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GRUPO EDUCACIONAL GONZÁLEZ HEINRICH INSTITUTO POLITÉCNICO PROFESOR GUILLERMO GONZÁLEZ HEINRICH AVDA. JOSÉ PEDRO ALESSANDRI Nº 295 – 356 SEDE NUÑOA

GUIA UNIDAD I “EL HOMBRE Y EL TRABAJO” Profesor

: Francisco Quintana Canessa

Subsector / Módulo

: Desarrollo del Espíritu Emprendedor

Curso (s) : 4º Medio (Servicios de Turismo) Nombre del Alumno(a): Curso:

1. Definiciones del Hombre Un hecho evidente, que no necesita demostración, es que podemos afirmar: yo soy, yo existo. Cada uno de nosotros tiene conciencia de su propio yo. Los actos transitorios que realizamos – comer, cantar, reír- hacen referencia a nuestro propio yo, al sujeto que lo realiza.al mismo tiempo, tenemos conciencia de nuestra identidad y permanencia a través de los cambios. Eso no se podría explicar sin recurrir a un sujeto único, constante y permanente que subyace a todos nuestros actos que se revela en ellos.

precisamente; son algo del vino). En cambio el vino es una sustancia. Es en sí mismo, no es algo de otro. •

El hombre es una sustancia corpórea, es decir, consta de elementos materiales. Posee las propiedades de los cuerpos: es extenso, ocupa lugar, es cambiante (cualitativa, cuantitativa y localmente). Posee cualidades sensibles, es decir, cualidades que son perceptibles por los sentidos.

El cuerpo humano está dotado de vida. ¿Qué significa ser vivo?. Entre los seres que pueden cambiar hay algunos que tienen la capacidad de una mutación más íntima: son capaces de moverse a sí mismos.

No cabe duda de que somos, pero no es tan fácil decir qué es lo que somos. Soy, pero qué es lo que soy. ¿Quién es el hombre?. Tres definiciones básicas: 1ª definición: El hombre es un animal racional. Al decir que el hombre es un animal, estamos diciendo que: •

El hombre es radicalmente una sustancia: una realidad que es en sí misma, que no está sustentada en otra. Distinto es el caso de los accidentes (la temperatura, el color o el aroma del vino son accidentes, porque no se dan en sí mismos sino en otro, en el vino

Los seres vivos se distinguen según el grado de perfección de las operaciones que son capaces de realizar. Así podemos distinguir vida vegetativa, propia de seres capaces de nutrirse, desarrollarse y reproducirse; vida sensitiva, la cual además de realizar las operaciones propias de la vida vegetativa se caracteriza por la aparición del conocimiento sensible y del apetito sensitivo (placer y dolor). Al afirmar que el hombre es un animal racional, decimos que además de realizar las operaciones propias de la vida vegetativa y sensitiva, realiza otras muy perfectas como conocerse a sí mismo, conocer el auténtico fin del hombre, dirigirse voluntariamente a

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2 él, proponerse y poner los medios adecuados para alcanzar tal fin; es decir, en el hombre aparece el conocimiento intelectual y la voluntad. La vida humana es racional porque está –debe estarlo- regida por la razón. 2ª definición: El hombre es compuesto de cuerpo y alma.

un

ser

Se llama alma al principio vital de los vivientes. Así llamamos animados a los seres vivos e inanimados a los que carecen de vida. A los tres tipos de vida corresponden tres tipos de alma: vegetativa, sensitiva y espiritual (y, por tanto, inmortal).

3ª definición: el hombre es persona, es decir, una sustancia individual de naturaleza racional. La razón de ser persona es precisamente su alma racional. Si el alma humana no fuera espiritual, el hombre sería como los animales ¿en qué consiste la espiritualidad? •

En la amplitud de horizontes en que se mueve: el hombre está abierto a un horizonte ilimitado. El hombre es capaz de conocer y de amar no sólo los bienes limitados y caducos que sus sentidos le presentan, sino que es capaz de conocerlo todo y es atraído por el bien infinito y eterno. Los bienes limitados, aunque a veces nos atraen con fuerza, no logran colmar las apetencias de la voluntad. La experiencia demuestra que quienes han puesto su fin en los placeres, en las riquezas o en los honores, sino han quedado hastiado, han podido comprobar que la voluntad siempre quiere más, aspira a un bien más alto. El único bien que puede colmar las aspiraciones del corazón humano es un bien infinito que pueda gozarse para siempre

Libertad y libre albedrío: todo hombre es persona precisamente por tener una cierta libertad. Para que un acto sea libre es preciso que sea deliberado, previamente pensado o meditado. Hace falta, por tanto, tener entendimiento para poder obrar con libertad. Y como la libertad es la que nos da la categoría de personas hay que decir que el hombre tiene esta categoría porque empieza por tener entendimiento. Pero ha de entenderse bien lo que es la libertad. No debe pensarse que la libertad consiste en la capacidad de elegir entre el bien y el mal. La libertad es la capacidad de querer el bien conocido por nuestro entendimiento. Es la capacidad de querer el bien o de elegir entre

El hombre es un ser compuesto de cuerpo y alma espiritual. El alma es lo que da vida y organiza al cuerpo. Cuerpo y alma son dos coprincipios que constituyen una única realidad. La muerte se produce precisamente cuando se rompe esa composición de materia y alma, cuando el alma se separa del cuerpo. El alma humana es espiritual, esto es, no como la de los animales irracionales, ni menos como las de las plantas, las cuales agotan su función en animar o vivificar la materia. El alma humana no se agota en ser alma, en organizar y dar vida al cuerpo, sino que es capaz de realizar operaciones al margen del cuerpo y de subsistir por sí misma, es decir, separada del cuerpo. La espiritualidad del alma –y, por tanto, su inmortalidad- la conocemos por las operaciones que es capaz de realizar: por la capacidad de nuestra voluntad libre para amar todo bien, incluido el bien no corpóreo. Lo que realiza operaciones espirituales tiene que ser espiritual. El alma humana es a la vez: •

Alma: en cuanto vivifica al cuerpo.

Espíritu: en cuanto lo trasciende y puede obrar y subsistir separada de él.

En el caso del hombre da lo mismo hablar de espíritu que de alma. Son dos aspectos conceptualmente distintos de una misma realidad. Especialidad SERVICIOS DE TURISMO “Una Experiencia de Vida”


3 bienes. La capacidad de querer el mal no es libertad, aunque la manifieste, sino signo de que nuestra libertad es finita y por tanto defectible, es decir, que puede fallar. Querer el mal no es libertad, como sostener un error tampoco es conocimiento. Tomar como verdadero lo que es falso no es conocimiento, aunque solo un ser inteligente puede cometer tal error. De un modo semejante, querer el mal no es libertad, aunque sólo un ser libre puede hacerlo. El hombre tiene la libertad para amar el bien, puede frustrarla amando lo que no debe. La persona se presenta como forjadora de su propio destino. Pero esto no es tan fácil, pues no somos pura inteligencia y voluntad. Tenemos también un cuerpo físico y viviente, por lo que tenemos pasiones y apetitos sensibles que, en ocasiones, nos tiran en dirección opuesta a lo que entendemos que debemos hacer. Pero como no somos sólo un cuerpo viviente, sino también seres racionales, dotados de un alma espiritual, tenemos algo más: la capacidad de controlar nuestras propias acciones. De allí entonces la importancia de las virtudes que hacen que la voluntad sea fuerte y ame el bien y rechace el mal con agrado y facilidad. 2.

El desarrollo Integral

Dada la alta competitividad que se presente año tras año en el mercado laboral, en la actualidad no basta poseer conocimientos y habilidades técnicas en un área específica. En el ejercicio del trabajo interviene toda la persona, se ponen en juego todas sus cualidades. El hombre no es sólo cabeza. De ahí que muchos de los profesionales que fracasan lo hacen no por carecer de una buena preparación profesional, sino por no tener una serie de cualidades humanas que son imprescindibles para trabajar bien.

Por eso se habla tanto de la formación integral. Y con razón. Pero, ¿qué significa?. Parece que se hubiera convertido en un tópico que no puede faltar en un discurso sobre educación, pero poco a poco se ha ido perdiendo el sentido de lo que es integridad. Formación integral es una formación que ayuda a desarrollar todas las potencialidades de la persona, que da respuesta a todas sus interrogantes. Una formación integral es aquella que no instruye en tal o cual técnica, sino que forma a la persona como tal, enseña a vivir bien, ¡a ser un hombre cabal! Es claro que una formación meramente técnica no es una educación integral. Es decir, no es suficiente para formar a una persona humana de modo completo. Pero no es suficiente no sólo para formar a una persona completa, sino que tampoco es suficiente para formar un buen técnico. Entre otras cosas, porque un técnico es una persona humana completa y en el trabajo entran en juego y quedan de manifiesto todas sus cualidades. En el trabajo se pone en tensión al ser humano total. Por eso en el trabajo cada uno se muestra tal cual como es, allí deja su sello personal. Es así como se da el caso de profesionales que teniendo muy bien nivel de conocimiento fracasan, precisamente por serios vacíos en su formación personal: descuido, impuntualidad, desorden, inconstancia, pereza, falta de honradez, etc., o bien, porque no saben relacionarse con los demás, es decir, tiene dificultades para trabajar con otros: mal humos, impaciencia, susceptibilidades... a nadie le gusta trabajar con gente descuidada,... no se trabaja en solitario; el trabajo se hace en equipo. Otros también fracasan por no encontrar sentido a lo que hacen, por no saber descubrir los valores que encierra el trabajo. Es obvio que trabajará de manera distinta el que considera el trabajo como un castigo o un mal necesario, que aquel que entiende que el trabajo es una actividad propiamente humana a través de la cual el hombre se perfecciona, desarrolla sus capacidades y presta un servicio a los demás.

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4 Pero para que una persona tenga una formación integral, y llegue a ser un verdadero profesional, debe desarrollar todas las áreas potenciales de su existencia, sacando el mayor provecho en cada una de sus facetas tanto personales como profesionales. Dada la evidencia física del hombre y su importancia ineludible de su identidad corporal, una primera área se preocupa del desarrollo de la parte de responsabilidad que a cada uno le corresponde en el crecimiento y funcionamiento de su propio cuerpo. Reconociendo al hombre como un ser inteligente que puede lograr por sí mismo su realización personal, se propone el desarrollo de la capacidad de pensar, innovar y utilizar la información de manera original y relevante. Desatacando que el hombre se diferencia de todos los otros seres creados por su capacidad de distinguir entre el bien y el mal, entra luego a desarrollar la disposición permanente de la voluntad para organizar las fuerzas e impulsos de la persona de acuerdo a un principio regulador de naturaleza ética. Confirmando la resonancia que los efectos tienen en la historia interna de las personas, otra área se encarga de obtener y mantener un estado interior de libertad, equilibrio y madurez emocional, integrando la vida afectiva al comportamiento. Como no es posible comprender al ser humano sino en relación con los demás, otra área atiende el desarrollo de la dimensión social de la personalidad, con énfasis en el aprendizaje y práctica de la solidaridad. Y como tampoco es posible arrancar de la vida humana su vocación hacia lo trascendental, también se debe desarrollar la aspiración a establecer vínculos espirituales, la capacidad de asumir una fe e integrarla a la vida y la disposición a respetar las distintas opciones. De esta forma, las áreas de desarrollo y formación integral conforman una armonía

integradora que comprende todas las facetas del hombre. La salud, la realización personal, la identidad, la madurez, la integración social y la propia felicidad, dependen de un desarrollo armónico de todos estos aspectos. a) Corporalidad En el amplio abanico del desarrollo de la personalidad, lo que primero se evidencia es la singular y misteriosa relación de una persona con su cuerpo. Alma y cuerpo realizan su unidad a cada instante en el movimiento de la vida, en una interdependencia difícil de medir pero real. Es así, como el desarrollo integral de una persona no sólo depende de factores inmateriales, como los espirituales, los psicológicos o los culturales. También está sujeto a factores físicos, los que interactúan en la determinación de las características de la personalidad. Por otra parte, el cuerpo, objetivado y conocido cada día más por la ciencia, no sólo crece y funciona en razón de una serie de cambios y procesos sujetos a leyes propias, sino que es posible obtener a su respecto un punto de plenitud, al cual el hombre se acerca a medida que transcurre su vida. Entendemos entonces por desarrollo corporal, el ejercicio de esa cuota de responsabilidad personal en el crecimiento y funcionamiento del propio cuerpo. b) Creatividad Otro aspecto relevante en el desarrollo de la personalidad es el que dice relación con los procesos cognoscitivos y el desarrollo intelectual. Descubrir la información, almacenarla, hacer inferencias y sacar conclusiones, valorar la calidad de las ideas y soluciones, discernir entre ellas, son tareas propias de la inteligencia, que van desde los simples esquemas infantiles hasta los conceptos más elaborados de la adolescencia y la vida adulta.

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5 La posesión de un abundante depósito de conocimientos debe distinguirse de la libertad para usar ese conocimiento. Al hombre dotado de una variada gama de imágenes y conceptos acostumbramos considerarlo inteligente, pero al que utiliza ese cúmulo de manera original y relevante, aportando soluciones o productos nuevos, lo llamamos creativo. La creatividad es un concepto que ha recibido mucha atención e innumerables definiciones en la época contemporánea; y no está referida sólo a la creación artística, como tampoco es un don especial recibido en el paquete hereditario. Es una aptitud que existe en la persona y que es preciso hace brotar. Para que surja, se necesita además educar una actitud creativa, caracterizada por una apertura de la persona a la plenitud de sus experiencias, sensible a lo que acontece en su entorno, a los demás seres humanos y, sobre todo, sensible a lo que descubre dentro de sí mismo. La insatisfacción de las necesidades prioritarias, como las fisiológicas, la seguridad, el amor, la estima; la falta de conocimientos suficientes, el apego a reglas antiguas, el miedo al error y al fracaso, la incapacidad para la aventura, el ambiente severo, el conformismo con el entorno, la censura sistemática, constituyen serios obstáculos al desarrollo de la creatividad. c) Carácter Entendemos el carácter como una disposición permanente de la voluntad del hombre para organizar sus fuerzas e impulsos de acuerdo con un principio regulador de naturaleza ética, confiriéndole a su comportamiento cierto perfil personal. Concebido de esta manera, el carácter se contrapone con el mundo de los instintos, de las apetencias y de los rasgos que dependen especialmente de la constitución física o que están relacionados con ella, la cual sostiene el carácter, pero no define las elecciones ni los valores.

En este aspecto del desarrollo de la personalidad es fundamental la orientación de la vida en base a objetivos, so ordenación de acuerdo a valores libremente aceptados y la educación de la voluntad para que la persona se mantenga adherida a esos valores. De esa manera se da sentido a la vida y coherencia a la conducta. Tal certidumbre y consistencia ética permiten al hombre maduro obtener la consecución de los fines que considera justos. Correlativamente, las personas que tienen un buen conocimiento de sí mismas poseen un elevado sentido del humor, probablemente debido a su capacidad de autoobjetivación. Quien tiene sentido proporcionado de sus cualidades y valores es capaz de percibir sus incongruencias y absurdos. El humor a que nos referimos carece de hostilidad, es intrínseco a la situación y no añadido a ella, es espontáneo, considera respetuosamente a los demás y es ajeno a la comicidad. Un humor que invita a la persona a superar dificultades y a expresar de un modo constante su gusto por la vida. Un carácter alegre es una marca que identifica, distingue y atrae voluntades. d) Afectividad Al igual que las dimensiones biológica, cognoscitiva y moral, las experiencias afectivas forman parte de la vida y contribuyen a definir la personalidad. Las emociones, sentimientos, pasiones y motivaciones le confieren a toda actividad humana una particular resonancia, que aún cuando sólo podemos definir de un modo vago, es de tal importancia subjetiva que deja huella decisiva en la historia interna de las personas. Las experiencias afectivas se generan desde los estímulos concretos de la vida practica, se vivencian interiormente, provocan reacciones corporales, se manifiestan en la conducta y se expresan en las ideas, juicios y pensamientos, influyendo finalmente en la definición de la personalidad. En todo proceso de formación, debe procurarse que la vida afectiva se integre

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6 adecuadamente al comportamiento, favoreciendo el desarrollo. e) Sociabilidad La finalidad de todo proceso de formación es la libertad y toda autoridad se justifica en la medida que existe para la libertad de quienes educa, dirigen y gobiernan. Si la persona es un ser racional, capaz de conocer la verdad y si su voluntad debe elegir los valores en base a los cuales ordenar su vida, la libertad es el medio insustituible dentro del cual deberá ejercer esas facultades. La libertad humana es para realizarse en el encuentro con los otros, para asumir una actitud responsable ante el hecho social. Es así como la libertad se convierte en respuesta, en compromiso con la comunidad, en auxilio al que sufre, en socorro al medio natural depredado, en encuentro y diálogo entre las culturas, en solidaridad. f) Espiritualidad Desde que toma conciencia de sí mismo el ser humano busca respuestas sobre el origen, naturaleza y destino de su vida: ¿de donde vengo?, ¿qué es el hombre? ¿a dónde voy?. Una cultura o una época se preguntan en forma diferente que otras, el hombre que trata de vivir ajustado a su conciencia se interroga de otro modo que quien no oye su voz; la mujer que sufre dolor pregunta de otra manera que la mujer sana; el creyente plantea la cuestión distinto que el incrédulo; el estudiante que el obrero; pero siempre se trata del mismo enigma que pide solución. Así como no podemos separar a la persona en componentes emocionales, mentales, físicos o sociales, tampoco podemos arrancar de la vida humana su vocación hacia lo trascendente, la admiración ante el misterio, la búsqueda de creer.

hace presente en la existencia cotidiana, por lo cual el desarrollo espiritual es la tarea de establecer vínculos personales, íntimos y recíprocos con nuestra fe, asumiéndolo e integrándolo a la vida. 3.

El Trabajo Humano

El diccionario da diversas definiciones de la palabra trabajar: • Ocuparse de cualquier ejercicio, obra o ministerio. •

Solicitar, procurar e intentar alguna cosa con eficacia, actividad y cuidado.

Aplicarse uno con cuidado u desvelo a la ejecución de alguna cosa.

Formas, disponer o ejecutar una cosa, arreglándose a método y orden.

Poner esfuerzo y empeño por lograr hacer bien una cosa.

De todas estas definiciones, falta quizás la esencial: el trabajo es connatural al hombre, forma parte de su naturaleza. Podríamos decir que todo hombre, por el hecho de serlo, tiene vocación para el trabajo. El trabajo llena gran parte de la vida de un hombre. No sólo es una necesidad para subsistir, para mantenerse y mantener una familia. Es mucho más. El trabajo humano abre horizontes y proyecciones insospechadas a la persona que lo realiza bien. El trabajo es una exigencia de nuestra naturaleza racional, ya que a través de él empleamos y ejercitamos las fuerzas del cuerpo y del espíritu. Es, al mismo tiempo, un derecho y un deber de todo hombre. De ahí surge para cada uno el deber de trabajar honradamente y también el derecho al trabajo.

Lo espiritual comprende la relación del hombre y del mundo con un Dios (o ser superior) y la manera en que ése Dios se Especialidad SERVICIOS DE TURISMO “Una Experiencia de Vida”


7 a) Concepto e Importancia del Trabajo

b) Competencias Humanas en el Trabajo

El trabajo es un factor decisivo para el desarrollo total de la persona. Aún más, sólo trabajando bien el hombre puede llegar a su autorrealización (último peldaño de la pirámide de Maslow). Al trabajar, se ponen en marcha las cualidades, aptitudes y habilidades que una persona posee. Esas cualidades son personales, se identifican con el mismo yo. Por eso, para poder desarrollarse, el hombre y la mujer que trabaja, experimentan que están poniendo en práctica algo interior, profundo: están dando lo mejor de sí. El trabajo bien hecho produce siempre una íntima satisfacción, aunque no exista nadie presente, aunque no sea conocido por los demás.

Un motivo es la causa o razón que mueve para hacer una cosa. El motivo es también el fin por el que se trabaja. Fuera de que todo ser humano normal tiene la necesidad y obligación ineludible de trabajar, no todos trabajan del mismo modo ni por los mismos motivos. Hay un principio que es válido aplicado al trabajo: “a mejor calidad de los motivos, mejor calidad del trabajo que se hace”. Los motivos para trabajar son muchos y de diversa índole. A continuación se señalan los motivos más frecuentes: • •

En el trabajo, una persona proyecta todo lo que ella es, no sólo un saber, una destreza técnica o una habilidad. Tiene un sello de la personalidad, del que trabaja. Esto es fácil de comprobar: todas las cualidades y defectos personales se ponen de manifiesto en el trabajo: la puntualidad o la impuntualidad, el orden o el desorden, la constancia o la inconstancia, la responsabilidad o la dejadez, la laboriosidad o la flojera, el espíritu de iniciativa o la rutina, la previsión o la imprevisión, el trato amable con los demás o la patudez, indiferencia, etc. Se puede decir que cada hombre o mujer que trabaja se retratan en su modo y forma de trabajar. Y de éste, de cómo trabaja y por qué trabaja, se puede decir cómo una persona es. Son muchos los que se preocupan únicamente de las competencias técnicas (el saber: conocimiento; saber hacer: habilidades). Sin embargo, la competencia técnica no agota las posibilidades del trabajo. Se requiere de una competencia humana (saber ser: actitud). El hombre para trabajar bien, debe desarrollar todas sus potencialidades humanas; y las cualidades propias del hombre, es este sentido, ocupan un primerísimo lugar. Un técnico eficiente, conocedor de lo suyo, pero flojo, deshonesto, impuntual o irresponsable no será nunca un trabajador eficaz. No se puede dejar de reiterar este punto tan vital para una sana concepción del trabajo.

• • • • • • •

Necesidad de ganar dinero. Satisfacción de necesidades básicas. Lucimiento personal. Desarrollo de la propia personalidad Necesidad de autorrealización Búsqueda de consideración social. Contribución al progreso social Afán de mejora personal Gusto especial por lo que se hace

Casi nunca se trabaja por un solo motivo, sino por varios, e incluso hay periodos en los que un motivo tiene mayor importancia que otro. Es evidente que si se trabaja por un motivo de escasa calidad, por ejemplo, “porque no queda más remedio”, porque “hay que trabajar”, el trabajo entonces se considera un castigo o una imposición. Entonces, deja de ser un trabajo humano, porque el trabajo ya no procede de una voluntad libre de un ser inteligente, sino que se asemeja al trabajo de las bestias (como el del buey o el caballo al que se le pone para el arado). Como todo lo que hace el hombre, el trabajo debe ser un trabajo humano, realizado con libertad y responsabilidad. Cuando alguien trabaja, no trabaja una parte de su ser, sino todo su ser, con todas las propiedades de la naturaleza humana. En este caso, la verdadera libertad elige aquello que debe hacer, no lo ve como una imposición venida desde afuera, sino como una decisión

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8 deliberada. Pero esta decisión y esta libertad hay que renovarla en cada tarea o actividad: se elige hacer las cosas bien o mal, a medidas o simular hacerlas. Además, en cada tarea se ponen en juego todas las capacidades personales y las características propias de cada persona. Hasta el trabajo más rutinario lleva un sello personal. El ser humano no puede hacer algo “sin sentido”; de hacerlo, se convierte e un trabajo maquinal y rutinario. La inteligencia también se pone en juego, en especial cuando se intenta hacer algo “del mejor modo posible”, con la mayor perfección humana. Entonces se trabaja además con espíritu de iniciativa, eligiendo la mejor alternativa posible. Es evidente que el trabajo bien hecho produce una satisfacción profunda, en tanto que el trabajo maquinal y rutinario deja una huella negativa en el ser humano.

tanto, una acción irreflexiva o un conjunto de actos mecánicos o rutinarios. El hombre desarrolla todas sus potencialidades en el trabajo, al forjar su voluntad y poner en la práctica su inteligencia. Es un medio para adquirir virtudes o cualidades humanas (responsabilidad, honestidad, orden, puntualidad, constancia, fortaleza, justicia, amabilidad, sinceridad, rectitud, etc.). Es el mejor servicio que se presta a sí mismo, a los suyos y a la sociedad. Todo trabajo tiene un destinatario, aunque éste sea indirecto y desconocido. Siempre está haciendo “algo para alguien”. El trabajo no sólo permite el progreso personal: cuando se hace con afán de servicio, de prestar “el mejor servicio”, se está haciendo algo para la comunidad. Las naciones, en este sentido, son el reflejo no sólo de sus recursos materiales, sino muy especialmente de sus recursos humanos.

Hay que tener en cuenta que aunque parezca obvio, en todo trabajo hay aspectos o tareas más creativas y otras más rutinarias, así como hay tareas o actividades que gustan más y otras que gustan menos. Aprender a poner lo mejor de sí en lo que menos satisface o gusta, es propiamente humano. Es aquí donde entran a jugar los motivos por los que se trabaja. Ahora bien, no se puede olvidar que aprender a trabajar no es cosa de un momento, sino un desafío permanente para toda persona. Tomando en cuenta lo anterior, es que estamos en condiciones de definir lo que es trabajo: Es un proceso de actividad que requiere esfuerzo, y en ocasiones fatiga, mediante la cual el hombre descubre, perfecciona y usa adecuadamente los recursos que la tierra encierra, para su propia realización y servicio a los demás. Es el medio honesto de ganarse la vida. No es una actividad aislada o esporádica; lo cual supone un proyecto y su realización: planear, ejecutar y evaluar. Por consiguiente, pensar. No puede ser, por Especialidad SERVICIOS DE TURISMO “Una Experiencia de Vida”

EL HOMBRE & EL TRABAJO  
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