Causa de Canonización
publicación oficial
No. 54
2022
Madre Trinidad Carreras
Parte
4
Formación y preparación para la Primera Comunión
Según iban creciendo Mercedes y Pepita (su hermana), sus padres pensaron en llevarlas al internado del Colegio de Santo Domingo de Granada con el fin de que estudiasen para profesoras cuando tuviesen edad. Pero D.ª Filomena temía que, siendo tan pequeñas y al contacto con otras niñas mayores, pudiesen desviarse de la educación moral y religiosa en la que las venía formando. Por eso, prefirió retenerlas a su lado un poco para acompañar la inocencia infantil y ocuparse personalmente de educarlas hasta que alcanzasen mayor edad. Para complementar la formación humana de las pequeñas, buscó a una señora de avanzada edad, piadosa y muy culta, para que fuese a su casa y enseñase a las niñas todo lo que debían saber. De este modo, D.ª Filomena, además de instruirlas, ayudaba a la familia de la profesora dándole trabajo, pues vivían en extrema pobreza. Dicha instructora estuvo enseñándolas a leer y escribir durante tres años, hasta que hicieron la Primera Comunión.
D.ª Filomena, su madre.
Padre Hitos, primo de la Madre.
Mercedes y Pepita, su hermana.
D.ª Filomena, al tenerlas cerca, podía completar la instrucción con amor de madre, mientras les inculcaba buenas costumbres y la vivencia de la fe cristiana que ella con profunda convicción practicaba. Por eso, la preparación para la Primera Comunión no la confió a nadie, quiso ella misma prepararlas. En esta tarea también ayudó su sobrino Antolín Hitos (Padre Hitos en el futuro), junto a otros seminaristas que se encontraban de vacaciones en el pueblo. Estos años infantiles, con especial connotación la formación y el clima familiar, marcaron fuertemente a Mercedes, que lo recuerda posteriormente siendo ya religiosa y fundadora, como un gran don de Dios al que debe responder con fidelidad: “¡Qué cuenta me pedirá el Señor si no me santifico, habiendo vivido desde mi infancia entre santos que se esmeraban tanto en darnos una educación religiosa como para conservar en nosotras la gracia bautismal!”. “Nacimos y criamos en aquel invernadero de almas muy santas por dicha nuestra, como fueron los abuelos y tíos, especialmente tía Prudencia, Paz, Mercedes y su madre y la mía. ¡Qué hermosa y feliz gozará en el cielo aquella familia tan llena de fe y amor de Dios!”. “Antes de poder hablar, mi corazón amaba a Dios y quería ir al cielo. ¡Con tal unción y amor nos hablaba [mi madre] de Dios que lo veíamos en todo! Sin apenas pronunciar palabra nos enseñó los actos de fe, esperanza y caridad”. “Ya conoce lo santa que fue mi madre, parecía en familia un sacerdote, y con sus pequeñas hijas una madre con un alma de serafín. No sabíamos hablar y nos hacía pronunciar el “Jesús, María y José” y “Jesús, María y José, os doy el corazón y el alma mía”, y con tal fuerza nos lo decía que cuando acababa sus oraciones y consagraciones, muy hermosas, que nos hacía repetir con ella todos los días mañana y tarde, mi hermana sor Pura, con mucha gracia, abriendo sus manecitas le decía: Mamá, ya no tenemos más que darle”. “Padre mío, mi santa madre y abuelita me enseñaron a amar a Dios desde antes de conocerle. Le oí decir a mi madre: Os he enseñado a Dios antes que supierais hablar. En efecto, allí se temía a Dios y no vi pecado alguno. Pero yo de genio muy fuerte y vivo le hice mucho sufrir, porque fui muy traviesa y alegre”.
2
WWW.MADRETRINIDADCARRERAS.COM
El esmero de D.ª Filomena en la formación de las pequeñas iba muy arropado de la práctica religiosa: en familia rezaban diariamente el Trisagio, los Dolores y Gozos de San José y el Rosario entero a la Santísima Virgen; asistían al culto parroquial y colaboraban en lo relacionado con él (arreglar la capilla de San José, por el que sentía la abuela gran devoción; catequesis con niños a los que contaban hechos históricos o religiosos como las apariciones de Lourdes y de La Saletta; compraban libros con láminas, catecismos explicados y el santo Evangelio). Esto movía a los niños a relacionar sus juegos infantiles con la fe y la Iglesia, verlo como algo natural, divertido, algo para compartir y para hacer en familia. Exactamente lo que es la Iglesia, una familia entorno a Jesús. Dejamos a Mercedes a la puerta de su primer encuentro con Jesús en la Eucaristía, y poco, muy poquito antes de su Confirmación. Seguimos este relato en el próximo número. Te esperamos. (Continuará) Campanario de la parroquia de la Encarnación, Monachil.
Izquierda: Retablo del altar mayor de la parroquia de la Encarnación. Derecha: "Casa Alta", dónde nació Madre Trinidad.
En el umbral de la "… y subiendo por esta senda a la santidad lleguemos un día reunidas todas cuantas hemos vivido a la sombra del Tabernáculo a seguirle como nos dice san Juan:
«Regocijémonos y saltemos de júbilo y demos gloria a Dios porque llegaron las bodas del Cordero y las Esposas salieron con sus galas a recibirle». Que las nuestras sean teñidas con la sangre de nuestros sacrificios".
E
sto escribía Madre Trinidad el Viernes Santo de 1925. También en Viernes Santo, pero 24 años más tarde, cruzó el tenue velo hacia la eternidad. Su vida, toda llena de contratiempos y dificultades físicas y circunstanciales, fue un ofrecimiento constante, una llama viva que se extinguía por la «mayor gloria de Dios» y que se fue apagando, demasiado pronto quizás...
Nº de cuenta para Donativos: ES25 0130 3032 68 0110404265
De niña, una pulmonía la llevó al borde de la muerte. En San Antón, el monasterio donde comenzó sus primeros pasos en la vida contemplativa, los dolores de estómago la atormentaron durante el postulantado y después; siendo abadesa del mismo, de nuevo una pulmonía la llevó a un estado en el que temían por su vida. Le siguieron constantes dolores de espalda, problemas cardíacos y una ciática que de vez en cuando la dejaba inmovilizada. Finalmente, un cáncer doloroso la llevó a la muerte el Viernes Santo 15 de abril de 1949. Los dolores y enfermedades estuvieron muy presentes a lo largo de toda su existencia, digamos que la acompañaron sin dejarla nunca. Cruz y dolor que revirtió en ofrecimiento: el de su propia vida. A pesar de tan fragmentada trayectoria, ella se aferraba a la esperanza del Cielo, muy unida al Cristo del madero y a la Virgen Dolorosa. Se ofreció como víctima (una dimensión poco conocida de la oración intercesora) en remisión de sus pecados y en reparación de las ofensas de los hombres, al amor de Cristo en el sacramento de la Eucaristía. En una vida llena de vaivenes, viajes y guerra, ¿de dónde podría sacar esa energía a pesar de tantas angustias físicas? De su adoración ante Jesús Sacramentado, según ella misma refiere. De Jesús Hostia recibía las fuerzas para seguir en la “brecha” con entusiasmo e ilusión al servir. Desde la fe es posible, aunque todo alrededor pinte feo. Su última enfermedad (cáncer), fue la cruz final de su "valle de lágrimas". En ella se abrazó fuertemente a Cristo sumida en el amor. Ese amor que es más fuerte que su propia aflicción; aflicción que por días enteros la mantenía postrada en cama. Aún así, con la fuerza del “AMOR”, sin dudar se reponía y emprendía un nuevo viaje allá donde fuese necesario ir con el fin de ver terminada su obra. Perdidas las esperanzas de curación y tras numerosas sesiones de radioterapia entre otros remedios, la trasladaron a la calle de Don Ramón de la Cruz (Madrid), donde la Congregación tenía una casa. El traslado tuvo lugar el 19 de marzo, día de San José y patrón de la buena muerte. Allí estuvo feliz sus últimos días al calor de sus hijas. Al poco tiempo, el Jueves Santo, recibió por última vez la Santa Comunión. Al día siguiente, Viernes Santo y 15 de abril, a las 12 del mediodía entregó su alma a Dios. Sus restos mortales fueron enterrados en la Sacramental de San Justo y trece años después, fueron trasladados a la Casa Madre, en la calle Bueso Pineda 21 (Madrid). Dios quiso que su cuerpo al ser exhumado, se encontrase incorrupto e incorrupto se conserva en donde reposa al lado del Sagrario. En medio de la aparente debilidad descubrimos una mujer y madre que no quiere abandonar a sus hijas pero que a la vez, sabe irse en paz, en una serenidad confiada y abandonada en Dios que cuidará y terminará como ha prometido en su Palabra, el trabajo que la animó cada minuto, cada respirar: que Jesús Eucaristía fuese más querido y adorado. ¡Se nos va la Madre al cielo, pero nos mira desde allí!
WWW.MADRETRINIDADCARRERAS.COM
Alemania Filipinas
Polonia Vietnan
Portugal España
Madre Trinidad Carreras Hitos
Museo Madre Trinidad
Abierto todos los días 15 de cada mes. c/ Bueso Pineda, 21 10:00 - 13:00 y de 16:00 - 19:00 28043, Madrid España Teléfono: (34) 91 413 80 71
TAMBIÉN EN
Búscanos en Redes Sociales www.madretrinidadcarreras.com
(Con aprobació n eclesiást ica, para uso privado)
Bendito seas, mi Señor, por la humildad profunda de Madre Trinidad, por su ardiente amor a la Santísima Eucaristía y por la confianza que depositaba en la Virgen María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. Bendito seas también, por el deseo que le abrasaba de acercar todas las personas a Jesús, tu Hijo y a su Santo Evangelio. Si fuera de tu agrado elévala al honor de los altares y que la Iglesia la proponga como ejemplo de virtudes cristianas. Concédenos por su intercesión, las gracias que te pedimos. Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Material de la Causa
Nació en 1879, en Monachil (Granada), España. Su vida estuvo marcada por la Eucaristía desde su Primera Comunión. De niña, sufrió la pérdida de su madre que la encomendó a la Virgen. Es internada junto a su hermana Pepita en un colegio de religiosas para su educación. En ambiente cercano a la Eucaristía, se va forjando una vocación: "Ser toda de Dios". Con el tiempo, decide ser monja capuchina en S. Antón (Granada). Toma el hábito en 1896, y recibe el nombre de Sor Trinidad del Purísimo Corazón de María. En 1908, la eligen abadesa. Entonces siente que Jesús le pide adoradoras perpetuas, pero la comunidad se niega a incorporar esta novedad. El arzobispo de Granada la estimula a seguir adelante. Al ver que las monjas seguían sin aceptar su propuesta, la orientó a fundar y redactar las constituciones, con adoración perpetua y admisión de niñas para su educación. En abril de 1925 funda en Chauchina. Serán las primeras Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, cuyo carisma se resume en: adoración eucarística y educación. En 1949, recibe la "Aprobación Definitiva de las Constituciones". Muere el 15 de abril de 1949, después de enviar a sus hijas a fundar en América. En 1962, su cuerpo incorrupto es trasladado a la Casa General (Madrid), junto a su "Jesús Eucaristía". En 1991, se abrió oficialmente la Causa de Madre Trinidad y en octubre de 2008, terminó el Proceso Diocesano de Beatificación y Canonización. Toda la documentación está actualmente en Roma y se está trabajando en la elaboración de la "Positio".
Para pedir oraciones ante el sepulcro de nuestra Madre Fundadora, material o agradecer favores y gracias, ponte en contacto con nosotras. Entre todos podemos difundir su vida. ¿Nos ayudas?