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2c CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD Edita: Coop. Ind. de Trabajo Asociado "Grupo 2C" S.C.I. Registrada en el R.O. del M.° de Trabajo el 20-1-1976 con el núm. 21.369 Redacción, administración y distribución: Sants, 386-388, bajos Barcelona, 28 Equipo de redacción:

Salvador Tarrago Cid director Carlos Martí Arís su b-di rector Antonio Armesto Aira Yago Bonet Correa Juan Francisco Chico Contijoch Antonio Ferrer Vega Xavier Monteys Roig Santiago Padres Creixell Juan Carlos Theilacker Pons Santiago Vela Pares

EDITORIAL Muchos son los estudios que se han ocupado de mostrar la influencia decisiva de la cultura europea sobre el continente americano. En cambio, es bastante menos frecuente la exploración recíproca, es decir el análisis de lo que América ha representado para la formación de la Europa moderna. El trabajo que presentamos sobre la ingente colonización interior de la Argentina en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, tiene la capacidad de ilustrar a la vez ambos aspectos. En efecto, la investigación que está llevando a cabo un amplio equipo de estudiosos, bajo la coordinación del arquitecto Ramón Gutiérrez, permite reconstruir las épicas escenas por las cuales, en poco más de 50 años, un inmenso territorio virgen quedó sometido a un enérgico sistema de explotación basado en la extracción agrícola y forestal, la transformación parcial de los productos y el transporte de los mismos hacia el estuario del Río de la Plata para su posterior exportación.

"el Nuevo Mundo". Con la publicación de este dossier, nuestra revista pretende avanzar en el proceso de acercamiento hacia el público latino-americano. Pensamos que 2c CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD está en condiciones de establecer un puente cultural entre Europa y Latino-América: de ahí nuestro especial interés en desarrollar aquellos temas de arquitectura que hagan efectivo este intercambio de experiencias y conocimientos.

El presente número se completa con un trabajo sobre la arquitectura de Gunnar Asplund (1.885-1.940), en el que su autor nos propone un acercamiento esencialmente contemplativo a la obra del maestro sueco. El análisis que Luis Bravo efectúa, no pretende tanto extraer una interpretación de los proyectos como dejar que ellos mismos nos revelen su propia condición. Se nos invita a recorrer la obra de Asplund En ese fulgurante proceso de y a detenernos pausadamente frente modificación del territorio los a ella con la seguridad de que esta países europeos colonizadores mirada fija y expectante terminará instauraron los modelos de acción por desvelar la naturaleza íntima de que les eran conocidos. De la mano lo que se contempla. de los propios inmigrantes llegaron también la arquitectura y los modos Si vale la simplificación, diríamos que se trata de una "visión de de vida del viejo continente. Pero a arquitecto" frente a lo que la vez que Europa dejó en el podríamos denominar una "visión territorio conquistado su huella de crítico". Y si este modo de indeleble, el fenómeno americano estudiar la arquitectura nos parece, tuvo repercusiones decisivas en el en general, fructífero, se nos antoja suelo europeo, ya que ese proceso particularmente acertado para de colonización económica estaba abordar a Asplund. en la base de la creación del Como el propio Luis Bravo ha escrito capitalismo financiero de inicios de nuestro siglo, cuya incidencia habría en otra ocasión, "aunque sería fácil de ser determinante en la formación demostrar que Asplund fuera, poco o mucho, romántico, clásico, urbana de la Europa actual. Así mismo, muchas de las ideas sociales iluminista, expresionista, funcionalista, constructivista, que se gestaron en Europa a orgánico,... eso no nos ayudaría a caballo de los dos siglos, tampoco deducir de sus obras la línea hubiesen adquirido su significación coherente que Asplund seguirá hasta plena ni su plasmadón completa su muerte, su fatigoso camino hacia de no haber existido ese fértil la realización de un ideal campo de experimentación que los arquitectónico ". europeos llamaron desde siempre

Publicidad: Arizala, 18 s.ático Tel.334 69 00 Barcelona - 28 Imprime: Romargraf, S. A. Juventud, 55-57 Hospitalet de Ll. (Barcelona)

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ARGENTINA: LA URBANIZACIÓN DE LA LOCOMOTORA

Cuando se mira en un mapa todo el rodeo que se realizaba para establecer la conexión entre Buenos Aires y España (a través de los Andes en carretas de bueyes hasta Lima, recorriendo el Pacífico, atravesando Panamá y cruzando por último el Atlántico), mientras la conexión directa era mucho más simple, se comprende el elevado grado de irracionalidad del sistema de colonización español. Se tendrá que esperar al siglo XVI11 en que, recién creado el Virreinato del Río de la Plata, se otorgó a Buenos Aires la capitalidad administrativa y los derechos de libre comercio con la península y con las otras colonias españolas. Con esta rectificación de la antigua política centralizadora se dio un primer paso hacia la estructuración moderna del territorio argentino. Paralelamente, con la ampliación progresiva del eje de desarrollo interior (Buenos Aires, Rosario, Córdova, Tucuman y Lima) y el gran impulso comercial que se inició en el XVIII, las posesiones españolas limitadas a este corredor interior y a la franja costera se quedaron estrechas, presionándose progresivamente sobre los territorios indios para su ampliación. Pero

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no será hasta la llegada de la independencia en 1810 y con el inicio de una nueva economía moderna exportadora, que la conquista y colonización del interior del país se emprenda de un modo sistemático en la segunda mitad del siglo XIX. Dadas las extensas llanuras existentes en el territorio argentino, así como su despoblamiento relativo, es posible parangonar su proceso de colonización interior con otros ejemplos históricos anteriores o contemporáneos como fueron el romano o el norteamericano. En efecto la ocupación militar es siempre la primera de las fases de esta modalidad de robatorio de las tierras indígenas, para lo cual, cuando la resistencia de las poblaciones autóctonas es belicosa, se va barriendo progresivamente el territorio mediante la implantación de una línea de fortificaciones y acuartelamientos unida por sistemas de cortadura del terreno, como son fosos y empalizadas, y una red de comunicaciones entre los fortines y con la retaguardia que quedará muchas veces como la trama esencial de la organización viaria para el futuro. En una segunda fase, cuando la línea fortificada está consol ¡dada, bien por obra de la labor de los propios soldados convertidos en agricultores o bien por la llegada de contingentes de inmigrantes, se lleva a cabo el trabajo de colonización propiamente dicho, esto es, la transformación agrícola y ganadera y la subsiguiente urbanización del territorio ocupado. Los fortines y baluartes pueden convertirse en pueblos o, cuando la seguridad del territorio no está garantizada, convivir el destacamento militar junto al nuevo poblado. De este modo, la tierra libre de propiedad comunal de los indios, necesaria en toda su gran extensión dada su forma de vida paleolítica, es usurpada por una nueva civilización agrícola-ganadera, primero mediante las empalizadas de troncos de las líneas de fortificación militar y después con las alambradas de espinos que irán tejiendo y retejiendo los colonizadores sobre el territorio ocupado, en un proceso de privatización progresivo.

Heredera de la colonización española, la colonización interior siguió sus mismas pautas, ordenándose las divisiones administrativas, provinciales y municipales, las propiedades particulares y aún los propios trazados viarios

de las poblaciones de acuerdo a la cuadrícula, sistema implantado por primera vez por los romanos y que después sobrevivirá en las grandes actuaciones expansionistas de algunos pueblos colonizadores. La orientación general de la cuadrícula dentro de la actual provincia de Buenos Aires que como se ha señalado rige las divisorias de municipalidades, propiedades rústicas y poblaciones, viene dada en gran medida por el antiguo camino de unión entre Buenos Aires y Lima, a partir del cual fue expansionándose el territorio argentino. Fuera ya de la provincia, cuando el predominio orientador de la antigua carretera a Lima no es tan dominante, los ejes ortogonales irán tomando la de los paralelos y meridianos terrestres. Los ingleses que fueron los impulsores principales de un modelo de colonización mercantil moderna, que en el siglo XIX se presentará como líder de los nuevos ideales de libre comercio y de independencia política, sobre todo después de la experiencia de la revolución norteamericana y siempre que se tratara de tierras pertenecientes a otros estados, jugaron un papel esencial en la historia de la Argentina moderna. Primero intentaron ocupar Buenos Aires en 1806 dada su importancia estratégica y como no pudieron retener la capital, se instalaron en Montevideo desde donde trataron de implantar una política de acuerdo con sus intereses. Su rechazo por obra exclusiva de la acción armada de la población bonaerense despertaría tal conciencia revolucionaria que fue el motor de la independencia del país. Pero, en una segunda etapa, cuando la colonización interior del país estaba ya consolidada, los capitales y técnicos ingleses volvieron para implantar un sistema ferroviario que reforzando la red carreteril drenaría hacia Buenos Aires y la costa todas las riquezas exportables del país. El ferrocarril, en efecto, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, jugó un papel fundamental en la estructuración del territorio argentino. Así como, en general, la implantación ferroviaria en Europa fue solamente un refuerzo activo de la estructura viaria que estaba ya creada desde la época de los romanos y sobre la cual se habían desarrollado los estados modernos, en Argentina el ferrocarril no fue solamente un consolidador de la urbanización tejiendo una tupida red centrada en Buenos Aires y los principales puertos del Atlántico, sino que transforma de raíz la economía del país. La explotación extensiva de la ganadería y la agricultura en aquella inmensa planicie de la Pampa, encontró en las vertiginosas velocidades del transporte por www.faximil.com

La colonización española en América, como pervivencia de forma de colonización feudal, estuvo dominada más por la concepción territorial y religiosa de la expansión, que por la ambición comercial y económica. Predominó el espíritu mesetario de reconquista y evangelización, y les fue prohibido comerciar con América, hasta el siglo XVI11, a los puertos catalanes, vascos y periféricos en general, que hubieran podido desarrollar un tipo de colonización más mercantil y moderna. Consecuentemente, se centró el esfuerzo en una explotación y saqueo de las riquezas minerales y agrícolas por la vía del agotamiento de las poblaciones autóctonas y en la suplantación directa e inmediata de los centros de poder indígenas más importantes en vez de la creación de unos nuevos núcleos mejor emplazados en la costa atlántica. Así, la conquista de México en el norte y la de Cuzco en el sur, sustituida la capitalidad política de esta última por Lima en la costa, determinó la estructura de ocupación y colonización del territorio del Nuevo Mundo, dejando Buenos Aires, lugar geográfico obligado de una capital, sin posibilidad de comunicación directa con la metrópoli.


vi'a férrea la lanzadera que activaría un incipiente sistema colonial, drenando hacia la costa millones de toneladas de carne y de granos que los frigoríficos y grandes almacenes trasvasaban hacia Inglaterra propietaria de casi todos los ferrocarriles, frigoríficos y barcos. Lo que interesa destacar es la modernidad del sistema de explotación colonial que el ferrocarril jugó sobre un país recién creado y sobre una geografía apta para la implantación de este nuevo sistema de transporte.

Entre nosotros el ingeniero de caminos Ildefonso Cerda, fue quién primero atisbo en pleno siglo XIX las posibilidades transformadoras que en la colonización de un país podía jugar el ferrocarril. No solamente hizo el Plan de Ensanche y Reforma Interior de Barcelona de trazado completamente en cuadrícula sino que redactó diversos proyectos de trazados ferroviarios en Catalunya y dedicó sus mejores esfuerzos al logro de lo que él llamó la urbanización de la locomotora. La posibilidad de integrar de manera armónica los trazados de calles y vías férreas dentro de la propia ciudad y el que, en un doble movimiento, la vieja concentración urbana conectara directa y orgánicamente con los amplios territorios de un país a fin de que se revitalizaran la economía y la vida de la ciudad y recíprocamente, la posibilidad de romper el aislamiento de la vida rural y dinamizar su economía, fueron los objetivos largamente perseguidos por el ingeniero catalán. Para ello no solamente desarrolló una Teoría General de la Urbanización, sino que de un modo análogo escribió la Teoría General de la Rurización y hacia el final de su vida sintetizó ambos pensamientos en una propuesta de planificación integral del territorio en el que el papel vertebrador de los ferrocarriles y las tranvías agrícolas era fundamental. Por esto cabe pensar que la implantación ferroviaria argentina aunque respondiendo a unos móviles especulativos y mercantilistas muy alejados del pensamiento idealista de Cerda, fue en cierta medida como una verificación a escala continental de su modelo de ciudad industrial y de colonización del territorio.

de que la red ferroviaria reforzó el sistema urbanizador preexistente (a excepción de las áreas intersticiales donde tuvo función colonizadora pionera), con lo cual su trazado no pudo ejercer un carácter selectivo tan centralizador y fue obligado a una dispersión más homogénea sobre el territorio. En un momento en el cual el interés por las cuadriculación de las ciudades y del territorio emerge como un tema vivo entre los historiadores urbanos, arquitectos e ingenieros que abarca los estudios sobre las ciudades y centuriaciones romanas hasta las colonizaciones hispanoamericanas, inglesas y norteamericanas, el estudio de la colonización interior argentina acorde con dicho modelo es de una actualidad indiscutible.

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La experiencia urbanizadora argentina de la segunda mitad del siglo XIX, a diferencia del proceso seguido en Norteamérica donde la expansión ferroviaria fue el motor del proceso de colonización del oeste, tiene la peculiaridad

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ILUSTRACIONES 1. Mapa de la República Argentina, con la división provincial. 2. La irracionalidad de un sistema colonial. Itinerario del comercio entre España y Buenos Aires de 1580 a 1776. Los puntos conectados son Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Lima, Callao, Panamá, Portobello, Sto. Domingo y Sevilla. La zona gris claro en América son las posesiones españolas en el siglo X V I ; la zona rayada corresponden a las posesiones portuguesas del mismo siglo y la zona gris oscuro son las posesiones holandesas del siglo X V I I . 3. Obsérvese las grandes ruedas de las carretas tiradas por trenes de bueyes calculadas para poder vadear los nos y arroyos sin puentes. 4. Campamento de colonización de Trenque-Lanquén en 1877. 5. Plano de Buenos Aires en el siglo X V I I I . La convivencia de la fortificación con el casen'o se repetirá en muchos otros poblados de colonización interior durante el siglo XIX. 6. Nueva línea de fronteras sobre la Pampa. 7. Soldados argentinos abriendo una h'nea de fortificaciones. De enero a octubre se trabajan 150.000 varas lineales de zanja, de 4 varas de ancho y por 4 de profundidad, con pared de tapia, maderos o ramas. 8. Soldados agricultores argentinos en 1870 roturando nuevas tierras. 9. Buenos Aires a vista de pájaro en 1880. La transformación de una ciudad colonial de segundo orden en la capital sudamericana de un pai's independiente lo realizó Buenos Aires en menos de un siglo. El gran edificio semicil i'ndrico de la Aduana y el largo muelle de atraque, son los dos grandes símbolos de esta apertura al comercio atlántico. 10. El drenaje de las riquezas agrícolas y ganaderas de la provincia de Buenos Aires hacia la capital y los puertos de embarque, representado por las vías férreas. 11. La fachada marítima de Buenos Aires formada por el Paseo de Julio, los muelles de pasajeros y la Aduana, en 1885. Una perfecta integración de trazados ferroviarios y vías urbanas, que constituyó el sueño de Ildefonso Cerda. 12. Gigantesca muralla de grano esperando el embarque.

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13. Elevadores de granos en el puerto de Ingeniero White.

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LA POLÍTICA FUNDACIONAL Y LA AMPLIACIÓN DE FRONTERAS

Ramón Gutiérrez

Es más probable que el sentido utopista de la propuesta, la base necesaria de sistematización y el ordenamiento planificado, imprescindible en la oportunidad, condicionarán más directamente la acción del Ingeniero Militar José Ampudia y Valdés quién trazo los pueblos principales. De todos modos es notable-constatar, en las tres últimas décadas del siglo XVIII, la cantidad de iniciativas tendentes a consolidar centros urbanos, ampliar fronteras, y ocupar áreas abiertas que, impulsadas por funcionarios de la Corona, remedan la experiencia de la Carolina de Sierra Morena en todo el territorio americano. El prestigio inherente a estas acciones solo compite con los proyectos económico-sociales en las Relaciones de Méritos de la burocracia "ilustrada" de ultramar. En el Río de la Plata, los procesos fundacionales se originaron fundamentalmente en las necesidades de asegurar y estabilizar fronteras internas con el indígena, aunque no faltaron fundaciones basadas en la presión geopolítica lusitana o la simple búsqueda de ocupación de áreas no conquistadas. En un caso como el mencionado en último término, en la Patagonia, se recurre al traslado de pobladores españoles a las nuevas fundaciones, mientras que en la mayoría de los casos se realizan las operaciones con migraciones y concentraciones internas tal cual podemos constatar. a) Fundaciones del Gobernador Sobremonte La necesidad de consolidar un frente ante las continuas "malones" indígenas (correrías de indios) llevó a Don Rafael Sobremonte a estructurar todo un sistema de poblados y fuertes militares que aseguró la expansión del área central. Así recurrió a vecinos dispersos de la zona del Río Cuarto "al abrigo de una casa fuerte, en terreno ameno, distribuyó las chacras (alquería o granja) y solares, y juntó en menos de un año 46 vecinos". De la misma manera, fundó la Villa de San Agustín (Zachal) y los fuertes de San Carlos y San Rafael de Mendoza, completando piquetes como el de Saladillo "para atraer las gentes a la población" (3). Las fundaciones de poblados menores abarcaron Nono, Quilino, y Tulumba en Córdoba y la Carolina y Pueblo de San Luis. Los trazados de los poblados efectuados por Sobremonte siguen una rotunda cuadrícula y en el caso de la Concepción del Río Cuarto (1794) el Fuerte se encuentra en un extremo del pueblo sin interferir en absoluto su trazado.

Similar criterio habrá de adoptar en "La Carlota" aunque la Plaza de Armas del fuerte ya es en 1793 la Plaza principal de la población. (4) b) La expansión en el litoral entrerriano Hacia mediados del siglo XVIII, en el litoral, había decrecido la amenaza indígena pero se mantenía —como en la Sierra Morena española— el riesgo de los malhechores y contrabandistas. A ello habría de unirse el complejo problema de las jurisdicciones civiles y eclesiásticas y el avance de pobladores criollos sobre las tierras de estancias de las antiguas misiones, una vez que Carlos III expulsara en 1767 a los jesuítas. Las fundaciones de parroquias y capillas se constituyen en los núcleos generadores de múltiples poblados que, prescindiendo del ritual tradicional, se expresan rápidamente como centros de servicios para una población rural dispersa (5). Para dar formas a estos poblados, el Virrey comisiona a Tomás de Rocamora en 1782, quien presenta un "Plan Económico" y un "Plan Militar" y se lamenta de no tener consigo un ejemplar de las Leyes de Indias, pero aclara que "conoce los principios generales para fundar poblaciones". (6) Rocamora fundará así sucesivamente San Antonio de Gauleguay (1782), Concepción del Uruguay (1783) y San José de Gualeguaychú (1783). Los trazados tampoco habrían de aportar nuevos criterios urbanísticos a la experiencia ya consagrada. c) Fundaciones del Chaco y Nordeste El conflicto permanente con el indígena en la región chaqueña —que el blanco recién conquistaría a fines del siglo XIX— motivó diversos proyectos de entradas militares, presidios, reducciones indígenas, etc. Dentro de las mismas vale la pena recordar los trazados teóricos de Del Castillo quién en 1774 propiciaba la formación de pueblos al amparo de fuertes, cuya localización podía, en caso de tratarse de un emplazamiento junto a un río, determinar un trazado triangular aunque regido internamente por la cuadrícula. De mayor interés es el trazado que el Gobernador Intendente de Salta, Ramón de García León y Pizarro, realiza para la ciudad de San Ramón de la Nueva Oran que funda en 1795. El diseño, uno de los más tardíos que se habrían de erigir durante la dominación hispánica, plantea una cuadrícula de 25 manzanas de las cuales una está destinada a Plaza y 3 a conventos. El proyecto urbano

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1. LOS ANTECEDENTES DEL SIGLO XVIII Transcurrido el período de la conquista durante el siglo XVI, en que la acción fundadora de España en América superó en cantidad y extensión todo antecedente universal en lo concerniente a fundación de ciudades, la región del cono sur Americano, marginal en población indígena y potencialidades productivas, permaneció con los antiguos centros establecidos. El siglo XVII, vio surgir esporádicos núcleos, o bien frecuentes traslados a mejores emplazamientos de las antiguas fundaciones. Recién desde mediados del siglo XVIII, los factores geopolíticos de la presión lusitana sobre la región rioplatense y el "efecto de demostración" de la política de la corona en el propio territorio español, habrían de generar un resurgimiento de la acción fundacional. En efecto, la ¡dea del "experimento social" y la formación de una sociedad ideal campesina que se encontraba en el trasfondo de la política de Carlos III para la ocupación de la Sierra Morena, habrían de tener un eco notable en esta parte de América. Si Campomanes, que redactó el fuero de población con la imagen de una "Sociedad rural perfecta", hubiera intuido su vigencia hasta avanzado el siglo XIX en el territorio americano, hubiera comprendido lo que significaba el prestigio inherente a las acciones Reales con independencia del tiempo y del lugar. La experiencia de Sierra Morena sirvió de base para la Ley Agraria de Jovellanos y los criterios embrionarios de las pol íticas de colonización: modelo de estructura familiar, colonato, indivisibilidad del precio y solidaridad comunitaria del vecindario. (1) El modelo de las trazas urbanas andaluzas de estas fundaciones, se movió con características bastante autónomas respecto a sus antecedentes regionales y ha sido considerado "el mejor y el más completo ejemplo de urbanismo español en la época de la Ilustración". (2) Lo interesante es que esta distancia conceptual con respecto a su entorno, es proximidad respecto de América, donde la planificación de conjunto, la experiencia y la legislación, habían desde antaño consagrado el damero y el espíritu geométrico como base de ordenamiento urbano y territorial. No creemos que ello se deba exclusivamente a la acción del peruano Olavide, quien tuvo a su cargo la planificación inicial de los asentamientos de Sierra Morena, pues ello significaría especular en un efecto de "rebote cultural" harto difícil de demostrar.

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d) Fundaciones de la Campaña bonaerense Las mismas razones de defensa militar determinaron la formación de diversos planes y fundaciones de fortines que permitieron la expansión de la frontera en torno a la ciudad de Buenos Aires. Los proyectos tendieron a concretarse con la nominación de Buenos Aires como capital del recientemente creado Virreynato del Río de la Plata (1776) y se puso así en vigencia el notable "Plan de Fronteras" que preparará en 1779 Francisco de Betzebe y Ducás, bajo el impulso del Virrey Vértiz. El plan consistía en fundar cinco fuertes principales (Chascomús, San Miguel del Monte, Lujan, Salto y Rojas) y cuatro fortines intermedios en Ranchos, Lobos, Navarro y Areco "recogiendo bajo el tiro del cañón de los Fuertes de la Campaña todas las familias que al presente se hallan establecidas en parajes arriesgados". En total se formalizaron, entre 1779 y 1781, trece fuertes que concentraron no solo la población militar y sus familias sino que dieron lugar a la generación de los consiguientes núcleos urbanos en cuanto se corrió la línea de fronteras. (9) Félix de Azara proponía a la vez en 1796 fundar 6 "villas" "detrás y pegadas a los fuertes" para poder controlar el crecimiento urbano de un rancherío caótico. De todos modos, en las dos décadas subsiguientes, se habrán de consolidar, a partir de estas funciones militares, las actuales ciudades de Chascomús, Montes, Lobos, Navarro, Mercedes, Rojas, Carmen de Arco, Salto, Ranchos y Colón. e) La Colonización de la Patagonia La vasta extensión territorial del sur patagónico había sido codiciada por los ingleses que en los siglos XVI (Cavendish) y X V I I (Narbrough)

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intentaron asentarse para controlar el estratégico Estrecho de Magallanes. En 1764 los franceses fundaron en las Islas Malvinas el Puerto Luis o Soledad, en uno de los más notables trazados barrocos de la región, mientras los ingleses formaban en el mismo archipiélago el Puerto Egmont (1766). Estos actos de avanzada extranjera determinaron a la Corona Española a realizar un "Plan Patagónico" en 1778, bajo el control de José de Gálvez y el conde de Floridablanca. Se dispuso así poblar la Bahía "Sin Fondo" y la de "San Julián". Para colaborar en estas tareas —y como prueba de la importancia que le asignaba el Rey— se dispone el 22 de junio de 1778 que se reúnan 200 familias de labradores y artesanos de Galicia, Asturias, Castilla, para trasladarlos, para poblar la Patagonia. La fundación del Puerto y Fuerte de la Candelaria, en el Golfo de San José (1779), el Fuerte para el Río Colorado y la población de Floridablanca (1780), en Puerto San Julián, fueron la consecuencia de este plan que sin embargo no fue consolidado, ya que una Real Orden del 1 de agosto de 1783 dispuso abandonar los asentamientos con excepción de Carmen de Patagones. (10)

efectivamente con centros poblados estables. Inmensas extensiones de tierra eran patrimonio del indígena: bosques o praderas desoladas que esperaban la expansión extractiva que habría de producirse medio siglo más tarde. Los años que median entre 1810 y 1850 son de conflictos externos en la lucha por la Independencia de América e internos en la contradicción de los intereses regionales. Recién obtenida una cierta pacificación y concordancia interior, en el período de Juan Manuel de Rosas, se encaró una "campaña al desierto" que posibilitó ampliar el espacio pampeano en torno a Buenos Aires a partir de la antigua línea de Fortines urbanos virreynales. Pero la verdadera expansión de fronteras habría de producirse por presión y realidad de las potencialidades económicas de la región, en la segunda mitad del siglo XIX.

2. OCUPACIÓN DEL ESPACIO Y POLÍTICA FUNDACIONAL DEL PERIODO LIBERAL El antiguo sistema virreynal de economías regionales en equilibrio e integradas, había desaparecido por la fuerza de la acción económica del puerto de Buenos Aires y su Aduana como eje de control de importaciones y exportaciones. Los trazados de estos poblados fueron realizados Las rupturas y la "balcanización" de los países americanos, inducidos por los intereses británicos con el esquema de la cuadrícula, aún cuando y franceses, favorecieron esta política de prima un sentido compacto, ya que se agrupa la concentración de poder y decisiones. (12) población en un total de 8 manzanas (en el caso El período que comienza aproximadamente de Nueva Murcia) pero con una fragmentación en 1860 se caracteriza por basarse en una notable de 12 solares por manzana. La Nueva Población de Floridablanca, de efímera economía primaria exportadora, es decir, en la vida, presentaba la peculiaridad de tener ubicadas generación de materias primas para los países industriales europeos. en la Plaza Mayor —que era la extensión del Fuerte— el hospital y dos líneas de viviendas de Para ello, habrían de conjugarse dos aspectos 28 varas de frente cada una. Es decir que era una esenciales: "La expansión e integración de la miniplaza cuyas dimensiones estaban condicioeconomía mundial y la gran extensión de nadas por la longitud de la cortina del fuerte. tierras fértiles, escasamente pobladas en la Prácticamente la ocupación Real de la Patagonia zona pampeana". (13) se concretaría solo a fines del siglo XIX, La revolución industrial había generado un quedando entonces señalados los enclaves que aumento tal de producción e ingresos que promoviera Antonio de Viedma. Buena parte amplió el mercado notablemente y posibilitó de los colonos españoles habría de ir a poblar el flujo de capitales y la expansión comercial tierras de la banda oriental del Río de la Plata en gran escala a América. (hoy Uruguay). (11) Fue este el momento de crecimiento vertiginoso de los grandes "espacios abiertos" mundiales, f) Conclusiones ubicados en América del Norte, Oceanía y Todos estos esfuerzos tardíos solo lograron Argentina que captaron casi el 40% del movimiento de capitales de los países industriaampliar parcialmente el área territorial ocupada, les europeos en el período 1874-1914. aunque permitieron consolidar núcleos de asentamiento espontáneos, antiguas fundaciones, Dentro de ese panorama debemos también computar las fuertes migraciones europeas en reducciones o pueblos de indios. las que, después de Estados Unidos, la Argentina Al finalizar, en 1810, el dominio español en esta ocupó el primer lugar, y la expansión del parte de América, solo un tercio de la superficie de la actual República Argentina estaba ocupada comercio mundial y su transformación, que

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incorpora ya, sin embargo, pautas del urbanismo dieciochesco desde sus inicios y sin llegar a las libertades formales que podemos encontrar en Sierra Morena, sorprende sin embargo la ubicación del Hospital y un Cementerio "extramuros" que tempranamente señala el acatamiento a la Real Cédula de 1787. (7) La existencia de Alameda y la total libertad compositiva del loteo de manzanas son otros elementos de referencia de sumo interés en un diseño que fuera observado por el Consejo de Indias exclusivamente por carecer de "Carnicerías", a lo que respondía el autor que la costumbre de la tierra era faenar al descampado y repartir carne por las calles del pueblo sin edificio formado a tal efecto. (8)


NOTAS 1. Real Cédula de S.M. y Señores de su Consejo que contiene la Instrucción y Fuero de población que se debe observar en las que se formen de nuevo en la Sierramorena con naturales y extranjeros católicos. Año 1767. En Madrid. En la oficina de Antonio Sanz, Impresor del Rey nuestro Señor y de su Consejo. • CARO BAROJA, Julio. Razas, pueblos y linajes. Revista de Occidente. Madrid, 1957. • LÓPEZ DE SEBASTIAN, José. Reforma Agraria en España. Sierra Morena en el siglo X V I I I . Ed. Z Y X . Murcia, 1968. 2. CHUECA GOITIA, Fernando. Urbanismo en la época de los Borbones. En "Resumen Histórico del Urbanismo en España" Instituto de Estudios de Administración Local. Madrid, 1968. Véase también el comentario de PONZ, Antonio en sus "Viajes de España" Ed. Aguilar. Madrid, 1947. 3. SÁNCHEZ RAMOS, Ignacio. En el Virreinato del Río de La Plata. Don Rafael de Sobremonte. Ed. Peuser. Buenos Aires, 1929. Relación de Méritos del Gobernador. 4. CHUECA GOITIA, Fernando - TORRES BALBAS, Leopoldo - GONZÁLEZ, Julio. Planos de ciudades Iberoamericanas y Filipinas existentes en el Archivo de Indias. Instituto de Estudios de Administración Local. Madrid, 1951. 5. GUTIÉRREZ, Ramón. Presencia y continuidad de España en la Arquitectura Rioplatense. Hogar y Arquitectura N- 97. Madrid, 1971. Como ocurre en las parroquias gallegas. 6. DEMONTE, María Cristina - TRONCOSO, Rosa C. Tomás de Rocamora, pionero de la autonomía entrerriana. Ed. Colmegna. Santa Fe, 1972. 7. GUTIÉRREZ, Ramón. Notas sobre los cementerios españoles y americanos (1787-1950) México. 1980. (en Imprenta). 8. GUTIÉRREZ, Ramón. El fundador de Oran (Salta). Ramón García de León y Pizarra. Cuaderno Cultural N-° 13. Madrid, 1970. 9. RAZORI, Amilcar. Historia de la ciudad Argentina. Tomo I I . Imp. López. Buenos Aires, 1945 RANDLE, Patricio. La ciudad pampeana. 2 a edición, OIKOS. Buenos Aires, 1977. 10. DE PAULA, Alberto S.J. Arquitectura en el Litoral patagónico. Documentos de Arquitectura Nacional y Americana N° 4. Resistencia, 1976.

ILUSTRACIONES 2. El esquema urbanístico de las Leyes de Indias en la ciudad de San Juan Bautista de la Ribera (1607). 3. Trazado de La Carolina en Sierra Morena (Andalucía).

5. La cuadrícula de Buenos Aires. Plano de Bermúdez (1708).

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4. Proyecto de ciudad en la Patagonia: Nueva Murcia (1780).

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b) El Ferrocarril El proceso de crecimiento del ferrocarril como sistema de comunicación privilegiado fue vertiginoso. De 10 kilómetros de vías férreas que tenía el país en 1857, se pasó a 6.700 Kms. en 1887 y a 33.500 Kms. en 1914, contando con las redes más extensas de América Latina. (15) Los ferrocarriles fueron realizados con capital extranjero y al servicio de asegurar la fácil concentración de la producción agropecuaria en los puertos donde se embarcarían para su exportación. Constituyó pues uno de los elementos esenciales del dominio económico del capital inglés y aseguró un desarrollo del país subordinado al puerto de Buenos Aires, con un tendido de redes en abanico a partir del mismo. (16) Por otra parte, las concesiones de tierras a las compañías ferrocarrileras y la posibilidad de fijar la localización de sus estaciones y poblaciones, significará un poder adicional que originará numerosos centros urbanos y decretará la irremisible defunción de otros, marginados de tan vital sistema de comunicación. En 1914 los ferrocarriles representaban el 36% del capital extranjero invertido en el país.

a) Inmigración El crecimiento vegetativo era incapaz de satisfacer la demanda de mano de obra y tampoco sería suficiente la migración interna. La incorporación masiva de mano de obra europea fue el camino adoptado, predominando los italianos y españoles. Tempranamente, al comenzar el proceso, se alertaba en España: "Las Americas van robando al continente europeo su más experta juventud". "Todo el mundo sabe ya como se hace en nuestra península esta horrible trata de carne humana; a semejanza de lo que sucede con los negros, vienen aquí comisiones de varios puertos de América a contratar a los jóvenes gallegos, asturianos y vizcaínos llenándoles la cabeza con esperanzas de grandes riquezas". (14) En efecto, en las áreas más deprimidas se reclutó esta millonaria migración cuyo 90% se habría de asentar en la región pampeana, aunque solo 800.000 de ellos fueron a las zonas rurales pues la concentración de propiedad de la tierra motivó una fuerte radicación en las ciudades, generando a la vez la consolidación de la urbanización en el país. Se estima que entre 1857 y 1939 llegaron a Argentina 6.757.000 inmigrantes, de los cuales

c) La tenencia de la tierra y la expansión agropecuaria Ya hemos señalado la formación de latifundios como un condicionante de la localización de la inmigración, ya que dificultaba el acceso de los trabajadores a la propiedad de la tierra. Esto motivó el desarrollo de explotaciones por arrendatarios y la formación de centenares de colonias agrícolas en las que, en muchos casos, el Estado debió adquirir o expropiar tierras para su instalación. Otras colonias fueron formadas por iniciativa privada en tierras de su propiedad. En 1914 las explotaciones de más de 1000 hectáreas de superficie representaban el 8% de las explotaciones del norte del país. En todos los casos significó una nueva apertura a formas productivas y de emplazamiento urbano, que serán analizados posteriormente. La superficie sembrada en granos y forrajes pasó de 340.000 hectáreas en 1875 a 20.000.000 de hectáreas en 1914, señalando la nueva proyección sobre el territorio. Ello se debió a un vertiginosos crecimiento de las exportaciones y a una creciente dependencia del mercado mundial cuyos resultados aparecieron con nitidez al originarse la crisis de 1929. Otro de los elementos esenciales para el

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el 44% eran italianos y el 3 1 % españoles; de ellos había de perdurar el 60% en el país.

crecimiento productivo fue el desarrollo de una alta tecnología. Desde el alambrado hasta la sofisticada maquinaria, alteraron los simplistas modos de producción de la pampa húmeda tanto en el plano agrícola como en el ganadero. Tras estas avanzadas de la realidad rural, se iban consolidando paulatinamente los núcleos de servicios urbanos que constituían la otra faceta esencial de la ocupación territorial. Finalmente, en los aspectos estructurales, la política agroexportadora significó la ruptura del equilibrio regional del país, privilegió el área pampeana y el litoral donde se concentró la casi totalidad de la migración y organizó el interior en función del puerto y la aduana de Buenos Aires, ciudad que pasó de 187.000 habitantes en 1869 a 1.576.000 en 1914, con el 20% de la población del país que, en 1930, ascenderá al 30%. La política liberal habría de dar todas las facilidades para un despegue económico basado en el modelo de país dependiente y aceptando las reglas de juego de las potencias europeas dominantes. La federalización de Buenos Aires como capital y la creación del modelo "europeo" basado en el trípode: capital inglés, mano de obra italiana-española y cultura francesa, constituyó el marco referencial de la llamada "generación del 80". (17) En este contexto se habrían de desarrollar numerosas fundaciones que constituyen importantes aportes al urbanismo americano. 3. LAS COLONIAS Cuando ya habían tenido comienzo los primeros intentos de formación de colonias agrícolas por iniciativa privada y gubernamental provincial en la Argentina, en España un teórico vinculado al ministerio de ultramar habría de dar forma a un tratado cuyos postulados, informaciones y experiencias se habrían de verificar en los años subsiguientes. (18) Los primeros intentos de colonias agrícolas fueron realizados en 1853 en la Provincia de Corrientes por iniciativa del Governador Pujol y gestión de los empresarios franceses Augusto Brougnes y John Lelong, quienes también hicieron otro intento fracasado ("Nueva Burdeos") en el Paraguay. (19) a) Colonias agrícolas-militares y reducciones Un vasto plan de 10 colonias en el entonces territorio dominado por el indígena en el Chaco, realizado por Augusto Brougnes en 1853 sobre el río Bermejo, señalaba la voluntad de ganar espacio territorial mediante la formación de poblados. Este tipo de formación de "colonias agrícola-

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generó una creciente demanda de productos agropecuarios. De esta manera, la Argentina, al disponer de 26 millones de hectáreas de la zona pampeana, con características ecológicas excepcionales para la producción agrícola y ganadera de zona templada, habría de concentrar un importantísimo flujo de capitales y de población europea inmigrante. Se estima que entre 1857 y 1914 la migración recibida fue de 3.300.000 personas y que la inversión de capitales significaba el 8,5% de las inversiones extranjeras de países exportadores de capital del mundo, el 33% de las inversiones totales efectuadas en América Latina, y el 42% de las inversiones inglesas en la región. Este fenómeno produjo que un país con un insignificante comercio hacia 1850, llegase a ocupar en pocos años los primeros lugares en las exportaciones mundiales de máiz, trigo, carne, lanas y lino. Para alcanzar esta realidad fue necesaria la ocupación plena del territorio, su población, la instalación de sistemas de producción, acopio y comunicación, en definitiva una política que revistiera las condiciones de aquellos "espacios abiertos" que, con excepcionales calidades de pasturas, aguadas y posibilidades climáticas y geológicas, aseguraban un rendimiento óptimo a las faenas agropecuarias.


11. Véase al respecto APOLANT, Juan Alejandro, Operación patagónia y FAJARDO TERAN, Florencia, Historia de la ciudad de San Carlos. Montevideo, 1953. 12. Debe recordarse al respecto que en dos oportunidades durante el Virreinato, los ingleses tomaron Buenos Aires y fueron expulsados por la misma población (1806-1807). Las "desinteresadas" ayudas económicas y de mercenarios que brindaron los ingleses a la independencia americana se continuaron en los empréstitos para reorganizar sus economías y evidenciaron en corto plazo que la "independencia" adquirida era más formal que real. 13. FERRER, Aldo. La economía Argentina. Fondo de Cultura económica. México, 1962. Seguimos en el tema a éste libro y cuando no se hace mención específica debe entenderse que de él se extraen las citas. 14. CONRADO Y ASPRER, Antonio. Cartas sobre inmigración y colonias. Imprenta Pérez Dubrull. Madrid, 1881. 15. BUNGE, Alejandro. Ferrocarriles argentinos. Imprenta Mercatali. Buenos Aires, 1918. 16. SCALABRINI, Ortiz. Historia de los ferrocarriles argentinos. Ed. Plus Ultra. Buenos Aires, 1967. 17. ORTIZ, Federico - GUTIÉRREZ, Ramón MANTERO, Juan Carlos - LEVAGGI, Abelardo PARERA, Ricardo. La arquitectura del liberalismo en la Argentina. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, 1968. 18. MALDONADO MACANAZ, Joaquín. Principios generales del arte de la colonización. Imp. Manuel Tello. Madrid, 1875. (2 a edición) La primera edición es de 1870. 19. GUTIÉRREZ, Ramón. Evolución arquitectónica y urbanística del Paraguay. (1537-1911). Resistencia, 1977.

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ILUSTRACIONES 6. La formación de Líneas de fronteras en la campaña bonaerense en 1779 y el establecimiento de fuertes que darán lugar a numerosos pueblos. 7. Trazado francés para el puerto de San Luiz en las islas Malvinas (1766). 8. Uno de los últimos trazados españoles en el Río de la Plata: Pueblo de San Fernando (1806).

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pastoreo. La acción militar consiguiente habría de determinar la consolidación de centros urbanos como Guaminí, Trenque Lauquen, Adolfo Alsina y Puan en el transcurso del año 1877. Los trazados responden al tradicional damero, con manzanas de 100 varas de lado, calles de 20 o 30 varas de ancho, 8 solares por manzana y plaza central (Guaminí). En otros casos, como Trenque Lauquen, se mantiene el esquema de 4 solares por manzana o en Puan varían en la dimensión de la plaza, pero nada hay que permita suponer una nueva teoría de trama urbana en estas fundaciones militares. Una situación intermedia puede ser la de la colonia agrícola fortificada como sucedió en San Justo (Santa Fe), fundada por el arquitecto Jonás Larguía, que colocó en el centro el pueblito de 40 ranchos, alrededor de la administración, fabricando una torre mangrullo para control y rodeando todo por foso y parapeto. Alrededor del pueblo había 1500 varas de cultivo comunal y 20 cuadradas de chacras. Pocos edificaban 20 años después en sus tierras y la mayoría regresaba aún a dormir al pueblo. b) Colonias Agropecuarias

Hasta la sanción de la Ley Orgánica de Colonización, en 1876, los intentos de establecer colonias dieron resultados y propuestas variadas. Mencionamos la iniciativa correntina de 1853 que ofrecía a los colonos inmigrantes lotes de veinte cuadras cuadradas de terreno, de 150 varas cada una, dejando 4 leguas cuadradas alrededor de la colonia para separar de las tierras de pastoreo. Ubicada junto al río, con puerto propio para los productos, quedaba en la colonia espacio para la construcción de casas para otros extranjeros. El gobierno construía los ranchos iniciales y facilitaba herramientas, animales y costeaba el viaje de los colonos. Sin embargo estos primeros intentos no fueron exitosos por la falta de organización, tanto de las autoridades provinciales cuanto de la empresa, a lo que se sumó la expectativa de resultados económicos inmediatos por parte de los inmigrantes. Finalmente muchos de ellos repoblaron Yapeyú en la costa del Río Uruguay. (23) Mayor resultado logró Aarón Castellanos con la fundación de Esperanza en la Provincia de Santa Fe, en 1856, obteniendo una concesión de tierras similar a la correntina. La primera colonia agrícola mantendrá la ¡dea del damero con una traza de 4 por 5 manzanas de 150 varas (129 metros) cada una y calles de 30 varas de ancho. (24) La consolidación rápida de esta colonia

sirvió de estímulo y su plaza se pobló de alamedas y paraísos a la vez que se erigió una gran Casa Municipal con lo cual se "han planteado el problema magno de la sociedad moderna". La ideología liberal se trasmutaba en la euforia privatista: "Millones de propietarios, soberanos cada uno en su pedazo de tierra, libres como el viento pampero que viene a azotar su frente, los cuales hubieran vegetado eternamente en el vasallaje de las sociedades europeas, porque hasta ahora los derechos del hombre y del ciudadano proclamados en tantas revoluciones se reducen a puras abstracciones y no han podido penetrar todavía en la esfera de la realidad práctica". (25) La empresa suiza de Beck-Bernard y Herzog, con sede en Basilea, fue la que dio impulso sucesivamente a la fundación de las colonias de la Provincia de Entre Ríos. La primera de ellas, San José, fundada en 1857, dio origen luego a la ciudad de Colón (1863) que le habría de servir de puerto. Las 100 familias que arribaron eran suizos y saboyanos y tuvieron algunos de ellos dificultades como los valenses que, por proceder de zona montañosa, eran malos agricultores. Posteriormente el Gobernador Urquiza trajo 200 familias más, la mayoría de ellas piamontesas, y se produjo en la zona el desarrollo de actividades vitivinícolas de las cuales no había antecedentes. Desde 1860 el arribo de la inmigración "espontánea", sobre todo de familiares de colonos ya establecidos, motivó el crecimiento y proliferación de estas colonias. En Entre Ríos en 1890 ya había 45 colonias con 200.000 hectáreas cultivadas. (26) En Santa Fe, el censo de 1869 señalaba sólo 6 centros poblados que en 1882 ya eran 30, y en 1884 llegaban a 65 las colonias. La población que en 1849 era de 19.720 habitantes pasó en 1882 a 195.000 habitantes, es decir se decuplicó en 23 años. (27) Muchas de estas colonias fueron generadas por el ferrocarril directamente (tal es el caso de Roldan (Bernstadt), Carcarañá, San Jerónimo o Cañada de Gómez en Santa Fe) y otras por el sistema empresario o gubernamental. La política de colonización comprendía en general los siguientes pasos a) Propaganda en el extranjero por periódicos y comisionados; b) Celebración de contratos para introducir familias agrícolas; c) Cesión gratuita, o a bajo precio, de tierras, útiles y animales; d) Sanción de leyes protectoras, de fomento, exención impositiva; e) Transporte gratuito e introducción de bienes sin gravamen; f) Construcción

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militares", pues estaban amparadas por fortines, señalaba la continuidad con el antiguo procedimiento de la línea de frontera pampeana, aunque sus tipologías de asentamiento son distintas. Recurriremos a dos ejemplos teóricos de interés: el de Brougnes en el Chaco (Nordeste) y uno de Grondona para el sur patagónico. Las colonias del Chaco adoptaban un partido o distrito lineal, con un eje central donde se ubicaban las viviendas y a sus espaldas los lotes agrícolas de 20 cuadras de profundidad. El esquema simétrico comprendía, en el baricentro del conjunto, la localización de una capilla y escuela que constituían el equipamiento institucional. Cada colonia comprendía una población de 200 familias, es decir 1000 almas. (21) No hay en ambos casos una directa correlación entre el parcelamiento de la tierra y la estructuración del centro urbano, salvo la centralidad del asentamiento respecto de las áreas de cultivo. Tampoco las dimensiones de las parcelas evidencian un criterio homogéneo. Similar fenómeno puede detectarse en las reducciones indígenas que forman los religiosos en los terrenos conquistados en las campañas al desierto o, como avanzada, en áreas no consolidadas. Aquí, las causas pueden deberse desde un respeto a las formas de asentamiento del indígena, hasta un cierto espontáneísimo y provisoriedad que se manifiesta reiteradamente. Las fundaciones y fracasos de este tipo de localización fueron frecuentes y los que perdudaron fueron habitualmente retrazados y ordenados por los Departamentos Topográficos Provinciales. De todos modos, las acciones de colonización militar tuvieron en general un planeamiento del cual carecieron las fundaciones religiosas, que estuvieron más supeditadas a "entradas" puntuales. En este sentido el plan de Alsina de 1875 para colonizar y urbanizar sobre la frontera pampeana tenía objetivos explícitos. "Además la experiencia enseña que la formación de pueblos sobre las líneas de frontera y al amparo de las fuerzas que las guarnecen, han dado excelentes resultados no obstante que el aliciente ofrecido al poblador, haya sido hasta hoy tan escaso como mezquino". (22) En la planificación de Alsina se definía un ejido (originariamente, campo de las afueras de un pueblo, común a todos los vecinos de él y donde suelen reunirse los ganados o establecerse las eras) de "cinco leguas a cada viento" y 200 leguas cuadradas de campo de


20. Revista del Plata, N- 3, Buenos Aires. Noviembre de 1853, BRUGNES, Augusto Colonización en las Provincias y Estados del Río de la Plata, curando radicalmente el pamperismo agrícola europeo. Revista del Plata N ? 12. Buenos Aires, Agosto de 1854. 21. GRONDONA, Nicolás. Proyecto sobre defensa de fronteras y colonización. Imp. El Porvenir. Buenos Aires, 1878. 22. Memoria presentada por el Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Guerra y Marina Dr. D. Adolfo Alsina al H. Congreso Nacional en 1875. Buenos Aires, 1875. 23. BROUGNES, Augusto. Cuestiones financieras y económicas de la República Argentina. Buenos Aires, 1863. La verdad sobre la colonia de San Juan, Provincia de Corrientes. Buenos Aires, 1860. 24. GRENON, Pedro. La ciudad de Esperanza. Córdoba, 1939. CERVERA, Manuel M. Boceto histórico. Fundación de Esperanza. Municipalidad de Esperanza, 1906. 25. PEYRET, Alejo. Una visita a los colonos de la República Argentina. Imp. Tribuna Nacional. Buenos Aires. 1889. 26. RIPOLL, Cayetano. La Provincia de Entre Ríos bajo sus diversos aspectos. La Opinión. Paraná, 1888. 27. CARRASCO, Gabriel. Descripción geográfica y estadística de la Provincia de Santa Fe. Imp. Carrasco. Rosario, 1882.

ILUSTRACIONES 9. Colonia agrícola-militar para la Patagonia (1875).

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10. Colonia agrícola Florencia (1885). 11. Red ferroviaria de la Argentina hacia 1910. El embudo con vértice en Buenos Aires condicionó el desarrollo del país en función del puerto. 10

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Cerca de San Lorenzo (Provincia de Santa Fe), se formó la colonia "Jesús María" que se instaló utilizando antiguos depósitos. Peiret decía "aquello es una especie de familisterio, sus departamentos separados, aunque pegados

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unos a otros, gozando por consiguiente de su autonomía después de trabajar bajo una dirección común". (29) En general las propias colonias generaban varios "pueblitos" satélites con su escuela y capilla a medida que se extendían las tierras de cultivo y por ende crecían las distancias. En otros casos las colonias ampliaban su ejido, tal como sucedió en Villa Urquiza (1858) que se extendió en 1876, pero al pasar de la colonia vieja a la nueva se nota que las calles no son una prolongación directa y una calle en el límite de ambas corrige las divergencias. El surgimiento de las colonias estuvo en todo momento vinculado a los sucesos de evolución histórica europea. Así, en 1882, Eugenio Scheppens había de utilizar la decadencia agrícola de Bélgica, originada en la finalización de la guerra franco-prusiana, para traer cantidad de colonos belgas a las zonas adyacentes a Villaguay (Entre Ríos). No hemos de hacer referencia particular a las tipologías de trazados de colonias que serán abordados por las monografías específicas. Baste de todos modos transcribir las impresiones de un viajero español a comienzos del siglo XX sobre este tipo de poblados en cuadrícula. "El poblado comienza donde comienzan los sembrados sin línea de demarcación, ni arbolado que forme algo así como un adecuado marco, pues parecen haber heredado de los campesinos del centro de España el horror al árbol. Por otra parte, la forma absolutamente regular de los poblados les quita todo atractivo y si sumamos a esta circunstancia la ausencia absoluta de accidentes de terreno —la Pampaquedará patente la falta de motivos pintorescos que ofrece en casi toda su extensión". (30) Esta homogeneidad se habrá de deber en buena parte a las disposiciones de la ley de colonización de 1876 y a las tipologías simplistas adoptadas por los Agrimensores de los Departamentos Topográficos. En lo que hace a trama urbana, la definición de una plaza central que abarca 4 manzanas y las dos grandes avenidas de 50 metros de ancho que se cruzarían en su centro, hablan a las claras de la utopía del progreso indefinido y de la imagen de los grandes centros urbanos del futuro. Sobre este modelo se formarían decenas de poblados, entre ellos Resistencia, que es objeto de análisis particular. Cabe simplemente señalar la coherencia geométrica en la ocupación del espacio físico donde, de la manzana al lote de tierra de labor, hay una progresión modular englobante que facilitará luego la expansión del núcleo urbano sobre las chacras sin dificultad para prolongar

el damero. En algunos casos coexisten, durante la etapa fundacional, la estructura definida por el sector administrativo, generador de la colonia, y el nuevo trazado. Tal el caso de "Colonia Florencia", en el norte Santafecino, donde se nota claramente el núcleo formado por la Casa Administración: sus dependencias, el aserradero a vapor, curtiembre, talleres de herrería y carpintería, molinos e ingenios proyectados y los 26 ranchos provisorios de los colonos, con el nuevo núcleo con su plaza rodeada por la capilla, la escuela, la oficina de telégrafos y los propietarios prominentes. (31) Es interesante acotar que en esta colonia, formada en 1885, se diseñaron, junto al trazado, los edificios públicos y privados principales. Obviamente que la procedencia de los colonos también influirá en la fisonomía urbana de sus asentamientos. El caso más notorio del siglo XIX puede verificarse en los asentamientos galeses de la Patagonia. En 1865 se radicaron 153 galeses formando primeramente Rawson y luego Gaiman. (32) Ambos asentamientos recién superarían el nivel embrionario en las dos últimas décadas del XIX, desarrollando una interesante arquitectura en ladrillo. Rawson presentaba la peculiaridad de estructurarse sobre ambas márgenes del río, mientras que Gaiman, formada en 1875, tenía sus casas de arenisca grisácea y también se formó sobre ambas orillas del río. (33) El mismo tipo de carácter peculiar intentó dar Don Vicente Blasco Ibáñez a la colonia "Nueva Valencia" que fundó en la Provincia de Corrientes a comienzos del presente siglo. El escritor y político buscó desarrollar una calificada organización social y económica formando una colonia arrocera altamente tecnificada que, sin embargo, se frustró por problemas financieros pese al esfuerzo del fundador y sus hijos, por trasladar experiencias de la huerta valenciana. (34) Algunas formas de producción como la vitivinícola y yerbatera, generaron formas de asentamiento lineal que, en el caso de Mendoza, recogen fuertes tradiciones en el tema. En Misiones la fuerza de las vías de comunicación forzará una estructuración lineal de asentamientos cuyo caso paradigmático es El Dorado, con una longitud de poblado de trama abierta y lineal de más de 10 kilómetros. Otros asentamientos de colonización en esta región respetarán la tipología clásica compacta. (35) La arquitectura de las colonias alemanas.

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de templo y escuelas y g) Créditos de fomento industrial. (28) Los sistemas de colonización eran a su vez los siguientes: 1 - Oficial. Cuando el gobierno entregaba gratuitamente desde tierras hasta —a vecescasas. Fue pronto abandonado por el Estado por serle muy oneroso. 2-Mixto. El Gobierno cede tierras al empresario colonizador que la subdivide y devuelve con amortizaciones lentas. Es el sistema que se usó en Santa Fe y que originó las grandes fortunas de empresarios como Iturraspe, Lemhan, Casado de Alizal, Llambi Campbell, etc. En Entre Ríos el sistema tuvo inconvenientes porque los empresarios se dedicaron a talar montes y al pastoreo, sin formar poblados. 3 - Particular. Por subdivisión de tierras privadas y venta de ellas a los colonos. También dieron buen resultado económico. A ella se acogieron los que tenían tierras próximas a las estaciones de ferrocarril y que por ello estaban sujetos a expropiación condicional, ya que les era mejor este negocio. En general, la falta de posibilidad de control, hizo que las colonias oficiales no tuvieran el rendimiento de las otras, a lo que se sumó la misma mentalidad privatista de los funcionarios que favorecían a la iniciativa particular. Gabriel Carrasco sentenciaba al respecto que "Los Gobiernos no deben ser especuladores y la especulación da siempre mejores resultados en manos de particulares", añadimos: máxime cuando el Estado les da concesiones que les permiten obtener grandes ganancias.... En definitiva las características climáticas, la calidad de los suelos, la ampliación de consumo de cereales, el complemento de ferrocarriles y puertos y la tecnificación (molinos a vapor, hornos, herrerías, etc.) le dieron a las colonias una posibilidad de desarrollo notable. No faltaron intentos de experiencias sociales innovadoras. Cerca de Concepción del Uruguay, en la Provincia de Entre Ríos, el empresario español Vives de Lora, fundó en 1875 la colonia "Perfección" financiada por el Banco Entrerriano, trayendo 130 familias españolas y organizándola según el sistema cooperativo y socialista. Ello determinó conflictos con las autoridades del poblado, la expulsión de Vives y la supresión de la colonia, donde también había fallado la dimensión de las unidades productivas.


28. La Provincia de Entre Ríos. Obra descriptiva escrita con motivo de la Exposición Universal de Chicago. Tip. La Velocidad, 1893. 29. PEYRET, Alejo. Op. Cit. 30. MENACHO, M. Impresiones de un viaje a Buenos Aires. El provenir de los pueblos Iberoamericanos. Buenos Aires, 1885. 31. VÁZQUEZ DE LA MORENA, Manuel. Colonia Florencia. Imp. Del Departamento Nacional de Agricultura. Buenos Aires. 1885. 32. MATTHENS, Abraham. Crónica de la colonización galesa en la Patagonia. 33. MARTÍNEZ RUIZ, Bernabé. La colonización galesa en el Valle de Chubut. Ed. Galesa. Buenos Aires, 1977. 34. La "Colonia Nueva Valencia". Diario La Unión. Corrientes Nuevo Extraordinario. Año 1912. La concesión fue del año 1910 y se realizaron importantes obras de irrigación de campos, instalándose poderosas bombas de vapor y un ferrocarril que unía la instalación hidráulica con el desembarcadero. El técnico que acompañó a Blasco Ibañez fue el Ing, Agrónomo, José Arráez. 35. BASALDUA, A. Misiones, Buenos Aires, 1900. HERNÁNDEZ, Rafael. Cartas misioneras. Est. Tip. Luz del Alma, Buenos Aires, 1887. Contiene los Proyectos de las Colonias Candelaria y Santa Ana. 36. GUTIÉRREZ, Ramón - DE PAULA, Alberto VIÑUALES, Graciela. Aportes alemanes a la arquitectura argentina. Resistencia, 1980. 37. BONIFACIO, Roberto - GUTIÉRREZ, Ramón ORTIZ, Federico.Townscape del Cono Sur Americano. Hogar y Arquitectura. Madrid, 1974. 38. MENACHO, M. Op. Cit. 39. LOMBROSO FERRERO, Gina. Nell'America Meridionale. Treves Editori. Milano. 1908.

ILUSTRACIONES 12. Colonia surgida del ferrocarril: Villa Firmat (1890). 13. Trazado urbano de Almirante Brown (1872), primero que concreta la estructura de diagonales. 14. Esquemas de la ocupación del territorio en La Argentina.

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4. LOS POBLADOS FERROVIARIOS Las deficientes vías de comunicación constituían —como se ha señalado— uno de los inconvenientes esenciales para la extracción de la producción agropecuaria y su traslado al centro de consumo industrial. El ferrocarril fue, pues, la vía de salida de productos y entrada de inmigrantes, favoreciendo la instalación de nuevos poblados vinculados a las propias obras ferroviarias y los más como colonias agrícola-ganaderas. Como recogía un cronista catalán, el sistema derivaba del yanqui en la medida que el ferrocarril se trazaba "no para unir centros de población, sino para crearlos, para valorizar regiones enteras que sin ellas nada valdrían y que en cuanto se constituyen las vías férreas son invadidas por los especuladores que dirigen a ellas los inmigrantes y ponen en producción las dormidas energías de la tierra". (38) Hubo pueblos fundados directamente por los empresarios del ferrocarril y otros, los más, por iniciativa privada tanto por imperio de la colonización cuanto por propietarios de tierras. "Para fundar un pueblecito, el propietario, cuando las líneas férreas pasan por sus tierras, cede a la administración del ferrocarril un gran lote de terreno gratuito donde se construye la estación y vivienda del Jefe para la parada del tren. En torno a la estación lotea el terreno en cuadras y regala una a un negociante con obligación de instalar la tienda y un recreo para el futuro". (39) Un ejemplo de este asentamiento puede ser Firmat, en la Provincia de Santa Fe, organizada después de la prolongación de la vía férrea del Oeste Santafecino. El catalán Ignacio Firmat instalará el pueblo en 1888 junto al edificio de la estación y restaurante, alcanzando en 1890-93 una densidad de ocupación importante con calles arboladas y trazadas en damero. (40) El Estado también tomó cartas en el tema y así vemos como la Ley Provincial de Entre Ríos de 1877 disponía la expropiación de

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5. ESTRUCTURAS URBANAS SURGIDAS DE NÚCLEOS AGRO-INDUSTRIALES En el proceso de integración productiva de colonias agrícolas y ferrocarril, pronto se fueron incorporando elementos de transformación primaria artesanal e industrial que dieron carácter a los poblados. Sin embargo ciertas formas de producción generaron estructuras más complejas que, organizadas ya sea a partir del ferrocarril ya sea en función de la disponibilidad de la materia prima, generaron respuestas variadas. Los dos ejemplos relevantes pueden ser sin duda las de los Ingenios Azucareros en la Provincia del Tucumán en el noroeste y la Industria taninera en el plano forestal de la región chaqueña. En el primer caso, la proximidad con el ferrocarril es determinante de la localización del Ingenio; en el segundo, el trazado del ferrocarril seguirá la disponibilidad de bosques de quebracho y condicionará la localización de los poblados fabriles y las concentraciones de mano de obra intermedia. La estructura de estos poblados no nace de una planificación institucionalizada, como las colonias agrícolas, sino que tiene una coherencia interna a partir de las estructuras de producción que permiten agrupar galpones, patio de labor, edificio de administración y conjuntos de viviendas jerarquizadas, según experiencias acumulativas y diversos grados de complejidad. La inserción de la red ferroviaria (general o En muchos casos los "pueblos nuevos", local) constituye otro elemento clave en la organizados en torno a las estaciones, estructura ordenadora del espacio urbano. Es significarán la muerte de antiguas poblaciones frecuente además, en el caso de los pueblos del siglo XVIII que no pueden competir con tanineros, la localización junto a lagunas o el nuevo centro urbano generado en su riachos que permiten la evacuación de efluvios periferia (44). Este tipo de asentamiento industriales. En ambos casos la chimenea de adyacente se debe a la especulación económica gran altura constituye un hito esencial de de la empresa ferrocarrilera que desea controlar referencia urbana. (45) y valorizar tierra propia y evita áreas urbanas Este tipo de poblados ha sufrido un alto ya adjudicadas. índice de abandono y un proceso de En diversas partes del país también habrán de formarse algunos poblados cuya base económica desaparición, a consecuencia de las políticas económicas aplicadas y de la vulnerabilidad fundamental serán los propios talleres y de ciertas formas de producción regional almacenes ferroviarios, tal cual sucede con ya sea por la caída de su rentabilidad para Tafí Viejo (Tucumán), Pérez y Laguna Paiva los capitalistas extranjeros la devastación (Santa Fe), Tolosa (Buenos Aires), etc. Sus del producto, (caso del quebracho y la trazados estarán condicionados a las funciones específicas. De la misma manera que los barrios Forestal), ya sea por imposibilidad de colocar la producción en el mercado interno y externo. portuarios (Ingeniero White) o los puertos Debemos mencionar que los casos señalados militares (Puerto Belgrano) adoptan una son los de mayor evolución urbana, aunque no morfología adecuada a los objetivos que las faltan otros como los de las bodegas vitivinícolas, originan, sin responder a tipologías los secaderos de tabaco, los molinos yerbateros, preestablecidas más allá de lo genérico. etc. que también habrán de generar incipientes estructuras poblacionales. (46) tierras para colonias a ambos lados de la vía del ferrocarril destinada a generar las estaciones y poblados intermedios entre Victoria y Nogoyá, Gualeguay, Rosario de Talla y Villaguay. Peyret sostiene que el "ferrocarril no hubiera venido tan pronto sin la inmigración y la colonización" pero es probable sostener la posición inversa, pues ambos elementos jugaron un papel complementario altamente eficiente. (41) Con frecuencia empresarios de colonización concluyeron instalando compañías de ferrocarril y viceversa. Algunas provincias centrales, como Córdoba, tuvieron realmente una expansión en su política de colonización a partir del ferrocarril complementado con obras de inmigración. Sampacho (1875) fundada por el Ferrocarril Andino, Caroya y Villa María (1876) del Ferrocarril Central Argentino, se cuentan entre las primeras colonias cordobesas. (42) Ciertas áreas como el sur de la Provincia de Santa Fe, zona ganadera, fueron colonizadas fundamentalmente a partir de la extensión del ferrocarril Central Argentino que obtuvo en propiedad las extensiones de tierras junto a las vías, desde Rosario hasta Córdoba. (43) En general los poblados formados junto a estaciones ferroviarias suelen estar fragmentados por las vías y adquieren por ello tipologías diversas. Hay colonias agrícolas como Caroya o Firmat que toman forma de flecha en virtud de las tierras residenciales que dejó la red ferroviaria.

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suizas y polacas en esta zona se caracteriza por la revitalización de formas de la arquitectura popular de los respectivos países y regiones, realizadas en madera. (36) Esta nueva transculturación de la arquitectura popular puede también determinarse en áreas suburbanas de los centros mayores, como sucede con las casas de madera y chapa que los calafates genoveses realizan en el barrio bonaerense de La Boca del Riachuelo o en la zona portuaria de Ingeniero White cerca de Bahía Blanca.


La utilización del eje monumental, la jerarquización de las obras públicas, la vegetación en las calles, dieron una fisonomía peculiar a La Plata. Los principales edificios se construyeron por concurso internacional y su eclecticismo llevó al viajero a comparar esta ciudad con el ensanche de Cerda. "Cada uno de estos palacios, con su jardín, ocupa una hectárea, y difieren entre sí hasta constituir una especie de mosaico arquitectónico, como el ensanche de Barcelona en que se ve de todo, incluso el gótico y el asirio". (53) El proceso de urbanización y expansión de los centros existentes fue impresionante, determinando la consolidación de muchos núcleos de fundación hispánica. Paradigmáticamente, el modelo de país era esencialmente agroexportador y ello generaba una dualidad entre la estructura productiva de base y la localización poblacional. No debe pues extrañarnos que hubiera quien propusiera formalmente, para remediar el urbanismo, "la traslación de una parte del proletariado urbano a la campaña", aún cuando se era consciente de de la ineficacia de este proyecto. (54) El proceso de urbanización generará a la vez nuevos núcleos suburbanos de casas-quintas o centros de recreación que vendrán a paliar la pérdida de calidades ambientales y el contacto con la naturaleza. Se cierra provisionalmente así, el ciclo de urbanización del territorio argentino en el primer cuarto del siglo XX.

40. BAUZA ADROVER, Cosme. Apuntes históricos de Villa Firmat. Tip. y Encuademación Uría. Rosario, 1907. 41. GÓMEZ LANGENHEIM, Antonio. Colonización en la República Argentina. Ed. M. Biedma. Buenos Aires, 1906. 42. ALBARRACIN, Santiago. Bosquejo histórico, político v económico de la Provincia de Córdoba. Imprenta Juan Alsina. Buenos Aires, 1889. Véase también TROISI, Eugenio. "L'Argentina Agrícola. Cordova e le sue colonie". Córdoba, 1904. 43. NAPP, Ricardo. La República Argentina. Obra escrita en alemán por encargo del Comité Central Argentino para la Exposición de Filadelfia. Imp. Sociedad Anónima. Buenos Aires, 1876. La empresa tenía 1 legua de tierra a cada lado (5 Km.). 44. VIÑUALES, Graciela M. Panorama urbano-arquitectónico de la Provincia de Santiago del Estero. Documentos de Arquitectura Nacional N ? 1. Resistencia, 1973. 45. FRANCHINI, Teresita. - ROZE, Jorge P. Pueblos Tanineros del Noroeste Argentino. Fontana. Documentos de Arquitectura Nacional y Americana N-°4. Resistencia, 1976. 46. SCHOPFLOCHER, Roberto. Historia de la colonización agrícola en Argentina. Ed. Raigal. La Plata, 1955. 47. DE PAULA, Alberto - GUTIÉRREZ, Ramón. La encrucijada de la Arquitectura Argentina. Resistencia, 1974. 48. ADROGUE, César. Notas históricas de las comunas de Lomas de Zamora y Almirante Brown (Adrogué) por un antiguo vecino de esos pagos. Buenos Aires, 1911. 49. DE PAULA, Alberto. Una modificación del diseño urbano porteño proyectada en 1875. Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas N? 19. Buenos Aires, 1966. 50. BURGOS, Juan Martín. La nueva capital de la Provincia Im. de Coni. Buenos Aires, 1882. Véase también "Estudios relativos a la futura capital de la Provincia". Imp. Coni. Buenos Aires, 1881. 51. Esto no significa que el tema de las diagonales o los "Boulevares" no vuelva a reiterarse en modificaciones de trazado, nuevos poblados o ensanches, pero la ciudad planificada integralmente con este esquema no encuentra aceptación. 52. DAIREAUX, Emile. "La vie et les moeurs a La Plata". Tomo I. Ed. Lajouana. Buenos Aires, 1887. Véase también Coni Emilio R. Reseña estadística y descriptiva de la Plata. Establecimiento Tipográfico de La República. Buenos Aires, 1885. 53. VELASCO DE LA REAL, Octavio. Viaje por la América del Sur. Establecimiento Tipográfico Ramón Molinas. Barcelona, 1892. 54. CONI, Emilio. A. El Urbanismo en la Argentina. Causas, efectos, remedios. Imprenta A. Mazzucco. Buenos Aires, 1919. www.faximil.com

6. CIUDADES DE NUEVA FUNDACIÓN DE ACTIVIDAD TERCIACIA El ejemplo paradigmático es aquí sin duda el de La Plata, creada como capital de la Provincia de Buenos Aires una vez que la ciudad de Buenos Aires es federalizada y declarada Capital del país en 1880. La idea de un nuevo trazado ideal que reemplazara la tradicional cuadrícula española, se vislumbró tempranamente en el proyecto de 1828 para modificar el mismo tejido urbano de Buenos Aires en una ciudad con diagonales y Plazas Centrales. (47) Otro interesante proyecto del inglés G. Micklejohn (1824) incluía una "New Town" de manzanas rectangulares construidas sobre el río. El proyecto de Bevans, que dimos a conocer por primera vez en 1947, incluía el estudio de las manzanas y edificios que cortaban la diagonal preanunciando las ¡deas de los ensanches europeos. En 1872 se trazará cerca de Buenos Aires el pueblo de Almirante Brown (hoy Adrogué), por parte de los arquitectos italianos Nicolás y José Canale, quienes resolvieron el diseño sobre la base de dos diagonales que se cortarían en la plaza principal del pueblo, incorporando a la vez la estación del ferrocarril recién instalada y proyectando simultáneamente el conjunto de los edificios públicos. (48) La repercusión del nuevo trazado fue notable y fue premiado en la exposición continental de 1882. Por ello no puede extrañarnos que en 1875 Felipe Senillosa (h), planteara la apertura de diagonales en la ciudad de Buenos Aires, en función del embellecimiento urbano. El proyecto de Senillosa organiza dos sistemas de diagonales, flanqueando las principales con diagonales menores (18 varas de ancho) obteniendo un diseño de manzanas alargadas. (49) Con la fundamentación de Juan Martín de Burgos y la presencia de estos antecedentes, el trazado de La Plata concretó la imagen de la "Nueva ciudad" para la generación liberal del 80, tal cual es analizada en la monografía correspondiente. (50) Curiosamente, el modelo paradigmático no habría de generar una tipología urbana reiterada en las nuevas fundaciones, quedando como un caso único en el contexto urbanístico argentino. (51) Es interesante acotar que la población de La Plata fue predominantemente extranjera en el principio y en 1885 había 10.809 italianos, 10.458 argentinos y 2.246 españoles. (52)

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Vista de la Avenida San Martín en Colonia Caroya (Córdoba).

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LA COLONIZACIÓN AGRÍCOLA


EL ÁREA VITIVINÍCOLA DE MENDOZA

El ámbito natural y las formas espontáneas de radicación de las poblaciones.

Mendoza se inscribe dentro de la zona desértica y por lo tanto la utilización del agua de sus ríos, formados por los deshielos de la Cordillera de los Andes, es la base de la agricultura. De ahí que las primeras tierras dedicadas a la labranza fueron aquellas ubicadas a lo largo de los cursos de agua, especialmente el canal llamado Zanjón, el incipiente sistema de regadío realizado por los indígenas antes de la conquista hispánica, y los grandes desagües que descienden hacia el este. Del mismo modo se utilizarán las tierras del este que costean el cauce del río Tunuyán. Esta situación manifiesta con claridad el origen de Mendoza como primera etapa en la traza de un camino de unión entre el Atlántico y el Pacífico: Córdoba es fundada en 1572 y Buenos Aires por segunda vez en 1580. Curso de agua y camino son los dos elementos esenciales en la primera definición y apropiación del espacio natural. Otro elemento de definición son las postas, que marcan las etapas del camino y que se levantan aproximadamente cada 5 leguas (25 km), en Rodeo del Medio, El Retamo (hoy Jumín), La Dormida y las Catitas. A partir del primer decenio del siglo XIX la implantación del álamo a la vera de las acequias vino a añadir un nuevo elemento de definición horizontal y vertical de las áreas productivas. La difusión y el crecimiento prodigioso de aquella especie procuran un motivo de agrado al tránsito por los caminos mendocinos, circunstancia que han registrado todos los viajeros de la primera mitad del siglo XIX.

Localizaciones urbanas a lo largo del siglo X I X

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Desde los orígenes del poblamiento, la disponibilidad de grandes extensiones de tierras feraces dio lugar a una ocupación muy amplia a pesar del escaso número de habitantes. La tendencia creciente hacia la actividad ganadera durante la mayor parte del siglo XIX, no hizo sino acentuar la debilidad de las formas urbanas, reducidas a los míseros asientos de las milicias de campaña, a las capillas que en las festividades atraían a los fieles de sus inmediaciones y a la pulpería o almacén de ramos generales. Muchos poblados y cabeceras departamentales reconocen su origen en capillas de estancias, fuesen éstas propiedades de particulares o de órdenes religiosas, o en capillas misionales. Pero estas localizaciones no generaron por sí formas urbanas específicas. La creación de los centros departamentales por su parte, fue siempre un acto jurídico posterior a la definición de las poblaciones, cuando éstas habían alcanzado una importancia numérica que justificaba divisiones jurisdiccionales. Estos centros tardaron en resultar atractivos para ia población y algunos nunca llegaron a alcanzar preeminencia. La definición de las villas departamentales con la localización de un plaza y división de su entorno en manzanas se realiza a menudo en un terreno cedido al efecto por un propietario particular (vbgr. Maipú, San Rafael). Este origen meramente administrativo y casi artificial se hace evidente por el hecho de que durante años deba incentivarse la utilización de los predios que circundan la plaza mediante ofrecimientos de facilidades para que se edifique en ellos. Lo dicho puede sintetizarse señalando que las formas compactas nunca tuvieron un gran desarrollo. Se observa en cambio la tendencia a la alineación, siguiendo las directrices de los caminos. Esta es la trama inicial de un tejido que alcanza la cristalización a fines del siglo XIX, como consecuencia de dos hechos: la gran inmigración europea y un gran crecimiento vegetativo consiguiente, y el vuelco decisivo de la provincia hacia la vitivinicultura como actividad económica predominante, hacia la cual se canaliza precisamente el aporte inmigratorio. Los nuevos brazos produjeron una transformación radical en el paisaje. El terreno va a ser nivelado, despojado de las grandes piedras que arrastran los aluviones y surcado de infinidad de canales y acequias de riego cuyos cursos se regulan a partir de los diques construidos para ello y con un cuidadoso

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Después de la fundación de la ciudad de Mendoza en 1561 no hay nuevas fundaciones dentro del territorio que ocupa actualmente la provincia de este nombre hasta fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando se levantan fuertes como avanzadas de frontera en la lucha contra las invasiones de indios a las poblaciones. Los fuertes de San Carlos (1770) y el de San Rafael (1805) marcan la progresiva incorporación de nuevos territorios hacie el sur. Desde aquella fecha inicial hasta estas últimas erecciones de poblaciones de avanzada, para asegurar los territorios más expuestos a las incursiones indígenas, los intentos por reunir a las poblaciones dispersas en núcleos compactos —en especial los propósitos de formar pueblos de indios— fueron inútiles.

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El rol de la arquitectura en la definición del sistema.

Es decisiva la acción de los constructores italianos que asumen en forma prácticamente exclusiva toda la tarea edilicia. Este es un hecho de mayor amplitud o de una incidencia que está por encima del natural predominio numérico de los inmigrantes italianos por sobre los de otro origen. Por otra parte es un fenómeno que se viene dando desde mediados de siglo. Así, la mayor parte de la arquitectura en la ciudad capital y en el ámbito rural, se resuelve bajo el sistema espacial de la arquitectura clásica, renacentista o neorrenacentista. Pero lo que constituye la real novedad en el medio rural es el desarrollo de las fachadas. Hasta el momento en que la intervención italiana se hace dominante, la arquitectura rural se ha instalado en un espacio no direccionado.

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buscando casi siempre orientar las galerías y las puertas de las habitaciones hacia el norte, de donde se recibe el mejor asoleamiento en el invierno, oponiendo las partes más cerradas a los vientos fríos del sur. Ahora en cambio la fachada es esencial y las construcciones se levantan muy próximas a la calle. En unos casos son de tipo compacto, ritmadas con pilastras y cornisas, en otros se tiende a la concreción del modelo de villa con loggia central, que va a derivar en la constitución del tipo más común para la vivienda del trabajador rural, pero siempre el frente corre paralelo a la calle y el eje de la casa es perpendicular a aquella. De la preminencia de la fachada y la adhesión al camino resulta entonces una sucesión lineal de la edificación que es casi siempre de poca profundidad, organizándose en largos paramentos, a veces disconti'nuos, pero en partes totalmente soldados. Es esta compacidad, la ausencia de rupturas en la edificación, lo que señala el "centro" de un determinado distrito. Es allí donde, conforme aumenta la actividad del lugar, la densidad comercial es mayor, se instalan médicos y farmacias, peluquerías, etc. y con el tiempo la dotación de servicios, luz eléctrica, teléfono, agua corriente, se prefecciona. El crecimiento supone la densificación de la cinta y su extensión pero no su engrosamiento. A espaldas de la cinta edificada se desarrollan las fincas, casi siempre guardando la misma regularidad observada en la construcción. Llega a constituirse un ideal, logrado más a menudo en el área cultivada que en la arquitectura, cual es el de la absoluta regularidad y perfección de los trazados. Suelos allanados, hileras de viñedos, de olivos o frutales en perfecto orden y simetría; se rechaza lo torcido, irregular o desparejo, que se juzga como indicio de mala calidad en la ejecución del trabajo. En algunos tramos se alcanza una estructura armónica entre el trazado del camino, flanqueado por las acequias, y las hileras de árboles perfectamente iguales, plantados a distancias idénticas en correspondencia con una arquitectura igualmente modulada, corporizando y atrapando el espacio en coordenadas de proporciones clásicas. Conclusión. Dos ejemplos de linealidad.

A pesar de las transformaciones que el crecimiento y expansión de la población ha provocado en los últimos decenios, todavía puede verificarse la preminencia del esquema lineal sobre cualquier otra forma de

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sistema de distribución del agua, todo lo cual conforma una rigurosa estructura hídrica. En algunos casos pudieron formarse grandes extensiones cultivadas ("finca de un solo paño"), viñedos de cerca de 2000 Has. con un solo propietario, otras menores, pero todas ellas sometidas al mismo principio general de división en unidades de alrededor de 7 Has., que es el tamaño que puede trabajar una familia. En cada parcela la distribución del espacio se rige por el trazado rectilíneo de las hileras de viña divididas en cuarteles, en conformidad con el movimiento del hombre y de los animales y útiles de labranza. El cultivo intensivo dio lugar a esta subdivisión en unidades de trabajo y a la utilización de una población considerable en las áreas agrícolas. Ello entraña una gran demanda de viviendas, de suerte que se concreta un proceso de urbanización de las áreas rurales conformándose una morfología singular, semiurbana si se quiere, pero no suburbana, ya que este fenómeno no se da como dependencia o extensión de los centros urbanos. La forma de localización de la edificación no es puntual, concéntrica o agrupada en poblados más o menos compactos, sino predominantemente lineal, más intensa sobre los caminos principales, menos firme sobre las calles secundarias, pero utilizando de preferencia el límite de la propiedad que bordea el camino. Esto es válido tanto para las viviendas patronales como para las de empleados, administradores, contratistas y peones y ciertamente también para las bodegas y con mayor razón para los locales de comercio.


En el caso de San Martín, los territorios donde se extiende la población de la ciudad actual estaban poco poblados a comienzos del siglo pasado. Los terrenos no eran de los mejores. Fue el libertador General José de San Martín quién incentivó las radicaciones en esta zona, solicitando predios como premios para sus oficiales destacados en campaña de emancipación. El mismo tuvo allí su chacra y fue el autor de la delineación del centro de la villa. No obstante que este planteo es bastante temprano, pues arranca de 1817, el centro de la ciudad lo constituye un tramo de

la ruta. Sobre ella se levanta la Municipalidad y se concentran las actividades económicas y financieras. Las pocas referencias que pueden hallarse sobre la evolución de la ciudad en el siglo pasado indican el poco interés por los solares en torno a la plaza. La estructura urbana señalada se muestra madura hacia la época del Centenario de la Revolución de Mayo (1910). Las fotografías, que documentan en abundancia el orgulloso crecimiento que mostraba Mendoza, permiten observar que había una verdadera unidad de propósitos en materia arquitectónica y urbanística o, al menos, un marco de referencias muy claro. Los sectores que se conservan sin alteraciones, sea en la ciudad de Mendoza o en las ciudades, villas y poblados menores, confirman en todo caso que había conciencia del espacio urbano que se deseaba construir.

ILUSTRACIONES 1. Ubicación de la población en el área de Mendoza. 2. Trazado urbano de Rodeo de la Cruz. Dpto. de Guay mallín. 3. Trazado urbano de Palmira. Dpto. de San Martín. 4. Rodeo de la Cruz. Confluencia de calles en la plaza París. 5. Rodeo de la Cruz. Esquina de una diagonal con el Carril Nacional. 6. Rodeo de la Cruz. Viviendas sobre el Carril Nacional. 7. Rodeo de la Cruz. Vivienda sobre el Carril Ponce. 8. Rodeo de la Cruz. Bodega. 9. Rivadavia. Bodega.

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aglomeración en todo el territorio de la provincia. Los casos más notorios son los de los principales "carriles", rutas principales de tráfico. Y es evidente también que cuando un crecimiento urbano queda librado a las fuerzas individuales o espontáneas la tendencia lineal vuelve a aparecer. Como casos concretos pueden destacarse dos tramos muy característicos sobre el antiguo trazado de la Ruta Nacional n? 7 —hoy en gran parte reemplazada por una nueva traza—: Rodeo de la Cruz (distrito del Departamento de Guaymallén) a unos 12 km de la capital, que es uno de los tramos mejor definidos por la arquitectura de fines del siglo pasado y comienzos del actual; y la ciudad de San Martín, (cabecera del departamento del mismo nombre) a unos 45 km de Mendoza, muy transformada en su aspecto edilicio en relación a lo que puede haber sido a fines del siglo XIX, pero siempre claramente lineal. Rodeo de la Cruz presenta de un modo muy claro los rasgos generales señalados. Extendido entre dos plazas, ninguna de ellas logra captar la población. La que representa el "centro" del distrito, llamada plaza París, no alcanza siquiera a definir un entorno y todo en ella evidencia que no ejerce atracción ninguna. El verdadero centro se desarrolla bordeando estrechamente la ruta, con una edificación que deja pocos huecos. Las bodegas son numerosísimas. Los frentes de ladrillo rojo de estas construcciones son los motivos arquitectónicos más interesantes del lugar. Pero quizá el edificio que mejor resume el rol desempeñado por la arquitectura en la definición urbana sea el de la vivienda correspondiente a la bodega Piccione y Sanmartino, estructurada como un palacio florentino, configurando un plano que se extiende a lo largo de unos 50 metros para la vivienda más destacada, más una segunda vivienda a un lado y los muros de la bodega al otro, lo que hace en total cerca de 200 metros.

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LAS COLONIAS DEL ÁREA CHAQUEÑA

Entre estas siete colonias se encuentran Resistencia y Formosa, que por ser designadas capitales de las gobernaciones antes mencionadas, van a tener un rol más importante que las demás. La Comisión Exploradora designada para el reconocimiento de sitios y la fundación de estos asentamientos, tenía recomendaciones precisas sobre las condiciones de emplazamiento que debían reunir los lugares elegidos, como así también las características de trazado y subdivisión de la tierra. Se pretendían zonas altas sobre vías de comunicación fácil, preferentemente cerca de poblaciones ya existentes sobre la margen contraria del río Paraná, que contaran con tierras aptas para la agricultura y donde el agua potable fuera de fácil obtención. En el caso de Resistencia, no se cumplieron estrictamente estas indicaciones, pero en los informes de los agrimensores encargados de la mensura, (del Departamento de Ingenieros de la Nación) se encuentran las explicaciones correspondientes. "No había cotas altas en toda la margen en este sector salvo el paraje conocido como Barranqueras, ubicado frente a Corrientes", pero éste, salvo el borde, era totalmente bajo. Existía sin embargo a escasa distancia un lugar al que se accedía remontando el río Negro, donde había un precario asentamiento ocupado por pobladores

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de Corrientes que dedicándose a la extracción de maderas tenían el embarcadero en este sitio, que había sido anteriormente el asiento de la antigua reducción jesuítica. En lo que respecta a Formosa, el lugar elegido era ya conocido por los navegantes, quienes utilizaban sus costas barrancosas como fondeadero natural. Dadas las características potenciales del suelo, colonia agrícola y centro urbano, o mejor dicho centro de servicios rurales en un principio, eran dos partes de una ecuación indisoluble. Así como no hubiera tenido sentido la creación de centros urbanos solamente, porque les habría faltado las bases productivas que les permitieran subsistir, tampoco podían crearse solo colonias agrícolas porque los centros de abastecimiento y comercialización quedaban del otro lado del río, lo que habría llevado a la formación espontánea de los centros de servicios. En esta nueva etapa de la conquista de tierras vírgenes, vuelven a reiterarse las mismas situaciones que en otros lugares del mundo, al desarrollarse procesos masivos de poblamiento. El retraso de los trámites burocráticos, superpone los pobladores inmigrantes con los ocupantes ya existentes. Cuando todavía la mensura no estaba terminada, éstos se ubican de cualquier manera, alterando la planificación original. Por ello, en la consolidación de su medio ambiente, van conformando una estructura cuya imagen física se aparta de las rígidas retículas que todos reconocemos en los reiterativos planos de nuestras ciudades. Cuando por disposición del Gobierno se completa la mensura y se entrega la propiedad de la tierra a los colonos asentados, el agrimensor Tassier, a quien le toca esta tarea en Resistencia, dice en su informe al Departamento de Ingenieros que es imposible reconocer trazado alguno en la colonia: las calles amojonadas habían sido cubiertas por cultivos, los mojones linderos de chacras habían sido sacados y en su lugar, a modo de divisorias, se habían abierto zanjas no muy regulares. La gente circulaba con sus vehículos de tracción a sangre por senderos sinuosos que cruzaban serpenteantes entre solares, quintas y chacras que a su vez se entremezclaban. Además, se habían entregado terrenos que eran bajos e inundables a algunos colonos, los que, al no poder cultivarlos, usaban cualquier otro todavía no ocupado. De Formosa llegaban las protestas porque se entregaban tierras muy boscosas y a la vez se les impedía realizar trabajos de talado, bajo www.faximil.com

El Gran Chaco fue durante mucho tiempo una región marginada por los conquistadores, donde los nativos encontraron refugio, contraatacando esporádicamente los poblados españoles. En la segunda mitad del siglo XVII, se funda allí la reducción indígena de San Fernando del Río Negro, pero ésta al estar a cargo de sacerdotes jesuítas queda abandonada tras la expulsión de los religiosos. En el siglo XIX, la zona es disputada durante los conflictos limítrofes entre Argentina, Paraguay y Brasil, quedando subdividida luego del fallo arbitral de 1878. En el reparto, en la sección que le corresponde a la Argentina, no queda centro poblado alguno, ya que la única colonia existente, Villa Occidental (hoy Villa Hayes), que había sido capital del Gran Chaco desde 1872, quedó en territorio paraguayo. El Gobierno Argentino, en defensa de su área de fronteras, decide entonces tomar real posesión de estas tierras, sancionando una serie de disposiciones legales a partir de las cuales se fundan siete colonias sobre la margen del río Paraná, implementándose a la vez la Ley Orgánica de Territorios Federales por la cual se crean dos gobernaciones.


A pesar de las asociaciones que se pueden efectuar respecto de los criterios de trazado adoptados, hay características que los definen como netamente americanos, por derivar su ocupación de enormes espacios vacíos. De aquí sus calles amplias y futuras avenidas, diferenciándolas de las originadas durante la colonización española. Son asentamientos que surgen cuando ya en Europa se ha reconocido la necesidad de crear más espacios verdes, "pulmones" para que las ciudades respiren y los conceptos de circulación comienzan a tener en cuenta nuevos medios de transporte. Es propia de estos centros urbanos la imagen contradictoria que surge de la idea de espacios abiertos generosos, pero donde las

densidades muy bajas y la edificación chata y poco jerarquizada tiende a perder fuerza en los contornos sumida por los accidentes superficiales del terreno. No existe acá una escisión entre ciudad y campo. Acá no muere abruptamente la campiña al chocar contra la ciudad: ambos se confunden en principio en una única realidad, a tal punto que quienes habitan y cultivan el campo son muchas veces los mismos propietarios de los solares del centro urbano. Esta continuidad entre centro urbano y colonia rural va a ser, hasta avanzado el siglo XX, una constante del paisaje urbano. La actitud de "adaptarse al lugar", va a ser también otra constante. Los técnicos al efectuar una subdivisión homogénea y compacta entendían que los accidentes de los terrenos podían ser salvados fácilmente con la intervención de la mano del hombre. Pero la realidad no fue así, porque los colonos no contaron con herramientas suficientes para modificar sustancialmente cada sitio. Desde la fundación ha transcurrido un siglo, hoy vemos avanzar la ciudad sobre el campo, los solares urbanos desplazaron quintas y chacras en el conocido proceso de urbanización sin industrialización que nos caracteriza, donde las tramas urbanas se rompen y deterioran, incapaces de sustentar la población rural que emigra asentándose sobre ellas en forma precaria y espontánea, generando una ocupación extensiva del suelo en forma de mancha de aceite. De esta manera se vuelve a repetir en parte la situación inicial en que el "ordenamiento" llega después que el poblamiento y donde las imprevisiones se solucionan lentamente con costos tan altos, que hay más inversión en lo que se repara que en la reserva para anticiparse al futuro o simplemente para resolver bien y racionalmente nuestro presente.

ILUSTRACIONES 1. El Territorio en el siglo XVIII y la localización de Resistencia en 1875. 2. Colonia Resistencia en 1882. 3. El esquema General de Resistencia, según la legislación de 1 876. 4. El desarrollo lineal de Resistencia hacia el puerto. 5. La Colonia Formosa (1893) en relación al loteo rural. 6. Trazado urbano de Villa Formosa.

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pena de quedarse sin las provisiones y la ayuda que el Gobierno mandaba, aunque no siempre con regularidad. De modo que todo esto, que poco tiene que ver en realidad con el trazado previsto tan ordenadamente en los tableros del Departamento de Ingenieros, es lo que en definitiva va a darnos una imagen física real de los primeros tiempos de nuestros asentamientos. A pesar que en los informes se reconoce la existencia de un terreno plano, no era éste un terreno sin obstáculos o sin accidentes. Y el valor útil y paisajístico de lagunas y masas forestales no se tuvo en cuenta, consolidándose la mensura después de ser replanteada en los mismos términos del proyecto original, salvo pequeñas variantes surgidas del respeto por algunos hechos físicos existentes. Una trama homogénea se superpone así en forma idéntica sobre ríos, bosques, hondonadas y lagunas. En esquema concéntrico, al igual que en las fundaciones de la colonización hispana, se determina según la Ley de 1876, a partir de una plaza central, el área de solares urbanos formado por partición en cuatro de las manzanas de cien metros por cien metros; mas allá se desarrolla la zona de quintas, equivalente cada una de ellas a una manzana y finalmente, los lotes destinados a chacras de cultivos. Las zonas son separadas entre sí por calles de circunvalación más anchas y en el vértice de cada ángulo del cuadrado que delimita el área de solares, se deja libre una manzana para plaza, reservando los terrenos de enfrente para equipamiento, en la actitud barroca de unir focos de la ciudad con avenidas. Superpuesto a esto, los ejes principales que ortogonalmente se cruzan en el centro del trazado a la manera romana de cardo y decumano, dividen la colonia en cuadrantes.


LA COLONIZACIÓN AGRÍCOLA EN CÓRDOBA

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Leones, etc.). A fin de ejemplificar lo antedicho, he aquí unas breves consideraciones cobre Colonia Caroya y Marcos Juárez, dos situaciones opuestas en sus particularidades dentro de la constelación provincial. a) Colonia Caroya: ubicada en el Departamento Colón, a 50 km. al norte de la ciudad de Córdoba. Las tierras de Caropaya o de Caroya son mencionadas ya en el "Libro de mercedes" de 1574. En 1616 las adquiere el Colegio Máximo de los Jesuítas (actual Colegio Nacional de Montserrat de la ciudad de Córdoba) para establecer allí una estancia y casa de reposo. Al ser nacionalizada esta institución (1854), las tierra de Caroya pasaron a manos del Estado, hasta que la promulgación de la Ley Nacional n ? 774 del 17 de julio de 1876 las destina a la colonización. Los terrenos disponibles configuran una punta de flecha, a la vera del ferrocarril que unía Córdoba con Jesús María, cabecera departamental. Dentro de estos límites, se dispone una traza de damero, con manzanas de 100 metros de lado subdivididas en 4 solares o lotes, que curiosamente es la unidad de referencia que perdura ("a 5 lotes de la plaza"). El 15 de marzo de 1878 llegaron las primeras familias, procedentes de la región del Friuli, a las que se agregaron sucesivamente otros contingentes, también de origen italiano, que en 1883 totalizaban 1275 personas. Trasplantaron a suelo cordobés su idioma, sus costumbres, el modo de cultivar la tierra y elaborar el vino (principal producción de la zona) y otras industrias familiares como dulces y embutidos, la forma de hacer sus casas, etc.. Las viviendas, de carácter introvertido, de las que aún se conservan algunos ejemplos, eran del tipo rural, con galería a la cual se abrían las habitaciones, sótano donde se almacenaban los productos hasta su comercialización y patio donde se ubicaba el aljibe, el horno de pan, el gallinero, la huerta y el corral. Como peculiaridad: el "fogolare", habitación en forma de chimenea, con roldanas para suspender las ollas sobre el fuego, colocado a ras de tierra. Los materiales constructivos fueron el adobe o el ladrillo, y las cubiertas de envigado de madera con cañas y adobe o tejas musleras. Progresivamente se fue constituyendo el equipamiento de la Colonia: municipalidad, juzgado de paz, policía, escuelas, templos, cementerio, matadero. En la segunda década de este siglo se comenzaron a plantar plátanos www.faximil.com

Una serie de disposiciones gubernamentales, a nivel nacional y provincial, y de acciones particulares, van a intentar materializar el postulado liberal de "gobernar es poblar". La primera ley cordobesa, destinada a promover y fomentar la inmigración extranjera, data del 25 de enero de 1855, ampliada por las del 23 de septiembre de 1871 y del 21 de julio de 1886, entre otras. En sus artículos principales se dispone la cantidad de tierras destinadas a la colonización, derechos y obligaciones de los pobladores, etc. Sin embargo, el asentamiento demoró algunos años, y se produjo como expansión natural de las colonias de Santa Fe y simultáneamente con el tendido de las líneas férreas. Según el contrato establecido entre el poder ejecutivo Nacional y la sociedad anónima "Ferro Carril Central Argentino", firmado el 16 de mayo de 1863, se donaban a la compañía concesionaria los terrenos por donde pasarían las vías hasta una legua (5.572,70 m.) a cada lado de las mismas, en toda la extensión de la red, con la sola obligación de poblarlas. El tramo Rosario-Córdoba fue inaugurado el 18 de mayo de 1870, y sobre esta línea y las otras que se tendieron posteriormente o en sus proximidades se ubicarían la mayoría de las colonias, insinuando ya la configuración actual de la provincia. A nivel comparativo, en 1883 existían solamente 5 colonias, 31 en 1887 y 176 en 1898, con una población total de 56.388 habitantes, predominantemente de origen italiano (el 79%). Se concentraron en las zonas Este, Sudeste y Sur del territorio, o sea en la denominada "pampa húmeda", apta para todo tipo de cultivos y cría de animales, productos destinados al mercado mundial. El trazado más frecuente es el ajedrezado. La sociabilidad se concentraba en la estación del ferrocarril, el templo, el comercio de artículos generales. Progresivamente fueron apareciendo el juzgado de paz, el destacamento policial, el registro civil, la escuela, etc. Los problemas que compartieron todos los colonos fueron el adaptarse a un contexto socio-cultural distinto al de su país de origen (y probablemente por esto se aferraron en algunos casos a sus hábitos tradicionales), la escasez de escuelas, el precio de la tierra o de los fletes del ferrocarril, etc.. Pese a estos inconvenientes, algunas colonias prosperaron, otras fueron absorbidas por núcleos mayores o cambiaron de denominación, y en la actualidad es posible detectar aún alguna de ellas entre las poblaciones importantes de la provincia (por ejemplo San Francisco, Laborde, Laboulaye,


b) Marcos Juárez: a unos 250 km. al Sud-este de la ciudad de Córdoba. La zona Sudeste de la provincia era una inmensa "sabana ¡ncultivada e inhóspita", salpicada por algunos viejos fortines y por postas, hasta el tendido de las líneas del Ferro Carril Central Argentino, que uniría a Rosario y el litoral portuario con la capital mediterránea. Desde 1866 existía la estación "Espinillos" (así llamada por la abundancia de este arbusto), y a su alrededor se fueron asentando familias de inmigrantes italianos, hasta que el 19 de octubre de 1887 el Poder Ejecutivo Provincial elevó el caserío a la categoría de "Villa" con el nombre de "Marcos Juárez", en honor de uno de los prohombres cordobeses. Un rectángulo dividido por la vía férrea, con manzanas cuadradas en la periferia y rectangulares en el centro, tal es la traza de la villa. El 12 de noviembre de 1888, al subdividirse en dos el Departamento Unión, la Villa de Marcos Juárez pasó a ser cabecera del Departamento del mismo nombre y es "Ciudad" desde 1930. Esta jerarquización, apoyada en la fertilidad de las tierras próximas, hicieron de la ciudad uno de los centros más importantes de la región. Emporio triguero prácticamente desde su fundación y localización de una importante industria agromecánica, ve renovarse día a día la imagen urbana. El ferrocarril actúa como'una especie de barrera, y el área norte está mucho más desarrollada que la sur, no sólo por la cantidad de equipamiento comunitario sino también por la infraestructura de servicios y la aparición de algunas cuadras de boulevares que rompen la monotonía de sus aceras sin verde. De la villa original sólo subsisten las calles anchas, trazadas a cordel, y muy pocos edificios antiguos (Iglesia, Municipalidad, Escuela, etc.) que no escapan a la tónica general de la arquitectura del siglo XIX en la Argentina. A modo de síntesis:Caroya es aún rural, tradicional, recoleta; Marcos Juárez, urbana,

moderna, agitada. En la primera, el centro es lineal, bajo la frescura de los plátanos; en la segunda, es una concentración en unas pocas manzanas que no llegan a constituir un verdadero corazón. En ambos casos, el "progreso" ha destruido la arquitectura y conviven todos los especímenes estilísticos como en un catálogo. Ambas colonias nacieron apadrinadas por instituciones diferentes, pero hijas de una misma voluntad: garantizar trabajo y paz "a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino".

ILUSTRACIONES 1 Provincia de Córdoba. Colonias actualmente existentes. 2. Trazado de la Colonia Caroya. 3. Trazado de Marcos Juárez. 4. Casa Rizzi en Colonia Caroya. Planta y vista exterior. 5. Casa Rizzi. Galería. 6. Casa Rizzi. "Fogolare".

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en la "calle Ancha" (ahora Av. San Martín), y bajo su bóveda verde de 10 km. de longitud se desarrolla la mayor parte de la actividad comunitaria. En la actualidad, con más de 12.000 habitantes, Colonia Caroya conserva todavía un cierto aire rural, pese al movimiento económico que se evidencia, contrarrestado por tranquilas calles de tierra y chacras a 3 "lotes" del eje principal, donde cohabitan el algarrobo "que plantó el nono" con el televisor en el "fogolare", ahora refuncionalizado.


Doble vía de alto nivel, viaducto entre barracas y calle Australia. Diciembre 1908.

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LA URBANIZACIÓN DEL FERROCARRIL


POBLADOS FERROVIARIOS DEL N.O.A.

Concesión de tierras a las compañías de los ferrocarriles

La concesión de tierras, por parte del Gobierno, es un aspecto fundamental en el trazado de los distintos ferrocarriles y los responsables de las compañías hacen analizar en detalle (tipo de suelo, arboleda, agua, etc.), por personal técnico, el territorio que recorrerá la línea. Con esos extensos terrenos ubicados en zonas productivas del país, aseguraban la inversión de capitales efectuada en el ferrocarril ya que, los beneficios obtenidos no sólo provienen de la explotación de las líneas sino también de la venta y rendimiento de esas tierras. En el contrato suscrito entre el Gobierno y la Compañía del F.C. Central Argentino se estipula lo siguiente: "El Gobierno concede a la Compañía, en plena propiedad una legua de terreno de cada lado del camino en toda su extensión, comenzando a distancia de cuatro

leguas de las estaciones Rosario y Córdoba, y una legua de cada una de las villas... por donde pasa el camino. Estas tierras... son donadas a la Compañía en plena propiedad a condición de poblarlas. Además el Gobierno se compromete a obtener cuatro leguas cuadradas en la Provincia de Santa Fe y cuatro en la de Córdoba, en las tierras fiscales pertenecientes a cada una de estas provincias para cederlas a la Compañía". El impacto del ferrocarril en las capitales del Noroeste Argentino Las ciudades, todas trazadas de acuerdo a la cuadrícula concretada en forma empírica por los fundadores ya que, en su mayor parte, son anteriores a las Ordenanzas de Felipe II de 1573, durante casi tres siglos no experimentarán transformaciones sustanciales. Recién en la segunda mitad del siglo XIX la estructura urbana sufrirá cambios debidos a múltiples factores: la irrupción tecnológica, nuevos criterios urbanísticos y el aumento de la población nativa e inmigrante que reclamará nuevos espacios y funciones. El adelanto tecnológico no estará representado solamente por la presencia física del ferrocarril que penetra en las ciudades y se ubica en sus límites (muy pronto sobrepasados), sino también por Tos demás aspectos técnicos que en gran medida el ferrocarril contribuyó a hacer posibles por el transporte de maquinarias y personal idóneo. Se mejoran las redes camineras y en las ciudades las calles son empedradas (Catamarca 1886) y se trazan los recorridos de los "tranways" (Tucumán 1877). "La circulación de carruajes, cada vez más abundante, había producido hacía tiempo en Europa el canal vehicular adecuado: el boulevard o avenida muy ancha con platabanda separadora de los dos sentidos de circulación, veredas amplias para peatones y profusa arboleda (en Tucumán se proyectaron en 1877 y se los comenzó a construir en 1888). En Catamarca se comenzaron en 1886. Pero el concepto de avenida... "planteó, además la modificación de la trama básica modular, mediante el boulevard cortando en diagonal el reticulado ortogonal... El nuevo modo de vida 'a la europea'... promovió el paseo por el parque y, en la medida de lo posible, la transformación de toda la ciudad en un parque. Así se asistió al embellecimiento y arbolado de calles, especialmente de las prolongaciones de los núcleos existentes que se trazaron más anchas...". El conjunto de decretos referidos a problemas

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El 29 de agosto de 1857, día en que "La Porteña" inició su recorrido —de casi 10 km— entre Plaza del Parque a Floresta, en Buenos Aires, marca la inauguración de un nuevo medio de comunicación: el Ferrocarril, que entrará en competencia con las mensajerías y tropas de carretas o carros, superándolas en pocos años. Los hombres de gobierno —estamos a 4 años de la sanción de la Constitución Nacional y a 47 de la declaración de la Independencia— se sienten urgidos por un objetivo básico: lograr la integración nacional, y en sus ansias de progreso fomentarán el desarrollo del ferrocarril por considerarlo el sistema más moderno y adecuado que rompería el aislamiento de extensos territorios, uniendo los principales centros urbanos y creando otros nuevos a su paso. En 1903 el Dr. Civit, Ministro de Obras Públicas dirá: "Hasta hace aproximadamente un cuarto de siglo, los medios de comunicación y de transporte eran tan deficientes, rudimentarios é inseguros para la vida de las personas como para el intercambio comercial de una provincia a otra, que puede decirse, que la nación estaba incomunicada dentro de sí misma. Hoy ese pasado de ayer no existe; los medios de comunicación progresan y mejoran día a día y más de 20.000 kilómetros de vías férreas en explotación y construcción, han contribuido á facilitar y vigorizar la unidad nacional, impulsar el comercio, desarrollar las industrias y dar nacimiento y vida a las múltiples y valiosas producciones con que la naturaleza al repartir sus dones por el mundo dotará a nuestro suelo".


urbanos y los informes del Departamento Topográfico conforman la reglamentación práctica a que deben ajustarse los trazados de pueblos. "Las condiciones a cumplir se agrupan bajo dos grandes Ítem; los aspectos generales que marcan las circunstancias de la implantación social, económica y física de las villas: • Ventajas de la fundación respecto al vecindario y a la provincia. • Ubicación y características topográficas. • Cumplimiento de las leyes de higiene; y los aspectos urbanísticos que se refieren a criterios del diseño de los núcleos urbanos: • Trazado regular • Ancho de las calles • Ubicación de los terrenos destinados para edificios públicos". Otra consideración a tener en cuenta es la propuesta de crear "centros regulares de población" que "vienen a llenar necesidades de varias e importantes poblaciones diseminadas en la campaña".

habiéndose extendido en mayor medida hacia el Sur, con algunas diagonales que rompen la estructura cuadricular. Villa Quinteros La fundación de la villa es autorizada por decreto el 21 de noviembre de 1888. El informe previo —fechado el día anterior— del Departamento Topográfico indica "que la villa debe formarse alrededor de la Estación del Ferrocarril NOA, pues ésta será la que propenderá al adelanto y le dará mayor vida... el terreno elegido es perfectamente plano, con fácil riego y no existe ningún edificio que pudiera entorpecer la delineación; además que en este punto la línea férrea va a nivel del suelo, de manera que se evita los grandes pasos a nivel que siempre tienen sus inconvenientes". El plano muestra una disposición básica similar a la de Villa Alberdi, pero, con mayor riqueza compositiva tanto en el trazado como en la ubicación de elementos. Se organiza en base a dos ejes principales: la franja verde atravesada por el ferrocarril, en el sentido N.S.; perpendicularmente al área de la estación, hacia el 0 y E se traza el otro eje que arranca con dos plazas triangulares continuando con tres medias manzanas a ambos lados, dos ocupadas por edificios públicos y la tercera con una plaza. En cada manzana de ángulo del perímetro total de la villa se trazan sendas plazas. Tanto los ejes www.faximil.com

Villa Alberdi En el informe (1475) del 3 de Agosto de 1888 firmado por el Director del Departamento Topográfico Modesto F. Sosa se analizan las condiciones económicas físicas y urbanísticas que reúne la villa: "está situada sobre una nueva planicie, a ambos lados de la Estación del Ferrocarril N.O.A. y cerca de una serie de poblaciones diseminadas sin orden alguno... El terreno es bastante firme para la edificación, y propio para obtener buenos materiales de construcción... El agua... es de buena calidad... El plano encierra todas las condiciones requeridas para la formación de nuevos centros de población, sus calles son de 25 metros de ancho, sus manzanas son cuadradas y de 100 metros de lado... tiene dos plazas bien situadas y de 150 metros por costado, incluyendo las calles de circunvalación, además se ha trazado un ancho boulevard a ambos costados de la vía del Ferrocarril". Los edificios públicos (casa - escuela - iglesia, etc"), se emplazan en terrenos donados por particulares, "tienen una situación central e inmejorable, aunque sería preferible que ellos estuvieran en el centro de la cuadra". En el plano original de Villa Alberdi puede observarse que está compuesta por 7 manzanas en el sentido NE - SO y 8 en el NO - SE, el número impar permite ubicar centralmente el eje verde ocupado por la vi'a del ferrocarril y su Estación, perpendicularmente y a ambos lados se trazan dos plazas conformando el otro eje —desfasado una manzana hacia el

N.O.— y en el cual se emplazan los edificios públicos. El plano de 1960 muestra el área central del pueblo de acuerdo al trazado de 1888,

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original solamente se respetó —y en alguna medida— las dos plazas triangulares y la ubicación de los edificios públicos. Villa Alurralde En 1889 el Departamento Topográfico procede a la delimitación de los terrenos que los Sres. Paz y Quinteros habían ofrecido para fundar una villa en la estación Alurralde. El informe respectivo dice: "situación adecuada... hallándose al lado Oeste de la estación del Ferrocarril Central Norte, y cerca de varias poblaciones diseminadas", y enfatiza que el proyecto "es completamente distinto de los presentados hasta ahora... con el objeto de hacer que todas las villas de la Provincia, tengan un trazado diferente. El proyecto es prolijamente descrito: "La superficie que comprende la villa, es de 56 hectáreas y 25 áreas, de la cual 21 hectáreas, 83 áreas y 20 centiáreas, es ocupada por las plazas y calles, y 1152 metros por los terrenos destinados para edificios públicos. La plaza se encuentra colocada en el centro; es de forma cuadrada y tiene 156 metros de lado; desde los ángulos de ella, parten cuatro boulevares de 30 metros por lado; en dirección al Norte, Oeste, Sud y Este, este último, va a la estación del Ferrocarril Central Norte, además parten de

la misma plaza, cuatro calles de 20 metros formando un ángulo de 45° con los boulevares, siendo, por consiguiente, perpendiculares a los lados de las plazas; las demás calles, cuyo

ancho es de 20 metros, son paralelas o perpendiculares a los boulevares. Las manzanas tienen 100 metros por lado, es decir, una hectárea de superficie, con excepción de las que rodean a la plaza, que tienen una forma irregular, y las que dan frente a las calles diagonales, las cuales son triangulares. Frente a la estación del Ferrocarril, se ha trazado una plazoleta". El plano que resulta de la descripción, muestra la solución atípica lograda: un trazado regular ortogonal, cortado a 45° por calles que llegan a la gran plaza central. En este caso el Ferrocarril se ubica extramuros y conectado por un boulevard, pero sin convertirse en eje compositivo como en los ejemplos anteriores. ILUSTRACIONES 1. San Miguel de Tucumán. Plano general de la población. 2. San Salvador de Jujuy. 1915. 3. Estación Ferrocarril Central Argentina. San Miguel de Tucumán. 1981. 4. Viaducto del "Saladillo". (Tucumán). 5. Fachada de la estación del F.C. San Cristóbal. (Tucumán). 6. Fachada de la estación del F.C. Buenos Aires Rosario. (Tucumán). 7. Fachada de la estación del F.C. Jujuy. 8. Interior de la estación del F.C. Jujuy. 9. Playas y andenes de la estación del F.C. Jujuy.

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como la calle de circunvalación son boulevares arbolados. Lamentablemente, el plano levantado hace pocos años, permite observar que, del trazado

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Ingenio azucarero "La Esperanza": viviendas para obreros en la Avenida Principal.

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LOS POBLADOS AGRO-INDUSTRIALES


LOS POBLADOS DE LA EXPLOTACIÓN FORESTAL las relaciones sociales hasta la misma ecología de la región. Estas organizaciones productivas instalan en la zona diversas fábricas en una extensión que llegó hasta la república del Paraguay. Cada fábrica daba origen a pueblos perfectamente organizados y se relacionaba con poblados menores y pequeños caseríos que apoyaban las labores de acopio y extracción respectivamente. Todo este sistema estaba unido por vías férreas de trocha angosta, que a su vez tenía ramales hacia puertos propios en los ríos principales. Si bien cada compañía taninera tenía sus ferrocarriles y sus pueblos, los nombres de los accionistas están repetidos en una y otra sociedad, donde se mezclan europeos y norteamericanos, con escaso número de argentinos. Y aunque en general se los conocía como "los franceses", sus oficinas estaban casi todas en Londres y algunas en Nueva York. Es interesante ver los pasos que rápidamente van dando estas compañías, subiendo desde el sur y ubicándose sobre una angosta faja que las permitiera entradas al oeste para la extracción y al este para el embarque. A la línea troncal de vías, se va agregando poco a poco una interminable red de caprichoso dibujo que cumple perfectamente con los fines de las empresas. Estos rieles vincularán ciudades ya existentes como Reconquista o Resistencia, pero —principalmente— surgirán fábricas y lugares de acopio que generarán nuevas poblaciones, llegando a abarcar 100.000 Km 2 , algo más que la superficie de Andalucía. Todo el sistema va en aumento durante los primeros años del siglo, teniendo "paradójicamente" un importante impulso durante la Primera Guerra. Sin embargo, una primera crisis se produjo en 1905 y luego otra mayor en 1919, desembocando ambas en huelgas. Después de esta última comienzan los primeros cierres y despidos. Es interesante notar que estos cierres empiezan por el sur y van siguiendo hacia el norte, repitiendo el orden del proceso fundacional. En 1948 se producen los cierres definitivos de dos cabeceras importantes (Tartagal y Villa Guillermina), siguiéndose paulatinamente con otras fábricas. Los lugares de acopio se hacen desaparecer de manera singular: se desarman los tanques que proveían de aguaa la población. Pero ¿por qué este florecimiento veloz y este decaimiento rápido? Simplemente porque las compañías encontraron que la mimosa, planta sudafricana, ofrecía aún mayores ventajas. Fue así que ya antes de la Segunda Guerra comenzaron esta explotación que fueron www.faximil.com

Antecedentes Históricos

Veinte años antes de finalizar el siglo XIX vastas zonas del norte de la provincia de Santa Fe, así como de los territorios del Chaco y Formosa se encontraban prácticamente vírgenes. Sólo algunas poblaciones asentadas en las márgenes derechas de los ríos Paraguay y Paraná y algunas colonias agrícolas daban señales de transformación en las selvas subtropicales. Si bien el indígena habitaba la región desde el siglo XVI, no había contribuido a formar poblados ya que era de costumbres nómadas. La guerra con el Paraguay, la conquista militar del territorio, la mensura de tierras y el asentamiento de autoridades sólo había dejado huellas en las cercanías de los dos ríos nombrados y —en escasísima medida— en sus afluentes. Pocos años antes, el tendido de una línea férrea que corría en el borde oeste de esta llanura boscosa, encontró en las propias tierras de su trocha una variedad vegetal que posibilitó la construcción de sus durmientes. Este árbol, propio de la región, era conocido como quebracho (nombre derivado de quiebra hacha, dado por su dureza). Esta madera pronto se popularizó en toda la república siendo muy apreciada para instalaciones portuarias. Justamente un curtidor que visitaba el puerto de La Boca en la ciudad de Buenos Aires fue quién observó su tintura. A través de sus experimentos descubrió la cantidad y calidad del tanino contenido, que multiplicaba varias veces las propiedades de las especies hasta entonces empleadas. Bastaron algunas exposiciones en Buenos Aires y en París para que se produjera la demanda del producto, que iría en aumento de ahí en adelante. En 1895 los hermanos Harteneck, alemanes, instalaron la primera fábrica moderna en la localidad de Fives Lille (provincia de Santa Fe), a la que cuatro años después seguiría Calchaquí. Rápidamente, asociados con los franceses Portalis, organizaron la Compañía Forestal del Chaco que hizo cambiar totalmente la forma de producción casi doméstica que hasta entonces tuviera el rubro. Lógicamente, en poco tiempo hundieron a los pequeños productores. A partir de la organización de esta Compañía y de otras dos que se instalarán a principios de nuestra centuria, se da un vuelco fundamental no sólo en los sistemas de producción, sino en las redes de comunicación, la demografía y el comercio, llegándose con ello a conmover desde

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La organización de los pueblos La línea de producción comenzaba en el bosque con el obraje, claro que se iba formando por la tala, y en donde se producía un campamento. Por su misma función era un poblado itinerante. Se vinculaba por medio de picadas abiertas a través de la espesura con los centros de acopio. Los rollizos eran transportados hasta allí por tracción animal. El centro de acopio estaba ubicado en un punto de la vía y daba lugar a un poblado estable, generalmente nominado con los hitos del ferrocarril (Km. 282, Desvío Km. 513). Desde allí el tren llevaba los troncos a la fábrica, llevando también el tren el producto final hasta los puertos. Lo que nos interesa aquí es detenernos en esas fábricas y en los pueblos que allí se formaron, sin estudiar ahora los hitos anteriores y posteriores. Siguiendo la tradición inglesa, las empresas no sólo levantaron la arquitectura industrial, sino que hicieron lo propio con la doméstica y la de servicios. Es así que surgen las viviendas, generalmente con tres estratos bien diferenciados y el centro comercial y el de servicios. Debe tenerse en cuenta que cualquier institución instalada era de propiedad de la compañía, lo cual propició abusos, como el monopolio de alimentos y ropas, la circulación de vales ó la inexistencia de moneda nacional. El trazado normalmente responde a ejes ortogonales, a veces interrumpidos por vías férreas que corren en otra dirección. Es interesante ver que la presencia del ferrocarril ha definido numerosas veces el posterior crecimiento del pueblo. La vía como eje divisor estuvo tan presente como en cualquier otro pueblo servido por un

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ferrocarril, pero en éstos ayudó a esta dicotomía la propia fábrica. Si tenemos en cuenta que ésta y aquél pertenecían a un mismo sistema, entenderemos mejor la fuerte oposición entre ambas márgenes que, aún con el correr de los años, no se ha borrado. La fábrica misma ocupaba un extenso terreno generalmente de forma rectangular que respondía a los distintos pasos de la cadena de transformación. Comenzaba con la zona de llegada de rollizos y terminaba con el empaque del tanino elaborado. Ambos extremos de la producción eran servidos por el ferrocarril, que para ello, dentro de la fábrica, multiplicaba sus ramales. Era así que se armaba un sistema fabril de varias líneas paralelas, galpones, que se alteraban con igual número de vías. Este complejo, era lógico que produjera esa división del pueblo que antes anotábamos. Sin embargo, varias de estas constantes, no se darán en La Escondida, pueblo que obedeció al trazado de un francés, donde el ferrocarril no tiene mayor incidencia y la planta del pueblo será totalmente irregular. A continuación del cerco que circundaba la fábrica, se encontraba la laguna o el río que proveía de agua industrial y también el lugar apto para echar los líquidos residuales. Si era un curso de agua, ambas funciones podrían darse en el mismo, en dos puntos bastante alejados entre sí. Si —en cambio— el agua se tomaba de una laguna, los desechos se vertían en otra. Esto dio también diferenciación natural entre el lado limpio, pintoresco, sano, y el antihigiénico, desagradable, nauseabundo. Evidentemente, quienes organizaron los poblados tuvieron en cuenta este punto y fue así que frente a las tomas colocaron las casas del gerente y de los ejecutivos, generalmente con jardines que morían al borde del agua, teniendo a veces pequeños atracaderos de botes. En las cercanías de estas viviendas se ubicaron las canchas de tenis y los natatorios, sin tener en general ningún otro servicio comunitario en esa zona. En otra parte de la población se erigieron las viviendas de empleados, cuyo número era mayor que las de los ejecutivos, pero cuya ubicación no era tan privilegiada. Generalmente, próximos a estas casas se encontraban el almacén, el correo, la farmacia y el hotel que organizaban "el centro" Finalmente, en el lugar menos codiciado, muchas veces frente al lugar donde se vertían los residuos, se asentaba el barrio obrero. Este era el más numeroso por sus casas y por sus habitantes, aunque su superficie total no tuviera mayor diferencia con los otros barrios. Como muchos obreros no estaban con familia, www.faximil.com

ampliando a la vez que se reducía en la Argentina. El año 1959 la mimosa llega a ocupar el primer lugar en el mercado mundial. El desmantelamiento total de vías, fábricas, pueblos, sigue adelante dejando sin trabajo a unos 50.000 poblados de la zona y una serie de instalaciones en buen estado. Sin embargo, la nacionalización de los ferrocarriles en 1947 permitió mantener algunas comunicaciones troncales y refuncionalizar los galpones como talleres. Hoy han desaparecido las vías menores, quedando en esas zonas extensos esteros despoblados. Los asentamientos principales han reducido su población de manera notable y sólo quedan en funcionamiento algunas fábricas en las cercanías de Resistencia, capital de la provincia del Chaco.


cada pueblo, y con ciertas similitudes entre las pertenecientes a cada compañía. Sin embargo, esta similitud que podemos leer en el croquis de una planta o una fachada, no responde a la realidad total. Según sea la vivienda de un ejecutivo, un empleado o un obrero la superficie de jardín será muy diversa; igualmente la diferencia de materiales y habitaciones dará conjuntos bien distintos. Pero todas ellas atenderán a las necesidades del clima por lo que sus partidos serán rectangulares teniendo, a ambos lados mayores, adosada una galería. Eso permitirá que la casa se mantenga fresca y protegida de soles y lluvias tropicales. También dará lugar a los encuentros familiares y vecinales. Esta disposición de galerías se encuentra también en los otros edificios, reducida algo en las zonas más templadas del sur, y siempre complementada con la presencia de la vegetación abundante: árboles, arbustos, enredaderas, que ayudarán a combatir los rigurosos calores. Por su calidad de diseño y construcción siguen en uso muchos de estos edificios y brindando óptimos servicios. Hoy sólo se les han agregado baños y se les han modernizado las cocinas, ya que instalación eléctrica la poseyeron desde un principio.

ILUSTRACIONES 1. Mapa de la Zona Farinera. Red ferroviaria y principales centros de producción. 2. Villa Guillermina, asiento de una de las fábricas más importantes. 3. Fontana, cerca de Resistencia, se desarrolla en torno a la fábrica. 4. La Escondida. Un caso atípico diseñado por un francés. 5. Puerto Timol. Trazado fragmentado por la Laguna y el río. 6. Villa Guillermina. Edificio de la antigua "soltería". 7. Viviendas obreras pareadas. 8. El hotel.

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se les daba alojamiento en "la soltería", especie de hotel que en general constituía el mayor edificio no fabril. Así como los tres tipos de vivienda o los servicios comunes tenían una ubicación relativa bastante constante, la soltería se colocó en lugares muy diversos: a veces relacionada con las casas de empleados, otras veces con los servicios, y otras directamente alejada. De todo lo expuesto, se nota que claramente se daba una zonificación jerarquizada y que —a los fines que los industriales se proponían— funcionaba a la perfección. Pero lógicamente, ello no dio lugar a las funciones a que los usuarios aspiraban. Es muy sintomático no encontrar en ninguno de estos pueblos una plaza, tal como es común en todo pueblo argentino. Realmente, las pocas que hoy existen son trazadas hace pocos años sobre zonas que antes tenían otras funciones o en terrenos residuales baldíos. Por eso pueden tener las más caprichosas o extrañas localizaciones. Los esparcimientos tenían lugar al aire libre o en alguna barraca de la fábrica, pero eran esporádicos y sólo reunían a los hombres; no se notará por ello ningún lugar de estos poblados con tales funciones específicas sino en tiempos recientes. Otros temas como la capilla, la escuela y el centro de salud serán contemplados más adelante y muchas veces incorporados de manera no muy orgánica. A pesar de la zonificación determinada por estas construcciones, las vías y la presencia del agua, multitud de viviendas precarias se ubicarán en los contornos amparando a los operarios no calificados u obreros golondrina. Lógicamente los directivos de las compañías permitirán esto, pero sólo en las zonas insalubres, generalmente a la orilla de las aguas residuales o en los terrenos baldíos que quedaban cuando la traza ortogonal era interrumpida. Los edificios fabriles van a resolverse con tres materiales básicos: ladrillo, hierro y cinc. En cuanto al primero lo veremos de óptima calidad, muchas veces de procedencia extranjera y usado en galpones y chimeneas con interesantes aparejos. El hierro aparecerá como material estructural y en aberturas. Finalmente el cinc no sólo se usará en las cubiertas, sino también formando los parámetros verticales de diversas instalaciones. Las construcciones de uso comunitario se resolverán en manipostería, estructura maderera y techo de cinc y a veces con la presencia de elementos de hierro fundido. Las viviendas en general, responderán a un partido básico en


UN DESARROLLO LINEAL: ELDORADO

Formación de la traza y del tejido urbano:

El trazado original de la colonia Eldorado consiste en una calle principal que naciendo en el puerto, se introducía tierra adentro, perpendicularmente al río, teniendo como punto terminal interior, a 35 km de distancia, un hotel que servía de alojamiento a los recién llegados. La apertura de esta senda, con un núcleo de atracción interior y la ubicación de las familias a partir del punto más alejado, o sea la densificación de la línea desde adentro hacia el puerto, permitió desde un principio que no se produjeran los clásicos asentamientos en la zona portuaria, lo cual a la vez generó el desarrollo de una ciudad lineal. La estructura está dada prácticamente por un camino peatonal que sorteando los accidentes naturales formaba la columna vertebral de la colonia, que con picadas perpendiculares cumplía perfectamente la función de extraer productos de su interior y canalizarlos hacia el puerto. A la vera de ese camino se fueron ubicando las casas, produciendo el cierre lateral de la calle. Fue tal el impulso inicial, que pronto este eje contó con la mayor parte de su recorrido ocupado, y si bien no formaba una línea cerrada y densa de edificación a lo largo de la calle, se fueron formando de tanto en tanto agrupamientos de colonos ya sea por similar religión o nacionalidad. Ello

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hizo que el trazado fuera interesante y variado en motivos formales, a la vez que servía para la identificación de los sectores de la colonia. La densificación de la línea no tardó en producirse, acompañado por la lógica valoración de la tierra que aumentaba en la medida que se acercaba al puerto, formando una primera zona de jerarquía dentro de la traza. La extensión en el plano, utilizando las ramificaciones laterales y las migraciones internas a esta zona, produce la primera "superposición" de dos tramas diferentes formando un centro local a la altura del km 3, donde se implantan también los primeros edificios de importancia, tales como la Municipalidad, escuelas, comisaría y los comercios básicos y mayoristas. Una segunda "superposición" habría de producirse a la altura del km 9, cuando el antiguo trazado de la ruta nacional n ? 12 corte perpendicularmente la calle principal, facilitando así el asentamiento en damero. La importancia que produce el cruce con la ruta como punto de llegada exterior, y el decaimiento de la actividad fluvial, generan un rápido florecimiento de esta zona que crece en importancia en detrimento del centro local, a tal punto que con el tiempo se produce el traslado de la Municipalidad al nuevo centro, respaldado además por el edificio de la Cooperativa construida en esta zona. La tercera "superposición" se produce en la actualidad con el nuevo trazado de la ruta 12 que corta la calle principal en el km 6 con las características similares a las anteriores y mayor concentración automotor, por la influencia del cruce. Análisis de la tipología urbana:

Antes de hacer referencia a los núcleos y centros se debe tener en cuenta la rigidez de uso que la calle ofrece, por la necesidad de pertenecer a ella. Toda la extensión es un centro de servicios disperso, a tal punto que cuando las medidas de los lotes son tan estrechas que no permiten la construcción sobre la línia municipal, la edificación (viviendas, comercios, etc.) se retira hasta donde sea posible, dejando el resto del espacio como lugar de conexión con la calle principal. La secuencia de uso de la calle se da a partir de la unidad perpendicular de viviendas-chacrasplantaciones. Cada segmento tiene uso y control diferente, la vivienda permanente, la chacra como trabajo diario y las plantaciones en los tiempos de cosecha. Esta franja, en conjunto, mantiene a lo largo del trazado la alta densidad. La calle continua siendo, con independencia de

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La colonización en la provincia de Misiones responde a la necesidad de explotación de su potencial agrícola y de ocupación de un área de frontera de valor estratégico. Las dos etapas en que se puede dividir la colonización fueron distintas, en cuanto a zonas de ocupación del suelo y formas de control del sistema. Iniciada en el siglo XIX (1880) la colonización oficial en la zona sur, se produce hacia 1910 un hecho significativo del territorio del norte con la formación de la Colonización Particular Dirigida en manos de una empresa que había adquirido tierras a tal efecto, en vista al buen resultado obtenido por la acción gubernativa. La empresa, que toma diferentes denominaciones durante su gestión (se la conoce con el nombre de Compañía de Colonización S.A.), se dispone a fundar una serie de colonias ante la demanda de alimentos generada por la guerra iniciada en Europa (1914) Este acontecimiento y la decisión de Alemania una vez finalizada la contienda (1918) de enviar colonos a América del Sur, principalmente Brasil y Argentina, afirman el impulsoinicial.


El flujo continuo de la calle contrasta con el movimiento más espaciado de sus ramificaciones, y la poca movilidad de sus barrios interiores, definiendo vitalmente el uso de la ciudad lineal. Características de la arquitectura:

La ciudad se conformó con un muy variado muestrario de arquitectura maderera, producto directo de sus colonizadores que desde su

origen implantan formas y sistemas constructivos con pequeñas variaciones de adaptación referentes al medio (las casas son más altas que en Europa ya que carecen de la necesidad de ser caldeadas). Las soluciones tecnológicas son notables y manifiestan la utilización del material a su máxima posibilidad, desarrollando tipologías de gran calidad y economía de realización. Las tipologías de viviendas madereras expresan el fenómeno de integración cultural, donde el desarrollo de los modos de vida criollos se articulan con la transculturada realidad del colono. El ambiente y los condicionantes del medio natural posibilitaron respuestas de síntesis que significan, en definitiva, la simbiosis de experiencias culturales de alto valor. Los ejemplos de viviendas que presentamos, y que fueron estudiadas por los arquitectos López y Benítez, señalan dos formas tipológicas habituales que caracterizan las predominancias de modos de vida y niveles económicos diferenciados. Eldorado es así no sólo rico en matices culturales (a los que habrían de contribuir las diversas nacionalidades y religiones de los colonos) sino también en la definición de un paisaje urbano que se desgrana a lo largo del camino con visuales cambiantes, efectos de sorpresa y cambios de ritmo de uso permanentes.

ILUSTRACIONES 1. El desarrollo de El Dorado a lo largo de una ruta de 12 Kms. que desemboca en el puerto. 2. Mapa de localización de Eldorado. 3. Un sector de ciudad-jardín. 4. Característica construcción de madera. 5. Una imagen del puerto. 6. El área central, más densamente edificada.

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estas situaciones de asentamiento y uso, el eje dinámico que da continuidad formal y funcional al conjunto. En cierta medida la ciudad es la calle. La "superposición" no es más que una forma de lograr la proximidad a los centros, donde se producen las actividades administrativas. Los trazados lineales, para su consolidación, requieren superar los inconvenientes que plantean los altos costos de la infraestructura y ios servicios. Eldorado pudo mantener el sistema de la espina dorsal en virtud de la potencialidad económica de los colonos que sobrellevaron las duras tareas del desmonte y preparación de la tierra, y sobre todo por la vigencia del sistema cooperativo. Tanto desde el punto de vista social como económico, la cooperativa núcleo al conjunto de los colonos y les cubrió durante décadas los aspectos financieros sin que fuese necesaria la participación de entidades bancarias. Fue así un elemento importante desde la perspectiva del desarrollo autónomo de la colonia y de la organización del núcleo. La fuerza del planteo lineal fue también puesta a prueba cuando la crisis del año 1930 llevó a la variación de producción iniciando el ciclo de la yerba mate. La definición de formas de asentamientos perpendiculares no habría, sin embargo, de destruir la presencia del eje lineal. La vigencia del trazado es la mayor prueba de que la ciudad responde al fin para el cual fue creada y se expresa en la calle para la canalización de productos en dirección al puerto, cuyo movimiento no es más que la confluencia dada por la suma de todas sus ramificaciones. La posibilidad de abrir una nueva calle perpendicular cuando se la necesite, hace que reitere la flexibilidad y la razón funcional de su existencia. La utilización del automóvil hoy, como un elemento de necesidad motivado por las grandes distancias, reemplazando a lo que ayer fue el "carro polaco", tan útil en un principio, produce un cambio de equipamiento pero no de función, que adapta la calle al mismo uso aumentando la escala y densidad de su funcionamiento.

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LOS INGENIOS AZUCAREROS DETUCUMAN

Origen y evolución de la industria Los orígenes de la actividad azucarera se remontan al siglo XVII, cuando los jesuítas instalan, en su establecimiento de la zona próxima al río Lules, un trapiche de madera movido por bueyes. Con la expulsión de la orden, la actividad desaparece hasta que en 1821, otro religioso, el Obispo Colombres, comienza la fabricación de miel y sus derivados y luego la de azúcar en su Quinta de El Bajo. Desde este establecimiento se difunde el cultivo y las técnicas para una rudimentaria transformación de la caña, pero es interesante observar que estas actividades aparecen integradas a las múltiples tareas que se desarrollan en las estancias, asentamientos agrícola-ganaderos. La difusión es manifiesta; el número de establecimientos dedicados a esta actividad es cada vez mayor; en 1854 suman 24 y en 1880 hay 82. El proceso va a tomar forma definitiva con la llegada del ferrocarril en 1876. Este eficaz medio de transporte va a permitir la comunicación de la región noroeste del país con el litoral pampeano y, a través del puerto de Buenos Aires, con el continente europeo. Esta comunicación permite la introducción de maquinaria del más alto nivel, proveniente de Pan's, Lille y Liverpool, que posibilita la mecanización del proceso industrial. A los tres años de la llegada del ferrocarril se tienen 87 motores a vapor. La industrialización de los ingenios produce un fenómeno aparentemente ¡lógico: a medida que la importancia de la industria crece a ritmos acelerados, el número de ingenios a partir de 1882 disminuye considerablemente. Los 82 establecimientos existentes en 1880, se reducen en 1895 a 51 y en 1915 a 37. El volumen de lo producido no disminuye con el menor número de fábricas; por el contrario, los nuevos sistemas permiten

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un aumento sostenido, que se refleja inmediatamente en la necesidad de destinar mayor número de tierras a la producción de materia prima. "La subsistencia de pequeños fabricantes que no cuentan con capitales para introducir las mejoras reclamadas por el período de transformación, se hará imposible, quedando relegados a la calidad de plantadores o colonos abandonando sus trapiches e ingenios". En este momento aparecen igualmente las colonias, sistema adoptado por los industriales para la explotación de sus tierras. En estos asentamientos se establece un número de personas que recibe una determinada extensión de tierra, aporta los elementos de trabajo y al finalizar la cosecha, recibe un valor establecido de antemano según la cantidad de producto entregado. Entre 1886 y 1895 se produce la euforia del cultivo de caña de azúcar; la producción aumenta en un 396%, mientras que la de maíz, trigo y alfalfa, baja en un 5%. La caña cubre un 52% de la superficie total de cultivos. Este fenómeno acompañado de una producción cada vez mayor, y de medios de transporte eficientes, permite que el azúcar tucumano comience a consumirse fuera de los centros de producción. Varias crisis se suceden y a causa de la superproducción, bajan abruptamente los precios del azúcar a un umbral inferior a los precios de Producción. ..."después de haber incendiado bosques para plantar cañas se quemaron campos de caña para impedir su producción. El estado indemnizaba a los propietarios de las tierras damnificadas y distribuía gratuitamente semillas de maíz, de trigo y de cebada para reemplazar las plantaciones de caña". Hasta 1916, la producción nacional se caracteriza por su inestabilidad. Las crisis por superproducción y escasez se suceden con intervalos muy breves entre unas y otras. En el orden social algunos conflictos cambian la relación entre obreros y patrones. En 1904 se origina la primera huelga, tendente a mejorar los salarios. El obrero obtiene una paga, vivienda gratuita y ración. En 1919 el conflicto plantea disminución de la jornada de trabajo de 12 a 8 hs. En 1923 se promulga la ley provincial estableciendo la jornada máxima en 8 hs. A partir de 1925, algunos ingenios deben clausurar sus actividades. El cierre perjudica a fabricantes, cultivadores y obreros. Paralelamente se establecen algunas reglamentaciones que influyen directamente en la conformación del habitat azucarero. En 1938, se establece la obligatoriedad de proporcionar vivienda a los

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La actividad azucarera, tanto en su faz agrícola como industrial, tiene una alta significación para Tucumán. A través de varios siglos, fue el eje sobre el que se movió la economía de la zona. Es interesante comparar esta expresión en términos de actividad productiva, con la ocupación física del territorio, ya que observar un plano de la provincia implica descubrir una serie de pueblos organizados alrededor de estos centros industriales. Estos asentamientos forman un espacio concentrado, rodeado por una extensa área en la que se detectan centros de menor magnitud: las colonias agrícolas de ingenios.


Ocupación del territorio Cuando a partir de 1876 se extienden las vías ferroviarias en el territorio, se produce el cierre de una serie de pequeños establecimientos en estas zonas, y simultáneamente la expansión hacia otros departamentos de la provincia, establecimientos consolidados ¡ndustrialmente. Mediante la conjunción de factores climáticos, de suelos aptos para el cultivo y eficientes comunicaciones (caminos y vías férreas) se define el área cañera tucumana que se extiende desde el departamento capital al norte, hasta la población denominada ciudad Alberdi al sur y desde la zona de pedemonte del Aconquija hasta el comienzo del parque chaqueño en el sentido oeste-este. El resultado final de los caminos nacionales y provinciales, del tendido de las líneas férreas y del emplazamiento de las fábricas azucareras, constituye un eje norte-sur vital para la provincia y coincidente a su vez con la mayor extensión territorial. "Todos los ingenios de alguna importancia están situados a inmediaciones de las estaciones de ferrocarril o ligados a éstas por ramales de una longitud que no pasa de 4 a 5 km. ...las tierras situadas a poca distancia de estos ingenios son las que alcanzan los más altos precios ... ninguna de estas tierras se halla a más de 20 a 30 km. de una estación de ferrocarril". Así como se extienden cada vez más las áreas de cultivo, de 223 Has. en 1855 a 55.469 Has. en 1895, otros elementos comienzan a trazarse en el territorio y a definir su conformación, entre los que se pueden citar los canales para riego, construidos por los poderes públicos y que benefician en primer lugar a aquellos departamentos donde se ha instalado el mayor número de establecimientos, es decir, Cruz Alta y Famaillá. Dentro de este espacio agrícola están emplazados —a manera de puntos— otros asentamientos ya mencionados: las colonias. En 1895 están funcionando 240, que producen el 36% de la totalidad de la cosecha. El asentamiento rara vez posee una estructura planificada, pero sí un orden que se genera espontáneamente. Es el resultado de la instalación de edificios para viviendas, galpones para instrumentos de trabajo, y de cuartos para los obreros transitorios que se

levantan según la necesidad de mano de obra para la cosecha y para lo cual se preven áreas despejadas. Estos edificios se emplazan en un terreno limpio, cercado algunas veces en su perímetro por un alambrado, pero en la generalidad de los casos, el cañaveral señala el límite de la zona edificada. La vivienda del Mayordomo es el edificio de mayor jerarquía: en él se realizan también las funciones de administración. Presenta un cierto número de habitaciones que no están predeterminadas para una función. Las viviendas de los obreros permanentes son similares a las que construye el ingenio para sus obreros de fábrica. Se trata de una o dos habitaciones, una galería y un volumen adosado a manera de cocina. Los locales para baño son independientes ya que carecen de instalaciones sanitarias. Se estructuran en forma lineal a lo largo de un camino provincial que las vincula con el pueblo del ingenio o con los cargaderos adonde se deriva la producción de la colonia. Mantienen un frente regular de edificación; gozan de un terreno exterior que les es propio, aunque no está pre-establecido para cada vivienda en particular sino para el conjunto. En el momento en que se construyen alcanzan un buen nivel edilicio, ya que se utilizan materiales como el ladrillo, caña y tejas. Para los obreros transitorios se construyen "cuartos", unidad constituida por una habitación y galería, agrupados de ocho a diez, conformando tiras que se emplazan generalmente en lugares secundarios con respecto a las viviendas de los obreros permanentes y a las vías de comunicación. Los dos tipos de viviendas para obreros alcanzan un nivel de confort físico aceptable para las exigencias de ese momento y son comparativamente muy superiores a las viviendas campesinas tradicionales existentes. Es importante destacar la incidencia de la propiedad de la tierra en la estructura y el trazado urbano. La tierra pertenece con exclusividad a los dueños de ingenios y ésto condiciona las necesidades del asentamiento a las posibilidades de los mismos. Probablemente este hecho fue beneficioso para los pueblos, ya que en Tucumán se vive un fenómeno similar al de los establecimientos industriales ingleses, donde se reinvierte parte de los beneficios de la industria en equipar un habitat confortable para la población que depende de ella. La ocupación del suelo se determina por áreas, entre las que se generan la de la industria, la de las viviendas para empleados, la de los obreros, entre otras. No hay divisiones internas en cada uno de los sectores, sino que cada www.faximil.com

empleados y obreros. Desde 1920 en adelante se insiste sobre la necesidad de establecer hospitales en los ingenios. Se brinda igualmente apoyo a las escuelas. Se construyen edificios próximos a las fábricas y a las colonias agrícolas.

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Estructura de los pueblos azucareros La estructura de los pueblos azucareros t;ene su origen en la organización de la estancia, donde la composición de volúmenes se estructura alrededor de un espacio abierto: el patio de labor. En las primeras fábricas azucareras se repite este esquema, instalándose en el área central los trapiches de palo movidos por bueyes. Este espacio no pierde vigencia cuando la fábrica se industrializa, sino que se transforma en el "canchón", lugar de llegada de la caña que proviene de las zonas de cultivo y de salida del producto elaborado para su distribución. No es ya el mayor elemento compositivo sino que integra un área, el de la fábrica y sus servicios, que será el pivote del resto de los elementos. Es una estructura de generación espontánea, que se enriquece según las necesidades de la industria y donde la forma resultante del conjunto no responde a un diseño previo. Al mencionar la palabra estructura se da, sin embargo, la ¡dea de un orden y esto queda explícito al observar que el trazado de las vías de circulación es fundamental. Se generan una o dos arterias principales a manera de ejes compositivos a lo largo de los cuales se emplazan los edificios cuyo centro de convergencia es el sector industrial. El crecimiento de los pueblos se plantea en tiras de edificios, alineados a lo largo de las circulaciones. Una segunda trama es evidente: la del loteo, que se superpone sobre el uso del suelo de períodos anteriores. Existe la idea de trama pero no está regida por la repetición de un modelo rígido, sino que la división de lotes se efectúa según la realidad planteada por los casos particulares. Un solo ejemplo de establecimiento planificado se ha concretado en la provincia: el ingenio Santa Ana, propiedad de Clodomiro Hileret; si bien su diseño responde con exactitud a las características mencionadas para los otros

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pueblos, la forma resultante difiere, ya que tanto en lo que corresponde al pueblo industrial como al trazado de las colonias en el territorio, se sigue un rígido ordenamiento basado en una trama ortogonal de módulo cuadrado. Junto con la trama del loteo se trazan calles internas que hasta ese momento no tenían particular importancia por el caudal y tipo de transporte existentes. Adquieren mayor importancia las acequias de riego y de derivación de desechos industriales, construidas a cielo abierto y limitando en algunos casos al pueblo, que en realidad confina directamente con el cañaveral. Es necesario mencionar además el trazado de las líneas férreas dentro de la estructura de los pueblos que generalmente enfatiza los ejes compositivos de las avenidas, siguiendo la misma orientación. Es posible descubrir una serie de funciones que se manifiestan en el pueblo azucarero y que se organizan generando bloques característicos 1) La fábrica y sus anexos, 2) el chalet con su parque (depósitos, destilería, talleres, usina, etc.), 3) los servicios comunitarios (hospitales, escuela, campo de deportes), 4) las viviendas de empleados, 5) las viviendas de obreros permanentes y 6) las viviendas de obreros transitorios. La idea de bloque sugiere la estructuración de cada uno de los elementos mencionados en forma organizada alrededor de la fábrica, que actúa como centro a lo largo de las vías de comunicación más importantes. El resultado formal distingue claramente las distintas áreas, y de ésta forma se pueden leer los niveles de jerarquía de la relación laboral en los tipos de vivienda construidos para cada caso. 1) La fábrica y sus anexos: Representan los volúmenes de mayor jerarquía dentro del conjunto; las chimeneas actúan a manera de mojón en el territorio mismo. Se genera igualmente un espacio importante, ya mencionado, el "canchón", centro de confluencia del tráfico interior y exterior. Estos edificios se construyen con los mayores adelantos técnicos del momento: estructura de perfiles de hierro, manipostería de ladrillo de fábrica y vidrio para cerramiento de techos y carpintería, con el fin de lograr un buen nivel de iluminación en el interior. 2) El Chalet y el Parque: La residencia de los dueños del ingenio se levanta rodeada de un inmenso parque. Se trata de edificios construidos siguiendo los cánones de la vida europea. Normalmente se distinguen en ellos tres niveles en los que se manifiesta la estratificación funcional: el piso bajo de servicios, el

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edificio se instala próximo al otro con un espacio libre entre ambos. En la década del 30 se manifiesta la necesidad de precisar el área exterior perteneciente a cada edificio —especialmente para las viviendas— en función de fijar límites para poder transferirlos a las familias que los habitan. En la actualidad, en la mayoría de los establecimientos, se han vendido a los obreros las unidades habitacionales y el área pública ha sido transferida al estado generando la conformación de organizaciones gubernamentales a manera de comunas rurales.


3) Los Servicios comunitarios: "Desde muchos

años atrás, fue una preocupación permanente de los propietarios del "ingenio Concepción" todo lo relacionado con la mejora del empleado y del obrero de la fábrica y de sus campos de cultivo... con estos fines fue creada y sostenida la escuela nocturna de varones... la escuela de manualidades... un taller de costura, cocina modelo... una biblioteca nutrida con libros instructivos y morales... el servicio de asistencia médica gratuita, farmacia y reparto de leche gratis. Comedores donde reciben alimentación los niños y ancianos gratuitamente, una moderna iglesia, club para empleados y obreros, campo de deportes, juegos infantiles, amplio salón de diversiones y fiestas". Este fenómeno es general para todos los ingenios. 4, 5 y 6) Las viviendas: Para los tres tipos de viviendas mencionados, empleados, obreros permanentes y obreros transitorios se sigue el mismo criterio; ubicar unidades sueltas o agrupadas pero rodeadas de un espacio que posibilita una intensa vida al exterior. Los edificios varían en los tres casos ya que hay una distribución a nivel de funciones, siendo indudablemente las de mayor jerarquía las de los empleados. Las viviendas de los empleados jerárquicos gozan desde el punto de vista funcional de las instalaciones necesarias para el normal desenvolvimiento de las actividades de la familia: zona de estar-comedor, dos o tres dormitorios, cocina, baño y una galería. Se trata de soluciones de una sola planta, y para su construcción se utilizan elementos distintos como columnas de hierro fundido y chapa de cinc, manipostería de

ladrillo y carpintería de madera. Las viviendas de los obreros responde a tipos muy simples; son unidades independientes o agrupadas que cuentan siempre con un terreno generoso que les sirve de desborde y que es utilizado para la cría de animales, huerta y jardín. El número de habitaciones varía entre uno y dos, por lo cual estos locales no tienen usos definidos sino que son multifuncionales. La cocina es un volumen independiente, que puede estar adosado o no al cuerpo principal. Pero su utilización es poco frecuente, ya que se mantiene la costumbre de cocinar al aire libre o bajo una "ramada", constrída con materiales precarios. La forma resultante del conjunto da la ¡dea de un amplio parque donde se han implantado construcciones, imagen derivada del concepto de ciudad-jardín. Los materiales empleados en la definición de las áreas exteriores de cada edificio permiten transparencia hacia los espacios privados de modo que la vida adquiere un carácter semi-público evidente. "El uso del color da una cierta homogeneidad al espacio urbano de estos pueblos. Los más frecuentes varían entre el blanco y la gama de ocres, incluyendo en algunos casos el rosa fuerte o azul violento". Este carácter homogéneo se acentúa por el hecho de que todos los edificios del conjunto siguen un estilo arquitectónico. Así, por ejemplo, predomina en el Ingenio La Florida, el neogótico inglés; en Bella Vista, el neocolonial; en San Pablo, el tratadista o italianizante, siendo manifiesta la influencia de la inmigración en la plasmación de estos asentamientos, mediante el aporte de ¡deas, mano de obra y materiales provenientes del otro lado del océano. ILUSTRACIONES 1. Ingenio Bella Vista. Implantación general. 2. Ingenio Cruz Alta. Implantación general. 3. Casa Obispo instalaciones.

Colombrés.

Las

principales

4. Ingenio La Florida. Proceso de crecimiento. 5. Ingenio San Juan. Implantación general. 6. La Trinidad. Implantación general. 7. Ingenio Santa Ana. Esquema territorial. 8. Ingenio San Pablo. El "chalet" y el parque. 9. El ingenio La Esperanza, a finales del s. XIX. 10. Viviendas para obreros solteros en el ingenio San Pablo. 11. Planta de dichas viviendas. 12. "Chalet" del ingenio Santa Ana.

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piso noble y el sector privado. No sólo se importan los modos de vida, sino también los estilos arquitectónicos y los materiales con que se construyen estos edificios. El área que los rodea responde a los mejores diseños europeos del momento. Se conoce con certeza que Carlos Thays, arquitecto paisajista, que diseñó los parques más representativos del país, (Palermo en Buenos Aires y el del Centenario en la provincia de Tucumán entre otros) trabajó igualmente en los ingenios azucareros. El parque del ingenio Mercedes es producto de su diseño y probablemente el del ingenio San Pablo, ya que el observar el plano se lee con claridad el jardín paisajista inglés del siglo XVIII. Se trata de una trama circulatoria trazada en base al uso de la curva y en la que se destaca con claridad el camino en cinturón que enlaza a los dos edificios importantes emplazados en el parque: el chalet y la capilla privada.

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Traza de la ciudad de la Plata, fundada en 1882.

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LA CIUDAD PLANIFICADA


LA PLATA: LA FUNDACIÓN DE UNA CAPITAL

Juan Bautista Alberdi, tucumano de nacimiento, ideólogo de la organización nacional, en sus escritos, que tuvieron enorme influencia, delineó lo que habría de ser la solución definitiva del problema: la federalizacíón de la ciudad de Buenos Aires para capital nacional y la fundación de una nueva para la provincia de Buenos Aires, ubicando esta última en las lomas de la Ensenada de Barragán a corta distancia de un puerto natural conocido desde antiguo. "Lo que más me entusiasma —decía Alberdi— en este gran cambio de regeneración argentina, no tanto es la grandeza que adquiere

la Nación tomando por Capital a Buenos Aires, la región austral de toda la República, como la grandeza que adquiere colocando su capital en el más grande y bello puerto sud-americano del Atlántico, sin alejarse, por decirlo así, de su viejo asiento, pues queda ligado con él, formando como dos ciudades en una...". La oportunidad para concretar estas dos trascendentales decisiones se presentó a partir de junio de 1880, con motivo del enfrentamiento tanto de los poderes políticos como de los ejércitos de la nación y de la provincia. El conflicto llegó a provocar el establecimiento temporario del presidente Avellaneda y del resto de las autoridades nacionales en el vecino suburbio de Belgrano, lo que —de paso— sirvió para demostrar en forma práctica la inconveniencia de que coexistieran ambas autoridades en una misma ciudad. Con Roca como presidente de la nación asumió Dardo Rocha la gobernación de la provincia y de inmediato puso en marcha todo el aparato administrativo de que disponía para concretar, dentro del período de su mandato, la decisión sobre la localización de la nueva capital, el diseño de la ciudad, los planos de sus edificios principales y su construcción, y el traslado de las autoridades a la nueva sede. La cronología fundamental de todo el proceso es la que sigue: el 1 o de mayo de 1881 Dardo Rocha se hizo cargo del gobierno de la provincia; el 4 de mayo nombró una Comisión que debía estudiar la localización de la capital; el 6 de mayo llamó a concurso para los planos de cinco edificios públicos (Palacio de la Legislatura, Templo Católico, Palacio de Justicia, Palacio del Gobierno y Municipalidad); el 7 de mayo encomendó al Departamento de Ingenieros que proyectara varios planos de una nueva ciudad y planos y presupuestos de doce edificios públicos; el 19 de noviembre de 1881, resuelto ya todo lo encomendado, en solemne ceremonia, colocó la piedra fundamental de la ciudad en las Lomas de la Ensenada y el 15 de abril de 1884 instaló en sus sedes a los poderes públicos; quince días después Rocha entregaba el Gobierno de la provincia a su sucesor. El crecimiento de la población asentada en la ciudad de estos primeros años fue igualmente fulminante: 7.000 habitantes en 1882, 22.000 en 1884 y 65.000 en 1890, ocupando el tercer lugar entre las ciudades de la república en el censo nacional de 1895. No resulta sorprendente entonces que un viajero de 1885 calificara lo realizado como de "milagro en la historia". A pesar de que la elección del emplazamiento fue la prevista por Alberdi, la Comisión designada y el propio gobernador procedieron www.faximil.com

La importancia del estuario del Río de la Plata en la geopolítica de América del Sur, es un hecho que se remonta al siglo XVI y se debe a que constituye puerta natural para la penetración fluvial hacia una buena parte del interior del continente. Tanto bajo los Hausburgos como bajo los Borbones, el papel del Río de la Plata dentro del Imperio Español, fue el de proveer una defensa en el flanco sur de sus dominios ante el avance siempre renovado que intentaron los portugueses, a despecho del límite que se había acordado en Tordesillas. Resultaron de ello las tres capitales del Plata: Asunción del Paraguay fundada en 1537, Buenos Aires en 1580 y Montevideo en 1726. El acto final de esta política defensiva consistió en reforzar la importancia de Buenos Aires transformándola en capital del Virreinato del Río de la Plata en 1776. Pero he aquí que la ciudad de Buenos Aires, al constituirse en cabeza del nuevo virreinato, no dejó de serlo de la Gobernación de Buenos Aires y el funcionario que asumió el cargo de virrey no dejó de ejercer las funciones de gobernador de Buenos Aires. El peso político de la doble capital se complementó con la gravitación económica creciente que adquirió merced a su papel de puerto de ultramar. Esta situación no se modificó —luego de 1810— en la naciente república: la ciudad siguió siendo cabecera política de la provincia de Buenos Aires y de las "Provincias Unidas del Ri'o de la Plata", las que más tarde pasaron a llamarse "Confederación Argentina" y finalmente "República Argentina". Durante setenta años hubo reiterados proyectos para solucionar la cuestión, ya sea trasladando la capital del país a otro punto del territorio nacional, o bien llevando las autoridades provinciales a otro sitio dentro de la provincia de Buenos Aires. Cualquiera de las dos soluciones fue sistemáticamente resistida por los hombres de Buenos Aires, decididos a mantener —confundiéndolostanto el control de la nación como el de la provincia.

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para acelerar las comunicaciones en el área central constituida por 16 secciones. La memoria del 19 de mayo de 1882 con que el Departamento de Ingenieros acompañaba el plano original describe con cierto detalle el modo como se "...ha asignado a las manzanas centrales dimensiones que varían de 60 hasta 120 metros por dos consideraciones, la primera facilitar a los pobladores la adquisición de una manzana o de media, para establecer negocios en gran escala y construir lujosos edificios, que no sean linderos a otras propiedades particulares; y lo segundo consultando la conveniencia higiénica de aumentar el número de calles en la parte central donde la mayor densidad de la población lo hace necesario". La doble simetría inicial de la traza propia del cuadrado, en el que se señalan las medianas y las diagonales, queda matizada por el diseño del detalle que sirve para señalar la orientación de la ciudad hacia su puerto y hacia el río mediante el énfasis en el eje SO-NE. Este es el eje, precisamente, al que se adosan las manzanas donde la memoria del Departamento de Ingenieros preveía la mayor densificación de la población y la traza señalaba la alta concentración de los edificios públicos más importantes. Por otra parte, este eje no es un eje circulatorio sino monumental; está ocupado por grandes manzanas cuadradas de 120 metros de lado, flanqueadas por dos boulevares, que contendrán el Colegio Nacional, la Catedral, la Municipalidad, el Teatro, la Legislatura, el Palacio de Gobierno y la Policía; más allá de este último edificio, una avenida, ahora sí ocupando el eje. será el acceso principal del parque. La estructura ortogonal de 5 por 5 avenidas, está acompañada por la acentuación de los cruces de esas 25 vías rápidas por medio de plazas de diferentes tamaños y formas; las tres más grandes, que equivalen a 8 manzanas, resultan verdaderos parques; en cuanto a formas, las hay cuadradas, rectangulares, hexagonales y octogonales. Para definir el ancho de las avenidas se tomó en consideración la medida decretada por Rivadavia en 1827 que determinaba que tuviesen 30 varas de ancho pero, como la república había aceptado el sistema métrico decimal, se creyó conveniente darles un ancho de 30 metros de muro a muro con una vereda de cuatro metros, quedando por lo tanto una superficie libre para rodados de 22 metros, dimensión que permitía hacer un plantío de arboles en el centro. En cuanto a la orientación, la disposición de la traza a medio rumbo.

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por un racional descarte de las diferentes posibilidades que se barajaron en la oportunidad: en el interior de la provincia, en el sur, en las inmediaciones de Buenos Aires, sobre el río Paraná aguas arriba de Buenos Aires,..., para finalmente señalar el gobernador en su mensaje del 14 de marzo de 1882: "Un lugar no muy lejos de Buenos Aires ni muy próximo tampoco; que puedan ser desviadas hacia él las corrientes comerciales con provechos positivos; que ocupe un lugar central con relación a la Provincia y que no le falte ninguna condición natural para una gran agrupación urbana... basta mirar la carta de la Provincia para que la solución se nos ofrezca patente y con una tradición científica y política que la ratifica y la anuncia de tiempo atrás... las tierras altas de la Ensenada, en la vecindad del puerto, es el sitio más aparente para fundar la Capital de la Provincia". En el mismo texto del mensaje del 14 de marzo. Rocha adelantaba que, en documentos separados, acompañaría varios proyectos de Ley —en total 15— indispensables para la realización de una nueva capital. La mayor parte fueron enviados en el mismo mes y se referían a distribución y venta de tierras; permisos, franquicia y facilidades de compra de materiales a los pobladores iniciales; obligatoriedad de residencia para los funcionarios; reglamentación para las edificaciones particulares y las insalubres; construcción de edificios públicos, puerto, vías de comunicación, provisión de agua, desagües, pavimento y alumbrado; plan de recursos y autoridades provisionales. La traza de la ciudad consiste en un cuadrado perfecto, de algo más de 5 kilómetros de lado, estructurada por una red de cinco avenidas transversales a otras cinco, con lo que la malla resultante encierra 36 secciones las que, a su vez, se dividen en 36 manzanas por medio de una red menor de calles. De tal modo, la superficie teórica total de la ciudad estaría constituida por el módulo de la manzana de 120 metros por 120, repetido 36 por 36 veces. El perímetro del cuadrado está rodeado por una avenida de circunvalación que se redondea en los ángulos. La diferenciación entre calles y avenidas está lograda primariamente por su ancho: 18 metros para las calles, 30 para las avenidas y 90 para el paseo de circunvalación. Esta jerarquización se acentúa por la superposición a la Trama ortogonal básica de una segunda Trama de avenidas girada 45 grados respecto de la anterior: dos diagonales son las del cuadrado total y, por lo tanto, se cortan en el centro exacto de la traza; otras seis, más cortas, sirven

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El proyecto adoptado fue enviado al Ejecutivo con la firma del ingeniero Jorge Coquet, vicepresidente del Departamento, aunque habitualmente se atribuye la autoría al arquitecto Pedro Benoit, jefe de la Sección de Obras Públicas del Departamento. El nombre de la nueva capital como ciudad de "La Plata" aparece por primera vez el 20 de abril de 1882 en la sesión del Senado provincial, en boca del miembro informante de la Comisión Especial referente al proyecto sobre la Capital, Dn. José Hernández —el autor del "Martín Fierro"— quien justificó el nombre de La Plata por su antigua tradición que lo ligaba a la designación sucesiva del territorio patrie: Gobernación, Virreinato y Provincias Unidas del Río de la Plata. La zonificación de la ciudad tuvo como dato inicial la mencionada dualidad funcional que aspiraba a convertirla rápidamente en un gran puerto unido a una gran capital. Colocadas las dos funciones básicas en el emplazamiento más conveniente —el puerto en la Ensenada, la sede política en las Lomas— la zona intermedia, en las tierras bajas, quedó como la extensión del puerto. A pesar de las críticas centradas en la distancia entre ambas funciones, es necesario, reconocer que la pareja La Plata-Ensenada tenía ilustres antecesores, entre otros la pareja Atenas-EI Pireo y que, por otra parte, los medios de transporte de entonces y los nuevos que no trardaron en aparecer, hicieron disminuir la importancia de la separación. En cuanto a la zonificación dentro de la ciudad misma, por una parte se destacan dos polos principales, uno en la plaza municipal ubicada en el centro mismo de la traza, de superficie igual a cuatro manzanas y cuya situación simbólica se refuerza por tener a sus lados la Catedral y la Municipalidad; el otro en la plaza provincial, rectángulo equivalente a dos manzanas en cuyos lados se encuentran la Legislatura y el Palacio de Gobierno. Estos dos polos se encuentran ambos sobre el eje monumental, sin duda la línea decisiva de concentración funcional; la memoria que acompañaba al plano preveía claramente que a ambos lados del eje se localizaría lo más valioso —estética y económicamente hablandode la ciudad. Pero la avenida 7, en razón de ser avenida principal de acceso a la plaza provincial, comunicación directa con la carretera a Buenos Aires y haberse emplazado a lo largo de ella numerosos edificios públicos y comerciales, se transformó en el otro elemento lineal de gravitación. Ambos ejes lo son también de un pequeño rombo definido por las cuatro diagonales de la ciudad que llevan los números www.faximil.com

ordenada por decreto para la fundación de nuevos pueblos de la provincia, tenía por fundamento el de ofrecer ventajas para el clima del lugar. Desde el borde del parque, coincidente con el borde de la barranca hacia el noroeste, la ciudad dista 10 kilómetros de la costa del río y 8 de la ensenada natural del Río Santiago. El puerto se extendió a lo largo de dicha distancia en un ancho de poco más de un kilómetro, partiendo, en forma casi simétrica, del eje de la ciudad; hacia la mitad del recorrido se quebró en dirección norte para emerger en forma perpendicular a la costa del Río de la Plata. En el mismo punto del quiebro, se excavó, a punta de pico y pala, el Gran Dock Central, obra que muchos viajeros calificaron de faraónica. Gu autor, el ingeniero holandés Juan Abel Waldorp se había hecho célebre con la construcción del nuevo puerto de Amsterdam y el de Batavia. Abraham Konig, literato chileno y ex ministro de su país, decía en 1890: "El puerto de la Plata es y será el primer puerto déla República Argentina, por dos razones inamovibles: porque está más cerca del mar y porque es más fácil de abordar y menos costoso su mantenimiento, estando en mejores condiciones que el Puerto Madero" (que era el de Buenos Aires). Los antecedentes respecto del diseño de la traza de la ciudad se remontan a algunos proyectos de Bevans y al ejemplar del "Atlas Universal" por F. de la Bruyére y Alphonse Baralle, editado por Fayard en París en 1880, propiedad del gobernador Rocha, en el que se lee la muy sugestiva anotación manuscrita: "Compré este libro para estudiar los planos de las principales ciudades del mundo y con estos conocimientos determinar el de La Plata...". En dicho Atlas abundan los ejemplos de boulevards, avenidas en diagonal y plazas en asterisco...; Bruseias muestra un perímetro íntegramente definido por anchos boulevards que también aparecen en el resto de las ciudades: Madrid, Argel, San Petersburgo, Berlín, Viena... Los antecedentes inmediatos se concentran en dos proyectos que podrían haber contribuido al diseño final, uno del ingeniero José Rodrigo, especie de versión reducida en módulo cuatro del plano definitivo; el otro, un folleto y un plano ofrecido al Poder Ejecutivo por el arquitecto Juan M. Burgos conteniendo un proyecto de ciudad para capital de la provincia. En la nota de elevación que acompaña al folleto el ministro de Gobierno D'Amico escribió: "Téngase presente", lo que hace pensar que, dada la gran similitud en el diseño y en los conceptos teóricos con lo que finalmente elevó el Departamento de Ingenieros, el aporte de Burgos pudo haber sido decisivo.

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de Buenos Aires, ciudad que no estaba dispuesta a permitir que el nuevo puerto de La Plata "desviara hacia él las corrientes comerciales", como había afirmado Rocha en su mensaje del 14 de marzo de 1882. La política inmigratoria nacional que fue el instrumento concreto del objetivo "gobernar es poblar", tuvo su desarrollo cuantitativamente más importante justamente en las décadas de la creación y crecimiento de la Plata. Por eso no es de extrañar que en ella fuera decisivo el aporte extranjero que podemos verificar en los sucesivos censos y recuentos de población: en marzo de 1884 el 78% de la población de la ciudad era extranjera, de ella el 44% era de origen italiano. La ocupación principal de esta población, predominantemente masculina —en 1884 el 84% de la población era del sexo masculino-, se vinculaba con los trabajos manuales de la construcción, con la industria y el comercio. El censo de 1909 nos informa que el 83% del capital de las casas comerciales pertenece a extranjeros y el 64% en el caso de las industrias. La generación liberal de Avellaneda, Roca y Rocha, que fue la que resolvió en dos años el viejo problema de la doble capital, creía en el Progreso y estaba convencida de que progreso equivalía a crecimiento de población y a europeización. De ahí que por medio de la inmigración de hombres, de ideas, de proyectos, de materiales y de maquinarias, "inventara" la nueva capital de la provincia de Buenos Aires, dándole el hispánico nombre de "La Plata" pero poblándola con una mayoría extranjera. Hoy a 98 años de su fundación, mantiene su rango de cuarta ciudad de la república en cuanto a su población; su magnífica escala que absorbe con naturalidad y sin sobresaltos el tránsito actual dispone aún de un buen margen de superficie urbana fácilmente densificable y si bien es cierto que no logró transformarse en la "nueva Buenos Aires" como aspiraba Rocha, podemos decir que, gracias a que no lo hizo, sigue siendo una ciudad en la que vale la pena vivir.ILUSTRACIONES 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11.

Plaza Provincial. Plaza Municipal. Planta del edificio de la Municipalidad. Los boulevards. Plano general del puerto de la Plata. El puerto en construcción. La flota U.S.A. en el puerto. La casa de máquinas del puerto. La Catedral. La Casa de Gobierno en construcción. El edificio de la Legislatura. www.faximil.com

73, 74, 77 y 78; esta superficie así definida, con su centro de gravitación en la plaza provincial, fue el núcleo de crecimiento de la ciudad y contenía ya en los primeros años de la fundación, 20 edificios públicos de primera importancia. El parque ocupa el 7% de la superficie total y agregando el resto de las superficies libres, plazas, parques y paseos, llegamos al 9,4% del total. Un cotejo con otras ciudades argentinas, según estadísticas de 1939, permite colocarla favorablemente respecto de Buenos Aires cuyos espacios verdes ocupaban entonces un 4% del total de su superficie, Córdoba 1,7% y Rosario 0,9%. La superficie destinada a edificación estaba fraccionada en solares de 600 m 2 y, en el caso de las manzanas regulares, los solares medían 10 metros por 60. Estimando una densidad baja a razón de 6 habitantes por solar, llegamos a la conclusión de que la población que habían imaginado los fundadores al decidir el tamaño de la ciudad debería haber sido de 150.000 habitantes. Buenos Aires, tenía por esos años 400.000 habitantes. El aumento poblacional de los primeros tiempos es el mejor indicio del éxito de la iniciativa de Dardo Rocha. En los dos primeros años el crecimiento anual fue del 60%, estabilizándose en los años que van hasta 1890 en alrededor del 25%. En 1890 la ciudad alcanzó los 65.610 habitantes. Durante los ocho años que van desde la fundación hasta 1890 los juicios laudatorios de los viajeros extranjeros que, pasando por Buenos Aires, no dejaban de visitar el fenómeno, son el mejor testimonio del asombro que provocaba la audacia de la iniciativa y la eficiencia de la realización: "...una de las más notables empresas modernas", (Bryssel en 1888) "Múltiples edificios grandiosos, salidos como por encanto en sólo tres años" (Castelnuovo en 1885) "La característica actual argentina es el poder de creación, cuya revelación es La Plata, con el nuevo puerto de la Ensenada, un milagro en la historia" (Corvetto en 1885). La inauguración de las obras del puerto de la Ensenada se produjo en el año 1890, justamente el año de la gran crisis nacional y lo que fue resultado de un estancamiento nacional, fue interpretado, por quienes visitaron la ciudad en las dos décadas siguientes, como una decisiva crisis de crecimiento o incluso como un error inicial de sus fundadores. Es cierto que la crisis tuvo derivaciones más graves en el caso de La Plata, debido a su mayor vulnerabilidad como consecuencia de su juventud, pero también se añadieron otros hechos como la rápida construcción del moderno Puerto Madero


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L.P.-L.C. LA PLATA-LE CORBUSIER de su estructura. Esta estructura guarda similitudes con el plan de Le Corbusier para la ciudad de 3.000.000 de habitantes (1922). Igual disposición del centro y hasta del "bosque", diagonales, etc. La utopía de la ciudad ideal y el gusto por las relaciones geométricas parecen alimentar ambos esquemas, como la utopía de la "villa ideal" alimenta su proyecto de una vivienda en La Plata. La vivienda de Le Corbusier en La Plata Esta vivienda se emplaza (por obra de la casualidad, ya que el terreno fue elegido por el cliente) sobre una diagonal, en uno de esos puntos que a los estudiantes platenses nos hacen clamar por una "cultura diagonal". (El loteo de la ciudad está organizado ortogonalmente y es interceptado por las diagonales como y donde éstas se encuentren). El lote es estrecho, aún teniendo la ventaja de enfrentar El Bosque y sobre él. Le Corbusier debía construir la vivienda de un médico y su consultorio. El partido (visible en el corte) define 2 núcleos (vivienda-consultorio), articulados en vertical por un patio y una rampa dispuestos en forma tal que ambos participan del Bosque, y

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La ciudad El trazado de la Plata parece haber ejercido una fascinación particular sobre Le Corbusier. Podemos hallar las razones de esta fascinación en su organización geométrica, o mejor dicho, en los encantos de su doble geometría (el cuadrado y sus diagonales). El trazado de Benoit para La Plata define básicamente un gran cuadrado. Sus dos ejes ortogonales (que coinciden con las avenidas 13 y eje 51/53) delimitan cuatro cuadrados menores, compuestos a su vez cada uno de ellos por 9 cuadrados. Esta macrotrama de cuadrados se definía por avenidas en forma de boulevares, y en sus cruces se disponían plazas o parques. Si vinculamos estos puntos de cruce por diagonales, obtenemos dos nuevos ejes ortogonales girados (diagonales 73 y 74) y una nueva macrotrama, que acorta las distancias (como decíamos en las clases de Teoría de la Arquitectura) y produce una particular tensión espacial y rotura de los cuadrados básicos, a la vez que una unificación, también muy particular, del conjunto de la trama, que explica la peatonalidad de esta ciudad. Un cuadrado, tensionado por sus cuatro vértices, pasa a ser entonces el elemento básico

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"transparente", y volumen "opaco" del primer piso, definido por parasoles de hormigón. Pero si miramos con detenimiento la planta libre, sus medianeras acompañan la rotación del cuerpo posterior, y sólo nos daremos una idea de la rotación de este espacio si nos olvidamos de las columnas de diagramación de la "oeuvre complete" y dibujamos, por lo menos en su plan libre, la vivienda de acuerdo a la geometría de la ciudad. Llegamos a la puerta, único elemento corpóreo y opaco, a nivel peatonal, sobre la línea de edificación. Primeros juegos de Le Corbusier: 1} derecho-girado, 2) abierto-cerrado. La atración de esta planta libre, desde el exterior, viene dada por el hecho de que el espacio es inabordable, ya que los volúmenes recedidos de la rampa y el garaje, las medianeras "rotadas" y el propileo, obstaculizan sabiamente la visión de este lugar, que parcialmente vemos techado y con árboles. Se abre la puerta (opaca), y se despliega ante nosotros el juego de una rampa que asciende y el terreno natural que desciende hacia el fondo, dentro de una caja fuertemente "definida" por muros, losas y columnas. Sobre el cuerpo vidriado del hall de acceso, al final de la iampa,

primera visión, reflejada, del bosque. (Como resultado de un alero profundo y sombrío, los vidrios se comportan como espejos y reflejan la fuerte luminosidad exterior). El juego 3) opaco-transparente se ve enriquecido por el 4) luz-sombra. Al tomar la rampa, un árbol lleva nuestra vista hacia arriba: una perforación vertical del volumen en toda su altura. Subimos. Al llegar al descanso, segunda rotura en vertical, pero esta vez hacia arriba y hacia abajo: el piso se ha transformado en una pasarela. Giramos para acceder al hall, y si volvemos la vista nos encontramos con un acorde sobresaliente del juego abierto-cerrado: el bosque, luminoso, desde un espacio sombrío; el espacio libre, natural e indefinido, como rotura de una caja fuertemente delimitada. Estas visuales del exterior, inasible, son oblicuas: 1?) hacia arriba, siguiendo el tramo ascendente de la rampa, a través de las transparencias del consultorio; 2°) hacia abajo, viendo el bosque, luminoso, enmarcado por las columnas y la puerta. Quinto juego de Le Corbusier: visuales paralelas o perpendiculares al plano horizontal (reflejos sobre vidrios, roturas verticales) contrapesadas

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haciendo que la vivienda (que no es demasiado diferente de las células de Le Corbusier para sus unidades de habitación) se expanda sobre la cubierta del consultorio. Hasta aquí, la vivienda con sus pilotis, planta libre y toit jardin nos remite a la generalidad de la villa ideal, ese particular alojamiento para el "hombre universal" de Le Corbusier, más allá de particularidades culturales o de emplazamiento. Pasemos ahora a analizar esta propuesta general dentro de un lugar particular: ese terreno en La Plata. Desde una visión exterior se perciben claramente los 2 cuerpos o núcleos, por ser el cuerpo delantero más bajo y transparente en P. Baja. Mientras el cuerpo anterior mantiene la línea de la fachada, el cuerpo posterior está en tensión, girando. Esto es consecuencia de la geometría del lote y de su particular manejo por Le Corbusier. Al efecto de rotación inicialmente notado (en la banda superior, de las 3 superpuestas que componen la fachada) podemos sumar el falso escorzo de la cubierta de la terraza. Si nos acercamos, el efecto de rotación desaparece junto con el cuerpo de atrás, y pasa a ser dominante el juego planta libre —

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fachada reaparece el tema derecho-oblicuo (efecto de falso escorzo en la losa, que ensancha la terraza). Este efecto es acentuado porque la losa, alta, está libre por uno de sus extremos, produciendo un golpe manierista que posteriormente fuera utilizado por Le Corbusier en la Tourette (1). Las siete lámparas de la Arquitectura

Recapitulando nuestro recorrido, extraemos las siguientes conclusiones: 1. La vivienda está planteada dentro de una caja mayor "transparente", el lote, que contiene dos cajas menores, ubicadas de tal manera que producen un espacio intersticial a ser recorrido. Los sólidos, o elementos opacos, están colocados para permitir u obstaculizar visuales y circulaciones, creando, con su mismo emplazamiento, un juego significativo. 2. La vivienda se genera a partir de un recorrido ascensional, dividido en cinco secuencias básicas: 1) Entrada. 2) Primer tramo de rampa. 3) Hall de acceso y escalera. 4) Llegada a la célula propiamente dicha. 5) Terraza-jardín. Cada secuencia básica comienza y termina con perforaciones verticales de la caja mayor en

toda su altura, que permiten visuales hacia arriba y abajo. En el interior de cada secuencia, por el contrario, dominan las visuales horizontales u oblículas, según se correspondan con zonas estancas o "aparatos circulatorios" (rampa y escalera). 3. Estos cortes entre secuencias crean un ritmo mayor, subjetivo, regularmente acompasado por ritmos menores (las columnas cilindricas) que dan físicamente la medida de la composición. Dentro de este ritmo, el juego dominante es la alternancia de movimiento y reposo, sutilmente acentuada por el manejo de visuales largas, significativas, que coinciden con roturas de la caja, y se dan en lugares estancos (llegadas de las rampas, descansos de escaleras, zonas de estar). 4. El tema básico de estas visuales ("promenade") viene dado por el manejo de la polaridad abstracción-mundo natural, correspondiendo a la arquitectura de la vivienda el primer término, y al "espacio indecible" (el Bosque de La Plata) el segundo. La arquitectura se hace abstracta por diversos medios: a) Mediante el enmascaramiento de los materiales de construcción con revoques y

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con visuales oblicuas, ascendentes o descendentes, acompañadas por la rampa. También debemos diferenciar dentro de las visuales (sean horizontales u oblicuas) dos familias dominantes: las que son paralelas a los límites medianeros de la caja (básicamente desde la rampa), de aquellas que son perpendiculares al límite de fachada (al trasponer la puerta, la rotura del volumen de un extremo al otro coincide con esta dirección). Entramos al hall, una caja vidriada. Sólo anotaremos que en los descansos de su escalera seguimos teniendo visuales del bosque, ahora desde una segunda caja, vidriada, que está dentro de otra caja, opaca, que participa, por sus roturas, de un espacio "natural". Y llegamos al primer nivel de la vivienda propiamente dicha. Volvemos a ver el bosque, y el juego de las cajas chinas: primer límite, la vidriera del estar, segundo límite, los parasoles y la cubierta superior de la terraza. Si pasamos a ésta nos reencontramos con nuestro primer corte vertical: hacia abajo, el arranque de la rampa y el árbol, que si miramos hacia arriba vemos recortarse contra el cielo. La terraza es la culminación de la composición y desde ella vemos el inicio de nuestro recorrido y, como en el arranque, al llegar a la línea de


para explotar provechosamente las limitaciones del terreno y el programa particular de esta vivienda. Las generalidades de la villa ideal se han encarnado en un lugar, hasta hacerse inseparables de él. 6. Debemos agregar, entonces, la correcta resolución de aquello que va de lo General a lo Particular, de la Teoría a la Obra, de la ciudad de los hombres a la vivienda de los hombres, del trazado geométrico y abstracto de La Plata a la vivienda geométrica abstracta y concreta de Le Corbusier. 7. Y para terminar, la sutil satisfacción intelectual que brinda descubrir que la doble geometría estructurante de la casa es la misma que organiza el trazado de la ciudad en la que se emplaza. Aquella premisa de Alberti según la cual, una ciudad, para ser tal, debe ser una gran casa, y una casa, no es eso si simultáneamente no es una pequeña ciudad, (premisa que llevó en el Renacimiento al palacio generado alrededor de un "cortile", que era a esa vivienda lo que la "piazza" a la ciudad) es reelaborada por Le Corbusier. Este, partiendo del cuadrado y la diagonal de Benoit, formula una compleja poética de planos rectos y oblicuos, volúmenes

fijos y en rotación. Esta poética, aún consistente para una obra aislada, se enriquece por la relación geométrica generativa existente entre vivienda y ciudad, célula y cuerpo, hoja y árbol (3), si es que queremos decirlo de una manera grata a Le Corbusier. Alvaro Arrese

Fotografías: Miguel Ángel Candileri. (1) Colin Rowe — La Tourette, en "Manierismo y arquitectura moderna y otros ensayos. (2) Colin Rowe — Las matemáticas de lavivienda ideal. (3) En numerosos gráficos y murales, L.C. mostraba como la forma del árbol de tilo repite la de su hoja.

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pinturas, deviniendo, de elementos constructivos, a figuras geométricas elementales (losas y muros convertidos en planos, columnas en cilindros). Este mundo geométrico, blanco o gris, también se opone, por color, al mundo natural, orgánicamente conformado y coloreado. b) Tratamiento del terreno natural como si fuera agua, ya que circulamos suspendidos sobre él, en rampas, pasarelas o escaleras, observándolo pero sin usarlo. De esta manera, nos sentimos dentro de un artefacto artificial sobrepuesto a la naturaleza, transformándose ésta en un espectáculo virgiliano a ser contemplado (2). Por otra parte, este artefacto que nos contiene es, en su geometría, tan abstracto como una máquina. 5. Sin embargo, la magnífica resolución de las polaridades geometría-naturaleza, ¡n terior-ex terior, def¡nido-indefinido, acentuando permanentemente su oposición por la interrelación de los términos, convierten a este artefacto abstracto en un producto sutilmente ligado a su sitio. Quien no conociera, en efecto, la obra de Le Corbusier, podría pensar que los pilotis, la planta libre y el "toit-jardin" fueron inventados

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UN PASEO POR LA ARQUITECTURA DE GUNNAR ASPLUND

aconsejar). En 1914, terminados sus estudios de arquitectura, y antes de sumergirse por completo en el ejercicio de su profesión, realiza un viaje por el Sur de Europa, llegando hasta Túnez. El cuaderno en que va anotando sus impresiones parece iluminarse al entrar en contacto con el Mediterráneo. La arquitectura clásica y la popular, el paisaje, la gente y en general, la vida, se mezclan en apasionadas descripciones. Tras su ingenuo entusiasmo se vislumbran ya algunos de los motivos en torno a los que va a desarrollarse su obra posterior:3 " Partimos hacia los viejos templos griegos con el temor en nuestras almas. La carretera y las rocas de un amarillo ardiente, los almendros salpicados de flores blancas y rosas, colgando sobre los muros de piedra, extendiendo su encantador perfume y con miles de capullos prontos a florecer. Ascendimos entonces al templo de Concordia, con sus columnas y tímpanos en buen estado. Progresivamente, se empieza a sentir la grandeza de este arte. Es poderoso y fascinante. Caminamos bajo las columnatas. Hacia el norte, entre las columnas gastadas por el tiempo, podíamos ver la ciudad reluciendo en el valle profundo suavizado por los almendros en flor. Hacia el Sur, bajo los acantilados, el terreno desciende regularmente hasta el profundo mar azul, en el que puede observarse a lo lejos una cincuentena de barcos de blancas velas, navegando en línea como haría una flota en misión de guerra. Un lugar maravilloso elegido con un infinito sentido del sentimiento. Un templo necesita altura, el esfuerzo de subir hasta él infunde respeto. Su alta base escalonada aumenta esta impresión a medida que penosamente se asciende. Y el gran ritmo grave de la columnata, alzándose con bárbara grandeza ante los dioses, como si se elevase simplemente ante otro ser más alto y armonioso.... ¡Qué hermoso es ver un templo, erguido, inmóvil entre el verdor, rodeado de árboles y con un espacio libre —no demasiado grande— frente a él! " La anterior cita se refiere a Agrigento, Sicilia, en Febrero de 1914. Más adelante, en Siracusa le cautiva el ambiente festivo del carnaval y el teatro griego, del que escribirá: ". Por las noches bajábamos a los muelles del Bastión, junto al mar, bajo un cielo negro como carbón, salpicado de estrellas, para mirar los barcos, silenciosos y extraños..... El teatro griego es imponente en dimensiones y en efecto. La misma hermosa gravedad de los templos. La clave de todo ello está en el espacio abierto bajo los cielos, los asientos alrededor del escenario, el 2. Palacio Strozzino. Florencia. Lápiz y carbón. 1914. 3. Vista desde Villa Madama. Roma. Lápiz. 1913. 4. Ravenna. Lápiz. 1914.

Luis Bravo

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A quién haya recorrido la senda que conduce en suave ascensión hasta el pórtico de la capilla mayor del Crematorio, en el Cementerio, Sur de Estocolmo, parecerá innecesario o superfluo cualquier comentario sobre la obra de Asplund. Aquí (y algo parecido sucede en la Capilla del Bosque, la Biblioteca de Estocolmo, o cualquier otra de sus obras maestras), la arquitectura y la naturaleza se integran constituyendo un mecanismo de precisión que se pondrá en funcionamiento en el momento mismo en que, dejando atrás el rumor de la calle, el visitante advierte, recortada contra el inmenso cielo, la grave cruz de mármol al pié de la colina, que le llama a seguir. Se inicia de esta forma una experiencia, una comunicación que, por ser específica de su arte, difícilmente se conseguirá expresar por otros medios. Hay a mi juicio dos maneras segura y directamente provechosas de escribir sobre Asplund. Ejemplo afortunado de una de ellas es el volumen que la Asociación Sueca de Arquitectos editara tres años después de su muerte. En él, junto a un breve y entrañable ensayo biográfico constituido en buena parte por citas del diario del propio Asplund, encontramos el tema principal: la documentación visual sobre sus proyectos, abundante y variada, conteniendo bocetos, planos de detalle, fotografías, etc.. Con todas sus limitaciones, esta obra ocupa con justicia desde 1943 el primer puesto en la bibliografía sobre Asplund 1 . Una segunda forma de abordar el tema sería la observación paciente y el análisis meticuloso de muestras escogidas entre sus propias obras, como manera de profundizar en la visión, para exponer después los resultados. También de esta modalidad existe algún ejemplo valioso2. En nuestro caso, sin embargo trataremos de acercarnos, partiendo de la propia obra del arquitecto, a aquello que palpita bajo su apariencia; nos aventuraremos así por un camino que sabemos incierto pero que no podemos dejar de tomar si pretendemos avanzar en el conocimiento de esta arquitectura. Suele existir un motivo central, permanente a lo largo de todo el trabajo de los grandes creadores. Todas sus aparentes variaciones perseguirán la expresión cada vez más perfecta de este tema ideal, irán encaminadas siempre a su servicio. Intentaremos pues, en un breve paseo por alguna de sus obras, y a partir de su propio testimonio y del de quienes le conocieron, esbozar tan sólo, alguno de los aspectos substanciales de la obra de Asplund, (cuyo conocimiento más directo, a ser posible "in situ", no podemos pretender substituir ni tampoco dejar de

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5. Capilla del Bosque. Primer Proyecto, 1918.

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mar; el rechazo de cualquier actitud grandilollano y el mar. La sencillez de concepción y la cuente, la preferencia —reflejada en sus dibujos— gran unidad entre uso y significado ligan el por la pequeña escala, la arquitectura llamada conjunto dándole plenitud arquitectónica. menor, popular, ligada directamente a una Este tema, el teatro, aparece de nuevo en tradición secular.... son temas todos ellos que no Taormina: dejarán de estar más o menos presentes en sus ". Es difícil imaginar una situación más nuevos proyectos. impregnada de devoción y solemnidad. Uno se siente paralizado por la altiva gravedad y la grandeza de espíritu que deben haber motivado ALGUNAS DE LAS OBRAS ANTERIORES A las ideas y sentimientos de los antiguos sobre el 1930: arte, lo mismo el arte del teatro que el de la LA CAPILLA DEL BOSQUE Y EL escultura... CINEMATÓGRAFO SKANDIA Una representación en un lugar como este, debe La Capilla del Bosque, en el Cementerio Sur de haber sido algo muy distinto y superior a las Estocolmo, es una de las primeras obras insignificantes mezquindades cotidianas que realizadas de forma exclusivamente personal pasan actualmente por arte teatral. Y el por Asplund. sentimiento que ha llevado a escoger un lugar y El encargo provenía de un concurso internaciouna construcción así debe haber sido algo muy nal ganado por Asplund y su amigo Sigurd distinto del ideal moderno de comodidad Lowerentz en 1915 para la ampliación del perezosa y elegancia superficial. Las cosas eran Cementerio. Los arquitectos acordaron después grandes entonces, son pequeñas ahora..." repartirse el trabajo: Asplund diseñaría la Desde Sicilia pasará a Túnez: primera Capilla, la Capilla del Bosque, cediendo a Lowerentz la Capilla de la Resurección. ". Túnez es lo más divertido que he visto en En una primera versión, proyecta una elemental los veintiocho años de mi existencia. No como celia de templo clásico. Sin embargo, al igual una ciudad de arte, sino por su destacado que ocurrirá en la mayoría de sus obras carácter alegre y vital... Sobre nuestras cabezas posteriores, éste será sólo el principio de un un cielo claro y profundo como jamás había proceso de maduración, en que sin alterar la visto, con tal tonalidad en su color que esencia de la forma se irá logrando en el objeto constantemente estoy imaginando el cielo como una mayor adecuación a ella, con el concurso una vasta cúpula pintada de azul. " de la naturaleza. Tal desarrollo necesitará tiempo. La descripción se prolonga describiendo el Durante este intervalo, en el verano de 1918, movimiento, las costumbres, las personas, sus el arquitecto viaja a Dinamarca en su luna de tipos, vestimentas, etc.. Seguirán Ñapóles, miel, visitando el castillo de Liselund, donde le Pompeya, Paestum, Perugia, y también Roma, la Toscana, y por fin Venecia, Vicenza y Verona. impresiona particularmente un pequeño pabellón del jardín: Aún cuando no podamos reflejarla aquí' por problemas de espacio, existe una característica ". allí estaba, con su tejado de paja" constante a lo largo de todo el relato: la arqui—citamos a Asplund— "una cabana de troncos tectura propiamente dicha, lo construido, es tan noruega; en lo alto de la cresta, el pabellón sólo una parte pequeña del conjunto de la chino y de nuevo abajo, junto a la orilla, la descripción. No es sino un elemento más junto pequeña capilla gótica; abrazando el conjunto al paisaje, la naturaleza en general, la luz, la el sombrío bosque de hayas donde uno recorre ciudad, las gentes, la actividad, la vida y el cielo los senderos con pequeñas casas o monumentos, abrazándolo todo con su inmensidad. y la vasta extensión del mar, vislumbrado alguna Si bien tal vez fuera excesivo establecer que que otra vez, entre los troncos de los árboles. 'A Asplund descubriera su ideal arquitectónico en Más tarde, admitirá con complacencia que esa este viaje, en sus anotaciones y bocetos queda visión le decidió a modificar su proyecto para la bien claro hasta que punto lo que entonces vivió capilla. En su nueva versión, la construida, el fue para él no solamente una reafirmación sino edificio está a medio camino entre el templo y también la fuente de numerosas sugerencias: La la cabana y, desde luego, el protagonismo del manera en que es percibida la arquitectura paisaje "abrazando el conjunto" es total. Según antigua como consecuencia de su especial las propias palabras de Asplund, "el edificio, disposición en el lugar; la consideración de la construido en el bosque, persigue con toda edificación como un simple componente más modestia subordinarse a él, entrar en él a hurtade una superior arquitectura cósmica, lo que le dillas. Con ese fin los pinos y los abetos le doblan lleva (como en Siracusa o Taormina) a encontrar en altura". Continuará su descripción: "....De la la plenitud arquitectónica en la disolución de senda del bosque se entra directamente al pórtico la distancia bajo el cielo, hacia el llano o el sostenido por doce columnas, lugar de encuentro


8. Interior. 9. Planta. Falta a帽adir una tercera hilera de columnas. 10. Secci贸n. 11. P贸rtico.

12. Cementerio del Bosque, frente a la Capilla. 13. Puerta enrejada.

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6. Capilla del Bosque, 1920. Entrada al recinto. 7. Capilla del Bosque.

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después de cruzar el umbral, no dejamos del todo de estar en la calle. Así lo indican en el pórtico los paramentos verticales tratados con el mismo material y color que la fachada exterior, así como la prolongación en este interior del pavimento de la calle. Antes de seguir adelante dejemos que su propio autor nos hable del principal problema que planteaba esta obra: "El carácter concreto del cinematógrafo, que debía surgir de la concepción existencia/ despersonalizada y mecánica de las funciones repetidas una y otra vez durante las horas de la noche, de la facilidad de acceso y de trivialidad democrática del público, ese carácter no ha recibido aún una vestidura que le siente completamente bien". Ese espacio intermedio en que nos encontramos no pretende, por tanto, atenuar el contraste con el mundo exterior. Es la primera parte de una ceremonia de preparación, cuya etapa siguiente será el paso al vestíbulo. En él tendrá lugar una breve concentración mientras algunos elementos, como la pequeña rotonda con retratos de artistas iluminados bajo una cúpula oscura, parecen presagiar una inminente entrada en la etapa final. Pero no será así: del vestíbulo salimos ahora a una nueva calle, a un paseo alrededor de la sala donde se nos permite por fin vislumbrar tras los portales de esta tercera y definitiva fachada "exterior", el colorido, el ambiente festivo, distinto, del interior. La arquitectura configurando, pues, un ritual. Todo un itinerario anterior al ingreso que deberá servir para paliar, en lo posible, todas esas carencias, esos aspectos negativos de ese nuevo espectáculo impersonal, mecánico y trivial, intentando recuperar para el cine aquel carácter de acontecimiento que tuvieran un tiempo, y que en parte conservan aún, el teatro, la ópera y otros espectáculos. Se resuelve con ello el problema que hubiera supuesto el acceso inmediato a la sala. Una vez dentro, nos sentimos inmersos en un mundo distinto. El terciopelo rojo, los blancos relieves, la iluminación artificial flotando bajo el azul intenso de esa bóveda celeste, todo parece rememorar el ambiente de una fiesta nocturna, en una plaza italiana, al aire libre, como la que Asplund encontrara una vez en Taormina: ". Era el último día de Carnaval, había farolillos de colores, figuras cómicas y abigarradas y una gran orquesta en la plaza. Sobre nosotros, el cielo estrellado y más abajo, el murmullo del mar...." La expectativa, sin embargo, no ha culminado por completo todavía. Una vez superado el aturdimiento inicial, será el escenario el que atraerá nuestra atención: Unas gruesas y oscuras cortinas de terciopelo, apenas 14 y 15. Cinema Skandia. Estocolmo, 1923. Plantas superior e inferior. 16. Vestíbulo.

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y espera del cortejo fúnebre. Los portones, vestidos de herrajes, se abren y a través de la puerta se vislumbra el espacio luminoso, bajo la cúpula azul, de la capilla..." El edificio y la naturaleza actúan, pues, articulando una secuencia, una expectativa creciente que culminará en el total reposo del espacio interior, proceso paralelo o mejor coincidente, con el desarrollo de la propia "función" del edificio: la ceremonia de la despedida. La conjunción aquí' presente de elementos tomados de la tradición local con una pureza volumétrica clásica, no és un fenómeno exclusivo de Asplund sino algo muy frecuente en la arquitectura escandinava de este período. No es una nueva aportación al estilo clásico o al vernáculo lo que se pretende lograr sino destilar y condensar de nuevo por esos u otros medios la austeridad inherente a la cabana y la gravedad del templo. El mismo templo clásico, en su origen, no sería otra cosa que una sencilla casa donde alojar el símbolo, la imagen antropomórfica de un dios. El clasicismo y lo tradicional son, pues, dos instrumentos que se utilizan en virtud tan sólo de su incontrovertible descendencia de la misma naturaleza primitiva de la construcción y de la habitación; esta forma de hacer, no ajena en cierto modo a las ¡deas de la Ilustración, actuó eficazmente contra el eclecticismo estilístico del Nacionalismo Romántico, corriente dominante en los países nórdicos en el período de formación de Asplund. El vocabulario y la sintaxis se subordinan a la comunicación no vacilando en sacrificar incluso la supuesta corrección del lenguaje si así se contribuye a la clara expresión del contenido. Se evita, en cualquier caso, toda adhesión mecánica al rigor académico, introduciendo, con complacencia incluso, múltiples distorsiones. En el caso concreto de Asplund, debemos añadir a todo ello el papel primordial que asigna siempre a la naturaleza, entendiendo este término en su acepción más amplia. Ello es así incluso en un proyecto como el del Cinematógrafo Skandia, en Estocolmo, que se limita a una intervención en el interior de un edificio existente. El carácter festivo del tema de este encargo se opone claramente a la gravedad del Cementerio que expresa la capilla, pero aún así, los paralelismos son patentes en la manera en que su arquitectura será experimentada por el espectador. La secuencia comienza en este caso, en el exterior, frente a la entrada abierta en la sobria fachada existente, ennoblecida por el tiempo, que Asplund respetará integramente. Pero aún


18. 19. 20. 21.

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17. Paseo en torno a la sala. Planta superior.

Rotonda en el vestĂ­bulo. Paseo en torno a la sala. Planta inferior. Interior de la sala. Interior de la sala desde el escenario. 57


entreabiertas, dejan al descubierto una balaustrada y tras ellas un segundo telón más ligero, de tela plateada. Este, iluminado desde arriba, anuncia con su brillo la inminente presencia del mágico mundo de las imágenes que inundarán con su luz toda la pantalla. Esta culminación definitiva tiene lugar una vez más bajo el cielo, esta vez estrellado, como en Siracusa o en Taormina. El propio Asplund calificará ese recurso de "no arquitectónico": ". de la intención de lograr la máxima calma y tranquilidad en el salón nació la idea nada arquitectónica de dejar desaparecer el techo en una nada oscura, construida en forma de liviana bóveda pintada de azul. Para ello, el interior fue obligado a terminar en el dosel de los balcones y la ornamentación de las bajas paredes contribuyó a dar la sensación de fiesta bajo un cielo nocturno." Poco más tarde, en el proyecto de ampliación de la escuela Cari Johan en Góteborg, aparece de nuevo ese cielo, cubriendo el ático al final de las escaleras. Aquí será un cielo diurno y luminoso de acuerdo con las actividades que van a desarrollarse en el lugar: el estudio y el juego de los niños. El concepto curioso de "no arquitectura" va a ser una constante en la obra de Asplund. Lo que él considerará "arquitectura", lo "construido", deberá ocupar siempre el lugar que le corresponde en el universo. Cuando, como en los proyectos que ahora nos ocupan, se trata de conformar un espacio interior, sobre él se dispondrá siempre esa "nada", esa "no arquitectura" de forma que el conjunto reproduzca la imagen, a una menor escala, de otra armonía cósmica superior.

22. Escuela Cari Johan. Góteborg, 1924. Alzados, sección y planta del ático. 23. Fachada posterior. 24. Biblioteca. Proyecto de 1921. 25. Sala de lectura de los niños. 58

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esférico como el que resultaría haciendo girar como generatriz alrededor de su eje de simetría, la sección del conocido proyecto de Biblioteca de Boulleé. Pero Asplund no estaba totalmente complacido con la cúpula esférica que había utilizado en la Capilla del Bosque. Este tipo de cúpula, según el mismo cuenta, se revela en la realidad más baja y achatada que en los planos. Después de la Capilla, en la pequeña pieza circular del vestíbulo del Cinematógrafo, utiliza una oscura cúpula oval prolongando de este modo hacia arriba el espacio, al que la ausencia de luz hace ya, virtualmente, infinito. En la biblioteca, no puede, obviamente, recurrir a la oscuridad. Sin embargo, adoptando el cilindro se consigue igualmente este efecto gracias a la total uniformidad, a la ausencia de cualquier referencia en la superficie que flota sobre el visitante prolongándose incluso más allá de las altas ventanas. La aventura que lleva a este espacio tranquilo, colmado de luz, tiene su momento inicial en la calle cuando el artefacto se muestra al viandante con un leve escorzo respecto al camino, semiescondido entre la vegetación. Al llegar a la rampa escalonada se produce un cambio de dirección y el visitante asciende por la rampa llegando al portal. Ahí, tras la tenue membrana de vidrio, empieza a vislumbrar el sombrío interior. Cruza el umbral y elige entonces la angosta escalera central que conduce a la luz. La salida del túnel se produce en el centro mismo de la circunferencia, en el corazón de este gran resplandor sin dirección, de un reposo absoluto y solemne, al tiempo que liberador. La configuración del edificio fue explicada por Asplund en términos de estricta funcionalidad: ". el programa pedía dos salas de lectura, dos salas de estudio, etc. lo cual, naturalmente, LA BIBLIOTECA DE LA CIUDAD DE sugería una disposición simétrica. La situación ESTOCOLMO 1920-1928. en esquina parecía aconsejar un volumen En la Biblioteca Municipal de Estocolmo, una compacto, lo cual contribuiría, además, a de sus realizaciones más perfectas, el interior terminará también sobre las galerías escalonadas disminuir la distancia entre la entrada y el "7 cubiertas de libros que rodean el espacio central. mostrador. En general, como en este caso, las explicaciones A partir de ahí, el paramento liso que forma el de Asplund sobre sus proyectos suelen versar cilindro se perderá en la altura lejos de nuestro casi exclusivamente sobre problemas técnicos o campo de visión. Sobre ese fondo neutro, funcionales. Las anteriores citas sobre el salón destacan vivamente los paneles de caoba de las de cine y la Capilla del Bosque corresponden a estanterías con su fileteado de latón. Para llegar dos de las escasas excepciones a esta regla. Esos a esta sencilla y feliz solución el proyecto habrá tenido que pasar por una serie de modificaciones aspectos tecnológicos y constructivos, lo mismo que los funcionales, ocupan siempre un lugar sucesivas, relacionadas fundamentalmente con importante entre sus inquietudes y suele estar la cubrición de esa gran sala circular central. situado, en este aspecto, a la vanguardia de su Desde los primeros bocetos hasta la conclusión tiempo. Sin embargo, no admite que la forma del edificio habrán transcurrido ocho años. visible pueda gestarse como una mera configuraEn el primer proyecto, de 1921, la cúpula, arrancando sobre las mismas galerías escalonadas, ción lógica de su utilidad física. La Biblioteca funciona, ciertamente, como un mecanismo configuraba un espacio interior prácticamente


28. Alzado, secci贸n y plantas.

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26. Rampa de entrada. 27. Vest铆bulo de entrada.

29. Llegada a la Sala Central. 30. Sala Central.

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LA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE ESTOCOLMO DE 1930. Fue esta la mayor de las obras construidas por Asplund, su conversión "oficial" al funcionalismo y pese a su carácter efímero la más influyente y polémica en su país y en el extranjero. En este caso, el plazo a transcurrir entre la formulación del encargo y su realización habrá de ser necesariamente breve. Ello acelerará el ineludible proceso de maduración que una vez más afectará básicamente al lenguaje a emplear manteniéndose la configuración original del conjunto.

Ya en las primeras propuestas, los pabellones modelaban, limitándola por el Norte y por el Este, una gran plaza alargada, ligeramente triangular, que completaba, al Sur, la hermosa bahía de Djurgárden. En 1928, en el intervalo entre los primeros proyectos y el definitivo, Asplund realiza un viaje por Europa visitando la exposición del Werkbund en el Weissenhof y manteniendo contactos con Giedion, Hoffman y Pierre Jeanneret, en ausencia, este último, de Le Corbusier. Ese mismo invierno completa la propuesta definitiva que significará la irrupción en Escandinavia del Estilo Internacional, explorando y forzando hasta el límite sus posibilidades expresivas. Pero aún así, la ¡dea de ciudad que se refleja en esta agrupación de edificios no habrá variado sustancialmente a partir de los primeros esquemas y nos remite a sus anteriores proyectos urbanos (Viviendas Provisionales para Trabajadores, 1917, Cancillería Real, 1922). Podemos incluso remontarnos a 1914 cuando ante los vestigios de la ciudad romana, en el foro de Pompeya, escribía: ". El foro, hoy todavía, resulta de una gran belleza, extendiendo esa gran longitud hacia el valle dominado por montículos rocosos. Columnas a dos niveles en ambos lados, un templo situado en un extremo y edificios públicos en el opuesto. El efecto global de esta plaza es impresionante....." En la exposición, el pabellón porticado de entrada tenía por objetivo según el propio Asplund: ". permitir vislumbrar, al tiempo que enmarcar, el Corson (paseo principal) y sus edificaciones llamando así la atención del público. Quizás no sea un edificio sino más bien un necesario y festivo recurso publicitario vestido durante el día con los colores de las banderas y durante la noche con su abundante iluminación ". Rebasada la entrada, se inicia un recorrido con diversas opciones: Podemos elegir caminar bajo los altos porches frente a los pabellones, acompañados por una sucesión de elegantes columnas y adivinando a través del cristal los objetos expuestos. Si esta visión lograra persuadirnos a entrar, podemos continuar el camino a través de los interiores, cruzando una sucesión de espacios alternativamente abiertos y cerrados, por una larga serie de puertas enfrentadas. Por último, es posible también un recorrido completamente interior ya que los pabellones están directamente conectados entre sí. Al final del paseo, ya frente al restaurante

1 - Entrada principal. 2 - Pabellón del Transporte. 6 - Planetarium. 9 al 29 - Pabellones comerciales. 31 -b - Músicos. 40 al 52 - Viviendas tipo. II - Restaurante Puck. IV - Restaurante Principal.

31. Viviendas provisionales. Estocolmo, 1917. 32. Exposición Internacional de Estocolmo. 1930.

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riguroso, perfecto, pero este aspecto está intrínseca e inseparablemente ligado a su significación. Al mismo tiempo su "belleza" no puede entenderse tampoco como un fin, sino como un recurso, como el poder atractivo de su perfección. Podremos separarla de la utilidad en el plano lógico, pero jamás en el plano real. La función expresará, analógicamente, el significado de la obra, del cual no puede separarse, aún cuando este último sea siempre, históricamente, anterior a aquella. En 1936, en una conferencia titulada "Arte y Tecnología", Asplund afirmaba: ". la idea de que tan solo lo diseñado, lo que es aprehendido visualmente, puede ser arte, es un criterio demasiado estrecho. Para nosotros, todo aquello que pueda ser captado por nuestros otros sentidos a través de toda nuestra consciencia humana y tenga la capacidad de transmitir sentimientos de deseo, placer o profunda emoción, puede ser también arte....." Cualquier consideración de tipo estético (en la acepción original epidérmica del término), cede por tanto su lugar a la expresión del contenido, del modelo ideal. Solo desde esta perspectiva ofrece la obra de Asplund una cierta coherencia global que nos permite entender su evolución. Existe en ella un elemento que podríamos llamar intuitivo, una forma de intelección que sobrepasa el nivel de la dialéctica, una revelación antes que un pensamiento, o dicho de otro modo, la expresión de una imagen "engendrada" antes que calculada. Podríamos por el contrario, conceder prioridad a la consideración de los diversos estilos que arropan a sus obras, obteniendo con ello una cierta clasificación cronológica; sin embargo, eso representaría en realidad, ceder aquello que es más esencial, a cambio de lo accidental; la expresión, el carácter, por la anécdota. En un esquema así, por otra parte, nos sería francamente difícil encajar episodios como la Exposición Internacional de Estocolmo, casi contemporánea de la Biblioteca.


33. Pabell贸n de entrada. 34. Paso a trav茅s de los pabellones.

35. "Corson". 36. Pabell贸n de entrada, desde el "Corson"

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interiores de los pabellones. Si los exteriores de los pabellones son la vida feliz sin restricciones, el interior es un contraste total, tranquilo y reposado. El exterior es un festival de gala de verano; el interior exhorta al visitante a mirar y pensar....." Y concluirá: ". La revista danesa Kritisk Revy publicó una vez una foto de Tivoli: lámparas de papel en las ramas de los árboles sobre una mesa de café. El título era: "Valores Eternos". La exposición de Estocolmo tiene el mismo tipo de valores eternos en su articulación exterior de conjunto. "No hay ninguna exposición que rivalice con esta en su efecto total", dijo Sigfried Giedion al autor, "Considero Weissenhof como históricamente más significativa, desde luego, y unas pocas exposiciones del Werkbund, pero Estocolmo...." Estoy de acuerdo." Las obras que siguieron a la exposición han sido interpretadas a menudo, como una vuelta atrás. A la inicial sorpresa por la repentina conversión de Asplund al funcionalismo, se sumaría ahora un nuevo pasmo ante su "reacción" contra esa arquitectura, para terminar, al final de su vida, en un también insólito regreso al clasicismo. Todo ello, claro está, a grandes rasgos. Naturalmente, habría siempre pequeños datos que no encajan y por lo tanto es mejor ignorar, como las construcciones comerciales que a manera de base se integrarían a la clásica Biblioteca Municipal, ejecutadas en el más puro estilo internacional dos años antes de la exposición de Estocolmo o el hecho "sorprendente" de que desde su puesto de docente en la Escuela Superior continuará instruyendo a sus alumnos hasta sus últimos días, en los principios del Movimiento Moderno, cuando, en opinión de algunos de ellos, él mismo había dejado de aplicar esos principios en su propio trabajo. Aquí sería conveniente recordar que la sincera aceptación por parte de Asplund de la nueva arquitectura representó, no tanto una ruptura radical con toda su experiencia anterior, como un potente impulso en la dirección que él mismo, desde tiempo atrás, venía explorando. El eclecticismo estilístico de la arquitectura nacional-romántica lo había abandonado ya en su época temprana, evolucionando hacia esa síntesis de un ideal clásico, antiacademicista y permeable a lo tradicional, con una sensibilidad austera radicalmente opuesta a la propia noción lingüística de estilo. En ese marco, el Movimiento Moderno tenía que aparecer, forzosamente, como una posibilidad de profundización en el proceso de reducción a lo esencial. La síntesis que de ello ha resultado, con peculiaridades propias de cada 37. Vista General. 38. Vista General. 39. Base para la Biblioteca, 1928.

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principal, se producirá un importante cambio de dirección que señala el comienzo de una nueva etapa. En este punto clave, donde cabría esperar la presencia de un hito destacado, un pequeño quiosco de venta de postales, cuadrado, levemente girado, sugiere con este gesto sutil y lacónico, amigablemente, el camino a seguir. Todos los recorridos confluirán al fin en el mismo lugar: la espaciosa Festplatz al borde de la bahía, arropada por el extenso despliegue horizontal de las fachadas del restaurante, cruzándose con la espigada verticalidad del mástil que, erguido frente a él, recibe imperturbable la bóveda celeste. La descripción podría prolongarse indefinidamente si abordamos el tema de los pabellones, magníficos ejemplos de la capacidad de expresión del lenguaje moderno en las manos de Asplund. Sin embargo, de la observación reiterada de planos y fotografías, lógicamente circunscritas a la edificación, podría inducirse alguna conclusión errónea sobre el alcance del papel asignado a esta arquitectura. En realidad ella será tan sólo una pieza, un elemento más de ese gran artificio creado. Dejemos pues los planos y oigamos el testimonio directo, personal, de un visitante de la exposición, buen amigo de Asplund: Alvar Aalto. Estas fueron algunas de sus impresiones, publicadas el mismo verano de la exposición:5 ". El objeto de la exposición es una celebración sin ninguna noción preconcebida sobre sí debe ser conseguida por medios arquitectónicos o por otros medios. No es una composición en piedra, vidrio y acero como el visitante anti-funcionalista puede imaginar, sino más bien una composición en casas, banderas, reflectores, flores, fuegos artificiales, gente feliz y manteles limpios. Para Asplund, el turista finlandés que pedalea en un patín por una corona en la bahía de Djurgárden, es un objeto valioso que da vida a la exposición. Los sorprendentes fuegos artificiales son parte de la exposición con la misma justificación que las vitrinas. Quien critique esta arquitectura tan sólo desde el punto de vista de los ejes y los ángulos de las fachadas, jamás, si en su pequeño ego llega a un juicio positivo o negativo, descubrirá la mentalidad que ha sido la fuerza motriz de esta empresa. Y para mí, como "amigo de la exposición" es una gran satisfacción que Gunnar Asplund, con su "negación de la arquitectura" haya dado en el blanco y mostrado a los demás una forma de pensar que no había conducido a la arquitectura a ningún triunfo hasta entonces. Los tulipanes del jardín han recibido la misma atención de los arquitectos que los edificios y los


42. M谩stil de anuncios y tribuna de Prensa.

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40. Restaurante principal "Paradiset", primer piso. 41. Pabell贸n del transporte.

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Se ha dado en comparar esta vivienda con algunos proyectos de Frank Lloyd Wright. Hay por supuesto inevitables coincidencias, pero las discrepancias resultarán, sin duda, más ilustrativas: Asplund no podría haber preferido para su propio descanso una de las que el gran maestro americano llamaba "sinfonías construidas", ni aún cuando se tratase de aquellas menores. Distintamente, en esta arquitectura se oyen solo murmullos: los árboles, el agua... sencillamente una morada para su soledad, junto a la tierra.

bajo el cielo estrellado, mirando al horizonte infinito del mar. EL CREMATORIO DEL BOSQUE El proyecto del Crematorio del Bosque (1935-1940) en el Cementerio Sur de Estocolmo, fue terminado en el mismo año de la muerte de Asplund. Procedía, como la capilla, del concurso que ganara en colaboración con Lewerentz en 1915. Durante ese dilatado período, que coincide además con la práctica totalidad de la vida profesional de su autor, el proyecto no dejó nunca de evolucionar pacientemente, trabajosamente, hasta llegar a ser su obra maestra, aquella en que su vida y su trabajo iban a culminar. No se trata, por tanto, de un genio, sino más bien de un hombre capaz de producir una obra maestra; lo cual, por su propia definición, no es nunca un vuelo individual de la imaginación sino la obra que realiza un aprendiz al final de su fatigoso aprendizaje: la que le convertirá, para siempre, en maestro. En el proyecto que los dos arquitectos presentaron al concurso en 1915, tras el viaje de Asplund al Mediterráneo, el cementerio queda diluido entre el frondoso bosque, por el que serpenteaban unos angostos senderos peatonales. El alma del paisaje, su lirismo, jugaba ahí un papel fundamental. Uno de los motivos principales, el llamado camino de la Cruz, se conformaba a la manera clásica, romana, que el arquitecto admirara en Pompeya: situando a ambos lados del camino los sepulcros, libremente dispuestos, de diferentes tipos y tamaños. Era esta una idea que reflejaba ciertamente su época y su país: También en pintura, el naturalismo romántico desplazaba entonces, en el norte de Europa, al impresionismo, al visualismo realista francés de la luz y el color. Pero es evidente que a través de la profunda mutación experimentada por el proyecto hasta llegar a su versión final, permanece e incluso se potencia el tema original. Al transcurrir los años ha ido adquiriendo fatigosamente su apariencia sobre ese contenido primitivo, maniobrando, adaptándose a él, y cristalizando en el límite del tiempo su mayor perfección. Objetivo que fuera inalcanzable de haber sido el tema principal, el modelo ideal, lo puesto en cuestión y modificado una y otra vez. En 1923, Asplund y Lewerentz reformaron la propuesta inicial, trasladando la Capilla Principal desde su pintoresca ubicación sobre la cima de la colina, al extremo de un eje alineado con la entrada, a la manera clásica. De acuerdo con esa nueva ¡dea se decidió abrir una vía de acceso para facilitar el tráfico interior. Ya en estado avanzado las obras de desmonte, configurando 43. "Stenn as", Lisón, Sorunda, 1937. 44. Planta. 45. Alzado.

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país, y aún de cada arquitecto, presenta una serie de rasgos comunes en toda Escandinavia y no sólo no debe considerarse un retroceso sino que es uno de los más decisivos y oportunos impulsos que ha recibido, desde su nacimiento, la arquitectura contemporánea. Si ciertamente existen elementos de reencuentro con la tradición y aún con la tradición clásica, ello no significa, necesariamente, una contradicción: podría ser señal, en todo caso, de un cierto componente de regeneración. Todo ello es aplicable al caso de Asplund. Si el tiempo en que vivió se refleja en sus obras, no era esa, ciertamente, su preocupación. El "qué" de su arte es anterior al "cómo", al que determinará usando para ello, en cada caso, de libertad total. Su voluntad es sometida incondicionalmente al servicio de la obra que trata de hacer. Lo mismo podríamos decir que es un contemplativo o que es un artesano: su nivel de referencia se eleva por encima de lo empírico hasta lo ideal, de la mera sensación visual a la visión. El lugar y el tema, el carácter de cada proyecto, importan más que el tiempo: El significado, históricamente anterior a la aplicación utilitaria, se entiende, en cierto modo, como intemporal. Desde esta perspectiva se comprende también que Asplund renunciase a diseñar, a diferencia de sus compañeros, un prototipo racionalista de vivienda mínima para su Exposición, aún siendo bien consciente de la importancia lógicamente decisiva del tema de la vivienda en la nueva sociedad. El había plasmado, a partir de su propia sustancia, el carácter de una exposición. En ella, la sección de vivienda fue un capítulo aparte en el que Asplund, aún siendo el responsable del montaje global, eludió toda participación. Unos años más tarde, construirá para si mismo un pequeño refugio a la orilla del mar, alcanzando de nuevo esa totalidad en que la obra de arte, (el arte-facto podríamos decir), acariciando la naturaleza, sin pretender confundirse con ella, imitará no tanto su apariencia, su piel visible, como su íntimo modo de operar.


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46. Cementerio del Bosque, Estocolmo. Planta General. arriba a la izquierda, la Capilla del Bosque.

47. Crematorio y paisaje desde el paseo de entrada, 48. Camino de la Cruz. Concurso, 1915. 49. Escalera y bosqueciMo de meditaci贸n, con Sigurd Lewerentz. 50. Cruz de marmol y bosquecillo de meditaci贸n.

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Su amigo Hakon Ahlberg, en el ensayo biográfico publicado con la obra de Asplund en 1943 prefiere definirlo como "elíseo" y lo compara con los parajes clásicos de Puvis de Chavannes. En cualquier caso, se manifiesta aquí que la arquitectura moderna ha sido asimilada ya por Asplund como una nueva, irreversible y valiosa aportación en el camino hacia su propia verdad; ello no impide que el carácter esencialista y

primitivo de sus primeras obras, y aún de todas, no solo se mantenga, sino que alcance aquí su plenitud. Pero esa aceptación ciertamente entusiasta de la nueva doctrina, nunca consiguió hacer que renunciara a dotar a sus obras de lo que siempre ha sido, junto a su cualidad de construcción y de refugio, consubstancial e intrínseco a la arquitectura: Su condición de Monumento, donde a la Arquitectura se suma la Cultura y la naturaleza misma de la Historia. No ha de extrañar, por tanto, que aquí surja de nuevo, como antes frente a la Capilla del Bosque, el ahora majestuoso pórtico de entrada. La misma unión que entonces: el templo con la casa, pórtico con tejado, renace ahora bajo el azul del cielo, en ese nuevo acuerdo entre lo primordial, en que la casa es ahora la romana, la misma casa clásica que en su juventud admirara en Pompeya. El amplio pórtico, grave y reflexivo, genera en su interior el mismo atrio tetrástilo, puerta celeste por donde escapar vertiginosamente, dejando atrás el tiempo y el espacio, hacia un empíreo infinito y eterno. Hay que decir, no obstante, que del templo solo aparecerá aquí lo mismo que Asplund viera en la lejana Italia, es decir: sus ruinas. Bruñido por los años, frágil e indestructible a un tiempo, perdido ya cualquier vestigio de ornamentación, conservará sólo la apariencia del mármol. No hay articulación entre el pilar y el arquitrave; ningún relieve en el entablamento. Ni el más leve contraste altera la infinita calma, donde incluso los "toldos", en los patios de las capillas menores, se han tornado de mármol. La aparente humildad que muestra el arquitecto, su avaricia para con la edificación frente a su largura con la naturaleza en la asignación de sus respectivos papeles, resulta en realidad el recurso más efectivo y astuto para lograr el efecto contrario: son las praderas con sus bosques y el cielo, los que quedan así atrapados por su arquitectura a la que servirán, proyectándola en esa nueva y poderosa unidad hacia lo ilimitado. La arquitectura, pues, no se subordina: es el lugar el que se elige en función del objeto o, como en este caso, se transforma hasta amoldarse por completo a su fin. En la agrupación y diseño de los edificios reconocemos una vez más, posturas familiares. Así en la ordenación del conjunto, en esos recorridos lineales a lo largo del muro glosado por los árboles, con sus opciones de recorrido paralelos cruzando la "ciudad" que configuran, dispuestos perpendicularmente al recorrido, esos pequeños paramentos, mezcla de construcción y cabecera, con sus sencillas placas a modo de ventanas donde constan los nombres de aquellos que duermen a sus pies. 51. Ampliación del Ayuntamiento de Góteborg, 1937. Escalera plantas superiores. 52. Laboratorios Bacteriológicos del Estado 1937. 53. Casa de las Bodas de Plata. Pompeya. Atrio.

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una topografía no muy distinta de la actual, los arquitectos intuyeron las posibilidades del lugar como paisaje abierto, lo que se reflejó por primera vez en un nuevo proyecto en 1932. Hasta este momento el pequeño montículo debía ir cubierto de pinos y tumbas. Esta propuesta de 1932, realizada todavía en colaboración con Lewerentz, contiene ya la que va a ser la ordenación definitiva del paisaje: desde la entrada la mirada resbala libremente en un vuelo rasante sobre la pradera para, una vez rebasada la cruz y la suave colina, perderse diluida en la distancia infinita del cielo. En realidad, tampoco éste era un motivo nuevo para ninguno de los dos arquitectos. En la exposición de Góteborg de 1923, Lewerentz había construido una escalera que conducía a un edificio situado en su cima. El hecho de que la inclinación de la escalera aumentase progresivamente al subir, llamó la atención de Asplund, quién en una reseña sobre la exposición escribió sobre ella favorablemente, planteándole tan sólo una objeción: "¿Cómo habría quedado sin ningún edificio al final, con el cielo abierto sobre la cima de las escaleras? ". Este protagonismo de las escaleras, la importancia de su papel en toda la arquitectura de Asplund es consecuencia lógica de la importancia del cielo. En un breve repaso a sus otros proyectos se observa el especial cuidado, la atención que este elemento ha recibido siempre: Baste con recordar el acceso a la Biblioteca, o la escalera que en el Ayuntamiento de Góteborg asciende hacia la luz atravesando el techo o también la espiral de los Laboratorios Bacteriológicos cuyo diámetro va disminuyendo al aumentar la altura. Si regresamos a nuestro paisaje, vemos a la derecha la pequeña y extraña colina a la que asciende por una escalera cuya inclinación disminuye, en este caso, a medida que aumenta su altura. Al final de la misma, se ve tan solo el cielo entre los árboles del bosquecillo de meditación. Asplund había llamado "bíblico" a su propio paisaje y no falta sentido a su alusión a los textos sagrados, pues comparte con ellos ese lenguaje parabólico que es ai mismo tiempo afirmación e interrogación, un descubrimiento pero también una ocultación.


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54. Monumento a la resurrecci贸n, de John Lundavist. 55. La colina desde el p贸rtico de la Capilla Mayor.

56, 57 y 58. P贸rtico.

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Este proceso, aún teniendo articuladas con claridad una serie de etapas, se caracteriza por la ausencia de interrupción, por un encadenamiento continuo, de forma que la percepción de los distintos elementos no hace sino confirmar constantemente una unidad superior de carácter global. Reconocemos de nuevo al autor en la relación simultánea de oposición y continuidad entre el interior y exterior de los edificios. Hacia el exterior se proyectara el pórtico, como fondo de la plaza de ceremonias dispuesta al aire libre, reflejándose en el pequeño estanque que lo separa del altar exterior. Al arder las antorchas de la columnata, el fuego, la tierra, el aire y el agua constituirán el marco de este ritual. Las formas del atrio son austeras y en cierto modo, duras. En el interior, que se vislumbra a través de la reja, todo será distinto: las columnas, aún siendo continuación de la estructura del pórtico, suavizarán sus formas. La ligera concavidad del suelo, la forma de la planta, la unión de las paredes con el techo, todo esta redondeado, suavizado, acariciado por la luz. Los materiales empleados y las pinturas murales, producen también esa sensación de cálida acogida, de cueva, de refugio, que se siente al entrar. Contrastes parecidos se producían ya en la mayoría de sus obras anteriores; en todas ellas esta oposición convive sin dificultades con una curiosa interacción entre el exterior y el interior. Si observamos, por ejemplo, lo que sucede en el Ayuntamiento de Góteborg {1936), el papel que en el Crematorio desempeña el pórtico, corresponderá allí al patio del viejo edificio, que

al ser utilizado como atrio de entrada permite prescindir de ese elemento en la fachada exterior, preservando así la rotundidad de la misma. Todo el espacio interior, por otra parte, se incorporará al patio del que le separa tan solo una tenue membrana de cristal. En la planta baja, la utilización de un mismo pavimento dentro y fuera reforzará esta ¡dea de unidad. En el Crematorio, la pesada puerta de bronce desaparece bajo el suelo integrándose as/ los dos espacios. El despiece del pavimento subrayará también aquí esta unión. En las capillas, el tratamiento "exterior" se aplicará tan solo a las fachadas que dan frente ai camino: éstas serán simples planos verticales de mármol blanco sin pulir, independientes de las formas más blandas, en delicado estuco amarillo, que escondidas tras ellas, traducen espontáneamente el espacio interior. Ahora bien, estos paralelismos no alteran lo más mínimo el carácter concreto, específico, de cada lugar: si el Ayuntamiento está impregnado del carácter de una gran casa para los ciudadanos con sus piezas dispuestas en torno al jardín, todo en el Crematorio nos habla de la despedida, de la estación donde se va a iniciar un viaje dejando atrás el tiempo, marchito ya el reloj. Sí continuáramos descendiendo hasta el detalle, la relación de temas conocidos, que aparecieron ya en toda su producción anterior se haría interminable. De la importancia del camino y del cielo se deriva la atención que recibe el pavimento y el papel cardinal de la escalera y de la luz. El muro, el pórtico y la puerta serán también etapas importantes en ese camino. No se buscaba, pues, la novedad. La grandeza de esta obra, su sencillez y naturalidad, se han lograda tan soto al final del esfuerzo de toda una vida.

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El Crematorio del Bosque fue presentado por Asplund en la revista Byggmástaren en 1940, en un artículo que consiste casi exclusivamente en una minuciosa descripción de las características funcionales, constructivas y técnicas del proyecto, acompañada de una relación exhaustiva de planos, fotografías, detalles constructivos, instalaciones, etc. Sin embargo, en mitad del escrito, al hablar del funcionamiento de las tres capillas y aprovechando la alusión a los pintores y escultores que habían colaborado en la decoración interior, expondrá de forma velada, fugaz, su propia idea sobre el carácter de esta obra, sobre su contenido primordial:

". Las capillas deben formarse alrededor de su significado principal, en tomo de! difícil momento de la despedida. La tarea grande y hermosa del artista es, como dijo el presidente 59. Ampliación del Ayuntamiento de Góteborg 1937. 60. Plantabais. 61. Crematorio. Tejadillos da mármol. 62/ Paramentos con urnas.

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El camino prosigue frente a las capillas con la misma alternancia de masas y vacíos. El paralelismo con [a exposición o cualquier otro de los proyectos en que cabe una idea analógica de ciudad, es manifiesto. También aparece aquí esta tensión entre la entrada, de factura netamente clásica, de Lewerentz y el foco puntual que representa la gran cruz al fondo. El resto del conjunto se ha desplazado en bloque hacia la izquierda, fuera del campo de visión del paseo de la entrada, desde el que se adivina tan solo el pórtico, ligeramente adelantado. El espectador, a medida que avanza, experimenta la sensación de ir modelando vísualmente los principales elementos del conjunto, mediante sutiles variaciones de su punto de vista en altura y en dirección. Como en el drama griego, este conocimiento de los personajes desde el primer momento que ya no cesará de aumentar, lejos de atenuar el efecto del final va a hacerlo aún más intenso y conmovedor.


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63. Planta conjunto. Secci贸n y Alzados.

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Erik Gunnar Asplund murió en Estocolmo el 20 de Octubre de 1940, cuando contaba cincuenta y cinco años. Alvar Aalto, glosaba así de forma sencilla y emotiva a la vez, su figura y su obra:6 ". Suecia, pero sobre todo, la arquitectura, ha sufrido una gran pérdida. El más destacado entre los arquitectos, el que en un sentido más amplio ha sido a un tiempo pionero y explorador para la arquitectura viviente de su propia era, nos ha dejado. La muerte de Gunnar Asplund ha privado a Escandinavia de un arquitecto insustituible. Aunque sus edificios existen intactos, como siempre debería ocurrir con el trabajo de un arquitecto, la pérdida personal es irreparable. La contribución de Asplund a las batallas arquitectónicas de nuestra era fue exclusivamente la del arquitecto, no la del "dialéctico" que es ajeno al arte de la arquitectura. Como muchos de aquellos colegas que compartieron sus objetivos, luchó para

crear armonía en su trabajo, para atar juntos los hilos de un futuro vivo con aquellos de un pasado vivo. En la creación de formas, el "pastiche" y las copias fueron tan ajenos a él como el constructivismo tecnocrático sin raíces. Evitó imitar las formas propias de la arquitectura, lo mismo que rehuyó un árido constructivismo. En su lugar encontró un sendero directo a la naturaleza y a su mundo de formas. Recibí una vivida impresión de este aspecto de su trabajo, ya la primera vez que conocí a Asplund. Estábamos sentados en el teatro Skandia coloreado de azul añil, pocos días antes de ser terminado. "Mientras construía esto, pensaba en los anocheceres de otoño y las hojas amarillas" dijo Asplund mostrándome el espacio sin límite de la sala con sus lámparas amarillas. Yo tuve la impresión de que aquella era una arquitectura donde los sistemas habituales no habían servido como parámetros. Aquí el punto de partida era el hombre, con todos los infinitos matices de su vida emocional y la naturaleza. Este contacto con la naturaleza, hombre incluido, estaba claramente discernible en todos los proyectos de Asplund. Se podría escribir mucho sobre el arte de Asplund y sus diferentes fases, pero si uno las estudia encontrará siempre ese subyacente contacto directo con la naturaleza. Los motivos de una gran proporción de nuestra arquitectura convencional son aún fragmentos de una era pasada. Otra arquitectura ha llegado, que construye para el hombre y considera esencialmente a la gente como un fenómeno social, mientras al mismo tiempo toma la ciencia y la investigación como punto de partida. Pero más allá, todavía, una arquitectura más nueva ha hecho su aparición; una que continúa utilizando las herramientas de las ciencias sociales, pero que también incluye el estudio de los problemas psicológicos— " la naturaleza desconocida del hombre"— en su totalidad. Esta última ha probado que el arte de la arquitectura continúa teniendo recursos inagotables y medios que fluyen directamente de la naturaleza y de las inexplicables reacciones de las emociones humanas. Dentro de esta última arquitectura Asplund tiene su sitio "

64. Ingresos a las capillas, desde el pórtico. 65. Reloj y pavimentación.

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de la Comisión de Cementerios en la inauguración: "con el lenguaje de la belleza, hablar a los desconsolados sobre la paz que sobrepasa toda comprensión " Las reseñas sobre la obra de Asplund, suelen cerrarse con una alusión a la naturaleza principalmente "artística" de la misma. Es éste un muy amplio y práctico concepto con el que puede clausurarse dignamente cualquier exposición. Cedamos, pues, a esta tentación y admitamos que la suya fue, realmente, la labor de un artista. Pero lo fue en un sentido radicalmente opuesto a la actitud estéticoesnobista de aquellos cuya preocupación fundamental ha sido siempre "expresarse a sí mismos", no compartiendo en absoluto ese concepto peculiar de la cultura como algo que és inútil y a pesar de ello (o por ello tal vez), estimable. Absorto ante los restos de la antigüedad, no ocultó su nostalgia de aquel tiempo en que la agricultura y la pintura, la construcción, la carpintería o la música fueron todas por igual formas de poesía y creación, fieles a sus modelos ideales (y por lo tanto, bellas) pero impensables como algo separado de su aplicación; un tiempo en que incluso la música, acompañaba siempre a algún tipo de acción. Asplund, sin embargo, no miraba tan solo al pasado. Su obsesión por reconciliar el arte con la vida, la compartía con los otros grandes maestros de su tiempo que, como él, creían vislumbrar ya el umbral de una futura regeneración que, por su propia condición, no podía dejar de referirse a los orígenes.


NOTAS 1. "Gunnar Asplund Architect 1885-1940" Gustav Holmdahl. Sven Ivar Lind. Kjell Ódeen. Con un ensayo de Hakon Ahlberg (Próxima edición española por el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia). S.A.R. Estocolmo, 1943. (Edición en inglés en 1950). 2. Ver al artículo "La Ampliación del Palacio Comunal de Góteborg. Historia de un edificio" por José Manuel López-Peláez en el n ? 229 de la revista Arquitectura del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. 3. "Gunnar Asplund Architect 1885-1940" Op. Cit. 4. Los comentarios del propio Asplund sobre sus proyectos están publicados en la revista de la Asociación Sueca de Arquitectos cuyo nombre hasta 1918 fue "Teknisk Tidskrift", de 1918 a 1921 "Arkitektur" y desde 1922 en adelante "Byggmástaren". 5. "The Stockholm Exhibition I " "TheStockholm Exhibition I I " Alvar Aalto (en "Sketches" Góran Schildt. M.I.T. Press, 1978.) 6. "E. G. Asplund ¡n memoriam" Alvar Aalto (en "Sketches" Op. Cit.).

BIBLIOGRAFÍA Artículos: (Además de los ya citados en las notas). Elias Cornell

"Himlen som ett Volv.— Om Asplund's Rums Gestaltning". Arkitektur, 1961, p. 93. ("El Cielo como una bóveda — Acerca de la formación del espacio en Asplund". Próxima edición española por el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia). Dimitry Porfyrios "Reversible Faces: Danish and Swedish Architecture, 1905-1930" Lotus Internacional No. 16, p. 35. Libros: Gustav Holmdahl — Sven Ivar Lind — Kjell Odeen

"GUNNAR ASPLUND ARCHITECT 1885-1940". Con un ensayo de Hakon Ahlberg. S.A.R. Estocolmo. 1943. (Edición en Inglés en 1950). Stuart Wrede

"THE ARCHITECTURE OF ERIK GUNNAR ASPLUND". The M.I.T. Press. 1980. Eric de Mará

"GUNNAR ASPLUND, A GREAT MODERN ARCHITECT". Art & Technics. Londres. 1955. Bruno Zevi

"ERIK GUNNAR ASPLUND". Milán. II balcone.1948 (Versión española: Ediciones Infinito, Buenos Aires, 1957). "ERIK GUNNAR ASPLUND". Budapest, 1974. E. Kiyota "E. G. ASPLUND". Tokyo.

66 66. Tumba de E.G. Asplund. Crematorio del Bosque.

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Nagy Elemer

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Los libros de arquitectura de la Cooperativa Libraría Universitaria del Politécnico (C.L.U.P.) de Milano son siempre dignos de atención. En ellos se recoge lo mejor y más destilado de cuanto ocurre en la Escuela en el terreno de la investigación arquitectónica. Una de las últimas entregas nos interesa especialmente. Se trata del trabajo titulado " I Frammentí della cittá e gli elementi semplici dell'architettura" del que son autores Giancarlo Motta y Antonia Pizzigoni y que incorpora como anexo un escrito de Luca Scaccheti. Los textos y proyectos que se reúnen en este libro están íntimamente vinculados a los cursos sobre la periferia de Milán desarrollados por sus autores en el marco del grupo dirigido por Massimo Fortis, Daniele Vitale y el propio G. C. Motta. Llama la atención, de entrada, en este libro, el talante heterodoxo e incluso provocativo de algunas argumentaciones. Lo cual no deja de ser reconfortante si pensamos en el blando academicismo en el que, en ocasiones, los arquitectos italianos diluyen los elementos más incisivos de su cultura. El libro de Motta-Pizzigoni, parte de una preocupación inicial: la de trasladar los métodos clásicos del análisis urbano (cuyos fundamentos elaboraron Aymonino y Rossi a finales de los sesenta, trabajando sobre la ciudad histórica) al terreno menos hollado de la ciudad contemporánea, tratando de ver qué ocurre con esta traslación. Y lo que ocurre, según los autores, es qué conceptos como los de "ciudad por partes", "relación entre tipología y morfología", "papel emergente de los monumentos", etc. resultan ser instrumentos parciales e incluso inadecuados para la comprensión y la transformación de la ciudad actual. Paradójicamente, esta atrevida hipótesis deriva de una profunda fidelidad al método del análisis urbano. En efecto, ahora que entre algunos sectores empieza a abrirse paso la idea de la relativa inutilidad del análisis, es cuando Motta-Pizzigoni más insisten en su radical imprescindibilidad, hasta el extremo de afirmar que "más que un intento de indagar las posibles relaciones entre análisis y proyecto, estos escritos se plantean como una meditación sobre los aspectos del análisis que a su vez son aspec-

tos propositivos. En otros términos, hemos tratado de liberar el análisis del papel instrumental o subordinado con respecto al proyecto al que tiende a ser reducido, reconociendo, por el contrario, en la actividad analítica el primer paso de la actividad artística". Al margen de los resultados e incluso del proceso que conduce a ellos, una gran aportación prevalece en este libro por encima de todas: el cambio de actitud que en él se advierte al afrontar sin prejuicios, con voluntad científica, el estudio arquitectónico de la periferia, la cual adquiere ante nuestros ojos un relieve formal inusitado que nos invita a profundizar en su conocimiento. Dice Motta: "Frente a la ciudad actual son muy frecuentes las posiciones sustancialmente negativas de los que dicen que está básicamente equivocada y que la formación de las periferias es uno de los peores males de la ciudad (...). Sin embargo, creo que la realidad de los hechos urbanos, tal como son, debe ser en cualquier caso objeto de nuestros estudios y que eso constituye un dato mcuho más importante que cualquier juicio de valor (...). De una situación de confusión y de desorden es necesario extraer los elementos que abran el camino a la claridad y a la exactitud de la percepción". La investigación llevada a cabo sobre la periferia de Milán conduce a sus autores hacia nuevas categorías interpretativas: los fragmentos de la ciudad y los elementos simples de la arquitectura, que ellos insisten en considerar como formas características de la actual cultura urbana. "Nuestro trabajo, afirman, no va dirigido a recomponer la unidad urbana perdida, sino que, aplicándose dentro de la desarticulación de la ciudad actual, consiste más bien en aislar, catalogar y separar cada fragmento y cada parte". Esta teorización tiene por objetivo último convertirse en un principio operativo, que en el libro es experimentado por medio de una serie de trablas y proyectos que se proponen como comprobación provisional de los propios enunciados. Pero no es nuestra intención entrar aquí en la valoración crítica de estas propuestas. Hemos querido tan sólo comentar los criterios que las han guiado y señalar la capacidad de sugerencia de la investigación llevada a cabo. Una investigación que, precisamente por su carácter polémico, deberá

ser objeto de una discusión más amplia y detallada que la que estas líneas pueden proponer. Terminemos citando uno de los párrafos conclusivos del libro: aquél en que los autores nos descubren su juego con una ironía que a su vez no pretende esconder el aspecto inquietante y paradójico de la operación efectuada: "... preferimos en cualquier caso confesar, dicen ellos, que la arquitectura, incluso la de las periferias de la ciudad actual, nos gusta toda, desde los tupidos asentamientos residenciales construidos en los márgenes de la ciudad, o las fábricas rodeadas de eriales, hasta la más pequeña caseta o la cabina eléctrica en los bordes de la carretera. Como un bebedor de vino. Con tal de que sea vino, no importa qué vino".

Proyecto para el Barrio Isola de Milán. Elementos del edificio residencial.

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LA BELLEZA DE LAS PERIFERIAS


En 1979, las instalaciones del antiguo Matadero (Escorxador) de Barcelona, que ocupaban cuatro manzanas de la trama Cerda en su límite con el barrio de Hostafranchs, quedaron definitivamente desmanteladas. El suelo disponible (algo más de 6 Hectáreas) podía finalmente destinarse a parque urbano, 120 años después de que Cerda así lo estableciera en su proyecto de Ensanche. La ocasión era realmente extraordinaria. Viene a la mente incluso otro hecho urbano significativo: la eliminación de la antigua Ciudadela y la reintegración urbana de su suelo en forma de parque en 1887. De ahí la decepción generalizada que ha provocado a este propósito el Concurso convocado por el Ayuntamiento, al serle concedido el primer premio a un proyecto que, a juicio de muchos entre los que nos contamos, es desafortunado sin paliativos. Sobre el "Escorxador" se han dicho muchas cosas tanto en la calle, como en la prensa cotidiana (El Periódico 6 de Mayo de 1981, Noticiero Universal 19 de Mayo de 1981) y especializada (Quaderns d'Arquitectura i Urbanisme, n ? 146, maig-juny 1981, pp. 61-67). Pero tal vez no se ha insistido lo bastante en la lamentable labor del Jurado. Ya que, en efecto, la acción del Jurado acaba siendo más decisiva que la de los propios concursantes y es evidente que sin un Jurado a la vez imparcial y solvente la resolución de un concurso tiene poca legitimidad. Ahora que en el campo profesional de la arquitectura proliferan los concursos, es cuando más se echa en falta la existencia de personas que ejerzan la labor de jurado con la competencia que ello requiere. Porque, ¿de qué sirve poner a prueba las fuerzas de los profesionales si los que luego han de juzgar el resultado se muestran incapaces de hacer una valoración técnica y una interpretación cultural de lo que se les propone? Esto es lo que, una vez más, parece haber ocurrido en el caso del "Escorxador" de Barcelona, si nos atenemos a los documentos que conocemos. En efecto, el acta del jurado no pasa de ser un expediente puramente burocrático que explica con confusa minuciosidad el procedimiento de las votaciones

y, a la hora de sustentar el veredicto, se limita a enumerar una serie de puntos que más parecen surgir de la lectura rápida de las memorias, que de la discusión atenta sobre los proyectos. No hay en el Acta ni el menor rastro de un encuadramiento global del problema planteado; ni tampoco de una reflexión que permita juzgar cada proyecto en relación a los objetivos perseguidos. No queremos privar a nuestros lectores de algunos párrafos de tan curioso texto (por lo menos a los de habla catalana, ya que su hechura literaria es tal que no nos atrevemos a traducirlo). Estas son, por ejemplo, algunas de las observaciones que sustentan la atribución del primer premio al proyecto titulado Dafnis y Cloe: "Carácter obert del projecte, amb possibilitats de diversificado d'usos i la seva flexibilitat i versabilitat (sic) que permet I 'acomodado a les necessitats funcionáis, tant en el moment de projectar com al llarg del temps" (...). "La creado d'un espai lliure a l'extrem Oest del Pare, tant en quant a les se ves possibilitats de utilització com d'alliberament de l'espai construit" (...). "La disposició deis elements arquitectonics amb tacana al carrer Vilamarí, que estructurant l'esmentada facana recullen una important dotado d'aparcament i un equipament municipal". Verdaderamente, lo malo de los Jurados es que ellos no se someten a juicio.

El solar del Matadero en el Plano Topográfico de Barcelona.

EN RECUERDO DE ERWIN BRONER Erwin Broner (1898-1971) fue un artista polifacético (pintor, escenógrafo, arquitecto, carpintero, cineasta, tramoyista) y un impenitente viajero (tantos países de Europa y América). Pero los muchos oficios y lugares de su personalidad pueden sintetizarse, quintaesenciarse, en una expresión: "Las casas de Ibiza". Una antología de esa serie de por lo menos 30 casas que Broner construyó en Ibiza, ha sido publicada ahora por el Colegio de Arquitectos de Baleares en un cuidadoso y documentado cuaderno que le ha sido íntegramente dedicado. Broner, alemán de nacimiento y formación, se instaló definitivamente en Ibiza en 1958 cuando contaba 60 años, desarrollando en la isla una intensa actividad como arquitecto, pintor y hombre de cultura. Como bien dice Félix Julbe en su escrito "asombra pensar que a la edad en que muchos profesionales ya están de vuelta de todo, viven de rentas o pierden la ilusión, Broner comienza, precisamente, su época más creadora". A pesar de lo tardío de su producción arquitectónica, Broner forma parte de esa generación de pioneros que, en el período de entreguerras, forjaron la matriz de la cultura de este siglo. Por ello uno de los sentimientos predominantes que hoy evocan sus edificios es la nostalgia de la modernidad. La modernidad era para Broner la única forma posible de integración honesta con las cosas. Tan amante de la arquitectura tradicional de la isla como enemigo de los pastiches perpetrados en su nombre, las casas

de Broner son la respuesta de un espíritu moderno a una situación geográfica e histórica concreta. Broner filtra su aprendizaje de la tradición popular ¡bicenca a través del cedazo de la cultura racionalista. La extraordinaria vitalidad de su obra es lo más opuesto que pueda imaginarse al falso respecto de los folkloristas. Las casas de Broner están concebidas "desde dentro", pensando ante todo en la vida que en ellas va a desarrollarse, y están realizadas con los medios y materiales más naturalmente disponibles. Esos límpidos espacios interiores que se transforman gradualmente en lugares abiertos, ese modo de recogerse y de abrirse a la vez, de convertir unos pocos gestos (protegerse del viento, matizar la luz, provocar la sombra, modular el paisaje) en una operación arquitectónica, muestran a Broner como depositario de ese antiguo saber sobre "la casa del hombre" que es especifica de la cultura mediterránea. En una época como la que atravesamos, la cual parece haber perdido el crédito en si misma, refugiándose en toda clase de reviváis y rememoraciones, es particularmente estimulante la contemplación de la arquitectura de Erwin Broner ya que, con una gran confianza en los recursos expresivos de su tiempo recrea el valor permanente de ciertos modos de vida. Para nosotros, además, estas recias construcciones tienen el aliciente complementario de revelarnos uno de los principales ingredientes de la genealogía artística de algunos de los más significativos arquitectos catalanes de la generación intermedia. Pensamos, concretamente, en Raimon Torres y en Emilio Donato.

Erwin Broner. Vista exterior de la casa Marcet (1968).

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EL MATADERO DE BARCELONA: OTRO CONCURSO FALLADO

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2C. Construcción de la ciudad. Número 19. Argentina. Gunnar Asplund . Noviembre 1981  

La revista 2C Construcción de la Ciudad se publicó en Barcelona entre los años 1972 y 1985 y su objetivo era estudiar y transmitir el conoci...

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