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fisura

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fisura

01 FotografĂ­a: Jorge SĂĄnchez.


fisura s. f. (Del lat. fissúra). Hendidura longitudinal poco profunda, grieta. Defecto o dificultad en una cosa que puede empeorar. Separación o desunión que se produce en algo que parecía unido y homogéneo.

Equipo Editorial:

Diego H. Dorantes, Jorge Sánchez, Chrystyan Romero, Ángel Badillo, Stef


usted tiene una fisura Zine bimestral, con sede en la Ciudad de México, dedicado a las reflexiones críticas emergentes en la arquitectura, fotografía, literatura, arte y otras corrientes creativas. Ésta nace como un proyecto independiente de un grupo de estudiantes con la intención de abrir una fisura que cuestione, indague y confronte el panorama que enfrentamos desde distintos enfoques.

Los puntos de vista de los colaboradores externos a Fisura no necesariamente reflejan la opinión del equipo editorial. Fisura está abierto a las colaboraciones, si estás interesado contáctanos: fisurazine@gmail.com Algunos derechos reservados:

This work is licensed under the Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. To view a copy of this license, visit http:// creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/ or send a letter to Creative Commons, 444 Castro Street, Suite 900, Mountain View, California, 94041, USA. Los derechos derivados de usos legítimos u otras limitaciones reconocidas por ley no se ven afectados por lo anterior.

fania Fibela, Amaranta Aguilar.


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contenido Editorial: La huella del presagio

contenido

08 el bordo

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Horror vacui o cómo vivir sin miedo

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Insinuaciones del porvenir

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Los límites de Google

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Entrevista a Marcos Betanzos: (B)ordos 100

diego h. dorantes

stefanía fibela

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El futuro está perdido en algún lugar...

pedro hernández

chrystyan romero

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Fotografía: Límites jorge sánchez aldama

laura domínguez

colaboraciones

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De Michael Hansmeyer y la naturaleza artificial

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Discrepancias sobre ella

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Potencial de reposo

ángel badillo almazo

luis fernández meza

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Ilustración daniel eizirik

fisura año 01. número 01. abril 2014. méxico portada: Sin título, Jorge Sánchez

andrés padilla domene


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Fotografía: Diego H. Dorantes.


la huella del presagio

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editorial

Editorial:

Una fisura, aquella grieta que interrumpe la monotonía lisa, es una revelación. Ésta, nos muestra un síntoma, una preocupación, una advertencia, una verdad. Su aparición señala una transformación, la insinuación de un cambio, la pista de un cataclismo. Su interpretación, sin embargo, se mantiene abierta, completándose con el contexto: una fisura es vista como una desilusión, un desengaño, un daño irreversible, la antelación del inminente derrumbe y la consolidación de la ruina; pero también puede ser entendida como una esperanza, la pista para seguir desgastando el límite que aprisiona, una escapatoria a la libertad, quizás el inicio de una revolución, es entonces que se convierte más bien en una premonición de distintos futuros posibles. Esta publicación pretende ser una fisura, no por generar un cambio por sí misma, sino por mostrar el inminente quiebre, el punto de desequilibrio que guarda la crisis de la sociedad contemporánea. Su intención es aproximarse a las grietas que muestran esto a través de cuestionamientos emergentes de diferentes disciplinas creativas que indagan desde variadas aproximaciones. Por medio de la reflexión crítica se busca establecer un diálogo que permita romper con la uniformidad de lo preestablecido y lo aceptado. Cada fisura se fragmenta bajo distintas condiciones por ello cada artículo expresa una revelación propia que expresa una visión particular, en ellos se exhiben realidades ignoradas, futuros perdidos, decadencias anticipadas; y también nuevos caminos, alternativas progresistas, conciencias disidentes.

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“Son tan sólo palabras...… a menos que sean verdad” David Mamet.


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Es también una fisura porque ésta es el principio de un desenlace, por ello la mayoría de quienes participan aquí se encuentran en un comienzo, en una búsqueda inicial desde sus respectivas áreas para trazar el rumbo de su desarrollo, en ocasiones aún difuso. No nos interesa el reconocimiento académico ni los títulos para dar voz a estas reflexiones, sino la iniciativa de transmitir inquietudes que nazcan de hallazgos propios basados en experiencias vividas, en contradicciones, en conclusiones a veces casi intuitivas, pensamientos que busquen exponer lo desapercibido, lo difuso, lo ignorado. El primer número de este zine está dedicado al Bordo de Xochiaca, no cómo un análisis descriptivo del lugar, sino como una geografía de la que se desprenden múltiples deducciones. A través de distintos campos encontramos la variedad de pensamientos y lecturas que existen en un mismo espacio, una sinergia en la que se complementan los escritos, pues de hecho no parten de un punto de enfoque cerrado a su disciplina sino de una retribución y mezcla de conocimientos y apuntes de diferentes corrientes creativas. Comienza un proyecto, una fisura, a veces incomoda por mostrar cuestionamientos, realidades, y amenazas; por mostrar recovecos y escondites, y enseñar lo oculto; por anticipar un derrumbe y por abrir caminos y salidas. Aquí se muestran consideraciones fatídicas y posibilidades utópicas. Esta grieta se abre al pensamiento crítico promoviendo una participación colectiva que nutra y replanteé los causes de los paradigmas y los dogmas del pensamiento dentro de las áreas creativas. Esta línea quebrada se marca sobre el muro ciego, ingenuo a su inminente destino.

10 Fisura.


el bordo 11

Las fisuras a veces son inc贸modas, por mostrar una verdad.

Fotograf铆a: Diego H. Dorantes.


Fotografía: Jorge Sánchez.


el bordo En este n煤mero presentamos El Bordo de Xochiaca, no como una descripci贸n, sino como una reflexi贸n desde distintos 谩ngulos.


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Horror vacui o cómo vivir sin miedo

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Algunos creen que la condena de la humanidad inició con el pecado original –Eva, la serpiente, la manzana– sin embargo, antes del paraíso existía la nada. En el principio todo era limpio, claro, puro: perfecto. En algún momento Dios se vio frente a la nada, frente al vacío y sintió miedo. Empezó a cubrir todo. Todo se cubrió de mar, de tierra, de cielo, pero esto no fue suficiente y Dios empezó a llenar el mar, la tierra y el cielo de plantas, de hongos, de piedras, de animales, de un hombre y de una mujer. Estos, hombre y mujer, hechos a la imagen y semejanza de su creador, nacieron con miedo, miedo a ver, sentir y vivir en el vacío. La verdadera condena empieza con la creación de estos hombres y mujeres nacidos del miedo. Siendo descendientes de este hombre y de esta mujer, enfrentarnos a espacios grandes, despejados y vacuos nos aterra. Las ciudades crecen hacia todas las direcciones posibles, suben cerros, cubren lagos, rellenan cuencas. Hay calles, casas, edificios, estacionamientos y plazas comerciales, no debe quedar ningún espacio vacío. Las calles se lle-


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En algún momento Dios se vio frente a la nada, frente al vacío y sintió miedo. Fotografía: Jorge Sánchez.


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Las ciudades crecen hacia todas las direcciones posibles, suben cerros, cubren lagos, rellenan cuencas. Hay calles, casas, edificios, estacionamientos y plazas comerciales, no debe quedar ningún espacio vacío.

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nan de autos, de gente, de puestos, de basura. Poco a poco completamos este mundo, lo llenamos de todo lo que está a nuestro alcance. Creamos, levantamos, tiramos, construimos, destruimos, vaciamos algo para volver a llenarlo. Vivimos en un mundo incompleto porque no alcanzamos a cubrir todos los huecos. De repente estamos en el hueco, en el vacío en donde el viento es más intenso, en donde no hay sombra que nos cubra del sol, en donde estamos descubiertos, expuestos, casi desnudos. Estamos ahí, frente a las posibilidades, frente a nosotros mismos porque no hay más. Ese es el verdadero castigo; encontrarnos solos de frente a un mundo incompleto, mundo del que somos

parte y por lo tanto también estamos incompletos. Y esperamos llenar esas fisuras buscando cosas, lugares, relaciones, personas que cubran las grietas sin darnos cuenta que nada de eso nunca será suficiente. De frente al vacío no podemos hacer nada, la única salvación es sacarlo todo, llorar, vomitar, orinar, escupir, gritar; quitar todo, quedar en blanco; sin palabras, sin lágrimas, con el estómago y la mente en blanco. Una vez que no haya nada podremos vernos a nosotros mismos limpios, claros, puros. Al fin podremos ver, sentir y vivir en el vacío, sin miedo.

Stefania Fibela (D.F., México, 1989), estudiante de Lengua y literaturas modernas Italianas.


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FotografĂ­a: Jorge SĂĄnchez.


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El futuro está perdido en algún lugar...

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Desde algún punto tengo que empezar y entrelazar. Desde el espacio perdido. Ese lugar perdido, o querré decir, indiferente a los medios que difunden la arquitectura, pero no ante los ojos de los demás, de quienes lo rodean cotidianamente, del curioso, del impulsivo. El futuro está perdido en la imaginación, en una imagen, en un espacio. De lo intangible a lo tangible. Me gusta pensar que el lugar en donde el futuro está perdido es donde el espacio construido quedó vacío. El vacío como una propiedad que con mayor rapidez se hace notar en una arquitectura contemporánea. Una constante nostalgia de la actualidad, pero en lugar de sólo clasificar entre negativo o positivo aquel vacío, acerquémonos a ello, entre los límites para desbordar. Un desierto podría ser la metáfora que refiere a estructuras y superficies nulas que son observadas, caminadas, rodeadas, violentadas, temporalmente habitadas, activadas, desactivadas… Superficies construidas y planeadas que no tardan en aparecer (construirse), pero tardan en desaparecer. Se acumulan, ¡hyperobjects! 1, o algo similar. 1. Timothy Morton, “Landscapes in the time of Hyperobjects”, [En línea] Consulta el 18 de marzo 2014: https://www.academia. edu/1050861/Zero_Landscapes_in_the_Time_of_Hyperobjects.

Me gusta donde el donde el vacío.


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a pensar que el lugar en l futuro está perdido es l espacio construido quedó

Fotografía: Chrystyan Romero.


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Un lugar perdido sirve de morada para algunos Fotografía: Chrystyan Romero.


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De la misma manera, me gusta pensar que los viajeros ingleses de hace ya dos siglos eran la versión romántica de los beat, de las pasadas y aún actuales mentes situacionistas, e incluso de los geógrafos urbanos en busca de lo incierto pero probable. “[…] cuando decía ingleses pensaba en los viajeros ingleses del siglo XIX, en los comerciantes y contrabandistas que abandonaban a sus familias y sus conocidos para recorrer los territorios donde todavía no había llegado la revolución industrial”. 2 Grata coincidencia que los contrabandistas de los que hablaba Puglia iban en busca de aquellos “desiertos”, en donde el tiempo es demora; curiosamente el acto se refleja en los actuales neoprimitivos3 que se intercalan en las tierras baldías de la posmodernidad. Tierras baldías de Roger Bartra que se encuentran dentro de la ciudad sin necesidad de salir a buscar más allá. Un ejemplo latente del neoprimitivo en nuestra constelación es el narcotraficante, quién busca el “desierto” como escondite, justo ahí en el lugar perdido donde el futuro está. Un lugar perdido sirve de morada para algunos, de escondite para otros, también de desafío artístico, de escapatoria a veces, de soledad si se quiere, de libertad ambiguamente y, pulsión personalmente. ¿Tendencia?.

2. Puglia. Ricardo, La ciudad ausente, Ed. Anagrama, Barcelona, 2003, p. 9

Me gusta pensar que el lugar en donde el futuro está perdido es donde el espacio construido quedó vacío. El vacío como una propiedad que con mayor rapidez se hace notar en una arquitectura contemporánea.

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3. Roger Bartra denomina neoprimitivos al sector que conforma la cultura líquida: “indigentes urbanos, homeless o clochards de aspecto amenazador e inquietante”.


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Fotografía: Chrystyan Romero.


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Ello evidencia el cabo suelto que se tiene desde lo cotidiano y ordinario, desde lo normalizado, a lo que sabemos que existe pero no se mira, impasse (punto muerto o situación a la que no se encuentra salida); ¿para qué mirar aquello que no sirve de nada? ¿explorar un desecho? . Por ende, el inservible desierto es un cabo suelto para la arquitectura, para la “disciplina del espacio”, para el estudioso de las problemáticas y relaciones entre la sociedad y el tan llamado contexto (tan reivindicado en las aulas de una escuela de arquitectura), eso tan sólo por no adentrarnos en las demás disciplinas conocedoras de alguna otra especie de espacio: geográfico, sideral, urbano, físico, etc. Aquél cabo suelto es el capricho de esta reunión de palabras. Y, al cabo su futuro. El efecto Energy drain es parte del ciclo de toda materia; pero sí parece una consecuencia sistemática que se evidencia cada vez en menor lapso de tiempo. Ahí donde la arquitectura tiene participación, siendo el medio para construir emergencias de dominio tanto de la disciplina sobre el espacio, y de los Fotografía: Chrystyan Romero.

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En cualquier caso, diariamente se desplazaba una inmensa cantidad de gen-te. Bóll sospechó más tarde que en esas experiencias de desarraigo colectivo tienen su origen la pasión de viajar de los habitantes de la República Federal de Alemania, esos sentimientos de no poder quedarse ya en ningún sitio y tener que estar siempre en otra parte.4

Siempre en otra parte, perdidos en algún lugar quizás donde el futuro está. 4. Seblad, W.G., Historia Natural de la destrucción, Anagrama, Barcelona, 2003, p. 44.

Chrystyan Romero (Tlaxcala, México, 1989), voyerista del espacio.

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inversionistas sobre el mercado. Por lo tanto lo soso y vacío puede estar presente en la arquitectura no necesariamente vieja, sino en aquella nueva arquitectura. ¿Y si el futuro arquitectónico se encontrara en su fragilidad?. Existen puntos fuertes de una disciplina por más ya apreciada y antigua, pero ésta vez evidenciaremos el punto débil de sus tantos temores: El tiempo-desgaste, la ausencia, la destrucción-entropía, el abandono, el uso incorrecto, los habitantes incorrectosmarginales. La fragilidad para soportar, la fragilidad para desbordar el hacer de la disciplina arquitectónica, la fragilidad para desbordar al cínico, porque es en la frontera entre dos tiempos completamente opuestos en donde nos encontramos históricamente, somos como unos extranjeros.


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Límites Jorge Sánchez (D.F., México, 1990), arquitecto, ahora también fotógrafo.

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desde un espacio que no es lo que pretende, abandonado del sistema. FotografĂ­a: Jorge SĂĄnchez.


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En el horizonte vemos la tormenta que se aproxima sobre lo que alguna vez fue un lago.

FotografĂ­a: Jorge SĂĄnchez.


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El bordo nos lleva a otro paraje.

30 Fotografía: Jorge Sánchez.


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FotografĂ­a: Jorge SĂĄnchez.


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una nueva experiencia que nos vuelve concientes.

32 Fotografía: Jorge Sánchez.


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FotografĂ­a: Jorge SĂĄnchez.


Insinuaciones del porvenir

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Hay paisajes que manifiestan condiciones que advierten y dan pistas sobre un futuro incierto, se muestran como una alarma que nos hace notar las consecuencias ocultas de un sistema que se ha extendido y que transforma nuestro entorno. Ahí se hacen evidentes las implicaciones latentes del panorama contemporáneo, discretas y difusas entre la sobrecarga y la simulación que lo caracterizan. Estos testimonios marcados en el espacio son en muchos sentidos denuncias que cuestionan las paradojas implícitas en los modelos de vida de nuestros días. Sin embargo estas evidencias son en ocasiones sutiles y sólo observables a través de la experiencia en el espacio: una fotografía no transmite el olor percibido que añade una condición distinta al territorio y no pone al descubierto las marcas que hacen del espacio un testigo. El Bordo de Xochiaca es un paisaje del que surgen distintos cuestionamientos y reflexiones, un parque desapercibido, un limbo que colinda con el centro comercial y con el fin de la ciudad –o al menos del espacio urbanizado. En él se hacen perceptibles indagaciones sobre las características actuales del espacio que habitamos y sus contradicciones. El parque, sobrepuesto en lo que era un basurero, nos hace relacionar la proximidad de lo natural y lo tóxico como una característica asimilada en nuestros tiempos. Si el parque ha representado un “área verde” de la ciudad, un “pulmón”, un espacio sano y apegado a la naturaleza que se aleja de la contaminación y los desechos de la producción industrializada, esta noción parece haberse convertido en un imaginario, en una visión asimilada que encubre la transformación progresiva de este espacio. El Bordo, descrito como un “rescate” de la ciudad, más que por sí mismo, parece serlo por lo que narra, por no ser lo que pretende, por mostrarnos aquello desapercibido en otros sitios.


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FotografĂ­a: Diego H. Dorantes.


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Esto lo notamos al aproximarnos, por medio de la experiencia: a través de los letreros que anuncian salidas de gas, del olor descompuesto que se filtra por el terreno, y del conocimiento que antes era un vertedero; pero la proximidad a lo tóxico aquí expuesta no es algo particular si no algo generalizado al parque que hoy habitamos e incluso más allá de éste. Convivimos de cerca con los residuos y los contaminantes de la vida moderna que pasan inadvertidos entre los recubrimientos, las simulaciones y los falsos discursos. Sin embargo podemos notar que hay lugares donde esto se vuelve mas claro, espacios desvalorizados ausentes del lujo del

Convivimos de cerca con los residuos y los contaminantes de la vida moderna que pasan inadvertidos entre los recubrimientos, las simulaciones y los falsos discursos.

Fotografía: Jorge Sánchez.

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El Bordo, descrito como un “rescate” de la ciudad, más que por sí mismo, parece serlo por lo que narra, por no ser lo que pretende, por mostrarnos aquello desapercibido en otros sitios.


disimulo y el disfraz que permiten desentenderse de los inconvenientes del sistema. El parque, en ese sentido, se ha vuelto un espacio desestimado, desnudo de conocimiento, lo vemos a través del abandono, de su configuración residual, de su sustitución por la “plaza” comercial –que ha suplantado el aire contaminado por el aire artificial– como espacio de esparcimiento. Lo tóxico invade nuestra vida diaria a tal grado que su continúa presencia lo vuelven algo inconciente. Nos alimentamos de ello, los respiramos, los fabricamos y los esparcimos. Esta condición va más allá de los lugares evidentemente contaminados como fábricas y

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Fotografía: Jorge Sánchez.


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tiraderos al abarcar las áreas más privilegiadas y convertirse en una constante característica del hombre. Aunque las consecuencias de este hecho nos conducen a pronosticar un desenlace díptico, éstas se mimetizan en la inconciencia generalizada que anestesia las ansias de un devenir desalentador; ante lo inevitable es preferible la evasión que se hace posible a través de los novedosos narcóticos: la televisión, el consumo, y la fabricación de espacios simulados.

Entonces, ¿qué nos ofrece el abandono, el notar lo perdido, lo inminente, la cruda verdad? ¿Qué nos ofrece el paisaje del Bordo? Quizás el desahogarnos, quizás el tener una experiencia catártica que nos vuelva concientes del deterioro, de las injusticias, de lo que aún queda, pero también como una grieta perdida, un cuestionamiento desafiante, que nos atrae y nos seduce, posiblemente nos muestra una ranura, un camino que nos desvíe del inminente precipicio.

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Lo tóxico invade nuestra vida diaria a tal grado que su continúa presencia lo vuelven algo inconciente.


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Fotografía: Jorge Sánchez

Diego H. Dorantes (D.F., México, 1990), arquitecto, incursionando en las publicaciones.


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Para evitar riesgos recomendamos seguir las siguientes indicaciones: 1. No correr 2. No gritar 3. No acostarse 4. No sentarse 5. No jugar 6. No comer 7. No tomar 8. No fotografiar 9. No usar 10. No pintar 11. No picnics 12. No bicicletas 13. No patines 14. No pelotas 14. No mascotas 15. No comida 16. No cantar

17. No Respirar 40

Entre bajo su propio riesgo, le sugerimos convivir en áreas seguras como el centro comercial más cercano.

Fotografía: Jorge Sánchez.


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manual de riesgos del parque contemporรกneo

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Todo MĂŠxico es territorio...

FotografĂ­a: Diego H. Dorantes

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| año 1 | número 1 | abril 2014 | “[La representación es] un espejo turbio y roto, interrumpido constantemente por un real heterogéneo al cual no se puede dominar simbólicamente” Ernesto Laclau

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En el año 2007 Street View fue por primera vez introducido en el mundo de Internet como una característica de Google Maps. Un servicio que no llegaría a México hasta 2009. Con él, Google se propuso capturar y mapear todo el mundo: armado con un ejército de coches híbridos, equipados con 9 cámaras, GPS y tres escáneres de rayos láser, la empresa capturó cada camino libre y accesible en el mundo, creando el que puede ser considerado el archivo fotográfico y urbano más grande de la historia y al que tenemos acceso con el movimiento de un click.


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Fotografía: Google Street.

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El buscador amplía así su propia naturaleza: la de convertirse en el máximo reducto de conocimiento. Ya no se trata de ordenar el mundo de acuerdo a los intereses del que busca, sino en sí mismo de producirlo. Google es hoy una masa aparentemente inabarcable, que crece y es capaz de llegar a cada rincón del planeta. Su objetivo es ser capaz de mostrarlo todo. Por eso acudimos a él cuando queremos conocer algo, cuando necesitamos saber cómo llegar a un lugar, o, como el caso de Street View, cuando


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queremos visitar nuestra calle o recorrer lugares alejados, recónditos y extraños con la comodidad de nuestra pantalla. No es tan osado admitir entonces que ‘Lo que no está en Google no existe’ o lo que es lo mismo ‘Google, luego existo’. ¿Pero llega realmente a todos los sitios? No siempre. Si a través de Google Maps decidimos acercarnos al Bordo de Xochiaca –cuyas imágenes acompañan a este texto– no tendremos dificultad para encontrar, desde la visita satelital, imágenes de asentamientos denominados “informales”. El problema llega al acercarnos un poco más ya que al cambiar a la vista del coche la cosa cambia. La cámara, aunque nos

46 Fotografías: Google Street.


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permite verlas, nunca accede sino que las rodea o se detiene justo antes de entrar. ¿Imposibilidad de acceso, facilitar seguridad de los conductores u olvido intencionado? Sea como sea: si, como enunciábamos antes, ‘lo que no está en Google no existe’, nos encontramos ante otra manera de provocar invisibilidad. Estas zonas quedan entonces en los mismos bordes de Google y a su vez, en el mundo analógico, nos encontramos otra vez en un borde, físico, económico y social. Recorrer estos caminos es enfrentarse a la aparente neutralidad de de la imagen y revelar lo que hay más allá del ojo de la cámara. Google nos muestra determinada imagen del

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mundo, una muy particular, construida por la propia empresa. La representación que hace la empresa estadounidense es, por tanto, un constructo –algo en realidad no tan alejado de la arquitectura. Al representar creamos un límite que incluye a unos y excluye a otros. Dejar fuera de marco a los que habitan el margen de la ciudad o lo social no es un ejercicio inocente, sino como toda una creación de realidad misma que elige quien puede formar parte de ella y quién no. Si bien hemos apuntado que toda representación es un acto de elección y que al representar expulsamos violentamente algo fuera de la mirada, el problema no será tanto la omisión que se realiza sino desde quién viene y cuáles son las intenciones detrás de la misma.

48 Fotografías: Google Street.

El acto de resistencia a ese ejercicio de autoridad no debiera ser tanto el de hacer visible lo “invisible” aplicando los mismos lenguajes sino encontrar nuevas formas de relato alejadas de narrativas oficiales o desarrollar otros espacios de representación desde el que puedan comunicarse y donde tengan su propia voz, quizás alejadas también del mismo foco de la cámara.

Pedro Hernández (Murcia, España, 1984), arquitecto, fundador de La periferia doméstica.


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entrevista a marcos betanzos | año 1 | número 1 | abril 2014 | Entrevistamos a Marcos Betanzos sobre el proyecto Bordos100. Joven arquitecto por la ESIA Tecamachalco. Ha colaborado desde el 2003 con artículos en distintas revistas como Obras, Habitat, y Domus, entre otras. Imparte clases en el ITESM y la UNAM. En 2011 ganó el concurso “Una mirada joven” con la categoría imagen. En 2012 fue acreedor de la beca del FONCA para jóvenes creadores con el tema “#BORDOS100”.

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¿Cómo fue el acercamiento a los bordos de la ciudad? Mi incursión en este tema surge partir de que estudié fotografía. Uno de los primeros proyectos que realicé fue una serie documental titulada “Carreteros: una historia de migración urbana”, en la que fotografié gente recolectando basura en el Bordo de Xochiaca. La serie habla del tiempo y de las personas, de las situaciones poéticas en la que muchas veces se piensa que la belleza no puede existir. Para esto me tardé nueve meses haciendo visitas tres veces por semana para involucrarme con las personas y comprender la problemática del lugar, no desde el punto de vista del arquitecto sino desde el fotógrafo y el visitante. La primera fotografía la tomé a partir del 2009 y trabajé año y medio en esto hasta tener la serie.


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¿Cómo nace el proyecto de #Bordos100? A partir de esta serie, tuve la necesidad de ahondar en el tema de la vivienda en esta zona de la ciudad. Bordos nace desde la óptica de la imagen, revelando una realidad que como arquitecto o urbanista no podía ver con las herramientas con las que contamos. La investigación empezó 2011 con fotografía, como segunda fase del trabajo anterior, sin embargo quería cerrarlo con arquitectura. A partir un poco de la burla de los arquitectos de querer llenar la ciudad de íconos, sin antes entender que la ciudad tiene que tejer una red desde la sociedad, y que la ciudad la hace la gente; comencé a ahondar en la vivienda de este lugar en el que se encuentran alrededor de 500 casas, y descubrir por qué la gente vive en este lugar cuando de inicio es ilegal que viva, es peligroso, pero sin embargo la gente se identifica, tienen un sentimiento de pertenencia.

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Fotografía: Marcos Betanzos. ©


Fotografía: Marcos Betanzos. ©

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¿En qué consiste #Bordos100? Es un proyecto que habla de las ciudades invisibles que se generan a la par de las ciudades oficiales, la ciudad a partir de la basura con más de 2500 personas que viven y trabajan de ella, resultado tan poético como desastroso.

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¿Cómo fue la parte arquitectónica de #Bordos100? Parte del proyecto consiste en retomar con fuerza el proyecto de Ay Weiwei de Ordos 100, a través del juego de palabras Ordos y Bordos, así como Ay Weiwei y A Guey Wey, proponiendo la construcción de vivienda en el Bordo. Para esto se propone a cuarenta despachos que entreguen una propuesta de vivienda hecha de residuos. En su mayoría aceptaron y en total se entregaron dieciocho propuestas diferentes con diversos resultados. Como parte de la crítica, hubo quien puso la Estela de luz o el Soumaya en el Bordo, reflexionando el destino de los recursos públicos y el poco interés que existe en voltear a estos lugares.


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Fotografía: Marcos Betanzos. ©


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¿Cuál es la principal crítica que aborda el proyecto? Habla sobre la incapacidad de los arquitectos de ver y atender esto en nuestras ciudades, es decir, porque tenemos que ir hasta China para plantear un ejercicio como el de Ordos100, cuando en nuestra ciudad tenemos una serie de problemas por atender. La gente del bordo, explica que para ellos un arquitecto se dedica a hacer torres, casas o construir; lo ven como un personaje de un grupo social específico, sin embargo, cuando se les hablaba de un veterinario, un psicólogo o un doctor, lo ven como un actor indispensable en sus vidas.

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Laura Domínguez (D.F., México, 1981), arquitecta.


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De Michael Hansmeyer y la naturaleza artificial


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Fotografía: Michael Hansmeyer .

Conviene ahondar en qué tan simétricos son los pasos de la tecnología y de la sociedad. Por un lado, parece obvio que las innovaciones tecnológicas emergen porque las circunstancias sociales lo permiten; en palabras más simples, la sociedad está lista para ello. Por otro, las innovaciones más importantes casi siempre traen consigo posibilidades imprevistas… y el hombre responde a ellas como mejor se lo permite su sorpresa. Un imprevisto notorio en el uso de tecnologías nuevas es el caso de Michael Hansmeyer, arquitecto y programador suizo especializado en la arquitectura algorítmica. Inspirado en la complejidad del mundo natural, Hansmeyer se planteó una pregunta extraña pero simple: ¿qué formas podrían tener las cosas si no interviniéramos nosotros en su creación? ¿Qué formas surgirían si descartáramos de la ecuación nuestras preferencias y nuestras ideas? Para usar sus mismas palabras, ¿qué puede lograr un arquitecto o un diseñador que “ya no diseña un objeto sino un proceso para generar objetos”? Una respuesta parcial (y asombrosa) puede verse en su trabajo. Él diseña una fórmula, una computadora despliega los efectos de dicha fórmula y los resultados son trasladados al plano físico con corte láser (y más recientemente, con impresoras 3D también). De esta manera han sido realizadas ya varias piezas, como estas desconcertantes columnas hechas con 2700 pliegues de cartón de 1mm de espesor. Cada una tiene de 8 a 16 millones de lados. Los resultados de un artista convencional siempre delatan, en un grado u otro, su trabajo, sus métodos, la relación que guarda con su obra. Hansmeyer, en cambio, está al margen de sus propios resultados: lo que él hace es desencadenar un proceso y permitir que las obras sucedan, crezcan, tal y como ocurre en las estructuras orgánicas. Esto dota a su trabajo de la ambivalencia natural más fascinante: a través de operaciones deterministas en las cuales no existe el azar se obtiene, paradójicamente, un resultado impredecible: las olas de información son tales que el producto es inesperado y nuevo para el creador también. Decir “nuevo” no termina de abarcar esto, pues no se trata de una mera superación de las expectativas del diseñador: Hansmeyer dice que, de hecho, las formas obtenidas a través de

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la arquitectura algorítmica son literalmente inimaginables, incluso para quienes diseñan los algoritmos. Necesariamente obtendrán algo que nunca antes han imaginado. Es curioso el aire barroco de estas creaciones (como lo es el que un proceso tan impersonal sugiera la obra del también suizo H.R. Giger) considerando que una computadora tarda aproximadamente 30 segundos en generarlas, acaso un vínculo con la tradición minimalista o al menos con una vena virtual de la misma. Pese a su aparente facilidad, la arquitectura vislumbrada por Hansmeyer enfrenta aún muchas dificultades, puesto que la realización física de sus modelos, a diferencia de las computadoras, requiere abrumadoras cantidades de tiempo y esfuerzo. Sin embargo, considerando que el desarrollo tecnológico no se mantiene a una velocidad constante, sino que acelera, ¿es tan difícil ver este nuevo paradigma como una realidad cotidiana en el futuro? Y aquí el futuro es suficientemente cercano como para entrar en nuestra expectativa de vida. Pensar en ello nos trae a la mente imágenes, más que del diseño urbano, de la ciencia ficción o el delirio: acaso en algún


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FotografĂ­as: Michael Hansmeyer.


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Fotografía: Michael Hansmeyer .


momento tendrá sentido hablar del crecimiento correcto de una estructura; los cálculos generativos, depurados conforme esta corriente arquitectónica cobre peso, contemplarán toda clase de variables y el diseño de los edificios obedecerá a su entorno en modos inusitados. Y cuando esa ciudad empiece a volverse naturaleza, a volverse nuestro hábitat como la ciudad moderna lo es ahora, ¿qué respuesta inteligente nos permitirá nuestra sorpresa?

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Luis Fernández Meza (D.F., México, 1989), Estudiante de Lengua y literaturas hispánicas


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Ilustración: Daniel Eiriki (Porto Alegre, Brasil), ilustrador.


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Discrepancias sobre ella

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No es sensato rebuscar el punto de quiebra de un lugar, sin embargo se debe actuar con coherencia ¿A qué punto se pueden sacrificar las propias condiciones humanas (de habitabilidad) para obtener satisfacciones banales?. Me resulta coherente plasmar en un medio de divulgación la medida en la que se han tergiversado los objetivos de una sociedad en particular. En esta ocasión es sólo un pasaje, dejando de lado análisis furtivos que seguro se han hecho y se harán, no es el tema de esta conversación. Se trata de reflejar una atmósfera, pequeñas reflexiones en un modesto lapso de tiempo, probablemente sin conclusiones, haciendo énfasis en la dialéctica descriptiva; así mientras encuentro un sensato origen de narrativa, suena en sincronía irónica un tal Domenico Modugno y su tre briganti e tre somari 1, completando el escenario. 1. Composición Siciliana del dominio popular.


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Una coincidencia de experiencias personales convergen a través de la reflexión, ¿desafortunadamente elegí exactamente el tiempo erróneo para visitarla? Inevitablemente, después del tiempo necesario en el imaginario social, se comienza a especular. En este punto no sé exactamente cuántas veces he estado aquí, quiere decir que forzosamente más de un par. Ella y yo tenemos ya una historia, y en realidad no busco cuantificar las visitas, sino me detengo frente a la sensación de vacío con la que regreso cada vez que estoy aquí, impunidad al saber que llevo conmigo frustración, una vez más, siéndome indiferente algo que en teoría no debería ser indiferente, al punto de saborear un poco la tristeza. Cuando decido deliberar si he sido exigente con ella, ya que siempre puede resultar una coincidencia de eventos desafortunados, reconozco que le he dado ya bastantes oportunidades;

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Fotografías: Ángel Badillo.


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le he concedido el verano y el invierno, la noche y el día, la he visitado con compañía inigualable también, e incluso he buscado beneficiarla con atmósferas etílicas. Nunca la he sentido propiamente mía, siempre me mete en calidad de turista; ella es distante y cortante. Afortunadamente yo no debo pertenecerle, desgraciado aquel que la debe vivir. Siempre te recibe con la mejor cara, objetivamente es bella como pocas. Sin embargo comparte la misma trayectoria que todas las cosas de esta naturaleza y es que no puede pertenecerle a una sola persona. Es de todos. Resultaría descortés llamarla prostituta, porque no lo es, siempre siendo víctima de las manos ajenas que la tratan con violencia. Poco a poco puedes darte cuenta que no tiene amigos o familia, siendo siempre los intereses superfluos de personas superfluas los que la guían: no sobrevivió a la globalización. Sus orígenes humanos se perdieron con el tiempo, o tal vez es lo que nos hace pensar. Existe aún una pizca de genialidad detrás de su aspecto artificial, es sólo que ha dejado de hablar con la gente, imagino que simplemente después de algún tiempo dejó intentarlo, dejó de probar. Si se es persistente se puede llegar a conocerla, no obstante, el hacerlo no garantiza la permanencia voluntaria. Se trata de un efecto extraño, si decides abordarla de manera rápida y superficial te responde amablemente con diálogos simples y una falsa educación; con inteligencia esto se encuentra incluso ofensivo. Sin embargo al probar conocerla realmente la encuentras colérica, un poco bipolar; tangible pero intransitable.


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Fotografテュa: テ]gel Badillo.


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Encuentro que el problema es que no le gustan las despedidas, entorpece siempre el regreso de aquel que la visita, parecería que no te quiere dejar ir, pero sus modales no son precisamente adecuados. Cuando subo al tren y la veo estática a la distancia mientras me alejo pienso siempre en cuanto no quiero verla, no lo he logrado aún. No se trata de una falta de fuerza de voluntad, son sólo situaciones que me traen de vuelta. No puedo decir que le guardo rencor, pero irremediablemente guardaré mi distancia. Regresaré indudablemente a intentar robar un poco de su esencia, y en el mejor de los casos traer conmigo una prueba del por qué me quita siempre un poco de optimismo. Ángel Badillo Almazo (D.F., México, 1990), estudiante arquitectura, actualmente en Italia.

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Fotografテュa: テ]gel Badillo.


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Potencial de reposo Es la diferencia de potencial que existe entre el interior y el exterior de una célula. El video enmarca una serie de piedras que se suspenden en la ingravidez del espacio aéro de la urbe. Una fuerza superior a su propio peso las mantiene a flote. Su presencia puede ser tanto una catástrofe en potencia que pasa inadvertida, como fragmentos desprendidos de la misma ciudad que buscan su equilibrio. [http://vimeo.com/61194681] 1,30 min. 2013. Video monocanal HD

70 Fotogramas: Andrés Padilla.


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Fotogramas: Andrés Padilla.


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colaboraciones

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Fotograma: Andrés Padilla.


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AndrĂŠs Padilla Domene (Guadalajara, MĂŠxico, 1986), artista visual y ferronauta.


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diego hernández dorantes

jorge sánchez aldama

stefania fibela

chrystyan romero

Soy arquitecto, más que nada por lo snob; aunque disfruto dibujar líneas que hagan alguna composición. Me atraen los detalles y reconocer en lo sutil el atributo. Me gusta pensar la arquitectura como un diálogo en el que no todo está dicho. Soy un formalista, pero de formas austeras, prefiero escapar de la sobrecarga por momentos. Creo que cada palabra tiene su riesgo, soy un irresponsable.

Estudiante de arquitectura por la UNAM; dibujante y fotógrafo por accidente. Torpe con las palabras y hábil para violentar mi entorno a través de una cámara. Amante de las caminatas nocturnas en la ciudad. Fin de la conversación.

El recuerdo más antiguo que tengo es del día que mi mamá me enseñó a recortar. Ese día nací. Todo lo que sé sobre feminismo lo aprendí de mi madre y de Sailor Moon. Estudio Letras y cada comida familiar me preguntan de qué voy a vivir, siempre contesto que de letras.

Desde 1989, pasando hasta el momento por 3 vidas. La música es todo lo que me quedaría al final de cuentas, pero el espacio ha sido para mi una constante, no pretendo construir los más altos rascacielos, prefiero observar la interacción de los cuerpos en un contenedor o fuera de el, sus horizontes e intimidades. Disfruto observar desde una prótesis. ¿Qué más?.


amaranta aguilar

ángel badillo almazo

Diseñadora y comunicadora visual de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, con trayectoria en el desarrollo de proyectos gráficos y editoriales, desenvolviéndose en procesos creativos de tipografía, diseño web, packing y medios electrónicos. La realidad es solo una cuestión de percepción.

Me definiría como creativo, aunque en realidad sólo conecto puntos. Disfruto analizar mi entorno en todas sus escalas, deformarlo hasta hacerlo mío y con suerte dejar un diálogo abierto, que cualquiera pueda tomar y continuar. Mas allá de la arquitectura, me gusta pensar en lo versátil que resulta y dónde te lleva. Soy detallista, fanático de la pureza y la simplicidad.

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reseñas

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pedro hernández

laura domínguez

luis fernández meza

daniel eizirik

Arquitecto por la Universidad de Alicante desde 2011 y estudiante del Master de Proyectos Arquitectónicos Avanzados de la Universidad Politécnica de Madrid. En 2009 funda laperiferiadoméstica, espacio virtual desde el que ha desarrollado el interés en la arquitectura y sus consecuencias sobre el espacio y el cuerpo que lo habita. Ha publicado en diversos medios y publicaciones de Estados Unidos, Italia, Croacia, España, Chile y México. Desde enero de 2013 reside en Ciudad de México donde es editor web en la Revista Internacional de arquitectura y diseño Arquine.

Arquitecta (1981), UNAM, 2006. Máster de Teoría y Práctica del Proyecto Arquitectónico (UPC, España) 2011, Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte (UZ, España), 2013. Interesada en difusión de reflexión sobre arquitectura y ciudad desde el punto de vista del arquitecto y del habitante.

Estudiante de Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. En 2012, obtuvo el primer lugar en poesía en la convocatoria 43ª de la Revista Punto de Partida de la UNAM.

Cultiva dibujos y documentales en diversos terrenos. Creció en Brasil y siembra sus imágenes en libros, películas, animaciones y murales. Hoy vive y trabaja en movimiento, desarrollando colaboraciones con Contorno (www. contorno.me).


reseñas

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Mejor conocido como el Bicho. Vive y trabaja en México DF. Es artista y obrero audiovisual, ferronauta de la SEFT-1 (seft1.net), director y productor en Camper Media (campermedia. com), Astrovandalista (astrovandalistas.cc). Fue parte de la estación de radio por internet Radioglobal.org. Ha exibido su trabajo en festivales y exposiciones en México, Norteamérica, Sudamérica y Europa. No puede poner en su semblanza que ha sido becario del Fonca pero quizás algún día cambie este renglón.

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andrés padilla domene


arusfi


Fisura 01 Bordo