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El sistema de las C茅lulas Parroquiales de Evangelizaci贸n

http://www.cells-evangelization.org/


«Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos» Mateo 28,19


Índice La expansión del Sistema de las Células Parroquiales (SCPE) en el mundo

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Don Pigi, Presidente del Organismo Internacional del Sistema de Células Parroquiales de Evangelización

HISTORIA En Corea, con el pastor Paul Yonngi Choo, nació una fórmula, un método de evangelización que se llamaba “las células en casa”. Un sacerdote americano, padre Michael Eivers lo adaptó al catolicismo y lo importó con éxito a su parroquia en Florida, asignando un puesto especial a la adoración eucarística, 24 horas al día, 7 días a la semana. En 1987, Don Pigi, párroco de San Eustorgio en Milán, aconsejado por un amigo, visitó aquella parroquia; regresó entusiasmado y radicalmente convertido. Tras aquella visita, llamó a unos cuarenta fieles para compartir su experiencia e invitarlos a comprometerse para que su parroquia se convirtiera en una comunidad animada por una fe ardiente y consagrada a la evangelización. La experiencia se difundió rápidamente, como por contagio, primero en la parroquia de San Eustorgio en Milán, luego en muchas otras parroquias, en Italia y en el exterior. Don Pigi organizó más de veinte encuentros de formación que surtieron efecto en todo el mundo. El Consejo Pontificio para los Laicos se dio cuenta que este método fertilizaba las parroquias en los cinco continentes, por eso propuso a Don Pigi crear un organismo internacional para que la Iglesia siguiera viviendo esta gracia.

La adoración eucarística: base de la evangelización

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El proceso de la evangelización

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El desarrollo del encuentro: los 7 momentos

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Las 7 finalidades de la célula

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Las etapas del inicio del sistema

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El papel del párroco

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Las ventajas de la célula

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Algunas buenas razones para empezar con las células en una parroquia

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El reconocimiento del Consejo Pontificio para los Laicos

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Qué dicen los miembros de las células

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Una visión para la Iglesia

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Los tres niveles de integración

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A propósito de informaciones

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¿A

qué se puede atribuir la difusión del Sistema de las Células Parroquiales de Evangelización (SCPE) en el mundo?

Hay presencia en los cinco continentes. Las células necesitaron veinte años para desarrollarse en el mundo. Esto se puede atribuir, sobretodo, a la necesidad de tener un método para llevar a la práctica el deseo de evangelización que Juan Pablo II le devolvió a la Iglesia. Partiendo de la “Evangelii nuntiandi” de Pablo VI, toda una corriente de evangelización atravesó la Iglesia. De esa manera, las células se convierten en una posibilidad de transformar la pastoral ordinaria en una pastoral misionera; lo que llama la atención del método de las células es precisamente esto: la posibilidad de seguir con la pastoral ordinaria haciendo también una pastoral misionera.

La base de la evangelización: la Adoración Eucarística misión? Obviamente, no faltaban las divisiones, los conflictos, los celos... Sólo Jesús mismo podía ser un cuerpo único, su cuerpo. Es la adoración de Su cuerpo la que nos une y nos empuja a servir.

4 Según el método de las células, la adoración está a la base de la evangelización. Simplemente porque Jesús fue el primer adorador y su Espíritu es el agente principal de la evangelización. Es muy importante que las parroquias que desean volverse misioneras organicen la adoración (muchas de estas tienen adoración perpetua, 24 horas al día, 7 días a la semana). Empezar la adoración es la primera iniciativa para una parroquia que quiera aplicar el método de las células. Algunas intentaron eliminarla, pero el sistema de las células no duró mucho. El primer efecto de esta iniciativa, según los que la practican, es tanto el crecimiento de la caridad fraternal en la Parroquia como el crecimiento del espíritu de comunión. ¿Por qué sorprenderse? ¿No es alrededor de Jesús como los apóstoles, aun siendo diferentes, pudieron encontrar la unidad al servicio de la

Sabemos muy bien que esta elección puede encontrar resistencias en un contexto como el de hoy. Sin embargo, no hay que vacilar en proponer especialmente la adoración nocturna. Nuestro tiempo requiere hechos fuertes para dar un nuevo impulso a la fe y a la esperanza de los católicos. Comprometer una comunidad cristiana con la adoración noche y día, es un mensaje claro para un sacerdote que quiera conducir su comunidad hacia rutas que requieren fe y audacia. Hay gestos que representan verdaderas rupturas con el espíritu de miedo y de parálisis, hechos un poco locos aparentemente, pero que en realidad son signos percibidos por los cristianos que quieren servir al Señor con todo su corazón. Así, se libera en ellos un potencial de amor y energía que sólo desea servir y hundirse en otra atmósfera, la de los discípulos que ya no miran atrás y que están listos para los grandes testimonios que pueden abrir los corazones de nuestros contemporáneos.

LA ORACIÓN DE ADORACIÓN Y LA ORACIÓN COMUNITARIA Reunirse alrededor del único Pastor, Cristo, para sostener la evangelización y la necesidades del mundo. Pasar una hora cada semana a los pies de Jesús Eucaristía para adquirir una mentalidad misionera. Durante el encuentro de célula, los miembros rezan juntos por los que evangelizan. De ese modo, serán guiados, sostenidos e iluminados en su papel de servidores.


El proceso de evangelización 1. La oración y el oikos

2. El servicio

La convicción esencial de la fe cristiana es la primacía de la gracia sobre nuestros propios esfuerzos. La condición es la prioridad de la oración que debe estar al inicio del proceso de evangelización y acompañar cada etapa del mismo. La oración por aquellos que el Señor nos pide evangelizar es diaria. Tenemos que sumergirlos en un clima de oración. El Oikos es una palabra clave que viene del griego y designa a todos aquellos que forman parte de nuestro entorno: familia, trabajo, amigos, vecinos. A aquellos que yo frecuento cada semana debo dirigir una mirada atenta según el desarrollo del proceso de evangelización.

Es el gran secreto que aprendimos del mismo Jesús: “El hijo del hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos” (Marcos10, 45) Y agrega: “Un ejemplo les he dado, para que como yo he hecho, ustedes también lo hagan” (Juan 13, 15). Busca la llaga y cúrala: hay que recordarlo. Quien se siente objeto de una atención sincera, de un amor sin cálculo y sin medida, se preguntará: “¿Por qué y cuál es la razón que lo empuja a portarse así?”. ¿Cuáles son las necesidades de este hermano mío? No hay que perder de vista esta pregunta. 3. El compartir

PARROQUIA

CÉLULA

El hermano con el que tengo confianza se abre al Evangelio, pasando por el puente de la amistad que construimos con el servicio. A este punto podemos compartir con él nuestro testimonio, decirle cual fue nuestra experiencia de hombres salvados y el lugar que Jesús ocupa en nuestra vida. SERVIR: Hacerse próximo y construir puentes de amistad y de servicio. COMPARTIR: Testimoniar lo que conozco de Jesús. EXPLICAR: Presentar las razones de mi Esperanza. INVITAR: Favorecer una relación personal con Cristo. 4. La explicación Esta tercera fase requiere una gran sensibilidad, mucha paciencia y caridad para ayudar al hermano a superar los prejuicios, las indecisiones y los miedos.

Invitación

Explicación Compartir Servicio

Oración

5. La confianza y el compromiso. En célula acoger a un nuevo hermano. Abrirse a una experiencia espiritual. Testimoniar un camino de fe y curación. Llega el momento en el que podemos decirle al hermano:”El mismo Jesús que antes me sanó a mí, ahora está para sanarte a ti también” y lo invitamos a confiar su propia vida a Jesús y a comprometerse con él. La fase más suave de la “pesca” es el momento en el que el hermano decide entrar en la “red”. Cuando la red está cerrada, se le invita a subir al barco. Por eso, en el dibujo de la red hay un cierre al final. La red se abrirá sobre el barco, es decir, en el momento en el que el hermano será acogido en la célula.

6. 6. introducción en la comunidad parroquial

Ingreso en la célula Cuando el hermano ingresa a la célula, se da cuenta de que lo están esperando y acogiendo. Centrar la atención de todos sobre el último que llega es el método de Jesús. Durante el encuentro con la célula, el hermano sentirá la necesidad de profundizar su compromiso, de conocer no sólo a la comunidad sino también a su pastor.

La célula forma parte de un cuerpo, la parroquia, en la que cada persona nueva se integra. Cuando se dé cuenta de los dones que el Señor le ha otorgado, la persona querrá servir a su vez. Mientras tanto, se le invita a compilar la lista de su oikos para que de persona invitada se convierta en evangelizadora. En la célula se experimenta una comunidad de mediación. De hecho, ella se encuentra entre una pequeña comunidad, la familia, y una grande comunidad, la parroquia, con efectos benéficos para las dos.

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Volver a descubrir la vida de la Iglesia * cristiana que celebra y reza. * que acoge los carismas del Espíritu. * organizada alrededor de los Una comunidad “ministerios”. * que se construye en la comunión. *que se deja evangelizar y que evangeliza

Por una parroquia viva y ministerial Los compromisos en los ministerios de la vida de la comunidad La parroquia se enriquece por la intensa participación de los nuevos hermanos que volviendo a la fe, animados por el fervor del reino de Dios, están listos a aceptar la tarea de servir a la comunidad según los dones recibidos del Espíritu Santo. De ese modo, la parroquia podrá usar muchas piedras vivas que, unidas por el vínculo de la caridad, darán una vitalidad nueva a los numerosos y necesarios ministerios, entre los que destacan: 1. La catequesis para la iniciación cristiana de los niños y de los adultos. 2. La preparación de los niños al bautismo. 3. La preparación a la boda. 4. El acompañamiento durante algunos recorridos de crecimiento espiritual. 5. El canto, la música y los ministerios de las celebraciones litúrgicas. 6. La animación de las actividades caritativas, misioneras y recreativas. Cada servicio y ministerio que se realiza en la parroquia es animado, por lo tanto, por el espíritu de evangelización, característico del Sistema de las Células Parroquiales de Evangelización.

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Desarrollo del encuentro El encuentro de célula se realiza una vez por semana y está centrado en la evangelización y dura una hora y media más o menos, siguiendo este esquema:

Los 7 momentos del encuentro:

El objetivo fundamental de una célula es la multiplicación y formación de los discípulos. La célula crece apuntándole a siete objetivos que son una guía del camino a segur:

Las 7 finalidades de la célula

7. Oración de curación

7. Profundizar la fe

6. Preparar los futuros líderes

6. Oración de intercesión 5. Dar y recibir apoyo

5. Avisos

4. Desempeñar un ministerio en la Iglesia

4. Profundización

3. Compartir a Jesús con los demás

3. Enseñanza**

2. Crecer en el amor recíproco

2. Compartir*

1. Cantos y oración de alabanza

1. Crecer en intimidad con el Señor

*Compartir En el marco de nuestra acción de evangelización: ¿Qué hicimos por el Señor? ¿Qué hizo el Señor por nosotros?

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**Enseñanza del sacerdote Escrito y con CD audio o que se pueda descargar del Internet

«Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final del mundo» Mateo 28, 20


Las etapas para promover a las Células Parroquiales de Evangelización

Previamente Sensibilizar a toda la parroquia en el mandato misionero: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”. (Mateo 28,19). Esto se puede alcanzar orientando las homilías y las actividades de formación hacia la evangelización.

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ción de continuar una vez que este acabe. Los laicos del grupo-guía tendrán que hacer, con el sacerdote, las enseñanzas que el camino formativo de los líderes prevea, para mostrar así el papel esencial que los laicos tienen en este método. Los miembros del grupo-guía animarán también las reuniones de trabajo en los grupos pequeños. El grupoguía se reunirá con el pastor después de cada sesión para hacer un balance. Al final de esta formación, ya que el Espíritu Santo es el primer agente de la evangelización, es bueno prever un fin de semana de efusión del Espíritu sobre todos los que quieran continuar. 3. Inicio de las células

1. Estudio de la “Evangelii Nuntiandi”

Cuando la formación de los líderes acabe, el pastor constituye las células provisionales. Ellas tienen el objetivo de permitir a todos experimentar el encuentro de célula.

Este tipo de estudio se puede hacer tanto antes como durante el trabajo del grupo-guía

El pastor nombra un responsable por célula provisional (normalmente a los miembros del grupo-guía).

En seis semanas consecutivas juntos en la parroquia: el encuentro semanal acostumbra a lo que será el encuentro de célula. Toda la parroquia tiene que percibir que “la Iglesia existe para evangelizar”.

La guía del encuentro de célula, se deja, por turno, en manos de cada miembro de la célula, que va a ejercitarse en el papel de líder. El pastor no participa en la reunión de la célula. Cada semana reúne la célula ejecutiva provisional, que está formada por los responsables y el líder de la semana.

En la Evangelii Nuntiandi, Pablo VI hace exactamente 40 preguntas. Abre un “diálogo” para ayudar a los miembros de la Iglesia a responder a su misión esencial y fundamental. Antes, el lector puede contestar a las preguntas de Pablo VI y descubrir la dimensión profunda “del diálogo” en la actividad evangelizadora. Esta pedagogía del diálogo, bien presente en este texto pontificio que puede considerarse el más importante del siglo XX, nos invita a reflexionar sobre la evangelización y a emprender la misión evangelizadora con el espíritu del encuentro interpersonal y del compartir profundo.

Esta célula ejecutiva, que empieza con la alabanza y termina con la oración de intercesión, le permite al pastor escuchar la relación de cada célula, presentada por el líder de la semana. El pastor se preocupa de que cada miembro constituya su propio oikos. Al final de las células provisionales, es decir cuando cada miembro sea líder, el pastor nombrará los líderes definitivos y abrirá la células que estén listas para acoger a nuevos miembros.

2. Estudio del manual de formación de los líderes Constituir un grupo-guía. El pastor llamará entre 5 y 12 personas que serán probablemente los miembros de su futura “célula ejecutiva”. Este grupo-guía estudiará, con el sacerdote, el manual de formación de los líderes, con el objetivo de volver a proponer el contenido a quienes el sacerdote haya llamado. El pastor pedirá a cada miembro del grupo-guía presentar a los demás una parte del manual, para que se acostumbre a la enseñanza. El pastor invita a toda la comunidad parroquial a participar en la formación de los líderes. Pero, sobretodo, encontrará el tiempo para invitar personalmente a las personas que le ayudarán. Este punto es muy importante porque estas personas serán como piedras fundamentales para empezar la aventura. Los participantes se comprometerán a seguir el camino formativo, sin la obliga-

A partir de este momento, el pastor reúne cada semana la célula ejecutiva formada por los líderes definitivos.


El papel del Párroco • Misión de integración El pastor debe tener una visión clara de la necesidad de orientar toda su pastoral hacia la evangelización. Por ejemplo, la pastoral de las bodas, del bautismo y de los funerales constituyen una ocasión para encontrar a la gente lejana de la vida ordinaria de la Iglesia.

Naturalmente el papel del sacerdote es central. Él toma la iniciativa o decide conducir la experiencia. Su misión será doble: • Misión de formación

Por eso, el pastor pedirá a algunos miembros de las células formar parte de los equipos de preparación a las bodas y al bautismo. Si existe un camino Alpha, los miembros de las células tienen que participar para permitir un “después de Alpha”. De ese modo, el pastor aprovecha toda ocasión para poner en contacto a las personas lejanas de la Iglesia con estas pequeñas fraternidades que las acogen.

Es necesario que el pastor trabaje de acuerdo con los laicos a los que ha otorgado grandes responsabilidades. Por lo tanto, tiene que formarse él mismo, formar a los laicos y ayudarles. Su relación con los líderes será determinante para el progreso del conjunto.

Las ventajas de la célula 1. Es flexible Ya que la célula es un pequeño grupo, puede fácilmente cambiar la manera de proceder o de funcionar para adaptarse a situaciones que cambian o a exigencias particulares de algunos hermanos. Gracias a su carácter informal, ella puede ser flexible en lo que se refiera al lugar, al día y a la hora de los encuentros.

5. Tiene que multiplicarse La célula alcanza sus objetivos si, conservando su tamaño pequeño, se multiplica constantemente. Ella puede multiplicarse en dos, cuatro, ocho o más, según la vitalidad de cada grupo.

2. Es móvil Un grupo pequeño como el de la célula puede reunirse en una casa, en una oficina, en una tienda o en cualquier otro lugar, aunque su lugar ideal es una vivienda.

6. Es un instrumento eficaz de evangelización Una de las finalidades de la célula es la de convertir al cristiano en un discípulo de Jesús que siente la urgencia de anunciar el Reino de Dios, empezando por la oración por los miembros de su oikos. La célula es por naturaleza misionera.

3. Es inclusiva Una célula puede dar prueba de gran disponibilidad para acoger a personas diferentes. Cuando se le invite a una persona a un pequeño grupo que se dedica a la oración y al compartir experiencias espirituales, ella se siente acogida por todos.

7. Sus líderes no necesitan una preparación profesional La experiencia demuestra que los líderes de los grupos pequeños pueden prepararse en el ámbito de la parroquia misma, a través del compromiso en la evangelización, la vida de la célula y la participación en los cursos de formación.

4. Es personal Las relaciones cristianas sufren de “impersonalidad”: son demasiado rápidas, demasiado profesionales o superficiales. En cambio, en un grupo pequeño como la célula, se establecen relaciones personales donde se acoge, se escucha, se estima, no se juzga y se ama a cada miembro. La célula es un lugar de santidad.

8. Se adapta fácilmente a la Iglesia institucional No interfiere en la vida cotidiana de la parroquia, en cambio anima a toda la comunidad. Permite orientar las realidades, que ya existan, hacia un espíritu de evangelización

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¿Por qué lanzar las células en una Parroquia? Entrevista a Don Pigi Perini, sacerdote de la basílica de San Eustorgio (Milán)

¿Cuál fue la experiencia que te hizo advertir la urgencia de imprimir una huella misionera a tu parroquia?

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El encuentro con la comunidad parroquial de San Boniface en Florida, en el mes de Noviembre de 1986, marcó el principio de una verdadera conversión pastoral en mi vida sacerdotal y sigue suscitando una profunda conmoción dentro de mí. Precisamente en aquella parroquia católica, guiada por Padre Michael Eiver, experimenté, por primera vez, la concreta posibilidad de una comunidad para todos, viviendo la experiencia apasionante de la Iglesia primitiva, como está descrita en los Hechos de los Apóstoles: “Cada día, el Señor añadía a los que eran salvados”. Entonces, un fuerte deseo de vida nueva y transformada nació en mi corazón. Pensaba: ”Durante muchos años en mi actividad pastoral, me contenté con la gente que llenaba mi Iglesia, alegrándome si el número crecía, sin preocuparme mucho de los que estaban fuera, lejanos e indiferentes. ¿Y los demás? ¿Los que nunca habían participado, los que nunca había visto, los que yo consideraba perdidos, inalcanzables, lejanos?” A partir de esta fuerte experiencia y de lo que sucedió después puedo afirmar con certeza absoluta: “Es posible en nuestro tiempo la comunidad para todos”.

¿Qué tanto incide la corresponsabilidad de los laicos en el inicio y en el éxito de este proceso de renovación de la parroquia? El método de evangelización de las células parroquiales ve una participación total del laico que, en virtud de los Sacramentos de iniciación cristiana y de los dones del Espíritu Santo: “tiene la vocación y la misión de anunciar el Evangelio” (CfL 33). El evangelizado es invitado a convertirse en un evangelizador, según una reacción en cadena que lleva al crecimiento de la Comunidad. Y precisamente en la Comunidad, se le invita al laico a asumir un ministerio, a desarrollar un servicio que le permita vivir plenamente la pertenencia a su comunidad parroquial.

¿Qué puedes sugerirle a un neo-sacerdote o a un hermano un poco desanimado para que su parroquia vuelva a adquirir impulso misionero? La primera tarea de un pastor de almas, para que una parroquia se vuelva evangelizadora, es la de educar a la comunidad en sentido misionero. Luego, hay que educar al pueblo de Dios en la oración, en una oración consciente, amorosa, ardiente, no formal, prolongada, fundada sobre la Palabra de Dios, sobre la liturgia y sobre la Adoración. Esta última es esencial, porque educa en la escucha y en la obediencia. Es bueno que en la parroquia haya una capilla reservada a esta finalidad, con la constante presencia de la Eucaristía. Puedo dar testimonio de que donde hay una capilla destinada a la adoración, las células funcionan. Además, una comunidad que evangeliza tiene que ser educada para el servicio. Jesús se hizo siervo obediente, hasta la muerte en cruz, de la voluntad del Padre, sabiendo que de ese modo podía redimir a todos los que obedecían a Dios. En su evangelización, Jesús se hizo próximo al hombre de Palestina, compartió la vida de los pescadores del lago, trabajó de carpintero, se interesó por los momentos diferentes de la vida de sus contemporáneos. El Señor nos llama a todos para que “¡busquemos la llaga y la curemos!” Vamos a ver cuáles heridas interiores, cuáles problemas, cuáles ansiedades hacen que la vida del hermano sea difícil y curémoslas. ¡Si! Entrega tu tiempo, tu sueño, tu dinero, tu tranquilidad. Sé próximo, sirve gratuitamente y con grande amabilidad. En tal caso, el hermano escuchará tu testimonio y te creerá. El pastor tiene que acompañar a su pueblo hacia una comunicación de la fe como experiencia y como don. La evangelización es el testimonio de lo que se vio, de lo que se entendió, del gozo recibido por la anunciación del Evangelio. Evangelizar no significa convencer, o sea conducir a una comprensión intelectual, sino interesar en una experiencia alegre de la salvación. Por último, quiero compartir mi felicidad porque el 29 de Mayo de 2009, la Iglesia Universal aprobó nuestra experiencia otorgándonos el Reconocimiento Pontificio. Estamos viviendo actual y verdaderamente las palabras que el Secretario General del Consejo Pontificio para los Laicos, Monseñor Clemens nos envió el 29 de Mayo de 2009: “la idea que inspira todo el Sistema de las Células Parroquiales de Evangelización es la de ofrecer, con la ayuda de la gracia divina, oportunidades de conversión personal y comunitaria, con la conciencia de que evangelizar es la vocación propia de la Iglesia.”

«Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar» Pablo VI Evangelii nuntiandi No. 14


El reconocimiento del Consejo Pontificio para los Laicos de las Células Parroquiales de Evangelización Carta del Cardenal Stanislaw Rylko

“Reverendo Don PiGi, tras un examen atento del texto del Organismo Internacional de Servicio de las Células Parroquiales de Evangelización, revisado y formulado según las observaciones de este Dicasterio, quiero comunicarle que el Consejo Pontificio para los Laicos ha deliberado proceder al reconocimiento del Organismo, aprobando, entretanto, el Estatuto para un periodo “ad experimentum” de cinco años. Estaremos felices de otorgarle el respectivo decreto el día 29 de Mayo a las 11, en este Dicasterio. A este propósito, lamento comunicarle que por compromisos improrrogables, no voy a asistir al encuentro. Sin embargo, Su Excelencia Monseñor Josef Clemens, Secretario del Consejo Pontificio para los Laicos, presidirá la ceremonia. (...) Le aseguro mi recuerdo en la oración, para que los miembros de las Células Parroquiales sean siempre fermento de santidad y de evangelización en el mundo. Reciba mis sinceras felicitaciones y lo saludo cordialmente en Cristo.”

“El reconocimiento de las células por parte del Vaticano constituye una etapa fundamental en la vida de vuestra parroquia y de la Iglesia”. Con estas palabras, Monseñor Josef Clemens, Secretario del Consejo para los Laicos, abrió su discurso durante la ceremonia de entrega del decreto a Don Pigi Perini, sacerdote de la Basílica de San Eustorgio en Milán. “El Consejo Pontificio acoge con felicidad esta realidad eclesial y subraya con el reconocimiento, el trabajo excelente hecho hasta ahora, confirmando la validez del método y auspiciando la continuación y la prolongación en el tiempo”, añadió Clemens. Deseó a todas las células del mundo una vida larga de fecundidad y multiplicación, poniendo el acento sobre la finalidad de la célula, es decir el anuncio de Cristo con deseo y ardor, para volver a despertar la fe de cada persona y la llamada al anuncio recibida en el Sacramento del Bautismo. “La Iglesia os pide realizar y continuar la misión de Cristo, abriendo itinerarios nuevos en vuestra vida y en la de los que encontraréis”.

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¿Qué dicen los miembros de las células? Emanuela, 30 años, Scicli – Ragusa

Maria Grazia, 42 años, Milán

Mi experiencia en la célula empezó hace siete años cuando, invitada por una amiga mía, participé por primera vez en el encuentro de célula. Esta experiencia cambió totalmente mi vida! Experimenté inmediatamente la alegría de la oración a través de los cantos, la belleza del diálogo corazón a corazón con Dios en la oración. El gozo entró en mi corazón y extirpó la tristeza. Experimenté una fe viva que me cambió: aprendí no sólo a ver la Misa, sino a celebrarla, a vivir mi fe no de manera íntima, sino hablando de Dios para anunciarlo a los demás. Para mí, la célula es fuente de vida. Significa detenerme, escuchar, orar y luego ir a anunciar.

Formo parte de una célula desde1990 y, a través de las diferentes multiplicaciones, participé en varias células. Querría dar un testimonio sobre las maravillas que experimenté a través de ellas y hablar de la proximidad en las dificultades. Mi célula tiene esta característica, cuando alguien necesita una ayuda, nunca lo dejamos sólo. Cuando me encontraba mal, la célula siempre me ayudó. En las dificultades laborales, en la relación con mi familia, toda la célula estuvo a mi lado, con buenos consejos y oraciones. Incluso yo, cuando alguien de la célula estaba mal, le ayudaba con la oración siempre, durante el encuentro y durante toda la semana. Siempre me acogieron en las células y en la comunidad. Con los años, cambié yo también: entendí la importancia de la oración y la de dar testimonio, de contar cuántas maravillas me dio la célula.

Lu, 50 años, Mestre – Venecia Cuando me propusieron el camino de las células, estaba convencida de que como cristiana tenía que dar testimonio con el ejemplo, pero no me imaginaba que tenía que hablar de Jesús. Esto cambió cuando empecé a ir a los encuentros de célula, sufrí una verdadera conversión, o bien un cambio de sentido. Aprendí muchísimo en la célula: la alabanza espontánea, la oración de fe en toda ocasión, la confianza hacia el Espíritu Santo siempre, me acerqué más a Jesús a través de la adoración y la Palabra, pero sobretodo hablo siempre de Él con cualquiera; es más, busco las oportunidades y las pido continuamente y el Señor me las ofrece para que pueda dar testimonio.

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Maria Grazia, 60 años y Giovanni, 61 años, Roma El proyecto que el Señor tenía para nosotros, maduró hace tres años cuando empezamos a ir a la parroquia y el Señor nos condujo a una célula de evangelización. La participación en la vida de la célula cambió nuestra vida personal y de pareja, descubriendo, con maravilla, cuántos dones recibimos del Señor cada día. Superamos nuestra natural timidez y recibimos del Señor el coraje de hablar de Él a los colegas de trabajo, a familiares, a amigos e incluso a la gente que encontrábamos por casualidad. La célula nos guió hacia la adoración eucarística semanal (en pareja), la oración cotidiana de pareja y de familia. Nuestra relación se fortaleció en el compartir las experiencias y en la participación en las actividades de evangelización.


El sistema de las Células Parroquiales de Evangelización una visión para la Iglesia Se pueden usar términos diferentes para describir qué es el Sistema de las Células Parroquiales de Evangelización (SCPE). Podríamos usar: movimiento, método, pedagogía, propuesta. Pero la palabra más adecuada es “VISIÓN”. De hecho, el SCPE ofrece una “VISIÓN” para renovar la Iglesia y las parroquias con una nueva evangelización. Se trata de una VISIÓN de futuro que se origina en la experiencia bíblica de las primeras comunidades cristianas. Este proyecto pastoral propone una visión global, estructurada y orgánica, que permite una evangelización fecunda para la renovación de las comunidades eclesiales, en el espíritu del Concilio Vaticano II. Es una gracia de Dios para ayudar a la Iglesia de hoy a vivir lo que Juan Pablo II llamó la “nueva evangelización”. La mirada teológica que le damos a esta experiencia, se presenta de manera esquemática porque vamos a hablar sintéticamente de los tres desafíos del Sistema de las Células Parroquiales de Evangelización y de los tres niveles de integración.

Los tres desafíos En la visión profética del SCPE es necesario que el pastor y los laicos comprometidos en esta propuesta evangelizadora tengan el coraje de desarrollar un “nuevo estilo de vida pastoral” (PDV No. 18).

La evangelización relacional del oikos “Evangelizar dentro de las relaciones que ya existen” representa un grande desafío para todos los que vivieron en un contexto de cristianismo y de sociedad individualista. El Manual de Formación del SCPE presenta una pedagogía que tiene en cuenta el carácter “interpersonal” y “relacional” del testimonio de fe.

El reconocimiento eclesial de la célula. Jesucristo afirma: “Pues donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” (Mt. 18,20). La experiencia de célula, que consiste en reunirse en el nombre de Jesús para vivir el dinamismo de la evangelización según su ejemplo, tendría que considerarse como una experiencia totalmente eclesial desde el punto de vista teológico. Eso era natural en los primeros cristianos, pero hoy no es tan evidente desde un punto de vista pastoral. la formación de los líderes en una perspectiva de multiplicación El líder es el núcleo de la célula. Él representa en sí mismo la visión de la célula en crecimiento que tiene que multiplicarse. La fecundidad del SCPE depende de la capacidad de formar los líderes capaces de multiplicar la célula. La afirmación de Pablo en 2Tim 2,2, constituye una referencia esencial para presentar una visión de multiplicación. El apóstol escribe a su hijo espiritual Timoteo: “Lo que oíste de mí y está corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres responsables que sean capaces de enseñar a otros”.

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Los tres niveles de integración Los tres desafíos presentados pueden parecer montañas insuperables. Un pastor podría decir que está listo a cargarse uno u otro, pero no los tres juntos. Los tres desafíos pueden aceptarse en la medida en la que el pastor adhiera a una “visión de integración”. Estamos hablando de tres niveles de integración para el funcionamiento perfecto y la fecundidad del SCPE. La metáfora biológica de la “célula” es verdaderamente útil.

organizar de manera sensata y equilibrada el crecimiento de las células de evangelización, bajo la mirada del pastor. El pastor tiene la “visión” 1 – de la célula como totalidad 2 – del desarrollo del cuerpo eclesial 3 – de la integración pastoral de los dos niveles precedentes. El pastor debe no sólo sostener y representar la “visión” del SCPE, sino también comunicarla constantemente tanto a las células parroquiales como al cuerpo eclesial que están para crecer.

La integración de la célula. Como la célula biológica es la unidad fundamental del ser vivo, se puede decir que la célula de evangelización es la unidad fundamental del SCPE. La célula misma es una totalidad. Tiene que alimentarse para crecer bien. Ella comprende, en su intimidad, el dinamismo de la multiplicación. Por eso, la célula necesita reunirse con regularidad (cada semana) para alimentarse en función de una dinámica integral de la vida cristiana (fraternidad, alabanza, Palabra de Dios, testimonio). Ella crece al acoger nuevos convertidos y se multiplica a través del fenómeno de la mitosis para proseguir el camino de evangelización. Así, la célula crea una totalidad integrada e integrante.

La integración eclesial.

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Como la célula biológica está conectada a un cuerpo más grande y sin él no puede vivir, de tal manera la célula de evangelización está relacionada con la parroquia, que es reconocida como cuerpo eclesial que vive la misión evangelizadora para el crecimiento de la Iglesia. Sabemos que la célula muere si se separa del cuerpo y que el cuerpo está en buenas condiciones de salud cuando cada célula esté bien. Además, una célula biológica está bien porque cumple una tarea y un servicio no sólo por sí misma, sino también por todo el cuerpo. ¿Podemos imaginar una célula que no sirva al cuerpo? Lo mismo sucede a la célula de evangelización. En el segundo nivel de integración se ve el carácter interactivo e integrante del cuerpo eclesial con relación a cada célula de evangelización.

La integración pastoral El cuerpo biológico, que produce un número incalculable de células, requiere de inteligencia para coordinar el crecimiento, armonizando poco a poco el desarrollo de los miembros, de los órganos y de los sistemas. Por lo tanto, también el cuerpo eclesial que evangeliza tiene que

Si el pastor está verdaderamente asistido por la “visión” del SCPE, la integración se vivirá de modo armonioso y equilibrado, en la perspectiva de lo que Pablo había intuido al contemplar el Cuerpo de Cristo, como podemos leer en la carta a los Efesios, capítulo 4, versículos 11-16, para “ edificarse en amor”. (Ef. 4,16) CONCLUSIÓN Ayudado por la visión de crecimiento, el pastor comprometido en las Células Parroquiales de Evangelización encontrará los recursos de gracia que le permitirán seguir el mandato misionero. Esta visión, que procede de Dios, arrastra y anima. Ella da coraje, entusiasmo y pasión.

El ministerio del pastor tiene el objetivo de actualizar y aplicar lo que Pablo había vivido en los cristianos de Colosas: “para que cumpla la palabra de Dios” (Col 1, 25) para que el Evangelio “fructifique y crezca en todo el mundo” (Col 1,6)


Las sesiones de formación Curso Líder:

Evangelizar en la Parroquia:

Este manual nace de la experiencia viva de un sacerdote y de una parroquia de Milán que desde 1986 están comprometidos en un extraordinario camino de renovación y de evangelización. El método de las “células parroquiales de evangelización” que nació en los EEUU, en la parroquia de St. Boniface en Florida, fue importado a Europa por Don Piergiorgio Perini (llamado Don Pigi) en la parroquia de San Eustorgio en Milán. Desde Milán se extendió a todos los Continentes y a muchísimos Países. El “Curso Líder” enseña a los laicos a evangelizar en el propio ambiente ordinario, creando pequeñas células que se reúnen en las casas y cuyo destino es multiplicarse como las células biológicas. El manual está dividido en seis sesiones y comprende fichas, trabajos en grupos, tareas, lecturas guiadas de la Biblia, formación de los laicos designados para guiar como líderes las células de evangelización.

¿La parroquia puede ser un lugar de evangelización? A esta pregunta muy actual, el libro ofrece una respuesta que nace tanto de reflexiones teóricas como de una experiencia concreta.

Cuaderno Líder: Este cuaderno nace de la experiencia viva de la aplicación del método de evangelización con el sistema de las células parroquiales, que empezó en una parroquia de Roma desde 1998. El texto propone un curso formativo “personalizado” para los laicos que tienen que guiar, como líderes, las células de evangelización. Es un instrumento completo para presentar la didáctica y las finalidades de uno de los métodos de evangelización más conocido en el mundo y reconocido por el Consejo Pontificio para los Laicos. El manual está dividido en sesiones y comprende fichas, trabajos en grupos, tareas, lecturas guiadas de la Biblia.

El método de las “células parroquiales de evangelización” - creado por un número creciente de comunidades cristianas – se basa en la constitución de pequeñas comunidades de mediación entre la familia y la parroquia, dos mundos, a menudo separados. Leyendo estas páginas se puede entender cómo las parroquias del tercer milenio pueden convertirse en lugares privilegiados para una nueva evangelización.

Para contactar a las células en Italia Quien quiera conocer el sistema de las células, saber en cuales parroquias italianas están presentes, buscar ayuda para empezar con este método en su comunidad parroquial, puede ponerse en contacto con los organizadores italianos: El Organismo internacional se encuentra en Milán, Basílica de Sant'Eustorgio, Piazza Sant ’Eustorgio, 1 Secretaria: Paoletta Marangione segreteria@cellule-evangelizzazione.org parrocchia@santeustorgio. it

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www.cells-evangelization.org


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