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A Susana, mi mujer, que desde 1980 me sostiene en casi todos mis proyectos. A mis hijos, Georgina, Nicolás y Alejandro que aprendieron a ser consecuentes en su pensamiento y su acción. A las reflexiones, críticas de amigos y colegas que han sido invalorables para la redacción de este libro y me gustaría agradecer a todos los que de una forma u otra trascendieron a lo largo de mis 40 años de vida profesional.

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Sinopsis de la obra Este libro describe los problemas más apremiantes que afronta a diario el periodismo en sus distintas versiones (escrito, oral, televisivo y digital) y sugiere formas para ejercer responsablemente la profesión. Mientras presenciamos una influencia cada vez mayor de los medios en la sociedad, este libro contribuye a establecer las normas necesarias para ejercer responsablemente la profesión periodística sin poner en riesgo la Libertad de expresión y de prensa, reconociendo su responsabilidad ante el público. Contiene normas para mostrar respeto por la dignidad, la privacidad, los derechos y el bienestar de las personas contactadas en el proceso de recolección de datos y presentación de la noticia. Los periodistas y los medios de información necesitan más esfuerzos de reflexión sobre los conflictos de interés reales y aparentes. Se tratan también las actividades extra periodísticas que afectan la credibilidad del profesional y el comportamiento de altos ejecutivos. La falta de protocolos y la ley 12.908 del Estatuto Profesional. Cuando los hombres que aspiran a ser periodistas no buscan por si mismos los grandes derroteros capaces de dignificar su misión se impone que los sanos que están en ella, velen enérgicamente por la salud moral y la capacidad intelectual del grupo. La solución radica en ver el mal y procurar cortarlo. Los hombres que escriben en la prensa, dijo Sarmiento, "son responsables ante la patria y la libertad, de los males que pueden causarle por su ignorancia, malicia o perversidad". Y "de igual responsabilidad son los que, por un mísero espíritu de partido, acogen y aplauden, los ruines conceptos, las inmorales diatribas de los escritores" que no tienen altura suficiente para serlo.-

Martinchuk, Ernesto Ser periodista : la credibilidad como desafio . - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : el autor, 2015. E-Book.

ISBN 978-987-33-7147-9

1. Periodismo. 2. Ética. 3. Comunicación. I. Título

CDD 070.44

Fecha de catalogación: 26/03/2015

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INDICE INTRODUCCIÓN QUE ES EL PERIODISMO EL USO DEL IDIOMA DE LOS PERIODISTAS EL TERRORISMO EN EL LENGUAJE NORMAS ÉTICAS CREDIBILIDAD – CURIOSIDAD – CONVICCIÓN EL CRONISTA MODELO ECUANIMIDAD SENCIBILIDAD LIBERTAD DE IDEAS NORMAS EDUCATIVAS CADA DÍA PENSAMOS MENOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS LAS AGENCIAS GEOPOLÍTICA CRITICA Y AUTOCRÍTICA VOLVER A LAS FUENTES EL DERECHO A SABER PRECISIÓN LA PALABRA “OBJETIVIDAD” LOS CÓDIGOS CONFLICTO DE INTERESES NEGOCIO O PROFESIÓN LOS MONOPOLIOS PRIVADOS Y ESTATALES LA “DÉCADA” PERIODÍSTICA LOS ANUNCIANTES LA FORMACIÓN EDUCATIVA DEL PERIODISTA ACTUALIZAR LA FORMACIÓN DE LOS ESTUDIANTES DE PERIODISMO NUEVOS DESAFIOS DEL PERIODISMO PERIODISMO MOCHILERO OTROS TRABAJOS PREMIOS CONFLICTOS CON FAMILIARES ACTIVIDAD EXTRA PERIODÍSTICA AMISTADES REGALOS REPORTAJE ENCUBIERTO CRITERIO GRABACIÓN ENTREVISTA POR ASALTO SELECCIÓN 4


IMÁGENES Y LENGUAJE OFENSIVO PRIVACIDAD CONTRATO DE LECTURA LA PRIMICIA FOTOPERIODISMO PROTOCOLOS PROCESOS LEGALES OMBUSMAN – CONCEJO DE NOTICIAS EL ARTE DE TOMAR NOTAS COMO CLASIFICAR NUESTRAS NOTAS BASE DE DATOS PARA LA INVESTIGACIÓN INVESTIGACIÓN – DECÁLOGO CONCLUSIONES LA IMPORTANCIA DEL DIÁLOGO UN PERIODISTA

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INTRODUCCIÓN Por mucho tiempo me he sentido fastidiado por situaciones que hacen tanto a los periodistas como a los propietarios de medios. Generalmente no existe un fuerte sentido de la moralidad, sobre lo que está bien y lo que está mal. Si bien, a muchos, los considero honestos y decentes hacen cosas incorrectas para conseguir una noticia o lograr una “primicia”. Mis sentimientos acerca de los deslices morales de los periodistas y del negocio de las noticias en general, comenzaron a definirse en estos últimos años, cuando advertí la enorme división en la que se cayó cuando se comenzó a definir la profesión entre “periodismo militante” y “periodismo de corporaciones” o “periodismo independiente” Con la llegada de las computadoras y la digitalización, las redacciones de los medios no se diferencian de las oficinas bancarias: alfombradas, sin máquinas de escribir ruidosas o teletipos repiqueteando y alguien que, con un papel (cable) salga corriendo gritando URGENTE…. URGENTE… Las redacciones de televisión están rodeadas de monitores y computadoras, con camarines de maquillajes para sus figurones, que suelen tener salarios desfasados de la realidad, porque las “estrellas” presentadoras tienen que ser “respetables”. He llegado a trabajar con gerentes que cuando llegaban a la redacción, saludaban al personal a través de su computadora. Santos o sinvergüenzas, muchos periodistas cuentan historias interesantes, otros degradantes donde la ofuscación y el irse por las ramas diciendo palabrotas e insultando, parecen lograr más reconocimiento que el trabajo serio y constante. A medida que organizaba mis archivos, y mis pensamientos, me sumergía en los distintos aciertos y flaquezas del periodismo en general, llegando a evaluar el estado de la ética del gremio para presentarla de manera tal que contribuyera a que los periodistas, reflexionen sobre los problemas morales que desvirtúan su finalidad. Escribí este libro trabajando por mi cuenta y preguntando a mis colegas, con los que me siento agradecido. No es un informe sobre la ética de los comunicadores. Contiene criterios importantes que provienen de motivaciones que tienen que ver con nuestros principios profesionales, que en muchos casos, comenzaron a desvirtuarse cuando muchos periodistas se convirtieron en empresarios. Cuando se estudia la ética de una profesión, es necesario estudiar a la gente que lo desempeña porque los canales y las tecnologías en los que 6


las desarrollan pasan a ser secundarios. La Ética es la moral de la conciencia. La regla de oro es entrenar a los periodistas sobre los distintos aspectos de la ética y no permitir que este tema sea relegado a un lugar ínfimo dentro de las prioridades establecidas para la preparación profesional. Es crucial asegurar la protección de las voces disidentes, no sólo porque pueden aportarnos toda o parte de la verdad que no poseemos, sino porque en el caso de que se trate de una opinión equivocada, esa voz va a impedir que sostengamos nuestras creencias dogmáticamente. Es saludable sospechar de todos los “oficialismos” (nacionales, provinciales o municipales) y repudiar de modo tajante el uso discrecional de la propaganda y las pautas publicitarias gubernamentales, como también de los grandes grupos de todo tipo, seanauspiciados por el Estado o empresas privadas. QUE ES EL PERIODISMO “Los más grandes sucesos, las más grandes ideas, (las más grandes ideas son los más grandes sucesos) se comprenden muy tarde; las generaciones contemporáneas no los viven, aunque viven cerca. Acontece en la vida como en el reino de los astros. La luz de las estrellas más lejanas llega tarde a nosotros y entre tanto, el hombre niega que tales estrellas existan. ¿Cuántos siglos necesita un espíritu para ser comprendido?” Federico Nietzche Entre las transformaciones a que estamos asistiendo en la vida moderna, las más hondas y radicales se operan en la profesión periodística. Desde hace muy pocos años, el profesar en la caballería andante del periodismo es cosa fácil. A nadie le preguntan en una redacción, cualquiera, sí conoce la profesión o qué sabe de ella. Una influencia, una recomendación basta y con sólo eso recibe un espaldarazo periodístico cualquier improvisado. De ahí que tantos naufragan en los mares del periodismo. Hace muchos años cuando el autodidactismo era el único método posible, todo quedaba librado a la iniciativa y el entusiasmo individuales. A lo sumo, las tareas periodísticas se aprendían ni más ni menos como el trabajo del herrero, como dice el viejo refrán "...herrando, herrando se aprende a herrar..."

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El periodista es un analista crítico de la sociedad y su cultura, testigo presencial de los hechos que construyen y deconstruyen la realidad ante nuestros ojos. Investigador agudo, suscitador e informador social de la verdad de los problemas económicos, políticos, jurídicos, estéticos, sociológicos, tecnológicos, deportivos. Cronista ético de su tiempo, historiador en vivo, relator del drama, la comedia, la tragedia y la gloria humana, ha pretendido ser sustituido en las últimas décadas por una sola de sus partes “el comunicador”, reducido a su vez al papel de un especialista en empaquetar contenidos de conformidad a las necesidades del mercado noticioso, sometido a los requerimientos del poder –económico y político- y a la reproducción de su hegemonía --un ser humano que ejercía “el mejor oficio del mundo”, como lo definió Gabriel García Márquez, a ser una tipología nueva de cosa, una especie de micrófono o pantalla, cuya función se limita a transmitir datos “precisos, oportunos”,y “veraces” -por verificados no por verdaderos, innovación lingüística que esconde la sutil pretensión de ignorar cuando no de asesinar o sepultar la verdad. Hoy ya no es igual. Para ingresar a una redacción y para dar los primeros pasos en ella se exigen requisitos de los nadie se cuidaba años atrás. En algunas redacciones es necesario llegar documentado en el orden de los conocimientos. Por ese motivo, han surgido entre nosotros las Escuelas y Universidades que nos introducen en los distintos aspectos de la profesión. En otras redacciones, con la filiación política vasta. Prescindamos de orientaciones y tendencia, reconozcamos que si estas restricciones vienen a limitar algún tanto, en cuanto a los individuos, la decantada libertad para la profesión en cambio, realiza una labor óptima: prestar realce y procurar la mayor perfección en las tareas de la profesión del periodista. Tiene esta profesión mucho de sacerdocio y es indispensable que los ministros de este culto popular mundial en aras de la actualidad y la cultura, oficien sus ritos con mayor perfección y en las mejores condiciones posibles. Esa es la finalidad de las enseñanzas para periodistas, interesante obra de mejoramiento social que representa en estos momentos una de las disciplinas más dignas de atención. Y que esas enseñanzas son muy necesarias, nadie con más conocimiento de causa que los del oficio lo podemos atestiguar. El periodista ¿nace o se hace? Los maestros de periodismo no suscriben de modo exclusivo una de las dos partes del dilema, pero es evidente que nacen en el periodista, son congénitos en él, entusiasmo por la profesión, 8


espíritu de sacrificio en el grado que ella exige, golpe de vista certero y rápido indispensable, ductilidad de criterio, con exquisita sensibilidad para ponerse a tono con las inquietudes que en cada momento vive el pueblo, la opinión. Se hacen en el periodista: la cultura, tan sólida y amplia como pueda lograse dadas la vastedad y amplitud característica de esa cultura profesional: la técnica de la exposición y el modo de cada género del trabajo periodístico. La formación del gusto o instinto para la invención, para el hallazgo de los temas y toda la serie innumerable de reglas, medios y recursos para sortear los millares de escollos del trabajo diario. Nadie quiera engañarse creyendo que con sólo las enseñanzas de estas páginas puede ya cualquiera ser periodista. Ese trabajo supone conocimientos que son base absolutamente indispensables. Cuanto mayores y más completos sean éstos, mejores serán y más lozanos los frutos de la tarea. Proporcionar esa cultura no puede ser obra de las enseñanzas de periodismo, ni de estas, elementales, ni de otras más superiores, aunque tal superioridad se eleve al grado más superlativo que pueda pensarse. Este manual se compone de una pocas páginas para un estudio más profundo de estas materias que no debe desconocer ningún periodista y anotaremos las indicaciones y aspectos de mayor relieve en toda esta disciplina, tan digna de tratarse con más detención. Periodismo es la profesión de periodista. Y el periodista es un escritor, pero de tal clase que conoce la manera de escribir interesando la atención pública acerca de los más diversos asuntos de actualidad. Para ello se vale de hojas impresas, digitales, revistas, blogs, radio, televisión, donde trata una infinidad de cuestiones o temas de los más diversos. "El periodismo, en las tramas de las sociedades, es como el sistema nervioso por donde circulan las ideas, así como las vías férreas son los canales por donde circula la sangre de la producción, como el telégrafo es otra red nerviosa del gran organismo, pero menos espiritual que esas hojas impresas que la rotativa lanza por millares en todas direcciones", manifestó alguna vez José Echegaray. El criterio, la vista, el olfato y el tacto para elegir bien un tema forman el don precioso que acredita a los linces y sabuesos del periodismo. No es prudente en cada periodista la presunción de saberlo todo y entenderlo todo. Menos aún lo es, en quien haya de dirigir el trabajo periodístico, encargarlo todo a todos.Cada cual sirve más y aprovecha mejor en un género o en una materia determinada y el talento de quien dirija ha de estar cabalmente en esa elección. La ley de la división del trabajo y por 9


consiguiente de su selección es una de las más aplicables en las tareas del periodismo. Reflexión serena; conciencia de la responsabilidad que pesa sobre la propia pluma, honestidad para huir del insano afán de hablar de lo que no se sabe, y más honestidad todavía para medir el alcance de las ideas y de las palabras, todas estas reflexiones, según la natural variación de las circunstancias de cada momento, deben aplicarse lo mismo a los asuntos y géneros de mayor categoría que a los temas y secciones que parecen de menor responsabilidad. El buen periodista cuida con idéntico esmero y unge igual con el óleo sapiente de la prudencia el artículo doctrinal y la simple noticia o gacetilla que salen de sus manos. Hay que documentarse bien y recomendar cautela: no cesar un momento de pensar con toda diligencia en huir de aparentar que sabe más de lo que en realidad conoce. Mantenga la modestia, que esa virtud es la gran aureola de cuantos avanzan derecho hacia el triunfo. Adivinamos el reparo que opondrán a esta demora en la documentación periodística algunos de los que cantan la lozanía de los trabajos hechos de corrido, a la primera impresión, redactados sin releer casi lo que en una primera ebullición salió de la pluma. Efectivamente, hoy apenas si hay tiempo para esa documentación y es cierto que ella está en razón inversa muchas veces del frescor de un trabajo. Pero no todos, ni a cada instante, pueden permitirse el lujo de hallarse dispuestos en cualquier sazón para escribir o hablar sobre cualquier tema. Ése debe ser el ideal y por eso la necesidad de una sólida cultura, cuanto más amplia mejor, para el lúcido desempeño de la función periodística. Tampoco debe tolerarse escribir o hablar contra el diccionario. O lo que es igual, usando las palabras con notoria impropiedad y empleando giros proscritos por la sana sintaxis y por los cultores del buen estilo. Al periodismo actual y sobre todo al periodismo cotidiano le alcanza mucha culpa en la deformación del idioma y en el luso de frases y formas chabacanas e inadmisibles. Cuando la selección exagerada y el achicamiento excesivo invaden un idioma, lo confinan, aíslan y llegan a convertirlo en lengua muerta,. El estilo periodístico ha de ser llano, fácil y accesible a todo público. Un medio muy simple para lograr esa llaneza es evitar, cuanto sea posible, la extensión desmesurada de las frases. Es aquí donde se pierde la atención del lector... y también de quien escribe. El signo ortográfico del punto es una de las instituciones gramaticales más admirables.

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"Divide y vencerás", falló el antiguo oráculo en una célebre consulta sobre la estrategia para la victoria con las armas. La brevedad debe ser la musa predilecta de los periodistas. La atención del lector no está hoy educada para trabajos muy intensos ni intrincados, ni para párrafos muy extensos. Voltaire, a quien algunos llaman el primer gran periodista, amaba la concisión en los libros y en los escritos. Es preferible la claridad de lo sencillo a la confusión o imperfección de lo rebuscado y recargado. Estamos atravesando los restos deplorables de una modalidad periodística que no da para más. Que descalifica a la profesión. La envilece por su falta de calidad. No hay tal realidad separada de quien habla y, por tanto, no hay verdades únicas. Solo hay verdades situadas, siempre en tensión. Lo que es verdadero para uno, no lo es para otro. Por el bien común es preciso considerar las consecuencias de la desmesura y dejar atrás el simulacro, la batalla dual, la descalificación novelada de la peor calaña, la falta de dignidad periodística. El gran reportero polaco RyszardKapuscinski dijo que una mala persona nunca podrá ser un buen periodista (Los cínicos no sirven para este oficio). Más allá de esa dimensión del asunto a la cual se debería atender de alguna forma, los periodistas también vamos a tener que aprender a convivir con esta cuestión de las verdades con raíces, las verdades en un territorio en particular. El periodista es esencial para ayudar a los ciudadanos a navegar en medio de una inmensa amalgama de contenidos en la que a menudo se funden sin distinción informaciones reales, invenciones pueriles y manipulaciones. La esencia del periodista es la misma, trabaje en el formato que trabaje: ser curioso, preguntarse el porqué de las cosas, tener agenda, contrastar los datos, manejarlos con precisión, ser respetuoso de las fuentes y con el lector u oyente, trabajar con rigor y dotarse de una buena dosis de humildad, hagan lo que hagan y lleguen donde lleguen. El periodista tiene un papel de conciencia y de creación de opinión. En el periodismo, es necesario dar un salto evolutivo para abrir rutinas profesionales a la complejidad del fenómeno comunicacional actual. Los periodistas se están reconvirtiendo No es que los medios tradicionales vayan a desaparecer, pero es una verdad evidente que las nuevas generaciones apuestan por el uso y lectura a través de otros soportes, con el acceso directo a información y a las fuentes, que terminará generando un cambio tanto en los profesionales como en los consumidores. ¿Cómo contar la pobreza, el hambre, las guerras? No se puede escribir sobre algo o alguien con quien no se ha compartido, al menos un tramo de 11


la vida. Éste es un trabajo que ocupa toda nuestra vida, no existe otra forma de ejercitarlo. Nuestro trabajo consiste en investigar y describir el mundo contemporáneo, que está en un cambio profundo y revolucionario. Hace cuarenta años un periodista, que recién se iniciaba, podía plantearle a su jefe, que generalmente era mayor que él, como escribir o cómo encarar un reportaje porque éste le hablaba de su propia experiencia. Hoy muchos gerentes-que no han ejercido el periodismo-no podrán dar un consejo, porque no tienen la más mínima idea de cómo se realiza este trabajo. Su misión no es como mejorar nuestra profesión, sino como ganar dinero, o mantener el rating. Existen buenos directores, pero no buenos periodistas. Hay dos vertientes reduccionistas de la profesión que es urgente confrontar, considerando los impactos de su accionar sobre las vidas cotidianas de nuestras sociedades: por un lado, los amarillistas que siempre envilecen la profesión como pura mercancía; por el otro, los que pretenden hablar de la realidad con imparcialidad. Los periodistas trabajan con personas a las cuales intentan explorar e investigar desde la experiencia personal. Son los otros, los entrevistados, los que dan sus opiniones, los que interpretan para nosotros este mundo que intentamos explorar y comprender para poder describir. Heinz von Foerster manifestó: “Objetividad es el delirio de un sujeto que piensa que observar se puede hacer sin él”. Dos visiones con consecuencias indeseables, que es imprescindible examinar desde el espacio crítico de los estudios de la comunicación. El enfoque de un medio no es casual ni inofensivo, sino por el contrario, deja al desnudo la médula ideológica de ese medio, y su verdadera intención en la puja distributiva del poder económico, social y político nacional . Estamos sobreinformados y no podemos llegar a almacenar, procesar y comunicar ese aluvión, Esta hipótesis, vale aclarar, sólo cuadra para los bienintencionados, porque para los perjudicados por la difusión de esa información no se trató de un impedimento causado por el fenómeno comunicacional, sino de un estudiado acto de ocultamiento. El 65% de la población conectada a Internet de América Latina lo componenjóvenes de entre 15 y 35 años, porcentaje que ubica a la región por encima de Europa donde este grupo etario alcanza el 53%, según un 12


estudio realizado por la consultora internacional ComScore, que también determinó en la misma zona un incremento del 15% de los usuarios que se conectan a la red y que ya alcanzan los 112,7 millones. En la Argentina, las conexiones aumentaron a casi 13.000.000.Los “internautas” de la Argentina aparecen en el podio de los tres países mejor rankeados tanto para el uso de redes sociales (Facebook y Twitter especialmente) como para las nuevas modalidades de compras grupales. Hoy casi nada, ni nadie,resulta ajeno al mundo de Internet. Esta revolución está modificando códigos y formas de relacionarse, de expresarse y de acceder al conocimiento. A partir del ascenso meteórico de la web 2.0, aún quienes no poseen los medios, ni los conocimientos técnicos, pueden producir información y publicar en la red de manera simple. El desarrollo de los blogs está a la cabeza de esta transformación, que permite mostrar nuevas ideas al mundo. El blog como herramienta proliferó y dejó de ser sólo un espacio de publicación personal, fuertemente criticado en el pasado reciente. Hoy aportan opiniones y cuestionan en el mismo plano que los medios masivos de comunicación, y esto constituye una situación inédita en el mundo de la información. Aparecieron especialistas ocultos que sabían mucho más que los periodistas: manejaban audiencias, le contestaban a los medios y daban su opinión. Esto fue un golpe tanto para los comunicadores como para las empresas, que no saben como monetizar los nuevos soportes. En este contexto los medios tradicionales han tenido que adoptar otras formas para ingresar al mundo donde millones de personas crean información y entretenimiento. Los blogs introducen nuevos conocimientos en tanto que los periodistas deben adquirir otras habilidades. Hoy los medios masivos de comunicación están aprendiendo a vivir con los blogger. Los medios aprovechan recursos y contenidos que aportan las nuevas audiencias. Falta analizar como convivirá su línea editorial con la diversidad de opiniones y los intereses de los usuarios. El periodismo estacambiando. La web social constituye un fenómeno cultural que cuesta digerir en los ámbitos tradicionales de la educación, la comunicación y la literatura. Las voces proliferan, el acceso es potencialmente más democrático, y las nuevas tecnologías indican el futuro de las comunicaciones y marcan tendencia en los consumos de información. 13


Hay 6000 millones de habitantes en el mundo y 5000 millones de celulares, casi uno por persona. Los móviles van a transformar el acceso a internet. En los próximos años, nadie se preguntará cuál es el principal medio de información. Poco importa que las civilizaciones se hayan desarrollado en la escritura y que haya sido el lenguaje oral el primer modo de comunicación entre los hombre, hoy la información es fundamentalmente imagen. Desde la prehistoria el hombre ha sido hacedor de imágenes. Ahí está el célebre bisonte grabado en las paredes de las cuevas de Altamira. Pero hubo que esperar hasta el advenimiento de la fotografía para conocer las primeras imágenes creadas por la máquina. Luego, el cine les otorgaría movimiento. En la salida de los obreros de los talleres delos hermanos Lumiére, filmada en el año 1895 puede verse como un noticiero que preanunciaba el futuro poder de la televisión. Sin embargo por aquellos años nadie pensaba en eso. La gente consideraba al cine como un mero proveedor de fantasías. Todo lo que se proyectaba sobre la pantalla era ficción, incluso los noticieros cinematográficos. En aquellos tiempos la verdadera información se leía en los periódicos o se oía por radio. Hoy la TV y la web son las principales fuentes de noticias. Pero para que haya noticias es imprescindible que haya imagen. Es esencial mostrar lo que se está contando. Es indeclinable, el código televisivo se ha trasladado a la prensa gráfica, tal como lo señala Giovanni Sartori, está transformando al homo sapiens en homo videns. El hombre contemporáneo sólo cree en lo que ve. Pero hay una esencial diferencia entre ver y entender. Para entender es necesario leer; para ver, sólo basta con mirar. Hay muchas imágenes pero poco contenido. La televisión es un espectáculo, y los espectáculos no se piensan: se miran. Leer, por el contrario, es un puro ejercicio del pensamiento. Una de las materias preferidas de la prensa es la corrupción, pero pocas veces se interrogan públicamente sobre qué sucede dentro de la profesión.

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Este caso es representativo de un fenómeno bastante extendido en el mundo, el del «periodista dueño de medios». Se trata de un híbrido profesional en el que se confunden la libertad de prensa con la libertad de empresa. Equilibrar en una misma persona el interés de lucro con el afán de verdad parece una tarea difícil, dado que los mismos se encuentran en permanente tensión. La situación se agrava en medios de pequeño o mediano porte sin demasiada solvencia económica. No siempre el producto que recibe el público es el esperado, porque los medios no funcionan en ambientes de laboratorio. La posición política de la empresa, su inserción en un conglomerado multimedia y el peso de sus avisadores -con gritos o susurros- ponen trabas a su línea periodística. En estas circunstancias -presentes en la mayoría de los medios latinoamericanos- el profesionalismo retrocede hasta refugiarse en lo oficial y en aquello que afirman las fuentes interesadas. La investigación propia se transforma en una rareza y, cuando existe, muchas veces no está comprometida con el público sino que es funcional a los intereses de determinados grupos de poder. ¿Es corrupto el periodista que trabaja dentro de este esquema? No lo es necesariamente, pero sin dudas podría desarrollar su profesión en un medio que le proporcionara mayores libertades. Aun con las limitaciones que la empresa impone, se debe aspirar a un ejercicio honesto de la profesión; a que el periodista refleje la verdad, que actúe con equilibrio en los reportajes y en los espacios de opinión, en lugar de plegarse a los intereses del medio periodístico para el que trabaja. Es corrupto aquel que, para ascender en su carrera, un día se encarniza interrogando a un candidato y al siguiente le sostiene el micrófono, para que declare lo que se le ocurra. Son varios los periodistas que han obtenido permisos para operar emisoras de radio como recompensa por su parcialidad en los reportajes. Obviamente, estas recompensas tienden a reproducir las adhesiones políticas y las restricciones a la información. Existen asimismo otras formas menores de corrupción periodística, como la venta de tapas de revistas y suplementos para mejorar la cotización de algún jugador de fútbol o aumentar la de una actriz, o un político. En este proceso intermedian inevitablemente los periodistas. Los citados son subproductos periodísticos donde la calidad de redactor se une a la de productor publicitario, con un claro predominio de esta última condición, de modo que la nota que se publica es la que aporta publicidad. 15


En muchos países se utiliza también la venta de impunidad: en posesión de una noticia se negocia su no publicación a cambio de fuertes sumas de dinero. Claro que en estos casos la corrupción del empresario periodístico no tiñe necesariamente al periodista que obtuvo la información. La vinculación entre propaganda y periodismo se advierte igualmente en la radio, detrás de reportajes en espacios que no se definen como «de negocios» o «de empresa», sino que parecen formar parte de los programas periodísticos. En una importante cantidad de medios la crítica de libros, asociada a los intereses de las grandes editoriales, es un «clásico» del mismo calibre que la cinematográfica. El favoritismo de los cronistas se traduce luego en elogios para los libros, películas o vídeos. En estos casos el sobre de fin de mes, proveniente de los elogiados, llega a ser más voluminoso que el del medio para el que trabajan. El periodista deportivo tiene el mismo deber de informar con la verdad que quien se ocupa de asuntos políticos. Entre los que se desempeñan en este ámbito pocos se sustraen a la tentación de «inflar» a equipos y jugadores e ingresan así en una zona bastarda de la profesión. De esta manera, una aislada actuación destacada de un jugador es juzgada como «consagración definitiva» y las especulaciones sobre su cotización millonaria en dólares están a la orden del día. En estos casos se considera que el equipo es capaz de ganar «siempre que sus individualidades logren conjuntarse» o aparece el uso de alguna frase por el estilo. En las valoraciones posteriores se explican las malas actuaciones por el fallo individual de algún jugador que se hizo expulsar, la malignidad del árbitro, el fixture que favoreció al adversario, el estado de la cancha o el error del técnico. Ello no implica que no existan quienes encaren este trabajo con profesionalismo, que atiendan el lado humano de los deportistas y juzguen con ecuanimidad las actuaciones de los equipos y jugadores. La corrupción en la profesión periodística -fenómeno con el que convivimos habitualmente en América Latina- es el producto de democracias débiles. Son las propias empresas quienes alientan la corrupción profesional y ésta se transforma, muy a menudo, en condición para el ingreso y el progreso laboral.

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La corrupción de los periodistas es un fenómeno que no podrá erradicarse sin el establecimiento legal del fuero periodístico y la consagración del habeas data. Es justamente la ausencia del fuero periodístico -unida a una débil presión moral del gremio y la sociedad- quien permite que, impunemente, la corrupción se instale en la profesión. Mientras la función de la prensa en la sociedad no sea estatuida legalmente y el rol de empresarios y periodistas no esté definido, la elevación del profesionalismo no será posible; menos aún la defensa de los periodistas que son perseguidos por cumplir con su deber. EL USO DEL IDIOMA EN LOS PERIODISTAS En los últimos años, se observa con profunda preocupación la utilización de un lenguaje procaz, ordinario y chabacano en algunos medios de comunicación, los que al amparo de una pretendida modernidad, deforman nuestra rica lengua y difunden en la población una idea equivocada de qué está bien y qué está mal. Son muchos los que entienden que es posible expresar una idea con la palabra adecuada, sin caer en excesos o deformaciones y sin agredir a quienes no participan de aquella forma de expresión. Otros, lamentablemente, con el argumento de “hablar como lo hace el pueblo”, caen en la vulgaridad utilizando palabras inadecuadas y groseras, provocando el efecto contrario, pues la gente comienza a hablar como lo hacen los comunicadores. Tal vez la única razón que determina esa conducta y deforma nuestro idioma, sea la incapacidad de esos comunicadores para establecer un diálogo con palabras precisas y emitir un pensamiento que contenga palabras que puedan ser recibidas por todas las personas sin que nadie se sienta afectado o agredido. El lenguaje es un territorio de disputa idelológica, un entramado de significados y connotaciones. Un neologismo es, en ciertos sentidos, una palabra testigo. Cada nuevo término que se incorpora tanto al habla como a la escritura cotidiana, destaca alguna arista de la realidad: desde la moda hasta las tensiones políticas. En la elección de cada vocablo, además, esta sobreimpresa una visión del mundo. No es lo mismo decir “capitales golondrinas” que “fondos buitres”, “agricultura” que “agronegocios”. Muchas de las nuevas expresiones no fueron acuñadas por los propios periodistas, sino absorbidas sin filtros del lenguaje utilizado por sus propias fuentes. Y las fuentes, como se sabe, 17


siempre tienen algún interés, dado que lo que se filtra en sus relatos es también una cosmovisión. Por momentos, la sensación es que cualquiera puede decir cualquier cosa y a quien trabaja con la palabra se le debería exigir mayor responsabilidad. Tal vez no pueda aplicarse mejor la expresión “arma de doble filo” como a la palabra. Tal vez nada, como ella sirve lo mismo para expresar, lo más noble y benéfico y a la vez, lo más despreciable. Así, pues, la palabra, sea dicha o escrita, ha servido siempre para impulsar la grandeza o para denigrarla. Por la palabra, el hombre alcanza y demuestra la sabiduría, la gloria y también la ignominia. Las palabras rara vez dejan de ocasionar alguna reacción. Constituyen una energía en acción, una fuerza en movimiento, y en ella radica a la vez su valor y su peligro. Por una palabra puede perderse un hombre; y por otra, un hombre perdido puede salvarse. Todo es importante y mucho más en los medios de comunicación. Hablar con propiedad, significa pensar con claridad. Utilizar el vocablo adecuado, el verbo en su correcta conjugación y la frase adecuada a la circunstancia, se transforma en una importante colaboración para los docentes y padres en la tarea de educar a la población.Los medios desde siempre ejercen una innegable influencia sobre los oyentes y televidentes. El periodismo deportivo ha incrementado notablemente su campo de acción, y existen muchos medios dedicados a esa actividad: cadenas informativas, para la transmisión de eventos mundiales, análisis de jornadas deportivas, radios, canales de TV, publicaciones zonales... Lamentablemente, ese incremento no se vio correspondido con el mismo interés por la preservación de las normas de uso del idioma. Es común escuchar a periodistas deportivos diciendo que la Selección entrenó en Ezeiza, Boca concentró anoche... Arsenal clasificó... en lugar de las formas correctas: la Selección “se” entrenó en Ezeiza, Boca “se” concentró anoche... Arsenal “se” clasificó, porque todos estos verbos son reflexivos y necesitan la presencia del pronombre (curiosamente, nadie dice Leo Messi lesionó, en lugar de se lesionó; acá sí utilizan el “se” porque lo consideran imprescindible. Otros de los lugares comunes es el uso de expresiones como en esta fecha hubieron pocos goles... o hubieron muchos expulsados, ignorando que el verbo haber es impersonal y debe decirse hubo un solo gol/hubo muchos goles; hubo un solo expulsado/hubo muchos expulsados. 18


Una de las expresiones típicas es Newell’s y Olimpo están en la lucha por el descenso, como si los equipos lucharan por descender, en vez de Newell’s y Olimpo están en la lucha por no descender o… en la lucha en la zona del descenso. Si de redundancias se trata, se destacan hace dos torneos atrás, por hace dos torneos y la terrible se van a adicionar tres minutos más, por se van a adicionar tres minutos o se van a jugar tres minutos más. Finalmente, existen palabras que suenan distintas para los periodistas deportivos: para ellos los meniscos son meñiscos; la revisión médica es revisación. Por nuestras palabras todos somos estupendos. ¿Por qué, entonces, el mundo está tan mal? Las palabras, muchas veces, sólo sirven para disfrazar el pensamiento. Las opiniones son la verdad para quien las emite. Para la verdad, son meros puntos de vista. Y como me dijo un colega entrado en años: “Si la gente hablara sólo de lo que sabe, el mundo estaría lleno de mudos…” EL TERRORISMO EN EL LENGUAJE Uno de los mayores logros del colonialismo es que transfiere su ideología a las sociedades dominadas, a través de la cultura, de su simbolismo, del lenguaje. De este modo logran maquillar la realidad ocultando sus verdaderas razones de dominio. Lo perverso en esta lógica de dominio, es que el "súbdito", el "colonizado" termina creyendo en ese discurso . El poder se va ejerciendo a través de un adoctrinamiento muy sutil, implementando un sistema educativo desde los medios masivos de comunicación, como la TV, la radio, o el cine, a través del lenguaje. Por ejemplo, en el lenguaje utilizado en los análisis de las políticas internacionales, se logró sustituir el término "ocupación" por "operaciones de pacificación", y para ello se invade, asesina y destruye , pero en los "medios prestigiosos" se está pacificando . Otro ejemplo es la palabra "guerra", que ha sido reemplazada por "operaciones quirúrgicas", entendiendo por esto que el que inicia la guerra tiene el remedio para curar a la sociedad enferma, y nuevamente estamos ante la muerte y la destrucción, pero "vienen a curar", dando a entender que son los únicos que pueden dictar justicia y son los dueños de la verdad.

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Escuchamos que los líderes de las potencias ocupantes, hablan de "daños colaterales" y en realidad esto significa la "muerte de civiles inocentes", como cuando proclaman la "guerra preventiva" y entonces inician la guerra para prevenir la guerra. La verdad, se va camuflando y a través del lenguaje se vive en una nube de mentiras. Se elige una palabra con connotación negativa y se la asocia a algo que se quiere desacreditar, luego se lo usa en forma indistinta hasta que en el inconsciente se vuelven sinónimos. La perversión del lenguaje desvirtúa de tal forma los hechos, que cuando, por ejemplo, los EEUU de Norteamérica , invade junto con los países "amigos", con mentiras comprobadas y con la invocación de valores universales, genera toda una terminología mesiánica como "cruzada", "justicia infinita", "libertad duradera"; y los buenos, civilizados y demócratas (aunque entre sus amigos haya regímenes retrógrados ) van contra el "bárbaro", aunque ese "bárbaro" haya sido la cuna de la cultura universal, la cuna de las normas de convivencias que hoy usamos, haya sido la primera sociedad organizada, haya llevado la civilización a la Europa de la era oscura y le haya enseñado desde las matemáticas, la astronomía, la poesía, y haya construido los palacios y mezquitas más bellas de la humanidad y fundamentalmente haya sido la civilización que enseñó la plena convivencia entre las religiones. Es tan letal el camuflaje del lenguaje, que hoy, los que se oponen a la guerra y a la muerte son los violentos, y los que hacen la guerra y movilizan la maquinaria más infernal de soldados y armas, son los que: llevan la democracia , la civilización y la "ayuda” –muchas veces disfrazada- de humanitaria"; a pesar que ellos terminaron por destruir el patrimonio de la humanidad. Y para finalizar vamos a recrear algunas imágenes de la película "El Patriota", ambientada durante la lucha por la independencia de los EEUU de Norteamérica. En ella se advierte que al personaje principal (protagonizado por Mel Gibson) los ingleses le matan un hijo de 9 años y le capturan a otro mayor. Entonces el padre entrena a sus hijos preadolescentes para atacar a los invasores y así liberar al hermano mayor, y les enseña que "deben dispararles en el pecho". Después que el padre y sus hijos matan a toda una caravana de ingleses, y libera al hijo cautivo, les dice a sus niños, "ustedes han hecho lo que debían hacer". Entonces nos preguntamos por qué él es un “patriota” y el que hace exactamente lo mismo en otro país es un terrorista? Acaso porque uno hace flamear la bandera norteamericana y el otro la bandera de su país?... 20


Desde hace tiempo, la norma la dictan los medios y no las academias o los escritores. Si los grandes medios de comunicación empiezan a decir determinada palabra, ésta se impone al margen de lo que digan las academias. La televisión y la radio, son las que fijan el imaginario e impacto masivos, no sólo rige la reproducción de ese lenguaje indeterminado, sino que lo multiplican a través de sus principales figuras. El español es una lengua tan homogénea que es casi imposible que dos personas del mundo hispánico de nivel sociocultural alto o medio no se entiendan hablando. La mayoría de las palabras son utilizadas por todas las variedades del español, pero hay otra pequeña porción (alrededor del 20%) que es privativa de una variedad. La globalización léxica, es la sustitución de palabras de una variedad por otras, que no son del español general sino de otra variedad. Esto es muy diferente a que un hablante elimine conscientemente términos de su propia variedad, para ser entendido, reemplazándolos por términos pertenecientes al español general u a otro idioma. De ahí nace la “opinión pública” que durante los próximos días, meses, años y tal vez décadas repetirá como dogma una verdad absoluta. El profesor Yrne Gil, ha dicho: “Estamos viviendo una guerra de Cuarta Generación”, manifiesta: “Un ejército invisible se está apoderando de su mente, de su conducta y de sus emociones. Su voluntad está siendo tomada por fuerzas de ocupación invisible sin que usted sospeche nada. Las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en su propia cabeza. Ya no se trata de una guerra por conquista de territorios, sino de una guerra por conquista de cerebros, donde usted es el blanco principal”. En el mismo sentido, Noam Chomsky afirma que “la imagen del mundo que se presenta al público tiene muy poco que ver con la realidad. La verdad del asunto se encuentra enterrada bajo un cúmulo de mentiras” Vemos, entonces, cómo la guerra psicológica es un poderoso instrumento que han utilizado gobiernos y grandes medios de comunicación masiva para imponer sus criterios, infundir miedos, suscitar odios, inducir a actitudes inhumanas, hacer pensar a las multitudes como piensan los dueños del poder y así defiendan enérgicamente los intereses de éstos. Georges Perec, en su libro “Lo infraordinario”, dice: “Quien nos habla, me da la impresión, es siempre el acontecimiento, lo insólito, lo extraordinario: en portada, grandes titulares. Los trenes sólo empiezan a existir cuando descarrillan y cuantos más muertos hay, más existen; los aviones solamente acceden a la existencia cuando los secuestran; el único destino de los coches es chocar contra los árboles: cincuenta y dos fines de 21


semana al año, cincuenta y dos balances: ¡tantos muertos y tanto mejor para las noticias si las cifras no cesan de aumentar! Es necesario que tras cada acontecimiento haya un escándalo, una fisura, un peligro, como si la vida no debiera revelarse nada más que a través de lo espectacular, como si lo elocuente, lo significativo fuese siempre anormal: cataclismos naturales o calamidades históricas, conflictos sociales, escándalos políticos…La prensa diaria habla de todo menos del día a día. La prensa me aburre, no me enseña nada; lo que cuenta no me concierne, no me interroga y ya no responde a las preguntas que formulo o que querría formular”. Peter Handke, en el libro “Preguntando entre lágrimas”, plantea la necesidad de buscar otro lenguaje, uno distinto al de la lógica periodística que tan saturada y acorralada (de incomprensión) mantiene a la sociedad. “¡Liberad por fin el lenguaje! Aprendamos el arte de hacer preguntas”, termina sugiriendo Handke. El diagnostico hace rato que se tiene, más pronto que tarde habrá que diseñar un nuevo aprendizaje que, sin dogmas, sea capaz de devolverle al periodismo su papel de vocero de todas las realidades. De lo contrario, el periodismo, como necesidad social, morirá y dará paso al nacimiento de una nueva forma de comunicación de las perspectivas. Las palabras nunca son inocentes Pueden ser fugaces y rápidas como el viento, pero dejar las huellas de un huracán Pueden construir o destruir una ilusión en un segundo. Pueden estimular o desmotivar a una persona. Pueden llevar alegría o tristezas Están ahí para enaltecer o hundir A veces no da lo mismo una palabra que otra, por mucho que el diccionario nos diga que son sinónimos. Las palabras pueden ser objeto de apropiación indebida y en vez de decir lo que significan puede inducir a errores. Con su uso incorrecto los discursos pueden cometer crimen de lesa verdad al manipular las palabras, forzándolas a ir más allá de la idea que ellas connotan. Las palabras no son adornos, son los materiales de nuestro pensamiento. DecíaRysardKapuscinsky que “el comienzo de las guerras no lo marca el primer disparo con un arma de fuego sino el cambio del lenguaje. El lenguaje del odio llega antes que las bombas. "Las palabras no son ni inocentes ni impunes, por eso hay que tener muchísimo cuidado con ellas, porque si no las respetamos, no nos respetamos a nosotros mismos.” 22


"Las palabras no son una cosa inerte, de la que se pueda disponer como a uno le venga en gana". Sobre el mismo tema dijo José Saramago: "Hay que decirlas y pensarlas de forma consciente. No hay que dejar que salgan de la boca sin que antes suban a la mente y se reconozcan como algo que no sólo sirve para comunicar.” NORMAS ÉTICAS En ningún tiempo como el actual, tumultuoso y lleno de incertidumbre, que va perdiendo la fe en los grandes hechos, santos y heroicos, se necesita recalcar las normas éticas del verdadero periodista que enciende su antorcha para alumbrar senderos de moral, obscurecidos por vicios populares, tortuosos por la falta de sanción. Si la prensa es vehículo de cultura, garantía de orden y reflejo de renovada civilización, ha de proceder hidalga y honradamente, proponiendo a que se eleven los corazones, cual si entonasen un himno de esperanza, trabajando por la unidad nacional, por la grandeza de la patria y el generoso acercamiento de la familia humana. Si la historia, que recoge las acciones terrenas, ha de entrar en la psicología del medio, palpará que su ética rechaza la noticia dudosa y le aconseja conducirse solo sintiendo las palpitaciones de la moral social y del espíritu público. Todo magisterio necesita esmerada preparación y el de la prensa –más universal, complejo y de mayor responsabilidad- debería exigir en los periodistas honradez a toda prueba y una sólida formación científica y literaria. La cultura exige del periodista mucho tacto social que se traduzca en verdadera oportunidad respetuosa y suma delicadeza cuando se hayan de tratar asuntos que contrarían opiniones o costumbres establecidas. El fin no justifica los medios, no debe intentar esgrimir armas prohibidas para sostener los fueros de la verdad. En lugar de acreditarlas, se comprometen torpemente las mejores causas. En toda polémica es preciso revertirse de hidalguía con los contendores, evitando lo que pueda herirlos. Los periodistas tienen derecho a esclarecer la verdad, pero no para desahogar pasiones rastreras, ni para exhibir o fomentar odios personales. 23


Algunos periodistas olvidan que, cuando las maneras son incultas o el estilo es apasionado o hiriente, las polémicas encasillan al adversarioy le hacen irreductible. Alguien con criterio, me dijo alguna vez, que aún para cazar moscas, era más eficaz una gota de miel que muchos cantaros de hiel. La correspondencia epistolar y los escritos privados no pueden publicarse sin autorización de sus dueños o firmantes. El periodista a quien van dirigidos cartas o escritos de carácter privado, no pueden ser reproducidos sin violación de la ley. El estilo de un periodista debe ser correcto, su lenguaje debe respirar elevación, dignidad y modestia. “Dime como hablas y te diré quién eres” nos decía siempre un profesor de la escuela secundaria. Hace un par de décadas, un periodista se manejaba con un vocabulario estimado en 6.000 palabras. Hoy notamos, en casi todos los medios, como esa cantidad bajo a no más de –con suerte- 500, sin mencionar a muchos estudiantes terciarios y universitarios, que no pasan de usar unas 200 palabras. ¿Cómo debe conducirse el periodista ético y de acción? - Siguiendo la inflexible línea recta, proclamando siempre la verdad, mostrándose honrado y valiente, lo mismo en el infortunio que en la abundancia, trabajando sin descanso hasta que sobrevenga la noche eterna. CREDIBILIDAD – CURIOSIDAD - CONVICCIÓN ¿Qué afán mejor que ser entendido y creído por el mayor número de personas? LA

CREDIBILIDAD ES EL MAYOR CAPITAL EN EL QUE INVIERTEUN PERIODISTA, TODOS LOS DÍAS, DURANTE TODA SU VIDA.

Justa aspiración es querer ir a la vanguardia, sorprendiendo con la hermosura de las cosas. La sed de novedades debe ser insaciable. Pero honradamente. Ser sincero y transparente, de modo que el mayor número le admire, es la aspiración del artista supremo. Lo antiguo y lo moderno no parecen estar reñidos, si en el fondo coinciden en sinceridad y disipan sombras. Leer y entender a los autores clásicos que están en la cima. Desde ella miran pasar a la humanidad. Saludan a sus hermanos de arte que se 24


hacen comprender y consiguen emocionar. La serenidad les libra de participar de la locura general, sin que por esto dejen de aplaudir lo que auténticamente es bello, La vistosa y perfumada flor siempre nos agrada, pero nos ponemos antes a pensar en el jardín en que se cultivó? Si la curiosidad es santa, lo es más la realidad del arte que entra por los ojos y va directamente al corazón, sin tropezar en las tinieblas. Los jóvenes están requiriendo sólidos entrenamiento. La sabiduría ha de ser la consejera, no el espíritu de novedad. Muchas veces, por la vanidad de la moda, existe la cobardía de admitir lo que en el fondo no nos gusta. La actitud del análisis, la actitud del estudio conviene a los jóvenes, para que aprueben que si acogen tal o cual corriente es con profunda convicción, después de haber recorrido y contemplado las distintas posibilidades. Pero sobre todo, que no abandonen el ideal. El poeta es el agitador de multitudes, mientras los problemas sociales han de hacer vibrar su lira. Los sueños ejecutan más que muchas realidades. La actitud de los jóvenes debe ser el acatamiento a los que nos enseñan a sentir y a soñar. Viene a mi memoria un episodio contado por un viejo periodista,“Palito” Perez Miranda, en una de las largas charlas de café que solíamos tener: “Esto pasó en una gran ciudad. En una ciudad magnífica, poderosa y egoísta, como lo son todas las grandes ciudades del mundo. “En una calle, que era el único camino a la necrópolis, desembarcaron dos cortejos fúnebres. “El primero era suntuoso. Cuatro parejas de bellas bestias negras, con arneses blancos arrastraban un carroza monumental que tenía las iniciales del difunto en oro, prendidas a los crespones de las cortinas. De las cuatro esquinas y de la cruz de su cúpula colgaban grandes coronas y costosas flores. “Detrás venía el cortejo de carruajes, que se esfumaba en la lejanía,como la cola de un gran gusano negro. Era un carro deslucido, chirriante, arrastrado por famélicos caballos. No tenía iniciales, ni cortina, ni coronas. Sobre cajón de ordinaria madera, alguna mano humilde había dejado caer un puñado flores…Tras el carro marchaba un grupo de hombre pálidos, de barbas crecidas, mejillas hundidas y ojos humedecidos por las lágrimas..en medio de ellos, sostenida amorosamente por todos, una hermosa mujer llorosa. Un circunstancial espectador preguntó: -¿Quién es el muerto que llevan en esa carrosa? 25


- Fue un general. Actuó en mil batallas. Un nuevo Atila. A su paso se levantan clamores de odio. Los pueblos le temían y le admiraban, la ciudad le levantará un gran monumento. - ¿Y aquél otro? - ¿Ese? Fue nada más que un poeta. Cantó al amor y a la paz. Fue amigo de los humildes, de los que sufren, hermano de los desheredados. ¡Un mendigo!. Y el general y el poeta, el uno con muchos discursos, el otro con muchas lágrimas silenciosas, fueron dejados en la última morada, Transcurrieron los años. El general tuvo su estatua, pero la multitud pasaba indiferente ante ella, sin mirar siquiera, sin tener para el terrible guerrero muerto un pensamiento tierno, ni una mirada cariñosa y en la necrópolis el soberbio mausoleo que contenía sus cenizas, por nadie era visitado, ni nadie iba a colocar flores frescas en los floreros de fino cristal. En cambio, en el cenotafio de tierra donde descansaba el poeta bajo una lápida de mármol, nunca faltaron los humildes claveles y aunque no tenía estatua en la ciudad, todas las madres hacían repetir a sus hijos sus bellas palabras de paz y todos los enamorados leían en voz queda, bajo la luz de la luna, sus dulces estrofas de amor". EL MODELO La juventud que combate en los campos de la prensa debe construir y no destruir. La legión macedónica que salvará a los pueblos del naufragio de sus creencias, buenas costumbres y tradiciones, tan sólo es esa juventud del periodismo nuevo,educada en la escuela del honor, que se encamina al santuario del estudio, abominando improvisaciones y ligerezas, ahondando las materias a conciencia, en pos, siempre de la verdad, de toda santa redención, preludio sincero, hasta el sacrificio. Para el periodista de vocación, guía de las multitudes, el insulto es arma cobarde y la mentira cosa ruin. Contradecirse sin razonamiento, contradecirse por capricho no es de acerados varones que de la pluma fundieron una cruz de honor. Se puede cambiar de conceptos, enmendar opiniones, decir lo contrario de lo que ayer se afirmó; pero sólo cuando la noble rectificación es hija de profundo análisis, de convicción reformada por la lógica. Entonces, confesar el error es un deber: la declaratoria de este deber nos engrandece. Pero ahogar, por precipitación, por odio, por soberbia, la chispa de la justicia que no debiera morir en nuestras almas, sino fulgir como incendio para purificar, como luz bendecida, compañera del mortal.

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Adular al poder, a los caudillos y colosos, no es labor edificante. El periodista se dirige a los humildes, recoge sus penas, enmienda sus dolores, enciende en ellos la esperanza. Periodismo es religión pura y sincera. Cuando la virtud surge en alguna de sus fases -en la de carácter sobre todo- nos ha de enamorar. El talento sin carácter, sin dignidad, sin pudor, es cristal que está pasando inadvertido. Suposiciones y prejuicios, desechando están, no sólo la ciencia, sino la honradez. Tenga libertad de acción, armonía de ideales. Ideas dispersas, críticas de aquí y allá, opiniones encontradas, cabos sueltos no conducen a nada. El periodista debe mirarlo todo desde un punto de vista alto y noble. Tener el vuelo elegante y pausado del aguila y no el andar sinuoso del reptil. Muchos medios han conquistado lauros por la calidad de sus periodistas, encanecidos en el estudio del corazón humano, enciclopedias vivientes, rápidos forjadores del lenguaje pulcro que enseña al pueblo a expresarse correctamente, convencidos de que vigilar la pureza del idioma, es obra del patrimonio y de autonomía nacional. El periodista debe constantemente adquirir y reforzar conocimientos sobre esmerada disciplina, un aprendizaje de fondo y forma: el primero moral, honrado, decente; el segundo, de pulcritud de estilo, de frecuencia gramatical y de respeto al idioma nativo, para cuidarlo y propagarlo. De época en época se ha sentido cierta regresión en cierta parte de la prensa. Las pasiones políticas han vencido al periodista ecuánime y no siempre supieron ajustarse a las normas de respeto mutuo o del espíritu caballeresco. Cuando no imperaron decencia, probidad, ni disciplina, los estragos causados al periodismo fueron infinitos. Cruzan el país tristes muestras de la decadencia mental, hojas enfermizas, pobres de armonía y de ideas que han renunciado a la altura del pensamiento, prensa arrabalera que dispara a destajo, olvidándose de la misión de la cultura popular. Existe un enjambre de medios dedicados al escándalo que se burlan cínicamente del prójimo, y sus "periodistas" andan muy campantes distribuyendo bombas de humo, mientras políticos que han delinquido no son señalados, es más,son protegidos por quienes manejan un puñal en vez de una pluma, son signos evidentes de la corrupción del medio, triste muestra de retorcimiento moral.

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La moral es una fuerza misteriosa que actúa automáticamente, y a veces contra la propia reflexión. Representa un respeto instintivo hacia lo que está bien y mantiene el orden, empezando por guardar una correcta relación con los otros. Pero la moral no se tiene sólo para con los demás, sino incluso para uno mismo. No podríamos hacer algo que los demás aceptarían si va contra nuestras convicciones. La moral de un pueblo es su reserva básica. Cuando, por cualquier razón, la moral pública se relaja –la de un gobierno o de un pueblo- asistimos al desmoronamiento del orden y la justicia, pudiendo sobrevenir el caos. La moral de una población, lo mismo que sus otras virtudes, se conforma con la suma de morales individuales. Ello motiva que la formación moral del niño que se hará hombre, constituye una de las premisas de la educación, en el hogar y en la Escuela. La moral de cada uno lleva la impronta de su configuración espiritual. Es la suma de sus convicciones, por herencia y por adopción, y reflejan, también, el medio en que se crio o se desenvuelve. Por eso es tan necesario actuar en un nivel acorde a nuestra moral, eludiendo lugares y personas que no guarden la debida armonía con nuestro propio nivel moral, pues la experiencia demuestra que la relación que se desarrolla en planos morales desacordes, generan conflictos. La moral es el resultado de toda la vida ceñida a determinados principios. Alguien dijo que así como basta un minuto para hacer un héroe, se necesita toda una vida para hacer un hombre bueno. Vale la pena recordar como vieron las cuestiones morales en su época distintos autores: “Hacer depender la justicia de las conveniencias humanas es destruir la moral”. Cicerón. “El interés aconseja, la moralidad ordena; nadie tiene la obligación de ser hábil, pero sí la de ser honrado”. Kant “La moral eterna, la moral de todas las religiones, consiste en escuchar y obedecer la voz de la conciencia”. Alarcón. Necesitamos en la prensa ideas fuertes, sugerencias saludables, arte puro, valores auténticos. Apartar la hojarasca para que aparezca el fruto renovador, es obra de conciencia para que no nos sature el mal gusto. Se diría que la verdad está velada, que se halla corrida ante el 28


engrandecimiento de ídolos a quienes hacen servir para todo, siendo que están preparados para muy poco. La lucha de los políticos arroja, como triste resultado, la división y el odio. Combate a dentelladas la acción periodística. Cuántos varones dignos de provecho pudieron ser estimulados y dignamente dirigidos, si la prensa les hubiera amparado, en un sentir con la justicia social. Nos quejamos de la falta de valores, y nosotros mismos les hemos fatigado trayéndoles de acá para allá, con riesgo de envanecerlos y corromperles, ya con el aislamiento, la conspiración del silencio, con el adulo desmedido, la ausencia de equidad y el incondicional apego a la madera de balsa de que salen los supuestos protagonistas. Es importante entender que la dicha terrena no consiste exclusivamente en obtener dinero, ya que abundan las superioridades de otro orden, pero, obteniéndolo honrada y metódicamente, se aligera la subida a las cumbres espirituales, porque sin la independencia económica, la esclavitud no logra, en la generalidad, esconder su máscara burlona.Pocos son los temperamentos que prescinden del dinero; la filosofía en ellos es alta como una montaña. Pero, en el común sentir de los mortales, pobreza es servidumbre, más o menos disfrazada, sobre todo cuando la voluntad no es de acero y la dignidad humana no ha encontrado lo íntimo del alma, cual religión que nadie profanara. ECUANIMIDAD Ecuanimidad es preciosa virtud que ayuda a la consecución de la victoria. Ecuanimidad, no te llamare milagro de los dioses, porque ellos también, según la mitología, estuvieron de vez en cuando perdiendo los estribos, aun cuando volasen caballeros sobre Pegaso. Ecuanimidad, eres don de los hombres perfectos que saben dominar sus pasiones, singularmente cuando escriben para el público. Cuando la ecuanimidad no asiste, la ira transforma en fiera a los racionales. Batalla difícilvencerse a uno mismo, lidiando contra las bajezas del odio y la envidia. Dicen que los artistas, aunque inspirados por el cielo, no suelen ser a veces modelo de ecuanimidad. Se habla del carácter insufrible de tantos semidioses a quienes marea la cima y vuelve chocantes la ciega fortuna. Vulgar es descubrir que profundos rencores, rivalidades implacables 29


arraiguen entre colegas. Si por un anverso brillan, cual si el oro de sus méritos nos deslumbrase, por el reverso dejan ver que son de barro. Ecuanimidad y perseverancia, grandes factores de la filosofía del periodismo. Cuando las comodidades de la vida entran en primera línea sobre otras consideraciones más nobles, cuando la corriente materialista es la única digna de estima y preferencia, triunfa el concepto de lo agradable sobre lo excelente. Si en la marcha de los pueblos se extiende esta apreciación, quiere decir que se han aflojado los resortes morales, que las resistencias de la virtud son insignificantes y que la austeridad y el sacrificio agonizan. Todo se falsifica: talento, civismo, desinterés, franqueza, merecimiento, cedieron el puesto a la conveniencia. El logro material, la existencia fácil, la utilidad alzan sus tiendas de campaña para cobijar a sus adeptos de prensa, que suelen feriar la pluma y hasta se van al chantaje. Presenciamos deformaciones, atropellos al buen gusto, escándalos morales, desbordes, mientras las luchas por el ideal, abnegado y hermoso, se debilitan porque es de mayor mercantilismo la campaña de las componendas; porque el desinterés no manipula en la sombra. Justicia, comprobación ética, dejan de ser fundamentales porque el aspecto debilitable conquista simpatías. La lógica se ofusca. Pocos aciertan a examinar el pro y contra de las cosas, la equidad de los problemas sociales, la pureza o el vicio de los procedimientos políticos. Consideración personalista es atención única. La parcialidad aconseja, la equidad se retira. Por esto, las infracciones legales son diaria comidilla. ¿Síntoma de la descomposición social que se prefieran las risas y las burlas, a las serenas reflexiones y al reparo bien intencionado? Se multiplican las notas chabacanas, los chistes políticos, las sátiras. Con razón para estos períodos degenerativos la risa parece salvar un compromiso y la verdad es imprudencia. Alguien ha recordado que "la escuela de los retóricos, ante un silogismo de hierro, contestaba con un chiste", que no es demostración de espiritualidad en este caso, sino de simulación de talento. Van a menos los pueblos cuando sus buenas costumbres han descendido de su trono. Abnegación, sacrificio, desprendimiento y el principio santo de 30


observancia del deber, cedieron su noble sitial y son víctimas de aleaciones, como las monedas falsas. SINCERIDAD Sinceridad, virtud rarísima, clarifica las acciones humanas, quitando borras de engaño e impurezas psicológicas. Conviene la sinceridad en el periodismo para el triunfo de sus ideales. En 1893 el educador francés Julio Payot, firmó el prólogo de su celebre libro “La educación de la voluntad”, que ha inspirado a muchos pedagogos, que señalaron orientaciones en bien de la juventud. En Payot está la fuente de muchas ideas saludables y sinceras. Hay que combatir a los formidables enemigos que tienen postrados el carácter de la prensa. Le cumple esforzarse para, en muchos casos, no ser moralmente floja, para no languidecer. “Apatía, inconstancia, desaplicación –dice- son otros tantos nombres adecuados para designar ese fondo de universal pereza que es la naturaleza humana lo que la gravedad a la materia”. Viejos libros, consignan sugestiones de perenne actualidad para el periodismo. Muchos pensadores han aconsejado remedios contra la pereza, apatía y desidia reveladas en letras de molde y denunciadoras de insinceridad. Mientras más atrasados son los pueblos, se resisten más a curarse de estos males, que se retratan diariamente en los medios. Huyen del esfuerzo perseverante. El trabajo es en ellos cruel tortura y se acobardan de exponer la verdad clara y llana. Payot cita la escasa preparación y el ningún esfuerzo de sus compañeros de colegio. Alude a que los universitarios aspiran a ideales poco elevados, que sólo les proporcionan satisfacción inmediata. Por esto, reproduce las férreas palabras de Maneuvrier en “La educación de la Burguesía”. Los estudiantes se toman la ciencia, el periodismo a la ligera y no se nutren de buenos alimentos, sólo aspiran los cargos públicos, mal o bien remunerados, convirtiendo la prensa en escalera, “sin porvenir, sin horizontes, donde el hombre, envejece en un sillón de vaqueta, contribuyendo diariamente con la inutilidad de un trabajo casi estéril, a la decadencia y embotamiento gradual de sus facultades; pero donde, en cambio, goza la inefable dicha de estar dispensado de pensar, la abulia y la ira de querer y de obrar”. La personalidad se anula, porque la holgazanería mental, la abulia y la irresolución, matan toda generosa iniciativa. Nada más funesto que el fantasma de un hombre que se mueve por el resorte del jefe, por el botón que le oprime la rutina, por la orden del que paga esa pluma. 31


LIBERTAD DE IDEAS Una señal del grado de cultura de los pueblos, del que es como espejo la prensa, es el respeto a las ideas ajenas. Distinto es el hecho de que, para la difusión de cierto orden de ideas, se censure la incorrección de los procedimientos. Vieja máxima, por más que en sentido contrario, la patrocinen solapados intereses, que levantan las banderas de que el fin no justifica los medios. Grandiosas serán las ideas, pero si al difundirlas se cae en culpa, justa es la represión al vedado modus operandi. Fue Domingo Faustino Sarmiento, quien desde la prisión, trazo con grandes caracteres esta verdad: “Las ideas no mueren”. Si son inviolables como la vida, ¿por qué no respetarlas? Que se las discuta, que se las rectifique, que se amontonen los razonamientos, que se afirme la cátedra de la prensa. Todo es humano y lógico; pero no se las ha de combatir con la ridícula pretensión de que sólo impere un círculo determinado de ideas, un orden preestablecido, una sistematización intolerante de lo que es noble producto del espíritu. A los periodistas no se les pregunta en países cultos qué ideas profesan. Pueden ser de cualquier género. El análisis está atento a la manera de obrar en cuanto a oficiantes de la prensa, a su conducta, a sus procedimientos, porque esto afecta a la colectividad y roza con el prestigio del medio. Que se estudie la calidad de las ideas, que se les coloque sobre el corazón, como vitales tesoros que no se profanan ni asesinan. Tildar a una persona porque emite éstas u otras ideas es sencillamente infantil. ¿Quién ha establecido la medida ideológica? ¿Dejará de tener méritos en el infinito jardín de las ideas, el que comulgue con determinado credo, siempre que sea moral quien figure en tal o cual partido? Cultura es tolerancia. Esta divinidad está abriendo los brazos a la civilización. La condena y proscripción a las ideas no permiten que nos acerquemos a la verdad. Es triste que el hombre, asustado del poder del pensamiento libre, tratara de rechazarlo en el fondo oscuro de su conciencia. Idea y verdad, son todo, ha dicho un filósofo. Germina en el cerebro una idea, la palabra la transforma en un mundo, la verdad la encumbra. No pueden concebirse ideas sin palabras.

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Cuando se agita en el alma un deseo, ¿de qué modo se exteriorizará su idea, si no es con la palabra? “La palabra, dando clara y humana expresión al deseo, le trueca en inefable gozo; se enciende la pasión en llamas de ideales, y la palabra propaga el incendio poniendo lumbres de amor y de esperanza en las almas muertas: Es la palabra el supremo atributo del ser sobre la tierra, y por serlo, el primer esfuerzo al nacer se realiza para lanzar un grito o llanto, que no son otra cosa que palabras imperfectas, y al morir se escapa el débil quejido que quisiera ser también palabra infinita que llenará el eterno silencio donde vamos” NORMAS EDUCATIVAS La prensa debe educar al pueblo. ¿Cumple con esta finalidad? Escándalos, insultos, calumnias, injusticias son diaria función en algunos medios que no respetan al público y menos procuran mejorarlo. Los términos evolución y progreso suelen tomarse en diversos sentidos, en los que entran las creencias y a veces el concepto personal de la vida. Pero si esta evolución y la humanidad tiende a su perfeccionamiento, es claro que, junto con el progreso material del periodismo, se ha de tender alo ético. Los que abrigan tan bajas pasiones retroceden a tiempos oscuros de intolerancia y crueles sentimientos. Progresar es emblanquecer el alma, con el baño del más confortable de los progresos: la educación personal y de las multitudes. Resplandece el periodismo con fulguraciones hermosas cuando el sentimiento de justicia, está morando para no postergar ni desconocer a quienes lo merecen, por más que sean nuestros enemigos implacables. En algunos medios se comenten olvidos voluntarios. Triste conspiración del silencio acrecienta la tiniebla. “Progresar es cualidad distintiva del hombre. Este es el único animal que puede progresar, acelerar o retardar su progreso, pero no destruirlo y destruirse a si mismo, porque el progreso humano, por obtener un buen relativo personal, viola leyes fundamentales de la evolución, pero nunca podrá destruirlas y sí privarse a sí mismo, a la prole tal vez, del bien que el progreso general no retardado les hubiera proporcionado”, aseguró alguna vez Camilo Fernández. Educar a los jóvenes periodistas con sujeción a las severas normas de la justicia distributiva, es colaborar con el progreso de la sociedad. Que el periodismo vaya hacia adelante, enarbolando el estandarte de la tolerancia y acorazado con la justicia, para que se redima de omisiones, exclusivismos, megalomanías, pruritos de pisotear al que se encumbra por 33


sus propias fuerzas. Que el periodismo acate la forma, y rinda culto al idioma. Al periodismo ilustrado y educador le cumple la función de difundir la cultura social que ha de exteriorizarse en los actos más insignificantes. El hombre de sentimientos delicados respeta a la sociedad, poniendo sumo cuidado en no abofetearla con notas que causan sonrojo. Las buenas maneras, las formas correctas, la pulcritud del lenguaje, afaman a los periodistas que derrochan cortesía, inspiran fe y se convierten en necesidad para el público. La mujer y el niño deben ser amparados intelectualmente, rodeándoles de una atmósfera suave, sana, galante, educativa. Un periodista es un hombre que anda por la vida sin miedos y sin armas que confía en el pueblo y asume como compromiso irrenunciable la defensa de los valores permanentes de la comunidad. "La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo esplendor y brillo; se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la división de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria". Mariano Moreno (Gazeta21 junio 1810) A juzgar por la enorme cantidad de publicaciones que aparecen actualmente en el país, el periodismo argentino parecería rico y poderoso. De ser la prensa actual lo que muchas veces fue la prensa en otras épocas -la más fecunda y eficaz universidad popular-, nuestro pueblo pasaría por uno de esos períodos luminosos de la historia humana en que la ciencia, el saber, la cultura del espíritu que anula los ancestralismos de barbarie, tiene un cetro muy alto y muy bien protegido contra los desplantes de la ignorancia Desgraciadamente, existe una falta de corazón, de carácter y de cultura seria en una gran mayoría de quienes trabajan en el periodismo, y esto ha perjudicado enormemente su calidad. Más aún, como ocurre siempre en cosas de la vida, los malos ejemplos han echado también su sombra sobre los buenos y pasa como con los libros, los que aparecen con cierto valor, son anulados por la toxina de los malos. El público, cansado de la mediocridad pasa ahora indiferente al lado de las mejores producciones terminando por no creer en ellas. Este es un problema que afecta muy seriamente a la cultura colectiva y a la prensa en general.

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Desgraciadamente, cualquiera que sepa alinear una palabra tras otra (aunque jamás haya oído nombrar a la cultura ni tenga idea de cuanto ella significa como factor de evolución social) puede estar en un medio periodístico para aderezar noticias, servir fanatismos, denigrar y crear especies de toda clase para dejar de ser lo que debería ser: alta cátedra de ilustración colectiva, al mismo tiempo que eficaz vehículo de información noticiosa. Más perjudicial que la inercia mental generada por un excesivo culto del chismerio barato, es la prensa que no sabe conducirse con altura, con verdadera información y verdadero apostolado que ella representa. El hombre que no piensa nada, es menos peligroso socialmente, que el hombre a quien se le sugieren pensamientos torpes por la torpe prédica de una prensa indigna de llamarse tal. Así nacen los sectarismos que dividen a los pueblos en estos tiempos. El individuo de las masas se coloca, casi siempre, en uno u otro extremo de los "ismos" fatales que envenenan las naciones. Y todo por culpa de un fortuito accidente que le llevo a ser lector, escuchar o ver de esta o la otra prensa sin concepto de su misión. El mal está latente,. No es posible negarlo y va envenenando poco a poco la cultura colectiva en forma tan eficaz, que amenaza reducirla a cenizas. No se trata de cercenar la libertad de prensa ni de fiscalizar las producciones o poner un filtro para que no salga lo malo y si lo bueno. Eso nunca. Sería desmoronar siglos de fecunda experiencia. Jamás se edificó a la prensa, ni se ennoblecieron sus producciones, tratando de ahogar su libertad. El remedio es el más fácil y al mismo tiempo el más difícil. Está en manos de los mismos periodistas y del mismo pueblo. Es necesario hacer de la facultad de trabajar en un medio, algo como un evangelio, que requiere para llegar a él, arduo y estricto noviciado. Noviciado de intensa disciplina intelectual y de una más intensa cultura moral. Así como al médico se le exige un largo y tesonero estudio para permitirle ejercer el oficio de curar, al periodista, se le debe entrenar no solo en mitigar los males del espíritu, sino también a infiltrar tremendas gangrenas morales, y además de estar capacitado para tan alto ministerio, debe exigírsele también su Título de competencia. Título que no es necesario se concrete en cartón estampillado (que muchas veces sólo encubre grandes gastos y mucha esterilidad), sino al testimonio de las obras intelectuales realizadas previamente; de la vida pública y privada que afiancen su capacidad moral, conjunto de valores que dan a un hombre la suficiente autoridad para hablar a los demás con 35


el intento de guiarlos. ¿Cómo es posible esperar que la prensa conserve y eleve su jerarquía social, si muchos de quienes trabajan en ella, carecen de las elementales nociones de cultura, descreen de la disciplina creadora del estudio y el respeto a las más elementales normas de decencia? Cuando los hombres que aspiran a ser periodistas no buscan por si mismos los grandes derroteros capaces de dignificar su misión se impone que los sanos que están en ella, velen enérgicamente por la salud moral y la capacidad intelectual del grupo. La solución radica en ver el mal y procurar cortarlo. Los hombres que escriben en la prensa, dijo Sarmiento, "son responsables ante la patria y la libertad, de los males que pueden causarle por su ignorancia, malicia o perversidad". Y "de igual responsabilidad son los que, por un mísero espíritu de partido, acogen y aplauden, los ruines conceptos, las inmorales diatribas de los escritores" que no tienen altura suficiente para serlo. Como alguna vez también escribiera Sarmiento: "... para ser escritor de la prensa, es preciso... conservar toda la vida el cilicio del monje; no aspirar a comer sino el pan seco del soldado y no recibir mendrugos del poder que suele, a veces contener estricnina". Es hora de dignificar la prensa nacional, si se desea que ella siga desempeñando el alto ministerio civilizador que tuvo casi siempre en la progresiva evolución del país. Y lo hará sólo a condición de elevar la calidad de sus producciones, eliminado a los que escriben o hablan sin tener nada que decir, porque creen que es cosa fácil y para lo cual no hace falta el don que hace al escritor, el carácter, la instrucción, la dignidad, o el propio respeto, que hace también al respeto por los demás. CADA DÍA PENSAMOS MENOS Pero nada sucede porque sí. Desde 1971, el capitalismo tiene un plan de actuación. El Memorando confidencial, Ataque al sistema americano de libre empresa que Lewis F. Powell escrito a instancias de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, se pretende válido para todo occidente. En ese memorando de seis mil seiscientas palabras, Powell explicó que universitarios, periodistas, intelectuales, artistas y científicos eran una amenaza para el capitalismo. Para marginarlos y persuadir a la ciudadanía de que el capitalismo es el único sistema posible, propuso que el capital iniciara una potente contraofensiva política y cultural. Para recuperar el dominio de clase debilitado tras treinta años de políticas sociales, presentar una ofensiva desde las escuelas, universidades y medios informativos. 36


Porque la censura tradicional ya no es útil a la minoría rica y dominante. Prefiere desinformar, manipular noticias y hacer propaganda machacona del dogma neoliberal. Ocultación y manipulación de la realidad buscan también la impunidad de la minoría rica y sus servidores para evitar que rindan cuentas por su responsabilidad en los crímenes económicos contra la ciudadanía y el aumento de la pobreza y la desigualdad. Este estado de desinformación vigente pretende persuadir de que no hay nada qué hacer; que esta situación de pobreza progresiva, injusticia, desigualdad y obscena impunidad de los responsables, es inevitable. Y para lograrlo, los medios son imprescindibles; cómplices necesarios de la minoría dominante. ¿Qué tiene la ciudadanía a cambio? La razón, la voluntad de cambio, la organización ciudadana. Y la Red, a pesar de los pesares. Nuestro tiempo nos ha enseñado a vivir y a producir con rapidez, sin contemplar la vida, sin pensamientos y sin reflexiones. Hace un siglo el pensar era todavía indispensable a los hombres de estudio. Había ideas en los cerebros y en el ambiente. Hoy las ideas se substituyen por citas. Piensan otros en lugar nuestro. Los trabajadores de erudición son una prueba de estas observaciones. Los de entonces no tenían tantas notas eruditas como los de hoy. Estas diferencias no revelan falta de investigación, sino ausencia de pensamientos. Cada día pensamos menos porque el vértigo de la vida así nos lo impone. Muchos críticos de hoy, incapaces de comprender el valor de aquellos hombres, han pretendido disminuirlos llamándolos filósofos. El término filósofo -es decir, amigo del conocimiento, amigo de la sabiduría- es interpretado falsamente, como comentarista de trabajos ajenos. Toda idea es hija de un ambiente social determinado y de un grupo particular de pensadores. Hoy pensamos de acuerdo con tres o cuatro tendencias fundamentases, porque así piensan, en el mundo tres o cuatro grupos políticos que se disputan los destinos de la humanidad. Entonces había otros pensamientos muy diferentes a los nuestros, porque las condiciones del mundo eran muy distintas de las actuales. Es fácil comprender el modo de pensar de aquellos hombres. Pertenecían a una época de hondas inquietudes morales y espirituales. Otras costumbres, otras ideas. La historia, que en el siglo anterior había contado, con eruditos extraordinarios y se había distinguido por lo fría y por lo objetiva, había tomado un nuevo rumbo: se había hecho intérprete de la vida y 37


comenzaba a darse cuenta que su desenvolvimiento era filosofía, comprensión y conocimiento. El crítico demostraba ser un maestro. Muy distinto es lo que ocurre, en cambio, en muchos críticos contemporáneos. En principio y en general son inferiores a los autores que examinan. Empieza por producirse un acto absurdo: es el discípulo, el principiante, quien juzga al maestro, al especialista. La crítica pierde categoría, los críticos disminuyen su autoridad y el público anda mal informado. Hemos escrito la historia de los dramas y no hemos escrito la historia de sus causas. Conocemos los personajes y no conocemos sus pensamientos. En otras palabras: recordamos fechas y sucesos e ignoramos su por qué, su alma y su misterio. Si aprovechamos nuestros momentos tranquilos para repasar mentalmente nuestras vivencias, recuerdos, diálogos y hechos acaecidos a nuestro alrededor, llegamos sin querer, a formularnos reflexiones, que si bien en su mayoría son comunes y rutinarias, algunas resultan originales, pues no las habíamos escuchado ni leído. El pensamiento es un ejercicio extremo y raro en el que uno mismo siempre se halla implicado. Pensar es desafiar lo conocido, es moverse afuera para buscar el aire fresco, es intensificar lavida y acercarse con lucidez a lo más enigmático de sí mismo. Es un ejercicio liberador de prejuicios, supersticiones, posesiones y hábitos muy arraigados. El pensamiento, en vez de acercar, aleja de lo esencial. Se convierte en cosa abstracta, tediosa, inservible, si no fortalece la íntima relación de uno con la verdad, si no permite penetrar en la realidad de la vida. Tal vez uno de los privilegios más grandes de la vida es llegar a ser quien uno es. A conocerse y estar atento a lo que uno siente y a lo que sienten los otros. No es fácil. Se llega lentamente, después de realizar un recorrido hacia adentro que nadie puede hacer por nosotros. La vida es un proceso de conocimiento de sí mismo que recorre momentos cruciales para que uno aprenda de sí. Nadie que esté vivo puede vivir bien ni feliz si está dormido a lo esencial: a su propio crecimiento interior. El dolor, el sufrimiento, toda una vasta zona oscura e inconsciente, aparecen dentro de la vida para que uno despierte a sí mismo. Y poco a 38


poco, esas experiencias van transformándose adentro y sirven para ampliar la visión de la vida. Esta ejercitación puede resultar útil, interesante y hasta apasionante, si sabemos persistir, pues pocas cosas hay tan gratas como hallar una verdad entre la hojarasca del trajinar mental. Toda cosecha de pensamientos, proverbios, aforismos y frases, surgidos de ese modo es el resultado del hábito reflexivo. Porque cuesta lo mismo pasar de largo por la vida que hacerlo atendiendo a sus circunstancias. Lo que muchos no observan, otros sí, y entre estos se hallan los que aprisionan y concretan en frases sus observaciones, especialmente las que reflejan facetas del actuar humano que pasan inadvertidas. Cicerón afirmaba: “Es necesario adquirir con ejercicio el hábito del razonamiento” Vale la pena seguir su consejo de acostumbrarnos a correlacionar lo que podemos observar en cuanto nos rodea, a fin de extraer –y poner en circulación- los pensamientos que yacen en la razón de ser de todas las cosas. El misterio más grande que existe para el hombre es… el hombre. La imaginación nos hace crear cosas maravillosas de la nada, o nos lleva a convertir cosas maravillosas en casi nada, porque la condición humana posee una doble necesidad: buscar hacia afuera y buscar hacia adentro. Todo el que intente escudriñar, conocer y extraer conclusiones acerca de la idiosincrasia del género humano, enfrentará las más disímiles y desconcertantes facetas, todas características de ese cultivado animal llamado hombre. León Tolstoy tenía razón: “El estado de la humanidad, con sus fortalezas, cañones, dinamitas, fusiles, torpedos, prisiones, horcas, iglesias, es verdaderamente terrible; pero ni las fortalezas, ni los cañones, ni los fusiles tiran por si mismos; las horcas no ahorcan, las iglesias no engañan a nadie solas. Todo esto es invento de los hombres, y cuando los hombres comprendan que no debe hacerse, todo esto no existirá más”. La intencionalidad surge del alma, y la decisión de actuar, de la personalidad. GÉNEROS PERIODÍSTICOS. En el periodismo, artículo es un trabajo de cierta consistencia ideológica, y de una determinada extensión, en el que se trata de exponer un comentario más o menos detallado acerca de un punto de doctrina. Otra 39


clase del material que figura en un periódico se denomina con la palabra “suelto”. Sin que los límites de esta clasificación puedan ser estrictos, el suelto se distingue del artículo en el menor espacio que aquél abarca y en la menor importancia que se concede al asunto a que se dedica un suelto. Respecto del artículo editorial, explicaremos brevemente sus características. En él habla el medio y no el periodista. Por eso han de calibrarse muy bien todos y cada uno de sus conceptos, sea cualquiera la materia a que se refiera. En un medio político, o de partido, o que con la política tenga vinculación, ese artículo es el de mayor importancia. Otro género periodístico muy interesante es el reportaje. Y comencemos por decir de él que son tantas las analogías entre la nota y el reportaje y tan escasas las diferencias, que a veces bien se puede confundir en la calificación o clasificación uno de esos trabajos por otro. No en vano es francés la raíz de esa segunda palabra y procede del sustantivo rapport, que significa informe, referencia, relación, noticia, cuento. En su sentido más estricto, es una conversación con alguna figura más o menos relevante. Y en ese aspecto sí que no se confunde ya con la nota. Cuando dejamos dicho de la invención periodística en general, puede aplicarse muy especialmente la invención en el reportaje; la elección de la figura, atendidas las diversas circunstancias, es en el reportaje el todo. Personaje, político, artista, escritor, viajero ilustre que llega, un afortunado mortal de esos a quienes otorga una de sus escasas sonrisas, la lotería, deportista que logró un tanto sensacional, un gol resonante en el fútbol o boxeador que tumbó en el ring a su adversario, todos ellos pueden ser óptimos candidatos para el reportaje. La condición indispensable, cualquiera sea el caso, es una misma: un notable relieve de actualidad sobre el plano de nivel personal. Elegido el sujeto del reportaje, las reglas de la técnica del mismo son interesantes por extremo. Nada de miedo, ni de encogimiento siquiera, ni de temblor de nervios. La cualidad primera de un buen reportaje es la audacia. Ha de llegar hasta el fin y pronto. El reportaje ha de hacerse sobre la marcha, sin perder la frescura de la actualidad. Por eso es crimen de leso periodismo, el desaprovechar, no ya los minutos, sino ni siquiera los segundos, en plan de reportaje. Situado el personaje o la figura que será reporteada, hay que ir al grano cuanto antes, sin andar por las ramas. El periodista que reportea es la representación de la curiosidad general y legítima del público. Esa consideración debe sostener en su energía al buen reportero para no 40


fracasar, ni antes del reportaje, ni en el acto mismo de la entrevista, ni en el desarrollo de su trabajo. Un periodista que intenta un reportaje, no debe fracasar nunca. Si alguna vez surgen dificultades de esas que parecen invencibles debe poner en juego toda su habilidad para subsanar su escasa fortuna. Las preguntas de los reportajes deben ser concisas y lo menos sujetas que sea posible a un patrón general. Cae en el ridículo fácilmente el periodista que se empeña en el reportaje standar, lo mismo, o casi lo mismo para todos. En el buen reportaje deben brillar el fulgor de la personalidad, por parte de la persona entrevistada y por parte del periodista. Por eso el mejor sistema para los reportajes es no llevar cuestionario previo, sino dejar a la suerte el fluir de la conversación, las cuestiones que en la entrevista puedan surgir, y limitarse a tirar un poco de la lengua a su visitado, primero, y a retener cuanto de interesante hable éste. Pero para lograr un buen reportaje es imprescindible estar bien documentado. Los recursos de un buen periodista son inmensos, casi infinitos. Dependen de la ocasión, de las circunstancias, pero también de la intuición y del olfato del periodista. LAS AGENCIAS Las agencias de noticias han reducido las dificultades que se pueden presentar en el trabajo periodístico. No pocas de esas agencias envían los cables ya redactados, por lo que la tarea de los redactores se limita a repasarlos y rotularlos. El limitarse a repasar y rotular los cables produce un resultado inevitable: una noticia aparece o puede aparecer en diversos medios redactada absolutamente de igual modo y hasta con las mismas palabras. Con lo cual el periodista se convierte en un mero transmisor de las ideas y propósitos de quien redacto la noticia, lo que no acredita la personalidad que debe caracterizar el trabajo profesional. Entre los escasos males que las agencias han acarreado al periodismo, a cambio de otros muy señalados bienes que le han deparado, hay que anotar el de enviar las informaciones redactadas. Con ello han esterilizado no pocas iniciativas periodísticas individuales, han deprimido y hasta anulado en algunos medios esa tarea de tanta importancia y hasta han quitado trabajo en las redacciones. La verdad es que la misión de la agencia informativa está perfectamente determinada por la propia índole de su trabajo: suministra datos y 41


elementos de información, y la manera de explanar las noticias suministradas, darle forma y redactarlas como hayan de aparecer en cada medio es función propia de la diversas redacciones. GEOPOLÍTICA Es importante destacar que hoy, uno de los instrumentos más importantes de la Geopolítica, son los medios de comunicación. Esos medios marcan la agenda en la región. EEUU, la Unión Europea y Japón controlan el 90% de la información y el entretenimiento de todo el planeta. Cinco agencias de países ricos distribuyen el 95% de las noticias en el mundo. El Sur es modelado según los intereses del Norte, y la fijación de un “pensamiento único” impuesto desde las élites económicas y políticas mundiales redunda en la concepción de un único mundo posible, con un único sistema económico viable. Los países empobrecidos , del “Tercer Mundo” o en “Vía de Desarrollo”, sufrimos una evidente paradoja: la información que nos sirve para entender el mundo es fabricada en los mismos centros de poder económico y político responsables del saqueo y la dependencia. Uno de los temas más significativos que hoy debe abordar nuestra Suramérica es una Ley de Medios de Comunicación común a todos los países. La pregunta es: ¿por qué no podemos ver nuestros canales nacionales a nivel regional, pero si, las señales de las televisiones estatales de España, Italia, Francia, Inglaterra y EE.UU? También sus canales de “entretenimientos”. Hoy no basta saber y demostrar cómo los medios masivos del capitalismo encubren y mienten sobre el mundo en que vivimos, sino que es necesario abordar la relación que establecen con lo emocional y lo cultural, provocando odio o sumisión. Suramérica debe pensar en esto, porque tiene que ver con la educación y con la comunicación como instrumento de la integración. No debemos olvidar que los procesos de transformación de la historia de la humanidad los hacen los poderosos, no los marginados, demonizando procesos a través del ejercicio de la palabra, realizada por los monopolios mediáticos. Estamos en la sociedad del conocimiento, -una expresión neoliberal correcta- pero la lucha debe ser del conocimiento autónomo y autóctono, no importado. Los estudiantes descubren que construir el saber no es lo que aprendieron en la Universidad tradicional. Le corresponde a los Estados Suraméricanos, conformando una nueva entidad pública regional, asumir su función como herramienta de socialización del conocimiento local. 42


“Nadie educa a nadie”, decía Paulo Freire; las personas tampoco se educan a sí mismas, nosotros nos educamos en comunión mediatizados por el mundo. No mediatizados por el currículum, por la escuela, el maestro, sino por una lectura crítica del mundo. Es sacar de las mentes de los estudiantes lo que pusieron en sus mentes. La pedagogía del oprimido es la pedagogía desde la perspectiva, desde la mirada del oprimido. No es “para” el oprimido, porque nadie libera a nadie…” El colonialismo induce en el conquistado la resignación a que su libertad haya sido cercenada, y que, para continuar existiendo, deba darse por vencido aceptando, repetir aquello que le imponen sus opresores. Así, el conquistado termina considerando al pensamiento impuesto como propio, y la obstrucción a su libertad como parte del camino que lo llevará al mejoramiento de su vida. Desandar esos pasos, romper con esos vínculos, puede parecer una aventura sin destino, un suicidio intelectual y moral. Nadie puede renunciar a su derecho de crear, imaginar y proyectar su propia vida: la frustración, el desarraigo, la pérdida de objetivos y el olvido de los sueños que padecen muchos jóvenes en nuestras sociedades, no tienen otro origen que la ruptura de los vínculos con nuestras realidades: sociedades oprimidas, empobrecidas, construidas sobre la desigualdad, la exclusión y la desmemoria, aunque dotadas de la voluntad y la esperanza de remontar su condición al sometimiento. Para evaluar los “daños colaterales” infligidos en nuestra capacidad de pensar, deberíamos comenzar por comprender los alcances del cercenamiento de la identidad, la memoria, y la voluntad, del proyecto de futuro en los egresados del sistema educativo durante las generaciones del neoliberalismo. Algo muy profundo se ha perdido en las últimas décadas y corremos el riesgo de que nos quedemos sin instrumentos de conocimiento que nos permitan utilizar nuestras reservas estratégicas para salvar nuestros saberes tradicionales, los recursos naturales, sociales y estratégicos de nuestros países. Debemos tener la capacidad de convertir los conceptos impuestos, recogiendo la enorme tradición intelectual y cultural que han hecho de Suramérica la región de mayor riqueza histórica, viva, del mundo.

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CRÍTICA Y AUTOCRÍTICA Una de las condiciones para ser un eficaz periodista profesional, es el sentido crítico. Un periodista es un crítico por naturaleza, y tiene que estar dotado por la naturaleza de dos atributos que son la curiosidad y la ansiedad. Todo lo demás es perfectamente suplantable con un buen aprendizaje. Conocer la técnica y aprender el oficio es una cosa, pero si el periodista no reúne básicamente una condición natural de curiosidad y de ansia de información por la noticia, es muy difícil que pueda llegar a ser eficaz en su oficio. El periodista primero debe buscar, luego observar lo encontrado para más tarde, investigar lo observado, analizarlo y tomar nota de lo encontrado. Luego debe redactar todo lo acumulado, para lo que necesita desarrollar su poder de síntesis. Una vez que ha desarrollado estos pasos debe juzgar que es lo que tiene y de todo ese caudal informativo que puede utilizar para escribir su nota, como así también poder emitir juicio sobre lo acontecido. Este sentido natural de la curiosidad, del ansia por la noticia, es el incentivo que lo invita a juzgar el tema y si el tema es asignado por un jefe, existen otras connotaciones colaterales que deberá juzgar para obtener el mayor caudal informativo posible. También aquí, debe desarrollar su poder de síntesis para ubicar su trabajo en el espacio reservado para esa nota, sea gráfica, radial, televisiva o digital, donde debe dar la información en la menor cantidad de palabras y la mayor cantidad de datos posibles. Este es el instrumento más difícil de este oficio. Un instrumento cuyo manejo se adquiere lentamente a través de la práctica constante. No basta sólo con escribir. Es necesario leer y releer lo escrito pensando en que, quien recibe el mensaje debe entenderlo. Muchas veces uno escribe y piensa que, porque uno entiende lo que escribe, pasará lo mismo con quien lee, escucha o ve ese comentario. Un periodista puede aprender a escribir, a sintetizar, a adquirir constantemente conocimientos, lo que nunca va a aprender es a ser curioso o ansioso, porque esa es una condición natural. Cuando un periodista aprende esa parte fundamental de su oficio, que es ejercer la crítica, podrá juzgar algo de la noticia y estará capacitado para emitir una opinión. Todos los periodistas comienzan haciendo crónicas de hechos sencillos, cotidianos, para luego, a medida que transcurre el tiempo y va dominando la profesión, además de mayores responsabilidades se le permite abrir juicios de valor. La experiencia y los años en la profesión autorizan a un periodista a emitir juicios. Este 44


importante caudal le permite llegar a una conclusión sobre determinada información y disponer de un determinado juicio de valores, desarrollados a través del sentido de la crítica. Pero si desarrolla el sentido de la crítica, también debe aprender a desarrollar la autocrítica, no sólo de su trabajo, sino también de su oficio. Hoy la información llega con una velocidad increíble a cualquier punto del planeta. Casi todas las crisis recientes tienen alguna relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. Los mercados financieros no serían tan poderosos si las órdenes de compra y venta no circularan a la velocidad de la luz por las autopistas de la comunicación que internet ha puesto a su disposición. Basta recordar el rol de Facebook y Twitter en las recientes revoluciones democráticas en el mundo árabe o las convocatorias en las principales ciudades de Europa y los Estados Unidos de los “indignados”. Esta velocidad genera por una parte gran caudal de información, pero por otra el riesgo de que la opinión pública no disponga de tiempo para analizarla, por falta contextualización de la misma. La crítica que recibe el periodismo hace hincapié en que existe demasiada cantidad de datos, tiene un exceso de información que no es importante y le falta una interpretación de las pocas cosas que realmente son importantes. O sea que existe una invisibilidad, en muchos casos intencionada, del emisor. Ha llegado el momentoen que los periodistas hagamos crítica y autocrítica de lo que hemos venido haciendo hasta ahora y separar lo que es la “empresa periodística” o “periodista empresario” y lo que representa el verdadero ejercicio del periodismo. Hoy no nos asombran los periodistas que incursionan en el mundo de la publicidad o del espectáculo. Suelen “vendernos” desde un seguro hasta una crema antiarrugas. El segmento policial está auspiciado por la publicidad de puertas blindadas. Pareciera que la calle de la “empresa periodística” y el “periodismo” se ha convertido en una avenida de doble mano. El “Periodismo Basura” presenta historias que abordan asuntos importantes manipulando, trivializando o personalizándolas, para, a menudo, derivar en un relato divorciado de los criterios de interés general original. Una de las figuras paridas por el periodismo actual es también la de los llamados “periodistas mendigos”. Son periodistas que mendigan por una entrevista o por una declaración anodina de alguien con fama. El 45


“periodista mendigo” no interroga, sino que ofrece una cómoda excusa para que su “entrevistado” emita sin sobresaltos la frase que desee. El “periodista mendigo” no repregunta, a menos que su “entrevistado” lo habilite. El “periodista mendigo” no incomoda, por decisión propia, al “entrevistado”. El “periodista mendigo”, valiosa pieza pulida por el periodismo líquido, emite elogios a modo de súplica si la fuente es “del palo” o la condena en juicio sumario si no tiene contacto o acceso a ella, pero nunca le dará derecho a réplica. El “periodista mendigo” debe privarse de ejercitar la memoria: su desempeño no sólo prescinde del archivo, sino que requiere anular toda documentación que rebase la referencia a lo inmediato. Con una excepción: la vida íntima o familiar del “entrevistado”. Es clave que el “periodista mendigo” conozca los nombres de hijos, pareja/s y mascotas del “entrevistado” para que, previa autorización, la conversación fluya entre anécdotas de su entorno familiar. Es clave para el “periodista mendigo” tutear al “entrevistado” y despedirse con un fuerte abrazo. Su máxima realización profesional será insertarse en el círculo íntimo del “entrevistado”, provocando una mímesis entre “periodista” y fuente. En última instancia, el “periodista mendigo” convierte su credo en religión y así como no exige coherencia en las posiciones de su “entrevistado”, porque teme irritarlo o porque ignora el pasado, tampoco respeta él mismo la lógica entre precedente y consecuente, y cambia de postura, de ídolo y de “camiseta” con naturalidad, sostuvo alguna vez el catedrático Martín Becerra. En primer lugar debemos mejorar el nivel cultural de los profesionales. Todos sabemos que existen informaciones que no están bien redactadas, bien transmitidas o descontextualizadas porque a los periodistas hoy no se les exige nivel cultural. Notamos a diario, fundamentalmente al mirar televisión, individuos que al transmitir una información reflejan su total carencia de los mínimos conocimientos culturales que debe tener un periodista. Del mismo modo, los responsables de cada área deben exigir a sus periodistas que las informaciones sean revisadas, chequeadas y corregidas antes de emitirse. Es una obligación hacerlo ya que en alguna medida están formando la cultura general del pueblo. Es necesario rehabilitar el presente con palabras y actos que permitan imaginar horizontes nuevos, dado que faltan propuestas y sobran escándalos en el estéril panorama intelectual de muchos medios. Hay deberes que la ética impone a los medios, no para constreñir su libertad, sino para ubicarla en su debido espacio, no para cercenar el derecho de expresarse libremente, de buscar, recibir y difundir 46


información, sino para que se ejerza sin lesionar la moral pública y los derechos ajenos. VOLVER A LAS FUENTES En nuestra crianza, lo que aprendimos de nuestros padres, es lo que nos conduce a lo largo de nuestras referencias éticas. El reconocimiento de la autoridad parece haberse desintegrado en la última década. Lo sagrado ya no existe y lejos está la presunción de que los valores sagrados de la comunidad, la familia o el individuo nos vienen dados de las autoridades, de los sagrados guardianes de la Verdad o del gobierno. La desintegración de la autoridad ha convertido en obligatorios los códigos de la moral, la ética y los valores para las profesiones. El periodismo de todos nuestros medios –diarios, periódicos, radio, televisión, revistas- parecen haber pedido–en muchos casos- conciencia de la ética que reinaba en ellos en el pasado y que nos han enseñado en las Escuelas y la Universidades. Por otra parte, es posible encontrar casos que parecen indicar que al periodismo le hace falta recorrer un largo camino para que pueda proclamarse como una vocación ética. En nuestro país, los periodistas se han encontrado con algunos problemas para asumir la defensa de su ética. Uno de ellos tiene que ver con la dificultad de establecer los conflictos que se presentan con frecuencia entre el periodismo como profesión y el periodismo como negocio. Si bien la Constitución se refiere a la libertad de prensa, ésta se ha interpretado y reinterpretado, de suerte que varias restricciones sobre la libertad absoluta –difamación y calumnia- han sido permitidas. Se han publicado, por parte de distintos medios y organizaciones, distintos puntos que hacen a un código ético, pero estos parecen ser más una noción básica sobre la libre comunicación de ideas o una especie de reglamentación con otro formato. La ética para el periodista tiene que ser individual, basada en la percepción interna ético-moral. De allí mi concepto de que la ética es la moral de la conciencia. Los medios de información deberían se receptivos de la crítica que se hace desde dentro y fuera de ellos y trabajar de forma tal que todas las personas involucradas en los procesos informativos sepan que es lo permitido y que no. 47


Recuerdo cuando hace unas cuatro décadas el diario Crónica fue el primero que publicaba en primera página fotos del resultado de enfrentamientos de la policía con delincuentes o hierros retorcidos de accidentes automovilísticos con sus víctimas aún dentro del vehículo. Todo el mundo se horrorizaba y le llamaba periodismo sensacionalista o amarillista. Hoy todos los medios gráficos –hasta los llamado “serios”publican ese tipo de fotos. En esta observación también entran los medios televisivos, los cuales en muchos casos reiteran primeros planos de las víctimas sin necesidad. Muchos de los profesionales que han estudiado Periodismo o Comunicación Social, han considerado la teoría de la responsabilidad social de la prensa, como una posible base para un sistema de ética periodística, donde la libertad conlleva obligaciones y la prensa está obligada a ser responsable con la sociedad por ejercer funciones esenciales de comunicación ante la sociedad. La prensa puede ser responsable como irresponsable al divulgar mentiras o verdades porque los habitantes son seres capaces de discriminar unas de otras. Lo importante es que haya un mercado libre de ideas, dado que si todas las voces pueden ser escuchadas, con el tiempo emergerá la verdad. A la revolución tecnológica que está cambiando el estilo de vida de la humanidad, se añadió el cine, la radio, la televisión, internet, youtube, facebook, y las redes sociales a los sistemas de información y fortaleció la propiedad de los medios en pocas manos, pero los periodistas están obligados a ser responsables ante la sociedad. En toda guerra, la primera víctima es la verdad. En el siglo XXI no importa si lo que se publica es cierto y está chequeado. Sólo importa si afecta al otro, si lastima al “enemigo”. Con esta lógica se construye la agenda periodística en función de los intereses económicos o políticos. Del otro lado, con la misma lógica, se fijan lealtades y no hay lugar a las dudas: los que pierden son los verdaderos sujetos del derecho a la información: los lectores, los oyentes, los televidentes. . Es tan sospechoso el medio de comunicación o el periodista que no critica nunca como el medio o el periodista que critica siempre. La realidad no es binaria ni simple: es cambiante y compleja. El peor de los gobiernos tiene aciertos y cuenta con funcionarios honestos y eficaces. El mejor de los gobiernos puede ser autoritario, cometer equivocaciones o sostener a funcionarios ineficaces y venales. 48


Tomás Eloy Martínez, maestro de periodistas, lo explicó con claridad: “El periodismo no es un partido político ni un fiscal de la república. En ciertas épocas de crisis, cuando las instituciones se corrompen o se derrumban, los lectores suelen asignar esas funciones a la prensa sólo para no perder todas las brújulas. Ceder a cualquier tentación paternalista puede ser fatal, sin embargo. el periodista no es un policía ni un censor ni un fiscal. El periodista es, ante todo, un testigo: acucioso, tenaz, incorruptible, apasionado por la verdad, pero sólo un testigo. Su poder moral reside, justamente, en que se sitúa a distancia de los hechos mostrándolos, revelándolos, denunciándolos, sin aceptar ser parte de los hechos”. El periodista es un testigo, debe contar lo que pasa, incluso lo que otros se empeñan en callar. En ese irrenunciable empeño radica su compromiso ético. El periodista debe también explicar por qué pasa lo que pasa para generar conciencia crítica. EL DERECHO A SABER Más allá que la teoría de la responsabilidad social puede no ser familiar para muchos periodistas, el derecho de la gente a saber sobre actos de gobierno, negociados u otras áreas de la sociedad deben ser liberadas a la información. El público tiene derecho legal a saber lo que el gobierno está haciendo y la prensa es la representante del público. De esta manera, el derecho a saber se ha convertido en una bandera para muchos periodistas que infieren desde los fundamentos de la libertad de prensa, la responsabilidad especial de convertirse en observadores del gobierno y de esta forma proteger a la gente de sus abusos. Este mismo sentido de responsabilidad y representación del público ha estimulado a los periodistas cuando tratan de arrojar luz en las actividades menos obvias de los negocios y en otras áreas del sector privado en los cuales se interesa el público. El derecho del público a saber puede no ser compartida por la mayoría de los periodistas, -muchos consideran la prensa como utilidadpública, dado que tienen responsabilidad con el público al que sirven- sin embargo, la mayoría del público entiende que ser informado de lo que se quiere saber representa un derecho natural y constitucional.

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Ante esta situación algunos periodistas justifican conductas indebidas como mentir, sobornar, pagar o robar para conseguir una noticia, aduciendo que se debe satisfacer el derecho del público a saber. Los periodistas tienen que decidir todos los días que es lo que la gente tiene derecho a saber. Presionados por el espacio y el tiempo, cualquier observador casual a una sala de redacción de cualquier medio, podrá comprobar la cantidad de noticias que se dejan de lado. Aparentemente todo ese material es el que el público no tiene derecho a conocer. En síntesis, lo que el público tiene derecho a saber está reglamentado por los juicios subjetivos de editores y directivos que son los que determinan de cuanto espacio y tiempo disponen para las noticias. PRECISION Trabajar dentro de límites de tiempo, muchas veces puede atentar contra la precisión de la información. La rapidez para dar información cuando aún están frescas, hace cometer errores. Un Secretario de Redacción siempre decía a sus cronistas “Da la primicia, pero antes infórmate bien”. Con el tiempo todo periodista aprende que al obtener la noticia primero, muchas veces, tiene toda la información y debe tomarse el tiempo necesario para confirmarla, más allá de las presiones. En estos casos es importante recordar que es uno quién da la cara por lo dicho o publicado. La credibilidad es una planta a la que hay que regar todos los días. El periodista debe recordar que noticias y verdad no son la misma cosa. Los hechos que el periodista puede relacionar se acercan a la verdad, pero sólo en raras ocasiones tendrá la oportunidad de reunir un suficiente número de sucesos como para testificar la verdad de un hecho periodístico. El fracaso, tanto de parte de los periodistas, como del público, al considerar al periodismo como una industria distribuidora de hechos y no de la verdad, ha frustrado a muchos periodistas y ha generado una mala interpretación del verdadero rol del periodismo en nuestra sociedad. LA PALABRA “OBJETIVIDAD” Cuando hasta la década del 80 en muchas redacciones de los canales de televisión existía el Jefe de Redacción y el Secretario de Redacción (luego reemplazados por los Productores Ejecutivos que en general no tenían 50


formación periodística, sólo intuitiva sobre los gustos de los televidentes) la objetividad se definía en términos muy estrechos: Reporte sólo lo que dice y hace la gente importante; no se moleste con los porqués, y no se preocupe por explicar nada, no describa lo que se está mostrando, deje que los televidentes se figuren las cosas por sí mismos. Muchos demagogos han sacado buen provecho de periodistas que insistían en que las noticias no eran tales hasta que alguna autoridad las declarara como tales. La objetividad también ha sido criticada por producir un estilo de información flojo, que por atribuir igual peso a todos los hechos y posiciones han llegado al punto de distorsionarlos. Muchas críticas argumentan que las complejidades del mundo de hoy no necesitan observadores neutrales, sino periodistas que se eduquen a sí mismos en los asuntos que informan, de suerte que puedan interpretarlos desde un punto de vista, sólo de esa manera el público le da sentido a tales complejidades. La exactitud significa ser veraz en la recolección y divulgación de hechos e información. La honestidad al consultara fuentes y al informar es también un ideal ético significativo cuando es tomado por los periodistas en el sentido de que se deberá ser cabal y honesto en la información, que no se deberá juzgar prematuramente a otras personas y, más bien, se deberá mostrar un poco de compasión. Es verdad que la objetividad ha sido definida de muchas maneras, pero las implicaciones éticas siempre han permanecido y han dominado el trabajo de muchos periodistas. Hace muchos años en una charla de café un colega me dijo: “Nuestros problemas éticos aumentarán si los ignoramos.” No todos los periodistas son tan entusiastas respecto a los códigos de ética escritos para los medios de información. Los códigos de periodismo se han generalizado tanto que han perdido sentido. Los periodistas no éticos que conozco son gente deformada. No se trata de que no cumplan los códigos, simplemente no les interesan. Fueron educados de mala manera e hicieron y hacen cosas deshonestas. Si bien las redacciones están llenas de gente honesta que llega al periodismo por vanidad y deseo de beneficiar a otras personas, la vanidad se satisface mediante el crédito concedido al autor.

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LOS CÓDIGOS Muchas organizaciones noticiosas se han negado a escribir códigos de ética, siguiendo el consejo de sus abogados, quienes interpretan que pueden usarse contra ellos en los tribunales. Por otra parte, pequeñas organizaciones no sienten la necesidad de un código escrito para conducir los criterios éticos de sus equipos de trabajo. Algunas salas de redacción prefieren el diálogo entre los implicados, a los documentos escritos, cuando se trata de resolver problemas éticos. . Los pocos periodistas no éticos que uno conoce son gente sin escrúpulos. No se trata de que ellos no cumplan los códigos, simplemente no les interesan. El periodismo ha sido siempre un negocio de personas éticas que son pobremente pagadas y lo hacen por el crédito que el mismo les reporta. La ética, en su acepción más contundente, es un límite: límite donde comienza el derecho del otro a tener los mismos derechos que yo reclamo para mí. Somos la suma de nuestros actos, la opción de nuestras opciones. Evaluar es un acto de libertad. Evaluar es valorar, establecer diferencias, saber que no todo es igual, que está lo bueno y lo malo, lo bueno y lo mejor, lo malo y lo trágico. Cada acto se traduce en lo que hacemos. El propio bien o el bien común, lo individual o lo colectivo, la corrupción o la honestidad, lo propio o lo ajeno, lo ganado con el sudor de nuestra frente o lo robado. Ser libre es tener la capacidad de valorar y optar entre los distintos valores. No se puede vivir en sociedad sin respetar ciertas reglas comunes de convivencia. CONFLICTO DE INTERESES Muchos periodistas consideran los empleos extras y los viajes pagados como beneficios complementarios de la profesión. En otros casos se consiguen entradas gratis para el teatro, cine o para viajar con estadía paga. Existe un considerable desacuerdo entre los periodistas acerca de lo que está bien y lo que está mal. El acuerdo en torno a principios amplios y generales aún deja un gran espacio para interpretaciones que disten de la forma como ellos se deben aplicar en situaciones éticas particulares. Principios, valores y objetivos, a menudo parecen entrar en conflicto. En nuestro país cualquier persona puede ser periodista. La profesión no tiene 52


virtualmente criterios de admisión. Durante la época del menemismo cualquier vedette tomaba un micrófono y se convertía en “periodista”. No se necesita trabajar en un gran medio para ser periodista. No se necesita ningún diploma especial, o el ingreso a una asociación o exámenes médicos. Uno mismo puede declararse “periodista” al escribir una carta, crear o vender una columna de opinión propia en un medio publicado por internet. Si se tiene dinero suficiente se puede fundar o comprar una publicación, o una estación de radio o tv. Tampoco es necesario trabajar para un medio establecido. Se puede desarrollar el periodismo en los llamados medios alternativos, los pequeños periódicos y revistas que se venden a lo largo y ancho del país. Se puede ser “periodista independiente” vendiendo al noticias escritas o grabadas simplemente con el colaboradores pueden proclamarse “periodistas” y al control,se presta a tener dificultades en los acuerdos procedimientos.

mejor postor celular. Los no existir un y criterios de

En el periodismo, como otras profesiones, estamos librando una gran lucha y esfuerzo por alcanzar ideales éticos. Muchos se apoyan en teorías éticas desarrolladas por filósofos y pensadores antiguos o contemporáneos para guiarse en decisiones morales, pero es evidente que no parece probable que los periodistas regresen a los clásicos para encontrar sus guías éticas. Es importante recordar que la ética es la moral de la conciencia y para ello es fundamental hacerse los siguientes cuestionamientos antes de proceder. 1.- ¿Qué hacemos generalmente en situaciones como la que se presenta? 2.- ¿Quién resulta perjudicado y quién beneficiado? 3.- ¿Existe una mejor alternativa? 4.- ¿Podré descansar tranquilo ante la decisión tomada? 5.- ¿Qué principios o valores se pueden aplicar? 6.- ¿Se puede justificar la actitud tomada ante otras personas? 7.- ¿Es el tipo de periodismo que deseo hacer? Si no se cuenta con ninguna filosofía ética que nos sirva de guía, este proceso debería ayudarnos a aceptar las decisiones que tomaremos de una manera razonada previamente.

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NEGOCIO O PROFESIÓN Ninguna discusión sobre ética del periodismo, puede avanzar lejos sin una adecuada comprensión de cómo las consideraciones comerciales de los medios de información afectan al periodismo. A diferencia de la mayoría de los negocios, los medios obtienen la mayor parte de sus ingresos, no de los consumidores o del público, sino indirectamente por medio de la publicidad. El consumidor no obtiene nada gratis. El solo clickear una página tiene sus resultados. Si se consigue una audiencia de alguna naturaleza por cuyo acceso pagarían ciertos anunciadores, se puede esperar el éxito del negocio. Algunos medios están abandonando la tradición de esforzarse por alcanzar a todos los miembros de una comunidad o región y tratan de buscar audiencias capacitadas para satisfacer la publicidad. Los medios no tienen que permitir que los negocios invadan la arena editorial. Existen dos culturas que generalmente están encontradas: Por un lado los periodistas que tradicionalmente ven su función como reveladoras y por otra parte, la de los propietarios que buscan mantenerse en el negocio y obtener ganancias. Este es un debate al que se deben los profesionales: ¿cuál es la función del periodista y cual la de la empresa periodística? Durante la década de 1990 la tendencia más clara de las empresas periodísticas era ser compradas y vendidas por grandes grupos económicos y conglomerados… Tratar un medio como un bien de producción puede ser devastador para la calidad de su periodismo, los conglomerados dirigidos, no por periodistas, sino por egresados de escuelas de negocios han perjudicado la línea periodística de muchos medios. Comprar, vender, fusionar y consolidar han caracterizado el mercado de los medios en años recientes. La propiedad de grupos ha favorecido la tendencia hacia la formación de monopolios que han dejado a muchas zonas del país sin competencia periodística prevaleciendo un discurso único. LOS MONOPOLIOS PRIVADOS Y ESTATALES Los monopolios –privados y estales- controlan la mayor parte de los medios de información, diarios, periódicos, revistas, televisión, libros, películas, documentales. De esta manera, los conflictos de interés entre la 54


necesidad de información del público y los deseos de las corporaciones por una información se han incrementado notablemente en los últimos años. Cuando las empresas se convierten en propietarias de los medios surgen serios problemas y los equipos de trabajo periodísticos deben cubrir los intereses de sus propietarios. En la Argentina, elescepticismo y la desconfianza están terriblemente expandidos. El video dependiente tiende a asumir lo que se muestra como una verdad revelada, en la medida que ha dejado de ser “un animal simbólico adiestrado en la utilización de símbolos abstractos suministrados por la lectura” (Sartori), y tiende a perder su capacidad de discernimiento crítico. La Argentina tiene todos los días noticias sobre negociados y corrupción, que desde luego deben ser denunciados y mostrados pero cuya reiteración, sin el acompañamiento de un discurso que explique sus raíces y promueva las soluciones prácticas que permitan comenzar a erradicarlos, amenaza con convertirse en un carnaval de escándalos, cuya única finalidad es el rating, o lo peor, la manipulación de la opinión pública. El país está experimentando una fase de transición entre un modelo económico y cultural agotado y algo que está por surgir. No es fácil explicar un fracaso tan descomunal como el que hemos vivido en las últimas décadas. Los escándalos son óptimos expedientes para apartar la atención de los problemas cruciales del país. Se intenta confundir a la opinión pública en una densa niebla de verdades y mentiras, sin dar el espacio para el diagnóstico o la reflexión. Al estilo impactante que algunos periodistas o conductores,que no son periodistas, imprimen a sus programas, los protagonistas del debate deben cambiar continuamente de tema, para responder preguntas fuera de contexto o reaccionar ante enfrentamientos inútiles que hacen gala de la vulgaridad que poco tienen que ver con las políticas informativas y formativas serias que potencia a los medios en función de las necesidades del público. Medios del Estado o subsidiados por pauta oficial, con dineros del contribuyente a través de sus impuestos Canal 7. Señales Encuentro, PakaPaka *, IncaaTV *, TélamTVy Telesur. Radios AM Nacional, FM Folklórica, FM Clásica y FM Rock. Arsat. 55


Canales 22 a 25 de la TV digital. TV satelital *. Agencia Télam. Medios de los estados provinciales y municipales.GrupoSzpolski. Diarios El Argentino, Tiempo Argentino, Diagonales, Buenos Aires Económico, La Gazeta del Cielo; Radio América. Canal CN23. Semanario Miradas al Sur. Revistas Veintitrés, Veintitrés Internacional, Newsweek Argentina, 7Días, Contraeditorial, Asterisco y LonelyPlanet. Agencia Infofax.GrupoGvirtz (Productora PPT). Programas 6-7-8, en Canal 7; TVR y Duro de Domar, en Canal 9.Grupo González González. Canal 9 de Buenos Aires, Canal 43 de la TV Digital y FM Aspen. Víctor Hugo Morales. Programa La Mañana, en Radio Continental, y A Título Personal, en Radio Nacional.Editorial La Página. Diarios Página 12 y Rosario 12. Grupo Moneta. Radios Belgrano, Splendid, Libertad, Rock & Pop, FM Blue, FM Metro, FM San Isidro Labrador. Revistas El Federal, Bacanal, Jineteando, Dinámica Rural. Semanario Infocampo. Programa de TV Infocampo, en Canal 9.Electroingeniería. Radio AM del Plata. Su director comercial es Sergio Szpolski. Del Plata tiene una red de 44 radios FM.Debate. Revista Debate, fundada por Héctor Timerman, a cargo de Marcelo Capurro.Blogueros K. Más de 200 blogs kirchneristas en Internet.Grupo Jaime-Katz. Diarios La Unión, de Lomas de Zamora, y La Mañana, de Córdoba. Radios LV2 y FM 99.7, de Córdoba. Grupo Santa María (SUTERH). Radio AM 750. Revista Caras y Caretas. Semanario Diario Z. Madres de Plaza de Mayo. Radio AM530-La Voz de las Madres. Canal Infomadres. Revista Sueños Compartidos .Grupo Rudy Ulloa. Diario El Periódico Austral. Canales 2, 5 y 10, de Río Gallegos; canal 5, de El Calafate. Revistas Actitud y KA. Radios FM Estación del Carmen y FM El Calafate. SkyProductions. Cielo Producciones. Eduardo Feinmann.Programas en Radio 10 y C5N. Grupo Olmos. Diarios Crónica y El Atlántico -de Mar del Plata- y Crónica TV. El empresario Cristobal López–en sintonía con el gobierno de Cristina Fernández- adquirió los medios Ámbito Financiero, su portal, su planta impresora y el Buenos Aires Herald.Su grupo identificado a través de la empresa Indalo Media, engloba la productora Ideas del Sur, el canal C5N, Radio 10, las FM Mega, Pop Radio, Vale y One, el portal Minutouno.com y diversos medios en la Patagonia. La mayoría de los medios tienen, además, sus sitios en Internet. LA “DECADA” PERIODÍSTICA Debemos comenzar pensando que el estado de la libertad de expresión en nuestro país, corresponde a internarse en un debate con profundos componentes que en general tienden a terminar en el maniqueísmo de la polarización entre el gobierno y la oposición.

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Presiones, restricciones desde los entes gubernamentales, amenazas de grupos económicos, autocensura, y en algunos casos irresponsabilidad de los propios periodistas, representan una de las principales restricciones a la libertad de expresión. Resulta muy difícil encontrar cualquier funcionario oficialista que no elogie los avances del gobierno y se encolumne rápidamente a la posición vertida o sugerida desde el Poder Ejecutivo. Alguna vez, en el Congreso de la Nación, hemos escuchado al propio presidente del bloque del FpV, Julián Domínguez, refiriéndose a Daniel Scioli decir “A los tibios los vomita Dios”, porque el candidato no gozaba de la simpatía y apoyo del entorno de la casa rosada. Habría que preguntarle a Domínguez ¿qué hará Dios con los obsecuentes que han abolido el pensamiento, la reflexión y el libre albedrío incorporados al ser humano como obra máxima de la creación? Del mismo modo, hay sectores de la oposición política para los cuales existe una sistemática persecución contra cualquier posición de la voz oficial y creen que esa postura es generalmente orquestada desde el mismo Gobierno. Esta es la gran deuda pendiente de la democracia, donde las generalizaciones se desvanecen ante los matices propios de una sociedad, en las que la visiones reduccionistas impiden ver que es lo que ocurre en realidad en este complejo país. Una noticia tapa a otra, vivimos exaltados, enajenados en el día a día, dejando de lado los verdaderos problemas que hacen a nuestro futuro como sociedad y como país. Es bueno recordar que la libertad de expresión no es un regalo divino exclusivo de los periodistas, sino un derecho fundamental inherente al ser humano que elige vivir en democracia. Esa facultad de comunicación va de la mano del derecho a utilizar esa capacidad, en procura de la realización personal para desarrollar una personalidad, tomar posición respecto de temas tanto públicos como privados, en síntesis ejercer derechos para asumir un rol en la sociedad, donde también existen obligaciones. Desde el lado oficial asistimos diariamente a través de la cadena nacional, a destacar con orgullo cifras que demuestran que estamos en el mejor de los mundos, mientras la realidad parece decir lo contrario. Son pocos los que creen en las cifras oficiales, mientras temas como la desnutrición infantil, la crisis en la educación donde las estadísticas oficiales informan que no existen alumnos repitentes, pero los resultados indican que hemos descendido abruptamente de los primeros a los últimos puestos en todos los rubros analizados. A esto se le suma la recesión, la falta de inversiones, la inseguridad, los jóvenes que ni estudian, ni trabajan, los 57


que aún después de una década siguen viviendo de planes sociales que sufren de falta de control y son utilizados, como moneda de cambio, por punteros políticos. Pero no todos los correctivos involucran la acción del gobierno, también el estamento político debe dar el ejemplo. A todo esto, muchos periodistas, y porque no decirlo, políticos, jueces y empresarios, son víctimas de autocensura por temor o por negocio. Este tipo de práctica en la prensa, conduce a que el periodista prefiera trabajar con la agenda oficial, o utilizando la información suministrada por el gobierno para, de esta forma, evitar contrariar la voluntad de su jefe, con la pérdida de sentido crítico de la fuente. Pero como dice el refrán, el papel lo aguanta todo. El enfrentamiento entre los intereses políticos, con los empresariales y el respeto al derecho a la información alcanza su punto más crítico durante los contextos electorales. Una estructura de corte monopolista tanto por parte del Estado, como por parte de los medios de comunicación termina comprometiendo la “objetividad” y transparencia en el momento de informar al público porque el contenido de los espacios informativos, sean escritos, radiales, televisivos o digitales, suelen alinear su posición, tanto editorial como de contenido, según los intereses del grupo que representan. Nuestro país ha convocado, desde que se inició este proceso político distintas emociones; o se lo celebra por ser la nación que condensa, con un liderazgo definido, las esperanzas de emancipación de los pueblos pobres y excluidos por la globalización neolibreral o se lo juzga como un país que ha dado un inexplicable salto atrás, considerándolo como un peligro para la democracia que hoy impera en Occidente, o se lo describe como un nuevo brote neopopulista. Las miradas extremistas en este conflicto no son indiferentes. Lo que viene sucediendo en esta década –conflicto entre Estado y medios de comunicación, entre comunicación y democracia- se ha fabricado en una feroz lucha entre poderes que ha tenido como principal vitrina, el uso de los medios de comunicación. Circulan en las universidades distintas categorías para tipificar la dramática suplantación que ha sufrido la política por la influencia que tienen los medios de comunicación y mientras se habla de democracia como equilibrio de poderes, lo que en realidad aparece es un verdadero desequilibrio. Al actual proceso político se lo venera o se lo maldice. No existen puntos de consenso. Los puentes se han roto y ha desaparecido el terreno de traducción que debía ejercer el periodismo como institución. 58


Ha surgido un periodismo de propaganda y movilización. De denuncia y de adulación. Un periodismo al servicio de los intereses políticos del cristinismo y otro de la oposición. Ha desaparecido el periodismo que debe registrar, documentar y presentar con equilibrio los diversos disensos entre las fuerzas políticas. Se ama o se odia con la misma intensidad y el resultado es un país dividido en gran abismo. Para un sector de la sociedad se está construyendo el definitivo ajuste de la justicia social y la clave para desarmar al capitalismo mundial y para otra parte se ha venido construyendo un nuevo modelo totalitario, lo cual habla de una complejidad que debe ser abordada rescatando la idea del ejercicio de periodismo como una fuente de equilibrio ante tanta tensión. Michael Foucault dice: no solo se trata de acumular riqueza o dominio, el poder es capacidad para producir realidades, para hacer visible ciertas prácticas, para describir, designar y calificar a sujetos y objetos. El poder es técnica, estrategia, lenguaje, medios. El poder es la habilidad para construir discursos, destreza para movilizar a partir de ficciones, crear territorios simbólicos, emblemas y palabras. El poder es habilidad para comunicar, por eso los medios de comunicación son el centro del conflicto, porque la guerra gira en torno a las interpretaciones y la capacidad para construir realidades. Y como todos sabemos, en toda guerra, la primera víctima es la verdad. Hoy no necesitamos ir al cine para ver una película, tampoco ir a la biblioteca para leer un libro, o comunicarse con otra persona en cualquier parte del mundo, todo se puede hacer desde la red. Esto está produciendo una crisis generalizada, principalmente en el contenido de las manifestaciones culturales, a las que tampoco escapa el periodismo. Estos desarrollos producen una asincronía entre la evolución social y la percepción intelectual, generando al individuo que llamaríamos “bárbarocivilizado”, alguien capaz de acumular muchas redes de información, pero carente de formación en el sentido de la cultura del razonamiento. Podríamos decir que se trata de un individuo que se atrinchera en una supuesta seguridad, despojada de identidad y responsabilidad Estos fenómenos están en muchos casos, incidiendo cada vez más, en la creación periodística, llevando la calidad informativa a lo meramente trivial. En muchos casos se da información no chequeada con otras fuentes, sólo por querer ser los primeros. Lo importante es ser los más profundos dentro de un contexto histórico y político, lo más pedagógico, originando un periodismo que incite al debate, la discusión y también a la reflexión. Así las nuevas tecnologías se convertirán en un aliado y en un 59


instrumento a nuestro servicio. Leer y releer lo que se escribe antes de publicar. No ser soberbio, y hacer un culto de nuestro rico idioma. Saber decir no. Ser una buena persona. Decir la verdad, ser respetuoso, tener honor y sentir orgullo de ser Periodista. Mientras tanto, la sociedad está politizada, lo cual resulta un gran avance pero también un impedimento para la convivencia, porque la lógica de la politización se basa en el reconocimiento del otro y en el desconocimiento de aliados y enemigos. Existen muchas verdades, tantas como visiones existan en el planeta. Necesitamos un periodismo que nos permita contextualizar y comprender que la política es la creación de actores que sirven de marcas y emblemas para unir, agrupar, proyectar y asociar. Ese es el espíritu más genuino de la democracia. Esa es la tarea pendiente del periodismo. LOS ANUNCIANTES La fuerte dependencia de la publicidad como base financiera del sistema de medios de información, también afectó la calidad de periodismo que tenemos. La pérdida de calidad también está ligada a las consecuencias de los recortes publicitarios que sufren algunos medios y muchas veces los editores tienen que manejar el material de noticias como relleno para cubrir el espacio alrededor de los anuncios. Lo que sucede todos los días en la mayoría de los medios, es que el departamento de publicidad diseña y encuadra sus anuncios en los espacios disponibles y el de noticias se queda con el resto. Por otra parte, existe una creciente porción del espacio no publicitario dedicado a “noticias blandas”, diseñado no solo para atraer segmentos de audiencias especiales, sino a anunciantes interesados en alcanzar el público con esos intereses. A todo esto algunos anunciantes buscan un tratamiento preferencial en los medios noticiosos donde compran espacios y tiempo de publicidad. Lo que molesta es permitirles decidir o influir sobre lo que pasa con noticias no contaminadas. Sería interesante permitir que el público, sepa qué organizaciones están tratando de imponer su voluntad y sacansu publicidad, porque no están de acuerdo cuando se encuentran involucrada en una investigación.

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LA FORMACIÓN DEL PERIODISTA Los fundadores y organizadores de las Escuelas de periodismo de la Argentina comenzaron a instalarse a partir mediados del siglo XX, eran los primeros impulsores del profesionalismo . En primer lugar se intentaba elevar el nivel del trabajo periodístico al de una profesión que también proporcionaba soporte y justificación para sostener la estructura educativa. Muchas redacciones son conducidas por periodistas graduados en Escuelas o Universidades donde la Historia, las Ciencias Políticas, Literatura, Filosofía, Sociología, y la Economía eran de gran importancia en la formación profesional. A pesar de ello, todavía es posible comenzar a trabajar en una redacción sin tener grado Terciario o Universitario, por lo que aún queda un largo camino por recorrer hasta encontrar el criterio educacional con la definición de la profesión. Algunos gerentes de medios sólo desean gente con poca instrucción que vaya y venga. Sin embargo, la mayoría de los periodistas, requieren mayor educación y habilidades técnicas que le permitan escalar dignamente en la profesión. Las escuelas de periodismo tratan de dar a sus estudiantes una educación tanto técnica como general. ACTUALIZAR PERIODISMO

LA

FORMACIÓN

DE

LOS

ESTUDIANTES

DE

La Aldea global fue un término, acuñado por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan (1911-1980), que se refiere a la idea de que, debido a la velocidad de las comunicaciones, toda la sociedad humana comenzaría a transformarse y su estilo de vida se volvería similar al de una aldea. Debido al progreso tecnológico, todos los habitantes del planeta empezarían a conocerse unos a otros y a comunicarse de manera instantánea y directa. Debemos ver a la globalización, más que como una jerarquización de desigualdades como una verdadera oportunidad para que tenga cabida la sociedad del conocimiento a través del desarrollo de las posibilidades competitivas con lo cual, la educación pasa a tener un protagonismo especial. La competitividad depende cada vez más del conocimiento y es necesario empezar a definir el papel que puede jugar la globalización educativa, y la integración universitaria a través de la formación, con un nuevo esquema 61


de contenidos, para los futuros periodistas, que desde hace más de 60 años siguen manteniendo los perfiles de formación de Universidades norteamericanas. Ante esta realidad surge la pregunta ¿Qué necesita aprender el estudiante para lograr su formación y cómo debe aprehenderlo? El estudiante necesita transferir lo aprendido, tiene que enfrentar nuevas situaciones y resolverlas. No le sirve una respuesta mecanizada, tiene que crear la respuesta apropiada. Esta conducta no podrá lograrse si no ha sido preparado para percibir la situación en los variados marcos en que puede presentarse, si no ha sido nutrido conforme a sus características específicas y a las de la sociedad a la que pertenece. Con el objeto de aportar nuevos enfoques y movilizar energía intelectual para que el profesional graduado se desenvuelva en la sociedad como un agente de cambio, se propone una nueva instancia para superar paradigmas obsoletos, para que sea una persona con sólidos principios morales y colabore activamente en la búsqueda de soluciones a los conflictos individuales y sociales existentes. Para generar soluciones para la región y para su país. No existen tecnologías ni sistemas superiores a las aptitudes de los que las utilizan y las posibilidades de aplicación de las tecnologías digitales de información no dependen de variables tecnológicas sino humanas y culturales. En el periodismo, las tecnologías digitales se manifiestan en la dinámica de la construcción de la noticia, donde la mayor necesidad en términos de formación es aprender a contar historias en video, donde la narrativa está dominada por el texto, y la fotografía. Muchas Universidades han creado una asignatura con el nombre de “periodismo digital” cuyos contenidos no ocultan su baja calidad. Hasta el momento, no existe un replanteamiento total de los programas de estudio, a la luz de esta nueva realidad, que contemple los ejes periodísticos, digitales y de gestión, dado que internet representará la opción laboral a miles de egresados que no han sido capacitados para crear distintos emprendimientos. Difícilmente haya otra actividad en la que la palabra globalización tenga tanto significado como en el periodismo digital. Ante la nueva Ley de Medios, es necesario redefinir el perfil del nuevo periodista y de quienes quieran generar nuevos contenidos. AGENCIAS DE NOTICIAS UNIVERSITARIAS El surgimiento de nuevas tecnologías permite a las empresas periodísticas satisfacer la demanda al proveer información casi en forma instantánea 62


desde cualquier lugar del mundo. De la misma forma, la expansión de internet le brindaron la posibilidad a las universidades de generar información y hacerla circular sin costo a numerosos medios e instituciones. Docentes y alumnos con el respaldo institucional desarrollan su trabajo y a la vez cumplen con las “prácticas profesionalizantes”, para que estos tengan contacto con la realidad en el proceso de selección y búsqueda de la información. En la Argentina, una de las primeras iniciativas se dio en la Escuela de Periodismo del Círculo de la Prensaa partir de mediados de 1984, donde los alumnos tenían prácticas deradio y televisión en sus propios estudios. Anteriormenterealizabanprácticas en periódicos impresos que eran financiados por la Institución y más tarde, para tomar contacto con las nuevas tecnologías, en medios digitales, dónde con la creación de un multimedio, compartían las experiencias realizadas en radio y en televisión, materias en las que debían realizar programas y documentales sobre distintos aspectos de la historia y la actualidad del país. Por su parte, en agosto de 1990 la Universidad Nacional de Lomas de Zamora con la creación de la Agencia Universitaria Noticias y Opinión (AUNO) comenzó a emitir despachos que reflejaban la realidad de la zona sur del conurbano bonaerense. La Universidad de la Plata también creo una Agencia Informativa AIBA y en abril de 1998, la Agencia de Noticias de la Universidad de Morón (ANUM) emitía el primer despacho escrito por sus alumnos, constituyéndose en la primera entidad educativa privada que implementaba un servicio de noticias. Hoy todas las universidades nacionales publican sus investigaciones y reportajes en el portal Infouniversidades. La mayoría de los despachos aborda la divulgación de temas científicos o actividades realizadas por la institución con una frecuencia semanal o quincenal. Los estudiantes que realizan pasantías, dicen que seis meses en una redacción equivalen a dos años de la carrera. NUEVOS DESAFIOS DEL PERIODISMO Internet representa, desde mediados de los ’90, una revolución tanto en el periodismo como para el ciudadano que puede acudir directamente al origen de la noticia. Se rompió el esquema tradicional 63


fuente/periodista/lector-audiencia, y cualquier persona se convierte en “periodista”. Internet está integrada en las rutinas diarias. La concepción del periodista como recopilador y difusor de la información, como intermediario y como regulador de la calidad de información muchas veces está en duda por la influencia de la red. El teléfono móvil con cámara fotográfica y filmación ha convertido a los ciudadanos en proveedores de imágenes para los medios de comunicación que suelen estar asociadas con accidentes, incendios, fenómenos meteorológicos o manifestaciones. La web entre los periodistas es la consulta de las versiones electrónicas de los medios tradicionales, aunque ésta no sustituye a la tradicional lectura de la prensa en papel. Algunos medios digitales ofrecen problemas de credibilidad derivados de la falta de control sobre las noticias publicadas. Durante años existió una frontera entre los periodistas de la palabra y los de la imagen. Esta división carece ya de sentido. Muchos diarios digitales y redacciones televisivas usan imágenes capturadas en la red y el periodista debe saber contar una historia indistintamente con palabras, imágenes o sonidos. Debe saber cuándo una noticia reclama un protagonismo de texto y cuándo, por el contrario, una imagen o un sonido son lo importante. Con la interactividad, el periodista puede proponer a sus lectores diversos itinerarios de lectura, para articular un discurso coherente y hasta múltiple, incorporando a los jóvenes acostumbrados al lenguaje audiovisual, sintético e interactivo. El celular se ha transformado en un dispositivo emisor/receptor de todo tipo de contenidos y aplicaciones y la “cuarta pantalla” crece en influencia, borrando las fronteras que deben separar lo público de lo privado, lo laboral de lo personal. El doctor Roberto Igarza sostiene que entre los factores que favorecen el encuentro de la telefonía móvil con nuevas formas de consumo de contenidos se destaca la distribución de los tiempos de ocio, sobre todo de las personas que habitan las grandes ciudades. Los desplazamientos son más asiduos. La vida laboral y extralaboral se colmó de pequeños espacios que escapan a la comunicación interpersonal oral y escrita perteneciente a la anterior etapa de la telefonía móvil.

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Esa micropausa puede ser utilizada para ver un video, consultar un blog o recibir noticias de actualidad, relacionadas con el deporte, médicas, espectáculo o cualquier especialidad. Los nuevos medios y dispositivos móviles vienen a jugar un rol protagónico en la vida de las personas. Sólo hacen falta contenidos adecuados que no por ser breves carezcan de calidad o estén condenados a ser efímeros. La gente participa con el fin de alcanzar un sentido de pertenencia al grupo, desarrollar nuevas habilidades y oportunidades para relacionarse o simplemente por amor propio. Es necesario ser muy cautelosos con las imágenes que no tienen confirmada su procedencia. Ya hemos visto conmovedoras secuencias que muestran secuestrados implorando clemencia o dramáticas imágenes de ejecuciones que nunca existieron. La tecnología digital determinó que los periodistas asumen hoy tareas que antes estaban separadas: redacción, grabación, fotografía, edición, gráfica, diseño y publicación en la web. Los medios impresos, audiovisuales y digitales de un mismo grupo han desarrollado sinergias que permiten aprovechar recursos comunes, coordinar estrategias editoriales y promocionarse activamente entre sí. El periodista multimedia ha sido la respuesta del sistema ante el impacto de Internet en el modelo tradicional de comunicación. Quizás el mayor reto sea lograr que las distintas culturas de prensa, radio, televisión e Internet sean capaces de trabajar de modo unificado, cuando hasta ahora se mantienen estilos, rutinas y valores periodísticos muy distintos y en algunos casos hasta opuestos. El planteamiento que subyace en la convergencia multimedia no es sólo tecnológico o generacional, sino profesional. En síntesis, lo que hace que se haga mejor o peor periodismo depende de la actitud del periodista, no de la tecnología de la que se disponga. Es necesario atender los distintos cambios que se están produciendo y ver cómo los periodistas nos vamos adecuando a las distintas transformaciones que se producirán, tanto a nivel tecnológico como en las normas que deben regir la actividad. PERIODISMO MOCHILERO El periodismo multimedia es una apuesta al futuro que responde a la necesidad de los lectores, oyentes, televidentes y usuarios por recibir información de distintos medios y de distintas formas. En internet crece la demanda de contenidos audiovisuales. El número de internautas aumenta cada día, así como el consumo de videos y audios online. 65


El periodismo multimedia ha llegado para quedarse. No se trata de una moda pasajera sino una nueva manera de trabajar, donde los géneros han perdido sus fronteras para crear un único centro de distribución como consecuencia de las nuevas tecnologías, Internet y de la convergencia de medios. La forma de trabajar del periodista está cambiando. Los medios digitalizan procesos, flujos de trabajo, y los sistemas de publicación se sustituyen por los gestores de contenidos que separan la información del formato en que se presenta. Se puede acceder a ellos a través de Internet y por lo tanto, desde cualquier parte del mundo. Con los elementos que caben en una mochila, cualquier persona podría convertirse en corresponsal y transmitir las distintas posiciones que hacen a un conflicto para que cada lector saque sus propias conclusiones. El secreto es apoyarse en las nuevas tecnologías para saber contar historias audiovisuales que hagan sentir a quien las vea que está en el lugar de los acontecimientos. La reducción de los presupuestos en las redacciones y corresponsalías están modificando los hábitos de trabajo de los periodistas. Hoy las redacciones se encuentran integradas y este cambio tecnológico brinda a los periodistas nuevas posibilidades de expresión. Los retos de la información deben convertir a la sociedad civil también en protagonista del proceso informativo, para estimular el mestizaje y preservar la diversidad de las culturas. La información no debe ser un arma contra los pueblos, sino una proyección de sus necesidades. Todos tenemos derecho a ser escuchados. La nueva Ley de Servicios Audiovisuales abre una brecha para generar nuevos contenidos y relejar realidades muchas veces deformadas por intereses políticos, económicos y sociales. OTROS TRABAJOS Un periodista que vende sus talentos al mejor postor no actúa muy sabiamente. El trabajo independiente durante un tiempo extra laboral, que dé como resultado un libro, un artículo en una revista especializada brindan prestigio tanto al empleado como al empleador, como el hecho de dar clases en universidades o escuelas. 66


El trabajo voluntario o sin remuneración también está prohibido si involucra al periodista con temas y fuentes de noticias. Escribir discursos, divulgar noticias o avisos para candidaturas políticas; tomar parte en una demostración pública, desempeñar un cargo para un partido político o un cargo ad honrem en el gobierno, o encabezar grupos de protestas deben ser actividades proscriptas para un periodista. Los redactores periodísticos deben evitar todo lo que tenga que ver con la publicidad. Elaborar comerciales o testimonios comerciales, parece parte del trabajo del departamento de noticias en algunas radios y TV. Como sucede en muchos canales, el ingreso de presentadores de noticias que aparecen en comerciales es algo que va en detrimento de su credibilidad como reporteros, comentaristas y presentadores. Muchas estrellas del periodismo ganan bastante dinero extra haciendo publicidades y propaganda. Por otra parte, una persona que haya logrado una reputación en el periodismo no debería aprovecharse de eso para hacer carrera política. De esta forma se crean dudas sobre la veracidad de sus dichos, intereses y acciones. La mejor presentación que debe tener un periodista es su trayectoria. Resistir cualquier archivo, sin avergonzarse de que su vida profesional este marcada por un acto desleal con la profesión. PREMIOS A muchos medios les pareció una buena idea organizar concursos para el mejor artículo o editorial escrito, porque los ganadores podrían convertirse en modelos para toda la redacción. Pero la proliferación de premios periodísticos derivan en que: Hay tantos que han perdido significación como pauta de superación. La competencia es tan intensa que muchos periodistas inflan o inventan artículos con la esperanza de ganar, premios patrocinados por intereses que favorecen al organizador. El público debe profesar confianza absoluta en la independencia e integridad de los medios y en los periodistas que trabajan en ellos. Se deben evitar actividades que puedan despertar sospechas sobre la capacidad de dar las noticias en una forma equilibrada.

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CONFLICTOS CON FAMILIARES Muchas veces los conflictos de interés son causados por las actividades o empleos de esposas, maridos o hijos de periodistas. Hoy en día es común encontrar matrimonios trabajando como periodistas para un mismo medio o para diferentes organizaciones de noticias. En determinadas situaciones tienen asignaciones tan diferentes que nunca se encuentran conflictos de interés. Otras intercambian informaciones. Y como dijo algún colega “…los buenos periodistas pueden competir contra sus esposas durante el día y dormir con ellas por la noche”. ACTIVIDAD EXTRA PERIODÍSTICA Las actividades extra periodísticas de los propietarios y editores de los medios de información tienen implicaciones más serias que la de los periodistas. Cuando un propietario o alto ejecutivo tiene un conflicto de interés, puede afectar la credibilidad e independencia de toda la organización informativa. La libertad de prensa es para quien la tiene. Tanto los editores, los propietarios como todo periodista deben permanecer aislados y lejos de la comunidad para poder ser espectadores neutrales. Los editores deberían poder expresar sus percepciones no sólo a través de sus páginas editoriales, sino mediante esfuerzos por su comunidad. Por ejemplo, organizar una jornada para recaudar fondos para un hospital, una escuela, o proyectos similares. La responsabilidad básica del propietario de un medio consiste en transmitir las noticias y no en generarlas. Es difícil que los medios no informen sobre ciertos asuntos, cuando los propietarios de sus medios o editores estén involucrados. Cuando las compañías de los medios se convierten en conglomerados que invierten en empresas ajenas a la información o cuando otros tipos de firmas compran y se convierten en propietarias de los medios, surgen conflictos de interés cuando sus periodistas tienen que cubrir los otros intereses de sus propietarios. Los periodistas no deben aceptar ninguna dádiva, ni perseguir ninguna actividad que pueda comprometer o parezca comprometer su integridad. Deben conducir sus vidas personales con corrección y evitar tomar parte en asociaciones no profesionales que puedan afectar sus actividades periodísticas. 68


El periodista debe estar libre de cualquier obligación distinta al derecho del público a saber la verdad. Deben evitarse empleos secundarios, actividades políticas, cargos públicos y servicios en organizaciones comunitarias que puedan comprometer la integridad del periodista y la de sus editores. Ambos deben conducir sus vidas individuales en un sentido que los proteja de conflictos de interés, reales o aparentes. Su responsabilidad y compromiso con su público es fundamental al igual que la naturaleza de su profesión. Algunos periodistas, editores o comentaristas han sido fundamentales en la promoción de ciertos clubes y deportistas. Su trabajo consiste en informar, no involucrarse. Tampoco deberán recibir paga del deporte que cubren, dado que la participación financiera no puede beneficiar, sino perjudicar el tratamiento de las noticias y lleva consigo una presión para un tratamiento preferencial. Hacer todo el esfuerzo posible, para asegurar que la confidencialidad de la información no sea violada por quienes pueden aprovecharse de ella, antes de ser publicada. Muchos podrán argumentar que los conflictos de interés son inevitables en la sociedad moderna, por tal motivo algunas empresas exigen que sus periodistas firmen una garantía de conformidad, para evitar conflictos. El regalo es aceptado en muchas salas de redacción. Se impulsan los viajes sin costos, en tren, colectivo o avión con el candidato político o el equipo deportivo que se está cubriendo o se deja que las fuentes de noticias paguen las comidas o bebidas. Existe una tradición que impulsa a tomar lo que se pueda, sin considerar el valor de tales regalos y los motivos de sus donantes. Los intereses trabajan duro para abrirse paso en las columnas de noticias por medio de favores. Hace muchos años que existen esfuerzos tanto de funcionarios públicos como de personajes importantes, por ganarse el favor de ciertos periodistas, a través de “regalos” o comidas gratuitas. Esto continúa siendo un un problema que aún encuentran eco en muchos profesionales. Es más, en alguna oportunidad un colega me confesó: “… la pureza ética no es mi propósito principal, conseguir noticias sí. Si alguien me invita y además insiste en pagar la cuenta, que lo haga, es su deseo”. En el área rural, en cambio, es permisible aceptar almuerzos dado que se trabaja en un marco ético diferente. Rechazarlo es cuestionar sus normativas y en algunos casos puede resultar un insulto. Pero los periodistas de áreas rurales deben compartir con sus colegas urbanos el 69


riesgo de verse empujados a cruzar el límite establecido entre un gesto amable y un intento de influir en la política de noticias por medio de regalos, comidas y bebidas. Los regalos pueden ser un problema para los periodistas en cualquier época del año, pero para las fiestas de fin de año se desborda su efusividad. Con frecuencia las redacciones acumulan toda suerte de regalos. En algunos casos esas muestras de gratitud y aprecio son escondidas en bolsas y terminan en casa del algún editor. Los regalos más comprometidos éticamente son los viajes en comisión, giras pagadas por una fuente de noticias o algún interés dirigido que cubre tanto la cuenta del transporte del periodista, como también la comida y el alojamiento, que los medios aceptan por una cuestión de costos. Algunos sectores de la industria –incluidas privadas y del gobierno- se muestran dispuestas a pagar los gastos producidos por los equipos periodísticos para conseguir difusión de sus actividades. En muchos casos, dentro de la actividad hay más vida de gorra, desfachatez, antiprofesionalismo, falta de ética y es posible encontrar gente que no es periodista ni escritor y sustituyen los espacios vacíos. En el caso del periodismo de espectáculo, para atraer a los cronistas, los estudios y las cadenas ofrecen transportes y gastos para que se cubran los estrenos. Para buscar publicidad anticipada para sus nuevas películas y teleseries, arreglan audiciones especiales para los medios que incluyen entrevistas con las estrellas, directores y productores. Al igual que los cronistas, los críticos de cine reciben frecuentemente ofertas de turismo periodístico a Hollywood o a cualquier lugar donde se esté filmando una película. La justificación más corriente para aceptar radica en la afirmación de que algunos de los grandes eventos no podrían ser cubiertos de otra manera por una organización de noticias particular. Hoy, inclusive, para abaratar costos, algunos eventos son cubiertos por pooles de medios que destacan un equipo periodístico que emite, en forma exclusiva, para los integrantes de esa cadena. Al igual que congresistas y profesores de universidad, el trabajo de algunos periodistas se beneficia con ciertas gratificaciones como trabajar en salas de redacción de edificios del gobierno, credenciales de prensa de las distintas áreas del gobierno para facilitar el acceso de periodistas a lugares restringidos al público. También existe el hecho de aprovecharse 70


de su posición para obtener descuentos en el precio de un auto o en la cuota de un club. Buscar el favor de la prensa se ha traducido en regalos, descuentos, viajes, comidas y bebidas gratis. Los gastos en relación con el tratamiento de las noticias deberán ser pagados por los medios para evitar favores y consideraciones especiales para los miembros de la prensa. Un negocio para el que la credibilidad y la confianza pública son indispensables no puede permitir esa clase de imagen. El criterio también se debería aplicar a los pequeños medios que justifican los regalos argumentando que los necesitan para hacer su trabajo. AMISTADES Los cronistas que entablan amistades con sus fuentes pueden caer en la seducción del favoritismo. Muchos periodistas evitan una amistad con sus fuentes por temor a que esa relación pueda interferir con su perspectiva y con su capacidad de estimar la noticia. Por otra parte, una relación estrecha con cualquier fuente de noticias representa un conflicto de interés. Algunas empresas rotan a sus cronistas para reducir al máximo las relaciones. Si bien el periodista necesita desarrollar contactos, y eso es siempre conveniente, en muchos casos entablan amistades que con el tiempo pueden convertirse en un obstáculo. Por otra parte, tratar a todas las fuentes como adversarios puede ser injusto. Algunas de las más famosas revelaciones del periodismo fueron posibles solo porque los cronistas acordaron extender confidencia y protección a la identidad de algunas fuentes. El reportaje agresivo no supone el abandono de una conducta cívica. El material obtenido de fuentes confidenciales es útil como guía de información pero, no como fundamento para noticias. Las fuentes secretas se usan en noticias donde se informa de asuntos políticos y generalmente se utilizan con una muletilla: “una fuente de la Casa Rosada”, “fuentes autorizadas indicaron que”, “fuentes parlamentarias dijeron”. De esta forma se evita mencionar fuentes específicas, que por una razón u otra han exigido secreto. El investigador debe permanecer en guardia constante para evitar ser utilizado por informantes astutos que pueden levantar cargos injustificados contra aquellos a quienes quieren perjudicar. Muchas veces, las fuentes secretas han representado algunos costos a los medios cuando ellas 71


fueron el fundamento de la noticia. Es necesario tomar las precauciones necesarias, dado que después de todo, la fuente desea, por lo general. que la noticia se divulgue, de lo contrario no estaría hablando. También calcule la medida de riesgo al elaborar la noticia contra la propia naturaleza de la noticia: ¿Vale la pena el riesgo y está dispuesto a aceptar las consecuencias…? El “off the record” es el contrato más común entre cronistas y fuentes. Significa que la información no puede ser publicada o emitida. Pero con frecuencia las fuentes las usan para expresar que no quieren que se las relacione con la información, que puede darse pero sin mencionarla y quiere que sólo una parte de sus declaraciones se considere confidencial. La filtración es una palabra aplicada a la información obtenida por los periodistas y que no se obtienen mediante canales normales. Se produce cuando alguien enterado en secreto de cierta información privada decide compartirla con el resto del mundo. A veces el informante es un empleado molesto con actos o actitudes de su entorno laboral. En ciertas oportunidades se trata de personas interesadas que desean liberar cierto tipo de información sin que su nombre esté ligado a la noticia. Las fuentes de noticias deben identificarse a menos que exista una razón clara para no hacerlo. Cuando sea irrecusable proteger la confidencialidad de una fuente, debería explicarse la razón. No hay forma de negar que, en ciertas circunstancias, valerse de fuentes anónimas es una legítima herramienta periodística. Hay noticias, fundamentalmente en las investigaciones, que no podrían publicarse sin acudir a fuentes anónimas. Sin embargo, se deben tomar todas las precauciones. Se debe evitar que las fuentes anónimas ataquen la credibilidad y si fuera necesario hacerlo debe darse a la víctima la oportunidad de defenderse primero. Debe consultarse a un editor la supervisión cada vez que se cite una fuente anónima y debe usarse si otra fuente ofrece fundamento. EL REPORTAJE ENCUBIERTO El reportaje encubierto es la técnica más efectiva para llegar a la verdad de algo. Y muchos periodistas coinciden en que el engaño no es correcto; se podría asegurar que no se está burlando a nadie y se trata de un recurso donde se requiere información sin perturbar el escenario. El engaño pasivo, aquel que no consiste en la identificación de uno mismo puede ser casi lo mismo que mentir pero, aseguran algunos profesionales, que se sienten más tranquilos si pueden fingir en silencio, no mentir deliberadamente y aparentar lo que no son. Muchos deben haberse dado 72


cuenta que en ocasiones, los cronistas que investigan actividades ilegales no tienen otra alternativa que recurrir a la grabación secreta si quieren obtener evidencia de algún delito. Pedir el consentimiento para grabar a los personajes con quienes lidian sería una tontería. Los editores deben considerar, al decidir la autorización de cualquier forma de reportaje encubierto, sí se violan los derechos de un individuo y si la información investigada es de una importancia pública que amerita que un periodista asuma tal actuación. El periodismo encubierto –muchas veces- ha expuesto la maldad, el abuso, la estafa, el engaño, y la mala fe. Ese tipo de periodismo –cuando es realizado por profesionales capaces, éticos y cuidadosos- en medio de circunstancias que no dejan otra alternativa para llegar a una verdad de importancia vital, no se debería suspender. CRITERIO Quien ingrese en el oficio de periodista debe entender que no se permite la mentira, las imposturas. La ficción no tiene cabida en el periodismo. El plagio es uno de los pecados imperdonables del periodismo. Tomar ideas de otra parte, se considera una práctica periodística aceptable. El problema surge en esas difusas áreas entre el préstamo aceptable de la inspiración y el robo de las palabras de otro. Cuando se usa otro trabajo como fuente de inspiración, el resultado debe ser un trabajo propio. Usar el trabajo de otra persona sin comillas es una seria violación a la ética. Para la mayoría de periodistas el principio de exactitud significa registrar los hechos correctamente y presentarlos con honestidad. El “nuevo periodismo” es la etiqueta que se le ha adherido a una técnica que consiste en escribir artículos basados en hechos al estilo de pequeñas novelas o cuentos, utilizando los recursos y modalidades del género de ficción, para hacerlos más dramáticos e interesantes. El “nuevo periodismo” ha producido algunos artículos y libros que han sido bastante veraces. El “nuevoperiodismo” fue practicado por primera vez en la argentina por Rodolfo Walshcon “Operación Masacre” en el año 1957 y luegoen Estados Unidos, donde se le impuso ese sello, llevado a la práctica porTruman Capote (A sangre fría, 1960),Tom Wolfe, Gay Talese, o Janet Cooke entre otros. Una pieza periodística elaborada, puede ser más peligrosa cuando, debido a la estética de su estilo, los lectores se muestran más propensos a creerla…

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Entre ver y mirar existe una diferencia radical. Mirar es sinónimo de buscar, tratando de aprehender lo que hay que aprender. Nadie puede dar cuenta de una realidad completa sin pasar por la experiencia personal. El verdadero periodismo es intencional, se fija un objetivo que intenta modificar, o por lo menos, provocar algún tipo de cambio. Compartir problemas para encontrar soluciones o al menos visibilizarlos, darles identidad y presencia en la agenda de los funcionarios públicos. GRABACIÓN La mayor parte de las grabaciones que abundan en el ambiente periodístico, casi no versan sobre asuntos sensibles, su uso es rutinario en situaciones como entrevistas, conferencias de prensa o discursos. Las fuentes no desconocen que son grabadas, pero cuando está de por medio el teléfono, existen pocas probabilidades de saberlo, salvo que el periodista lo revele. A algunas fuentes les preocupa que sus declaraciones grabadas puedan caer en otras manos y usadas de mala fe, cosa que no ocurriría con la libreta de apuntes del periodista. En el mundo político, en general, no les agradan las grabaciones para no verse refutados por los registros grabados. Por tal motivo, debe haber consentimiento de ambas partes para realizar una grabación. Grabaciones secretas y cámaras ocultas son algunos de los métodos éticamente cuestionables de que se valen los periodistas para conseguir noticias. Nadie discute los métodos convencionales de reportajes tales como la observación, la entrevista a personas en sus lugares de trabajo o en sus hogares, o la consulta a la hemeroteca o la biblioteca. Pero cuando los periodistas mienten, violan leyes o se valen de tácticas sucias para obtener una noticia, los observadores se preguntan si el fin justifica los medios, si sus procedimientos no maquillan o distorsionan las noticias que producen. Cuando se trata de políticos que ocultan algo público, el trabajo del periodista es conseguir la noticia como sea. Los fines del periodismo son nobles, sin embargo, con frecuencia, el de los medios son vergonzosos. Si bien no se trata de una práctica demasiado difundida, aún se acostumbra a pagar por información o por derechos exclusivos de una entrevista. El periodismo de chequera es una mala práctica porque se corre el riesgo de que las personas digan cualquier cosa por dinero.

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ENTREVISTA POR ASALTO En primera instancia depende de quién es la fuente. Si se trata de un funcionario público que intenta evadir los medios, o de alguien que está involucrado en actividades ilegales. Cuándo los televidentes ven en pantalla a un cronista persiguiendo a una fuente en medio de la calle, la impresión que tiene es la del reportero honesto que formula la pregunta correcta y la del delincuente que evade la entrevista. La verdad podría ser lo contrario. El perseguido puede negarse a responder porque es un derecho que le asiste. Otra forma alternativa es que el cronista se acerca con la cámara encendida en espera desde atrás, y le consulta si acepta la entrevista. Si la respuesta es afirmativa, la cámara se adelanta, si declina ha quedado registrada la renuncia de lafuente a realizar declaraciones. La fuente también puede declarar “sin comentarios” y siempre se verá mal porque no se le puede permitir a una persona que testifique en contra de si misma, pero si se trata de un delincuente es legítimo atraparlo y preguntarle donde sea. Es parte de nuestro trabajo pedir que la gente rinda cuentas. La competencia trae muchas ventajas. También la disciplina que se alimenta del competir y la necesidad de informar lo antes posible los acontecimientos. El oficio del periodismo es dar noticias. Pero si la disciplina se orienta solo por la presión de ser primeros, sin la verificación atemperada que requiere la información precisa, entonces el público puede recibir información desorientadora. Cuando decenas de periodistas se reúnen para cubrir la misma noticia, en lugar de dedicarse a cubrir decena de noticias y situaciones diferentes, todos ellos tienden a acogerse bajo un perfil unificado de la noticia. La mayoría de los periodistas de la ciudad se arremolinan a trabajar la misma noticia. Para los gráficos es más fácil escribir sus propias noticias dejar que las agencias cubran los eventos más importantes. Para los observadores es difícil comprender por qué tantos periodistas se encuentran ligados a las mismas noticias cuando en otras áreas existe material significativo que es ignorado. La tendencia de un gran sector de la prensa es dejar que los grandes medios establezcan la agenda diaria. Semejante actitud de manada, destruye una de las ventajas que corresponde a un estado de libertad, de variedad, de diferencia y diversidad. Cuando se rompe la confianza entre un medio y sus fuentes, es el público quien resulta perjudicado. 75


SELECCIÓN Cada vez que se trata de seleccionar palabras e imágenes, los periodistas deben lograr el difícil equilibrio que supone caminar en esa cuerda floja que es la línea divisoria entre lo burdo y el sensacionalismo. Los medios no deberían ser cómplices en la curiosidad morbosa por detalles de maldad y crimen. Los periodistas deben observar los principios comunes de la decencia, excluyendo la difusión de noticias sensacionalistas o cualquier clase de énfasis que pudiera desorientar. Los buenos periodistas no necesitan palabrotas para hacer su trabajo más gráfico y efectivo. Tal vez ha llegado la hora de que los Jefes de Redacción se pregunten cuál es el buen servicio que prestan si tratan a todos como niños. IMÁGENES Y LENGUAJE OFENSIVO Un reciente estudio mostró que el 56% de los ganadores en los concursos de fotoreportaje, correspondían a imágenes de violencia y tragedia. Esto nos enseña, entre otras cosas, que las fotografías ejercen sobre las personas un poder de impacto superior al de las palabras impresas, y que su fuerza de afección excede la del lenguaje. Las personas se impresionan más con imágenes que con palabras, y por eso los editores, directores y productores de noticias, deben andar con cuidado cuando se trata de decidir cómo presentar material potencialmente perturbador. Una de las primeras lecciones que deberían aprender los camarógrafos y los cronistas principiantes, es que sus editores no les permitiránpublicar un lenguaje que atente contra la intimad y el buen gusto. Otro tanto debería existir con el lenguaje. Si bien algunos manifiestan que el lenguaje es parte de la noticia, argumentando que si la fuente dice barbaridades u obsenidades, es deshonesto y deformador que se lo “traduzca” o se lo elimine. Los editores deben pensar en sus lectores y audiencias en relación con sus familias pensando que ese material puede estar al alcance de los niños. Los medios no deben ser cómplices en la curiosidad morbosa por detallar la maldad y el crimen. Los periodistas, por su parte, deben observar los principios comunes de la decencia. Los buenos periodistas no necesitan palabrotas para hacer su trabajo más gráfico y efectivo. Cuando se eliminen palabras de una cita, se insertará una marca para indicar que 76


falta algo. Obsenidades de grueso calibre pueden ser usadas sólo bajo la aprobación expresa del editor o Jefe de Redacción. Si la palabra es esencial, si su eliminación deja sin sentido o distorsiona la noticia, se usará la primera letra de la palabra puntos suspensivos para indicar el resto. El material visual o el audio que se considere ofensivo para una parte importante de la audiencia, deberá evitarse, cuando sea posible. Detalles mórbidos, sensacionalistas o alarmantes no deben emitirse a menos que sean esenciales para el reportaje verdadero. La mayoría de los ejecutivos de noticias consideran a sus audiencias menos capaces que los periodistas para manejar ciertas palabras e imágenes. El material grosero, obsceno o indecente se debe evitar. PRIVACIDAD Ladecisión de cuándo un periodista invade la privacidad de alguien es mucho más un asunto de ética que de formalidad legal. Si los hechos privados llevados a publicidad son noticias legítimas, las oportunidades de un demanda por invasión de privacidad son muy pocas. La pregunta para el periodista es: ¿Hasta qué punto puede considerarse razonable una irrupción en la vida privada de alguien?¿Nos parecerá razonable también que se invada la privacidad de sus hijos u otros familiares? Para bien o para mal, en estos días la prensa parece mostrar cada vez más interés en la vida privada de funcionarios y gente de la farándula. Los funcionarios públicos, como cualquier persona, tienen derecho a preservar su intimidad ante la prensa hasta el momento en que sus vidas privadas no afecten los deberes de su cargo. Cuando la gente común y corriente se ven de alguna forma atrapadas en situación de noticias, muchos periodistas tienden a tratarlas como figuras públicas, lo que finalizará con demandas judiciales por invasión de la privacidad. Las noticias que tienen que ver con distintas clases de crímenes sexuales, jóvenes delincuentes y suicidios, en general son problemáticas y los periodistas deben ser cautos. ¿Es de importancia vital para la noticia, por ejemplo, el sitio de un crimen? ¿Es necesario aportar información para identificar a alguien que de otra forma pudiera ser confundido con otra persona? ¿Es necesaria la dirección exacta? ¿No serviría al mismo propósito nombrar la calle o el vecindario? ¿Quién puede resultar perjudicado y cómo? 77


Algunos editores prefieren evitar publicar noticias poco importantes si no hay interés comunitario de por medio. Muchos consideran la violación como un crimen que con frecuencia estigmatiza a las víctimas, convirtiéndolas en dobles víctimas. Los abogados y las personas que trabajan con víctimas de violación sostienen que la identificación pública impide a otras mujeres denunciar el abuso sufrido. Esta situación se ha intensificado con el ingreso de cámaras de TV en los juicios. Por otra parte, muchos periodistas preocupados por la creciente incidencia de jóvenes involucrados en ofensas mayores como asesinato, violación, robo, asalto a mano armada y asesinato, comenzaron a desafiar la leyes y costumbres que garantizaban un tratamiento confidencial para estos transgresores y realmente ¿necesita la comunidad saber cuál es el nombre del menor?. Los suicidios presentan dificultades y los medios deben mostrar compasión y ser conscientes del dolor que pueden causar a los familiares de la víctima. Algunos editores que se muestran partidarios de reportar la mayoría de los suicidios, en especial cuando ocurren en lugares públicos o se trata de gente importante deben sentirse intranquilos ante el efecto de imitación que se pudiera presentar. La tasa de mortalidad por suicidios en la Argentina es superior al ocho por cada cien mil habitantes, cifra que todavía hace que el país no se encuentre entre los más afectados en el mundo. Sin embargo la preocupación es creciente: la cuarta parte de los que deciden su propio final son jóvenes menores de veinticinco años. Entre los números, los proyectos y la negación de la realidad, miles de jóvenes argentinos no saben qué significa la palabra futuro. Y el problema no está en lo que suponen será el tiempo por venir, sino lo que sufren en el presente. Desde hace décadas el sistema se ha ensañado contra ellos, contra los que no llegaron a los veinticinco años. Les enseñaron desde los grandes medios de comunicación que el pasado no tiene nada de interesante para ellos y que todo se reduce a tener, como sea, pero tener algo ya, de manera urgente y desesperada. Los exiliaron del compromiso. Para que el futuro vuelva a enamorar a los jóvenes habrá que contagiarlos de ideales, de sentidos que vayan más allá del espejo y para eso será indispensable escucharlos y mostrarles ejemplos. En las situaciones de pobreza, la característica principal es la falta de esperanza. La pobreza muchas veces sufre y llora en silencio, no tiene voz y no se rebela hasta que no alberga alguna esperanza de mejora. 78


En nuestro oficio es necesario prestar mucha atención a lo que sucede en torno a nuestro alrededor. Diez personas verán un acontecimiento de formas distintas. La selección de lo que hay que mostrar y escribir estará reservada a la intuición de cada uno, al talento y a los principios éticos. El buen periodista, además de la descripción de un acontecimiento, tiene la explicación de por qué ha sucedido. El mal periodista sólo se limita a describir sin ninguna conexión o contexto histórico. Es necesario introducir en el relato lo sucedido antes, para poder contar la historia y comprender lo acontecido. En el proceso de recolección de noticias, los periodistas frecuentemente invaden intimidad bajo la rúbrica legal llamada intromisión. Se llega a esto simplemente al formular preguntas a personas atrapadas en situación de noticias. Generalmente las noticias referentes a tragedias, casi siempre incitan a invadir la intimidad de los familiares dolientes. Incluso personas inteligentes hacen preguntas tontas cuando se entrometen en el dolor de otros. Es más, algunos cronistas, en el tumulto, refriegan el micrófono en la cara a personas involucradas en una tragedia. También se solicita la foto del hijo, esposo o hermano del difunto y muchos cronistas se ven sorprendidos, al ver cómo la gente se muestra dispuesta a hablar. Muchas veces tanto fotógrafos como camarógrafos, invaden propiedad privada después de cualquier tragedia humana, y el periodista se muestra orgulloso cuando afirma tener la “exclusiva”. Muchos periodistas se condujeron apropiadamente en la cobertura de casos de rehenes y se convirtieron en amigos cercanos de sus familiares expresando estas normas: Expresar un sentimiento verdadero. Mostrar compasión sin abandonar el eje de la noticia. Establecer lazos de confianza con la familia y los amigos. No convertirse en parte de la noticia. Saber escuchar. Con frecuencia existen buenas razones para hacer estas cosas, pero la tendencia es la de dejarnos llevar. El periodismo en general, debe tomar conciencia sobre el tema de la privacidad como asunto de justicia elemental, y de implicancia tanto moral como legal. El derecho del público a saber necesita medirse en relación con el derecho a la privacidad de las personas. Se deben respetar no sólo los 79


derechos legales sino también la sensibilidad del público y proyectar una cobertura razonable, que no sea injusta ni abusiva. Con frecuencia se nota la ausencia de una reflexión capaz de equilibrar el interés público ante la privacidad de alguien. Estos controles son necesarios si se va a contar la vida y milagros de familiares de personas públicas. El posible beneficio de publicar la identidad de una víctima de violación o de trata de persona, difícilmente pueda superar el trauma que experimentan muchas mujeres cuando han debido testimoniar ante los juzgados y se han visto identificadas por los medios. Esa es una de las razones que explican por qué la mitad de las mujeres violadas no hace la denuncia en la policía. Pero nunca faltan individuos que infiltran sus cámaras a través de ventanas y atormentan a las personas. Antes de abordar situaciones privadas o invadir la intimidad de una persona o familia, un periodista debe plantearse las siguientes preguntas: ¿Quién se perjudica y quién se beneficia? ¿Existe alguna alternativa mejor? ¿Podrá justificarse ante otras personas o ante el público? ¿Podré mirarme al espejo sin avergonzarme? CONTRATO DE LECTURA A largo plazo siempre ganará la verdad. Tal vez el periodista pueda pensar en que su trabajo ha fracasado al suministrar material para la historia. Pero la historia no fracasara mientras él esté con la verdad. La Ética es la moral de la conciencia y lo hará intentar entender las motivaciones de todos los implicados en una situación. La idea del “periodismo independiente” parecería ser una bandera de libertad en el oficio de escribir o presentar los hechos en sociedad y se entroniza la figura del periodista como la del defensor de un noble interés ciudadano por sobre otras determinaciones. En general, las fuentes presionan la tarea del periodista en un juego perverso. Quienes suministran información suelen ser fuentes interesadas de las que los periodistas dependemos para obtener datos y a su vez corroborarlos, en esa rutina diaria que en el circuito que puede finalizar con una primicia. Además de las fuentes existen otros factores que determinan la independencia periodística: la empresa, y los anunciantes. La empresa 80


pone en la calle o en el aire un estilo de producto periodístico que sale a competir con otros proyectos. Frente a esta realidad, el periodista produce su material, que también debe complementarse con la planificación que realiza la “empresa periodística”. La tendencia se disputa, muchas veces, en la mesa de redacción, sobre el alcance político, económico (los anunciantes) y social. Cada empresa –gráfica, tv o digital- crea un modo de acercamiento hacia su público que reúne una visión del mundo que comparte con sus lectores. Es allí donde el periodista debe ensamblar su trabajo con el “contrato de lectura” establecido entre el medio y su público. La sociedad se desdibuja en el recuerdo y el mañana se vislumbra desde lo noticioso. El presente se relata como una manera de afianzar lo que se es y la historia se vuelve una puesta en escena ante la lente de una cámara, unas líneas bien redactadas frente a un micrófono, o la nota complaciente. Existen “periodistas” sin sentido del contenido social del oficio, y del quehacer profesional. El buen periodismo es aquel que es útil a los intereses de quien juzga o califica. Hoy los grandes medios son cada vez más funcionales a las corporaciones que a defender los intereses de la comunidad. La verdad ha dejado de tener algo que ver con la honestidad y se acomoda a la necesidad para aparentar lo que no se piensa y decir lo que el poder quiere oír, para contribuir al engaño masivo. Entonces el periodista se convierte en corporativo o subversivo, aliado o adversario, tiñíendo con aspectos ideológicos la información y callando las injusticias en beneficio de su bolsillo. Las “empresas periodísticas” están matando el capital social del periodismo como institución. Es función del periodista replantearse una noción de que es la verdad, la honestidad intelectual y reconociendo los intereses reales dentro de los cuales la práctica periodística debe ser ejercida. Ética es la moral de la conciencia. La conciencia es la verdad. Sabe que está bien y que está mal. Hoy el lenguaje es panfletario. Creíble para los adeptos y odioso para los antónimos. La demonización del otro cierra filas en torno a las ideas, dejando de lado la reflexión. La verdad para algunos, es subversiva, mientras que la mentira, para otros actúa como tranquilizante.

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El periodismo es la primera versión de la historia y los vencedores son quienes cuentan la historia y si la historia no existe, hay que inventarla o moldearla según los intereses de quien gana. Hoy buena parte de contar la historia la asumen los medios a través de sus periodistas. Los intereses de las corporaciones, los condicionamientos laborales y en muchos casos la falta de oficio, están ahogando el pensamiento de la práctica periodística, que está perdiendo su esencia y su credibilidad. Se designa a la prensa como un vigilante del gobierno, que representa y ofrece información a los ciudadanos de forma que ellos puedan participar en forma inteligente en el gobierno democrático. La libertad de prensa es esencial para el desarrollo de un gobierno democrático. Sin periodistas que observen e informen de las acciones u omisiones del gobierno, los votantes se mostrarán ignorantes e incapaces de tomar decisiones inteligentes en las elecciones. El papel de guardián se interpreta de forma diferente de periodista a periodista y de redacción a redacción, según las épocas. Algunos periodistas tienden a convertirse en vigilantes agresivos, olfateando y destapando cualquier error del gobierno. Otros semejan perros faldeos, demasiado respetuosos con la gente en el poder. Los funcionarios públicos se muestran menos entusiasmados cuando los periodistas son sus observadores críticos. Son decisiones éticas que afectan la responsabilidad del periodista dado que deben ser evaluadores de su propio gobierno. Periodistas y funcionarios públicos siempre recuerdan que la cooperación paga. Una amistad entre la fuente y el periodista puede dar lugar a serios conflictos de interés donde el más perjudicado es el hombre de prensa. Otra clase de cooperación prensa-gobierno, tal vez más dañina, ocurre cuando ciertos periodistas comienzan a sustituir la vigilancia por la complacencia. También la policía busca el apoyo directo de los periodistas en su lucha contra el crimen. El interrogante ético surge al plantearse hasta dónde debe llegar esa colaboración entreprensa y fuerzas del orden sin que se vea amenazada la independencia y credibilidad. Un viejo periodista comentó alguna vez que nunca se debe colaborar con las fuerzas del orden de forma que se arriesgue la propia independencia. Los secretos han conducido a funcionarios del gobierno a acudir a engaños, medias verdades e incluso hasta mentir. La historia reciente nos ha enseñado que nuestros políticos han encubierto sus vergonzosos 82


errores, y su incompetencia administrativa. Cualquier periodista sabe que una posibilidad de acceder a asuntos que funcionarios de gobierno tratan de mantener en secreto es mediante “filtraciones” de información por otros funcionarios o gente desplazada. Según algunos estudios existirían seis razones que inducen a un empleado de gobierno a filtrar información: - El ego del informante, que se siente halagado e importante. - La estrategia de la filtración, que intentara promover o hacer fracasar una propuesta. - La filtración bien intencionada, que traerá un tratamiento favorable de la prensa. - La filtración insidiosa que procurara satisfacer una inquina. - La filtración que busca un sondeo de opinión antes de decidir cualquier política. - El informante bien intencionado que procura hacer corregir algún error detectado. El motivo del informante, no siempre conocido por el periodista, puede ser usar a los medios con fines egoístas, ninguno de los cuales tendría que ver con la verdad, dando paso a noticias inexactas y deformantes. Si bien la filtración generalmente proviene de una fuente ciega, el público si sabrá quien la dio. Cuando se informa sobre un crimen, se obedece a un interés comunitario. Los periodistas están en la obligación de vigilar el sistema de justicia criminal y cubrir todo el procedimiento desde el arresto hasta la sentencia, de la misma forma que se vigila a otras ramas del gobierno. Pero lo que molesta a mucha gente es la forma como algunos sectores del negocio de las noticias, pública o transmite el material conseguido, y aquí algunas preguntas: - ¿Deben los cronistas jugar a los detectives e investigar los crímenes por su cuenta? - ¿Deben los periodistas informar sobre declaraciones de personas calificadas como testigos de un juicio? - ¿Deben los periodistas entrevistar a los jueces? - ¿Deben los medios noticiosos permitir que los abogados expongan o discutan sus casos en programas de TV para procurar una publicidad que incline la balanza a su favor? - ¿Deben los medios incitar a movilizar la opinión de la comunidad en contra o favor de un acusado? 83


En las últimas décadas, la prensa y los abogados, han estado saliendo juntos, acompañándose en numerosas conferencias para discutir patrones de guía, ética y procedimientos. El asunto ético de estas discusiones es si la cobertura que hacen los medios y los procesos legales se avienen con el sistema de justicia. En los extremos del argumento se sitúan los periodistas que exigen libertad absoluta para cubrir el crimen tal como ellos lo juzguen, y los jueces que buscan la imposición de la justicia. Los abogados, al servicio de las organizaciones noticiosas, argumentan que la justicia tiene a su disposición muchas soluciones, cuando consideran que la publicidad puede interferir negativamente en un juicio. Aunque los periodistas intentan esfuerzos por lograr que la cobertura de un crimen sea justa e imparcial, el límite entre el informe responsable y el sensacionalismo sigue en auge. Aún no existe un protocolo para tratar estos temas. La prensa debe mantener el papel esencial como vigilante de la administración pública y donde haya indicios o revelación acerca de desviación o mala administración, acción u omisión impropia de funcionarios, denunciarlos. Igualmente, si una persona aparentemente inocente se presenta ante nosotros a punto de ser llevada a la cárcel, debemos presentar toda la evidencia que hayamos encontrado en su favor. No sólo eso, nos abstendremos de censurar a la propia policíao funcionarios de gobierno en caso de que anunciaran públicamente evidencia concreta que apuntara a la culpabilidad de una persona, siempre que nuestro juicio periodístico nos indicara que algunos testimonios valen la pena considerarse. Por otra parte, si la policía sostiene una rueda de prensa para discutir una evidencia particular, sus maniobras y opiniones pueden ser dignas de noticias y en ese caso acercarnos al acusado buscando sus comentarios y también considerar otras opiniones que puedan confrontarse con las acusaciones. Abordarlas con cautela y precisión, tener en la mente los derechos de los acusados dejar en manos de los jueces las decisiones de culpabilidad o inocencia. Es importante tener en cuenta los siguientes puntos: - No se debe culpar a personas acusados o arrestadas. - Las declaraciones a la policía, cronistas o fiscales no son confesiones. - Las personas acusadas declaran, relatan o explican. 84


- Dar a la fiscalía y a la defensa una cobertura justa. Un periodista nunca debe usar su identidad periodística para formular preguntas o realizar cualquier función investigativa en nombre de la policía o cualquier dependencia del gobierno. Mentir al público a sabiendas destruye la confianza básica que la gente debe profesar por el periodismo y su función en una sociedad democrática. Resulta difícil recomendar qué actitud tomar cuando funcionarios del gobierno le mienten deliberadamente a un periodista, pero tengamos en cuenta el creciente uso de técnicas que el gobierno ha convertido en cosa corriente para que los funcionarios públicos refrenden sus falsedades frente a la prensa, con el argumento de: “me sacaron de contexto”… “no se interpretó lo que dije…”, “tergiversaron mis palabras…” En general, los periodistas de radio y televisión son menos intensos que sus colegas de la gráfica para controlar al gobierno, en especial a los gobiernos municipales. Parecen adherirse a una “ética especial”, cuando se trata de exponer la corrupción del gobierno, los sobornos, la mala utilización de los recursos, y otras acciones ilegales. La dependencia de la publicidad para su supervivencia financiera, convierten a la prensa en una prolongación del orden industrial y parecen menospreciar el papel del periodismo en una sociedad democrática. La ruta del dinero sacará a la luz, con el tiempo, que esa maniobra delictiva determino que no se invirtiera en situaciones que hacen al bienestar general de la población. La corrupción, como todo destino, para cualquier gasto, implica lo que los economistas llaman un costo de oportunidad, esto es, el no gastar iguales recursos en destinos alternativos. En un sentido amplio, este costo de oportunidad puede ser y es tanto pecuniario (escuelas a construir, deuda pública a reparar, rebajas impositivas a efectuar, etc., con los fondos malversados) como estratégico (por políticas, decididas en forma corrupta, por ejemplo: protección comercial, o subsidios decididos sin razones económicas o sociales válidas, que desvían los recursos de las industrias más eficientes a las más acomodadas); en general las políticas decididas con arreglo a objetivos no-sociales tienen como costo de oportunidad a las que maximizan el bienestar social. Desde el punto de vista estrictamente microeconómico, la corrupción genera fuertes efectos distorsivos en la eficiente asignación de recursos, y de un modo más perjudicial que un impuesto o arancel. Los efectos distorsivos son básicamente dos: un efecto de desvío en los bienes 85


comprados por el Estado (cuando son distintos a los que se compraría en ausencia de la corrupción) o en las políticas de largo plazo (por ejemplo; el no desarrollar estructura eficaz, o las instituciones que caen presas de presión y rodean de incertidumbre el proceso político; y un efecto de aumento del precio pagado por el Estado, que forma parte ineludible del famoso “costo argentino”. Como efecto de largo plazo sobre la estructura económica, se logra que las empresas exitosas sean no las más productivas e innovadoras, sino las que poseen más llegada a los mecanismos de corrupción de las políticas. En los sectores de producción, la existencia de corrupción desvía los esfuerzos de innovación, de competitividad y de identificación de demandas potenciales, hacia la oscura competencia por el favor del funcionario y por captar el poder de influencia sobre decisiones gubernamentales. El modelo económico deja de ser competencia empresarial para convertirse en clientelista, vividor del Estado y “lobbista aplaudidor” En cuanto al argumento de que el problema de la corrupción es inatacable, lo único que demuestra es la falta de imaginación o decisión de quién lo enuncia. A muchos economistas no les importa si los maestros o jubilados cobran lo que merecen. Podrán comparecerse, expresar deseos de pronta mejoría, llegar incluso a las lágrimas, pero la fría racionalidad de las ecuaciones, les dirá que no hay dinero para eso. El frio criterio de los economistas excusa muchas acciones del Estado. Con corrupción no hay ejemplaridad. Y sin ejemplaridad de los que mandan, la batalla educativa se pierde a partir de la falta de modelos y de la confusión de valores. Junto a la corrupción llega otra calaña más profunda y dañina: la impunidad. El problema de la corrupción se va instalando como uno de los principales detractores del sistema democrático. El rol de la prensa y el control ciudadano sobre la gestión pública debe ser un compromiso inmediato que la democracia necesita. A la sociedad le preocupa que se robe desde el poder, porque comprueba que ese robo institucional tiene un fuerte costo social, medido en un mal manejo del presupuesto y en una disminución de la calidad de vida del conjunto de los ciudadanos argentinos. Robar significa no hacer, hacer menos o hacer peor o hacer injustamente. 86


LA PRIMICIA Una de las nociones del reportaje, dice que el cronista es un espectador y no un participante de los hechos que cubre. La disciplina del reportaje requiere un enfoque desapasionado de la recolección articulación de los hechos. Los cronistas son observadores neutrales, no se tienen que involucrar en sus noticias. Si se trata de salvar la vida de alguien o algo irremplazable, existe una obligación más allá de las responsabilidades profesionales. No publicar la foto del cuerpo sin vida de un niño, cuando esa foto sería la primera notificación de la muerte del niño a su familia. Esta situación no se presenta con fotos de víctimas de accidentes o desastres dado que las autoridades son las encargadas de notificar a los familiares más cercanos antes de que algún medio, por querer tener la “primicia”, las publique. Es importante que los periodistas muestren consideración por las personas como seres humanos y hacer un esfuerzo por entender de dónde provienen las personas y por qué proceden como proceden. En casos de secuestro, por ejemplo, es común pedir a los medios que demoren su difusión de modo que los secuestradores crean que la policía no tiene noticias del caso. Las autoridades piensan que si la difusión se retrasa, tendrán una oportunidad mejor de garantizar un rescate seguro de los secuestrados. Otro error es el que muchos cronistas se convierten en mediadores de disturbios carcelarios o en la toma de rehenes. FOTOPERIODISMO Muchos fotógrafos prefieren que se les designe como “fotoperiodistas”. Esta palaba cubre diversos niveles de designación: Las fotos que son verdaderos editoriales y aquel fotógrafo que también escribe la noticia. Muchas fotos o imágenes captadas por camarógrafos han iluminado y ayudado a ensanchar el significado de un incontable número de situaciones noticiosas. Siempre es importante tomar las imágenes y dejar que los editores decidan qué hacer con ellas después. Quienes trabajan en situaciones de guerra son los testigos más frecuentes de horrores sangrientos para crear conciencia y terminar con la guerra para siempre. Otro problema se presenta para los camarógrafos de TV, porque la gente tiende a actuar ante las cámaras cuando las advierten y 87


esta situación puede traducirse en imágenes que deforman la situación real. Hoy mediante un software de procesamiento de imágenes, se pueden reacomodar, volver a colorear o transformar los elementos de una escena. El programa combina fragmentos de diferentes imágenes para crear una nueva. Otros generan imágenes completamente sintéticas, con una técnica similar a la que utilizan los arquitectos en la elaboración de sus proyectos, o a la usada en el cine para efectos especiales. Falsificar fotografías o imágenes, no es un invento reciente. Cortar, pegar y luego retocar, son prácticas que han sido empleadas desde hace tiempo en trucos o en propagandas políticas. Pese a que durante un siglo y medio la evidencia fotográfica fue considerada como prueba suficiente de un acontecimiento, con el surgimiento de revolucionarias tecnologías, la certeza de que “ver para creer”, se transformó. La gran autopista de la información nos trae un constante flujo de imágenes digitales, obligándonos a tener mucho cuidado, si queremos distinguir entre hechos reales y ficticios. Se propone a continuación un código con principios adecuados para ser aceptado por convicción propia y un amplio criterio adaptable a las circunstancias: - Respetar siempre la reputación de las personas y nunca lastimar los nobles sentimientos del lector. - Cuidar, por todos los medios, la calidad técnica de una fotografía para ofrecer información correcta y agradable. - No fotografiar asuntos que afecten la moral de la comunidad. - Respetar la voluntad de las personas en la “toma” de fotografías. - No permitir que se disvirtúe la verdad con sensacionalismos. - Evitar ser instrumento de particulares o actuar tendenciosamente. - Evitar impresiones discordantes entre lo captado y el epígrafe. - Captar lo interesante con un sentido propio de responsabilidad profesional. - Huir de lo vulgar con sentido altruista de mejoramiento social. - Cultivar la cortesía y el buen trato con los poderosos al igual que con los humildes. La fotografía es por sí misma “la palaba escrita”, porque existen en la historia acontecimientos de la humanidad que solo una imagen puede mostrar. Su significación es universal porque todos la entienden y es una fiel reproducción del mundo presente. 88


La dignidad del reportero gráfico es una virtud sin la cual los vicios del periodismo encuentran fácil acomodo. Esta dignidad se entiende como un respeto a sí mismo y a los lectores: el escándalo, el “chantaje”, la difamación, la calumnia, la presentación de vicios, etc., representan una actitud condenable y una falta completa de dignidad profesional. Lo mismo que el periodista que escribe, el camarógrafo de prensa estará a la altura de la claridad sin ser una causa indirecta de un desmoronamiento social o factor inicial de una campaña contra la dignidad de una persona. Por otra parte, la credibilidad de la fuente es importante. Mario Podestá, -un amigo con el que compartimos muchas horas de edición- murió, como tantos otros periodistas, cubriendo con su cámara, los acontecimientos en Medio Oriente me dijo una vez: EL SILENCIO DEBE ESPERAR. QUIERO COMPARTIR MIS IMÁGENES, IMÁGENES QUE OBLIGAN A TOMAR PARTIDO. IMÁGENES QUE MOLESTAN, INCOMODAN. HE TRATADO, DURANTE TODA MI VIDA DE CONTAR, DESDE EL CORAZÓN EL IDIOMA UNIVERSAL DEL DOLOR… Mario Podestá era un artista no sólo filmando, también sacando fotos y escribiendo. Su mirada tenía, mejor debo decir tiene –porque su obra permanecerá en el tiempo- el criterio de la poesía. La poesía no como rima, verso o métrica, la poesía como forma poética del decir. Una filmación, una foto, una palabra, captan ese instante único –que no se da ni antes ni después… es ese instante… irrepetible, el cual, una vez capturado pertenece al pasado y ni ese instante, ni nosotros mismos volvemos a ser lo que fuimos… Cuando desaparece físicamente un amigo, meditamos, reflexionamos y por un instante nos damos cuenta que el ritmo de la vida humana es acelerado. La lucha por la vida se hace más escabrosa y ausente, el trajín para saciar el afán de los apetitos confundidos que nos avasallan es perpetuo. La aspereza de los acontecimientos, juntamente con la incertidumbre del mañana, concluyen con la desorientación o llevándonos a la búsqueda de placeres inmediatos que la mayoría de las veces, a lo único que tienden es a una mayor desmoralización. 89


Cuando desaparece físicamente un amigo, se apaga lentamente el centelleo de una estrella en el universo y aunque nos queda su huella como recordatorio de que existió un artífice, su paleta y sus pinceles ya no tienen como volver a expresar esa fuente de energía que se ha ido irresponsablemente… Pero no desaparece en vano quien vive en la memoria de la gente. PROTOCOLOS En nuestro país existe carencia de protocolos o patrones de guía escritos y criterios que sugieran cómo deben comportarse los periodistas en determinadas situaciones límites. En general, se expresan diversos temores sobre la forma como el público percibe las noticias y la indiferencia absoluta de la gente de prensa por las personas una vez que consiguen sus notas y se van. No existe la llamada compasión, aunque sea estimulada insistentemente en el momento de hallar la noticia y el modo de presentarla. Con seguridad se podría mejorar la percepción del periodismo por los propios periodistas, incluso, con los que recién comienzan, dado que se muestran muy cínicos. Es hora de comenzar a dejar de rendirle pleitesía al cinismo. El tema de si los periodistas deberían mostrar compasión a las fuentes de noticias que cubren y en qué circunstancias, es algo ignorado en todos los códigos o criterios de operación existentes. No existe un patrón o guía de acción. Los periodistas no están exentos de errores. Mientras los médicos entierran sus errores, dijo alguna vez un Jefe de Redacción, nosotros mostramos los nuestros y nos mostramos más diligentes al mostrarlos que cuando los tenemos que enmendar. Los errores se originan en la incompetencia o por irresponsabilidad, o en última instancia por ambos factores. Si bien es imposible determinar si el periodismo ha acogido más individuos incompetentes e irresponsables que otras actividades, no existen dudas que cuenta con gran número de adeptos. Se han aducido toda clase de justificaciones para explicar las imprecisiones. En algunos casos el cronista o el productor no se tomaron el tiempo para verificar el hecho o la cita. Mientras que otros provienen de la simple ignorancia al carecer del conocimiento necesario para reconocer errores y prevenirlos. 90


Los plazos de entrega también pueden inducir a error. Muchas veces las fuentes de noticias dan informaciones que ni los cronistas ni los productores son suficientemente capaces para ponerlas en duda o simplemente verificarlas. Algunos temas son tan complejos y detallados que fácilmente se pueden cometer errores en el proceso de simplificación para las audiencias. Existe una creciente tendencia de los actuales periodistas a aislarse de cuerpo y alma de sus comunidades. Caminar el barro, entre los pasillos o los edificios públicos parecería ser como visitar a un pariente lejano en la cárcel. Se han perdido los valiosos contactos entre las personas corrientes y los periodistas. Si bien el aislamiento puede prevenir conflictos de interés, actúa en detrimento de la sensibilidad de los periodistas, de su comprensión y conocimiento de las personas y los asuntos sobre los que trabajan. La falta de reflexión conduce a muchos errores. Esta galopante ignorancia, este desvergonzado prejuicio contra la inteligenciahace al periodismo tan patéticamente endeble y ordinario. A grandes rasgos, muchos periodistas tienen un océano de conocimientos, pero con un dedo de profundidad. Tal vez, sea demasiado pedir que los periodistas dispongan de un conocimiento superior al promedio sobre los muchos temas que tienen que tratar todos los días. Pero los ciudadanos dependen de la información que obtienen de los medios para orientarse en las decisiones que deben tomar en muchos órdenes de la vida. La mala información puede conducir a malas decisiones. PROCESOS LEGALES Un segmento importante de la atención periodística marca con grandes desniveles, a causa de la ignorancia de las crónicas, los procesos legales. Parte de culpa, por la cobertura inadecuada de esta importante institución, debe recaer en la falta de conocimientos de los cronistas a cargo. El cronista promedio es prácticamente un ignorante del tema y son capaces de aceptar todo lo que se les dice, sin siquiera interrogar o poner en duda lo manifestado por temor a ser detectado como ignorante. Si bien gran número de periodistas encargados de cubrir el sistema judicial, tiene entrenamiento en cuestiones legales e incluso algunos el título de abogado, el promedio de los cronistas desconocen la terminología básica de los procedimientos judiciales. Una doble y triple verificación, tanto de los acontecimientos como de la lectura de lo redactado, siempre es deseable para detectar errores potenciales. Alguno de los problemas de ignorancia en el procesamiento 91


de las noticias podrían evitarse con un poco más de preparación y documentación por parte de los periodistas antes de formular preguntas. Volver a la investigación de biblioteca, más allá de las facilidades que brinda internet, es la primea consideración ética. Por otra parte, los periodistas deberían convertirse en verdaderas autoridades de los temas que tratan. Muchos periodistas jóvenes viven en barrios aburguesados y no se interesan por el futuro de sus comunidades. Por lo tanto son lentos en comprender sus historias, problemas, líderes, costumbres y hasta el nombre de sus calles. Existen varias razones que explican la ausencia de especialistas en las redacciones que hayan sobrepasado el nivel de licenciaturas en asuntos legales, finanzas, economía, medicina, ciencia y otros campos que debería conocer el periodista. Una de las razones es que el negocio de las noticias es básicamente una profesión de no especialistas, para qué reporteros y editores puedan manejar cualquier tipo de noticia en cualquier momento. Cuando los directores de noticias contratan a alguien, difícilmente se interesen en especialistas, buscan gente que pueda desempeñarse en cualquier rama, que se pueda defender y en televisión es fundamental tener una buena imagen, lo demás va por añadidura, aunque por supuesto existen algunas excepciones. Las organizaciones noticiosas deberían insistir en que sus integrantes tengan formación universitaria y uno o dos diplomas que acrediten conocimientos en áreas específicas. Estimular a los miembros de los equipos de noticias a tomar cursos de especialización, por medio de respaldo financiero e incentivos. Enviarlos a seminarios y talleres de trabajo, no sólo referidos a la práctica periodística, sino a diversos temas de índole profesional. No todos los errores se corrigen, como es lógico pensar. Muchas veces pasan desapercibidos, o directamente nadie se queja. A veces los errores al aire nunca se reconocen. Es obvio que las noticias emitidas por radio o televisión carecen de la permanencia de los registros impresos que la gene puede volver a leer años o hasta décadas después, aunque algunos programas se dedican a registrar algunos errores. Hoy en día resulta difícil lograr que las empresas periodísticas acepten y corrijan sus errores, porque existe el consenso de que el público no confiará en un medio que se equivoque. Si bien la corrección atrae la atención de personas que no se dieron cuenta del error original, presentar excusas es un signo de madurez en las personas ¿por qué no podemos trasladar esta actitud a las empresas periodísticas? 92


OMBUSDSMAN – CONSEJO DE NOTICIAS El periodismo es una institución demasiado importante para dejarse en manos de los periodistas y necesita supervisión independiente y crítica. Alguno de los instrumentos para lograrlo son los ombudsman. La depuración debe comenzar en alguna parte y tal vez los gremios, que agrupan a los distintos profesionales, debería considerar esa posibilidad. Otro método de evaluación que goza de gran atractivo en distintos países es el de Consejo de Noticias, un cuerpo encargado de supervisar el flujo de noticias que llega al público. El mismo debería estar integrado por catedráticos, profesionales, políticos, gente de la cultura y periodistas. Evaluar la realización periodística en todas sus formas, llamar la atención sobre sus carencias y sus logros, definir o redefinir sus criterios por un servicio honesto y responsable es propiciar el estímulo por una depuración constante de la profesión y llevar la delantera de lo correcto, justo y decente. Algunas cátedras de periodismo y comunicaciones consideran entre sus responsabilidades la crítica de los medios noticiosos. Este sentimiento se refleja más en su enseñanza e investigación que en los foros públicos. Sus críticas, siempre reciben la condena de periodistas de oficio, que las desechan por presuntuosas e ignorantes. No obstante su crítica se debe mantener, porque la responsabilidad de estas casas de estudios, es promover una detallada evaluación, sobre todo aspecto social de periodismo y una de las más útiles tradiciones de la academia. El público estaría mejor servido si conociera más sobre la ética y las políticas de las organizaciones que solventa. Muchas organizaciones noticiosas han declinado dictar códigos de ética escritos para sus equipos, por temor a que sean aprovechados por extraños, y se apliquen como criterios generalizados a todo periodista. Algunos directores han rechazado las normas escritas por considerar que la conducta ética se aprende mejor a partir de otros, que sirven de modelos en las salas de redacción. Pero también existen muchos malos modelos donde se enseñan prácticas no éticas. Los periodistas jóvenes necesitan saber en términos establecidos, qué es lo que se considera ético y no ético, más allá de que la ética es la moral de la conciencia. El público necesita reconocer, al igual que el periodista, que la naturaleza comercial del periodismo, muchas veces afecta su propia ética. El afán de los medios por encontrar audiencias que puedan vender publicidad, limita 93


la libertad de los editores para determinar sus contenidos, pero esto no debe ser un hecho que restrinja su competencia para determinar la ética y calidad del trabajo a realizar. El periodismo en sus puntos culminantes soporta numerosos riesgos éticos, debiéndose abrir paso a través de muchos dilemas. La actividad política o las filiaciones de partido de cualquier naturaleza encabezan la lista de tabúes. De la misma forma, los periodistas que reciben dinero de parte de intereses externos. EL ARTE DE TOMAR NOTAS Es la memoria de papel la que soporta el esfuerzo. En otros términos, las notas son para el que trabaja un alivio en su tarea. Sin ellas, los recuerdos se tornan vagos y sin consistencia. Pero las notas pueden ser peligrosas por sí mismas y por su cantidad. Peligrosas por sí mismas, porque si se toman en los momentos de pereza, y de sueño, del espíritu crítico, constituyen un tropel falto de cohesión y de resistencia. Peligrosas por su cantidad, porque si no están admirablemente ordenadas, serán lo que es un ejército que está en manos de un mal jefe cuya tropa está desbandada después del pánico. Existe un arte de tomar notas, y cada uno tiene las que merece. Buenas notas son la recompensa de una voluntad que sabe suspender el juicio luego de una valoración lúcida. Pero no basta escoger rigurosamente a la entrada; es preciso, además, que cada nota sea clasificada, y que pueda encontrarse inmediatamente entre miles de ellas. Durante las lecturas de formación intelectual, tomar notas es indispensable a causa de la flaqueza de la atención y de la memoria. La escritura es un sostén para la atención. El objeto de esas notas es poner a nuestra disposición el pensamiento de un maestro, que podemos volver a evocar con frecuencia en su precisión, y por consiguiente, incrustar en la memoria de manera que no se olvide. Preocupantes y raquíticas serán nuestras notas si no resultan de un esfuerzo del espíritu. No se trata de tomar de aquí o de allá una frase o un trozo de frase. En necesario penetrar el pensamiento del autor, comprenderlo, y luego exprimirle. Exprimir es, propiamente obligar, mediante presión enérgica y sacar el fruto que contiene. Por una especie de condensación de su pensamiento, que exige enérgico esfuerzo. Luego 94


estas notas, puestas en orden, se leen una y otra vez avanzando para no dejar detrás más que recuerdos organizados indestructiblemente. En cuanto a las notas tomadas en el curso de lecturas edificantes, hay que formar con ellas carpetas especiales. En ellas encontraremos la voz amiga y las palabras reconfortantes de lo mejor de nuestros antepasados. No hay que temer copiar los pasajes que nos han servido en momentos de desaliento, de disgusto, o que han redoblado nuestro ardor en momentos de firmeza. Hasta aquí, no se presenta ninguna dificultad. Esta no empieza sino en las notas de complemento, en las de caza a través de libros y revistas y en las reservadas para aliviar la memoria. La regla es que lo que debe aliviar no abrume. Es preciso un examen severo. ¿Es auténtica la cita? Si el pasaje que seleccionamos de una revista o un libro está firmado, ¿qué valor tiene el testigo? Es realmente inteligente o no es más que un seudo-inteligente? ¿Piensa con palabras o tiene contacto con la realidad? ¿Es competente en el caso que se trata? ¿Cuál es su carácter, su veracidad habitual? ¿Es apasionado? ¿Es impulsivo? ¿Tiene espíritu libre? Son precisamente los materiales más valiosos, porque sin ellos no habría huellas de los recorridos de la memoria. Cualquiera que sea la autoridad de un escritor, no tendré en cuenta más que afirmaciones (o negaciones) que pueda probar y al crítico que afirma sin probar lo desecho. ¿COMO CLASIFICAR NUESTRAS NOTAS? He aquí la organización que, después de muchos ensayos, me ha parecido la mejor. Si la clasificación es demasiado complicada, en vez de ayudar, aumenta la confusión. Unas cuarenta carpetas o biblioratos me parecen el máximo, porque con mayor número comienza la confusión. Cada una estará numerada y cada número corresponde a un título general. Por ejemplo, lo que concierne al trabajo intelectual está clasificado bajo una etiqueta, lo que atañe a la voluntad, a otra y así para la memoria, la lectura, etc. Cada uno debe hacer su clasificación, según sus gustos y según la naturaleza de su trabajo. Cuando tome una nota o recorte un artículo tenga a la vista el índice de sus etiquetas y ponga en su nota el número en que debe ser clasificada. Si la nota es de importancia, va a ocupar inmediatamente su sitio, si hay alguna dificultad para su clasificación va al estanque de decantación. Si el 95


libro o la revista no me pertenecen, tomar una nota o resumen en el que se indica la naturaleza de la referencia con remisión al libro y a la página. De esta manera no se construye en la arena y ningún esfuerzo se pierde. Mis observaciones, mis lecturas, los pensamientos que se me ocurren estando de paseo o en la cama que anoto en papeles sueltos, las imágenes que me sugieren los espectáculos naturales, etc., se clasifican y de vez en cuando, las vuelvo a leer para conservarlas o desecharlas. De esta manera, a lo largo de los años, tengo delante mi experiencia incesantemente examinada, comprobada y actualizada. Lo esencial es que estos planes sean claros, porque la sensibilidad de los lazos y por consiguiente la riqueza de las capturas, está en razón de la claridad de las ideas directoras. Los lazos alimentan copiosamente las ideas claras dado que se trata de un lento crecimiento orgánico, tranquilo, regular, sin esfuerzo, porque una vez disciplinado el cerebro, se actúa automáticamente. Darwin anotaba cuidadosamente los hechos, las hipótesis contrarias a su manera de ver, porque había observado que las olvidaba más fácilmente que los hechos favorables. Siempre trabajó en varias obras a la vez. Había organizado en un mueble, con etiquetas de treinta a cuarenta cajones en los cuales depositaba sus referencias y notas. Al final de los libros que compraba, hacía un índice de los hechos que le eran útiles para sus obras en preparación. Si el libro no le pertenecía, escribía un resumen aparte. Antes de emprender un trabajo, miraba todos sus índices y sus cajones y así tenía todas sus informaciones reunidas. El hábito hace todo más fácil y crea la necesidad del trabajo. Con el trabajo, tanto los males del alma, como los físicos, pasan inadvertidos.

BASE DE DATOS PARA LA INVESTIGACIÓN • Las bases de datos aportan más elementos a los artículos. • Las mejores analogías que se puedan hacer en el artículo, surgen de los datos. • Los datos de la misma base permiten hacer contrastes o chequeos. • Permite saber cómo luce un gráfico con una curva y ver dónde está el punto más alto y los más bajos de esa curva. 96


• Surgen títulos y enfoques. • Se pueden hacer relaciones o conexiones con otros datos que, sin el uso de bases de datos, sería imposible hacer. • Le brinda mayor autoridad al artículo. • Brinda al periodista herramientas para hacer mejor su trabajo. • El análisis de bases de datos debe ser el punto inicial del proceso de investigación. • Use la web. Ahora tenemos más herramientas ‘on line’ para mejorar las investigaciones. • No trate de impresionar a sus lectores con mucha cantidad de números. • Haga comparaciones útiles. • Use permanentemente sus bases de datos. • Use gráficos. • Esté atento a sus conocimientos de matemática y a su lenguaje cuando habla de números. • Haga muchos chequeos sobre la información.

Investigación: Decálogo En la “2ª Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación” (COLPIN 2010) Buenos Aires, colegas de todo el continente americano y España debatieron acerca de los desafíos de esa disciplina, las dificultades que acarrea como también los logros que se obtienen con su ejercicio. Un balance del estado actual de la investigación periodística. 1. El periodismo de investigación en América Latina es cada vez más profesional, a pesar del clima internacional de retroceso y de las dificultades específicas de la región. Pero se perfila como necesaria una nueva agenda de mejoras en la práctica profesional. Según se afirmó en el evento, “numerosas de las investigaciones presentadas están basadas en una creciente habilidad de los periodistas de tomar y cruzar datos de los registros bancarios, comerciales, inmobiliarios o impositivos”. Pero así y todo, “es necesario que organizaciones profesionales tengan online las bases de datos regionales y extra-regionales que puedan ser consultadas con provecho por los periodistas de investigación, y que este catálogo se vaya actualizando en forma permanente”. 97


También se afirmó que “está costando encontrar estructuras narrativas eficaces para la presentación de investigaciones en formato multimedia” y esas limitaciones “contribuyen a una dificultad en el actual estado del periodismo de investigación, que es la dificultad para explicar problemas/complejos”. Concluyeron que los Pulitzer una categoría de periodismo. Hoy posiblemente sea tan importante explicar lo ya sabido como investigar corrupciones nuevas”. 2. En los enfoques de las investigaciones hay que ver más el bosque y menos el árbol. Cambia notablemente la profundidad y el impacto del trabajo. En este punto, el consenso alcanzado luego del debate señaló que “en América Latina, los periodistas de investigación tienden a concentrarse en la descripción de un caso concreto pero tienen más dificultad en explicar cómo funciona la estructura que están analizando. Eso permite que un caso de corrupción no termine necesariamente con el fin del esquema de corrupción, sino simplemente con el reemplazo de ese nodo en la red de corrupción”. Uno de los participantes del congreso, el juez que investigó en Perú la corrupción en el gobierno de Alberto Fujimori consideró que “es que el periodismo de investigación no puede ser solamente un denunciador de casos, sino un denunciador de lógicas y esquemas de poder, es decir, que intente producir reformas estructurales y no solo cambio de nombres en las redes de la corrupción”. 3. Las fuentes (muchas de ellas, viudas del poder) siguen esperando que las encontremos. La cantidad de historias para descubrir siguen siendo muchas en las calles de América Latina. En este punto, se brindaron varios ejemplos de cómo funcionarios públicos “dolidos” con sus jefes o desplazados, pueden ofrecer datos para una investigación periodística. Con respecto a los casos de nuestro país, Matías Longoni afirmó que logró describir la trama de los subsidios agropecuarios “con los testimonios de empresarios”. Mientras que en el caso de la “mafia de los remedios”, sale a la luz “cuando un sindicalista, que quiere tomar venganza de su jefe político, decide revelar cuando es alejado del sindicato una estafa que hacía la obra social de ese sindicato”. 98


4. Hay cierta decepción en algunos periodistas de investigación porque consideran insuficiente el impacto de su trabajo. Varios periodistas expresan su disconformidad con los efectos que su tarea tiene en las instituciones y en los ciudadanos. Según comentaron los periodistas que investigaron diversos casos de corrupción, la “decepción” se genera porque “los corruptos ganan elecciones, los contratistas denunciados reciben nuevos contratos, las empresas investigadas por soborno crecen en ese mismo país”. “Quedó claro que el periodismo de investigación es una prueba de resistencia por lo que, a veces, si existe una espera ansiosa por resultados rápidos y rotundos, es muy probable que abunde la decepción”, concluyeron. 5. A pesar de ese sentimiento de decepción en algunos, el impacto del periodismo de investigación sigue siendo muy importante. En este punto se relataron las consecuencias políticas que tuvieron las investigaciones periodísticas. “El impacto es real” consignaron los participantes. Además, “la mediatización de un caso a través del periodismo de investigación funciona como un incentivo poderoso para dinamizar a los funcionarios del poder judicial. Muchas veces son los propios funcionarios judiciales los que filtran información a los periodistas para lograr mayor apoyo institucional para avanzar sus investigaciones frenadas en las burocracias políticas y judiciales”. 6. El periodismo de investigación tiene un fuerte impacto político, que es el efecto más inmediato y visible. Además del impacto judicial que pueden tener los casos revelados por la prensa, los panelistas coincidieron en que a eso “hay que sumarle el impacto político. Por año, decenas de carreras políticas entran en crisis en América Latina por la labor de reporteros y reporteras tenaces”. Según aseguraron, “las buenas investigaciones muchas veces cambian el mapa político, y eso se convierte en uno de sus efectos más importantes. Por eso también hay investigaciones periodísticas a las que –incluso el propio medio que las publica- les intenta bajar un poco la jerarquización para que tengan un menor impacto político, y que sean más coherentes con el posicionamiento político que el medio quiere tener en ese momento”. 99


7. La agenda de los periodistas de investigación casi no incluye la investigación del poder económico. La investigación suele ser estado-céntrica. Hay mucha más disposición para investigar el poder ocasional de algún político que el poder permanente de una corporación. Otro de los consensos al que se arribó fue que “no es para nada habitual en América Latina que el periodismo económico realice periodismo de investigación, y denuncie hechos de corrupción o algún tipo de fraude por parte de los sectores empresarios de un país”. 8. La polarización política en muchos países de la región reduce la credibilidad del periodismo de investigación. En este escenario es más posible desacreditar el trabajo de los periodistas. Según consigna el documento, “los periodistas en países de la región con procesos de polarización política alta percibían que la credibilidad de su trabajo era filtrada por la audiencia a partir de la posición editorial del medio en que trabaja”. “En estos escenarios polarizados, sobre todo los gobiernos tienen la posibilidad de restarle credibilidad pues suelen cerrar las fuentes de información oficiales (orales y documentales) a estos periodistas, haciéndoles más difícil la verificación de la información e induciendo de esta forma a errores que efectivamente logren restar la credibilidad a sus investigaciones”. Como contrapartida, “los medios oficialistas disponen de toda la información disponible en las oficinas públicas para destruir a los enemigos políticos del gobierno, a los medios no oficialistas se les cierra el flujo de documentación, se le niegan los pedidos de acceso, se niegan documentos, y acceso básico a los registros comerciales, bancarios o judiciales”. 9. La polarización y la corrupción también dificultan que otros medios investiguen los descubrimientos realizados por un medio colega. De esta forma, la falta de esta convergencia mediática reduce el impacto del periodismo de investigación. En este apartado, los panelistas coincidieron en que “el impacto social de la investigación periodística también depende de la actitud de los otros medios. Es decisivo si el resto de los medios convergen en investigar el caso o si evitan hablar de el, o incluso lo cuestionan. Que haya convergencia mediática quiere decir que el caso descubierto es incorporado a la agenda de los medios principales de la comunidad, y eso 100


entonces

genera

un

impacto

mayor”.

De acuerdo a los testimonios, “la convergencia mediática muchas veces no se concreta por, sobre todo, alguna de estas dos razones: polarización política o corrupción en el interior del periodismo. En los países con más altos grados de polarización, esta incluye un brazo mediático que se dedica a cuestionar las investigaciones periodísticas realizadas por los medios que son percibidos o están efectivamente en el campo opositor”. 10. Un indicador de la calidad de la democracia en un país es el grado de convergencia institucional con el periodismo de investigación. Este tipo de convergencia significa que las otras instituciones de control de la sociedad (el poder judicial, el parlamento, agencias de auditoría independientes) pueden converger o no en la profundización de los descubrimientos realizados por los periodistas de investigación. Para los expositores, “existe un nivel más importante de convergencia, superior al mediático, que es el institucional. Esto se refiere a si en ese país el resto de las instituciones de control se pone en marcha a partir de la existencia de una sólida denuncia periodística. Si el Congreso, el Poder Judicial, o las agencias auditoras correspondientes, actúan en convergencia con las investigaciones periodísticas realizadas, estamos frente a un país con importante calidad democrática”. “En general, en los países más polarizados de la región no se produce convergencia institucional. Los partidos que controlan el estado suelen evitar ser investigados por oficinas de control del propio estado, los poderes judiciales tienen poca autonomía y lo mismo suele ocurrir con los parlamentos”, señalaron. APRENDER A ESCUCHAR Saber escuchar es esencial por las informaciones que le servirán para encontrar mejores soluciones a los problemas de la vida. Pasamos largos años aprendiendo a hablar, leer y escribir, pero nadie nos enseña a escuchar. Nada es tan fácil ni tan útil como saber escuchar. No es lo mismo oír que escuchar. Oír es percibir sonidos. Escuchar es oír con atención. Para saber hablar es preciso saber escuchar. 101


La mayoría de los seres están enfermos de pena y no encuentran en quien confiar ni con quien compartir. Se necesitarían menos médicos y menos medicamentos si nos detuviéramos a escuchar al amigo y a quien no lo es. “Oír con paciencia es a veces mayor caridad que dar una limosna”. (Amado Nervo) Escuchar con amor y serenidad es el mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos. Hablamos mal y no sabemos escuchar, o mejor dicho, hablamos mal porque no sabemos escuchar. Ser oyente de la palabra, ser obediente a la misma nos permite realzar la esencia humana: Escuchar. Quieres aprender, escucha con atención lo que te dicen. Dominar este arte le puede dar un poderoso impulso positivo para su calidad de vida. Y más posibilidades de éxito. Del libro “Pasajes de la Vida” (sic) LOS BLOGS Un blogno es más que un pequeño periódico digital, en el que el bloggercuelga sus artículos, fotos o vídeos y reseña o alerta sobre lo que escriben y dicen otros, a la espera de los comentarios de los lectores, generando un ciclo de libre y espontánea circulación de noticias en tiempo real, 24 horas al día. Las herramientas para publicar un blogson sencillas: cualquiera, sin conocimientos de programación, puede construirse en pocos minutos una bitácora usando las opciones gratuitas que ofrecen Blogger, Wordpress y otras. Hasta ahora, los medios de comunicación se definían mediante una asimetría conceptual: son importantes porque no todo el mundo puede escribir en ellos, y porque son leídos por mucha gente. En los blogs cualquier persona puede escribir y ser leído por muchos seguidores que además, lo encuentran fácilmente. El trackbackpermite saber que otras páginas han referenciado una entrada específica. ¿El resultado? Internet ha dado voz al ciudadano común, a los que hasta hace muy poco tenían que conformarse con leer, escuchar o ver lo que 102


consideraban noticia los directores de periódico, los dueños de las cadenas de televisión o los jerarcas de la radio. En los blogs se habla de cualquier tema imaginable: desde diarios personales en los que alguien comparte su vida diaria con el mundo, hasta páginas de opinión de gran valor, periodistas que escriben al margen de líneas editoriales, cronistas cuya voz se perdería sin un blog, políticos, ex ministros, diputados, profesores, escritores, médicos, líderes, y analistas... Para los periodistas, la aparición de las weblog es una contribución interesante para la consolidación de la libertad de expresión y una poderosa herramienta para que la libertad de prensa, cada día, sea más real. La pregunta es: ¿Es el fin del periodista profesional? De ninguna manera, es una posibilidad inconmensurable para desarrollar una tarea periodística, más allá de los medios de difusión masiva, que realmente rescate la perdida función social que se observa en algunos de ellos que, cada vez más, con menos disimulo privilegian el mercantilismo. Obviamente, todos no adhieren a esta tendencia. Hoy, la redacción de cualquier medio de difusión es, el mundo. Y en ese mundo, en el que la globalización nos enseña que no somos tan distintos a otros periodistas del resto del planeta, continuamos discutiendo si el periodista nace o se hace; si debemos colegiarnos o no debemos colegiarnos, si hay libertad de empresa o libertad de prensa, si es mejor el idóneo o el académico; si es un oficio o una profesión. La irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación social, la red, la digitalización, el satélite y la informática han impreso una dinámica a la tarea periodística impensable en otros tiempos. Pensar, en esta era digital – y compartido por cientos de colegas en todo el país- la colegiación en la idea y el formato de hace tres década atrás, es un despropósito y, lo que es más grave, ignorar el replanteo de fondo de la función periodística. La libertad de prensa debe ser protegida como un derecho esencial y fundamental del ser humano, y no puede ser el periodista, precisamente, quien se imponga por encima de toda la sociedad.

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¿QUÉ ES SER ORIGINAL? Se puede ser original tomando todas las influencias posibles. La originalidad de un periodista está en que sea un ávido lector que no deje ningún anaquel sin revisar, ningún monumento histórico sin investigar. Un periodista debe tener algo de Montaigne: la idea de escribir es preguntarse por las propias pasiones del escritor. Un periodista debe tener algo de Kafka: la idea que los hechos suelen estar más envueltos en misterio que expuestos a la luz de la razón. Un periodista debe tener algo de Spengler: la idea de que las culturas son cuerpos orgánicos que pueden enfermar o estar en plenitud. Un periodista debe tener algo de Simnel: la idea que todo acontecimiento colectivo debe entenderse primero por pequeños rostros, formas inesperadas o rostros inesperados que encarnan un destino. Un periodista debe tener algo de Sarmiento: la idea de que un texto impetuoso, vecino a la blasfemia o al anatema remueve las conciencias. Un periodista debe tener algo de Marx: la idea de que las sociedades son productos históricos que viven en su conflicto irresuelto. Un periodista debe tener algo de Groussac: la idea de que todo hombre tiene un destino moral y debe sobrellevarlo con elegancia solitaria. Un periodista debe tener algo de Borges: la búsqueda en el otro de una verdad complementaria que cada individuo no sabe comprender. Un periodista debe tener algo de Guevara: la idea de que todo pensamiento es en sí mismo una fuerza moral. Un periodista debe tener algo de Belgrano: su pasión para transformar las individualidades a partir de la ética y la coherencia. Con todas estas influencias y la presencia de la vida de otros en su propia vida, podría decirse que la originalidad de un periodista estará garantizada ante esta telaraña cultural tan extensa. Pero no es así, su escritura, su decir deben pasar su apariencia y armonía personal, capaces de leer y volver a cambiar todo un universo literario heterogéneo y vital. Tamizada por el paso del tiempo la obra de un periodista debe reaparecer entre nosotros como el de diagnóstico una época decisiva de la historia, 104


pero además –y sobre todo- como la invitación a las nuevas generaciones a seguir desarrollando el pensamiento crítico. NO SE TRATA DE DURAR A lo largo de mis años -que no son pocos- he visto que muchas vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas. Muchos rostros se presentan tristes, abúlicos, faltos de voluntad e interés. El pesimismo inunda sus corazones. Incluso a muchos les cuesta dormir y todos los días se levantan con un dolor nuevo. A todos les he dicho y les digo que necesitan un ideal, un Norte, un paradigma, una utopía, tal vez un imposible en que pensar. Es increíble ver la expresión de sus ojos, pero es así. Y siempre les digo: Lo que Uds. necesitan es algo que verdaderamente los apasione, que ocupe sus pensamientos antes de quedarse dormidos, y que también, a veces no los deje dormir. Un motivo que los distraiga frente al entorno. Algo que les haga saber que la vida tiene motivación y sentido. Esto lo podemos encontrar en la literatura, en la música, en el deporte, en la investigación científica, en la historia, en la política, en el trabajo vocacional, en la amistad, en el estudio, en un hobby, en la necesidad de trascender espiritualmente. Esto significa ponerse de novio con la vida, apartarse del triste destino de durar, porque durar es tener miedo, miedo a vivir la vida. Es verdad que el hombre de la gran ciudad, además de los miedos interiores, propios de la condición humana, de su vulnerabilidad, y finitud (temor a la soledad, a la vejez, a la enfermedad y a la muerte) se ve acosado por otros enemigos invisibles no medibles en términos estadísticos. Hoy este hombre, viva donde viva, tiene miedo a ser asaltado, robado, vejado, torturado, muerto o secuestrado, a los accidentes, cataclismos, al aire y a las comidas contaminadas que provocanla desazón, y la impotencia. Un cuento anónimo muy antiguo relata que: Un peregrino se encontró en cierta ocasión con la Peste a la que le preguntó dónde iba. A Bagdad –le contestó- para matar 5.000 personas. Paso una semana y el peregrino se encontró nuevamente con la Peste que regresaba de su viaje y lo indaga. Me dijiste que ibas a matar a 5.000 personas, pero mataste a 50.000. 105


No –respondió la Peste- Yo sólo mate 5.000, las demás murieron de MIEDO. Por favor no se empeñen en durar. Conviértanse en protagonistas de la vida. Piensen que lo trágico de la vida no es morir, al fin y al cabo, la muerte tiene buena memoria y nunca se olvida de nadie. Lo trágico no es animarse a vivir, porque para ello es necesario estar contento, activo y sentirse feliz, sin buscar remedios multicolores, cuidarnos del frío, el calor, del sol, la lluvia, de alejarse de las gratificaciones, de observar con preocupación cada nueva arruga, envidiar como viven los demás, y deambular por los consultorios, eso es durar… sin vivir… Emerson ha dicho: “El heroísmo significa dificultad, postergación del aplauso, postergación de la comodidad, introducción del mundo en el departamento privado, introducción de la eternidad en las horas que se midan por el reloj del living room. Un mundo de héroes impide a la gente vivir sus propias vidas privadas”. Vivimos en un mundoligth estos últimos decenios. Todos escriben poesías, de parado, en la esquina, mientras esperan el colectivo. Cualquiera opina sobre educación sin tomarse la molestia de estudiar el tema. La gente habla de cualquier cosa con sumo aplomo y seguridad. Acotaba Emerson: “Sólo nos queda la vida privada, y ésta solo me sirve a mí. A nadie más”. Esa vida privada está privada de dimensiones históricas, de algo más allá, de algo superior, de ideales”. No hay héroes porque no hay para quién, porque si no te aplauden los famosos en un programa de la televisión no existís. Del culto a los héroes pasamos al culto del yo: “Cuando no admiramos a los grandes hombres, existe la posibilidad de que nuestro instinto de admiración termine por concentrarse en nosotros mismos. Algo peor para la democracia que el culto del héroe es el culto del yo”. Ese yo está solo, neurótico e incomunicado. CONCLUSIONES Mentir a la gente, fabricar y maquillar noticias, y plagiar, son delitos violatorios del criterio de exactitud y quedan fuera de contexto en el marco del periodismo. Ni siquiera deberían ser considerados en un libro, sin embargo, han llegado a convertirse en los problemas más espinosos del 106


periodismo. Si bien no todas las salas de redacción están llenas de inescrupulosos, muchos profesionales han admitido inventar y plagiar noticias. Engañar a alguien al fingir una representación de lo que no se es, en forma activa o pasiva, es algo antiético. Muchos periodistas respetables han sostenido que la única forma de llegar hasta el núcleo de ciertas investigaciones, es introducirse en el ambiente y difundir de primera mano, lo que verdaderamente ocurre y hasta participar experimentar los propios hechos. Existen editores que no ven nada de malo en acudir al reportaje encubierto, si los métodos convencionales de observación, no dan los resultados esperados. Muchos de los reportajes encubiertos exigen que los periodistas representen papeles ajenos a su profesión, que muchas veces han llevado a cabo con el asentimiento de algún personaje vinculado al área investigada. La utilización de estas fuentes, en muchos casos, ha deteriorado la credibilidad del periodismo. La grabación subrepticia por teléfono suscita desacuerdos, si bien una mayoría de periodistas se muestra en contra, otros manifiestan que es la única forma de lograr reunir cierto tipo de información. Tal vez parezca deshonesto, pero no parece ser un asunto de implicancia ética cuando el caso lo amerita. Periodismo rebaño El periodismo rebaño origina problema éticos dado que la asignación de un gran número de cronistas, fotógrafos y noteros a cierto tipo de noticias “calientes”, convierten a los periodistas en parte de la noticia, que es aprovechada por los organizadores del evento. De esta forma se distrae el tratamientos de otras situaciones, que realmente merecen ser tratadas y así, con este show se las ignora por completo. Entrevista de asalto La entrevista de asalto o emboscada, realizada muchas veces por periodistas de televisión, puede, muchas veces dar la impresión de que el protagonista de la nota es culpable sin que necesite un juicio y el veredicto del Juez. Los periodistas responsables deberían reservar esa técnica exclusivamente para funcionarios públicos y corruptos que tienen la obligación de dar cuenta de sus actos. 107


Cámaras ocultas. El uso de cámaras ocultas, ya sea filmando o fotografiando, puede justificarse si la noticia es importante y afecta los intereses del público. Llámese a esto, policías, funcionarios o políticos recibiendo sobornos. Cuando uno agrega a los métodos más comunes para obtener noticias, como son las cámaras ocultas, la dramatización de la noticia, el armado de manifestaciones, la salida y entrada de detenidos encapuchados en las distintas seccionales de policía, o la simple mentira de enunciados en “placa roja”, completan el cuadro de una profesión, que en muchos casos, dista de ser ética. Privacidad. Invadir la privacidad de personas públicas y sus familias, es muchas veces justificable, pero en determinadas ocasiones se ha abusado. Los funcionarios públicos saben que tienen que renunciar a gran parte de su privacidad cuando ingresan a la vitrina del poder público y en particular en los niveles más altos. Otro caso es el de las celebridades que conducen su vida públicamente y dependen de la publicidad para su supervivencia e invitan directa o indirectamente a la invasión de su privacidad. Hoy más que nunca se dedican horas y horas de la televisión a programas que muestran, analizan, comentan y hasta proyectan situaciones íntimas de sus invitados. Muchos “periodistas” actúan como si dispusieran de una licencia divina para – en aras del derecho del público a saber- destrozar virtualmente a una persona. Es importante que los periodistas comiencen a meditar sobre la ética de la privacidad y producir protocolos o lineamientos más nítidos y responsables que no estén ligados a un punto más de rating. El buen periodista es aquel capazde llegar directamente a la noticia, sin olvidar su humanidad. Mostrar humildad y compasión a sus semejantes involucrados en la noticia y no actuar como calculadores, frívolos y hasta descorteses con sus fuentes ante y fuera de las cámaras. Todas las discusiones y códigos éticos serán en vano si el nivel de competencia de los periodistas, no es suficiente para ofrecer un periodismo de calidad. Extremar sus conocimientos y afinar sus habilidades, ya que cuentan con un nivel de educación formal, superior al 108


de la persona promedio. Los periodistas son educadores, nos enseñan mucho de lo que sucede fuera del universo de nuestra experiencia inmediata. Si la calidad de una democracia, en buena medida, depende de la calidad de las formas de comunicación que la hacen posible, es necesario rehabilitar la vida pública resarciendo al lenguaje de los daños que se le han infligido. Contemplamos desvalidos el estruendo de los falsos lugares comunes, la carencia de matices, la inundación de prejuicios y estereotipos. Cuidar el idioma significa construir lugares comunes, para poder proyectar pluralmente el futuro. Acodados en la planicie del discurso hegemónico no es posible sino seguir vislumbrando más de lo mismo y la gran contribución de los medios a la vida pública es celebrar lingüísticamente ese pluralismo de formas en el que se cifra la riqueza democrática. Los periodistas deben ser provocadores sociales, dado que provocare es “llamar hacia adelante” vislumbrar el futuro, llenando el presente de palabras que permitan imaginar horizontes nuevos. Cada sala de redacción de este país cuenta con su reserva de incompetentes. “Necesitamos que las universidades nos envíen más técnicos”, dicen muchos editores, pero en verdad, la necesidad en las redacciones es la de una educación más profunda. La deserción de periodistas competentes y experimentados ha dejado las salas sobrepobladas de personas con menos de 25 años, cuando lo deseable sería un equilibrio entre experiencia y edad. Aunque las mujeres aún encuentran grandes obstáculos para asumir posiciones ejecutivas de alto nivel, han comenzado a codearse de igual a igual, con los hombres en una profesión anteriormente casi exclusiva para varones. No existen dudas de que en buena medida podríamos dejarnos de preocupar por los patrones éticos, los códigos y otros problemas por el estilo, si el periodismo estuviera conformado sólo con hombres y mujeres íntegros, dotados de un alto criterio de moralidad. El periodismo y el público necesitan reconocer que la naturaleza comercial del periodismo afecta su propia ética. El afán de los medios por encontrar audiencias que puedan vender publicidad, limita la libertad de los editores para determinar sus contenidos. Seguimos sosteniendo que los noticieros de televisión, no deberían someterse a los estudios del rating. 109


Los buenos periodistas se descubren detrás de las notas de calidad. Pero existen muchos aprendices de periodismo, que nunca han tenido la oportunidad de practicar un periodismo ético y de calidad porque trabajan para operaciones que cubren la noticia superficialmente o se pliegan a los factores de poder. Las acciones son por sí, buenas, malas, dudosas o indiferentes. Observadas atentamente se descubre si son francas y sinceras, o disimuladas y falsas. Los hechos son verdaderos, verosímiles, dudosos o fingidos. El tratar de las acciones pertenece a la moral: de los hechos a la historia. Cuando estos no son bien probados, se hallan alterados por el vulgo, trastornados según el interés del historiador, que intenta complacer, agradar al lector, no cuidándose de la verdad, ni de la probidad, que serán juzgados por la severa crítica. La moral inexorable, decide las acciones humanas, las clasifica según sus grados de bondad o maldad. Impide su ejecución; ejecutadas, si son malas, las castiga. Si son buenas, las premia. Ningún código de ética puede prejuzgar cada situación. Se requiere sentido común y buen juicio al aplicar los principios éticos a las realidades de cada medio. Un buen periodista es justo, correcto, honesto, responsable, independiente y decente. Deben permanecer en alerta constante para velar que los asuntos públicos se desarrollen en público. El partidismo en el comentario, viola el espíritu del periodismo. Trabajar para filiaciones políticas, instituciones oficiales o en organizaciones comunitarias debe evitarse. Deben conducir sus vidas personales en forma que los proteja de conflictos de interés real o aparente. A todo esto, debemos manifestar que las notas de investigación, en muchos casos, han debido abrirse paso a través de muchos dilemas éticos, que en ocasiones han envuelto a los periodistas, pero es justo decirlo, también ha expuesto errores y acciones ilícitas que han redundado en beneficio para la nación. El periodismo no sólo ha descubierto casos de corrupción, pública o privada, mala utilización de recursos, abusos de poder de diversos funcionarios, y otras acciones, sino que ha sido el único método de verificación de que disponemos cuando presenciamos el creciente y eficaz sigilo del gobierno en todos los niveles, para evitar la noticia.

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LA IMPORTANCIA DEL DIALOGO El diálogo como fenómeno humano, nos revela a la palabra como algo más que un medio para que éste se produzca e impone buscar, también, sus elementos constitutivos. En esta búsqueda encontramos dos dimensiones, acción y reflexión. Solidarias ambas al punto que, sacrificada una de las dos, se resiente la otra. Agotada la palabra de su dimensión activa, se sacrifica también la reflexión, transformándose en palabrerío. Si se enfatiza la acción, con el sacrificio de la reflexión, la palabra se convierte en activismo. Diálogo no es un mero acto de depositar ideas de un sujeto a otro. Tampoco debe ser discusión guerrera, polémica, entre sujetos que no aspiran a comprometerse con la búsqueda de la verdad, sino que están interesados sólo en la imposición de su verdad. El diálogo es un acto creador. No hay diálogo si no hay profundo amor al mundo. El amor es un acto de valentía y compromiso. Los verdaderos revolucionarios reconocen en la Revolución un acto de amor, un acto creador. No existe, el diálogo si no hay humildad. ¿Cómo puedo dialogar, si me creo un ser diferente, virtuoso por herencia, frente a los otros, objetos en quienes no reconozco otros “yo”? ¿Cómo puedo dialogar, si parto de la idea de ser dueño de la verdad y del saber y que los demás son seres inferiores? ¿Cómo puedo dialogar, si me cierro a la contribución de los otros, que no reconozco y hasta me siento ofendido con ella? ¿Cómo puedo dialogar, si temo la superación y sí por solo pensar en ella, sufro y desfallezco? La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Las personas que carecen de humildad o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo. No existe diálogo, si no existe una intensa fe en los seres humanos. Fe en su poder hacer y rehacer. De crear y recrear. Un falso amor, una falsa humildad, una debilitada fe en los seres humanos no pueden generar confianza. La confianza implica el testimonio que un sujeto da al otro, de sus intensiones reales y concretas. Decir una cosa y hacer otra, no puede ser estímulo de confianza. Hablar de humanismo y negar a los hombres es una mentira.

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El que no sabe admitir y administrar su propio miedo ni estar solo. El que no es curioso ni lo suficientemente optimista como para pensar que los seres humanos son el centro de la historia. El que no ha comprendido que el concepto de totalidad existe en la teoría, pero nunca en la vida. Estamos hablando de la relación entre generaciones, de los problemas de comunicación, entre personas de edades distintas, de la obstinación con que los adultos se aferran a sus posiciones, de la importancia de los jóvenes para hacer oír su propia voz y defender su propio punto de vista. En lugar de combatir es necesario hacer un esfuerzo por ver las cosas desde su perspectiva, intentando alcanzar una solución de compromiso. La relación entre generaciones nunca ha sido tan precaria como ahora. La clave de todo está en el interés recíproco. Hoy en día los jóvenes saben muchas más cosas, han tenido otras experiencias, por eso es preferible ser humildes y modestos antes que decir que por ser más viejo se puede saber más. No hay diálogo sin esperanza. La esperanza es el motor de los seres humanos. La desesperanza es una forma de silencio, de negar el mundo, de huir de él. Si los sujetos del diálogo nada esperan de su quehacer, su encuentro es vacío, estéril, burocrático y fastidioso. Sin fe en los hombres y mujeres, el diálogo es una farsa, o en la mejor de las hipótesis, se transforma en manipulación paternalista. UN PERIODISTA Un periodista es un ser bien nacido. Debe tener del asno su seguridad en el pisar, para caminar sin caer en el sendero estrecho, y agachar, como él, las orejas, cuando zumba a su alrededor el garrote. Necesita saber pasar sin alimentos semanas enteras como el camello y caminar con la frente erguida por medio del desierto. Debe tener la velocidad delchita para reaccionar ante cualquier situación inesperada. Ha de tener el olfato del perro para oler con tiempo dónde está la fiera y ladrar para poner en alerta a los pobres. Debe saber dónde hacer presa y dónde hincar el diente. 112


A un periodista le es indispensable tener la vista del lince para conocer en la cara de su interlocutor, lo que él debe saber; el oído del jabalí para escuchar los preparativos de la jauría. Debe descansar como el topo mientras pasa la tormenta. Debe saber andar, cuando va delante, con el paso de la tortuga, tan menudo y lento que nadie lo note. También ha de saber del cangrejo desandar lo andado, cuando ha andado de más. Ha de tener una cabeza fuerte como la del buey y hasta cierta inconsciencia como la hiena. Ha de estar siempre atento como el ciervo y dispuesto como la sanguijuela a recibir el tijeretazo del mismo a quien salva la vida. Ha de ser inteligente y sagaz, estudioso y analítico como el gato y saber poner cara de risa como la mona. La realidad es una fiera que se resiste a la trampa. La realidad de las personas y sus hechos es siempre huidiza. Ha de tener los ojos color esmeralda del tigreque cautivo, mira con nostalgia la selva que la jaula no le quita porque la lleva impresa en su memoriosa pupila. Todo esto dicho con mucho respeto por el mundo animal y respetuosa audacia hacia quien tiene la misión, cada día, de atreverse a contar la historia de las misteriosas criaturas que se llaman hombres, mujeres y niños. El periodista debe saber que el rostro más vulgar oculta algo secreto al espejo que se engaña si cree que lo muestra. Sin embargo, él es el único que puede retener algo de la realidad, para ver como son las personas, y lo que les pasa entre el amor que las enciende y el olvido que las apaga. Un periodista es un protagonista a fuerza de ser espectador desvelado por la crónica desproporción que hay entre el hecho y su relato; debe ser capaz de escuchar la contradictoria veracidad de los testigos, de soportar la fría narración del error médico, la indiferencia de los poderosos, la insensibilidad de los verdugos; debe ser un buscador de documentos que 113


demuestren la inocencia de los inocentes; un ser comprometido a no usar más armas que las que utiliza sobre el papel o lleva al aire, las más letales que se conocen. Un periodista no debe creer que puede transmitir la inmortalidad del prójimo, sólo debe estar seguro de hacer menos pesada la mortalidad. El periodista es el encargado de cultivar la planta que da el enorme fruto de hacer pensar y sentir. Nadie sabe hasta dónde se escucha su voz por débil que parezca. Siempre habrá alguien que lea entre líneas, escuche entre palabras y vea entre imágenes. El periodista tiene una misión con las simples y pequeñas palabras de todos los días. Entre ellas la palabra ecuánime, la que alienta, consuela, construye; la que vela repetidamente junto al insomnio creador; la que no ofende la inteligencia; la que dibuja una sonrisa o enjuga una lágrima; la que corriendo, va a prender la luz de la esperanza; la que con humildad suficiente, sabe que, si se usaron bien esas palabras, no será necesario tener la última palabra.-

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SOBRE EL AUTOR

Periodista, MP 10166. Se desempeño en el área de Noticias de los canales 9, Teledos, 7 y TELEFE.. Socio Fundador de la Asociación Iberamericana de Periodistas Especializados y Técnicos (AIPET) Capítulo Argentino. Fue Docente en la Cátedra de TV en la Universidad del Salvador. Fue Coordinador en el Servicio Iberoamericano de Noticias con sede en Madrid,(RTVE) España. Editor del Capítulo Argentino para la Cadena Eco de México. Ex Docente y Rector en la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa. Colaborador en medios argentinos y del exterior sobre temas de comunicación. Editor en Noticongreso.wordpress.com, Periodismo Parlamentario en temas de Ciencia, Tecnología, Salud, Ambiente y Energía. Designado “Directivo Decano de Honor y Dignidad”, en el grado de “Magister Laudet” por la Asociación de Rectores de la República Argentina y la Asociación de Directivos Argentinos al cumplir 30 años en la docencia. Edito los libros: "Federalización de la información" (1995), Ed. El FaroISBN 9508130466 "Televisión para Periodistas: un enfoque práctico".1ra Edición 2002 ISBN 9871004125 (Ed. La Crijía) 2da Edición 2007 ISBN 789871004126 Documentales: "Los Quilmes: la última Resistencia".(1995) http://youtu.be/ZXWOnIHZio Idea y Producción: "Luz, cámara, red" (1996) http://youtu.be/PfNrBokU6m4 Como parte de la socialización del conocimiento pueden leer en cualquier sistema digital o imprimir gratis los siguientes E-Books Belgrano: Una mente brillante http://issuu.com/gaceta21/docs/belgrano/0

ISBN 9789873356087

Como Estudiar: Manual Práctico http://issuu.com/gaceta21/docs/comoestudiar

ISBN 9789873348679

Por Resolución 327-2014 la Honorable Academia Mundial de Educación le ha instituído el Título Honorífico de Doctor Honoris Causa, reconociendo sus logros profesionales y su admirable trayectoria de trabajo en favor de la Educación Mundial.

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Ser Periodista  

Contiene normas para mostrar respeto por la dignidad, la privacidad, los derechos y el bienestar de las personas contactadas en el proceso d...

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