Revista 53- Causa de canonización Madre Trinidad Carreras Hitos.

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Causa de Canonización

publicación oficial

No. 53

2022

Madre Trinidad Carreras


Monachil y orígenes familiares

Parte 3

Para no perder ningún recoveco de nuestro relato, vamos a retomar un tema que hemos dejado en el tintero. ¿Cómo se conocieron los padres de Merceditas? Algo de providencial hay en su historia, historia que merece la pena contar. Don Manuel Carreras Chamorro y doña Filomena Hitos Linares se conocieron en Málaga, y tras una relación de unos tres años, que no era bien vista por los padres de ella, prosiguieron firmes en el intento de formar una familia. La razón: “por ser el pretendiente de su hija y su familia desconocidos de ellos”. A pesar de las oposiciones, triunfó el amor y contrajeron matrimonio en Monachil en el verano de 1871. Él tenía 27 años de edad y ella 19. ¿Tendría la diferencia de edad o su profesión (era guardia civil) algo que ver en la disyuntiva familiar respecto al matrimonio? No lo sabemos. Don Manuel era natural de la villa de Martos (provincia de Jaén). ¿Cómo, estando tan lejos su lugar de origen, se casó con una chica de Monachil? En la mayoría de los casos, los matrimonios de la época eran entre personas que se conocían desde siempre o de la misma villa. Fue providencial el encuentro por considerarlo un favor de la Santísima Virgen, según Don Manuel le contaba a sus hijos. Lo menciona Madre Trinidad en sus escritos: “Mi padre, de edad de quince años, quiso ser militar y marchó a Guadalajara (según le oí referir muchas veces, pasó su vida en Castilla la Vieja en distintos puntos), y estuvo muchas veces en grave peligro de perder su vida en cumplimiento de su deber, y que la Virgen Santísima, de quien fue devotísimo, le libró cuando la invocaba con fe y amor de hijo. ¡Cuánta fe tenía su corazón refiriéndonos con lágrimas los favores singularísimos de su patrona la Santísima Virgen de las Maravillas de Martos en donde nació!

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Sus palabras: Siempre estaré bendiciendo a mi madre la Virgen Santísima la protección y cariño con que me acompañó siempre en todos los pasos de mi vida militar, y a pesar de mis travesuras en mi juventud, donde quiera que veía una imagen de la Virgen me descubría y rezaba sin temor a las censuras de mis compañeros, que no siempre sentían como yo. Y la bendita Madre cuidó siempre de mí. Mayor ya, me preocupaba del estado que había de tomar; quería encontrar una compañera ideal que me hiciera feliz... y no veía nada que llenara mi corazón, a ella encomendé con toda la fe de mi alma este asunto y puso en mi camino una mujer dotada de un alma hermosísima con un corazón de ángel, ¡vuestra madre!, prudente y discretísima que me dirige. No tenía un céntimo, la divina Providencia dispuso tuviese que ir con mi Coronel a Málaga, y en el mismo hotel, se hospedaba una señora con tres hijas, que pronto hicieron amistad con las hijas de mi Coronel; a la mayor me encantaba oírla en las tertulias y reuniones de ambas familias. Era sumamente jovial, discreta, sencilla, alegre, tan simpática en su trato, tan agradable en su conversación que la familia de mi Coronel pidió a la señora madre dejase a sus hijas acompañar a las suyas, para hacerles más amena la temporada, que ambas habían ido de recreo. Me parecía todo providencial. Entonces yo buscaba la Patrona de Málaga, y pasaba muchas horas al pie de la Virgen de las Victorias pidiéndole que me diera aquella señorita por mi compañera. Salí de la iglesia, seguro que la Virgen me había oído, y en efecto, aprovechando una ocasión en que fui acompañando a las hijas de mi Coronel, me acerqué a ella y le dije: a la Virgen de las Victorias le confié un encargo de interés para usted, ¿no le ha dicho nada?

Imagen actual de la Virgen de las Victorias, Málaga.

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Quedó en silencio y calló. Su silencio fue la contestación de la Virgen; a ella fui lleno de gratitud, y ella me dio fortaleza para conseguir mi intento, a pesar de la persecución y guerra que tuve que sostener tres años con toda su familia que se oponía a que llegase a ella. ¡Bendita sea la Madre de misericordia! Estas fueron sus palabras siempre que nos contaba, siendo pequeños, cómo vino de Jaén a este pueblecito de la vega de Granada”. Su fe, al menos desde fuera, no es comparable con la de su esposa mucho más piadosa; aún así, podemos decir que era un hombre creyente, practicante y sobre todo en proceso continuo de conversión, como todos. Un hombre con un gran corazón. Un corazón bondadoso y compasivo que era el socorro de las personas pobres. Su hija dice: “Tenía un gran corazón para los pobres a quienes repartía cuanto ganaba, hasta el punto de quitarse sus ropas para vestir algún pobre desnudo, como un invierno, volvió a casa sin capa porque encontró un pobre medio muerto de frío y se la dio; y mientras tuvo, no dejó nunca de socorrer todas las necesidades, y siempre llevaba detrás de él muchos pobres que le llamaban su padre. Muchos años después de muerto, cuando venían del pueblo al convento, me decían contristados: Aquel hombre no debió morir; mientras él vivió con nosotros no se conoció el hambre en el pueblo, nos socorría a todos y no nos cobraba (tenían almacén o tienda)”. Ella era, un alma enamorada de Jesús y la Iglesia. ¿Qué podía salir mal? Siendo providencial su encuentro y matrimonio, también lo fue que naciera de esa unión Madre Trinidad. Dios es especialista en escribir unos caminos tan bellos, que ni los más bellos que podamos imaginar, se les asemejan en hermosura. (Continuará)


Libres para adorar Al fin, se vieron cumplidos los deseos que desde siempre había albergado Madre Trinidad en su corazón. Deseos que Jesús alentaba insintentemente. Hagamos recapitulación. Imaginemos a la Madre de niña, a Merceditas. Su deseo era llevar almas a Jesús para adorarle. Las luciérnagas, tan conocidas en su historia, son ahora sus monjas y más que monjas, hijas. Han pasado muchos años y Merceditas, Trinidad ahora, es toda una mujer en pleno ejercicio y uso de sus facultades, también de los dones que el Señor le ha regalado. Atrás quedan los niños de su barrio, las amigas del colegio de Santa Inés, su adolescencia y sus primeros años como postulante y novicia capuchina.


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Ha tenido que vencer en San Antón, primero como religiosa, luego como abadesa, un sinfín de obstáculos para llegar al punto en el que hoy se encuentra. En 1926, la Sagrada Congregación autoriza la Adoración Perpetua en Chauchina, su primera fundación. Y es que ya están las primeras Capuchinas Adoradoras establecidas en su nuevo palomar. No ha tenido más remedio la Madre que recoger sus cuatro cosas, y con la bendición del Obispo, fundar en Chauchina junto a otras 11 monjas que le siguen, un trono de adoración eucarística. Así es de fuerte la llamada que siente y que en los últimos tiempos el Señor le pide una y otra vez. Es la forma de decirle que el vino nuevo, mejor echarlo en odres nuevos para que no se vierta. Allí, al fin tiene y vibra en el mismo ideal la primera comitiva: vivir contemplando a Jesús Eucaristía de una forma especial, con mayor dedicación de la propia vida, poniéndole en el centro de absolutamente todo. La parte más difícil de la Adoración Permanente es la vida diaria, o sea, no relegar la presencia y adoración a solo cuando se está delante del Señor. Debemos vivir en un acto constante de adoración y en ello transformar la propia vida. De esto Madre Trinidad era consciente, también experta. Recordemos cómo desde niña, comenzó a comprender los misterios que esconde el sagrario. Podemos pensarla, imaginarla vivamente agarrada a los barrotes de las rejas del coro en Santa Inés, mirando aquella cajita dorada, convencida de que Jesús saldría a jugar con ella, o ya en San Antón, pidiendo un espacio físico pobre y pequeño, donde adorar a Jesús Eucaristía en los ratos que el horario conventual le dejaba libre… su tribuna. Pero ahora, los anhelos se ven satisfechos, colmados, rebosantes. Tiene un grupo de hermanas y amigas que le acompañan, un sitio donde adorar y el permiso de Roma. Desde este momento, en cada casa, irá sembrando el mismo ideal de amor a la Eucaristía que da verdadera razón de ser a la Congregación y a su labor con niños y jóvenes. Los monasterios en un principio, conventos luego, fundados por nuestra Madre, no tenían la adoración como algo más de su rutina diaria. Era más que comer y expandirse, era y sobre todo sigue siendo, el manantial que da color e infunde vida verdadera a la misión. El deseo de la Madre no ha caído en saco roto. Ya casi son 100 los años de peregrinación como Instituto, y el amor a Jesús Eucaristía no solo sigue vivo en las fundaciones de la Madre sino que se ha multiplicado y replicado en cada Esclava. Arden muchas lamparitas en 4 continentes, lamparitas que anuncian que allí Jesús es amado. En las casas donde arden estas lamparitas, el programa principal, como lo quiso ella, es adorarlo en espíritu y verdad.

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Adoración eucarística frente al sepulcro de M. Trinidad Carreras. Casa Generalicia, Madrid.

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Padre Nuestro, Ave María y Gloria

(Con aprobació n eclesiást ica, para uso privado)

Bendito seas, mi Señor, por la humildad profunda de Madre Trinidad, por su ardiente amor a la Santísima Eucaristía y por la confianza que depositaba en la Virgen María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. Bendito seas también, por el deseo que le abrasaba de acercar todas las personas a Jesús, tu Hijo y a su Santo Evangelio. Si fuera de tu agrado elévala al honor de los altares y que la Iglesia la proponga como ejemplo de virtudes cristianas. Concédenos por su intercesión, las gracias que te pedimos.

Material de la Causa

IC O S

CALENDARIOS

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AMP

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T R ÍP T

Nació en 1879, en Monachil (Granada), España. Su vida estuvo marcada por la Eucaristía desde su Primera Comunión. De niña, sufrió la pérdida de su madre que la encomendó a la Virgen. Es internada junto a su hermana Pepita en un colegio de religiosas para su educación. En ambiente cercano a la Eucaristía, se va forjando una vocación: "Ser toda de Dios". Con el tiempo, decide ser monja capuchina en S. Antón (Granada). Toma el hábito en 1896, y recibe el nombre de Sor Trinidad del Purísimo Corazón de María. En 1908, la eligen abadesa. Entonces siente que Jesús le pide adoradoras perpetuas, pero la comunidad se niega a incorporar esta novedad. El arzobispo de Granada la estimula a seguir adelante. Al ver que las monjas seguían sin aceptar su propuesta, la orientó a fundar y redactar las constituciones, con adoración perpetua y admisión de niñas para su educación. En abril de 1925 funda en Chauchina. Serán las primeras Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, cuyo carisma se resume en: adoración eucarística y educación. En 1949, recibe la "Aprobación Definitiva de las Constituciones". Muere el 15 de abril de 1949, después de enviar a sus hijas a fundar en América. En 1962, su cuerpo incorrupto es trasladado a la Casa General (Madrid), junto a su "Jesús Eucaristía". En 1991 se abrió oficialmente la Causa de Madre Trinidad y en octubre de 2008 terminó el Proceso Diocesano de Beatificación y Canonización. Toda la documentación está actualmente en Roma y se está trabajando en la elaboración de la "Positio".

Para pedir oraciones ante el sepulcro de nuestra Madre Fundadora, material o agradecer favores y gracias, ponte en contacto con nosotras. Entre todos podemos difundir su vida. ¿Nos ayudas?