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© del texto: Antonio Rubio, 2008 © de las ilustraciones: Violeta Lopiz, 2008 © de esta edición: Kalandraka Ediciones Andalucía, 2008 Avión Cuatro Vientos, 7 - 41013 Sevilla Telefax: 954 095 558 andalucia@kalandraka.com www.kalandraka.com Impreso en C/A Gráfica, Vigo Primera edición: enero, 2008 ISBN: 978-84-96388-99-4 DL: SE 6792-2008 Reservados todos los derechos

Esta obra ha sido editada con la ayuda de la Consejería de Cultura de la JUNTA DE ANDALUCÍA


Antonio Rubio

Ilustraciones de

Violeta Lopiz


Los infantes viven en el reino de la rima consonante. Cantar y cantarlos para espantar el miedo. Federico Martín Nebras

Un cuento es, ante todo y esencialmente, una obra de arte. Sara C. Bryant

(…) Otro conjunto de cuentos se caracteriza por sus evidentes rasgos de estructura rítmica y contenido extravagante. Si se nos permite la expresión, son cuentos de carácter «surrealista». Se suelen llamar «acumulativos» y nosotros hemos querido añadir «disparatados». Antonio Rodríguez Almodóvar

En cualquier caso, el efecto de un cuento formulístico es siempre esencialmente travieso, y la narración apropiada adquiere todos los aspectos de un juego. Thompson, Smith

Y así como suele decirse: el gato al rato, el rato a la cuerda, la cuerda al palo, daba el armero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él, el ventero a la moza y todos menudeaban con tanta priesa. Don Quijote (Episodio de la venta)

(…)Y siguen vivos en la tradición oral y recreados como estructura y procedimiento en algunos narradores contemporáneos: «Historias de cronopios y de famas», de Cortázar; «Veintisiete historias para tomar la sopa», de U. Wölfell; «Historias de ratones», de A. Lobel; «Cuenta que te cuento», de Mª Luz Uribe... Ana María Pelegrín


Per a Pep Sempere, en el seu misteri de llibres i palmeres.


Estas Siete llaves de cuento encierran una pequeña colección de cuentos de fórmula que agrupamos en este libro para disfrute de maestras y maestros especialmente, aunque su goce sea también aconsejable a madres, padres, niños, niñas y otras gentes de buen leer. Siempre me cautivaron estos cuentos de enorme gracejo y rara perfección. Me recuerdan breves piezas musicales que ponen a bailar los labios de quienes las interpretan y provocan la leve sonrisa de quienes escuchan, siempre sonrisa que asiente y agradece el obsequio. Son pequeños cofres de rico contenido y fácil apertura. Para abrirlos se precisa tan sólo siete pequeñas llaves, siete llaves de cuento. Pero a ellas nos vamos a referir más adelante. Antes vamos a explicar a qué cuentos nos referimos.

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE CUENTOS DE FÓRMULA? Nos estamos refiriendo a esos primeros cuentos populares, exactos, líricos y de perfecta estructura, que en ocasiones no van más allá de un sencillo pareado; esto es, un principio y un fin en el exiguo espacio de dos renglones: Éste es el cuento de la banasta, y con eso basta.

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O una breve broma o burleta de gente menuda que se fragua en el comprimido tiempo que requieren una pregunta y su respuesta, y que alguien dio en llamar «cuentos de nunca acabar»: –¿Sabes el cuento del ganso? –No. –¿Quieres que te cuente el cuento del ganso? –Sí. –No, porque me canso. O, en el más completo de los casos, puede tratarse de una historia entera, con principio, nudo y desenlace, más toda suerte de personajes y acciones, como en los «cuentos de verdad». Valgan a modo de ejemplo las famosas Bodas del piojo y la pulga, que aquí tendremos ocasión de saborear. Estamos hablando, pues, de pequeños cuentos formulísticos de dominio público, que como todas las piezas literarias de tradición oral se han venido transmitiendo generación tras generación, y se dejan escuchar en boca de personas de cualquier edad o condición. Su perfección formal siempre origina embeleso y deja con apetito de oír más y más a quien escucha. Quizás no tienen la enjundia, el empaque, de los grandes cuentos maravillosos. Pero sin duda, responden a una arquitectura gramatical muy precisa, muy aseguradora, y pertenecen por pleno derecho al reino de la literatura infantil y popular, puesto que entre los adultos también reciben merecido aprecio. Funcionan con la perfección de un mecanismo de relojería, casi sin ocasión al desliz o la improvisación. Tanto es así, que el contador tiene que tenerlos memorizados a conciencia. Aunque resulte extremadamente sencillo el hacerlo, dado que su orden estructural es en sí casi un recurso mnemotécnico. Aquí no vale inventarse nada sobre la marcha, podríamos deteriorar el mecanismo de reloj que les da cuerda.

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Generalmente los protagonizan animales, al modo de las fábulas; pero más se distinguen tal vez por su armazón, por su esqueleto lírico, que por sus contenidos; aunque éstos siempre sean oportunos, ocurrentes y bien traídos. Están construidos en relación con las estructuras poéticas del cancionero tradicional, presentes siempre en ese corpus de cantos, cuentos y rimas con que las niñas y niños son jugados, se juegan y juegan. Y estas estructuras están de la presente selección. Cada una de ellas conforma un capítulo, una ll-ave de este libro. Y en cada capítulo/llave se ofrecen para degustación del lector, tres cuentos al menos.

LAS ESTRUCTURAS POÉTICAS O

SIETE LLAVES DE CUENTO

VERSO Y ESTRIBILLO Estructura binaria que consta de verso y repetición coral para fijar la rima, para producir eufonía. Repetición que en ocasiones será ecolálica (botón-ton-ton); en ocasiones, imprecación o vocativo latino (y ¡olé!); y en ocasiones, onomatopéyica: Estaba el señor don gato, marramiau-miau, miau, miau... ENUMERACIONES Sirven para nombrar el mundo y sus cosas; las partes del cuerpo, los números, los colores, los días, los animales...: Este era un rey que tenía una vaca, y la vaca tenía una cabeza, y la vaca tenía dos cuernos, y la vaca tenía un rabo...

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ENCADENADOS Los encadenados o concatenaciones sirven para reforzar la enumeración, y se apoyan en el eco y la reduplicación de enumeraciones. Es una estructura muy presente en los cuentos acumulativos o seriados (El pollito de la avellaneda, Las bodas del tío Perico, El medio pollito...) : El sombrero era de paja, muerto lo llevan en una caja, y la caja de cartón, muerto lo llevan en un serón. El serón era de pino... ADICIÓN Y SUSTRACCIÓN Estructura derivada del encadenado, que ya es acumulativa. O la constatación de que todo lo escrito puede ser borrado. La noche es reverso del día, toda suma conlleva resta, pintar y borrar, memoria y olvido, olvido y memoria: Con real y medio me compro una vaca, que tiene un ternero. Compro una gallina, que puso dos huevos. Ya tengo una vaca, que tiene un ternero, tengo una gallina... O: Yo tenía diez perritos. Uno se murió en la nieve, no me quedan más que nueve. De los nueve que quedaban...

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DIÁLOGOS Estructura binaria que consta de pregunta y respuesta y que incita a la participación del oyente. Los diálogos ayudan a entender la composición somática del diálogo: Y dijo Sapita: –¿Dónde vas ahora? Contestó Sapito: –Voy para Madrid. –Pues tráeme un mandil... PAREADOS Y ALELUYAS La más elemental de las estructuras poéticas, la estrofa binaria por excelencia. Si se acompaña de imágenes, se llama aleluya; los valencianos les dicen aucas. Propia de los cuentos breves: Una pulga subió a un árbol, éste es el cuento más largo. ROMANCILLOS Son los romances de arte menor; esto es, de menos de ocho sílabas, concretamente hexasílabos. Y, como ellos, serie indefinida de versos, asonantados los pares. El romance gana agilidad deshojándose un par de sílabas y facilita la somatización, memorización y dicción de los más pequeños, que no tienen diafragma para ocho sílabas. A la verde, verde, a la verde oliva, donde cautivaron a mis tres cautivas...

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LOS RECURSOS POÉTICOS Si los primeros cuentos de fórmula, a los que nos estamos refiriendo, son composiciones versificadas, es natural que presenten recursos poéticos idénticos a los del cancionero infantil. Todos, generalmente, tienen que ver con lo fonético, con la prosodia. (Pros-odos, en busca del canto) En la prosodia hay dos elementos: la presencia del que canta y cuenta, y el acercamiento al canto. ECO Y RIMA Porque los niños habitan el mundo de la rima consonante. Y la rima es lo originario, lo natural, los ecos que desprenden las palabras: Estaba el señor don Gato, pirulín pirulato, sentadito en su tejado, pirulín pirulado... ONOMATOPEYA El lenguaje del mundo. No existe el silencio, sobre todo en la infancia. Nos aproximamos a las cosas para averiguar su sonido; porque la naturaleza y los animales crujen (¡craaash!), soplan (¡fuisssh!), truenan (¡brouuummm!), croan (cu-cú), maúllan (miau), crotoran... ALITERACIÓN Combina palabras en que se repite la misma letra. Recurso antesala de los trabalenguas, que por su insistencia y descaro hace tangibles las letras, masticables, y puede exprimírseles su jugo musical: Una, dosina, tresina, cuartana... color de manzana.

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APÓSTROFE La vieja «exclamatio» latina. Se trata generalmente de un imperativo y enlaza desde el punto de vista interno con los conjuros, la magia, la palabra y lo divino, las transformaciones. El niño, como un pequeño Dios, se dirige al mundo para que le obedezca y para ordenarlo: ¡Caracol, col, col! ¡Saca tus cuernos al sol! DIMINUTIVO El arte de abrigar las palabras para los más pequeños, de revestirlas de afecto haciéndolas del tamaño de los propios niños: Estaba Sapita subida en un teso y vino Sapito... PERSONIFICACIÓN Vieja herencia de las fábulas y apólogos orientales. Consiste en dotar de alma humana a los animales y objetos, para identificarlos e identificarnos. ANALOGÍA La correspondencia no arbitraria entre concepto y palabra, primer recurso poético que nos acerca a lo cualitativo, al «cómo» poético. Primera elaboración del adjetivo y antesala de la comparación: Y este pícaro gordo, gordito se lo comió. ANÁFORA «Bastón» en griego. Palabra en la que nos apoyamos en ese inestable viaje a través del verso. Repetición pertinaz a principio de verso:

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Y vino un sapo, y vino un grillo, y vino un caracol a sacarle brillo... COMPARACIÓN Símil. Tras las analogías, las tenencias, siempre la partícula «como», hasta que desaparezca cuando llegue el tiempo de la metáfora: Redondo, redondo como un queso...

¿CUÁNDO SE UTILIZAN ESTOS CUENTOS? En general, estos cuentos se emplean en la educación literaria del niño y la niña en sus primeras edades. Suelen ser contados después de las enumeraciones corporales. Y las enumeraciones corporales son los primeros cantos que se le dicen al niño para señalarle ordenadamente las partes de su cuerpo. Son rimas que atienden los «aquíes»: Por ejemplo: para señalar al bebé su nariz, se le dice: No es un botoncito que es una nariz. Ay, que me la como. ¡Ya me la comí! Se le dice mientras la mano adulta cumple función de preescritura, de localización corporal. El adulto conoce y el niño se reconoce.

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O, para conocer y reconocer los dedos de la mano del niño, el adulto señala y enumera con precisión y parsimonia uno a uno sus deditos. Y emplea, por ejemplo, esta estructura anafórica: Éste encontró un huevo. Éste lo peló. Éste fue a por leña. Éste lo guisó. Y éste gordo, gordito... ¡Se lo comió! Existen rimas para todas y cada una de las partes del cuerpo del infante, (infante: sin-palabras). Porque acaso sea una de las principales tareas del ser humano colmarse de palabras hasta alcanzar la sabiduría en la vejez.

¿POR QUÉ SON TAN VALIOSOS ESTOS CUENTOS? Porque al ser estos cuentos muy ordenados y aseguradores, ordenan el pensamiento de los pequeños y les transmiten seguridad; porque son modelos de exactitud sintáctica, entregan claves de construcción lingüística y construyen la memoria; porque rezuman lirismo y musicalidad, propician el deleite con la sonoridad de las palabras, y educan musicalmente el oído; porque refieren acciones de fábula, nombran el entorno, sus bichitos, gentes y aconteceres, enseñan al pequeño a descubrir su mundo próximo, y a comprender sus relaciones primeras. Semejan piezas de un rompecabezas o un juego de encajar con los que el niño aprehende la mecánica de la seriación, la composición y descomposición de un todo a partir de sus elementos. Son rompecabezas verbales, pequeños artefactos poéticos de sencilla perfección, con los que el niño conjuga las piezas de su mundo verbal.

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Este libro saliĂł de los talleres grĂĄficos el 28 de diciembre, DĂ­a de los Santos Inocentes.


Índice 9

Introducción

25

7 LLAVES DE CUENTO:

26

VERSO Y ESTRIBILLO

36

ENUMERACIONES

42

ENCADENADOS

52

ADICIÓN Y SUSTRACCIÓN

60

DIÁLOGOS

66

PAREADOS Y ALELUYAS

70

ROMANCILLOS

78

DE NUNCA ACABAR

85

Fuentes y Bibliografía



7 llaves de cuento