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Número 124 / 6 de Noviembre de 2013

CUESTIÓN DE TIEMPO


GijónSport - Editorial

La presión del tiempo El día que el árbitro señaló el final del partido de Málaga, en el que el Sporting certificaba su descenso a Segunda División, un cronómetro comenzaba a funcionar para los rojiblancos. Desde ese momento el único objetivo era regresar cuanto antes a la máxima categoría del fútbol español.

“Las prisas por regresar a

Primera División hacen que los tropiezos del equipo

pasen una factura mucho mayor de lo normal”

El equipo comenzó bien la temporada, llegó incluso a colocarse líder de la categoría y en aquel momento Un objetivo lógico para un club como parecía que ya estaba todo hecho. el Sporting pero que estuvo mal ges- Unas jornadas después, el Sporting tionado desde el principio. Intentar navega en la zona media de la tabla, crear en aquel momento un proyecto no termina de enlazar dos victorias de futuro con Manolo Sánchez a la consecutivas y parece que las cosas cabeza y a la vez tener la urgencia ya no funcionan. de lograr el ascenso no eran dos circunstancias compatibles. Lo positivo es que el equipo da Las prisas llevaron también a destituir al técnico cuando apenas habían pasado unas cuantas jornadas de liga. Esa misma urgencia provocó meses más tarde que Sandoval renovara su contrato por dos temporadas cuando el equipo estaba muy lejos aún de alcanzar el objetivo.

señales de vida. El buen juego continúa y solo los errores puntuales están penalizando a los rojiblancos. Por eso es importante que dentro del vestuario, y del club, y de la grada, haya la paciencia necesaria para afrontar una temporada que aún está empezando y a la que aún le quedan muchas vueltas por dar.

La falta de tiempo no ha sido por tanto una buena consejera para el Sporting en los últimos años. El club, el equipo, su cuerpo técnico y la afición ansían verse de nuevo en Primera y por eso los tropiezos pasan una factura mayor.

Y precisamente sobre eso; sobre paciencia, trabajo y profesionalidad hablamos esta semana con Alberto García. Él, mientras observa los partidos desde la ‘barrera’, esperando una oportunidad que le premita darse a conocer.

Edita: GijónSport S.L. Contenidos: David González @DavidGonzalezzz Marcos Martín @MarcosMatin87 Marta Tejerina @MartaTeje Fotografías: Gabino Jove www.gabinojove.es Maquetación: El Tajalapiz S.L. Publicidad: Dani Arango Contacto:

publicidad@gijonsport.es redaccion@gijonsport.es

GijónSport es una publicación digital de caracter semanal y gratuita. Queda expresamente prohibida la reproducción total o parcial de los textos, fotografías y otros elementos sin la expresa autorización.


CONTENIDOS NÚMERO 124, 6 DE NOVIEMBRE DE 2013

Especiales 08. Alberto El portero del Sporting nos habla sobre su particular visión de la vida. Mientras esperar su oportunidad, sigue trabajando para estar al cien por cien. 04. Análisis Repasamos los detalles que no dejó el pasado domingo el Córdoba-Sporting.

Otros temas

08

06. Borja López El jugador del Mónaco debutó este fin de semana con el primer equipo del Monaco y nos lo cuenta en su carta. 20. Sabadell Analizamos al conjunto catalán, que será el próximo en visitar El Molinón.

Y además...

04

22 28

22. Abelardo El entrenador del filial lo tiene claro; lo importante es que el primer equipo llegue cuanto antes a Primera División. 28. Una historia de cuento Podría ser una historia de príncipes y princesas pero esta vez la protagonizan dos deportistas.


GijónSport - Análisis

CUANTO MÁS, MENOS El Sporting corre el riesgo de caer en una crisis de personalidad. Cuando el equipo ha empezado a jugar mejor al fútbol, peor le ha ido en cuanto a resultados. Esta situación puede conducir al error de plantearse desandar lo andado. El camino es otro: potenciar lo bueno y arreglar lo malo, los fallos que comete el equipo y que le hacen poco sólido, poco fiable. Contra otros errores, como ya ha dicho Sandoval alguna vez, no se puede luchar. Del partido de Córdoba se pueden sacar diferentes conclusiones. Obviamente, el choque queda condicionado por un catastrófico error arbitral, al señalarle a Scepovic un penalti que no era tal. Pero como el colegiado lo compensó después no anulando el gol a Carmona por fuera de juego, puede considerarse que ambos equipos partieron de cero en el bagaje arbitral. Más allá de factores ‘externos’, la conclusión es que el Sporting es un equipo que se divide

en dos. Cuando miras a un lado del campo, suele verse a un equipo que ataca bien, que combina, que genera ocasiones, pero que muestra una excesiva dependencia de Scepovic. El día que el serbio no está acertado, el Sporting tiene que generar decenas de ocasiones para marcar un tanto.

En Córdoba, visto lo visto, el punto fue merecido y quizás lo más justo El estilo de Sandoval supone correr riesgos. Son inevitables, pero hay que hacer lo posible por minimizarlos. Y de momento el Sporting no lo logra. Le marcan gol con muy poco, y ya no digamos cuando concede. Los laterales suben mucho y quedan ‘vendidos’ en múltiples ocasiones. Los centrales tienen que salir de posición, la defensa se descoloca y el centro del campo ayuda poco. El regreso de Bustos, que


GijónSport - Análisis se está retrasando más de lo deseable, podría ser una alternativa. Pero, ¿qué sucederá cuando el alicantino esté disponible? Es difícil saber lo que tiene en mente Sandoval. A pesar de estar siempre en el ojo del huracán, López Garai parece intocable para el técnico. Pero no cabe imaginar la suplencia de Nacho Cases, un jugador que ha permitido al Sporting demostrar que es capaz de elaborar fútbol combinativo, superar una línea del equipo rival o enviar un balón al espacio para que los extremos lleguen con ventaja. Cases es el motor de este Sporting mejorado pero desafortunado. Carmona, aunque intermitente, es feliz cuando combina con él, como también, al menos este domingo, lo fue Lora jugando en una posición más adelantada. Cada partido es una historia y en Córdoba, visto lo visto, el punto fue agradecido y, quizás,

Imágenes: www.ligaadelante.es

lo más justo. El Sporting tuvo muchas más ocasiones, pero no conviene olvidar que unos segundos antes del 2-2 Ulises tuvo un mano a mano con Cuéllar que salvó el portero. El problema es que los números presionan al Sporting: 3 puntos de 15, 6 de 21, más de un mes sin ganar, casi seis sin hacerlo fuera de casa y 13 goles encajados en los siete últimos partidos. Números que invitan a la reflexión, pero sin desviarse del camino correcto.


Desde

do

a p i c n i r P el otro a Por Borj

López

Capítulo

Esta no fue una buena semana en cuanto a lo deportivo. El miércoles quedamos eliminados de la Copa de la Liga ante el Reims. Y el domingo ni nosotros, ni el Sporting pudimos sacar los 3 puntos. Por una parte, aunque se vio que el Sporting podía haber ganado el partido, ya que jugó bien y tuvo buenas ocasiones, hay que dar por bueno el empate, ya que lo podría haber perdido si no llega a ser por esa parada de Cuéllar, que salvo el 3-1, justo antes del empate de Lekic. Así que al final el Sporting pudo rescatar un punto de Córdoba, que quién sabe si al final va a hacer falta para alcanzar el objetivo. Por cierto el penalti que pitó el árbitro a Stefan es increíble. No me hizo falta ni ver la repetición, para saber que no era penalti. Solo con ver la trayectoria del balón ya se sabía que no era. Al final el partido lo compensó con el gol de Carmona, que estaba un poco adelantado. Yo creo que lo más justo en el partido fue el empate.

VIII

Por otra parte, el miércoles jugué los 90 minutos de la Copa de la Liga en Reims, y el sábado me tocó jugar con el segundo equipo, ya que no entré en la convocatoria para Lille del primer equipo. Fue una pena que perdiéramos en Lille por 2-0. Si se hubiese ganado, habríamos abierto un buen hueco con el tercer clasificado, y ahora los terceros somos nosotros. La verdad es que el Lille jugó muy bien, pero nosotros no tuvimos la suerte de cara a gol que tuvimos en otros partidos, y al final lo pagamos caro. Por cierto, el viernes hizo un año de mi debut con el primer equipo del Sporting. Me acuerdo perfectamente de aquel 1 de noviembre de 2012, en El Molinón. Ganamos 1-0 a Osasuna en la Copa del Rey, con gol de Sangoy. Fue un día muy especial para mí, ya que cumplí el sueño que tenía desde que empecé a jugar a fútbol, a los 4 años. Espero poder algún día volver a vestir esa camiseta. De momento seré un aficionado más, que espera ver al Sporting el próximo año donde se merece, la Primera División. Un saludo para todos.


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El tiempo entre los dedos

La primera impresión que uno se lleva cuando trata de cerca a Alberto García es la de un tipo con una educación exquisita. A medida que la conversación fluye, se descubre una personalidad arrolladora, un carácter fuerte y definido a base de experiencias vitales y deportivas. Una identidad que se ha forjado con el tiempo, ese que amablemente dedica a la conversación con GijónSport. Amable e intensamente. Y es de agradecer, porque Alberto ha aprendido a valorar el tiempo, consciente de que cada minuto es un tesoro que no vuelve. Ese tiempo que no ha venido a Gijón a desaprovechar.

Por David González / Fotos Gabino Jove


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“He aprendido que los momentos hay que aprovecharlos y disfrutarlos” “La vida se resume en detalles”, explica Alberto. En su vida hay varios que han marcado ese talante tan personal. Algunos, como el de su paternidad, era previsible que lo hicieran. La vida no se ve de la misma forma cuando entiendes que otro ser humano depende de ti. Y cuando te paras a pensar que ese pequeño que parece un recién llegado va camino de cumplir un año. Pero otros momentos llegan por sorpresa. Nuestro protagonista no se imaginaba que aquella vuelta a Barcelona, para jugar un Espanyol-Córdoba, le marcaría tanto. Durante el calentamiento, vio a sus padres en la grada. Y algo se activó en su cerebro. “Me di cuenta de que había pasado el tiempo. Lo noté en mí y lo noté en ellos. Fui consciente de que se habían hecho mayores, yo también era distinto al chico que con 16 años se había marchado de Barcelona a Madrid. Y empecé a pensar que los momentos no se repiten. No es algo que me agobie. He aprendido que los momentos hay que aprovecharlos y disfrutarlos”.

El carácter de Alberto empezó a forjarse en aquel traslado. Cambió de ciudad, pero también radicalmente de vida. En pocos meses pasó de La Masía, un ambiente proteccionista y en el que sólo se respiraba fútbol, a alejarse 500 kilómetros de sus padres, jugar en un club no profesional como el Rayo Majadahonda y compartir piso con trabajadores, que nada tenían que ver con el deporte. “Fue un cambio total, que me sirvió para conocerme bien a mí mismo. Me pasaba horas encerrado en mi habitación; mis compañeros tenían su vida, la gente con la que compartía piso hacía su trabajo”. Alberto empezó a convivir con la soledad, esa que también marca la trayectoria de un portero. “Dicen que los porteros somos diferentes; pero es que el puesto de portero es diferente: vestimos distinto, cogemos la pelota con la mano, hacemos entrenamientos diferentes a los compañeros. Tiene esa parte de soledad”. Agradece que, progresivamente, haya visto cómo al portero se le ha dado importancia, se ha profesionalizado su trabajo, se ha establecido una metodología clara de entrenamiento.


GijónSport - En portada Aquello no era así cuando Alberto pasaba horas solo en su habitación del piso compartido de Monte Rozas, en Madrid. Las horas pasaban despacio, pero no había que desperdiciarlas. Así que el joven guardameta hizo lo que tanto valora: aprovechar el tiempo. Y vaya si lo hizo. En tres semanas, por ejemplo, se sacó el carnet de conducir. “No me gusta dejar las cosas a medias”, dice. Y eso que este hombre de 28 años, que se acerca a la edad que dicen perfecta para un portero, afirma que en aquella época, en el paso a la madurez, “no veía más allá del fútbol”. Ahora el fútbol sigue siendo “lo que me mueve”, pero hay cosas que han cambiado. Alberto se ha pasado la vida haciendo y deshaciendo maletas. Entre el 2003 y el 2009, en seis años, pasó por ocho equipos. Europa, Cornellá, Rayo Majadahonda, Sant Andreu, Villarreal B, Águilas, Figueres y Murcia. Apenas había mercado de invierno o de verano en el que no cambiara de aires, bien porque surgía alguna oportunidad mejor o porque no encontraba confianza donde estaba. “Con 20 años no es que no te importe moverte de un sitio a otro, pero cuando ya lo has hecho tantas veces, estás abierto al cambio. Cuando tienes una familia ya no es lo mismo. Hay que valorar mucho las cosas”, admite. Dejó Córdoba, donde estaba feliz, asentado y se sentía querido, por crecer como profesional. En su despedida, no pudo evitar la emoción y un buen puñado de lágrimas. “Hay que valorar muy bien lo que

dejas y lo que buscas con el cambio”. Sabía que en el Sporting podía crecer. “Los futbolistas sacrificamos muchas cosas, aunque seamos unos privilegiados porque nos dedicamos a una profesión que nos gusta y que nos hace llevar una vida saludable. Pero hay sacrificios que no vuelven”. Y pone el ejemplo del distanciamiento con sus padres. “Te das cuenta, sobre todo, cuando tú eres padre, de la razón que tienen en muchas de las cosas que te decían”. Sus padres le apoyaron casi sin fisuras en su lucha por hacerse un hueco en el fútbol. Y cuando de la mano de Javier Clemente Alberto debutó con el Murcia en Primera División, parecía que podía encontrar la estabilidad definitiva. Pero esta llegaría algunos kilómetros de allí, en Córdoba, donde se le recuerda con cariño y admiración y el domingo una pancarta le nombraba “eterno”. Algo que Alberto agradece, consciente de que es un piropo más que una realidad, porque nada es eterno.

“Los futbolistas, aunque somos un privilegiados, sacrificamos muchas cosa


nos as”

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“Dicen que los porteros somos diferentes, pero es que nuestro puesto esdiferente: vestimos distinto, entrenamos aparte, cogemos el balón con la mano”


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Tampoco el fútbol. De hecho, su profesión tiene fecha de caducidad, siempre cercana para los jugadores, algo menos en el caso de los porteros. El catalán hace una metáfora entre la vida y la profesión de futbolista. “En un tiempo no demasiado grande, naces en el fútbol, creces como jugador y acabas muriendo como profesional. Pasas de 100 a 0. Y ese cambio es muy brusco. Hay que saber llevarlo”. Aunque él aún ve lejano ese ocaso deportivo. Para prolongar lo más posible su etapa en los campos, pero también por el mero hecho de disfrutar su profesión, se esfuerza en cada instante que dedica a su profesión. Incluso aunque, como ahora, no le toque jugar. “Sólo hay una forma de cambiar eso, y es trabajando. Es lo único que está en mi mano. Y además sería muy egoísta si no lo hiciera. Yo al fútbol le doy toda la dedicación que puedo, intento devolverle el privilegio que el fútbol me da a mí”. Pero ha aprendido a levantar la cabeza y mirar la realidad que hay fuera. Por eso lee, sobre muchas cosas que no son fútbol, le gusta informarse y estudia Derecho. Cualquiera se da cuenta de que es un hombre con inquietudes.

Y sin embargo, Alberto no se considera un ‘rara-avis’; cree que muchos de sus compañeros también se preparan para la vida sin el deporte como fuente de sustento y que el tópico de que los jugadores no piensan más allá de un balón y cuatro temas triviales carece de fundamento, al menos para la mayoría de su gremio. Las circunstancias también han cambiado; el fútbol ya no es lo que era. Alberto lo sabe: ha sufrido en sus propias carnes dos leyes concursales, incluso un ERE en el Murcia. Ahora mira al futuro. Quiere aprovechar su etapa en Gijón. Quiere jugar, pero prioriza los objetivos colectivos a los personales. Quiere ver crecer a su hijo. Y quiere aprovechar cada momento. “Hay que pensar en el mañana, pero valorando el día de hoy, el entrenamiento de hoy, el partido de hoy. Nada de eso volverá. Muchas veces hipotecamos el día de hoy pensando en recompensas futuras”. Alberto nos invita a aprovechar y disfrutar del tiempo. Porque si ‘tempus fugit, carpe diem’. Si el tiempo vuela, aprovecha el momento.

“En Madrid pasaba horas solo en mi cuarto. Me conocí a mí mismo”


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GijónSport - Opinión

Eduardo J. Castelao Periodista @EJCASTELAO

EL BUEN FÚTBOL

Desde que la selección española en 2008 y el Barcelona en 2009 lograsen todos los títulos posibles practicando un juego de combinación, impecable en lo estético, devastador e indescifrable durante mucho tiempo para los rivales, se ha instalado en el imaginario colectivo del aficionado al fútbol una idea, casi un dogma: esa es la única forma de jugar bien al fútbol.

Jugar bien es exprimir tus virtudes y esconder tus defectos

Sería absurdo negar que esa vía para hacer fútbol es la más bonita, no hay color, a ojos de un aficionado neutro, entre el Barça de Guardiola y, por ejemplo, el Atlético de Simeone. Siendo eso indiscutible, el concepto de jugar bien al fútbol es infinitamente más amplio que esa propuesta salida de la mente de Luis Aragonés primero y de, dicho queda, Guardiola después. Hay muchos equipos que juegan bien al fútbol y lo hacen de maneras diferentes. A día de hoy, en Primera juegan muy bien el Atlético o el Villarreal. Y, en Segunda División, el Recreativo y el Lugo. ¿Juegan todos esos equipos con los parámetros estéticos del Barça o de la selección? Obvio que no, pero juegan muy bien a esto. Jugar bien al fútbol es sencillo: evitar que te hagan goles y tú hacer todos los que puedas.

Se trata de ganar partidos de la forma más solvente posible. Hay equipos que logran eso con más o menos posesión, con el equipo más o menos largo o corto, defendiendo muy arriba o muy cerca del portero, con muchos pases o con muy pocos, generando mucho o aprovechando lo poco que genera. Dicen las crónicas que el Sporting de Sandoval lleva un par de jornadas, quizá tres contando la primera parte de Girona, en las que está jugando “bien” al fútbol, que está mejorando respecto a las primeras jornadas. Dicen los números, a cambio, que el Sporting de Sandoval lleva tres semanas seguidas sin ganar y que en aquellas primeras llegó a estar líder. Jugar bien es exprimir tus virtudes y esconder tus defectos. El Sporting tiene potencial para generar fútbol de asociación en ataque, para desequilibrar por dentro y por fuera, por velocidad o con pausa, pero es una verbena en defensa. Arreglar ese desequilibrio, manteniendo lo primero y escondiendo lo segundo, llevará al Sporting a jugar bien al fútbol, que por muy raro que suene fue algo que hizo en las primeras jornadas. El fútbol no es un cuadro ni una canción ni una escultura ni un helado de chocolate, cosas cuya existencia se justifica simplemente en su disfrute. Salvo que alguien lo desmienta, esto es un deporte y se trata de ganar. Y los equipos que juegan bien, ganan. ¿Bonito? Eso ya...


GijónSport - El rival

C.E. Sabadell

E

l Sabadell visita el próximo fin de semana El Molinón en un partido que vuelve a ser de gran importancia para los rojiblancos. Delante tendrán a un conjunto catalán que llega tras ganar en la Nova Creu Alta al Murcia. Sin embargo, el conjunto catalán no está dejando buenas sensaciones en lo que va de temporada. Su juego se basa en buscar la posesión aunque hasta ahora están cometiendo muchos errores que les hacen cometer bastantes pérdidas en su propio campo. Cuando no ven claro el juego en corto lo intentan con balones largos buscando a sus jugadores más ofensivos. Precisamente ahí, en ataque, es donde el Sabadell tiene su principal punto fuerte. Además, su delantera está compuesta por jugadores de diferente perfil que les permite utilizar varios tipos de juego. La defensa rojiblanca tendrá que estar por tanto al cien por cien.

Entrenador: Javi Salamero Estadio: Nova Creu Alta Capacidad: 11.981 Puesto en la clasificación: 15º (15 puntos)

Últimos resultados


GijónSport - El rival PORTERO Nauzet: Empezó los primeros partidos en el banquillo pero pronto se hizo dueño de la portería. Es un guardameta muy completo que destaca por su velocidad en acciones bajo palos y por ser valiente en todas sus decisiones. Juega bastante adelantado y posee un potente saque de volea que en ocasiones intenta realizar con rapidez para buscar la contra. DEFENSA Cristian: Llegó a Sabadell este verano tras rescindir su contrato en Córdoba. Es un lateral con mucho recorrido al que le gusta incorporarse al ataque con asiduidad. Tiene muy buena salida de balón, una gran técnica y un potente disparo. Destaca más por sus condiciones para el ataque que para defender. En el uno contra uno defensivo sufre más de la cuenta. Kiko Olivas Santander: También llegó desde Córdoba al equipo arlequinado. Es muy seguro en sus acciones y muestra gran concentración durante todo el partido. Se incorpora con peligro a la estrategia ofensiva Martí Crespí: Ex de Mallorca y Racing de Santander. Gran poderío físico, con una buena velocidad lo que le permite jugar tanto en el centro como en el lateral de la defensa. Muy agresivo en su juego y muy intenso en las disputas con el balón dividido. No goza de una salida de balón muy clara, abusando del golpeo en largo cuando se ve presionado. Domina con autoridad el juego aéreo. MEDIO Hidalgo: Es el capitán del equipo. Muestra un gran despliegue físico durante todo el partido y tiene además un buen trato de balón, dando seguridad y continuidad al juego. Suele buscar cambios de orientación que efectúa con precisión ya que golpea bastante bien el balón en largo. Peligroso en las acciones de estrategia. Longás: Menos intenso defensivamente que Hidalgo. Suele ocupar posiciones más adelantadas ya que tiene una gran visión de juego con capacidad para dar el último pase con

calidad. Jugador técnico que combina muy bien con los compañeros y participa mucho en la fase de creación de juego del equipo. Sutil: Interior zurdo que llegó a Sabadell al final de pretemporada tras haber sido despedido del Murcia. Físicamente no está a tope y lo nota. Poco a poco va acumulando minutos pero aún no ha sido titular. Tiene un guante en la pierna izquierda. Defensivamente le cuesta volver a recuperar su posición en el campo. Tanabe: Jugador japonés que llegó al club tras el cambio de presidencia. Dinámico, con buena técnica. Suele jugar por la banda derecha. No es muy intenso en su juego pero tiene pausa con el balón en los pies y juega con criterio. En cuanto tiene oportunidad busca tiro desde fuera del área rápidamente. Collantes: Jugador muy rápido y muy potente. Técnicamente no es un prodigio pero su verticalidad siempre es un peligro para las defensas rivales. Crea mucho cuando dispone de espacios. DELANTERO Aníbal: Segunda temporada en el club. Juega muy bien de espalda y tiene buenos movimientos de desmarque. No es demasiado rápido. Dentro del área se revuelve muy bien y gana con facilidad la posición a los defensas. Tiene un buen remate de cabeza. Edgar: Jugador muy corpulento. Tiene poca movilidad pero utiliza de forma muy inteligente su poderío físico. Aguanta bien el balón y domina el juego aéreo. En zonas alejadas al área pierde mucho protagonismo. Tamudo: Fichaje referencia del club. Curriculum conocido por todos. Sin ser el Tamudo del Espanyol está demostrando una gran implicación y esta en un estado de forma óptimo. Define muy bien las jugadas en las que tiene opción de remate y siempre juega al borde del fuera de juego. Su oportunismo obliga a una máxima concentración a las defensas rivales


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Abelardo

“Firmo que el Sporting suba a Primera y que el filial baje a Tercera” Por Marcos Martín / Fotos: Cris Valle


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Es historia viva del Sporting. Abelardo Fernández es uno de los mejores centrales que ha formado la Escuela de Fútbol de Mareo. Ahora, su labor es enseñarle todo lo que ha aprendido a los chavales que afrontan su último paso hacia el primer equipo. ¿Sigues pensando que Mareo es el futuro del Sporting? Claro. En eso estamos trabajando todos los técnicos del fútbol base. El futuro tiene que pasar porque Mareo tenga peso en la primera plantilla del Sporting. Pero depende de muchos factores: de que así lo decida el entrenador del primer equipo, de que haya confianza y de que haya calidad. Calidad hay. Por ejemplo, en defensa, porque Mareo siempre ha sacado buenos centrales, pero en este año y medio, han salido Borja, Julio y Meré. Algo tendrá que ver tu pasado como futbolista... (Risas) Bueno... Lo estamos haciendo todos los que estamos en la casa, mi labor es únicamente darles el penúltimo empujón para que estén conmigo en el filial. Pero insisto, la calidad la tienen ellos, yo no les regalé nada. Les vi calidad, los chavales saben que no miro el DNI. Sé que no parece lógico que un chaval de 16 años sea central en el filial, pero si Meré juega, es porque tiene condiciones. Habiendo condiciones, con el primer equipo en Segunda y con problemas económicos, debería ser el mejor momento para que saliesen futbolistas… El objetivo del primer equipo es ganar partidos. Al entrenador le exigen subir a Primera División y ha apostado por fichar, por hacer un equipo

con gente de su confianza. No es fácil subir a futbolistas, y los que suben tienen que estar rodeados con gente de la casa. ¿Se cuida, en el Sporting, la cantera todo lo que se debería? Hay gente que critica que no se apueste por un proyecto de cantera menos cortoplacista... Pero es que el aficionado del Sporting no está preparado para eso. La afición quiere subir a Primera División. Si es con mayoría de canteranos, mejor; pero si es con jugadores de fuera, también. El Sporting trabaja bien la cantera, hay muchos chavales que van a las categorías inferiores de la Selección, entrenadores de otros equipos que se asombran porque tengamos gente tan joven jugando en el filial... Pero no podemos tener a chavales sentados en el banquillo, ni en el filial, ni en el primer equipo. La afición también quiere un Sporting de cantera, pero cuando salen los chavales, es a los que más se les exige: Marcos Landeira, Sergio Álvarez… Es que el debate está en la calle. Si preguntas

entre un Sporting de cantera en Segunda y un Sporting sin canteranos en Primera, la mayoría elegirtía la segunda opción. Yo creo que hay que combinar todo. Apostar por gente de la casa y completar con gente de fuera. Pero la afición ha cambiado. Por ejemplo, con Álex Barrera que ha explotado este año van a muerte.


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Pero es inevitable seguir trayendo gente de fuera, incluso para el filial… Hemos hecho fichajes porque hemos considerado que en el juvenil no había futbolistas que cubriesen lo que nos faltaba. Se han ido Barrera, Serrano, Sergio... Adama iba a estar con el primer equipo... Pero los refuerzos han llegado para sumar. La gente también lo critica. Sí, pero lo importante es que lleguen al primer equipo y compitan. Un jugador que llegue al Sporting no tiene que llevar en Mareo desde infantiles. Se me vienen a la cabeza Gálvez, Jara, Guerrero, Mendy y más que han venido de fuera. Yo mismo me tuve que ir de Mareo y volví. Es verdad que están cumpliendo más que el año pasado, pero también es positivo ver que los de la casa les ponen las cosas complicadas… Claro. En Santander, la semana pasada, jugamos con 8 o 9 asturianos, pero insisto en que los de fuera están muy bien. Rachid está llamando la atención, Guitián aporta mucho en el centro del campo,... Y más positivo es ver que Julio y Guille Donoso van a alguna convocatoria con el primer equipo… Sí. Pero es mérito suyo. Entrenan con el filial y yo tengo que trabajar con ellos para que cuando suban al primer equipo puedan rendir al

nivel que se le exige. Únicamente eso. Hablando del primer equipo. ¿Cómo es tu relación con Sandoval? Se ha hablado mucho sobre ella… (Risas) Sí, se habla mucho sí. Es buena. Sé que hay muchas especulaciones, pero es la que tenemos que tener. De hecho, él ha dicho públicamente que con el mejor entrenador con el que se ha llevado soy yo. Soy el entrenador del Sporting B y le ayudo en lo que puedo para que el Sporting suba a Primera. Es lo que queremos todos; de hecho, firmaría que el primer equipo subiese a Primera y que el filial bajase a Tercera. Todos remamos en la misma dirección. Muchos apuntan tu nombre como su sucesor… No creo que tengan que sonar sucesores ahora, porque además, tiene dos años firmados. Insisto en que yo estoy en el Sporting para ayudar a Sandoval y estoy muy contento con mi trabajo en el Sporting B. No ahora, pero hay una serie de entrenadores que parecen predestinados a sentarse en el banquillo del Sporting. Claro que en el futuro me encantaría entrenar al Sporting... Es el equipo de mi ciudad, donde vivo, me siento gijonés y me encantaría. Pero ahora mismo, en mi cabeza no entra esa posibilidad.


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Una historia de cuento Por marta tejerina fotos cris valle Como en los cuentos, la historia de Juanjo Ruesga y Bea Vázquez es de esas en las que el amor, al final, acaba salvando todos los obstáculos que se va encontrando en el camino. Deportistas y luchadores, hoy viven su mejor momento como pareja: al fin juntos, en Gijón, y disfrutando del éxito de sus respectivos equipos.


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D

icen que cada uno tenemos, en algún lugar del mundo, a la persona perfecta con la que compartirlo todo. Esa que nos complementa, que nos hace mejores y nos llena hasta el punto de sentir que hemos alcanzado algo tan abstracto y complejo como la felicidad. Algunos se pasan la vida buscando. Otros, en cambio, tienen la suerte de encontrarla sin tener que dar demasiadas vueltas… Cuando Bea habló por primera vez con Juanjo algo le dijo que aquel chico alto y un poco tímido iba a ser su compañero para siempre. Una amiga común les presentó unas Navidades, aunque seguramente sus miradas ya se habrían cruzado alguna vez meses antes, cuando ambos jugaban en el Grupo Covadonga. “Yo le conocía de oídas porque su novia estaba en mi equipo”, dice ella riendo. “Pero no tuve nada que ver en que lo dejaran, ¿eh?”, se apresura a aclarar. Entonces tenían 18 y 21 años. Una década después, Bea Vázquez y Juanjo Ruesga disfrutan de su mejor momento como pareja. Viven juntos en Gijón, después de pasar largas temporadas separados por cientos de kilómetros. Ruesga vuelve a jugar en Asobal con el Juanfersa Grupo Fegar, flamante equipo revelación de la categoría; Vázquez lidera la Superliga 2 con el conjunto de voleibol del Grupo, que se mantiene invicto tras un arranque espectacular. En los cuentos, para que la princesa y su príncipe sean, al fin, felices para siempre antes tienen que sortear una serie de obstáculos que les impiden estar juntos. Cuanto más complejas

son las historias, más emocionantes resultan los finales. Cuando Juanjo y Bea se conocieron, él jugaba en Alicante y ella en Gijón. “La relación fue complicada desde el principio porque vivíamos muy lejos el uno del otro y así es muy difícil empezar algo con alguien. Por eso antes de que acabase esa temporada decidí marcharme con él. Nunca le di calabazas porque desde que le conocí supe que quería estar a su lado”. La distancia ha sido el principal caballo de batalla de esta pareja. “Siempre hemos tenido que estar separados, salvo la temporada en la que jugamos ella en Laredo y yo en Barakaldo, que pudimos vivir juntos a medio camino. Intentábamos fichar por equipos que quedasen relativamente cerca, pero al final acabábamos cada uno en una punta de España…”, explica Juanjo. “De todas maneras, entrenando mañana y tarde, jugando el fin de semana y si los horarios no nos coincidían bien… Aunque viviésemos cerca al final era imposible verse. Es muy duro”, dice Bea.


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Bea y Juanjo son muy distintos. Quizás por eso se complementan tan bien. Ella es risueña y extrovertida, muy visceral y, sobre todo, con mucho carácter. Él es más reservado y analítico, así que es quien pone la cordura cuando es necesario compensar la excesiva pasión que caracteriza a su mujer. Siempre que pueden se mezclan entre el público para ver los partidos de su pareja. Juanjo pasa desapercibido entre la gente. “Él está ahí, y ya”, dice Bea riendo. Ella, en cambio, se deja la garganta animando. “No para de gritarnos, a mí y a todos. Yo soy más tranquilo”. Los dos coinciden en que son el principal apoyo el uno para el otro. “Juanjo siempre me anima y me da muy buenos consejos. Me dice que a veces tengo que pararme a respirar, no cegarme tanto… porque yo soy blanco o negro. Él me aporta mucho equilibrio”. El jugador del Juanfersa está viviendo un momento algo complejo. Su equipo va muy bien pero él no está participando todo lo que le gustaría.

“Ahora mismo no estoy pasando una buena racha. El entrenador confía más en otra gente y además tuve un problema en el talón por el que estuve un partido fuera… Bea siempre me apoya. Son experiencias que compartimos, porque como deportista ella también vivió situaciones como la mía”. Bea Vázquez escucha atenta a su marido y responde con seguridad: “yo le digo que tiene que seguir peleando, no bajar nunca los brazos, porque tiene calidad suficiente para jugar y aportar muchísimo al equipo. Lo que no quiero es que entre en ese pozo de decir que no confían en él, que están ganando y él no está participando… Todavía queda muchísima liga y sé que trabajando las cosas van a cambiar. Si pones 100% de actitud y de esfuerzo, acabas llegando a donde tú quieres”. Ser ambos deportistas es lo que más les ha unido pero, a la vez, el motivo que les ha separado durante muchos años. “Intentamos valorar la relación siempre por encima de todo lo demás. Pero lo deportivo también pesa y hay oportunidades que


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A pesar de su juventud y de las trabas que la vida les puso, siempre tuvieron claro que querían estar juntos y lucharon por mantenerse unidos. “Hemos tenido que pelear mucho para salvar nuestra relación. Si tuviéramos alguna duda sobre lo que sentimos el uno por el otro esto ya se habría acabado hace mucho tiempo”, dice Bea mientras Juanjo la mira atentamente.

no puedes dejar escapar”. Vázquez explica así su decisión de marcharse a Tenerife, donde vivió los mejores momentos de su carrera. “El entrenador confiaba en mí, jugué Champions, Copa de la Reina… En ese momento para mí pesó más lo deportivo porque llevaba mucho tiempo trabajando para que me llegase algo así. Juanjo me comprendió y me apoyó. Pero no fue fácil”. Entonces ya eran un joven matrimonio. Tras cuatro años de relación, en 2007, decidieron darse el “sí quiero” aun sabiendo que tendrían que volver a decirse adiós al poco de casarse. La ceremonia fue en Arriondas, el pueblo natal de Bea. El banquete, en Gijón, la ciudad de Juanjo. “Lo repartimos así para que no hubiese problemas”, bromean. Tras la boda, él jugó en León, Almería, Huesca y Vigo. Ella lo hizo en Miranda de Ebro, Las Palmas, Murcia y Tenerife.

A la distancia se unieron, además, las dificultades económicas. Y es que en la vida real no existen las hadas madrinas ni las calabazas que se convierten en carrozas por arte de magia. Deportes como el balonmano y el voleibol son los primeros que se ven afectados en los momentos de crisis. “Es muy difícil vivir de esto. Yo he pasado muchos meses sin cobrar. De hecho ya hay incluso coñas en el vestuario porque me dicen que equipo al que voy equipo que no paga a los jugadores…”, explica riendo Juanjo, que se lo toma con humor a pesar de la gravedad de la situación. “Todavía me deben mucho dinero. Mucho para lo que es el balonmano, para las cifras en las que nos movemos nosotros. Y sé que gran parte no lo recuperaré nunca. Tengo un juicio en enero, por los nueve meses que estuve sin cobrar en Almería. Pero esto ya viene de 2007 así que imagínate cómo de lento va todo”. Bea también sufrió lo mismo y ambos recuerdan momentos muy duros en los que llegaron a “comer sólo pasta con aceite, o arroz a mediodía y por la noche. No teníamos dinero para nada. Esto nos hizo ser muy responsables desde muy jóvenes, aprendimos a valorar mucho las cosas. Pero también conllevó algunas crisis en la pareja porque, quieras que no, el dinero te condiciona mucho.”


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Cuando uno está lejos de la persona a la que quiere el tiempo pasa muy lento. Pero, a la vez, sientes que los meses se escapan a toda velocidad mientras, a cientos de kilómetros, tu pareja vive su día a día sin ti. Y eso hace mella. “Llegamos a un punto en el que no podíamos seguir así y decidimos hacer lo posible por volver a casa y poder estar juntos”. Entonces Juanjo recibió la oferta del Gijón Jovellanos y el Grupo Covadonga se puso en contacto con Bea. “Él tuvo claro que quería volver para jugar en su ciudad y formar parte de un proyecto sencillo pero ambicioso y que apostaba por gente de la casa. Yo vine un poco más a la aventura porque jugar en el Grupo suponía hacerlo sin dinero de por medio. Y nosotros necesitábamos tener una estabilidad económica. Pero me decidí y el club se portó muy bien conmigo comprendiendo mi situación y ofreciéndome un trabajo para poder compaginarlo con los entrenamientos y los partidos. Les estoy muy agradecida”. Además de liderar el conjunto de voleibol en Superliga 2, Bea Vázquez trabaja en la cafetería del Grupo Covadonga y entrena al equipo cadete. Hoy la vida sonríe a la pareja. Desde que iniciaron su relación han tenido que estar lejos durante meses, temporada tras temporada. Pero eso ya ha terminado. Hace dos años que viven juntos, y felices, en Gijón. Y pronto esperan poder aumentar la familia. “Me apetece muchísimo tener un hijo. De hecho por ganas ya lo habría tenido. Pero las circunstancias

ahora no son las idóneas. A los dos nos va bien en lo deportivo y eso hay que aprovecharlo. Además, no tenemos una estabilidad económica que nos lo permita de momento”, explica Bea mientras mira a Juanjo ilusionada. “Aquí entra la parte de la calma de la que hablábamos antes…”, dice Juanjo riendo. “No es que nos falten ganas, pero un niño supone muchos gastos. Nos decidiremos cuando realmente podamos hacerlo”. Mientras tanto, Juanjo y Bea disfrutan de su juventud compartiéndolo todo. Encontrarse ha sido, dicen, lo mejor que les ha pasado en la vida. Como en un cuento, su historia tiene un final feliz seguido de puntos suspensivos.


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