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MI EXTRATERRESTRE

Era una tarde de verano, un niño llamado Javier estaba en la piscina del jardín de su casa. Estaba jugando solo porque ninguno de sus hermanos querían jugar con él. De repente escuchó un ruido en la cochera, se fue acercando silenciosamente cuando de repente se movió algo. De pronto, vio a un ser extraño y pequeño. Se dio cuenta que no hablaba en su idioma, Javier le preguntó a sus hermanos si le ayudaba a comunicarse con el extraterrestre, pero los hermanos no le creyeron. Poco después logró convencerlos y comenzaron a comunicarse con el extraterrestre por signos y señales. El extraterrestre le dijo a Javier que le vio jugar solo y quería jugar con él, pero le dio miedo a que le rechazara. Desde entonces siempre juegan juntos y colorín colorado esta historia se ha acabado.

FIN

DE: Alejandro Raposo Domínguez 6ºB


EL MARCIANITO Y EL NIÑO CON LA CUERDA.

Esta historia cuenta sobre un niño llamado Lucky que sólo tenía un amigo, una simple cuerda. Con la cuerda iba a todos sitios, al colegio, aunque la maestra no le dejaba, para jugar, incluso para ducharse. Su madre siempre le decía que se buscara amigos pero Lucy siempre le decía que su amigo era su cuerda. Un día Lucky mientras dormía se levantó para hacer pi-pi, cuando se iba a ir a su cuarto vio una luz resplandeciente por la ventana. Era un marcianito muy sonriente, el marcianito le dijo a Lucky: - No te preocupes no te voy a hacer nada ¿Qué te pasa? - Me pasa que no tengo ningún amigo, sólo una cuerda. - Pues yo seré tu amigo ¿Te vienes a mí planeta? - ¡Vale! Antes de que se de cuenta mi madre. Entonces Lucky se montó en la nave del marcianito y los dos se fueron al planeta del marcianito. Allí él marcianito le enseño a Lucky su idioma, sus comidas, sus costumbres, etc. El marcianito también llevó a Lucky a su casa…. Cuando su madre le levantó Lucky estaba muy contento y la madre le preguntó: - ¿Por qué tanta felicidad? - Nada. Por un sueño que he tenido. Y desde entonces SIEMPRE, SIEMPRE el marcianito Lucky lo visitaba por la noche.

FIN.

DE: David Márquez Bogado 6ºB


Tesoro el pescado Hace muchísimos años en Brasil, un niño llamado Jaime encontró un trozó de papel muy antiguo de unos cuadros. El papel decía que en el colegio Vicente Rocafuerte estaba uno de los tesoros más grandes del mundo. El pequeño Jaime, sin dudarlo, fue al siguiente día a la escuela y buscó detenidamente una pista para encontrar el tesoro, pero no encontró nada. Al otro día Jaime cogió el trozó de papel y observó detenidamente. De pronto se dio cuenta que debajo de las letras grandes había unas pequeñas letras que ponía “Tesoro el pescado”. Jaime buscó información sobre ese tesoro, y encontró en un viejo libro la historia del tesoro. Según la historia, el tesoro provenía primero de la cultura Inca, pero después la cultura Inca quiso conquistar nuevas tierras y se adentraron en las tierra de los Caraquez (Ecuador). Los Caraquez ganaron y se quedaron con el tesoro. Después lo escondieron en Brasil para que ninguna civilización lo encontrara. También ponía que lo habían escondido en Valle Hermoso. Valle Hermoso era el pueblo donde Jaime vivía y donde yo Brian, vivía. A Jaime le impresionó mucho la historia y comenzó a buscar otra vez el tesoro. De pronto, mueve una vieja llave y se abre una puerta. Jaime entra con miedo y descubre una galería de 30m de largo, llena de oro macizo y otra de plata. Él sale corriendo, cierra la puerta y se guarda el secreto junto con la llave. FIN.

De: Brian Estacio Sánchez.


“MOGUERÍN” Hace muchos años, existió el pueblo más pequeño del mundo y, según sus habitantes, el más bonito. Ese pueblo no se conservó así, pues ya no existe. Se produjo un cambio que no fue de la noche a la mañana. Hay distintas versiones; yo os contaré la más divertida. Moguerín (así se llamaba el pueblo antes) era un pueblo muy divertido. Siempre hacía sol y sólo había espacio para que jugaran los niños. Había plantas muy exóticas como lilas rosas, baobads enanos, plantas del dinero…Había 20 casas de colores, una tienda de comida, una boutique, un asador de pollos, un café-bar-restaurante, una perfumería… y poco más, porque sólo eran 50 habitantes y con lo que tenían les sobraba. Tan pocos eran y tan bien se conocían que una de la leyes era no saludar a la gente por la calle porque sino se gastaría demasiada saliva. En fin, que todo era muy bonito; tan bonito que la gente se enteraba y todos querían vivir allí- Poco a poco no eran 50, eran 60 y luego 70 y luego 90 y 100… Demasiados! No cabían, no había suficientes casas ni trabajo, el café-barrestaurante siempre estaba llano, la boutique se quedaba sin ropa y el mercado sin comida, los niños no tenían sitio para jugar ni el sol para salir… lo que vino siendo un desastre total. Unos duendecillos se enteraron y quisieron ayudar. Así que convirtieron el café-bar-restaurante en muchos cafés, muchos bares, muchos restaurantes y muchos café-bar-restaurante; el mercado en muchos supermercados, muchas carnicerías y pescaderías; la boutique en muchas boutiques, zapaterías y tiendas de trajes de gitana… convirtieron Moguerín en Moguer. Ahora los niños jugaban en las plazas y el sol tenía el oeste para salir. Las plantas exóticas se convirtieron en limoneros y naranjos y las casas de colores en casas blancas; ¡¡Moguer no está tan mal!!

FIN.

De: Elena Morales 6ºB


EL DUENDECILLO Érase una vez un duende que vivía en la montaña y todos los días tenía que ir a recoger leña y flores. Un día de esos por la mañana se vistió, desayunó y se puso rumbo al bosque. En el bosque mientras recogía la leña se le apareció detrás una duendecilla muy, muy guapa. Al verla supo que se había enamorado de ella. En ese momento se escuchaban unos golpes muy fuertes en el suelo y el duende preguntó: −¿Quién es? Dijo el duende asustado. −Es mi padre, coooorre que no te vea. Entonces el duende se fue corriendo a su casa. Al siguiente día le pasó lo mismo, y al siguiente igual y al otro… Hasta que el duende se propuso ir a hablar con el padre de la duendecilla. Por la mañana temprano se encaminó hacia la casa y... Pon, pon, pon ( pegó en la puerta en duende) Con una voz grave alguien dijo, ¿quién es? Un amigo de su hija, contestó. ¿Qué quieres? Mira el otro día vi a vuestra hija mientras recogía leña y me enamoré de ella y me gustaría que me concediera su mano. – Mmmmmmm... bueno y porque no. Claro que os la concedo. – – – – –

A la semana siguiente se casaron y tuvieron 12 duendecillos.

FIN

De: Eric Semark Mora.


MI PERRO WILLY Era una tarde de Mayo. Como casi todos los días, me iba a jugar a la placita, pero yo sabía que aquel día no iba a ser uno cualquiera. Yo estaba jugando un partido y de repente en un solar enfrente de la placita, vi dos cachorros, un macho y una hembra. A mí me llamaron y los cogí. Luego algunos niños los llevaron a sus casas para ver si sus padres los querían; pero ninguno los dejó. Yo lo cogí decidido y me lo llevé a mi casa. Mi hermana lo vió y queríamos quedárnoslo. Cuando lo vio mi madre, dijo que no, pero yo le dije que me dejara darle un poco de leche. Por la noche la conseguí convencer. Pero me dijo que tenía que sacar buenas notas. Luego, a los dos días lo llevamos al veterinario y nos dijo que tenía mes y medio, casi los dos meses. Al final me lo quedé. Ahora tiene casi un año. ¡Qué grande!

De: Rafael Torronteras Moreno.


LA MORALEJA DEL NIÑO VAGO Esta es la historia de un niño de 4 años que no se adaptaba a la época de la niñez. Érase una vez Carlos, un niño normal y corriente como los demás, pero tenía una diferencia: “NO QUERÍA TRABAJAR “. Carlos, en su clase, se creía el mejor de todos y tenía una maestra muy buena. Como eran pequeños, no tenían deberes. Un día de lluvia, había que entregar un trabajo de un dibujo de su casa. Pero él tenía una excusa: “el tiempo me desconcentra”, y la maestra ¡como no!, le creyó. Y le dijo que al siguiente día lo trajera HECHO. El día siguiente lo trajo, pero SIN HACER. Y tenía la excusa de que hacía demasiado calor y el sol le molestaba, la maestra le dijo que al día siguiente se entregaba. Al día siguiente tampoco lo trajo. La maestra dijo: - Ya no tienes excusa, te quedas sin recreo. Carlos se puso triste y cumplió con el castigo, y dijo a sus compañeros que no los hacía porque eran pequeños todavía. Muchos años después se encontraba en 4º al que difícilmente pasó. A Carlos le recordó un dibujo a cuando estaba en infantil. Y pensó que había que hacer lo mismo que era coser y cantar. Le expulsaron tres días, y a él le daba lo mismo. Con el paso del tiempo llegó a SEXTO DE PRIMARIA. Él seguía con su lema: “PEQUEÑO SOY, LOS DEBERES NO HAGO HOY”, pero ya tenía 11 años. Hizo lo mismo, y le castigaron yendo a INFANTIL, y le prohibieron ver a sus compañeros, hasta que no recuperara los 6 puntos que había perdido por no hacer los deberes. De pronto, tuvo un recuerdo pero esta vez era bueno. Pensó que debía seguir sus estudios en condiciones y que debía hacer los deberes. Aprendió la lección, y pronto volvió a relacionarse con sus compañeros, estar a su nivel y salir al recreo.

FIN.

De: Samuel Castillo Cardoso.


En el Aqualón Hola soy Fabián y os voy a contar un día que fui al Aqualón con mis amigos. Fuimos José Manuel, Eric, Marta, Marjan, Elena, Patricia y yo. Fuimos a comer al Burger King, yo me comí un diverking que me costo 3´50 euros. Cuando acabamos de comer nos fuimos a ver las películas que había. Decidimos qué películas ver y después nos fuimos a Zara. Allí se le perdió 5 euros a Marta. A las cuatro nos fuimos a ver la película; Eric, José Manuel, Marjan , Patricia y yo vimos Primos, Elena y Marta vieron otra película distinta. Cuando terminamos fuimos a hacernos una foto. Yo me coloqué con Marta y Marjan. Marjan y yo pasamos un rato muy divertido bajado y subiendo ascensores. Sobre las ocho nos fuimos para casa. Yo me lo pase muy bien, espero repetirlo. Es el mejor día que pase con mis amigos. Bueno ese y todos los días, pero este el mejor. Los quiero mucho porque son muy amables y buenos conmigo. Así fue un día en el Aqualón con mis amigos.

FIN ... De: Fabián Liáñez Martínez.


Mis amigos y yo. Esa noche estaba en el sótano de mi casa buscando mi antiguo juego de la oca, porque esa noche mis amigos se quedaban a dormir en mi casa. Llovía mucho, el primero que llegó fue Carlos, después Marina, a continuación Fernando. Éramos cuatro personas Carlos, Marina, Fernando y yo; Clara. Primero cenamos después vimos una película y pasado un rato como estábamos aburridos, nos fuimos a mi jardín. Como llovía tanto, mi madre nos vistió como pescadores para no mojarnos. Nos colocó un chubasquero, botas de agua, cinco paraguas (uno de sobra por si se rompía uno)... Jugamos al escondite y me la quedaba yo, al rato encontré a Carlos y a Marina, a Fernando no lo encontré. Busqué y busqué pero no, no lo encontré. Fuimos a buscarlo los tres y resulta que estaba en el baño (a donde no buscamos claro). Nos metimos dentro de casa y jugamos a la wii, a la oca, al pictionary... Al día siguiente hicimos una gimkana y el lunes, todos nos fuimos juntos para el cole.

FIN.

De: Patricia Mustatea 6º B


El Ratoncíto de Pascuas y el Conejíto Pérez Érase una vez un sitio parecido al Limbo, la diferencia que había, era que en el Limbo según la religión católica, van las almas de las personas que murieron y no se bautizaron. Sin embargo, en este sitio vivían el ratoncito de Pascuas, el conejito Perez, Papá Noel y Los Reyes Magos. Todos pensaréis que me he equivocado al escribir, ya que he escrito “El ratoncito de Pascuas” y “El conejito Perez”, pues os tengo que decir que no, porque en este sitio el conejo llevaba mejor el tema de los dientes. El ratón tenía poca vista y se equivocaba mucho, dejaba más dinero del que era, y como los conejos comen zanahorias, decidieron cambiarse el puesto. Los cuatro habitantes de este sitio tenían que ocuparse de hacer su trabajo en todos los sitios del mundo. Un día en la Tierra dio la casualidad de que en una parte era Navidad, y en otra era Pascuas. Además a todos los niños del Mundo se le caían los dientes. Los cuatro habitantes de aquel sitio tenían mucho trabajo, haciendo cuentas con los dientes y el dinero; preparando los juguetes; haciendo huevos de chocolate... Por si fuera poco todo lo que tenían que hacer, encima el conejo Pérez se pone enfermo. A todos le sobraba el trabajo, no podían encargarse del trabajo del conejo Pérez. Al día siguiente solo faltaban dos días para Navidad y Pascuas. Los niños de la Tierra lloraban porque nadie le recogía sus dientes. Mientras que desayunaban al Ratón de Pascuas se le ocurrió llamar por teléfono a su primo Ratatouille, el ratón cocinero, para que hiciese de conejo Pérez. El conejo de Pascuas lo llamó por teléfono, porque el no vivía allí, Ratatouille le dijo que le ayudaría encantado y así todo se solucionó. “Colorín colorado este cuento se ha acabado”.

FIN De: Mª Carmen Martín Hernández.


Una sorpresa fantástica

Era una vez una tarde, una madre y su hija paseaban tranquilamente por la calle. De repente, escucharon algo detrás de unos arbustos, parecían gatos maullando. La niña fue a mirar y vio un saco blanco. Despacio lo abrió y vio una camada de cachorros. La niña llamó a la madre para que los viese. Sacaron los cachorros; eran 11 cachorritos pero desgraciadamente 6 de ellos estaban muertos. La niña se quería llevar a los cachorritos porque le daba pena dejarlos. La madre se lo pensó un poco, y llamó al padre de la niña. La niña convenció al padre y se llevó los cachorros a su campo. Ahora los cinco cachorros están bien, los alimenta con una jeringuilla. Los perros están a salvo; hay 3 hembras y 2 machos. Las hembras se llaman Luna, África y Lola; y los machos Juli y Coco

FIN.

De: José Antonio Toscazo López.


Boston Quiero ir en las vacaciones de verano a Boston. Tendré que comprarme una maleta para guardar mi ropa. Iré en avión, porque es más rápido. Cuando llegue iré al hotel para deshacer las maletas y después iremos al estadio de Boston Celtics para ver el partido de la NBA. Quiero ir a la tienda de Boston Celtics para comprar muchos recuerdos, también quiero visitar los Boston Bruins. Me gustaría comprarme una camiseta de estos equipos, que me la firmara algún jugador y luego hacerme una foto con él.

De: Ricardo Martínez Sánchez 6ºB


BASTANTES ESPECIES CONOCIDAS. Me voy a inventar una historia. En un alambrado había 300 animales salvajes: tigres, leones, linces etc. Cada clase de animal estaba separado, es decir, con una puerta y una cerradura. Pero un día el dueño de todos esos animales dejo una puerta abierta,;la de los leones y los linces. Los linces se escondían para que no se los comiera los leones, pero un león muy listillo vió la puerta abierta. El león buscó y encontró un lince. El lince intentó escaparse pero el león se lo comió. Cuando vino el dueño de los animales empezó a contar los animales, y se dio cuenta que le faltaba un lince. Empezó a buscar y buscar pero no lo encontró. Al fin se dio cuenta que dejo la puerta abierta y entonces se cabreó. Decía: ¡maldito león!, ¡maldito león! De castigo el dueño dejó sin comer a los leones tres días. Después le dio pena al dueño y al final le dio de comer.

FIN.

De: Paula Márquez López.


MI PERRITA CANELA Mi perra Canela me la regalaron cuando yo tenía 8 años y medio. Yo les decía a mis padres que quería una perrita blanca y de pelos rizados. Un día que yo estaba dormida se escucho un “pooon”, parecía que se había caído una silla. Todo era a propósito para que yo me despertara. Mi padre estaba al lado del marco de la puerta, y mi madre al lado de la pared. Me estaban mirando atentamente, me dijeron: - ¡Miiira, una ovejita! Y allí estaba. Era tan pequeñita que ni se veía. Desde ese momento sabía como la iba a llamar, “Canela”. Yo quería tenerla en mi casa pero a mi madre no le parecía buena idea. Por más que lo intentamos, no conseguimos convencerla. Yo le pedí que la dejara hasta que fuera más grande. Me dejó tenerla con la condición de que cuando fuera más grande la lleváramos al campo. Yo, sin más remedio acepté. A los seis meses se pudo valer por sí sola y la llevamos al campo. Ahora tiene 2 años y medio, y está muy pequeñita .Yo la quiero mucho.

FIN.

De: María José Soriano Mora.


LOS AMIGOS PERRY Y ERIC. Era una selva con muchos animales leones, jirafas, elefantes, conejos... Un conejo llamado Perry se enteró de que iban a talar el árbol de su mejor amigo, una ardilla llamada Eric. Eric estaba muy confuso no sabía que hacer; tenía toda sus cosas en ese árbol. Entonces Perry le dijo: −No te preocupes, podemos ayudarte tus amigos a llevar toda tus cosas a mi casa y puedes quedarte allí hasta que encuentres otra nueva. −¡Si! ¡gracias! Sabía que podía contar con vosotros en especial contigo, Perry, eres mi mejor amigo. Ahora démonos prisas, los leñadores deben estar cerca- contestó Perry. Al cabo de un rato, los leñadores ya venían y ya habían llevado todas sus cosas a casa de Perry. Perry y Eric se quedaron viendo lo que estaban haciendo los leñadores. −Jooo...que pena.... -dijo triste Eric. −No te preocupes, encontraremos una mas grande, bonita y en mejor sitio y estará al lado mía - ¡Miiraa!!! esta casa es perfecta- dijo Perry, señalando a una casa grande y bonita −¡Síii! tienes razón esa casa es perfecta -dijo Eric. Los leñadores ya cortaron el árbol y se fueron. Todos los animales salieron de donde estaban escondidos y Eric dijo: −¿De quién es esta casa? Nadie contesto. Entonces Eric se podía quedar allí. Desde entonces se iba todas las tardes a ver a Perry y también Perry iba a ver a Eric. Jugaban y jugaban siempre y nunca se aburrían. Eran muy buenos amigos. FIN.

De: Marjan Van Bergeyk Martín


El niño que quería ir al circo Había una vez un niño que se llamaba Miguel Ángel Palma. Miguel Ángel Palma tenía una hermana, llamada Laura Gallego. Miguel Ángel quería ir al circo y cada vez que se lo decía a su padre le decía: -No hijo, quien quiera verte que venga a casa. Miguel Ángel muy triste decidió irse de casa. Cuando Miguel Ángel se fue de casa era un día soleado; y el circo estaba de gira por su ciudad (Cádiz). Miguel Ángel, no tenía donde quedarse a dormir, pero se encontró con el propietario del circo y le dijo el propietario al niño: −¡Oye chico!, ¿te gustaría formar parte del circo? Es que nos falta personal y … −¡Vale! ¡Me encantaría!, contestó Miguel Ángel. Miguel Ángel practicó durante varios años, hasta que cumplió los 18 años. Varios meses después era un día muy especial para Miguel Ángel; era el día del mayor espectáculo de su vida. Al circo fue su hermana y su padre, y el padre al terminar el espectáculo le dijo: -Hijo, estoy muy orgulloso de ti. Perdón por no dejarte ir al circo. Lo has hecho muy bien. - Gracias papá (los dos se abrazaron)

FIN

De. Raquel González Martínez


YO En mi casa hay algo muy raro… Cuando me voy al colegio casi siempre encuentro a Samuel en la fila con Ricardo, entramos a la clase a las nueve de la mañana. Hoy hemos dado a primera hora conocimiento del medio, a segunda hora lengua. A las dos salimos, pero casi nunca salimos a la hora por que la maestra Inés añade minutos a la hora, cuando no tenemos ganas de trabajar o cuando estamos demasiado charlatanes. Llego a mi casa a las dos y cuarto, tardo quince minutos en llegar, por que vivo en la Nueva Avenida. Siempre me acompañan Marjan y Javier que son compañeros de la clase. Llego a mi casa y enciendo la televisión, siempre veo lo que echan en Boing. Mi mejor amigo es mi mascota, que es un hámster que se llama Paquito. Mi madre lo quiere tirar por que dice que es muy malo. Un día mordisqueó la camiseta de mi hermano Nabil. Tengo 3 hermanos Nabil, Hanza y Nadia; Nabil es al que más quiero. Esta es mi vida, hay más pero otro día la cuento.

FIN.

De: Zzoubir Boussaid 6ºB


Una historia de frikis contra jipis. Érase una vez una pandilla de frikis en la que el jefe se llamaba Brian y sus amigos se llamaban: Rafa, Fabián, Alex, David, Eric y José Antonio. Y una pandilla de jipis en la que la jefa se llamaba Inés y sus amigas eran: Elena, Patricia, Mª Carmen, Marta y Marjan. Las dos pandillas siempre peleaban por acabar con el más temido del barrio, llamado José Manuel pero José Manuel siempre vencía. José Manuel era alto, fuerte, rubio, guapo, con ojos azules y también le gustaba mucho el chocolate. Un día el decidió hacer un combate en un ring que había detrás del barrio. Un combate donde participarían los frikis y los jipis. José Manuel decidió hacerlo el viernes día 10 de marzo, que fue cuando se hizo el más fuerte del barrio. Después de varios día de entrenamiento, de peleas.... llegó el gran día. Tenían que luchar uno por uno contra ellos. Estuvo muy igualado pero al final ganaron las jipis. Así que eran ellas las que tenían que luchar contra el más difícil José Manuel; y lo hacían de dos en dos. Primero lo intentaron Marjan y Mª Carmen pero fue inútil. Luego lo intentaron Marta y Patricia, casi lo consiguieron pero no pudieron con él. Por último le tocaron a Inés y Elena, ¿sabéis que pasó?..... más tarde os lo cuento… Después de llevarse 2 horas y media luchando, al final ganaron..... !las Jipis! José Manuel no se lo creía pero era verdad, acabaron agotadas pero valió la pena. Ellas se hicieron con el barrio y los frikis acabaron humillados. Fueron a celebrarlo al bar de Pepito el cojo, un bar muy conocido de allí. Los frikis se arrepintieron de lo que les habían hecho a las jipis, entonces fueron a pedirles perdón y ellas aceptaron las disculpas. Todos fueron felices y al final hasta se hicieron novios. Las parejas eran: Inés con Ale, Elena con José Antonio, Brian con Mª Carmen, Patricia con David, Marta se fue con uno llamado Justin Bieber, y Marjan con Fabián. Rafa, Eric y José Manuel se quedaron solos. FIN. De: José Manuel Griñolo Márquez.


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