Revista judicial C00
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VIERNES 20 de JUNIO de 2014 La Hora Quito, ecuador revista no: 10733
LUNES 24de noviembre de2008 La Hora Quito, ecuador
Director Dr. Francisco Vivanco Riofrío
Editora NATHALY SALAZAR BRITO
es una edición de diario la hora
El Trabajo de los Jueces Autor: Dr. Luis Costales Terán
Misión de los Magistrados Los jueces debemos en primer lugar situarnos con la capacidad anímica e intelectiva capaz de poder desentrañar, entender lo controvertido, a efecto de que a posteriori la decisión sea acertada; la práctica conlleva muchas veces a una rutina matizada con dificultades procesales, y de exceso de trabajo, que al final se debe sobrellevar. La eterna dualidad de argumentos esgrimidos por los contendientes, las afirmaciones y contradicciones en las pruebas, fundamentalmente en los testimonios, a los jueces nos entrena y capacita de mejor manera, en el insuperable afán de descubrir la verdad. La igualdad es un principio relevante de la justicia, otro principio prescribe que la ley obliga a todos, aunque sin excepción los seres humanos somos diferentes, al menos en el pensamiento; entonces, estemos prestos, para hacer cumplir las leyes en buena lid. Ahí podemos hablar del Derecho, en general, y del respeto que el debemos. Los jueces sí tenemos necesidades comunes, innatas con el ser humano, las de carácter material y las espirituales; de este señalamiento, dada la trascendencia y repercusiones en las decisiones que adoptamos dentro de nuestra función, en verdad lo más grave que adolecemos, es la finitud, la imperfección en todo, a pesar de cualquier esfuerzo. No es justificativo frente a errores, es una especie de aspiración, reclamo de siempre, de la gente
frente a sus conflictos puesto a decisión de un tercero. De manera que cuando sustanciamos los casos, estos sí imparables, diarios, de agravios, ofensas a otros u otras, cuyas defensas asumen los profesionales del Derecho, desde su inicio hasta el fin, a veces, a partir del primer escrito, y después a través de sus exposiciones, pruebas, alegatos; surge normalmente en el juez el esfuerzo por alcanzar la concepción real de lo que aconteció, del problema, de la procedencia legal de lo planteado, de la norma o disposiciones legales aplicables, de su pertinencia, validez o no y de la contundencia de las pruebas aportadas por las partes; en definitiva, de la razón o sinrazón que le asiste, y eso es en lo de fondo nuestra compleja e intrincada labor diaria; tratar de acopiar la mejor información posible, desechando las coartadas, para al fin admitir una u otra teoría planteada, y según las leyes, otorgar la razón, a quien la tenga. Dentro de este ejercicio informativo y analítico de los jueces en su fuero interno, es digno de mencionar la impresión dejada por los testigos idóneos en sus testimonios, relativa con la claridad y seguridad de sus afirmaciones o negociaciones; inversamente, la idea de inseguridad, obscuridad, dualidad en las declaraciones, las tornan inservibles en unos casos o son de coartada, en otros; a veces incurren en situaciones “graves”, que ameritan su inmediata detención y enjuiciamiento, lo cual conlleva implícito el quebrantamiento a la Ley, y a las buenas costumbres. No es para menos, pues tratan de tergiversar la verdad en cualquier sentido, en manifiesto o solapado apoyo a uno de los
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contendientes; aquello, pienso no solo constituye una violación legal, un acto de corrupción, una injusticia en perjuicio de la otra parte, sino además una especie de burla que pretenden irrogar en contra de la inteligencia de los testigos veraces, de fiscales y de jueces, en el desesperado afán de hacer creer sus pretensiones. Entonces, el papel de escudriñar la verdad, nos corresponde a los jueces, evidentemente, no solo apreciar la información que los testigos proporcionan, sino observarlos con singular atención hasta en las reacciones que éstos adoptan, cuando responden a una u otra pregunta o repregunta que les formulen los defensores de las partes, o el fiscal; reacciones, actitudes humanas como: titubear, o si se contradicen. En este punto, los juzgadores debemos denunciar cuando se produce la antiética actuación de abogados, y es de manifiesto o posible su detección; de acuerdo con la Constitución de la República, Art. 174 inciso segundo, en relación con los dispuesto en el nuevo Código Orgánico de la Función Judicial Arts. 335 al 338, que establece su juzgamiento y sanciones; cuerpo legal que ade-
más en los Arts. 26 y 27, contemplan los nuevos principios de la buena fe y lealtad procesal, de la verdad procesal, por lo que prescribe y sanciona la prueba deformada, todo abuso del Derecho, el empleo de artimañas, las actuaciones tendientes a retardar el progreso o avance de la Litis. Profesionales en nuestro campo del Derecho, cuando ejercen la abogacía llegan a pensar que, para defender sus casos, el fin justifica los medios; mi respuesta en NO, porque la ética señala lo contrario. Es hora de elevar el nivel de respeto y dignidad en el ejercicio de la noble profesión del abogado, estemos de acuerdo que la población requiere un mínimo de cultura jurídica. Principios rectores en el ejercicio jurisdiccional a) La probidad es la capacidad de ejercer el cargo. Requiere de suficiente conocimiento sobre las materias en las cuales ejercerá competencia, además de contar con cierta experiencia. En cuanto a lo primero, muy a diferencia de lo que antes sucedía, para ocupar cargos dentro de la Función Judicial desde hace más de 15 años, se con-
cursa, rendimos exámenes, y si bien éstos no pueden ser un exacto reflejo del saber de un abogado, de todas maneras es un parámetro de medición. Respecto de la experiencia, no siempre constituye una garantía del buen desempeño de los servidores públicos. Pregunto: ¿Qué ocurriría si este requisito no cumple ningún aspirante? Y la respuesta inmediata es que para eso está la Escuela de la Función Judicial. Además dicha falencia creo que se compensa con el desempeño que debe ser más esmerado de lo común, comenzando por evitar al máximo los errores; con sobredosis de responsabilidad, incluye asumir el trabajo sin escatimar tiempo, con entrega, dedicación y concentración completa, pues basta un momento de distracción en las audiencias y escuchar una palabra cambiada del testigo o perito; aquella equivocación aparentemente intrascendente , puede alterar la propia significación del fallo; por eso, la minuciosidad en el análisis y estudio, da siempre muy buenos resultados; desde lo intrincado y difícil tenemos que esclarecer el conflicto y hallar la verdad, para CONTINUA EN la página - c2
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