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ISSN 2462 - 9650

PROYECTO ELÉCTRICA

ahora más continua

Edición Nº 3 | 2016 - 1

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Editorial

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Gira Técnica Proyecto Eléctrica (Pe)

Moisés Camilo Chica Hernández

William Segura

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Festejemos en lo cotidiano la pasión de crear | Un breve manifiesto para Re-Ingeniar la Ingeniería S. Crux

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Tesla ¿Ingeniería? ¿Para Qué? Moisés Chica

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Aproximaciones al Sistema de Educación desde la Ingeniería CEFUS (2015)

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Crónica de una clase no preparada | La transición de estudiante a Becario Auxiliar o Asistente Docente Alexei Ochoa

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¿Crisis en la Ingeniería?

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De 1985 al 2015

Andrés Felipe Duque

Diego Rivas

PROYECTO ELÉCTRICA

FACULTAD DE INGENIERÍA DIRECC IÓN DE BIENESTAR DIRECCIÓN DE BIENESTAR UNIVERSITARIO ÁREA DE ACOMPAÑAMIENTO INTEGRAL PROGRAMA GESTIÓN DE PROYECTOS


CORRIENTE ALTERNA PERIÓDICO CORRIENTE ALTERNA NÚMERO 3 . SEM 01 2016 . ISSN 2462-9650 UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA FACULTAD DE INGENIERÍA

Proyecto Eléctrica es un Grupo Estudiantil de Trabajo y Extensión de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia – Sede Bogotá y parte de la Asociación de Ingenieros Electricistas y Electrónicos de la Universidad Nacional – AIEEUN que tiene como lema: “Ingenio e innovación con intención solidaria”. Busca a través de su trabajo mejorar las habilidades académicas y humanas de los estudiantes, además de incidir en la sociedad de manera solidaria a través de sus proyectos, disminuyendo al mismo tiempo las brechas entre la Sociedad, la Universidad y la Industria.

rector vicerrector director bienestar sede bogotá coordinadora programa gestión de proyectos pgp decano facultad ingeniería director bienestar facultad de ingeniería director comité editorial

colaboración corrección de estilo diagramación y diseño impresor

Ignacio Mantilla Prada Diego Fernando Hernández Oscar Oliveros Elizabeth Moreno José Ismael Peña Reyes Dolly Santos Barbosa René Alexander Soto Pérez Alexei Ochoa Duarte Moisés Camilo Chica Hernández Camila Andrea Montenegro Morillo Juan Sebastián Laverde Pérez Laura Cristiana Mateus Rueda Diana Consuelo Luque Villegas (PGP) Diana Londoño Aguilera (PGP) gracom Gráficas Comerciales

CONTACTO peun_fibog@unal.edu.co /proyectoelectrica /CorrienteAlternaUN

U niversidad N acional de sede bogotá www . unal . edu . co

DERECHOS DE AUTOR Y LICENCIA DE DISTRIBUCUIÓN Atribución - Comercial - Sin Derivar El material expuesto en esta publicación puede ser distribuído, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se puede obtener ningún beneficio comercial. No se pueden realizar obras derivadas Corriente Alterna es un periódico de los estudiantes de la Facultad de Ingeniería, donde se comparten las opiniones de la comunidad respecto a diversos temas, manteniendo una comunicación constante e independiente entre la academia. Dicho periódico forma parte de la Universidad Nacional de Colombia y de los estudiantes vinculados al grupo de trabajo Proyecto Eléctrica. Los textos presentados en la siguiente publicación expresan la opinión de sus respectivos autores y la Universidad Nacional no se compromete directamente con la opinión que estos pueden suscitar.

C olombia

proyectoug_bog@unal.edu.co proyectougbog@gmail.com ugp.unal.edu.co /gestiondeproyectosUN issuu.com/gestiondeproyectos

FACULTAD DE INGENIERÍA DIRECC IÓN DE BIENESTAR DIRECCIÓN DE BIENESTAR UNIVERSITARIO ÁREA DE ACOMPAÑAMIENTO INTEGRAL PROGRAMA GESTIÓN DE PROYECTOS


Editorial

Editor Moisés Camilo Chica Hernández Miembro y coordinador general actual del Grupo Proyecto Eléctrica Representante estudiantil de Ingeniería Industrial Facultad de Ingeniería Universidad Nacional de Colombia – Sede Bogotá

L

a Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional – Sede Bogotá, no sólo es la más grande, sino también la más antigua del país. Cuna de los primeros ingenieros civiles que cimentaron el desarrollo nacional desde hace más de 150 años; sobre sus hombros recae siempre una responsabilidad, que no es ajena a la de la Universidad en su conjunto y que se ha sabido concretar en su lema: Construyendo Nación con Ingenio Propio. Y a los futuros ingenieros que hoy transitamos sus aulas y pasillos, ¿Qué papel nos corresponde en la Construcción de Nación? ¿Cuál es nuestro aporte a ese Ingenio Propio? Buscando democratizar, mediante la comunicación, la respuesta a estas preguntas, y partiendo de la premisa de que como estudiantes tenemos mucho que aportar al proyecto de país, surge, desde 2014 el periódico estudiantil Corriente Alterna, que hoy presenta su tercera edición. Retomamos el nombre de un proyecto comunicativo similar de los años 90 en la Facultad, también coordinado por los estudiantes que, en ese entonces, conformaban el grupo Proyecto Eléctrica. El periódico tiene dos objetivos fundamentales: Poner, en boca de todos, las discusiones de fondo sobre la Ingeniería y su papel en la sociedad, contribuyendo, así, en la formación de ingenieros e ingenieras que transformen el país en uno más justo y digno mediante el empoderamiento de su profesión. El segundo objetivo es potenciar los esfuerzos de los estudiantes que ya avanzan en esta medida, siendo una herramienta de difusión para los mismos. Adicionalmente, el periódico busca la construcción de tejido social, así como mantener al estudiantado al tanto de la realidad, a veces muy ajena, de la Universidad y de la Facultad.

En esta medida, la presente edición aborda, fundamentalmente, el tema de la Educación en Ingeniería, la cual es de gran relevancia, pues la educación de hoy determina el rumbo del mañana. La relevancia de espacios que permitan un contacto directo con la industria y la sociedad, así como de las materias de contexto o de la ética en la ingeniería, para la formación en ingeniería, son temas que se abordan en los contenidos de la presente edición; los cuales buscan despertar, en el lector, reflexiones críticas sobre el papel de la ingeniería en la sociedad. Sin más que decir pero con mucho por trabajar, desde el equipo editorial agradecemos al grupo del Proyecto Eléctrica y a todos los que han pasado por este por la enriquecedora experiencia; junto a ellos, esperamos que disfruten esta edición, en la cual trabajamos fuerte y desinteresadamente para divulgar sus trabajos, y que lo que van a encontrar en esta edición les sea útil en su vida académica, profesional y personal.

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Wi l l i a m S e gura

Estudiante Ingeniería Agrícola

Gira Técnica Proyecto Eléctrica (Pe)

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M

uchas veces, al pasar por la Universidad y su programa, los estudiantes simplemente se dedican a ir a sus clases, atender a sus docentes, estudiar y alcanzar las calificaciones necesarias para superar sus materias y seguir avanzando en su plan de estudio, lo cual no es malo. Sin embargo, al salir al mundo laboral, generalmente, se deben replantear algunos postulados construidos a lo largo de sus estudios. Este replanteo o reflexión personal de los profesionales recién egresados en torno a su profesión surge de la poca información sobre la pertinencia de su carrera en el mercado, las necesidades de la industria, y la proyección política y económica que tiene el Estado. En el transcurso de la carrera e inclusive en el momento de seleccionar la misma, es necesario tener clara la existente y constante relación entre la academia, la industria y el estado, con el objetivo de encaminar los programas, los currículos y la oferta laboral hacia la construcción y fortalecimiento de nuestra sociedad. Con el fin de afianzar los conocimientos y relacionarlos con la industria nacional y los territorios, el grupo estudiantil Proyecto Eléctrica realizó su primera gira técnica por 5 ciudades (Pereira, Manizales, Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga) entre el 22 de julio y el 1 de agosto del 2015. Pero ¿por qué realizar una gira técnica? De acuerdo con Moisés Chica, actual coordinador del Proyecto Eléctrica, “Desde la creación del PE (Proyecto Eléctrica) nos hemos puesto en la tarea de estudiar y analizar diferentes tipos de problemáticas de la sociedad y la industria; para ello, se han consultado expertos, se han organizado foros y hemos discutido en las aulas; pero muchas de esas problemáticas se han captado de manera indirecta, es decir, por medio de internet, de testimonios y demás; <por ello>, para la proyección de nuestra nueva fase de trabajo decidimos ir directamente a las empresas a conocer sus procesos, los problemas y las soluciones que ellos les dan, además de hacer un sondeo de qué tecnologías se implementan, y tener un panorama de la industria nacional en algunos sectores”.

Con el apoyo de los departamentos de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Ingeniería de Sistemas e Industrial, y el Bienestar de Facultad, 10 estudiantes de los pregrados en Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Electrónica, Ingeniería Industrial, Ingeniería Agrícola y del Posgrado en Ingeniería de Sistemas pasaron de la teoría universitaria a la práctica, visitando empresas de plásticos, metalmecánica, generación de energía eléctrica (CHEC del grupo EPM), industria naval (COTECMAR) y el puerto de carga de Barranquilla. Al preguntarle a David Martinez, estudiante de Ingeniería agrícola, ¿Si usted no es estudiante de Ingeniería eléctrica por qué se interesó por Proyecto Eléctrica? Respondió que considera “que el desarrollo del país no solo debe estar movido por la implementación de combustibles fósiles; es necesario generar tecnologías más limpias. El sector agropecuario es uno de los sectores que más contaminación y daños a los ecosistemas ha generado, <pues> partes del país y, en especial, nuestras zonas rurales no están interconectadas al sistema eléctrico del país; <por lo que>, es necesaria la implementación de electricidad producida por energía fotovoltaica o eólica para suplir estas necesidades; es por ello que vi la oportunidad, en el PE, de conocer y desarrollar más esta temática. Además, PE no solo está dirigido a estudiantes de Ingeniería eléctrica sino que tiene una visión interdisciplinar que integra todas las carreras de la facultad. Aprovecho e invito a todas y todos los estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UN a que conozcan y se enteren de las actividades del PE”.


F este j e mos

en lo

C otidiano

la

Pasión

de

Crear

T

uve la oportunidad de leer el anterior número de este periódico, llamándome mucho la atención la importancia de la labor social del ingeniero o la ingeniera en temas como una aplicación científica para la vida o el tema de la paz. Por lo que cada vez me cuestionó más sobre qué clase de ingenieros somos, qué hacemos afuera de la universidad y qué esperamos lograr en la sociedad. Sin lugar a duda, el tema principal que trataban los artículos de la anterior edición es la labor social del ingeniero, que no es otra que propender por el desarrollo de la humanidad bajo nuevos paradigmas de eficiencia y eficacia, es decir, que la tecnología aplicada pueda solucionar problemas sociales de, cada vez, mejor manera, a través de procesos de investigación, sistematización y desarrollo. Yo me enamoré de esta mezcla de arte y ciencia, paradójicamente, luego de haber entrado un poco indeciso. La rica historia de científicos que buscaban aplicar sus conocimientos a los problemas de la cotidianidad era algo que me llamaba la atención: la inventiva, la aplicación y la creatividad aparecían como valores que todo ingeniero debe tener para poder cumplir su misión. No obstante, poco a poco, me desilusioné de bastantes cosas: nuestra enseñanza no es para resolver problemas sociales (entiéndase, problemas de la humanidad) sino problemas industriales. Así, toda formación en ingeniería es para crear buenos ingenieros, pero pésimos seres humanos (incluso en el sentido más biológico). Atrás quedaron aquellos hombres y mujeres de ciencia que no pedían más que lo necesario para subsistir, que no les importaba demasiado la patente sino lo que se creó, cuyos pensamientos se enfocaban en generar energía lo más barata posible (para el consumidor) y de amplio acceso. Ahora veo a mi alrededor a compañeros de estudio que solo piensan en cómo ganar mucha plata, donde la ingeniería, más que una pasión, es una muy buena inversión; a quienes les importa la investigación para subir puntos en sus hojas de vida y no para realizar descubrimientos que permitan el desarrollo de la humanidad; a quienes les interesa más una energía barata paraa los productores y no una distribución mucho más general. No en vano han crecido las

denuncias de ingenieros y científicos, incluso de esta universidad, que han estado involucrados en investigaciones que no cumplen con los parámetros básicos de sostenibilidad medioambiental o el consentimiento de comunidades, pues ¿Eso para qué? La eficiencia y universalidad de nuestro conocimiento se fue desplazando poco a poco hacia la productividad y funcionalidad parcial que se requiere. Así, pasamos de personajes científicos que conocían varios idiomas, que podían hablar con firmeza de filosofía, teología, política, sociología e historia, que podían debatir sobre arte, cultura, intelectualidad y la ética, y donde sus pasatiempos era la poesía, la novela o la ciencia ficción. Hombres y mujeres de ciencia como Da Vinci, Tesla, Boole, Gauss, Newton, Asimov, Sájarov, la pareja Curie, Chomsky o Hawking no son más que paginas vacías que quedaron allá, lejos, en el libro de la historia, específicamente, en el capítulo de la inmemoria, particularmente en el título de las cosas que no sirven para nada. En cambio, ahora estamos sobrepoblados por seres que están ultra-especializados en un gota del mar del conocimiento, cuya pereza de coger un libro (sí, de letras y no mayormente de números) o admirar algún arte les impide ver la vida más allá de los límites que no se reducen a las funciones; quienes también se ven obstruidos al pensarse la realidad que les rodea, más allá del fetiche productivista que tienen entre ceja y ceja; donde la política, la sociología, la filosofía o la antropología son extra-áreas del conocimiento, que ni siquiera tienen que ser reconocidas como generadoras de saber sino como un campo alejado de los problemas que nos tocan, un mero “capricho” que ya fue superado. Somos ingenieros y científicos formados como especialistas en mandar mas no en hacer; sabemos dirigir de manera “eficiente” a un técnico pero las máquinas todavía nos generan miedo; no andamos preocupados por acabar con la sed en el mundo sino por buscar agua en Marte; no nos importa investigar sobre energías y software libre sino sobre cómo mejorar los dividendos de la industria. Estamos absorbidos por una tecnología que no enseña a pensar con ingenio, que no enseña a enseñar, que no enseña a aprender en

S. Crux Estudiante de Ingeniería Mecatrónica

Un breve manifiesto para re-ingeniar la ingeniería

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S. Crux Estudiante de Ingeniería Mecatrónica 06

el término universal de la expresión, sino que enseña a encasillarse, a no cuestionar, a no criticar, a no sentir y, a la larga, a no pensar (pues eso… ¿Para qué?). Y no es casualidad que la calidad humana de nuestros compañeros sea cada vez menor, si se nos enseña que la solución pasa por la que más utilidad nos genere y sea la que menor diálogo bidireccional requiera. Ante esto, no es raro escuchar en los pasillos de ciencias, economía e ingeniería que las chazas se deben acabar porque así la “universidad se ve más bonita”, entre otros comentarios que prefiero ahorrarme. No critico que los monopolios hechos por personas ajenas a la universidad son una problemática, ¡CLARO!, pero que existen estudiantes que sobreviven a través de este medio es otra realidad (mi persona en su momento, p. ej.); por eso la solución no pasa ni por lo blanco ni por lo negro, sino por el dialogar. No obstante, dialogar no es estar todo el día metido en MyEf, no es crear polémicas bajo la despersonalización del contacto, no es no dejar hablar al otro; dialogar es hablar y escuchar, entender y hacerse entender. Por ello, también, nos encontramos con ingenieros cuya capacidad de expresión, argumentación y socialización fuera de sus cerrados círculos pseudo-sociales son mínimas, donde la única manera de debatir con otra persona es reduciéndola a categorías infantiles que ni siquiera pueden expresar algo concreto (“mamerto”, por decir algo)… vaya tiempos donde un matemático te podía debatir sobre la estructura social y política citando a los filósofos griegos o donde un ingeniero dedicaba la mitad del tiempo de la investigación a ver cuáles eran sus repercusiones en las sociedades, la cultural, el idioma o el pensamiento colectivo. La invitación es a coger un libro de la biblioteca, que no sea la del CyT; a darse una vuelta por los museos de Bogotá; a ver una electiva que nos llene una parte de la memoria que no tenemos abierta; a sentarse fuera del sector norte de la Universidad; a conversar con historiadores, con artistas, con filósofos, con sociólogos, con la señora de la cafetería, con los chazeros, con las señoras del aseo, con el laboratorista, con el técnico, con el profesor; a que hablemos de política, de existencialismo, de la diferencia entre

el arte clásico y el contemporáneo. Convirtámonos en amantes de los números, pero también de las artes y las letras; no dejemos que el estudio sobre las máquinas nos transformen en una. Recordemos que entre crear y producir existe una enorme diferencia, como lo dice la vieja frase:

¡Qué desaparezca de nuestras mentes la necesidad de producir, y festejemos en lo cotidiano la pasión de crear!


Tesla

Nikola Tesla (1856-1943)

A

dmirado por muchos, por lo que bien podría llamarse genialidad, su vida es, tal vez, uno de los mejores ejemplos de lo intrínseca y profundamente relacionada que está la ingeniería con los procesos sociales y económicos. Por un lado, los conflictos económicos subyacentes a la llamada “Guerra de las Corrientes”, donde se puso en disputa la corriente directa de Edison, con la alterna de Tesla; no obstante, primaron, sobre los argumentos científicos y las necesidades sociales, intereses económicos y políticos que llevaron al mismo Tesla a ser retirado de su propia compañía. Por otro lado, una de las cosas que hacen de Nikola Tesla un ejemplo de ingeniería, son sus concepciones sobre la naturaleza de la ciencia y la tecnología, reflejadas en su forma de hacer ingeniería, ya que pensaba constantemente en las necesidades y cómo solucionarlas, más allá del beneficio personal. Tesla realizó aportes en diferentes campos, desde la ingeniería eléctrica hasta la radioastronomía; cuenta con una enorme cantidad de patentes, las cuales incluyen una diversidad de objetos como la bobina o la radio; sin embargo, su naturaleza personal y sus convicciones iban más allá de la ciencia por sí misma o instrumentalizada para su beneficio o lucro, al punto que murió empobrecido a los 87 años.

La relación de las condiciones de Nikola Tesla con las actuales (de una sociedad que ya pasó por esa y otra revolución tecnológica, 100 años después de que le arrebataran el Nobel) no varía mucho; en la ciencia y la tecnología de hoy, se priorizan los intereses económicos sobre las necesidades o la misma lógica; la ética en la ingeniería se ve tentada a cada momento, y existe una marcada tendencia a que el avance de la ciencia y la tecnología sea, por ponerlo en palabras del propio Tesla, “una perversión”. La cuestión entonces es, ¿para qué la ingeniería? ¿Con qué objetivo se convierten, semestre a semestre, cientos de jóvenes en profesionales de la ingeniería? ¿Con qué perspectiva ética laboran e inventan los ingenieros de la sociedad hoy?

Moisés Chica

“La ciencia no es sino una perversión de sí misma a menos que tenga como objetivo final el mejoramiento de la humanidad”

Estudiante de Ingeniería Industrial

¿ingeniería? ¿para qué?

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Aproximaciones al Sistema de E d u c a c i ó n d e s d e l a I n ge n i e r í a

CEFUS (2015)

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esde el Centro de Emprendimiento en Función Social (CEFUS), compartimos un poco del trabajo que estamos desarrollando, en torno a las preocupaciones desde la ingeniería hacia el futuro del país; esperamos que más adelante podamos compartir muchas experiencias y propuestas de nuestra labor investigativa. Son fuertes las afirmaciones que componen este escrito, ¡claro! No obstante, surgen del estudio, la observación y la inmersión de un conjunto de estudiantes en un sistema de educación que se menciona más por sus defectos que por sus cualidades; un sistema que, desde una observación simple, presenta buenas ideas con limitantes que conducen a su fallo. El sistema de educación, desde el punto de vista funcional, se considera ineficiente1, ineficaz2 e inefectivo3; ya que, en la actualidad, centra sus esfuerzos en plantear estrategias de cobertura, intentando cumplir con los objetivos propuestos por el gobierno y algunos entes internacionales para el país, dejando de lado las necesidades de la población y la realidad que enfrentan. Además, la educación no se considera como una herramienta para el desarrollo económico y social, para la investigación y, en general, para el acercamiento a una sociedad más equitativa; se plantea, más bien, en función de un indicador, para el caso “una Colombia, la más educada”. Por lo que, las aulas se llenan con individuos (envases) para almacenar una gran cantidad de datos, información y conocimiento, dejando de lado los sujetos que poseen ciertas aptitudes; que se enfrentan a ciertas realidades, a capacidades de aprendizaje variadas, y que, en general, son tratados como entes homogéneos. Hablando de este complicado tema, se puede observar con facilidad que su análisis va más allá de lo “medible”, debido a que el sistema de educación está compuesto por personas y va dirigido a ellas; por tanto, debe considerar: la heterogeneidad de la sociedad, de los niveles educativos (niveles de educación primaria, secundaria y terciaria); las diversas capacidades económicas, las brechas entre la población, los índices de desigualdad, entre muchos otros factores. Sin embargo,

para analizar el sistema de educación de una manera sencilla y guiada, desde el punto de vista de la ingeniería industrial, se intentará medir la “productividad”4 de un proceso, en este caso la educación; para ello, se debe examinar la eficacia desde la cobertura, ya que si solo se aumenta la cantidad de usuarios en el sistema, sin que este esté preparado para asumir la carga del aumento de cobertura, es decir, la infraestructura, la oferta de programas, la capacidad docente, etcétera es insuficiente, se presentarán fallas pequeñas (falta de aulas) y grandes (colapsos en las regiones del país); todo como consecuencia de la incapacidad de cumplir las metas por falta de planeación y recursos Por otra parte, desde el punto de vista de la eficiencia, se intenta garantizar la mejor educación con la menor cantidad de recursos, desde la visión más técnica. En otras palabras, se intenta educar hasta con las uñas porque el gobierno nacional tiene prioridades diferentes de inversión y gasto. Lo complicado del asunto es entender que el proceso educativo está encadenado (pues se desarrolla por niveles o cursos) y se retroalimenta en su conjunto (los estudiantes de hoy serán los docentes del mañana). En esta medida, no se debe plantear la eficiencia del mismo partiendo, exclusivamente, de una meta de cobertura, si dicha cobertura no es la del mejor

1 La eficiencia se entiende como el uso de la cantidad mínima de recursos para obtener el resultado esperado; para el caso, el funcionamiento de un sistema. Se tiene en cuenta el logro de los mismos objetivos con menos recursos. 2 La eficacia hace referencia al cumplimiento del los objetivos propuestos sin importar la cantidad de recursos necesarios para ello. 3 La efectividad, casi siempre entendida como sinónimo de eficacia, hace referencia a la relación o el balance entre eficiencia y eficacia.

La productividad, es la relación entre los resultados y el tiempo/recursos necesarios para obtenerlos; está relacionada con la eficiencia, la eficacia y la efectividad. 4


mientos de las estrategias en educación, teniendo en cuenta el contexto y las necesidades de las comunidades, y, pensando el país desde una visión más holística y más participativa, es necesario que, como estudiantes y futuros profesionales, aportemos más que un granito de arena en esta tarea, en su diseño, en su implementación y en su veeduría; así como, que empecemos a meterle un poco de ingeniería sin desligar el componente social que naturalmente poseemos y al que nos debemos.

CEFUS (2015)

sistema posible, asegurando la calidad, y dando, así, paso a la efectividad y al cumplimiento de los objetivos, que, adicionalmente, deberían ser pensados desde las necesidades de las comunidades que integran el país. Con lo anterior, somos testigos de un aparente proceso de mejora, el cual carece de balance frente a la implementación de estrategias, y a la capacidad de acceso y permanencia. Un sistema que refleja las condiciones actuales del país, la inequidad, el bajo porcentaje de personas que acceden a estudios de posgrado, el crecimiento económico y el decrecimiento industrial, la reprimarización de la economía a un costo ambiental alto, el abandono de los campos, entre otros. Somos testigos del desbalance entre las estrategias nacionales y la realidad del país; realidad que no se mide con indicadores sino con hechos; basta con ver las zonas llamadas “marginales” y las condiciones de pobreza, la economía informal tan natural para nosotros como estudiantes y la devaluación de la moneda con lo poco que podemos comprar sin pedir crédito hoy en día. Igualmente, es deplorable la orientación de programas curriculares hacia trabajos y no profesiones, hacia el cubrimiento de cargos en jornadas laborables con un salario y condiciones inadecuadas. Actualmente, se ve cierta cantidad de programas que ofrecen conocimiento veloz para salir y hacer parte de empresas; un conocimiento que, sin profundizar, ofrece paños de agua tibia a los problemas económicos de la población, los cuales se presentan como alternativas viables (¡claro!, desde la perspectiva del gobierno y de ciertos empresarios) para que las personas llenen un cargo, desligando la responsabilidad de la educación, del profesional y de las instituciones de educación por el desarrollo del país, por la preocupación por el futuro fuera de individualismos como mecanismo de supervivencia en una sociedad inequitativa y con pocas oportunidades. Ante este panorama, se hace necesario profundizar sobre los métodos y modelos en educación que han regido el sistema antes y ahora, para entender las fallas y poder mejorarlas. Es preciso redefinir los linea-

Es una cuestión de todas las personas transformar la forma de relacionarnos, la forma de sacar a hombres y mujeres de un patrón.

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Alexei Ochoa Estudiante de Maestría en Ingeniería de Sistemas y Computación 10

C rónica

de una

C l a se

no

P r epa r a da

La transición de estudiante a becario auxiliar o asistente docente

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l proceso de selección de becarios auxiliares y asistentes docentes, en nuestra universidad, se realiza pocos días antes de comenzar cada semestre académico, y, en él, pueden participar estudiantes de maestría y doctorado que deseen comenzar o continuar con labores docentes. Ahora bien, para la selección de las personas destinatarias de las becas se tiene en cuenta el PAPA, indicador que revela que se es buen estudiante, pero que no mide las aptitudes docentes de la gente. En este momento me pregunto: ¿El hecho de tener un PAPA alto significa que se tiene la habilidad de enseñar? Considero que no es así y, por tal motivo, creo que se debería hacer una prueba de aptitudes docentes que sirvan como soporte para la selección, teniendo en cuenta que a la persona interesada le guste enseñar y tenga las habilidades para hacerlo. En algunos casos, se generan nuevas becas cuando ya ha iniciado el semestre académico, lo cual hace que algunos cursos no tengan profesor asignado sino hasta aproximadamente un mes después de iniciado este. Por otra parte, muchas veces se comienzan las actividades docentes sin una mínima orientación práctica, sino realmente de un día para otro, lo cual no permite que el estudiante pueda preparar una clase buena o idear una metodología dinámica para sus cursos; por lo que, únicamente, llega a copiar lo que le gustaba de sus profes y evitar lo que no le gustaba. Además, es un poco raro el hecho de pasar de recibir a dar una clase en los salones habituales y tener un nuevo rol en ese salón. En la actual crisis de la Universidad, con una planta docente que no se encuentra congelada sino, en mi opinión, derritiéndose (pues cada vez son más los correos que anuncian la jubilación o muerte de algún profe de planta) se ha tomado el camino de tapar huecos docentes con estudiantes de posgrado que no han tenido una mínima formación pedagógica, lo cual va en detrimento de las clases que ofrecen. No puedo generalizar lo anterior, pues existen estudiantes de posgrado que demuestran las ganas y el ánimo suficiente para dar clases cada vez mejores; no obstante, lo cierto es que este proceso se realiza por interés personal. Creo que para mejorar la educación

en todos los niveles, se debe establecer una política clara de planta docente, con reglas específicas para los procesos de selección y vinculación de becarios, quienes realmente se encuentren interesados en desempeñar actividades docentes y que no tomen la beca como un salvavidas para disminuir el pago de matrícula, la cual, sinceramente, es elevada en los posgrados. Las becas de auxiliar y asistente docente permiten que los estudiantes de posgrado complementen su formación aprendiendo habilidades pedagógicas, y sean, de esta manera una especie de relevo natural de los profesores de planta; sin embargo, para que esta estrategia funcione correctamente, se hace necesario realizar un mejor proceso de selección, vinculación y formación de los nuevos y actuales becarios.


diando, esperando tan anhelada estabilidad económica que vendrá después del grado, y, por último, quienes desertan, ya que culminar cualquier carrera profesional de por sí ya es bastante difícil como para estudiar una sin motivación suficiente. Con todo lo anterior, no quiero decir que no exista persona que estudie ingeniería porque fue su sueño desde pequeño, porque le apasiona y porque espera ayudar a construir país desde sus conocimientos; lo que si debemos aceptar es que la gran mayoría de los estudiantes de ingeniería no tiene esta percepción y, realmente, pareciera que fuera muy justificada esta posición, puesto que el individualismo prima en este país. Así, podemos concluir que, en parte, la escasez de ingenieros en Colombia radica desde el inicio mismo de la educación en el país; donde muy pocos estudiantes deciden estudiar ingeniería, y, de los que deciden estudiarla, una gran mayoría lo hace solo por la estabilidad económica y no por que realmente les apasione, en otras palabras, desde un inicio, en la educación, las ciencias exactas deberían llevarse de la mano con aplicaciones reales, ejemplos en la vida cotidiana, en la industria; ejemplos que expongan una pequeña parte del gran campo que supone el estudio de una ingeniería; donde se incentive a los estudiantes a resolver problemas de una manera creativa e innovadora y no de manera maquinal y con un proceso ya estipulado, dado que esto no tiene nada de ingenio. Todo ello, para que las mentes más jóvenes de nuestro país tengan un panorama más claro acerca de la realidad de Colombia y puedan desenvolverse al máximo en la carrera que escojan, ya que dicha carrera es la que les apasiona.

Andrés Felipe Duque

Escasez de ingenieros en Colombia”, “falta de creatividad e innovación en la ingeniería”, “falencia en las habilidades prácticas y aplicadas”, y “poco desarrollo de tecnología en el país”, constantemente, suelen leerse estas y otras expresiones similares en varios periódicos y revistas del país; la verdad, estos problemas ya no son un secreto para nadie, valdría la pena, mejor, buscar cuál es la posible causa de esta situación, ya que hay muchos factores que pueden entrar a analizarse en este complejo escenario que aqueja al país actualmente. Si volcamos nuestra mirada hacia los inicios de nuestra infancia, podremos notar que, desde que empezamos a hablar, buscamos entender y preguntar el porqué de nuestro entorno, es decir, nacemos curiosos; posteriormente, en los principios de nuestra educación (primaria), esta curiosidad se ve amenazada por el contexto educativo, donde, en algunos casos, el profesor es el dueño absoluto del saber y, por ello, el estudiante no se acerca al conocimiento, de manera creativa e innovadora, por medio de la indagación práctica y la relación interdisciplinar. Al llegar al bachillerato, notamos que existe un punto en el que la gran mayoría de los estudiantes han perdido la curiosidad y el interés en el conocimiento, presentando dificultades con algunas de las materias que fundamentan los principios básicos de la ingeniería; luego de esto, al verse frustrados y justificados en el hecho de que todo lo que se les está intentando enseñar parece un sinsentido, cuyo único fin es solventar una nota, un requerimiento para poderse graduar, pues quien no ha escuchado decir o ha dicho: “A mí para qué me sirve factorizar un trinomio cuadrado perfecto”; llegado a este punto, son muy pocos los estudiantes que se ven motivados a estudiar aplicaciones de ciencias que, a simple vista, les parecen inútiles o aburridas. Una vez se termina el bachillerato, entra la gran pregunta de qué queremos estudiar, entonces, algunos, motivados por los familiares, por la promesa de un bienestar económico o por casualidades de la vida, deciden estudiar ingeniería. Hay quienes, con suerte, en el largo camino que esto supone, logran adquirir un apego por su carrera; quienes continúan estu-

Estudiante de Ingeniería Eléctrica

¿C r i s i s E n L a I nge n ier í a ?

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De 1985

al

2015

Bogotá, noviembre de 2015

Estimado Lector

Diego Rivas

R

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eciba un cordial saludo; sin más preludio quiero pasar al grano, usted dirá: “¡Qué artículo tan extraño!”, pero sí, es una carta dirigida a usted y solo a usted. Perdone mi atrevimiento al hacerle una carta inesperada mas el poder enviársela es algo que me genera premura. Es de gran preocupación y alegría este año, ya que cuando era niño vi una película apasionante de aventura y ciencia ficción, la cual, por primera vez, fue proyectada en 1985; tranquilo nací mucho después; sin embargo, esta película en particular cumplió una gran ciclo y, de hecho, viajó en el tiempo hasta esta época para evocar sentimientos y, en mi caso particular, dudas. Hoy en día, nos encontramos en un año clave para el cine mundial: la visión del director Robert Zemeckis —Bob Gale también colaboró como guionista— y la producción de Steven Spielberg en la película Back to the future (Volver al futuro). Aquí, plantearon una visión de un 2015, en el que los niños volaban sobre “hoverboards”; los autos surcaban los aires; los hologramas eran la publicidad; las video llamadas habían superado al teléfono; las vestimentas estaban enfocadas en el ajuste, la ergonomía y el confort ante la lluvia; las gafas proyectaban el mundo virtual, y más ejemplos en los que era inevitable una comparación. Aquella visión futurista no distó de la realidad; por lo que, se intentó alcanzar la visión de los cineastas a lo largo de estas 3 décadas; ahora, estos objetos existen mas no son comercializados. Sin embargo, es difícil entender cómo en Gattaca, película de 1997, donde lo que la ciencia genética y la sociedad buscan son seres humanos perfectos, aparece un actor poco evidente pero que sí vendía un estatus: el EV1. Este era un auto eléctrico desarrollado por la General Motors; un auto espléndido que combatió el cambio climático

desde 1996 hasta el 2004, cuando murió, y el cual ha generado controversia, pues se piensa que el panorama de las ciudades, a nivel mundial, sería distinto si se hubiese dado el cambio de los automóviles a base de derivados del petróleo por los automóviles eléctricos. A pesar de que el cine nos genera pasiones, dudas y entretenimiento; nos deja fantasear con un futuro distinto, en el que los dinosaurios renacen (Jurassic Park), en el que es necesario luchar por preservar nuestra tierra (El juego de Ender, Sector 9, Halo, Avengers, etc.), o en el que acabamos con nuestros recursos naturales y tenemos que salir del plantea con el fin de buscar un mejor porvenir (Alien, Interestelar, Doom, Total Recall, etc.); entre otros muchos ejemplos de todo el potencial que tiene el humano para poder imaginar e ir más allá de lo imaginado, mis dudas están más puestas en miras hacia la realidad, ¿por qué no se intenta hacer lo que se debe en cuanto a la preservación del mundo? Wall-e, el Lorax, Lluvia de hamburguesas, entre otras son una muestra de la lucha del cine comercial por impactar las mentes de niños y adultos, con fin de buscar la conciencia social y el cambio de paradigmas para que el consumismo no nos devore. Me surgen varias preguntas ¿es necesario alcanzar la proyección dada por la ciencia ficción? De ser así ¿la ciencia ficción no debería estar más encaminada a la unidad social y el solidarismo, en vez de intentar vender un status y más productos? Si la ciencia ficción es un referente tecnológico ¿qué es lo que estamos haciendo como ingenieros para mejorar la vida de las personas?; ¿la ingeniería solo es un medio de status para poder saltar socialmente de estrato social o es el fin para dar soluciones responsables al avance del país y del mundo?, ¿parte de la responsabilidad del ingeniero por generar el cambio, ya sea en mercados o en estilo


Diego Rivas

de vida, se debería pensar también en el post-producto para no generar, como en la actualidad, desechos? Entre muchas más dudas; pero no quiero aburrirlo. En 1984, Steve Jobs tuvo una perspectiva, una idea, un duda, todas generadas por una brecha similar a la de Volver al futuro: si la realidad que él vivía en 1984 era una replica de la visión de George Orwell en el libro 1984, donde el gran hermano controlaba y vigilaba todo, planteamiento similar al de la película They live (1988), dirigida por John Carpenter. No obstante, Jobs propuso romper los límites del control, con la idea de que cada persona desea controlar su espacio y vivir bajo sus condiciones; en esa medida, el futuro lo construían los usuarios, quienes, al ser una masa de transformación ávida del deseo de satisfacer sus propósitos, podían presionar al mercado para que los satisficiera y los sorprendiera. Nosotros somos quienes decidimos el curso de nuestras vidas y, así como en el libro 1984 de Orwell, cada uno de nosotros vivimos en un constante evolucionar, donde cada cambio de paradigma tiene que estar dictado por la conciencia colectiva para que no sean unos quien dirijan hacia dónde vamos. No siendo más, espero su respuesta, respuesta a mis dudas o quizá solo más meditaciones que conlleven a la reflexión, ya que es la imaginación y la pugna por el cambio lo que genera un mejor mundo, un mundo donde la gente pueda ser feliz (Un mundo feliz de Aldous Huxley), y que, ante la próxima película futurista, podamos decir que hicimos mucho más; que ante la realidad actual y a pesar de lo ya establecido pudimos romper con esos paradigmas y pasar de esa ciencia ficción a la construcción de…

Atentamente, Diego Rivas Estudiante de Ingeniería Industrial

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