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revista intercontinental para el debate en el trabajo social Comité Científico: Cesar Barrantes (Venezuela), Omar Ruz Aguilera (Chile), Claudia Angélica Alcaraz Munguía (México), Andrés Rodríguez (México), Beatriz Eugenia Rodríguez Pérez (México), Raúl Sergio González Nava (México), Sandra Reyes García (México), Alma Gloria Vallejo Casarin (México), Ruth Noemí Parola (Argentina), Clara Ofelia Suárez Rodríguez (Cuba).

Consejo de Redacción: Rosa María Rojas Rivera, Leticia Calvo, María Gregoria Carvajal Santillán, Susana Aurelia Preciado Jiménez, Francisco Padilla Beltrán

Sin Fronteras Revista intercontinental para el debate en el Trabajo Social Revista semestral Año1, N° 2 Julio-Diciembre de 2009

Corrección Vicente Jaime Sánchez Diseño de portada y Editorial ® HenryLand /Henry M. Landeros Molina

Editada por: Red de Cuerpos Académicos de las facultades de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa y de la Universidad de Colima Rosa María Rojas Rivera Coordinadora de la Red Cuerpos Académicos de la Red: Nombre del Cuerpo Académico: Modelos de Interacción del Trabajo Social y Desarrollo Local Institución: Universidad Autónoma de Sinaloa Nombre del Cuerpo Académico: Desarrollo social Institución: Universidad de Colima

Dr. Jorge Millán Carrillo Representante Institucional ante el PROMEP SEP Revista financiada con recursos públicos concursables de la Subsecretaría de Educación Pública del Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP)

Consejo directivo: Marisa Mesina Polanco Víctor Hugo Aguilar Gaxiola

Cuerpos Académicos Colaboradores Nombre del Cuerpo Académico: Desarrollo social Institución: Universidad de Colima Nombre del Cuerpo Académico: Estudios Curriculares Institución: Universidad de Guadalajara Nombre del Cuerpo Académico: Política Social y Gestión Educativa Institución: Universidad Autónoma de Sinaloa Nombre del Cuerpo Académico: Bienestar y desarrollo social Institución: Universidad Autónoma de Tlaxcala

Red temática internacional de cuerpos académicos “Familia y Desarrollo Humano” Nombre del Cuerpo Académico: Educación, Salud y Evaluación Institución: Universidad Veracruzana Nombre del Cuerpo Académico: (Cuerpo Académico Externo): Estudios Para la Formación Integral del Estudiante Universitario Institución: Universidad de Oriente (Cuba) Nombre del Cuerpo Académico: (Cuerpo Académico Externo): Socialización y Familia Institución: Universidad Nacional Autónoma de México Nombre del Cuerpo Académico: (Cuerpo Académico Externo): Investigaciones Psicosociales en Adolescentes Institución: Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón De La Fuente

La responsabilidad de los artículos publicados en la revista Sin Fronteras, recae de manera exclusiva en sus autores. Solicitud en trámite de certificado de licitud de título y contenido ante el Instituto de Derechos de Autor de la Secretaría de Educación Pública. Domicilio: Facultad de Trabajo Social Campus de la Salud de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Colonia 6 de Enero, C. P. 80040. Culiacán, Sinaloa, México. Teléfono y fax 0526677129293 correspondencia electrónica vicug@uas.uasnet.mx


Índice ANÁLISIS DEL CARÁCTER CLIENTELAR DE LOS PROGRAMAS SOCIALES DE COMBATE A LA POBREZA, Y LAS POSIBILIDADES DE UNA POLÍTICA SOCIAL CENTRADA EN LOS DERECHOS HUMANOS, PARA LOS INDÍGENAS ASENTADOS EN VILLA BENITO JUÁREZ, NAVOLATO, SINALOA -------------------------------------------------------------------------Beatriz Delia Cota Elizalde DINÁMICA FAMILIAR DE NIÑOS CON LEUCEMIA Mireya Patricia Arias Soto Elba Covarrubias Ortiz Susana Aurelia Preciado Jiménez

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COMPETENCIAS PROFESIONALES DEL SUPERVISOR DE PRÁCTICAS EN LA CARRERA DE TRABAJO SOCIAL SEGÚN ANÁLISIS FUNCIONAL -----------------------------------------------------------------------Lilienne Rose Gachón Pastén Susana del Carmen Olivares González LA ACTUACIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN UNA ORGANIZACIÓN PENITENCIARIA. EL CASO DEL CECJUDE-CULIACÁN, SINALOA -------------------------------------------------------------Sandra Reyes CONSTRUCCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL DEL PAISAJE COMUNITARIO EN EL SIGLO XXI Y SU MEMORIA HISTÓRICA -----------------------------------------------------------------------------------Evelyn I. Rodríguez Morrill LOS PROCESOS MIGRATORIOS Y LA IDENTIDAD ------------------------------------------CULTURAL María Eugenia Espronceda Amor Osvaldo Barrios Montes ALIMENTACIÓN FAMILIAR Y OBESIDAD INFANTIL EN LA ZONA ORIENTE DE LA CIUDAD DE COLIMA ----------------------------------------------Ma. Gregoria Carvajal Santillán Carmen Alicia Gileta Álvarez SIN FRONTERAS CONVOCATORIA 2010

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Editorial Este segundo número de Sin Fronteras, fortalece los lazos de cooperación entre los académicos que participamos en este espacio, permite reflexionar la práctica cotidiana de los investigadores sociales, quienes no sólo piensan lo social, sino que actúan en ese campo. La profundidad en que se ha enraizado la exclusión social, ha producido las evidencias de la crisis del tejido social de la sociedad capitalista, ha configurado un amplio espectro de representaciones sociales que reclaman mayor compromiso de los investigadores sociales y su aplicación al análisis del trabajo social por una nueva reconceptualización de las prácticas socioprofesionales y de la formación profesional. Reiteramos que el propósito de Sin Fronteras es la formación de redes de investigadores que están discutiendo la naturaleza del objeto de estudio de la exclusión social desde las diversas disciplinas de las ciencias sociales, poniendo énfasis en la generación de conocimientos que contribuyen a superar las visiones de las cotidianidades e interactuar con el mundo de las comunidades universitarias y las ciencias. Con este medio tributamos al quehacer de los trabajadores sociales de América Latina que vienen haciendo brecha, para afirmar la validez social de la profesión y de sus aportaciones al campo de las ciencias sociales. Invitamos a los lectores a que se adentren en el conocimiento de las necesidades sociales y en las diferentes formas de entenderlas y atenderlas, partiendo del punto de vista de aquellos que hacen del esfuerzo de pensar sistemática y ordenadamente un texto para compartir y seguir reflexionando. Al reflexionar la realidad social como una entidad compleja y cambiante, analiza y comparte de maneras diversas. Esta es una de ellas, que nos permite traspasar las fronteras imaginarias y hermanarnos en el conocimiento científico de lo que nos rodea.

Dirección Colegiada de Sin Fronteras


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Beatriz Delia Cota Elizalde

Profesora Investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

ANÁLISIS DEL CARÁCTER CLIENTELAR DE LOS PROGRAMAS SOCIALES DE COMBATE A LA POBREZA, Y LAS POSIBILIDADES DE UNA POLÍTICA SOCIAL CENTRADA EN LOS DERECHOS HUMANOS, PARA LOS INDÍGENAS ASENTADOS EN VILLA BENITO JUÁREZ, NAVOLATO, SINALOA

“Hegel está seguro de una cosa: la caridad social, cuando existe, no es una alternativa; ella logra prevenir, pero no resolver, puede arrebatar la dignidad pero no alcanza a reintegrarla; es un paliativo, pero nunca será una solución” (UAP, 1987:232).

Este trabajo es un ejercicio de análisis, elaborado en el proceso actual de construcción y reconstrucción del objeto de estudio para la elaboración de la tesis que, para obtener el grado de doctor en ciencias sociales, se lleva a cabo en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Algunas de las reflexiones aquí vertidas, tienen como referencia empírica resultados preliminares de una parte del trabajo de campo que se lleva a cabo en la comunidad de Villa Benito Juárez, en Navolato, Sinaloa.

comunidad con una antigüedad de asentamiento de hasta treinta años en algunos casos. Aquí se trata de relacionar la situación de vida de las familias de indígenas asentados, seleccionadas para el estudio con las hipótesis que se pretenden comprobar acerca de asumir el papel del Estado como hegemónico, donde se utiliza la política social como una estrategia de control, legitimación, sometimiento y dependencia de los indígenas hacia los recursos estatales.

La aplicación de técnicas del enfoque metodológico cualitativo, como son: entrevistas grupales en profundidad, historia oral e historias de vida, sesiones con grupo focal, entrevistas semiestructuradas con representantes institucionales del sector salud, educación, cultura indígena y derechos humanos.

Además de aseverar que las políticas sociales, especialmente aplicadas en acciones de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el programa de combate a la pobreza “Oportunidades” de la estrategia “Vivir Mejor”, son de carácter “clientelar” si no en la totalidad de las acciones sí en un número de casos significativo, asignando por un lado recursos a familias que no están en una situación de pobreza y dejando al margen de los beneficios a otras que sí lo están, quedando estas últimas en franco nivel de exclusión al interior de esta comunidad.

El sujeto, actor social seleccionado para llevar a cabo el trabajo de campo, son integrantes de un grupo de 2 familias jornaleras indígenas asentadas en la

La propuesta tiene el propósito de instar al Estado y sus representantes institucionales a modificar las formas de aplicar las políticas sociales, con carácter

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Beatriz Delia Cota Elizalde/Análisis del carácter clientelar de los programas sociales de combate a la pobreza, y las posibilidades de una política social centrada en los derechos humanos, para los indígenas asentados en Villa Benito Juárez, Navolato, Sinaloa

“clientelar”, por un carácter centrado en los derechos humanos universales, con lo cual pueden estar integradas al desarrollo tanto las familias que actualmente se benefician con las políticas sociales diversas y las que por motivos de falta de cumplimiento de algunos requisitos de orden burocrático no pueden acceder a los beneficios estatales aun estando en condiciones de desventaja social. Ya que esta acción atenta contra el cumplimiento de los derechos humanos de todo ciudadano, y que en este caso particular están personificados en los jornaleros agrícolas indígenas asentados en la comunidad. De esta manera el análisis permite a la autora mostrar una faceta de la realidad social en la que se desenvuelve cotidianamente ese grupo de familias indígenas en su lugar de recepción, en esta parte de la región noroeste del país, que es el municipio de Navolato, en el Estado de Sinaloa. Entre las inquietudes que llevaron al presente estudio en proceso, tenemos la divergencia encontrada entre la situación de vida que experimentan dos de los actores sociales protagonistas del proceso productivo hortícola en la región; por un lado, la opulencia manifiesta de los productores agrícolas, y por otro las condiciones de pobreza, aunada a la exclusión y marginación de que son objeto cotidianamente los jornaleros agrícolas indígenas, especialmente los asentados en comunidades o colonias cercanas a los campos de cultivo en el valle de Sinaloa. La pobreza en muchos países del mundo ha dejado de ser un simple problema social, para convertirse en una pandemia mundial, se han globalizado la pobreza y la exclusión3, por ello el análisis permanente sobre las formas en que se están atendiendo sus efectos por los órganos de gobierno en el mundo debe ser motivo de debate continuo desde todos los niveles, tanto desde lo micro como lo macro, lo académico como la sociedad civil, los gobiernos locales hasta los Estados-nación.

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Los estudiosos del tema establecen que la pobreza genera a su vez exclusión4 y marginación5 en los grupos más vulnerables de la sociedad como son los niños, los ancianos, las mujeres, las personas con capacidades diferentes, etcétera, y que esta situación ahonda la precariedad de las condiciones de vida de dicha población sin que se haya encontrado una solución definitiva ante esta problemática social. El concepto de pobreza aquí asumido es aquél que va más allá de la insatisfacción de las necesidades económicas, donde no se cuenta con una vivienda digna, una alimentación nutritiva o un trabajo más o menos estable, sino que es la que, coincidiendo con Sahuí, consiste en “la exclusión de los procesos con los que el poder público se constituye y ejerce, y a la negación de derechos plenamente exigibles” (Sahuí, Alejandro, 2009:50). Es el tipo de pobreza al que cada día están expuestos los ciudadanos del mundo, son los “nuevos pobres que se suman a los contingentes de la pobreza tradicional provenientes de la pobreza rural y la marginación y opresión del indígena y el campesino” (Alberto, Atilio y Carlos Alberto, 1995:111). Esta conceptualización de la pobreza lleva a reflexionar sobre el muy debatido concepto de “calidad de vida”, los cuales están íntimamente relacionados, ya que estar en situación de pobreza implica forzosamente contar con muy pocas posibilidades de acceder a un buen nivel de calidad de vida, esto acorde con la idea que establece que tener calidad de vida significa “la obtención de un conjunto


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de bienes de los que puede disponer una persona o una sociedad, a partir no sólo de los derechos que tiene sino de las oportunidades que se le presentan y que son construidas socialmente…que nos ofrece evidencias de un perfil del modo en que la sociedad ha alcanzado una serie de logros. Logros que desde la perspectiva sociocultural tienen que reconocer la valía de la vida comunitaria, de la integración social y de los lazos de solidaridad que se traban entre las personas, dado que es a partir de éstos que se resuelven los problemas que les permiten a sus habitantes gozar de algún tipo de bienestar” (Martínez, Renato y Víctor Hernández, 2001:55-56). Lo anterior sirve como preámbulo para presentar avances en el estudio de caso de una comunidad de indígenas asentados en el Estado de Sinaloa, de la que se hará referencia en el presente trabajo ya que Sinaloa es uno de los centros de desarrollo agrícola más importantes en el país. Por tanto, y según datos oficiales, “en Sinaloa el número de personas que hablan lengua indígena es de poco menos de cincuenta mil, que representan 2.2 de la población de cinco y más años” (INEGI, 2005:5). En ese sentido, la oportunidad que representa mostrar la situación precaria de los jornaleros agrícolas asentados en la Sindicatura Villa Benito Juárez, del Municipio de Navolato, Sinaloa, parte de la inquietud por ir avanzando en el análisis de la cotidianidad de este grupo en particular, con referencia al acercamiento continuo que establece este grupo con la política social signada por el Estado en su comunidad de recepción a través de los diversos programas sociales en atención a la salud, educación y cultura étnica como derechos elementales de los seres humanos. Para ello se parte del papel que juegan de manera directa, en este caso, las instituciones públicas creadas especialmente para atender a los pueblos indígenas del país, como la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el Programa de Oportunidades, que por su propia

naturaleza y misión llega a ellos sin haberse elaborado una versión específica para este grupo, que según CONAPO, constituye el 10% de la población total del país. Y es que como estrategia de combate a la pobreza del programa sexenal actua, Vivir Mejor, era obvio que tenía que incluirse como beneficiarios de los programas a los indígenas que viven en distintas regiones del territorio nacional, los que a pesar de estar fuera de sus lugares de origen pasan de una situación de pobreza y marginación a otro de franca miseria y aislamiento en sus lugares de recepción. En el discurso del Plan Nacional de Desarrollo 20072011 (PND), queda implícita la idea de trabajar para establecer un clima de equidad y justicia para todos los mexicanos, sin distinción. Pero en la cotidianidad de los jornaleros agrícolas asentados en Sinaloa, se puede visualizar de manera recurrente la incongruencia entre el discurso y la acción estatal. Como se decía con anterioridad, el Estado de Sinaloa constituye una región con amplio espectro en el desarrollo de la agroindustria hortícola, con producto fresco para la exportación, y a su vez forma parte de la ruta migratoria anual que realizan amplios contingentes de jornaleros agrícolas, especialmente de las zonas más marginadas de México, como es el caso de las comunidades indígenas del sureste y centro del país, entre las que se cuentan las de los estados de Oaxaca, Guerrero6, Chiapas y Veracruz. Hace poco más de medio siglo que Sinaloa recibe indígenas migrantes, pero en los ochenta es cuando se elevan las cifras de migración interna, coincidiendo con el auge económico que experimenta en ese periodo el sector hortícola regional; de esa manera, han llegado por años a Sinaloa hasta doscientos mil jornaleros agrícolas por zafra. De ese enorme contingente y de manera paulatina cada año se separa un número indefinido numéricamente, más no sin importancia, de familias jornaleras indígenas que establecen su residencia de manera definitiva en

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localidades y colonias cercanas a los campos agrícolas.7 Esos asentamientos suelen establecerse de manera irregular, ya sea por invasión de terrenos, por compra o por renta de viviendas precarias en los lugares de referencia, lo que trae aparejado el crecimiento poblacional de zonas rurales, un cúmulo de problemas sociales que afectan a la mayoría de estas familias sin que el Estado hasta los últimos tiempos haya puesto atención específicamente hacia esta población en desventaja social. Todavía hasta el año 1999 se afirmaba que los jornaleros agrícolas indígenas sólo eran migrantes itinerantes, y no asentados, según se denota en la aseveración de las autoridades gubernamentales del Estado de Sinaloa en el Plan Estatal de Desarrollo: “con el arribo y la movilización de aproximadamente 200,000 jornaleros agrícolas por año la población vulnerable se incrementa. El hecho de que estos trabajadores posean diferentes tradiciones culturales, y que sean comunidades de alta movilidad, dificulta la prestación de servicios” (Millán, 1999:137). De tal manera que en el caso de las familias jornaleras indígenas establecidas en la comunidad de Villa Benito Juárez, Navolato, Sinaloa, la atención que reciben de instituciones públicas, como las escuelas en los distintos niveles (preescolar, primaria, secundaria y bachillerato), es la misma que se otorga a cualquiera de los habitantes que pueden acceder a los servicios de éstas, cumpliendo con los requisitos de ingreso como son los documentos necesarios (actas de nacimiento, cartas de residencia, credencial de identificación, comprobantes de domicilio y dinero para la inscripción, útiles escolares y uniformes, además de las cuotas para el mantenimiento de los inmuebles). Como se demuestra en lo que una madre de familia indígena (en sesión de grupo focal) responde, ante la pregunta de si manda a sus hijos a la escuela:

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María: tengo tres chiquitos y nunca van a la escuela, Inv: pero ¿qué les pedirías tú a las escuelas?... ¿qué necesitas tú de las escuelas? María: con los niños. Inv: cómo, con los niños y ¿qué necesitan los niños? María: ir a la escuela. Inv: y ¿por qué no van a la escuela? María: porque ahorita no tenemos dinero para pagar, y no van a la escuela. Inv: y ¿cuántos años tienen tus hijos? María: tengo tres chiquitos y nunca van a la escuela. Inv: ¿cuántos años tiene ella? Apuntando a una de las niñas. María: 7. Inv: 7 ¿y no va a la escuela?, ¿tienes otra? María: tiene tres. Inv: ¿y cuántos años tienen los otros? María: otro tiene…11, pues. Inv: y a esas escuelas que les dirías, ¿tú quieres que tus hijos vayan a la escuela? Máría: aja, yo quiere que ir a la escuela, nomás uno trabaja en campo y gana nomás poquito, y no alcanza para entrar y mandar a escuela, se necesita mucho dinero para meterlos a la escuela. Inv: pero ¿tú qué quieres? María: quiero que van a estudiar, para aprender a poner su nombre, su firma pues.

Eso muestra cómo las políticas públicas desarrolladas por el Estado son de tipo “clientelar”, ya que accede a ellas sólo el que puede pagar por los servicios, pues aunque hay programas paliativos de apoyo como Oportunidades, no abarca a la totalidad de la población en pobreza, como en el caso que se presenta y otros existentes en la comunidad. Así, en atención a la Salud, se puede encontrar el mismo problema, ya que aunque se cuenta con infraestructura básica para servir a la comunidad, y hay buen acceso a otras instituciones de segundo y tercer nivel de atención, muchas de las familias jornaleras indígenas asentadas en la comunidad quedan al margen del servicio de estas instituciones. Como se muestra, el problema es visible con lo que se rescata, de igual manera en la entrevista con grupo focal al cuestionar a Margarita sobre las instituciones de salud y la forma como reciben la atención:


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Inv: Tú, Margarita ¿alguna experiencia que hayas tenido con las instituciones de salud, el IMSS, el Centro de Salud, el Seguro Popular? Margarita 1: sí voy al Centro de Salud, pero no hacen nada pues, otro día fuimos, y no siempre no hacen nada, y yo siempre no va pa'lla, porque no hacen nada, no dan medicina buena, nunca va pa'lla, porque yo tengo dinero, mejor no voy, a nosotros no nos gusta como dan. Inv: no te gusta la atención. Margarita 1: no. Inv: ¿por qué? Margarita: porque no, no nos dan medicina pues, dicen cuando va uno que ya no hay, no tienen pues, nomás nos dan papelito y va a comprar lo que necesita uno.

De esta manera, cuando ya se tiene contacto directo con la población en situación de pobreza es fácil percibir las incongruencias del discurso político del Estado y sus instituciones, y la forma como realmente se aplican los programas sociales en contexto; y es revelador lo que se encuentra respecto a la visión con que se aplican las políticas, y las restricciones existentes en cada uno de ellos para acceder a sus beneficios, además de cómo un número significativo de beneficiarios acceden a ellos más por “contactos” que por las necesidades reales que sufre, por lo que muchas de las familias prioritarias quedan al margen de los beneficios de estos programas creados para su atención. Con respecto a la atención que las familias indígenas asentadas en la comunidad de Villa Benito Juárez reciben por parte de la Comisión Estatal para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en Sinaloa, es importante mencionar que las instalaciones de la Comisión están ubicadas actualmente en la ciudad de Los Mochis, cabecera municipal de Ahome, donde se concentra el número más representativo de indígenas en la región, aclarando que es el caso de los nativos de Sinaloa; sin embargo, según el INEGI (2005) son Culiacán Navolato y Elota los municipios que más indígenas migrantes concentran a nivel estatal. Por lo que sería necesario contar con unidades de atención permanentes de la CDI en estos lugares, y lo que existía todavía al año 2008 era la oficina central de la

CDI ubicada en la ciudad de Culiacán, capital de Sinaloa. El contar con unidades de apoyo de la CDI en las comunidades de indígenas asentadas, mínimamente las más representativas en número o condiciones precarias en la región, podría ser una alternativa de atención más asertiva en cuanto al cumplimiento de los objetivos de la institución creada ex profeso para atender a los pueblos indígenas e impulsar su desarrollo en el país. En el caso que nos ocupa, los representantes de la CDI tienen encuentros esporádicos con la comunidad a través de algunos líderes indígenas, que en realidad no representan a los grupos indígenas asentados ya que son indígenas externos a la comunidad o cuentan con sólo pequeños grupos de seguidores, con excepción de uno de ellos, que es miembro de una etnia indígena asentada en la comunidad y ha sufrido con sus iguales de distintas etnias la discriminación de la sociedad mestiza y la exclusión por parte del Estado. Estos líderes reciben acciones de capacitación para reforzar la capacidad de gestión que desarrollan en su comunidad, pero a decir de los mismos esta capacitación a veces no es ni siquiera pertinente, de acuerdo a las necesidades prioritarias que experimentan los indígenas en su cotidianidad. Por otro lado, a través del programa de la CDI llamado Fondos Regionales Indígenas, se percibe el carácter “clientelar” de las acciones, ya que se atiende a una población cautiva en una organización civil, que es uno de los requerimientos para poder ser apoyados con proyectos productivos a través de financiamiento y capacitación. Así, las oportunidades de superar la situación de pobreza y marginación nunca llegan, o por lo menos no por el apoyo e interés de la CDI para el grueso de la comunidad indígena asentada en la región, que suma en realidad miles de trabajadores asalariados del campo que han dejado de migrar y establecieron su residencia definitiva en estas localidades o colonias cercanas a los campos agrícolas

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en los diferentes municipios de Sinaloa8, como se expresa en la información vertida por los censos del INEGI. Ya que se supone que es la divergencia existente entre los discursos políticos de las instituciones y sus representantes y la situación real de los pueblos indígenas, los métodos verticales usados para aplicar la política social y la visión tan corta que ostentan los aplicadores de estas políticas de manera directa con la población, es lo que hace que las cosas no funcionen como tendrían que funcionar, ya que el beneficio de diversos programas como los de la CDI no llegan a los sujetos para los que las instituciones fueron creadas. Lo que se muestra en información recabada, en sesión de entrevista a grupo focal, como ruptura comunicacional en la forma como las instituciones, las políticas y los programas sociales, son conceptualizados por los ciudadanos indígenas comunes: Investigadora: díganme lo que ustedes entienden cuando les digo instituciones públicas, políticas sociales, programas sociales; qué es lo que ustedes entienden. Marcela: díganos usted. Inv: no, díganme lo que a ustedes les da la idea, lo que a ustedes les viene a la cabeza, les digo instituciones públicas, programas sociales, políticas sociales; en qué piensan, quién me quiere contestar… las mujeres ríen entre ellas y cuchichean en su lengua. Inv: qué será eso, qué es una institución pública, qué es un programa social, qué es una política social; María: qué es una institución -ríen y parece que se avergüenzan por la difícil pregunta-, una institución, ¿no sabes? María: -contesta- no sé. Inv: no sabes... Adelina: tú sí sabes, qué es una institución pública. Adelina: yooo, tengo cara de que sé o qué, ja ja ja. Inv: sííí, eres bien lista. Adelina: no sé, maestra no sé -ríe con gracia-. Inv: Adelina, contéstame pues…Adelina entonces, ella ríe sin contestar…qué te da, qué te viene a la mente, si decimos instituciones en qué piensas tú, cuando fuiste… al DIF en Hermosillo, el DIF qué es, -ríen varias-. Marcela: he, ja ja ja, he digo yo, ja ja ja. Inv: Marcela, qué es, qué es, qué es una institución, Marcela: mmm, no sé, ja ja ja. Inv: no sabes, a ver, una institución, un programa social, una política social, de qué estaríamos hablando cuando hablamos de eso. Adelina: de gobierno, no. Inv: de gobierno. Adelina: digo yo, me lo imagino, ja ja ja.

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Inv: eso es lo que quiero que me digan pues, lo que ustedes se imaginan, lo que ustedes piensan, lo que sea, que les da, esa palabra, política social, institución, institución pública, y programa social, ¿qué es?, Margarita, qué será, qué te dice… qué te dice… en qué piensas cuando escuchas eso, lo qué sea, lo que tú estás pensando -hablan entre ellas en su lengua-… en qué Margarita -ríe, no dice nada y se agacha-. Marcela: ja ja ja -cuchichean entre ellas pero nadie contesta-. Inv: Florencia no sabes tú… ¿Isidra no tienes idea? Isidra: no. Inv:…bueno, si les digo salud. Liliana: (auxiliar de investigadora), en qué piensan con salud. Inv: si, si les digo salud en qué piensan, haber díganme de una por una. Marcela: -ríe y contesta- no sé. Inv: a ver, díganme, Margarita ¿si te digo salud, en qué piensas? Margarita: -contesta dudosa- en gracias. Inv: en gracias verdad, también qué otra cosa les dice salud, cuando hay salud, no hay enfermedad verdad, entonces qué nos dice la palabra salud, qué nos dice se queda sin contestarpiénsala…Marcela, ¿qué te dice la palabra salud? Marcela: -suspira y se ríe- parece que no hay, ja ja, ay, no sé, Inv: qué dijiste, a ver, a ver sí sabes. Liliana: ¿o educación? Marcela: que no estás enferma, ja ja ja,. Inv: que no estás enferma, qué más, María qué te dice la palabra salud, María, qué te dice la palabra salud, -María ríe y no contestaInv: La palabra educación, si hablamos de educación, de qué estamos hablando, de qué, de qué estamos hablando… Isidra… Margarita… -al parecer les da un poco de vergüenza o no saben y no contesta ninguna-. Margarita: no sé, en verdad. Inv: ¿Isidra?: yo no sé dice -de repenteInv: educación sí sabes, verdad que sí sabes, Margarita qué es, educar qué es, educar, qué es educar. Adelina: educar es… mandar a los hijos a la escuela para que aprendan de algo, no. Inv: eso es educar. Adelina: pues eso es lo que pienso yo.

Esto nos da una idea de lo confuso que resulta para algunas personas, como los indígenas, el uso de algunos conceptos tal y como se denominan, ya que al no estar familiarizados con ellos no tienen una contextualización de referencia, por lo que su nomenclatura no les aporta nada significativo. Así, preguntarles o decirles a los indígenas qué es una política social y mencionar qué es lo que lleva a la gente, cuáles son los objetivos, sus metas etc., con el discurso usual de los representantes institucionales, no llega a la gente especialmente indígena, pues no se contextualiza, no es parte de su forma léxica cotidiana. De esa manera, resulta difícil que las instituciones a través de sus representantes puedan establecer una


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Navolato, Sinaloa, cuenta con un padrón de 4,396 beneficiarios, entre los que se incluyen familias de indígenas asentados, las cuales no están contabilizadas por su origen étnico sino sólo como familias en pobreza, por lo que no se conoce el total de beneficiarios del Programa Oportunidades de éste origen. Lo que se encuentra es que este programa al igual que los otros de carácter público como política social, en muchos casos se desarrolla con un enfoque “clientelar”, donde a pesar de que se exigen tantos requisitos para poder ser parte del padrón de beneficiarios, desde su creación y aplicación ha beneficiado un sinnúmero de familias que no se encuentran en situación de pobreza y ha dejado en exclusión a también un sinnúmero de familias que sí lo están. Ya que la forma en que se hace la selección, no es la más apropiada, de acuerdo con la naturaleza y objetivos del programa. ¿Cuestión de enfoque o cuestión de visión en la implementación?

interacción dialógica con las familias, “foco de atención” de las políticas sociales, constituyendo un problema mayor la falta de interés por establecer tal diálogo9, por lo que se queda en atención “clientelar” a través también de líderes o representantes grupales que a veces no están trabajando por los intereses del grupo que representan sino por intereses personales o de pequeños subgrupos, y coincide con lo que afirma sobre la “sociedad civil”10 un trabajo sobre Hegel, realizado por la Universidad Autónoma de Puebla. Sobre el papel que juega el Programa Oportunidades, es de suma importancia mencionar que de manera particular la Sindicatura Villa Benito Juárez,

Para fundamentar esto, en la actualidad se está llevando a cabo el levantamiento de un censo de familias indígenas asentadas que tienen niños que no asisten a la escuela. Con lo que se espera demostrar la exclusión y la forma equivocada del programa para llegar a quien realmente lo necesita y para que éstos puedan acceder a los beneficios, por el requerimiento de documentos, imposibles de obviar por el programa, pero a veces también imposibles de presentar por las familias indígenas, que en su peregrinar migratorio no supieron dónde los dejaron o no han realizado el trámite correspondiente y tampoco se le apoya en su realización, lo que los hace merecedores de una sanción quedando al margen de la asignación. Es el mismo caso que se da en todas las instituciones públicas, sin pensar en que si no se buscan alternativas de solución para este tipo de población en especial, difícilmente podrán éstas, por sí solas, salir del rezago social al que se le conmina por los propios entes públicos creados para su servicio. ¿Qué

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significa esto?, que el Estado, las instituciones públicas, la política social, los programas sociales, sus propios diseñadores y los encargados de su implementación, están incurriendo en errores a la hora de hacer partícipe o excluir a la población más necesitada de las oportunidades del desarrollo social y humano. Así pues, en la declaración de algunas madres de familia indígena cuestionadas en sesión de (grupo focal), se muestra tal evidencia: Inv: Isidra, educar qué es…, Marcela contesta-: ella no manda sus hijos a la escuela, pues ella no más va al trabajo. Inv: y tú qué dices, qué es educar. Marcela: mandar niños a la escuela para que aprendan algo. Inv: y tú Margarita ¿qué piensas que es educar o educación? Margarita 2: mande, pues yo, darle un consejo. Inv: dar un consejo, qué más…, Margarita 2: pues, que hablen bien. Inv: ¿Florencia?

Marcela contesta-: también ella trabaja en campos, ella no manda a los niños a la escuela, no hay billetes pa´ mandarlos, no tiene lacta tampoco ella. María: aquí sí cobran, pues, como no tenemos dinero para darlo, uno no tener dinero, no los manda a los niños a la escuela, pues si cobran no tenemos dinero pagar, que ta' más mejor que venga un maestro gratis, pa' los niños, pues no tenemos dinero. Inv: pero no los mandan a la escuela, entonces. Marcela -interrumpe y dice- : ni ella, ni ella, ni ella. Apunta a varias personas del lugar. Inv: y tú qué piensas, Marcela…, pero no los mandan a las escuelas, María: no, cobran muy caro. Y se refuerza con lo que un líder indígena de la misma etnia contesta al escuchar lo que se les cuestionaba a las mujeres, diciendo: Juan: es que aquí hacen falta muchas instituciones maestra, la comisión, la Comisión Estatal de Derechos Humanos; les hemos estado exigiendo también que tengan unas oficinas aquí, lo mismo que al CDI, ya arrimándose pues a lo mejor ellas se podrían arrimar y a preguntar qué opciones tienen, porque no está a la mano, o sea que no cualquiera de las mujeres pueden ir a Culiacán. Inv: pero sí saben las mujeres que hay eso, o ¿sabes tú? Juan: yo sé, porque ellas no saben, Liliana (auxiliar de investigación): si estuviera aquí fuera más fácil. Juan: sí, si estuviera aquí, pues sería más fácil, o por lo menos por pura curiosidad a ver qué, ni yo sé dónde están las oficinas, dos veces nomás fui, y… Inv: entonces, cuando van a esos lugares los tiene que acompañar alguien que sepa, si no, no pueden ir, verdad, porque no saben. Juan: es que no somos beneficiados ni con el Sedesol ni con el programa que tiene el gobierno, incluso si usted pide información a Navolato, igual.

Con los resultados de esta experiencia de campo, se constata que muchas de las familias indígenas asentadas en la comunidad de análisis son excluidas de los programas, las políticas sociales y las instituciones; ya sea porque no saben a dónde acudir por sí solas; o si saben no asisten para no perder días de trabajo, o a veces acuden pero por falta de algunos papeles necesarios para ser beneficiados, como es el acta de nacimiento, ya no se les asigna al programa, con lo que quedan en peor situación ya que saben que pueden acceder a un beneficio pero que no lo tendrán sólo por no contar con los documentos solicitados para acceder a ello. Lo que se convierte, entonces, en un obstáculo más que en un apoyo para el

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mejoramiento de las condiciones de vida de este grupo de la población.

una entrevista en profundidad:

En ese sentido, el discurso político establecido en el Plan Nacional de Desarrollo, especialmente en el punto 3.4, que se refiere a los pueblos indígenas, es un bello escrito pero un ineficiente instrumento de aplicación de la política social hacia este grupo en situación de pobreza que se encuentra en las distintas latitudes del territorio nacional y no sólo en sus lugares de origen.

Inv: Don Felipe ¿por qué se vino de su tierra a Sinaloa?, si dice que allá les dan todo. Don Felipe: ¡ah!, es que tienes todo, lo que necesitas vas y lo pides al comisario y te lo da, si ocupas unas láminas para tu cocina que se está cayendo te las da, si ocupas un saco de cemento o lo que sea lo pides y ellos lo mandan pedir y te lo dan; pero no tienes dinero, no hay trabajo y mejor te sales de ahí. Y dicen los que se quedan, “es que son vagos, por eso se van”, pero yo digo que me voy porque salgo a buscar la vida, no me gusta que me den, me gusta trabajar y ganar dinero, así si trabajo gano y si no, no. Muchos se quedan si tienen una vaca, sus becerros o una chiva y sus crías o sus tierras, y dice “pa´ qué me voy, se va a perder todo, yo me vine porque no tenía nada, y aquí en Sinaloa he tenido trabajo todo el tiempo. Me he acomodado bien a donde voy.

Ante tal situación, se supone que la política social sólo es utilizada por el Estado para legitimar su estatus quo,11 como estrategia de control, sometimiento y dependencia de las mayorías sociales, que son los pobres, y como muestra del carácter hegemónico12 de su actuar ante la sociedad a la que tendría que servir. También se tiene el pleno convencimiento de que es el momento de actuar, de exigir desde los distintos niveles tanto personales, grupales y organizaciones de la sociedad civil etc., pero especialmente desde la Academia de las Ciencias Sociales13, para que el Estado retome el rumbo y deje de lado la política social y los programas asistenciales, focalizados y “clientelares”, para así asumir el compromiso de una política social que impulse el pleno desarrollo del ser humano a partir de ofrecer alternativas de empleo digno, con salarios suficientes para que las familias mexicanas puedan sufragar sus necesidades sin tener que recurrir a recursos estatales, que en la forma en que se aplican en el país analógicamente podría verse como un barril sin fondo, donde nunca se termina la necesidad de seguir sacando. Ya que desde las propias dependencias estatales, sus funcionarios y el personal que contratan para implementar las políticas se despachan, en versión popular, “con la cuchara grande”, lo que hace que tales recursos se despilfarren. Para explicar la dependencia que produce el Estado con su acción asistencialista, es revelador tomar en cuenta lo que decía un jornalero agrícola migrante de la región mixteca alta de Guerrero, cuando expresa en

Lo que se refuerza con lo que Marx establecía, al hablar de un Estado al que le conviene mantener la existencia de un segmento mayoritario de la población en pobreza, ya que esto los obliga a vender su fuerza de trabajo al mejor postor en el sistema capitalista actual, con lo que los propietarios pueden hacer y establecer las reglas del juego a su conveniencia poniendo por delante la fuerza del capital económico. De esta manera el Estado supedita su acción al capital, en detrimento de la situación de vida de la clase trabajadora. Citando a Marx, y asignando vigencia a su pensamiento con la situación actual de los trabajadores, él hablaba de que se tienen por un lado “riquezas inmensas y una plétora de productos que rebasan la capacidad de consumo del comprador. Del otro, la gran masa de la sociedad proletarizada, convertida en una masa de obreros asalariados e incapacitada con ello para adquirir aquella plétora de productos” (Marx, Carlos, 1966:63), lo que en realidad sucede con la mayor parte de los asalariados, ya que las posibilidades de consumo que presenta el libre mercado propician mayor empobrecimiento y dependencia de los trabajadores hacia los recursos estatales, ya que se perciben ínfimos salarios que no alcanzan para sufragar las necesidades básicas de las familias. Por tanto, se tiene que hablar de la necesidad de que los cambios en las formas de acción del Estado, hacia

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las personas en pobreza, sea un cambio centrado en el cumplimiento de los derechos universales de los seres humanos, lo cual le otorga autonomía a cada uno de los actores sociales en la sociedad, ya que igual tienen derechos los integrantes del cuerpo de gobierno de cualquier nación que los propietarios de los bienes de producción (capitalistas), que los trabajadores de la rama que sean. De tal manera que siguiendo a Touraine, estos cambios se podrían efectuar si se logra introducir “en las relaciones sociales concretas, la referencia a ciertos derechos universales; creando por fuera del ámbito exclusivamente político nacional formas diversificadas de ciudadanía” (Touraine, 2000:36). Aun de lo que establece que “la relación entre el desarrollo capitalista y el Estado no debe ser considerada de manera unidireccional, sino como mutuamente determinada. El poder del Estado, por fin, no puede ser ni más ni menos estable que lo que permite la economía política de la modernidad capital i sta” (Harvey, 2008:130), así se estaría hablando de tomar en cuenta los derechos fundamentales de los seres humanos en la acción del Estado, cuestión que ha sido dejada de lado pero que no ha perdido vigencia en el pensamiento de la sociedad, sino que al contrario cada día se toma mayor conciencia de estos derechos. Ante tal margen de ideal, es bueno reconocer que los derechos humanos universales son parte de la responsabilidad social del Estado en México, y la política social hacia grupos en situación de pobreza; y para hablar del papel del Estado mexicano en la atención de los pueblos indígenas, se cree imprescindible hacer referencia a estos derechos fundamentales de los seres humanos ya que la génesis del Estado tiene estrecha relación con las garantías de cumplimiento de estos derechos, las cuales están plasmadas en cada una de las constituciones de los países del mundo. Al ahondar sobre los derechos fundamentales,

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Ferrajoli establece al constitucionalismo como el nuevo paradigma14 del derecho positivo, al cual concibe “como un sistema de vínculos sustanciales, o sea de prohibiciones y de obligaciones impuestas por las cartas constitucionales, y precisamente por los principios y los derechos fundamentales en ellas establecidos, a todos los poderes públicos, incluso al Legislativo…el resultado es un nuevo modelo de derecho y de democracia, el Estado constitucional de derecho… del que la cultura jurídica y política no ha tomado suficiente conciencia y del que, sobre todo, estamos bien lejos de haber elaborado y asegurado sus técnicas de garantía” (Ferrajoli, 2007:5). Además, se coincide con la idea que afirma que la paz social es más factible y duradera si se garantiza el respeto a los derechos humanos de la población en general, y la persistencia de la violación a estos derechos fundamentales no deja otra alternativa que el ejercicio y desarrollo de conflictos entre los pueblos, entre gobierno y pueblo, entre empleadores y empleados, etcétera. Esto fortalece la necesidad de la autodeterminación de los pueblos para ser libres y decidir por si mismos lo mejor para cada cual, de acuerdo a sus recursos y la satisfacción de sus necesidades vitales; por tanto, hay una relación recíproca entre el grado de paz que se puede alcanzar en la medida en que se garanticen los derechos humanos. Tomar posición en ese sentido sincroniza con lo que afirma Ferrajoli respecto a que la historia del Estado de derecho, del constitucionalismo democrático y de los derechos humanos es la historia de la lucha contra el absolutismo del poder, que en el momento actual se puede ejemplificar con el grado de poder asumido por el proceso de globalización15 en su más amplia acepción. Así, conceptuar el desarrollo humano integral de los hombres a partir del cumplimiento de los derechos humanos fundamentales, da pauta a establecer cuáles son esos derechos y en qué sentido se les otorga dicha


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importancia; para tal efecto, se retoman los planteamientos de Contreras (Contreras, 2008:119120). Este autor sustenta la importancia de garantizar el cumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales como punto de refuerzo para el desarrollo armónico de las sociedades en el mundo, y reitera que estos derechos son de tipo colectivo, caracterizados como demandas que encauzan las acciones del Estado, que responden a valores de igualdad y solidaridad y que buscan reducir las desigualdades entre los grupos sociales. El mismo autor, establece que México fue el primer país en el mundo que consagró los derechos sociales en su Constitución Política de 1917, y que entre ellos destacan el derecho a la educación, al trabajo, a la seguridad social, a la protección de la salud y a la asistencia médica, entre otros.16 Uno de los otros derechos, a su vez inalienables al ser humano, es el derecho a la cultura, ya que éste permite al hombre, en su relación con los otros, compartir una lengua, costumbres, tradiciones, creencias, etcétera, y que a decir de Zavala (2008: 127) “es un sistema de conocimientos y de un mundo de significados y de sentidos que nos hacen particulares frente a los otros…sin embargo, aunque en el discurso es claro que las personas tenemos derecho a nuestra cultura…en la praxis no todos gozamos de él”. En

México, un país pluricultural, “nuestras garantías individuales infieren, interpretativamente, el derecho a la cultura, por ser éstas los canales naturales desde donde emergen los derechos culturales” (Zavala, 2008:128), pero desde el Estado, “hoy en día la controversia ya no está en los derechos a la cultura sino en los derechos a las políticas culturales” (Zavala, 2008:128). En el periodo de Vicente Fox Quezada como presidente de la República, en cuanto a política cultural17 “se presenta un Programa Nacional de Cultura 2001-2006, conocido como “La Cultura en Tus Manos”, cuyas políticas culturales son las mismas de 1920 a 1990, cambia sólo el discurso…los principios rectores son similares: defensa del patrimonio, defensa de la libertad de creación, acceso a toda manifestación cultural, un pueblo lector y la incorporación de nuevas estrategias, a saber: la ciudadanización de las políticas, y del quehacer cultural y el establecimiento de un sistema de indicadores y medidores de evaluación de la gestoría cultural que permitirá, en teoría, rediseñar los rumbos de la política cultural al Estado” (Zavala, 2008:130). Ante esta situación que refiere al estado que guardan las garantías constitucionales en cuanto a los derechos humanos fundamentales, en México como en el resto del mundo, éstos permanecen hasta los tiempos actuales en flagrante violación. Aunque a

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decir de Cisneros (2008:118), “el derecho es la garantía de los pobres.” Tales circunstancias, en el mundo actual, explican algunas de las razones por las que la pobreza en el mundo, en lugar de disminuir, aumenta. En tal sentido, nuestro país se encuentra en situación similar a otros países respecto a los niveles de pobreza, ya que se habla de miles de mexicanos que subsisten en situaciones precarias de vida, sufren discriminación social y racial, las mujeres tienen menos oportunidades de trabajo y las que hay son mal remuneradas, la mayoría de los hogares carecen de viviendas dignas, sus miembros perciben ingresos muy bajos, sufren problemas de desnutrición y pocas

1 La autora cuenta con estudios de licenciatura en trabajo social y maestría en trabajo social, grados obtenidos en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Es estudiante del doctorado en ciencias sociales de la misma institución; maestra de asignatura de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Unidad Culiacán, Sinaloa. Es, además, colaboradora de los Cuerpos Académicos: Migración y Desarrollo Regional, (UAS, Mazatlán), y Estudio de los Sujetos Sociales en el Trabajo Social (UAS, Culiacán). 2 Determino llamar a los sujetos- actores sociales como familias jornaleras agrícolas indígenas asentadas, ya que por la naturaleza del trabajo que realizan en los campos agrícolas de la región, incorporan al trabajo como jornaleros en algún momento de su vida cotidiana a todos los miembros de la familia en edad de trabajar, y a veces de menor edad cuando les es posible. De tal manera que en su mayoría todos los integrantes de cada familia, en un momento dado de sus vidas, han visto transcurrir sus días entre los surcos de los predios agrícolas ya sea como acompañantes de sus padres o como trabajadores. 3 Al respecto afirma (Cisneros, Isidro, 2008:110-111), que “hace diez años se hablaba de mil millones de pobres, de los seis mil millones que actualmente habitamos el planeta. No obstante en la conferencia de Monterrey se informaba que aquéllos ascendían a tres mil millones, la mitad de la población del mundo, los cuales, según los expertos, viven con menos de un dólar al día, y esto tiene una carga explosiva de ingobernabilidad grandísima…no sólo ha aumentado la cantidad de pobres, sino la calidad de la pobreza, ya que ésta es también cultural. Tenemos una indigencia cultural, sobre todo cuando hablamos de ciudadanía”. 4 La exclusión vista en coincidencia con lo que establece (Saraví, Gonzalo, 2006:46), como la que “hace referencia al quiebre del lazo social, de la relación individuo sociedad…representa el resultado de la acumulación de desventajas llevado lógicamente a su extremo”.

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oportunidades de educarse por la propia situación de pobreza que disminuye sus posibilidades, los adultos mayores hoy en día tienen que salir a la calle a ganarse el pan de cada día para subsistir. Por tanto, el papel del Estado en México tiene que partir de desarrollar diversas acciones encaminadas a erradicar la pobreza con modalidades de acción novedosas18, donde se involucre de igual manera a los pobres en la búsqueda de soluciones a su problemática, hay que dar poder a la gente para que desarrolle su capacidad innata de salir adelante en cualquier circunstancia adversa que se le presente, como lo han hecho por muchas generaciones en el tiempo.

5 Se asume de (Roberts, Bryan, 2006:205) su planteamiento acerca de lo que Gino Germani establece como la marginalidad a “la no-participación en los roles y beneficios a los cuales es normativamente esperado que los individuos tengan acceso. Ve la marginalidad como multidimensional, basándose él mismo en la distinción de T.H.Marshall entre derechos civiles, políticos y sociales. Es precisamente la progresiva incorporación de los marginales a estos derechos la que, según Germani, asegurará que se constituyan en miembros activos de la sociedad, con la capacidad necesaria para superar los efectos debilitadores de la pobreza.”

6 Respecto a la participación de los jornaleros indígenas migrantes para el desarrollo del sector hortícola en Sinaloa y sus lugares de origen, se establece que “en relación con el lugar donde nació la población indígena inmigrante se registraron 17 mil 831 provenientes del Estado de Guerrero, mismos que representan a 52.7% del total. Esta entidad, junto con Oaxaca (28.9%), contribuyen con más del 80% de los inmigrantes. Ambos estados se identifican por ser los principales proveedores de mano de obra para los campos agrícolas” (INEGI, 2005:40).

7 Sobre la residencia de los indígenas en Sinaloa, se afirma que “debido a las labores principalmente agrícolas que realizan la mayoría de las personas que hablan alguna lengua indígena, 70 de cada 100 residen en localidades de menos de 2500 habitantes, mientras que 10 de cada 100 se ubican en aquellas localidades de 100 000 y más habitantes, como Culiacán, Mazatlán y los Mochis” (INEGI, 2005:10).

8 Así, se encuentra que “la población hablante de lengua indígena está presente en todos los municipios de la entidad, éstos se encuentran distribuidos en cinco estratos conformados de acuerdo con el porcentaje que representa el número de hablantes, con respecto al total de población de 5 y más años de cada uno de ellos. Los municipios de Elota y Navolato forman el primer estrato; en éstos se presentan las mayores proporciones con 13. 6 y 7.0%, respectivamente; la mayor parte de esta población proviene de otras entidades, y


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llegan para emplearse de manera primordial en actividades agrícolas, las cuales tienen gran importancia en esta región del país. En el segundo estrato se ubica el municipio de El Fuerte con 6.7% de la población hablante, aquí se concentra la mitad del total de hablantes de mayo de la entidad; en el tercer rango con 3.6% se encuentra Mocorito. En el cuarto estrato se agrupan Culiacán, Ahome, Choix y Guasave…la población hablante…constituye de 1.5 a 2.6% del conjunto poblacional de 5 y más años en cada uno de ellos. En el quinto…nivel se localizan los diez municipios restantes, con valores inferiores a 1.4%...donde sobresalen Salvador Alvarado y Concordia con los menores porcentajes (0.2% para cada uno)”. (INEGI, 2005:7). 9 Se supone que lo que podría hacer cambiar las formas en que se implementan las políticas, es estableciendo lo que llamamos interacción dialógica, que a su vez retoma la idea de que “lo esencial es reconocer que la función de la política, lo que la vuelve democrática, es hacer posible el diálogo entre culturas. Según algunos, este diálogo no tiene necesidad más que de libertad, según otros presupone ante todo que cada individuo se constituya prioritariamente como actor y sujeto, poniendo en relación entre sí prácticas y valores. Para todos, como sea, se trata en sustancia de extender, profundizar y generalizar lo que ha sido el espíritu de la democracia industrial, es decir, la defensa, en situaciones sociales concretas, del derecho de cada individuo y de cada colectividad de actuar conforme a su propia libertad y en el respeto de la libertad ajena. Ya no se trata, entonces, de reconocer el valor universal de una cultura o de una civilización sino, por el contrario, de reconocer a cada individuo el derecho de conjugar, de articular, en la propia experiencia de vida personal y colectiva, la participación en el mundo de los mercados y de las técnicas con una identidad cultural particular” (Touraine, 2000:56).

10 En este trabajo se puede ver cómo, de acuerdo a las ideas de Hegel, la asociación de las personas a veces no cumple las expectativas y necesidades de todos, pero como se forma parte del grupo cada acción individual ayuda o perjudica al grupo en su totalidad; “características de la sociedad civil: a) es el momento de la necesidad y del entendimiento: su fundamento no se encuentra ni en la razón, ni en la voluntad general, sino en el entendimiento calculista. La conciliación de intereses que ofrece es una simple forma de racionalidad proyectada por la división del trabajo y por la multiplicación de las dependencias. Es cierto que el mundo burgués evita el carácter natural de la necesidad convirtiéndola en representación: en él, la ciega necesidad ya no se ofrece en su inmediatez, sino organizada y representada a través de un sistema social que le confiere su legitimidad; a pesar de todo, es una esfera no racional porque es la unión contingente de lo diverso logrado sobre un fondo de indiferencia y de exterioridad…c) es un estado de insatisfacción permanente. En la sociedad civil cada individuo es llevado a lo universal por medio del trabajo como un recurso para encontrar su subsistencia, pero nada asegura una retribución equivalente. No es entonces extraño que ese envío forzado sea resentido con frecuencia como una opresión de la cual es imposible desembarazarse. Si se oculta su sentido ético, el trabajo aparece como una imposición, como un mal, simple reflejo subjetivo del artificio objetivo de la economía. ¿cómo no habría de odiar cada uno esas cadenas? Esa actividad que es pura transpiración y esfuerzo resulta repugnante porque aunque cada uno colabora a la riqueza del todo, su

participación en la distribución es siempre arbitraria, y para muchos es equivalente a un estado de injusticia y sumisión” (Universidad Autónoma de Puebla, 1987:228).

11 Se retoma la legitimación del estatus quo (poder) de (Duverger, Maurice, 1973:174), quien precisa a éste como “lo que “otros llaman” autoridad”. El poder es aquella forma de influencia (o dominación) establecida por las normas, creencias y valores de la sociedad donde se ejerce. Su existencia reposa en el hecho de que todos los grupos sociales admiten explícitamente o no unos jefes gobernantes o dirigentes, poco importa su nombre oficial, a los cuales se le reconoce el derecho de dar órdenes a los restantes para impulsarles a hacer lo que de otro modo no harían. Los miembros del grupo se inclinan ante esta influencia porque la consideran legítima, es decir, conforme al sistema de normas y valores del grupo. Así, el poder es una influencia (o dominación) legítima, no teniendo los restantes formas de influencias este carácter.”

12 Se habla del carácter hegemónico del Estado en el sentido de coincidir con que éste es un ente “constituido como un sistema de autoridad coercitivo que tiene el monopolio de la violencia institucionalizada, define un segundo principio de organización a través del cual una clase dominante puede tratar de imponer su voluntad, no sólo sobre sus opositores sino sobre el flujo anárquico, el cambio y la incertidumbre a la que siempre es proclive la modernidad capitalista. Las herramientas varían: desde la regulación del dinero y las garantías legales para los contratos de mercado, pasando por las intervenciones fiscales, la creación del crédito y las retribuciones distributivas, hasta el suministro de infraestructuras sociales y físicas, el control directo sobre las asignaciones de capital y fuerza de trabajo, así como sobre los salarios y los precios, la nacionalización de sectores clave, las limitaciones del poder de la clase obrera, la vigilancia policial y la represión militar, y otros componentes de este tipo (Harvey, David, 2008:128).

13 Para reforzar la idea de la responsabilidad social que tienen las ciencias sociales, hacia la abolición de las injusticias sociales ejecutadas por el Estado a través de la política social compensatoria, es importante analizar la postura que sustenta que “la ciencia social no ha de ser 'crítica' para ser auténtica sociología, sino al revés: ha de ser auténtica sociología, esto es, científica, para ser “crítica” -radica precisamente en la crítica de la ciencia, esto es, en la reflexividad como una cualidad del discurso científico” (García, Andrés, 2000:10). 14 Este cambio de paradigma se ha extendido, por otro lado, al menos en el plano jurídico y normativo, también al derecho internacional. Gracias a ese embrión de constitución del mundo que está formado por las cartas de la ONU y por las declaraciones, las convenciones y pactos internacionales sobre derechos humanos, también la soberanía estatal externa ha sido jurídicamente limitada por la sujeción de los Estados al imperativo de la paz y a la garantía de los derechos humanos establecidos en esa cartas internacionales. Desgraciadamente…este segundo cambio ha sucedido solamente en el papel, ya que permanece sin ningún tipo de garantía de efectividad (Ferrajoli, 2007:6). 15 Se habla del absolutismo del poder asumido por la globalización, en el sentido de asegurar que “la globalización de la economía en ausencia de reglas ha producido de esta

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manera un crecimiento exponencial de las desigualdades: de la concentración de la riqueza y a la vez de la expansión de la pobreza, del hambre y de la explotación. Menos de trescientos multimillonarios poseen tanta riqueza como la mitad de la población mundial, es decir, tres mil millones de personas. Esta desigualdad ha sido legitimada por las ideologías neoliberales, que han conseguido acreditar la idea de que la autonomía empresarial no es un poder, en cuanto tal sujeto de regulación jurídica, sino una libertad, y que el mercado no solamente no tiene necesidad de reglas sino que tiene necesidad, para producir riqueza y empleo, de no encontrar ningún límite. Son ideas contrarias a la lógica del Estado de derecho y del constitucionalismo, que no admiten poderes…ya que ningún mercado puede sobrevivir sin reglas y sin intervenciones públicas reguladoras. Todavía hoy, por lo demás, estas intervenciones abundan; sólo que suceden sistemáticamente a favor de los países más ricos y de las grandes empresas. Basta pensar en las políticas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, en materia de deuda externa, responsables del hambre, de la miseria y de enfermedades de las que son víctimas en el mundo millones de seres humanos (Ferrajoli, 2007:27-28). 16 Miguel Ángel Contreras Nieto, ex comisionado de los Derechos Humanos en el Estado de México, afirma que el derecho a la educación es elemental para que pueda hacerse realidad el desarrollo integral del ser humano. En efecto, la educación dota de instrumentos para enfrentar con ventaja la vida; representa un medio que despierta la iniciativa humana y estimula la capacidad creativa y de acción de las personas…desafortunadamente, en los lugares en los que la población tiene los índices más bajos de educación concurren otros problemas que agudizan la pauperizada situación en que ésta sobrevive. Hablamos de pobreza, desempleo, insuficiencia de los servicios de salud, etcétera…el derecho a la educación y sus derechos derivados están comprendidos en los artículos 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; 13 y 14 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. El trabajo, por su parte, además de significar un cauce privilegiado para la realización de las capacidades humanas, puesto que debe estar encaminado a desarrollar las aptitudes hacia las que está naturalmente dispuesta y profesionalmente preparada una persona, constituye uno de los medios por los cuales se subsiste y se satisfacen las necesidades materiales del ser humano. La remuneración percibida como consecuencia del trabajo debe ser suficiente para enfrentar las necesidades vitales del individuo y de sus dependientes…el derecho al trabajo y las cuestiones que le son relativas están consagrados en los artículos 5 y 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 23 y 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; 22 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 6 y 7 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos…otro de los derechos de segunda generación es el derecho a la protección de la salud y asistencia médica. Es lugar común aseverar que la salud es uno de los bienes más preciados que la humanidad tiene. En ese sentido, puede afirmarse que sin un nivel adecuado de salud es imposible lograr desarrollo alguno; más aun, sin asistencia médica oportuna y eficiente

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no es posible mantener un estado de bienestar que favorezca o propicie un desarrollo completo…el derecho a la protección de la salud se encuentra contemplado en los numerales: 4º. Y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; 12 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y 26 de la Convención Americana de los Derechos Humanos. Producto de las luchas de la clase trabajadora, el derecho a la seguridad social es una conquista que le ha dado a la persona la persona la protección jurídica por medio de la seguridad e higiene en el lugar de trabajo, así como los beneficios de la asistencia social a sus dependientes económicos. La seguridad social es un elemento que da lugar a la satisfacción de las necesidades básicas materiales y espirituales que corresponden al ser humano, imprescindibles para una supervivencia adecuada; también hace posible responder a las demandas que se relacionan con el crecimiento de la población y el incremento en la prestación de los servicios que se derivan de este proceso. Por estas razones, hacer llegar la seguridad social a cada vez más amplios sectores sociales debe ser objetivo prístino de los Estados. La seguridad social engloba los beneficios que corresponden a servicios tales como asistencia médica, quirúrgica y hospitalaria; rehabilitación; ambulancias; velatorios; guarderías infantiles y servicios sociales y de seguridad social en centros culturales, de capacitación, deportivos y de descanso. Además, comprende beneficios en especie, como asistencia farmacéutica; ayuda para lactancia, aparatos y prótesis de ortopedia, etcétera, y en dinero, como subsidios por incapacidad temporal por accidentes de trabajo, enfermedades y maternidad; pensiones por incapacidad permanente, parcial y total; pensiones por invalidez, vejez y cesantía por edad avanzada; pensiones por enfermedad, por viudez y por accidentes; ayuda para gastos funerarios; ayudas asistenciales; indemnización por accidente profesional; etcétera. El derecho a la seguridad social y sus derivaciones se encuentra consagrado en los artículos 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 22 y 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; 9 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y 26 de la Convención Americana de Derechos Humanos” (Contreras, Miguel, 2008:119-125). 17 “El Ejecutivo, a través de CONACULTA, acordaría con los gobiernos estatales, y éstos a su vez con los municipales, las necesidades culturales de la localidad, llegando así a la implantación de la política correcta. La federación no dictaría los lineamientos culturales, serían los propios municipios, a través de consejos consultivos, una especie de consejos de sabios o de ancianos formados por cada una de las comunidades, los que dictarían sus necesidades y sus propuestas de aplicación a proyectos culturales de su interés y las partidas presupuestales correspondientes. El gasto erogado sería tripartita. Esta estrategia se está aplicando en quinientos municipios de acuerdo con lo informado por la presidenta de CONACULTA, la señora Sary Bermúdez; sin embargo, seguimos sin tener “La Cultura en Tus Manos” (Zavala, 2008:131). 18 La acción propuesta al Estado, tiene qué ver con lo que Gabriel Martínez estipula así: “primera: el abatimiento de la pobreza requiere un esfuerzo considerable en identificar a la población objetivo, la inversión requerida en información es útil en tanto aumentan las posibilidades de ayudar


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efectivamente a quienes se encuentran con mayores necesidades. La creación de un perfil de pobreza oportuno es fundamental para desarrollar adecuadamente un programa que pretende aliviar las características más manifiestas de la pobreza. Así mismo, resulta de gran utilidad para llevar a cabo evaluaciones ex post, cuya intención es encontrar las principales fallas, de modo tal que se puedan sugerir los ajustes necesarios para su mejoramiento. Segunda: incrementar la participación efectiva de los beneficiarios. Las asignaciones presupuestarias del programa, actualmente dependen de: i) decisiones predeterminadas por las autoridades; ii) la existencia de expedientes técnicos para la aprobación de los proyectos, y iii) la capacidad de demanda y organización de las comunidades. Considerando que el acierto en la orientación del gasto es el primer paso en el abatimiento eficaz de la pobreza, la eficiencia en aumentar el bienestar de los pobres dependerá así mismo de una participación más amplia de los beneficiarios. Al comprometerse en esta tarea sobre la base de montos autorizados y sin etiquetas para este propósito. La

Bibliografía Alberto, Atilio y Carlos Alberto, (1995), “Educación, pobreza y ciudadanía en América Latina”, en Pieck, Enrique y Eduardo Aguado, (coords), Educación y pobreza: de la desigualdad social a la equidad, Colegio Mexiquense y UNICEF, México.

organización e información oportunas para poder participar activamente en la superación de sus carencias es un requisito adicional. Este hecho explica en parte el sesgo urbano en el destino de los presupuestos. Asignar recursos adicionales para dar mayor acceso a la información y para la información de los pobres, debería formar parte fundamental del programa. Tercera: mejorar la implantación del programa para disminuir los problemas operativos que resultan de la complejidad de una red de implantación administrativa es necesario incrementar el rigor de los estudios de factibilidad técnica de los proyectos, el acompañamiento organizativo y técnico de la gestión, supervisión y ejecución de los mismos es respaldar de manera significativa el éxito de la inversión pública contra la pobreza. Así, a la disminución de la pobreza de consumo se sumará el incremento a las oportunidades creadas, y en las habilidades inducidas para reducir de manera permanente este mal social definido en su dimensión más amplia” (Martínez, Gabriel 1997:160-161).

estudiar la relación entre pobreza y política social”, en Massieu Yolanda, et al. Los actores sociales frente al desarrollo rural. Acciones sociales públicas y privadas contra la pobreza, Asociación Mexicana de Estudios Rurales (AMER) y Editorial Praxis, México.

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Mireya Patricia Arias Soto Profesora Investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Colima.

Elba Covarrubias Ortiz Profesora Investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Colima.

Susana Aurelia Preciado Jiménez Profesora Investigadora de la Facultad de Trabajo Social y Directora de Educación Continua de la Universidad de Colima.

DINÁMICA FAMILIAR DE NIÑOS CON LEUCEMIA

Actualmente, uno de los tipos de cáncer, como la leucemia, es realmente un problema de salud; en México, por ejemplo, las enfermedades oncológicas son la segunda causa de muerte en población general, después de las cardiovasculares. El cáncer constituye en la actualidad uno de los problemas principales de salud pública; la leucemia se encuentra en el grupo de las enfermedades no transmisibles y tumores malignos; hasta el año 2004 existían 17,607 casos de leucemia a nivel nacional. En la población de 1 a 4 años de edad, los tumores malignos son la quinta causa de muerte (7% del total); la leucemia representó 47 de cada 100 defunciones. En el grupo de 5 a 14 años, los tumores malignos representan la segunda causa de mortalidad, con 16.2% de los decesos; la leucemia provoca 56.6% de los fallecimientos ocurridos por cáncer en el grupo (Instituto Nacional de Estadísticas Geográficas e Informática [INEGI], 2002). De acuerdo con las estadísticas del INEGI referentes a la mortalidad en nuestro país, en el año 2006 se registraron en México 494, 471 defunciones, 55.4% sucedieron en hombres y 44.6% en mujeres. Los tumores malignos ocupan el tercer lugar en la lista de principales causas de defunción en el país; por dicha causa fallecieron 63, 888 personas, el volumen

representa 12.9% del total de defunciones registradas en el año. En menores de un año los tumores malignos fueron causa de setenta y tres decesos. Dicha causa se encuentra entre las catorce principales de este grupo demográfico. En la población de 1 a 4 años de edad, los tumores malignos son la cuarta causa de muerte (7.7% del total); la leucemia representó 48.5% de los decesos. En el grupo de 5 a 14 años, los tumores malignos representan la segunda causa de mortalidad, con 16.3% de los decesos; la leucemia provoca poco más de la mitad (52.2%) de los fallecimientos ocurridos por cáncer en el grupo (www.inegi.gob.mx). En el Estado de Colima, en el año 2004, se hizo un diagnóstico de cuatro niños con patología pediátrica, y sólo dos fueron diagnosticados con leucemia; para el año 2005 se realizaron diez diagnósticos de tumores malignos y sólo dos fueron leucemias; en el año 2006 se realizaron veintidós diagnósticos de los cuales sólo nueve resultaron con leucemias, y en este mismo año hubo cuatro defunciones cuyo origen fue esta enfermedad. En lo que se refiere al género y edad de los niños afectados por este mal, dentro del Hospital Regional

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de Colima (HRC) es variable; se tiene la misma proporción de ambos sexos. Es importante mencionar que los pacientes que atiende el HRC oscilan entre las edades de un mes de nacido hasta dieciocho años; dichos pacientes presentan diferentes tipos de tumores, pero la incidencia máxima de las leucemias es entre los 4 y 8 años de edad, y en el caso de éstos cuando son cerebrales la incidencia es en niños más pequeños, porque son de tipo embrionarios que pueden aparecer desde lactantes, así mismo los óseos, que son característicos de los adolescentes y dentro del hospital hay una incidencia de adolescentes de catorce años de edad que presentan esta última enfermedad. Como se puede observar, el índice de casos de niños con leucemia en el estado de Colima ha ido aumentando, y recordemos que estos menores son miembros de una familia, las cuales se están enfrentando un proceso acelerado de cambios derivados de esta enfermedad. Es importante mencionar que los pacientes con leucemia y los padres de éstos tienen necesidades especiales debido a la dinámica que se vive cuando este sistema se encuentra en una crisis, sobre todo si la enfermedad es diagnosticada en el niño, es por ello que se consideró conveniente realizar una investigación sobre “La dinámica familiar de niños con leucemia”, debido a las necesidades que se advirtieron en los niños que padecen leucemia y se encuentran recibiendo tratamiento en el Hospital Regional de Colima, ya que se observó que las familias de los menores están sometidas a una situación difícil en sus vidas, por lo que además de investigar los cambios de la dinámica a partir de que a un integrante de ésta se le detecta leucemia, se obtuvo información sobre la manera en que afrontan el problema. La familia es el factor más importante para el desarrollo social del individuo, es por esto que dentro de ella se debe tener una dinámica funcional basándose en la comprensión, confianza, apoyo,

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comunicación y sobre todo solidaridad mutua entre sus miembros. Bravo, Campos & Hernández (1999) señalan que “cuando en la familia se presenta la noticia de la enfermedad (como es el caso de la leucemia) en cualquiera de sus miembros, se muestran toda clase de sentimientos y emociones, desde los más sensibles (amor, cariño, ternura), hasta las más crueles como el coraje, el odio, pasando por la compasión y el rechazo”; el hecho de que los integrantes de ésta vivan sentimientos encontrados probablemente una de las razones sea la poca información que tienen respecto al cáncer, también la desesperación al sentir la salud robada en un ser querido, la incertidumbre ante un diagnóstico que relacionamos inmediatamente con la muerte y todo esto dominado irracionalmente por el pensamiento inherente a todo ser humano. METODOLOGÍA El presente estudio tuvo como finalidad conocer si la dinámica familiar cambia a partir de que a un integrante de ésta se le detecta leucemia, con el propósito de identificar si se presentan modificaciones en los roles familiares. Para con ello responder a nuestra pregunta de investigación: ¿cuál es la dinámica de la familia, cuando uno de sus integrantes presenta leucemia, así como los posibles cambios de roles que se pueden presentar en ella? Por lo tanto, nuestra investigación se realizó bajo el enfoque cualitativo, a nivel exploratorio, el contexto fue el Área de Oncología Pediátrica del Hospital Regional de Colima (HRC). El tipo de diseño del proceso de investigación que se realizó, es el microetnográfico. Se aplicó el método etnometodológico, por lo tanto en nuestro caso en particular se analizó el comportamiento, actividades y funciones que desempeña cada integrante de la familia del niño con leucemia. El tipo de muestra que utilizamos fue de casos tipo, la elección de nuestros sujetos la


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definimos de acuerdo con las siguientes características: familias que acudan a dicha institución tomando en cuenta ser familia del niño con leucemia, ser mayor de dieciocho años y tener un cuidado activo del niño. Por lo tanto, las entrevistas fueron realizadas a cuatro madres de familia de niños con leucemia. En esta investigación se utilizaron diferentes técnicas para la recolección de datos, siendo éstas: la observación no participante, la aplicación de entrevista estructurada exploratoria y a profundidad. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Alteraciones de la dinámica familiar de los niños con leucemia De acuerdo con Minuchin (1986), las dinámicas familiares son aquellas situaciones empíricas manifestadas dentro de un núcleo de personas denominadas familia; según el enfoque sistémico, la dinámica comprende los aspectos suscitados en el interior de ésta, donde todos y cada uno de los miembros están ligados a los demás por lazos de parentesco, relaciones de afecto, comunicación, límites, jerarquías o roles, toma de decisiones, resolución de conflictos y las funciones asignadas a sus miembros (p. 93). Los cambios que se presentan en las dinámicas cuando un niño padece leucemia, son irreversibles

debido a que experimentan diversas situaciones, como el cambio de domicilio al trasladarse de su lugar de origen al hospital, dejando a los demás integrantes de ésta al cuidado de otra persona, que puede ser su pareja o bien un abuelos, tíos o cuñados; también se vieron casos en los cuales los padres tuvieron que cambiar de trabajo para poder sufragar los gastos que ocasiona tener un hijo con este tipo de enfermedad, así como el mantenimiento de dos casas: la que se instala cerca del Hospital Regional y la que se queda con el resto de la familia, además se pudo observar que se da un cambio en todas las actividades que ésta venía realizando, a partir del diagnóstico que se tiene del niño con leucemia. De acuerdo con los resultados de la investigación, las familias de niños con leucemia permanecen mucho tiempo fuera de sus hogares, por lo que no mantienen comunicación adecuada debido al distanciamiento que existe entre ellos, a consecuencia de esto aparecen numerosos conflictos que alteran las situaciones psicoafectivas que mantenían unido a este sistema. Desde el diagnóstico de la leucemia en adelante, la enfermedad desafía la relación entre los padres, entre los hermanos y el balance completo de la vida de éstos, modificándose así la dinámica. Por ello coincidimos con el autor Minuchin, ya que consideramos que la dinámica familiar debería ser armónica para que el sistema funcione debidamente, pero cuando éste pasa por una crisis como lo es la enfermedad se pueden romper los lazos familiares que la mantenían unida, debido a las situaciones que se suscitan durante el proceso de la enfermedad. Pero, sobre todo, se presentan modificaciones en los roles que venían desempeñando algunos de los integrantes del sistema. Roles Familiares Analizando el papel que juega la familia en la definición de los roles de cada uno de los miembros de ésta, Galinberti (2002) considera la adopción de un rol a partir de la infancia en relación con las

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expectativas de los padres acerca del niño, como la primera forma de estructuración de la identidad. Dicha función es interiorizada basándose en el sexo, la edad, la posición en ésta, mediante los procesos de identificación. Que constituyen los canales de las primeras transacciones entre niño y padres (p. 976). En lo que se refiere a los roles de los padres, se considera que existen diferencias entre los roles que cada uno de los miembros de la pareja desempeña dentro de ésta; sin embargo, la sociedad siempre asignó una mayor importancia al papel de la mujer en la crianza de los hijos. De igual forma, reconoce que el rol del padre es fundamental tanto para el correcto desarrollo de los niños como para su futura vida adulta. Mientras que las madres tienden a dominar la educación de los hijos, los padres también desempeñan un papel muy importante en su desarrollo psicológico, emocional y social. Los niños que desde el nacimiento crecen con una amplia influencia de sus papás en su educación tienen algunos beneficios, como por ejemplo: identidades más definidas, mayor capacidad de tener y conservar lazos significativos, mayores habilidades para desempeñarse solos, entre otros. Lo mencionado anteriormente se refiere a los sistemas “sanos”, es decir, familias que no están en crisis, ya que en el momento en que una de ellas atraviesa por una situación que puede alterar la dinámica de ésta, los roles de los padres en ocasiones se modifican. Las situaciones que pueden alterar la dinámica son diversas, una de éstas puede ser cuando uno de los miembros de este sistema presenta una enfermedad crónico degenerativa, como es la leucemia, es importante mencionar que este trabajo de investigación se centra específicamente en dicha enfermedad, cómo ésta afecta y así mismo la modificación de los roles de los padres. En el momento en que uno de los hijos es quien padece leucemia, el cuidado de éste principalmente

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recae en la madre, ocasionando algunas modificaciones en la dinámica de este grupo primario. Respecto a esto, Barranco (1999) menciona que el cuidado del niño con leucemia podría recaer normalmente en una o dos personas, casi siempre en la madre, padre y/o hermana (o) del niño. Ocasionando una falta de distribución de las tareas, que conlleva a conflictos importantes en el cuidado del niño, denominado estrés del cuidador, presentando trastornos depresivos, cansancio, somatizaciones y gran dependencia médica y farmacológica, y esto ocasiona modificaciones en la dinámica familiar (p. 253). En esta investigación, en las cuatro personas entrevistadas se pudo comprobar que el cuidado de los niños con leucemia siempre recae en la madre, ocasionando cansancio, estrés, depresión y preocupación por la salud del niño(a) enfermo. Es decir, la mujer ha sido quien más fielmente ha asumido la función de cuidador. Además de sufrir modificaciones los roles de los padres, también hay cambios en la dinámica, ya que de acuerdo con los resultados de nuestro objeto de estudio, se puede observar que en el momento de que se le diagnosticó leucemia a uno de los hijos ésta sufre alteraciones, ya que se encuentra en una crisis, puesto que si la madre es la única que se encarga del cuidado de los hijos y al presentar uno de ellos una enfermedad progresiva como es la leucemia, es precisamente en ella en quien recae el cuidado del enfermo, por lo que se ven en la necesidad de sustituir el rol de la madre, siendo en algunos casos el padre quien la suple, como fue el caso de dos de las personas entrevistadas; o, en su defecto, como sucedió con las otras dos objeto de estudio; un integrante de la familia extensa tomó el rol de madre, realizando las funciones que a ésta le corresponden como las actividades que se realizan en el hogar y el cuidado de los demás hijos. En cuanto a los roles que desempeñan los hijos, en algunos casos son ellos los que se encargan del cuidado del niño enfermo,


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únicamente cuando son mayores de edad y sienten la responsabilidad de apoyar a los padres en la atención y seguimiento del proceso de la enfermedad. Redes familiares y sociales de soporte Es importante mencionar que las redes familiares, según el autor Barranco (1999), son constructos simbólicos que entretejen los sistemas y subsistemas humanos con el fin de satisfacer necesidades de diverso orden, entre las cuales en el ámbito comunitario se destaca la solidaridad y apoyo emocional en torno a situaciones que se viven en común. Los individuos y familias son capaces de desarrollar redes. En particular las redes se dan por lazos fuertes de unión, afecto y apoyo para el sostenimiento del sistema; además, la solidaridad que se da entre la familia nuclear y extensa a causa de la enfermedad del niño, constituyendo un apoyo mutuo para sobrellevar la enfermedad. Entre las redes familiares o sociales, tenemos a las primarias: este tipo de red hace referencia a las relaciones más próximas que establecen los integrantes de la familia; se convierten en lazos fuertes de unión, afecto y apoyo para el sostenimiento de ésta. En la investigación se observó que existe este tipo de red debido a que existen diferentes vínculos primarios que han establecido para apoyarse mutuamente y distribuir las tareas del hogar y el cuidado de los hijos que se encuentran alejados de los padres. Otro tipo de red que se da, son las secundarias/extrafamiliares, que corresponden a los vínculos que las familias establecen en el contexto comunitario y social. En este tipo de redes se construyen lazos y relaciones de auto ayuda, cooperación y solidaridad, con el propósito de alcanzar solución a dificultades compartidas, sueños conjuntos o proyectos en común. Este tipo de red se identificó dentro del Hospital Regional con las madres de los niños internados en el Área de

Oncología; aunque nunca han participado en grupos de auto ayuda, se constató la unión y la solidaridad que se brindan mutuamente colaborando en el cuidado del niño con leucemia, cuando una de las madres se aleja del hospital para realizar algunas actividades que tienen que ver con la enfermedad de éste, como la compra de medicamento o trámites para realizar algún estudio, e incluso actividades personales como salir a bañarse, comer, descansar, y los dejan al cuidado de personas que se encuentran en el hospital por una situación similar. Otras redes que surgen en estas situaciones, son las institucionales: éstas circunscriben los servicios y apoyo de tipo institucional con que cuentan las familias, ya sea para superar sus dificultades o para alcanzar mejores niveles de vida; las cuatro personas entrevistadas han recibido ciertos tipos de apoyo de algunas instituciones para costear los gastos del tratamiento de la enfermedad; por ejemplo, del Patronato de la Beneficencia Pública y del DIF estatal, incluso del hospital, pues con el Seguro Popular se cubre la mayoría de los servicios con los que cuenta esta institución. De acuerdo con los resultados encontrados en la investigación de campo, podemos afirmar que cuando existen redes familiares o sociales de soporte a los padres de niños con leucemia, éstos se dan cuenta que no están solos y que hay muchas personas a su alrededor que los apoyan y que comprenden la

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situación por la que están pasando; se comparten los problemas y todos aprenden, porque se aconsejan entre sí. Se descubre que hay otras personas que tienen los mismos problemas y que, sin embargo, no se dan por vencidas. Se aprende a ser solidario y a dar apoyo desinteresado; en estas situaciones, es común escuchar: “vale más un abrazo, escuchar, dar un consejo o acompañar a la persona”. Además, también reciben confianza, amor y apoyo de algunos de los profesionales involucrados en el tratamiento de la enfermedad, encontrando en ellos amigos en quienes apoyarse.

anuncia” una enfermedad oncológica en uno de sus miembros, en el grupo como un todo se produce una crisis entre la organización estructural y funcional de éste y las demandas derivadas de los nuevos acontecimientos de la vida que se afrontan y que causan desorganización en el seno familiar. Las respuestas a esa situación dependen de una estructura previa de funcionamiento, de las experiencias acumuladas de afrontamientos a eventos importantes y una serie de mitos, creencias y tradiciones que se desarrollan y establecen alrededor del tiempo de esta historia.

Las redes han constituido una forma de ayuda entre las familia de niños con leucemia para afrontar y sobrellevar la enfermedad, ya que en los momentos de crisis o recaída de éstas, los vínculos familiares y sociales se activan dando un soporte necesario para superar la enfermedad. Cada red es un nuevo aprendizaje, y un reto para alcanzar más y mejores resultados.

Cuando la familia contribuye en los cuidados del enfermo, tiene que recibir la atención e instrucción necesarias por parte del equipo de cuidados, para no influir negativamente en la evolución del niño. Por lo que en el cuidado debe incluirse a cada uno de los miembros; las estrategias que se utilicen para cuidar al enfermo dependerán de su historia, organización y estructura, ya que cuando ésta se involucra en el cuidado del niño no sufrirá tanto desgaste físico y emocional y el proceso de duelo no sería tan doloroso al reflexionar sobre el trabajo realizado. Por el contrario, cuando no responden de manera similar ante este acontecimiento se presenta incapacidad de los miembros para ofrecer una respuesta adecuada a las múltiples demandas y necesidades del niño enfermo, lo que conocemos como claudicación familiar.

Organización de la familia Para Minuchin (1976), es importante que la familia posea una estructura estable, apta para proporcionar a sus miembros las capacidades de adaptación a condiciones externas siempre cambiantes, equilibrando en su seno tendencias homeostáticas y tendencias al cambio. Todo sistema, aunque en apariencia caótico, tiene una compleja estructura de funcionamiento y convivencia. Cada uno de ellos está compuesto de subsistemas funcionalmente definidos, que mantienen unos límites dinámicos y se relacionan unos con otros según una estructura jerárquica establecida a lo largo de su formación. En la fase en la que la familia tiene hijos pequeños, deberá satisfacer el sentido de pertenencia y destacar las tendencias homeostáticas; luego paulatinamente deberá satisfacer las exigencias de diferenciación y favorecer el cambio de estructura y organización (pp. 136-137). A partir del momento en que en un sistema “se

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De acuerdo con los resultados obtenidos en los sistemas con esta problemática, su organización se modifica tanto en la familia nuclear como en la extensa. En la primera mencionada, la organización consiste en que la madre se haga responsable de los cuidados y atención del niño enfermo, que el padre realice actividades del hogar y aporte los recursos necesarios; en la segunda un miembro de ésta cuida a los demás integrantes de la primera proporcionando apoyo moral, alojamiento, ayuda en labores del hogar. Por lo tanto, los cambios que se originan en su dinámica afectan a todos los integrantes de ésta; la


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organización que se tiene no es asignada por ningún integrante, sino que se va dando de acuerdo a las necesidades que se tienen dentro del sistema, ya que el apoyo mutuo y la manera de sobrellevar la enfermedad dependen de la manera en que se organicen para brindar a todos sus integrantes una buena forma de superar la crisis en la que se encuentra. Es importante señalar que, al presentarse una enfermedad como la leucemia, ésta no únicamente repercute en la dinámica u organización familiar y roles de los integrantes, sino que también genera diferentes problemas que repercuten aún más en la crisis por la que están pasando. Problemática familiar La enfermedad desafía la relación y comunicación entre todos los miembros del sistema, ocasionando una crisis familiar, un desequilibrio emocional y problemas económicos. Para Liberman (1979), ésta involucra problemas físicos, económicos y emocionales. Los niños hospitalizados sufren separación del hogar, dolor, procedimientos médicos atemorizantes y, a menudo, consecuencias futuras. Los resultados encontrados en la investigación demuestran que en la mayoría de las familias de niños con leucemia se presentan problemas económicos, puesto que se ven obligadas a cambiar de lugar de origen para trasladarse a Colima, donde se lleva el tratamiento del niño; por lo tanto, se ven en la necesidad de rentar una vivienda mientras el niño se encuentra hospitalizado, ocasionando gastos extras para el transporte, alimentación y el costo excesivo de la enfermedad, ya que el tratamiento completo, sólo de quimioterapia, aproximadamente oscila en su costo real entre 50 mil y 300 mil pesos. Además de los problemas económicos tienen problemas de comunicación, debido a que se encuentran alejados unos de otros y no existe interacción entre todos los integrantes. Otra situación identificada son problemas emocionales, ya que todos los integrantes del sistema

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se muestran susceptibles por el proceso riguroso de la enfermedad, los hijos que se encuentran alejados de los padres presentan rebeldía, aislamiento, tristeza y soledad. El tratamiento ocasiona un sufrimiento inevitable, creando una intensa atmósfera de angustia por la presencia más o menos explícita de la muerte. La primera manifestación es emocional, al ser testigos del proceso de deterioro del niño, y de acuerdo a su historia familiar, sus mitos y experiencias previas, estas manifestaciones podrán o no hacerles daño, incluso haciendo que aparezcan síntomas físicos similares a los del niño. Ninguna de éstas que haya tenido que convivir con una enfermedad fatal sale ilesa de esa experiencia, pues debe enfrentarse permanentemente a desgastantes exigencias y cambios. Respecto a los niños que presentan la enfermedad, éstos sufren por la separación de la familia y el distanciamiento con los hermanos; también al no poder realizar las actividades que regularmente hace un niño de su edad, como jugar, convivir con otros niños e ir a la escuela. Además, físicamente sufren por los procedimientos médicos que se tienen debido al tratamiento y la aparición de síntomas como disnea, convulsiones, hemorragias, vómitos, fatiga y dolor. Como se puede observar, son varios los problemas que puede generar la presencia de la enfermedad de leucemia, que van desde físicos y económicos hasta los emocionales. Respecto a estos últimos, los miembros de la familia experimentan diferentes sentimientos, que los convierten en personas volubles ante la situación. Sentimientos de la familia ante la enfermedad Ante el diagnóstico de la leucemia en un hijo la familia pasa por una gran tensión, lo cual ocasiona un gran desafió para sus miembros. Desde ese momento los sentimientos que pasan por los padres, hermanos e integrantes de la familia extensa ocasionan una crisis emocional, afectándoles física y emocionalmente. Es

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por esto que se consideró necesario reflexionar sobre los sentimientos que surgen ante la noticia de la enfermedad, ya que como señala Liberman (1979), cuando ésta se presenta en un niño los padres quizás sean incapaces de aceptar o admitir inicialmente que la muerte sea una posibilidad. Las familias de los niños enfermos se sienten irritables, culpables y afligidas. El dolor y la tristeza crónicos son parte de la vida de los padres de niños crónicos o gravemente enfermos (pp. 50-51). Por otra parte, Barranco (1999) menciona que la familia se ve profundamente afectada cuando se diagnostica la leucemia, cada uno de sus miembros puede sufrir igualmente una crisis más o menos profunda, en razón de los vínculos afectivos que le unen a la persona enferma (p. 249). En esta investigación la reacción que comúnmente manifiestan los integrantes de la familia ante la noticia de la enfermedad es de tristeza, debido a que se niegan a aceptar que su hijo presente leucemia. Los estados depresivos son frecuentes, ya que al avanzar la enfermedad se enfrentan a diversas etapas de crisis; durante esta fase surgen sentimientos de dolor, confusión y desaliento, también puede darse trastornos por ansiedad al ver a los niños enfermos. De igual forma se presenta preocupación por su economía, emociones y reacciones contradictorias derivadas del agotamiento físico y emocional, aislamiento de los integrantes de ésta, estrés debido a las constantes visitas al hospital, al acompañamiento a consultas, análisis y tratamientos, largas noches de acompañamiento. Como podemos observar, los sentimientos que viven los integrantes del sistema en ocasiones se encuentran en constante cambio, ya que les es muy fácil pasar de un estado emocional a otro completamente opuesto al anterior, por ejemplo, de la alegría a la tristeza, de la tranquilidad a la preocupación o desesperación. Estos cambios bruscos de estados de ánimos, se presentan más al momento de que el niño recibe el tratamiento de quimioterapia.

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Por todo lo anterior, podemos decir que la leucemia trae consigo diferentes problemáticas para la familia, que van desde las alteraciones que sufre la dinámica de ésta y el cambio en los roles de sus integrantes hasta los problemas derivados de esa enfermedad, entre los que podemos mencionar vulnerabilidad en los sentimientos, así como problemas económicos ocasionados por el costo del tratamiento. CONCLUSIONES La investigación denominada: “Cambios en la dinámica familiar de niños con leucemia”, es de suma importancia para la disciplina de trabajo social, ya que a través de ella nos percatamos que éstas sufren una crisis cuando se presenta dicha problemática, alterando las relaciones al interior de este sistema; es por eso que, de acuerdo con los resultados de esta investigación, consideramos que se requiere de un apoyo profesional para enfrentar los cambios derivados de la presencia de la enfermedad. Consideramos que este trabajo de investigación es una fuente de información que proporciona datos relevantes acerca de los cambios en la dinámica de niños con leucemia, además de las problemáticas a las que se enfrentan, con el propósito de que estudiantes de la disciplina y población en general se sensibilicen y conozcan la manera en que se pueden enfrentar a algunas enfermedades que ocasionan una crisis en el sistema familiar y cómo sobrellevar esto. Los roles familiares cambian ante la presencia de la enfermedad, así como la organización del sistema. Es importante mencionar que en apoyo a esta situación surge la “figura de las redes” que son los miembros de la familia extensa, quienes en ocasiones son los que se hacen cargo de la atención y cuidados de los demás integrantes del sistema cuando éste se tiene que separar (unos se quedan en el lugar de origen y el padre, madre e hijo enfermo se trasladan a la cuidad de Colima para recibir tratamiento), lo cual ocasiona en los hijos que se quedan bajo el cuidado de un tío o abuelo un cambio en su conducta y


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comportamiento. Tomando en cuenta que la enfermedad no nada más afecta al niño sino a todo el sistema, siendo más fuerte el impacto para la persona que cuida al enfermo (cuidador), se considera imprescindible que haya adecuada par ticipación entre el equipo multiprofesional para dar una atención integral al niño y a los padres de éste; además, se considera que el trabajador social debe ser un profesional capacitado para responsabilizarse de la atención integral del niño y su familia, ya que es poca la participación de éste en el tratamiento de la enfermedad, puesto que actualmente sólo es responsable de realizar un registro de los niños que ingresan al hospital y en ocasiones hace gestiones en otras instituciones para adquirir algunos medicamentos. Además, opinamos que es indispensable que el trabajador social utilice metodología propia de la profesión e incluya modelos de intervención en familia para proporcionar una atención de calidad y de manera integral a todos los integrantes de ésta.

Es importante resaltar que la atención de este problema de salud también compete al Estado, ya que recordemos que es éste quien otorga el presupuesto a las instituciones de salud para el funcionamiento de éstas, por lo que sugerimos que las máximas autoridades de la Secretaría de Salud realicen las gestiones correspondientes para que se contrate más personal especializado en esta enfermedad, sobre todo en el Área de Oncología y Psicología. Respecto al personal de apoyo del oncólogo (trabajadores sociales, psicólogos y enfermeros), sugerimos que se les proporcione capacitación para que como grupo multiprofesional brinden atención integral a toda la familia. De igual forma, hacemos un llamado a las organizaciones no gubernamentales, a la sociedad civil, a los diferentes estudiantes y profesionistas en el área de la salud, para que se involucren en proyectos de intervención en beneficio de estas familias.

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Arias Soto Patricia/Covarrubias Ortiz Elba/Preciado Jiménez Susana

Castellán, Y. (1985). La familia. México: Fondo de Cultura Económica. Hernández, R. (2007). Metodología de la investigación. México DF: McGraw Hill. Hoekelman, L. (2003). Atención primaria en pediatría. España: Océano. Kisnerman, N. (1990). Salud pública y trabajo social. Buenos Aires: Hvmanitas. Liberman, F. (1979). Trabajo Social el niño y su familia. México: Pax-México. Minuchin, S. (1976). Técnicas de terapia familiar. México: Paidós. Minuchin, S. (1984). Técnicas de Terapia Familiar. Bogotá: Plaza y Janés. Real, C. (2004). El impacto de la calidad de vida y dinámica familiar del cuidador del paciente con insuficiencia renal crónica en diálisis peritonial continua ambulatoria. Tesis para optar el título de médico familiar, Facultad de Medicina. Universidad de Colima, Colima, Col. Rodríguez, A. (2006). Hospital regional de Colima. Manuscrito no publicado, Oncóloga infantil, Colima, col. Sánchez, J. (1979). Familia y sociedad. México: Joaquín Mortiz. Vuelvas, L. (2006). Desarrollo integral para la familia. Manuscrito no publicado, Trabajadora Social. Colima, Col. Internet: Cibanal, L. (2004). Teoría general de sistemas. Extraído el 10 de noviembre, 2006, de http://www.perso.wanadoo.es/aniorte_nic. Instituto Nacional del Cáncer. (2006). Extraído el 17 de octubre, 2006, de http://www.inc.com.mx. Organización Mundial de la Salud. (2006). Extraído el 14 de noviembre, 2006, de http://www.oms.com.

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Dinámica familiar de niños con leucemia


Lilienne Rose Gachón Pastén Directora de Carrera Trabajo Social de la Universidad Tecnológica de Chile.

Susana del Carmen Olivares González Docente y Supervisora de Prácticas Trabajo Social de la Universidad Tecnológica de Chile.

COMPETENCIAS PROFESIONALES DEL SUPERVISOR DE PRÁCTICAS EN LA CARRERA DE TRABAJO SOCIAL SEGÚN ANÁLISIS FUNCIONAL

La práctica, en la formación profesional del alumno de la carrera de trabajo social, tradicionalmente ha constituido uno de los aspectos más relevantes de la academia. En este sentido, menciono a Castañeda y Salamé (2005) en torno a la importancia de la práctica: “Las prácticas profesionales se reconocen como un núcleo central dentro de la formación profesional en trabajo social”1. Conjuntamente, el proceso de supervisión de dichas prácticas guiadas se re significa a partir de la propia experiencia profesional de trabajadores sociales, cuya función primordial será, desde su propio rol docente, facilitar, acompañar y guiar el proceso de formación profesional en el ámbito ético y moral, metodológico y técnico, actitudinal y formal; en este sentido, cabe mencionar lo siguiente: “El proceso de supervisión que acompaña las prácticas se constituye en una instancia formadora por excelencia, ya que es una relación muy cercana entre docente y estudiante, que permite acompañar y apreciar, desde una perspectiva humana integral, el proceso de crecimiento y maduración profesional del alumnado, donde la formación ética y valórica adquiere un papel protagónico” (Castañeda y Salamé, 2005). En el contexto de la formación profesional de trabajadores sociales, el supervisor de prácticas, correspondiente a un profesional trabajador social o

asistente social guiará el proceso práctico de alumnos y alumnas durante el proceso de formación. En este contexto, se hace necesario introducir métodos evaluativos que nos permiten reflexionar con relación a ciertos desempeños, toma de decisiones, proporcionar retroalimentación y determinar necesidades de capacitación implícitos para los profesionales involucrados en la función de supervisión. El presente trabajo tiene por finalidad dar a conocer antecedentes generales acerca de las competencias del supervisor de práctica, lo que permite introducirnos en una experiencia enriquecedora, ya que este análisis se desarrolla en el marco de los procesos académicos formativos, considerando pertinente el poder determinar las competencias del cargo de supervisor de práctica, a fin de establecer un perfil profesional. Los resultados de esta experiencia entregan una caracterización de las competencias, pudiendo realizar comparaciones entre lo ideal y lo real por medio de la evaluación de competencias determinada por criterios de desempeño. En este sentido, el método de evaluación de desempeño adquiere real importancia en términos de permitir un proceso sistemático de la obtención de datos válidos y fiables.

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En este contexto, el levantamiento de perfiles por competencias mediante la aplicación del modelo funcional, nos permitirá conocer el perfil por competencias de acuerdo a ciertos y determinados desempeños, desde el deber ser del supervisor de prácticas. Por centrarse en desempeño de capacidades, aporta a la formación continua. Desde el recurso humano aporta, además, con un enfoque sistémico e integrador de la gestión, selección, inducción, evaluación, capacitación, desarrollo, compensación y desvinculación. Pasa a ser un actor estratégico, ya que influye en los resultados del servicio, a través de las personas. Se debe mencionar, además, que la aplicación del modelo funcional se asocia al alineamiento de las metas organizacionales con los desempeños de los trabajadores. Metodología Para realizar el caso práctico de las competencias se seleccionó un supervisor de práctica de la carrera de trabajo social, utilizando el Modelo Funcional de Competencias, el cual se utiliza como técnica para identificar las competencias laborales inherentes a una función productiva, siendo flexible en su aplicación. La aplicación de este modelo, implica que en su elaboración se siguen ciertas reglas encaminadas a mantener uniformidad de criterios, como es la redacción del propósito principal, función clave que se elabora siguiendo la estructura; verbo + objeto + condición. El análisis funcional no es exacto, tampoco describe tareas circunscritas de un puesto de trabajo; sin embargo, permite establecer las funciones desarrolladas en el contexto del ámbito ocupacional, evitando con esto que las funciones queden reducidas a un puesto específico; identifica, además, funciones delimitadas separándolas del contexto laboral específico; incluye funciones cuyo inicio y fin sea plenamente identificable; utiliza estrategias deductivas yendo de lo general a lo particular. Todo lo

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anterior lo convierte en una herramienta representativa, lo que constituye un valor. Se cuenta con un proceso de identificación a través de la observación, la entrevista de incidentes críticos y el estudio de las actividades y requisitos del trabajador y los factores técnicos y ambientales de la ocupación. Comprende la identificación de las tareas de la ocupación y las habilidades, conocimientos, aptitudes y responsabilidades que se requieren del trabajador para la ejecución satisfactoria de la ocupación, que permiten distinguirla de todas las demás. Análisis Funcional, de Sydney Fine, es una técnica para identificar las competencias laborales inherentes a una función productiva. El modelo funcional permite determinar “Criterios de Desempeño”, a diferencia de los modelos conductistas, los que se centran en la descripción de comportamientos para alcanzar un desempeño superior (competencias distintivas) o estándar (competencias genéricas). El modelo funcional es la descripción de resultados en un puesto determinado. Comportamientos mínimos necesarios para un desempeño aceptable (competencias funcionales). Dichas competencias funcionales implican la siguiente premisa: resultados mínimos que garanticen cumplir estándares mínimos de productividad, calidad y seguridad requeridos para asegurar las metas. Resultados Corresponde, en primer lugar, determinar la descripción del cargo, el cual deberá contemplar un


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profesional trabajador social o asistente social con conocimiento en las metodologías y técnicas de intervención del trabajo social, con manejo de habilidades sociales, comunicación efectiva, pensamiento reflexivo, manejo de grupo, experiencia pedagógica. Manejo de tecnologías computacionales de nivel básico. Con tres a cinco años de experiencia en el ejercicio profesional. Desde la aplicación del modelo funcional se estableció como propósito principal el de coordinar y supervisar procesos de práctica de la carrera de trabajo social de la Universidad Tecnológica de Chile INACAP. Estableciendo, a partir de ello, las siguientes funciones claves: 1. Examinar los procesos de práctica en terreno correspondiente a las metodologías de inter vención social; 2. Conocimiento teórico práctico de las metodologías de intervención del trabajo social; 3. Gestión de talleres metodológicos según metodologías de intervención; 4. Evaluar el proceso integral del alumno según la práctica a desarrollar. A continuación se entregará un breve resumen de cada uno de los elementos obser vados anteriormente, de acuerdo con criterios de desempeño, considerando la función clave, la subfunción y los elementos de éstas. Se debe considerar que el criterio de desempeño en este modelo es la unidad mínima a cada función clave.

retroalimentación entre el alumno y el centro de práctica debe ser determinada de manera precisa según el proceso de alumnos; g). El número de supervisiones es determinado de manera precisa, de acuerdo con las características del alumno y la práctica; h). Las fortalezas y debilidades de los alumnos son especificadas con pertinencia y detalle; i). Los centros de práctica son asignados de manera pertinente, según resultado del diagnóstico; j). Los centros de práctica son asignados de manera pertinente, según resultado del diagnóstico; k). La pauta de entrevista es elaborada detalladamente de acuerdo al tipo de práctica; l). La entrevista aplicada al supervisor en terreno debe ser retroalimentada con el alumno de manera oportuna, de acuerdo al tipo de práctica, m). Los ámbitos a desarrollar en la entrevista deben ser determinados de manera precisa, según nivel de intervención de la práctica. Función clave: “Conocimiento teórico práctico de las metodologías de intervención del trabajo social”. Se establecieron los siguientes criterios de desempeño: a). Las etapas del proceso metodológico deben ser identificadas y aplicadas correctamente por el supervisor; b). Los modelos de intervención deben ser identificados y aplicados correctamente por el supervisor; c). El perfeccionamiento debe ser permanente en el tiempo por parte del supervisión en

Función clave: “Evaluar el proceso integral del alumno según la práctica a desarrollar”, se establecieron los siguientes criterios de desempeño: a). El ingreso de los alumnos al centro de práctica es coordinado oportunamente con las instituciones; b). El alumno debe ser presentado oportunamente al centro de práctica con el respectivo protocolo; c). La inducción al centro de práctica es entregada ordenadamente a los profesionales de las instituciones; d). Las coordinaciones con los supervisores en terreno deben ser planificadas de manera sistemática; e). La aplicación de las pautas de evaluación debe ser precisa por parte del supervisor de práctica; f). La

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los tres niveles de intervención; d). Las etapas del proceso metodológico deben ser identificadas y aplicadas correctamente; e). Los modelos de intervención deben ser identificados y aplicados correctamente; f). El perfeccionamiento profesional debe ser permanente en el tiempo; g). Las etapas del proceso metodológico deben ser identificadas y aplicadas correctamente. Función clave: “Gestión de talleres metodológicos según metodologías de intervención”. Se establecieron los siguientes criterios de desempeño; a). Los contenidos de cada taller deben de ser determinados de manera pertinente, según programa de asignatura; b). Las evaluaciones para cada taller deben ser señaladas a los alumnos de manera precisa al iniciar el semestre; c). Los textos sobre metodología de intervención son analizados en profundidad y sistemáticamente, según nivel de intervención de la práctica; d). Los textos sobre técnicas de intervención son analizados en profundidad y sistemáticamente, según el nivel de intervención; e). Las guías de trabajo deben ser confeccionadas claramente para el posterior análisis del alumno; f). El portafolio de evidencias debe ser mantenido de manera actualizada y con el material de apoyo. Función clave: “Evaluar el proceso integral del alumno según la práctica a desarrollar”. Se establecieron los siguientes criterios de desempeño: a). Las tutorías deben ser planificadas de manera rigurosa para el semestre; b). Las tutorías deben ser registradas de manera oportuna en la respectiva carpeta personal del alumno; c). La relación con el alumno debe ser sustentada en la honestidad de las partes; d). Los alumnos deben ser motivados de manera permanente por el supervisor; e). Los informes de práctica deben ser corregidos de manera objetiva por parte del supervisor; f). Las exposiciones orales deben ser evaluadas por el supervisor mediante una pauta preestablecida. En relación con lo expuesto anteriormente, se establecen como competencias básicas al desempeño

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profesional las siguientes: Debe examinar los procesos de práctica en terreno de los alumnos de la Universidad Tecnológica de Chile INACAP, según nivel de intervención. El contexto de las competencias son las diferentes instituciones tanto públicas como privadas con que la Universidad Tecnológica de Chile se coordina para la realización de las prácticas. Por ende, el nivel de conocimiento se centra en conocer la red social y los ámbitos en los que trabajan las instituciones. Evidenciando una base de datos de las instituciones, realizar supervisiones en terreno (mínimo dos) y realizar registros correspondientes. En este contexto, las conductas esperadas serían: manejo computacional nivel usuario, mantener buenas relaciones para establecer las coordinaciones con los centros de práctica y visitar el 100% de los centros. Debe tener conocimiento teórico práctico de las metodologías de intervención. Se establecieron los siguientes criterios de desempeño: a). Las etapas del proceso metodológico deben ser identificadas y aplicadas correctamente por el supervisor; b). Los modelos de intervención deben ser identificados y aplicados de manera correcta por el supervisor; c). El perfeccionamiento profesional debe ser permanente. El contexto de las competencias son los diferentes espacios pedagógicos donde se desempeña el supervisor. Debiendo evidenciar planificaciones de talleres y tutorías con los alumnos. Debe gestionar talleres metodológicos para los alumnos que realizan sus prácticas. Se establecieron los siguientes criterios de desempeño: a). Los contenidos de cada taller deben ser determinados de manera pertinente, según el programa de asignatura; b). Las evaluaciones para cada taller deben ser señaladas a los alumnos de manera precisa al iniciar el semestre, c). Los textos sobre metodología de intervención son analizados en profundidad y sistemáticamente, según nivel de intervención de la práctica; d). Las guías de trabajo deben ser confeccionadas claramente para el posterior análisis del alumno; e). El portafolio de


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evidencias debe ser mantenido de manera actualizada y con el material de apoyo pertinente. El contexto lo constituyen alumnos y alumnas. El nivel de los conocimientos se asocia a los siguientes: metodologías de intervención correspondientes a caso, grupo y comunidad; técnicas de motivación; manejo de estructura de una clase; manejo de conflictos; manejo de estrategias en el desarrollo del pensamiento reflexivo. Evidenciando conductas a través de ejecución efectiva de talleres, pautas de retro alimentación, planificación de talleres y libro de clases al día. Debe evaluar el proceso integral del alumno según la práctica a desarrollar. Criterios de desempeño: a). Las tutorías deben ser planificadas de manera rigurosa para el semestre; b). las tutorías deben ser registradas de manera oportuna en la respectiva carpeta personal del alumno; c). la relación con el alumno debe ser sustentada en la honestidad de las partes; d). los alumnos deben ser motivados de manera permanente por el supervisor; e). Los informes de práctica deben ser corregidos de manera objetiva por parte del supervisor; f). Las exposiciones orales deben ser evaluadas por el supervisor mediante una pauta preestablecida; g). Actualización de carpeta personal del alumno; h). Registro de tutorías; i). ingreso de notas a plataforma tecnológica de la universidad. Con relación a la conducta esperada en el supervisor, se vincula a lo siguiente: objetividad, honestidad, oportunidad, capacidad de análisis, reflexión y retroalimentación. Conclusiones La construcción del perfil por competencias, mediante la aplicación del modelo funcional, nos entregó una caracterización del cargo de supervisor de práctica de trabajo social, permitiendo un referente válido a fin de confirmar o refutar la idoneidad de las personas que ostentan el cargo de supervisores de práctica. Asimismo permite evaluar el actual desempeño de los supervisores, comparando las competencias del cargo requeridas

por la Universidad Tecnológica de Chile INACAP, con lo que actualmente presenta el evaluado. Facilitando una instancia de motivación, ya que permitió conocer con exactitud sus logros, permitiendo una oportunidad de crecimiento y capacitación entregado por la institución. Mediante el levantamiento del perfil por competencias, se logra identificar el capital humano de los supervisores de práctica y fortalece el equipo de trabajo, ya que se genera una evaluación con retroalimentación entre los miembros. Este estudio nos demuestra la importancia de la calidad y caracterización del supervisor de prácticas, el cual debe ser un profesional trabajador social o asistente social, que bajo ciertos parámetros, establecidos a priori, permitan determinar claramente las competencias que éste deberá reunir a fin de cumplir una función específica que dice relación con la guía y acompañamiento al proceso de prácticas desde el enfoque metodológico, técnico, ético, valórico y político. Es muy importante la funcionalidad que se otorga al cargo de supervisor de práctica, y la preocupación permanente por entregar esta importante función a un profesional idóneo. Estamos hablando de un profesional íntegro, competente para examinar los procesos de práctica, con sólidos conocimientos teóricos y ética profesional, capaz de gestionar y evaluar procesos académicos.

1 Competencias Profesionales y Trabajo Social en Chile: Estado del Arte. Documento de sistematización preparado por Patricia Castañeda y Ana María Salamé C. (2005).

Bibliografía Sergio Tobón, Antonio, Real Sánchez, Miguel Ángel Carretero, Juan Antonio García: Competencias, Calidad y Educación Superior, España, Ed. Mariela Díaz Pinilla, Diccionario de Competencias Laborales. Apuntes de clases Diplomado en Recursos Humanos por Competencia, dictado por el área de capacitación de INACAP Copiapó.

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Sandra Reyes Profesora Investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

LA ACTUACIÓN DEL TRABAJO SOCIAL EN UNA ORGANIZACIÓN PENITENCIARIA. EL CASO DEL CECJUDE-CULIACÁN, SINALOA

El objeto de estudio de este trabajo está dado por la investigación de los procesos bajo los cuales se desarrolla la actuación del trabajo social en el programa para la deshabituación del uso de estupefacientes llamado “Tú Puedes”, teniendo como factores de análisis los elementos, fases, estructura, formas y métodos de implementación de este programa a las diversas interacciones simbólicas y su interpretación, que conforman el ambiente carcelario en el Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, México. INTRODUCCIÓN La situación que viven hoy los centros penitenciarios en México se caracteriza por la incapacidad e indiferencia de la administración pública para operar programas eficientes de rehabilitación de la población encarcelada, misma que suma cien mil personas en el país.

La modernización del sistema penitenciario obedece a las reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos adoptadas por el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra en 1955; pero lo cierto es que nuestras cárceles distan bastante de lograr los objetivos de humanización de la acción penal, y en su lugar prevalece el castigo y la reproducción de patrones criminales, por lo que se les considera verdaderas escuelas del crimen. En las cárceles de México (y en particular del Estado de Sinaloa) existe hacinamiento, actos violentos, corrupción, pauperización económica y deterioro moral de la mayoría de internos; y en las dos últimas décadas se ha agravado el problema de la adicción. Aunque ello no es privativo de los internos de estratos socioeconómicos más bajos, sin duda sus efectos y manifestaciones son más impactantes entre éstos, ya que reclusión, marginalidad y adicciones se entremezclan haciendo la problemática más

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compleja y difícil de atender. Lo anterior es una mirada general de lo que ocurre en los penales mexicanos; en particular de la realidad y el ambiente que priva en el Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito de Culiacán, Sinaloa, universo de la presente investigación. Son esos escasos programas de atención a los internos motivo de nuestra investigación, específicamente el Programa “Tú puedes”. Por espacio de seis meses, un equipo de investigación conformado por estudiantes y profesores de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa, asumimos la tarea de investigar los procesos e impactos que este programa tiene, utilizando para ello la metodología de la investigación-acción-reflexión. Aproximaciones teóricas a la actuación del trabajo social en instituciones penitenciarias En el programa de tratamiento para el uso indebido de estupefacientes la actuación del trabajo social es de gran importancia, no sólo para coordinar los trabajos que disciplinas como la psicología, la medicina o el derecho realizan, sino también para sistematizar1 las acciones realizadas en las terapias que se aplican a los internos y sus familias, contando con el apoyo de las nuevas teorías y perspectivas de investig ación como son los estudios organizacionales, con toda una conceptualización e instrumentos metodológicos acordes a la problemática abordada. Aunque existe toda una polémica sobre la posición del trabajo social frente a otras disciplinas, lo cierto es que se le reconoce como “la filosofía de la acción”, y su origen parte de su carácter religioso en los siglos XVI y XVII fundamentado en la caridad, misma que a partir de los efectos sociales de la revolución

industrial en el siglo XVIII, se convertirá en filantropía, sentando las bases para que a partir de una visión sociológica positivista sustentada en el método de intervención de casos, surja su fase profesionalizante. Ese tipo de intervención avanzará, a principios del siglo XX, hacia el trabajo con grupos, apoyándose en la psicología y la psiquiatría bajo la idea de trabajar para los desadaptados lo que deviene de un pensamiento funcionalista de un mundo moderno que redimensiona el aspecto económico y material y promueve e impone valores basados en la individualidad y la competitividad, y que llevan al individuo a refugiarse en el alcohol, las drogas y a buscar su identidad con sub grupos culturales también relegados de esas nuevas condiciones de la sociedad. En los años sesenta, en el trabajo social se emplea la metodología de intervención en comunidad con la finalidad de atender los atrasos de la marginalidad, y llevar al desarrollo a los pueblos del tercer mundo. Esto motivó, en la década de los setenta, que se produjera un gran movimiento intelectual llamado reconceptualizador, que entre otras cosas excluye de la reflexión y la intervención a las instituciones, por considerarlas la esfera donde se produce y reproduce la ideología de la clase dominante. En este movimiento predominan las teorías marxistas basadas en posiciones determinísticas de la razón, y se considera a la economía la causa fundamental del desarrollo de los problemas de los individuos, grupos sociales y comunidades. En la actualidad los resultados de este proceso son ampliamente cuestionados, ya que, como consideran algunos, ni el alejamiento de las instituciones ni el acercamiento a los sectores populares, por sí mismos, produjeron una práctica científica del trabajo social. Es a fines de la década de los ochenta, cuando en las ciencias sociales se empiezan a reconocer los vacíos de orden teórico que tratan de encontrar leyes

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generales para los problemas particulares, independientemente de los contextos en que se desenvuelven, de las motivaciones y características de los sujetos y la naturaleza y diversidad de los problemas que se abordan; también, en esa década se reconoce que la toma de decisiones no obedece a aspectos totalmente racionales, dando forma a su vez a una serie de investigaciones que, inspiradas en esta perspectiva y considerando aportes desde la antropología, sociología, economía, psicología y la política, dan forma a los llamados estudios organizacionales. Específicamente, asumimos la consideración de los estudios organizacionales en las instituciones, y recurrimos al planteamiento inicial de March y Olsen (1997) y las reflexiones actuales sobre las instituciones como “representaciones que forman parte del entramado social legitimado a partir de que cumplen con fines y propósitos que la misma sociedad les ha conferido de forma idealizada y que se expresan en su misión” (Montaño, 2009); al mismo tiempo que en su interior se le advierte como un complejo, ambiguo y contradictorio sistema de relaciones formales e informales sostenidas entre diversos grupos de actores, a través de niveles de intersubjetividad, donde se entremezclan la percepción, la afectividad, la conciencia y la memoria, que dan forma al pensamiento y al lenguaje en el mundo de la vida cotidiana. Esas interrelaciones dan forma a la reproducción de roles, a la configuración de subgrupos, grupos informales a la rotulación e institucionalización de hábitos y costumbres y a la toma de decisiones con una visión de grupo y/o individual junto a la normativas, estructuras formales y a sus relaciones con fuerzas internas y factores externos. En particular, se considera un modelo de dirección totalitario cuando la acción y las formas como se ejerce el poder trascienden a los sujetos que participan en su interior, y está regido completamente por normas y políticas tanto

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externas como internas; y no dan lugar a la participación de éstos en su aplicación, modificación o sustitución. En el caso de los penales los actores organizacionales, llámense presos, custodios, directivos o profesionales, actúan de acuerdo al marco jurídico penal, y la definición de los reglamentos internos es sometida a la decisión de organismos externos, específicamente del Congreso Local. Lo anterior no implica que al interior de esos penales se genere una constante interacción entre los sujetos sociales, en un ambiente particular y en donde se producen una serie de procesos que mezclan los rasgos de la cultura regional o nacional con las motivaciones, pasiones, esperanzas y demás sentimientos que produce el encierro y el castigo del alma y el cuerpo de hombres y mujeres que ahí se encuentran. Esos procesos son resignificados, modulados y legitimados por los actores organizacionales en la medida en que se interiorizan, se reapropian, se ínter subjetivan a través de acciones modificadas a las que Bordieu llama ”hábitos”. Esta visión posmoderna se basa en “la acción simbólica de la cultura” -una aportación desde la antropología- (Geertz, 1973), o desde la sociología con autores como Thompson (1998)2. Es importante considerar esta perspectiva simbólica que le otorga la cultura, entendiendo que ésta no es el único factor que incide en la conformación de los ambientes organizacionales, ya que ésta requiere de una mirada compleja. Este concepto no siempre ha estado presente en la historia de las diferentes concepciones que han acompañado al análisis del delito; por ejemplo, en los albores del capitalismo Hobbs afirma que el castigo del delito es un asunto jurídico y el Estado es el único llamado a imponer orden a los hombres, ya que éstos se conducen sólo bajo un comportamiento racional basado en las leyes de la naturaleza. Esta concepción

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inspira a la criminología italiana del siglo XIX, que encuentra en la naturaleza de los hombres las causas de sus conductas delictivas, siendo la antropología y la psicología las disciplinas científicas llamadas a la indagación de esas causas. La cárcel, para los representantes de esta última corriente, nace de la necesidad de someter a la fuerza de trabajo al mundo fabril, ello ocurre debido a que el sistema capitalista exacerba la explotación y aumenta las condiciones de miseria y marginalidad de la población desposeída de medios de producción, llevándoles al desempleo, al ocio y la delincuencia. Durkeim reconoce al delito como un hecho social, donde la sociedad debe estudiarse a partir de su especificidad histórica, apuntando su pensamiento hacia los mecanismos que regulan y otorgan sentido a las sociedades modernas, es así que delito y castigo son hechos sociales que dan cuenta del ser de una sociedad, de su cultura y sus sentimientos colectivos. Por su parte Foucault (1976) considera, en Vigilar y Castigar, que no se debe centrar el estudio de los mecanismos punitivos en sus únicos efectos represivos, sino reincorporarlos a toda la serie de efectos positivos; considera al castigo “una función social compleja. Así, también analizar los métodos punitivos no como simples consecuencias de reglas de derecho o como indicadores de estructuras sociales, sino como procedimientos de poder y situar la tecnología del poder en el principio de la humanización de la penalidad como del conocimiento del hombre”. Esta misma dimensión, la del conocimiento del hombre, es de por sí un gran reto para las diferentes disciplinas sociales, entre ellas el trabajo social.


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Congruente con ello, el investigador y los individuos que participan en el programa en estudio son actores organizacionales que requieren de acciones y esquemas de actuación3 dialogantes, autorreflexivos, poniendo en práctica un conjunto de conocimientos y habilidades que van más allá de la lógica formal y que se sitúan en el terreno de la comprensión del dolor, de la alegría, de la empatía, redimensionando el lado humano del “otro”, como señala Vélez Restrepo (2003). Es así que el trabajo social desarrolla al interior de los penales diversas actividades, entre las que se encuentran la primera entrevista de los internos, la atención a los familiares, la promoción de programas de educación, ocupacionales y deportivos, así como en actividades de rehabilitación entre las que destacan los de deshabituación del uso de drogas y alcohol. Sin embargo, es escasa la sistematización que dé cuenta de la recuperación de esta práctica. El proceso de la investigación Consideramos que, congruentes con nuestra definición de institución, es que asumimos a la investigación-acción-reflexión como estrategia metodológica para la realización del presente trabajo, ya que si bien es un término desarrollado ampliamente en los años cuarenta del siglo veinte por Kurt Lewin con la finalidad de integrar a la experimentación científica con la acción social, es en el terreno educativo, en la década de los ochentas, que se incrementó el número de adeptos en otras disciplinas sociales, entre ellas el trabajo social, sobre todo porque considerar que se beneficia simultáneamente el desarrollo de destrezas, la expansión de la teoría y la atención de los problemas con la finalidad de superarlos. En el campo del trabajo social, este método se utiliza por primera vez en la década de los setenta del siglo pasado, dando sustento a uno de los planteamientos que lo llevó a definir buena parte de su acción disciplinar, promoviendo la figura del investigador

militante, es decir, el investigador, que a partir de un diagnóstico de la problemática estudiada -la mayoría de las veces utilizando datos y procedimientos cuantificables- interviene bajo una perspectiva racionalista, considerando que sólo a partir de su acción logrará que los sujetos modifiquen los esquemas y estructuras económicas y sociales que provocan la existencia de la problemática que les afecta. En la actualidad, esa forma de realizar investigación está siendo superada, a través de enfoques conceptuales que plantean que a través de la acción reflexionada se puede modificar la problemática y atender las necesidades psicosociales de los individuos, sin llegar a la ruptura radical de los modelos económicos. Se asume, hoy, que esta estrategia de investigaciónacción-reflexión descansa en una perspectiva sistémica que considera al hombre producto de la relación con la naturaleza y la sociedad, y en concordancia considera a la investigación social “…un procedimiento reflexivo, sistemático, no lineal, constructivista, que parte de problematizar un fenómeno en su propia naturaleza, incluso sin un proyecto estructurado previamente, implica considerar a los grupos poblacionales estudiados como sujetos activos, en una relación sujeto-sujeto, es decir, ambos son “entes activos“ participantes y responsables de la investigación” (Ander-Egg, 1986). La investigación, en tanto acción, significa que el propósito de la investigación está orientado a la modificación del problema o situación estudiada. Fundamentada la acción del trabajo social en el interaccionismo simbólico, el cual de acuerdo con Denzin (citado en Denman y Haro, 2000) está basado en tres suposiciones básicas: “Primero, la realidad social como la percibimos, conocemos y entendemos, es una producción social. Los individuos que interactúan producen y determinan sus propias definiciones de las situaciones. Segundo, se da por hecho que los seres humanos son capaces

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de entablar un comportamiento pensado y autorreflexivo. Son capaces de dar forma y guiar su propio comportamiento y el de los demás”. De acuerdo con lo anterior, el presente trabajo es eminentemente cualitativo, y consideramos necesario incorporar las etapas de los métodos tradicionales de intervención del trabajo social, conformado por la realización del diagnóstico, la planeación, la ejecución, la sistematización y la evaluación de resultados -sólo para ordenar el proceso de investigación-, convencidos de que una etapa no presupone necesariamente a la otra, ya que en algunas de las fases y momentos de esta investigación, al mismo tiempo que se diagnosticaba se ejecutaban acciones y/o al momento de planificar la práctica saltaban de la realidad elementos que nos hacían cambiar la primera intencionalidad. Fueron de gran utilidad las técnicas tradicionales del trabajo social, como son el estudio de casos y las dinámicas de grupos, todo ello lo sistematizamos con el apoyo de la narrativa. Aunque nuestra primera intención era contribuir en la realización de talleres con los internos, de acuerdo al modelo contemplado en el documento base del PTP, después de entrevistar a treinta presos “en vías de recuperación” y observar sus motivaciones y comportamientos, decidimos incluir la dimensión de familia no sólo en su conceptualización, sino más bien en la acción.

momento, la observación detallada de los espacios físicos de la cárcel, de sus pórticos principales, de los patios, de los módulos donde se encuentran los dormitorios, de las oficinas, de las aulas escolares, de los espacios deportivos, los jardines, los mercados, la cocina y comedores, sus centro de fiestas, los salones destinados a sesiones de alcohólicos anónimos. En ello encontramos el hacinamiento, el olor fétido que despiden las cañerías y desinfectantes, las nulas clasificaciones que, de acuerdo a su peligrosidad, deben tener la ubicación de los presos. Los espacios interesantes que descubrimos en nuestra observación fueron los destinados a las mujeres, a los enfermos mentales, a los servidores públicos y a los integrantes del Programa “Tú puedes”. También existen otros para la enseñanza de algunos oficios y para niveles educativos como primaria, secundaria, bachillerato y una licenciatura en derecho. La mayoría de estos espacios lucían descuidados, como el centro de cómputo, la biblioteca, las oficinas administrativas, el área médica y, sobre todo, los ocupados por el Departamento de Trabajo Social. Las reparaciones y modificaciones que pudimos observar en el periodo de esta investigación fueron siempre para mejorar la seguridad, ya que en ese periodo ocurrieron tres fugas de presos, una de ellas masiva, con un gran escándalo nacional.

La investigación empírica

Al observar los espacios, no se puede alejar la mirada de los hombres y mujeres recluidos, de sus miradas, de su lenguaje verbal y corporal, de sus tatuajes, de sus ansias de libertad; y no se pueden dejar de escuchar sus palabras, el metalenguaje utilizado, la forma de nombrar las cosas, de escuchar la música y de todo lo que constituye la vida cotidiana de este centro de reclusión, al mismo tiempo que sentíamos temor por el peligro que estaba siempre en el ambiente y que, desde luego, limitó en muchas ocasiones nuestra observación.

Iniciamos la investigación realizando, en un primer

Centramos nuestra mirada en los módulos

Para ello conformamos el grupo de familiares; sin embargo, la mayoría de las sesiones fueron trabajadas como “espacios de encuentro”, desarrollados en “sub- ambientes organizacionales” ambiguos que entremezclan la rigidez del totalitarismo con procesos colegiados dentro de un marco caótico, como es el que prevalece en este centro penitenciario y del cual daremos cuenta en los párrafos siguientes.

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destinados al Programa “Tú Puedes”, que destacan del resto por el orden, el cuidado de sus jardines y de sus espacios deportivos; y aunque los talleres son pequeños, siempre hay una constate actividad, además, porque todo este espacio funciona como una pequeña cárcel dentro de la propia cárcel, ya que a los miembros del PTP no les permiten salir y siempre se encuentran vigilados por otros miembros del propio programa, ya que se considera que la interacción con los presos adictos de otros módulos pone en riesgo el proceso de su recuperación. En una segunda fase, realizamos la entrevista a profundidad de treinta presos del PTP que se encuentran en niveles avanzados de recuperación, por lo que resultó relativamente fácil que nos proporcionaran información detallada de sus vidas, sus familias y sus delitos. Las características que encontramos en ellos son que el nivel de escolaridad promedio es inferior a los nueve grados, la mayoría proviene de familias desintegradas, de estratos marginados, sin una ocupación definida, y todos relataron que en el momento de delinquir lo habían hecho bajo los efectos de la droga y/o del alcohol. Muchos de los hechos que nos confiaron, en lo particular nos causaron gran asombro y mucho temor, de tal manera que estuvimos impactados por varios días, sobre todo porque en la mayoría de esos delitos no conocían a las víctimas, a quienes habían asesinado, violado o asaltado. En esta etapa revisamos los documentos básicos de la normatividad interna, de su estructura organizacional, de los procesos que se desarrollan desde la recepción del interno hasta su excarcelación, del Código Penal del Estado de Sinaloa, del Reglamento Interno del CECJUDE-Culiacán. También aplicamos una serie de cuestionarios y entrevistas a los jefes de los diversos departamentos del organigrama, para analizar su nivel de compromiso con la institución, los niveles de

coordinación entre ellos y con la dirección, el nivel de satisfacción. Encontramos en ello que los procesos en algunos de los departamentos eran ambiguos y que se modificaban de acuerdo a las exigencias del momento, por ejemplo, cuando había alguna fuga o amenaza de motín,4 el registro en aduana era más exhaustivo que de costumbre. Además, el formato que registraba los datos personales y familiares de los presos estaba incompleto, por lo que procedimos a proponer al Consejo de Seguridad Pública del Estado de Sinaloa un formato que captara el perfil sociodemográfico de los internos, tratando de abarcar los aspectos sociales, culturales y del entorno al que pertenecen los individuos. Esas entrevistas nos permitieron conocer el grado de insatisfacción que se sentía en algunos departamentos, como el de Custodios y el de Trabajo Social, ya que a decir de ellos estaban relegados por otras profesiones; además, las medidas de seguridad eran insuficientes y continuamente ponían en riesgo sus vidas. También decían de la falta de incentivos y la forma tan vertical con que se tomaban las decisiones. Es importante decir que, en el tiempo que nos llevó la presente investigación, se nombraron cuatro directores debido a las constantes fugas, asesinatos y disturbios al interior, inclusive algunos de ellos a quienes entrevistamos junto a las custodias se encontraban arraigados al interior del propio penal, ya que se les tenía como “sospechosos” de una de estas fugas. Revisamos, además, las memorias del servicio social y entrevistamos a otros ex directores que hablaban de la historia del penal, y fue así que nos enteramos que el edificio que alberga hoy al CECJUDE-Culiacán data de 1969, y el cambio se llevó a cabo debido a que el viejo edificio que servía como cárcel se fue situando cada vez más en el centro de la ciudad, además de resultar insuficiente para la creciente población y que su estructura y funcionalidad no

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correspondían con las ideas de modernizar el acto de castigo. Este proceso coincide con la crisis del modelo económico en México, con el incremento demográfico, con el incremento de la migración de Los Altos a la ciudad de Culiacán y, sobre todo, con el aumento del desempleo, la crisis de los valores morales y éticos, el surgimiento y expansión del narcotráfico en la región, la captura de asaltantes, la incorporación de la mujer al mundo de la hampa y la debacle de la sociedad tradicional. En síntesis, en los nuevos espacios físicos se pretendía poner en práctica el propósito de readaptación de los 352 internos que constituían en ese entonces la población carcelaria; para ello, se construyeron áreas verdes, canchas, salones educativos y talleres ocupacionales; y se ubicó a los presos de acuerdo a su peligrosidad y al tipo de fuero al que pertenecieran, atendidos por profesionales de la medicina, del trabajo social y del derecho. Este ex director expresaba desacuerdo de que se hubiera cambiado el nombre inicial de Instituto de Readaptación Social por el de Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito, ya que a decir de ellos, este último aniquilaba los objetivos iniciales de rehabilitación y se inclinaba más hacia el castigo. El Programa de Deshabituación del Uso de Estupefacientes “Tú Puedes” Después de varias visitas de observación y varias entrevistas al personal de los diversos departamentos y a los presos de niveles elevados de rehabilitación, se nos permitió finalmente estar presentes en la planeación y selección de los integrantes de la XXXVII Generación del Programa “Tú puedes”; al poco tiempo también se nos permitió participar en las entrevistas y se nos proporcionaron los expedientes de cada uno de ellos, integrados por un examen psicológico y por el tipo de sentencia.

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Acudían a ellas presos consumidores de cocaína, crack, heroína, cristal; algunos bajo el efecto de la droga todavía, otros con la nariz desecha por el uso constante de “la coca”. Las motivaciones que decían tener para acceder al programa eran también diversas: había quienes ya estaban a punto de ser liberados y querían el documento que les acreditaba haber estado en el programa para salir a conseguir un trabajo; otros decían hacerlo por amor a su familia. Sin embargo, de todos los relatos que escuchamos, tres de ellos llamaron nuestra atención: en el primero, un recluso expresó que “la sociedad está llena de hipocresía ya que, según él, las pocas veces que había estado “libre”, había visto más desastre afuera que adentro de los tutelares y de las cárceles donde había estado”. Sin embargo, decía estar muy enfermo por el uso de las drogas, que cuado le venía la “malilla” sentía muchos dolores por todo el cuerpo. Al preguntarle a este mismo interno por su familia, nos reveló que tenía bastante tiempo que no le visitaban y, en cierta manera, se sentía culpable de esa situación, ya que reconocía que él había propiciado ese alejamiento. De acuerdo a lo expresado por esta persona adicta, podemos constatar que cuando el individuo consume drogas busca el aislamiento de sus familiares y tiende a refugiarse en pequeños subgrupos culturales que actúen de la misma forma, y va generando con ellos ciertos lazos de identidad que bien pueden ser bastante frágiles, o por el contrario perdurar un buen tiempo. Este preso no ansiaba, como los demás, salir en libertad, ya que como él mismo expresaba sus adicciones constituían su propia cárcel. De acuerdo con la clasificación de los trastornos de personalidad realizada por Soria Verde (2005), esta persona presenta el llamado trastorno antisocial de la personalidad criminal, que “se caracteriza por un desprecio y violación de los derechos de los demás, que suele comenzar antes de los quince años y que se traduce en fracaso en la adaptación a las normas sociales, mentir reiteradamente, impulsividad,


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inestabilidad y agresividad, despreocupación por su seguridad, conducta irresponsable y falta de remordimiento por su comportamiento.“ En cambio otro de los entrevistados, con una gracia y un cinismo singular, decía ser inocente de los cargos que se le imputaban y adicto en baja proporción a la marihuana. También hablaba de una vida transcurrida en centros correccionales y cárceles; fanático de la música de corridos y las armas, sus pláticas estaban siempre impregnadas de gran fantasía. Según nos contó, entró al mundo del hampa para conducir los automóviles de los narcotraficantes, para impresionar a las mujeres y, para él, “la vida era un relajo pero había decidido dejar la cárcel, irse muy lejos y conocer a una morra para casarse”, ya que estaba enfadado de estar siempre solo. Nunca conoció a su madre, lo crió la abuela, creció en el mercado y en los barrios más pobres de un poblado cercano. Lo que dice Soria Verde de la tipología a la que pertenece este individuo, es la del llamado trastorno histriónico de la personalidad, ya que muestra excesiva emotividad y se encuentra en una constante búsqueda de atención. Su comportamiento hacia los demás es seductor y su afectividad es muy cambiante; además, continúa diciendo que: ”en muy pocas ocasiones, estas personas delinquen y, si tienen algún comportamiento en ese sentido, es para llamar la atención de los demás”. Aunque es de notarse que la mayoría de los presos que entrevistamos en esta etapa dicen ser inocentes. Especialmente la fase de incorporarse al PTP, representa para el delincuente adicto a las drogas una decisión sumamente difícil; sin embargo, las ventajas que se le ofrecen -reducción de condena y otorgarles un documento de recomendación- les hace asumirla. La lista de espera está compuesta por más de 400 presos, y cada grupo generacional es de treinta integrantes, aunque una buena porción de ellos son reincidentes.

De acuerdo con los datos proporcionados por las propias autoridades de salud del Gobierno del Estado de Sinaloa, aproximadamente el 80% de los internos del CECJUDE-Culiacán usan algún tipo de droga, entre las que destacan la cocaína, las anfetaminas, crack y, recientemente, cristal; con relación a este último, uno los presos decía: “el problema fue cuando empezaron a distribuir el cristal, como es más barato pues la raza se volvió loca y lo peor es que uno se vuelve bien loco en muy poco tiempo, muchos se han quedado arriba y otros están muertos, y yo por un poco de eso picaba a cualquiera.” Este mismo interno decía desconocer la agresividad con la que se conducía, ya que relataba que su vida fuera del penal había transcurrido de forma pacífica, que consideraba haber sido una persona sensible y amable, que era hijo de una familia muy integrada, que su padre tenía un empleo bien retribuido, tenía cursado el nivel de preparatoria, pero que al usar las drogas su comportamiento cambió, y que una noche bajo el influjo de las drogas y el alcohol sus amigos y él asaltaron un lugar y mataron a una persona. Poco después los apresaron, los encerraron y dentro de la cárcel había asesinado a otras personas por una paga, y que de la cocaína pasó al consumo del cristal. Reconoció que su familia siempre había estado presente, que en ningún momento dejó de visitarlo y que incluso se motivó a cambiar a partir de que su mujer le comunicó que estaba embarazada. Además de participar en varias de esas entrevistas, también desarrollamos la metodología de casos con los familiares que no acuden a la visita5. Para ello los localizamos y acudimos hasta sus domicilios, entablamos largas conversaciones con ellos tratando de convencerles de la necesidad de interesarse por la recuperación de su familiar, y en la mayoría de los casos que atendimos resultó exitosa esta primera intervención. Antes de continuar, es importante señalar que el Programa “Tú Puedes” dio inicio el 30 de junio del año 2000 en el Instituto de Readaptación Social de

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Sinaloa, a instancias de las autoridades penitenciarias. La perspectiva que se trabaja, por un lado, atiende al sentido socioconstruccionista, quien afirma que los términos con los que describimos el mundo no tienen una correspondencia unívoca, y que el lenguaje está creado por símbolos consensuados culturalmente (Gergen, 1996); y por el otro, resulta hasta contradictorio porque todo el proceso está regido bajo una disciplina estrictamente militar; y ello se explica, ya que la persona fundante, que también fue director del Sistema de Readaptación del Estado de Sinaloa, es militar. El Programa de Desintoxicación del Abuso de Drogas consta de dos fases. La primera de ellas, llamada “desintoxicación en la clínica”, está conformada por tres etapas subsecuentes: “retiro”, “desintoxicación”, y ”autoestima”. A la segunda fase la llamamos “de internación en el módulo” de PTP. Todas ellas están impregnadas de una gran cantidad de expresiones simbólicas y de ceremonias, trabajando los aspectos físicos y emocionales de los presos y su relación afectiva familiar, buscando con ello construir “resiliencias” a través de la internalización de valores y actitudes positivas. La inserción del interno en el programa inicia con su participación en la ceremonia de “quema del pasado”, donde en un evento público el interno incinera sus ropas, y repitiendo las frases de “hoy soy mejor que ayer, mañana seré mejor que hoy” -frase que repetirá a coro durante todo el proceso-, le da la espalda a su pasado lleno de vergüenza y dolor, para inmediatamente pasar al retiro, que consiste en aislar al individuo durante diez días en la clínica, misma que reúne las condiciones para el descanso adecuado y donde se desarrolla un ritual muy emotivo de despedida del mundo externo junto a sus familiares y/o personas de su afecto. En esta etapa, como estipula el programa, “el interno recibe atención con masajes corporales, cada vez que los requiera por motivos de dolores que se presentan; también se le suministran sueros de sabores complementados con calcio,

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magnesio, fósforo, hierro y vitaminas. Todo esto para fortalecer el organismo y para que se sienta mejor físicamente.” Éstos son los días difíciles del tratamiento, porque precisamente se trata de promover la abstinencia y sus efectos producen en los internos dolores de cabeza, diarreas, dolor de muelas, todo por falta de droga, a lo que llaman “la malilla”. El comportamiento de los internos en esta etapa es impresionante, ya que gritan, lloran, se golpean contra las paredes y piden que los den de baja, es entonces cuando el “amigo” quien es el líder del programa -y que es un interno desintoxicado-, les habla y les convence de continuar. Más adelante hablaremos de las características del tipo de liderazgo que ejerce esta persona. Después de lograr cumplir con su estancia de diez días de retiro, el voluntario pasa a una segunda etapa que tiene una duración de cuarenta y cinco días. Aquí, el individuo se somete ocho horas diarias al baño sauna buscando la relajación, alternando con tratamiento médico con base en vitaminas y sueros, ya que el cuerpo se encuentra muy debilitado por los efectos de las drogas duras. La cercanía de los cuerpos desnudos en este lapso, hace que los individuos vayan adquiriendo cierta confianza y seguridad con sus compañeros. La tercera etapa de la primera fase, llamada “de fortalecimiento o recuperación de la autoestima”, tiene una duración de cuarenta y cinco días, y en ella el individuo resignifica su misión en la vida, primero como ser humano y luego como un ser social, reconociéndose y siendo reconocido por sus compañeros y familiares. En el modelo se establece que para el logro de ese objetivo se deben poner en práctica un conjunto de técnicas grupales, que van desde la motivación a participar hasta el establecimiento de lazos de cohesión del grupo; y se busca que el interno dé y reciba confianza, cooperación, comprensión y seguridad, actuando siempre de forma incluyente.


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Es esta fase, la función de la narración en la construcción de las realidades, no se interesa en evaluar la correspondencia entre el discurso y el habla, o entre el decir y el hacer; más bien su interés radica en cómo estos dispositivos discursivos se constituyen en orientadores de la acción. Se afirma que entre mayor atracción interpersonal exista entre los miembros del grupo, así como de la constante evaluación de los resultados contra las expectativas individuales de su integración, mayor será el grado de cohesión y mayor seguridad (Cartwright, 2005). Se pretende que el interno entienda que su supervivencia y responsabilidad individual son fundamentales, y que el acto de permanecer vivo dé por sí sea todo un acontecimiento, que la felicidad es un estado de bienestar, de satisfacción, que debe buscar las formas positivas para que su existencia transcurra de manera jovial, alegre, y si se presentan problemas poder entenderlos y atenderlos con la mayor tranquilidad y objetividad posible, buscando siempre soluciones y alejando cada vez más la idea de salidas falsas ante la vida. Esta etapa constituye quizá la más difícil para el

equipo de investigación-acción, ya que se participa en la coordinación y conducción intedisciplinaria, atendiendo grupal e individualmente a cada uno de los internos del PTP de acuerdo con la problemática diferenciada que cada uno de ellos presenta, y se recurre de nuevo al trabajo social de casos, para conocer a profundidad las motivaciones que guiaron la acción de delinquir y drogarse, las conductas de rotulación e imitación y los lazos de identidad a los subgrupos económicos y culturales, así como de sus temores y afectos. Conocer el comportamiento simbólico de los internos atendidos por este programa es de suma importancia, ya que a partir de ello se diseñan las estrategias que consisten en la promoción de una estrecha interacción y el establecimiento de ejercicios de reflexión y autovaloración, y aunque priva la comprensión de que el más mínimo desacato provoca la imposición de castigos severos y la expulsión del programa, todo ello lo decide un consejo conformado por los propios internos. Al culminar el proceso se realiza una ceremonia más, que es la de graduación, donde participan las autoridades de Seguridad Pública y del Sistema Penitenciario, que reconocen el esfuerzo llevado a cabo por los internos y sus familiares; se reconoce a las autoridades, pero nunca se hace notar el esfuerzo de los profesionistas que participaron para el logro de los objetivos del programa; se presentan sociodramas, números musicales y, finalmente, bailan y conviven con sus familiares. Posterior a la ceremonia de graduación, el interno voluntario es incorporado a una de las diferentes actividades ocupacionales, para que poco a poco se integre a la vida productiva del penal y empiece a hacer su vida normal, interactuando con el resto de la población hasta ser excarcelado. Sin embargo, no existen mecanismos que den seguimiento al desempeño de los egresados del programa en su reinserción a la sociedad.

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El encuentro de familias Una de las fases importantes de la investigación fue el Taller de familias, que aunque el modelo del Programa “Tú puedes” se encuentra diseñado como tal, nosotros lo trabajamos como un encuentro, cumpliendo las funciones de coordinación más que de instructor. Apoyados en un conjunto de técnicas grupales, buscamos generar una profunda interacción con el propósito de motivar y orientar, pero sobre todo mejorar los lazos afectivos entre el interno del PTP y sus familiares, además de buscar la integración de un grupo social que comparte la misma preocupación y los mismos objetivos. Al igual que el trabajo con los adictos en los talleres con familias, trabajamos la desconstrucción del discurso, buscando que al externalizar el problema el grupo lo analizará, se verá reflejado en éste y, de manera compartida, irán construyendo un discurso alterno que permita con otra mirada hacerlo suyo, o por lo menos que comprendiera que existen otros mundos posibles. Porque, sin duda, la familia vista como un organismo que alberga sistemas contradictorios y paradójicos, por un lado es fuente importante de aprendizaje en el desarrollo y crecimiento humano, pero también si el ambiente que se genera en su interior está plagado de actitudes, hábitos y valores negativos incidirá en formar individuos con graves problemas de comportamiento y socialización. En este sentido se recalca la importancia que tiene considerar la influencia del hogar, las relaciones con los padres, el clima afectivo, la situación económica y social del delincuente, así como del ambiente cultural donde se desenvuelven; sin embargo, señala que no sólo en las familias disfuncionales se producen delincuentes, afirmando esto sucede también en las familias integradas, donde el niño crece con una serie de carencias afectivas o con una g ran sobreprotección. También se considera que un exceso de

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autoritarismo, la falta de participación en la toma de decisiones de los aspectos relevantes de la familia y la falta de comunicación y diálogo en su interior, son fuente de actitudes que devienen en el uso de drogas y de inducción a la criminalidad. Las premisas anteriores sirvieron de base al trabajo que desplegamos con las familias, aunque hemos de reconocer que lo que encontramos en esa realidad superó en mucho nuestras ideas iniciales. Para ello, a continuación expondremos los resultados de la investigación-acción que realizamos con este grupo. La primera sesión consistió en exponer el reglamento que norma la conducción y el comportamiento de las personas que integran el grupo; momentos después se presentó cada uno de los presentes, relatando el tipo de relación que tenían con los internos y qué esperaban de esta actividad. Nos llamó la atención una señora de aproximadamente setenta años de edad, quien dijo: “Soy abuela de X, y lo que me decía mi nieto en la última visita es que estaba preocupado porque al salir libre de las drogas a dónde iba a ir a vivir, ya que su madre y su padrastro son adictos, sus hermanos parece ser que también.” La trabajadora social que asumía el rol de facilitadota del taller, con bastante seguridad tratando de transmitir confianza, contestó que “a su nieto se le está orientando para que asuma una actitud de responsabilidad sobre su propia vida, sin que el comportamiento de los demás, incluso de la propia madre, le afecte.” A lo que se refería la trabajadora social, es que uno de los objetivos del programa es generar en los internos el concepto de resiliencia. Según Giordano y Nogués (2007): “La palabra resiliencia nació de la física (soltura de reacción, elasticidad), designaba la capacidad de un cuerpo para resistir a un choque. Cuando pasó a las ciencias sociales, significó la capacidad humana de hacer frente a las observaciones de la vida, superarlas y salir de ellas fortaleciendo e incluso transformándolo.” Esta primera sesión del taller coincide con la


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finalización de la primera etapa de aislamiento de los internos, por lo que invitamos a sus familiares a reunirse con ellos en una ceremonia del rencuentro, en donde éstos expresan a sus familiares el cariño, lo significante para sus vidas, aunque antes de ello se pidió a los familiares que no abordaran temas con ellos que pudieran inquietarles y que no fueran tan condescendientes, ya que se les estaba reeducando en responsabilidades. También se les pidió que no proporcionaran a los internos dinero ni comidas con alto contenido en grasas y azúcares, ya que podrían ser dañinas a los organismos en recuperación. En la segunda sesión instrumentamos una serie de dinámicas de interacción, con el objetivo de romper el hielo y que se familiarizaran con el nombre de sus compañeros. La dinámica se titula “Canasta revuelta”, para pasar enseguida al ejercicio “Un pendiente en la agenda”, donde se le da lectura a un caso que muestra la responsabilidad de los padres en la educación y atención de los hijos. El objetivo es que los familiares se identifiquen con él. El ejercicio surtió su efecto, ya que los familiares reconocieron en el relato su propio caso. Por ejemplo, una de las señoras, con lágrimas en los ojos, expresó que precisamente le pasó a ella con su esposo: cuando su hijo era niño, el padre nunca lo corregía, no la apoyó en esto, él le decía que era su obligación de esposa, ya que él salía a trabajar y era ella quien estaba todo el día con sus hijos. Otro señor, hermano de uno de los internos, comentó que la reflexión leída era muy interesante porque “a veces estamos tan afanados con el trabajo, que se nos pasa el tiempo y no hablamos con los hijos.” También participó un señor de la tercera edad, padre un interno multihomicida, quien comentó que es viudo, pero que cuando vivía con su esposa y los hijos estaban pequeños trabajaba todo el día, y al llegar a casa la esposa lo recibía con quejas y acusaciones contra los hijos; él se enojaba, discutían y le decía que

la única responsable de la educación de los hijos era ella. A lo expresado por este señor, una de las madres ahí presentes aclaró que los hijos son de los dos y entre los dos los tienen que educar. Esta señora relató su propio caso: dijo que ella y su marido se peleaban constantemente, porque cuando se casaron ella ya tenía unas niñas gemelas, hijas de otro hombre, a quien le decía que quería más que a él y a los hijos procreados por los dos. Ella refería que esas palabras fueron generando en sus hijos sentimientos de rechazo, de exclusión y de que no los quería, lo que incidió para llevarles al consumo de drogas y luego a la delincuencia. Acto seguido, interviene otra persona y dice: “cuando uno se casa con una persona que ya tiene hijos con otra pareja, uno los debe querer también a ellos, porque si la vaca es mía, son míos los becerros”. Ante esta expresión, la mayoría de los asistentes rieron abiertamente. Nuestro asombro fue observar cómo los seres humanos pasamos tan rápido de la consternación y el llanto a la risa. Después de todo, ¡la vida es una comedia! Posterior a esta reflexión y de la participación de los asistentes, pasamos a la dinámica de “La palma de la mano”, en la cual hicimos referencia a lo que comúnmente decimos “conocer a las personas como la palma de nuestra mano”, y resulta que en realidad no conocemos ni a nuestra mano. Lo que se interpreta es que muchas veces aseguramos algo en relación con nuestros hijos, y realmente no es así, no los conocemos como nosotros creíamos, además de que las personas cambian en sus comportamientos. Después, coordinamos la dinámica de “Los dedos de la mano”, donde nos dimos cuenta de que cada dedo es diferente, aun cuando son de la misma mano y la mano de la misma persona; igual nuestros hijos son diferentes entre sí, se tiene que reconocer su individualidad para educarles en la diferencia. Además, proporcionamos a los participantes un cuestionario titulado “Conoce a tu hijo”, donde se les

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preguntaron tres cosas: ¿qué piensan de sus hijos?, ¿qué habilidades consideran que tienen sus hijos? y ¿cuáles son los gustos y motivaciones de sus hijos? Dijeron tener un poco de confusión. Este ejercicio lo aprovechamos para llevarles a la reflexión de que hemos construido una camisa de fuerza, y moldeamos a las personas tal y como queremos que sean. Se realizaron algunos comentarios relacionados con el cuestionario, aquí participó una de las madres que se encuentra también presa, y comentó que efectivamente cada hijo es diferente, y que ella y su esposo habían cometido muchos errores en la “crianza.” Pasamos enseguida a poner una canción que habla de un muchacho que le agradece a su madre todo lo que hacía por él, desde que estaba en su vientre, y cuando se portaba mal su madre siempre estaba a su lado; los participantes dijeron que la canción era muy significativa, y que se dan cuenta del sacrificio de los padres para con los hijos, y es cuando se tiene hijos que se valora a los padres. Para finalizar esta sesión, recurrimos de nuevo al aspecto lúdico con el objetivo de relajarnos un poco -incluyéndonos también, ya que nuestro involucramiento fue bastante-. Pasamos a la dinámica “Café, café”, que consiste en formar un círculo y una persona da unas órdenes desde el centro de éste. Todos los asistentes participaron y se divirtieron. Nos trasladamos a la clínica para observar la convivencia entre los internos y sus familiares, la cual nos pareció muy buena, se veían muy unidos, muy contentos estando juntos; había armonía en todas las familias, se compartían los alimentos como una gran familia. Si algún interno no tiene visita, los demás le ofrecen comida que a ellos les trajeron, con lo que pudimos observar que para este periodo se han establecido ciertos niveles de afectividad y solidaridad entre los internos.

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En otro caso observamos que, sobre todo en esta etapa, la emotividad entre los internos se muestra de forma importante. Ello lo pudimos observar en el caso de un interno, quien portaba una playera de indisciplinado, llorando suplicaba que le trajeran a sus hijos ya que se encontraba desesperado porque tenía varios meses que no le permitían verlos. El hecho es que la adicción de esta persona le llevó a romper relaciones y ahora, encontrándose en recuperación, había descubierto que el verdadero sentido de la vida se encontraba en el amor por sus hijos. CONCLUSIÓN El concepto de institución carcelaria debe ser considerado desde la complejidad; por un lado, como una estructura y una direccionalidad supranacional modelada en las décadas recientes por el consenso modernizador. Sin embargo, el análisis de las mismas en la perspectiva organizacional debe ser visto desde el análisis de sus estructuras, ambientes, actores, toma de decisiones; considerando la incidencia que sobre sus comportamientos tiene el andamiaje cultural conformado de percepciones, valores, hábitos y otros artefactos que se construyen y reconstruyen a través de la interacción en estos contextos particulares. S i n e m b a r g o, c o n s i d e r a m o s q u e s e h a sobredimensionado la participación de la cultura en el comportamiento de los sujetos y la problemática que enfrentan, dejándose de lado factores como marginalidad económica, poderes políticos y definiciones de políticas públicas, poder de los grupos organizados, corrupción, entre otros, y que su comportamiento no obedece estrictamente al orden cultural. El caso de esta investigación se enfoca a los procesos que desarrolla el Programa “Tú puedes”, bajo un modelo construccionista, trabajando el discurso a través de la narrativa.


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1 Significa teorizar la práctica, partiendo de una descripción ordenada, clasificándola y formando categorías de análisis que lleven a construcciones o aproximaciones que en la dialéctica es llamado lo “concreto pensado”. 2 Entendiendo a la cultura como una construcción que tiene un andamiaje social y que se encuentra firmemente relacionada con el en el tiempo y el espacio. 3 Intervención es uno de los conceptos hoy ampliamente cuestionados en el trabajo social, ya que a decir de Lucia Vélez (2003): “este es obsoleto y epistemológicamente restrictivo ya que hoy se requiere conectar al trabajo social con posturas dialogantes e interactivas… intervención está conectado a la posición positivista de manipulación, control o cosificación de las personas y situaciones”. 4 Ocurrió en días anteriores a los festejos de navidad, fechas en las que existe mayor inquietud y el ambiente se torna muy violento. 5 Hemos de aceptar que, la forma como llevamos a cabo la operación del estudio de caso, correspondió a la forma tradicional de intervención.

BIBLIOGRAFÍA Denman, C., y Haro, A. (2000). Por los rincones. El Colegio de Sonora, Hermosillo, México. Cartwright, D., y Zander, A. (2005). Dinámica de grupos. Ed. Trillas, México. Foucault, M. (1976). Vigilar y Castigar. Ed. Siglo XXI, México. Geertz, Cliford (1973). Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la cultura. Paidós, Madrid, España. Giordano, S. y Nogués, S. (2007). Educación, resiliencia y diversidad. Ed. ESPACIO, Buenos Aires. March, J., y Olsen (1989). El redescubrimiento de las instituciones. Fondo de Cultura Económica, UAS, Sinaloa, México. Rendón, M. (2007) Organización y Cultura. Ed. UAM, México. Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos adoptadas por el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra en 1955, y aprobadas por el Consejo Económico y Social en sus resoluciones 663C (XXIV) de 31 de julio de 1957 y 2076 (LXII) de 13 de mayo de 1977. Thompson, J. (1998). Ideología y cultura moderna. UAM, México. Vélez, O. (2003). Reconfigurando el trabajo social. Perspectivas y tendencias contemporáneas. Espacio, Argentina.

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Evelyn I. Rodríguez Morrill Profesora Investigadora de la Universidad de Colima.

CONSTRUCCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN SOCIAL DEL PAISAJE COMUNITARIO EN EL SIGLO XXI Y SU MEMORIA HISTÓRICA

Los nahuas de Suchitlán están asentados en las faldas del Volcán de Colima y las cañadas de Zacualpan, Terrero, Suchitlán y Cofradía de Suchitlán, hasta la colindancia con la Hacienda de Nogueras y San Antonio. En el tiempo de los latifundios, durante el siglo XIX, ellos perdieron sus tierras ya que sus ancestros las cambiaron por: aguardiente, carne y miel, el hacendado Antonio Voguel quería esos terrenos para acrecentar su hacienda. En 1926, los indígenas se incorporaron a la guerra de los cristeros hasta 1929(1) y lucharon arduamente para recuperar sus tierras y su modo de vida. El marco espacial fueron los paisajes y unidades ecosistémicas diversas, ricas en recursos naturales. A través de las modificaciones y adecuaciones en el uso de recursos y la incorporación de plantación de cafetales en su comunidad, al recuperar sus tierras dejaron los árboles como sombra de los cafetos, conservan y utilizan los árboles de la selva mediana así como los frutos, las plantas medicinales, alimenticias, ornamentales y condimenticias.

Las representaciones paisajísticas conllevan conocimientos ancestrales para diferenciar los árboles, los animales, las cañadas, el agua, los peces y cangrejos, cada planta y tipo de suelo, cada espacio singular. Nos preguntamos, entonces: ¿qué es el paisaje comunitario y qué componentes tiene en la memoria de la comunidad, esto es, en el uso, las bondades, la realidad y su vínculo con la cosmovisión hombrenaturaleza? La naturaleza forma parte fundamental de la concepción del mundo, entendida como la visión estructurada en la cual los miembros de una comunidad combinan de manera coherente sus nociones sobre el medio ambiente en que viven y sobre el cosmos en que sitúan la vida del hombre (Broda 2001:16). Concepción que guarda una estrecha relación con la manera en la que se rige y organiza la vida social.

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Evelyn I. Rodríguez Morrill/Construcción de la representación social del paisaje comunitario en el siglo XXI y su memoria histórica.

La observación y la reflexión sobre la naturaleza son prácticas estrechamente ligadas a la cosmovisión que han permeado la historia de los pueblos, conformando un sistema de saberes que no es ajeno al cuerpo de creencias, como tampoco lo es a las prácticas de uso múltiple de los recursos naturales de sus respectivos territorios, del acceso socialmente normado a los mismos, y que, al constituirse en bienes patrimoniales, posibilitan la reproducción social del grupo y no sólo de los individuos (Toledo y Argueta, 1993:421 y 431). Lo que se va descubriendo en este trayecto, a través de las indagaciones, es cómo están conformados los espacios socio-naturales en esta comunidad de Suchitlán, las concepciones que tienen los indígenas de los lugares, de los recursos, sus saberes tradicionales transmitidos de generación en generación y con las agregaciones creativas que cada quien le va añadiendo a su cultura, y de los símbolos asociados a la representación de la naturaleza, como bien se expresan en las máscaras y otras formas de representación. Representaciones sociales En 1989, Durkheim se vio influenciado por las investigaciones que Wundt desarrollaba en su laboratorio de Leipzig, Alemania; mostró interés acerca de las diferencias que existían entre las representaciones individuales y las representaciones colectivas, esto es, Durkheim pretendió explicar que lo colectivo no podía ser reducido a lo individual, que la conciencia que resulta de lo colectivo trasciende la conciencia de lo individual. Para Durkheim, esta trascendencia podía verse con claridad en la existencia y regionalidad de los mitos, en las religiones, en las creencias y en múltiples productos culturales que son consecuencia de una colectividad de humanos. Se obtiene de Durkheim la reflexión de que una sociedad mantiene su unidad debido a la existencia de una conciencia colectiva que representa un saber normativo,

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común a los miembros de una sociedad e irreductible a la consciencia de los individuos, puesto que es un hecho social. Durkheim (1895) definía entonces que la psicología social debía estudiar cómo las representaciones sociales se llaman y se excluyen, se fusionan o se hacen distintas unas de otras. Para Moscovici (1979), la representación social es una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos. La representación es el cuerpo organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas que permite a los hombres hacer inteligible la realidad física y social. En palabras de Moscovici, las representaciones sociales (RS) se integran en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de la imaginación. Integra lo individual y lo colectivo, lo simbólico y lo social, el pensamiento y la acción. Ofrece un marco explicativo acerca de los comportamientos de las personas estudiadas, que no se circunscribe a las circunstancias particulares de la interacción sino que trasciende al marco cultural y a las estructuras sociales más amplias, como por ejemplo las estructuras de poder y subordinación. RS como sistemas cognitivos; en ellas es posible reconocer estereotipos, opiniones, ciencias valores y normas. Se constituyen sistemas de códigos, valores, lógicas clasificatorias, principios interpretativos y orientadores de las prácticas que definen la llamada conciencia colectiva, la cual se rige con la normativa en tanto instituye los límites y las posibilidades de la forma en la que las mujeres y los hombres actúan en el mundo (Araya, p.11). Permite reconocer los modos y procesos de constitución del pensamiento social, por medio del cual las personas construyen y son construidas por la realidad social. Pero, además, nos aproxima a la visión del mundo que las personas o grupos tienen, pues el conocimiento del sentido común es el que la gente utiliza para actuar o tomar posición ante los distintos objetos sociales.


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El abordaje de las RS posibilita, por tanto, entender la dinámica de las interacciones sociales y aclarar los determinantes de las prácticas sociales, pues la representación, el discurso y la práctica se generan mutuamente (Abric, 1994). De lo anterior se deriva la importancia de conocer, desentrañar y cuestionar el núcleo figurativo de una RS, alrededor del cual se articulan ciencias ideologizadas; por ello constituye un paso significativo para la modificación de una representación y por ende de una práctica social (Banchs, 1991). Las personas construyen y son construidas por la realidad social; y a partir de sus elaboraciones siguen su sentido común. Importancia de los significados sociales: Shutz, Durkheim, Husserl Para Berger y Luckman (1991), la construcción social de la realidad hace referencia a la tendencia fenomenológica de las personas a considerar los procesos subjetivos como realidades objetivas. Las personas aprehenden la vida cotidiana como una realidad ordenada, es decir, las personas perciben la realidad como independiente de su propia aprehensión, apareciendo ante ellas objetivada y como algo que se les impone. El mundo de la vida cotidiana es aquél que se da por establecido como realidad. El sentido común que los constituye se presenta como la “realidad por excelencia”, logrando de esa manera imponerse sobre la conciencia de las personas, pues se les presenta como una realidad ordenada, objetivada y ontogeneizada. La realidad de la vida cotidiana es una construcción inter-subjetiva, un mundo compartido. Ello presupone procesos de interacción y comunicación mediante los cuales las personas comparten y experimentan a su entorno. El medio cultural en el que viven las personas, el lugar que ocupan en la

estructura social, las experiencias sociales con las que se encuentran a diario, influyen en su forma de ser, su identidad social y la forma en que perciben la realidad social. La teoría de la RS toma en consideración y conjuga por igual las dimensiones cognitivas y las dimensiones sociales de la construcción de la realidad. La narrativa arqueológica sobre la Puna de Atacama se ha concentrado en tres tópicos: la domesticación de los recursos naturales, el comercio entre pueblos a uno y otro lado de la Puna por medio de caravanas de llamas y la identidad cultural de los habitantes de la Puna que dejaron 'tan parcos' vestigios arqueológicos. Estas diversas temáticas reposan sobre un mismo supuesto, que puede decirse que se encuentra implícito en la propia idea de la Puna de Atacama: la naturaleza marginal. Es dicha precomprensión del paisaje lo que lleva a postular que la cultura ha sido igualmente marginal, que el único beneficio de la Puna ha sido atravesarla de un lado al otro, y/o que la historia regional puede resumirse en una gesta de domesticación de la naturaleza que, lejos de implicar su dominación, ha sido una adaptación de la gente al medio.. El paisaje no es una línea de base sobre la cual se puedan construir representaciones más objetivas del pasado, pues es en sí una representación histórica. Pero ello no invita a renunciar al conocimiento, sino a incluir en la investigación a la historia de constitución de las representaciones del paisaje. A su vez, las representaciones del paisaje no han surgido por el libre juego de la imaginación literaria, pues la creación literaria del paisaje ha sido ella misma una práctica social emanada y activa en contextos históricos concretos. La 'mula' y la 'imaginación' son dos imágenes que hacen referencia a estas dos versiones del conocimiento del paisaje. El paisaje no es ni la línea de base ni una pura

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representación. Pues las prácticas de representación y las representaciones de las prácticas forman parte de una misma historia, Gianotti García,C (2000). La dimensión inmaterial del paisaje está constituida por un sinnúmero de relaciones creadas entre la sociedad y la materialidad del paisaje, podríamos decir, la naturaleza organizada en el espacio por la influencia de las actividades humanas. Estas relaciones constituyentes de la dimensión inmaterial de la definición del paisaje pueden ser de diferentes órdenes: afectivas, estéticas, simbólicas y sensoriales. Las relaciones de orden afectivo son todas aquéllas que el individuo crea en su espacio vivido, en el cual desarrolla sentimiento de apropiación por razones propias. Esta relación puede tener una dimensión individual o bien local, o como es el caso de una sociedad que ha construido su paisaje. La relación estética es más compleja, ella contribuye a la construcción de representaciones sociales del paisaje y se desarrolla en tres niveles diferentes. Un primer nivel global formado por la cultura, por los medios. Son aquellas ilustraciones del paisaje pinturas, grabados, literatura, fotografía cine que crean “modelos paisajísticos”, que permitan al individuo clasificar y evaluar el paisaje. Un segundo nivel llamado local, es donde una sociedad local se crea una cultura de la naturaleza, de su territorio, de vida y de la sociedad misma. Esta cultura es elaborada gracias a las relaciones que el grupo social crea con su medio transformándolo con sus prácticas sociales. El último nivel, llamado individual, es ese que resulta de la cultura propia de la persona, generada por su trayectoria de vida. Las relaciones de orden simbólico son aquéllas que a partir de un elemento o conjunto de elementos componentes del paisaje evocan un significado relacionado con el mundo que rodea al individuo. Las relaciones de orden sensorial son aquéllas que se generan por una puesta en marcha de nuestros

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sentidos principalmente: la vista pero también el olfato, el tacto, el oído, el gusto, con los cuales clasificamos un paisaje (Luginbülh, 2003) p.3. El papel importante que juega la memoria como archivo de nuestra cultura y nuestras vivencias, puede tener dos resultados. Una memoria que registra el espacio vivido en buenas condiciones con eventos vamos llamarlos felices, y otra memoria que trata de olvidar el espacio y evento, debido a las penosas circunstancias del espacio v i v i d o. E s t e t i p o d e reacciones pueden ser colectivas o individuales. La memoria y el olvido pueden tener origen en el mismo espacio tiempo (op. cit., pp. 99-100). El hombre que pertenece a una comunidad se reconoce en el espacio y territorio donde vive con todo su horizonte, con sus recovecos, con su orografía, el lugar donde nace el agua, la altura de los árboles y los cultivos que maneja y conoce representan para él su vida, dentro de su territorio no quiere que los otros que no son de su grupo étnico vengan y lo transformen como lo han hecho en el pasado, que no lo cambien y


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que no vivan junto a ellos. “Aquí hay de todo en el campo, árboles, semillas, agua de manantial, laderas donde crecen plantas que usamos para curarnos, y ahí tenemos patos y pollos cuando queremos carne, no que allá en el pueblo prohibieron los animales en las casas, aun cuando tengas una huertita, no se permiten animales, acá estamos bien, tenemos de todo y ya no nos molesta la gente.” Regino Castro, testimonio, 29 abril de 2009. Regino no olvida las huellas del dolor en sus manos, cuando sus maestros ponían ladrillos calientes como castigo por ser hablante de la lengua náhuatl, los mismos profesores sancionaban con formas represivas indignas una diversidad patente rica y como agentes institucionales la negaban. Sigue a sus noventa años siendo cauteloso, necesita estudiar a quien lo entrevista, no se abre a la primera, hay que ser sincero con él; a una persona auténtica la acepta dándole atención y el respeto que se merece. La comunidad local: memoria y cultura La comunidad local es la cantera que provee de todas las obras humanas -reservas, corredores, redes patrimoniales contenidas en sus ecosistemas y paisajes culturales, es el depósito original de los patrimonios de una sociedad, es la fuente primordial de estos patrimonios. Este planteamiento reconoce dos hechos cruciales: los seres humanos forman parte de los ecosistemas y son los grandes

modeladores de los paisajes culturales que habitan. Lo que significa que no son entidades separadas, el hombre y su ambiente, sino que ambas integran el sistema ecológico y social, una sola matria. La sociedad humana es parte de la biosfera, y los sistemas ecológicos que la integran son parte inseparable de los paisajes culturales creados por las sociedades humanas (Peterson et al, 2003, pp. 85-86). De la comunidad existe también el sentido de pertenencia, por el que se tienen representaciones sociales comunes o no; aquí entran el sentido de la territorialidad, el cuidado de los recursos, el cuidado de la tierra, el sentido de habitar el espacio, de la forma en que están construidas las casas y la cercanía de unas con otras, la presencia de los árboles en la huerta y cuáles son los que se prefieren, los que se conservan, los que se usan. Memoria histórica como acervo de saberes La memoria histórica proviene de los recursos comunales transmitidos a través de las generaciones. Una cosa es lo que se escribe desde fuera, reconstruyendo los aconteceres de una comunidad, y la otra es la memoria propia de la comunidad que se guarda en el bagaje de experiencias vividas y registradas en el cuerpo de cada uno de los miembros de la comunidad, sobre todo en el de las personas mayores, que tienen más experiencia vivida acumulada y memoria a largo plazo que les ayuda a recrear, a re-significar aspectos que les ayudan a re-vivir las experiencias hasta con tonalidades diferentes. Testimonios de Regino Castro. El ciclón lavó los cerros, ay delante de mi casa quedó un barullón de agua y en otra piedra grande quedó un borbotón de agua, se me ocurrió: voy a hacer una casa para que no me agarre lejos el agua, esta fue la causa que me trajo para acá, me gusta la loma y ya había encontrado el agua. En su casa tiene helechos, geranios, una bodeguita de material, láminas y machete. El río allá abajo tenía mucha agua, pescado, camarón, cangrejo, chacales; ya no tiene nada…pero aquí tengo mis gallinas, y si tenemos hambre matamos palomas y hacemos caldo… huizitacate…

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negreaban los palos porque se llenaban de palos más huam en cantidad. Me nombraron para prohibir la tumba de palos, pagaban porque los hallaban tumbados. Aquí estaba espeso de árboles Suchitlán, todo el monte y había muchas flores. Pero era difícil capotear los problemas y uno me hizo daño, entonces pensé: ellos saben lo que hacen, se me enojó uno y dije pos voy a dejar (se refiere a la presidencia del comisariado ejidal, me gusta criar polllos. El pueblo estaba muy desordenado, no estaba empedrado ni para que hubiera carros. Había granada y aguacate, naranja, toronjas amarillas ácidas, chivos, becerros, perritos, los chivos son delicados, en tiempo de helada se morían, guajolotes, patos, gallos. Tengo quince gallos y treinta gallinas. Al reconstruir un hecho mediante la memoria, el sujeto social ha empezado a narrar una historia que puede pertenecer a muy distintos géneros, lo importante es lograr una coherencia en sus sistemas de interpretación de la realidad. Este logro establece la relación suceso-narración para así estructurar, mediante un relato, la oralidad. Este relato en un primer momento manifestó la cotidianeidad de la comunidad, hasta convertirla en acto mítico. En este proceso en el que la memoria entrelaza la formulación de un hecho y lo olvidado, nace una primera concepción de lo sucedido, de lo que ya pasó. Este pasar de la acción motivó que el hombre relacionara coherentemente los acontecimientos que hubieron existido en algún tiempo, pero también lo obligó a trascender la memoria para comentarlos con otros. En este intercambio oral de circunstancias vividas nace el recuerdo del origen; el qué somos y por qué somos; las primeras explicaciones del hombre y su entorno. Buscando en su alrededor la respuesta a sus preguntas, encontró la naturaleza como su hogar, y a través del conocimiento de ésta logró hallar ciertas respuestas, además de definirla como el lugar donde se encontraba la abundancia, para poder satisfacer sus necesidades fundamentales. Pérez-Taylor,Rafael, 1996:26-27. Había pocos terrenos fértiles, a cual más querían arrebatarla. Sí repartieron tierras a los indígenas, de los terrenos que tenía la hacienda de San Antonio, de allí arriba Zapotitlán y abajo

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Suchitlán, y luego de Ixtlahuacán hasta el mar, así me contaban a mí, no querían hacer vida con los españoles. Los abuelitos solos habitaban, y después otros vinieron de la Hacienda de Nogueras, ésos no son como nosotros, y vinieron a pedirme la tierra y que si me la han de comprar yo se las vendo por kilos. El es muy hábil para contestar impertinencias, defiende su territorio contra todo, es arisco. Duré siete años como comisariado ejidal y no me dejaban estar a gusto, salía un problema y lo resolvía y luego otro.

Relaciones intra-étnicas Herminio Basilio nos habla de las relaciones entre los protagonistas de la pastorela, cómo se reúnen para los ensayos, cómo se van repartiendo los papeles. Entonces allá era la ranchería de Pintores, y la ranchería de las Tejas, que es del jardín, donde está el jardín de niños ahora, ahí era la ranchería de las Tejas, donde los pocitos ahí tenían otro nombre. Entonces se juntaban entre todas las gentecitas ésas y formaban su grupo. ¿Y cuál era el foro principal donde hacían todo esto? Eh umm… este acá en la ranchería de los


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Camichines, que era el nombre más refri que llevaba desayuno, café y canela y pan, chocolates, sopes con frijoles, algo así. Ey, uhum. Sí, porque si se requiere estar cuidando a todos los participantes y que se mantuviera la tradición, ¿y cómo es que se mantuvieron unidos? ¿Esto era importante, no?, no había pleitos ni nada entre ustedes. Ah, en ese tiempo, pues como era poca la gente, no. Había unidad. Sí había unidad, ¿y todavía? No, los asesinatos siempre se dan hasta en familias, no creas… Memoria histórica como conjunto de elementos simbólicos que dan cuerpo a la cultura Testimonios de una mujer trabajadora, edad 84 años Lolita, a mi marido, yo le llevaba bastimento. Es labrador, matador y panadero, yo me encargaba de vender la carne en la ciudad de Colima, le gusta el pipián de semilla de cacahuate, a veces también le pone de calabaza y le echo chile pasilla. Ella con su tenacidad ayudó a levantar la economía familiar No, no largo de trabajar la tierra y la panadería, cuando empezó a matar ya porque pues no podía hacer todo, no y ya ahorita pues ya ve no siembran. En relación a mi hijo, sembró muchísimo. Pos no sé, aquí todos ya estaban en sus casas, cuando yo vine ya estaban todas las gentes con sus casas, sí, pues yo me imagino que estaría solo todo esto, ya ve, porque aquí hay personas que se adueñaron de terrenos, se los quieren quitar y no se dejan. Esa señora Tomasa se adueñó allí de un pisito, el licenciado quiere quitárselo y no se deja. Es que aquí se posesionan y ya, a lo bravo. Esta es la opinión de una mestiza que llegó después a Suchitlán, ya que no es originaria de allí. Sin embargo, los indígenas han luchado mucho durante décadas para recuperar las tierras que sus ancestros vendieron al hacendado alemán Arnorld Vogel, dueño de la Hacienda San Antonio; en 1926 el compró cien lotes y los cambió por miel de abeja, carne de res y botellas de vino; y después de las luchas agrarias se organizaron muy bien como comunidad y desde entonces han peleado a través de oficios, visitas insistiendo en la Junta Agraria, y ya recuperaron sus

tierras, aun cuando tuvieron que mover a mestizos advenedizos y que tenían buenos tratos con el hacendado de Nogueras, con presión constante y en grupo recuperaron casi todas sus tierras. Los suchitlecos defienden su territorio denotando su sentido de pertenencia y territorialidad. Poseían dos sitios con ganado mayor (Reg. Agrario 74-75:96). Cultura popular y saberes ancestrales Yo aprendí a curar porque mi padre me enseñó. Y ahora la gente ya sabe, una vez me mandaron llamar porque un señor estaba muy enfermó, no se levantaba, estaba muy débil y entonces a mí me seguían mucho unos chiquillos, y uno me dice que si no tenía ningún encargo, entonces yole dije que fuera al río a traerme unos cangrejos que estaban debajo de las piedras; y eso sí, tenían que caminar algo, y allí se fueron, entonces uno pidió permiso a un señor que estaba trabajando en un predio junto al río y le dijo que se fuera que no tenía que pasar por ahí, y entonces se fue y se hizo acompañar por otro chiquillo, y llegaron entonces con otro señor y éste sí los dejó pasar y les dijo dónde agarrar los cangrejos, y levantando la piedra salían un montón, así que se los trajeron y el señor les dijo que podían cortar toda la fruta que pudieran cargar, pero sólo agarraron poquita y ya se vinieron y mi mujer preparó los cangrejos quitándoles la parte que amarga el caldo, y se lo llevé al señor que estaba muy débil, quería ayudarlo a fortalecerse porque estaba enfermo de gravedad, y salió adelante gracias a los cuidados de Herminio y a la solidaridad del niño, que era su aprendiz en los cursos de los fines de semana. Cultura popular y saberes populares La cultura popular se deriva en diferentes actividades, una de las que más resaltan es la continuidad de las fiestas del pueblo, quien transmite los conocimientos que dan significado a los rituales es Herminio Basilio; otras formas de cultura popular que se desarrollan en Suchitlán son la jardinería tradicional y la música norteña adoptada por la facilidad de tocar del artista,

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que en este caso se adapta al mercado y trabaja diariamente en Comala, en los portales. Algo más es el cuidado de los árboles sabiendo que dan fruta, y que aunque tiren muchas hojas y propicien más trabajo, este vale la pena, dice Sastre Pedro. Yo ya tuve carencias cuando me fui a Manzanillo y trabajaba en un compañía refresquera todo el día y ganando poco, y teniendo acá en Suchitlán mi casa, teniendo que pagar renta allá en Manzanillo y pasando muchos apuros. Por eso mejor me dedico a mi oficio y siempre tengo trabajo y cuido a mi mujer, porque está enferma. La cultura como acervo de sapiencias que coadyuvan a resolver adversidades Testimonio de Regino: cultura integral de subsistencia y resiliencia Regino es un nahua mayor de noventa años, reconocido por su comunidad como uno de los campesinos y habitantes con más conocimientos sobre la lengua, los saberes ambientales, los cambios de asentamientos, los conflictos con los mestizos, la resistencia a la asimilación y a perder sus tierras, luchó por conservarlas y como líder agrario logró para él y su comunidad recuperar sus tierras, y se cambió a Pintores para mantener distancia con el pueblo que ha crecido tanto; él nos dice de su solar actual: Aquí hay de todo en el campo, árboles, semillas, agua de manantial, laderas donde crecen plantas que usamos para curarnos, y ahí tenemos patos y pollos, cuando queremos carne, no que allá en el pueblo prohibieron los animales en las casas, aun cuando tengas una huertita, no se permiten animales, acá estamos bien tenemos de todo y ya no nos molesta la gente. Regino y su hija tienen papayas, guayabas, chicozapotes, mangos y plátanos y cuenta con buena herramienta, sus sobrinos los auxilian y su hija ya no camina porque se cayó en el camino e ir al pueblo le implicaría presión en la cadera y las rodillas, está muy escarpado. Regino ha sobrevivido toda clase de presiones, y ahora está muy tranquilo viviendo hasta arriba de la cañada, en el cerro cubierto de árboles,

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todos útiles. El manantial es un recurso comunitario, Regino lo encontró y todos lo comparten, ése surgió después del gran ciclón del 59, se pelaron unas rocas y ahí manaba el agua, sólo organizamos una forma de captarla y ya tenemos agua aquí arriba, en la loma de la barranca. Esto explica el carácter colectivo de las decisiones. Argueta y Castilleja, p.76. La naturaleza es al mismo tiempo un recurso económico y un patrimonio cultural En este sentido, las identidades étnicas fueron significando y definiendo diferentes sistemas de recursos naturales. Por eso la cultura está integrada dentro de las condiciones generales de una producción sustentable, las identidades étnicas y los valores culturales, así como las prácticas comunales para el manejo colectivo de la naturaleza, fueron y son base para el desarrollo del potencial ambiental para el desarrollo sustentable de cada región y cada comunidad (Leff, E.2007:78). La localidad y sus características Suchitlán está asentada en un territorio irregular y escarpado, ha crecido de manera singular, sus primeros habitantes eran los nativos nahuas, pero a principios de siglo XX los mestizos se acercaron y emigraron para ser vecinos de los indígenas, rentaron tierras de las haciendas de Nogueras y San Antonio y construyeron casas de adobe y material y crecieron frutales con todo el descontento de los habitantes étnicos, quienes nunca aceptaron a los mestizos porque la fusión nunca es sencilla, ya que precisamente cada cultura tiene sus propias representaciones y un corpus de conocimientos que rige los rituales, los hábitos, las reglas de convivencia, las formas de esparcimiento, de producción , de manejo del entorno, de cuidado o destrucción, la forma de hablar y de vestir; y, sin embargo, estas dos culturas co-habitan en el mismo espacio, con su distancia respectiva, lo que da una peculiaridad a las


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expresiones locales. Los indígenas siguen realizando sus fiestas tradicionales, los mestizos han mejorado el estilo de sus viviendas y usan insumos para mejorar su producción los que tienen pastizales y ganado o café y frutales. Un grupo de familias más tradicionales, se fueron a vivir a la colonia de Pintores Uno y Pintores Dos, del otro lado de la cañada donde pasa el río, esto con el fin de mantener la cohesión comunitaria y realizar nuevas estrategias de tipo turístico para que con los ingresos que las cabañas y la cocina de los visitantes les provean, ellos puedan repartir este ingreso entre los casi 210 habitantes de la loma, en esas colonias en las que tienen agua pero no tienen luz, utilizan transformadores recargables. Esta zona parece una zona de refugio, Regino Castro y sus seguidores han marcando distancia territorial respecto de los habitantes mestizos, ya tienen asentados ahí alrededor de veinte años. Para llegar a la población, si requieren realizar algún trámite o compra de lo que no produzcan, entonces tienen que bajar hasta el río y atravesar un puente y subir la otra ladera hasta llegar al tianguis, que es los lunes. Puede decirse que Regino y sus vecinos constituyeron una comunidad alternativa, ésta sí es de puros nahuas con apego a la tierra y a la independencia, o más bien dicho elección libre de su convivencia entre ellos y de manera limitada con los habitantes indígenas y mestizos del conglomerado mayor. De la convivencia y esparcimiento Doña Lupita nos habla de la cultura local: Nada más aquí en esta orilla estaba uno como para declamar para hacer comedias, aquí en esta parte estaba grandecito, como de unos cuatro metros; ahí bailaban las inditas y todo, cuando concursaban, pero si no había ni luz ni nada entonces estaba muy solo, nosotros jugábamos alrededor del jardín pero poníamos velas en cada esquina para poder ver. Sí saludaban, ya natural ya en español, pero últimamente vivía un señor que tenia 110 años, pero él vivía de aquel lado del río, traía diario aunque fuera con frío traía nomás un gabancito

cortito así, amarrado con él (seguidor) calzón de manta, y unos guarachitos cruzados y venía todos los días a comprar alcohol, nada más. Estaba bien arrugadito, pero era natural de aquí mero, y una viejecita también tenía muchos años, todavía usaban nagüitas de esas de manta y andaban descalzas y usaban (cotoncitos), y una vez hubo un concurso de baile de puro zapateado y ella se ganó el primer lugar; descalzas todas, a rais. Habla de la comunicación y de los encuentros y del uso de las dos lenguas, el náhuatl y el castilla. Que importante es el esparcimiento, los momentos de encuentro en otra sintonía, donde allí se da la convivencia que normalmente no se da con facilidad. Aquí se ofrecen ambas etnias una oportunidad de conocerse, que implica estar interesado en las dos culturas y sus expresiones. Localidad y lugar Los pobladores más antiguos de territorio de Comala se establecieron ahí hace más de tres mil años. En esta zona florecieron importantes culturas, como la olmeca, náhuatl (500 a C), tolteca, chichimeca (durante la época clásica, 1154-1429 d C) y la tarasca, que era la principal cultura a la llegada de los españoles, lo cual es muestra de la diversidad cultural que desde siempre ha existido en dicho lugar. En 1527, la región de Comala fue dada en encomienda a Bartolomé López; durante más de trescientos años este lugar fue considerado asentamiento, rancho, pueblo e incluso a principios del siglo dieciocho aún se denominaba República de Indios, con un gobernador como autoridad. Fue hasta 1820 que Comala se constituyó como ayuntamiento, de conformidad con la Constitución de la Monarquía Española, y el primer alcalde fue don Cayetano Pizarro. En 1857 Comala fue erigido ayuntamiento, de acuerdo con la nueva Constitución Republicana. El río Armería separa el municipio en dos regiones: una montañosa y la otra formando parte del Valle de Colima. Sus ríos y arroyos más importantes son los de

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Lugar y comunidad

Zacualpan, San Antonio, Los Mezcales, La Caja, San Juan, Nogueras y el río Comala, formado por los de Reynosa, Suchitlán y La Barragana. Pertenecen a su jurisdicción las lagunas de Carrizalillo La Joya, El Obispo, Palo Alto, Las Cuatas, El Calabozo, El Epazote (artificial), La Escondida, El Jabalí y La María. Desde el río de Zacualpan se construyó el acueducto que proporciona agua potable a Colima y Villa de Álvarez, con un caudal de 250 l/s, en beneficio de sus habitantes. Hay una tradición de manejo privado en esa zona, con sectores ejidales en Cofradía de Suchitlán y Suchitlán, así como Zacualpan, la diferencia entre las tierras de ranchos particulares es que tienden a ser uno o dos cultivos (caña de azúcar y agave azul), o combinados con el ganado y pastoreo de caprinos o zarzamora, café y manzana), en cuanto a los ejidos, se manejan de manera integral y los grupos conforman un pensamiento y sentimiento holístico por tener internalizada la comprensión de los ciclos y la importancia de las funciones de cada ecosistema y su relación interna. En un solar combinan frutales de diferentes estaciones, siempre maíz, frijol y chile, basados en el autoconsumo, realizando las faenas con todos los miembros de la familia, participando por igual hombres, mujeres y niños, además de cumplir con sus trabajos escolares. Es así como la cultura pasa de generación en generación, aun cuando estén en contacto con sistemas modernos que podrían enajenar sus intereses; sin embargo, la cohesión nahua de esta zona es muy fuerte.

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El lugar es el espacio que habita la comunidad, y en esa cualidad de habitar se van construyendo formas culturales específicas que son de Suchitlán y no de otras comunidades, como su tipo de construcciones, las casas entre los solares espaciosos y cubiertos de plantas de café, plátano, mamey, piñón, nuez cimarrona, nopales, cercas vivas, incluso cada familia tiene una forma diferenciada de organizar su espacio, el almacén de frutales y herramientas, e insumos como la cal para proteger a los cafetos de las hormigas y otros predadores. El escenario de convivencia se realiza con más fuerza; es durante las fiestas, principalmente las pastorelas, las fiestas de san Juan, Semana Santa, la fiesta de carnaval y los paspeques, todos están pendientes de las fiestas, y más involucrados los participantes directos en el aprendizaje de los coloquios, elaboración y porte de máscaras, ropajes que permiten al san Miguel, al Chandiablo, al coro de ángeles, protagonizar sus papeles y ensayar todos los sábados. Economía de subsistencia Es importante decir que la comunidad tomaba los recursos naturales que tenía al alcance de su mano para la subsistencia: la madera, la hoja de palma, la tierra les ha estado dando los elementos principales para resistir, y para subsistir y permanecer en Suchitlán: guayaba, nopal, guamúchil, guayabilla, zapote, chico, nuez cimarrona, cocoyules, nísperos, zarzamora, fresa, café, mango, mojo, tierra de hoja, leña, chacales y cangrejo de río, orquídeas, epífitas, hueso de fraile, utilizado para las danzas en los pies o brazos y como sonajas, el carrizo para la confección de canastas y taburetes de madera y de carrizo. También producen maíz, frijol, chayotes, granadas, mango, mamey, café, guamúchil, higo, mandarina, naranja, limón, tamarindo, caña de azúcar. Los principios de la sustentabilidad se están arraigando al ámbito local a través de la construcción de nuevas racionalidades productivas, sustentadas en valores y


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significados culturales, en las potencialidades ecológicas de la naturaleza, y en la apropiación social de la ciencia y la tecnología (op. cit., pp. 80,81). Comunidad y sujeto La comunidad es aquella que mantiene una unidad cultural que se rige por rituales, religiosos, artísticos y cotidianos, en el caso de Suchitlán el aspecto que les une es la tierra y el arraigo a la lucha por ella aún cuando por mucho tiempo la perdieron y ya la recuperaron. Otros de los aspectos que conforman la comunidad es la cultura, que tiene una fuerza de permanencia mientras que esta se reproduzca, la comunidad tiene un maestro que enseña las pastorelas, a elaborar máscaras, a promover en estos rituales a los hijos de sus primeros alumnos y así se van transmitiendo los conocimientos, los versos, la cultura religiosa, los cuentos y narraciones, las propias metáforas, las formas de moverse y de percibir al otro. En cuanto al sujeto, nadie es sino en relación al otro, a la familia a los amigos, a los compadres, a las redes de apoyo. Podríamos decir que la teoría del personalismo comunitario de Mounier representa muy bien esta capacidad del individuo de desarrollar todos sus potenciales como persona con una riqueza muy personal y características únicas, y que el sujeto y cada uno de los integrantes de la comunidad la enriquecen, la complican, es decir la impactan. En la comunidad de Suchitlán, Herminio Basilio es un representante de la cultura muy importante, él aprendió de su padre y sigue re produciendo las ar tes, la cultura, los conocimientos, y mantiene las relaciones estrechas con los jóvenes que forma y estos se apropian de su cultura resig-nificándola continuamente. Sujeto y apropiación de la realidad social A través de procesos simbólicos se configuran mecanismos culturales que norman el acceso social a la naturaleza, dan forma al desarrollo tecnológico y regulan los ritmos de extracción y transformación de los recursos. Las relaciones de parentesco, las formas

de reciprocidad, las formas de propiedad comunal y los derechos territoriales favorecen el uso sustentable de los recursos ambientales, las relaciones de género y edad, la división del trabajo y la distribución de actividades productivas. Estas prácticas de uso integrado y múltiple de recursos naturales, están basados en normas culturales y conocimientos tradicionales que codifican al ambiente, preservando la biodiversidad e incrementando la capacidad de las comunidades para satisfacer las necesidades materiales y aspiraciones culturales (Toledo y Argueta, 1993). El conocimiento local está construido por significados elaborados a través del procesos simbólicos que configuran estilos étnicos de apropiación del mundo y de la naturaleza (Leff:2007p. 81) La potencia de las palabras tal como las menciona Regino, Herminio Basilio, Lupita, Pedro, Tomasa, tienen un peso metafórico y nos remontan al origen de sus sentido, el que tienen para cada uno de ellos.. Al establecer que la memoria colectiva se manifiesta a través de su representación individual o colectiva, oral o escrita, estamos diciendo que ésta es producto de la permanencia del discurso que connota lapsos cortos o extendidos, que abarcan a un individuo social o a una colectividad, que van de la experiencia vivida por una generación hasta el recuerdo de varias generaciones, cuyo saber se mantiene vivo a través de la memoria, pero en todo caso se encuentra en el pensamiento social e individual de una sociedad, delimitando en el discurso la proporcionalidad entre lo vivido y lo no vivido en relación con el espaciotemporal.(Pérez- Taylor,Rafael 2002:15) Memoria histórica como acervo de saberes: En la comunidad de Suchitlán encontramos a un hombre que sabe curar y además hace máscaras y conoce y organiza las pastorelas de la comunidad, él participa con sus jóvenes en todas las fiestas, dice que

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a él lo enseñó su padre como lo ilustra de la manera siguiente. Yo no puedo tirar árboles para hacer mis máscaras, los que están haciendo casas aquí en la comunidad me avisan si tiraron un árbol entonces es cuando aprovecho la madera, pero de los árboles ya caídos la pongo a secar para que no se raje. A veces me dicen es papelillo es cuajilote, este ciruelo y usted reconoce la madera cuando la ve si claro cuando ellos estaban chiquillos, me preguntaban qué árbol es pues es este, y como hay como 300 hombres que trabajaban en la obra, mis alumnos de hace treinta años, a sus alumnos les enseñó a hacer máscaras, fueron mis alumnos en la danza en la pastorela hay un grupo que se presenta el Martes de carnaval e 19 de marzo, el martes de carnaval se llama la cuadrilla de los paspaques, y el 19 de marzo es los joseses, le cantan al señor san José entonces ellos fueron mis alumnos y entonces ellos tienen hijos, se casaron ya y sus hijos me los enrolan para que también vayan también tengan la tradición, ¿también enseña usted danza, sí como le digo acabaron la paseada con eso, nunca me llegaron los apoyos, no le han dado la oportunidad de que usted pueda …yo por la fuerza hice el esfuerzo de juntar máscaras, hacer una máscara ahorita, otra mañana pasado, otra pasado mañana así hasta que ajusté el grupo, entonces dije pus ya voy a salir a bailar con ese grupo, invité a los niños y aquí están los atuendos, para la danza de los morenos y entonces levanta unos plásticos y ahí muestra los trajes. Entonces las máscaras que hace es para la danza?, para danzas y pastorelas, y para venta no? pero no las vende, sí para misas negras y para muchas expresiones, máscaras fúnebres y máscaras de pastorelas y las que me pidan, a mí una señora me dijo que quería una de coro de ángeles y

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nada más dígame la afinación y me acaban de decir, hay alguna forma tradicional de máscaras ya ve que hacer máscaras como de alebrijes, aquí todas son ceremoniales y ya de allí me traen fotografías para que les haga réplicas y tanto me traen como transparencias también y se las avienta, oiga don Herminio y de donde sale la idea de hacer las máscaras, tuvo que ver algún libro?. Cuando yo tenía 9 años yo veía que mi papá hacía y luego otros señores también donde yo iba a jugar y los niños ahí pasábamos corriendo y ellos hacía a que como era nahuatlacas ay cuatibalante huichicalote tan tontos tan feos muchachos, eso querían decirnos y nosotros hacíamos señas ap cu Nestle, están locos y nos íbamos y toda la chiquillada y nos sentamos y les hacíamos muchas a los viejitos y ahí están afuera trabajando y agarramos una resortera y les tirábamos continuar el diálogo con los recuerdos de las entrevistadoras.sombra que lo que hast de entender aquel que tanto se nombra Entons ya… todos igual te toca decir a ti y entonces ya entra esa P-Que la herencia que me toca usted me la ha de dar .lo necesito porque ya tengo noviecita, y dame lo que ocupas en pasear. R-Anda pícaro malcriado, De palos te he de arrimar… Con este diálogo cantaíto, Herminio va caminando en torno a las manecillas del reloj, se van haciendo los coloquios y cada quien interpreta su papel, él se los designa como lo hiciera su padre, los diálogos nunca son iguales, sólo las tonadas, y sí, algunos de ellos han ido modificando de acuerdo a su capacidad de retener la información y más bien a hacerla suya esta forma de representación cultural de forma teatral y dinámica, que atrae a los integrantes de la comunidad


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para que asistan y continúen con la tradición. I-Cuerpo de conocimientos que un grupo posee respecto a un objeto social. Remite a la idea de imagen o modelo social, AL contenido concreto y limitado de las proposiciones acerca de un objeto preciso del objeto de representación información que la comunidad tiene sobre la salud. Los paisajes son escenarios vitales, su transformación arranca con la vida y sustento de la comunidad que los habita, por eso en Suchitlán han peleado constantemente para mantener la posesión de sus tierras los indígenas nahuas. Los paisajes tienen una cobertura cultural, El valor de los paisajes es un valor más hondo que el geográfico, ya que tiene qué ver con la manutención de nuestra identidad cultural. Resultados preliminares Identificamos las características de resiliencia por una re-apropiación del patrimonio natural que permita proteger y utilizar los recursos naturales apoyando el desarrollo sustentable y la protección ecológica; esto acompañado de la memoria comunitaria que transmite y conserva los saberes ambientales, con el fin último de estimular las acciones movilizadoras que impactan en la preservación del bienestar integral y la calidad de vida. Considerando los antecedentes históricos, la población informaba que las características que tenían anteriormente eran favorables para la convivencia diaria; así pues, los recursos naturales con los que se contaban eran los necesarios para la subsistencia de la familia y la comunidad misma. De esta forma se tenía un sentido solidario entre los habitantes, considerando que se apoyaban mutuamente y enriquecían sus lazos sociales. Esta información da cuenta de que en la actualidad el manejo inadecuado de tierras ha disminuido la producción de café, mango y caña, debido a que antes existía un arduo trabajo en la producción y siembra

de productos que en la actualidad están agotados, también demuestra un sentido de desvalorización con relación al sentido de pertenencia de la comunidad, y éste de tal manera influye en cómo se vive en la actualidad en Suchitlán. Se dan relaciones tensas y de exclusión entre indígenas y mestizos, éstas son zonas en el país en las que los nahuas han perdido casi en su totalidad la lengua y el vestido tradicional, no así sus tradiciones que son parte del patrimonio cultural que se refleja en el cambio y continuidad históricos. Recogimos una gran cantidad de testimonios que serán también parte de nuevos trabajos. El trabajo está en proceso, éstos son los avances, conocer lo que tienen que decir los usufructuarios de los ecosistemas. Encontramos, en el caso de Suchitlán, resiliencia ecológica y comunitaria. Encontramos una gran riqueza en la historia de las personas y la comunidad. Es decir, elementos que conforman su memoria histórica, sus saberes ambientales.

1 La Cristiada es el nombre de esa guerra que sorprende a todos, personas e instituciones; sorprende al ejército y a su gobierno, a la Iglesia, a los insurgentes mismos que se lanzan sin más preparativos que los necesarios a la buena muerte, muerte que les espera después de la penitencia pública, de la peregrinación y de la súplica, de la procesión y de la fiesta. La guerra cristera está al término de todo eso, y es todo eso a la vez. Sobresale la contradicción espectacular que existe entre la lentitud y el estancamiento del conflicto político entre la Iglesia y el Estado, y el repentino estallido del levantamiento popular y pueblerino. El conflicto político sigue su caminito tranquilo de conflicto político, ignorando todo el volcán subterráneo. Y de repente, ese movimiento revolucionario, ese movimiento popular, estalla sin precedente, todo a través de todo, inesperado, impreparado, no organizado, ni por los partidos ni por las organizaciones confesionales. Cuando el Estado acorrala a la Iglesia en aquel verano de 1926, ésta, por su parte, dobla la apuesta: decide suspender los cultos, medida tomada hace siglos por un arzobispo de México contra un virrey, medida de otros tiempos. El país entero se encuentra de hecho -no de derecho, pero en la práctica ¿dónde está la diferencia?- en entredicho. Campanas mudas, tabernáculos vacíos, liturgia suspendida, vida sacramental clandestina. Porque el gobierno responde a la huelga del culto público con la prohibición del culto privado. La Iglesia suspende, el

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Estado impide, al pueblo se le priva de los sacramentos; no se puede bautizar al niño, no se puede contraer matrimonio, ni confesar, ni comulgar. Se tiene que morir uno como perro callejero, sin una queja, tras una vida miserable, "Más vale morir combatiendo." "No hay mal que dure cien años." "Al que escupe al cielo, le cae en la cara." Haciendo una reflexión sobre este texto, dice que se levanta la gente de improviso; sin embargo, la verdad es que ya habían acumulado molestia por la explotación de la que eran objeto y trabajar para latifundios en malas condiciones, la cristiada fue para ellos una oportunidad, como lo dice Luis González. Para Meyer, que consideraba a Luis González su mentor, la cristiada fue un movimiento independiente de campesinos católicos ligados a la tierra, motivado por las injusticias cometidas por años de explotación y que ellos tuvieron suficiente de resistencia.

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María Eugenia Espronceda Amor Profesora Investigadora de la Universidad de Oriente. Cuba.

Osvaldo Barrios Montes Profesor Investigador de la Universidad de Oriente. Cuba.

LOS PROCESOS MIGRATORIOS Y LA IDENTIDAD CULTURAL

Las formas y los recursos afectivos con los que nos acercamos a una investigación pueden ser diversos y caóticos. En ocasión de desarrollar un encuentro en la Casa del Caribe, una experimentada profesora comentó lo “natural” que resulta discutir acerca de las migraciones caribeñas cuando el otro, el caribeño, en tanto diferente, reclama nuestra atención; si advertimos con suficiente claridad una base hispana sobre la que descansan las claves de nuestra identidad lo propio, por obvio, apenas merece algún comentario. Lejos de pensar que los temas migratorios en Cuba han sido agotados, aún queda mucho por decir y hacer. Varias décadas han transcurrido desde que fueron escritos libros ya clásicos por Pérez de la Riva, Rolando Álvarez Estévez, J. Carreras, J. Guanche, S. Valdez Bernal, entre otros. El retorno del interés sobre este particular, es consecuencia de la inusitada fuerza con la que emergen los discursos de la ciencia y la necesidad de explicar vacíos epistemológicos acumulados por diversas razones, lo que hace de algunas zonas de la investigación científica fuente inagotable de nuevas aproximaciones. En la década de los noventa del pasado siglo, desde los propios inmigrantes y sus descendientes se produce un reclamo por explicar sus orígenes acorde

a las matrices migratorias, cuando durante un buen número de años los trabajos sobre el tema habían descansado en articular la información existente acerca de los tipos de migraciones, monto, características generales, procedimientos jurídicos y, en menor medida, lo relativo a la identidad cultural. De alguna forma, las raíces volvieron a emerger en términos culturales cuando, entre varios factores, en los inicios de dicha década la crisis por la que atravesaba el país podía ser paliada por estrategias institucionales e individuales siguiendo la conexión inexorable del cordón que une a los individuos, sus ancestros y las historias tejidas desde sus vidas cotidianas, reproducidas de forma dinámica por las nuevas generaciones a partir de las relaciones entre países emisores durante los primeros cincuenta años del siglo XX y Cuba. Con lo anterior se producirían las condicionantes básicas capaces de ofrecer suficientes razones para convertirse en una temática codiciada, intentando abarcar una gran diversidad de espectros poco abordados en décadas anteriores. Las herramientas cognoscitivas con las que se han elaborado los trabajos sobre este particular, han estado condicionadas por la naturaleza de las ciencias sociales que han gozado de cierta continuidad académica y, por ende, divulgativa. Con ello, tanto el

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tipo de material existente como los modelos de legitimación de conocimiento han dependido en buena medida de los estándares aceptados como válidos para otorgarle ciertos juicios de valor. Sin lugar a dudas, es la historia la que de forma sistemática ha realizado ingentes esfuerzos por acumular y argumentar mediante sus recursos metodológicos los resultados más visibles, en menor medida, la lingüística. El resurgimiento de la ciencia sociológica en la década de los noventa, y el interés mostrado por la sicología para enfocar las emigraciones de Cuba hacia otros países, complementarían ciertamente una gama importante de perspectivas para su estudio. La leve presencia de la antropología desde lo académico, ha comenzado a ofrecer sus frutos; cuando no debemos olvidar que tres décadas atrás alguna que otra investigación hizo gala de dichos conocimientos, sin llegar a convertirse en un tipo particular de estudio capaz de realizar análisis comparativos a escala regional o, en un e s f u e r z o m ayo r, a u n a r vo l u n t a d e s p a r a complementar con estrategias específicas, ciertas zonas carentes sobre el tema por parte de estudiosos cubanos. No creemos que en las intenciones de este texto se pretenda cubrir con exhaustividad las disciplinas científicas que tradicionalmente enfocan a las migraciones; tampoco cumple el propósito de seguir la secuencia particular sobre un determinado grupo de inmigrantes y descendientes para abarcar la totalidad de su vida cotidiana. El ensayo que aquí aparece intenta desentrañar algunos conceptos, perspectivas, herramientas metodológicas y argumentos explicativos a partir del análisis de dos casos específicos de las migraciones caribeñas: los haitianos, en una lógica del pasado en el presente con miras a evaluar las conexiones esenciales estructuraacción social en función de las identidades. Tal vez sea este el punto de diferencia de los textos anteriores, cuando el andamiaje teórico resulta más que necesario si queremos aclararle al lector las claves sobre las que descansan semejanzas y diferencias.

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Centrado en la conexión sociología-antropología, no resulta usual encontrar textos sociológicos interesados por este tipo de estudios en Cuba. Tal vez la razón descanse en la ausencia de inmigraciones desde el triunfo revolucionario, con lo cual carecería de actualidad si a estadísticas se refiere. Si seguimos esta idea, dicha ciencia estaría incapacitada para realizar acercamientos sistemáticos tomando como referente diversos grupos de inmigrantes llegados durante la primera mitad del siglo XX. Las huellas de tradiciones teóricas interesadas en el análisis del pasado desde el presente, con los requerimientos de la sociología, fue lo que hizo nacer la denominada socióloga histórica, la que ciertamente aporta y complementa cualquier tipo de aproximación. Lo imperante en la sociología contemporánea fue y sigue siendo la explicación de procesos actuales cuyas tendencias reclamen estudios tendientes al esclarecimiento de causas, análisis de procesos acorde a la dinámica entre la estructura social y la acción de los individuos a partir del papel de los factores sociales. Esto le otorga a dicha ciencia una función esencial en el diagnóstico y pronóstico de problemas sociales, a los cuales en mayor o menor medida habría que buscar algún tipo de solución, comenzando desde el análisis en sí, hasta la posible implementación de estrategias o desde el papel de las políticas sociales en un ajuste continuo entre lo que está y lo que se debería modificar. Con lo anterior no estamos otorgando un papel prioritario a la sociología histórica por encima de enfoques centrados en los problemas actuales; de alguna forma, el acercamiento a cualquier comportamiento o problema “contemporáneo” tiene raíces en el pasado y, por tanto, una historia atravesada por un sinnúmero de acontecimientos que pueden dibujar etapas, periodos, adaptaciones, cambios, etc. No obstante, el balance de las investigaciones sociológicas en Cuba prácticamente relega a un último lugar este tipo de investigación. Ello pudiera estar asociado a la necesidad constante de dar respuesta a diversas problemáticas


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contemporáneas, o a la relativa ausencia de especialistas formados en esta ciencia antes de la década de los noventa, a causa de las vicisitudes por las que tuvo que atravesar en tanto no estabilizó sus resultados, cuerpo académico o grupo de investigadores más o menos formales, impactando sobre un tipo de investigación de naturaleza prioritaria. Los cambios sustanciales en la década señalada, junto a la proliferación de tres instituciones universitarias donde se enseña la sociología, están incidiendo sobre dicho proceso, aun cuando no se pueda visibilizar un salto en este tipo de investigación. Con lo anterior, sólo estamos advirtiendo las potencialidades de abordar un tema desde las perspectivas de la sociología. Retomando el punto de partida acerca de las investigaciones sobre identidad cultural, no se trata tampoco de superponer de forma casi novelesca y artificial aquellos aspectos asociados a los inmigrantes y descendientes como si estos hubiesen permanecido en el país durante décadas o nacido en nuestro territorio conservando, de forma absoluta o totalitaria, los rasgos asociados a los orígenes. Los conceptos desarrollados por la antropología sobre el tema no nos permitirían caer en estos absolutos, desconociendo o ignorando la acción de factores sociales en una relación de adaptación, cambio y socialización de otros patrones divergentes y concomitantes con los propios. En el justo equilibrio entre ambos aspectos: pasado y presente, radica cualquier aproximación justa y certera sobre el tema, lo contrario sería minimizar aspectos relacionados con cambios sustanciales desde lo económico, político, los tránsitos generacionales, el género, etc., aunque ciertamente existe literatura en el país muy cercana a dicha postura. Sobre la escritura del artículo, la mayoría de sus ideas son compartidas por ambos autores. La necesidad de continuar realizando estudios desde otras perspectivas, temas e incluso grupos de inmigrantes

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que no llegaron a alcanzar la dimensión de las migraciones caribeñas resulta, a nuestro entender, más que evidente si la diversidad de orígenes que dio lugar a nuestra identidad cultural es aún visible. Se pudieran ensayar estudios regionales sistematizados y no esporádicos por región, grupos étnicos u otro elemento que se entendiese a manera de ofrecer esquemas de análisis más acabados acerca de nuestras esencias. El análisis de las migraciones en las referencias básicas del modelo sociológico Según S. Castles en 1990, aproximadamente, ochenta millones de personas vivían fuera de sus países de origen; producto de ello, en todas las naciones la inmigración aumenta el número de nacionalidades y su diversidad cultural.1 En los albores del siglo XXI se observa una situación sorprendente: “menos del 10% de los 185 estados que hoy integran el sistema de Naciones Unidas es étnicamente homogéneo.2 Hoy, esas estadísticas sobredimensionan todas las predicciones hechas desde el pasado, cuando cambian, se adaptan, dinamizan y reconfiguran los componentes de sus sistemas sociales, no sólo para países receptores sino también en emisores, de relevancia indiscutible para el perfil cultural. Son reconocidos los análisis demográficos, históricos y jurídicos sobre este particular. Situados más recientemente, descuellan los enfoques psicológicos, antropológicos y sociológicos, sin dejar de lado el insustituible papel de disciplinas y prácticas como la del trabajo social, en un movimiento que no se puede describir como ascendente o proporcional según las épocas y regiones, antes bien zigzagueante, acorde a los propios recursos epistemológicos, tradiciones investigativas, claves y métodos para su estudio, así como las causales más raigales: los condicionamientos sociales, lo que incluye factores de diversa naturaleza: económicos, políticos, desastres naturales, guerras, así como su expresión más concreta mediante las políticas sociales

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existentes, la infraestructura y servicios sociales con que cuentan los receptores, entre otros. Con lo anterior, parecería que en los albores de la ciencia sociológica poco o nada debía decirse acerca de los impactos migratorios y los procesos de identidad, salvo los que de forma directa son su objeto de atención: los aspectos laborales, educativos y organizacionales, entre otros. Los desarrollos galopantes de la ciencia antropológica en suelo occidental sustentaban como propio todo lo que tuviese relación con migraciones, identidades y culturas, quedando rezagada toda cobertura sociológica a su impacto cultural, sólo visible en estudios pioneros, más bien excepcionales, para la tradición más académica de dicha ciencia.3 Dicho de este modo, una epistemología del desarrollo de ambas ciencias le otorga ventajas a la ciencia antropológica en tanto tiene de frente la diversidad cultural, intentando explicar semejanzas y

diferencias entre las culturas donde una parte de esa respuesta está precisamente en los movimientos de población. La sociología, por su parte, dedicará vastos esfuerzos para revelar las esencias de los cambios en los estados modernos en la propia dinámica de sus estructuras, las formas en que los individuos se relacionan y la compulsión de las acciones en relación con normas y reglas establecidas. Coinciden varios autores acerca de la relevancia de los aportes de W. I. Thomas y Florian Znaniecki, cuando

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al escribir su monografía El campesino polaco en Europa y los Estados Unidos de América 1918-1920, sentaron pautas acerca de las ventajas de realizar la investigación sociológica tomando como fuentes una realidad empírica que debía ser observada y explorada a partir de toda clase de datos, incorporando una visión micro. No obstante, la literatura sociológica sitúa los aportes de este trabajo más en el plano teórico y metodológico que como un estudio de migraciones en sí en sus implicaciones estructurales y culturales. Ello puede ser argumentado a través de los valiosos comentarios del antropólogo U. Hannerz, cuando reconoce la trascendencia de este trabajo al plantear: “...Subrayaba la necesidad de entender el punto de vista del participante - la “definición de la situación”-, como la llamaba, y, como contrapar tida a esta innovación metodológica, fue pionero en el uso de “documentos personales”: diarios, cartas y autobiografías, así como relatos de experiencias vividas recogidos por psiquiatras, trabajadores sociales o científicos sociales. En una narración autobiográfica, Thomas ha sugerido que inicialmente tropezó con este método por accidente”.4 En la actualidad, la literatura elaborada acerca de la investigación como proceso resalta la importancia de este texto en calidad de fundamento epistemológico y su revitalización o continuidades teóricas en la década del sesenta, cuando comienza a ponerse en crisis el modelo positivista y a emerger con toda su fuerza las virtudes de otro paradigma más cercano a la concepción de las ciencias sociales. La pérdida de interés en este tipo de trabajo en su época -según G. Ritzer- viene asociada al propósito de la ciencia sociológica de desarrollar métodos estadísticos sofisticados, contrarios al espíritu que animaba este tipo de esfuerzo teórico más centrado en estudios descriptivos etnográficos desde las orientaciones personales de los observados, así como al papel


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desempeñado por algunas instituciones académicas que marcaron los destinos acerca de cómo hacer la investigación sociológica, validando un modelo que perduraría cerca de cuarenta años, perdiendo fuerza definitiva la primera orientación luego que se crea la American Sociological Review asociada al estructural funcionalismo.5 Una muestra de lo anterior es citada por Edgar F. Borgatta y Rhonda Montgomery, cuando plantean que las investigaciones empíricas sobre el tema se desarrollan en Estados Unidos por primera vez en el censo de 1940, para abordar la movilidad social, mediante una pregunta que cuestionaba la residencia del individuo cinco años atrás.6 En un mismo sitio, desde lo metodológico, entrarían tanto las migraciones internas como las internacionales, si se habla de movilidad en calidad de concepto a operacionalizar. No es nuestra intención seguir las matrices teóricas básicas desde las que se han construido los marcos que explican las migraciones. Cuando se revisan libros ya clásicos del quehacer sociológico, sólo recientemente emergen los temas migratorios y sus impactos culturales, cuando ya el tema no podía ni debía ser inadvertido, como uno de los grandes problemas del siglo XX y, por ende, el actual, sustentando la necesidad de su inclusión en tanto ha dinamizado las modernas sociedades occidentales convirtiéndolas en espacios multiétnicos y multiculturales. Trabajos de cabecera para la ciencia especifican a la sociología de las migraciones como un área particular de aplicación de dicha ciencia, precisando la dificultad metodológica que entraña su medición si se compara con otras fuentes para el estudio de la población: nacimientos y defunciones. A pesar de aparecer en diccionarios, enciclopedias o trabajos que argumentan las esferas en que se mueve la sociología, sus explicaciones describen el hecho en sí y los términos introducidos a estos fines, antes que sistemas teóricos particulares elaborados a estos efectos.

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En sus inicios, el saldo investigativo favorecía estudios económicos que tocasen salarios, calidad de vida, las formas en que los inmigrantes se asientan en los espacios urbanos y sus impactos culturales, redes migratorias y enlaces laborales, las características de sus residencias, etc., actualmente el prisma de temas se ha diversificado y multiplicado, incluyendo lo relacionado con el Estado de bienestar, los problemas de etnicidad y su impacto sobre las homogeneidades culturales incluyendo el factor lingüístico, en fin, se han perfilado enfoques diferenciales para su abordaje. Pese a lo anterior, es evidente su ausencia como un área generalizada, fácil de encontrar en libros introductorios, manuales o de sistematización teórica; de preferencia, afloran los esfuerzos de explicación de problemas urbanos, familiares y otros, más que como área particular en si misma,7 al tiempo que los autores citados no han desarrollado teorías sociológicas particulares para abordar el tema, lo que podemos apreciar es el empleo de sus modelos explicativos, tanto las teorías generales como las de alcance intermedio en calidad de métodos o las formas en que articula la explicación de las teorías existentes en la ciencia sociológica. En ese sentido, pueden ser encontrados textos acerca de redes migratorias cuya metodología pueda estar argumentada desde la propia teoría de redes, o sólo pensar en la red como concepto que organice la investigación. En este sentido, se han empleado con similares acepciones los términos campo, conjunto y retículo, densidad, malla e intervinculación, agrupamiento, sector, cuasigrupo y coalición.8 Ciertamente, la posibilidad de pensar en las cadenas migratorias tomando como indicadores los orígenes de los individuos, las formas en que se asientan y se apoyan en la vida cotidiana, el ordenamiento respecto a empleos y aspectos, incluyendo otros rituales familiares como padrinazgos y compadrazgos, etc., se han desarrollado a partir de las redes. Desde otra arista, los procesos migratorios que interconectan factores económicos y políticos tomando el enfoque de la configuración subjetiva del migrante, articula de

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forma orgánica, elementos estructurales y de la subjetividad del individuo.9 En los estudios sobre migraciones se deben tomar en cuenta los estatus jurídicos de los emigrados (legales o ilegales) junto a la circunstancia de estar implicados uno o más países en el mismo proceso, con lo cual estaríamos en presencia de una emisión de población en una región. Un elemento que no debemos descuidar es la naturaleza sociohistórica de dicho proceso, en tanto pueden estar actuando conexiones anteriores de los modelos colonia-metrópoli; o nuevas dinámicas acorde a las características del ordenamiento mundial del capital. En este sentido, destacan los enfoques transnacionalistas. Los ejes centrales para el estudio de una ciencia pensada con el propósito de develar el accionar de las estr ucturas sociales díg ase instituciones, organizaciones, asentamientos y grupos- bajo el imperativo de la acción de los individuos implicados en esas estructuras, y las formas que adoptan en esa relación los individuos, favoreciendo explicaciones que encontrasen respuestas al cambo social, hizo imposible abordar cualquier problema del mundo moderno al margen de los impactos de los procesos migratorios tanto a nivel interno como las migraciones internacionales. En el crecimiento de las poblaciones de los llamados países del primer mundo no cabe la menor duda de que la responsabilidad recae, con fuerza sostenida, sobre las dinámicas migratorias. Si es el cambio social lo que se quiere analizar a partir de los procesos migratorios, básicamente la inmigración, ¿pudiésemos tomar a Cuba como referente para un estudio sociológico aun cuando nuestro saldo migratorio es negativo? De lo anterior se desprende por naturaleza que enfocar estudios migratorios de escala internacional en nuestro país carecería de pertinencia, si no hemos recibido inmigrantes en las últimas décadas, ¿valdría la pena desarrollar esfuerzos teóricos y metodológicos si nuestra atención está ubicada en la explicación de un

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presente cada vez más alejado de entradas de inmigrantes donde operan de forma articuladora los recursos de una inserción ocurrida durante décadas y con el paso de varias generaciones?, ¿qué diferencias esenciales pudieran existir entre los trabajos sobre el tema enfocados a partir de la ciencia histórica y los sociológicos se si reclama por fuerza una condición de inmediatez? Las condiciones básicas para el desarrollo de investigaciones sobre temas migratorios y sus impactos, reclaman como p r e m i s a s u contemporaneidad. S i v a m o s a concentrarnos en Cuba, estamos ante todo en presencia de un caso sui generis. La ausencia de inmigrantes, como ningún otro espacio social, nos pone en situación de valorar si es el pasado o el presente lo que puede


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ser explicado, argumentado o interpretado. Si se trata de advertir una diversidad de comportamientos culturales cuyas raíces están en un pasado de historias de inmigrantes, ¿sería suficiente ir a él para luego tomar lo que nos permita entender su presente?, ¿qué prácticas, c o s t u m b r e s o comportamientos pueden quedar del pasado cuando con el paso de las g eneraciones, una estructura social con pretensiones de estandarización y una marcada voluntad a visibilizar las similitudes por encima de las diferencias, han marcado los destinos para cualquier ensayo interesado en el tema? Abordar los estudios migratorios no es para nada una novedad. Todas las ciencias sociales, de una u otra forma, les han destinado miradas múltiples: desde algunas centradas en ellos hasta otras en las que las migraciones son sólo un pretexto para argumentar principios y postulados. Si vamos a enfocarnos en las migraciones, estaremos situando uno u otro lado

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del proceso: o como emisores o en la condición de receptores, sin excluir que ambos movimientos pueden estar operando de forma simultánea tanto espacial como temporalmente, aunque a nivel mundial pueden ocurrir procesos donde una esté por encima de la otra. Un caso peculiar es tomar a Cuba como centro de análisis, toda vez que los ritmos de entrada y salida del país, destinos, ritmos, tendencias del movimiento, montos e impactos sugieren una larga lista de enfoques concordantes o alejados de las ideas centrales de este trabajo, según las épocas a las que estemos haciendo alusión o a sus propósitos centrales. En el caso Cuba, no cabe la menor duda que el tema de las migraciones será uno de los ejes temáticos de eterno retorno, si las diferencias significativas o no evidencian algún tipo de comportamiento asociado a los orígenes en cualquier esfera de la vida social. Es un reto pensar en trabajos migratorios cuando en las últimas cuatro décadas predominan incursiones sobre migraciones internas, con referencias leves al impacto de las pérdidas de población por emigración, según lo que registra la literatura escrita desde dentro. El papel de la ciencia histórica, predominante en un país que se ha formado por migraciones, ha marcado sin lugar a dudas las lógicas de sus análisis que van desde estudios amplios de demografía histórica con abarcadoras y pormenorizadas estadísticas, incursiones regionales y las formas corpóreas que adoptan casos particulares como pueden ser las migraciones hispanas, china, norteamericana y antillana, por citar las de un espectro mayor. El viaje histórico de las sociedades latinoamericanas y caribeñas está profundamente marcado por el precipitado abortivo de sus nacimientos, en virtud de ser entidades insertas en la modernidad, tal y como se conocen en la actualidad; en ellas, la orientación de futuro ha estado determinada por su condición colonial, incluso con poderosos batientes que desbordan la inmediatez de los días que corren. Un lastre de esta magnitud encuentra sus fundamentos

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en los diversos grados de profundidad del aislamiento/marginación o exterminio físico/cultural de la población nativa, el poblamiento colonizador y/o de personal simplemente destinado a ser mano de obra en sus extremos de máximo y mínimo, y la consiguiente imposición de un modelo o más- de desarrollo social, violentador de las matrices culturales que aquí concurrieron. Es por ello que para los habitantes de estas zonas geográficas el tema identitario juega un papel cardinal, desde lo que tiene que ver con la vida cotidiana hasta las políticas científicas y de sus gobiernos. Calculable en los últimos tiempos, pero tan antiguo como el origen mismo de la civilización, la formación d e s o c i e d a d e s, s u s c o n f i g u r a c i o n e s y reconfiguraciones identitarias han devenido en profundas superposiciones de grupos étnicos para culminar en cuasi perfectos prototipos nacionales. Países emisores se repiten en el tiempo y espacio, creando verdaderas marcas sobre las que reinciden grupos migratorios a posteriori. Develar factores diferenciadores en el ámbito social, político, económico y cultural, imprimen sus sellos distintivos para cada nueva oleada de inmigrantes llegados a nuestras costas, generando estrategias particulares en todos los ámbitos de la vida social, grupal e individual. El nudo conceptual que corresponde desenredar se presenta entre dos países -uno de emisión y otro de llegada (inmigración)- que nacieron y se formaron como naciones en el contexto del ir y venir de toda una variedad de grupos étnicos (migratorios), aunque con desenvolvimientos históricos divergentes. Caracterizando a la América Latina de la primera mitad del siglo XIX, José Martí advertía el enfermizo sobredimensionamiento del «otro», en detrimento del «nosotros» que por aquel entonces comenzaba a fraguarse: “Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España [...] Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo

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con las alpargatas en los pies y la vincha en la cabeza”;10 más que un estadio del desarrollo de la cultura cubana, en particular esta generalización apunta a deslindar parte de sus esencias. Para Cuba, la liberación de “España constituyó una fecha clave que marcó su entrada a la Edad Moderna”.11 Según Rodolfo Colombres, en los albores decimonónicos la historia de la humanidad comenzó a identificar «progreso» con «cultura occidental»; para ello surgió un mecías por excelencia: la modernidad, la cual debía arrasar con todas las diferencias culturales que se distanciaban de ese centro civilizador y, por ende, eliminar los posibles proyectos alternativos que surgieran (los cuales ya hacía siglos que estaban localizados en la periferia, América Latina, por ejemplo). Incluso, la existencia de esos «satélites» del proyecto civilizador, bajo la prefiguración de un nuevo sistema social, el capitalismo, anunciaba la interdependencia consustancial entre centro y periferia.12 Por condicionamientos y pautas culturales de componentes de origen étnico diverso que aportaron y aportan a su matriz cultural propia, Cuba se fue insertando en la modernidad con la conjugación, primero, del molde dominante hispánico, y luego del norteamericano, y con la mezcolanza de elementos poblacionales africanos, chinos y caribeños fundamentalmente-. Para levantar este país, confluyeron las estructuras de organización social y los patrones ideológicos de las culturas dominantes y los elementos más cercanos a la espiritualidad de las dominadas. Se fundieron y/o desarrollaron paralelamente en este suelo tanto los orígenes como las razas, tanto los inmigrantes provenientes de un estrato social como de otro, tanto las ideas como las prácticas cotidianas.13 La resultante cultural de la interacción en Cuba de diferentes matrices étnicas a lo largo de la historia ha sido conceptualizada por el gran polígrafo cubano Fernando Ortiz como proceso/concepto de “transculturación”, haciendo énfasis en la


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fundamentación/descripción del devenir de una nueva cultura, la cubana, sintetizadora de una multiplicidad de raíces. Sin ánimo de entrar en la polémica al respecto, sólo es importante subrayar que a partir de este momento, la vanguardia de los estudios sobre estos temas se ha movido más en torno a la idea de la homogeneidad de la cultura cubana, que a destacar los matices diversos que la enriquecen y complejizan; quizás como respuesta a los imperativos de reivindicación en tanto entidad cultural diferenciada y totalizadora en medio de las luchas por el reconocimiento de la independencia y soberanía nacional, quizás y derivado de ello, después de 1959, sobre todo- como reacción funcional a la necesidad de identificar el proyecto social con la cultura nacional. Los retos del desarrollo humano reclaman con urgencia, ahora más que nunca, el concurso de políticos, organismos internacionales y, por supuesto, de las ciencias sociales. La fórmula que se sostiene con mayor solidez científica es la de ubicar a la cultura como categoría central de cualquier intento de intervención, ayuda o asesoramiento al desarrollo, y, por ende, esto exige un reconocimiento de las diversidades si se quiere luchar contra el hambre de los pueblos o elevar sus niveles y calidad de vida. Los procesos migratorios y la identidad cultural: el caso haitiano Una temática como la presente, de caminos conceptuales tan trillados, polémicos y complejos, no podría desarrollarse sin el planteamiento oportuno de algunas ideas que, por su solidez, alto nivel de consenso entre académicos e investigadores, y ser precisamente el fruto de trabajos científicos serios, se han ganado el atributo -a nuestro juicio y para el estudio que aquí se realiza- de tesis principales. Tal iniciativa se hace imprescindible ante algo que pudiera ser contradictorio respecto a lo anterior: la ausencia de sistematización teórica de la subdisciplina sociología de la cultura en torno a la “identidad

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cultural”; la sociología ha privilegiado más la óptica de las construcciones institucionales de los patrones culturales que el estudio de la cultura como devenir más espontáneo de la vida humana y, por ende, el enfoque sociológico de la identidad cultural no ha sido, precisamente una de las temáticas más desarrolladas, careciendo de conceptos y sistemas categoriales propios, consustanciales a su modo de abordar la realidad. Para adentrarnos en las vías de solución a este vacío teórico, se proponen cuatro tesis principales: Tesis 1. En las ciencias sociales la identidad no puede ser otra cosa que una abstracción empíricamente irreductible, ya que su operacionalización corre el riesgo de ser incompleta y esquemática. En el sujeto sólo podemos encontrar algunos elementos de su amplitud fáctica los cuales g eneralizan, situacionalmente, un conjunto mutable de realidades sociales compartidas con otros sujetos; en las diferentes formas de agrupamiento humano, éstos se cualifican a través de la identidad con el fin de perpetuarse, autoreconocerse y diferenciarse respecto de otras entidades. Tesis 2. El proceso de formación de la identidad nacional en Cuba ha cristalizado a partir de una síntesis de varias identidades culturales a lo largo de la historia; su unidad se ha definido frente a la diversidad resultante de sus manifestaciones específicas y de la confluencia, en etapas más recientes (siglo XX), de otras Identidades que en su dinámica interacción se erigen en singularidades tendientes a: - diluirse dentro de la homogeneidad relativa ya establecida; - perpetuarse con sus expresiones legítimas ilustradoras de esa diversidad. Tesis 3. La era moderna en los países de América Latina, es consustancial al surgimiento y desarrollo del capitalismo mundial. El precio que han tenido que pagar sus países por aspirar a un retazo de progreso

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está, sobre todo, en la crisis de sus mismas identidades como pueblos, en tanto resultante abortiva de los precipitados históricos de Occidente. La existencia de las culturas de la resistencia así lo demuestra, siendo ejemplos de búsquedas alternativas sin que necesariamente se ubiquen al margen de la modernidad. Las inequidades sociales se expresan lo mismo dentro de cualquier país, sea cual sea su nivel de desarrollo, que en aquéllos más pobres respecto a los ricos, donde se ha reproducido el subdesarrollo como expresión de la interdependencia entre ambos polos. Cualquier estudio de intercambio cultural en este contexto no debe obviar estas realidades. Tesis 4. El sujeto en las sociedades modernas debe entenderse en medio de una multiplicidad de influencias, pertenencias y determinaciones, que van desde la diversidad de grupos contextuados cotidianamente hasta las influencias macroestructurales de la sociedad en su conjunto. En este ámbito de creciente racionalización de la vida social, cualquier fenómeno a estudiar es siempre una intersección de personalidades individuales que coinciden en una ínfima parte de las interrelaciones existentes. La historia de la humanidad es también la historia del contacto cultural y sus resultantes. Las disciplinas de las ciencias sociales que han abordado el tema han acudido a varios conceptos para significar las entidades diferenciadas que interactúan, siempre ajustándose a los objetivos y enfoques de los trabajos

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y a las concepciones teóricas explícitas o subyacentes; es por ello que podemos encontrar ”grupo social/cultural”, ”grupo étnico”, “civilización”, ”cultura”, “identidad étnica/cultural/nacional”, entre otros. Entre todas las disciplinas ha sido la antropología, en su variante sociocultural, la que ha marcado las pautas; por ser precisamente el tema del contacto entre culturas, parte consustancial de su objeto de estudio desde los primeros momentos de su surgimiento como ciencia, de ahí que su sello se encuentre estampado en cada uno de los conceptos que se manejan a estos efectos; no obstante, por su escaso desarrollo en Cuba, desde la óptica investigativa y sobre todo académica, ha reinado el enfoque histórico -sobre otros como el demográfico, sociológico y propiamente antropológico- en los estudios sobre la formación y desarrollo de la cultura nacional, de sus símbolos identificadores, de las aportaciones específicas de sus componentes étnicos confor madores y del devenir de ciertas manifestaciones culturales concretas (religión, música y otras de la cultura popular tradicional), donde la presencia de la Antropología ha estado más en el espíritu de algunas técnicas de recogida de información y en el propio objeto, que en la convivencia con él en el terreno y el manejo conciente de conceptos. Es por ello que la supremacía antropológica en esta línea temática y la situación singular de Cuba aquí esbozada se presentan como una disyuntiva teórica de enfoque, sobre todo-, al emprender la búsqueda de un concepto que, sin perder la naturaleza cultural del fenómeno que abarca logre desprenderse de esta perspectiva de análisis. Se trata de encontrar un instrumento conceptual que defina, para el caso en estudio: un contingente masivo de inmigrantes haitianos que durante casi medio siglo estuvieron entrando y saliendo de nuestro país, legando una determinada resultante cultural y del cual no se tiene suficiente y eficiente información como para


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estudiar, desde la óptica antropológica, su impacto sobre la cultura cubana -o parte de ella.

pobladores, elemento metodológico imprescindible dentro del modelo etnográfico.

Acerca del carácter suficiente y eficiente de la información necesaria para abordar el problema en cuestión, resulta imprescindible la introducción de algunos argumentos sintetizadores. Ante todo hay que delimitar la cuestión del objeto de estudio, que por su magnitud macrosocial como fenómeno y conglomerado humano desborda -y hace imposiblecualquier adaptación de técnicas y/o estrategias metodológicas de índole antropológica a contextos más conceptual y situacionalmente específicos. Entonces, queda otra alternativa: el modelo etnográfico de investigación; si se intentara aplicar, afloraría una carencia de exhaustividad informativa respecto al desenvolvimiento cultural de los asentamientos -un número lo más cercano posible a la totalidad- de origen o con presencia significativa de la raíz étnica haitiana; asentamientos que durante el siglo XX han existido, existen o ya han desaparecido, diseminados desde la actual provincia de Ciego de Ávila hasta el extremo más oriental de Cuba, principalmente, en constante proceso de intercambio cultural con la población cubana con diferentes niveles de alcance y profundidad en dependencia de factores asociados a la impronta rural o urbana, la región geocultural del país en que se encuentren y los consiguientes desarrollos culturales particulares propios del nivel comunitario.

Tal extremo de exhaustividad y eficiencia responde al hecho de que se amplifica por tratarse de un objeto de estudio que dista mucho de enmarcarse en el nivel c o mu n i t a r i o, t a n t o c o n c e p t u a l c o m o fenoménicamente; de esto se deriva el rechazo de otorgarle implicaciones antropológicas a la conceptualización que abarcará el fenómeno en cuestión.

Las investigaciones realizadas en comunidades de este tipo, no rebasan siquiera el 50% de las existentes hoy en día, y tampoco han afrontado los estudios, necesariamente, con una visión holística de la cultura; en este orden, se puede afirmar que son ineficientes ya que por centrarse en el tratamiento de determinadas áreas de la vida cultural (religiosidad, lengua, música, danza, etc.) o descripciones generales de la vida en el asentamiento, no llegan a constituir una descripción-interpretación de la cultura del mismo; aquí sobresale la ausencia de un trabajo de campo -de convivencia continuada- con sus

Ante la gama de ofertas instrumentales para acometer la investigación, la imprescindible discriminación a realizar constará de dos momentos, que constituirán a su vez dos grupos de conceptos excluyentes entre sí: uno en el que la fundamentación podrá hacerse más sintéticamente, con el apoyo en el conocimiento existente sobre el tema y que por lógica y deducción hace visible y evidente la conclusión a que se arriba; otro, donde la argumentación deberá ser más detallada y profunda a partir de fuentes concretas para poder llegar a un esclarecimiento óptimo del camino escogido. Resulta aconsejable, de forma inmediata, desechar los conceptos “difusión”, “transculturación”, “aculturación”, “cambio sociocultural” y otros por el estilo, atendiendo al hecho de que se enmarcan en diferentes variantes de procesos culturales, cuando la base pragmática del análisis se orienta a solucionar el dilema de cómo conceptualizar un contingente humano que llega en calidad de inmigrante a un país determinado, estableciéndose y conviviendo con su población, y dando lugar a fenómenos y resultantes factibles de ser investigados, tanto en un nivel general como en otro particular: aquí el proceso se ubica más bien como marco general que conforma y condiciona -a largo plazo- un fenómeno particular: el “etiquetaje social” de una entidad sociocultural dada; en este último se concentra el objeto. Fundamentar la selección del concepto “identidad étnica” (IE) lleva implícita el abordaje de las opciones alternativas.

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Primer grupo de conceptos: aquí se ubica “grupo social/cultural” y “civilización”; ambos fueron desechados por los argumentos que siguen. “Grupo social/cultural” tiene como primera objeción el hecho de que apunta al nivel micro, por lo general; pero ésta no es razón que convence porque estamos en presencia de un concepto que ha sido utilizado también en el tratamiento y/o para la explicación de fenómenos macro y es factible de usarse con prisma de máxima abstracción y generalización; el factor decisivo para obviarlo reside en que, precisamente, esa elasticidad que exhibe como propiedad, a los efectos de una entidad social proveniente de un espacio geográfico amplio (país) con cultura definida, puede caer en nociones de ambigüedad al ser aplicada para definir la situación en cuestión; el reto está en la necesidad de un concepto con implicaciones y acepciones macroteóricas que viabilice la lógica deductiva escogida. Si se denomina “grupo social/cultural “ a los inmigrantes haitianos en la Cuba del siglo XX, se niega la existencia y pertinencia de conceptos y categorías de mayor generalidad que se acercan con mayor exactitud a englobar los miles de individuos que compartían una matriz cultural, que no necesariamente se conocían entre sí y donde la perspectiva sociológica de análisis no tendría el respaldo adecuado; en este caso no hay que entrar en el detalle de los matices que impone el apellido (social/cultural): el concepto grupo es insuficiente. “Civilización”; al rechazar el concepto anterior por defecto, ahora se impone hacerlo por exceso. Apartando su acepción ilustrada-occidental, cualificadora en genérico del progreso cultural planetario, la historia y la antropología lo acuñaron para designar los grandes núcleos poblacionales que, ubicados en su contexto sociohistórico, han logrado altos grados de desarrollo al punto de expandir su poderío e influjo cultural (por medio de migraciones, comercio y sobre todo guerras de conquista) a vastas regiones y distantes zonas geográficas respecto a su

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centro irradiador; es decir, se identifica por lo general con grandes cuerpos difusores de cultura que han extendido su dominio e imposición durante largos períodos de tiempo (siglos), al extremo de erigirse en los soportes “[...] del desarrollo progresivo de la cultura humana tendentes a homogeneizar conformaciones culturales”,14 siendo muy común la confusión de «progreso de la humanidad» con las «aventuras de la civilización occidental.15 De esta esencia se desprende el elemento cualificador “dominante” en los contactos culturales que adquiere el concepto “civilización”, con excepción de los estudios enmarcados en coyunturas de colapsos, desapariciones o crisis terminales de éstas -si se identifican con imperios. Al enfocar el objeto de atención, la parte interactuante en el contacto a conceptualizar no es la dominante en lo absoluto, y si lo fuera tampoco podría incluirse entre sus atributos el hecho de ser un centro difusor de poderío y contenidos culturales en grandes lapsos de tiempo: la realidad haitiana dista mucho de esto, más bien se encuentra en el polo opuesto. Segundo grupo de conceptos: comprende “grupo étnico”, “identidad cultural” e “identidad étnica”; se asume el último apartando los dos restantes. El contacto cultural es la fuente primigenia de la tendiente homogeneización universal, una verdad incuestionable y un fenómeno quizás inevitable por encima de sistemas sociales; sin embargo, F. Barth plantea que en cuanto al contacto y al cambio cultural, la reducción de las diferencias en el ámbito global no implica la disminución de la existencia de organizaciones étnicas.16 En este caso se habla de etnia porque es la forma de organización social básica que se reconoce como portadora, delimitadora y contenedora de una matriz cultural que abarca los modos, formas, símbolos, objetos y valores que, en sus expresiones concretas a través del tiempo, resumen la esencia identificadora -y socialmente reconocida- de un grupo en términos de su existencia


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vital. Tanto Cuba como Haití podrían estar dentro de lo que Y. Bromlei llama “organismos etnosociales” en su tipo estadial,17 que en sus fundamentos constituyen la base de razonamiento para que se asuma, en el caso cubano, como “etnos-nación”18 -conceptualización quizás discutible pero aplicable también, desde esta lógica, al caso haitiano-; no obstante, la interrogante sobre la factibilidad de estos conceptos se centra en la pretensión de abarcar la realidad sociocultural específica de estos inmigrantes haitianos, procedentes de un país con identidad nacional en franco proceso de conformación, muy diferente en cuanto a contenido y estadio de desarrollo respecto a Cuba.19 Para esta situación, tanto Bromlei como Guanche utilizan el término “grupos étnicos”, recalcando la pertenencia a un etnos mayor, residente en otro territorio y que en el ajeno se erige en sólo una pequeña parte, o sea, el trasplante territorial de una entidad cultural dada presupone el afloramiento del calificativo y condición de etnicidad, sin que esto conlleve, por fuerza, a que el estatus subordinado que adquiere en el nuevo contexto tenga un remarcado carácter asimétrico en cuanto a las relaciones sociales y de poder que se establecen. Se sabe que el fenómeno migratorio haitiano hacia Cuba fue interrumpido -como oleada de impacto sociocultural- después de 1959; entonces, ¿podría hablarse de un “etnos-nación” si se conoce la gran diversidad cultural que enriquece al país? Dada la variedad de identidades culturales existentes (cuya raíz se puede encontrar en disímiles orígenes étnicos y su posterior mixtura en el tiempo), la perspectiva antropológica induce a repensar la posible aceptación del término “etnos-nación” para definir la resultante cultural que engloba la conformación de una cultura nueva; en tal sentido, preferimos “pueblo-nación”: las identidades culturales que expresan esa diversidad aún continúan desarrollando toda una gama de procesos de convergencia y quizás diferenciación.20

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Sin embargo, la realidad es mucho más compleja, porque a la modernidad le es inherente una tendencia a homogeneizar la estructura social, lo cual ha tenido un reforzamiento en Cuba después de 1959, en tanto intención de formar un bloque monolítico frente a la agresión exterior, sobre todo en el plano ideológico. Esto se refleja, incluso, en la ciencia; es más fácil encontrar -a partir de ese momento históricoestudios relacionados con la Identidad Nacional (lo común) y más difícil respecto a la identidad cultural (lo diverso). Pero con independencia de lo anterior, desde una óptica plenamente científica hoy sólo se puede hablar de etnias en Cuba en términos de hipótesis que aborden unidades de análisis con referencia al pasado -incluso el más inmediato del siglo XX-, y en tanto esto es posible, al menos su formulación, la unidad cultural que comparten sus habitantes al provenir de raíces diversas, convierte en inadecuada esta acepción para su cuerpo cultural totalizador. Quizás muchas respuestas tomen la apariencia de ser obvias, y éste es un riesgo que la ciencia no debe correr si éstas no se fundamentan con el resultado de investigaciones concretas. Los diferentes grupos étnicos que arribaron al país en este periodo (canarios, jamaiquinos, gallegos, chinos, asturianos, haitianos, andaluces, etc.) admitían, en el contexto en que se producía la inmigración, las conceptualizaciones asociadas a lo étnico que le adjudicaban los investigadores; pero en el presente, en ausencia o insuficiencia de estudios sociológicos -y principalmente antropológicos- en torno a este particular, y conociendo que el fenómeno migratorio haitiano hacia Cuba fue interrumpido después de 1959, ¿sobre qué argumentos se sostiene una definición asociada a lo étnico -para estos grupos- al transcurrir más de treinta años después de haberse frenado el flujo migratorio?, y en el otro extremo, ¿cuál es el peso real y diverso de la etnicidad en cada uno de ellos?, o más preciso, ¿existe alguna forma concreta de diferenciación étnica que sea socialmente significativa para los cubanos de hoy en día?

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No se pretende teorizar al respecto; las reflexiones al vuelo despiertan dudas sobre la utilización de la noción «etnia» para fenómenos actuales del caso cubano; las realidades culturales múltiples que por naturaleza propia subsisten en Cuba muestran el entretejimiento sociocultural de antecedentes étnicos diversos, factibles de definirse como manifestaciones de identidades culturales en el sentido de que éstas constituyen, por medio de procesos complejos sincréticos y sintetizadores, el contenido esencial de su expresión político-ideológica legitimadora de un determinado tipo de poder: la Identidad Nacional. “La identidad cultural cubana no se agota en la identidad nacional al expresar niveles diferentes de la realidad [...] a pesar de que la identidad nacional asume la identidad cultural como fuente nutricia para llevar más adelante las aspiraciones más generalizadas de la nación cubana, no anula la autonomía de la identidad cultural. Así la pérdida de la identidad cultural determina la eliminación de la nacionalidad [...] pero, por el contrario, la desaparición del estado nacional no implica necesariamente la pérdida de la identidad cultural.”21 En verdad, “grupo étnico” -u otra forma conceptual desprendida de etnia con el sello antropológico- no es satisfactorio para definir al contingente de inmigrantes haitianos que arribaron a nuestras costas, y mucho menos aquellas terminologías que, con implicaciones antropológicas, enfocan situaciones concretas a partir de la misma naturaleza de lo étnico que acabamos de bosquejar, ¿por qué? Al visualizar una definición clásica de “grupo étnico” para orientar el análisis, se obtiene: ”a) conglomerado social capaz de reproducirse biológicamente; b) que reconoce un origen común; c) cuyos miembros se identifican entre sí como parte de un «nosotros» distinto de los «otros» (que

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son miembros de grupos diferentes de la misma clase) e interactúan con otros a partir del reconocimiento recíproco de las diferencias [...]”22. Más allá de las ambiciones teóricas de Bonfil hay que percatarse, ilustrativamente, de cómo el origen y desarrollo de los conceptos puede matizar con vehemencia los enfoques científicos posteriores desde una disciplina concreta. No cabe dudas que el modelo etnográfico de investigación,23 está presente en el espíritu que anima a este autor -y no podría ser de otro modo-, porque, de lo contrario, sería imposible imaginar de qué forma aplicaría esta lógica al contexto urbano de las ciudades modernas: se necesitarían conocimientos muy exhaustivos para desentrañar los “ámbitos del control cultural” de una entidad específica dentro de una sociedad multicultural. Este es, obviamente, el meollo de la cuestión: el uso de los conceptos “etnia”, “grupo étnico” y “comunidad étnica” presupone un grado alto de asociación con el modelo etnográfico, el cual “[...] viene a ser una configuración o totalidad cultural observada personalmente por el antropólogo, y tiene como límites sociales una unidad étnica.”24 Por ejemplo, al comparar la visión que tiene Bonfil de un indicador tan trascendental como origen común (en función de definir grupo étnico), vemos que considerándolo no de modo aislado, sino en tanto elemento cultural necesariamente vivenciado y asumido por el colectivo como propio, contrasta con Barth debido a que éste considera al «origen común reconocido» un aspecto como no relevante, a pesar de que lo toma en cuenta al introducir los elementos principales de la definición, según una síntesis de los estudiosos del tema desde la Antropología.25 Lo fundacional de este trabajo de Barth está, por un lado, en señalar la naturaleza cultural de los fenómenos de identidad étnica, y por otro, en el cuestionamiento de la presuposición del aislamiento cultural como indicador definidor, desplazando el énfasis de la atención hacia el tópico del límite del


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grupo étnico. Con la fundamentación de esta idea, Barth abre el camino a tomar una decisión acorde con el propósito del presente trabajo: prescindir de “grupo étnico” y usar “identidad étnica” (IE). Su razonamiento se centra en la visión del grupo étnico no como simple portador de cultura, sino en tanto constitutivo de una cultura en sí; la matriz cultural puede modificarse por las constantes adaptaciones a las circunstancias, por el peso de la misma evolución, etc.; pero la adscripción de los sujetos a ella, a partir de la asunción de un conjunto significativo y variable de rasgos culturales, se convierte en verdadero medidor de los cambios experimentados, siempre en estrecha relación o en respuesta a las posturas del «otro» o heteroadscripción. Las evoluciones en esta dirección deben verse como tendencias, ya que raras veces los individuos cambian de manera brusca y colectiva los modos de identificarse a sí mismos y las prácticas cotidianas más elementales, a menos que desaparezcan físicamente al unísono o con el paso de generaciones se vaya transformando en otro referente de identidad. La conciencia de cada sujeto de pertenecer a una cultura particular es sólo verificable por medio del contacto con el «otro», momento en que se afirma la etnicidad tanto individual como colectiva, y donde el estudioso tiene la misión de comprender, traducir, interpretar y dar a conocer la especificidad de una cultura (sociedad) y ubicarla en un marco teórico general. Pero al utilizar IE el centro de atención se ubica en el sentimiento de pertenencia de los sujetos a una unidad cultural,26 en el sentido no tan puramente sicológico como de diferenciación sintetizadora de una escala de valores, símbolos y elementos culturales comúnmente compartidos y variables de conformidad con

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el contexto social, ecológico e histórico; de ese modo, el rumbo del trabajo se aparta conceptualmente de “etnia” y “grupo étnico” por estar más asociado al modelo etnográfico de investigación en el sentido de cultura como totalidad; con IE, más apropiada a la perspectiva sociológica que se pretende utilizar, el objeto de estudio así conceptualizado no se desentiende de sus matices culturales. Existe un dilema planteado por Fabregat27 alrededor de lo que él denomina «circulación social de la etnicidad», es decir la presencia real de identidades en el individuo y en el exterior a él y a su grupo étnico, quizás evidenciada por los artificios del investigador en su interacción con su objeto de estudio; pero cuando se refiere al tratamiento del tema en sociedades complejas o urbanas, pluriétnicas, el sostenimiento de la unidad étnica en tiempo, espacio y cultura, como opción metodológica, trae ciertos problemas. Estudiar los inmigrantes haitianos en la sociedad cubana del siglo XX considerándolos “etnia” resultaría más acertado si se acercara, por ejemplo, a un estudio comparativo de la evolución de sus asentamientos a lo larg o del siglo, los desplazamientos poblacionales, etc., desde el prisma del impacto del medio social en su conjunto sobre su cultura; eso sería posible por medio de un conocimiento profundo de la cultura haitiana en el momento de las oleadas migratorias (investigaciones etnológicas, históricas, sociológicas etc.) tomado como referente indispensable o por medio de un estudio exhaustivo (observación participante) de un conjunto significativo de comunidades con esta raíz, y al mismo tiempo, sería tan abarcador como factible de considerarse objeto de otra investigación; el presente trata de explicar las consecuencias de esa interacción en suelo cubano respecto a la conformación de un etiquetaje social en torno a los haitianos. La conformación del “etiquetaje social”28 dentro de una sociedad moderna como la cubana del siglo XX que

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intento. Se ha comprobado el alto grado de estructuración e institucionalización de ese tipo de sociedades, que combinado con su carácter abierto a las interacciones en sentido general, mixturan culturalmente todas las formas de organización existentes en el ámbito societal; una solución teórica posible la esgrime este autor cuando plantea que:

se intenta explicar, consideramos se encuentra grandemente asociada con las resultantes macrosociales de asimilación, sincretismo o fusión y aculturación, relación que puede ser estudiada con la perspectiva sociológica. Esto apunta a desechar el inventario de pautas y tradiciones culturales, la interpretación holística de la cultura, la convivencia continuada con el sujeto de investigación, por ejemplo, en aras de un muestreo de áreas o indicadores a tener en cuenta ya que interesa la visión del agrupamiento haitiano como totalidad sólo en el sentido de objeto de estudio y no con sus implicaciones metodológicas. La totalidad de una cultura específica (haitiana) no puede ser aprehendida en este tipo de sociedades por su alto nivel de complejidad, por la gran diferenciación de sus manifestaciones en su interior, o incluso, porque las mismas desigualdades socioeconómicas generan diferencias culturales en personas del mismo origen étnico. Los estudios asociados con etnicidad se han desarrollado en los contextos citadinos desde la Escuela de Chicago hasta los de la Escuela de Manchester en el África Central o Meridional; bajo la denominación de Antropología Urbana han tenido que renunciar -por lo antes expuesto- a la visión de totalidad; Según Pujadas,29 autores como Epstein, Glazer y Moynihand, Mitchell y Eidheim han abordado los conflictos urbanos de base étnica. E. Fabregat afirma que Steward sugería hacer corresponder el modelo etnográfico en sociedades modernas con segmentos sociales, pero los aportes de la Sociología en esa dirección destruyen este

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''En la realidad, el modelo etnográfico aplicado a sociedades urbanas modernas, más que actuar por segmentos sociales debe actuar por el reconocimiento de instituciones comunes a todos los segmentos y establecer con ellas las principales estructuras que las gobiernan y que las motivan''.30 Tal afirmación pareciera pretenciosa en extremo (al estilo de los evolucionistas decimonónicos) desde la óptica del modelo etnográfico tradicional, pero el autor no está en esa frecuencia, el autor está pensando en un enfoque fenoménico (de componentes o procesos particulares dentro de entidades culturales definidas o entidades sociales de base multicultural, por ejemplo), de interpretación sociológica en el sentido del papel y significado de las instituciones y formas de organización en general en las sociedades m o d e r n a s, p o r e j e m p l o, a p l i c a n d o l o s procedimientos de la observación participante; esta proponiendo la idea de tomar en cuenta la relativa homogeneidad de influencias que ellas ejercen para ponerlas en función de la investigación; sin embargo, la conceptualización con tónica cultural de este agrupamiento humano (haitianos) a que se intenta llegar (que es identidad étnica) no admite sesgos fenoménicos porque, en esencia, se trata de cierta «totalidad sociocultural» (es decir, contenido y estructura) en interacción con una mayor; y todo el análisis que deberá hacerse depende de esa premisa. La utilización del modelo etnográfico en las sociedades modernas se circunscribe, por lo general, al abordaje de fenómenos y procesos muy concretos (bares, parques empresas, enclaves culturales específicos dentro de las ciudades -conformados por


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inmigrantes, básicamente-, instituciones, entre otros), otorgándole preeminencia a sus métodos de trabajo de campo. Tanto la Sociología como la Antropología actual tienen capacidad para explicar; hay que decir que en el caso de esta última no sólo tiene arsenal para describir «cómo se es», sino también para explicar «lo que se es», o sea la identidad en términos generales de asunción y aceptación por los demás del hecho de pertenecer a un sistema social dado; sin embargo, para llegar a este tipo de conclusiones en sociedades modernas los antropólogos tienen que acudir con frecuencia a métodos y procedimientos de otras disciplinas científicas, un fenómeno muy común en la ciencia en general de nuestros días.

étnico y lo contiene en mayor o menor profundidad por el esencial hecho de poseer un rasgo de universalidad al ser derivado de la misma vida en sociedad, de la misma naturaleza humana. Su diversidad está dada en que se puede encontrar distinguiendo clanes, tribus, diversos grupos sociales en general (con diferentes grados de complejidad en cuanto a su tamaño y estructuración), religiosos (y por supuesto étnicos) e incluso zonas geográficas específicas o hasta alejadas y espaciadas entre sí; de aquí se infiere que las identidades culturales pueden c o n s t a t a r s e, e n d e t e r m i n a d o s e s t a d i o s, protagonizando el tránsito, coexistencia y/o mezcla de varias de ellas (sincretismo cultural, biculturalismo, multiculturalismo).

Por otro lado, ya está ampliamente superado por las ciencias sociales contemporáneas el esquema de los temas exclusivos de determinadas disciplinas científicas; entre sendas ciencias hubo una gran polémica en torno a un tema derivado de esta problemática, la dicotomía y/o diferenciación cultura-sociedad.

Otro argumento se devela al lanzar una mirada práctica: es fácil percatarse de que el marbete haitiano adquiere mayor claridad discursiva -a los efectos del presente trabajo- si se refiere a lo étnico y no a lo cultural; al enunciar «identidad étnica haitiana» la acentuación del origen se torna más evidente sin que esto implique que se asuma como un indicador relevante en tanto rasgo diferenciador.

Por suerte, es innecesario argumentar sobre el hecho de que la reconstrucción histórica de los factores que han tributado al diseño de un etiquetaje social, que al final servirá como referente para inferir la resultante de un proceso de cambio sociocultural -expresado en conceptos básicamente antropológicos- en un contexto macro, pueda ser posible desde una perspectiva sociológica. La impronta cultural del concepto identidad étnica, facilita el entendimiento de la evolución del cuerpo cultural específico que abarca (haitianos inmigrantes) en condiciones de homogeneidad (identidad nacional cubana). La otra alternativa que le disputaba el puesto a IE era identidad cultural, el cual bien pudiera servir si no fuera demasiado abierto en cuanto a sus concreciones fácticas. En esta dirección tenemos en cuenta que la conceptualización de identidad cultural trasciende lo

Antes de introducir la definición del concepto identidad étnica se dedicarán unas páginas a reflexionar sobre un libro que merece atención por defender enfoques metodológicos que, en buena medida, son diametralmente opuestos a la que aquí se utilizarán, sin que ello se traduzca en rechazo radical a su contenido. En este texto, se parte de una premisa que distingue los procesos culturales de los procesos identitarios: ''No es que los procesos culturales sean factualmente distintos de los procesos identitarios, sino que mientras que los primeros se abordan desde la perspectiva de la mismidad - integridad sistémica - del sujeto de la cultura, su actividad y sus productos materiales y espirituales, los segundos se abordan desde la perspectiva de la comunidad

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de un sujeto de la cultura con otros sujetos de la cultura para él significativos.”31 Aludir a los fenómenos de la cultura en términos de cualidad «sistémica» no se debe considerar correcto, atendiendo a sus implicaciones respecto a las propiedades que deben cumplir los procesos, fenómenos, etc., para que sean clasificados como tal, propiedades derivadas de la extrapolación proveniente de las ciencias naturales; algo distinto sería hablar de funcionamiento como sistema (al estilo parsoniano), dando la posibilidad de una mayor flexibilidad en cuanto al cumplimiento de funciones de sus partes, cohesión interna, entre otros indicadores. Al identificar las autoras la perspectiva de la mismidad con los estudios de la cultura y el enfoque antropológico, no sólo se deduce que éstos se centran en “[...] sistemas autosuficientes que asimilan o rechazan influencias externas a partir de su propia estructura y funcionamiento”32, sino que la necesidad de diferenciarlos de los procesos identitarios se hace patente por su “naturaleza sociosicológica”, es decir referida a los “hechos de conciencia”. No es indispensable abundar sobre el erróneo esquema de pensamiento que califica la Antropología como detenida en el siglo XIX e incapaz de penetrar en los procesos identitarios (por ser éstos demasiado específicos en relación con el objeto tan general que le compete: la cultura), cuando, - además de lo ya argumentado en el presente epígrafe - los estudiosos de este corte han formado parte esencial del protagonismo dentro de la temática por la sencilla razón de que es “la Identidad Cultural un fenómeno sociosicológico”, sí, pero también de naturaleza cultural. Todo depende de la óptica con que se mire; no obstante, en relación con lo que expone el modelo en sus fundamentos, la visión cultural de la Identidad ocupa un lugar preponderante ya que la complejidad rebasa el nivel individual y de grupos en torno a una actividad motivadora: es en torno a la reproducción de la vida misma del hombre.

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Rechazando la Antropología como enfoque alternativo para los estudios de la Identidad Cultural, García Alonso y Baeza Martín sobredimensionan el componente sociosicológico - aunque con mucho acierto - en aras de profundizar en los procesos, siempre complejos, que reclaman desentrañarse en todo el orbe (sobre todo en el tercer mundo); pero obvian las implicaciones empíricas que traería consigo la aplicación de este Modelo, el cual, en busca de un bien ponderado nivel de exhaustividad y abundancia en la información fáctica, no le quedaría otro camino que acudir, irremediablemente, a la estrategia del trabajo de campo antropológico. Es la Sociología la ciencia que estas autoras erigen como la encargada de afrontar los temas de la Identidad Cultural, relegando la Historia a un segundo plano. La justificación que esgrimen está en que los fenómenos identitarios se deben estudiar básicamente- en el presente, por ser en esencia comunicativa entre culturas. Sin que esto conduzca a desestimar la Historia, la práctica social exige investigaciones de actualidad, con lo cual es pertinente coincidir. “Si hay una Sociología de la identidad cultural es justamente aquella que intenta descifrar, delinear y caracterizar para un tiempo dado los diferentes grupos portadores de identidad con sus respuestas, en el seno de una sociedad, así como la relación de ellos con el grupo hegemónico y la identidad que este preconiza”33. Si la práctica social de hoy demanda resultados aportados desde las Ciencias Sociales, también demandan que sean profundos. Una aplicación de la Sociología en este sentido sólo sería científicamente convincente en caso de concentrarse en el abordaje identitario de aquellos grupos sociales/culturales de los que -a partir de los objetivos propuestos- existe suficiente y detallada información sobre su evolución y for mación, así como del comportamiento de algunos elementos/ indicadores


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respecto a las entidades con las que interactúan. Sobre la base de este requisito de la cantidad y calidad de la información con que se cuenta habría que agregarle otro asociado a la limitante del contenido (sólo en lo concerniente al tema de identidad cultural) y el resultado mismo que arrojaría este enfoque; con él se podrían definir límites espaciales y sociales de las entidades culturales, ubicar su posición y movilidad en la estructura social y de poder, revelar la jerarquía respecto a la adscripción individual a determinada manifestación de identidad y las adaptaciones de la estructura interna de éstas en dependencia del contexto. El énfasis en las cuestiones referidas a las fronteras conceptuales de ambas ciencias en cuanto a sus objetos de estudio particulares responde a la necesidad de dejar sentado el aporte teórico del presente trabajo, sirviendo como ve h í c u l o p a r a e l l o l a delimitación conceptual de identidad étnica y la introducción del concepto “ Te n s i ó n I n t e r c u l t u r a l Contextuada”. Partiendo del reto que se le plantea a la sociología en cuanto a la búsqueda de vías para

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estudiar, desde su perspectiva, fenómenos y procesos propiamente asociados con los contenidos de la vida social (la cultura), tanto del pasado (sociología histórica) como del presente, la propuesta que aquí se defiende, dentro del tópico particular de Identidades Culturales en contacto, se basa en las siguientes aseveraciones: Bases para el estudio de la identidad cultural desde la sociología histórica 1. En cuanto a los conceptos: desde la perspectiva sociológica, “la identidad cultural” (en cualquiera de sus concreciones en diferentes niveles empíricos de constatación) se puede expresar haciendo énfasis en el “sentimiento de pertenencia” y en los indicadores que conducen a comprobar la “participación real de los sujetos” sociales dentro de una entidad social definida, cuya existencia se reconoce lo mismo fuera que dentro de ella. Tal visión del problema conduce a la necesaria diferenciación analítica entre la inserción social y la inserción cultural. 2. En cuanto al enfoque: desde la perspectiva macrosociológica, las identidades culturales en contacto deben estudiar sus procesos resultantes sin perder de vista las relaciones entre lo general (“las circunstancias sociohistóricas que vienen envolviendo ambas entidades en interacción, incluido los factores macrosociales en el ámbito de la sociedad receptora -moderna o no-“ ) y lo particular (“la forma en que estas resultantes se manifiestan en las regiones culturales, etnias, grupos, comunidades, sujetos sociales, etc.”). Esta propuesta alternativa se orienta hacia las influencias que lo general ejerce sobre la resultante que arroja dicha interacción para la sociedad en que se desarrolla, desde una óptica de impacto cultural sobre ésta; para ello se introduce el concepto Tensión Intercultural Contextuada (TIC), definido como la herramienta teórica que engloba aquellos fenómenos de contacto cultural en los que su producto está mediado por el hecho de que las partes en interacción se presentan con un bajo nivel de aceptación mutua, a partir de la conjugación de los

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rasgos culturales inherentes a cada una de ellas con las determinantes del contexto en que se produce dicho proceso. Al asumir la utilización de TIC, para el caso en tela de juicio, se puede sustentar la incidencia explicativa de tres factores macrosociales relacionados entre sí: las diferencias culturales entre ambas entidades en contacto, la incidencia de los referentes diferenciales de modernidad entre ellas y las determinantes -y consecuencias para el proceso- del estatus ocupado por los sujetos representantes de la entidad foránea en la sociedad receptora; lo anterior no debe traducirse en el menosprecio a lo que acontece en un nivel de análisis más concreto, desde el sujeto hasta unidades de análisis complejas tales como comunidades, sectores y estratos sociales, grupos, etc. Los abordajes de lo particular deben enmarcarse en “las teorías de la acción social”34, sin obviar la dimensión de “la percepción mutua” entre las entidades en contacto, ni los indicadores de “nivel de información” sobre el «otro», “actitud y rasgos culturales socialmente significativos” para la interacción que, a partir de los referentes teóricos de las «representaciones sociales», se manejan como indicadores en la presente investigación.

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“bagaje o abordaje diacrónico del comportamiento” alrededor de la conformación sociohistórica de ambas identidades en contacto y las visiones mutuas entre ellas. Esto se traduce en la utilización de “información y resultados de la historia, la antropología y la propia sociología”, principalmente. En dependencia del cúmulo de información con que se cuente será el alcance y objetivos a lograr. A sabiendas de lo anteriormente explicado y en consecuencia con la pretensión de operar la identidad étnica en función de una inferencia sobre la resultante del proceso de interacción con la identidad nacional cubana durante el siglo XX, a partir de los factores macrosociales que contribuyeron a conformar un determinado etiquetaje social en torno a los inmigrantes haitianos, por otra parte, arribamos a una definición operativa como: el autorreconocimiento y pertenencia de un conjunto históricamente cristalizado de sujetos que comparten una misma matriz con rasgos culturales cambiantes y socialmente significativos, formada en el ámbito de las actividades vitales del ser humano en su interacción cotidiana, y, la consiguiente reproducción de su forma y contenido a través de las generaciones con independencia de la existencia de un territorio estable -o definido- de asentamiento.

3. En cuanto a los requisitos indispensables: desde la perspectiva sociológica, las investigaciones sobre Identidad Cultural no pueden prescindir de un

1 “La era inmigratoria. Cultura, incertidumbre y racismo”. En Nueva Sociedad, núm. 127, 1993, p. 49. 2 G. Pérez Tarrau: “Los conflictos étnicos en un mundo globalizado”. En Temas, núm. 18-19, 1999, p. 55. 3 No olvidemos que la sociología nace como una ciencia de y para Occidente, en el sentido de explicar los cambios que se venían operando a nivel social a partir de un conjunto de transformaciones básicas. En este sentido resalta el aporte de Thomas y Znaniecki, quienes desde Estados Unidos escribieron una monografía clásica sobre el tema, con el advenimiento del estructural funcionalismo, a partir de la escuela de Parsons los sociólogos estarían más interesados en otros temas, relegando éste a un segundo plano que volvería a florecer varias décadas después.

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4 Exploración de la ciudad. Hacia una antropología urbana, 1993, p. 32. 5 Teoría sociológica contemporánea, 1996, pp. 67-68.

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relevancia. 14 D. Ribeiro, D: Las Américas y la civilización, 1992, p. 13. 15 Véase A. Colombres, op. cit., 2001.

6 Enciclopedia of Sociology, 2000, p. 1417. 7 S. Giner, E. Lamo de Espinosa y C. Torres Albero (compiladores): Diccionario de Sociología, 2001, pp. 251-252. 8 U. Hannerz, op. cit., p. 202.

16 Véase F. Barth: “Introducción”. En Los grupos étnicos y sus fronteras. La organización social de las diferencias culturales. (Compilador F. Barth), 1976.

9 Véase C. Martín y G. Pérez: Familia, Emigración y Vida Cotidiana en Cuba, 1998. 10 Véase J. Martí: “Trópico”. En Obras completas, t. XIX, 1999, pp. 17-18. Citado en I. A Schulman: “Vigencia del modernismo: concepto en movimiento”. En Temas, núm. 1819,1999, p. 128.

18 Véase J. Guanche (en Componentes étnicos de ala nación cubana, 1996 y España en la savia de Cuba, 1999) y M . del C. Víctori Ramos: “El etnos-nación cubano entre tradición y modernidad. Proyectos institucionales y productos”. En Pensamiento y tradiciones populares: estudios de identidad cultural cubana y latinoamericana (compilación de A. Vera Estrada), 2000.

11 Ibid., p. 128. El atraso de España respecto a la avanzada europea de aquellos tiempos fue factor clave para que su condición de metrópoli no precipitara a Cuba a ser consumida por la voracidad del capitalismo incipiente que desestructuró a los países francófonos y anglófonos del Caribe -en profundidad aún no estudiada suficientemente-, al punto que retardó y/o complejizó hasta la actualidad la emergencia de una Identidad Nacional en estos países Véase R. Guerra y Sánchez: Azúcar y población en las antillas, 1944. 12 Con un tono mordaz, este autor explica las consecuencias de este esquema de pensamiento y acción para la historia y el estado actual de desequilibrio entre los países, haciendo énfasis en el destino subordinado que le ha tocado vivir a los del tercer mundo (La emergencia civilizatoria de Nuestra América, 2001, pp. 109-132). También encontramos el criterio de A. G. Frank: “El desarrollo del subdesarrollo”. En Cultura, sociedad y desarrollo (Compilación de J. Dumoulin), 1973, quien en la misma sintonía expone varias ideas interesantes; dos de ellas son: los países desarrollados nunca vivieron el subdesarrollo en los términos que lo conocemos hoy en día (p. 261); y las regiones más subdesarrolladas en la contemporaneidad coinciden, por lo general, con aquellas que mantuvieron en el pasado relaciones más estrechas con las metrópolis (p. 268). 13 Oleadas incesantes de inmigrantes poblaron progresivamente el archipiélago, unos, los dominantes, provenientes de un abanico heterogéneo de etnias y pueblos que en el siglo XV comenzaban el complejo proceso de consolidación de la nación española, trajeron los códigos legales y morales que se impondrían como norma, las formas de gobierno y los gobernantes, la religión que imperaría y la lengua llamada a prevalecer; otros, menos afortunados, llegaron primero como esclavos desde varios puntos del África sudsahariana y luego del área caribeña insular, como mano de obra, y fueron los que levantaron con sangre, esfuerzo y dolor gran parte de la riqueza material de este país; en sus mentes albergaron aquellas pautas culturales que su posición subordinada en la escala social -y a veces deshumanizada-, permitió recrear y adaptar al medio circundante: la religión y demás manifestaciones artísticas y espirituales, principalmente. Pero el material humano que se mixturó en Cuba para dar lugar a una nueva cultura no se puede dividir esquemáticamente en oprimidos y opresores: un contingente importante de personas, desde el estatus social medio hasta el más humilde, también arribaron de España, Estados Unidos y en menor cuantía de otros países; se dedicaron al laboreo libre de la tierra, al comercio y la industria, incluso, los mismos africanos y sus descendientes acriollados, lograron ascender socialmente, liberarse de la esclavitud, aprender algunos oficios y hasta convertirse en propietarios de cierta

17 Véase Los procesos étnicos, 1983.

19 Sobre la visión etnodemográfica del proceso formativo de la nación cubana, J. Guanche ha trabajado el tema en varias obras. Por ejemplo, resulta ilustrativa la información analizada a partir de los Censos, donde se puede constatar el progresivo incremento de la población nacida en Cuba respecto al total residente en el país: en 1861 había un 43.5 %, en 1899 ascendió a 89.03 %, ya en 1943 alcanzaba un 94.8 %, y por último, en 1981 continuó elevándose hasta un 98.55 %. Véase “Tabla de Composición por sexo de la población nacida en Cuba y % respecto del total de la Isla, según Censos” (op. cit., p. 127). 20 Véase R. Zamora Fernández: “Notas para un estudio de la identidad cultural cubana”. En Pensamiento y tradiciones populares: estudios de identidad cultural cubana y latinoamericana (Compilación de A. Vera Estrada), 2000. 21 Ibid, p. 186. 22 G. Bonfil Batalla: “La teoría del control cultural en el estudio de los procesos étnicos”. En Papeles de la Casa Chata, núm. 3, 1987, p. 26. 23 Véase J. J. Pujadas: Etnicidad. Identidad cultural de los pueblos, 1993; A. Aguirre, Et Al. : Cultura e identidad Cultural, 1997 y C. Esteva Fabregat: Estado, etnicidad y biculturalismo, 1984. 24 Ibid, p. 19. 25 F. Barth, op. cit., pp. 9-10. 26 J. J. Pujadas, op. cit. 27 op. cit. 28 Para J. Ibarra (en Nación y cultura nacional, 1981), la formación de la identidad nacional, vista con enfoque evolucionistamarxista, se conceptualiza a partir de 1902 como «cultura nacional popular». No es hasta 1959 donde comienza a adquirir verdadera organicidad en el sentido de que el pueblo se identifica con el proyecto de desarrollo gubernamental El sentimiento de frustración en las primeras décadas de la República mediatizada es reflejado por la mayoría de los historiadores que se concentran en este período; pero en Un análisis psicosocial del cubano, 1985, dicho autor ofrece una perspectiva más explicativa y enriquecedora del fenómeno al utilizar manifestaciones artísticas de aquel contexto (literatura, pintura, décima popular, teatro bufo), hechos sociológicos (suicidios, conducta criminal) y otros rasgos de la psicología colectiva (lenguaje popular, discursos políticos), en fin, una buena aproximación al abordaje sociológico de la historia. Sin embargo, para ilustrar las contradicciones políticas en el seno de la sociedad, explicadas desde los mismos desgarramientos y confusiones que experimentó el mambisado como parte fundamental de la elite gobernante en la nueva República neocolonizada, véase J. James Figarola:

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Cuba. 1900-1928: la República dividida contra sí misma, 1976. Este es un ensayo imprescindible que explica el hondo significado, alcance y determinantes coyunturales de la confusa realidad política de aquellos años que se debatía entre las opciones de la intervención armada norteamericana, amenazando una anexión, el tutelaje inteligente que a la larga se consumó, o la más radical, en busca de la independencia total, que tuvo que esperar algunas décadas. 29 Op. cit.

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Cultural, SA, La Habana, 1944 Hannerz, U: Exploración de la ciudad. Hacia una antropología urbana, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1993. Ibarra Cuesta, J., Nación y cultura nacional, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1981.

30 C. Esteva Fabregat, op. cit., p. 22.

“La inmigración antillana”. Ponencia presentada en el III Encuentro de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (Folleto de la Biblioteca Nacional José Martí.), La Habana, 1983.

31 M. García Alonso y C. Baeza Martín, Modelo teórico para la identidad cultural, 1996, pp. 19-20.

Un análisis psicosocial del cubano: 1898-1925, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1985.

32 Ibid.

James Figarola, J., Cuba. 1900-1928: la República dividida contra sí misma, Edit. Arte y Literatura, La Habana, 1976.

33 Ibid., p. 46. 34 Véase J. Ritzer: Teoría sociológica clásica, 1996 y Teoría sociológica contemporánea, 1996.

Martín, C. y G. Pérez. : Familia, Emigración y Vida Cotidiana en Cuba, Editora Política, La Habana, 1998. Pérez Tarrau, G.: “Los conflictos étnicos en un mundo globalizado”. En Temas, núm. 18-19, La Habana, 1999, pp. 4456. Pujadas, J. J.: Etnicidad. Identidad cultural de los pueblos, Eudema. Madrid, 1993.

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Ma. Gregoria Carvajal Santillán Profesora e Investigadora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Colima

Carmen Alicia Gileta Álvarez Alumna de la Maestría en Trabajo Social de la Universidad de Colima

ALIMENTACIÓN FAMILIAR Y OBESIDAD INFANTIL EN LA ZONA ORIENTE DE LA CIUDAD DE COLIMA

La alimentación es importante para el desarrollo biopsicosocial del individuo. Una adecuada ingesta es aquélla que cumple con las necesidades específicas de la persona de acuerdo a su edad, promoviendo en el niño y el adolescente un crecimiento y desarrollo adecuados, mientras que en adultos y ancianos permite conservar o alcanzar el peso esperado para la talla previniendo el desarrollo de enfermedades que se presentan por deficiencia o por exceso de nutrimentos. La alimentación correcta permite a las personas gozar de un pleno bienestar biológico, psicológico y social; el aprendizaje es una de las funciones más complejas del cerebro humano e involucra el hecho de tener un adecuado nivel de alerta y concentración mental para captar información, analizarla y almacenarla en los circuitos neuronales, y luego poder evocar esta información, cuando la queremos recordar.1 La malnutrición conlleva a adquirir problemas de salud, como la desnutrición y la obesidad. La obesidad

es una enfermedad individual, y también un serio problema de salud pública. El excesivo peso corporal predispone a padecer diversas enfermedades, en especial cardiovasculares, diabetes mellitas tipo 2, apnea del sueño y osteoartritis. Aún no hay consenso científico sobre las técnicas de medida para establecer un peso máximo saludable. La palabra “obeso” viene del latín obesus, que significa “corpulento, gordo o relleno”. La raíz “sus” es el participio de pasado de “edere” (comer). El primer uso conocido en lengua inglesa fue en 1651, en un libro de medicina de Noah Biggs. En sólo cinco años la obesidad en México aumentó de 30 a 40%, lo que significa que hoy cerca de cuarenta y cuatro millones de personas tienen este padecimiento, comentó en entrevista realizada por la Revista Crónica Manuel Mirabent González Jáuregui, presidente del Colegio Mexicano de Obesidad y Nutrición; y de acuerdo con la Organización Mundial para la Salud (OMS), seis de cada diez mexicanos

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tienen problemas de sobrepeso u obesidad, y aunque el país ocupa el segundo lugar en el mundo, después de Estados Unidos, en Colima, según los datos que arroja el estudio propuesto por el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), en los menores de 6 y 12 años, tres de cada diez tienen sobrepeso u obesidad. En el caso de México, la obesidad es una epidemia que está alcanzando a los niños. Anteriormente, enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes eran exclusivas de los adultos; sin embargo, a partir de la década de 1990 los niños se han convertido en el grupo más vulnerable frente a dichos padecimientos. Cifras del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, indican que alrededor del 26% de niños mexicanos entre 5 y 11 años padecen sobrepeso y obesidad, lo que indica que la epidemia ha crecido 33% los últimos seis años, y esto quiere decir que la tasa de menores con obesidad se duplicó del 20 al 40 por ciento. De acuerdo a la demanda del servicio en las unidades médicas de la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado de Colima, según los ingresos de niños de 5 a 9 años de edad con obesidad fue, en el 2004, del 17.6%, en el 2005 del 18.7% y en el 2006 del 22.5%; lo que nos confirma el incremento de la obesidad en niños en los últimos años. La obesidad infantil es un problema de salud pública, lo que implica que en edades adultas desarrollarán enfermedades crónicas degenerativas que para su atención precisarán recursos económicos y humanos que ni el país, ni el estado, tendrán la posibilidad de sostener, de ahí la importancia de hacer investigación que permita aportar bases para la implementación de estrategias en la búsqueda de la prevención de la obesidad en las generaciones jóvenes y en las próximas generaciones. El objetivo general de esta investigación, fue conocer cuál es la alimentación familiar y que factores producen obesidad en los niños de la escuelas

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Francisco O. Díaz, Miguel Carrillo Jiménez y Juan Oseguera Velásquez, de la zona oriente de la ciudad de Colima. Desglosándolo en objetivos específicos que buscan conocer el nivel socioeconómico de las familias, los hábitos alimentarios familiares y la práctica de actividad física. Justificación: en la búsqueda por vincular la formación académica y la laboral, es que nace la idea de estudiar este tema que en los últimos años ha impactado en la sociedad; (Crosnoe: 2004) ha realizado un estudio sobre las consecuencias sociales de la obesidad en el que encontró que los efectos perniciosos en el ámbito emocional, académico y laboral son muy profundos; así mismo encontró que la obesidad perjudica el rendimiento académico y el futuro laboral, además de que las personas obesas tienen menos formación académica, debido a un menor rendimiento académico y a una mayor desmotivación por realizar estudios superiores; y cuando entraban en el mundo laboral tenían remuneraciones más bajas y una mayor dificultad para ser promovidas a puestos de responsabilidad. Por otra parte, las adolescentes con sobrepeso sufrían problemas emocionales y psicológicos que les llevaban, en ocasiones, a la automedicación y al abuso del alcohol o las drogas. Todos estos problemas que acompañan a la obesidad, no deben hundir a quien la sufre, sino ser un acicate para luchar con más fuerza contra ella; los padres de niños o adolescentes, les deben incentivar para que adquieran un hábito alimenticio diferente y desarrollen costumbres correctas en lo referente a la alimentación y el ejercicio físico. Las razones antes expuestas, motivan la presente investigación por ver qué pasa en las escuelas primarias de la zona oriente de la ciudad de Colima. Metodología: la investigación se realizó en un primer momento con una extensa revisión documental, el diseño de abordaje a la problemática fue cuantitativo, ya que se recogieron y analizaron datos sobre variables a través de una muestra para hacer


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inferencia a una población, que explique por qué las cosas suceden, o no, de una forma determinada; es exploratorio porque se incursiona en un tema desconocido, sobre el que se ha escrito muy poco, con la idea de que se conozca y saber qué factores son relevantes al problema y cuáles no. Es descriptivo porque da cuenta de lo que realmente es, mostrando una fotografía de los datos y características de la población estudiada, que nos ayuda a responder a las preguntas: quién, qué, dónde, cuándo y cómo; aunque la descripción de datos es real, precisa y sistemática, la investigación no puede describir lo que provocó una situación, pero sí su reflejo; es de corte transversal, ya que el grupo de unidades se midió sólo una vez y sin pretender observar la evolución. En el trabajo de campo, y para la recuperación de la información, se utilizó la técnica de la entrevista, la cual está compuesta por noventa preguntas cerradas a las madres de los escolares, la observación no participante fue otra técnica que se utilizó para recuperar datos; se tomaron medidas antropométricas a los escolares, con el apoyo de herramientas como la báscula con estadímetro, antropómetro, cinta antropométrica , además de instrumentos como la cámara fotográfica, el diario de campo. La “Frecuencia de consumo de los alimentos” es una técnica sencilla y rápida en el análisis de la dieta, la cual permitió tener mayor representatividad de la ingesta y los patrones de alimentación de las personas entrevistadas. La muestra que objetiva este documento, son todos los niños con obesidad y sobrepeso, de acuerdo con los estándares de la Secretaría de Salud, y que asisten a las escuelas Francisco O. Díaz, Miguel Carrillo Jiménez y Juan Oseguera Velásquez, de la zona oriente de la ciudad de Colima, del ciclo escolar 2007-2008, la cual siguió un procedimiento de manera aleatoria con reemplazo; por las características de la población es una población finita, donde el proceso de extracción es tal que garantiza que cada uno de los elementos de la población tuviera la misma oportunidad de ser incluido; esta condición garantiza la

representatividad de la muestra; también permitió que el levantamiento de la información fuera el mismo día, en la que se consideró el 10% de las familias de los niños, que se detectaron con sobrepeso y obesidad, resultante del estudio antropométrico, obteniendo treinta y dos familias que formaron el estudio. Para el análisis del nivel socioeconómico, éste se determinó por el método de Graffar-Méndez Castellano; el citado método de evaluación socioeconómica clasifica a la población en cinco niveles o estratos: I o Alto, II o Medio-Alto, III o Medio, IV o Pobreza Relativa y V o Pobreza Crítica. (Méndez 1994). Se determinó el peso y la talla para establecer el diagnóstico nutricional, según el Manual de Procedimientos para Proyectos de Nutrición. INSP/2006. Con los datos obtenidos se construyeron los indicadores antropométricos como la relación peso/talla, utilizando los valores de referencia que la OMS recomienda; el uso del Índice de Masa Corporal Ajustado para la Edad (IMC) y la utilización de las gráficas desarrolladas por el Centro Nacional de Estadísticas en Salud de Estados Unidos (NCHS); con esto la clasificación, el estado de nutrición, tienen mayor precisión, ya que se incorpora la información por edad y por sexo. Las gráficas están concentradas en la tabla que se encuentra en la Cartilla Nacional de Vacunación de niñas, niños y adolescentes (CNV). Las preguntas que dieron curso a la presente investigación, fueron las siguientes: ¿qué relación existe entre disponibilidad de alimentos y obesidad?, ¿cuáles son los alimentos que ocasionan obesidad infantil?, ¿cómo contribuye la familia a que se propicie la obesidad infantil?, ¿cómo influye la escuela en la obesidad infantil?, ¿qué papel juega la activación física en los niños que sufren de obesidad? Fases de la investigación: El estudio está dividido en tres fases. La primera fase del estudio se enfocó en la recolección de la información tanto documental

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como de campo, además de la capacitación para la estandarización de la toma de medidas antropométricas, bajo la propuesta de Habitch, así como para la aplicación de los cuestionarios se realizó observación no participante en las escuelas Francisco O. Díaz, Miguel Carrillo Jiménez y Juan Oseguera Velásquez, de la zona oriente de la ciudad de Colima; y se tomaron las medidas antropométricas. Se hicieron entrevistas para aplicar el cuestionario del nivel socioeconómico y la frecuencia de consumo de alimentos. El análisis de los datos antropométricos y análisis de las entrevistas formaron la segunda fase del estudio, lo cual permitió tener conocimiento del estado de nutrición actual y los factores que lo determinan y si la alimentación familiar se relaciona con la obesidad. En la tercera fase del estudio se realizó la correlación de la información y el análisis con el marco de referencia, lo que permitió en la interpretación de los datos determinar si la alimentación familiar es factor para la obesidad en los menores de doce años de las escuelas Francisco O. Díaz, Miguel Carrillo Jiménez y Juan Oseguera Velásquez. Desarrollo La alimentación es el conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociológicos relacionados con la ingestión de alimentos, mediante el cual el organismo obtiene del medio los nutrimentos que necesita, así como las satisfacciones intelectuales, emocionales, estéticas y socioculturales que son indispensables para la vida humana plena, (NOM043-SSA2-2005). “La alimentación es básica para la subsistencia de los humanos, en el caso que nos ocupa, la mirada está puesta en los niños y jóvenes; la alimentación del preescolar, escolar y adolescente debe promover el consumo de una dieta correcta que además de estar acorde con las necesidades biológicas, culturales, geográficas y económicas del individuo, permita establecer un nuevo estilo de vida para éste y su familia. En este grupo de edad, uno de los principales problemas de salud se debe al

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sobrepeso y la obesidad, los cuales pueden evitarse si se mantiene una dieta correcta y se promueve la realización de actividad física diaria” (Calzada-León R, et al, 2006). La ubicación de las escuelas está en una zona de la ciudad de Colima, en las que su crecimiento ha sido en los últimos años por personas que ha inmigrado de los estados vecinos de Jalisco y Michoacán, caracterizada por ser una zona pobre. “La pobreza es la causa fundamental de la inseguridad alimentaria, ya que ella puede ser la cusa del desempleo o ingresos insuficientes que no permiten adquirir los alimentos necesarios de forma suficiente. El problema de muchos hogares pobres es que la mayor parte o la totalidad de sus ingresos apenas alcanza para cubrir sus necesidades en circunstancias normales. Estos hogares, además, no tienen capacidad de reserva para hacer frente a la falta de trabajo. Otras causas de la inseguridad alimentaria son la falta de sistemas de subsidio alimentario a los grupos vulnerables que muchas veces está ligado al sistema de salud, la falta de educación especialmente de las madres, que dificulta la confección de dietas equilibradas y en condiciones higiénicas adecuadas, así como mejor distribución intrafamiliar de alimentos” Ana et al (2006). El estado nutricional, es el término empleado para indicar el resultado neto de la utilización individual de los alimentos (ingestión, absorción y utilización); el estado de salud y las necesidades según el trabajo desarrollado. Es el resultado de la nutrición anterior e indica la presencia o ausencia de signos de carencia, la falta de crecimiento o algún otro aspecto de la capacidad funcional. Se trata de un concepto amplio y multifacético que no se puede medir directamente con facilidad. No obstante, algunas medidas antropométricas se consideran indicadores fiables del estado nutricional, en particular para los niños


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pequeños. Las medidas utilizadas con mayor frecuencia son el peso, la talla y la circunferencia del brazo. Las medidas de un niño se comparan con los valores de referencia correspondientes a su edad y su sexo, y se utilizan para evaluar el estado de la población infantil; también éste depende de la ingesta de alimento y del gasto de energía, así como de la seguridad alimentaria. “La seguridad alimentaria en hogares, implica no sólo disponibilidad física de los alimentos nutricionalmente adecuados, sino también acceso a recursos económicos para obtenerlos, permitiendo así que todos los miembros del hog ar teng an una alimentación suficiente para lograr un estado nutricional normal; éste, además, depende del aprovechamiento biológico de los nutrientes contenidos en los alimentos. Para lograr este último estabón, es necesaria una adecuada prevención y control de la enfermedades” (idem). La población estudiada fue de 793 menores de seis a doce años, de tres escuelas primarias ubicadas en la zona oriente de la ciudad de Colima, en la que participaron 409 mujeres y 384 hombres a los cuales se les determinó su estado de nutrición a través de la toma de medidas antropométricas, con el equipo básico de somatometria, del que se tomó el 10% de las familias de los niños que se detectaron con sobrepeso y obesidad, resultando las treinta y dos familias que formaron el estudio. Para realizar esta actividad se capacitó al personal de salud con el método del Habitch, el cual permite obtener datos lo más fidedignos posibles. Se utilizó la báscula con estadímetro, el registro se hizo en libretas de notas utilizadas ex profeso para esta actividad, posteriormente se evalúo la toma de peso y talla con valores de referencia que dicta la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cual recomienda el uso del Índice de Masa Corporal Ajustado para la Edad (IMC) y la utilización de las gráficas desarrolladas por

el Centro Nacional de Estadísticas en Salud de Estados Unidos (NCHS); con este proceso, la clasificación del estado de nutrición tiene mayor precisión, ya que se incorpora la información por edad y por sexo. Las gráficas están concentradas en la tabla que se encuentra en la Cartilla Nacional de Vacunación de Niñas, Niños y Adolescentes (CNV). Toma de medidas antropométricas peso-talla, Índice de masa corporal, (IMC).

Los resultados fueron 315 de los escolares con sobrepeso y obesidad, el 18% con sobrepeso, 21% con obesidad, de los cuales sólo se estudió al 10% con esta condición.

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Descripción de la población de la muestra.

manera desglosada de la Escuela Primaria Francisco O. Díaz, en sus turnos matutino y vespertino.

Prevalencia de sobrepeso y obesidad El estado de nutrición de la población estudiada, es el siguiente: 4% padece de desnutrición, 56% entra en el estándar normal, 18% tienen sobrepeso y 21% está obeso; parámetros clasificados por las reglas propuestas por organismos internacionales.

En el siguiente gráfico podremos observar de manera objetiva el estado de nutrición, de manera desglosada, que guardan los entrevistados de la Escuela Primaria Miguel Carrillo Jiménez, en sus turnos matutino y vespertino.

El siguiente cuadro muestra la escuela y el turno de manera desglosada.

En el siguiente cuadro, y en el gráfico, podremos observar de manera objetiva el estado de nutrición de

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En el siguiente cuadro, y en el gráfico, podremos observar el estado de nutrición, de manera desglosada, que guardan los entrevistados de la Escuela Primaria Juan Oseguera Velásquez, turno matutino.


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estudio de CIDECOL, fue de un 8%; en la Escuela Fco. O Díaz 5%, en la Miguel Carillo 4% y en la Juan Oseguera 2%, lo que significa que la desnutrición va en descenso. En este caso, el parámetro que propone la FAO es que un problema que afecta gravemente al 5% de la población puede encararse desde una perspectiva rigurosamente selectiva. La extensión y las características del problema, mostrados por los indicadores nutricionales, determinarán la índole de la respuesta normativa. En este caso, las escuelas involucradas en la investigación cuentan con la atención del DIF Estatal, vía desayunos escolares.

El sobrepeso y obesidad en la Escuela Francisco O. Díaz fue de 41%, en la Miguel Carrillo Jiménez 39% y en la Juan Oseguera 40%; la media entre ellas es de 39%. En el 2006, de acuerdo con el estudio realizado por el Centro de Información para el Desarrollo del Estado de Colima (CIDECOL), la prevalencia fue de 33%, la cual va en aumento del 2006 al 2008, cuando se realizó el estudio, pues se incrementó un 7%; ante este panorama, se requiere hacer énfasis en los factores que inciden en el desarrollo de la enfermedad. De acuerdo con los organismos internacionales que dictan las políticas alimentarias, como la FAO, éstos proponen que si el 40% de la población padece un problema de nutrición relacionado fundamentalmente con la alimentación, se deberá dar una respuesta normativa amplia que influya sobre los principales parámetros macroeconómicos, como los niveles de los precios y el nivel general de la actividad económica. Si tomamos como referencia que el grupo estudiado presenta esta situación, las medidas tendrán que ser macroeconómicas, por lo que el Estado debe establecer políticas para atender este problema epidemiológico, así como otorgar atención integral a quienes padecen la enfermedad. Por otra parte, la desnutrición de acuerdo con el

Se requiere poner énfasis en la ingesta de los alimentos, para ver si a los escolares con sobrepeso y obesidad no les otorgan también este servicio, así como la ingesta de alimentos ofertados por la tiendita escolar, que los lleve a aumentar su problema. Frecuencia de alimentos y la relación con el sobrepeso y la obesidad En el Estado de Colima se vive en un sistema capitalista en la fase de globalización, junto con el Tratado de Libre Comercio, lo que ha permitido la entrada de empresas transnacionales; y junto con ello el cambio en la alimentación de la población, por las comidas rápidas que se ofertan en los centros comerciales. Se ha detectado en la población infantil un incremento en su peso, sobrepeso y obesidad, reflejando un problema de salud pública; en este momento, y en etapas posteriores, se incrementarán las enfermedades crónicas degenerativas ocasionadas por esta causa. “La modernidad empieza cuando el espacio y el tiempo se separan de la práctica vital y entre sí, como solían serlo en los siglos premodernos aspectos entrelazados y apenas discernibles de la experiencia viva, unidos por una relación de correspondencia estable y aparentemente invulnerable. Durante la modernidad, la velocidad de movimiento y el acceso a medios de

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movilidad más rápidos ascendieron hasta llegar a ser el principal instrumento de poder y dominación. El poder puede moverse con la velocidad de la señal electrónica; así, el tiempo requerido para el movimiento de sus ingredientes esenciales se ha reducido a la instantaneidad” Zygmunt Bauman (1999). La ingesta de alimentos tiene qué ver con los hábitos alimentarios de cada una de las familias, y éstas a su vez, conducen a una cultura. “Visualizar, la sociedad desde las estructuras, los hábitos y las prácticas desde la percepción de Bordieu, el conocimiento es objetivo y las interacciones simbólicas, son las formas de manifestarse, y cada uno de los componentes de la sociedad: familia, educación, salud, religión etc…, tienen su propia estructura que los lleva a formar ciertos hábitos y éstos a su vez los llevan a realizar las prácticas” Pierre Bordieu (1991). En la sociedad industrial se vive la dicotomía del avance tecnológico, pero que lleva consigo problemas ecológicos y de toxicidad que van generando la propia destrucción de la tierra y de los seres humanos. A través de las instituciones se normaliza, se legisla en función de esa actividad. Los establecimientos escolares no quedan exentos de esta normatividad. Es La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris) a quien corresponde vigilar los alimentos que les ofertan a los escolares de acuerdo con los autorizados por la Secretaria de Salud.

Alimentos que ofertan los establecimientos escolares ALIMENTO COSTO ESCUELA2 Cereal con leche y plátano $ 5.80 1-4 Cereal con leche $ 5.00 1-4 1 vaso de cereal (rueditas de colores sucartitas comercial) $5.00 1-4 Pan dulce ( concha) $2.50 1-4 Cacahuates y Cacahuates japoneses paq. $3.00 1-4 Hamburguesas Hamburguesa de soya $8.00 1-4-5 Burritos $5.00 $3.00 1-3-4 Tostadas $5.00 1-4 Pachucos con frijoles salsa y queso $5.00 $6.00 1-2-4-5 Bolillo con mantequilla $5.00 1-4 Pan de caja $3.00 1-4 Tostadas de carne, ensalada de Pollo, tinga de pollo, sencilla, Tostadas con atún, ensalada de codito con salchicha, jamón $3.00 1-2-4-5 Salchichas Salchichas en platito Vasito de salchicha con cap Tzu $2.00 $3.00 $4.00 1-2-3-4 Arroz con leche $3.00 1-2-4 Cereal con fruta $5.00 1-4 Tortas de jamón, lomo, chorizo y carne $8.00 $7.00 1-2-3-4-5 Choco milk $2.00 y $5.00 1-4 Quesadillas con jamón y ensalada, Quesadillas, $5.00 $3.00 1-3-4 Licuado de plátano, Hot dog Hot Dog con salchicha pera Obleas con cajeta o la lechera Chocolate bocadeen Jugos de Frutas sello rojo Licuados de frutas fresa, coco, plátano sello rojo Yogurt de fruta sello rojo Agua de Horchata Agua de naranja Agua de jamaica Agua de avena

$2.00 y $5.00 1-4 $5.00 $7.00

1-3-4-5

$1.00 $1.00 $3.00

1-4 1-4 1-4

$5.00 $5.00

1-4 1-4

$1.00 y $3.00 $2.00 $2.00 $3.00 $2.00 y $3.00 ……….. $3.00

1-2-3-4-5 1-4 1-4 1-4

Paletas de hielo Bolis Pan bimbo con mantequilla 3 taquitos de canasta con ensalada de lechuga, jitomate y cebolla $5.00 Gringuitas $3.00 Enchiladas $3.00 Tacos de carne de tortilla de maíz,

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1-4 1-41-3-4-


Ma. Gregoria Carvajal Santillán/Carmen Alicia Gileta Álvarez/Alimentación familiar y obesidad infantil en la zona oriente de la ciudad de Colima. frijoles, chicharrón, barbacoa, de pollo, de papa, requesón y rajas de pasilla, Tuxpeños Sandwich Sándwich con jamón y queso

$3.00

1-2-3-4-5

$7.00 $5.00

1-3-4-5

4 Flautas con crema y lechuga Flautas

$10.00 $3.00 Sopes de carne molida $3.00 Fruta partida, mango, jícama, melón, sandia, pepino, mandarina, naranja $3.00 Bombón, mazapán, Chicles, pulpa de tamarindo $1.00 Churritos $3.00 Dulce chicloso $0.50 Gelatina $2.00 y $3.00 Galleta de chocolate $2.00 Tostadas de macarrón, manzana, jamón, crema y piña $3.00 Salpicón Frijoles con elote Choco banana, Choco uvas $3.00 Chilaquiles con huevo y frijoles $5.00 Huevo con salchicha y frijoles $5.00 Mangoladas $3.00 Energética Yogurt con fruta y granola $5.00 Negritos $5.00 Verdura es poco común que los niños las consuman $5.00 Pozole el plato $5.00 Guisados solo lo compran los maestros, el plato $25.00 Yogurt $3.00, $4.00 y $5.00

manera acertada y efectiva a los encargados de dichos establecimientos, así como ofertar y hacer accesible el consumo de agua purificada; y (Adicionada, Periódico Oficial, 14 de julio de 2007).XXIX.

1-4-5 1-4 1-2-3-4- 5 2 2 2 2-3 2 2 2 2 3 3 3 3 3 5 5 5 5 5

La venta de alimentos en las escuelas está reglamentada en la Ley de Educación, es la Secretaria quien organiza este aspecto, para ello se modificó la Ley de Educación en el Estado, en el artículo 16. El Ejecutivo del Estado, a través de la Secretaría, tiene las siguientes facultades y deberes en materia educativa: (Adicionada, Periódico Oficial, 14 de julio de 2007). XXVIII. De

la misma forma, establecer estrategias y mecanismos con el fin de prohibir la venta de productos con alto contenido de azúcares refinados, colesterol, ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans (sic), sal y aditivos en los Establecimientos Escolares y en los espacios donde se expenden alimentos en las instituciones de nivel básico, así como facilitar el acceso a verduras, frutas, leguminosas y cereales integrales, que son fuente de nutrimentos antioxidantes y de fibra dietética, orientando de

Llevar a cabo por parte de la Secretaría de Salud, las inspecciones necesarias a fin de vigilar el estricto cumplimiento de estas disposiciones. No es suficiente legislar, más bien otorgar capacitación a los concesionarios en materia de nutrición, para que oferten los alimentos que requiere el escolar en el momento que se encuentra en la escuela, así como a los padres de familia para que les permita completar la ingesta de alimentos en lo que resta del día y con los alumnos para que ellos puedan decidir cuales alimentos consumir fuera de casa y de la escuela. En el cuadro anterior todavía vemos alimentos denominados comida rápida, dulces, jugos y frituras; si le agregamos la cantidad que el escolar pueda consumir vemos que es un ambiente obeso génico la escuela con relación al consumo de alimentos. A la hora del receso, los padres de familia les llevan alimentos que ellos preparan en casa, acompañados por refresco; afuera de las escuelas se encuentra una tienda de abarrotes en la que encuentran los productos que los medios de comunicación promueven a la hora que ven el televisor, como son productos industrializados, dulces y refrescos, alimentos que al comerciante le dejan buenas ganancias, pero bajo o nulo contenido nutricional en algunos productos. Ante la legislación, los industriales citaron a reunión a las autoridades de Salud y de la Secretaria de Educación. Actualmente envían sus productos para analizarlos en el área de nutrición y de Coespris, para ver si son aptos para la venta en las escuelas. Es una tarea ardua que no debe quedar como parte de la política del actual gobierno. A nivel familiar, se les preguntó con qué frecuencia consumieron: productos lácteos, frutas, verduras,

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carnes huevos y embutidos, pescados y mariscos, leguminosas, cereales y tubérculos, tortillas, bebidas, grasas, azucares, frituras y otros alimentos, en una semana y cuántas veces al día, para identificar los hábitos alimentarios. El aporte de nutrimentos de los alimentos es necesario para el crecimiento y desarrollo de los escolares y el mantenimiento en las etapas adultas, por lo que se debe cuidar la ingesta: desayuno, comida y cena; con dos colaciones, una a media mañana y otra a media tarde. Las colaciones deben ser principalmente de frutas, verduras y lácteos; en las otras tres ingestas deben estar presentes todos los grupos de alimentos de acuerdo con la clasificación de la nom-043, frutas y verduras, cereales, leguminosas y alimentos de origen animal. Con relación al consumo de frutas y verduras, la recomendación es el consumo diario durante el desayuno, comida, cena; y dos raciones complementarias, una a media mañana y otra a media tarde. Esperaríamos la respuesta, que fuera los siete días de la semana, cinco veces al día. Con relación a los demás alimentos, se deben consumir por lo menos uno de cada grupo en el desayuno, la comida y la cena, esperaríamos que la respuesta fuera los siete días de la semana, tres veces al día. Los cereales, tubérculos, bebidas, grasas, frituras, azucares simples, embutidos, su consumo debe ser moderado por el aporte de nutrientes y calorías que dan al organismo; el consumo debe ser esporádico, dado que su presentación industrializada se ha considerado comida chatarra, con alto valor calórico y bajo valor nutricional, lo cual ha ocasionado problemas de sobrepeso y obesidad, aunada al sedentarismo. Productos lácteos En los productos lácteos es donde se encuentra el aporte de calcio, principalmente; la mitad de las familias visitadas no consumen yogurt, casi la cuarta parte queso, pero el 100% consume Leche, el 68%

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todos los días de la semana y el 32% entre uno y cinco días; 76% de las personas consume algún lácteo, 56% dos veces al día y el 44% de uno a tres. Frutas En ellas se encuentra el mayor contenido de vitaminas, por lo que es necesario que la ingesta sea de cinco piezas medianas al día; las recomendaciones son el consumo de frutas de la temporada, porque éstas son baratas. El plátano, el melón y la jícama son productos del estado, sin embargo, no se ve reflejado en que las familias tengan un consumo los siete días de la semana, cinco veces al día, y 45% de la población consume alguna de las frutas de una a tres veces al día; 22% consume plátano y naranja los siete días de la semana; están disponibles en el mercado, pero no accesibles en todos lo hogares. Verduras En estos alimentos también se encuentran las vitaminas y minerales; la ingesta debe ser diario, cinco veces al día: de éstas, la que más consumieron fueron el jitomate y la cebolla, 63% los siete días de la semana, y de las demás verduras el 43% de una a dos veces al día y de uno a dos días, 25% otras verduras. Las proteínas Se obtienen en una mayor proporción del consumo de las carnes y de la combinación de cereal con leguminosas. Se encuentran las proteínas de alta calidad. Para prevenir la obesidad y otras enfermedades degenerativas, se debe limitar al mínimo posible la ingesta de alimentos que son fuentes importantes de sal en exceso. Consomés, aceitunas, pescado seco, embutidos. Estos últimos son los que presentan el 31% de las familias los siete días, de una a tres veces al día. De las otras carnes, de una a dos veces por semana, al día de una a dos veces. 80% de la población consume de una a tres veces al día, 38% de dos a tres veces a la semana, las carnes de res, pollo, cerdo y huevo, el 31% consume embutidos.


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Pescados y mariscos Por su contenido de colesterol, los mariscos al igual que los sesos, paté de hígado, riñón, chicharrón, pancita, mantequilla, manteca, su consumo debe ser limitado, pero favorecer el consumo de pescado, 27% de la población lo consume una vez al día, 24% una vez a la semana. Leguminosas Las proteínas de origen vegetal, como las leguminosas, y se potencia con el consumo de arroz; en las familias entrevistadas nos dicen que el consumo de arroz fue de siete días 3%, y el de frijol 53% los siete días, lo que refleja que no se consumió asociado el arroz con el frijol, de lo que se deduce no tener conocimiento del beneficio de la combinación de ambos alimentos, y si se consume fruta con vitamina c, naranja, guayaba etc., se asimila el hierro que éstos proporcionan; 97% de la población consume de una a tres veces al día. Tortillas Es un alimento del grupo de los cereales, de la cual el 100% de las familias la consume; el 97% los siete días de una hasta ocho veces al día. 25% consume la tortilla de harina, un 3% los siete días, de una a tres veces al día. Cereales y tubérculos Proporcionan la mayor parte de la energía, y si se administran de forma inadecuada pueden provocar la acumulación de grasas. 61% de la población consume algún cereal de una a tres veces al día, el 9% los siete días de la semana. Más de la mitad de la población consume este grupo de alimentos, la ingesta es de dos a tres días a la semana de una a tres veces al día.

consume refresco los siete días de la semana, 56% una vez al día. Grasas Las grasas animales como manteca, tocino, mantequilla, cortes de carne con grasa, contienen los ácidos grasos saturados. El consumo en exceso nos lleva a la obesidad, así como los ácidos grasos trans, que se forman cuando los aceites vegetales se procesan para obtener grasas sólidas como la margarina, los helados con grasas vegetales los panes industrializados y las galletas; 34% de la población consume grasas una vez a la semana una vez a día, 69% consume el aceite los siete días de la semana. Azúcares Los alimentos con azucares refinados, dulces, postres, mermeladas, helados chocolates, etc., se deben consumir al mínimo posible, el consumo excesivo nos lleva a la obesidad. 49% de la población consume azúcares de una a cuatro veces al día, 54% los siete días de la semana. Frituras Alimentos considerados comida chatarra, por se cereales fritos industrializados, con alto valor calórico; el consumo en exceso conlleva a la obesidad; 69% de la población consume frituras de una a tres veces al día, 3% los siete días de la semana. Otros alimentos, fueron: el elote, paleta de hielo, lentejas, enjitomatadas, enfrijoladas, soya; 4% de la población consume una vez a la semana, una vez al día.

Bebidas Las bebidas industrializadas se consideran alimentos con alto contenido calórico por los azucares refinados, por lo que su ingesta debe ser moderada; 42% consume de una a tres veces en la semana, 31%

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Otros: Frutas: uva, papaya, fresa, pera, piña, pepino, sandía, mango, carambolo, durazno, tuna. Verduras: lechuga, brócoli, limón, coliflor. Alimentos: lentejas, paleta de hielo, elote, soya, enjitomatadas, enfrijoladas, picadillo. Seguridad alimentaria y situación económica México es una vigorosa economía, pero según los analistas del 40% al 60% de sus cien millones de habitantes está por debajo de la línea de pobreza. La pobreza mata. Reduce la esperanza de vida, y deteriora gravemente la calidad de vida (Bernardo Kliksberg). Señala Bernardo Kliksberg, que el potencial que tiene la población es su capital social, y el trabajo voluntario que le permite salir adelante en desarrollo de la economía con rostro humano, donde predomina el amor en el crecimiento y desarrollo de la población. De acuerdo con el método de Graff, se utilizaron las siguientes variables: profesión del jefe de familia, nivel de instrucción de la madre, fuente de ingreso (o modalidad de ingreso) y condiciones de alojamiento; las cuales permiten estratificar a la población en estudio. • 13% se encuentra en el estrato II, medio alta • 31% en el estrato III, medio • 53% en el estrato IV, pobreza relativa • 3% en el estrato V, pobreza crítica Nos arroja los mismos porcentajes que dice Bernardo Kliksberg con relación a la línea de la pobreza de 40 a 60%, con este método nos da un 56% de pobreza relativa y crítica. Lo que significa que nuestra realidad en estudio tiene características similares a las del resto del país.

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De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo internacional encargado de realizar indicadores que permitan hacer la clasificación de acuerdo a la salud y el bienestar de la población, las necesidades básicas insatisfechas (NBI) se evaluaron con base en las siguientes categorías: 1. Acceso a la vivienda que asegure un estándar mínimo de habitabilidad para el hogar: calidad de la vivienda. Materiales de construcción utilizados en piso, paredes y techo. Hacinamiento. número de personas en el hogar, número de cuartos de la vivienda. Para decir si están NBI (VI) vivienda inadecuada, piso de tierra; (HC) hacinamiento crítico. hogares con número de personas por cuarto superior a tres.

insatisfecha, se consideran pobres. Este método lleva a la definición de políticas sociales (Feres y Mancero, 2001). Las familias de los escolares en estudio de la zona oriente, cuentan con vivienda propia en un 72%, renta un 19%, se las prestan a un 9 por ciento. Los materiales de construcción: en el 100% las paredes son de tabique, los techos en un 88% de concreto y un 4% de lámina de asbesto; los pisos, un 41% es de vitro piso, 38% de cemento, 19% de mosaico y un 3% de tierra, y a este 3% se le considera pobre. Las viviendas tienen de uno a cinco dormitorios, distribuidos de la siguiente manera:

2. Acceso a los servicios que aseguren un nivel sanitario adecuado: disponibilidad de agua potable, fuente de abastecimiento de agua en la vivienda, tipo de sistema de eliminación de excretas. Disponibilidad de servicios sanitario. NBI (VS) vivienda sin servicios, sin agua por acueducto o sin conexión a alcantarillado o pozo séptico. 3. Acceso a la educación básica: asistencia de los niños en edad escolar a un establecimiento educativo. Edad de los miembros del hogar, asistencia a un establecimiento educativo. NBI (IE) inasistencia escolar. Hogares en los cuales algún niño entre 7 u 11 años, pariente del jefe, no asista a algún establecimiento educativo.

El número de habitantes por casa es de dos a catorce.

4. Capacidad económica para alcanzar niveles mínimos de consumo: probabilidad de insuficiencia de ingresos en el hogar. Edad de los miembros del hogar, último nivel educativo aprobado, número de personas en el hogar, condición de actividad. NBI (DE) dependencia económica. Hogares cuyo jefe tenga un nivel educativo inferior a tercero primaria y tres o más personas por cada persona ocupada. Los hogares que tienen al menos una necesidad

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Las viviendas con once y catorce habitantes cuentan con tres dormitorios cada una, lo que de acuerdo al indicador (HC) existe hacinamiento crítico. Hogares con número de personas por cuarto superior a tres, se consideran pobres. El 90% de las viviendas cuentan con sala, comedor y cocina; un 75% con cochera. El mobiliario que tiene cada una de ellas es el siguiente: televisión y refrigerador en el 100%; lavadora y estufa en el 94%; estéreo en un 75%; horno de microondas el 63%; DVD 62%; video un 38%; computadora un 25% y centro de lavado un 3 por ciento.

años de edad asisten a un establecimiento educativo, incluso los de edad preescolar y los de niveles secundaria y bachillerato; las edades oscilan entre los nueve meses de edad y los quince años. El promedio de hijos por familia es de uno a cinco, siendo el promedio por familia de dos hijos. En las familias conformadas por los abuelos no refirieron nivel educativo, de lo que se deduce que no tienen la primaria completa. Siendo tres familias, reportada una de ellas como familia del escolar objeto de estudio. Por lo que podemos reportar que tenemos una familia con necesidades insatisfechas, pobre. El cuadro siguiente refleja las familias en estudio como están conformadas.

Los servicios de agua, luz y drenaje están en el 100%, en los que el agua les llega entubada, el 100% cuenta con baño.

En el 100% de las familias, los niños entre siete y once

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Se conserva la familia nuclear, son el 69%; extensa el 6%, ensambladas el 3%, madre o padre como


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responsable 12% y la presencia de la abuela materna en un 9%. Es importante contar con este panorama, por lo que podemos intervenir terapéuticamente desde una perspectiva holística y sistémica en la solución del problema de sobrepeso y obesidad.

Según la distribución porcentual del tiempo frente al televisor, los que pasan más de doce horas y más de veintiún horas suman el 51%, lo cual es un factor que promueve el sedentarismo y la presencia de obesidad (Secretaria de Educación, 2008).

Lo que manifestaron las personas encuestadas es que el gobierno abarate los precios de los alimentos básicos, y que se incluyan las frutas y las verduras para poderlas comprar y con ello tener una mejor alimentación. Su medio de subsistencia es a través de la tienda de abarrotes, en la que tienen a la mano todo tipo de frituras, dulces y refrescos, que cuando se descuidan sus hijos los consumen. Solicitan se les capacite en la preparación de alimentos. Lo que nos refleja que la alimentación de la familias en estudio las lleva a tener el problema de sobrepeso y obesidad, no sólo en lo escolares sino en el resto de la familia.

Dicen los estudiosos de la Epidemia de la Obesidad, que es ocasionada por el sedentarismo, y éste a su vez por el avance tecnológico que ha permitido la globalización; y Colima no ha sido la excepción, por lo que preguntamos a la población en estudio cuáles eran sus actividades, encontrando lo siguiente: nos dicen, las personas entrevistadas, que entre los escolares el 72% realiza deporte, ve televisión 88%, hace tareas 100%, realiza quehaceres del hogar 75%, videojuegos, 22%, juega con amigos 72%, juega con hermanos y familiares 53% y trabaja 6 por ciento.

La activación física y la relación con el sobrepeso y la obesidad Actividad física. De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Salud 2006, la actividad física en los adolescentes es la siguiente: • 40.4% son inactivos. • 24.4% son moderadamente activos. • 35.2% son activos.

De las actividades que realizan en la escuela, dicen que 31% realiza deporte, 50% tiene clase de activación física, 35% dice que una hora, el 3% dos horas, el 3% dice que un día a la semana y el 47% dos días. Lo que faltaría preguntar, es cuánto tiempo realiza cada una de las actividades, porque el 86% ve televisión y un 22% cuenta con videojuegos, es poco el tiempo que dedican a las actividades físicas. Las escuelas les dan dos días a la semana activación física, durante una hora; no tienen conocimiento preciso de las actividades de la escuela. A nivel familiar también les preguntamos sobre las actividades que realizan el fin de semana, a lo que respondieron lo siguiente: practica deporte un 16%; va al cine 3%; visita familiares 63%; realiza quehaceres en el hogar 44%, realiza actividades al aire libre 41%; 13% sólo descansa, va a misa, camina, corre, juega voleibol y futbol. El Recordatorio de Veinticuatro Horas, es un instrumento que presenta una excelente alternativa para evaluar el consumo de alimentos y bebidas de la persona entrevistada en las últimas veinticuatro

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horas. Con este instrumento se pueden conocer las preparaciones consumidas, así como cada uno de los ingredientes que las componen, también se les preguntó de las actividades deportivas o activación física que realizan, en la consulta de rutina que se les practica a los niños objeto de estudio de este proceso. El siguiente gráfico muestra las actividades físicas que practican los escolares.

Conclusiones Los alimentos que la población consume, generalmente vienen con tres apellidos: “excesos, deficiencias y carencias”. Las recomendaciones alimentarias de la vieja teoría muestran que deberíamos consumir de tres mil a cinco mil calorías; por lo tanto, de carbohidratos consumimos más, de grasa más, de colesterol más, de fibra menos. En el caso de las vitaminas, la ciencia cree que ya vienen en la comida, y te dicen “comete un poquito de todo” sin saber cantidades de nada, y sin razonar que cada persona tiene sus propios requerimientos; entonces, la gente termina comiendo mucho menos vitamina A de la que debería comer, mucho menos vitamina C, B1, B2, de todas las vitaminas; podemos decir que la población estudiada vive y practica estas costumbres alimenticias, lo cual lleva a tener el problema de sobrepeso y obesidad. La escuela también colabora con la oferta de alimentos de los establecimientos, en el aporte alto de calorías así como las tiendas que se encuentran afuera de las escuelas, con la venta de alimentos industrializados y bebidas con azucares refinados, que en ningún momento la escuela, la familia, los medios, les explican que si consumen este tipo de bebidas debe tomar por lo menos tres litros de agua natural.

El 25% de los escolares no realiza actividad física, las recomendaciones son mínimo tres veces por semana; mencionan que realizan activación física, pero cuentan con video juegos y televisor, que son factores que inducen al sedentarismo.

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La activación física que realizan en las escuelas, en su entorno y en su casa, no es suficiente, por lo que no se tiene la disciplina de realizar treinta minutos, mínimo a la semana, alguna activación; por otra parte, las viviendas se encuentran con mobiliario de juegos de video y televisión, los cuales los llevan al sedentarismo, además de que la infraestructura urbana se ha tornado peligrosa para que los chicos jueguen en la calle como se hacia anteriormente, cuando no circulaban tantos autos. El presente estudio de medidas antropométricas en los escolares, nos arroja prevalencia alta de sobre peso y obesidad, por lo que podemos decir que su


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alimentación en la escuela, como en casa, y la baja actividad física, ocasiona este problema epidemiológico. “No sólo la política social es respetar los derechos básicos de las personas en una democracia, sino que al apostar a la gente se moviliza un desarrollo económico sostenido. Termina de publicarse un elocuente informe al respecto. La OMS encomendó a treinta y siete economistas de primera plana del mundo, encabezados por Jeffrey Sachs, que estudiaran las relaciones entre macroeconomía y salud. El informe de la Comisión Sachs, señala que las economías más exitosas del mundo hicieron grandes inversiones en reducir la mortalidad infantil, materna, así como ampliar la nutrición y la esperanza de vida, como prerrequisito para su crecimiento. Fue el caso de países como Corea, Japón, Malasia, Mauritania, Taiwán, Singapur, entre otros, que consideran que la política de salud es un motor de crecimiento económico” (Bernardo Kliksberg). Las experiencias de los países exitosos indican que el desarrollo social es un motor de crecimiento económico, para ello se necesitan políticas públicas activas. El Estado debe ser el responsable de las necesidades básicas como la salud, la educación y la nutrición. Las políticas públicas deben ser activas, descentralizadas, transparentes, con buena gerencia social, con un servicio público profesionalizado, erradicando el clientelismo y la corrupción. Deben estar articuladas con una sociedad civil activa. El modelo de desarrollo integrado de los países industrializados tiene un rol fundamental, la sociedad civil está movilizada, no está esperando, se articula y participa en la toma de decisiones, constituye capital social en acción (publicado en la revista del CLAD Reforma y Democracia, núm. 26, junio de 2003, Caracas. El capital social, articulado con las políticas públicas activas, deben ser responsables, en primer lugar, de la lucha contra la pobreza; estas acciones operan en los

países más avanzados, proponiendo alternativas viables para solucionar el problema de salud pública de sobrepeso y obesidad, acciones que deberían adaptarse a nuestro entorno y que se actúe de manera preventiva, ya que el problema de una desnutrición desordenada trae sobrepeso, obesidad y por ende es el principio de una cadena de enfermedades que se pueden evitar con una estricta campaña de apoyo económico, social y publicitario.

1 http://www.newton.edu.pe/student/patsias/el_ren dimiento_escolar_comienza1.htm 2 (1).- Escuela Francisco O. Díaz Turno Matutino (2).- Escuela Francisco O. Díaz Turno Vespertino (3).- Escuela Miguel Carrillo Jiménez Turno Matutino (4).- Escuela Miguel Carrillo Jiménez Turno Vespertino (5).- Escuela Juan Oseguera Velasquez Turno Matutino

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