En la selva todos cuentan C - Alfonso Lourido

Page 1





LAS LUCIÉRNAGAS Hace muchos muchos años, cuando los humanos descubrieron el fuego, por las noches hacían fogatas para no tenerle miedo a la oscuridad. Con las lumbres encendidas, pasaban momentos divertidos contando historias y bailando. Pero una de esas noches, un dios envidioso y malvado sopló y apagó todas las fogatas. Otro dios, bondadoso, al ver esto, tuvo una gran idea para ayudar a los humanos y creó las luciérnagas, o Muã, como las llaman algunos, y le hizo creer al dios malo que eran chispas de las fogatas que se habían reavivado. Al percatarse, el dios malvado volvió a soplar, furioso, pero no hizo otra cosa que esparcir las luciérnagas por toda la tierra. Y es así como ahora, en la noche, haya fogatas encendidas o no, siempre hay luz para que los humanos no le tengan miedo a la oscuridad. Mientras, el dios malvado sigue soplando y soplando... … todo lo contrario a lo que hace el colibrí, que, en vez de soplar, sorbe al volar.



EL COLIBRÍ El colibrí, también llamado picaflor, incode o x ts’unu’um, no solo es uno de los pájaros más bellos que existe, también es muy audaz. Tan atrevido es que, aunque estaba prohibido llegar hasta donde habitaban los dioses, y más aún mirar a un dios a la cara, este pequeño lo logró. Y quizás por esa razón, en varios lugares, distintos dioses le confiaron la tarea de ser el mensajero. A veces los colibríes llevan mensajes de los propios dioses y, otras veces, los pensamientos y deseos entre los humanos. Es tan importante su tarea que los dioses prohibieron que estos pájaros fuesen capturados o encerrados. Así que, cuando veas un picaflor volando cerca de ti, seguro que es porque trae un buen deseo o algún pensamiento para compartir... … mas no lo confundas con un sapo, que no sabe volar, solo salta.