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Jorge Curinao

plegarias del humo


Plegarias del humo Primera edición © 2009 by Jorge Curinao Hecho el depósito de Ley. Todos los derechos reservados, Prohibida su reproducción. Impreso en Argentina

ISBN 978-987-05-7171-1 Diseño de Cubierta e Interiores: Sergio Di Leo


Jorge Curinao

Plegarias del Humo

2009


A Lore


Prólogo

Una habitación. Un poeta. Soledad entre cuatro paredes de cosmos. Las hojas vacías son almas, seres que nunca se han ido. El poeta escribiendo en el alma de los seres que aún viven para siempre: la poesía es religión y los poemas son plegarias. Eso que retumba como un humo del alma en el vacío se calma al escribir las hojas de la noche.

Sebastián Tresguerres

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Mesa de luz

Salto del cuadro. Enciendo un cigarrillo. Despliego mi pobreza sobre este caos. Nada me es ajeno. Recuerdo los siglos de mi infancia: rezaba en voz alta. Recojo cada una de mis sombras. Soy negro y triste. Me atormentan los espejos. No encuentro formas. Me hieren los libros. No encuentro palabras. Me duele la vida. No encuentro caminos. Y muero de muerte natural.

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Tiempo

Hablo del fracaso del poema de la resurrección de las palabras. Hablo del silencio de las cosas que no existen de un corazón enjaulado en un jardín. Hablo de la música espacio privilegiado del ausente. Hablo de mí.

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Despertar

Las ma単anas tejen sombras. Y sin embargo despierto / nocturno. Y no me acostumbro y no me resigno (a ser una sombra).

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Abandono

Un perro cruza el puente a las 3 de la maĂąana. El Ăşltimo gesto de la noche quiere huesos.

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Amantes

En el faro más lejano, junto al mar las huellas de sus besos como un fuego, un respiro. ¿De quién es ese rostro extraviado en medio del vaho, de la lluvia, del ocaso?. Presiento que esta despedida es todo el dolor del mundo, una caricia más en las raíces secretas del destino.

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Alguien

Nunca supimos que era la Ăşltima noche. Por eso nos desvestimos como en las demĂĄs. Nunca es un minuto fraguado por el tiempo.

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Otro sol

Yo también quería jugar. Perderme en aquella calesita. Pero había caído en mi sueño más temprano, la otra soledad.

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Alguna sombra, algĂşn poema

Temo no hallar la noche. El poema se escribe como quien desata flores en la boca de un muerto, palabra por palabra. Mi desnudez exige pequeĂąos espacios, donde habitan huesos y animales donde nadie donde nunca donde nada. El poema se escribe.

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Noche

No es silencio la ausencia sino rostros que evitan venir pues el miedo mi tragedia es inevitable.

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Diario a favor de la niebla

Aún oigo los golpes en el desierto; el canto ancestral de la inocencia, la mucha luz en mi pequeña oscuridad, las lluvias estancadas en mis sueños, las fiestas ajenas en mis tantos duelos, las manos añejas de soles desconocidos, los fragmentos borrachos de la angustia, los juguetes robados, el frío del plato vacío. Este diario escrito en mis horas desnudas, amargas de vida.

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Fin del invierno

Y si uso camisa. Y me pongo corbata. Y me descubren.

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Barca abandonada

A pequeĂąos y grandes sorbos el hombre calcinado bebe de mi sangre. ÂĄAntiguas hojas del mediodĂ­a!. Me torno cruel ante el descolorido vino de la noche, ante la sal de mis heridas, ante la risa de mis muertos.

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Nada

Todo y nada es Historia: el sol partido, la triste crónica del pájaro atropellado, el mozo sin idioma, las piedras del sueño, el oleaje del vaso lavado, las nubes sobre los muros, las sombras que pueblan los días, el zumbido del cansancio, el mudo enojado con el mundo, el azar del sepulturero, el testimonio desamparado de las madres sin techo, el florista de las mañanas, el recolector de vestigios, los mensajes para nadie. Sin embargo, en la piel de las estatuas todo es mentira: gloria perversa que corre sobre los calendarios ciegos del tiempo.

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Sobre una canci贸n olvidada

Ya no recibo cartas. Nadie pronuncia mi nombre. A esto llaman soledad.

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La danza inicial

Un peque単o sol en mi cuaderno como una leyenda infantil. La noche anunciando este gran silencio.

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Ofrenda

Un rumor de pasos perdidos, sĂłlo voces reunidas en la lluvia, un vaso vacĂ­o, mi cadĂĄver.

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テ]gel

Como cuchillo por sangrar es el perfume del pテ。jaro junto al fuego. Piensan que duermo.

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Homenaje

Ni単a de las mu単ecas que hacen el oto単o o una sombra que abre los ojos. Ahora me miran y escribo palabras contra la muerte.

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Escrito en una cena

La luz torturada, los platos rotos, la mirada sin ojos, las ventanas mudas, la esperanza orinada, los niños avergonzados, las caricias agonizantes, los vasos ensangrentados, la cal derramando miedo, el llanto de la carne asfixiada, las palabras ocultando cuchillos, el alcohol oscureciendo cada encuentro. Así era la infancia: galope inmóvil que aún retumba como sombras de los días por venir.

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Naufragio

De tanto estar solo setenta veces dije tu nombre. Ya no estoy solo setenta preguntas me acompa単an.

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Del silencio 8 poemas

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1.

Desnudo te enseño mis poemas. Uno a uno mis silencios. Tiene rostro mi dolor. Existe. No quisiera hablar pero lo hago. No sé del sol. El mar es sombra encendida. Mi habitación, una cajita musical. Un fuego.

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2.

En apariencia las hojas están distantes, desordenadas. En apariencia. Pero el dolor es el mismo, no ha cambiado. El universo sigue intacto. Nada es el exterior. No hay relojes para sufrir. Lágrimas de humo concentradas en un poema oceánico. Uno solo, no dos. Encierro. No querer ver. Sólo el techo. No hay apuro, sanará. De dolor en dolor, como piedras arrojadas al vacío, arrastro mis hojas al silencio.

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3.

Escribo porque no vienes. No llamas. Yo sé que estás en el viento. No en el rocío de los vivos. No en el desfile de las estatuas. No quiero que me veas llorar. Quiero que me veas en el viento.

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4.  

Nuevos nombres buscan asilo en la noche. Pues la noche es esto; un aire ausente, una delicada fuerza. Un abrir y cerrar de ojos.

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5.

Los pájaros se han ido. Se mudaron de casa. No volverán. Nunca hablamos de la muerte. No era necesario mencionarla. Nos acostumbramos a soñar. A observar la puerta abierta. A dibujar un árbol, una flor, un sol. Pero ya no están. Vuelvo a mi encierro. Vuelvo a mi duelo. Hay una noche triste. Un circo de locos. Un tambor negro.

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6.

Las veredas ocultan mis pasos. Deambulo con el cansancio del mundo, el cansancio de las luces apagadas. De aquí brotaron ruidos jamás oídos. De aquí mis muertos, pajaritos de la noche, empezaron a soñar con el mar. Y pude volver al poema.

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7.

Antes de abrir los ojos, alguien me abandonó. Yo, perdido en la oscuridad de los nombres, corrí como la primera vez en busca del lugar deseado. En los márgenes me perseguían hombres primitivos con máscaras y antorchas negras. Me recordaban el color del mármol. Lo que quería sin nombrarlo era habitar el centro. Quería habitar el centro de la infancia. Quería habitar el centro sin cuerpos. Pero el centro era el abandono, la oscuridad y los hombres primitivos.

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8.

Mi vida, mi única vida sabe que no pedí nacer pero acá estoy, en el lugar preciso: no poder salir porque no hay afuera. Y adentro es sólo el viento. Y el viento es herida que viene del mar.

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Índice Prólogo..............................................................7 Mesa de luz........................................................9 Tiempo............................................................ 10 Despertar........................................................ 11 Abandono....................................................... 12 Amantes.......................................................... 13 Alguien............................................................ 16 Otro sol........................................................... 17 Alguna sombra, algún poema...................... 18 Noche.............................................................. 19 Diario a favor de la niebla............................ 20 Fin del invierno............................................. 22 Barca abandonada......................................... 23 Nada................................................................ 24 Sobre una canción olvidada......................... 25 La danza inicial.............................................. 26 Ofrenda........................................................... 27 Ángel............................................................... 28 Homenaje....................................................... 29 Escrito en una cena....................................... 30 Naufragio........................................................ 31 Del silencio (8 poemas)................................ 33 1................................................................. 35 2................................................................. 36 3................................................................. 37 4................................................................. 38 5................................................................. 40 6................................................................. 41 7................................................................. 42 8................................................................. 44


Se terminó de imprimir en el mes de setiembre de 2009 en los talleres de

Centro Gráfico

Alvear 249, Río Gallegos Tel. (02966) 438184



Plegarias del humo - Jorge Curinao