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Junio 2014 Número 08

A extraños tiempos, buenos libros Rodrigo Fresán, Elisenda Julibert, Alberto García Marcos, Sergi Puyol, Vicente Valero…


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Feria del Libro de Madrid

La Central de callao Postigo de San Martín, 8 28013 Madrid T.  917 909 930

Del 30 de mayo al 15 de junio

La Central de la Fundación Mapfre Paseo de Recoletos, 23 28004 Madrid T.  917 020 237 La Central del MNCARS Ronda de Atocha, 2 28012 Madrid T.  917 878 782 La Central Mallorca, 237 08008 Barcelona T.  934 875 018 La Central del Macba Plaça dels Àngels, 1 08001 Barcelona T.  934 125 908 La Central del MUHBA Baixada de la Llibreteria, 7 08002 Barcelona T.  932 690 804 La Central del Raval Elisabets, 6 08001 Barcelona T.  933 170 293

www.lacentral.com Twitter @La_Central_ @LaCentralenMad Facebook La Central El Cafè de La Central La Central de Callao El Bistró de La Central

la central / junio 2014

Firmas Viernes 30 de mayo 18.30h - 20.30h Bernardo Atxaga 19h - 21h Ben Brooks

Domingo 8 de junio 12h - 14h Rafael Chirbes Vicente Molina Foix y Luis Cremades

Sábado 31 de mayo 12h - 14h Leonardo Padura Javier Pérez Andújar

19h - 21h Paula Bonet Alberto Olmos

19h - 21h Miguel Noguera Joaquín Reyes Domingo 1 de junio 12h - 14h Agustín Fernández Mallo Patricio Pron 19h - 21h Pablo d’Ors *** Jueves 5 de junio 19h - 21h Óscar Curieses Viernes 6 de junio 19h - 21h John Connolly Sábado 7 de junio 12h - 14h Luis Goytisolo Enrique Vila-Matas 19h - 21h Juan Carlos Monedero Manuel Rivas

*** Jueves 12 de junio 19h - 21h Kike de la Rubia Viernes 13 de junio 19h - 21h Luis Antonio de Villena Sábado 14 de junio 12h - 14h Mercedes Cebrián Marta Sanz 19h - 21h Ernesto Ekaizer Ray Loriga Domingo 15 de junio 12h - 14h Raúl Cimas César Rendueles 19h - 21h Rodrigo Fresán Lorenzo Silva

Parque del Retiro / Caseta 328 De lunes a viernes: de 11h a 14h y de 18h a 21.30h Sábados, domingos y festivos: de 11 h a 15 h y de 17 h a 21.30 h Descuento del 10% en el recinto ferial www.lacentral.com


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Batirse para demostrar lo evidente

índice Literatura 4 Cómic 14 Ensayo 16 Arte y artes escénicas 24 Miscelánea 27 Infantil y juvenil 28 Inclasificados 30

Créditos Editor Ediciones de La Central, 2014 Coordina La Central Maquetación y producción Núria Solsona

«¡Malos tiempos, estos en los que hay que demostrar lo evidente!», dice uno de los personajes de ­Bertolt ­Brecht. Que el abismo que separa a los más ricos respecto a la gran mayoría de la población se ha ido ensanchado enormemente durante los recientes años de crisis, es algo que casi todos reconocemos a la primera; pero para que la creciente desigualdad se haya convertido en el tema de la agenda política, ha sido necesaria la publicación de un libro: Le capital au XXI e siècle de Thomas Piketty, profesor de l’École d’Économie de París, una prolija investigación sobre la evolución de las desigualdades económicas en veinte países, desde finales del siglo XVII hasta nuestros días. Este denso volumen, más de mil páginas repletas de cuadros y fórmulas, encabeza desde hace semanas las listas de más vendidos en Francia y los EE. UU. y protagoniza buena parte de los debates. Su objetivo no es tanto denunciar

Sergi Puyol

la injusticia que conlleva la concentración de la riqueza, sino más bien determinar con precisión su evolución histórica y mostrar los peligros que supone para la democracia. La tesis es clara: cuando la tasa de rendimiento del capital es superior a la tasa de crecimiento de la economía, las rentas del capital crecen, los ricos son cada vez más ricos. La riqueza que se multiplica no es la que proviene del esfuerzo y del riesgo de los emprendedores, sino la de los herederos de grandes fortunas; durante los recientes años de crisis, estaríamos viviendo de nuevo una situación que ya predominó a comienzos del siglo XX. Una tesis que cuestiona uno de los dogmas liberales más reiterados hoy por nuestros políticos, según el cual las rentas del capital serían la merecida recompensa al esfuerzo y al riesgo asumido por emprendedores clarividentes. Pero fijémonos en un detalle: ha sido un libro el detonante. Fruto de más de una década de investigacio-

nes, con el tempo y el rigor justo del trabajo académico, en el formato más clásico del conocimiento humanístico, el libro. Ha puesto en evidencia que solo con información destilada y reflexiones profundas podremos combatir los muchos tópicos y eufemismos interesados que inundan el debate político. No con discusiones en crudo, ni con tertulias superfluas, ni con las crónicas sin perspectiva tan frecuentes hoy en los medios. No, ha sido un libro. Nunca hemos necesitado los ­buenos libros con tanta urgencia como ahora. Que nos hagan reflexionar y nos ofrezcan metáforas frescas y nuevos puntos de vista, que nos alejen del lenguaje trillado, adormecido y mediocre que satura la esfera pública, que nos ayuden, si no a cambiarlo, por los menos a ver el mundo de otra manera. Probablemente existen otras ­herramientas para imaginar la luz al final del túnel, pero ninguna será tan potente y noble como los buenos libros.

Redacción Ramón Andrés Sílvia Aymí Alberto Berzosa Nacho Borraz Neus Botellé Ignacio Caballero Jesús Casals Álex Cerrudo Ana Cibeira Luis de Dios Miguel Fernández Marta Hereu Noemí Jiménez Delfín G. Marcos Júlia Martí Toni Mascaró Elisabeth Massana Sara F. Miguélez Marc Navarro Julián Pacomio Cristina Pérez Mireia Pérez Meritxell Ral Antonio Ramírez Marta Ramoneda i Molins Joan Sanabria Susana Sánchez Armando Sousa

Diseño gráfico Hermanos Berenguer Impresión Rotimprés D.L: B.7077-2014


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literatura

Entrevista a Vicente Valero

Vicente Valero Los extraños / Días del bosque Periférica, 2014 / Visor, 2008 pvp: 16.75 € / 10 €

Viajeros y extraños

Vicente Valero Viajeros contemporáneos Diario de un acercamiento Pre-Textos, 2004 / 2008 pvp: 17 € / 12 €

Lionel Shriver Big Brother Anagrama, 2014 pvp: 19.90 €

Jacques Abeille Los jardines estatuarios Sexto Piso, 2014 pvp: 23 €

Patricio Pron Nosotros caminamos en sueños Mondadori, 2014 pvp: 16.90 €

Charlotte Moberly y Eleanor Jourdain Una aventura en el tiempo Nevsky, 2014 pvp: 16 €

la central / junio 2014

entrevista

Antonio Ramírez: Cuando se hable de Los extraños, algunos dirán que es tu primera obra de ficción; tal vez se hable más de tu paso de la poesía a la prosa y del ensayo a la ficción, y en cambio a se hable menos de la continuidad que hay entre tus obras. Vicente Valero: Totalmente. Al margen de que sea de ficción o no ficción, es una continuidad, incluso con mi poesía. Cuando me preguntan cómo es el salto de la poesía a la narrativa, yo respondo que hay un salto en el lenguaje de mi poesía, que no es narrativa (hay otros poetas de mi generación que son narrativos, que cuentan cosas; yo no cuento nada). Necesitaba otro lenguaje para narrar. Sin embargo, el mundo de mi poesía, de mis ensayos y de este libro no es un mundo muy diferente, es el mismo mundo, mi mundo, lo que yo veo y lo que yo siento. Yo trataba de buscar, por ejemplo en el caso del libro de Benjamin, una prosa que se acercara a la ficción, siendo como es totalmente cierto lo que cuento. Y aquí al revés, buscaba una prosa casi de investigación, para unas historias autobiográficas; pero es verdad que no hay una división muy clara entre la ficción, el ensayo y la prosa en general. A.R.: Si pensáramos en un hilo conductor en tus obras en prosa, quizás podría ser la condición insular, la insularidad como voluntario alejamiento del mundo. V.V.: Desde luego no es un motivo buscado, es un accidente sobrevenido. Yo vivo esa condición de insular desde que nací, y eso se refleja en mis libros, en tanto en cuanto tienen una parte autobiográfica muy importante, desde mis poemas hasta, incluso, los ensayos. También en mi libro sobre Benjamin en Ibiza, y no digamos ya en Diario de un acercamiento

o en Viajeros contemporáneos, donde incluso hay pasajes que adoptan la forma del diario, de confesiones personales. Y en Los extraños también se da un poco esa situación: hay un reflejo de la insularidad de quien cuenta las historias, desde el momento en que las cuenta desde una isla y en algún momento hay incluso escenas de su infancia. A.R.: Podría decirse que hay tres miradas sobre esa condición insular. La primera sería la que se dirige a los viajeros que llegan, una mirada sobre todo presente en Viajeros contemporáneos, y en el libro sobre Benjamin, que podríamos ver como un capítulo extendido, a pesar de que cronológicamente no sea exacto. V.V.: Sí, aunque es anterior; es decir, yo empecé a trabajar en Benjamin y en su viaje a Ibiza. Lo que ocurre es que al estudiar esa época (años 30, 32-33) fui descubriendo otros viajes, otros viajeros, otras personas con las que Benjamin había coincidido, conociéndolos o no. Y eso hizo que fuera tirando de un hilo y viera que había un segundo libro: Viajeros contemporáneos, un libro para hablar de toda la gente que coincidió con Benjamin en aquellos años. Para mí ha sido interesante porque es obvio que el viajero idealista (como era el caso de todos ellos, incluido Benjamin) que viaja a una isla y que la idealiza, y que por tanto cree que ha descubierto lo mejor de ella, para mí ha sido una guía. De alguna forma, ellos me han enseñado a vivir la isla como una experiencia estética maravillosa. Muchas veces, quien ha nacido o se ha criado en ese propio lugar, no es consciente, al menos de una manera tan amplia. A.R.: Tú observas al viajero que llega con la mirada cosmopolita de quien

ha vivido fuera, ha regresado y sabe comprender ese punto de extrañamiento que está buscando el que llega. V.V.: Yo intento situarme en los dos lados; en la experiencia propia, básicamente de mi infancia, de haber nacido y crecido en un lugar como esta isla, y al mismo tiempo en la mirada forastera, la mirada del que llega y no llega a comprender bien lo que ve, pero en cambio descubre otros aspectos que a lo mejor, por demasiado familiares, tú no los acabas de ver. A.R.: En esa mirada hay mucho de Benjamin; esa especie de mirada sobre la mirada, de idea de que la isla permanece como igual a sí misma y es el continente el que se ve empujado por el progreso hacia la moder­ nidad. V.V.: Los primeros viajeros a las islas no fueron los artistas, los literatos, sino los antropólogos, los arqueólogos, los científicos en busca de endemismos, ya que en las islas encontraban los insectos más raros, las lagartijas más extraordinarias. Luego vienen los pintores y los escritores y, en realidad, hacen un poco lo mismo, es decir, se encuentran con endemismos extraños, a veces folclóricos, obviamente, y casi estudian y trabajan el material igual que lo hacía el científico que había llegado cien años antes. A.R.: La segunda mirada sobre el viajero podría ser la de Diario del acercamiento. Aquí te situarías en el punto de vista del viajero que reflexiona sobre la experiencia de viajar, de deambular. V.V.: La poética del Diario de un acercamiento es muy sencilla. En realidad, solo podemos acercarnos a las cosas; pero de esa distancia se generan ­muchas formas artísticas diferentes. Y la poesía, que es sobre lo que más


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literatura

reflexiono en el libro, pero también la pintura, en realidad son reflejos de ese acercamiento a la realidad, a la verdad de las cosas que buscamos y anhelamos de una manera un poco febril. Esa es la idea que planea en todo el libro. Creo que aparte de acercarnos a las cosas, lo que sabemos es que podemos llegar a conocerlas solo a través de la experiencia mística. Aunque en mi poesía hay acercamientos místicos, aquí he procurado evitar esta cuestión. Quería ver cómo esa distancia entre nosotros y el conocimiento era en sí misma materia de nuestro arte (poesía, pintura); y quería estudiar esa distancia, esto es, lo que queda entre aquello a lo que aspiramos y el límite al que hemos conseguido llegar. A.R.: En el Diario se formula una intención poética que anuncia lo que será Los extraños. Aquí la tercera mirada sobre el viajero es la del que se queda y evoca al que se ha marchado. V.V.: Sí, con Los extraños el edificio es diferente. Lo que hago es ir a la memoria sabiendo o teniendo la impresión de que cualquier tipo de memoria, y sobre todo la histórica, no es más que una forma de ficción. Igual que cuando escribimos sobre el futuro o pensamos en él, cuando vamos hacia el pasado estamos haciendo una forma de ciencia ficción. Y en este caso también es totalmente benjaminiano. Cuando Benjamin dice que si miramos atrás lo único que vemos es un montón de ruinas, yo aquí al mirar atrás, al mirar a mis antepasados, de los cuales solo sé unas cuantas cosas, no veo más que un montón de ruinas. Y entonces viene el siguiente paso, que es lo que hace el narrador: reconstruir todas esas ruinas fracasando estrepitosamente, porque lo que hace es crear cuatro biografías que son inconexas y están llenas de vacíos. Son unos personajes que están tan alejados de nuestras vidas que no han superado la barrera de internet (en la que estamos todos y probablemente iremos perdurando durante años y más años). Esta búsqueda es ya casi imposible. A.R.: Además alguno de ellos no ha llegado a vivir plenamente: tu bisabuelo murió a los 28 años. Se anuncia como una vida que podría haber sido y que no ha llegado a ser. V.V.: Pero que aun así tuvo sus ambiciones y sus fracasos y sus momentos de éxito, y sus conocimientos y sus confluencias extrañas con otros personajes. De hecho, lo que me impulsó a escribir este libro fue pensar que

yo era el depositario último de la memoria de estos individuos. Ya nadie se acuerda de ellos, no están en ninguna parte. Eso a mí me aterraba un poco y al mismo tiempo pensaba: ¿y si eso me pasa a mí un día? Imaginemos por un instante alguien que en algún momento dirá: «Soy el último que me acuerdo de Valero. No queda nada: ni sus libros, ni sus datos». ¿Y quién y cómo será esta persona? Pensaba en eso, y en que debería escribir sobre ese personaje; pero ese sería como un libro de ciencia ficción, crear la vida de ese individuo que será el último que piense en mí, y que cuando él desaparezca, yo también lo haré con él. Y fue desde este pensamiento un poco extraño desde el que empecé a reconstruir este montón de ruinas que eran esos cuatro individuos para mí. Esto por una parte. Por otra, pensé que tenía que perfilar cómo tenía que ser el narrador: ese narrador tenía que recordar al niño que escuchó hablar de ellos por primera vez. Es decir, esos cuatro personajes le llegaron en la infancia al narrador, cuando él empezó a oír de este y del otro. Yo quería que ese narrador hiciera algo por recordar o por homenajear a su propia infancia. Y ahora, ya desde su edad adulta, trata de hacer algo que en realidad es imposible, que es reconstruir sus vidas y darles un sentido. A.R.: En este empeño, el estilo también se construye para esta historia. ¿Ha habido un esfuerzo por encontrar un tono de voz, un estilo específico, para esta manera de explorar la memoria? V.V.: Es posible. De los cuatro relatos, el primero que surgió fue «La breve historia…», el de mi abuelo, que murió a los 28 años y a quien no pude conocer. De hecho, tampoco mi madre: tenía un año o menos cuando él murió. Y esto crea una historia especial. Un abuelo, al que uno imagina siempre como un gran narrador, al cual yo tengo que construirle una narración, contarle su propia vida porque él no me ha podido contar nada. Por otra parte, tener un abuelo siempre de 28 años es una sensación muy especial. Pero lo que más me fascinó es cuando descubrí que había coincidido un año en África, en Cabo Juby, con Antoine de Saint-Exupéry, cosa que no me llegó de ninguna manera, sino investigando. Sabía que había estado allí el año 27 y descubrí que Saint-Exupéry también, y que habían coincidido y se habían ayudado mutuamente para arreglar el aeródromo y construir los hangares de aquel lugar delirante.

Pero claro, cuando descubres algo así, solo puedes hacer literatura. A.R.: La literatura es la única manera de resolver esa situación. Tu estilo, que avanza a tientas, recuerda el de otros escritores que han reconstruido su historia familiar, como Thomas Bernhard, por ejemplo, aunque sin su mala leche. V.V.: En su caso, también establece unas fórmulas para hablar de su familia que, efectivamente, tienen que ver con todo esto. Para mí Bernhard es un modelo, como Michon, Sebald y tantos otros que nos han ayudado a escribir sobre la familia con unas nuevas fórmulas y unos nuevos conceptos, más allá de la cuestión moral, de la mala leche. El tema de la familia está ya en la Odisea, en la Ilíada: ­Homero hace digresiones sobre temas familiares, tanto de los dioses como de los hombres. Y después, a partir de esas digresiones familiares, surgen sagas. Es decir, la familia sigue siendo una fuente ­literaria muy importante. En este libro quería expresar que, para los niños, la relación que una familia común, como la mía, establece con sus extraños (con aquellos que se han perdido en el camino o que, precisamente para poder desarrollar su extrañeza, han tenido que alejarse, o la familia ha tenido que alejarlos para poder ser una familia común) siempre ha sido una fuente para su imaginación extraordinaria. De ahí surgen algunos de los grandes personajes de la historia de la literatura, esos individuos que forman parte heterodoxa de la familia. Para mí eso era interesante, porque no hace falta que sean seres estrafalarios; a veces son personas muy normales pero que, igualmente, han tenido que r­ ealizar un itinerario muy diferente a la familia común. A.R.: Para concluir, tú como escritor también mantienes esa condición insular, al margen de todas las corrientes y de lo que se hace en la península. V.V.: Cuando uno se aísla, poco tiene que perder y mucho que ganar. Yo creo que precisamente el ser consciente de tu aislamiento y tu condición insular te proporciona una mayor libertad para hacer realmente lo que quieres hacer, en el tiempo que haga falta, sin estar pendiente de otras circunstancias que, en realidad, ya no te afectan. A.R.: Además, sin prisa, te tomas ­cuatro o cinco años entre cada libro. V.V.: No estás en la carrera o, en cualquier caso, estás en otra carrera. Estás en otro lugar.

Henry Miller Leer en el retrete Navona, 2014 pvp: 5.90 €

Marta Sanz La lección de anatomía Anagrama, 2014 pvp: 19.90 €

Luís Gopytisolo Liberación Siruela, 2014 pvp: 16.95 €

Rafael Chirbes La larga marcha Anagrama, 2014 pvp: 14.90€


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literatura

Patrick Deville

Edna O'Brien

Jean Stafford

Peste & cólera

La chica de ojos verdes

Los niños se aburren los domingos

En 1875, Rimbaud abandona París, reniega de la escritura y de su imagen de poeta maldito para convertirse, entre otras muchas cosas, en traficante de armas en Etiopía. En una carta enviada a su familia desde Harar se lamenta: «Me aburro tanto como siempre; nunca he conocido a nadie que se aburra como yo». Rimbaud escribe estas palabras en 1888, el mismo año en que el bacteriólogo suizo Alexandre Yersin, protagonista de Peste & cólera, obtiene la nacionalidad francesa y entra en el Instituto Pasteur. Un par de años después, tras descubrir con Roux el bacilo causante de la toxina diftérica, Yersin renuncia a una brillante carrera como investigador y viaja al Sudeste Asiático, pretendiendo una vida más parecida a la de su admirado Livingstone que a la de su mentor Pasteur. A partir de ese momento, el científico, a diferencia del joven vidente, ya no se aburrirá jamás. Patrick Deville ofrece una magistral novela en la que el abandono de Rimbaud y de Yersin se entrelazan en busca de metas similares: «en ambos, el mismo afán de saber, de partir. Y el gusto por los amaneceres soleados y la navegación marítima, por la botánica y la fotografía». Como un biógrafo insolente que no se deja atrapar por el esplendor del personaje, Deville traza el recorrido de la compleja vida de Yersin en diferentes estadios, que lo llevarán a ser héroe conradiano en la Indochina francesa, indiano enriquecido, ingeniero agrónomo o médico desinteresado. Con todo ello confirma, así, lo que el propio narrador lee en un libro de Leonardo Sciascia: «Sabido es que la ciencia, como la poesía, está a un paso de la locura». Ignacio Caballero

Peste & cólera Anagrama, 2014 pvp: 18.90 €

la central / junio 2014

En Las chicas del campo, primera parte de esta trilogía, dejamos a las protagonistas, Caithleen (Kate) y Baba, de camino a Dublín. O'Brien retoma la historia donde la dejó y nos narra, con su característica prosa llena de momentos tragicómicos, el devenir de estas dos chicas de campo en la ciudad de Dublín en los años sesenta. Compartiendo habitación y trabajando en una tienda de ultramarinos, Kate descubrirá, entre paseos, bailes con Baba y lecturas de los grandes clásicos de la literatura, el amor por un hombre casado, separado, cineasta y protestante. Todos sus deseos por vivir una vida llena de emociones e intelectualidad se materializarán en su relación con Eugene. Sin embargo, su familia –gente de campo, católica– y en especial su padre –gran amante de pasar largas horas en el pub– no verán la relación con buenos ojos y harán todo lo posible por volver a reconducir a Kate por el camino de la virtud. Prohibida en Irlanda junto a las otras dos obras de la trilogía por mostrar una realidad que chocaba frontalmente con la moral de la siempre tan presente Iglesia católica, la novela de O'Brien nos conduce al interior de la psique de estas muchachas de campo que luchan por cambiar la realidad que les rodea y que no les permite seguir sus propios deseos de juventud. Las hipocresías de la sociedad irlandesa, los choques entre católicos y protestantes y los sueños de las dos protagonistas se nos presentan con una prosa honesta, la misma que enloqueció a las monjas de los conventos del condado de Clare y que llevó a O'Brien a exiliarse de esta pequeña isla que tan grandes narradores nos ha legado.

Por primera vez se publican en español algunos de los cuentos de la escritora norteamericana Jean Stafford, ganadora en 1970 del Pulitzer por sus Cuentos completos, y a quien ya debemos poner a la altura de otros maestros del relato breve como John Cheever, Eudora Welty, Flannery O’Connor o Alice Munro. La narrativa de Stafford está muy ligada a su vida. El tono irónico (a ratos distante, a ratos desolado) que tiñe por completo sus historias sobre mujeres de mediados del siglo XX que desean salir de sus opresivos círculos familiares y sociales se debe, en gran parte, a los trágicos matrimonios (el primero con el poeta Robert Lowell) que padeció la autora y que la llevaron al alcoholismo y la depresión. Por ejemplo, en «Un día de montaña», asistimos a la desbordante felicidad de Judy, comprometida con un guapo médico que estudia en Harvard, y que sueña con un futuro ideal, hasta que un trágico suceso lo amarga todo; o acompañamos a Emma (en el cuento que da título a la antología) en sus disquisiciones acerca de un misterioso artista que contempla un Botticelli en el Metropolitan de Nueva York y con quien querría algo más si estuviera a su altura intelectual; o uno de sus mejores relatos, «El castillo interior», en el que narra en primera persona una brutal operación médica donde se cruzan magistralmente recuerdos, deseos y asociaciones mentales. Brillante muestra, en definitiva, de la lucidez, la capacidad de observación y la profundidad psicológica de una cuentista a la que debemos leer y reivindicar. Jesús Casals

Elisabeth Massana

La chica de ojos verdes Errata Naturae, 2014 pvp: 18.50 €

Los niños se aburren los domingos Sajalín, 2014 pvp: 22 €


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literatura

Bernardo Atxaga

Alfonso Cruz Jesucristo bebía cerveza Alfaguara, 2014 pvp: 18.50 €

Nevadako egunak / Días de Nevada

Alguien se decide a pasar un año en Nevada como profesor invitado de la Universidad de Reno, ese alguien va tomando nota de todo lo que le llama la atención, ese alguien es responsable de que su familia se adapte al nuevo entorno, él mismo tiene que superar el cambio cultural, ese alguien tiene una irrefrenable tendencia a la evocación interior y una curiosidad infinita por lo que le rodea, y ese alguien tiene una máxima consideración y cuidado por el lenguaje. Entonces a ese alguien no le queda otra que ponerse a escribir para que cada lector reviva a su manera esa experiencia tan particular. Y aquí está, Bernardo Atxaga y su Nevadako egunak (Pamiela) / Días de Nevada (Alfaguara). Este mosaico de piezas que el ­autor va recogiendo en su andadura sea por los recuerdos, sea por apuntes, artículos, anuncios, cuentos, recortes, esbozos biográficos, sea por lo más recóndito de los sueños que emergen a la conciencia, llevando a los fantasmas a la plena luz del día. De tal modo que el pasado quedará

injerido en el presente de la narración. Y todo ello siguiendo una prosa equilibrada, donde se privilegia el curso coherente de lo evocado, para que podamos compartir este viaje de la crónica a la novela donde habitan los personajes surgidos de la intimidad del autor. Pero nada resulta solemne ni enjundioso, todo es sutil y cercano, de lectura familiar; en no pocos momentos, el relato se impregna de tintes de historieta, con escenarios que nos recuerdan las viñetas de los folletines del Oeste. (Expongo entre paréntesis una duda: el bellísimo capítulo que Atxaga dedica a la muerte de su madre, ¿por qué está inserto en este libro? Quizá la explicación sea evidente, pero a mí se me escapa). Hecho este paréntesis, resaltar que la lectura de Nevadako egunak hace patente que viajar, conocer otros entornos y otros destinos es la mejor manera de avivar la comprensión y el respeto por las personas, por muy distintos que aparentemente puedan ser

un vasco y un americano de Nevada. Una ciudad desconocida como Reno, pero sobre todo el inefable desierto que la envuelve, producen el choque que desboca los recuerdos y la conciencia. Un transitar desde el paisaje al alma humana: qué piensa, qué dice, qué imagina, qué pasa durante ese año en el que Bernardo Atxaga reside en Nevada.

Pilar Adón Mente animal La bella Varsovia, 2014 pvp: 10 €

Marta Ramoneda i Molins Friedrich Glauser El chino Amaranto, 2014 pvp: 19 €

Nevadako egunak Pamiela, 2014 pvp: 23 €

Ba Jin Familia Asteroide, 2014 pvp: 19.95 € Días de Nevada Alfaguara, 2014 pvp: 19.50 €

Rachel Kushner Los lanzallamas Tras su magnífico debut con Télex desde Cuba (Asteroide, 2011), novela que relata la caída de la dictadura de Batista y de la colonización estadounidense a manos de los revolucionarios encabezados por Fidel Castro, Kushner ha recibido de nuevo el apoyo de la crítica con esta historia ambientada en los años setenta en una Nueva York sucia y peligrosa, y que protagoniza Reno, una joven de veintitrés años procedente de Nevada. Allí se volcará en sus dos grandes

pasiones: el arte y las motos. Pero el circuito artístico está repleto de personajes cínicos y esnobs de los que no se podrá fiar, salvo de Valera, un italiano de buena familia metido en el negocio de las motos. La novela alterna varios relatos y momentos entre Nueva York y la Italia de finales de los setenta, que vive en plena ebullición de la violencia radical de izquierda perpetrada por las Brigadas Rojas y que la aristocrática familia Valera, propietaria de una prestigio-

sa fábrica de motos, padece en su propio seno. El lector queda embelesado por una escritura que no deja indiferente por su intensidad, por su pasión por contar, por su búsqueda constante de una respuesta a la miseria humana, así como por sus punzantes diálogos. Y es que su prosa nos recuerda al mejor Paul Auster pero con la profundidad de Jonathan Franzen. J. C.

Rachel Kushner Los lanzallamas Gutenberg, 2013 pvp: 22 €


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Georges Simenon La nieve estaba sucia Acantilado, 2014 pvp: 20 €

literatura

Sergio de la Pava

Alberto Olmos

Irvine Welsh

Una singularidad desnuda

Alabanza

Skagboys

«Pienso en que hemos perdido y se avecinan tiempos crudos y me pregunto: ¿qué cojones voy a hacer con lo que me queda de vida?» I.W.

David Peace Ciudad ocupada Mondadori, 2014 pvp: 19.90 €

Pierre Lemaître Nos vemos allá arriba Salamandra, 2014 pvp: 20 €

Ibon Zubiaur (ed.) Al otro lado del muro Errata Naturae, 2014 pvp: 19.50 €

Friedrich Torberg La tía Jolesh Alba, 2014 pvp: 22 €

Casi es un joven abogado de oficio de ascendencia colombiana que reparte su tiempo entre la actividad judicial –que consiste principalmente en conseguir que los acusados se declaren culpables en la vista previa y, mediante acuerdo con el fiscal, se eviten ir a juicio–; una colaboración desinteresada para impedir la aplicación de la pena de muerte a un convicto discapacitado mental de Alabama; la planificación de un atraco propuesto por un mefistofélico colega maniático de la perfección; y su afición a la historia del boxeo. El verdadero protagonista, sin embargo, es la administración de justicia, concebida como sumidero de los elementos que el sistema democrático no puede digerir, el escape que permite descomprimir el sistema, y su verdadero cometido, la venganza de la sociedad bajo una excusa legal. El mundo contemporáneo está siendo engullido por el agujero negro del poder desmedido, la ambición ilimitada y las insaciables perspectivas de dominación de las organizaciones globales; mientras tanto, nosotros vivimos la ilusión de desempeñar trabajos humanamente gratificantes, sumidos en una sociedad cuyas normas cambian a toda velocidad para que no podamos asimilarlas, e hipnotizados por unos medios de comunicación que insisten en facilitarnos ininterrumpidamente aquello que (juran que) les demandamos. Ya no es el trabajo lo que dignifica al hombre, sino el dinero; ya no es la pluralidad la meta, sino el índice de audiencia: desaparecido el mensaje, solo resta el medio. Joan Flores

Jorge Franco El mundo de afuera Alfaguara, 2014 pvp: 18 €

la central / junio 2014

Una singularidad desnuda Pálido Fuego, 2014 pvp: 25.90 €

Buscando su particular redención literaria, Sebastian* decide pasar los dos meses de vacaciones de verano junto a su novia Claudia en un pequeño pueblo de la Meseta castellana, con la intención de permanecer aislados del mundo y de la influencia que internet y la sociedad ejercen sobre ellos. Allí cobrarán vida todos los fantasmas del pasado, los más recientes de su descrédito literario por haber escrito una obra de «éxito», en la cual prevalecen los intereses monetarios por encima de los estrictamente literarios, una de esas novelas «que nada tienen que decirnos aunque en sus páginas se amontonan llamativas palabras del diccionario». A partir de la publicación de esta obra, Sebastian se convertirá en el punto de mira de la crítica literaria; aquellos que estaban a su lado le vuelven la espalda por haber profanado el sagrado templo de la literatura. Pero además, en esta localidad segoviana, vuelven a la memoria de Sebastian aquellos recuerdos más lejanos que fueron deliberadamente abandonados para crear otra imagen de sí mismo. Su propia infancia rural se convierte en el material narrativo que volverá a encauzar su actividad literaria y será su forma de revelar a su pareja el oscuro pasado que lo acompaña, estableciendo así un nuevo lenguaje que esté por encima del amor, los celos o el adulterio. Cuando abandonan el pueblo sus vidas habrán sufrido un proceso catártico a través del cual el pasado se conecta al presente y se proyecta hacia el futuro. * Sebastian en la obra de Alberto Olmos está escrito sin acento.

Después de ser derrotado en una jornada de huelga contra las políticas neoliberales de la Dama de Hierro, caminando por una autopista del norte de Inglaterra, Mark «Rent-Boy» Renton, el escuálido protagonista de Trainspotting, nos introduce en la precuela de tan aclamada novela. En efecto, Skagboys –que se podría traducir torpemente por «los chicos del caballo»–, narra la historia anterior al descenso tormentoso a su adicción a la heroína. Escrita sin un narrador central, el caleidoscopio de voces al que nos introduce Welsh nos presenta el devenir de un grupo de jóvenes en el Edimburgo de los ochenta, en un contexto de huelgas mineras, referéndums de autodeterminación, crecimiento del paro y proliferación de unas políticas económicas que significaron la privatización de todo aquello que se podía privatizar. En medio de esta desesperanza de la clase trabajadora, Renton, Spud, Sick Boy y compañía verán en el coqueteo con las drogas una vía de escape que, paradójicamente, les alejará cada vez más de sus sueños y anhelos. Welsh aglutina en estas páginas fragmentos que fueron descartados en la redacción de Trainspotting, y los combina con maestría con un análisis crudo del contexto social. Escrita en dialecto escocés en el original, si disfrutasteis con Trainspotting, si se convirtió en un icono generacional, Skagboys no os defraudará. Y si no habéis leído nunca a Welsh, esta es una muy buena forma de empezar. Elisabeth Massana

Luis de Dios

Alabanza Mondadori, 2014 pvp: 19.90 €

Skagboys Anagrama, 2014 pvp: 24.90 €


9

literatura

Camille de Toledo Historia del vértigo «La era de la simulación se abre». Jean Baudrillard

En 2012, Alpha Decay publicó En época de monstruos y catástrofes, tomo primero del libro de los Estratos, la ambiciosa tetralogía en la cual Camille de Toledo pretende excavar en la ficción novelesca para hallar «no la imagen primera y originaria, sino el vértigo de una historia que esconde otra historia como las muñecas rusas». En la primera novela, la capa más superficial y evidente de los Estratos, presenta una ciudad al noroeste de Dallas, reproducción a escala de París, con el Arco de la Défense, los Inválidos, el Pont Neuf o la Torre Eiffel coronada de un gigantesco sombrero texano. Un Paríssimulacro para turistas recreado a la manera de Disneylandia o Las Vegas en el cual «máquinas-personajes» pueblan el espacio ficcional diseñado por «obreros especializados del texto». Artificio y ciudad que remiten inevitablemente a Baudrillard, quien en Cultura y simulacro planteaba que «Disneylandia no es ni verdadero ni falso, es un mecanismo de disuasión puesto en funcionamiento para re-

generar a contrapelo la ficción de lo real. Degeneración de lo imaginario que traduce su irrealidad infantil». Entre las costuras de este delirante engranaje novelístico, el narrador interpela constantemente al lector para coaccionar sus apreciaciones, a la vez que juzga y conduce las acciones de sus personajes en un intento de satirizar la sociedad globalizada y neurótica del siglo XXI. Historia del vértigo es el segundo tomo de la tetralogía en el que Camille de Toledo prosigue su arqueología de la ficción, descendiendo esta vez al primer estrato, en que se muestra la genealogía ficcional de uno de los personajes clave de En época de monstruos y catástrofes. Dividida en tres movimientos, la novela rastrea el pasado de Cheyenne –el terrorista de Estratos I– mediante un desordenado intercambio de e-mails, esbozos del guión de una película en constante modificación, notas de productores y público y mensajes entre los guionistas y realizadores. Camille de T ­ oledo cava en su propia ficción y descubre

las piezas de un rompecabezas que conforman el origen de C ­ heyenne, fundamentado únicamente en los planteamientos creativos e intereses de un puñado de profesionales del guión. Lo real aquí se produce como propone Baudrillard en su obra: «a partir de células miniaturizadas, de matices y de memorias, de modelos de encargo y a partir de ahí puede ser reproducido un número indefinido de veces». Con el concepto de lo hi­ perreal, Baudrillard supo atisbar que en la posmodernidad los signos de lo real suplantan a lo real, siendo esta una «forma ideal de la simulación: derrumbamiento de los polos, circulación orbital de los modelos».

hobo, compartían suelo en el vagón o bien algún tiempo en una comunidad que iba creciendo en infraestructuras y en ideas sociales y políticas, vinculadas al socialismo y los primeros movimientos anarquistas. Unos cuantos escritores recorrieron mundo en trenes y barcos en busca de esa libertad, que luego traspasaron a sus escritos. Jack London, lo dejó bien claro en Martin Eden, alter ego que perseguía la sabiduría de los libros, o John Dos Passos en su

trilogía USA. Boxcar Bertha, jovencita que cuenta lo que vivió su creador, Ben Reitman, es otro canto al ansia de vivir plenamente todas las experiencias posibles. La generación beat y sus recorridos (Los vagabundos del Dharma, de Kerouac), las comunas hippies, incluso el movimiento punk antiestablishment son imitadores de esos pioneros que los sedujeron con su manera de relacionarse con el mundo.

Javier Pérez Andújar Catalanes todos Tusquets, 2014 pvp: 19 €

Ignacio Caballero

Sergio Chejfec Modo linterna Candaya, 2014 pvp: 16 € Historia del vértigo Alfa Decay, 2014 pvp: 21.90 €

Vagabundos

propuesta

El hobo, o trotamundos proletario, apareció a finales del siglo XIX en Estados Unidos, proliferó con la expansión del ferrocarril y terminó su recorrido con la gran crisis económica del 29. Su filosofía de vida era una alternativa a los trabajos sedentarios y al establecimiento de una familia convencional: cuando uno se hartaba de trabajar en un sitio se subía a un tren de mercancías y se buscaba la vida en otro lugar. Los hermanos de la carretera constituían la familia del

Neus Botellé

Ben Reitman Boxcar Bertha Pepitas de calabaza, 2014 pvp: 22 €

Jack London / Martin Eden Alba, 2007 / pvp: 30 € Jack Kerouac / Los vagabundos del Dharma Anagrama, 2006 / pvp: 9.90 €


10

literatura

Cristina SánchezAndrade

Melania G. Mazzucco

Joaquín Berges

Limbo

La línea invisible del horizonte

Las Inviernas

De la tradición oral de la Galicia más rural nacen las historias y los personajes que pueblan esta novela ambientada en los años cincuenta y que protagonizan dos hermanas, Dolores y Saladina, «las Inviernas», en su regreso a Tierra de Chá. Su llegada es como una maldición para todos los vecinos, que no quieren recordar los oscuros episodios acaecidos durante la Guerra Civil en torno a la figura de su abuelo, don Reinaldo, quien compraba por adelantado el cerebro de sus vecinos poco antes de la llegada de los falangistas; ni tampoco quieren desvelar qué se oculta tras el luto de una viuda que a los 52 años se queda embarazada. Pero sobre todo, lo que las Inviernas quieren averiguar es a qué dedicar su vida, porque ellas han vivido en Londres, hablan inglés y han visto tantas películas que el sueño de ser una actriz de Hollywood les parece real, más aún cuando creen posible participar en el rodaje de Pandora y el holandés errante en la Costa Brava, actuando de dobles de Ava Gardner. Y eso que la pobre Saladina es fea y tiene dientes porque el mecánico dentista del pueblo se los acaba de poner, aprovechando la dentadura de un fallecido... Estos y otros temas, como el matrimonio, la tradición o la identidad, hábilmente desarrollados por la autora, conforman el retrato, por momentos rudo pero también poético, de un universo particular construido por Sánchez-Andrade novela tras novela, con muchos ecos de la mejor literatura gallega que iniciaron Pardo Bazán, Castelao, Cunqueiro y Torrente Ballester.

En el limbo de nuestra sociedad están las personas que se encuentran aisladas en el corazón de la misma, aquellas que como Manuela Paris, protagonista y en ocasiones narradora de la obra, no hallan su sitio en el mundo. En su caso, oficial de un ejército en el cual la mujer tiene que esforzarse mucho más que el hombre para conseguir lo mismo, segunda hija de una familia compuesta exclusivamente de mujeres donde la vulgaridad se ha convertido en monotonía y, sobre todo, superviviente de un atentado en Afganistán que le ha dejado secuelas físicas y psíquicas, trata de reencontrarse en un espacio que, después de sus experiencias, le resulta del todo ajeno; ya no es aquella adolescente que soñaba con ser militar profesional contraviniendo las normas sociales no escritas pero existentes, ni tampoco se identifica con aquella hija díscola ni esa hermana confidente que fue en otra época. Únicamente encuentra cobijo junto a los otros habitantes de esa marginalidad, de ese limbo donde los fantasmas encuentran su patria en habitaciones despersonalizadas de hoteles; seres para los cuales el pasado es un torbellino que resulta mejor olvidar, y que se aferran al presente como una tabla de salvación. Melania G. Mazzucco consigue crear una tensión narrativa que nos acerca a la psique de los personajes, al desasosiego interior de unos hombres y mujeres que se encuentran en la nada, rodeados de nada, partícipes de una guerra que, si existe, saben que nunca ganarán.

La sensación de culpabilidad va quedando atrás junto a las líneas discontinuas del asfalto, pero los efectos terapéuticos que supone conducir por una carretera sin destino, se ven truncados para Javier por un percance fortuito que le sacará de su marasmo personal. Como un juego de naipes donde el azar va marcando las pautas de cada jugador, el recuerdo del pasado reciente va siendo paulatinamente sustituido por una agradable sensación de invisibilidad, que le lleva a disfrutar durante siete días de una vida y un control de la misma que creía imposibles. El desasosiego que acompaña a «quien no acaba de saber quién es pero recuerda con claridad quién ha sido», se va diluyendo con el contacto de la naturaleza y el poder purificador de la lluvia, estableciendo un paralelismo vital entre el destino del agua y el suyo propio. Si hasta ese momento huir había sido para Javier una forma de no permanecer ni en el espacio ni en el tiempo, después de una semana habitando en la montaña y entre sus gentes, irá recobrando su identidad personal, su condición de ser humano, que durante muchos años había estado oculta, supeditada a la rutina y los convencionalismos laborales y familiares. Y es gracias a la amistad con su anfitriona, Marina, que empieza a reorientar su vida, siendo consciente de que se reencontrará con el pasado una vez regrese a la carretera y el asfalto le conduzca al punto de partida. L. de D.

Luis de Dios

Jesús Casals

La Inviernas Anagrama, 2014 pvp: 16.90 €

la central / junio 2014

Limbo Anagrama, 2014 pvp: 22.90 €

La línea invisible del horizonte Tusquets, 2014 pvp: 18 €


11

literatura

Woody Guthrie

Colm Tóibín

Karl Ove Knausgård

Una casa de tierra

El testamento de María

La muerte del padre / Un hombre enamorado

John Steinbeck escribió que Guthrie «es una voz y una guitarra. Canta las canciones de un pueblo y tengo la impresión de que él es ese pueblo». La caja de su guitarra mostraba la célebre proclama: «This machine kills fascists», que evidencia de forma parecida a las letras de sus canciones la claridad expositiva de quien se sintió cerca de los oprimidos y desfavorecidos. Guthrie convirtió su arte en una constante lucha durante la Gran Depresión y los años posteriores. A finales de los treinta recorrió varios estados y fue testigo de las miserables condiciones que sufrían los millones de emigrados por la crisis. Sindicalista y afín al partido comunista, consideraba la situación producto de la desmesurada codicia de bancos y terratenientes. Steinbeck narra en Las uvas de la ira (1939) la emigración forzada de millones de campesinos expulsados de las Grandes Llanuras del Medio Oeste por las sequías, el Dust Bowl (gigantescas ventiscas negras de polvo y barro) o los desahucios. En Una casa de tierra (1947) Guthrie retrata la vida de los «okies» que permanecieron en su hogar y apostaron por otro tipo de supervivencia imposible; aquellos que decidieron no tomar la Ruta 66 en busca del espejismo ofrecido por la dorada tierra de las oportunidades de California. En la novela, unos arrendatarios de pocos acres en Texas, viven en una desvencijada casucha y trabajan la tierra bajo la amenaza de la aparcería. Apenas salvados por el humor y el sexo, traman planes que les permitan una existencia digna, aunque son conscientes de que «un año no es más que otro asalto en nuestro viejo y gran combate contra el mundo entero».

¿Qué piensa una madre cuando descubre que su hijo va a morir, que va a ser crucificado? Colm Tóibín nos presenta a una María humana, terrenal, despojada de su aureola mística, que siente y padece primero como madre y luego como mujer, que no busca alivio, solo soledad y sosiego para encarar los últimos días de su existencia, que se ampara en los recuerdos del mismo modo que el mundo contiene la respiración. Una madre que no logró entender «las palabras altisonantes y vocablos extraños y orgullosos» con los que su hijo y sus acólitos embaucaban a una multitud formada por «inadaptados, descontentos y adivinos medio locos». Ella, que dio a luz y crió al que ahora llaman Hijo de Dios, que sufrió el hambre y la persecución, pese a los desprecios de su hijo, se veía impulsada a amarlo y a tratar de protegerlo aún más, sintiendo un amor duradero hacia él, «fuera quien fuese ahora». La sensación de culpa que persiguió a María durante los años posteriores a la muerte de su hijo, se fue desvaneciendo dejando paso a una sensación de calma y serenidad que le permite rememorar todo lo sucedido, puesto que al final de su vida la memoria forma parte de su cuerpo, como la sangre y los huesos. La inquietud y crueldad que impregnan las páginas de El testamento de María nos acercan al estilo descarnado de Agota Kristof: conciso, sin ambages, elaborado con el lenguaje justo, sin rellenos, sin grasa. L. de D.

Karl Ove Knausgård se ha propuesto escribir un ambicioso recorrido memorialístico, al que llama Mi lucha, del que Anagrama ha publicado los dos primeros volúmenes. Estamos delante de la lucha del que tiene que escribir para no ahogarse dentro de sí. Pero la emergencia de este yo choca, colisiona, roza, friega, acaricia, discurre con otras personas a las que su escritura irremediablemente va a herir. Una vez asumido que así será (el título no es baladí o no solo provocador), el autor entra de lleno en la narración desbocada de sus vivencias, y estas pasan ineludiblemente por la familia: si el primer volumen gravitaba en torno a la figura del padre, relación que le abocará a construir su idea de la muerte, en este segundo volumen todo gira alrededor de su mujer y sus hijos, relaciones que aquí le obligan a desplegar todas sus consideraciones sobre el amor. Creo que la obra de Knausgård podría plantearse como el intento de explorar (imposible responder) esta pregunta que él nos lanza: ¿O acaso se debía a que esa luz que iluminaba el mundo haciéndolo comprensible, a la vez lo vaciaba de sentido? La constante aparición de contradicciones en la propia vida cotidiana, la escasa fiabilidad que podemos dar a los recuerdos, las indecisiones que jalonan cada recorrido hecho, los vaivenes más o menos azarosos..., la segura inquietud del amor y la insegura quietud de la muerte. A los que hemos leído estas dos entregas, nos queda la impaciencia por leer la tercera. A los que todavía no las habéis leído, os queda la ilusión de una lectura descomunal.

Sjón Navegantes del tiempo Nórdica, 2014 pvp: 16.50 €

Shintaro Ishihara La estación del sol Gallo Nero, 2014 pvp: 18 €

Stig Dagerman El hombre desconocido Nórdica, 2014 pvp: 22.50 €

Iván S. Turguénev Rudin Alba, 2014 pvp: 9 €

James Sallis La agonía del asesino RBA, 2014 pvp: 18 €

Marta Ramoneda i Molins

Ignacio Caballero

Una casa de tierra Anagrama, 2014 pvp: 18.90 €

El testamento de María Lumen, 2014 pvp: 14.90€

La muerte del padre / Un hombre enamorado Anagrama, 2014 pvp: 22.90 € / 24.90 €

James Ross Mal dadas Sajalín, 2014 pvp: 21.50 €


12

Eduardo Chirinos Medicinas para quebrantamientos del halcón Pre-Textos, 2014 pvp: 15 €

Walt Whitman La extensión de mi cuerpo Nórdica, 2014 pvp: 18 €

Juan Mayorga Teatro 1989-2014 La Uña Rota, 2014 pvp: 25 €

literatura

Seamus Heaney

Elena Medel

Angélica Liddell

La reparación de la poesía

Chatterton

El centro del mundo

Una oda a la necesidad de la poesía es este ensayo firmado por Heaney. No hace falta haber leído su obra poética para acercarse a este trabajo que reúne las conferencias dictadas en la Cátedra de Poesía de la Universidad de Oxford entre 1989-2004. Heaney es un poeta que forma parte del paisaje del siglo XX, que habla desde el corazón de Europa y cuyo trabajo se erige en torno a la dolorosa búsqueda de una identidad que empieza el siglo como lucha nacional y lo termina disfrazada de única pregunta posible. ¿Dónde situamos la identidad? Según el poeta, se encuentra en el tejido del lenguaje, propiamente es literatura, y como tal debe mantener siempre su independencia, por mucho que identifique colectivamente nuestros sueños y se comprometa. Este conjunto de ensayos funciona como poética de autor: si Wallace Stevens declara que la poesía es «una violencia interior que nos protege de una violencia exterior», Heaney subraya que la lírica repara el equilibrio espiritual del mundo y «conduce la existencia humana a una vida más plena». La sociedad está enferma, luego el arte sirve de mapa para caminar entre lo vivido y lo soñado, y ayuda a viajar entre dos siglos. Ahora que las revoluciones se replican, el lugar ya no es visible y todo es fragmento, este cuaderno de bitácora es legado de voces para no naufragar: Marlowe, Wilde, Brodsky, Yeats… El Orfeo irlandés desvela secretos y, consciente de su deuda con el verso que lo ha hecho inmortal, lanza al mar del tiempo su mensaje en una botella.

Chatterton, poeta suicida antes de los dieciocho, es el punto de arranque de este grito que reflexiona sobre la madurez, que hecha solo de tiempo sin cambios no redime del fracaso ni confronta la desesperación. El autoengaño resiste solo hasta que la realidad impone su propio drama lírico. El yo se convierte en objeto de estudio y, como una entomóloga, la autora, velada en voz poética, escarba descubriendo el juego de espejos que es la literatura. Desmembrada la mariposa, amanecen las decepciones de una generación lastrada de sueños caducos y expectativas ¿exageradas? El poemario avanza y las imágenes bíblicas interfieren los pensamientos cotidianos, en realidad relatan una ruptura sentimental seguida de derrotada vuelta a casa. En el desenlace, el cazamariposas reposa, la lupa se aleja, la aguja pincha el blanco de la página. La luz se apaga para dejar atrás la calidez onírica del país de las maravillas. Se niega el refugio que supone forzar la desaparición definitiva antes de convertirse en adulto, y esta pausa no es más que carrerilla desencantada para coger impulso y reinventarse. El libro cierra el ciclo que abrió Mi primer bikini y consolidó Tara, y firma que su árbol genealógico está hecho de papel, no solo de carne. ­Cemento urbano y poesía de colmena universal. «Después de crecer / mi hogar lo levantaré sobre las ruinas». El borrón o veneno que mató a ­Chatterton aquí es tinta, punto de partida para construir una vida sin disfraz, el punto final de la palabra fracaso.

Ana Cibeira

VV.AA. Manual de emergencia para prácticas escénicas Con tinta me tienes, 2014 pvp: 16 €

la central / junio 2014

La reparación de la poesía Vaso Roto, 2014 pvp: 22 €

«El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma». Esta cita de Brecht atraviesa el camino de Liddell, un pedregoso trabajo de herencia clásica, humor melancólico, voz personalísima, poesía descarnada. Y desde Perro muerto en tintorería: Los fuertes, toques de autoficción: la dramaturga y actriz se confiesa en público para epatar a un patio de butacas que termina reflexionando sobre el papel del actor y los tejemanejes del mundo teatral, metonimia de la podredumbre del mundo. El teatro de la autora tiene el dolor como objeto de estudio, ataca el poder, odia el relativismo moral, y desde la impotencia existencial busca desesperadamente la verdad transformando disciplina en mano de obra. Su posición es la de ser independiente dentro y fuera del escenario. Resistir es tener compañía propia, conseguir el León de Plata de la Bienal de Venecia 2013, ganar el Premio Nacional de Literatura Dramática 2012, estrenar y ser editada primero en el extranjero. Esta trilogía de la edad, El centro del mundo, formada por las piezas de teatro documental Maldito sea el hombre que confía en el hombre, Ping Pang Qiu y Todo el cielo sobre la tierra, arremete contra los valores del orden establecido desde la decepción que imprime la edad y reflexiona sobre belleza y decrepitud, deseo y fracaso, juventud y miedo, poniendo en marcha la maquinaria del cuento de hadas; malvado, sí, pero hermosísimo. A.C.

A.C.

Chatterton Visor, 2014 pvp: 10 €

El centro del mundo La Uña Rota, 2014 pvp: 15 €


13

literatura

Martín de Riquer

Eduardo Ruiz Sosa Anatomía de la memoria Candaya, 2014 pvp: 21 €

Olvidar la edad de lo antiguo

propuesta

No hace mucho tiempo que nos dejó, cuando acariciaba su siglo de vida, un hidalgo de los de pluma en astillero, verbo moderno y querencia medieval. Contaba con estantes repletos de libros en los que el polvo no tenía ocasión de morar, que le proveían de la lírica trovadoresca las más de las noches, duelos y quebrantos quijotescos los sábados, Tirant lo Blanc los viernes, algún burlón de Cirene o de Samosata los domingos, y esto apenas consumía las tres partes de su amor cortés por la lectura. Pero sería flor incompleta reducir sus méritos a lo que leyó, y es que su fruición en leer sobrepasaba los límites de su cuerpo y ambicionaba el polinizar todo con lo aprendido –«Si de aquí a tres años no hay quien sepa la asignatura mejor que yo, habré fracasado», se dijo Martín de Riquer en su primer día de clase en la Universidad–. Para entender mejor su propósito, diremos que rondaba nuestro hidalgo los veintiún años cuando comenzó a traducir a Luciano de Samosata para la colección «Los clási-

cos de la Bernat Metge», y queremos decir con esto que los sobrenombres «traductor» o «profesor» vienen a resaltar una misma vocación: la de hacer llegar a muchos los libros que disfruta uno, y en su caso se trataba de Chrétien de Troyes y de Arnaut Daniel, Cerverí de Girona, Guillem de Berguedà o Juan Boscán. Quiso demostrar que tenemos algo en común con aquellos libros de caballerías, cantares de gesta o poesía de trovadores de la Europa medieval. Y es que le incumbía que se estrechasen lazos, no entendía el savoir faire sin el faire savoir. Ahondó en la significación profunda de los textos de aquella época y trazó relaciones hermenéuticas entre Cervantes y Martorell, entre Martorell y March, entre March y Llull, entre Llull y Metge, sin desdeñar ningún detalle del espectro medieval. Evidenció que hay islas que forman parte de archipiélagos, que otras islas son en realidad penínsulas de fino istmo, que algunas merecen ser aprehendidas como continentes; así, llegó a afirmar

que «más que literaturas medievales, había una literatura medieval. Hay relación y conexiones entre todas las románicas: la italiana, la francesa, la catalana, la castellana, la portuguesa... No hay nacionalismos, como vinieron después con el Renacimiento». Así, del poco aburrir y del mucho amenizar, se nos fueron quedando en nuestro cerebro los fantasmas medievales: el profesor de Riquer nos copó de fantasía con todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles. Y nos prestó con tan agradecida implicación su mirada, que aprendimos a olvidar la edad de lo antiguo, a ponerle cara a lo extraño, y no se nos ocurre manera más certera de aproximarnos a aquellos mundos.

de notas del poeta. Sendas de Oku se puede entender como un lujo paratextual que querríamos poder gozar más a menudo. Y es que, por el enigma semiótico que encierran sus haikus, la lectura de los diarios de Basho se nos antoja especialmente estimulante. A esto se suma que la traducción corre a cargo de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya, así como que, en esta edición de Atalanta, el texto viene acompañado de caligrafías y pinturas de Yosa Buson.

Al hacernos partícipes de los momentos de intuición pura, de iluminación, con los que se topó durante el viaje, el maestro Basho no utiliza palabras para expresar lo indecible. Su fuerza expresiva reside en la relación de lo expresado con lo omitido. Su verdad, la inmutable, le fue siendo revelada tras las formas cambiantes. En eso consistió su viaje, su vida; así nos enseñó a leerle.

Xavi Ayén Aquellos años del boom RBA, 2014 pvp: 26 €

Walter Benjamin Sobre Kafka. Textos, discusiones, apuntes Eterna Cadencia, 2014 pvp: 19€

Delfín G. Marcos Pilar Pedraza Brujas, sapos y aquelarres Valdemar, 2014 pvp: 18 €

Matsúo Basho Sendas de Oku En un diario de viaje, el lector asiste a los instantes de reposo, acompaña al viajero en las reflexiones, es testigo de la quietud, de los pensamientos que afloran a pesar del cansancio físico, o gracias a este. En el caso del maestro Basho, su diario es anfibio: recupera los momentos de arrebato sensorial que en su periplo le hicieron detenerse y aporta los haikus que cristalizaron en ese contexto. Así, nos encontramos con un diario de viaje que es, además, un cuaderno

D.G.M.

Sendas de Oku Matsúo Basho Atalanta, 2014 pvp: 18 €


14

cómic

Alexis Nolla

Robert Crumb

El Polo Sur

Entrevistas y cómics

La técnica del perineo

VV.AA. Terry Fulgencio Pimentel, 2014 pvp: 22 €

Anne Charlotte Gauthier Justine Diminuta, 2014 pvp: 7 €

Jaime Martín Las guerras silenciosas Norma, 2014 pvp: 24 €

Jérôme Mulot y Florent Ruppert

La expedición británica Terra Nova llegó, no sin dificultades, a la Antártida, en 1911, con el objetivo de alcanzar el Polo Sur. La expedición se convirtió en una carrera contra los noruegos, liderados por Roald Amundsen, mejor preparados y que alcanzaron el objetivo cinco semanas antes que los británicos. En El Polo Sur, Alexis Nolla relata el viaje de retorno del desmoralizado grupo de exploradores hacia la base. Un «paseo» accidentado y lleno de imprevistos que terminó con la vida de todos ellos. Nos traslada, haciendo uso de un aparato gráfico aséptico y naíf pero también redondo y certero, a los momentos que han permanecido en el relato de esta hazaña frustrada. Ego, caballerosidad, dignidad y «postureo» británico al más puro estilo wesandersoniano que nos enternece y adentra en la pomposa era dorada de la exploración, para hablarnos del dolor físico, el fracaso y la pérdida sin contemplaciones.

Gallo Nero sigue con su flamante colección «Gallographics» recuperando las cinco entrevistas (originalmente editadas en 2003 por Fantagraphics) que la ya leyenda del cómic underground concedió a The Comics Journal. El tomo va acompañado de varias ilustraciones y cómics que reflejan la historia del medio en la segunda mitad del siglo XX. En el libro, Robert Crumb responde a cuestiones sobre sus inclinaciones políticas, su carrera y su familia, y opina, sin ningún tipo de complejo, sobre varios temas como el sexo (promiscuidad y hábitos de masturbación inclusive), la cultura, el feminismo o la política. Al acabar el libro, el lector, además de haber absorbido sus opiniones iconoclastas y peculiaridades personales, tendrá la sensación de haber pasado un buen rato de tertulia junto a él.

El perineo es la zona del cuerpo que, según dicen, si la aprietas en el momento justo se te pasan las ganas de eyacular y puedes «durar más» y disfrutar de varios orgasmos sucesivos. Con este sugerente título, Florent Ruppert y Jérôme Mulot, dos de los autores más frescos, vanguardistas y originales del cómic francés (y a quienes ya conocimos, junto a Bastien Vivès, en La gran odalisca) nos cuentan su visión del libertinaje en la época de la hipercomunicación en la que nos ha tocado vivir. O dicho de otra manera: de la frustración, de la imposibilidad de tener lo que uno quiere por lo que a sexo se refiere, y de la diferencia, cada vez más borrosa, entre la fantasía del contacto virtual y la realidad física. Amor y fantasías sexuales en tiempos de Skype, Chat­ roulette y Tinder. T.M.

Toni Mascaró

Mireia Pérez

Ana Galvañ / Marc Torices Trabajo de clase / Nuevos románticos Apa-Apa, 2014 pvp: 10 €

El Polo Sur Apa-Apa, 2014 pvp: 10 €

Entrevistas y cómics Gallo Nero, 2014 pvp: 24 €

La técnica del perineo Diábolo, 2014 pvp: 19.95 €

Simon Hanselmann Hechizo total

Simon Hanselmann Hechizo total Fulgencio Pimentel, 2014 pvp: 22.95€

la central / junio 2014

Megg es una bruja y, como muchas brujas, lleva un sombrero picudo, tiene la piel verde, prepara pócimas misteriosas y va siempre acompañada de un gato negro, que en este caso se llama Mogg. Megg y Mogg conviven en la misma casa y mantienen una relación en apariencia estable, centrada en el consumo abusivo de drogas, alcohol y sexo absurdo. Como pasaría en muchos cuentos, inevitablemente siempre ronda cerca de ellos un búho. Búho tiene en gran

estima a Megg y a Mogg, vive bajo el mismo techo, y si no les tuviera cerca probablemente se convertiría en el perdedor auténtico que vive dentro de él. Por suerte, Megg y Mogg también le quieren, a su manera. Simon Hanselmann (Launceston, 1981) vive su infancia y adolescencia en la localidad con mayor índice de criminalidad de toda Australia. A los 8 años realiza ya sus primeros fanzines. En 2001 abandona el hogar materno y entre 2009 y 2011 se instala

en Londres. En 2013 fue nominado a los premios Ignatz por su cómic St. Owl's Bay, y las editoriales Fulgencio Pimentel, Misma y Fantagraphics han empezado a recopilar sus historietas, publicadas previamente en tumblr, en estupendas ediciones que podéis encontrar en nuestras librerías. Hanselmann nos regaló una de las presentaciones de cómic más ­divertidas de las que se recuerdan en la Central de Callao. M.P.


cómic

Chris Ware. Fabricar historias Alberto García Marcos

invitado

A Chris Ware (Omaha, 1967) parece que hay que descubrirlo en este país cada cierto número de años. En 2000 se publicó Jimmy Corrigan, en 2009 Catálogo de novedades ACME y finalmente, en 2014, se edita Fabricar ­historias. Acostumbra a publicar en EE. UU. números de su serie «The ACME Novelty Library» con entregas de series en curso, y cuando estas series concluyen, edita los recopilatorios que llegan a nuestro país. Así, mientras aún continúa la serialización de «Rusty Brown», en 2012 Ware daba por terminada la intraducible –por polisémica– Building Stories y publicaba el preceptivo libro recopilatorio. ¿He dicho libro? Fabricar historias está más cerca del artefacto artístico que del libro al uso. Fabricar historias contiene catorce objetos impresos que van desde el libro encuadernado en tapa dura de tela hasta el periódico –Ware es nieto e hijo de editores de periódicos–, pasando por hojas desplegables, tableros y acordeones; todo ello envuelto en una consistente caja de gran tamaño. En este sentido, el último «libro» de Ware se acerca a las famosas cajas del artista Joseph Cornell, pionero del arte del assemblage. El interés de Ware por dotar de tridimensionalidad a su trabajo ya era patente en sus máquinas expendedoras, sus expositores, sus modelos ensamblables y sus muñecos articulados, afición que nos habla de un sentido último nada prosaico de dotar el objeto impreso de una dimensión sensorial que va más allá de lo meramente visual. Mientras lo digital gana preponderancia día a día, Ware recuerda al lector que su relación con el libro no se limita a posar los ojos sobre el objeto. Los libros «se tocan», y el contacto entre el mensaje y el receptor establece una relación especial e íntima. Esta comunión

entre el libro y el lector se manifiesta claramente en Fabricar historias. Los distintos objetos presentes en la caja no están jerarquizados, y es el propio lector quien decide en qué orden y a qué ritmo los experimenta. Ware ha declarado que «no hay nada tan interactivo como la literatura», y la idea se lleva al extremo en este trabajo, porque del orden de lectura dependerá la percepción del relato y, en última instancia, será el lector quien fabrique la historia. Chris Ware ha sido tildado a menudo de frío y aburrido, dos adjetivos que difícilmente describen su trabajo. Se trata de un autor cerebral en la ejecución, pero tremendamente sensible en lo tocante a los conceptos que expone: la soledad, la angustia, la incomunicación, la memoria. Su dibujo preciso y su gama de colores pastel evitan poner el acento sobre el propio dibujo –o, lo que es lo mismo, sobre la mano del dibujante–, precisamente porque su pretensión es que las páginas sean frases, y las viñetas palabras adjetivadas por el color. Sus dibujos son pictogramas que transmiten un concepto concreto. Así pues, el tamaño y la disposición de las viñetas, así como el diseño general de la página, se asemeja a un diagrama con un sentido claro en el que, además, se juega con el espacio y el tiempo en aras de lograr el tempo adecuado que produzca una respuesta emocional. Resulta oportuno aquí citar las palabras de Ware durante la presentación mundial de Fabricar historias: «Una de las razones que convierten a un autor de cómic en autor de cómic es sencillamente el hecho de que pensamos en forma de lenguaje y aprendemos de la misma forma. La forma en que las cosas se estructuran en la página es como un residuo de la forma en que pensamos y del modo en que está estructurada

nuestra mente cuando aprendemos a hablar, cuando aprendemos las palabras. Es una forma de darle la vuelta a eso y decir una palabra de una forma diferente». Jimmy Corrigan era una historia sobre padres e hijos. En concreto, sobre un hijo que se reencuentra con su padre, que lo abandonó siendo niño. Curiosamente, durante su realización, Ware se reencontró con su padre, que también había abandonado a su familia muchos años atrás. El padre murió poco después y Ware recibió casi al mismo tiempo sus cenizas y el primer ejemplar impreso de Jimmy Corrigan: ambos pesaban lo mismo. Estas casualidades, que podrían pasar por anecdóticas, son otro de los intereses de Ware. Al igual que otros autores de nuestro tiempo, como Paul Auster, Ware focaliza su trabajo en las conexiones y en la manera en que construimos nuestra realidad en función de la interacción con los otros. Fabricar historias es un ejemplo canónico en este sentido. Narra las historias de tres personajes que viven en un mismo edificio, y si Jimmy Corrigan era una historia de padres e hijos, este nuevo trabajo es una historia de madres e hijas. ¿Por qué esta obsesión? El propio Ware lo aclara: «O somos padres, o somos hijos, o somos ambas cosas […]. No sé si todo el constructo social se basa en la necesidad de reproducirse como especie, aunque sospecho que sí, que es una de las razones. Es pura biología, es lo que mantiene en marcha al planeta».

Fabricar historias Mondadori, 2014 pvp: 59.90 €

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ensayo

Albert O. Hirschman

Simon Critchley

Byung-Chul Han

Las pasiones y los intereses

Tragedia y modernidad

La sociedad del cansancio

No siempre se amó el dinero. Se gastaba, y vaya si se gastaba, pero la acumulación como un fin en sí mismo es un invento reciente. Los anhelos que movieron las grandes empresas humanas hasta el siglo XVI eran de una improductividad total: exhortación moralista, amenaza de condenación eterna, gloria divina o incluso honor. El derrumbe religioso, seguido de la muerte del héroe, allanó el despegue definitivo del comercio. En algún momento de la Edad Moderna, tras siglos de desprecio, las actividades lucrativas comenzaron a tolerarse con cierta mueca. «La creencia de que el interés podía considerarse un motivo dominante del comportamiento humano causó considerable revuelo intelectual». A Hirschman le debemos el mérito de hundir la cabeza en las entrañas de la bestia para mostrarnos cómo era entendido el capitalismo antes de su triunfo, y así aclarar cómo confrontarlo después de su fracaso. La inflexión llegó cuando los gobernantes advirtieron que podían sacar tajada de las pasiones humanas, en lugar de reprimirlas. El abandono de la coerción mutó la ferocidad en fortaleza militar, la ambición en sabiduría política y la avaricia en opulencia estatal. Los intereses vencían a las pasiones. El capitalismo logró erigirse, solo porque se perdió la vergüenza. El pudor por el acopio de riqueza fue dejando su sitio a la riqueza misma. Solo ahora sabemos que el capitalismo ni siquiera necesita explicarse, pues se articula a sí mismo. Por el camino se naturalizó. Y la vergüenza aún sigue perdida.

Muchos autores han profetizado la muerte de la tragedia, pero Simon Critchley nos invita a reconsiderar su estructura frente al ideal de la razón política que ha dado un falso lustre a nuestra historia, desde que Platón invitara a los poetas a abandonar la ciudad ideal de La República. Las categorías de la tragedia antigua y moderna (en las figuras de Edipo y Hamlet) sirven aquí como marco de reflexión antifilosófico para iluminar la profundidad ética del atolladero de la actual crisis de la eurozona. Edipo actúa y no sabe. Es sordo a la profecía que le advertía de su futuro, ciego en el intento de evitar su destino. Nada impide que finalmente sea el autor de su propia destrucción. El héroe se convierte así en la víctima del destino que él mismo ha perpetrado. En contraposición, Hamlet sabe y no puede actuar, es dolorosamente consciente del mal, y sin embargo eso precisamente le hace ser incapaz de afrontarlo, de actuar para revertir la situación. Este enclave nos sirve para dejar de lado la perspectiva filosófica racional y preguntarnos acerca de nosotros y del mundo en el que vivimos: ¿Somos como Hamlet? Conocemos los problemas que padece nuestra sociedad, dónde se originan y también las terribles consecuencias, pero no podemos hacer nada para cambiarlos. Critchley apunta a una experiencia visceral, un replanteamiento político y vital sugerente. Cristina Pérez

Álex Cerrudo

La aparición de La sociedad del cansancio, La sociedad de la transparencia y, recientemente, de La agonía del Eros han distinguido al filósofo de origen coreano, Byung-Chul Han, como una de las voces más clarividentes del debate sociopolítico actual. En un alegato limpio y desafiante, que se inicia a La sociedad del cansancio, Han reinterpreta las tesis filosóficas de Foucault, Baudrillard o Carl Schmidt: la fase de las grandes oposiciones (extraño/propio, amigo/ enemigo) entre el hombre y el mundo ha caducado. Ahora la guerra se ha trasladado al interior del sujeto. Han sostiene que el hombre contemporáneo ya no sufre ataques exteriores de estructuras de poder que intentan someterlo, sino que ha interiorizado estas violencias. Ahora los «emprendedores» son individuos que saltan hacia la búsqueda desen­ frenada del éxito, motu proprio. «Yes, we can». Una carrera hacia la nada que los agota, les hace fracasar (la abstracción que resulta del éxito comporta necesariamente la noción hermana: el fracaso) y, finalmente, los aboca a la depresión. Y quizás la conclusión más angustiosa es que hemos aceptado libremente esta esclavitud. El hombre moderno es explotador y explotado de sí mismo. Como señala Han, el individuo, bajo la apariencia del libre albedrío, escoge maximizar su rendimiento hasta la autoexplotación para, supuestamente, autorrealizarse: «Es mucho más eficaz que la explotación por los otros, puesto que va acompañada de un sentimiento de libertad». Se trata de una reflexión urgente, casi inaplazable, sobre el tiempo que nos ha tocado vivir. Joan Sanabria

Las pasiones y los intereses Capitán Swing, 2014 pvp: 17.50 €

la central / junio 2014

Tragedia y modernidad Trotta, 2014 pvp: 10 €

La sociedad del cansancio Herder, 2014 pvp: 12.50 €


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ensayo

Iliá Ehrenburg Gente, años, vida

Rafael Argullol Pasión del dios que quiso ser hombre Acantilado, 2014 pvp: 14 €

Elisenda Julibert

invitada

El escritor, periodista e intelectual Iliá Ehrenburg (1891-1967), autor de Julio Jurenito y, junto con Grossman, de El libro negro, perteneció a una generación que vivió la caída del zar de Rusia, la Revolución rusa, la instauración de la Unión Soviética, las dos guerras mundiales, el estalinismo y la Guerra Fría. Pero lo llamativo de su caso no es tanto que perteneciese a esa singular generación, sino más bien que conservara la vida sin exiliarse de la URSS. No es extraño que a menudo se haya sospechado de su integridad moral, y quizás esta sospecha sobre su persona explica que, siete años antes de morir, Ehrenburg decidiera escribir sus memorias, Gente, años, vida. El autor no oculta su voluntad de aclarar, entre otras cosas, a qué se debía su suerte, tan distinta a la de algunos de sus contemporáneos, como Bábel, Maiakovski, Mandelstam o Bujarin, por mencionar solo unos pocos de los personajes a los que conoció y de los que habla en la obra: «Muchos de mis coetáneos han acabado bajo las ruedas del

tiempo. Si yo he sobrevivido no ha sido por ser más fuerte o más sagaz que ellos, sino porque hay épocas en que el destino del hombre se asemeja más a una lotería que a una partida de ajedrez jugada conforme a todas las reglas». No deja de ser llamativo que, para aludir a las purgas que terminaron con la vida de muchos de sus amigos o conocidos, Ehrenburg escriba que acabaron «bajo las ruedas del tiempo», una metáfora que sin duda elude una parte importante de lo que les ocurrió (en realidad, bajo las ruedas del tiempo acabamos todos...). Pero aunque el lector no está obligado a creer al autor –ni siquiera a creer que se creyera las razones que aduce para justificar su suerte–, al menos sí debería tener en cuenta que ni siquiera cuando se escribieron estas memorias, algunos años después de la muerte de Stalin, existía plena libertad en la URSS (de hecho, sólo se publicaron íntegramente en Rusia en el año 1990, y de esa edición parte la de Acantilado en nuestra lengua). No obstante, tal vez lo más

interesante del libro no sea que nos permite emitir por fin un veredicto sobre Ehrenburg o, en general, sobre las personas que se comprometieron con el comunismo, sino tan solo que nos ayuda a entender lo amargo y costoso que, con los años, resultó ese compromiso. En cualquier caso, el libro es un documento de gran interés, pues Ehrenburg, que no solo vivió en la URSS, sino también en el París de principios del siglo XX, en la España de la Guerra Civil y en la Europa de la Guerra Fría, conoció a lo largo de su vida a algunas de las figuras más destacadas de la cultura, la ciencia y la política de la primera mitad del siglo pasado, desde Picasso, Modigliani, Matisse, Léger, Hemingway o Gide, hasta Einstein o Joliot-Curie.

James Agee Algodoneros Capitán Swing, 2014 pvp: 18.50 €

Julio Camba "¡Oh, justo, sútil y poderoso veneno!" Los escritos de la anarquía Pepitas de calabaza, 2014 pvp: 26 €

W. Stanley Moss Mal encuentro a la luz de la luna Acantilado, 2014 pvp: 22 € Gente, años, vida Acantilado, 2014 pvp: 55 €

John Berger La apariencia de las cosas. Ensayos y artículos escogidos Ninguna ilustración aparece en las páginas del libro de Berger, y no hace falta, pues el texto está cargado de ellas. Por ejemplo, en un artículo sobre la vida y obra de Antoine Watteau llega a decir acerca de sus dibujos: «Da la impresión de que los hizo en secreto; como si estuviera dibujando la mariposa que se ha posado en una hoja delante de él, y teme que el movimiento o el ruido del carboncillo la espanten». Los textos de Berger se desarrollan entre imágenes. Aunque

es cierto que no todos los artículos tratan sobre arte: algunos describen escenas cotidianas, o una manifestación en el Corso Venezia de Milán en 1898, o reflexionan sobre los significados de la fotografía que probaba la muerte del Che Guevara a manos del ejército boliviano, y que compara con La lección de anatomía del doctor Tulp. A pesar de su constante alusión a imágenes, Berger no es un crítico analítico, pues su interés se centra más sobre la actividad humana crea-

dora que sobre aspectos puramente formales, y a partir de la imagen despliega su arsenal crítico. De este modo, La apariencia de las cosas recoge una serie de ensayos escritos durante los años sesenta sobre temas diferentes y aparentemente inconexos. Pese a la variedad de los temas, se puede apreciar con obviedad un modo de ver, de pensar, y un interés ideológico coherente. Julián Pacomio

John Berger La apariencia de las cosas Gustavo Gili, 2014 pvp: 20 €


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Dolors Marin Anarquismo. Una introducción Ariel, 2014 pvp: 18.90 €

ensayo

Richard Hoggart La cultura obrera en la sociedad de masas

José Luis Villacañas Berlanga Historia del poder político en España RBA, 2014 pvp: 25 €

Sami Naïr El desengaño europeo Galaxia Gutenberg, 2014 pvp: 15.90 €

David Harvey Guía de El Capital de Marx Akal, 2014 pvp: 24 €

«Hemos leído La cultura obrera en la sociedad de masas, señor Hoggart, y esperemos que no piense usted que está haciendo sociología», cargaban en 1957 sus colegas de la Universidad de Birmingham. Ciertamente, no lo pensaba. Fundaría poco después el Centro de Estudios Culturales Contemporáneos, que fijaba el nuevo género, y acogería el pensamiento de Stuart Hall, Raymond Williams o E. M. Thompson. Aunque Hoggart terminó distanciándose del marxismo teórico de la llamada nueva izquierda inglesa, legó una obra cumbre: el texto a partir del cual tiene sentido hablar de los estudios culturales. Un bosquejo impresionista, irritante para la academia, situado en un cruce de caminos entre la autobiografía, el análisis de medios de comunicación, la crítica marxista, la psicología de masas y la antropología obrera en primera persona del plural. Hoggart retiró las barreras disciplinarias para siempre. Pintó a las clases populares con sutileza etno-

gráfica, desde su propia experiencia, pero se calzó guantes de boxeo para el análisis de las publicaciones de masas dirigidas a la clase obrera. «La explotación cultural es menos obvia que la explotación económica; el enemigo está en todas partes, y disimula su apariencia de mil maneras, lo cual dificulta su lucha». Vencido por la nostalgia en algunos pasajes, Hoggart demuestra esfuerzo por desmitificar el grito idílico en torno a la clase obrera, en una traza biográfica de quien corrió las calles antes de estudiarlas. Pero estar involucrado emocionalmente también tiene sus riesgos. Todo escritor proviene de alguna parte y todo lo pensando se hace desde algún lugar. Hoggart afina menos en la «cultura obrera» que en la «sociedad de masas». Su dickensiano retrato de las clases populares no es su aportación más duradera. Ha envejecido mal. A pesar de ello, huele a taberna y sudor compartido. Reflexiones desde dentro, nunca estereotipadas, siempre precisas. Lo que mueve a Hoggart es, por un lado, analizar el

desplazamiento de los discursos de la clase obrera inglesa desde los años veinte a los cincuenta, y por otro, la irrupción de una imparable industria cultural de masas a la que responsabiliza de los cambios culturales producidos en dicha clase. Desestimamos la influencia de los productos de masas en el desarrollo de las culturas populares. «No es que hace una generación había en Inglaterra una cultura urbana ‘auténticamente popular’, que en la actualidad ha sido sustituida por una cultura urbana de masas, sino que los estímulos de quienes controlan los medios masivos de comunicación son ahora más insistentes, eficaces, globales y centralizados que antes». Y esto hace seis décadas.

rio tras las antorchas. Tiqqun supone la puesta en práctica de un proyecto más anímico que proposicional. El recurso de la filosofía como violencia. Incluida la superación de la lucha de clases. «La conflictividad histórica ya no enfrenta a los grandes bandos molares, a dos clases, los explotados y los explotadores, los dominadores y los dominados, los dirigentes y los trabajadores, entre los cuales, en cada caso concreto, resultaría posible

elegir […] Un proceso revolucionario puede desencadenarse en cualquier punto del tejido biopolítico, a partir de cualquier situación singular que produzca la ruptura de la línea de fuga que lo atraviesa. En la medida en que se producen tales procesos, tales rupturas, aparece un plano de inmanencia común, el de la subversión antiimperialista».

Álex Cerrudo

La cultura obrera en la sociedad de masas Siglo XXI, 2014 pvp: 31.90 €

Tiqqun Esto no es un programa

Tiqqun Esto no es un programa Errata Naturae, 2014 pvp: 13.90 €

la central / junio 2014

Hay en todos los textos de Tiqqun la misma sensación de expulsión del estado amniótico. Reubican nuestro lugar en el mapa. Pero más allá de las consignas subversivas en revisión wild thing del situacionismo, lo que hace reconocible a Tiqqun respecto al resto de facciones contestatarias urbanas es el aura estética de su discurso. Un enjambre guiado por la belleza del propio gesto de la insurrección. Reconocemos su icónico argumenta-

Á.C.


ensayo

Amanda Vaill Hotel Florida. Verdad amor y muerte en la Guerra Civil avance editorial

Julio de 1936, Madrid A los treinta y ocho años, Arturo Barea se había construido una vida que era un puro acto de equilibrio. Había nacido muy pobre […] Siendo todavía un adolescente flaco, tuvo que ponerse a trabajar, primero como aprendiz en un taller de joyería, y más tarde, una vez aprobados los exámenes de contabilidad, como empleado de la sucursal madrileña del Crédit Lyonnais. De mente muy despierta, no tardó en ver aumentar su modesto salario. Y si hubiera optado por adular a sus jefes, habría podido ascender en el escalafón del banco en un santiamén. Pero era orgulloso y susceptible –una combinación muy peligrosa–, y le humillaba el trato paternalista de sus jefes, a la vez que se avergonzaba de unos orígenes humildes que él sabía que ellos despreciaban. Por lo demás, coqueteaba con una vocación distinta, la de ser escritor […]. A los veinte años se afilió al sindicato socialista, la UGT, y pese a que parecía fuera de lugar en las asambleas obreras con su traje de señorito y su corbata, se sentía mucho más cercano a los obreros vestidos con blusones y alpargatas que a los directivos de banca con levita […] «No sirvo para capitalista», decía. Con todo, no estaba preparado para lo que había tenido que vivir la noche anterior. […] Después de cenar con su familia, Barea había cruzado la calle Ave María rumbo a su bar habitual, el de Emiliano […] Acababa de pedir un café cuando irrumpió la voz del locutor: «La situación se ha agravado. Los militantes de los partidos políticos y los afiliados a los sindicatos deben presentarse en los locales de sus organizaciones». El bar se vació en un segundo: los obreros, temiendo que las tropas acuarteladas en la ciudad empezaran a disparar sobre ellos, se echaron a la calle y se

pusieron a reclamar armas para su defensa. Barea logró abrirse paso a través de la muchedumbre y llegó a la casa del pueblo del barrio de Chueca, al otro lado de la Gran Vía, donde docenas de sindicalistas voluntarios exigían formar una unidad de de­ fensa. […] Entretanto, el gobierno, reunido en sesión extraordinaria, había quedado disuelto, dando paso a otro gabinete, en el que algunos ministros eran partidarios de un acuerdo con los sublevados y otros exigían represalias. Hasta que al amanecer se anunció por la radio: «Se está diseñando un ejecutivo que aceptará la declaración de guerra del fascismo al pueblo español». Se oyeron aclamaciones en la casa del pueblo, y luego salió el sol en un cielo sin nubes. […] El miércoles por la noche el gobierno anunció por radio que la insurrección había sido prácticamente derrotada y Barea fue con su hermano Miguel […] a la taberna de Serafín en la calle Ave María, donde Barea acabó charlando con un desconocido que le contó que se había pasado todo el día cazando fascistas, que luego llevaban a la Casa de Campo, el inmenso parque que había sido coto de caza del rey y que aún albergaba mucha fauna salvaje. —¡Como corderitos! –se jactó el hombre–. Un tiro en la nuca y en paz. De repente se heló la calurosa noche estival. —Pero eso ahora es cosa del gobierno, ¿no? –preguntó Barea. —Compañero –le dijo el desconocido con una mirada fría–, el gobierno somos nosotros. […] Aquella noche Barea no pudo dormir. Se levantó de la cama y salió al balcón. La ciudad vibraba de calor y se oían las radios a todo volumen. «No puedo seguir evadiéndome», se dijo. En menos de una semana la sublevación fascista había desencadenado

la revolución que los conservadores se habían pasado cinco años intentando combatir. […] No obstante, y pese a las proclamas optimistas del gobierno, estaba claro que la revuelta no estaba aplastada. Aquello era una guerra civil, no solo entre los sublevados y el gobierno, sino también entre todas las facciones que apoyaban al gobierno. Y la guerra no se habría terminado hasta que España no se hubiera transformado por completo en un nuevo estado, o fascista o socialista, que eso Barea no lo sabía aún. Sí sabía que tenía que tomar partido. No con los falsos soldados de las milicias populares o de las escuadras de vigilancia, ni mucho menos con la gentuza que había visto antes en el café. Sabía que aquella gente no iba a ser capaz de luchar, aunque sí iba a dedicarse a robar y a matar por placer. Tenía que encontrar la forma de ser útil. Sentado en el balcón, se prometió concentrarse en esa nueva tarea, fuese la que fuese, para alejarse de la camisa de fuerza que le obligaba a ganar dinero y a gastarlo […] No sabía, ni podía saber, si todo ese esfuerzo iba a transformarlo, ni lo que iba a ganar e iba a perder con ello. Pero sí sabía que debía entregarse a él. «He emprendido una nueva vida», se dijo. Amanda Vaill, 2014 Traducción de Eduardo Jordá

Hotel Florida Turner, 2014 pvp: 27 €

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ensayo

Michel Serres

George Rose

Karl Polanyi

Pulgarcita

El noventa por ciento de todo

Los límites del mercado

Thomas Piketty Le capital au XXIe siècle Seuil, 2014 pvp: 25.40 €

Sergio González Rodríguez Campo de guerra Anagrama, 2014 pvp: 15.90 €

María Angulo (coord.) Crónica y mirada Ediciones del K.O., 2014 pvp: 15.90 €

Marta Segarra Teoría de los cuerpos agujereados Melusina, 2014 pvp: 15.90 €

B. de Sousa Santos y M.P. Meneses (eds.) Epistemologías del Sur (Perspectivas) Akal, 2014 pvp: 30 €

Los jóvenes, esa cosa. Cada cierto tiempo, el salto generacional amplía la zancada del desconcierto y deja visibles fisuras suficientes para argumentar un canto a la nostalgia, esgrimiendo el aún infalible «tú qué sabrás de esto, chaval». Ocurre sin remisión, una y otra vez, y así hasta que somos capaces de recordar. Sobre esto, Serres dice que sí pero que no. De modo exponencial, las generaciones nuevas se distancian cada vez más unas de otras. La actual, la que nos toca, ha ampliado más que nunca su abismo con la precedente. «¿Qué literatura, qué historia comprenderán, felices, sin haber vivido la rusticidad, los animales, la cosecha estival, cien conflictos, cementerios, heridos, gente hambrienta, patria, bandera sangrienta, monumentos a los muertos… sin haber experimentado el sufrimiento, la urgencia vital de una moral?». El mundo cambia, los jóvenes cambian, hay un mundo nuevo, hay unos jóvenes nuevos. Antes de lo que creen, estos jóvenes estarán a su vez hablando a sus jóvenes nuevos de un mundo nuevo aún más cambiante. Quizá pronto perdamos los indicadores que nos permiten trazar límites entre lo que suponemos ser joven y ser adulto. En diez años de los actuales, el nivel de cambio iguala a cien de los anteriores. «Sin que nos diéramos cuenta, ha nacido un nuevo ser humano [...] Después de ver cómo envía SMS con ambos pulgares, los he bautizado Pulgarcita y Pulgarcito». Otra cosa no, pero los adultos no agotan imaginación para bautizar generaciones. Álex Cerrudo

Sabemos que casi todo lo que consumimos en nuestras economías pos­ industriales procede de más allá de los océanos, pero no solemos pensar en los entresijos de la industria que lo hace posible, el transporte marítimo, tan poderosa como hermética. El gran cambio comenzó en los años setenta, cuando se universalizó el uso del contenedor TEU, apilable, modular, transportable en barco, tren o camión. Los nuevos buques, grandes como tres campos de fútbol, presumen de eficiencia: capaces de portar hasta 15 mil unidades, de navegación lenta y previsible, pueden ser cargados en menos de 24 horas. Así, los costes del transporte marítimo se han reducido en proporción inversa al crecimiento del volumen de mercancías transportadas. Más de veinte millones de contenedores sobre cerca de cien mil buques pueden estar surcando los océanos tal día como hoy: matriculados en Liberia o Panamá, con capitán griego, oficiales croatas y tripulación filipina, de propietario danés y transitando por aguas internacionales; no obedecen a ninguna ley: las condiciones de trabajo son extremas, ni se controla lo que viaja en el interior de las miles de cajas de aluminio apiladas –drogas, armas o personas–, ni se intenta poner coto a los efectos devastadores que sobre la vida marina tienen estas máquinas colosales. Cuanto mayor es su volumen, más ignoramos la dimensión letal de su actividad: un mundo con códigos propios, donde todo es posible. La industria del transporte marítimo no solo está en la base misma de la globalización, sino que también es su metáfora, su avanzadilla.

Los momentos históricos de incertidumbre a menudo nos hacen volver la vista a los grandes autores. En el actual, es el turno idóneo de Karl Polanyi, destacado antropólogo y pensador de la sociedad de mercado. El único libro que publicó en vida, La gran transformación (1944), supuso un punto de inflexión en el pensamiento económico por su crítica al liberalismo a través de una historia de los procesos que precipitaron el mundo a la crisis de principios de siglo XX. Pero quedaron postergados un sinfín de textos que componían un trabajo mucho más rico y matizado. Los límites del mercado es una maravillosa antología que se suma a la progresiva recuperación de su obra y ofrece un representativo abanico de los temas que preocuparon al autor. En ella se incluyen análisis sobre la mercantilización y su vínculo con los autoritarismos; estudios de formas económicas antiguas y no occidentales; indagaciones sobre la libertad individual y la igualdad social; y otras cuestiones en torno a la diagnosis de la modernidad y sus consecuencias. Estos escritos son de un gran beneficio para el pensamiento crítico actual, pues nos dan claves de comprensión de nuestro presente social y económico, además de ser una aportación modélica para las ciencias sociales, debido al holismo metodológico y a un riguroso empirismo. Todo ello hace de Polanyi un pensador global, de interés para todo lector preocupado por el sentido comunitario y, por qué no, por el bien de la humanidad. Marta Hereu

Antonio Ramírez

Andrew Solomon Lejos del árbol Debate, 2014 pvp: 39.90 €

la central / junio 2014

Michel Serres Pulgarcita Gedisa, 2014 pvp: 9.50 €

Noventa por ciento de todo Capitán Swing, 2014 pvp: 20 €

Los límites del mercado Capitán Swing, 2014 pvp: 21 €


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ensayo

Antoine Compagnon

Leonardo da Jandra Filosofía para desencantados Atalanta, 2014 pvp: 18 €

Un verano con Montaigne

La historia de este libro es excepcional: todo viene de que a alguien se le ocurrió que la hora del aperitivo, en verano, era el mejor momento para hablar de Montaigne. Y, por muy inverosímil que parezca, es lo que acabó pasando: el programa de radio de France Inter tuvo un éxito que «sorprendió a la propia empresa», y la indujo a convertir sus contenidos en un libro, que ahora Paidós nos propone leer. La razón de esta popularidad: que Montaigne nos enseña a pensar. A pensar sobre la vida y desde la vida, no sobre o desde ideas engoladas. No nos preguntamos qué es el más allá, o si hay vida después de la muerte, la cuestión es si debemos tener miedo a la muerte, y la conclusión es que no mucho, porque cada día que pasa nos morimos un poco, y cuando lleguemos a la vejez ya tendremos casi todo el trabajo hecho. ¿Qué hacemos si se nos cae un diente? ¿Cómo se debe educar a los niños? ¿Qué pensar o decir sobre el amor, la amistad, la vanidad, el deseo, el arte de la conver-

sación, la enfermedad o el tiempo perdido? Cualquier lectura, pensamiento, encuentro casual o accidente pone en marcha la meditación de Montaigne. La suya es la ignorancia sabia que ya enseñaba Sócrates, la del que sabe que pretender conocer el todo y llegar al fondo de las cuestiones es algo ilusorio, tal es nuestra condición humana. Se puede conocer solo a trocitos, cualquier saber es frágil en este mundo tan diverso y complicado. Así, intentando captar el mundo poco a poco, Montaigne cambia de opinión y se contradice constantemente. Cuando empieza a pensar en un tema y a tener alguna idea interesante, puede perder el hilo del razonamiento porque la vida cotidiana reclama su atención, y tiene que volver a empezar por otro lado. Su curiosidad es inagotable, y tal vez esta es una de las lecciones más importantes que podemos sacar de su obra: no hay que rendirse, no pretendamos abarcar el todo; debemos seguir pensando y encontrando verdades, aunque duren cinco mi­ nutos. Solo así, y poco a poco, podre-

mos intentar descifrar este mundo cambiante, e ir hallando puntos de equilibrio en nuestra cabalgada que no se detiene. Montaigne escribe para remediar el flujo continuo de pensamientos desordenados que atraviesan su cabeza, escribe para poner orden, para mitigar la angustia y calmar los demonios. Y para compartir: la palabra, dice él, es medio de quien la dice y medio de quien la escucha, y el libro por eso es tanto de quien lo escribe como de quien lo lee. El pensamiento de Montaigne encuentra el camino para llegar con toda eficacia gracias a la labor tan precisa como divertida, tan culta como ligera, de Antoine Compagnon, un sabio de los de antes, de cuando no había nada más divertido que aprender.

Voltaire / Quentin Blake (il.) Cándido Blackie Books, 2014 pvp: 21 €

Bert Hölldobler y Edward O.Wilson El superorganismo Taurus, 2014 pvp: 33 €

Júlia Martí

W. Bernard Carlson Tesla. Inventor de la era eléctrica Crítica, 2014 pvp: 29.90 € Un verano con Montaigne Paidós, 2014 pvp: 16.90 €

Carlos García Gual Sirenas. Seducciones y metamorfosis A veces son monstruosas y malvadas, otras, bellas y seductoras... A lo largo de la historia, las sirenas han ido cambiando de forma, encantos y significado, pero su mito ha pervivido en todas las épocas. Introducidas en la épica por La Odisea, las sirenas con las que se encuentra Ulises (y de las que se salva gracias a los consejos de Circe) atrapan con su canto melodioso, invitación a un placer (y saber) tan intenso y exquisito que hace olvidar todo lo demás y que, de

seguirlo, lleva a la muerte. En Homero no se precisa el aspecto físico de las sirenas, mientras que en el relato de los argonautas de Apolonio de Rodas estas ya aparecen bajo su aspecto híbrido: mitad mujer, mitad ave. Solo más tarde, las sirenas llegan a tener cola de pez y cuerpo de hermosa mujer, y su seducción deviene más física que auditiva. La llamada al placer adquiere entonces una connotación erótica y sexual y las sirenas pasan a simbolizar la

tentación del pecado para los cristianos, el amor imposible para los románticos... García Gual traza un recorrido por la historia de estas criaturas a través de los mitos, la literatura y el imaginario colectivo hasta llegar a la actualidad y a los textos de Kafka, T.S. Eliot o Mon­ terroso, ofreciéndonos una enriquecedora mirada sobre su universo fascinante. J.M.

Carlos García Gual Sirenas. Seducciones y metamorfosis Turner, 2014 pvp: 19.90 €


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ensayo

Lucian Hölscher El descubrimiento del futuro

Cuando hace media década estalló la crisis financiera, incluso los menos atentos empezaron a introducir en su vocabulario cotidiano palabras hasta entonces desconocidas en cualquier contexto que no fuera el de la bolsa de valores. De esa forma se daban a conocer los procesos e instrumentos de inversión que habían llevado a la ruptura del mercado de capitales. Lo que nadie explicó es que ese juego bursátil está directamente relacionado con una idea de futuro y el intento permanentemente frustrado de preverlo, desde que la filosofía de la historia lo acercara al pensamiento moderno, a finales del siglo XVIII. Hölscher tampoco explica ese nuevo intento fallido de predecirlo, ya que escribió El descubrimiento del futuro antes de que la crisis reventara el capitalismo. Sin embargo, además de resumir la historia del futuro, el libro analiza en clave cultural las constantes aproximaciones a los tiempos venideros. Unos más directamente relacionados con la realidad política y social, otros más cercanos a la ficción, todos estos intentos vieron pocas veces confirmadas sus previsiones. Nada de esto debería quitarnos las ganas de mirar hacia el futuro, pero profecías utópicas decimonónicas como la que cuenta Hölscher –un futuro con máquinas culturales capaces de hacer que muchachas campesinas interpreten el Réquiem de Mozart– están todavía muy lejos de cumplirse. Así que acerca del futuro habrá que hacer caso a Hegel: «No nos incumbe, ni qué es ni qué no es. No debemos inquietarnos por ello». Armando Sousa

R. Sala Rose y Plàcid G. Planas El marqués y la esvástica

«No fue por robar relojes, claro está», escribía con trampa GonzálezRuano en torno a su detención por la Gestapo en el 42. Acusado de tratos con judíos, los nazis le encerraron unos meses. Según salió, vendió a sus compañeros de celda, por lo que a su vez fue condenado después por el bando aliado. Un poco lo que fue la guerra para Ruano: nada personal, solo negocios. Colaboracionista nazi, puso su pluma –y lo que pudo– al servicio de Goebbels, vía embajada alemana, para firmar unas crónicas berlinesas donde, entre otras dulzuras germanófilas, describiría a Hitler como «ese hombre simple y genial, […] un ángel con gabardina y bigote». El empacho de esvásticas de Ruano lo servían por cierto ABC y otra media docena de diarios patrios, encantados de conocerse. En el París ocupado estafando a judíos en apuros, así se pagaba los vicios el autoproclamado marqués. Su sagacidad literaria fue inversamente proporcional a su tenebrosa amoralidad. Genial pero, que legitimara Céline. A cambio de todas sus pertenencias, Ruano les facilitaba documentos falsos para llegar hasta la frontera española, donde les habría de esperar un enlace para llevarlos a lugar franco. Solo que en lugar de enlace, nada. De este modo, les apresaban, despeñaban o tiroteaban. Sala y García-Planas, sin embargo, no logran pruebas definitivas para salvar la distancia que separa al embustero sin escrúpulos del criminal de guerra, y dejan escapar al marqués tras ponerle contra las cuerdas. Escurridizo incluso después de muerto. Álex Cerrudo

El descubrimiento del futuro Siglo XXI, 2014 pvp: 16 €

la central / junio 2014

El marqués y la esvástica Anagrama, 2014 pvp: 24.90 €

Ian Buruma Año cero. Historia de 1945

En la Atenas de Las Euménides, la tragedia de Esquilo, las furias desean hacer justicia frente al crimen cometido por Orestes, que había matado a su madre para vengar la muerte de su padre. Con la intención de apaciguar a las divinidades de la venganza, Palas Atenea llama a Orestes a comparecer ante un tribunal y, aunque ante el empate del jurado sea suya la sentencia final que absuelve a Orestes, el veredicto de la diosa de la sabiduría logra calmar a las agentes de la ley del talión: Ya nunca más repetirán tus muros el eco fiero de la sedición, siempre insaciable de sangre y de crimen. El suelo ya no apagará su sed de negros ríos sanguíneos derramados por odios intestinos hechos ira para pagar la muerte con más muerte.

Prácticamente dos milenios y medio después de este episodio de la literatura clásica recuperado por Ian Buruma en su último libro Año Cero, no solo Europa sino también el resto de los países que habían participado en la Segunda Guerra Mundial se veían ocupados por furias, en forma de tribunales populares, sedientas de venganza por las atrocidades cometidas durante el conflicto. Aunque lo cuenta de un modo casi fotográfico, Buruma no se queda solo en el relato de esa sed de venganza de las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Esta historia de 1945 es un retrato panorámico de cómo el mundo reaccionó ante el fin del más grande conflicto de la historia. Desde las decisiones políticas más trascendentales hasta las más cotidianas y de supervivencia, y de cómo aquellas poco tenían que ver con estas. A. S.

Año cero. Historia de 1945 Pasado y Presente, 2014 pvp: 29 €


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ensayo

Fronteras de sangre: Ucrania y Crimea

Timothy Snyder Tierras de Sangre Galaxia Gutenberg, 2011 pvp: 25 €

propuesta

Incluso alguien tan respetado como Winston Churchill sintió una poderosa atracción por el tratado de Lausana de 1923; con el propósito de poner fin al interminable conflicto entre Grecia y Turquía, este acuerdo dispuso el intercambio forzado entre las poblaciones que habitaban los territorios en disputa. Como Churchill, fueron muchos los que, a partir del final de la Gran Guerra, consideraron la «clarificación» étnica como la única solución posible al complejo galimatías, resultado de la descomposición de los imperios Otomano y Austro-Húngaro. No solo los dictadores, también los dirigentes de Occidente se negaron a considerar los costes humanos de estos inmensos movimientos de población en pro de un objetivo superior: la consolidación política. En realidad, tan ansiada estabilidad nunca llegó: la Segunda Guerra fue la prolongación por otras vías, aún más salvajes, de tantos conflictos sociales y políticos persistentes. Pocas regiones de Europa vivieron un siglo XX tan tremendamente sangriento como el territorio comprendido entre el mar Báltico y el mar Negro y entre los Cárpatos y el Don; el historiador Timothy Snyder estima en catorce millones la población asesinada entre 1933 y 1945, incluyendo las víctimas de la colectivización forzosa y la aniquilación de los kulaks decretada por Stalin en los años treinta, el exterminio de la casi totalidad de la población judía por parte de los nazis –cerca del 30% de la población urbana, antes de la guerra–, los dos millones de prisioneros soviéticos a los que los alemanes dejaron morir de hambre entre el 41 y el 43, el millón de personas que murió en las ciudades sitiadas y los cientos de miles que cayeron víctimas de represalias por parte de uno u otro bando.

Pero la victoria del Ejército Rojo no trajo ni mucho menos tranquilidad a esta destrozada región; en Yalta los aliados aceptaron como hecho consumado la remodelación de las fronteras que impuso Stalin: el territorio de Polonia se debía desplazar de este a oeste, y la república soviética de Ucrania, ocupar el territorio de la antigua Galitzia austríaca. Un plan que, ya en 1946, los soviéticos habían ejecutado con crueldad implacable: la población polaca de Ucrania y Bielorrusia occidental fue transferida hacia el oeste para ocupar las regiones alemanas de Breslavia y Silesia, y llegó población rusa del interior para habitar las nuevas regiones adquiridas en Prusia y las zonas antes polacas de Bielorrusia y Galitzia. Stalin fue un maestro en ese siniestro juego de poder que consistía en decretar desplazamientos colosales de población; unas instrucciones que, sin reparo alguno, eran ejecutadas con la diligencia más brutal por su policía secreta. Como lo explica Robert Gellately, en cuanto se supo vencedor en la guerra, se afanó en vengarse de todas los pueblos que, según él, habían congeniado con los alemanes o apenas mostrado signos de debilidad: poblaciones enteras de ucranianos, rutenos, tártaros, cal­ mucos, chechenos, ingusetios y, de nuevo, judíos, fueron desalojados por la fuerza de sus granjas y ciudades y enviados en trenes de ganado hasta el desierto de Kazajstán o al extremo norte de Siberia. En pocos meses, en la región del Don, en el Cáucaso y en la península de Crimea, el mapa humano que durante siglos había prevalecido tan solo con cambios lentos y graduales, fue enteramente redibujado siguiendo los caprichosos designios del dictador del Kremlin. Pero las movilizaciones forzadas de población no cesaron durante las

décadas posteriores; en el período de Brézhnev, miles de campesinos ucranianos abandonaron sus isbas tradicionales para establecerse, obligados, en los suburbios de las ciudades, en cientos de idénticos e impersonales edificios-colmena, a la deriva en un lodazal de alcoholismo, delincuencia juvenil, apatía y deterioro. Fue la lenta derrota de los vencedores. Lo cuenta Yuri Andrujovich con una lucidez sobrecogedora que bien podría ayudarnos a entender la resistencia obcecada de la plaza Maidán el pasado invierno: la desesperación de la parte de Ucrania que mira a Europa sin ninguna ilusión y a Rusia con gran resentimiento. En las crónicas de Andrujovich, la voz que relata la sordidez y la descomposición del mundo postsoviético y la que rememora la imagen de la Galitzia austrohúngara se sobreponen en un contrapunto marcado por la ironía y la amargura; la vieja Galitzia, la riqueza de su diversidad cultural y la vida intensa de Lviv (Lemberg, entonces), un territorio que al fin y al cabo perteneció al mismo imperio que la Lombardía y la Toscana, se reconoce como un referente imposible: una región como una falla tectónica, «oprimida entre dos milenios y todos los desperdicios de nuestras ciudades, nuestra memoria, nuestras expectativas, nuestra soledad». Antonio Ramírez

Robert Gellately La maldición de Stalin Pasado y Presente, 2014 pvp: 39 €

Yury Andrujovich El último territorio Acantilado, 2006 pvp: 16 €

Yury Andrujovich Doce anillos Acantilado, 2007 pvp: 20 €

Yury Andrujovich Moscoviada Acantilado, 2010 pvp: 18 €

Peter Hart La Gran Guerra 1914-1918 Crítica, 2014 pvp: 34.90 €


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arte y artes escénicas

Charles Burney

Martin Parr Gerry Badger

Yves Bonnefoy

Viaje musical por Francia e Italia en el s. XVIII

The Photobook. A History Vol. III

El territorio interior

¿Qué lugar ocupa la música en la vida de las clases populares? Consciente de que solo unos pocos pueden deleitarse con este arte, Charles Burney arma una respuesta en forma de diario, fruto de sus viajes por Francia e Italia, con el objetivo de reescribir de forma original la Historia de la música. Esta crónica, ingenua y lúdica, a medio camino entre el estudio musical y el dietario de usos y costumbres del XVIII, recoge las manifestaciones populares de puertos, procesiones, verbenas… en el preludio de la Revolución Francesa. Burney, organista de profesión y burgués de condición, documenta géneros e instrumentos musicales infiltrado en el barro cotidiano. Viaja en calesa, duerme en sillas y sufre chinches. Pero seguirá siendo invitado en salones y teatros, se cruzará con Bach, Farinelli, Rousseau, Diderot... Su intrépido cuaderno, que crece al paso de los lugares que visita (París, Lyon, Verona, Padua, Venecia, Florencia, Nápoles…), nos contagia su fe en un arte que hace de tránsito entre las clases privilegiadas y las desfavorecidas, repara el dolor y permite el deleite. La intervención de Ramón Andrés en el texto trasciende la mera traducción, ya que adapta mínimamente el original. Parte de un corpus textual que incluye diversas obras y también notas ausentes en la edición original de los diarios y en posteriores traducciones, como la clásica de Fubini, para ofrecer al lector en castellano un relato coherente y de fluida comprensión. Ana Cibeira

Este es el tercer volumen que edita Phaidon sobre la historia del fotolibro. De los nueve capítulos temáticos en los que se divide esta publicación (propaganda, protesta, deseo y postguerra, vida moderna, lugares, conflictos, identidad, memoria y ­autoría), destacaría la diferenciación entre el libro de protesta y de propaganda que deja ver el solapamiento de ambas intenciones y donde se hace necesaria la interpretación y el discurso que han establecido los autores. Por eso resulta imprescindible apreciar los textos introductorios de cada capítulo, para tener en cuenta que la selección de los libros que se nos ofrece no es una lista de los mejores, sino que pertenecen a unas categorías concebidas y argumentadas por sus autores. La buena acogida de esta publicación tiene bastante que ver con el auge del fotolibro en los últimos años. Según Joan Fontcuberta, actualmente vivimos en el escenario de la llamada posfotografía, refiriéndose al impacto que la irrupción de la tecnología digital ha supuesto para todos los ámbitos de la comunicación y de la vida cotidiana, y para la imagen y la fotografía en particular. Este impacto digital ha revitalizado la vida del libro de fotografía y ha cribado aquellas ediciones que se limitaban a ser simples álbumes o recopilaciones. De lo que se trata es de editar fotolibros destinados a su lectura, de que la disposición de las imágenes nos hable, y de que el diseño nos guíe. Como ejemplo de este apogeo, destaca la presente edición de PHotoEspaña, donde se presenta un amplio programa dedicado a la edición de libros de fotografía.

Nos encontramos aquí ante uno de esos libros que se resisten a clasificaciones inmediatas, categóricas. ¿Es El territorio interior realmente un libro sobre arte, o se acerca más bien a la narrativa de viajes? ¿Es esta idea del viaje, soñado o imaginado, una propuesta que se mueve en el ámbito de la reflexión filosófica? ¿o quizás pertenece al de la poesía? Este texto, traducido ahora al castellano, es a la vez todas estas cosas y ninguna de ellas, lo que responde como un espejo a la naturaleza polifacética del trabajo de Bonnefoy, uno de los grandes poetas del siglo XX. Esa sensación de inquietud que sentimos en las encrucijadas, ante el pensamiento de que el camino no tomado conduce a un lugar de «esencia más alta», un lugar secreto, mejor; ese país imaginario, tal vez soñado, mítico, que abarca desde Grecia a las ciudades fortificadas de Amber y Jaipur; ese deseo, esa «fiebre», de estar en otro sitio, donde la realidad y el sueño se confunden, evocan los dominios de lo que Bonnefoy llama el territorio interior. El autor nos conduce en este viaje íntimo por esa geografía maravillosa, donde las pinturas de la Toscana del Quattrocento actúan como resortes del subconsciente, de nuestros anhelos e ilusiones, a través de esos «lugares, que como los dioses, son sueños». De su mano descubrimos nuestro propio territorio interior, pues «los poemas no tienen significado. Cuando se lee uno hay que preguntar a la propia experiencia, a la memoria. Y a partir de ahí buscar una interpretación». Ramón Andrés

Sara F. Miguélez

Viaje musical por Francia e Italia en el s. XVIII Acantilado, 2014 pvp: 29 €

la central / junio 2014

The Photobook. A History Vol.III Phaidon, 2014 pvp: 79.96 €

El territorio interior Sexto Piso, 2014 pvp: 19 €


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arte y artes escénicas

Kassel y artistas sin obra

Óscar Tusquets Amables personajes Acantilado, 2014 pvp: 22 €

propuesta

¿Qué podemos añadir a todo lo escrito sobre la última edición de la Documenta de Kassel? ¿Cuántos renglones podemos llenar sin acudir por enésima vez a los mismos espacios, eventos y propuestas artísticas que dibujan el mapa de una edición tan trillada? (Allí queda ese majestuoso galgo de Pierre Huyghe y su pata rosada, un clásico instantáneo). Aclamada de forma unánime, y contada del derecho y del revés, sin duda alguna la decimotercera edición de esta exposición que se celebra cada cinco años a orillas del río Fulda constituye una de las más memorables y estimulantes hazañas recientes del arte. Kassel no invita a la lógica empieza con una proposición del equipo curatorial cuanto menos bizarra, a la altura de las circunstancias: Vila-Matas deberá trasladar su espacio de trabajo al restaurante Dschinghis Khan, donde, diariamente y a lo largo de una semana, recibirá la visita de aquellas personas que deseen acercarse hasta allí para conversar o curiosear. El restaurante

chino se transforma así en un estudio improvisado, un espacio satélite que sirve de pretexto al autor para construir un relato sobre los momentos de alto voltaje que rodean todo proceso de creación, y sobre el intrincado juego de seducción y engaño que acompaña la escritura y el arte. Las palabras de Chus Martínez –«el arte hace, allí te las compongas»– aparecen como un ritornello que guía al autor en ese azaroso proceso, y en ellas se halle quizás la pista principal para interpretar este paseo lleno de equívocos e incertidumbre. Bajo estas palabras subyace también la convicción de que el arte exige una voluntad de conocimiento, implicación y compromiso, la certeza de que hoy más que nunca este reniega de nuestra actitud demasiado pasiva y complaciente, retiniana. A mediados de los noventa, JeanYves Jouannais publicó una breve antología de textos de artistas que justamente se negaron a hacer ni a ceder ante la tiranía de una lógica productiva que tiene mucho de in-

dustrial: Artistas sin obra se presenta como una lectura complementaria, un ensayo estructurado alrededor de aquellos que decidieron trascender el mero artefacto, que entendieron el arte no como una «producción», sino como una actitud y una forma de componer el mundo. En Kassel, Vila-Matas nos invita a compartir algunos de estos gestos artísticos, a veces casi invisibles –¿deberíamos decir «corrientes de aire»?– que hoy solo pueden hacer del arte un espacio de tácito consenso o radical disensión.

cepción. Esto debió ser precisamente lo que pensó el equipo de Aconcagua Libros cuando decidió editar El caso Rocío (2013), que además de ser un excelente compendio de ensayos sobre el documental y los temas que este tangencialmente aborda, incluye un DVD con la versión original de Rocío y otro más, llamado El caso Rocío (2013), realizado por José Luis Tirado, en el que se cuenta la historia de la primera película. Este es un film atípico en el que, a partir de un repaso antropo-

lógico por la historia de la festividad andaluza del mismo nombre, se abordan otros muchos asuntos, como el papel de las mujeres y las distintas clases sociales en las fiestas populares o la represión fascista durante la Guerra Civil. Tal vez fue este mismo carácter atípico e inclasificable lo que hizo que Rocío fuese censurada en 1984, quedando así prohibida su exhibición íntegra hasta la actualidad.

Darian Leader El robo de la Mona Lisa Sexto Piso, 2014 pvp: 20 €

Alekséi Gan El constructivismo Tenov, 2014 pvp: 25 €

Marc Navarro

Enrique Vila-Matas Kassel no invita a la lógica Seix Barral, 2014 pvp: 19.50 €

Jean-Yves Jouannais Artistas sin obra Acantilado, 2014 pvp: 22 €

Jacques Rancière Aisthesis Shanglila, 2014 pvp: 20 €

AA.VV. El caso Rocío El cine español es un espacio creativo prolijo en el que resulta habitual encontrar joyas, grandes y pequeñas. Lo que no es tan usual es que estas piezas preciosas llamen la atención del mundo editorial, y menos que lo hagan con tanta intensidad como para publicar un libro dedicado exclusivamente a un solo film. No obstante, en ocasiones hay películas excepcionales, como ocurre con el documental Rocío (1980), de Fernando Ruiz Vergara, que merecen un tratamiento de ex-

Alberto Berzosa

VV.AA El caso Rocío Aconcaua, 2014 pvp: 25 €


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Frédéric Anton y Christelle Brua Tartes Chêne, 2014 pvp: 33.40 €

miscelánea

Michael Pollan Cocinar

Laura Conde La felicidad en una croqueta Now Books, 2014 pvp: 18.95 €

Jamie Young Pizzas Gourmet Lunwerg, 2014 pvp: 18.95 €

Daron Joffe Citizen Farmers Steward, Tabori & Chang, 2014 pvp: 20.20 €

Vaso de cristal para cerveza The perfect caña Guiri Stuff, 2014 pvp: 13 €

la central / junio 2014

La pretensión de Michael Pollan en este nuevo soberbio libro es ambi­ ciosa: investigar cómo el ser humano modifica el medio ambiente para conseguir los productos que le interesa comer, cómo convierte estos frutos naturales en cocinados y cómo estos cambios, a su vez, van transformando al ser humano. Las principales herramientas que utiliza Pollan son una curiosidad sin límites, que le hace desconfiar de las apariencias para llegar hasta el fondo de cada cuestión, y una in­ genuidad a prueba de tópicos que le permite sorprenderse con los más pequeños detalles. Pollan ha estructurado su libro en torno a los cuatro elementos clásicos: fuego, agua, aire y tierra, para comprobar cómo se utilizan en diferentes lugares en el proceso de cocinar. Para ello ha hecho de pinche de barbacoa, de ayudante de obrador, de conejillo de indias de laboratorios y recetas; ha recorrido medio mundo y ha absorbido el saber de

muy destacadas figuras de la cocina internacional, desde el maestro asador de barbacoas Ed Mitchell (y sus problemas con la ley) hasta el estoico Bittor Arguinzoniz, el genio de las parrillas del valle de Axpe (al que, por cierto, dedican un artículo en el último número de la revista Lucky Peach); desde el exitoso Chad Robertson (no se pierdan su serie de libros sobre panes y masas) hasta el gran gurú de la fermentación y la cultura microbiana, Sandor Katz. Lo mejor del trabajo de Pollan es la cantidad de posibilidades interesantes que nos ofrece. Como su interés se centra tanto en el campo de la antropología, como en el de gastronomía y la nutrición, e incluso en el de la política alimentaria, las referencias a diferentes temas son constantes. Es imposible cerrar el libro sin buscar nueva información sobre lo que Pollan ha sugerido. He aquí el mayúsculo acierto del texto: la capacidad de contagiar la curiosidad

Lata de semillas de trigo para cerveza Beer garden Noted, 2014 pvp: 8.10 €

Abrebotellas futbolista en varios colores Foosball Bottle Opener Doiy, 2014 pvp: 14.80 €

por los mil temas que trata. Este volumen espléndido es la puerta a una cantidad ingente de caminos: exige que nuestra imaginación se ponga al servicio de nuestra curiosidad y nos dejemos maravillar por nuestra capacidad (y, atención, que desconfiemos de las multinacio­nales de la alimentación y de los pícaros) para cambiar las cosas en mil terrenos. Fascinante artefacto, y divertidísimo. Nacho Borraz

Cocinar. Una historia natural de la transformación Debate, 2014 pvp: 22.90 €

Calcomanías para jugar a fútbol Finger Ball Doiy, 2014 pvp: 9.70 €


miscelánea

La espuma de los días

propuesta

Una hermosa teoría de la paleoantropología alimentaria supone que la más poderosa razón que llevó al ser humano a pasar de la recolección nómada al asentamiento agrícola fue la de poder asegurarse el suministro de alcohol a través de la fermentación controlada de los cereales (Solomon Katz en el libro de Pollan: Cocinar). Renunció a buena parte de su variedad nutritiva por el consumo regular de cerveza. Y es que para elaborar cerveza no son necesarias enormes instalaciones ni grandes conocimientos de química o biología. Se puede producir una cantidad razonable y de calidad con unos medios modestos. Para comprobarlo basta con consultar el libro del maestro cervecero Greg Hughes: Cómo elaborar cerveza casera; una guía que va al grano malteado ofreciendo un repertorio de cien recetas para hacer en casa los principales tipos de cervezas del mundo. Es increíblemente fácil elaborar cerveza siguiendo las indicaciones de proporciones de ingredientes, de tipos de fermentación, de temperaturas y de tiempos.

Es reflejo de la miseria de nuestro tiempo globalizado el que por mucho que viajemos por todo el mundo sea tan difícil escaparse de las insípidas marcas de cerveza internacional. ¡Con el placer que produce cenar en una cervecería que produce su propia fórmula! Ustedes y yo somos parte de la resistencia curiosa y nos negamos a beber los zumos de las multinacionales. Para facilitarnos las cosas y conocer el producto más cercano se han publicado dos libros. El primero, El mundo de la cerveza artesanal cataloga las principales microcervecerías de las comunidades autónomas de España y añade consejos prácticos para la cata y para la elaboración casera y en pequeñas industrias. El segundo, 365 cervezas que no puedes dejar de probar propone un recorrido fascinante por los cinco continentes, con notas de cata, maridaje, y más detalles para aquellos que desearían probar una cerveza distinta para cada día del año. Piensa globalmente, bebe localmente. N.B.

Gregh Hughes Cómo elaborar cerveza casera Omega, 2014 pvp: 19.90 €

Sergi Freixes El mundo de la cerveza artesanal Larousse, 2014 pvp: 17.50 €

Juan Muñoz Ramos 365 cervezas que no puedes dejar de probar Grijalbo, 2014 pvp: 19.90 €

Toni Padilla

Brasil 50. Retratos del Mundial del Maracanazo Damas, caballeros, bienvenidos a la gran fiesta del fútbol. Como maestro de ceremonias tenemos al gran Toni Padilla (Panenka), que nos hará un recorrido a través de cuarenta protagonistas del mundial de Brasil de 1950, la fiesta de la paz, si nos olvidamos de Corea, claro. En el mundial del 50 nos encontraremos un combinado a la medida para el mejor hincha de la pelota: jugadores como Colombo que usaban guantes de boxeo, capitanes propios

de la mitología como el ‘Negro Jefe’ Obdulio Varela, malandros como Zizinho bailando samba a base de fintas, la roja cuando era más bien azul y no convocaba jugadores rojos, entrenadores como Juancito que fichaban puntuales en la fábrica… Todo ello radiado por Matías Prats y cómo no, un gran fin de fiesta, el Maracanazo, el gatillazo balompédico por excelencia. Miguel Fernández

Brasil 50 Contra, 2014 pvp: 18.90 €

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infantil y juvenil

Ramona Bâdescu y Benjamín Chaud

Mar Benegas (ed.) 44 poemas para leer con niños

Margarita del Mazo y Guridi El rebaño

Pomelo y la gran aventura

Para quien no conozca a Pomelo, este nuevo libro es una estupenda puerta de entrada a uno de los personajes más entrañables y tiernos de la literatura infantil. Acompañarlo en este viaje resultará fascinante. Descubrirá que el camino es la mejor de las aventuras: nuevos mundos, nuevas palabras y seres increíbles. Pero también forma parte de ella el miedo y la inseguridad. Este es el libro más filosófico de nuestro pequeño amigo. Como toda gran literatura que se precie, entusiasmará también a los adultos que gusten del álbum ilustrado. La gran aventura a la que hace alusión no es otra, al fin y al cabo, que la Vida, sí, con mayúsculas. Susana Sánchez

La recopilación de estos poemas está hecha por una de las autoras más interesantes del momento: Mar Benegas. Fantástica selección que recogepoemas de Latinoamérica y España. En ellos se nos invita al juego y al conocimiento, nos hacen pensar y buscar en el diccionario. Encontraremos a García Lorca, a Góngora, a Oliverio Girondo y a la maravillosa María Elena Walsh, ­entre otros. Lo interesante también de la selección es la mezcla de épocas y estilos: lo que cuenta es la poesía, nada más. Cómo suena y cómo se dice. Imprescindibles las anotaciones a pie de página, así como el decálogo de Mar Benegas: Cómo no leer un poema. S.S.

La oveja negra que aparece en este cuento se niega a saltar como hace cada noche para que Miguel, el protagonista de esta historia, pueda dormir. Nuevo trabajo de Margarita del Mazo, una de las grandes de la narración oral, y Guridi, que vuelve a acompañarla como ya hiciera en el fantástico Las gafas de ver, también en la editorial La Fragatina. En este libro, han creado un álbum de una calidez y una sensibilidad apabullantes. Con elementos muy sencillos: un rebaño, una oveja negra y un niño que no puede conciliar el sueño. Todo muy tradicional, pero el resultado será sorprendente, una vuelta de tuerca a una historia que no resultará nada convencional. Muy divertido. Muy recomendable. S.S.

44 poemas para leer con niños Litera, 2014 pvp: 15 €

Pomelo y la gran aventura Kókinos, 2014 pvp: 12.50 €

El rebaño La Fragatina, 2014 pvp: 15 €

Diego Arboleda y Raúl Sagospe Prohibido leer a Lewis Carroll Un hecho real está en el origen de este libro. En 1931, el gobernador de una provincia china, el general Ho Chien, prohibió leer a Lewis Carroll porque en su libro los animales hablaban. Esta anécdota va a servir a Diego Arboleda como argumento para su libro. Alice, la protagonista de esta historia, es una fanática de Alicia en el País de las Maravillas. Por este motivo, cuando contratan a su nueva institutriz, algo desastre, le imponen, como primera condición la central / junio 2014

para mantenerse en el puesto, alejarla de los libros de Lewis Carroll. A partir de aquí, el autor construye una historia muy divertida, llena de personajes extravagantes en la mejor tradición de Carroll, que se enfrentarán a numerosas situaciones disparatadas y cómicas. El ritmo es frenético en todo el libro, característica a la que ayudan en gran medida las ilustraciones de Raúl Sagospe. Sacamos una certera conclusión al final de la historia, que no vamos a

desvelar aquí, sobre todo lo que ocurre cuando nos prohíben hacer algo que deseamos mucho. S.S.

Prohibido leer a Lewis Carroll Anaya, 2014 pvp: 13 €


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infantil y juvenil

Maurice Sendak

Luke Pearson

Neil Gaiman y Skottie Young

La cocina de noche

Hilda y el Gigante de Medianoche/ Hilda y la Cabalgata del Pájaro

El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre

Hilda Folk lo tiene todo para convertirse en un cómic icónico: la sencillez encubierta de un cartoon y un personaje principal carismático rodeado de grandes secundarios outsiders. Hilda es pizpireta, aventurera, algo redicha y tiene un fantástico toque bohemio firmado por una boina ladeada y bufanda al cuello cada vez que sale de expedición. Pearson narra en tres volúmenes las aventuras de esta pequeña exploradora en un mundo fantástico repleto de personajes y personajillos legendarios. En ellos se entremezclan grandes aventuras y conceptos más universales como la soledad, el amor, la concepción del otro e incluso la ineficacia de la burocracia. Un cómic para disfrutar niños y adultos por igual.

El padre ha olvidado comprar la leche del desayuno y tiene que ir a la tienda de la esquina. Tarda una eternidad y sus dos hijos fabulan sobre qué le habrá pasado al despistado de su padre. Nada de lo que imaginan se acerca, ni de lejos, a lo que les explicará el padre cuando vuelva. Primero es secuestrado por extra­ terrestres obsesionados por las velas perfumadas, después conoce piratas intergalácticos con técnicas de abordaje estrambóticas, se hace amigo de un dinosaurio que viaja en el tiempo e, incluso, se encuentra con el dios de los nombres pequeños. Las fabulosas ilustraciones de Skottie Young que acompañan este mundo fantástico hacen que el viaje intergaláctico, pirático y alienígena se convierta en una estimulante y arrebatada aventura para un universo puro Gaiman.

El mundo de la ilustración está de enhorabuena. La editorial Kalandraka ha comenzado a reeditar la obra del GRAN Maurice Sendak. ¡Un aplauso! Para abrir boca nos presenta En la cocina de noche, una obra de culto dentro del libro infantil. Como sucedió con la archiconocida Donde viven los monstruos, el libro creó controversia entre algunos de sus contemporáneos más conservadores, que no veían con buenos ojos que un niño se paseara desnudo entre ollas y sartenes. Dejando de lado el hecho anecdótico, nos encontramos ante una obra divertida, traviesa, con referencias culturales a clásicos del cómic, donde el pequeño Miguel ayuda a tres cinéfilos cocineros que hornean, en la cocina de Morfeo, los pastelitos del desayuno.

N.J.

Noemí Jiménez

La cocina de noche Kalandraka, 2014 pvp: 15 €

Ji Hyeon Lee La piscina Barbara Fiore, 2014 pvp: 18 €

L. Jammes, M. Clamens, J. Melre Mis platos preferidos Juventud, 2014 pvp: 19.50 €

Octavio Botana Edgar y la escalera La Galera, 2014 pvp: 12.95€

Sílvia Aymí

Hilda y el Gigante de Medianoche Hilda y la Cabalgata del Pájaro Barbara Fiore, 2014 pvp: 15 € / 16 €

El galáctico , pirático y alienígena viaje de mi padre Roca, 2014 pvp: 10.90 €

Elena Alonso Frayle La edad de la anestesia Edelvives, 2014 pvp: 9.90 €

Aleksandra y Daniel Mizielinski Maps A veces los viajes no los hacemos en tren, en barco o en avión, sino desde la tranquilidad de nuestro hogar. Maps es un libro de regalo para curiosos grandes y pequeños que quieran mirar un atlas más allá del dónde estamos y del hacia dónde nos gustaría ir. No es un atlas convencional, lleno de datos topográficos, se trata de un libro de conocimientos que recuerda a los antiguos atlas por el tipo de edición, cuidada y de calidad, y por ser un libro para quedarse encima de la mesa

para consultarlo sin prisas. A pesar de que no se incluyan todos los países del mundo, es un libro de ilustraciones muy detalladas sobre 42 países que, por muchas razones, tienen una identidad que no está marcada únicamente por sus fronteras. Cada continente y cada país es un resumen visual, histórico y cultural, de manera que nos explican cuáles son las aficiones de sus habitantes, los platos típicos, los edificios más representativos, las plantas más curiosas o los inventores que han

hecho historia. Por ejemplo, tenemos la suerte de que Maps incluye el mapa de España, así que podemos ver cómo se destacan edificios representativos como la Catedral de Santiago o la Aljafería de Zaragoza, bebidas como el vino de la Rioja y artistas como Velázquez o Dalí. En un par de páginas, pues, permite conocer un poco más de la cultura, historia y vida de un país y dejan a un lado los estereotipos que se señalan en los atlas más convencionales. Meritxell Ral

Aleksandra y Daniel Mizielinski Maps Candlewick, 2014 pvp: 28.30 €


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Carta de la lectora Las librerías, como tantos otros ámbitos, vivimos momentos donde la incertidumbre se revela desde distintas procedencias. Una de las cuestiones que a mí personalmente más me inquieta es no encontrar la materia prima adecuada capaz de despertar el interés y el disfrute de los lectores. Por materia prima queda claro que me refiero a los libros, las obras, lo textos que deben llegarnos desde distintas editoriales. La preocupación recurrente que hace mella en mi quehacer diario se debe a la dificultad para encontrar libros que me entusiasmen de cabo a rabo. Lo podría resolver conformándome con la maraña de títulos que de tantas partes llegan, pero si uno prima la exigencia en lo que se va a ofrecer al lector, entonces debe hacerse cargo de un trabajo ingente para detectar aquello en lo que vale la pena sumergirse e invertir una buena parte de nuestra vida. Por tanto, tengo que encontrar obras que me permitan no defraudar a los lectores. Además de obras publicadas por editoriales con solera, solventes o ya consolidadas, un ejemplo de lo que estoy intentando explicar lo he encontrado en editoriales jóvenes como Sajalín, empeñadas en editar lo más elaborado y relevante de la literatura de nuestro tiempo. Me vienen a la mente las obras que han publicado de F. C. Delius (Retrato de la madre de joven, El paseo de Rostock a Siracusa, Mi año de asesino); No hay bestia tan feroz, Little Boy Blue y la recientemente publicada Huida del corredor de la muerte de Edward Bunker; los cuentos de Beppe Fenoglio; o los de Jean Stafford, compilados en Los niños se aburren los domingos. Títulos, todos ellos, hasta ahora desconocidos para mí y que se han convertido en una joya en toda regla. Gracias a editores como ellos, el miedo a quedarme sin materia prima parece por fin disiparse. Marta Ramoneda i Molins

Edward Bunker Huída del corredor de la muerte Sajalín, 2014 pvp: 18 €

la central / junio 2014

X Libris Rodrigo Fresán

PROMESA. Ah, el verano (que algunos afortunados convertirán en invierno huyendo hacia otro hemisferio). Ah, el mar y la montaña y las ciudades. Ah, el tiempo supuestamente vacío a llenar con ingredientes más o menos exóticos o poco frecuentes. Ah, la fantasía de imaginar que algo termina o algo comienza y, sí, aquí llegan las semanas fatales en las que hay que hacerse cargo de aquello que uno prometió sin pensar demasiado en aquello que estaba pensando y prometiendo. Eso de «Estas vacaciones me voy a poner al día con mis lecturas atrasadas». Idea esta que a X Libris siempre le pareció más bien extraña y un tanto tonta porque: ¿no sería mucho más lógico leer a lo largo y ancho de todo el año para distraerse y escaparse de la gris e inocurrente rutina a través de largas ficciones y, en todo caso, dejar de leer durante esos pocos días arrancados a jefes y a obligaciones en los que por fin tiene sentido concentrarse en la breve y colorida no-ficción, en ese micro relato real en el que se nos permite distraernos y escaparnos del mundo real dentro del mundo real? Pero no: en cambio se fantasea con leer fantasías en lugar de vivir a fondo una fantasía hecha súbita realidad. Fantasía que, como todo premio, puede llegar a apenas esconder el desconsuelo, la letra pequeña en la cláusula secreta a voces de un castigo: porque ese espacio supuestamente «libre» enseguida se convierte en prisión full-time de hijos y de pareja. Algo demasiado parecido a un reality show para consumo interno. Y no se demora en descubrir que sus familiares «participantes» –leídos de tan cerca– no están, al igual que uno, muy bien redactados. Y aturde ese constante sonido ambiente que no está tan bien escrito como el de ese tren del que desciende o frente al que se deja caer una tal Anna Karenina: esa mujer de la que tanto oímos y tan poco leímos. Y todo parece indicar que la situación no va a cambiar demasiado y muchos más de uno van a seguir sin conocerla aunque la tengan al alcance de la mano y de los ojos. JURAMENTO. En cualquier caso, la esperanza es lo último que se pierde. Y ahí está –junto a bolsos abiertos y maletas por cerrar, recordando el pacto y compromiso– esa incuestionable Gran Novela Europea/Norteamericana/ Latinoamericana/Ibérica/Alienígena que se compró hace ya tantos meses,

empujado por el entusiasmo más tóxico que contagioso de algún suplemento cultural. Y, recuerden, todos ustedes se sintieron tan satisfechos en el acto mismo de comprarla. Casi casi tan satisfechos como cuando compraron –para leer de inmediato– El código Da Vinci o Cincuenta sombras de Grey o la alguna vez nueva entrega de Harry Potter, tan parecida a la anterior o a la próxima. Casi, claro, es aquí la palabra clave. Pero comprarla y pagarla –en principio– era suficiente para sentirse parte de algo, miembro de secta, más o menos elegido. Un exclusivo incluido. Recuerden, ustedes estuvieron allí: avanzando a codazos y patadas por las calles y filas de Sant Jordi a la espera de que alguien les estampe una firma o remontando el río de casetas de la Feria del Libro en el Parque del Retiro. Viendo escritores como se mira a animales no demasiado graciosos en un zoológico. Recuerden también: la megaventas consagrada que se las arregló para convencerte/hipnotizarte por un minuto de que eres una persona MUY importante para ella; el escritor de escritores que te garrapateó algo con caligrafía indescifrable en la que lo único que se entiende es que no entendió tu nombre cuando se lo dijiste; el joven transgresor que pegó in situ un moco en la portada y le dibujó un círculo y una flecha alrededor y dedicó con un «Con todo mi ADN». Y, sí, de nuevo, lo del principio, volvieron a casa y se preguntaron qué era eso que les pesaba entre los dedos y, al verlo, como saliendo de una fiebre breve, lo dejaron a un lado suspirando un «Para las vacaciones…. CONVENIO. Y otra vez: para empezar, bastaba y sobraba con sostenerlo por unos minutos sin siquiera abrirlo y mostrarlo de tanto en tanto a las visitas como se exhibe un perro por bañar o un teléfono móvil por liberar o un bebé por cambiar. Pero todavía no… Año tras año. ¿Proust? ¿Wallace? ¿Shikibu? ¿Boswell? ¿Grossman? ¿Gaddis? ¿Chateaubriand?¿Bolaño? ¿Mann? ¿Bassani? ¿Pynchon? Libros que pesaban varias libras. Tomos y daca. Mañana empiezo y «ahí lo tengo, aquí está… Me lo estoy reservando para el verano», se repetía una y otra vez con aire confiado, ceja enarcada de intelectual en potencia, pipa invisible en la boca, mantra en la voz. Pero, ay ay ay, ahora de nuevo ha llegado el momento de cum-

plir lo prometido, amiguitos. Y, claro, las promesas en cuanto a las lecturas veraniegas son tan pero tan parecidas a esos compromisos que uno adopta consigo mismo para el Año Nuevo, el año que comienza: dejar de fumar, dejar de beber, dejar de ser quien se fue para ser otro y mejor lo dejamos para el año que viene, ¿sí? OBLIGACIÓN. En resumen: las vacaciones ya están aquí y ha llegado el momento de cumplir. Se acabaron las excusas. No puedes argumentar –luego de haber pasado de puntillas por las habitaciones mal iluminadas de La casa de hojas– que estarás muy ocupado con la lectura metaficcional vanguardista politipográfica de la nueva factura de la electricidad. Tampoco valdrá eso –no seas miserable, vamos– de sollozar un «Este julio/agosto/septiembre no voy a leer nada en señal de duelo por la muerte del incomparable e insustituible Gabo» (Nota/pedido de X Libris: no le digas Gabo si no lo conocías, por favor, ¿sí?) A leer. A leer cuerpo a tierra o arena o hierba o nieve. Ya van a ver: es cuestión de arrancar, uno se acostumbra enseguida, se parece tanto a respirar y a estar vivo, y es la coartada perfecta para no llevarle a nadie el apunte. Después –cuando menos se lo esperen y demasiado pronto– llegará la hora señalada y tañerán las campanadas de los idus y de las idas de las operaciones retorno. Y cuando menos se lo esperen ya estarán subrayando nuevos títulos en esos suplementos especiales dedicados a la rentrée literaria y todo eso. Y volverán a jurar en vano y a prometer en vino. Atrás –en orillas y acantilados, en habitaciones rentadas y en las mesitas junto a camas pasajeras– quedarán los fantasmas de todos esos libros olvidados a la hora de empacar la vuelta a casa. «Ya alguien los va a leer, seguro», se dirán muchos como tantos otros, seguros de que la beneficencia borra todos los pecados. «Pero no los borra», corrige X Libris, «apenas los disimula». Descansen en paz. Es decir: lean.


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Agenda Junio día

librería

actividades

3.6

La Central de Callao El garito, 19:30h

Presentación:

4.6

La Central de Callao El garito, 19:30h

Presentación:

5.6

La Central del Reina Sofía 2ª planta, 22h

Presentación:

La Central de Callao El garito, 22h

Concierto:

6.6

La Central de Callao El garito, 19:30h

Presentación:

10.6 La Central de Callao El garito, 12:30h

Presentación:

Ciclo de poesía:

La Central de Callao El garito, 19:30h

Jacques Le Goff En busca de la historia sutil

Editorial Dos Bigotes Vigilados, de Susana Díez y Jorge Lozano. Biblioteca Nueva La imagen del poder, el poder de la imagen, de Margarita Ruiz Maldonado, Antonio Casaseca y F.Javier Parera Cuevas (eds.) Universidad de Salamanca. Superpez, ciclo Los Jueves Subterráneos Todavía voy por la primera temporada, de Edu Galán. Léeme Cuentos del tour, de Sergi López-Egea, Cultura Ciclista Tinta Roja 2, 4ª sesión. Con Valerie Mejer y Chus Pato

12.6 La Central de Callao El garito, 19:30h

Presentación:

16.6 La Central de Callao 2ª planta, 19h

Presentación:

17.6 La Central de Callao El garito, 19h

Presentación:

18.6 La Central del Reina Sofía 2ª planta, 19h

Presentación:

19.6 La Central del Reina Sofía 2ª planta, 19h

Presentación:

20.6 La Central del Reina Sofía 2ª planta, 19h

Presentación:

21.5 La Central de Callao El garito, 12:30h

Cuentacuentos:

24.6 La Central de Callao 2ª planta, 19:30h

Presentación:

Nosotros caminábamos en sueños, de Patricio Pron. Random House El viento de las hojas, de José Ángel Sainz, Anagrama Criollo del universo. Antología de Francisco Madariaga, por Rodrigo Galarza. Pre-Textos Yuri Gagarín y el conde de Orgaz. Mística y estética de la era especial, de Javier Ortiz-Echagüe. Fundación Museo Jorge Oteiza

Jacques Le Goff (1924-2014) es seguramente uno de los nombres más conocidos a la hora de hablar de libros de historia. Principal representante de la tercera generación de L'École des Annales, fue también, juntamente con Pierre Nora, uno de los responsables del giro cultural que llevaría a la aparición de una nueva corriente historiográfica, la Nouvelle Histoire. Su noción de la antropología histórica y su interés por la historia cultural y de las mentalidades, desde La naissance du Purgatoire hasta la su monumental biografía de san Luís, distinguen su obra de la visión más social y económica de Braudel (a quien sucedió en la dirección de L’École des Hautes Études des Sciences Sociales), representando el modo más creativo de retomar el legado de la revista fundada en 1929. De este modo, Le Goff se apartó de Marc Bloch y de sus discípulos, de quien tomó prestado el abordaje sociológico de la historiografía convencional del feudalismo y supo luchar contra la idea de una Edad Media identificada con lo oscuro y lo rural, acercándose a una historia de la ciudad medieval a través de sus intelectuales y banqueros. Su muerte, el pasado día 1 de abril, significa la pérdida de un gran historiador, pero también de un gran escritor. Entre la inmensa obra de Le Goff destacamos Héroes, maravillas y leyendas de la Edad Media, Los intelectuales en la Edad Media y las recién traducidas La Edad Media y el dinero y Hombres y mujeres de la Edad Media. Álex Cerrudo

Arqueología pública en España, de Jaime Almansa. JAS Danzar mi vida, de Marta García. Ediciones Cumbres Lucía Manchitas, de Annie M.G.Schmidt y FiepLata de Sal

Héroes, maravillas y leyendas de la Edad Media Los intelectuales de la Edad Media Paidós, 2010 / Gedisa, 1986 pvp: 25 € / 15.90 €

Siempre es de noche en los bolsillos, de Tomás Salvador González. Papeles mínimos

Charla: 25.6 La Central del Reina Sofía 2ª planta, 19h El bailaor de soledades, de George Didi-Huberman. Pre-Textos y Gallimard 26.6 La Central del Reina Sofía 2ª planta, 19h

Presentación:

23/26 La Central de Callao Garito, de 11 a 13h

Taller infantil:

Desenfocadas. Cineastas españolas y discursos de género, de Barbara Zecchi, Icaria ¡Arriba el telón! con Patricia Garrido

La Edad Media y el dinero Hombres y mujeres de la Edad Media Akal, 2012 / FCE, 2014 pvp: 18 € / 30 €



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