Revista 51 - Causa de canonización Madre Trinidad Carreras Hitos

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publicación oficial

2021

SIERVA DE DIOS

Causa de Canonización

No. 51

Madre Trinidad Carreras


Monachil y orígenes familiares Parte I

Su vida, paso a paso

El punto de partida en el recorrido por la vida de Madre Trinidad está en Monachil, el pueblo de la provincia de Granada, donde nació el 28 de enero de 1879. Allí vivió los diez primeros años de su vida y los seis meses previos a su entrada en el convento de San Antón de Granada. Monachil es un pueblo pequeño de la vega granadina, asentado en las márgenes del río que le da nombre. El clima del pueblo es húmedo y frío, con fuertes heladas en los inviernos. Estas heladas jugarán un papel fundamental en uno de los episodios de la niñez de nuestra hermana en la fe, pero... ya lo contaremos cuando llegue el momento. Por lo pronto, decir que la economía de sus habitantes se ha basado desde siempre en la agricultura: cereales, aceite y fruta; y en algún tiempo, en la explotación de las canteras de yeso y cal, la industria de papel y paño, junto con los molinos de harina y aceite. De Monachil han salido muchas vocaciones sacerdotales y religiosas, lo que denota las buenas costumbres y la arraigada religiosidad de sus vecinos. Una de estas vocaciones fue la de la Madre Trinidad, de seglar, Mercedes Carreras Hitos, que será con el tiempo, fundadora de las Esclavas de la Santísima Eucaristía de la Madre de Dios.

Últimos Titulares

Madre Trinidad Carreras Hitos

Estrenamos: www.madretrinidadcarreras.com, nueva web oficial de la causa.

"Mujer de vida": canción desde el Colegio Miraflores en León- Guanajuato, México. “Merceditas": nuevo libro de cuento ilustrado para los más pequeños de casa. Celebramos los 90 años de la Casa Madre de Berja, Almería. Aniversario 75 de nuestra presencia en Bilbao. "La Virgen nos quiere aquí. Nos quedamos" : magnífico óleo de Juan Antonio Díaz Losada para la Ermita de Berja.


Sus padres, don Manuel Carreras Chamorro y doña Filomena Hitos Linares, se conocieron en Málaga, y tras una relación de noviazgo algo extensa para la época (aproximadamente tres años), contrajeron matrimonio en Monachil, el 9 de julio de 1871. Don Manuel era guardia civil y conoció a doña Filomena de una manera providencial, por un favor de la Santísima Virgen según les contaba a sus hijos. Era un hombre creyente, aunque no tuviese el fervor religioso de su esposa, bondadoso y muy generoso. “Tenía un gran corazón para los pobres a quienes repartía cuanto ganaba, hasta el punto de quitarse sus ropas para vestir algún pobre desnudo...”. Refiere Madre Trinidad en sus escritos. De los padres de don Manuel se sabe que se llamaban José Carreras González y María del Carmen Chamorro González y que eran naturales de la villa de Martos (Jaén). A sus abuelos paternos los conoció solo por cartas. Doña Filomena, su madre, nació como ella en Monachil. Sus padres, don José Hitos Lafuente y doña Josefa Linares Arboleda, eran labradores con una desahogada fortuna que les hacía vivir y educar a sus hijos, con todas las comodidades de una familia que vive de sus rentas, sin preocuparse más que de darles una formación cristiana.

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Don Manuel y Doña Filomena, sus padres.


La familia Hitos-Linares fue sin duda una familia religiosa, lo sabían todos en el pueblo. Dos hijas de este matrimonio fueron monjas: sor María Paz, que entró en las clarisas de la Encarnación de Granada, y sor Mercedes, en las capuchinas de San Antón, también de Granada. Esta última jugará un papel importante en la vida de Madre Trinidad, probándola durante el largo período de su postulantado. Los otros cinco hijos se unieron en matrimonio y tuvieron hijos de los que salieron dos jesuitas, un sacerdote y siete religiosas. ¡Dios bendecía así la religiosidad de esta familia! Doña Filomena era una mujer inteligente, culta, de carácter jovial y expresivo. Estuvo interna en las clarisas de la Encarnación de Granada, donde tuvo por maestra a su hermana sor María Paz y donde también tenía una tía, la Madre San Gabriel, que la inclinaba a la vida religiosa, pero no sintiéndose con vocación, volvió con sus padres a Monachil. Los años de formación en las clarisas de la Encarnación y el ambiente religioso de la familia hizo de ella una mujer de gran religiosidad. Quería ser toda para Dios, por lo que alguna vez solía decir a su madre: “nada, que mi corazón debió ser todo de Dios, y en un descuido lo dividí, y ahora quiero darle el corazón de mis hijos”. Así eran los padres de nuestra Madre, sembradores de la semilla de Dios en los corazones de sus hijos. Y así resultó ser Madre Trinidad, una mujer enamorada del Señor, a la que iremos descubriendo mientras nos internamos más y más en esta bella historia. Continuará

Abuelos maternos y Sor Mercedes, su tía.


Inmolación EN MADRE TRINIDAD CARRERAS

Por Guillermo Burgos Lejonagoitia Doctor en Historia

Son muchos los elementos a través de los que Madre Trinidad se hace presente cada día, pues una vida como la suya es imposible que no deje un rastro evidente. Acercarse a su legado por medio de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios permite ver cómo estas religiosas, en distintos y alejados puntos del planeta, continúan destilando mucho del carisma de la Madre a través de sus obras, siendo ellas mismas presencia viva de Trinidad Carreras. Adentrándonos en los escritos de esta mujer, podemos observar que esto no es una casualidad. Darse, entregar la propia vida, es una constante en Madre Trinidad, tanto en sus palabras como en su forma de vivir. Toda su existencia terrena se presenta en ella como un sacrificio a los pies de su esposo místico, Jesús. Leer las miles de páginas redactadas desde su salida de San Antón hasta sus últimos días, dejan claro lo que casi a modo de mantra se repite en numerosísimas ocasiones, que no es otra cosa que la entrega, el sacrificio por una causa mayor y ajena a las necesidades personales.


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En Madre Trinidad, esa entrega es reflejo de una confianza plena en la voluntad de Dios, de una fe inmensa que se deja entrever ya desde los años de la infancia. Cabría recordar aquí cuando, junto a su hermana, en el internado del convento de Santa Inés de Granada, ofrece oraciones y sacrificios con la tierna esperanza de que, como ocurría en las vidas de santos que ella leía de niña y emulando a San Estanislao, pudiese devolver a la vida terrena a su propia madre. El episodio al que nos acabamos de referir es, sin duda, premonitorio de lo que será una vida de darse en sacrificio de, usando palabras de la propia Madre Trinidad, inmolarse, de ser víctimas de Jesús junto al altar. La petición de dar la vida puede ser entendida, y sin duda así la entendía ella, como una forma de referirse a la entrada en la vida religiosa y más aún a la entrada en una vida religiosa con las características de aquellos tiempos: dar la vida en su sentido más amplio buscando, a través de la oración, el bien ajeno y la glorificación de Dios. A esta expresión, sin duda cargada de hondura cuando es expresada por boca de Trinidad Carreras, bien podría achacársele el ser un mero formulismo propio de una monja. No obstante, Madre Trinidad no la usa nunca con vaguedad, sino que la utiliza en ocasiones y cuestiones concretas. Así lo reconoce ella misma cuando se refiere en los siguientes términos a su salida de San Antón. "Cuando nos lanzamos a la obra y subimos al altar del sacrificio, me inmoló el Señor haciéndome arrancar de San Antón, cuando allí todo me florecía; sacrifiqué con alegría aquel trono". Con el paso del tiempo, el sacrificio al que se siente llamada irá tomando tintes más concretos y, en ocasiones, angustiosos. La situación política de España desde la llegada de la Segunda República preocupaba a Madre Trinidad. Ella veía con tristeza la conflictividad social que se dio en aquel momento de la historia y fue, como es natural, especialmente sensible a las noticias que le llegan de los sufrimientos que en aquel momento se infligieron a miembros de la Iglesia española. Esa preocupación le llevará de nuevo a sacrificarse en busca de nuevos horizontes para el instituto por ella fundado. Viajes, nuevas fundaciones, lucha interior contra el deseo de permanecer tranquila en Berja y contra los problemas de salud que la aquejaban y, en ocasiones, mortificaban.

T A M B I É N

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WWW.MADRETRINIDADCARRERAS.COM


Todo ello no es sino un preparativo de lo que está por venir y a lo que ella y sus hijas deberían enfrentarse: la posibilidad de un sacrificio de sangre una vez comenzada la Guerra Civil en España. En esas semanas de incertidumbre ante los primeros compases de la guerra, Madre Trinidad escribía, segura del carisma y de la vocación de sus hijas, no dudar que ante la prueba evidente que se les planteaba, con riesgo cierto para sus vidas, ellas no dejarían de “ir fieles al martirio antes que vacilar un momento”. Son muchos, como decimos, los momentos en que Madre Trinidad manifestaba su intención de “inmolarse”, de llevar una vida de sacrificio y de pedírselo a sus hijas. Apenas hemos nombrado un par de ejemplos sobre esto, aunque sin duda basta acercarse un poco a sus escritos para apreciar este elemento que destaca. Sin embargo, no nos gustaría terminar sin resaltar algo que nos parece capital. El sacrificio al que se entrega Madre Trinidad es fruto de la confianza, de la fe. No es en absoluto lanzarse en los brazos de lo desconocido, al menos no para ella. Madre Trinidad promete a quien la siga en ese martirio lo que ella tiene clarísimo y la empuja en todo su recorrido vital: la promesa de encontrarse con Jesús. Cada sufrimiento, grande o pequeño, la hacen sentirse más cerca de ello, más cierta de que el encuentro con Cristo en la adoración cobrará otro sentido tras la muerte. El sacrificio en Madre Trinidad es el camino de la salvación a través de la fe.

Nos escriben desde:

Madre Trinidad Carreras Hitos

"Uno de los más señalados favores que me hizo el Señor, es el haberme dado unos padres temerosos de Dios y hartamente piadosos, que educaron a sus hijos en la santa fe católica y amor de Dios".

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Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Material de la Causa

Biografía Breve

Bendito seas, mi Señor, por la humildad profunda de Madre Trinidad, por su ardiente amor a la Santísima Eucaristía y por la confianza que depositaba en la Virgen María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. Bendito seas también, por el deseo que le abrasaba de acercar todas las personas a Jesús, tu Hijo y a su Santo Evangelio. Si fuera de tu agrado elévala al honor de los altares y que la Iglesia la proponga como ejemplo de virtudes cristianas. Concédenos por su intercesión, las gracias que te pedimos.

(Con aprobació n eclesiást ica, para uso privado)

Oración

Nació en 1879, en Monachil (Granada), España. Su vida estuvo marcada por la Eucaristía desde su Primera Comunión. De niña, sufrió la pérdida de su madre que la encomendó a la Virgen. Es internada junto a su hermana Pepita en un colegio de religiosas para su educación. En ambiente cercano a la Eucaristía, se va forjando una vocación: "Ser toda de Dios". Con el tiempo, decide ser monja capuchina en S. Antón (Granada). Toma el hábito en 1896, y recibe el nombre de Sor Trinidad del Purísimo Corazón de María. En 1908, la eligen abadesa. Entonces siente que Jesús le pide adoradoras perpetuas, pero la comunidad se niega a incorporar esta novedad. El arzobispo de Granada la estimula a seguir adelante. Al ver que las monjas seguían sin aceptar su propuesta, la orientó a fundar y redactar las constituciones, con adoración perpetua y admisión de niñas para su educación. En abril de 1925 funda en Chauchina. Serán las primeras Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, cuyo carisma se resume en: adoración eucarística y educación. En 1949, recibe la "Aprobación Definitiva de las Constituciones". Muere el 15 de abril de 1949, después de enviar a sus hijas a fundar en América. En 1962, su cuerpo incorrupto es trasladado a la Casa General (Madrid), junto a su "Jesús Eucaristía". En 1991 se abrió oficialmente la Causa de Madre Trinidad y en octubre de 2008 terminó el Proceso Diocesano de Beatificación y Canonización. Toda la documentación está actualmente en Roma y se está trabajando en la elaboración de la "Positio".

Contacto

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RELIQUIAS

NOVENAS

C/ Bueso Pineda, 21 28043 (Madrid) España Tel.: +34 91 415 05 94 madretrinidadcarreras@gmail.com www.madretrinidadcarreras.com

Publica:

Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios REVISTA ILUSTRADA

Edita: www.catolicosportuweb.es ESTAMPAS