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ERRR #39

Life without buildings | Septiembre 2014


我 们 的 船 是 在 空 气 中 THIS PAGE IS A REALLY BIG DONKEY

errr-magazine.com


Esa mañana, como cada catorce días, Juno recogió un poco húmedo el Diario de Revonael, un diario independiente de corte anarquista, que daba cuenta de esas noticias que ya a casi a nadie interesan y que, sin embargo, llenan las redes sociales con sus notas de injusticia social como solución para una nueva ciudad. Las cosas no iban bien, eso lo sabía todo mundo, era una pena ver cómo los más jóvenes iban abandonando el lugar. Poco a poco las calles se iban llenando de esos rostros vetustos y viejos. A veces, alguno que otro niño aparecía, pero era tan extraño como ver un tulipán en invierno. Tal vez por eso los viejos no tuvieron más remedio que engendrar en su cansado corazón un odio profundo sobre todo lo nuevo y se dirigían a los más pequeños como “jóvenes delincuentes”. Sí, eso eran para ellos, delincuentes: Cuando alcancen un poco más de edad –pensaban los viejos– alguno de ellos saldrá a la calle y gritará ¡salgamos de aquí!, ¡este ya no es lugar para nosotros! Y con esos gritos se irían las últimas esperanzas y fuerzas de esa pequeña ciudad para no regresar nunca. Era una amenaza constante tener nuevamente un Philip que, como el enviado de Proudhon o Bakunin, dejara de una vez y por todas, esa ciudad sin futuro. PD. Exclusivo para habitantes de cualquier otra ciudad.

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Juno a Philip: salgamos. Jamรกs regresemos.

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Qu茅 pena. A d贸nde quieres que vayamos, Phillip a Juno.

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QuĂŠ importa, Juno a Phillip.

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A cualquier otra parte, a cualquier otra ciudad, pero que sea una ciudad nueva. Estoy harta de Ravonael.

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Era como si todavía fuéramos jóvenes delincuentes, siempre escapando de un fantasma que se sospecha.

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Desde hacĂ­a catorce aĂąos, catorce dĂ­as eran demasiados para estar juntos en un mismo lugar.

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Te exploro como si fueras una ciudad nueva.

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Me invento nombres.

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Hoy soy Juno, el que te ama.

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Me despierto de la pesadilla de amor y soy Philip, quien te odia y destruye.

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¿Quiénes se apropian de tu intimidad y tu pena para explotarla hasta ya no poder más? Como un joven delincuente que sólo quiere lo que no tiene, esa ambición de ser o pertenecer a algo.

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Durante catorce dĂ­as intento torturarte para poder morir lentamente, tĂş simplemente serĂĄs lo que no puedo dejar ir, ese paquete que nunca es llevado a la postal.

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El enviado nunca recibido, el grito que calla.

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En mi mente siempre estamos fuera pero por mรกs que digo: salgamos, nunca lo haremos, mi siempre enigmรกtico revonael.

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Con la pena, mi practicante consentido, pero tú no irás a ningún lado.

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No serás el enviado especial que sueña con verse catorce días en televisión, libre de la tarea de recoger y conectar cables.

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Deja ya de andar diciendo, por favor.

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Cuando el equipo y yo salgamos, si quieres, podrĂ­a dejarte como operador del control de video.

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Hablemos claro, Philip: el canal no puede permitir que un joven tan poco acomodado como tú, un revonael que con tal de granjearse la admiración de todos sería capaz de arriesgar la propia vida, vaya a cubrir un evento tan exclusivo. ¡Vaya asunto diplomático en el que nos meterías! Espero lo entiendas.

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¿Qué sería de ti en medio de esos jóvenes delincuentes que intentan fundar una ciudad nueva?

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De regreso yo te daré algo aún más exclusivo. ATTE. Juno, editora en jefe PD. Exclusivo

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Han pasado catorce días sin que Juno y Philip prueben el revonael, pero las últimas horas en su departamento han estado llenas de gritos y crisis nerviosas. En la televisión hablan de un par de jóvenes delincuentes que van a cumplir una pena de diez años, ellos ven la noticia mientras un sudor frío recorre sus espaldas. Salgamos, dijo Philip mientras dejaba una carta, igual a la que ellos habían recibido. Juno no lo pensó y sólo volvieron a escapar mientras el enviado del dueño los observaba al bajar las escaleras. Una hoja en blanco, sólo un renglón: PD. Exclusivo

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Vรกmonos. No aguanto este puto olor.

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¿Te acuerdas que nos fuimos porque no aguantábamos la peste?

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Salgamos de aquĂ­.

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Avisamos vacaciones por catorce días. Agarré lo básico, elegimos el camino en el auto. No hay tiempo para decisiones.

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ยกPero ya! Necesitamos olvidar esto y llenarnos de buenas cosas.

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Porque uno piensa que lo nuevo es bueno.

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Olor, cielo, ciudad nueva. Llegamos.

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(era nuestro hogar hasta que nos apestamos otra vez)

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Carajo. La mierda nos sigue.

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Que pena volver con mi familia, se burlan: j贸venes delincuentes.

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Philip me repara, me abraza. No huele. Por eso Juno le ladra. El enviado, el alivio. Ya no lo hace.

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No te vayas, le digo a la pantalla.

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¿Qué es ravonael?

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¿Por qué me dejas?

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Empezar de nuevo.

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No aguanto, todos los dĂ­as con este olor. No se va.

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Ya sé por qué él se fue.

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Querido Philip, Es una pena que ya hayan pasado catorce días desde que partió el enviado de Revonael y aún no puedas decidir si seguiremos viajando al azar o no. Esta ciudad me tiene harta. Me aburre aún más que buscarte en todos los cafés, en cualquier esquina, junto al alumbrado público o bajo los focos fundidos. Después de haber memorizado todos y cada uno de los rostros percudidos por la rutina y de soñar con los nombres de esas calles en las que ya es imposible perderme, pienso que es hora de que salgamos de aquí de una puta vez. De encontrar una ciudad nueva. De que rompas esta carta, derrumbando a jirones las frases con las que se construyeron los muros de esta urbe maldita, y podamos así volar lejos, lejos de aquí, como jóvenes delincuentes. Decidido. Nuestra próxima cita, antes de huir, será en un bar. Besos, Juno. PD. Exclusivo

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Un dĂ­a cachĂŠ a mi novia escupiendo en el plato de Juno.

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Nina sentĂ­a celos desde que Juno se quedaba en la sala desde hace catorce dĂ­as.

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En la estancia de Juno, no habĂ­a encontrado el momento de decirle a Nina la manera en que ĂŠl me ayudaba a vencer un miedo sobrehumano.

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Juno era extraño, cuando Nina no lo veía sacaba un libro, se acomodaba cerca de mí, y comenzaba a leer de manera que yo pudiera escuchar todo lo que invocaba.

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A Nina le daba pena salir con Juno y conmigo, juntos.

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Nos hac铆a sentir como j贸venes delincuentes.

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Juno tenía sus mañas, robaba bolas de nieve. Nina no sabía que Juno era el enviado.

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Revonael es el nombre del libro que siempre me ronroneaba al oĂ­do.

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Una maĂąana encontrĂŠ muerto a Juno, con su hociquito lleno de espuma y sus bigotes sangrantes.

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Nina preguntó: ¿qué fue lo último que te dijo Juno?

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Salgamos a una ciudad nueva, contestĂŠ.

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La misma ciudad de siempre Felicidades a Dermoblend suena como si hoy no tuviera que salir a la calle con la mirada de todos esos niños cayendo sobre el cuerpo de mamá. Cualquier otra ciudad podría ser un monolito de masa anónima. ¡Salgamos! El envíado regresó con su pena de catorce días Llamémonos Juno, Phillip, Carlos Sincara, David Meza, Luna Miguel. Llamémonos “ vendidos” , “vedados” Llamémonos Astros. Compremos un cielo, un lago, un sol más fresco. Tomemos el metro de palabras y copiémoslo al fuego y a las palomas. ¿Revonael? –¿Te das cuenta? Ya ahora nadie se llama Nacho Lopez y está contento con eso ¡Me manifiesto ante la sensualidad del olor de la sarna! Definitivamente adiós a los jóvenes delincuentes a la ciudad nueva al fin de siglo adiós a Beeg

PD. Exclusivo

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Juno era una chica diez: independiente, guapa, bohemia, tatuada, fiel, detallista, con las ideas claras pero el cafĂŠ oscuro, a ser posible, sin leche. Buscaba el amor y fundĂ­a su alma con la meditaciĂłn.

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Philip era un rebelde de los atardeceres, su guitarra, las relaciones esporádicas y un amor platónico inalcanzable. Fumaba marihuana y bebía hasta recordar. Se sentía el enviado y no conseguía encontrar a nadie como él.

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Destino. Serendipia. Orgasmos. Revonael de sentimientos. Excesos de paz y cloro, salitre en los sesos. La pena en los pies, olvido y cabellos de ángel. Catorce días de desconexión: una cuidad nueva, una aguja rayando el mismo vinilo. Eran dos jóvenes delincuentes de lo lógico y lo tangible. —¡Salgamos!— dijo Juno. Y salieron para siempre. Era un amor real. PD. Exclusivo

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Estoy debajo de un edificio enorme que me aplasta cada vez que lo miro. Llevo aquí un minuto, aunque podría ser una hora, una semana o catorce días. Algo impide moverme. Algo congela mis piernas que se van plantando bajo este edificio. Revonael. No dejo de pronunciar esta palabra, aunque podría ser un nombre. Sí, es un nombre. El nuevo nombre de Dios. Le alzaremos templos en la ciudad nueva porque este edificio debe desplomarse, porque todo debe arder bajo una llama de calamidad, algo que borre este tiempo, algo que quite la pena. Juno viene ante mí y se santigua al mirarme. ¿Quién es Juno? ¿Qué es Juno? Un nombre, una mujer que desea ser salvada. Me mira como el nuevo enviado y se desnuda ante mí, ante este templo que antes le llamábamos edificio. Y me toma las manos, desnuda, abre los ojos, desnuda, se hinca, desnuda y me llama Dios. Pero yo me llamo Philip. ¿Nadie lo entiende? Nadie se da cuenta de mi nombre cuando me miran plantando ante este templo nuevo, de la ciudad nueva, en la que ahora soy sólo parte del mobiliario urbano. Philip. Así me decían cuando era carne y no un monumento, un signo de adoración de la pobre Juno. No se llama Juno. Se llama Revonael y es un joven delincuente que dinamita edificios y monumentos.

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Revonael no es hombre ni mujer, pero su energía sexual está creando el mundo nuevo, la ciudad nueva. Dios. Dios hijo, rebelde, que necesita ser salvado pero será abandonado hoy o en diez años cuando se plante frente a un templo que antes llamábamos edificio, abandone la fe y no pueda moverse. Alguien se desnudará ante él/ella, le llamarán Philip, y será dinamitado por la ira que mueve la ciudad nueva. Querrá decir “¡salgamos un poco más de aquí!” pero será demasiado tarde. PD. Los ojos de Revonael se han perdido hacia lo exclusivo de la ciudad vieja. Ahora ya no se llama Revonael, sino de cualquier otra manera.

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La mañana de aquellos jóvenes supo a fierro, a orines, a mierda. La nota se tituló Jóvenes delincuentes sin piedad. Asuntos del tipo se ven seguido y sus mediocres títulos y asesinatos sin creatividad me tenían, como siempre, sin cuidado. Me extrañó que ocupara la primer plana de ese prestigioso periódico, el cual no dista en nada del centenar que se imprimen todos los días. Su extinción se defiende por su ridículo nombre: Revonael. Leí la nota. Dos palabras me dieron la respuesta: pena de muerte y el enviado. Lo que leí me recordó A sangre fría; Juno y Philip repitieron el famoso crimen contra los Clutter. Observaron a una familia durante catorce días y la asesinaron, sin piedad. La diferencia recae en una nota firmada por Philip con una cínica post data: PD. Exclusivo. Salgamos de aquí, dije en voz alta. A una ciudad nueva. Tal vez mañana me toque a mí.

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¡Tenemos catorce días para terminar la condenada revonael! Estoy harto de irme a dormir pensando en ella, despertar sin poder quitármela de la cabeza y encontrar su nombre en el fondo de cada cerveza que me tomo, para intentar irme a dormir sin su recuerdo y nunca lograrlo. Juno escuchaba las palabras desesperadas de Philip y, a pesar de que ella compartía la preocupación por terminar su propia revonael, le contestó... Salgamos de fiesta y tal vez por la noche tengamos la suficiente inspiración para terminarla. La boca de Philip cambio de un fruncido molesto a una ligera sonrisa, no fue necesario que le contestara a Juno porque sus ojos ya habían dado la respuesta. Se tomaron de la mano, y decididos a encontrar la inspiración fueron a recordar su pena.

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No eran personas que hablaran sobre ellos mismos y muchos menos preguntaban por los sentimientos del otro, sin embargo el tema de la revonael era lo más íntimo que compartían, era un tema que no hablaban con nadie, ni siquiera con ellos mismos. Podría decirse que cada uno era un enviado de la revonael para ser la válvula de escape del otro, como dos piezas de un rompe cabezas, Juno y Philip compartían un mismo vacío. Al fin, después de una caminata inundada de ese cómodo silencio que sólo se tienen dos personas lo suficientemente egoístas, llegaron al bar. Y después de dar un rápido vistazo al lugar, Juno se detuvo frente a Philip y con una extraña contundencia le dijo: Lo único que me consuela es que aquí o en una ciudad nueva siempre seremos un par de jóvenes delincuentes Philip sonrió y pidió dos cervezas. PD. Exclusivo

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En la avenida más grande sube un señor. Su hija ha muerto y necesita dinero para el funeral. ¿De nuevo? Y yo que creía que sólo se podía morir una vez. Salgamos a tomar algo. Las clásicas mamadas de amigos que hasta hace catorce días eran inofensivas. Juno pidió una chela bien muerta. Así le gustan las cosas. De otra forma, mi revonael seguiría andando. Creo que me gusta. Mi situación da pena, estoy jodido. Y lo peor es lo que viene. Enamorarse dejó de ser divertido. Me bajo a una cuadra de su casa. Un montón de jóvenes delincuentes me ceden el paso. Saben que hoy soy el enviado de la incertidumbre. Por fin llego. La puerta de entrada. Y justo en frente, Juno. Philip sostiene su mano. Se besan, y mi sangre hierve. Entonces, comienza la huída. Me detengo en una calle desolada de esta ciudad nueva que permite que cosas así sucedan. Es el fin. PD. Exclusivo

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Su tez era blanca. Olvidé su nombre, quizás Juno se acuerde. Era enero o febrero. Llevábamos catorce días viviendo como jóvenes delincuentes. –Salgamos. –No es como que sea una ciudad nueva. El enviado llegará pronto y vale la pena estar cuando aparezca. Así era él, extraño y oscuro. Pero tenía esos ojos color miel que endulzaban lo más amargo. Amaba despertar a su lado. Cada mañana temo que sea la de ese día y al mismo tiempo espero que lo sea. ¿Qué fue lo que le pasó? Lo que le pasa a todos supongo: olvidar. Hoy me despertó una luz; sabía que tanta belleza escondía la verdad. Encontré la letra. La había olvidado. Decía Revonael, luego una serie de signos que ya no entiendo, y abajo PD. Exclusivo. Me veo en el espejo y sé que detrás de esos ojos algo quiere despertarla. Tan ingenua ella. Ahora lo recuerdo. Su nombre era Philip y el mío Juno.

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Juno recordaba el revonael y a los jóvenes delincuentes por los que había pasado antes de Philip. Le daba pena el enviado de postales cada catorce días a aquellos por los había sentido algo. ¿Sería preciso mudarse y cambiar? Salgamos de aquí, propuso un día, intentemos una ciudad nueva que ésta ya nos queda corta. Tal vez así podría comenzar una relación sin distracciones. ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo sería eso? PD. Exclusivo

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Juno sabía que despertar era parte de la cotidianidad asfixiante con la que debía lidiar, así que dispuso un lapso de catorce días para deshacerse de fantasmas del pasado que la atormentaban. La mañana en que Philip reaccionó después de la agonía intangible por la que su mente atravesaba cada que se topaba con el enviado, se juró frente al espejo que a partir de ese momento, la única dependencia que tendría sería a vivir y no a sustancias efímeras e irrelevantes. Se encontraron en el café de siempre y ordenaron un revonael. Salgamos de estos rumbos opresivos, dijo Juno. Pero ese par de jóvenes delincuentes ya estaba acostumbrado al sabor amargo de su libertad inexistente. Es tarde para huir, contestó Philip, ambos estamos condenados y una ciudad nueva no eliminará ni una vieja pena. PD. Exclusivo.

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Justo con el primer rayo de luz Juno y Philip se disponen a dar el gran golpe, lo han planeado durante catorce días y nada puede salir mal, han cuidado cada detalle de su coartada y lo único que calma su ansiedad es imaginar la libertad que les dará el llegar a una ciudad nueva, lo han platicado miles de veces, escapar victoriosos y por fin dejar de ser vistos como jóvenes delincuentes en su vecindario. Un breve escalofrío los recorrió al pensar en la pena que les sería impuesta de ser capturados, pero sabían que el revonael valdría por mucho el riesgo, vivir para ello, su única meta. Ya habían pasado varios minutos y la incertidumbre se apoderaba de ellos, el enviado que eligieron como señuelo simplemente desapareció sin dejar rastro pero al final estaba en el presupuesto, tenían que seguir con el plan. Nada podía salir mal, nada los detendría. Un respiro profundo antes de que comience la función, cruzan miradas y asienten con la cabeza. Salgamos, acabemos con esto de una vez y partamos, pensaban. Al menos ese era el plan, ninguno imaginaba lo que pasaría pero en realidad tampoco les importaba, nunca fueron así. Ese mismo día por la tarde todo el mundo los conoció, su rostro estaba en todos los periódicos. Alarmante incremento de delincuencia juvenil se leía en la primera plana de los diarios. Alexander leía detenidamente la nota publicada y sabía que ese pudo haber sido su destino, pero en el titubeo encontró una mejor propuesta, esa que incluía su carta confesión y que justo después de su firma se leía: PD. Exclusivo para la familia de mis amigos. Espero me perdonen algún día. Fue la mejor decisión, piensa mientras el agente le arrebata el diario y después de un par de golpes lo sube a la patrulla. Rápidamente el sentimiento de arrepentimiento y miedo lo invaden.

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Philip y Juno han practicado durante un par de años revonael, escondidos de todos, porque las personas de buena moral lo consideraban una actividad propia de los jóvenes delincuentes. Al despertar, siempre confundido, Philip le dice a Juno salgamos de esto pero ella se rehúsa, vale la pena arriesgarse, el libro lo dice claramente: practicar revonael hasta el día en el que al despertar encuentren frente a ustedes a El Enviado. Esta aventura de catorce días termina, por lo regular, cuando despiertan en una ciudad nueva. Philip está cansado pero Juno quiere continuar. La desnudez del cuerpo no es nada ante la desnudez del alma que da el revonael, Juno insiste ante el tedio de Philip. Marcas en el cuerpo y mutilaciones son las señales de que están cerca de ganar su lugar en algún lugar. PD. Exclusivo

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—Juno, salgamos. —No sé si pueda hoy, ¡es martes, Philip! —¡Venga! ¿Desde cuándo te ha preocupado en qué día vives? Siempre me agrado la compañía de Juno pero me daba pena admitirlo, era demasiado íntimo mi sentir y eso me confundía un poco, el revonael entre nosotros era muy fuerte y yo sólo era Philip, el ermitaño de la ciudad nueva, de la ciudad próspera llena de rostros desconocidos.

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Catorce días habían transcurrido desde mi primer salida con los jóvenes delincuentes, ese era un invento de mis padres, no les gustaba que saliera por las noches y con ese tipo de amistades porque para ellos, yo era el enviado divino. ¿El enviado? ¿Divino? No es la gran cosa, lo que pasa es que ellos no podían tener hijos y yo fui su milagro, el enviado que tanto esperaron. Pero en este punto no me importaba lo que ellos pudieran pensar: Philip era alguien para mí y sus amigos no eran más los jóvenes delincuentes, sino también mis amigos. Philip tenía razón, a mí nunca me habían importado los días o las horas, sobre todo desde su llegada. PD. Exclusivo

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1 Al abrir los ojos su pesar regresó. Juno despertaba en el mismo maldito cuarto. La ligera alegría de la noche pasada se tornaba resaca. Levantó su escuálido cuerpo del piso para buscar entre las botellas su desayuno que, para su pesar, estaba justo en medio del charco de cerveza. El único puto charco en todo el cuarto y ahí tenía que haber caído el cigarro. Una señal más de que la vida gustaba de jugar en su contra. Al tomar agua del grifo, se vio al espejo, los años comenzaban a quitarle frescura e interesados en invitarle bebidas, comida, viajes y demás. La ciudad se llenaba de chicas más jóvenes con las que no podía competir.

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Además era cada vez más difícil conseguir dinero de su asqueroso padre para pagar la pocilga donde vivía. Juno, ya no llames más, no voy a darte más dinero, tienes que trabajar. Ya hice mil solicitudes y fui a miles de entrevistas, papá, nadie me quiere dar trabajo, llevo tres días sin comer, la vida me trata muy mal, pronto los vecinos van a encontrar mi cadáver pudriéndose y va a ser tu culpa. Al principio funcionaba, pero desde hacía algunos meses papá se había vuelto insensible, en ocasiones ni siquiera respondía al teléfono. Ojalá que el desgraciado se quemara algún día con todo y su penthouse. Después de encontrar el otro zapato, Juno salió a dar un paseo para distraer su hambre mientras secaba el cigarro. Asquerosa vida. Si pudiera acribillar a todas las chicas de la zona que le quitaban pretendientes... Entonces terminaría en prisión, pero al menos le habría dado una bofetada a la vida que, seguramente, le regresaría una infamia aún más perversa para desquitarse y Juno aún no tenía poder suficiente para jugarle a la par. Pero algún día, quizá. Cansada, se sentó en una banca a fumar. El cigarro aún estaba medio húmedo pero, al diablo, su mañana en sí ya estaba arruinada. De repente, apareció un hombre con una curiosa propuesta.

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2 Llegó a la cafetería a la misma hora y pidió un menú del día, como solía hacerlo desde hacía catorce días. Comía sin prisa, desviando la vista de la ventana sólo para cortar el bocado que se llevaría a la boca. El tipo de mujer que buscaba debería pasar por esa calle en algún momento, alguien joven, escuálida y que pareciera tener un crimen en la cabeza. No imaginó que la nueva ciudad a la que había llegado estuviera repleta de un tipo de humanidad diferente al que le habían pedido: hordas de chicas que llenaban voluptuosamente sus caros vestidos estilo Revonael, incontables cabellos teñidos que enmarcaban cabezas huecas de pena. Nada que fuera del gusto del jefe. Cuando casi terminaba su huevo pasó por la cafetería una chica definitivamente famélica que parecía prometedora. Así que fue tras ella, la observó pasear sin sentido para finalmente sentarse a fumar en una banca. Tendría más de treinta años, pero se le marcaban mucho los huesos, veía a la gente con desprecio como si ella tuviera derecho a más y la vida le debiera algo. Quizá estaría cerca de cometer algún crimen. Era ideal.

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Sacó un cigarro y se le acercó. Hola, ¿tienes fuego? Ella ni siquiera lo miró al estirarle el encendedor. Llevo varios días en esta ciudad, tardé mucho en encontrar a una chica interesante como tú, ¿cómo te llamas? Al oír su silencio prosiguió. Mira, soy el enviado de un hombre muy acaudalado que busca cierto tipo de chicas para su diversión. Antes le gustaban las jóvenes delincuentes en prisión, pero ahora está fascinado con chicas delgadas que parecen pensarlo un poco más. Como tú. Si te ganas su cariño él puede ayudarte con lo que quieras. A él le gusta participar. Toma su tarjeta. Contáctalo si te interesa.

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3 Cuando el hombre de la curiosa propuesta desapareció, Juno leyó en el ostentoso papel: Tienes mi invitación para que salgamos a conocernos en cualquier otra ciudad. Philip von Q. PD. Exclusivo para quienes desean encarar la vida. Su cabeza se llenó con imágenes de cajas con cigarros secos, cuartos en llamas y cuerpos degollados. Juno al fin sonreía.

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Catorce días le quedaban para abrir los ojos. Philip sabía que no era el enviado de nadie, mucho menos por su condición de bastardo. Estaba ansioso. Sólo esperaba que se rompiera el cordón para convertirse en un revonael. Juno se recostó, apretó los puños y se llevó a la boca las pastillas que tenía en la mano derecha. Lloró por las cicatrices de agujas en sus brazos. Lloró por Philip. Lloró por los jóvenes delincuentes que la violaron. Le lloró a la puta vida. Ella estaba muriendo. Él volvía a nacer. Ninguno de los dos esperaba nada del otro. Sin embargo ahí estaban los dos, recostados. Estaba lloviendo cuando el corazón de Juno dejó de latir. Salgamos, pensó Philip, pero no había nadie a su lado. Asomó la cabeza y cayó al suelo. Le dio pena ver el mundo averiado. Regresó al útero de Juno para morir con ella. PD. Exclusivo

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A lo lejos la avenida “Circunvalación” bramaba. En el sanatorio no había espejos. Y era la misma. Cincuenta kilos. Los labios pequeños y la nariz aguileña. El cabello alborotado y negro, bajaba hasta sus nalgas.

Reposaba en la camilla “C”. Ya no esperaba nada. Deseaba padecer ahora mismo Alzheimer. El enviado se acercó a ella. Salgamos, dijo, evitando mirar a Juno. En catorce días la vida sería distinta. Una ciudad nueva. El mismo infierno. Quería hundirlos, vengarse de los delincuentes juveniles, así los llamó el MP. Eran sólo unos hijos de puta. Sintió pena por ellos. Pensó en Philip, junto a ella, tumbados en una alberca, observando cómo el sol se desmoronaba. Era como un cuadro Revonael. Vio la ciudad caer velozmente mientras el chofer escuchaba a Julio Jaramillo. Al llegar al aeropuerto pensó: ¿Habrá sol en Berlín? PD. Exclusivo

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Revonael es como cualquier otra ciudad: un lugar que no tiene muchos sueños y sólo a veces la esperanza de divisar algún verdadero cambio. Juno y Philip, dos jóvenes delincuentes que habían sido pareja por varios años, salieron catorce días de Revonael. Nunca lo habían hecho. Salgamos de la ciudad, dijo Juno antes de empezar a empacar. Es una pena que ya no sepas estar aquí, contestó Philip. A su regreso, Revonael les pareció una ciudad nueva en la que ahora cada quien habría de tomar un camino aparte. Días antes de marcharse Juno había recibido un mensaje. El enviado, desconocido. Sin que Juno se diera cuenta, Philip alcanzó a leer el final: “PD. Exclusivo”. Extraña palabra para el final de un mensaje que dio pie a otro final, el de su gastada relación que, como Revonael y cualquier otra ciudad, no tenía muchos sueños y sólo a veces la esperanza de divisar algún verdadero cambio.

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No, Juno. Aquí no debiste volver. Dicho eso, Philip cerró la puerta. Ya no merecía la pena estar tras de él. Sólo catorce días de ausencia, ¡qué importa dónde había estado! De hecho, no podía recordarlo. En casa de mis padres me trataron bien, no les importó que cenara con los pechos descubiertos. Estaban absortos, como en espera. Después comprendería.

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Llamaron a la puerta y súbitamente recordé adónde había escapado hacía dos semanas o dos años. Él, todo de blanco, era el enviado que aquella ciudad nueva –Revonael–, incrustada en la colina más alta del sanatorio, mandó por mí. Salgamos, me dijo y me cobijó con la camisa de amarres… Mis padres lloraban en la puerta. El enviado y yo escapamos en la ambulancia como los jóvenes delincuentes que fuimos en Revonael o en cualquier otra ciudad. PD. Exclusivo

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Sucedió hace unos tres meses, antes de que nos mudáramos a esta ciudad nueva, Minnesota. Cuando vivíamos en Memphis, un grupo de jóvenes delincuentes raptaron a mis hijos: Juno y Philip, los pequeños de apenas cinco y siete años. Aun lo recuerdo bien, ese día no llegaron de la escuela, en vez, llegó una carta que decía: Tenemos a sus hijos, si los quiere ver de nuevo debe abonar una suma de diez mil dólares a la cuenta que está a nombre de Revonael, no le diremos el número de cuenta ni el banco, usted debe investigarlo, tiene máximo catorce días. PD. Exclusivo

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Con la pena tuve que pagar el dinero. Enviaron a un tipo que me entregó a mis hijos, el enviado traía consigo una máscara, por ello no pude verle la cara. “Salgamos de aquí”, les dije a mis hijos apenas los recuperé. Y es por ello que ahora vivimos aquí, amiga.

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Aún aquí. A Philip le da pena. Catorce días ya en una ciudad nueva y aún conserva sus modismos femeninos de la chingada. Juno añade su voz a los gritos de los jóvenes delincuentes de su pueblo. Grafitea penes en iglesias y hospitales, siempre con su firma clásica de “revonael”. Philip, finalmente harto de Juno, la alborota. ¡Salgamos de esta mierda de ciudad! ¡Salgamos, puta asquerosa! Juno penetra con su vista a Philip –el enviado de Allah, la reencarnación de un morro común. Ella nunca debió de haber nacido. No así. PD. Exclusivo

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Siempre traía esa maldita pistola en la mano cuando manejaba. Los peores días se quitaba los pantalones y frotaba sus vellos contra el asiento. Sin pena. Era una sensación extraña. Me excitaba. Tieso, temblando de miedo, decía: —¿Tienes que cargar siempre con esa maldita pistola? Juno, por dios, un día va a dispararse y alguno terminará con los sesos en la ventana. Le causaba risa. Hasta que sucedió y mató a la esposa del dueño de una rosticería. Una franquicia con un nombre absurdo: REVONAEL Leído al revés: LEA NO VER En otro acomodo: VER EL ANO Sin sentido. Alguien debió anotar la placa; testificar. El enviado de correos traía dos papeles. El periódico decía: Jóvenes delincuentes… bla bla La amenaza: Busquen ciudad nueva. PD. Exclusivo PD2. Catorce días Juno se bajó los pantalones y dijo: —Philip, salgamos a dar la vuelta.

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A dos puertas y media de lo matemático del asunto, allí estaba esa señal: aplastando los catorce días que el producto Revonael nos había traído a éste lugar. Esta ciudad nueva no era comparable a nada que hubiera visto jamás, ni siquiera en la memoria insertada a mi cerebro del chip Google Maps. La pena era azul, las luces se palpaban dentro de mi caja torácica, crecía como las uñas desgastadas y rotas. Es la única imagen que podía ver de mí misma, se sucedían microfilms con interconexiones del sonido en blanco dónde aparecían Juno y Philip deshaciendo sus manos entre las mías. Sólo me dijeron: “formas parte de un grupo de jóvenes delincuentes a los que queremos reinsertar”. Y allí estábamos, cada uno en su cubo correspondiente y con su sello adherido hasta la eternidad dónde ponía: el enviado. ¡Por favor salgamos de aquí! PD. Exclusivo

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Catorce días y no me acostumbro a este aire de ciudad nueva. Pude haber ido a otra época, a cualquier otra ciudad. Los kades se me están agotando y no podré volver a viajar. El revonael sigue conmigo. No debía plantarle esa pregunta en la mente. ¿Y si los jóvenes delincuentes regresaron al pasado? No me lo perdono. Debimos haber ido a otra época, a cualquier otra ciudad. Ahora sé que no pudo salir del limbo. Koral Mataxia sabe dónde estoy, viene para acá. Juno me lo dijo y yo no podía hacerlo: “Philip, busquemos al enviado. Empecemos en otra época, en cualquier otra ciudad”. ¿Cómo le explicaba que el enviado era yo y sólo así podía salvar a mi gente, mandandola al limbo y entregando su planeta? ¿Cómo? Espero Mataxia sepa contestarme. PD. Exclusivo

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Después de catorse días, Juno dictó de nuevo su condena. 7:17 pm y sus nervios se escurrían entre los dedos. La idea de ser plantada inundaba su ego de pena por haber aceptado la propuesta de un extraño que tras unas copas de vodka barato, pronunció la palabra: salgamos. Pero sí llegó. Barba, botas y su retorcida sonrisa. La perfección de repente se aparece en formas racionales y sencillas, pensó Philip, caótico y algo mutante. Por eso le dijo que sí. Jóvenes delicuentes era el soundtrack de aquella cueva de viniles y recuerdos. Mientras que para Juno, el lugar era sólo un trozo de esa ciudad nueva, a la que ella calificaba como el “revonael” de sus días. Las cosas fluyeron, los meses licuaron sus fantasmas. Después de obsequiarle sus mentiras, suplicios y verdades, una mañana buscó su alma entre las sábanas y lo miró mientras dormía. Tomó el labial y un sobre, el cual era sólo una copia de el enviado hace unos meses a su ex. Su cruda saliva lo selló y en el reverso escribió: PD. Exclusivo. Lo dejó sobre la cama y se marchó.

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Eran días difíciles para Juno, ella creía que incluso la primavera la había traicionado; en los últimos días el cielo se desplomaba, sólo al medio día se asomaban tenues los rayos del sol, como si las nubes tomarán un gran suspiro para después seguir su llanto. Juno ya no encontraba diferencia alguna entré las dos, las tres, las cuatro, las cinco, las seis y las ocho de la noche. Después de tanto quejarse de su madre, ahora Juno también tomaba una taza de café cada dos horas y se lavaba los dientes mientras fumaba cigarrillo... era una pena. Por las noches leía revonael y veía películas de Marlon Brando. –Yo no me quiero ir a una ciudad nueva mamá. (explosión) A Juno le gustaba ir siempre de pie en el transporte público y tenía una extraña manía por observar a la gente que la rodeaba. Curiosa, escaneaba cada uno de los rostros de su entorno, intentaba adivinar lo que pasaba por la mente de la persona que observaba: un panadero, una enfermera, una anciana sin dientes, unos jóvenes delincuentes, una pareja... –Una pareja. Juno intentaba descubrir en la mirada de alguien más su mayor y única coincidencia. En la parada del camión, ese lunes a las 7 am, Philip abordó el mismo autobús que Juno. Sus miradas se cruzaron (implosión) no había más que decir, el tiempo se detuvo y faltaban sólo catorce días para que iniciara el invierno. –Salgamos, dijo sin titubeos aquel muchacho, el enviado del invierno. Juno sonríe. Fin. PD. EXCLUSIVO

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Anhelabas el deseo de dejar esta ciudad, y que la soledad te penetrará. Cualquier ciudad nueva podría ser tuya, aunque él no se encontrará en ella, pero no lo preferías así. Vaya, cómo extrañabas a Philip, era una pena haberse perdido sin perderse. Alejarse sin intención, cubrir la condena que el tiempo y sus caprichos les tenían preparados, la vida les hacía sentirse como jóvenes delincuentes, atrofiados, cansados, desesperados por la cadera que los tenía atados a distintos lugares... Sí, era una pena, en todo sentido.    Juno, aquella berrinchuda, desesperada, con cierto humor ácido y deseosa de un placer carnal infinito: lo extrañaba, para todo, y para nada. Pasaron catorce días después de la última vez que volvieron a estar juntos. Aquel hotel de paso, que a ella le causaba repulsión y bastante curiosidad, se volvió el mejor lugar para sus encuentros, dos horas a su lado no le bastaban para sanar los pesares que llevaba desde meses atrás, ella siempre terminaba llorando después de cada orgasmo, su tristeza se hundía en el hecho de tener que volver a estar separados. Juno se envolvía de rabia, impotencia, ella podría dejarlo todo por él, abandonar su origen y convertirse en parte de la vida de Philip... pero él no. ¡Salgamos de aquí!, le gritaba desesperada cada que él decía que él volvería por ella. Juno siempre supo no sería verdad. Siempre supo que él terminaría envolviendo sus cosas y que en el enviado tendría como nota: Lo siento. Y que ella tendría que aprender a vivir con el revonael que Philip le había dejado. PD. Exclusivo      

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No sé cuánto hace que conozco a Juno, creo que fue allá por el bachiller. En realidad, creo que la conozco desde siempre pero fue quizás en esa época cuando me dí cuenta de que aparentaba no ser ella, sino Philip. Philip significa “al que le gustan los caballos”, y es un nombre de origen griego; de mi nombre sólo me gusta eso, el griego. Ahora volveré a empezar, en una ciudad nueva, donde jóvenes delincuentes no me den caza en las noches de fiesta y me dejen tumbado en la acera. ¡Salgamos!, me digo, nos digo a los dos... Pronto dejaré a Philip atrapado en mi pasado, y seré sólo uno, una. Seré ella, la que siempre he querido ser y he llevado dentro, Juno. Quedan apenas catorce días para partir y aquí ya sólo soy el enviado de la pena que intenta inútilmente adelantar esta cuenta atrás. Podría haber nacido en otra ciudad, cualquier otra ciudad, menos aquí... en Revonael. PD. Exclusivo

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Vieja y nueva ciudad, México está llena de contrastes y de contradicciones. Salgamos de nuestro hogar y admiremos sin prejuicios lo que nos ofrece. ¡Jóvenes delincuentes!, diría una persona como Juno o Philip al ver que un grupo de jóvenes skaters han estado haciendo graffiti para un gran mural durante catorce días.

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¿Su premisa? Una profunda pena en la cual viven incentivada por el asesinato de su amigo apodado “revonael”. El enviado, a morir. PD. Exclusivo

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Me llamo Philip y viví en Revonael hasta hace catorce días cuando iba en el auto con mi madre y en un alto un par de jóvenes delincuentes golpearon las ventanas del coche y ordenaron les entregara las llaves. Madre decía hazlo pero yo no podía permitirlo: tomé lo primero que encontré, abrí la puerta lentamente y clave una pluma en el cuello de uno de ellos, cerré la puerta y dije a madre salgamos de aquí.

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Al llegar a casa decidimos mudarnos a una ciudad nueva donde nadie nos conociera. Cuando caminábamos a la puerta para fugarnos sonó el timbre y alguien dijo: soy Juno, el enviado de la policía, sé lo que pasó. Acto seguido metió un papel por debajo de la puerta y se fue. El mensaje decía: es una pena lo que pasó pero deben escapar, haré un reporte falso sobre lo sucedido. PD: Exclusivo. Fue nuestro último día en Revonael.

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Salgamos, me dijeron que Philip trae mota... El prefecto no sabrá que estamos jugando. No, nadie más sabrá que somos jóvenes delincuentes. Tu madre no podría con la pena, tan sólo hace catorce días nuestro primer churro, hoy ya te inyectas. Tranquila Juno, ¿qué es revonael?

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ยกCรLLATE! Tendrรกs que largarte a una ciudad nueva, yo nunca fui el enviado para salvarte. Fui tu perdiciรณn. El metro va a cerrar, me voy. Perdรณn por matarte. PD. Exclusivo

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- Fragmento recuperado Las palabras parecen atacar la mente de Juno como pequeñas siluetas que sugieren figuras ambiguas visuales, pues estas (las primeras) no contienen significado alguno más que el de la información que de por sí ya expresan, palabras como: Salgamos, Pena, Revonael (ésta última siempre tan esquiva en el mundo de lo cotidiano). Simplemente denotan el vacío cultural de esta ciudad nueva, llena de jóvenes delincuentes infractores de todas las leyes (si las hubiese) en cuanto a relaciones interpersonales se refiere. Y así pasadas las diez de la noche el cuerpo parece volverse improductivo en ciertos aspectos relevantes: Philip (el enviado) después de catorce días ha optado entonces por una inoculación artificial de amor hasta el día en que la considere una banalidad latente en la interacción humana, que es en esencia el producto de lo que han impreso los patrones de comportamiento social e interpersonal en la psique del hombre. PD. Exclusivo

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Juno: Han pasado ya catorce días desde la última vez que te escribí y es una pena que ya no estemos juntos en la misma ciudad, mientras el invierno llega, mi ser sólo siente frío; un frío que seca hasta los huesos. Tan sólo quiero volver a sentirme vivo, pero la tristeza es más fuerte. Comienzo a perderme en un cuarto oscuro donde veo destellar un poco de luz en esta ciudad nueva cuando amanece, pero el sol siempre se vuelve a ocultar. Tengo la seguridad de que la oscuridad siempre abre paso a la luz. Juno ya es hora de que salgamos a la luz, no somos jóvenes delincuentes como Revonael lo afirmó, no hemos recibido un espíritu que de nuevo nos esclavice al miedo, sino un espíritu de valentía. Es tiempo de que el viento traiga vida a los huesos secos para que revivan. Juno, que el enviado de esta carta te traiga paz. Con amor, Philip PD. Exclusivo de ti.

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Son las 3 pm y yo estoy aquí, en este maldito paradero. Siento pena por ti, pero, te odio, y por eso me voy. Por fin he llegado, a otra maldita ciudad, a “la ciudad nueva”, con un futuro incierto y bueno, veremos qué pasa. Al menos aquí nadie me cono– ¡Mierda, son Juno y Philip! Está bien, van dos. –Heyyy, Alicia, me saludan este par. –Hola, no esperaba verlos aquí. –Pues míranos, ¡y prepárate para ir a nuestro departamento!, dijeron con voz entusiasta. –Ok... Debo irme, nos vemos después. ¿Era justo que me pasara esto? ¿Justo ahora? ¿Justo con esa pareja? En fin. He llegado, rento un cuarto. Debo admitir que son las circunstancias más deplorables en la que he vivido, al menos por ahora. Lo primero que veo al llegar, son un par de jóvenes delincuentes que me dicen cosas y me hacen dar náuseas, como todo, todo es nauseabundo aquí, aquí y en cualquier lugar. Por fin estoy en lo que ahora, y quién sabe hasta cuándo, es y será mi cuarto, mi especie de huevo cósmico. ¡Pero tengo ganas de fumarme un dedo! Así que salgo. Están los mismos chicos, quienes esta vez me dicen: ¿Hey, quieres un poco de revonael? ¿A qué se refieren con eso? ¿Escuché mal? ¿Estoy loca acaso? En fin, los ignoro. Compro cigarros y smoke in the night! Smoke in the street! Me llama la atención el letrero de un bar, se llamaba Revonael, pienso: mierda, ¿qué es esto y por qué me persigue? Dejo esto así, me voy a dormir, pero si esto ocurre una vez más…

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Ya no están los chicos con cara de jóvenes delincuentes, qué alivio. Y bueno, yo tengo tanto sueño que me fundo... Son las 9 am, tengo que ir a una entrevista de trabajo, espero no encontrarme con mi par de tormentos. Llego a la empresa, me ofrecieron trabajo como redactora y publicista. Genial. Pero entro y me encuentro a Juno, quien me sonríe con toda la hipocresía que puede: –¿Así que tu serás nuestra publicista? –Y redactora, o bueno, eso espero, respondo y sigo mi camino. El trabajo es mío. Y mi primer deber es escribir un artículo acerca de Revonael. ¡Todo menos eso, estoy enloqueciendo! Tengo que buscar a esos chicos… Los encuentro y, para mi sorpresa, Revonael es el bar de aquella noche, pero, ¿qué tiene de especial? Claro, es uno de los mejores establecimientos de la ciudad, y mejor aún, tiene el nombre del enviado. Sí, el enviado. Un tipo x al que todos admiran y que, por alguna extraña razón, también están obsesionados con él. ¡Juno y Philip son sus mejores amigos! Por fin este par de estúpidos me servirán de algo… El artículo es publicado exitosamente. Días después me llama el tal Revonael y, después de una indagatoria, me dice salgamos. Yo accedo, y después de eso nada es igual. Es un completo estúpido, más que Philip cuando me restriega a Juno en la cara, más que tú cuando me hiciste ir de la ciudad, más que todos juntos, creo que los odio y que nunca podré estar bien en ningún lugar. Creo que... Revonael por aquí Revonael por allá. Me faltan catorce días de trabajo, aquí, en cualquier otra ciudad. PD. Exclusivo

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Juno. Ojos cafés, sonrisa de porcelana como su piel. Durante mucho tiempo, viajó con el revo y se escondió de la policía. Entró a una ciudad nueva; diferente, en donde la pena y la alegría eran indistintas. Philip. Mirada de confeti como sus promesas. Llegó a la ciudad para juntar la otra parte de la fórmula: nael. La idea de ambos era encontrarse y unir las sustancias. La clave era el anuncio oportuno del periódico. Después de catorce días y unas horas, se reunieron, escondiéndose, como jóvenes delincuentes en un departamento abandonado. —Tú debes ser Juno, soy el enviado. Tras unir el revonael, se lo inyectaron y decidieron salir. —Salgamos. —Sí. —¿Sabes dónde no nos descubrirían? — En cualquier otra ciudad. PD. Exclusivo

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Querido nieto: Toma el ejemplo de Juno y Philip al comprar tus drogas. Dale a un dealer toda tu atención mientras te platica sobre sus proezas en la correccional y estarás condenado a asentir a todo lo que de su boca salga y sonreírle a la foto de su primogénito por más de media hora con tal de conseguir un buen par de revonael con las cuales elevarse por sobre la pena de los transeúntes cabizbajos para llegar a tu departamento cruzando la ventana en un tercer piso en la zona roja detrás de tal o cuál ancestral estación del metro. Los dealers comunes quieren atención. Por más anónimo que sea su oficio la fama siempre los perseguirá a los exactos catorce días de vender su primera planilla de LSD: una semana para dar a conocer el trip de su producto y otros siete días para que llegue la quincena de aquellos sus consumidores dispuestos a enamorar a los jóvenes delincuentes con sus miles gastados en fármacos multicolores. Así que, para saber más sobre la seriedad de tu proveedor –el enviado de dios que transmutado en humano te vende drogas– éste debe evitar la tentación de robarte por muy babeante que se encuentren sus armados chaperones. Eso lo hará ser reconocido entre la clientela regular que sólo busca la transacción. Como moscas apareándose.

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Toda ciudad después de un coctel de revonael es una ciudad nueva. Por eso al dealer se le quiere. Por eso Juno y Philip (yonquis por altruismo) no buscan más que despertar la ternura en su dealer. Lo saben apaleado por un patrón de temperamento fatalista. Por eso también, como nadie más en la zona, le preguntan ¿cómo está?, ¿qué tal la familia?, ¿has pensado en ir al dentista? Salgamos del país y en cualquier otra ciudad del primer mundo la relación mercantil que sobre las drogas hay tiene algo de inhumano. Regulado por ley hay una incapacidad de tener una experiencia de frente con la maldad del hombre: no se pasa por la ofensa ni la cálida gandallez; por mucho esta malicia se resume al mal genio del vendedor. En cualquier otra ciudad qué aburrido debe ser el bajo mundo del primer mundo. El trato del dealer en esta ciudad tiene una especial cercanía, un especial riesgo, un especial absurdo; el trato es menos abstracto y por más ilegal es más… ¿Cómo decirlo?... más…Bueno ya te habrás enterado. PD. Exclusivo 149


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Nocturne Number 1 Opus 9 – Chopin Iba fingiendo que tenía prisa, pues es más fácil fingir todo el tiempo. Después de atravesar tan penosa situación, mi ciclo circadiano respondía cada 48 horas y no era tan preciso en realidad, pero todo el tiempo mis pupilas estaban dilatadas, los estimulantes no estimulaban y pasé de ser bisexual a ser asexual. Esa mañana usé 60 mg de fluoxetina, bebí medio café y fingí que comía avena, mientras tragaba pensaba qué hacer esa mañana de domingo. Mis sentidos eran bastante torpes, entonces entre cada palabra de mi pensamiento, había una laguna y un recuerdo, estos tres vacilaban entre sí, como sí hubieran aprendido a bailar y a reírse de mí. Después de las 11:00 de la mañana, Clara despertó, se dio cuenta de mi estado mongol, me observaba como un objeto esquizofrénico. Después de unos segundos de morbo que me analizaba, la noté e hice un gesto de indiferencia. Ella prendió el televisor y volvió a mencionar a Juno, yo chasquee los dientes y me empecé a alterar, quiso disimular que la cagó invitándome a salir. ¡Salgamos!, exclamó. Yo le pregunté sobre su doctorado, fue una patada en los huevos, ella detestaba el tema y yo era consiente de eso. Sólo provoqué que sintiera el enorme deseo de lastimarme y empezó a discutir. ¿Crees que ella era la única? No la necesitas. Tenía toda mi atención y continuó con una excitación momentánea. No puedo creer que una persona como tú, lleve catorce días así. Me conmocioné y respondí quince, llevo quince días en melancolía y no sé si la ansiedad va a desaparecer. Volví a tocar a Chopin (Nocturne F Sharp minor, op 48 No 2) justo en el momento indicado, volví a abrir ese libro de hermetismo que llevaba ya semanas estudiando “el enviado”.

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Esta vez era distinto, lo ojeaba con recelo, como si fuera a encontrar la solución que necesitaba, pero que no deseaba. Hablaba del poder de las coincidencias. Clara volvió a gritar báñate, no seas cabrón, Phillip pasara por mí y sólo provocas pena ajena. No pude más y cuando Clara salió de la habitación tomé sus llaves y me dirigí a ningún lugar. Encima del coche ajeno, meditaba sobre su ausencia y me liaba en el tráfico. Era una carga seguir imaginando cómo remediarlo y a decir verdad, mi única motivación consistía en el ejercicio mismo de ingeniar cómo remediarlo. Después de mentar la madre a algunos automovilistas la vi: llevaba el cabello agarrado y sus enormes gafas no me dejaron saber si ella realmente era así de atractiva, iba en uno de esos compactos que parecen de plástico. Solo la noté porque provocó que le recitara un insulto misógino. Vaya, sin duda manejar me provoca imitar la personalidad machista de mi padre, me dije a mí mismo. Es curioso pues soy demasiado femenino y me veo ridículo comportándome de esa forma. Pero no importaba, esa hermosa coincidencia me dejó escuchar su voz que seguramente no volvería a escuchar, ella me mentó la madre. Pinche vieja, dije en el interior del auto mientras una enorme sonrisa hacía borrar todo mal que me aquejaba. Al salir del tráfico, dudé hacia dónde dirigirme, y como era una ciudad nueva para mí, me detuve frente a una especie de cinema, era viejo y no podía esperar menos que alguna función pornográfica o una película snob extranjera. Sin duda me emocionaba más la pornografía, pero desafortunadamente era una película de arte. No pensaba que podría entender algo sobre cine extranjero, no importó, me compré todo lo que podía en la fuente de sodas y al entrar la película ya había comenzado.

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La película llevaba el nombre de revonael, solo había cuatro personas y la trama era inexplicable, entonces entró un personaje que no era bien parecido, preguntó fuera de un cuarto de baño. ¿Juno? Hubo un segundo de shock en mi cabeza, los personajes empezaron a besarse sin ningún ritmo, eventualmente mi presión arterial se disparó y salí despavorido como un psicótico después de tener una inminente ráfaga de recuerdos innominables. ¿Es posible que las coincidencias sean tan bellas como para que hagan flaquear al de mayor voluntad? Entré al baño para refugiarme, y no me di cuenta que el ataque de pánico me había llevado al servicio de mujeres, después de estallar en llanto y tirarme en el suelo entró ella: fue tan absurdo el momento que simplemente mi adrenalina se convirtió en un bajón de presión rarísimo y eventualmente se convirtió en dopamina. Ella me miró extrañada y después de una paja mental suya, dijo eres el pendejo que no sabe manejar. Me quedé callado, ella volvió a decir algo en tono furiosa. Por tipos como tú el tráfico apesta y bueno..., pero, ¿a ti qué mierda te pasa? Estás en el baño de mujeres. No pude responder y pregunté su nombre. JUNO, respondió. Volví a escapar de la situación corriendo, dejé todo y al salir a buscar el coche de Clara no lo encontré, volví a olvidar mi letargo por la penosa situación al llegar al punto del crimen.

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Y mientras estallaba por dentro, lo Ăşnico que le mantenĂ­a unido era la piel.

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Phillip experimentaba ello justo como lo hacía la modernidad derretida sobre la urbe (que la unía y la destruía simultáneamente). Phillip, cuya moral sustractiva siempre lo había caracterizado, hoy se encontraba peculiarmente cambiado, más lumínico por así decirlo. Aunque esa luminosidad en plena ironía le orillaba a la obscuridad de la que tanto trataba de rehuir ahora. Amarillo… Rojo… Azul… ¿Qué podría llevarlo a esos humores? ¿A esos colores? Sería quizás la desesperación de seguir una vida en el caos cosmopolita de la ciudad o de traer una nueva vida a ese espacio de desusos e histeria. Su “novia” le notificó apenas catorce días atrás sobre su embarazo.

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Equivalente a la diosa griega Hera. Diosa del matrimonio y reina de los dioses. Descendiente de Saturno y Ops, hermana y cónyuge de Júpiter. Madre de dos hijos, Marte y Vulcano, y una hija, Lucina. Representa a la maternidad. Juno. 162


Nombre de diosa o madre adolescente del siglo XXI, Juno estudiaba la licenciatura en arquitectura cuando conoció a Philip. Él era profesor de la universidad. 163


Philip hasta ese entonces era una máquina soltera cuyo engranaje funcionaba con los espíritus del hedonismo. Daba algunas asignaturas en la universidad y trabajaba en una importante firma de diseño y arquitectura en el país; su especialidad era traer a realidad cosas inútiles, formas de lo efímero y aberraciones de la ciudad nueva.

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Una ciudad casi darwinista. Aunque el término no signifique en este caso la supervivencia del más fuerte sino del más estético [Juno siempre le reclamó a Philip su labor en un sentido kantiano: crear edificios cuya utilidad fuera inversamente proporcional a su belleza] y más viable en los campos de la economía.

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Cuando Juno todavía era su alumna se mudó al apartamento de Philip. No podríamos decir que aquello fuera un noviazgo. Ni siquiera una relación. Además, ella se mudaba también por la inseguridad de la zona donde ella y sus padres vivían. Ellos desaprobaban la no-relación de su hija con “aquél maestro” que casi le triplicaba la edad. Sus primeros días de vida en común fueron lluviosos. Pasaban sus horas fumando y bebiendo whisky con cola de dieta mientras discutían a Rem Koolhaas frente a una ventana empañada y llena de gotas.

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Salgamos a empaparnos de verdadera ciudad –decía ella sin obtener respuesta a su petición. Él prefería el calor no de ella, sino de la charla académica; la incapacidad emocional que padecía era sanada por frenesí intelectual.

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El embarazo de su joven compañera más que una dicha era una pena. Cómo explicaría esto a sus hijas quienes, por cierto, eran coetáneas de Juno. Hijas producto de su segundo matrimonio. Cómo un hombre de tanta edad tendría un bebé, pensaba. Un bebé donde la contemporaneidad y la situación del país podrían dirigirlo a la incertidumbre o a las filas de los jóvenes delincuentes.

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Juno camina sola por la calle. Por su cabeza transitan tantos pensamientos confusos como automóviles sobre las súper-vías. Igual de accidentados por cierto. Le preocupan dos cosas principalmente; cómo traer un ser humano a tan asqueante estructura de concreto y papel moneda, y cómo vivir estando enamorada de un hombre como Philip. ¿Habrá mandado algo inesperado como le es costumbre con Juno terrenal como remitente? El enviado no tiene garantía de sobrevivir óptimamente en este mundo según las reflexiones de la joven madre.

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El violeta es azul.

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Juno se inclina sobre un espejo de agua. Un charco.

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Revonael. Reversos y fractales. Juno se inclina sobre los barandales del mirador.

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Juno se inclina y se reversa‌

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Philip decide comprar un boleto de avión para pasar el verano con sus hijas. Olvidarse de su trabajo por un momento. De su inesperado vástago también. La arquitectura ya no es negocio últimamente, prefiere respirar un poco de aire fresco y ejercitar su escritura durante este descanso que ha decidido tomar.

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Hoy mismo le avisar谩 a Juno de su decisi贸n.

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Le harรก saber su completo apoyo y le dejarรก el apartamento por el tiempo que sea necesario.

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Juno cae a las vĂ­as del metro.

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Juno, quiero parar, me dijo. Pero yo escuchaba su voz a lo lejos, como a través de un montón de cristales. La calle nunca se termina, pensé. Era una calle solitaria, totalmente iluminada en línea recta. A mí también me hubiera gustado parar, estar en cualquier otro lugar, lejos de ese maldito letrero, llegar a una ciudad nueva y no regresar jamás... Me hubiera gustado quedarme contigo, llevar a Philip para escucharte gritar nuestro futuro: jóvenes delincuentes, nada más, sólo eso, nunca pensarías que seríamos capaces de algo más, ¿verdad, mamá? Y en una de esas, a lo mejor de tanto escucharte repetirlo, yo también lo hubiera creído. Theó se quedó adentro y ya no hay manera de regresar por él, es una pena la forma en la que Philip me pidió llorando que lo ayudará. Pobrecito. Tenía todas las manos y la camisa llenas de sangre. Por eso me fui, por eso preferí cualquier ciudad a esta, por eso llevo catorce días caminando en línea recta. Por eso el enviado no volveré a ser yo, y tú no volverás a darme un mensaje que sea sólo para mí, ahora será de todos: de Philip y mío. Quiero volver a leer el letrero y que riendo me digas: ¡Adivina! ¿Cuántas letras le sobran y cuál debe repetirse? Ese maldito letrero. ¡Salgamos, Juno! Pero yo ya no quería ser Juno, por eso Philip vino y tú alcanzaste a mirarlo mientras yo seguía viendo el letrero: “Renovae”, y de tanto mirarlo me pareció encontrarlo ¡Renovar! te contesté y tú sólo sonreíste, por eso yo ya no quería ser Juno, quería ser alguien más, por eso Philip llegó, por eso cuando la policía me encontró Philip ya no estaba y yo era la que tenía el vestido y las manos llenas de sangre. Por eso si un día me encuentras y vuelves a enviar un mensaje no olvides que debe ser sólo para mí, ya no para él, ya no para Philip, porque al venir se fue y me quedé yo sola, por eso acuérdate siempre: PD. Exclusivo

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Aguanta un poquito más, le decía Juno a su vecino todas las veces que lo veía ensangrentado. En los últimos catorce días, el padre de Philip le había acomodado una cantidad de golpes, aproximadamente uno por cada día que había vivido, por cualquier razón: causar pena a la familia, usar fleco, bajar el rostro, pero, sobre todo, por estar al lado de Juno. Antes de escaparse, habían mandado a alguien al nuevo lugar para cerciorarse de que, en efecto, no hubiera más revonael. El enviado quedó tan satisfecho que sólo mandó por texto su respuesta. Salgamos de aquí, dijo Juno, pisando por última vez esa tierra que los sembró, los vio crecer, y al ver que estaban torcidos los dejó morir. Allá, en la ciudad nueva, era todo mágico. Era como si, de pronto, aquellos “jóvenes delincuentes” hubieran enderezado el camino al respirar un nuevo aire. PD. Exclusivo

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A Juno le suena bien la idea de vivir sin condiciones, me dice siempre al oído ensúciate poquito las manos. Juno está inconforme con la vida, a veces no come. Ha tratado de matarse varias veces nunca le sale bien ese papel. Me ha contado historias de su vida violenta y de que ella nunca hizo nada para solucionarlo, solita se volvió loca con esos antidepresivos. Sé que Philip le alegraría la vida. A Philip lo dejan salir sólo ciertas horas pues todos tememos a su locura aunque él y yo tenemos una puta conexión inigualable. Cada vez que veo a Philip me dice faltan catorce días. Ese güey sí que está loco. Me enseñó un disco que se llama “revonael”, una recopilación de artistas anónimos, eso me dijo. Philip también me dijo que cuando salgamos de aquí lo podía oír.

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Escupo miedos y se los echo a Philip: –¿Salgamos? Hay ojos por todas partes. –Mataremos cuantos ojos sean necesarios. –Si nos agarran, les valdrá madre y nos darán pena de muerte. –Si tienes esa puta idea, sólo te agarraran a ti.

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Para mí es fácil acostumbrarme pero igual no quiero estar aquí siempre, me llevaré a Juno, muchos dicen que está loca, pero a mí no me consta. Juno, a pesar de que no es un peligro, cuando quiere algo desafía a la muerte.

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–Me vale verga que nos digan jóvenes delincuentes. Me largo de aquí llévame contigo junto con el maníaco del que me cuentas. No sé si está implorando o exigiendo, igual empieza a vomitar y gritar. La atan. Sólo espero que no sea otra vez violada por los putos enfermeros.

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Ni Juno ni Philip se conocen, sólo tienen algo en común conmigo: creen que soy su puto ayudante. Si nunca tuvieron metas en su vida como jóvenes normales, ahora los dos tienen una ambición: salir de este maldito manicomio. No sé como mataremos a todos y saldremos vivos. Estoy bajo las manos de locos y me agrada. Juno le gusta escuchar sobre Philip dice que es el elegido, el enviado, que es dios. Yo le veo más colas que alas pero igual le digo que sí.

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Estoy herido y solo. ¿Siempre se acaba solo cuando eres cómplice de un asesinato? ¿O sólo me pasa a mí por pendejo? No recuerdo nada, por eso paré en un manicomio, la gente decía que era el hijo del demonio, no sé qué de malo tiene olvidar las cosas. Como al estudiante se le olvida la tarea, a la mamá algo de la puta comida, a mí se me olvida lo que hago, memoria a corto plazo. ¿Por qué sólo a mí? Esos locos me incitaron, estuvieron conmigo y desaparecen, seguro se fueron a coger o matar más gente para sobrevivir. Yo caí inconsciente dispuesto de dejar toda esta mierda ahí. Lo único con lo que me quedé fue con el revonael. La primera pista es una de Mozart, lo demás son mis grabaciones con el psicólogo. Puta madre. No me la creo, esa grabación me hace querer vomitar porque me refresca la memoria. Los locos que me aprisionaron y me alentaron a matar y salir eran uno mismo. Lo peor de todo: yo era tres personas, por eso mi abuela nunca me quiso, por loco, depravado y suicida. Si hay una parte racional de mí esta debajo de demonios. Que me busquen en los periódicos de este pueblo. Ahora estoy en una ciudad nueva. Dios mío, cúbreme con tu manto divino y que no se den cuenta que estoy loco. PD. Exclusivo

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Mientras habitaba tu piel, mientras llegaban uno a uno los sofismas, toqué lentamente tus paisajes, verde musgo entre mis manos, selva despiadada en el húmedo entorno. Todo ardía como el infierno, salgamos del mapa te dije, ésta no es la ruta, mi cuerpo entre tus suburbios oscuros y tibios se evapora, tu delicado aroma entre esta nación nombrada cuerpo, pierde la soberanía. Catorce días cuidando a Juno tu perro, y el gato Philip mira desde la otra habitación hacernos una misma, basta su complicidad para nombrar himno la declaratoria de aforismos. Tersura tu piel, misterio tus piernas hilvanando las mías. La identidad se agota entre la ironía de nuestras idénticas ciudades, caminatas de tibias manos, las estaciones, los ciclistas, el enviado para entregar la correspondencia, cartas. Estamos entre la pena de cohabitarnos una ciudad misma, mientras la gente mira la guerra pasar, Philip lame con sus finos bigotitos una orilla de la cama, espectador de la tregua que te pido. Soy la ciudad nueva que busca habite tu cuerpo, paz diminuta en este espacio. Tranquilidad y despojo de besos, una ciudad que te recibe con pasto y miel, con calma. Ciudad de revonael que acogería tus pies cansados de las tres de la mañana, tendón de Aquiles revestido de baile, sincopa. Mañana policromática con sueños de lino frío. Juno se conforma con beber las sobras de leche de Pihlipo como le llamas y esta ciudad que te espera en ella y donde prospera la anarquía de tu cuerpo, sin policía del desacato ni banderas. Calles llanas que acogen tu solitud, donde los jóvenes delincuentes de sonrisas no te encuentren, landscape. Mausoleo y laberinto, puedes erigirme tu ciudad o puedes buscarte cualquier otra. PD. Exclusivo

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Cuando no quiero intentar hacer algo, mรกs lo intento, como recordar ese tiempo.

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¿Cuál tiempo? Aquél donde llegué a esa Ciudad Nueva, en la cual Juno y Philip carismáticos vecinos y jóvenes delincuentes asediaban mi perspectiva de la vida y conflictuaban mi andar.

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Durante catorce días adopte su pena y su vida sin vergüenza alguna en mi caos mental hasta que me cansé, entonces terminé gritando, y yendo a revonael.

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Salgamos de este camino sediento de miedo, escuchĂŠ en el enviado eco de mi silencio.

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Pero aĂşn sigo intentar no hacerlo.

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Nota tras nota, en su estómago, en su estómago. ¡Explosión! ¡Explosión! Motos en sus entrañas acelerando y gritando peligro.

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ÂżHas visto eso, Juno?, pregunto Philip. Sobre la moto un oso con colgante de oro llamaba a la luz. Salgamos y votemos por el primer asqueroso partido popular ÂĄque borre la risa de esos idiotas nocturnos en sus motos!

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Nada de silencio!, exclam贸 Philip, nada que abordar por estos rumbos...

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Exigiendo salir, Juno hija de la navegante, jamĂĄs volverĂ­a a pertenecerse. Ahora le era fiel al mar brotante de cemento y revonael.

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Catorce d铆as antes de los hechos, ambos salieron buscando peligro y sudor, en medio del silencio de la noche eran dos j贸venes delincuentes sin pena...

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Aventándose al maleficio de la muerte nocturna, infames y traidores a sus principios, sin fidelidad a la vida comían de sus brazos para no dormir, encontrando placer y amor, en tanto la noche les tenía preparado un coctel de burbujas negras en sus estómagos mórbidos.

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El enviado era... Philip, ahora entrando por la puerta principal del bar cargaba consigo un pu単al para Juno.

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Bajo las luces del delirio en sus venas, ella yacĂ­a entre la multitud inquieta y llena de sudor popular.

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Él, sin aliento, corrió rápidamente a ella tomando su mano y le presento una nueva ciudad...

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Una niebla cogida y tra铆da al momento le sonri贸 a Juno, el mar brotante de color rojo llen贸 la escena.

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AsĂ­ que Juno se fue en verano a cruzar el mar.

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Textos

1

Faviola Esquivel Alcántar favi32@hotmail.com

2-7

Octavio Cisneros xixnerox.tumblr.com

9-17

Mariana Quintero mariana.lapidarium@gmail.com

18-27

Felfema Mreosi acuacucumber@gmail.com

29

David González david.gonzalez.m.aragon@gmail.com

30-47

Ana Victoria Valadez Méndez anaviictoria.tumblr.com

48

Sofía González Lemus legosof@gmail.com

49-61

Valentín Arcadio simeontrauwitz@hotmail.com

63

Cristian Celis Ruiz deletereo.com

64-67

Pablo Panés Benítez samanthapizsa.9@gmail.com

69-71

Sergio Ruiz Trejo elsantoenaccion.wordpress.com

72

Daniela Constantini mielreciclada.com

74-76

Emilia Silva la_mejor_pichona@hotmail.com

80

Emmanuel Antonio Gutiérrez Valdes emmanudesign@gmail.com

82

Mariana Aguilar Tiquet marianatiquet.wordpress.com

85

Athenea Papacostas Villegas atteathe.com

87

Lilia Sophia Philippe Alcázar nosentrelazamos.blogspot.mx

89

Pool González Martínez twitter.com/resistenciapgm

91

Aurora Chirino aurorachirino.blogspot.mx

92-93

Mayra Carolina Camacho Palma twitter.com/macaCPalma

95-103

Marlitt Almodovar Corona marlittalmodovar.com

104

David Chacón dchac_93@hotmail.com

106

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112-113

Juan Octavio Castañeda Gallardo imega35@hotmail.com

114

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116

Adrián Ortega Iturriaga pinguinosvoladores@gmail.com

118

Marygarlic marygarlic.wix.com/marygarlic

120

Luis Ávila Ramírez twitter.com/isfuzz

122

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195-207

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Imágenes

2-27

Jonás Romo jonasromo.com

28-57

Cassandra Gutiérrez casserrez.tumblr.com

58-65

Stephanie G.Ortega thetropicalsunset.com

66-109

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110-123

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124-136

Rose Claw flickr.com/photos/ddru275/

138-156

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158-175

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176-177

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178

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182-193

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194-197

Yu Koo yu-koo.tumblr.com

198-207

Andrea Belmont andreabelmont.com

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LIFE WITHOUT BUILDINGS ERRR Magazine #39 / Septiembre, 2014 Esta edición es un homenaje a mi banda favorita: Life Without Buildings. En 2001 sacaron su primero disco llamado Any other city y en 2002 se desintegraron “por razones desconocidas”. Hace uno o dos años le escribí a Sue Tompkins, la vocalista de la banda, para preguntarle si les interesaría reunirse y venir a tocar a México. Me dijo que lo hablaría con el resto del grupo, pero que “lo veía complicado”. Pasó el tiempo y no recibí ningún mensaje de vuelta. No insistí. Tal vez en vivo su música hubiera apestado. (Me pasa con algunas bandas, Bloc Party, por ejemplo. Me encanta su primer disco, Silent Alarm. Y cuando por fin pude ir a un concierto de ellos me sentí totalmente defraudado. Juan, mi hermano, también pensó lo mismo y nos fuimos después de escuchar tres canciones.) Lo cierto es que en 2007 se editó el disco Live at the Annandale Hotel, el cual pudo haberme dado una buena idea del sonido de Life Without Buildings en vivo. No quise averiguarlo. Puedo oir las canciones del disco de estudio una y otra vez y siempre me pongo contento, me emociona. No me canso. Me lo prestó Ceci hace diez años. Seguido pienso que es una lástima que sólo hayan sacado un disco. Y otras veces, sobre todo cuando lo estoy escuchando, pienso que tal vez así fue mejor. –Kong Kushiage (editor invitado)


Ediciones anteriores / Past issues

RESET ERRR Magazine #38 / Junio-Julio, 2014 YOU WANT OUT? I WANT IN. ERRR Magazine #37 / Mayo, 2014 MAYBE TOMORROW ERRR Magazine #36 / Abril, 2014 BEAVER AND BEAVER ERRR Magazine #35 / Marzo, 2014 GAME OVER ERRR Magazine #34 / Febrero, 2014 OH, DIRTY GOD ERRR Magazine #33 / Diciembre, 2013 NO KNIVES ALLOWED (IN THE BEDROOM) ERRR Magazine #32 / Noviembre, 2013 GARAGARAGARA ERRR Magazine #31 / Octubre, 2013 NO COMMENTS ERRR Magazine #30 / Septiembre, 2013 RELATIONSHIP STATUS: PIZZA ERRR Magazine #29 / Agosto, 2013


4:52 AM ERRR Magazine #28 / Junio-Julio, 2013 KRXBV6RWFCÑK4PÑQ ERRR Magazine #27 / Mayo, 2013 UP AND LEFT ERRR Magazine #26 / Abril, 2013 NOT FOUND ERRR Magazine #25 / Marzo, 2013 THIS ORDER ERRR Magazine #24 / Febrero, 2013 MUSH ROOMS ERRR Magazine #23 / Diciembre, 2012 CARNE ERRR Magazine #22 / Noviembre, 2012 OLD SCHOOL LOVER ERRR Magazine #21 / Octubre, 2012 BLAME IT ON THE TUNA SANDWICH ERRR Magazine #20 / Septiembre, 2012 YOKO’S JOKE ERRR Magazine #19 / Agosto, 2012


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Diseñador invitado

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ERRR Magazine Revista de artes visuales, literatura y procesos creativos editada diez veces al año. El contenido es generado por nuestros colaboradores a partir de una serie de guías o límites que un editor invitado establece. Tanto las guías como el editor invitado son diferentes en cada edición. También tenemos a un diseñador invitado para que diseñe el sticker y botón (incluidos en el sobre donde viene empacada la revista), y las libretas y playeras que se encuentran en puntos de venta. A la par de la revista, editamos también los ERRR Books, libros de autor que se van generando a partir de colaboraciones que se publican primero en nuestro blog. Para más información, visita errr-magazine.com


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Gracias a los socios y patrocinadores que hicieron posible esta edición.


ERRR Magazine #39 / Septiembre, 2014 LIFE WITHOUT BUILDINGS Editor invitado: Kong Kushiage

GUÍAS/LÍMITES PARA LOS TEXTOS DE ESTA EDICIÓN: 1. Incluir las siguientes palabras: salgamos / el enviado / pena catorce días / ciudad nueva / jóvenes delincuentes / revonael 2. Incluir al menos dos personajes: Juno y Philip 3. El título debe ser Cualquier otra ciudad 4. Incluir la postdata: PD. Exclusivo 5. Extensión máxima: 700 caracteres 6. No hay extensión mínima.

GUÍAS/LÍMITES PARA LAS IMÁGENES DE ESTA EDICIÓN: 1. Paisajes de ciudades con edificios 2. Paisajes de ciudades (u otros lugares) sin edificios.

ERRR #39  

Septiembre, 2014