Bono de U2 agradece a la Iglesia Católica por ayuda a países pobres
Año 4
No. 198
Semana del 25 de noviembre al 1 de diciembre de 2012
“Señor, auméntanos la fe” (Lc 17,5)
La fe nos revela que somos todos hijos amados de Dios y orienta nuestras relaciones hacia la fraternidad, la solidaridad y el servicio misionero. Desde la conversión de cada uno, Jesucristo, Rey del universo, nos regala la seguridad y la paz que tanto necesitamos.
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SE INAUGURÓ Y BENDIJO LA CASA DE LA CARIDADHOGAR DEL MIGRANTE
El pasado viernes 16 de noviembre se inauguró oficialmente y se bendijo la Casa de la Caridad-Hogar del Migrante...
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NUESTRA SEÑORA DE LA ATENCIÓN
Una vez, según refiere el Evangelio de Juan, María fue invitada a un banquete nupcial en un pueblecito de Galilea llamado Caná. ¿Se trataba de la boda de un pariente ...
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LA RAZÓN HUMANA
La Doctrina Social de la Iglesia toma en cuenta, como una ayuda para sus diferentes criterios de juicio o pensamientos de orden social, los múltiples modos como ...
El famoso y polémico cantante de U2, Bono, viajó al Vaticano para agradecer a la Iglesia Católica por su trabajo para liberar a los países más pobres de la deuda externa, y así poder darle educación a 52 millones de niños. El viernes 16 de noviembre Bono conversó durante una hora aproximadamente con el Cardenal africano Peter K. Turkson, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Dialogaron sobre la posibilidad de la colaboración futura y la ayuda extranjera. Bono dijo a Radio Vaticano: “creo que la Iglesia no ha hecho un buen trabajo para decirle a la gente lo que han logrado y estamos tratando de ver la mejor forma de hacerlo”. En el año 2000, la Iglesia respaldó la iniciativa Dropt the debt (Deja la deuda) de la que Bono fue una de las figuras más importantes. La campaña buscaba que las naciones más ricas perdonaran la deuda externa a los países más pobres. El éxito de la misma logró que “52 millones de niños fueran a la escuela”, dijo el cantante a la emisora del Vaticano. En opinión de Bono, la Iglesia merece “un increíble crédito” por su papel en esta iniciativa y que los católicos deben ser conscientes de que su fe es importante en sus esfuerzos. El Papa Juan Pablo II recibió a Bono poco antes del inicio del gran Jubileo del año 2000 para conversar sobre esta campaña. Luego de la muerte del ahora Beato, Bono señaló que “nunca habríamos erradicado completamente la deuda de 23 países sin él”. Como muestra de su aprecio por el Pontífice, en el año 2005 el cantante colgó el rosario que suele usar alrededor del cuello, en un silencioso homenaje a Juan Pablo II. Ese mismo año, Bono –criado por una madre protestante y un padre católico– dijo en una entrevista que está a favor de Cristo, la gracia y la naturaleza de la salvación. “El amor interrumpe, si lo deseas en las consecuencias de tus acciones; lo que en mi caso es una gran noticia; ya que he cometido muchos errores estúpidos”. Si bien no explicó cuáles son esos errores estúpidos, Bono admitió que “estaría en un grave problema si el karma fuese su juez… eso no me exime de mis errores. Me sostengo de la gracia. Me sostengo del hecho que Jesús tomó mis pecados en la Cruz. Yo sé quién soy y espero no tener que depender de mi propia religiosidad”.
NOVIEMBRE 25 DE 2012
El Rey del Universo
L
a manera como nuestro mundo concibe el poder y la autoridad está acompañada de una visión egoísta, donde se entiende el ejercicio del gobierno desde una posición de superioridad: así el que tiene la autoridad malentiende su misión. Se piensa que quien tiene un puesto público tiene en primer lugar el poder y la fuerza para someter a los demás al cumplimiento de sus órdenes. Falta la claridad mental para plantearse la meta de ser el servidor de aquellos que lo han llevado a ocupar ese puesto como funcionario del pueblo. Quizá podemos pensar (a manera de disculpa) que esta forma de actuar es reproducida por una sociedad que ha vivido por muchos años así el ejercicio de la autoridad… Veamos ahora, a la luz de la fiesta de Jesucristo Rey del Universo, lo que el Evangelio nos dice acerca de la función de quienes tienen un cargo de autoridad en la comunidad humana. Los esquemas mentales de Pilato y de Jesús son diferentes. Jesús afirma que su Reino no es de este mundo, es decir, que no está organizado su Reino según la mentalidad del mundo, sino al estilo de Dios. Su Reino es el Reino de la Verdad. ¿De qué Verdad habla Jesús? Veamos algunas características del Reino inaugurado por Jesús y continuado por sus discípulos-misioneros: • Entendamos la autoridad como servicio. A más autoridad delegada sobre tus espaldas, mayor el compromiso de ser servidor de todos. • Define el poder como la capacidad de hacer el bien, especialmente a favor de los más pobres y necesitados: los pequeños, los enfermos, los desempleados, los marginados, los que sufren cualquier tipo de discriminación. • Los bienes son instrumento no de acumulación egoísta y de opulencia, sino medios para llevar a cabo el compartir y la solidaridad. • La ley suprema de este Reino es el amor. Amor a todos y especialmente a los más necesitados. • La preferencia y la prioridad en el corazón del Rey son los pobres, los pequeños, los sencillos. • El Reino de Dios inaugura una nueva familia, donde Dios es el Padre y todos los seres humanos somos hermanos y hermanas. • En este Reino no hay muchas clases sociales, organizadas a partir de los criterios del tener y la apariencia. La única clase social en el Reino de Dios es la fraternidad: todos hermanos y hermanas. • El Reino de Dios es el reinado de la justicia y de la paz. Ante este planteamiento: ¿Cuál es nuestra respuesta? Estamos llamados a comprender la propuesta de Jesús en el Evangelio y llevarla a cabo en nuestro ambiente, en aquellos ambientes donde cada uno de nosotros tiene su campo de acción: la familia, la sociedad, los puestos de gobierno, los centros de trabajo, en el campo de la política, la educación y la economía. Comprometámonos a hacer realidad este Reino de Dios, anunciado e iniciado por Jesucristo nuestro Señor, y confiado a nosotros para hacerlo florecer en nuestro aquí y ahora, mientras avanzamos hacia su plenitud en la vida eterna.
Fundado por el Arz. Emérito Don Luis Morales Reyes
La RED no necesariamente apoya la publicidad de nuestros anunciantes.
El silencio de Jesús Queridos hermanos y hermanas:
Por Pacco Magaña (última parte)
A nosotros, con frecuencia preocupados por la eficacia operativa y por los resultados concretos que conseguimos, la oración de Jesús nos indica que necesitamos detenernos, vivir momentos de intimidad con Dios, “apartándonos” del bullicio de cada día, para escuchar, para ir a la “raíz” que sostiene y alimenta la vida. Uno de los momentos más bellos de la oración de Jesús es precisamente cuando él, para afrontar enfermedades, malestares y límites de sus interlocutores, se dirige a su Padre en oración y, de este modo, enseña a quien está a su alrededor dónde es necesario buscar la fuente para tener esperanza y salvación. Ya recordé, como ejemplo conmovedor, la oración de Jesús ante la tumba de Lázaro. El evangelista san Juan relata: “Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Y dicho esto, gritó con voz potente: Lázaro, sal afuera” (Jn 11, 41-43). Pero Jesús alcanza el punto más alto de profundidad en la oración al Padre en el momento de la pasión y de la muerte, cuando pronuncia el “sí” extremo al proyecto de Dios y muestra cómo la volun-
tad humana encuentra su realización precisamente en la adhesión plena a la voluntad divina y no en la contraposición. En la oración de Jesús, en su grito al Padre en la cruz, confluyen “todas las angustias de la humanidad de todos los tiempos, esclava del pecado y de la muerte, todas las súplicas y las intercesiones de la historia de la salvación... He aquí que el Padre las acoge y, por encima de toda esperanza, las escucha al resucitar a su Hijo. Así se realiza y se consuma el drama de la oración en la economía de la creación y de la salvación” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2606). Queridos hermanos y hermanas, pidamos con confianza al Señor vivir el camino de nuestra oración filial, aprendiendo cada día del Hijo Unigénito, que se hizo hombre por nosotros, cómo debe ser nuestro modo de dirigirnos a Dios. Las palabras de san Pablo sobre la vida cristiana en general, valen también para nuestra oración: “Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Rm 8, 38-39).
La oración de Jesús nos indica que necesitamos detenernos, vivir momentos de intimidad con Dios, “apartándonos” del bullicio de cada día, para escuchar, para ir a la “raíz” que sostiene y alimenta la vida.
NOVIEMBRE 25 DE 2012
Concilio Vaticano II
Fiesta de Cristo Rey ¿Qué es el hombre?
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Por P. Juan José Torres Galván
l Concilio se planteó la pregunta fundamental acerca del ser humano: ¿Quién es? ¿A dónde va? El hombre es el centro y el culmen de toda la creación, creado a imagen y semejanza de Dios, es capaz de conocer a su Creador y de amarlo. Ha sido constituido por Dios como Señor de la Creación, para usar de ella, dándole gloria a su Creador. El hombre, síntesis del universo, está obligado a considerar su cuerpo como bueno y digno, pues se descubre capaz de trascender el cosmos puesto que su ser está dotado de una alma espiritual e inmortal. El ser humano es superior a la creación porque es inteligente, es capaz de buscar la verdad siempre con más profundidad. En esta búsqueda de la verdad, la belleza y el bien, el ser humano se siente llamado a trascender de lo terrenal a lo trascendente. Esta sabiduría, que es un don de Dios a través de su Espíritu, es indispensable para el futuro de la humanidad. En la profundidad del corazón humano se oye la voz de Dios en la propia conciencia, que lo invita a obrar el bien y a evitar el mal. En este “sagrario interior” el ser humano se encuentra a solas con Dios. La conciencia, rectamente formada, guía a los hombres y a las comunidades en la práctica del amor a Dios y al prójimo. En esto consiste una vida auténticamente moral. El hombre es, por naturaleza, un ser social. Sólo llega a la plenitud de su desarrollo en comunión con otros. Los seres humanos somos libres. Esta libertad es una señal más de que hemos sido hechos a imagen de Dios. Estamos llamados a buscar libremente al Creador y a llegar a nuestra perfección. El ser humano es libre para hacer el bien. El pecado, presente en la vida humana, aleja al ser humano de su realización y plenitud como persona. Por el pecado el hombre se alzó contra su Creador, pretendiendo prescindir de Dios. La vida humana se presenta como una dramática lucha entre el bien y el mal, por eso necesita de la gracia de Dios para perseverar en el bien. El sufrimiento, el dolor y la muerte cuestionan la vida humana y la llevan a buscar el destino eterno que lleva en si, como una semilla, desde el primer momento de su existencia. La fe en la vida eterna abre nuevos horizontes ante el fenómeno de la muerte, cuya oscuridad queda disipada por la luz de Cristo resucitado. El ser humano, creado para la comunión con Dios, a veces se extravía de su destino fundamental y llega incluso a negar la existencia de Dios. En ocasiones esta postura atea es una reacción ante las incoherencias de los que nos decimos religiosos y discípulos de Jesucristo. El Concilio Vaticano II afirma que el reconocimiento de Dios no se opone a la dignidad del hombre, pues esta dignidad se origina, fundamenta y perfecciona justamente en Dios. Propone como remedios al ateísmo que procuremos una fiel exposición de la doctrina, demos un mejor testimonio de vida, viviendo la fe de forma madura y, sobre todo, ejercitándonos en la práctica de la caridad fraterna. El diálogo abrirá caminos para que juntos, creyentes y no creyentes trabajemos en la construcción de un mundo mejor. El misterio del hombre se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado. En Él la naturaleza humana ha sido asumida y enaltecida. Sólo Jesucristo, Redentor y Salvador de todo el género humano, le da sentido a nuestra vida. Referencia de lectura: Gaudium et Spes 11-22
Amables lectores del Semanario La Red: Les saludo deseando la paz del Señor en ustedes y sus queridas familias. Este domingo estamos celebrando la Solemnidad de Cristo Rey en el marco del Año de la Fe. Esta fiesta cierra el año litúrgico invitándonos a ver a Cristo como el centro de la vida cristiana y como Señor del mundo. Jesús se declara Rey al final de su vida, nos deja muy claro: “Soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad”. Pero no un rey de dominio como los de este mundo, sino de servicio: “El Hijo del Hombre no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y dar su vida por la redención de todos” (Mc 10, 45) Jesús ha venido para ser testigo de la verdad. Esa verdad es que Dios Padre ama a toda la humanidad y se da como vida para todos; y la verdad sobre nuestra naturaleza humana llamada al amor, a la generosidad, a la libertad y a la esperanza. “Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. Ser de la verdad es una actitud del corazón que se traduce en una manera de vivir: sembrar la paz y la justicia en nuestra sociedad; vivir en amor y misericordia con los demás; saber escuchar y perdonar; ser signos de fe, de libertad, de esperanza y de alegría. Cuando Jesús nos habla de las características de su Reino, lo hace a través de varias parábolas. Leemos en el capítulo 13 de Mateo: “El Reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas”; “El Reino de los cielos es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda”; “es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo”;
“El Reino de los cielos es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra”. En estas parábolas, Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscarlo y encontrarlo, que vivir el Reino de Dios vale más que todos los tesoros de la tierra y que su crecimiento será discreto, sin que nadie sepa cómo ni cuándo, pero será muy eficaz ya que nos traerá la paz en nuestros corazones. Pero ya ahora, “el reino instaurado por Jesucristo actúa como fermento y signo de salvación para construir un mundo más justo, más fraterno, más solidario, inspirado en los valores evangélicos de la esperanza y de la bienaventuranza, a la que todos estamos llamados” (Beato Juan Pablo II). En este año de la fe, como Iglesia potosina, hemos de empeñarnos cada día en predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres tan sedientos de paz, de justicia, de amor, de consuelo, de misericordia. Cada uno de nosotros, fieles potosinos, hemos de luchar juntos porque Jesucristo reine en el corazón de todos los hombres, que reine en nuestros hogares, que reine en cada una de nuestras ciudades y pueblos. Para esto les invito a leer asiduamente la Palabra de Dios personalmente y en familia, a la oración personal y a la vivencia de los sacramentos, principalmente la reconciliación y la Eucaristía. Dejemos que Cristo Reine en nuestras vidas para que, al igual que los santos mártires, podamos valientemente dar testimonio de nuestra fe. ¡Viva Cristo Rey!
El Señor les bendiga + Mons. Jesús Carlos Cabrero Romero Arzobispo de San Luis Potosí
Nuestra historia
Cuarta persecución de los primeros cristianos
Cómo hacer para detener el tiempo Por Pbro. Lic. Salvador González Vásquez
-Durante el reinado de Marco Aurelio (161-180)-
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Por Pbro. Lic. Rubén Pérez Ortíz
urante este periodo hubo un gran impulso dado por la apologética (la defensa de la fe) ante los escritores y filósofos paganos. La base jurídica de las persecuciones no tuvieron cambios sustanciales, y más bien podríamos decir que Marco Aurelio superó todos sus predecesores en benignidad para los cristianos. Esto no obstante, su reinado se caracteriza por un número más crecido de mártires, debido al fanatismo de las autoridades locales, y es designado su periodo como la cuarta persecución.
Llamado Marco Aurelio «el sabio», está considerado como una de las figuras más representativas de la filosofía estoica. Su gobierno estuvo marcado por los conflictos militares en Asia frente a un revitalizado Imperio parto y en Germania Superior frente a las tribus bárbaras asentadas a lo largo del Limes Germanicus, en la Galia y a lo largo del Danubio. Durante el período de su imperio tuvo que hacer frente a una revuelta en las provincias del Este liderada por Avidio Casio a la cual aplastó. La gran obra de Marco Aurelio, Meditaciones, escrita en griego helenístico durante las campañas de la década de 170, todavía está considerada hoy en día como un monumento al gobierno perfecto. El hecho de la persecución y de los martirios se explica no sólo por la efervescencia de las pasiones populares, sino también por el modo de ser de Marco Aurelio. Por una parte era amigo de las leyes y enemigo de todo desorden, por lo cual deseaba que se observaran las disposiciones establecidas por Trajano. Por otra, siendo filósofo estoico y uno de sus más brillantes y convencidos maestros, no es extraño sintiera alguna antipatía natural contra los cristianos. Por esto, donde veía desorden, y la voz popular presentaba como causantes a los cristianos, él era el primero en instar a que se aplicara la ley. Los mártires más importantes durante este breve periodo son: san Justino, el filósofo, hombre eminente entre los apologetas. Su martirio obedece a una acusación formal hecha en Roma por su mayor adversario el filósofo cínico Crescente. Lo único que se le preguntó a él y a sus compañeros fue si eran cristianos. La contestación afirmativa fue su propia sentencia de muerte. Otro grupo importante de mártires son los llamados «mártires de Lyón» (177-178) sobre su martirio nos informa ampliamente la carta dirigida por las comunidades de Lyón y Vienne a las del Asia Menor y Frigia. La persecución tuvo principio con un levantamiento popular en agosto de 177. El gobernador dirigiéndose a Marco Aurelio en demanda de instrucciones, y éste le contestó: «Los que persistan en sus creencias, sean castigados; los que renieguen de éstas, puestos en libertad». Era la renovación expresa del rescripto de Trajano, y a él se atuvo el gobernador. Por tanto, como los cristianos se mantuvieron firmes en su confesión, la fiera se ensañó y causó numerosas víctimas. A su cabeza iba el obispo Potino, le seguían los diáconos Sanctus y Attalus, la esclava Blandina, que haciéndo escarnio a su nombre, fue un ejemplo sublime de fortaleza, el niño Póntico de quince años y otros cuarenta y cinco cristianos.
E
l tiempo y la necesidad hacen del hombre un ser menesteroso. Estos males, parece que jamás van a abandonar al hombre. A pesar de tantos avances en la ciencia y la tecnología, nunca se van a solventar todas las carencias de la humanidad. El tiempo es algo que nunca podrá fabricarse. Es una ironía que a pesar de tanta ayuda al hombre le siga faltando tiempo y padezca un sinnúmero de necesidades. En esta época tan llena de bienes, el hombre sigue padeciendo muchos males. Pero ante todo sufre por falta de tiempo, y si este no se tiene, es porque son muchas las necesidades. La razón de la actividad es la necesidad. Si el hombre no tuviera tantas carencias, no estaría en un constante movimiento. Las cosas imperfectas son movibles, y el hombre mientras vive se mueve por necesidad. Al analizar el lenguaje, escuchamos decir a las personas: “Necesito hacer esto, necesito ir al súper, necesito que vengas, te necesito aquí”, etc. Y en todo permanece un común denominador: la NECESIDAD. El hombre se ha vuelto muy menesteroso, es decir carente de muchas cosas. Y como hay muchas necesidades, entonces existe mucho movimiento y si hay mucho movimiento, nos queda poco tiempo. Pero es importante precisar lo que es el tiempo. Aristóteles lo definió como: “La medida de movimiento entre un antes y un después”, y si el tiempo mide el movimiento, entonces nos esta faltando tiempo por exceso de movimiento. Si el hombre vive acelerado, es porque la necesidad lo tiene en constante movimiento. Es importante preguntarnos si todo lo que creemos necesitar, realmente es necesario, porque tal vez nos hemos creado un sinfín de necesidades; es necesario aclarar si en realidad somos necesarios o ya nos hemos vuelto indispensables. Y por eso Jesús reprendió a Martha, al decirle que muchas cosas le inquietaban y una sola era la importante. Y sabemos que una vez que salgamos de este mundo, el tiempo se va a detener y se convertirá en un eterno presente. Cuando contemplamos a Dios pasamos a vivir una eternidad, sin urgencias, ni temor de que se vaya el tiempo. En este mundo tan lleno de prisas, es importante detener el tiempo. Y esto lo podemos hacer dejando a un lado el activismo y ocupándonos en la oración. En la contemplación el tiempo se detiene, y se vuelve un eterno presente. Ante Dios ya no existe el tiempo, porque en Él, todo permanece en estado de quietud y de reposo. Cuando tenemos a Dios, ya no hay necesidad. Y entonces, ya no es necesario el movimiento y por tanto desaparece el tiempo porque ya no hay nada que medir. Teniendo a Dios no necesitamos correr para alcanzar el tiempo. Porque estando ante el Señor lo tenemos todo, incluyendo el mismo tiempo.
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Llama para salvarlos y salvarte Por P. Kino
Los laicos en el Concilio Vaticano II Por Pbro. Lic. Héctor Colunga colunga46561@hotmail.com
Muy estimados lectores: A 50 años del Concilio Vaticano II, es necesario conocerlo en caso de que no sepamos su contenido y recordarlo para aquellos que lo hemos dejado a un lado. Cuando asistió a Roma don Arturo Antonio Szymanski Ramírez a la apertura del Año de la Fe y a la conmemoración de los 50 años del Concilio Vaticano II, en entrevista a un reportero de Notimex dijo lo siguiente: “Los fieles católicos de hoy desconocen el Vaticano II. No han profundizado en su contenido y no lo aplican. Por eso no tiene lógica pensar en un nuevo Concilio, un Vaticano III, como algunos sectores de la Iglesia han propuesto”.
E
s emocionante que gracias a las llamadas del público, los jóvenes potosinos, Miguel y Alejandro siguieron adelante en La Voz México, ojalá sigan con nuestro apoyo. Y aprovechando este acontecimiento quiero hacer un paralelismo entre este suceso y nuestra salvación. Dios nos llama a todos a salvarnos. Dice san Agustín que el hombre está predestinado a la salvación. Y así como es emocionante “haber salvado” a participantes de un concurso, imaginemos la gran emoción que debemos sentir cuando a través de la oración, del año de la fe, de los sacramentos, de las indulgencias etc., poder salvarnos y ayudar a otros a salvarse, no de salir de un concurso de canto, sino de participar de la vida eterna con Dios. El año de la fe, es un tiempo de Gracia y salvación. Jesucristo nos sigue pidiendo llamadas, que dicho sea de paso, estas no cuestan dinero. Cuestan tiempo para dedicarle un momento a Dios y al prójimo. Cuesta compromiso de perseverancia, pero que el premio será la salvación de la persona humana. Pero ¿qué significa “salvar”? Es librarse de un riesgo, de una desgracia sea momentánea o permanente. El cristiano vive en peligro de no alcanzar la visión beatífica. Por la libertad, el ser humano puede preferir alejarse de su Creador. Vivimos en la tentación de no ser fieles a Dios en el servicio al prójimo. Querer cambiar la esposa de cuarenta años por dos de veinte es tentación fuerte. Hacer trabajos escolares con solo “copiar y pegar” y pasar exámenes con trampas es muy atractivo. Gastar el aguinaldo en celulares caros, ropa de marca, mientras que no se han cubierto las necesidades básicas puede ser algo común. Pedir prestado y no pagar. Querer arreglarles la vida a todos desde mis criterios, pero no permitir a otros que se metan en mi vida privada… etc. Puedo poner muchos ejemplos de cómo nuestra salvación y la de los demás está en juego hasta la muerte. Pues bien, para terminar, así como seguramente muchos potosinos apoyaremos para que se sigan salvando de salir Miguel y Alejandro de La Voz México, (pues conocemos sus raíces católicas), también, en este año de la fe Dios nos pide “llamadas de oración” por tantos hermanos que necesitan o necesitamos fortalecernos para no sucumbir en la tentación y poder alcanzar la salvación.
Luego continuó diciendo a ese reportero en el Colegio Mexicano: “Benedicto XVI le ha dado en el clavo al convocar al “Año de la Fe”, un jubileo cuyo principal objetivo es recuperar el sentido de lo propuesto por los “padres conciliares” 50 años atrás. Este tiempo puede ser una oportunidad para que los creyentes puedan de verdad vivir como se prevenía en tiempos del Concilio”. Después finalizó diciendo: “Quienes nos decimos católicos no conocemos bien el Vaticano II, hay que profundizar. Es mejor pocos pero bien motivados, a tener templos llenos de personas ignorantes”.
(1ª parte)
unas líneas que nos sirvan de reflexión y recordar lo que dice el Concilio y particularmente sobre los laicos. El Concilio Vaticano II tiene como contenido Constituciones, Decretos y Declaraciones. En la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium), hay un apartado para los laicos. Se define como laico a “todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros que han recibido un orden sagrado y los que están en estado religioso reconocido por la Iglesia, es decir, los fieles cristianos que, por estar incorporados a Cristo mediante el bautismo, constituidos en pueblo de Dios y hechos partícipes a su manera de la función sacerdotal, profética y real de Jesucristo, ejercen por parte, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo” (LG 31). El punto central es que el laico está llamado desde su carácter secular a buscar el Reino de Dios. La pregunta que hago es ¿cómo vive el laico en el tiempo actual? ¿En realidad con todas sus actividades y profesiones cumple su cometido de esforzarse día a día a guiarse por el espíritu evangélico a santificarse y santificar el mundo? ¿En realidad la actitud del bautizado en general es la que corresponde a iluminar a los demás con el testimonio de vida? Continuamos la próxima semana.
Para dar a conocer el Concilio y continuar con ese espíritu de renovación en la Iglesia, a continuación les ofrezco
HOMBRE
“PARTICIPAMOS EN LA OBRA DE LA CREACIÓN Y LA REDENCIÓN” (CEC 2427). EL TRABAJO HUMANO Por Pbro. José Antonio Martínez Ortiz
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l Antiguo Testamento presenta a Dios como Creador omnipotente, que plasma al hombre a su imagen y semejanza y lo invita a trabajar la tierra (Cf. Gn 2, 5-6), y a custodiar el jardín del Edén en donde lo ha puesto (Cf. Gn 2, 15). Dios confía a la primera pareja humana la tarea de someter la tierra y de dominar a todo ser viviente (Cf. Gn 1, 28). Cultivar la tierra, significa no abandonarla a sí misma, dominarla es tener cuidado de ella.
hombre por ser dinámico, capaz de realizar diversas acciones y que permite no considerarlo como una simple mercancía. El trabajo del hombre debe estar por encima del capital generado, es decir, el trabajo vale por el hombre mismo y no por la capacidad económica que les es posible producir, pues el trabajador participa en relación a la propiedad, su gestión y sus frutos.
El trabajo debe ser honrado porque es fuente de riqueza o, al menos, de condiciones para una vida decorosa, y, en general, instrumento eficaz contra la pobreza (Cf. Pr 10, 4). Pero no se debe caer en la tentación de idolatrarlo, porque en él no se puede encontrar el sentido último y definitivo de la vida. El trabajo es esencial, pero es Dios, no el trabajo, la fuente de la vida y el fin del hombre.
El trabajo es un derecho fundamental, un bien para el hombre (GS 26), es un bien de todos, debe estar disponible para todos aquéllos capaces de él; siempre orientado a la justicia y al bien común, proyectada hacia el futuro. Por ello, los problemas de la ocupación reclaman la responsabilidad del Estado, el cual debe promover políticas que activen oportunidades de trabajo que aseguren una vida sustentable; ya que el trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre (LE 10). El trabajo asegura los medios de subsistencia y garantiza el proceso educativo de los hijos; así también, se ha de garantizar la presencia de las mujeres en el ámbito laboral (LE 19).
Así, ningún cristiano, por el hecho de pertenecer a una comunidad solidaria y fraterna, debe sentirse con derecho a no trabajar y a vivir a expensas de los demás (Cf. 2 Ts 3, 6-12; Ef 4, 28). El trabajo tiene una doble dimensión: objetiva, como conjunto de actividades, recursos, instrumentos y técnicas, de las que el hombre se sirve para producir; en sentido subjetivo, es el actuar del
El primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, como autor y como sujeto. En este sentido el trabajo vale no sólo por los objetos que produce: una escoba o una computadora, sino porque quien la realiza es una persona consciente y libre que es hijo de Dios. Con el trabajo, el hombre hace que la tierra sea más habitable; completa la obra del Creador.
Así, el trabajo pertenece a la condición originaria del hombre y precede a su caída; no es por ello, ni un castigo ni una maldición. Se convierte en fatiga y pena a causa del pecado de Adán y Eva, que rompen su relación confiada y armoniosa con Dios (Cf. Gn 3, 6-8).
La oración nocturna Canónigo José Ma. Ortega Robles
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racias a Dios todavía hay almas que alaban y bendicen a Dios. Son las almas de los Cartujos, de los Capuchinos y Cistercienses, y otros monjes y religiosos que madrugan para hacer oración por tiempo largo. También en todas las catedrales y algunos santuarios existe el coro de los venerables cabildos, que tienen por oficio, por obligación recitar en nombre de toda la Iglesia las horas canónicas y litúrgicas. ¿Usted reza de noche o de día? Como todo hijo se comunica día a día con sus padres, también todo buen católico debe comunicarse con Dios para cumplir con el deber que nos señala la oración. Qué hermoso es ver y observar a un católico que cuando pasa frente a una Iglesia llega para visitar al Santísimo, otros al menos se santiguan; pero más edificante es ver a las almas devotas que postradas ante el Sagrario, de rodillas, hasta parece que están en éxtasis, adorando al Buen Jesús. Todos debemos darnos un tiempo para hacer oración, al menos en casa. Cristo nos espera todo el tiempo. Recordemos que todos tenemos con Él una deuda de amor y gratitud. No seamos drogueros, porque hasta los ángeles del cielo y las almas piadosas nos lo pueden demandar.
Hagámonos de palabras Oye amigo, hoy tienes mucha
energía
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uchos años la alquimia persiguió ese poder y energía que podría darnos más y mejor vida. También el grupo de los jónicos (presocráticos) estuvieron en busca y respuesta de ese numen de vida, y le llamaron en modo general arjé, tomado no como principio sino como aquello que generaba movimiento. En la ciencia preguntar qué era aquello que hace posible la condensación y la rarefacción, era también motivo de averiguar que energías actuaron. Y claro, no puede faltar en esta ocasión para hablar de esta palabra el célebre físico Albert Einstein, quien mencionó que “a partir de la distribución de masa y energía que puebla el espacio, se determinan las características de la variedad métrica, nuestro espacio-tiempo”. ¡Qué maravilla! Hablar de energía es un tema inagotable, pues en cualquier sitio disponemos de ella. ¿Sólo en los seres vivos? no del todo. Hoy por ejemplo el hombre ha sido un usuario desmedido de la energía fósil, sí, la energía fósil. La que se formó desde hace más de 65 millones de años, sus representantes fósiles más destacados son: el carbón, el gas natural y el petróleo u oro negro, llamado coloquialmente. Como ven la energía está hasta en los fósiles, y se apela a esta denominación debido a su periodicidad. Todo esto para dar sentido a la palabra energía, es una palabra con fuerza, una palabra con movimiento y potencia. Del griego εν (én) y εργον (érgon), dentro y fuerza, trabajo, respectivamente; es decir una fuerza interna, o un trabajo intrínseco. La palabra energía suele utilizarse en oraciones de tipo convencional como: −ánimo, llénate de energía; pero al igual se emplea para las áreas de las “ciencias duras” o en los pequeños comercios de jugos y licuados que proliferan en las esquinas de las avenidas o calles de nuestras colonias, sobre todo si cerca de allí se ubica alguna escuela, en estos bebederos de energía, se ofrece al afanoso y sediento consumidor un licuado energético. Cabe destacar que este matinal néctar de energía para que cobre efecto, es preferible ser bebible en condiciones de mucha prisa o apuración, sin dinero para un buen almuerzo y en ayunas. Hay alimentos que proveen de energía al hombre y ¡ay de los hombres que se proveen de las energías!
Los libros y sus autores
07 Por Mtro. Luis Marino Moreno F.
Del miedo al amor
El Método Pathwork para transformar la relación de pareja Eva Pierrakos y judith Saly Editorial Pax México 2011, 306 págs.
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l amor que los seres humanos se dan y reciben cae sin duda dentro de lo que alguien calificó como “la extraña dificultad de las cosas sencillas”. Y cuando se trata de sentimientos y emociones, sexualidad y espiritualidad, tarde o temprano aparece el fantasma del fracaso, el rechazo, el miedo a crecer y emprender la aventura más grande de muchas vidas. Esta obra nos brinda la posibilidad de llegar a una profunda comprensión del significado verdadero de las dificultades, generalmente ineludibles, que presentan las relaciones humanas y nos guía en el camino de su solución. Así, nos capacita para crear y mantener relaciones de una gran riqueza, energética, vibrantes, construidas con un amor libre de temores, y enriquecidas por la realización personal. Dicen las autoras: “Este libro te ayudará a transitar del lugar donde te encuentras ahora hasta
donde quieras llegar. No se trata de un manual de ejercicios, sino de enseñanzas que te llevarán a abrir los ojos para permitirte que te veas y te analices con honestidad y sin sentimentalismo. Esto te traerá innumerables recompensas: crecimiento psicológico, autenticidad y alegría. De ahí nacerá tu capacidad para establecer una relación con una pareja igualmente preparada, nacerá, también tu capacidad de dar, amar y ser recíproco”. Eva Pierrakos y Judith Saly. A través de este libro no dan a conocer el Guía y a la llama de amor que brilla en todos nosotros. De acuerdo con el Método Pathwork cada hombre y mujer lleva dentro un ser superior -un núcleo entusiasta, cariñoso, creativo y generoso- y un ser inferior, egoísta, vengativo y poco confiable, que es responsable de gran parte del dolor que sufrimos y que provocamos a los demás.
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Benedicto XVI recordó a los fieles que “todo pasa –nos recuerda el Señor–, pero la Palabra de Dios no cambia, y frente a ella cada uno de nosotros es responsable del propio comportamiento”. El Santo Padre destacó el carácter “escatológico” del Evangelio, en el que Jesús se refiere a los últimos tiempos, y destacó que “Jesús no describe el fin del mundo, y cuando usa imágenes apocalípticas, no se comporta como un ‘vidente’”. “Al contrario, Él quiere sustraer a sus discípulos de toda época de la curiosidad por las fechas, las previsiones, y en cambio, quiere darles una clave de lectura profunda, esencial y, sobre todo, indicar la vía justa sobre la cual caminar, hoy y mañana, para entrar en la vida eterna”. CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa invita a los jóvenes a que escuchen la llamada de Jesús a anunciar su Evangelio… ¡Sean el corazón y los brazos de Jesús! vayan a dar testimonio de su amor, sean los nuevos misioneros animados por el amor y la acogida. Es el apelo que el Santo Padre Benedicto XVI dirige a los jóvenes de todo el mundo en su Mensaje por la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará del 23 al 28 de julio de 2013 en Río de Janeiro (Brasil). El Papa invita a los jóvenes a prepararse a esta cita meditando en el tema del encuentro, “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” (cfr Mt 28,19), “la gran exhortación misionera que Cristo dejó a toda la Iglesia y que sigue siendo actual también hoy, dos mil años después”. CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI ha querido dedicar la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2013, al tema «Migraciones: peregrinación de fe y esperanza», «en concomitancia con las celebraciones del 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y de los 60 años de la promulgación de la Constitución apostólica Exsul familia, al mismo tiempo que toda la Iglesia está comprometida en vivir el Año de la Fe, acogiendo con entusiasmo el desafío de la nueva evangelización». Una vez más, el Papa reitera la dignidad de la persona humana, alienta a la tutela de la vida de los más indefensos, recuerda la urgencia de que se detenga la explotación y privación de los derechos humanos fundamentales de los migrantes y exhorta a la verdadera integración.
MÉXICO.- La Conferencia Episcopal Mexicana ya tiene nuevo presidente. El cardenal Francisco Robles Ortega, fue elegido nuevo líder de la Conferencia Episcopal Mexicana por la asamblea plenaria de los obispos de ese país para los próximos tres años, del 2012 al 2015. Francisco Robles Ortega tiene 63 años fue creado cardenal en 2007, y es el arzobispo de Guadalajara. Creció en un familia numerosa; él es el tercero de 16 hermanos. El cardenal Robles sustituye a Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana. Los dos visitaron Roma hace poco para participar en el Sínodo de Obispos sobre la Nueva Evangelización. MÉXICO.- La Conferencia del Episcopado Mexicano canalizará sus esfuerzos del trienio que inicia a transmitir el Evangelio a los mexicanos sin excepciones, anunció su nuevo presidente el Cardenal José Francisco Robles Ortega al dirigir al pueblo su primer mensaje tras asumir el cargo. Frente al ambiente de negatividad y agresión que se vive hoy en México, el Cardenal Robles se mostró confiado en que hay esperanzas de que el Evangelio cambie en un futuro cercano a las personas y sus corazones, al pronunciar sus primeras palabras misionales a la comunidad católica del país. El mensaje debe ser transmitido por la Iglesia “sin excepción, inclusive de aquellos que ocasionen males, pero siempre respetando la libertad de cada quien”, aseguró el Cardenal Robles, y al mismo tiempo la CEM enfocará su misión evangelizadora a los requerimientos de la Patria. MÉXICO.- Al inaugurar el VI Encuentro Camino a la Castidad 2012, el arzobispo reconoció el trabajo de Courage como una auténtica forma de atención para personas homosexuales. Este fin de semana se lleva a cabo en las instalaciones de Plaza Mariana, en la Villa de Guadalupe, el VI Encuentro Camino a la Castidad 2012, con el objetivo de reflexionar sobre lo que el apostolado Courage ha venido realizando en los últimos años en cuanto a la atención pastoral a personas homosexuales. Tras recordar la pregunta que hiciera un joven a Jesucristo sobre qué debía hacer de bueno para conseguir la vida eterna, el arzobispo de México explicó que lo que aquel joven buscaba en realidad era darle pleno sentido a su vida, al igual que “muchos de ustedes hermanos y hermanas con atracción a personas de su propio sexo. Las experiencias que han tenido, el bien que creían haber conseguido, la frustración y el dolor que han sufrido, les han llevado a buscar. En el fondo de sus corazones algo les decía ¡esto no puede ser la vida!, ¡esto no puede ser todo!”
¿La verdad? ¿Qué es eso? Por Pbro. Darío Martín Torres Sánchez
“Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús le respondió: «¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?». Pilato explicó: «¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?». Jesús respondió: «Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí». Pilato le dijo: «¿Entonces tú eres rey?». Jesús respondió: «Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz». Pilato le preguntó ¿La verdad? ¿Qué es eso?... (Jn 18,33-38).
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os Evangelios coinciden en identificar a Jesús como rey. En primer lugar, lo llaman Cristo o Mesías, con ello expresan que es “ungido”, de linaje real; de esa manera lo identifican y lo describen como descendiente de David, el prototipo de rey del pueblo de Israel.
Considerando los relatos de la infancia de Mateo y de Lucas, encontramos que principalmente san Mateo presenta el nacimiento de Jesús como el nacimiento del niño rey, lo cual despierta la desconfianza y la envidia del rey Herodes, quien busca eliminarlo. san Lucas, por su parte, lo presenta en términos análogos al nacimiento del César o emperador romano, destacando la superioridad de Jesús, con su nacimiento se anuncia paz a los hombres
Por otro lado, sus milagros ocasionan que la gente quiera hacerlo rey. Asimismo, al estar ya crucificado, san Lucas nos cuenta que uno de los malhechores le pide que se acuerda él cuando venga con su reino.
Sin pretender describir su reino de modo exhaustivo, Jesús da dos rasgos fundamentales que lo definen: no es de este mundo y es un reino de verdad.
El Cordero de Dios o Agnus Dei Es un sacrificial que da sentido al gesto de Jesús que partió el pan diciendo: “Tomad y comed... Bebed todos de Él” y que acompaña la fracción del pan. El mismo Cristo se parte todos en este momento de la Celebración de la Eucaristía y nosotros le pedimos una vez más que venga a nuestro corazón, que tenga piedad de nuestra debilidad y nos conceda su paz. ¿Por qué a este canto se le llama también Agnus Dei? En latín significa Cordero de Dios. El evangelio de san Juan y el Apocalipsis en términos latinos llaman así a Jesús. En la iconografía se llama Agnus Dei a la figura de un cordero con una herida, con una bandera y un halo que seguramente has visto en sagrarios ornamentos, en el cirio pascual y algunos otros objetos litúrgicos. Con ella se alude a la muerte, resurrección y la totalidad del sacrificio de Cristo evocado en la Eucaristía. ¿Quién canta el Cordero de Dios? No es necesariamente un canto del pueblo y por lo tanto puede ser cantado solamente por el coro o el solista, aunque se sugiere mejor que el pueblo debe cantar las respuestas de “ten piedad de nosotros” y “danos la paz”.
En segundo lugar, lo identifican como rey de frente al gobierno romano, es decir, frente al César o emperador, o al menos frente a sus representantes.
Las genealogías en san Lucas y san Mateo se aseguran de mostrar que Jesús es de sangre real por ser descendiente de David. En el actuar cotidiano de Jesús, es fundamental que sus seguidores y la multitud vayan descubriendo que Él es el Cristo, baste pensar en el Evangelio según san Marcos, que hace del reconocimiento de Jesús como Cristo la cuestión fundamental que “parte” su Evangelio en dos.
Seguimos con la formación de los cantos de la misa.
En el caso específico de nuestro texto evangélico de Jn 18, ante Pilato, representante del poder del emperador, Jesús contrapone su reino con los reinos de este mundo. Sin pretender describir su reino de modo exhaustivo, Jesús da dos rasgos fundamentales que lo definen: no es de este mundo y es un reino de verdad. Ante todo, destaca que su reino no es de este mundo. Esto permite entender que su reino ofrece lo que ningún reino de este mundo puede ofrecer; asimismo, evita que sus seguidores sueñen con algo que inicia y termina en la tierra, como lo es el poder o los bienes terrenales. Y pretende conducir a los bienes de arriba. El rasgo más específico que define reino que hace realidad Jesús es la verdad, por lo tanto el suyo es un reino de libertad, pues la verdad de Jesús conduce a la libertad (“la verdad los hará libres”). Esta verdad es algo que no conocen los reinos de este mundo, de ahí que generen muchas esclavitudes. La carencia de conocimiento de lo que es la verdad, por parte de los reyes de la tierra, está representado por la pregunta que hace Pilato: ¿La verdad? ¿Qué es eso?
¿Cómo se canta? El canto tiene dos partes: una que llamaremos la “Invocación”, es decir, donde cantamos “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo” y la otra parte que llamaremos la “Respuesta”, es decir “ten piedad de nosotros” y “danos la paz”. Se llama respuesta porque como ya dijimos, es la parte cantada donde responde el pueblo u otra parte del coro. La respuesta y la invocación podrán ser repetidas según exija la acción. Recuerda que no es el momento de un lucimiento coral, sino de acompañar el momento litúrgico que se está viviendo, aunque cante el coro solamente. Recomendaciones Nunca vayas a sustituir este canto por uno de los llamados “Cantos de paz”, como por ejemplo Hebenu Shalom Alejem o cualquier otro similar, ya que de ningún modo un canto de este tipo puede sustituir el Cordero de Dios. Comienza a cantar este canto al momento en que veas que el sacerdote toma el pan para partirlo. Exactamente ahí debe iniciar este canto. No tengas miedo al silencio que puede acompañar el signo de dar la paz. Recuerda que el silencio también es música. Espera en este momento de la paz no es necesario decir palabras, basta solo con apretarnos las manos o darnos un abrazo y es mejor no cantar nada; si hay que decir algo se dirá: “la paz del Señor esté contigo” para contestar “Y con tu espíritu”. No alteres el texto litúrgico original cuando trates de componer una melodía para ello, ya que puedes hacerlo, sólo procura también que tu arreglo musical y coral sea sencillo, breve y suave. Toma en cuenta en tu composición musical las formas de invocación y respuesta.
Encuentro de directores de escuelas católicas y de inspiración cristiana, con el responsable de la Dimensión de Educación y Cultura
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n días pasados, la Arquidiócesis de San Luis, a través de la Dimensión de Educación y Cultura, convocó a los encargados de colegios y en general a todos los que se dedican a la educación, a un primer encuentro con el responsable de dicha dimensión en la Arquidiócesis: Pbro. Lic. Salvador González Vásquez. En ese encuentro participaron las siguientes personas: Lic. Fernando Ávila, rector de la Universidad Marista, hermana María de Jesús Cisneros y hermana Ma. Guadalupe Dávalos Morales, Directoras del Colegio Manuel M. Lazcano, profesor Victor Martínez, subdirector del Instituto Andes, hermana Dolores Hernández Zamora, directora de pastoral del Colegio Motolinía, F. Antonio Rubín de Celis, director general de los colegios del Real, profesor Alejandro Jiménez Cataño, subdirector del Colegio Real de San Luis, Ma. De Lourdes F. Barba, de coordinación academica del Instituto Hispano Inglés, Ma. Inés Rodríguez Tórres del Departamento de Pastoral del Instituto Hispano Inglés, Salvador Sierra Tórres, coordinador del Instituto Cervantes Apostólica, hermana Ma. Concepción Castañeda, directora del Colegio Minerva, Hna. Elena Anaya Duarte, encargada de animación espiritual del Colegio Sagrado Corazón, Ing. Norma Moreno, Directora de la UNID, profesora Nancy Gómez Díaz, Coordinadora de posgrados de la UNID, profesora Alejandra Zulaica, Directora del Colegio Areté, hermana Ma. Magdalena Delgado Reyes, directora del Colegio Miguel M. de la Mora, Lucia E. González e Isabel Ávila, Directora y coordinadora del Colegio Agnes Gonxha, profesora Ma. Del Carmen Goñi y Beatriz E. Nales de Foyo, directora y coordinadora del Instituto Pierre Faure de San Luis, Hna. Ma. Engracia Espinoza G. Directora administrativa del Colegio Simón Bolivar.
En tal reunión el padre Salvador González les dirigió un saludo de parte del arzobispo. Posteriormente, les invitó a ser auténticos apóstoles de la educación, considerando que su trabajo no es ir a tierras de misión; pero si tener el corazón disponible para ayudar al prójimo, es decir a los más próximos que son sus alumnos. Éstos niños y jóvenes que tanto necesitan de alguien que los guíe, no solo con las palabras sino con actitudes de verdadero afecto. En la antigüedad a los maestros se les llamaba “padres”, porque engendraban en las letras a aquellos que se les había confiado. Primero está el hogar, y luego el colegio que es una segunda casa, en donde muchas veces, el maestro tiene que representar la figura de un padre. Porque el colegio no solo es un lugar donde se enseñan letras; sino también la casa donde se aprende a vivir y conocer a Dios Padre. El Padre Salvador les dijo a los presentes “Ustedes son quienes han de cultivar las vidas que les han confiado. La semilla esta sembrada, pero el maestro tiene que cultivarla a base de cuidados. “Un maestro es un verdadero artista, que va dando forma a cada obra de arte, que es el ser humano. Los maestros tienen encomendada la tarea más noble, que es dar vida a una nueva sociedad, el futuro de nuestra Iglesia y nuestra Patria se encuentra en sus manos”. En dicha reunión se hizo la elección del equipo de Pastoral Educativa, ese grupo va a trabajar en los proyectos pastorales en el campo de la educación, y lo hará en comunión con el responsable de la Dimensión. Dicha trabajo se realizará de acuerdo al plan de pastoral de la Arquidiócesis.
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Retiro espiritual del Presbiterio Potosino
l Presbiterio Potosino, se reunió en “Casa de la Acción Católica” en la que llevó a cabo su retiro espiritual. Cerca de cien sacerdotes, después de un momento de oración ante el Santísimo, escucharon las charlas dirigidas por el P. Edmundo Moreno cuyo tema fue tomado de las conclusiones del Sínodo de los Obispos, recientemente realizado en Roma: “La nueva Evangelización”. El P. Moreno puso en contexto los sínodos realizados desde que estos fueron convocados por primera vez por el Papa Pablo VI, haciendo referencia al tema de cada uno de ellos. Posteriormente, mencionó también el itinerario de las conferencias latinoamericanas, mencionando la reflexión que han ofrecido cada una de ellas, desde la primera realizada en Río de Janeiro, en la que el Papa Pablo Sexto se dirigió con su carta Ad Ecclesiam Christi, hasta la última realizada en Aparecida, en la que el Papa Benedicto XVI resaltó la Misión Permanente. En un segundo momento, fue retomar los elementos dados por el Sínodo de los obispos, en el que el tema, como ya lo mencionamos ha sido el de la “nueva Evangelización”, espíritu que tiene mucho en común con lo que ya se ha venido trabajando en la Iglesia Latinoamericana, y concretamente en nuestra Iglesia Potosina. El Padre Edmundo invitó a cada uno de los sacerdotes a que se retomara el trabajo de la misión permanente, para que con este espíritu del Sínodo, estemos en comunión con la Iglesia Universal. Este retiro, fue realizado ya en las vísperas del tiempo de Adviento, con el que iniciamos el nuevo año litúrgico.
Se inauguró y bendijo la Casa de Por LCC Angélica Maldonado Morales
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l pasado viernes 16 de noviembre se inauguró oficialmente y se bendijo la Casa de la Caridad-Hogar del Migrante.
La bendición estuvo a cargo del Arzobispo emérito de San Luis Potosí, monseñor Luis Morales Reyes, por ser quien inició, impulsó y casi dejó concluida la obra en su totalidad, que se espera sirva de ejemplo en otros estados e incluso países, pues es considerada la primera en su tipo, a nivel Latinoamérica. El acto inaugural fue presidido por nuestro arzobispo monseñor Jesús Carlos Cabrero Romero, acompañado del presbítero y licenciado Rubén Pérez Ortiz, titular de la Comisión para la Pastoral Social y Cáritas Arquidiocesana y director de la Casa de la CaridadHogar del Migrante, gestor de esta obra; la doctora María Luisa Segura de Toranzo, Presidenta Estatal del DIF; el Presidente Municipal de San Luis Potosí, licenciado Mario García Valdez; licenciado Cándido Ochoa Rojas, Secretario de Gobierno del Estado de San Luis Potosí; Ingeniero Jorge Viramontes Aldana, Delegado Federal de SEDESOL; Ingeniero Fernando Chávez, Delegado estatal de SEDESORE, SLP, entre otras personalidades del ámbito político y eclesiástico, así como empresarios y funcionarios de diversas dependencias sociales. Desde luego no podían faltar la palabras de los migrantes quienes externaron sus vivencias en las que se han jugado la vida y narraron brevemente –con lágrimas- sus dolorosos testimonios de cómo han sido golpeados, torturados y humillados, pero aún en esas circunstancias, con todo el entusiasmo le cantaron a todos los asistentes y además, externaron sus palabras de agradecimiento por esta obra, que hicieron posible tanto las autoridades civiles, como las eclesiásticas, así como la sociedad en general. En su intervención monseñor Carlos Cabrero Rome-
ro afirmó que “La evangelización de la Iglesia Potosina siempre ha ido acompañada de obras sociales significativas, como la que hoy se inaugura y se bendice, siendo la finalidad de estas obras el favorecer el desarrollo integral del hombre y pueda éste seguir adelante”. Indicó que de enero del 2012 a la fecha se han atendido 14,997 migrantes, recibiendo a estos hermanos las 24 horas del día. En esta temporada se reciben mínimo 60 personas diariamente, entre hombres y mujeres, y en algunos casos, hasta familias completas. “El Señor nos da la oportunidad de ejercer la fe y la caridad, un binomio muy oportuno para crecer, madurar y testificar la fe”. continuó don Carlos. “El migrante es un hombre de fe y esperanza y estos son los motores o alicientes que lo ponen en marcha y le llevan a dejar atrás su situación desesperada que es provocada por situaciones sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas por las cuales le es difícil construir un porvenir para él y su familia”.
NOVIEMBRE 18 DE 2012
la Caridad-Hogar del Migrante
La primera en Latinoamérica “Los migrantes son hombres de mucha fe, confianza en Dios y fortaleza que han adquirido, venciendo obstáculos que van encontrando en el camino: hambre, días y noches sin dormir, inseguridad, violencia física, mental y emocional, secuestro e inclusive se exponen a la muerte”. Esta Casa es el signo de unión de la gran familia potosina integrada por la Iglesia, las autoridades y demás sectores de la sociedad que se unieron para alcanzar esta meta: una casa hogar que garantice a los migrantes un lugar digno, seguro, en donde puedan encontrar la paz y puedan reponer sus fuerzas para continuar su peregrinar hasta llegar al mejor futuro que buscan, dijo monseñor Cabrero. “Queremos que esta casa les ayude a encontrar a Dios que es amor, brindándoles un trato fraterno y servicial. Una capilla en donde puedan orar y fortalecer su espíritu, y un espacio donde pueda darse la convivencia y el intercambio de su riqueza cultural”. El migrante y toda persona es digna de nuestro reconocimiento y hemos de ver en ellos la oportunidad que Padre Dios nos da de reconocer a quienes el Señor Jesús se refería cuando dijo: “Vengan, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me diste de comer; tuve sed y me diste de beber; estuve desnudo y me vestiste; en la cárcel y me visitaste; enfermo y me viniste a ver. Era forastero y me acogiste”. La Casa de la Caridad-Hogar del Migrante constó de etapa cero, uno y dos y está ubicada en Juan Álvarez 210, Barrio de Tlaxcala, en el cruce de las vías México-Laredo. Si te encuentras hermanos en estas condiciones envíalos a esta dirección.
El A, B, C de la Biblia
Yo CREO...y vivo mi FE
Dios todopoderoso La transmisión de la Palabra
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Por David Campos
asta hoy hemos insistido en ver la Palabra pronunciada, dicha, por Dios; pero la última vez hacíamos notar dos características que se realizan en el proceso de elaboración de la obra que tenemos en nuestros hogares, la Biblia, es decir, que además de pronunciarse, también se transmite y es escrita. Ahora me gustaría insistir en estos últimos dos puntos que señalábamos en la anterior edición, la Palabra es transmitida y escrita -pues sólo fueron mencionados en modo sencillo-, ya que implican también un desarrollo dentro de la historia del Pueblo de Israel. Respecto a la Palabra transmitida, Dios se ha revelado al hombre, a su pueblo, no únicamente por comunicación “verbal” -por mencionar así la locución de Dios a la humanidad, llamándosele diálogo u oráculo con los patriarcas y profetas, y por medio de estos, a su vez, con el pueblo-, sino también mediante las obras -que es donde le viene la fuerza y efectividad a la Palabra-; así que al Pueblo de Israel le corresponderá contemplar, e interpretar, el actuar de Dios en su historia, y conforme lo va realizando ejercitará la capacidad de recordar y conservar esto en su «memoria histórica», para trasmitir estos eventos a las generaciones venideras mediante diferentes recursos: el culto -los motivos de las festividades-, costumbres, fórmulas legales y rituales, etc.; hasta conformar un cuerpo de tradiciones que identifican la fe de un pueblo y que se ve en la necesidad de conservarse y formalizarse consignándolas por escrito. Sin embargo, el remanente en la conciencia del pueblo no se limita a una sola «memoria histórica» sino como todo un «memorial», así lo entendemos en las palabras de la consagración dentro de la Misa, donde el sacerdote celebrante reza: «Hagan esto en memorial mío» — o en conmemoración mía —; este término nos abre a un nuevo sentido de los acontecimientos en la historia, pues lo que se ha vivido no se estanca en el pasado y se limita a recordarse, sino que se realiza nuevamente y me lanza a un futuro direccionado -es decir, que no es “al ahí se va”; no es algo que aconteció en el pasado a mis antecesores y que de manera consecuente me ha afectado a mí en mi presente, sino que en verdad éste es un suceso que se realiza en orden a mi persona, que directamente me atañe. Y es por lo que la transmisión de la Palabra sigue cobrando fuerza en el momento que se pronuncia delante de la persona que recibe el mensaje, porque es para él, porque está dirigida a mí la Palabra que escucho.
“Te compadeces de todos, porque lo puedes todo” (Sb 11,23) Por P. Memo Gil
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os encontramos reflexionando sobre el primer artículo del Credo y ahora abordaremos ese atributo que se le da a Dios y que nos habla de su infinita misericordia: Dios es Todopoderoso. Pues vimos que como Padre se preocupa por cada uno de nosotros, corresponde ahora descubrir cómo es que Él puede todo por nosotros. Logramos entender este atributo fijándonos en la asombrosa obra de la creación, y por la conservación y gobierno del universo. Pero nos viene bien también descubrir que al poderlo todo, tiene incluso el poder infinito de ser misericordioso con todos, porque tiene el poder absoluto de amarnos por igual a todos. Debemos tener claro que al decir Creo en Dios Padre Todopoderoso, cuando iniciamos el Credo, no se trata tanto ya de aquel Dios que en el Antiguo Testamento vemos desplegando todo su poder terrible en luchas, en tempestades, aniquilando pueblos y exterminando dioses paganos. Eso es una imagen deformada de Dios que más bien el Pueblo Judío quiso transmitir sobre todo a sus enemigos. Para que se les respetara, pues así no habría quien pudiera querer oponérsele a tal pueblo que contaba con tan poderoso Dios. A nosotros, la omnipotencia de Dios nos llega referida por Jesús en el Evangelio, pero como un Padre al que nada le resulta imposible en bien de sus hijos. Y aunque pudiera ser malo y aparecer como un Dios que castiga, eso no corresponde a su esencia, ya que es absolutamente puro Amor. Es omnipotente sí, pero omnipotente como Padre bueno. Por eso creemos y confiamos en su absoluto poder de amar. Aunque haya quien cuestione su capacidad de poderlo todo con el amor que nos tiene y permitir al mismo tiempo el mal en el mundo. ¿Por qué no nos libra del mal y el sufrimiento que éste nos produce? Claro que Dios Padre nos libra del mal acompañándonos en el sufrimiento desde la cruz del Hijo. Entonces se sufre el dolor cristianamente desde la dimensión resucitada y resucitadora que Jesús nos alcanzó con su muerte en la cruz. Cuando se le pide a Dios, que ya que todo lo puede, intervenga para impedir el mal y evitar el sufrimiento en el mundo. Y, como al parecer, no hay respuesta. Se puede llegar muy fácilmente a la conclusión de una cierta impotencia por parte de Dios y no
nos queda más que lidiar solos con el dolor y el sufrimiento. Pero esto está muy lejos de la verdadera imagen del Dios que Jesucristo nos reveló. Ese poder absoluto que hay en Dios para buscar nuestro bien, se hace presente de manera absolutamente poderosa en su solidaridad con el género humano. Pues es un Dios que en Jesús nos manifestó claramente su compasión hacia los desvalidos y los enfermos. O sea, en Jesús, el Padre se acercó a padecer con quien necesitaba de su solidaridad y fortaleza. Manifestó su poder infinito en la ternura y amor con que Jesús daba nuevo sentido a la vida de quienes sufrían, por el simple hecho de hacerse cercano a ellos. Por lo tanto, el atributo que se le da a Dios como Todopoderoso, no es para que lo entendamos a la manera de quien está listo para remediar inmediatamente todas nuestras necesidades. Y como no complace inmediatamente nuestras peticiones, pues concluimos que simplemente no nos escucha. Solo que no olvidemos que saber pedir exige perseverancia y confianza humilde en que la respuesta de Dios llegará. Desde que nuestra petición esté de acuerdo a lo que, por su omnipotencia amorosa, Dios vea que es conveniente para nosotros en ése determinado momento.
NOVIEMBRE 25 DE 2012
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Nuestra Señora de la Atención U
na vez, según refiere el Evangelio de Juan, María fue invitada a un banquete nupcial en un pueblecito de Galilea llamado Caná. ¿Se trataba de la boda de un pariente suyo, de un familiar querido? Es posible, pues entre los invitados también estaban Jesús y sus discípulos. Sin embargo, en aquellos tiempos –como se sabe- una fiesta de boda bien podía durar hasta una semana entera; de hecho, así duraba si la novia era virgen; si no lo era, dos días eran más que suficientes para despachar el asunto. ¿Cuánto llevaba ya esta fiesta de la que nos habla Juan? No lo sabemos; lo que sí sabemos, en cambio, es que a un cierto punto del banquete empezó a faltar el vino. ¡Qué catástrofe! El vino representaba el gozo y la alegría del corazón; ya lo dicen las Escrituras, y las Escrituras no pueden mentir: «El vino alegra el corazón del hombre» (Salmo 104, 15). Que el vino se acabara en una ocasión como ésta era peor que haber organizado un banquete y que de pronto faltase la comida, pues la abundancia de vino era, además de una señal de los tiempos mesiánicos [«Destilarán vino los montes» (Amós 9,13; Oseas 14,8; Jeremías 31,12), etcétera], una promesa cierta de la futura prosperidad conyugal. Para decirlo ya, no podrían ser felices aquellos a quienes durante su fiesta se les hubiera acabado el vino. Imaginémonos cómo se tronarían los dedos de pura desesperación los padres de los novios, cómo andarían de aquí para allá, nerviosos y tristes, en espera de un milagro o de un repentino chaparrón que dispersara a los invitados. Pero nadie notaba nada, salvo una mujer que estaba por ahí cerca. Esta mujer era María. Ella fue la única que vio en los rostros de los recién casados las arrugas de la preocupación, los gestos que delatan la ansiedad. El caso, en pocas palabras, es que ella descubrió que algo no andaba bien y se puso a averiguar de qué iba la cosa. Cuando cae en la cuenta de que la razón de tanto desasosiego es la falta de vino, va con Jesús, que no anda lejos, y le dice: «No tienen vino» (Juan 2,3). Jesús sabe, sin duda, lo que su Madre le pide, pero se rehúsa a intervenir aduciendo que aún no ha llegado su hora. María lo escucha, aprueba con la cabeza, pero en vez de perder el tiempo en negociaciones estériles, se dirige a los sirvientes de la casa y les ordena que «hagan lo que Él les diga». ¡Nada más eso faltaba: que ni siquiera ella, la Madre, pudiera pedirle a su Hijo un pequeño favor! Pues bien, se lo pide, el milagro se realiza y así el banquete puede proseguir. ¡Menos mal! A menudo, cuando comentan este pasaje evangélico, los teólogos y los exegetas se ponen a discurrir acerca de lo que podrían significar las
vasijas de piedra (¿por qué de piedra? Evocación –dicen- de las tablas de la ley), o de que aparezcan juntos en el relato el agua y el vino (clara alusión –siguen diciendo- al sacramento de la Eucaristía y a las dos naturalezas de Cristo: la humana y la divina). Y está bien que lo hagan, ya que su oficio consiste en encontrale a los pasajes de la Biblia sus sentidos ocultos, pero con tal de que no dejen de ver, por lo menos en éste, el bellísimo retrato de la Virgen María que casi subrepticiamente nos es presentado por el evangelista que nos cuenta el hecho. ¿Cómo pinta Juan a Nuestra Señora? Como a una mujer a la que le gusta la fiesta, los rostros alegres y las risas humanas; como alguien a quien le preocupa que se acabe el vino, es decir, aquello que alegra el corazón del hombre. Si no fuera así, Juan nos la habría presentado más bien monologando de la siguiente manera: «¡Qué bueno que ya se les acabó el vino! A ver si así se callan y se van a dormir de una vez por todas estos viejos borrachos». Y consta por el Evangelio que tampoco dijo: «Aunque puedo hacerles el milagrito que esperan, esta vez seré enérgica. ¡Por hoy, nada de bebidas embriagantes! Y si quieren más, no seré yo quien los provea de ellas». Pero no, no dijo nada de esto, y ni siquiera lo pensó; antes bien, hizo el regalo a los nuevos esposos de 600 litros de buen vino. Dios, su Dios, Aquel en quien ella confiaba, era el Dios de la alegría. Mujer atenta, sus ojos estaban siempre abiertos de par en par en busca de aflicciones para consolarlas, y de lágrimas para enjugarlas. No era ella distraída o indiferente, sino atenta y solícita. Dijo una vez Simone Weil (1909-1943), la filósofa francesa, que la atención pura es ya en sí misma
plegaria. «La calidad de la atención –escribió en Attente de Dieu- está estrechamente ligada a la calidad de la oración… Hoy parece que se ignora, pero el objetivo real y casi el único interés de los estudios es el de formar la facultad de la atención. La mayor parte de los ejercicos escolares poseen, sin duda, un cierto valor intrínseco, pero es un interés secundario… Los estudiantes que aman a Dios no deberían decir: “A mí me gustan las matemáticas”, “A ti te gusta el francés”, “A mí me gusta el griego”. Deben aprender a amar todo como instriumento para desarrollar la atención que, orientada a Dios, es la sustancia misma de la plegaria». Que esto es realmente así lo demuestra la mirada de la Virgen, maestra en el arte de orar con los ojos abiertos. Me la imagino en aquella fiesta observando el ir y venir de las gentes para descubrir el momento en que su presencia se hacía necesaria. Me la imagino silenciosa, callada y amable. Sobre todo amable.
María: cuando estamos cansados, deprimidos o enfermos es tanta nuestra aflicción que ni siquiera reparamos en los demás. Pero lo mismo sucede cuando andamos de prisa –lo que es cada vez más frecuente, más común-. Competimos entre nosotros, nos rebasamos, pero no nos miramos. Hemos perdido el interés por el otro. ¿Por qué no nos das unos ojos como los tuyos, una mirada siempre volcada hacia los demás, una mirada –como dice Sören Kierkegaard- «capaz de captar en el rostro ajeno cada signo»? Dánosla: nos hace falta tanto como el agua, como el vino sin el cual la fiesta de la vida se nos acaba.
Por amor al prójimo debemos procurar la conservación de nuestra vida aunque duela mucho el vivir Por Mtro. José Ricardo García López
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uando nos encontramos en situaciones que nos hacen sentir muy felices, quisiéramos que esos momentos no pasaran nunca o que se prolongaran el mayor tiempo posible, así como le sucedió al apóstol Pedro en el momento de la transfiguración de Cristo, de suerte que pretendía construir tres tiendas para que esa situación se prolongara. Por el contrario, hay también etapas en que se acumulan tantas desgracias en nuestro entorno que sentimos que ya no soportaremos más esa encrucijada en que la vida nos ha puesto, pongamos por caso, que simultáneamente se enferman nuestra esposa, nuestros hijos y nuestra madre y que por otro lado, nos despiden del trabajo, en tales circunstancias nos damos cuenta que nuestra vida está pasando por una situación idéntica a la del santo Job, narración bíblica que, por momentos, nos parecía solo un cuento totalmente alejado de la realidad y que ahora, la angustia y la desesperación nos convence de que son situaciones por las que pasamos los hombres en el curso de nuestra vida.
seres humanos que sufren y nos necesitan, que no obstante nuestras debilidades estamos dispuestos, como Simón el de Cirene, a ayudarlos a cargar su cruz. Desear la muerte en estas circunstancias sólo por huir y desentendernos es un supremo egoísmo y una gran mezquindad. Tampoco debemos llegar al extremo contrario, que sería el no querer morir porque consideramos que no hay en el mundo quien pueda sustituirnos; que somos absolutamente indispensables y no sólo necesarios. No nos vaya a suceder lo que a aquél fraile, superior de los franciscanos, que estando ya muy anciano y enfermo, repetía constantemente a sus hermanos los frailes y principalmente al que lo atendía en el lecho del dolor: Hay hermano, no quiero morir porque, ¿qué va a ser de ustedes y de este convento el día que yo muera? Hasta que un día harto ya, de aquella cantaleta, el fraile que lo atendía le respondió: Muérase sin cuidado su paternidad, mire usted que murió nuestro padre san Francisco y mal haya para la falta que nos hace.
Sabiendo yo que la vida
Estos episodios nos hacen, si no perder totalmente la fe, sí flaquear y sentirnos convencidos de que la fe ayuda de muy poco y, a ratos, llegamos a pedir a gritos la muerte. Esta pretensión en un cristiano, es explicable, mas no se justifica, porque a fin de cuentas, la razón por la que deseamos morir, es contraria a la caridad cristiana debido a que pretendemos huir de una realidad en la que debemos ayudar y sostener a los nuestros. Consideremos, como cristianos, que es una gran oportunidad que Dios nos da para demostrar a nuestra familia, amigos u otros
Respecto de que no debemos desear la muerte cuando aún podemos ser útiles, Lucio Anneo Séneca (4 a.C. † 65 d.C.), filósofo pagano, nos pone la muestra a muchos cristianos y trato de demostrarlo con una carta que escribió cuando su esposa Paulina, mucho más joven que él, se encontraba gravemente enferma y él se persuadió de que debía cuidar su salud para poder auxiliarla debidamente. Es la Carta CIV que lleva por título: La enfermedad incipiente y los cuidados de Paulina. (Lucio Anneo Séneca, Obras Completas, Aguilar, S.A. de ediciones, Madrid 1949). Carta que en la parte conducente dice de la manera siguiente:
por amor de los nuestros, y aún a
de mi Paulina gira en derredor de la mía me convenzo que atendiendo mi salud miro por su salud, y fortalecido por la edad para resistir muchos embates, pierdo las ventajas de la ancianidad; pues me ocurre pensar que en esta mi vejez late una vida joven, que merece toda suerte de miramientos. Así que no pudiendo yo alcanzar de ella que me ame con más fuerza, puesto que ello no es ya posible, consigue ella de mí que yo me quiera a mi mismo más cuidadosamente. Hay que condescender con estos afectos honestos, y de cuando en cuando, por más que algunos motivos nos fuerzan a morir, hay que retener pesar de los sufrimientos, al alma que ya está a flor de labios, puesto que el hombre debe vivir, no mientras el vivir es grato, sino mientras es conveniente. Aquel que no considera a su mujer y a sus amigos merecedores del sacrificio de quedar más tiempo en la vida y se obstina en morir, es un hombre ruin y mezquino. Impóngase a sí misma el alma este deber, mientras lo exija la conveniencia de los suyos, y deténgase en su camino, no ya si desea morir, sino aun cuando hubiere comenzado a morir, y haga ofrenda de sí a los suyos. Propio de un alma grande es volver a la vida por ajena causa; y cosa es que han hecho con frecuencia varones egregios”.
«Migraciones: peregrinación de fe y esperanza»
B
enedicto XVI ha querido dedicar la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2013, al tema «Migraciones: peregrinación de fe y esperanza», «en concomitancia con las celebraciones del 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y de los 60 años de la promulgación de la Constitución apostólica Exsul familia, al mismo tiempo que toda la Iglesia está comprometida en vivir el Año de la fe, acogiendo con entusiasmo el desafío de la nueva evangelización». Una vez más, el Papa reitera la dignidad de la persona humana, alienta a la tutela de la vida de los más indefensos, recuerda la urgencia de que se detenga la explotación y privación de los derechos humanos fundamentales de los migrantes y exhorta a la verdadera integración. Intervinieron en la presentación de este mensaje pontificio, esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Cardenal Antonio María Veglió, Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes y el Secretario del mismo dicasterio, monseñor Joseph Kalathiparambil. El Santo Padre comienza su mensaje para la próxima celebración de la 99 Jornada Mundial dedicada a los emigrantes y refugiados - que tendrá lugar, a nivel eclesial, el 13 de enero de 2013 – señalando que el Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et spes, ha recordado que «la Iglesia avanza juntamente con toda la humanidad» (n. 40), por lo cual «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón» (ibíd., 1). Declaración ésta de la que hicieron eco el Siervo de Dios Pablo VI, que llamó a la Iglesia «experta en humanidad» (Enc. Populorum progressio, 13), y el Beato Juan Pablo II, quien afirmó que la persona humana es «el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión..., camino trazado por Cristo mismo» (Enc. Centesimus annus, 53), escribe Benedicto XVI, recordando luego que, en su Encíclica Caritas in veritate, ha querido precisar, siguiendo a sus predecesores, que «toda la Iglesia, en todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende
a promover el desarrollo integral del hombre» (n. 11), refiriéndose también a los millones de hombres y mujeres que, por motivos diversos, viven la experiencia de la migración. En efecto - destaca el Papa - los flujos migratorios son «un fenómeno que impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea a las comunidades nacionales y a la comunidad internacional» (ibíd., 62), ya que «todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación» (ibíd.). Sin olvidar que en el vasto campo de las migraciones, la solicitud maternal de la Iglesia se realiza en diversas directrices, el Papa se refiere a las migraciones bajo el perfil dominante de la pobreza y de los sufrimientos, que con frecuencia produce dramas y tragedias. Aquí se concretan las operaciones de auxilio para resolver las numerosas emergencias, con generosa dedicación de grupos e individuos, asociaciones de voluntariado y movimientos, organizaciones parroquiales y diocesanas, en colaboración con todas las personas de buena voluntad. Pero, por otra parte - recuerda el Santo Padre - la Iglesia no deja de poner de manifiesto los aspectos positivos, las buenas posibilidades y los recursos que comportan las migraciones. Es aquí donde se incluyen las acciones de acogida que favorecen y acompañan una inserción integral de los emigrantes, solicitantes de asilo y refugiados en el nuevo contexto socio-cultural, sin olvidar la dimensión religiosa, esencial para la vida de cada persona. Y reiterando que la Iglesia, por su misión confiada por el mismo Cristo, está llamada a prestar especial atención y cuidado a esta dimensión precisamente: ésta es su tarea más importante y específica, Benedicto XVI subraya que por lo que concierne a los fieles cristianos provenientes de diversas zonas del mundo, el cuidado de la dimensión religiosa incluye también el diálogo ecuménico y la atención de las nuevas comunidades, mientras que por lo que se refiere a los fieles católicos se expresa, entre otras cosas, mediante la creación de nuevas estructuras pastorales y la valorización de los diversos ritos, hasta la plena participación en la vida de la comunidad eclesial local.
Mensaje de los Obispos al Pueblo de México
“Señor, auméntanos la fe” (Lc. 17,5) Esa fue la súplica de los apóstoles al Señor Jesús, al percibir que solamente en la fe, don de Dios, podía establecer una relación personal con Él y estar a la altura de la vocación de discípulos. La fe es indispensable para descubrir la realidad, el sentido y la plenitud de la vida y realizar los signos de la presencia del Reino de Dios en el mundo. El Año de la Fe, una oportunidad de renovarnos. 1.- Con grande gozo, unidos a toda la Iglesia Católica, hemos iniciado el Año de la Fe, al que nos ha convocado el Papa Benedicto XVI, con ocasión del 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. Este es el año para renovar nuestro entusiasmo de creer en Jesucristo, único Salvador del mundo. Este es el año para reavivar la alegría de seguir su camino y dar testimonio concreto de la fuerza transformadora de la fe. En medio de los graves males que oprimen a nuestra Patria como la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado, la corrupción y el desempleo, les invitamos a mirar con grande esperanza este año de gracia. La fe nos revela que somos todos hijos amados de Dios y orienta nuestras relaciones hacia la fraternidad, la solidaridad y el servicio misionero. Desde la conversión de cada uno, el Señor nos regala la seguridad y la paz que tanto necesitamos. ¿Cómo abrirnos más al don de la fe? 2.- Muchas corrientes culturales de nuestros días intentan sacar a Dios de la vida ordinaria y poner en lugar suyo a cada individuo y sus intereses, lo que hace imposible la fraternidad y la solidaridad humana. Esta situación hace más necesario que nos esforcemos en arraigar fuertemente nuestra fe a partir de nuestro encuentro diario, personal y comunitario con Cristo Jesús, y del conocimiento cada vez más claro y completo de las verdades de nuestra fe. En el Catecismo de la Iglesia Católica encontramos la riqueza de la enseñanza que la Iglesia ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia; les invitamos a estudiarlo. No nos presenta una teoría, nos lleva al encuentro con Jesús que vive en la Iglesia. Así mismo, hemos de acudir a los documentos del Vaticano II; si los leemos de manera correcta son una fuerza para la renovación siempre necesaria de nuestras comunidades eclesiales. La fe se fortalece dándola. 3.-El Año de la fe es un nuevo impulso a la misión continental y el compromiso de la misión continental, a su vez, renueva y fortalece nuestra fe. Que este Año de la Fe refuerce el espíritu misionero que a partir de Aparecida ha infundido nuevo vigor y entusiasmo en los proyectos y acciones pastorales en nuestras diócesis y parroquias. No nos cansemos de pedir al Señor nuestra conversión personal y pastoral. Todos los días repitamos una y otra vez la súplica evangélica: “Señor, auméntanos la fe” y hagamos del “credo” una oración diaria y de nuestra vida diaria una confesión de fe. Llamados a emprender algo nuevo. 4.- Los obispos reunidos el mes pasado en Roma con el Santo Padre, nos han impulsado a llevar adelante la obra de la nueva evangelización que consiste en proponer de nuevo al corazón y a la mente de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, la belleza y la novedad perenne del encuentro con Cristo. Ante los cambios culturales y sociales no hemos de quedarnos paralizados sino que hemos de sentirnos llamados a emprender con audacia algo nuevo para favorecer en las personas que se han alejado un nuevo encuentro con Cristo. Los retos planteados por los nuevos fenómenos de la globalización, migración, secularismo, las nuevas formas de pobreza y ateísmo no deben atemorizarnos. La palabra del Señor sigue resonando en nuestro interior: “No se turbe su corazón y no tengan miedo” (Jn 14, 27). El Espíritu del Señor, primer actor en la misión de la Iglesia, convierte estos mismos fenómenos en oportunidades para una nueva evangelización. El reclamo y el anhelo de una sociedad justa, fraterna, solidaria, generadora de paz se hace realidad cuando vivimos la novedad del Evangelio. Nuestro compromiso: servir a la Iglesia y a la Patria. 5.- Con esta reunión concluye un período de proyectos y servicios de los obispos de México a la Iglesia y a la patria. Agradecemos al Señor la comunión fraterna, la colegialidad apostólica y la estrecha amistad en Cristo que reina entre nosotros. Agradecemos al Señor la buena colaboración y participación de todos. En tres documentos nos hemos querido comprometer y ofrecer orientaciones para que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna. Y al conmemorar nuestra historia desde la fe aportar lo que nos corresponde en la construcción del futuro común de nuestra patria. Queremos evangelizar educando y educar evangelizando para que surja una nueva sociedad más justa, solidaria y fraterna. Que nuestra Madre, la Virgen Santísima de Guadalupe, mujer dichosa por haber creído y estrella de la evangelización, sea modelo e inspiración para todos los que sentimos el llamado del Señor a renovar nuestra fe y a compartirla con alegría y espíritu misionero a todo hombre y a toda mujer, especialmente los más alejados.
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Del Espíritu del Señor y de otros espíritus Vuelve a casa. Se aglomera otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: “Está fuera de sí”. Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: “Está poseído por Belcebú” y “por el príncipe de los demonios expulsa los demonios”. El, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno”. Es que decían: “Está poseído por un espíritu inmundo” (Mc 3, 20-30). Si un hombre deja su casa, su familia, y adopta un género de vida diferente al que se le conoce, cierto que los que lo sepan dirán que ha perdido el juicio. Así pasaba con Jesús. Él salió de Nazaret y se adentró en una vida totalmente otra de lo que hacía en su tierra de crianza. Repentinamente se va y los familiares y amigos nazarenos se preguntan qué pasa con Él; lo encuentran creyéndose un profeta, lo encuentran comportándose como un rabino, más que eso, como el Mesías esperado. Todos están sorprendidos de su aparentemente nueva vida. La familia lo busca para resguardarle, en verdad creen que ha perdido la razón, no se comporta como era antes. Están preocupados por Él. Seguramente se han enterado de aquellas cosas que dice la gente: que es un profeta, que es un iluminado, que es o se cree el salvador del mundo. Y Jesús no tenía tiempo para descansar ni para comer. A veces tenía que separarse incluso de los discípulos para poder tener un descanso y encontrarse en la presencia del Padre, porque si estaba en medio de multitudes, no podía ni dormir ni alimentarse. La familia pensaba que Jesús estaba fuera de sí, y los escribas, a su vez, aprovechando esta confusión, se inventaron la farsa de que Jesús estaba endemoniado. Esperaban que esto les funcionase y se desharían por fin de ese peligro para Israel. Ellos creían tener razón, en parte, puesto que, ¿con el poder de quién un hombre podría hacer aquellas obras? Seguro no conocían bien el actuar de Dios, por eso atribuían en Jesús un poder ajeno al Dios de los padres. Pero olvidaban un detalle: Jesús no solamente expulsaba demonios, también curaba enfermos, les daba la vista a los ciegos, hacía andar a los paralíticos, resucitaba a los muertos, y anunciaba el Reino de Dios. Qué bien se notaba que no conocían bien las escrituras, puesto que si conocieran el libro del profeta Isaías, sabrían que el Espíritu del Señor estaba sobre Jesús. Pero, muy al contrario, acusaban a Jesús de actuar movido por otro espíritu, un espíritu maligno. Con
esto deseaban hacer que la gente le diera la espalda, claro, si los sabios del pueblo lo declaraban así, endemoniado, poseído, sería muy natural que lo dejaran solo al fin. Tal vez por eso Jesús les lanzó esa advertencia, esa sentencia mortal: al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará ese pecado, será reo de un pecado eterno. En el fondo quizá Jesús sabía que ellos comprendían que sobre Él actuaba el Espíritu de Dios, pues no podían hacerse ciegos a sus obras y a las Escrituras. Si ellos sabían que Jesús era el Mesías y lo declaraban endemoniado, entonces acusaban al Espíritu Divino de ser un impostor: he ahí el pecado. Al declararles esto, al sentenciar tan grave y solemnemente, Jesús tal vez quería hacer un intento porque ellos se convirtieran y creyeran o bien, que aceptaran por fin el origen de su actuar. Pero ellos, los sabios del pueblo, los maestros de la religión y de la ley, los conocedores de los designios sagrados, tenían preferencia por sus intereses, por sus puestos de honor, por su prestigio y su sillón, sus banquetes y sus dineros. ¿Eran guías ciegos? ¿defendían su posición? ¿En realidad creían que Jesús estaba poseído por el príncipe de los demonios? ¿O solamente cuidaban de quedarse con los jugos que les dejaba el ser los respetables hombres de la fe, los profesionales de la religión? Difícil saberlo. Pero la sentencia estaba dada, de ahora en adelante ellos deberían pensar muy seriamente en quien es al que tenían enfrente; verlo claramente, como sí lo podían ver los que eran fieles al que realmente creían el Cristo. Quizá debieran escucharlo hablar y darse cuenta de que los conocimientos que ellos tenían acerca de la fe y del culto y de la religión se quedaban cortos ante la palabra sabia y sencilla de aquel presunto impostor. Ellos no entenderían jamás estas palabras, ellos prefirieron quedarse en la comodidad que de tener la vida solucionada, no estaban dispuestos al cambio, a ningún cambio. ¿Quién se creía ese pobre nazareno para venir a darles clases de fe cuando ellos cada
sábado enseñaban a los hijos de Israel en las sinagogas? Había que callarlo, había que echarlo fuera, era necesario incluso darle muerte para callarlo por fin y que dejara de enajenar a los pobres judíos, tan carentes de cultura religiosa, que hacían solamente lo que los maestros decían. Ya estaba echada la suerte del nazareno que ahora mismo se erigía en el esperado Mesías; eso era una afrenta para los escribas, para los fariseos, para los sacerdotes y para el Sanedrín. Si era necesario aliarse con los herodianos e incluso con los romanos, eso se tendría que hacer con tal de frenar a este fanático enloquecido. Afortunadamente grandes e incontables multitudes seguían a Jesús y lo escuchaban, aprendían con Él cosas que nunca los rabinos en las sinagogas hubieran podido enseñarles, puesto que ellos conocían de fe solamente lo que las costumbres de los mayores les dejaban conocer y practicar, en cambio, en Jesús, en este nazareno juzgado loco por sus parientes y acusado de endemoniado por los escribas, encontraban verdaderas palabras de vida eterna. En Él encontraban consuelo, en Él se sentían seguros, con él sentían la salvación muy cerca. ¿Cómo podría alguien poseído por un espíritu inmundo tener tanto amor por los que sufren? No. Él no podía tener consigo a un espíritu inmundo, en Él se sentía con toda su fuerza el Espíritu Santo de que Él hablaba; en Él se veía a las claras a presencia del Padre eterno, con quien con tanta confianza Él hablaba y del que enseñaba a todas horas. Jesús les enseñaba acerca del amor de Dios, Él les había mostrado un rostro diferente de Dios, no les hablaba de un padre que castiga, que cobra, sino de uno que es todo amor, un gran papá. Un Dios cercano, que escucha, que acompaña, y que espera a que el alejado se acerque a recibir perdón, amor, gracia. En este año de la fe, no dejemos de anunciar a Jesús, al Buen Pastor que nos acerca al Padre. En Él actúa el Espíritu Santo, el Espíritu del Señor del que hablaba Isaías. Él nos ha dado ese Espíritu, para que lo declaremos, lo proclamemos y lo alabemos como el hijo de Dios, que está loco de amor por nosotros.
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Palabra de Dios ¿Eres tú el rey de los judíos? Evangelio según san Juan 18, 33-37 En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó: “¿Eso preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió: “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?” Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”. Pilato le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Palabra del Señor Gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo Rey Con la fiesta de este domingo, en honor a Jesucristo Rey del universo, concluimos el año litúrgico; contemplamos a Jesucristo como centro del Reino de vida, de justicia, de amor y de paz que Él ha instaurado. El Reinado del Señor Jesús es un tanto desconcertante, puesto que: no se asienta en el poder ni en la autoridad; el mapamundi no tiene fronteras; ni necesita de ejércitos para defenderse. El Reino del Señor Jesús se fundamenta en la verdad y en el amor; en la justicia y en la paz, por eso su Reino no es de este mundo. La realeza del Señor Jesús estriba entonces, en dar testimonio de la verdad, pero de la verdad redentora, es decir, ser testigo de Dios en el mundo, con la misma vida. En el mundo hay necesidad de su Reino, los hombres y mujeres de este tiempo lo manifiestan, y lo gritan con sus actitudes: en el rechazo de la violencia y de la guerra, en respeto a la persona humana y sus derechos, en el deseo de libertad, justicia y fraternidad, en la tendencia a superar racismos y nacionalismos, en la consolidación de la dignidad y valoración de la mujer… Todo aquel que actúa con amor, que trabaja con la justicia y la paz, se esta haciendo presente el Reino de Dios: un Reino que tiene su comienzo en este mundo y su plenitud en el Cielo. Por Pbro. José de Jesús Cruz Rodríguez
La vocación en la adolescencia
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Carlos Eduardo Vela Maldonado, Primero de Bachillerato Escríbenos: ecos_seminarioslp@hotmail.com Sé nuestro amigo en Facebook: Seminario Guadalupano Josefino
uchos saludos queridos bienhechores, jóvenes y demás lectores. El día de hoy les platicaré de la vida en el Seminario Menor.
Soy un adolecente de 15 años como muchos, lo que me hace diferente a otros jóvenes es que yo sentí un llamado hacia el sacerdocio, porque no todos los jóvenes tienen ese llamado. Claro que es difícil decidir si, decirle sí a Dios, porque Él es el que nos está llamando, bien nos dice la frase “El que quiera venir conmigo, que renuncie así mismo, que cargué su cruz y me siga”. Y que como ya les decía, si que es muy difícil, porque se renuncia a muchas cosas por seguirle, por ejemplo: dejar de ir a fiestas con los amigos, en vez de esto, se está en la Iglesia o en oración constante, esto para los adolescentes es difícil porque tienen que adaptarse a esta nueva vida aunque muchos les tiren la famosa carrilla. En fin, si sientes el llamado, algunos de tus amigos incluso te van a querer desanimar, te van a decir que no entres, entre otros muchos comentarios. Pero una cosa si te digo y te lo puedo afirmar, si tú tienes la vocación todo eso no importa, no importan todos los comentarios que te hagan, piensa que solo es una pequeña prueba para reforzar tu fe. También hay que aprender a vivir en comunidad, a llevarte bien con tus compañeros de dormitorio, al igual que con los de los demás cuartos. Hay también que vencer las tentaciones porque, créeme, ahí es donde en verdad vas a saber si tu vocación es el sacerdocio o cualquier otra. Y pues no me queda más que decirte: ¡ánimo! Y si tú crees que Dios te está llamando no le cierres la puerta, solo ponte a pensar en lo que tú quieres y lo que Él quiere de ti…
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...Lo de Dios a Dios Las fuentes de la DSI:
La razón humana Por David Grimaldo
Esperamos tu ayuda
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l autismo abarca una serie de trastornos que afectan las habilidades comunicativas, la sociabilización y la empatía de la persona, poseen un lenguaje y una gramática limitados y muestran total desinterés por las relaciones sociales. Los niños que presentan retraso psicomotor sufren una alteración en el coeficiente intelectual, afectando a estos en la correcta evolución del crecimiento y la motricidad. Estas enfermedades se mantienen durante toda la existencia ya que no existe una cura. Lamentablemente los hermanos Antonio Guadalupe y Jesús Leonardo Requena Cuevas de 8 y 9 años de edad, padecen estas enfermedades. Careciendo de recursos para continuar con el tratamiento, han podido salir adelante gracias a todo el esfuerzo de su mamá que ha sabido gestionar los recursos para tratar de mejorar el estado de sus hijos. Los pequeños se encuentran en una institución que los apoya “Vida Digna Potosina” en el área de preescolar que abarca terapias de psicología, terapias físicas, actividades de vida diaria etc. Para continuar con sus tratamientos se necesita la compra de medicamentos que controlen los padecimientos así como la asistencia y seguimiento de la institución, existe una cuota para cada uno de inscripción de $500.00. y una mensualidad de $500.00. Desafortunadamente los padres de los niños no pueden cubrir estos gastos, por ello solicitamos su ayuda para colaborar con la continuidad de su tratamiento y adquisición de sus medicamentos. Esperamos contar con su colaboración asistiendo a esta necesidad. Para más información: Oficinas Generales de Cáritas, en Álvaro Obregón 626, Centro o a los teléfonos 8 12 23 51, 8 12 76 15 y 1 28 82 48 comunicándose al departamento de Trabajo Social.
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a semana pasada reflexionamos sobre la Razón Humana pensando la fe, hoy veamos el siguiente aspecto del ejercicio de la racionalidad: La Razón Humana pensando la sociedad La Doctrina Social de la Iglesia toma en cuenta, como una ayuda para sus diferentes criterios de juicio o pensamientos de orden social, los múltiples modos como la razón humana percibe la sociedad y sus problemas. La diversidad de percepciones sobre la sociedad puede ir desde los pensamientos inarticulados y poco conscientes, hasta trabajos muy bien elaborados y metódicos, pasando por ideales del espíritu que busca y sueña con una sociedad más justa y fraterna. Podríamos distinguir las siguientes formas de pensamiento: a) El clamor de los pobres. Sabemos por nuestra experiencia que los males de la sociedad los sufren los que son sus víctimas, es decir, los pobres. Sabemos también que la semilla de toda transformación social la introducen quienes están sufriendo las opresiones de un sistema. Buscan modelos alternativos de sociedad que los libere de tal situación. La Doctrina Social de la Iglesia, viendo esta realidad de opresión, responde en diferentes documentos, por ejemplo, ante la cuestión obrera con la encíclica Rerum novarum del Papa León XIII, ante las enormes desigualdades del desarrollo con las encíclicas Mater et magistra y Pacem in terris del Papa Juan XXIII, ante la explotación del trabajo con la encíclica Laborem exercens del Papa Juan Pablo II. El documento Octogésima adveniens del Papa Pablo VI recoge nuevos problemas como urbanización, juventud, mujer, minusválidos, inadaptados, ancianos, marginados, discriminados, emigrantes, desempleados. b) Las ideologías constituyen otra expresión de la razón humana, que piensa la sociedad y quiere mover a la acción sobre ella de acuerdo a ciertos valores. No debemos desechar la validez y la necesidad de las ideologías, ya que sin ellas es difícil conseguir una acción concertada y coherente en la vida social. Ahora bien, no debemos olvidar que en puntos sustanciales, tanto la ideología liberal y marxista, como por ejemplo, una economía desencarnada y la lucha de clases como motor de cambio social, son incompatibles a nuestra fe cristiana y a nuestra concepción del hombre (Octogesima adveniens). c) Los movimientos históricos son “nacidos de las ideologías y, por otra parte, distintos de ellas”. El grado posible de compromiso del cristiano ante estos movimientos históricos está determinado por la vinculación o distinción mayor o menor que existe entre aspiraciones, movimientos históricos e ideologías. El Papa Pablo VI hace una concreta aplicación de estos criterios al socialismo, al marxismo y al capitalismo en su encíclica Octogesima adveniens (nn. 31-35).
d) Las utopías constituyen otra forma de expresión del pensamiento o de la razón humana que busca caminos de salida para las situaciones históricas. Porque toda utopía entraña convicciones últimas sobre el hombre y la sociedad. Dice el Papa Pablo VI “toca a los grupos establecidos por vínculos culturales y religiosos” el desarrollar esos proyectos de sociedad (Octogesima adveniens 25.37). e) Las ciencias. La razón humana, mediante las ciencias sociales, analiza sistemáticamente los hechos de la sociedad buscando sus causas y procurando guiar los acontecimientos con rigor científico. El Papa Pablo VI afirma: “La Iglesia tiene confianza también en estas investigaciones e invita a los cristianos a tomar parte activa en ellas” (Octogesima adveniens 40). f) La filosofía. La filosofía se ha considerado en la tradición eclesiástica como compañera inseparable del pensar teológico. Porque el Magisterio al tocar los problemas sociales no solo quiere dirigirse a los creyentes, sino a todos los hombres de buena voluntad, y algo común entre creyentes y no creyentes es la filosofía. De manera que la Doctrina Social de la Iglesia, mis estimados lectores, procura servirse de estos pensamientos, que le sean útiles, para ayudar a orientar mejor a los católicos en su compromiso social. Animamos desde este Semanario a todos los hombres y mujeres que diariamente buscan mediante sus pensamientos, movimientos sociales y utopías, la construcción de un México donde se vea reflejada la justicia social. ¡Hasta la próxima semana, primero Dios!
NOVIEMBRE 25 DE 2012
Lee el evangelio de hoy y encuentra las letras que le faltan al texto de abajo.
J_s_u_ l_ c_nt_es_t_o : M_ r_i_n_o n_ e_ _e es_e m_n_o. S_y R_y . Y_ n_c_ y vi_ _ a_ m_n_o p_r_ s_r te_t_o d_ l_ ve_d_d.
Música para Eventos Religiosos: Boda, XV años, Primera Comunión, Bautizos, Etc. Tel. 812.92.82 y 814.47.21 juanmanuelf23@hotmail.com Búscame en Youtube (tamuinito)
Prepara tu Adviento El domingo 2 de diciembre incia el Adviento, vívelo en familia, al encender cada vela de la corona fortaleces tu fe. Adquiere tu corona en la Pastoral Familiar Galeana 325 ó en “Amarantica”, Iturbide 650 Tel. 812.67.14
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