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A. ESTRUCTURA DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL Desde la entrada de España en la Comunidad Económica Europea el 1 de enero de 1986, la sociedad española ha sufrido un proceso de convergencia hacia las políticas europeas en diferentes aspectos de la sociedad: desde la creación de una moneda única a la eliminación de las fronteras nacionales y el libre tránsito de personas y mercancías, por ejemplo. Estos procesos se han desarrollado bajo el auspicio de diferentes legislaciones europeas que han sido traspuestas y adaptadas a la legislación nacional. De igual modo, se hace necesaria la adaptación de una política común en materia de formación que asegure las capacitaciones de los diferentes profesionales y, a su vez, un mercado único de trabajo que facilite la movilidad de trabajadores entre los diferentes estados que conforman la unión. Al amparo de estas nuevas necesidades se desarrollará el Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales, materia en la que se profundizará a lo largo de este capítulo y de los demás de este manual.
1. Sistema Nacional de las Cualificaciones: Catálogo Nacional de las Cualificaciones y formación modular, niveles de cualificación El Sistema Nacional de las Cualificaciones en España fue creado formalmente a través de la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las cualificaciones y la Formación Profesional. Nació con el fin de facilitar la integración de las distintas formas de certificación y acreditación de las competencias y cualificaciones profesionales en el estado español. Al mismo tiempo, supone un mecanismo de homogenización a nivel europeo de los niveles de formación y acreditación profesional de cara al libre movimiento de trabajadores en el mercado de trabajo que supone la Comunidad Europea. En base a la Ley Orgánica 5/2002, se configura también un Catálogo Nacional de Cualificaciones como eje institucional del sistema, cuya función se complementa con el procedimiento de acreditación de dichas cualificaciones. Programación didáctica de acciones formativas para el empleo En el desarrollo del Sistema Nacional de Cualificaciones se implica a la Administración General del Estado, las comunidades autónomas y los agentes sociales, cuya representatividad en el mismo estará asegurada a través del Consejo General de la Formación Profesional (CGFP). A su servicio se crea también el Instituto Nacional de las Cualificaciones (INCUAL). Las ofertas de Formación Profesional referidas al catálogo de cualificaciones profesionales están constituidas por los títulos de Formación Profesional y los certificados de profesionalidad, estos tienen carácter oficial y solo podrán ser expedidos por las administraciones competentes. La coordinación entre las administraciones públicas en referencia a las ofertas formativas deberá estar asegurada para optimizar el uso de los recursos públicos. IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 La oferta pública de Formación Profesional se desarrollará en función del mercado y de las cualificaciones que el mismo requiera, no obstante, en su planificación se prestará especial atención a: La enseñanza de las tecnologías de la información y comunicación. Los idiomas de la Unión Europea. La prevención de riesgos laborales. Los principios básicos que guían el Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales son los siguientes: Fomentar el desarrollo personal en el ejercicio del derecho al trabajo y a la libre elección de profesión u oficio. Satisfacer las necesidades del sistema productivo y del empleo a lo largo de toda la vida. Facilitar el acceso en condiciones de igualdad de oportunidades en las diferentes modalidades de formación. Promover la participación y cooperación de los agentes sociales con los poderes públicos y de las administraciones públicas entre sí. Adecuar la formación y las cualificaciones a los criterios de la Unión Europea. Promocionar el desarrollo económico con atención a las distintas necesidades que, en cada región, presenta el sistema productivo. Como finalidades fundamentales descritas para el Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales se encuentran estas: Será primordial capacitar a los trabajadores para el ejercicio profesional, promoviendo una oferta formativa de calidad. Proporcionar información y orientación sobre la Formación Profesional y las cualificaciones para el empleo. Fomentar el desarrollo del espíritu emprendedor mediante la incorporación a la oferta formativa de acciones que capaciten para el desempeño de actividades empresariales y por cuenta propia. Poder evaluar y acreditar oficialmente las cualificaciones profesionales, cualquiera que sea su modalidad de adquisición. Favorecer la inversión pública y privada en la cualificación de trabajadores y aprovechar del mejor modo los recursos dedicados a Formación Profesional.
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1.1. El Instituto Nacional de Cualificaciones y el Consejo General de la Formación Profesional Para el desarrollo y vigilancia del Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales se han creado dos instrumentos clave: el Instituto Nacional de las Cualificaciones Profesionales y el Consejo General de la Formación Profesional. El Instituto Nacional de las Cualificaciones Profesionales se define en el Real Decreto 375/1999, de 5 de marzo, como: El instrumento técnico, dotado de capacidad e independencia de criterios, que apoya al Consejo General de Formación Profesional para alcanzar los objetivos del Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional. En la Ley Orgánica 5/2002 se atribuyen al INCUAL (Instituto Nacional de Cualificaciones) las funciones de definir, elaborar y mantener actualizado el Catálogo Nacional de Cualificaciones y el Catálogo Modular de la Formación Profesional. Los objetivos del INCUAL serán: Observar las cualificaciones y su evolución. Determinar las diferentes cualificaciones. Acreditar dichas cualificaciones. Desarrollar la integración de las diferentes cualificaciones profesionales. Seguir y evaluar el Programa Nacional de Formación Profesional. Dichos objetivos se plasmarán en una serie de funciones que deberá desarrollar el INCUAL, estas funciones son: Proponer el establecimiento y la gestión del Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales. Establecer criterios sobre los requisitos y características que deben reunir las cualificaciones profesionales. Establecer una metodología base para identificar las competencias profesionales y definir el modelo que debe adoptar una cualificación profesional. Proponer un sistema de acreditación y reconocimiento profesional. Establecer el procedimiento que permita corresponsabilizar a las Agencias o Institutos de Cualificaciones de ámbito autonómico, así como a los agentes sociales, tanto en la definición del Catálogo de Cualificaciones Profesionales, como en la actualización de las demandas sectoriales. Fijar criterios sobre los métodos básicos que deben observarse en la evaluación de la competencia y sobre el procedimiento para la concesión de acreditaciones por las autoridades competentes.
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Proponer los procedimientos para establecer modalidades de acreditación de competencias profesionales del Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales, así como para su actualización. Desarrollar actividades esencialmente técnicas de la Formación Profesional, referidas tanto al ámbito nacional como al comunitario, tales como estudios, informes, análisis comparativos, recopilación de documentación, dotación bibliográfica y seminarios científicos. Facilitar las interrelaciones funcionales entre actividades formativas de los diferentes subsistemas de Formación Profesional, con los sistemas de clasificación profesional surgidos de la negociación colectiva. Realizar las tareas necesarias para el establecimiento de un marco de referencia de la programación general de todos los subsistemas; al tiempo, apoyar la tarea normativa y de reglamentación de la Formación Profesional. Proponer las medidas necesarias para la regulación del sistema de correspondencias, convalidaciones y equivalencias entre los tres subsistemas de FP (reglada, ocupacional y continua), incluyendo la experiencia laboral. Apoyar la puesta en marcha y expansión del nuevo contrato para la formación. Mejorar el diseño y contenido de los certificados de profesionalidad. Proponer la definición del alcance de los módulos de Formación Profesional Ocupacional, con vistas a su capitalización, mediante el correspondiente certificado de profesionalidad, para el trabajador que los curse. Realizar propuestas sobre la certificación de acciones de formación continua.
Para el desarrollo de dichos objetivos y funciones, el INCUAL se dividirá en una serie de áreas, todas ellas se podrán ver en el siguiente mapa conceptual:
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Aunque con sucesivas modificaciones, el Consejo General de la Formación Profesional se creó mediante la Ley 1/1986, de 7 de enero. Se trata de un órgano consultivo donde participan las organizaciones sindicales y empresariales, así como las Administraciones Públicas. El Consejo General de la Formación Profesional se encuentra adscrito al Ministerio de Trabajo y se define, en la ley anteriormente citada, como: El órgano consultivo y de participación institucional de las Administraciones Públicas y de asesoramiento al Gobierno en materia de Formación Profesional. A su vez, se erige como el elemento rector del Instituto Nacional de Cualificaciones. Entre los objetivos y funciones que se le atribuyen están las siguientes: Elaborar y proponer el Programa Nacional de Formación Profesional. Evaluar y controlar la ejecución del Programa Nacional y proponer su actualización cuando fuera necesario. Informar de los proyectos de planes de estudios y títulos correspondientes a los diversos grados y especializaciones de Formación Profesional, así como de las certificaciones de profesionalidad en materia de Formación Profesional Ocupacional y, en su caso, ocuparse de su homologación académica o profesional con los correspondientes grados de Formación Profesional Reglada. Informar a las Administraciones Públicas sobre todos los asuntos relacionados con la Formación Profesional. Emitir propuestas y recomendaciones a las Administraciones Públicas competentes sobre la ejecución del Programa Nacional de Formación Profesional. Proponer acciones para mejorar la orientación profesional, en particular las realizadas en el ámbito del Ministerio de Educación y Ciencia y del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Evaluar y hacer el seguimiento de las acciones que se desarrollen en materia de Formación Profesional. En la estructura del Consejo General de Formación Profesional se asegura la representatividad de las administraciones competentes y los poderes públicos: 1 presidente. 4 vicepresidentes. 17 vocales designados en el ámbito de la Administración General del Estado. 17 vocales en representación de las comunidades autónomas, así como un vocal por cada una de las ciudades de Ceuta y Melilla. 19 vocales por parte de las organizaciones empresariales más representativas. 19 vocales por parte de las agrupaciones sindicales más representativas.
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1.2. Cualificaciones y competencias Para poder comprender del mejor modo la estructura del Sistema Nacional de Cualificaciones será necesario atender a dos conceptos que serán clave en el nuevo sistema de la Formación Profesional, estos son los conceptos de cualificación y competencia. El Sistema Nacional de Cualificaciones se apoya en el concepto técnico de cualificación profesional que es entendido en la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, como: Conjunto de competencias profesionales con significación para el empleo, que pueden ser adquiridas mediante formación modular y otros tipos de formación y a través de la experiencia laboral. Y en la misma normativa, las competencias profesionales se definen del siguiente modo: Conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de la actividad profesional conforme a las exigencias de la producción y el empleo. A su vez, los dos conceptos encuentran su reflejo en Europa, siendo definidos de forma muy similar el 14 de marzo de 2002, fecha en que los agentes sociales europeos firmaron el “Marco de acción para el desarrollo permanente de las competencias y las cualificaciones”, donde se define cualificación como:
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Expresión formal de habilidades profesionales del empleado.
Y competencia se define del siguiente modo: Son conocimientos, habilidades y experiencia, aplicados y denominados en una situación de trabajo dada. 1.3. Catálogo Nacional de las Cualificaciones y formación modular El Catálogo Nacional de Cualificaciones fue creado en el Real Decreto 1128/2003, de 5 de septiembre, aunque su base se encuentra en la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y la Formación Profesional, donde se establece como el principal instrumento con que cuenta el Sistema Nacional de las Cualificaciones. El Catálogo Nacional de las Cualificaciones se define en la Ley 1128/2003 como: Instrumento del Sistema Nacional de las Cualificaciones y la Formación Profesional que ordena las cualificaciones profesionales, susceptibles de reconocimiento y acreditación, identificadas en el sistema productivo en función de las competencias apropiadas para el ejercicio profesional. Incluye el contenido de Formación Profesional asociada a cada cualificación, de acuerdo con una estructura de módulos formativos articulados en un Catálogo Modular de Formación Profesional. Dicho catálogo recoge las cualificaciones profesionales, organizadas en familias profesionales y niveles, esto constituye la base para elaborar la oferta formativa de los títulos y los certificados de profesionalidad. Además, recoge el contenido de la Formación Profesional asociada a cada cualificación, en base a un sistema de módulos formativos articulados. La elaboración de este catálogo corresponde al Instituto Nacional de las Cualificaciones (INCUAL), que deberá también mantenerlo actualizado. El Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales tiene las siguientes finalidades: 1. Facilitar la adecuación de la Formación Profesional a los requerimientos del sistema productivo. 2. Fomentar el desarrollo, la integración y la calidad de las ofertas de la Formación Profesional. 3. Promover la formación a lo largo de la vida mediante la acreditación y acumulación de aprendizajes profesionales adquiridos en diferentes ámbitos. 4. Contribuir a la transparencia del mercado laboral y fomentar la movilidad de los trabajadores.
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Para la consecución de estos fines, a través del Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales, se desarrollarán las siguientes funciones: Identificar, definir y ordenar las cualificaciones; establecer sus correspondientes contenidos formativos y determinar las ofertas que conducirán a la obtención de títulos de Formación Profesional y certificados de profesionalidad. Evaluar, reconocer y acreditar competencias profesionales obtenidas mediante la experiencia profesional o vías no formales de formación. El catálogo también servirá para facilitar la información y orientación profesional y los procesos de evolución y mejora de la calidad del Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional, asimismo servirá para establecer ofertas formativas adaptadas a colectivos con necesidades específicas. La estructura del Catálogo Nacional de Cualificaciones se desarrolla de la siguiente forma: La cualificaciones profesionales más significativas del sistema productivo, ordenadas y conteniendo la formación asociada a cada una de ellas. Las cualificaciones profesionales se encontrarán ordenadas en base a niveles de cualificación y familias profesionales. Las familias profesionales (26 familias) en base a las que se articula el sistema, atendiendo a criterios de afinidad con las competencias profesionales. Los niveles de cualificación profesional (5 niveles) requeridos por las actividades productivas, en base a criterios de conocimientos, iniciativa, autonomía, responsabilidad y complejidad. En dicha estructura se desarrollará una organización modular, en la cual se encuentran asociadas las cualificaciones profesionales con una serie de competencias que, a su vez, se trabajarán mediante módulos formativos. Estos módulos suponen bloques coherentes de formación en sí mismos y constituyen las unidades mínimas susceptibles de acreditación. Este catálogo proporciona un referente común para la integración de las ofertas de Formación Profesional que permite la capitalización y el fomento del aprendizaje a lo largo de la vida. La organización del Catálogo Modular de Formación Profesional pretende el desarrollo de una oferta formativa de calidad, actualizada permanentemente y adecuada a los distintos destinatarios. 1.4. Niveles de cualificación Los niveles de cualificación profesional se encuentran establecidos en el anexo II del Real Decreto 1128/2003, de 5 de septiembre. Asimismo, el anexo I del citado Real Decreto contiene
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el ordenamiento de las 26 familias profesionales establecidas para el desarrollo del Catálogo Nacional de las Cualificaciones.
La ordenación de estas familias se corresponde con criterios de carácter sectorial y funcional, donde se relacionan los factores de adaptabilidad y de progreso. Para tener una amplia perspectiva del establecimiento de los niveles de cualificación, a continuación se tratarán las familias profesionales y los distintos niveles. Familias profesionales El Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales se estructura en 26 familias profesionales. Cada una de estas familias está caracterizada por un conjunto de actividades económicas marcadas por la Clasificación Nacional de Actividades Económicas y por un conjunto de ocupaciones, definido por el Catálogo Nacional de Ocupaciones, además de la asignación de una formación por parte del Instituto Nacional de las Cualificaciones. Las familias profesionales que se establecen se muestran en la siguiente tabla, junto con las siglas identificativas asociadas.
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Niveles de cualificación Los niveles de cualificación suponen un conjunto de descriptores del aprendizaje, que indican los resultados pertinentes a una cualificación profesional. Los criterios para el establecimiento de los mismos se basan en la progresión de los conocimientos, la iniciativa, la autonomía, la responsabilidad y la complejidad de las actividades a desarrollar. El Catálogo Nacional de las Cualificaciones los establece del siguiente modo:
Nivel 1: competencia en un conjunto reducido de actividades de trabajo relativamente simples correspondientes a procesos normalizados, siendo los conocimientos teóricos y las capacidades prácticas a aplicar limitados. Nivel 2: competencia en un conjunto de actividades profesionales bien determinadas con la capacidad de utilizar los instrumentos y técnicas propias, que concierne principalmente a un trabajo de ejecución que puede ser autónomo en el límite de dichas técnicas. Requiere conocimientos de los fundamentos técnicos y científicos de su actividad y capacidades de comprensión y aplicación del proceso. Nivel 3: competencia en un conjunto de actividades profesionales que requieren el dominio de diversas técnicas y puede ser ejecutado de forma autónoma, comporta responsabilidad de coordinación y supervisión de trabajo técnico y especializado. Exige
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la comprensión de los fundamentos técnicos y científicos de las actividades y la evaluación de los factores del proceso y de sus repercusiones económicas. Nivel 4: competencia en un amplio conjunto de actividades profesionales complejas realizadas en una gran variedad de contextos que requieren conjugar variables de tipo técnico, científico, económico u organizativo para planificar acciones, definir o desarrollar proyectos, procesos, productos o servicios. Nivel 5: competencia en un amplio conjunto de actividades profesionales de gran complejidad realizadas en diversos contextos a menudo impredecibles, que implican planificar acciones o idear productos, procesos servicios. Gran autonomía personal. Responsabilidad frecuente en la asignación de recursos, en el análisis, diagnóstico, diseño, planificación, ejecución y evaluación.
2. Subsistema de Formación Profesional Inicial (Reglada o Específica): FP Básica y los Ciclos Formativos. Características, destinatarios y duración El marco general de la Formación Profesional en España se encuentra regulado por la La Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa —denominada popularmente como ley Wert, y abreviada como LOMCE— .
A continuación, se desarrollarán la estructura y características de la FP Básica y de los Ciclos Formativos de Grado Medio y superior. LA FP BÁSICA (NIVEL 1) Los Ciclos de Formación Profesional Básica garantizan la adquisición de las competencias básicas del aprendizaje permanente, a través de la impartición de enseñanzas de: Lengua Castellana, Lengua Extranjera, Ciencias Sociales, Matemáticas y Ciencias Aplicadas al Contexto Personal y de Aprendizaje en un Campo profesional con la correspondiente Formación en centros de trabajo, en ese campo profesional. Las características pedagógicas se adaptaran a las características específicas del alumnado. Se fomentará el trabajo en equipo, la tutoría y la orientación educativa y profesional. Acceso Para acceder a estos ciclos se deben tener un mínimo de 15 años (cumplidos o cumplirlos durante el año en curso) y no superar los 17 años. Se accede por recomendación del equipo docente de la ESO, con el consentimiento de los padres, tutores legales del alumno. Se debe haber cursado 3º de ESO para acceder. Excepcionalmente se podrá acceder habiendo cursado 2º de ESO. Con carácter excepcional podrá incorporarse alumnado mayor de 17 años, siempre que haya plaza plazas vacantes.
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 Titulación La superación de un Ciclo de Formación Básica permite la obtención del título Profesional Básico de la familia correspondiente, como también de al menos una cualificación de nivel 1 del Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales. El título de Técnico Profesional Básico permite el acceso a los Ciclos Formativos de Grado Medio, como también, la obtención del Graduado en ESO si se realiza la prueba final de evaluación. CICLOS FORMATIVOS DE GRADO MEDIO (NIVEL 2) Con estudios de este tipo se desarrollan las capacidades de elaboración, ejecución y en general de intervención directa en las tareas propias de la profesión que escojas. Para acceder a Ciclos Formativos de Grado Medio se necesita, uno de estos requisitos: Estar en posesión del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. Estar en posesión del título de Técnico o en posesión del título de Técnico Auxiliar FP Tener superado el segundo curso de Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), O bien haber superado la prueba de acceso a ciclos formativos de grado medio. Hay una prueba de acceso que se convoca en el mes de Junio, para quienes, sin cumplir los requisitos anteriores, cumplan alguna de las siguientes condiciones:
- Tener 17 años en el momento de realización de la prueba. - No estar inscrito en otra comunidad autónoma en un mismo curso escolar. La titulación obtenido por los alumnos que superen un Ciclo Formativo de Grado Medio será de Técnico (Nivel 2) CICLOS FORMATIVOS DE GRADO SUPERIOR (NIVEL 3) Con estos estudios se desarrollan unas capacidades de un nivel superior al de la simple ejecución, como son: la planificación, organización, control, supervisión y dirección de equipo humanos. Para acceder a Ciclos Formativos de Grado Superior se necesita, uno de estos requisitos: Estar en posesión del título de Bachiller. Estar en posesión del título de Técnico Superior o Técnico Especialista Tener superado el Curso de Orientación Universitaria (COU) Estar en posesión de una titulación universitaria o equivalente. bien haber superado la prueba de acceso a ciclos formativos de grado superior, dicha prueba a realizar en el mes de Junio, será para quienes, sin cumplir los requisitos anteriores, cumplan alguna de las siguientes condiciones: -
Tener 19 años cumplidos en el año en que se celebra la prueba. Tener 18 cumplidos en el año en que se celebra la prueba y estar en posesión del título de Técnico en una especialidad perteneciente a la misma Familia del ciclo de Grado Superior que pretende cursar.
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Los ciudadanos se podrán presentar a dicha prueba por libre, y en cualquier comunidad autónoma.
3. Subsistema de la Formación Profesional para el empleo. Características y destinatarios El Subsistema de Formación Profesional para el empleo se regula en base al Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, este Real Decreto trata de unificar las dos modalidades de Formación Profesional en el ámbito laboral existentes hasta el momento: la Formación Ocupacional y la Formación Continua. Esta medida estará dirigida a mejorar la formación de trabajadores ocupados y desempleados y a adaptarla a la nueva realidad económica y social.
El Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, define la Formación Profesional para el empleo como: El conjunto de instrumentos y acciones que tienen por objeto impulsar y extender entre las empresas y los trabajadores ocupados y desempleados una formación que responda a sus necesidades y contribuya al desarrollo de una economía basada en el conocimiento. Los fines que se establecen para este Subsistema de la FPE son estos: 1. Promocionar la formación a lo largo de la vida para los trabajadores ocupados y desempleados, desarrollando sus habilidades profesionales y personales. 2. Proporcionar a los trabajadores los conocimientos adecuados y las prácticas para adquirir las competencias profesionales requeridas en el mercado laboral. 3. Contribuir a la mejora de la productividad y competitividad de las empresas. 4. Mejorar la empleabilidad de los trabajadores, prestando especial atención a aquellos que encuentran más problemas para la inserción laboral o para mantener un empleo. 5. Promover que las competencias profesionales adquiridas por los trabajadores tanto a través de procesos formativos (formales y no formales), como de la experiencia laboral, sean objeto de acreditación. Las iniciativas de formación que configuran el sistema de la FPE son las siguientes: 1. La formación de demanda: abarca las acciones formativas de las empresas y los permisos individuales de formación financiados total o parcialmente con fondos públicos, para responder a las necesidades específicas de formación planteadas por las empresas y sus trabajadores.
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 2. La formación de oferta: comprende los planes de formación dirigidos principalmente a trabajadores ocupados y acciones formativas dirigidas prioritariamente a desempleados, con el fin de ofrecerles una formación que les capacite para el desempeño cualificado de las profesiones y el acceso al empleo. 3. La formación en alternancia con el empleo: está integrada por las acciones formativas de los contratos para la formación y por los programas públicos de empleo y formación, estos programas permiten al trabajador compatibilizar la formación con la práctica profesional en el puesto de trabajo. 4. Las acciones de apoyo y acompañamiento a la formación: son aquellas que permiten mejorar la eficacia del subsistema de Formación Profesional para el empleo. Se definen como los destinatarios de la Formación para el Empleo y colectivos prioritarios: 1. Todos los trabajadores ocupados y desempleados: Todos los trabajadores asalariados que presten servicios en entidades públicas (no incluidos en el siguiente apartado), incluidos trabajadores fijos discontinuos en períodos de no ocupación, trabajadores que accedan al desempleo aún cuando se encuentren en período de formación, trabajadores que se encuentren en regulación de empleo en sus periodos de suspensión por expediente autorizado. En la formación de oferta podrán participar trabajadores ocupados y desempleados. En la formación en alternancia con el empleo podrán participar los trabajadores contratados para la formación y los trabajadores desempleados (en los términos que regula los contratos de formación y programas públicos de empleo-formación). 2. La formación de los empleados públicos se desarrollará en base a planes específicos, que se promoverán en los acuerdos que se suscriban con las Administraciones Públicas. 3. Podrán tener prioridad en las acciones formativas de la formación para el empleo las personas que cuenten con una de las siguientes características: Desempleados con las siguientes características: mujeres, jóvenes, personas con discapacidad, víctimas de terrorismo y violencia de género, desempleados de larga duración, mayores de 45 años y personas en riesgo de exclusión social. Trabajadores ocupados con las siguientes características: trabajadores de pequeñas y medianas empresas, mujeres, afectados y víctimas de terrorismo y violencia de género, mayores de 45 años, trabajadores con baja cualificación y personas con discapacidad. 3.1. Disposiciones Comunes en la Formación Profesional para el empleo La Formación Profesional para el empleo contará con una serie de especificaciones que serán comunes a todas las modalidades de formación. Estas especificaciones harán referencia a las acciones formativas, la impartición de la formación, los centros y entidades que podrán impartir dichas acciones formativas, la acreditación y registro de las acciones formativas. Asimismo, contará con un apartado especial que enmarca esta formación en el ámbito de los certificados de profesionalidad. A modo de resumen se destacan los siguientes apartados. Acciones formativas
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Se entenderá como acción formativa, según el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, en el ámbito de la Formación Profesional para el empleo: Las acciones dirigidas a la adquisición y mejora de las competencias y cualificaciones profesionales, pudiéndose estructurar en varios módulos formativos con objetivos, contenidos y duración propios. Se especifica, además, que la formación dirigida a la obtención de certificados de profesionalidad tendrá un carácter modular, con la finalidad de favorecer la acreditación parcial acumulable. Cuando la formación no esté vinculada a la obtención de estos certificados, se dividirá en módulos formativos con duración adecuada y adaptada a las posibilidades de los usuarios, sin que, en ningún caso, sea menor a 6 h lectivas. La participación de los trabajadores en las acciones formativas no podrán superar las 8 h diarias. Además, no podrán ser catalogadas como acciones formativas aquellas que no supongan el desarrollo de un proceso formativo, como por ejemplo las jornadas, ferias, congresos, etc.
Impartición de la formación La formación para el empleo podrá impartirse en cualquiera de las siguientes modalidades: Presencial. A distancia convencional. Teleformación. Mixta. Los módulos que incluyan formación a distancia (en parte o en su totalidad) se deberán acompañar de un sistema de tutorización que facilite el proceso de aprendizaje para el alumnado. Se considerará modalidad de teleformación cuando la interacción telemática de alumnos, tutores y recursos que se encuentren situados en diferente lugar se produzca mediante el uso de las nuevas tecnologías. En la modalidad presencial el máximo de alumnos permitidos son 25. En la modalidad a distancia convencional o teleformación se exigirá un tutor por cada 80 participantes. Aunque existe la posibilidad de que las administraciones competentes dicten un número de participantes inferior.
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 Mediante Orden Ministerial se fijarán las disposiciones económicas máximas de financiación, en función de las modalidades de impartición, aunque se podrán establecer módulos económicos específicos para las acciones que así lo requieran. Certificado de profesionalidad Según la Orden ESS/1726/2012, de 2 de agosto, por la que se modifica la Orden TAS/718/2008, de 7 de marzo, por el que se regula el subsistema de Formación Profesional para el empleo, en materia de formación de oferta y se establecen las bases reguladoras para la concesión de subvenciones públicas destinadas a su financiación, en su artículo único se anota que: La formación dirigida a la obtención de certificados de profesionalidad podrá impartirse de forma presencial, mediante teleformación o de forma mixta. Cuando a los certificados de profesionalidad, cuando la formación se desarrolle en todo o en parte mediante teleformación esta modalidad de impartición deberá realizarse a través de una plataforma virtual de aprendizaje que asegure la gestión de contenidos, un proceso de aprendizaje sistematizado para los participantes y el seguimiento y evaluación de los mismos.
Centros y entidades de formación Podrán impartir acciones formativas de formación para el empleo: 1. Las Administraciones Públicas competentes a través de centros propios o que se establezcan mediante convenio (incluidas las empresas públicas). Se considerarán centros propios: Los Centros Nacionales de Referencia. Los Centros Integrados de Formación Profesional. Demás centros de las Administraciones Públicas que cuenten con los espacios e instalaciones oportunos. 2. Las organizaciones empresariales y sindicales. 3. Las empresas que desarrollen acciones formativas para sus trabajadores o desempleados con compromiso de contratación. 4. Los centros integrados de Formación Profesional privados y demás centros o entidades de formación públicos o privados acreditados por las administraciones competentes. 5. Los centros o entidades de formación que impartan formación no dirigida a la obtención de certificados de profesionalidad, siempre que se hallen debidamente registrados por las administraciones competentes. Las comunidades autónomas podrán establecer Registros donde se inscribirán centros y entidades que impartan Formación Profesional para el empleo en sus respectivos territorios.
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Asimismo, el Servicio Público de Empleo Estatal mantendrá permanentemente actualizado el Registro estatal de centros y entidades de formación, de carácter público. Dichos centros deberán someterse a los controles y auditorías de calidad que establezcan las administraciones competentes. Acreditación de la formación y registro Para la acreditación y registro de las acciones formativas para el empleo se diferenciarán dos modalidades de formación: aquella que se ajusta a los certificados de profesionalidad y aquella que no se ajusta. Se describen a continuación: Para las acciones formativas que se ajusten a los certificados de profesionalidad: para ser acreditable, la formación mínima que se realice deberá corresponder a módulos de formación completos. La formación modular realizada deberá contemplar el proceso de evaluación necesario, con objeto de comprobar los resultados de aprendizaje y, en consecuencia, la adquisición de conocimientos y competencias profesionales.
Para las acciones formativas que no estén vinculadas a certificados de profesionalidad: deberá entregarse un certificado de asistencia a todos los participantes o diploma al que hace referencia el artículo 11.2 del Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, en el que como mínimo se hará constar la denominación de la acción formativa, los contenidos formativos, la modalidad de impartición, duración y periodo de impartición.
Certificados de profesionalidad En este apartado se establece que la Formación Profesional para el empleo vinculada al Catálogo Nacional de las Cualificaciones estará dirigida a la obtención de los certificados de profesionalidad. Los certificados de profesionalidad acreditan las competencias profesionales que capacitan para el desarrollo de una actividad laboral. Dichas competencias están referidas a unidades de competencia. Un certificado podrá comprender una o más unidades de competencia, en todo caso, la unidad mínima para obtener un certificado de profesionalidad será una unidad de competencia. El Servicio Público de Empleo Estatal será el encargado de elaborar y actualizar los certificados de profesionalidad que serán aprobados por Real Decreto.
3.2. La formación de demanda. Características Este tipo de formación de demanda se caracteriza por responder a las necesidades de formación en las empresas y está constituida por: IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Las acciones formativas de las empresas. Los permisos individuales de formación.
Serán las empresas las que se encarguen de su planificación y gestión y los trabajadores serán las personas encargadas de solicitar dichos permisos. La formación impartida a través de estas acciones formativas deberá guardar siempre relación con la actividad económica de la empresa y podrá ser de carácter general o específica. Financiación La formación de demanda se financia mediante un sistema de bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social que ingresan las empresas. Las empresas dispondrán de un crédito para la formación de sus trabajadores, cuyo importe resultará de aplicar a la cuantía ingresada en concepto de Formación Profesional del año anterior el porcentaje que anualmente se establezca en la Ley de los Presupuestos Generales del Estado. Dicho porcentaje se calculará en función del tamaño de la empresa; así cuanto menor sea esta, mayor será dicho porcentaje. En todo caso, se garantizará un crédito mínimo, que podrá ser superior a la cuota establecida en concepto de Formación Profesional ingresada por la empresa a la Seguridad Social.
Las empresas que durante el ejercicio presupuestario abran nuevos centros de trabajo y las empresas de nueva creación podrán beneficiarse de dichas bonificaciones cuando incorporen a nuevos empleados a la plantilla. Estas empresas dispondrán de un crédito de bonificaciones que resultará de la aplicación al número de trabajadores de nueva incorporación de la cuantía que determine la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Las empresas que concedan permisos individuales a los trabajadores dispondrán de un crédito de bonificaciones adicional, hasta alcanzar el límite de disponibilidad presupuestaria autorizada en la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Se reconoce también la cofinanciación por parte de las empresas, que participarán con sus propios recursos en la financiación de la formación de sus trabajadores, según los porcentajes mínimos que se establezcan sobre el coste total de la formación mediante Orden del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. No obstante, se podrá eximir de esa obligación a las empresas con menos de 10 trabajadores con objeto de facilitar su acceso a la formación. Se considerarán incluidos en la cofinanciación privada los costes salariales de los trabajadores formados por la empresa durante su jornada de trabajo. La cofinanciación no aparece establecida para los permisos individuales de formación.
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo Para la ejecución de las acciones formativas, las empresas podrán organizar y gestionar la formación de sus trabajadores por sí mismas, o bien contratando la formación con centros o entidades especializadas. De igual modo, las empresas podrán agruparse para la formación de sus trabajadores, bajo previo acuerdo escrito que deberá ser comunicado junto con la información relativa a cada acción y grupo. 3.3. Formación de oferta. Características Este tipo de formación tendrá por objeto ofrecer a los trabajadores, tanto ocupados como desempleados, una formación ajustada a las necesidades del mercado laboral y que atienda a los requerimientos de productividad y competitividad de las empresas y a las aspiraciones de promoción profesional y desarrollo personal como medio para desempeñar diferentes profesiones y para el acceso al empleo. Serán las administraciones laborales las encargadas de garantizar que la formación profesional para el empleo sea amplia, permanente y accesible. A través de la formación de oferta se incentivará y facilitará la participación y acceso de los trabajadores a la oferta formativa que conduzca a la obtención de los certificados de profesionalidad. Por ello, se establecerá una formación modular que favorezca las acreditaciones parciales y acumulables.
Asimismo, las administraciones competentes desarrollarán una oferta formativa que cubra los ámbitos ocupacionales que aún no dispongan de certificado de profesionalidad. El organismo encargado de mantener actualizado el fichero de especialidades formativas será el Servicio Público de Empleo Estatal. La planificación de la oferta formativa será realizada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el cual elaborará una publicación extendida a varios años donde se determinarán las prioridades, objetivos generales y recomendaciones a tener en cuenta. La gestión y programación de los diferentes programas en base a los colectivos a los que se dirige se realizará por parte de la administración estatal y de las comunidades autónomas. Dentro de la formación de oferta se encuentran los planes de formación dirigidos prioritariamente a trabajadores ocupados y desempleados. Planes de formación dirigidos a trabajadores ocupados Estos planes podrán ser intersectoriales, cuando estén dirigidos a la formación en competencias a varios sectores de la actividad económica, o sectoriales, los cuales comprenderán acciones formativas dirigidas a la formación de los trabajadores en un sector productivo en concreto. IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 Estas acciones formativas podrán comprender también acciones de reciclaje y recualificación profesional. A nivel estatal, la ejecución de los planes se llevará a cabo mediante convenios suscritos en el ámbito del Sistema Nacional de Empleo, entre el Servicio Público de Empleo Estatal con organizaciones empresariales o sindicales. En el ámbito autonómico, los convenios serán establecidos entre las organizaciones empresariales y sindicales y las respectivas administraciones autonómicas. Acciones formativas dirigidas prioritariamente a trabajadores desempleados El objetivo prioritario de estas acciones será la inserción o reinserción laboral de los trabajadores desempleados en aquellos empleos que requiere el sistema productivo. Estas acciones formativas serán programadas por los órganos competentes de las comunidades autónomas. En esta oferta formativa se tendrán que incluir aquellas acciones que conduzcan a la obtención de los certificados de profesionalidad, referidos al Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales. Se potenciarán acuerdos con empresas, tanto públicas como privadas, con el objetivo de favorecer la realización de prácticas profesionales (incluidas las internacionales). Se favorecerá también el intercambio de tecnologías y de personal experto y la utilización de infraestructuras y medios técnicos y materiales.
La realización de estas prácticas profesionales no supondrá en ningún caso la existencia de relaciones laborales entre los alumnos y las empresas. Los convenios suscritos con las empresas establecerán el contenido de las prácticas, lugar de realización, duración y sistema de tutorías. Las empresas podrán recibir una compensación económica por alumno/hora de práctica. Los trabajadores desempleados que participen en estas acciones formativas podrán percibir ayudas en concepto de transporte, manutención y alojamiento. Igualmente, podrán establecerse ayudas que faciliten la conciliación del cuidado de hijos menores de 6 años o familiares dependientes. Estas ayudas o becas se establecerán en régimen de concesión directa. La programación de estas acciones, al igual que en el caso anterior, podrá tener una extensión plurianual, sin perjuicio de su concreción anual para atender a las necesidades de formación requeridas en cada momento por el mercado de trabajo.
4. Programas formativos
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En el ámbito del Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional se ha adaptado una estructura normalizada para la impartición de las acciones formativas. Esta estructura se basa en los conceptos de:
Cualificación profesional: definida como el conjunto de competencias profesionales con significación para el empleo. Podrá ser adquirida mediante formación modular, otros tipos de formación o experiencia profesional. Unidades de competencia: son el agregado mínimo de competencias profesionales que pueden ser reconocidas y acreditadas parcialmente. Competencia profesional: conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de la actividad profesional conforme a las exigencias de producción y empleo.
Estos tres conceptos estarán íntimamente relacionados en el desarrollo de las acciones formativas.
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Las cualificaciones incorporadas al Catálogo Nacional de Cualificaciones deberán contener los siguientes elementos en su estructura mínima: 1. Datos de identificación: denominación oficial, familia profesional en la que se incluye, nivel de cualificación y un código alfanumérico. 2. La competencia general, en la que se describe de forma abreviada el cometido y funciones esenciales del profesional. 3. Las unidades de competencia que corresponden a la cualificación. 4. El entorno profesional, ámbito profesional, sectores productivos y ocupaciones relacionadas. 5. La formación asociada, estructurada en módulos formativos.
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Las unidades de competencia contendrán los siguientes elementos: 1. Datos de identificación: denominación, nivel y código asignado. 2. Las realizaciones profesionales: entendidas como elementos de la competencia que establecen el comportamiento esperado de la persona, en forma de consecuencias o resultados de las actividades que realiza. 3. Los criterios de realización: expresan el nivel aceptable de la realización profesional que satisface los objetivos de las organizaciones productivas y constituye una guía para la evolución de la competencia profesional. 4. El contexto profesional: medios de producción, productos y resultados del trabajo, etc.
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Para el desarrollo de dichas unidades de competencia se asocia una serie de módulos formativos. Estos módulos formativos constituyen bloques coherentes de formación, estructurados en unidades mínimas de Formación Profesional acreditable. Cada módulo formativo tendrá, a su vez, un formato normalizado que incluirá los datos de identificación y las especificaciones de formación. Datos de identificación: denominación, nivel de la cualificación al que se vincula, código alfanumérico, unidad de competencia a la que se asocia y duración de la formación expresada en horas. Las especificaciones de la formación: se expresan a través de las capacidades y sus correspondientes criterios de evaluación, así como a través de los contenidos que permitan alcanzar dichas capacidades. Se identificarán, además, aquellas capacidades cuya adquisición deba ser completada en un entorno real de trabajo.
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Es importante destacar que los módulos podrán ser transversales a varias familias profesionales.
5. Proyectos Formativos en la Formación en Alternancia con el Empleo: estructura y características En el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, por el que se regula el Subsistema de Formación para el Empleo, la Formación en Alternancia con el Empleo se define así: Es aquella que tiene por objeto contribuir a la adquisición de las competencias profesionales de la ocupación mediante un proceso mixto, de empleo y formación, que permite al trabajador compatibilizar el aprendizaje formal con la práctica profesional en el puesto de trabajo. En este tipo de formación se incluyen los contratos para la formación. 5.1. Formación teórica de los contratos de formación Los contenidos para la formación teórica de los contratos de formación deberán estar vinculados a la oferta formativa de las unidades de competencia de los certificados de profesionalidad de la ocupación relacionada con el oficio o puesto de trabajo previsto en el contrato laboral. En el caso de que no exista certificado de profesionalidad, la formación teórica deberá estar constituida por los contenidos mínimos orientativos establecidos en el fichero de especialidades formativas para las ocupaciones o especialidades o puestos de trabajo contemplados en el contrato. Cuando el trabajador contratado para la formación no haya IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 alcanzado los objetivos de la Educación Secundaria Obligatoria, la formación teórica tendrá por objeto inmediato completar dicha formación. El tiempo dedicado a la formación teórica, que se impartirá siempre fuera del puesto de trabajo, se fijará en el contrato, en atención a las características del oficio o puesto de trabajo a desempeñar, el número de horas establecido para el módulo formativo adecuado a dicho puesto de trabajo y la duración del contrato. En ningún caso dicha formación será inferior al 15% de la jornada máxima prevista en el convenio colectivo o jornada máxima legal. La formación práctica de los contratos para la formación deberá complementarse con asistencia tutorial. Asimismo, las cualificaciones o competencias profesionales adquiridas serán objeto de acreditaciones totales o parciales en base a los certificados de profesionalidad. Las empresas podrán financiar el coste de la formación teórica mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, con cargo a la partida prevista en el presupuesto del Servicio Público de Empleo Estatal para la financiación de las bonificaciones en las cotizaciones de la Seguridad Social acogidas a medidas de fomento de empleo por contratación laboral. Las actividades de evolución, seguimiento y control de la formación se llevarán a cabo por parte del Servicio Público de Empleo Estatal, así como por parte de las comunidades autónomas. 5.2. Programas públicos de empleo-formación Estos programas tienen como finalidad mejorar la cualificación y posibilidades de empleo de determinados colectivos de desempleados. Durante la realización de estos programas, los trabajadores participantes realizarán Formación Profesional adecuada a la ocupación a desempeñar, en alternancia con el trabajo y la práctica profesional. Los contenidos de este tipo de acciones estarán vinculados con las competencias desarrolladas en la oferta formativa de los certificados de profesionalidad. De no existir una cualificación profesional de referencia, se guiarán por los contenidos mínimos orientativos establecidos en el fichero de especialidades formativas para las ocupaciones, o especialidades relativas al oficio o puesto de trabajo. Los programas públicos de empleo-formación se financiarán mediante subvenciones otorgadas a las entidades promotoras de los mismos, con cargo a la partida prevista para los programas de fomento del empleo en el presupuesto del Servicio Público de Empleo estatal y los fondos previstos por las comunidades autónomas que tengan competencias asumidas.
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Las cualificaciones o competencias adquiridas mediante los programas públicos de empleoformación serán susceptibles de acreditación total o parcial en base a los certificados de profesionalidad. La gestión de estos programas corresponderá a las comunidades autónomas que tengan asumidas las competencias y al Servicio Público de Empleo Estatal.
Aprobada la ley del Sistema de Formación Profesional El Gobierno ha aprobado a fecha 9 de septiembre de 2015 la Ley 30/2015 por la que se regula el Sistema de Formación Profesional para el empleo en ámbito laboral. En resumen, la Ley 30/2015 recoge las siguientes iniciativas de formación:
Formación programada por las empresas para sus trabajadores
Oferta formativa de las administraciones competentes para trabajadores ocupados constituida por programas de formación sectoriales y programas de formación transversales, además de aquellos de cualificación y reconocimiento profesional
Oferta formativa de las administraciones competentes para trabajadores desempleados que incluye los programas de formación dirigidos a cubrir las necesidades detectadas por los servicios de empleo, los programas específicos de formación y los programas formativos con compromiso de contratación.
Otras iniciativas
Formación programada para las empresas Duración de los cursos Mínimo dos horas, frente a las seis impuestas en la ley anterior. Así, se establece un sistema de módulos que fijarán el precio mínimo y máximo de los cursos según el sector que se aplicará a todas las empresas y entidades siempre y cuando la plantilla media sea mayor a 6 trabajadores. En el caso de que las empresas contraten la formación a entidades externas, los costes por organización no podrán superar el 10% de la actividad formativa. Aunque sí podrán alcanzar el 15% para formar a trabajadores de empresas de entre seis y nueve empleados y hasta un 20% si hay hasta cinco personas en plantilla.
Oferta formativa para trabajadores ocupados El objetivo: ofrecerles una formación les capacite para el desempeño cualificado de las distintas profesiones y les permita mejorar su empleabilidad.
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 La empresa podrá formar a sus empleados mediante bonificación por la cuota de formación a la seguridad social. O mediante formación de oferta. Es decir, a través de subvenciones desde la administración. La novedad es que la obtención de estos fondos queda abierta al 100% a la concurrencia competitiva. Es decir, no son reservas para agentes sociales si no que podrán optar a ellos cualquier centro privado acreditado.
Oferta Formativa para trabajadores desocupados El objetivo: ofrecerles una formación ajustada a las necesidades formativas individuales y del sistema productivo para que tengan competencias requeridas en el mercado laboral y puedan mejorar su empleabilidad.
IMPARTICIÓN DE LA FORMACIÓN (obligatorio cumplimiento a partir del 1 de enero de 2016) La formación profesional para el empleo podrá impartirse de forma presencial, mediante teleformación, bajo plataformas y contenidos accesibles a las personas con discapacidad, o bien de forma mixta, mediante la combinación de las dos modalidades anteriores. Se trata de una de las importantes novedades de la ley: potenciar la formación online frente a la formación a distancia tradicional, que queda suprimida para ir en línea con los avances tecnológicos y sus garantías y calidad de la formación. ¿Quién podrá impartir formación profesional para el empleo?
Empresas que desarrollen acciones formativas para sus propios trabajadores o para trabajadores de su ámbito o desempleados con compromiso de contratación u otro acuerdo con los servicios públicos de empleo
Administraciones públicas competentes en materia de formación profesional para el empleo
Entidades de formación pública o privada, acreditadas o inscritas en el correspondiente registro.
¿Cuáles son las obligaciones de las entidades de formación que impartan formaciones?
Cumplir con lo legal y reglamentario
Facilitar la participación, seguimiento y evaluación de los alumnos
Someterse a controles y auditorías de calidad que establezcan las Administraciones competentes
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Mantener las exigencias técnico-pedagógicas, de instalaciones, equipamiento y medios humanos
Comunicar a la Administración Pública competente para mantener la inscripción como entidad de formación de cualquier cambio de titularidad o de forma jurídica de la misma
Seguimiento y control Las acciones formativas deben ser objeto de un seguimiento y control efectivo por las administraciones competentes que comprenderá la totalidad de las iniciativas y modalidades de impartición y abarcará, más allá de la mera comprobación de requisitos y formalidades, la evaluación de los resultados de la formación contribuyendo así a garantizar su calidad.
B. CERTIFICADOS DE PROFESIONALIDAD Aunque ya se ha hablado de los certificados de profesionalidad, ahora profundizaremos en ellos. Los certificados de profesionalidad constituyen una vía para la acreditación de competencias profesionales y ayudan a que estas competencias tengan equivalentes a nivel europeo, por lo que este sistema facilitará y fomentará la movilidad de los trabajadores en el mercado de trabajo de la Unión Europea. En algunos países vecinos la implantación de este sistema está más avanzada, pero en España apenas se están dando los primeros pasos. Los certificados de profesionalidad suponen una forma de acreditación y validación de las competencias inclusiva y abierta, pues en sus distintas vías de adquisición se van a dar la respuesta y la flexibilidad necesarias para que personas que se encuentran en muy diferentes situaciones puedan acceder al sistema y acreditar sus competencias y capacidades profesionales.
1. Certificados de profesionalidad Los certificados de profesionalidad tienen su base en España en la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y la Formación Profesional. Nacen como un medio de acreditación de cualificaciones profesionales que tendrá validez y carácter oficial en todo el territorio nacional. Serán las administraciones de las comunidades autónomas o la Administración del Estado los únicos organismos con potestad para la expedición de dichos certificados. Asimismo, estos IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 certificados de profesionalidad estarán realizados conforme a las directivas europeas, de manera que tendrán reconocimiento y validez en la Comunidad Económica Europea. Los certificados de profesionalidad se configuran como acreditaciones de las competencias profesionales reguladas en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales, que podrán ser adquiridas mediante: la experiencia laboral, vías no formales de formación y acciones de Formación Profesional para el Empleo. 1.1. Características y vías de adquisición La regulación de los certificados de profesionalidad se encuentra en el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero, en el que se definen como:
El instrumento de acreditación oficial de las cualificaciones profesionales del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales en el ámbito de la Administración laboral, que acredita la capacitación para el desarrollo de una actividad laboral con significación para el empleo y asegura la formación necesaria para su adquisición, en el marco del Subsistema de Formación Profesional para el Empleo regulado en el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo. Un certificado de profesionalidad configura un perfil profesional entendido como conjunto de competencias profesionales identificable en el sistema productivo, y reconocido y valorado en el mercado laboral. Como ya se ha mencionado, los certificados de profesionalidad solo podrán ser expedidos por los órganos competentes de las comunidades autónomas y la Administración del Estado, siendo en este último caso el Servicio Público de Empleo Estatal el organismo encargado de su expedición. Cada certificado de profesionalidad acreditará una cualificación profesional del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales. Aunque, si bien se especifica que de forma excepcional un certificado de profesionalidad puede contener menos unidades de las definidas en la cualificación profesional de referencia, en todos los casos la unidad mínima acreditable para la obtención de un certificado de profesionalidad será la unidad de competencia. Los módulos formativos que constituyen el certificado de profesionalidad serán los del Catálogo Modular de Formación Profesional. El Repertorio Nacional de certificados de profesionalidad lo configuran el conjunto de los certificados de profesionalidad ordenados sectorialmente en las actuales 26 familias profesionales y de acuerdo con los 5 niveles de cualificación establecidos.
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Las finalidades de los certificados de profesionalidad se establecen en el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero, como las siguientes: Será misión de los certificados de profesionalidad acreditar las cualificaciones profesionales o las unidades de competencia recogidas en los mismos, con independencia de su vía de adquisición. Facilitar el aprendizaje permanente de todos los ciudadanos, para lo que se establecerán en una formación abierta, flexible y accesible, que se estructurará en módulos mediante la oferta formativa asociada al certificado. Favorecer la transparencia del mercado de trabajo, tanto a nivel nacional como europeo. Ordenar la oferta formativa del subsistema de Formación Profesional para el Empleo vinculada al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.
Contribuir a la calidad de la oferta de Formación Profesional para el Empleo. Mediante los certificados de profesionalidad se contribuirá a integrar las diversas ofertas de Formación Profesional referidas al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.
Vías de adquisición Para la obtención de los certificados de profesionalidad se establecen las siguientes vías: A través de la superación de todos los módulos formativos correspondientes al certificado de profesionalidad. Mediante los procedimientos para la evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral o de vías no formales de formación. Mediante la acumulación de acreditaciones parciales de las unidades de competencia que comprenda el certificado de profesionalidad. En el marco de la Ley 5/2002, de 19 de junio, de las cualificaciones y la Formación Profesional se establece que la evaluación y acreditación de las competencias profesionales que se adquieran a través de la experiencia laboral o vías no formales de formación tendrán su referencia en el Catálogo Nacional de las Cualificaciones Profesionales y se desarrollará siguiendo criterios que garanticen su fiabilidad, objetividad y el rigor técnico en su evaluación. Para ello se ha desarrollado el Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral. En base al Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, se define el proceso de evaluación de las competencias como un proceso estructurado por el que se comprobará si las competencias profesionales adquiridas por la persona se corresponden o no con aquellas competencias establecidas en el marco del Catálogo Nacional de las Cualificaciones. En todo caso, esta evolución se realizará en base a los siguientes principios: IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Respeto a los derechos individuales. Validez. Fiabilidad. Objetividad. Participación. Calidad. Coordinación de las actuaciones de las partes implicadas en el desarrollo.
La convocatoria para el procedimiento de evaluación se realizará mediante una convocatoria pública por parte de las administraciones competentes, que podrán ser las comunidades autónomas o la Administración General del Estado.
Los requisitos que deberán cumplir los participantes que deseen acreditar sus competencias son: 1. Poseer la nacionalidad española, un certificado de registro de ciudadanía comunitaria o la tarjeta de familiar de ciudadano de la Unión, o ser titular de una acreditación de residencia o de residencia y trabajo en España, en vigor. 2. Tener 18 años cumplidos en el momento de la inscripción, para acreditaciones de nivel I y para acreditaciones de nivel II y III 20 años cumplidos en el momento de la inscripción. 3. Tener experiencia laboral relacionada con las competencias a acreditar: En el caso de experiencia laboral justificar, al menos 3 años, con un mínimo de 2000 horas trabajadas en total, en los últimos 10 años transcurridos antes de realizarse la convocatoria. Para las unidades de competencia de nivel I se requerirán 2 años de experiencia laboral con un mínimo de 1200 horas trabajadas en total. En el caso de formación justificar, al menos 300 horas, en los últimos 10 años transcurridos antes de realizarse la convocatoria. Para las unidades de competencia de nivel I, se requerirán al menos 200 horas. En los casos en los que los módulos formativos asociados a la unidad de competencia que se pretende acreditar contemplen una duración inferior, se deberán acreditar las horas establecidas en dichos módulos. 4. En el caso de que la unidad de competencia a acreditar lo exija, se habrán de cumplir los requisitos específicos no académicos acordados entre la Administración General del Estado y las comunidades autónomas, en el marco de la cooperación territorial establecida. 2.2. Estructura del certificado de profesionalidad: perfil profesional/ referente ocupacional, formación del certificado/referente formativo, prescripciones de los formadores y requisitos mínimos de espacio, instalaciones y equipamiento
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Según el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero, por el que se regulan los certificados de profesionalidad, cada certificado de profesionalidad deberá contener los siguientes apartados, con los que se garantizará una estructura común: 1. Los datos de identificación del certificado de profesionalidad. En este apartado deberán aparecer: La denominación. La familia profesional. El nivel. La cualificación profesional de referencia. La relación de unidades de competencia que configuran el certificado de profesionalidad.
La competencia general. El entorno profesional. La duración en horas de la formación asociada. La relación de módulos formativos del Catálogo Modular de Formación Profesional.
2. El perfil profesional del certificado de profesionalidad. Este perfil estará definido por la cualificación profesional con la que se corresponde en el Catálogo Nacional de Cualificaciones, o en su defecto por las unidades de competencia de dicho catálogo con las que se corresponda. Incluirán también los requisitos necesarios, según la legislación vigente, para el ejercicio profesional. 3. La formación del certificado de profesionalidad. Este apartado se corresponderá con el desarrollo de cada uno de los módulos formativos del Catálogo Modular de Formación Profesional que se asocia a cada unidad de competencia del certificado de profesionalidad. Se deberá incluir la duración, los espacios y equipamientos necesarios para el desarrollo de la formación, que responderán siempre a criterios de accesibilidad y seguridad de los participantes y formadores. Además, se incluirán las prescripciones sobre los formadores y los alumnos para garantizar el adecuado desarrollo de la formación. Módulos formativos del certificado de profesionalidad Los módulos formativos en los certificados de profesionalidad se definen en el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero, del siguiente modo: Se entiende por módulo formativo del certificado de profesionalidad el bloque coherente de formación asociado a cada una de las unidades de competencia que configuran la cualificación acreditada mediante el certificado de profesionalidad.
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 Se trata, por tanto, (al igual que se vio en el capítulo anterior) de unidades o bloques de formación que desarrollan las unidades de competencia en las que se divide cada cualificación. Cada módulo formativo incluirá los siguientes datos:
Los datos de identificación: se corresponderán con la denominación del módulo formativo, el nivel para el que cualifica, su código, la unidad de competencia dentro de la cualificación a la que se encuentra asociado y la duración (expresada en horas). Las especificaciones de la formación: estas especificaciones se expresan a través de una serie de capacidades a las que se asocian unos criterios de evaluación. Estas capacidades deberán ser capacidades que se desarrollen en un entorno real de trabajo para las que se especificarán, además, los contenidos adecuados para desarrollarlas.
En su caso, se incluirán también las unidades formativas y orientaciones metodológicas que servirán para el desarrollo del módulo. Para las capacidades que deban ser adquiridas en un entorno de trabajo real, se especificará un módulo de formación práctica en un centro de trabajo. Importante: la formación práctica en centro de trabajo nunca tendrá la consideración de práctica laboral, se considerará una práctica profesional no laboral, que se desarrollará a través de un conjunto de actividades profesionales que permitirán complementar las competencias profesionales no adquiridas en el contexto formativo. Los parámetros y criterios del contexto formativo para impartir el módulo formativo estarán constituidos por: Los requisitos mínimos que deben tener los formadores. Los requisitos mínimos sobre los espacios, instalaciones y equipamientos necesarios. Los criterios de acceso de los alumnos.
Unidades formativas Siempre que sea procedente se subdividirán, de cara a la impartición, los módulos formativos incluidos en los certificados de profesionalidad que tengan una duración superior a 90 horas lectivas. Estas subdivisiones generarán unidades formativas de menor duración que, en todo caso, no podrán ser inferiores a 30 horas de duración. De forma general, se establece que el número máximo de unidades formativas en que se podrá subdividir cada módulo no será superior a tres. Las unidades formativas que se registrarán en el fichero de especialidades formativas serán acreditables siempre y cuando hayan sido desarrolladas con los requisitos de calidad establecidos para la impartición del módulo al que pertenecen.
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Las unidades formativas serán válidas en el ámbito de la Administración laboral, una vez superadas todas las unidades formativas que contenga un módulo, se tendrá derecho a la certificación del mismo, siempre y cuando se haya cursado al menos una unidad formativa por año de forma consecutiva. Las unidades formativas incluirán los siguientes datos: Datos de identificación. Las capacidades para las que capacita. Los criterios de evolución a seguir en la adquisición de las mismas. Los contenidos formativos.
Formadores En torno a los formadores, en el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero, —por el que se regulan los certificados de profesionalidad—, se establecen una serie de requisitos que de forma general deberán cumplir, aunque para cada certificado se realizarán una serie de especificaciones y prescripciones para los mismos. Estos requisitos generales son los siguientes: Los formadores deberán dominar los conocimientos y las técnicas relacionadas con la unidad de competencia a la que está asociado el módulo.Estos dominios deberán ser acreditados mediante la correspondiente titulación y/o experiencia profesional en el campo de las competencias relacionadas con el módulo formativo. También será requisito que el formador acredite poseer la competencia docente que se determine por parte del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. En los Centros Integrados de titularidad pública podrán impartir las acciones formativas los funcionarios de los Cuerpos de Catedráticos de Enseñanza Secundaria, Profesores de Enseñanza Secundaria y Profesores Técnicos de Formación Profesional de acuerdo con las especialidades previstas en las normas que aprueben los títulos de Formación Profesional. Asimismo, podrán ejercer docencia los funcionarios pertenecientes a la Escala Media de Formación Ocupacional de la Administración Laboral cuando reúnan los requisitos específicos dispuestos en los certificados de profesionalidad. (Art. 15.2 del Real Decreto 1558/2005, de 23 dediciembre, por el que se regulan los requisitos básicos de los Centros Integrados de Formación Profesional). Según el Real Decreto 1558/2005, en su artículo 15.3, también podrán ser contratados como expertos en la impartición de determinados módulos, profesionales cualificados para aquellas enseñanzas que por su naturaleza lo requieran y que se especificarán en cada certificado de profesionalidad. IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 2.3. Formación presencial y en línea La formación de los certificados de profesionalidad podrá impartirse de forma presencial, mediante teleformación o de forma mixta, en la que se combinan los anteriores modelos. Para cada caso, la norma que regula cada certificado de profesionalidad establecerá las condiciones en las que los módulos formativos podrán ser ofertados en las distintas modalidades de formación, en función de la naturaleza de los contenidos y de los colectivos destinatarios. Por teleformación se entenderán aquellas acciones formativas que se desarrollen, en todo o en parte, a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, las cuales posibilitarán la interrelación entre todas las partes implicadas en el proceso de enseñanzaaprendizaje aunque se encuentren en diferentes lugares. La impartición deberá contar con una metodología apropiada para esta modalidad, complementada con asistencia tutorial, y deberá cumplir los requisitos de accesibilidad y diseño que se establezca por la Administración competente en la regulación de los certificados de profesionalidad.
2. Programación didáctica vinculada a certificación profesional La programación didáctica se entiende como una planificación del proceso de enseñanzaaprendizaje, mediante la cual se deberán tomar las decisiones sobre qué y cómo se va a enseñar a lo largo de un proceso formativo. Esto ha de quedar registrado por escrito. Aunque en el siguiente capítulo se verán con mayor detenimiento todos los términos que ha de contener una programación didáctica completa, a modo de resumen se podrán enumerar los siguientes: Los objetivos que pretende la acción formativa. Los contenidos a partir de los que se conseguirán los objetivos mencionados anteriormente. La metodología que se seguirá en la formación. Las actividades programadas para la adquisición de los contenidos por parte del alumnado. La duración de la acción formativa y cada una de las acciones previstas en la programación. Recursos pedagógicos o didácticos, como materiales, instalaciones, equipamientos, etc. La metodología y criterios de evaluación. La programación didáctica se centra en la consecución de las competencias profesionales de cada certificado de profesionalidad. Además, habrá que tener presentes las indicaciones para cada uno de los apartados que se han visto anteriormente, que se encuentran en los Reales Decretos por los que se aprueban cada uno de los certificados de profesionalidad. Esto resultará de vital importancia, ya que de ello dependerá que la formación obtenida en el proceso formativo sea o no acreditable. IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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C. ELABORACIÓN DE LA PROGRAMACIÓN DIDÁCTICA DE UNA ACCIÓN FORMATIVA EN FORMACIÓN PARA EL EMPLEO 1. La formación por competencias En la Recomendación que desde la Unión Europea se hace a los estados miembros, Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo 18, de diciembre de 2006, se establece un modelo formativo centrado en competencias clave. Estas competencias serán necesarias para adaptarse a un mundo cambiante e interconectado, así se establece que la formación y la educación han de jugar un papel básico para garantizar que los ciudadanos europeos se adapten de un modo flexible a estos cambios. Por ello se realiza una definición de competencia en el siguiente sentido: La competencia es una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto. Y se definen como competencias clave: Las competencias clave son aquellas que toda persona precisa para su realización y desarrollo personales, así como la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo. En esta recomendación se exponen estas competencias clave, que son las siguientes: 1. Comunicación en lengua materna. 2. Comunicación en lenguas extranjeras. 3. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. 4. Competencia digital. 5. Aprender a aprender. 6. Competencias sociales y cívicas. 7. Sentido de la iniciativa y espíritu de empresa. 8. Conciencia y expresión culturales. Estas competencias se encuentran interrelacionadas y guiadas por una serie de temas fundamentales: Pensamiento crítico. Creatividad. Capacidad de iniciativa. La resolución de problemas. La evaluación del riesgo.
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La toma de decisiones. La gestión constructiva de los sentimientos.
Centrándose en el ámbito de la Formación Profesional, se encuentra una definición más amplia de competencia enunciada por el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional: Competencia es la demostrada capacidad para utilizar conocimientos, destrezas y habilidades personales, sociales y metodológicas, en situaciones de estudio o de trabajo y en el desarrollo profesional y personal. Pese a que el concepto de competencia se encuentra extendido por todo el ámbito educativo español, en el presente tema resulta conveniente centrarse en la definición de las competencias profesionales, tal y como se describen en la Ley 5/2002, de 19 de junio, de las cualificaciones y la Formación Profesional. Esta ley acoge la siguiente definición de competencia profesional: Conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de la actividad profesional conforme a las exigencias de producción y empleo. Como se puede apreciar en las anteriores definiciones, el concepto de competencia está ligado a la adquisición de conocimientos, destrezas y habilidades, —en este tema estarán referidas al ámbito laboral—. Este ámbito regirá la programación didáctica de las acciones formativas, enfocadas, por lo tanto, a la adquisición de los conocimientos, destrezas y habilidades para el desarrollo profesional de las personas.
2. Características generales de programación de acciones formativas La programación didáctica se puede entender como una planificación de la acción educativa. Dicha planificación ha de sentar las bases por escrito del desarrollo del proceso educativo, en el cual se decidirá qué es lo que se va a enseñar y cómo se va a realizar. No obstante, todas las programaciones, de manera general, deberán contener los siguientes elementos: o o o o o
Objetivos. Contenidos. Metodología. Actividades. Recursos pedagógicos.
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Duración. Criterios de evaluación y metodología.
Cada uno de estos elementos deberá adaptarse a la naturaleza de la acción formativa, al contexto en que se desarrollará la misma, a las características del alumnado al que va dirigido y a la modalidad en que se imparta. No existe una única forma de planificar, pues la programación no es una práctica neutral, sino que está cargada de los valores y de los principios teórico-prácticos de quien realiza la planificación. A continuación, se verán algunas de las características de la formación de personas adultas, ya que los receptores de las acciones formativas serán predominantemente adultos. Algunas de estas características son las siguientes: La motivación de las personas adultas gira en torno a necesidades y centros de interés. La educación ha de construirse sobre situaciones, no sobre temas, ya que el aprendizaje de las personas adultas está centrado en la realidad. Las relaciones han de ser comunicativas y bidireccionales. La construcción del aprendizaje deberá centrarse en las experiencias, ya que es el mejor factor para el aprendizaje. Las diferencias de personalidad se agrandan con la edad, por consiguiente, hay que diferenciar los estilos, duración, ritmos de aprendizaje, etc. Habrá que tener en cuenta estas características a la hora de programar las acciones didácticas.
3. Los objetivos: definición, funciones, clasificación, formulación y normas de redacción La importancia de los objetivos para el aprendizaje radica en que constituyen el primer elemento a tener en cuenta en la programación didáctica, ya que los objetivos expresan los resultados del aprendizaje y van a condicionar el resto de los elementos del proceso de enseñanza-aprendizaje. 3.1. Definición, funciones y clasificación No existe una única definición de los objetivos, cada una de las definiciones estará influenciada por las diferentes corrientes o teorías pedagógicas en las que se enmarque el proceso de enseñanza-aprendizaje. Entre las numerosas definiciones que proponen los teóricos de la educación se pueden encontrar las siguientes: Ausubel, 1976: “Un objetivo es lo que el estudiante debe poder hacer o decir una vez que ha terminado la lección, o en un plazo largo cuando ha terminado la educación.” IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Bloom, 1956: “Las modificaciones producidas en los individuos como resultados de experiencias educativas.” Rodríguez Diéguez, 1980: “Comportamientos esperados en alumnos como consecuencia de determinadas docentes y discentes, comportamientos que deben ser susceptibles de observación y evaluación.”
Para las acciones en que se centra este manual se considerarán los objetivos como aquellos resultados que se espera que consiga el alumnado tras el proceso de aprendizaje, es decir, las habilidades a adquirir, las actitudes a desarrollar y los conocimientos a aprender, los cuales estarán íntimamente ligados al concepto de competencia profesional. Las funciones básicas que cumplen los objetivos se pueden resumir en dos: Servir de guía al proceso de enseñanza-aprendizaje, orientando el desarrollo de las acciones para la consecución de los fines propuestos. Proporcionar criterios para su control y evaluación, ya que será muy importante la concreción de los objetivos para poder evaluar si estos se cumplen o no y en qué medida.
Clasificación de los objetivos. Taxonomías Existen diversas formas de clasificar los objetivos, en función del nivel o grado de concreción sobre la tarea, podrán ser:
Generales: cuando su enunciado es ambiguo y genérico, se usan para describir programas o planes generales y amplios.
Ejemplo: “comprender y aplicar la terminología, instrumentos, herramientas equipos y métodos necesarios para la organización y ejecución de los trabajos de fabricación, montaje y reparación de construcción metálica.”
Específicos: son el resultado de la concreción de los objetivos generales, representan el conjunto de acciones que son necesarias para la adquisición de los contenidos expresados en los objetivos generales.
Ejemplo: “manejar con destreza los instrumentos, herramientas y equipos propios de la construcción metálica.”
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Operacionales-operativos: suponen el tercer nivel de concreción, en ellos se muestra un criterio evaluativo referido a resultados inmediatos.
Ejemplo: “realizar la puesta a punto del equipo MIG/MAG de acuerdo al material y espesores a soldar.” Los objetivos no siempre estarán dirigidos al desarrollo de la misma área o ámbito dentro del conocimiento, por lo que se establecen una serie de taxonomías o clasificaciones que ayudarán al desarrollo de los contenidos en función del área de conocimiento a trabajar. Una taxonomía o clasificación muy básica de los objetivos es aquella que los divide en tres áreas de conocimientos: o
Cognitivos: centrados en conocimientos, destrezas intelectuales o habilidades de carácter intelectual.
Ejemplo: controlar la corrección de las comunicaciones escritas, en forma y contenido, aplicando criterios lingüísticos, ortográficos y de estilo de redacción adecuados, verificando su fiabilidad, para transmitir la información clara, precisa y comprensible. o
Afectivos: son aquellos objetivos que desarrollan actitudes y hábitos. Ejemplo: colaborar con otras personas/unidades en el desarrollo de las actividades de gestión administrativa de la selección, desarrollo de recursos humanos, utilizando habilidades sociales y personales con el fin de lograr una relación efectiva en el trabajo con todos los implicados.
o
Psicomotores: que desarrollan destrezas o habilidades motoras, manipulación de materiales o manejo de máquinas o aparatos.
Ejemplo: grabar los datos y textos con rapidez y exactitud, siguiendo las instrucciones recibidas y las normas ergonómicas, a fin de asegurar la correcta grabación en el menor tiempo posible. Otra clasificación de los objetivos se encuentra en la taxonomía que desarrollaron Bloom y sus colaboradores. Esta taxonomía se basa en la hipótesis de que las diferentes operaciones de conocimiento pueden clasificarse en seis niveles de complejidad creciente, cada nivel dependerá de la capacidad del alumnado para desenvolverse adecuadamente en el nivel inmediatamente anterior. De esta manera se realiza una ordenación jerárquica de los procesos que conducirá a la obtención de los objetivos.
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En esta tabla, Bloom y sus colaboradores realizan una recopilación de las funciones estructuradas jerárquicamente, situando en la parte más baja de la jerarquía o nivel menos complejo, la adquisición de conocimientos y en el más complejo, la realización de evaluaciones. En esta teoría se describen los procesos cognitivos que se siguen en la realización de operaciones en función de los procedimientos cognitivos que el alumnado realice. Asimismo, Bloom y sus colaboradores establecen una serie de palabras indicadoras que ayudarán en el enunciado de los objetivos dependiendo de la categoría o nivel cognitivo a desarrollar. No obstante, la realización de esta taxonomía por Bloom y su equipo se realizó en 1956, ha pasado mucho tiempo desde entonces y el mundo actual y la ciencia de la educación han evolucionado mucho desde entonces. Esta teoría ha sufrido revisiones frecuentes para intentar adaptarla a los nuevos tiempos, también en sucesivos modelos teóricos se han descrito diferentes taxonomías o clasificaciones de los objetivos.
3.2. Formulación y normas de redacción En la formulación de los objetivos se considerarán las siguientes pautas: 1. En los enunciados de los objetivos siempre se deberá incluir un verbo (acción) en modo infinitivo, pues si se incluyesen los verbos sustantivados se aportaría muy poco o nada en relación a lo que se pretende conseguir. 2. Incluir una acción en cada objetivo, lo más concreta y verificable (observable) posible. 3. Para la redacción de los objetivos se deberá ser lo más concreto y preciso posible, incluyendo las condiciones o requerimientos necesarios para llevarlos a cabo en caso de ser necesario. 4. Deberán estar formulados en términos que el alumnado deberá conocer o ser capaz de conocer al término del aprendizaje. 5. En su formulación, deberán tenerse en consideración los aspectos evaluativos, pues se formularán de manera que permitan determinar de una manera clara y concisa los resultados de la formación. En definitiva, cuanto más específico y mejor formulado esté un objetivo, más claro resultará entender lo que se pretende lograr y más fácil será saber qué estrategias o recursos usar para conseguirlos.
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4. Los contenidos formativos: conceptuales, procedimentales y actitudinales. Normas de redacción. Funciones. Relación con los objetivos y la modalidad de formación Los contenidos se pueden definir como el conjunto de conocimientos o habilidades que el alumnado debe alcanzar para el logro de los objetivos propuestos. A través de los contenidos se desarrollan las capacidades expresadas en los objetivos. Los conocimientos o habilidades pueden ser de tres tipos: Conceptuales: son aquellos que están referidos a conocimientos teóricos. Están constituidos por hechos, datos, principios o teorías. Se podrían simplificar como “saber”. Ejemplo: reconocimiento de las características psicológicas, físicas y sociales de los usuarios. Procedimentales: son aquellos referidos al desarrollo de habilidades o procedimientos prácticos, consisten en tareas, procesos o estrategias técnicas. Se pueden entender como “saber hacer”. Ejemplo: aplicación de los fundamentos psicosociales a la preparación de itinerarios ecuestres. Actitudinales: se refieren al desarrollo de actitudes, normas o valores.
Se pueden resumir como “saber ser” o “saber estar”. Dentro de los contenidos actitudinales se encuentran los contenidos profesionalizadores, que son aquellas actitudes ligadas al desarrollo de la profesión. Ejemplo: valoración de la actividad física sobre la salud. En el desarrollo de las programaciones, estos tres tipos de contenidos deberán estar relacionados entre sí y enfocados hacia la consecución de los objetivos, acordes con la modalidad de formación en que se vayan a desarrollar. Las normas de redacción de los contenidos tendrán en cuenta lo siguiente: Objetividad, los contenidos deberán ajustarse a la realidad. Adaptación evolutiva a los intereses y capacidades de los alumnos. Acercamiento a la realidad formativa o contextualización, con el objetivo de poder facilitar el aprendizaje y proyectar los conocimientos sobre la realidad. Actualización continua de los contenidos. Profundidad progresiva. Ejemplaridad de los contenidos seleccionados. A la hora de redactar los objetivos, se deberá tener en cuenta que habrá que organizarlos de manera lógica y adaptarlos al alumnado. Se considerará el nivel de partida del alumnado, es decir, cuáles son los conocimientos previos, para poder partir de estos y avanzar hacia nuevos contenidos.
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Se irá de lo más práctico a lo más abstracto, de lo más fácil a lo más difícil. Los contenidos tendrán que estar en concordancia con los objetivos propuestos y también con la temporalidad que se tiene para lograrlos, así como estar adaptados a la modalidad formativa (presencial, distancia, teleformación o mixta) en que se vayan a desarrollar. Secuenciación. Actualización y aplicabilidad La secuenciación de los contenidos no es más que el orden y ritmo de los mismos. Para el establecimiento de este orden de habilidades y conocimientos a adquirir, se deberán tener en consideración las siguientes cuestiones:
Se partirá de lo más general a lo más específico o particular, de este modo se facilitará al alumnado tener una visión de conjunto sobre la materia. Se irá de lo más fácil a lo más complejo, comenzando siempre por los conceptos más fáciles y sencillos para encaminarse a aquellos más complicados o difíciles. Se deberá partir de lo más próximo, de aquello que es cercano a la práctica diaria de alumnado para llegar hasta los conceptos más lejanos o abstractos, de forma progresiva.
Una vez obtenida la secuenciación es cuando podrán establecerse los módulos o bloques de contenidos. Será muy importante la actualización continua de los contenidos, atendiendo a una evolución constante en los conocimientos, técnicas y habilidades a desarrollar por parte del alumnado. Asimismo, se deberá tener en cuenta la aplicabilidad de los mismos, o el hecho de poder llevarlos a cabo a la hora de plantear las acciones formativas en cualquiera de sus modalidades.
5. Metodología. Métodos y técnicas didácticas La metodología educativa se podrá definir como los procedimientos didácticos que se seguirán para la consecución de los objetivos propuestos. Esta metodología se establecerá una vez determinados los contenidos que se incluirán en la programación de la acción formativa y la secuenciación de los mismos. Se podrán realizar numerosas clasificaciones de los diferentes tipos de técnicas y métodos didácticos, algunas de estas clasificaciones se verán a continuación.
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5.1. Métodos y técnicas didácticas Una primera clasificación de los métodos y técnicas didácticos se realizará en base a la presencia o no del formador, por lo que se podrá diferenciar entre los siguientes métodos: Métodos heterodidácticos: cuando el formador está presente en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Métodos autodidácticos: cuando el formador no está presente en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Otra clasificación se podrá realizar en base a la actitud metodológica que tomen los profesores o formadores:
Según el grado de intervención del profesor/a o formador/a, en el proceso educativo: - Método didáctico: cuando el formador imparte la materia y el alumnado se limita a la escucha, en este sentido la máxima participación es la del formador en la transmisión del conocimiento y la mínima en los alumnos. - Método dialéctico: en este método se establece un modelo abierto y con la participación de todos. El formador facilita la información y el alumnado deberá intervenir en ella. - Método heurístico: en esta metodología la intervención del formador se limita a guiar y supervisar las iniciativas que toman los alumnos.
Dependiendo del grado de influencia que tenga el profesorado sobre el grupo, se podrán establecer las siguientes metodologías de trabajo: - Método impositivo: en este método se aplica el principio de autoridad, será el formador el que determine qué es lo que se estudiará, cuánto tiempo y de qué forma. - Método propositivo: para el desarrollo de esta metodología el profesor en lugar de imponer, debe proponer, dando razones o pruebas lógicas sobre qué conocimientos se deben aprender y qué métodos o estrategias seguir. - Método expositivo: está centrado en un tipo de metodología que por parte del profesor se podría definir como laissez faire laissez passer, en ella el formador expone los contenidos sin aceptación previa del alumnado y en función de las actitudes que adopte el formador cuando se intentará obtener determinadas respuestas en el alumnado.
Para la elección de una metodología para la enseñanza, ya sea de forma global en el desarrollo de toda la acción formativa, o en momentos puntuales, será recomendable tener en consideración algunas pautas o directrices:
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Se deberá dar preferencia a las metodologías centradas en el alumnado, pues aportan un mayor grado de implicación de los mismos en el proceso educativo.
Se evitarán metodologías triviales o que resulten demasiado complejas para el desarrollo de las sesiones. Se tendrá muy presente la temporalidad durante la que se va a usar una determinada metodología, o el tiempo del que se dispone para el desarrollo de una sesión y en función de ello se elegirá la metodología más apropiada. Los formadores/as deberán usar aquellos métodos con los que se sientan más cómodos. Hay que tener en cuenta que los métodos que sirvieron para el desarrollo adecuado del trabajo con un grupo, no tienen por qué resultar también exitosos con otro grupo. Se tendrá presente la modalidad del curso y se adaptarán los contenidos, así como su secuenciación a la forma o modalidad en que se imparta el curso: presencial, a distancia, teleformación o mixta (formación para el empleo); y presencial, teleformación o mixta (formación para certificados de profesionalidad).
5.2. Características metodológicas de las modalidades de impartición de los certificados de profesionalidad La formación de los certificados de profesionalidad podrá impartirse de forma presencial, teleformación o mixta. Las características de la modalidad presencial son las siguientes: Es el tipo de formación más usada y tradicional. La educación presencial se denomina así porque transcurre en presencia del profesor/a. De forma general, requiere asistencia diaria, calendarización previa, se realiza un diseño curricular o programación didáctica únicos, los criterios de evaluación son también únicos, aunque hay excepciones dependiendo de la acción formativa. Se produce una alta interacción personal, tiempo y localización definida. Las características de la modalidad de teleformación son las siguientes: Esta modalidad permite el traspaso de mayor volumen de información, más actualizada y flexible, en menor tiempo y bajo diversos formatos. Mejora de la comunicación e interactividad, tanto para acceder a los conocimientos como para la distribución de los recursos o el feed-back. Facilita la autonomía del estudiante y el ajuste a sus necesidades, esto supone una ventaja sobre la modalidad presencial. Permite el aprendizaje colaborativo, ampliando los canales de participación y las posibilidades de compartir información y recursos. Ahorro de costes de desplazamiento y tiempo. Mayor flexibilidad y versatilidad en la organización de los conocimientos, variedad y riqueza metodológica, creatividad en los contenidos. IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Se pueden producir algunas dificultades respecto al funcionamiento de los canales de comunicación digital, derivadas de la calidad tecnológico- educativa de la información y derivadas del diseño metodológico y organizativo de la acción formativa.
La modalidad mixta de formación será aquella en la que las anteriores modalidades se usen para el desarrollo de la acción formativa, dando consigo una formación blended-learning. Se establece como obligatorio para la modalidad de teleformación contar con tutorías, aunque no se específica qué tipo de tutoría debe aplicar cada una de las modalidades de impartición de la acción formativa.
6. Las actividades: tipología, estructura, criterios de redacción y relación con los contenidos. Dinámicas de trabajo en grupo Las actividades se pueden definir como aquellas prácticas o ejercicios diseñados y planificados cuya finalidad es que el alumnado logre los objetivos propuestos, para ello será necesario que estén en relación a los contenidos previamente establecidos. Las actividades didácticas abarcan tanto las actuaciones de los docentes o formadores y del alumnado, como las interacciones derivadas de estas actuaciones. La forma de relacionarse y el grado de interacción entre formadores y alumnado estará predefinido por la metodología del aprendizaje que se maneje. 6.1. Tipología, estructura, criterios de redacción y relación con los contenidos Se pueden diferenciar los siguientes tipos de actividades, en función de la finalidad con la que estas sean propuestas: Actividades para romper el hielo o de iniciación: su finalidad es que los alumnos inicien la comunicación entre ellos o expresen sus expectativas con respecto a las actividades u objetivos planteados. Actividades de conocimientos previos: la finalidad de las mismas es evaluar y saber cuáles son los conocimientos iniciales o habilidades que posee el alumnado sobre los contenidos de las acciones formativas. Actividades de descubrimiento: este tipo de actividades se centran en que el alumnado adquiera los conocimientos o habilidades previstas mediante pequeñas tareas de investigación. Actividades de análisis: este tipo de actividades estarán orientadas a guiar al alumnado a través de la documentación para comparar datos, extraer conclusiones, jerarquizar, buscar errores, etc. Actividades de comprensión lectora: el objetivo de las actividades será ayudar a la comprensión de los contenidos trabajados y relacionarlos con los conocimientos previos. IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Actividades de repetición: se centrarán en el refuerzo y contenidos, son actividades que permiten ayudar a integrar y mecanizar rutinas.
Actividades de relación o diferenciación entre conceptos: estas actividades buscarán la asimilación o reproducción de los contenidos. Actividades de síntesis: son actividades que permiten conocer si el alumnado es capaz de integrar todos los contenidos trabajados para resolver un determinado problema. Actividades de aplicación: tienen la finalidad de aplicar los conocimientos adquiridos a situaciones problemáticas, para que el alumnado sepa transferir los contenidos a situaciones cotidianas.
Las actividades constituyen un elemento esencial en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Si la elección de las mismas resulta adecuada, se contribuirá de forma determinante a que el aprendizaje se realice con éxito y se alcancen los objetivos propuestos. No todas las actividades son pertinentes o relevantes para la enseñanza y/o aprendizaje. Las actividades guardan una estrecha relación con los contenidos y con la metodología seleccionada para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las actividades son necesarias para que el alumnado comprenda, reflexione y aplique los contenidos propuestos. Por ello, deberán intercalarse actividades entre los contenidos, así el alumnado tomará conciencia sobre si ha comprendido o no los conceptos implicados en el tema en cuestión. Las actividades no solo tendrán en cuenta los tipos de contenidos que se van a trabajar, sino el tipo de aprendizaje, los estilos o formas en que los alumnos aprenden, las estrategias de aprendizaje, etc. La formulación de las actividades deberá dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Quién las va a realizar? Profesor o alumnado ¿Qué se va a hacer? ¿Para qué se va a hacer? ¿Cómo se va a hacer? ¿Con qué recursos? Se podrán configurar en una tabla como la siguiente:
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6.2. Dinámicas de grupo La expresión dinámica de grupo se podrá encontrar referida a dos vertientes diferentes: una que hace referencia a una designación sociológica para indicar los cambios en un grupo de personas y sus relaciones y la otra vertiente referida a las actividades que se pueden llevar a cabo con un grupo en un proceso de enseñanza- aprendizaje, para la realización de actividades lúdicas, terapéuticas, etc. Para el desarrollo de este tema se tendrá en cuenta la segunda vertiente. Algunas de las aplicaciones más comunes de las dinámicas de grupo son las siguientes: Estimular el aprendizaje de los conceptos relacionados con un determinado tema. Trabajar sobre los conceptos desarrollados en la fase teórica. Controlar o evaluar la eficiencia real del aprendizaje a través de demostraciones en la vida real. Tomar conciencia de los problemas planteados, haciéndolos accesibles tanto racional como emocionalmente. La aplicación práctica de los conceptos teóricos y su traducción a situaciones reales. Resolver los conflictos existentes con un clima más favorable para su solución. Ayudar al avance continuado del grupo y superar las posibles fases de estancamiento. Realizar un análisis profundo de los problemas. Dar a conocer pautas de comportamiento.
Las dinámicas de grupo se podrán clasificar en los siguientes tipos:
Dinámicas de presentación: su objetivo está centrado en presentar a todos los miembros de un grupo, para aprender sus nombres, gustos, experiencias y cualquier dato que pueda resultar interesante de esta persona. Dinámicas de conocimiento: su objetivo será la profundización en lo que se ha aprendido sobre los demás componentes del grupo. Dinámicas de afirmación: su objetivo es consolidar los conocimientos que se tienen sobre cada miembro del grupo, así como del grupo como unidad. Dinámicas de distensión: el objetivo es aumentar la participación y comunicación de cada uno de los miembros del grupo. Dinámicas de cooperación: su objetivo es ayudar a los componentes del grupo al desarrollo del trabajo en equipo y favorecer la colaboración. Otras dinámicas de grupo: existen multitud de dinámicas de grupo, algunas de ellas combinan varias características de los tipos anteriores.
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7. Recursos pedagógicos. Relación de recursos, instalaciones, bibliografía, anexos: características y descripción Un recurso pedagógico o didáctico se puede definir como “cualquier material que en un contexto educativo determinado sea utilizado con una finalidad didáctica o para facilitar el desarrollo de acciones formativas.” Para que un material didáctico resulte eficaz y adecuado a la acción formativa a desarrollar se deberán tener en cuenta algunas consideraciones para su elección: Cuáles son los objetivos educativos que se pretenden lograr, en función de esto se elegirán aquellos materiales o medios que resulten más adecuados para su consecución o logro. Los contenidos que se van a tratar y el material, que deben estar en sintonía con los contenidos de la materia que se estén trabajando. Las características de los estudiantes que los utilizarán: sus capacidades, los estilos de aprendizaje, los intereses, motivaciones y experiencias previas que posean y las habilidades requeridas para el uso de estos materiales. Todo material didáctico requiere que sus usuarios cumplan unos determinados requisitos. Las características del contexto en el que se desarrolla la acción formativa y dónde se piensa emplear el material didáctico seleccionado. Las estrategias didácticas que se pueden diseñar, considerando el uso de los materiales y sin olvidar la secuenciación de los contenidos, el conjunto de actividades que se pueden proponer a los estudiantes, la metodología asociada a cada una, los recursos educativos que se pueden emplear, etc. Los recursos pedagógicos o educativos se suelen clasificar en tres grupos diferentes, cada uno de ellos contando con una serie de subgrupos: ■ Materiales convencionales: Impresos (textos), por ejemplo, los libros, fotocopias, periódicos, bibliografía, documentos, etc. Tableros didácticos, como por ejemplo, la pizarra. Materiales manipulativos, como recortables o cartulinas. Juegos, como pueden ser los juegos de mesa. Materiales de laboratorio, como los microscopios. ■ Materiales audiovisuales: Imágenes fijas proyectables (fotos), diapositivas o fotografías. Materiales sonoros (audio), CD o programas de radio. Materiales audiovisuales (vídeo), diferentes tipos de montajes audiovisuales, películas, programas de televisión, etc.
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■Nuevas tecnologías (TIC): Programas informáticos (CD u online) educativos, como videojuegos, actividades de aprendizaje, presentaciones multimedia, enciclopedias, animaciones y simulaciones interactivas, etc. Servicios telemáticos: páginas web, weblogs, tours virtuales, webquest, correo electrónico, chats, foros, unidades didácticas y cursos online, etc. TV y vídeo interactivos. Una vez descritas las características generales de los recursos educativos se deberá tener en consideración que para cada certificado de profesionalidad se establecen una serie de recursos mínimos para llevar a cabo la acción formativa conducente a su obtención. Estos requisitos mínimos aparecen en los anexos de dichos certificados y constituyen los requerimientos básicos en materia de espacios, instalaciones y equipamientos. Cada certificado de profesionalidad tendrá sus propios requerimientos, además, en ellos se incluirán tantas especificaciones como sean necesarias para el uso de las instalaciones o materiales.
8. Criterios de evaluación: tipos, momento, instrumentos, ponderaciones Tradicionalmente, la evaluación era entendida como evaluación del alumnado y estaba centrada, casi en exclusividad, en determinar los conocimientos y habilidades adquiridos. Actualmente, la evaluación se ha extendido a todos los ámbitos educativos, pudiendo ser el centro de la evaluación los materiales, los medios didácticos, las prácticas docentes, etc. A modo general se podrá definir evaluación como: Una actividad o proceso sistemático de identificación, recogida o tratamiento de datos, sobre elementos o hechos educativos, con el objetivo de valorarlos primero, y sobre dicha valoración, tomar decisiones, García Ramos, 1989. 8.1. Tipos y momentos A continuación se verá una clasificación de los diferentes tipos de evaluaciones: Según su finalidad y función, las evaluaciones pueden ser: Evaluación con función formativa: cuando la evaluación se usa como estrategia de mejora, sirve para ajustar sobre la marcha los procesos educativos de cara a conseguir las metas u objetivos previstos. Evaluación con función sumativa: se trata de una evaluación de procesos terminados, determina la validez o valía del elemento evaluado.
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Según su extensión: Evaluación global: cuando se pretende abarcar todos los componentes o dimensiones de los alumnos, el centro, etc. Se trata de una evaluación holística o integral. Evaluación parcial: se centra en la valoración de determinados componentes o dimensiones del rendimiento de los alumnos, el centro, etc. Según los agentes evaluadores: Evaluación interna: es aquella que es llevada a cabo o promovida por los propios integrantes de un centro, programa educativo, etc. Esta evaluación puede ser de tres tipos: autoevaluación (cuando es el evaluador el que evalúa su propio trabajo), heteroevaluación (cuando se evalúa una actividad, objeto o producto, los evaluadores a las personas o elementos evaluados, como por ejemplo: el profesor a los alumnos) o coevaluación (cuando los sujetos o grupos se evalúan mutuamente, ejemplo: alumnos y profesores entre sí). Evaluación externa: cuando los agentes no integrantes de un centro o programa evalúan su funcionamiento, es el caso de la evaluación de expertos, por ejemplo, inspectores de educación al evaluar un centro educativo. Según el momento de aplicación: Evaluación inicial: se realiza en el momento de partida de la acción formativa, consiste en una recogida de datos en la situación inicial. Evaluación procesual: consiste en la evaluación a través de la recogida continua y sistemática de datos a lo largo del tiempo fijado para la consecución de los objetivos, permite tomar decisiones de mejora sobre la marcha. Evaluación final: consiste en la recogida y valoración de los datos al finalizar un período de tiempo previsto para la realización del aprendizaje. Según el criterio de comparación, ya que cualquier valoración se hace comparando el objeto de valoración con un patrón o criterio, existen dos tipos: Autorreferencia: en el caso en que la referencia sea el propio sujeto, se considerarán tiempos empleados, metas e intereses, objetivos propuestos, etc. Heterorreferencia. Podrá ser de dos tipos: la evaluación criterial (cuando se comparan los resultados del proceso educativo con unos objetivos previamente fijados o bien con patrones de realización deseables) y la evaluación normativa (el referente para la evaluación es el nivel general de un grupo de referencia determinado, otros alumnos, centros, programas, etc.). 8.2. Instrumentos y ponderaciones Los instrumentos para la evaluación son aquellos medios que permiten recoger o registrar la información extraída del proceso de evaluación.
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La elaboración de estos instrumentos se establecerá en base al indicador que se pretende evaluar o registrar. Estos indicadores estarán determinados por el tipo de evaluación que se vaya a llevar a cabo. Una posible clasificación de los instrumentos para la evaluación es la que se muestra en la siguiente tabla, en la cual se relacionan los tipos de aprendizaje con diferentes instrumentos para su evaluación:
Evaluación de las competencias adquiridas a través de experiencia profesional o vías no formales de formación Además de la evaluación tradicional que se ha planteado antes, será necesario hacer referencia a las guías de evidencias: los instrumentos propuestos por la administración para la evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia profesional o vías no formales de formación. En el Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, por el que se regulan estos procedimientos de evaluación, se entenderá evaluación como:
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El proceso estructurado por el que se comprueba si la competencia profesional de una persona cumple o no con las realizaciones y criterios especificados en las unidades de competencia del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.
8.3. Observaciones para la revisión, actualización y mejora de la programación Las cualificaciones profesionales y los certificados de profesionalidad son elementos que se van a encontrar en continuo cambio, ya que están concebidos para que se adapten a la realidad social y a un mercado de trabajo cambiante. Esto significa que las administraciones y organismos competentes promulgarán las modificaciones necesarias para mantener siempre actualizadas las cualificaciones profesionales y, en consecuencia, los certificados de profesionalidad. Así, está previsto que sufran cambios tanto el Catálogo Nacional de Cualificaciones, como los certificados y cualificaciones en sí mismas, por eso necesariamente se tendrá que establecer un plan de revisión y actualización continua de la programación didáctica para las acciones formativas para el empleo. Para establecer un control en aras de efectuar las actualizaciones y mejoras de la programación, se proponen una serie de instrumentos que constituyen criterios para la evaluación del diseño y la efectividad de la misma. Se tendrán en consideración una serie de referentes:
Adecuación de la programación a las finalidades definidas por la política de formación. Adecuación de la programación a las necesidades formativas del contexto inmediato. Adecuación a los principios psicopedagógicos del aprendizaje. Adecuación de la programación a los participantes, sus necesidades y expectativas.
Además de estos referentes se deberá tener en cuenta una serie de criterios para la evaluación que valoren los siguientes aspectos de las programaciones:
Pertinencia: adecuación a las políticas y contexto de formación. Actualización: adecuación de los objetivos del programa y las necesidades reales o sociales. Objetividad: adecuación a las leyes y principios científicos. Aplicabilidad: posibilidad de puesta en práctica de los objetivos propuestos. Suficiencia: si satisface las necesidades detectadas. Eficacia: nivel del logro de los objetivos propuestos. Eficiencia: grado de implicación de recursos humanos, materiales, etc. Comprensibilidad: relación entre los objetivos logrados y los recursos implicados. Relevancia: grado de importancia del programa para cubrir las necesidades individuales y sociales. Coherencia: grado de adecuación entre sí de los distintos componentes del programa.
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D. ELABORACIÓN DE LA PROGRAMACIÓN TEMPORALIZADA DE LA ACCIÓN FORMATIVA 1. La temporalización diaria Habitualmente, tras el desarrollo de las programaciones generales de las acciones formativas, estas se dividirán en pequeñas partes que mantienen un contenido coherente. Estas partes más pequeñas constituyen las unidades didácticas, que se pueden definir del siguiente modo: La unidad didáctica o unidad de programación será la intervención de todos los elementos que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje con una coherencia metodológica interna y por un período de tiempo determinado. Antúnez y otros, 1992, 104. Las unidades didácticas suponen unidades de trabajo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Una unidad de trabajo constituye un bloque articulado y completo. En las unidades didácticas se especificarán los contenidos, los objetivos, las actividades, la metodología a usar, la temporalización, los recursos humanos y materiales y el método de evaluación. Las unidades didácticas constituirán, por lo tanto, el último nivel de concreción dentro de la programación de las unidades de trabajo. Deberán estar adaptadas al contexto formativo, la modalidad formativa, la temporalidad, la metodología y al alumnado destinatario de las acciones formativas. 1.1. Estructura. Características: organización, flexibilidad, contenido La unidad didáctica será diseñada por el profesor tutor, o por el equipo de tutores, en función de las características de la acción formativa a desarrollar y ajustada a la programación general para cada área. Las unidades didácticas tendrán una duración determinada y estarán supeditadas al aprendizaje previo de los alumnos. Se subdividirán en sesiones de trabajo, siendo su meta el logro de los objetivos del aprendizaje. Como características de las unidades didácticas se puede hacer mención a las siguientes: Facilitan al docente la práctica diaria, puesto que suponen la planificación y organización del modo en que se impartirán los contenidos formativos. Dan respuesta a las necesidades y expectativas formativas del alumnado. Deben poseer un carácter flexible que permita ajustar y adecuar contenidos, actividades, etc. a los ritmos de enseñanza y aprendizaje, así como a las posibles incidencias que se produzcan en el desarrollo de la acción formativa. Sirven de ayuda a la evaluación del curso o acción formativa.
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Aunque todos los elementos que componen una unidad didáctica se encuentran interrelacionados, las unidades didácticas de modo general, mantendrán la siguiente estructura: 1. Descripción de la unidad didáctica. Este apartado contendrá lo siguiente: a. Breve descripción: título de la unidad o tema o materia específica que constituye el eje organizador del tema. En cuanto a los certificados de profesionalidad, será necesario que se incluyan los datos identificativos del certificado al que corresponde. b. Justificación, que contendrá los siguientes aspectos: La relación con la programación didáctica general y con los objetivos y contenidos que en ella se proponen. Los conocimientos o habilidades previas que deben tener los alumnos para el desarrollo de la unidad, especificando el nivel al que se dirige. También debe detallarse el contexto sociocultural en el que se enmarca la acción formativa. Los principios metodológicos que se seguirán durante la unidad. La temporalización y el número de sesiones, debiendo hacerse referencia al momento en que se va a poner en práctica. 2. Objetivos didácticos: estos objetivos constituirán el último nivel de concreción de los objetivos propuestos en la programación didáctica. Estarán constituidos por los objetivos operacionales u operativos. Para los certificados de profesionalidad supondrán la concreción de las realizaciones profesionales y los criterios de realización, que constituyen los objetivos generales. 3. Contenidos: se harán explícitos los contenidos conceptuales, actitudinales y procedimentales o profesionalizadores, que se trabajarán en la unidad didáctica. 4. Actividades de enseñanza/aprendizaje: en este apartado se debe establecer una secuenciación de las actividades. Será importante tener presente la diversidad presente en el aula y ajustar las actividades a las diferentes necesidades educativas de los alumnos en el aula. 5. Recursos materiales: deben señalarse aquellos recursos, medios didácticos y materiales que serán necesarios para el desarrollo de la unidad. Asimismo, se especificarán también los recursos humanos necesarios, los requisitos de los formadores y, en el caso de que fuese necesario, contar con más formadores para la impartición de la unidad o con expertos en alguna materia en concreto. 6. Temporalización y organización del tiempo y los espacios: en este apartado se deberá incluir una organización del tiempo, así como los espacios físicos (en el caso de que la metodología los requiera) que serán necesarios en el desarrollo de las acciones contenidas en la unidad. 7. Evaluación: en este apartado se especificarán aquellas actividades que permitirán la valoración de las competencias, objetivos del aprendizaje, por parte del alumnado; los medios para la autoevaluación de los propios alumnos y las pautas y actividades para la valoración de la acción formativa, por parte de los responsables de la organización de la misma.
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8. Se podrán incluir también bibliografía y anexos: que contendrán una guía de los materiales o medios de referencia y ofrecen al alumnado la posibilidad de ampliar la información, en el primero de los casos, proporcionando como anexos aquellos materiales que apoyan los materiales y contenidos y facilitan la comprensión de la unidad didáctica.
Las unidades didácticas deberán ser flexibles y permitir que los objetivos se puedan conseguir a través de diferentes tipos de actividades. En la medida de lo posible las unidades didácticas deberán adaptarse a: Las características individuales del alumnado. La metodología usada para el desarrollo de la acción formativa. Las particularidades del contexto en el que se desarrolle la acción formativa.
Para la elaboración de las unidades didácticas de los certificados de profesionalidad, se propone de forma general, una serie de pasos: Analizar los objetivos específicos y criterios de evaluación de contenidos. Comprobar que se recogen todos los contenidos que se especifican para cada módulo formativo o unidad formativa. Contrastar la realización del módulo formativo o unidad formativa con las realizaciones profesionales y criterios de ejecución de las unidades de competencia. Agrupar el listado de contenidos en unidades didácticas. Definir el nombre de las unidades didácticas en términos operativos. Secuenciar las unidades didácticas por orden de impartición.
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2. Secuenciación de contenidos y concreción de actividades Se consideran los contenidos como el conjunto de saberes o habilidades que forman parte de un área de conocimiento y que se encuentran en función de los objetivos de la acción formativa. En el caso de la planificación de las acciones formativas para el empleo, estos contenidos se encuentran relacionados de forma explícita en los Reales Decretos por los que se aprueban los certificados de profesionalidad, de modo que, para la elaboración de los contenidos de las acciones formativas, solo habrá que extraerlos de los mismos. Para la secuenciación de contenidos y actividades se tendrán en cuenta los siguientes principios:
Se deberá enfocar el aprendizaje partiendo de aquellos contenidos más próximos al alumnado, e ir hacia contenidos y actividades más distantes a los mismos. Se comenzará trabajando con contenidos y actividades más fáciles, para posteriormente avanzar hacia contenidos más difíciles y complejos. Se partirá de los conocimientos previos del alumnado para ir avanzando hacia conceptos desconocidos. Se comenzará con contenidos y actividades individuales y posteriormente se llegará a los generales y colectivos. Se irá de las materias y actividades más concretas a las más abstractas.
Todos estos principios se mantendrán con la máxima de construir aprendizajes significativos, en los que el alumnado relacionará la información nueva con aquella que ya posee, reajustando y reconstruyendo dicha información y siendo capaz de aplicar los conocimientos a nuevos contextos. Para el desarrollo y secuenciación de las actividades se deberán tener en cuenta las siguientes consideraciones: Respeto a los principios metodológicos expuestos en la unidad didáctica. Respeto la modalidad de la acción formativa. Construcción de los nuevos aprendizajes sobre los anteriores. Atención a la diversidad del alumnado. Tener en cuenta la motivación del alumnado. Determinación del grado de dificultad de las actividades. Facilitar la participación y cooperación del alumnado.
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3. Elaboración de la guía para las acciones formativas, para la modalidad de impartición en línea La formación en línea tiene como objetivos principales el refuerzo, la modernización y flexibilización de las enseñanzas enmarcadas en la formación profesional para el empleo. En este apartado se verán, por un lado, las características de este tipo de formación y por otro, la definición y los elementos de lo que supone una guía didáctica en la formación para el empleo. 3.1. La formación en línea Para la realización de los certificados de profesionalidad se especifica que se puede usar la modalidad de teleformación, que es entendida como aquella modalidad de formación que se desarrolla en su totalidad o en parte a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Para este tipo de formación se hace obligatoria la programación de tutorías, aunque no se especifica en cuál de sus modalidades. Como ventajas de la modalidad de formación en línea o la teleformación, frente a los modelos tradicionales se podrán destacar las siguientes:
Permite el traspaso de mayor volumen de información, más actualizada y flexible, en menor tiempo y bajo diversos formatos. Es más interactiva y mejora la comunicación. Está centrada en el estudiante y se adapta a sus necesidades, por lo que facilita el aprendizaje autónomo. Permite el aprendizaje colaborativo, ampliando las posibilidades de compartir información, recursos, etc. Supone un ahorro de costes de desplazamiento y tiempo. Permite una mejora en la organización de los conocimientos, fomenta la creatividad y permite una mayor variedad metodológica.
Como características de la formación en línea se pueden destacar las siguientes: Implica una separación física entre el profesorado y el alumnado. El uso de los medios técnicos como ordenadores o Internet serán factores clave en proceso de enseñanza-aprendizaje. El protagonista de la acción formativa es el alumnado, lo que supone la adaptación de las acciones formativas a las necesidades concretas de los individuos o grupos en un tiempo concreto. La tutorización convierte al docente en guía y facilitador del aprendizaje y al alumnado en un elemento activo. Se produce la comunicación virtual, que crea comunidades de aprendizaje.
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Esta comunicación se podrá desarrollar de forma sincrónica, a través de videoconferencias y chat, o asíncrona, como en los foros o correo electrónico.
El desarrollo de las acciones formativas en metodología en línea implicará el uso de plataformas telemáticas. Las plataformas telemáticas suponen las herramientas específicas que se encargan de ofrecer de forma interactiva los contenidos, programas, etc., realizando todas estas acciones en red (es decir, a través de Internet). Por lo tanto, una plataforma telemática se podrá definir como: “Un entorno virtual de enseñanza-aprendizaje que se utiliza en ámbitos de formación a distancia en línea”. Las herramientas con las que deberá contar una plataforma virtual para el desarrollo de las acciones formativas son las siguientes: Herramientas de comunicación virtual sincrónicas y asíncronas. Herramientas de evaluación del aprendizaje del alumnado. Herramientas de recursos: estas herramientas permitirán la integración de contenidos en diferentes formatos, como por ejemplo Html, Pdf, Word, etc. Herramientas de colaboración: estas herramientas permitirán la combinación de metodologías formativas individuales y grupales. Herramientas de gestión: permitirán el seguimiento del proceso de aprendizaje del alumnado aportando información relevante, tanto individual como del grupo. Herramientas de personalización: estas herramientas permitirán al alumnado determinar su progreso, crear páginas personales, crear anotaciones, etc. Por último, se recomienda que las plataformas sean compatibles con el estándar internacional SCORM. 3.2. Elementos de la guía didáctica La guía didáctica es el documento donde se recoge toda la información relativa a la acción formativa, en las modalidades de impartición en línea. Se puede definir como el documento que orienta el estudio, acercando los procesos cognitivos del alumnado al material didáctico, con el fin de que puedan trabajarlo de forma autónoma. No existen unos criterios específicos regulados por normativa sobre los elementos o aspectos que debe recoger una guía didáctica, no obstante, de manera general, los elementos que debe contener una guía didáctica son los que se describen a continuación. Presentación En este apartado se realizará una descripción de la entidad, la acción formativa y el equipo docente, así como de la propia utilidad de la guía. En el ámbito de las acciones formativas para el empleo, en la presentación se deberán contener todos los datos identificativos sobre la cualificación o certificado de profesionalidad al que esté referida dicha acción.
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En el siguiente ejemplo se podrá ver una justificación de las acciones formativas basadas en la formación continua.
Ejemplo La formación continua se entiende como la acción formativa llevada a cabo en la empresa para mejorar las competencias y cualificaciones de los trabajadores, lo que supone, en ocasiones, una recalificación debido a las necesidades profesionales cada vez más complejas y variables en la realidad empresarial actual. Por lo que la formación continua debe entenderse como un aprendizaje global realizado a lo largo de la vida, pretendiendo renovar y mejorar los conocimientos, competencias y actitudes del profesional relacionados con el empleo. A través de esta formación profesional para el empleo se mejoran dos aspectos fundamentales: la formación del trabajador y la productividad de la empresa. Se mejora la formación del trabajador, promoviendo la competencia profesional en la realidad cambiante de hoy día, ya que los trabajadores ocupados y desempleados, gracias al amplio abanico de acciones formativas de calidad podrán mejorar sus competencias mediante una formación específica y actualizada. Se mejora la productividad de la empresa, ya que los trabajadores perfeccionan y actualizan su cualificación profesional y así las empresas mejoran su competitividad, ya que esta formación favorece que la empresa se adapte a los cambios del mercado, además de promover el desarrollo profesional y personal de los trabajadores.
Además de la presentación y la justificación de la importancia de la acción formativa, en la presentación se deberán contener datos como los que se muestran en el siguiente ejemplo:
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Los objetivos y contenidos Se plasmarán los objetivos del aprendizaje, generales y específicos para cada módulo o bloque y los contenidos, ya sean actitudinales, procedimentales o cognitivos. De este modo, se centrará al alumnado sobre el resultado que se espera del proceso de enseñanza-aprendizaje. Es importante tener en consideración que la organización de los contenidos en los cursos de la modalidad en línea es modular, por lo que se estructurarán en base a módulos o unidades de aprendizaje. Es frecuente que se plasme en la guía el objetivo general del curso, como se puede ver en el siguiente ejemplo: OBJETIVO GENERAL: Al finalizar el curso, el participante será capaz de pulir la redacción de los textos originales y completar los que faltan, de manera que queden listos para composición y compaginación, ajustando las características de corrección y redacción a la naturaleza de la obra, a los criterios editoriales y a las indicaciones del autor. En cuanto a los contenidos, habrá diversas maneras de plasmarlos, se podrá realizar una relación de los contenidos generales, en el siguiente ejemplo se puede ver una forma de incluir los contenidos en las guías didácticas, en el que se ha realizado una distinción entre los tipos de contenidos que se incluyen en la acción formativa. Ejemplo Contenidos formativos del módulo: a. PRÁCTICAS: Practicar con planchas manuales. Practicar con prensas de termofijado, de ahormado y de acabados. Prácticas de plegado de prendas. b. CONOCIMIENTOS TEÓRICOS: Planchas manuales, sus accesorios y complementos. Prensas automáticas, neumáticas, termofijadoras y de ahormado. c. CONOCIMIENTOS METODOLÓGICOS: Métodos y sistemas de planchado de piezas y prendas. Destreza manual y discriminación táctil en la realización del planchado.
Materiales didácticos Se hará sobre los mismos una enumeración y se explicarán sus características.
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En ellos se incluirán las actividades para que el estudiante trabaje y actúe sobre los contenidos, a fin de desarrollar las competencias previstas. Se presentarán también los materiales adicionales sobre los que puede trabajar el alumnado.
En este apartado se podrá realizar una relación de todas las actividades y sus momentos para la realización, así como los materiales que han de usarse para ello. Un modelo específico es el siguiente:
Metodología Tipo de metodología que se seguirá para el trabajo. En ella se realizará una aproximación a cómo se realizará cada una de las sesiones o módulos, así como una presentación de los métodos de trabajo generales para el desarrollo de las acciones.
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Programación didáctica de acciones formativas para el empleo MF1442_3 Un ejemplo sobre cómo se puede plasmar la metodología en las guías didácticas se expone en el siguiente ejemplo, en él, además de explicar las bases de la metodología online, se exponen los apoyos o ayudas con los que va a contar el alumnado en el proceso.
Ejemplo
Metodología El método de enseñanza-aprendizaje de los cursos online hace hincapié en la relación entre el alumno y el tutor, eso sí, otorgando el papel principal al alumno, será quien dirija, organice y lleve a cabo el curso, de forma guiada por profesores y tutores. Un aspecto positivo es que el alumno puede organizarse, según su ritmo de aprendizaje, él mismo con constancia, esfuerzo personal e ilusión, hace que este tipo de formación online pueda ser más rentable para el alumno. A través de diferentes vías, el tutor estará en contacto con el alumno para guiarle, asesorarle, recordarle que tiene que entrar en el campus y trabajar en él, etc. Además, en el momento en el que el alumno va respondiendo a las diferentes evaluaciones, se envían al tutor por e-mail, y este, en el menor tiempo posible, valora y responde al alumno (también vía e-mail) con la calificación y/u observaciones pertinentes sobre sus respuestas. En definitiva, se pretende sacar provecho de este tipo de formación para que el alumno optimice todos los recursos disponibles, tiempo, materiales, espacio, etc., y así hacer más significativo el aprendizaje y ayudarle a lograr la capacitación profesional que se espera de él.
Organización de las tutorías Detallando quién las realiza, de qué tipo son y cuándo se realizarán. En este apartado se especificarán las acciones de seguimiento que se realizarán en el transcurso de la acción formativa, asimismo, se establecerá un calendario para el desarrollo de las tutorías en cualesquiera de sus modalidades. Para la organización de las tutorías será recomendable, en primer lugar, realizar una introducción sobre el sistema de trabajo y cómo (con qué medios) se van a realizar las tutorías, un ejemplo de esto se puede ver a continuación. Ejemplo Tutorías Las tutorías las realizan profesionales cualificados expertos en la materia, que en ocasiones son autores del material utilizado para el curso, conocen a la perfección y pueden dar respuesta a cualquier duda que plantee el alumno estrictamente relacionada con el contenido del mismo.
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Estas tendrán la finalidad de guiar al alumno a través del curso en el que se ha matriculado, facilitándole las herramientas, pautas e información que necesite para la realización del curso; además, servirán para resolver cualquier duda sobre el contenido del curso y sobre cualquier otra incidencia que pueda surgir.
Podrán realizarse por diferentes medios: A través del e-mail. A través del foro de dudas y consultas propio del curso. Telefónicamente, etc.
Se llevarán a cabo en un número preestablecido por el curso, para realizar un seguimiento óptimo del mismo. También podrá ser el alumno quien solicite dichas tutorías cuando tenga alguna duda sobre el curso, bien sea sobre el contenido, metodología, evaluación, etc.
Además, se podrá especificar el número y los días de tutorías, así como el lugar para su realización, en el caso de que las tutorías se realizaran de forma presencial.
Orientaciones para el estudio Se hará hincapié en cómo relacionar las diferentes partes de la materia, cómo integrar las distintas fuentes de información y cómo aprovechar al máximo los materiales propuestos. En este apartado se podrá aprovechar para promover la motivación del alumnado que emprende una nueva tarea. Ejemplo Organización del estudio Como otra actividad cualquiera, su estudio debe ir encaminado a conseguir el máximo rendimiento. Tiene que asumir desde el principio la responsabilidad de ajustar los objetivos y el ritmo de estudio, para que resulte adecuado a sus posibilidades y necesidades. Pero no basta con la planificación, falta lo más importante: cumplirla. Las ventajas de una buena planificación son las siguientes: Mejor aprovechamiento del tiempo. Evitar vacilaciones (“pérdidas de tiempo”). Crear hábitos. Obligar a una regularidad en el trabajo. Para la realización del programa de estudio personal tiene que tener en cuenta lo siguiente: Determinar el tiempo real del que dispone. Contar con el resto de actividades y compromisos. Seleccionar los mejores momentos del día para el estudio. IMM FORMACIÓN – Consultoría de formación y RRHH –
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Asignar un tiempo de estudio igual para todos los días.
Evaluación En este apartado se especificarán los tipos de pruebas de evaluación que se usarán, los criterios para la evaluación, los elementos que se van a evaluar y los plazos de entrega de las actividades de evaluación. Ejemplo Evaluación
El alumno podrá encontrarse con los siguientes requisitos para la evaluación: Porcentaje de validación: Para que el curso se valide el alumno deberá alcanzar, al menos, el 75% de la realización de las evaluaciones, incluyendo el acceso en las lecciones que componen el curso. Prueba de evaluación: Para superar el curso deberá realizar la/s prueba/s de evaluación propuesta/s que encontrará en el campus en el apartado “Ejercicios”. El número de pruebas a realizar aparece definido en el apartado “Descripción del curso”; estas son de carácter teórico y consisten en una serie de preguntas de tipo test, con varias respuestas a elegir siendo correcta tan solo una de ellas. En el caso de que el curso tenga varias pruebas de evaluación, la nota final será el resultado de la nota media de todas las pruebas propuestas. Cuestionario para la evaluación de la calidad de las acciones formativas: Este cuestionario se encuentra en el campus y se debe cumplimentar, ya que es una información necesaria para que la administración pueda comprobar la calidad y el nivel de satisfacción del alumnado con el curso realizado. La cumplimentación se basa en valorar numéricamente diferentes aspectos de la formación realizada, además de un apartado, “Observaciones”, en el que el alumno podrá expresar libremente lo que estime oportuno referente a dicha acción formativa.
Como se ha visto en el ejemplo anterior, no solo se especifica el número de pruebas, sino los criterios de evaluación para las mismas y cómo acceder a ellas. Temporalización Deberá contener la fecha de inicio y fin del curso o acción formativa y las fechas de inicio y fin de cada módulo o bloque. Además, deberá especificar las fechas de entrega y realización de las actividades de evaluación. En el caso de haber determinadas sesiones presenciales, se detallarán también las fechas de realización de estas. Si hubiera otras actividades complementarias, como sesiones de chats con expertos, por ejemplo, también deben recogerse. Por último, también debe recoger el calendario de los días lectivos y no lectivos para el curso.
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El cronograma es el formato que pueden tener los calendarios de actividades o programaciones temporales en las guías didácticas.
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