La pintura de Jacobo Borges de este período parece resolverse en términos antinómicos, en pares duales, de los cuales la puerta puede ser una metáfora altamente simbólica: obra-vida; naturaleza-historia; vida-muerte. A la vez, hay una doble reflexión que se da entre su pintura y el mundo: cada uno nutriéndose y, simultáneamente, alimentando al otro.