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EL MUNDO NÚMERO 374 / MARTES 10 DE ENERO DE 2017

B@LEÓPOLIS EL SUPLEMENTO DE LA INNOVACIÓN EN LAS ISLAS

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>Agroambiente/ Investigación

INEGEA, conexión entre la ciencia y el sector agroalimentario PÁGINA 3

Pitiusas, el edén de las serpientes > Medio ambiente / La estabilidad demográfica

de la lagartija endémica de las Pitiusas puede verse amenazada tras la introducción accidental de ofidios que viajan ocultos en los olivos destinados a la jardinería ornamental. Elena Soto Una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) se refugia para hibernar en el tronco de un olivo en Jaén o Granada y despierta de su sueño en el edén de Ibiza o Formentera. Este ofidio depredador eficaz de lagartijas llega a un nuevo territorio sin enemigos naturales y con abundancia de presas y comienza a expandirse; en este caso la peor parte se la lleva el endemismo balear Podarcis pityusensis (lagartija de las Pitiusas), que constituye una parte importante de su menú. Las invasiones biológicas son siempre un problema –están entre las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo– pero si, además, se producen en ecosistemas extremadamente sensibles y con especies endémicas, como son las islas, las consecuencias pueden ser catastróficas. En la actualidad, dos especies descendientes de un tronco común de las lagartijas (Podarcis), junto con el ferreret, son las tres únicas especies de vertebrados terrestres supervivientes de la fauna que pobló Baleares antes de la llegada del hombre; el resto han sido introducidos por él. En Mallorca y Menorca estos animales se extinguieron probablemente con la llegada de los romanos y sólo sobrevivieron algunas poblaciones en el archipiélago de Cabrera y en los islotes que rodean estas dos islas y en las Pitiusas. Pero, actualmente, la estabilidad demográfica de Podarcis pityusensis puede verse amenazada tras la introducción accidental de ofidios en Ibiza y Formentera desde hace algo más de una década. Su llegada coincide con la moda paisajista del jardín mediterráneo y del olivo como árbol ornamental protagonista. Para adornar estos espacios no sirve cualquier ejemplar, se buscan sobre todo árboles centena-

rios, mejor si son milenarios, de tronco grueso y retorcido, que habitualmente dan cobijo a un buen número de especies, tanto animales como vegetales, que viajan como polizontes, pudiendo, en ciertos casos, acabar provocando en los lugares de destino plagas e invasiones biológicas. Paradójicamente, lo que en un sitio es un foco de biodiversidad en otros es un foco de problemas. En Baleares se han importado miles de olivos en los últimos años procedentes de la Península (Jaén, Córdoba, Sevilla, Granada o Valencia), generalmente los árboles se arrancan y transportan en los meses de invierno, para que sufran menos, y con ellos, hibernando en los huecos de sus troncos o ramas, viene una serie de fauna como los dos ofidios que están colonizando las Pitiusas, la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) en Eivissa y la culebra blanca o de escalera (Rhinechis scalaris) tanto en Ibiza como en Formentera y, aunque ninguna es venenosa, constituyen un grave peligro para la fauna nativa, especialmente los reptiles. Sin saber exactamente la densidad de sus poblaciones la percepción era que había muchas, porque habitualmente la gente se encontraba con ellas en numerosos lugares, algo insólito en unas islas en las que nunca se habían visto culebras. En marzo de 2016, el Govern balear, a través del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Islas Baleares (COFIB) en colaboración con los Consells de Ibiza y Formentera, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, los Ayuntamientos de Santa Eulària y Sant Joan y los Agentes de Medio Ambiente, inició una campaña para controSIGUE EN PÁGINA 2 lar su población.

Captura de dos ejemplares de culebra de escalera, uno de ellos juvenil y el otro adulto. COFIB

Lagartija endémica de las Pitiusas, una especie amenazada tras la introducción de ofidios.

Captura de una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), especie presente en Ibiza. COFIB


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-VIENE DE PORTADA El programa, que tenía previsto comenzar a trabajar con 50 jaulas, acabó con 400, y entre las dos islas se han capturado unos 800 ejemplares. «La bibliografía dice que erradicar a estos animales es prácticamente una batalla perdida porque o bien no dispones de un método de control o no tienes el método eficiente, por lo que puedes capturar un cierto número, pero no incidir sobre la densidad de la población de una forma contundente», comenta Víctor Colomar, veterinario del COFIB. «Uno de los objetivos desde el principio del programa fue incrementar la eficacia de los métodos de control y comenzamos a trabajar con el diseño de las trampas, intentando ver cómo podíamos mejorarlo. Se han ideado unas jaulas que permiten la entrada de las culebras por una puertecita, pero no les permite la salida y, en vista de los resultados, han funcionado muy bien». La trampa está dividida en dos compartimentos separados por una malla; en uno de ellos se coloca un ratón y el otro posee el orificio de entrada, por donde la culebra accede para capturar a la presa, quedando atrapada y sin posibilidad de alcanzar al roedor. «Desde el COFIB trabajamos con diferentes especies de invasoras con las que se siguen protocolos establecidos, pero en este caso hemos diseñado un nuevo sistema», subraya Colomar. «En las Pitiusas el mayor problema no es la detección de ofidios –los perros adiestrados los huelen e indican el lugar– sino que como hay tantos muros de piedra seca, aunque sepas que están en el interior no los puedes capturar». «El programa ha tenido un buen resultado inicial, pero todavía nos falta mucha información», añade. «Atrapar 800 ejemplares es un buen número si hay 1.500 y no tan bueno si hay 20.000. De momento, desconocemos las densidades, solo sabemos que capturamos culebras. El impacto se irá evaluando con el tiempo; si el próximo año desciende el número de capturas y las tallas

EL MUNDO / AÑO XXII / MARTES 10 DE ENERO DE 2017

LA LUCHA CONTRA LOS OFIDIOS INVASORES

Colocación de una jaula trampa bajo un árbol. REPORTAJE GRÁFICO COFIB

La trampa está dividida en dos compartimentos separados por una malla. / Ejemplar sacado de la jaula.

son más pequeñas, será un indicio de desgaste poblacional». «Estas campañas siempre son a largo plazo y la próxima, que comenzará en primavera, será crucial, porque ya podremos comparar los datos con la realizada en 2016 y ver la evolución de la plaga». informa Jorge Moreno, técnico de Medio Ambiente del Govern, que destaca que «además del éxito en el índice de capturas, desde el Govern están muy satisfechos con la respuesta de todas las instituciones y la sociedad, porque se está trabajando al uníso-

no, con rapidez y optimizando recursos». La sociedad ha participado implicándose activamente para solucionar el problema. Los ciudadanos han solicitado trampas, han avisado de las capturas y los alumnos la Escuela de Arte de Ibiza fabricaron la primera remesa de jaulas como parte de una asignatura de ebanistería. En pocos meses se ha desarrollado una gran actividad y se han abierto muchas líneas de trabajo. Un hecho probado es que una parte importante de la dieta de los

dos ofidios invasores son las lagartijas pitiusas y los análisis de sus contenidos estomacales así lo demuestran. Estos estudios han sido realizados por la Universidad de Granada, en el caso de las culebras de Ibiza y por el grupo de investigación de Ecología Interdisciplinaria de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) en el caso de las de Formentera. El objetivo prioritario del proyecto ha sido la captura de ejemplares, pero no es el único, también busca conocer la superficie invadida, el grado de invasión y obtener datos

sobre la alimentación, el ciclo bilógico y potenciales impactos de estas especies. «Nunca sabes exactamente cómo va a ser el comportamiento de una invasora al cambiar de hábitat», señala Colomar. «Hace cuatro años, trabajando con otra especie invasora, encontré una muda de serpiente en un islote de Ibiza ¿cómo han llegado hasta aquí? ¿a través del pico de una gaviota que la capturó como alimento? ¿nadando?; pues no lo sabemos, pero en Ibiza hay gente que las ha visto en el mar y en Mallorca se han fotografiado nadando a dos millas de la costa, sin ningún tipo de objeto flotante. En principio, esto no está descrito en la biología de la especie, pero hace saltar las alarmas porque si acaban tocando tierra en un islote puede ser muy grave y llevaría a plantearse no solo el peligro de las poblaciones de lagartijas en las islas grandes, sino en todos estos pequeños espacios, tanto de las Pitusas como de Mallorca. Además del impacto que podría tener sobre otras especies, como las pardelas, que crían en ellos». Otro hecho que ha llamado la atención es el tamaño de los ejemplares; la culebra de herradura más grande que se ha medido en España se ha capturado en Ibiza (una longitud de 183 centímetros y más de 1.400 gramos). Debido a la abundancia de presas y la falta de depredadores, las serpientes invasoras de las Pitiusas son de mayor tamaño que las de la Península, donde estas especies están protegidas. Actualmente, los datos de la invasión son de 8.700 hectáreas afectadas en Ibiza y de 321 en Formentera. La situación, ya de por si alarmante, podría agravarse con la entrada de nuevas especies, alguna de ellas venenosa, como la víbora hocicuda (Vipera latastei), presente en las zonas de donde proceden muchos de los olivos que llegan a las Islas. Por este motivo, otro de los objetivos del programa es potenciar la colaboración ciudadana y definir las futuras actuaciones para poder atajar el problema de las serpientes invasoras con criterio y desde la experiencia práctica.

>PROYECTOS CON FUTURO

La UIB investiga la respuesta de las plantas en la Antártida Por E. S. Los doctores Javier Gulías y Jaume Flexas, profesores del Departamento de Biología y miembros del grupo de investigación en Biología de las Plantas en Condiciones Mediterráneas, participan en la presente campaña antártica del Comité Polar Español, en el marco del proyecto Bases mecanísticas para la compensación entre fotosíntesis y tolerancia al estrés: completando lagunas de conocimiento para la Biología Evolutiva y la Biotecnolo-

gía de Plantas (TOPSTEP). Partieron el pasado 7 de enero y recorrerán más de 2.000 kilómetros por tierra a través de la Patagonia estudiando la fisiología de las plantas, junto con un equipo de colaboradores chilenos. Posteriormente, estudiarán la vegetación de Tierra del Fuego; allí se unirá la doctora María José Clemente, investigadora postdoctoral del mismo grupo, y la expedición finalizará en la base antártica Juan Carlos I (isla de Li-

Experimentos con plantas en dos islas antárticas. UIB

vingston). Simultáneamente, otros dos miembros del mismo grupo, el investigador postdoctoral doctor Xurxo Gago y el estudiante de doctorado señor Marc Carriquí se desplazarán a la vecina isla Rey Jorge. El equipo analizará de manera paralela y simultánea las plantas en dos islas antárticas y las estudiarán en cuatro microclimas diferentes, con el objetivo de ver si pequeñas variaciones en las condiciones climáticas afectan la morfología y fisiología de las pocas especies capaces de sobrevivir en aquellas condiciones. Las conclusiones del estudio servirán para entender y prever los posibles cambios en la distribución de la vegetación antártica en respuesta a futuras perturbaciones y cambios climáticos.


Pitiusas, el edén de las serpientes