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Boletín GEAS Volumen 1 - Número 1 • Sem 1 2017 Issn: 2590-8480 Universidad Nacional de Colombia Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia Sede Bogotá

El Boletín GEAS es una publicación del Grupo de Estudio de Animales Silvestres (GEAS), adscrito a la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres URRAS de la Universidad Nacional de Colombia.

Rector Vicerrector Director Bienestar Sede Bogotá Coordinadora Programa Gestión de Proyectos (PGP)

Ignacio Mantilla Jaime Franky Rodríguez Oscar Arturo Oliveros Elizabeth Moreno

Decano Facultad Medicina Veterinaria y de Zootecnia

Luis Quintero Pinto

Director Bienestar Facultad Medicina Veterinaria y de Zootecnia

Gregorio Piñeros

Directora Departamento de Salud Animal

Claudia Brieva Rico

Dirección Claudia Brieva Rico Edición Liliana Mejía Herreño Miguel Nova Chamorro Equipo de colaboradores

Corrección de Estilo Diseño y Diagramación Impresor

Imagen portada: Miguel Nova Pardo

Sebastián Rincón Maldonado Miguel Nova Chamorro María Paula Pinilla López Camilo Suárez Suárez Carolina Aguilar Mejía Ana Gutiérrez Alvarado

Contacto geas_fmvzbog@unal.edu.co urras_fmvzbog@unal.edu.co /GEAS.UNAL @UN_Geas

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Los textos presentados en la siguiente publicación expresan la opinión de sus respectivos autores y la Universidad Nacional De Colombia no se compromente directamente con la opinión que ellos puedan sucitar.

Diana Luque Villegas Fabio Jiménez GRACOM Gráficas comerciales

Derechos de autor y licencia de distribución

Atribución - Sin Derivar - No Comercial


Agradecimientos Agradecemos a la Universidad Nacional de Colombia y a la facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia por la posibilidad que nos dio de generar este trabajo. A la Dra. Claudia Brieva por su apoyo cada semestre, por su interés en cada una de nuestras actividades y por su infinita paciencia ante nuestras torpezas. A la Dra. Lina Puentes por ser el cayado que sostiene al vagabundo en sus momentos de debilidad y el lázaro que guía al ciego que quiere ver. Al Dr. Néstor Varela, por su importante e inspirador legado y por ser siempre un ejemplo a seguir para todos nosotros. A los miembros del GEAS y las personas que ya no nos acompañan, ya que cada aporte que hicieron fue un granito de arena que se consolidó en una sólida edificación. A todos los que han seguido al grupo en sus diversas actividades y han demostrado interés, no solo en nosotros, sino en el futuro que proponemos. Finalmente, al interesado lector del cual esperamos su ayuda mediante la crítica para crecer y mejorar como profesionales, pero más importante aún, como personas.


Liliana Mejía Herreño Miguel Nova Chamorro

Principales enfermedades reproductivas que afectan al venado cola blanca (Odocoileus virginianus)

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Editorial

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SUMARIO

Espondilosis deformante en un Saguinus leucopus. Reporte de caso

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Sebastián Rincón Maldonado

Generalidades reproductivas de la Vaquita Marina (Phocoena sinus)

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Miguel Nova Chamorro

Uso de fisioterapia en el tratamiento de la enfermedad degenerativa articular en una guacamaya pechiamarilla (Ara ararauna). Reporte de caso Ana Catalina Gutiérrez Alvarado

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Carolina Aguilar Mejía María Paula Pinilla López Camilo Suárez Suárez


EDITORIAL Liliana Mejía Herreño

Coordinadora del Grupo de Estudio de Animales Silvestres (GEAS)

Miguel Nova Chamorro Ex - coordinador del Grupo de Estudio de Animales Silvestres (GEAS)

Uno de los principales pilares del Grupo de Estudio de Animales Silvestres (GEAS) es entender a cada persona como parte de un mismo sistema, donde todos los elementos interactúan y, muchas veces, dependen unos de otros; por lo que abogamos por el mantenimiento de un equilibrio que respete la vida de nosotros mismos y de otros seres. Basándonos en este principio, en esta simbiosis global, generamos vías, métodos y propuestas que permitan mantener la balanza que tanto se ha visto alterada por causas antrópicas. Colombia es un paraíso para la investigación relacionada con la Biología, la Medicina Veterinaria y la Zootecnia; un lugar único en el mundo en el cual tenemos la fortuna de vivir y aprender. Lastimosamente, una gran variedad de factores se encargan de alterar y amenazar la biodiversidad, y son pocas las voces que intentan ponerle un control a estos hechos. Por ello, esperamos que con este trabajo y sus futuras ediciones se puedan sentar bases para más iniciativas que busquen la protección y la conservación de la fauna silvestre. El presente boletín es el resultado del esfuerzo y la dedicación de los integrantes del GEAS, durante diferentes espacios de tiempo; a su vez, es uno de los objetivos con los cuales se erigió este grupo de trabajo. Por ende, esperamos que este sea el principio de un proyecto continuo, que se mantenga a través del tiempo y que cada persona involucrada lo sienta como propio, así como nosotros al recibir este legado. Le deseamos a nuestro estimado lector que tenga una amena y entretenida lectura, que pueda extraer lo que necesite de ella y que encuentre cada página enriquecedora en su quehacer diario.


PRINCIPALES ENFERMEDADES REPRODUCTIVAS QUE AFECTAN AL VENADO COLA BLANCA (Odocoileus virginianus) Sebastián Rincón Maldonado*

* Grupo de Estudio de Animales Silvestres-GEAS. Departamento de Salud Animal, Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Kr 30 N°45-03 Bogotá D. C. Colombia. *Autor por correspondencia: srinconm@unal.edu.co

Resumen

Abstract

El venado cola blanca es una de las especies más importantes de América; se le considera una especie bandera ya que, por sus cualidades carismáticas, es la indicada para convertirse en un símbolo de la conservación de la naturaleza y para sensibilizar a la gente del común sobre temas ambientales. Odocoileus virginianus tiene una amplia distribución en Colombia y presenta varias subespecies; se reporta dentro de todo el país, con excepción de la costa Pacífica. El conocimiento de la biología y la fisiología reproductiva de la especie puede ser un valioso aporte para incentivar el cuidado de los ecosistemas naturales, evitando así las presiones negativas sobre la especie. La estrecha relación entre el venado cola blanca y el ganado bovino puede favorecer la transmisión de enfermedades, dada la cercanía filogenética de ambas especies. Entender las enfermedades reproductivas en cérvidos y bovinos ayudará a mitigar algunas problemáticas que se presentan en la frontera agrícola. La Brucelosis, la Rinotraqueitis Infecciosa Bovina y la Diarrea Viral Bovina se han descrito como las enfermedades más importantes que surgen de la interacción entre el venado y el ganado bovino.

The white tailed deer is one of the most important species in America; it is considered as a flagship species because it is appropriate due its charismaticy qualities to be a symbol of the conservation of the natural environment and to make the common people aware of the importance of environmental topics. Odocoileus virginianus has a wide distribution in Colombia and it already has several subspecies; it is reported in all the country, except the Pacific coast. Knowledge about the biology and the reproductive physiology of the species could be a valuable contribution to enhance the protection of natural environments, avoiding the negative pressure on the species. The close relationship between cattle and white tail deer can enhance in certain way the transmission of diseases, considering the phylogenetic closeness of both species. Understanding the reproductive illness of cervids and bovids will help to relieve some problems presented in the agricultural frontier. Brucelosis, Infectious Bovine Rhinotracheitis and Bovine Viral Diarrhea has been described as the most important diseases emerged from the interaction of deer and cattle.

Palabras Clave

Brucelosis, cérvidos, Diarrea Viral Bovina, Rinotraqueítis Infecciosa Bovina.

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Keywords Bovine Viral Diarrhea, Brucelosis, cervids, Infectious Bovine Rhinotracheitis.


Principales enfermedades reproductivas que afectan al venado cola blanca (Odocoileus virginianus) Sebastián Rincón Maldonado

Introducción El venado cola blanca (Odocoileus virginianus) se distribuye a lo largo de toda América, y es una de las especies importantes para la conservación en los distintos países. Se considera como un bioindicador de los estados de conservación de algunos Parques Nacionales Naturales; además, algunos la catalogan como una especie promisoria para la zoocría, por el alto grado de amansamiento que puede llegar a presentar y la oferta proteica que representa, aportando beneficios tanto ecológicos como nutricionales. El venado cola blanca es una de las especies que habita los límites de la frontera agrícola, cuya ampliación desmedida se considera como una de las amenazas a la conservación de la naturaleza, junto con la producción de ganado bovino. Por ello, el venado se cataloga como una especie de riesgo, ya que puede indicar el estado epidemiológico de enfermedades o agentes etiológicos dentro de un espacio geográfico. Es una especie que, además de tener utilidad en el monitoreo epidemiológico y en soberanía alimentaria de las comunidades locales, representa un reto en la generación de sentido de pertenencia por las especies nativas que han sido desplazadas por sistemas productivos que utilizan animales foráneos. El entendimiento de la fisiología reproductiva del venado cola blanca ayudará a una mejor comprensión de las patologías que afecten la reproducción de la especie, permitiendo generar herramientas valiosas para su conservación.

Imagen 1. Distribución del venado cola blanca (Odocoileus virginianus) en América. Fuente: Tomado y adaptado de Gallina et al. (2010)

El venado cola blanca presenta una coloración que va del amarillo ocre al grisáceo, presentándose los colores más grises en las poblaciones andinas, mientras que en las tierras bajas su pelaje se torna rojizo (Gallina et al., 2010). También tiene dimorfismo sexual, siendo la hembra adulta de menor peso (80-110 Kg) y el macho adulto de mayor peso (90-135 Kg); a su vez, a diferencia de la hembra, el macho presenta astas (ver imagen 2). En Colombia y los países andinos, se puede encontrar desde 0 hasta 4500 m.s.n.m. (Halls, 1984).

Generalidades de la especie Tabla 1. Datos taxonómicos del Venado cola blanca (Odocoileus virginianus). Clase

Mammalia

Orden

Cetartiodactyla

Familia

Cervidae

Género

Odocoileus

Especie

O. virginianus

A

Fuente: Elaboración propia con base en las fuentes consultadas.

En Colombia, esta especie es conocida como el venado cola blanca y presenta una distribución desde el norte hasta el sur de América (Weber & González, 2003; Gallina et al., 2010) (ver imagen1)

B Imagen 2. Venado cola blanca (Odocoileus virginianus). A. Macho. B. Hembra. Fuente: Ilustración Fabio Jiménez

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Existen aproximadamente 38 subespecies, de las cuales cinco se reportan en Colombia: Odocoileus virginianus ustus, O. v. goudotii, O. v. curassavicus, O. v. tropicalis, y O. v. apurensis. Se describe que la subespecie O. v. goudotii se distribuye en la Cordillera Oriental, el O. v. ustus, en el extremo Sur de Colombia (Andes de Nariño); el O. v. tropicalis, en el valle del Río Dagua y posiblemente en el Bajo Atrato (Chocó); el O. v. curassavicus, en la región Caribe (desde el sur de la Guajira hasta Córdoba) y posiblemente en el Alto valle del Río Magdalena (Cundinamarca, Tolima y Huila); finalmente, el O. v.apurensis, en los Llanos Orientales (sabanas del Río Yarí, Río Inírida, Alto Apaporis y oriente de La Chorrera). La especie se vio por última vez en el Parque de los Nevados (Cordillera Central) en los años 60. (López-Arévalo & González-Hernández, 2006; González-H., 2001; Husson, 1978; Brokx, 1984) Conocer el estado actual del venado cola blanca en Colombia representa un reto debido a la fragmentación de los espacios naturales, al aumento de la frontera agrícola, la cual se ha desplazado hacia los páramos, y a otras actividades antrópicas como la urbanización y la sobreexplotación de los ecosistemas (Gallina et al., 2010). De acuerdo con Galindo-Leal y Weber (1998), las causas principales para la disminución circunstancial de las poblaciones del venado cola blanca en Colombia se relacionan con enfermedades transmitidas por el ganado bovino, como la aftosa y otras enfermedades vesiculares. Biología reproductiva La media del período de gestación es de 202 días, con diferencias entre las subespecies, teniendo una variación de 187-222 días; la madurez sexual se alcanza en machos a los 1,5 años, mientras que las hembras pueden presentar su primer parto a esta edad (Arenas, 2011). La temporada de nacimientos para Colombia se presenta entre septiembre y marzo, con un pico en diciembre. Actualmente, la biología reproductiva no está bien conocida para Colombia; no obstante, se cree que se presentan picos ovulatorios inmediatamente después del parto, presentando dos partos anuales. Se presupone una falta de sincronización entre individuos dentro de los grupos debido a la presión ambiental a la que se enfrenta la especie. El primer estro (época de receptividad sexual de la

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hembra) se presenta desde los 176 hasta los 1205 días, con una media de 532, la variación se debe a la presión ambiental y a su ubicación en tierras altas o bajas (Guzmán-Lenis, y López-Arévalo, 2006). Enfermedades

Diarrea Viral Bovina

Esta enfermedad es causada por el Virus de la Diarrea Viral Bovina (VDVB), miembro del género Pestivirus y de la familia Flaviviridae. Existen dos especies ARN de cadena sencilla del VDVB (VDVB1 y VDVB2). Es un patógeno con gran impacto en la industria de la carne y los productos lácteos en todo el mundo (Ridpath et al., 2012). Se han reportado Infecciones con VDVB en un gran número de especies tanto domésticas como silvestres, incluyendo a los camélidos del Nuevo Mundo (Vicugna pacos y Lama glama) y del Viejo Mundo (Camelus dromedarius), varias especies de ciervos (Capreolus capreolus, Cervus elaphus, Odocoileus virginianus), antílopes (Antilocapra americana), cerdos (Sus scrofa domesticus), ovejas (Ovis aries), cabras (Capra aegagrus hircus), y jirafas (Giraffa camelopardalis) (Passler et al., 2012; Ridpath et al., 2012). Las manifestaciones clínicas asociadas con la infección por VDVB en el ganado van desde un cuadro subclínico a la enfermedad grave (Passler et al., 2012). La sintomatología corresponde a una enfermedad respiratoria, entérica o reproductiva, siendo esta última la más comúnmente reportada con signos como aborto, mortinatos o infertilidad; además, la inmunosupresión inducida por VDVB contribuye a generar enfermedad polimicrobiana (Böhm et al., 2007; Passler et al., 2012; Ridpath et al., 2012). Rinotraqueitis Infecciosa Bovina

La Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR) es una enfermedad causada por un virus ADN bicatenario de la familia de Herpesviridae, del género Varicellovirus, de la especie Herpesvirus Bovino tipo 1 (BHV1). Es una enfermedad altamente infecciosa del tracto respiratorio. Este virus tiene como principal reservorio al ganado bovino, y puede afectar al orden de los Artiodáctilos, como el venado de cola blanca, pero con mayor afinidad a los bovinos (Mushi et al., 1979).


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Brucelosis

La Brucelosis es una enfermedad causada por bacterias del género Brucella. La enfermedad se caracteriza por producir una importante pérdida económica en el ganado bovino, además de ser un agente etiológico de importancia en la salud pública, debido a que es una enfermedad zoonótica (McCorquodale & DiGiacomo, 1985). Mundialmente, Brucella spp. se encuentra en gran variedad de hospederos, especialmente en animales que suelen entrar en contacto con las producciones ganaderas; el visón y el alce son los principales reservorios a nivel mundial en la interacción entre vida silvestre-ganado bovino (Van Campen & Rhyan, 2010). Otros hospederos pueden ser los cerdos ferales, y, para el caso americano, se encuentra que el venado cola blanca se ha asociado a la enfermedad sin tener criterios de prevalencia claros, debido a que se presentan valores serológicos de baja significancia en el venado dentro de áreas endémicas de la enfermedad; por ello, son considerados como reservorios sin importancia, encontrándose mayor asociación con cánidos y úrsidos (Van Campen & Rhyan, 2010). Las bacterias del género Brucella son bacterias Gram -, intracelulares facultativas. Entre las especies se encuentran B. abortus, B. suis, y B. melitensis, siendo la más importante y representativa para la vida silvestre la B. abortus, puesto que es reportada con mayor frecuencia, principalmente en especies que actúan en el ciclo epidemiológico como reservorios (McCorquodale & DiGiacomo, 1985). Los signos y síntomas más importantes que se encuentran son abortos, especialmente hacia el último tercio de la gestación; estos se presentan con o sin retención de membranas fetales, disminución en la población sin razón aparente, y presencia de mortinatos. En algunos casos, los machos presentan orquitis (Gallina et al., 2010). En cualquier caso, la vigilancia epidemiológica debe centrar sus esfuerzos en la detección serológica de los casos positivos, tanto del ganado bovino como de los animales silvestres que hacen parte del ciclo de dispersión. Se observa que la mayor prevalencia se halla en áreas límite con explotaciones ganaderas y es allí donde se debe hacer hincapié en el muestreo; sin embargo, el venado cola blanca no se ha demostrado como un reservorio de importancia, y sí se ha

demostrado como una especie centinela del estado epidemiológico de un nicho geográfico (McCorquodale & DiGiacomo, 1985). Otras enfermedades relevantes en la reproducción del venado cola blanca

A continuación se describen enfermedades con algún tipo de relevancia en la reproducción del venado cola blanca. Si bien muchas de estas enfermedades no presentan síntomas reproductivos per se, generan procesos de anorexia y síndromes en conjunto con la enfermedad, creando, en el animal, estados de anestro indefinido, cuya causa principal son los procesos consuntivos. Fiebre Catarral Maligna

Se caracteriza por presentar descarga ocular serosa, anorexia, depresión, conjuntivitis y erosiones epiteliales en el cuerpo. Ocasiona lesiones fibrinosas en el saco pericárdico, congestión miocárdica, hemorragias en la capa serosa del bazo, esplenomegalia, infarto de la corteza renal, linfadenopatía y úlceras perforantes (Hong et al., 2000). Los signos que se presentan en el venado suelen tener un curso agudo a peragudo, siendo de mayor importancia los síntomas sistémicos descritos por encima de algunos reproductivos. No se ha dilucidado el agente hospedero y se sabe que el visón y el bovino pueden contraer la enfermedad; no obstante, en el venado se asocia al virus DNA de OHV-2 (Herpesvirus ovino tipo 2, por sus siglas en inglés) y AHV-1 (Herpesvirus alcelafine tipo 1) que se presume no afecta el bovino (Hong et al., 2000). A pesar de lo anterior, el AHV-1 se encuentra asociado a una de las manifestaciones clínicas del ganado bovino en la fiebre catarral maligna. Ectoparásitos

En la epidemiología de las enfermedades que afectan al venado cola blanca hay un factor de suma relevancia que se suele dejar de lado, y es la degradación de los espacios y ambientes donde habita el venado (Gallina et al., 2010). El desplazamiento del bosque nativo por sabanas aparentemente naturales introdujo un nuevo orden o equilibrio simbiótico en las diferentes especies que se relacionan entre sí; las pasturas introducidas y la falta de cobertura vegetal generaron proliferación

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de especies parasitarias, las cuales, sumadas a la presencia del hospedero bovino, causaron un importante aumento en el reporte de enfermedades tanto en el ganado como en los venados. Con respecto a la presencia de parásitos, hay que tener en cuenta que puede estarse presentando prevalencia de parasitismo sin causar enfermedad aparente (Wells et al., 1981). (Ver tabla 2). Interacciones La interacción entre las poblaciones de venado cola blanca y las producciones ganaderas en Colombia no tiene una relación claramente establecida o descrita; sin embargo, la medicina veterinaria se presenta como una herramienta válida para establecer relaciones de tipo epidemiológico. Las principales enfermedades de tipo reproductivo que se han detectado para el Odocoileus virginianus son de importancia para otras especies domésticas, y se establecen, tangencialmente, criterios de causalidad

para la trasmisión de los patógenos. A partir de esta revisión, se presenta una interacción que no es de tipo lineal, en la cual se prioriza a los animales de producción, y se establece, además, una relación cíclica donde las interacciones afectan tanto a los animales silvestres como al ganado bovino, constituyéndose como una fuente importante de diseminación, esto quiere decir que se abandona el pensamiento netamente económico, reflejado por las producciones bovinas, haciendo hincapié en el recurso genético del país como fuente equitativa de soberanía alimentaria e identidad cultural. Las relaciones se establecen según la información presentada, con respecto a cómo las especies silvestres se ven afectadas, sobre todo en los bordes de fronteras agrícolas, y cómo estas especies también llegan a ser indicadores biológicos del estado de los patógenos dentro de nichos ecológicos. Así mismo, se plantea que el venado cola blanca es un reservorio prácticamente nulo o sin importancia para DVB, IBR y Brucelosis,

Tabla 2. Especies de ectoparásitos descritos para el venado cola blanca en los llanos orientales. Huésped mamífero Orden Marsupiales

Especie Didelphis marsupialis

Amblyomma cajennense Ixodes luciae

Metachirus nudicaudatus

A. cajennense

Dasypus kappleri Edentados

Especie de garrapata

A. auricularium A. cajennense

Dasypus sabanicola

A. auricularium

Mymecophaga tridactyla

A. cajennense

Tamandua longicaudata

A. cajennense

Sigmodon alstoni

A. auricularium A. cajennense

Roedores

Hydrochoerus hydrochaeris

A. rotundatum A. maculatum Boophilus microplus

Carnívoros Ungulados

Coendu sp.

A. longirostre

Cuniculus paca

A. pacae

Cerdocyon thous

A. maculatum

Odocoileus virginianus

A. cajennense B. microplus

Fuente: Tomado y adaptado de Wells et al. (1981)

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indicando que se ha tenido una relación equívoca en el desarrollo de la ganadería en Colombia y de la fauna silvestre a través del tiempo. Según lo anterior, se muestran los argumentos para cada una de las enfermedades que se han presentado como de mayor impacto en la interacción y la biología reproductiva del venado cola blanca. Las implicaciones de las infecciones con VDVB, en especies diferentes a los bovinos, no están totalmente aclaradas. Sin embargo, el venado de cola blanca es uno de los animales afectados por el virus y, recientemente, ha recibido mucha atención; esto debido a la presencia del virus en los venados de cola blanca que pastan libremente. A su vez, las infecciones experimentales dieron lugar a signos clínicos análogos a los del ganado vacuno (Passler et al., 2012). El virus se transmite por medio de secreciones orales, nasales y, en menor cantidad, en orina y heces, y la forma más importante de transmisión es la vertical (Böhm et al., 2007). En el ganado vacuno, las consecuencias de la infección por VDVB dependen de la etapa de la gestación, lo mismo parece ser cierto para las infecciones VDVB en venados (Passler et al., 2012; Ridpath et al., 2012). Una de los hospederos más importantes de esta enfermedad son los animales persistentemente infectados (PI) (Ridpath et al., 2012). La infección persistente ocurre cuando la exposición sucede en el primer trimestre de la gestación, antes del desarrollo de un sistema inmunológico funcional; el feto desarrolla tolerancia inmunológica hacia proteínas virales, el sistema inmune del animal no reconoce proteínas virales como extrañas y no elimina el VDVB, lo que resulta en la infección generalizada de tejidos. Durante el resto de su vida, los animales PI replicarán la cepa de VDVB en la mayoría de sus tejidos y serán distribuidores del virus. El venado cola blanca puede llegar a ser PI (Passler et al., 2012; Ridpath et al., 2012). Infecciones experimentales han demostrado que la inoculación intranasal y la exposición del venado cola blanca al ganado PI resulta en infecciones fetales y en el nacimiento de los cervatillos PI (Ridpath et al., 2012). Además, se han encontrado, por medio de Tinción Inmunohistológica (TIH), animales positivos a VDVB en poblaciones en libertad, lo que sugiere que la supervivencia prolongada de venados PI se produce al menos de vez en cuando en la naturaleza (Passler et al., 2012);

a veces, un animal PI nace y sobrevive el tiempo suficiente para infectar a la siguiente generación de los fetos (Van Campen & Rhyan, 2010). Si un venado PI nace y sobrevive, las grandes cantidades de virus infeccioso que elimina en todas las secreciones sirven como la principal fuente de infección para otros animales, esto lleva al mantenimiento de la enfermedad en la población y la transmisión a especies susceptibles (Passler et al., 2012); aparte de esto, la placenta, los fluidos fetales y los tejidos de abortos contienen grandes cantidades de VDVB (Van Campen & Rhyan, 2010). En un estudio realizado por Passler y colaboradores en el 2012, se expusieron al virus (VDVB-1 cepas AU526 y KY16; VDVB- 2 cepa PA131) seis hembras venado de cola blanca en el primer tercio de la gestación. Cuatro de los cervatillos nacieron vivos y dos nacieron muertos. Uno de ellos nació débil e incapaz de levantarse, este animal tenía un peso bajo al nacer y murió pese a la fluidoterapia intravenosa y la administración de antibióticos. Los otros tres cervatillos nacidos vivos eran vigorosos, comieron normalmente y no mostraron signos de la enfermedad hasta que murieron en una fase aguda. La edad promedio de muerte fue de 10 días. Durante este estudio, se evaluó la distribución y la intensidad de la expresión de antígenos en los diferentes sistemas orgánicos y tipos de tejidos por medio de TIH. En los resultados se encontró que los sistemas en los que era más posible encontrar un alto título de virus fue el sistema hepatobiliar, tegumentario y reproductivo, y el tipo de tejido más importante fue el tejido epitelial. De este experimento se concluye que las muestras de hígado y piel son muy apropiadas para el diagnóstico de DVB. Es muy común que se tome como muestra para el diagnóstico de esta enfermedad tejido linfoide, puesto que en los órganos linfoides se halló una depleción moderada a severa, lo cual no hace a estas muestras las más adecuadas; por ende, en venados de cola blanca no se puede confirmar la enfermedad basándose en muestras de órganos linfoides. El estándar para el diagnóstico de PI es la realización de dos pruebas positivas para VDVB, basadas en muestras recogidas al menos con 3 semanas de diferencia. Sin embargo, un diagnóstico presuntivo de infección persistente puede estar basado en la TIH de varios tejidos en un solo día (Van Campen & Rhyan, 2010). Según el estudio de Passler y colaboradores (2012) la prueba que pre-

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senta mejor sensibilidad y especificidad es el TIH o Antigen Capture Enzyme-Linked Immunosorbent Assay (ACELISA) (Passler et al., 2012). La infección por el virus en el segundo y tercer tercio de la gestación fue estudiada por Ridpath en el 2012. Esta infección experimental se realizó con VDVB no citopático perteneciente a la especie VDVB tipo 2. Los animales infectados en el segundo tercio (100 días) de gestación dieron como resultado la pérdida de la preñez (3/5), presentándose una momificación y dos reabsorciones fetales; los nacidos vivos eran aparentemente normales, con resultados negativos a la infección por el VDVB pero con anticuerpos neutralizantes. Los venados expuestos al virus en el tercer tercio de gestación (180 días) no resultaron en muertes fetales ni PI, todos nacieron vivos saludables y no presentan infección pero sí anticuerpos contra VDVB. Estos resultados, sumados a los del estudio de Passler y colaboradores (2012) (primer tercio de la gestación), sugieren que el impacto de la infección por el VDVB durante la preñez en el venado de cola blanca es muy similar al del ganado bovino. Por lo tanto y de forma similar al ganado, cuanto antes se presente la infección de los ciervos en la gestación, más notables serán los efectos sobre la reproducción (Ridpath et al., 2012). Esto sugiere que, en lugares de cría de venados, la bioseguridad durante los dos primeros trimestres del embarazo debe ser bastante estricta para prevenir la enfermedad y sus efectos, ya que el estado de gestación para esta enfermedad, a diferencia de otras, es muy importante tanto clínica como epidemiológicamente (Van Campen & Rhyan, 2010). El venado de cola blanca se reproduce asincrónicamente en la vida salvaje, esta es una herramienta defensiva contra la enfermedad debido a que hay menos hembras expuestas al virus en un mismo momento de la gestación, disminuyendo así la probabilidad de un mayor número de PI (Van Campen & Rhyan, 2010). Esta puede ser la razón para que la tasa de detección del VDVB en venados cazados sea baja, y podría suponerse que los animales que viven libres representan una baja proporción de la prevalencia de esta enfermedad, aunque esto también se puede ver influenciado por la poca supervivencia de los PI (Ridpath et al., 2012). La introducción de la infección por VDVB en una nueva población, independientemente de la especie, sería más probable que ocurra como

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resultado de la exposición a un animal PI; el mantenimiento de la infección dentro de la población depende de una superposición en el tiempo y en el espacio de un animal PI y las hembras susceptibles en el primeras etapas de gestación (Van Campen & Rhyan, 2010). Las encuestas serológicas han detectado anticuerpos de VDVB en poblaciones en libertad en todo el mundo. En general, las poblaciones con un alto porcentaje de animales seropositivos se encuentran en las proximidades del ganado, mientras que las poblaciones aisladas del ganado tienden a ser seronegativas. La transmisión del VDVB entre el ganado y los ciervos se ha demostrado experimentalmente (Passler et al., 2012) Son pocos los estudios realizados en la especie Odocoileus virginianus respecto al IBR. Se sabe que es una enfermedad respiratoria y reproductiva, asintomática en la mayoría de los casos en venados. En un estudio realizado por Chow y Davis en 1964, se identificaron algunos síntomas menores en esta especie, como anorexia, depresión, aumento de la salivación, aumento de la frecuencia respiratoria, disnea, tos ocasional y abortos, en algunos casos. Esta enfermedad está altamente relacionada con aumento del estrés, bien sea por condiciones ambientales o por altas densidades de animales; también se relaciona con el uso de corticoides y su función inmunodepresora (Sadi, et al., 1991). Cantu y colaboradores (2008) realizaron un estudio de prevalencia de IBR en México, mostrando que esta varió entre el 41% y 58% en las diferentes poblaciones de venados. Uno de los datos más importantes fue el aumento significativo de la presencia de la enfermedad en sitios con cercas altas y ranchos con un alto número de individuos, demostrando la relación estrecha entre la densidad poblacional y la presentación de la enfermedad; se consideran densidades altas en este estudio más de un animal por hectárea (Cantu et al., 2008). Así mismo, fue muy claro el aumento de la prevalencia cerca del ganado bovino, lo que muestra la transmisibilidad entre las dos especies, aunque esta relación no está claramente demostrada. Tampoco está claro el papel de los animales persistentemente infectados y si esta especie funciona o no como reservorio de la enfermedad; estos animales PI normalmente no muestran una sintomatología severa (Cantu et al., 2008; Sadi et al., 1991).


Principales enfermedades reproductivas que afectan al venado cola blanca (Odocoileus virginianus) Sebastián Rincón Maldonado

Se evaluó la prevalencia de enfermedades infecciosas en Quebec después de un aumento en la mortalidad de la población de venados. Aunque no se pudieron evaluar casos frescos, se revisó la prevalencia serológica de la enfermedad durante varios años (Sadi et al., 1991). El subgrupo de la población con mayores títulos estuvo conformado por animales entre los 3,5 y los 4,5 años. Esto fue uno de los hallazgos más importantes del estudio, puesto que esta es la edad en la que se presenta una alta mortalidad. Este dato puede ser interpretado de diferentes formas, como que la enfermedad produce síntomas agudos y severos, o que la edad está relacionada con una depresión del sistema inmune permitiendo la expresión de varias enfermedades. El comportamiento de los títulos de anticuerpos varía a lo largo de la vida del animal: en cervatillos menores a 6 meses, los anticuerpos se obtienen por medio del calostro; esta inmunidad pasiva se pierde y, al año de edad, los animales son muy susceptibles, siendo esta edad el momento propicio para la diseminación y amplificación viral en la población (Sadi et al., 1991). El mantenimiento del virus en la población va a depender de su habilidad para permanecer en el sistema del animal infectado después de la infección primaria, y de la facilidad para expresar de nuevo enfermedad en momentos de estrés y reiniciar la diseminación viral. En la revisión realizada por Sadi y colaboradores (1991), los animales adultos presentaban muy bajos títulos o ausencia de títulos para la enfermedad. En consecuencia, los resultados encontrados en Quebec son muestra de un ejemplo claro de una enfermedad enzoótica (Sadi et al., 1991). Conclusiones •El recurso genético faunístico del país se ha subestimado, dando prioridad a las especies domésticas no nativas. •La interacción entre las especies no debe ser entendida como una relación lineal sino más bien como una dinámica cambiante entre las especies silvestres y las especies domésticas. •Las especies domésticas y silvestres emparentadas presentan susceptibilidad hacia patógenos similares, tanto por historia natural de la enfermedad como por los agentes causales, incluso presentan signos y síntomas similares.

•El venado cola blanca puede ser considerado como una especie con importancia epidemiológica, que demuestra el estatus de una enfermedad para hatos bovinos, además de indicar el estado de conservación de áreas naturales. Referencias Arenas, P. (2011). El fotoperiodo y su relación con la reproducción del venado cola blanca (Odocoileus virginianus miquihuanensis) en el altiplano potosino (Tesis de Maestría). Colegio de Postgraduados Campus Montecillo. Postgrado de recursos genéticos y productividad - Ganadería. Montecillo, México. Böhm, M., White, P., Chambers, J., Smith, L. & Hutchings, M.R. (2007). Wild deer as a source of infection for livestock and humans in the UK Review. The Veterinary Journal, 174(2): 260-276. Brokx, P. A. (1984). South America. En: L. K. Halls (Ed.). White-tailed deer - ecology and management (pp. 525-546). Harrisburg, Pennsylvania: Stackpole Books. Cantu, A., Ortega, A., Mosqueda, J., García-Vásquez, Z. Henke, S. & George, J. (2008). Prevalence of infectious agents in free-ranging white-tailed deer in Northeastern Mexico. Journal of Wildlife Diseases, 44(4): 1002-1007. Galindo-Leal, C., & Weber, M. (1998). El venado de la Sierra Madre Occidental: ecología, manejo y conservación. México D.F.: Ediciones Culturales. Gallina, S., Mandujano, S., Bello, J., López-Arévalo, H. F. & Weber, M. (2010). White-Tailed deer Odocoileus virginianus (Zimmermann 1780). En: J. M. B. Duarte y S. González (Eds.). Neotropical cervidology. Biology and medicine of Latin American deer (pp. 101-118). Suiza-Brasil: Fundação de Apoio a Pesquisa, Ensino e Extensão (FUNEP), International Union for Conservation of Nature (IUCN), Fundación Empresa Pública y Jaboticabal. González-H. A. (2001). Análisis de la variabilidad fenotípica de una población de Odocoileus virginianus (Zimmermann, 1780) ante las condiciones ambientales del Parque Nacional Natural el Tuparro, Departamento del Vichada, Colombia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Guzmán-Lenis, A. R. & López-Arévalo, H. F. (2006). Análisis de las experiencias colombianas de manejo ex situ de venado cola blanca (Odocoileus virginianus) como aporte a su conservación. Acta Biológica Colombiana, 11(1):157-158. Halls, L. K. (Ed.). (1984). White-Tailed Deer: Ecology and management. Harrisburg, Pennsylvania: Stackpole Books. Hong, L., Dyer, N., Keller, J. & Crawford, T. (2000). Newly recognized herpesvirus causing malignant catarrhal fever in White-Tailed Deer (Odocoileus virginianus). Journal of Clinical Microbiology, 38(4): 1313-1318.

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ESPONDILOSIS DEFORMANTE EN UN Saguinus leucopus. REPORTE DE CASO Miguel Nova Chamorro*

* Grupo de Estudio de Animales Silvestres-GEAS. Departamento de Salud Animal, Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Kr 30 N°45-03 Bogotá D. C. Colombia. *Autor por correspondencia: mhnovac@unal.edu.co

Resumen

Abstract

La espondilosis deformante o espondilitis anquilosante es una enfermedad degenerativa que se expresa en una gran variedad de animales y que ha sido reconocida como una patología común en animales geriátricos. A pesar de tener esa información, no se sabe a ciencia cierta cómo se afecta la fauna silvestre con este tipo de osteoartropatías. En este documento se reporta el caso de un tití gris (Saguinus leucopus) alojado en la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres en Bogotá - Colombia, que presentó espondilitis anquilosante. El individuo fue mantenido en cautiverio durante 9 años, pero sólo durante el último año de vida se observaron signos. Por medio de radiografías y necropsia se determinó que era espondilitis anquilosante. A través de una revisión de literatura y con base en el caso, se espera determinar qué causas de espondilitis anquilosante están asociadas al caso, qué factores de riesgo existen, qué tratamientos hay disponibles y cómo se puede prevenir esta enfermedad.

Spondylosis deformans or ankylosing spondylitis is a degenerative disease reported in a great variety of animals that has been recognized as a common pathology of geriatric animals. In spite of this information, it is unknown how this pathology affects wild animals. It is characterized by the formation of entophytes or syndesmophytes between the vertebrae. This document is a case report of a White– Footed Tamarin (Saguinus leucopus) hosted at the Unit of Rescue and Rehabilitation of Wild Animals (Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres) in Bogotá – Colombia which showed ankylosing spondylitis. The animal lived for 9 years in the rehabilitation center, but only in the last year signs were observed. The ankylosing spondylitis was diagnosed using radiographic imaging and necropsy. Through the literature review and based on this case, the author tried to determine what causes of ankylosing spondylitis were associated, the possible risk factors, the available treatments and how to prevent this disease.

Palabras Clave

Espondilosis, espondilitis anquilosante, primates, Saguinus leucopus

Keywords

Spondylosis, ankylosing spondylitis, primates, Saguinus leucopus

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Introducción Sudamérica es una de las regiones del mundo más rica en biodiversidad, y el tití gris (Saguinus leucopus) una de las especies más representativas de Colombia. Este pequeño primate es endémico del Magdalena Medio colombiano (departamentos de Tolima, Caldas, Antioquia y Sur de Bolívar), lo que contribuye a que sea una especie con un alto grado de amenaza. Actualmente se clasifica como “En Peligro” según la Unión Internacional para la Conservación de la naturaleza (IUCN) (Morales-Jiménez et al., 2008) y, aunque se está destinando una gran cantidad de esfuerzos para su conservación, no se encuentra dentro de ningún área protegida (Morales-Jiménez et al., 2008; Castañeda et al., 2010). Su longevidad, en vida silvestre, es de 18 años (Castañeda et al., 2010) y aunque no se ha demostrado que se vea afectado por osteoartropatías, se podría pensar que estas patologías podrían estar presentes, ya que hay registros en cocodrilos, gorilas y monos Rhesus (Adams et al., 1987; Swezwe et al., 1991; Rothschild & Woods, 1992; Spencer et al., 1982).

La espondilitis anquilosante o espondilosis deformante se caracteriza por la unión ventral de las vértebras por “puentes” de calcificaciones que se forman en el cartílago discal (Inman, 2016) y se evidencia por limitación del movimiento, lordosis y dolor (Reino et al., 2011). Las calcificaciones se pueden presentar en tendones, músculos, otros cartílagos y demás tejidos blandos, por lo que reciben el nombre genérico de espondiloartropatías. (Rothschild & Woods, 1989) El objetivo de este reporte de caso es brindar información sobre la evolución clínica de la enfermedad, su posible tratamiento y algunos factores de riesgo asociados. Descripción del caso El 23 de febrero de 2007, se recibió un ejemplar adulto hembra de la especie Saguinus leucopus en la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres (URRAS). Se reportó un cautiverio ilegal previo de 4 meses, en los cuales estuvo atada por la cintura, lo que le ocasionó una ulceración en esta zona. Como signos iniciales presentaba prurito en la cola y sangrado. La herida de la cintura se limpió con solución yodada (Isodine®).

Tabla 1. Valores hematológicos del paciente S. leucopus. Parámetro

Valor obtenido

Valor Referencia

Anormalidad

Hto

61%

42.3-55%

Aumentado

RGR

16;000,000 cel/uL

5.6-8 x10^8 cel/uL

Policitemia

RGB

10;000,000 cel/uL

6280-12530 cel/uL

Leucofilia

PPT

6.4 g/dL

5.4-7.3 g/dL

Normal

Hb

21.1 g/dL

14.0-18.5 g/dL

Aumentado

Linfocitos

63%

30.9-70.1%

Normal

Neutrofilos

27%

30.8-70.2%

Neutropenia

Eosinofilos

3%

0-2.5%

Eosinofilia

Monocitos

5%

0-1%

Monocitosis

Calcio sérico

0,613 mg/dL

7.3-10.2 mg/dL

Hipocalcemia

Fosforo sérico

0,271 mg/dL

2.7-5.1 mg/dL

Hipofosfatemia

Fuente: Elaboración propia, de acuerdo con los datos de Fox et al. (2008) y los valores de la paciente.

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Espondilosis deformante en un Saguinus leucopus. reporte de caso Miguel Nova Chamorro

Durante el examen clínico, se encontró a la paciente alerta y nerviosa, con membranas mucosas (MM) rosadas, tiempo de llenado capilar (TLLC) de 2”, 38,4°C de temperatura, frecuencia respiratoria (FR) de 48 respiraciones por minuto (rpm), frecuencia cardíaca (FC) de 228 pulsaciones por minuto (ppm), condición corporal (CC) de 2/5 y 410g de peso. Como hallazgos anormales se encontraron los colmillos recortados y una pobre condición corporal. Se estableció como Dx diferencial malnutrición y como planes diagnósticos un cuadro hemático y un coprológico, que no se realizaron en ese momento. La paciente fue ingresada a cuarentena, y se adecuó un hábitat y dieta para su hospedaje. El 20 de diciembre de 2007 se realizó restricción química para extraer una muestra de sangre para genética molecular y cuadro hemático, y la paciente se tatuó en el muslo izquierdo para su identificación. El 23 de enero de 2008 se realizó restricción química para extraer una muestra sanguínea y un lavado gástrico, con el fin de descartar la presencia de micobacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis. El cuadro hemático reveló policitemia y neutrofilia, la primera asociada a malnutrición o anemia aplásica, y la segunda a un proceso inflamatorio agudo o a un cuadro de estrés crónico. El animal se intentó unir a otros individuos de su especie pero no se logró conformar un grupo estable para liberación, por lo cual permaneció en URRAS. El 10 de mayo de 2010, se realizó restricción química para examen clínico y a la palpación se encontraron unas estructuras tubulares duras y nódulos de diferentes diámetros en el intestino. Se estableció como diagnóstico diferencial la presencia del parásito acantocéfalo Prosthenorchis sp., por lo que se decidió realizar una intervención quirúrgica con el fin de extraer el parásito adulto enquistado, como lo recomienda la literatura. La cirugía se realizó el 13 del mismo mes, encontrando durante la laparatomía exploratoria una enteritis generalizada y una intususcepción; esta última fue corregida, y a su vez se evidenció un parásito enquistado, el cual fue retirado. El animal superó exitosamente el posoperatorio y permaneció en URRAS debido a los antecedentes quirúrgicos.

En mayo de 2012, durante un examen clínico de rutina, se palpó una masa abdominal dura y móvil, por ello se decidió remitir al paciente a cirugía de laparatomía exploratoria. A pesar de que se descartó preñez por ecografía, se observó que el útero presentaba paredes anecogénicas y un contenido anormal. En la laparatomía, se encontró que el útero tenía una textura sólida dura, se incidió y se observó un contenido anormal de aspecto caseificado, el cual fue retirado, preservando el útero por tratarse de una especie en peligro de extinción. Se tomó una muestra del contenido uterino y se envió al Laboratorio de Patología Veterinaria de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia. El diagnóstico del laboratorio fue endometritis supurativa de posible origen bacteriano. El 5 de octubre se extrajo una muestra sanguínea para cuadro hemático y química sanguínea (ver Tabla 1), se realizó examen clínico y se evidenció, nuevamente, una masa anormal en el abdomen y laceraciones leves en la cara; adicionalmente se colocó un collar de identificación. La masa desapareció a los pocos días, por lo que se concluyó que se trataba de un ganglio mesentérico aumentado de tamaño, que luego retornó a la normalidad. En el año 2015 se logró incorporar a la hembra a un grupo social, compuesto por ella y tres machos, de acuerdo con el agrupamiento poliándrico propio de esta especie. Teniendo en cuenta lo anterior, el 15 de agosto de 2015 la paciente fue ubicada en un encierro de preliberación junto con los demás miembros del grupo. Su posible liberación estaba siendo evaluada, puesto que presentaba dificultad de movimiento y arqueamiento de la zona lumbar. El 4 de marzo de 2016 la paciente es restringida químicamente para realizar imágenes radiográficas de control. Como hallazgos anormales se reporta una espondilitis anquilosante en L5-L6, L6-L7y L7-Sacro1 fusionados y escoliosis. En este momento la paciente llevaba 9 años en URRAS, habiendo ingresado en estado adulto, por lo cual se deduce que debería tener, para esa fecha, más de 10 años de edad, en consecuencia, los hallazgos radiográficos se correlacionarían estrechamente con la edad avanzada del animal.

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Imagen 2: Radiografía Laterolateral. Nótense los sindesmofitos que Imagen 1: Radiografía V-D, Escoliosis severa en S. leucopus.

se forman a la altura de L5-L6, L6-L7 y L7-Sacro1.

Fuente: Archivo clínico de la paciente en la Unidad de Rescate y

Fuente: Archivo clínico de la paciente en la Unidad de Rescate y

Rehabilitación de Animales Silvestres – Universidad Nacional de Colombia.

Rehabilitación de Animales Silvestres – Universidad Nacional de Colombia.

Al día siguiente, la paciente sufre una agresión interespecífica, que le ocasiona laceraciones de los tejidos blandos, y se empieza tratamiento antibiótico y analgésico; no obstante, la paciente fallece el 9 de marzo de 2016 como consecuencia del estrés ante el manejo médico, junto con su edad avanzada. Como diagnóstico definitivo macroscópico se propone politraumatismo y déficit energético-proteico por disminución del consumo; este último diagnóstico es confirmado por histopatología. Se enviaron muestras de piel y del exudado a microbiología, parasitología y Laboratorio Clínico dando como resultado la presencia de Proteus sp. y Enterococcus faecalis en la piel y el exudado cutáneo.

supervivencia es comparativamente más corta, y se dificulta realizar un seguimiento al individuo y la obtención de muestras o resultados de laboratorio. La espondilitis anquilosante requiere de tiempo para poder desarrollarse y aún no se ha podido evaluar si es un mecanismo protector para la columna o se trata de una patología (Iglesias-Gamarra et al., 2006; Weinberger, 1998). Aunque se han reportado casos en primates, se debe tener en cuenta la gran variabilidad de condiciones ambientales que se pueden presentar en cautiverio, así como las diferencias en requerimientos nutricionales de las distintas especies; por ejemplo, en algunos casos, se ha visto una asociación de esta patología con enfermedades intestinales (Braun & Sieper, 2012). La predisposición a presentar espondilitis anquilosante puede estar aumentada por la menopausia y otros factores fisiológicos característicos de las hembras de las diferentes especies de primates (Rodríguez-Hernández et al., 2011).

Discusión La vida en cautiverio permite evaluar el progreso de enfermedades crónicas en especies silvestres más que la vida silvestre, donde su expectativa de

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Espondilosis deformante en un Saguinus leucopus. reporte de caso Miguel Nova Chamorro

Se describen cuatro fases de la enfermedad. El grado 0 es cuando no hay presencia de entesofitos o sindesmofitos. Grado 1, la osificación se ve, pero no sobrepasa el borde de la vértebra. Grado 2, la osificación sobrepasa el borde de las vértebras pero no se unen. Grado 3, las vértebras se unen por un “puente” óseo, usualmente ventral. (William & Fingeroth, 2015) La espondilitis anquilosante presenta, como signos clínicos principales: dolor a la altura de las vértebras lumbares y limitaciones en el movimiento. En el estudio radiográfico, se encontró la formación de sindesmofitos; este hallazgo es uno de los más relevantes al hacer el diagnóstico de la enfermedad (Kranenburg et al., 2010; Vaden et al., 2011; Braun & Sieper, 2007; Braun & Sieper, 2012). Debido a que es una enfermedad de la que se tienen reportes en varias especies, está ampliamente descrita y se establecen ciertas diferencias raciales en humanos y animales (Swezey et al., 1991, Braun & Sieper, 2012); por ello se debe contemplar que existan diferencias en S. leucopus aún sin describir, y para ello se requiere más investigación al respecto.

Los antígenos leucocitarios humanos (HLA, por sus siglas en inglés) son proteínas cuya función es permitir que el sistema inmunitario reconozca sus propios tejidos y los diferencia de sustancias exógenas que pueden representar un riesgo para la integridad del organismo. El antígeno leucocitario humano HLA B27 se encuentra en el 5-10% de la población que presenta patologías autoinmunes en Estados Unidos, dentro de las que se incluyen las espondilitis (López De Castro, 2007). Cuando se habla de una asociación entre el antígeno HLA-B27 y la formación de la espondilitis anquilosante, se plantean varias teorías de cómo puede generarse la reacción en humanos. (Benjamin & Parham, 1990; Khan, 1996). En medicina humana, se ha descrito una asociación entre un tipo de inflamación del intestino, la enfermedad de Crohn, y la espondilitis anquilosante. Una similitud en las citokinas (TNFα, α4β7, E-cadherina) asociadas a la inflamación, permite que se genere un desarrollo simultáneo de ambas patologías, por lo que se pueden usar fármacos similares, como el Infliximab, para tratarlo (De Keyser et al., 2002; Khan, 1996). En este caso, se podría asociar la espondilitis anquilosante a los parásitos intestinales, no obstante, se debe corroborar con estudios más enfocados a la especie.

Tabla 2. Fármacos usados comúnmente en Espondilitis anquilosante. Vía

Frecuencia

Carprofeno

Fármaco 2.2 mg/kg

PO

BID

Etodolaco

5-15 mg/kg

PO

SID

Deracoxib

1-2 mg/kg

PO

SID

Meloxicam

0.2 mg/kg primera vez, luego a 0.1 mg/kg por dos días. En gatos se maneja hasta por 15 usada a 0.025 mg/kg

PO

SID

Tepoxalina

20 mg/kg primera dosis, luego a 10 mg/kg en perros.

PO

SID

5 mg/kg, sólo en perros

PO

BID

Ranitidina

1-2 mg/kg

PO

BID

Famotidina

0.5-1 mg/kg

PO

SID

Omeprazol

0.5-1 mg/kg

PO

SID

Sucralfato

0.5-1 g

PO

TID

Prednisona

0.5-1 mg/kg

PO

BID, ir disminuyendo

Acetaminofén

Dosis

Fuente: Elaboración propia, con base en la información de Vaden et al. (2011).

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El tratamiento es paliativo, es decir, dirigido a aliviar los signos del paciente, puesto que no hay un método farmacológico para detener o revertir la enfermedad. Se ha recomendado la acupuntura y un control de peso para evitar complicaciones (Vaden et al., 2011). Estos medicamentos se recopilan en la Tabla 2 con dosis, vía y frecuencia. El uso de antiácidos se recomienda, debido al posible riesgo de úlcera gástrica asociada a AINEs y corticoides. Actualmente, se están desarrollando trabajos con inhibidores del Factor de Necrosis Tumoral (TNF), los cuales han demostrado ser efectivos contra el progreso de esta enfermedad (Braun & Sieper, 2007; Braun et al., 2006; Heavner et al., 2010). Usualmente, la condición se maneja con Infliximab, un medicamento a base de anticuerpos monoclonales, el cual ha dado buenos resultados, aunque su uso debe ser continuo e ininterrumpido (Baraliakos et al., 2005). Un medicamento nuevo, el Secukinumab, está siendo valorado como una posible alternativa en humanos, y actualmente se tienen muchas expectativas en él (Fuente & Kratochvil, 2015; Fuente & Shemesh, 2016). Otro posible tratamiento es la intervención quirúrgica, la cual se ha reportado en humanos y en pequeñas especies; sin embargo, su uso no se reporta en primates no humanos (Simmons, 1972; Fossum, 2009; William & Fingeroth, 2015). La literatura comenta que hay una relación entre la espondilitis anquilosante y ciertas infecciones bacterianas, como Brucella sp. (Braun & Sieper, 2007; Fossum, 2009). Se recomienda que los animales que presenten espondilosis deformante junto con espondilitis deben someterse a pruebas diagnósticas para Brucella canis, debido a su riesgo zoonótico e interés en salud pública (Fossum, 2009). No se reporta que Proteus sp. esté involucrada en la enfermedad, pero se debe tener en cuenta para posteriores investigaciones. Como secuelas o complicaciones de la enfermedad, se pueden presentar osteoporosis, fracturas y uveítis posterior. Se ha descubierto que una forma de prevenir la uveítis es con el uso de Infliximab (Braun et al., 2005) o con sulfazalasina (Benítez Del Castillo et al., 1999). Conclusiones La espondilosis deformante es una enfermedad degenerativa que se puede tratar farmacológicamente

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en veterinaria. A pesar de la gran cantidad de estudios que se han realizado en animales, aún hay muy poca información disponible para médicos veterinarios especializados en animales silvestres. Estas enfermedades se describen principalmente en cautiverio, puesto que son muy difíciles de observar en fauna silvestre, debido a que, por un lado, los animales tienden a ocultar sus signos clínicos para no ser cazados (Moore, 2002), y por otro lado, los animales muertos son devorados rápidamente por los carroñeros, imposibilitando la realización de necropsias (Peterson et al., 2000). De acuerdo con lo anterior, se debe procurar obtener más información de las especies silvestres en cautiverio, a fin de poder incrementar el éxito de los programas de conservación ex situ, rehabilitación y reintroducción. Finalmente, es importante publicar las experiencias con esta y otras patologías y sus posibles tratamientos, para contribuir a la conservación de la especie y a procurar un mejor bienestar en cautiverio. Referencias Adams, R. F., Flinn, G. S., & Douglas, M. (1987). Ankylosing spondylitis in a nonhuman primate: a monkey tale. Arthritis & Rheumatism, 30(8), 956-957. Baraliakos, X., Listing, J., Brandt, J., Zink, A., Alten, R., Burmester, G., Gromnica-Ihle, E., Kellner, H., Schneider, M., Sörensen, H., Zeidler, H., Rudwaleit, M., Sieper, J. & Braun, J. (2005). Clinical response to discontinuation of anti-TNF therapy in patients with ankylosing spondylitis after 3 years of continuous treatment with infliximab. Arthritis Research & Therapy, 7(3), 439-444. Benítez-Del-Castillo, J. M., Garcia-Sanchez, J., Iradier, T., & Bañares, A. (2000). Sulfasalazine in the prevention of anterior uveitis associated with ankylosing spondylitis. Eye, 14, 340-343. Benjamin, R., & Parham, P. (1990). Guilt by association: HLA-B27 and ankylosing spondylitis. Immunology today, 11(4), 137-142. Braun, J. & Sieper, J. (2007). Ankylosing spondylitis. The Lancet, 369(9570), 1379-1390. Braun, J. & Sieper, J. (2012). Spondyloarthritis. Preface. Rheumatic Disease Clinics of North America. 38(3), 448-462. Braun, J., Baraliakos, X., Listing, J., & Sieper, J. (2005). Decreased incidence of anterior uveitis in patients with ankylosing spondylitis treated with the anti-tumor necrosis factor agents infliximab and etanercept. Arthritis & Rheumatism, 52(8), 2447-2451.


Espondilosis deformante en un Saguinus leucopus. reporte de caso Miguel Nova Chamorro

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GENERALIDADES REPRODUCTIVAS DE LA VAQUITA MARINA (Phocoena sinus) 1 Carolina Aguilar Mejía2, María Paula Pinilla López*2, Camilo Suárez Suárez2

Grupo de Estudio de Animales Silvestres-GEAS. Departamento de Salud Animal, Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Kr 30 N°45-03 Bogotá D. C. Colombia. *Autor por correspondencia: mppinillal@unal.edu.co 2

Resumen

Abstract

Phocoena sinus es el cetáceo más pequeño del mundo y el único mamífero marino originario de México, en el oeste del Golfo de California. Se cree que viene de la marsopa espinosa mediante una especialización alopátrica. Es un mamífero carnívoro, su dieta se basa en 85% en peces, 37,5% en moluscos, y un 12,5% de crustáceos; se considera un cazador oportunista. Llega a la madurez sexual a las 6 años, y tiene una cría cada dos años (los nacimientos ocurren a finales de febrero y comienzos de abril); el sistema reproductivo es igual al de un mamífero terrestre y tienen dimorfismo sexual. En un estudio se evidenció que el ovario izquierdo tiene mayor actividad y como en otros mamíferos que tienen ovulación espontánea, el óvulo se fertiliza dentro de 24 horas post apareamiento; puede darse una diapausa embrionaria para permitir el nacimiento en la época adecuada. Para el 2008 se estimó una población de 150 individuos, donde las principales causas de mortalidad son el atrapamiento en redes, la contaminación del hábitat y la endogamia; por ello, están en la categoría de peligro de extinción, según la UICN.

Phocoena sinus is the smallest cetacean in the world and the only marine mammal native of Mexico, in the western Gulf of California. It is believed that it comes from the porpoise by allopatric speciation. It is a carnivorous mammal, its diet contains 85% of fishes, 37,5% of mollusks and 12,5% of shellfish, it is considered an opportunist hunter. It reaches sexual maturity at the age of 6 years, and it give birth one calf every two years (the births occur in late February and early April); the reproductive system is the same as terrestrial mammal, and they also have sexual dimorphism. A study showed that the left ovary has more activity and spontaneous ovulation such other mammals, the egg is fertilized between 24 hours post-mating; there may be an embryonic diapause to allow the birth at the right time. In 2008 it was estimated a population of 150 individuals, where the main causes of death were trapping in net, contamination of the habitat and inbreeding, thus they are in the category of endangered species.

Palabras Clave

Vaquita marina, cetáceo, reproducción, Phocoena sinus.

Keywords

Vaquita, cetacean, reproduction, Phocoena sinus.

1 Al Grupo de Estudio de Animales Silvestres (GEAS) y sus miembros por su apoyo y críticas, las cuales hicieron de este un mejor artículo; a la doctora Claudia Brieva por su ayuda y apoyo con la información y preocupación por el grupo; a toda la comunidad interesada en el tema, quienes ayudan a preservar estos hermosos animales, y a todos los investigadores cuyo interés e información hacen posible la conservación de esta especie.

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Generalidades reproductivas de la vaquita marina (Phocoena sinus) Carolina Aguilar Mejía - María Paula Pinilla López - Camilo Suárez Suárez

Introducción

Descripción

Debido a los escasos estudios que se han realizado sobre la vaquita marina (Phocoena sinus), hay poca información sobre su biología. Esto se debe a su baja población, son tímidas y están aisladas geográficamente, limitando el estudio de la especie. Por ello, la mayoría de estudios se hacen con base en la fisiología de otras especies que tienen características en común. Algunos científicos realizaron investigaciones sobre la biología de la vaquita durante 1970, evidenciando que era una especie amenazada, por lo que, en la década de 1990, se implementaron las primeras medidas de protección para esta especie, declarándose en 1995 una zona de refugio para todas las especies de la desembocadura del Río Colorado (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, 2008). En este artículo se recopila información sobre las características físicas, conservación, alimentación, distribución, anatomía y patologías de la vaquita; haciendo un énfasis en su reproducción. Los autores buscan, con esta publicación, informar sobre la especie y la problemática que enfrenta, conocer aspectos de su reproducción, lo que permitirá realizar planes para recuperar la especie y hacer predicciones sobre su futuro.

La vaquita es el cetáceo más pequeño del mundo y el único mamífero marino originario de México. Algunos científicos creen que viene de la adaptación de la marsopa espinosa (Phocoena spinipinnis); esta adaptación es conocida como “Especiación alopátrica”, inducida por los cambios climáticos de la tierra, los cuales forzaron la migración de varios grupos de marsopas espinosas que se establecieron en el golfo de California, donde la selección natural actuó, dando como resultado a la vaquita marina (CONANP, 2008). La vaquita tiene una aleta dorsal alta y falcada (curvada), las pectorales largas y cóncavas, un cuerpo robusto, cabeza redondeada y hocico corto; las hembras llegan a medir 1.48 m, mientras que los machos alcanzan los 1.44 m; su peso máximo aproximado es de 55 Kg; su pigmentación es de color gris oscuro en el dorso, las zonas laterales son de color gris claro, y el vientre es blanco; alrededor de los labios y ojos presenta un color negro (CONABIO, 2010).

Generalidades de la Vaquita Marina Taxonomía

Tabla 1. Datos taxonómicos de la Vaquita Marina (Phocoena sinus). Reino:

Animalia

Clase:

Mammalia

Familia:

Phocoenidae

Phylum:

Chordata

Orden:

Cetacea

Género:

Phocoena

Especie:

P. sinus

Anatomía Las marsopas tienden a ser más pequeñas pero son más poderosas que los delfines. Tienen cabeza pequeña, redondeada y quijadas embotadas, en vez del hocico característico de los delfines. Poseen dientes en forma de espada o espatulados, a diferencia de los delfines que los tienen cónicos. Además, la aleta dorsal de una marsopa es generalmente triangular, mientras que la de la mayoría de los delfines y ballenas la tienen falcada. Estos animales son los cetáceos más pequeños, alcanzando longitudes de cuerpo hasta 2,5 m; la especie más pequeña es la vaquita, alcanzando hasta 1,5 m. En términos de peso, el más ligero es la marsopa de Finless de 30-45 kg. y el más pesado es la marsopa de Dall en 130 a 200 kg.

Fuente: Modificado por los autores de acuerdo con la información de International Union for Conservation of Nature (http://www.iucnredlist.org/details/17028/0)

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Imagen 1. Vista lateral de la cabeza, mostrando las manchas oscuras que rodean el ojo y los labios, vista ventral de la boca, que muestra el paladar y las coronas en forma de pala de los dientes. Fuente: Perrin, Würsing & Thewissen (2009), p. 1196

A diferencia de otros miembros de la familia Phococenida, tiene la aleta dorsal, las aletas laterales y las aletas caudales relativamente largas. Histológicamente, se ha comprobado que la aleta dorsal está altamente vascularizada. Los vasos arteriolares de gran tamaño están rodeados por un plexo de venas con pequeñas paredes (Pérez-Cortés et al., 1996). Los investigadores sugieren que esto puede deberse a una adaptación evolutiva para enfrentar las temperaturas extremas del agua que prevalecen en el alto Golfo de California. (Perrin et al., 2009) Como uno de los objetivos de este documento es revisar la reproducción de la especie, el texto se enfocará en las características del aparato reproductivo de ambos sexos. Dimorfismo sexual Para medir el dimorfismo sexual, es necesario muestrear animales en el mismo periodo reproductivo, pues este varía según la época del año. De acuerdo con Hohn et al. (1996), los odontocetos (sin estudiar específicamente la vaquita marina) suelen sufrir cambios de peso y circunferencia según la temporada del año. Por ejemplo, los delfines pico de botella, en épocas de invierno donde el agua está consecuente más fría, tienden a aumentar de peso para aumentar la grasa de recubrimiento; mientras que en épocas cálidas disminuye la necesidad corporal de acumular calor, reduciendo así la ingesta y, por lo tanto, bajando

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su peso corporal y circunferencia (Leatherwood & Randall, 1990). Además, hembras que se encuentren lactando difieren también en su peso y circunferencia de las que estén preñadas; así pues, las hembras que se encuentren preñadas tienden a tener mejor estado corporal que las hembras que se encuentran lactando (Cheal & Gales, 1991). Según el estudio hecho por Torres, Vidal y Brownell (2014), las hembras tienen definitivamente mayor tamaño que los machos; igualmente, tienen cabezas más largas y anchas. La parte anterior de su cuerpo también demostró ser más larga, al igual que el ancho de la aleta basal que es mayor. Los machos cuentan con una abertura anal más grande que las hembras y con una abertura ciega (“segundo ano”) localizada anterior al ano. En cuanto a la diferencia en crecimiento, Torres y colaboradores (2014) hallaron que tanto hembras como machos tienen un crecimiento isométrico en la parte posterior al cuerpo desde la aleta dorsal a la aleta caudal; el resto de las medidas no mostraron ninguna alometría, es decir, ambos tienen crecimientos similares. En las hembras, encontraron un crecimiento isométrico tanto de la aleta dorsal como de las aletas horizontales, mientras que, en los machos, el crecimiento fue alométrico. Así mismo, los machos tuvieron un crecimiento isométrico de la región del respiradero mientras que el de las hembras fue alométrico. Alimentación En un estudio realizado en 1996, se hicieron aportes sobre el comportamiento y alimentación carnívora de la vaquita. Este estudio se pudo lograr con 10 ejemplares de los cuales 4 fueron cedidos por pescadores que los capturaron accidentalmente, cinco se hallaron varados en las costas y el último se encontró flotando en el área de trabajo de campo. Se realizó la disección de los sistemas digestivos para analizar e identificar las presas de la vaquita. Dentro de lo que se encontró, se determinó que su dieta tiene una frecuencia relativa de consumo de peces de un 85.5%, moluscos de un 37.5% y crustáceos de un 12.5%. Se determinó que es un cazador oportunista que utiliza la succión como método para atrapar a sus presas. Se estima que debe habitar las zonas bénticas de aguas poco profundas, y las zonas pelágicas, por tener una gran disponibilidad de presas y por no tener la


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capacidad de sumergirse a grandes profundidades. Es probable que el consumo de crustáceos sea accidental, ya que algunos de estos tienen una relación mutualista con los peces al limpiarlos (Pérez-Cortés et al., 1996). Al habitar un ambiente de aguas turbias, se hace necesaria la utilización de la ecolocalización, la cual ayuda a la ubicación geográfica y localización de presas (CONABIO, 2010); aunque también puede localizarlas de manera pasiva, ya que algunos de los peces en su dieta emiten su propio sonido, como los peces roncadores (Bairdiella icistia). Los calamares, también, pueden ser detectados de manera pasiva, puesto que algunas especies tienen fotóforos, lo que los hace detectables visualmente (Cortez et al., 1996).

Distribución El hábitat de la vaquita marina está ubicado, principalmente, en el oeste del Golfo de California, a las afueras del delta del río Colorado. De acuerdo con la cantidad de avistamientos, se estima que el principal sitio en el que se encuentra esta especie es a una distancia aproximada desde la costa hacia aguas más profundas entre 20 y 40 Km. Esta zona presenta una turbidez alta con un fondo areno-limo-arcilloso en una profundidad de 20 a 50 m (Gallo-Reynoso, 2007).

A

B

Imagen 3. Esquema del área de distribución de la vaquita marina. Área de distribución, principal área de encuentros acústicos y zona de pesca Fuente: Elaboración propia

Conservación C Imagen 2. Animales que sirven de alimento a la vaquita marina. A. Camarón limpiador (Lysmata amboinensis). B. Calamar (Lolliguncula argus). C. Roncador (Bairdiella icistia).

Se estimó en 2008, que había una población de 150 individuos de esta especie y que las principales causas de mortalidad eran el quedar atrapadas en redes de pesca, la contaminación de su hábitat, el poco flujo del río Colorado y la endogamia debida a la su pequeña población (Jaramillo-Legorreta et al., 2007).

Fuente: Ilustración por Fabio Jiménez

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Imagen 5. Aparato reproductor de una hembra de marsopa común (P. phocoena). Fuente: Elaboración propia Imagen 4. Boyas que delimitan el área de refugio para la protección de la Vaquita Marina. Fuente: Elaboración propia

Al ver la alarmante situación por la que pasa esta especie, el Plan de acción de América del Norte para la conservación (PAANC) decidió comenzar una estrategia conjunta entre EE.UU, Canadá y México para contribuir a la conservación de la vaquita. En esta estrategia, se llevan a cabo los siguientes pasos: 1) prevención, control y mitigación de amenazas; 2) uso de enfoques e instrumentos innovadores para fomentar medios de vida sustentables en las comunidades; 3) investigación, monitoreo y evaluación del estado de la población de la vaquita, y 4) mayor sensibilización respecto a la vaquita, su situación actual e importancia dentro de su ecosistema (Herrmann, 2008). Anatomía del aparato reproductor

La vagina está craneal al ano, en una abertura urogenital común; es de pared gruesa y termina en un musculoso y grueso cérvix (MMAPL, 2015). La maduración del óvulo se realiza en el ovario, luego este se libera en las trompas de Falopio, y finalmente desciende (MMAPL, 2015). Machos

Al igual que en las hembras, no hay registros del aparato reproductivo de la vaquita macho, por lo que se debe comparar con la anatomía de la marsopa común, cuyos machos poseen los mismos componentes que un macho mamífero terrestre: 2 testículos con epidídimo y vasos deferentes, próstata y pene. No obstante, a diferencia de los mamíferos terrestres, la ubicación de los testículos es intrabdominal y carecen de saco escrotal (MMAPL, 2015).

Hembras

No hay muchas especificaciones acerca del aparato reproductor de la especie; sin embargo, en general, se sabe que la especie Phocoena phocoena (o marsopa común) tiene, como todos los mamíferos marinos, la misma anatomía básica de los mamíferos terrestres: ovario, oviducto, útero, cérvix, vagina, clítoris y vestíbulo de la vagina (Perrin et al., 2009.). Además de esto, las hembras también tienen glándulas mamarias y dos pezones que se encuentran en hendiduras a ambos lados de la abertura urogenital. (The Marine Mammal Anatomy & Pathology Library, 2015)

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Imagen 6. Aparato reproductor de un macho de marsopa común (P. phocoena). Fuente: Elaboración propia


Generalidades reproductivas de la vaquita marina (Phocoena sinus) Carolina Aguilar Mejía - María Paula Pinilla López - Camilo Suárez Suárez

El pene es retráctil y carece de báculo, como en los pinípedos, nutrias de mar y osos polares; se rodea por dos grandes músculos bulbocavernosos, los cuales forman una estructura en relieve dentro de la cavidad abdominal sobre la que descansa la vejiga, flanqueada por ambos testículos (MMAPL, 2015). Ya que los testículos se encuentran al interior de la cavidad abdominal, los cetáceos desarrollaron un sistema circulatorio especial, el cual garantiza que la temperatura de sus testículos esté varios grados por debajo de la temperatura corporal para mantener una producción eficiente de esperma (MMAPL, 2015). En la rete testis se encuentran numerosos túbulos anastomóticos, donde se enfría la sangre a través de un mecanismo de contracorriente del sistema cardiovascular: en este, las venas superficiales de la aleta dorsal y la aleta caudal irrigan la sangre hasta un plejo venoso, el cual se encuentra de manera yuxtapuesta a un plejo arterial que irriga los testículos; de esta manera, la sangre venosa adquiere calor de la sangre arterial y la sangre arterial baja su temperatura respecto a la temperatura corporal, enfriando, así, la rete testis, y, por ende, los testículos del macho (Perrin et al., 2009). Reproducción Hay poca información referente a la reproducción de la vaquita marina, Phocoena sinus, por lo que la mayoría de la información se basa en estudios realizados en especies relacionadas, como P. phocoena (Barlow, 1986). Según Vidal (1995), la madurez sexual de P. sinus se presenta alrededor de los seis años. La hembra solo tiene crías en primavera cada dos o más años. El periodo de gestación es de 10 a 11 meses y el de lactancia alrededor de ocho meses. Se estima que el periodo de vida es de 22 años, por lo que la hembra solo tendría entre cinco y siete crías en toda su vida (CONANP, 2008). Según NOAA Fisheries Service (s.f.), la mayoría de los nacimientos se dan a comienzos de marzo, presumiendo que haya un pico en la ovulación y concepción a mediados de abril. La vaquita aparentemente da a luz cada dos años, lo cual difiere de otras especies de marsopas. La máxima tasa de crecimiento poblacional no excede el 4% anual en las marsopas (Barlow, 1986). Hohn y colaboradores (1996) afirman que la reproducción es sincronizada, y los nacimientos

ocurren a finales de febrero y comienzos de abril, mostrando un pico a mitad de marzo. Hohn y colaboradores (1996) mostraron en su estudio, que los individuos hembras estudiados incluían hembras lactantes que habían dado a luz recientemente, por lo que se evidenció un cuerpo albicans bastante grande y un útero distendido; en el estudio, también se evidenció que todos los cuerpos lúteos y cuerpos albicans estaban localizados en el ovario izquierdo, haciendo que este tuviera un peso mínimo de 4,2 gr en hembras maduras y de 2,7 gr en inmaduras, dando a entender que el ovario izquierdo tiene una mayor actividad. En hembras maduras, se encontraron cuerpos mineralizados, y cuerpos albicans calcificados y descoloridos. Ciclo reproductivo Los mamíferos marinos, como los cetáceos, tienen ovulación espontánea, el óvulo normalmente se fertiliza dentro de las 24 horas del apareamiento en el oviducto, donde también se lleva a cabo la primera división del cigoto. Cuando se alcanzan las 8 a 16 células, las contracciones del músculo del oviducto hacen que llegue al útero, donde se diferencia en blastocisto y se implanta. De acuerdo con Perrin y colaboradores (2009), la implantación del blastocisto puede darse entre la semana 1 y 2, o bien puede haber una diapausa embrionaria por varios meses; sin embargo, esto está más relacionado con los carnívoros y pinnípedos. La duración de la gestación está relacionada con el tamaño de la hembra; el retraso en la implantación permite que el nacimiento ocurra en la época adecuada. Mientras se está en la diapausa embrionaria, el blastocito se encuentra flotando libre en el útero y está cubierto por la zona pelúcida. En este periodo, la hembra se considera preñada puesto que hay presencia del cuerpo lúteo y hay un incremento del diámetro del cuerno uterino, el cual muestra una mayor vascularización. (Perrin et al., 2009) Al momento de la implantación del blastocisto en los odontocetos, los cuales tienen un ovario activo, este tiende a hacer una migración transuterina para implantarse en el cuerno contralateral. Una vez se lleva a cabo la implantación, el blastocisto empieza a diferenciarse y permanece en el útero durante su fase fetal pues este le provee nutrición y protección, permitiendo una alta tasa de supervivencia (Perrin et al., 2009). 29


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Al nacimiento, las contracciones del miometrio uterino y los músculos abdominales permiten la expulsión del feto y, posteriormente, de la placenta. El nacimiento bajo el agua debe ser rápido para evitar el agotamiento del neonato, y una vez fuera, ya sea sin la ayuda o con la ayuda de la madre, es llevado a la superficie para respirar por primera vez. (Perrin et al., 2009) Los cetáceos y pinnípedos neonatos tienen aproximadamente del 8 al 10% del peso de la madre, lo que les ayuda a mantener el calor en el agua fría. También por esta razón es que los nacimientos gemelares no se dan, puesto que no alcanzarían el tamaño ideal (Perrin et al., 2009). Todos los mamíferos marinos amamantan exclusivamente, hasta antes de la transición a comida sólida; sin embargo, en ocasiones, el cetáceo joven puede empezar a ingerir alimento sólido antes del destete. El periodo de lactación es especie-específico y, en el caso de los cetáceos, puede durar hasta 2 años. La leche de los mamíferos marinos es alta en grasa (40-50%), alta en proteína (7-19%) y bajo en lactosa (5%) (Perrin et al., 2009). En los cetáceos, se requiere la expulsión forzosa de la leche, puesto que los neonatos no succionan, además de que tienen que mantener la respiración bajo el agua. En ese caso, los pezones protruyen durante el amamantamiento, y la leche es expulsada bajo presión gracias a las contracciones de los músculos cutáneos o por las células mioepiteliales que rodean los alvéolos (Perrin et al., 2009). El cuidado prolongado durante la lactación, y el periodo de aprendizaje, incrementan la tasa de supervivencia de las crías. (Perrin et al., 2009) La edad de maduración varía entre especies, y puede estar influenciada por factores ambientales, los cuales repercuten en el crecimiento y engorde. El éxito reproductivo es bajo en los reproductores jóvenes, pero va aumentando a lo largo de la vida. La senescencia reproductiva ha sido descrita en algunos mamíferos marinos como los cetáceos. (Perrin et al., 2009). Patologías La bacteria Brucella sp. es un patógeno común en todos los cetáceos, incluyendo la vaquita marina; esta bacteria se ha reportado en acuarios como causante de muerte de los especímenes. Además de ser zoonótica, aún se especula si en los cetáceos

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produce o no aborto y esterilidad, así como si es trasmitida o no por contacto sexual (Dagleish et al., 2008). Hay numerosos reportes sobre problemas de salud, aparentemente, causados por Brucella spp: dos abortos en delfín nariz de botella, cuyo aislamiento bacteriano se hizo de tejidos placentarios y fetales (Miller et al., 1999); y orquitis granulomatosas y purulentas en ballenas del noroeste del Pacífico, de las cuales no se obtuvo aislamiento pero sí secuenciación de ADN de Brucella sp. (Ohishi et all, 2003). A pesar de lo anterior, en el año 2009, se encontró una marsopa común (P. phocoena) muerta en Bunessan Bay, Isla de Mull, Escocia, Reino Unido, la cual presentaba un agrandamiento del testículo izquierdo debido a la presencia de múltiples abscesos con una cápsula delgada. Al momento del aislamiento, en las muestras de tejido recolectadas se encontró la presencia de Brucella sp. Se confirmó, por aislamiento, la presencia de esta bacteria en un macho cetáceo; de esta manera, al momento de evaluar los espermatozoides presentes, se comprobó que los conteos eran bajos para la especie; el hecho de que los abscesos migraran al epidídimo en una animal sexualmente maduro, hace suponer que sí hay una transmisión sexual de la bacteria que causa esterilidad de los individuos (Dagleish et al., 2008). Análisis toxicológicos, hechos a belugas por Béland et al. (1993), mostraron que tóxicos como mercurio, plomo, PCB, DDT, metabolitos de Mirex (dodecacloropentaciclo), benzopireno, niveles equivalentes de dioxinas, furanos, metabolitos de PAH, entre otros, pueden liberarse a través de la placenta o por lactancia, debido a las altas cargas de tóxicos que se evidenciaron en los ballenatos y, por lo contrario, se evidenciaron bajos niveles de tóxicos en sangre de las madres. Además, se comprobó una incidencia de 53% de lesiones de las glándulas mamarias y la presencia de 2 hermafroditas en el estudio (Béland et al., 1993). No obstante, las amenazas más inmediatas que enfrenta la Phocoena sinus, aparte de las enfermedades infecciosas que presentan un desafío diario para la especie y la contaminación del hábitat con químicos industriales, incluyen el hecho de que, debido a su reducida población, se ha producido una deriva genética que podría llevar a la población restante a la esterilidad, esto, debido a que existe una depresión endogámica, evento que ya se ha


Generalidades reproductivas de la vaquita marina (Phocoena sinus) Carolina Aguilar Mejía - María Paula Pinilla López - Camilo Suárez Suárez

visto casos de vaquitas con presencia de 6 dedos y condiciones patológicas del ovario, como calcificaciones del cuerpo albicans, pruebas sugerentes de una posible esterilidad en los descendientes de los animales sobrevivientes (Perrin et al., 2009). Conclusiones Debido a la poca información disponible sobre el área, se hicieron algunas inferencias acerca de la reproducción en la vaquita marina; se sugiere, entonces, profundizar en las individualidades de la especie, dado que el conocimiento acerca de su reproducción es uno de los componentes más importantes para ayudar a la conservación de la especie. Siendo un animal en peligro crítico según la UICN, es importante poder establecer patrones reproductivos para delimitar las zonas y épocas del año más importantes para su reproducción, ayudando a formular un plan de protección más completo para la vaquita marina. Se debe establecer un programa reproductivo que contribuya a la conservación de la especie, impidiendo la endogamia y analizando los peligros infecciosos y toxicológicos, entre otros, exigiendo que los países comprometidos con su conservación diseñen un sistema completo para la preservación de la vaquita marina. Referencias Barlow, J. (1986). Factors affecting the recovery of Phocoena Sinus, The vaquita or gulf of California (Reporte administrativo). Harbor porpoise: U. S. National Marine Fisheries Service Southwest Fisheries Center. Recuperado de: http://www.sci.sdsu.edu/salton/VaquitaRecovery_Barlow.html Belánd, P., DeGuise, S., Girard, C., R., (…) & Shugart, L. R. (1993). Toxic compounds and health and reproductive effects in St. Lawrence beluga whales. Journal of Great Lakes Research. 19(4), 766-75. Cheal, A. J., & Gales, N. J. (1991). Body mass and food intake in captive, breeding bottlenose dolphins, Tursiops truncatus. Zoo Biology, 10(6), 451-456. Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). (2008). Programa de acción para la conservación de la especie: Vaquita (Phocoena sinus). Estrategia integral para el manejo sustentable de los recursos marinos y costeros en el Alto Golfo de California. Recuperado de: http://www.conanp.gob.mx/pdf_especies/PACEvaquita.pdf

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USO DE FISIOTERAPIA EN EL TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DEGENERATIVA ARTICULAR EN UNA GUACAMAYA PECHIAMARILLA (Ara ararauna). REPORTE DE CASO. Ana Catalina Gutiérrez Alvarado*

*Estudiante de Medicina Veterinaria. Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia. Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá. Kr 30 N°45-03 Bogotá D. C. Colombia. *Autor por correspondencia: ancgutierrezal@unal.edu.co

Resumen

Abstract

Las enfermedades musculo-esqueléticas, como las fracturas, las anormalidades del desarrollo y las lesiones de tejidos blandos, son relativamente frecuentes en aves de compañía o en aves silvestres mantenidas ilegalmente, como es el caso de algunas especies de psitácidas. En el presente trabajo, se describe la signología clínica de una guacamaya azul y amarilla adulta (Ara ararauna), mantenida durante 12 años en cautiverio, que llega a la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres de la Universidad Nacional de Colombia (URRAS), con manifestaciones de fractura simple en el miembro inferior izquierdo (MII), y la terapéutica instaurada, que incluyó fisioterapia (hidroterapia, abducción-extensión, masaje y magnetoterapia), tratamiento farmacológico, manejo del entorno y control del peso.

Musculoskeletal diseases, such as fractures, developmental abnormalities and injuries of soft tissue, are relatively common in birds maintained as pets or in illegally captive wild birds such as some psittacines. In this work, the author describes the clinical symptoms of an adult blue-and-yellow macaw (Ara ararauna) maintained in captivity during 12 years that arrived to the Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres of the Universidad Nacional de Colombia (URRAS), with a simple fracture in left hind limb (LHL). The author also describes the different treatments, including physiotherapy (hydrotherapy, abduction-extension, massages and magnet therapy), pharmacological treatment, environmental management and control of weight.

Palabras Clave

cautiverio, fractura, guacamaya azul y amarilla, sistema musculo-esquelético, tratamiento.

Keywords

blue-and-yellow macaw, captivity, fracture, musculoskeletal system, treatment.

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Introducción La medicina veterinaria está en continuo desarrollo y muchas de sus áreas están por ser exploradas y aplicadas para potenciar y mejorar la salud animal. Una de ellas es la reciente aplicación de la fisioterapia en mascotas no convencionales y en animales silvestres. Por ello, la fisioterapia es considerada un arte y una ciencia del tratamiento físico, la cual recurre a técnicas que pretenden prevenir enfermedades, así como sanar, recuperar y adaptar a los pacientes que presenten alteraciones funcionales y discapacidades; todo ello, con el fin de mejorar su calidad de vida (Montesinos, 2011). Las enfermedades musculo-esqueléticas, como las fracturas, las anormalidades del desarrollo y las lesiones de tejidos blandos son relativamente frecuentes en aves de compañía. Entre ellas se encuentra la enfermedad degenerativa articular, con dos presentaciones, una primaria, en pacientes adultos geriátricos, y otra secundaria, consecuencia de traumatismos u otros factores que alteran la morfología de la articulación (Nelson & Couto, 2010). La osteoartritis es una enfermedad degenerativa articular crónica, progresiva e irreversible, que se caracteriza por dolor, claudicación y pérdida de la función de las articulaciones; se presenta con mayor frecuencia en las aves que en los mamíferos (Rothschilda, Xiaoting & Martin, 2012). Su diagnóstico se basa en un completo examen físico y una exploración ortopédica, con ayudas imagenológicas complementarias. La radiografía es una técnica diagnóstica útil en la que se puede observar degeneración del cartílago articular, formación de osteofitos, remodelación ósea, cambios peri-articulares y efusión sinovial (Montesinos, 2011). Para estabilizar la articulación y corregir la deformidad, puede ser necesaria la intervención quirúrgica (Nelson & Couto, 2010). Durante la exploración clínica se puede evidenciar dolor, disminución en el movimiento de la articulación, inflamación, y crepitación a la flexión y extensión (Nelson & Couto, 2010). Los signos de dolor se pueden acompañar de disminución de las vocalizaciones, picaje y desplume (Mercado et al., 2010). Presentación del caso En enero del 2012, en la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres URRAS,

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se recibe una guacamaya azul y amarilla (Ara ararauna), procedente de Guaduas, Cundinamarca (Imagen 1). Se reporta que el paciente había estado en cautiverio desde hace 12 años. A la anamnesis, el tenedor menciona que el ave ha sufrido un trauma en el miembro posterior izquierdo, con ocho días de evolución, tras caer de una percha, y que se le había administrado media tableta de Ibuprofeno dos días antes de la consulta.

Imagen 1. Guacamaya en su jaula. Fuente: URRAS, 2012.

Durante el examen físico, se encuentra un animal alerta y dócil, con constantes fisiológicas normales, una leve hipotermia, deshidratación, condición corporal 2/5, heces acuosas verdes, plumas remeras recortadas y fractura simple a nivel del tibio tarso del miembro posterior izquierdo, con abundante callo óseo y desplazamiento hacia caudal. Se toma una placa radiográfica, la cual muestra una fractura simple a nivel del tibiotarso izquierdo con desplazamiento hacia caudal. La evaluación clínica muestra que la fractura es móvil y crepita, por lo que se recomienda una inmovilización externa. A los 13 días, se hace osteosíntesis quirúrgica con clavo intramedular; 18 días después, se le retira el clavo intramedular y se administra metocarbamol a 200 mg/kg PO SID x 10 días y meloxicam a 0,1 mg/Kg PO SID x 3 días. A los 2 meses, se realizó radiografía de control, donde se ve la fractura posicionada y con moderado callo óseo, sin verse afectación en las líneas de crecimiento; además, el fémur no se encuentra comprometido.


uso de fisioterapia en el tratamiento de la enfermedad degenerativa articular en una guacamaya pechiamarilla (Ara ararauna). . reporte de caso

Ana Catalina Gutiérrez Alvarado

El animal había compensado el apoyo modificando la posición de los dedos y apoyándose con el pico en lugar del miembro afectado, dando saltos con el miembro posterior derecho. A la evaluación de la extremidad contralateral se encuentra un miembro hipertrofiado con hiperqueratosis en la zona plantar. Se inicia fisioterapia con sesiones de cinco movimientos en cada articulación, con la técnica de cinesiterapia y estiramiento de rodilla, tibiotarso, tarsometatarso, falanges y articulaciones interfalángicas. Al finalizar la fisioterapia, el animal no muestra evolución. Se decide trasladarlo a una jaula para la socialización con otras aves, ofrecerle agua a disposición para bañarse cuando lo deseara, y exponerla al sol diariamente. La jaula tenía perchas ubicadas a diferentes alturas para facilitar la movilización del paciente. Se hace interconsulta con un fisioterapeuta para realizar zoometría para una evaluación articular. Durante el examen clínico, se aprecia el punto de equilibrio desplazado y la cola desplazada a la izquierda. Hay una cojera compensatoria y sobrecarga en el miembro posterior derecho, la sensibilidad profunda es positiva y hay disminución en la propiocepción. Se realizan mediciones angulares de los miembros para impresiones de férulas, con el fin de modificar el miembro posterior derecho en la articulación tibio-tarso-metatarsiana y evitar el apoyo. Se instaura la férula durante dos días; sin embargo, la respuesta es negativa, puesto que el animal realiza picaje de la férula y del miembro, por lo que esta se retira. Al finalizar el tratamiento propuesto, la extremidad afectada se encuentra disfuncional, la propiocepción está disminuida y la sensibilidad profunda se mantiene. Se realiza un estudio radiográfico donde se encuentran hallazgos compatibles con una enfermedad degenerativa articular (articulación tibio-tarso-metatarsiana), afectando, también, la articulación de la rodilla (femoro-tibio-tarso-rotuliana) y la articulación coxofemoral, caracterizada por degeneración del cartílago articular, formación de osteofitos, remodelación ósea y cambios periarticulares. Se toma la decisión de iniciar la administración de nutracéuticos como el condroitin sulfato y glucosamina. Se continua con la fisioterapia de cinesiterapia y estiramiento de las articulaciones, con masaje manual descendente (de dorsal a ventral), con ayuda de pomada de caléndula y acompañada de

termoterapia. Se presenta una respuesta incompleta, ya que continúa la poca movilidad, aunque hay cierta mejoría en el movimiento. En febrero de 2014, se hace una radiografía de control, donde se aprecia que la fractura está completamente consolidada; se dio una adecuada formación de callo óseo y se observan cambios en la densidad del hueso, asociados con la remodelación. Hay un acortamiento de un 30%, aproximadamente, de la longitud de la tibia con respecto al miembro posterior opuesto. Se realiza a diario electromagnetismo, terapia de cinesiterapia y estiramiento, con el fin de estabilizar, y disminuir la inflamación y la producción de enzimas proinflamatorias. Se practican 4 sesiones, 1 vez por semana; adicionalmente, se administra terapia de calor cada dos días. Se complementa la fisioterapia del ejercicio con una escalera para promover la propiocepción, donde hay un ascenso normal en las ramas; sin embargo, se nota alterada la posición de estación, disminuye la sobrecarga en el miembro posterior derecho, y hay mayor movimiento en extensión en el miembro afectado sin alcanzar la totalidad de la mejoría. Finalmente, en 2015, se decide instaurar el último tratamiento fisioterapéutico, acompañado de tratamiento farmacológico y control de las condiciones ambientales. La fisioterapia consiste en técnicas de hidroterapia, realizadas con agua tibia a 25ºC durante media hora, en una bañera de dimensiones de 1 metro de largo por 50 cm de ancho. Se debe tener precaución con las alas del individuo, sujetándolas para evitar que se lesionen (Ver imagen 2). Actualmente, el paciente se considera no apto para ser liberado; por ello, se estudia su reubicación en alguna institución zoológica. Se observa que el ave se ha adaptado a su condición, y se estudian otras posibles terapias que ayuden a mejorar su desempeño. Se estima que la edad actual del ave es de 17 años y que, posiblemente, su expectativa de vida sea bastante más larga. Como su calidad de vida no está comprometida, se piensa que la reubicación puede ser la mejor decisión en este caso. Discusión La enfermedad degenerativa articular, también conocida como osteoartritis, se caracteriza por una remodelamiento óseo de una unión articular, donde 35


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A

B Imagen 2. A. Paciente tomando un baño. Vista dorsal del cuerpo del ave y del ala derecha. B. Plumaje del paciente en recuperación y nacimiento de nuevos cañones. Fuente: URRAS, 2015.

se puede observar el crecimiento de osteofitos, degeneración y erosión del cartílago articular, al igual que cambios inflamatorios y fibrosis. En un estudio retrospectivo, realizado en halcones y palomas, se mostró que la mayoría de casos de osteoartritis se presentaban en la articulación tarsal (tibio-tarso-metatarsiana). La osteoartritis en el miembro pélvico depende de una enfermedad multifactorial, que ha sido investigada principalmente en aves silvestres (Degernes, Lynch & Shivaprasad, 2011). En el caso de estudio, la enfermedad degenerativa se presentó inicialmente en la articulación tarsal;

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posteriormente, afectó la articulación coxofemoral y la femoro-tibio-tarso-rotuliana; a diferencia de otros reportes, el origen de esta fue la fractura inicial del tibio-tarso izquierdo. La osteoartritis es más común en las articulaciones que sostienen mayor peso y son sometidas a un estrés físico (Degernes et al., 2011); por ello, en este paciente, inició en la articulación tarsal. En la enfermedad inflamatoria y degenerativa, donde se ven afectadas las estructuras tanto articulares como periarticulares, el uso de la fisioterapia ayuda a la conservación de dichas estructuras, las cuales, con el tiempo, se suelen atrofiar. Este tipo de tratamientos producen una mejoría de la signología clínica y de la calidad de vida del ave (Miró-Rodriguez, Conde-Ruíz & Martínez-Galisteo, 2007). La terapia física se practica frecuentemente después de una cirugía ortopédica, debido a que estas intervenciones son frecuentes en aves silvestres. El fin es devolverle un uso normal al miembro lesionado. Idealmente, se involucran las articulaciones, el hueso y los tejidos blandos alrededor de la fractura. Esta terapia busca promover el flujo sanguíneo y linfático, manejar la inflamación, prevenir el atrapamiento de células, y minimizar la atrofia muscular, con miras a mantener la flexibilidad de los músculos, tendones y ligamentos, y favorecer, así, las fuerzas biomecánicas (Scott-Echols, 2006). El paciente de este estudio no respondió bien a la cirugía ortopédica ya que la forma y función del miembro no lograron recuperarse; por ello, la fisioterapia convencional no fue suficiente para restaurar la funcionalidad del miembro afectado. La meta para una rehabilitación postoperatoria consta de dos fases. Una inmediatamente después de la cirugía, en el primer estado de inflamación que puede tardarse, por lo general, de 3 a 4 semanas. Se busca resolver el dolor y la inflamación, estimular la curación temprana de los tejidos, preservar la masa muscular, mantener la homeostasis y prevenir posturas disfuncionales compensatorias. La fase dos se centra en las estrategias para la remodelación y maduración, así como la movilidad, la fuerza y el rendimiento funcional (Edge-Hughes, 2007). La fisioterapia, en la guacamaya, se inició tardíamente, lo que pudo influir en que fuera menos exitosa.


uso de fisioterapia en el tratamiento de la enfermedad degenerativa articular en una guacamaya pechiamarilla (Ara ararauna). . reporte de caso

Ana Catalina Gutiérrez Alvarado

El éxito de un plan de rehabilitación física, para una enfermedad degenerativa como esta, depende de un buen examen clínico, una evaluación adecuada y completa del paciente, así como de un diagnóstico acertado. A largo plazo, se busca el manejo del dolor para garantizar el bienestar del paciente, y, en lo posible, una mejoría y mantenimiento del movimiento articular, haciendo énfasis en el logro de la máxima funcionalidad en las actividades diarias del paciente; esto, para la situación de un ave psitácida, que usa sus miembros posteriores para la toma de alimentos, para caminar o para apoyarse, se considera crítico. El tratamiento también está dirigido a hacer más lento el progreso de la patología y de los cambios compensatorios que se provocaron, brindándole una mejor calidad de vida al ave (Montesinos, 2011). En este caso la guacamaya aprendió a desplazarse utilizando el pico y el miembro sano, con una funcionalidad moderada que le permitió desplazarse y comer. Para el paciente con osteoartritis, la fisioterapia incluye técnicas como las terapias físicas: electromagnetismo y electroestimulación nerviosa transcutánea (TENS), ultrasonido, termoterapia (frío en casos agudos, calor superficial en casos crónicos, terapia frío-calor) y cinesiterapia (ejercicios terapéuticos de bajo impacto) (Nelson & Couto, 2010; Montesinos, 2011; Ruíz-Pérez, 2011). El electromagnetismo tiene efectos bioestimulantes, analgésicos, antiinflamatorios y disminuye el edema. Se basa en que la carga en movimiento ejercida por un espacio, en este caso articular, tiene un campo magnético, el cual, a su vez, ejerce acción sobre otra carga (Sosa-Salinas, Espinoza & Morfa, 1996; Zayas, 2002). Con la técnica de termoterapia de alternar frío y calor, se busca generar vasoconstricción, analgesia y reducción del edema a nivel local; adicionalmente, se dan efectos sistémicos, los cuales pretenden aumentar la presión sanguínea. De forma paralela, busca aumentar la tasa metabólica celular al igual que producir vasodilatación, oxigenación, analgesia y reducir la rigidez articular (Montesinos, 2011). Esta técnica es de utilidad en la enfermedad degenerativa articular, sobre todo al comienzo de la terapia (Ruíz-Perez, 2011). La hidroterapia y la alternancia de frío/calor son claves para la reducción del dolor y el control de procesos inflamatorios locales. Además de dichas técnicas, El ultrasonido esta indicando por su efecto térmico

y vascular (Miró-Rodriguez et al., 2007). En este tipo de casos, los tejidos blandos pueden resultar con contracturas circundantes a la fractura y un deterioro de la piel; por ello, se ha usado hidroterapia en frío para disminuir el edema y la inflamación (Scott-Echols, 2006), Los ejercicios terapéuticos en pacientes artríticos, conocidos como cinesiterapia, pueden contribuir a su mejoría. En estos ejercicios, algunas veces, se hace imprescindible la presencia de un terapeuta; mientras que, en otros, el paciente colabora de forma activa con los movimientos o el mantenimiento de la postura (Miró-Rodriguez et al., 2007). En este caso, la guacamaya manifiesta mucho estrés ante la presencia del terapeuta por ello se busca adecuar el reciento para favorecer su movilidad y evitar, de esta forma, que deba ser manejado frecuentemente. El tratamiento musculo-esquelético busca mejorar los cambios compensatorios, e incluye masajes y estiramientos. La cinesiterapia y los estiramientos promueven la movilidad de las articulaciones, ligamentos y tendones; ayudan en la flexibilidad; previenen adherencias; promueven el remodelamiento de la fibrosis; mejoran la elasticidad; recuperan fuerza, resistencia y masa muscular, y se enfocan en la propiocepción y en la mejoría de la circulación. Con ayuda de una fuerza externa, se mueven las articulaciones sin una contracción muscular activa. Es útil en pacientes que no mueven las articulaciones por sí mismos. Los estiramientos buscan elongar los tejidos acortados patológicamente, a diferencia de la cinesiterapia, la cual hace que los tejidos aumenten su arco articular normal (Montesinos, 2011). Los ejercicios pasivos se aplican manualmente para mantener la movilidad y la unión de los tejidos blandos, minimizar adhesiones y evitar contracturas. La terapia debe aplicarse en cada articulación del miembro afectado; mediante la evaluación del paciente, es posible realizar extensión, flexión, pronación y supinación. El masaje es útil a la hora de separar los músculos previniendo adhesiones, mejorando el flujo sanguíneo y disminuyendo el edema (Scott-Echols, 2006). Durante la evolución de este paciente, se utilizaron diferentes técnicas de fisioterapia como plan terapéutico a largo plazo, con las que se veía una mejoría parcial del movimiento del animal; así como una clara reducción del dolor y del estrés. Al

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final de cada fisioterapia instaurada, el animal recaía de nuevo en la postura anormal del miembro y, en general, en la pérdida de los ángulos adecuados del cuerpo. Al interrumpir la fisioterapia se empezó a notar un retroceso, y aún más importante, una pérdida de funcionalidad del miembro, por lo que se necesitó de un estímulo constante para lograr los mejores resultados. En las condiciones de cautiverio, lo ideal sería continuar con la hidroterapia para mejorar la calidad de vida del animal. Como parte de una fisioterapia exitosa, la evaluación del arco articular, mediante los ángulos que describen las articulaciones al generar movimiento osteocinético, pretende establecer un rango de movimiento que no cause dolor (Montesinos, 2011). El dolor se define como una experiencia no placentera, desde lo emocional y lo sensorial; por lo que se conocen dos tipos de dolor: el fisiológico y el patológico, este último puede persistir en el tiempo, genera estrés y es dependiente de la cronicidad. Esto puede alterar las actividades diarias normales de los pacientes (Ruíz-Perez, 2011). En la enfermedad degenerativa articular, la pérdida de movilidad del miembro también es debida a la presencia de dolor (Montesinos, 2011). La prevención del dolor debe ser el factor principal a tener en cuenta, según las necesidades individuales del paciente (Ruíz-Perez, 2011). Lo ideal es poder combinar terapias farmacológicas que combinen el uso de antiinflamatorios no esteroidales (AINES), relajantes musculares y terapias físicas (Montesinos, 2011). En este caso, se ha utilizado meloxicam, por cortos periodos, cuando el ave manifiesta signos de dolor que repercuten en sus actividades diarias normales, controlándolo exitosamente. En relación con el manejo farmacológico del dolor, hay otros principios activos que pueden ser efectivos (Carpenter, 2012): -Ácido acetilsalicílico 50 mg/kg PO SID. -Gabapentina 3 mg/kg PO SID. -Carprofeno 3 mg/kg IM cada 12 horas. -Piroxicam 0.5 mg/kg PO cada 12 horas. Se ha visto que el uso del Butorfanol IV, el Meloxicam PO y la Bupibacaína por vía intraarticular en aves puede mejorar el estado articular (Degernes et al., 2011). La composición del cartílago en aves contiene altos niveles de colágeno tipo I y tipo II, a diferencia

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de los mamíferos cuyo cartílago primario es tipo I, aunque hay muchas similitudes morfológicas y bioquímicas acerca de la enfermedad degenerativa articular. Debido a esto, es posible observar un beneficio terapéutico con el uso de nutracéuticos formulados en caninos y equinos, teniendo en cuenta el tiempo de uso y la palatabilidad del medicamento (Bauer, Dierenfeld & Hartup, 2014) entre los que se incluyen glucosamina, condroitín sulfato, ácidos grasos esenciales y ácido hialurónico (Montesinos, 2011). Estos se han utilizado en el paciente, y pueden haber contribuido a que se mantenga estable en el tiempo. La obesidad puede generar más alteraciones osteomusculares y retrasar la terapéutica (Montesinos, 2011). La guacamaya se ha mantenido con un peso estable (máximo 900 gramos, peso promedio de una guacamaya adulta de la especie), y se controla su condición corporal de manera periódica para evitar el sobrepeso. Para ello, la jaula del paciente se adecuó con perchas a diferentes alturas, lo que le permite un fácil desplazamiento. Se recomienda mantener al paciente en una temperatura ambiental cálida, que favorezca el descenso del dolor articular. Al mismo tiempo, se sugiere el uso de enriquecimiento ambiental y auditivo, que propicie la distracción del animal, y mantener el contacto con la guacamaya que convive con ella. Conclusiones Teniendo en cuenta la condición general de un ave afectada por enfermedad degenerativa articular, la fisioterapia no cura la enfermedad pero es efectiva para disminuir su progreso, y para lograr la mejoría de los signos y el bienestar del animal. Siempre se deben tener en cuenta los planes terapéuticos adicionales que actúan de manera sinérgica en el tratamiento de dicha condición, como el uso de analgésicos. Los factores medio-ambientales juegan un papel vital en el bienestar de un ave en cautiverio; por lo tanto, el enriquecimiento ambiental y una temperatura confortable son vitales en el trabajo con la guacamaya. Finalmente, se destaca que este paciente no es apto para la liberación y debe mantenerse en cautiverio, bajo tratamiento permanente.


uso de fisioterapia en el tratamiento de la enfermedad degenerativa articular en una guacamaya pechiamarilla (Ara ararauna). . reporte de caso

Ana Catalina Gutiérrez Alvarado

Referencias Bauer, K. D., Dierenfeld, E. S. & Hartup, B. K. (2014). Evaluation of a nutraceutical joint supplement in Cranes. Proceedings of the north american crane Workshop, 12, 27-32. Carpenter, J. W. (2012). Exotic Animal Formulary (Cuarta edición). Kansas: Elsevier. Degernes L. A., Lynch, P. S. & Shivaprasad, H. L. (2011). Degenerative joint disease in captive waterfowl. Avian Pathology, 40(1), 103-110. Edge-Hughes, L. (2007). Osteoarthritis, Post-operative rehabilitation. En: C. G. McGowan, L. Goff & N. Stubbs. Animal Physiotherapy. Assesment, treatment and rehabilitation of animals (pp. 213-216). Nueva Jersey: Blackwell Publishing. Mercado, M., Pallares, C., Novinski, G., González, S. & Ierino, S. (2010). Terapia física en especies no tradicionales - Physical therapy in exotic animals. Redvet - Revista Electrónica de Veterinaria, 11(10). Recuperado de: http://www. veterinaria.org/revistas/redvet/n101010/101007.pdf Miró-Rodríguez, F., Conde-Ruíz, C. & Martínez-Galisteo, A. (2007). La fisioterapia: un medio efectivo en el tratamiento conservador de la osteoratritis de rodilla de perro. Recvet , II(07), 1-12. Montesinos, G. d. P. (2011). Fisioterapia y rehabilitación veterinaria. Zaragoza: Servet Editorial - Grupo Asís Biomedia S.L. Nelson, R. W. & Couto, C. G. (2010). Medicina Interna de Pequeños Animales (Cuarta edición). España: Elsevier. Rothschilda, B. M., Xiaoting, Z. & Martin, L. D. (2012). Osteoarthritis in the early avian radiation: Earliest recognition of the disease in birds. Cretaceous Research, 35, 178-180. Ruíz-Pérez, M. (2011). Rehabilitación y Fisioterapia Canina. Buenos Aires: Inter-Médica. Scott-Echols, M. (2006). Physical therapy as a part of orthopedic surgery. Proceedings of the North American Veterinary Conference, 20, 1549-1550. Sosa-Salinas, U., Espinosa, Y. & Morfa, F. (1996). Uso de la magnetoterpia en afecciones articulares y periarticulares. Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología, 10(1), 125-129. Zayas, J. D. (2002). La magnetoterpia y su aplicación en la medicina. Revista Cubana de Medicina General Integral, 18(1), 60-72.

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El Boletín GEAS se terminó de imprimir en las instalaciones de GRACOM Gráficas Comerciales ubicada en la Ciudad de Bogotá, Colombia en la carrera 69K nº 70-76 en el mes de Septiembre de 2017. El tiraje es de 300 ejemplares en papel bulky. Las familias tipográficas usadas fueron: Liberation Serif Montserrat


Boletín Geas No. 1  
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