vez primera al poeta Mariano Villángómez, el Patricarca de las Letras ibicencas, el poeta que supo sintonizar con el espíritu de su tierra y de sus gentes con unos versos serenos y entrañables, líricamente puros. El nombre de Villangómez podía haber ido al comienzo de estas semblanzas, pero las cierra en un lugar que no es menos privilegiado. Él también apostó –creo que hasta sus últimos días, hasta que lo vi postrado, enfermo en su lecho– por la amistad en armonía. Gran conocedor de las literaturas catalanas y castellanas, pero también de las extranjeras, pues fue un selecto y excelente traductor. Yo, a su vez, tuve el honor de traducir sus poemas en Viajes y días, la antología que nos editó Visor. Colega, pues, Mariano –“así me llamaron siempre en familia, Mariano”, decía– como poeta y traductor, como autor de prosas delicadas y deliciosas, de la que su L`any en estampes es la mejor prueba de ellas. Prosa poética o poemas en prosa. Nunca he visto tanta gente variada del mundo literario como aquel día en la reunión que se convocó en “Ex Libris”. El motivo: la creación de una revista que habría de llevar por título “Teorías de Ibiza”. El presupuesto económico para editarla nunca se alcanzó, pero con los textos que ya estaban escritos y programados para el primer número de la revista –con el entusiasmo de Félix Julbe y Rafael Pascuet, ¡aquellos dinámicos tiempos culturales del Colegio de Arquitectos!– se editó un libro que hoy es una rareza bibliográfica, Teorías de Ibiza. Sin embargo, por encima de todos los recuerdos que tengo del Villangómez amigo y admirado poeta, está el de las tertulias que teníamos en aquellos años 70-80, por las mañanas, en la cafetería “Milán”, en Vía Púnica, y en compañía de otros dos escritores ibicencos, Enrique Fajarnés Cardona y Cosme Vidal Lláser. Ellos eran, a su vez, tres amigos fieles ya desde su juventud, desde los años 30. En el seno de sus encuentros acogieron generosamente, con liberalidad, a este escritor que llegaba de tierras de León, pero vía Milán (Italia).


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TIERRA DE TRADUCTORES LAND OF TRANSLATORS

Ibiza y Formentera atesoran un patrimonio cultural impresionante, pero hay una parte muy poco conocida: aquí se han traducido algunas de las obras literarias más célebres del mundo, como ‘El señor de los anillos’ o ‘El nombre de la rosa’. Ibiza and Formentera boast an impressive cultural heritage, but there is one important and scarcely known aspect: some of the world’s most famous literary works, such as The Lord of the Rings and The Name of the Rose, were translated here.

Texto: Laura Ferrer Arambarri / Fotos: Archivo y Las Dalias Cuando leemos una obra traducida, leemos, a la vez, dos libros: el libro que escribió el autor o la autora y el libro que tradujo el traductor o la traductora. Esta segunda figura suele pasar un poco desapercibida, y a veces ni siquiera nos fijamos en su nombre. Pero sin él, sin ella, no podríamos acercarnos a ese libro sin antes dedicar años y años a aprender el idioma en el que fue escrito. Los traductores son los héroes de la literatura, personas que, con discreción, talento y muchísimo trabajo nos abren las puertas a mundos maravillosos. Y resulta insólito descubrir que muchos de esos héroes han vivido y trabajado en Ibiza y Formentera. A finales de los años 70 la ciudad de Ibiza acogía cada lunes una peculiar tertulia. Casi una docena de traductores que por entonces trabajaban en las Pitiusas salían de sus refugios en las montañas ibicencas y se reunían en la cafetería del Teatro Pereira para conversar con sus colegas sobre experiencias, dudas y lecturas, y también para surtirse de libros, revistas y de las provisiones con las que pasar la semana. Whenever we read a translated work, we are in fact reading two books at the same time: the book written by the author and the book translated by the translator. The latter figure usually goes relatively unnoticed, and sometimes we do not so much as look at his /her name. However, if not for that person, we could never approach that book without first devoting years and years of time and energy to learning the language in which it was written. Translators are the heroes of literature, people who, with discretion, talent and a great deal of work, open the doors to wonderful worlds for us. And it is incredible to discover that many of those heroes have lived and worked in Ibiza and Formentera. At the end of the1970s, a peculiar literary discussion was held each Monday in the city of Ibiza. Nearly a dozen translators who at that time were working in the Pityusic Islands would leave their mountain retreats and meet up at the café of the Pereira Theatre exchange their experiences, translation doubts and readings; and to stock up on books, magazines and the supplies they needed for the week.


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Matilde Horne trabajando en su estudio en Ibiza

Antonio Colinas, laureado poeta, ensayista, novelista y traductor leonés que vivió dos décadas en Ibiza, formaba parte de aquel grupo, cuyos encuentros relata de forma entrañable en su libro ‘Los días en la isla’. “Los traductores eran un grupo coherente que aportaba a la isla una nota distinta, claramente respetuosa con el medio cultural”, valora Colinas. Por aquel entonces Francesc Parcerisas traducía al catalán una selección de la obra de Ezra Pound y Carlos Manzano se ocupaba de las novelas de Henry Miller. “Más esporádicamente se sumaba al grupo Antonio Escohotado, que en aquella época traducía a Hobbes y a Jefferson”, rememora Colinas. También estaba Pedro Gálvez, un singular personaje “muy cálido y con un punto excéntrico”, que se sometía a prolongados ayunos voluntarios en San Mateo, en donde estaba traduciendo –en verso– el ‘Fausto’ de Goethe. Manuel Sáenz de Heredia, traductor de Rilke, también vivió y trabajó en la isla. También resulta imprescindible destacar el inmenso trabajo como traductor del poeta ibicenco Marià Villangómez, que dejó de escribir poesía propia a mediados de los años 60 para dedicarse por completo a crear versiones en ibicenco de las grandes obras de Shakespeare, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Keats, Baudelaire, Rimbaud, Valéry, Mallar-

Antonio Colinas, a laureate poet, essayist, novelist and translator from Leon who lived in Ibiza for two decades, formed part of that group, the gatherings of which he describes warmly in his book titled Los días en la isla. “The translators were a consistent group that gave the island a different note that was clearly respectful of the cultural sphere”, Colinas assesses. In that period, Francesc Parcerisas was translating into Catalan a selection of the works by Ezra Pound and Carlos Manzano was working with the novels of Henry Miller. “Antonio Escohotado more sporadically joined the group. At the time, he was translating Hobbes and Jefferson”, Colinas recalls. Pedro Gálvez was also there: a singular, “very warm character with a touch of eccentricity”, who subjected himself to lengthy voluntary fasts in San Mateo, where he was translating –in verse– Goethe’s Faust. Manuel Sáenz de Heredia, the translator of Rilke, also lived and worked on the island. Not to be forgotten is the immense translation work of Ibizan poet Marià Villangómez, who stopped writing his own poetry in around the 1960s to devote himself completely to creating versions in Ibizan Catalan of the great works of Shakespeare, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Keats, Baudelaire, Rimbaud, Valéry, Mallarmé, Supervielle, Verlaine, Apollinaire, Éluard, Des-


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Francesc Parcerisas, Toni Mari, Juana (la esposa de Ricardo), Ricardo Pochtar y Edith (la mujer de Toni), en Formentera en los años 70

mé, Supervielle, Verlaine, Apollinaire, Éluard, Desnos, Dante, Leopardi, Góngora, Quevedo, Alberti o Cernuda. La tertulia en la terraza del Pereira no era la única que reunía a los intelectuales. Los jueves por la tarde había otra reunión literaria en la Librería Internacional Ex-Libris, ubicada en el primer piso de un edificio de Vara de Rey, que regentaban Evelyne y Ángelo. Hasta treinta personas, todas de notable perfil intelectual y artístico, llegaron a participar en estas citas.

El éxito inesperado de ‘El nombre de la rosa’

El poeta y traductor argentino Ricardo Pochtar, que se hizo mundialmente conocido por su traducción de ‘El nombre de la rosa’, de Umberto Eco, vivía por entonces en Formentera. Nadie esperaba que esta novela sería el éxito internacional que fue. Es más, primero la rechazaron Carlos Manzano y el propio Colinas, que estaban enfrascados en otros trabajos de traducción. Colinas se ocupaba por entonces de la edición crítica de cuatro obras de Leopardi, “en la que casi dejé la vida”, admite. “Ante mi negativa y la de Manzano, el libro de Eco pasó luego a Ricardo Pochtar. Creo que nunca he renunciado –de una manera tan inocente– a la traducción de un libro de tanto éxito”, admite. Pochtar ha traducido libros del francés, inglés e italiano para editoriales de Buenos Aires, Barcelona y Madrid. Y, de entre todas, sobresale la ya citada de Eco, además de ‘El Gatopardo’, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Desde 1983 es traductor

En los 70, una docena de traductores que por entonces trabajaban en las Pitiusas salían de sus refugios en las montañas ibicencas y se reunían en la cafetería del Teatro Pereira

nos, Dante, Leopardi, Góngora, Quevedo, Alberti and Cernuda. The cultural discussion on the Pereira Theatre terrace was not the only one that brought the intellectuals together. There was another literary circle on Thursday evenings at Librería Internacional Ex-Libris, a bookshop located on the second floor of a building along Vara de Rey, which was run by Evelyne y Ángelo. As many as thirty people, all with prominent intellectual and artistic profiles, came to take part in these gatherings.


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Ricardo Pochtar en Formentera en los 70

de organizaciones intergubernamentales (Naciones Unidas, Organización Mundial de la Salud, Organismo Internacional de Energía Atómica, entre otras). Ha sido presidente de la Asociation Internationale des Traducteurs de Conférence. Colinas guarda en su memoria una imagen singular de Pochtar “corriendo por el puerto de Ibiza para tomar una de las barcas de Formentera” con su máquina de escribir a cuestas, después de recogerla en Ibiza, donde la había llevado a arreglar. “Estaba abducido por la isla y por la traducción”, apunta con cariño su amigo leonés. El propio Colinas, durante aquellos años, se dedicó a traducir intensamente y apenas salía de la isla, que le proporcionaba la tranquilidad y el aislamiento necesarios para este trabajo. Es más, ni siquiera tuvo teléfono en casa durante muchos años y, cuando le concedieron el Premio Nacional de Literatura en el año 1982, fue imposible localizarle hasta que a la periodista Rosa María Pereda, de El País, se le ocurrió llamar a su esposa, María José Marcos, que por entonces trabajaba en una oficina de Argentaria en Ibiza. Colinas ha traducido a autores tan importantes como Carlo Collodi, Pere Gimferrer, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Salvatore Quasimodo, Giacomo Leopardi o Pier Paolo Pasolini, entre muchas otras obras.

Matilde Horne y Carlos Manzano, dos casos excepcionales

Otra traductora incansable fue Matilde Horne, argentina de nacimiento y afincada en Ibiza desde los años 70 hasta su muerte en 2008 en la Residencia Asistida de Cas Serres. Cuenta en su haber nada menos que con dos de las tres entregas de ‘El señor de los anillos’ de Tolkien. Todos cuantos conocieron a Horne hablan con gran cariño de esta mujer sencilla y nada pretenciosa que completó una lista increíble de traducciones entre las que se cuentan más de una treintena de novelas. Ray Bradbury, John Crowley, Lawrence Durrell, Doris Lessing y el mencionado Tolkien figuran entre su ‘nómina’ de autores, además de ensayos, novelas cortas, relatos y poesía. En una entrevista con El País, Horne confiesa que no era especialmente fan de Tolkien y que disfrutó muchísimo más de la traducción de ‘Los libros de Terramar’, de Úrsula K. Le Guin; ‘Solaris’, de Stanislaw Lem, o ‘La pasión de la nueva Eva’, de Angela Carter.

The unexpected success of The Name of the Rose

The Argentine poet and translator Ricardo Pochtar, who became world famous for his translation of Umberto Eco’s The Name of the Rose, was living in Formentera at the time. Nobody expected this novel to be the international success that it was. Moreover, the job had already been turned down by Carlos Manzano and Colinas himself, who were immersed in other translation projects. In those days, Colinas was working on the critical edition of the four works by Leopardi, “where I nearly stopped living”, he admits. “After Manzano and I both turned down the job, Eco’s book was then offered to Ricardo Pochtar. I don’t think I’ve ever —so naïvely— turned down the translation of such a successful book”, he confesses. Pochtar has translated books from French, English and Italian for publishing houses based in Buenos Aires, Barcelona and Madrid. And among them all, the book by Eco is particularly worthy of note, as is The Leopard, by Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Since 1983, he has been working as a translator for different intergovernmental organisations (the United Nations, the World Health Organization and the International Atomic Energy Agency, among others). He has also served as president of the Asociation Internationale des Traducteurs de Conférence. Colinas remembers a singular image of Pochtar “running through the Ibiza Harbour to catch a boat to Formentera” with his typewriter on his back, after having picked it up from the repair shop there in Ibiza. “He was abducted by the island and by translation”, Colinas affectionately points out. In fact, in those years, Colinas himself worked intensely as a translator and barely left the island, which gave him the peace and isolation he needed for this work. Moreover, for many years, he did not even have a telephone at home, and when he was awarded the National Literature Prize in 1982, it was impossible to locate him until Rosa María Pereda, a journalist from El País newspaper, thought to call his wife, María José Marcos, who at the time worked in an Argentaria bank office in Ibiza. Colinas has translated important authors, including Carlo Collodi, Pere Gimferrer, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Salvatore Quasimodo, Giacomo Leopardi and Pier Paolo Pasolini, among many others.


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Matilde Horne, argentina de nacimiento y afincada en Ibiza desde los años 70 hasta su muerte, cuenta en su haber con dos de las tres entregas de ‘El señor de los anillos’ de Tolkien

Matilde Horne and Carlos Manzano, two exceptional cases

Otro caso fuera de lo común es el de Carlos Manzano, un filólogo nacido en Madrid que lleva más de 40 años viviendo en Ibiza y que está al frente de la singular librería de Las Dalias. Ha traducido la mayor parte de la obra de Henry Miller (‘Trópico de Cáncer’, ‘Trópico de Capricornio’, ‘Sexus, Plexus, Nexus’ y ‘Opus Pistorum’) y la monumental ‘En busca del tiempo perdido’, de Marcel Proust. Resumir su carrera como traductor es francamente complicado porque traduce del catalán, francés, inglés, italiano, portugués y castellano y lo hace además con rapidez y profesionalidad desde hace décadas. Además cuenta con una larga carrera como traductor de organismos internacionales como Naciones Unidas, la Comisión Europea o el Parlamento Europeo. Entre sus autores traducidos, solo por dar una pincelada de los más conocidos, están Samuel Beckett, James Joyce, Malcolm Lowry, William Faulkner, William Carlos Williams, Evelyn Waugh, además de los ya citadosMiller y Proust. Del italiano ha traducido a Giorgio Bassani o Italo Svevo y del francés destacan especialmente sus traducciones de L. F. Céline, Georges Simenon o E. M. Cioran. Ha recibido numerosos premios de traducción por esta carrera apabullante. Él prefiere mantenerse alejado del foco mediático y vive retirado y tranquilo en la zona de Atzaró y con su trabajo en Las Dalias. Eso sí, no duda en criticar duramente la deriva “hacia la idiotez” que ha tomado Ibiza en los últimos años, y aborrece especialmente la transformación que ha sufrido la costa de San José, Ibiza ciudad o San Antonio.

Another tireless translator was Matilde Horne, who had come over from Argentina in the 1970s and lived in Ibiza until her death in 2008, at the Cas Serres Residential Assisted-Living Facility. She had translated two of the three books of The Lord of the Rings by Tolkien. Everyone who knew Horne speaks affectionately of the simple and unpretentious woman whose incredible list of translations includes more than thirty novels, in addition to essays, novellas, short stories and poetry. Giants such as Ray Bradbury, John Crowley, Lawrence Durrell, Doris Lessing and of course, Tolkien, are some of the many authors that she translated. In an interview with El País newspaper, Horne confesses that she was not particularly a fan of Tolkien and that her enjoyment had been far greater when translating The Books of Earthsea, by Úrsula K. Le Guin; Solaris, by Stanislaw Lem, and The Passion of New Eve, by Angela Carter. Another unusual case is that of Carlos Manzano, a philologist born in Madrid who has been living in Ibiza for over 40 years and who runs the unique Las Dalias bookshop. He has translated most of the works of Henry Miller (Tropic of Cancer, Tropic of Capricorn, The Rosy Crucifixion, Sexus, Plexus and Nexus and Opus Pistorum), as well as Marcel Proust’s monumental In Search of Lost Time. It is truly difficult to sum up his career as a translator, as he translates out of Catalan, French, English, Italian, Portuguese and Spanish and he has been doing so with speed and professionalism for decades. He has also enjoyed a long career as a translator for different international bodies, including the United Nations, the European Commission and the European Parliament. Among the most famous writers that he has translated, mention must be made of Samuel Beckett, James Joyce, Malcolm Lowry, William Faulkner, William Carlos Williams and Evelyn Waugh, as well as Miller and Proust, as mentioned above. From Italian, he has translated Giorgio Bassani and Italo Svevo; and from French, his translations of L. F. Céline, Georges Simenon and E. M. Cioran are particularly worthy of note. Needless to say, his extraordinary career has earned him countless translation awards. He prefers to remain outside of the spotlight and lives in a peaceful, isolated place in the Atzaró area, and works at Las Dalias. That said, he has no problem making harsh critiques of Ibiza’s tendency to drift “towards inanity” in recent years, and he especially loathes the transformation of the coast of San José, the city of Ibiza and Sant Antoni.


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Ortega: “El éxito de una traducción es que fluya en la lengua de destino, y para que fluya es necesario tomarse algunas licencias”

Juan José Ortega, traductor de la saga Millenium, en Santa Eulària

La experiencia ‘Millennium’ y ‘Diez de diciembre’

Años después, traductores más jóvenes como Juan José Ortega y Ben Clark, ambos nacidos en Ibiza, han hecho historia también. Ortega por traducir nada más y nada menos que la saga completa de ‘Millennium’, de Stieg Larsson (en colaboración con Martin Lexell y continuada después de la muerte de Larsson por David Lagercrantz), y Ben Clark por sus traducciones de los enrevesados y oscuramente divertidos relatos de George Saunders (‘Diez de diciembre’ o ‘Pastoralia’), además de la ‘Poesía Completa’, de Edward Thomas, o la poesía de Anne Sexton (‘Poemas de amor’), entre otros trabajos. Para Ortega, la saga ‘Millennium’ fue su primera experiencia en traducción del sueco. El éxito arrollador que tuvo fue una sorpresa absoluta para él y para su compañero de trabajo, Martin Lexell. Ortega admite que ha tenido la suerte de entrar ‘por la puerta grande’ con un libro superventas y que la parte más ingrata del oficio es la de tener poco tiempo para traducir. Pero la parte estimulante le compensa: “Lo más grato es todo lo demás, la traducción es muy adictiva”, asegura. Desde el primer contacto con el texto hasta el perfilado final, todo el proceso le produce “una gran satisfacción”. Y sobre el grado de creación que puede aportar un traductor a la obra, apunta: “Creo que el traductor tiene que tener un punto de creador, y eso no significa ser infiel al texto. El éxito de una traducción es que fluya en la lengua de destino, y para que fluya es necesario tomarse algunas licencias. Hay que pensar que estás haciendo una traducción literaria. Ya su nombre lo dice, tiene que ser literatura, y literatura es creación”.

The Millennium and Tenth of December experience

Years later, younger translators such as Juan José Ortega and Ben Clark, both born in Ibiza, have also made history: Ortega for translating the entire Millennium saga, by Stieg Larsson (in collaboration with Martin Lexell and the continuation of the saga after Larsson’s death, by David Lagercrantz); and Ben Clark for his translations of George Saunders’ convoluted and obscurely amusing stories (Tenth of December and Pastoralia), as well as the Complete Poetry, by Edward Thomas, and the poetry of Anne Sexton (Love Poems), among other works. For Ortega, the Millennium saga was his first experience translating from Swedish. The overwhelming success of the translation was a total surprise for him and for his work partner, Martin Lexell. Ortega admits that he was fortunate to have entered this particular area of translation ‘in grand style’ with a best seller and that the most thankless part of the profession is having little time to translate. Yet that is compensated by the stimulation aspect: “The most rewarding part is the rest; translating is very addictive”, he assures. From the very first contact with the text to the final revisions and proofs, the entire process gives him “great satisfaction”. And as to the degree of creativity that a translator can bring to a work, he asserts: “I think the translator has to be a bit of a creator, and that doesn’t mean being unfaithful to the text. A translation is successful if it flows in the target language, and in order for it to flow, you often have to take certain liberties. You must remember that you’re doing a literary translation. As the name itself states, the product is meant to be literature, and literature is creation”.


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EL CAMPO, AYER Y HOY THE COUNTRYSIDE, YESTERDAY AND TODAY

LA SONRISA DEL CAMPO THE SMILE OF THE LAND

Mariano Ferrer Marí lleva 70 años cultivando y criando animales en una finca de la ‘venda’ de Morna, a pocos kilómetros de Sant Carles Mariano Ferrer Marí has been growing vegetables and breeding animals for 70 years on a property in a sector of the countryside known as the “venda de Morna”, just a few kilometres from Sant Carles

Texto: Pablo Sierra / Fotos: Lorena Portero Mariano Ferrer Marí tiene 93 años, dos cañas en las que se apoya para caminar, piano piano, por su finca y una gorra –verde como la cebada que crecía en sus tierras hace muchas décadas cuando era primavera– que protege unas canas bajo las cuales almacena sus recuerdos. El cerebro le va como la seda. No le cuesta recrear los tiempos en los que sembrar cereal y matar un cerdo y cuatro gallinas daba para subsistir y poco más. Cuando apareció el turismo, su mujer, María, y él trabajaron en un hotel. Siempre con un ojo puesto en Can Mala Costa, su propiedad, donde iban reinvirtiendo lo que ganaban. Se conocieron hace setenta años. Ella tenía solamente trece años. “Yo acababa de terminar el servicio militar”, me cuenta, “pero su padre nos dejó festejar. Le estaré siempre muy agradecido. Era un gran hombre”. Mariano Ferrer Marí is 93 years old, uses two reeds for support as he slowly walks around his property, and wears a cap –as green as the barley that used to grow decades ago on his land in the springtime– to shelter the grey hairs that cover his personal bank of memories. His mind is still sharp. He has no trouble recalling the times when planting grains and slaughtering a pig and a few chickens provided just enough to get by and little more. With the onset of tourism, he and his wife, María, went to work in a hotel. Yet they always kept one eye on their property, Can Mala Costa, where they gradually reinvested their earnings. They met seventy years ago, when she was only thirteen. “I had just finished the military service”, he says, “but her father allowed me to court her. I will forever be very grateful to him. He was a great man”.


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Mariano habla sentado en una silla de plástico. Su espalda es ancha, debió ser un hombre fuerte en su juventud… - Daría mil euros para poder sentar a mi suegro aquí ahora mismo [señala los terrenos cultivados alrededor de los corrales y la casa familiar]. Le prepararía una mesa llena de comida y bebida para que disfrutara comprobando cómo está la finca ahora, todo lo que hemos podido mejorarla durante estos años. Él me ayudó mucho. Todo lo que necesité me lo dio. No puedes comenzar nada en la vida si no tienes un apoyo. Su hijo ha cumplido los 55, pero siempre será “el joven” porque también se llama Mariano. Recogiendo el testigo de su padre, ha contribuido a actualizar y mejorar esta propiedad agrícola situada en la vénda de Morna, al oeste de Sant Carles. Su padre no fue a la escuela. Aprendió a leer, a escribir y a desarrollar las cuatro reglas matemáticas estudiando por las noches con el cura de Sant Llorenç. Por el día le labraba unas feixes al mosén y cobraba una peseta de jornal. Vivir aquellas dificultades le marcó para siempre. Cuando Mariano y sus dos hijas fueron adolescentes, se empeñó en que acabaran el bachillerato y tuvieran un futuro. Su hijo probó con otros trabajos al terminar sus estudios en el seminario de Dalt Vila, pero decidió convertirse en pagès. Como antaño, ejercer este oficio en el minifundio ibicenco supone ser un agricultor que cría ganado y, a la vez, un ganadero que cultiva el huerto. El día a día sigue siendo sacrificado, pero la llegada de las máquinas ha hecho el trabajo menos pesado. Y el kilómetro cero se aprecia en la isla: casi todo se vende a restaurantes, hoteles y comercios durante la temporada turística. En Can Mala Costa se produce, sobre todo, patata. En verano, también melones y sandías. Unas ovejas pastan en un campo cercano. Hay cabras, cerdos y algunas gallinas. Un safareig provee a las bestias de agua, y el microclima del que disfruta este rincón del municipio de Santa Eulària protege a las hortalizas y la fruta de las heladas: a menos de tres kilómetros, en la misma rotonda de Las Dalias, se llegan a registrar hasta cinco grados menos que en la propiedad de los Ferrer Marí. El futuro parece asegurado con Marc, el hijo de Mariano, que lleva un tiempo dedicándose, a tiempo parcial, a la pagesia. En un sector que se vio desplazado por el turismo y que representa menos del uno por ciento de la población activa de Baleares, no hay mano joven que sobre.

¿Cómo sería Ibiza si desaparecieran los payeses?

Busca una finca abandonada y hazle una foto. Esas zonas se han llenado de pinos. Ibiza daría asco si no hubiera payeses. Acostumbrados a verla bonita... Pero todo eso se tiene que mantener. Los bancales, las feixes labradas, las paredes de pedra seca, los árboles frutales... Nada se mantiene por arte de magia. Eso dice el hijo. Su padre le escucha y, bajo la gorra, verde como las espigas de cereal en primavera, brota la risa de quien aún quiere degustar la prórroga de una vida plena.

Mariano is seated in a plastic chair as he speaks. He has a broad back; he must have been a strong man in his youth … - I’d give a thousand euros to have my father-in-law sitting here right now [he points to the fields cultivated around the farmyards and the family house]. I’d prepare a table full of food and drink for him, so he could enjoy seeing the way the property is now, everything that we’ve managed to do to improve it through the years. He helped me a lot. Everything I needed, he gave me. You can’t start anything in life if you don’t have a little support. His son is now 55, but he’ll always be “the young one”, as his name is also Mariano. Taking up the torch from his father, he has worked to update and improve this farming estate located in the sector known as the venda de Morna, in the west of Sant Carles. His father never went to school. He learned to read, write and do the four basics of arithmetics by studying at night with the priest of Sant Llorenç. During the day, he worked some of the feixes (terraced fields) for the clergyman and earned one peseta per day of work. Living those difficult times would leave a mark him forever. When his two daughters and Mariano were adolescents, he insisted that they finish their college prep years in school, to ensure their future. His son tried other jobs when he finished his studies in the seminary school of Dalt Vila, though he decided to become a pagès, or farmer. Much as it was in the past, this kind of work in a small Ibizan farmstead means being a farmer who breeds cattle and at the same time being a cattle breeder who grows vegetables. Daily life continues to be a sacrifice, but the advent of farm machinery has eased some of the work load. And zero-kilometre food is highly valued on the island: nearly all the products are sold to restaurants, hotels and shops during the tourism season. At Can Mala Costa, they produce mostly potatoes. In summer, they also grow melons and watermelons. Several sheep pasture in a nearby field. There are goats, pigs and a few chickens. A safareig, or rainwater collection pool, provides the animals with water, and the microclimate of this corner of the Santa Eulària municipality protects the fruit and vegetables from the frosts: less than three kilometres away, in the very roundabout of Las Dalias, the registered temperature can be as much as five degrees lower than that of the Ferrer Marí family property. The future appears to be ensured, with Mariano’s son Marc, who has been working part-time as a farmer for a while now. In a sector that was pushed aside by tourism and that now accounts for less than one percent of the active population of the Balearics, young labourers are few and far in between.

What would Ibiza look like if the farmers disappeared?

Find an abandoned property and take a photo of it. Those areas have filled up with pines. Ibiza would be awful if there were no farmers. We’re used to seeing it pretty... But all of that must be kept up. The garden patches, the terraced fields, the dry-stone walls, the fruit orchards... Nothing just magically maintains itself. That’s what the son says. His father listens, and beneath his cap, as green as the sprigs of grains in the springtime, he chuckles. It is the laughter of someone who still intends to savour the added time of a full life.


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OVEJAS, POLLOS Y CERDOS AUTÓCTONOS AUTOCHTHONOUS SHEEP, CHICKENS AND PIGS

Dos payeses más jóvenes escuchan la conversación de los dueños de Can Mala Costa. Se llaman Pepe Marí Garrido y Toni Guasch. No llegan a los cuarenta y se sienten privilegiados por ganarse la vida trabajando en el sector primario. Pepe cuida ovejas y Toni ha hecho crecer el negocio que montó su padre: un criadero de pollos. Él se metió en el corral hace diecisiete años. Desde entonces, la producción anual ha pasado de seis mil a veinticinco mil animales. El crecimiento les obligó a trasladar a los pollos a una nave industrial, pero no se han dejado seducir por las incubadoras ni los piensos que aceleran -engordando- la crianza de las aves. La fórmula funciona por la fidelidad de los clientes: “El 90 por ciento llevan media vida comprándonos. Saben que el precio de nuestros pollos es más alto por la calidad que tiene el producto. No cuesta lo mismo criarlos aquí que en la península. Todo el proceso sigue estándares tradicionales y ecológicos”, dice Toni, que ha reinvertido los beneficios del negocio en reunir la mayor colonia de Ibiza de porc negre, el cerdo autóctono. La especie estaba casi desaparecida y ganaderos como él la están reintroduciendo en el campo.

Two younger farmers listen in on the conversation with the owners of Can Mala Costa. Their names are Pepe Marí Garrido and Toni Guasch. Still under the age of 40, they feel privileged to be able to earn a living by working in the primary sector. Pepe looks after sheep and Toni has expanded the business that his father initially set up: a chicken farm. He joined the farm over seventeen years ago. Since then, the annual production has grown from six thousand animals to twenty-five thousand. The growth of the business forced them to move the chickens to an industrial building, yet they refused to use the incubators and feeds that accelerate the growth of the birds (by fattening them up). The current business formula operates through customer loyalty: “90 percent of our customers have been buying from us half their lives. They know that the price of our chickens is higher because of the quality of the product. It doesn’t cost the same thing to breed them here as it does on the mainland. The entire process adheres to traditional and organic standards”, says Toni, who has reinvested the business profits to create the largest colony of porc negre, the autochthonous pig breed in Ibiza. The species was on the brink of extinction and livestock breeders like him are now bringing this animal back out to the fields.


IBICENCAS DE AYER Y DE HOY IBIZAN WOMEN OF YESTERDAY AND TODAY

LA LUCHA POR LA IGUALDAD THE FIGHT FOR EQUALITY

Las mujeres del campo ibicenco llevan siglos trabajando. Tan solo hace unas décadas que unas cuantas pioneras empezaron a ganar un sueldo The women of Ibiza’s countryside have been working for centuries. It was only a few decades ago that a number of pioneers began to earn a salary

Texto: Pablo Sierra / Fotos: Lorena Portero Eulària Torres Ramon es el ejemplo de una realidad no tan lejana en el tiempo. Tiene 94 años y dice que no tiene planeado morirse pronto. Nació en 1924 en Can Andreu des Rubió, una casa situada cerca de Sant Miquel de Balansat. Su padre, además de payés, era comerciante. Compraba y vendía madera y animales. En casa eran seis hermanos. Las dos mayores eran mujeres. Eulària fue la segunda. Conoció la escuela de refilón y trabajó desde niña haciendo las mismas tareas que luego harían los chicos que nacieron después. A los ocho años sabía guiar a la bestia que tiraba del carro, sembrar y segar el cereal, alimentar a los animales, mimar el huerto... A diferencia de sus hermanos varones, aprendió a cocinar y a limpiar. Y como se casó antes de cumplir los veinte, no tardó en ocuparse también de los cuatro bebés que dio a luz en sendos partos. Así lo recuerda Eulària. -Era medio vieja la primera vez que vi mil pesetas juntas. Los chicos se iban de camareros muy jóvenes, ¿pero las mujeres? ¡No había oficios para nosotras! ¿Una mujer trabajando en un bar en esos tiempos? Podeu pensar… Cuando llegó el turismo, mi marido empezó a trabajar de cocinero y yo me quedé ocupándome de la finca y cuidando a los niños. Con ocho o nueve años, mis hijas sabían tratar el huerto y también cocinaban perfectamente. Aunque a ellas, mesquines, no las dejé festejar solas porque aún no era habitual en la época, no como ahora, que están todo el día hablándose por los móviles y, en vez de hacerse novios formales, “van juntos”… Ay, si nosotras hubiéramos podido hacer lo mismo... Pero lo que sí les enseñé fue a nadar, que era cosa de chicos, decían, y con dieciocho años hice que se sacaran el carné de conducir. Eulària Torres Ramon is the example of the reality of a not-so-distant past. She is 94 years old and says that she doesn’t plan to die any time soon. She was born in 1924 in Can Andreu des Rubió, a house near Sant Miquel de Balansat. Her father was a merchant, as well as a farmer. He bought and sold wood and animals. There were six children in the household; the two oldest were women. Eulària was the second oldest. She only knew school from a distance and as a young girl, she worked, doing the same tasks that her younger brothers would later take on. At age eight, she knew how to guide the animal that pulled the wagon, sow and cut the grain, feed the animals, care for the garden... Unlike her brothers, she learned to cook and clean. And because she got married before age twenty, it would not be long before she would also look after the four babies of her own. Eulària recalls it this way. -I was practically old the first time I ever saw one thousand pesetas together. The boys worked as waiters at a very young age, but the girls? There were no jobs for us! A woman working in a bar in those days? Yeah, right, you can imagine… When tourism came to the island, my husaband went to work as a cook and I stayed at home, looking after the estate and the children. At age eight or nine, my daughters knew how to care for the garden and they also cooked perfectly well. Yet I didn’t let them court boys alone because it wasn’t common at the time, not like it is today, where they’re talking to each other all day long on their mobile phones, and rather than formally becoming boyfriends and girlfriends, “they go out together” … Oh, if only we could have done the same... But I did teach them to swim, which was something only boys did, they’d say; and when they turned eighteen, I made sure that they got their driving licence.


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Fanny Tur nació en 1961, también en Sant Miquel. Aún quedaba casi una década para que Eulària consiguiera un empleo lejos del hogar. La majora de Can Caramunt –el malnom de su marido– empezó a trabajar en la lavandería de un hotel. Tenía más de cincuenta años y hacía un trabajo de hombres, pero era feliz. Siempre presumió de fuerza y resistencia física, y, claro, ganar una nómina cambiaba las cosas. Por fin. “Esas mujeres rompieron muchas barreras, quizás sin saberlo. Su sumisión al marido, al padre o al hermano era aún mayor que la que veías en Vila (la ciudad de Ibiza) en los años setenta. Yo llegué a Vila a los nueve años. Hasta entonces había vivido en Santa Eulària y Formentera porque mi padre era guardia civil. Al llegar a la Marina (barrio portuario de la ciudad), me encontré con otro mundo. Allí las mujeres vendían en el mercado o atendían un comercio. Antes, durante la República, muchas mujeres habían trabajado en la fábrica de Can Ventosa. En la ciudad, el trabajo de la mujer era visible y cobraban un sueldo. Pero, ojo, Franco aún estaba vivo y para sacarse el carné de conducir debían pedir permiso en casa. Para abrirse una cuenta en el banco, lo mismo”, explica Fanny Tur. Como dice Eulària Torres: “En los sesenta, nosotras íbamos todavía de llarg: bajábamos a Vila con el mantón y vestidas de payesas. Entonces, muchas vileras ya iban de curt. En cuanto éramos un pelín grandecitas, ya nos ponían el traje. Yo no me lo quité hasta los cincuenta. Tenía muchísima cabellera de joven y cuando me la corté salió una trenza gigante [delimita el tamaño de la coleta con sus manos y ríe a carcajadas]”. Si Eulària formó parte de la generación de mujeres payesas que se cortaron la trenza y traspasaron la frontera del mundo laboral, Fanny fue una de esas jóvenes que, mientras se ponían vaqueros y escuchaban rock and roll, aspiraban a tener estudios superiores, privilegio reservado hasta entonces a los hombres de familias pudientes. “Recuerdo que mi padre quería que yo me formara para ser secretaria, y cuando le dije que quería estudiar Historia casi provoco un cisma en casa. Fíjate que ya hablamos de finales de los setenta, a punto de acabar de la Transición. La democracia había vuelto, pero nuestros derechos seguían siendo menos que los de los hombres de forma evidente. Muchas chicas de mi edad que salieron a estudiar a la península volvían sin acabar la carrera en cuanto se echaban un novio formal y decidían casarse”, expresa la mujer que ha sido recientemente consellera de Cultura del Govern balear. La política fue otro coto restringido al género masculino en el que le costó mucho entrar. Fanny recuerda los comentarios machistas –públicos y privados– que tuvieron que aguantar Sofía Hernanz (diputada en el Congreso) y ella cuando formaron parte del gobierno insular que encabezó Pilar Costa, la única mujer que ha presidido el Consell d’Eivissa en más de treinta años. “Y hablamos de 1999, no del pleistoceno. Afortunadamente, creo que las cosas han cambiado mucho y ya no extraña ver a mujeres en puestos de responsabilidad. Hemos luchado mucho para conseguirlo”. Fanny Tur cree, sin embargo, que queda trabajo pendiente: –La realidad es la que es y no podemos maquillarla: seguimos cobrando menos que un hombre por realizar la misma función. Pero tengo confianza en el futuro. Si no sufrimos una involución política en ese sentido, la generación de mis hijos está mucho más predispuesta a abrazar la igualdad entre hombres y mujeres.

Fanny Tur was born in 1961, also in Sant Miquel. It would still be ten years before Eulària got a job outside of the home. The owner of Can Caramunt –her husband’s nickname– began to work in the laundry room of a hotel. She was over fifty years old and she was doing a man’s job, but she was happy. She had always been proud of her strength and physical stamina, and of course, the fact of earning a salary was changing things. Finally. “Those women broke down so many barriers, maybe without even realising it. They were still more submissive to their husbands, fathers and brothers than the women you’d see in Vila (the city of Ibiza) in the seventies. I moved to the city at age nine. Until then I had lived in Santa Eulària and Formentera, because my father was a Civil Guard policeman. When we moved to the Marina (the city’s harbour district), I discovered another world, where the women sold goods in the markets or kept shops. Years earlier, during the Spanish Republic, many women had worked in the Can Ventosa factory. In the city, the women’s work was visible and they collected a salary. But at the same time, Franco was still alive; so, if a woman wanted to get a driving licence, she had to get permission at home first. Same thing if she wanted to open a bank account”, Fanny Tur explains. Eulària Torres adds: “In the sixties, we were still dressing in long skirts: we’d go down to the city wearing a traditional shawl, dressed like country peasants. At the time many of the city women were already wearing shorter skirts. As soon as we were close to being adults, they’d dress us in the typical traditional peasant garb. I didn’t start wearing more modern clothes until I was in my fifties. I had really long hair as a young girl and when I cut it off, I had this gigantic braid [she uses her hands to describe the size of the ponytail and roars with laughter]”. If Eulària formed part of the generation of farmer women who cut off their long hair and went beyond the border of the home, to join the working world, Fanny was one of those youths who, while wearing jeans and listening to rock and roll, aspired to study at university, a privilege that until then had been reserved to the men of well-to-do families. “I remember my father wanting me to train as a secretary and when I told him I wanted to study history at university, I practically caused a split in the family. Imagine, we’re talking about the late seventies, when Spain’s transition into democracy was just coming to an end. Democracy had come back, but as women we very clearly had less rights than the men had. Loads of girls my age who went off to study on the mainland would come back to the island without finishing their studies, as soon as they got a serious boyfriend and decided to get married”, says the woman who has recently served as Regional Minister of Culture of the Balearic Government. Politics was another restricted area just for men, a very difficult sector for her to enter. Fanny recalls the chauvinistic comments —both public and private— that she and Sofía Hernanz (member of the Spanish Congress) had to contend with when they formed part of the island government under the direction of Pilar Costa, the only woman to preside over the Eivissa Island Council in more than thirty years. “And we’re talking about 1999, not the Pleistocene era. Fortunately, I believe things have changed a lot and now it comes to no surprise to see women in positions of responsibility. We’ve fought hard to get there”. Nevertheless, Fanny Tur feels that there is still work to be done: –Reality is what it is and we can’t cover it up: we’re still earning less than men in the same jobs. But I trust in the future. If we don’t regress politically in this sense, my kids’ generation will be far more inclined to embrace equality between men and women.


Fanny Tur

Shaima Triki


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Fanny Tur: “Recuerdo que mi padre quería que yo me formara para ser secretaria, y cuando le dije que quería estudiar Historia casi provoco un cisma en casa” De la edad de los hijos de Fanny Tur es Shaima Triki, una educadora social nacida en Ibiza en 1997. Desde hace unos meses es una de las integrantes más activas de S’Emprendada Feminista, un colectivo que ha identificado como un símbolo de empoderamiento de la mujer ibicenca el conjunto de joyas de oro que lucían las payesas cuando se casaban, allá en los tiempos en los que Eulària festejava. Shaima salió con sus compañeras a la calle por primera vez en Nochevieja. Se dedicaron a informar por bares y discotecas de la importancia de denunciar y reaccionar ante los intentos de agresiones sexuales, ya sean físicas o verbales. La respuesta de las instituciones, los voluntarios y los propios empresarios del ocio fue muy positiva. Todos recibieron, dice Shaima, con buenos ojos una iniciativa que busca poner su granito de arena para que los feminicidios dejen de encabezar los noticieros de televisión. La clave pasa por ir a la raíz del problema: “Falta debate de fondo y sobra adicción al morbo que provocan los crímenes. Hay que indagar un poco más. El tiempo que pierdes hablando sobre sucesos, inviértelo en leer, investigar o informarte para comprender por qué pasan ciertas cosas”. Esta joven activista cree que muchas chicas de su generación están concienciadas para que el día de mañana esta lacra, así como el resto de desigualdades entre hombres y mujeres que aún perviven, sea un negro recuerdo del pasado. Así ve el futuro Shaima: –Ahora hay menos miedo a denunciar todo tipo de agresiones sexuales, físicas o verbales. Tradicionalmente, sí ha habido muchos reparos para explicarlo por temor a la reacción de los padres o el entorno. En mi cultura, por ejemplo, la marroquí, sigue pasando eso en muchos ambientes. ¿Por qué las chicas que lo sufren no lo cuentan, no lo denuncian? Porque siempre le echarán la culpa a ella por su manera de vestir o por ir sola de noche a según qué sitios. La comparación entre la manera de vivir de las chicas de mi generación y nuestras abuelas es brutal. Mi abuela me contaba que le dedicaba más atenciones a su marido que a sus hijos. Era un culto al esposo. Esas ideas y ese contexto han cambiado hace mucho. Ibiza también cambia a la velocidad del rayo. Es difícil reconocerla en el relato de Eulària e, incluso, en el de Fanny. Nadie sabe cómo será Sa roqueta (denominación popular de la isla) cuando Shaima llegue a la madurez. Solo se puede imaginar, pese a la dificultad para encontrar vivienda, una isla más mestiza, cosmopolita y respetuosa. Lili Sjokvist, una niña de once años y orígenes suecos, holandeses e indonesios que vive en Sant Mateu, es uno de tantos ejemplos de esa identidad múltiple. La mezcla de lenguas, procedencias y costumbres se multiplica cuando se revisa el árbol genealógico de los ibicencos que ya han nacido en el siglo XXI. Seguramente no haya mejor semilla que la diversidad para lograr la igualdad entre hombres y mujeres. Lili, por cierto, quiere ser profesora. O pediatra. Quizás porque no existe nada mejor que sentirse niño toda la vida.

Fanny Tur’s children are the same age as Shaima Triki, a social worker born in Ibiza in 1997. Over the past several months, she has become one of the most active members of S’Emprendada Feminista, a group that has adopted as a symbol of power of the Ibizan woman the set of gold jewellery that the peasant women wore when they got married, in the same years that Eulària was courting. Shaima first went out to the streets with her friends on New Year’s Eve. They devoted their time to informing people in bars and discotheques of the importance of reporting and reacting to attempts of sexual aggression, whether physical or verbal. The response of the institutions, volunteers and the very entrepreneurs of the leisure and recreation market was highly positive. According to Shaima, everyone warmly accepted an initiative that aims to do its bit to stop featuring femicides on the televised news. The key is to get to the root of the problem: “It still needs to be discussed in depth and there’s still too much addiction to the morbid fascination generated by the crimes. It needs to be explored a bit more. The time you waste talking about incidents, you ought to spend it reading, studying or learning more, to understand why certain things happen “. This young activist believes that many girls of her generation have an awareness, so that in the future this burden, as well as the other inequalities between men and women that have survived until today, will become a mere dark memory of the past. This is how Shaima sees the future: –Today people aren’t as afraid to take action against all sorts of sexual, physical and verbal aggressions. Traditionally, people really held back from telling others about these situations, due to the fear of their parents’ reactions or the environment. In my culture, for example, the Moroccan culture, this continues to be the case in many areas. Why don’t the girls who suffer from this tell others about it; why don’t they file complaints? Because the blame will always be placed on the girl for the way she dresses or for going out alone to certain places at night. The comparison between the way of life of the girls of my generation and that of our grandmothers is wild. My grandmother used to tell me that she took better care of her husband than of her children. It was a cult to the husband. Those ideas and that context changed a long time ago. Ibiza is also changing very quickly. It is hard to see it in Eulària’s story and even in that of Fanny. Nobody knows what Sa roqueta (popular nickname of the island) will be like when Shaima reaches adulthood. We can only imagine, despite the difficulty to find a home, a more mixed, cosmopolitan and respectful island. Lili Sjokvist, an eleven-year-old girl of Swedish, Dutch and Indonesian origins who lives in Sant Mateu, is one of many examples of that multiple identity. The mixture of languages, origins and customs is multiplied when we look over the family tree of the Ibizans who were born in the 21st century. Certainly, there is no better seed than diversity to achieve equality between men and women. Lili, by the way, wants to be a teacher. Or a paediatrician. Maybe because there is nothing better than feeling like a child your whole life.


Lili Sjokvist


65 AÑOS DE AMOR 65 YEARS OF LOVE

Del ‘festeig’ AL AMOR LIBRE From ‘festeig’ TO FREE LOVE

Texto: Xescu Prats / Fotos: Archivo Consell d´Eivissa, Ajuntament d´Eivissa y Josep Soler

En los años 60 del siglo pasado, en plena dictadura del general Franco, los primeros hippies desembarcaron en Ibiza. Se establecieron en comunas y practicaban el amor libre, a corta distancia de unos lugareños con unas costumbres sociales ancladas en la Edad Media. Pese al abismo cultural que les separaba, lograron convivir sin apenas tensiones y despertando cierta simpatía mutua. Con la expansión del turismo y el auge de la fiesta, Ibiza acabó asumiendo sin complejos una imagen internacional de isla tórrida, donde amor y sexo siempre andan a flor de piel. In the 1960s, at the height of the Franco dictatorship, the first hippies arrived in Ibiza. They set up communes and practiced free love, just a short distance away from the native islanders, whose social customs were anchored in the Middle Ages. Despite the cultural abyss that separated them, the two communities managed to coexist with virtually no tensions at all and with the beginnings of a certain mutual affection. With the expansion of tourism and the party and nightlife boom, Ibiza would end up unabashedly assuming the international image of a scorching hot island where love and sex are always close to the surface.


En el festeig, el pretendiente corteja a la joven ante la atenta mirada de su madre


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Probablemente el primer libertino foráneo que escandalizó a la población de Ibiza fuera el artista, fotógrafo y agitador social alemán Raoul Hausmann, que llegó en 1933 acompañado de su esposa, Hedwig Mankiewitz, y su amante, Vera Broïdo, ambas de origen judío. Hausmann, huido del nazismo, permaneció en la isla tres años, recluido en una casa de Sant Josep con sus dos mujeres, a las que también gustaba de fotografiar desnudas en las calas. En aquellos tiempos, la vida sentimental y sexual de los ibicencos estaba constreñida por una maraña de tradiciones y protocolos, radicalmente opuesta a la promiscuidad que exhibía el trío alemán, circunstancia que sin embargo no impidió a Hausmann estrechar lazos de amistad con un buen puñado de oriundos y participar en sus tertulias en los bares. Probablemente sentían una inevitable curiosidad por alguien que se paseaba por la isla con monóculo y dos señoras del brazo. Al igual que siglos y siglos atrás, los ibicencos se casaban jóvenes y no mantenían relaciones sexuales hasta pasar por el altar. Los matrimonios a menudo se conjuraban con el apretón de manos de dos patriarcas, sin que los futuros cónyuges tuvieran voz ni voto. Cuando no ocurría así, la única forma de en-

Hausmann, huido del nazismo, permaneció en la isla tres años con sus dos mujeres, a las que también gustaba de fotografiar desnudas en las calas The first libertine outsider who scandalised the people of Ibiza was probably the German artist, photographer and rabble-rouser Raoul Hausmann, who came to the island in 1933 with his wife, Hedwig Mankiewitz, and his lover, Vera Broïdo, both of whom were of Jewish origin. Hausmann, having fled from Nazi Germany, stayed on the island for three years, hidden in a house in Sant Josep with his two women, whom he also enjoyed photographing nude on the beaches. In those times, the sentimental and sexual life of the Ibizans was restricted by an assorted host of traditions and protocols that were diametrically opposed to the promiscuity exhibited by the German trio. Nevertheless, this circumstance would not stand in the way of Hausmann making friends with a good handful of natives and taking part in their conversations in the bars. They probably felt an inevitable curiosity towards someone who went around the island with a monocle and two women on his arm. In keeping with the traditions that dated back centuries and centuries, the Ibizans married young and did not have sex until they had properly tied the knot. The couples were often joined together by the handshake of two patriarchs, where the future husband and wife had no say at all the in the matter. When it did not happen this way, the only way to find a wife was by means of the ritual of courtship (festeig, as it is locally known). Two or three days a week, the single men went from house to house, wherever there were eligible young women. When they arrived at the homes, they would ask the father for permission to court the daughter, and if there were other suitors, which was usually the case, they had to wait their turn. The time was scrupulously distributed among all the candidates and delays often led to disputes. Occasionally, knives were unsheathed with fatal outcomes. The ritual usually took place in the porxo or portico of the country houses, the main room, while the family members of the maiden watched the scene from a prudent distance. When the young woman finally made her selection, she accepted an


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contrar esposa era mediante el ritual del cortejo (festeig). Dos o tres días a la semana, los solteros iban de casa en casa, allá donde hubiera muchacha casadera. Al llegar, pedían permiso al padre para cortejarla y, si había más pretendientes, que era lo habitual, les tocaba esperar turno. El tiempo se repartía escrupulosamente entre todos los candidatos y los retrasos eran motivo frecuente de riña. En ocasiones, las navajas salían a relucir con fatal desenlace. El ritual solía tener lugar en el porxo de las casas payesas, la estancia principal, mientras los familiares de la novia, desde una distancia prudencial, vigilaban la escena. Cuando la joven por fin elegía, aceptaba un anillo de compromiso, que lucía para dejar claro que había tomado una decisión. El cortejo había llegado a su fin. Cuando la familia no aceptaba al pretendiente que quería la novia, existía la posibilidad de la huida –en ibicenco fuita–. Consistía en sacar a la muchacha del hogar familiar y recluirla con la madre, las hermanas u otra mujer de la familia del pretendiente, para que así conservara la virtud. Era un sistema que funcionaba, socialmente aprobado e incluso considerado un acto de valentía no exento de romanticismo. Casi siempre acababa en boda, lo que no impedía que las tensiones entre el contrayente y su suegro se mantuvieran de por vida. En aquella sociedad arcaica, de flirteos supervisados y matrimonios pactados, aterrizaron los primeros hippies. Eran los años 60 del siglo pasado y, al igual que sucedió con Hausmann, no se produjo el choque de trenes que a priori se podría pronosticar. En la prensa capitalina se aludía a los peluts (melenudos) como amorales y pecaminosos, e incluso se llegó a pedir de

En aquella sociedad arcaica, de flirteos supervisados y matrimonios pactados, aterrizaron los primeros

engagement ring, which she proudly wore on her hand to make it clear that she had taken a decision. At that point, the courtship would come to an end. When the family did not accept the suiter that the young woman chose, she had the option of running off to elope (fuita, in Ibizan). This consisted of removing the girl from the family home and keeping her shut away with the mother, sisters or another woman from the suitor’s family, to ensure that she conserved her virtue. Oddly enough, this system worked. In fact, it was socially approved and even viewed as an act of courage, with no shortage of romantic connotations. These forms of elopement almost always ended in weddings, although this was no guarantee of the end of tensions between the groom and his father-in-law. It was in that archaic society of supervised flirting and arranged marriages that the first hippies appeared. It was the 1960s, and much like what happened with Hausmann, the foreseeable


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forma infructuosa su expulsión de la isla. Sin embargo, vivían en casas de campo deshabitadas, lo que generaba una renta a sus propietarios, y adquirían productos del campo a los campesinos. Al ser tan radicalmente opuestos, los payeses no los sentían como una amenaza para su forma de vida tradicional y, además, tenían la costumbre de no meterse en casa ajena. Así fue como la Ibiza del festeig transmutó a la del amor libre; es decir, a la práctica del sexo libre en esas comunas rurales que acabaron convirtiéndose en la mayor utopía que podían concebir en sus sueños húmedos los herederos de la generación beat. En esos hogares la gente iba y venía, se fabricaba artesanía para los mercadillos, se vivía una existencia ajena al consumismo, se experimentaba con ácido lisérgico y, sobre todo, se hacía el amor. Aquella inexplicable convivencia entre dos mundos antagónicos, que se respetaban sin mezclarse un ápice, acabó dotando a Ibiza de un aura sexual reconocida en medio mundo, y que aún perdura. Sin embargo, la barrera entre la sexualidad libre que importaron los hippies y la represión que caracterizaba las relaciones de la población tradicional no se rompió hasta unos años más tarde, al estallar el boom turístico en los estertores de la dictadura, a mediados de los 70. Los ibicencos comenzaron a trabajar en los hoteles y a relacionarse con las turistas que llegaban del norte. Pasaron de la nulidad sexual previa al matrimonio a “anar de palanca”, término ibicenco alusivo a ligar con extranjeras. También desembarcaron en la isla miles de trabajadoras y trabajadores peninsulares, que favorecieron nuevas parejas y terminaron de enterrar los viejos protocolos sociales. Todo ello ocurrió además en el marco de una Ibiza que trascendía a los años 80 por su ambiente festivo y discotequero, de gogós y gente guapa que llegaba de todas partes, con un apetito voraz de diversión en todas sus vertientes. Se pueden rememorar, por ejemplo, los antiguos pasacalles que las salas de fiestas organizaban por el puerto y que a menudo se inspiraban en bacanales. En paralelo irrumpió la Ibiza gay, desinhibida, y la isla también la aceptó sin el menor sobresalto, contribuyendo a una atmósfera de libertad y multiculturalidad insólitas en nuestro país y en buena parte del arco mediterráneo. Hoy, esta imagen sexualizada de Ibiza constituye un recurso constante en el marketing, y la realidad es que la isla sigue siendo uno de los destinos más solicitados a la hora de planificar unas vacaciones picantes. Las aplicaciones de citas echan humo. Incluso se han establecido empresas especializadas en organizar encuentros multitudinarios de ‘contactos’. Además, la isla es uno de los destinos más deseados para la práctica del cruising –actividad sexual en lugares públicos entre desconocidos, generalmente homosexuales–. Que se lo pregunten si no a los vigilantes forestales del Parque Natural de Ses Salines y Es Cavallet, que ya han denunciado que tanto tránsito de gente entre las dunas de la playa –epicentro del cruising– está dañando al ecosistema. Quién iba a pensar, hace 65 años, que tanto apasionamiento acabaría manifestándose hasta en las dunas. Y es que en materia de ardores también somos pioneros.

train wreck never took place. The press of the capital city alluded to the peluts (long-haired people) as amoral and sinful, and there was actually a futile request for their expulsion from the island. Nevertheless, they lived in uninhabited country houses, which generated rent for the owners, and they bought produce from the peasants. Because they were so radically opposite, the farmers did not regard them as a threat to their traditional way of life; moreover, they were not accustomed to meddling in other people’s homes. That was how the Ibiza of the festeig transmuted into the Ibiza of free love; in other words, to the practice of open sex in those rural communes that ultimately became the greatest utopia that the heirs of the beat generation could ever conceive of in their wildest dreams. In those homes, people came and went; they handcrafted objects for the flea markets; they lived lives far removed from consumerism; they experimented with lysergic acid (LSD); and above all, they made love. That unexplainable coexistence of two opposing worlds that respected one another without intermingling at all would ultimately give Ibiza a sexual aura that is famous around the world and still lives on today. Yet the barrier between the open sexuality that the hippies imported and the repression that typified the relationships of the traditional people would not break down until years later, with the tourism boom and the last dying phase of the dictatorship, in the mid-1970s. Ibizans began to work in the hotels and interact with the tourists who came from the north. They went from zero premarital sex to anar de palanca, an Ibizan expression that alludes to hooking up with foreign women. Thousands of workers from the mainland made their way to the island, favouring new pairing and ultimately putting an end to the old social protocols. All of this occurred within the framework of an Ibiza that was moving beyond the 1980s thanks to its festive, discotheque atmosphere, with go-go dancers and pretty people from everywhere who flocked to the island with a voracious appetite for fun in every single sense. For example, there are still vivid memories of the old parades organised by the harbour’s nightlife venues; street pageants that were often inspired on wild parties. At the same time, the gay Ibiza burst onto the scene, uninhibited, and the island also accepted it without flinching, further contributing to an atmosphere of freedom and multiculturalism that had never before been seen in our country or in much of the Mediterranean. Today, this sexualised image of Ibiza is a constant resource in marketing. In fact, the island continues to be one of the most sought destinations for those who are planning saucy sexy holidays. The dating applications are on fire. There are even companies that specialise in organising mass encounters of “contacts”. Moreover, the island is one of the most desired destinations for the practice of cruising –a sexual activity in public places among strangers, generally homosexual–. Simply ask the forest rangers of the Natural Park of Ses Salines and Es Cavallet, who have already reported that all the transit of people amid the dunes of the beach –the epicentre of cruising– is damaging the ecosystem. Who would have thought 65 years ago, that so much intense passion would end up manifesting in the sand dunes! The fact of the matter is, that when it comes to burning heat, we are pioneers.


PIONEROS DEL NUDISMO PIONEERS OF NUDISM

Al ser tan radicalmente opuestos, los payeses no los sentían como una amenaza para su forma de vida tradicional y, además, tenían la costumbre de no meterse en casa ajena. Así fue como la Ibiza del festeig transmutó a la del amor libre

A los hippies que llegaron en los sesenta se les asocian muchos cambios en la isla. Trajeron el amor libre, los mercadillos, la multiculturalidad, el rock y el nudismo. Fueron los primeros en bañarse desnudos en las playas, para asombro de los lugareños. Algunas de las primeras playas nudistas españolas son ibicencas, como Es Cavallet o s’Aigua Blanca, y hoy nadie se escandaliza si alguien, en cualquier playa ibicenca, se quita toda la ropa y se zambulle sin complejos.

Many of the changes on the island were associated with the hippies who arrived in the 1960s. They brought free love, flea markets, multiculturalism, rock and nudism. They were the first to bath naked on the beaches, much to the astonishment of the native islanders. Some of Spain’s first nudist beaches were in Ibiza, such as Es Cavallet and S’Aigua Blanca. Today, nobody is taken aback when they see someone on any beach on the island openly take off all his /her clothes and jump into the water.


65 AÑOS DE

65 YEARS OF MUSIC

Texto: Alberto Ferrer / Fotos: Las Dalias

Los más veteranos del lugar todavía recuerdan la noche en la que Brian May quedó embelesado durante un concierto del grupo de heavy Sangre Azul en Las Dalias. Aquella escena resume perfectamente la filosofía de esa pequeña y lejana sala de Sant Carles en la que hasta un grande del rock podía encontrarse con algo interesante un día cualquiera. Those who have been around here the longest still remember the night Brian May was entranced during a concert by the heavy metal band Sangre Azul at Las Dalias. That scene perfectly sums up the philosophy of this small and remote Sant Carles venue, where even one of rock ‘n’ roll’s greats can find something interesting any old day of the week.


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Brian May, guitarrista, compositor y vocalista de Queen (en el centro), junto al grupo heavy Sangre Azul en Las Dalias

Quizás May se inspiró en algún riff de los que le escuchó a Carlos Raya, que empezaba entonces. Igual el guitarrista de Queen salía de cenar en el restaurante de Juan Marí aquella noche y estiró la velada en la sala. Como años antes hizo Bob Marley, que entre efluvios de marihuana comentaría con su séquito cómo había ido el concierto que acababan de dar aquella noche del 28 de junio de 1978 en la plaza de toros de Ibiza, uno de los tres que ofrecería en España en su fulgurante trayectoria. Se sentaron en la terraza, cubierta de enredaderas. No como Keith Richards, cuando retó a jugar al billar en el bar a un vecino que no tenía ni idea de quién era ese melenudo con aspecto de ajado zíngaro. Uno más de los que pululan cada verano por Las Dalias los días de mercadillo. Corrían los primeros años 90. A sus Satánicas Majestades siempre les ha gustado el ambiente abigarrado de la casa. Y así, con el paso de los años, se han ido acumulando avistamientos que se relatan entremezclados con la bruma de las leyendas. Como el último, que describe a un Mick Jagger en retirada al sentirse reconocido después de una hora paseando entre los puestos. Una furgoneta negra penetró en el recinto para evitar cualquier conato de fervor entre los turistas y se lo llevó antes de que el polvo de las ruedas llegara a asentarse. Caso para engordar una lista inacabable de leyendas: Bob Geldof, Ron Wood, Dave Holland, Roger Taylor, Andy Taylor...

Perhaps May was inspired by one of the riffs performed by Carlos Raya, who was just starting out at the time. Maybe the Queen guitarist had been out to dinner at Juan Marí’s restaurant that evening and decided to continue the night in the concert hall. Just as Bob Marley had done years earlier: that night, between clouds of marihuana smoke, Marley would make comments with his entourage about the concert they had just given that night of 28 June 1978 in the Ibiza bull arena, one of the three that he’d give in Spain during his spectacular career. They sat out on the vine-covered terrace. Keith Richards, on the other hand, challenged a random Sant Carles neighbour to a game of billiards, and the guy had no idea who the tattered old long-haired gypsy-looking man was. Just another of the many that flock to Las Dalias each summer during the days of the flea market. That was back in the early 1990s. In fact, Their Satanic Majesties have always liked the house’s motley ambiance. And so, through the years, the venue has gradually accumulated sightings, which are described with all the mixed haze of legends. Like the last one, which recounts Mick Jagger’s exit from the gardens, realising that he had been recognised after an hour’s stroll through the stalls. That time, a black van came inside the grounds to prevent any sparks of excitement among the tourists and whisked him away before the dust from the wheels could even settle. That case was simply


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Y los que han dejado muestra de su arte antes de seguir su camino... La Pegatina, Amparanoia, Dani Macaco, Buika, Rozalén, Chambao, Skatalites o Imagination sólo son los penúltimos de una lista de nombres deslumbrante que empieza en los 80’s con Stan Webb, Sham 69, los UB40 o casi todas las bandas de melenudos y modernos que grabaron en Ibiza sus discos. Barricada, Sangre Azul, Obús, el semidiós Charly García… Para todos los gustos pero siempre compartiendo esa buena onda que tan bien se propaga en el jardín, en la sala interior o en las explanadas de los aparcamientos para las grandes ocasiones. Pero a lo que vamos, que es a la banda sonora de estas seis décadas y media de las Dalias. O lo que es lo mismo, al vínculo íntimo que han forjado los años entre un local familiar de Sant Carles y las sucesivas generaciones de ibicencos, melenudos de distintas épocas y turistas que han desfilado por allí. Desde los primeros agarrados semiclandestinos de las parejas hasta el garrapateo de las nuevas formas de cantar del Sur. La música de Las Dalias siempre ha apelado a la emoción, al sentimiento puro irradiado desde el escenario por músicos de raza. Todo comienza con el baile, una especie de oasis de fin de semana en el gris marengo de la posguerra. Allí, en los años 50 y 60, es donde se conocen los jóvenes de una isla con una población muy dispersa al ritmo de las baladas de Los Hifi, Choc, Yonders, Los Jinetes o bandas locales inolvidables como Los Tres de la Isla, Los Diana, Es Macs o Es Amics. Y luego vienen las barbacoas para los primeros turistas con menú de pollo ‘au go go’ y el trasiego de las jarras de sangría hacia las mesas. Todo aderezado con la música de los grupos locales y algunos que se traía de la Península Juan Marí, el patriarca. Hasta un cuadro flamenco, para que a los guiris no les faltara nada de la ristra de tópicos que esperaban ver desfilar por la isla de aquella España en blanco y negro. Cuando se acabó la caravana de autobuses hacia Las Dalias, por la competencia de otros negocios más cercanos a las concentraciones de hoteles, empezó la de vespinos y cadys, por obra y gracia de Mariskal Romero, director de los legendarios Estudios Mediterráneo, que funcionaron entre 1984 y 1990, y gran amigo de la casa. Mientras duró la hegemonía de sus deslumbrantes instalaciones en Europa, hubo hacia el norte de la isla un peregrinar de bandas que acudían a grabar nuevo disco y, con ello, la oportunidad de invitarlas a tocar en Las Dalias con un caché muy por debajo del usual: había que rodar el material recién grabado para las giras y les venía muy a mano hacerlo en una sala de medio aforo como la de la familia Marí en Sant Carles. Así es como se produjo la inexplicable presencia de algunas de las bandas más punteras en un sitio tan alejado de los grandes circuitos, para regocijo de la chavalada de la época, que se dirigía allí en masa casi cada fin de semana para aquella larga serie de recitales irrepetibles. L.E.G.I.O.N, Rosendo en alguna de sus encarnaciones, Los Rebeldes, 091, Sobredosis o los inagotables Medina Azahara desfilaron igual que Manzano, La Guardia y un imberbe Andrés Calamaro encuadrado entonces en Los Abuelos de la Nada, banda de una excepcional calidad llegada del Cono Sur. El peregrinar hacia la sala se convirtió en una rutina para los jóvenes de la isla, que se pertrechaban para la ocasión con todo tipo de bebidas, el primer botellón documentado, improvisando combinaciones etílicas infernales que seguramente causaron más estragos que el tifus. Aquella era una generación colorista y abigarrada, entre heavies, punks, rockers, pijos e incluso algún mod. Una generación que empezaba a experimentar con todo lo que podía y se arracimaba en Sant Carles como su particular santuario de Lourdes. Allí quedaban fuera tantos como dentro

Los conciertos de Las Dalias apelan a la emoción, al sentimiento puro irradiado desde el escenario por músicos de raza

one more of an endless list of legends: Bob Geldof, Ron Wood, Dave Holland, Roger Taylor, Andy Taylor and others. And then there are those who have left behind a piece of their art before continuing along their path... La Pegatina, Amparanoia, Dani Macaco, Buika, Rozalén, Chambao, Skatalites and Imagination are only the second-to-last grouping of an incredible list of names that began back in the ‘80s with Stan Webb, Sham 69, UB40 and nearly all the modern long-hair bands that recorded their albums in Ibiza. Barricada, Sangre Azul, Obús, the demigod Charly García… Flavours for different tastes, indeed, but they all always shared that good vibe that simply thrives in the garden, in the indoor concert hall and in the big clearings of the car parks, which are used for the big concerts. But getting back to the point, which is the soundtrack of these six and a half decades of Las Dalias. Or the equivalent, which are the close ties that the years have forged between a Sant Carles family bar and the successive generations of Ibizans, long-hair musicians of different periods and tourists who have paraded through it. From the first semi-clandestine slow-dances for couples, to the curvy voice modulations of the new forms of singing from Southern Spain. The music of Las Dalias has always appealed to emotion, to the pure feelings that radiate from the stage through the art of pure-bred musicians. It all began with dancing. Las Dalias was a sort of weekend oasis in the dark gloom of the post-war period. In the 50s and 60s, it was there that the young people of an island with a very scattered population went to meet up, to the beat of the ballads of Los Hifi, Choc, Yonders, Los Jinetes and unforgettable local bands like Los Tres de la Isla, Los Diana, Es Macs and Es Amics. And later came the barbeques for the first tourists, with the chicken ‘au go go’ set menu and the coming and going of the pitchers of sangría to the tables. All seasoned with the music of local bands, as well as a few that were brought over from the mainland by Juan Marí, the patriarch. There was even a flamenco scene, so that the foreigners wouldn’t be missing any of the cliché attractions that they expected to see parading around the island in the black and white Spain of that era. When the caravan of buses to Las Dalias ended, due to the competition of other businesses that were closer to the major hotel centres, the caravans of Cady mopeds and small bikes began, thanks to Mariskal Romero, a great friend of Las Dalias and the director of the legendary studios, Estudios Mediterráneo, which were in operation between 1984 and 1990. As long as the hegemony of those magnificent installations in Europe lasted, the north of the island would continue to see a pilgrimage of bands that came to record their new albums. And with the recording came the opportunity to invite them to play at Las Dalias with an appearance fee far lower than usual: they needed


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Los tres de la isla, Andy Tayor, Peter Colours, Statuas d Sal y Los Diana


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Cuando se acabó la caravana de autobuses hacia Las Dalias, por la competencia de los hoteles, empezó la de vespinos, por obra y gracia de Mariskal Romero, director de los legendarios Estudios Mediterráneo del templo, porque no cabía ni un alma más y había que hacer cola hasta para respirar. Pero se disfrutaba lo indecible, entre descargas de adrenalina musical regadas con cerveza mientras se inhalaban nubarrones de denso tabaco y otras hierbas. Aquella caldera a presión que es la sala interior se desbordaba de vez en cuando. Sobre todo si coincidían tribus rivales, algo que no era inusual en una isla con una oferta musical limitada a lo que programaran esa semana en Las Dalias y poco más. La sala se convirtió en una especie de sueño húmedo para aquellos chavales, pero también para los músicos de aquellos años. Para los de fuera, porque tocar en el escenario de la pequeña sala significaba que ya tenían disco nuevo. Para los de la isla, porque pisaban las mismas tablas que algunos de los cofrades más ilustres de su gremio. La música que suena allí se convierte en una primicia de lo que sonará en las radiofórmulas en poco tiempo. Y a esa sombra germina una generación de músicos que asombrará a propios y extraños, aunque apenas se exportan algunos casos (Peter Colours, Rock a Vila, Statuas.d.Sal asoman un poco la nariz fuera de las islas). También gracias a otra de las ocurrencias afortunadas del director musical de Las Dalias de entonces, Chris González, para esquivar la decadencia que parecía avecinarse tras quemarse los Estudios Mediterráneo. Empezó a organizar tributos a las grandes bandas de todos los géneros en los que se mezclaban músicos de talento de aquí y de fuera, con virtuosos recurrentes como Manolo Díaz (que tuvo un hijo el día del tributo a John Lennon), Dennis Hermann o Jon Michel, combinando fuerza con los no menos potentes Chema Pellico, Joris Peters, Juanma Redondo, Victor Gresely, Carolina Guiral, Fernando Hormigo y Cayetano Sánchez (al que el mismísimo padre del power pop americano, Paul Collins, trató de llevarse con él a Nueva York). Rindiendo culto a los Beatles, los Rolling, David Bowie, Bob Marley, todos tuvieron el suyo. Con esos mimbres, el invento se volvió tan grande que hubo que sacarlo al aire libre con momentos memorables como el tributo a Pink Floyd que llenó de psicodelia la fachada del Ayuntamiento de Santa Eulària. En esos homenajes se rendía pleitesía a los gigantes del rock y eran la oportunidad de ver a gente como Carlos Segarra o Javi Andreu desmelenarse con los temas que les engancharon a la música interpretados con gente de la isla, nueva y vieja, con el bautismo constante de nuevos talentos como el de Joan Barbé, que no debía tener aún la edad para pedir en la barra, Jano, David Serra o Toni Amores, por citar unos pocos de los que desfilarán durante más de una década, con momentos tan deslumbrantes como el ‘Space

to shoot the recently recorded material for the tours, and it was very handy for them to do it in a medium-size venue like that of the Marí family in Sant Carles. That is how the inexplicable presence of some of the biggest names in music found their way to a place so far removed from the main circuits, much to the delight of the local kids, who flocked to the place in mass virtually every weekend for that long series of one-off recitals. L.E.G.I.O.N, Rosendo in a few of his incarnations, Los Rebeldes, 091, Sobredosis and the tireless Medina Azahara came through, as did Manzano, La Guardia and a young Andrés Calamaro, who at the time formed part of Los Abuelos de la Nada, a very high-quality band from the Southern Cone. The pilgrimage to the concert hall became a routine for the island’s young people, who would gear up for the occasion with all sorts of drinks. This was the first documented street drinking, where the kids improvised hellish alcoholic combinations that probably did more damage than typhus. That was a colourful and motley generation, including heavy metal fans, punkers, rockers, posh kids and even a few mods. A generation that was beginning to experiment with everything possible and which clustered together in Sant Carles, their own particular Lourdes sanctuary. And there, just as many of them would be left outside of the temple as those who got in, because the place couldn’t fit a single soul more and people had to queue up even just to breathe. But they enjoyed it all immensely, amidst bursts of musical adrenaline irrigated with beer, while inhaling dense clouds of tobacco and other herbs. Things sometimes got out of hand in that indoor venue, which felt like a pressurised caldron. Particularly if rival tribes coincided there; and this was not unusual on an island with a live music supply that was essentially limited to what Las Dalias had scheduled for the week. In fact, the concert hall became a place of dreams; not just for those kids, but also for the musicians of those years. For those from off the island, it represented a great opportunity, as playing on the stage of that small venue meant they would walk away with a new album. For the island’s own musicians, it was a privilege to play there, because they would find themselves standing in the same place as some of their most revered idols. The music that sounded there became a preview of what would soon be playing on the theme radio stations. And the venue became a hotbed for a generation of musicians that would blow away those from near and far, although some cases were barely exported (Peter Colours, Rock a Vila and Statuas d Sal poked around outside of the islands just a bit). This was also thanks to another fortunate move by the music director of Las Dalias at the time, Chris González, who managed to dodge the decadence that seemed to be looming after Estudios Mediterráneo burnt down. He began to organise tributes to the great bands of all the different genres, mixing together talented musicians from here and abroad, with recurrent virtuosos including Manolo Díaz (whose son was born on the day of the tribute to John Lennon), Dennis Hermann and Jon Michel, combining the strength of the no less powerful Chema Pellico, Joris Peters, Juanma Redondo, Victor Gresely, Carolina Guiral, Fernando Hormigo and Cayetano Sánchez (in his case, the very father of American power pop, Paul Collins, tried to take him back to New York with him). The venue paid homage to the Beatles, the Stones, David Bowie, Bob Marley, everyone had their night. With those components, the invention became so big that it had to be brought out to the open air, leading to truly memorable moments like the tribute to Pink Floyd that filled the façade of the Santa Eulària Town Hall


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Chevy, De la Torre & Barbés, grupo flamenco, Lee Rocker, Manu Díaz y Cayetano Sanchez y Jon Michell y Dave Blues


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Un concierto memorable fue el tributo a Pink Floyd que llenó de psicodelia la fachada del Ayuntamiento de Santa Eulària Oddity’ de Las Mentiras en el tributo a David Bowie en 2003, aquel dúo formado casi para la ocasión que acabó siendo algo más, la nueva encarnación artística de Koke Malla y Álex Olmedo. Además de conciertos como el del mítico Lee Rocker, el bajista de los Stray Cats o los vanguardistas Parkinson DC, la sala acoge en esos años todo tipo de concursos y certámenes para dar a conocer las bandas locales y citas inolvidables como los conciertos de Los Borrachos somos Gente Inquebrantable o los Desayunos Reggae con Glasford y Manolo Díaz, con las tardes entregadas a Paco Fernández, en las que deslumbró a todos con su mejor invento, el flamenco chill que luego le haría reconocido en todo el mundo. Un poco al margen de todo eso, en torno a los artesanos del mercadillo se iba gestando una nueva escena en la que los sonidos étnicos, la mística y los ritmos hipnóticos tienen en Las Dalias su centro de gravitación gracias al trabajo infatigable de Merrel y Alok para crear un punto de encuentro para muchos que hasta entonces no daban con su lugar. La fiesta Namasté ha crecido hasta convertirse en sinónimo de una experiencia vital compartida. Prem Joshua, Highlight Tribe, Rico Loop, las sucesivas encarnaciones de Jon Michel, el baile de Nur Banu, las mezclas de Eva Pacífico y un enorme listado de músicos y artistas han ayudado a conseguirlo, derribando las fronteras entre géneros, porqué Namasté es mucho más que trance o música del mundo. Tras unos años de letargo, las guitarras vuelven por sus fueros a Las Dalias, con irrupciones tan rabiosas como las de Marian Pellegrino, tan virtuosas como las de Javier Vargas y tan canallas como las de Juanito Makandé o El Canijo de Jerez. Poderosos argumentos para renegociar la relación de la sala con la música en vivo y firmar una entente entre los amantes de la electrónica, los devotos de lo espiritual y los incondicionales del directo. De la mano de Chema Pallero, irrumpe la era de Muchachito Bombo Infierno, el Padrino, Kiko Veneno, Albert Pla, D-Callaos, del garrapateo de Tomasito, la elegancia suprema de los Brand New Heavies, de La Bersuit o Los Auténticos Decadentes, que se traen con ellos a una miriada de acólitos del flamenquito pachanguero, la cumbia o el ska, géneros endiablados para agitar conciencias y destrozar pies. No falta nada para que la próxima generación siga festejando el culto a la música en Las Dalias, igual que hicieron sus padres y sus abuelos. La última foto del repaso. Es bastante reciente, de mayo de 2015. Se ve un escenario enorme inundando de luz frente a una gran explanada llena de cogotes. Manu Chao aparece diminuto con la mano levantada mientras dirige una sesión de hipnosis colectiva que podría no haber terminado nunca.

with psychedelia. Those tributes paid reverence to the giants of rock, while providing an opportunity to see people like Carlos Segarra and Javi Andreu let their hair down with the songs that got them hooked on music in the first place, performed with island locals, both old and new; with the constant launch of new talents like Joan Barbé, who probably wasn’t old enough to order from the bar, Jano, David Serra and Toni Amores, just to name a few of the many artists who would step up to the stage over the course of more than a decade; with amazing moments like Las Mentiras’ cover of ‘Space Oddity’ in the tribute to David Bowie in 2003 –a duo formed virtually for the occasion that ended up becoming something more: the new artistic incarnation of Koke Malla and Álex Olmedo. In addition to concerts like that of the mythic Lee Rocker, the bass guitarist of the Stray Cats and the avantgarde Parkinson DC, in those years, the concert hall also hosted all sorts of competitions to introduce local bands. There were also many unforgettable events, like the concerts of Los Borrachos Somos Gente Inquebrantable, the Reggae Breakfasts with Glasford and Manolo Díaz, and the late afternoons by the hand of Paco Fernández, who he blew everyone away with his finest invention, flamenco chill, which would later make him famous around the world. A bit on the side-lines of all that, a new scene was taking form in the spheres of the flea market’s artisans. In these spheres, ethnic sounds, mysticism and hypnotic rhythms would find their centre of gravitation in Las Dalias thanks to the tireless work of Merrel and Alok, who created a point of encounter for many artists who had not yet found their niche. The Namasté party has grown to become the equivalent of a shared life experience. Prem Joshua, Highlight Tribe, Rico Loop, the successive incarnations of Jon Michel, Nur Banu’s dance, Eva Pacífico’s mixes and a vast list of musicians and artists have helped to make this happen, breaking down the barriers between genres, because Namasté is so much more than trance or world music. After a few years of lethargy, the guitars returned to Las Dalias, with performances as furious as those of Marian Pellegrino, as masterful as those of Javier Vargas and as rogue as those of Juanito Makandé and El Canijo de Jerez. Powerful reasons to renegotiate the concert hall’s relationship with live music and make a pact among the electronic music lovers, the spiritual music followers and the unconditional fans of live music. Chema Pallero would open the venue to the era of Muchachito Bombo Infierno, El Padrino, Kiko Veneno, Albert he Pla, D-Callaos, the wavy intonations of Tomasito, the supreme elegance of the Brand New Heavies, La Bersuit and Los Auténticos Decadentes, who brought along a myriad of acolytes of Pachanga-flavoured flamenco, cumbia and ska, mischievous genres that set out to shake up consciences and destroy feet. In no time at all, the next generation will be there, to continue to celebrate the worship of music at Las Dalias, the way their parents and their grandparents did in the past. The last photo of the review. It’s recent, dating from May of 2015. Pictured is a huge stage inundated with light, in front of an enormous esplanade full of the backs of people’s necks. Manu Chao appears tiny, with his hand in the air, as he leads a session of collective hypnosis that could easily have gone on forever.


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Muchachito, Juanito MakandĂŠ, Canteca de Macao, Canijo de Jerez, Concha Buika y Macaco


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Sargento García, Wax Da Jam con Danny G de Massive Attack, Namasté, Amparanoia, Rock n Roll Club con Carlos Segarra & Andy Taylor


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Manu Chao


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Manu Chao

SONIDOS DE LEYENDA LEGENDARY SOUNDS

Las Dalias vuelve a ser un bastión de la música argentina, y a los míticos conciertos de Charly García o Moris hay que añadir como miembro de pleno derecho a La Bersuit, que cumplió nada más y nada menos que 30 años en la carretera con un concierto único y en pijama. La banda que le puso tachuelas de pinchos a la cumbia mantiene a muchos de los miembros originales de la formación y descargan pura dinamita en el escenario. Y con ellos, otros longevos eternos como son Los Auténticos Decadentes, combo cargado de buena onda y con potencia de vientos de sobra para una acelerada mezcla de ritmos tropicales y ska. Otro icono de la música jamaicana como es Anthony B necesitó mucho menos despliegue para agitar mentes y conciencias en otra gran cita del verano. Aunque la nómina de leyendas de 2018 no paró ahí. Ni más ni menos que Lou Marini, el maestro del saxo, cofundador de los Blues Brothers, se suma a una lista de colaboraciones increíbles y estuvo en la isla con los locales Red House, que van camino de algo grande a base de trabajo y bolos. Lo mismo que Jah Chango, que presentó un disco ambicioso del que se espera mucho. Por no olvidar a Namasté y Wax da Jam, las icónicas fiestas para sibaritas de la música del mundo y la electrónica más selecta. La música sigue sonando distinto en Las Dalias.

Las Dalias is once again a bastion of music from Argentina. In addition to the mythic concerts of Charly García and Moris, our list includes La Bersuit, another member in its own right that celebrated its anniversary of 30 years on the road with a singular concert in pyjamas. The band that put spikes on the cumbia still has many of its original members and offers pure dynamite on stage. And then we have other eternal bands including Los Auténticos Decadentes, a combo with great vibes and more than enough wind power for an accelerated mixture of tropical rhythms and ska. The line-up has also included musicians from other countries, like Jamaican music icon Anthony B, whose simple display on stage managed to rouse minds and consciences at another great summer event. Yet the 2018 list of legends did not end there. The very Lou Marini, the master saxophonist and co-founder of The Blues Brothers, joined the catalogue of incredible collaborations and was on the island with the local Red House, who are on their way to the top, thanks to their hard work and ongoing tours. The same goes for Jah Chango, who launched an ambitious album that has inspired great expectations. Not to be forgotten, of course, are Namasté and Wax da Jam, the iconic parties for the most select electronic and world music sybarites. In a word, the music continues to sound different at Las Dalias.


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Con todo el sabor de Las Dalias de Ibiza


MÚSICOS DE AYER Y DE HOY

“JUANITO SIEMPRE DECÍA QUE LA BANDA MÁS CHULA ERA LOS DIANA” “JUANITO ALWAYS SAID LOS DIANA WERE THE COOLEST BAND” Tito Zornoza y Joan Barbé, músicos ibicencos emblemáticos de dos generaciones, dialogan sobre sus inicios en los escenarios Tito Zornoza and Joan Barbé, emblematic Ibizan musicians of two generations, discuss their beginnings on the stage

Texto: Pablo Sierra / Fotos: Lorena Portero Se conocen de toda la vida y las complicidades son tan obvias que resultan familiares. Tito Zornoza ha visto nacer a Joan Barbé. Vital y musicalmente, si es que hay mucha diferencia entre un parto y otro, porque “Juanito”, como le llama este señor canoso de voz profunda, empezó a aporrear la batería siendo un mocoso. Zornoza se siente identificado: su juguete favorito, de niño, fue una guitarra. Luego formó parte de Los Diana, una banda de adolescentes que dejó huella en la Ibiza de los sesenta y los setenta. Ahora dice que es un cantante jubilado, pero Barbé, que no ha parado durante los últimos años componiendo, grabando y tocando con Projecte Mut y otras bandas, es de los que piensan que los viejos rockeros nunca mueren. They’ve known each other forever and their closeness and mutual understanding are so obvious that they seem like family. Tito Zornoza witnessed the birth of Joan Barbé. Into both life and music, if it could be said that there’s much difference between one birth and another; because “Juanito”, as he is known by this grey-haired man with a deep voice, began to bang on the drums when he was just a little tyke. Zornoza totally identifies: as a child, his favourite toy was a guitar. He later formed part of Los Diana, a band of adolescents that left its mark on the Ibiza of the sixties and seventies. Now he claims to be a retired singer, but Barbé, who has remained constantly active in these last several years, writing songs, recording and playing with Projecte Mut and other bands, is one of those people who believe that old rockers never die.


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Zornoza and Barbé –or Tito and Joan– sit down for a chat at Can Tià, the studio where the former guitarist of Statuas d Sal shuts himself away to produce and record the sounds of the groups and artists that entrust him with their songs.

Zornoza y Barbé –o Tito y Joan– se sientan a hablar en Can Tià, el estudio donde el ex guitarrista de Statuas d Sal se encierra a producir y registrar el sonido de los grupos y artistas que ponen sus canciones en sus manos. Zornoza: Yo ahora mismo estoy retirado de la música. Solo actúo contigo en Ressonadors. No me hace falta más. Barbé: ¡Tito, tú acabarás cantando! Z.: Una cosa es subirme con vosotros a un escenario y otra, muy diferente, que te contraten para tocar en un restaurante. Esas actuaciones son las que te queman. B.: Es que de lo que se trata, Tito, es de hacer las cosas que te gustan. Sobre todo cuando has llegado a una cierta edad. Yo llevo mucho menos tiempo que tú en la música, pero empecé muy jovencito y no te miento si te digo que hay días en que dejaría de tocar. Z.: Pero tú vives de la música. B.: Sí, y me siento un afortunado. Este oficio siempre tiene algo de juego. Hay una frase al respecto que me encanta, Tito. Es de Chano Domínguez: “En castellano –o catalán– decimos “tocar un instrumento”. Pero en inglés se dice play. Y en francés, jouer”. Es decir, se juega con el instrumento. Z.: En la música empiezas jugando. Fíjate lo que se divierten los niños cuando aprenden a tocar un instrumento. De chaval es fácil mantener ese espíritu: “Vamos a reunirnos para montar un conjunto, a ver qué pasa”. No piensas en vivir de la música. Para nosotros dos fue muy importante ser hijos de músicos, ¿no? Yo comencé a tocar la guitarra a los nueve años con la Rondalla La Afición que dirigía mi padre. B.: Es que tu padre era un personaje dentro de la música ibicenca cuando tú eras niño. Z.: Y gracias a que él era músico yo empecé a salir de casa de noche siendo muy jovencito. Iba con la rondalla a cantar serenatas. B.: ¿Cuántos años teníais cuando montasteis Los Diana? Z.: Catorce. B.: ¡Catorce! Z.: Sí, claro. Y nuestro primer disco lo grabamos con dieciséis. B.: Los que tenía yo cuando empecé con Statuas d Sal. Z.: [Muestra a Barbé una foto que está sobre la mesa] Mira, estos somos nosotros con diecisiete años. En esta foto estábamos tocando en Las Dalias. ¡Qué guapos de jovencitos! B.: En Can Toniet recuerdo haber visto siendo niño una foto muy parecida. Z.: Puede ser, claro. Las Dalias fue un sitio muy especial para nosotros. En la entrevista que le hicieron al padre de Juanito en el libro del sesenta aniversario, recuerdo que dijo: “Por aquí pa-

Zornoza: I’m now retired from music. I only perform with you guys, with Ressonadors. I don’t need anything more. Barbé: Tito, you’ll end up singing! Z.: It’s one thing to go up on stage with you, but it’s completely different when you’re hired to play in a restaurant. Those are the gigs that burn you out. B.: The thing is, Tito, it’s all about doing the things you enjoy. Above all, when you’ve reached a certain age. I’ve been in music for a lot less time than you have, but I started very young and I’m not lying when I say that there are days that I’d stop playing. Z.: But you live off music. B.: Yes, and I feel very fortunate. This field has always had its playful part. There’s a saying about it that I love, Tito. It’s by Chano Domínguez: “In Spanish –or Catalan– we say tocar un instrumento [“touch an instrument”]. But in English they say play. And in French, jouer”. In other words, you play with the instrument. Z.: In music, you start out playing. Look how much fun kids have when they learn to play an instrument. As a kid, it’s easy to keep that spirit: “We’re getting together to set up a band, and we’ll see what happens”. You don’t think about making music your livelihood. For the two of us, as sons of musicians, music was always really important, right? I started playing the guitar when I was nine, with Rondalla La Afición, which my father directed. B.: Well your dad was a character in the Ibizan music scene when you were little. Z.: And thanks to the fact that he was a musician, I started going out at night at a very young age. I’d go out with the rondalla [local folk tale] to sing serenades. B.: How old were you when you guys set up Los Diana? Z.: Fourteen. B.: Fourteen! Z.: Yeah, of course. And we recorded our first album at sixteen. B.: That’s how old I was when I started with Statuas d Sal. Z.: [He shows Barbé a photo that’s sitting on the table] Look, that’s us when we were seventeen. In this shot we were playing at Las Dalias. We were so good looking back then! B.: I remember having seen a very similar photo at Can Toniet, when I was a kid. Z.: Could be, sure. Las Dalias was a very special place for us. In the interview they did with Juanito’s father in the book for the sixtieth anniversary, I remember him saying, “Lots of bands came through here in the early years of the bar, but the coolest group was Los Diana”. In the intermissions between performances, I remember him taking us out to the garden –which today is the flea market– and he’d say, “Vinga, al•lots! A sopar!” (“Come on, guys, have some dinner!”). We’d pig out on sofrit pagès, sobrasada and butifarra… B.: Do you remember the first electric guitar you ever saw, Tito? Z.: Sure, I do. It was in the window of an appliance shop next to the Mercat Vell. It must have been an Invicta. The only electric guitar on the whole island, because in those days the island had


saron muchos conjuntos en los primeros años del bar, pero el grupo más chulo era Los Diana”. En los descansos de las actuaciones, me acuerdo que nos sacaba al jardín –lo que ahora es el mercadillo– y nos decía: “Vinga, al•lots! A sopar!” (“¡Vamos, chicos, a cenar!”). Y nos pegábamos unos atracones de sofrit pagès, sobrasada y butifarra… B.: ¿Tú te acuerdas de la primera guitarra eléctrica que viste, Tito? Z.: Ya lo creo. Fue en el escaparate de una tienda de electrodomésticos que estaba junto al Mercat Vell. Debía ser una Invicta. La única guitarra eléctrica que había en toda Ibiza porque entonces no habían abierto las primeras tiendas especializadas. El primer negocio de instrumentos fue Bejarano, que estaba enfrente de Vilás. El dueño era un trozo de pan y nos dejó comprar nuestras primeras guitarras… ¡Pagando en dos mil plazos! Ya de mayores nos decía cuando pasábamos por allí: “¡La cantidad de púas que me habréis robado!” [risas]. B.: Yo ya conocí directamente Musicasa… Z.: Pero es que yo tengo sesenta y seis años… ¿No se lo digas a nadie, eh? [ríen los dos]. B.: A mí me han contado anécdotas muy buenas del viaje que hicisteis a Barcelona para grabar Sa fauç. Z.: ¡Fue una odisea! ¡Imagínate! Fuimos en avión. De equipaje llevábamos todos nuestros instrumentos bien embalados. ¡La batería y los altavoces, también! Desde el aeropuerto fuimos en furgoneta a la calle Tusell, donde estaba la oficina de la discográfica. Cuando estábamos descargando nos dijeron: “¡Paren,

not yet seen its first specialised shops. The first instrument business was Bejarano, which was opposite Vilás. The owner was the nicest guy and let us buy our first guitars… by making two thousand payments! Once we were older, whenever we’d stop by, he’d say, “The countless picks you guys must have stolen from me!” [laughter]. B.: I went directly to Musicasa… Z.: Yeah, but I’m sixty-six years old … Don’t tell anyone, yeah? [they both laugh]. B.: I’ve heard some great stories about your trip to Barcelona to record Sa fauç. Z.: It was an odyssey! Imagine! We went by plane. We brought with us all our instruments, which were very well packed. The drums and the speakers, too! From the airport we went by van to the street Calle Tusell, where the office of the record label was. As we unloaded the van, they said, “Stop, stop, it isn’t here!”. The studio was way out in the middle of nowhere, and there, as one would expect, they had everything. All we needed were our guitars [laughter]. But what did we know? We were still kids! We took the trip with our agent: a friend who was four years older than us. He handled the money and you should have seen us in the metro, Joan. We’d heard that there was lots of theft, so we put the agent in the middle and surrounded him so no-one could get near us. “Pedro, tu enmig i no et moguis!” (“Pedro, you get in the middle and don’t move”) [laughter]. B.: When I began with Statuas it was very different, because, remember, those guys were ten or twelve years older than me


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paren, que no es aquí!”. El estudio estaba en la quinta puñeta y allí, como es lógico, teníamos de todo. Solo nos hacían falta nuestras guitarras [risas]. ¿Pero qué íbamos a saber nosotros, que éramos unos niños todavía? Hicimos el viaje con nuestro representante: un amigo que nos sacaba cuatro años. Él llevaba el dinero y nos tendrías que haber visto en el metro, Joan. Habíamos escuchado que se daban muchos robos, así que pusimos al representante en medio y lo rodeamos para que nadie se nos acercara. “Pedro, tu enmig i no et moguis!” (“Pedro, tú en medio y no te muevas”) [risas]. B.: Cuando yo empecé con Statuas fue muy diferente porque, claro, piensa que ellos me sacaban diez o doce años y llevaban mucho tiempo tocando juntos. De hecho, yo entré justo después de que ellos vivieran el boom de Merengue. Z.: Es que tú empezaste muy joven, Joan. Me acuerdo de que en tu comunión, que la celebraste en Can Bernat, yo estaba cantando con So de Nit y te subiste a tocar con nosotros la batería o el órgano. B.: ¡El órgano! ¡Fue el órgano! ¡Y yo no soy pianista! ¡No lo he sido nunca! Pero mi padre tocaba el teclado y mi abuelo por parte de madre, en Tià, el acordeón. Los dos me enseñaron un poco y recuerdo que en mi comunión lo que hice fue poner el órgano en ‘modo batería’ e improvisar cuatro ritmos. Te diré una cosa, Tito. Tanto el proyecto de Ressonadors como estar tantos años en Statuas se lo debo a Omar [Gisbert]. Él fue quien le habló a David [Serra] de mí para que me metieran en el grupo. Yo conocí a Omar en una orquesta de versiones en la que él tocaba la guitarra y yo el bajo. Desde aquellos tiempos, y te hablo del año 97 ó 98, Omar ya tenía en mente rescatar y versionar las canciones típicas de Ibiza y Formentera en la voz de cantantes de generaciones bien diferentes. Ahora que lo pienso, Tito, es gracioso y entrañable que gracias a Ressonadors yo haya tocado tanto con gente de tu generación, los músicos que actuabais con mi padre y con mi tío Toni. ¿Esa mezcla es guay, no? Yo me acuerdo de ir al Marbella, en Es Canar, o al Argos, en Talamanca, a veros actuar. Los hoteles daban mucha vida entonces a la música en directo. Erais un referente para mí. Cuando tenía cuatro o cinco años y hacía la parodia de tocar la batería, giraba un poco la cabeza porque era la postura que tenía Toni, vuestro percusionista en Es Pla de Vila. Z.: Donde acertasteis, Joan, fue dejándome cantar Bona nit, blanca roseta. Es mi canción favorita. B.: Es que, además de cantar, Tito, tú ofreces todo lo que debe tener el cantante de una banda de pop/rock. Además de la voz, la actitud, el saber estar sobre un escenario es muy importante. Para Omar y para mí era casi obligado incorporar a un par de artistas y canciones de tu generación en un proyecto como Ressonadors para que los chavales de hoy conozcan vuestro talento. Z.: Y yo estoy muy agradecido de que me hayáis dejado formar parte de esa gran familia. He conocido personas impresionantes, y no hablo solamente de la gente más joven. Por ejemplo, nunca había cruzado palabra con Xumeu Joan, de Aires Formenterencs, antes de que nos juntarais. Fíjate, Joan, que cuando queda una semana para un concierto de Ressonadors me muero de los nervios.

and they’d been playing together for a long time. In fact, I joined them just after the Merengue boom. Z.: Well, you started very young, Joan. I remember at your first communion, which you celebrated at Can Bernat, I was singing with So de Nit, and you came up to play with us on the drums or the organ. B.: The organ! It was the organ! And I’m not a pianist! And I’ve never been one! But my dad used to play the keyboard, and my grandfather on my mum’s side, en Tià, played the accordion. The two had taught me a bit here and there, and I remember that at my communion, what I did was put the organ in ‘drum mode’ and improvise a few rhythms. I’ll tell you something, Tito. Both the Ressonadors project and being with Statuas for so many years, it was all thanks to Omar (Gisbert). He was the one who told David (Serra) about me so that they’d put me in the group. I knew Omar from a cover orchestra where he played the guitar and I played the bass. Even back then in those days, and I’m talking about the year 97 or 98, Omar was already thinking about rescuing and doing versions of the typical songs of Ibiza and Formentera with the voices of singers of very different generations. Now that I think of it, Tito, it’s funny and nice that thanks to the Ressonadors I have played so much with people from your generation, the musicians who performed with my dad and with my uncle Toni. That mixture is cool, isn’t it? I remember going to see you guys play at the Marbella in Es Canar, and at the Argos in Talamanca. The hotels really pushed for live music in those days. You guys were like icons for me. When I was four or five years old and I did the parody of playing the drums, I’d turn my head a little, because that was what Toni, your percussionist in Es Pla de Vila, did. Z.: When you really got it right, Joan, was when you let me sing Bona nit, blanca roseta. It’s my favourite song. B.: Well, besides singing, Tito, you offer everything that a pop/ rock band singer should have. Besides your voice and your attitude, your savoir-faire on the stage is really important. For Omar and for me, we felt it was a must to bring a couple of artists and songs from your generation into a project like the Ressonadors, so that kids today can see and enjoy your talent. Z.: And I’m very grateful that you’ve allowed me to form part of that great family. I’ve met incredible people, and I’m not just talking about the younger people. For example, I had never spoken with Xumeu Joan, from Aires Formenterencs, until you brought us together. Hey, Joan, you know, the week before a Ressonadors concert, I get super nervous.


MÚSICA

FORMENTERA EN DIRECTO FORMENTERA LIVE

Texto y fotos: Carmelo Convalia

Formentera y la música viven una larga y entrañable relación. Desde los años 60, con la llegada de los hippies, la música ha estado siempre presente. Los primeros grupos de pop rock locales, como Zenit y Capitán Trueno, aparecieron en las postrimerías de los 70. Pero antes hubo grupos extranjeros que ya marcaron un modo de vida relacionada con la música. Muchos de los músicos locales tuvieron como maestros a esos artistas que se afincaron a principios de los 60, como el francés Michel Gerard. Formentera and music have a long-standing and close relationship. Since the 1960s, with the arrival of the hippies, music has always been there. The first local pop rock groups, like Zenit and Capitán Trueno, appeared in the late ‘70s. But earlier on there were foreign groups that marked a way of life related with music. Many of the local musicians were students and apprentices of those artists who settled in the early ‘60s, like French musician Michel Gerard.


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En la pequeña gran historia de la música de finales del siglo XX en Formentera es necesario citar también a ‘James con Hielo Band’, un quinteto de jóvenes alemanes que lanzaron en 1977 un LP mítico, titulado como el nombre de la banda. Eran tiempos de vino y rosas. Esta formación, que sigue girando por Suiza y Alemania, fue pionera en la fusión del latin-jazz, y en la actualidad sigue fiel a su estilo con el mismo éxito. Poco más tarde aparecieron otras formaciones, como el ‘Indio Suave’. Entonces los músicos luchaban contra los elementos, con muy poco equipo, que se prestaban unos a otros, y un sonido que hoy consideraríamos deplorable. A pesar de las dificultades, cumplían con creces gracias a su entrega, originalidad y complicidad con el público. En esos años, el muro de la Fonda Pepe, de Sant Ferran, se convertía en improvisado escenario de la música nacional e internacional del momento. Las guitarras, las flautas y los tambores estaban cada noche presentes, así como algún aficionado que intentaba destacar, con más ego que calidad, muchas veces ante el desinterés del respetable. Pero en ese muro de la Fonda todo valía. Este territorio de 82 kilómetros cuadrados sigue atrayendo hoy a grandes intérpretes y compositores. Aún más desde que la música en vivo ha sido regulada en los restaurantes y bares. Desde entonces Formentera vive la música cada día, y cada año recibe nuevos y talentosos artistas que renuevan la escena musical insular. Los pioneros en organizar conciertos de forma regular en un espacio público fueron los integrantes de la asociación Jazz and Co. Cada sábado, esta banda de músicos residentes transforma el ambiente de la plaza de Sant Francesc. Todo empezó por la afición al jazz de los hermanos Tony (corneta) y Bruce Gartel, ingleses residentes en Formentera, un estilo que en los noventa iba a contracorriente cuando dominaba el funk, el rock y aún se mantenía la psicodelia. Actualmente Bruce se ha retirado y la banda base está formada por Tony Gartel (corneta), Santi Ramírez Arnau (trompeta), Gustavo Rojo (saxo), Enrique González (guitarra), Vicent Rosselló (bajo) y Edgar Vilamajó (batería). Estos músicos reciben cada sábado a sus amigos e invitados, como Michael Gechter o los saxofonistas Dave Pybus y Hugh Levick. Incluso Jorge Pardo, flautista, también les ha acompañado en alguna ocasión. Siguiendo la estela del jazz en la plaza de Sant Francesc, se abrieron nuevos espacios públicos a la música. Así, todos los martes del verano, la plaza de Europa de es Pujols es el escenario perfecto para bailar al ritmo de latin-fusión, de la mano de La 22 o con las músicas del mundo que trae Antena Libre. La primera es una banda que lleva años haciendo bailar a turistas y residentes con versiones de música latina. El segundo grupo, liderado por Jah Chango, que estrena disco en solitario con temas propios, fusiona ritmos de todo el planeta. El viernes la música está en la plaza de Sant Ferran, la más rockera y gamberra en las noches de verano. Aquí, Eki Hoffmann, de Formentera Guitars (el taller de fabricación de guitarras eléc-

The small yet great history of Formentera’s music of the late 20th century also includes the ‘James con Hielo Band’, a quintet of German youths who launched a mythic LP in 1977, using the name of the band as a title. Those were days of wine and roses. This band, which continues to tour Switzerland and Germany, was a pioneer of Latin-jazz fusion and still today remains faithful to its style while enjoying the same success. Not much later, other bands would appear, including ‘Indio Suave’. At that time, the musicians had to battle the elements; they had very little equipment, which they would lend to each other, and a sound system that would simply be considered unacceptable today. Despite the adverse conditions, they always came through and then some, thanks to their devotion, originality and connection with the audience. In those years, the wall of Fonda Pepe, in Sant Ferran, would become a makeshift stage of the Spanish and international music of the time. Guitars, flutes and drums were out there every night, as were the occasional fans who wanted to be noticed, with more ego than quality (they were often met with the indifference of the respectable audience). But alongside that wall of the Fonda, everything went. This 82-square-kilometre region continues to attract great performers and songwriters. And still more, thanks to the relatively recent regulation of live music in the restaurants and bars. Since then, Formentera has been living and breathing music every day, receiving new and talented artists who revive the island’s music scene every year. The first to organise regularly scheduled music concerts in public places were the members of the association Jazz and Co. Every Saturday, this band of resident musicians transforms the square known as the Plaza de Sant Francesc. It all started with two British residents of Formentera, brothers Tony (cornet) and Bruce Gartel, and their passion for jazz, a counter-current style in the 1990s, when the music scene was generally dominated by funk, rock and still some psychedelia. Today, Bruce has retired and the base band is made up of Tony Gartel (cornet), Santi Ramírez Arnau (trumpet), Gustavo Rojo (sax), Enrique González (guitar), Vicent Rosselló (bass) and Edgar Vilamajó (drums). Every Saturday, these musicians receive their friends and guests, including Michael Gechter and saxophonists Dave Pybus and Hugh Levick. Even flautist Jorge Pardo has accompanied them on occasion. Following the wake of the jazz in the Plaza de Sant Francesc, new public spaces were opened for music. Hence, every Tuesday in summer, the Plaza de Europa de es Pujols becomes the ideal backdrop to dance to the beat of Latin fusion music, by the hand of La 22, or to enjoy the different music styles from around the world, performed by Antena Libre. The former is a band that has had residents and tourists dancing for years, offering versions of Latin music. The latter group, led by Jah Chango, who is releasing a new solo album with songs of his own, offers a fusion of different rhythms from around the entire planet. On Fridays, music comes to the Plaza de Sant Ferran, which hosts the wildest rock of the summer nights. Here, Eki Hoffmann, of Formentera Guitars (a shop of electric guitar builders), organises the local musicians and visiting artists for jam sessions that end up bringing together musicians from all around the world and proving once again that music is a universal lan-


trica), organiza a los músicos locales y que están de paso para improvisar sesiones que acaban reuniendo a músicos de todo el mundo para demostrar que la música es un lenguaje universal. Con la llegada de Formentera Guitars en 1988, este taller de guitarras se convirtió en el punto de encuentro de los artistas locales, lo que revitalizó la música en directo. Eki lleva años organizando, en septiembre, el Festival de Guitarras para rendir homenaje a este instrumento y a los músicos que lo tocan. Por aquí han pasado grandes como Javier Vargas, Miko Weaver o el respetado Eric Doornweerd, holandés incansable que lleva tocando toda su vida en la calle y en escenarios y que lo sigue haciendo en Formentera cada verano. Mención aparte merece el grupo Chimichurri, formado José Tealdi (voz, guitarra y letras), Pitu Fernández (saxo, armónica y coros), Mariano Menteguiaga (bajo y coros) y Rafael Fernández (percusión), que nació en 2008. Desde hace más de diez años llevan su estilo personal con temas propios a ritmo de ska, aunque también tocan rock y blues. Muchos de estos músicos comparten escenario y actuaciones en los locales que ofrecen música en vivo en Formentera, así como en fiestas privadas y celebraciones. Incluso forman grupos como es el caso de Jam Factory, donde Eki Hoffmann y José Tealdi ‘Rulo’, con la voz de Kelly Neuenschwander, tiran de un repertorio que va del blues al rock y en el que introducen guiños de humor. Y a la Mola también llega la música en directo cada tarde de miércoles y domingo con músicos que ambientan el mercadillo

guage. With the arrival of Formentera Guitars in 1988, this guitar shop became the point of encounter for local artists, breathing new life into the live music scene. For several years, Eki has been organising the Festival de Guitarras in September, as a tribute to the guitar and the musicians that play it. This festival has seen performances by some of music’s greats, including Javier Vargas, Miko Weaver and the revered and indefatigable Erik Doornweerd, a Dutch musician who has been playing all his life in the street and on stages and continues to do so every summer in Formentera. Also worthy of special mention is Chimichurri, a group born in 2008 and formed by José Tealdi (voice, guitar and lyrics), Pitu Fernández (sax, harmonica and chorus), Mariano Menteguiaga (bass guitar and chorus) and Rafael Fernández (percussion). For over ten years, they have been forging their own personal style, with a prevalence of ska-beat songs, though they also play rock and blues. Many of these musicians share the stage and performances at Formentera’s different live music venues, as well as at private parties and celebrations. Some even come to form groups, as is the case of Jam Factory, where Eki Hoffmann and José Tealdi ‘Rulo’, with the voice of Kelly Neuenschwander, offer a repertoire that ranges from blues to rock, with occasional nods of humour. For its part, La Mola hosts live music every Wednesday and Sunday evening, with musicians who set the mood for the craft market, and La Casa del Poble de la Mola also has an ongoing schedule of activities that includes concerts.


Formentera Live!


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de artesanía. La Casa del Poble de la Mola también tiene una programación constante que incluye conciertos. Pero además del Festival de Guitarras, Formentera tiene una cita internacional emergente con la música. Se trata del Formentera Jazz Festival, que cada año organiza el músico (ex Ojos de Brujo) Maxwell Moya. Este festival nace de la inquietud artística que la isla siempre ha inspirado entre sus habitantes y visitantes. Aunque lleva el nombre de jazz, en esta cita se mezclan todos los géneros. A lo largo de toda su historia, Formentera ha sido siempre objeto de numerosas leyendas relacionadas con la música y los músicos. Quizá lo único que queda en la memoria es el paso de artistas como Gilberto Gil, los miembros de Pink Floyd, el bajista de King Crimson, el cantautor canadiense James Taylor o Chris Rea, músicos que no han querido hacerse visibles pero que sí han dejado su huella cuando buscaban su paraíso perdido en Formentera. Ahora los músicos viven, conviven y están presentes cada día del verano. Mención especial para la música propia de la isla, con grupos como Aires Formenterencs, con una larga trayectoria difundiendo la identidad musical autóctona. Sin olvidar a Imaràntia, con María José Cardona, con una propuesta más intimista con guiños de humor y protesta. Formentera se convierte cada verano en un laboratorio musical en el que se experimenta a pequeña escala para luego reproducir éxitos mayores. Todo un reto y una forma de vivir –y convivir– para los artistas que enriquecen y dan vida a la cultura de la isla.

Yet in addition to the Festival de Guitarras, Formentera has an up-and-coming international date with music: the Formentera Jazz Festival, which is organised each year by musician (former Ojos de Brujo) Maxwell Moya. This festival was born out of the artistic interest that the island has always inspired among its inhabitants and visitors. Though jazz forms part of the name of the festival, this event offers a mixture of all the genres. Throughout its history, Formentera has always been the backdrop of different legends related with music and musicians. Perhaps the only ones that have remained etched on the memory are the passing through of artists including Gilberto Gil, the members of Pink Floyd, the bass guitarist of King Crimson, the Canadian singer-songwriter James Taylor and Chris Rea, musicians who did not want to be visible yet left their mark anyway while seeking their lost paradise in Formentera. And now, the musicians live, coexist and are present every day of the summer. Special mention goes out to the island’s own music, with groups such as Aires Formenterencs, which has been projecting the island’s autochthonous musical identity for many years. And not to be forgotten is Imaràntia, with María José Cardona, which offers a more intimate style, with nods of humour and protest. Each summer, Formentera becomes a musical laboratory that enables artists to experiment at the small scale, so that they can later play big hits. A major challenge and a way of life –and coexistence– for the artists who enhance and breathe life into the island’s culture.


PREMIOS LITERARIOS LAS DALIAS

JOSÉ MARÍA MERINO, académico de la RAE y presidente del jurado JOSÉ MARÍA MERINO, member of the Spanish Royal Academy (RAE) and chairman of the judges’ panel

“El premio es ya una referencia entre los creadores de cuentos” “THIS AWARD IS NOW A BENCHMARK AMONG SHORT STORY WRITERS”

Los Premios Literarios “Las Dalias” se consolidan en su tercera edición. Entrevistamos al presidente del jurado del Premio Internacional de Cuento “Las Dalias”, José María Merino, narrador, poeta, ensayista y académico de la Real Academia Española (RAE). In the third year of the competition, the “Las Dalias” Literary Awards are now well-established and well-known. We interviewed the chairman of the judges’ panel of the “Las Dalias” International Short Story Awards, José María Merino, a short story writer, poet, essay writer and a member of the Spanish Royal Academy (RAE).

Las Dalias: Usted ha sido presidente del jurado del Premio Internacional de Cuento “Las Dalias” desde su creación. Tras esta tercera edición, ¿qué impresiones tiene al repasar estos años? ¿Cree que el premio se ha hecho un hueco entre los certámenes internacionales de relato breve? José María Merino: Ante todo, la lectura de los originales me ha permitido constatar el buen nivel del cuento que se está escribiendo en español desde hace años, porque los originales con los que hemos trabajado los miembros del jurado han sido en las tres convocatorias de verdadera calidad. Y a la vista de cómo tal calidad se mantiene, no me cabe duda de que el premio es ya una referencia entre los creadores del género.

Las Dalias: You have served as chairman of the judges’ panel of the “Las Dalias” International Short Story Awards since the competition first began. After this third edition, what are your impressions when you look back over these years? Do you think that this competition has made a place for itself among the international short story competitions around the world? José María Merino: Above all else, reading the original stories has enabled me to truly see the sophistication achieved by the Spanish-language short story —which has been the case for many years—, as the originals that we have worked with on the judges’ panels in all three competitions have all been of exceptional quality. And seeing the way that quality has been upheld, there is no doubt in my mind that the award is already a benchmark among the authors of this genre.


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Ingreso de José María Merino en la RAE, el 19 de abril de 2009. © «El País»

Hablemos de ‘Sánchez’, el relato de Pablo Aranda premiado este año. El jurado ha destacado que “traza una parábola misteriosa sobre el odio muy bien resuelta desde la perspectiva sentimental de los personajes”, y también que se trata de una “reflexión sobre el lugar de la víctima con el que uno se identifica”. ¿Qué le llamó la atención de ‘Sánchez’? El indiscutible talento con que en él se entrelazan varios niveles de la ficción: por un lado, el viejo tema del “chivo expiatorio”, esa búsqueda colectiva de la víctima propiciatoria; por otro, en efecto, cómo se ve cristalizar muy acertadamente, en una mezcla de miradas en la que se integra lo realista y lo simbólico, el tema del odio gratuito, irracional; por último, cómo todo ello está muy bien integrado en una historia cercana, la de la compasión del personaje en el que se apoya la perspectiva narrativa por ese muchacho al que todos golpean. Y la gracia de que los lectores tengamos la seguridad de la existencia en este mundo de unos “Sánchez” continuamente castigados...

Let’s talk about ‘Sánchez’, the story by Pablo Aranda, which has won the award this year. The judges’ panel has pointed out that “it presents a mysterious parable about hatred that is very well-resolved from the sentimental perspective of the characters”, and it is also an “exploration of the place of the victim with which people identify”. What was it about ‘Sánchez’ that caught your attention? The undeniable talent with which several levels of fiction intertwine: on one hand, the old theme of the “scapegoat”, that collective search for the propitiatory victim; on the other hand, the issue of gratuitous, irrational hatred, as is very aptly expressed in a mixture of looks that takes in both the realist and the symbolic; and finally, the way it is all well integrated into a story that is close to us, a story of the main character/narrator’s compassion for that boy whom everyone hits. What’s more, it is interesting that we as readers are sure of the existence of other “Sánchezes” in this world who are constantly subjected to punishment and humiliation...

¿Qué recuerdos tiene de Ibiza y Formentera? Mi mujer y yo conocimos Ibiza hace muchos años, un verano, cuando nuestras hijas tenían cinco y tres años, respectivamente... Allí la mayor, María, aprendió a bucear conmigo —con tubo—. La otra, Ana, era todavía demasiado pequeña... En cuanto a Formentera, durante ocho veranos fuimos a una casa deliciosa que había sido de un tío de mi mujer. Delicioso lugar, junto a una calita que no me cansaré de evocar... Además, cuando empecé a escribir mi trilogía Las crónicas mestizas, para saber lo que era navegar a vela, durante varios años, también en verano, alquilábamos por unos días un motovelero en Mahón y nos dedicábamos a recorrer y disfrutar de las costas de todo el archipiélago. Mi novela El lugar sin culpa transcurre en Cabrera, donde tuve la suerte de que se nos estropeó el motor y nos autorizaron a quedar fondeados unos días... De todas las islas Baleares tengo un recuerdo inolvidable y fascinado...

What are your memories of Ibiza and Formentera? My wife and I first came to Ibiza one summer many years ago, when our daughters were five and three years old, respectively... There, the elder one, María, learned to snorkel with me. The other, Ana, was still too young... As to Formentera, for eight summers we went to a delightful house that had belonged to my wife’s uncle. A wonderful place near a small cove that I will never tire of remembering... Moreover, when I began to write my trilogy Las crónicas mestizas, I needed to know what it was like to sail on a sailboat. So, for several years, also in summer, we rented a sailing yacht in Mahón (Menorca) and sailed along the coastlines of the entire archipelago. My novel El lugar sin culpa is set on the island of Cabrera, where our motor broke down and where we were fortunate enough to be granted permission to anchor for a few days... I have unforgettable and very fond memories of all the islands of the Balearics...

Usted es una de las figuras más destacadas del género. ¿Cuáles son las claves de un buen relato? Siempre me gusta decir que, para empezar, la fórmula matemática de un buen relato es “intensidad, inversamente proporcional a extensión”. Ahí deben estar la condensación, la concentración, la concisión... Por supuesto, sosteniendo una peculiaridad sentimental. Comportamientos sugeridos con pocas palabras, pero con vigorosa fuerza dramática.

You are one of the most well-known names of the genre. What are the keys to writing a good short story? I always like to say that to begin with, the mathematic formula of a good story is “intensity, inversely proportional to length”. That is where condensation, concentration and brevity come into play... Of course, at the same time you’ve got to sustain a sentimental peculiarity. Behaviours that are suggested in few words, yet with a vigorous dramatic strength.


Sánchez III PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTO ‘LAS DALIAS’

PABLO ARANDA (*) / Ilustraciones: José Ramón Lapuerta

Rubén me contó que Sánchez lo había invitado a su cumpleaños y me sorprendió que llamase Sánchez a Sánchez cuando él también era Sánchez, Rubén, mi hijo, como yo, que también me llamo Rubén Sánchez; pero no le di mayor importancia, cosas de niños, cosas del colegio. La madre de Sánchez me telefoneó para avisarme de la invitación de Rubén al cumpleaños de Sánchez el sábado y yo me reí. Ella no secundó mi risa con otra risa ni añadió nada, por lo que me vi obligado a explicar mi carcajada, absurda y sola. Me ha extrañado que te refieras a tu hijo como Sánchez, dije, y al mío como Rubén, cuando también es Sánchez. Bueno, tu hijo es Rubén y el mío es Sánchez, no hay que darle más vueltas, dijo ella. Claro, respondí, confuso, y le aseguré que lo llevaría al cumpleaños. El sábado dejé a Rubén en la casa de Sánchez a las cinco de la tarde y a las ocho y media pasé a buscarlo. Me abrió la madre de Sánchez y, sonriendo, le dije que venía a buscar a Sánchez, pero a mi Sánchez. No sonrió y me dijo que enseguida salía. Coincidí con otra madre que había acudido a recoger a su hijo y el hijo de ésta me saludó y me dijo que Rubén le había pegado a Sánchez. Cuando apareció la madre de Sánchez con mi hijo pregunté si todo había ido bien y ambos sonrieron y confirmaron que sí. La sonrisa de la madre de Sánchez me tranquilizó, pero en el coche le pregunté a Rubén si era cierto que se había peleado con Sánchez. –No me he peleado, papá. En una pelea dos niños se pegan y aquí sólo he pegado yo. –¿Le has pegado a Sánchez? –Sí. –¿Por qué? –No sé. A Sánchez se le pega. Mónica, mi mujer, opinó que son cosas de niños y le dije que cómo cosas de niños, que Rubén había sido invitado a un cumpleaños y había golpeado al niño que lo había invitado. Mónica me miró furiosa y gritó que ya estaba bien, que no volviera hablar de su hijo así como yo estaba hablando, como si fuera un delincuente cuando sólo era un niño. No entendí su excitación y repliqué que efectivamente era sólo un niño pero un niño que había pegado a otro niño en el día de su cumpleaños. Mónica se levantó, la silla cayó hacia atrás, y se quedó de pie mirándome unos segundos hasta que de repente me golpeó la cara con la mano abierta. Las gafas cayeron al suelo y sentí el calor del golpe, el hormigueo de la carne dolorida, la vergüenza, la humillación y la impotencia de no entender qué había ocurrido ni cómo enfrentarme a ese hecho. Miré a Mónica, una sombra borrosa pues mis gafas seguían en el suelo, tal vez rotas. Recuperé las gafas y vi a Rubén observando la escena con una serenidad inquietante, tal vez con una sonrisa, aunque quise convertirla en un gesto que parecería una sonrisa pero por favor que no lo fuese. Cuando me acosté esa noche aún tenía roja la cara. A la mañana siguiente llevé a Rubén al colegio y antes de que entrase le ordené que pidiese perdón a Sánchez. Me miró con asco y reconocí la sonrisa del día anterior, la misma mirada de


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Mónica. Por la tarde llegué al colegio con tiempo y esperé ante la clase de Rubén a que saliesen. Le pedí a la tutora cinco minutos para comentarle algo. Compuso un gesto de fastidio y le expliqué que mi hijo había pegado a Sánchez y quería saber si Rubén se estaba portando bien en clase últimamente. Me comentó que mi hijo era un buen alumno y que no le diera importancia a lo de Sánchez porque a Sánchez le pegan todos. Yo misma, dijo, le pego a veces. También sus padres. Ante mis ojos tan abiertos me dijo que era un niño que invitaba a ser pegado y que en cierta manera estaba bien así porque canalizaba la violencia de la clase: todos le pegaban a él y no había otros conflictos. –Si quiere hablar más pida tutoría, pero para hablar de su hijo, no de Sánchez. Su hijo es un buen alumno. Aunque ahora entiendo algunas cosas que comenta de usted. –¿Cómo? La profesora me dio la espalda y me topé con la mirada de odio de Rubén. Me esperaba junto a otros niños cuyos padres aún no habían llegado. Los estudié con atención. Uno de ellos presentaba el pelo revuelto y unas gafas con una de las patillas fijada con cinta aislante negra. Debía de ser Sánchez. Estaba separado de los otros y me miró un momento para desviar la mirada en seguida. Me dirigí a él y me agaché para situar mi cara a la altura de la suya. Le pregunté si era Sánchez y me pidió que no le pegase, que Rubén le había golpeado en su cumpleaños sin querer. Que si yo le pegaba su mamá le iba a pegar por causar más molestias. Llamé a Rubén pero no vino. Su mirada de odio seguía clavada en mí. Telefoneé a Mónica para que recogiera ella a Rubén y colgué mientras ella protestaba. Aseguré a Sánchez que nadie le iba a pegar nunca más y le ofrecí mi mano, que agarró con la suya, blanda e insegura. Abandonamos juntos el colegio, los dos solos. En el coche lo primero que pensé es que no tendríamos problemas para salir del país porque los dos éramos Sánchez y nos tomarían por padre e hijo, pero después pensé que no había que llevar todo tan lejos. Bastaría con un cambio de ciudad. Le pregunté si había estado alguna vez en Madrid y me dijo que no. –Te va a encantar, ya verás.

(*) PABLO ARANDA (Málaga, 1968), ganador del III PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTO ‘LAS DALIAS’, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Málaga. Trabajó como profesor en la Universidad de Orán (Argelia) y durante dos años fue monitor de enfermos mentales en una casa asistida. También trabajó otros dos años como educador de menores bajo tutela judicial. Es columnista desde 2003 en Diario Sur, donde dirige el Aula de Cultura. Ha publicado más de 30 crónicas de viajes en El Viajero (suplemento de El País) y dirige actualmente las actividades de la Fundación Manuel Alcántara. Ha publicado las novelas La otra ciudad (Espasa, 2003, finalista del Premio Primavera), Desprendimiento de rutina (Arguval, 2003, Premio Sur de Novela Corta), El orden improbable (Espasa, 2004), Ucrania (Destino, 2006, Premio Málaga de Novela), Los soldados (El aleph, 2013), El protegido (Malpaso, 2015), La distancia (Malpaso, 2018) y la micronovela Borrasca en los Ozores (Mitad doble, 2018), además de los libros infantiles Fede quiere ser pirata (Anaya, 2012, Premio Málaga de Literatura Infantil), El colegio más raro del mundo (Anaya, 2014), De viaje por el mundo (Anaya, 2017) y Casas del mundo (Anaya, 2018).


Sánchez 3RD ‘LAS DALIAS’ INTERNATIONAL SHORT STORY AWARD

PABLO ARANDA (*) / Ilustrations: José Ramón Lapuerta

Rubén told me that Sánchez hadn’t invited him to his birthday party and I was surprised that he referred to Sánchez as Sánchez, when he too was Sánchez. Rubén, my son, just like me, as my name is also Rubén Sánchez; yet I didn’t give it a second thought; it was a kid thing, a school thing. Sánchez’s mother called me to invite Rubén to Sánchez’s birthday party on Saturday and I laughed. She didn’t join me in my laughter, nor did she add anything else, so I felt the need to explain my laughter, which was absurd and lonely. I’m surprised that you refer to your son as Sánchez, I said, and to mine as Rubén, when he is also Sánchez. Well, your son is Rubén and mine is Sánchez. There’s nothing more to it, she said. Of course, I replied, confused, and I assured her that I’d bring him to the birthday party. On Saturday I left Rubén at Sánchez’s house at five o’clock in the evening and at half past eight I went to pick him up. Sánchez’s mother opened the door, and smiling, I told her that I was coming to pick up Sánchez, but my Sánchez. She didn’t smile and she said he’d be out in a moment. I coincided with another mother who had come to pick up her son and that son greeted me and told me that Rubén had hit Sánchez. When Sánchez’s mother appeared with my son, I asked if everything had gone well and they both smiled, confirming that it had. Sánchez’s mother’s smile put me at ease, but in the car, I asked Rubén if it was true that he had had a fight with Sánchez. –I haven’t had a fight, Dad. In a fight, two kids hit each other and here I was the only one to hit someone. –You hit Sánchez? –Yes. –Why? –I don’t know. People hit Sánchez. Mónica, my wife, felt it was a kid thing and I said what do you mean a kid thing, I said Rubén had been invited to a birthday party and he’d hit the kid who had invited him. Mónica looked at me furiously and shouted that that was enough, and not to talk about her son again that way, as though he were a delinquent when he was just a child. I couldn’t understand her agitation and replied that indeed he was just a child, but a child who had hit another child on the day of his birthday party. Mónica got up, her chair fell backwards, and she stood there looking at me for a few seconds until she suddenly slapped me across the face. My glasses fell to the ground and I felt the heat of her slap, the tingling of the aching flesh, the shame, the humiliation and the helplessness of not understanding what had happened and not knowing how to handle it. I looked at Mónica, who was a blurry shadow, as my glasses were still on the floor, possibly broken. I picked up my glasses and saw Rubén watching the scene with a disquieting serenity, possibly with a smile, although I decided to convert it into an expression that might resemble a smile but please don’t let it be a smile. When I went to bed that night, my face was still red. The next morning, I took Rubén to school and before he went inside, I ordered him to apologise to Sánchez. He looked at me with disgust and I recognised the smile of the previous day, the same


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look as the one on Mónica’s face. In the afternoon, I arrived at the school with time to spare and I waited outside of Rubén’s class until they came out. I asked the teacher for five minutes of her time to discuss something with her. She conjured up an expression of annoyance and I explained that my son had hit Sánchez and I wanted to know if Rubén was behaving well in school lately. She said that my son was a good student and told me not to worry about what had happened with Sánchez, because everyone hit Sánchez. I myself, she said, hit him sometimes. So do his parents. Before my gaping eyes, she told me he was a boy that invites you to hit him and that in a certain way it was fine, as this was a way to channel the classroom violence: everyone hit him and there were no other conflicts. –If you want to discuss it further, request an appointment, but to talk about your son, not about Sánchez. Your son is a good student. Although now I understand some of the things he says about you. –What? The teacher turned her back to me and I met Rubén’s hateful glare. I waited alongside the other kids whose parents had not yet arrived. I studied them attentively. One of them displayed dishevelled hair and glasses with a side piece held together with black electrical tape. It had to be Sánchez. He was standing away from the others and he looked over at me for a second, only to look away immediately. I walked over to him and knelt down so that my face was at the same level as his. I asked him if he was Sánchez and he asked me not to hit him, saying that Rubén had hit him at his birthday party accidentally. And if I hit him, his mother was going to hit him for causing more trouble. I called Rubén over but he didn’t come. He continued to glare at me hatefully. I called Mónica to have her pick up Rubén and I hung up while she ranted. I assured Sánchez that nobody was going to hit him ever again and I offered him my hand, which he grasped with his own hand, soft and insecure. We left the school together, the two of us alone. In the car, the first thing I thought was that we wouldn’t have trouble leaving the country, because we were both named Sánchez and people would take us for father and son; but then I thought there was no need to take it all so far. A change of city would suffice. I asked him if he had ever been to Madrid and he told me no. –You’re going to love it, you’ll see.

(*) PABLO ARANDA (Málaga, 1968), the winner of the 3rd ‘LAS DALIAS’ INTERNATIONAL SHORT STORY AWARD, studied Hispanic Philology at the University of Málaga. Having worked as a professor at the University of Oran (Algeria), he was a teacher for mentally ill patients in an assisted living centre for two years. For another two years, he served as a social worker for minors in court custody. Since 2003, he has been a columnist at Diario Sur, where he is the director of the Aula de Cultura. He has published more than 30 travel reports in the El Viajero supplement of El País newspaper and he currently directs the activities of the Fundación Manuel Alcántara. He has published the novels La otra ciudad (Espasa, 2003, a finalist for the Premio Primavera), Desprendimiento de rutina (Arguval, 2003, winner of the Premio Sur for Best Short Novel), El orden improbable (Espasa, 2004), Ucrania (Destino, 2006, winner of the Malaga Novel Award), Los soldados (El aleph, 2013), El protegido (Malpaso, 2015), La distancia (Malpaso, 2018) and the micro novel Borrasca en los Ozores (Mitad doble, 2018), as well as the children’s books Fede quiere ser pirata (Anaya, 2012, winner of the Malaga Children’s Literature Award), El colegio más raro del mundo (Anaya, 2014), De viaje por el mundo (Anaya, 2017) and Casas del mundo (Anaya, 2018).


LA AUTÉNTICA COCINA NIKKEI LLEGA A TU ISLA FAVORITA, IBIZA Déjate sorprender en La Cantina Canalla por su fusión de cocina peruana y japonesa. Ubicado en el paseo frente a la Bahía de Sant Antoni Ha llegado una nueva apuesta gastronómica de fusión entre la cocina peruana y la cocina japonesa. Los comensales han de estar preparados porque van a vivir una experiencia única en su paladar. Su sorprendente cocina está dirigida por el chef Roberto Sihuay aportando su talento y pasión. Cuenta con una larga trayectoria reconocida en Sudamérica y Europa. Se define por su innovación en la cocina nikkei unida a la tradición. Un restaurante con ambiente fantástico ubicado en el paseo, frente a la Bahía de Sant Antoni, dónde os espera una cuidada oferta en su barra fría con ceviches, causas, tiraditos y makis, los piqueos para compartir y sus platos calientes con unos sabrosos anticuchos, mejillones a la brasa, brochetas, jalea, carnes y pescados. Descubre la cocina nikkei en La Cantina Canalla. El mejor lugar para entender su cultura, su riqueza culinaria y equilibrada explosión de sabores en vuestros paladares.

A new Gastro Fusion has arrived....The Nikkei kitchen, where Japanese and Peruvian flavours join for a truly unique dining experience. This wonderful cuisine is showcased by our Chef Roberto Sihuay whose passion and talent is incredible. It is steeped in history from Europe to South America and is defined by the innovative yet traditional Nikkei cuisine. A new experience and atmosphere awaits in our restaurant on the promenade facing the Bay of San Antonio, where you can watch show cooking at the cold bar, and see fresh sushi,ceviche, causes and makis being prepared, enjoy our piqueos (to share) and our sublime hot dishes which include Grilled Mussels, Meat Skewers, and Fresh Fish. Passeig de ses Fonts, Sant Antoni (Junto a La Cantina Portmany, frente a la parada de taxis) Tel. 971156108 · reservas@ibizacanalla.com · www.ibizacanalla.com · @ibizacanalla


Lliçó d’allò “menys avançat” GUANYADORA DEL III PREMI DE RELAT CURT “JUAN MARÍ JUAN” (CATEGORIA BATXILLERAT)

Laia Cardona Palerm

És la tarda d’un diumenge d’estiu. Tarda plàcida i familiar. Com és costum, la mare pregunta si ens ve de gust anar a fer un volt pel torrent de darrere ca nostra. Tothom accepta de grat la seva proposta. Agafo el mòbil i surto de casa. Vull fer fotografies. Ens dirigim a la porta de la tanca que dona al torrent. Respiro, aire pur i revitalitzador, per fi. El primer que puc observar, ja a l’altre costat, és un remolí de colors diversos, compost per la convivència harmoniosa i pacífica entre innombrables tipus de flors. Clic! Després de caminar una estona, la meva germana s’atura i ens mostra encuriosida un ocell que acaba de posar-se sobre la petita paret de pedra que ens marca el camí. Prové d’Àfrica, li diu el pare. Aleshores, treu de la motxilla un entrepà i li’n llença un petit bocí. Clic! Jo, mentrestant, contemplo el bonic paisatge del capvespre eivissenc. Un seguit de muntanyetes, no gaire elevades, donant pas a un sol cada cop més adormit. Aquest, al seu torn, causa una explosió de colors diversos en el cel i en la mar, ja també amb ganes d’apagar-se. Trec el mòbil de la butxaca i faig una fotografia d’aquell increïble horitzó que s’estén al meu davant. Clic! Continuem el nostre camí, i a mesura que avancem ens adonem que una sargantana –femella, segons el pare– surt d’entre les roques que li serveixen d’hàbitat. Corre lliure no gaire lluny de nosaltres. Sembla que res no li preocupa, sembla que no té por d’estar fora de ca seva. Clic! Aleshores, em descuido i, sense jo voler, trepitjo i trenco una rama de cepell. Em sento fatal. Clic! Arribem altre cop al remolí de colors i a la tanca que, ara, vista des de l’altre costat, dona a ca meva. Entrem. Engeguem el televisor. Són les nou, tot just comencen les notícies. M’acomodo en el sofà i em disposo a contemplar les fotografies que he fet mentre escolto què hi ha de nou al món. Primera fotografia, convivència harmoniosa entre flors de diferents colors. Primera notícia, baralla mortal iniciada per un acte racista. Segona fotografia, au migratòria a la qual la meva germana ha donat part del seu menjar. Segona notícia, refugiats sirians passant fam darrere les fronteres de determinats països europeus que els impedeixen l’entrada. Tercera fotografia, la bellesa del paisatge eivissenc, perfectament reflectida en el meu mòbil. Tercera notícia, brutal destrucció de paisatges africans per l’extracció de coltan, el qual és usat per les diferents empreses en el procés de fabricació dels mòbils. Que irònic, oi? Quarta fotografia, sargantana femella corrent lliure fora de ca seva. Quarta notícia, adolescent que, en el camí de retorn a ca seva, és raptada i violada per un home. Cinquena fotografia, rama de cepell trepitjada per mi. Cinquena notícia, 700.000 km2 anualment desforestats a l’Amazones, el pulmó del nostre planeta. Recordo com m’he sentit en trepitjar la branca i penso com de buides interiorment han d’estar les persones capaces de destruir, cercant únicament el propi interès, una selva que serveix d’hàbitat a tantíssimes poblacions i de la qual prové majoritàriament l’oxigen que respirem. Els éssers humans, al mateix temps que consideren la felicitat el principal objectiu de vida, solen considerar-se a ells mateixos l’espècie més avançada. Però, agafant la felicitat com a unitat mesura, expliqueu-me com, menyspreant aquells que són diferents de nosaltres, impedint que els refugiats es sentin benvinguts, trencant la llibertat femenina i destruint allò mateix que ens dona la vida, podem continuar acceptant la validesa d’aquesta idea.


Avenida Pedro Matutes Noguera 80 · Playa de’n Bossa · Ibiza · Tel.: 971 394 460


Lesson from the “Less Advanced” Winner of the 3rd “Juan Marí Juan” Short Story Award (Baccalaureate Student Category)

Laia Cardona Palerm

It’s a Sunday afternoon in summer. A peaceful, family afternoon. As usual, my mum asks us if we’d like to go out for a walk through the streambed behind our house. Everyone happily accepts her proposal. I grab my mobile phone and leave the house. I want to take photos. We’re walking towards the gate that leads to the stream. I breathe, pure, revitalising air, at last. The first thing I notice, on the other side of the stream, is a whirl of different colours generated by the harmonious and peaceful coexistence of countless types of flowers. Click! After walking for a while, my sister stops; and curious, she shows us a bird that has just perched on a small stone wall that marks our path. It’s from Africa, Dad tells her. And then, she takes a sandwich out of the pack and tosses a little piece of it out to the bird. Click! Meanwhile, I am contemplating the beautiful landscape of Ibiza’s late afternoon. A string of little mountains, not very high, giving way to an increasingly sleepier sun. The sun, in turn, causes a burst of different colours in the sky and in the sea that are also eager to fade away. I take my mobile phone out of my pocket and snap a photo of that incredible horizon that extends out before my eyes. Click! We continue along our path, and as we do, we realise that an Ibizan wall lizard, a female, according to Dad, comes out from amid the stones that serve as its habitat. It runs freely, not very far from us. It doesn’t seem to be worried about a thing, like it isn’t afraid of being outside of its home. Click! And then, I get distracted and I accidentally walk on and break a branch of heather. I feel horrible. Click! We get back to the whirl of colours and the gate that now, viewed from the other side, leads to my house. We go inside. We switch on the TV. It’s nine o’clock, and the news show is just starting. I curl up on the sofa and get ready to look at the photos I’ve taken, while I listen to what’s happening in the world. First photo, harmonious coexistence among flowers of different colours. First piece of news, deadly fight started by an act of racism. Second photo, a migrating bird that my sister fed, giving it part of her food. Second piece of news, Syrian refugees starving at the borders of certain European countries that block their entry. Third photo, the beauty of the Ibizan countryside, perfectly reflected in my phone. Third piece of news, brutal destruction of African landscapes due to the extraction of coltan, which is used by different companies for the manufacture of mobile phones. Ironic, right? Fourth photo, a female wall lizard running freely outside of her home. Fourth piece of news, an adolescent who, on the way home, is abducted and raped by a man. Fifth photo, a branch of heather that I stepped on. Fifth piece of news, the annual deforestation of 700,000 km2 of land in the Amazon Forest, the lung of our planet. I remember how I felt when I stepped on the branch and I think about how internally empty those people must feel: the people who, looking out for their own interests only, are capable of destroying a jungle that serves as a habitat for so many countless communities and that provides most of the oxygen that we breathe. While human beings consider happiness to be the main goal in life, they usually consider themselves to be the most advanced species. But taking happiness as a unit of measure, as we look down on those who are different from us, keep refugees from feeling welcome, shatter women’s freedom and destroy the very thing that gives us life, how can we continue to accept the validity of this notion?


Informe d’exploració galàctica GUANYADOR DEL III PREMI DE RELAT CURT “JUAN MARÍ JUAN” (CATEGORIA ESO)

Nicolás Kuhnen Rodríguez de los Ríos

Avui hem descobert un nou planeta, l’hem anomenat C-53. El planeta sembla habitat per moltes espècies, però la que més ens sorprèn són unes formes de vida basades en carboni que s’anomenen a ells mateixos “humans”, uns éssers molt simples que passen la meitat de la seva vida en la fase REM i un altra gran part acompanyats per uns aparells que porten a tot arreu. Començarem a fer els preparatius de viatge al més aviat possible, quan tota la quadrilla 11 de metamorfos estigui disponible. Després d’uns dies, hem pogut preparar una nau exploradora. Per fi podrem començar a analitzar l’entorn i altres formes de vida a part de la humana. El nostre pla serà infiltrar-nos en una illa a l’est d’un mar càlid de nom desconegut, com a referència un illot proper a l’illa que sembla tenir un gran camp magnètic a causa de la seva composició. El primer que hem fet en tocar terra ha estat posar-nos el camuflatge perquè ningú ens vegi. Després ens hem adonat que l’espècie dominant a l’illot era una mena de quadrúpede amb unes banyes corbades al costat del cap. Perquè ningú sospiti de nosaltres, ens transformarem en aquestes criatures, les transportarem a la nau mare i suplantarem les seves identitats. Aquest illot, a més de disposar d’una fauna variada, també té una flora molt interessant, que al llarg dels dies procedirem a analitzar. Avui, unes setmanes després de la nostra a arribada a aquest planeta, les criatures que ara sabem que s’anomenen “humans” han començat a rondar el nostre espai d’experiments. Porten una mena d’aparells estranys allargats amb una obertura al final on emboteixen uns petits trossos d’un material ferrós. Per ara semblen estar indecisos, però no ens fiem gaire de la seva manera de mirar-nos, com si fóssim una plaga. Més tard el mateix dia, mentre practicava una singularitat de les espècies del planeta –dormir–, vaig sentir un soroll: va ser com si un tro aterrés al meu costat. El meus companys i jo estàvem sent atacats pels humans, que ens havien estat rondant durant tot aquest temps. Dels vint-i-cinc metamorfos sols vàrem sobreviure jo i mitja dotzena més, que vàrem poder agafar la nau i escapar davant els ulls sorpresos dels humans. Quan vaig arribar a la nau mare ens van rebre amb molta sorpresa, perquè la missió en teoria havia de tenir una durada d’un any. Des d’aquell moment vaig voler la meva venjança. Més tard vàrem descobrir que els humans que ens havien atacat ho varen fer per protegir tota la flora del lloc que havíem estat menjant i agafant per fer experiments. També vàrem esbrinar que un grup d’humans anomenats CIA havien recollit els cadàvers dels altres metamorfos i que havien reemplaçat els records de tots els testimonis per un simple acte de violència animal. Però el que no sabien és que aquesta ofensa no haurà estat en va i que ja estem planejant un atac massiu. Que els humans gaudeixin dels anys que els queden, perquè els Illuminati els destruiran, començant per l’illa d’on venien els humans, Eivissa.


Report on a Galactic Exploration WINNER OF THE 3RD “JUAN MARÍ JUAN” SHORT STORY AWARD (IN THE MANDATORY SECONDARY SCHOOL STUDENT CATEGORY)

Nicolás Kuhnen Rodríguez de los Ríos

Today, we have discovered a new planet. We’ve named it C-53. The planet appears to be inhabited by many species, but the one that surprises us most are these carbon-based life forms that call themselves “humans”. Very simple beings that spend half their lives in the REM phase and another big part of their lives accompanied by devices that they carry around everywhere. We will be starting the preparations for a journey as soon as possible, when the all the metamorphs of squad 11 are available. After several days, we were able to prepare an explorer ship. We can finally begin to analyse the environment and the other forms of life apart from the humans. Our plan is to infiltrate ourselves on an island in the east of a warm sea with an unknown name. Our point of reference is a small islet near the island that seems to have a great magnetic field, thanks to its composition. The first thing we did when we touched the ground was camouflage ourselves, so that no-one would see us. We then realised that the predominant species on the island was a sort of fourlegged being with curved horns on the sides of its head. So that no-one would be suspicious of us, we will transform ourselves into these creatures, transport them to the mothership, and take over their identities. In addition to having a variety of fauna, this islet also has very interesting flora that we will be analysing in the next days. Today, several weeks after our arrival on this planet, the creatures that we now know are called “humans” have begun to wander around our experiment space. They were carrying strange sorts of long devices with openings at the end, which they filled with small pieces of iron-like material. At the moment, they seem to be indecisive, but we don’t really trust the way they look at us, as though were a plague. Later, that day, while I was practicing a singularity of the planet’s species, sleeping; I heard a noise. It was like thunder struck right next to me. My colleagues and I were being attacked by the humans that had been wandering around us all this time. Of the twenty-five metamorphs in our group, only I and half a dozen others survived and managed to grab the ship and escape before the shocked looks of the humans. When I arrived at the mothership, we were received with great surprise, because the mission was theoretically supposed to have lasted for a year. From that moment on, I wanted revenge. We later discovered that the humans that had attacked us did so to protect all the flora of the site that we had been eating and taking for our experiments. We also discovered that a group of humans called CIA had taken the bodies of the other metamorphs and that they had replaced the records of all the testimony with a simple act of animal violence. But what they didn’t know was that this offence would not be in vain and that we are now planning a massive attack. Let the humans enjoy the years they have left, because the “Illuminati” will destroy them, starting with the island that the humans came from, Eivissa.


Restaurante Celler Ca’n Pere

Marisco vivo, pescados frescos, arroces típicos y asados Extensa bodega de vinos.

Desde 1965 C/San Jaime 63 o C/San Vicente 32 971330056

Taberna Es Celleret

Tapas caseras, montaditos, especiales de pan payés y mucho más! Postres caseros

C/San Jaime 63 971330056


Playa Es Figueral

GOOD FOOD

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65 years of

LAS DALIAS STYLE Fashion inspiration from real Las Dalias people

BY MAR TORRES & VIRGINIA NIETO Stoika Mercedes Juijn. Horquillas de Izuskan Ibiza.


Años 60


Todd Thomas Brown, Marcia de Sousa y Martine Semmel. Perrita: Canela Juana. Tood Thomas: camisa de Excalibur. Marcia: vestido de Absolut Ibiza, bolso de Marcia Ibiza y horquillas de flores de piel de Korium. Martine: alpargatas de Emonk Ibiza, vestido de Aramouch & Co y sombrero de Remi Bertin.


Pulsera de Marcia Ibiza y collar de perro de Martine Semmel.


SIN NORMAS

VIRGINIA NIETO SÁNCHEZ Directora Creativa MAR TORRES Fotografía www.martorres.com

ELISA ROMERO Asistente de dirección y Co-Estilismo PILAR SÁNCHEZ Asistente de Producción LILA LICCIARDI Asistente de cámara LUTZ MANTEI Peluquería y maquillaje www.hairmakeupibiza.net

Desde 1954, año de fundación del bar de Las Dalias, hasta hoy, nuestra imagen ha ido evolucionando con una impronta de originalidad y fantasía que sólo encontrarás en el mercadillo. En estas páginas recorremos la variedad de estilos y diseños de prendas únicas que siguen de actualidad y que resumen el crisol de formas de vivir y vestir de Las Dalias, porque en la mezcla está lo interesante. Desde la ropa de inspiración hippy de los años 60 hasta los looks más recientes y vanguardistas, modelos no profesionales de todas las edades, personas vinculadas a Las Dalias, posan para la revista con la vista puesta en el futuro, más ecléctico que nunca, apasionadamente libre, sin normas. Since 1954, when the Las Dalias bar was first founded, our image has constantly evolved with a hallmark of originality and fantasy that you will only find at the flea market. These pages offer a journey through the diverse styles and designs of unique pieces that are astill at the cutting edge and that sum up the Las Dalias melting pot of lifestyles and ways of dressing. Because after all, it’s mixture that makes for the most interesting things in life. From 60s-hippy-inspired fashions to the latest and most modern looks of today, non-professional models of all ages, people connected with Las Dalias, pose for the magazine that always looks to the future. More eclectic than ever, fiercely free, and of course, with NO RULES.


RenĂŠ GonzĂĄlez. Colgante de Danilo, calzado de Avarcas de Ibiza, pantalones de Naywaj, camisa de Anne Windelsmith, capazo de Alamia, pulseras de Danilo, pulseras de piel de Korium y sombrero de Remi.


Laura Montoya. Vestido de Fioroni Collection y bisuterĂ­a de Made with Love Ibiza.


Tania Pot. Zapatos de Avarcas de Ibiza, pantalรณn de Marcia, top de Anne Windelsmith y collar de Bonk Ibiza.


Elisa de Ibiza. Capazo de Alamia Ibiza, vestido de Maria Ferrer y corona de flores de Elisa de Ibiza.


Marcia de Sousa y Elisa de Ibiza. Marcia: capa tejida de Love Revolution y vestido de Las Dalias Boutique. Elisa: pantalรณn de Dressart Ibiza, bolso de corcho de Lola Lavin, top de Fioroni Collection, brazalete de plumas de Emonk Ibiza y diadema de Satalaya.


Años 70


Sofía Benítez Somma. Total look: Ibiza Boheme.


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Marta Rafols. Vestido de Belinda, cinturón de Ibiza Boheme y pañuelo de Betina.


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SofĂ­a BenĂ­tez Somma. Mono de Giussi Ferrato Ibiza, bolso de Love Revolution y gafas de sol de Original Vintage Sunglasses Ibiza.


Sofía Benítez Somma


Sebastian Leon, Laura Montoya, Marta Rafols, Nacho Massone, Sofía Benítez Somma, Gonzalo Rodríguez Castro y Stephanie Mareri. Sebastian: caftán de Ibiza Dynamic. Laura: top de Marcia Ibiza, vestido de Fioroni Collection y gong de Puchi Tibet. Marta: top de Satalaya, pareo de Aurobelle. Nacho: Pantalones de Naywaj, camisa de Cloud 9 y sombrero de Emonk Ibiza. Sofía: shorts Las Dalias Boutique, top de Fioroni Collection y corona de Emonk Ibiza. Gonzalo: zapatos de Avarcas de Ibiza, pantalones de Naywaj, camisa de Gitana Ibiza, pañuelo de Betina y collar de Marcia Ibiza. Stephanie: botas de Love Revolution, vestido de Totó Artwear y sombrero de Remi Bertin.


our way of dressing, our way of being


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Stephanie Mareri: vestido y baĂąador de Toto Artwear y sombrero de Remi Bertin.


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Gonzalo RodrĂ­guez Castro: camisa de Gitana Ibiza, chaleco de flecos de Satalaya, collar de Marcia Ibiza, plumas de pelo de Emonk Ibiza y paĂąuelo de Betina.


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Sebastian Leon: joyas de Leon Leon y (abajo) cinturĂłn de Silke. Laura: top de Marcia Ibiza y bisuterĂ­a de Made with love Ibiza.


Laura Montoya: top de Marcia Ibiza y bisuterĂ­a de Made with love Ibiza.


Nacho Massone y Marta Rafols. Nacho: zapatillas de Wanya Shoes, camisa de Cloud 9 y sombrero de 1977. Marta: caftรกn de Maktub Ibiza y pendientes de La Turquesa Ibiza.


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Sofía Benítez Soma. Short de Las Dalias Boutique, top de Fioroni Collection y cinta de pelo de Emonk Ibiza.


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Stephanie Mareri y Gonzalo RodrĂ­guez Castro. Stephanie: bolso de World Family y vestido de Nomeolvides. Gonzalo: poncho de Dhan, pulsera de By Silke y paĂąuelo de Betina.


Gonzalo Rodríguez Castro, Angie Navarrete, Sofía Benítez Soma, Sebastian Leon y Stephanie Mareri. Gonzalo: pantalones de Naywaj, collar y pulseras de Recitrans Ibiza y chaleco de Love Revolution. Angie: clutch pitón dorado de Bichita y chaqueta de Love Revolution. Sofía: chaqueta de Nica Canica y riñonera de Chic Trash. Sebastian: gafas de Original Vintage Sunglasses Ibiza, chaqueta de Anne Windelschmidt y camisa de Dhan.


Años 80


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Angie Navarrete. Chaqueta de Love Revolution, falda de Satalaya, pendiente de By Silke.


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Collar de Recitrans Ibiza.

Top de Totรณ Artwear y chaqueta de Satalaya.


be free Pulsera de Recitrans Ibiza y chaleco de Love Revolution.


Años 90


Gabriela Velvet. Total look: Recitrans Ibiza.


Gabriela Velvet: Total look: Recitrans Ibiza.


Vestido de Isabel Moore y botas de Emonk Ibiza.


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Pere Seguí y Laura Montoya. Pere: camisa de Naywaj y pantalón de Beatrice San Francisco. Laura: mono de Giussi y cazadora de Siempre Vida.


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Laura Montoya. Sandalias de Avarcas Ibiza, chaqueta de Siempre Vida, top de Giussi y bisuterĂ­a de Made with Love Ibiza.


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Our fashion

Our fashion Bolso de Chic Trash y foulard de Izuskan Ibiza.


Gabriela Velvet, Stephanie Mareri y Nica Seeleva. Gabriela: vestido, bolso y collar de Chic Trash y foulard de Izuskan Ibiza.


Stephanie: chaqueta de Anne Windelschmidt y camisa de Nomeolvides. Nica: total look de Nica Canica.


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Laura Montoya y Nico Scherbatcheff. Laura: baĂąador de Nica Canica, chaqueta de Satalaya y bisuterĂ­a de Made with Love Ibiza. Nico: camisa de Erizo Ibiza y camiseta de Chic Trash.


Sandra Rosellรณ y Gabriela Velvet. Sandra: gafas de Queen Moroccco y top de Chic Trash. Gabriela: pulsera de Recitrans Ibiza, camiseta de Chic Trash y gorra de 1977.t


Siglo XXI


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Bolso de Addity Ibiza.


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Sandra Rosellรณ. Kimono de Ibiza Boheme y pulseras de Marcia Ibiza.


Nica Seeleva y Angie Navarrete. Nica: vestido de Belinda, cinturรณn de Love Revolution, chaqueta de Queen Morocco y gafas de sol de Original Vintage Sunglasses. Angie: top de Chic Trash, leggins de Nica Canica y botas de Emonk Ibiza.


Kira y Stoika Mercedes Juijn. Kira: total look de Chic Trash. Stoika: falda papel y tops de Nica Canica y flores de pelo de Salvia.


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Tania Pot y Naomi Podzi. Tania: camisa de Cactus Ibiza y bolso de Black Mamba. Naomi: cinturรณn de Bichita y camisa de Erizo Ibiza.


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Naomi Podzi. Camisa de Nomeolvides, cinturรณn de Bichita y bolso reciclado de Nica Canica.


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Stoika Mercedes Juijn, Kira y Angie Navarrete. Stoika: falda de Chic Trash. Kira: look total Nica Canica. Angie: collar robot de Chic Trash y camisa y falda de Nica Canica.


Kira y Stoika Mercedes Juijn. Kira: look total de Chic Trash. Stoika: falda papel y tops de Nica Canica y corona de flores de Salvia.


looking to the future


O PEN EVERY DAY A LL YEA R LO N G


THE SPIRIT OF LAS DALIAS

and the passion to continue transforming us.

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WE PITIUSAS Fotos: Vicent MarĂ­ y Lorena Portero


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El baile de la sabina


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ยกVive Formentera!


Enjoy Formentera!


The other side of Ibiza


“Ciertamente, no sería nada extraño que el árbol de la vida hubiese sido un Olivo”

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LA ISLA DE LAS DOS CARAS THE ISLAND OF TWO FACES

Dicen que el mar es la fuente que capta la infinita energía del Universo. Y que hay algunos lugares en nuestro planeta que tienen la extraña peculiaridad de provocar sentimientos de irrealidad, de hacer sentirse a muchos de quienes los visitan o a sus propios habitantes como en otro mundo, en otra dimensión. Nadie duda de que en estos lugares existen fuerzas telúricas singulares: irradian y desprenden energía. They say the sea is the source that captures the infinite energy of the Universe. And that there are some places on our planet that have the unusual idiosyncrasy of awakening feelings of fantasy and illusion; making many of their visitors and their very inhabitants feel like they’re in a different world, a different dimension. Nobody questions the fact that those places are home to singular telluric forces: they simply exude energy.

Texto: Josep Riera Ibiza es uno de esos lugares singulares. El mar rodea a la isla por los cuatro costados, y su fuerza intrínseca la ha convertido, desde tiempos remotos, en un punto crucial de lucha, de encuentro, entre la vida y la muerte. Junto a manifestaciones artísticas y culturales, tradiciones y folklore, han convivido lo sagrado y lo profano o maldito, se ha dado culto a los muertos y a la diosa por excelencia, Tanit, que es a la vez diosa del amor y de la fertilidad, pero también diosa del mal y de la muerte. Ibiza is one of those unique places. The sea surrounds the island on its four sides, and since remote times, its intrinsic forces have made it a critical point of battle, of encounter, between life and death. The displays of art and culture, tradition and folklore, have often shared a vital space with the sacred and the profane or accursed. Here, there has been worship of the dead, just as there has been worship of the quintessential goddess, Tanit, who is at once the goddess of love and fertility, yet also the goddess of evil and death.


Imagen: Sergio G. Barragรกn


Imagen: Lorena Portero


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Sacred And Fertile Earth

Tierra sagrada y fértil Ibiza, también, muestra dos caras, y sus diversos matices suelen ser objeto de frecuentes comentarios entre quienes la habitan todo el año, llegando incluso a reflejarse en los medios de comunicación local. Así se explica el brutal contraste entre esas dos grandes fuerzas que lo dominan todo -Bien o Mal, ying o yang, blanco o negro-, el contraste entre la delincuencia, los robos, la violencia, el consumo de sustancias tóxicas, las borracheras al borde del coma y otros aspectos negativos, frente a la perenne e idílica paz de los campos, la búsqueda continua del arte, la cultura, la música, la armonía, la inspiración, la creatividad... A veces puede parecer que domina más el aspecto o la apariencia negativa, fría, de lo superfluo y de lo intrascendente; que sólo se ve la propaganda, el uso de la isla en beneficio de unos pocos, el lucimiento y la frivolidad... Pero la Ibiza auténtica, la poco conocida y, en gran parte, “secreta Ibiza”, sigue estando ahí, quizás oculta o poco visible, pero real y repleta de una fuerza imposible de perder. Gran parte de esta energía de Ibiza permanece enfocada hacia la manifestación más sugerente y también la más intrigante: el mundo de lo sobrenatural. Buena parte de las tradiciones y supersticiones populares, de las creencias de los ibicencos, son restos o vestigios de olvidados ritos secretos o de prácticas mágicas ya en desuso, pero no por ello menos importantes. Religión, mitología, artes funerarias o supersticiones tienen siempre el mismo origen: el misterio de la muerte; el cual, a su vez, es inconcebible sin el ansia del hombre por saber, por conocer, por experimentar, por mejorar, es decir, la lucha por la vida. Ya en la antigüedad, Ibiza fue lugar sagrado y maldito, venerado y temido. Su fuerza mágica ha sido y es aún la causante de ejercer un especial atractivo sobre quienes la han visitado y visitan todavía. Siempre ha sido lugar de paso, foco de atracción para pueblos y gentes de todo el mundo. Desde tiempos inmemoriales ha sido tierra sagrada, destinada al culto a los dioses. La isla entera era un santuario de culto y adoración a los dioses, y el Puig des Molins era la “ciudad de los muertos”. En el siglo IX a.C. los fenicios se ‘instalaron’ en la isla, y desde entonces todos los más conocidos pueblos de la antigüedad, tanto guerreros como marineros y comerciantes, dejaron su huella: desde los caldeos a los judíos, pasando por egipcios, cartagineses, griegos, romanos, bizantinos y árabes: todos consideraban a Ibiza como tierra sagrada y fértil. Los cartagineses más pudientes venían a Ibiza a morir bajo los auspicios de su diosa, Tanit. Para muchos la isla era eso: el lugar donde acabar sus días, una necrópolis. Quien rige a Ibiza no es sino el enigmático signo de Escorpión, un signo zodiacal que tanto es el de la muerte como el de la regeneración y la transmutación. Los egipcios, por su parte, adoraban a Bes, una semidivinidad o genio que les protegía de las serpientes, los alacranes y los cocodrilos. Cuando llegaron aquí, bautizaron a la isla como Ibosim, en honor de este dios, denominación que se iría transformando en la Ebysos griega, la Ebusus romana y la Yebisah árabe.

Ibiza also shows two faces. The diverse nuances of those two faces are the subject of frequent comments among those who live on the island all year round, and they have even been reflected in the local mass media. This explains the brutal contrast between the two great forces that rule everything --good and evil, yin and yang, black and white--; the contrast between crime, theft, violence, toxic substance abuse, extreme drunkenness and other negative aspects, on one hand; and the eternal, idyllic peace and tranquillity of the fields, the ongoing pursuit of art, culture, music, harmony, inspiration, creativity...on the other. Sometimes it may seem like that outer shell or the negative, cold appearance of the superfluous, of the trivial, has taken over. Where all you see are the adverts, the massive use of the island to the benefit of the few, ostentation and frivolity... Though the authentic Ibiza, the less known Ibiza, and to a large extent, the “secret Ibiza”, is still out there; perhaps hidden, or out of plain view, yet all the same real and brimming with a force that could never ever be lost. Much of this special energy of Ibiza remains focused on the most suggestive and intriguing phenomenon: the supernatural world. Many of the traditions and superstitions, the beliefs of the Ibizan people, are the remains or vestiges of lost secret rituals or magical practices that have fallen into disuse, yet which nevertheless are still important today. Religion, mythology, funerary arts and superstitions can always be traced back to the same origin: the mystery of death, which in turn, is inconceivable without humankind’s desire to see, to know, to learn, to experiment, to progress; in other words, the fight for life. In ancient times, Ibiza was a sacred and cursed place, venerated and feared. Its magical force was and continues to be the underlying source of the island’s ability to cast its bewitching spell on visitors of both the past and the present. It has always been a place of passage, a point of attraction for peoples and cultures from all around the world. Since time began, Ibiza has been a sacred land, a place to worship the gods. The entire island was once a sanctuary for the worship and reverence of the gods, and Puig des Molins was the “city of the dead “. In the 9th century BC, the Phoenicians ‘settled’ on the island, and from that point onward, all the most well-known peoples of the ancient world --warriors, seafarers and merchants-would leave their mark here: from the Chaldeans to the Jews, as well as the Egyptians, the Carthaginians, the Greeks, the Romans, the Byzantines and the Arabs: for everyone, Ibiza was a sacred and fertile land. The most influential Carthaginians came to Ibiza to die under the auspices of the goddess Tanit. For many, the island was just that: a place to end their days, a necropolis. In fact, Ibiza is governed by none other than the enigmatic zodiac sign of Scorpio, a sign that can just as well represent death as it can regeneration and transformation. For their part, the Egyptians worshiped Bes, a dwarf god or genie who protected them from the serpents, scorpions and crocodiles. When they came to the island, they named it Ibosim, in honour of this deity. This name would gradually morph into the Greek name Ebyssus, Ebusus among the Romans and Yebisah in Arabic.

The energy of es vedrà Where is the point of convergence of this force, the site where this energy comes together? That place is said to be the enigmatic jagged islet of Es Vedrà, with its virtually vertical walls that stand 385 metres high; a magnificent, towering silhouette


Imagen: Lorena Portero

La energía de Es Vedrà ¿Dónde está el punto de reunión de esta fuerza, de concentración de esta energía? Se dice que es el escarpado y enigmático islote de Es Vedrà, con sus 385 metros de altura, de muros casi verticales, aspecto imponente, como una catedral gótica natural que estuviera sumergida en las aguas. Según parece, hace miles de años formaba una sola masa con la costa isleña, para separarse después y convertirse en foco de irradiación magnética que envuelve a la isla entera. Repleto de grutas de difícil acceso, no parece pertenecer a este mundo. Se ha hablado y escrito de presencia de naves extraterrestres, de ovnis, de bases submarinas... son otros focos de atención hacia todo este clima de misterio en el que la isla sigue estando envuelta. Quizás el cristianismo se dio cuenta o fue consciente de este clima y ambiente mágicos, y al “reconvertir” y tratar de borrar las huellas de pasadas civilizaciones y “cristianizar” nombres y lugares, no se olvidó de la patrona de la isla, de tal forma que la lúgubre y sangrienta Tanit dejó su lugar a la blanca e inmaculada Virgen de las Nieves, hecho extraño y paradójico en un lugar donde no nieva casi nunca. Quizás, también, el hecho de llamar ahora a Ibiza “la isla blanca” no sea más que otro intento, consciente o inconsciente, de borrar esa imagen de una isla de la muerte, de la necrópolis de Tanit, la diosa de la noche, poniendo en su lugar al sol, a la luz, al color blanco resplandeciente. Mas, de cualquier forma, Ibiza sigue ofreciendo su fuerza vital y vibrante a todos cuantos sepan ser conscientes de ella. Entre la juerga y el alcohol del verano y de la costa, y la paz del campo o la verdad que puede encontrarse en una playa solitaria a la luz de la luna, entre ambas vivencias tan opuestas y contradictorias, parece como si la misma Ibiza dijera a todos, sonriente: “Tenéis la oportunidad de elegir entre mi tranquilidad y mi nerviosismo, mi paz y mi locura, mi identificación con Dios o con el Diablo. Allá vosotros con lo que escojáis”. Esta es su verdadera, su íntima esencia, imborrable e indestructible.

resembling a natural Gothic cathedral submersed in the island’s waters. Apparently, thousands of years ago, it formed part of a single mass that was connected to the island coast and was later separated, becoming a focal point of magnetic radiation that envelops the entire island. Filled with grottos of difficult access, Es Vedrà does not look like it belongs to this world. Legends, both written and oral, suggest the presence extra-terrestrial ships, of UFOs, of underwater bases... These are other points of mystique that envelop this enigmatic aura that continues to surround the island. Perhaps Christianity realised or was aware of this magical atmosphere, and in “converting” and attempting to erase the footprints of past civilizations and “Christianizing” names and places, it was sure to include the island’s patron. And so, in a lugubrious and bloody way, Tanit would give up her place to the white and immaculate “Virgin of the Snow”, which is odd and paradoxical for a place where it hardly ever snows. Maybe also, the fact that Ibiza is known today as “the white island” is yet another conscious or subconscious attempt to erase that image of an island of death, the island of the necropolis of Tanit, the goddess of the night, only to replace her with the sun, the light, the radiant colour of white. Whatever the case may be, Ibiza continues to offer its lively and vibrant force to all those who can open their awareness to it. Somewhere amidst the ongoing party and drunkenness of the summer and the coast, and the peace and serenity of the fields and the truth that can be found on a solitary beach by the light of the moon, there, between those very opposite, contradictory experiences, it is as though Ibiza herself were smiling and telling everyone, “You have the opportunity to choose between my serenity and my edginess, my peace and my madness, my identification with either God or the Devil. What you choose is entirely up to you “. This is her truth; her most private, indelible and indestructible essence.


SANT CARLES DE PERALTA

ENTRE SANTOS, DISFRACES Y COSECHAS AMONG SAINTS, COSTUMES AND CROPS

Texto: Marga Marí / Fotos: Vicent Marí y Lorena Portero

Rodeado de campos, de rústicas paredes de piedra y sinuosos caminos que no conocen el asfalto, emerge el pueblo de Sant Carles de Peralta, un entorno creado al cobijo de una pequeña iglesia construida en el siglo XVIII y que aún hoy mantiene intacta la esencia de tiempos pasados. Para el visitante, no deja de ser curioso cómo un pequeño y recóndito rincón de la isla alberga uno de los establecimientos más emblemáticos de Ibiza, cuya fama ha trascendido fronteras. Quizás sea ése el secreto, la esencia más característica de una isla que, allá por los años 60, cambió su destino para siempre. Nestled amid fields, rustic stone walls and winding roads still untouched by asphalt, emerges the town of Sant Carles de Peralta, a settlement that arose beneath the shelter of a small 18th-century church, that still today safeguards intact the spirit of past times. For the visitor, it is odd that such a small, hidden little corner of the island houses one of Ibiza’s most emblematic and world-famous establishments. Perhaps therein lies the secret, the most distinguishing essence of an island that in the 1960s, would change its fate forever.


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Sin duda, el encanto de Las Dalias va más allá del mercadillo que reúne cada año a miles de personas. El secreto reside en el propio entorno en el que se ubica, un paraje que ha resistido el paso del tiempo y ha mantenido su idiosincrasia a pesar del flujo incesante de turistas llegados desde todas las partes del mundo. Más allá de la privilegiada naturaleza que envuelve Sant Carles, adentrarnos en el pueblo es ir descubriendo sus costumbres, su pasado, su tradición marcada por historias a caballo entre la realidad y la leyenda. Una sociedad profundamente ligada a la tierra, que se resiste a perder su esencia orgullosa de lo que es, con sus virtudes y defectos. En la época de la inmediatez, la tecnología, las redes sociales y la vertiginosa modernidad, asombra detener la mirada en una historia que ha sabido sortear el paso del tiempo. Quizás por ello, la atmósfera es diferente, quizás por ello la magia que envuelve este lugar es real, porque así, entre la realidad y la ilusión, es como se ha ido forjando una tradición que aún hoy se mantiene. A pocos metros de Las Dalias, ubicado junto a la carretera, se encuentra el centro de mayores del pueblo. Este lugar no sale en las guías turísticas, pero es allí donde se palpa la historia de Sant Carles. Este centro hace las funciones de punto de encuentro, tal y como antaño lo hacía la pequeña iglesia construida a escasa distancia. De hecho, una de las principales características de este rincón de Ibiza es la dispersión de sus habitantes. La población la conforman multitud de casas payesas aisladas, preparadas a lo largo de los años para el autoconsumo y con extensiones de terreno cultivado a su alrededor que dificultaban el contacto diario y las relaciones sociales entre vecinos. Por ello, no es de extrañar que, en esta época de la globalización, de internet, de las redes sociales y aparatos variados de última generación, los vecinos de Sant Carles conserven la tradición de ‘passar es missatge’ (pasar el mensaje), es decir, transmitir una noticia de casa en casa hasta completar toda la venda (la antigua división territorial en la que se dividía cada parroquia del municipio). A falta de teléfono, cuando se producía una noticia de interés general (la mayoría se referían a fallecimientos, nacimientos o a las propias necesidades de la actividad agrícola), un miembro de la familia se desplazaba hasta la casa más próxima para explicar las novedades. Allí, el mensaje era recogido por otro vecino que, a su vez, era el encargado de transmitirlo a otra casa y así sucesivamente. Al llegar al destino, el mensajero anunciaba su presencia con un pequeño ‘uc’ (grito ancestral propio de la isla) seguido de la frase …qué hi sou? (¿hay alguien?). La dispersión de la población y su aislamiento hizo también que la religión ocupara buena parte de la tradición y costumbres del lugar. Aparte del recogimiento propio de festividades como la Semana Santa, el día del Patrón o la Navidad, los lugareños aguardaban con expectación la llegada de ‘sa salpassa’, una jornada en la que el cura del pueblo, acompañado por sus monaguillos, visitaba las casas para bendecir la llegada de la primavera y las cosechas. En todas ellas, el párroco solía ser recibido con viandas y vino, por lo que, según nos cuentan, no es difícil imaginar las duras condiciones en las que la comitiva acababa la jornada de visitas y oraciones. Todavía hoy algunos vecinos recuerdan cómo, de pequeños, el miedo a los espíritus y al diablo se utilizaba para asustarles, y crecieron creyendo que en la iglesia existía un cuarto oscuro al que iban a parar todos los pecadores del pueblo cuyos pecados no podían ser perdonados. Una vez en ese cuarto, las personas desaparecían para siempre arrastradas por el mismísimo Lucifer.

Without a doubt, the magical charm of Las Dalias goes beyond the flea market that brings thousands of people together every year. The secret resides in the very area where it is located, a spot that has resisted the passage of time and has hung onto its idiosyncrasy, despite the incessant flow of tourists who flock here from every corner of the earth. Beyond the privileged nature that surrounds Sant Carles, a stroll into this small town offers a gradual discovery of its customs, its past and its tradition, which is marked by stories that straddle the confines of both reality and legend. A society deeply connected to the land, that refuses to lose its essence; proud of what it is, with its virtues and its defects. In the era of the “right now”, technology, social media and vertiginous modernity, it is striking to stop the gaze on a history that has managed to bypass the passage of time. Maybe for this reason, the atmosphere is different; maybe that is why the magic that envelops this place is real; because that way, that path between reality and illusion, gradually shaped a tradition that is still very much alive today. A few steps away from Las Dalias, just alongside the highway, is the town’s senior centre. Though you will never find this place on a tourism map, it is here where you can really feel and touch the history of Sant Carles. This centre serves as a gathering place, in much the same way that the small nearby church once did. In fact, one of the main traits of this little corner of Ibiza is the dispersion of its inhabitants. The town is made up of countless isolated farmhouses, which through the years have been set up to be self-sufficient, with cultivated fields around them that made it difficult for daily contact and social relations among neighbours. For this reason, it is not surprising that even in this age of globalisation, internet, social media and different cutting-edge devices, the local people of Sant Carles conserve the tradition of passar es missatge (“passing on the message”), in other words, transmitting a piece of news from house to house, until it has made its way around the entire venda (the old unit of territorial division that divided each parish in the municipal area). With no telephones, when news of general interest arose (most of the news had to do with deaths, births and the very needs of the agricultural activity), a member of the family would go to the next house over to share the news with them. There, the message was picked up by another neighbour, who in turn would have to transmit it to another house, and so on. When the messenger arrived at his destination, he would announce his presence with a small “uc” (an ancestral cry typical of the island) followed by the question …qué hi sou? (“is anyone home?”). The scattered layout of the town and the isolated lifestyle of the people would also afford religion a major role in many of the traditions and customs of the area. Apart from the contemplation typical of festivities such as Setmana Santa (Easter Week), the day of the town’s Patron Saint and Christmas, the local people would eagerly await the arrival of the sa salpassa, a day when the priest of the town, accompanied by his altar boys, would walk through the streets, visiting the houses, to bless the arrival of the spring and the crops. In the homes, the parish priest was usually received with food and wine, so, according to what we are told, it is not hard to imagine the state in which the group would end the day of visits and blessings. Today there are still local people who remember the way the adults used to use the fear of evil spirits and the devil to scare them as children. In fact, they were raised believing that there was a dark room in the church, where all the sinners of the town would end up, if their sins could not be forgiven. Once they got


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También la religión estaba muy presente en la festividad de Todos los Santos. Mucho antes de que las costumbres de Halloween se propagaran de forma global, todas las casas realizaban la tradicional ‘trencada de fruits secs’ y preparaban dulces y alimentos para la ocasión. Por la noche, las familias no olvidaban dejar la mesa puesta y surtida con comida y bebida por si algún alma del purgatorio visitaba la casa durante el sueño. Algunas familias, incluso, dejaban alguna ventana abierta para facilitar el paso de los espíritus, que, satisfechos, no causarían ningún mal durante su estancia en la tierra. El trabajo del campo es duro y sacrificado, pero en pueblos pequeños como Sant Carles los vecinos se ayudaban unos a otros cuando había que hacer frente a tareas especiales como las cosechas, recoger la almendra o desgranar el maíz. La alegría la aportaban los jóvenes de la localidad, que aprovechaban las pocas ocasiones de asueto que había para ‘enmariolar-se’ (disfrazarse) e ir de casa en casa divirtiendo a los vecinos. Una de las citas ineludibles eran las matanzas. Al llegar la noche, durante la cena, se recibía la visita de los ‘mariol•los’ dispuestos a hacer las delicias de los presentes con sus bailes y alegría. Curiosamente, este minúsculo pueblo ocupó durante una época muchas páginas de la crónica de sucesos de la isla. Hasta no hace mucho tiempo, los jóvenes de Sant Carles eran conocidos en el resto de la isla por su fuerte carácter y personalidad, necesarios, por otra parte, para afrontar la dureza de una vida dedicada al campo. No había joven que se preciara que no llevara siempre consigo un cuchillo, que incluso llegaban a esconder entre las piedras de las paredes que salpican el campo insular o en las enaguas de las jóvenes para evitar los registros de los agentes de la ley. Tal era la fama que incluso muchos jóvenes evitaban desplazarse a Sant Carles por temor a acabar con la bicicleta desmontada o la moto desvalijada, y eso como mal menor, porque cuentan que más de uno acabó su visita al pueblo herido en alguna cuneta. Una de las principales causas de disputa era el cortejo, el ‘festeig’, de las jóvenes del pueblo. También aquí la tradición marcaba el futuro de las chicas casaderas, que debían seguir la voluntad familiar en lugar de su propio deseo. A diferencia de hoy, la muchacha no podía elegir a su amado: pesaban más la voluntad paterna y la necesidad de lograr una buena dote juntando fincas vecinas a través del matrimonio. El proceso para lograr el amor de una joven era, cuando menos, complicado en una sociedad muy marcada por el peso de la tradición. El ‘festeig’ comenzaba cuando el padre de la joven daba su autorización para que los chicos interesados pudieran visitar a la moza dos veces por semana. Cuando había más de un pretendiente, el tiempo se debía repartir para que ella pudiera atender a todos los interesados. Pero las charlas nunca se hacían a solas: siempre tenían lugar bajo la atenta mirada de la madre o de alguna mujer de la familia que permanecía discretamente vigilante al cortejo fingiendo realizar alguna tarea como bordar o trenzar ‘llata’. Los domingos, el día en que todo se pueblo se reunía en la iglesia, se permitía también el cortejo, siempre a la vista de todos, e incluso -si el padre así lo permitía- el joven podía acompañar a su pretendida durante un tramo

to that room, the people would disappear forever, dragged away by Lucifer himself. Religion was also very present in the All Saints festivity. Long before the customs of Halloween made their way around the globe, all the households would do the traditional trencada de fruits secs (a hulling of chestnuts, almonds and other nuts) and prepared sweets and foods for the occasion. At night, the families were sure to leave the table set and stocked with food and drink, in case a soul from purgatory came to visit the home during their slumber. Some families would even leave a window open, to facilitate the passage of the spirits. They believed that if the spirits were satisfied, they would not cause any harm during their stay on earth. The work in the fields is tough and demanding, yet in small towns like Sant Carles, the neighbours would help one another when they were faced with especially difficult tasks, such as harvesting, picking the almonds and cutting the kernels off the corn. It was the young people who would the fill the town with joy, taking advantage of the occasional days of rest to enmariolar-se (dress up in costume) and go from house to house, entertaining the townspeople. One of the inescapable festivities in many households was the slaughter of the pig. When night fell, during the dinner, they would receive the visit of the mariol•los (the young people in costume), who would delight all present with their dance and merriment. Oddly enough, for some time, this tiny town occupied pages and pages of the events columns in the local newspapers. Until not long ago, the young people of Sant Carles were known on the island for their tough character and personality, which were necessary traits to contend with the harsh conditions of farm life. For example, no self-respecting youth would ever think of leaving home without his/her knife, which they often hid amid the stones of the walls that dot the island’s countryside and in the underskirts of the young women, to elude the searches of the agents of the law. Such was their reputation that many young people avoided going to Sant Carles for fear of having their bicycles taken apart or their motorbikes stripped. Yet those were only minor problems, for it is said that it was not entirely uncommon for a man to end his visit to the town curled up and wounded in some ditch. One of the main causes for dispute was what was known as festeig, the courtship of the young women of the town. As could be expected, tradition marked the future of the marriageable girls, who were forced to follow the wishes of their families, rather than their own desires. Unlike today, girls were not free to choose their husbands: greater importance was placed on the father’s wishes and the need to obtain a good dowry, joining neighbouring estates through marriage. The process to win the love of a young woman was at the very least complicated in a society heavily burdened by tradition. The courtship process began when the young woman’s father gave his authorisation to allow interested young men to visit the maiden twice a week. When there was more than one suitor, the courtship time had to be split, to allow the girl to attend to all her suitors. Yet the talks among the young people were never conducted in private. Rather, they always took place under the attentive watch of the mother or a female member of the family, who would discreetly supervise the courtship, while feigning to be doing some other task, like embroidering or basket weaving. The courtship was also allowed on Sundays, when the entire town came together at church. In those cases, the youngsters were in plain view of everyone, and —if the father allowed it— the young man could even walk the young woman part of the way home. Permission was extremely important


del camino a casa. El permiso era muy importante para el buen desarrollo del cortejo. Si alguien se excedía del tiempo establecido, se avisaba tirando piedrecillas a los pies del joven como señal de que debía irse y dejar paso al siguiente. Pero el amor es impredecible, y no siempre el permiso o beneplácito de los padres gustaba a los jóvenes, que desafiaban a la tradición y a la autoridad paterna cortejando a su amada a escondidas. ‘Anar de finestres’ (ir de ventana en ventana) aprovechando la discreción de la noche era más habitual de lo que creían los mayores. El festeig acabada cuando se formalizaba un matrimonio y la joven, después de ‘donar es boc’, aparecía en misa prometida y luciendo los anillos que le había regalado la familia del novio. Eso era cuando había suerte, pero más de una pareja tuvo que recurrir a la ‘fuita’ (huida) al no contar con la aprobación familiar para formalizar el matrimonio. En este caso, los dos amados ponían tierra de por medio y huían del pueblo para poder casarse lejos de las presiones familiares y sociales que impedían dicho amor. En una sociedad tan marcada por la tradición y las apariencias, era habitual mostrar el escarnio público hacia una pareja que vivía su amor fuera del matrimonio a través de las ‘empalladas’, una burla que consistía en marcar con hojas de higuera y paja el camino entre la casa de los dos sujetos en cuestión para que todo el mundo fuese conocedor de las infidelidades o mal comportamiento de los afectados. La tradición y las costumbres de Sant Carles forman parte de la riqueza cultural y patrimonial que todavía hoy se conserva en la memoria de muchos de sus vecinos, para quienes cualquier tiempo pasado fue mejor.

for the courtship to progress well. If the set amount of time was exceeded, the suitor in question would be warned, finding pebbles thrown at his feet as a signal to tell him to leave and make way for the next suitor. Yet love is unpredictable, and the parents’ permission or blessing was not always well received by the young men, who sometimes challenged tradition and paternal authority by secretly courting their daughters. And so, the practice known as ‘anar de finestres’ (literally, “going from window to window”), hidden by the dark of the night, was far more common than the elders ever believed it to be. The courtship would end with the decision to arrange for the marriage of the youths, after which time the young woman would appear at mass, engaged, showing off the rings given to her by her future groom’s family. That was when there was luck, yet often times couples had to resort to eloping when they did not have the approval of the family to get married. In those cases, the two lovers would leave the town to get married, running far away from the family and the societal pressures that stood in the way of their love. In a society so heavily marked by tradition and appearances, it was common to publicly shame couples who lived out of wedlock, through empalladas (literally, “hay-marked trails”), a form of mockery consisting of laying fig leaves and hay in the road between the home of the two subjects in question, so that everyone knew of the infidelity or bad behaviour of the affected households. The traditions and customs of Sant Carles form part of the cultural wealth and rich heritage that today remains etched on the memory of many of the locals, for whom any time of the past was better.


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Vuelve el ‘senalló’ The ‘senalló’ is back

El tradicional cesto ibicenco es un símbolo de vida sostenible para frenar el uso del plástico The traditional Ibizan basket is a symbol of sustainable life and the ideal tool to stop the use of plastic

Text0: Silvia Castillo / Fotos: V. M. y S. G. Las Dalias es un mercadillo sin plástico. Los artesanos que crean sus productos en la isla y los ofrecen en los puestos tienen una marcada conciencia ecologista y defienden la necesidad de reducir al máximo el impacto y la presión sobre una isla idílica, pero también frágil. Ibiza y Formentera son un paraíso, y sus maravillosas playas, bosques y praderas submarinas de posidonia requieren nuestra protección y cuidado. No hace tantos años que los ibicencos, en los pueblos y también en la capital, salían a hacer la compra con el ‘señalló’, un capazo o cesto típico de la isla confeccionado de forma artesanal con esparto trenzado u hoja de palma, que hoy se utiliza más como bolso de uso diario o como complemento para ir a la playa. Entonces, en los colmados aún se vendían productos a granel y no dispensaban plástico. Cuando las bolsas se acabaron imponiendo en las tiendas, muchas mujeres y hombres de la isla se resistieron durante años a dejar de usar el cesto tradicional, un símbolo de un estilo de vida, una seña de identidad. Las Dalias is a plastic-free flea market. The artisans who create their products on the island and offer them in the market stalls are ecologically conscious and defend the need to minimise the impact to and pressure on this precious, idyllic and fragile island. Ibiza and Formentera are a paradise, and their magnificent beaches, forests and underground posidonia prairies need our protection and care. It wasn’t too many years ago that the Ibizan people of the small towns and the capital city would come out to do their shopping carrying a ‘senalló’, a typical basket made of braided esparto grass or palm fronds that is used more today as a daily handbag or beach accessory. In the past, there was no plastic; the local shops sold things in bulk. When plastic bags began to take over in the shops, for years, many of the women and men on the island resisted the change and continued to use the traditional basket, a symbol of a lifestyle and a distinguishing feature of a culture.


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Cuando las bolsas se acabaron imponiendo en las tiendas, muchas mujeres y hombres de la isla se resistieron durante años a dejar de usar el cesto tradicional, un símbolo de un estilo de vida, una seña de identidad

Las Dalias, centro de talento y origen de nuevas tendencias, le ha dado otra vida al ‘senalló’ tradicional, icono de vida sostenible, con nuevos diseños creativos y colores que lo han convertido en una nueva moda, asociada en ocasiones a símbolos universales de paz, amor o libertad. Como un compromiso con la naturaleza, los clientes que no disponen de capazo reciben sus compras en una bolsa de papel reciclado. Ibiza es un paraíso donde aún existen playas de aguas inmaculadas, con un interior siempre verde por el manto de pinos que cubre los montes, un entorno natural donde el plástico constituye un gran enemigo y el elemento más contaminante para los ecosistemas, especialmente en el mar. En la isla existen distintos movimientos, como ‘Eivissa sense plàstic’, que realizan un gran esfuerzo de concienciación y que desarrollan iniciativas de limpieza del litoral tras el invierno, cuando los temporales han arrastrado a la orilla grandes cantidades de plástico. Hace 20 años, la isla de Ibiza pasó a engrosar la lista de los bienes Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, gracias a las murallas renacentistas de Dalt Vila, la necrópolis de Puig des Molins, el poblado fenicio de Sa Caleta y las praderas de posidonia oceánica, que son el organismo vivo más antiguo de la humanidad, un gigantesco bosque sumergido que se encuentra entre Ibiza y Formentera, dentro del Parque Natural de Ses Salines. A esta planta de la vida hay que agradecer la transparencia del mar y la conservación de las playas, además de conformar un hábitat con una extraordinaria variedad de fauna marina. Preservar la posidonia es fundamental también debido a que libera una gran cantidad de oxígeno al planeta. Para conservarla hay que evitar que estas aguas cristalinas estén completamente libres de plásticos, así es que si apuestas por una Ibiza más sostenible, bienvenido al espíritu del ‘senalló’. Es el mejor legado que podemos dejar a las generaciones futuras.

As a centre of talent and a breeding ground for new trends, Las Dalias has breathed new life into the traditional ‘senalló’, an icon of sustainable living, with innovative designs and different colours that have made it a new style, sometimes associated with the universal symbols of peace, love and freedom. As part of the Las Dalias commitment to nature, customers who do not have these baskets take home their purchases in recycled paper bags. Ibiza is a paradise that still has beaches with immaculate waters and an endlessly green inland, thanks to the blanket of pine trees that covers its hills. In a word, this is an extremely susceptible natural environment. Plastic is its arch enemy and the greatest of all pollutants to the ecosystems of the island, and especially to those of the sea. Different local groups and movements, including ‘Eivissa sense plàstic’, make huge efforts to raise awareness and develop coastal cleaning initiatives after the winter, once the storms have dragged large amounts of plastic rubbish to the shore. Twenty years ago, the island of Ibiza was added to the UNESCO World Heritage list, thanks to the Renaissance walls of Dalt Vila, the necropolis of Puig des Molins, the Phoenician settlement of Sa Caleta and the posidonia oceanica prairies, which are the oldest living being in the world: an immense underwater forest that sits between Ibiza and Formentera, within Ses Salines Natural Park. This vital plant gives the sea its transparency and conserves the beaches, while serving as a habitat for extraordinarily diverse marine fauna species. The preservation of the posidonia is also fundamentally important, given the enormous amount of oxygen that this plant releases to the planet. To conserve it, we must keep these crystalline waters completely free of plastics. So, if you want to contribute to a more sustainable Ibiza, grab a basket. We welcome you to the ‘senalló’ spirit. This is the best legacy we can leave behind for future generations.


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LOVE PITIUSAS

FORMENTERA SOSTENIBLE SUSTAINABLE FORMENTERA

El límite de entrada de vehículos de visitantes en julio y agosto será de 2.280 coches y 230 motos al día The number of visitor vehicles allowed on the island in July and August will be limited to 2,280 cars and 230 motorbikes per day

Text0: Carmelo Convalia / Fotos: Vicent Marí Formentera tiene un territorio limitado. Es una isla frágil. Cuidar su entorno es la única garantía para su supervivencia como uno de los destinos turísticos más genuinos del Mediterráneo. Desde el verano de 2019, la población y los visitantes se enfrentan a un reto único en España. Se trata de evitar que las carreteras se saturen de coches y que los habitantes (12.200) y los turistas, que cuadruplican la población en verano, puedan moverse sin sentirse en un atasco permanente. Durante dos años se han hecho estudios en las principales carreteras. Los resultados son abrumadores. Formentera tiene en verano una flota de 11.486 turismos y 10.896 motos, donde se incluyen coches y motos de residentes, de visitantes y de los alquileres. Todos se mueven por los 38,5 kilómetros de carreteras asfaltadas y un centenar de kilómetros de caminos que conforman una limitada red viaria. On Formentera, the land space is limited. It is a fragile island. Caring for its environment is the only guarantee for the survival of one of the most authentic tourism destinations in the Mediterranean. As of the summer of 2019, the local people and the visitors will be confronting a singular challenge in Spain. The idea is to prevent the roads from filling up with cars so that the inhabitants (12,200) and tourists, who quadruple the population in summer, can move around on the island without feeling like they’re stuck in an ongoing traffic jam. For two years, studies were conducted on the island’s main roads and the results are astonishing. In summer, Formentera has a total fleet of 11,486 cars and 10,896 motorbikes, taking in the cars and motorbikes of residents, visitors and rentals. All these vehicles circulate on the 38.5 kilometres of asphalted roads and the hundred kilometres of other roads that together form a limited road network.


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La web formentera.eco permite realizar las pre-reservas. Además, ofrece toda la información necesaria para conocer la aplicación de la regulación de entrada de vehículos

Dado que la población de Formentera no quiere ni oír hablar de ampliar la red viaria y tan solo admite transformarla, el reto colectivo que se ha planteado para evitar la saturación es garantizar un buen sistema de transporte público y regular el número de vehículos autorizados a circular. Tras varios años de proceso participativo, con la implicación de amplios sectores económicos y sociales, estas medidas han sido aprobadas por el Parlament balear. En 2019, las restricciones se realizarán durante los meses de julio y agosto. Así, se ha fijado un cupo de 2.280 coches y 230 motos al día para los visitantes que quieran llevar su propio coche para pasar sus vacaciones en Formentera. Los alquileres también tienen un cupo: 2.700 turismos y 7.000 motos. Los vehículos de visitantes deberán pagar una tasa de un euro por día y las motos, 0,50 euros. Esta iniciativa, pionera en España, no obstante, se aplicará •de forma experimental este primer año para extraer conclusiones de cara a su funcionamiento definitivo en 2020. Una página web del Consell de Formentera permite realizar las pre-reservas. Además, ofrecerá toda la información necesaria para conocer la aplicación de la regulación de entrada de vehículos. El reto también pasa por utilizar otros sistemas de movilidad como las bicicletas, sean o no eléctricas, y los coches eléctricos, que están exentos de cualquier restricción, tanto en el acceso a Ses Illetes como a los aparcamientos de la zona azul, y bonificados en el impuesto de circulación. Además, existen puntos de carga en los principales pueblos y enclaves turísticos. El Plan de Movilidad de Formentera también prevé incrementar sustancialmente las frecuencias de paso de los autobuses del servicio público. El objetivo final de todas estas medidas, que cuentan con amplio respaldo en la isla, es un cambio en el sistema de movilidad de Formentera para evitar la saturación que se repite cada año. Esta es una oportunidad para ofrecer y recuperar la isla tranquila, cercana a la naturaleza y respetuosa con el entorno. Mantener esos atractivos como seña de identidad es la única garantía de futuro. La apuesta está hecha.

The local people of Formentera refuse to hear any talk of the idea of expanding the road network and will only allow for its transformation. So, to prevent traffic jams, they have taken the collective challenge of guaranteeing a good public transport system and regulating the number of vehicles that can circulate on the roads. After a participatory process that lasted several years, involving the widespread participation of the economic and social sectors, these measures have been approved by the Balearic Parliament. In 2019, the restrictions will be applied during the months of July and August. As a result, the island will admit a maximum number of 2,280 cars and 230 motorbikes for visitors who wish to bring their own vehicles to spend their holidays in Formentera. There is also a maximum number of rentals: 2,700 cars and 7,000 motorbikes. Visitor cars will be charged a tax of one euro per day and motorbikes will pay €0.50. This pioneer initiative in Spain will nevertheless serve as an experiment this first year, to reach conclusions regarding its final implementation in 2020. The Consell de Formentera will be providing a website where visitors can book their vehicle slots in advance. The website will also be offering all the information they need to understand the vehicle entrance regulations. The challenge also entails the use of other mobility systems, such as standard and electric bicycles, and electric cars, which are exempted from restrictions, both at the access to Ses Illetes and in the blue zone parking spots, and receive discounts on the road tax. Moreover, there are charging points in the main towns and tourism areas. The Formentera Mobility Plan also envisages a substantial increase in the frequency of the public bus service. The final aim of all these measures, which are widely supported on the island, is to change Formentera’s mobility system, to prevent the traffic jams that recur each year. This is an opportunity to offer and recover a peaceful island that has close ties with nature and great respect for the environment. Upholding these points of attraction as a distinguishing feature is the only guarantee for the future. There’s no turning back now.


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OJO A LA MULTA! Beware Of The Fines!

La media mensual de llegada de vehículos por vía marítima al puerto de la Savina oscila entre los 24 al día en enero y los 1.295 vehículos diarios en agosto. Un estudio de 2017, el más reciente, constata además que ha aumentado la intensidad de la circulación en las carreteras durante los últimos ocho años. Esta conclusión se basa en datos registrados en la carretera principal, de la Savina a la Mola, con numerosas intersecciones de caminos, cruces y carril bici, que en pleno mes de agosto soporta un tránsito de 1.300 vehículos por hora, por encima del límite de su capacidad. Para frenar esta invasión, se controla la entrada de coches y motos a través de un sistema de cámaras lectoras de matrículas que se ubicará en la Savina. Y ojo porque las infracciones pueden acarrear multas que pueden oscilar entre los 1.000 y los 10.000 euros o la inmovilización del vehículo.

The average number of vehicles that arrive in the La Savina harbour oscillates between 24 per day in January and 1,295 vehicles a day in August. The most recent study, carried out in 2017, moreover shows that the intensity of road traffic on the main roads has increased in the last eight years. This conclusion is based on data recorded on the main highway, which connects La Savina with La Mola, with various intersecting roads, junctions and a bike lane. In mid-August, this road accommodates 1,300 vehicles per hour, a rate that exceeds its capacity. To put the brakes on this invasion, the entrance of cars and motorbikes is now controlled through a system of cameras with licence plate readers, located in La Savina. And beware, as these traffic violations can bring about fines of between €1,000 and €10,000 or possibly the immobilisation of the vehicle.


#soyverdeposidonia La pradera de Posidonia de Formentera es el ser vivo más longevo del mundo. Es también responsable de la claridad y color de las aguas de la isla. La Posidonia se ve amenazada por varios factores, como los fondeos irregulares sobre Posidonia, la contaminación marina y el cambio climático. Apadrina metros de Posidonia y estarás financiando proyectos científicos y ambientales para conservar la Posidonia.

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LOVE PITIUSAS / GASTRONOMÍA

Del ‘bullit de peix’ A LA COCINA MOLECULAR

From ‘bullit de peix’ TO MOLECULAR CUISINE

Texto: Xescu Prats / Fotos: V. M.

Ibiza, por intercambio cultural y variedad de productos, cuenta con una de las ofertas gastronómicas más impactantes del mundo. Chefs de prestigio internacional se han establecido en la isla y ofrecen una cocina de vanguardia, con platos inéditos acompañados de experiencias que van más allá de la mera degustación. En paralelo, una nueva generación de cocineros ibicencos evoluciona recetas desde la tradición y crea nuevas propuestas que oscilan en torno a los productos de la tierra. Sin embargo, en esta isla deliciosa continúa reinando el ‘bullit de peix’ y la cocina marinera. Thanks to its cultural exchange and the variety of its products, Ibiza boasts one of the most striking gastronomy supplies in the world. Chefs of international prestige have settled on the island and are now offering an avant-garde cuisine, with dishes never seen before, along with experiences that go beyond the mere tasting. At the same time, a new generation of Ibizan chefs put a fresh spin on some of the island’s traditional recipes, creating innovative dishes based on the local products of the land. Nevertheless, on this delicious island, the Bullit de peix and the fishermen’s cuisine continue to reign over the gastronomic world.


Hasta mediados del siglo pasado, la práctica totalidad de los alimentos que consumían los ibicencos los producían en su propio hogar. Todas las casas de campo tenían corrales, en los que criaban gallinas, pavos, conejos, cabras y ovejas. Durante el año se engordaba un cerdo o dos, cuyo sacrificio permitía llenar la despensa de embutidos y carne en salazón para todo el año. En el campo se aprovechaba hasta el último palmo de tierra, y muchos de los bosques de pinos que hoy coronan los montes antaño eran cultivos. Las áreas de labranza se organizaban en función del agua disponible, destinando las parcelas de secano a frutales, cereales y legumbres, y las de regadío, junto a los manantiales o en el curso de los torrentes, a verduras y hortalizas. Las familias también elaboraban su propio aceite de oliva, así como vino y harina. El mar, por otra parte, constituía una despensa inagotable de proteínas –meros, sargos, cabrachos, langostas, gambas, gallos de San Pedro, serranos…–, mientras que el bosque proporcionaba hongos, caza, miel y otros productos. La herencia cultural de las civilizaciones que colonizaron Ibiza –fenicios, cartagineses, romanos, árabes y catalanes, entre otros–, sumada a tan insólita variedad de materia prima, ha generado un recetario inverosímil por extenso. Disfrutar de esta gastronomía, en un territorio donde hasta hace medio siglo se vivía con gran escasez de recursos, constituía el único lujo al alcance de la población.

Until the middle of the 20th century, virtually all the foods consumed by Ibizans were produced in their own homes. All the country houses had farmyards, where they raised chickens, turkeys, rabbits, goats and sheep. Throughout the year, they would fatten a pig or two and the sacrifice of that animal would enable the families to fill their pantries with cured and salted meats for the entire year. In the countryside, people used every inch of the land, and many of the pine forests that crown the hills today were cultivation fields in the past. The farmland areas were organised in keeping with the available water, so the non-irrigated plots were designated to fruit orchards, grains and legumes; and the irrigated plots, next to springs or alongside streambeds, were used for vegetables and greens. The families also used to make their own olive oil, as well as wine and flour. For its part, the sea was an endless pantry of proteins –grouper, white seabream, scorpion fish, lobster, shrimp, John dory fish, combers and others–, while the forest provided mushrooms, game, honey and other products. The cultural legacy of the civilizations that have colonised Ibiza throughout history –Phoenicians, Carthaginians, Romans, Arabs and Catalonians, among others–, together with such a unique variety of raw materials, has generated an unbelievably extensive list of dishes and recipes. That gastronomy was the only


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Una nueva ola de cocineros ibicencos reinterpreta las recetas de las abuelas A esta tradición culinaria, con el auge del turismo y un ambiente multicultural con residentes y viajeros procedente de todo el mundo, se ha sumado el desembarco de un extenso catálogo de ingredientes foráneos y chefs de prestigio internacional que, desde sus restaurantes, ofrecen una experiencia gastronómica que combina espectáculo con las técnicas de elaboración más vanguardistas. Una nueva ola de cocineros ibicencos se dedica a reinterpretar las recetas de las abuelas y recuperar platos olvidados de la tradición isleña. Sus restaurantes, en los últimos años, han despertado un interés inusitado entre expertos gastronómicos de múltiples países, que adoran la vanguardia y ahora encuentran en la comida el primer motivo para viajar a Ibiza. El gran atractivo de la isla, sin embargo, sigue siendo la cocina marinera. Sus platos más emblemáticos, como el ‘bullit de peix’, la langosta en caldereta o con huevos fritos, infinidad de arroces o esas pantagruélicas parrilladas de pescado constituyen el mayor privilegio que ofrece Ibiza. No hay experiencia comparable a saborear estos platos con los pies desnudos, hundidos en la arena cálida, y la vista puesta en un mar de islotes.

luxury accessible to the islanders in a region that was so lacking in other resources, until just fifty years ago. With the height of tourism and a multicultural atmosphere, with residents and travellers from all around the world, this culinary tradition was expanded and complemented by an extensive catalogue of foreign ingredients that have come to the island along with chefs of international prestige. And through their restaurants, those chefs offer a gastronomic experience, combining the display of cooking with the most avant-garde culinary techniques. A new wave of Ibizan chefs has taken to reinterpreting their grandparents’ recipes and recovering many of the island’s longlost traditional dishes. In recent years, their restaurants have piqued an unusual interest among gastronomy experts from different countries, who adore culinary innovation and are now finding in food a reason to travel to Ibiza. Yet the island’s great attraction continues to be its fishermen’s cuisine. Its most emblematic dishes, like the fish stew known as bullit de peix, lobster in stew and or lobster with fried eggs, the infinite rice specialities and lavish grilled fish platters are the greatest treasures that Ibiza offers. There is nothing in the world like the experience of savouring these dishes with your bare feet buried in the warm sand on the beach, while gazing out over a sea full of islets.


LOVE PITIUSAS / GASTRONOMÍA

SABORES de ‘Km. 0’ ‘0 Km’ FLAVOURS

Una de las tendencias foodies más extendidas en la actualidad es la denominada cocina de ‘Km. 0’. Se caracteriza por la cercanía y estacionalidad de los productos, que se adquieren directamente a agricultores, pescadores, ganaderos y artesanos del entorno de los restaurantes. One of the most widespread foodie trends today is what is known as local, or ‘0 Km’, cuisine, a quality gastronomy typified by proximity and seasonal products, which are purchased directly from farmers, fishermen, livestock breeders and artisans within the restaurant realm.

Texto: Xescu Prats / Fotos: V. M. En Ibiza, al ser un territorio completamente aislado, siempre existió una gastronomía de ‘Km. 0’ surtida con todo tipo de productos y variedades autóctonas, hasta la expansión del boom turístico. La nueva economía atrajo a innumerables familias, que abandonaron el campo provocando que buena parte de los alimentos se acabaran importando de fuera. Sin embargo, desde hace poco más de dos décadas, ha resurgido un núcleo creciente de productores y artesanos. Consciente o inconscientemente, se muestran afines al concepto slow food y vuelven a elaborar productos de una calidad extraordinaria, que recuperan la tradición de Ibiza y ofrecen a los restaurantes la posibilidad de crear una cocina 100% de proximidad. Given Ibiza’s total geographic isolation, ‘0 Km’ food has always existed, enjoying a supply of different local seasonal products and autochthonous varieties, until the expansion of the tourism boom. The new economy lured countless island families away from the fields, leading to the import of many foods from off the island. Nevertheless, a little over twenty years ago, local food would embark on its gradual comeback, thanks to a group of local food producers and artisans that have continued to grow in number. Whether consciously or subconsciously, those producers fit in with the slow food concept and are once again preparing amazingly high-quality products, which they have recovered from Ibiza’s age-old tradition. As a result, they are enabling restaurants to create a 100% local cuisine.


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El producto ibicenco por antonomasia, si atendemos a su antigüedad, es la sal de las salinas, que se recolecta ininterrumpidamente desde hace 2.700 años. Durante siglos constituyó la principal industria de la isla y generó trabajo para muchas familias procedentes de todos los municipios. Con sus beneficios incluso se financiaba el gobierno de la isla. Hoy existen múltiples marcas que envasan sal en distintos formatos y texturas, y constituye un producto de exportación de incontestable éxito. El segundo ingrediente característico de Ibiza son los pescados y mariscos. Las especies más cotizadas, como mero, dentón, pargo, gallo de San Pedro, cabracho o langosta roja, se comercializaban bajo la marca Peix Nostrum, que integra a las distintas cofradías de pescadores de Ibiza. Sus capturas se identifican con una etiqueta amarilla, que garantiza que la pesca ha tenido lugar en aguas ibicencas y se ha desarrollado siguiendo criterios sostenibles y adecuados para una conservación óptima de los caladeros. La industria alimentaria, asimismo, cuenta ya con diversas indicaciones geográficas y marcas de calidad. Generan productos de larga tradición histórica, como vino o aceite de oliva virgen extra, que ya se exportaban por todo el Mediterráneo en ánforas desde los tiempos de los romanos. La recuperación de razas autóctonas como el cordero o el cerdo negro aporta carnes excepcionales. Con animales crecidos en Ibiza también se producen quesos intensos y exquisitos y embutidos tradicionales como sobrasada y butifarra, con un sabor notablemente distinto al que presentan en otros enclaves. A todo ello hay que sumar la miel, el famoso licor de hierbas, el azafrán, el pimentón artesano elaborado con la variedad local citró de matances, productos de la almendra y la algarroba y dulces tradicionales como flaó y orelletes, entre muchos otros. Sin embargo, basta con degustar algo tan sencillo como un trozo de tomate, de sandía o de melón eriçó, recolectados en su grado óptimo de maduración, para comprender por qué la gastronomía de Ibiza constituye un milagro de la cocina de proximidad. Todo aquel que los prueba casi siempre reacciona de la misma manera: en su vida había disfrutado otro de sabor tan intenso y concentrado. La gastronomía es la gran revelación de Ibiza. Son famosas sus playas, paisajes, ambiente y ocio nocturno, pero cada vez son más los viajeros que regresan, una y otra vez, para experimentar sus sabores.

En Ibiza son famosas sus playas, paisajes, ambiente y ocio nocturno, pero cada vez son más los viajeros que regresan, una y otra vez, para experimentar sus sabores

By virtue of its age alone, the par excellent product of Ibiza is the salt from its salt mines (“salines”), which has been collected uninterruptedly for the past 2,700 years. For centuries, salt was the island’s main industry, generating work for countless families from all the island’s municipalities. In fact, the profits of the industry used to fund the island government. Today there are several brands that package Ibiza’s salt in different formats and textures, and there is no doubt about the success of this product as an export. Fish and seafood constitute the island’s second most typical ingredient. The most valued species, such as grouper, teleost fish, sea bream, John Dory fish, scorpion fish and red lobster, are often sold under the Peix Nostrum brand, which takes in the different fishermen’s associations of Ibiza. Their catches are identified with a yellow label, which guarantees that the capture of the fish took place in Ibizan waters and in accordance with the sustainability and ecology criteria that ensure the optimal conservation of the fishing grounds. The food industry similarly has its geographic indicators and marks of quality, generating products with a long historic tradition, including wine and extra virgin olive oil, which were exported throughout the Mediterranean in amphorae as far back as Roman times. The recovery of autochthonous livestock breeds such as sheep and the black pig, is providing exceptional meats. With animals raised in Ibiza, the local industry also produces different intense and exquisite cheeses and traditional cured meats including, sobrasada and butifarra, with notably distinct flavours that set themselves apart from the flavours of similar products from other places. Not to be forgotten are the island’s honey, its famous herb liqueur, saffron, artisan paprika made with the local pepper variety known as citró de matances, other products made with local almonds and carob beans, and traditional desserts including flaó (a heavenly cheesecake with fresh mint) and earshaped pastries known as orelletes, among many others. Yet you need only taste something as simple as a slice of tomato, watermelon or green melon, meló eriçó, which are harvested at their ideal ripening points, to understand why Ibiza’s gastronomy is such a wonder of local food. The reaction is virtually the same among everyone who tastes this fruit: Wow! They have never enjoyed a piece of fruit with such intense flavour. Gastronomy is Ibiza’s great up-and-coming star. The island is already famous for its beaches, landscapes and nightlife, but now increasingly more travellers are coming back again and again to experience its flavours.


restaurante

LASDALIAS.ES CTRA. SAN CARLOS, KM. 12 0 7 8 5 0 S A N TA E U L A L I A D E L R Í O , I B I Z A


TE INVITAMOS A CRUZAR EL MÁGICO PORTÓN DEL RESTAURANTE

Oculto entre el jardín, bajo la sombra de una hiedra trepadora, el restaurante de Las Dalias ofrece a los paseantes más bohemios una experiencia única de cocina “Munditerránea.” Una propuesta gastronómica mediterránea con influencia de las culturas cercanas al mundo de Las Dalias. India, Tailandia y Marruecos fusionados en nuestra propuesta gastronómica.

Hidden in the garden, beneath the shade of a creeping ivy, the Las Dalias restaurant offers the most bohemian amblers a unique “Munditerranean” cuisine experience. A range of Mediterranean specialties with the influence of the cultures most closely related with the world of Las Dalias. India, Thailand and Morocco come together in fusion here, on our menu.

restaurante

Open every day of Mercadillo, Night Market, Namaste nights and private events C O N T A C T & R E S E R V A T I O N +34 6 61 2 3 4 672


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LA FUENTE DEL PLACER THE SOURCE OF PLEASURE

“¿No sería realmente mejor vivir sin rótulo social, sin seguro y sin predestinación, irresponsablemente, incluso licenciosamente, siempre dentro de los límites de la bondad y el honor?”. George Santayana “Wouldn’t it be really better to live not socially labelled, not insured, not predestined, but irresponsibly, even licentiously, always within the limits of kindness and honour?” George Santayana

Texto: Jorge Montojo / Fotos: Lila Licciardi Cuentan que la celosa Hera se bañaba en las aguas del manantial de Khanatos para recuperar su himen sagrado. Así la pareja oficial del poderoso Zeus podría presentarse siempre virgen en el lecho de su amante. Algo que realmente tampoco importa demasiado salvo que uno sea un pastor de cabras del desierto patriarcal, pues no se puede ser celoso de una diosa sensual que entrega sus favores a capricho. En Ibiza pasa algo parecido. ¡Cuántos desesperados vienen con el corazón roto y en la isla comprueban que es un órgano que se regenera estupendamente! Y vuelven a enamorarse de la vida, a dar más importancia al Ser que al Tener, adoptan una filosofía de aquí y ahora; su mirada se torna más brillante y parece que se han zambullido en una Fuente de Eterna Juventud, como la que buscaba Ponce de León en la Florida. Legend has it that the jealous Hera used to bathe in the waters of the spring of Kanathos to recover her sacred hymen. That way, the official wife of the almighty Zeus could always be a virgin in her lover’s bed. This, in fact, is not particularly important unless we are talking about a goat herder in the patriarchal desert, as who could ever be jealous of a sensual goddess who gives over her favours at whim? A similar phenomenon occurs in Ibiza. Oh, the many desperate souls who come to the island with broken hearts only to realise that the heart can grow back perfectly! And they fall in love again; they place more importance on Being than on Having; they take on a “here and now” philosophy; their gaze becomes brighter and it seems that they have submerged themselves a Fountain of Youth, like the one sought by Ponce de León in Florida.


“Freedom” - Serie Underworld - Lila Licciardi Photography


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Canta el poeta báquico Ben Clark: “En Yabisah la sal nunca se acaba”. Y esa es la sal de la vida, aderezo fundamental para no ser un bolas triste en la rueda de Sansara donde danzamos a lo derviche. Where have all the flowers gone? Aquí todavía florecen. El sueño hippy arraigó fuertemente en la Isla de Bes (dios que da nombre a Ibiza, la divinidad más cachonda que invita a la danza, la risa y el sexo como modus vivendi). A los hippies trataron de machacarlos con drogas adulteradas y ridiculizando su pensamiento holístico, amalgama de lo mejor de Oriente y Occidente, pero los vagabundos del dharma resurgen con fuerza para burlar el materialismo absurdo de los que se creen que pueden irse al otro mundo llenos de oro, como si fueran faraones que necesitasen una pirámide construida por esclavos. Han cambiado muchas cosas pero la esencia isleña sigue igual. Quien lo ha probado lo sabe. Especialmente en el norte de la isla, donde se está a años luz de tanta horterada y el apartheid de cordones Very-Indecent-People. ¡Por la danza de Bes!, ¡En Ibiza siempre se dijo que había hijos de pescadores, hijos de payeses e hijos de puta! El paraíso de las almas descarriadas, donde siempre ha contado más la personalidad que un pedigree laboral o la cuenta corriente. Las Dalias es un punto de ebullición y melting pot de todo tipo de gentes seducidas por una estética alegre y un sentimiento lúdico antiguo. Las partidas de backgammon y cartas se codean con el mercadillo y los conciertos. Es una especie de oasis tántrico para juerguistas, románticos, artistas e iluminados que afirman: “He decidido ser alegre porque es mejor para mi salud”. La alegría es la más elegante actitud vital y favorece los milagros, así que te mantente radiante. La aspiración del dandy, según el maldito Baudelaire, era ser sublime sin interrupción. El mitólogo Joseph Campbell afirmaba gozoso que la meta era vivir en pleno éxtasis de la energía, con prestancia divina, como Dionisos cabalgando al leopardo sin ser despedazado. Tales filosofías de encanto erótico, que barajan un equilibrio entre lo apolíneo y dionisiaco, chocan con el más bajo denominador común de la igualitaria modernidad, esa anestesia social pregonada por el nuevo totalitarismo. Pero, reflexiona, ¿estás hecho para formar parte de un rebaño de dictado balido único o eres capaz de sentir, pensar y actuar por ti mismo en el gozo sagrado de la espontaneidad? Como pregonaba ese raro filósofo español educado en Boston, George Santayana: ¿No sería realmente mejor vivir sin rótulo social, sin seguro y sin predestinación, irresponsablemente, incluso licenciosamente, siempre dentro de los límites de la bondad y el honor? Sí, en Ibiza el corazón se regenera y vuelves a enamorarte, embriagado con divino entusiasmo, porque es la clásica fórmula para caminar como un dios por un paraíso que está nuestro alcance. Carpe Diem.

Bacchic poet Ben Clark chants: “En Yabisah la sal nunca se acaba” (literally, “In Ibiza the salt never runs out”). And by salt, what he is referring to is the spice of life, an essential zest that will prevent a person from becoming a sad sack in the Samsara, the endless cycle of life, where we whirl, in dervish-like dance. Where have all the flowers gone? Well, they still bloom here. The hippy dream took deep root on the Island of Bes (the god that lent his name to Ibiza; the hottest and wildest divinity, who invoked dance, laugher and sex as a way of life). The mainstream tried to weaken the hippies with bogus drugs, ridiculing their holistic philosophy, the ideal blend of the East and the West; but the Dharma bums are making a strong come-back, mocking the absurd materialism of those who think they’ll be able to cross over into the afterlife with pockets full of gold, as though they were pharaohs in need of slave-constructed pyramids. Many things have changed, but the essence of the island remains the same. Anyone who has been here knows this. Especially in the north of the island, which is light years away from all the tackiness and exclusionism of the Very-Indecent-People cordons. To the dance of Bes! In Ibiza they always used to say that there were sons of fishermen, sons of farmers and sons of bitches! The paradise of wayward souls, where personality has always been more important than a work pedigree or a healthy bank account. Las Dalias is a boiling point and a melting pot of all sorts of people who are seduced by a joyous aesthetic and an age-old feeling of pleasure. Backgammon and card games rub shoulders with the flea market and the concerts. It’s a sort of tantric oasis for partiers, romantics, artists and enlightened people who assert, “I’ve decided to be happy, because it’s better for my health”. Joy is the most elegant life attitude and it facilitates miracles, so it keeps you radiant. The dandy’s aspiration, according to the wretched Baudelaire, was to be uninterruptedly sublime. Mythologist Joseph Campbell was pleased to affirm that the goal of life was to live in the full ecstasy of energy, with godlike composure, like Dionysus riding the leopard without getting torn to pieces. These philosophies of erotic charm, which find a balance between the Apollonian and the Dionysian, clash with the lowest common denominator of egalitarian modernity, that social anaesthesia heralded by the new totalitarianism. But think about it: Are you made to form part of a herd with a single dictated bleat or are you capable of feeling, thinking and acting for yourself in the sacred delight of spontaneity? As that strange Spanish philosopher educated in Boston, George Santayana, used to proclaim: Wouldn’t it be really better to live not socially labelled, not insured, not predestined, but irresponsibly, even licentiously, within the limits of kindness and honour? Yes, in Ibiza the heart grows back and you fall in love again, inebriated with divine enthusiasm, because it’s the classic formula in order to walk like a god through a paradise that is within our reach. Carpe Diem.


“Courage” - Serie Underworld - Lila Licciardi Photography


EL MERCADILLO

THE MARKET


MERCADILLO HIPPY

EVERY SATURDAY ALL YEAR LONG

from 10H

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Ni te pierdas ni te lo pierdas. LASDALIAS.ES

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EL MERCADILLO THE FLEA MARKET

Una isla dentro de la isla An island within an island Más que un mercadillo, Las Dalias es una forma de vida. Un jardín en mitad del campo, con una atmósfera única de libertad y creatividad, donde se congregan más de doscientos puestos de moda, arte y artesanía. Lo que se vive y encuentra en Las Dalias no puede hallarse en ningún otro lugar del mundo. More than just a flea market, Las Dalias is a way of life. A garden in the middle of the country, with a unique atmosphere of freedom and creativity, where more than two hundred stalls of fashion, art and craftwork come together. The things you find and the sensations you live and breathe at Las Dalias can’t be found anywhere else in the world.

Texto: Silvia Castillo / Fotos: Sebastian Leon Ibiza es una isla insólita y multicultural por la extraordinaria variedad de tendencias, experiencias y personajes que conviven en ella. Y Las Dalias, asimismo, es una isla dentro de la isla. El mercadillo constituye, para quien pasea por primera vez entre sus puestos, un enclave inesperado y envuelto en un ambiente de inspiración y libertad. En sus senderos y plazas ajardinadas confluyen los ecos de aquella Ibiza hippy que asombró al mundo, con familias de artistas y artesanos que han elegido una forma alternativa de vida. Esta visión tan singular y existencialista se percibe a través de cada pieza que aguarda en el mercadillo. Detrás de cada objeto hay una historia, y detrás de cada historia, una personalidad fascinante. biza is an incredible and multicultural island, thanks to the extraordinary variety of trends, experiences and interesting characters who coexist here. And at the same time, Las Dalias is an island within an island. For those who take a stroll amid the stalls of this magical garden for the first time, the flea market is an unexpected enclave enveloped in an atmosphere of inspiration and freedom. Its paths and landscaped squares bring together the echoes of the hippy Ibiza that shocked the world, with families of artists and artisans who have chosen an alternative lifestyle. That very unique and freedom-based vision can be seen in each and every piece of craftwork that awaits you at the flea market. Behind each object there is a story, and behind each story, a fascinating personality.


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No es casualidad que el mercadillo se ubique en Sant Carles. Muchos de aquellos primeros hippies que llegaron a la isla se establecieron en algunas casas de campo de los alrededores y, con los años, acabaron convirtiendo el bar Las Dalias en su punto de encuentro. Su progresiva transformación en mercadillo fue fruto de la improvisación, como casi todas las cosas buenas y auténticas que ocurren en Ibiza, y también de la visión y tolerancia del fundador del establecimiento, Joan Marí, y de su hijo Juanito, que mantiene viva la tradición de este espacio de convivencia y creatividad. Los más de doscientos puestos que se instalan todos los sábados en Las Dalias –el día de mayor afluencia y en el que el mercadillo adquiere sus mayores dimensiones– ofrecen auténticos prodigios: ropa de inspiración Adlib, joyas artesanales concebidas con una paciencia digna de otra época, bolsos, cinturones o botas llenos de luz y fantasía, originales esculturas y obras de arte, música e instrumentos creados en Ibiza, artículos llegados de los rincones más alejados del mundo o incluso pequeños tesoros que igual podrían estar en una colección privada que en un museo. Un bazar inédito que está formado por piezas únicas que no pueden hallarse en ningún otro lugar. Del mercadillo también impresiona el carácter intergeneracional que destilan los puestos. Algunos están atendidos por los últimos hippies de la isla, gente que disfruta de la soledad del campo ibicenco y crea su obra en un entorno natural. A veces les acompañan sus hijos e incluso sus nietos. Son los pioneros del mercadillo. Sus puestos se alternan con los de otros creadores jóvenes, procedentes de innumerables lugares del mundo, que cada año son elegidos cuidadosamente de entre cientos de candidatos. Priman la calidad, la originalidad y la exclusividad de sus creaciones. Un universo multicultural en el que no faltan quiromantes que leen las líneas de las manos, acróbatas, músicos, pintores… Recorrer el mercadillo sin prisas, charlando con los artesanos y compartiendo experiencias con ellos, o simplemente sentarse a disfrutar de un zumo natural bien fresco, a la sombra de alguno de las barras que hay distribuidas por Las Dalias, constituye una experiencia irrepetible en Ibiza. Las Dalias no es un mercadillo sino un microcosmos donde conviven muchas personas inclasificables y sin edad, y donde parece que el tiempo y la vida transcurren con sus propias reglas.

Las Dalias no es un mercadillo sino un microcosmos donde conviven muchas personas inclasificables y sin edad, y donde parece que el tiempo y la vida transcurren con sus propias reglas

It is not by chance that the flea market is located in Sant Carles. Many of the first hippies who came to the island settled in nearby country houses; through the years, they made the Las Dalias bar their gathering place. Its progressive transformation into a flea market was the result of improvisation, like almost all the good and authentic things that occur in Ibiza. Yet it was also the result of the vision and tolerance of the founding father of Las Dalias, Joan Marí, and his son, Juanito, who has kept the tradition of this place of diversity, coexistence and creativity alive. The more than two hundred stalls that fill the garden of Las Dalias on Saturdays–the day with the greatest visitor turnout, when the flea market is at full capacity– offer genuine wonders: Adlib-style clothing, hand-crafted jewellery made with a patience that corresponds to a different era, handbags, belts and boots full of light and fantasy, original sculptures and works of art, music and instruments created in Ibiza, objects that have come from the remotest corners of the earth and even small treasures that you might just as well find in a private collection or museum. A never-before-seen bazaar made up of one-off pieces that can’t be found anywhere else. You are also sure to be surprised by the inter-generational nature of the stalls. Some of them are attended by the last of the island’s hippies, people who enjoy the solitude of the Ibizan countryside and who create their work in nature. Sometimes, they are accompanied by their children and even their grandchildren. They are the pioneers of the flea market. Their stalls are interspersed among those of other young artists from different places around the world, which are carefully selected each year from among hundreds of candidates. Here, it is the quality, originality and exclusivity of their creations that take priority. A multicultural universe that includes palm readers, acrobats, musicians, painters and others… Enjoying a leisurely stroll through the flea market, chatting with the artisans and sharing experiences with them or simply sitting down to enjoy an icecold freshly squeezed juice beneath the shade of any of the bars that dot the gardens, is a singular experience in Ibiza. Las Dalias isn’t just a market. It’s a microcosm that houses unclassifiable and ageless people. A place where it feels like time and life adhere to their own rules.


Day Market


FOOD TRUCKS • MER CAD IL LO • M Ú S ICA EN D I R ECTO • ZON A K I D S • STR EET FOO D • DJS

LASDALIASSTREET FOODFESTIVAL

LASDALIAS.ES

KM. 12 CTRA. EIVISSA - SANT CARLES / INFO@LASDALIAS.ES / INFO. +34 971 326 825 / RESTAURANT +34 661 234 672


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Mercadillo interior


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Night Market


Night Market


Xmas Market


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que solo encontrarás en Las Dalias 65 GIFTS THAT YOU’LL ONLY FIND AT LAS DALIAS Fotos: Vicent Marí y Lorena Portero / Producción: Isabel Lambour


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En la página anerior: 1.- Cuadro de corazón “Enamorados”. Rosario Kandler. Pasión de Ibiza 2.- De la serie “El nido”, madera de cedro, hierro y rueda de bicicleta reciclados. Paulo Viheira. Taller Paulo Viheira 3.- Bolso de piel “Cúrcuma bag”. Luna Mariani. Satalaya 4.- Zapatillas de esparto. Laura Faks. Flor de Ibiza 5.- Pulsera de plata “Waves”. Gianni Rainaldi 6.- Chaleco diseño tribal. Victoria Zavala. MoonIbiza 7.- Gipsy Dress en algodón y seda. Pelush. Fioroni Collection 8.- Botines de cuero.Virginia Nieto. Emonk


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9.- Escultura “Guitarra”. Omar Gallizia 10.- Vestido de novia. Ylva Jonsson. Kailash Ibiza 11.- Manzanas de madera de olivo y sabina. Patrick Vernet 12.- Pulsera de tenedor de plata. Danilo Sala 13.- Traje de baño pintado a mano. Stephanie Mareri. Toto Artwear 14.- Doble cinturón de piel engrasado. Olga Payro


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15.- Vestido. Verónica Batista. Nica Canica 16.- Lámpara maciza de pino tratado “Falleba”, José Román Segovia. Clamp luz y madera 17.- Brazalete de cuero y latón. Silke. By Silke 18.- Esponja exfoliante. Axelle le Courtois. Esponja 19.- Bandeja de cerámica gres. José Di Gangi. DiGangi Ibiza 20.- Bolsa Blanca, tejidos de güipil indígena de Guatemala. Claude Aern. Doña Claudia 21.- Coronas de flores. Elisa Daniele. Flores de Ibiza


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22.- “Arribando”. Pintura técnica mixta sobre papel. María Gilardenghi 23.- Carrillón de viento (wind-chimes) afinado. Yaron Marco. Yaron Percusión Ibiza 24.- Vestido blanco de algódon crudo Adlib.Teresa Vicen. Piti Ibiza 25.- Escultura “Caballo”. Óscar Gallizia 26.- Mochila búho de piel. Verónica Ahtan. Encuerarte 27.- Cuadro con dientes de marrajo. Juan José Marz. Tiburón


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33 34 28.- Cuadrito de madera “Besayúname”. Carolina Benito y Nicolás Romero. Enkaja 29.- Jabón artesanal y aceite corporal. Eleonora Bianchi. Botica Naturale 30.- Vara con poderes. Jesús Salinas. The Last Hippy 31- Collar y correa para perros. Vanessa Zurdo. D. Dog Ibiza 32.- Caracola customizada. Cristina Díez.Colores de Ibiza 33.- Cuadro con piedras pintadas. Edyta Gacca. Imaginative Artesano 34.- Vestido de punto. Mora Schröder


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35.- “Pulseras con alma”. Veronique Petit. Las Almaritas 36.- Hada hecha a mano.Oscar Caparrós. Seres Mágicos de Ibiza 37.-Calzado con textil peruano. Ignacio Massone. Wayna Ibiza Shoes 38.- Gel de aloe vera. Ángela del Cueto. Ca n’Aloe 39.- Pulsera de cuero y piedras “The Wave”. Fedor Meyer. Loco Love 40.- Medusa de vidrio. Valeria Fieschi. Mar de Fuego


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41.- Cojín Unicornio.Marina Candela. Merengue Sweet 42.- Acuarela Es Vedrà. Tamara Dimitroff y Raúl Lagonarsino. Taller Medusa Ibiza 43.- Anillo de plata y hierro. Michael Ott 44.- Platos de cerámica gres.Carolina Herrero. Carola Barroch 45.- Vestido y cinturón de malla metálica. Isabel Moore. Moore 46.- Bolso geométrico de neumático reciclado. Miriam Rolania. Recitrans


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47.- Bolso de piel de serpiente “Clutch”. María Noel Bellora. Black Mamba 48.- Chaleco de piel. Linda Sjkövist. Linda Ibiza 49.- Escultura de bronce. Elena Abeni. El Rol Artworks Ibiza 50.- Cojín bordado. Nieves Pollard. Magic Mountain Ibiza 51.- Anillos hechos con monedas. Laurent Caminade. El señor de los anillos 52.- “Joie de vivre”. Tocado original de un travesti de Bangkok. Diana Lorenzo. Chictrash


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53.- Cuenco tibetano. Daniel Alberto Rial. Puchi Tibet Ibiza 54.- Bolso de cuero natural. Pedro Giambruni. Roots 55.- Pluma y bolígrafo de madera reciclada de Ibiza. Ángel Torrecillas. Artesanía con Ángel 56.- Cono de orgonita. María Bonilla. Ibiza Orgonita 57.- Botella de hierbas ibicencas “Las Dalias”. Joan Tur. Fluxà 58.- Cabeza masái de goma reciclada. Suzanne Karakashian. Zenzele 59.- Bola de pensamientos. Gabriel Molina. Misofía


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60.- Retrato con cámara minutera, revelado B/N. Valentine Riccardi. Photobox Ibiza 61.- Calavera-lámpara de pinchos. Diego Navarro. Pintxos 62.- Estrella de mar. Davide Raimondo. Boscomare 63.- Brújula. Chiara Peduzzi. Pyaara 64.- Bolso de piel con flecos. Alok y Merel. World Family 65.- Marioneta de peluche. Hugo y Daniela Podzamczer. Danis Poppets

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Happy people!


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ARTISTAS DE LAS DALIAS

Arte,vanguardia y compromiso ART, THE CUTTING EDGE AND COMMITMENT

Texto: Silvia Castillo / Foto: Lorena Portero

Las Dalias muestra la obra de pintores, escultores y artesanos de diversas partes del mundo, que han expuesto en galerías de Europa y América, pero que no faltan desde hace años a su cita con el mercadillo. Todos consideran Las Dalias como una encrucijada de talentos, donde ocurren hechos insólitos por la interacción entre el público y las nuevas ideas. El mercadillo significa también una cita con la vanguardia artística más libre y comprometida. Las Dalias displays the work of painters, sculptors and artisans from different places around the world; creative people who have shown their work in galleries around Europe and the Americas, yet who have been sure to keep their date with the flea market for many years. All these artists view Las Dalias as a crossroads of talents, where unprecedented events take place thanks to the interaction among people and new ideas. Las Dalias is also a date with the freest and most committed artistic cutting edge.


De izquierda a derecha, sentadas en la primera fila: Valeria Fieschi (Mar de Fuego), María Gilardenghi, Elena Abeni (El.Rol.Artwork), Marta Fofi (Marta Fofi Art) y Marga Juan. Detrás: Antonio Portero (Arte en tela de saco), Óscar Gallizia (Oscararteibiza), Omar Gallizia (Omar Galizia Arte), Paulo Viheira (Taller Paulo Viheira), Raquel FernándezA, Tamara Dimitroff (Taller Medusa), Thomas Jarry y Roland Kocherhans (El.Rol.Artwork).

El photocall de Las Dalias

The Las Dalias photocall

Arte en tela de saco

Art on sack fabric

Óscar Gallizia (Uruguay, 1961) llegó a Las Dalias en 2008 y, desde entonces, su jardín de esculturas no ha parado de crecer con piezas cada vez más grandes y con colores llenos de vida, que se han convertido en el ‘photocall’ donde muchos visitantes del mercadillo paran a hacerse fotos. El tanque reciclado de una motocicleta se transforma en un gran escarabajo o en un camaleón; una madera antigua da vida a un barco y metales oxidados y abandonados brillan como peces de colores. Cada elemento tiene vida propia en una obra que transmite el amor por la isla y el optimismo de su autor, con esmaltados que llevan el sello personal de su compañera desde hace casi 40 años, Clara Larrosa (Uruguay, 1957). Desde Las Dalias, sus obras han llegado a clientes de Holanda, Alemania o Francia y también decoran mansiones de Ibiza. Óscar no deja de explorar sus límites con diversos materiales y grandes volúmenes, aunque en el mercadillo también exhibe piezas accesibles para todos los bolsillos, siempre con una sonrisa: “Lo mejor de Las Dalias es tener la oportunidad de vivir como quieres y de conversar con personas de todas partes del mundo. El mercadillo es un espacio único donde compartimos vivencias y libertad”. Antonio Portero (Madrid, 1973) es un artista en sentido amplio. Aunque se graduó como maestro, su vocación le ha llevado a conseguir un récord Guiness por pintar durante 24 horas el graffiti más grande del mundo. En la actualidad, compatibiliza su trabajo en Las Dalias con la decoración del Parque Warner y el

Óscar Gallizia (Uruguay, 1961) came to Las Dalias in 2008. Since then, his garden of sculptures has continued to grow, with increasingly larger pieces and colours full of life. This garden has become a ‘photocall’ where many of the flea market’s visitors stop to take photos. The recycled gas tank of a motorbike is transformed, becoming a large beetle or a chameleon; an old piece of wood gives life to a boat; and rusty and abandoned metals shine like colourful fish. Each element has a life of its own, in works that transmit the artist’s love for the island and optimism, along with enamelled pieces that bear the signature of his life partner for nearly 40 years, Clara Larrosa (Uruguay, 1957). From Las Dalias, their works have reached customers in the Netherlands, Germany and France and they also adorn the walls of mansions in Ibiza. Óscar is constantly exploring his limits with different materials and large volumes, yet at the flea market he also exhibits pieces that are affordable for everyone, and always with a smile: “The best thing about Las Dalias is having the chance to live the way you want to live and talk with people from all around the world. The flea market is a unique place where we share experiences and freedom”. Antonio Portero (Madrid, 1973) is an artist in the full sense of the word. Although he finished his university studies with a degree in teaching, his calling has led him to achieve a Guinness record for spending 24 hours straight painting the largest graffiti in the world. Today, he combines his work at Las Dalias with the deco-


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Parque de Atracciones de Madrid, y además recibe numerosos encargos para crear grandes murales adaptados a viviendas o negocios de toda Europa. No le faltan ideas ni trabajo. Sólo le falta tiempo. En 2012 llegó a Ibiza de vacaciones, junto con Mercedes de Blas, y ambos decidieron quedarse en la isla que les atrapó y en Las Dalias, donde encontraron su casa. Para el mercadillo crearon una propuesta única: figuras de budas, animales o escenas de relajación sobre un lienzo en tela de saco. Arte decorativo, que además es fácil de transportar. Entre sus bestseller, los retratos de mascotas por encargo y también de personas y parejas, que siempre mejoran la fotografía original y tienen gran éxito, con precios que oscilan entre los 25 y los 75 euros. El nacimiento de su hijo ha aumentado el torbellino de ideas y creatividad de este artista, que nos alegra y nos contagia con su visión del mundo.

El.Rol.artworks

Elena Abeni (Italia, 1965) y Roland Kocherhans (Suiza,1958) integran un dúo de artistas plásticos donde ella desarrolla el trabajo creativo en la concepción de esculturas y pinturas en técnica mixta, que exponen juntos cada sábado en su rincón-museo de Las Dalias y también en galerías de arte y eventos internacionales, tanto de Europa como de Estados Unidos. Su pasión y su talento se expresa a través de piezas de gran formato en bronce, con las que abordan temas universales y han creado series como ‘Supervivientes’, ‘Captando Energía’, ‘El Maravilloso Árbol Curativo’, ‘Las Pescadoras’, ‘Peces y Árboles’, ‘Peces Enfadados’, ‘Nuestros Corazones’ o ‘Árboles del Amor’. A través de estas temáticas reivindican el respeto por la naturaleza y expresan sus reflexiones sobre el mundo que nos rodea y sobre el poder del ser humano. Se trata de piezas de gran belleza, que en Las Dalias presentan con un formato más accesible sobre papel y pequeñas esculturas, pensando en el público del mercadillo que les es fiel desde hace dos décadas y vuelve cada año a visitarles. Con cita previa, también reciben a las personas interesadas en su taller.

El vuelo mágico

María Gilardenghi (Argentina, 1965) estudió Bellas Artes y ha expuesto sus pinturas en París, Milán, Madrid, Bilbao o Barcelona. Precisamente en la Ciudad Condal le hablaron con insistencia de Las Dalias como el lugar perfecto para mostrar su obra. La curiosidad la llevó a conocer el mercadillo y finalmente a cambiar su lugar de residencia a Ibiza, donde ha creado “El vuelo mágico”, cargado de libélulas, mujeres que sueñan, barcos, faros y peces. “Me encanta el mercadillo por el trato directo con la gente y la sorpresa”, explica María. Y alegrías no le faltan: por ejemplo, una de las personas que le compró un cuadro le invitó un año después a viajar con un grupo en un barco para que pudiera experimentar la felicidad de la navegación. “Cada obra te trae algo nuevo”, asegura María. Triunfa con sus paisajes marinos, basados en una técnica mixta en la que mezcla polvo de mármol, esmalte y acrílico sobre un lienzo hecho a mano. El resultado se parece a un fresco italiano, con un estilo naif. “Me encuentro mucha gente que no pensaba en comprar un cuadro, pero al final es irresistible. Les encanta”, confiesa María, que además vende alegres pulseras y collares que también realiza con sus manos.

Tierra, aire y fuego

Paulo Viheira (Brasil, 1966) estudió patología clínica, pero se dejó llevar por su vocación de artista y, tras realizar un curso de Bellas Artes en Florencia, empezó a definir su propio estilo. Desde hace 30 años crea esculturas con madera de cedro, combi-

ration of the Warner Park and the Attraction Park in Madrid, while also receiving countless commissions for large murals adapted to homes and businesses all around Europe. In his case, there is no shortage of ideas or work; just a shortage of time. In 2012, he came to Ibiza on holiday, along with Mercedes de Blas, and the two decided to stay on the island that had enraptured them and come to Las Dalias, where they found their home. For the flea market, they created a unique proposal: Buddha figures, animals and relaxation scenes on sack fabric canvases. Decorative art that is moreover easy to transport. Among their bestsellers, the special-order pet portraits, as well as portraits of individual people and couples, which are always an improvement of the original photos. Moreover, they’ve proven to be a hit, with prices that range between €25 and €75. The birth of their son has simply increased the whirlwind of ideas and creativity of this artist, who brightens our day and infects us with his vision of the world.

El.Rol.artworks

Elena Abeni (Italy, 1965) and Roland Kocherhans (Switzerland,1958) form a duo of visual artists, where she develops the creative work in the form of sculptures and mixed-technique paintings, which they display together every Saturday in their little museum-corner of Las Dalias, as well as at art galleries and international events in both Europe and the United States. Their passion and talent are conveyed through large bronze pieces that explore universal themes. They have also created series including Survivors, Looking for Some Energy, The Beautiful Healing Tree, Fisherwomen, Fish and Trees, Angry Fish, Our Hearts and Love Trees. Through these themes, they defend the respect for nature and express their thoughts on the world around us and on the power of the human being. These are pieces of vast beauty. At Las Dalias, they present them in more accessible formats, on paper and in small sculptures, out of consideration for the flea market visitors who have been faithfully following their work for two decades and come back each year to see them. By appointment, they also receive people who are interested in their workshop.

The magical flight

María Gilardenghi (Argentina, 1965) studied Fine Arts and has shown her paintings in Paris, Milan, Madrid, Bilbao and Barcelona. In fact, it was precisely in the Catalan capital that people kept telling her about Las Dalias as the ideal showcase for her work. Curiosity would bring her to visit the flea market and ultimately to move to Ibiza, where she has created “El vuelo mágico” (“The Magic Flight”), full of dragonflies, dreaming women, boats, lighthouses and fish. “I love the flea market because of the direct contact with the people and the surprise”, María explains. And there is no shortage of delight: for example, one of the people that bought a painting from her invited her a year later to travel with a group in a boat, just so that she could experience the joy of sailing. “Every piece brings you something new”, María affirms. She is triumphing with her seascapes, with a mixed technique including marble dust, enamel and acrylic over a hand-made canvas. The result is like an Italian fresco, with a naïve style. “I get lots of people who initially don’t plan to buy a painting, but in the end, they can’t resist. They love it”, confesses María, who moreover sells festive bracelets and necklaces that she also makes by hand.


nadas con hierro y mucho color, en su casa taller de Sant Joan. Grandes murales y esculturas tridimensionales componen una trayectoria que primero se centró en la figura humana y después ha buscado la integración con la tierra, el aire y el fuego, cuyo movimiento y naturaleza refleja en cada talla. Trabaja por encargo para tiendas, interioristas o arquitectos y ha llevado a cabo la decoración integral del hotel Thalassa, en Praia da Pipa, al norte de Brasil. También ha expuesto sus obras en distintas ciudades españolas, en Mónaco, Philadelphia y en su país natal. Pero su referencia vital es el mercadillo: “Llevo 32 años en Las Dalias y es parte de mi vida. Aquí tengo amigos a los que considero mi familia”, explica el artista. No para de reinventarse y, desde hace siete años, es el único que vende en su puesto de Las Dalias piercings de gran calidad que compra en Jerusalén y tienen gran éxito entre el público.

La esencia de Ibiza

Marga Juan Torres (Eivissa, 1960) plasma los paisajes de la isla en acuarelas sobre papel que después monta sobre madera, en coherencia con la autenticidad del entorno. El objetivo de esta artista ibicenca es captar la esencia del campo, las plantas locales y el fondo marino, unas pinturas que también personaliza en abanicos, cuadernos o imanes con precios muy asequibles que oscilan entre 40 y 100 euros. Es Vedrá o Dalt Vila, pasando por el Puig de Missa, también inspiran su obra. Orgullosa de tener el carné de artesana del Consell d’Eivissa, Marga Juan se muestra feliz en Las Dalias: “Estoy en el mercadillo desde hace 19 años y viene mucha gente que aprecia el arte, especialmente todo lo que hacemos los artesanos de la isla. Las Dalias es una ventana abierta al mundo”.

El reciclaje como arte

Omar Gallizia (Uruguay, 1963) se define como escultor autodidacta, cuya inspiración nace en la historia que le transmiten los materiales que recicla: “Cada hierro o cada madera tiene un lenguaje propio y significa una apuesta por el medio ambiente reflejada en mi trabajo creativo”, cuenta. A través de una barca fenicia voladora expresa su admiración por Leonardo Da Vinci; sorprende con bellos instrumentos, como una guitarra, un contrabajo o un violín, y recrea animales, como un colibrí, a partir de la maquinaria de relojes que representan la precisión de su metabolismo. Renueva constantemente su exhibición para abrir paso a una preciosa langosta, un flamenco o peces. Una de sus piezas originales, un pez creado con la madera de un carro ibicenco antiguo, viajó desde Las Dalias al despacho de una multinacional en Estados Unidos. También recicla cubertería de plata para una colección de anillos, donde incorpora monedas antiguas. Sus anillos rondan los 35 euros y ha vendido obras que superan los 1.500. “Siempre parto de lo sencillo y evoluciono a lo complejo y lo bello. Cada pieza tiene su alma”, explica.

Mediterráneo pop

Marta Fofi (Italia, 1969) ha dado un giro total a su puesto en el mercadillo y, tras un tiempo de descanso, vuelve con una propuesta artística mediterránea-pop que invita a la reflexión crítica y al optimismo. En muchas de sus ilustraciones, la protagonista es la mujer contemporánea, que supera sus inseguridades y sus miedos, intenta matar el conformismo y ayuda a que venza el buen humor. “La mayoría de la gente se acerca a mi puesto y sonríe. Justo es mi propósito y eso me gusta”, dice la diseñadora, cuyo lema es: “Have fun, seriously”. Es decir, que si crees en algo, diviértete haciéndolo seriamente”, explica. El podenco con un collar de flores siguiendo la estética de Frida Khalo o su visión de Es Vedrá y la naturaleza también aparecen en su obra gráfica más reciente, donde traslada sus conocimientos y experiencia como diseñadora de joyas a una original colección de broches de madera.

Earth, air and fire

Paulo Viheira (Brazil, 1966) studied clinical pathology, but soon afterwards gave into his artistic calling. After a year of Fine Arts in Florence, Italy, he began to define his own style. For the past 30 years, he has been creating cedar-wood sculptures combined with iron and a lot of colour, in his workshop and home in Sant Joan. Large murals and three-dimensional sculptures comprise a trajectory that initially focused on the human figure and then sought the integration with the earth, air and fire, the movement and nature of which he reflects in each carving. He creates his work by special order for shops, interior designers and architects and he has done the full decoration of the Hotel Thalassa, in Praia da Pipa, in northern Brazil. He has also shown his works in different cities around Spain and in Monaco, Philadelphia and his native country. Yet his essential life reference is the flea market: “I’ve been at Las Dalias for 32 years and it’s part of my life. Here I have friends that I consider my family”, the artist explains. He never stops reinventing himself, and for the past seven years, he has been the only one at Las Dalias who sells high-quality piercings that he buys in Jerusalem, which are very popular among the flea market’s visitors.

The essence of Ibiza

Marga Juan Torres (Eivissa, 1960) captures the landscapes of the island in watercolours on paper, which she then mounts on wood, in keeping with the authenticity of her surroundings. The aim of this Ibizan artist is to portray the essence of the countryside, the local plants and the seabed in paintings that she also uses to personalise fans, notebooks and magnets with very affordable prices that range between €40 and €100. Es Vedrá, Dalt Vila and Puig de Missa all serve as an inspiration for her work. The proud holder of the official artisan card of the Eivissa Island Council, Marga Juan is happy at Las Dalias: “I’ve been at the flea market for 19 years and we receive lots of people who value art, especially the craftwork of the local artisans from the island. Las Dalias is a window open to the world”.

Recycling as art

Omar Gallizia (Uruguay, 1963) defines himself as a self-learned sculptor who draws inspiration from the history of the materials he recycles: “Each piece of iron or wood has a language of its own and represents a commitment to the environment that is reflected in my creative work”, he says. Through a flying Phoenician boat, he expresses his admiration for Leonardo Da Vinci; he surprises us with beautiful instruments, including a guitar, a double bass and a violin; and he recreates animals, like a hummingbird, using the mechanisms of clocks that represent the precision of the birds’ metabolism. He constantly renews his exhibition, making way for a lovely lobster, a flamingo or a fish. One of his original pieces, a fish made from the wood of an old Ibizan wagon, travelled from Las Dalias to the office of a multinational corporation in the United States. He also recycles silver silverware for a collection of rings, which he combines with old coins. His rings go for around €35, and some of his pieces have sold at prices of more than €1,500. “I always start with simplicity and evolve to complexity and beauty. Each piece has a soul of its own”, he explains.

Mediterranean Pop

Marta Fofi (Italy, 1969) has completely changed her stall at the flea market, and after a time of rest, she is back with a Mediterranean pop art proposal that spurs critical thought and optimism. In many of her illustrations, the main character is the contemporary woman, who overcomes her insecurities and fears, attempts to kill conformism and helps to ensure that good vibes prevail. “Most of the people come to my stall and smile. That’s exactly what I’m after and I like it”, says the designer whose slogan is: “Have fun, seriously”. In other words, if you believe


FROM JUN 13 TO SEPT 26

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Arte urbano

Thomas Jarry (Francia, 1974) define su trabajo como “una mezcla de arte urbano y street art” y dibuja desde hace 25 años un personaje de cómic, que no tiene nombre, a través de cual expresa una versión crítica de la sociedad de consumo, siempre con ironía y humor. Frente al ‘Big Bu$$’ que controla todo, también rinde homenaje a los guardianes de la isla, que representa con figuras como el podenco o la diosa Tanit. En sus ilustraciones aparecen personajes de Walt Disney, como Mickey Mousse o Blancanieves, junto a caricaturas que desmitifican el mundo de la televisión. Ha vivido en África y Europa y llegó a Ibiza buscando una vida diferente, que ha cuajado en ‘My LabIbiza’: “Antes trabajaba con galerías de arte y los precios eran demasiado altos. Yo quería vender obra accesible para todos los públicos y lo he conseguido en Las Dalias”.

Colores que alegran el corazón

Tamara Dimitroff era profesora de Bellas Artes en Argentina y Raúl Lago trabajaba como diseñador. Hace siete años, viajaron a Ibiza, donde se casaron y empezaron a trabajar en Las Dalias fusionando la abstracción, el color y la ilustración. Pronto fueron conocidos como ‘los artistas de las medusas’ por sus imágenes oníricas de los fondos marinos cargadas de fuerza: “Tenemos gente que viene cada año a comprar y nos cuentan que cuando miran nuestros cuadros en sus casas se les alegra el corazón. El color es vida”, resume Tamara. Delfines, ballenas, tortugas o sirenas, con mensajes positivos y tonalidades como rosa magenta, turquesa, amarillo intenso o naranja, pueblan sus acuarelas sobre papel hecho a mano, donde las tintas flúor brillan con intensidad. Cada año ofrecen ideas nuevas y se adaptan a las peticiones de sus clientes, que, por ejemplo, les pidieron un mapa del mundo en acuarela. Sus precios oscilan entre los 15 euros y los 500: “No queremos hacer arte prohibitivo. Queremos que la gente se pueda llevar nuestros cuadros en la maleta y estén felices”, subraya Raúl. Según Tamara, “Las Dalias nos ha ofrecido una puerta muy grande y muy linda para el arte. El mercadillo es una exposición permanente que atrae a gente de todo el mundo. Tú no tienes que moverte, porque todo el mundo viene aquí”.

Escultura en mármol

Bianco Sebastián (Argentina 1970), escultor y artista visual formado en Buenos Aires, ha expuesto sus obras en Italia, Praga, Ámsterdam, en su Argentina natal y también en Ibiza. A lo largo de los años ha logrado diversos reconocimientos, entre ellos el segundo premio del XXIII Salón Anual de Artistas Visuales de San Isidro (Buenos Aires). Sus primeros trabajos se basaron en la investigación con bronce, madera, cerámica y cemento, aunque su producción más prolífica tiene como protagonista el mármol, un material noble con el que ha desarrollado estudios sobre las mutaciones, la naturaleza o sobre figuras como ‘Fauno’, que habitan un universo propio, que define como “abstracto orgánico”. Autor de esculturas monumentales de hasta dos metros, en Las Dalias expone figuras de hasta 80 centímetros, debido a su peso. “Expreso mi arte como metáfora de la mutación del género humano, con un contenido de temática ancestral y mitológica”, explica el artista. Sus piezas forman parte de colec-

in something, then enjoy doing it seriously”, she explains. The hound dog with a flower collar, with a Frida Kahlo aesthetic, and her vision of Es Vedrá and nature, also appear in her most recent graphic pieces, where she brings her skills and experience as a jewellery designer to an original collection of wooden brooches.

Urban art

Thomas Jarry (France, 1974) defines his work as “a mixture of urban and street art”. For the past 25 years, he has been drawing a nameless comic book character, through whom he offers a critical version of the consumerist society, with irony and humour. In the face of the ‘Big Bu$$’ that controls everything, he also pays tribute to the guardians of the island, who he depicts through figures like the Ibizan hound and the goddess Tanit. His illustrations are inhabited by Walt Disney characters, such as Mickey Mouse and Snow White, alongside caricatures that demythify the world of television. Having lived in Africa and Europe, he came to Ibiza in search of a different life, which he has crystalized in ‘My LabIbiza’: “I used work with art galleries and the prices were too high. I wanted to sell work that was affordable for everyone and I’ve managed to do so at Las Dalias”.

Colours that brighten up the heart

Tamara Dimitroff was a Fine Arts teacher in Argentina and Raúl Lago worked as a designer. Seven years ago, they travelled to Ibiza, where they got married and began to work at Las Dalias, bringing abstraction, colour and illustration together in a fusion. They soon became known as ‘the jellyfish artists’, thanks to their oneiric and powerful seabed images: “We have people who come to buy from us every year and they tell us that when they look at our paintings in their homes, they brighten their hearts. Colour is life”, Tamara says. Dolphins, whales, sea turtles and mermaids, with positive messages and hues like magenta, turquoise, intense yellow and orange, fill their watercolours on hand-made paper, where the neon inks shine intensely. Each year, they offer new ideas and adapt to the requests of their customers, who, for example, asked them for a world map in watercolours. Their prices range between €15 and €500: “We don’t want to make prohibitive art. We want people to be able to take our paintings home in their suitcases and we want them to be happy”, Raúl points out. According to Tamara, “Las Dalias has offered us a very large and lovely gateway for art. The flea market is a permanent exhibition that attracts people from everywhere in the world. You don’t have to move, because the entire world comes here”.

Sculpture in marble

Bianco Sebastián (Argentina 1970), a sculptor and visual artist trained in Buenos Aires, has shown his work in Italy, Prague, Amsterdam, in his birthplace, Argentina, and of course, in Ibiza. Through the years, he has received countless different acknowledgements, including Second Place in the 23rd Annual Visual Art Fair of San Isidro (Buenos Aires). His early works were based on research with bronze, wood, ceramics and cement, although he is most prolific with marble, a dignified material that has enabled him to explore mutations, nature and figures like the ‘Faun’, which inhabit worlds of their own. His pieces can be found in private collections in Germany, Norway, the Netherlands, Switzerland, Belgium, Colombia and the Czech Republic, as well as in permanent displays in different hotels and public establishments in Italy. Sebastián is a very versatile and inquis-


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ciones privadas de Alemania, Noruega, Holanda, Suiza, Bélgica, Colombia o la República Checa. También se exponen de forma permanente en diversos hoteles y establecimientos públicos de Italia. Sebastián es un artista muy versátil e inquieto, cuya pasión es la escultura, pero que siente devoción por la pintura. En sus acrílicos y óleos ha trabajado la abstracción o temáticas de inspiración mitológica en un mundo onírico. También ha pintado la figura de la mujer y los paisajes pitiusos, con colores mediterráneos y técnicas mixtas. En sus lienzos capta la luz de la isla, rincones y sensaciones, en un proceso creativo de investigación continua.

Mar de fuego y vitrofusión

itive artist with a passion for sculpture, and at the same time, an adoration for painting. In his acrylics and oils, he has worked with abstraction, as well as themes inspired on mythology, in an oneiric world. The figure of the woman and Pityusic landscapes are also favoured themes, with Mediterranean colours and mixed techniques. His paintings capture the light of the island, its little corners and its special sensations, in a creative process of constant research and exploration.

Sea of fire and glass fusion

Valeria Fieschi (Buenos Aires, 1985) viajó a Ibiza con su madre, para que ella pudiera conocer la tierra de su abuelo, que emigró a Argentina con 16 años. Desde el primer momento se enamoró de la isla, donde siente que tiene sus raíces y donde ha encontrado la inspiración para todo su trabajo con el vidrio. Empezó con su homenaje a las casas payesas, en formato vitrofusión. Después ha continuado con figuras mediterráneas, en un proceso creativo dominado por los azules, el turquesa y el verde de la isla: “Son los colores que transmiten la calma y nos conectan con la naturaleza y el mar”, explica, con la filosofía de que “la belleza está en la imperfección. Me da mucha satisfacción ver que mis clientes entienden que las imperfecciones en la madera y el vidrio las convierte en piezas únicas”. Después de 6 años en Las Dalias, son muchas las personas que regresan cada año a por un recuerdo especial: “Lo que más gusta son los peces, las raspas, los faros, los veleros y las medusas. Especialmente las medusas en vidrio parecen reales, casi como gelatina. Y lo que más vendo son los cuencos de vidrio en todos los tamaños”.

Valeria Fieschi (Buenos Aires, 1985) travelled to Ibiza with her mother, to see the land of her grandfather, who had emigrated to Argentina at age 16. The very moment she arrived, she fell in love with the island, where she feels she has roots and where she has found the inspiration for all her glass work. She initially began with her tribute to the island’s farmhouses, in a glass-fusion format. Later, she went on to work with Mediterranean figures, in a creative process with a predominance of blues, turquoise and the green of the island: “They are the colours that transmit peace and quiet and connect us with nature and the sea”, she explains with the philosophy that “the beauty resides in the imperfection. It’s rewarding for me to see that my customers understand that the imperfections in the wood and glass make them one-off pieces”. After 6 years at Las Dalias, there are many people who come back each year for a special souvenir: “The most popular pieces are the fish, the fishbones, the lighthouses, the sailboats and the jellyfish. Especially the glass jellyfish, which look real, almost like gelatine. And what I sell the most are the glass bowls in all different sizes”.

Guerreras en el arte

Warrior women in art

Raquel Fernández (Úbeda, 1986) es fotógrafa de profesión y llegó a Ibiza hace un año por amor. Dejó Granada y se trasladó a Ibiza para estar con su pareja. En poco tiempo ha desarrollado múltiples proyectos: ha creado una línea de acuarelas que vende en el Night Market de Las Dalias, los lunes y martes del verano, con estampados en tonos pastel que también traslada a camisetas o bolsos de tela, donde la protagonista en la artista Frida Khalo o las figuras de mujeres contemporáneas, a las que representa, por ejemplo, guardando el equilibro en un alambre. Su gran pasión son los retratos femeninos, motivo por el que el pasado año mandó a Chile, Italia, Suiza o Alemania retratos de mujeres que visitaron el mercadillo y a las que previamente había tomado la foto correspondiente. Junto a la obra, adjuntaba un video con el proceso de cada acuarela, con acabado en tinta china para contornear la figura. Además, ha escrito un libro, “Guerreras en el arte”, donde recupera a 10 grandes artistas a las que la historia ha sepultado en el olvido, de la mano de Frida Kahlo, que las presenta a cada una de ellas. No sólo ha escrito los textos, sino que también se ha encargado de las ilustraciones y de la reproducción de una obra de cada una de ellas. Tras muchos años de estudiar Historia y Bellas Artes, lamenta que “las escasas mujeres que hallé en los libros se enmarcaban, casi todas, en el arte contemporáneo. Como si no hubieran existido artistas femeninas en el pasado”. Define Las Dalias como “un gran escaparate artístico que te permite proyectar tu trabajo y también interactuar con grandes creadores que viven en la isla y no puedes encontrar en ningún otro lugar”.

Raquel Fernández (Úbeda, 1986) is a photographer by trade and came to Ibiza a year ago for love. She left Granada and moved to Ibiza to be with her life partner. In very little time, she has brought many different projects to fruition: she has created a line of watercolours that she sells at the Las Dalias Night Market, on Mondays and Tuesdays in summer, with prints in pastel hues that she has also transferred onto t-shirts and textile bags, featuring artist Frida Kahlo and figures of contemporary women, who she portrays, for example, balancing on a wire. Portraits of women are her gran passion. As a result, last year she sent to Chile, Italy, Switzerland and Germany portraits of women who had visited the flea market and whom she had previously photographed. Alongside the work, she would enclose a video of the process of each watercolour painting, with an Indian ink finish for the contours of the figure. She has also written a book entitled, Guerreras en el arte (“Warrior Women in Art”), where she recovers 10 great artists that history has allowed to fall into oblivion. This she does by the hand of Frida Kahlo, who introduces each one. Not only did Raquel write the texts of this book, but she also did the illustrations and the reproductions of a piece of work by each artist. After many years of studying History and Fine Arts, she regrets that “the few women that I found in the books were almost all classified within the realm of contemporary art. As though female artists had never existed in the past”. She defines Las Dalias as “a big artistic showcase that allows you to project your work and interact with great artists who live on the island and whom you can’t find anywhere else”.


W i t h l o v e f r o m u s t o y o u e v e r y s at u r d a y at L a s D a l i a s H i p p y M a r k e t

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¡GRACIAS A LA TIERRA! THANK YOU TO THE EARTH !

Más de 400 personas celebran el Family Day de Las Dalias con una ceremonia de Pago a la Tierra, un delicioso asado y buena música More than 400 people celebrate Las Dalias Family Day with a ceremony of Giving Back to the Earth, a delicious barbecue and great music

Es la cita anual más especial para Las Dalias. Un día en el que artesanos, artistas, diseñadores, creadores y músicos, además del equipo técnico y creativo de Las Dalias, se relajan en perfecta comunión después de una intensísima temporada. Un día para dar gracias por formar parte de la gran familia de Las Dalias. Para charlar sin prisas entre los compañeros de mercadillo, para conversar sobre lo que ha sido el verano, sobre los planes para el invierno, para abrazarse y desearse suerte y, sobre todo, para que sea un ‘hasta pronto’. El Family Day es una de las citas más entrañables del mercadillo y, si cabe, la última edición lo fue todavía más gracias a la emocionante ceremonia de Pago a la Tierra que ofició María Valdivia. Después de la vorágine veraniega, Valdivia quiso cerrar la temporada con un ritual ancestral a modo de agradecimiento a la madre Tierra por todo lo que ofrece cada día a los seres vivos. Numerosos invitados y familiares del equipo de Las Dalias se sumaron al ritual que recuerda “a las familias”, “a las abuelas y a los abuelos”, que agradece al mercadillo “la bendición de un trabajo”, y a la tierra misma “sus cosechas”. Los asistentes fueron invitados a formar parte de la ceremonia, que ofrece a la tierra sus frutos: el vino, el aceite, el arroz y hasta las humildes algarrobas de los campos ibicencos. Todo aquello que nos da y en lo que la mayoría de las veces ni reparamos en ello. This is the most special annual celebration for Las Dalias. A day when craftworkers, artists, designers, creative people and musicians, along with the Las Dalias technical and creative team, come together to relax in perfect harmony after a very intense season. A day to give thanks for forming part of the great Las Dalias family. A moment for the flea market’s co-workers to enjoy an unrushed chat, to reflect on the summer, to share their winter plans. A time to hug and wish each other good luck, and above all, a time to say “see you soon”. Family Day is one of the warmest events of the year for the flea market, and the last celebration was even warmer, if this were possible, thanks to the moving Giving Back to the Earth ceremony that was led by María Valdivia. After the summer whirlwind, Valdivia wanted to close the season with an ancestral ritual as a show of gratitude to Mother Earth for all that she gives to her living beings every day. Countless guests and family members of the Las Dalias team took part in the ritual that paid tribute to “families”, to “grandmothers and grandfathers”; a ritual that gave thanks to the flea market “for the blessing of work”, and showed gratitude the earth itself “for her harvests”. Those present were invited to form part of the ceremony, which presented the earth with an offering of her fruit: wine, olive oil, rice and even the humble carob beans of the Ibizan countryside. All that the earth gives us and that we rarely take the time to even see.


María Valdivia cerró la temporada con un ritual ancestral a modo de agradecimiento a la madre Tierra por todo lo que nos ofrece El día soleado, la buena música a cargo de Paco Fernández y el DJ Babilonia y el delicioso asado al espeto (con su correspondiente alternativa vegetariana) no hicieron más que redondear una jornada familiar y divertida en la que participaron más de 400 personas. La entrega de los premios a los puestos más votados por el público de Las Dalias puso la guinda a un día para recordar. El ganador fue Diego Navarro con sus siempre sorprendentes Pintxos, seguido por Oscar Gallizia (Oscararte), Rudi Rudini (Tío Vivo), Vero Petit (Las Almaritas), Jesús Salinas (El Último Hippy), Hugo Podzamczer (Danis Puppets), Suzanne Karakashian (Zenzele), Verónica Batista (Nica Canica), Antonio Portero (Arte en tela de saco) y, cerrando la lista en el puesto número diez, la música de Las Dalias, un premio compartido para todos los dj’s que seleccionan la banda sonora del mercadillo y para todos los grupos que actúan en el jardín. Competencia sana y fraternal porque todos los miembros de la familia Dalias saben que lo que más valora el público no es solo el producto en sí, sino la calidez de la atención y el buen ambiente que se respira en cada puesto, algo en lo que ganan todos, sin excepciones.

The sunny day, the good music by the hand of Paco Fernández and DJ Babilonia and the delicious skewered barbecue (with its corresponding vegetarian alternative) simply rounded off a fun, family event that brought together more than 400 people. The awards ceremony for the stalls most voted by the Las Dalias visitors was the finishing touch of an unforgettable day. The winner was Diego Navarro, with his always surprising Pintxos, followed by Oscar Gallizia (Oscararte), Rudi Rudini (Tío Vivo), Vero Petit (Las Almaritas), Jesús Salinas (El Último Hippy), Hugo Podzamczer (Danis Puppets), Suzanne Karakashian (Zenzele), Verónica Batista (Nica Canica), Antonio Portero (Jute Art), and closing the list at stall number ten, the music of Las Dalias, an award shared by all the DJs who had selected the market’s soundtrack and for all the groups who had performed in the garden. A healthy and friendly competition, as all the members of the Las Dalias family know that it isn’t the product itself that the people value most, but rather the warmth of the service and the good vibe that they feel and breathe at each stand, something for which everyone, bar none, is a winner.


Primer Premio del Concurso de Puestos 2018 First Place Winner of the 2018 Stall Competition

DIEGO NAVARRO Explosión de color y sensaciones Explosion of colour and sensations

Lo primero que hace Diego Navarro al preguntarle sobre su 1er Premio al Mejor Puesto 2018 es puntualizar que su producto —los coloristas artículos de su marcha PINTXOS— no son obra suya exclusivamente: “Llevan varios procesos de elaboración y mi responsabilidad es la de creación, diseño, venta y promoción, así que, sin el resto de la gente que interviene en la producción, sería bastante difícil llevarlos a cabo”. Nombrar a su equipo es una gran prueba de su calidad humana. El premio “es una gran motivación para trabajar en nuevas creaciones” y una inyección de energía “para seguir mejorando, dado el altísimo nivel que exige estar en uno de los mejores mercadillos del mundo”, reflexiona. Considera que las claves de que su puesto guste al público radican en tres pilares: la originalidad del producto (se trata de artículos elaborados manualmente con silicona con efectos lumínicos); la imagen general y decoración del puesto (con luces flúor y leds y con telas que producen efectos ópticos) y el buen servicio y trato al cliente. Diego Navarro aterrizó por primera vez en Ibiza un sábado de 1998, y ese mismo día conoció Las Dalias. “Me quedé tan impactado con el ambiente y con la gente que rondaba por allí que decidí que era el lugar donde quería estar”. Gracias al apoyo de su hermano y a Juanito de Las Dalias pudo entrar a trabajar en el restaurante. Después se decidió a crear su propio producto, primero en pasta moldeable Fimo, y vendiendo las lámparas que hacía su hermana, hasta que se decidió a crear su propio producto y marca, los PINTXOS. Lo que más disfruta de su trabajo es ver cómo los clientes —especialmente los más pequeños— se dejan llevar y abren todos sus sentidos para experimentar las sensaciones que producen sus PINTXOS.

The first thing Diego Navarro did when asked about his 1st Place Award for Best Stall of 2018 was point out that his product —the colourful pieces of his brand PINTXOS— are not his work alone: “They involve several different fabrication processes and my responsibility is to create, design, sell and promote them. So, without the rest of the people who form part of the production, it would be really hard to make them”. The fact that he named his team shows us the kind of person he is. The award “is a great source of motivation to work on new creations” and an injection of energy “to continue to improve, given the amazingly high quality that you have to offer just to have a stall at one of the best flea markets in the world”, he mused. He believes the keys to making his stall so pleasing to visitors resides in three pillars: the originality of the product (hand-made objects using silicone and special lighting effects); the overall image and decoration of his stall (with fluorescent and LED lights and fabrics that produce optical effects) and the great service and friendliness. Diego Navarro first landed in Ibiza on a Saturday in 1998, and that same day he visited Las Dalias. “I was blown away by the atmosphere and the people who were around there and I decided that this was where I wanted to be”. Thanks to the support of his brother and Juanito at Las Dalias, he managed to get a job at the restaurant. Later, he decided to create his own product, first using a mouldable Fimo clay, and then selling the lamps that his sister made, until he decided to create his own product and brand, his PINTXOS. What he enjoys most about his work is seeing the way the customers —especially the youngest ones— allow themselves to be carried away and open up all their senses to feel the sensations generated by his PINTXOS.


Segundo Premio del Concurso de Puestos 2018 Second Place Winner in the Stalls Competition 2018

ÓSCAR GALLIZIA Esculturas con corazón Sculptures with heart

Para Óscar Gallizia (Oscararte), experimentar el cariño del público a través de estos premios no supone una mera anécdota, es algo “fundamental”. No se trata de ganar ni de contar cuántos votos ha sumado sino de saber que ha conseguido establecer una comunicación con el público a través de su trabajo. De esa comunicación es de donde surge su propia evolución y su aprendizaje. “Necesito que no solo me pregunten por el precio de las piezas sino que se interesen en cómo nace el producto, los materiales y la creación de la obra. Lograr eso para mí es un reconocimiento a mi trabajo y estoy muy agradecido”, subraya. A su juicio, la atención del público de Las Dalias se logra con un trato respetuoso y amable, “sin olvidar que lo que hace que se detengan en tu puesto es que les has seducido con una propuesta única y original”. Lleva seis años en Las Dalias y, además, desde 2017 es el autor de las esculturas con las que Las Dalias obsequia a los ganadores del Premio Internacional de Cuento, una colaboración muy gratificante en la que mantiene su concepto de creación: “que cada pieza sea única”.

For Óscar Gallizia (Oscararte), experiencing the love of the people through these awards is not just something that happens; it’s actually something “fundamental”. It isn’t a matter of winning or counting how many votes he has amassed, but rather of knowing that he has managed to establish a dialogue with visitors through his work. That communication is what gave rise to his own evolution and lessons. “I need for people not just to ask me about the price of the pieces, but rather to take an interest in how the product is conceived, the materials used and the creation of the work. Achieving that is an acknowledgement of my work and I am very grateful for it”, he points out. In his opinion, the attention of the Las Dalias visitors comes through respect and friendliness, “without forgetting that what makes them stop at your stall is the fact that you’ve seduced them by offering something unique and original”. He has been at Las Dalias for six years, and since 2017 he has also been the creator of the sculptures that are given by Las Dalias to the winners of the International Story Award, a very rewarding collaboration where he maintains his concept of creativity: “where each piece is unique”.


Tercer Premio del Concurso de Puestos 2018 Third Place Winner in the Stalls Competition 2018

ECO TÍO VIVO Recicla tu imaginación Recycle your imagination

El tiovivo ecológico Eco Tío Vivo lleva años destacando entre los puestos más votados por los visitantes. Y es que el carrusel de Las Dalias, que articula el singular Rudi Rudini, es una de las propuestas más valoradas por el público familiar, cada vez más numeroso en el mercadillo. Los caballitos creados a partir de materiales de reciclaje están movidos por el combustible más ecológico del mundo, el pedaleo de Rudi. Sus formas dulces y simpáticas, creadas a partir de restos de neumáticos y otros materiales, atraen a los visitantes más pequeños. Es el carrusel de toda la vida, el que existía antes de la irrupción de la electricidad, pero con un punto entrañable y ecológico, que invita a niños y niñas a subirse a los corceles y a dar un giro a su imaginación. Sin luces estridentes ni música machacona. Lo más simple es siempre lo más efectivo.

For years, the ecological merry-go-round, the Eco Tío Vivo, has been among the most voted stalls by the visitors. The fact of the matter is that the Las Dalias carousel, which is run by the unique Rudi Rudini, is one of the most widely rated stalls among the family visitors, who are increasingly more present at the flea market. The horses made from recycled materials are moved by the most ecological fuel in the world: Rudi’s legs, as he pedals. Their sweet and friendly shapes, fashioned from the remains of tyres and other materials, catch the attention of the youngest visitors. It’s a typical carousel, the kind that existed before the advent of electricity, but with a warm and ecological feel that invites children to come up to the steeds and give their imagination a whirl. No strident lighting, no tiresome music. The simplest device is always the most effective.


GO-KARTS SANTA EULALIA

Les sugiere algo diferente en sus vacaciones. Un ciecuito de más de 300 metrows, Baby-karts infantiles a partir de 4 años, Karts infantiles a partir de 7 años, Karts de gran potencia para adultos, nueva pista de Mini-Quad a partir de 6 años y juegos recreativos para niños.

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The Kids


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65TH ANNIVERSARY CONCERTS magazineIBIZA&FORMENTERA 19 | 20


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Aquí nadie se jubila Nobody retires here

A los 65 dicen que toca retirarse, sentarse en el sillón y empezar a vivir de recuerdos. Puesto en verso, pensar en la pensión y cuidarse la tensión. Pero en Las Dalias nadie piensa en la jubilación, más bien en cómo hacer que el fiestón sea épico. La clave es un cartel de artistas que darán relumbrón al aniversario, entre los que destaca El Bicho, nombre de guerra de Miguel Campello (sin él una fiesta no es lo mismo), el 5 de septiembre; la Mari y Javi Medina (10 octubre) y Juanito Makandé (25 de julio). Al pueblo le tiran los versos y nadie mejor en toda la piel de toro que los SFDK, que se harán los amos el 22 de agosto, aunque la antorcha del sonido urbano la tendrán que compartir con los auténticos reyes del Caribe, los Orishas, tremendísimo son para rapear en el jardín más musical del mundo. El 8 de agosto es la fecha del desembarco. El verano trae otras certezas como que el Rototom se precalienta en Sant Carles con la mejor leña que podría hacer arder cualquier auditorio; nombres de kilates como John Osbourne, uno de los grandes del dancehall de todos los tiempos, con cita el 11 de julio. O por poner algo de llama local al fuego, Diego Gil Fernández, Rapsusklei, el 16 de junio. Pero para los que buscan un valor seguro, nada mejor que el Muerdo, que se trae toda una batería de ritmos para jalear la noche del 22 de septiembre. Las 65 velas sirven también para celebrar la larga relación transatlántica con los músicos argentinos que han traído algunas de las fiestas más memorables. Esta vez fueron los Babasónicos los encargados de mantener tan alto como siempre el sismómetro. Igual que seguirá sonando la música del mundo en Namasté, mientras los oídos más educados mantienen su cita secreta con Wax da Jam. Atentos a la programación de conciertos.

They say that when you turn 65, it’s time to retire, sit down in the old armchair and begin to base your life on your memories. When you put this concept into a verse, it sounds something like this: think about your pension and look after your tension. But at Las Dalias nobody thinks about retirement. Instead, everyone here is thinking about how to ensure that the big party is an epic event. The key is to have a bill of artists who will give the anniversary an added feeling of flash and flair, with big names including El Bicho, the nom de guerre of Miguel Campello (without him, a party just isn’t the same), on 5 September; La Mari and Javi Medina on 10 October; and Juanito Makandé on 25 July. The local people really love verse and lyrics and there’s noone better in the whole country than the SFDK, who will be taking over the stage with mastery on 22 August. Yet they’ll have to share the torch of urban sound with the true kings of the Caribbean, the Orishas (on 8 August), a tremendous rhythm for rap in the world’s most musical garden. The 2019 season will be bringing along other certainties. For one thing, the Rototom is warming up in Sant Carles with the finest of fuels that could light the fire of any audience, featuring names like John Osbourne (on 1 July), one of the greatest dancehall names of all times. Yet for those who won’t put their heads on the block for anyone, there is no-one more sure-fire than Muerdo, who will be bringing along a whole battery of rhythms to set the mood on the night of 22 September. The 65 candles also serve to celebrate the long transatlantic relationship with the Argentinean musicians who have taken over the stage at some of the most memorable parties. This time, the Babasónicos will be in charge of keeping everyone and everything moving and shaking as intensely as always. And at the same time, world music will continue to be played at Namaste, and the most educated ears will keep their secret date with Waxdajam. Be sure to keep an eye on the concert schedule!


Babasรณnicos


LIVE MUSIC 2019

JUEVES 8 AGOSTO

DOMINGO 12 MAYO

JUEVES 22 AGOSTO

BABASÓNICOS

SFDK

PRIMER CONCIERTO EN IBIZA

DOMINGO 16 JUNIO

JUEVES 5 SEPTIEMBRE

RAPSUSKLEI

MIGUEL EL BICHO CAMPELLO

Rototom Sunsplash JUEVES 11 JULIO

JUEVES 22 SEPTIEMBRE

JOHNNY OSBOURNE

MUERDO

Rototom Sunsplash JUEVES 25 JULIO

JUEVES 10 OCTUBRE

JUANITO MAKANDÉ

LA MARI CHAMBAO & JAVI MEDINA LASDALIAS.ES

PUNTOS DE VENTA

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10 años 10 years

Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine cumple su décimo aniversario consolidada como referencia editorial y seña de identidad de las islas Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine is celebrating its tenth anniversary as a benchmark publication and a trademark of the islands

En sus primeros diez años de vida, Las Dalias Magazine se ha convertido en una publicación de referencia en Ibiza y Formentera. Su empeño por conocer en profundidad la labor de los artesanos, por reflejar la riqueza musical de sus escenarios, por mostrar la creatividad de los diseñadores y, sobre todo, por fomentar los nuevos talentos de la moda, el arte y la cultura desde sus páginas ha supuesto un antes y un después para las Pitiusas. La idea nació en el otoño de 2009. Fue una firme apuesta cultural de la casa, que desde que se fundó en 1954 siempre ha acogido iniciativas artísticas de toda índole. El objetivo de Juanito era dar a conocer en una revista el corazón de Las Dalias, dar voz pública a sus artesanos, a sus músicos y, en general, a la gran familia de los cinco continentes que enciende la magia de este mercadillo año tras año. Y para lograr este objetivo, Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine ha ido reuniendo a un excelente equipo de periodistas, fotógrafos, escritores, artistas, diseñadores e ilustradores que, a lo largo de estos 10 años, han reflejado su visión de Ibiza y Formentera y han ayudado a redefinir los contornos de unas islas que corren el riesgo de desdibujarse. Así, los textos e imágenes que integran este anuario no solo nos recuerdan la verdadera identidad de las islas Pitiusas sino que nos ayudan a valorarla y nos animan a luchar por conservarla. Pero Las Dalias Magazine ha ido más allá en su reivindicación de la cultura y la creatividad literaria, promoviendo el Premio Internacional de Cuento y el Premi de Relat Curt Juan Marí Juan, que alcanzan su tercera edición. Las cifras de participación y la calidad de los relatos ganadores han sido todo un regalo para la familia de Las Dalias y, cómo no, para sus lectores. Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine cumple 10 años con mucho que celebrar y con mucho que decir todavía sobre este rincón de Sant Carles, pero también sobre el rumbo de Ibiza y Formentera. Sobre su pasado, su presente y, sobre todo, sobre su futuro. In its first ten years of life, Las Dalias Magazine has become a benchmark publication in Ibiza and Formentera. Its determination to understand in depth the work of the craftspeople, to reflect the rich diversity of the music that makes its way to island venues, to show off the creativity of the local designers, and above all to promote the new talents of fashion, art and culture through its pages, is undeniably a milestone for Ibiza and Formentera. The idea began in autumn of 2009, as a firm cultural commitment of Las Dalias, which, since its initial founding in 1954, has always welcomed artistic initiatives of all types. Juanito’s aim was to introduce the heart of Las Dalias in a magazine, to give a public voice to its artisans, to its musicians, and in general, to the great family from the five continents that bring alive the magic of this hippy market year after year. And to achieve that goal, Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine has brought together an excellent team of journalists, photographers, writers, artists, designers and illustrators, who throughout these 10 years have reflected their vision of Ibiza and helped to redefine the environs of two islands that run the risk of fading away. And so, the texts and photos that make up this yearbook not only remind us of the true identity of the Pityusic Islands, but also help us to treasure it and inspire us to fight to keep it alive. Yet Las Dalias Magazine has gone even further in its defence of culture and literary creativity, by promoting the International Story Award and the Juan Marí Juan Short Story Award, both of which this year will be celebrating their third editions. The numbers of participants and quality of the winning stories have been an immense gift to the Las Dalias family, and of course, to their readers. Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine is turning 10, with so much to celebrate and still loads to say about this little corner of Sant Carles, yet also about the path of Ibiza and Formentera. About their past and their present, yet above all, about their future.


Portada de 2013, de Santi Tur y Óscar Ferrer


COLABORADORES CONTRIBUTORS

PRESTIGIO Y TALENTO PRESTIGE AND TALENT

Nuestra revista-anuario ha contado desde su nacimiento con la colaboración de prestigiosos escritores y poetas como Antonio Colinas, Vicente Valero o Ben Clark, historiadores como Antoni Ferrer Abárzuza o Enrique Villalonga y artistas como Josep Marí o Erwin Bechtold, vecino ilustre de Sant Carles, que han contribuido a enriquecer estas páginas. Cada uno de los voluminosos ejemplares de Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine recoge artículos que hoy son referencia del periodismo insular, con el sello de Joan Lluís Ferrer, Laura Ferrer Arambarri, Chris González, Marga Marí, Silvia Castillo, Xescu Prats, Alberto Ferrer, Carmelo Convalia, Elena Ruiz Sastre, Pablo Sierra, David Ventura, Lluís Ferrer, Jorge Montojo, Zaida Ferrer, José Manuel Piña, Josep Riera o Anna Alós, entre otras firmas. Capítulo con mención especial es la fotografía, con la retina histórica de Josep Soler, Melba Levick o André Perlstein, o con la visión entrañable de la isla y del mercadillo a través de los ojos de Raúl Blanco, Vicent Marí, Seb Leon, Mar Torres, Álex Soto, Massimo Aspide, Clara Muñoz, Joan Costa, Marco Torres Walker, Lorena Portero, Anita de Austria, Paula Villar, Valentina Riccardi, Juan Antonio Riera, Germán G. Lama, Francesc Fàbregas, Santi Tur y un largo etcétera al que hay que añadir la entusiasta colaboración de los responsables de los Arxius Públics d’Imatge i So del Consell Insular d’Eivissa y del Ajuntament d’Eivissa, Ajuntament de Santa Eulària des Riu y Consell Insular de Formentera. Pero una revista no existiría sin el arte y la magia de los diseñadores e ilustradores, creativos gráficos y artistas de primer nivel como nuestro querido y recordado Óscar Ferrer Serra, Verónica Sena, Marcos Torres, Jesu de Miguel, Sergio G. Barragán, Alberto Díaz Nogal, Cristiano Zaganelli, Álex Muñoz, Toni Planells, Júlia Ribas o Aída Miró, entre otros, así como el estilismo de Virginia Nieto o Madame de Rosa. En estas páginas, con la leal traducción de Jordi Mallol, también hemos recogido obras de destacados valores de la nueva narrativa actual española y latinoamericana a través de los Premios de Relato de Las Dalias, con una extraordinaria concurrencia y que cuentan con un jurado integrado por José María Merino, Clara Obligado, Javier Serena, Fabio de la Flor, Rebecca Beltrán, Carles Torres y Javier Siedlecki. En estos diez años, este fabuloso equipo ha expuesto su talento con el común denominador de su amor y respeto hacia estas islas. ¡Feliz aniversario!

Since its birth, our yearbook-magazine has enjoyed the cooperation of prestigious writers and poets including Antonio Colinas, Vicente Valero and Ben Clark, historians such as Antoni Ferrer Abárzuza and Enrique Villalonga, and artists to the likes of Josep Marí and Erwin Bechtold, a celebrated resident of Sant Carles, all of whom have contributed to the beauty, wealth and vitality of these pages. Each voluminous copy of Las Dalias Ibiza & Formentera Magazine features articles that today are a journalistic reference in the Islands, boasting the signatures of Joan Lluís Ferrer, Laura Ferrer Arambarri, Chris González, Marga Marí, Silvia Castillo, Xescu Prats, Alberto Ferrer, Carmelo Convalia, Elena Ruiz Sastre, Pablo Sierra, David Ventura, Lluís Ferrer, Jorge Montojo, Zaida Ferrer, José Manuel Piña, Josep Riera and Anna Alós, among others. One area of special mention is our photography, with the historical retina of Josep Soler, Melba Levick and André Perlstein, as well as the warm-hearted vision of the island and flea market through the eyes of Raúl Blanco, Vicent Marí, Seb Leon, Mar Torres, Álex Soto, Massimo Aspide, Clara Muñoz, Joan Costa, Marco Torres Walker, Lorena Portero, Anita de Austria, Paula Villar, Valentina Riccardi, Juan Antonio Riera, Germán G. Lama, Francesc Fàbregas, Santi Tur and a long list of others. And not to be forgotten is the unstinting collaboration of the directors of the Public Archives of Image and Sound of the Ibiza Island Council, the Town Councils of Eivissa and Santa Eulària des Riu and the Formentera Island Council. Yet a magazine could never exist without the art and magic of its top-notch designers and illustrators, graphic designers and artists, including our beloved and fondly remembered Óscar Ferrer Serra, Verónica Sena, Marcos Torres, Jesu de Miguel, Sergio G. Barragán, Alberto Díaz Nogal, Cristiano Zaganelli, Álex Muñoz, Toni Planells, Júlia Ribas and Aída Miró, among others, and the styling of Virginia Nieto and Madame de Rosa. In these pages, faithfully translated by Jordi Mallol, we have also compiled exceptional works of the new Spanish and Latin American narrative of today, through the Las Dalias Story Competition, with an extraordinary turnout and a judges’ panel made up of José María Merino, Clara Obligado, Javier Serena, Fabio de la Flor, Rebecca Beltrán, Carles Torres and Javier Siedlecki. Over these past ten years, this wonderful team have displayed their talent, sharing the common denominator of their love and respect for these islands. Happy Anniversary!


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BOA MISTURA

Flores en las paredes FLOWERS ON THE WALLS

Texto: Alberto Ferrer / Fotos: Lorena Portero

Un lienzo en blanco de cientos de metros cuadrados. Y en 3D. Un edificio que necesitaba un vestido nuevo ha sido la excusa para traer a Las Dalias a Boa Mistura, que se lo han tricotado a la medida. “Es lo que más nos gusta del mundo”, explica Javi Serrano, salpicado de brochazos y recién bajado del andamio. Él es uno de los ingredientes de esa Buena Mezcla que han acabado formando desde chavales cuatro amigos que empezaron garabateando clandestinamente los muros de su barrio a las afueras de Madrid y a día de hoy colaboran con entidades como la ONU, Intermón-Oxfam o Cruz Roja y trabajan en proyectos que abarcan barrios enteros en lugares tan remotos como Paraguay, Suráfrica, Brasil o India.

A blank canvas measuring hundreds of square metres. And in 3D. A building in need of a new dress was the excuse to bring Boa Mistura to Las Dalias, and they have custom-knitted that dress for us. “It’s what we enjoy the most in the world”, explains Javi Serrano, who, splashed with brushstrokes, has just climbed down from the scaffolding. He is one of the ingredients of that Good Mixture (English for “Boa Mistura”) formed by four friends who started out as kids secretly scribbling on the walls of their neighbourhood on the outskirts of Madrid and who today work with institutions like the UN, Intermón-Oxfam and the Red Cross, with projects that take in entire neighbourhoods in such remote places as Paraguay, South Africa, Brazil and India.


El reto al que se han enfrentado en Ibiza es hacerle una fachada nueva a Las Dalias, y las razones para aceptarlo han sido el “buen tamaño” de sus paredes y “la historia” de un espacio mítico de la isla, “un espacio cultural muy distinto a lo que se conoce del sur de la isla”, admite Serrano. Para el nuevo traje, han hecho falta 96 kilos de pintura de 18 colores. El equipo de Boa Mistura se ha enfrentado con “mucho respeto” al encargo. “Cuando conocimos el pasado de Las Dalias, decidimos que queríamos formar parte de la historia”, explica Serrano, “y los 65 años de este espacio ha sido el momento perfecto” para aceptar este proyecto: “Seleccionamos al cien por cien todo lo que hacemos”. Les ha costado un par de años poder reservar algunas semanas para hacer el trabajo y varios meses de intercambio de bocetos: “Cuando dimos con las dos palabras para definir el concepto, todo fue rodado”. El nuevo traje a medida de Las Dalias lo inspiran dos palabras: amor y vida. Aunque hasta que no pisaron Sant Carles no dieron con la paleta de colores. Los primeros esbozos de motivos florales eran muy Flower Power, con colores abigarrados y chillones. Quizás porque venían de pintar en República Dominicana,

Their challenge in Ibiza was to make a new façade for Las Dalias, and the reasons why they accepted it were the “nice size” of its walls and “the history” of a mythic place on the island, “a cultural place very different from what you see in the south of the island”, Serrano admits. It took 96 kilos of paint in 18 colours to make the new dress. The Boa Mistura team has taken on the job with “great respect”. “When we found out about the past of Las Dalias, we decided that we wanted to form part of its history”, Serrano explains, “and the 65-year anniversary of this place was the perfect time” to accept this project: “We select absolutely everything we do”. It has taken them a couple of years to set aside a few weeks to do the work and several months of exchanging sketches: “When we came up with the two words to define the concept, everything else just fell into place”. Las Dalias’s new custom-made dress is inspired on two words: love and life. Yet these painters didn’t come up with the colour range until they actually set foot in Sant Carles. The first flower motif sketches had a real “flower power” air to them, with bold and motley colours. Maybe it was because they had just been painting in the Dominican Republic, “and there’s so much light


“y allá todo tiene mucha luz, con colores más saturados”. Pero al darse de bruces con el verde oscuro del entorno forestal de Las Dalias y los intensos rojos y terracotas del campo ibicenco con sus paredes de piedra seca, tanto Serrano como Pablo Purón, otro integrante de Boa Mistura, asumieron que debían corregir la gama hacia los tonos ocres y pastel para que el nuevo vestido no desencajara con su entorno. De casualidad, el característico ‘aumangana’ del campo ibicenco es el tono que predomina en esa paleta única. Serrano no sabe lo que durará “la nueva envolvente”, eso lo deja en manos de Las Dalias y de la gente, porque asume que sus creaciones “son efímeras, y los seres humanos también lo somos. No nos preocupa la eternidad, mientras la gente esté contenta con nuestra obra, para nosotros está bien; cuando se cansen de ella, es tan simple como echar una capa de pintura nueva por encima, y fuera”, comenta Serrano. No es falta de apego a lo que han creado, es que han aprendido a no encariñarse con su trabajo. Es el poso que les queda a Boa Mistura de sus inicios, cuando salían de noche a pintar ilegalmente cualquier pared de Madrid. “Al día siguiente o a los dos te encontrabas con que habían borrado lo que habíamos pintado, por eso tenemos esa concepción tan sumamente efímera de nuestras obras”. Pero la convicción del poder transformador del arte, incluso el arte urbano que está hecho para no durar demasiado, es lo que ha llevado a tantos sitios y tan lejos. Primero fue la gran pared que pintaron para alargar su estancia en Berlín, una tramo de 20 metros frente al Muro que dividió la ciudad en dos durante la Guerra Fría. La fachada pertenecía a un hotel cuyo propietario aceptó hospedarlos mientras creaban ‘Die Umarmung’, una pa-

in everything there, with more saturated colours”. But when they were struck by the dark green of the woodlands around Las Dalias and the intense reds and terracottas of the Ibizan countryside, with their dry stone walls, both Serrano and Pablo Purón, another member of Boa Mistura, realised they would have to adjust the colour range, bringing it closer to ochres and pastel colours, so that the new dress wouldn’t clash with its surroundings. It just so happens that the ‘aumangana’ or red ochre of the Ibizan countryside is the most predominant tone of that unique colour palette. Serrano doesn’t know how long “the new wrapping” will last; that, he feels, is up to Las Dalias and the people, for he assumes that his creations “are ephemeral, and so are we, as human beings. We’re not worried about eternity. As long as people are happy with our work, it’s fine for us. When they get tired of it, it’s as simple as throwing a layer of new paint over it and it’s gone”, says Serrano. It isn’t that they don’t really put their all into what they create. In fact, they do. Rather, it’s the fact that they have learned not to grow too attached to their finished work. This has been the legacy of Boa Mistura since the beginning, when these artists would go out at night to paint odd streets in Madrid illegally. “The next day or the day after that, you’d find that they had erased what we had painted; that’s why we have such an ephemeral conception of our works”. Yet the conviction of the transformational power of art, even that of urban art that is made not to last too long, is what has brought them to so many different places, so far away. First it was the huge mural that they painted to stay on a bit longer in Berlin, a 20-metre wall in front of the Wall that had divided the city in two during the Cold War. The façade belonged to a hotel whose


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La nueva fachada de Las Dalias está inspirada en dos palabras: amor y vida

reja tatuada que representa el Este y al Oeste amándose como en un encuentro en una de las habitaciones. “Allí pensamos que molaría que ésta fuera nuestra vida”, rememora Serrano. Y de ahí a pintar barrios enteros con las figuras anamórficas que ya son marca de la casa, obligando a buscar la perspectiva adecuada para poder descifrar su mensaje. Lo hicieron en la favela de Vila Brasilandia, en Sao Paulo, donde a cada rincón saltan palabras como ‘orgulho’, ‘belleça’ o ‘firmeza’ enmarcadas en colores chillones con los que iluminan los callejones y espantan la miseria de los tiroteos y la droga. Serrano explica cómo consiguen transformar esos entornos en los que la marginación campa a sus anchas. Como hicieron hace un año, por ejemplo, en La Chacarita, un barrio degradado hasta lo indecible de Asunción, capital de Paraguay. “No sólo porque era un punto de venta de drogas, sino porque era como el lugar para el que había tocado fondo del todo, con gente tirada por la calle como esperando para morir”. Allí no se atrevían a entrar ni los empleados de la municipalidad de Asunción. Pero los chicos de Boa Mistura hablaron con los que parecían ser los líderes comunitarios y lograron su permiso para entrar. Estuvieron viviendo allí tres semanas, conviviendo con los vecinos e implicándoles en su trabajo, logrando su ayuda para pintar o incluso dejándoles participar en los diseños: “Empoderándoles”, resume Serrano. Hace un mes recibieron una llamada de la municipalidad de Asunción para explicarles que seguían trabajando en la comunidad y para enviarles fotos de otros edificios que se habían pintado en La Chacarita desde que ellos se fueron. “No es que la pintura cambie el mundo, no somos tan tontos para creer eso, pero la verdad es que son comunidades

owner allowed them to stay while they created ‘Die Umarmung’, depicting a tattooed couple representing the East and the West making love in an encounter in one of the hotel’s rooms. “We thought it would be cool to make this our life”, recalls Serrano. And that led to their painting entire neighbourhoods with the anamorphic figures that are now the group’s hallmark, forcing the viewer to find the right perspective to decode their messages. This they did in the Vila Brasilandia favela, in Sao Paulo, where words like ‘orgulho’ (pride), ‘belleça’ (beauty) and ‘firmeza’ (determination) jump out of each corner, framed amid bold colours that they use to illuminate the alleys and scare away the horrors of the shootouts and drugs. Serrano explains how they manage to transform those places where marginalisation roams freely. The way they did a year ago, for example, in La Chacarita, a district dilapidated beyond words in Asunción, the capital city of Paraguay. “Not just because it was a drug-dealing area, but rather because it was like a place that had completely hit rock bottom, with people lying in the streets as though they were just waiting to die”. Nobody dared to go into the district; not even the municipal employees of Asunción. But the Boa Mistura kids spoke with the people who seemed to be community leaders and managed to get their permission to go in. They were living there for three weeks, coexisting with the local people and getting them involved with their work, getting them to help paint and even allowing them to take part in the designs: “Empowering them”, Serrano sums up. A month ago, they received a call from the municipality of Asunción to explain that the people were still working in the community and they wanted to send them photos of other buildings in La Chacarita that had been painted since they had left. “It’s not that painting changes the world. We’re not so gullible as to believe that, but the truth is that they’re very closed communities and these types of projects manage to open them up”. They learned a big lesson in Mexico, when they hoped to work in a community that was missing the most important thing of all: the involvement of the local people. Maybe they were a bit too “arrogant” that time, because they obstinately insisted on a project that their recipients didn’t like: “We stubbornly believed that our idea was going to work. A huge anamorphosis with very distorted letters. But the community refused; they didn’t like it and wanted nothing to do with it. They actually went so far as to insult us in the streets”, he explains. In the end, the kids of Boa Mistura had to give in and “start over, with the community on our side”. No doubt, after that beating, they’re “totally” immune to future attacks of artistic temperament. And although Serrano may not wish to place importance on it, we’ve got to admit that their painting, in and of itself, does change things somewhat. A well-painted mural transmits something; a work of art and even a colour can change our mood. An unexpected phrase, a moment of beauty, can bright-


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“Nuestras creaciones son efímeras, y los seres humanos también lo somos. No nos preocupa la eternidad, mientras la gente esté contenta con nuestra obra, para nosotros está bien; cuando se cansen de ella, es tan simple como echar una capa de pintura nueva por encima, y fuera” muy cerradas y este tipo de proyectos consiguen abrirlas”. Una soberana lección se llevaron en México, cuando pretendían intervenir en una comunidad en la que les faltó lo más importante: la complicidad de los vecinos. Quizás pecaron de “soberbia” en aquella ocasión, porque se obstinaron en un proyecto que no les gustó a sus destinatarios: “Nos emperramos en que nuestra idea iba a funcionar. Un anamorfismo enorme, con las letras con mucha distorsión. Pero se cerraron en banda, no les gustaba y no querían saber nada. Nos llegaban a insultar por la calle”, explica. Al final tuvieron que ceder y “volver a empezar contando con la comunidad”. Un correctivo que les ha vacunado “totalmente” ante futuros ataques de divismo. Pero hay que reconocer, aunque Serrano no quiera darle importancia, que su pintura, por sí misma, algo cambia las cosas. Un mural bien hecho transmite, una obra de arte o incluso un color nos cambian el estado de ánimo. Una frase inesperada, un momento de belleza, nos alegra el día. Como cuando empezaron a pintar versos en los pasos de cebra de Madrid, en 2014. Al principio las autoridades plantearon batalla. “Sabían que éramos nosotros porque habíamos presentado un proyecto, ‘Te comería a versos’, y lo rechazaron”, admite Serrano. Pero nunca los cogieron con las manos en la masa y ellos no asumieron su autoría por si las moscas. Y es que un par de años antes les sorprendieron haciendo pintadas a plena luz del día, disfrazados como operarios del Ayuntamiento de Madrid y simulando tapar sus propios grafitis con pintura gris. Les estuvo a punto de caer una multa que podría haber acabado con sus sueños de guerrilla urbana del espray de colores, pero un policía les echó un cable inesperado en su declaración y todo quedó en un susto. Lo que más satisface al equipo es que aquellos versos pintados en el asfalto se viralizaron, y eso hizo “cambiar algo”, porque el propio Ayuntamiento reflexionó y aceptó “no solamente” que lo que habían hecho los integrantes de Boa Mistura no era una gamberrada sino que era una buena idea. De hecho, en 2018 les encargó coordinar la pintada de 1.100 pasos de peatones de la ciudad. Las pisadas desgastarán rápido esos poemas hasta dejarlos ilegibles, como manchurrones informes. ¿Qué le pasará al vestido nuevo de Las Dalias? Puede que perdure, puede que no, pero el trabajo de Boa Mistura está hecho para fundirse con los volúmenes y envejecer poco a poco en armonía con el edificio. “Con el desgaste del sol y con colores tan contenidos, se verá más bonito en unos diez años, más o menos para el 75 aniversario”.

en our day. Like when they began to paint verses in Madrid’s pedestrian crossings in 2014. At first, the authorities considered fighting them. “They knew it was us, because we had presented a project entitled ‘Te comería a versos’ (‘I’d cover you with verses’), and it was rejected”, Serrano admits. Yet they were never caught red-handed and they never admitted their authorship, just in case. And as it happens, a couple years earlier, the Boa Mistura kids had surprised the government by painting in broad daylight, disguised as Madrid city workers and simulating that they were covering up their own graffiti with grey paint. They were about to be hit with a fine that might have put an end to their colourful urban spray guerrilla dreams, but a policeman unexpectedly lent them a hand in his deposition and the whole ordeal ended as just a scare. What the team of painters find most rewarding is that those verses that they painted on the asphalt went viral. And that “changed everything”, because the City Council itself thought things through and accepted “not only” the fact that what the members of Boa Mistura had done was not vandalism, but rather, that it was a good idea. In fact, in 2018, they were commissioned to coordinate the paintwork of 1,100 pedestrian crossings in the city. The foot traffic will quickly wear away those poems, ultimately leaving them illegible, like shapeless, blurry stains. What will happen to Las Dalias’s new dress? It might last or it might not. But Boa Mistura’s work is created to blend in with the shapes around it and gradually age in harmony with the building. “With the wear and tear of the sun and with such contained colours, it will be prettier in ten years, more or less in time for the 75th anniversary”.


NEWS co continentes en un ambiente festivo, con música en directo y mercadillo, ideal para pasar un domingo con la familia (los niños disponen de área infantil) o los amigos. La comida sobre ruedas y los puestos de especialidades muy variadas, verdaderas delicatesen, están ganando muchos fans.

Fans of the Street Food Festival

Promoción en ferias turísticas

Las Dalias ha llevado a cabo este invierno nuevas campañas de promoción turística en las principales ferias de Europa, como la Feria Internacional de Tutismo (Fitur, en Madrid), la World Travel Market de Londres (WTM) o la ITB de Berlín, donde hemos apoyado un año más a la representación institucional de Ibiza y Formentera. Los visitantes del pabellón fueron obsequiados con coronitas de flores, ejemplares de la revista, calendarios y pegatinas.

The Las Dalias Street Food Festival has taken root as a very special event for those who love exploring the delicacies of the five continents in a festive atmosphere, with live music and a flea market. The ideal way to spend a Sunday with the family (with a kids’ area for the little ones) and friends. The food carts and the vast assortment of specialty stalls are exquisite, and they’re gaining more and more fans.

Promotion at tourism fairs

This winter, Las Dalias has run new tourism promotion campaigns at the main trade shows of Europe, including the Feria Internacional de Turismo (Fitur tourism fair, in Madrid), the World Travel Market of London (WTM) and the ITB of Berlin, where we have once again supported the institutional representatives of Ibiza and Formentera. As a gift, the visitors to the pavilion were given flower crowns, copies of the magazine, calendars and stickers.

Las Dalias en Wikipedia

La enciclopedia libre de internet ha editado la entrada de Las Dalias. El texto, redactado en un contexto nacional e internacional, recoge la historia del local que abrió en 1954 y su evolución como mercadillo desde 1985, destacando asimismo distintos aspectos relevantes de la cultura o la música a lo largo de las últimas seis décadas. En la entrada también se publican los galardones oficiales, así como información sobre el Premio Internacional de Cuento ‘Las Dalias’.

Las Dalias in Wikipedia

Fans del Street Food Festival

El Street Food Festival de Las Dalias se ha consolidado como una cita muy especial para los amantes de la degustación de delicias gastronómicas de los cin-

The internet’s free encyclopaedia has recently published an entry about Las Dalias. The text, which was written in a national and international context, includes the history of the bar that opened in 1954 and its evolution as a flea market since 1985, while underscoring different important aspects of culture and music over the last six decades. The entry also includes the official awards that the venue has won through the years, as well as information on the ‘Las Dalias’ International Short Story Award.


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El secreto de Ibosim

Miguel Ángel Tobías dirige la película “El secreto de Ibosim”, un relato sobre la Ibiza esencial que se desarrolla en distintas localizaciones de la isla, entre ellas Las Dalias, y que protagonizan Rodolfo Sancho y destacados actores y actrices como Ángela, Micky y Olivia Molina, Cayetana y Fernando Guillén Cuervo o Miriam Díaz Aroca. El film cuenta con el respaldo del Consell d’Eivissa y diversas instituciones y patrocinadores.

The Secret of Ibosim

Miguel Ángel Tobías has directed the film “The Secret of Ibosim”, a story about the essence of Ibiza, told in different locations on the island, including Las Dalias. The film stars Rodolfo Sancho, alongside well-known actors and actresses including Ángela Molina, Micky Molina and Olivia Molina, Cayetana Guillén Cuervo, Fernando Guillén Cuervo and Miriam Díaz Aroca. This film is supported by the Ibiza Island Council, along with different institutions and sponsors.

Premio a la innovación

Las Dalias ha recibido el Premio Diario de Ibiza a la Innovación Empresarial, un galardón que recogió Joan Marí, Juanito, en la gala del 125 aniversario del periódico, que distingue a las personas, profesionales o empresas que benefician a la sociedad ibicenca. Diario de Ibiza distinguió asimismo a la Unidad de Cuidados Paliativos de Can Misses, a los ecologistas de la Alianza Mar Blava, al cineasta David Marqués y al lingüista y director de la Enciclopedia de Ibiza y Formentera, Felip Cirer.

Award for innovation

Las Dalias was recently honoured with the Diario de Ibiza Prize for Business Innovation, an award received by Joan Marí, Juanito, at the gala of the newspaper’s 125th anniversary. This award celebrates the people, professionals and companies that work to improve the Ibizan society. Diario de Ibiza also distinguished the Can Misses Palliative Care Unit, the ecologists of Alianza Mar Blava, filmmaker David Marqués and the historian and director of the Enciclopedia de Ibiza y Formentera, Felip Cirer.

Mora, más que un cumpleaños

Respetada y admirada por todos los integrantes de la gran familia de Las Dalias, Mora Schröder es una institución en el mercadillo, donde tiene un puesto de ropa de ganchillo desde hace muchos años. En su 80 cumpleaños, sus compañeros, amigos, amigas y empleados de la casa le rindieron un homenaje más que merecido por su talento y su constancia. ¡Y que cumplas muchos más!

Mora, more than a birthday

Respected and admired by all the members of the great Las Dalias family, Mora Schröder is an institution at the flea market, where she has kept a crochet clothing stall for many years. At her 80th birthday, her colleagues, her friends and the employees of her firm paid her a more than well-deserved tribute for her talent and her unwavering dedication. We wish you many more birthdays to come!


S TA F F magazineIBIZA&FORMENTERA

2019 - 2020

EDITA: LAS DALIAS DIRECTOR: Jesús Turel PRODUCCIÓN: Ibimedia Comunicación REDACCIÓN: Laura Ferrer Arambarri, Pablo Sierra, Silvia Castillo, Alberto Ferrer, Xescu Prats, Carmelo Convalia, Marga Marí y Jorge Montojo. FOTOGRAFÍA: Vicente Luis Marí, Lorena Portero, Seb Leon, Mar Torres, Raúl Blanco, Clara Muñoz y Marco Torres Walker. DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Sergio G. Barragán y Álex Muñoz de Escalona. COLABORADORES: Antonio Colinas, Ben Clark (Premios literarios), Virginia Nieto (estilismo), Isabel Lambour, Toni Planells (‘Untaltoni’), José Ramón Lapuerta, Franky y Lila Licciardi. TRADUCCIONES: Mallol i Associats. PUBLICIDAD: David Ferrer Serra y Luisa Reyes. ¿HABLAMOS?: Las Dalias (+34) 971 326 825 www.lasdalias.es / magazine@lasdalias.es IMPRIME: Rotimpres / DL: I-85-2013 AGRADECIMIENTOS: Consell Insular d’Eivissa, Consell Insular de Formentera, Ajuntament de Santa Eulària des Riu, Ajuntament d’Eivissa, Ajuntament de Sant Antoni de Portmany, Ajuntament de Sant Josep de sa Talaia, Ajuntament de Sant Joan de Labritja, Lucía Marí, José María Merino, Clara Obligado, Javier Siedlecki, Rebecca Beltrán, Román Piña Valls, Anita Ferreira, Las Dalias Team y a todas las empresas de Ibiza y Formentera que respaldan nuestras iniciativas.

LAS DALIAS IBIZA MAGAZINE se imprime con papel reciclado y autorizado por el Programa de Reconocimiento de los Sistemas de Certificación Forestal / Cadena de Custodia (SGS-PEFC/COC-0477) Reservados todos los derechos. El contenido íntegro de esta publicación es propiedad de La Sala Dalias S.L. e Ibimedia Comunicación y no puede ser reproducido total ni parcialmente en ningún otro medio ni por ningún otro sistema sin la autorización expresa de los propietarios citados o del propietario legal de los respectivos derechos de autor de los textos, las fotografías y los diseños.


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LAS DALIAS IBIZA Y FORMENTERA MAGAZINE 2019  

Las Dalias cumple 65 años y nuestra nueva revista-anuario alcanza su décimo aniversario. Esta edición extraordinaria de LAS DALIAS IBIZA Y F...

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