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Bertha Hernández - Páginas
from 06-11-2021
CUENTA DE TWITTER DE KEN SALAZARW
REUNIÓN CON LÍDERES DEL SECTOR ELÉCTRICO
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El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, subió en su cuenta de Twitter esta foto, y escribió: “Muchas empresas de EU y México están brindando energía limpia, asequible y confiable a México. Líderes del sector energético me contaron de primera mano sobre su trabajo continuo para lograr este objetivo”.
HRW califica de “vergonzosa” la respuesta de México a la crisis de Nicaragua
Con el argumento de no intervención, AMLO se negó a condenar la represión de Ortega
EFE
Ciudad de México
Human Rights Watch (HRW) calificó este viernes de “vergonzosa y decepcionante” la respuesta del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, a la crisis de Nicaragua, que este domingo tiene unas elecciones en las que el mandatario Daniel Ortega busca otra reelección.
“La respuesta del presidente López Obrador sobre la brutal represión contra opositores y críticos orquestada por Ortega en Nicaragua ha sido vergonzosa y decepcionante”, tuiteó José Miguel Vivanco, director ejecutivo de HRW para las Américas.
ELECCIÓN AMAÑADA
Vivanco compartió la entrevista que dio al diario mexicano Reforma previo a las elecciones del domingo, para las que siete aspirantes a la Presidencia de la oposición fueron detenidos, lo que ha allanado el camino a Ortega, en el poder desde 2007, para ganar su quinto mandato y cuarto consecutivo.
El representante de HRW recordó que México se negó, junto a Argentina, a acompañar una resolución aprobada el 15 de junio por 26 países de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para condenar la persecución de los opositores, con el argumento de la “no intervención en asuntos internos”.
SE JUSTIFICA
“Lo que sí ha hecho es esconderse detrás del principio obsoleto de la ‘no intervención’ mientras la democracia y el estado de derecho se desintegran en América Latina”, declaró Vivanco a Reforma.
López Obrador se limitó a
Critica el director ejecutivo del organismo que López Obrador se limite a decir: “eviten la represión” EU, Canadá y la Unión Europea advierten que habrá sanciones tras comicios de mañana
pedir “garantizar las libertades”, evitar la “represión” y “no encarcelar”, cuestionado sobre la situación política en Nicaragua en su rueda de prensa matutina del 25 de junio pasado.
Por ello, el líder de HRW cuestionó las pretensiones de liderazgo latinoamericano del presidente de México, quien ha pedido reemplazar la OEA con un mecanismo “similar” la Unión Europea (UE) y ha condenado el embargo de Estados Unidos a Cuba.
NI EL INTENTO HACE
“López Obrador dice que quiere ser un líder regional. Pero no ha hecho ni el más mínimo intento de liderar en respuesta a la crisis en Nicaragua”, observó Vivanco.
Antes, HRW denunció en un manifiesto firmado con Amnistía Internacional (AI), la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) y otras organizaciones que “no existen condiciones” para realizar las elecciones del próximo domingo en Nicaragua.
Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea (UE) han advertido de sanciones tras los comicios del próximo domingo entre cuestionamientos a su legitimidad
Zaldívar propone una reforma seria y realista de la justicia
Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), afirmó que, una vez que se ha consolidado la Reforma Judicial a la Justicia Federal, se debe reflexionar sobre la importancia de una reforma de la justicia local con autocrítica, realismo y seriedad.
ES MUY DISPAREJA
“Tenemos una justicia local muy dispareja, que trata de manera distinta a las personas que están en condiciones de vulnerabilidad económica o de otro tipo.” El Ministro Presidente destacó que: “es esta justicia la que llega de primera mano al ciudadano, la que lastima, la que ofende, pero la que es al final del día la primera esperanza de la gente”, afirmó el ministro presidente ante juzgadores de todo el país.
En ese sentido, Zaldívar manifestó la importancia de iniciar una reflexión colectiva para avanzar hacia una mejor justicia local, con independencia judicial y con absoluto respeto a la autonomía de las entidades federativas: “Les convoco y los exhorto a luchar, cada quien, desde nuestra trinchera, por una justicia a la que puedan acceder todas las personas en igualdad de circunstancias, una justicia igualadora que nos traiga la paz, la seguridad, la concordia y el bienestar al que todos en este país aspiramos”. (Redacción)
CUARTOSCURO

Arturo Zaldívar.
Asesinan en Ensenada a Alicia, activista trans
Diputadas y asociaciones civiles denunciaron este viernes el asesinato de odio o transfeminicidio de Alicia Díaz, una joven trans de 25 años que apareció degollada en Ensenada, Baja California.
Las autoridades descubrieron el cadáver de la mujer el miércoles en el barrio Munguía de Ensenada cerca del mediodía y un día después se confirmó la identidad de la activista, conocida como ‘Tita’, expuso la asociación Diamantina Rosa B.C.
CONMOCIÓN
“Nos unimos a la pena de la comunidad LGBT y trans de Ensenada y, por supuesto, de la familia de Alicia Díaz ‘Tita’, a quien le arrebataron la vida, según datos de la Fiscalía”, publicó la organización en su Facebook.
El caso ha causado conmoción por el activismo local de Alicia en un año en el que el Congreso de Baja California ha reconocido el matrimonio igualitario, el aborto y está por discutir la Ley de Identidad de Género.
Además, su muerte es el segundo transfeminicidio reportado en Baja California este 2021, después de que el 7 de julio una mujer trans de 26 años, identificada como Kendra, apareció asesinada dentro de su domicilio en Tijuana.
CRIMEN DE ODIO
El asesinato de Alicia es “un claro crimen de odio”, denunció Lizette Dueñas, presidenta del Consejo para la Protección de los Derechos de la Diversidad Sexual de Baja California.
“Exigimos justicia. Ni una menos. No más odio”, escribió Dueñas en sus redes sociales.
En México cada mes se registran más de seis asesinatos de odio contra personas LGBT, de los que más de la mitad son de mujeres trans
Carranza y Zapata: devorados por la furia y la revolución
Nadie salió bien librado del vendaval revolucionario. Para la gente de a pie, esa cuyos nombres se perdieron en registros olvidados y calladas tragedias familiares, fueron años de hambre, de escasez, de incertidumbre y de temores intermitentes: cuando no eran unos, eran otros los que llegaban a las ciudades, a los pueblos, a las rancherías, y con frecuencia arrasaban con lo que se encontraran a la mano. Con ellos llegaban los bilimbiques que un día valían todo, y a la jornada siguiente, ni el papel en que estaban impresos. El sentido social de los movimientos revolucionarios costó muy caro a los mexicanos que habitaron las primeras décadas del siglo XX: los grandes líderes de esos días pagaron con sangre sus momentos de gloria.
Historias Sangrientas
Bertha Hernández
historiaenvivomx@gmail.com
Nadie de los que, en su momento, fueron los grandes líderes revolucionarios, dejaron de pagar su cuota de sangre. Más tarde o más temprano, las causas políticas los arrastraron en espirales de sangre y violencia de las que no salieron indemnes. Sus nombres son conocidos: Venustiano Carranza, Emiliano Zapata, Francisco Villa. Hasta Felipe Ángeles, conocido por su curioso perfil de militar con sentido humanista, cayó muerto, delante de un pelotón de fusilamiento. Abatida la oscura corriente del huertismo, la terrible combinación de poder e ideas políticas se convirtió en una fatal tentación. La traición, el cambio de bando, las rivalidades enconadas se convirtieron en el instrumento de la muerte.
ZAPATA: LA TRAMPA DE CHINAMECA
En 1911, cuando la revolución maderista empezaba a incendiar al país, Emiliano Zapata sostuvo un combate, en las cercanías de la hacienda de Chinameca, que estuvo a punto de costarle la vida. Algunas versiones cuentan que Zapata, hombre creyente, estaba convencido de que le debía a su fervor católico haber librado aquel trance. Pero Chinameca tenía mala fama: su propietario había sido un hombre malvado, cuyo gran entretenimiento era criar perros de gran bravura, a los que les mezclaban sangre en el alimento, para volverlos despiadados cazadores. Por las noches los soltaza, su principal encubridor. Despectivo, el Primer Jefe tachaba al morelense de “cabecilla” de un movimiento de bandidos.
Tal era el estado de cosas en 1919. Carranza decidió acorralar a sus opositores, y autorizó a uno de sus subalternos, el general Pablo González, a tenderle una trampa al caudillo de Morelos.
El instrumento de la traición se llamaba Jesús M. Guajardo. Andaba en las fuerzas del constitucionalismo carrancista de 1913. Pablo González hizo correr el rumor de que sus desencuentros con Guajardo eran muy grandes, y que su subordinado planeaba desertar con todos los hombres a su mando y con abundantes pertrechos.
Zapata cayó en la trampa: entabló comunicación con Guajardo, pensando en aprovechar la circunstancia. El presunto desertor dio señales claras de amistad: le interesaba unirse a las filas zapatistas, y garantizaba la disponibilidad de miles de cartuchos. La situación de Emiliano no era precisamente de fuerza; su movimiento padecía debilidad. Acaso esa fue la razón por la cual le escribió, dándole pruebas de confianza: “lo juzgo como hombre de palabra y caballero”, le escribió Zapata. Un rescoldo de desconfianza anidaba en el alma del caudillo, y como prueba de buena fe, le pidió la vida de un antiguo zapatista, Victoriano Bárcenas, que se había pasado al carrancismo y al que muchos recordaban por atacar con fiereza a sus antiguos correligionarios.
El plan debía funcionar a la perfección, de modo que Guajardo no vaciló en darle a Zapata la prueba de lealtad que requería: fusiló a 59 hombres de Bárcenas. Satisfecho, Emiliano decidió confiar sin reservas en el desertor, quien le envió un regalo espléndido, el “As de Oros”, un bello corcel. Además, ´prometió la pronta entrega de las municiones que tanta falta hacían a los zapatistas, nada menos que en la hacienda de Chinameca.
La mañana del 10 de abril de 1919, Zapata, con un grupo de seguidores, llegó a la hacienda que tan malos recuerdos le traía. La reunión se interrumpió: llegó el mensaje de que los federales se movían por la zona. Los zapatistas se retiraron. Emiliano decidió regresar al filo de mediodía, mandando de avanzada a uno de sus hombres. Le salieron al encuentro dos subordinados de Guajardo. El jefe no tardaría en llegar, dijeron. Seguramente, un trago refrescaría al general Zapata mientras aguardaba. Confiado, Emiliano accedió, y montado en su caballo, penetró en la hacienda.
Sobre el As de Oros, y con una escolta de diez hombres, Emiliano Zapata se acercaba a la muerte, pero él no lo sabía. Sonaron las cornetas de la tropa, como si fueran a presentarle armas al general, que estaba en el dintel de la puerta.
Pero los soldados, lejos de rendirle honores, apuntaron sus carabinas contra Zapata. Cada uno de ellos hizo dos disparos. Emiliano Zapata cayó herido de muerte.
Los hombres de Guajardo se quedaron con el cuerpo, que luego llevaron ante el general Pablo González, y mientras Venustiano Carranza enviaba sus felicitaciones, González ascendía a Guajardo al rango de general y le obsequiaba nada menos que cincuenta mil pesos en plata.
El cuerpo del general Emiliano fue exhibido parea que a nadie le quedara duda de que estaba muerto. Se le fotografío y se le filmó, para que nadie pensara que el “Atila del Sur”, apodo puesto por la prensa, había sobrevivido. Claro que nadie aclaró que había sido víctima de una emboscada. Los morelenses
ban para que atacaran sin piedad al que se atreviera a merodear por los terrenos prohibidos para los peones.
Corría 1919 y el zapatismo llevaba ocho años en pie de guerra. Nadie los había doblegado: ni la ferocidad del ejército porfirista, ni la blandura del presidente Madero, ni el oscuro Huerta, y tampoco la autoridad del primer jefe revolucionario, Venustiano Carranza. Pero el desgaste era inevitable, y algunos de los líderes del movimiento estaban muertos.
La dimensión social de otras corrientes revolucionarias miraba hacia adelante y tenían proyectos que querían ser nacionales; Zapata seguía teniendo como prioridad los antiguos reclamos morelenses, y la reivindicación de los títulos virreinales que les garantizaban las tierras por las que peleaban. Nunca pudo entenderse con Venustiano Carranza, que consideraba el empecinamiento de Emiliano como una actitud de guerrillero, de individuo habituado a moverse fuera de la ley. Zapata no tenía mejor opinión del Primer Jefe: era, pensaba el morelense, el “viejo pachorrudo” que alguna vez dijo Madero, pero además era un hombre con fuertes tendencias dictatoriales. No haba puente de negociación ni vínculo que les permitiera entenderse. Simplemente, eran enemigos: el hombre de Morelos no entendía a aquel individuo de largas barbas, nacido en el desierto de Coahuila. Eran igualmente firmes, pero pertenecían a dos mundos distintos, que perfectamente cabían en el México diverso.
Habían intercambiado insultos y sospechas. Zapata no había vacilado en calificar a los hombres de don Venustiano como vulgares delincuentes, y Carran-